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La Sanación de Hermann Sinclair

El documento narra la historia de Hermann Sinclair y su proceso de sanación mientras está hospitalizado. Conoce a otros pacientes como Max que lo ayudan espiritualmente. También conoce a la enfermera Eliza, quien lo cuida diariamente y lo invita a leer un texto sagrado.

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La Sanación de Hermann Sinclair

El documento narra la historia de Hermann Sinclair y su proceso de sanación mientras está hospitalizado. Conoce a otros pacientes como Max que lo ayudan espiritualmente. También conoce a la enfermera Eliza, quien lo cuida diariamente y lo invita a leer un texto sagrado.

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“ SINCLAIR”

(Historia en la Madurez del joven Hermann Sinclair)

Por:

Luix Flow

Escrito en la Sierra Nevada de Santa Marta

Diciembre 2006 caer del 2007


CONTENIDO

El Hospital

II

Eliza

III

Un Parche

IV

La Sanación

Vuelta a Casa

VI, y ultima

Reencuentro
I

Parte . . . ( EL HOSPITAL)

Para el día que Sinclair termina la convalecencia en el Hospital, la guerra ya había

llegado a su fin... los resultados que esta dejó, no le interesaban -“guerra es

guerra”, pensaba, y a los intereses que ella dio origen, le tenían sin cuidado.

Los casi tres años que estuvo en el Hospital, le sirvieron para recapacitar con

detenimiento sobre su crecimiento interno. Ahora el recuerdo del que fue su

amigo, hermano y Maestro, estaba relegado a un pasado de su temprana

juventud... aprovechando el tiempo en convalecencia forzada Sinclair iba

madurado poco a poco espiritualmente mientras curaba su carne de profundas

heridas físicas de guerra, mantenidas durante un intenso año de dosis entre los

brazos de sor morfina, hasta que alcanzó un grado de sanidad que él mismo no

habría podido lograr sino hubiera sido por ciertos encuentros vitales que tuvo con

individuos que conoció en el mismo Hospital... el primero que llega a memoria es

Max, un teniente que trajeron al Hospital el mismo día que Sinclair ingresó; pero

que se vinieron a conocer solamente al año, pues al comienzo de la recuperación,

Sinclair tuvo que vivir día a día la pesadilla de estar bajo los efectos de drogas

psiquiátricas y la morfi, como le decían, para no sentir los hirientes y puyantes

dolores físicos que el cuerpo experimentaba con agravación.


Sinclair había crecido entre creencias morales diversificadas: entre un dios bueno

pero castigador, y el dios de las tentaciones... ahora no sabía si eran el mismo.

Aunque durante su aprendizaje fue encontrándose con otro dios mas cercano,

interno, amigo, cooperativo... razones ideológicas criticas que lo mantenían

alejado de otra gente para poder encontrar ese camino que le ayudaría a salir

rápidamente no solo de los sufrimientos físicos que eran un impedimento, como

asimismo de las dificultades al aprender teorías completamente nuevas sobre la

relación personal e intima con el creador del Todo.

Un día cualquiera mientras se encontraba realizando ejercicios matutinos de

terapia a sus extremidades inferiores, habían traído de urgencia un paciente en

camilla, y estando los dos muy cerca el uno enseguida del otro, mirándolo Sinclair

dentro los ojos sintió que el azul de esas órbitas le hablaban, ya que de la boca no

salían palabras... era Max que en el desorbite de sus pupilas, le gritaba

desesperadamente a Sinclair que había un entrada que debía encontrar

rápidamente para salir de la crisis... Sinclair le habló con un poco de dulzura y

tristeza, al ver las condiciones desastrosas aparentemente en que se encontraba

el enfermo que estaba enseguida de él... pensó que la pesadilla de su vida, era

nada comparada con la de este pobre cristiano... le menciona entonces que su

nombre es Sinclair, que tendrá tal vez, que vivir el resto de su existencia dentro

una silla de ruedas y tomar, para colmo de males, fuertes dosis de Morfina para

poder sobrevivir sin dolores profundos... que sus deseos de continuar viviendo se

mermaban día a día, que una forma de encontrar salida rápida a su dilema sería

encontrando la forma de aplicarse él mismo una alta dosis del medicamento que lo
mantenía invalido pero sin dolores. Por dentro, la droga que lo equilibraba,

también lo halaba a un mundo tenebroso de sueños y pesadillas interminables que

lo despertaban varias veces en la noche entre una garganta abrumada de gritos

ensordecedores.

