profesión
1. f. Empleo,oficio o actividad que se realiza habitualmente a cambio de un salario.
2. Ceremonia eclesiástica en que alguien ingresa en una orden religiosa.
3. Manifestación pública de una creencia,costumbre o habilidad:
hizo profesión de su ignorancia.
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profesión.
(Del lat. professĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de profesar.
2. f. Conjunto de personas que ejercen una misma profesión.
3. f. Ceremonia eclesiástica en que alguien profesa en una orden religiosa.
4. f. Empleo, facultad u oficio que alguien ejerce y por el que percibe una retribución.
hacer ~ de una costumbre o habilidad.
1. loc. verb. Jactarse de ella.
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Concepto profesión
La palabra profesión proviene del latín professio, -onis, que significa acción y efecto de profesar. El uso
común del concepto tiene diferentes acepciones, entre ellas, empleo, facultad u oficio que cada uno tiene y
ejerce públicamente; protestación o confesión pública de algo (la profesión de fe, de un ideario político).
En este sentido, puede definirse profesión como una actividad que sirve de medio de vida y que determina el
ingreso profesional. De manera general, se define la profesión como ocupación sobre la base de un gran
acervo de conocimiento abstracto, que permite a quien la desempeña libertad de acción y que tiene
importantes resultados sociales.
Los antecedentes sobre el origen de este concepto se encuentran en antiguos textos hebreos, esta palabra se
relacionaba a funciones sacerdotales, a negocios en servicio del rey o de un funcionario real.
El vocablo significa mandar o enviar, lo que representaba realizar una misión. Sin embargo, el concepto en el
sentido actual no puede remontarse más allá de la época preindustrial, puesto que es producto de la
industrialización y de la división del trabajo.
Los teóricos del siglo XIX consideraban las profesiones como una modalidad de lo que Tocqueville denominó
“corporaciones intermediarias”, que eran organismos por medio de los cuales podía instaurarse un nuevo
orden social, en sustitución de la sociedad tradicional.
Para Max Weber (1901), la profesión estaba vinculada a lo religioso en la tradición cristiana, puesto que el
acto de profesar está relacionado con la voluntad de consagrarse a Dios, obedecer a un ser superior, con un
alto contenido de ascetismo, de entrega y de sufrimiento.
Por otra parte, la expansión de los conocimientos técnicos, la explosión demográfica y el crecimiento de los
centros urbanos en el siglo XIX, durante la revolución industrial, contribuyeron a modificar la organización
social existente, propiciando la creación de tareas profesionales más especializadas (Barrón, 1996).
Estos factores produjeron que, a principios del siglo XX, se incorporara la concepción de lo profesional como
producto de las transformaciones producidas por la industrialización.
En este contexto, en 1915, Flexner sugirió que para reconocer este campo, era necesario tomar en cuenta la
implicación de operaciones intelectuales, las cuales adquieren su material de la ciencia y de la instrucción.
Señala, además, que el manejo de este material es con un fin definido y práctico, el cual posee una técnica
educativa comunicable, se tiende a la organización entre sus propios miembros y se vuelve cada vez más
altruista (Gómez y Tenti, 1989).
Para la década de los treinta, Carr Saunders y Willson (1933) señalan que una ocupación alcanzaba el
estatus de una profesión. En 1953, Cogan refería que la profesión tenía una obligación ética de proveer
servicios altruistas al cliente; su definición la basaba en conjeturas teóricas de algunas áreas de conocimiento
específico y sus habilidades (Pou, 1986).
Estudios realizados en la década de los sesenta definían la profesión a partir de un cuerpo específico de
conocimientos para actuar en una realidad social organizada. Por su parte Wilensky (1964) estableció que la
profesión es una organización ocupacional adquirida a través de una formación escolar, y establece que una
profesión se considera cuando supera cinco etapas de profesionalización: trabajo ocupación de tiempo
integral como consecuencia de la necesidad social del surgimiento del mercado de trabajo; crean escuelas
para el adiestramiento y formación de nuevos profesionales; definen perfiles profesionales; reglamentan la
profesión mediante competencia del saber y de la práctica profesional; y adoptan un código de ética
profesional (Pacheco: 1994).
Millerson (1964) en este contexto, definió toda profesión debe cumplir con características que midan el grado
de profesionalización de las diferentes ocupaciones, los profesionistas deben tener un sueldo elevado, un
estatus social alto y autonomía en su trabajo (Burrage, 1990).
Desde el funcionalismo, Millerson (1964) explicaba que las profesiones realizan funciones que son valoradas,
tales como la utilización de capacidades basadas en conocimientos teóricos; educación y formación; garantía
de competencia en los individuos debida a exámenes; tener un código de conducta que garantice la integridad
profesional; realización de un servicio para el bien público; existencia de una asociación que organice a sus
miembros.
Por su parte, Schein (1970) estableció que las profesiones constituyen conjuntos de ocupaciones que han
desarrollado un sistema de normas derivadas de su papel especial en la sociedad. El profesional es distinto
del aficionado, está dedicado a una ocupación que constituye su fuente de ingresos (Gómez y Tenti, 1989).
Moore y Freidson (1970) agregan que una profesión puede ser vista a partir de un conjunto de dimensiones
estructurales y de actitud, como una ocupación de tiempo integral, caracterizada por la presencia de
profesionistas con una organización que permite la mutua identificación de intereses comunes y de
conocimientos formales y en donde se aceptan las normas y los modelos apropiados para identificarse entre
colegas (Machado, 1991).
Para que pueda existir una auténtica profesión, Johnson (1972) señaló que, es necesario que las personas
que practican la ocupación formen un grupo homogéneo. Asimismo, Parkin (1979) sugiere que se siguen
estrategias de exclusión para restringir el acceso a las profesiones (Burrage, 1990).
