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“4 y JORGE M.
novel. El resto de la @gfa es igualmente
facil, ya que el forro ha sido previsto
para hacerlo con madera terciada de
encolado fendlico. Esta madera —com-
pensado de laminas y cola— permite
con muy pequefio espesor dar al forro,
y a la vez al casco, gran consistencia
manteniéndolo en un peso bajo como
conviene a su tipo. En cambio las cua-
dernas han sido proyectadas para cons-
truirlas con madera maciza, puesto que
Ja terciada fenélica no da buen soporte
para los tornillos colocados en los can-
tos. Lo mismo ocurre con los espejos de
proa y popa que se hacen de tabla. El
valor primordial de un chinchorro de
este tipo es su liviandad que hace que
potarlo desde a bordo resulte tarea facil
y que tal peso sobre cubierta no afecte
al barco que lo lleva. Fuera de esta pli-
cacién no se justifica tener una embar-
cacién asi, por lo mismo que su tamajio
Jo imposibilita para otro uso.
*
La figura N? 2 reproduce el plano de
Iineas de un yate de regata, Se trata
de un barco dibujado de acuerdo a una
formula de rating, la de 5 metros de las
Clases Internacionales. El barco es pues
un 5 metros rating; numeral éste que
nada tiene que ver con medida alguna
de él, sino que es el resultado del juego
de algunos factores que entran en la
férmula. El 5 metros es un barco que,
como otras clases similares, es de dibujo
libre dentro de las limitaciones que fi-
jan las reglas y la formula misma. Una
férmula de este tipo no pone en un pie
de igualdad a barcos heterogéneos sino
que hace que por ella se dibujen barcos
y se los construya también. Es, en suma,
una férmula de dibujo y construccién.
De muy distinta manera se proyecta y
dibuja un barco que ha de implantarse
como monotipo. En tal caso el barco es
un incentivo para la tripulacién, desde
que supone una igualdad cen los barcos
rivales. El barco con rating de clase,
como es el de 5 metros, provee el incen-
tivo de que un barco pueda ser superior
ITHURBIDE
a otre, aparte de la habilidad de su tri-
pulacién para hacerlo andar. Alrededor
de esto giran las intenciones de una cla-
se de rating. Los barcos dibujados para
una determinada formula o clase han
tenido gran difusién en el pasado debi-
do a que daban cabida a un deseo de
superacién de los disefios. Dentro de las
limitaciones que una formula impone al
dibujante, y aunque parezca extrafio, ha
tenido lugar el mayor progreso en el
dibujo de barcos de regata. En el infi-
nito namero de barcos que pueden pro-
yectarse dentro de una formula de ra-
ting habrA siempre una cantidad de ellos
que se destacaran del resto. Seran éstos,
jndudablemente, los mas nuevos, puesto
que las experiencias que dan las prue-
bas habran servido de mucho a los di-
bujantes. Por otra parte, a medida que
una clase se difunde, las nuevas produc-
ciones procuran sacar la mayor ventaja
de la formula hasta legar con el tiempo
a no existir diferencias entre los barcos.
Es entonces cuando ese tipo de barco
resulta la m4xima expresién de la for
mula, Cuando se ha Iegado a este punto
se puede suponer que la clase esta satu-
rada, pero mientras esto Ilega, la clase
sera rica en experiencia. En la actuali-
dad los barcos de rating por clase han
declinado, dejando de proyectarse y
construirse como era comin hasta dos
décadas atras. La causa de ello es el
mayor costo en relacién a un barco mo-
notipo cuyo disefio no varia y facilita
por lo tanto uniformar materiales, mano
de obra y equipo. De lo contrario —y
vaya por ejemplo este 5 metros— cada
bareo era un producto exclusivo, en di-
sefio y construccién, creado con el solo
fin de superar a sus similares existentes.
