Casos penales
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indefensin o por su condicin econmica, social o cultural, no pueden contratar los servicios de defensa legal para la proteccin de sus derechos.
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enriquecimiento ilcito, trfico de drogas, violacin, asesinato, homicidio, delitos de trnsito, etc.
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CASO PENAL
N 1107-2010-79-1601-JR-PE-02.
PROCESADO
MATERIA
AGRAVIADO
PROCEDENCIA
IMPUGNANTE
MATERIA
: MERLY TALITA VEGA BENITES
: ROBO AGRAVADO
: JAIME ELMER BECERRA TELLO.
: JUZGADO PENAL COLEGIADO
: MINISTERIO PBLICO
: SENTENCIA CONDENATORIA
SENTENCIA
Trujillo, Veintitrs de Marzo
del ao Dos mil [Link] Y ODA.- en audiencia de apelacin de la
sentencia venida en grado, por los seores magistrados integrantes de la Primera Sala
Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de La Libertad, seores Jueces
Superiores Lilly del Rosario Llap Unchon Presidente(a) de la Sala, Oscar Eliot
Alarcn Montoya y Carlos Aurio Prado Muoz (Director de Debates), quien
interviene por licencia del Doctor Jos Ricardo Cabrejos Villegas; miembros de la
Primera Sala Penal de Apelaciones del Distrito Judicial de La Libertad, para conocer la
audiencia de apelacin de la sentencia condenatoria de fecha 28 de Octubre del 2010,
obrante a fs.75, en los seguidos contra MERLY TALITA VEGA BENITES, asistida por
su abogado defensor Doctor Wilder Tamayo Snchez por el delito de Robo Agravado,
en agravio de JAIME ELMER BECERRA TELLO.
I. PLANTEAMIENTO DEL CASO:
1.
2.
3.
4.
Que, viene el presente proceso penal en apelacin de la sentencia de fecha
veintiocho de Octubre del dos mil diez, de folios setenta y cinco a ochenta y dos,
en la cual se condena a MERLY TALITA VEGA BENITES por la acusacin fiscal
formulada en su contra como autora del delito de Robo Agravado, en agravio de
Jaime Elmer Becerra Tello; con lo dems que contiene.
La sentencia venida en grado ha sido cuestionada, a travs del recurso de
apelacin interpuesto por la procesada MERLY TALITA VEGA BENITES,
representado por su Abogado Defensor el Dr. Wilder Tamayo Snchez, que
aparece de folios ochenta y nueve a noventa y dos, cuestionando la impugnada en
el extremo que condena a su patrocinada como autora del delito de Robo
Agravado, con la finalidad de que cumpla con elevar los actuados al superior
jerrquico, para que con un mejor estudio LA REVOQUE y reformndola se la
absuelva de la acusacin fiscal, en razn de los fundamentos de hecho y derecho
que expone y en los que adems expondr en la audiencia correspondiente ante
la sala competente.
Asimismo, el representante del Ministerio Pblico, solicita se confirme la
sentencia impuesta.
Como efecto de la impugnacin planteada, esta Sala Penal de Apelaciones asume
competencia para efectuar un re examen de los fundamentos de hecho y derecho
que tuvo el Juez de origen para emitir la alzada y se pronuncia en los siguientes
trminos.
II. CONSIDERANDOS:
2.1. PREMISAS NORMATIVAS
A. El delito de Robo Agravado se encuentra previsto y sancionado en el artculo
ciento ochenta y nueve del Cdigo Penal (incisos 2, 4 y 5), que textualmente
establece: La pena ser no menor de diez ni mayor de veinte aos, si el
robo es cometido:
2. Durante la noche y en lugar desolado
4. Con el concurso de dos o ms personas
5. En cualquier medio de locomocin de transporte pblico o privado de
pasajeros o de carga,.
B. El bien jurdico tutelado en este tipo penal es el patrimonio y deriva del tipo
bsico de robo simple previsto en el artculo 188, por lo que el delito de robo
utilizando medios de violencia o grave amenaza, ms las circunstancias bajo
las cuales la conducta delictiva bsica del robo se agrava, configura un delito
de robo agravado y por ende, no cabe que se considere dos delitos
autnomos, pues ambos se subsumen. En el delito investigado mediante el
presente proceso, los hechos se produjeron: durante la noche y en lugar
desolado, con el concurso de dos o ms personas, y en un medio de
locomocin de transporte pblico (taxi).
C. Es importante tener en cuenta que, para calificar el delito de Robo Agravado
resulta relevante determinar la modalidad empleada por la agente as como
las circunstancias en que se ha realizado (pues en la realizacin de los
hechos sub examine, se ha ejercido violencia fsica sobre la persona) para
consumar el hecho punible. Se trata de aquella clase de delitos en los que, la
norma prohbe una determinada conducta y, el actor la realiza.
D. En cuanto a los elementos del tipo penal en estudio debemos considerar que
en el elemento subjetivo, es caracterstica del delito de robo, el nimo de
lucro, es decir, el nimo de enriquecimiento patrimonial y en el elemento
objetivo es preciso que la accin recaiga sobre una cosa mueble ajena;
adicionalmente, el tipo objetivo requiere de la concurrencia de la violencia o
amenaza como medio para lograr el apoderamiento de la cosa ajena y la
participacin en concurso de dos o ms personas.
2.2. PREMISAS FCTICAS
5.
El abogado defensor de la procesada MERLY TALITA VEGA BENITES,
refiere que, su defendida acept que el da que ocurrieron los hechos ella
sali con los coimputados en su carro y, ellos fueron quienes robaron.
Alega que su defendida no ha participado en los hechos y, que, en un
inicio se ofreci a su defendida como testigo. Tambin alega que los
coimputados pidieron dinero a su defendida. Que, en la sentencia no se
analiza la declaracin del agraviado ya que los hechos ocurrieron sin
intervencin de la imputada. Agrega que, debe tenerse presente que el
certificado mdico indica que no existen huellas de soguilla en el cuello del
agraviado. Expresa adems que, el acta de incautacin ha sido levantada 4
horas despus de ocurridos los hechos y, que no se ha precisado el
concierto de voluntades y cul es el rol de su patrocinada en la realizacin
de los hechos. En consecuencia, concluye que la sentencia no se encuentra
debidamente motivada, por lo que solicita se REVOQUE la sentencia por
carecer de un anlisis adecuado de los elementos de prueba y, al tener una
fundamentacin insuficiente debe declararse NULA.
6.
El representante del Ministerio Publico ha sealado que los coimputados y
la menor Eliza Izamar Quipuscoa Vega, se encontraban a bordo del
vehculo de placa de rodaje LO-7823, conducido por Germn Campos
Ponce, uno de los sentenciados, para luego separarse en parejas con la
finalidad de realizar asaltos a taxistas y apoderarse de sus vehculos a la
una y treinta de la madrugada del da 03 de marzo del ao 2010, el
sentenciado Mudarra Ros y la acusada, simulando ser pareja y estando en
la esquina de la avenida Espaa y la avenida Larco, solicitan los servicios
del taxi con placa de rodaje BC-7579, que era conducido por el agraviado
para que los conduzca hasta la esquina de la Cepunt con la Avenida
Antenor Orrego. Agrega que, al llegar al destino Mudarra Ros, coge por el
cuello hacia atrs al conductor mientras que la acusada le coloca una
especie de soguilla en el cuello, inicindose un forcejeo y ella misma coge
la llave de contacto y apaga el vehculo. Asimismo, el Ministerio Pblico
alega que, en ningn momento se ha cuestionado el acta de incautacin
cuando deberan haberlo hecho en su oportunidad. Considera adems, que
si hubo una debida valoracin de los hechos y las pruebas, pues en el
certificado mdico otorgan seis das de descanso para el agraviado. Por
ltimo agrega que, los sentenciados han declarado que la imputada
conoca de los planes que precedieron a los hechos y que adems, particip
por propia decisin.
7.
En esta instancia no se han admitido medios probatorios, las partes
tampoco han ofrecido nuevos medios de prueba.
2.3.- FUNDAMENTOS DE LA SENTENCIA.8.
Valorando los medios probatorios actuados, oportunamente, en el presente
proceso, as como, la argumentacin del contradictorio establecido en la
audiencia correspondiente y la sentencia impugnada para determinar el grado de
participacin y responsabilidad de la sentenciada MERLY TALYTA VEGA
BENITEZ, se debe tener en cuenta que en principio resulta inobjetable que, ella ha
protagonizado los hechos investigados.
9.
Para esta Superior Sala la participacin de la imputada se encuentra acreditada,
no solamente por el mrito de su propia aceptacin de haberse encontrado en el
lugar de los hechos, sino tambin por las declaraciones de los coimputados, de su
prima, menor de edad y los agentes de serenazgo que los intervinieron por la
manzana lote 4 de la Urbanizacin Covicorti, lugar a donde haba sido llevado
el automvil de placa de rodaje BC-7579 marca Daewo, modelo tico color
amarillo, por los propios asaltantes.
10. La defensa de la imputada argumenta que, compulsando los medios probatorios
actuados, no se encuentra acreditado el rol de que a ella le correspondi en la
organizacin delictiva que protagoniz los hechos que motivan el presente
proceso y que adems, no se encuentra acreditado que ella haya planificado de
modo concertado la comisin del delito investigado. Al respecto se debe valorar
objetivamente la conducta de la imputada en la secuencia de hechos que
configuran el delito de robo agravado. La imputada, en forma voluntaria y sin
coaccin de ningn tipo en compaa de su prima antes nombrada acompaa a
los sentenciados en las circunstancias ya descritas anteriormente. Posteriormente,
esto no es casual, se separan en parejas, dejando a su prima menor de edad con
alguien seria un desconocido, lo cual resulta evidentemente ilgico e inaceptable,
considerando la versin de los hechos que alega la defensa. En un segundo
momento, cuando suben al vehculo robado ella colabora retirando las llaves de
contacto, conducta con la cual logro que el vehculo se detenga y facilitando de
esta manera la expulsin del chofer que fue arrojado en la calle. Esta conducta
tampoco puede ser casual. En un tercer momento resulta importante considerar
que cuando llega el personal de serenazgo y su prima menor de edad ella no
denuncio ser vctima de coaccin de los denunciados para la comisin de los
hechos que constituyen el delito. Ms an, ella de modo poco creble afirma que
no advirti que el autoradio del vehculo robado se encontraba debajo del asiento
que ella ocupaba.
