Tipos de fórmulas lácteas para bebés
Tipos de fórmulas lácteas para bebés
Las fórmulas antireflujo están diseñadas para ser más espesas que las fórmulas normales, incorporando almidones o cereales para crear una consistencia que reduce la propensión al reflujo. Su uso es específico para lactantes con problemas de reflujo. Por otro lado, los guisos de cereal, como el cereal de algarrobo (Gumilk), pueden ser añadidos a cualquier fórmula comercial para espesarla, ofreciendo una solución flexible. Sin embargo, estas intervenciones pueden no abordar la raíz del problema y no se recomienda su uso prolongado sin supervisión médica adecuada. Las limitaciones incluyen la posible sobrealimentación o inapetencia debido a los cambios en la textura de la fórmula .
Las fórmulas basadas en leche de vaca se modifican ajustando la cantidad de proteínas y la relación entre suero y caseína para aproximarse más a la leche materna. La grasa de la leche de vaca se sustituyen por aceites vegetales para incrementar los ácidos grasos esenciales. También se ajustan niveles de vitaminas y minerales como vitamina C, hierro, y zinc, y se incluyen nutrientes adicionales como vitamina K, manganeso, iodo, y selenio para cubrir las necesidades de los lactantes. Además, se reduce el contenido de sodio .
La recomendación de usar leche descremada en niños mayores de dos años está basada en la necesidad de proporcionar suficientes calorías y grasas para el desarrollo cerebral y físico en los primeros dos años de vida. Por debajo de esta edad, los niños requieren la grasa adicional presente en la leche entera. Sin embargo, en niños mayores de uno con obesidad o en general mayores de dos años, la leche descremada ofrece los beneficios nutricionales de la leche sin el contenido extra de grasa y calorías, ayudando a controlar el peso y reducir el riesgo de obesidad .
Las fórmulas infantiles basadas en leche de vaca difieren significativamente de la leche materna en sus proporciones de proteínas y grasas. En leche materna, la relación entre las proteínas de suero y caseína es de 65%/35%, mientras que en la leche de vaca es de 18%/82%. Esta diferencia es compensada parcialmente en fórmulas comerciales, pero sigue existiendo un potencial alergénico debido a que las proteínas no son humanas, siendo el principal alérgeno las proteínas del suero. Además, la leche de vaca tiene una baja cantidad de grasas poliinsaturadas por lo que en las fórmulas se sustituyen las grasas por aceites de origen vegetal para aumentar los ácidos grasos esenciales .
La leche materna es el alimento ideal debido a que naturalmente cumple todos los requerimientos nutricionales del bebé humano y fomenta un fuerte vínculo madre-hijo. Aunque las fórmulas ofrecen alternativas nutricionales, ninguna alcanza o supera las propiedades de la leche materna, que está adaptada para facilitar la digestión y fortalecer el sistema inmune del bebé. Además, las fórmulas pueden presentar potencias alergénicas o efectos indeseados como cólicos o reflujo debido a sus componentes no humanos .
Las fórmulas extensamente hidrolizadas presentan la ventaja de tener proteínas fraccionadas por hidrólisis, lo que facilita la digestión y evita el potencial alergénico debido a la reducción del peso molecular a menos de 1,250 kilodaltons. Son indicadas claramente para niños con intolerancia a las proteínas de la leche. Sin embargo, tienen la desventaja de que no son saborizadas, lo que puede afectar la aceptación por parte de los niños. Comparadas con las fórmulas a base de aminoácidos, estas pueden ser menos efectivas para niños con alergias muy severas, donde se requieren fórmulas basadas únicamente en aminoácidos .
El principal riesgo asociado al uso de fórmulas de crecimiento en niños pequeños es la posibilidad de contribuir al soborno calórico y a la obesidad. Estas fórmulas, diseñadas para fomentar un mayor consumo de leche por su sabor añadido y enriquecimiento calórico, pueden ser ingeridas en exceso. Esto es especialmente preocupante en niños con o con predisposición al sobrepeso, ya que el aumento en la ingesta calórica puede favorecer la obesidad. Por ello, deben ser usadas con cuidado y preferiblemente evitadas en niños con problemas de peso .
Los inconvenientes de usar fórmulas hipoalergénicas en niños con intolerancia a las proteínas de la leche de vaca radican en que estas fórmulas contienen proteínas parcialmente hidrolizadas que pueden aún desencadenar una reacción alérgica en niños altamente sensibles. Las porciones no completamente hidrolizadas de las proteínas de la leche de vaca en estas fórmulas pueden ser suficientes para provocar una alergia, haciendo que las fórmulas hipoalergénicas no sean adecuadas en esos casos .
La indicación principal para el uso de fórmulas sin lactosa en lactantes es durante episodios de intolerancia transitoria a la lactosa, que pueden ocurrir en procesos diarreicos. Además, estas fórmulas pueden ser específicas para casos de intolerancia a la lactosa adquirida genéticamente, aunque esta condición es muy rara en lactantes, ya que la lactosa es un azúcar presente naturalmente en todas las leches. Las fórmulas sin lactosa permiten la absorción de azúcares alternativos de manera más fácil .
Las fórmulas a base de soya no se recomiendan para niños menores de 6 meses debido a su potencial alergénico inherente a las proteínas de soya, que es la segunda causa de alergia a proteínas después de la leche de vaca. Además, existen controversias sobre su uso debido a estos problemas alérgicos. Las fórmulas de soya, aunque son una alternativa económica a las fórmulas hidrolizadas, deben ser usadas con precaución debido a estos riesgos y se sugiere su uso solo después de los 6 meses .