Semiología y Puesta en Escena en Pavis
Semiología y Puesta en Escena en Pavis
En la textualidad dramática, el concepto de 'acción dramática' se organiza como una secuencia lógica lineal que conforma una macrosecuencia, y a su vez, se integra dentro de una 'supersecuencia' que contribuye a la 'estructura total' de la obra dramática. Este enfoque enfatiza la sistematización de las acciones donde cada elemento en términos de rol, acto y escena coopera para formar una estructura narrativa cohesiva y comprensible en el plano dramático .
Fischer-Lichte describe la dimensión semiótica del drama como algo que va más allá de la mera referencialidad del texto; es la representación misma la que constituye el signo. El contexto teatral carga a los objetos de significado, ya que cada elemento en escena semologiza y se convierte en un signo por derecho propio. Esto favorece la movilidad del signo y realza la teatralidad sobre la literaturidad, permitiendo una polifuncionalidad del signo, donde el teatro se configura y reconfigura continuamente, manifestando que no hay una homogeneidad en las unidades teatrales de significado .
La mímica contribuye a la movilidad del signo en teatro al permitir una expresión física que puede enriquecer o alterar el sentido textual mediante gestos y expresiones no verbales. Esto amplifica la teatralidad, ya que introduce una capa visual y kinestésica que puede enriquecer o subvertir la interpretación literal de un texto, destacando que el teatro como arte se comunica a través de un espectro más amplio de signos enclavados en un formato sensorial y performativo, a menudo polifuncional, contrastando con la unidimensionalidad textual de la literaturidad .
La 'pluralidad del signo' en el teatro es fundamental ya que implica que cada signo en escena no posee un significado único y fijo, sino que está sujeto a múltiples interpretaciones dependiendo del contexto y la representación. Esto se diferencia de una lectura literal del texto, que tiende a interpretar el contenido de manera unívoca y determinada por la estructura textual dada. La pluralidad del signo introduce una flexibilidad interpretativa donde el contexto escénico y la recepción del público crean una experiencia única y contextualmente subjetiva .
Patrice Pavis conceptualiza la función del director en la puesta en escena como un mediador que maneja los sentidos del texto dramático y los entrega a un receptor, quien debe entenderlos pasivamente basado en la noción de 'interpretación correcta,' es decir, saber lo que el director o dramaturgo tenía en mente. Sin embargo, también introduce la idea de 'reconstrucción del sentido,' donde tras un instante de desconcierto, el espectador-director aporta una pluralidad de sentido, creando un 'nuevo texto' o 'texto especular' que no es simplemente una traducción del texto original .
La semiología en el contexto teatro-drama juega un papel clave en la relación espacio-tiempo, ya que establece que la escena y el sentido se refieren y estructuran alrededor de estas dimensiones. Pavis destaca que la semiología se abre al espectador al incluir la improvisación como signo, sugiriendo un enfoque más dinámico en la interpretación escénica que reconoce y organiza la improvisación dentro de las narrativas dramáticas .
La paradoja de que el teatro aparenta más que ser en el contexto de representación se basa en que el teatro, aunque actúa como si fuera una realidad alternativa, no busca ser visto como la realidad misma, sino como una construcción ficcionaria que evoca. Para el espectador, esto significa que la experiencia teatral depende de su disposición a suspender la incredulidad y navegar entre lo que se presenta y lo que realmente es. Este fenómeno enriquece la experiencia del espectador, pues lo obliga a participar activamente en la creación del significado, cuestionando y desdoblando lo visible para acceder a la multiplicidad de sentidos .
Los signos en teatro permiten la creación de 'ficción dentro de la ficción' al presentarse de manera que cada representación o acto aparente algo que no es, todo reforzado por el contexto teatral que inmortaliza la movilidad y multifuncionalidad del signo. Esto afecta la percepción de la obra al introducir una capa adicional de significado donde cada elemento puede significar más allá de su rol directo, añadiendo complejidad y profundidad a la interpretación escénica. Así, los espectadores son invitados a descubrir múltiples capas de significado dentro de la obra .
El teatro, al presentar una representación como un signo, requiere la existencia de un código común entre los participantes porque, a diferencia de un libro o poema que permite una temporalidad individual en el entendimiento, el teatro se desarrolla en un formato temporal compartido e inmediato. Esto demanda que tanto los intérpretes como el público empleen un código semiótico compartido para entender y asimilar la obra de manera que se garantice una efectiva comunicación y apreciación simultánea de la representación .
El concepto de espectador-director en el análisis de Pavis implica que el espectador no sólo recibe pasivamente el sentido propuesto por el director y dramaturgo, sino que participa activamente en la reconstrucción del significado. Este rol activo permite que el espectador interprete y aporte una pluralidad de sentido a la obra, casi como si dirigiera su propia versión de la escena a través de su interpretación y reflexión personal .