11. El Ad quo ha tenido en cuenta la gravedad de la infraccin, que se tradujo en la
sustraccin del automvil, en el caso en particular, apoderamiento de la cosa; as
mismo, tambin la conducta desplegada por la imputada, increment su grado de
participacin (concurso de dos o ms personas) reduciendo la capacidad de
resistencia de la vctima con su colaboracin. Teniendo en cuenta lo expuesto
anteriormente, la conducta bsica del delito de robo se agrava.
12. Esta Sala Superior considera que la determinacin judicial de la pena efectuada
por el Juzgado Penal Colegiado se cie in stricto al artculo 189 vigente al
momento de cometerse el ilcito penal; por lo que se concluye que en razn a la
realizacin de los hechos, sta pueda fijarse en diez aos de privacin de libertad
efectiva; mxime, si el modo cuantitativo y cualitativo definido es producto de un
razonamiento lgico, permitiendo justificar la decisin adoptada.
III.- PARTE RESOLUTIVA
Por las consideraciones expuestas, analizando los hechos y las pruebas conforme a las
reglas de la sana crtica, la lgica y las reglas de la experiencia, y de conformidad con
las normas antes sealada, la PRIMERA SALA PENAL DE APELACIONES DE LA
CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE LA LIBERTAD, POR UNANIMIDAD HA
RESUELTO:
1. CONFIRMAR la sentencia de fecha veintiocho de Octubre del ao dos mil diez,
en la cual se condena a la procesada MERLY TALITA VEGA BENITES por la
acusacin fiscal formulada en su contra como autora del delito de Robo
Agravado, en agravio de Jaime Elmer Becerra Tello, y.
2. CONFIRMAR la suma fijada por el ad quo, como monto de la reparacin civil
la suma de quinientos nuevos soles; y SIN COSTAS en el presente proceso
penal.
3. CONSENTIDA y/o EJECUTORIADA que sea la presente resolucin
devulvase los presentes actuados para los fines de Ley.- Interviniendo como
Juez Superior Ponente el Doctor Carlos Prado Muoz.-
DRA. LILLY DEL ROSARIO LLAP UNCHON
PRESIDENTE.
DR. OSCAR ELIOT ALARCN MONTOYA
MUOZ
JUEZ SUPERIOR
DR. CARLOS AURIO PRADO
JUEZ SUPERIOR
LOS FUNDAMENTOS ETICOS DE
LOS DERECHOS HUMANOS
Los derechos humanos son uno de los pilares que las personas y los
pueblos tienen en comn, a los que todos hacen referencia ms all de las
particularidades culturales. Despus de la Declaracin Universal de 1948
es cierto que se han observado de un lado la multiplicacin de textos
internacionales, las Declaraciones, las Recomendaciones y los Protocolos
de parte de la comunidad internacional, pero del otro lado han aumentado
las violaciones cotidianas que al volverse casi habituales, frecuentemente
provocan que los Derechos corran el riesgo de convertirse en una etiqueta
que se cita en los discursos y congresos, pero siempre ms carentes de
coherencia y efectividad.
Si se reflexiona al respecto, se encuentra una cierta fragilidad que
encuentra sus races en la ausencia de un acuerdo sobre los principios y
valores universales. Esto porque la reflexin filosfica sobre el cuerpo de
los derechos humanos no siempre ha acompaado la aplicacin de los
mismos de manera continua; esta se acenta, sobre todo, cuando las
violaciones a los derechos se multiplican en la sociedad y la persona
vctima de mltiples violaciones se encuentra en dificultad sin tutela y
proteccin jurdica.
Tomando en cuenta lo anterior, una profundizacin sobre sus fundamentos
y sobre los mecanismos para la garanta y la prctica de los derechos
humanos, parece hoy prioritaria y urgente. Hacer referencia a la tica de
los derechos humanos no significa solamente aclarar que se entiende por
tica; no es suficiente una descripcin, se necesita profundizar, porque el
lenguaje de los derechos humanos necesita siempre una profundizacin y
una interpretacin. A travs de esta interpretacin se puede observar
hasta qu punto los derechos se pueden convertir o aspirar a convertirse
en una tica universal para cada persona, capaz de modificar los
comportamientos individuales y colectivos.
Los derechos humanos se inspiran en los derechos fundamentales de cada
tica y de cada poltica que sea equitativa y democrtica, ms se puede
hablar en sentido estricto de la existencia de una tica y una poltica
cuando se aplica a las decisiones, y se introduce en el mbito de las
reglas, obligaciones y fines que estructuran la vida personal y social.
Afirmar que la dignidad debe ser respetada, que la libertad es inviolable,
que todas las personas tienen los mismos derechos no dice nada sobre el
modo en que debemos comportarnos cotidianamente en situaciones
particulares, ni dice mucho sobre el valor de las acciones de cada uno.
Los derechos no son solamente una lista o un catlogo de valores
universales, son tambin una concretizacin de la vida tico-poltica a
partir del modo en que se hace una decisin, se identifica y persigue un
fin, se comprenden las reglas y se aplican los criterios de juicio practico.
En este sentido los derechos se presentan como una concepcin general
de la tica, que no se limita a legitimar el pluralismo de las posiciones que
las personas asumen sin hacerse interpelar de los principios ticos, sino
que por el contrario, la concepcin tica intenta cuestionar y cambiar el
modo de cmo se confrontan la diversidad cultural y las diferentes
concepciones morales y polticas.
Los derechos humanos constituyen el conjunto de las interpretaciones que
aplican los principios, una especie de gramtica y de prctica social que
gua las decisiones de las personas.
En principio la tica
La etimologa no provee ninguna distincin entre tica y moral. La
distincin ms comn consiste en entender la tica como una reflexin
crtica sobre la moral. Las dos nos remiten a la idea intuitiva de la
costumbre, con la doble connotacin que trataremos de descomponer,
por una parte de aquello que se entiende como bueno y por otra aquello
que se impone como obligatorio. Es por ello que por conveniencia utilizare
el trmino tica para referirme a la ambicin del ser a una vida plena y a
la moral entendida como la articulacin de esta ambicin en unas normas
caracterizadas por una pretensin de universalidad como de un efecto
constrictivo (). Reconoceremos fcilmente, entre ambicin y normas, la
oposicin de dos herencias una herencia Aristotlica, donde la tica se
caracteriza de una concepcin teleolgica y una herencia Kantiana donde
la moral es definida del carcter obligatorio de la norma, por lo tanto de
un punto de vista deontolgico.1
El campo de la tica para Ricoeur es aquel del cuestionamiento, de la
deliberacin sobre aquello que es oportuno hacer, sobre aquello que cada
1
MEYER-BISCH P., Thorie de la justice, dpartement d'conomie DSS, IIEDH, Fribourg, 2008
uno considera que es justo, sobre el sentido de las acciones; en otras
palabras la tica dirige el comportamiento y la conducta de cada uno de
nosotros partiendo de principios y valores. 2
Entre la concepcin que entiende los derechos como fines y aquella que
los entiende como poder y como medios se encuentra, segn Bobbio el
paso de la consideracin de la persona abstracta a una persona real que
vive diferentes fases de su vida.3
La tica es la filosofa del ser, es un recuento de la diversidad y una
bsqueda de la coherencia entre las diferentes racionalidades que forman
el saber humano. Ella es fe en el hombre y en su razn, por lo tanto
mtodo dialectico para construir ms razn a partir de los hombre y las
mujeres.4
No somos iguales independientemente de la situaciones y de los
contextos de vida, somos iguales gracias a estas diversidades.
Tres son los polos de la tica: El polo YO, polo TU y el polo I.
El polo yo toma la iniciativa, da el sentido a su accin y esto implica la
libertad de la persona y la estima de s mismo.
El polo t corresponde al descubrimiento de un igual, y al reconocimiento
de su libertad. Es el polo de la responsabilidad, del respeto y de la
reciprocidad.
El polo I corresponde al polo de las instituciones, de las reglas que cada
uno encuentra en su vida social. 5
La tica segn Levinas, es esencialmente el cuestionamiento del Mi
Mismo, el cuestionamiento de mi apropiacin del mundo que significa
deber responder al propio derecho de ser, no como referencia a la
abstraccin de una ley annima o alguna entidad jurdica, sino en el
pensar en el bienestar de los dems. 6
Adoptar la tica en el comportamiento es responder al propio derecho de
ser delante a un rostro y a travs de ello asumir que tengo conciencia de
liberar en mi aquello que estaba inhibido, rechazado, impedido.
La tica consiste esencialmente en ponerse en el lugar del otro, que
quiere decir que es cercana y responsabilidad por el otro.
La tica de la integracin social es aquella que orienta el comportamiento
de las personas hacia un objetivo de valores y de vida buena, Aquello
que Ricoeur llama perseguir un vida buena con y para los otros dentro de
instituciones justas. 7
2
3
4
RICOEUR P., Soi meme comme un autre, 1990,seuil, Paris, 257-8 et 202
BOBBIO N., L'et dei diritti, Einaudi, Torino, 1990, p. XVI
MEYER-BISCH P., Leffectivit des droits conomiques, sociaux et culturels: principe dune coopration thique,
document de travail, p.2, mai 2005
BELARBI A., Ethique et systme ducatif, in [Link]., Lthique lUniversit marocaine, Actes du colloque
internationale, Rabat, 2012, p. 51
DERRIDA J.,Violence et mtaphisique. Essai sur la pense dEmmanuel Levinas, in LEcriture et la difference, ed.
