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Funciones y Tipos de Músculos Humanos

El documento describe los tres tipos principales de músculos en el cuerpo humano: los músculos esqueléticos, los músculos lisos y el músculo cardíaco. Los músculos esqueléticos se unen a los huesos y permiten el movimiento voluntario, los músculos lisos controlan funciones internas involuntarias, y el músculo cardíaco bombea la sangre de forma autónoma e involuntaria. En total hay alrededor de 650 músculos en el cuerpo humano.

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Funciones y Tipos de Músculos Humanos

El documento describe los tres tipos principales de músculos en el cuerpo humano: los músculos esqueléticos, los músculos lisos y el músculo cardíaco. Los músculos esqueléticos se unen a los huesos y permiten el movimiento voluntario, los músculos lisos controlan funciones internas involuntarias, y el músculo cardíaco bombea la sangre de forma autónoma e involuntaria. En total hay alrededor de 650 músculos en el cuerpo humano.

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MÚSCULOS

Los músculos son tejidos del cuerpo humano compuestos por fibra muscular, que se contraen
durante los movimientos corporales. Existen 656 músculos en el cuerpo humano y son de
tres tipos. El músculo cardíaco es un músculo diferente de los otros, particularmente porque
está sometido a la influencia de las hormonas y se contrae de modo involuntario. Los
músculos lisos, como los presentes a nivel del estómago, son músculos que funcionan sin
estímulo voluntario. Los músculos esqueléticos están unidos a los huesos y permiten
moverlos. La forma de los músculos es alargada, plana o circular.
ESQUEMA