Max le comunicó, que ya sabía su nombre, que no importaba que su mirar le

recordara a su mejor amigo y maestro de infancia y juventud, que el camino hacia

quitarse la vida uno mismo, podría ir en contra vía con el contrato inicial del alma,

pues lo mandaría a un lugar gris, bizarro y sin dios, a comenzar el aprendizaje de

nuevo y desde cero; totalmente opuesto a los deseos del Creador cuando le

regaló vida dentro el vientre de su madre... Que él puede llegar a conocer gente

en el Hospital que le pueden aportar cantidad de información indispensable para

encontrar un camino hacia la sanación alternativa y así evitar la Morfina; pero que

tendrá que conocer primero que todo a la Fuente que genera vida, porque de nada

vale encontrar caminos sobre las sendas de la Sabiduría y el Conocimiento, si no

se tiene el agua de la fuente de la vida; que la fuente tiene que encontrarla él

mismo, y para llegar a ella, tiene que subir miles de escalones internos, algunos

de ellos en un mismo día, pero todos y cada uno tan difícil, que es imposible

escalar hacia la fuente sin un guía, y que esa guía tendrá que encontrarla también

por si mismo y la única herramienta que esta disponible es aprender a

comunicarse con su propio Yo superior, que es el mismo uno en el futuro... Max

cerro sus ojos, aquel esfuerzo telepático realizado para poder llevar a Sinclair un

mensaje de esperanza a través de su única forma de comunicarse posible, le

había agotado totalmente, y su espíritu se encontraba cansado…


II

Parte… ( ELIZA )

Al otro día de la terapia, muy temprano, cuando abre sus ojos almendrados

Sinclair, lo que primero ve es una enfermera silenciosa que se mueve por todo el

cuarto haciendo quehaceres, tal vez era la misma que venia a diario, no estaba

seguro... abre ella las cortinas y deja entrar luz natural a la pieza, se acerca a

Sinclair y le quita la cobija lentamente, mientras este la mira atónito, ella no se

percata de la sorpresa que se crea en Sinclair, y continua en su rutina, muy

suavemente levanta a Sinclair haciéndolo por los brazos, lo baja lentamente hasta

sentarlo en la silla de ruedas, tiene una manera muy dulce de hacer todo que

Sinclair nota pero no es capaz de decir nada aun... lo lleva hacia el baño, lo

desnuda y comienza con su limpieza personal... por primera vez después de tanto

tempo, se acababa de dar cuenta Sinclair en quien le hacia la limpieza del cuerpo,

y por primera vez, sintió él vergüenza al ver como ella con toda suavidad le

bañaba el cuerpo, hasta en sus partes intimas adormecidas... le cambiaba el

pañal, le aceitaba y cuidaba del cabello, le afeitaba y hasta le lavaba los dientes.

Ella pertenecía a una orden de misioneros diferentes que iban al Hospital todos los

días, todas las mañanas... Sinclair saliendo de su vergüenza, mientras ella

rutinariamente como a diario lo ha venido haciendo durante todo el ultimo año, le


afeitaba en silencio... y como de detrás de un vacío mundo mudo, le alcanza a

salir un inseguro “hola” y el aire se torna frágil y ella medio aterrada un poco,

retrocede levemente de su rutina, hasta que se detiene; y observando a Sinclair

como si el enfermo se acabara de despertar de un Estado de Coma, le responde,

-“Buenos días Señor Sinclair , espero se encuentre usted. bien.”

“Sí, bien gracias”... siente un poco de silencio molesto y continúa: ¿Te molestaría

si pregunto tu nombre?”

“Para nada Señor Sinclair, me llamo Eliza”

“¿Le molestaría si continuo hablándole Eliza?”

“No Señor Sinclair “

“¿Me podrías llamar Hermann, si quieres?”... ella no dijo nada, y luego de otro

silencio, Sinclair continuo... “Eliza, dicen que existe un texto que contiene

Sabiduría entre los nocheros de este Hospital, ¿lo has notado?”

“Si…”... iba a decir otra vez Sr. Sinclair, pero se detuvo y tampoco le pudo decir

inmediatamente Hermann, y continuo... “¿Porque le interesa leer de ese texto?”

... no respondió él apropiadamente, había algo en esos ojos grandes de ella que le

absorbían y solo le alcanzo a decir... “¿Sí, Eliza?”


Ella un poco turbada, continuo en monologo para disimular lo que estaba

sucediendo entre ellos, entre silencios... “Si desea, nosotros por las tardes nos

sentamos en el salón de reuniones arriba en el ultimo piso a leer un poco, y yo le

podría llevar conmigo… El texto llama: las Nuevas Escrituras de Sananda/Jesús”

“Gracias, Eliza”

Pensó pasar el resto de la mañana mirando por la ventana, hasta que le turbo la

idea de escribir cartas... a Eva, a sus padres, que a lo mejor ni sabían de su

estado, el conflicto aún continuaba, y a lo mejor pensaran ellos que estaba aún en

el frente luchando por los ideales de una estúpida guerra más... se deslizó por

entre los corredores hospitalarios en la silla de ruedas hasta el Centro de

Entretenimiento. Era la primera vez que venía, no sabia ni tenia claro aun Sinclair

que lo había despertado del letargo de las pesadillas y la búsqueda del suicidio,

hoy se había levantado con otra visión, con otro calor en el interior de si corazón...