Du SEUIL, Paris, 1967, p. 45
7
BORGHI M.-MEYER-BISCH P., Socit civile et indivisibilit des droits de lhomme, Editions universitaires
Fribourg, Suisse, 2000, p. 238
El primer trmino, la vida buena, comprende la dimensin personal de
la tica; el segundo trmino la dimensin interpersonal y el tercero la
dimensin institucional. Ricoeur integraba lo poltico en su definicin de
tica y representaba la tica y lo poltico no tanto como dos crculos
concntricos sino intersectados: aunque si una parte de la tica no es
poltica y una parte de lo poltico no es tica, el corazn de la tica es
poltico.
La tica puede ser considerada como el principio bsico a partir del cual
se formula una respuesta al derecho, a las necesidades y a las
expectativas del otro con el fin de que cada uno pueda actuar en libertad.
Se trata de una tica que se cobija con el rico tejido social de una
comunidad y respondea las necesidades de orientacin de las
decisiones personales delos individuos en sus propias vidas. 9
Se puede considerar la tica de los derechos humanos una tica en
movimiento, porque est a la bsqueda de una respuesta adecuada a la
realizacin de la persona, o sea una tica centrada en la subjetividad y
sobre el valor de la persona en toda la riqueza de su desarrollo y en
interaccin con las otras personas y la comunidad. El Otro es necesario a
la identidad de cada uno de nosotros. La tica de los derechos humanos
es tambin una tica pblica, porque de un lado es llamada a gestionar la
sociedad del pluralismo con todas sus organizaciones y sus actores, y del
otro lado tiene la necesidad de tener criterios de juicio, que le permiten
dotarse de reglas para la realizacin de la democracia partiendo de la
efectividad de los derechos humanos. Esta tica pblica nos impulsa a
estar presentes en el mundo con y entre los otros; un mundo que no se
limita solamente al ambiente y al territorio sino un mundo donde se
pueda habitar, construir y nutrir las relaciones con todos los dems.
Habitar es ser capaz de repensarel espacio ntimo (chezsoi) un
espacio(chezsoi) que no existe verdaderamente hasta que el otro no ha
podido acogerlo- o sea la capacidad de modificar, sin aniquilar, el propio
espacio de intimidad.10
Las diferentes facetas de la tica
El derecho tico fundamental estar siempre ligado a la nocin de
persona. La persona no es la individualidad distinta del colectivo, ni una
subjetividad capaz de sentimiento moral es a partir de la reflexin
Kantiana, un fin en s misma. En este sentido la persona es la singularidad
ms que la individualidad: encuentra su lugar dentro de la comunidad. 11
8
9
ROGNON F., Les liberts et les lois scuritaires, [Link]/[Link]?id=33073,
GIROUX G.- CULLEN C. A. (sous la direction de), Ethique et politique contemporaines, ed Fides, Quebec, 2001, p.
69
10
11
VINCENT G., Habiter le monde: cultures et mtaphores, op. cit. p.
45
MOREAU D., Le droit lducation: un enjeu fondamental de lthique applique de la communication, dans PILON
M.-MARTIN J.Y., CARRY A., (sous la direction de), Le droit lducation: Quelle universalit, ed. des archivs
contemporaines, Paris, 2010, p. 40
El primer artculo de la declaracin cita: Todos los seres humanos nacen
libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como estn de razn y
conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Este artculo reconoce la condicin del hombre entre lo concreto y el
deber y la tarea continua de los derechos humanos de intentar acercar el
relativo del orden y el absoluto de la exigencia, hasta la inaccesible
fraternidad.12
La tica es reforzada por los derechos humanos porque ellos se dirigen al
respeto de la dignidad humana: Es a travs de la dignidad humana que el
encuentro entre derecho y tica se realiza. La dignidad es el primer
aspecto de la tica, ella es un don y una tarea, un presupuesto que
ordena el respeto de los derechos humanos y es tambin un deber y una
batalla porque para tenerla se necesita siempre luchar, ella se convierte
en honor, investidura que se consigue si se vence, pero que se puede
perder.
La dignidad es el reflejo de la estima de s mismo visible en la mirada del
otro: La dignidad es valor, imagen del ser, el ndice que cada uno se
atribuye cuando se confronta con los valores dominantes, con las
imgenes gratificantes y con los referentes tiles que la sociedad
transmite cuando acoge al ser humano. 13
En otras palabras la dignidad pertenece a todos aquellos que aceptan
reconocerla, y reconocerla significa creer en la humanidad y percibirla o
entenderla como un lugar habitado por el Otro y por los otros. Existen
tres niveles de la dignidad conectados entre s: la dignidad
ontolgica ligada a
la pertenencia del orden humano, la dignidad
subjetivapercibida, fenomenolgica y al final la dignidad objetiva
desarrollada en lo vivido que dibuja la perspectiva tica. 14
La dignidad ontolgica es la piedra angular de la vida de cada uno de
nosotros, es un bien compartido de toda la familia humana, un bien
personal, ella no es una mercanca, es un rostro y es en cuanto a tal un
bien comn. Es un rostro que segn Levinas: se convierte en el nombre
propio del ser humano. Un ser delante del cual la tica nos provoca y nos
invita a observarlo en sus condiciones concretas para descubrir la
dignidad reservada a l, si l est sin refugio, si es frgil, si vive fuera de
la comunidad y corre el riesgo de perder el sentido de la vida. La actitud
tica nos debe cuestionar cuando estamos de frente a esta situaciones,
cuando delante de nosotros en nuestro barrio hay pobres que son los
testigos de los males sociales, de la marginalidad continua en la cual son
obligados a vivir.
Otro aspecto de la tica de los derechos humanos es la responsabilidad de
responder de s mismo, de responder por la propia conducta, de rendir
cuentas delante a la propia conciencia. Una responsabilidad individual y
12
HERSCH J., Les droits de l'homme du point de vue philosophique, dans Fernandez ., (sous la direction de), Le d
tout homme, Dictus publishing, 2014, p. 22
13
THIEL M-Jo, Au nom de la dignit de ltre humain, Bayard, 2013, p. 32
14 Ibidem, p. 95
personal, del fuero interno, pero tambin una responsabilidad ciudadana
que se coloca en la interfaz de la persona y de la sociedad.
Ser responsable significa asumir las consecuencias de las propias
acciones, de las propias afirmaciones, de los propios gestos y de las
propias elecciones; expresa por lo tanto una fuerte carga tica de la
persona de frente a aquellos que le son confiados, de aquellos a los cuales
se dirige y frente aquellos a los cuales explica su papel.
La tica de la educacin
La tica del educador se puede definir como una tica de la
responsabilidad, una tica del ser solicito en funcin de los nios que
deben adquirir la libertad y el gusto por el conocimiento y el saber. Una
responsabilidad que va a la raz de la persona para ver la relacin entre la
persona y lo que hace, entre la persona y el tejido social al cual
pertenece, su papel como actor que traspasa su responsabilidad a las
generaciones futuras, hacia los Otros, con las maneras de explicarla.
La vida, segn Levinas, no comienza de s mismo sino de los dems, en
consecuencia, para defender los propios derechos se necesita comenzar
por defender los derechos de los dems. Porque nosotros no podemos
pretender tener derechos inalienables, porque estos derechos no sern
reconocidos a todos los hombres. 15
Comenzar de los Otros significa pensar en las generaciones futuras y
preparar para ellas instituciones que funcionen, un tejido social en el cual
cada uno pueda tejer vnculos estables y encontrar valores que funden el
respeto de los derechos humanos. 16
El acceso a la educacin define el carcter fundamental de la tica que es
la inviolabilidad de la persona porque el acceso al saber y el conocimiento
hace independiente a la persona y le permite hacer juicios, de adquirir
una capacidad de accin de vivir tomando en cuenta aquello que hace
presente nuestra naturaleza humana, a conocer los problemas de
nosotros mismos que incluyenlos problemas del Otro y los problemas del
17La
educacin nos da la posibilidad de interpretar, de
mundo.
comprender, de tener un pensamiento autnomo, de resolver los
problemas y de tener nuevas perspectivas. La tica aplicada a la
educacin nos permite de pensar la tica con las personas y no para las
personas,
se
trata
de
suscitar
estimular
la
co-elaboracin
de
sentidoes una hermenutica, o sea una iluminacin recproca de
15
LEVINAS E., La justice bien ordonne commence par autrui , Totalit et infini, ed. Biblio Essais, 1990, p. 44.
16
MOREAU D., Le droit lducation, op, cit. , p. 46
nuestra meditacin sobre la excelencia en humanidady por lo tanto una
hermenutica del juicio moral, una dialctica de la decisin particular.
Al concepto de la inviolabilidad de la persona estn conectados una serie
de derechos ticos fundamentales que si son violados se niega la
identidad personal de cada uno. Un derecho fundamental no puede ser
violado porque los derechos fundamentales no son neutros per el agente
moral: no son abstractos para la persona. El derecho dice aquello que no
debemos hacer a los otros y adems aquello que debemos impedir que le
suceda.17
La educacin ofrece la capacidad de vivir la relacin como oportunidad de
desarrollo personal y social, y de ver a las personas como recurso la una
para la otra. Entender el principio tico que funda la educacin significa
vivir teniendo en cuenta aquello que marca nuestra presencia humana,
conocer el problema de nosotros mismos, que incluye el problema del otro
y el problema del mundo.
Educar es favorecer la afirmacin de una persona, emancipar valorando el
pasado, la historia y la memoria, para valorizar las races y
aprovecharaquello que se ha hecho para nosotros. Educar es tambin
interpretar la realidad y comprenderla gracias a aquello que hemos
aprendido de quienes nos han precedido, para encontrar nuevas
respuestas; educar es transmitir el saber, aprender a colaborar y a ser
autnomo; se trata de un proceso continuo que nos debe ensear a
dudar, a cuestionarnos y a aprovechar oportunamente las ocasiones con
el fin de descubrir nuevos caminos.
La igualdad de los derechos no es la igualdad de oportunidades.
