Historia y ubicación de Machu Picchu
Historia y ubicación de Machu Picchu
contemporáneo de la antigua llacta (poblado) inca de piedra (cuyo nombre original habría sido
Picchu o Picho) construido principalmente a mediados del siglo XV en el promontorio rocoso
que une las montañas Machu Picchu y Huancayna Picchu en la vertiente oriental de los Andes
Centrales, al sur del Perú.
Documentos de mediados del siglo XVI sugieren que Machu Picchu habría funcionado como
una de las residencias de Pachacútec o Inca Yupanqui (primer emperador inca, 1438-1470). Sin
embargo, algunas de sus mejores construcciones y el evidente carácter ceremonial de la
principal vía de acceso a la llacta demostrarían que ésta fue usada como santuario religioso.
Ambos usos (palacio y santuario) no habrían sido incompatibles. Se ha descartado, en cambio,
un supuesto carácter militar (por lo que los populares calificativos de "fortaleza" o "ciudadela"
han sido superados)
Ubicación Geográfica
Ubicación de Machu Picchu documentada por la Agencia de inteligencia estadounidense: CIA
Ubicación de las ruinas de Machu Picchu en el Cañón del Urubamba. Nótese la curva que
describe el río en torno a las montañas Machu y Huayna Picchu.
Vista de norte a sur, desde la cumbre del cerro Huayna Picchu. El zigzaga la izquierda es la
carretera de acceso a las ruinas, que parte de la estación de tren de Puente Ruinas, en el fondo
del Valle. En lo alto, atravesando la ladera del cerro Machu Picchu, se puede ver el último
tramo del Camino Inca
· El emplazamiento
Se encuentra a 13º 9' 47" Latitud sur y 72º 32' 44" longitud oeste. Forma parte del distrito del
mismo nombre, en la provincia de Urubamba, en la Región Cusco, en Perú. La ciudad
importante más cercana es Cusco, actual capital regional y antigua capital de los incas, a 130
km de allí.
Las montañas Machu Picchu y Huayna Picchu forman parte de una gran formación orográfica
conocida como Batolito de Vilcabamba en la Cordillera Central de los Andes peruanos. Se
encuentran en la ribera izquierda del llamado Cañón del Urubamba (conocido antiguamente
como Quebrada de Picchu). Al pie de los cerros y prácticamente rodeándolos corre el río
Vilcanota-Urubamba. Las ruinas incas se encuentran a medio camino entre las cimas de ambas
montañas, a 450 metros de altura por encima del nivel del nivel del valle y a 2438 metros
sobre el nivel del mar. La superficie edificada es aproximadamente de 530 metros de largo por
200 de ancho contando con 172 edificios en su área urbana.
Las ruinas propiamente dichas están dentro de un territorio intangible del Sistema Nacional De Áreas
Naturales Protegidas por el Estado (SINANPE) llamado Santuario Histórico de Machu Picchu que se
extiende sobre una superficie de 32.592 hectáreas, (80,535 acres o 325.92 km²) de la cuenca del río
Vilcanota-Urubamba (el Willka mayu o "río sagrado" de los incas). El Santuario Histórico protege una serie
de especies biológicas en peligro de extinción y varios establecimientos incas entre los cuales Machu
Picchu es considerado principal.
· Formas de acceso
La zona arqueológica en sí solo es accesible, o bien desde los caminos incas que llegan hasta ella, o bien
utilizando la carretera Hiram Bingham (que asciende la cuesta del cerro Machu Picchu desde la estación
de tren de Puente Ruinas, ubicada al fondo del cañón). Ninguna de las dos formas exime al visitante
del precio de ingreso a las ruinas. []
La mencionada carretera, sin embargo, no está integrada a la red nacional de carreteras del Perú. Nace
en el pueblo de Aguas Calientes al que a su vez sólo se puede acceder por ferrocarril (unas 3 horas
desde Cusco) o helicóptero (30 minutos desde Cusco). La ausencia de una carretera directa al santuario
de Machu Picchu es intencional y permite controlar el flujo de visitantes a la zona, que dado
su carácter de reserva nacional, es particularmente sensible a las muchedumbres. Ello, sin embargo, no
ha impedido el crecimiento desordenado (criticado por las autoridades culturales) de Aguas Calientes que
vive para y por el turismo (Hay hoteles y restaurantes de diferentes categorías allí).
Para llegar a Machu Picchu por el principal Camino Inca se debe hacer en una caminata de unos 3 días.
Para ello es necesario tomar el tren hasta el km 82 de la via férrea Cusco - Aguas Calientes desde donde
parte el recorrido a pie.
Algunos visitantes toman un autobús local desde Cusco hasta Ollantaytambo (vía Urubamba) y de ahí
toman un transporte hasta el mencionado km 82. Una vez allí recorren las vías del tren hasta cubrir los 32
km que hay hasta Aguas Calientes.
· Clima
El tiempo es cálido y húmedo durante el día y fresco por las noches. La temperatura oscila entre los 12 y
los 24 grados centígrados. La zona es por regla general lluviosa (unos 1955 mm anuales), especialmente
entre Noviembre y Marzo. Las lluvias, que son copiosas, se alternan rápidamente con momentos de
intenso brillo solar.
Historia
La quebrada de Picchu, ubicada a medio camino entre los Andes y la floresta amazónica fue una región
colonizada por poblaciones serranas (provenientes de las regiones de Vilcabamba y del Valle Sagrado, en
Cusco) y no selváticas, en busca de una expansión de sus fronteras agrarias.
