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SALVACION

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SALVACIN La idea bsica del trmino salvacin es rescatar y preservar de un peligro

inminente; implica dar salud y seguridad. En su sentido ms profundo, sin embargo, es un


trmino cuyo significado est limitado cada vez ms a la expresin del milagro divino de la
emancipacin espiritual del hombre del dominio y culpa del Pecado y la Muerte, y al goce
de una Vida eterna de comunin renovada con Dios. En las Sagradas Escrituras el tema se
desarrolla desde el concepto puramente fsico, hasta el plano moral y [Link] el
Antiguo Testamento, el peligro y la calamidad fsica persiguen al hombre hasta la muerte por
a causa del pecado (Gn_4:12 ss). Su situacin es la de un hurfano. Dios es el nico que lo
puede socorrer y salvar y, cuando la salvacin divina se manifiesta, tanto el individuo como
la comunidad quedan liberados ntegra y vitalmente. El individuo queda libre de peligros
fsicos, injusticias y necesidades. La comunidad queda libre de guerras, trastornos polticos,
hambres, [Link] tiene en sus manos todos los medios para la salvacin del hombre, y es
Seor de todos los instrumentos salvadores. Salva en ocasiones por medio de una persona
que usa momentneamente y que al parecer acta por mviles personales y humanos
(1Sa_25:26-33; cf. Jue_14:1-4). Pero otras veces acta por medio de instrumentos
exclusivamente seleccionados y tambin en forma directa. Dios salva (xo_14:13) y l es la
salvacin (xo_15:2). El xodo es el gran paradigma de la salvacin, y su significado
teolgico se celebra en las grandes Fiestas de los israelitas (por ejemplo, la Pascua).La
esperanza y doctrina de la salvacin se desarrolla progresivamente. En un principio son los
desvalidos y los pobres los que tienen particular motivo para esperar la salvacin de Dios. El
libro de los Salmos es elocuente en este sentido. Y en varias partes del Antiguo Testamento
hay destellos de una salvacin ms all de lo finito (por ejemplo, Job_19:26 s). Pero, puesto
que personal y nacionalmente el hombre trata de escapar de manos de sus enemigos, la
salvacin generalmente adquiere un concepto poltico y religioso que llega a su cenit en la
presentacin del sufrimiento del Siervo en Isa_53:1-12 En este aspecto el Antiguo
Testamento prepara la escena de la salvacin en el Nuevo [Link] Nuevo Testamento
toma el amplio concepto del Antiguo Testamento y lo liga a la persona de Jesucristo, el
Salvador que trae salvacin a todos los hombres (1Ti_1:15; 1Ti_2:4 ss). Jess es la respuesta
definitiva a las esperanzas de salvacin del Antiguo Testamento, como se ilustra en la
profeca de Simen en Luc_2:29-32, y en la explicacin del significado del nombre de Jess
(Mat_1:21).Jess enfoca la salvacin desde la perspectiva del deber del hombre (Mat_10:22;
Mar_8:35; Luc_7:50) y el significado del ministerio del Hijo del Hombre. Proclam que su
tarea era servir y dar su vida para la salvacin de muchos (Mat_18:11; Mat_20:28;
Mar_10:45; Luc_4:18).El concepto de la salvacin en el Evangelio de Juan tiene aspectos
aun ms significativos. Aqu se pone nfasis en el nuevo nacimiento como requisito esencial
para entrar al Reino (Jua_3:5), pero a la vez la vida no es posible sin poner la confianza
definitivamente en Cristo (Jua_3:14, Jua_3:16). El hombre que no cree ya ha sido
condenado (Jua_3:18; Juicio; Infierno). La salvacin se presenta en un plano cristolgico
y Jesucristo es el agente de la misma. Para ser salvo es necesario volverse a l, por la fe, en
esperanza y [Link] da al tema su mximo desarrollo en sus cartas, haciendo
destacar que la salvacin es gratuita y no la puede merecer ningn hombre por sus buenas
Obras ni por el cumplimiento de la Ley (Gl_2:21; Gl_3:11), sino que estos ms bien son la
manifestacin externa de una salvacin interna (Efe_2:10). Todo es de Gracia (Efe_2:5); la
Conversin que produce la salvacin en el individuo la opera el Espritu Santo de Dios
(Rom_8:1ss); y es un cambio de vida tan radical como de la noche al da (2Ti_1:10; 1Pe_2:9;
Renacimiento). El hombre pecador puede valerse de la salvacin nicamente
identificndose por la Fe con Cristo, el Cordero de Dios, quien expi la culpa del mundo (
Expiacin; Sacrificio) y quien por su muerte y Resurreccin se califica como nico salvador
y mediador del Pacto entre Dios y la humanidad (1Ti_2:5).Un elemento enteramente
especfico de la salvacin neotestamentaria es su carcter escatolgico. La salvacin
constituye el objeto de la herencia cristiana, la posesin de la gloria divina (2Ti_2:10), sin
que esto quiera decir que esa vida no sea ya posesin actual nuestra (escatologa anticipada,
Efe_2:5-8) porque no estamos plenamente salvados ms que en esperanza (Mat_10:22;
Mar_13:13; Rom_8:24). 1. soteria, denota liberacin, preservacin, salvacin. La salvacin

se usa en el NT: (a) de liberacin material y temporal de peligros y aprehensin: (1) nacional
(Luc_1:69 : cuerno de salvacin, rv; rvr traduce poderoso Salvador; v. Luc_1:71;
Hch_7:25 : libertad, rvr; rv: salud); (2) personal, como del mar (Hch_27:34: salud,
rv, rvr); de la crcel (Flp_1:19: liberacin; rv: salud); del diluvio (Heb_11:7: que su
casa se salvase, rv, rvr; vm: la salvacin de su casa); (b) de la liberacin espiritual y
eterna concedida inmediatamente por Dios a aquellos que aceptan sus condiciones de
arrepentimiento y fe en el Seor Jess, en quien nicamente se puede obtener (Hch_4:12), y
en base de la confesin de l como Seor (Rom_1:16; Efe_1:13; vase ms bajo SALVAR);
(c) de la experiencia presente del poder de Dios para liberar de la servidumbre del pecado
([Link]., Flp_2:12, donde la referencia especial, aunque no total, es al mantenimiento de la paz
y de la armona; 1Pe_1:9). Esta presente experiencia por parte de los creyentes es
virtualmente equivalente a la santificacin; para este propsito, Dios puede hacerlos sabios
(2Ti_3:15); no deben descuidarla (Heb_2:3); (d) de la futura liberacin de los creyentes en la
parusa de Cristo por sus santos, salvacin que es el objeto de su confiada esperanza ([Link].,
Rom_13:11; 1Ts_5:8-9, donde se les asegura la salvacin, siendo la liberacin de la ira de
Dios destinada a ser ejecutada sobre los impos al final de esta era, vase 1Ts_1:10; 2Ts_2:13;
Heb_1:14; Heb_9:28; 1Pe_1:5; 2Pe_3:15); (e) Cristo en la poca de la epifana (o
resplandor) de su parusa (2Ts_2:8; Luc_1:71; Apo_12:10); (1) en sentido inclusivo,
recapitulando todas las bendiciones otorgadas por Dios sobre los hombres en Cristo por
medio del Espritu Santo ([Link]., 2Co_6:2; Heb_5:9; 1Pe_1:9-10; Jud_1:3); (g)
ocasionalmente, como virtualmente significando el mismo Salvador ([Link]., Luc_19:9; cf.
Jua_4:22, vase SALVADOR); (h) en ascripciones de alabanza a Dios (Apo_7:10), y como
aquello que es prerrogativa suya de otorgar (Apo_19:1).2. soterion, neutro del adjetivo
soterios, se utiliza como nombre en Luc_2:30;Luc_2:6, pasajes ambos en los que denota al
Salvador, como en N 1 (g); en Hch_28:28, como en N 1 (b); en Efe_6:17, donde la
esperanza de salvacin [vase N 1 (d)] es descrita metafricamente como un [Link]:
El adjetivo soterios, que trae salvacin, portador de salvacin, se usa con el propsito de
describir la gracia de Dios (Tit_2:11 : para salvacin; vm: que trae salvacin); F.
Lacueva, en Nuevo Testamento Interlineal, loc. cit., traduce as: Porque ha aparecido la
gracia de Dios salvfica a todos los hombres.
SALVACIN Refugio en torre fortificada, Jue_9:[Link], gracia y compasin de Dios,
Neh_9:[Link] pagado, Job_1:[Link] del libro, Sal_69:[Link] es luz y salvacin,
Sal_27:1; Jua_8:[Link] inmerecida, Sal_103:[Link] divino, Sal_130:[Link]
de salvacin, Isa_61:[Link] de Santidad, Isa_35:[Link] del precio de la salvacin,
Isa_53:[Link] sin dinero, Isa_55:[Link] al Seor mientras se pueda,
Isa_55:[Link] hace ocultar rostro de Dios, Isa_59:[Link] se revela a quienes no lo
buscan, Isa_65:[Link] que salva y sana, Jer_17:[Link] escritos en el libro,
Dan_12:[Link] de buscar a Dios, Ose_10:[Link] otro dios, Ose_13:[Link] el que
invoca nombre de Dios, Joe_2:32; Rom_10:[Link] arrebatado de incendio, Zac_3:[Link] de
justicia, Mal_4:[Link] que realmente creen, Mat_21:[Link] escoge el nico camino,
Mat_26:[Link] de Gran Mdico, Mar_2:[Link] la vida eterna, Mar_10:[Link]
joven rico, Mar_10:[Link] de salvacin, Luc_13:[Link] lo reciben,
Jua_1:[Link] nacimiento, Jua_3:[Link] de salvacin, Jua_5:[Link] en da
postrero, Jua_6:[Link] solo mediante el Espritu, Jua_6:[Link] una puerta,
Jua_10:[Link] y tinieblas, Jua_12:[Link] vino a salvar, Jua_12:[Link] ningn otro
nombre hay salvacin, Hch_4:[Link] mediante fe, Hch_15:1-11; Rom_3:[Link]
por creer en Jess, Hch_16:31. Fe contada por justicia, Rom_4:[Link] por fe, no por
obras, Rom_4:[Link] por fe, Rom_5:[Link] demuestra amor por pecadores,
Rom_5:[Link] con Dios, Rom_5:[Link] en Adn y vida en Cristo,
Rom_5:[Link] de Dios, Rom_6:[Link] del pecado, Rom_7:[Link]
condenacin en Cristo, Rom_8:[Link] del evangelio, Rom_10:[Link] de fe,
Rom_10:[Link] de testificacin, Rom_10:[Link] de Abraham, Gl_3:[Link]
sobreabundante, Efe_1:[Link] y gracia de Dios, Efe_2:[Link] del

legalismo, Efe_2:[Link] en Cristo, Col_1:[Link] vino a salvar pecadores,


1Ti_1:[Link], el nico mediador, 1Ti_2:[Link] inmerecida, Tit_3:[Link] salvacin,
Heb_2:[Link] para pueblo de Dios, Heb_4:[Link] para los que se acercan a
Dios, Heb_7:[Link] y significado de sangre de Cristo, Heb_9:[Link] derramar sangre no
hay remisin, Heb_9:[Link] una sola vez, Heb_9:[Link] perfecto y
perfecta salvacin, Heb_10:[Link] por sangre de Cristo, 1Pe_1:[Link] de simiente
incorruptible, 1Pe_1:[Link] e impos, 1Pe_4:[Link] y perdn, 1Jn_1:[Link]
supremo de Dios, 1Jn_4:[Link] de vida eterna, 1Jn_5:[Link] llama a la puerta,
Apo_3:20.
EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
El nombre soteria significa "salvacin", y el verbo sozein significa "salvar".
Indudablemente, para nosotros es de suprema importancia averiguar qu quiere decir
salvacin y ser salvo. En el griego clsico, soteria significa "liberacin" o "preservacin".
Puede usarse respecto de un hombre que vuelve sano y salvo a su casa o su pas despus de
haber estado ausente un tiempo. Puede significar "garanta de segurdad" o "seguridad
contra el peligro". En los papiros, el significado ms comn de soteria es, con mucho, "salud
corporal". Por ejemplo, un miembro de cierta familia escribe a casa y dice: "Escribidme
acerca de vuestra soteria" o, como nosotros diramos, "hacedme saber cmo estis".
Comencemos buscando el principio del significado de soteria en la Septuaginta, la versin
griega del AT, pues de ella se nutrieron muchos de los primeros cristianos. La Septuaginta
fue la Biblia de la iglesia antes que el NT fuera escrito, y ella matiz el lenguaje y los
pensamientos de la iglesia primitiva.
(I) En la Septuaginta, soteria significa, en su expresin ms simple, "resguardo y seguridad
en general". En la multitud de consejeros hay soteria, dice Pro_11:14. Jacob conviene que si
llega a casa en soteria, Yahweh ser su Dios (Gn_28:21). Jos promete que todos aquellos
varones en cuyo saco no est la copa volvern a casa en soteria (Gn_44:17; cf. Gn_26:31;
Job_11:20; Job_13:16; Job_30:15).
(II) En la Septuaginta, soteria significa "liberacin de la tribulacin en general". Los
adversarios del salmista le dicen: "No hay para l soteria en Dios" (Sal_42:11). El salmista
ora a Dios para que mande soteria (Sal_44:4). El hombre que espera en Dios, se regocijar
en su soteria (Isa_25:9; cf. Sal_20:6; Isa_38:20; Jer_25:35).
(III) En la Septuaginta, soteria significa "liberacin de un enemigo". En la Versin Reina
Valera Antigua, dicha liberacin est representada por palabras como "salvacin", "socorro",
"huida", "victoria". Soteria describe la liberacin de manos de los filisteos (Jue_15:18), de
los amonitas (1Sa_11:9, 1Sa_11:13), de Siria (2Re_13:5), Egipto (2Cr_12:7) y Moab
(2Cr_20:17). Describe la liberacin por Dios de Israel de sus enemigos a travs de toda la
historia.
(IV) En la Septuaginta, soteria describe la "liberacin de Israel del Mar Rojo". "Estad firmes
-dice Moiss- y ved la soteria que Jehov har hoy con vosotros" (xo_14:13). Toda
liberacin era una soteria del Seor, pero la liberacin del Mar Rojo era la soteria por
excelencia. Ah, sobre todo, la mano de Dios fue vista en todo su esplendor y poder.
(V) Algunas veces, en la Septuaginta, esta soteria es "escatolgica", es decir, encontrar toda
su floracin y gloria slo en la nueva era que vendr. No es algo que se agota en este mundo.
Ser poderosa para salvar eternamente (Isa_45:17; Isa_52:10; Jer_3:23), i.e., su salvacin es
eterna.
(VI) Consistentemente, soteria est conectada con Dios y es atribuida a l. Comparada con
ella, vana es la ayuda de los hombres" (Sal_60:11; Sal_108:12; Sal_146:3). Dios es,
caractersticamente, Dios de soteria, Dios de "salvacin" (Sal_18:46; Sal_38:22; Sal_51:14;
Sal_88:1). Cuando el poder del hombre resulta ineficaz, la soteria de Dios entra en accin.
La necesidad extrema del hombre es siempre la oportunidad de Dios.
(VII) Finalmente, podemos apreciar que soteria es el centro de muchos pasajes lricos, que
son cnticos de accin de gracias. Aparece en el canto de Moiss, una vez atravesado el Mar
Rojo (xo_15:2); en el canto de David, tras haber sido librado de Sal (2Sa_22:3;

2Sa_22:36, 2Sa_22:47, 2Sa_22:51); en el canto de Ana, cuando supo que iba a tener un hijo
(1Sa_2:1). soteria hace cantar de gozo al hombre que la experimenta.
As, pues, cuando los escritores del NT usaron soteria recibieron con la palabra una
cuantiosa herencia, pues el vocablo ya describa la salvacin, preservacin e intervencin del
poder de Dios en las crisis de la historia y de la vida individual, el cuidado que no cesa en este
mundo y el amparo que hace cantar de alegra a la persona que lo siente.
EN EL NUEVO TESTAMENTO
Dos de los viejos usos se repiten en el NT.
(I) Soteria es utilizada con respecto a la "salvacin de nuestros enemigos (Luc_1:69;
Luc_1:71; Hch_7:25; Jud_1:25). Notemos que todos estos pasajes tienen un trasfondo
caracterstico del Antiguo Testamento.
(II) Tanto el nombre como el verbo se usan con referencia a la "seguridad y salud corporal".
Por ejemplo, la preservacin de Pablo del naufragio (Hch_27:20, Hch_27:34) y la
construccin del arca de No para salvacin de ste y su familia (Heb_11:7).
Pero, habiendo ya hecho constar estos dos antiguos usos, ahora debemos ocuparnos de las
formas distintivas y caractersticas en que el NT utiliza estas palabras.
(I) Soteria es "el anhelo de Dios" y "el propsito de Jesucristo". El NT no sabe nada de un
Dios airado que haya tenido que ser pacificado para perdonar a los hombres. El NT ignora
por completo a un Dios cuya clera haya sido trocada en misericordia. En el NT, Dios tom
la iniciativa de la soteria. Dios ha escogido a los hombres desde el principio para "salvacin"
(2Ts_2:13). Dios quiere que todos los hombres sean "salvos" (1Ti_2:4). La paciencia en el
sufrimiento de Dios es para obrar la mayor soteria posible (2Pe_3:15). La soteria es tanto
una prerrogativa de Dios, que es atribuida a l en las doxologas del Apocalipsis (Apo_7:10;
Apo_19:1). Es Dios quien nos ha "salvado" (2Ti_1:9). Cristo Jess vino al mundo para
"salvar" a los pecadores (1Ti_1:15). Jess no vino al mundo para condenarlo, sino para que
sea "salvo" por l (Jua_3:17). Dios es el promotor de la soteria.
(II) Por esta misma razn, la soteria puede ser rechazada. Debemos ocuparnos de nuestra
soteria con temor y temblor (Flp_2:12). Siendo grande como es, puede ser desatendida
(Heb_2:3). El NT nunca olvida que el arriesgado libre albedro del hombre puede frustrar el
propsito salvador de Dios.
(Ill) Jess es el ncleo de la soteria que Dios obra. En ningn otro hay soteria ni hay otro
nombre, en los cielos o en la tierra, en que podamos ser salvos (Hch_4:12). Jess es el
archegos, el pionero, el precursor de la soteria (Heb_2:10). Es el aitios, la causa motora y
esencial de la soteria (Heb_5:9). Sin Jess y su obra, soteria no es posible.
(IV) No obstante, Jess necesita de agentes humanos. El anhelo de Pablo es ver la manera de
que puedan ser "salvos" algunos judos (Rom_11:14). A todos se hizo de todo para "salvar" a
algunos (1Co_9:22). Pablo, refirindose al matrimonio, exhorta al cnyuge creyente a seguir
junto al incrdulo por si quiz puede "salvarle" (1Co_7:16). Todo el deseo del apstol delante
de Dios es procurar que los dems sean "salvos" (1Co_10:33), y reprocha a los judos el que
le estorben en esta labor (1Ts_2:16). Timoteo ha de tener cuidado de l y de la doctrina,
porque as se salvar a s mismo y a los dems (1Ti_4:16). El que media para que se convierta
un pecador, salva de la muerte un alma (Stg_5:20). Jesucristo precisa de labios que hablen
por l, de manos que obren por l, de hombres que sean sus heraldos.
(V) Por esta misma razn, el mensaje cristiano es:
(a) "palabra de salvacin" (Hch_13:26; Efe_1:13). Es dar a los hombres las buenas nuevas de
la buena voluntad de Dios.
(b) El mensaje cristiano es "el camino de salvacin" (Hch_16:17). Muestra a los hombres la
senda que conduce a la vida, no a la muerte.
(c) El mensaje cristiano es "poder de salvacin" (Rom_1:16). No slo trae al hombre una
tarea, tambin le da las fuerzas para realizarla; no slo le muestra un camino, le da el poder
para andar por l; no slo le hace un ofrecimiento, tambin le da la facultad para apoderarse
de l.

(d) El "anhelo" del mensaje cristiano es la salvacin del hombre (Rom_10:1; 2Co_6:1). El
anhelo del mensaje cristiano no es precipitar al hombre en las llamas del infierno, sino
alzarlo hasta la vida de los cielos.
Ahora debemos considerar lo que podramos llamar elementos de soteria en el NT, las cosas
que traen "salvacin".
(I) Soteria implica "arrepentimiento". La afliccin piadosa produce arrepentimiento que
obra para salvacin (2Co_7:10). soteria es algo de lo que hay que ocuparse con "temor y
temblor" (Flp_2:12).
(II) Soteria implica "fe" (ef. 2:8; 2Ti_3:15; 1Pe_1:9). Implica aceptar a Dios, a travs de su
palabra, y moldearse uno mismo en confianza cabal sobre la base de la misericordia ofrecida
por Dios. soteria implica "creencia" (Rom_1:16), esto es, la conviccin de que las promesas
de Dios en Cristo son verdaderas, la complacencia en aventurar nuestra vida en la veracidad
de Jesucristo. Implica "esperanza" (Rom_8:24). El arrepentimiento, el temor y temblor, no
es sinnimo de hacer a un hombre desesperar, sino de moverle a buscar, en radiante
esperanza, su remedio en Jesucristo. Fe, esperanza y creencia van tupidamente entretejidas.
Son las diferentes expresiones de la confianza en que se funda soteria.
(Ill) Soteria implica "perseverancia". El que persevere hasta el fin encontrar soteria
(Mat_10:22; Mat_24:13). El hombre que no se intimida por la oposicin exterior ni por el
desaliento interior, al final, encontrar la salvacin. No debe ser derrotado por sus dudas ni
por los argumentos y seducciones de los otros. Su confianza es algo a lo que debe adherirse
como a un salvavidas en medio de un mar tempestuoso.
(IV) Soteria implica "amar la verdad" (2Ts_2:10). El hombre que no ama la verdad nunca
puede encontrarla. Si un hombre cierra los ojos a la verdad sobre l, no puede ser movido al
esencial arrepentimiento. Si cierra los odos a la verdad sobre Jess, nunca podr informarse
ni apercibirse de la finalidad del ofrecimiento de Dios. Y siempre ser cierto que no hay ciego
ms grande que el que no quiere ver.
(V) Algunas veces, soteria implica "temor" (Jud_1:23). Hay algo as como un temor
limpiador (Sal_19:9). El temor del Seor es el principio del conocimiento (Pro_1:7). Existe lo
que alguien ha llamado "el estremecimiento celestial", el repentino temblor por miedo de lo
que somos, que nos conduce a encontrar la esperanza de lo que en Cristo podemos ser.
(VI) Soteria siempre implica "gracia", pues est fundada en la gracia y somos salvos por
gracia (Efe_2:5). Los cristianos primitivos estaban convencidos de que eran salvos por la
gracia del Seor Jess, y la idea que expresa el vocablo soteria es la prueba final de que la sal
vacin es un don que no hemos merecido ni podamos merecer, sino que viene a nosotros de
la pura bondad y generosidad de Dios.
(VII) Soteria implica "el mensaje de la cruz", aun cuando este mensaje parezca una simpleza
al orlo por primera vez (1Co_1:18), e implica que debe quedar impreso para siempre en
nuestra memoria (1Co_15:2). Implica ver la cruz y recordarla constantemente, es decir,
tomar conciencia del amor de Dios y vivir de acuerdo con ella.
(VIII) El escritor de Hebreos tiene algo ms que aadir. El dira que soteria tambin implica
"la continuacin de la obra de Cristo". La visin de este escritor es que Cristo vive siempre
para interceder por nosotros (Heb_7:25). Con uno de los pensamientos de mayor alcance de
todos los del NT, este autor ve a Jess defendiendo todava a los hombres, llevando a cabo su
obra sumosacerdotal, dejando expedito el camino hasta Dios a los hombres. Esta es la visin
de un Cristo que nos am desde el principio de los tiempos y que nos amar hasta el final, y
cuyo amor continuo es nuestra eterna esperanza de soteria.
En muchos casos, en el NT, soteria se encuentra como si no tuviera explicacin. Se usa como
una palabra de cuyo significado cada uno entendera al menos algo. Tales casos son
Luc_19:9; Hch_11:14; Hch_16:30; 1Co_3:15; 2Co_2:15.
Pero si hemos de apoderarnos de todo el valor y significado de esta palabra, debemos
preguntar: De qu es salvado el hombre? Cul es la liberacin que soteria promete? Antes
de buscar las respuestas en el NT, debemos hacer una observacin. El verbo sozein significa
tanto salvar a un hombre en el sentido eterno como curarlo en el sentido fsico. En el NT, la
salvacin es "total". Es salvado el hombre integro: su cuerpo y su alma.

(I) Soteria es salvacin de la "enfermedad fsica" (Mat_9:21; Luc_8:36, en ambos casos el


verbo es sozein). Jess estaba interesado en el cuerpo y en el alma de los hombres; y es muy
significativo el que la iglesia est redescubriendo esto hoy. Tal salvacin puede no curar, pero
siempre capacita al sufriente para convertir sus padecimientos en gloria.
(II) Soteria es salvacin del peligro. Cuando los discpulos peligraban daban voces para ser
"salvados" (Mat_8:25; Mat_14:30). Esto no significa proteccin de todo peligro y dao;
significa que el hombre que sabe que est dentro de la soteria de Dios, sabe que est, como
Rupert Brooke deca, "seguro donde no hay seguridad". Es la conviccin de que nada, en vida
o en muerte, puede separarle del amor de Dios.
(lll) Soteria es salvacin de la "parte infecta de la vida". Un hombre es salvado de esta aviesa
y perversa generacin (Hch_2:40). El hombre que conoce la soteria de Dios tiene con -y
sobre-l una cualidad profilctica, un antisptico divino que le inmuniza para ir por el mundo
sin contaminarse.
(IV) Soteria es salvacin de "la condicin de perdido". Jess vino al mundo a buscar y a
salvar lo que se haba perdido (Mat_18:11; Lc.
19:10). Vino a rescatar al hombre cuando ste iba camino de una situacin en que perdera
cuerpo y alma. Vino a hacerle volver del camino que conduce a la ms fatal clase de muerte,
para dirigirle por el que lleva a la ms esencial clase de vida.
(V) Soteria es salvacin del "pecado". Jess recibi este nombre porque haba de salvar a su
pueblo de sus pecados (Mat_1:21). El hombre solo es esclavo del pecado. No puede liberarse
de l. Puede diagnosticar fcilmente su enfermedad, pero no puede curarla. Slo el poder
salvador de Cristo efecta esa curacin. "El quebranta el poder del invalidado pecado.
Liberta al prisionero del pecado."
(VI) Soteria es salvacin de la "ira" (Rom_5:9). El NT no puede ser vaciado de su
concepcin de juicio, pues sta es fundamental en l. Jesucristo obr, Dios obr, y la obra de
ambos libert al hombre de la ira de la santidad agraviada y de la ley transgredida. Algo pas
que, en Jesucristo, pone al hombre creyente en una nueva relacin con Dios.
(VII) Una ltima cosa hemos de hacer constar. Soteria es escatolgica. Es decir, podemos
empezar a gozar de ella aqu y ahora, pero su pleno efecto y su completa maravilla vendr a
nosotros el da en que Jess sea coronado Rey de todo el mundo (Rom_13:11; 1Co_5:5;
2Ti_4:18; Heb_9:28; 1Pe_1:5; Apo_12:10). Es cierto que la segunda venida de Cristo no es
una doctrina popular; pero se sigue conservando la tremenda verdad de que este mundo va a
alguna parte, y, cuando el mundo llegue a su consumacin ltima, soteria ser simultnea y
finalmente perfeccionada.
Soteria es lo que salva a un hombre de la ruina de su alma en esta vida y en la futura.

soteria (, G4991) , denota liberacin, preservacin, salvacin. La salvacin


se usa en el NT: (a) de liberacin material y temporal de peligros y aprehensin: (1)
nacional (Luc_1:69 : cuerno de salvacin, RV ; RVR traduce poderoso Salvador;
v. 71; Hec_7:25 : libertad, RVR ; RV : salud); (2) personal, como del mar
(Hec_27:34 : salud, RV , RVR ); de la crcel (Flp_1:19 : liberacin; RV :
salud); del diluvio (Heb_11:7 : que su casa se salvase, RV , RVR ; VM : la
salvacin de su casa); (b) de la liberacin espiritual y eterna concedida
inmediatamente por Dios a aquellos que aceptan sus condiciones de arrepentimiento
y fe en el Seor Jess, en quien nicamente se puede obtener (Hec_4:12), y en base
de la confesin de l como Seor (Rom_1:16 ; Efe_1:13 ; vase ms bajo SALVAR); (c)
de la experiencia presente del poder de Dios para liberar de la servidumbre del
pecado ([Link]., Flp_2:12 , donde la referencia especial, aunque no total, es al
mantenimiento de la paz y de la armona; 1Pe_1:9). Esta presente experiencia por
parte de los creyentes es virtualmente equivalente a la santificacin; para este
propsito, Dios puede hacerlos sabios (2Ti_3:15); no deben descuidarla (Heb_2:3);
(d) de la futura liberacin de los creyentes en la parusa de Cristo por sus santos,
salvacin que es el objeto de su confiada esperanza ([Link]., Rom_13:11 ; 1Te_5:8 , y v.

9, donde se les asegura la salvacin, siendo la liberacin de la ira de Dios destinada a


ser ejecutada sobre los impos al final de esta era, vase 1Te_1:10 ; 2Te_2:13 ;
Heb_1:14 ; Heb_9:28; 1Pe_1:5 ; 2Pe_3:15); (e) Cristo en la poca de la epifana (o
resplandor) de su parusa (2Te_2:8 ; Luc_1:71 ; Rev_12:10); (1) en sentido
inclusivo, recapitulando todas las bendiciones otorgadas por Dios sobre los hombres
en Cristo por medio del Espritu Santo ([Link]., 2Co_6:2 ; Heb_5:9 ; 1Pe_1:9-10 ;
Jud_1:3); (g) ocasionalmente, como virtualmente significando el mismo Salvador
([Link]., Luc_19:9 ; cf. Jua_4:22 , vase SALVADOR); (h) en ascripciones de alabanza a
Dios (Rev_7:10), y como aquello que es prerrogativa suya de otorgar (Rev_19:1).
G4991

sotera
femenino de un derivado de G4990 como (propiamente abstractamente) sustantivo; rescate
o seguridad (fsicamente o moralmente):- salud, salvacin, salvador, salvar, liberacin,
libertad, dar.
Diccionario Tuggy
, , . Salvacin, preservacin, liberacin. A.T. , , 2Sa_22:3.
,
Gn_49:18. hi., 2Sa_22:3.

2Sa_15:14. , Job_20:20. , Gn_26:31.

, Nm_6:14.
, Jue_15:18.
, , Job_30:22. N.T., Luc_1:69; Luc_1:71;
Luc_1:77; Luc_19:9; Jua_4:22; Hch_4:12; Hch_13:26; Hch_13:47; Hch_16:17; Hch_27:34;
Rom_1:16; Rom_10:1; Rom_10:10; Rom_11:11; Rom_13:11; 2Co_1:6; 2Co_6:2; 2Co_7:10;
Efe_1:13; Flp_1:19; Flp_1:28; Flp_2:12; 1Ts_5:8-9; 2Ts_2:13; 2Ti_2:10; 2Ti_3:15;
Heb_1:14; Heb_2:3; Heb_2:10; Heb_5:9; Heb_6:9; Heb_9:28; Heb_11:7; 1Pe_1:5;
1Pe_1:9-10; 1Pe_2:2; 2Pe_3:15; Jud_1:3; Rev_7:10; Rev_12:10; Rev_19:1.
---Diccionario Swanson
(Swanson 5401)
(stria), (as), (h): [Link].; DBLHebr 3802; Strong 4991; TDNT 7.965-1. LN
21.18 liberacin (Hch_7:25); 2. LN 21.25 la salvacin, la condicin de haber sido salvado
(2Co_7:10; 1Pe_1:9; Mk 16: Final ms breve v.l.); 3. LN 21.26 salvacin, el proceso de ser
salvado (Hch_13:26)
---Diccionario Vine NT
soteria (, G4991), denota liberacin, preservacin, salvacin. La salvacin se usa en
el NT: (a) de liberacin material y temporal de peligros y aprehensin: (1) nacional
(Luc_1:69 : cuerno de salvacin, RV; RVR traduce poderoso Salvador; Luc_1:71;
Hch_7:25 : libertad, RVR; RV: salud); (2) personal, como del mar (Hch_27:34 :
salud, RV, RVR); de la crcel (Flp_1:19 : liberacin; RV: salud); del diluvio (Heb_11:7
: que su casa se salvase, RV, RVR; VM: la salvacin de su casa); (b) de la liberacin
espiritual y eterna concedida inmediatamente por Dios a aquellos que aceptan sus
condiciones de arrepentimiento y fe en el Seor Jess, en quien nicamente se puede
obtener (Hch_4:12), y en base de la confesin de l como Seor (Rom_1:16; Efe_1:13; vase
ms bajo SALVAR); (c) de la experiencia presente del poder de Dios para liberar de la
servidumbre del pecado ([Link]., Flp_2:12, donde la referencia especial, aunque no total, es al
mantenimiento de la paz y de la armona; 1Pe_1:9). Esta presente experiencia por parte de
los creyentes es virtualmente equivalente a la santificacin; para este propsito, Dios puede
hacerlos sabios (2Ti_3:15); no deben descuidarla (Heb_2:3); (d) de la futura liberacin de
los creyentes en la parusa de Cristo por sus santos, salvacin que es el objeto de su confiada

esperanza ([Link]., Rom_13:11; 1Ts_5:8, y 1Ts_5:9, donde se les asegura la salvacin, siendo la
liberacin de la ira de Dios destinada a ser ejecutada sobre los impos al final de esta era,
vase 1Ts_1:10; 2Ts_2:13; Heb_1:14; Heb_9:28; 1Pe_1:5; 2Pe_3:15); (e) Cristo en la poca
de la epifana (o resplandor) de su parusa (2Ts_2:8; Luc_1:71; Apo_12:10); (1) en sentido
inclusivo, recapitulando todas las bendiciones otorgadas por Dios sobre los hombres en
Cristo por medio del Espritu Santo ([Link]., 2Co_6:2; Heb_5:9; 1Pe_1:9-10; Jud_1:3); (g)
ocasionalmente, como virtualmente significando el mismo Salvador ([Link]., Luc_19:9; cf.
Jua_4:22, vase SALVADOR); (h) en ascripciones de alabanza a Dios (Apo_7:10), y como
aquello que es prerrogativa suya de otorgar (Apo_19:1).
Soteriologia Soteriologa
Con este nombre -etimolgicamente derivado del griego soteria, salvacin- se designa
corrientemente en los manuales de Teologa, a partir de finales del s. xviII, la parte de esta
ciencia cuyo objeto son las acciones y modos con que Cristo ha efectuado nuestra salvacin
(v.).
Se diferencia de otros tratados teolgicos afines: la Cristologa (v.), que estudia el ser y la
persona de Cristo en s mismo; tratados sobre la Gracia (v.), la Iglesia (v.), los Sacramentos
(v.) y los Novsimos (v.
ESCATOLOGA), donde se estudian tanto los efectos de la accin salvadora de Cristo, la
justificacin del hombre en la historia y en la consumacin final, en la Parusa, como los
medios a travs de los cuales esa accin se ejerce.
Dos son los cometidos principales de la Teologa especulativa: analizar y procurar entender
racionalmente el dato revelado, y ordenar el resultado de este trabajo en una sntesis
armnica. Fruto de la primera tarea teolgica son las ideas y conceptos, de la segunda los
sistemas y su exposicin orgnica. Estudiaremos el tema trazando un panorama de la
evolucin histrica de la S., para concluir con algunas observaciones finales.
1. Punto de partida. Aunque para una exposicin de la materia remitimos a las voces
REDENCIN y SALVACIN, es necesario, pues sin ello no se comprendera el proceso que
vamos a estudiar, recordar en sntesis la esencia de los datos revelados, tal cual se contienen
en la Revelacin. Dios decide desde la eternidad salvar a la humanidad cada, mediante el
Verbo encarnado (v. JESUCRISTO 1-III). Esta salvacin consiste en una liberacin del
pecado -original y personales- y de sus consecuencias y en una correlativa santificacin del
hombre. Implica, en esta vida, una parcial liberacin de la ignorancia, de la concupiscencia y
debilidad de la voluntad mediante la gracia (v.), y se consuma definitivamente con la
liberacin de la muerte corporal y restablecimiento del orden csmico violado por la culpa,
en la resurreccin de la carne y juicio final. Cristo realiza esta obra con todas las acciones de
su vida, Pasin, Muerte-Resurreccin, Realeza celeste, Parusa. Particular relieve concede el
N. T. al misterio de la Cruz, sacrificio expiatorio en favor de la humanidad pecadora, cual
redencin o rescate de la esclavitud del pecado, demonio, ley, etc.
Estas verdades y hechos, a las que se ha de aadir la doctrina de la misteriosa incorporacin
de la humanidad a Cristo, son descritas por los autores inspirados del N. T., adquiriendo
diversos relieves conforme a los propsitos de cada uno. As destaca en S. Juan la doctrina de
la divinizacin, en diversas cartas de S. Pablo y en los Evangelios llamados Sinpticos la del
perdn del pecado, en la Epstola a los Hebreos la del sacrificio expiatorio. Como sntesis de
todos ellos podemos mencionar las frmulas y smbolos de fe, que a partir de la asercin de
la realeza salvfica de Cristo (Jess es el Kyrios: 1Co_12:3; Flp_2:11) y de la frmula
bautismal trinitaria (Mat_28:19) evolucionan hasta las frmulas del Credo
NicenoConstantinopolitano y el Atanasiano (v. FE II), dando mayor o menor extensin a las

partes teolgica, cristolgica, neumatolgica y eclesiolgica segn las diversas circunstancias


histricas.
2. Los Padres de la Iglesia. Dado que el misterio de la Redencin apenas fue atacado por las
herejas, las catequesis, tratados dogmticos y homilticos de los Padres nos transmiten sus
frmulas, pero sin detenerse mucho en su explicitacin y desarrollo. Antes bien, parten de
ese misterio, como de lugar seguro, para fundamentar la Cristologa, es decir, para confirmar
y argumentar sobre la divinidad de Cristo. No obstante, pueden distinguirse dos direcciones
complementarias: la griega, que comenta sobre todo la importancia salvfica de la
Encarnacin y Resurreccin, entendiendo la salvacin preferentemente como divinizacin, y
la latina, que se fija especialmente en el papel de la Pasin y la Muerte y su valor de
redencin y liberacin del pecado.
Fue S. Ireneo (Adversus Haereses, fines del s. ii) quien intent por vez primera una sntesis
doctrinal organizando los datos revelados en torno a las ideas de Cristo, nuevo Adn, y de la
recapitulacin. Los Padres latinos analizaron poco a poco el concepto del mrito (v.) y, a
partir de S. Hilario de Poitiers y S. Ambrosio (s. iv), el de satisfaccin, y en consecuencia la
consideracin del pecado como deuda ante Dios. Suele explicarse la salvacin como obra de
re-creacin, de restauracin, y la accin de Cristo como expiacin de la culpa por va de
sustitucin. Muchos autores dan relieve, a veces con exageracin, a la teora, ms bien
metafrica, del rescate pagado al diablo. Una sntesis lograda del acervo comn se encuentra
en S. Juan Damasceno (s. vil-vIII, De fide orthodoxa, lib. III, cap. 27; lib. IV, cap. 4 y 13: PG
94, 1095-98, 1107-10 y 1135-38). Intentos de relacionar la Redencin con los dems temas de
la dogmtica se encuentran en S. Atanasio (De Inc. Verbi, ca. 365), S. Gregorio Niseno
(Magna Catechesis, ca. 385), S. Agustn (Enchiridion, 421; De peccatorum meritis et
remissione, 412). Por otra parte, la reaccin frente a la hereja de Pelagio (v.), para quien la
Redencin era ms bien slo un buen ejemplo, tambin contribuy al estudio de temas
soteriolgicos.
3. La Alta Escolstica. En tanto los telogos griegos continan explicando la teora de la
divinizacin (tenemos una sntesis tarda en La vida en Cristo, de Cabasilas, s. xIv), los
latinos cultivan la doctrina de la satisfaccin, que la Escolstica la asume como motivo
predominante. S. Anselmo (v.) da la pauta y seala el punto de partida en su Cur Deus homo
(1098). Movido por la intencin apologtica de mostrar racionalmente al pagano la verdad
de la encarnacin y muerte del Verbo, analiza las razones que la hacen moralmente
necesaria; partiendo de considerar el pecado cual ofensa de Dios, y ayudndose de conceptos
propios del derecho germnico, consigue dos efectos de inters para la S.
posterior: centra el tema redentivo en la muerte de Cruz, dejando a un lado sus dems
aspectos, y explica el valor de sta como satisfaccin de la ofensa inferida a Dios por la culpa,
principalmente la original.
S. Anselmo critica vlidamente la teora de los derechos del demonio. En esta crtica le
acompaa Abelardo (v.), que se sita en un polo opuesto cuando, por su mentalidad
racionalista, niega, no slo que la muerte de Cristo pueda considerarse necesaria, sino que
posea valor expiatorio o satisfactorio; le reconoce slo el valor de buen ejemplo e incitacin
al amor (Com. ad Rom., ca. 1125). Abelardo fue vivamente criticado por S. Bernardo y
condenado en el Conc. de Sens (1140), contando con pocos seguidores.
SOTERIOLOGfAEn cambio, la doctrina anselmiana fue abrindose paso lentamente hasta su

apogeo en la Baja Escolstica. Otro tema que aflora en este tiempo (Ruperto de Deutz, m.
1135) es el estudio de las relaciones entre Encarnacin y Redencin en el plan divino, es
decir, el de la razn o motivo final de la Encarnacin.
4. La aparicin de las Sumas. Al final de la edad patrstica se haba abierto la puerta a un
gnero literario propio de los tiempos de poca creatividad intelectual: las colecciones de
textos (Florilegia, Sententiae, Excerptae), que recogen y ordenan la tradicin de forma
sistemtica. Sobre todo a partir del s. xit (v. ANSELMO DE LAN), esto da origen a las
Sumas, acometindose ms tarde la tarea de conciliar los textos contradictorios con tcnicas
tomadas de la dialctica (Abelardo: Sic et Non). Tales esfuerzos de sistematizacin tienen
gran importancia para la S., no slo porque recogen, decantados, los frutos de los estudios
dogmticos, sino tambin porque determinan su puesto y relieve en el conjunto de las
disciplinas teolgicas. Dos obras, de filiacin abelardiana, ofrecen un ejemplo de cmo se va
logrando esta estructuracin: la Summa Sententiarum (ca. 1135-40, Odn de Lucca?, Pl 176,
41174), que distribuye la Teologa en siete tratados, cuya parte central son la creacin (II-III)
y los sacramentos (IV-VII), consagrando el 1 a las virtudes, Trinidad y Encarnacin, y
ninguno a la Redencin, de la que habla slo como ejemplo; las Sententiae Florianenses (ca.
1138-9, ed. Ostlender, Bonn 1929), que contemplan la Teologa como una suma de salvacin
(fe, caridad, sacramentos), y en la que se explica que la fe se dirige primariamente a la
naturaleza de Dios, luego a sus beneficios, de entre los cuales resalta la Redencin por el
Hijo, que se enfoca dentro de la temtica anselmiana, aunque con doctrina abelardiana.
Es de gran importancia, por su influjo en la posterioridad, la obra de Hugo de San Vctor (m.
1141) De sacramentis christianae fidei (Pl 176,173-618). Estructura la Teologa como historia
de salvacin y la divide en dos partes: Creacin y Restauracin. La primera se ordena a la
segunda (como el A. T. al N. T.), siendo sta el punto de principal inters para la Biblia y la
materia propia de la Teologa (Prol., cap.
2,183 C). Llamamos obras de restauracin la Encarnacin del Verbo y cuanto en la carne y
por la carne hizo el Verbo, con todos sus sacramentos (=misterios), ya sea los que
precedieron desde el principio del mundo, para prefigurar la Encarnacin, ya los que
seguirn hasta el fin de los tiempos para anunciarla y predicarla (p. 1, cap. 28,204 B).
El De Sacramentis es obra rigurosamente teolgica, con precisa intencin de probar la
racionabilidad tanto de la creacin cuanto de la restauracin (p. 1, cap. 29,204 D) y abarca
todos los temas ya encontrados.
Todo este movimiento va a desembocar a la sntesis de Pedro Lombardo (v.), Sententiarum
Libri IV (1155-57, 2 ed. Grottaferrata 1971), de donde arranca, y cuya estructuracin sigue,
casi toda la literatura teolgica posterior, luego de haberse convertido en libro de texto
obligado para las Universidades. El lib. I trata de Dios Uno y Trino; el II de la creacin,
pecado y gracia; el III de la reparacin de los hombres por la gracia del mediador entre Dios
y los hombres; el IV de los sacramentos de la humana redencin, por los que se vendan las
fracturas y se curan las heridas, adems de los novsimos. El orden de las materias sigue al
del Credo, conforme al esquema tripartito: Dios, creacin, recreacin. La S. se halla tratada
en el lib. 111, con el siguiente orden: dist. 1-17, misterio de la Encarnacin y sus consectarios
(persona del mediador); d. 18-20, la Redencin como mrito, rescate, liberacin, sacrificio,
victoria sobre el demonio, mediacin sustitutiva (no estudia la satisfaccin), y la muerte de
Cristo en su relacin con la unin hiposttica; d. 23-40, plenitud de gracia en Cristo y dones
con que efecta la salvacin (virtudes teologales, dones del Espritu Santo, preceptos).
Entre los inmediatos seguidores de Lombardo interesa notar el ensayo de sistematizacin de

su discpulo Pedro de Poitiers en sus Libri V Sententiarum (ca. 1170, PL 211,789-1280). Los
dos primeros estudian la Trinidad y la criatura racional; el III la reparacin en cuanto se
logra en el individuo por la gracia, virtudes, justificacin; el IV la misma en cuanto efectuada
una vez por la Encarnacin; el V en cuanto se realiza cotidianamente en el individuo por la
participacin en los sacramentos, que asocian a la Resurreccin y Ascensin de Cristo, hasta
la plenitud de los novsimos. En el IV se estudia el problema de la salvacin de los hombres
antes de Cristo; se explica la actividad salvfica de ste en el proceso histrico de su
concepcin, vida y muerte; se considera el motivo anselmiano de la satisfaccin, unido a las
categoras de mrito, sacerdocio, realeza, etc. Curiosamente el lib. V omite el estudio de la
Resurreccin y Ascensin. Finalmente importa sealar otras dos obras, ya de transicin a la
poca urea de la Escolstica: el Cur Deus homo, breve tratado de Guillermo de Auvernia (m.
1249), y la Summa aurea de Guillermo de Auxerre (m. 1231). Anselmianos ambos, eliminan
completamente la falsa teora de los derechos del demonio, pero tambin rechazan la
doctrina de una necesidad absoluta de la Encarnacin y Muerte de Cristo para satisfacer. La
Summa aurea trata -a excepcin del motivo final de la Encarnacin- de todos los temas de la
S.; dividida en cuatro libros sigue de cerca la distribucin de Lombardo, especialmente en el
111.
5. La Escolstica urea. Todo este material -estructuracin, temtica- recibe en el s. xiii
fijacin y formulacin definitivas por obra de los grandes maestros, en torno a los cuales
nacen las grandes escuelas, duraderas hasta hoy. La mejor sistematizacin cientfica y la
profundizacin racional de los conceptos se realiza principalmente en virtud del influjo de
Aristteles, quien al definir la ciencia cual conocimiento de una cosa por sus causas, traza la
pauta a los telogos en la distribucin de la materia y en la direccin de sus investigaciones y
exposiciones doctrinales. Dos son los gneros literarios que encuadran la sistematizacin: los
Comentarios a las Sentencias de Lombardo (obras siempre de juventud, pues son paso
obligado al magisterio en Teologa) y las Sumas, que suelen ser obras de madurez, donde el
telogo da su ltimo pensamiento, a veces incompletas y terminadas por discpulos y
seguidores (caso de S. Toms de Aquino y, en diverso grado, de la Summa Halesiana).
Los Comentarios obligan a una ordenacin y seleccin de temas casi idntica; las Sumas
permiten estructuraciones ms independientes y maduras. La estructuracin, seleccin de
temas, planteamiento de problemas que se logran en ellas son los que han dominado la S.
hasta nuestros das, por eso les dedicamos preferentemente nuestra atencin, anticipando
que es comn ya a todos los autores el estudio profundo del tema Encarnacin-Redencin.
a) La Summa Halesiana (ed. Guaracchi, 1924-48). Esta obra -sntesis de escritos de
Alejandro de Hales (v.) y de otros maestros de la primitiva escuela franciscanatiene el mrito
de incorporar a la S.
occidental las aportaciones de la griega, especialmente del Damasceno y de Dionisio
Areopagita. Dividida en cuatro libros, seala dos objetos a la Teologa: el Creador (141) y el
Salvador, es decir, Cristo. Esta seccin comprende el estudio de su persona (III) y los
resultados de su obra salvfica: la gracia que se recibe en los sacramentos y el premio
definitivo de la gloria (IV). Su estructuracin de la S. (sacramentum
salutis) puede decirse definitiva. Ocupa sta la primera parte del lib.
III, De Verbo incarnato, abarcando la cristologa y mariologa en perspectiva soteriolgica y
con una disposicin interna donde se combinan el orden histrico (desde la Encarnacin al
juicio final) con el anlisis especulativo de las cuestiones, hecho conforme a la teora
aristotlica de las causas. Se estudian no slo el valor salvfico de la Encarnacin, sino
tambin el de la Resurreccin y Ascensin; especial inters dedica al mrito de Cristo
(existencia, tiempo, causas, efectos), y a la Pasin (generalidades de tiempo, lugar,
sufrimientos, etc.) y su conveniencia, valor y efectos (justificacin por mrito, satisfaccin,
ejemplo, etc., reconciliacin con Dios -mediacin en los diversos aspectos de sacerdocio,

redencin, capitalidad, etc, liberacin del poder del demonio y apertura de las puertas del
paraso).
b) San Alberto Magno (v.). Aparte del Comentario a las Sentencias, ha compuesto dos
tratados -probablemente partes de una Suma incompletasobre la Encarnacin y la Resurreccin (ed. Backes y Kbel, 1958, Opera omnia, XXVI). En l
la S. est centrada en la Pasin y es menos completa que la de la S. halesiana.
c) Santo Toms de Aquino (v.). Ofrece dos notables aportaciones: situacin de la S. en la
Teologa y su estructuracin sistemtica. En el Comentario a las Sentencias, esboza su
concepcin del esquema y contenido de la Teologa: Dios uno y trino; produccin de las
criaturas, cuyo centro es el hombre; restauracin, por el Hijo, de las criaturas en cuanto que,
reparado el hombre cado, quedan reparadas las cosas que por el hombre se hicieron;
preparacin de las criaturas restauradas, por los sacramentos, e induccin final en la gloria
(Prlogo). Dicha restauracin se logra activamente por las acciones del Verbo encarnado,
efectivamente por la gracia (lib. III). No puede decirse (contra Hugo de San Vctor)
que las obras de restauracin sean el sujeto propio de la Teologa, a no ser porque todas las
cosas de que sta trata dicen de alguna manera referencia a nuestra salvacin; el sujeto
propio es el ente divino en cuanto cognoscible por la revelacin (Prl., a4 y ad2). Esto se
aclara en la Summa theologica, en un preciso intento de sistematizacin rigurosa: Dios es la
razn suprema de la ciencia sacra; todo en ella se refiere o al mismo Dios, o a las cosas en
cuanto de l proceden (causa eficiente) o a l se encaminan (causa final). As la primera
parte de la Suma trata de Dios (naturaleza, trinidad, creacin); la segunda del movimiento de
la criatura racional a Dios (fin de la vida humana, virtudes, vicios); la tercera de Cristo en
cuanto que nos es camino para alcanzar a Dios. Esta ltima parte se halla dominada por la
idea de la salvacin, por tanto, trata de la Encarnacin en cuando enderezada a la Redencin
(ql-30: cristologa y mariologa); de las cosas realizadas y padecidas por Cristo en orden a la
misma, desde su concepcin en el seno de Mara hasta el juicio final (q31-59); de los
sacramentos mediante los cuales se logra la salvacin y, finalmente, de su consumacin en la
vida eterna. Entre las cuestiones cristolgicas se hallan temas directamente soteriolgicos: la
conveniencia, necesidad y razn final de la Encarnacin; el mrito de Cristo; su sacerdocio;
su mediacin. La Pasin y Muerte se estudian con amplitud: necesidad, posibilidad,
conveniencia, generalidades de lugar, tiempo, etc.; modos de efectuar la salvacin
(redencin, mrito, satisfaccin, sacrificio, eficiencia), efectos. Se estudia el valor salutfero
de la Muerte como tal, de la bajada a los infiernos, Resurreccin y Ascensin. Si la
distribucin se asemeja mucho a la de la Summa Halesiana, la supera en precisin y
amplitud, no slo por analizar tambin la eficacia salvfica de la muerte y descendimiento a
los infiernos, sino por la ordenacin y sistematizacin de los modos.
d) San Buenaventura (v.). Trata en su Comentario a las Sentencias las mismas cuestiones de
S. Toms, mas con orientacin diversa, predominantemente cristocntrica y soteriolgica.
Comentando el prlogo de las Sentencias admite un triple sujeto de la Teologa: Dios, al que
todo se reduce como a su principio; Cristo, en quien todo se resume como en un todo
integral; la doctrina revelada en cuanto inteligible, que todo lo comprende como un todo
universal (ql proemii). Este eclecticismo aparece superado en el prlogo al lib. III, donde
presenta una visin netamente soteriolgica del saber teolgico (contenido en las
Sentencias), cuyo contenido sera: Dios, autor de la reparacin (I); el hombre cado, objeto de
la misma (II); la persona del reparador, Cristo Dios-hombre (III); la salvacin del hombre
reparado: expiacin de la culpa, remocin de la miseria (IV). Es el lib. III el que trata
especialmente de nuestra salvacin por Cristo, que consiste, precisamente, en una
convivificacin. Se divide en cuatro partes, por cuanto sta se realiza: 1) en Cristo, quien

asocia en su Encarnacin nuestra mortalidad a la vida; 2) con Cristo, quien siendo la vida
vivi entre los mortales, conformndose a sus debilidades; 3) por Cristo, que nos salva de la
muerte con su muerte; 4) segn Cristo, en cuanto nos dirige, con su ejemplo, por el camino
de la vida, y nos lo muestra distribuyndonos las virtudes infusas y dones del Espritu Santo
y promulgando sus mandamientos (Prl. al lib. III). La pequea suma buenaventuriana que
es el Breviloquium madura su pensamiento: la Teologa es principalmente soteriolgica, pero
con un matiz propiamente teolgico (teocntrico), referido ms a Dios que a Cristo, sin duda
para salvar la unidad de la ciencia mediante la unidad del sujeto. As la Teologa
principalmente trata del primer principio, a saber, Dios uno y trino...
dando noticia suficiente del mismo conforme al estado de viadores, en cuanto es necesaria
para la salvacin (p. I, cap. 1, ed. Quaracchi 1964, 18). En consecuencia se divide en cuatro
partes: la) Dios como primer principio, uno y trino; 2a) como principio y ejemplar efectivo
(creacin del mundo y del hombre); 3a) como principio refectivo (el pecado, su mdico -la
Encarnacin-, su sanidad -la gracia del Espritu Santo-, su medicina -los sacramentos-); 4a)
como principio perfectivo (retribucin y estado final del juicio).
e) Duns Escoto (v.). Ya en el s. xiv, la edad de oro de la Escolstica termina con la obra de
Escoto. Sin haber elaborado una sntesis final y posterior a su Comentario a las Sentencias, y
sin haber estudiado todos los puntos de la S. que encontramos en sus antecesores, presenta
dos aspectos importantes. El primero, acerca de la relacin de la S. con la Teologa en
general; el segundo, en cuanto a la temtica. El sujeto, unitario, de la ciencia teolgica es,
dice, Dios, en cuanto perfeccin infinita (de acuerdo con su teora acerca de la esencia
metafsica divina). Por ello la divide en tres grandes secciones, que estudian la perfeccin de
Dios: 1) en cuanto naturalmente perfecto, cual se manifiesta en las procesiones trinitarias; 2)
en cuanto se manifiesta en la obra de la creacin; 3) enSOTERIOLOGIAcuanto se manifiesta
en la obra de la restauracin (Opus Oxoniense III, d.l, introd.; cfr. I, super prol. q3 a4-6). Por
lo que se refiere a la temtica soteriolgica, hay que mencionar su solucin a la cuestin
sobre la razn final de la Encarnacin, su crtica a la teora tomista de una necesidad de la
misma en la hiptesis de una satisfaccin condigna, y su formulacin, defendiendo la
inmaculada concepcin de Mara, de un nuevo modo de salvacin adems de los ya
conocidos: el de preservacin. Ms adelante, en el Conc. de Basilea, Juan de Segovia (1436)
enriquece este tema soteriolgico enseando la corredencin mariana -de amplias
repercusiones posteriores-, lo que implica una profundizacin en los mritos de Cristo
paciente.
f) Balance final. Podemos decir que la S. escolstica da estos resultados: aceptacin de las
ideas explicativas maestras de la S. griega sobre la divinizacin por la
Encarnacin-Resurreccin (tema que aparece en la convivificacin buenaventuriana, en el
modo de eficiencia tomista y en la valoracin salvfica de los misterios gloriosos) y su
integracin con la S. latina del mrito y la satisfaccin; un intento de sistematizacin en
torno a un eje histrico; una completa enumeracin de temas. De ah en adelante ya estn,
por un lado, formadas las Escuelas; por otro, los progresos que se han de realizar sern no
tanto de contenido, cuanto de perfeccionamiento y de rigor en la sistematizacin.
6. El protestantismo y la Contrarreforma. El pensamiento protestante se centra en el
problema de la justificacin (v.), pero sus repercusiones son de gran inters para la
Soteriologa. Habiendo eliminado los conceptos de gracia santificante y de mrito, toda la
teora soteriolgica de los protestantes se centra en la liberacin del pecado mediante una
expiacin penal (satisfaccin) realizada por Cristo en la Cruz, en sustitucin nuestra,
asumiendo inocente las penas debidas como castigo a nuestros pecados. Adems, una
minusvaloracin de la Teologa especulativa, como fruto de una herencia de raz nominalista,

les lleva a anular casi por entero el inters por la Cristologa. A este modo de pensar, propio
del luteranismo y protestantismo ortodoxos, se opuso el racionalismo de los hermanos
Socino (v.), quienes, negando la satisfaccin, hacen consistir la obra redentiva de Cristo en el
ejemplo.
Como contribucin positiva del protestantismo cabe mencionar el haber contribuido a
sistematizar la doctrina de los misterios de Cristo, es decir, sobre su mediacin salvfica
realizada como sacerdote, profeta y rey.
Las nuevas teoras alcanzaron varias repercusiones en el campo catlico. Primeramente
dieron ocasin al Conc. de Trento (v.), no slo para insistir en la realidad de la Redencin
objetiva, sino para explicarla incorporando oficialmente a la doctrina catlica -aunque sin
definirlas como de fe- las doctrinas relativas a los modos de satisfaccin y mrito ([Link].
1529). Por otro lado dirigieron la atencin de los telogos hacia esa problemtica. Por citar
slo un ejemplo, mencionemos como obra representativa del s. xvi los comentarios a la 111
parte de la Suma de S. Toms de F. Surez (v.) (I, De Incarnatione Verbi, 1590; 11, De
mysteriis vitae Christi, 1592): en ellos los problemas que ms destacan son los de la razn
final de la Encarnacin, la satisfaccin, el mrito, el sacerdocio y realeza de Cristo.
El s. xvii ofrece dos sistematizaciones de valor por parte de la escuela escotista,, que intentan
dar cuerpo orgnico a la doctrina del maestro: las Disputationes theologicae (1661) de
Mastrio, donde la S. se centraen los modos de satisfaccin y mrito (lib. III), y el Scotus
academicus (1672) de C. Frassen, de estructura ms original, aunque todava muy ligada a las
Sentencias; la S. (lib. VIII: De Incarnatione)
se distribuye en cuatro secciones: 1) la Encarnacin (posibilidad, conveniencia, necesidad
-temtica de la satisfaccin-, motivo final, unin hiposttica); 2) entidad, excelencias y
operaciones de Cristo; 3)
su dignidad, ministerios y culto (cabeza de ngeles y hombres, rey, juez, mediador, redentor
-tema del mrito-, pontfice y sacerdote -tema del sacrificio-, culto y mariologa).
Ni escotistas ni suarezianos prestan mucha atencin al modo tomista de la eficiencia, que
suele tratarse en Teologa sacramentaria, mientras lo vemos tratado en los comentarios a la
Suma de los tomistas de la poca. La organizacin de la S. se realiza ahora o siguiendo el
modelo de las Sentencias de Lombardo, o el de la Suma de S. Toms, con diversos
eclecticismos. En el ltimo tercio del s. xvii el Magisterio pone en relieve, frente al
jansenismo (v.), el valor universal de la accin salvfica de Cristo, provocando una
manifestacin esclarecedora del Magisterio (1690; cfr. [Link]. 2304-5).
7. Siglos XVIII-XIX. a) El protestantismo liberal y su repercusin.
El s. xvrri se caracteriza por la aparicin en el horizonte intelectual europeo del subjetivismo
cartesiano, de la crtica kantiana, del desarrollo de las ciencias positivas y de la crtica
histrica (V.
MODERNA, EDAD 111, 5). De ello derivan ciertas repercusiones en la S., sobre todo del s.
XIX, que hemos de notar aqu. La llamada Teologa liberal (v.), protestante, partiendo de la
Teologa de la experiencia espiritual de Schleiermacher (v.), someti las doctrinas
soteriolgicas a una peculiar crtica histrica que acab por destruirla. Como postura
representativa se puede citar la visin de la historia de la S. como dividida en tres periodos
que present Sabatier (1903): mitolgico, de los derechos del demonio y rescate a l pagado,
que predominara, segn l, en la patrstica; jurdico-legaljudaizante, de la satisfaccin
objetiva realizada por Cristo, predominante en el Medievo; moral, propio de la religin del
amor, en que la redencin es algo subjetivo que se verifica en la conciencia y a imitacin de

Cristo, por lo dems puro hombre. Semejante actitud no slo combata el penalismo
protestante, sino tambin toda la doctrina catlica de la satisfaccin. Su influjo se dej sentir
incluso en algunos telogos protestantes ortodoxos, quienes a partir de la segunda mitad del
s. xvlii rechazan la doctrina de la satisfaccin y admiten diversos postulados del
protestantismo liberal. Es notable que la nocin de sustitucin para explicar la obra de Cristo
vaya cediendo paso a la de solidaridad.
En cambio, la S. catlica reafirm su posicin y doctrina tradicionales en el Conc. Vaticano I
(1869-70) defendiendo, en un esquema no discutido (Col. Lac. VII,515,543), la realidad
objetiva de la Redencin, la legitimidad de la satisfaccin vicaria y los modos de satisfaccin
y mrito. Por otro lado la necesidad de rebatir las tesis del protestantismo liberal primero y
del modernismo (v.) despus y el influjo general de la poca, llevan a un florecimiento de
estudios positivos en torno a la Biblia, especialmente S. Pablo, y de toda la tradicin
patrsticoescolstica (J. Rivire), que se va incorporando a los manuales con intencin
preferentemente apologtica.
b) Estructuracin de los tratados. Desde el punto de vista de la sistematizacin merece
sealarse, hacia fines del s. xvili, la sustitucin en las Universidades de la enseanza dictada
por los libros de texto o manuales, en uso hasta nuestros das. Siguiendo el ejemplo de otras
ciencias, especialmente de la filosofa, se adopta en ellos una divisin de la Teologa por
tratados y se intenta sistematizar las aportaciones monogrficas. La S. adquiere carta de
naturaleza: unas veces como tratado independiente, otras como parte del De Verbo
incarnato; otras englobando a ste (De opere redemptionis). El contenido vara segn los
autores,. muchos de los cuales siguen, o intentan seguir, la distribucin de la Suma teolgica
de S. Toms. Por lo general suelen limitarse al estudio de la Pasin y Muerte, remitiendo
para otros temas a diversos tratados. As la mediacin, realeza, profetismo (doctrina), con la
razn final de la encarnacin, suelen tratarse a modo de apndice, o en el tratado De Verbo
incarnato; el sacerdocio y sacrificio, en el de los Sacramentos, igual que la institucin de los
mismos (aun cuando haya quien incluya sta en la S.); el valor universal de la Redencin, en
el de la Gracia; la Resurreccin es relegada por muchos a la Apologtica; la Parusa es
estudiada en los Novsimos, la Redencin preservativa y la corredencin, en la Mariologa; el
plan salvfico divino y las nociones previas del pecado y sus consecuencias, en el tratado de
Dios Creador; la misin del Espritu Santo y las apropiaciones trinitarias de la obra salvfica,
en el de Dios Trino.
8. Del Conc. Vaticano I al Conc. Vaticano II. Desde los primeros decenios del s. xx la ciencia
soteriolgica recibe un fuerte impulso de las corrientes de pensamiento que influyen en la
Teologa. En el seno de la Teologa protestante, y dentro de la lnea ortodoxa, cabe destacar:
la reaccin cristocntrica y realista de Barth (v.) contra el espiritualismo subjetivista; el
historicismo de Cullmann (v.) frente a la postura escatolgica de Schweitzer (v.) y Buri, y la
desmitologizacin (v.) de Bultmann (v.); as como varios intentos de encuadrar la teora de la
sustitucin penal en la iniciativa amorosa de Dios Padre. En la Teologa catlica asistimos a
un importante desarrollo de temtica:a) Tema de la satisfaccin: Se distinguen las diversas
formas complementarias de concebirla (penal, moral, expiacin, reparacin); se intenta
equilibrarla, a fin de evitar un enfoque de carcter demasiado antropocntrico, con la
doctrina de la iniciativa redentora del Padre, destacando como principal el elemento amor y
no justicia. Frente a algunas posiciones que daban interpretaciones de la justicia divina y
satisfaccin que pervertan su genuino significado, advierte Po XII en la enc. Humani
generis ([Link]. 3891). Por otra parte proliferan los sistemas en torno a armonizar sus
factores morales (amor y obediencia)
con los fsicos (sufrimiento de la pena). La devocin al Sagrado Corazn de Jess encuadra

todo un movimiento espiritual de expiacin, que provoca una serie de encclicas pontificias
encaminadas a ilustrar la satisfaccin, desde Len XIII hasta Po XII, a las que se aaden
ltimamente dos Const. de Paulo VI: Paenitemini (1966) e Indulgentiarum
doctrina (1967).
b) Otros aspectos de la obra redentiva: Florecen los estudios en torno a la razn final de la
encarnacin; a la realeza de Cristo (enc.
Quas primas, 1925); al sacerdocio y sacrificio de Cristo; al valor salvfico de la resurreccin y
ascensin; al modo tomista de eficiencia.
Es comn la tendencia a reemplazar la nocin de sustitucin vicaria con la de solidaridad,
derivada de la doctrina del Cuerpo mstico. Se intenta explicar el sacrificio de Cristo no slo
como expiacin, sino como obra de amor. Se esbozan nuevas teoras en torno al significado
de la muerte, en su proyeccin redentora.
c) Mariologa y Eclesiologa: El auge del movimientomariolgico llev a examinar
atentamente las relaciones de la redencin de Cristo con la corredencin de Mara y su
redencin preservativa. El movimiento eclesiolgico y litrgico llev al estudio de las
relaciones entre el sacerdocio de Cristo y de los fieles. El Conc. Vaticano II, coronando la
actividad teolgica que inmediatamente lo precedi, marca puntos importantes. En la Const.
Lumen gentium y el Decr. Ad gentes ofrece unas presentaciones amplias del misterio
redentor con una gran riqueza de citas bblicas; en diversos prrafos de la Const. Gaudium et
spes pone de relieve las profundas implicaciones de la obra redentora, acude repetidas veces
al esquema de los ministerios de Cristo para exponer su obra salvfica, etc. Al tratar del tema
de la Redencin pone el acento sobre todo en el tema del sacrificio, aunque no faltan
referencias a la satisfaccin y al mrito (cfr., p. ej., Gaudium et spes, 18). Las imperfectas
formulaciones del Catecismo Holands provocaron una intervencin magisterial en torno a
la doctrina de la satisfaccin y del sacrificio (AAS 60, 1968, 688-689). Por su parte el Credo
del pueblo de Dios promulgado por Paulo VI habla de la Redencin como sacrificio y como
rescate (AAS 60, 1968, 439).
En el terreno de la elaboracin teolgica, cabe mencionar, sobre todo, el acento puesto en el
tema que hasta ahora se trataba solamente en la mstica: el de la presencia de Cristo
glorificado en su Iglesia y en el cristiano. Se tiende adems hacia una S. ms bblica y mejor
fundada en la tradicin grecolatina de los primeros siglos que la de los tratados escolsticos;
tendencia que a veces degenera e implica un olvido. de las directrices y doctrina del
Magisterio a lo largo de los siglos. En algunos autores se asiste a un intento de dar a toda la
Teologa un matiz
soteriolgico, en cuanto comienzan a presentarla como historia de salvacin.
9. Esquema de una soteriologa. Queremos terminar presentando un proyecto de esquema
que tiene por funcin delimitar el contenido de esta rama de la ciencia teolgica y ofrecer un
ensayo de estructuracin.
a) Preliminares. Es menester situar primeramente la obra de Cristo en una doble
perspectiva: en cuanto momento central de la historia de la salvacin y en cuanto a su doble
dimensin de liberacin de la culpa y divinizacin del hombre. Ante todo se la ha de situar en
su cuadro histrico teolgico: plan divino de la creacin, elevacin del hombre al estado
sobrenatural, cada, vocacin del pueblo hebreo, resto de Israel, anuncio del Mesas, venida y
obra de Cristo: tiempo de la Iglesia, Parusa y consumacin final. Despus se han de precisar

el sentido del pecado -tanto original cuanto actual- y sus consecuencias, tanto en el orden
individual como en el social y csmico, a fin de poder precisar el sentido de la salvacin, a l
contrapuesta. Aqu ha de incluirse la cuestin de las relaciones entre Encarnacin y
Redencin en el plan divino (razn final de la Encarnacin). Siendo la obra salvfica accin
tendrica de Cristo, ha de analizarse previamente lo que la naturaleza divina confiere a la
humana en orden a la salvacin: evaluacin moral de las acciones, capitalidad, mediacin.
Finalmente debe examinarse en relacin con las tres personas divinas, cuya manifestacin ad
extra constituye.
b) Parte positiva. Es necesario analizar el contenido del dato revelado partiendo de un
estudio bblico; y analizar luego el contenido de la tradicin en la perspectiva de su desarrollo
histrico y haciendo las determinaciones del Magisterio.
c) Parte especulativa. Siendo el objeto preciso de la S. el estudio de la actividad salvfica de
Cristo, se han deSOTERIOLOGIA - SOTO, DOMINGO DEexaminar: 1) El valor
soteriolgico de su vida y acciones: Encarnacin, vida, milagros, doctrina, fundacin de la
Iglesia e institucin de los sacramentos, misterio pascual (Pasin, Muerte, bajada a los
infiernos, Resurreccin), glorificacin (Ascensin, Realeza), actividades celestes, misin del
Espritu Santo, parusa y juicio final, influjo en la resurreccin general de la carne y en la
gloria eterna; 2)
Las relaciones de esas realidades unas con otras en el orden salvfico, sobre todo entre
Encarnacin, Pasin y Resurreccin; 3) Los modos segn los cuales cada una produce la
salvacin: sacrificio, rescate, preservacin (caso de la Inmaculada), mrito, satisfaccin,
eficiencia, iluminacin -doctrina, ejemplo, influjo de gracia-, presencia. Aqu ha de
distinguirse entre acciones que realizan objetivamente la reconciliacin con Dios
(Encarnacin, Muerte, Resurreccin) y las que tienden a realizarla subjetivamente en los
individuos (institucin de la Iglesia y los sacramentos, misin del Espritu Santo,
iluminacin, intercesin, ejercicio de la realeza, parusa); 40) Universalidad de sus frutos:
ngeles, hombres, cosmos; 5) Relaciones de Cristo salvador con Mara, la Iglesia y los
redimidos en cuanto de una u otra manera asociados a su obra.
d) Soteriologa comparada. Concordancias y discrepancias entre la S. y las doctrinas de
salvacin que puedan encontrarse en las religiones no cristianas de la antigedad o actuales,
as como en posiciones filosficas, psicolgicas, etctera.
e) Soteriologa kerigmtica. Manera de presentar el mensaje de salvacin: visin histrica y
actitud actual.
V. t.: Teologa; CRISTOLOGA; JESUCRISTO; ENCARNACIN; REDENCIN;
SALVACIN; JUSTIFICACIN; MRITO; PECADO; IGLESIA; ESCATOLOGA; MUERTE.
PEDRO DE ALCNTARA MARTNEZ.