Anna Arendt considera la educacin como el lugar y el tiempo que
preservan lo antiguo y lo nuevo en el devenir de la humanidad. Para
Jonas la memoria es dimensin de una responsabilidad del espritu
humano, de una educacin a la tica del futuro. 18
Se trata de una tica que realiza y pone en prctica la igualdad de los
derechos para todos, que no se debe confundir con la igualdad de las
posibilidades que es perfectamente compatible con la ideologa ultra
liberal de la competencia de todos contra todos, con su sistema de
vencedores y vencidos donde, como dice A. Jaquard, los vencedores son
los fabricantes de los [Link] concepcin es testimonio del
hecho que los incluidos son los fabricantes de los excluidos, que es
17
MOREAU D., Le droit lducation, op. cit. p. 41
18
JONAS H., Pour une thique du futur, Paris, le Seuil, 1993
totalmente incompatible con el ethos de la igualdad y de la dignidad de
cada uno.19
La tica de la educacin nos da la tarea de educar en profundidad, de
preparar personas slidas, con una orientacin clara, capaces de asumir
diferentes roles personales y sociales para formar una comunidad de
iguales que valorice las diversidades sin cancelarlas. El nervio de la
educacin es la educacin del pensamiento porque es a travs del
pensamiento que nosotros nos nutrimos de ciertas ideas y de ciertos
principios, que nosotros formamos deseos y proyectos; es a partir de
nuestros pensamientos que nosotros orientamos nuestra conducta y
nuestro
comportamiento,
que
nosotros
desarrollamos
nuestras
costumbres, nuestras capacidades, nuestras libertades. La educacin del
pensamiento es base del respeto del derecho de los dems.
El derecho a una educacin adecuada es un derecho que da acceso al
ejercicio de la libertad y de la responsabilidad; es una manera lgica de
definir la cualidad de la educacin en el mbito del conjunto indivisible e
interdependiente de los derechos humanos. La calidad de la educacin
puede ser as comprendida de un modo universal, relativo a la realizacin
de cada derecho humano respetando la diversidad cultural, (las libertades
fundamentales son idnticas, ms se desenvuelven de manera diferente
segn el contexto cultural).
Interrogarse sobre el derecho a la educacin no es solamente un asunto
de practica sino es tambin y sobre todo detenerse de frente al
panorama, un detenerse en s mismo y sus relaciones con los dems. Es
tambin un acuerdo sobre un proyecto de sociedad y por lo tanto un
proyecto educativo que ms que todo interroga al poltico y los valores
que estn subyacentes a una sociedad. No son las buenas acciones las
que validan la actividad, sino por el contrario un acuerdo ontolgico
formulado democrticamente y renovado democrticamente.
Partiendo del rol y del valor de la educacin podemos, por lo tanto tener:
19
20
Una tica de la conviccin, que puede ser transmitida a travs
de la educacin, segn la concepcin de Kant, Obra solo de forma
que puedas desear que la mxima de tu accin, pueda tornarse,
por tu voluntad, en ley universal.
Una tica de responsabilidad. Segn Max Weber, Para alcanzar
los fines buenos estamos obligados a contar con la posibilidad o
con la eventualidad de consecuencias nefastas. Debemos
responder a las consecuencias de nuestras acciones.20
Una tica de la discusin. Segn la concepcin de Habermas
nicamente pueden aspirar a la validez aquellas normas que
BELARBI A., Ethique et systme ducatif, op. cit., p. 61
Max WEBER, Le savant et le politique, 1959, dans BENCHEIKH M., AYACHI EL, La contribution du contrle
de gestion la promotion de lthique a luniversit marocaine, p. 294
consiguen (o pueden conseguir) la aprobacin de todos los
participantes en cuanto participantes de un discurso prctico.21
Se trata de un tringulo necesario para organizar nuestras sociedades y la
vida de todos los actores pblicos, privados y civiles.
21
HABERMAS J., Morale et communication, in Ibidem p. 294
troduccin
1Problematizar y reflexionar sobre los derechos humanos y la tica es una tarea ardua. La
cuestin primera es, por donde partir, considerando que se trata de dos temas tan amplios y tan
sin concrecin, sin plasticidad en la realidad en que vivimos, tanto en el plano global como
local. Todava una mirada ms apresurada nos permite percibir que tanto los derechos
humanos como la tica poseen su historicidad, su lugar, su tiempo y su espacio donde sus
sentidos y significados fueron y son construidos y reconstruidos por la accin y relacin
humana. Por eso, su lugar para nuestro anlisis y reflexin y nuestra propia realidad, en la cual
su universalidad an es una ausencia casi universal. Los derechos humanos, por definicin,
tienden a ser universales. An cuando, su caracterstica ms universal es su violacin
universal. (Lienemann, 1982, p. 80)
2No ocurre algo diferente con la tica, que, en el perodo de la Modernidad, fue librada de las
relaciones humanas, de las cuestiones de la convivencia humana por la ciencia positivista, por
la racionalidad tcnica y cientfica, utilitarista, promotora del poder, del poder del dinero, y de la
produccin.
3Todos tenemos nuestra construccin humana, nuestra historia personal y social a partir de las
diferentes culturas a las que pertenecemos. An as, encima de stas existen
macrofenmenos, resultantes del campo cientfico econmico y poltico, desarrollados a lo
largo de las ltimas dcadas, que reclaman una profundizacin en las orientaciones y en las
normativas ticas universales. Rehn del mundo sistmico, del poder y del dinero, el desarrollo
econmico y tecnolgico ha beneficiado slo a un pequeo nmero de personas sobre la faz de
la tierra, en detrimento de las condiciones mnimas de vida para la mayora de los seres
humanos y para el medio ambiente. Si por un lado, las catstrofes naturales pueden ser
evitadas o mitigadas, mediante un planeamiento que tenga la vida como ncleo central, por
otro lado, las tragedias, resultantes de la ganancia, de la incompetencia social y de
corrupciones estructurales y personales, continan segando vidas e impidiendo dignidad y
abundancia para la mayora de la poblacin mundial.
Es significativa la visin de esa realidad planetaria ilustrada por Forrester, en su livro O Horror
Econmico, en el cual afirma que,
...son millones de personas, digo bien, personas, colocadas entre
parntesis, por tiempo indefinido, tal vez sin otro lmite a no ser la
muerte, tienen derecho apenas a la miseria o a su amenaza ms o
menos prxima, la prdida muchas veces de un techo, la prdida de
toda la consideracin social y asimismo de toda la autoconsideracin.
Al drama de las identidades precarias o anuladas. Al ms vergonzoso
de los sentimientos: la vergenza.(Forrester, 1997, p. 10)
4Este es el resultado de las polticas neoliberales llevadas a cabo por las potencias
econmicas del planeta, que crearon mecanismos internacionales de pillaje: Banco Mundial,
Organizacin de Cooperacin y de Desarrollo Econmico OCDE-, Fondo Monetario
Internacional -FMI, entre otros, sobre los pueblos tercermundistas o paises en desarrollo.
5Las caractersticas de esta nueva fase del capitalismo estn centradas en la globalizacin de
la economia, en el fin de las fronteras econmicas, en el desmantelamiento del Estado y en la
destruccin de los derechos sociales, tales como salud, educacin, vivienda, transporte,
comunicacin, estabilidad de empleo, desvaloracin y destruccin de las economas
microrregionales(Ahlert, 2003, p. 122-123).
6El filsofo Ernildo Stein se refiere a esta realidad como un cuadro de horrores de nuestro
mundo globalizado. Se trata, segn este filsofo, de macrofenmenos macabros de orden
material y que nos chocan diariamente a travs de los medios o in loco: la muerte de millones
de seres humanos por el hambre, principalmente em el tercer mundo; la violencia de las
guerras regionales, tnicas, tribales y econmicas con centenas de millares de muertos; las
dolencias endmicas, epidmicas y estacionales entre los pueblos ms pobres; la violencia
urbana produciendo terror y miedo en todos; las catstrofes climticas, de la civilizacin, en el
trnsito; la explotacin por el trabajo esclavo, de adultos y crianzas; la prostitucin de menores,
usados como objetos en el turismo; la desesperacin de los excluidos del proceso social; la
persecusin y la extincin de las minoras de todos los tipos; la exclusin de la salud y la
privacin de la palabra de las mayoras pobres y explotadas; la agresin de los media y de la
propaganda, violentando la frgil estructura del deseo; la desconsideracin de los ancianos, de
los jubilados, de los enfermos, de los desempleados y de las mujeres llenas de hijos; la
mortalidad infantil; el desperdicio, el almacenamiento de alimentos con fines especulativos; la
destruccin de los recursos naturales del planeta; la manipulacin de las esperanzas y de los
sueos de la juventud.
7Tambin existen macrofenmenos de otro orden, y que, progresivamente, aprendemos a ver
mediante las ciencias humanas. Son los fenmenos que envuelven directamente la historia de
cada indivduo, como: la destruccin de las identidades personales y la multiplicacin de
los borderlines; la dimensin de las perversiones y la consagracin de la transgresin como el
modo de ascenso social; la prdida de la relacin con el mundo y el incremento de las
psicosis; el mito individual del neurtico y la difusin del sufrimiento psquico; la infantilizacin
del adulto y la precoz conversin en objeto sexual de los nios; el narcisismo generalizado y la
multiplicacin de las relaciones de modelacin en los otros; la fatiga sexual generalizada y la
difusin de la permisividad como contrapartida; la delegacin de la autoridad de los padres a
los grupos etarios de los hijos y la muerte de los modelos adultos en la formacin de la
identidad personal; la prdida de la substancia tica y el avance de la estetificacin de las
relaciones personales; el deterioro de la relevancia social del trabajo y la prdida del valor
biogrfico del trabajo; la desaparicin del valor de la verdad y la consagracin del pensamiento
estratgico; el fin de la justicia como principio poltico fundamental y la justificacin por el
procedimiento correcto; el fin de las referencias absolutas y la fragmentacin de las historias de
vida.