FUNCIÓN DE LOS MÚSCULOS


El sistema muscular facilita el movimiento de nuestro cuerpo, permitiendo la movilidad del
esqueleto, pero además trabaja el sintonía con otros sistema de nuestro organismo para
garantizar el adecuado funcionamiento del cuerpo.
Una musculatura saludable no es, al contrario de lo que muchos piensan, un aspecto
meramente estético, por el contrario es importante mantenerlos saludables si queremos
desplazarnos de forma adecuada y sin conflictos. ¿Te preguntas cuál es la función de los
músculos? Pues atento porque en [Link] te la explicamos con detalle.
TIPOS DE MÚSCULOS
Existen tres tipos de músculos: voluntarios o esqueléticos, involuntarios o lisos y cardíaco o
miocardio que se diferencian por las células que los componen y la función que realizan. Sin
embargo, hay otras clasificaciones musculares, según su forma, función y movimientos
realizados.
MÚSCULOS VOLUNTARIOS
Mantienen unido el esqueleto (por eso se les conoce también como esqueléticos) con la ayuda
de los tendones. Son los que le dan forma al cuerpo y lo ayudan con los movimientos diarios.
A los músculos voluntarios se les denomina también estriados, porque están conformados
por fibras (células), que tienen franjas (estrías) horizontales que se pueden ver con un
microscopio. Sus fibras, además, se caracterizan por ser estrechas, largas y agruparse por
miles o cientos. Cada una mide desde 1 mm hasta 4 cm de largo y unas pocas milésimas de
milímetro de ancho. Poseen todos los componentes normales de cualquier otra célula del
cuerpo, pero presentan dos diferencias: una de ellas es que su número de mitocondrias (donde
se produce la respiración celular) es mayor, porque estas deben suministrar la gran cantidad
de energía que necesita el músculo, y la otra diferencia está en la existencia de miofibrillas,
también en un número mucho mayor al normal (varios cientos).
Los músculos voluntarios (se les llama así porque podemos controlar sus movimientos) son
los mayoritarios, ya que son 600 de los 650 músculos que hay en el cuerpo.
Son los que nos permiten realizar la función locomotora, en la que el sistema óseo es el
componente pasivo (soporte), y los músculos, el activo, debido a que se contraen, generando
el movimiento.
Como los músculos voluntarios están unidos al hueso se les ubica, principalmente, en las
piernas, los brazos, el abdomen y el pecho.
Se caracterizan también porque se pueden contraer rápidamente y con fuerza, por eso se
agotan con facilidad y deben descansar entre esfuerzos.
MÚSCULOS INVOLUNTARIOS
Están compuestos de células con forma de huso (angostas y alargadas) y de apariencia lisa
(de ahí su otra denominación). Esto último porque carecen de estrías transversales, aunque
muestran débiles estrías longitudinales.
Se caracterizan por su acción involuntaria (razón por la cual se denominan así), la que es
activada por el sistema nervioso y las hormonas.
En la contracción misma, estos músculos funcionan de manera parecida a los esqueléticos,
pero demoran más en contraerse. Además, los involuntarios pueden permanecer contraídos
durante más tiempo, porque no se agotan fácilmente. Los músculos lisos se localizan en los
órganos internos (de aquí que también se llamen “viscerales”) y en los grandes vasos
sanguíneos. Así, las paredes del estómago y de los intestinos son ejemplos de estos músculos,
ya que permiten descomponer los alimentos y moverlos a través del sistema digestivo.
MÚSCULO CARDÍACO
Se encuentra en las paredes del corazón, permitiendo que se realicen las contracciones
rítmicas y potentes que fuerzan a la sangre hacia el exterior de este órgano. Este músculo
presenta características especiales, ya que se podría decir que su estructura es estriada, pero
su contracción es involuntaria. Sin embargo, hay que hacer algunas precisiones en ambos
aspectos. En el caso de la apariencia de las fibras que lo componen, si bien en sus células
están presentes estriaciones longitudinales y transversales imperfectas, difieren del músculo
esquelético o estriado, sobre todo en la posición central del núcleo celular (o de la fibra) y en
la ramificación de las fibras. Además, las fibras musculares del corazón poseen mayor
cantidad de mitocondrias, pues el corazón no debe dejar de funcionar.
En cuanto a las contracciones, hay una diferencia en el tráfico de señales nerviosas (entre el
músculo y el sistema nervioso), ya que estas deben ser más continuadas que frecuentes (si
fueran frecuentes el corazón podría agotarse y morir). Además, este músculo, a diferencia
del estriado y del liso, requiere de uno a cinco segundos para volver a contraerse.
OTRAS CLASIFICACIONES MUSCULARES
Además de las diferencias de estructura entre los músculos, también se hacen distinciones de
acuerdo con sus dimensiones, formas y lugar donde se ubiquen, entre otros aspectos. A
continuación veremos otras maneras en que se clasifican los músculos.
SEGÚN SUS DIMENSIONES Y FORMAS, LOS MÚSCULOS SE CLASIFICAN EN:
– Largos: son extendidos y estrechos y de gran potencia. Estos, a su vez, pueden ser
fusiformes o planos, según el diámetro transversal sea mayor en su parte media que en los
extremos. Así, el bíceps es un músculo largo y fusiforme, mientras que el recto del abdomen
es largo y aplanado.
– Cortos: son aquellos que, independientemente de su forma, tienen muy poca longitud. Por
ejemplo, los de la cabeza y cara.
– Orbiculares: su forma puede ser más o menos circular y son los que rodean alguna
estructura importante, como los de la boca y los de los párpados.
– Anchos: son aquellos en los que todos sus diámetros tienen, aproximadamente, la misma
longitud y generalmente, son aplanados y delgados. Un ejemplo es el dorsal ancho de la
espalda.
Los músculos de las extremidades pueden realizar distintos movimientos, entre ellos, los de
flexión o extensión, de rotación (pronación y supinación), de aproximación (aducción) o
alejamiento (abducción).
ESTO DETERMINA OTRA TIPOLOGÍA DE MÚSCULOS, CUYAS CATEGORÍAS
SON:
– Flexores: permiten la flexión de las extremidades (por ejemplo, doblar la pierna sobre el
muslo o el brazo sobre el antebrazo).
– Extensores: permiten la extensión de las extremidades (ejemplo, estirar la pierna sobre el
muslo).
– Pronadores: son los que hacen girar las extremidades (por ejemplo, las manos) hacia
adentro.
– Supinadores: son los que permiten la inclinación de las extremidades hacia afuera.
– Abductores: son los que se encargan de alejar las extremidades del eje central del cuerpo.
Un ejemplo es levantar un brazo a los lados.
– Aductores: estos acercan las extremidades hacia el eje central del cuerpo. Ejemplo: poner
el codo a nivel del ombligo.
CARACTERÍSTICAS Y FUNCIONES GENERALES
La principal característica común a todos los tipos de músculos es que tienen la capacidad de
contraerse. Mediante este proceso de contracción los músculos son responsables de
prácticamente todo el movimiento del cuerpo, incluyendo los movimientos involuntarios
como la contracción del diafragma pulmonar para respirar o las contracciones que producen
los latidos del corazón. Saltar, respirar, parpadear o reír son movimientos guiados todos por
la contracción muscular. Todo este proceso muscular está controlado por el sistema nervioso,
aunque hay algunos músculos, como el miocardio, que pueden funcionar de forma autónoma.
Además de la locomoción y movimientos de órganos internos, el sistema muscular interviene
en el mantenimiento de la postura corporal, dan la forma típica del cuerpo, ofrece protección
y ayuda a mantener la temperatura corporal. Por ejemplo, si
hace frío los músculos se contraen de forma rápida, y a
menudo involuntaria, para incrementar el metabolismo e
incrementar la temperatura (los típicos tiritones cuándo se
siente frío).