Pudo ver que alrededor de una mesa, estaban otros como él, que jugaban algún

juego de mesa mientras fumaban y fumaban... paso de largo y los miró desde

lejos, le levantaron una mano como saludándole, el respondió pero siguió su

camino hasta la caseta donde se encontraba una enfermera; al llegar a ella, le

pidió papel y algo conque escribir una carta... ella, después de mirarlo un segundo

de más como con sorpresa, saca de la parte interior del mesón varias hojas de

papel lineado y un lápiz... en el viaje de regreso a su cuarto, Sinclair volvió a mirar

hacía la mesa donde había visto los que fumaban y jugaban, pero se habían ido
hacia un corredor opuesto que lleva al jardín, diviso sus siluetas que jugaban

ajenas en perfecta danza entre contra luces y sombras, se quedo unos segundos

detenido como absorbiendo el momento... cuando llegó a su cuarto se apresuró

entusiasmado a escribir sobre las hojas, pensó que tenía cantidad de momentos

para compartir a su familia y a Eva... pero las emociones no se convirtieron en

letras tan fácilmente, se detuvo en sus pensares un segundo y viendo que estos

se alejaban de él, encontró que a Eva no le deseaba ya escribir, ya no sentía por

ella aquella gran atracción de antes, era como cuando el joven Siddhartha

descubre después de que su amigo Govinda lo deja, que de allí en adelante se

deberá formar él un totalmente nuevo sendero hacia el infinito horizonte al que

miraba absorto y triste... pero debía enfrentarlo y mas aun, convertirlo en un

sendero alegre.

Para salir de aquel ensimismamiento que le podría dejar fantasmagóricos residuos

explosivos en su alterado y delicado estado mental, por ahora ocupado en

quehaceres de sanación corporal interior, tareas a las que su mente y espíritu

querían dedicarle de ahora en adelante mucho tiempo, pero no sabía bien como

hacerlo... decide Sinclair en forma sana y como recurso para conservar su sanidad

existencial, escribirle a sus padres... y aunque le era bastante incomodo para sus

manos la acción de escribir, trata y comienza así:


Queridos mamá y papá y hermanas:

Desde aquel día en que me alistaron al ejercito, fui enviado al frente y allá las

maniobras ocupadas en su mayoría en la sobre vivencia, me mantenían muy

impedido para poder enviarles una carta,

Se detiene Sinclair un momento, pensó que debería evitar contarles sobre su

estado y los pormenores de este... siguió cavilando, hasta que continua:

…pero hoy me han dejado más tiempo las ocupaciones y habiendo sido

trasladado a otro lugar más retirado del frente de acción, les cuento que estoy bien

y los recuerdo mucho, pienso que en poco tiempo podré compartir con todos Uds.

muchas más Navidades.

Los ama, hermano e hijo;

Hermann

La época de Navidad estaba cerca, y todo el alboroto alegre que conlleva ésta se

comenzaba a derramar por entre el hospital también. En la tarde, llega Eliza para

recogerlo y llevarle al salón del ultimo piso como le había prometido... entra ella

con una sonrisa y brillo navideño en su cara... su rostro cachetón y sonrosado por

el frío de la calle, saluda a Sinclair :


“Hola Hermann, ¿cómo estas?“ “Hola Eliza, te esperaba, estoy mejor... gracias”

Sinclair no platicó nada sobre la carta, no es que no quisiera, si no que

simplemente, este tipo de cosas no le cruzaban ahora ni siquiera el pensamiento.

Se encaminaron por entre la plataforma inclinada para sillas de ruedas del

Hospital, subían lentamente y en silencio hacia otro piso... los pensamientos de

Sinclair iban de un lado desde la carta que escribió, hasta sus recuerdos de

infancia cuando jugaba con sus hermanas... no quería recordar a Kromer ni

cualquier otra pesadilla de entonces...

El salón era amplio, había un hombre en el oratorio, las monjas sentadas al frente

daban la impresión de estar enclaustrado en un monasterio gótico, en la parte de

atrás algunas enfermeras y algunos pacientes... se sentaron en la ultima banca a

pedido de Sinclair, Eliza junto a él, y comenzó el orador diciendo:

“Hoy estamos viviendo tiempos de dificultad, nuestra juventud es masacrada de

bando y bando en una guerra que en términos generales, se acopla más a

intereses individualistas de una élite manipuladora de información incapaz de

encontrar medios validos para la distribución equitativa de los beneficios

económicos que genera el País... mentiras disfrazadas que nos han llevado a

librar una guerra de conveniencias ideológicas, entre paréntesis... puesto que los

ellos manipulan a nuestra juventud con cuentos de grandeza para que sean carne
de cañón al defender las producciones millonarias que mantiene el negocio de las

armas en países lejanos que pareciese están interesados solo en la muerte. Abajo

se encuentran cientos de nuestros mejores hombres, heridos en combate...

mientras que corre más sangre sobre la tierra... y muchos de ellos corren suertes

inciertas de recuperación... algunos, dentro de su desesperación mental, desean

cruzar los extremos de su existencia, apagando las luces de esperanza que aún

conservan... ora lenta y cruelmente, ora en halos de inmediata determinación

desesperada, como ocurrió esta madrugada...”

Sinclair voltea a mirar a Eliza al mismo tiempo que ella, lo que le dijo su mirada le

dejo un frío por dentro momentáneo... pero el orador continuó distrayéndole...

“es prudente y urgente de parte nuestra, el llevarles un mensaje inmediato de

esperanza a nuestros hermanos heridos pa...”