BIBL.: Adems de la mencionada en los artculos REDENCIN y SALVACIN, citamos aqu


obras de abundante repertorio bibliogrfico, que pueden servir de introduccin general: 1.
RIVIRE, Rdemption, en DTC

XIII,1992-2004; D, Le dogme de la Rdemption dans la Thologie contemporaine, Albi


1948; N. LADOMERZSKY, Essai sur le dogme de la Rdemption dans la Thologie
contemporaine, Euntes Docete 2 (1949)
321-348; P. PRENTE, Redenzione, en Enciclopedia Cattolica X,615-624, Vaticano 1953; B.
XIBERTA, Tractatus de Verbo Incarnato: t. 11
Soteriologia, Madrid 1954; G. OGGIONI, 11 mistero della Redenzione, en Problemi e
orientamenti di teologia dommatica, vol. II, 328-343, Miln 1957; B. GHERARDINi, Ges
Cristo. La redenzione, en Protestantesimo ieri e oggi, Roma 1958, 732-836; D. BERTETTO,
Ges Redentore, 2 ed. Florencia 1962; E. QUARELLO, 11 sacrificio di Cristo e della sua
Chiesa (Giornale di Teologia, 39), Brescia 1970. Por lo que toca a la patrstica, vase para
cada autor la cuidadfsima bibliografa de 1. QUASTEN, Patrologa, 2
vol. Madrid 1961-62.
Gran Enciclopedia Rialp, Ediciones Rialp S.A., 1991

SALVACIN
tip, DOCT
vet, (SALVADOR). Tanto el AT como el NT estn centrados en la concepcin de la
salvacin, basada sobre el hecho de que el hombre, totalmente arruinado por la cada, y
por ello mismo destinado a la muerte y a la perdicin eternas, tiene necesidad de ser
rescatado y salvado mediante la intervencin de un Salvador divino. As, el mensaje bblico
se distingue claramente de una mera moral religiosa que d al hombre consejos de buena
conducta o que preconice la mejora del hombre mediante sus propios esfuerzos. Tambin se
halla a una inmensa distancia de un fro desmo, en el que la lejana divinidad se mantenga
indiferente a la suerte de sus criaturas. En el Antiguo Testamento: En el AT el Seor se revela
como el Dios Salvador. ste es, entre una multitud de otros, Su ms entraable ttulo en
relacin con nosotros, el ms bello de ellos (2Sa_22:2-3). l es el redentor, el nico Salvador
de Israel (Isa_25:9; Isa_41:14; Isa_43:3, Isa_43:11; Isa_49:26), y ello de toda la eternidad
(Isa_63:8, Isa_63:16). Ya en Egipto empez a manifestarse en este carcter, al decir: Yo soy
JEHOV... yo os librar (xo_6:6). l liber a Su pueblo del horno de afliccin, del ngel
exterminador, del amenazador mar Rojo, y Moiss exclama, ante todo ello: Bienaventurado
t, oh Israel. Quin como t, pueblo salvo por Jehov, escudo de tu socorro, y espada de tu
triunfo? (Deu_33:29). No se trata de los miles de medios que emplea Dios, sino que es el
mismo Dios, Su presencia, Su intervencin victoriosa, lo que salva (1Sa_14:6; 1Sa_17:47).
David exclama: Dios mo... el fuerte de mi salvacin (2Sa_22:3). Quin es el que puede
resistir, cuando Dios se levanta para salvar a todos los mansos de la tierra? (cfr.
Sal_76:8-10). l salva a Sus hijos, frecuentemente rebeldes, a causa de Su nombre, para
manifestar Su poder (Sal_106:8). El profeta puede decir a Sion: Jehov est en medio de fi,
poderoso, l salvar (Sof_3:17), y el salmista no deja de ensalzar la salvacin de Dios
(Sal_3:8; Sal_18:46; Sal_37:39; Sal_40:17; Sal_42:5; Sal_62:7; Sal_71:15; Sal_98:2-3, etc.).
Esta salvacin comporta adems todas las liberaciones, tanto terrenas como espirituales. El
Seor salva de la angustia y de las asechanzas de los malvados (Sal_37:39; Sal_59:2); l
salva otorgando el perdn de los pecados, dando respuesta a la oracin, impartiendo gozo y
paz (Sal_79:9; Sal_51:12; Sal_60:6; Sal_18:27; Sal_34:6, Sal_34:18). Sin embargo, el Dios
Salvador, en el Antiguo Pacto, no se manifiesta an de una manera plena; se halla incluso
escondido (Isa_45:15). El Seor responde a la humanidad sufriente que le pide romper los
cielos y descender en su socorro: Esforzos... he aqu que vuestro Dios viene... Dios mismo
vendr, y os salvar (Isa_35:4). En el Nuevo Testamento: Cristo es ya de entrada
presentado como el Salvador, y no slo como un Maestro, amigo o modelo de conducta. El
ngel dice a Jos: Llamars su nombre Jess (Jehov salva), porque l salvar a su pueblo

de sus pecados. Zacaras bendijo al Seor por haber levantado un poderoso Salvador
(Luc_1:69). No hay salvacin en nadie ms (Hch_4:12). Jess es el autor de nuestra
salvacin (Heb_2:10; Heb_5:9). Dios envi a Su Hijo como salvador del mundo (1Jn_4:14),
no para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por l (Jua_3:17;Jua_12:47).
El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se haba perdido (Luc_19:10); vino, no
para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas (Luc_9:56). La verdadera dicha es
la alcanzada por aquellos que pueden exclamar: Sabemos que verdaderamente ste es el
Salvador del mundo, el Cristo (Luc_4:42). En el Nuevo Pacto, el trmino de la salvacin se
aplica casi exclusivamente a la redencin y a la salvacin eterna. La salvacin viene de los
judos (Jua_4:22). El Evangelio es la palabra de la salvacin predicada en todo lugar
(Hch_13:26; Hch_16:17; Hch_28:28; Efe_1:13); es poder de Dios para salvacin de todo
aquel que cree (Rom_1:16). La gracia de Dios es la fuente de la salvacin (Tit_2:11), que est
en Jesucristo (2Ti_2:10). Dios nos llama a que recibamos la salvacin (1Ts_5:9; 2Ts_2:13).
Es confesando con la boca que llegamos a la salvacin (Rom_10:10); tenemos que ocuparnos
en nuestra salvacin con temor y temblor (Flp_2:12). Somos guardados por el poder de Dios
mediante la fe para alcanzar la salvacin (1Pe_1:5, 1Pe_1:9). Mientras tanto, esperamos al
Salvador, al Seor Jesucristo (Flp_3:20), por cuanto se acerca el momento en que se
revelar plenamente la salvacin conseguida en el Calvario (Rom_13:11; Apo_12:10). No
escapar el que menosprecie una salvacin tan grande (Heb_2:3). Al nico y sabio Dios,
nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos
(Jud_1:25). Bibliografa: Anderson, Sir R.: El Evangelio y su ministerio (Pub. Portavoz
Evanglico, Grand Rapids, en prep.); Blanchard, J.: Aceptado por Dios (El Estandarte de
la Verdad, Edimburgo, 1974); Chafer, L. S: El camino de la salvacin (Pub. Portavoz
Evanglico, Barcelona, 1972); Chafer, L. S: Grandes temas bblicos (Pub. Portavoz
Evanglico, 1976); Finney, C. G.: El amor de Dios por un mundo pecador (Cle, Terrassa,
1984); Ironside, H. A.: Grandes palabras del Evangelio (Ed. Moody, Chicago, S/f);
Lacueva, F.: La Persona y la Obra de Jesucristo (Ed. Cle, Terrassa, 1979); Lacueva, F.:
Doctrinas de la gracia (Cle, Terrassa, 1975); Lacueva, F.: El hombre: su grandeza y su
miseria (Cle, Terrassa, 1976); Moody, D. L.: El camino hacia Dios (Ed. Moody, Chicago,
s/f); Ryrie, C. C.: La gracia de Dios (Pub. Portavoz Evanglico, Barcelona, 1979);
Spurgeon, C. H.: No hay otro Evangelio (Estandarte de la Verdad, Barcelona, 1966);
Spurgeon, C. H.: Ganadores de hombres (Cle, Terrassa, 1984); Stott, J. W. R.: Las
controversias de Jess (Certeza, Buenos Aires, 1975); Warfield, B. B.: El plan de la
salvacin (Confraternidad Calvinista Americana, Mxico D. F., 1966); Wolston, W. T. P.:
En pos de la luz (Verdades Bblicas, Apdo. 1469, Lima 100, Per, 1982).
SALVACIN

1. soteria (, G4991) , denota liberacin, preservacin, salvacin. La


salvacin se usa en el NT: (a) de liberacin material y temporal de peligros y
aprehensin: (1) nacional (Luc_1:69 : cuerno de salvacin, RV ; RVR traduce
poderoso Salvador; v. 71; Hec_7:25 : libertad, RVR ; RV : salud); (2)
personal, como del mar (Hec_27:34 : salud, RV , RVR ); de la crcel (Flp_1:19 :
liberacin; RV : salud); del diluvio (Heb_11:7 : que su casa se salvase, RV ,
RVR ; VM : la salvacin de su casa); (b) de la liberacin espiritual y eterna
concedida inmediatamente por Dios a aquellos que aceptan sus condiciones de
arrepentimiento y fe en el Seor Jess, en quien nicamente se puede obtener
(Hec_4:12), y en base de la confesin de l como Seor (Rom_1:16 ; Efe_1:13 ; vase
ms bajo SALVAR); (c) de la experiencia presente del poder de Dios para liberar de la
servidumbre del pecado ([Link]., Flp_2:12 , donde la referencia especial, aunque no
total, es al mantenimiento de la paz y de la armona; 1Pe_1:9). Esta presente
experiencia por parte de los creyentes es virtualmente equivalente a la santificacin;
para este propsito, Dios puede hacerlos sabios (2Ti_3:15); no deben descuidarla

(Heb_2:3); (d) de la futura liberacin de los creyentes en la parusa de Cristo por sus
santos, salvacin que es el objeto de su confiada esperanza ([Link]., Rom_13:11 ;
1Te_5:8 , y v. 9, donde se les asegura la salvacin, siendo la liberacin de la ira de
Dios destinada a ser ejecutada sobre los impos al final de esta era, vase 1Te_1:10 ;
2Te_2:13 ; Heb_1:14 ; Heb_9:28; 1Pe_1:5 ; 2Pe_3:15); (e) Cristo en la poca de la
epifana (o resplandor) de su parusa (2Te_2:8 ; Luc_1:71 ; Rev_12:10); (1) en
sentido inclusivo, recapitulando todas las bendiciones otorgadas por Dios sobre los
hombres en Cristo por medio del Espritu Santo ([Link]., 2Co_6:2 ; Heb_5:9 ;
1Pe_1:9-10 ; Jud_1:3); (g) ocasionalmente, como virtualmente significando el
mismo Salvador ([Link]., Luc_19:9 ; cf. Jua_4:22 , vase SALVADOR); (h) en
ascripciones de alabanza a Dios (Rev_7:10), y como aquello que es prerrogativa suya
de otorgar (Rev_19:1).
2. soterion (, G4992) , neutro del adjetivo soterios , se utiliza como
nombre en Luc_2:30 ; Luc_2:6, pasajes ambos en los que denota al Salvador, como
en N 1 (g) ; en Hec_28:28 , como en N 1 (b) ; en Efe_6:17 , donde la esperanza de
salvacin [vase N 1 (d) ] es descrita metafricamente como un yelmo.
Nota : El adjetivo soterios , que trae salvacin, portador de salvacin, se usa con el
propsito de describir la gracia de Dios (Tit_2:11 : para salvacin; VM : que trae
salvacin); F. Lacueva, en Nuevo Testamento Interlineal , loc. cit., traduce as:
Porque ha aparecido la gracia de Dios salvfica a todos los hombres.
SALVACIN
El Dios de la Biblia es esencialmente el Seor que salva. El significado de esa salvacin, y lo
que esta supone, se describe desde el AT hasta el NT. Puede significar victoria en una batalla,
recobrar la salud o alivio del pobre y necesitado (xo_14:30; 1Cr_16:35; 2Cr_32:11; Sal_7:1;
Sal_18:3, Sal_18:19; Sal_59:2; Sal_72:4); todo ello en el contexto de la eleccin divina de
Israel. Tambin significa que Dios crea un nuevo Israel, una nueva Sin, un nuevo mundo
basado en la nueva revelacin del Seor (Is 4060). Incluye, de manera particular, la
creciente esperanza en el Mesas, el agente de la salvacin de Dios (Isa_52:13 Isa_53:12).
En el NT, la salvacin proviene de Dios y est centrada en Jess; incluye el bienestar fsico y
espiritual, el perdn de pecados, el don de la vida eterna, la adopcin como hijos de Dios y el
don del Espritu. Salvacin es lo que Dios ha hecho por medio de la muerte y resurreccin de
Jess, lo que est haciendo mediante la obra del Espritu Santo y lo que habr de hacer en la
consumacin del reino (Mat_1:21; Mat_19:25; Mat_24:22; Luc_1:77; Rom_13:11; Tit_3:5;
1Pe_2:2).
SALVACIN. SALVADOR
Diversos trminos hebreos se traducen como s. Uno de ellos es yasha. Esta palabra encierra
las ideas de estar a sus anchas o hacer que algo sea suficiente, en contraste con el
concepto de tener limitaciones y restricciones que causan angustia o afliccin. El que est en
anchura tiene la posibilidad de hacer lo que quiere, lo que no sucede con aquel que est
restringido o limitado. El paso de un estado de restriccin o afliccin a uno de anchura y
libertad requiere de un acto de liberacin. Al que lo realiza se le llama salvador. Esa
liberacin puede ser tanto nacional como personal, de enemigos, catstrofes, enfermedad,
esclavitud, etctera. Es mayormente con ese sentido como se utiliza el trmino en el AT. As,
se dice de el Dios de nuestra s.... Dios, nuestro Dios ha de salvarnos (Sal_68:19-20). Por
eso David, frente a Goliat, dijo: Y sabr toda esta congregacin que Jehov no salva con
espada y con lanza; porque de Jehov es la batalla, y l os entregar en nuestras manos
(1Sa_17:47). En la memoria de Israel estaba siempre presente la victoria de Dios en el xodo
(As salv Jehov aquel da a Israel de mano de los egipcios [Exo_14:30]). De esta
manera Israel vino a ser un pueblo salvo por Jehov (Deu_33:29).

En las experiencias narradas en el libro de los Jueces, cuando el pueblo se vio oprimido
por extraos en diversas ocasiones, si se arrepentan y clamaban a Dios, ste les enviaba un
lder que como instrumento divino salvaba a Israel. Se nos dice esto en los casos de
Samgar (Jue_3:31), y Geden (Jue_6:14-15, Jue_6:36-37). Era importante, sin embargo,
que se entendiera que el acto salvador era de Dios. Por eso Jehov dijo a Geden: El
pueblo que est contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no
sea que se alabe Israel contra m, diciendo: Mi mano me ha salvado (Jue_7:2). Por eso
se lee en un salmo: El rey no se salva por la multitud del ejrcito, ni escapa el valiente
por la mucha fuerza. Vano para salvarse es el caballo.... He aqu el ojo de Jehov sobre
los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus almas de la
muerte... (Sal_33:16-19). Se proclama varias veces en las Escrituras que Dios es el
Salvador (Yo, yo Jehov, y fuera de m no hay quien salve [Isa_43:11]; Y no hay ms
Dios que yo; Dios justo y Salvador [Isa_45:21]). Esto se contrasta con la s. de los
hombres, que es vana (... porque vana es la ayuda de los hombres [Sal_60:11;
Sal_108:12]) y la de los dolos, que no pueden salvar (No tienen conocimiento aquellos
que erigen el madero de su dolo, y los que ruegan a un dios que no salva [Isa_45:20]).

La promesa escatolgica a Israel. Cuando el pueblo se corrompi, los profetas,


aunque tuvieron que anunciarle grandes calamidades, siempre mantenan la esperanza de
que llegara un da en que Jehov volvera a salvarle (Y se dir en aquel da: He aqu, ste
es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvar; ste es Jehov a quien hemos
esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su s. [Isa_25:9]; Dios mismo vendr, y
os salvar [Isa_35:4]; Israel ser salvo en Jehov con s. eterna [Isa_45:17]). Jeremas
dice: En aquellos das Jud ser salvo, y Jerusaln habitar segura (Jer_33:16).
Sofonas profetiza: Jehov ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos....
Jehov est en medio de ti, poderoso, l salvar (Sof_3:15-17).

S. en el NT. El verbo griego salvar es sz, que muchas veces traduce en la


Septuaginta al hebreo yasha y sus derivados. El sustantivo soter significa salvador (por
eso se llama soteriologa al pensamiento de los telogos sobre la s.). Las ideas que se
transmiten con estas palabras son las de asegurar, sanar, preservar. Hablando de personas
de manera ms especfica, equivale a librar de la muerte o a mantenerles con vida. En la
poca intertestamentaria se conoca ya el concepto de ser salvo, asociado a la idea de
participacin en la resurreccin y el siglo venidero. Por eso los discpulos dijeron al Seor
en cierta ocasin: Quin, pues, podr ser salvo? (Mat_19:25). En otro momento
preguntaron: ... son pocos los que se salvan? (Luc_13:23). Igualmente se hablaba de s.
con el sentido de tener paz. Pero tambin se retiene el significado de una s. de una
desgracia o de una enfermedad. En medio de una tempestad, los discpulos le dijeron al
Seor Jess: Seor, slvanos, que perecemos! (Mat_8:25). Una mujer enferma toc el
borde del manto del Seor, porque deca dentro de s: Si tocare solamente su manto,
ser salva. Precisamente, Cristo le dijo: Ten nimo, hija, tu fe te ha salvado
(Mat_9:20-22).
desde el principio de la historia del evangelio se enfatiza una idea que no estaba en la
mente del pueblo. Como se ha dicho, los israelitas tenan ya el concepto de s.
relacionndolo con la participacin en el siglo venidero. Para ello, pensaban que el guardar
la ley les abrira la puerta a esa s. Pero cuando un ngel del Seor le revela en sueos a
Jos el misterio de la gravidez de Mara, le dice: Y dar a luz un hijo, y llamars su
nombre JESS, porque l salvar a su pueblo de sus pecados (Mat_1:21). Es decir, que la
s. que traera el Seor Jess estaba primeramente relacionada con el interior de los

corazones de los israelitas. l vena a resolver el problema de los pecados. Esta verdad no
era completamente nueva, porque Pedro dijo que los profetas que profetizaron de la
gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta s.,
escudriando qu persona y qu tiempo indicaba el Espritu de Cristo que estaba en ellos,
el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo... (1Pe_1:10-11). El Seor
mismo defini su misin diciendo: Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo
que se haba perdido (Luc_19:10). Porque no envi Dios a su Hijo al mundo para
condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por l (Jua_3:17).

El Salvador. Es as como el ttulo de Salvador, aplicado a Jehov en el AT, viene


tambin a ser usado con respecto al Seor Jess. Mara dijo: Mi espritu se regocija en
Dios mi Salvador (Luc_1:47). Los ngeles anunciaron: ... os ha nacido hoy, en la ciudad
de David, un Salvador, que es CRISTO el Seor (Luc_2:11). Los samaritanos que
creyeron, decan: ... verdaderamente ste es el Salvador del mundo, el Cristo
(Jua_4:42). Y en todo el mensaje apostlico se repite que Jesucristo es el Salvador
(Hch_5:31; Hch_13:23; Flp_3:20). En Tito, por ejemplo, se usa el apelativo con referencia
a Dios y a Jesucristo (... la predicacin que me fue encomendada por mandato de Dios
nuestro Salvador, a Tito, verdadero hijo en la comn fe: Gracia, misericordia y paz, de
Dios el Padre y del Seor Jesucristo nuestro Salvador [Tit_1:3-4]).

Descripciones de la s. En el NT se usa una gran cantidad de expresiones para


ilustrar en qu consiste la s. Mencionaremos solamente algunas. Implica el ser librados de
la condenacin que merecemos por nuestros pecados (Ahora, pues, ninguna condenacin
hay para los que estn en Cristo Jess [Rom_8:1]). Es el paso de un estado de muerte a la
vida de Dios (Y l os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y
pecados [Efe_2:1]). Es ser sustrados del poder de Satans y colocados bajo el seoro de
Cristo (... el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su
amado Hijo [Col_1:12-13]). Es ser extrados de las tinieblas y puestos en la luz (Porque
en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Seor [Efe_5:8]). Es entrar en el
reino de los cielos (... nos hizo renacer ... para una herencia incorruptible ... reservada en
los cielos [1Pe_1:4]). Es obtener, por un nuevo nacimiento, la naturaleza de Dios (... el
que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios [Jua_3:3]). Es entrar a formar
parte de la familia de Dios (Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su
nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios [Jua_1:12]). Es obtener el perdn de
pecados (... en quien tenemos redencin por su sangre, el perdn de pecados
[Col_1:14]), la paz con Dios (Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios
[Rom_5:1]) y la vida eterna (El que cree en el Hijo tiene vida eterna [Jua_3:36]).
s. se obtiene por la accin de Dios, que impulsa al hombre al arrepentimiento y le
concede el don de la fe, para que crea en Jesucristo (... y para que creyendo, tengis vida
en su nombre [Jua_20:31]). Es absolutamente una obra de la gracia de Dios (Porque por
gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por
obras, para que nadie se glore [Efe_2:8]).

SALVACIN
Gn_49:18
xo_14:13
xo_15:2
Deu_32:15

tu s esper, oh Jehov
no temis; estad firmes, y ved la s
Jehov es mi...mi cntico, y ha sido mi s
al Dios...menospreci la Roca de su s

H3444
H3444
H3444
H3444

Jue_15:18
t has dado esta grande s por mano de
1Sa_2:1
mi boca...por cuanto me alegr en tu s
1Sa_11:13
porque hoy Jehov ha dado s en Israel
1Sa_12:7
los hechos de s que Jehov ha hecho con
1Sa_14:45
que ha hecho esta grande s en Israel?
1Sa_19:5
y Jehov dio gran s a todo Israel...T lo
2Sa_22:3
y el fuerte de mi s, mi alto refugio
2Sa_22:36
me diste asimismo el escudo de tu s, y
2Sa_22:47
viva...y engrandecido sea el Dios de mi s
2Sa_23:5
no haga l florecer toda mi s y mi deseo
2Re_5:1
por medio de l...Jehov s a Siria
2Re_13:17
saeta de s de...de s contra Siria
1Cr_16:23
cantad a...proclamad de da...su s
1Cr_16:35
y decid: Slvanos, oh Dios, s nuestra
2Cr_6:41
sean vestidos de s tus sacerdotes
2Cr_20:17
estad quietos, y ved la s de Jehov con
Job_13:16
l...ser mi s, porque no entrar en
Sal_3:2
dicen de m: No hay para l s en Dios
Sal_3:8
la s es de Jehov; sobre tu pueblo sea tu
Sal_9:14
que cuente yo todas tus...me goce en tu s
Sal_13:5
mas yo...mi corazn se alegrar en tu s
Sal_14:7
oh, que de Sion saliera la s de Israel!
Sal_18:2
mi...y la fuerza de mi s, mi alto refugio
Sal_18:35
me diste asimismo el escudo de tu s; tu
Sal_18:46
roca, y enaltecido sea el Dios de mi s
Sal_20:5
alegraremos en tus s, y alzaremos pendn
Sal_21:1
rey se alegra...y en tu s, cmo se goza!
Sal_21:5
grande es su gloria en tu s; honra y
Sal_22:1
por qu ests tan lejos de mi s, y de
Sal_24:5
l recibir...y justicia del Dios de s
Sal_25:5
porque t eres el Dios de mi s; en ti
Sal_27:1
Jehov es mi...y mi s; de quin temer?
Sal_27:9
no me...ni me desampares, Dios de mi s
Sal_35:3
saca la lanza...di a mi alma: Yo soy tu s
Sal_35:9
entonces mi alma...se regocijar en su s
Sal_37:39
pero la s de los justos es de Jehov
Sal_38:22
apresrate a ayudarme, oh Seor, mi s
Sal_40:10
he publicado tu fidelidad y tu s; no
Sal_40:16
digan...los que aman tu s: Jehov sea
Sal_42:5, Sal_42:11; Sal_43:5
H3444
Sal_44:4
oh Dios, eres mi rey; manda s a Jacob
Sal_50:23
ordenare su...le mostrar la s de Dios
Sal_51:12
vulveme el gozo de tu s, y espritu
Sal_51:14
lbrame de homicidios, oh...Dios de mi s
Sal_53:6
oh, si saliera de Sion la s de Israel!
Sal_62:1
en Dios solamente est...de l viene mi s
Sal_62:2, Sal_62:6
es mi
H3444
Sal_62:7
en Dios est mi s y mi gloria; en Dios
Sal_65:5
Dios de nuestra s, esperanza de todos
Sal_67:2
sea conocido...en todas las naciones tu s
Sal_68:19
bendito el Seor...el Dios de nuestra s
Sal_69:13
Dios...por la verdad de tu s, escchame

H3444
H3444
H8668
H6666
H3444
H8668
H3468
H3468
H3468
H3468
H8668
H3444
H3468
H8668
H3444
H3444
H3444
H3444
H3444
H3444
H3444
H3468
H3468
H3468
H3444
H3444
H3444
H3467
H3468
H3468
H3468
H3468
H3444
H3444
H8668
H8668
H8668
H8668
de alabarle, s ma y Dios mo
H3444
H3468
H3468
H8668
H3444
H3444
l solamente es mi roca y mi s;
H3468
H3468
H3444
H3444
H3468

Sal_69:29
Sal_70:4
Sal_71:15
Sal_74:12
Sal_78:22
Sal_79:9
Sal_85:4
Sal_85:7
Sal_85:9
Sal_88:1
Sal_89:26
Sal_91:16
Sal_95:1
Sal_96:2
Sal_98:2
Sal_98:3
Sal_106:4
Sal_106:21
Sal_116:13
Sal_118:14
Sal_118:15
Sal_118:21
Sal_119:41
Sal_119:81
Sal_119:123
Sal_119:155
Sal_119:166
Sal_119:174
Sal_132:16
Sal_146:3
Sal_149:4
Isa_12:2
Isa_12:2
Isa_12:3
Isa_17:10
Isa_25:9
Isa_26:1
Isa_33:2
Isa_33:6
Isa_45:8
Isa_45:17
Isa_46:13
Isa_46:13
Isa_49:6
Isa_49:8
Isa_51:5
Isa_51:6
Isa_51:8
Isa_52:7
Isa_52:10
Isa_54:17
Isa_56:1
Isa_58:8
Isa_59:11

a m...tu s, oh Dios, me ponga en alto


y digan siempre los que aman tu s...Dios
publicar...tus hechos de s todo el da
es...el que obra s en medio de la tierra
por cuanto...ni haban confiado en su s
aydanos, oh Dios de nuestra s, por la
resturanos, oh Dios de nuestra s, y haz
oh Jehov, tu misericordia, y danos tu s
cercana est su s a los que le temen, para
Jehov, Dios de mi s, da y noche clamo
mi...eres t, mi Dios, y la roca de mi s
lo saciar de...vida, y le mostrar mi s
cantemos...jbilo a la roca de nuestra s
cantad a...anunciad de da en da su s
Jehov ha hecho notoria su s; a vista de
la tierra han visto la s de nuestro Dios
acurdate de m, oh...vistame con tu s
olvidaron al Dios de su s, que haba
tomar la copa de la s, e invocar el
cntico es JAH, y l me ha sido por s
de jbilo y de s hay en las tiendas de
porque me has odo, y me fuiste por s
venga a m...tu s, conforme a tu dicho
desfallece mi alma por tu s, mas espero
mis ojos desfallecieron por tu s, y
lejos est de los impos la s, porque
tu s he esperado, oh Jehov, y tus
he deseado tu s, oh Jehov, y tu ley
vestir de s a sus sacerdotes, y sus
no confiis en...porque no hay en l s
hermosear a los humildes con la s
he aqu Dios es s ma; me asegurar y
es JAH Jehov, quien ha sido s para m
sacaris...aguas de las fuentes de la s
porque te olvidaste del Dios de tu s
nos gozaremos y nos alegraremos en su s
ciudad...s puso Dios por muros y antemuro
s tambin nuestra s en tiempo de la
y abundancia de s; el temor de Jehov
rociad...prodzcanse la s y la justicia
ser salvo en Jehov con s eterna; no
no se alejar, y mi s no se detendr
pondr s en Sion, y mi gloria en Israel
seas mi s hasta lo postrero de la tierra
y en el da de s te ayud; y te guardar
ha salido mi s, y mis brazos juzgarn a
mi s ser para siempre, mi justicia no
permanecer...mi s por siglos de siglos
del que publica s, del que dice a Sion
los confines de la tierra vern la s del
y su s de m vendr, dijo Jehov
porque cercana est mi s para venir, y
nacer tu luz...tu s se dejar ver pronto
esperamos...s, y se alej de nosotros

H3444
H3444
H8668
H3444
H3444
H3468
H3468
H3468
H3468
H3444
H3444
H3444
H3468
H3444
H3444
H3444
H3444
H3467
H3444
H3444
H3444
H3444
H8668
H8668
H3444
H3444
H3444
H3444
H3468
H3444
H3444
H3444
H3444
H3444
H3444
H3444
H3444
H3444
H3468
H8668
H8668
H8668
H3444
H3444
H3468
H3444
H3444
H3444
H3444
H6666
H3444
H724
H3444

Isa_59:17
Isa_60:18
Isa_61:10
Isa_62:1
Jer_3:23
Lam_3:26
Joe_2:32
Jon_2:9
Miq_7:7
Hab_3:18
Mal_4:2
Luc_1:71
Luc_1:77
Luc_2:30
Luc_3:6
Luc_19:9
Jua_4:22
Hec_4:12
Hec_13:26
Hec_13:47
Hec_16:17
Hec_28:28
Rom_1:16
Rom_10:1
Rom_10:10
Rom_11:11
Rom_13:11
2Co_1:6
2Co_1:6
2Co_6:2
2Co_6:2
2Co_7:10
Efe_1:13
Efe_6:17
Flp_1:28
Flp_2:12
1Ts_5:8
1Ts_5:9
2Ts_2:13
2Ti_2:10
2Ti_3:15
Tit_2:11
Heb_1:14
Heb_2:3
Heb_2:10
Heb_5:9
Heb_6:9
1Pe_1:5
1Pe_1:9
1Pe_1:10
1Pe_2:2
2Pe_3:15
Jud_1:3
Rev_7:10

una coraza, con yelmo (le s en su cabeza


sino que a tus muros llamars S, y a
me visti con vestiduras de s, me rode
y su s se encienda como una antorcha
en Jehov...Dios est la s de Israel
bueno es esperar en silencio la s de
porque en el monte de Sion...habr s
pagar lo...promet...La s es de Jehov
esperar al Dios de mi s; el Dios mo
yo...y me gozar en el Dios de mi s
de justicia, y en sus alas traer s
s de nuestros enemigos, y de la mano
para dar conocimiento de s a su pueblo
porque han visto mis ojos tu s
y ver toda carne la s de Dios
le dijo: Hoy ha venido la s a esta casa
adoris lo que...s viene de los judos
y en ningn otro hay s; porque no hay
a vosotros es enviada la palabra de...s
seas para s hasta lo ltimo de la tierra
son...quienes os anuncian el camino de s
que a los gentiles es enviada esta s de
es poder de Dios para s a todo aquel
mi oracin a Dios por Israel, es para s
pero con la boca se confiesa para s
la s a los gentiles, para provocarles
est ms cerca de nosotros nuestra s
si...atribulados, es para vuestra...s
si somos consolados, es para vuestra...s
he odo, y en da de s te he socorrido
he aqu ahora el tiempo...ahora el da de s
produce arrepentimiento para s, de que
habiendo odo...evangelio de vuestra s
tomad el yelmo de la s, y la espada del
de perdicin, mas para vosotros de s
ocupaos en vuestra s con temor y temblor
y con la esperanza de s como yelmo
s por medio de nuestro Seor Jesucristo
os haya escogido...para s, mediante
que ellos tambin obtengan la s que
hacer sabio para la s por la fe que es
la gracia, se ha manifestado para s
de los que sern herederos de la s?
cmo...si descuidamos una s tan grande?
perfeccionase...al autor de la s de ellos
ser autor de eterna s para todos los que
cosas mejores, y que pertenecen a la s
para alcanzar la s que est preparada
fin de vuestra fe, que es la s de...almas
y diligentemente indagaron acerca de...s
leche...para que por ella crezcis para s
paciencia de nuestro Seor es para s
de escribiros acerca de nuestra comn s
la s pertenece a nuestro Dios que est

H3444
H3444
H3468
H3444
H8668
H8668
H6413
H3444
H3468
H3468
H4832
G4991
G4991
G4992
G4992
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4992
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
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G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4992
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991
G4991

Rev_12:10
Rev_19:1

ha venido la s, el poder, y el reino de


aleluya! S y honra y gloria y poder son
SALVACIN
([Link]. hebreo yesa>, [Link]. griego soteria)

G4991
G4991

I. En el Antiguo Testamento
El principal trmino [Link]. hebreo traducido salvacin es yesa> y los derivados
correspondientes. Su significado bsico es introducir en un ambiente espacioso ([Link].
confer (lat.), comprese Sal_18:36; Sal_66:12), pero tiene desde el comienzo el sentido
metafrico de liberacin de toda limitacin y los medios para llegar a ella; e. d.e. d. es decir
liberacin de los factores que constrien y limitan. Puede referirse a liberacin de una
enfermedad (Isa_38:20; [Link]. confer (lat.), comprese [Link]. versculo(s) 9), de los
problemas (Jer_30:7), o de los enemigos (2Sa_3:18; Sal_44:7). En la gran mayora de las
referencias Dios es el autor de la salvacin. As, Dios salva a su rebao (Eze_34:22); rescata a
su pueblo (Ose_1:7) y slo el puede salvarlos (Ose_13:10-14); no hay otro salvador aparte de
l (Isa_43:11). Salv a los padres de Egipto (Sal_106:7-10), y a sus hijos de Babilonia
(Jer_30:10). l es el refugio y el salvador de su pueblo (2Sa_22:3). Salva al pobre y al
necesitado cuando no tienen otro que los ayude (Sal_34:6; Job_5:15). En las palabras de
Moiss, estad firmes, y ved la salvacin que Jehov har hoy (xo_14:13), tenemos la
esencia misma del concepto veterotestamentario de la salvacin. As, conocer a Dios en
alguna medida es conocerlo como Dios salvador (Ose_13:4), de modo que las palabras Dios
y Salvador son virtualmente idnticas en el ATAT Antiguo Testamento. El gran ejemplo
normativo de la liberacin salvfica divina es el xodo (xo_12:40 xo_14:31). La
redencin de la esclavitud [Link]. egipcio mediante la intervencin de Dios en el mar Rojo
fue determinante de toda la subsiguiente reflexin de Israel acerca de la naturaleza y la
actividad de Dios. El xodo fue el molde al cual se incorpor toda la subsiguiente
interpretacin del drama de la historia de Israel. Se lo expresaba con el canto en el culto
(Sal_66:1-7), se lo relataba (Deu_6:20-24), se lo representaba en el ritual (xo_13:3-16). De
manera que la nocin de la salvacin surgi del xodo, estampada ideleblemente con la
dimensin de los poderosos actos de liberacin divina en la historia.
Este elemento profundamente significativo sirvi de base, a su vez, para una contribucin
veterotestamentaria aun mayor a la idea de la salvacin cual es la escatologa. La experiencia
que tuvo Israel en cuanto a Dios como salvador en el pasado le permiti proyectar su fe hacia
adelante, hacia la expectativa de su salvacin plena y definitiva en el futuro. Precisamente
porque Yahvh se ha hecho conocer como Seor de todos, creador y sustentador de toda la
tierra, y porque es un Dios justo y fiel, un da har efectiva su total victoria sobre sus
enemigos y salvar a su pueblo de todos sus males (Isa_43:11-21; Deu_9:4-6;
Eze_36:22-23). En el perodo primitivo esta esperanza de salvacin se centra ms en la
intervencin histrica inmediata para la reivindicacin de Israel ([Link]. confer (lat.),
comprese Gn. 49; Dt. 33; Nm. 23s). En el perodo proftico encuentra expresin en funcin
de un da de Yahvh en el cual el juicio habr de combinarse con la liberacin (Isa_24:19 s;
Isa_25:6-8; Joe_2:1 s, Joe_2:28-32; Am_5:18 s; Am_9:11 s). La experiencia del exilio
proporcion tanto una imagen concreta como un marco concreto para la expresin de esta
esperanza como un nuevo xodo (Isa_43:14-16; Isa_48:20 s; Isa_51:9 s; [Link]. confer (lat.),
comprese Jer_31:31-34; Eze_37:21-28; Zac_8:7-13); pero los desalentadores y limitados
resultados de la restauracin proyectaron la esperanza hacia adelante nuevamente, y la
transmutaron en lo que se ha denominado la escatolgica-trascendental (Isa_64:1 s;
Isa_65:17 s; Isa_66:22), la esperanza del >olam habba<, el nuevo mundo al final de la era
presente, en el que el gobierno soberano y el carcter justo de Dios se manifestarn en todas
las naciones.
Correspondera hacer referencia tambin a otros trminos relacionados que la LXXLXX

Septuaginta (vs. gr. del AT) vierte como soteria; en particular la raz g<l, redimir,
recuperar propiedad que ha ido a parar a manos ajenas, volver a adquirir, a menudo
mediante compra. La persona que efectuaba dicha redencin, o salvacin, es el go<el, el
pariente-redentor ([Link]. confer (lat.), comprese Lev_25:26, Lev_25:32; Rut_4:4,
Rut_4:6). Dios es el gran go<el de Israel (xo_6:6; Sal_77:14 s). Este uso es sinnimo de
yesa> en la ltima parte de Isaas (Isa_41:14; Isa_44:6; Isa_47:4). Aparecen como
trminos paralelos en Isa_43:1-2; Isa_60:16; Isa_63:9 ([Link]. confer (lat.), comprese
TDNTTDNT G. Kittel y G. Friedrich (eds.), Theologisches Wrterbuch zum Neuen
Testament, 193274; trad. ing. Theological Dictionary of the New Testament, eds. G. W.
Bromiley, 10 t(t)., 196476 7, [Link]. pgina(s) 977978).
Finalmente notamos que la actividad salvfica de Dios en el ATAT Antiguo Testamento se
ampla y se profundiza en funcin de un instrumento particular de esa salvacin, el
Mesas-Siervo. La salvacin envuelve un agente, o salvador, aunque no necesariamente
distinto de Yahvh mismo. En general aunque Yahvh puede emplear agentes humanos
particulares, o salvadores, en momentos histricos determinados (Gn_45:7; Jue_3:9,
Jue_3:15; 2Re_13:5; Neh_9:27), slo l es el salvador de su pueblo (Isa_43:11; Isa_45:21;
Ose_13:4). Esta afirmacin general, empero, requiere aclaracin en el contexto del
desarrollo de la esperanza de la salvacin en el ATAT Antiguo Testamento, donde en los
cnticos del Siervo encontramos una encarnacin personal de la salvacin moral de Yahvh,
aun cuando nunca se hace referencia al Siervo como salvador en forma directa. La
configuracin corporativa est claramente presente aqu, pero la personificacin del
ministerio del Siervo est clara en el texto, y a la luz del cumplimiento neotestamentario no
requiere defensas adicionales. En el cntico, Isa_49:1-6, aparece como instrumento de la
salvacin universal preparada por Dios (v.v. versculo(s) 6; [Link]. confer (lat.), comprese
[Link]. tambin [Link]. versculo(s) 8). El cntico final, Isa_52:13 Isa_53:12, no
contiene el trmino, pero el concepto de la salvacin est presente en todas partes en funcin
de una liberacin del pecado y sus consecuencias. As, el ATAT Antiguo Testamento nos
ayuda a comprender, finalmente, que Dios salva a su pueblo mediante su Mesas-Salvador.
II. En el Nuevo Testamento
En el NTNT Nuevo Testamento comenzamos con la observacin general de que, en buena
medida, el uso religioso de una liberacin moral/espiritual se vuelve totalmente dominante
en lo que respecta al concepto de la salvacin. En el uso no religioso se limita virtualmente a
salvar ante graves peligros de muerte (Hch_27:20, Hch_27:31; Mar_15:30; Heb_5:7).
a. Los evangelios sinpticos
Jess menciona la palabra salvacin una sola vez (Luc_19:9), donde puede referirse ya sea a
s mismo como personificacin de la salvacin, impartiendo perdn a Zaqueo, o a aquello
que se evidencia por la conducta transformada del publicano. Nuestro Seor, empero, us la
palabra salvar y otras afines para indicar primero lo que vino a hacer (por inferencia,
Mar_3:4; y por afirmacin directa, Luc_4:18; Mat_18:11; Luc_9:56; Mat_20:28), y segundo,
lo que se le exige al hombre (Mar_8:35; Luc_7:50; Luc_8:12; Luc_13:24; Mat_10:22).
Luc_18:26, y el contexto, muestra que la salvacin exige un corazn contrito, impotencia
como del nio, dispuesta a recibir, y la renuncia a todas las cosas por amor a Cristo,
condiciones todas que el hombre no puede cumplir por s solo.
El testimonio de otros acerca de la actividad salvfica de nuestro Seor es tanto indirecta
(Mar_15:31) como directa (Mat_8:17). Est tambin el testimonio de su propio nombre
(Mat_1:21, Mat_1:23). Estos variados usos sugieren en conjunto que la salvacin estaba
presente en la persona y el ministerio de Cristo, y especialmente en su muerte.

b. El cuarto evangelio
Esta doble verdad la subraya el cuarto evangelio, en el que cada captulo sugiere diferentes
aspectos de la salvacin. As, en Jua_1:12 s los hombres se convierten en hijos de Dios al
confiar en Cristo; en Jua_2:5 la situacin se soluciona al hacer todo lo que os dijere; en
Jua_3:5 el nuevo nacimiento por el Espritu es esencial para entrar en el reino, pero
Jua_3:14, Jua_3:17 deja en claro que esa nueva vida no es posible aparte de la fe en la
muerte de Cristo, sin la cual los hombres ya estn sujetos a condenacin (Jua_3:17); en
Jua_4:22 la salvacin es de los judospor revelacin histricamente canalizada por medio
del pueblo de Diosy es un regalo que interiormente transforma y capacita a los hombres
para la adoracin.
En Jua_5:14 el que ha sido sanado no debe volver a pecar, no sea que le ocurra algo peor; en
Jua_5:39 las Escrituras dan testimonio de que hay vida (= salvacin) en el Hijo, a quien le
han sido encomendados la vida y el juicio; en Jua_5:24 los creyentes ya han pasado de
muerte a vida; en Jua_6:35 Jess declara que l es el pan de vida, a quien nicamente deben
acudir los hombres (Jua_6:68) en busca de las vivificantes palabras de vida eterna; en
Jua_7:39 el agua es smbolo de la vida salvfica del Espritu que haba de venir despus que
Jess fuese glorificado.
En Jua_8:12 el evangelista indica la seguridad que ofrece la gua de la luz y en los [Link].
versculo(s) Jua_8:32, Jua_8:36 la libertad que se adquiere por medio de la verdad que
reside en el Hijo; en Jua_9:25, Jua_9:37, Jua_9:39 la salvacin es visin espiritual; en
Jua_10:10 el ingreso en el disfrute de la seguridad y la vida abundante del redil y del Padre es
por medio de Cristo; en Jua_11:25 s la vida de resurreccin pertenece al creyente; en
Jua_11:50 ([Link]. confer (lat.), comprese Jua_18:14) el propsito salvador de su muerte se
describe inconscientemente; en Jua_12:32 Cristo, levantado en su muerte, atrae a los
hombres hacia s; en Jua_13:10 el lavado inicial del Seor significa salvacin (est todo
limpio); en Jua_14:6 Cristo es el camino vivo y verdadero a las moradas del Padre; en
Jua_15:5 el permanecer en l, la Vid, es el secreto de los recursos vitales; en Jua_16:7-15 por
amor a Cristo el Espritu se har cargo de los obstculos a la salvacin y har los preparativos
para su realizacin; en Jua_17:2-3, Jua_17:12 el Seor guarda y cuida a los que tienen
conocimiento del Dios verdadero y de su Hijo; en Jua_19:30 se lleva a cabo la salvacin; en
Jua_20:21-23 las palabras de paz y perdn acompaan la entrega del don del Espritu; en
Jua_21:15-18 su amor reconciliador vuelve a inyectar amor en su seguidor y lo rehabilita
para el servicio.
c. Los Hechos
Hechos traza la proclamacin ([Link]. confer (lat.), comprese Hch_16:17) de la salvacin en el
impacto que produce, primero en las multitudes que escuchan la exhortacin a que sean
salvos de esta perversa generacin (Hch_2:40) mediante el arrepentimiento (que es
tambin don de Dios y parte constitutiva de la salvacin, Hch_11:18), la remisin de pecados,
y la recepcin del Espritu Santo; luego en un individuo enfermo, ignorante de su verdadera
necesidad, que es sanado por el nombre de Jess, el nico nombre en el que podemos ser
salvos; y tercero, en la familia de aquel que pregunt qu debo hacer para ser salvo?
(Hch_16:30 ss).
d. Las epstolas pualinas
Pablo sostiene que las Escrituras pueden hacer sabio para la salvacin por la fe que es en
Cristo Jess (2Ti_3:15 ss) y que proporcionan los ingredientes esenciales para el disfrute de
una salvacin plena. Ampliando y aplicando el concepto veterotestamentario de la justicia
divina, que ya anticipaba la justicia salvfica del NTNT Nuevo Testamento, Pablo demuestra

que no hay salvacin alguna por medio de la ley, ya que ella slo poda indicar la presencia, y
suscitar la actividad reaccionaria, del pecado y cerrarle la boca a los hombres dada su
culpabilidad ante Dios (Rom_3:19; Gl_2:16). La salvacin se proporciona como libre don
del justo Dios obrando en gracia para con el indigno pecador que, por el don de la fe, confa
en la justicia de Cristo, que lo ha redimido por medio de su muerte y lo ha justificado con su
resurreccin. Dios, por amor a Cristo, justifica al pecador (e. d.e. d. es decir le acredita la
perfecta justicia de Cristo y lo acepta como si no hubiese pecado), perdona su pecado, lo
reconcilia consigo mismo en y mediante Cristo, haciendo la paz mediante la sangre de su
cruz (2Co_5:18; Rom_5:11; Col_1:20), lo adopta como miembro de su familia (Gl_4:5 s;
Efe_1:13; 2Co_1:22), poniendo el sello, las arras, las primicias de su Espritu en su corazn, y
de este modo haciendo de l una nueva creacin. Por el mismo Espritu los subsiguientes
recursos de la salvacin lo capacitan para andar en novedad de vida, mortificando
crecientemente los hechos de la carne (Rom_8:13), hasta que en ltima instancia es
conformado a Cristo (Rom_8:29) y su salvacin es consumada en la gloria (Flp_3:21).
e. La Epstola a los Hebreos
La gran salvacin de la Epstola a los Hebreos trasciende los anuncios
veterotestamentarios sobre la salvacin. En el NTNT Nuevo Testamento la salvacin se
describe con el lenguaje de los sacrificios; las tantas veces repetidas ofrendas del ritual
veterotestamentario que se ocupaban principalmente de los pecados no premeditados y slo
proporcionaban una salvacin superficial son remplazadas por el sacrificio nico de Cristo,
siendo l mismo tanto el Sacerdote de nuestra salvacin como la ofrenda salvfica
(Heb_9:26; Heb_10:12). El derramamiento de su sangre vital en la muerte efecta la
expiacin, de modo que en lo sucesivo el hombre, con la conciencia purificada, puede entrar
en la presencia de Dios en las condiciones del nuevo pacto, ratificado por Dios mediante su
Mediador (Heb_9:15; Heb_12:24). Hebreos, que tanto recalca la forma en que Cristo encara
la cuestin del pecado mediante su sufrimiento y su muerte a fin de proporcionar la
salvacin eterna, anticipa su segunda venida, no ya para ocuparse del pecado, sino para
consumar la salvacin de su pueblo y, presumiblemente, la gloria consiguiente que les
corresponde (Heb_9:28).
f. La Epstola de Santiago
Santiago ensea que la salvacin no es por fe solamente sino tambin por obras
(Stg_2:24). Su intencin es desilusionar a todo el que se apoya para su salvacin en el mero
reconocimiento intelectual de la existencia de Dios, sin un cambio de corazn que de por
resultado obras de justicia. No descuenta la verdadera fe, sino que pide que su presencia la
evidencie una conducta que a su vez ponga de manifiesto las energas salvficas de la
verdadera religin obrando por medio de la Palabra de Dios implantada en la persona. Le
preocupa tanto como el que ms el hacer volver al pecador del error de su camino y salvar su
alma de la muerte (Stg_5:20).
g. 1 y 2 Pedro
1 Pedro destaca, en forma semejante a Hebreos, lo costoso de la salvacin (1Pe_1:19), que fue
buscada y predicha por los profetas pero es ahora realidad presente para los que, como
ovejas extraviadas, han vuelto al Pastor de sus almas (1Pe_2:24 s). Su aspecto futuro es
conocido por los que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la
salvacin que est preparada para ser manifestada (1Pe_1:5).
En 2 Pedro la salvacin comprende el escapar de la corrupcin que existe en el mundo por la
lascivia hacindonos partcipes de la naturaleza divina (2Pe_1:4). En el contexto del pecado
el creyente ansa los nuevos cielos y la nueva tierra en los que mora la justicia, pero reconoce

que la postergacin de la parusa se debe a la paciencia de su Seor, paciencia que forma


parte, ella misma, de la salvacin (2Pe_3:13, 2Pe_3:15).
h. 1, 2 y 3 Juan
Para 1 Juan el lenguaje de los sacrificios en Hebreos es adecuado. Cristo es nuestra salvacin
al ser l la propiciacin por nuestros pecados, como exteriorizacin del amor de Dios. Es
Dios en su amor, manifestado en la sangre derramada de Cristo, el que cubre nuestros
pecados y nos purifica. Como en el cuarto evangelio, la salvacin se concibe en funcin del
hecho de nacer de Dios, de conocer a Dios, de poseer vida eterna en Cristo, de vivir en la luz y
la verdad de Dios, de morar en Dios y saber que l mora en nosotros mediante el amor por su
Espritu (1Jn_3:9; 1Jn_4:6, 1Jn_4:13; 1Jn_5:11). 3 Juan tiene una significativa oracin en la
que pide prosperidad y salud corporal (bienestar natural) generales para acompaar la
prosperidad del alma (v.v. versculo(s) 3Jn_1:2).
i. La Epstola de Judas
Jud_1:3, al referirse a la comn salvacin, est pensando en algo semejante a la comn fe
de Tit_1:4, y la vincula con la fe ([Link]. confer (lat.), comprese Efe_4:5) por la que tienen
que contender los creyentes. Esta salvacin comprende los privilegios, verdades, demandas y
experiencias salvficos comunes a sus muy diversos lectores. En los [Link]. versculo(s)
Jud_1:22 s insta a hacer conocer urgentemente esta salvacin a diversos grupos de personas
que tienen dudas, que se encuentran en grave peligro, y que estn sumergidas en la
degradacin.
j. El Apocalipsis
Apocalipsis reitera el tema (de 1 Jn.) de la salvacin como liberacin o limpieza del pecado en
virtud de la sangre de Cristo, y la constitucin de los creyentes en sacerdoctes reales
(Apo_1:5 s). De un modo que recuerda al Salmista, el vidente, en actitud de adoracin,
atribuye la salvacin en toda su amplitud a Dios (Apo_7:10). Los ltimos captulos del libro
pintan la salvacin en funcin de las hojas del rbol de la vida que son para la sanidad de las
naciones, rbol al cual, como en el caso de la ciudad de la salvacin, se concede admisin
nicamente a aquellos cuyos nombres estn escritos en el libro de la vida.
III. Relacin con otras perspectivas de la salvacin
a. Los esenios
Considerable atencin se le ha prestado a partir del descubrimiento de los rollos del mar
Muerto (1947 en adelante) a este movimiento monstico dentro del judasmo (* Mar Muerto,
Rollos del), y se han hecho diversos intentos de evaluar su contribucin a los orgenes
neotestamentarios. Por lo que hace a la doctrina de la salvacin los esenios de Qumrn
compartan el sentido bblico de la pecaminosidad intrnseca del hombre aparte de Dios, y un
notable pasaje (1QS1QS Manual de disciplina de Qumrn
Las ediciones se indican mediante un pequeo nmero volado: LOT9 11.9s; [Link]. confer
(lat.), comprese [Link]. tambin el Himno de accin de gracias) se aproxima mucho a
la doctrina neotestamentaria de la salvacin en el sentido de absolucin por la accin de la
justicia de Dios, de la salvacin mediante la confianza total en la gracia y misericordia de
Dios. Sin embargo, esto no debe resultar enteramente sorprendente, teniendo en cuenta la
deuda de los integrantes de Qumrn para con el salterio y los grandes profetas
veterotestamentarios. Sera un error destacar excesivamente los puntos de correspondencia;
en otros puntos el paralelo con la enseanza neotestamentaria es mucho ms tenue. El

universalismo del evangelio cristiano falta totalmente; la salvacin no es por cierto para la
masa comn de los pecadores. Lo que entenda Qumrn en cuanto al Siervo sufriente de Is.
53 es tema de discusin, pero parecera que la profeca se consideraba cumplida en el consejo
interno (sod_) de la comunidad. Tampoco se puede eludir enteramente el simple hecho de
que no hay una sola referencia clara a los esenios en todo el NTNT Nuevo Testamento.
b. El gnosticismo
No hay acuerdo sobre la fecha precisa de la enseanza gnstica, y el intento de demostrar la
dependencia cristiana con respecto a las ideas gnsticas constituye hoy una empresa
claramente dudosa. No obstante, hay indicaciones en el NTNT Nuevo Testamento ([Link].
confer (lat.), comprese 1 y 2 Co.; Col.; 1 y 2 Ti.; Tit.; 1 Jn.; Ap.) de que la iglesia primitiva
tuvo que distinguir su doctrina de la salvacin de las nociones que aparecan incorporadas en
doctrinas gnsticas posteriores. En esencia el gnstico proclamaba la salvacin por un
conocimiento inmediato de Dios. Este conocimiento era intelectual, por oposicin al
conocimiento moral, y esotrico en cuanto estaba limitado al crculo elitista de los iniciados.
El gnosticismo tambin enseaba un dualismo de alma y cuerpo, en el que slo lo primero
resultaba significativo para la salvacin; y una jerarqua de intermediarios espirituales y
anglicos entre Dios y el hombre. La salvacin era la va de escape del predominio de fuerzas
astrolgicas y pasiones humanas extraas mediante el conocimiento, en respuesta a un
llamado del mundo divino expresado en el titulado mito gnstico-redentor, la leyenda del
hombre de los cielos que baj del mundo de la luz celestial para salvar a los hombres
cados impartindoles este conocimiento secreto.
Como ya se ha sugerido, el intento de ubicar una perspectiva de esta naturaleza en el perodo
precristiano y en consecuencia considerar que ella subyace a las nociones salvficas del NTNT
Nuevo Testamento est lejos de poder demostrarse. Las evidencias son mucho ms
compatibles con el punto de vista de que, en la atmsfera religiosa sincretista de la poca,
ciertas tendencias gnsticas latentes fueron unidas en los [Link]. siglo(s) II y III a los motivos
salvficos cristianos para producir las doctrinas de las sectas gnsticas que hemos
bosquejado arriba, y acerca de las cuales nos enteramos por escritores tales como Ireneo en
el perodo posterior al neotestamentario. Por oposicin a formas incipientes de tales
nociones sobre la salvacin los escritores bblicos recalcan el alcance universal de la oferta de
salvacin que hace Dios, su carcter esencialmente moral, la verdadera humanidad y deidad
del Mediador, y la centralizacin de la salvacin en los actos histricos de Dios en torno al
nacimiento, la vida, la muerte, y la resurreccin de Jesucristo ([Link]. confer (lat.), comprese
las secciones del NTNT Nuevo Testamento citadas arriba).
c. Las religiones de misterio
Otro punto en el que los escritores neotestamentarios tuvieron que distinguir su doctrina de
la salvacin de las ideas corrientes es en relacin con los cultos de misterio. Este fenmeno
del [Link]. siglo(s) I era una combinacin de elementos helensticos y orientales que tuvieron
su origen en antiguos ritos de fertilidad. Pretendan ofrecer salvacin del destino o la
suerte, y una vida ms all de la tumba libre de las condiciones insatisfactorias y opresivas
del presente. La salvacin se lograba mediante la meticulosa realizacin de ciertos rituales
clticos. En algunos puntos aparece un lenguaje similar al del NTNT Nuevo Testamento. A
los iniciados se les poda llamar nacidos de nuevo para la vida eterna. Algunas deidades
clticas tales como Dionisos adquirieron el ttulo de Seor y Salvador. Se han alegado
vnculos con la teologa cristiana, particularmente en el nivel sacramental, por cuanto se
conocan las ilustraciones sagradas, o ceremonias de purificacin, y la idea de la unin con
los dioses en una comida solemne. No obstante, incluso con un examen superficial las
diferencias con el mensaje cristiano y la vida de las comunidades cristianas primitivas son
claras y obvias. En las religiones de misterio la salvacin era esencialmente no moral. Del fiel

salvo no se esperaba que fuese mejor que su vecino pagano, y tampoco lo era en la mayora
de los casos. El elemento racional ocupaba un lugar mnimo; no haba grandes actos
salvficos, y por consiguiente tampoco grandes afirmaciones teolgicas sostenidas en comn.
Los pretendidos paralelos con la enseanza bautismal y eucarstica cristianas (paulinas)
tampoco tienen fundamento, como se ha demostrado con bastante claridad; las evidencias
indican ms bien la deuda del apstol para con la historia bblica de la salvacin centrada en
el portentoso acto redentor de Dios en Jesucristo.
d. El culto imperial
El antiqusimo espejismo de la salvacin por medio del poder y la organizacin polticos se
reflejaba en el [Link]. siglo(s) I en el culto imperial. El mito de un Rey-Dios que fuera salvador
y benefactor de su pueblo aparece muy difundido en diversas formas en el mundo antiguo,
particularmente en Oriente. En Roma el mpetu dado a los cultos oficiales surgi de la
carrera de Augusto, quien despus de Accio en el 31 a.C.a.C. antes de Cristo estableci la Pax
Romana, una edad de oro de paz tras dcadas de matanzas sangrientas. Comnmente se lo
nombraba como soter, Salvador del mundo, y por su vnculo con Julio Csar, Hijo de
Dios. Aun en el caso de Augusto, sin embargo, se impone cierto grado de precaucin, por
cuanto est demostrado que el ttulo soter de ningn modo estaba limitado al emperador,
y tampoco estuvo siempre investido de plenas inferencias orientales. Los sucesivos
emperadores del [Link]. siglo(s) I evidenciaron variados grados de entusiasmo por lo que se
afirmaba con respecto a ellos en el culto oficial. Calgula, Nern, y Domiciano por cierto que
tomaban en serio su statu divino, y este hecho puede hasta cierto punto explicar algunas
instancias en que se usa el ttulo en relacin con Jesucristo y el Padre en el NTNT Nuevo
Testamento ([Link]. confer (lat.), comprese 1Ti_1:1; 1Ti_4:10; Tit_1:3; Tit_3:4; 1Jn_4:14;
Jud_1:25; Apo_7:10; Apo_12:10; Apo_19:1).
e. Sntesis
En general, aun cuando hay paralelos claros en lo que hace a lenguaje, la dependencia de la
doctrina de la salvacin cristiana con respecto a estos movimientos contemporneos no ha
sido demostrada de ninguna manera. Por cierto que al intentar comunicar el evangelio a sus
contemporneos los predicadores y escritores neotestamentarios no tenan reparos en
traducir el mensaje, incluido el lenguaje de la salvacin, a los patrones conceptuales del [Link].
siglo(s) I, pero el verdadero origen y justificativo de su lenguaje salvfico se encuentra fuera
de dicho mundo, en la tradicin de la historia salvfica del ATAT Antiguo Testamento,
centrada y cumplida en la persona y la misin de Jesucristo.
IV. La salvacin bblica: sntesis
1. La salvacin es un hecho histrico. La perspectiva veterotestamentaria de la salvacin
como producto de la intervencin divina en la historia recibe pleno apoyo en el NTNT Nuevo
Testamento. A diferencia del gnosticismo, el hombre no se salva mediante la sabidura; a
diferencia del judasmo, el hombre no se salva haciendo mrito en lo moral y lo religioso; a
diferencia de los cultos helensticos de misterio, el hombre no se salva mediante la
adquisicin de tcnicas para la realizacin de prcticas religiosas; a diferencia de Roma, la
salvacin no ha de ser equiparada con el orden poltico o la libertad poltica. El hombre se
salva mediante la accin de Dios en la historia en la persona de Jesucristo (Rom_4:25;
Rom_5:10; 2Co_4:10 s; Flp_2:6 s; 1Ti_1:15; 1Jn_4:9-10, 1Jn_4:14). Si bien el nacimiento, la
vida, y el ministerio de Jess no dejan de tener su importancia, lo que se destaca es su
muerte y resurreccin (1Co_15:5 s); somos salvos por la sangre de su cruz (Hch_20:28;
Rom_3:25; Rom_5:9; Efe_1:7; Col_1:20; Heb_9:12; Heb_12:24; Heb_13:12; 1Jn_1:7;
Apo_1:5; Apo_5:9). En la medida en que se proclama dicho mensaje y los hombres lo oyen y

responden con fe, la salvacin de Dios les es anunciada (Rom_10:8, Rom_10:14 s;


1Co_1:18-25; 1Co_15:11; 1Ts_1:4 s).
2. La salvacin tiene carcter moral y espiritual. La salvacin tiene relacin con la liberacin
del pecado y sus consecuencias y, por consiguiente, de la conciencia de culpa (Rom_5:1;
Heb_10:22), de la ley y su maldicin (Gl_3:13; Col_2:14), de la muerte (1Pe_1:3-5;
1Co_15:51-56), del juicio (Rom_5:9; Heb_9:28); tambin del temor (Heb_2:15; 2Ti_1:7,
2Ti_1:9 s), y la esclavitud (Tit_2:11-3.6; Gl_5:1 s). Es importante indicar las consecuencias
negativas de esto, e. d.e. d. es decir lo que la salvacin cristiana no incluye. La salvacin no
incluye necesariamente la prosperidad material ni el xito mundano (Hch_3:6; 2Co_6:10),
como tampoco promete salud fsica ni bienestar. Es preciso tener cuidado de no exagerar
justamente este aspecto negativo, ya que ha habido y hay actualmente curaciones realmente
notables, y la capacidad para realizar curaciones es un don que el Espritu ha dado a la Iglesia
(Hch_3:9; Hch_9:34; Hch_20:9 s; 1Co_12:28). Pero no en todos los casos se producen las
curaciones, y por lo tanto no constituye en ningn sentido un derecho de la persona que es
salva (1Ti_5:23; 2Ti_4:20; Flp_2:25 s; 2Co_12:7-9). Ms aun, la salvacin no inmuniza
contra penurias y peligros fsicos (1Co_4:9-13; 2Co_11:23-28), ni tampoco, quiz, contra
hechos aparentemente trgicos (Mat_5:45 [?]). No significa que el creyente se ver libre de
injusticias sociales y malos tratos (1Co_7:20-24; 1Pe_2:18-25).
3. La salvacin es escatolgica. Existe el peligro de definir el sentido de la salvacin en forma
demasiado negativa. Aqu recordamos la admisin hecha ms arriba en cuanto a la escasez
de referencias a la salvacin en labios de Jess. La categora central de Jess era el reino de
Dios, la manifestacin del gobierno soberano de Dios. En Apo_12:10, sin embargo, la
salvacin y el reino virtualmente se equiparan. Para el autor de Apocalipsis, como tambin
para Jess, la salvacin es equivalente a la vida sujeta al reinado de Dios, o, como aparece en
el testimonio del cuarto evangelio, la vida eterna. Por lo tanto, la salvacin rene en s todo el
contenido del evangelio. Ella incluye la liberacin del pecado y todas sus consecuencias y, en
lo positivo, el otorgamiento de toda bendicin espiritual en Cristo (Efe_1:3), el don del
Espritu Santo, y la vida de bendicin en la era futura. Esta perspectiva futura es crucial
(Rom_8:24; Rom_13:11; 1Co_3:5; Flp_3:20; Heb_1:14; Heb_9:28; 1Pe_1:5, 1Pe_1:9). Todo
lo que se sabe acerca de la salvacin ahora no es ms que preliminar, anticipo de la plenitud
de la salvacin que est a la espera de la plenitud del reino en el momento de la parusa del
Seor.
(* Expiacin; * Eleccon; * Perdn; * Justificacon; * Santificacin; * Pecado; * Gracia; *
Reconciliacin.)
Bibliografa. J. R. W. Stott, La misin cristiana hoy, 1977; W. Mundle, J. Schneider, L.
Coenen, Redencin, DTNTDTNT L. Coenen, E. Beyreuther, H. Bietenhard, Diccionario
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G.W.G.W. G. Walters, B.A., B.D., Ph.D., Profesor de Ministerio, Gordon-Conwell Theological
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Ph.D., Profesor de Teologa Bblica e Histrica y de tica Cristiana en el Spurgeons College,
Londres, Inglaterra.
SALVACIN
(salud, liberacin).
"Salvacin" es un trmino importantsimo en la Biblia, donde se menciona mas de 1.000
veces, y, como todo lo maravilloso, ha sido la razn de muchas herejas, sobre todo de los que
insisten en que es nada ms que un "acto" en la vida.
La palabra "sozein" o "sozo": (salud), y "soteria": (salvacin), se aplican a la salud del cuerpo
y del alma, a salvacin fsica o espiritual, del individuo o del pueblo. Siempre conlleva un
doble significado: Quitar la enfermedad, y dar salud; liberar de la derrota, y dar la victoria;
borrar el pecado, y dar la gracia. siempre es "liberar de algo malo, y dar algo bueno,
exactamente lo contrapuesto, fsico o espiritual.
1- En el Antiguo Testamento: La salvacin suele ser material, e implica la accin por parte de
Dios, y por parte del hombre.
- Dios es el Salvador: (xo_15:2, Isa_43:3).
- El hombre tiene que tener fe en en Dios, y hacer lo que Dios le manda, como se ve, sobre
todo, en el xodo, que es el prototipo de toda Salvacin: Liberacin de Egipto: Dios hace los
milagros de las "plagas". pero los Israelitas tuvieron que untar de sangre del dintel de sus
casas, y despus, cargar con toda su hacienda y andar el camino hacia la tierra prometida.
(Ex.12).
En el Mar Rojo: Dios pudo haber puesto a todos los Israelitas, por un milagro, del otro lado
del mar, levantndolos en el aire. pero no lo hizo as; lo que hizo fueron los milagros de
separar las aguas, y matar a todo el ejrcito Egipcio. pero los hombres tuvieron que atravesar
a pie el mar Rojo con sus hijos, haciendas y ganados entre dos murallas de agua, por varias
semanas, porque no era un ro, sino un "mar" de muchos kilmetros de largo.
(Ex.14).
Dios libera del hambre: Les manda el "man". y poda haberles dado "man" por una
semana, o un mes. pero no, los hombres tenian que ir "cada da" a coger el man, y el fin de
semana, cogerlo para dos das. siempre hacer lo que Dios manda, con fe en l! Dios da la
victoria en la batalla: Hace el milagro de derrumbr las murallas de Jeric. pero los hobres
tuvieron que asaltar la fortaleza y pelear.
(Ex. 16).
A Sansn: Dios le di una fuerza extraordinaria, milagrosa. pero Sansn tuvo que pelear
contra el len y contra los filisteos, con sus manos.
(Jue.14).
A Geden Dios le dio la victoria: Con 300 hombres del pueblo, venci al gran ejrcito de
135.000 guerreros bien armados. pero los 300 tuvieron que tocar las trompetas y los
cntaros vacos y encender las antorchas: (Jue.6).
A David le dio la victoria sobre el gigante Goliat. pero David tuvo que tirar la piedra con su
honda: (1 S.17). Dios salva de la lepra a Namn, pero Namn tuvo que lavarse 7 veces en el

Jordn, como le orden Dios por medio de su profeta Eliseo: (2 R.5). As! Dios salva: La
palabra "sozo" se usa para salud fsica, material o espiritual. y salva de la batalla, de la
angustia, de los enemigos, de la violencia, de la muerte, del pecado.
(xo_15:2, Sal_34:6, 2Sa_22:3, 2Sa_23:36-38, Sal_106:47, Sal_6:4,- Eze_36:29).
2- En el Nuevo Testamento: Sigue habiendo "salvacin fsica", de enfermedades, de
tormentas. pero el nfasis, el meollo del Evangelio, es la "sanacin espiritual", la liberacin
del "pecado", porque el pecado es el nico verdadero "mal" del cristiano y del pagano. y la
misma palabra "sozo": (salud), se sigue usando cuando hay una sanacin fsica, como la
hemorroisa o el leproso, o cuando hay una sanacin espiritual, como la samaritana o Zaqueo:
(Mt.9, Mr.l, Jn.2, Lc.19).
Las salvaciones fsicas, de la enfermedad, del hambre, de la tormenta. son el "tipo", de la
verdadera "Salvacin", del pecado. esto es lo grandioso del Nuevo Testamento, y de Cristo, e
incluye dos partes, como toda salvacin.
1- La parte negativa: Salvacin del pecado, de la muerte, del demonio, del Infierno.
2- La parte positiva: "Justificacin": (hacer justo, amigo de Dios), "regeneracin": (una nueva
criatura), "adopcin" como hijos de Dios, "santificacin" y "glorificacin".
En una palabra, esa Salvacin incluye todas las bendiciones que tenemos en Cristo por su
"Redencin": Son dobles: Liberarnos de la muerte en que estamos por el pecado, y
engendrarnos a una "nueva vida": La vida de hijos de Dios, ya aqu en la tierra!. es como
cuando se salva a un "ahogado", se le salva para que "viva".
zCmo se obtiene esta Salvacin?.
1- Por parte de Dios: Cristo es el Salvador, que, con su Sangre, ya ha pagado por todos los
pecados de todos los hombres y mujeres, de todos los tiempos.
2- Por parte del hombre: Se obtiene "gratis": Por la fe en Cristo somos declarados "justos" e
"hijos de Dios", somos "justificados". y, una vez justificados, no quiere decir que ya estamos
en el Cielo, sino que seguimos en la Tierra, con una "nueva vida", para vivir, proclamando
con la boca y con las obras, las glorias de Dios, que Jess es el Redentor: As lo dice
Rom_10:10: "Con el corazn se cree para justificacin, y con la boca se confiesa para la
salvacion".
Si el que es justificado, no confiesa con la boca a Cristo-Jess, no va a ir al Cielo, el mismo
Cristo lo negar delante de su Padre!: (Mat_10:32-33). . Aun ms, el justificado tiene el
honor, la gloria y la responsabilidad, de "vivir" en la tierra como "prncipe", como "hijo de
Dios", haciendo "obras buenas", que para eso fuimos hechos "prncipes", como dice Pablo en
Efe_2:8-10. y si un "justificado" no hace "buenas obras" su fe no le vale para nada, dice Pablo
en 1Co_13:2. y no slo para "nada", sino que ser la razn para mandarlo al Infierno, como
dice el mismo Cristo en Mat_7:21-27, Mat_25:31-46, Rom_2:5-11.
Es decir, nos justificamos, nos hacemos "hijos de Dios" gratis, slo por la fe. pero vamos al
Cielo, no por ser "hijos de Dios", sino por lo que hicimos con el privilegio de serlo; lo mismo
que el "prncipe", lo es gratis, slo por ser hijo de su padre, pero solo es un "buen principe" si
hace cosas buenas. y vamos al Cielo, no por los dones que Dios nos dio, sino por to que
hicimos con esos dones, por las "obras" que hicimos con las manos que Dios nos dio, y con la
Biblia y fe que Dios nos regal, "por las obras": (Rom_2:5-11, Mat_25:31-46, 2Co_5:10,
Apo_20:11-15, Mat_16:27, Jua_5:29).
Ver "Redencin".
Dios quiere- que todos nos salvemos y que todos vayamos al Cielo, los que nacieron antes de
Cristo, los ateos, los musulmanes, los judos: (1Ti_2:4), y a todos les da la fe que necesitan,
Rom_12:3.
Jess es el salvador de todos: Incluso de Abraham, que naci antes de Jess: (Hch_4:12,
1Ti_2:5, Mat_8:11).
La Iglesia sigue, en el tiempo, la misin salvadora de Cristo, y quien la rechaza, rechaza el
mismo Cristo, Luc_10:16, Mar_16:16, Mat_16:19, Mat_18:18, Mat_28:19 - Necesidad del
Bautismo, de la Confesin y de la Eucarista, Mar_16:16, Jua_3:5, Jua_6:48-58, Jua_20:23,
1Jn_1:9.
- Necesidad de la "lucha durante toda la vida": Pablo vivi, durante toda su vida la "batalla de

la fe", nos dice en 2Ti_4:7; y por eso sigue esclavizando su cuerpo, no sea que termine
condenndose, dice en 1Co_9:27.
- La salvacin no es algo de un momento, sino que es toda la vida en esta tierra, que no es
ms que un perodo de "prueba", hasta la muerte, para demostrarle que amamos y
confiamos a Dios que no vemos, y por eso todo lo que se hace sin fe, es pecado, hasta el
minuto de la muerte fsica: (Rom_14:23). La "fe" no slo es para empezar a "vivir", sino para
"vivir" cada segundo del da hasta la hora de la muerte.
- La Virgen Mara colabora en la salvacin: Luc_1:38, Jua_2:2-5, Jua_19:25-27. y todos
debemos colaborar a la salvacin del vecino, sobre todo con nuestras "cruces", como grita
San Pablo en Col_1:24.
(Ver "Corredentor").
SALVACIN
Salvacin integral
La "salvacin" (la "salus") es liberacin del mal, al menos en alguno de sus aspectos
enfermedad, dolor, muerte, opresin, error, hambre, injusticia, desnimo, inseguridad,
miedo... Toda religin busca una "salvacin" respecto a esas limitaciones humanas, pero
especialmente respecto al pecado (con sus consecuencias), la culpabilidad, la contingencia de
la vida. La salvacin integral del hombre, a partir de la religin, abarca todos los aspectos, sin
perder la tensin hacia la trascendencia.
Para conseguir esta salvacin, toda experiencia religiosa tiene sus propios criterios,
valores y actitudes. Toda religin ofrece un concepto de salvacin y unos medios para
alcanzarla, en relacin con Dios o con la verdad y el bien absoluto. Por esto, la "salvacin",
en general, se puede conseguir en todas las religiones. Pero todo depende del concepto de la
misma. En realidad, al buscar la salvacin, se intenta siempre llegar a dar una respuesta a los
diversos aspectos de la existencia humana, en relacin con su fuente que es Dios.
Salvacin en Cristo
Cuando el cristianismo habla de "salvacin", no prescinde de ninguno de esos
aspectos acentuados en otras religiones, sino que propone una salvacin especial, integral y
ms all de toda expectativa, puesto que se trata de "vida nueva" en Cristo y de perdn de los
pecados por le redencin de Cristo. La salvacin cristiana es tensin hacia una plenitud que
arrastra consigo todos los aspectos de la vida personal, comunitaria, histrica, csmica.
La salvacin de Cristo es "autocomunicacin de Dios" RMi 7). Se ofrece como don,
trascendiendo sin destruir ninguno de los anhelos de salvacin que existen en todas las
religiones. Su especificidad se fundamenta en el misterio de la Encarnacin (el Verbo o Hijo
de Dios hecho hombre y redentor). Cristo salva del pecado y de la muerte por un proceso de
participacin en la misma vida divina, haciendo a los hombres "hijos en el Hijo" (GS 22; cfr.
Efe_2:5). Esta salvacin no termina en esta tierra, sino que ya desde ahora es prenda de
"vida eterna", cuando "seremos semejantes a Dios, porque lo veremos tal como es"
(1Jn_3:2).
Salvacin universal de Cristo
Por Cristo Salvador, "es Dios quien viene en Persona a hablar de s al hombre y a
mostrarle el camino por el cual es posible alcanzarlo" (TMA 6). La salvacin que deriva de la
Encarnacin del Verbo y de la redencin obrada por l, es universal, sin distincin de pueblo,
raza y religin, pero ms all de toda salvacin religiosa. "El Hijo de Dios march por los
caminos de la verdadera encarnacin, para hacer de los hombres partcipes de la naturaleza
divina" (AG 3).

Referencias Encarnacin, historia de salvacin, Jesucristo, liberacin, redencin, sacramento


universal de salvacin.
Lectura de documentos AG 1, 3, 5-10; EN 27, 80; RMi 4-11; CEC 846-848.
Bibliografa [Link]., Salvation Studia Missionalia 29 (1980); [Link]., La salvezza oggi (Roma,
Pont. Univ. Urbaniana, 1989); J.M. CASCIARIO, J.M MONFORTE, Jesucristo, Salvador
de la humanidad. Panorama bblico de la salvacin (Pamplona, EUNSA, 1996); (Comisin
Teolgica Internacional), El cristianismo y las religiones (Roma 1996); P. DAMBORIENA, La
salvacin en las religiones no cristianas ( BAC, Madrid, 1973); J. ESQUERDA BIFET,
Teologa de la evangelizacin ( BAC, Madrid, 1995) cap. I y VIII; G. GRESHAKE, El hombre y
la salvacin de Dios, en Problemas y perspectivas de teologa dogmtica (Salamanca,
Sgueme, 1987) 253-284; A. SANTOS HERNANDEZ, Salvacin y paganismo. Problema
teolgico de la salvacin de los infieles (Santander, Sal Terrae, 1968); F.A. SULLIVAN,
Salvation outside the Church? Tracting the history of the Catholic response (New York,
Paulist Press, 1992).