Las evidencias arqueológicas indican que la agricultura se practica en la región desde al menos el 760
a.C.. Una explosión poblacional se da a partir del Período Horizonte Medio (desde el año 900 de nuestra
era), por grupos no documentados históricamente pero que posiblemente estuvieron vinculados a
la etnia tampu del Urubamba. Se cree que estos pueblos podrían haber formado parte de la federación
Ayarmaca, rivales de los primeros incas del Cusco. En ese período se expande considerablemente el
área agrícola "construida" (andenes). Sin embargo el emplazamiento específico de la ciudad que nos
ocupa (la cresta rocosa que une las montañas Machu y Huayna Picchu), no presenta huellas de haber
tenido edificaciones antes del siglo XV []
ÉPOCA INCA (1438-1534)
En 1865 el naturalista italiano Antonio Raimondi pasa al pie de las ruinas sin saberlo y alude a lo
escasamente poblada que era entonces la región. En 1870, producto de las prospecciones mineras en la
zona el norteamericano Harry Singer coloca por primera vez en un mapa la ubicación del Cerro Machu
Picchu y se refiere al Huayna Picchu como Punta "Huaca del Inca" nombre que claramente revela
algún conocimiento sobre su vinculación con los incas e incluso sugiere un carácter religioso (Una huaca
en los Andes Antiguos era un lugar sagrado) []. En el mapa de 1874 del alemán Herman Gohring se
mencionan y ubican en su sitio exacto ambas montañas. []El viajero francés Charles Wiener afirma que
hay "ruinas en Machu Picchu" en 1880 pero no puede llegar al lugar[]. Todo indica que la existencia de las
ruinas no se había olvidado.
REDESCUBRIMIENTO DE MACHU PICCHU (¿1894? - 1911)
Entre 1924 y 1928 Martín Chambi y Juan Manuel Figueroa hicieron una serie de fotografías en Machu
Picchu que fueron publicadas en diferentes revistas peruanas, masificando el interés local sobre las
ruinas y convirtiéndolas en un símbolo nacional [51]. Con el transcurrir de las décadas (y especialmente
desde la apertura en 1948 de una vía carrozable que ascendía la cuesta de la montaña hasta las ruinas
desde la estación de tren) Machu Picchu se convirtió en el principal destino turístico del Perú. Durante los
dos primeros tercios del siglo XX, sin embargo, el interés por su explotación turística fue mayor que el de
conservación y estudio de las ruinas, lo que no impidió que algunos investigadores notables avanzaran en
resolver los misterios de Machu Picchu (destacando especialmente los trabajos de la Viking
Found dirigida por Paul Fejos sobre los sitios incas del entorno de Machu Picchu y las investigaciones de
Luis E. Valcárcel que identificaron por primera vez al sitio con Pachacutec). Es a partir de la década del
70 que nuevas generaciones de arqueólogos (Chávez Ballón, Lorenzo, Ramos Condori, Zapata, Sánchez,
Valencia, Gibaja), historiadores (Glave y Remy, Rowe, Angles), astrónomos (Dearborn, White, Thomson),
antropólogos (Reinhard, Urton), se ocupan de la investigación de las ruinas y su pasado
El establecimiento de una Zona de Protección Ecológica en torno a las ruinas (1981), la inclusión de
Machu Picchu como integrante de la Lista del Patrimonio Mundial (1983), y la adopción de
un Plan Maestro para el desarrollo sostenible de la región (2005) han sido los hitos más importantes en el
esfuerzo por conservar Machu Picchu y su entorno. Sin embargo han conspirado contra estos esfuerzos
algunas malas restauraciones parciales en el pasado, incendios forestales (como el de 1997)
y conflictos políticos surgidos en las poblaciones cercanas en aras de una mejor distribución de
los recursos obtenidos por el Estado en la administración de las ruinas.
El 10 de noviembre de 2003 el Congreso del Perú emite la ley 28100 que establece que el 10% de
los ingresos recaudados por el ingreso al Parque Arqueológico de Machu Picchu administrado por el
Instituto Nacional de Cultura, será destinado a la municipalidad de Machu Picchu.
El 12 de julio de 2006 el Congreso del Perú emite la ley 28778 para la repatriación de los objetos
arqueológicos que forman parte de la colección Machu Picchu del museo Peabody de la Universidad de
Yale en los Estados Unidos de Norteamérica, las que fueron autorizadas de salir del país por Decretos
Supremo 1529 del 31 de octubre de 1912 y por Decretos Supremo 31 del 27 de enero de 1916.
En 2007, el gobierno del Perú decretó el día 7 de julio como el "Día del Santuario Histórico de Machu
Picchu, Nueva Maravilla del Mundo", esto debido a que el 7 de julio de 2007 Machu Picchu fue nombrada
como una de las ganadoras en la lista de las Nuevas maravillas del mundo. En setiembre de 2007, la
Universidad de Yale manifestó que devolverá 4,000 piezas arqueológicas encontradas por Hiran Bingham
y que actuará como promotor de su exhibición en un museo itinerante y finalmente en un museo en el
Cuzco.
Terrazas del lado este en el Sector Agrícola
La "pirámide" de Intihuatana (Conjunto 5). En primer plano, la Plaza Sagrada (C4) y el Templo
Principal
La piedra Intihuatana de Machu Picchu
Vista del Conjunto 9 o de las Tres Portadas sobre tres niveles de terrazas frente a la plaza principal
Vista del Conjunto de los Morteros o Acllahuasi (Grupo 18) tal como se ve desde el Intihuatana
El área edificada en Machu Picchu es de 530 metros de largo por 200 de ancho e incluye al menos 172
recintos. El complejo está claramente dividido en dos grandes zonas: La zona agrícola (formada
por conjuntos de terrazas de cultivo), que se encuentra al sur, y la zona urbana (que es, por supuesto,
aquella donde vivieron sus ocupantes y donde se desarrollaron las principales actividades civiles y
religiosas). Ambas zonas están separadas por un muro, un foso y una escalinata, elementos que corren
paralelos por la cuesta este de la montaña.
· Zona agrícola
Los andenes (terrazas de cultivo), de Machu Picchu lucen como grandes escalones construidos sobre la
ladera. Son estructuras formadas por un muro de piedra y un relleno de diferentes capas de material
(piedras grandes, piedras menores, cascajo, arcilla y tierra de cultivo) que facilitan el drenaje, evitando
que el agua se empoce en ellos (téngase en cuenta la gran pluviosidad de la zona) y se desmorone su
estructura. Este tipo de construcción permitió que se cultivara sobre ellos hasta la primera década del
siglo XX. Otros andenes de menor ancho se encuentran en la parte baja de Machu Picchu, alrededor de
toda la ciudad. Su función no era agrícola sino servir como muros de contención.