8Esto lleva a preguntarse: Qu se hace con el derecho a vivir cuando ste ya no opera para la
mayora de la poblacin planetaria? A partir de esta perspectiva, abordaremos una discusin
sobre la urgencia de la tica como fundamento para la bsqueda de una sociedad democrtica,
construyendo una conceptuacin mnima histricamente actualizada para establecer un dilogo
en el contexto de la reflexin sobre los derechos humanos.
9En la segunda parte del texto vamos a reflexionar sobre la importancia de los derechos
humanos para la construccin de una sociedad efectivamente democrtica y participativa.
Significa discutir los sentidos de la democracia en la actualidad y proponer los derechos
humanos de la tercera y cuarta generaciones como premisas fundamentales para el ejercicio
de la ciudadana democrtica.
La urgencia de la cuestin tica
10El ser humano viene olvidando peligrosamente que todo lo que existe en el presente, lo
concreto y lo terico, lo objetivo y lo subjetivo, es consecuencia de algo que lo antecedi, que
ya fue. Toda la transformacin de la naturaleza es consecuencia del trabajo humano. Al mismo
tiempo, el ser humano es tambin el resultado de transformaciones tericas, de
sistematizaciones, de cuestiones de f, de religin, de arte, de conocimientos y de saberes
mltiples. En fin, todo lo que somos, lo somos gracias a aquellos que nos antecedieron en toda
la lucha, experiencia, relacionamientos, alegras, conquistas, frustraciones, lloros y
sufrimientos, saberes construidos y reconstruidos. Nuestra identidad como seres humanos se
constituye a partir de ese pasado que contina siendo, esto es, existiendo, en nosotros.
11Entretanto, esta realidad se encuentra en el lmite. La ciencia transform extraordinariamente
el espacio y avanz de tal forma en el conocimiento, en la capacidad productiva, en el campo
de la manipulacin de la vida, llevndonos, en ese caso, a una verdadera encrucijada
biotecnolgica en lo tocante a la vida humana. Segn Brakemeier, Las conquistas biolgicas
se suceden con tamaa rapidez que lo vlido hoy puede estar obsoleto maana. (Brakemeier,
2002, p. 135) Se trata de las tcnicas de reproducin, de los diagnsticos prenatales, del
transplante de rganos, de la eutanasia, de la transgenia, de la manipulacin gentica, del
clonaje animal y humano. Toda esta realidad suscita demandas ticas. Hacia dnde va el
mundo? Cul es el destino de la humanidad?
12De otra forma, Cristvam Buarque (1996), en una brillante conferencia sobre educacin y
utopa para el siglo XXI, introdujo su reflexin describiendo seis grandes sustos por los que
pas la humanidad al final del siglo XX. El primer susto fue la necesidad del ser humano de
decir quin es. Ese ente imaginario que sera el ser humano enfrenta su capacidad tecnolgica
para modificar as el mundo, encara la capacidad de hacer un mundo totalmente diferente en
cien aos, como por ejemplo, la invencin del avin. Se trata de un susto positivo. El segundo
susto, que tambin es positivo, fue la integracin mundial. Los medios de comunicacin (radio y
TV), el computador, la internet, los multimedia, etc. Ya el tercer susto lo vi altamente negativo;
fue el innegable fracaso de la utopa. A comienzos del siglo XX todos imaginaban el ao 2000
como una gran utopa. Nadie imagin en aquella poca que hoy ms del 70% de la poblacin
mundial estara fuera, al margen de la sociedad de consumo. En el mismo momento en que el
hombre domin la tcnica fue incapaz de resolver los problemas del mundo que, con todo,
son problemas resolubles. Esa realidad nos condujo al cuarto susto que es la desintegracin
del ser humano. Hubo una ruptura del ser humano. Hasta el siglo XIX un hijo de esclavo y un
hijo de un rey tenan la misma probabilidad de expectativa de vida. Hoy quien nace en ciertas
clases sociales tiene ms chances que quien nace en otras clases sociales. Los incluidos
tienen acceso a atencin mdica inmediata, a transplantes de rganos, a cirujas altamente
sofisticadas. Los excludos, la gran mayora del planeta, no posee acesso a la salud ms
bsica necesaria. El quinto susto nos confront con el lmite ecolgico, consecuencia de la
super produccin: el planeta est siendo llevado al agotamiento; y es un planeta que tiene
dueos (unos pocos). Son los dueos de los fondos de pensin, que quiebran a los pases
como bien se sabe, que mueven su dinero hacia un lado u otro, que son los dueos de la
informacin, del trfico de informaciones, que son y fueron agraciados con las empresas
pblicas (empresas de telefona, distribucin de la energa, red bancaria de los Estados).
Personas que no tienen ms nacionalidad: Bil Gattes; Roberto Marinho, George Soros, etc.
Grandes grupos econmicos. Se trata de una lite conservadora que no quiere y no precisa
conversar con nadie. Y eso se reproduce internamente, sobretodo a travs de la privatizacin
de la enseanza y, consecuentemente, de la investigacin. Y el sexto susto del cual nos habla
Buarque, que es positivo y esperanzador, fue el (re)descubrimiento de la tica, de la necesidad
de la tica. En los inicios del siglo XX haba un encandilamiento de las ciencias con la certeza
de poder construir un mundo perfecto. La tica haba sido dispensada.
13Por eso, la situacin en la cual los seres humanos y su entorno ambiental se encuentran se
constituy en campo prioritario para la reflexin y cuestionamentos ticos. Se trata de una
realidad que reclama una postura. El ser humano necesita urgentemente de criterios para su
accin en el mundo, que cada vez ms profundiza lo desconocido. Andreola, fundamentado en
Boff, Munier y Ricouer, la denomina como tica das grandes urgencias, y cuestiona el avance
de la ciencia desconectada de la tica.
14Es posible pensar una ciencia neutra con relacin a la tica? O en una pregunta ms
incisiva an: Se puede pensar en autonoma de la ciencia con relacin a la tica?
Reconociendo, no obstante, que el asunto es polmico, yo respondera derechamente a la
segunda pregunta quedando, de ese modo, respondida tambin la primera no es posible
una ciencia autnoma. O ella es una ciencia comprometida con la vida, en todas sus formas y
dimensiones, o entonces no se justifica como ciencia (...). El progreso cientfico, fruto de los
magnficos descubrimientos y creaciones del intelecto humano, en s mismo est destinado a
mejorar las condiciones de vida de los seres humanos, individualmente, y de la humanidad en
su conjunto. Pero eso no acontece automticamente. Los avances de la ciencia levantan
numerosas y graves interrogantes ticas. Cmo tales interrogantes sern respondidas, en el
nivel de la reflexin terica y en el nivel de la accin, es una pregunta cuya respuesta no puede
ser dada por la propia ciencia. (Anfreola, 2001, p. 30)
15Hoy comenzamos a darnos cuenta de que, para conducir la humanidad, es preciso tener
nuevamente una tica. No una tica procedimental (moral) de grupos, sino una tica de las
prioridades. La Fundacin Getulio Vargas divulg recientemente un estudio que seala que: si
la corrupcin diminuyese apenas un diez por ciento, triplicaramos el Producto Interno Bruto
brasileo en 20 aos. En 2001 se averiguaron las cifras de los desvos de dineros pblicos, que
alcanzaron la cifra de R$7,1 billones, o sea, la mitad del presupuesto total de la educacin para
aquel ao. Ms recientemente tuvimos, como consecuencia de un gobierno democrtico y
comprometido con la justicia, toda una ola de denuncias sobre corrupcin en el Congreso
Brasileo. Importa recordar que la corrupcin no aument, sino que comenz a aparecer, a ser
develada.
16Todo eso nos seala la urgencia de reconstruir los sueos de una humanidad tica. Una
tica que se diferencie de la moral. Sin pretender introducir y definir conceptos, se hace, sin
embargo, necesaria una visin mnima sobre lo que es la tica y su diferenciacin de la moral
que pueda servirnos de punto de partida. En esta investigacin elegimos como concepto bsico
para la tica el que fue propuesto por Herbert de Souza:
17tica es un conjunto de principios y valores que guan y orientan las relaciones humanas.
Esos principios deben tener caractersticas universales, requieren ser vlidos para todas las
personas y para siempre. Encuentro que esa es la definicin ms simple: un conjunto de
valores, de principios universales, que rigen las relaciones de las personas. El primer cdigo de
tica del cual se tiene noticia, principalmente para quienes poseen formacin cristiana, son los
diez mandamientos. Reglas como no matar, no robar, son presentadas como propuestas
fundadoras de la civilizacin cristiana occidental. La tica es mucho ms amplia, general y
universal de lo que lo es la moral. La tica tiene que ver con principios ms incluyentes,
mientras que la moral se refiere ms a determinados campos de la conducta humana. Cuando
la tica desciende de su generalidad, de su universalidad, se habla de una moral, por ejemplo,
una moral sexual, una moral comercial. Pienso que podemos decir que la tica dura mucho
ms tiempo, y que la moral y las costumbres corresponden ms a determinados perodos (y
culturas). Aunque una nace de la otra. Es como si la tica fuese algo mayor y la moral algo ms
limitado, restringido, circunscrito (SOUZA, 1994, p. 13).
18La velocidad de las transformaciones tecnolgicas, y la realidad resultante de ellas requieren
una modernidad que defina objetivos y no medios. Objetivos definidos con base en
sentimientos humanos, de una humanidad con efectiva participacin, y no de intereses
privados. Significa repensar el propio Estado. Desprivatizarlo para tornarlo democrtico en todo
el pas. Para que todos tengan acceso a lo esencial. Una tica de la libertad para poner fin
al apartheid social. Una vida con calidad para todos. Una ciencia que responda a las
necesidades reales de todos y de todo, humanos y su entorno ambiental, la biodiversidad.