El barco cuyo plano de Iineas reprodu-
ce la figura N° 2 es figurativamente un
barco extremo dentro de la clase de 5
metros de rating, y por lo tanto no re-
presenta el casco que corrientemente
tienen los barcos de esta clase. Tampoco
sus formas y lineas son las comunes a
un barco de regata de dibujo libre, y suDEL YATE
CONSTRUCCION
Figura 2
inclusion aqui solo tiene por finalidad
mostrar un aspec'
5 medidas 80)
ion 6,08 m., man-
‘calado 1,10 m., desplazamien-
|
23 kems. y superticie vélioa, (me
do de visu
to
Gicién) 20,32 m2. Comparan
Tineas, formas y siluetade este barco ©
Jos mismos de otros planos que m este
capitulo se insertan, el lector podré16 JORGE M.
apreciar qué diferencias —aunque més
no sea de aspecto— hay entre éste y
parcos veleros cuya finalidad no es pre-
cisamente la regata en cortos trayectos.
Sus lineas procuran la velocidad y a
este propésito sirven todas las caracte-
risticas de casco y aparejo. El deporte
del yachting de regata puro no da oca-
sién para producir un barco intermedio,
es decir que sirva por igual para la re-
gata en cortos trayectos y el crucero
largo. Todo en él se supedita a la per-
formance en regata por lo que, comodi-
dades, condiciones de barco seco en cu-
bierta, habitabilidad para la tripulacion,
aparejo para soportar cualquier viento
en las peores circunstancias, equipo ade-
cuado a una navegacién de desgaste, no
pueden reunirse en él sin desmejorar su
chance en regata. Es por lo mismo que
sus escantillones son apenas justos: fo-
rro de pequefio espesor y madera de na-
juraleza liviana y poco consistente; baos
y cubierta por debajo del esfuerzo a que
estarian sometidos en navegacién por
aguas abiertas; aparejo liviano, tanto en
jareia como en arboladura, calculado
tan sélo para sobrellevar todo el vela-
men con mar y viento moderados; pro-
poreién muy considerable de lastre alo-
jado en la quilla, al solo fin de mejorar
su estabilidad transversal y aumentar
su estropada en la marejada. El barco
de regata puro es la quintaesencia del
yachting, en el que la velocidad hacia
barlovento prevalece sobre los otros 4n-
gulos de navegacién. De ahi que en él
se sacrifiguen no pocas cosas que en
otros barcos constituyen seguridad y co-
modidad, en perjuicio de la velocidad
extrema y absoluta.
*
El pequefio velero de crucero con po-
sibilidades de competir en regatas de
hhandicap, es hoy por hoy, el tipo de
arco de mas aceptacién. Dado que en
€lse dan armonizadas la discreta velo-
cidad hacia barlovento y un confort ra-
zonable para habitarlo, ha contribuido
ITHURBIDE
a cambiar el panorama del yachting en
general. E] barco puro de regata ha ce-
dido algo de su prevalencia en favor de
ese barco mas completo y efectivo que
permite alternar el placer de la nave-
gacién de crucero con las regatas en
aguas abiertas y de cierta duracién. Es-
te barco, 0 mejor su tipo, no es algo re-
ciente sino que viene del pasado cuando
el solo gusto de navegar produjo un tipo
apto para afrontar el mar y permanecer
bastante tiempo en él. Este tipo de bar-
co ha hecho una evolucién constructiva
hasta Hegar a nuestro tiempo en que ya
constituye, en cierto modo, también una
quintaesencia del yachting. El interés
por el crucero y la alternativa de parti-
cipar con el barco en regatas, son hoy
dos cosas que ocupan ¢l mismo lugar
en Ja mente del yachtman, A no du-
darlo el yachting ha cambiado su forma
de manifestarse: al barco fino de regata
exclusivamente ha sucedido el’ barco
para regatas por mar en el orden de
la atraccién. La causa de tal cambio
puede ser incierta y prestarse a no po-
cas discusiones, pero es un hecho inne-
gable que el yachting, como deporte, se
orienta hoy hacia el velero de crucero,
que a més de esto es capaz de un buen
papel en regatas de aguas abiertas o de
recorridos cortos.