Cinco grandes construcciones se ubican sobre los andenes al este del camino inca que llega a Machu
Picchu desde el sur. Fueron utilizados como colcas o almacenes. Al oeste del camino se encuentran otros
dos grandes conjuntos de andenes: unos concéntricos de corte semicircular y otros rectos.
· Zona urbana
Un muro de unos 400 m de largo divide la ciudad del área agrícola. Paralelo al muro corre un "foso" usado
como el principal drenaje de la ciudad. En lo alto del muro está la puerta de Machu Picchu que contaba
con un mecanismo de cierre interno.
La zona urbana ha sido dividida por los arqueólogos actuales en grupos de edificios denominados por un
número entre el 1 y el 18. Aún tiene vigencia el esquema planteado por Chávez Ballón en 1961 que la
divide en un sector hanan (alto) y otro hurin (bajo) de acuerdo a la tradicional bipartición de la sociedad y
la jerarquía andina. El eje físico de esa división es una plaza alargada, construida sobre terrazas en
diferentes niveles de acuerdo al declive de la montaña.
El segundo eje en importancia de la ciudad forma cruz con el anterior, atravesando prácticamente todo el
ancho de las ruinas de este a oeste: Consiste en dos elementos: una ancha y larga escalinata que hace
las veces de "calle principal" y un conjunto de elaboradas fuentes de agua que corre paralelo a ella.
En la intersección de ambos ejes están ubicadas la residencia del inca, el templo-observatorio del torreón
y la primera y más importante de las fuentes de agua.
· Sector Hanan
Conjunto 1
El Conjunto 1 incluye estructuras relacionadas con la atención a quienes llegaban a la ciudad por la
puerta (un "área vestibular"), [] establos para camélidos, talleres, cocinas y habitaciones. Todo ello al lado
este del camino, en una sucesión de calles paralelas que bajan por la cuesta de la montaña. La
construcción más importante (el edificio vestibular) tenía dos pisos y varios accesos. A la mano izquierda
del camino de ingreso hay habitaciones de menor rango que estarían relacionadas con el trabajo en las
canteras, situadas en las inmediaciones de este sector. Todas las construcciones son de aparejo común y
muchas de ellas estaban enlucidas y pintadas.
Templo del Sol
Se accede a él por una portada de doble jamba, que permanecía cerrada (hay restos de un mecanismo
de seguridad). La edificación principal es conocida como "Torreón", de bloques finamente labrados. Fue
usado para ceremonias relacionadas con el solsticio de junio []. Una de sus ventanas muestra huellas de
haber tenido ornamentos incrustados que fueron arrancados en algún momento de la historia de Machu
Picchu, destruyendo parte de su estructura. Además hay huellas de un gran incendio en el lugar. El
Torreón está construido sobre una gran roca debajo de la cual hay una pequeña cueva que ha sido
forrada completamente con mampostería fina. Se cree que fue un mausoleo y que en sus grandes
hornacinas reposaban momias. Lumbreras incluso especula que hay indicios para afirmar que pudo ser el
mausoleo de Pachacutec y que su momia estuvo aquí hasta poco después de la irrupción española en
Cusco.
Residencia Real
De las construcciones destinadas a vivienda esta es la más fina, grande y mejor distribuida de Machu
Picchu. Su puerta de acceso da a la primera fuente de la ciudad y, cruzando la "calle" formada por la gran
escalinata, al Templo del Sol. Incluye dos habitaciones de grandes dinteles monolíticos y muros de piedra
bien labrada.. Una de esas habitaciones tiene acceso a un cuarto de servicio con un canal de desagüe. El
conjunto incluye un corral para camélidos y una terraza privada con vista al lado este de la ciudad.
Plaza Sagrada
Se le llama así a un conjunto de construcciones dispuestas en torno a un patio cuadrado. Todas las
evidencias indican que el lugar estuvo destinado a diferentes rituales. Incluye dos de los mejores edificios
de Machu Picchu, que están formados por rocas labradas de gran tamaño: El Templo de las Tres
ventanas (cuyos muros de grandes bloques poligonales fueron ensamblados como un rompecabezas) y
el Templo Principal (de bloques más regulares) que se cree fue el principal recinto ceremonial de la
ciudad. Adosado a éste último esta la llamada "casa del sacerdote" o "cámara de los ornamentos". Hay
indicios que sugieren que el conjunto general no terminó de construirse.
Intihuatana
Se trata de una colina cuyos flancos fueron convertidos en terrazas, tomando así la forma de una gran
pirámide de base poligonal. Incluye dos largas escaleras de acceso, al norte y al sur, siendo ésta última
especialmente interesante por estar en una largo trecho tallada en una sola roca. En lo alto, rodeada de
construcciones de élite, se encuentra la piedra Intihuatana ("donde se amarra el Sol"), uno de los objetos
más estudiados de Machu Picchu, que ha sido relacionado con una serie de lugares considerados
sagrados desde el cual se establecen claros alineamientos entre acontecimientos astronómicos y las
montañas circundantes. []
· Sector Urin
Roca Sagrada
Se le llama así a una piedra de cara plana colocada sobre un amplio pedestal. Es un hito que marca el
extremo norte de la ciudad y es el punto de partida del camino a Huayna Picchu.
Grupo de las Tres Portadas
Es un amplio conjunto arquitectónico dominado por tres grandes kanchas dispuestas simétricamente y
comunicadas entre sí. Sus portadas, de idéntica factura, dan a la plaza principal de Machu Picchu. Incluye
viviendas y talleres.[]
Grupo de los Morteros o Acllahuasi
Es el más grande conjunto de la ciudad a pesar de lo cual tuvo una sola puerta de ingreso, algo que
podría sugerir que se tratara del Acllahuasi (o casa de mujeres escogidas) de Machu Picchu, dedicadas al
servicio religioso y a la artesanía fina. Incluye una famosa habitación de piedra bien labrada en cuyo piso
se encuenttran dos afloramientos rocosos tallados en forma de morteros circulares supuestamente para
moler granos. Algunos autores piensan que éstos se llenaban con agua y en ellos se reflejaban los astros.