(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizacin, BAC, Madrid, 1998)


SALVACIN
(-> liberacin, redentor, Jess). Estrictamente hablando, la antropologa bblica no est
centrada en el tema de la salvacin de Dios, en la lnea de las religiones gnsticas, en las que
el hombre se concibe como un ser cado, destruido, enajenado, que necesita que le salven.
Ciertamente, la experiencia apocalptica (1 Hen) ha puesto de relieve la cada y por eso
acenta tambin la salvacin. Pero ms que la salvacin, entendida en sentido intimista,
Jess anuncia y prepara el Reino*, es decir, la plenitud de vida de los hombres; por su parte,
sus primeros discpulos dan el testimonio de la resurreccin* del mismo Jess que se
identifica con su plenitud como ser humano, es decir, con el despliegue de la creacin. Desde
esa perspectiva, a modo de esquema, queremos situar la salvacin cristiana en el contexto de
Cristo redentor, liberador y reconciliador.
(1) Jesucristo Redentor. En la lnea de la antigua teologa y experiencia de Israel, que ha
descubierto la accin de Dios en los jueces* y/o liberadores (pacificadores) nacionales, Jess
puede y debe presentarse como redentor de la humanidad. Redimir significa rescatar lo que
estaba enajenado (o perdido), comprar lo que haba cado en otras manos, para devolver
(crear) la libertad a los humamos. Dios mismo aparece en la Escritura como redentor de los
hebreos esclavos en Egipto (Ex 1-19) o cautivos en Babilonia (cf. Is 40-55). Llegando hasta el
final en esa lnea, el Nuevo Testamento afirma que Jess nos ha redimido de la opresin de
lo diablico, es decir, de la falta de libertad, del miedo a la muerte, de la espiral infinita de la
violencia y venganza, de opresin y odio que nunca terminan. Nos ha redimido con su vida,
es decir, con su amor gratuito, con la donacin de su existencia. De esa forma ha muerto (se
ha entregado l mismo) para que nosotros podamos vivir, se ha perdido para que podamos
encontrarnos. En amor nos ha comprado sin pedirnos nada a cambio (cf. Mar_10:45, con
lytron). Por eso, el Nuevo Testamento presenta a Jess como lytrtn o redentor (Hch_7:35;
cf. Luc_2:14 . Luc_2:38; Heb_9:12). Sobre esa base ha desarrollado la teologa posterior el
descenso de Jess a los infiernos para redimir a los que estaban dominados por la muerte.
(2) Jesucristo Salvador. El mismo gesto de la redencin puede presentarse de manera ms
sacral como salvacin: nos ha ofrecido Jess la salud de Dios, la gracia de la vida, para que
podamos expresarnos en gozo y libertad sobre la tierra, sin opresin de unos sobre otros, sin
miedo a la condena. El Nuevo Testamento presenta a Jess como str o salvador verdadero,
en contra de los dioses o emperadores que ofrecen una salvacin falsa (cf. Luc_2:11;

Jua_4:42; Efe_5:23; 1Ti_4:10). Hay muchas salvaciones de tipo histrico que vienen a
expresarse en la salud interior y exterior, en el amor mutuo y el pan compartido, en la
palabra dialogada y en la casa de la fraternidad... Desde ah, la Iglesia ha destacado los signos
salvadores de tipo sacramental, aquellos gestos sagrados que se vinculan a los grandes
momentos de la vida humana (bautismo o nacimiento a la gracia, eucarista o pan
compartido en Cristo, matrimonio o celebracin del amor mutuo...), de tal forma que en ellos
viene a expresarse la novedad y hondura de la vida que Cristo ha querido ofrecernos. Eso
significa que no estamos perdidos en un mundo sin signos ni seales... Podemos vivir ya
desde ahora en actitud de pascua, a partir de la presencia de Jess hecha principio de
comunin para los humanos. Sobre esa base podemos esperar y esperamos la salvacin
eterna, la resurreccin de la vida en (tras) la muerte.
(3) Jesucristo liberador. Las dos expresiones anteriores (redencin y salvacin) se
encuentran vinculadas a la vida concreta de los hombres sobre el mundo y deben expresarse
en signos de liberacin, de manera que los mismos cristianos susciten aquellas condiciones
que hagan posible una vida de libertad sobre la tierra. Para ello es necesario superar las
estructuras de injusticia y opresin que actualmente dominan sobre el mundo. La figura y
obra de Jess ha de convertirse en fuente crtica de transformacin de la sociedad, de
manera que todos los humanos, partiendo de los ms pobres, puedan acceder a la
experiencia de la gratuidad y comunin en Cristo. Una parte considerable de la teologa de
los ltimos decenios ha sido muy sensible a este elemento de la vida y pascua de Jess. Su
mensaje y obra no puede reducirse a un simple cambio de estructuras econmicas o
polticas, sino que ha de expresarse en los diversos niveles de la vida individual y
comunitaria. Esa vida de Jess resulta inseparable de la transformacin humana integral,
abierta a la poltica: porque se haba comprometido polticamente, ofreciendo libertad en
perspectiva de casa, mesa y palabra compartida, mataron a Jess. Desde ah debe entenderse
su presencia actual en el mundo, por medio de la Iglesia.
(4) Jesucristo Propiciador y Reconciliador. De forma puramente indicativa, abrindonos al
campo de la teologa paulina, podemos presentar a Jess como aquel que nos ha redimido
hacindose propiciacin por nuestros pecados (Rom_3:24-25): los ha tomado como propios,
en gesto de perdn, hacindonos as capaces de vivir en gratuidad. Dios nos ha amado en
Jess de tal manera que nos ha dado en l toda su vida: no lo ha reservado de un modo
egosta (= no lo ha perdonado), sino que ha querido entregarlo por nosotros, abriendo as un
espacio y tiempo de gratuidad universal, de redencin completa (cf. Rom_8:32). Por eso, el
mismo Jess Salvador puede presentarse como Reconciliador universal. Dios ha revelado
por l toda su gracia, ofreciendo al mundo su reconciliacin, la fuerza desbordante y
creadora de su vida; lgicamente, los cristianos, que le hemos conocido y aceptado, debemos
convertimos en ministros de reconciliacin, testigos y portadores de una redencin que es
palabra de gracia abierta a todos los humanos (cf. 2Co_5:16-21).
Cf. J. ESPEJA, Jesucristo, palabra de libertad, San Esteban, Salamanca 1979; O.
GONZLEZ DE CARDEDAL, Cristologa, BAC, Madrid 2004; J. I. GONZLEZ FAUS, La
Humanidad Nueva. Ensayo de Cristologa, Sal Terrae, Santander 1981; A. GRILLMEIER,
Jesucristo en la fe de la Iglesia, Sgueme, Salamanca 1998; B. SESBO, Jesucristo, el
tnico mediador I-II, Sec. Trinitario, Salamanca 1990-1992; J. SOBRINO, Cristologa desde
Amrica Latina, CRT, Mxico 1976; Jesucristo liberador I-II, Trotta, Madrid 19931998.
PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino,
Navarra 2007

Salvacin de la pena del pecado


A. El significado de la salvacion
La revelacin divina en cuanto a la salvacin debera ser dominada por cada
hijo de Dios:
1) puesto que la salvacin personal depende de ello,
2) es el mensaje que Dios ha comisionado al creyente a proclamar al
mundo, y
3) descubre la completa medida del amor de Dios.
De acuerdo a su amplio significado como se usa en la Escritura, la palabra
salvacin representa la obra total de Dios por medjo de la cual l rescata
al hombre de la ruina eterna y la sentencia del pecado y le confiere las
riquezas de su gracia, incluyendo la vida eterna ahora y en la gloria eternal
en los cielos. La salvacin es de Jehov (Jon_2:9). Por lo tanto, en cada
aspecto es una obra de Dios en favor del hombre, y no es en ningn sentido
una obra del hombre a favor de Dios.
Ciertos detalles de esta empresa divina han variado de edad en edad.
Estamos seguros de que, comenzando con Adn y continuando con Cristo,
aquellos individuos quienes ponen su confianza en Dios han sido renacidos
espiritualmente y hechos herederos de la gloria en los cielos. De igual
manera,la nacin de Israel renacer espiritualmente de una vez en el
tiempo de la venida del Seor (Isa_66:8).
Tambin se dice que las multitudes tanto de judos como de gentiles que
vivan en la tierra durante el reino venidero conocern al Seor desde el ms
pequeo hasta el ms grande (Jer_31:34). Sin embargo, la salvacin ofrecida
a los hombres en la edad presente no solamente est revelada ms
completamente en la Biblia en cuanto a sus detalles, sino que tambin
excede grandemente cualquier otra obra salva-dora de Dios en las maravillas
que lleva a cabo, puesto que la salvacin que se ofrece en la edad presente
incluye cada una de las fases de la obra de gracia de Dios tal como el morar,
el sellar y el bautismo del Espritu.
B. La salvacion como el remedio de Dios para el pecado
Aun cuando se hacen ciertas distinciones en la doctrina bblica del pecado,
hay dos hechos universales que deben considerarse en primer lugar:
1. El pecado es siempre condenable, ya sea que lo cometa el salvaje o el
civilizado, el no regenerado o el regenerado. Aunque puede haber diferentes
grados de castigo para el pecador (Luc_12:47-48), todo pecado es
invariablemente pecaminoso en s mismo, porque constituye una ofensa
contra la santidad de Dios.

2. El nico remedio para el pecado est en la sangre derramada del Hijo de


Dios. Esto es tan cierto cuando se trata de los que por medio de sacrificios
de animales anticiparon la muerte de Cristo en la cruz, como lo es de
aquellos que por fe miran ahora retrospectivamente hacia el sacrificio del
Cordero de Dios.
Si la pena del pecado puede ser remitida es porque hubo otro que en su
carcter de sustituto satisfizo todas las demandas que la justicia divina tena
contra el pecador. En el antiguo orden, el pecador no era perdonado sino
hasta que el sacerdote haba presentado el sacrificio cruento para expiacin,
el cual anticipaba la muerte de Cristo en la cruz (Lev_4:20, Lev_4:26,
Lev_4:31, Lev_4:35; Lev_5:10, Lev_5:13, Lev_5:16, Lev_5:18; Lev_6:7;
Lev_19:22; Nm_15:25-26, Nm_15:28). Y despus que el sacrificio del
Hijo de Dios se ha consumado, prevalece la misma verdad tocante a que su
sangre derramada en el Calvario es la base del perdn para todo pecador.
Este es el testimonio de la Palabra de Dios:En quien tenemos redencin
por su sangre, el perdn de pecados segn las riquezas de su gracia
(Col_1:14; Efe_1:7).
La muerte vicaria de Cristo es infinitamente perfecta en su eficacia
redentora, y, por lo tanto, el pecador que confa en l es no solamente
perdonado, sino tambin justificado para siempre (Rom_3:24). Dios nunca
ha tratado el pecado con lenidad. Al pecador no se le impone ninguna carga
por el perdn; pero si es perdonado se debe tan slo a que el castigo divino
por el pecado cay con todo su rigor sobre el Cordero de Dios (1Pe_2:24;
1Pe_3:18).
C. El pecado antes de la cruz y despues de la cruz
1. Se dice que el mtodo divino de tratar con el pecado antes de La cruz fue
la expiacin. Segn su uso bblico, la palabra expiacin significa
sencillamente cubrir. La sangre de los toros y de los machos cabros no
puede quitar los pecados (Heb_10:4). La sangre del sacrificio indicaba de
parte del que lo ofreca su reconocimiento de la justa pena de muerte
impuesta sobre el pecador (Lev_1:4); y de parte de Dios era una
anticipacin de la sangre eficaz que Cristo derramara en la cruz. Por el hecho
de simbolizar la sangre derramada de Cristo, la sangre de la expiacin serva
para cubrir el pecado como en un pacto de promesa hasta el da cuando
Cristo viniera a tratar en forma definitiva con el pecado del mundo.
Hay en el Nuevo Testamento dos pasajes que arrojan luz sobre el significado
de la palabra antiguo testamentaria expiacin.
a) En Rom_3:25 la palabra remisin tiene el significado de pasar por
alto, y es en relacin con este significado que se declara que Cristo
demostr en su muerte que Dios haba sido justo en pasar por alto los
pecados cometidos antes de la cruz y por los cuales la sangre de los
sacrificios se haba vertido. Dios haba prometido enviar al Cordero que
sera capaz de quitar el pecado del mundo, y en base de esta gran promesa

haba perdonado el pecado antes de la cruz.


Por consiguiente, por medio de la muerte de Cristo qued plenamente
demostrado que Dios ha sido justo en todo lo que l ha prometido.
b) En Hch_17:30 se afirma que Dios pas par alto los tiempos de esta ignorancia.
2. En Rom_3:26 se declara cul ha sido el mtodo divino de tratar con el
pecado despus de la cruz. Cristo ha muerto. El valor de su sacrilegio no es
ya un asunto de expectacin que debe tomarse coma un pacto de promesa y
simbolizarse par la sangre de las animales ofrecidos en el altar; la sangre de
Cristo ha sida derramada, y ahora lo nico que se demanda de toda persona,
sin tomar en cuenta cual sea su grada de culpabilidad, es que crea en la que
la gracia infinita ha consumado para salvacin del pecador. El versculo que
tenemos delante revela que los juicios que pesaban sobre cada pecador
Cristo los llev completamente en la cruz, a fin de que Dios pudiera
permanecer justo, a sea inalterable en su santidad. Aparte de todo castigo, l
justificar al pecador que tan slo crea en Jess.
Como antes se ha dicho, la palabra expiacin, la cual aparece slo en el
Antiguo Testamento, [Link] sobre, pasar par alto y cubrir el
pecado; pera cuando Cristo trat con el pecado en la cruz, l no solamente lo
pas por alto o lo cubri. De su sacrificio infinitamente eficaz se ha dicho:
He aqu el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Jua_1:29;
Col_2:14; Heb_10:4; 1Jn_3:5). Quien llev el mismo nuestros pecados en
su cuerpo sobre el madero (1Pe_2:24). Cristo no contemporiz con el
pecado, ni lo trat parcialmente en la cruz. El gran problema existente entre
Dios y el hombre fue all solucionado en tal forma que aun la santidad de
Dios qued plenamente satisfecha, y la nica pregunta que aun permanece
en pie es si el hombre est satisfecho con lo que satisface a Dios. Aceptar la
obra que Cristo realiz en el Calvario por nosotros es creer en l para
salvacin del alma.
D. Los tres tiempos de la salvacin
1. El tiempo pasado de la salvacin est revelado en ciertos pasajes los
cuales, cuando hablan de la salvacin, se refieren a ella siendo
completamente en el pasado, o completada para el que ha credo (Luc_7:50;
1Co_1:18; 2Co_2:15; Efe. 2:5, Efe. 2:8). Tan perfecta es esta obra divina que
del salvado se dice que est salvado para siempre (Jua_5:24; Jua_10:28,
Jua_10:29; Rom_8:1).
2. El tiempo presente de la salvacin, el cual ser el tema del prxirno
captulo, tiene que ver con la salvacin presente del poder del pecado
(Rom_6:14; Rom_8:2; 2Co_3:18; Gl_2:19-20; Flp_1:19; Flp_2:12-13;
2Ts_2:13).
3. El tiempo futuro de la salvacin contempla que el creyente ser an salvo
dentro de total conformidad con Cristo (Rom_8:29; Rom_13:11; 1Pe_1:5;
1Jn_3:2). El hecho de que algunos aspectos de la salvacin estn an por ser
cumplidos para el que cree no implica que hay terreno de duda en cuanto a

su cumplimiento final; pues en ninguna parte se ensea que ningn rasgo


de la salvacin depende sobre la fidelidad del hombre. Dios es fiel y,
habiendo comenzado una buena obra, la perfeccionar hasta el da de
Jesucristo (Flp_1:6).
E. La salvacin como la obra terminada de Cristo
Cuando se contempla la obra de Dios para los hombres perdidos, es
importante distinguir entre la obra acabada de Cristo por todos, la cual est
completa en una perfeccin infinita, y la obra salvadora de Dios, la cual es
aplicada para y en el individuo en el momento en que el cree en Cristo.
Consumado es es la ltima frase registrada de Cristo antes de su muerte
(Jua_19:30). Es evidente que l no se estaba refiriendo a su propia vida, su
servicio o su sufrimiento; sino ms bien a una obra especial la cual su Padre
le haba dado para hacer, la cual ni aun haba comenzado hasta que l
estuvo en la cruz y que fue completada cuando muri.
Esto era definidamente una obra para todo el mundo (Jua_3:16; Heb_2:9),
y provey redencin (1Ti_2:6), reconciliacin (2Co_5:19) y propiciacin
(1Jn_2:2) para cada hombre.
El hecho de que Cristo haya muerto no salva a los hombres, pero provee una
base suficiente sobre la cual Dios, en completa armona con su santidad, es
libre para salvar an al peor de los pecadores. Estas son las buenas nuevas
las cuales el cristiano est comisionado a proclamar a todo el mundo. La
sangre del Unignito y amado Hijo de Dios fue lo ms precioso delante de
sus ojos; sin embargo, fue el pago para el rescate del pecador. La ofensa del
pecado haba separado al pecador de Dios, pero Dios provey a su propio
Cordero para quitar el pecado para siempre. Los santos juicios de Dios
estaban contra el pecador a causa de su pecado; no obstante, Cristo fue la
propiciacin para el pecado de todo el mundo.
El hecho de que todo esto est ya terminado constituye un mensaje el cual
se pide al pecador que crea como el testimonio de Dios. Uno apenas puede
creer que alguien que haya odo este mensaje no haya experimentado un
sentido de alivio de que el problema del pecado ha sido solucionado de esta
manera, y que haya respondido en un sentido de gratitud a Dios por esta
bendicin gratuita.
F. La salvacion como obra salvadora de Dios
La obra salvadora de Dios, la cual se cumple en el momento en que uno cree,
incluye varias fases de la obra de Dios en la gracia: redencin,
reconciliacin,
propiciacin,
perdn,
regeneracin,
imputacin,
justificacin, santificacin, perfeccin, glorificacin. Por medio de ella
somos hechos capaces de ser participes de la herencia de los santos
(Col_1:12), hechos aceptos en el Amado (Efe_1:6), hechos hijos de Dios
(Jua_1:12), hechos ciudadanos de los cielos (Flp_3:20), hechos una nueva
creacin (2Co_5:17), hechos miembros de la familia de Dios (Efe_2:19;

Efe_3:15), hechos justicia de Dios (2Co_5:21), hechos cercanos a Dios


(Efe_2:13) y hechos completos en Cristo (Col_2:10). El hijo de Dios ha sido
liberado del poder de las tinieblas y trasladado al reino del amado Hijo de
Dios (Col_1:13), y ahora posee toda bendicin espiritual (Efe_1:3).
Entre las maravillosas obras de Dios mencionadas recientemente, la culpa y
la pena del pecado han sido quitadas; puesto que se dice del que es salvo
que es perdonado de todas sus transgresiones y justificado para siempre.
Dios no podra perdonar y justificar aparte de la cruz de Cristo, pero puesto
que Cristo ha muerto, Dios es capaz de salvar hasta lo sumo a todos los que
vienen a l por medio de Cristo Jess.
G. La salvacion en relacion al pecado del salvo
1. El perdn de los pecados se cumple para el pecador cuando l cree en
Cristo y es una parte de su salvacin. Muchas cosas que constituyen la
salvacin son forjadas por Dios en el momento que uno cree; pero el perdn
nunca se recibe por parte del no salvo aparte de la obra completa de la gracia
salvadora sobre la base de creer en Cristo como Salvador.
2. En el trato divino con tos pecados del cristiano, es slo la cuestin del
pecado lo que se tiene en vista, y el pecado del cristiano es perdonado, no
sobre la base del creer para salvacin, sino sobre la base de la confesin del
pecado (1Jn_1:9).
El efecto del pecado del cristiano, entre otras cosas, es Ia perdida de la
comunin con el Padre y con el Hijo y el contristar al Espritu que mora en
el. El hijo de Dios que ha pecado ser restaurado a la comunin, gozo,
bendicin y poder cuando confiese su pecado.
Mientras que el efecto del pecado sobre el creyente es la perdida de
bendicin, la cual puede ser renovada por medio de la confesin, el efecto
del pecado creyente sobre Dios es un asunto mucho ms seno. Pero Si no
fuera por el valor de la sangre de Cristo derramada y de la presente abogaca
de Cristo en los cielos (Rom_8:34; Heb_9:24; 1Jn_3:1-2), el pecado
separara a los cristianos de Dios para siempre. Sin embargo, se nos asegura
que la sangre es eficz (1Jn_2:2) y la causa del Abogado es justa (1Jn_2:1).
El santo que peca no se pierde por su pecado, puesto que, aun cuando ha
estado en el momento del pecado, el tiene un Abogado con el Padre. Esta
verdad, la cual forma nicamente las bases en las cuales cualquier cristiano
siempre ha sido mantenido salvo, lejos de animar a los cristianos a que
pequen, Se presenta en la Escritura con el fin de que el cristiano no peque
0 no permanezca en pecado (1Jn_2:1). La gratitud al Salvador abogado
por nosotros en los cielos debe encauzarnos a dudar seriamente antes de
rendirnos a la tentacin.
H. La salvacion esta condicionada solamente por la fe
En unos 115 pasajes del Nuevo Testamento se declara que la salvacin del
pecador depende slo de creer, y en aproximadamente 35 pasajes se dice

que depende de la fe, lo cual es un sinnimo de creer. Creyendo, un


individuo ejerce el deseo de confiar en Cristo. Es un acto del hombre en su
totalidad, no solamente de su intelecto o su emocin. Mientras que el
asentimiento intelectual no proviene de la fe real, y es meramente una
motivacin de las emociones, por lo tanto escasa en fe, el creer es un acto
definido en el cual el individuo desea recibir a Cristo por la fe.
En todas partes la Escritura armoniza con esta abrumadora verdad. Slo
Dios puede salvar un alma, y Dios slo puede salvar a travs del sacrificio de
su Hijo. El hombre no puede sostener ninguna otra relacin para la
salvacin que creer en el mensaje de Dios hasta el grado de volverse de sus
propias obras para depender solamente en la obra de Dios a travs de Cristo.
Creer es lo opuesto a hacer cualquler cosa; es, en lugar de ello, confiar en
otro. Por lo tanto, se viola la Escritura y toda la doctrina de la gracia se
confunde cuando la salvacin se hace depender de cualquier otra cosa que
no sea creer. El mensaje divino no es cree y ora, cree y confiesa pecado,
cree y confiesa a Cristo, cree y s bautizado, cree y arrepintete o
cree y haz restitucin. Estos seis puntos aadidos se mencionan en la
Escritura, y all tienen su total significado propuesto; pero si fueran tan
esenciales para la salvacin como creer, nunca hubieran sido omitidos de
ningn pasaje donde se declara la manera para ser salvo (notar Jua_1:12;
Jua_3:16, Jua_3:36; Jua_5:24; Jua_6:29; Jua_20:31; Hch_16:31;
Rom_1:16; Rom_3:22; Rom_4:5, Rom_4:24; Rom_5:1; Rom_10:4;
Gl_3:22). La salvacin es slo a travs de Cristo y, por lo tanto, los hombres
son salvos cuando le reciben como su Salvador.

Salvacin del poder del pecado


A. LIBERACION
CRISTIANOS.

DEL

PECADO

UNICAMENTE

PARA

LOS

Puesto que la salvacin del poder del pecado es una provisin de la gracia de
Dios para los que ya son salvos de la culpa y de la pena del pecado, la
doctrina que en este captulo consideramos se limita en su aplicacin
solamente a los regenerados. Aunque ya estn salvos y seguros en Cristo, los
cristianos tienen todava la disposicin a pecar y cometer pecados. De esto
tenemos pruebas abundantes en las Escrituras y en la experiencia humana.
Basndose en el hecho de que los cristianos pecan, el Nuevo Testamento
procede a explicar cul es el camino divinamente trazado para que el hijo de
Dios se libere del poder del pecado.
Por suponer que el cristiano no debiera pecar ni tener la inclinacin al
pecado, muchos creyentes que no han alcanzado la madurez espiritual se
alarman y confunden y aun dudan de su salvacin cuando descubren en
su vida el poder dominante del pecado. Es una actitud positiva que se
preocupen del pecado, debido a la ofensa que ste ocasiona a la santidad de
Dios; pero en lugar de poner en duda su salvacin o entregarse a la prctica
del pecado, debieran escudriar lo que Dios en su gracia ha provisto para
que los suyos puedan liberarse del dominio del pecado.

Con excepcin del plan de salvacin no hay otro tema ms importante que
demande un conocimiento cabal por la mente humana que el plan divino
por el cual un cristiano puede vivir para la gloria de Dios. La ignorancia y el
error pueden resultar en un trgico error espiritual. En la predicacin del
evangelio existe una gran necesidad de claridad en la exposicin de la
doctrina bblica de la salvacin del poder del pecado.
B. EL PROBLEMA DEL PECADO EN LA VIDA DE UN CRISTIANO.
Habiendo recibido la naturaleza divina (2Pe_1:4), pero reteniendo todava
la naturaleza antigua, cada hijo de Dios posee dos naturalezas; la una es
incapaz de pecar, y la otra es incapaz de practicar la santidad. La antigua
naturaleza, algunas veces llamada pecado (significando la fuente del
pecado) y viejo hombre, es una parte de la carne; porque, segn el uso de
la Escritura, el trmino carne, cuando se usa en su sentido moral, se refiere
al espritu y al alma, como tambin al cuerpo, especialmente en el caso del
hombre no regenerado. Por esto es que el apstol declara: Yo s que en m,
esto es, en mi carne, no mora el bien (Rom_7:18). Por otra parte, teniendo
en vista la naturaleza divina que es impartida al creyente, el apstol Juan
dice: Todo aquel que es nacido de Dios permanece en l; y no puede pecar,
porque es nacido de Dios (1Jn_3:9). Este versculo ensea que todo
cristiano que ha nacido de Dios no practica el pecado (el verbo en. el tiempo
presente implica una accin continua). Sin embargo, debe observarse que es
en esta misma epstola donde se advierte a cada hijo de Dios que no
pretenda no poseer una naturaleza pecaminosa (1Jn_1:8) o que no ha
cometido pecado (1Jn_1:10).
Estas dos Fuentes de actividad que el cristiano tiene en s mismo se
consideran tambin en Gl_5:17, donde tanto el Espritu Santo y la carne
estn activos en incesante y mutuo conflicto: Porque el deseo de la carne es
contra el Espritu, y el del Espritu es contra la carne; y stos se oponen el
uno al otro. El apstol no se est refiriendo en estas palabras al cristiano
carnal, sino al que es ms espiritual, y aun al que no est satisfaciendo la
concupiscencia de la carne (Gl_5:16). Este conflicto existe ciertamente en
el cristiano espiritual, y si l se ve libre de los efectos y concupiscencias de la
carne, es porque est caminando bajo la direccin del Espritu.
C. La ley como una norma de vida.
Para comprender el programa de Dios para la liberacin del poder del
pecado, es importante distinguir entre la ley y la gracia como reglas de vida.
La palabra ley se usa en la Escritura con muchos sentidos diferentes.
Algunas veces se usa como regla de vida. Cuando se usa en este sentido, la
palabra tiene varios significados.
1. Los Diez Mandamientos; escritos por el dedo de Dios sobre tablas de
piedra (xo_31:18).
2. Todo el sistema de gobierno de Israel que inclua los mandamientos

(xo_20:1-26), las leyes (Ex. 21:1 a 24:11) y las ordenanzas (Ex. 24:12 a
31:18).
3. Los principios de gobierno del aun futuro reino del Mesas sobre la tierra,
los cuales estn contenidos en la Ley y los profetas (MT. 5:1 a 7:29; Cf. 5:17,
18; 7:12).
4. Algunos aspectos de la voluntad revelada de Dios a los hombres
(Rom_7:22, Rom_7:25; Rom_8:4).
5. Algunas reglas de conducta establecidas por los hombres para su propio
gobierno (Mat_20:15; Luc_20:22; 2Ti_2:5). La palabra ley es usada
tambin algunas veces como una fuerza en operacin (Rom_7:21;
Rom_8:2).
6. En el Antiguo Testamento especialmente, la ley es presentada tambin
como un pacto de obras. Bajo este concepto de ley, su alcance se extiende
ms all de los escritos del sistema mosaico, e incluye toda accin humana
intentada (en conformidad a la enseanza de la Escritura o no) con el objeto
de conseguir el favor de Dios. La frmula de la ley es: Si hacis el bien, yo
os bendecir. As, el ideal supremo de una buena conducta si se
emprende con el propsito de conseguir el favor de Dios en lugar de ser una
manifestacin de la seguridad del favor por medio de Cristo se convierte
en algo puramente legal en su carcter.
7. La ley se presenta tambin como un principio de dependencia sobre la
carne. La ley no provee capacidad para su observancia. No se esperaba ms
de sus mandamientos de lo que el hombre natural poda hacer. Sin embargo,
todo lo que es acometido en la carne, es legal en su naturaleza: los
mandamientos contenidos en la ley, las exhortaciones de la gracia, o
cualquier actividad espiritual.
D. La gracia como regla de vida.
Para el hijo de Dios bajo la gracia, cada aspecto de la ley ha sido eliminado
(Jua_1:16, Jua_1:17; Rom_6:14; Rom_7:1-6; 2Co_3:1-18; Gl_3:19-25;
Efe_2:15; Col_2:14).
1. Las ordenanzas legales del sistema mosaico y los mandamientos
instituidos para el gobierno del reino no son ahora las guas principales del
cristiano. Han sido reemplazados por una regla de conducta nueva y de
gracia que incluye en s misma todo lo que es vital en la ley, aunque la
reafirma bajo el orden y el carcter de la gracia.
2. El hijo de Dios bajo la gracia ha sido liberado del peso de un pacto de
obras. Ahora l no lucha para ser aceptado, sino que es libre como uno que
es aceptado en Cristo (Efe_1:6).
3. El hijo de Dios no est llamado ahora a vivir por la energa de su propia
carne. El ha sido liberado de este rasgo de la ley y puede vivir en el poder del
Espritu. Desde que la ley escrita fue dada a Israel, ella pudo liberarse de los

mandamientos escritos de Moiss solamente por la muerte de Cristo. Sin


embargo, tanto el judo como el gentil fueron liberados por esa muerte del
desesperado principio del mrito humano y del vano esfuerzo de la carne.
4. En contraste con la ley, la palabra gracia se refiere al favor inmerecido
que representa el mtodo divino de tratamiento con el hombre que fue
introducido con Adn. Bajo la gracia, Dios no trata a los hombres como ellos
se lo merecen, sino que con una misericordia y gracia infinitas, sin hacer
referencia a lo que realmente merecen. Esto es libre de hacerlo sobre la base
de que el justo castigo por el pecado, que de otro modo su santidad podra
imponer sobre los pecadores como retribucin a sus hechos, fue satisfecho
por el Hijo de Dios.
Aunque el pueblo de Israel experiment la gracia de muchas maneras, como
regla de vida ellos pasaron de una relacin de gracia con Dios a una relacin
legal con Dios. Cuando aceptaron la ley, como se aprecia en xo_19:3-25,
ellos neciamente presumieron que podran guardar la ley de Dios
completamente ignorando su necesidad de la gracia como la nica base
posible de ser aceptado delante de Dios. La experiencia de Israel bajo la ley,
por consiguiente, demuestra a todos los hombres la imposibilidad de ser
liberado del poder del pecado por medio de la ley como principio.
5. En contraste con la ley, la gracia es revelada en tres aspectos diferentes:
a) salvacin por gracia,
b) seguridad por medio de la gracia, y
c) la gracia como una regla de vida para el salvado.
a) Dios salva a los pecadores por gracia, y no hay otro camino de salvacin
ofrecido a los hombres (Hch_4:12). La gracia salvadora es el amor sin
lmites y libre de Dios por el perdido en conformidad con las exactas e
invariables demandas de su propia justicia a travs del sacrificio sustitutorio
de Cristo. La gracia es ms que el amor; es amor que libera y hace al
cristiano triunfante sobre el justo juicio de Dios contra el pecador.
Cuando El salva a un pecador por gracia, es necesario que Dios termine con
cada pecado, porque de otro modo stos demandaran un juicio y as
dificultaran su gracia. Esto es lo que El ha hecho en la muerte de su Hijo.
Tambin es necesario que cada obligacin sea satisfecha, con este objeto la
salvacin ha sido efectuada como un absoluto regalo de Dios (Jua_10:28;
Rom_6:23; Efe_2:8). Adems, es necesario que todo mrito humano sea
eliminado, para que ninguna cosa que Dios realice est basada en ningn
modo en los mritos de los hombres y no en su gracia soberana solamente
(Rom_3:9; Rom_11:32; Gl_3:22). Ya que todo elemento humano est
excluido, el evangelio de la gracia es la proclamacin de la gracia poderosa,
redentora y transformadora de Dios, la cual ofrece vida y gloria eternas a
todo aquel que cree.
b) El programa divino de la seguridad por medio de la gracia demuestra que

nicamente por medio de la gracia Dios guarda a aquellos que son salvos.
Habiendo provisto un camino por el cual El puede actuar libre de sus
propias demandas de justicia contra el pecado; habiendo dispuesto la
retribucin de cada accin humana, y habiendo puesto a un lado
eternamente todo mrito humano, Dios ha de continuar el ejercicio de su
gracia hacia el salvado para darle la seguridad de su proteccin eterna. Esto
es lo que El hace y al hijo de Dios se le dice que est en la gracia
(Rom_5:2;1Pe_5:12).
c) Dios tambin provee una regla de vida para el salvado basada nicamente
en el principio de la gracia. Dios ensea a aquellos que estn salvados y
seguros la manera cmo deben vivir en la gracia y cmo vivir para su eterna
gloria. Del mismo modo como la ley ha provisto una completa regla de
conducta para Israel, as Dios ha provisto una completa regla de conducta
para el cristiano. Puesto que todas las reglas de vida que estn presentadas
en la Biblia son completas en s mismas, no es necesario que sean
combinadas. Por lo tanto, el hijo de Dios no est bajo la ley como una regla
de vida, sino bajo los consejos de la gracia. Lo que l hace bajo la gracia no
tiene como objetivo conseguir el favor de Dios, sino porque l ya ha sido
aceptado en el Amado. El no est confiando en la energa de la carne, sino en
la manifestacin del poder del Espritu. Es una vida que se vive sobre el
principio de fe: Mas el justo por su fe vivir. Estos principios estn
declarados en los evangelios y en las epstolas.
E. EL UNICO CAMINO DE VICTORIA.
Se han sugerido varias enseanzas que pretender sealar el camino por el
cual el cristiano puede liberarse del poder del pecado.
1. Se ha dicho que el cristiano ser impulsado a vivir para la gloria de Dios si
observa suficientes reglas de conducta. Este principio legalista est
condenado al fracaso porque hace que la victoria dependa de la misma carne
de la cual se busca la liberacin (Rom_6:14).
2. Se ha afirmado muchas veces que el cristiano debe buscar la erradicacin
de la vieja naturaleza, para as quedar permanentemente libre del poder del
pecado. Pero esta teora tiene sus objeciones:
a) No hay base bblica para la enseanza de que la naturaleza admica
pueda erradicarse.
b) La vieja naturaleza es una parte de la carne, y es claro que ella debe
tratarse en la misma forma en que Dios trata a la carne. La carne es uno de
los tres poderosos enemigos del cristiano: el mundo, la carne y el Diablo.
Dios no erradica el mundo, o la carne, o el Diablo; pero provee la victoria
sobre estos enemigos, por medio del Espritu (Gl_5:16; 1Jn_4:4; 1Jn_5:4).
De manera semejante, El da la victoria sobre la vieja naturaleza, por medio
del Espritu (Rom_6:14; Rom_8:2).
c) Ninguna experiencia humana actual confirma la teora de la erradicacin,

y si esta teora fuera verdadera, los padres en este estado engendraran hijos
no afectados por la cada.
d) Cuando se acepta la teora de la erradicacin no hay lugar ni significado
alguno para el ministerio del Espritu que mora en cada hijo de Dios. Muy
por el contrario, los cristianos ms espirituales son advertidos de la
necesidad de andar en el Espritu, rindindose a la voluntad de Dios,
impidiendo que el pecado reine en sus cuerpos mortales, mortificando las
obras de la carne y permaneciendo en el Seor.
3. Algunos cristianos suponen que, aparte del Espritu y simplemente por el
hecho de que ya son salvos, podrn vivir para la gloria de Dios. En
Rom_7:15-39 - Rom_8:1-4 el apstol testifica de su propia experiencia con
esta teora. El afirma que conoca lo que era el bien, pero l no saba cmo
llevar a cabo lo que conoca (Rom_7:18). Por lo tanto, lleg a las siguientes
conclusiones:
a) Que aun cuando l procuraba hacer lo mejor, era siempre derrotado por
una ley que an estaba presente en sus miembros, rebelndose contra la ley
de su espritu (Rom_7:23);
b) que su estado era espiritualmente miserable (Rom_7:24);
c) que, aun cuando ya era salvo, lo que le dio la libertad fue la ley del
Espritu de vida en Cristo Jess, y no sus propias obras (Rom_8:2);
d) que la completa voluntad de Dios se cumple en el creyente, pero nunca
por el creyente (Rom_8:4).
En Rom_7:25 se declara que la libertad del poder del pecado viene por
medio de Jesucristo nuestro Seor. Puesto que se trata de un problema que
atae a la santidad de Dios, la liberacin del poder del pecado puede venir
solamente por medio de Jesucristo. El Espritu Santo no podra ejercer
dominio sobre una naturaleza cada que todava no estuviese juzgada; pero
en Rom_6:1-10 se afirma que la naturaleza cada del creyente fue ya juzgada
al ser crucificada, muerta y sepultada con Cristo, lo que hizo posible para el
Espritu dar la victoria. Debido a esta provisin de la gracia de Dios, el
creyente puede caminar en el poder de un nuevo principio de vida que
consiste en dependen solamente del Espritu, reconocindose a s mismo
muerto en verdad al pecado (Rom_6:4, Rom_6:11). Por lo tanto, la
liberacin del poder del pecado es por el Espritu y por medio de Cristo.
F. Victoria por el Espritu Santo.
Como se ha dicho en los estudios anteriores sobre la doctrina del Espritu
Santo, un creyente puede ser liberado del poder del pecado por el Espritu
Santo.
Si estis caminando por medio del Espritu, no satisfaris los deseos de la
carne (Gl_5:16, lit.). La salvacin del poder del pecado, al igual que la
salvacin de la pena del pecado, es de Dios y, desde un punto de vista

humano, depende de una actitud de fe, as como la salvacin de la pena del


pecado depende de un acto de fe. El que ha sido justificado vivir por fe fe
que depende del poder de otro y la persona justificada no conocer una
poca en esta vida cuando necesite depender menos del Espritu.
Existen tres razones para una vida de dependencia del Espritu.
1. Bajo las enseanzas de la gracia el creyente se encuentra ante una norma
de vida que humanamente es imposible alcanzar. Siendo un ciudadano de
los cielos (Flp_3:20, un miembro del cuerpo de Cristo (Efe_5:30) y un
miembro de la familia de Dios (Efe_2:19; Efe_3:15), el cristiano es llamado a
vivir de acuerdo a su elevada posicin celestial. Puesto que este modo de
vida es sobrehumano (Jua_13:34; 2Co_10:5; Efe_4:1-3, Efe_4:30;
Efe_5:20; 1Ts_5:16-17; 1Pe_2:9), el hijo de Dios debe depender
completamente del Espritu que mora en su corazn (Rom_8:4).
2. El cristiano se enfrenta a Satans, el prncipe de este mundo. A causa de
esto, debe fortalecerse en el Seor y en el poder de su fuerza (Efe_6:10-12;
1Jn_4:4; Jud_1:9).
3. El cristiano posee la vieja naturaleza, la cual le es incapaz de controlar.
La Escritura revela que no solamente Dios nos salva de la culpa del pecado,
sino que tambin nos libera del poder del pecado. Finalmente, cuando el
cristiano se encuentre en el cielo, ser liberado de la presencia del pecado.

La Seguridad Presente De La Salvacin


A. LA IMPORTANCIA DE LA SEGURIDAD
En la experiencia cristiana, la seguridad de que uno es salvo por la fe en
Cristo es esencial para el cumplimiento de todo el programa de crecimiento
en la gracia y el conocimiento de Cristo. La seguridad es asunto de
experiencia y se relaciona con la confianza personal en la salvacin presente.
No se debe confundir con la doctrina de la seguridad eterna del creyente,
que discutiremos en el prximo capulo. La seguridad eterna es una cuestin
de doctrina, mientras la seguridad presente es un asunto de lo que la
persona cree en un momento dado acerca de su salvacin personal.
La seguridad presente depende de tres aspectos importantes de la
experiencia:
1) comprensin de que la salvacin provista en Cristo Jess es
completa;
2) el testimonio confirmatorio de la experiencia cristiana;
3) aceptacin por fe de las promesas bblicas de la salvacin.

B. Comprensin de la naturaleza de la salvacin


Para tener una verdadera seguridad de salvacin es esencial tener una clara
comprensin de lo que Cristo obtuvo por medio de su muerte en la cruz. La
salvacin no es una obra del hombre para agradar a Dios, sino una obra de
Dios en favor del hombre. Depende completamente de la gracia divina, sin
tener en consideracin ningn mrito humano. La persona que comprende
que Cristo muri en su favor y provey una salvacin completa que se ofrece
a cualquiera que cree sinceramente en Cristo, puede tener la seguridad de su
salvacin en cuanto cumple la condicin de confiar en Cristo como Salvador.
En muchos casos la falta de seguridad se debe a una comprensin
incompleta de la naturaleza de la salvacin. Una vez que se ha comprendido
que la salvacin es un obsequio que no puede obtenerse por esfuerzos
humanos, que no puede merecerse y que est disponible como un don de
Dios para todo aquel que la reciba por fe, se ha echado una base adecuada
para la seguridad de la salvacin, y la cuestin se resuelve por si sola en la
respuesta a la pregunta de si uno ha credo realmente en Cristo. Esta
pregunta puede ser respondida por las confirmaciones que se encuentran en
la experiencia cristiana de una persona que ha recibido la salvacin.
Entre las diversas realizaciones divinas que en conjunto constituyen la
salvacin de un alma, la Biblia da un nfasis supremo a la recepcin de una
nueva vida de parte de Dios. Ms de 85 pasajes del Nuevo Testamento
confirman este rasgo de la gracia salvadora. La consideracin de estos
pasajes deja ver el hecho de que esta vida impartida es don de Dios para
todo aquel que cree en Cristo (Jua_10:28; Rom_6:23); es de Cristo
(Jua_14:6); es Cristo que mora en el creyente en el sentido de que la vida
eterna es inseparable de El (Col_1:27; 1Jn_5:11-12) y, por lo tanto, es eterna
como El es eterno.
C. Testimonio confirmatorio de la experiencia cristiana
Basado en el hecho de que Cristo mora en l, el creyente debe probarse a s
mismo si est en fe (2Co_13:5); porque es razonable esperar que el corazn
en que Cristo mora, en condiciones normales, est consciente de su
maravillosa presencia. Sin embargo, el cristiano no es dejado a merced de
sus sentimientos e imaginaciones equvocos en cuanto a la forma precisa en
que se manifestar Cristo en su vida interior, y esto queda claramente
definido en las Escrituras. Esta revelacin particular tiene un propsito
doble para el cristiano que est sujeto a la Palabra de Dios: lo protege contra
la suposicin de que el emocionalismo carnal es de Dioscreencia que ha
encontrado muchos seguidores en la actualidad y establece una norma de
realidad espiritual, para alcanzar la cual deben esforzarse constantemente
los cristianos.
Es obvio que una persona inconversa, aunque sea fiel en su conformidad
exterior a la prctica religiosa, jams manifestar la vida que es Cristo. De
igual manera, el cristiano carnal es anormal en el sentido de que no tiene
modo de probar por la experiencia que tiene la salvacin. Aunque la vida

eterna en s es ilimitada, toda experiencia cristiana normal es limitada por lo


carnal (1Co_3:1-4).
El cristiano carnal est tan perfectamente salvado como el cristiano
espiritual, porque ninguna experiencia, mrito o servicio forman parte de la
base de la salvacin. Aunque an sea un beb, est en Cristo (1Co_3:1). Su
obligacin hacia Dios no es ejercer la fe salvadora, sino someterse al
propsito y voluntad de Dios. Es de importancia fundamental comprender
que una experiencia cristiana normal solo pueden tenerla quienes estn
llenos del Espritu.
La nueva vida en Cristo que viene como resultado de ser salvo por la fe
produce ciertas manifestaciones importantes.
1. El conocimiento de que Dios es nuestro Padre Celestial es una de las
preciosas experiencias que pertenecen a quien ha puesto su confianza en
Cristo. En Mat_11:27 se declara que ninguno conoce al Padre sino el Hijo y
aqul a quien el Hijo lo quiera revelar. Una cosa es saber algo acerca de Dios,
experiencia posible en una persona no regenerada, pero es algo muy distinto
conocer a Dios, lo que solo puede ser realizado en la medida que el Hijo lo
revele, y <esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el nico Dios
verdadero, y a Jesucristo a quien has enviado> (Jua_17:3). La comunin
con el Padre y con el Hijo es algo conocido solamente por quienes andan
en luz (1Jn_1:7). Por lo tanto, una experiencia cristiana normal incluye una
apreciacin personal de la paternidad de Dios.
2. Una realidad nueva en Ia oracin es otra experiencia confirmatoria que
conduce a la seguridad presente. La oracin asume un lugar muy
importante en la experiencia del cristiano espiritual. Se convierte
gradualmente en su recurso ms vital. Por medio de la accin interior del
Espritu que mora en l, el creyente ofrece alabanzas y acciones de gracias
(Efe_5:18-19), y par obra del Espritu es capacitado para orar en
conformidad con la voluntad de Dios (Rom_8:26-27; Jud_1:20). Adems,
es razonable creer que, puesto que el ministerio de Cristo en la tierra y en el
cielo ha sido y es en gran parte un ministerio de oracin, la persona en Ia
cual El mora ser guiada a Ia oracin en forma normal.
3. Una nueva capacidad para comprender las Escrituras es otra importante
experiencia relacionada con la salvacin. Segn la promesa de Cristo, el hijo
de Dios entender por obra del Espritu las cosas de Cristo, las cosas del
Padre y las cosas venideras (Jua_16:12-15). En el camino de Emas, Cristo
abri las Escrituras a los que lo oan (Luc_24:32) y abri los corazones de
ellos a las Escrituras al mismo tiempo0 (Luc_24:45). Semejante experiencia,
a pesar de ser tan maravillosa, no es solamente para ciertos cristianos que
gozan de un favor especial de Dios; es la experiencia normal de todos los que
estn a cuentas con Dios (1Jn_2:27), puesto que es una manifestacin
natural de Cristo que mora en el creyente.
4. Un nuevo sentido de Ia pecaminosidad del pecado es una experiencia
normal de la persona que es salva. As corno el agua quita todo lo que es
ajeno e inmundo (Eze_36:25; Jua_3:5; Tit_3:5-6; 1Pe_3:21; 1Jn_5:6-8), la

Palabra de Dios desplaza todas las concepciones humanas e implanta los


ideales de Dios (Sal_119:11), y por la accin de la Palabra de Dios aplicada
por el Espritu, la manera divina de estimar el pecado desplaza la estimacin
humana. Es imposible que Cristo, que no tuvo pecado y sud gotas de
sangre al ser ofrecido como ofrenda por el pecado, no produzca una nueva
percepcin de la naturaleza corrompida del pecado en la persona en la cual
mora, cuando tiene libertad para manifestar su presencia.
5. Se recibe un nuevo amor por los inconversos. El hecho de que Cristo
rnuri por todos los hombres (2Co_5:14-15, 2Co_5:19) es la base que
permite a Pablo decir: De aqu en adelante a nadie conocemos segn la
carne (2Co_5:16). Dejando a un lado todas las distinciones terrenales, l
consideraba a los hombres, a travs de sus ojos espirituales, como almas por
las cuales Cristo muri. Por la misma razn, Pablo no cesaba de orar por los
perdidos (Rom_10:1) y de esforzarse por alcanzarlos (Rom_15:20), y por
amor a ellos estaba dispuesto a anatema, separado de Cristo
(Rom_9:1-3). Esta compasin divina debiera ser experimentada por cada
creyente lleno del Espritu, como resultado de la presencia divina en su
corazn (Rom_5:5; Gl_5:22).
6. Se experimenta tambin un nuevo amor por los salvados. En 1Jn_3:14 se
presenta el amor por los hermanos como una prueba absoluta de la
salvacin personal. Esto es razonable, ya que por la obra regeneradora del
Espritu Santo el creyente es introducido a un nuevo parentesco con la casa
y familia de Dios. Solo en ella existe la paternidad verdadera de Dios y la
verdadera hermandad entre los hombres. El hecho de que la misma
presencia divina est en el interior de dos individuos los relaciona en una
forma vital y les otorga un lazo correspondiente de devocin. El amor de un
cristiano por otro es, de este modo, la insignia del verdadero discipulado
(Jua_13:34-35), y este afecto es la experiencia normal de todos los que son
nacidos de Dios.
7. Una base suprema para la seguridad de la salvacin es la manifestacin
del carcter de Cristo en el creyente. Las experiencias subjetivas resultantes
debidas a la Presencia divina no estorbada en el corazn se sealan con
nueve palabras: Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza, (Gl_5:22-23), y cada palabra representa un mar
de realidad en el plano del carcter ilimitado de Dios.
Esta es la vida que Cristo vivi (Jua_13:34; Jua_14:27; Jua_15:11), es la vida
de semejanza con Cristo (Flp_2:5-7) y es la vida que es Cristo (Flp_1:21).
Debido a que estas gracias son producidas par el Espritu que mora en cada
creyente, esta experiencia ha sido provista para todos.
8. Las experiencias combinadas de la vida cristiana producen una
conciencia de salvacin por fe en Cristo. La fe salvadora en Cristo es una
experiencia bien clara. El apstol Pablo deca acerca de Si: Yo s a quin he
credo (2Ti_1:12). La confianza personal en el Salvador es un acto tan
definido de la voluntad y una actitud tan clara de la mente, que difcilmente
podra uno engaarse al respecto. Pero Dios tiene el propsito de que el

cristiano normal est seguro en su propio corazn de que ha sido aceptado


por Dios. El cristiano espiritual recibe el testimonio del Espritu de que es
hijo de Dios (Rom_8:16). En forma similar, habiendo aceptado a Cristo, el
creyente no tendr ms conciencia de condenacin a causa del pecado
(Jua_3:18; Jua_5:24; Rom_8:1; Heb_10:2). Esto no implica que el cristiano
no estar consciente del pecado que comete; se trata ms bien de que est
consciente de haber sido aceptado eternamente por Dios por media de la
obra de Cristo (Efe_1:6; Col_2:13), que es la porcin de todo aquel que cree.
Al concluir la enumeracin de los elementos esenciales de una verdadera
experiencia cristiana, debemos dejar claramente establecido que en todo ello
queda excluido el emocionalismo puramente carnal, y que la experiencia del
creyente ser normal solamente cuando anda en la luz (1Jn_1:7).
D. Aceptacion de la veracidad de las promesas de la Biblia
1. La confianza en la veracidad de la Biblia y en el cumplimiento cierto de
sus promesas de salvacin es esencial para tener la seguridad de la
salvacin. Por sobre toda experiencia y aparte de cualquier experiencia que
el cristiano pueda tener experiencia que a menudo es muy indefinida a
causa de la carnalidad, se ha dado la evidencia permanente de la infalible
Palabra de Dios. El apstol Juan se dirige a los creyentes en los siguientes
trminos:Estas cosas as he escrito a vosotros que creis en el nombre del
Hijo de Dios, para que sepis que tenis vida eterna (1Jn_5:13). Por medio
de este pasaje se da seguridad a todo creyente, carnal o espiritual por igual,
para que sepan que tienen vida eterna. Esta seguridad se hace descansar, no
en experiencias cambiantes, sino sobre las cosas que estn escritas en la
inmutable Palabra de Dios (Sal_119:89, Sal_119:160; Mat_5:18; Mat_24:35;
1Pe_1:23-25).
Las promesas escritas de Dios son como un ttulo de dominio (Jua_3:16,
Jua_3:36; Jua_5:24; Jua_6:37; Hch_16:31; Rom_1:16; Rom_3:22,
Rom_3:26; Rom_10:13), y as exigen confianza. Estas promesas de
salvacin forman el pacto incondicional de Dios baja la gracia, sin exigencia
de mritos humanos, sin necesidad de experiencias humanas que prueben
su verdad. Estas poderosas realidades deben sen consideradas como
cumplidas sobre la nica base de la veracidad de Dios.
2. Dudar si uno realmente ha puesto su fe en Cristo y las promesas de Dios
es destructivo de la fe cristiana. Hay multitudes que no tienen ninguna
certeza de haber hecho una transaccin personal con Cristo acerca de su
salvacin. Aunque no es esencial que uno sepa el da y la hora de su
decisin, es imperativo que sepa que ahora est confiando en Cristo sin
referencia al tiempo en que comenz a confiar. El apstol Pablo afirma que
est seguro que [Dios] es poderoso para guardar m deposito, esto es, lo
que l haba entregado a Dios para que se lo guardara (2Ti_1:12).
Obviamente, la cura para la incertidumbre acerca de si se ha recibido a
Cristo es recibir a Cristo ahora, teniendo en cuenta que ningn mrito
personal ni obra religiosa tiene valor: slo Cristo puede salvar. La persona

que no est segura de haberse entregado a Dios pan fe para recibir la


salvacin que solo Dios puede dan, puede remediar esta falta dando un paso
definitivo de fe. Este es un acto de la voluntad, aunque podra estar
acompaado de la emocin y exige necesariamente la comprensin de la
doctrina de la salvacin. A muchos ha ayudado el decir en oracin:Seor, si
nunca he puesto mi confianza en ti antes, ahora lo hago. No se puede
experimentar una verdadera seguridad de salvacin si no hay un acto
especfico de recibir por fe a Cristo como Salvador.
3. Dudar de la fidelidad de Dios es tambin fatal para cualquier experiencia
verdadera de seguridad. Algunos no estn seguros de su salvacin porque no
estn seguros de que Dios los haya recibido y salvado. Este estado mental
normalmente es provocado par la bsqueda de un cambio en los
sentimientos en lugar de ponen la mirada en la fidelidad de Cristo. Los
sentimientos y las experiencias tienen su lugar, pero, coma se dijo antes, la
evidencia definitiva de la salvacin personal es la veracidad de Dios. La que
El ha dicho, har, y no es piadoso ni digno de elogio el que una persona
desconfe de su salvacin despus de haberse entregado en forma definida a
Cristo.
4. La seguridad de salvacin, consecuente-mente, depende de la
comprensin de la naturaleza de la salvacin completa de Dios para quienes
ponen su con fianza en Cristo. En parte, puede hallarse una confirmacin en
la experiencia cristiana, y normalmente hay un cambio de vida en la persona
que ha confiada en Cristo coma su Salvador. Es esencial que comprenda que
la seguridad de salvacin depende de la certeza de las promesas de Dios y de
la seguridad de que el individuo se ha entregado a Cristo pon fe confiando
en que El cumplir estas promesas. La persona que se ha entregado de este
modo puede descansan en que la fidelidad de Dios, que no puede mentir,
cumplir su promesa de salvar al creyente par su divino poder y gracia.

La Seguridad Eterna De La Salvacin


Aunque la mayora de los creyentes en Cristo acepta la doctrina de que
pueden tener la seguridad de su salvacin en determinado momento en su
experiencia, muchas veces se hace la pregunta: Puede perderse una
persona que ha sido salva? Puesto que el temor de perder la salvacin
podra afectar seriamente la paz mental de un creyente, y por cuanto su
futuro es tan vital, esta pregunta constituye un aspecto importantsimo de la
doctrina de la salvacin.
La afirmacin de que una persona salvada puede perderse nuevamente est
basada sobre ciertos pasajes bblicos que parecen ofrecer dudas acerca de la
continuidad de la salvacin. En la historia de la iglesia ha habido sistemas
opuestos de interpretacin conocidos como Calvinismo, en apoyo de la
seguridad eterna, y Arminianismo, en oposicin a la seguridad eterna (cada
uno denominado segn el nombre de su apologista ms clebre, Juan
Calvino y Jacobo Arminio).

A. Punto de vista Arminiano de la seguridad.


Los que sustentan el punto de vista Arminiano dan una lista de unos
ochenta y cinco pasajes que sustentan la seguridad condicional. Entre stos
los ms importantes son: Mat_5:13; Mat_6:23; Mat_7:16-19; Mat_13:1-8;
Mat_18:23-35;
Mat_24:4-5,
Mat_24:11-13,
Mat_24:23-26;
Mat_25:1-13;Luc_8:11-15; Luc_11:24-28; Luc_12:42-46; Jua_6:66-71;
Jua_8:31, Jua_8:32, Jua_8:51; Jua_13:8; Jua_15:1-6; Hch_5:32;
Hch_11:21-23; Hch_13:43; Hch_14:21-22; Rom_6:11-23; Rom_8:12-17;
Rom_11:20-22; Rom_14:15-23; 1Co_9:23-27; 1Co_10:1-21; 1Co_11:29-32;
1Co_15:1-2;2Co_1:24; 2Co_11:2-4; 2Co_12:21 a 1Co_13:1-5; Gl_2:12-16;
Gl_3:4-29 - Gl_4:1; Gl_5:1-4; Gl_6:7-9; Col_1:21-23; Col_2:4-8,
Col_2:18-19; 1Ts_3:5; 1Ti_1:3-7, 1Ti_1:18-20; 1Ti_2:11-15; 1Ti_4:1-16;
1Ti_5:5-15; 1Ti_6:9-12, 1Ti_6:17-21; 2Ti_2:11-18, 2Ti_2:22-26; 2Ti_3:13-15;
Heb_2:1-3;
Heb_3:6-19;
Heb_4:1-16;
Heb_5:8-9;
Heb_6:4-20;
Heb_10:19-39; Heb_11:13-16; Heb_12:1-17, Heb_12:25-29; Heb_13:7-17;
Stg_1:12-26; Stg_2:14-26; Stg_4:4-10; Stg_5:19-20; 1Pe_5:9, 1Pe_5:13;
2Pe_1:5-11; 2Pe_2:1-22; 2Pe_3:16-17;( 1Jn_1:5-10 a 1Jn_2:1-15 a
1Jn_2:16-29 a 1Jn_3:1-11
) ; 1Jn_5:4-16; 2Jn_1:6-9; Jud_1:5-12,
Jud_1:1-21; Apo_2:7, Apo_2:10-11, Apo_2:17-26; Apo_3:4-5, Apo_3:8-22;
Apo_12:11; Apo_17:14; Apo_21:7-8; Apo_22:18-19.
El estudio de estos pasajes requiere la consideracin de una cierta cantidad
de preguntas.
1. Probablemente la cuestin ms importante que enfrenta el intrprete de la
Biblia tocante a este tema es la de poder saber quin es un creyente
verdadero. Muchos de los que se oponen a la doctrina de la seguridad eterna
lo hacen sobre la base de que es posible que una persona tenga una fe
intelectual sin haber llegado realmente a la salvacin. Los que se adhieren a
la doctrina de la seguridad eterna estn de acuerdo en que una persona
puede tener una conversin superficial, o sufrir un cambio de vida
solamente exterior, de pasos externos como aceptar a Cristo, unirse a la
iglesia o bautizarse, y aun llegue a experimentar un cierto cambio en su
patrn de vida, pero sin que haya alcanzado la salvacin en Cristo.
Aunque es imposible establecer normas acerca de como distinguir a una
persona salvada de una no salva, obviamente no hay dudas al respecto en la
mente de Dios. El creyente individual debe asegurarse en primer lugar de
que ha recibido realmente a Cristo como su Salvador. En esto es de ayuda
comprender que recibir a Cristo es un acto de la voluntad que puede
necesitar algn conocimiento del camino de salvacin y podra, hasta cierto
punto, tener una expresin emocional, pero la cuestin fundamental es sta:
He recibido realmente a Jesucristo como mi Salvador personal?
Mientras no se haya enfrentado honestamente esta pregunta no puede
haber, por supuesto, una base para la seguridad eterna, ni una verdadera
seguridad presente de la salvacin. Muchos que niegan la seguridad eterna
solo quieren decir que la fe superficial no es suficiente para salvar. Los que
sostienen la seguridad eterna estn de acuerdo con este punto. La forma

correcta de plantear el problema es si una persona que actualmente es salvo


y que ha recibido la vida eterna puede perder lo que Dios ha hecho al
salvarlo del pecado.
2. Muchos de los pasajes citados por los que se oponen a la seguridad eterna
se refieren a las obras humanas o la evidencia de la salvacin. El que es
verdaderamente salvo debiera manifestar su nueva vida en Cristo por medio
de su carcter y sus obras. Sin embargo, puede ser engaoso juzgar a una
persona por las obras. Hay quienes no son cristianos y pueden conformarse
relativamente a la moralidad de la vida cristiana, mientras hay cristianos
genuinos que pueden caer, a veces, en la carnalidad y el pecado en un grado
tal que no se les puede distinguir de los inconversos. Todos estn de acuerdo
en que la sola reforma moral mencionada en Luc_11:24-26 no es una
salvacin genuina, y el regreso al estado de vida anterior no es perder la
salvacin.
Varios pasajes presentan el importante hecho de que la profesin cristiana
es justificada por sus frutos. Bajo condiciones normales, la salvacin que es
de Dios se probar por los frutos que produce (Jua_8:31; Jua_15:6;
1Co_15:1-2; Heb_3:6-14; Stg_2:14-26; 2Pe_1:10; 1Jn_3:10). Sin embargo,
no todos los cristianos en todos los tiempos manifiestan los frutos de la
salvacin. En consecuencia, los pasajes que tratan las obras como evidencias
de la salvacin no afectan necesariamente la doctrina de la seguridad eterna
del creyente, ya que la pregunta decisiva es si Dios mismo considera que una
persona es salva.
3. Muchos pasajes citados para apoyar la inseguridad de los creyentes son
advertencias contra una creencia superficial en Cristo. En el Nuevo Testamento se
advierte a los judos que, puesto que los sacrificios han cesado, deben volverse a
Cristo o perderse (Heb_10:26). De igual manera, los judos no salvados, al igual que
los gentiles, reciben la advertencia de no caer de la obra iluminadora y
regeneradora del Espritu (Heb_6:4-9). Se advierte a los judos no espirituales que
ellos no sern recibidos en el reino venidero (Mat_25:1-13). Se advierte a los gentiles,
grupo opuesto a Israel como grupo, del peligro de perder por su incredulidad el lugar
de bendicin que tienen en la era actual (Rom_11:21).
4. Algunos pasajes hablan de recompensas y no de la salvacin. Una persona
que es salva y que est segura en Cristo puede perder su recompensa
(1Co_3:15; Col_1:21-23) y recibir una reprobacin en cuanto al servicio a
Cristo (1Co_1:1).
5. Un cristiano genuino tambin puede perder su comunin con Dios a
causa del pecado (1Jn_1:6) y ser privado de alguno de los beneficios
presentes del creyente, tales como el de tener el fruto del Espritu
(Gl_5:22-23) y el de disfrutar de la satisfaccin de un servicio cristiano
efectivo.
6. A causa de su descarro, un creyente verdadero puede ser castigado o
disciplinado as como un nio es disciplinado por su padre (Jua_15:2;
1Co_11:29-32; 1Jn_5:16), y podra llegar al punto de quitarle la vida fsica.
Sin embargo, este castigo no es evidencia de falta de salvacin, antes al

contrario, es evidencia de que es hijo de Dios que est siendo tratado como
tal por su Padre Celestial.
7. Segn las Escrituras, tambin es posible que un creyente est cado de la
gracia (Gl_5:1-4). Debidamente interpretado, esto no se refiere a que un
cristiano pierda la salvacin, sino a la cada de una situacin de gracia en la
vida y Ia prdida de la verdadera libertad que tiene en Cristo por haber
regresado a la esclavitud del legalismo. Esta cada es de un nivel de vida, no
de la obra de la salvacin.
8. Muchas de las dificultades tienen relacin con pasajes tomados fuera de
su contexto, especialmente en pasajes que se relacionan con otra
dispensacin. El Antiguo Testamento no da una clara visin de la seguridad
eterna, aunque puede suponerse sobre Ia base de la enseanza del Nuevo
Testamento que un santo del Antiguo Testamento que era verdaderamente
nacido de nuevo estaba tan seguro como un creyente de la era actual. Sin
embargo, los pasajes que se refieren a una dispensacin pasada o futura
deben ser interpretados en su contexto, tal como Eze_33:7-8, y pasajes de
gran importancia como Deuteronomio 28, que tratan de las bendiciones y
maldiciones que vendrn a Israel por Ia obediencia o desobediencia de la
ley. Otros pasajes se refieren a maestros falsos y no regenerados de los
ltimos das (1Ti_4:1-2; 2Pe_2:1-22; Jud_1:17-19), que son personas que
aunque han hecho una profesin de ser cristianos, jams han llegado a tener
la salvacin.
9. Un cierto nmero de pasajes presentados en apoyo de la inseguridad han
sido sencillamente mal interpretados, como Mat_24:13: El que persevere
hasta el fin, ste ser salvo. Esto se refiere no a la salvacin de la culpa y el
poder del pecado, sino a la liberacin de los enemigos y de la persecucin.
Este versculo se refiere a los que sobreviven de la tribulacin y son
rescatados por Jesucristo en su segunda venida. La Escritura ensea
claramente que muchos creyentes verdaderos morirn como mrtires antes
de la venida de Cristo y no permanecern, o sobrevivirn hasta que Cristo
vuelva (Apo_7:14). Este pasaje ilustra cmo puede drsele aplicaciones
equivocadas a un versculo en relacin con la cuestin de la seguridad e
inseguridad.
10. La respuesta final a la cuestin de la seguridad o inseguridad del
creyente est en la respuesta a la pregunta quin realiza la obra de
salvacin?. El concepto de que el creyente una vez salvado es siempre salvo
est basado sobre el principio de que la salvacin es obra de Dios y no
descansa en mrito alguno del creyente y no se conserva por ningn
esfuerzo del creyente. Si el hombre fuera el autor de la salvacin, sta sera
insegura. Pero siendo la obra de Dios, es segura.
La slida base bblica para creer que una persona salvada es siempre salva
est apoyada por lo menos por doce argumentos importantes. Cuatro se
refieren a la obra del Padre, cuatro a la del Hijo y cuatro a la del Espritu
Santo.

B. La Obra Del Padre En La Salvacin


1. La Escritura revela la soberana promesa de Dios, que es incondicional y
promete salvacin eterna a todo aquel que cree en Cristo (Jua_3:16;
Jua_5:24; Jua_6:37). Obviamente Dios puede cumplir lo que promete, y su
voluntad inmutable se revela en Rom_8:29-30.
2. El poder infinito de Dios puede salvar y guardar eternamente (Jua_10:29;
Rom_4:21; Rom_8:31, Rom_8:38-39; Rom_14:4; Efe_1:19-21; Efe_3:20;
Flp_3:21; 2Ti_1:12; Heb_7:25; Jud_1:24). Es claro que Dios no solamente
tiene fidelidad para el cumplimiento de sus promesas, sino el poder de
realizar todo lo que se propone hacer. Las Escrituras revelan que l quiere la
salvacin de los que creen en Cristo.
3. El amor infinito de Dios no solamente explica el propsito eterno de Dios,
sino que asegura que su propsito se cumplir (Jua_3:16; Rom_5:7-10;
Efe_1:4). En Rom_5:8-11 se dice que el amor de Dios por los salvados es
mayor que su amor por los no salvos, y esto asegura su seguridad eterna. El
argumento es sencillo: si am tanto a los hombres que dio a su Hijo y lo
entreg a la muerte por ellos cuando eran pecadores y enemigos, los
amar mucho ms cuando por su gracia redentora sean justificados delante
de sus ojos y sean reconciliados con l.
El sobreabundante amor de Dios por los que ha redimido a un costo infinito
es suficiente garanta de que no permitir jams que sean arrebatados de su
mano sin que todos los recursos de su poder infinito se hayan agotado
(Jua_10:28-29); y, por descontado, el infinito poder de Dios jams puede
agotarse. La promesa del Padre, el infinito poder del Padre y el amor infinito
del Padre hacen imposible que una persona que se haya entregado a Dios el
Padre por la fe en Jesucristo pierda la salvacin que Dios opero en su vida.
4. La justicia de Dios tambin garantiza Ia seguridad eterna de quienes han
con fiado en Cristo porque las demandas de la justicia divina han sido
completamente satisfechas por la muerte de Cristo, porque El muri por los
pecados de todo el mundo (1Jn_2:2). Al perdonar el pecado y prometer la
salvacin eterna, Dios esta actuando sobre una base perfectamente justa. Al
salvar al pecador, Dios no lo hace sobre la base de la lenidad y es
perfectamente justo al perdonar no solamente a los del Antiguo Testamento
que vivieron antes de la cruz de Cristo, sino a todos los que vivan despus de
la cruz de Cristo (Rom_3:25-26). Consecuentemente, no se puede dudar de
la seguridad eterna del creyente sin poner en tela de juicio la justicia de
Dios. As tenemos que se combinan su fidelidad a sus promesas, su poder
infinito, su amor infinito y su justicia infinita, para dar al creyente la
absoluta seguridad de su salvacin.
C. La Obra Del Hijo
1. La muerte vicaria de Jesucristo en la cruz es garanta absoluta de la
seguridad del creyente. La muerte de Cristo es la respuesta suficiente al

poder condenatorio del pecado (Rom_8:34). Cuando se alega que el salvado


puede perderse nuevamente, generalmente se hace sobre la base de algn
posible pecado. Esta suposicin necesariamente procede del supuesto de
que Cristo no llevo todos los pecados que el creyente cometa, y que Dios,
habiendo salvado un alma, puede verse sorprendido y desengaado por un
pecado inesperado cometido despus de la salvacin. Por el contrario, la
omnisciencia de Dios es perfecta. El conoce de antemano todo pecado o
pensamiento secreto que pueda oscurecer la vida de un hijo suyo, y la
sangre expiatoria y suficiente de Cristo fue derramada por aquellos pecados
y Dios ha sido propiciado por la sangre (1Jn_2:2).
Gracias a la sangre, que alcanza para los pecados de los salvados y no
salvados, Dios est en libertad de continuar su gracia salvadora hacia los que
no tienen mritos. El los guarda para siempre, no por amor a ellos
solamente, sino para satisfacer su propio amor y manifestar su propia gracia
(Rom_5:8; Efe_2:7-10). Toda condenacin es quitada para siempre por el
hecho de que la salvacin y la preservacin dependen solamente del
sacrificio y los mritos del Hijo de Dios (Jua_3:18; Jua_5:24; Rom_8:1;
1Co_11:31-32).
2. La resurreccin de Cristo, cono sello de Dios sobre la muerte de Cristo,
garantiza la resurreccin y la vida de los creyentes (Jua_3:16; Jua_10:28;
Efe_2:6). Dos hechos vitales conectados con la resurreccin de Cristo hacen
que la seguridad eterna del creyente sea cierta. El don de Dios es vida eterna
(Rom_6:23), y esta vida es la vida de Cristo resucitado (Col_2:12; Col_3:1).
Esta vida es eterna como Cristo es eterno y no se puede disolver ni destruir
as como Cristo no puede disolverse ni destruirse. El hijo de Dios tambin es
hecho parte de la nueva creacin en la resurreccin de Cristo por el
bautismo del Espritu y la recepcin de la vida eterna. Como objeto soberano
de la obra creativa de Dios, la criatura no puede hacer que el proceso de
creacin vuelva atrs, y por cuanto est en Cristo como el ltimo Adn, no
puede caer, porque Cristo no puede caer. Aunque son evidentes los fracasos
en la vida y experiencia cristiana, stos no afectan la posicin del creyente
en Cristo que es santo merced a la gracia de Dios y a la muerte y
resurreccin de Cristo.
3. La obra de Cristo como nuestro abogado en los cielos tambin garantiza
nuestra seguridad eterna (Rom_8:34; Heb_9:24; 1Jn_2:1). En su obra de
abogado o representante legal del creyente, Cristo invoca la suficiencia de su
obra en la cruz como base para la propiciacin, o satisfaccin de todas las
demandas de Dios al pecador, y as efectuar la reconciliacin del pecador
con Dios por medio de Jesucristo. Dado que la obra de Cristo es perfecta, el
creyente verdadero puede descansar en la seguridad de la perfeccin de la
obra de Cristo presentada por El mismo como representante del creyente en
el cielo.
4. La obra de Cristo como nuestro intercesor suplementa y confirma su obra
como abogado nuestro (Jua_17:1-26; Rom_8:34; Heb_7:23-25). El
ministerio actual de Cristo en la gloria tiene que ver con la seguridad eterna
de los que en la tierra son salvos. Cristo, al mismo tiempo, intercede y es

nuestro abogado. Como intercesor, tiene en cuenta la debilidad, la


ignorancia y la inmadurez del creyente, cosas acerca de las cuales no hay
culpa. En este ministerio Cristo no solamente ora por los suyos que estn en
el mundo y por todas sus necesidades (Luc_22:31-32; Jua_17:9, Jua_17:15,
Jua_17:20; Rom_8:34), sino que, sobre la base de su propia suficiencia en
su sacerdocio inmutable, garantiza que sern conservados salvos para
siempre (Jua_14:19; Rom_5:10; Heb_7:25).
Tomada como un todo, la obra de Cristo en su muerte, resurreccin,
abogaca e intercesin proporciona una seguridad absoluta para quien est
de este modo representado por Cristo en la cruz y en el cielo. Si la salvacin
es una obra de Dios para el hombre y no una obra del hombre para Dios, su
resultado es cierto y seguro y se cumplir la promesa de Jua_5:24 de que el
creyente no <<vendr a condenacin>>.
D. Obra Del Espritu Santo
1. La obra de regeneracin o nuevo nacimiento en que el creyente es hecho
participe de la naturaleza divina es un proceso irreversible y obra de Dios
(Jua_1:13; Jua_3:3-6; Tit_3:4-6; 1Pe_1:23; 2Pe_1:4; 1Jn_3:9). As como no
hay reversin para el proceso de creacin, no puede haber reversin para el
proceso del nuevo nacimiento. Por cuanto es una obra de Dios y no del
hombre, y se realiza completamente sobre el principio de la gracia, no hay
una base justa o razn por la que no deba continuar para siempre.
2. La presencia interior del Espritu en el creyente es una posesin
permanente del creyente durante La edad presente (Jua_7:37-39; Rom_5:5;
Rom_8:9; 1Co_2:12; 1Co_6:19; 1Jn_2:27). En las pocas anteriores a
Pentecosts no todos los creyentes posean el Espritu en su interior aun
cuando estaban seguros de su salvacin; sin embargo, en la era actual el
hecho de que el cuerpo del creyente, aunque sea pecador y corrupto, es
templo de Dios, se constituye en otra evidencia confirmatoria del inmutable
propsito de Dios de acabar lo que comenz al salvar al creyente. Aunque el
Espritu pueda ser contristado por pecados no confesados (Efe_4:30) y
pueda ser apagado en el sentido de ser resistido (1Ts_5:19), jams se insina
que estos actos causen la prdida de la salvacin en el creyente. Antes bien,
ocurre que el mismo hecho de la salvacin y de la presencia continua del
Espritu Santo en el corazn se constituye en la base para el llamado a volver
a caminar en comunin y conformidad con la voluntad de Dios.
3. La obra del Espritu en el bautismo, por La cual el creyente es unido a
Cristo y al cuerpo de Cristo eternamente, es otra evidencia de la seguridad.
Por el ministerio bautismal del Espiritu, el creyente es unido al cuerpo del
cual Cristo es la Cabeza (1Co_6:17; 1Co_12:13; Gl_3:27) y, por lo tanto, se
dice que est en Cristo. Estar en Cristo constituye una unin que es a la vez
vital y permanente. En aquella unin las cosas viejas posicin y relaciones
que eran base de la condenacin pasaron, y todas las posiciones y
relaciones se han hecho nuevas y son de Dios (2Co_5:17-18). Al ser aceptado
para siempre en el amado, el hijo de Dios est tan seguro como aqul en
quien est, y en quien permanece.