Volvía Sinclair a distraerse entre sus pensamientos que iban y venían velozmente

como buscando escapes por donde salir... pero sabía que tenía que escuchar al

orador, para poder comprender ciertas cosas que le eran inexistentes en su

pensar... y trataba de concentrarse, mientras la voz venia otra vez de afuera...

“ ...probablemente muchos no deseen escuchar palabras de aliento hasta que

hallan tocado un fondo, el paso antes de la fosa... “


allí fue donde Sinclair vio donde él había estado cuando conoce a Max, y ahora le

regalan este mensaje de esperanza para ayudarle a salir de un torbellino oscuro

con simplemente escucharlo, hacia un espacio dentro su interior más propenso a

una evolución positiva, como si hubiera emergido de dentro la tierra hacia un

campo exterior para caminar y caminar, como buscando respuestas y atravesando

lugares distintos a los que encontraba en el túnel vacío y oscuro donde vivía y

moría lentamente... él había emergido desde un paso antes de su fosa, cavilaba,

“...acordaos de no hostigar con mucha palabrería ni fanatismos emocionales

innecesarios al prójimo, no se trata de llevar a nadie al cielo, pero tampoco de

dejarles solos cuando andan buscando por una salida de ese torbellino de

soledad, oscuridad, frío interno y odio propio donde se encuentran... les voy a leer

un segmento de algo que dice el Señor...”

la atención de Sinclair la reflejaba en sus ojos totalmente desorbitados, él sabía lo

que el orador estaba diciendo, había experimentado el torbellino de la

autodestrucción, él había escuchado a Max y había podido comenzar a fabricarse

una esperanza, sabía que tenía que poner mucho de sí mismo, para poder

accionar entre las respuestas encontradas... pero volvió y se silenció cuando el

orador comenzó a leer...

“Encontraras a otros buscadores y guiás en tu sendero, quienes reconocerán la

Verdad de mis palabras y el Amor en vuestros corazones. Juntos podremos


manifestar nuestro Sueño. –para luego añadir de sí mismo... el que es, ya esta, y

los que no son, no son... el que ha de venir, vendrá“.

Terminando de hablar el orador, Eliza lo mira a los ojos, su mirar difunde voces de

aliento, su boca permanecía en silencio... él la mira y ve en ella una especie de

camino del que Max le había hablado, Eliza levanto su voz un poco y le dijo como

en susurros:

“Es de Max que hablaban...” “ ¿Que querés decirme Eliza?” “Que Max fue

encontrado sin vida esta madrugada por sobre dosis de Morfina en su sangre”

Sinclair se quedó un momento sin aire, no sabía que decir, no entendía muchas

cosas... si Max le había contado todo aquello aquel día, porque entonces había

decidido quitarse la vida así no mas, sin una lucha... no entendía, sería que la

lucha había sido tan tremenda, que no pudo con ella y se tiro por el acantilado...

sería que fue un cruce de información de espíritus, de intercambio de vidas y

palabras, donde yo tomé su vida, mientras el bebía el cáliz de otra muerte

anunciada... será que de todos modos uno de los dos debía de partir... ¿?

Sus pensamientos se fueron al día anterior en que había conocido a Max, del

estado critico en que estaba su vida aquel día, aquella mañana... lo que el orador

acababa de decir... trataba Sinclair de coordinar ideas y pensamientos cortos,

hasta que no aguantando más la tensión, gritó ensordecedoramente un... “¡No

puede ser!”...
Ese “no puede ser”, significaba no solo que veía como en un espejo reflejado en

otras personas su propia existencia... la conversación del locutor al frente, Max

que había salido de la nada a impulsarlo hacia un existir saludable, y a

intercambiar con él la vida y la muerte, a sacrificarse en la tierra mientras vivía... a

dar su vida por un amigo, como decía un libro... ¡guau!, es lo único que podía

pensar Sinclair, eran demasiadas burbujas entre tan abultada información cerebral

que seguía penetrándole a cada segundo que respiraba... la mirada de Max que le

recordaba a su amigo de infancia, Eliza que le hablaba siempre como si lo

conociera desde hace mil años... para cuando escuchó la voz de ella otra vez, ya

estaban en su cuarto... sus pensamientos se diluían entre gotas ácidas que

nadaban entre un mar de agua cristalina... iban y venían al danzar de una marea

permanente... todavía no comprendía si todo esto era bueno para él o si se

aproximaba otra tormenta.

“Si, Hermann, todo se da a tu rededor de una forma u otra... en el momento todo

puede parecer espejos de muchas otras cosas, pero más adelante cuando estés

sano completamente, podrás atraer lo que necesitas... con solo dejarlo meditando

dentro de ti. Tu cuerpo es templo de Dios, y si Él allí hace su hogar, te suple todas

tus necesidades, pero primero debes abrir las puertas de tu existencia interna y

poco a poco ir limpiando tu casa para que sea digna...”