El barco Tamado de regata-crucero,
tal como hoy se le proyecta —producto
de formulas de rating de estructura da-
da, rigurosa e inquebrantable— es. su-
perior a cualquier tipo de yate del pa-
sado. Considero que es ésta una de sus
mejores condiciones y la que, entre sus
otras muchas, ha provocado su difusién.
El velero moderno de crucero ha ido
desarrollando formas y proporciones di-
ferentes cada vez més hasta resultar
hoy més estable, confortable y veloz
que sus similares en el pasado. A ello
hay que agregar que esloras cada °¥
mas reducidas han permitido aleanzar
resultados no logrados anteriormente en
arcos mayores, La perfomance, tanto
en regata como en crucero, de barcosCONSTRUCCION
realmente pequefios dan pie a pensar
que ello es asi, atin contra las teorias
y las experiencias,
La figura N° 3 reproduce el plano de
lineas de un velero moderno, dibujado
Para navegacién de crucero y regatas
DEL YATE
Figura 3
de handicap. Sus medidas son las si-
guientes: eslora total 9,75 m.; eslora en
flotacién: 6,98 m.; manga 2,74 m.; cala-
do 1,07 m.; calado con onza 1,83 m.; des-
plazamiento 4.200 kgms.; superficie vé-
lica (medicién C.C.A.) 42,5 m2. Como
1718 JORGE M.
puede apreciarse es un barco de dimen-
Siones medianas que responde a la ten-
dencia actual de desplazamiento rela-
tivo moderado. La quilla, que encierra
en s{ una orza de metal, y las formas
del casco, hacen de éste un tipo “fin
keel”. Es ésta una manera muy simple de
componer un casco de secciones curvas
en combinacién con una quilla 0 macizo
que hace de plano lateral comprendien-
Go a la vez al quillote. No hay aqui, co-
mo en las secciones transversales del 5
metros de Ja figura anterior, una unién
en ahuecamiento entre la quilla y el
fondo, que dificultan Ja construccién.
Las secciones se unen al macizo central
en Angulo vivo. El desarrollo de las for-
mas del casco da, por lo mismo, un avio
suave, tendido, impresionando como de
gran fineza y sencillez. Como se habré
notado Ieva el casco una orza cuya sU-
perficie es importante para aumentar el
plano lateral en la medida necesaria pa-
ta la navegacién de ceftida, En la nave-
gacién con vientos francos, al no em-
plearse la orza se reduce notablemente
€l calado, y también la superficie mo-
jada, que es una de las formas de las
resistencia que ofrece el casco al avan-
ce. Las ventajas de la orza no sélo se
manifiestan en ese aspecto sino que
permiten tener un casco de calado redu-
Gido para navegar por aguas poco Pro-
fundas. En los tltimos afios se hha des-
arrollado un tipo de barco con orza que
ha ganado muchos adeptos y no preci-
samente en aquellos lugares donde Ja
escasa profundidad del fondo no da otra
alternativa que su uso para navegar @
Vela. Los viejos males que suelen enu-
merarse cuando se trata de condenar @
Ja orza han ido perdiendo importancia,
cediendo a no pocas bondades que se le
atribuyen. Es indudable que el velero
de orza ha hecho progresos comparado
con sus similares de veinte 0 mas afios
atrés y que su tipo es aun susceptible
de ser mejorado. Ademés esta la gran
leccién que dejan tras si Jas regatas en
Jas que, veleros de orza, ademas de ser
ITHURBIDE
veloces hacia barlovento, han probado
otras cualidades de navegacién sobre
Jas que se amontonaban grandes dudas.
Constructivamente el barco con orza
presenta la dificultad de hacer estanca
su caja, con los consiguientes inconve-
nientes que derivan de las filtraciones
en la quilla. Con el empleo de resinas
de poliester y pafio de lana de vidrio
es posible en la actualidad dar a las ca-
jas de las orzas toda la estanqueidad
necesaria, poniéndolas casi a cubierto
de no pocos defectos que solian tener
en el pasado.