5. La presencia del Espritu Santo en el creyente se dice que es el sello de


Dios que durar hasta el da de la redencin, el da de La traslacin o
resurreccin del creyente (2Co_1:22; Efe_1:13-14; Efe_4:30). El sello del
Espritu Santo es obra de Dios y representa la salvacin y seguridad de la
persona as sellada hasta que Dios complete su propsito de presentar al
creyente perfecto en el cielo; por lo tanto, es otra evidencia de que una vez
salvado el creyente es siempre salvo.
Tomada como un todo, la seguridad eterna del creyente descansa sobre la
naturaleza de la salvacin. Es obra de Dios, no. obra de hombres. Descansa
en el poder y la fidelidad de Dios, no en la fortaleza y fidelidad del hombre.
Si la salvacin fuera por obras, o si la salvacin fuera una recompensa por la
fe como una buena obra, seria comprensible que se pusiera en dudas la
seguridad del hombre. Pero, puesto que descansa sobre la gracia, y las
promesas de Dios, el creyente puede estar confiado en su seguridad y, con
Pablo, estar persuadido de esto, que el que comenz en vosotros la buena
obra la perfeccionar hasta el da de Jesucristo (Flp_1:6).
Entonces se puede concluir, de este gran cuerpo de verdad, que el propsito
eterno de Dios, que es para preservacin de los suyos, no podr jams ser
derrotado. Con este fin ha previsto cualquier obstculo posible. El pecado,
que podra producir, separacin, ha sido llevado por un sustituto que, con el
fin de que el creyente sea guardado, invoca la eficacia de su muerte ante el
trono de Dios. La voluntad del creyente queda bajo el control divino
(Flp_2:13), y toda prueba o tentacin es templada por la infinita gracia y
sabidura de Dios (1Co_10:13).
No se puede enfatizar con suficiente fuerza que, aunque en este captulo se
han tratado la salvacin y la preservacin en la salvacin como empresas
divinas separadas, como una adaptacin a la forma usual de hablar, la Biblia
no hace tal distincin. Segn las Escrituras, no hay salvacin propuesta,
ofrecida a emprendida baja la gracia, que no sea infinitamente perfecta y
permanezca para siempre.

LA SALVACIN
I.

Definicin

La palabra salvacin, con el verbo correspondiente, expresa la idea de la liberacin de


un peligro personal. Tenemos un claro ejemplo, en la esfera natural, cuando Pedro empez a
hundirse al procurar andar sobre las aguas, y exclam: Seor, slvame!. La mano del Seor
se extendi y le puso a salvo, de modo que el incidente destaca tanto la idea fundamental de la
salvacin como a la persona del SALVADOR (Mat_14:30). La prdida de la salud es un
peligro de carcter especial, de modo que el verbo se emplea con frecuencia en relacin con
los milagros de sanidad del Seor Jess. As dijo el Seor a la mujer sanada de su plaga:
Hija, tu fe te ha hecho salva (Mar_5:34).
La palabra se emplea mucho en el Antiguo Testamento, especialmente en los Salmos e

Isaas, para sealar la obra de Jehov al librar a Su pueblo de las gentes, y anticipa su
salvacin final en la Segunda Venida de Cristo. En el Nuevo Testamento la palabra
salvacin es el trmino ms amplio que aparece para representar toda la obra de Dios a
favor de los suyos hasta tenerlos a todos en Su presencia, libres para siempre aun de la
presencia del pecado y fuera del alcance de la malignidad del diablo y de los hombres
perversos.

II. La base de la salvacin


Es la obra de Cristo en la Cruz: vase especialmente el captulo 7 sobre la propiciacion y
la expiacin. En primer trmino, para que fuese posible que una salvacin se manifestara, las
exigencias de la justicia de Dios tuvieron que quedar satisfechas; en segundo lugar, fue
necesario arrancar de la mano del Enemigo sus dos grandes armas: el pecado y la muerte. El
Seor anunci el propsito de Su ministerio en trminos de salvacin: El Hijo del Hombre
vino para buscar y salvar lo que se haba perdido (Luc_19:10 con Mat_27:42).

III. La persona del Salvador


Los grandes actos de Dios a favor de Israel en el Antiguo Testamento se llevaban a cabo
por medio de instrumentos humanos, que se llamaban salvadores, como por ejemplo, Jos,
Moiss, Geden, Jeft, David, etctera, que eran figura de Aquel que haba de venir
(Neh_9:27). Conocidsimo es que el nombre de Jess quiere decir Jehov el Salvador, y
que se le dio por indicacin anglica, porque: El salvar a su pueblo de sus pecados. El
ttulo ms sublime y completo, que une Su divinidad con Su obra salvadora, se halla en
Tit_2:13: Nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Lucas se deleita en presentarnos a Jess
como el que se acerca a los necesitados en Su carcter de Salvador universal.

IV. El medio de recibir la salvacin


La salvacin tiene su origen en la gracia de Dios y se recibe por la fe del pecador
arrepentido: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe (Efe_2:8). Un buen ejemplo es
el carcelero de Filipos (Hch_16:30-31), pero se ilustra en los muchos casos de los necesitados
que acudieron al Seor durante Su ministerio terrenal. Volveremos a este tema en un estudio
sucesivo sobre la la gracia, la fe y las obras (captulo 13).

V. El alcance de la salvacin
Ya hemos notado que es el aspecto ms amplio de la obra de Dios a favor de los hombres.
Potencialmente, la gracia de Dios trae salvacin a todos los hombres (Tit_2:11), pero la
incredulidad levanta una barrera entre Dios y el hombre e impide que la corriente salvadora de
la gracia llegue efectivamente al hombre rebelde y falto de fe. En relacin con el creyente,
notemos las tres etapas de la salvacin.
A. Pasada. La salvacin del alma, en cuanto a su liberacin de la condenacin es completa
y eternamente segura desde el momento en que confiamos en el Salvador: El que cree en m
tiene vida eterna, dice el Seor (Jua_6:47). Considernse las citas siguientes: Efe_2:8;
2Ti_1:9; Tit_3:4-5 . En versculos como 1Pe_1:9-10 ; Heb_5:9 y Jud_1:3, la palabra abarca

toda la obra de Dios a favor del creyente.


B. Presente y continua. Es voluntad de Dios que Su obra salvadora se manifieste
plenamente en las vidas de los creyentes. Este tema roza con el de la santificacin que se
tratar en el captulo 17, pero podemos notar aqu los textos que lo relacionan con la
salvacin. Ocupaos en [llevad a cabo] vuestra propia salvacin con temor y temblor
(Flp_2:12); es decir, todos los efectos de la salvacin, que ya es nuestra, han de cumplirse y
manifestarse en un sentido anlogo. Anhelad, como niitos recin nacidos, la leche espiritual
no adulterada, para que por ella crezcis para salvacin (1 P. 2:2); o sea, para una vida
espiritual plenamente desarrollada. (Vase tambin 2Ti_3:15; 1Co_15:2; 1Ti_4:16; Heb_7:25;
Stg_1:21.) Es una salvacin presente y progresiva, por la cual el poder divino que fluye de la
cruz y de la resurreccin, aplicado al creyente por el Espritu Santo, hace efectiva su liberacin
del dominio del pecado y le prepara para el destino eterno propuesto por Dios.
C. Futura. An gemimos en este cuerpo, sintiendo tanto los impulsos de la carne por
dentro como la presin del mundo por fuera, pero somos guardados por el poder de Dios
mediante la fe, para alcanzar la salvacin que est preparada para ser manifestada en el tiempo
postrero (1Pe_1:5). En este sentido, ahora est ms cerca nuestra salvacin que cuando
cremos (Rom_13:11). La salvacin completa se relaciona con la Venida del Seor
(1Ts_1:9-10 ; 1Ts_5:8-9 ) y abarca toda la obra de Dios en cuanto a la totalidad del hombre,
ya que recibir, en la primera resurreccin, un cuerpo glorificado por medio del cual se
cumplir todo el propsito de Dios en orden al hombre (1Co_15:42-55). Todas las
posibilidades de la personalidad del hombre han de desarrollarse en el estado eterno sin
estorbo y dentro de la voluntad de Dios, y se manifestar todo el sentido del decreto original:
Hagamos al hombre a nuestra imagen

VI. La seguridad eterna del creyente


La vida triunfal del Seor y Su obra a la diestra de Dios son la garanta de nuestra salvacin
eterna: Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo,
mucho ms, estando reconciliados, seremos salvos por su vida; ste [Cristo] tiene un
sacerdocio inmutable; por lo cual puede salvar tambin perpetuamente a los que por l se
acercan a Dios (Rom_5:9-10 ; Heb_7:2-25 ). (Vese tambin Jua_5:24; Jua_10:28-30;
Rom_8:29-39; 1Jn_5:13; Rom_8:1, etc.)
SALVACION ES CUESTIN DE VIDA
Una persona cuenta lo siguiente: Durante mis vacaciones estaba yo veraneando en una costa
pintoresca cuyas peas baan sus pies en el mar, y ofrecen cuevas preciosas en que puede
uno disfrutar a sus anchas, al abrigo del calor, las bellezas y el esplendor del Ocano. Cierto
da, absorto en la lectura de un libro, haba permanecido mucho tiempo a la entrada de una
de esas cuevas, sin pensar en el flujo de la marea que iba subiendo. De repente not que era
preciso no slo dejar el lugar, sino irme corriendo para librarme de un bao forzoso, y tal vez
de ser pasto de los peces. Las puntas diseminadas de la roca iban desapareciendo. El agua
suba rpidamente y pronto todo estara cubierto hasta el pie de la larga pared perpendicular
de roca, por lo cual era imposible trepar. No haba que perder un momento y sin vacilar
part como una saeta. Pero acordndome de que mi libro haba quedado en la cueva hice alto
para volver atrs, cuando lleg a mis odos este grito: Corra usted por su vida! No hay un
instante que perder. Obedec, y dejando mi tesoro corr otra vez para salvarme. La lucha
contra las olas y la arena inundada empezaba. El viento soplaba tambin y me daba con
fuerza en el rostro. Mi sombrero se escapaba; maquinalmente trat de asegurarlo en mi
cabeza. La misma voz exclam: Djelo todo! No piense sino en salvar su vida. Lo

abandon al viento... Mis botas se iban llenando de agua; se hicieron tan pesadas que me
arrastraba en lugar de saltar. Mis fueras se iban agotando. Ms estridente o la voz:
Djelas; quteselas! Logr quitrmelas, y ponindomelas bajo el brazo ech a correr.
No! Trelas! Es cuestin de vida!. Las dej caer y segu. Los guijarros no resistira mucho y
grite: Qu har? Ya voy, dijo la misma voz, y un brazo robusto cogi el mo. El amigo
desconocido me ayud y juntos subimos la roca. Pronto me hall en lo alto del peasco
respirando con fuerza y considerando el tremendo peligro del que acababa de salvarme; esto
me hizo pensar en el peligro de la condenacin divina a que estn expuestas nuestras almas.
Qu es menester hacer para salvarme? Creer en Cristo y confiar en Dios.
LA PARBOLA DEL RELOJERO
Si en ti hay algo radicalmente malo, algo que requiere un cambio radical y t no puedes
lograr este cambio; y si slo Dios puede hacerlo, sguese que: o Dios har esta obra en ti sin
tu ayuda, o la har con tu consentimiento. Y por cierto Dios nunca salva al hombre sin su
consentimiento. El hombre no es una mquina. Si tengo un reloj que no marca bien la hora,
lo llevo al relojero, en cuyo caso desarma, encuentra la falta y la remedia, siendo el reloj
completamente pasivo. Cualquier otra clase de mquina se rapara de la misma manera. Pero
el hombre fue hecho a la imagen de Dios, y esta imagen queda en parte en el hombre an
despus de la cada, en su poder de pensamiento y en el libre albedro. Digo con gran
reverencia que Dios respeta a las criaturas de su creacin, y en consecuencia de ello no trata
a los seres humanos como si fuesen mquinas. El creador respeta la mente, capaz de pensar;
el corazn, capaz de amar; la conciencia, capaz de juzgar; la voluntad, capaz de escoger. Por
lo tanto nos presenta la salvacin como algo que se puede escoger y aceptar: no la puedes
ganar, o conseguir por tu esfuerzo; pero la puedes tomar por fe; y nunca ser tuya si no la
tomas as.
CAMBIOS OBRADOS POR LA VENIDA DEL SALVADOR
Cuando en 1885 se celebr el jubileo de una de las misiones inglesas en las islas Fiji, el
Reverendo James Calvert dijo que al principio de esos cincuenta aos no haba ni un solo
cristiano en todas las islas Fiji, pero que para esa fecha, (1885) no quedaba ni un solo pagano.
No solamente se haba extinguido el canibalismo, sino que haban desaparecido otras
costumbres crueles y brbaras. El doctor D. Coe Love, que hace poco se retir despus de
trabajar cuarenta aos como misionero en Camern, frica Occidental, dice: Hemos visto
cambios tremendos en la vida de los hombres y de las mujeres. En la actualidad cuando
muere alguna persona en el barrio los que se renen cantan himnos sagrados, leen las
Escrituras y oran, lo cual es completamente diferente de lo que hacan antes, pues lloraban y
gritaban y se revolcaban en la tierra y en la ceniza y torturaban a las mujeres por causa de
una muerte. En la actualidad los hombres cultivan caf, cacao, palmas, y trabajan en las
oficinas y en otras avenidas de servicio y no dedican su tiempo a estar sentados y platicando
todo el da comprando y vendiendo mujeres. Estos y otros cambios se deben al hecho de que
Cristo, el Salvador de los hombres, ha sido recibido por estas gentes. Cristo es el que cambia
a las personas, pues hace que los hombres y las mujeres nazcan de nuevo.
G166
166
AIONIOS
LA PALABRA DE LA ETERNIDAD
Haremos bien en investigar el verdadero significado de la palabra aionios, la cual, en el NT,
se traduce usualmente eterno o perpetuo. Esta es la palabra que se aplica a la vida y a la
gloria (eternas), que representan las ms altas recompensas del cristiano, y al juicio y castigo
(eternos), que deben ser causa de su ms grande terror.
Aionios es una palabra extraa tanto en el griego clsico como en el secular, con un cierto

sentido de misterio en s misma. Es un adjetivo que procede del substantivo aion, el cual
tiene tres significados principales en el griego clsico.
(I) Significa (curso de la) vida. Herodoto habla del fin de nuestro aion (Herodoto 1.32);
Esquilo, de privar al hombre de su aion (Esquilo, Prometeo 862) y, Eurpides, de exhalar
nuestro ltimo aliento de aion (Eurpides, Fragmento 801).
(II) Significa siglo, generacin 0 poca, por lo que los griegos hablaban del presente aion y
del aion futuro.
(lll) Pero la palabra tambin denota un iarguisimo espacio de tiempo. La frase preposicional
ap' aionos significa desde hace mucho tiempo, y di' aionos quiere decir perpetuamente,
para siempre. Y es precisamente aqu donde comenzamos a tropezar con el misterio. En los
papiros, leemos acerca de las multitudes congregadas en las calles que gritaban: El
emperador eis ton aiona, es decir: "El emperador para siempre".
Aionios, en tiempo del griego helenista, lleg a ser el adjetivo en vigor para describir el poder
del emperador. El poder de Roma es tal, que ha de durar por siempre. Y as, como bien
apunta Milligan, la palabra aionios viene a describir "un estado dentro del cual el horizonte
no se divisa". Aionios llega a ser la palabra de las grandes distancias, de las eternidades, de
lo que trasciende el tiempo.
Pero fue Platn quien dio a aionios -l pudo incluso haberla forjado- su especial sentido
misterioso. Resumiendo, para este filsofo, aionios es la palabra que indica eternidad en
contraste con tiempo. La usa, como se ha dicho, para "denotar lo que no tiene principio ni
fin, lo que no est sujeto a cambio ni decadencia, lo que est sobre el tiempo pero de lo que el
tiempo es una imagen mvil".
Platn no quiere dar a entender con esta palabra una simple duracin indefinida -a este
punto volveremos ms tarde-, sino eso que est sobre y ms all del tiempo. Hay tres
ejemplos significativos de aionios en el pensamiento platnico.
En el segundo libro de la Repblica (363d), Platn habla de los cuadros celestiales que
pintan los poetas y, refirindose a las recompensas que Museo y Eumolpo dan a los justos,
dice: "Los llevan al mundo subterrneo y los sientan a la mesa de los bienaventurados,
coronados de flores y enteramente ebrios para toda su vida, cual si el mejor precio para la
virtud fuese la embriaguez eterna (aionios methe)".
En Las Leyes (904a), dice que el cuerpo y el alma son imperecederos, pero no eternos. Hay
diferencia entre existencia para siempre y eternidad, pues la eternidad es posesin de los
dioses y no de los hombres.
Sin embargo, el ms significativo de todos los pasajes platnicos est en el Timeo 37d, donde
se habla del Creador y del universo que haba creado "hecho a imagen nacida de los dioses
eternos" -y el Creador se alegr con ello y, en su regocijo, pens en los medios de hacerlo
ms semejante todava a su modelo, pero era imposible "adaptar enteramente esta eternidad
a un universo creado". Por eso hizo el tiempo como imitacin mvil de la eternidad.
Lo esencial de esta imagen radica en que la eternidad es siempre la misma y siempre
indivisible; su ser no es creado ni existe devenir; no hay nada semejante a ms viejo y ms
joven; no hay pasado, presente ni futuro. No hay era ni habr, sino slo un eterno es.
Obviamente, no puede darse ese estado en el mundo creado; pero, no obstante sus
limitaciones, el mundo creado es la imagen de la eternidad.
Evidentemente, aionios es, en esencia, la palabra que se aplica al orden eterno como
contrastado con el orden de este mundo; es la palabra que se aplica a la divinidad corno
contrastada con la humanidad; es la palabra que, en puridad, solamente puede aplicarse a
Dios porque describe nada ms y nada menos que la vida de Dios.
Ahora debemos volver al uso de aionios en el NT. Con mucho, su utilizacin ms importante
est en relacin con la vida eterna y, precisamente por ser tan importante, debemos
considerarla por separado y de forma especial, recordando una vez ms que aionios
solamente puede describir con fidelidad lo que es propio de Dios.
Veamos, pues, el resto de los usos de esta palabra en el NT.
Se usa respecto de las grandes bendiciones que Jesucristo ha trado a la vida del cristiano.
Se usa respecto del pacto eterno, del cual Cristo es mediador (Heb_13:20). Pacto quiere

decir relacin con Dios. A travs de Cristo, el hombre entra en una relacin con Dios que es
tan eterna como l.
Se usa respecto de las moradas eternas que aguardan al cristiano (Luc_16:9; 2Co_5:1). El
destino ltimo del cristiano es una vida como la del mismo Dios.
Se usa respecto de la eterna redencin y de la herencia eterna del cristiano gracias a
Jesucristo (Heb_9:15). La seguridad, la libertad y la paz que Cristo forj para los hombres
son tan eternas como el propio Dios.
Se usa para describir la gloria en la que entrar el cristiano fiel (1Pe_5:10; 2Co_4:17;
2Ti_2:10); la misma gloria de Dios.
Tambin se usa en conexin con las palabras esperanza y salvacin (Tit_3:7; 2Ti_2:10). No
hay nada efmero, pasajero o destructible en la esperanza y salvacin cristianas. Ni siquiera
el otro mundo puede cambiarlas o alterarlas porque son tan inmutables como el propio Dios.
Se usa respecto del reino de Jesucristo (2Pe_1:11). Jesucristo no es superable; no es una
etapa en el camino de la revelacin. Su revelacin y su valor son de Dios.
Se usa respecto del evangelio (Apo_4:6). El evangelio no es una mera revelacin ms, sino
la eternidad entrando en el tiempo.
Se usa para describir el fuego del castigo (Mat_18:8; Mat_25:41; Jud_1:7), el castigo en s
(Mat_25:46), el juicio (Heb_6:2), la destruccin (2Ts_1:9) y el pecado que separar
finalmente al hombre de Dios (Mar_3:29).
En estos pasajes es donde debemos tener un cuidado especial cuando interpretemos la
palabra. Tomarla como significado simplemente para siempre, no es bastante; es preciso
recordar el significado especial de aionios. Aionios es la palabra que se aplica a la eternidad
como opuesta a, y contrastada con, el tiempo; que se aplica a la divinidad como opuesta a, y
contrastada con, la humanidad, y que, por consecuencia, solamente puede aplicarse
propiamente a Dios. Si tenemos todo esto en cuenta, nos quedaremos con una tremenda
verdad: tanto las bendiciones de los fieles como los castigos de los infieles sern tal y como
cuadre a Dios el derramarlas y el infligirlos.
Y ya no podemos ir ms all. Unicamente, que tomar la palabra aionios, cuando se refiere a
bendiciones y castigos, como significando para siempre es simplificarla en demasa y,
ciertamente, malentenderla por completo, puesto que abarca mucho ms.
Significa que cunto los fieles reciban y los infieles sufran estar en consonancia con el
carcter y la naturaleza de Dios para conferir y para infligir -y ms all, nosotros, que somos
hombres, no podemos ir, excepto recordar que Dios es amor.
Consideremos ahora el uso ms importante de aionios en el NT: el que est relacionado con
la frase vida eterna. Debemos empezar volviendo a recordar -como tan a menudo venimos
haciendo- que aionios es la palabra que se aplica a la eternidad como contrastada con el
tiempo, a la deidad como contrastada con la humanidad, y que, por tanto, vida eterna no es
otra cosa que vida de Dios.
(I) La promesa de vida eterna es lo que permitir al cristiano participar nada menos que del
poder y de la paz del propio Dios.
Vida eterna es la promesa de Dios (Tit_1:2; 1Jn_2:25). Dios nos ha prometido que
participaremos de su bienaventuranza, y esa promesa es inquebrantable.
(II) Vida eterna es el don de Dios (Rom_6:23; 1Jn_5:11). Como veremos, este don tiene sus
condiciones; pero el hecho permanece de que la vida eterna es algo que Dios, por su sola
bondad y gracia, da a los hombres. Nosotros no la podemos ganar ni merecer. Es un regalo.
(Ill) La vida eterna est ntimamente ligada a Jesucristo. Cristo es el agua viva, el elixir de la
vida eterna (Jua_4:14). Es el alimento que trae a los hombres vida eterna (Jua_6:27,
Jua_6:54). Sus palabras son de vida eterna (Jua_6:68). El mismo no slo trae (Jua_17:2-3),
es vida eterna (1Jn_5:20).
Dicho de forma ms sencilla, nicamente a travs de Jesucristo es posible una relacin, una
intimidad, una unidad con Dios. A travs de lo que l es, y de lo que hace, podemos participar
de la misma vida de Dios.
(IV) La vida eterna viene por medio de creer en Jesucristo (Jua_3:15-16, Jua_3:36;
Jua_5:24; Jua_6:40, Jua_6:47; 1Jn_5:13; 1Ti_1:16). Qu significa creer? Evidentemente,

no es una simple aceptacin intelectual. Creer en Jesucristo significa que creemos como
cierto absoluta e implcitamente todo lo que Jess dijo acerca de Dios.
Si realmente creemos que Dios es Padre y que ama a los hombres tanto como para enviar a
su Hijo al mundo a morir por ellos, demarcamos toda la diferencia que hay entre mundo y
vida porque la tal creencia significa que la vida est en manos del amor de Dios, y, adems,
significa tener por cierto y aceptar que Jess es quien dijo ser.
Obviamente, la confianza que podamos tener en cualquier afirmacin depender
enteramente de la posicin de la persona que la haga. Estamos obligados a preguntar: Cmo
puedo estar seguro de que todo lo que me dice Jess sobre Dios es verdad? La respuesta es:
porque creo que Jess es el nico que tena derecho a hablar de Dios, puesto que no me cabe
la menor duda de que Jess es el Hijo de Dios. Por tanto, entramos en la vida eterna por
creer que Jess es el Hijo de Dios.
Pero esta creencia va todava ms lejos. Creemos que Dios es Padre y que Dios es amor
porque creemos que Jess, siendo el Hijo de Dios, nos ha dicho la verdad acerca de Dios, y,
entonces, actuamos en consonancia con la creencia, es decir, vivimos con la certeza de que
no podemos hacer otra cosa que no sea poner toda nuestra confianza en Dios y rendirle una
perfecta obediencia.
Vida eterna no es otra cosa que la misma vida de Dios. Entramos en la vida eterna a travs de
creer en Cristo, y esta creencia tiene una triple implicacin:
(I) Implica creer que Dios es la clase de Dios que Jess dijo a los hombres.
(II) Implica la certeza de que Jess es el Hijo de Dios, y, por tanto, que tiene derecho a hablar
de Dios en una forma que nadie pudo ni jams podr hablar.
(lll) Implica vivir toda la vida asintiendo a estas cosas. Cuando lo hacemos as, participamos
nada menos que de la vida, el poder y la paz que solamente Dios puede dar.
Ya hemos dicho que vida eterna es el don de Dios. Todos los dones de Dios, aun siendo tales,
requieren el esfuerzo por parte nuestra de tomarlos, como prueba de inters.
Usemos una analoga humana. Toda la belleza, riqueza y sabidura de la literatura clsica
estn ah para que cualquiera las disfrute; solamente que, para eso, es preciso que antes se
introduzca en ellas mediante el trabajo, el estudio y la disciplina que el aprendizaje del latn y
del griego exige.
El ofrecimiento de Dios de vida eterna es un hecho, pero el hombre debe anhelarla e
introducirse en ella antes de que pueda recibirla plenamente.
(I) La vida eterna demanda conocimiento de Dios. Vida eterna significa "conocer al nico
Dios verdadero" (Jua_17:3). Ahora bien, el hombre slo puede conocer a Dios por medio de
tres vas: (a) la va de la mente para pensar, (b) la va de los ojos y del corazn para ver y
amar a Jesucristo y (c) la va de los odos para escuchar lo que Dios est procurando decirle.
Si hemos de introducirnos en la vida eterna, nunca debemos estar tan ocupados con las cosas
del tiempo como para no pensar en las cosas eternas, ni caminar mirando a Jess, ni estar
regularmente en una actitud silenciosa y alerta para atender a Dios.
(II) La vida eterna demanda obediencia a Dios. El mandamiento de Dios es vida eterna
(Jua_12:50). Jess es autor de eterna salvacin para todos los que le obedecen (Heb_5:9).
Nuestra paz depende slo de hacer su voluntad. Dios pleitea con el rebelde, pero sus ddivas
son para el obediente. Nunca podremos lograr una completa intimidad y unidad con alguien
de quien continuamente diferimos y a quien continuamente afligimos con nuestra
desobediencia. Obediencia y vida eterna de parte de Dios van de la mano.
(lll) Vida eterna es la recompensa a una lealtad tenaz (1Ti_6:12). Viene al hombre que ha
peleado la buena batalla de la fe y que se ha ligado a Jesucristo en cuerpo y alma. La recibe el
hombre que oye y sigue (Jua_10:27-28) el camino de Jess en completa lealtad, en vez de
su propio camino.
(IV) Hay una demanda tica en la vida eterna. Vida eterna es la meta del camino de
santidad (Rom_6:22). La recibe quien demuestra una paciente continuidad en el buen hacer
(Rom_2:7), pero jams quien odie a su hermano, porque el tal es homicida en su corazn
(1Jn_3:15). La vida eterna viene a aquellos que se mantienen en el amor de Dios (Jud_1:21).
No hay escapatoria de la demanda tica del cristianismo. La vida eterna no es para el hombre

que acta como le viene en gana; sino para el que acta como ensea Jesucristo. No es que se
nos exija que seamos perfectos, pero s que, aunque caigamos y fracasemos, tengamos
todava nuestros ojos fijos en Jesucristo.
(V) Vida eterna es la recompensa para el obrero de Cristo (Jua_4:36). Se promete vida
eterna al hombre que ayuda a Cristo a segar la cosecha de las almas de los hombres; es el
ofrecimiento de Dios a quien est ms interesado en salvar a los dems que en salvar
egostamente su alma.
(VI) Vida eterna es la recompensa para el cristiano audaz (Jua_12:25). Es para el hombre
que amando su vida est decidido a darla, si fuera preciso, por amor a Jesucristo. Es para el
que est siempre dispuesto a "aventurarse por Su nombre", para el que acepta los riesgos de
la vida cristiana y est preparado para "apostar su vida a que hay Dios".
(VII) Vida eterna es el resultado de a justicia que viene a travs de Jesucristo (Rom_5:21).
El significado esencial de justicia es una nueva relacin con Dios a travs de lo que Jesucristo
ha hecho por nosotros.
Y, as, terminamos donde empezamos -vida eterna es la vida de Dios mismo, en la cual
podremos entrar cuando aceptemos todo lo que Jesucristo ha hecho por nosotros y todo lo
que nos dice acerca de Dios.
Nunca captaremos la idea completa de vida eterna hasta que nos desembaracemos de la
imposicin casi instintiva de que vida eterna significa, fundamentalmente, vida que contina
para siempre. Hace ya mucho tiempo que los griegos detectaron claramente que ese tipo de
vida no sera en modo alguno una bendicin.
Fueron precisamente los griegos quienes contaron la historia de Aurora, diosa del alba, que
se enamor del joven mortal Titn. Zeus le dio a escoger la gracia que quisiera para su
amante mortal, y ella pidi que no muriese nunca; pero olvid aadir que permaneciera
siempre joven. As Titn vivi en un continuo y sin fin envejecimiento, volvindose ms y
ms decrpito, hasta que la vida lleg a ser para l una terrible e intolerable maldicin.
La vida tendr valor cuando no sea nada menos que la vida de Dios -y ese es el significado de
vida eterna.
G1680
1680
1679
ELPIS
Y ELPIZEIN
LA ESPERANZA CRISTIANA
El nombre elpis significa esperanza, y, el verbo elpizein, esperar.
Estas palabras no son de un inters lingstico particular. Su gran valor radica en el hecho de
que, si examinamos y analizamos su uso en el NT, podemos descubrir el contenido y las
bases de la esperanza cristiana.
Elpis, esperanza, es uno de los tres grandes pilares de la fe cristiana. Todo el mensaje
cristiano se fundamenta en la esperanza, juntamente con la fe y el amor (1Co_13:13).
Esperanza es caractersticamente la virtud cristiana y, a la vez, algo imposible para el no
cristiano (Efe_2:12). Slo el cristiano puede ser un optimista con relacin al mundo. Slo el
cristiano puede esperar hacer frente a la vida. Slo el cristiano puede considerar la muerte
con serenidad y ecuanimidad.
Veamos, pues, en qu consiste la esperanza cristiana.
(I) Es la esperanza de la resurreccin de los muertos. Este pensamiento discurre
consistentemente a travs de todo el NT. (Hch_23:6; Hch_26:6; 1Ts_4:13; 1Pe_1:3;
1Jn_3:3; 1Co_15:19). El cristiano es un hombre que no va rumbo a la muerte, sino a la vida.
Para l, la muerte no es el abismo de la nada y la aniquilacin. Es "una puerta abierta en el
horizonte".
(II) Es la esperanza de la gloria de Dios (Rom_5:2). Es la esperanza de que ya no veremos
ms la gloria de Dios en la nube ni por espejo, oscuramente. Es la certeza de que vendr el
da que veremos a Dios y seremos revestidos de su misma gloria.
(Ill) Es la esperanza de la nueva dispensacin (2Co_3:12). Mientras los hombres se
reconocan gobernados por la ley, no haba lugar para otra cosa que no fuera la
desesperacin, pues no hay ni uno que pueda obedecer y satisfacer la perfecta ley de Dios.
Pero cuando vemos que la nota clave de la religin no es la ley, sino el amor, renace una

nueva esperanza.
(IV) Es la esperanza de justicia (Gl_5:5). En Pablo, justicia ojustificacin significan
genuina relacin con Dios. Cuando un hombre considera la religin como ley debe estar
siempre sintindose culpable delante de Dios, y, por tanto, continuamente aterrorizado. Pero
el mensaje de Jesucristo capacita al hombre para entrar en una nueva relacin con Dios,
donde el terror ha desaparecido y una confianza de nio ocupa su lugar.
(V) Es la esperanza de salvacin. Esto tiene dos aspectos. (a) Es la confianza de saber que
Dios nos libra en este mundo (2Co_1:10), no en el sentido de ser resguardados contra
sinsabores y peligros, sino en el de ser confortados para superarlos. Como Rupert Brooke
escribi:
Seguro ser mi caminar,
Secretamente armado contra todo empeo de la muerte;
Seguro donde no hay seguridad; seguro donde los hombres caen;
Y cuando estos pobres miembros mueran, el ms seguro de todos.
(b) Es la confianza de salvacin en el mundo venidero. Es la esperanza de salvacin en medio
de los peligros de la tierra, y de ser rescatados del juicio de Dios.
(VI) Es la esperanza de vida eterna (Tit_1:2; Tit_3:7). En el NT, la palabra eterna siempre
enfatiza cualidad de vida, no duracin. Eterna es la palabra que describe cualquier realidad
propia de Dios. Vida eterna es la clase de vida de Dios. La esperanza del cristiano es que,
algn da, l participar de la misma vida de Dios.
(VII) Es la esperanza de la segunda venida de Cristo (Tit_2:13; 1Pe_1:13; 1Jn_3:3). La
segunda venida no es hoy una doctrina que est en boga, pero todava permanece esta gran
verdad: la historia va a alguna parte, la historia no es una coleccin de eventos sin sentido,
inconexos y fruto de la casualidad. Hay una consumacin. El cristiano es el hombre que se
concibe a s mismo y entiende la vida como yendo rumbo a una meta.
(VIII) Es la esperanza que descansa en los cielos (Col_1:5). Es decir, el cristiano espera
ansioso recibir algo que ya est reservado para l, algo que no depende de los azares y
cambios del tiempo, sino de Dios, y que, por tanto, tendr que ver con la consumacin del
designio de Dios y con el cumplimiento y la realizacin de todas las esperanzas y sueos del
alma humana.
Veamos ahora lo que podramos llamar fuentes de la esperanza.
(I) La esperanza es producto de la experiencia (Rom_5:4). Puede ser que las experiencias y
pruebas de la vida conduzcan al no cristiano a la desesperacin. El cristiano tiene una
esperanza que ve todas las cosas, que se vuelve cada vez ms radiante y no ms sombra.
(II) La esperanza es producto de las Escrituras (Rom_15:4). Si un hombre quiere estudiar la
historia del proceder de Dios con la humanidad y de su intencin para con ella, se sentir
lleno de esperanza. Oliver Cromwell, planeando la educacin de su hijo Richard, dijo: "Yo le
hara aprender una pequea leccin de historia". Para el cristiano la leccin de historia es la
esperanza.
(lll) La esperanza tiene su sentido en el hecho de ser llamados por Dios (Efe_1:18). El
cristiano no tiene conciencia de haber entrado en la salvacin (aparejada por Dios) como
resultado de su lucha por hacer mritos, pues, tal lucha, sera desesperanzadora. El cristiano
tiene conciencia de haber sido invitado a iniciar una nueva relacin con Dios por la pura
misericordia de Dios, no por sus mritos personales.
(IV) La esperanza es producto del evangelio (Col_1:23). Evangelio quiere decir buenas
nuevas. Un mensaje amenazador, como el de Juan el Bautista (Luc_3:7, Luc_3:17),
conducira al hombre a la desesperacin. El mensaje de Jess es una invitacin, una oferta,
una promesa, una asombrosa buena nueva para levantar el nimo a cualquier hombre que
est obsesionado por su pecado.
(V) La esperanza depende de Jess y de su obra (Col_1:27; 1Ti_1:1). La esperanza cristiana
no se funda en cualquier cosa que un hombre haya hecho o pueda hacer, sino en lo que
Cristo ha realizado.
Ahora, agrupemos ciertas grandes cosas que suceden por medio de la esperanza.
(I) La esperanza viene a travs de la gracia (2Ts_2:16). El mismo fundamento de la

esperanza cristiana es el libre e inmerecido perdn y compaerismo que Dios ofrece al


hombre. La esperanza nace cuando descubrimos que no ganamos la salvacin, sino que la
recibimos.
(II) La esperanza nos hace sentir gozo (Rom_12:12). Un cristiano melanclico implica
contradiccin en los trminos. El hombre que conoce el poder de Cristo nunca puede
desesperar de s mismo o del mundo. Ha descubierto lo que Cavour llamaba "el sentido de lo
posible", pues se ha dado cuenta de que, con Dios, todo es posible.
(Ill) Somos salvos en esperanza (Rom_8:24). La base de la salvacin es la esperanza de que
Dios sea como Jess dijo. Hasta que no empezamos a ver a Dios como el Dios y Padre de
nuestro Seor Jesucristo, no podemos ni siquiera contemplar la salvacin como posible para
el hombre pecador.
(IV) La esperanza guarda al cristiano tenaz. Esta es una de las grandes notas clave de la Carta
a los Hebreos (Rom_3:6; Rom_6:11, Rom_6:18). El cristiano es el hombre que puede
batallar y luchar, que puede pelear contra s mismo y contra sus tentaciones, que puede
soportar la disciplina de ser cristiano, porque tiene algo infinitamente precioso que esperar
con ilusin.
Finalmente, veamos, lo que podramos llamar, los fundamentos de la esperanza.
(I) La esperanza es en Cristo (1Ts_1:3). No esperamos por obra y gracia de algn poder
innato, sino porque ahora tenemos experiencia de la ayuda que Cristo puede prestar.
(II) La esperanza est fundada en Dios (1Ti_4:10) porque l es Dios de esperanza
(Rom_15:13) y Dios que da esperanza. El carcter de Dios es, como Jess nos dijo, el
fundamento esencial de nuestra esperanza.
(Ill) La esperanza mira hacia Dios. Vuelve la cara a Dios (Hch_24:15; 1Pe_1:21; 1Pe_3:5;
1Ti_5:5). El cristiano es un hombre de esperanza porque tiene sus ojos puestos en Dios.
Agustn dijo a un hombre desgraciado que slo pensaba en sus pecados: "Deja de mirarte a ti
mismo y mira a Dios'". El secreto de la esperanza cristiana es la mirada dirigida hacia Dios.
La esperanza cristiana no teme ni se plantea el problema de que tal vez las promesas de Dios
sean verdaderas. Es la confiada expectacin de que no pueden ser nada ms que la verdad.
G2098
2098
EUAGGELION
LAS BUENAS NUEVAS
La palabra euaggelion significa "buenas nuevas" o "buenas noticias", y, cuando la
estudiamos, estamos por necesidad en el mismo corazn y centro de la fe cristiana.
Euaggelion es, caracterstica y especficamente, una palabra cristiana, que apenas tiene
historia fuera del NT. En el griego clsico presenta tres significados.
(I) Originalmente signific "la recompensa dada a un mensajero por traer buenas noticias".
As es como se usa en la Septuaginta (2Sa_4:10).
(II) Despus signific "los sacrificios hechos a los dioses cuando se reciban las tales buenas
noticias".
(Ill) No fue en el griego clsico, sino en el helenista tardo, donde adquiri el significado en s
de "buenas noticias". En la Septuaginta se usa respecto de las "buenas noticias de victoria"
(1Sa_31:9), de las buenas nuevas que significan "el nacimiento de un nio" (Jer_20:15) y,
algunas veces, respecto de cualquier tipo de noticias.
En la Septuaginta, hay tambin dos formas de utilizar la palabra que son dos tmidos
anticipos del uso que tendra en el NT. En Salmos, el verbo correspondiente se utiliza para
publicar la justicia y la salvacin operadas por el poder de Dios (Sal_40:10; Sal_96:2) y, en
Isaas (Sal_40:9; Sal_52:7), se emplea para anunciar las alegres noticias de la venida del
ungido de Dios a su pueblo.
En los papiros, tanto el nombre como el verbo apenas se utilizan. El verbo (euaggelizesthai)
se usa respecto del esclavo que est dando la noticia de la victoria de algn general, y el
nombre (euaggelion) aparece en una inscripcin, donde se lee que el nacimiento del
emperador romano Augusto era el comienzo de una serie de buenas noticias para el mundo.
Pero es el NT donde euaggelion llega a ser una gran palabra.
(I) En esta palabra se resume todo el mensaje cristiano (Mar_1:1; 1Co_15:1). El reino que

Jess predic es "buenas nuevas" (Mat_4:23; Mat_9:35; Mat_24:14). La prueba de que


euaggelion es el centro del mensaje cristiano se aprecia en el hecho de que aparece setenta y
dos veces en el NT y, de stas, cincuenta y cuatro corresponden a las epstolas de Pablo. Para
el ms grande los misioneros cristianos el cristianismo era, fundamentalmente, "buenas
nuevas". Aqu hay un contraste implcito. La predicacin de Juan el Bautista es, con su fuego
consumidor, su aventador y su hacha puesta a la raz de los rboles, lo contrario de buenas
nuevas; ms bien, son noticias de desastre. Sin embargo, toda la esencia del mensaje de
Jess es "buenas nuevas de Dios".
(II) Algunas veces se dice que el euaggelion es "de Dios" (Mar_1:14; 1Ts_2:2, 1Ts_2:8-9).
Son buenas noticias de Dios porque revelan un Dios que los hombres nunca hubieran podido
soar. Son buenas noticias "dadas por Dios" porque Dios est detrs de todo el proceso de la
salvacin. Siempre ser errneo pensar en un Dios colrico y un Cristo dulce y amable;
suponer que Jess cambi la actitud de Dios hacia los hombres, es un desatino. Fue Dios
quien, por el gran amor que tiene al mundo, envi a Su Hijo. Las buenas nuevas son de Dios
y desde Dios.
(Ill) Otras veces se dice que el euaggelion es de "Jesucristo" (Mar_1:1; 2Co_4:4; 2Co_9:13;
2Co_10:14). Son buenas noticias de Jesucristo en dos sentidos: (a) Jess las "trajo" a los
hombres; sin l nunca las hubieran conocido. (b) Jess mismo "era" euaggelion para los
hombres. No slo les dijo cmo es Dios; tambin les mostr al Padre.
(IV) Algunas veces, Pablo usa la expresin "mi" o "nuestro euaggelion" (2 Col_4:3; 1Ts_1:5;
2Ts_2:14). Las buenas noticias vienen de Dios y son de Dios. Las trajo Jess y son de Jess.
Pero, sin embargo, el hombre debe "apropirselas". Debe pasarlas por la mente y recibirlas
en el corazn hasta que lleguen a ser total e indisolublemente uno.
(V) El euaggelion es para todos los hombres (Mar_13:10; Mar_16:15; Hch_15:7). Los judos
haban credo siempre que su nacin sera la ms favorecida por Dios. Pero el evangelio de
Cristo no tiene fronteras. Las buenas noticias son para todos.
Veamos ahora algunos aspectos interesantes del euaggelion, de estas "buenas nuevas", con
relacin a los hombres.
(I) El euaggelion no es un descubrimiento humano, es "una revelacin de Dios". El hecho de
que Dios es tal y como Cristo nos lo mostr, ningn hombre poda haberlo descubierto
mediante un proceso intelectual. El hombre no descubre a Dios. Dios se revela
(Gl_1:11-12).
(II) El euaggelion es algo en lo que el hombre debe "creer" (Mar_1:15). El todo del
cristianismo consiste en vivir una vida dentro de la inalterable conviccin de que las buenas
nuevas que Jess trajo de parte de Dios son verdaderas.
(Ill) El euaggelion es algo que quien lo conoce debe "proclamar a otros" (Rom_15:19;
1Co_9:14, 1Co_9:18; 2Co_10:14; 2Co_11:17; Gl_2:2). Puede asegurarse que un hombre no
ha recibido realmente las buenas noticias hasta que desea compartirlas con otros. Un
misionero cuenta de cierto indio que, siendo en principio hostil al cristianismo, se convirti
finalmente, se procur una Biblia y, estando leyndola, tropez con un pasaje que le habl al
corazn. Entonces, con el dedo puesto sobre ese mismo pasaje, corri a la carretera, gritando
a todos los que pasaban: "Tenis noticia de esto?" Ningn cristiano debe guardar las buenas
noticias para l, sino convertirse en un misionero.
(IV) Un hombre no escoge la tarea de esparcir el euaggelion: le es "confiada" e "impuesta"
(1Ts_2:4; 1Co_9:16). Dicho de forma ms literal, es por "amor de Dios" por lo que ese
hombre debe transmitir las noticias que ha recibido.
(V) El euaggelion es algo por lo que un hombre debe "arriesgarlo todo" (Mar_8:35;
Mar_10:29; Rom_1:16; 1Co_9:23). Debe estar dispuesto a jugarse el todo por el todo,
movido por la certeza de que, el hombre que obedece a Dios, descubrir que las promesas de
Dios son verdaderas.
(VI) El euaggelion es algo a lo que el hombre debe "servir" (Rom_1:1; Rom_15:16;
Fil,Rom_1:12; Rom_2:22; Rom_4:3; 1Ts_3:2). La recepcin de las buenas noticias significa
un "privilegio" y, al mismo tiempo, un "deber". Un hombre tiene que estar dispuesto a dar su
vida por lo mismo que se la dio a l.

(VII) El euaggelion es algo que el hombre debe "defender" (Flp_1:7, Flp_1:17). Un hombre
debe ser, en todo momento, "un defensor de la fe" por medio de su vida, sus palabras, su
conducta y sus acciones.
(VIII) El euaggelion es algo que el hombre puede "obstaculizar" (1Co_9:12). La
responsabilidad del cristiano temeroso de Dios es procurar que su vida invite a los dems a
pensar, aunque slo sea un poco, en la fe cristiana.
(IX) El euaggelion es algo que el hombre puede "desaprovechar" o "rechazar". En ltima
instancia, la voluntad de un hombre es libre. La caracterstica del amor es siempre ofrecer y
nunca obligar. Un hombre puede desatender o desdear lo que Dios le ofrece; puede vivir
como si las buenas nuevas no existieran; pero se pondr su alma en peligro.
(X) El euaggelion es algo que el hombre puede "distorsionar" o "pervertir" (2Co_11:4;
Gl_1:6-7). Puede darse algo semejante a lo que Pablo llam "otro evangelio". Cuando un
hombre empieza a predicar el evangelio como a l le gustara que fuera, en vez de como Dios
determina que sea, lo nico que consigue es predicar "otro evangelio". Solamente despus de
haber escuchado a Dios, debemos hablar a los hombres. El peligro est en que, en vez de
escuchar lo que Dios tiene que decirnos, queramos nosotros decirle a l.
A medida que estudiamos euaggelion, siguiendo sus huellas a travs del NT, comenzamos a
ver que esta palabra tiene ciertas implicaciones.
(I) El euaggelion es "buenas nuevas de verdad" (Gl_2:5, Gl_2:4; Col_1:5). Con la venida
de Jesucristo, termin el tiempo de adivinar sobre Dios y comenz el de certeza. Con su
venida, concluy el tiempo de andar a tientas, de buscar entre tinieblas el significado y el
camino de la vida, y comenz el de certeza. Cristianismo no es sinnimo de obsequiar a los
hombres con una serie de problemas, sino de darles un arsenal de certidumbres.
(II) El euaggelion es "buenas nuevas de esperanza" (Gl_2:23). El hombre que trata de vivir
por s mismo, dependiendo nicamente del esfuerzo humano, no puede hacer otra cosa que
desesperar de l y del mundo. John Buchan defini al ateo como "el hombre cuya carencia
de medios de apoyo no se ve". Cuando un hombre se da cuenta de lo que significan las
buenas noticias, se llena de esperanza respecto de s y respecto del mundo.
(Ill) El euaggelion es "buenas nuevas de paz" (Efe_6:15). Un hombre es inevitablemente una
personalidad dividida mientras se esfuerce por vivir solo. Como Studdert-Kennedy dijo:
"Una parte de l depende del cielo y la otra de la tierra." Las buenas noticias nos dicen que la
victoria est en rendirse, en la muerte del Yo para que surja en nosotros la vida de Cristo. Las
buenas noticias hacen posible que el hombre pueda lograr una personalidad totalmente
integrada y carente de las viejas tensiones que nos hacan desdichados.
(IV) El euaggelion es "buenas nuevas de la promesa de Dios" (Efe_3:6). Lo caracterstico de
los dioses paganos, e incluso de Dios tal como se le conoca en el AT, era la amenaza. Jess
trajo las buenas nuevas que no hablan del Dios de las amenazas, sino del Dios de la promesa.
Esto en ningn sentido significa que no tengamos obligaciones en la vida, pues una promesa
obliga tanto como pueda hacerlo una amenaza, pero la obligacin que nos impone la
promesa es contestar al amor, y, no, agacharse ante la venganza.
(V) El euaggelion es "buenas nuevas de inmortalidad" (2Ti_1:10). Frente a la muerte, el
pagano se afliga y tema como quien no tiene esperanza (1Ts_4:13). Una de las cartas ms
tristes que figuran en los papiros se refiere a una madre que escribe a los padres de un niito
muerto: "Irene a Taonnophris y Filn, confortaos. Estaba tan apenada, que llor por vuestro
hijo muerto tanto como lo hice por Ddimo. Todo lo que poda hacerse, se ha hecho ... Pero,
lo mismo que siempre, frente a estas cosas nadie puede hacer nada". He aqu la perspectiva
pagana ante la muerte. Pero las buenas nuevas traen la certeza de que la muerte no es el fin,
sino el comienzo de la vida; no es la marcha a la aniquilacin, sino a estar eternamente con
Dios.
(VI) El euaggelion es "buenas nuevas del Cristo resucitado" (1Co_15:1 sigtes.; 2Ti_2:8). Las
buenas nuevas que el cristianismo trae son que no rendimos culto a un hroe muerto, sino
que vivimos con el Viviente. No nos hemos quedado solamente con un modelo que copiar y
un ejemplo que seguir, sino con un compaero que est continuamente a nuestro lado. La fe
del cristiano no est puesta en el protagonista de un libro, en la historia de un hombre que

vivi y muri, sino en uno que resucit de entre los muertos y est vivo para siempre.
(VII) El euaggelion es "buenas nuevas de salvacin" (Efe_1:13). Son noticias de ese poder
que nos perdona el viejo pecado, nos libra del pecado presente y nos da fuerzas para vencer
al pecado en el futuro. Son buenas nuevas de victoria.
G3083
3083
3084
LUTRON,
LUTROUN,
APOLUTROSIS629
LA DEUDA Y SU PAGO
En el NT hay un grupo de palabras que contiene la idea de redencin, salvacin, libertad y
rescate ganado y adquirido por precio. Estas palabras han influido tanto en el moldeamiento
de la concepcin de la obra de Jesucristo y de la idea de expiacin, que es absolutamente
necesario estudiarlas con todo detalle. Empezaremos con la palabra lutron.
(I) En el griego clsico, lutron est mayormente en plural (lutra), y su significado bsico es
"precio de la libertad". El ttulo de la dcimocuarta rapsodia de la llada es Lutra Hektoros,
"Rescate de Hctor", y se refiere a la recuperacin del cadver de este campen troyano de
manos de los griegos. As, pues, en el griego clsico, hay una serie completa de frases que
giran alrededor de esta idea de rescate. Veamos algunas. Labein lutra tinos, pagar el rescate
de alguien; aneu lutron aphienai, soltar sin rescate; y la frase huper lutron describe la
suma pagada "como rescate". Casi siempre, la palabra es literal en el griego clsico, y
significa el precio pagado por la libertad de alguien. Suidas, el lexicgrafo griego, define
lutron simplemente como misthos, que significa "paga" o "precio", y lo ampla con esta
explicacin: "Es aquello que se ofrece para libertar y rescatar a un hombre de una esclavitud
brbara". Muy raramente, esta palabra tiene un sentido semimetafrico en el griego clsico.
Esquilo, el poeta trgico, la utiliza as una vez: "Qu lutron puede haber para la sangre
derramada?" (Choephroi 48). Es decir: Qu remisin puede haber para la culpa de la ira y
la corrupcin que ha derramado sangre?
(II) Ahora bien, para cualquier escritor del NT esta palabra tendra dos trasfondos. Uno, el
correspondiente al pensamiento del AT y a la forma de usar el vocablo en l. En la
Septuaginta, lutron se encuentra unas dieciocho veces. Si un hombre posea un buey
peligroso, y, por no haberlo tenido bien sujeto, acorneaba y mataba a alguien, el propietario
tena que morir, a menos que pagara un lutron, "dinero de sangre", para rescatar su vida
(xo_21:30). Si un hombre asesinaba deliberadamente a otro, y no haba lutron para l,
deba ser ejecutado (Nm_35:31-32). Si un pauprrimo israelita se venda a un rico
extranjero, alguno de sus parientes poda redimirlo, y el precio era el lutron (Lev_25:51). El
hombre celoso, y dispuesto a vengarse, no aceptar lutron en lugar del desquite (Pro_6:35).
Lutron es el rescate de los prisioneros de guerra (Isa_45:13). Pero, en el AT, la palabra tiene
un uso especialmente interesante. Segn la ley juda, todo primognito, tanto de hombre
como de animal, era consagrado a Dios desde que el Seor perdon la vida a los
primognitos judos la noche de la primera Pascua, en Egipto (Nm_3:13). Pero, si todos los
primognitos eran dedicados al especial servicio de Dios, la vida se desbaratara, por tanto,
haba una ceremonia, llamada "La Redencin del Primognito", a travs de la cual los padres
podan recuperar a su hijo mediante el pago de cinco siclos a los sacerdotes (Nm_18:16).
Este pago es llamado lutron (Nm_3:12, Nm_3:46, Nm_3:48-49, Nm_3:51;
Nm_18:15).
Como regla general, puede afirmarse que, en el AT en griego lutron tiene siempre un
significado literal; constantemente significa el pago que redime a un hombre de una
obligacin que, de otro modo, estaba obligado a cumplir. En el AT, el lutron puede ser
pagado por el mismo a quien afecta o por otro hombre, pero siempre es un precio que le libra
de una deuda y de una responsabilidad que no hubiera tenido ms remedio que satisfacer si
no lo paga.
Veamos ahora el otro trasfondo de lutron, el del pensamiento y prctica griegos. En el griego
contemporneo del NT, lutron tiene dos usos principales: (a) es regularmente usado
respecto del "precio a pagar para redimir algo que est en prenda o empeo"; (b) se utiliza,
tambin con regularidad, respecto del "importe pagado o recibido por la liberacin de un
esclavo". En este sentido, hay un papiro que reza as: "He dado a Helena su libertad, y he

recibido huper lutron autos, como importe de ella ...", y despus viene la suma pagada.
En este punto, hemos de tener en cuenta otra costumbre griega del tiempo del NT, la cual da
al lenguaje neotestamentario una de sus imgenes ms vvidas y efectivas. Hay otras dos
palabras en el NT que deben introducirse aqu -egorazein o exagorazein, que significa
"comprar", y time, que quiere decir "precio". En 1Co_6:19-20, Pablo dice: "O ignoris ...
que no sois vuestros? Porque habis sido comprados (agorazein) por precio (time)". En
1Co_7:23, el apstol escribe: "Por precio (time) fuisteis comprados (agorazein); no os
hagis esclavos de los hombres". En Gl_3:13, dice que "Cristo nos redimi (exagorazein)
de la maldicin de la ley". En Gl_4:4-5 declara que Dios envi a su Hijo "para que
redimiese a los que estaban bajo la ley". En Gl_5:1, dice: "Estad, pues, firmes en la libertad
(ep'eleutheria) con que Cristo nos hizo libres" y, en Gl_5:13, "porque ... a libertad
(ep'eleutheria) fuisteis llamados". Hay muchas inscripciones que hablan de alguna persona
vendida a un dios, por ejemplo a Atenea, a Esculapio, a Apolo. Haba una forma especial en
que un esclavo griego poda conseguir su libertad. Consista en que el esclavo iba ahorrando,
poco a poco, quizs durante aos, y depositando en el templo de algn dios, las pequeas
cantidades de dinero que poda ganar. Cuando, tras mucho esfuerzo, lograba reunir el
importe completo de su compra, llevaba a su amo al templo para que el sacerdote le pagara
el precio de su libertad. Desde ese momento, el esclavo pasaba a ser propiedad del dios, y,
por tanto, quedaba "libre de todo hombre". Hay una inscripcin en la pared del templo de
Apolo, en Delfos, que reza as: "Apolo el pitio compr de Sosibus de Anfisa, para libertad
(ep'eleutheria), una esclava, cuyo nombre es Nicea, por el precio (time) de tres minas y
media de plata, el mismo importe que recibi el primer vendedor, Eumnastus de Anfisa,
como indica la ley, pues Nicea ha confiado a Apolo la compra de ella para libertad
(ep'eleutheria)". El precio de compra fue pagado y Nicea qued libre de los hombres y
propiedad de Apolo. A esto se refiere Pablo indirectamente cuando una y otra vez llama
doulos Christou, "esclavo de Cristo", a s mismo y a los dems. El ha sido comprado por
Cristo y ha pasado a ser de su propiedad. Es muy significante cmo usa Pablo la misma frase
ep'eleutheria, "para libertad" (tambin: "bajo seguro de libertad", N. del T.), que se
encuentra repetidamente en estas inscripciones. El precio de compra es pagado y el cristiano
pertenece a Cristo. Por consecuencia, queda libre de los poderes que le atenaceaban.
(Ill) Esta palabra se encuentra dos veces en los Evangelios. En Mar_10:45 y en Mat_20:28,
Jess dice que vino a dar su vida en lutron, "en rescate", por muchos. Hay otra palabra, afn
a sta que tambin se usa, y es antilutron.' En 1Ti_2:6 leemos que Jesucristo se dio en
antilutron, en rescate, por todos. Antilutron es una palabra muy rara. De paso, es
importante decir que, en la literatura rfica, antilutron se usa bajo la significacin de
"antdoto", "remedio". La muerte de Cristo podemos entenderla como el "antdoto" contra el
veneno del mal y el "remedio" para la enfermedad del pecado.
Todava hay otras palabras que debemos examinar cuidadosamente. Pero, con lo que ya
hemos visto, podemos decir con autoridad que Jesucristo, por su vida y por su muerte, libr
al hombre de una obligacin, un riesgo y una deuda que, de otro modo, hubiera tenido que
pagar l, y le libr de la servidumbre y la esclavitud, pagando el precio de compra de esa
libertad que el hombre nunca hubiera podido pagar.
Ahora consideremos el verbo lutroun.
(I) En griego, los verbos tienen tres voces: activa, pasiva y media.
Generalmente hablando, la voz media tiene un sentido semirreflexivo; significa hacer algo
para uno mismo, por inters y para el placer o provecho de uno. Por tanto, en el griego
clsico, la palabra lutroun tiene tres significados. En voz activa, lutroun significa "rescatar";
en voz pasiva, "ser rescatado" y, en voz media, "rescatar para s", es decir, "redimir" o
"rescatar", pagando el precio estipulado. Ntese que todo el trasfondo de la palabra es
"cautividad". Siempre tiene que ver con el rescate, la redencin, la liberacin de un hombre o
de una cosa de manos de un poder hostil que los posea.
(II) En los papiros, el uso caracterstico de lutroun es "redimir algo que est en empeo".
Puede ser usado respecto de la vestidura, la capa o la propiedad de alguno que ha sido dejada
en prenda a alguien. De nuevo la palabra expresa la idea de la vuelta de alguna cosa a su

autntico dueo, por haber sido rescatada de manos de un poseedor ajeno.


(Ill) La palabra es muy comn en la Septuaginta, donde aparece ms de sesenta veces con
ciertos usos caractersticos. Por ejemplo, es constantemente utilizada respecto de la
redencin por Dios de Israel de la esclavitud en Egipto. En xo_6:6 se lee la promesa de
Dios: "Os redimir con brazo extendido". Una y otra vez se recuerda al pueblo que Dios lo
"redimi de casa de servidumbre" (Deu_7:8; Deu_13:5). El mandamiento de Dios es que no
olviden que fueron siervos en la tierra de Egipto y que l "los rescat" (Deu_15:15;
Deu_24:18). Se usa constantemente respecto de la "redencin" del primognito del especial
servicio que deba prestar a Dios (xo_13:13; xo_34:20). Se emplea con relacin al
"rescate" de algo que ha sido empeado (Lev_25:25, Lev_25:30, Lev_25:33). En Israel,
cualquier hombre poda "dedicar" algo a Dios: un animal, una casa, dinero e incluso hasta l
mismo poda dedicarse para exclusiva posesin del Altsimo. Eso es lo que Jeft hizo cuando
sacrific a su hija a Dios (Jue_11:29-40). Ahora bien, poda suceder que alguien quisiera
recuperar lo que haba dedicado a Dios, y, entonces, tena que efectuar ciertos pagos a los
sacerdotes. En este caso, lutroun es el verbo que se usa para significar el tal pago
(Lev_27:15-33). Notemos que, hasta aqu, lutroun siempre describe el proceso de
recuperacin de algo que estaba en posesin y bajo el poder de alguien. Pero, en la
Septuaginta, tiene un uso muy especial que indica otro tipo de redencin. Repetidamente,
lutroun es el verbo que en los Salmos y en los profetas se utiliza respecto de la liberacin y
preservacin de Israel, obradas por Dios en el tiempo en que el pueblo estaba atribulado y
angustiado. La oracin del salmista es: "Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias"
(Sal_25:22; cf.Sal_26:11; Sal_69:18; Sal_130:8). La gran accin de gracias del salmista es
porque Dios le ha redimido: "T me has redimido, oh Jehov, Dios de verdad" (Sal_31:5).
Dios es quien redime de la destruccin a la vida del salmista (Sal_103:4; Sal_55:18). Este uso
sigue en los profetas (Isa_43:1; Isa_44:22; Jer_15:21; Jer_50:34). Tanto es as el caso, que
ho lutroumenos (participio presente del verbo), "el Redentor", llega a ser casi un nombre
tcnico para Dios. Si traducimos "rescatar" en vez de "redimir", veremos ms clara y
vvidamente lo que todo esto significa. Dios es el redentor que rescata al hombre de las
garras de la angustia.
(IV) En el NT, la palabra se encuentra tres veces. En Luc_24:21, los desconsolados
caminantes dicen al irreconocido Jess que ellos esperaban que Jess fuera quien haba de
"redimir" a Israel. Segn Tit_2:14, Jess muri para redimirnos de toda iniquidad. En
1Pe_1:18 se dice que los cristianos fueron "rescatados" de su vana manera de vivir.
Todava nos queda por examinar otra gran palabra del NT. Pero, una vez ms, hemos llegado
a la misma conclusin: La palabra lutroun expresa la "redencin", el "rescate" de un hombre
que estaba dominado por una situacin o un poder del que no poda librarse por s solo.
Apolutrosis es una de las grandes palabras neotestamentarias. Literalmente, significa
"liberacin", "redencin", pero en esta ocasin estamos tratando con una palabra que,
prcticamente, carece de historia. Se usa nicamente en el griego tardo, y muy poco. Pero,
cuando se usa, siempre es respecto de los prisioneros de guerra que son rescatados. En los
papiros no hay ejemplos. En la Septuaginta, slo aparece en Dan_4:30, donde se utiliza con
referencia al restablecimiento de Nabucodonosor tras haber estado enfermo. Pero en el NT
se usa diez veces, siempre significantes. Nosotros nos ocuparemos de las ms significativas.
(I) Se usa con respecto a ser "redimidos del pecado", y siempre en conexin con la obra de
Jesucristo. En Efe_1:7, Pablo dice que el cristiano tiene "redencin" por la sangre de
Jesucristo, "el perdn de pecados". La frase que se emplea en Col_1:14 es exactamente igual
a sta. La misma idea se encuentra en Heb_9:15. El perdn de pecados est indisolublemente
unido a la muerte de Cristo.
(II) Se usa con respecto a "la nueva relacin de fraternidad" en que entra un hombre por la
obra de Jesucristo. Pablo dice que el cristiano es justificado gratuitamente por la gracia de
Jess, mediante la "redencin" que es en Cristo (Rom_3:24).
(Ill) Apolutrosis no solamente implica el perdn de pecados, sino tambin una "nueva vida
para el futuro". Implica la adopcin, la admisin en la familia de Dios (Rom_8:23).
Jesucristo nos es hecho sabidura, justificacin, santificacin y "redencin" (1Co_1:30).

Apolutrosis no solamente mira hacia atrs, al perdn, sino tambin hacia adelante, a la vida
recreada.
(IV) Apolutrosis no termina en esta vida: es escatolgico. Es el goce anticipado de un
proceso y una gloria que encontrarn su consumacin en la venida de Cristo y en los lugares
celestiales (Luc_21:28; Efe_4:30).
Esta redencin, obrada por la sangre de Cristo, nos hace posible el perdn de pecados, nos
facilita una nueva relacin con Dios, nos da una nueva vida en la tierra y, finalmente, nos
dar la gloria celestial.
Ahora inquiramos lo que est implicado en estas palabras que expresan la idea de "rescate",
"redencin", "liberacin".
(I) Implican que el hombre era cautivo, esclavo y prisionero de un poder extrao. Haba algo
que tena en sus garras al hombre.
(II) Implican que no hay medio concebible por el que el hombre hubiera podido librarse o
rescatarse a si mismo. Estaba desvalido en las garras de un poder y una situacin que l no
poda controlar ni variar.
(lll) La liberacin del hombre fue llevada a cabo por Jesucristo, quien pag el precio
necesario para efectuarla.
(IV) No hay en todo el NT una sola palabra que diga a quin se pag el precio. No pudo haber
sido pagado a Dios, porque en todo tiempo am al mundo en gran manera. De hecho, fue el
amor de Dios el que envi a Cristo al mundo. No pudo haber sido pagado al diablo, porque le
hubiera igualado a Dios. Todo cuanto podemos decir es que, liberar al hombre del pasado,
presente y futuro poder que le haca pecar, cost la vida y la muerte de Cristo. Ms all, no
podemos ir; pero, aunque el pensamiento luche en vano, la experiencia demuestra que, llevar
a los hombres junto a Dios, cost la vida de Cristo.
G4991
4991
4982
SOTERIA
Y SOZEIN
LA PALABRA DE SALVACIN
EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
El nombre soteria significa "salvacin", y el verbo sozein significa "salvar".
Indudablemente, para nosotros es de suprema importancia averiguar qu quiere decir
salvacin y ser salvo. En el griego clsico, soteria significa "liberacin" o "preservacin".
Puede usarse respecto de un hombre que vuelve sano y salvo a su casa o su pas despus de
haber estado ausente un tiempo. Puede significar "garanta de segurdad" o "seguridad
contra el peligro". En los papiros, el significado ms comn de soteria es, con mucho, "salud
corporal". Por ejemplo, un miembro de cierta familia escribe a casa y dice: "Escribidme
acerca de vuestra soteria" o, como nosotros diramos, "hacedme saber cmo estis".
Comencemos buscando el principio del significado de soteria en la Septuaginta, la versin
griega del AT, pues de ella se nutrieron muchos de los primeros cristianos. La Septuaginta
fue la Biblia de la iglesia antes que el NT fuera escrito, y ella matiz el lenguaje y los
pensamientos de la iglesia primitiva.
(I) En la Septuaginta, soteria significa, en su expresin ms simple, "resguardo y seguridad
en general". En la multitud de consejeros hay soteria, dice Pro_11:14. Jacob conviene que si
llega a casa en soteria, Yahweh ser su Dios (Gn_28:21). Jos promete que todos aquellos
varones en cuyo saco no est la copa volvern a casa en soteria (Gn_44:17; cf. Gn_26:31;
Job_11:20; Job_13:16; Job_30:15).
(II) En la Septuaginta, soteria significa "liberacin de la tribulacin en general". Los
adversarios del salmista le dicen: "No hay para l soteria en Dios" (Sal_42:11). El salmista
ora a Dios para que mande soteria (Sal_44:4). El hombre que espera en Dios, se regocijar
en su soteria (Isa_25:9; cf. Sal_20:6; Isa_38:20; Jer_25:35).
(III) En la Septuaginta, soteria significa "liberacin de un enemigo". En la Versin Reina
Valera Antigua, dicha liberacin est representada por palabras como "salvacin", "socorro",
"huida", "victoria". Soteria describe la liberacin de manos de los filisteos (Jue_15:18), de

los amonitas (1Sa_11:9, 1Sa_11:13), de Siria (2Re_13:5), Egipto (2Cr_12:7) y Moab


(2Cr_20:17). Describe la liberacin por Dios de Israel de sus enemigos a travs de toda la
historia.
(IV) En la Septuaginta, soteria describe la "liberacin de Israel del Mar Rojo". "Estad firmes
-dice Moiss- y ved la soteria que Jehov har hoy con vosotros" (xo_14:13). Toda
liberacin era una soteria del Seor, pero la liberacin del Mar Rojo era la soteria por
excelencia. Ah, sobre todo, la mano de Dios fue vista en todo su esplendor y poder.
(V) Algunas veces, en la Septuaginta, esta soteria es "escatolgica", es decir, encontrar toda
su floracin y gloria slo en la nueva era que vendr. No es algo que se agota en este mundo.
Ser poderosa para salvar eternamente (Isa_45:17; Isa_52:10; Jer_3:23), i.e., su salvacin es
eterna.
(VI) Consistentemente, soteria est conectada con Dios y es atribuida a l. Comparada con
ella, vana es la ayuda de los hombres" (Sal_60:11; Sal_108:12; Sal_146:3). Dios es,
caractersticamente, Dios de soteria, Dios de "salvacin" (Sal_18:46; Sal_38:22; Sal_51:14;
Sal_88:1). Cuando el poder del hombre resulta ineficaz, la soteria de Dios entra en accin.
La necesidad extrema del hombre es siempre la oportunidad de Dios.
(VII) Finalmente, podemos apreciar que soteria es el centro de muchos pasajes lricos, que
son cnticos de accin de gracias. Aparece en el canto de Moiss, una vez atravesado el Mar
Rojo (xo_15:2); en el canto de David, tras haber sido librado de Sal (2Sa_22:3;
2Sa_22:36, 2Sa_22:47, 2Sa_22:51); en el canto de Ana, cuando supo que iba a tener un hijo
(1Sa_2:1). soteria hace cantar de gozo al hombre que la experimenta.
As, pues, cuando los escritores del NT usaron soteria recibieron con la palabra una
cuantiosa herencia, pues el vocablo ya describa la salvacin, preservacin e intervencin del
poder de Dios en las crisis de la historia y de la vida individual, el cuidado que no cesa en este
mundo y el amparo que hace cantar de alegra a la persona que lo siente.
EN EL NUEVO TESTAMENTO
Dos de los viejos usos se repiten en el NT.
(I) Soteria es utilizada con respecto a la "salvacin de nuestros enemigos (Luc_1:69;
Luc_1:71; Hch_7:25; Jud_1:25). Notemos que todos estos pasajes tienen un trasfondo
caracterstico del Antiguo Testamento.
(II) Tanto el nombre como el verbo se usan con referencia a la "seguridad y salud corporal".
Por ejemplo, la preservacin de Pablo del naufragio (Hch_27:20, Hch_27:34) y la
construccin del arca de No para salvacin de ste y su familia (Heb_11:7).
Pero, habiendo ya hecho constar estos dos antiguos usos, ahora debemos ocuparnos de las
formas distintivas y caractersticas en que el NT utiliza estas palabras.
(I) Soteria es "el anhelo de Dios" y "el propsito de Jesucristo". El NT no sabe nada de un
Dios airado que haya tenido que ser pacificado para perdonar a los hombres. El NT ignora
por completo a un Dios cuya clera haya sido trocada en misericordia. En el NT, Dios tom
la iniciativa de la soteria. Dios ha escogido a los hombres desde el principio para "salvacin"
(2Ts_2:13). Dios quiere que todos los hombres sean "salvos" (1Ti_2:4). La paciencia en el
sufrimiento de Dios es para obrar la mayor soteria posible (2Pe_3:15). La soteria es tanto
una prerrogativa de Dios, que es atribuida a l en las doxologas del Apocalipsis (Apo_7:10;
Apo_19:1). Es Dios quien nos ha "salvado" (2Ti_1:9). Cristo Jess vino al mundo para
"salvar" a los pecadores (1Ti_1:15). Jess no vino al mundo para condenarlo, sino para que
sea "salvo" por l (Jua_3:17). Dios es el promotor de la soteria.
(II) Por esta misma razn, la soteria puede ser rechazada. Debemos ocuparnos de nuestra
soteria con temor y temblor (Flp_2:12). Siendo grande como es, puede ser desatendida
(Heb_2:3). El NT nunca olvida que el arriesgado libre albedro del hombre puede frustrar el
propsito salvador de Dios.
(Ill) Jess es el ncleo de la soteria que Dios obra. En ningn otro hay soteria ni hay otro
nombre, en los cielos o en la tierra, en que podamos ser salvos (Hch_4:12). Jess es el
archegos, el pionero, el precursor de la soteria (Heb_2:10). Es el aitios, la causa motora y

esencial de la soteria (Heb_5:9). Sin Jess y su obra, soteria no es posible.


(IV) No obstante, Jess necesita de agentes humanos. El anhelo de Pablo es ver la manera de
que puedan ser "salvos" algunos judos (Rom_11:14). A todos se hizo de todo para "salvar" a
algunos (1Co_9:22). Pablo, refirindose al matrimonio, exhorta al cnyuge creyente a seguir
junto al incrdulo por si quiz puede "salvarle" (1Co_7:16). Todo el deseo del apstol delante
de Dios es procurar que los dems sean "salvos" (1Co_10:33), y reprocha a los judos el que
le estorben en esta labor (1Ts_2:16). Timoteo ha de tener cuidado de l y de la doctrina,
porque as se salvar a s mismo y a los dems (1Ti_4:16). El que media para que se convierta
un pecador, salva de la muerte un alma (Stg_5:20). Jesucristo precisa de labios que hablen
por l, de manos que obren por l, de hombres que sean sus heraldos.
(V) Por esta misma razn, el mensaje cristiano es:
(a) "palabra de salvacin" (Hch_13:26; Efe_1:13). Es dar a los hombres las buenas nuevas de
la buena voluntad de Dios.
(b) El mensaje cristiano es "el camino de salvacin" (Hch_16:17). Muestra a los hombres la
senda que conduce a la vida, no a la muerte.
(c) El mensaje cristiano es "poder de salvacin" (Rom_1:16). No slo trae al hombre una
tarea, tambin le da las fuerzas para realizarla; no slo le muestra un camino, le da el poder
para andar por l; no slo le hace un ofrecimiento, tambin le da la facultad para apoderarse
de l.
(d) El "anhelo" del mensaje cristiano es la salvacin del hombre (Rom_10:1; 2Co_6:1). El
anhelo del mensaje cristiano no es precipitar al hombre en las llamas del infierno, sino
alzarlo hasta la vida de los cielos.
Ahora debemos considerar lo que podramos llamar elementos de soteria en el NT, las cosas
que traen "salvacin".
(I) Soteria implica "arrepentimiento". La afliccin piadosa produce arrepentimiento que
obra para salvacin (2Co_7:10). soteria es algo de lo que hay que ocuparse con "temor y
temblor" (Flp_2:12).
(II) Soteria implica "fe" (ef. 2:8; 2Ti_3:15; 1Pe_1:9). Implica aceptar a Dios, a travs de su
palabra, y moldearse uno mismo en confianza cabal sobre la base de la misericordia ofrecida
por Dios. soteria implica "creencia" (Rom_1:16), esto es, la conviccin de que las promesas
de Dios en Cristo son verdaderas, la complacencia en aventurar nuestra vida en la veracidad
de Jesucristo. Implica "esperanza" (Rom_8:24). El arrepentimiento, el temor y temblor, no
es sinnimo de hacer a un hombre desesperar, sino de moverle a buscar, en radiante
esperanza, su remedio en Jesucristo. Fe, esperanza y creencia van tupidamente entretejidas.
Son las diferentes expresiones de la confianza en que se funda soteria.
(Ill) Soteria implica "perseverancia". El que persevere hasta el fin encontrar soteria
(Mat_10:22; Mat_24:13). El hombre que no se intimida por la oposicin exterior ni por el
desaliento interior, al final, encontrar la salvacin. No debe ser derrotado por sus dudas ni
por los argumentos y seducciones de los otros. Su confianza es algo a lo que debe adherirse
como a un salvavidas en medio de un mar tempestuoso.
(IV) Soteria implica "amar la verdad" (2Ts_2:10). El hombre que no ama la verdad nunca
puede encontrarla. Si un hombre cierra los ojos a la verdad sobre l, no puede ser movido al
esencial arrepentimiento. Si cierra los odos a la verdad sobre Jess, nunca podr informarse
ni apercibirse de la finalidad del ofrecimiento de Dios. Y siempre ser cierto que no hay ciego
ms grande que el que no quiere ver.
(V) Algunas veces, soteria implica "temor" (Jud_1:23). Hay algo as como un temor
limpiador (Sal_19:9). El temor del Seor es el principio del conocimiento (Pro_1:7). Existe lo
que alguien ha llamado "el estremecimiento celestial", el repentino temblor por miedo de lo
que somos, que nos conduce a encontrar la esperanza de lo que en Cristo podemos ser.
(VI) Soteria siempre implica "gracia", pues est fundada en la gracia y somos salvos por
gracia (Efe_2:5). Los cristianos primitivos estaban convencidos de que eran salvos por la
gracia del Seor Jess, y la idea que expresa el vocablo soteria es la prueba final de que la sal
vacin es un don que no hemos merecido ni podamos merecer, sino que viene a nosotros de
la pura bondad y generosidad de Dios.