El conjunto incluye evidencias de un uso ritual (hay altares e incluso una kancha construida alrededor de
una gran roca). Parte de sus ambientes evidencian haber sido residencias de élite.[]
Grupo del Cóndor
Es un amplio conjunto de construcciones, de trazo no siempre regular, que aprovecha los contornos de
las rocas. Incluye algunas cuevas con evidencias de uso ritual y una gran piedra tallada en el centro de un
amplio patio en la que muchos creen ver la representación de un cóndor. Al sur del "cóndor" se
encuentran viviendas de élite, que tuvieron el único acceso privado a una de las fuentes de Machu
Picchu. Entre las viviendas y el patio del cóndor se ha identificado claros restos de construcciones
dedicadas a criar cuyes (Cavia porcellus).
Escalinata de las fuentes
Es un conjunto formado por una gran escalera junto a la cual corre un sistema de 16 caídas artificiales de
agua, la mayoría de las cuales está cuidadosamente tallada en bloques poligonales y rodeada de
canaletas labradas en la roca. El agua proviene de un manantial en las alturas del Cerro Machu Picchu
que fue canalizado en tiempos incas. Un sistema adicional en lo alto de la montaña recoge filtraciones de
la lluvia de la montaña y las deriva al canal principal[].
EL VALLE DE URUBAMBA
Para los Incas el valle de Urubamba es la entrada a la selva, el antisuyu, la amazonia, la tierra de los
"chunchos". El río que lo forma tuvo por nombre antiguo Willka Mayu o Río del Sol, y el nevado de cuyos
deshielos nace era llamado Willkan Uta o Casa del Sol. Este valle estuvo íntimamente ligado con el culto
solar, ya que la palabra Willka es la de tal dios, palabra que antecede en uso al ahora más popular Inti.
Antes de la fundación del Tawantinsuyu, en el siglo XV, el valle estaba habitado por pequeños
curacazgos. La parte alta la ocupaban los Kanchis, que frecuentemente hacían la guerra a los Collas del
altiplano. Más abajo estaban los Ayarmacas, cuyos curacas se hacían llamar Tocay Capac. Hacia la ruta
del Cusco, en la actual provincia de Canchis, Pinau Capac tenía bajo su dominio parte del valle del
Cusco. En la leyenda sobre el reparto del mundo aparecen como beneficiarios Manco Capac, Colla
Capac, Tocay Capac y Pinau Capac. Esto indicaría que en esos tiempos, previos al Tawantinsuyu, eran
éstos últimos quienes controlaban el valle de Urubamba o Tampu, como se le conocía en ese entonces.
La palabra quechua tampu tiene varias acepciones: posada, propiedades fuera de la ciudad, el nombre de
un valle, un río y una nación. La más usada es la primera, la que se refiere a posada y que se ha
castellanizado como "tambo". Se le encuentra en muchos topónimos formando palabras compuestas,
como en Limatambo (Posada de Lima), Tambomachay (Cueva de los Tampus), Pacaritambo (o
Pakarejtampu = donde aparecieron los Tampus).
La acepción de Tampu como apelativo de nación es usado para nombrar al curacazgo que habitó ese
valle antes de los Incas. Tal como es mencionado en las leyendas, fue una de las naciones fundadoras
del Cusco (Qosqo), junto a los Maska, Mara y Quillke. Se ha relacionado la leyenda sobre la fundación del
Cusco por los Cuatro Hermanos Ayar con las cuatro naciones ya mencionadas. De ese modo, según este
mito los Masca estarían representados por Manco Capac (el héroe fundador), los Tampu por Ayar Uchu,
Los Mara por Ayar Kachi y los Quillke por Ayar Auca. Uchu significa "ají", y por su clima y altitud, esta
planta fue ampliamente cultivada en ese valle, así como la planta de la coca a cuyo tratante se le dice en
aymara "tambu-kiru".
Pachacutec fue el primer Inca en salir más allá del valle del Cusco, luego de su épica victoria sobre los
Chancas. Parte de sus amplias conquistas incluyó el valle de Tampu, que, a pesar de estar habitada por
esa nación, hermana del Cusco, no se libro de su férreo dominio. Por su belleza natural, clima benigno
(uno de los mejores de los andes) y rico suelo, lo usó como asentamiento predilecto de la nueva nobleza
imperial, engalanando al valle con varias de las más fastuosas ciudades del Tawantinsuyu, como son:
Ollantaytampu y Machu Picchu.
Muro y entrada trapezoidal. Se puede apreciar el perfecto uso de la piedra por los ingenieros incas
y las típicas entradas trapezoidales. Picchu fue mandada a construir por Pachacutec para ser la
más bella del Tawantinsuyu.
Muchos años después (1533), sirvió este valle como refugio y última morada de los Incas de Vilcabamba,
que resistieron por algunas décadas someterse al poder español, luego de la conquista del Cusco.
PICCHU, UNA LLACTA INCAICA
Las Llactas son la mejor prueba del espíritu imperial de los Incas y su afán de dominar permanentemente
las naciones que conquistaban. Son éstas grandes asentamientos construidos en la ruta del Capac Ñan
(Camino Real Incaico) con la finalidad de controlar y administrar la economía de las diferentes regiones
conquistadas. Fueron construidas siguiendo un planificado orden mandado por la necesidad de controlar
y retener sus conquistas. En esencia, las llactas fueron ciudades burocráticas donde residían los
administradores incas y todos los funcionarios de su ayuda, junto con sirvientes y artesanos.
Picchu (nombre original de Machu Picchu) fue una de estas llactas, pero retuvo para sí un papel especial.