Hubo un silencio largo, Sinclair no pudo absorber todo a la velocidad que sucedía,

y menos a la velocidad de las palabras que salían pesadamente desde Eliza,


estas parecían cruzar su mente como rayos de luz... no podía mirarla, escuchaba

mientras su cabeza penetraba el piso de hospital que en realidad no veía, era

invisible a lo visual, sus pensamientos eran como un piso surreal que como tablero

de ajedrez en cuadritos blanco y negro, se extendían hacia un infinito a su

alrededor, él en el centro del tablero liso miraba como se desdoblaba su mente en

átomos angústiales que salían a borbotones de la masa cerebral... los ojos

abiertos que no veían nada, solo viajaba él entre sus ideas, entre ese mundo

nuevo que se iba formando rápidamente, al que debía de ajustarse rápidamente...

y entre todo aquello, alcanzo a susurrar desde su corazón abierto, mirándola,

como buscando un punto de apoyo:

“¿Lees mi mente Eliza?”

“Solo mirando a tus ojos siento como tu corazón refleja lo que pasa por tu alma...”

“¿Me sostienes un poco Eliza?, me siento pesado y creo que quiero dormir...”
III

parte... ( UN PARCHE )

Sinclair siguió yendo a diario con Eliza al ultimo piso del Hospital, ya había pasado

otro año desde que le habían suspendido la Morfina; las terapias mejoraban las

posibilidades de volver a la normalidad, y se veía a un Sinclair mucho mejor, pero

él sentía que faltaba algo.

Una tarde mientras bajaba del segundo piso y pasando por el Centro de

Distracciones, vio Sinclair que aquellos hombres que hace tiempo había saludado,

estaban jugando a las cartas sobre una mesa del recinto... se quedó mirándoles

desde la distancia, y en eso, uno de ellos voltea la mirada, y al verlo levanta su

mano en señal de invitación, cuando los otros voltearon a mirar también ya Sinclair

estaba atrapado por el momento, no le quedó más que aceptar la invitación...

“K tra”, dijo uno de ellos de una manera salvajemente rápida... “¿Como?”, replica

Sinclair

el uno le dijo al que había hablado con Sinclair...

“Parce, ek parla koiné kaliche”


se volteo este mismo y le dice a Sinclair

“¿Querés jugar con nosotros?”

Los hombres hablaban una jerga callejera vieja que llamaban “Caliche”... uno era

SID; flaco, largo, pelo negro, ojos miel, piel blanca... CAMENZID; grueso, fuerte,

rojizo, ojos negros, pelo ensortijado, y los tres hermanos ANGELMERA, que no

hablaban nada de castellano, solo esa jerga vulgar y callejera de los caliches.

Se sentaron todos a jugar otra nueva mano, jugaban distintos estilos de juego...

comenzaron con Poker destapado, Poker sangriento, normal, etcétera, pero todos

y cada uno con un mundo de reglas diferentes que lo hacían más ágil y flexible al

jugar y pasar un buen rato... luego cambiaron al naipe español, comenzaron por el

Tute y todo juego imaginario que se podía jugar con este tipo de naipe... pasaban

al domino que jugaban hasta con dos y tres dominós al mismo tiempo... y así se

pasaban las horas, solo jugaban, fumaban y a veces decían algo.

Sid y Camenzid solo llevaban un año y ya pronto podrían irse; los hermanos

Angelmera tal vez durarían otro año más. Y así pasaron varios meses, en los que

Sinclair alternaba sus días entre las terapias, las lecturas del texto y los juegos con

“El Parche”, como ellos le llamaban. Una tarde decide Sinclair traer el tema de las

enfermedades de guerra a la mesa, ya que casi nunca hablaban temas

complicados por el idioma que ellos platicaban, todo era diferente aunque fuera

una derivación del Castellano... pero con el paso de los meses Sinclair
preguntándoles poco a poco por sus significados, pudo aprender a defenderse en

caliche... -estos son algunos de sus diálogos al castellano plano para que se

entienda el contenido:

“Para sanarse el cuerpo uno mismo, hubo alguien que sanaba enfermos que dijo

antes de dejar la tierra... { cuando me vaya podrán hacer estas cosas y más, si

tienen la Fe del tamaño de un grano de mostaza }, pero la gente no ve, ni oye,

porque sus oídos y sus ojos fueron cerrados por ellos mismos, al seguir sendas

mundanas que alimentaba solo egos”, dijo Camenzid...

“En el principio el Creador le dio el aliento de vida a la Vida, le sopló vida a su

forma silenciosa e invisible ... ese aliento de vida perdura aun en el aire que

respiramos, los cuatro vientos lo llevan y lo traen de un lado a otro”, añadió Sid...

“Si él tal es pillador lo grava”, dijo uno de los hermanos Ángelmera, y volvió

Camenzid a corroborar...