(VII) Soteria implica "el mensaje de la cruz", aun cuando este mensaje parezca una simpleza
al orlo por primera vez (1Co_1:18), e implica que debe quedar impreso para siempre en
nuestra memoria (1Co_15:2). Implica ver la cruz y recordarla constantemente, es decir,
tomar conciencia del amor de Dios y vivir de acuerdo con ella.
(VIII) El escritor de Hebreos tiene algo ms que aadir. El dira que soteria tambin implica
"la continuacin de la obra de Cristo". La visin de este escritor es que Cristo vive siempre
para interceder por nosotros (Heb_7:25). Con uno de los pensamientos de mayor alcance de
todos los del NT, este autor ve a Jess defendiendo todava a los hombres, llevando a cabo su
obra sumosacerdotal, dejando expedito el camino hasta Dios a los hombres. Esta es la visin
de un Cristo que nos am desde el principio de los tiempos y que nos amar hasta el final, y
cuyo amor continuo es nuestra eterna esperanza de soteria.
En muchos casos, en el NT, soteria se encuentra como si no tuviera explicacin. Se usa como
una palabra de cuyo significado cada uno entendera al menos algo. Tales casos son
Luc_19:9; Hch_11:14; Hch_16:30; 1Co_3:15; 2Co_2:15.
Pero si hemos de apoderarnos de todo el valor y significado de esta palabra, debemos
preguntar: De qu es salvado el hombre? Cul es la liberacin que soteria promete? Antes
de buscar las respuestas en el NT, debemos hacer una observacin. El verbo sozein significa
tanto salvar a un hombre en el sentido eterno como curarlo en el sentido fsico. En el NT, la
salvacin es "total". Es salvado el hombre integro: su cuerpo y su alma.
(I) Soteria es salvacin de la "enfermedad fsica" (Mat_9:21; Luc_8:36, en ambos casos el
verbo es sozein). Jess estaba interesado en el cuerpo y en el alma de los hombres; y es muy
significativo el que la iglesia est redescubriendo esto hoy. Tal salvacin puede no curar, pero
siempre capacita al sufriente para convertir sus padecimientos en gloria.
(II) Soteria es salvacin del peligro. Cuando los discpulos peligraban daban voces para ser
"salvados" (Mat_8:25; Mat_14:30). Esto no significa proteccin de todo peligro y dao;
significa que el hombre que sabe que est dentro de la soteria de Dios, sabe que est, como
Rupert Brooke deca, "seguro donde no hay seguridad". Es la conviccin de que nada, en vida
o en muerte, puede separarle del amor de Dios.
(lll) Soteria es salvacin de la "parte infecta de la vida". Un hombre es salvado de esta aviesa
y perversa generacin (Hch_2:40). El hombre que conoce la soteria de Dios tiene con -y
sobre-l una cualidad profilctica, un antisptico divino que le inmuniza para ir por el mundo
sin contaminarse.
(IV) Soteria es salvacin de "la condicin de perdido". Jess vino al mundo a buscar y a
salvar lo que se haba perdido (Mat_18:11; Lc.
19:10). Vino a rescatar al hombre cuando ste iba camino de una situacin en que perdera
cuerpo y alma. Vino a hacerle volver del camino que conduce a la ms fatal clase de muerte,
para dirigirle por el que lleva a la ms esencial clase de vida.
(V) Soteria es salvacin del "pecado". Jess recibi este nombre porque haba de salvar a su
pueblo de sus pecados (Mat_1:21). El hombre solo es esclavo del pecado. No puede liberarse
de l. Puede diagnosticar fcilmente su enfermedad, pero no puede curarla. Slo el poder
salvador de Cristo efecta esa curacin. "El quebranta el poder del invalidado pecado.
Liberta al prisionero del pecado."
(VI) Soteria es salvacin de la "ira" (Rom_5:9). El NT no puede ser vaciado de su
concepcin de juicio, pues sta es fundamental en l. Jesucristo obr, Dios obr, y la obra de
ambos libert al hombre de la ira de la santidad agraviada y de la ley transgredida. Algo pas
que, en Jesucristo, pone al hombre creyente en una nueva relacin con Dios.
(VII) Una ltima cosa hemos de hacer constar. Soteria es escatolgica. Es decir, podemos
empezar a gozar de ella aqu y ahora, pero su pleno efecto y su completa maravilla vendr a
nosotros el da en que Jess sea coronado Rey de todo el mundo (Rom_13:11; 1Co_5:5;
2Ti_4:18; Heb_9:28; 1Pe_1:5; Apo_12:10). Es cierto que la segunda venida de Cristo no es
una doctrina popular; pero se sigue conservando la tremenda verdad de que este mundo va a
alguna parte, y, cuando el mundo llegue a su consumacin ltima, soteria ser simultnea y
finalmente perfeccionada.
Soteria es lo que salva a un hombre de la ruina de su alma en esta vida y en la futura.

Redencin
Redimir es lo mismo que volver a comprar. En la Biblia la redencin se asocia a la salvacin
o liberacin que Dios ofrece al pueblo elegido. El hecho ms destacado de redencin es la
liberacin de la servidumbre de Egipto. Ex 6,6; 12,27; 14,13. El xodo ser siempre el
modelo de la redencin que Dios realiza con su pueblo. Con frecuencia Israel se ve acosado
por sus enemigos y clama a Dios pidiendo su redencin. Est 14,19; Sab 16,8; Is 35,10; 43,1.
Jesucristo se presenta como el Redentor. Mar 10,45. San Pablo elabora ampliamente el tema
de la Redencin En Cristo Dios nos ha ofrecido la redencin total y definitiva. Rom 3,24;
8,23; 1 Cor 6,20; Ef 1,7. Juan Pablo II ha dedicado especial cuidado al tema de la Redencin
en sus documentos pontificios, llenos de contenido bblico. Entre ellos, Redentor del
hombre, El don de la Redencin y Madre del Redentor.
plan de salvacin
3483
administracin, encargo, plan de salvacin Luc_16:2-3, Luc_16:4; 1Co_9:17;
Efe_1:10; Efe_3:2, Efe_3:9; Col_1:25; 1Ti_1:4
salvacin
3909
propiedad, posesin, salvacin Efe_1:14; 1Ts_5:9; 2Ts_2:14; Heb_10:39;
1Pe_2:9
4834
salvacin Luc_1:69, Luc_1:71, Luc_1:77; Luc_19:9; Jua_4:22; Hch_4:12;
Hch_7:25; Hch_13:26, Hch_13:47; Hch_16:17; Hch_27:34; Rom_1:16; Rom_10:1,
Rom_10:10; Rom_11:11; Rom_13:11; 2Co_1:6; 2Co_6:2 (x2); 2Co_7:10; Efe_1:13; Flp_1:19,
Flp_1:28; Flp_2:12; 1Ts_5:8-9; 2Ts_2:13; 2Ti_2:10; 2Ti_3:15; Heb_1:14; Heb_2:3,
Heb_2:10; Heb_5:9; Heb_6:9; Heb_9:28; Heb_11:7; 1Pe_1:5, 1Pe_1:9-10; 1Pe_2:2;
2Pe_3:15; Jud_1:3; Apo_7:10; Apo_12:10; Apo_19:1
4835
salvacin Luc_2:30; Luc_3:6; Hch_28:28; Efe_6:17
El argumento de la seccin doctrinal (Gl_2:15 - Gl_5:12) es el siguiente: La
salvacin no puede ser ganada por el cumplimiento de las "obras" prescriptas
por la ley, sino slo por la fe en la muerte de Cristo por los pecados y por
vivir su vida dentro del creyente (Gl_2:16-21 ). Eso los glatas saban que era
cierto, porque haban recibido el Espritu Santo por fe, aparte de las obras de
la ley (Gl_3:1-5). Abrahn mismo fue justificado por fe; por tanto, es el padre
espiritual de los creyentes gentiles, lo que les da derecho a las bendiciones
de las promesas prometidas a l (vs Gl_3:6-9). Ninguno ha podido jams cumplir
perfectamente los requisitos de la ley, y, por eso, todos estamos bajo su
condena. Slo podemos ser redimidos por fe en Cristo (vs Gl_3:10-14). La ley fue
dada 430 aos despus del pacto con Abrahn, como un "ayo" hasta la venida de
Cristo -la "simiente" del pacto- para que los hombres puedan entrar ms
fcilmente en la experiencia de la salvacin por fe. La ley no anula la
promesa de salvacin pactada por fe en Cristo, ni provee otro camino de
salvacin (vs Gl_3:15-29). Antes de la venida de Cristo los judos eran como
herederos que no tienen edad suficiente, y "la ley" era su tutor o guardin
designado. Pero desde que vino Cristo, los hombres ya no estn bajo la tutela
o jurisdiccin del sistema legal con sus ritos y ceremonias (Gl_4:1-12). Despus,
en un interludio, Pablo les recuerda a los glatas el gozo que haban sentido
al aceptar el evangelio como l lo predicaba (vs Gl_4:13-20). Luego, con la
alegora de los 2 hijos de Abrahn (vs Gl_4:21-31) enfatiza que los creyentes
cristianos son, como Isaac, hijos de la promesa del pacto y que, por ello, ya
no esta bajo la esclavitud de la ley como lo estn los hijos de una esclava.
El argumento culmina en Gl_5:1-12, donde Pablo afirma categricamente lo que ya ha
demostrado: La circuncisin y los otros requisitos del sistema legal no tienen

ningn valor para el cristiano, y cualquiera que procura justificarse con las
obras de la ley ha cado de la gracia.
Sotera
[Incluimos en este trmino; tomado todo lo relativo a la salud o salvacin esperada en el AT
y realizada en el NT por Cristo.]
(I) DEFINICIN. El trmino salud, ser ancho; en hifil: ensanchar, librar, salvar), en los LXX:
(sanar, salvar, conservar), pertenece por su origen a la lengua militar: separar a uno cogiendo
a mano armada a su opresor, librar a uno del poder de su enemigo (Deu_22:27 Jue_12:3
1Sa_11:3 2Re_13:5). Adems de la salud que l otorgaba en conjunto a su pueblo, Yahvh
intervena tambin en favor de aquellos que particularmente se la pedan. Esta salud
constituye el objeto propio de la salud esperada por los israelitas; esta expresada en la
frmula frecuente <salud de Dios> o <mi salud>, o simplemente <la salud>, cuando el
contexto no la determina ms concretamente y la frmula tiene un sentido absoluto, que
comprende tanto la promesa divina como la esperanza del hombre (Gn_49:18 Sal_12:6
Sal_50:23 Sal_67:3 Sal_91:16 Sal_119:123. Sal_119:166-174 Isa_45:8 Isa_49:8 Isa_51:5-8
Isa_56:1 Luc_1:77 Jua_4:22 Hch_4:12 Hch_16:17 Rom_11:11 2Co_6:2).
(II) DESENVOLVIMIENTO HISTRICO DE LA S. EN SENTIDO ESTRICTO.
(A) En el AT.
(1) Los textos ms antiguos que hablan de una s. realizada por Yahvh en favor de Israel se
refieren a ciertos acontecimientos sealados de la historia del pueblo hebreo. Tales son: la
salida de Egipto (xo_15:2 Ose_13:4), la puesta en fuga de las hordas saqueadoras de los
madianitas (Jue_6:37 Jue_7:2-7 Jue_10:12) y la liberacin del yugo de los filisteos
(Jue_15:18 1Sa_9:16 1Sa_19:5 2Sa_23:10-12).
(2) En Miq_7:7 este atributo divino es el fundamento mismo de la esperanza que el profeta
tiene de que Yahvh le ha de salvar cuando venga a castigar a Jud. Sof_3:17 (Ose_1:7 es
glosa posterior) es el primero en relacionar el vocabulario referente a la idea de salud con la
felicidad futura que Dios, <el hroe que trae consigo la salud> y dispersa a los enemigos, ha
de dar a su pueblo escogido despus del castigo. Una s. ms explcitamente formulada slo se
encuentra a partir de Jeremas.
(3) En el Dutero-Isaas, la salud, estrechamente ligada a otros temas, como el de la
sedeq-yakweh, la justicia de Dios (45:21: justicia que salva) y el de la redencin (Dios es el
g'l de Israel: 43:3.11-14; cf. 41:14 44:24 47:4), alcanza, por lo que atae al AT, su punto
culminante, como lo indica el recurso frecuente (21 pasajes) al vocabulario de <salud>.
Aunque no se haga uso de este vocabulario en los textos que presentan el retorno de
Babilonia como una segunda salida de Egipto (41:17-20 43:16-21 48:20S), hay que centrar,
sin embargo, en este cuadro la idea de s. del Dutero-Isaas.
(4) En la poca de la restauracin despus de la cautividad babilnica la idea de s. atraviesa
una crisis. Zacaras intent mantenerla viva (8:7.13) e Is 56:1 expresa an la conviccin de
que la salud estaba prxima, ms, como no acababa de llegar, parece que comenzaron a
ponerse en duda las palabras de Yahvh (59:1); los profetas respondieron que este retraso se
deba, ms bien, a los pecados del pueblo (59:2-14).
(5) Israel expres principalmente en los salmos su esperanza de s. Aqu la salud que se
espera, a veces tiene, adems, carcter militar: victoria conseguida sobre los enemigos
polticos (76:10 108:7 118:25; cf. 20:7 106:47), concentracin y repatriacin de cautivos (14:7
106:47), restauracin de Jerusaln y dems ciudades devastadas de Jud (69:36 80 85:5) y
felicidad que de todo ello se deriva (132:14-18).

(B) En el NT. Los autores del NT estn absolutamente ciertos de que Jess de Nazaret ha
venido a dar la respuesta definitiva a las esperanzas de s. que alimentaba el AT. Esta
conviccin expresan ya con toda claridad las palabras que el anciano Simen dirige al nio
Jess, inspiradas en el Dutero-Isaas (Lc 2:29-32); cf. tambin Act 4:12. Por eso el NT, igual
que se lo da a Dios (Lc 1:47 1Tim 1:1 2:3 4:10 Tit 1:3 Jds 25), da tambin a Jess en muchas
ocasiones el ttulo de <salvador>, (Lc 2:11 Jn 4:42 Act 5:31 13:23 Ef 5:23 Flp 3:20 2Tim 1:10
Tit 2:13 2Pe 1:1.11 1Jn 4:14). Aunque Lc 1:17 parece hacerse eco de la idea de s. en el AT
(servir a Dios despus de haber sido librado de los enemigos polticos), Mt 1:21, al explicar el
nombre de Jess muestra con mucha ms claridad que en el AT cmo el elemento principal
de esta s. consiste en la liberacin del pecado (cf. Lc 1:77 7:49S 1Tim 1:15).
Redencin
(ver Liberacin) Etimolgicamente significa rescate, compra o adquisicin de algo que se
posea y se perdi. En la Biblia est estrechamente ligado a los conceptos de liberacin y
salvacin. En el AT las liberaciones y por tanto, redenciones-tipo son la de la opresin egipcia
[x_6,6-7]; [x_14,13]; [Is_63,8-9]; [Jer_31,32] y la del destierro babilnico [Is_43,1];
[Is_43,14]; [Is_45,17]; [Is_46,13]; [Is_55,3]; [Is_62,12]. En el contexto de esta ltima
liberacin, el Seor recibe el ttulo de <redentor de Israel> [Is_41,14]; [Is_43,3]; [Is_44,6];
[Is_44,24]; [Is_45,15]; [Is_48,17]; [Is_49,26]. Redenciones y liberaciones histricas que son
anuncio y prenda de una redencin superior:
la de la esclavitud del pecado [Is_38,17]; [Ez_36,23-26]; [Sal_130,7-8]. Y sta es
precisamente, segn el NT, la redencin operada por Cristo [Mt_1,21]; [Mt_20,28];
[Lc_1,68]; [Lc_1,77]; [Lc_2,38]; [He_20,28]; [Rom_3,24-26]; [Rom_6,17-18];
[1Cor_6,19-20]; [1Pe_1,18-19], a quien la tradicin cristiana distingue con el ttulo singular
de el Redentor. Por otra parte, su obra redentora se extiende a la entera creacin
[Rom_8,19-22]; [Ef_1,10]; [Col_1,20].
salvacin
Accin por la que Dios libera a su pueblo en particular, y en general a
todos los hombres, de una situacin calamitosa, que puede ser material o
espiritual, temporal o escatolgica. El Dios de la Biblia es un Dios
esencialmente salvador (x_14,13); (Jue_2,16); (Jue_2,18); (Jue_6,14-16);
(Jue_13,3-5); (1Sam_7,8); (1Sam_11,13); (2Sam_3,18); (2Re_19,34); (Is_33,22);
(Is_35,4); (Is_43,3); (Is_45,15); (Is_45,21-22); (Is_60,16); (Is_62,11);
(Jer_17,14); (Jer_23,6); (Jer_31,7); (Ez_34,22); (Dan_3,21-24); (Dan_13,60);
(Sof_3,17); (Sal_22,6); (Sal_27,1); (Sal_35,3); (Sal_51,16); (Sal_62,7);
(Sal_107,13); (Sal_107,19); (Sal_107,28)...; (Si_51,1); (Si_51,11). Con la nueva
alianza Dios sigue siendo el salvador de los hombres (Lc_1,47); (1Tim_1,1);
(1Tim_2,3-4); (1Tim_4,10); (2Tim_1,9); (Tit_1,3); (Tit_2,10); (Tit_3,4);
(Jds_1,25), pero ahora la salvacin de Dios ha tomado cuerpo humano en
Jesucristo, el Salvador (Mt_1,21), (Lc_2,11); (Jn_3,17); (Jn_4,42); (Jn_12,47);
(He_4,12); (He_5,31); (He_13,23); (Rom_3,24); (Ef_5,23); (Tit_2,13); (Tit_3,6);
(2Pe_1,11); (2Pe_2,20).
SALVACIN
(-> liberacin, redentor, Jess). Estrictamente hablando, la antropologa bblica no est
centrada en el tema de la salvacin de Dios, en la lnea de las religiones gnsticas, en las que
el hombre se concibe como un ser cado, destruido, enajenado, que necesita que le salven.
Ciertamente, la experiencia apocalptica (1 Hen) ha puesto de relieve la cada y por eso
acenta tambin la salvacin. Pero ms que la salvacin, entendida en sentido intimista,
Jess anuncia y prepara el Reino*, es decir, la plenitud de vida de los hombres; por su parte,
sus primeros discpulos dan el testimonio de la resurreccin* del mismo Jess que se
identifica con su plenitud como ser humano, es decir, con el despliegue de la creacin. Desde
esa perspectiva, a modo de esquema, queremos situar la salvacin cristiana en el contexto de
Cristo redentor, liberador y reconciliador.

(1) Jesucristo Redentor. En la lnea de la antigua teologa y experiencia de Israel, que ha


descubierto la accin de Dios en los jueces* y/o liberadores (pacificadores) nacionales, Jess
puede y debe presentarse como redentor de la humanidad. Redimir significa rescatar lo que
estaba enajenado (o perdido), comprar lo que haba cado en otras manos, para devolver
(crear) la libertad a los humamos. Dios mismo aparece en la Escritura como redentor de los
hebreos esclavos en Egipto (Ex 1-19) o cautivos en Babilonia (cf. Is 40-55). Llegando hasta el
final en esa lnea, el Nuevo Testamento afirma que Jess nos ha redimido de la opresin de
lo diablico, es decir, de la falta de libertad, del miedo a la muerte, de la espiral infinita de la
violencia y venganza, de opresin y odio que nunca terminan. Nos ha redimido con su vida,
es decir, con su amor gratuito, con la donacin de su existencia. De esa forma ha muerto (se
ha entregado l mismo) para que nosotros podamos vivir, se ha perdido para que podamos
encontrarnos. En amor nos ha comprado sin pedirnos nada a cambio (cf. Mc 10,45, con
lytron). Por eso, el Nuevo Testamento presenta a Jess como lytrtn o redentor (Hch 7,35;
cf. Lc 2,14.38; Heb 9,12). Sobre esa base ha desarrollado la teologa posterior el descenso de
Jess a los infiernos para redimir a los que estaban dominados por la muerte.
(2) Jesucristo Salvador. El mismo gesto de la redencin puede presentarse de manera ms
sacral como salvacin: nos ha ofrecido Jess la salud de Dios, la gracia de la vida, para que
podamos expresarnos en gozo y libertad sobre la tierra, sin opresin de unos sobre otros, sin
miedo a la condena. El Nuevo Testamento presenta a Jess como str o salvador verdadero,
en contra de los dioses o emperadores que ofrecen una salvacin falsa (cf. Lc 2,11; Jn 4,42; Ef
5,23; 1 Tim4,10). Hay muchas salvaciones de tipo histrico que vienen a expresarse en la
salud interior y exterior, en el amor mutuo y el pan compartido, en la palabra dialogada y en
la casa de la fraternidad... Desde ah, la Iglesia ha destacado los signos salvadores de tipo
sacramental, aquellos gestos sagrados que se vinculan a los grandes momentos de la vida
humana (bautismo o nacimiento a la gracia, eucarista o pan compartido en Cristo,
matrimonio o celebracin del amor mutuo...), de tal forma que en ellos viene a expresarse la
novedad y hondura de la vida que Cristo ha querido ofrecernos. Eso significa que no estamos
perdidos en un mundo sin signos ni seales... Podemos vivir ya desde ahora en actitud de
pascua, a partir de la presencia de Jess hecha principio de comunin para los humanos.
Sobre esa base podemos esperar y esperamos la salvacin eterna, la resurreccin de la vida
en (tras) la muerte.
(3) Jesucristo liberador. Las dos expresiones anteriores (redencin y salvacin) se
encuentran vinculadas a la vida concreta de los hombres sobre el mundo y deben expresarse
en signos de liberacin, de manera que los mismos cristianos susciten aquellas condiciones
que hagan posible una vida de libertad sobre la tierra. Para ello es necesario superar las
estructuras de injusticia y opresin que actualmente dominan sobre el mundo. La figura y
obra de Jess ha de convertirse en fuente crtica de transformacin de la sociedad, de
manera que todos los humanos, partiendo de los ms pobres, puedan acceder a la
experiencia de la gratuidad y comunin en Cristo. Una parte considerable de la teologa de
los ltimos decenios ha sido muy sensible a este elemento de la vida y pascua de Jess. Su
mensaje y obra no puede reducirse a un simple cambio de estructuras econmicas o
polticas, sino que ha de expresarse en los diversos niveles de la vida individual y
comunitaria. Esa vida de Jess resulta inseparable de la transformacin humana integral,
abierta a la poltica: porque se haba comprometido polticamente, ofreciendo libertad en
perspectiva de casa, mesa y palabra compartida, mataron a Jess. Desde ah debe entenderse
su presencia actual en el mundo, por medio de la Iglesia.
(4) Jesucristo Propiciador y Reconciliador. De forma puramente indicativa, abrindonos al
campo de la teologa paulina, podemos presentar a Jess como aquel que nos ha redimido
hacindose propiciacin por nuestros pecados (Rom 3,24-25): los ha tomado como propios,
en gesto de perdn, hacindonos as capaces de vivir en gratuidad. Dios nos ha amado en
Jess de tal manera que nos ha dado en l toda su vida: no lo ha reservado de un modo

egosta (= no lo ha perdonado), sino que ha querido entregarlo por nosotros, abriendo as un


espacio y tiempo de gratuidad universal, de redencin completa (cf. Rom 8,32). Por eso, el
mismo Jess Salvador puede presentarse como Reconciliador universal. Dios ha revelado
por l toda su gracia, ofreciendo al mundo su reconciliacin, la fuerza desbordante y
creadora de su vida; lgicamente, los cristianos, que le hemos conocido y aceptado, debemos
convertimos en ministros de reconciliacin, testigos y portadores de una redencin que es
palabra de gracia abierta a todos los humanos (cf. 2 Cor 5,16-21).
Cf. J. ESPEJA, Jesucristo, palabra de libertad, San Esteban, Salamanca 1979; O.
GONZLEZ DE CARDEDAL, Cristologa, BAC, Madrid 2004; J. I. GONZLEZ FAUS, La
Humanidad Nueva. Ensayo de Cristologa, Sal Terrae, Santander 1981; A. GRILLMEIER,
Jesucristo en la fe de la Iglesia, Sgueme, Salamanca 1998; B. SESBO, Jesucristo, el
tnico mediador I-II, Sec. Trinitario, Salamanca 1990-1992; J. SOBRINO, Cristologa desde
Amrica Latina, CRT, Mxico 1976; Jesucristo liberador I-II, Trotta, Madrid 19931998.
PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino,
Navarra 2007
KERIGMA
(Mensaje, predicacin).
Predicar el mensaje de salvacin que obra en Cristo Jess, y predicarlo con la palabra y la
vida, Rom 16:25.
Predestinacin [Link].
Doctrina determinista religiosa que sostiene que el hombre se salva o condena segn decida
la libre, omnipotente y eterna voluntad divina. El fatalismo del mundo clsico grecorromano
representa una concepcin semejante, pero el destino a que se refiere es ms bien de tipo
naturalista. La doctrina predestinacionista se origina propiamente dentro del cristianismo,
en las interpretaciones que los padres de la Iglesia hacen de los pasajes de la Biblia, tanto del
Viejo como del Nuevo Testamento, en que se habla de la suprema libertad divina para salvar
a quien Dios quiere. Concebida como un problema que se enfrenta a la libertad humana, la
doctrina de la predestinacin, tal como primeramente la plantea Agustn de Hipona (Sobre la
predestinacin de los santos, Sobre el don de la perseverancia), acenta, contra el
pelagianismo, la omnipotencia y libertad divinas, con lo que resulta que Dios elige desde toda
la eternidad a quienes se salvan, pero no es cuestin muy clara si tambin decide (de forma
positiva o meramente negativa) el nmero de los que libremente se condenan por sus
pecados.
[imagen no disponible `calvinismo' Calvino![Link]]
[imagen no disponible `pascal' B. Pascal![Link]]
Tras muchas disputas sobre la libertad y la gracia, el calvinismo tendi a resaltar, en el
siglo XVI, el aspecto de la doctrina agustiniana que pareca afirmar una doble
predestinacin. Posturas parecidas mantuvieron, en el campo catlico, Jansenio y Pascal.
Con la Contrarreforma iniciada por el concilio de Trento, se suscitaron intensas disputas
sobre la presciencia divina y sobre si la reprobacin, o condenacin, era decidida o
simplemente permitida por Dios (reflejo de ellas es el tema de El condenado por desconfiado,
de Tirso de Molina: el ermitao Paulo se condena y el bandolero Enrico se salva). Estas
controversias intentaban conciliar la omnipotencia y misericordia divinas, concebidas como
"gracia", por un lado, y la libertad humana, por el otro. La teologa reconoce que no siempre
se han planteado estas cuestiones en los justos trminos, y que, en definitiva, toda
afirmacin metafrica sobre el nmero de los elegidos no puede significar ms que la
voluntad divina de otorgar misericordiosamente la salvacin a todos los hombres,
concedindoles la gracia o ayuda necesaria para ello, pero admitiendo el libre juego de la

voluntad humana, que debe afirmarse en todo momento, tanto como la voluntad y
presciencia divinas. La eternidad de Dios no es conmensurable con el tiempo humano ni con
el de toda la historia, por lo que, al estar "fuera" del tiempo, Dios "conoce", desde la
eternidad, los mritos y demritos delhombre, esto es, la libre aceptacin o libre rechazo de
la salvacin ofrecida, que el hombre lleva a cabo a lo largo de su tiempo.
Diccionario de filosofa en CD-ROM.
Copyright 1996-99. Empresa Editorial Herder S.A., Barcelona. Todos los derechos
reservados. ISBN 84-254-1991-3. Autores: Jordi Corts Morat y Antoni Martnez Riu.
Salvacin FIL. REL.
(del latn salus, salvaguardia, preservacin del mal fsico o espiritual) Trmino que adquiere
su importancia en las diversas formas de pensamiento religioso, en las escuelas morales del
perodo helenstico, as como en el neoplatonismo y, obviamente, presupone que
previamente hay un mal o una condena de la que se debe ser salvado. Dicho mal se entiende
generalmente como el dolor, la finitud y la muerte, independientemente del origen que en
cada creencia se atribuya a dichas limitaciones. As, la salvacin se entiende como la plena
realizacin del hombre que con ella supera su finitud y la muerte en un mbito que est ms
all de las limitaciones espacio-temporales y que propone una nueva vida absolutamente
diferenciada de la vida presente.
En la tradicin mstico-religiosa del orfismo, as como en la tradicin vdica y en el
budismo, la salvacin se considera como la interrupcin de la infinita cadena de las
resurreciones que acaba con la transmigracin de las almas, considerada como la forma de
mal de la cual es necesario salvarse. En este caso la salvacin es la preservacin de este mal
espiritual que afecta al destino errante del alma, y el camino de salvacin, entonces, implica
alguna forma de acetismo capaz de liberar el alma de la crcel corporal. Platn, muy
influenciado por las tesis rficas, pero tambin por el intelectualismo moral de Scrates,
sustituye el mero ascetismo por la necesidad del conocimiento, de forma que la consecucin
plena de ste nos procura un estado de beatitud. En las doctrinas morales helensticas, la
salvacin es fruto de la sabidura, de forma que el sabio es aqul que posee una regla de vida
que le permite librarse de la existencia desdichada que acompaa a todos quienes estn
sometidos al delirio de las pasiones.
En la tradicin judeo-cristiana la nocin de salvacin se acompaa de la necesidad de un
mesas o "salvador". En el judasmo la salvacin hace constantemente referencia a los
acontecimientos histricos y sociales del pueblo hebraico. La promesa cumplida por la
divinidad de la liberacin de la esclavitud de Egipto, encontrar la definitiva realizacin en la
salvacin plena a travs de la venida de un mesas. En el cristianismo, que es una religin
universalista y ecumnica, se sustenta que Jesucristo es el Salvador de toda la humanidad
que est cada en desgracia debido al pecado original. La muerte de Jesucristo es necesaria
como redencin, que es la forma general de la salvacin, es decir, como acto que posibilita el
ingreso de los hombres en la morada divina. El perdn de los pecados y la resurrecin
conducirn a la visin de Dios, y a la plena realizacin de la salvacin: la vida eterna. Ahora
bien, para alcanzar la vida eterna y la beatitud no es suficiente la venida de Jesucristo, sino
que es preciso que cada fiel, adems de conducir su vida segn la ley divina, reciba la gracia
que le permita superar las tentaciones que le hacen recaer en el pecado que veda la entrada
en el reino de Dios.
Ver alma, karma, psique, samsra, samskara, samkhya.
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reservados. ISBN 84-254-1991-3. Autores: Jordi Corts Morat y Antoni Martnez Riu.
SALVACIN
tip, DOCT
vet,
(SALVADOR).
Tanto el AT como el NT estn centrados en la concepcin de la salvacin, basada sobre el
hecho de que el hombre, totalmente arruinado por la cada, y por ello mismo destinado a la
muerte y a la perdicin eternas, tiene necesidad de ser rescatado y salvado mediante la
intervencin de un Salvador divino. As, el mensaje bblico se distingue claramente de una
mera moral religiosa que d al hombre consejos de buena conducta o que preconice la
mejora del hombre mediante sus propios esfuerzos. Tambin se halla a una inmensa
distancia de un fro desmo, en el que la lejana divinidad se mantenga indiferente a la suerte
de sus criaturas.
En el Antiguo Testamento:
En el AT el Seor se revela como el Dios Salvador. ste es, entre una multitud de otros, Su
ms entraable ttulo en relacin con nosotros, el ms bello de ellos (2 S. 22:2-3). l es el
redentor, el nico Salvador de Israel (Is. 25:9; 41:14; 43:3, 11; 49:26), y ello de toda la
eternidad (Is. 63:8, 16). Ya en Egipto empez a manifestarse en este carcter, al decir: Yo
soy JEHOV... yo os librar (x. 6:6). l liber a Su pueblo del horno de afliccin, del ngel
exterminador, del amenazador mar Rojo, y Moiss exclama, ante todo ello: Bienaventurado
t, oh Israel. Quin como t, pueblo salvo por Jehov, escudo de tu socorro, y espada de tu
triunfo? (Dt. 33:29). No se trata de los miles de medios que emplea Dios, sino que es el
mismo Dios, Su presencia, Su intervencin victoriosa, lo que salva (1 S. 14:6; 17:47). David
exclama: Dios mo... el fuerte de mi salvacin (2 S. 22:3). Quin es el que puede resistir,
cuando Dios se levanta para salvar a todos los mansos de la tierra? (cfr. Sal. 76:8-10). l
salva a Sus hijos, frecuentemente rebeldes, a causa de Su nombre, para manifestar Su poder
(Sal. 106:8). El profeta puede decir a Sion: Jehov est en medio de fi, poderoso, l salvar
(Sof. 3:17), y el salmista no deja de ensalzar la salvacin de Dios (Sal. 3:8; 18:46; 37:39;
40:17; 42:5; 62:7; 71:15; 98:2-3, etc.).
Esta salvacin comporta adems todas las liberaciones, tanto terrenas como espirituales. El
Seor salva de la angustia y de las asechanzas de los malvados (Sal. 37:39; 59:2); l salva
otorgando el perdn de los pecados, dando respuesta a la oracin, impartiendo gozo y paz
(Sal. 79:9; 51:12; 60:6; 18:27; 34:6, 18).
Sin embargo, el Dios Salvador, en el Antiguo Pacto, no se manifiesta an de una manera
plena; se halla incluso escondido (Is. 45:15). El Seor responde a la humanidad sufriente que
le pide romper los cielos y descender en su socorro: Esforzos... he aqu que vuestro Dios
viene... Dios mismo vendr, y os salvar (Is. 35:4).
En el Nuevo Testamento:
Cristo es ya de entrada presentado como el Salvador, y no slo como un Maestro, amigo o
modelo de conducta. El ngel dice a Jos: Llamars su nombre Jess (Jehov salva),
porque l salvar a su pueblo de sus pecados. Zacaras bendijo al Seor por haber
levantado un poderoso Salvador (Lc. 1:69). No hay salvacin en nadie ms (Hch. 4:12).
Jess es el autor de nuestra salvacin (He. 2:10; 5:9). Dios envi a Su Hijo como salvador del
mundo (1 Jn. 4:14), no para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por l (Jn.
3:17; 12:47). El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se haba perdido (Lc. 19:10);
vino, no para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas (Lc. 9:56). La verdadera
dicha es la alcanzada por aquellos que pueden exclamar: Sabemos que verdaderamente ste
es el Salvador del mundo, el Cristo (Lc. 4:42).
En el Nuevo Pacto, el trmino de la salvacin se aplica casi exclusivamente a la redencin y a
la salvacin eterna. La salvacin viene de los judos (Jn. 4:22). El Evangelio es la palabra de

la salvacin predicada en todo lugar (Hch. 13:26; 16:17; 28:28; Ef. 1:13); es poder de Dios
para salvacin de todo aquel que cree (Ro. 1:16). La gracia de Dios es la fuente de la salvacin
(Tit. 2:11), que est en Jesucristo (2 Ti. 2:10). Dios nos llama a que recibamos la salvacin (1
Ts. 5:9; 2 Ts. 2:13). Es confesando con la boca que llegamos a la salvacin (Ro. 10:10);
tenemos que ocuparnos en nuestra salvacin con temor y temblor (Fil. 2:12). Somos
guardados por el poder de Dios mediante la fe para alcanzar la salvacin (1 P. 1:5, 9).
Mientras tanto, esperamos al Salvador, al Seor Jesucristo (Fil. 3:20), por cuanto se acerca el
momento en que se revelar plenamente la salvacin conseguida en el Calvario (Ro. 13:11;
Ap. 12:10). No escapar el que menosprecie una salvacin tan grande (He. 2:3). Al nico y
sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los
siglos (Jud. 25).
Bibliografa:
Anderson, Sir R.: El Evangelio y su ministerio (Pub. Portavoz Evanglico, Grand Rapids,
en prep.);
Blanchard, J.: Aceptado por Dios (El Estandarte de la Verdad, Edimburgo, 1974);
Chafer, L. S: El camino de la salvacin (Pub. Portavoz Evanglico, Barcelona, 1972);
Chafer, L. S: Grandes temas bblicos (Pub. Portavoz Evanglico, 1976);
Finney, C. G.: El amor de Dios por un mundo pecador (Cle, Terrassa, 1984);
Ironside, H. A.: Grandes palabras del Evangelio (Ed. Moody, Chicago, S/f);
Lacueva, F.: La Persona y la Obra de Jesucristo (Ed. Cle, Terrassa, 1979);
Lacueva, F.: Doctrinas de la gracia (Cle, Terrassa, 1975);
Lacueva, F.: El hombre: su grandeza y su miseria (Cle, Terrassa, 1976);
Moody, D. L.: El camino hacia Dios (Ed. Moody, Chicago, s/f);
Ryrie, C. C.: La gracia de Dios (Pub. Portavoz Evanglico, Barcelona, 1979);
Spurgeon, C. H.: No hay otro Evangelio (Estandarte de la Verdad, Barcelona, 1966);
Spurgeon, C. H.: Ganadores de hombres (Cle, Terrassa, 1984);
Stott, J. W. R.: Las controversias de Jess (Certeza, Buenos Aires, 1975);
Warfield, B. B.: El plan de la salvacin (Confraternidad Calvinista Americana, Mxico D.
F., 1966);
Wolston, W. T. P.: En pos de la luz (Verdades Bblicas, Apdo. 1469, Lima 100, Per, 1982).
CALVINISMO, doctrina y expansin en los pases protestantes. El libro de
Calvino "Institucin Cristiana"
CALVINISMO
M. Doctrina religiosa de Calvino.
I. Calvino, en su obra titulada Institucin Cristiana, dividida en cuatro libros, expuso su
doctrina, que nosotros vamos a dar a conocer, tomndola, aunque en resumen, de aquel
tratado.
Libro primero. La religin supone el conocimiento de Dios y del hombre. Todos los
pueblos reconocen una divinidad; pero la ignorancia, nuestras pasiones y la imaginacin,
forjaron dioses, y el verdadero era desconocido en casi toda la tierra. El Seor revel lo que
debamos saber, y las revelaciones que hizo a los hombres se contienen en la Escritura. As,
pues, con el Antiguo y en el Nuevo Testamento tenemos todo lo que se necesita para conocer
a Dios, su esencia, sus atributos, el culto que le debemos, y nuestras obligaciones respecto de
los dems hombres. La autoridad de la Iglesia no es ms que un testimonio humano que
puede errar, y es necesario que el Espritu Santo confirme este testimonio exterior de la
Iglesia por un testimonio interior, y que el mismo Espritu que habl por los Profetas entre
en nuestros corazones para asegurarnos que los Profetas no dijeron ms que lo que Dios les
revel. Esta especie de inspiracin particular es la que nos asegura la verdad de la Escritura
Sagrada. De fanticos e insensatos han de ser calificados los que se desdean de leer la
Escritura, y pretenden que el Espritu Santo les ha revelado inmediata y extraordinariamente
todo lo que se debe creer y obrar. La Escritura prohbe representar a Dios y fabricar
imgenes o dolos. Los catlicos, autorizando el culto de las imgenes, han vuelto a caer en la
idolatra. Dios lo ha dispuesto todo y lo produce todo en el mundo moral, como en el fsico,

de donde se deduce que los pecados y virtudes de los hombres son obra de la voluntad divina.
Libro segundo. Adn fue criado en un estado de inocencia; pec, y su pecado se comunic
a todos sus descendientes. Una concupiscencia viciosa es el principio de todas las acciones
humanas. Carecemos de fuerza para resistir a la concupiscencia, y la libertad de que nos
envanecemos es pura imaginacin. Aunque dentro de nosotros llevamos un principio de
corrupcin, el diablo tiene mucha parte en nuestros desrdenes. Dios envio a su hijo para
redimir a los hombres y satisfacer por ello. Jesucristo es el mediador entre Dios y los
hombres; es Dios y hombre; no tiene ms que una persona, aunque con dos naturalezas, y en
l se renen las cualidades de profeta, rey y sacerdote.
Libro tercero. La Escritura nos ensea que, para participar de las gracias del Redentor,
necesitamos unirnos a l y hacernos miembros suyos, lo que conseguimos por la operacin
del Espritu Santo, y en especial por la fe. La fe es un conocimiento cierto de la bondad de
Dios hacia nosotros, fundado en la verdad de la promesa gratuita de Jesucristo, y producida
en nuestras almas por el Espritu Santo. No hay ningn verdadero fiel sin esta firme
persuasin de nuestra salvacin, apoyada en las promesas de Jesucristo. Este
convencimiento va unido al conocimiento y uso de los medios por los que Dios ha resuelto
salvar a los hombres. El fiel que cree en su salvacin, cree que solamente se salvar haciendo
penitencia. sta es la conversin del pecador a Dios, producida por el temor saludable de sus
juicios. Este temor produce un deseo sincero de satisfacer a la divina justicia, la mortificacin
de la carne, el amor de Dios y la caridad para con los hombres. No otra es la idea que de la
penitencia nos da la Escritura. La confesin no est fundada en el sagrado libro, y es una
invencin humana introducida para tiranizar a los fieles. Las indulgencias y el Purgatorio son
tambin invenciones humanas que destruyen en el espritu de los cristianos el precio de la
redencin de Jesucristo. Es necesaria la oracin, pero slo debemos pedir a Dios. La
intercesin de los santos es una impiedad. Dios quiso que hubiese escogidos y rprobos para
tener sbditos sobre los que manifestase su justicia y su misericordia.
Libro cuarto. Dios estableci una Iglesia visible, que conserva la predicacin de su
doctrina y los Sacramentos instituidos por l para la santificacin de los predestinados. Los
miembros de esta Iglesia estn unidos por la predicacin de la misma doctrina y la
participacin de los mismos Sacramentos, cosas ambas que son los caracteres y seales de la
verdadera Iglesia.
Hay en sta pecadores, y pueden en ella ensearse opiniones contrarias, con tal que no
destruyan la doctrina de Jesucristo y de los Apstoles. La Iglesia romana no es la verdadera
Iglesia, porque ha cado en la idolatra y convertido la cena en un sacrilegio, a la vez que
sofocado con infinitas supersticiones el culto establecido por Jesucristo y los Apstoles. No
es legtima la autoridad del Papa. El ministerio eclesistico puede hacer leyes para la polica
de la Iglesia, la conservacin de la paz, etc.; pero no puede hacer leyes sobre el culto y la
disciplina para que obliguen en conciencia. Las que se han dictado relativas a la confesin, el
culto y las ceremonias, son actos de odiosa tirana.

No hay sino dos Sacramentos: el bautismo y la cena (comunin). Comemos realmente el


cuerpo de Jesucristo, que, sin embargo, no est unido al pan y al vino y existente por la
transubstanciacin, bajo las apariencias de aquellas materias. La misa es un sacrilegio. Un
cristiano puede ser un magistrado equitativo y un rey poderoso y bueno. Los cristianos
deben respetar al magistrado y obedecer a las potestades temporales, siempre que stas no
den preceptos contrarios a la religin.
II. 1. El calvinismo en Suiza y Alemania.
El calvinismo, nacido en Ginebra, cont en este pas como predecesor a Zuinglio, que,
propagando doctrinas anlogas a las de Lutero, violas admitidas por los cantones de Zurich,
Berna, Basilea, Ginebra y Schafousa, en tanto que los de Appenzell y Glaris se dividan y los
de Lucerna, Uri, Schwitz y Undervalden permanecan catlicos. Unidos ms tarde Farell y

Calvino, establecieron en Ginebra una Constitucin religiosa y un gobierno popular, cuyas


leyes contenan contra los disidentes los suplicios ms crueles. La Repblica as organizada
adquiri tal importancia, que pudo desafiar el poder de la casa de Saboya, de Roma y de
Carlos V, y Ginebra se puso a la cabeza del partido reformador y fue por mucho tiempo el
foco de todas las combinaciones de aquel partido, el punto de reunin para los jefes del
mismo, y el centro de su movimiento intelectual y literario. Las diferencias religiosas
originaron no hace muchos aos la formacin, por parte de los siete cantones catlicos, del
Sunderbund (alianza separada) y la guerra del mismo nombre(1846). Al ao siguiente la
Dieta federal vot la disolucin del Sunderbund y la expulsin de los jesuitas, lo que se llev a
efecto por 50.000 hombres mandados por Dufoure, general ginebrino. Hoy tres quintos de la
poblacin de la Repblica profesan la religin protestante en sus divisiones de Zuinglio y de
Clavino. En Alemania, a donde el segundo llev tambin sus predicaciones, el calvinismo est
mezclado con la religin de Lutero, si bien en Prusia se mantiene con mayor vigor, debiendo
tener en cuenta que generalmente se confunden los dos cultos con el nombre de religin
evanglica.
2. El calvinismo en Francia.
Los que profesaban esta religin fueron mucho tiempo conocidos en Francia con el
nombre de Hugonotes. No hall la nueva doctrina grandes simpatas entre el elemento
popular; pero fue fcilmente adoptada, ya por algunos sabios a quienes sedujo el principio
liberal del calvinismo, ya por los miembros de una nobleza ambiciosa, que crea poseer con
dicha religin un arma de combate contra la autoridad de los monarcas. Los calvinistas
franceses sostuvieron una lucha larga y sangrienta antes de obtener el libre ejercicio de su
religin. Contra ellos dict Francisco I severos edictos, cuyo rigor aument bajo los reinados
de Enrique II y Francisco II. En vida de este ltimo monarca, los Borbones, jefes declarados
del calvinismo y enemigos de los Guisas, fraguaron despus del establecimiento de la Cmara
ardiente, encargada de castigar a los herejes, la Conjuracin de Amboise (Vase), que, aun
habiendo fracasado, dio a conocer la organizacin poderosa del partido calvinista. El
comienzo del reinado de Carlos IX, sealado por el Coloquio de Poissy y por los edictos de
julio de 1561 y enero de 1562, fue slo una tregua, durante la cual los calvinistas se
preparaban a sostener la guerra civil, de que fue seal la matanza de Vassy. Catlicos y
reformistas cometieron grandes excesos, sobre todo en el Medioda, y los dos partidos
vinieron a las manos en las batallas de Dreux (1562) y San Dionisio (1567), ganadas por los
catlicos y seguidas respectivamente por el Edicto de Pacificacin de Amboise (1563) y la Paz
de Longjumeau (1568). Vencidos tambin los calvinistas en Jarnac (1569) y Moncontour
(1569), alcanzaron condiciones bastante favorables por la Paz de San Germn, (1570), a la
que sigui la memorable jornada de la Saint Barthelmy (1572), ordenada con el fin de
exterminar a todos los protestantes, y que decidi a stos a empuar de nuevo las armas y a
defenderse con energa en las plazas que antes les haban sido dadas para su seguridad. La
lucha continu en los das de Enrique III, quien, acusado de ser afecto a los Hugonotes,
suministr un pretexto para la formacin de la Liga y se vio precisado a unir sus fuerzas a las
de los calvinistas para sitiar a Pars (1589). Sentado en el trono Enrique IV, triunfante ste en
Arques (1589) e lvry (1590), renacieron las esperanzas de los protestantes; pero la conversin
del rey al catolicismo determin una pacificacin general afirmada por el Edicto de Nantes
(1598). Pudieron, por las concesiones que all se hacan, reorganizarse los calvinistas, los
cuales en tiempo de Luis XIII adoptaron una actitud poco tranquilizadora para la monarqua.
Richelieu emple enrgicas medidas para arruinar al calvinismo como partido. Los
protestantes, despus de la toma de La Rochela y otras ciudades, quedaron desarmados, si
bien se les dej el libre ejercicio de su culto. Luis XIV revoc el edicto de Nantes en 1685, acto
impoltico que, suscitando las persecuciones conocidas por los nombres de Dragonadas y el
alzamiento de los Camisardos en los Cevenes (1703), caus adems la emigracin de muchas
familias calvinistas, que llevaron a los pases vecinos su industria y sus riquezas. Despus de
haber reaparecido desde 1746 en el Delfinado y el Languedoc, los protestantes obtuvieron de
Luis XVI la declaracin de 1788, que les conceda los derechos civiles, a los que la Revolucin
agreg los polticos. Restaurados los Borbones y admitido el principio de la libertad de

conciencia, el gobierno pag a los pastores de la iglesia protestante. En 1830 se proclam la


igualdad de cultos ante la ley. Hoy todas las religiones son libremente profesadas en Francia.
El calvinismo hllase extendido principalmente en el Medioda y en algunas partes del Oeste
y del Este. Las regiones del Gard, Ardche, Drme, Altos Alpes, Lozre, Tarn-et-Garonne y
Deux-Svres, cuentan tambin gran nmero de calvinistas. La organizacin particular de
stos en Francia se funda en la divisin territorial: seis mil almas de poblacin forman una
iglesia consistorial, que, puede ser administrada por uno o varios pastores, y la reunin de
cinco iglesias forma un snodo.
3. El calvinismo en los Pases Bajos, Escocia y Amrica.
Situados entre Alemania e Inglaterra, que eran protestantes, y en relaciones mercantiles
frecuentes con ambas, adoptaron los habitantes de los Pases Bajos la Reforma al poco
tiempo de la aparicin de sta. La nueva religin penetr all en 1523, y hall el terreno bien
preparado, por los ataques de Erasmo contra la Iglesia romana. La funesta administracin
espaola y la intolerancia de Felipe II, causaron la rebelin de los flamencos, hicieron
desesperada la resistencia, y aseguraron la independencia de los Pases Bajos y el triunfo de
las creencias religiosas all dominantes. Actualmente el calvinismo es la religin profesada
por la mayor parte de los habitantes de Holanda, pero hay libertad de cultos.
Tambin fue predicada en Escocia la religin calvinista por Juan Knox, bajo la forma
presbiteriana. Tras una lucha que en parte caus la muerte de Mara Estuardo, el calvinismo
triunf, y hoy, con el nombre de religin presbiteriana, que apenas se diferencia del
calvinismo puro, es profesada por casi todos los escoceses. Desde la Gran Bretaa, el
calvinismo fue llevado a las posesiones inglesas en la Amrica del Norte, donde no tard en
sufrir importantes modificaciones, a consecuencia de las cuales casi lleg a confundirse con
otros cultos protestantes. En nuestros das no pocos habitantes de los Estados Unidos son
calvinistas.
Juan Calvino
Diccionario Enciclopdico Hispano-Americano (vol. 4, pgs. 275-276)
CALVINISMO, doctrina y expansin
(c) TORRE DE BABEL EDICIONES - [Link]

Hetera soteriolgica (concepto de)


Figura antropolgica mediante la cual se pretende definir aquella especie particular de
corporaciones, cofradas, colegios o comunidades cuya materia sea tal que, de algn modo,
pudiera decirse de ellos que tienen como funcin principal la salvacin del individuo en
cuanto persona -una salvacin que puede tomar eventualmente la forma de curacin de un
individuo que se considera dolorosamente "enfermo", no ya en alguna porcin de su cuerpo,
sino en el ncleo mismo de su personalidad, pero que tambin puede tomar la forma de un
mtodo para recuperar el camino personal perdido.
No se nos oculta, en todo caso, que el significado nuclear del trmino "hetera" (Etaira, a,
h>) sin adjetivos, no es este. El significado fuerte -el de la poca clsica griega, de los siglos v
y iv, y an posteriores- es el de una asociacin poltica, un "club" poltico, como suele decirse,
con frecuencia secreto o semisecreto (sus estatutos, por tanto, no fueron hechos pblicos
jams), constituido con fines ms o menos precisos -desde la conquista del poder personal en
la poca de las tiranas, hasta el control de la Asamblea, a efectos legislativos o procesales
(facilitando, por ejemplo, testigos al socio), en tiempo de la democracia (que las declar

ilegales). En la poca de las tiranas, casi cada pretendiente al poder personal estaba en la
cumbre de una hetera -y sta era denominada segn su presidente o caudillo, a1rchg twn
etairiwn (Xen. hell. v, 2, 25). As Aristteles nos dice (Poltica 1313b) cmo Lisandro se apoy
sobre las heteras. Herodoto (v, 71) nos informa, hablndonos de los alcmeonidas, de la
hetera organizada por Filn. Y Tucdides (viii, 54) nos dice que Pisandro "se puso en relacin
con todos los crculos polticos [xunwmosa, voz que suele traducirse por "sociedad secreta",
"club poltico" o "hetera"] anteriormente esetablecidos en la ciudad, para controlar los
procesos y las magistraturas, recomendndoles la unin y que, concertados en comn
acuerdo, derrocaran la democracia." Y todava ms tarde, ya dentro del Imperio Romano,
sigue siendo un "estilo griego" (sobre todo en Bitinia, Magnesia o Alejandra) el "hacer
poltica por medio de hetera, kaq etairea politeuesqai. Sin embargo, tambin es verdad que
las heteras no tuvieron siempre este sentido estricto -relativamente- que conviene al
concepto de "grupo de presin" o "club poltico". En efecto, hay otros usos, interesantes para
nosotros, segn los cuales la palabra hetera designaba a una asociacin amistosa, una
sociedad ms o menos organizada, cuyos taroi, como a menudo los iloi, o los sunhdei,
honran a un miembro con una estatua, o le dedican una lpida. En un caso, es designada
como taireia, una sociedad cultural, cuyo decreto constitucional se conserva: es la taireia
twn Sambatistwn, en cuya cspide estaba un sunagwgwu. Anlogamente, la rgastwn
taireia te kai sunergasia en Nikopolis. Muchos historiadores consideran como heteras no
slo las comunidades pitagricas (a veces con la connotacin fuerte de "club poltico"
secreto: as E. Minar), sino tambin a otras asociaciones de filsofos presocrticos (Diels cita
a Parmnides). Precisamente estas "asociaciones de filsofos" pueden proponerse como
ejemplos de heteras que no siendo meramente asociaciones amistosas, con fines puramente
privados, tampoco podran considerarse como grupos polticos (en el sentido fuerte de la
hetera de Pisandro o de Ciln) salvo que se mantenga una ptica radicalmente politicista.
Porque en estas asociaciones haba que destacar tambin otros objetivos espirituales dentro
de los cuales los objetivos polticos pueden aparecer, sin duda, como un trmite
indispensable, pero no como el fin principal; manifestndose, en cambio, como una
caracterstica permanente y consustancial a la asociacin la relacin de amistad y fraternidad
entre los socios, relacin que comportaba no slo el convivium (Etaira, a, h1) sino tambin
a veces el connubium fuera del recinto de la familia (Etaira, a, h1, amiga, meretriz).
Lo esencial de las heteras soteriolgicas, en el plano sociolgico, sera lo siguiente:
constituirse como una asociacin, cofrada o cologio de individuos relacionados entre s
(existe una nomenclatura interna) ya vivan bajo un techo comn, ya vivan bajo techos
familiares propios, que asume la misin de salvar a los individuos (a quienes se supone
extraviados, a escala precisamente antropolgica, de personalidad) de su entorno (un
entorno que se da precisamente como indefinido, respecto de los lmites polticos y, desde
luego, familiares, en funcin de los cuales se define).
Nuestro concepto de hetera soteriolgica no habr de ser tan laxo que pueda aplicarse a
cualquier asociacin de la que, en cualquier circunstancia, pudiera decirse que tiene como
objetivo la salvacin de los hombres (en un sentido tambin indeterminado, desde el punto
de vista formal), porque, en este supuesto, toda corporacin podra ser considerada de algn
modo como hetera soteriolgica, dado que toda corporacin est instituida para salvar de
algo a alguien -la horda cazadora paleoltica salva a sus miembros de los ataques de las
fieras; las logias de los masones especulativos seran heteras soteriolgicas en cuanto
tienden a salvar a sus socios, y aun a la humanidad entera, de la supersticin y del fanatismo.
Ejemplos de "heteras soteriolgicas" segn el concepto propuesto son: la escuela
pitagrica, el Jardn de Epicuro y, en la poca moderna, el movimiento psicoanaltico. BP13
20-21 / ? BP13 26-39

GARCIA SIERRA,Pelayo, Diccionario filosfico, Edicin digital. Biblioteca de Filosofa en


espaol
(c) [Link]

Hetera soteriolgica / Familia / Estado


Una hetera soteriolgica facilitar un entorno o envoltura personalizadora artificial
(reflexiva, formal) a los individuos flotantes. En este sentido, veramos en el programa de las
heteras soteriolgicas, algo de ilusorio o falso (no vaco), porque falso e ilusorio es proponer
como proyecto personal del individuo flotante el contenido biogrfico de la misma
individualidad subjetiva (facilitando, eso s, la forma social que objetiva el propio proyecto).
En cualquier caso, se comprende (dado el carcter limitado de los arquetipos), que las
estructuras envolventes que la hetera pueda aportar habrn de proceder de otras estructuras
preexistentes, eminentemente de las estructuras familiares. Pero no ya en virtud de
misteriosos mecanismos comunitarios, sino en tanto en cuanto (principalmente) la familia
asumi ya institucionalmente la corporeidad individual de sus miembros, en cuanto tales (su
iconografa, su nacimiento, sus enfermedades, sus ancdotas). En este sentido, podra decirse
que una hetera es, o puede ser, un sucedneo de la familia o de la comunidad religiosa,
principalmente en lo que ellas tienen de estructuras jerrquicas; pero, por ello mismo, no
ser ya ni familia ni comunidad religiosa. Sin duda, funcionalmente, para el individuo, la
hetera puede ejercer el papel de una familia, pero precisamente sabe que no lo es en
absoluto: tan slo ocurre que el mdico ejerce una funcin similar a la que puede
desempear algn familiar (no necesariamente el padre) o algn amigo. Una hetera
soteriolgica tiene mucho de reconstruccin simblica de la estructura de la familia en tanto
ella est fundada (tal como lo expone Aristteles en la Etica a Nicmaco) en la amistad y en
la desigualdad. Es una reconstruccin simblica formal que se lleva a cabo en el seno de una
sociedad poltica (fundada, en el mejor caso, sobre la igualdad y la justicia), en el mbito del
Estado, pero sobre la base de los individuos flotantes que no pueden encontrar salvacin
personal en el conjunto de los programas y planes polticos del Estado. Las heteras
soteriolgicas se mueven dentro de los grandes estados o ciudades cosmopolitas, pero
replegndose continuamente de su influjo. En este sentido, las heteras son
constitutivamente instituciones "de derecho privado", y todo intento de convertirlas en
instituciones pblicas equivaldra a desvirtuarlas. El Estado puede llegar a tolerar a las
heteras soteriolgicas, pero no puede convertirlas en objetivos propios, en contenidos de sus
propios planes. Para el Estado, los contenidos subjetivos se neutralizan, se abstraen, son
sustituibles. En esta perspectiva, las heteras pueden representar el intento genrico de
salvacin de individuos flotantes en una sociedad en crisis de descomposicin o anomia -la
descomposicin de estructuras va acompaada de la integracin en otras gigantescas
estructuras polticas supraindividuales, tales como los estados imperialistas del esclavismo, o
los estados imperialistas del capitalismo. Las heteras soteriolgicas pueden representar un
proyecto de salvacin inmanente de la subjetividad que no quiere ser absorbida o aplastada
por el Estado, que se mantiene en la esfera de los derechos humanos, en tanto stos estn en
conflicto con los derechos del ciudadano. BP13 24-25

GARCIA SIERRA,Pelayo, Diccionario filosfico, Edicin digital. Biblioteca de Filosofa en


espaol

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Hetera soteriolgica / Individuo flotante


Nos atenemos al principio segn el cual la formacin de la individualidad personal carece de
posibilidad y aun de contenido al margen de todo sistema de clases (arquetipos culturales,
familiares, profesionales, &c.) histricamente determinadas, a las cuales han de pertenecer
los individuos. El individuo, en efecto, es siempre correlativo a una clase (distributiva y
atributiva) y, por tanto, consideramos como mera tesis metafsica toda pretensin de tratar
al individuo y a los procesos de individuacin como algo que tuviese sentido sustantivo, fuera
de todo enclasamiento histrico o, aun dentro de l, como algo que pudiese abrirse camino
por s mismo, como si la individuacin tuviese sentido antropolgico intrnseco, incluso
csmico. As lo pensaron Schelling, H. Spencer, E. Fromm, &c.
La individuacin personal, sin embargo, tendra ms que ver con el ejercicio de un proceso
operatorio que slo es viable en el seno de unos esquemas ya abiertos histricamente, por
tanto, en el seno de una tradicin. Segn esto, la individuacin si aumenta o disminuye, no lo
har en funcin de la desaparicin progresiva de los enclasamientos, sino, por el contrario,
en funcin de la variacin de stos, de la capacidad del individuo para, desde una clase, pasar
a otra, mantenerse en su conflicto, producir intersecciones nuevas, &c.
En este sentido, "las crisis de la personalidad" no habra que enfocarlas -cuando alcanzan
una dimensin histrica- como consecuencia de una liberacin del individuo respecto de las
clases a las cuales pertenece, sino, por el contrario, muchas veces incluso, como consecuencia
de una acumulacin de estos enclasamientos envolventes en tanto pueden tener ms
probabilidad de neutralizarse mutuamente, dejando al individuo no ya libre (en un sentido
positivo, moral), sino indeterminado e irresponsable; no ya tanto disponible para emprender
cualquier camino, sino dbil y enfermo para emprender ninguno. No es el miedo a la libertad
-concepto puramente metafsico- lo que impulsa a muchos individuos a acogerse a una
obediencia fantica: es la disolucin de todo enclasamiento firme, la indiferencia ante los
arquetipos o estilos de vida, en tanto han sido devaluados o neutralizados por otros
arquetipos opuestos. Segn esto, hablamos de individuos flotantes, como individuos que
dejan de estar asentados en la tierra firme de una personalidad ligada a un tejido de
arquetipos regularmente interadaptados. Las individualidades flotantes resultaran de
situaciones en las cuales desfallece, en una proporcin significativa, la conexin entre los
fines de muchos individuos y los planes o programas colectivos, acaso precisamente por ser
estos programas excesivamente ambiciosos o lejanos para muchos individuos a quienes no
les afecta, por ejemplo, que "el romano rija los pueblos para imponer la justicia" [310].
Situaciones en las cuales comienza a darse el caso en que muchos individuos, sin perjuicio de
poseer ya una biografa o curso personal, no encuentran la conexin con los planes vigentes,
de cualquier tipo que sean, planes capaces de imprimir a sus fines propios un sentido
peculiar. Ello, segn esta hiptesis, no necesariamente porque no existen estos planes
colectivos, o porque la soledad del individuo les aparte de ellos, sino porque llegan a ser
superabundantes y se neutralizan ante situaciones individuales determinadas.
Ahora bien: insolidarios de estos planes o programas colectivos, o bien sometidos a
solidaridades incompatibles, las individualidades comenzarn a flotar en la gran ciudad, sin
rumbo ni destino propio. Sobre todo: al perder su capacidad moldeadora, los planes y
estructuras colectivas (familiares, religiosas, polticas) -y acaso la pierden precisamente por
la magnitud ecumnica de su desarrollo- que confieren un sentido (un destino) personal a
cada individualidad corprea, integrando su biografa, hacindola en cierto modo necesaria y
no gratuita, los contenidos individuales (biogrficos) comenzarn a aparecer como

superfluos ("de sobra", para emplear la expresin de Sartre) desconectados entre s,


desintegrados, contingentes ("libres", dirn algunos).
El individuo flotante es una figura genrica cuya cantidad, sin embargo, puede ir creciendo
regularmente hasta alcanzar una masa crtica. Las heteras soteriolgicas aparecern en este
momento, procedentes acaso de la iniciativa de individuos que pertenecen a la vez a esa masa
crtica y a otros crculos tradicionales en trance de desaparicin. La iniciativa de estos
fundadores (o salvadores) comenzara precisamente tras la clara percepcin de las
individualidades flotantes en su formalidad subjetiva de tales y mediante el proyecto de
salvar como personas a esas individualidades flotantes. Pero no ofrecindoles tanto ideales o
normas objetivas, cuanto mantenindose dentro de esa su formalidad subjetiva individual.
Mientras la subjetividad se desarrolla ordinariamente al hilo de las actividades personales
objetivas de ndole religiosa, poltica, artstica, &c., se dira que las heteras soteriolgicas se
proponen como objetivo de toda actividad personal, la integracin misma de la subjetividad
en cuanto tal, un objetivo "reflexivo", pero segn una reflexividad institucionalizada y, en
este sentido, efectiva, como proyecto posible. No se trata, pues, de formar un partido poltico,
de proponer planes de vida religiosa, econmica, artstica. Se trata de salvar a estos
individuos flotantes a partir de la forma misma de su subjetividad, lo que exige, eso s,
incorporarlos a una comunidad que los reconozca como personas. Esta comunidad, como
decimos, no habr planeado su accin salvadora mediante la propuesta de programas
objetivos distribuibles, sino mediante el programa formal de la salvacin de los individuos
flotantes ya existentes a partir de su misma facticidad biogrfica. Las heteras soteriolgicas,
en lo que tienen de institucin especfica, son, de este modo, las agencias de recuperacin de
la forma personal, para los individuos flotantes que la han perdido, mediante la conversin
de la misma individualidad biogrfica en una forma personal, de la transformacin de la
forma de la facticidad biogrfica en la forma de un destino, a travs del reconocimiento de la
biografa como una cadena con sentido necesario en el contexto de su misma individualidad
(reconocimiento que es aportado por la hetera, convertida en la tierra firme del individuo
flotante, del cliente), y esto, por medio de la creacin de una forma de la personalidad cuyos
planes o contenidos puedan ser definidos como fines inmanentes a la propia individualidad
("felicidad", "placer", "tranquilidad", &c.). Se trata de algo as como de una hipstasis de la
individualidad personal, lo que no significa que estemos ante una forma vaca, puesto que se
alimenta del rico material segundogenrico con el cual se amasa el espritu subjetivo
(terrores, fobias, envidias, afectos, odios, &c.) [74]. Pero la hetera llegar a ser algo as como
una comunidad de individuos flotantes que buscan su personalidad mediante el
reconocimiento de sus propias individualidades flotantes como destinos, llenos de sentido
por el hecho de estar dados y precisamente porque la hetera es el rgano instituido para que
este reconocimiento pueda tener lugar de un modo real -social- y no meramente subjetivo
-ilusorio-. Podra concluirse as que la hetera tiende a constituir una figura o plan objetivo
sobre la base de la acumulacin de los espritus subjetivos. El mecanismo general sera ste:
la reinsercin, en el seno de la hetera, del individuo flotante como persona, en virtud de la
reconstruccin (realizada necesariamente por la institucin) de la propia biografa
(incluyendo los detalles corpreos, iconogrficos, &c.) como un destino personal: un
mecanismo esencialmente anlogo a aqul que inspira a los astrlogos cuando hacen el
horscopo de una persona, porque, gracias al horscopo, los actos ms insignificantes del
individuo subjetivo pueden aparecer como escristos en las estrellas, como un destino. En la
hetera, la salvacin requerir la exhibicin pormenorizada (la confesin) de la biografa
subjetiva del individuo flotante y la recomposicin de esta biografa en trminos de destino,
no de azar. Los actos ms insignificantes del individuo resultan as estar rebosantes de
sentido, necesarios por el hecho de ser inscritos en un texto que pasa a formar parte del
Archivo de Historias Clnicas del Colegio, a disposicin de cualquier colegiado,
reinterpretable por l. El psiscoanalista, pongamos por caso, como un director espiritual
epicreo, tendera a producir un horscopo psicolgico (a partir de los acontecimientos
infantiles a la manera como el horscopo lo hace a partir de los detalles del nacimiento).

BP13 22-24

GARCIA SIERRA,Pelayo, Diccionario filosfico, Edicin digital. Biblioteca de Filosofa en


espaol
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Hetera soteriolgica en funcin de sus objetivos prolpticos


En cuanto a asociaciones, colegios o corporaciones, las heteras soteriolgicas han de
especificarse, ante todo, por sus objetivos intencionales (micos) [237]. Y aqu encontramos
la primera gran dificultad metodolgica: acaso estos objetivos intencionales han de
entenderse, desde luego, como entidades fenomenolgicas (micas)? En este caso, sera muy
dudosa la pretensin de alcanzar una idea antropolgica, salvo que supusiramos que las
intenciones emicamente determinadas tienen una consistencia ontolgica y no son ms bien
superestructuras ideolgicas detrs de las cuales operan las verdaderas causas ("el ser"). Los
objetivos intencionales (prolpticos [234]) a los cuales nos referimos, estn aqu tomados en
una perspectiva que no quiere agotarse meramente en la esfera de la conciencia (de los
objetivos explcitos), puesto que quiere abarcar tambin la esfera de la realidad
(antropolgica). De lo que se trata, por consiguiente, es de describir estos objetivos
(prolpticos) en trminos tales que su realidad pueda ser reconocida desde nuestra
axiomtica antropolgica. (Objetivos tales como la "obtencin de la reconciliacin de la
persona humana con las personas divinas de la Trinidad" no pueden ser reconocidos como
objetivos reales en una axiomtica antropolgica materialista, aun cuando tengan una
evidente entidad y eficacia histrica y psicolgica, una entidad que deber poder ser reducida
dentro los lmites de la propia axiomtica. En cambio, los objetivos tales como "alcanzar la
reconciliacin de la individualidad subjetiva con la personalidad" podrn tener sentido, al
menos, dentro de nuestra axiomtica). Estos objetivos a veces podrn ser formulados de
forma muy prxima a la que es utilizada (emicamente) por alguna corporacin
histricamente documentada. En cualquier caso, las frmulas fenomenolgicas son siempre
los materiales de los cuales es preciso partir. Ahora bien, la expresin objetivos intencionales
contiene, por lo menos, tres clases diferentes (aun cuando siempre vayan intersectados) de
objetivos, que denominamos respectivamente fines, planes y programas. [120, 238]
Los objetivos de las heteras soteriolgicas se nos presentan, ante todo, como fines
particulares: son los fines de una corporacin de especialistas, no son fines que puedan ser
atribuidos a todos los hombres -entre otras cosas, se exige un alto grado de entrenamiento
para poder asumirlos ("Con un solo hombre que posea el arte de la medicina, basta para
tratar a muchos, legos en la materia; y lo mismo ocurre con los dems profesionales, Platn,
Protgoras, 322c). Sin embargo, cabra afirmar que los planes de las heteras soteriolgicas,
buscan salvar a todos los hombres? Acaso su diferencia con las iglesias universales,
ecumnicas, pueda ponerse en este punto. En algn sentido podra decirse que las heteras
soteriolgicas tienen una "vocacin ecumnica" -aun cuando luego, de hecho, su accin est
escandalosamente reducida a una regin de la humanidad. "Id a todo el mundo y predicad el
Evangelio a toda criatura" (San Marcos, 16, 15). Este objetivo, aunque es fin de una pequea
comunidad (colegio apostlico) tiene planes universales ("toda criatura"), si bien de hecho
debieron transcurrir diecisis siglos (el descubrimiento de Amrica) para que esta
universalidad intencional pudiera alcanzar un significado objetivo: un lapso de tiempo
demasiado largo para la consistencia de esos planes que se vieron por ello gravemente
comprometidos. Ahora bien, los programas apostlicos eran (tal es nuestra interpretacin,
sin duda muy discutible) programas especficos -predicar el Evangelio- no genricos,

abstractos. La especificidad de estos programas podra, adems, corroborarse si se tiene en


cuenta que en ellos estaba siempre presente el objetivo del encuentro o identificacin con
Cristo, como figura idiogrfica, y este objetivo es el que propiamente comportaba la
salvacin. Por aqu, cabra especificar la idea de hetera soteriolgica en tanto a ella le
asignamos objetivos -programas- de ndole genrica, formal, &c., y no especfica. Y esto sin
perjuicio de reconocer que, en la medida en que la presencia de Cristo se haga ms lejana e
inconcreta, en la medida en que el Dios salvador comienza a funcionar ms bien como un
Deus absconditus irrepresentable, es decir, sin contenido concreto, en esa medida, es muy
probable que los conventos cristianos puedan pasar a desempear las misiones de una
hetera soteriolgica.
Concebimos el objetivo programtico de las heteras soteriolgicas como un objetivo
abstracto, indeterminado, genrico, a saber, el objetivo de la formalidad misma de la
individualidad personal, en cuanto tal. Este objetivo lo consideramos abstracto,
precisamente porque figura como tal objetivo -puesto que suponemos que la individualidad
personal resulta originariamente del curso mismo de la realizacin de los proyectos
materiales (fines, planes, programas) del individuo que acta en el contexto de los otros
individuos de su entorno "circular" [245]. Solamente cuando el proceso directo (material) de
formacin de la individualidad personal se interrumpe (sin que quede interrumpida la
actividad del individuo), puede surgir como objetivo reflejo la propia forma de la
individualidad personal, erigindose de este modo en un programa formal, por cuyos
lineamientos y mtodos de ejecucin se constituirn como tales las heteras soteriolgicas.
La figura genrica que nos interesa aqu considerar es la figura del "individuo flotante". Las
heteras soteriolgicas aparecern en el momento en que el nmero de "individuos flotantes"
alcance un punto crtico determinado. BP13 21-22, 24

GARCIA SIERRA,Pelayo, Diccionario filosfico, Edicin digital. Biblioteca de Filosofa en


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Predestinacin
"""(Religin.) Significa esta palabra en su sentido literal una destinacin anterior; pero en el
lenguaje teolgico expresa el designio que Dios ha formado de conducir por su gracia a
ciertos hombres a la salvacin eterna.
Algunos padres de la Iglesia han tomado algunas veces el trmino predestinacin en
general, ya por la destinacin de los elegidos a la gracia y a la gloria, ya por la de los rprobos
a la condenacin: mas esta expresin ha parecido demasiado dura: en el da esta palabra no
se toma ms que en buen sentido, por la eleccin a la gracia y a la gloria; lo contrario se
llama reprobacin.
San Agustn, en su libro del Don de la perseverancia, define la predestinacin
diciendo que es la presciencia y la preparacin de los beneficios por los que son libertados
con toda certeza aquellos que Dios liberta, Dios dispone lo que har, segn su presciencia
infalible. Segn Santo Toms, la predestinacin es la manera como Dios conduce a la
criatura razonable a su fin, que es la eterna salvacin.

