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La Dignidad Humana y la Libertad Actual

El documento reflexiona sobre la transformación de la identidad humana y la naturaleza de la libertad en la sociedad contemporánea, destacando que la realidad de hombre y mujer ha sido redefinida por la sociedad. Se aborda la importancia de la dignidad humana y la justicia social, así como el papel de la mujer en la actualidad. Además, se enfatiza la necesidad de buscar un sentido profundo de identidad y conexión con Dios en un mundo que tiende a la conformidad y la falta de reflexión crítica.

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La Dignidad Humana y la Libertad Actual

El documento reflexiona sobre la transformación de la identidad humana y la naturaleza de la libertad en la sociedad contemporánea, destacando que la realidad de hombre y mujer ha sido redefinida por la sociedad. Se aborda la importancia de la dignidad humana y la justicia social, así como el papel de la mujer en la actualidad. Además, se enfatiza la necesidad de buscar un sentido profundo de identidad y conexión con Dios en un mundo que tiende a la conformidad y la falta de reflexión crítica.

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POR QUE HOY UNA COSA YA NO ES LO QUE ES , SI NO LO QUE SE DICE DE ELLA.

Ya no es vlido lo que leemos en el relato de la creacin: Hombre y mujer los cre (Gn
1,27). No, lo que vale ahora es que hasta ahora ha sido la sociedad la que lo ha
determinado, y ahora somos nosotros mismos quienes hemos de decidir sobre esto.
Hombre y mujer ya no existen como realidad. El hombre niega su propia naturaleza. La
manipulacin de la naturaleza, que hoy deploramos se convierte aqu en la opcin de
fondo del hombre respecto a s mismo. En la actualidad, existe slo el hombre en
abstracto, que despus elije para s mismo, una u otra cosa como naturaleza suya. Se
niega a hombres y mujeres de ser formas de la persona humana que se integran
mutuamente. Ahora bien, si no existe hombre y mujer entonces tampoco existe la familia
como realidad preestablecida por la creacin. Pero, en este caso, tambin la prole ha
perdido el puesto que hasta ahora le corresponda y la particular dignidad que le es propia.
Dios ha creado al hombre racional confirindole la dignidad de una persona dotada de la
iniciativa y del dominio de sus actos. Quiso Dios dejar al hombre en manos de su propia
decisin (Si 15,14.), de modo que busque a su Creador sin coacciones y, adhirindose a l,
llegue libremente a la plena y feliz perfeccin(GS 17):
El hombre es racional, y por ello semejante a Dios; fue creado libre y dueo de sus actos
La libertad es el poder, radicado en la razn y en la voluntad, de obrar o de no obrar, de
hacer esto o aquello, de ejecutar as por s mismo acciones deliberadas. Por el libre arbitrio
cada uno dispone de s mismo. La libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de
maduracin en la verdad y la bondad. La libertad alcanza su perfeccin cuando est
ordenada a Dios, nuestra bienaventuranza.
Hasta que no llega a encontrarse definitivamente con su bien ltimo que es Dios, la
libertad implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, y por tanto, de crecer en
perfeccin o de flaquear y pecar. La libertad caracteriza los actos propiamente humanos.
Se convierte en fuente de alabanza o de reproche, de mrito o de demrito.
En la medida en que el hombre hace ms el bien, se va haciendo tambin ms libre. No
hay verdadera libertad sino en el servicio del bien y de la justicia. La eleccin de la
desobediencia y del mal es un abuso de la libertad y conduce a la esclavitud del pecado (cf
Rm 6, 17).
La libertad hace al hombre responsable de sus actos en la medida en que estos son
voluntarios. El progreso en la virtud, el conocimiento del bien, y la ascesis acrecientan el
dominio de la voluntad sobre los propios actos.
La imputabilidad y la responsabilidad de una accin pueden quedar disminuidas e incluso
suprimidas a causa de la ignorancia, la inadvertencia, la violencia, el temor, los hbitos, los
afectos desordenados y otros factores psquicos o sociales.

El problema de la homosexualidad y del juicio tico sobre los actos homosexuales se ha


convertido cada vez ms en objeto de debate pblico, incluso en ambientes catlicos. La
posicin de la moral catlica est fundada sobre la razn humana iluminada por la fe y
guiada conscientemente por el intento de hacer la voluntad de Dios, nuestro Padre.
La sociedad asegura la justicia social cuando realiza las condiciones que permiten a las
asociaciones y a cada uno conseguir lo que les es debido segn su naturaleza y su
vocacin. La justicia social est ligada al bien comn y al ejercicio de la autoridad.
La justicia social slo puede ser conseguida sobre la base del respeto de la dignidad
trascendente del hombre. La persona representa el fin ltimo de la sociedad, que est
ordenada al hombre:
La defensa y la promocin de la dignidad humana nos han sido confiadas por el Creador,
y [...] de las que son rigurosa y responsablemente deudores los hombres y mujeres en cada
coyuntura de la historia
El respeto de la persona humana implica el de los derechos que se derivan de su dignidad
de criatura. Estos derechos son anteriores a la sociedad y se imponen a ella. Fundan la
legitimidad moral de toda autoridad: menosprecindolos o negndose a reconocerlos en
su legislacin positiva, una sociedad mina su propia legitimidad moral. Sin este respeto,
una autoridad slo puede apoyarse en la fuerza o en la violencia para obtener la
obediencia de sus sbditos.
De la misma manera, La dignidad de la mujer y su vocacin, objeto constante de la
reflexin humana y cristiana, ha asumido en estos ltimos aos una importancia muy
particular. Llega la hora, ha llegado la hora en que la vocacin de la mujer se cumple en
plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder
jams alcanzados hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce
una mutacin tan profunda, las mujeres llenas del espritu del Evangelio pueden ayudar
tanto a que la humanidad no decaiga.
Esta eterna verdad sobre el ser humano, hombre y mujer verdad que est tambin
impresa de modo inmutable en la experiencia de todos constituye en nuestros das el
misterio que slo es posible desnudar a la luz de la verdad, impregnada en cada persona
humana y en su naturaleza.
La igual dignidad de las personas exige que se llegue a una situacin de vida ms humana
y ms justa. Pues las excesivas desigualdades econmicas y sociales entre los miembros o
los pueblos de una nica familia humana resultan escandalosas y se oponen a la justicia
social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y tambin a la paz social e
internacional.
En la actualidad el mundo est constituido por un grupo mayoritario, denominado
masas, son las personas que no tienen un criterio formado, se dejan llevar como