Es la única alejada del Capac Ñan y fue construido en un lugar recóndito e inexpugnable del valle de
Tampu, en tierras de la panaca de Pachacutec (el fundador del Tawantinsuyu). Fue la mas bella del
imperio porque fue construida para ser el refugio y morada de lo más selecto de la aristocracia en caso de
un sorpresivo ataque. Los caminos que conducían a Picchu eran prohibidos para el común de la
población, pues era su ubicación un secreto militar.
Los profundos barrancos y agrestes montañas son la mejor defensa natural. Como toda llacta importante,
no dejaron de estar presentes en Picchu un Acllawasi ("casa de las escogidas"), un intiwatana (reloj solar,
que marca las estaciones del año), kallancas (galpones para los guerreros), baños y acueductos, así
como amplias áreas con andenerías.
El Intiwatana o "lugar donde se amarra al sol". Esta piedra es la pieza central y más importante de
un complejo sistema de mediciones astronómicas para determinar las fechas de inicio y fin de las
campañas agrícolas.
Finalmente Picchu cumplió con la razón para la que fue construida. Sirvió como refugio a una parte de la
aristocracia (en especial de las Acllas -mujeres escogidas para servir al dios sol-) después de la conquista
española del Cusco en 1532. Al estar (como ya se dijo) alejado de toda ruta y no ser un centro productor,
no recibió el embate directo y destructivo de los nuevos conquistadores. A la captura del último Inca
rebelde: Tupac Amaru, debió ser abandonada, pues ya no había razón para seguir viviendo en ella.
WAYNA PICCHU, LA JOVEN MONTAÑA
Gracias a los documentos que se han encontrado en los últimos años, sabemos que el sitio, en tiempos
anteriores a la visita de Hiram Bingham, se llamaba simplemente Picchu, o "montaña". Tenía dos
secciones: una sur, un macizo giboso llamado Machu ("mayor" o "viejo"), y otra norte, delgada y erguida,
llamada Wayna ("menor" o "joven"). En verdad es en el centro de ambos cerros que se encuentra el
santuario, sobre la cresta que les sirve de puente. El nombre Machu Picchu se debe a la referencia de los
guías de Bingham a la sección hacia donde debían ascender para llegar a las ruinas. Cuando llegamos al
extremo norte del santuario, detrás de la roca sagrada encontramos el sendero que conduce a Wayna
Picchu. Luego de pasar una pequeña colina llamada Uña, el sendero se convierte en una larga y angosta
escalinata que rodea el cerro por el oeste. Sus escalones, en algunos tramos, están directamente tallados
en la roca. Junto al sendero, que se adapta a las curvas del cerro, podemos apreciar pequeñas terrazas
de cultivo que forman parte de los jardines que adornaban el santuario y su entorno. Otro sendero
asciende a Wayna Picchu desde Mandorpampa, en el noreste. Es más empinado, más largo, y cruza
terrazas y grutas que sirvieron para depositar a los muertos. En la cima, que tiene forma de cuchilla y una
altura de 2 720 m, en medio de las rocas hay una piedra labrada que la imaginación popular ha
denominado la "silla del Inca". También hay unos pocos recintos y terrazas. La vista es impresionante:
todo el santuario se divisa como si se tratase de una maqueta, y en el entorno se aprecia el extenso
horizonte que conforman los picos, los meandros del Urubamba y los desniveles de las quebradas.
EL TEMPLO DE LA LUNA
Si bien el paisaje y los pocos restos de edificios y terrazas situados en la cima del cerro son por sí mismos
apreciables, no cabe duda de que el conjunto de cavernas de la ladera norte, que le da la espalda al
santuario, es un monumento espectacular. Las cavernas están asentadas en los riscos de la cordillera,
virtualmente sobre el río Urubamba, que corre a varios cientos de metros de profundidad en el cañón que
rodea el cerro al cambiar su curso sur-norte en dirección contraria para formar una suerte de gran voluta.
Muchas de las cavernas han sido embellecidas por el hombre y convertidas en recintos probablemente
destinados a sepulturas. A las más notables se les conoce como el templo de la Luna. En realidad este
nombre es arbitrario, al igual que los muchos nombres con los que se identifican otros sectores de Machu
Picchu. Y es que aquí ni siquiera tuvo que haber un templo, aun cuando las formas y la ubicación de las
cavernas dan noticia de una función antes ceremonial que doméstica, administrativa o militar. Varias de
las cavernas están interconectadas. Existe una muy grande en la ruta que sube desde Mandorpampa. Se
trata de una caverna apostada debajo de una gran roca, de manera similar al mausoleo real o a la cripta
del Cóndor. Tiene unos siete metros de ancho, 12 m de largo y 2,5 m de alto, y el suelo plano. Sobre esta
hay otra de tamaño similar y ambas están asociadas a corredores, escalones y pasajes intermedios. Las
cavernas han sido acondicionadas con mucho cuidado: sus paredes internas son de sillería fina y
presentan lujosos detalles, como nichos de triple jamba y altares labrados en la roca. Aparte de los
mausoleos real y del Cóndor, estos son los más destacados. En las excavaciones realizadas por el
equipo de Bingham, en las laderas norte y este del cerro, se hallaron alrededor de cinco cuevas que
presuntamente fueron ocupadas para guardar cadáveres momificados. Lamentablemente, las cuevas que
están asociadas al templo de la Luna no contienen ya restos, que probablemente fueron saqueados. Las
que quedaron son pobres en acabados y escondían sólo cerámica rota. Se trata más bien de grietas que
de cuevas.