Como este fin no se produce sino por medio de la gracia, distinguen los telogos la
predestinacin a la gracia, de la predestinacin a la gloria; esta dicen que es una voluntad
absoluta, por la cual elige Dios a algunas de sus criaturas para hacerlas reinar eternamente
con l en el cielo y les concede por tanto las gracias eficaces para ello. La predestinacin a la
gracia es de parte de Dios una voluntad absoluta y eficaz de conceder a tales de sus criaturas
el don de la fe, de la justificacin y las dems gracias necesarias para llegar a la salvacin, ya
prevea que llegarn en efecto, ya sepa que no la conseguirn. Todos los que son
predestinados a la gracia, no son por esto predestinados a la gloria, porque muchos resisten a
la gracia y no perseveran en el bien. Al contrario, los que son predestinados a la gloria, lo son
tambin a la gracia.
En esta materia conviene distinguir cuidadosamente las verdades en que todos los telogos
catlicos convienen, de las opiniones en
que discordan: ahora bien, todos estn acordes:
1 en que hay en Dios un decreto de predestinacin, es decir, una voluntad absoluta y
eficaz de dar el reino de los cielos a todos los que lleguen a l en efecto: 2 que
predestinndoles Dios a la gloria eterna, les ha destinado tambin los medios y las gracias
por las cuales les conduce a ella infaliblemente: 3 que este decreto es en Dios ab eterno y
que lo ha formado antes de la creacin del mundo: 4 que es un efecto de su pura bondad, as
que, es perfectamente libre por parte de Dios y exento de toda necesidad: 5 que este decreto
de predestinacin es cierto e infalible, y que tendr infaliblemente su ejecucin, como lo
declara Jesucristo: 6 que sin una revelacin especial nadie puede estar seguro que es del
nmero de los predestinados o de los elegidos: 7 que el nmero de los predestinados es fijo
e inmutable, y no puede ser aumentado ni disminuido: 8 que el decreto de la predestinacin
no impone por s mismo, ni por los medios de que Dios se vale para ejecutarlo, a los elegidos
ninguna necesidad de practicar el bien, conservando estos siempre, en el momento mismo en
que cumplen la ley, la facultad de no observarla: 9 que la predestinacin a la gracia es
tambin absolutamente gratuita: 10 que la predestinacin a la gloria no esta fundada sobre
la previsin de los mritos humanos adquiridos por solas las fuerzas del libre albedro;
porque nadie puede salvarse mas que por Jesucristo: 11 que la entrada del reino de los
cielos, que es el trmino de la predestinacin, es a la vez que una gracia, una corona de
justicia, una recompensa de las buenas obras hechas con el auxilio de la misma.
Tales son los puntos de doctrina en orden a la predestinacin que estn expresamente
contenidos en la Sagrada Escritura, o decididos por la Iglesia contra los pelagianos, los
semi-pelagianos y los protestantes. Con tal que una opinin cualquiera no se oponga a
ninguna de estas verdades, es permitido a un telogo abrazarla y sostenerla.
Se disputa vivamente en las escuelas catlicas sobre si el decreto de la predestinacin a la
gloria es anterior o posterior a la previsin de los mritos sobrenaturales del hombre
ayudado por la gracia: o lo que es lo mismo, si, segn nuestra manera de concebir, quiere
Dios en primer lugar con una voluntad absoluta y eficaz la salvacin de alguna de sus
criaturas; si a consecuencia de esta voluntad les concede las gracias para practicar buenas
obras; o al contrario si Dios resolvi desde luego conceder a sus criaturas todas las gracias
necesarias a la salvacin, y si slo por los mritos que resultarn del buen uso de estas
gracias es como les concede la felicidad eterna.
Segn la primera de estas opiniones el decreto de la predestinacin, es absoluto,
antecedente y gratuito bajo todos los puntos de vista; conforme a la segunda este decreto es
condicional y consiguiente; pero siempre gratuito, porque no supone ms que mritos
adquiridos por gracias gratuitas.
Por la simple exposicin de la cuestin, se ve que no es muy importante puesto que se
reduce al modo de colocar los decretos de Dios segn nuestras dbiles ideas. En efecto, es
difcil ver qu acto de virtud puede inspirarnos el celo ardiente hacia la predestinacin

absoluta. A pesar de esto, no hay, dice Bergier en su clebre Diccionario de teologa, cuestin
sobre la cual se haya escrito ms y con ms calor; por una parte los agustinianos, verdaderos
o falsos, y los tomistas, se atienen a la predestinacin absoluta y antecedente; por otra los
molinistas o congruistas estn por la predestinacin condicional o consecuente.
No nos internaremos en el examen de estas cuestiones, que son del dominio exclusivo de la
teologa.
Proyecto filosofa en espaol
(c) 2003 [Link] polmica de auxiliisEnciclopedia Moderna, Establecimiento
Tipogrfico de Mellado, Madrid 1851
""
"
Salvacin
(En griego soteri; en hebreo yeshu'ah).
La Salvacin tiene en el lenguaje de las Escrituras el significado general de liberacin de las
necesidades o de otros males,
y de su cambio a un estado de libertad y seguridad (I Reyes, 11,13; 14, 45; II Reyes, 23, 10; IV
Reyes, 13, 17). A veces
expresa la ayuda de Dios contra los enemigos de Israel; en otras ocasiones, la bendicin
divina otorgada al producto del
suelo (Is., 45, 8). Como el pecado es el mximo mal, al ser raz y fuente de todo mal, las
Sagradas Escrituras usan la
palabra salvacin principalmente en el sentido de liberacin de la raza humana o del
hombre individual del pecado y sus
consecuencias. Consideraremos primero la salvacin de la raza humana, y luego la salvacin
tal como se verifica en el
hombre individual.
I. Salvacin de la Raza HumanaNo necesitamos extendernos sobre la necesidad de la
salvacin de la humanidad ni sobre su conveniencia. Ni necesitamos
recordar al lector que despus de que Dios hubo determinado libremente salvar a la raza
humana, poda haberlo hecho
perdonando los pecados del hombre sin tener que recurrir a la Encarnacin de la Segunda
Persona de la Santsima Trinidad.
Aun as, la Encarnacin de la Palabra fue el medio ms adecuado para la salvacin del
hombre, y era incluso necesaria, en
caso de que Dios reclamara una plena satisfaccin de la ofensa hecha a l por el pecado (ver
ENCARNACIN). Aunque la
funcin del Salvador es realmente una, es virtualmente mltiple: ha de haber una expiacin
por el pecado y la condena, un
establecimiento de la verdad de forma que venza la ignorancia y el error humanos, una
fuente perenne de fortaleza espiritual
que ayude al hombre en su lucha contra la oscuridad y la concupiscencia. No puede haber
duda de que Jesucristo cumpli
efectivamente con estas tres funciones, que por tanto l salv realmente a la humanidad del
pecado y sus consecuencias.
Como maestro estableci el reino de la verdad; como rey aport fuerza a sus sbditos; como
sacerdote se coloc entre el
cielo y la tierra, reconciliando al hombre pecador con su airado Dios.

A. Cristo como maestroLos profetas haban predicho a Cristo como maestro de la verdad
divina: Mira que por testigo de las naciones te he puesto,
caudillo y legislador de las naciones (Is., 55, 4). El mismo Cristo afirma el ttulo de maestro
repetidamente en el curso de
su vida pblica: Vosotros me llamis Maestro, y Seor; y decs bien, porque lo soy (Juan,
13, 13; cf. Mt., 23, 10; Juan, 3,
31). Los Evangelios nos informan de que casi toda la vida pblica de Cristo se dedic a la
enseanza (ver JESUCRISTO). No
puede haber duda de la eminencia suprema de la enseanza de Cristo; incluso como hombre,
es un testigo ocular de todo
lo que revela; su veracidad es la veracidad propia de Dios; su autoridad es divina; sus
palabras son las declaraciones de una
persona divina; puede iluminar internamente y mover las mentes de sus oyentes; es la
sabidura eterna e infinita de Dios
encarnado que no puede engaar ni engaarse.B. Cristo como Rey
El carcter real de Cristo fue predicho por los profetas, anunciado por los ngeles,
proclamado por el mismo Cristo (Sal., 2,
6; Is., 9, 6-7; Ezeq., 34, 23; Jer., 23, 3-5; Lucas, 1, 32-33; Juan, 18, 37). Sus funciones reales
son la fundacin, la
expansin y la consumacin final del reino de Dios entre los hombres. La primera y la ltima
de estas acciones son
acciones visibles y personales del rey, pero la funcin intermedia se lleva a cabo o bien de
manera invisible o por agentes
visibles de Cristo. El funcionamiento prctico de la misin real de Cristo se describe en los
tratados sobre las fuentes de la
revelacin, sobre la gracia, sobre la Iglesia, sobre los sacramentos, y sobre las postrimeras.
C. Cristo como sacerdote
El sacerdote ordinario, es hecho de Dios por uncin accidental, Cristo se constituye Hijo de
Dios por uncin sustancial con
la naturaleza divina; el sacerdote ordinario se hace santo, aunque no impecable, por su
consagracin, mientras que Cristo
est separado de todo pecado y de los pecadores por la unin hiposttica; el sacerdote
ordinario se acerca a Dios de una
manera muy imperfecta, pero Cristo est sentado a la derecha del poder de Dios. El
sacerdocio levtico era temporal,
terrenal, y carnal en su origen, en sus relaciones con Dios, en su funcionamiento, en su
poder; el sacerdocio de Cristo es
eterno, celestial, y espiritual. Las vctimas ofrecidas por los sacerdotes antiguos eran o cosas
inanimadas o, en el mejor de
los casos, animales irracionales distintos de la persona del oferente; Cristo ofrece una vctima
incluida en la persona del
oferente. Su carne humana viva, animada por su alma racional, un sustituto digno y real de la
humanidad, en cuyo nombre
Cristo ofrece el sacrificio. El sacerdote de Aarn infliga una muerte irreparable en la vctima
que su intencin sacrificial
converta en rito o smbolo religioso; en el sacrificio de Cristo, la transmutacin de la vctima

se lleva a cabo por un acto


interno de su voluntad (Juan, 10, 17), y la muerte de la vctima es el origen de una nueva vida
para s misma y par la
humanidad. Aparte de eso, el sacrificio de Cristo, al ser de una persona divina, lleva consigo
su propia aceptacin; es ms
un don de Dios al hombre que un sacrificio del hombre a Dios.
De ah se deduce la perfeccin de la salvacin operada por Cristo para la humanidad. Por su
parte Cristo ofreci a Dios una
satisfaccin por el pecado del hombre no slo suficiente sino sobreabundante (Rom., 5,
15-20); por parte de Dios
suponiendo, lo que se contena en la misma idea de la redencin del hombre a travs de
Cristo, que al convenir Dios en
aceptar la obra del Redentor por los pecados del hombre, estaba obligado por su promesa y
su justicia a conceder la
remisin del pecado en la extensin y la forma pretendida por Cristo. De esta manera
nuestra salvacin ha vuelto a ganar
para nosotros la prerrogativa esencial del estado de justicia original, esto es, la gracia
santificante que restaurar las
prerrogativas menores de la Resurreccin. Al mismo tiempo, no hace desaparecer en seguida
el pecado individual, sino slo
procura los medios para ello, y estos medios no se limitan slo a los predestinados o a los
fieles, sino que se extienden a
todos los hombres (I Jn., 2, 2; I Tim., 2, 1-4). Adems, la salvacin nos hace coherederos de
Cristo (Rom., 8, 14-17), un
sacerdocio real (I Pe., 2, 9; cf. Ex., 19, 6), hijos de Dios, templos del espritu Santo (I Cor., 3,
16), y otros Cristos
christianus alter Christus; perfecciona los rdenes de los ngeles, eleva la dignidad del
mundo material, y restaura todas las
cosas en Cristo (Ef., 1, 9-10). Por nuestra salvacin todas las cosas son nuestras, somos de
Cristo, y Cristo es de Dios (I
Cor., 3, 22-23).
II. Salvacin IndividualEl Concilio de Trento describe con gran minuciosidad el proceso de
salvacin del pecado en el caso de un adulto (Sesin VI,
v-vi).
Comienza con la gracia de Dios que toca el corazn de un pecador, y le llama al
arrepentimiento. Esta gracia no puede
merecerse; procede nicamente del amor y la misericordia de Dios. El hombre puede recibir
o rechazar esta inspiracin de
Dios, puede volverse a Dios o continuar en pecado. La gracia no constrie la libre voluntad
del hombre.
As ayudado el pecador se dispone para la salvacin del pecado; cree en la revelacin y las
promesas de Dios, teme la
justicia de Dios, espera en su misericordia, confa en que Dios ser misericordioso con l por
consideracin a Cristo,

empieza a amar a Dios como fuente de toda justicia, odia y detesta sus pecados.
Esta disposicin es seguida por la justificacin misma, que no consiste en la mera remisin
de los pecados, sino en la
santificacin y renovacin del hombre interior por la recepcin voluntaria de la gracia y
dones de Dios, por la que un hombre
se convierte en justo en vez de injusto, amigo en vez de enemigo y as un heredero en orden a
esperar la vida eterna. Este
cambio ocurre, bien por razn de un acto de caridad perfecta logrado por un pecador bien
dispuesto o por virtud del
Sacramento, bien del Bautismo o bien de la Penitencia, segn la condicin del sujeto
respectivo oprimido por el pecado. El
Concilio indica ms adelante las causas de este cambio. Por el mrito de la Santsima Pasin
a travs del Espritu Santo, la
caridad de Dios se derrama en los corazones de los que estn [Link] los dogmas
herticos de diversas pocas y sectas debemos sostener:
- que la gracia inicial es verdaderamente gratuita y sobrenatural;
- que la voluntad humana continuar siendo libre bajo la influencia de esta gracia;
- que el hombre realmente coopera en su salvacin personal del pecado;
- que por la justificacin el hombre se hace realmente justo, y no meramente declarado o
reputado de tal;
- que la justificacin y la santificacin son slo dos aspectos de la misma cosa, y no
realidades ontolgica y
cronolgicamente distintas;
- que la justificacin excluye todo pecado mortal del alma, de forma que el hombre justo no
es en manera alguna
susceptible de la sentencia de muerte en el tribunal de DiosOtros puntos implicados en el
proceso precedente de salvacin personal del pecado son cuestiones discutidas entre los
telogos catlicos; tales son, por ejemplo:
- la naturaleza precisa de la gracia inicial,
- la manera en que la gracia y la voluntad libre obran conjuntamente,
- la naturaleza precisa del temor y del amor que disponen al pecador a la justificacin
- la manera en que los sacramentos dan origen a la gracia santificante.
Pero estas cuestiones se tratan en otros artculos que se refieren ex professo a los asuntos
respectivos. Lo mismo se
puede decir de la perseverancia final sin la cual la salvacin personal del pecado no est
permanentemente [Link] que se ha dicho es aplicable a la salvacin de los adultos;
los nios y los privados de manera permanente de su uso de
A. J. MAAS
Transcrito por Donald J. Boon
Traducido por Francisco Vzquez
The Catholic Encyclopedia, Volume I Copyright 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright 1999 by Kevin Knight Enciclopedia Catlica Copyright
ACI-PRENSA

Calvino
Calvino

1. Vida y obra. Juan Calvino (Cauvain) n. El 10 jul. 1509 en Noyn (Picarda). Despus de
estudiar Artes en Pars (licenciatura en 1528) obtuvo en 1532 en Orlens la licenciatura en
Derecho. La Teologa nunca la estudio como disciplina acadmica, debiendo sus amplios
conocimientos a una labor de autodidacta. A su regreso a Pars estableci estrecho contacto
con los crculos humanistas cuya cabeza era Faber Stapulensis (1450/55-1526). No se puede
saber con exactitud cundo se convirti en un partidario de la Reforma en sentido luterano.
Ya antes de 1529 haba ledo escritos de Lutero. Segn el muy tardo prlogo al Comentario
de los Salmos (1557), tuvo una subita conversio hacia la Reforma. Si aceptamos tal sbita
conversin, habra que colocarla en el a. 1533. Sera una decisin no surgida, como en el
caso de Lutero, de una ardua lucha interior ni tampoco de la idea de haber alcanzado una
comprensin del Evangelio fundamentalmente nueva. Para C. primaba ms la reforma de la
Iglesia. Se vea a s mismo llamado por Dios al servicio de la vera religio para luchar contra la
idolatra.

Su vida algo nmada le llev entre finales de 1534 y principios de 1535 hacia Estrasburgo y
Basilea, donde se vio con hombres de la Reforma como Simon Grynaeus (m. 1541) y Oswaldo
Myconius (m. 1552), de Basilea; Enrique Bullinger (m. 1575), de Zurich, y Martn Bucero (m.
1551) y Wolfgang Capito (m. 1541), de Estrasburgo. En el verano de 1535
termin, a sus 26 aos, la lnstitutio, que public en 1536. En esta primera edicin es un breve
compendio de la doctrina evanglica tal y como l la entenda y, al mismo tiempo, un escrito
de defensa para los protestantes franceses, que va con una dedicatoria al rey Francisco I. En
la lnstitutio se muestra C. menos impresionado por la Teologa de Zwinglio, predominante en
aquel lugar, que por los escritos de Lutero, sobre todo los catecismos, Libertad de un
cristiano y De captivitate babylonica. C. estuvo constantemente ampliando el breve
compendio de 1536. La edicin de 1559-60 se convirti, finalmente, en un extenso tratado de
Dogmtica de cuatro volmenes y 80 captulos.

Despus de un viaje a su patria, la guerra le hizo regresar a Estrasburgo y, en agosto de 1536,


a Ginebra. En esta ciudad se haba impuesto poco antes la tendencia luterana, pero, segn
palabras del propio C., all estaba todo manga por hombro. Al inquieto y fogoso espritu de

Guillermo Farel (m. 1565) le faltaba el talento organizador.


Fue l quien decidi que C. permaneciese en Ginebra. A finales de 1536, C. es nombrado
predicador y pastor de la comunidad de Ginebra, redactando en ese mismo ao un
ordenamiento de la misma. Los Articles concernant
l'organisation de l'glise presentados al Consejo de la ciudad el 15 en.
1537 (Opera Selecta=OS 1,369-379) son en gran parte obra de C. La introduccin subraya la
necesidad de un ordenamiento de la comunidad y de una disciplina eclesistica para la digna
celebracin de la Cena. Despus de la aceptacin de los artculos por el Consejo, publica C.
un catecismo en lengua francesa (OS 1,378-417) en el que trata en breves captulos acerca de
los Mandamientos, el Credo, el Padre Nuestro, los Sacramentos y la potestad civil y
eclesistica. A este catecismo se aade una confesin de fe que han de seguir y mantener
todos los ciudadanos y habitantes de Ginebra, y a la que todos los sbditos del territorio han
de obligarse bajo juramento (OS 1,418). Sus 23 artculos comienzan con la frase:
Confesamos que, como regla para nuestra fe y nuestra religin, slo queremos seguir la
Sagrada Escritura, sin inclusin de pensamiento humano alguno. Quien se negase a aceptar
esta confesin, perda sus derechos de ciudadana, debiendo ir a vivir a otro lugar. Los
funcionarios eclesisticos haban de velar porque todo el mundo viviese de acuerdo con esa
profesin de fe y el ordenamiento eclesistico, debiendo castigar el Magistrado a los que se
negasen a ello. Este rgido sistema no hall una favorable acogida entre los ciudadanos. En
febrero de 1538 eligieron a adversarios de C. para los puestos rectores de la ciudad, los cuales
hicieron caso omiso de las reglas de costumbres establecidas por l. Cuando el Consejo de la
ciudad orden que los usos catlicos mantenidos en Berna volviesen a ser introducidos en
Ginebra, los prrocos se negaron a la aplicacin del acuerdo. En la Pascua de Resurreccin
de 1538, C. y Farel se negaron a distribuir la comunin.
Cuando, a pesar de la prohibicin, subieron al plpito a predicar, el Consejo decidi que
fuesen expulsados de la ciudad. C. march a Basilea y desde all, por invitacin de Bucero,
Capito y Sturm, sigui a Estrasburgo, donde se hizo cargo del cuidado espiritual de la
comunidad de refugiados franceses, siendo al mismo tiempo lector de S. E.
Trabajando en colaboracin con los reformadores de Estraburgo adquiri aqu la visin y la
experiencia pastoral cuya carencia fue una de las causas - y no la menos importante- de su
anterior fracaso en Ginebra.
Sigui elaborando el servicio religioso estrasburgus con cnticos de salmos en lengua
verncula as como los principios para una disciplina eclesistica. Por su participacin en los
coloquios religiosos de Francfort (1539), Hagenau (1540), Worms (1540-41) y Ratisbona
(1541), conoci la situacin religiosa en Alemania y se puso en contacto con destacadas
personalidades del protestantismo alemn, sobre todo con Melanchton. Por el contrario, C.
no se vio nunca personalmente con Martn Lutero, conocindole slo por sus escritos en
latn.

Entretanto, las tensiones haban ido a ms en Ginebra. Los nuevos predicadores y el Consejo
de la Ciudad ya no eran dueos de la situacin. En estas circunstancias, el card. Jacobo
Sadoleto, obispo de Carpentras, por indicacin de una reunin de obispos celebrada en Lyon,
escribi una carta abierta a la ciudad de Ginebra pidiendo el retorno al seno de la Iglesia que
durante 15 siglos ha tenido el unnime reconocimiento y aceptacin (OS 1,441-489). Esta
carta impresion al pueblo, por lo que los pastores de Ginebra no supieron hacer nada mejor

que acudir a Estrasburgo para pedir a C. que escribiese una adecuada rplica. Su Respuesta a
Sadoleto (OS 1,457-489) produjo gran impacto en Ginebra, e hizo que el Consejo de la ciudad
pidiese oficialmente a C., en octubre de 1540, que regresase a Ginebra. C. dud en principio,
pero luego, en septiembre de 1541, acudi a esta llamada.

2. Formacin de la comunidad reformada en Ginebra (1541-1564). Inmediatamente despus


de su regreso a Ginebra, C. inicia la estructuracin de la comunidad y su rgimen. El 20 nov.
1541 es aceptado el ordenamiento eclesistico, configurado segn el modelo de Estrasburgo
(Les Ordonnances ecclsiastiques: OS 11,325-363), por los Consejos de la ciudad. Al poco
tiempo le siguen una ordenanza sobre el servicio religioso (1542) y el catecismo (1542-45). C.
tom de Bucero la estructura de cuatro cargos principales para su ordenamiento eclesistico:
los pastores, unidos colegialmente en la Vnrable compagnie des pasteurs; los maestros,
dedicados a la enseanza; los diconos, encargados del servicio de los pobres y enfermos y
los ancianos o presbteros, ocupados del mantenimiento de la disciplina de la comunidad.
Los 12 ms ancianos formaban, con los cinco a diez Pastores, el Consejo, eclesistico o
Consistorio. En Ginebra no son cargos simplemente eclesisticos, sino, al mismo tiempo,
consejeros de la ciudad. De acuerdo con el colegio parroquial, eran elegidos por el pequeo
Consejo y confirmados por el gran Consejo. Estaban encargados de vigilar la forma de vida
de los miembros de la comunidad. Los infractores eran llevados ante el Consistorio y los
contumaces contraventores del orden, a la tercera amonestacin, eran excluidos de la Iglesia,
siendo entregados nestacin, eran excluidos de la comunidad, siendo entregados al tribunal
civil.

El Catecismo de Ginebra (1542) ya no es un tratado como el de 1537, sino que est redactado
en preguntas y respuestas. Ya no expone la Ley antes del Credo, como en el catecismo de
Lutero, sino que trae los temas principales por el orden siguiente: Fe, Ley, Oracin y
Sacramentos.
Expresa una idea de la relacin de la Ley y el Evangelio nueva con respecto a la luterana. La
Ley no es slo maestra de disciplina, no slo tiene la finalidad de convencer al hombre de
ser pecador, sino que, como ordenacin de la Alianza, proporciona al bautizado la horma de
la vida cristiana: La Ley nos muestra la meta hacia la que debemos tender, para que cada
uno, segn la gracia que Dios le ha dado, se esfuerce incesantemente por aspirar a avanzar
ms de da en da (q. 229). Slo despus de muchas luchas, y gracias al apoyo de los
refugiados protestantes de Francia, pudo C. imponer en Ginebra sus ordenanzas. Hasta 1559
no recibi C. el derecho de ciudadana en Ginebra. En 1561 se aprob el definitivo
ordenamiento eclesistico. Gran importancia tuvo para la formacin y desarrollo del C. en

Ginebra y para su expansin en Europa Occidental la Academia Teolgica inaugurada en


1559, para cuya direccin C. se gan a Teodoro Beza (1519-1605). Cuando el 27 mayo 1564
muere C., sus ideas estaban firmemente asentadas en Ginebra, y su doctrina, gracias a la
actividad de sus discpulos, y prescindiendo de la vecina Francia, haba alcanzado Alemania
(Gaspar Olevianus, m. 1587), los Pases Bajos (Felipe Marnix de St. Aldegonde, m. 1598),
Escocia (John Knox, m. 1572; v.) junto con Polonia, Hungra y Transilvania. El propio C.
haba influido en la formacin de las comunidades de estos pases mediante un amplio
intercambio epistolar.

3. Rasgos fundamentales de la Teologa de Calvino. a diferencia de Lutero, C. nos ha dejado


una exposicin sistemtica de su doctrina en un tratado completo de dogmtica, la Institutio,
aun cuando slo hubiese sido pensada por l como iniciacin a la lectura de la palabra divina
a los seminaristas de Teologa. La mayora de los escritos de C. son lecciones y sermones
sobre la S. E. Especial atencin le merece el A. T. y su Teologa de la Alianza que, junto con
los Salmos, juegan un importante papel en los servicios religiosos de los calvinistas.

La sola Escritura. Lo que el hombre puede saber por su sola razn acerca de Dios y de los
hombres es, para C.. vana locura. Slo se es sabio cuando uno se deja instruir por el propio
Dios en la S. E.
Nadie llega ni siquiera al ms mnimo entendimiento de la doctrina recta y salvfica, si
previamente no se hace discpulo de la Sagrada Escritura
(Institutio, 1,6,2). esta es fecunda en s misma. Rechaza la Tradicin y el Magisterio
eclesistico, limitndose a decir, como criterio de interpretacin bblica, que el lector de la S.
E. no debe llevarse de su capricho sino dejar que se la interprete el Espritu Santo.

Predestinacin y reprobacin. La gloria del Dios soberano (la soli Veo Gloria ) es el
pensamiento determinante de la Teologa calvinista. La gloria de Dios es el sentido de la

creacin y de la salvacin de los elegidos, as como del castigo de los condenados. Dios, el
Seor del mundo, determina el curso de las cosas. Mantiene lo creado en su existencia,
concede a las criaturas su campo de accin y dirige todo hacia su objetivo. Su especial
providencia se dirige hacia el hombre como su criatura predilecta. La providencia de Dios y
su predestinacin en virtud de las cuales Dios ha predestinado a unos a la salvacin y a
otros a la condenacin (Institutio, III,21,1), son para C. un misterio impenetrable. El no
hablar sobre ello sera no obstante empequeecer la gloria de Dios. Slo -dice- si se nos
manifiesta la eleccin eterna de Dios, podremos experimentar que nuestra salvacin procede
de la fuente de la misericordia divina, gratuita. Por predestinacin hay que entender el
ordenamiento eterno de Dios en virtud del cual el decidi lo que, de acuerdo con su
voluntad y aparte de toda consideracin de las obras humanas, haba de ser de cada
individuo, ya que no todos los hombres son creados con el mismo destino, sino que a unos se
les adjudica la vida eterna y a otros la condenacin eterna. De la misma forma que un
individuo ha sido creado para uno o para el otro fin, tambin est
predestinado para la vida o para la muerte (III,21,5). El querer buscar otra razn para ello
aparte de la complacencia divina -p. ej., la previsin de los mritos humanos- significara
-dice- colocar la voluntad de Dios bajo la dependencia de causas externas.

En esa perspectiva no cabe hablar de cooperacin a la gracia, etc., sino slo de eventuales
signos de que estamos predestinados a la salvacin. La razn de nuestra predestinacin a la
salvacin y, al mismo tiempo -dice-, de nuestra certeza de salvacin es Jesucristo. En el Dios
ha establecido con nosotros el pacto de la vida. El signo de que estamos elegidos es la
aceptacin de la predicacin de Cristo y la comunin con el en la fe y en la Cena. Tambin las
obras, como frutos de la llamada, pueden tener cierta importancia para el conocimiento de
nuestra salvacin. Cuanto ms subraya C. que la gracia en los elegidos es irresistible y que
stos no pueden perder la salvacin, tanto ms oscuro se hace el misterio de la reprobacin.
Cmo es que Cristo no pueda producir efecto en todos? Habra de ser l tan impotente que
no pudiese ganar para s a todos los rebeldes? C. no sabe responder y se limita a decir que
estamos ante el impenetrable misterio de la voluntad de Dios, que es tan profundo, que
todo entendimiento humano queda absorbido por l cuando intenta penetrar en el mismo
(111,23,5).

Tal vez ello explique la oscilacin que se advierte con respecto a esta doctrina de la doble
predestinacin. De hecho en los escritos confesionales reformados o calvinistas no ocupa
""ni un lugar destacado ni es tratado con amplitud"" (P. Jacobs). La forma extrema de la
doctrina de la predestinacin calvinista que brota como su consecuencia, el supralapsarismo

(predestinacin anterior al pecado original), encontr resonancia slo en Suiza. Las


decisiones del snodo de Dordrecht (1619), que dan una gran importancia a la
predestinacin, slo reconocen una predestinacin infralapsaria (predestinacin teniendo en
cuenta el pecado original). En el Catecismo ginebrino y en el heidelberguense slo se habla
de la eleccin en relacin con la Iglesia Santa elegida por Dios.

Justificacin y santificacin. En la doctrina sobre la justificacin y la santificacin subraya C.


que es la obra del solo Espritu Santo, y no de la libertad del hombre. En l, Cristo nos asume
y realiza en nosotros la respuesta de la fe. La fe es la orientacin hacia Cristo causada por el
Espritu Santo. La comunin con Cristo nos proporciona una doble gracia: de una parte,
mediante su inocencia, somos reconciliados con Dios, que, desde este momento, deja de ser
nuestro juez..., y de otra, somos santificados por su Espritu (III,11,1). Ms que Lutero, C.
subraya que la santificacin es fruto de la justificacin.
Se realiza en un lento proceso, en tanto que la justificacin nos es concedida toda de una sola
vez, pues un fragmento de justicia no tranquilizara la conciencia antes de que fuese seguro
que somos agradables a los ojos de Dios, ya que ante l somos justificados sin lmite alguno
de un modo absoluto (III,11,11). Hay en ese sentido en C.
una insistencia en el comportamiento moral mucho ms fuerte que en Lutero (tngase en
cuenta adems lo que antes decamos de su interpretacin del sentido de la Ley al comentar
el contenido del Catecismo de Ginebra).
Todo ello cuadra con el sentido prctico, activo y fuertemente preocupado por la
organizacin de la comunidad propia de C.; cmo se entronca con el tema de la
predestinacin es, en cambio, cuestin compleja, que ha preocupado repetidas veces a la
tradicin calvinista.

La Iglesia. C. dio ms importancia que Lutero a la Iglesia como sociedad visible y a su


unidad. Esto se demuestra en su proceder contra hereies como Castellio (m. 1563), BoIsec
(m. 1584) y Miguel Servet, quemado por hereje en 1553, a los que persigui de modo
implacable, y en sus esfuerzos por mantener la unidad de la comunidad y la disciplina
eclesistica. En lugar de cmo puedo hallar un Dios misericordioso?, su pregunta
fundamental es cmo se llega a la soberana de Dios sobre la humanidad? (OS 1,23). La
soberana universal de Dios se concreta en la Iglesia concebida de un modo visible, la cual es
uno de los medios externos con los cuales Dios nos invita a la comunidad con Cristo. La
Iglesia, que se representa de un modo concreto en la comunidad, no nace del conjunto de
fieles, sino que es fundada desde arriba. Insiste en que la Iglesia como comunidad de todos
los elegidos, desde el principio del mundo slo es perceptible a los ojos de Dios y yo debo

creer en ella; pero a la vez aade que no existe una verdadera fe en la Iglesia sin un aprecio
por la congregacin visible y sin la disposicin a la comunin con aquellos que se confiesan
de Cristo, que por el Bautismo son introducidos en la fe y que por su participacin en la
Cena atestiguan su unidad en la verdadera doctrina y en el amor
(lnstitutio, IV,1,7). Respecto a la Iglesia visible, concreta, C. hace una nueva distincin entre
la Iglesia universal, esparcida por el mundo (ecclesia universalis), y la Iglesia local (singulae
ecclesiae).A sta, a la comunidad, dirige l su atencin principal, y en ella ha de mantenerse
la necesaria unidad respecto a la doctrina y a los sacramentos. C.
rechaza el sacramento del Orden y la estructura jerrquica basada en ese sacramento,
introduciendo en cambio, para la organizacin de sus comunidades, los cuatro ministerios
antes mencionados: pastores, maestros, diconos y ancianos o presbteros.

El Bautismo y la Cena. El Bautismo es para C. signo de la alianza de Dios con nosotros, y, al


igual que la circuncisin, hay que impartirlo tambin a los nios (este tema del Bautismo de
los nios, contra la teora de los anabaptistas, ocupa un amplio espacio en la doctrina
calvinista sobre el Bautismo). En la doctrina sobre la Cena, adopta C. una postura intermedia
entre Zwinglio y Lutero, sosteniendo una presencia virtual y no substancial de Cristo. Con
motivo de un Snodo en Berna en 1537, en el que Bucero no pudo ponerse de acuerdo con los
predicadores de esta ciudad, redact C. la Confessio fidei de Eucharistia (OS 1,435 ss.), que
tuvo tambin la aprobacin de los reformadores de Estrasburgo. Segn esta Confessio,
Cristo nos ofrece en los signos del pan y del vino la participacin real en su carne y en su
sangre. Sin embargo, esto no significa una presencia substancial, ya que hemos sido
desprovistos de ella por la Ascensin de Cristo a los cielos. No obstante, su Espritu no est
limitado por nada en su eficacia: es el vnculo de la participacin y nos alimenta por medio de
los signos de la carne y sangre de Cristo.

As, mientras frente a la doctrina catlica rechaza la presencia real-substancial de Cristo y la


verdad de la transubstanciacin y frente a Lutero rechaza la teora de la impanacin, frente a
Zwinglio afirma que hay una real comunin con el cuerpo y la sangre de Cristo, aunque stos
no estn presentes bajo las especies de pan y vino.
Consiguientemente, con motivo del coloquio religioso de Ratisbona de 1541
se uni a Melanchton en una versin ligeramente modificada de la Confesin de Augsburgo
(Confessio Augustan Variata), que en su art. x dice: Sobre la Cena del Seor ensean que
con el pan y el vino se da realmente a los comulgantes el cuerpo y sangre de Cristo. De
acuerdo con esto, el cuerpo y sangre de Cristo ya no estaran presentes en la Cena bajo las
especies de pan y de vino, sino que con el pan y el vino son dados a los comulgantes. Por

virtud del Espritu Santo stos alcanzan la comunin con la carne y sangre de Cristo, sentado
a la derecha del Padre en los cielos. Desde 1544 C. se esforz muy intensamente por llegar a
un entendimiento con los reformadores de Zurich en la doctrina sobre la Cena. No obstante,
hasta finales de mayo de 1549 no se llega al Consensus Tigurinus con Enrique Bullinger (OS
2,247-253) y que slo en 1551, despus de su aprobacin por las restantes comunidades
suizas, pudo ser impreso. Como hombre, se dice, Cristo nicamente est en el cielo y
nosotros slo podemos buscarle en espritu y en el conocimiento de la fe.
Es una supersticin malvada y perversa incluirle en los elementos de este mundo. Las
palabras de la narracin de la institucin: ste es mi cuerpo hay que tomarlas en sentido
figurado. La realidad significada es transferida al signo. Recibe el nombre de pan y vino
aquello de lo cual stos son signos. Posteriormente, esta formulacin le result demasiado
vaga a C. Sobre todo echaba l en falta que no se hablase de comer la [Link] por tanto
a Bullinger que incluyese el siguiente art. 23 De manducatione carnis Christi. El comer su
carne y beber su sangre, representado en el signo, significa que Cristo alimenta nuestras
almas en la fe, en la fuerza de su Espritu. Segn el art. 25, el cuerpo de Cristo est en el cielo,
como en un lugar, y como tal slo all puede ser buscado. El pan y el vino son slo signos de
nuestra comunin con Cristo.
Como tales, no son la cosa en s, ni la encierran en s, ni la incluyen consigo mismo. Hacen
del signo un dolo los que dirigen hacia l sus sentidos para adorar en l a Cristo.

La evolucin de la doctrina calvinista sobre la Cena, desde la primera edicin de la lnstitutio


(1536) hasta el Consensus Tigurinus o la lnstitutio de 1559, se puede caracterizar por el hecho
de que se da cada vez menos un nexo ntimo entre los signos de pan y vino y la comunin con
la carne y la sangre de Cristo. En C. no se puede hablar de presencia real, sino slo de
comunicacin real con el cuerpo y la sangre de Cristo. El creyente que recibe en la Cena el
pan y el vino participa realmente de la Comunin de la carne y sangre de Cristo. Sin
embargo, stos no estn unidos al pan y al vino y, menos an, comprendidos dentro de ellos,
ya que -dice- lo impide el hecho de que la humanidad de Cristo, reinando en los cielos, est
circunscrita localmente y vendr a nosotros nicamente en la parusa. Es el Espritu Santo
quien realiza la comunin con la carne vivificadora de Cristo. El Seor, por medio de su
Espritu, nos concede la gracia de hacernos uno con eI en cuerpo, alma y espritu.
El vnculo de esta unin es, pues, el Espritu de Cristo (lnstitutio, IV,17,12).

Por el Consensus Tigurinus quedaba salvada la unidad del protestantismo reformado o


calvinista, pero al mismo tiempo se consumaba la ruptura definitiva con el luteranismo,
como lo demuestra la violenta Segunda disputa sobre la Cena que C. haba de tener despus

de 1552 con el prroco hamburgus Joaqun Westphal (m. 1574) y otros ms.
Gran Enciclopedia Rialp, Ediciones Rialp S.A., 1991

Salvacion I. Religiones No Cristianas. Salvacin I. Religiones No Cristianas.


Entendemos por s. un estado feliz y bienaventurado definitivo por parte del hombre tras la
muerte. Estado que consiste en la consecucin del fin para el que el hombre ha sido creado,
como ser inmortal. Aqu
tratamos de los rastros que de una aspiracin a la s. es dable hallar en los pueblos no
cristianos.
1. Algunos rasgos generales. Como slo una explcita revelacin (v.) divina puede darnos a
conocer, en todo su detalle, lo que acontece despus de la muerte y el destino a que Dios nos
llama, no es sorprendente que sea dable observar oscuridades, fluctuaciones y variantes al
respecto en las religiones no cristianas. De ordinario, en sus planteamientos subyace la
creencia en una cada originaria, que ha de ser reparada por un salvador. Donde la tradicin
del salvador es fuerte, es frecuente hablar de una restauracin, que este salvador obrar al
final de los tiempos (v. ESCATOLOGA). En las mismas religiones histricas, la s. verdadera
se obtiene casi siempre gracias a dioses salvadores (recurdense entre otros: Osiris,
Tammuz, Dionisios, Avalokitesvara, Amida, etc.).
Esa incertidumbre se refleja en una cierta inseguridad acerca de la sancin futura, con
distincin de buenos y malos (v. PREMIO Y CASTIGO I).
Una idea de retribucin aparece en todas las religiones: en realidad forma parte del concepto
de providencia (v.) divina, que rige, y no arbitrariamente, todas las cosas de este mundo. Mas
la creencia clara en una retribucin futura presenta diferencias; cuando se da -que es lo ms
ordinario-, es algo oscura, al no saberse precisar bien la diferencia de suerte entre buenos y
malos. Entre los pueblos arcaicos o primitivos, ninguno niega expresamente esa sancin.
Muchos la afirman claramente -p.
ej., los bhil y chenchu de la India (Koppers), casi todos los indios norteamericanos (Radin),
los antiguos peruanos (en esto coinciden todos los cronistas), etc-. Otros parecen ignorarla:
creen vivamente en la supervivencia del alma, pero se confiesa ignorar todo o casi todo
acerca de su estado futuro y, en especial, se precisa poco la distincin entre buenos y malos,
aunque tampoco se niegue. A veces al afirmarse esa distincin, parece ponerse en relacin el
premio ms con la iniciacin, con habilidades en la caza o con actos guerreros, o con el
gnero de muerte, que con el comportamiento propiamente moral y religioso. Estas mismas
variaciones de creencias se observan tambin en las religiones histricas (v. t.
INMORTALIDAD I).
Respecto al lugar en que habiten las almas de los difuntos (v.), se reducen
fundamentalmente a tres: morada celeste; morada terrestre, en una isla paradisiaca que
suele normalmente colocarse siempre al Oeste; morada subterrnea, a la que daba pie el
enterramiento del cadver -arallu o kigallu mesopotmico, fuentes amarillas de los chinos-.
Esta morada subterrnea siempre se considera como lugar, si no de tormentos, s de
oscuridad, tinieblas y vida disminuida -con excepcin de Egipto-, en contraposicin de las
otras dos moradas, que son de felicidad, de verdadera salvacin. Por lo dems la isla
paradisiaca al Oeste parece ser mera localizacin terrestre de la morada celeste. A veces se
introduce la idea de metempscosis (v.) -especialmente en todo el crculo religioso hind y
budista-, con lo que la salvacin definitiva se retrasa indefinidamente, pero siempre para
alcanzarse tras innumerables encarnaciones. En ocasiones aparece tambin esta
reencarnacin entre los pueblos primitivos; pero nunca acerca del alma propiamente dicha,
dada por Dios, sino acerca de otras almas secundarias, animales, pues con frecuencia

admiten varias almas.


El estado del alma del difunto, al menos de la salvada, es mejor y de ms dicha y perfeccin
que la presente vida temporal, aunque en cierto modo anlogo a ste, pues slo a base de ste
podan concebirlo. Esto vale especialmente de las religiones primitivas y arcaicas. En las
histricas, aparece la excepcin cuando predomina el concepto de morada subterrnea y
tenebrosa -Hades griego, Arallu mesopotmico-: entonces la vida del alma del difunto es ms
desgraciada y menos activa de lo que lo fuera en la vida presente: es como una plida sombra
de vida.
Para los primitivos (v.), el alma entra tras la muerte en un estado de vida que trasciende las
categoras de espacio y tiempo, participando en ms o menos de la energa divina y de su
actividad: por ello, influyen y actan en los vivos (v. ESPRITU II). Entre los primitivos, la
importancia de los difuntos tiende siempre a crecer, acentuando cada vez
ms el elemento religioso funerario, hasta casi convertirlo en exclusivo.
La misma iniciacin tiene como objeto hacer entrar de algn modo al iniciado en esa vida de
que ya gozan los muertos, y por eso copia en sus ritos la muerte, como medio de entrada al
mundo trascendente, lo que manifiesta claramente la superioridad que dan a esa vida.
2. Su concretizacin en algunos pueblos primitivos. a. Asia. Los cazadores totmicos
australianos admiten sin excepcin la supervivencia; vara su descripcin, que no siempre es
coherente. En el Sudeste, los iniciados van, tras morir, a morar en compaa de Baiame, en el
cielo (Elkin, o. c. en bibl. 218): creen, pues, en la salvacin en morada celeste, pero sta
depende ms de la iniciacin que de las buenas obras (v. AUSTRALIA VII). Los aetas (v.) de
la isla de Luzn (Filipinas) creen en la supervivencia, pero ignoran cul sea el estado de
ultratumba -caso similar se da entre los yamanas de Patagonia, segn Koppers-; pero a veces
se hace distincin entre buenos y malos, creyendo que los buenos van al cielo para morar con
el Ser Supremo, segn Schebesta (v. FILIPINAs IV). Para los ains, el espritu humano
sobrevive, y se convierte en divino -lo que equivale a afirmar que mora con el Dios del cielo-;
sobre su tumba se rompen todos sus objetos, para que los use en el otro mundo.
En la s. ain parece jugar papel destacado el Salvador Aiona, que enviado por el Ser Celeste
los instruy (Montandon).
Los bhil de la India creen en un juicio de los muertos, hecho por el Dios supremo Bhagwan,
que tiene en cuenta sobre todo las obras de caridad hechas en vida (W. Koppers, o. c. en bibl.
80). Igualmente, los arios (v.) invasores crean en un juicio de los muertos, que el Rig Veda
atribuye, ya a Varuna, ya al primer antepasado Yama, ya a entrambos conjuntamente: los
que lo pasaban bien iban a las moradas celestes para unirse a los Padres o Pitarah. La
doctrina de la reencarnacin, que tanto arraigara despus, es completamente desconocida e
ignorada en ese periodo ms antiguo.
Los pigmeos (v.) andamaneses y semang ponen el reino de los muertos en una isla
paradisiaca, a donde se va por el arco iris o por el puente del cielo (Schebesta). Ntese que
tanto arco iris como puente del cielo hacen referencia celeste. Claramente celeste es en
cambio la morada de los muertos taostas; implcita al menos la de los shintostas, por
cuanto creen que los muertos se convierten en kami (=dioses) que protegen a los vivos,
asistindolos y ayudndolos invisiblemente (v. TAOSMO).
b. frica. Los pigmeos africanos admiten varias almas: una de ellas vuelve al dios del cielo,
porque ha sido dada directamente por l a cada nacido: el pigmeo cree ver estas almas en las
estrellas. No aparece clara en ellos la sancin futura; pero a veces se dice que las almas de los
malvados son llevadas por los malos espritus al fuego subterrneo, mientras las de los
buenos van a Mungo -Ser Supremo celeste- (Schebesta).

Para los bosquimanos, el alma va junto al Jefe del cielo


(Baumann, o. c. en bibl. 102). Entre los dmaras o bergdamas, el dios supremo es Gamab,
creador, omnisciente, celeste: a vivir con l van los muertos de muerte natural (Baumann, ib.
115): los antepasados muertos moran con el Dios Supremo Gamab, ms all de las estrellas,
junto al rbol celeste. Creencia anloga constata el mismo autor en el crculo rukwa (Kenia)
-los antepasados son los intercesores ante el Ser Supremo-; entre los nilotas -los manes
penetran entre los dioses-, y entre los shilluks -el dios supremo Jwok, creador, y fuente de
toda fuerza y energa, mora en el cielo o en el pas de las almas-. En cambio, entre los gallas
de Abisinia, quiz por influjo del Prximo Oriente, predomina el concepto telrico
subterrneo: tras la muerte, las almas de los muertos se convierten en espritus (ekara), y se
dirigen al mundo subterrneo (v. FRICA VII).
Los antiguos guanches de las islas Canarias crean en la supervivencia, segn testifica el
cuidado de las tumbas, las ofrendas a los difuntos y los embalsamamientos. La residencia de
los antepasados la ponan ms all del mar -paraso occidental, comn a tantos pueblos-,
pero volvan momentneamente de all cuando se les invocaba -lo que prueba que no estaban
circunscritos o limitados por el espacio-; e incluso aparecan espontneamente en los das de
fiesta a la orilla del mar en forma de nubecillas; se practicaba la incubacin sobre sus
sepulcros para que se aparecieran y revelaran en sueos.
c. Amrica. Los esquimales (v.) creen que el alma, tras la muerte, va al mundo subterrneo
de la Vieja del Mar -diosa moral y justiciera-, tras un largo viaje en el que debe pasar
numerosos peligros, y en el que la gua un perro: el lugar, aunque oscuro, es clido, y no
parece se insista en tormento alguno especial. Los que mueren con mritos especiales
pueden ascender al cielo de Pinga o Sila (Ser supremo celeste), para vivir all siempre con
1'.1, y seguir cazando en sus praderas y bosques trascendentes. Probablemente en el origen
esta diferenciacin de estados correspondi a verdaderos mritos morales en vida, habiendo
hoy degenerado.
Los cazadores totmicos americanos (indios de Norteamrica) admiten todos la
supervivencia del alma -o de las almas, pues con frecuencia admiten varias-. Pero en la
descripcin de su estado difieren: ya van a los bienaventurados terrenos de caza; ya, por el
puente de la Va Lctea, a un reino paradisiaco de los muertos situado al otro lado 'del mar
hacia el Oeste; ya van a habitar con el Ser Supremo (v. AMRICA VI).
En Mxico, entre los aztecas (v.), el destino futuro depende del da del nacimiento y del
gnero de muerte, no de las obras. Crean en varios parasos celestes, entre los que destacan
el del Sol, adonde iban los guerreros muertos en combate, los sacrificados y las mujeres que
moran de parto; y el de Tlaloc, adonde iban los agricultores y en general los ms pobres y
desgraciados en esta vida. Los dems iban a un infierno llamado Mictlan, adonde llegaban
tras cuatro aos de viaje para ser al fin aniquilados, aunque numerosos mitos indican o
sugieren la creencia en una resurreccin futura. Lo originario parece debi de ser un cielo (el
de Tlaloc, dios del pueblo sometido) y un infierno (Mictlan)
adonde se ira segn los respectivos mritos morales. Para los mayas (v.), todos los muertos,
excepto los guerreros cados en batalla, iban al infierno o Mitnal (Xibalb entre los quichs),
donde reina Ah Puch, y donde los malvados sufren variadas y exquisitas torturas; pero no era
eterno: purificadas progresivamente las almas ascienden primero los nueve infiernos, y luego
los doce cielos, trepando por el rbol Yaxch, hasta alcanzar todos la morada celeste
bienaventurada: en esa ascensin, la diosa Ixtab ayuda eficazmente a los ahorcados (smbolo
de los ms desgraciados en este mundo) (Landa, o. c. en bibl. 1, 235).
Los peruanos admitan cielo e infierno, aunque a la vez afirmaban que las almas de los
muertos vagan entre los vivos. El rey y la nobleza eran impecables en virtud de su iniciacin,
e iban todos al cielo; los plebeyos, al cielo o al infierno, segn hubiera sido su vida moral (V.

INCAS).
d. Europa antigua. Recordemos a los iberos (v.), que crean en un paraso celeste en que las
almas moraban con el Ser Supremo: as lo indican, no slo la ornamentacin de sus tumbas
-crculos, soles, estrellas, estilizacin de la figura humana contrapuesta al realismo de la
animal-, sino tambin el testimonio explcito de Silio Itlico (Punica, 1,111,341-343 y
1,X111,471-472). Entre los celtas (v.) era bsica la creencia en la inmortalidad del alma -lo
que les haca despreciar la muerte-: la representacin frecuente en lpidas funerarias de luna
en cuarto creciente y de estrellas sugiere la creencia en un paraso celeste o lunar. Los
testimonios tardos de Irlanda ponen la morada de los muertos -de vida ms bella y poderosa
que la nuestra- en unas islas paradisiacas situadas en el mar, a Occidente; pero tambin se
habla de morada subterrnea, e incluso de una especie de caverna-purgatorio: Tambin los
germanos (v. GERMANIA II) crean en dos moradas: la celeste o Wallhalla, adonde iban los
hroes muertos en batalla -paraso guerrero contrapuesto al contemplativo de los celtas-; y el
reino subterrneo o Hell, adonde iban los dems, y que se describe con colores ms bien
sombros (V. t. GRECIA VII; ROMA V, etc.).
3. La salvacin en algunas religiones histricas. Para los mesopotamios, la morada de los
muertos es el Arallu, lugar subterrneo y en oscuridad perpetua, donde los muertos llevan
una vida triste, aun en el mejor de los casos, e inferior a la que llevaran mientras vivan sobre
la tierra. No se insiste por ello en la sancin futura. Pero hay no pocos testimonios e indicios
de que la suerte all variaba segn la vida llevada en el mundo, e incluso de que a la
asignacin de esa diferente suerte preceda un juicio. Del concepto mesopotmico parece
derivar el Hades griego y el etrusco, e influy tambin enormemente en la concepcin
cananea (v. BABILONIA III).
La concepcin egipcia ms antigua, prehistrica, parece admita dos moradas: la telrica en
la tumba, y la celeste -o Duat-, en compaa de Nut, la diosa del cielo; tambin se situaba en
el cielo estelar, especialmente en la constelacin de Orin. Estas dos concepciones
subsistieron siempre, y en realidad podan coexistir, dada la multiplicidad de almas admitida
por los egipcios para hombres y dioses.
El triunfo de Osiris aadi, ya desde la prehistoria, un paraso en una isla al Occidente,
donde los que all llegaban gozaban de felicidad imperturbable. El triunfo de la Teologa solar
trajo consigo el paraso solar, en la barca de Ra, reservado primero a los faraones -como hijos
de Ra-, y extendido luego, primero a los funcionarios reales, y despus a todo el pueblo. La
morada telrica en la tumba dio lugar tambin a un reino de los muertos subterrneo, en
todo anlogo al de la vida presente, con su noche y su da: en realidad vivan en los antpodas
-y por eso se les representa cabeza abajo-, y eran visitados por Ra o el Sol durante la noche.
Caracterstica egipcia es su creencia firme en un juicio severo y tico que decida la suerte de
las almas; los malvados eran devorados por un monstruo (V. EGIPTO VII).
Para el mazdesmo (v.) los buenos van al paraso con Ahura Mazdah, tras atravesar el puente
Shinvat; los malos caen al abismo tenebroso donde sern atormentados hasta el fin del
mundo; entonces Ahura Mazdah acabar salvndolos a todos. La concepcin mazdea influy
notablemente en el maniquesmo (v.), mandesmo (v.) e islamismo (v.).
En el crculo del hinduismo (v.) y del budismo (v.), admitida la reencarnacin, la s. definitiva
la alcanzan todos, pero tras innmeras reencarnaciones en que se iban purificando, aunque a
cada muerte suele seguir de inmediato un cielo o un infierno temporal como sancin a las
obras de la vida anterior. La s. definitiva o moksha no se alcanza por las obras, sino por la
supresin de ellas o, al menos, de todo afecto a ellas, es decir, de todo deseo. En el islamismo
(v.) slo pocos -los mrtires y los muertos en guerra santa- van directamente al paraso
-concebido de modo harto material-. Lado en las luchas que se desarrollaron all en 1947
provocadas por la separacin de la India y del Pakistn.

Arjun fue declarado sospechoso por el Gobierno central, por lo que entonces los s. se
organizaron en V. t.: PREMIO Y CASTIGO I; INMORTALIDAD I; ULTRATUMBA; CIELO I;
INFIERNO I; REVELACIN I; SANTIDAD I; ESCATOLOGA I.
A. PACIOS LPEZ.

BIBL.: H. PINARD DE LA BOULLAYE, Estudio comparado de las religiones, 2 ed. Barcelona


1964 (v. ndice); F. KNIG, Cristo y las religiones de la tierra, 3 vol. Madrid 1961; P. TACHI
VENTURI y G. CASTELLANI, Storia delle Religioni, 5 vol., 6 ed. Turn 1971; H. BAUMANN y
D. WESTERMANN, Les peuples et les civilisations de l'Afrique, Pars 1958; F. M. BRAUN, Le
Mandisme et la secte essnienne de Qumran, en L'Ancien Testament et
1'Orient, Lovaina 1957; ELKIN, Gli aborigen australiani, Turn 1956; P.
GORDON, Les religions des primitifs, en Histoires des religions, dir.
BRILLANT-AIGRAIN, 1, Pars 1953; LANDA, Relacin de las cosas del Yucatn, Pars
1928-29; LUFULUABO, Vers une thodice bantoue, Roma 1961; G. MONTANDON, La
civilisation Ainu et les cultures arctiques, Pars 1937; W. KoPPERS, Primitive Man and his
World Picture, Londres 1952; P. RADIN, La religin primitive, Pars 1941; ID, Primitive Man
as Philosopher, Nueva York 1957; P. SCHEBESTA, Les Pygmes du Congo Belge, Bruselas
1952; ID, Die Negrito Asiens, 11,2, Viena 1957; 1. DE VRIEs, La religion des Celtes, Pars
1963; L. CAPRAN, Le problme du salut des infidles, 2 ed.
Toulouse 1934; 1. DANILOU, Dios y nosotros, 2 ed. Madrid 1961; P.
DAMBORIENA, La salvacin en las religiones no cristianas, Madrid 1973.
Gran Enciclopedia Rialp, Ediciones Rialp S.A., 1991

Salvacion II. Sagrada Escritura.1. Antiguo Testamento. Salvacin II. Sagrada


Escritura.1. Antiguo Testamento.
La preocupacin de los exegetas y telogos por elucidar el concepto bblico de la s., su
naturaleza y verdadero alcance, tanto en el A. T.
como en el N. T. y de la historia de la salvacin, es bastante reciente. Sus aspectos
esenciales se trataban antes bajo otros epgrafes, de un modo general o espordico. Sin
embargo, hoy se considera como uno de los puntos nucleares de la Teologa, por lo cual en
estos ltimos aos ha suscitado particular inters.
Etimologa y semntica. La voz hebreo-bblica yg'h, traducida en las versiones griegas
por stra y en las latinas por salus, salvatio, aparece 78 veces en el texto hebrea del A. T. y
encierra el sentido de salvacin, auxilio, ayuda, felicidad, prosperidad, liberacin, victoria,
que Dios otorga o los hombres experimentan, y, por metonimia, salvador, efecto de la
salvacin, estado feliz de los salvados.
Etimolgicamente expresa la idea, patente en el rabe (wsa'a), de amplitud,
ensanchamiento espiritual, dilatacin del corazn. Es de notar asimismo la existencia del
sustantivo masculino yga`, que encontramos 36 veces en el texto masortico, de anloga
significacin que el anterior, y el verbo yaga`, empleado unas 200 (hay divergencias en las
concordancias), con acepciones semejantes. Sinnima de las voces susodichas es teg'h,
inserta en 34 lugares. Finalmente, el participio factitivo mgia`, sustantivado a veces, se
encuentra en 27 versculos.

En la Teologa cristiana se ha venido dando al trmino s. casi exclusivamente el sentido de


eterna bienaventuranza. Pero las significaciones que admiten los trminos hebreos
mencionados, y que vemos reflejadas en los numerosos pasajes bblicos donde aparecen, son,
como queda indicado, muchas ms: hasta 10 12 fundamentales registran los buenos
diccionarios, reuniendo todos los matices que pueden apreciarse en la voz ys'h, y que
constituyen el punto de partida para la interpretacin del sentido de la s. en el A. T. Como
ejemplificacin con vistas a una ms completa inteligencia del trmino, seleccionaremos un
texto de cada una de esas acepciones, a base de la traduccin de Ncar-Colunga. Esper de
l la salud (1 Sam 2,1). La salvacin de Yahwh con nosotros (la temporal: del ejrcito de
los moabitas y amonitas, 2 Par 20,17). Mi salvacin durar por la eternidad (sentido
espiritual: Poema del Siervo de Yahwh, Is 51,6). Jonatn, el que ha hecho en Israel esta
gran liberacin (derrota de los filisteos: 1 Sam
14,45). Vistanos con tu socorra (referido a Dios: Ps 106,4).
Sostngame, oh Dios, tu ayuda (Ps 69,30). No tenan confianza en su proteccin (Ps
78,22). Le socorra Yahwh con la fuerza salvadora de su diestra (Ps 20,7). Tuya es, oh
Yahwh, la victoria (Ps 3,9). Alivia al afligido y le prospera (lit. los afligidos alcancen
prosperidad -o bienestar, lob 5,11). Pas cual nube mi ventura (temporal, lob 30,15).
Llega tu Salvador (s. mesinica, Is 62,11). An podran aadirse a esos significados
especiales los de gloria, alegra, justificador, con que algunas veces aparece vertido el
vocablo hebreo que nos ocupa.
Sintetizando el autntico y pleno sentido del trmino s., como equivalente de dicha voz
bblica y sus conexas, diremos que esa s. es un don que viene de Dios y a Dios lleva; es un
socorro y auxilio divino para superar todas las dificultades que obstaculicen la vida, tanto
individual como social y nacional, en su pleno desarrollo y la ascensin a lo divino. El sentido
espiritual, patente en los ejemplos aducidos, sobre todo si se tiene en cuenta la marcada
orientacin providencialista de la Historia Sagrada (v. PROVIDENCIA III), se enriquece a
travs de las acepciones sealadas.
Concepto real de la salvacin. La idea de la s. en el orden religioso fue evolucionando en el
antiguo pueblo de Israel a comps de la Revelacin, transmitida asimismo de un modo
progresivo y atemperado a su capacidad intelectiva y receptividad espiritual (V.
REVELACIN II). Del sentido natural, coincidente con el susodicho etimolgico de
liberacin, en cualquiera de sus formas, que hallamos, p. ej., en Gen 12,12 y 19,19; Ex 1,17-18,
se pasa al ms espiritualizado de revitalizacin corporal de quien se ve libre de la penalidad
mortal asignada al pecado. El sentido de victoria es frecuente en varios libros (Jueces,
Samuel, algunos Salmos), que tambin se aplica a Dios (Ex 15,3: Yahwh es un fuerte
guerrero, cfr. 1 Par 16,35; Ps 79,9). Esa liberacin, que puede ser de cualquier enemigo- o
violencia, tiene especial valor en la restauracin de los restos de Israel (v.) sobre todo
despus del exilio babilnico, en que tanto insistirn algunos profetas, como Isaas, jeremas,
Zacaras. En ciertos Salmos, s. es el triunfo del pobre y el humilde (Ps 12,6; 62,7-8: Dios es
mi roca y mi salvacin).
Pero la coronacin de todas esas acepciones y aspiraciones es la s.
mesinica (v. MESAS), en la cual se fusionan las ideas de felicidad, jbilo triunfante,
seguridad y esplendor de Israel, junto con la paz
universal; de ah que en ese marco se identifiquen en cierto modo la s. y la Redencin (v.).
Claramente lo vemos en Is 49-66; Zach 10,6-12; Ps 22; 126; 130,7-8). Sin embargo, importa
advertir que la doctrina judaica de la s. mesinica no siempre se eleva al orden de la
inmortalidad; no alcanza as la plenitud de la idea de la Redencin que nos da el N. T. y que
expone S. Pablo. El ideal anunciado por los profetas se cifra en la paz y concordia universal
entre todos los hombres e incluso entre todas las criaturas y el mundo entero (cfr. Is 11,6-9;
65,17-25: Voy a crear cielos nuevos y una tierra nueva...). El reino mesinico esperado por

los hebreos de los tiempos precristianos oscila entre algo ultraterreno y una especie de edad
de oro que, a la inversa de la que los otros pueblos situaban en un pasado remoto, florecera
en un venturoso futuro, difcil de precisar.
La idea de salvacin en la onomstica bblica. La onomstica, fiel y amplio reflejo de la
mentalidad de un pueblo, y de modo especial del antiguo hebreo, en sus concepciones
religiosas, nos ofrece cierto nmero de nombres propios teforos, de destacados personajes
bblicos, a base de la palabra salvacin. Son los siguientes: Yi (saludable), Yea o 1ea,
Jess (salvacin, salvador), Josu o Yehoa (Yahwh [es]
salvacin), Oseas o Hoea (salvacin o salvador), Osas o Hoay, Osaas (salvacin de
Yahwh o Yahwh salvador), Isaas o Yeayahu, Yeayh (d., d.), Eliseo o Elia (Dios
salvador). No deja de ser curioso que el nombre mismo de Isaas, cuyo libro es el gran poema
bblico de la s., signifique precisamente salvacin de Yahwh.
La exclamacin Hosanna. Especial predicamento alcanz, primero entre los judos y
posteriormente entre los cristianos, la exclamacin Hosanna (Hoa'nna'), que en su forma
hebraica, como imperativo de la forma verbal factitiva, con partcula deprecatoria, solamente
aparece una vez en el texto hebreo (Ps 118,25a). En los Evangelios se lee seis veces.
La forma que prevaleci sera, segn S. Jernimo (Epist. XX,3), una corrupcin, por
contraccin, de la hebraica, si bien otros suponen sea la forma aramea correspondiente. Se
hizo popular entre los judos principalmente en la fiesta de los Tabernculos (Sukkt), cuyo
sptimo da se designaba con el nombre de Gran Hosanna. La expresin Hosanna in
excelsis, juntamente con el primer hemistiquio del susodicho Ps 118,26, Bendito el que
viene en nombre de Yahwh (el Seor), pas a la liturgia cristiana (incorporada al Sanctus
de la misa). Incluso se usaba en los primeros siglos como salutacin a los obispos y personas
especialmente respetadas. El significado propio sera danos la victoria, ms bien que el
demasiado literal slvanos; era, por tanto, un grito deprecatorio de triunfo.
La salvacin en el judasmo posbblico. En la literatura rabnica, entre las frecuentes
referencias al mundo venidero, contrapuesto al presente, campees la idea de la s., si bien de
una manera bastante vaga, difuminada y a menudo del todo fantstica. Se distingue -dice A.
Cohenneta divergencia entre la escatologa de los rabinos ms antiguos y la que se formul despus.
Los primeros identificaban la era mesinica con el mundo venidero; el redentor prometido
pondra fin a la economa existente e inaugurara la que no tendr fin y en la que los justos
llevarn una existencia puramente espiritual libre de los impedimentos de la carne. Los
doctores ms recientes consideraron el periodo mesinico como intermedio entre este
mundo y el venidero (o. c. en bibl. cap. XI).
Todo Israel -afirma el Talmud- tiene su puesto en el mundo venidero. y Maimnides
escribe: La salvacin no es patrimonio nico de los judos, pues los justos de otras naciones
tendrn tambin parte en ella. Hasday Crescas, filsofo y apologista hispanojudo del s.
XIV, en su 'Or 'Adonay (La luz del Seor) afirma paladinamente que la s. solamente se
alcanza por el amor a Dios manifestado en obras.
V. t.: CIELO;REINO DE DIOS; MESAS;REDENCION;SOTERIOLOGA; ISRAEL, RESTO
DE; CONOCIMIENTO III; BIBLIA III, 10.
D. GONZALO MAESO.

BIBL.: 1) Magisterio de la Iglesia: CONO. VATICANO II, Decreto Ad gentes, nn. 2 y 7; fD,

Constitucin dogmtica Dei Verbum, n. 14; lo, Constitucin dogmtica Lumen gentium,
nn. 2, 3, 4, 14 y 16.
Gran Enciclopedia Rialp, Ediciones Rialp S.A., 1991

Salvacion II. Sagrada Escritura.1. Antiguo Testamento. Salvacin II. Sagrada


Escritura.1. Antiguo Testamento.
La preocupacin de los exegetas y telogos por elucidar el concepto bblico de la s., su
naturaleza y verdadero alcance, tanto en el A. T.
como en el N. T. y de la historia de la salvacin, es bastante reciente. Sus aspectos
esenciales se trataban antes bajo otros epgrafes, de un modo general o espordico. Sin
embargo, hoy se considera como uno de los puntos nucleares de la Teologa, por lo cual en
estos ltimos aos ha suscitado particular inters.
Etimologa y semntica. La voz hebreo-bblica yg'h, traducida en las versiones griegas
por stra y en las latinas por salus, salvatio, aparece 78 veces en el texto hebrea del A. T. y
encierra el sentido de salvacin, auxilio, ayuda, felicidad, prosperidad, liberacin, victoria,
que Dios otorga o los hombres experimentan, y, por metonimia, salvador, efecto de la
salvacin, estado feliz de los salvados.
Etimolgicamente expresa la idea, patente en el rabe (wsa'a), de amplitud,
ensanchamiento espiritual, dilatacin del corazn. Es de notar asimismo la existencia del
sustantivo masculino yga`, que encontramos 36 veces en el texto masortico, de anloga
significacin que el anterior, y el verbo yaga`, empleado unas 200 (hay divergencias en las
concordancias), con acepciones semejantes. Sinnima de las voces susodichas es teg'h,
inserta en 34 lugares. Finalmente, el participio factitivo mgia`, sustantivado a veces, se
encuentra en 27 versculos.
En la Teologa cristiana se ha venido dando al trmino s. casi exclusivamente el sentido de
eterna bienaventuranza. Pero las significaciones que admiten los trminos hebreos
mencionados, y que vemos reflejadas en los numerosos pasajes bblicos donde aparecen, son,
como queda indicado, muchas ms: hasta 10 12 fundamentales registran los buenos
diccionarios, reuniendo todos los matices que pueden apreciarse en la voz ys'h, y que
constituyen el punto de partida para la interpretacin del sentido de la s. en el A. T. Como
ejemplificacin con vistas a una ms completa inteligencia del trmino, seleccionaremos un
texto de cada una de esas acepciones, a base de la traduccin de Ncar-Colunga. Esper de
l la salud (1 Sam 2,1). La salvacin de Yahwh con nosotros (la temporal: del ejrcito de
los moabitas y amonitas, 2 Par 20,17). Mi salvacin durar por la eternidad (sentido
espiritual: Poema del Siervo de Yahwh, Is 51,6). Jonatn, el que ha hecho en Israel esta
gran liberacin (derrota de los filisteos: 1 Sam
14,45). Vistanos con tu socorra (referido a Dios: Ps 106,4).
Sostngame, oh Dios, tu ayuda (Ps 69,30). No tenan confianza en su proteccin (Ps
78,22). Le socorra Yahwh con la fuerza salvadora de su diestra (Ps 20,7). Tuya es, oh
Yahwh, la victoria (Ps 3,9). Alivia al afligido y le prospera (lit. los afligidos alcancen
prosperidad -o bienestar, lob 5,11). Pas cual nube mi ventura (temporal, lob 30,15).
Llega tu Salvador (s. mesinica, Is 62,11). An podran aadirse a esos significados
especiales los de gloria, alegra, justificador, con que algunas veces aparece vertido el
vocablo hebreo que nos ocupa.
Sintetizando el autntico y pleno sentido del trmino s., como equivalente de dicha voz
bblica y sus conexas, diremos que esa s. es un don que viene de Dios y a Dios lleva; es un
socorro y auxilio divino para superar todas las dificultades que obstaculicen la vida, tanto

individual como social y nacional, en su pleno desarrollo y la ascensin a lo divino. El sentido


espiritual, patente en los ejemplos aducidos, sobre todo si se tiene en cuenta la marcada
orientacin providencialista de la Historia Sagrada (v. PROVIDENCIA III), se enriquece a
travs de las acepciones sealadas.
Concepto real de la salvacin. La idea de la s. en el orden religioso fue evolucionando en el
antiguo pueblo de Israel a comps de la Revelacin, transmitida asimismo de un modo
progresivo y atemperado a su capacidad intelectiva y receptividad espiritual (V.
REVELACIN II). Del sentido natural, coincidente con el susodicho etimolgico de
liberacin, en cualquiera de sus formas, que hallamos, p. ej., en Gen 12,12 y 19,19; Ex 1,17-18,
se pasa al ms espiritualizado de revitalizacin corporal de quien se ve libre de la penalidad
mortal asignada al pecado. El sentido de victoria es frecuente en varios libros (Jueces,
Samuel, algunos Salmos), que tambin se aplica a Dios (Ex 15,3: Yahwh es un fuerte
guerrero, cfr. 1 Par 16,35; Ps 79,9). Esa liberacin, que puede ser de cualquier enemigo- o
violencia, tiene especial valor en la restauracin de los restos de Israel (v.) sobre todo
despus del exilio babilnico, en que tanto insistirn algunos profetas, como Isaas, jeremas,
Zacaras. En ciertos Salmos, s. es el triunfo del pobre y el humilde (Ps 12,6; 62,7-8: Dios es
mi roca y mi salvacin).
Pero la coronacin de todas esas acepciones y aspiraciones es la s.
mesinica (v. MESAS), en la cual se fusionan las ideas de felicidad, jbilo triunfante,
seguridad y esplendor de Israel, junto con la paz
universal; de ah que en ese marco se identifiquen en cierto modo la s. y la Redencin (v.).
Claramente lo vemos en Is 49-66; Zach 10,6-12; Ps 22; 126; 130,7-8). Sin embargo, importa
advertir que la doctrina judaica de la s. mesinica no siempre se eleva al orden de la
inmortalidad; no alcanza as la plenitud de la idea de la Redencin que nos da el N. T. y que
expone S. Pablo. El ideal anunciado por los profetas se cifra en la paz y concordia universal
entre todos los hombres e incluso entre todas las criaturas y el mundo entero (cfr. Is 11,6-9;
65,17-25: Voy a crear cielos nuevos y una tierra nueva...). El reino mesinico esperado por
los hebreos de los tiempos precristianos oscila entre algo ultraterreno y una especie de edad
de oro que, a la inversa de la que los otros pueblos situaban en un pasado remoto, florecera
en un venturoso futuro, difcil de precisar.
La idea de salvacin en la onomstica bblica. La onomstica, fiel y amplio reflejo de la
mentalidad de un pueblo, y de modo especial del antiguo hebreo, en sus concepciones
religiosas, nos ofrece cierto nmero de nombres propios teforos, de destacados personajes
bblicos, a base de la palabra salvacin. Son los siguientes: Yi (saludable), Yea o 1ea,
Jess (salvacin, salvador), Josu o Yehoa (Yahwh [es]
salvacin), Oseas o Hoea (salvacin o salvador), Osas o Hoay, Osaas (salvacin de
Yahwh o Yahwh salvador), Isaas o Yeayahu, Yeayh (d., d.), Eliseo o Elia (Dios
salvador). No deja de ser curioso que el nombre mismo de Isaas, cuyo libro es el gran poema
bblico de la s., signifique precisamente salvacin de Yahwh.
La exclamacin Hosanna. Especial predicamento alcanz, primero entre los judos y
posteriormente entre los cristianos, la exclamacin Hosanna (Hoa'nna'), que en su forma
hebraica, como imperativo de la forma verbal factitiva, con partcula deprecatoria, solamente
aparece una vez en el texto hebreo (Ps 118,25a). En los Evangelios se lee seis veces.
La forma que prevaleci sera, segn S. Jernimo (Epist. XX,3), una corrupcin, por
contraccin, de la hebraica, si bien otros suponen sea la forma aramea correspondiente. Se
hizo popular entre los judos principalmente en la fiesta de los Tabernculos (Sukkt), cuyo
sptimo da se designaba con el nombre de Gran Hosanna. La expresin Hosanna in
excelsis, juntamente con el primer hemistiquio del susodicho Ps 118,26, Bendito el que
viene en nombre de Yahwh (el Seor), pas a la liturgia cristiana (incorporada al Sanctus
de la misa). Incluso se usaba en los primeros siglos como salutacin a los obispos y personas

especialmente respetadas. El significado propio sera danos la victoria, ms bien que el


demasiado literal slvanos; era, por tanto, un grito deprecatorio de triunfo.
La salvacin en el judasmo posbblico. En la literatura rabnica, entre las frecuentes
referencias al mundo venidero, contrapuesto al presente, campees la idea de la s., si bien de
una manera bastante vaga, difuminada y a menudo del todo fantstica. Se distingue -dice A.
Cohenneta divergencia entre la escatologa de los rabinos ms antiguos y la que se formul despus.
Los primeros identificaban la era mesinica con el mundo venidero; el redentor prometido
pondra fin a la economa existente e inaugurara la que no tendr fin y en la que los justos
llevarn una existencia puramente espiritual libre de los impedimentos de la carne. Los
doctores ms recientes consideraron el periodo mesinico como intermedio entre este
mundo y el venidero (o. c. en bibl. cap. XI).
Todo Israel -afirma el Talmud- tiene su puesto en el mundo venidero. y Maimnides
escribe: La salvacin no es patrimonio nico de los judos, pues los justos de otras naciones
tendrn tambin parte en ella. Hasday Crescas, filsofo y apologista hispanojudo del s.
XIV, en su 'Or 'Adonay (La luz del Seor) afirma paladinamente que la s. solamente se
alcanza por el amor a Dios manifestado en obras.
V. t.: CIELO;REINO DE DIOS; MESAS;REDENCION;SOTERIOLOGA; ISRAEL, RESTO
DE; CONOCIMIENTO III; BIBLIA III, 10.
D. GONZALO MAESO.