Otros criterios de clasificación


Además de la clasificación anterior, basada en aspectos fisiológicos e histológicos, los
músculos pueden clasificarse atendiendo a otros criterios. Algunos de los más utilizados son
la forma de control por parte del sistema nervioso, la morfología (anatomía) y los
movimientos que realizan (biomecánica).
SEGÚN EL TIPO DE CONTROL
En función de la forma de control podemos distinguir cuatro tipos de músculos:
Voluntarios: el control del músculo es ejercido de forma voluntaria por el individuo. Se
asocian con la musculatura esquelética.
Involuntarios: estos músculos están controlados por el Sistema Nervioso Central sin
intervención voluntaria del individuo. También se conocen como músculos viscerales por
estar asociados generalmente a vísceras. Se asocian con la musculatura lisa.
Autónomos: funcionan de forma autónoma e involuntaria sin intervención del Sistema
Nervioso Central. Por ejemplo, el músculo cardíaco que genera su propio impulso nervioso
en el nodo sinoauricular.
Mixtos: los músculos de control mixto suelen tener movimientos involuntarios pero pueden
también moverse de forma voluntaria. Por ejemplo, el diafragma se mueve de forma
involuntaria en el ciclo de la respiración pulmonar pero también puede ser controlado de
forma voluntaria. El control voluntario de este tipo de músculos suele ser limitado.
SEGÚN LA FORMA
Largos: son músculos cuya longitud es mayor a su anchura. Pueden dividirse a su vez en
músculos largos fusiformes y músculos largos planos.
Cortos: músculos de poca longitud, independientemente de su forma.
Anchos: suelen ser delgados y aplanados. Por ejemplo, el dorsal ancho de la espalda.
Fusiformes: músculos largos más gruesos en la parte central (forma de huso). Por ejemplo,
el bíceps.
Planos: son músculos aplanados, largos o cortos, pero generalmente anchos. Por ejemplo,
los músculos abdominales del tórax.
Abanicoides: las fibras musculares se disponen en abanico. Por ejemplo, los pectorales.
Circulares: son músculos con forma de aro. Todos los esfínteres suelen estar asociados a un
músculo circular. Por ejemplo, el píloro.
Orbiculares: son músculos alargados y que dejan un orificio en el centro; se podría decir
que están entre los músculos fusiformes y circulares. Por ejemplo, los músculos de los labios
que permiten abrir y cerrar la boca o los músculos de los párpados.
SEGÚN LOS MOVIMIENTOS QUE REALIZAN
La forma, localización, combinación con articulaciones y huesos y la disposición de las fibras
musculares determinan el movimiento que un determinado músculo puede realizar. Por
ejemplo, los distintos músculos de las extremidades pueden ser, en función del movimiento
que realizan:
Flexores: permiten flexionar una articulación en el plano sagital. Por ejemplo, flexionar el
brazo sobre el antebrazo.
Extensores: realizan el movimiento contrario a los flexores permitiendo extender una
articulación. Por ejemplo, extender el brazo desde la posición de flexión.
Pronadores: es un movimiento de rotación hacia dentro. Este movimiento se realiza en el
planto transversal.
Supinadores: movimiento de rotación hacia el exterior contrario al que realizan los músculos
pronadores.
Abductores: son músculos que realizan movimientos de alejamiento del eje central del
cuerpo en el plano frontal. Por ejemplo, levantar el brazo lateralmente desde el hombro.
Aductores: realizan el movimiento contrario a los abductores.
En muchas articulaciones se combinan varios tipos de músculos permitiendo movimientos
más complejos en varios planos.
PROPIEDADES DE LOS MÚSCULOS
Excitabilidad: Es la facultad de percibir un estímulo y responder a este, es decir, aplicado al
músculo esquelético, se produce un estímulo de naturaleza química (acetilcolina) con la
respuesta de producción y propagación de un potencial de acción que origina la contracción
muscular.
Contractibilidad: Es la capacidad de contraerse con fuerza ante un estímulo apropiado,
pudiendo dividirse la contracción en varios tipos: isotónica concéntrica, isotónica excéntrica
e isomé[Link] de los músculos
Elasticidad: Es la capacidad de estiramiento; cuando las fibras musculares para acortarse y
recuperar su longitud inicial tras el estiramiento.
Extensibilidad: Es la facultad de estiramiento; cuando las fibras musculares se relajan tras
una contracción (acortamiento) pueden estirarse más allá de su longitud de descanso.
Plasticidad: Es la capacidad del músculo para modificar su estructura en función del trabajo
que efectúe, produciéndose una adaptación debida al entrenamiento.

