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06-01-2018
Yemen
Un año nuevo con más bombardeos saudíes
Leandro Albani
El Furgón
La invasión desatada en marzo de 2015 por Arabia Saudí contra Yemen no tiene fin y sus
consecuencias se palpan todos los días. La monarquía de la familia Saud, "renovada" con el nuevo
príncipe heredero Mohamed Bin Salman (MBS), no da tregua a la población yemení que desde hace
casi tres años sufre una crisis humanitaria permanente. MBS, con poco más de treinta años de
edad, es presentado como la renovación para un sistema conservador y ultraortdoxo en lo político y
religioso, y como una bocanada de aire fresco para la economía saudí, que se basa en la venta de
exclusiva de petróleo y en gastos descomunales por parte de una casta que gobierna al país con
mano de hierro desde 1932.
El plan Visión 2030 presentado por el príncipe heredero es, básicamente, un viraje dentro del
sistema capitalista que rige en Arabia Saudí e intenta liberalizar una economía oxidada y en crisis.
Fomentar el turismo, intervenir en fondos de inversión y -escándalo internacional mediante- sacudir
el avispero de la corrupción entre las decenas de príncipes y jeques multimillonarios, son algunos
puntos de un programa financiero que busca modernizar al capitalismo saudí y limpiar la cara de un
régimen que no tolera la más mínima disidencia.
Al mismo tiempo, MBS es el estratega de la invasión a Yemen, que tuvo como consecuencia un
fuerte golpe a las finanzas saudíes y el estancamiento de las fuerzas militares de la familia real.
Pese a la matanza indiscriminada producida por los bombardeos, Arabia Saudí no tuvo capacidad
real para avanzar sobre el territorio yemení, y sus aliados circunstanciales -como los ex presidente
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Abd Rabbo Mansur Hadiy Ali Abdullah Saleh- tampoco funcionaron como punta de lanza para
derrotar al Movimiento Ansarolá y a la poderosa tribu de los houthis, que no sólo controlan buena
parte del país, sino que, junto al ejército yemení, dieron duros golpes a las tropas enemigas
apostadas en la frontera de ambas naciones.
Al no poder resolver el conflicto en Yemen, generado por Arabia Saudí y el príncipe heredero, la
monarquía de los Saud escapa hacia adelante y recrudece los ataques militares:
-El 1 de enero, 23 yemeníes murieron por bombardeos saudíes contra el distrito de Al-Yarahi, en la
provincia portuaria de Al-Hudayda, al oeste del país. A su vez, decenas de personas fueron heridas
por los ataques de los cazas saudíes contra una estación de servicio, un mercado y una granja en el
centro de Al-Yarahi.
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-El 31 de diciembre del año pasado, al menos 20 yemeníes fueron asesinados por ataques aéreos
saudíes contra una zona residencial en Al-Hudayda. Las bombas estuvieron dirigidas contra tres
autos civiles cerca de un restaurante en Al-Yarahi.
-El 30 de diciembre, los aviones de combate también bombardearon una granja en Al-Hudayda, por
los cuales fallecieron al menos diez mujeres yemeníes.
-A finales de 2017, la cadena HispanTV difundió un informe elaborado por el Centro Legal para
Derechos y Desarrollo de Yemen, que revela que la invasión saudí dejó hasta ahora un saldo 35.415
víctimas civiles, de las cuales 13.603 perdieron la vida y 21.812 resultaron heridas.
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Apenas cuatro días antes de que finalizara 2017, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
(Unicef) alertó sobre la situación crítica que viven los niños yemeníes.
Según declaró la representante de Unicef en Yemen, Meritxell Relaño, el año que se fue se convirtió
el peor para los niños del país. Las cifras reveladas por Relaño son escalofriantes: siete millones de
menores de edad padecen hambruna y más de 900.000 mil sufren cólera. La funcionaria de Unicef
también advirtió que sólo en diciembre de 2017 más de 80 niños resultaron heridos o fallecieron
por enfrentamientos, cólera o desnutrición. A esto se suma que algunas comunidades del país
dejaron de recibir suministros, asistencia médica y servicios de atención humanitaria.
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Relaño aseveró que "los niveles de pobreza en las familias han llegado a unos niveles
insostenibles". Y confirmó que si no se toman medidas urgentes y concretas la actual situación se
agudizará, provocando más muertes. Relaño recordó que en Yemen alrededor de 22 millones de
personas necesitan ayuda humanitaria.
En reiteradas ocasiones, la Organización de Naciones Unidas (ONU) denunció que la campaña
militar saudí, además de costarle a la vida a miles de personas, destruyó gran parte de la
infraestructura, incluidos hospitales, escuelas y fábricas.
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El 30 de diciembre, La Organización Mundial de la Salud (OMS), Unicef y el Programa Mundial de
Alimentos (PMA)- exigieron el fin de la invasión a Yemen porque provoca "un sufrimiento humano
inimaginable".
"Hemos superado el hito de los 1000 días de guerra en Yemen. A medida que la violencia se
intensificó en los últimos días, los niños y las familias vuelven a morir en ataques y bombardeos",
denunciaron las agencias de la ONU en un comunicado conjunto.
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En la declaración, los organismos internacionales detallaron que el 75 por ciento de la población
necesita asistencia humanitaria, al menos el 60 por ciento de los yemeníes sufre inseguridad
alimentaria y 16 millones no tienen acceso al agua potable ni a instalaciones sanitarias adecuadas.
"Yemen ha superado el punto de no retorno y ha pasado de un rápido declive de una crisis a una
catástrofe que se profundiza", aseveraron en el comunicado.
Mientras Arabia Saudí continúa devastando Yemen, los grandes medios de comunicación y muchos
gobiernos del mundo se esfuerzan por presentar a Mohamed Bin Salman como una "esperanza de
modernización" para la más cruenta monarquía del Golfo Pérsico. Pero hasta ahora la única verdad
irrefutable es que en las manos del joven príncipe heredero sólo se amontona la sangre de los
yemeníes.
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