BIBL.: 1) Magisterio de la Iglesia: CONO. VATICANO II, Decreto Ad gentes, nn. 2 y 7; fD,
Constitucin dogmtica Dei Verbum, n. 14; lo, Constitucin dogmtica Lumen gentium,
nn. 2, 3, 4, 14 y 16.
Gran Enciclopedia Rialp, Ediciones Rialp S.A., 1991

Salvacion II. Sagrada Escritura.1. Antiguo Testamento. Salvacin II. Sagrada


Escritura.1. Antiguo Testamento.
La preocupacin de los exegetas y telogos por elucidar el concepto bblico de la s., su
naturaleza y verdadero alcance, tanto en el A. T.
como en el N. T. y de la historia de la salvacin, es bastante reciente. Sus aspectos
esenciales se trataban antes bajo otros epgrafes, de un modo general o espordico. Sin
embargo, hoy se considera como uno de los puntos nucleares de la Teologa, por lo cual en
estos ltimos aos ha suscitado particular inters.
Etimologa y semntica. La voz hebreo-bblica yg'h, traducida en las versiones griegas
por stra y en las latinas por salus, salvatio, aparece 78 veces en el texto hebrea del A. T. y
encierra el sentido de salvacin, auxilio, ayuda, felicidad, prosperidad, liberacin, victoria,
que Dios otorga o los hombres experimentan, y, por metonimia, salvador, efecto de la
salvacin, estado feliz de los salvados.
Etimolgicamente expresa la idea, patente en el rabe (wsa'a), de amplitud,
ensanchamiento espiritual, dilatacin del corazn. Es de notar asimismo la existencia del
sustantivo masculino yga`, que encontramos 36 veces en el texto masortico, de anloga

significacin que el anterior, y el verbo yaga`, empleado unas 200 (hay divergencias en las
concordancias), con acepciones semejantes. Sinnima de las voces susodichas es teg'h,
inserta en 34 lugares. Finalmente, el participio factitivo mgia`, sustantivado a veces, se
encuentra en 27 versculos.
En la Teologa cristiana se ha venido dando al trmino s. casi exclusivamente el sentido de
eterna bienaventuranza. Pero las significaciones que admiten los trminos hebreos
mencionados, y que vemos reflejadas en los numerosos pasajes bblicos donde aparecen, son,
como queda indicado, muchas ms: hasta 10 12 fundamentales registran los buenos
diccionarios, reuniendo todos los matices que pueden apreciarse en la voz ys'h, y que
constituyen el punto de partida para la interpretacin del sentido de la s. en el A. T. Como
ejemplificacin con vistas a una ms completa inteligencia del trmino, seleccionaremos un
texto de cada una de esas acepciones, a base de la traduccin de Ncar-Colunga. Esper de
l la salud (1 Sam 2,1). La salvacin de Yahwh con nosotros (la temporal: del ejrcito de
los moabitas y amonitas, 2 Par 20,17). Mi salvacin durar por la eternidad (sentido
espiritual: Poema del Siervo de Yahwh, Is 51,6). Jonatn, el que ha hecho en Israel esta
gran liberacin (derrota de los filisteos: 1 Sam
14,45). Vistanos con tu socorra (referido a Dios: Ps 106,4).
Sostngame, oh Dios, tu ayuda (Ps 69,30). No tenan confianza en su proteccin (Ps
78,22). Le socorra Yahwh con la fuerza salvadora de su diestra (Ps 20,7). Tuya es, oh
Yahwh, la victoria (Ps 3,9). Alivia al afligido y le prospera (lit. los afligidos alcancen
prosperidad -o bienestar, lob 5,11). Pas cual nube mi ventura (temporal, lob 30,15).
Llega tu Salvador (s. mesinica, Is 62,11). An podran aadirse a esos significados
especiales los de gloria, alegra, justificador, con que algunas veces aparece vertido el
vocablo hebreo que nos ocupa.
Sintetizando el autntico y pleno sentido del trmino s., como equivalente de dicha voz
bblica y sus conexas, diremos que esa s. es un don que viene de Dios y a Dios lleva; es un
socorro y auxilio divino para superar todas las dificultades que obstaculicen la vida, tanto
individual como social y nacional, en su pleno desarrollo y la ascensin a lo divino. El sentido
espiritual, patente en los ejemplos aducidos, sobre todo si se tiene en cuenta la marcada
orientacin providencialista de la Historia Sagrada (v. PROVIDENCIA III), se enriquece a
travs de las acepciones sealadas.
Concepto real de la salvacin. La idea de la s. en el orden religioso fue evolucionando en el
antiguo pueblo de Israel a comps de la Revelacin, transmitida asimismo de un modo
progresivo y atemperado a su capacidad intelectiva y receptividad espiritual (V.
REVELACIN II). Del sentido natural, coincidente con el susodicho etimolgico de
liberacin, en cualquiera de sus formas, que hallamos, p. ej., en Gen 12,12 y 19,19; Ex 1,17-18,
se pasa al ms espiritualizado de revitalizacin corporal de quien se ve libre de la penalidad
mortal asignada al pecado. El sentido de victoria es frecuente en varios libros (Jueces,
Samuel, algunos Salmos), que tambin se aplica a Dios (Ex 15,3: Yahwh es un fuerte
guerrero, cfr. 1 Par 16,35; Ps 79,9). Esa liberacin, que puede ser de cualquier enemigo- o
violencia, tiene especial valor en la restauracin de los restos de Israel (v.) sobre todo
despus del exilio babilnico, en que tanto insistirn algunos profetas, como Isaas, jeremas,
Zacaras. En ciertos Salmos, s. es el triunfo del pobre y el humilde (Ps 12,6; 62,7-8: Dios es
mi roca y mi salvacin).
Pero la coronacin de todas esas acepciones y aspiraciones es la s.
mesinica (v. MESAS), en la cual se fusionan las ideas de felicidad, jbilo triunfante,
seguridad y esplendor de Israel, junto con la paz
universal; de ah que en ese marco se identifiquen en cierto modo la s. y la Redencin (v.).
Claramente lo vemos en Is 49-66; Zach 10,6-12; Ps 22; 126; 130,7-8). Sin embargo, importa
advertir que la doctrina judaica de la s. mesinica no siempre se eleva al orden de la

inmortalidad; no alcanza as la plenitud de la idea de la Redencin que nos da el N. T. y que


expone S. Pablo. El ideal anunciado por los profetas se cifra en la paz y concordia universal
entre todos los hombres e incluso entre todas las criaturas y el mundo entero (cfr. Is 11,6-9;
65,17-25: Voy a crear cielos nuevos y una tierra nueva...). El reino mesinico esperado por
los hebreos de los tiempos precristianos oscila entre algo ultraterreno y una especie de edad
de oro que, a la inversa de la que los otros pueblos situaban en un pasado remoto, florecera
en un venturoso futuro, difcil de precisar.
La idea de salvacin en la onomstica bblica. La onomstica, fiel y amplio reflejo de la
mentalidad de un pueblo, y de modo especial del antiguo hebreo, en sus concepciones
religiosas, nos ofrece cierto nmero de nombres propios teforos, de destacados personajes
bblicos, a base de la palabra salvacin. Son los siguientes: Yi (saludable), Yea o 1ea,
Jess (salvacin, salvador), Josu o Yehoa (Yahwh [es]
salvacin), Oseas o Hoea (salvacin o salvador), Osas o Hoay, Osaas (salvacin de
Yahwh o Yahwh salvador), Isaas o Yeayahu, Yeayh (d., d.), Eliseo o Elia (Dios
salvador). No deja de ser curioso que el nombre mismo de Isaas, cuyo libro es el gran poema
bblico de la s., signifique precisamente salvacin de Yahwh.
La exclamacin Hosanna. Especial predicamento alcanz, primero entre los judos y
posteriormente entre los cristianos, la exclamacin Hosanna (Hoa'nna'), que en su forma
hebraica, como imperativo de la forma verbal factitiva, con partcula deprecatoria, solamente
aparece una vez en el texto hebreo (Ps 118,25a). En los Evangelios se lee seis veces.
La forma que prevaleci sera, segn S. Jernimo (Epist. XX,3), una corrupcin, por
contraccin, de la hebraica, si bien otros suponen sea la forma aramea correspondiente. Se
hizo popular entre los judos principalmente en la fiesta de los Tabernculos (Sukkt), cuyo
sptimo da se designaba con el nombre de Gran Hosanna. La expresin Hosanna in
excelsis, juntamente con el primer hemistiquio del susodicho Ps 118,26, Bendito el que
viene en nombre de Yahwh (el Seor), pas a la liturgia cristiana (incorporada al Sanctus
de la misa). Incluso se usaba en los primeros siglos como salutacin a los obispos y personas
especialmente respetadas. El significado propio sera danos la victoria, ms bien que el
demasiado literal slvanos; era, por tanto, un grito deprecatorio de triunfo.
La salvacin en el judasmo posbblico. En la literatura rabnica, entre las frecuentes
referencias al mundo venidero, contrapuesto al presente, campees la idea de la s., si bien de
una manera bastante vaga, difuminada y a menudo del todo fantstica. Se distingue -dice A.
Cohenneta divergencia entre la escatologa de los rabinos ms antiguos y la que se formul despus.
Los primeros identificaban la era mesinica con el mundo venidero; el redentor prometido
pondra fin a la economa existente e inaugurara la que no tendr fin y en la que los justos
llevarn una existencia puramente espiritual libre de los impedimentos de la carne. Los
doctores ms recientes consideraron el periodo mesinico como intermedio entre este
mundo y el venidero (o. c. en bibl. cap. XI).
Todo Israel -afirma el Talmud- tiene su puesto en el mundo venidero. y Maimnides
escribe: La salvacin no es patrimonio nico de los judos, pues los justos de otras naciones
tendrn tambin parte en ella. Hasday Crescas, filsofo y apologista hispanojudo del s.
XIV, en su 'Or 'Adonay (La luz del Seor) afirma paladinamente que la s. solamente se
alcanza por el amor a Dios manifestado en obras.
V. t.: CIELO;REINO DE DIOS; MESAS;REDENCION;SOTERIOLOGA; ISRAEL, RESTO
DE; CONOCIMIENTO III; BIBLIA III, 10.
D. GONZALO MAESO.

BIBL.: 1) Magisterio de la Iglesia: CONO. VATICANO II, Decreto Ad gentes, nn. 2 y 7; fD,
Constitucin dogmtica Dei Verbum, n. 14; lo, Constitucin dogmtica Lumen gentium,
nn. 2, 3, 4, 14 y 16.
Gran Enciclopedia Rialp, Ediciones Rialp S.A., 1991

Salvacion II. Sagrada Escritura.2. Nuevo Testamento. Salvacin II. Sagrada


Escritura.2. Nuevo Testamento.
Lo mismo que la lengua griega profana, el N. T. entiende por s. el hecho de ser conservado
sano y salvo, de ser puesto al abrigo de un peligro grave, para recobrar la seguridad y una
situacin feliz. El salvador es el que protege y libera de una calamidad, el que impide que
alguno sea destruido o perdido; le perdona o le protege en medio de los peligros (cfr.
Dittenberger, Syllog, 1130; Inscriptions de Dlos, 2433, etc.). El matiz de liberacin va
acompaado del de prosperidad, de felicidad y de desahogo (en hebreo, ya': estar a sus
anchas, estar holgado, cmodo). El estoicismo acenta la significacin de asegurar una
continuacin, ya se trate de mantener el universo o de conservar la existencia del hombre. En
el plano religioso, ser salvado del pecado o de la condenacin tiene por resultado la felicidad
eterna, dependiendo ambas de una providencia tutelar y de la mediacin de un
SalvadorLiberador.
La salvacin temporal. Si se observa la frecuencia con que se emplean en el N. T. el verbo
sz y los sustantivos sotera, soler, es claro que la predicacin de la salvacin se ha ido
clarificando y concretando progresivamente. El anuncio de la venida del Reino de Dios (v.)
en los Sinpticos es sustituido progresivamente por el de salvacin.
La revelacin de la intervencin salvfica de Dios en favor de los hombres en el ministerio de
Jess tiene lugar ante todo en la curacin milagrosa de los enfermos. Para decir que un
hombre o una mujer son librados de sus enfermedades, los Evangelios escriben: son
salvados
(verbo en pasiva), es decir, curados (Mt 9,21-22; Mc 5,28,34; 6,56; 10,52; Lc 8,48,50;
18,42; cfr. Heb 14,9). Y es que la enfermedad y el pecado estn unidos (1 Cor 11,30; cfr. Ps
32,1; 38,3; 39,9,12; 41,5,69,6; 103,3; 107,17); aqulla es el precio o castigo de ste (lo 9,2), y
se atribuye frecuentemente, como todo desorden que es el resultado de una culpabilidad, a la
actividad del demonio (Mt 4,24; 17,21; Lc 4,40-41). De ah por qu slo Dios puede devolver
la salud (2 Reg 5,7; lob 5,18; Sap
6,12), y si se recurre al mdico (Eccli 38,1-5), es a Dios a quien se invoca: Crame (Ps 6,3;
Ier 17,14; cfr. Ps 30,30; 103,3). Por consiguiente, cuando Jess salva a los enfermos, da un
signo de su autoridad mesinica sobre la creacin que el pecado ha corrompido. En la Iglesia
habr carismas de curacin (1 Cor 12,9; cfr. Iac 5,14-16) que los Apstoles continuarn
ejerciendo en nombre de Jess (Act 3,6,16; 4,30; 9,34; 16,18). Siendo la muerte el peligro
ms grande, uno es preservado o librado de ella, salvado por la omnipotencia divina (Mt
27,40-42; MC 15,30-31; Lc 6,9; 8,50; 23,35,37; lo 12,27; Heb 5,7), cualesquiera que sean las
modalidades de esta amenaza: diluvio (Heb
11,7), tempestad (Mt 8,25; 14,30; Act 27, 20-34), enemigos (Lc 1,71).
La salvacin del alma (Iac 5,20; 1 Cor 5,5; 1 Pet 1,9). Cuando Dios da libre curso a su
misericordia, no limita sus beneficios (Iac 1,5), da gracia sobre gracia (lo 1,16). Tambin
Jess, habiendo venido para salvar lo que estaba perdido, asegura a Zaqueo que la
salvacin ha llegado a esta casa (Lc 19,9-10), y a la pecadora: tu fe te ha salvado

(Lc 7,50; 17,19). Se trata, pues, de la remisin de los pecados (Le 1,77; Mt 1,21). El alegre y
buen mensaje proclamado por Jess se resume en esta afirmacin: El que crea y sea
bautizado, se salvar (Mc 16,16).
Afirmacin vigorosamente reforzada por S. Pablo: El Evangelio es la fuerza de Dios para la
salvacin de todo el que cree (Rom 1,16; cfr. 1
Cor 15,2; Eph 1,13; Act 5,31). No se trata solamente de una liberacin en cierto modo
negativa, aunque este aspecto sea subrayado con fuerza: uno es salvado de la perdicin (Me
8,35; Lc 9,24-25; 15,32; 19,10; 2 Thes 2,10), de la condenacin (lo 3,17; 12,47; cfr. Rom 8,1-3;
1 Pet 4,18), de la muerte eterna (Rom 7,5-6,13; Iac 5,20; Apc 1,18; 2,11; 20,6; 21,8), de la
clera divina (Rom 5,9; 1 Thes 5,9). En realidad, existe una novedad radical, una
modificacin fundamental del estatuto del hombre ante Dios, la de la paz (en el sentido
semtico de plenitud y de felicidad, Lc 1,79; 2,14; 19,42; lo 14,27; Rom 1,7, etctera); ser
salvado viene a ser sinnimo de vivir (Mt 7,14; 18,8; 19,16-29; 25,46; lo 3,15-16; 6,63; 10,28;
17,3; Rom 5,10; 6,4,22; 1 Tim 4,8; 6,12; 2 Tim 1,10), lo que 1 Tim
6,19 llama la verdadera vida, la nica que es digna de este nombre.
Ahora bien, esta salvacin es universal (Le 2,30; 3,2-6; Ids 3), incluidos los pecadores (1 Tim
1,15); no est reservada a una raza o a algunos privilegiados; todos son llamados a ella: todo
Israel (Rom 11,26; Act 5,31; 13,23; cfr. lo 4,22), los gentiles (Act 28,28; Rom 11,11; 1
Thes 2,16), todos los pueblos (Lc 2,30; 3,6), todos los hombres (1 Tim
2,4; 4,10; Tit 2,11), el mundo (lo 3,17; 4,42; 1 lo 4,14), especialmente la Iglesia (Eph 5,23) que
agrupa a los creyentes, herederos de la salvacin (Heb 1,14).
Dios Salvador. Mientras que en el A. T., y sobre todo segn la piedad farisea, el hombre se
salvaba por sus buenas obras y mereca una recompensa de la que Dios era el deudor, los
bienes prometidos por la Nueva Alianza son tan inaccesibles al hombre que slo se le pueden
conceder por un favor absolutamente gratuito. Por eso, todo el N. T.
afirma que la s. es dada por Dios, que tiene la iniciativa exclusiva de ella, determina su plan
de realizacin y su ejecucin en el tiempo propicio. Cuando los Apstoles preguntan a Jess:
Entonces, quin se podr salvar?, les responde: Para los hombres eso es imposible, mas
para Dios todo es posible (Mt 19,25-26). Slo l tiene esta fuerza, dynamis (Iac 4,12; cfr. 1
Pet 1,5), prepara o suscita la s., sotera (Lc
1,69; 11,30), elige los modos y los beneficiarios (1 Cor 1,21; 2 Thes 2,13), y se le pide que
intervenga (Rom 10,1; Iac 5,15), puesto que Dios quiere que todos los hombres se salven (1
Tim 2,4; 4,10). Han llegado a ser una afirmacin de la fe las frases Dios nos ha salvado (2
Tim 1,9), Dios me salvar en su reino celeste (2 Tim 4,18), y se precisa que es por
misericordia (Tit 3,5) o por gracia (Act 15,11; Eph 2,5), una salvacin que viene de Dios
(Le 3,6; Act 28,28). No slo se califica a Dios de str (Le 1,47; 1 Tim 1,1; 2,3; 4,10; Tit 1,13;
2,10; 3,4) sino que se le aclama como tal en las doxologas: Al Dios nico nuestro Salvador
(Ids 25; Apc 7,10; 12,10; 19,1).
Jess Salvador. Esta salvacin Dios la realiza histricamente por un mediador, su Hijo, a
quien delega envindolo desde el cielo a la tierra (1 lo 1,1-3); S. Juan lo repite: Dios ha
enviado a su Hijo al mundo para que el mundo sea salvo por l (lo 3,17); Nosotros damos
testimonio de que el Padre envi a su Hijo el Salvador del mundo (1 lo 4,14; cfr. lo 4,42; 1
Tim 1,15; esta ltima frmula se aplicaba frecuentemente a los emperadores romanos) (cfr.
A. Deissmann, Licht vom
Osten, Tubinga 1923, 311 ss.) La fe descubrir en esta venida una epifana, es decir, una luz
y una ayuda eficaz del amor divino (Tit
3,4,6; 2 Tim 1,10). El mismo nombre de Jess, Dios salva, expresa esta funcin (Mt 1,21;
Le 2,11), el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido (Le 19,10;
cfr. lo 12,47). No solamente se repite que Dios es el autor de esta intervencin salvfica (Act
13,23; Tit 2,11; 3,5; 1 Cor 1,18-21), sino que ha instituido a Cristo como el responsable
supremo y el jefe de toda la economa de la s.: l dar la remisin de los pecados (Act 5,31;
cfr. Heb 2,10; 5,9; 6,20). Con este fin, lo perfeccion mediante el sufrimiento (Heb 2,10) y la

obediencia hasta la muerte (Heb 5,8-9), para que sea un gran sacerdote misericordioso y fiel
(Heb 2,17; 4,14-16); 1o resucit de entre los muertos (Rom 10,9; 1 Thes 1,10) y lo hizo sentar
a su derecha (Heb 1,4).
De este modo, Jess intercede por nosotros y no cesa de salvar a todas las generaciones
cristianas hasta el fin de los tiempos (Heb 7,25). Lo esencial de la fe de la Iglesia es confesar
lo siguiente: La salvacin no est en ningn otro, porque no hay bajo el cielo otro nombre
dado a los hombres por el que nosotros podamos ser salvos (Act 4,12; cfr. lo 10,9); Todo el
que invoque el nombre del Seor se salvar (Act 2,21; 16,31; Rom 10,13; 2 Cor 2,15). Ya no
se contenta con la frmula Cristo Jess nuestro Salvador (Tit 1,4), sino que se asocia los
ttulos de Kyrios y de Soter: Nuestro Seor y Salvador Jesucristo (2 Pet 1,11; 2,20; 3,2,18)
y se llega hasta la frmula Nuestro Dios y Salvador Jesucristo (2 Pet 1,1). Estas
designaciones y estos textos dan a entender que el Salvador de la Iglesia (Eph 5,23) est ya
en el cielo; ahora bien, debe volver otra vez a la tierra (Heb 9,28), pero en una manifestacin
gloriosa (Tit 2,13), y la vida cristiana -fundada sobre la primera epifana de Jess- no es otra
cosa que la espera de su vuelta como salvador definitivo (Philp 3,20; 1 Thes 1,10; 2 Tim 4,8).
Con Cristo est inaugurada la era de la s. escatolgica: Fuimos salvados en esperanza
(Rom 8,24; el verbo est en aoristo). Slo al final de los tiempos (1 Pet 1,5), en el da del
Seor (1 Cor 5,5), entraremos en cuerpo y alma en posesin de la s. consumada (1 Thes 5,9).
Hasta entonces, uno se reviste de la esperanza de salvacin como de un yelmo (1 Thes
5,8). Los convertidos eran capaces de comprender este mensaje, porque en la poca
helenstica la invocacin de la stria era universal: se invocaba a los dioses salvadores, es
decir, a los que curaban y hacan beneficios, de quienes se pensaba que libraban de las
calamidades, de los males temporales, de la enfermedad; se peda a las religiones de
misterios que procurasen la inmortalidad: una vez
regenerado, el iniciado sala victorioso de la muerte. El emperador divinizado era aclamado
sobre todo como salvador en calidad de bienhechor; se esperaba de l una era de prosperidad
y de felicidad. La fe cristiana confiesa la unicidad y la eficacia de Jess-Salvador.
La vida de los salvados. Los discpulos de Jesucristo son designados por un participio
presente de continuidad empleado como sustantivo: hoi sozomnoi (Act 2,47; 1 Cor 1,18; 2
Cor 2,15), que seala la duracin y la orientacin de un acto: los que se salvan o estn en
vas de salvarse. Es una realidad cotidiana (2 Cor 6,2; Heb 3,7 ss.), y se progresa hacia la
salvacin (1 Pet 2,2; cfr. 2 Pet 3,18), hacia la realizacin completa (Philp 2,12; 1 Pet 1,5; Heb
9,28). Esto supone varias condiciones subrayadas en las exhortaciones de Jess y de sus
Apstoles: en primer lugar el bautismo (Tit 3,5; 1 Pet 3,21), arrepentirse por consiguiente (Lc
13,3.5) y separarse de un mundo pervertido (Act 2,40), librarse de la influencia del diablo (Le
8,12; 2
Tim 2,26); sobre todo el amor de la verdad (2 Thes 2,10) y la fe (Mt
9,22; Le 8,50; Act 14,9; 16,31; Rom 10,9-13; 2 Thes 2,13; 1 Pet 1,5.9); por consiguiente, recibir
el Evangelio (1 Cor 15,2; Eph 1,13), la Palabra de Dios (lo 5,34; Act 11,14; 13,26.47; lac 1,41) y
a sus ministros (Act
16,17; cfr. 2 Tim 2,10), especialmente la predicacin de la cruz (1 Cor 1,18.21), alimento muy
fortificante (1 Pet 2,2) que posibilita las ms costosas renuncias (Mt 10,39; 16,25; Me 8,35;
Lc 9,24; 2 Cor 7,10); formar parte del rebao entrando por la puerta angosta (Lc 13,24;
10,10), estar siempre vigilante (Rom 13,11-14) y perseverar hasta el fin (Mt
10,22; 24,13). Uno es ayudado en esto por la incansable paciencia de Dios (2 Pet 3,15), por la
virtud santificadora del Espritu Santo (2 Thes 2,13; cfr. Rom 8,22,25), por la asistencia de
los ngeles (Heb 1,14), por la solicitud de los Apstoles (1 Cor 9,22; 10,33; 2 Cor 1,6; 1 Tim
4,16; Ids 3), por la consolacin y la educacin permanente de la Escritura inspirada (Rom
15,4; 2 Tim 3,15), por el apoyo fraterno (lac 5,20; Ids 23; cfr. 1 Cor 7,16) y la mujer por la
maternidad (1 Tim 2,15), y ante todo por la oracin constante (Lc 18,1 ss.; Act 2,21).

V. t.: REDENCIN' I; JESUCRISTO II; REVELACIN III; CIELO II; ESCATOLOGA II;
SANTIDAD II.
CESLAS SPICO.

BIBL.: E. B. ALLo, Les dieux-sauveurs du paganisme grecoromain, Rey.


des Sciences philosophiques et thologiques (1925) 5-34; B. COLON, La conception du salut
d'aprs les vangiles synoptiques, Revue des Sciences Religieuses (1929) 472-507; (1930)
1-38, 189-217, 370-415; (1931) 27-70, 193-223, 382-412; W. STAERK, Soter, Gtersloh 1933;
W. C.
VAN UNNIK, L'usage de sozein sauver et des drivs dans les vangiles synoptiques, en
La Formation des vangiles. Recherches Bibliques II, Brujas 1957, 178-194; 1. DUPONT, Le
salut des Genti1s et la signilication thologique du livre des Actes, New Testament Studies,
VI (1960)
132-155; J. CAMBIER, L'Esprance et le salut dans Rom VIII, 24, Lovaina-Pars 1968,
77-107; A. FEUILLET, Le plan salvilique du Dieu dans l'pitre aux Romains, Revue
Biblique 57 (1950) 336-387; F. X. DURRWELL, La resurreccin de Jess, misterio de
salvacin, Barcelona 1962; J. HuBY, Mystiques paulinienne et johannique, Pars 1946; S.
LYONNET, La soteriologa paulina, en A. RoBERT y A. FEUILLET, Introduccin a la Biblia,
Barcelona 1965, II,746-787; J. M. BOVER, Teologa de San Pablo, Madrid 1952, 321-431
(Soteriologa).
Gran Enciclopedia Rialp, Ediciones Rialp S.A., 1991

Salvacion II. Sagrada Escritura.2. Nuevo Testamento. Salvacin II. Sagrada


Escritura.2. Nuevo Testamento.
Lo mismo que la lengua griega profana, el N. T. entiende por s. el hecho de ser conservado
sano y salvo, de ser puesto al abrigo de un peligro grave, para recobrar la seguridad y una
situacin feliz. El salvador es el que protege y libera de una calamidad, el que impide que
alguno sea destruido o perdido; le perdona o le protege en medio de los peligros (cfr.
Dittenberger, Syllog, 1130; Inscriptions de Dlos, 2433, etc.). El matiz de liberacin va
acompaado del de prosperidad, de felicidad y de desahogo (en hebreo, ya': estar a sus
anchas, estar holgado, cmodo). El estoicismo acenta la significacin de asegurar una
continuacin, ya se trate de mantener el universo o de conservar la existencia del hombre. En
el plano religioso, ser salvado del pecado o de la condenacin tiene por resultado la felicidad
eterna, dependiendo ambas de una providencia tutelar y de la mediacin de un
SalvadorLiberador.
La salvacin temporal. Si se observa la frecuencia con que se emplean en el N. T. el verbo
sz y los sustantivos sotera, soler, es claro que la predicacin de la salvacin se ha ido
clarificando y concretando progresivamente. El anuncio de la venida del Reino de Dios (v.)
en los Sinpticos es sustituido progresivamente por el de salvacin.
La revelacin de la intervencin salvfica de Dios en favor de los hombres en el ministerio de
Jess tiene lugar ante todo en la curacin milagrosa de los enfermos. Para decir que un
hombre o una mujer son librados de sus enfermedades, los Evangelios escriben: son
salvados
(verbo en pasiva), es decir, curados (Mt 9,21-22; Mc 5,28,34; 6,56; 10,52; Lc 8,48,50;
18,42; cfr. Heb 14,9). Y es que la enfermedad y el pecado estn unidos (1 Cor 11,30; cfr. Ps

32,1; 38,3; 39,9,12; 41,5,69,6; 103,3; 107,17); aqulla es el precio o castigo de ste (lo 9,2), y
se atribuye frecuentemente, como todo desorden que es el resultado de una culpabilidad, a la
actividad del demonio (Mt 4,24; 17,21; Lc 4,40-41). De ah por qu slo Dios puede devolver
la salud (2 Reg 5,7; lob 5,18; Sap
6,12), y si se recurre al mdico (Eccli 38,1-5), es a Dios a quien se invoca: Crame (Ps 6,3;
Ier 17,14; cfr. Ps 30,30; 103,3). Por consiguiente, cuando Jess salva a los enfermos, da un
signo de su autoridad mesinica sobre la creacin que el pecado ha corrompido. En la Iglesia
habr carismas de curacin (1 Cor 12,9; cfr. Iac 5,14-16) que los Apstoles continuarn
ejerciendo en nombre de Jess (Act 3,6,16; 4,30; 9,34; 16,18). Siendo la muerte el peligro
ms grande, uno es preservado o librado de ella, salvado por la omnipotencia divina (Mt
27,40-42; MC 15,30-31; Lc 6,9; 8,50; 23,35,37; lo 12,27; Heb 5,7), cualesquiera que sean las
modalidades de esta amenaza: diluvio (Heb
11,7), tempestad (Mt 8,25; 14,30; Act 27, 20-34), enemigos (Lc 1,71).
La salvacin del alma (Iac 5,20; 1 Cor 5,5; 1 Pet 1,9). Cuando Dios da libre curso a su
misericordia, no limita sus beneficios (Iac 1,5), da gracia sobre gracia (lo 1,16). Tambin
Jess, habiendo venido para salvar lo que estaba perdido, asegura a Zaqueo que la
salvacin ha llegado a esta casa (Lc 19,9-10), y a la pecadora: tu fe te ha salvado
(Lc 7,50; 17,19). Se trata, pues, de la remisin de los pecados (Le 1,77; Mt 1,21). El alegre y
buen mensaje proclamado por Jess se resume en esta afirmacin: El que crea y sea
bautizado, se salvar (Mc 16,16).
Afirmacin vigorosamente reforzada por S. Pablo: El Evangelio es la fuerza de Dios para la
salvacin de todo el que cree (Rom 1,16; cfr. 1
Cor 15,2; Eph 1,13; Act 5,31). No se trata solamente de una liberacin en cierto modo
negativa, aunque este aspecto sea subrayado con fuerza: uno es salvado de la perdicin (Me
8,35; Lc 9,24-25; 15,32; 19,10; 2 Thes 2,10), de la condenacin (lo 3,17; 12,47; cfr. Rom 8,1-3;
1 Pet 4,18), de la muerte eterna (Rom 7,5-6,13; Iac 5,20; Apc 1,18; 2,11; 20,6; 21,8), de la
clera divina (Rom 5,9; 1 Thes 5,9). En realidad, existe una novedad radical, una
modificacin fundamental del estatuto del hombre ante Dios, la de la paz (en el sentido
semtico de plenitud y de felicidad, Lc 1,79; 2,14; 19,42; lo 14,27; Rom 1,7, etctera); ser
salvado viene a ser sinnimo de vivir (Mt 7,14; 18,8; 19,16-29; 25,46; lo 3,15-16; 6,63; 10,28;
17,3; Rom 5,10; 6,4,22; 1 Tim 4,8; 6,12; 2 Tim 1,10), lo que 1 Tim
6,19 llama la verdadera vida, la nica que es digna de este nombre.
Ahora bien, esta salvacin es universal (Le 2,30; 3,2-6; Ids 3), incluidos los pecadores (1 Tim
1,15); no est reservada a una raza o a algunos privilegiados; todos son llamados a ella: todo
Israel (Rom 11,26; Act 5,31; 13,23; cfr. lo 4,22), los gentiles (Act 28,28; Rom 11,11; 1
Thes 2,16), todos los pueblos (Lc 2,30; 3,6), todos los hombres (1 Tim
2,4; 4,10; Tit 2,11), el mundo (lo 3,17; 4,42; 1 lo 4,14), especialmente la Iglesia (Eph 5,23) que
agrupa a los creyentes, herederos de la salvacin (Heb 1,14).
Dios Salvador. Mientras que en el A. T., y sobre todo segn la piedad farisea, el hombre se
salvaba por sus buenas obras y mereca una recompensa de la que Dios era el deudor, los
bienes prometidos por la Nueva Alianza son tan inaccesibles al hombre que slo se le pueden
conceder por un favor absolutamente gratuito. Por eso, todo el N. T.
afirma que la s. es dada por Dios, que tiene la iniciativa exclusiva de ella, determina su plan
de realizacin y su ejecucin en el tiempo propicio. Cuando los Apstoles preguntan a Jess:
Entonces, quin se podr salvar?, les responde: Para los hombres eso es imposible, mas
para Dios todo es posible (Mt 19,25-26). Slo l tiene esta fuerza, dynamis (Iac 4,12; cfr. 1
Pet 1,5), prepara o suscita la s., sotera (Lc
1,69; 11,30), elige los modos y los beneficiarios (1 Cor 1,21; 2 Thes 2,13), y se le pide que
intervenga (Rom 10,1; Iac 5,15), puesto que Dios quiere que todos los hombres se salven (1
Tim 2,4; 4,10). Han llegado a ser una afirmacin de la fe las frases Dios nos ha salvado (2
Tim 1,9), Dios me salvar en su reino celeste (2 Tim 4,18), y se precisa que es por
misericordia (Tit 3,5) o por gracia (Act 15,11; Eph 2,5), una salvacin que viene de Dios

(Le 3,6; Act 28,28). No slo se califica a Dios de str (Le 1,47; 1 Tim 1,1; 2,3; 4,10; Tit 1,13;
2,10; 3,4) sino que se le aclama como tal en las doxologas: Al Dios nico nuestro Salvador
(Ids 25; Apc 7,10; 12,10; 19,1).
Jess Salvador. Esta salvacin Dios la realiza histricamente por un mediador, su Hijo, a
quien delega envindolo desde el cielo a la tierra (1 lo 1,1-3); S. Juan lo repite: Dios ha
enviado a su Hijo al mundo para que el mundo sea salvo por l (lo 3,17); Nosotros damos
testimonio de que el Padre envi a su Hijo el Salvador del mundo (1 lo 4,14; cfr. lo 4,42; 1
Tim 1,15; esta ltima frmula se aplicaba frecuentemente a los emperadores romanos) (cfr.
A. Deissmann, Licht vom
Osten, Tubinga 1923, 311 ss.) La fe descubrir en esta venida una epifana, es decir, una luz
y una ayuda eficaz del amor divino (Tit
3,4,6; 2 Tim 1,10). El mismo nombre de Jess, Dios salva, expresa esta funcin (Mt 1,21;
Le 2,11), el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido (Le 19,10;
cfr. lo 12,47). No solamente se repite que Dios es el autor de esta intervencin salvfica (Act
13,23; Tit 2,11; 3,5; 1 Cor 1,18-21), sino que ha instituido a Cristo como el responsable
supremo y el jefe de toda la economa de la s.: l dar la remisin de los pecados (Act 5,31;
cfr. Heb 2,10; 5,9; 6,20). Con este fin, lo perfeccion mediante el sufrimiento (Heb 2,10) y la
obediencia hasta la muerte (Heb 5,8-9), para que sea un gran sacerdote misericordioso y fiel
(Heb 2,17; 4,14-16); 1o resucit de entre los muertos (Rom 10,9; 1 Thes 1,10) y lo hizo sentar
a su derecha (Heb 1,4).
De este modo, Jess intercede por nosotros y no cesa de salvar a todas las generaciones
cristianas hasta el fin de los tiempos (Heb 7,25). Lo esencial de la fe de la Iglesia es confesar
lo siguiente: La salvacin no est en ningn otro, porque no hay bajo el cielo otro nombre
dado a los hombres por el que nosotros podamos ser salvos (Act 4,12; cfr. lo 10,9); Todo el
que invoque el nombre del Seor se salvar (Act 2,21; 16,31; Rom 10,13; 2 Cor 2,15). Ya no
se contenta con la frmula Cristo Jess nuestro Salvador (Tit 1,4), sino que se asocia los
ttulos de Kyrios y de Soter: Nuestro Seor y Salvador Jesucristo (2 Pet 1,11; 2,20; 3,2,18)
y se llega hasta la frmula Nuestro Dios y Salvador Jesucristo (2 Pet 1,1). Estas
designaciones y estos textos dan a entender que el Salvador de la Iglesia (Eph 5,23) est ya
en el cielo; ahora bien, debe volver otra vez a la tierra (Heb 9,28), pero en una manifestacin
gloriosa (Tit 2,13), y la vida cristiana -fundada sobre la primera epifana de Jess- no es otra
cosa que la espera de su vuelta como salvador definitivo (Philp 3,20; 1 Thes 1,10; 2 Tim 4,8).
Con Cristo est inaugurada la era de la s. escatolgica: Fuimos salvados en esperanza
(Rom 8,24; el verbo est en aoristo). Slo al final de los tiempos (1 Pet 1,5), en el da del
Seor (1 Cor 5,5), entraremos en cuerpo y alma en posesin de la s. consumada (1 Thes 5,9).
Hasta entonces, uno se reviste de la esperanza de salvacin como de un yelmo (1 Thes
5,8). Los convertidos eran capaces de comprender este mensaje, porque en la poca
helenstica la invocacin de la stria era universal: se invocaba a los dioses salvadores, es
decir, a los que curaban y hacan beneficios, de quienes se pensaba que libraban de las
calamidades, de los males temporales, de la enfermedad; se peda a las religiones de
misterios que procurasen la inmortalidad: una vez
regenerado, el iniciado sala victorioso de la muerte. El emperador divinizado era aclamado
sobre todo como salvador en calidad de bienhechor; se esperaba de l una era de prosperidad
y de felicidad. La fe cristiana confiesa la unicidad y la eficacia de Jess-Salvador.
La vida de los salvados. Los discpulos de Jesucristo son designados por un participio
presente de continuidad empleado como sustantivo: hoi sozomnoi (Act 2,47; 1 Cor 1,18; 2
Cor 2,15), que seala la duracin y la orientacin de un acto: los que se salvan o estn en
vas de salvarse. Es una realidad cotidiana (2 Cor 6,2; Heb 3,7 ss.), y se progresa hacia la
salvacin (1 Pet 2,2; cfr. 2 Pet 3,18), hacia la realizacin completa (Philp 2,12; 1 Pet 1,5; Heb
9,28). Esto supone varias condiciones subrayadas en las exhortaciones de Jess y de sus
Apstoles: en primer lugar el bautismo (Tit 3,5; 1 Pet 3,21), arrepentirse por consiguiente (Lc

13,3.5) y separarse de un mundo pervertido (Act 2,40), librarse de la influencia del diablo (Le
8,12; 2
Tim 2,26); sobre todo el amor de la verdad (2 Thes 2,10) y la fe (Mt
9,22; Le 8,50; Act 14,9; 16,31; Rom 10,9-13; 2 Thes 2,13; 1 Pet 1,5.9); por consiguiente, recibir
el Evangelio (1 Cor 15,2; Eph 1,13), la Palabra de Dios (lo 5,34; Act 11,14; 13,26.47; lac 1,41) y
a sus ministros (Act
16,17; cfr. 2 Tim 2,10), especialmente la predicacin de la cruz (1 Cor 1,18.21), alimento muy
fortificante (1 Pet 2,2) que posibilita las ms costosas renuncias (Mt 10,39; 16,25; Me 8,35;
Lc 9,24; 2 Cor 7,10); formar parte del rebao entrando por la puerta angosta (Lc 13,24;
10,10), estar siempre vigilante (Rom 13,11-14) y perseverar hasta el fin (Mt
10,22; 24,13). Uno es ayudado en esto por la incansable paciencia de Dios (2 Pet 3,15), por la
virtud santificadora del Espritu Santo (2 Thes 2,13; cfr. Rom 8,22,25), por la asistencia de
los ngeles (Heb 1,14), por la solicitud de los Apstoles (1 Cor 9,22; 10,33; 2 Cor 1,6; 1 Tim
4,16; Ids 3), por la consolacin y la educacin permanente de la Escritura inspirada (Rom
15,4; 2 Tim 3,15), por el apoyo fraterno (lac 5,20; Ids 23; cfr. 1 Cor 7,16) y la mujer por la
maternidad (1 Tim 2,15), y ante todo por la oracin constante (Lc 18,1 ss.; Act 2,21).
V. t.: REDENCIN' I; JESUCRISTO II; REVELACIN III; CIELO II; ESCATOLOGA II;
SANTIDAD II.
CESLAS SPICO.

BIBL.: E. B. ALLo, Les dieux-sauveurs du paganisme grecoromain, Rey.


des Sciences philosophiques et thologiques (1925) 5-34; B. COLON, La conception du salut
d'aprs les vangiles synoptiques, Revue des Sciences Religieuses (1929) 472-507; (1930)
1-38, 189-217, 370-415; (1931) 27-70, 193-223, 382-412; W. STAERK, Soter, Gtersloh 1933;
W. C.
VAN UNNIK, L'usage de sozein sauver et des drivs dans les vangiles synoptiques, en
La Formation des vangiles. Recherches Bibliques II, Brujas 1957, 178-194; 1. DUPONT, Le
salut des Genti1s et la signilication thologique du livre des Actes, New Testament Studies,
VI (1960)
132-155; J. CAMBIER, L'Esprance et le salut dans Rom VIII, 24, Lovaina-Pars 1968,
77-107; A. FEUILLET, Le plan salvilique du Dieu dans l'pitre aux Romains, Revue
Biblique 57 (1950) 336-387; F. X. DURRWELL, La resurreccin de Jess, misterio de
salvacin, Barcelona 1962; J. HuBY, Mystiques paulinienne et johannique, Pars 1946; S.
LYONNET, La soteriologa paulina, en A. RoBERT y A. FEUILLET, Introduccin a la Biblia,
Barcelona 1965, II,746-787; J. M. BOVER, Teologa de San Pablo, Madrid 1952, 321-431
(Soteriologa).
Gran Enciclopedia Rialp, Ediciones Rialp S.A., 1991

Salvacion, Sectas de Salvacin, Sectas de


Con el nombre de sectas de salvacin nos referimos a un grupo de asociaciones o grupos
que consideran que su fundador es el verdadero salvador en cuanto encarnacin de Dios y
que, por tanto, Jesucristo no llev a cabo ya la salvacin de la humanidad. Admiten el
Evangelio como revelacin de Dios; y tambin a Cristo, pero slo como profeta o taumaturgo
que, sin embargo, est por debajo del propio fundador. Son, pues, de algn modo sectas

cristianas; pero ocupan el lugar ms bajo entre las comunidades que merecen tal
denominacin. Algunos de estos grupos dan gran importancia al espiritismo, magnetismo e
hipnotismo; los fundadores suelen atribuirse fuerzas sugestivas y mgicas especiales.
1. Alianza de Dios Tanatra. El fundador de esta secta fue el comerciante Fedor Mhle, de
Grlitz (Silesia). Practicaba l mismo el espiritismo y posea indiscutiblemente excelentes
condiciones de mdium.
Gracias a ellas reuni en torno suyo en 1920 a un crculo de partidarios, los cuales en 1923
constituyeron la Asociacin de la doctrina del espritu y adoraron a Fedor Mhle como al
padre mdium, es decir, como al salvador que redimira a todos los hombres. l mismo dijo
de su misin: Mi venida constituye una redencin del mundo, un cambio del mundo; con
mi venida todos los hombres han de ser redimidos. Enseaba a un Dios vivo, omnisciente;
una revelacin divina progresiva; y la reencarnacin y el inminente retorno de Cristo para
constituir el reino milenario de la paz sobre la tierra. Rechazaba el matrimonio natural como
de valor inferior y calificaba la homosexualidad de signo particular de eleccin.
Los homosexuales seran utilizados por Dios como mediums para hablar directamente a los
hombres en las sesiones de las cuatro semanas y en la fiesta anual de las llores. Se repudia el
sacerdocio; pero no se exige a los miembros que renuncien a sus comunidades de origen. La
Alianza de Dios Tanatra -dicen- debe constituir la clula primaria de la futura unin de la
Iglesia catlica con las comunidades evanglicas. En los servicios divinos de esta secta
ocupan un puesto importante las experiencias hipnticas con mediums puestos en estado de
trance.
2. Liga de los combatientes por la fe y la verdad. Aparecida a finales del siglo pasado, sus
miembros se llaman tambin horpenitas. Los fundadores fueron Max Cbritz (m. 1947) y
Emil Bergmann (m. 1939).
Bergmann fue considerado como el espritu de verdad anunciado por Cristo (lo 16,13), es
decir, como encarnacin del Espritu Santo para completar la obra de Cristo. Los miembros
estn organizados en siete grados ascendentes; en lo ms alto hay un Consejo de 24 ancianos
que elige al presidente. Esta secta se propone como meta un cristianismo alegre y activo
que patentice la fuerza del Espritu Santo; defiende un ocultismo maduro, el verdadero
arte de curar y la elevacin de la razn humana a una perfeccin cada vez mayor, puesto que
el hombre est llamado a lograr, por el camino de la reencarnacin, la divinizacin. Fe
cristiana es, para ellos, solamente la fe que obra milagros y curaciones, es decir, la fe
mgica; y esta fe -dicen- se ha perdido en las Iglesias cristianas, a causa de las mutuas
discordias. sta, como otras de las sectas de salvacin, tiene cierta analoga con las sectas de
salud (v.).
3. Asociacin en Cristo Jess. Aparecida en 1914, la fund el comerciante sajn Hermann
Lorenz. Se presentaba como el salvador del mundo que iba a completar la obra de Cristo,
reuniendo antes del fin del mundo, que segn l tendra lugar antes del ao 2000, a los
ltimos elegidos. Esos elegidos -dice- alcanzan la perfeccin antes an del retorno de Cristo y
son arrebatados con l; todos los dems no se perfeccionan hasta la otra vida, es decir, hasta
despus de la muerte. La ideologa de esta secta escatolgica quilistica (v. MILENARISMO)
proviene de un oscuro dualismo (v.), segn el cual Dios y su cosmos luminoso est en lucha
eterna con Satans. El mundo de la luz llega a dominar a travs de las etapas de la redencin
y el progresivo perfeccionamiento del hombre en la otra vida.
4. Pastor y grey. Secta originada tambin en Sajonia, cuyos miembros formaron una
comunidad propia en 1921 y adoraron a su fundador, el tejedor Friedrich August Hain (m.
1927), como a padre santo en el sentido de la divinidad reencarnada. Segn las teoras de
esta secta, Dios es la fuerza csmica universal, la sustancia espiritual que llena el mundo. l
se materializ una vez en Cristo y en nuestros das tambin se ha materializado en Hain.
Sostiene la reencarnacin y, al igual que otras sectas salvadoras, rechaza todos los

sacramentos.
5. Movimiento del Grial. Fue fundado por un comerciante sajn, llamado O. E. Bernhard (m.
1941), poco despus de la 1 Guerra mundial. En 1956 contaba 5.000 miembros y publica una
revista propia con gran ornato exterior. Bernhard adopt el nombre misterioso de
Abdru-Shin; se divorci en 1924 de la primera mujer; volvi a casarse y en 1928 fund una
colonia en el Vomperberg del Tirol; a este lugar fue trasladado su cadver en 1949. Su
sepulcro con una pirmide de mrmol es tenido como el santuario ms importante: los
seguidores del Movimiento del Grial adoran a Abd-ru-Shin como al hijo del hombre o
Emmanuel que ha completado y llevado a feliz trmino la obra de Jesucristo, que haba
fracasado. Segn esta secta, Dios, en cuanto luz, es la fuente primaria de todas las
radiaciones de que fue hecho el mundo. En la zona ms alta del campo de lo esencialmente
divino est la Patria de los Arcngeles, principalmente de Lucifer y del Hijo de Dios (Cristo),
as como del hijo del hombre Emmanuel (Abd-ru-Shin). A la salida de la esfera divina est el
castillo de Grial con la Sagrada copa, la plenitud o foco de amor eterno, de donde una vez al
ao, el da de la santa paloma, fluye la vida para toda la creacin. Con el pecado del
hombre causado por Lucifer, se puso la razn por encima del espritu, el intelecto por encima
del sentimiento; de este modo se atrajo la culpa, la cual es borrada en los estadios de la
reencarnacin y segn el karma de cada uno. Cristo, el hijo de Dios, se hizo hombre para
ensearnos el. camino de la verdad sobre el pecado y la redencin: Solamente conociendo
la estructura y las leyes de esta creacin podemos descubrir la subsistencia y objetivo final de
las diversas verdades que se refieren a nosotros. Pero las iglesias falsearon desde el
principio la doctrina de Cristo. Por eso Abd-ru-Shin es el Emmanuel que descendi a la tierra
trayendo el mensaje definitivo del Grial con el que -dicen- cesar el dominio de la razn
sobre el espritu a travs de las reencarnaciones. Esta secta cultiva una ilustracin del
espritu en sentido mstico-pantesta, a la que une una invitacin a la lucha tica y anhelos de
reforma de la vida. Practica algunos ritos cultuales como bendiciones, sellamiento
(confirmacin) y cena, que alcanza su punto culminante con ocasin de las tres fiestas
principales, la fiesta del santo Grial (30 de mayo), la fiesta del lirio puro (7 de septiembre) y
la fiesta de la estrella radiante (29 de diciembre).
6. Nazarenos. Fund esta secta el tejedor suizo J. J. Wirz (m.
1858), el cual se hizo venerar cual encarnacin divina que inicia el tercero y ltimo reino de
Dios en la tierra, el reino del Espritu Santo.
Los nazarenos representan una extravagante mezcla de ideas de Joaqun de Fiore (v.),
lucubraciones teosficas y antroposficas y dogmas y prcticas del catolicismo. Conservan
como ritos el bautismo, la cena y la extremauncin; y la costumbre de persignarse y el
servicio cotidiano del altar. Los nazarenos ponen en un fondo comn sus ingresos y viven en
un comunismo religioso.
7. Iglesia evanglico-juanista segn la revelacin de San Juan. Su fundador es Joseph
Weissenberg, albail y curandero magnetizador nacido en Silesia. Catlico de nacimiento
(1855), despus de haberse separado de su mujer pas (1908) a la confesin luterana, a la
que abandon tambin en 1926 y fund su propia secta. Se proclamaba a s mismo el
parclito encarnado, anunciado por Cristo, la ltima y suprema revelacin divina.
Convivi con la mdium Gretchen Mller, la madre de Dios, Mara, nuevamente
encarnada, de la que tuvo dos hijas que present como nacidas sin pecado original, y a
las que sus adeptos veneran como si fueran los dos olivos de que hablan el profeta Zacaras
(4,3 SS.), el Salmo 128,3 y el Apocalipsis (11,4). Durante el Tercer Reich, Weissenberg
fue condenado a ao y medio de reclusin por actos deshonestos con perjuicio de muchachas
menores de edad. Muri en 1941 y le sucedi en la direccin de la secta la mayor de sus hijas,
Frieda Mller. A pesar de las manchas morales de su iniciador, la secta en 1934 contaba ya
con unos 100.000 miembros, con numerosos predicadores en 4.000 comunidades, haba
constituido un consejo eclesistico superior y un consistorio, y creado coros religiosos,

asociaciones de mujeres y sociedades juveniles de uno y otro sexo. Bajo Frieda Mi1ller, la
secta ha ido creciendo con mpetu, sobre todo en la zona oriental de Alemania.
KONRAD ALGERMISSEN.

8. Peace Mission. Su fundador fue el negro americano George Baker, el cual se haca adorar
de sus partidarios negros y blancos como Father divine (v. PEACE MISSION). BIBL.: K.
ALGERMISSEN, iglesia catlica y confesiones cristianas, Madrid 1964, 1260-1300 (con
abundante bibl.).
Gran Enciclopedia Rialp, Ediciones Rialp S.A., 1991

Calvinismo
m. Doctrina cristiana que se inspira en las ideas teolgicas y bblicas de Calvino. Constituye
una sntesis de las ideas de Lutero y Zuinglio y se caracteriza por su teocentrismo y
radicalismo. Sus ideas sobre la salvacin quedan expresadas en los denominados Cinco
Puntos: 1) La corrupcin total de la naturaleza humana por el pecado original. 2) la eleccin
de algunos para la salvacin (predestinacin) mientras los dems quedan condenados. 3) La
redencin particular limitada a los escogidos. 4) El llamamiento del Espritu Santo a los
elegidos, sin cuya gracia no pueden hacer el bien. 5) La seguridad del creyente de que, una
vez elegido, no puede perder el estado de gracia. El c. niega el valor de los sacramentos (salvo
el bautismo y la eucarista), de la jerarqua y del culto. Considera en cambio signos de
predestinacin la austeridad y la laboriosidad al servicio de la comunidad cristiana.
Favoreci as el auge del comercio. la industria y el ahorro y en consecuencia del capitalismo.
Desde su foco original de ginebra, el calvinismo se extendi a Francia (hugonotes), Pases
Bajos, Gran Bretaa (presbiterianos) y a las colonias americanas.
Arminianismo
Es un sistema doctrinal concerniente a la salvacin, cuyo nombre deriva del telogo
reformado holands Jacobo Arminio (1560-1609). El sistema arminiano insiste en que la
soberana divina es compatible con un verdadero libre albedro del hombre. El arminianismo
tiene cinco proposiciones principales: 1) Dios elige o reprueba sobre la base de su
conocimiento anticipado (presciencia) de fe o incredulidad en cada hombre; 2) Cristo muri
por todos los hombres, y no slo por los elegidos, aunque solamente estos ltimos se salven;
3) el hombre es tan depravado que la gracia divina es imprescindible para la fe o cualquier
obra buena; 4) esta gracia divina puede ser resistida por el hombre; y 5) hasta qu punto
todos los que han sido verdaderamente regenerados perseverarn hasta el fin es un asunto
que requiere ms investigacin. (Compare con el Calvinismo)
Calvinismo
Es un sistema de interpretacin cristiana concerniente a la salvacin formulado por el
telogo protestante Juan Calvino (1509-1564). Subraya la predestinacin y la salvacin. Los
cinco puntos caractersticos del calvinismo fueron desarrollados en respuesta a la doctrina de
Arminio (vase Arminianismo). El calvinismo ensea: 1) La depravacin total: el hombre
est afectado por el pecado en todo su ser, cuerpo, alma, mente y emociones; 2) La eleccin
incondicional: El favor de Dios hacia el hombre se debe por completo a la libre eleccin
divina y nada tiene que ver con nada que el hombre haga. Es completamente inmerecido y no
se basa en nada bueno que Dios vea en el hombre ; 3) La expiacin limitada: Cristo no llev
los pecados de cada hombre que jams haya vivido, sino slo los de aquellos que fueron

elegidos para salvacin (Juan 10:11,15); 4) La gracia irresistible : El llamado que Dios hace a
alguien para su salvacin no puede ser resistido; 5) La perseverancia de los santos: No es
posible que alguien salvado una vez pierda su salvacin.
Salvacin
La salvacin (griego soteria) es la liberacin del pecado. Cuando alguien recurre a Dios y
busca el perdn en Jess, sus pecados le son quitados. Es limpiado; su relacin con Dios es
restaurada, y es hecho una nueva criatura (2 Cor. 5:17). Todo esto es obra de Dios, no del
hombre (Efe. 2:8-9). La salvacin es un don gratuito (Rom. 6:23).
Somos salvados de una justa condenacin. Cuando alguien peca, y todos lo hemos hecho
(Rom. 3:23; 6:23), merece la eterna separacin de Dios (Isa. 59:2). No obstante, debido a Su
amor y misericordia, Dios se hizo hombre (Juan 1:1,14) y carg con los pecados del mundo
en Su cuerpo en la cruz (1 Ped. 2:24; 1 Juan 2:2). Somos perdonados cuando reconocemos
que nada podemos hacer para merecer el favor de Dios, y en cambio ponemos nuestra fe en
lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz (Efe. 2:8-9; 1 Cor. 15:1-4). Solamente Dios salva; lo
nico que podemos llevar a la cruz es nuestro pecado.
Tanto Dios el Padre (Isa. 14:21) como Jess (Juan 4:42) son llamados "Salvador", es decir, el
que libera del pecado. Debe recordarse que fue el Padre quien envi al Hijo para ser nuestro
Salvador /1 Juan 4:10).
Seguridad eterna
Es la doctrina segn la cual la salvacin, una vez obtenida, no puede perderse. Ya que la
salvacin no se debe a nada que nosotros hagamos, tampoco puede perderse por nada que
hagamos. Esto no significa que podamos pecar cuanto queramos (Rom. 6:1-2) porque hemos
sido librados del pecado y santificados, es decir, separados para uso santo (1 Tes. 4:7).
Soteriologa
La palabra viene del griego soteria,.salvacin. Es la rama de la teologa que se ocupa de
estudiar la doctrina de la salvacin. Algunos de los aspectos importantes de la soteriologa
son la expiacin, la imputacin y la regeneracin.
SALVACIN
([Link]. hebreo yesa>, [Link]. griego soteria)
I. En el Antiguo Testamento
El principal trmino [Link]. hebreo traducido salvacin es yesa> y los derivados
correspondientes. Su significado bsico es introducir en un ambiente espacioso ([Link].
confer (lat.), comprese Sal. 18.36; 66.12), pero tiene desde el comienzo el sentido metafrico
de liberacin de toda limitacin y los medios para llegar a ella; e. d.e. d. es decir liberacin
de los factores que constrien y limitan. Puede referirse a liberacin de una enfermedad (Is.
38.20; [Link]. confer (lat.), comprese [Link]. versculo(s) 9), de los problemas (Jer. 30.7), o de
los enemigos (2 S. 3.18; Sal. 44.7). En la gran mayora de las referencias Dios es el autor de la
salvacin. As, Dios salva a su rebao (Ez. 34.22); rescata a su pueblo (Os. 1.7) y slo el puede
salvarlos (Os. 13.1014); no hay otro salvador aparte de l (Is. 43.11). Salv a los padres de
Egipto (Sal. 106.710), y a sus hijos de Babilonia (Jer. 30.10). l es el refugio y el salvador de
su pueblo (2 S. 22.3). Salva al pobre y al necesitado cuando no tienen otro que los ayude (Sal.
34.6; Job 5.15). En las palabras de Moiss, estad firmes, y ved la salvacin que Jehov har
hoy (Ex. 14.13), tenemos la esencia misma del concepto veterotestamentario de la salvacin.
As, conocer a Dios en alguna medida es conocerlo como Dios salvador (Os. 13.4), de modo
que las palabras Dios y Salvador son virtualmente idnticas en el ATAT Antiguo
Testamento. El gran ejemplo normativo de la liberacin salvfica divina es el xodo (Ex.
12.4014.31). La redencin de la esclavitud [Link]. egipcio mediante la intervencin de Dios
en el mar Rojo fue determinante de toda la subsiguiente reflexin de Israel acerca de la
naturaleza y la actividad de Dios. El xodo fue el molde al cual se incorpor toda la
subsiguiente interpretacin del drama de la historia de Israel. Se lo expresaba con el canto en
el culto (Sal. 66.17), se lo relataba (Dt. 6.2024), se lo representaba en el ritual (Ex.
13.316). De manera que la nocin de la salvacin surgi del xodo, estampada

ideleblemente con la dimensin de los poderosos actos de liberacin divina en la historia.


Este elemento profundamente significativo sirvi de base, a su vez, para una contribucin
veterotestamentaria aun mayor a la idea de la salvacin cual es la escatologa. La experiencia
que tuvo Israel en cuanto a Dios como salvador en el pasado le permiti proyectar su fe hacia
adelante, hacia la expectativa de su salvacin plena y definitiva en el futuro. Precisamente
porque Yahvh se ha hecho conocer como Seor de todos, creador y sustentador de toda la
tierra, y porque es un Dios justo y fiel, un da har efectiva su total victoria sobre sus
enemigos y salvar a su pueblo de todos sus males (Is. 43.1121; Dt. 9.46; Ez. 36.2223).
En el perodo primitivo esta esperanza de salvacin se centra ms en la intervencin
histrica inmediata para la reivindicacin de Israel ([Link]. confer (lat.), comprese Gn. 49; Dt.
33; Nm. 23s). En el perodo proftico encuentra expresin en funcin de un da de Yahvh
en el cual el juicio habr de combinarse con la liberacin (Is. 24.19s; 25.68; Jl. 2.1s, 2832;
Am. 5.18s; 9.11s). La experiencia del exilio proporcion tanto una imagen concreta como un
marco concreto para la expresin de esta esperanza como un nuevo xodo (Is. 43.1416;
48.20s; 51.9s; [Link]. confer (lat.), comprese Jer. 31.3134; Ez. 37.2128; Zac. 8.713); pero
los desalentadores y limitados resultados de la restauracin proyectaron la esperanza hacia
adelante nuevamente, y la transmutaron en lo que se ha denominado la
escatolgica-trascendental (Is. 64.1s; 65.17s; 66.22), la esperanza del >olam habba<, el
nuevo mundo al final de la era presente, en el que el gobierno soberano y el carcter justo de
Dios se manifestarn en todas las naciones.
Correspondera hacer referencia tambin a otros trminos relacionados que la LXXLXX
Septuaginta (vs. gr. del AT) vierte como soteria; en particular la raz g<l, redimir,
recuperar propiedad que ha ido a parar a manos ajenas, volver a adquirir, a menudo
mediante compra. La persona que efectuaba dicha redencin, o salvacin, es el go<el, el
pariente-redentor ([Link]. confer (lat.), comprese Lv. 25.26, 32; Rt. 4.4, 6). Dios es el gran
go<el de Israel (Ex. 6.6; Sal. 77.14s). Este uso es sinnimo de yesa> en la ltima parte
de Isaas (Is. 41.14; 44.6; 47.4). Aparecen como trminos paralelos en Is. 43.12; 60.16; 63.9
([Link]. confer (lat.), comprese TDNTTDNT G. Kittel y G. Friedrich (eds.), Theologisches
Wrterbuch zum Neuen Testament, 193274; trad. ing. Theological Dictionary of the New
Testament, eds. G. W. Bromiley, 10 t(t)., 196476 7, [Link]. pgina(s) 977978).
Finalmente notamos que la actividad salvfica de Dios en el ATAT Antiguo Testamento se
ampla y se profundiza en funcin de un instrumento particular de esa salvacin, el
Mesas-Siervo. La salvacin envuelve un agente, o salvador, aunque no necesariamente
distinto de Yahvh mismo. En general aunque Yahvh puede emplear agentes humanos
particulares, o salvadores, en momentos histricos determinados (Gn. 45.7; Jue. 3.9, 15; 2 R.
13.5; Neh. 9.27), slo l es el salvador de su pueblo (Is. 43.11; 45.21; Os. 13.4). Esta
afirmacin general, empero, requiere aclaracin en el contexto del desarrollo de la esperanza
de la salvacin en el ATAT Antiguo Testamento, donde en los cnticos del Siervo
encontramos una encarnacin personal de la salvacin moral de Yahvh, aun cuando nunca
se hace referencia al Siervo como salvador en forma directa. La configuracin corporativa
est claramente presente aqu, pero la personificacin del ministerio del Siervo est clara en
el texto, y a la luz del cumplimiento neotestamentario no requiere defensas adicionales. En el
cntico, Is. 49.16, aparece como instrumento de la salvacin universal preparada por Dios
(v.v. versculo(s) 6; [Link]. confer (lat.), comprese [Link]. tambin [Link]. versculo(s) 8).
El cntico final, 52.1353.12, no contiene el trmino, pero el concepto de la salvacin est
presente en todas partes en funcin de una liberacin del pecado y sus consecuencias. As, el
ATAT Antiguo Testamento nos ayuda a comprender, finalmente, que Dios salva a su pueblo
mediante su Mesas-Salvador.
II. En el Nuevo Testamento

En el NTNT Nuevo Testamento comenzamos con la observacin general de que, en buena


medida, el uso religioso de una liberacin moral/espiritual se vuelve totalmente dominante
en lo que respecta al concepto de la salvacin. En el uso no religioso se limita virtualmente a
salvar ante graves peligros de muerte (Hch. 27.20, 31; Mr. 15.30; He. 5.7).
a. Los evangelios sinpticos
Jess menciona la palabra salvacin una sola vez (Lc. 19.9), donde puede referirse ya sea a s
mismo como personificacin de la salvacin, impartiendo perdn a Zaqueo, o a aquello que
se evidencia por la conducta transformada del publicano. Nuestro Seor, empero, us la
palabra salvar y otras afines para indicar primero lo que vino a hacer (por inferencia, Mr.
3.4; y por afirmacin directa, Lc. 4.18; Mt. 18.11; Lc. 9.56; Mt. 20.28), y segundo, lo que se le
exige al hombre (Mr. 8.35; Lc. 7.50; 8.12; 13.24; Mt. 10.22). Lc. 18.26, y el contexto, muestra
que la salvacin exige un corazn contrito, impotencia como del nio, dispuesta a recibir, y la
renuncia a todas las cosas por amor a Cristo, condiciones todas que el hombre no puede
cumplir por s solo.
El testimonio de otros acerca de la actividad salvfica de nuestro Seor es tanto indirecta
(Mr. 15.31) como directa (Mt. 8.17). Est tambin el testimonio de su propio nombre (Mt.
1.21, 23). Estos variados usos sugieren en conjunto que la salvacin estaba presente en la
persona y el ministerio de Cristo, y especialmente en su muerte.
b. El cuarto evangelio
Esta doble verdad la subraya el cuarto evangelio, en el que cada captulo sugiere diferentes
aspectos de la salvacin. As, en 1.12s los hombres se convierten en hijos de Dios al confiar en
Cristo; en 2.5 la situacin se soluciona al hacer todo lo que os dijere; en 3.5 el nuevo
nacimiento por el Espritu es esencial para entrar en el reino, pero 3.14, 17 deja en claro que
esa nueva vida no es posible aparte de la fe en la muerte de Cristo, sin la cual los hombres ya
estn sujetos a condenacin (3.17); en 4.22 la salvacin es de los judospor revelacin
histricamente canalizada por medio del pueblo de Diosy es un regalo que interiormente
transforma y capacita a los hombres para la adoracin.
En 5.14 el que ha sido sanado no debe volver a pecar, no sea que le ocurra algo peor; en 5.39
las Escrituras dan testimonio de que hay vida (= salvacin) en el Hijo, a quien le han sido
encomendados la vida y el juicio; en 5.24 los creyentes ya han pasado de muerte a vida; en
6.35 Jess declara que l es el pan de vida, a quien nicamente deben acudir los hombres
(6.68) en busca de las vivificantes palabras de vida eterna; en 7.39 el agua es smbolo de la
vida salvfica del Espritu que haba de venir despus que Jess fuese glorificado.
En 8.12 el evangelista indica la seguridad que ofrece la gua de la luz y en los [Link].
versculo(s) 32, 36 la libertad que se adquiere por medio de la verdad que reside en el Hijo;
en 9.25, 37, 39 la salvacin es visin espiritual; en 10.10 el ingreso en el disfrute de la
seguridad y la vida abundante del redil y del Padre es por medio de Cristo; en 11.25s la vida
de resurreccin pertenece al creyente; en 11.50 ([Link]. confer (lat.), comprese 18.14) el
propsito salvador de su muerte se describe inconscientemente; en 12.32 Cristo, levantado
en su muerte, atrae a los hombres hacia s; en 13.10 el lavado inicial del Seor significa
salvacin (est todo limpio); en 14.6 Cristo es el camino vivo y verdadero a las moradas del
Padre; en 15.5 el permanecer en l, la Vid, es el secreto de los recursos vitales; en 16.715 por
amor a Cristo el Espritu se har cargo de los obstculos a la salvacin y har los preparativos
para su realizacin; en 17.23, 12 el Seor guarda y cuida a los que tienen conocimiento del
Dios verdadero y de su Hijo; en 19.30 se lleva a cabo la salvacin; en 20.2123 las palabras
de paz y perdn acompaan la entrega del don del Espritu; en 21.1518 su amor
reconciliador vuelve a inyectar amor en su seguidor y lo rehabilita para el servicio.

c. Los Hechos
Hechos traza la proclamacin ([Link]. confer (lat.), comprese 16.17) de la salvacin en el
impacto que produce, primero en las multitudes que escuchan la exhortacin a que sean
salvos de esta perversa generacin (2.40) mediante el arrepentimiento (que es tambin
don de Dios y parte constitutiva de la salvacin, 11.18), la remisin de pecados, y la recepcin
del Espritu Santo; luego en un individuo enfermo, ignorante de su verdadera necesidad, que
es sanado por el nombre de Jess, el nico nombre en el que podemos ser salvos; y tercero,
en la familia de aquel que pregunt qu debo hacer para ser salvo? (16.30ss).
d. Las epstolas pualinas
Pablo sostiene que las Escrituras pueden hacer sabio para la salvacin por la fe que es en
Cristo Jess (2 Ti. 3.15ss) y que proporcionan los ingredientes esenciales para el disfrute de
una salvacin plena. Ampliando y aplicando el concepto veterotestamentario de la justicia
divina, que ya anticipaba la justicia salvfica del NTNT Nuevo Testamento, Pablo demuestra
que no hay salvacin alguna por medio de la ley, ya que ella slo poda indicar la presencia, y
suscitar la actividad reaccionaria, del pecado y cerrarle la boca a los hombres dada su
culpabilidad ante Dios (Ro. 3.19; G. 2.16). La salvacin se proporciona como libre don del
justo Dios obrando en gracia para con el indigno pecador que, por el don de la fe, confa en la
justicia de Cristo, que lo ha redimido por medio de su muerte y lo ha justificado con su
resurreccin. Dios, por amor a Cristo, justifica al pecador (e. d.e. d. es decir le acredita la
perfecta justicia de Cristo y lo acepta como si no hubiese pecado), perdona su pecado, lo
reconcilia consigo mismo en y mediante Cristo, haciendo la paz mediante la sangre de su
cruz (2 Co. 5.18; Ro. 5.11; Col. 1.20), lo adopta como miembro de su familia (G. 4.5s; Ef.
1.13; 2 Co. 1.22), poniendo el sello, las arras, las primicias de su Espritu en su corazn, y de
este modo haciendo de l una nueva creacin. Por el mismo Espritu los subsiguientes
recursos de la salvacin lo capacitan para andar en novedad de vida, mortificando
crecientemente los hechos de la carne (Ro. 8.13), hasta que en ltima instancia es
conformado a Cristo (Ro. 8.29) y su salvacin es consumada en la gloria (Fil. 3.21).
e. La Epstola a los Hebreos
La gran salvacin de la Epstola a los Hebreos trasciende los anuncios
veterotestamentarios sobre la salvacin. En el NTNT Nuevo Testamento la salvacin se
describe con el lenguaje de los sacrificios; las tantas veces repetidas ofrendas del ritual
veterotestamentario que se ocupaban principalmente de los pecados no premeditados y slo
proporcionaban una salvacin superficial son remplazadas por el sacrificio nico de Cristo,
siendo l mismo tanto el Sacerdote de nuestra salvacin como la ofrenda salvfica (He. 9.26;
10.12). El derramamiento de su sangre vital en la muerte efecta la expiacin, de modo que
en lo sucesivo el hombre, con la conciencia purificada, puede entrar en la presencia de Dios
en las condiciones del nuevo pacto, ratificado por Dios mediante su Mediador (He. 9.15;
12.24). Hebreos, que tanto recalca la forma en que Cristo encara la cuestin del pecado
mediante su sufrimiento y su muerte a fin de proporcionar la salvacin eterna, anticipa su
segunda venida, no ya para ocuparse del pecado, sino para consumar la salvacin de su
pueblo y, presumiblemente, la gloria consiguiente que les corresponde (9.28).
f. La Epstola de Santiago
Santiago ensea que la salvacin no es por fe solamente sino tambin por obras (2.24).
Su intencin es desilusionar a todo el que se apoya para su salvacin en el mero
reconocimiento intelectual de la existencia de Dios, sin un cambio de corazn que de por
resultado obras de justicia. No descuenta la verdadera fe, sino que pide que su presencia la

evidencie una conducta que a su vez ponga de manifiesto las energas salvficas de la
verdadera religin obrando por medio de la Palabra de Dios implantada en la persona. Le
preocupa tanto como el que ms el hacer volver al pecador del error de su camino y salvar su
alma de la muerte (5.20).
g. 1 y 2 Pedro
1 Pedro destaca, en forma semejante a Hebreos, lo costoso de la salvacin (1.19), que fue
buscada y predicha por los profetas pero es ahora realidad presente para los que, como
ovejas extraviadas, han vuelto al Pastor de sus almas (2.24s). Su aspecto futuro es conocido
por los que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvacin
que est preparada para ser manifestada (1 P. 1.5).
En 2 Pedro la salvacin comprende el escapar de la corrupcin que existe en el mundo por la
lascivia hacindonos partcipes de la naturaleza divina (1.4). En el contexto del pecado el
creyente ansa los nuevos cielos y la nueva tierra en los que mora la justicia, pero reconoce
que la postergacin de la parusa se debe a la paciencia de su Seor, paciencia que forma
parte, ella misma, de la salvacin (3.13, 15).
h. 1, 2 y 3 Juan
Para 1 Juan el lenguaje de los sacrificios en Hebreos es adecuado. Cristo es nuestra salvacin
al ser l la propiciacin por nuestros pecados, como exteriorizacin del amor de Dios. Es
Dios en su amor, manifestado en la sangre derramada de Cristo, el que cubre nuestros
pecados y nos purifica. Como en el cuarto evangelio, la salvacin se concibe en funcin del
hecho de nacer de Dios, de conocer a Dios, de poseer vida eterna en Cristo, de vivir en la luz y
la verdad de Dios, de morar en Dios y saber que l mora en nosotros mediante el amor por su
Espritu (3.9; 4.6, 13; 5.11). 3 Juan tiene una significativa oracin en la que pide prosperidad
y salud corporal (bienestar natural) generales para acompaar la prosperidad del alma (v.v.
versculo(s) 2).
i. La Epstola de Judas
Judas 3, al referirse a la comn salvacin, est pensando en algo semejante a la comn fe
de Tit. 1.4, y la vincula con la fe ([Link]. confer (lat.), comprese Ef. 4.5) por la que tienen que
contender los creyentes. Esta salvacin comprende los privilegios, verdades, demandas y
experiencias salvficos comunes a sus muy diversos lectores. En los [Link]. versculo(s) 22s
insta a hacer conocer urgentemente esta salvacin a diversos grupos de personas que tienen
dudas, que se encuentran en grave peligro, y que estn sumergidas en la degradacin.
j. El Apocalipsis
Apocalipsis reitera el tema (de 1 Jn.) de la salvacin como liberacin o limpieza del pecado en
virtud de la sangre de Cristo, y la constitucin de los creyentes en sacerdoctes reales (1.5s).
De un modo que recuerda al Salmista, el vidente, en actitud de adoracin, atribuye la
salvacin en toda su amplitud a Dios (7.10). Los ltimos captulos del libro pintan la
salvacin en funcin de las hojas del rbol de la vida que son para la sanidad de las naciones,
rbol al cual, como en el caso de la ciudad de la salvacin, se concede admisin nicamente a
aquellos cuyos nombres estn escritos en el libro de la vida.
III. Relacin con otras perspectivas de la salvacin
a. Los esenios

Considerable atencin se le ha prestado a partir del descubrimiento de los rollos del mar
Muerto (1947 en adelante) a este movimiento monstico dentro del judasmo (* Mar Muerto,
Rollos del), y se han hecho diversos intentos de evaluar su contribucin a los orgenes
neotestamentarios. Por lo que hace a la doctrina de la salvacin los esenios de Qumrn
compartan el sentido bblico de la pecaminosidad intrnseca del hombre aparte de Dios, y un
notable pasaje (1QS1QS Manual de disciplina de Qumrn
Las ediciones se indican mediante un pequeo nmero volado: LOT9 11.9s; [Link]. confer
(lat.), comprese [Link]. tambin el Himno de accin de gracias) se aproxima mucho a
la doctrina neotestamentaria de la salvacin en el sentido de absolucin por la accin de la
justicia de Dios, de la salvacin mediante la confianza total en la gracia y misericordia de
Dios. Sin embargo, esto no debe resultar enteramente sorprendente, teniendo en cuenta la
deuda de los integrantes de Qumrn para con el salterio y los grandes profetas
veterotestamentarios. Sera un error destacar excesivamente los puntos de correspondencia;
en otros puntos el paralelo con la enseanza neotestamentaria es mucho ms tenue. El
universalismo del evangelio cristiano falta totalmente; la salvacin no es por cierto para la
masa comn de los pecadores. Lo que entenda Qumrn en cuanto al Siervo sufriente de Is.
53 es tema de discusin, pero parecera que la profeca se consideraba cumplida en el consejo
interno (sod_) de la comunidad. Tampoco se puede eludir enteramente el simple hecho de
que no hay una sola referencia clara a los esenios en todo el NTNT Nuevo Testamento.
b. El gnosticismo
No hay acuerdo sobre la fecha precisa de la enseanza gnstica, y el intento de demostrar la
dependencia cristiana con respecto a las ideas gnsticas constituye hoy una empresa
claramente dudosa. No obstante, hay indicaciones en el NTNT Nuevo Testamento ([Link].
confer (lat.), comprese 1 y 2 Co.; Col.; 1 y 2 Ti.; Tit.; 1 Jn.; Ap.) de que la iglesia primitiva
tuvo que distinguir su doctrina de la salvacin de las nociones que aparecan incorporadas en
doctrinas gnsticas posteriores. En esencia el gnstico proclamaba la salvacin por un
conocimiento inmediato de Dios. Este conocimiento era intelectual, por oposicin al
conocimiento moral, y esotrico en cuanto estaba limitado al crculo elitista de los iniciados.
El gnosticismo tambin enseaba un dualismo de alma y cuerpo, en el que slo lo primero
resultaba significativo para la salvacin; y una jerarqua de intermediarios espirituales y
anglicos entre Dios y el hombre. La salvacin era la va de escape del predominio de fuerzas
astrolgicas y pasiones humanas extraas mediante el conocimiento, en respuesta a un
llamado del mundo divino expresado en el titulado mito gnstico-redentor, la leyenda del
hombre de los cielos que baj del mundo de la luz celestial para salvar a los hombres
cados impartindoles este conocimiento secreto.
Como ya se ha sugerido, el intento de ubicar una perspectiva de esta naturaleza en el perodo
precristiano y en consecuencia considerar que ella subyace a las nociones salvficas del NTNT
Nuevo Testamento est lejos de poder demostrarse. Las evidencias son mucho ms
compatibles con el punto de vista de que, en la atmsfera religiosa sincretista de la poca,
ciertas tendencias gnsticas latentes fueron unidas en los [Link]. siglo(s) II y III a los motivos
salvficos cristianos para producir las doctrinas de las sectas gnsticas que hemos
bosquejado arriba, y acerca de las cuales nos enteramos por escritores tales como Ireneo en
el perodo posterior al neotestamentario. Por oposicin a formas incipientes de tales
nociones sobre la salvacin los escritores bblicos recalcan el alcance universal de la oferta de
salvacin que hace Dios, su carcter esencialmente moral, la verdadera humanidad y deidad
del Mediador, y la centralizacin de la salvacin en los actos histricos de Dios en torno al
nacimiento, la vida, la muerte, y la resurreccin de Jesucristo ([Link]. confer (lat.), comprese
las secciones del NTNT Nuevo Testamento citadas arriba).
c. Las religiones de misterio

Otro punto en el que los escritores neotestamentarios tuvieron que distinguir su doctrina de
la salvacin de las ideas corrientes es en relacin con los cultos de misterio. Este fenmeno
del [Link]. siglo(s) I era una combinacin de elementos helensticos y orientales que tuvieron
su origen en antiguos ritos de fertilidad. Pretendan ofrecer salvacin del destino o la
suerte, y una vida ms all de la tumba libre de las condiciones insatisfactorias y opresivas
del presente. La salvacin se lograba mediante la meticulosa realizacin de ciertos rituales
clticos. En algunos puntos aparece un lenguaje similar al del NTNT Nuevo Testamento. A
los iniciados se les poda llamar nacidos de nuevo para la vida eterna. Algunas deidades
clticas tales como Dionisos adquirieron el ttulo de Seor y Salvador. Se han alegado
vnculos con la teologa cristiana, particularmente en el nivel sacramental, por cuanto se
conocan las ilustraciones sagradas, o ceremonias de purificacin, y la idea de la unin con
los dioses en una comida solemne. No obstante, incluso con un examen superficial las
diferencias con el mensaje cristiano y la vida de las comunidades cristianas primitivas son
claras y obvias. En las religiones de misterio la salvacin era esencialmente no moral. Del fiel
salvo no se esperaba que fuese mejor que su vecino pagano, y tampoco lo era en la mayora
de los casos. El elemento racional ocupaba un lugar mnimo; no haba grandes actos
salvficos, y por consiguiente tampoco grandes afirmaciones teolgicas sostenidas en comn.
Los pretendidos paralelos con la enseanza bautismal y eucarstica cristianas (paulinas)
tampoco tienen fundamento, como se ha demostrado con bastante claridad; las evidencias
indican ms bien la deuda del apstol para con la historia bblica de la salvacin centrada en
el portentoso acto redentor de Dios en Jesucristo.
d. El culto imperial
El antiqusimo espejismo de la salvacin por medio del poder y la organizacin polticos se
reflejaba en el [Link]. siglo(s) I en el culto imperial. El mito de un Rey-Dios que fuera salvador
y benefactor de su pueblo aparece muy difundido en diversas formas en el mundo antiguo,
particularmente en Oriente. En Roma el mpetu dado a los cultos oficiales surgi de la
carrera de Augusto, quien despus de Accio en el 31 a.C.a.C. antes de Cristo estableci la Pax
Romana, una edad de oro de paz tras dcadas de matanzas sangrientas. Comnmente se lo
nombraba como soter, Salvador del mundo, y por su vnculo con Julio Csar, Hijo de
Dios. Aun en el caso de Augusto, sin embargo, se impone cierto grado de precaucin, por
cuanto est demostrado que el ttulo soter de ningn modo estaba limitado al emperador,
y tampoco estuvo siempre investido de plenas inferencias orientales. Los sucesivos
emperadores del [Link]. siglo(s) I evidenciaron variados grados de entusiasmo por lo que se
afirmaba con respecto a ellos en el culto oficial. Calgula, Nern, y Domiciano por cierto que
tomaban en serio su statu divino, y este hecho puede hasta cierto punto explicar algunas
instancias en que se usa el ttulo en relacin con Jesucristo y el Padre en el NTNT Nuevo
Testamento ([Link]. confer (lat.), comprese 1 Ti. 1.1; 4.10; Tit. 1.3; 3.4; 1 Jn. 4.14; Jud. 25; Ap.
7.10; 12.10; 19.1).
e. Sntesis
En general, aun cuando hay paralelos claros en lo que hace a lenguaje, la dependencia de la
doctrina de la salvacin cristiana con respecto a estos movimientos contemporneos no ha
sido demostrada de ninguna manera. Por cierto que al intentar comunicar el evangelio a sus
contemporneos los predicadores y escritores neotestamentarios no tenan reparos en
traducir el mensaje, incluido el lenguaje de la salvacin, a los patrones conceptuales del [Link].
siglo(s) I, pero el verdadero origen y justificativo de su lenguaje salvfico se encuentra fuera
de dicho mundo, en la tradicin de la historia salvfica del ATAT Antiguo Testamento,
centrada y cumplida en la persona y la misin de Jesucristo.