INTIHUATANA
El intihuatana se encuentra en una de las explanadas del Templo de las Tres Ventanas en Machu Picchu,
es uno de los mayores misterios de la cultura incáica. Diariamente centenares de turistas sienten la
energía que emana de este monumento de piedra semejante a un obelisco en miniatura que parece
concentrar toda la fuerza telúrica de la ciudadela de Machu Picchu. Se cuenta que el Intihuatana lo
utilizaban para amarrar al Sol ya que era su padre y su Dios y no querían que se fuera; o, quizás, sólo
pretendían alargar el día y estirar las horas de luz, para trabajar más horas en el campo abriendo surcos
en los valles fértiles o cultivando los frutos de la mamapacha (madre Tierra). Así lo cuentan los hombres
andinos desde Abancay (la tierra del Dios que habla) hasta las cumbres del Huascarán (el nevado más
alto del Perú) al narrar esta vieja leyenda surgida en tiempos prehispánicos, cuando el mundo andino era
dominada por el Inca. Se le atribuía el crecimiento de los cultivos y era el padre de Manco Capac y Mama
Ocllo, los fundadores del imperio, por esa razón se levantaron numerosos templos y santuarios para
adorarlo. Aún hoy, la leyenda del Intihuatana se recuerda en tierras cordilleranas. La narran decenas,
cientos, quizás miles de hombres de todas las razas y naciones indígenas, quienes describen extraños
monolitos que servían de "estacas" para el astro. Se cree que una de estas "estacas", está localizada en
la explanada del Templo de las Tres Ventanas de Machu Picchu, la colosal ciudadela inca protegida por el
Inti o Sol, el dios todopoderoso que hasta 1911 - año en el que llegó el norteamericano Hiram Bingham -
se dio maña para evitar las pisadas intrusas de los hombres de occidente. Intihuatana es el nombre de
este peculiar obelisco. ¿Es sólo una coincidencia?, ¿una inocente homonimia? o ¿se trata de uno de los
lugares en donde los incas pretendían amarrar al sol, tal como lo cuentan los hombres del ande, al narrar
la vieja leyenda?. Más allá de las especulaciones, lo cierto es que el monolito atrae la admiración de los
turistas que recorren el complejo arqueológico más visitado del Perú. Ellos posan sus manos o recuestan
su frente en la irregular escultura, sintiendo una extraña energía, una inexplicable fuerza que emerge de
cada una de sus cuatro aristas.
DÓNDE IRRADIA LO INEXPLICABLE
El Intihuatana está tallado en una mole de granito. Tiene forma de prisma y sus cuatro vértices señalan
los puntos cardinales. El obelisco ocupa un área total de 8 metros con 60 centímetros y está localizado en
una pequeña explanada, al costado del templo de las Tres Ventanas, un observatorio Inca de la ciudadela
de Machupicchu. Un cúmulo de interrogantes rodean a la extraña escultura. Su origen y su finalidad
todavía están cubiertos por el misterioso velo de la historia, aunque algunos investigadores sostienen que
fue un adoratorio donde se "amarraba al Sol", para que nunca dejara de brillar, pues, si su luz se
extinguía, se acabaría la vida en las alturas. Sería el final de sus hijos. También hay quienes dicen que el
Intihuatana era un reloj solar. El tiempo y las estaciones del año se calculaban de acuerdo a las sombras
proyectadas por el sol, al posar sus rayos sobre la escultura de granito. Otros ven en él una señal de los
seres del espacio, una huella de los extraterrestres que, de vez en cuando, se dignan visitar la tierra. En
fin, incógnitas que le añaden un halo de misterio. No hay respuestas inapelables. La única certeza es que
en el Intihuatana la energía fluye libremente, envolviendo a todos los visitantes, quienes, por simple
curiosidad o en búsqueda de renovación espiritual, ascienden los 78 escalones de piedra labrada que
conducen a la "estaca", donde los Hijos del Sol pretendían amarrar a su padre y a su Dios. Así, nunca
dejaría de brillar en su fastuoso imperio.
INTIPUNCU
Intipuncu, significa en quechua "Puerta del Sol" y se ubica a un kilómetro al sur-este de la ciudad inca.
Corresponde a la ciudadela que protegía la ciudad, y se une a ella por un "inti ñan" o "Camino Real".
Llama la atención la presencia de altares o descansos litúrgicos, cual portadas, construidas a trechos o
intervalos, a los que Bingham denominó "estaciones rituales". Intipuncu es un importante recinto
arqueológico, con ambientes y calzadas flotantes, conformado por las lozas que emergen como alerones
del flanco de la montaña.
· EL MAUSOLEO:
Es una gruta natural que esta debajo del Templo del Sol, y que fue completamente forrada por
los incas con muros de piedra labrada, se piensa que pudo haber sido tumba de la realeza inca, según la
primera teoría de Hiram Bingham. Hoy en día según nuevas investigaciones los arqueólogos determinan
que fue un lugar dedicado a la ceremonia de la PACHA MAMA (madre tierra).
· PUENTE LEVADIZO
Este singular puente forma parte de uno de los caminos más peligrosos de toda la ciudad. El camino se
inicia en el "Recinto de los Diez Vanos", al sur de la ciudadela. Se trata de un sendero angosto, hecho con
especial atrevimiento en el flanco de la montaña de granito. El angosto sendero continúa por espacio de
dos kilómetros y después de una curva se interrumpe para dar lugar a un espacio vacío, donde
ocasionalmente se instala un angosto puente levadizo de troncos. El puente mismo está construido de
troncos de árboles que están introducidos en una hendidura del camino de piedra, de manera tal que no
resultara ningún problema sacarlos para impedir el paso en caso de peligro. La construcción del camino y
del puente obedeció a muy bien pensadas medidas de seguridad.