Los derechos humanos como imperativo tico para la construccin de una sociedad
democrtica
19En el hemisferio sur, donde residen dos tercios de la poblacin mundial, el problema mayor
para que los derechos humanos se hagan efectivos es la brutal exclusin social, fruto del
modelo econmico que concentra los ingresos y el poder, y que tiene como centro de la vida el
mercado absoluto. Esa desigualdad social, que permite, por ejemplo, que el 20 por ciento ms
rico de la poblacin de Brasil tenga un ingreso 32 veces mayor que el 20 por ciento ms pobre
(en Francia el 20 por ciento ms rico percibe 6,5 veces ms que el ingreso del 20 por ciento
ms pobre), es uno de los principales obstculos para que la nocin de los derechos humanos
se haga efectiva en la vida cotidiana de nuestro pueblo.
20Los derechos humanos son los derechos fundamentales de todas las personas, sean ellos
mujeres, negros, homosexuales, indios, ancianos, minusvlidos, poblaciones fronterizas,
extranjeros y migrantes, refugiados, portadores de SIDA, nios y adolescentes, policas,
presos, desposeidos y tambin los que tienen acceso a la riqueza. Todos, en cuanto personas,
deben ser respetados, y su integridad fsica protegida y asegurada.
21Los derechos humanos se refieren a un sinnmero de campos de la actividad humana: el
derecho de ir y venir sin ser molestado; el derecho de ser tratado por los agentes del Estado
con respeto y dignidad, aunque se haya cometido una infraccin; el derecho de ser acusado
dentro de un proceso legal y legtimo, donde las pruebas sean obtenidas dentro de la buena
tcnica y del buen derecho, sin ser sujeto a torturas y malos tratos; el derecho de exigir el
cumplimiento de la ley y, adems, de tener acceso a un proceso judicial y a un Ministerio
Pblico que, conscientes de su importacia para un Estado democrtico, no descansan mientras
que graves violaciones de los derechos humanos estn impunes, y sus responsables libres y
sin castigo, como si estuviesen por encima de las normas legales; el derecho de conducir su
vehculo dentro de la velocidad permitida y con respeto a las seales del trnsito y las aceras
peatonales, para no matar un ser humano o causarle un accidente; el derecho de ser, pensar,
creer, de manifestarse o de amar sin tornarse objeto de humillacin, discriminacin o
persecusin. Son aquellos derechos que garantizan una existencia digna a cualquier persona
(Programa Nacional dos Direitos Humanos. Ministrio da Justia, Braslia, 1996, p. 7-8).
22El menor grado de conocimiento de estos derechos est justamente entre aquellos que
menos derechos poseen, o sea, la gran parcela de los excluidos del mercado y de las
posibilidades de educacin, salud, cultura, vivienda, trabajo, etc. Y mientras, la Declaracin
Universal nos recuerda que: Todos los hombres (y las mujeres) nacen libres e iguales en
dignidad y derechos. Estn dotados de razn y consciencia y deban proceder unos para con
los otros con espritu de fraternidad (Artculo I de la Declaracin Universal de los Derechos
Humanos).
23Histricamente los derechos humanos han recibido diferentes clasificaciones. Para nuestra
discusin, acompaamos la clasificacin propuesta por Bedin (1997, p. 46): derechos civiles, o
derechos de primera generacin; derechos polticos, o derechos de segunda generacin;
derechos econmicos sociales, o derechos de tercera generacin; derechos de solidaridad, o
derechos de cuarta generacin.
24Los derechos de primera generacin son aquellos que buscan la defensa general de la
libertad de la persona humana, aqui brevemente nombrados como libertades fsicas, de
expresin, de conciencia, de propiedad privada, los derechos de la persona acusada y la
garanta de los derechos. Ellos se originan en la Declaracin de Virginia, 1776 y en la
Declaracin de Francia de 1789.
25Actualmente los derechos polticos son aquellos que persiguen asegurar el derecho al
sufragio universal, el derecho de constituir partidos polticos y el derecho de plebiscito, de
referendo y de iniciativa popular. Esta segunda generacin de derechos se constituyeron a lo
largo del siglo XIX. Sus mecanismos, especialmente el de iniciativa popular, son instrumentos
fundamentales para una expansin y profundizacin de la democracia por su perspectiva de la
participacin poltica de los ciudadanos.
26Los derechos econmicos y sociales son los derechos relativos al trabajo, a una
remuneracin justa, a una jornada de trabajo no superior a las ocho horas, al descanso
semanal, a vacaciones remuneradas, a igualdad de remuneracin para trabajos iguales, a la
libertad sindical, a la huelga, a seguridad social, a educacin, a vivienda. Este conjunto de
derechos se desarrollaron a partir de la Revolucin Rusa, de la Constitucin Mexicana de 1917
y de la Constitucin del Weimar.
Los derechos de cuarta generacin son aquellos derivadas de la Declaracin Universal de los
Derecho del Hombre, de 1948. Esos derechos incluyen el derecho al medio ambiente sano, la
paz y la autodeterminacin de los pueblos.
27Los derechos humanos son, por lo tanto, universalidades necesarias, esto es,
responsabilidades universales para con la crisis ecolgica, las prcticas econmicas
excluyentes, el desempleo, el hambre, la miseria, la falta de ciudadana, etc. (Ahlert, 2003, p.
160). Es en este contexto que la realidad mencionada en los pargrafos anteriores reclama
otras posiciones en funcin de la vida de los pueblos. Significa restituir la tica, para que ms
all de los derechos civiles y polticos, sea el fundamento econmico, social y cultural para
realizar una relectura crtica de los derechos del ser humano; para que estos derechos pasen
del ideal hacia lo real; para que se interpenetre el cotidiano de todas las personas, pero,
primero y fundamentalmente, de aquellos ms desprovistos de sus derechos. Esto significa
reclamar los derechos humanos en el contexto de los derechos econmicos, sociales y
culturales. Para Trindade,
28Es inadmisible que continen siendo descuidados en nuestra parte del mundo, como lo han
sido en las ltimas dcadas, los derechos econmicos, sociales y culturales. La desatencin
con estos ltimos es el triste reflejo de sociedades marcadas por escandalosas injusticias y
disparidades sociales. No puede haber Estado de Derecho en medio de polticas pblicas que
generan la humillacin del desempleo y el empobrecimiento de segmentos cada vez ms
vastos de la poblacin, acarreando la denegacin de la totalidad de los derechos humanos en
tantos paises. No tiene sentido llevar hasta las ltimas consecuencias el principio de no
discriminacin en relacin a los derechos civiles y polticos, y tolerar al mismo tiempo la
discriminacin ilustrada por la pobreza crnica como inevitable en relacin a los derechos
econmicos y sociales. Los Estados son responsables por la observancia de la totalidad de los
derechos humanos, incluso los econmicos y sociales. No es posible disociar lo econmico de
lo social, de lo poltico y de lo cultural. (Trindade, 1998, p. 145)
29La efectiva implantacin de esos derechos demanda profundos cambios en la estructura de
la sociedad. Vivimos una sociedad mundial, regional y local, marcada por el absoluto dominio
del mercado sobre la vida de los seres humanos. Por consiguiente, una sociedad que da
plenas libertades a las mercaderas, a las cosas, pero que clausura en los lmites de lo
econmico y de lo social a los seres humanos. Una sociedad que Dussel llama sociedad
cerrada. La sociedad clausurada es aquella en que sus miembros se comportan entre ellos
indiferentes al resto de los humanos, siempre preparados para atacar o para defenderse,
constreidos as a una actitud de combate. (VELSQUEZ, 1999, p. 440) Contra esa sociedad,
Dussel propone una sociedad abierta. La sociedad abierta es la que abraza un principio que
abarca toda la humanidad. (Velsquez, 1999, p. 440).
30Una verdadera ciudadana, ideal mximo de los derechos humanos, exige el ejercicio de
derechos y deberes. Esto significa que cada individuo debe fomentar la bsqueda y la
construccin colectiva de los derechos; el ejercicio de la responsabilidad con la colectividad; el
cumplimiento de reglas y de normas de convivencia, produccin, gestin y consumo
establecidos por la colectividad; la bsqueda efectiva de participacin en la poltica para
controlar sus gobiernos elegidos dentro de principios democrticos.
31Teixeira y Vale (2000, p. 24-27) dan una definicin de ciudadana que no permite una
abstraccin terica. Entienden que sta no puede estar desvinculada de las reales condiciones
sociales, polticas y econmicas que constituyen la sociedad. Para una ciudadana efectiva
reunen algunas categoras indispensables para el ejercicio de ella que implica, en primer lugar,
la participacin organizada para que las personas no sean objetos de la accin, sino, sujetos de
la prctica poltica desde la comunidad hasta el Gobierno Federal. Esta democracia como
actitud moral implica que los diversos agentes sociales asuman una tarea de permanente
reflexin y educacin de la sociedad en los valores y los modos democrticos de vivir
(Velsquez, 1999, p. 444).
Por eso, ella es conquista y, como tal, se vuelve el propio proceso emancipatorio. La
emancipacin del ser humano es un proceso continuo de transformacin de la sociedad de
exclusin. Segn Adorno,
32Una democracia con el deber no solamente de funcionar, sino de operar conforme su
concepto, demanda personas emancipadas. Una democracia efectiva slo puede ser
imaginada en cuanto una sociedad de quien es emancipada. En una democracia, quien
defiende ideas contrarias a la emancipacin y, por lo tanto, contrarias a la decisin consciente e
independiente de cada persona en particular, es un antidemcrata, lo mismo que si las ideas
que corresponden a sus designios son difundidas en el plano formal de la democracia (Adorno,
1995, p. 141-142).
33La vivencia de la democracia exige una creciente organizacin de la sociedad civil para
posibilitar y profundizar la participacin de todas las personas. La democracia va ms all de la
democracia representativa que ha mantenido en el poder a las lites dominantes. La historia de
la democracia brasilea, pautada en la democracia representativa, ha permitido el control del
Estado sobre la poblacin, cuando la verdadera democracia es la democracia directa en la cual
el Estado est bajo el control de la poblacin. El ejercicio ms efectivo de este proceso
democrtico ha sido el presupuesto participativo que viene siendo practicado en varias
ciudades y estados de Brasil; se trata de decisiones polticas para la aplicacin de recursos y
distribucin del ingreso, conforme a las necesidades de las comunidades organizadas por
medio de consejos populares.