“El aire que respiramos tiene vida... con un poco de conocimiento de la anatomía

humana, uno se puede ayudar a sanar más rápidamente, mediante ejercicios de

respiración dirigidos...”, Sid continuaba:

“No es fácil, porque no es solo el acto físico automático del respirar, se necesita

tener una Fe grande, que sepa uno que entra sanación al cuerpo y que el aire lo

provee una fuente que es eterna que lo mantiene lleno de ingredientes positivos
que uno debe ganarse aunque sean gratis... es todo un proceso en solitario,

donde uno va soltando capas negativas que se le pegan del mundo que la

sociedad normal inventa... es absorber interiormente, a través del espíritu,

volúmenes invisibles de partículas que no solo sustentan el cuerpo, sino que

renuevan la mente de forma continua, es toda una transfiguración… todo nace

desde el centro del corazón”

“Dejándote solo y alejado de todo lo que antes te rodeaba, es el precio temporal

que se paga... porque los amigos que tenias del mundo, se volverán tus

“enemigos”, te despreciaran, se burlaran cuando vean que no haces las mismas

cosas de antes, y debes adaptarte a ello... pero cuando aprendes a sostenerte

solo sin necesidad del mundo, y dependiendo más del alimento que te entra desde

el alma, estarás listo para salir al mundo y compartir... no quiero decir que podes

salir a enseñar, solo que salís a vivir; pero tu vida al ser diferente, la gente desde

afuera que observa o siente ese aura de energías que destilas, tratara de copiar o

repetir tus acciones, muchos se llenaran de envidia. Algunas veces te hacen

preguntas sinceras, otras veces solo te provocan... tu solo responderás a los

corazones honestos... los otros los evitaras o le das vuelta a sus preguntas y

podrás jugar a hacerte el que no se da cuenta, o les giras de una manera que ellos

creen que estas con ellos...”

Sinclair guardaba silencio, ellos seguían jugando como si nada, de vez en cuando

le miraban a los ojos, como midiendo su grado de atención... Sinclair con las

manos tirando cartas a las ciegas, no sabia a que jugaba, solo iba y venia, su
atención no podría dividirse, no en estos momentos... era demasiada info toda

junta, mucho sonaba a que no sabia ni de que hablaban, otras cosas extrañas le

hacían hueco en su cabeza, no las captaba... pero grababa todo o casi todo lo

mejor posible en su disco duro...


IV

parte... ( LA SANACIÓN )

Permaneció sin ir al Centro de Distracciones por lo menos un mes... en ese tiempo

pudo asimilar toda la información que ellos le habían compartido... una mañana

cuando entra Eliza para ayudarle en cualquier función física que tuviera aún

dificultades, se encuentra con que había estado Sinclair respirando desde las 5 de

la mañana cuando se levantó decidido a caminar... le metía vida a sus

extremidades inferiores desde hace un par de horas, y para cuando Eliza arriba, él

estaba parado, solo sobre sus dos pies... le tomo casi una semana en movilizar los

dedos uno a uno, y así, esa mañana podía mover sus extremidades inferiores un

poco, sin por ello poder caminar... pero se sostuvo parado solo por un largo rato,

como haciéndole ejercicio circulatorio a las piernas...

“Hermann, lo veo y no lo creo” “¿No te parece maravilloso?” “¿Podes caminar?”

“No creo, pude sentarme en el piso y ayudándome, volverme a parar... he estado

mandando pensamientos de movimiento a mis piernas en los últimos veinte

minutos antes de que llegaras...”

“A ver me acerco a ti más”... estando Eliza a un poco más de un paso de él, estira

sus brazos hacia Sinclair y le dice:


“Tu puedes Hermann, ven hacia mí”

Se quedó quieto Sinclair, cerró sus ojos y comenzó a respirar... se imaginaba en el

aire parado y flotando, estático y con la libertad y la rienda suelta de hacer lo que

quisiera, no dependía de limitaciones humanas... el aire que inhalaba lo traía de

otros cielos... absorbía el soplo de vida que Dios le dio al primer humano en

aquella mañana cuando el cielo terrestre había sido recién dibujado después de

unos eones desde que se separaron las aguas de las aguas... Sinclair pensaba

además en cuando dice al salmista algo parecido a esto: “Yo te soplé vida cuando

estabas en el vientre de tu madre”, la memoria para recordar exactamente estas

cosas no era una de sus cualidades, pero traía al pensamiento la esencia exacta...

Mientras tanto en esferas invisibles, corrían Ángeles desde el cuarto y quinto cielo

y bajaban a la Tierra... el Ángel de uno de los cuatro vientos, se encontró con una

solicitud sobre el aliento de vida que fluía a su rededor, y escuchó que le daban

permiso a otro Ángel para que llevara el aire sanador cargado de electrones

positivos a Sinclair, y luego de unos minutos terrestres de respirar profundo –que

parecían siglos, Sinclair siente la autorización del Creador e inhala su soplo de

Vida, lo lleva hacia sus extremidades inferiores... desde la columna vertebral hacia

sus huesos, por entre su carne, venas, sangre, átomos y vuela todo entre lo

imaginario mientras sus ojos permanecen cerrados y atraviesa la galaxia donde

los colores del universo bañan su cuerpo a medida que lo atraviesa, hasta que

llega a un extremo donde se ve reflejado lleno de luz en un espejo gigantesco, y


ve que su imagen esta rodeada de un polvito de colores, estira su mano como

para alcanzarse a si mismo y se absorbe volviéndose Uno dentro de un nuevo

mundo que se va descubriendo a medida que se mueve... vuelve a su momento

actual y se da cuenta que toda su mente esta conectada por entre un largo

segundo con ese mágico momento de encuentro con si mismo en el futuro, como

sincronizado con el universo entero, parecía que toda una vida le pasaba y él

disolviéndose en ella... de repente se le estremeció el cuerpo al sentir el entrar del

aire, lo imaginó al principio de un color azul leve casi invisible que entraba como

luz a un área corporal muerta o dormida llena de una energía oscura algo rojiza...

el aire nuevo adentro absorbía toda energía muerta, y renacía células

adormecidas, que como momias centenarias se levantaban de un sueño prohibido

eterno, y comenzaban a brillar por sí mismas...