ASPECTOS CONSTRUCTIVOS
· Ingeniería hidráulica y de suelos Una ciudad de piedra construida en lo alto de un "istmo" entre dos
montañas y entre dos fallas geológicas, en una región sometida a constantes terremotos y, sobre todo, a
copiosas lluvias todo el año supone un reto para cualquier constructor: evitar que todo el complejo se
desmorone. Según Alfredo Valencia y Keneth Wright el secreto de la longevidad de Machu Picchu es
su sistema de drenaje []. En efecto el suelo de sus áreas no techadas está provisto de un sistema de
drenaje que consiste en capas de grava (piedras trituradas) y rocas para evitar el empozamiento
del agua de lluvias. 129 canales de drenaje se extienden por toda el área urbana, diseñados de forma de
evitar salpicaduras y erosión, desembocando en su mayor parte en el "foso" que separa el área urbana de
la agrícola, que era en realidad el desagüe principal de la ciudad. Se calcula que el 60% del esfuerzo
constructivo de Machu Picchu estuvo en hacer las cimentaciones sobre terrazas rellenadas con cascajo
para un buen drenaje de las aguas sobrantes. · Orientación de las construcciones Existe sólida evidencia
de que los constructores tuvieron en cuenta criterios astronómicos y rituales para la construcción de
acuerdo a los estudios de Dearborn, White, Thomson y Reinhard, entre otros. En efecto, la alineación de
algunos edificios importantes coincide con el azimuth solar durante los solsticios de manera constante y
por ende nada casual [], con los puntos de orto y ocaso del sol en determinadas épocas del año y con las
cumbres de las montañas circundantes[]. · Arquitectura
Aparejo Fino. Cámara de los Ornamentos, recinto adosado al Templo Principal Material
Todas las construcciones conservadas son de un granito de color blancuzco, compuesto en un 60% por
feldespato, un 30% de cuarzo y un 10% mica [68]. Todo el material procedía de las canteras ubicadas en
los contornos del complejo inca.
Tiene entre 6 a 7 grados de dureza en la escala de MOHS. En tiempos incas la piedra fue trabajada con
barretas y otras herramientas de bronce (No se usaba herramientas de hierro en el antiguo Perú) y
percutores de piedras más duras. Las piedras fueron alisadas por abrasión con arena y piedra []
Morfología
Casi todos los edificios son de planta rectangular. Los hay de una, dos y hasta ocho puertas,
normalmente en uno solo de los lados largos del rectángulo. Existen pocas construcciones de planta
curva y circulares.
Son frecuentes las construcciones llamadas huayranas. Estas tienen sólo tres muros. En estos casos en
el espacio del "muro faltante" aparece a veces una columnata de piedra para sostener una viga de
madera que servía de soporte al techo. También existen huayranas dobles (dos huayranas unidas por un
muro medianero) a las que se llama masmas.
Las construcciones habitualmente siguen el esquema de kanchas, es decir, cuatro construcciones
rectangulares dispuestas en torno a un patio central unidos por un eje de simetría transversal[]. A este
patio dan todas las puertas.
Tejados No se ha conservado ninguna techumbre original, pero hay consenso en afirmar que la mayoría
de las construcciones tenían techo a dos o cuatro aguas (hubo incluso un techo cónico sobre el "torreón")
y estaba formada por una armazón de troncos de aliso (Alnus acuminata) amarrado y cubierto por capas
de ichu (Stipa ichuun). La fragilidad de este tipo de paja y la copiosidad de las lluvias en la región hizo
necesario que estas techumbres tuvieran grandes inclinaciones de hasta 63º. Así la altura de los techos
duplicaba muchas veces la altura del resto del edificio. Portadas, ventanas y hornacinas
Como es clásico en la arquitectura inca la mayoría de las portadas, ventanas y hornacinas (llamadas
falsas ventanas, nichos o alacenas) tienen forma trapezoide, más ancha en la base que en el dintel. Los
dinteles podían ser de madera o de piedra (a menudo de un solo gran bloque). Las portadas de los
recintos más importantes eran de doble jamba y en algunos casos incluían un mecanismo de cierre
interior.
Las paredes interiores de buena parte de las construcciones tienen hornacinas en forma trapezoide, junto
a las ventanas. Bloques cilíndricos o rectangulares sobresalen a menudo de los muros como grandes
percheros, dispuestos en forma simétrica con las hornacinas o nichos y las ventanas (cuando las hay).
ANEXOS
· GALERÍA DE FOTOS
Amanecer nublado sobre Machu Picchu desde Inti Punku, en el tramo final del Camino Inca del sur
de la ciudad.
Aparejo común. Detalle de una ventana trapezoide que estuvo posiblemente enlucida y pintada.
Colcas o depósitos sobre los andenes del sector agrícola.
La llamada Piedra del Cóndor en el Conjunto 17.
ARTÍCULOS DEBATE DE PRIVATIZACIÓN DE MACHU PICCHU, ARTICULO DE FAVIO LEÓN
LECCA, QUIEREN PRIVATIZAR MACHU PICCHU
Hace varios días la ciudad del Cuzco fue el escenario de uno de los atropellos más espantosos al
ejercicio de la libertad de expresión. Bajo las instancias de la Fiscalía provincial del Cuzco se notificó al
Director de Libre Empresa José Luis Tapia Rocha para que rinda su manifestación en relación a
la investigación de carácter criminal que se le sigue por el supuesto Delito contra el Patrimonio Cultural,
como consecuencia de su propuesta privatizadora de Machu Picchu ventilada vía internet. La mencionada
investigación no tiene ni pies ni cabeza sencillamente por que el bien litigioso no se encuentra amenazado
por ninguna pretensión mercantilista del investigado ni mucho menos por la institución a la cual
representa. La iniciativa de privatización de Machu Picchu constituye una propuesta de carácter
ideológica y se sustenta en la necesidad de incorporar la racionalidad de la ganancia y la pérdida
empresarial en el manejo de un recurso arqueológico cuyo valor económico corre el riesgo de verse
atenuado debido a la amenaza de potenciales competidores como la de Walt Disney y su réplica
arqueológica. Como todos sabemos, Machu Picchu en la actualidad es un bien público y como tal es
administrado por funcionarios públicos. Si bien es muy factible que dichos funcionarios realicen su labor
de manera eficaz, no es menos cierto que los incentivos no son lo suficientemente fuertes si lo
comparamos con los incentivos que motivan a un empresario.
En el primer caso el factor motivador para muchos es la certeza del sueldo, para otros quizás el reconforte
espiritual por ser guardián de la historia del Perú. Disímilmente en el segundo caso el incentivo para un
empresario no es el sueldo - lo cual es incierto- sino las ganancias que puede obtener por administrar,
conservar y explotar eficientemente un recurso que actualmente es demandado turísticamente por la
gente sea nacional o extranjera. Pero lo que debemos destacar del accionar empresarial es su gran
interés por atenuar la amenaza de potenciales competidores que ponen en riesgo su inversión de capital.