*
La figura N° 4 ofrece las lineas del
casco de un velero tipico para regatas
por mar. No es este el fin exclusivo que
ha guiado su disefio, sino como un mé-
tito mas en un bareo apto para cruceros
de aliento. Su perfil profundo, buen
francobordo, manga relativamente am-
plia, lanzamientos moderados, son ca-
racteristicas de un estilo de casco ya
clasico. Por otra parte sus formas pro-
ceden de formulas de medicién para el
handicap; formulas que si bien no son
de dibujo y construccién, como la que
atafie al 5 metros antes descripto, han
influfdo en la configuracién de esas for-
mas, Una formula de medicién hace po-
sible que barcos de muy diferentes ta~
majios y distintos aparejos, puedan com-
petir entre si en un pie de igualdad.
La funcién de la férmula es permitir
confeccionar el handicap de cada barco
y acordarles, a los que participen de
tina regata, descuentos 0 recargos segin
sea. Se busca con ello igualar la chance
de los barcos moderando las ventajas
de uno y compensando las desventajas
de otro. Tales ventajas o desventajas
se traducen en toda formula de medi-
cién en premios o castigos resultando
en el handicap descuentos 0 recargos en
términos de tiempo. Ello hace posible,
dentro de ciertas limitaciones, que pue-
dan cotejarse no ya los barcos, sino las
tripulaciones que es el fin que se per-CONSTRUCCION DEL YATE 19
A
Figura 4
™
Sigue al regatear. Con todo no existe desventaja. Un handicap cientifieo, ba-
formula de medicién que trate con jus-“sado en cifras mateméticas, no puede
tela a veleros de cascos y aparejos dis) as establecido dado que la naturaleza
pares Pot Jo que unos Wevan ventaja de los bareos escapa a todo anilisis
m7 ello, otros no y-otros se quedan en’ seacte, Por Jo tanto una férmula para20 JORGE M.
medir barcos y deducir por ella el han-
dicap, es siempre un poco empirica, ba-
sandose en las supuestas ventajas que
pueden resultar para la velocidad esta
© aquella caracteristicas del disefio. Di-
chas caracteristicas estan dadas en el
casco por sus medidas basicas como ser:
eslora, manga, calado, etc. Toda formula
de medicién procura dar a esas medidas
un valor en relacién a la importancia
que tienen para la velocidad del barco.
Ya sea que la incremente o que la re-
duzca. Por lo visto hay en un velero
caracteristicas que hacen a la velocidad
como hay otras que se le oponen. El
largo en flotacién es una medida de ve-
locidad a vela (el mayor de dos barcos
sera por esto el mas rapido). La manga
es una forma de la resistencia al av:
ce, pero es a la vez un indice de estabi-
lidad (de dos barcos el menos escorador
encontraré en ella menos resistencia).
El calado aumenta la estabilidad, di
nuye el abatimiento, y suma superficie
mojada (hay en el juego que hace el
calado con las demas dimensiones pér-
dida o aumento de velocidad). El vela-
men es el 4rea propulsora y un aumen-
to en él produce un incremento en ésta
(el velamen como la eslora en flotacién
es un factor de velocidad en relacién a
su Area). Otras caracteristicas como el
francobordo, el puntal, el desplazamien-
to, ete, que dan o quitan camino al
barco son tenidas en cuenta por las f6r-
mulas de medicién para determinar en
qué medida actian con respecto a su
velocidad.
Por lo general toda formula de medi-
cién propende a un tipo determinado
de barco lamado “barco patrén”. No es
esta su finalidad, ya que busca igualar
barcos distintos, pero tacitamente pro-
pende a ello al controlar algunas medi-
das que mereceran premio 0 castigo, se-
gin se alejen o acerquen de una medida
tipo. Dos de las mAs prestigiosas reglas
de rating —la del Cruising Club of Amé-
rica una, y la del Royal Ocean Racing
Club la otra— son reglas en defensa de
ITHURBIDE
ese “barco patron”, de ese barco que es
producto de una gran experiencia traida
de afios en correr regatas de handicap
y que es ideal en cuanto al tipo que
propicia. Casi no ha habido regla o fér-
mula que no estuviera sujeta a ese de-
terminado tipo de barco, hacia el que
propendié y al cual se legé finalmente.