Sinclair comenzó a exhalar, después de retener el aire por todo ese tiempo, y con

cada micra de aire que le salía, botaba toda energía oscura que no se renovaba

fácilmente, dejando todo el interior de sus extremidades llenas de una sensación

de calor, de espacios por donde fluían movimientos de diferentes energías entre

ellas, sentía una picazón en sus extremidades como jugueteando ante un día

nuevo, fresco... Sinclair abrió lentamente sus ojos y dio un paso hacia Eliza, que

solo observaba asombrada y con una lagrima en su mejilla por lo que estaba

sucediéndole a Sinclair... vio que Sinclair extendía sus brazos también y ella le

acogió en su seno... se quedaron abrazados por una eternidad, mientras él

relajaba su pensamiento, hasta que pudo soltar unas palabras de forma suave y

lenta, musitándole en el oído...


“Lo logramos Eliza, ¡lo logramos!”. “Lo lograstes Hermann, lo lograstes”. “Estoy

cansado”. “Ven te ayudo a recostarte”…

Se voltearon los dos juntos cogidos de los brazos, y dieron el primero, el segundo

y hasta el tercer paso hacia la cama... subió Sinclair pesadamente y calló sobre

ella, tenia el sueño pesado de un cansancio espiritual... ella lo entendió, lo arropó,

le sonrió y se alejó caminando hacia atrás en puntillas; le cerró las cortinas, y

antes de apagar la luz, le levantó la mano como despidiéndose, pero él ya se

había quedado dormido.

Eliza sabía que era tal vez la ultima vez que le vería... el abrazo le había tocado su

alma perceptiva con un amor universal de hermandad... pero ella sentía algo más,

aunque no sabía bien que era... había dedicado su vida entera a las labores

sociales. Desde que era una bebe acompañó a sus padres en misiones a

diferentes partes del mundo... No sabia si era un adiós, pero tenia que irse y era

difícil en ese momento contarle a Sinclair...


V

Parte… ( VUELTA A CASA )

Un mes después de haber vuelto a la casa de sus padres, recordaba con dulzura

a su amigo de infancia, de adolescencia, de juventud, cada vez que observaba al

grabado de un ave encima del portal de la casa... pero los tiempos habían tomado

otra directriz, hoy Sinclair divagaba por entre otras áreas paralelas del

pensamiento y de los sentimientos.

En las horas cuando se sentaba a compartir la cena con sus padres, se perdía

entre sus propios pensamientos, mientras que ellos le estaban contando historias,

ya sobre el vecindario que había cambiado mucho... “pasan muchos camiones

grandes por la cuadra”, decía su madre, “ya no es un barrio residencial como

antes”... sobre el matrimonio de sus hermanas... para Sinclair no importaba

demasiado las realidades familiares, pero le fascinaba concentrarse en

escucharles sus historias, esto hacia feliz en gran manera a sus padres, el solo

hecho de acompañarles y escuchar sus conversaciones; los cuentos de antaño de

ellos, ora de cuando eran niños y de aquellos lugares geográficos tan diferentes y

opuestos el uno del otro de donde fueron criados, que describían bien a sus
padres, sus personalidades, su formación familiar, ora de cuando se conocieron

en Manrique... su noviazgo.

Todos estos espacios y familias giraban por entre la mente de Sinclair y se ligaban

como en una nostalgia, sobre todo cuando las historias iban acompasadas por

música de esas épocas.

Los días pasaban, ya se habían ido siete meses en casa de sus padres, todo

había sido ameno, si no fuera porque sentía el cosquilleo de que debía hacer algo,

si tuviera siete años, solo pensaría en jugar, comer y dormir... pero esos deseos

de adulto que se le habían desarrollado, como el de la creatividad, no podía

ahogarlos... para sus padres, era todavía el hijo... pero Sinclair tenia que soltarle

las riendas a la creatividad, pensaba que la pintura podría ser la clave para

desarrollar lo que visualizaba, y en escribir versos metafóricos de vez en cuando.

Así que para poder dedicarse a ello tendría que buscar donde vivir y trabajar al

mismo tiempo, un trabajadero, un atelier... cuando le contó a su madre, pudo ver

en ella la tristeza de la separación, pero ella sabía que debía de darle a su joven

hijo la oportunidad y ayudarle a alcanzar ese objetivo de importancia... lo llevó al

ático de la casa y cuando estuvieron allá, abrió un baúl que ella tenia bien cuidado,

donde guardaba su mas preciado tesoro, los oleos, pinceles y demás materiales

de pintura que ella había usado durante toda su vida desde niña, ahora que no los

usaba mas, se los ofreció a Sinclair como prenda de amor y apoyo a su nueva

carrera. Por el lado de su padre, este le conversaba sobre los caminos de la vida,

le aconsejaba a su manera, toda la vida lo había hecho, y a Sinclair le gustaba

escucharlo por largos momentos, era para Sinclair como recibir la forma en que su

padre demostraba cariño.