En la eventualidad que Machu Picchu sea privado, es decir pertenezca a un particular que puede ser un
empresario, una ONG, una Universidad, etc. estaremos mejor preparados para competir con cualquier
réplica o cosa que se le parezca, al estar mejor motivados. Son estas breves razones ideológicas las que
han motivado una propuesta de este tipo y no la búsqueda del frío y sórdido afán de lucro, por medio de
la comercialización de un bien que si bien pertenece a todos no habría legitimidad jurídica para hacerlo.
Es más en la hipótesis que se hubiese querido vender el monumento arqueológico dudamos que
el mercado atienda dicha propuesta de venta sencillamente porque la gente no es tonta.
Esto debería entender no sólo la fiscalía provincial del Cusco sino también el procurador y los hermanos
del Cuzco preocupados por la supuesta "estafa". Lo más grave del asunto es el espectáculo que se
generó en la fiscalía provincial al verse presionada no sólo por la muchedumbre cuzqueña enardecida
sino también por la cobertura periodística a nivel nacional. Una vez más corroboramos con bastante
tristeza el largo camino institucional que nos falta por recorrer para revertir esta realidad: la justicia es lo
que la mayoría dice que es, los medios de prensa son el instrumento y los jueces y fiscales meros
ejecutores. Un sistema político en el que los individuos sobreviven únicamente si le cae simpático al
público es la peor forma de opresión y totalitarismo.
Esperemos que las autoridades competentes tengan en cuenta el grave daño moral que se le está
ocasionando al director del mencionado instituto, y a la institución en sí misma, suficientes elementos
como para archivar el caso en cuestión. En la hipótesis que dicha denuncia pase a instancia judicial
dicho proceso apestaría a persecución ideológica, lo que sorprendería en estos nuevos vientos
democráticos. (Publicado en diario Expreso, miércoles 3 de octubre de 2001, pag.31 en Opinión).
LA UNIVERSIDAD DE YALE DEVOLVERÁ A PERÚ PIEZAS DEL MACHU PICCHU.
(18 septiembre 2007, 10:08 por Chino Becerra en Cultura, Noticias)
LLEVA CON ELLAS 90 AÑOS AGENCIAS LIMA.- La universidad estadounidense de Yale ha anunciado
que devolverá a Perú piezas arqueológicas de la ciudadela inca de Machu Picchu que se quedó hace 90
años aprovechando un préstamo. Así, ha reconocido a Perú como dueño de la colección. Perú reclamaba
a Yale la devolución de más de 4.000 piezas de cerámica, piedra y fragmentos óseos que prestó a la
universidad estadounidense en 1916 por un periodo de 18 meses. Machu Picchu significa “montaña
mayor”. Se sitúa a una altura de 2.350 metros por encima del nivel del mar y fue construido por los incas
en el siglo XV. Se trata de una ciudadela y un santuario de rango superior en el que se guardaba la
momia del fundador del imperio inca, Pachacútec. Es un conjunto de palacios y templos, algunos de los
cuales estaban recubiertos con oro, que llegó a albergar hasta 750 personas.
En lo alto del área urbana se sitúa la llamada intihuatana, una columna de piedra
que muestra exactamente cuando se producen los equinoccios. Los expertos opinan que fue desocupada
en el año 1540 con la llegada de los españoles. El 24 de julio de 1911 fue descubierta por el explorador
americano Hiram Bingham. Se encuentra a unos 1.100 kilómetros al sureste de Lima. El sábado, el
ministro de Vivienda y representante de Perú ante Yale, Hernán Garrido Lecca, había dicho que la
universidad reconoció a Perú como el dueño de la colección. “Nosotros buscamos crear un
nuevo modelo para resolver un conflicto de intereses en una propiedad cultural”, dijo el presidente de
Yale, Richard C. Levin, en un comunicado. Según el acuerdo, Yale y Perú realizaran una gira
internacional para exhibir unas 350 piezas de la colección y construir un nuevo museo en la zona, donde
serán ubicadas las piezas que serán devueltas a Perú a fines del 2009. A Yale se le garantizó el acceso a
gran parte de las piezas de la colección para investigación y muchas piezas continuarán en manos de la
universidad para su cuidado y mantenimiento.
Perú ha sufrido durante años el saqueo de su patrimonio cultural, que incluye valiosas joyas
en metales preciosos pertenecientes a sus culturas nativas, además de diversas obras de arte de los
periodos colonial y republicano de su historia. Por eso, Perú, Egipto o Grecia son países que han
emprendido demandas para recuperar sus tesoros ancestrales. En septiembre del año pasado, la policía
britanica entregó a las autoridades culturales del país andino un tocado peruano de oro de al menos 1.300
años de antigüedad, tras ser localizado en una oficina en Londres.
BIBLIOGRAFÍA
AGURTO CALVO, Santiago (1987), Estudios acerca de la Construcción, Arquitectura
y Planeamiento incas, Lima: CAPECO.
BINGHAM, Hiram (1964), La ciudad perdida de los incas. Historia de Machu Picchu y sus constructores,
Santiago de Chile: Zig Zag.
BOUCHARD, Jean Francois: "La arquitectura Inca", en Los incas y el antiguo Perú.- Madrid: Sociedad
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GLAVE, Luis Miguel y Maria Isabel REMY (1983), Estructura Agraria y vida rural en una región Andina.
Ollantaytambo entre los siglos XVI y XIX, Cusco : Centro de Estudios Rurales Andinos Bartolomé de las
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KAUFFMANN DOIG, Federico (2006), Machu Picchu, tesoro inca, Lima: Cartolan.
LUMBRERAS, Luis (2006), Machu Picchu, Fundación Telefónica, Lima, Perú [2007]
ROSTWOROWSKI, María (1993), Ensayos de Historia Andina: Elites, etnias, recursos, Lima: Instituto de
Estudios Peruanos.