De lo que se trata es de democratizar radicalmente la democracia, de crear mecanismos para
que ella corresponda a los intereses de la amplia mayora de la poblacin y de crear
instituciones nuevas, por la reforma o por la ruptura, que permitan que las decisiones sobre el
futuro sean decisiones siempre compartidas. (Genro, 2001, p. 18)
34Tal propuesta permite una nueva relacin con las cuestiones tradicionales referentes a las
otras dos categoras fundamentales de la ciudadana: los derechos y deberes, ya anteriormente
tratados. Conduciendo a un crecimiento, entra en escena una nueva categora que es la
cuestin del saber. Dominar los contenidos de la cultura y construir nuevos conocimientos a
partir de ellos, teniendo en consideracin las necesidades de las poblaciones, significa tener en
la educacin su principal instrumento, y poner la prioridad fundamental en el rescate de los
valores humanitarios como la solidaridad, la consciencia del compromiso para con el bienestar
de todos, la fraternidad y la reciprocidad.
Desde el punto de vista cultural, Boaventura de Sousa Santos (1996) propone un proyecto
educativo emancipatorio que coloque el conflicto cultural en el centro del currculo, o sea,
definir la naturaleza del conflicto cultural, e inventar dispositivos que faciliten la comunicacin
es crear un espacio inter-cultural para el dilogo de las culturas.
35Un proyecto emancipatorio precisa enfrentar el conflicto del imperialismo cultural contra el
multiculturalismo; crear espacios pedaggicos para el multiculturalismo, desarrollando
imgenes desestabilizadoras de los conflictos culturales que siempre fueron sofocadas y
encubiertas en las culturas dominadas, para hacer as efectivo un modelo alternativo de
relaciones interculturales.
36Eso significa construir una hermenutica diatpica (topos = lugar) que parta de la idea de
que todas las culturas son incompletas. Maximizando la idea de la incompletud recproca
mediante un dilogo con un pie en una cultura y el otro pie en otra cultura, se hace posible un
ejercicio de reciprocidad entre las culturas mediante un proceso argumentativo comprensible a
las culturas en dilogo. Por ejemplo sobre la cuestin de gnero en los Derechos Humanos en
la cultura Ocidental y en la cultura Hind.
37Para Santos, urge superar el epistemicidio (el asesinato del conocimiento) a travs de los
trueques desiguales entre los conocimientos de diferentes culturas (muerte del conocimiento
propio de las culturas dominadas), pues el epistemicidio se vuelve condicin para el genocidio.
Implica la defensa de lo universal de los Derechos Humanos, adems, segn una ptica
progresista emancipadora. Pues, segn Santos, existen dos grandes tradiciones sobre
Derechos Humanos en Occidente: la tradicin liberal que da prioridad a los derechos cvicos y
polticos, desatendiendo los derechos econmicos y sociales, y la tradicin marxista que, sin
desconsiderar los derechos civiles y polticos, da prioridad a los derechos econmicos y
sociales.
38Para Santos, la tradicin marxista debe ser la teora para el dilogo intercultural, ya que los
derechos civiles y polticos dependen de los derechos econmicos y sociales. Es preciso
vulnerabilizar y desestabilizar los modelos de la epistemologa dominante, haciendo una
hermenutica en el sentido de un rescate del sufrimiento humano. Significa producir imgenes
desestabilizadoras para producir espanto e indignacin, rebelda e inconformismo. Solamente
as ser posible establecer un nuevo tipo de relaciones entre las personas y entre los grupos
sociales para que los derechos humanos se hagan efectivos.
Consideraciones finales
39El conocimiento de los derechos humanos y su aplicabilidad requieren transformarse en una
filosofa de vida, un paradigma tico fundamental de la ciudadana para combatir la barbarie en
que est sumergido nuestro pas, donde matanzas, exterminios, asesinatos, secuestros, crimen
organizado, corrupcin, trfico de drogas y de informaciones, muertes de trnsito,
analfabetismo, desempleo, trabajo infantil, exclusin, parecen cosas normales en una sociedad
que se pretende democrtica.
Zenaide nos recuerda que esta gigantesca tarea requiere la confluencia de esfuerzos y saberes
interdisciplinares.
40Si comprendemos que los Derechos Humanos para ser reconocidos, ejercidos, conquistados
y defendidos demandan: informacin, conocimiento, tica, cultura, actitudes, legislacin,
prcticas y luchas sociales, entenderemos entonces cmo su comprensin requiere una lectura
interdisciplinar y comprensiva del tema. En este enfoque, cada rama de la ciencia (filosofa,
psicologa, sociologa, ciencia poltica, derecho, economa y pedagoga) contribuye con la
comprensin de una dimensin del concepto, de modo que articuladas, posibilitan una lectura
dinmica. La comprensin de las diferentes dimensiones sobre el tema, as como la percepcin
de la contribuicin de cada rama del conocimiento, en una relacin de complementaridad e
interaccin es lo que llamamos el abordaje interdisciplinar del concepto de Derechos Humanos
(Zenaide, 2001, p. 42).
41Es en este sentido, que conferencias regionales y municipales pueden y deben
desencadenar amplias acciones educativas, tanto gubernamentales como de organizaciones
de la sociedad civil, para la construccin de una sociedad con menos violencia, ms
participativa y democrtica.
El iusnaturalismo sostiene que el origen de los derechos humanos no reside en la ley positiva,
sino que parte de la naturaleza propia del ser humano, una naturaleza que es superior y
precedente a cualquier ley positiva. En el caso de las tradiciones religiosas, los derechos
naturales son una de las caractersticas con las que Dios dota a los seres humanos
El positivismo. La ley positiva afirma que slo es derecho aquello que est escrito en un
ordenamiento jurdico. Como plantea Jess Mostern en forma precisa:
"Los derechos no son algo que exista ya dado en la naturaleza y que nosotros nos limitemos a
descubrir, como los cromosomas o los continentes. Los derechos los creamos nosotros
mediante nuestras convenciones. As que la pregunta relevante no es 'qu derechos tiene tal
criatura?', sino 'qu derechos queremos que tenga?'." (Jess Mostern. Creando derechos. El
Pas, 29-8-1999)
Aunque ambas posturas tengan sus razones, acertadamente Benedicto XVI nos advierte de
los riesgos de una interpretacin meramente positiva de los derechos:
"Slo si estn arraigados en bases objetivas de la naturaleza que el Creador ha dado
al hombre, los derechos que se le han atribuido pueden ser afirmados sin temor de ser
desmentidos (...) Por tanto, es importante que los organismos internacionales no pierdan de
vista el fundamento natural de los derechos del hombre. Eso los pondra a salvo del riesgo, por
desgracia siempre al acecho, de ir cayendo hacia una interpretacin meramente positivista de
los mismos." - Benedicto XVI. Mensaje con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, 1-1-2007
Mi opinin es que la proteccin del amor y la vida, la libertad de conciencia y
la responsabilidad, as como la propiedad y muchos otros derechos inalienables, no existen
meramente porque alguien los haya descubierto o reconocido, o porque se hayan
decretado leyes sobre ellos. Al contrario, es el hecho de que el amor y la vida, la libertad de
conciencia y la responsabilidad, as como la propiedad ya existan de antemano, es este hecho
lo que caus en las personas la necesidad de hacer leyes para su proteccin.
Dicho esto, tambin reconozco la necesidad de la existencia de declaraciones, leyes y
constituciones escritas que expresen la voluntad soberana de las personas y sus familias en
trminos de los principios de justicia y de la ley natural. Por que esto constituye la proteccin
ms eficaz contra el abuso del poder, la destruccin de la libertad y las flaquezas humanas de
los que gobiernen.
Tres Principios que fundamentan los Derechos Humanos
1. Principio de la dignidad e igualdad humana "Todos y cada uno de los seres humanos,
sin distincin de gnero, raza, etnia, clase o condicin social, son poseedores de una misma
dignidad especial, por naturaleza o porque Dios se la ha conferido, que les distingue del resto
de las criaturas, y son portadores de un mismo valor sagrado, csmico, nico y eterno, que es
innato e intrnseco a su condicin humana, y por lo tanto todos merecen la misma exquisita
consideracin y sumo respeto" (Dr. Miguel Angel Cano Fundamentos de una Educacin para
la paz III - Etica y Paz Hergue Editorial)
Todo fundamento tico de derechos debe contemplar NUESTRO VALOR ORIGINAL como
seres humanos, como personas. Qu nos hace humanos? Cul es la fuente u origen de
nuestra razn y conciencia?
Cada persona es una realidad singular, inabarcable, incognoscible, irrepetible, insustituible,
impredecible, inconmensurable, nica, libre y con una dignidad irrenunciable; por eso las
personas no son un medio, son un fin en si mismas.
Cada persona tiene originalmente un valor divino, eterno, nico y csmico, me explico:
1. Un valor divino. Tenemos la dignidad intrnseca e inalienable de ser hijos e hijas de
Dios.
2. Un valor eterno. Somos seres eternos que viviremos para siempre en el mundo
espiritual con Dios.
3. Un valor nico. No hubo, no hay y no habr nunca alguien igual a cada uno de
nosotros. Somos nicos, irrepetibles e irremplazables.
4. Un valor csmico. Somos la manifestacin visible del creador invisible, imagen y
semejanza de Dios. Somos un microcosmos del macrocosmos.
