Tecnología en los márgenes
Tecnología es sin duda un término cuya definición resulta particularmente com-
pleja. Como lo ha planteado Mitchman “la tecnología no es un término unívo-
co: no significa exactamente la misma cosa en todos los contextos” (1978:241).
La historia conceptual de la tecnología requiere una discusión más a detalle
que por desgracia la presente introducción no puede abarcar en su totalidad.
Sin embargo, valdrá la pena rescatar brevemente la trayectoria histórica de este
concepto para remarcar el carácter inmanente de la tecnología desde un punto
de vista social y la tensión entre las técnicas materiales, espirituales y políticas
y los proyectos de normalización de estas. Ambos aspectos son centrales en los
capítulos de este libro.
La palabra tecnología deriva etimológicamente de la palabra griega techné,
un término que ha sido traducido como técnicas, habilidades y arte y logos
(teoría o afirmación). En los usos más tempranos, techné aparece como un
tipo de conocimiento práctico y una habilidad teórica a la vez (Medina y Kwia-
tkowoska, 2000). Es con Aristóteles que techné se asocia más fuertemente con
los conceptos de oficio y arte gracias a la oposición con epistêmê, conocimiento
deductivo que no está influenciado por las contingencias particulares del objeto
de estudio. De aquí en adelante, habrá una profunda devaluación del cono-
cimiento experiencial y práctico con repercusiones en desarrollos filosóficos
posteriores respecto a las técnicas (Vernant, 1973). Por varios siglos, la palabra
tecnología ha sido entendida esencialmente como el “ordenamiento humano
de técnicas –herramientas, máquinas, instrumentos, materiales, ciencias y per-
sonas– para hacer posible y servir a la procuración de fines humanos” (Hood,
1983:347). Como señala Ingold en este volumen, sólo a partir del siglo xviii,
dicho concepto aparece con más reiteración en su uso actual como el diseño
racional adoptado para la fabricación de artefactos. La conceptualización de la
tecnología como diseño racional independiente de las habilidades técnicas del
fabricante ha sido central en el desclasamiento de las técnicas a favor de un
ideal típico de la era moderna, que excluye las acciones creativas implicadas en
el “hacer”.
A principios del siglo xx, a una visión optimista de la tecnología se va aco-
plando una serie de inquietudes sobre la modernidad. El riesgo de ver a la
tecnología como un proceso alienante respeto a nuestro involucramiento con el
mundo material surge como la preocupación principal de los debates filosóficos
de la modernidad (Postman, 2011; Ellul, 1964). Es el caso de la propuesta exis-
tencialista de Karl Jaspers en la cual la tecnología ofrece los medios mediante
los cuales la cultura de masas del siglo xix estaba imponiendo una cosificación
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P I E R G I O R G I O D I G I M I N I A N I , S E R G I O G O N Z Á L E Z VA R E L A Y H E L E N E R I S Ø R
tecnología de los má[Link] 18 12/06/15 12:13