Este barco es el que ha sido amado el
“arco para la formula”. Siendo asf, las
formulas de medicién, al castigar for-
mas extremas de disefio, que pueden ir
en detrimento de las cualidades mari-
neras, han fomentado una estética del
barco apto para regatas por mar. Tal
estética es hoy comin al tipo de barco
que nos ocupa y cuyo plano de lineas
est en la figura N° 4. #1 fué dibujado
siguiendo los lineamientos de la regla
de medicién del Cruising Club of Amé-
rica pero en una época en que ésta to-
davia no habia sido modificada en be-
neficio de la mayor manga, el mayor
francobordo, y una reduccién del area
vélica. Con todo soportaria muy bien un.
cotejo con barcos similares ya que la
esencia de la mencionada formula no
ha sido variada con los cambios, y su
rating —resultado de la medicién— le
es favorable por lo bajo.
Visto como barco para crucero, ya
en navegacién costera o por mar abier-
to, este casco tiene gran atractivo pues
permite tripufarfo con poca gems, Sus
medidas son: eslora total 11,96 m.; eslo-
ra en flotacién 9,06 m.; manga 2,94 m.;
calado 1,71 m. Dentro de estas medidas
disponer la comodidad para que cuatro
© cinco personas puedan tripularlo en
viajes largos, no es ciertamente dificil.
Si observamos su seccién maestra nota-
remos su desarrollo suave pero firme a
la vez, lo cual indica que no sera un
casco escorador y, por lo mismo, mojado.
Por lo tanto tendra una buena estabili-
dad transversal que se traduciré en un
Angulo de escora facilmente soportable,
de lo que se beneficiarén barco y tri-
pulacién.
*CONSTRUCCION DEL YATE 21
La figura N° 5 es la reproduccién del
plano de lineas de un pequefio casco de
velero, proyectado para que su cons-
truccién pueda ser hecha por un afici
nado. De ahi Ja simplicidad de sus li-
neas: secciones en V, fondo y costados
planos, tamafio accesible, plano lateral
de “finkeel”, popa a espejo. No hay en
él nada que no pueda ser encarado y
solucionado por cualquier aficionado
que posea conocimientos mds 0 menos
elementales de carpinteria, Su construc-22 JORGE M.
cién ha sido por lo tanto estudiada en
procura de hacer las cosas con sencillez
sin que por esto pierda eficiencia el pro-
yecto. Este casco puede ser muy bien
descripto como la expresién menor del
yachting de crucero y también de re-
gata de crucero. Sus caracteristicas prin-
cipales son las siguientes: eslora total
5,91 m.; eslora en flotaci6n 4,90 m.; man-
ga 1,65 m.; calado 0,90.; desplazamiento
950 kgms. Las posibilidades de este tipo
de barco, al que el diminutivo “barqui-
to” vendria mejor, son ciertamente ex-
traordinarias, habiendo realizado algu-
nos, de aproximadamente sus medidas,
extensos cruceros por aguas abiertas. La
sensacién de navegar en tan pequefios
cascos por aguas poco reparadas y atin
‘en mar abierto, es tal vez la ultima ex-
periencia del yachting contemporéneo.