Cada persona, por tanto es portadora de todos estos valores transcendentes y esto constituye
el fundamento de la dignidad y de los Derechos Humanos Universales. (2)
LA LEY EN EL CORAZON Y EN LA CONCIENCIA - Es muy alentador que en las Escrituras la
esperanza para el futuro de la humanidad estar marcado por la transformacin
del corazn humano. Seguir las leyes naturales o divinas ser algo natural como muestran
estos pasajes de Ezequiel y Jeremas:
" Pondr mi Espritu dentro de vosotros y har que andis segn mis leyes, que guardis mis
decretos y que los pongis por obra." (Ezequiel 36:26-27)
"Pondr mis leyes en su mente y las escribir en su corazn. Yo ser su Dios, y ellos sern
mi pueblo." (Jeremas 31:33-34 - Hebreos 8: 10-12)
"La boca del honrado susurra sabidura, su lengua habla con rectitud; la ley de su Dios est en
su corazn, sus pasos nunca vacilan". (Salmo 37, 30-31)
2. Principio de la universalidad de las relaciones de intercambios recprocos, o principio
de dar y recibir:
"Los seres humanos igual que el resto de las criaturas y cosas no estn hechos para
existir o vivir solos, aislados o completamente independientes, sino que estn configurados por
la naturaleza o por Dios para mantener mltiples interacciones fisiolgicas dentro de s mismo
y con su ambiente, as como para establecer de forma voluntaria, responsable y creativa
una serie fluidas, armoniosas y estables relaciones de intercambios recprocos de amor,
afectos, cuidados, ideas, conocimientos, bienes y servicios con otros seres humanos y el resto
de las criaturas de la naturaleza, que son vitales para la preservacin de su existencia y
multiplicacin, para el desarrollo del carcter y cultivo de sus talentos, y para poder
experimentar el ms alto grado de alegra o felicidad compartida." (Dr. Miguel Angel Cano
Fundamentos de una Educacin para la paz III - Etica y Paz Hergue Editorial)
Este principio de dar y recibir es el fundamento de la tica y los valores comunes a todas
las religiones y culturas, en las que encontramos:
Las cuatro prescripciones morales de: Piedad filial, fidelidad conyugal, fraternidad y lealtad.
Son necesarias porque promueven el buen dar y recibir entre padres e hijos, marido y esposa,
entre hermanos y hermanas y entre todas las personas
Las cuatro prohibiciones de: no robar, no mentir, no matar y no tener relaciones sexuales
ilcitas, que tambin son necesarias porque evitan un mal dar y recibir entre las personas.
Encontramos los principios de Justicia csmica - retribucin divina - ley natural - ley del
karma expresados en forma compleja o sencilla:
lo que se da, se recibe
quien mal hace, mal recibe
segn sean las acciones de los hombres, as ser la recompensa
lo que uno siembra, eso cosechar.
El clsico principio de la equidad o justicia: - dar a cada uno lo suyo La equivalencia entre lo
que se da y se recibe y la ley de la reciprocidad de corresponder en la misma medida que se
recibe.
La Regla de Oro - trata a los dems como queris que os traten a vosotros
La Regla de Plata (lo mismo pero dicho en forma de negacin) - no hagas a los dems lo que
no quisieras para ti.
El principio de la prioridad de dar sobre recibir, que fundamentan los valores y virtudes de
la generosidad, el altruismo, el desinters, la caridad y la solidaridad:
ms vale dar que recibir
no des esperando ganancias
nadie busque su inters sino el del prjimo
cuando t hagas limosna, no sepa la izquierda lo que hace la derecha
La ms pura accin est en el servicio desinteresado.
EL principio del valor absoluto o supremo del amor incondicional:
ammonos unos a otros
si no tengo amor, no soy nada
tened benevolencia hacia todos los seres vivientes
tenis que mostrar compasin por todos
ved a todos los seres como unos padres ven a su nico hijo
invierte la ira con perdn
amad a los enemigos (3)
3. Principio del progreso y desarrollo humano a travs de la cooperacin centrada en un
propsito comn:
"El progreso o desarrollo de la humanidad, ya sea en el campo econmico, cientfico,
tecnolgico, artstico, social y humano se produce, principalmente, a travs de la comunicacin,
el entendimiento, el dilogo, el consenso, la cooperacin armoniosa y la interdependencia
mutua entre individuos, familias, comunidades, naciones y civilizaciones, centrado en
propsitos comunes y fines compartidos, y no a travs de la lucha, elconflicto o la destruccin
mutua." (Dr. Miguel Angel Cano Fundamentos de una Educacin para la paz III - Etica y Paz
Hergue Editorial)
Este principio nos lleva a la bsqueda del BIEN COMUN y el SERVICIO PUBLICO. Vivir por el
bien de los dems es tambin el criterio de un buen liderazgo. Expresado en el consejo que
recoge la escritura: "el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, ser vuestro servidor
el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir" (Mat. 20: 26-28)
La centralidad de la familia
"La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la
proteccin de la sociedad y del Estado" Apartado 3 Artculo 16 -Declaracin Universal de
Derechos Humanos - 1948.
La familia es la sociedad primordial, patrimonio comn de la humanidad, indispensable en
la construccin de cualquier sociedad. Si no podemos lograr paz, amor y felicidad en nuestros
hogares, no existir esperanza de crear paz, amor y felicidad en la sociedad, la nacin o el
mundo.
La familia es soberana. El amor original y eterno diseado y bendecido por Dios entre marido
y esposa es un don sagrado y absoluto. La familia es titular de derechos propios fundamentales
e innatos, derechos que surgen de un fondo propio y autnomo de poder (no le son concedidos
por el Estado, ni por ninguna otra autoridad), de hecho, la familia soberana es anterior al
Estado o cualquier otra institucin y constituye el fundamento de toda autoridad. Esta potestad
soberana es la nica capaz de generar la primera de todas las dems instituciones jurdicas y
sociales: la familia fundada en el matrimonio, que es la sociedad primordial y patrimonio comn
de la humanidad.
Conclusin: Cuatro principios bsicos para lograr la Paz y los Derechos Humanos
1. El bien comn (Vivir por los dems)
2. La familia Escuela del amor y la paz Garantizar su proteccin tica
y moral mediante el fomento de los valores familiares.
3. Practicar la cooperacin y reconciliacin entre religiones y naciones.
4. Promover un liderazgo espiritual, moral y unificador acorde a valores universales.
Muchas gracias por su atencin!
---------------(1) Reflexiones sobre la falta de referencia a Dios en la Carta de las Naciones Unidas y en la
DECLARACION UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS - Por Jess Gonzlez Losada (2) Principios para la vida y el buen gobierno - Jess Gonzlez Losada - [Link]
(3) Dr. Miguel Angel Cano Fundamentos de una Educacin para la paz III - Etica y Paz
Hergue Editorial
Anexo: Algunos elementos complementarios
VALORES NO NEGOCIABLES, segn documentos oficiales de la Iglesia Catlica:
"... tiene una importancia particular para quienes, por la posicin social o poltica que ocupan,
han de tomar decisiones sobre valores fundamentales, como el respeto y la defensa de la
vida humana, desde su concepcin hasta su fin natural, la familia fundada en el
matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educacin de los hijos y
la promocin del bien comn en todas sus formas. [1] Estos valores no son negociables.
[2]"
- Benedicto XVI EXHORTACIN APOSTLICA POSTSINODAL SACRAMENTUM CARITATIS
- Roma, 22 de febrero de 2007 - Papa Benedicto XVI - [1] Cf. Juan Pablo II, Carta enc.
Evangelium vitae (25 marzo 1995): AAS 87 (1995), 401-522; Benedicto XVI, Discurso a un
congreso organizado por la Academia Pontificia para la vida (27 febrero 2006): AAS 98 (2006),
264-265. [2] Cf. Congregacin para la Doctrina de la Fe, Nota doctrinal acerca de algunas
cuestiones con respecto al comportamiento de los catlicos en la vida poltica (24 noviembre
2002): AAS 95 (2004), 359-370.
PRINCIPIOS NO NEGOCIABLES
1. VIDA - La persona es sagrada e inviolable, desde la concepcin hasta la
muerte natural.
2. FAMILIA - La familia nace del compromiso conyugal. El matrimonio es un voto, en el
que un hombre y una mujer hacen donacin de s mismos y se comprometen a la procreacin y
el cuidado de los hijos.
3. LIBERTAD DE ENSEANZA - Los padres tienen el derecho y el deber de educar a
sus hijos. Son ellos -no el Estado, ni los empresarios educativos, ni los profesores- los titulares
de ese derecho.
4. BIEN COMUN - El Estado est al servicio de la sociedad y no al revs. El papel de la
autoridad es ordenar la comunidad poltica no segn la voluntad del partido mayoritario sino
atendiendo a los fines de la misma, buscando la perfeccin de cada persona, aplicando el
principio de subsidiariedad y protegiendo al ms dbil del ms fuerte".
Las tradiciones espirituales y religiosas tienen la dimensin vertical que busca la relacin con
Dios, el Creador; y la dimensin horizontal que busca aceptar, respetar y amar a las dems
personas.
"Amars a Dios sobre todas las cosas y al prjimo como a t mismo" Mt. 22:37-40, Deut. 6:5,
Lev. 19:18
LA REGLA DE ORO de la conducta moral es el amor a los dems y es el patrimonio doctrinal
de todas las grandes religiones del mundo:
Cristianismo: "Todo cuanto queris que os hagan los hombres, hacdselo tambin vosotros a
ellos: porque esta es la Ley y los profetas." (Mateo 7, 12)
Hinduismo: "El deber supremo es no hacer a los dems lo que te causa dolor cuando te lo
hacen a ti" (Mahabharata 5, 15, 17).
Budismo: "No hieras a los dems, para que no te encuentres herido t tambin" (Udanavarga
5, 18).
Confucianismo: "La benevolencia mxima consiste en no hacer a los dems lo que no quieras
que te hagan a ti" (Analectas Rongo, 15, 23).
Judasmo: "Lo que para ti es odioso, no lo hagas a tu prjimo. En esto consiste toda la Ley;
todo lo dems es un comentario" (Talmud, Shabbat 31a).
Islam: "Ninguno de vosotros es creyente si no ama a su hermano como a s mismo" (Las 42
tradiciones de An-Nawawi).
Religin tradicional africana: "Lo que das -o haces- a los dems, eso te darn -o harn- a
ti" (Proverbio ruands).
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