De acuerdo con esto, en los años ochenta, una profesión se definía como una ocupación que se regulaba a sí
misma mediante una capacitación sistemática y obligatoria en un ámbito universitario, basado en
conocimientos especializados y técnicos, y orientado más al servicio que hacia las utilidades pecuniarias,
principio consagrado en su código de ética (Starr, 1982). En este contexto, la profesión era considerada como
un fenómeno sociocultural en el cual intervienen un conjunto de conocimientos y habilidades, tradiciones,
costumbres y prácticas que dependen del contexto económico, social y cultural en el que surge y se
desarrolla.
Las profesiones se estructuraron con base en una segmentación de la producción del conocimiento y de su
propio ejercicio ante la necesidad de regular y reglamentar las formas de ejercicio de las habilidades
profesionales, buscando legalizar lo escolar como la única forma válida de tener acceso al conocimiento.
Las profesiones son consideradas autónomas se encuentran establecidas y legitimadas, por formas y
sistemas de organización social. Otros elementos son su legitimación intrínseca, su validez y su función
enmarca por características históricas de la sociedad en que ha surgido y se ha desarrollado.
Sus modos de formación, reproducción, exclusión, certificación y evaluación dependen de las condiciones en
las que surge, de los intereses de quienes la promueve y del poder político de sus miembros. En
consecuencia, la profesión, como unidad estructural de la sociedad moderna, condensa procesos y elementos
de la realidad social, política e ideológica en la que se circunscribe, formalmente establecida y legitimada por
el sector social que las ha constituido como tales.
A partir del trabajo de Cleaves (1985), una nueva concepción de la profesión se da, por lo que sostiene que
las profesiones requieren de un conocimiento especializado, una capacitación educativa de alto nivel, control
sobre el contenido del trabajo, organización propia, autorregulación, altruismo, espíritu de servicio a la
comunidad y elevadas normas éticas.
Por otra parte, algunos autores como Brunner y Flisfich (1989), consideran que las profesiones son
imprescindibles, tanto porque poseen un saber técnico, como por los valores que representan (Pacheco,
1994).
En el marco de la globalización, las profesiones son influidas por las nuevas tecnologías, esto propicia el
surgimiento de nuevas profesiones. En este sentido, Dingwall (1996) señala que las profesiones de ahora,
sólo tienen del pasado la continuidad simbólica con el grupo ocupacional de referencia de la Edad Media.
En este contexto, y ante las condiciones que los nuevos ordenamientos del mercado de trabajo la profesión es
definida como una disciplina, se adhieren a patrones éticos establecidos; que son aceptados por la sociedad
como los poseedores de un conocimiento y habilidades especiales obtenidos en un proceso de aprendizaje
reconocido y derivado de la investigación, educación y entrenamiento de alto nivel, y están preparados para
ejercer este conocimiento y habilidades en el interés hacia otros individuos.
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ANTECEDENTES
El uso amplio de las computadoras en las empresas e instituciones de M�xico, se inicia en la d�cada de los
70's con una dependencia total de personal educado en el extranjero. En los Institutos Tecnol�gicos no es
sino hasta 1980, cuando se crean las primeras carreras sobre computaci�n, como una respuesta ante la
acelerada evoluci�n de la tecnolog�a computacional en otros pa�ses. En este a�o se comienza a impartir
la carrera de Ingenier�a en Sistemas Computacionales en Programaci�n, en los Institutos Tecnol�gicos de
Veracruz, Quer�taro y San Luis Potos�. En el per�odo escolar Agosto-Diciembre de 1986, se imparte por
primera vez en el Instituto Tecnologico de Saltillo la carrera de Ingenier�a en Sistemas Computacionales en
Programaci�n como una respuesta al anteproyecto presentado en 1985 por el MC. Jos� Antonio Garc�a
D�vila, y que fu� asignado a la Divisi�n de Estudios Superiores, siendo en ese entonces Director del
Instituto el Ing. Manuel F. Flores Revuelta quien marc� la pauta para que se desarrollara el proyecto que dio
origen a la citada carrera. La cual arranc� con un total de 88 alumnos siendo el coordinador de la carrera el
Ing. Francisco Zarazua. El primer laboratorio de c�mputo asignado a la carrera , se instala en el edificio
donde en la actualidad se sit�an los cub�culos de los maestros de sistemas, contando con 3 computadoras
Radio Shack y 2 computadoras con procesador 8088, posteriormente crece el laboratorio y se traslada a un
local que se sit�a en la parte sur del Laboratorio de electr�nica. De ah� pasa al tercer piso del edificio
principal donde en la actualidad se encuentran los cub�culos de los maestros de Ciencias B�sicas,
posteriormente se construye el actual Laboratorio de C�mputo localizado en el Campus Miravalle del Instituto
que fu� inaugurado en el a�o de 1995, por el presidente de la Rep�blica Dr. Ernesto Zedillo Ponce De
Le�n, siendo director del Instituto el Ing. Manuel F. Flores Revuelta y Jefa del departamento de Sistemas la
Ing. Evangelina Escobedo Vald�s.
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La era de la computación nace a mediados del siglo XX, cuando los modelos
matemáticos hasta entonces desarrollados al fin lograron hacerse realidad
mediante complejos aparatos de ingeniería electrónica. De ahí surge una ciencia
que, como en el inglés se usa el nombre Computer Science, la traducción obvia al
español es Ciencias de la Computación, concepto que en francés se conoce como
Informatique y que por nuestras influencias culturales adoptamos con el término
“informática”.
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