VI

y ultima parte… ( REENCUENTRO )

Ya vivía Sinclair tiempo ha en su atelier, donde jugaban por todo rincón los colores

que la creatividad regalaba, y su vivir se iba en solo esto: en visitar a sus padres e

ir al campo de vez en cuando buscando inspiraciones externas que acompañaran

sus lienzos.

Una mañana cuando salía hacia el mercado cercano, vio en la distancia una

silueta familiar femenina de alguien de su pasado... alargando los pasos, entró en

el mercado buscándola y luego de un par de vueltas, divisó una cabellera

resplandeciente pero desconocida; aun así se le acercó -el sentir de su cuerpo era

fuerte... ella deslizaba su mano blanca entre manzanas rojas... “hola, ¿no sos

Eliza la enfermera totalmente cambiada?”, dijo Sinclair... ella miraba a Sinclair y no

lo creía... “sí, sos vos Hermann, pero ¿qué haces aquí?”

“¿cómo que qué hago aquí, mis padres siempre han vivido acá”... “estas

totalmente restablecido”... “si, después que dejastes el Hospital, a los meses me

dieron de alta”... “¿y a que te dedicas ahora?”... “tengo un atelier donde pinto,
escribo y aprendo de la vida... pero, vos Eliza, contame que haces en este

pueblo...”

“oh, perdona, estoy de vacaciones visitando a mi abuela que vive por acá cerca, a

propósito, ¿te gustaría venir conmigo y nos acompañas en el almuerzo?, pensaba

hacer algo de brócoli con aceite de oliva y ajo, pasta integral con queso, y

manzanas... ¿te gusta la idea?”... “pues a simple vista parece saludable... ¿porque

no?, yo llevo el pan, debe estar recién hecho.” Los chicos salieron después de las

compras hacia la casa de la abuela, Eliza parecía bastante emocionada con la

idea de haberse encontrado por casualidad con Sinclair… y él también por ella.

Fueron tres meses, donde visitaron museos de arte, fueron al teatro, la opera,

conciertos de cámara, el cine club, lecturas de poesía en la biblioteca, se bañaron

en el río, acamparon en los Farallones, caminaron la ciudad de sur a norte, aun

tuvieron tiempo de ir a pequeños conciertos urbanos donde varios amigos de

Sinclair se presentaban.

Una tarde cualquiera se dieron cuenta que se habían divertido de lo lindo durante

esos últimos días desde su reencuentro, se habían divertido como dos niños, pero

aquella tarde, les llegó como lluvia al pensamiento, el que Eliza tendría que viajar

al otro día... tenían veinticuatro horas para despedirse, para cogerse de la mano,

para mirarse a los ojos... que para Sinclair era como zambullirse en un mar de

tranquilidad, el corazón de Sinclair palpitaba mas rápido, ella solo se limitaba a

mirarlo y esperaba, tenia su mente y corazón femenino totalmente desbocado y

entregada a sentimientos suaves y cálidos que le producía el momento. Su


corazón burbujeaba por primera vez, parecía que dejaba de ser niña y comenzaba

a sentir palpitaciones nuevas en su pecho, palpitaciones de mujer, se sentía mujer

por primera vez, madura como una fruta lista para ser alcanzada en las manos de

su amado. Ahora los pensamientos de Eliza se volvían más frágiles, no conocía el

sentimiento nuevo que la embriagaba totalmente, pero le fascinaba al mismo

tiempo... transformación que afloraba un nuevo vivir en ella... su cabellera formaba

ondas diferentes cuando el viento lo bamboneaba... sus manos estaban mas

suaves, y todo el río de amor que generaba desde el interior de su corazón, le

salía automáticamente a borbotones por los ojos, por la piel, por los labios... y

mientras tanto Sinclair indefenso a las maravillas que desde ella coloreaban el

aire, sucumbía a su ternura y encantos, y todo el ambiente alrededor donde

estaban sentados comiendo pizza, comenzó a desaparecer lentamente, la Gruta

dejaba su existencia, no se escuchaba la música que sonaba a la distancia... no

se veían los chicos que saltaban en los monopatines, nada existía en la realidad

de Sinclair y su imaginación, solo ella que lo traslada a otra dimensión alimentada

por el increíble fluir que de ella brotaba... se cogieron de las manos, y se

transportaron por entre vegetaciones de muchísimas formas y colores, no

caminaban, solo ondulaban por entre la nueva gama de caracteres que se

aparecían... se miraron otra vez y sonrieron profundamente, sabían que lo de

ellos, lo que sentían y por donde se estaban profundizando, tenia síntomas de

carácter eterno... mientras estaban en este éxtasis, Eliza le susurra en el

pensamiento a Sinclair …

“Hermann, todo el rededor nuestro es parecido a las pinturas que haces...”

Fin

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