Comporta este tipo de casco acaso algo
nuevo en la practica de ese deporte, ya
gue sus formas, proporciones y lineas
no tienen precedentes en el pasado. Los
elevados costos de construccién han re-
ducido notablemente las esloras pero no
por cierto el entusiasmo por Ja navega-
cién, El interés por la navegacién de
crucero aumenta cada dia como una
forma de excursionar por el mar, no en
persecucién de un éxito vano o una re-
sonancia sensacional, sino como una ex-
pansién de si mismo. El tamafio del bar-
co est cada vez més en desproporcién
con ese deseo, desde que su construccién
se va volviendo mas costosa con el pasar
del tiempo, lo cual desemboca en barcos
cada vez mas chicos. Estos barcos no
son ya una reduccién, digamoslo asi, de
Jos mayores; tienen una fisonomia y ea-
racteristicas propias. Sus posibilidades,
tanto para vivir en él como para nave-
gar parecen haber sobrepasado las li-
mitaciones que, naturalmente, imponia
el tamafio. Hasta hace muy poco preva-
lecié la opinién de que el mar era una
aventura que tan s6lo podia emprender-
se con un barco grande. A lo sumo se
podia ir a él con algo serio y capaz como
serfa un pescador, un dobleproa, 0 cual-
ITHURBIDE
quier barco relacionado con el mar y sus
trabajos. El yate con menos de 9 metros
en linea de flotacién pasaba por ser una
reduccién, o imitacién en pequeiio ta-
majio, de los grandes yates, y por lo tan-
to poco digno de fiarse de él. El barco
del tipo regata-crucero de dimensiones
medias, entre 6 y 9 metros en linea de
flotacién, es una concepeién mas moder-
na, producto de una etapa en la redue-
cién de las esloras. La etapa actual es,
a su vez, una reduccién de esas esloras
antes acortadas. El resultado se traduce
en veleros como el que comentamos. E!
bareo de crucero que cabe en la califi-
cacién de “pequefio” es, pues, algo con-
temporaneo y por lo mismo distinto en
espiritu y letra a los pequefios veleros
del pasado. Veleros mintsculos cruza-
ron el Atlantico Norte en los primeros
afios del siglo tripulados por una sola
persona, pero lejos estaban esos cascos
de dar confort y seguridad como en el
presente. Aunque la navegacion que hi-
cieron fué cosa seria, no habia ninguna
seriedad en proceder asi, embarcados en
algo que distaba mucho de ser un ve-
lero discreto. El pequefio velero ha po-
dido Hegar a lo que es hoy un poco por
haberse morigerado el temor al mar
(pensemos en las anclas de mar, en las
bolsas de aceite, en las capeadas con
costas a sotavento, en Ja literatura acci-
dentada de los navegantes solitarios, de
que est Ieno el pasado) y otro poco
porque existe un mejor criterio para na~
vegar y algtin progreso en el disefio de
pequefios veleros. De igual modo hay
un perfeccionamiento en los hombres
que los tripulan. Para el pequefio velero
el progreso se ha operado en una mejor
proporcién de las medidas elementales
(eslora, manga, ealado, francobordo,
ete.) que permiten tener un casco con
buen volumen interior para hacerlo ha-
bitable. En este aspecto la figura N° 23
nos da una idea de esa capacidad inte-
rior, mostrandonos la distribucién bajo
cubierta del velero que aqui nos ocupa.
En el mismo sentido: puede consultarseCONSTRUCCION DEL YATE 23
la figura N° 280, en el capitulo XII,
donde es dable apreciar un interior con-
fortable en relacién al pequefio tamafio
del casco (eslora total: 6,33 m.; manga:
1,88 m.; calado: 1,05 m.; desplazamiento:
900 kgms.). Cualquier barco de este tipo
i
Figura 6
resulta, comparado con otro ligeramen-
te mayor, bastante mas limitado en su
capacidad interior y distribucién. Pero
sus alcances, sus cualidades en navega-
cién no estén en igual proporcién; acaso
estén ligeramente por debajo de un bar-24 JORGE M.
co 1:metro mas largo, pero en una can-
tidad apenas apreciable. Por otra parte
un pequefio velero para crucero, como
el que aqui se trata, ademas de poderlo
construir el aficionado, permitira que
éste lo pueda navegar solo y mantenerlo
igualmente, haciendo por si mismo la
pintura y las reparaciones.