Common questions

Con tecnología de IA

Los músculos esqueléticos están formados por fibras con estrías visibles, son responsables de los movimientos voluntarios asociados al sistema esquelético, y se caracterizan por contracciones rápidas y potentes que requieren energía elevada debido a su alta cantidad de mitocondrias . En contraste, los músculos lisos tienen fibras sin estrías transversales, ubicándose principalmente en órganos internos, operan involuntariamente con contracciones más lentas pero sostenidas, sin fatiga rápida, vitales para funciones como el movimiento peristáltico en el sistema digestivo .

Los músculos se clasifican en voluntarios, involuntarios, autónomos y mixtos, con base en cómo están controlados por el sistema nervioso. Los voluntarios, como los esqueléticos, son controlados conscientemente, permitiendo movimientos precisos del esqueleto. Los involuntarios, como los lisos, son controlados sin intervención consciente, gestionando funciones vitales automáticamente. Los autónomos, como el cardíaco, generan sus impulsos, crucial para evitar la fatiga del corazón. Los mixtos pueden actuar voluntaria e involuntariamente, como el diafragma. Esta clasificación es importante porque determina el control consciente posible y ayuda a entender las funciones vitales y sus mecanismos de regulación .

Los músculos contribuyen al mantenimiento de la temperatura corporal mediante contracciones rápidas e involuntarias, como en el caso de los tiritones, aumentando el metabolismo y generando calor. Este proceso se activa en respuesta al frío para incrementar la temperatura corporal. Adicionalmente, los músculos voluntarios al generar trabajo físico también producen calor como subproducto de su actividad metabólica, colaborando en la termorregulación .

El músculo cardíaco se distingue por su estructura estriada similar al músculo esquelético, pero con contracción involuntaria como el músculo liso. Sus fibras tienen una posición central del núcleo, son ramificadas, y presentan estriaciones longitudinales y transversales imperfectas. Posee más mitocondrias para asegurar la constante actividad del corazón y presenta un tráfico nervioso que garantiza contracciones continuadas y no frecuentes, previniendo su agotamiento .

Los músculos esqueléticos están unidos a los huesos mediante tendones. Al contraerse, los músculos tiran de los huesos, actuando como palancas, lo que permite el movimiento articular en coordinación con el sistema óseo, que actúa como soporte pasivo. Esto permite realizar acciones como caminar, levantar objetos, o cualquier actividad que implique movimiento del cuerpo, gracias a la contracción activa de los músculos esqueléticos .

La forma y ubicación de los músculos están intrínsecamente vinculadas a su función. Por ejemplo, los músculos largos y fusiformes, como el bíceps, brindan potencia y velocidad para flexionar las extremidades. Los músculos planos y aplanados como el recto abdominal ofrecen soporte estructural y permiten la flexión del torso. Los músculos cortos, como los de la cabeza, actúan en movimientos menores y precisos. Los orbiculares permiten el cierre de orificios corporales, crucial en funciones como parpadear o cerrar la boca. Las ubicaciones específicas permiten que cada músculo optimice su función de acuerdo con las necesidades biomecánicas .

Los músculos lisos en el sistema digestivo facilitan el movimiento de los alimentos a través del tracto digestivo mediante contracciones rítmicas conocidas como peristalsis. Se localizan en las paredes del estómago e intestinos, donde su contracción coordina la digestión y avance de los alimentos, descomponiéndolos y permitiendo su adecuada absorción. Estas contracciones sostenidas y más lentas que las de los músculos esqueléticos, ayudan a evitar el agotamiento muscular, esenciales para mantener un proceso digestivo eficaz .

La respiración involucra principalmente al diafragma, un músculo de control mixto que se mueve automáticamente para permitir la inhalación y exhalación rítmica, pero que también puede ser controlado conscientemente, por ejemplo, en prácticas de respiración profunda. Los músculos intercostales, voluntarios, trabajan junto con el diafragma, elevando y expandiendo la caja torácica durante la inhalación; mientras, los músculos abdominales ayudan en la exhalación forzada, demostrando así la colaboración entre diferentes tipos de músculos en la respiración .

Los músculos poseen varias propiedades exclusivas: excitabilidad, que les permite responder a estímulos nerviosos; contractibilidad, que es su capacidad de contraerse con fuerza ante un estímulo; elasticidad, que les deja volver a su forma original tras estirarse; extensibilidad, que les permite estirarse más allá de su longitud en reposo; y plasticidad, que les induce a modificar su estructura conforme a su actividad regular, evidenciando su adaptación al esfuerzo o entrenamiento .

Los músculos extensores en las extremidades superiores permiten mover una articulación fuera de la posición de flexión, como al extender el brazo desde el codo, ayudando en la ampliación del espacio articular y facilitando acciones de empuje. En cambio, los músculos flexores facilitan la reducción del ángulo articular doblando el brazo sobre el antebrazo, esenciales para movimientos de tracción y acercamiento. La interacción de ambos tipos de músculos posibilita movimientos coordinados y amplios del brazo .

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