ovejas sin analizar los problemas, ni las situaciones, solo siguen determinar un fin
por el que luchar, con los ojos vendados sin mirar la realidad, se niegan a
enfrentarse al mundo con la frente en alto y sin vergenza, poseen unos ideales sin
fundamento.
Delante de una sola persona podemos saber si es masa o no.
Masa es todo aquel que no se valora a s mismo- en bien o en mal por
razones especiales, sino que se siente como todo el mundo,
y, sin embargo, no se angustia, se siente
a salvo al saberse idntico a los dems.
Jos Ortega y Gasset
Algunos tal vez no saben ni que hacer, ni mirar a su alrededor, se conforman con
solo ser corrientes como todos, uno ms del montn que camina entre la multitud
sin encontrarse, guindose por la muchedumbre sin conocer en su interior. De eso
est lleno el mundo de una sociedad llena de masas, pero lo que es ms extrao, es
que antes la gente luchaba por sus creencias, siempre colocando sobre todo sus
pensamientos, sus sueos que se plantearon en un momento determinado. Eran
una minora que no se perciba en la sociedad fcilmente, pero ahora es una
mayora tan notoria que ha ido creciendo poco a poco con el tiempo. Tal vez la
mayora de la gente no entiende el por qu de mi propio ser?, mi yo interno que
todos deberamos buscar para descubrir algo que vale mucho pero est muy en el
fondo y hay que saber valorar.
Ms existe una pequea parte que si ha buscado y ha encontrado ese yo interno, a
los que se les denomina minoras. Son personas que se han dado cuenta del error
que cometen las masas y han decidido encontrar lo que los dems no han querido,
porque si lo habran querido ya tendran los resultados.
Es por ello que esta minora al encontrarse con su fin ltimo, luchan constante mente
contra
Una sociedad falta de identidad y realidad.
Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo,
sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y
angustias de los discpulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre
eco en su corazn. La comunidad cristiana est integrada por hombres que, reunidos en
Cristo, son guiados por el Espritu Santo en su peregrinar hacia el reino del Padre y han
recibido la buena nueva de la salvacin para comunicarla a todos. La Iglesia por ello se
siente ntima y realmente solidaria del gnero humano y de su historia.
Penetrando con el pensamiento social del amor, la libertad y la dignidad es imposible no
mirar a Dios

Quien desde siempre y eternamente es el sumo bien para todo hombre, he aqu el clmax
de la plenitud de toda persona humana
Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece
en Dios y Dios en l (1 Jn 4, 16). Estas palabras de la Primera
carta de Juan expresan con claridad meridiana el corazn de la fe
cristiana: la imagen cristiana de Dios y tambin la consiguiente
imagen del hombre y de su camino. Adems, en este mismo
versculo, Juan nos ofrece, por as decir, una formulacin sinttica de
la existencia cristiana: Nosotros hemos conocido el amor que Dios
nos tiene y hemos credo en l
El amor de Dios por nosotros es una cuestin fundamental
para la vida y plantea preguntas decisivas sobre quin es Dios y
quines somos nosotros. A este respecto, nos encontramos de entrada
ante un problema de lenguaje. El trmino amor se ha convertido
hoy en una de las palabras ms utilizadas y tambin de las que ms
se abusa, a la cual damos acepciones totalmente diferentes.
El epicreo Gassendi, bromeando,
se dirigi a Descartes con el saludo: Oh Alma! . Y Descartes
replic: Oh Carne! .[3] Pero ni la carne ni el espritu aman: es el
hombre, la persona, la que ama como criatura unitaria, de la cual
forman parte el cuerpo y el alma. Slo cuando ambos se funden
verdaderamente en una unidad, el hombre es plenamente l mismo.
nicamente de este modo el amor el eros puede madurar hasta
su verdadera grandeza.
El desarrollo del amor hacia sus ms altas cotas y su ms
ntima pureza conlleva el que ahora aspire a lo definitivo, y esto en
un doble sentido: en cuanto implica exclusividad slo esta
persona, y en el sentido del para siempre . El amor engloba la
existencia entera y en todas sus dimensiones, incluido tambin el
tiempo. No podra ser de otra manera, puesto que su promesa apunta
a lo definitivo: el amor tiende a la eternidad. Ciertamente, el amor es
xtasis , pero no en el sentido de arrebato momentneo, sino como
camino permanente, como un salir del yo cerrado en s mismo hacia
su liberacin en la entrega de s y, precisamente de este modo, hacia
el reencuentro consigo mismo, ms an, hacia el descubrimiento de
Dios: El que pretenda guardarse su vida, la perder; y el que la
pierda, la recobrar (Lc 17, 33), dice Jess en una sentencia suya.

Aunque el humo sea tal que nos deje a oscuras, no desesperes que el tornado de la verdad
soplara De tal forma que los corazones y conciencias se iluminaran y consolaran en esta
verdad.
POR QUE HOY UNA COSA YA NO ES LO QUE ES, SI NO LO QUE SE DICE DE ELLA.

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