*
El motovelero —“motorsailer” en la
nomenclatura inglesa— es, en esencia,
un velero de mayor amplitud que lo
habitual, en el que combinan la vela y
el motor como medio de propulsion. Ori-
ginalmente, en sus comienzos, fué un
crucero de mar al que se agregé un ve-
amen para aprovechar los vientos fran-
cos, La evolucién que ha sufrido hasta
Tlegar a nuestros dias lo muestran, no
ya como una lancha, sino como un ve-
jero con limitacién de calado, buena pro-
porcién de manga, y lineas que le per-
miten rendir velocidad y suavidad de
movimientos bajo velas. La figura N° 6
muestra las Iineas de un “motorsailer”
moderno. En ellas vemos desarrolladas
las formas del casco con una marcada
influencia del velero: plano lateral lar-
go y profundo, buenos lanzamientos en
proa y popa, proporcién importante de
Jastre en la quilla, arrufo armonizando
con un francobordo mediano (como con-
viene a un barco que ha de navegar a
motor o a vela, o ambos combinados), y
extremos aguzados tanto a proa como a
popa. Las dimensiones de este “motor-
sailer” son como sigue: eslora total:
16,26 m.; eslora en flotacién: 13,35 m.;
manga: 3,96 m.; calado: 1,83 m. El des-
plazamiento es de 21,2 tons, y su super-
ficie de velamen de 100 m*. Estas me-
didas dicen que el casco es importante
en tamafio y que esté muy cerca del
limite maximo en que vela y motor
pueden combinarse con ventajas para
que una y otro, por separado, puedan
utilizarse en cualquier condicién de
tiempo y mar. Sobrepasando ligeramen-
ITHURBIDE
te esas medidas un “motorsailer” se con-
vierte practicamente en un auxiliar. La
potencia del motor no se puede aumen-
tar en relacién a la superficie del vela-
men. Este, con ligeras brisas —sobreen-
tendiendo que la eslora en flotacién su-
pera los 14 metros— propulsara al barco
a una velocidad que dificilmente puede
aleanzarse a motor. Queda éste entonces
reservado para sacar al barco de las cal-
mas 0 usarlo en auxilio del velamen du-
rante una cefiida al solo efecto de mo-
derar el abatimiento, o sea la caida a
sotavento o marcha lateral propias del
parco navegando a vela. Existe, por lo
mismo, una medida maxima que es li-
mite para el proyecto de un "motor-
sailer”. Por debajo de ella es seguro
proyectar un casco que saque algiin pro-
vecho de la accién combinada de motor
y vela. El casco que es aqui objeto del
comentario est4, acaso, muy cerca de
dicho limite como para que la vela por
si sola suplante al motor, o éste sdlo
reemplace a aquélla. Combinando am-
bos, y sélo con brisas muy livianes
—apenas perceptibles al Ilenarse el ve-
Jamen— se conseguiré mantener una
velocidad discrecional sin forzar la ma-
quina. A medida que las dimensiones
del “motorsailer” disminuyen, aumenta
el rendimiento que puede producir, pa-
ra el andar del barco, el combinar vela
y motor. Pero asimismo baja la veloci-
dad que, ya a vela, ya a motor, pueda
obtener el “motorsailer” usando una y
otra forma de propulsién por separado.
El mérito del “motorsailer” esta en
Jas calmas o en los vientos frescos de
proa. En las calmas, el motor reemplaza
a Ja insuficiente propulsién de las velas.
En los vientos frescos de proa contra-
tresta la ronza del casco, cifiendo contra
una marejada que lo abate de costado y
lo para de proa. Entre estas dos formas
del navegar, el andar del “motorsailer”
no mejora con respecto a un velero co-
miin,cuyo camino depende tan solo del
vyelamen. No es éste un punto de com-
paracién, puesto que el “motorsailer”es, como velero, inferior a cualquiera, y
como barco a motor, apenas discreto.
Tan pobres resultados navegando por
_ uno u otro medio se deben a las formas
con que suelen proyectarse los “‘motor-
sailers”, prevaleciendo sobre todo otro
factor del disefio, las comodidades inte-
riores. Estas, que por lo comtin exceden
a lo que razonablemente podria admi-
tirse en una medida dada, obligan a te-
ner carrozas, timoneras y otras superes-
tructuras de formas y medidas exagera-
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