IV. La salvacin bblica: sntesis


1. La salvacin es un hecho histrico. La perspectiva veterotestamentaria de la salvacin
como producto de la intervencin divina en la historia recibe pleno apoyo en el NTNT Nuevo
Testamento. A diferencia del gnosticismo, el hombre no se salva mediante la sabidura; a
diferencia del judasmo, el hombre no se salva haciendo mrito en lo moral y lo religioso; a
diferencia de los cultos helensticos de misterio, el hombre no se salva mediante la
adquisicin de tcnicas para la realizacin de prcticas religiosas; a diferencia de Roma, la
salvacin no ha de ser equiparada con el orden poltico o la libertad poltica. El hombre se
salva mediante la accin de Dios en la historia en la persona de Jesucristo (Ro. 4.25; 5.10; 2
Co. 4.10s; Fil. 2.6s; 1 Ti. 1.15; 1 Jn. 4.910, 14). Si bien el nacimiento, la vida, y el ministerio
de Jess no dejan de tener su importancia, lo que se destaca es su muerte y resurreccin (1
Co. 15.5s); somos salvos por la sangre de su cruz (Hch. 20.28; Ro. 3.25; 5.9; Ef. 1.7; Col. 1.20;
He. 9.12; 12.24; 13.12; 1 Jn. 1.7; Ap. 1.5; 5.9). En la medida en que se proclama dicho mensaje
y los hombres lo oyen y responden con fe, la salvacin de Dios les es anunciada (Ro. 10.8,
14s; 1 Co. 1.1825; 15.11; 1 Ts. 1.4s).
2. La salvacin tiene carcter moral y espiritual. La salvacin tiene relacin con la liberacin
del pecado y sus consecuencias y, por consiguiente, de la conciencia de culpa (Ro. 5.1; He.
10.22), de la ley y su maldicin (G. 3.13; Col. 2.14), de la muerte (1 P. 1.35; 1 Co. 15.5156),
del juicio (Ro. 5.9; He. 9.28); tambin del temor (He. 2.15; 2 Ti. 1.7, 9s), y la esclavitud (Tit.
2.113.6; G. 5.1s). Es importante indicar las consecuencias negativas de esto, e. d.e. d. es
decir lo que la salvacin cristiana no incluye. La salvacin no incluye necesariamente la
prosperidad material ni el xito mundano (Hch. 3.6; 2 Co. 6.10), como tampoco promete
salud fsica ni bienestar. Es preciso tener cuidado de no exagerar justamente este aspecto
negativo, ya que ha habido y hay actualmente curaciones realmente notables, y la capacidad
para realizar curaciones es un don que el Espritu ha dado a la Iglesia (Hch. 3.9; 9.34; 20.9s;
1 Co. 12.28). Pero no en todos los casos se producen las curaciones, y por lo tanto no
constituye en ningn sentido un derecho de la persona que es salva (1 Ti. 5.23; 2 Ti. 4.20;
Fil. 2.25s; 2 Co. 12.79). Ms aun, la salvacin no inmuniza contra penurias y peligros fsicos
(1 Co. 4.913; 2 Co. 11.2328), ni tampoco, quiz, contra hechos aparentemente trgicos
(Mt. 5.45 [?]). No significa que el creyente se ver libre de injusticias sociales y malos tratos
(1 Co. 7.2024; 1 P. 2.1825).
3. La salvacin es escatolgica. Existe el peligro de definir el sentido de la salvacin en forma
demasiado negativa. Aqu recordamos la admisin hecha ms arriba en cuanto a la escasez
de referencias a la salvacin en labios de Jess. La categora central de Jess era el reino de
Dios, la manifestacin del gobierno soberano de Dios. En Ap. 12.10, sin embargo, la salvacin
y el reino virtualmente se equiparan. Para el autor de Apocalipsis, como tambin para Jess,
la salvacin es equivalente a la vida sujeta al reinado de Dios, o, como aparece en el
testimonio del cuarto evangelio, la vida eterna. Por lo tanto, la salvacin rene en s todo el
contenido del evangelio. Ella incluye la liberacin del pecado y todas sus consecuencias y, en
lo positivo, el otorgamiento de toda bendicin espiritual en Cristo (Ef. 1.3), el don del
Espritu Santo, y la vida de bendicin en la era futura. Esta perspectiva futura es crucial (Ro.
8.24; 13.11; 1 Co. 3.5; Fil. 3.20; He. 1.14; 9.28; 1 P. 1.5, 9). Todo lo que se sabe acerca de la
salvacin ahora no es ms que preliminar, anticipo de la plenitud de la salvacin que est a la
espera de la plenitud del reino en el momento de la parusa del Seor.
(* Expiacin; * Eleccon; * Perdn; * Justificacon; * Santificacin; * Pecado; * Gracia; *
Reconciliacin.)
Bibliografa. J. R. W. Stott, La misin cristiana hoy, 1977; W. Mundle, J. Schneider, L.
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Ph.D., Profesor de Teologa Bblica e Histrica y de tica Cristiana en el Spurgeons College,
Londres, Inglaterra.
Arminianismo
Sistema teolgico de Jacobo Arminio (15601609), eminente telogo holands que
reaccion contra el calvinismo ms estricto a principios del siglo XVII. Al ao siguiente de su
muerte, sus partidarios publicaron la Remonstrans [Protesta] y desde entonces existe una
Iglesia Holandesa Remonstrante. La Protesta de Arminio estableca cinco artculos: (1) La
salvacin es para los que creen en Cristo y perseveran en sus caminos. (2) Cristo muri por
todos, aunque solo los creyentes se apropian de los beneficios de la expiacin. (3) Los
humanos necesitan la ayuda del Espritu Santo para lograr agradar a Dios y creer en Cristo.
(4) La gracia es indispensable, pero no irresistible. (5) Los creyentes pueden caer de la gracia
y, por lo tanto, perder la salvacin. Estas doctrinas contrastan con los cinco puntos del
CALVINISMO clsico.
La teologa arminiana la aceptaron los LAUDIANOS (anglicanos partidarios del arzobispo
Laud), los BAUTISTAS GENERALES (y los BAUTISTAS DEL LIBRE ALBEDRO), los
metodistas ( METODISTA, IGLESIA), la gran mayora de los pentecostales (vanse las
diferentes iglesias pentecostales) y las iglesias de santidad ( SANTIDAD, IGLESIAS DE).
Existen dudas acerca de si el anticalvinismo ingls, que recibi el nombre de arminianismo,
tuvo conexiones reales con el movimiento holands.
Redencin, redimir
Ro 3.24; Ap 5.9.
Vanse tambin Liberacin; Rescatar; Salvacin.
SALVACIN
El Dios de la Biblia es esencialmente el Seor que salva. El significado de esa salvacin, y lo
que esta supone, se describe desde el AT hasta el NT. Puede significar victoria en una batalla,
recobrar la salud o alivio del pobre y necesitado (Ex 14.30; 1 Cr 16.35; 2 Cr 32.11; Sal 7.1;

18.3, 19; 59.2; 72.4); todo ello en el contexto de la eleccin divina de Israel. Tambin significa
que Dios crea un nuevo Israel, una nueva Sin, un nuevo mundo basado en la nueva
revelacin del Seor (Is 4060). Incluye, de manera particular, la creciente esperanza en el
Mesas, el agente de la salvacin de Dios (Is 52.1353.12). En el NT, la salvacin proviene de
Dios y est centrada en Jess; incluye el bienestar fsico y espiritual, el perdn de pecados, el
don de la vida eterna, la adopcin como hijos de Dios y el don del Espritu. Salvacin es lo
que Dios ha hecho por medio de la muerte y resurreccin de Jess, lo que est haciendo
mediante la obra del Espritu Santo y lo que habr de hacer en la consumacin del reino (Mt
1.21; 19.25; 24.22; Lc 1.77; Ro 13.11; Tit 3.5; 1 P 2.2).
Salvacin, salvar
[AT] (a)
Dios salva de un peligro, de una situacin desfavorable, de la muerte Ex 14.30;
Sal 6.4; 56.13; Is 25.9; 45.17; Jer 30.11; Ez 34.22.
(b)
Accin realizada por un hombre Gn 47.25; Dt 19.4; Jue 3.9, 31.
[NT] (a)
De una enfermedad, de un peligro Mt 8.25; Mc 3.4.
Vase tambin Sanar.
(b)
Del pecado Mt 1.21; Ro 1.16; 10.10; 11.2627; Ef 2.5; 1 Ti 2.34; 1 P 3.21.
(c)
Salvacin eterna Mt 10.22; 19.2526; Mc 16.16; Jn 3.17; 10.9; 12.47; Hch 4.12;
1 Co 1.18, 21; Ef 2.5; Flp 2.12; 2 Ti 2.10; Heb 5.9; Stg 1.21; 1 P 1.812.
Vase Introduccin al NT.
SALVADOR
El Seor Dios es Salvador (2 S 22.47; 1 Cr 16.35; Sal 27.9; Lc 1.47; 1 Ti 1.1; 2.3), como
tambin lo es Jesucristo (Lc 2.11; Hch 13.23; Flp 3.20). Vase Salvacin.
[AT]

(a)
Dios Sal 24.5; 25.5; Is 60.16; Jer 14.8; Os 13.4.
(b)
Un hombre Jue 3.15.
[NT] (a)
Dios Lc 1.47; 1 Ti 2.34; Jud 25.
(b)
Jesucristo Lc 2.11; Jn 4.42; Hch 5.31; Ef 5.23; Flp 3.20; 2 P 1.1, 11.
Vase tambin Salvacin.
10. Perdn, Remisin

Hay dos palabras G859 y G3929, as traducidas, la primera de uso


muy constante, y la ltima apareciendo una vez.
G859 (de , 'dejar ir,' es decir 'dejar ir libre de un cargo') era
caracterstico del testimonio de Juan el Bautista, " Para dar conocimiento de
salvacin a su pueblo, para perdn de sus pecados" Luc_1:77. De all nosotros lo
encontramos predicando "el bautismo de arrepentimiento para perdn de pecados".
Mar_1:4; Luc_3:3 Dejar ir libre del cargo por Dios necesariamente est basado en la
justicia, de donde nosotros leemos en Heb_9:22 (Dios Habla Hoy) que "..y no hay
perdn de pecados si no hay derramamiento de sangre". Nosotros tambin hallamos
que la copa en la institucin de la Cena del Seor (Mat_26:28) era el smbolo de "mi
sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisin de los
pecados". se identifica con la redencin en dos pasajes Efe_1:7; y Col_1:14 En
Luc_24:47, la remisin o perdn se basa en la muerte de Cristo, el testimonio de ello
se da en adelante por causa de la resurreccin de Cristo: de modo que en lo sucesivo
tendra que predicarse "en su nombre el arrepentimiento y el perdn de pecados en
todas las naciones, comenzando desde Jerusaln". En Hec_2:38 a aqullos que
fueron alcanzados en su conciencia por el testimonio de Pedro, el perdn de pecados

se present como la primera bendicin caracterstica que se vuelve suya, tomando


sobre s el nombre de Cristo. Porque "A este, Dios ha exaltado con su diestra,"
testificando que va ms all Hec_5:31 para ser "Prncipe y un Salvador, para dar a
Israel arrepentimiento y perdn de pecados". En Hec_10:43 Pedro abre la puerta del
reino todava ms ampliamente, al pblico gentil cuyo recogimiento comienza con
Cornelio, donde menciona el testimonio de todos los profetas "que todos los que en
l creyeren, recibirn perdn de pecados en su nombre". De Hec_26:18 que nosotros
sabemos que tal testimonio era parte de la comisin de Pablo, as como l lo predic
primero en la ciudad gentil de Antioqua, Hec_13:38-39 Un pasaje ms, Heb_10:18,
lo identifica con que ya no hay recuerdo de parte de Dios del pecado, ahora
disfrutado por el cristiano, y para ser efectivo a Israel bajo el Nuevo Pacto,
Heb_10:16-17 Es en todos estos pasajes que son todas sus apariciones
Luc_4:18 (Pablo Besson), dnde aparece dos veces como 'liberacin' y ' libertad,' y
en Mar_3:29 como 'perdn'.
se traduce bien por "perdonar"; como un acto de gracia hacia otro, es
G5483 como en Efe_4:32 Col_2:13 Col_3:13 etc.
(de , 'dejar pasar,') G3929 slo ocurre en Rom_3:25 dnde Jnemann
traduce por 'remisin,' no haciendo la distincin que el pasaje hace en la manera de
tratar Dios a los pecados de aqullos antes de la muerte en la cruz, y ahora despus
de ella, esa propiciacin ha sido hecho a travs de la fe en su sangre. En ms de un
lugar se traduce 'remisin' o 'perdn', como en los textos citados arriba, la mayor
importancia del cambio de palabra se observa aqu donde debe leerse "haber pasado
por alto, en su paciencia, los pecados pasados". La cruz mostr la justicia de Dios
pasando por alto los pecados de las edades del pasado, mientras al mismo tiempo
puso la base ahora para "que l sea justo y a la vez justificador del que tiene fe en
Jess" (Reina Valera Actualizada 1989).
No era que bajo la Ley no haba provisin por que un pecador de Israel pudiera
tener el perdn de pecados, pero cada pecado cometido tena que expiarse con el
sacrificio necesario y el perdn temporal subsecuente. Y en el gran da de expiacin
haba incluso una "memoria de los pecados" ao tras ao. Es ms, los Profetas, como
David, en Sal_32:1-11 Sal_85:2 Sal_103:1-22 etc.; Isaas en muchos pasajes;
Jeremias en relacin con el Nuevo Pacto Jer_31:31 - todos ellos, como Pedro pudo
decir, dieron testimonio del perdn de Dios. Pero no era la razn revelada por la que
ellos desde antes estaban de pie ante Dios; bajo la Ley no poda manifestarse la
justicia de Dios al juzgar el pecado antes de la cruz: pues entonces se habra obtenido
(tal justicia) del Judasmo antes de tiempo, como se muestra en Heb_10:2 Del
cambio de palabra por el apstol en Rom_3:25 el perdn de ellos no era el de
redencin completa, no disfrutaban del estado en que 'no tendran ya ms conciencia
de pecado' - que es una caracterstica de la posicin del cristiano.
CASTIGO ETERNO
tip, DOCT
vet, Esta expresin designa la suerte reservada a los no arrepentidos en el mundo venidero
(Mt. 25:46). Un trmino ms usado es infierno (del lat.: inferior); este trmino aparece

en la versin Reina-Valera como traduccin de gehena. Infierno est inspirado en Ef. 4:9
(Cristo descendi a las partes ms bajas de la tierra, esto es, la morada de los muertos). No
tena en principio el sentido que se le da comnmente, y que lo restringe al lugar de
tormento, sino que tena un significado equivalente a Seol. (a) DESCRIPCIN. Dnde
hallamos una descripcin bblica del castigo eterno? Entre muchos otros se pueden citar: La
vergenza y confusin perpetua (Dn. 12:2); el fuego de la gehena (Mt. 18:9); el fuego que
no puede ser apagado (Mr. 9:43); el horno de fuego (Mt. 13:41-42); el lugar de lloro y del
crujir de dientes (Mt. 22:13); las tinieblas de afuera (Mt. 8:12); el castigo del fuego eterno
(Jud. 7); el lago de fuego (Ap. 20:15), etc. De todas estas expresiones se ve que el castigo
eterno es una horrenda realidad. Cierto es que se emplean imgenes: fuego, tinieblas,
gusanos, llanto, crujir de dientes, etc. Las Escrituras nos hablan en un lenguaje humano para
damos una idea del mundo venidero; pero la descripcin que hallamos en ellas es totalmente
distinta de las grotescas representaciones de la Edad Media. La idea que domina a todos
estos textos es que el castigo eterno consiste en la separacin de Dios, con todas sus
consecuencias: Los cuales sufrirn pena de eterna perdicin, excluidos de la presencia del
Seor y de la gloria de su poder. Sin embargo, con respecto a las consecuencias de esta
exclusin, se tiene que recordar que el castigo eterno caer sobre la persona completa. Los
impos sufrirn la pena del castigo eterno despus de la resurreccin de sus cuerpos, por lo
que es errneo insistir excesivamente en que las imgenes anteriores son meros smbolos. Y
se tiene que recordar tambin que las imgenes, smbolos, etc., se usan para expresar una
realidad ms plena, no menos, que la que tienen los smbolos mismos. Es evidente que las
penas del alma sern espirituales; pero no es menos cierto que los impos resucitados
recibirn un castigo que, adecuado a su medida de responsabilidad, recaer sobre la plenitud
de su ser (Mt. 10:28). Qu es la gehena? Este trmino es la transcripcin del trmino heb.
g-Hinon, lugar maldito donde ciertos israelitas y sus reyes infieles haban quemado vivos
a sus hijos e hijas en honor de Moloc (2 R. 23:10). Parece que en poca de Cristo se
quemaban all las basuras de Jerusaln. Jess emple el trmino de gehena para hablar
del fuego del infierno, de la manera que las Escrituras usan en el mismo sentido los trminos
de horno, de tinieblas, de azufre. (b) SUFRIMIENTO. El sufrimiento del infierno. Los textos
bblicos insisten mucho sobre la ignominia, el tormento, el llanto, el crujir de dientes, la
tribulacin, la angustia, el sufrimiento que sufren los rprobos (Dn. 12:2; Lc. 16:23-24; Mt.
13:42; Ro. 2:8-9; Jud. 7). Y el apstol Juan aade: Y el humo de su tormento sube por los
siglos de los siglos. Y no tienen reposo de da ni de noche... y sern atormentados da y noche
por los siglos de los siglos (Ap. 14:10-11; 20:10). Cmo se pueden imaginar tales
sufrimientos, y especialmente cmo se pueden conciliar con la concepcin de un Dios de
amor? Sealemos en primer lugar que la perdicin ser provocada precisamente por el
rechazo del amor de Dios; por otra parte el Seor no habr de hacer nada para atormentar a
los que no quisieron Su salvacin, a excepcin de alejarlos de S (Mt. 25:41). Acaso no dijo
una vez a los israelitas que, por su incredulidad, haban rehusado entrar en la Tierra
Prometida: Y conoceris lo que es estar privados de mi presencia? (Nm. 14:34,
Keil-Delitzsch). (c) CUANTA. El castigo ser proporcional a la responsabilidad individual de
cada cual. Dios no es injusto, y cada uno de los impos ser juzgado exactamente segn sus
obras (Ap. 20:12-13; Ec. 12:1, 16; Mt. 12:36; Ro. 2:16; Jud. 14-15). La responsabilidad de los
culpables ser evaluada segn la luz recibida, y los que han pecado sin la ley, sin la ley
perecern (Ro. 2:12). Las ciudades que rechazaron las enseanzas de Cristo sern juzgadas
con mucha mayor severidad que Sodoma y Gomorra (Mt. 10:14-15; 11:20-24). Unos sern
azotados con pocos azotes, otros con muchos azotes (Lc. 12:47-48); de la misma manera que
en el cielo habr recompensas proporcionadas a la obra de cada uno (1 Co. 3:8). (d)
DURACIN. La duracin del infierno. La Biblia asigna al castigo de los impos una duracin
eterna. En heb., como en gr., se emplean los mismos trminos para designar la vida eterna y
el tormento eterno (Dn. 12:2; Mt. 25:46). Se trata de un fuego que no se puede apagar, de un
gusano que no muere (Mt. 3:12; Mr. 9:48). Ver tambin en otros pasajes el uso del trmino
eterno, en gr. aionios (Mr. 3:29; 2 Ts. 1:9; He. 6:2; Jud. 6, 7, 13). Este trmino aparece 71
veces en el NT. Hay algunos que piensan que solamente significa de gran duracin, en

relacin con el siglo (aion) venidero. Ahora bien, en 64 ocasiones eterno se aplica a las
gloriosas realidades sin fin del otro mundo: Dios, el Espritu, el Evangelio, la salvacin, la
redencin, la herencia, la gloria, el reino, la vida eterna, etc. Y esta misma palabra se aplica 7
veces a la perdicin. No debe por ello significar asimismo una realidad sin fin? Hemos visto
que en Apocalipsis se afirma que el tormento se prolonga por los siglos de los siglos (Ap.
14:11; 19:3; 20:10). Y tambin en el mismo libro este trmino califica 10 veces la duracin de
la existencia de Dios, de Su gloria, reino, y del reino de los elegidos en el cielo (Ap. 1:6, 18;
11:15; 22:5, etc.). Ante tales declaraciones, quedamos profundamente afligidos. Adems, no
es posible dudar de la sabidura, del amor, y de la justicia de Dios. Un da, en Su presencia,
comprenderemos: El juicio ser vuelto a la justicia, y en pos de ella irn todos los rectos de
corazn (Sal. 94:15). (e) ANIQUILACIN. No sern aniquilados los impos en el mundo
venidero? No es esto lo que muestran las Escrituras, por cuanto su tormento no tiene fin. Sin
embargo, los partidarios del condicionalismo afirman que, como Dios, es el nico que
tiene inmortalidad (1 Ti. 6:16). l solamente la concede a aquellos que creen; a falta de lo
cual dejaran de existir. Ahora bien, es cierto que slo el Seor puede decir: Yo soy la vida
y que conocerle a l es la vida eterna (Jn. 14:6; 17:3); esta vida verdadera slo es comunicada
al creyente (Jn. 3:36; 1 Jn. 5:12). Pero la Biblia ensea que la muerte espiritual, bien lejos de
ser la ausencia de existencia, es la separacin de Dios, y la privacin de la nica verdadera
felicidad. Adn y Eva fueron excluidos del Edn despus de su cada en base a Gn. 2:17; el
hijo prdigo estaba muerto en su alejamiento de su Padre (Lc. 15:24 cp 1 Ti. 5:6); los
efesios lo haban estado en sus delitos y pecados (Ef 2:1,5). En cuanto a la muerte segunda
que sigue al Juicio Final no es la aniquilacin sino el lago de fuego, lugar de tormento eterno
(Ap. 20:10; 21:8; 14:10-11). (f) TODOS SALVOS. No sern todos salvados un da? Los
universalistas insisten en las palabras todos en los siguientes textos: As como en Adn
todos mueren, tambin en Cristo todos sern vivificados... para que Dios sea todo en todos
(1 Co. 15:22, 28; cp. Fil. 2:10-11; Ro. 11:32; Col. 1:20). Dicen ellos que el triunfo de Cristo no
sera completo si tan slo una criatura escapara de Su amor; un da, prosiguen, todos los
pecadores, y el mismo diablo, sern salvos, despus de haber sido purificados por el fuego del
infierno (Strter). Los textos bblicos dicen algo muy distinto. Pablo dice: En Cristo todos
sern vivificados... los que son de Cristo en Su venida (1 Co. 15:23). En Cristo es la palabra
clave. Los que estn en Cristo son los creyentes (Ro. 6:5-11, 23; 8:1; cp. Ef. 2:10; Col. 3:11). Es
evidente que se est hablando de todos los creyentes. Toda rodilla se doblar un da ante el
Seor; esto es, todos, incluyendo Sus enemigos, se le sometern. Por otra parte, si los
sufrimientos de un fuego purificador salvara las almas de los que han rechazado el evangelio
aqu y ahora, su redencin no tendra lugar por la sangre de Cristo. Y frente a esto cp. Sal.
49:8. (g) PURGATORIO. Doctrina catlico romana del Purgatorio. El Purgatorio es una
ficcin del catolicismo romano. Todos los pasajes bblicos que tratan del ms all no
presentan ms que dos destinos: el cielo y el infierno, el camino ancho de la perdicin y la
puerta estrecha de la vida (Mt. 7:13, 14), la cizaa arrojada al horno y el trigo metido en el
granero celeste (Mt. 13:41-43, 49, 50), las vrgenes insensatas son dejadas afuera y las
prudentes reciben entrada (Mt. 25:10, 11), el servidor infiel es echado a las tinieblas de fuera
y el siervo fiel entra en el gozo de su seor (Mt. 13:21, 30), los malditos van al fuego al castigo
eterno, los benditos a la vida eterna (Mt. 13:33-46), el rico malvado va a los tormentos sin
poder de recibir ayuda alguna; y Lzaro va al seno de Abraham (Lc. 16:22- 23); hay la
resurreccin para vergenza y condenacin eterna, otra para vida eterna (Dn. 12:2; Jn. 5:29);
los impos son arrojados al lago de fuego y de azufre, y los elegidos entran en la Jerusaln
celestial (Ap. 21:1-4, 8). Cristo muri diciendo: Consumado es! (Jn. 19:30). El hombre es
justificado gratuitamente por Su gracia. ... por la fe sin las obras (Ro. 3:23, 28). No es,
pues, el sufrimiento en un purgatorio lo que expa el pecado ya abolido por la cruz (He.
9:26; 10:10, 17- 18), y de los que solamente la sangre de Cristo nos purifica enteramente (1
Jn. 1:7, 9). (h) CMO ESCAPAR. Cmo escapar al infierno. Siendo que es tan horrendo el
castigo en el mundo venidero, nuestro principal inters debiera ser evitarlo a todo precio.
Este es tambin el deseo de Dios para nosotros, y la condicin que ha puesto para ello es de
lo ms simple. l ha dado a Su Hijo unignito, a fin de que todo aquel que crea en l no se

pierda (Jn. 3:16). Todo el que oye Su palabra y cree... tiene la vida eterna y no vendr a
condenacin, sino que ha pasado de muerte a vida (Jn. 5:24). El que quiera, tome del agua
de la vida gratuitamente (Ap. 22:17). En suma, van al infierno los que as lo quieren, y van al
cielo los que quieren. Un da, Cristo llor sobre Jerusaln diciendo: Cuntas veces quise
juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! (Mt.
23:37). Que sea de manera que jams nos haga a nosotros tal reproche. Bibliografa.
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SALVACIN
tip, DOCT
vet, (SALVADOR). Tanto el AT como el NT estn centrados en la concepcin de la
salvacin, basada sobre el hecho de que el hombre, totalmente arruinado por la cada, y
por ello mismo destinado a la muerte y a la perdicin eternas, tiene necesidad de ser
rescatado y salvado mediante la intervencin de un Salvador divino. As, el mensaje bblico
se distingue claramente de una mera moral religiosa que d al hombre consejos de buena
conducta o que preconice la mejora del hombre mediante sus propios esfuerzos. Tambin se
halla a una inmensa distancia de un fro desmo, en el que la lejana divinidad se mantenga
indiferente a la suerte de sus criaturas. En el Antiguo Testamento: En el AT el Seor se revela
como el Dios Salvador. ste es, entre una multitud de otros, Su ms entraable ttulo en
relacin con nosotros, el ms bello de ellos (2 S. 22:2-3). l es el redentor, el nico Salvador
de Israel (Is. 25:9; 41:14; 43:3, 11; 49:26), y ello de toda la eternidad (Is. 63:8, 16). Ya en
Egipto empez a manifestarse en este carcter, al decir: Yo soy JEHOV... yo os librar
(x. 6:6). l liber a Su pueblo del horno de afliccin, del ngel exterminador, del
amenazador mar Rojo, y Moiss exclama, ante todo ello: Bienaventurado t, oh Israel.
Quin como t, pueblo salvo por Jehov, escudo de tu socorro, y espada de tu triunfo? (Dt.
33:29). No se trata de los miles de medios que emplea Dios, sino que es el mismo Dios, Su
presencia, Su intervencin victoriosa, lo que salva (1 S. 14:6; 17:47). David exclama: Dios
mo... el fuerte de mi salvacin (2 S. 22:3). Quin es el que puede resistir, cuando Dios se
levanta para salvar a todos los mansos de la tierra? (cfr. Sal. 76:8-10). l salva a Sus hijos,
frecuentemente rebeldes, a causa de Su nombre, para manifestar Su poder (Sal. 106:8). El
profeta puede decir a Sion: Jehov est en medio de fi, poderoso, l salvar (Sof. 3:17), y el
salmista no deja de ensalzar la salvacin de Dios (Sal. 3:8; 18:46; 37:39; 40:17; 42:5; 62:7;
71:15; 98:2-3, etc.). Esta salvacin comporta adems todas las liberaciones, tanto terrenas
como espirituales. El Seor salva de la angustia y de las asechanzas de los malvados (Sal.
37:39; 59:2); l salva otorgando el perdn de los pecados, dando respuesta a la oracin,
impartiendo gozo y paz (Sal. 79:9; 51:12; 60:6; 18:27; 34:6, 18). Sin embargo, el Dios
Salvador, en el Antiguo Pacto, no se manifiesta an de una manera plena; se halla incluso
escondido (Is. 45:15). El Seor responde a la humanidad sufriente que le pide romper los
cielos y descender en su socorro: Esforzos... he aqu que vuestro Dios viene... Dios mismo
vendr, y os salvar (Is. 35:4). En el Nuevo Testamento: Cristo es ya de entrada presentado
como el Salvador, y no slo como un Maestro, amigo o modelo de conducta. El ngel dice a
Jos: Llamars su nombre Jess (Jehov salva), porque l salvar a su pueblo de sus
pecados. Zacaras bendijo al Seor por haber levantado un poderoso Salvador (Lc. 1:69).
No hay salvacin en nadie ms (Hch. 4:12). Jess es el autor de nuestra salvacin (He. 2:10;
5:9). Dios envi a Su Hijo como salvador del mundo (1 Jn. 4:14), no para condenar al mundo,
sino para que el mundo sea salvo por l (Jn. 3:17; 12:47). El Hijo del Hombre vino a buscar y
a salvar lo que se haba perdido (Lc. 19:10); vino, no para perder las almas de los hombres,
sino para salvarlas (Lc. 9:56). La verdadera dicha es la alcanzada por aquellos que pueden
exclamar: Sabemos que verdaderamente ste es el Salvador del mundo, el Cristo (Lc.
4:42). En el Nuevo Pacto, el trmino de la salvacin se aplica casi exclusivamente a la

redencin y a la salvacin eterna. La salvacin viene de los judos (Jn. 4:22). El Evangelio es
la palabra de la salvacin predicada en todo lugar (Hch. 13:26; 16:17; 28:28; Ef. 1:13); es
poder de Dios para salvacin de todo aquel que cree (Ro. 1:16). La gracia de Dios es la fuente
de la salvacin (Tit. 2:11), que est en Jesucristo (2 Ti. 2:10). Dios nos llama a que recibamos
la salvacin (1 Ts. 5:9; 2 Ts. 2:13). Es confesando con la boca que llegamos a la salvacin (Ro.
10:10); tenemos que ocuparnos en nuestra salvacin con temor y temblor (Fil. 2:12). Somos
guardados por el poder de Dios mediante la fe para alcanzar la salvacin (1 P. 1:5, 9).
Mientras tanto, esperamos al Salvador, al Seor Jesucristo (Fil. 3:20), por cuanto se acerca el
momento en que se revelar plenamente la salvacin conseguida en el Calvario (Ro. 13:11;
Ap. 12:10). No escapar el que menosprecie una salvacin tan grande (He. 2:3). Al nico y
sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los
siglos (Jud. 25). Bibliografa: Anderson, Sir R.: El Evangelio y su ministerio (Pub. Portavoz
Evanglico, Grand Rapids, en prep.); Blanchard, J.: Aceptado por Dios (El Estandarte de
la Verdad, Edimburgo, 1974); Chafer, L. S: El camino de la salvacin (Pub. Portavoz
Evanglico, Barcelona, 1972); Chafer, L. S: Grandes temas bblicos (Pub. Portavoz
Evanglico, 1976); Finney, C. G.: El amor de Dios por un mundo pecador (Cle, Terrassa,
1984); Ironside, H. A.: Grandes palabras del Evangelio (Ed. Moody, Chicago, S/f);
Lacueva, F.: La Persona y la Obra de Jesucristo (Ed. Cle, Terrassa, 1979); Lacueva, F.:
Doctrinas de la gracia (Cle, Terrassa, 1975); Lacueva, F.: El hombre: su grandeza y su
miseria (Cle, Terrassa, 1976); Moody, D. L.: El camino hacia Dios (Ed. Moody, Chicago,
s/f); Ryrie, C. C.: La gracia de Dios (Pub. Portavoz Evanglico, Barcelona, 1979);
Spurgeon, C. H.: No hay otro Evangelio (Estandarte de la Verdad, Barcelona, 1966);
Spurgeon, C. H.: Ganadores de hombres (Cle, Terrassa, 1984); Stott, J. W. R.: Las
controversias de Jess (Certeza, Buenos Aires, 1975); Warfield, B. B.: El plan de la
salvacin (Confraternidad Calvinista Americana, Mxico D. F., 1966); Wolston, W. T. P.:
En pos de la luz (Verdades Bblicas, Apdo. 1469, Lima 100, Per, 1982).
REDIMIR

A. Verbos
gaal ( , H1350), redimir, liberar, vengar, asumir responsabilidad de pariente.
Este grupo semntico se usa unas 90 veces, sobre todo en el Pentateuco, Salmo s,
Isaas y Rut . La raz parece ser casi exclusivamente hebrea, ya que el nico cognado
que se conoce es un nombre propio amorreo.
La primera cita en que se encuentra goel es Gen_48:16 (RVA ): El ngel que me
redime [Jacob] de todo mal; en este caso redimir quiere decir liberar. Se usa
bsicamente para referirse a la liberacin de personas y propiedades vendidas para
cancelar deudas, como se puede ver en Lev_25:25 (RVA ): Si tu hermano se
empobrece y vende algo de su posesin, vendr su pariente ms cercano y rescatar
lo que su hermano haya vendido. Si consigue los recursos para hacerlo, la misma
persona puede efectuar la redencin (Lev_25:26). Por otro lado, un hombre
empobrecido puede venderse a s mismo a otro israelita (Lev_25:39) o a algn
extranjero que morase en Israel (Lev_25:47). Quien tena la responsabilidad de
redimir era el pariente ms cercano: hermano, to, primo o el pariente varn ms
prximo (Lev_25:25, Lev_25:48-49). La persona (pariente) que redima al que
estaba en dificultades econmicas se conoca como pariente redentor. Esta es la
idea implcita en Rut_2:20. En Deu_19:6 el redentor lleva el nombre de vengador
de la sangre o vengador y tena la responsabilidad de ejecutar al homicida de su
pariente. El verbo aparece 12 veces con este significado (p. ej., Num_35:12,
Num_35:19, Num_35:21, Num_35:24, Num_35:27).

En el libro de Rut encontramos una hermosa narracin acerca del pariente


redentor. Su responsabilidad se resume en Rut_4:5 (RVA ): El mismo da que
adquieras el campo de manos de Noem, debers tambin adquirir a Rut la moabita,
mujer del difunto, para restaurar el nombre del difunto a su heredad. O sea que el
pariente redentor tena la responsabilidad de preservar la integridad, vida,
propiedad y nombre de familia de su pariente cercano, y estar presto a ajusticiar a su
homicida.
La mayora de los casos en este grupo semntico se refieren a Dios que prometi:
Yo soy Jehov Os redimir con brazo extendido y con grandes actos justicieros
(Exo_6:6 RVA ; cf. Sal_77:15). Israel confiesa: En tu misericordia guas a este
pueblo que has redimido (Exo_15:13 RVA ). Se acordaron de que Dios es su Roca;
de que el Dios Altsimo es su Redentor (Sal_78:35 RVA ).
El libro de Isaas, entre los captulos 41-63, usa el trmino redentor en relacin a
Dios 13 veces; 9 de ellos son traducciones de goel . El primer ejemplo se encuentra
en 43:1 (RVA ): No temas, porque yo te he redimido. Te he llamado por tu nombre;
t eres mo. El trmino que se usa en relacin a la liberacin de Egipto es goel
(51:10; 63:9) y tambin en cuanto al cautiverio babilnico (48:20; 52:3, 9; 62:12).
El Santo de Israel es tu Redentor (41:14), el Creador de Israel, vuestro Rey
(43:14-15), Jehov de los ejrcitos (44:6) y el Fuerte de Jacob (49:26). Los que
tienen su salvacin son los redimidos (35:9).
El libro de Salmo s a menudo coloca la redencin espiritual en relacin paralela con
la redencin fsica. Por ejemplo: Acrcate a mi alma y redmela; lbrame a causa de
mis enemigos (Sal_69:18). Bendice, oh alma ma, a Jehov, y no olvides ninguno
de sus beneficios el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y de
misericordia (Sal_103:2, Sal_103:4).
padah (

, H6299), redimir, pagar rescate. Originalmente, el significado de

este vocablo coincida en parte con el de kapar ; ambos tuvieron que ver con pagar
rescate. Sin embargo, las aplicaciones teolgicas de estos trminos comenzaron a
desarrollarse en diferentes direcciones, a tal grado que en la mayora de los casos son
solo sinnimos en un sentido muy amplio.
Padah indica la accin interventora o sustitutiva que logra liberar a alguna persona
de una situacin desagradable. En circunstancias ms seculares, mediara la entrega
de algn valor. No obstante esto, 1Sa_14:45 (RVA ) indica que el dinero no es
intrnseco al uso de esta palabra; Sal se empecina en ejecutar a Jonatn por su
transgresin involuntaria, mas el pueblo libr a Jonatn, y este no muri. Una de
las condiciones que exigen rescate es la esclavitud (Exo_21:8; Lev_19:20).
El vocablo est relacionado con las leyes de primogenitura. Para que no olvidaran
que cuando todos los primognitos de Egipto murieron, los de Israel se salvaron,
Dios exigi su derecho sobre la vida de los primognitos de Israel, tanto de varones
como de ganado. Estos ltimos a menudo se sacrificaban, pero rescato a todo
primognito de mis hijos (Exo_13:15 RVA ). La tribu de Lev se apart para servicio
litrgico aceptable a Dios en lugar de todos los primognitos de Israel (Num_3:40).

A pesar de esto, los varones israelitas an necesitaban que se les redimiesen


(padah ) de este servicio pagando una cantidad designada de dinero del rescate
(Num_3:44-51).
Cuando Dios es el sujeto de padah , el vocablo resalta su completa y soberana
libertad de rescatar (liberar) a seres humanos. Algunas veces se dice que Dios
redime a individuos (Abraham, Isa_29:22; David, 1Re_1:29; y a menudo en el
salterio, p. ej.,1Re_26:11; 1Re_21:5; 1Re_71:23), aunque generalmente es Israel, el
pueblo elegido, quien se beneficia de su redencin. Algunas veces la redencin o
liberacin se proclama en trminos absolutos (2Sa_7:23; Sal_44:26; Ose_7:13); y el
rescate tiene que ver con una opresin concreta. En otros casos, la alusin es
menos especfica (o ms genrica), por ejemplo: tribulaciones (Sal_25:22) y los
malos (Jer_15:21). Solo en un caso se usa padah para hablar de liberacin de
pecado o iniquidad: l redimir a Israel de todos sus pecados (Sal_130:8 RVA ).
kapar (

, H3722), redimir, propiciar, expiar. Kapar tiene una gama de

significados seculares y no teolgicos paralelos a padah . Sin embargo, kapar


adquiri un significado tcnico dentro de los ritos judos. Al nivel ms bsico de
significado, kapar denota una transaccin material o un rescate.
A veces el hombre es el sujeto de kapar . En 2Sa_21:3, David pregunta a los
gabaonitas: Qu debo hacer por vosotros? Y cmo har restitucin para que
bendigis la heredad del Seor? (LBA ). Por respuesta, los gabaonitas piden que
ahorquen a siete de los hijos de Sal en compensacin. En Exo_32:30 (RVA ),
Moiss asciende al monte por tercera vez para hacer expiacin por los pecados del
pueblo (aunque no se explica, al parecer es solo mediante su intercesin). En
Isa_27:9 (RV ) se habla de purgar la culpa de Israel a travs de la destruccin de
objetos idoltricos. En Num_25:13 se dice que Finees hizo expiacin por los hijos
de Israel cuando alance los cuerpos de una pareja participante de un culto
orgistico a Baal-peor.
A menudo, Dios es el sujeto de kapar , tambin en sentido genrico. En 2Cr_30:18,
Ezequas pide a Dios que perdone a quienes no estaban ritualmente purificados
para la Pascua. Al final de su cntico, Moiss alaba al Seor porque har expiacin
por su tierra y su pueblo (Deu_32:43 LBA ). Otros casos similares en que el trmino
se usa en forma general se encuentran en Sal_65:3; Sal_78:38; y Dan_9:24.
Jeremas se vale de kapar una vez para orar amargamente para que Dios no
perdone a quienes traman matarlo (Jer_18:23); en Sal_79:9 el trmino significa
purgar el pecado.
Con mayor frecuencia kapar se relaciona con ciertos ritos y el sujeto inmediato es un
sacerdote. Toda clase de ritos sacrificiales se entiende en trminos de kapar. Se
denomina kapar a la accin de los sacerdotes cuando untan sangre sobre el altar
durante las ofrendas por el pecado (jattat ) llamadas propiciacin
(Exo_29:36-37; Lev_4:20, Lev_4:31; Lev_10:17; Num_28:22; Num_29:5;
Neh_10:33). No se resalta tanto el uso de sangre en los sacrificios, aunque la relacin
con la propiciacin sigue en pie, sobre todo con la ofrenda por la culpa
(Lev_5:16, Lev_5:18; Lev_6:7; Lev_7:7; Lev_14:21; Lev_19:22; Num_5:8). El
principio se mantiene an cuando los pobres, que no pueden ofrecer un animal o un

ave, sacrifican un poco de harina: un caso donde queda claro que no media sangre
(Lev_5:11-13). Propiciar (kapar ) es tambin el propsito del holocausto
(Lev_1:4; Num_15:25). El nico tipo de sacrificio mayor que no se considera una
propiciacin en Levtico es la ofrenda de grano (minjah ) en Levtico 2 , aunque
Eze_45:15, Eze_45:17 s lo incluye dentro de esta categora. En 1Cr_6:49 se aplica el
concepto al ministerio sacerdotal en general. Cada ao la relacin entre los diversos
ritos y kapar llegaba a un clmax en el Da de Expiacin (Yom Kippur ), descrita en
detalles en Levtico 16:
En diferentes versiones, kapar se traduce propiciar o rescatar, ambos trminos
neutros. Tambin se usa expiar que es en parte sinnimo de propiciar. En
cualquier sacrificio, la accin se dirige hacia Dios (propiciacin ) y hacia la ofensa
(expiacin ). Expiar, propiciar y tambin perdonar (cuando se relacionan con
sacrificios) tienen a Dios como sujeto primario, mientras que propiciacin se
dirige a Dios como complemento del verbo.
Todos los sacrificios del mundo nunca podran satisfacer la justicia de Dios (p. ej.,
Miq_6:7; Sal_50:7-15). Por lo tanto, solo l mismo puede brindar una propiciacin y
expiacin por el pecado que aplaque su ira. Un Dios justo no puede ser ni implacable
ni caprichoso, por eso l mismo ofrece el rescate o sacrificio sustitutivo que le
satisface. El sacerdote est delante del altar en lugar de Dios cuando presenta el
sacrificio requerido; en otros trminos, sacrificar no es esencialmente una accin
humana, sino ms bien divina: es la accin de un Dios misericordioso y perdonador.
B. Nombre
geullah (

, H1353), derecho a redencin. Este vocablo tiene que ver con la

liberacin de personas y de propiedades vendidas para cancelar deudas. La ley


garantizaba el derecho de redencin de tierras y personas (Lev_25:24,
Lev_25:48). El precio de redencin se determinaba segn el nmero de aos que
restaban antes del ao del jubileo y de la liberacin de las deudas (Lev_25:27-28). El
trmino geullah tambin aparece en Jer_32:7 (RVA ): He aqu que Hanameel, hijo
de tu to Salum, viene a ti para decir: Compra mi campo que est en Anatot, porque
tuyo es el derecho de redencin para adquirirlo.
El nombre que se deriva de padah es pedt . Se encuentra unas 5 veces y quiere decir
rescate o redencin: Ha enviado redencin a su pueblo; para siempre ha
ordenado su pacto (Sal_111:9 RVA ).
ETERNIDAD, ETERNO, ETERNAMENTE

A. Nombre
aion (, G165) , una edad, siglo. Se traduce eternidad en 2Pe_3:18. Vase
SIGLO, etc.
B. Adjetivos
1. aidios (, G126) denota siempre duradero (de 'i , siempre), (Rom_1:20 ;
Jud_1:6), traducido eterno en todas las versiones. Aionios (vase N 2 ms abajo)

debera traducirse siempre eterno, y aidios perdurable. En tanto que aionios


expresa la negacin de un fin, ya sea de un lapso de tiempo o de un tiempo
ilimitado, y se usa especialmente cuando se habla de algo en el futuro, aidios excluye
la interrupcin y pone el acento en la permanencia e inmutabilidad (Cremer).
2. aionios (, G166) describe duracin, ya indefinida pero no sin fin, como
en Rom_16:25 ; 2Ti_1:9 ; Tit_1:2; o indefinida debido a que no tiene fin, como en
Rom_16:26 , y los otros sesenta y seis pasajes en que se halla en el NT.
El significado predominante de aionios , esto es, aquel con el que se utiliza en todos
los pasajes del NT con la excepcin de lo relacionados anteriormente, se puede ver en
2Co_4:18, Gdonde se pone en contraste con proskairos , lit: por una temporada, y
en Flm_1:15, Gnico lugar donde se usa sin un nombre en el NT. Adems, se usa de
personas y cosas que por su misma naturaleza son sin fin, como, [Link]., de Dios
(Rom_16:26); de su poder (1Ti_6:16), y de su gloria (1Pe_5:10); del Espritu Santo
(Heb_9:14); de la redencin efectuada por Cristo (Heb_9:12), y de la consiguiente
salvacin de los hombres (Heb_5:9), as como de su futuro gobierno (2Pe_1:11), que
en otros pasajes es descrito como sin fin (Luc_1:33); de la vida que reciben aquellos
que creen en Cristo (Jua_3:16), con respecto a los cuales l ha dicho: y nunca
perecern (Jua_10:28), y del cuerpo de resurreccin (2Co_5:1), que en otros
pasajes es declarado inmortal (1Co_15:53), en el que aquella vida llegar
finalmente a manifestarse (Mat_25:46 ; Tit_1:2).
Aionios se aplica tambin al pecado que no tiene jams perdn ( Mar_3:29), y
del juicio de Dios, inapelable (Heb_6:2), y del fuego, que es uno de sus instrumentos
(Mat_18:8 ; Mat_25:41; Jud_1:7), y del que en otro pasaje se dice que no puede ser
apagado ( Mar_9:43).
La utilizacin de aionios aqu muestra que el castigo mencionado en 2Te_1:9 no es
temporal, sino definitivo, y, en consecuencia, la fraseologa muestra que su propsito
no es correctivo, sino retributivo (De Notes on Thessalonians , por Hogg y Vine, pp.
232,233).
SALVACIN

1. soteria (, G4991) , denota liberacin, preservacin, salvacin. La


salvacin se usa en el NT: (a) de liberacin material y temporal de peligros y
aprehensin: (1) nacional (Luc_1:69 : cuerno de salvacin, RV ; RVR traduce
poderoso Salvador; v. 71; Hec_7:25 : libertad, RVR ; RV : salud); (2)
personal, como del mar (Hec_27:34 : salud, RV , RVR ); de la crcel (Flp_1:19 :
liberacin; RV : salud); del diluvio (Heb_11:7 : que su casa se salvase, RV ,
RVR ; VM : la salvacin de su casa); (b) de la liberacin espiritual y eterna
concedida inmediatamente por Dios a aquellos que aceptan sus condiciones de
arrepentimiento y fe en el Seor Jess, en quien nicamente se puede obtener
(Hec_4:12), y en base de la confesin de l como Seor (Rom_1:16 ; Efe_1:13 ; vase
ms bajo SALVAR); (c) de la experiencia presente del poder de Dios para liberar de la
servidumbre del pecado ([Link]., Flp_2:12 , donde la referencia especial, aunque no
total, es al mantenimiento de la paz y de la armona; 1Pe_1:9). Esta presente
experiencia por parte de los creyentes es virtualmente equivalente a la santificacin;
para este propsito, Dios puede hacerlos sabios (2Ti_3:15); no deben descuidarla
(Heb_2:3); (d) de la futura liberacin de los creyentes en la parusa de Cristo por sus

santos, salvacin que es el objeto de su confiada esperanza ([Link]., Rom_13:11 ;


1Te_5:8 , y v. 9, donde se les asegura la salvacin, siendo la liberacin de la ira de
Dios destinada a ser ejecutada sobre los impos al final de esta era, vase 1Te_1:10 ;
2Te_2:13 ; Heb_1:14 ; Heb_9:28; 1Pe_1:5 ; 2Pe_3:15); (e) Cristo en la poca de la
epifana (o resplandor) de su parusa (2Te_2:8 ; Luc_1:71 ; Rev_12:10); (1) en
sentido inclusivo, recapitulando todas las bendiciones otorgadas por Dios sobre los
hombres en Cristo por medio del Espritu Santo ([Link]., 2Co_6:2 ; Heb_5:9 ;
1Pe_1:9-10 ; Jud_1:3); (g) ocasionalmente, como virtualmente significando el
mismo Salvador ([Link]., Luc_19:9 ; cf. Jua_4:22 , vase SALVADOR); (h) en
ascripciones de alabanza a Dios (Rev_7:10), y como aquello que es prerrogativa suya
de otorgar (Rev_19:1).
2. soterion (, G4992) , neutro del adjetivo soterios , se utiliza como
nombre en Luc_2:30 ; Luc_2:6, pasajes ambos en los que denota al Salvador, como
en N 1 (g) ; en Hec_28:28 , como en N 1 (b) ; en Efe_6:17 , donde la esperanza de
salvacin [vase N 1 (d) ] es descrita metafricamente como un yelmo.
Nota : El adjetivo soterios , que trae salvacin, portador de salvacin, se usa con el
propsito de describir la gracia de Dios (Tit_2:11 : para salvacin; VM : que trae
salvacin); F. Lacueva, en Nuevo Testamento Interlineal , loc. cit., traduce as:
Porque ha aparecido la gracia de Dios salvfica a todos los hombres.
La expresin del misterio de la salvacin supone la utilizacin de metforas diversas,
de las que no se puede prescindir, pero que corren siempre el peligro de quedarse
fijas en unas representaciones imaginarias. Por eso Pablo hace un uso sumamente
fecundo de un instrumental gramatical ms fluido desde el punto de vista semntico,
relacional por naturaleza: las preposiciones, que en l se convierten en un medio de
expresin teolgica privilegiada.
No olvidemos sin embargo que toda preposicin tiene de antemano en la lengua un
valor usual, con frecuencia diversificado, y que Pablo utiliza tambin
constantemente las preposiciones de una forma totalmente banal. Por consiguiente,
no atenderemos ms que a algunos empleos que tienen un sello particular.
EN
La preposicin griega en, la ms corriente, es tambin la ms difcil de precisar;
significa habitualmente en, pero pudo tomar desde la traduccin de los Setenta el
sentido de una preposicin instrumental (con, por medio de), ya que traduce
constantemente el be del hebreo, que tiene estos dos sentidos. As, cuando Pablo se
dirige a la Iglesia de los Tesalonicenses que est en Dios Padre (1 Tes 1,1),
se puede dudar del valor de este en. Es verdad que el amor de Dios abre un mbito
donde vivir: la comunidad vive en l; pero es posible que con una reactivacin del
sentido de ekklesia (iglesia) como convocacin, se trata de la convocacin de
los tesalonicenses que son llamados por Dios Padre.
Una expresin con un sentido muy particular es en Christ, en Cristo:
remitimos para su estudio a Cuadernos bblicos n 33, recuadro p. 17.
Indiquemos solamente que en una mentalidad en la que el hombre vive siempre bajo
el dominio o dependencia de una potencia sobrenatural (las potencias y

dominaciones celestiales o demonacas, la muerte...), en Christ significa muy bien


la pertenencia a Cristo, el hecho de vivir bajo su dependencia, bajo su imperio, o,
para mantener el sentido local de la preposicin en el mundo nuevo inaugurado por
Cristo (2 Cor 5,17: si uno est en Cristo, es ya creacin nueva). De esta
manera, Pablo establecer una oposicin entre el mundo abocado a la muerte en
Adn y los que reciben la vida en Cristo (1 Cor 15,23).
Igualmente, en 1 Cor 1,21, los hombres, sumergidos en el mbito divino, en la
sabidura de Dios, en cuanto que sta despliega y manifiesta en este mundo el
proyecto divino de salvacin, no supieron reconocer a Dios.
SYN
Hay que distinguir entre en Christ y syn Christ (con Cristo). Pablo suele
mutiplicar los compuestos en syn- (Rom 6,4-8; Flp 2,2; 4,3; etc.). El apstol y la
comunidad tras l se sienten invitados a obrar con Cristo, o sea, a entrar en el
movimiento de humillacin y de anonadamiento que conduce a la cruz, con la
esperanza de resucitar con l. Como indica la comunin de cada uno con los
sufrimientos de Cristo, el syn puede sealar tambin el vnculo que une entre s a
los miembros de la comunidad.
EIS
Con la preposicin de direccin eis (hacia, adentro, a), Pablo introduce una
tensin en el tiempo de la historia y en el reinado mismo de Cristo: es el tiempo
cristiano, arbotante de la salvacin dada ya en Jesucristo (hundidos en la muerte
de Cristo: Rom 6,3), pero tenso hacia el porvenir y abierto sin cesar por la
esperanza en la espera de su venida, hacia el da de Cristo (Flp 1,10). Es el tiempo
del combate contra las fuerzas del mal y de la destruccin, hasta que la creacin
entera llegue a la, libertad de la gloria de los hijos de Dios (Rom 8,21). De este
modo, la participacin en los sufrimientos y la conformacin con la muerte de Cristo
sostienen la carrera del apstol para que por fin pueda llegar a la resurreccin de
entre los muertos (Flp 3,11).
EX, APO, DA, PARA
Hay varias preposiciones de origen, con un sentido muy prximo, que se
diferencian por el contexto: ex, apo, dia, para.
- De manera menos espacial que ex (su Hijo que viene de los cielos: 1 Tes
1,10), apo dice el origen (gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre) y se
emplea concretamente en las frmulas de saludo.
- Por otra parte, ex se usa a menudo en un sentido ms abstracto par introducir la
causa: por, por el hecho de. As, en la expresin corriente de la justificacin:
hemos sido justificados por la fe en Cristo y no por las obras de la ley
(Gal 2,16; etc.), ex introduce una causalidad cuya naturaleza es difcil y discutida.
- Dia, por, a travs de, seguida de genitivo, indica la causa instrumental
inmanente, la que acompaa en el devenir. As por un solo hombre entr el
pecado en el mundo, pero todos reinarn por uno solo, Jesucristo (Rom
5,11.17). Y Pablo, enviado no de parte de un hombre ni por su hombre, sino
por Jesucristo, anuncia el evangelio que ha recibido no a travs de un

hombre, sino por la revelacin de Jesucristo (Gal 1,1.12). Es como si el dia


Isou Christou describiera la forma inmanente del Seoro expresada por el en
Christ.
- Para, pasando por, se reserva ms bien para la transmisin de hombre a
hombre: es la preposicin -y el prefijo verbal (paradidmi, transmitir;
paralamban, recibir)- de la tradicin (Gal 1,12; 1 Cor 11,23; 1 Cor 15,3);
transmisin del kerigma de la fe, transmisin ya litrgica del relato de la cena.
HYPO, HYPER
Si la preposicin hypo, bajo (con acusativo) resulta significativa sobre todo en
los compuestos de la familia hypako, obediencia (Rom 6,16; 2 Cor 10,5-6; Flp
2,8.12), la preposicin hyper, por, en favor de, forma parte de las frmula
kerigmticas heredadas: Cristo muri por nuestros pecados (1 Cor 15,3); se
entreg por nosotros (Rom 8,32; Gal 1,4; 2,20; cf. 1 Cor 11,24; 1 Cor 1,13). Pero
Pablo no duda en invertir con atrevimiento esta expresin; afirma a los filipenses
(1,29) que se les ha dado sufrir por Cristo, asocindolos as plenamente a la
obra de la salvacin. La Carta a los Colosenses recoger esta idea en una perspectiva
deliberadamente eclesiolgi-ca: As voy completando en mi existencia
mortal, por el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, lo que falta al total de
las tribulaciones de Cristo (Col 1,24).
R. D.

AA. VV., Vocabulario de las epstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra,


1996
JUSTIFICAR, JUSTO, JUSTICIA
(dikaioun, dikaios, dikaiosyn)
Dikaiosyn, justicia; dikaios, justo; dikaioun, justificar, dikaisis,
dikaima, justificacin, son trminos importantes en Pablo (Gal y Rom) en relacin con
la problemtica de la ley y de la fe. Estos trminos son tambin esenciales en el judaismo que
insiste en la justicia de Dios y reflexiona en la manera como el hombre debe ser encontrado
justo ante l. Para el judaismo, la justicia se encuentra en la obediencia a la Tora. Sin
embargo, es fruto de la gracia de Dios que escoge a su pueblo, le da la ley y le concede vivir de
ella. Pablo va a cuestionar esta comprensin de la justicia de Dios y la comprensin conjunta
de la justicia del hombre.
Fuera de Glatas y de Romanos, el tema de la justicia de Dios est poco presente en Pablo.
Pero se perfila ya lo que se desarrollar ms adelante: Cristo se ha hecho para nosotros
justicia (1 Cor 1,30; cf. tambin 4,4 y 6,11); en Cristo nos hacemos justicia de Dios (2 Cor
5,21; cf. tambin 3,9 y sobre todo Flp 3,6-9, en donde Pablo opone por primera vez la
justicia que viene de la ley a la justicia que viene de la fe de Jesucristo).
En Pablo, el concepto de justicia va ligado a la cuestin de la existencia humana delante de
Dios. Se trata de un concepto soteriolgico ms bien que tico: no ya la justicia que Dios
quiere, sino la justicia que concede al hombre. Los dos trminos ms importantes de la carta
a los Glatas sobre la justificacin son Gal 2,16-21 y 3,6-29, cuya substancia est recogida por
entero en Romanos. La primera aparicin del concepto de justicia en la carta a los Romanos

confirma que, cuando Pablo habla de la justicia de Dios, habla del hombre en busca de
justificacin: Pues no me avergenzo del evangelio que es fuerza de Dios para que
se salve todo el que cree, tanto si es judo como si no lo es. Porque en l se ha
manifestado /ajusticia de Dios a travs de una fe en continuo crecimiento,
como dice la Escritura: el justo vivir por la fe (Rom 1,16-17).
Antes de recoger esta tesis fundamental, Pablo recuerda el diagnstico: Dios, que es un
Dios de justicia, dar a cada uno segn sus obras (Rom 2,5); slo sern justificados los que
pongan en prctica la ley (Rom 2,13). Pues bien, no hay ni siquiera uno justo (Rom
3,10); porque nadie ser justificado delante de l por las obras de la ley (Rom
3,20).
La tesis de Rom 1,17-18 se recoge entonces en Rom 3,21-31: slo la fe de Jesucristo justifica
a los hombres, judos y paganos indistintamente. Abra-hn es padre de los creyentes, no por
causa de su justicia (la de las obras, la de la obediencia a la ley o la de la circuncisin), sino
por causa de la justicia que l recibe de Dios en la fe (Rom 4,1-25; cf. adems 5,1-21; 10,1-11).
Dios hace del pecador, pagano o judo, un justo; declara justo a alguien que no lo es en s
mismo. El cristiano es justificado por una decisin unilateral y graciosa de Dios. Su identidad
de hijo de Dios no tiene que construirse a base de esfuerzos, sino que se recibe graciosamente
de una palabra de Dios que se manifiesta en Cristo. Es incluso la fe lo que hace que el
hombre, unido a Cristo, reciba la justificacin (Rom 5,1) y viva como una nueva criatura (2
Cor 5,17). Pablo radicaliza de este modo la comprensin de la gracia de Dios: la salvacin no
se encuentra ya en la pertenencia al pueblo elegido (la circuncisin o el privilegio de haber
recibido la ley y obedecerla), o al trmino de una vida de santidad; se encuentra en una
palabra exterior al hombre, en una decisin soberana y graciosa de Dios que el hombre
recibe en la fe.
La tradicin paulina conoce el evangelio de la justificacin sin las obras (Tit 3,5.7), pero
insiste ms en la dimensin tica de la justicia (Ef 4,24; 5,9; 6,1.14; Col 4,1; 1 Tim 6,11; 2 Tim
2,22; 3,16; Tit 1,8; 2,12).
E. Cu.

AA. VV., Vocabulario de las epstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996
PROPICIACIN, EXPIACIN
(hilastrion)
Esta palabra slo se encuentra en Rom 3,25: A Cristo Jess, Dios lo ha hecho
propiciatorio por su sangre, por medio de la fe. La Traduccin ecumnica de la
Biblia traduce: Dios lo ha destinado para que sirva de expiacin por su sangre,
por medio de la fe.
El da de expiacin del Antiguo Testamento (en hebreo: yom kippur; en griego:
hmera exilas-mou) comprenda tres purificaciones: la del sumo sacerdote, la del pueblo
y la del santuario (Lv 16). Segn la Carta a los Hebreos, Cristo Jess las realiza y las
concentra en su persona. La sangre tena un papel decisivo en la expiacin. Cristo ofrece su
sangre a Dios como don de su vida por todos (cf. Heb 9,14-22).
Pablo no aplica a Cristo el ttulo de sumo sacerdote, como lo har la Carta a los Hebreos,
pero la realidad est sin duda en Rom 3,25. As pues, la expiacin es:

1. el lugar donde se realiza la expiacin: Cristo es entonces propiciatorio y desempea la


funcin de la placa de oro del trono de Dios que cubra el arca de la alianza (x 25,17-22). Es
en adelante el lugar nico y definitivo del perdn y de la salvacin en la historia humana;
2. Cristo es el instrumento de la reconciliacin con Dios. El lenguaje de Pablo se explica de
esta manera: se pasa del templo al cuerpo de Cristo (1 Cor 5,7; 10,16.22). El pecado haba
privado a los humanos de la gloria de Dios (Rom 3,22); el sacrificio de Cristo les permite de
nuevo el acceso a l.
M. C.

AA. VV., Vocabulario de las epstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996
RECONCILIAR, RECONCILIACIN
(katallassein* katallag)
La resurreccin de Cristo inaugura una nueva humanidad. El que est en comunin con
Cristo es una criatura nueva: El mundo antiguo ha pasado; he aqu una realidad
nueva (2 Cor 5,17). Para expresarlo, Pablo se sirve de la palabra reconciliacin
(katallag), que en griego clsico tiene el sentido de cambio en las relaciones humanas.
En su origen, la reconciliacin era casi sinnimo de amnista. As Csar, en la reconstruccin
de Corinto el ao
44 a.C, haba proclamado una reconciliacin general para permitir a los libertos, judos,
orientales y condenados a venir a poblar la nueva ciudad. Pablo se sirvi de esta imagen y la
aplic a la accin de Dios: Hemos sido reconciliados con Dios por la muerte de su
Hijo (Rom 5,10); Todo viene de Dios que nos ha reconciliado consigo mismo por
medio de Cristo (2 Cor 5,18).
En este contexto de la reconciliacin aparece la palabra mediador (mesits), ttulo
raro (3 veces solamente en Pablo en Gal 3,19-20; 1 Tim 2,5; y otras 3 veces en la Carta a los
Hebreos). La atribucin del ttulo de mediador a Jess permite resaltar su presencia y su
papel en la historia humana. Cristo, como mediador, acerca a la humanidad a Dios. Cristo
Jess es al mismo tiempo ofrecido y oferente, pasivo y activo. Este acontecimiento nico
pone a Cristo en relacin con la muerte de cada ser humano y abre para todos perspectivas
de salvacin: nico es tambin el mediador entre Dios y los hombres: un
hombre, Jesucristo, que se entreg a s mismo para redimir a todos (1 Tim 2,5).
M. C.

AA. VV., Vocabulario de las epstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996
SALVAR, SALVACIN, SALVADOR
(szein, stria, str)
El verbo griego szein se deriva de una raz indoeuropea que significa estar sano, con
buena salud; la salvacin es la salud. Esta palabra puede significar tambin sacar, librar a
uno de un peligro (Hch 23,24) y finalmente curar (Mt 9,22).
En el lenguaje de Pablo, el verbo y sobre todo el substantivo stria salud se sitan de
alguna manera en la confluencia de dos trayectorias:

- la una, semtica, para indicar una liberacin muchas veces colectiva; y esto, a partir de
diversas races hebreas, entre ellas yasha', en el sentido primero de romper el sitio de una
ciudad asediada, dar salida o liberar del destierro; de ah, el nombre de Jess, salvador
(Mt 1,21);
- la otra, en el sentido griego de apartar un mal o de salvar, que toma en el contexto
helenista, y especialmente en el de las religiones de los misterios, una connotacin
individualista e intemporal.
Los judos de lengua griega desconfiaban de esta palabra. Pero Pablo la utiliza con
frecuencia, uniendo las dos lneas de sentido que preceden, colectiva e individual, pero
siempre inscritas en la historia (Rom 1,16; 10,1.10; 11,11; 13,11; etc.). Adems, hay que sealar
que el apstol no usa el verbo salvar con Dios como sujeto, a no ser solamente en futuro (1
Cor 3,15; Rom 5,9, y tambin en 8,24: en esperanza). Es verdad que el creyente ya ha sido
justificado por la cruz, pero la salvacin est an por venir; no ha llegado todava ni est
aqu, sino que hay que seguir esperndola.
En el marco de una escatologa ya realizada (vase la palabra Resucitar), el autor de Ef
2,5.6 no vacila sin embargo en decir que los creyentes ya se han salvado, lo mismo que han
resucitado. Por otra parte, el atributo str, salvador, que se da a Dios en la Escritura
(Sal 25,5), sin hablar de los prncipes helenistas o de los emperadores que se lo arrogaban, se
le concede ahora a Cristo (Le 2,11; Flp 3,20; Ef 5,23; 1 Tim 1,1; Tit 1,3; etc.). Vase Jess, 2.
C. P.

AA. VV., Vocabulario de las epstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996
SALVACIN
La idea bsica del trmino "salvacin" es rescatar y preservar de un peligro inminente;
implica dar salud y seguridad. En su sentido ms profundo, sin embargo, es un trmino cuyo
significado est limitado cada vez ms a la expresin del milagro divino de la emancipacin
espiritual del hombre del dominio y culpa del [Ver=] PECADO y la [Ver=] MUERTE, y al
goce de una [Ver=] VIDA ETERNA de comunin renovada con Dios. En las Sagradas
Escrituras el tema se desarrolla desde el concepto puramente fsico, hasta el plano moral y
espiritual.
Segn el Antiguo Testamento, el peligro y la calamidad fsica persiguen al hombre hasta la
muerte por a causa del pecado (Gn 4.12ss). Su situacin es la de un hurfano. Dios es el nico
que lo puede socorrer y salvar y, cuando la salvacin divina se manifiesta, tanto el individuo
como la comunidad quedan liberados ntegra y vitalmente. El individuo queda libre de
peligros fsicos, injusticias y necesidades. La comunidad queda libre de guerras, trastornos
polticos, hambres, etc.
Dios tiene en sus manos todos los medios para la salvacin del hombre, y es Seor de todos
los instrumentos salvadores. Salva en ocasiones por medio de una persona que usa
momentneamente y que al parecer acta por mviles personales y humanos (1 S 25.26-33;
cf. Jue 14.1-4). Pero otras veces acta por medio de instrumentos exclusivamente
seleccionados y tambin en forma directa. Dios salva (x 14.13) y l es la salvacin (15.12). El
[Ver=] XODO es el gran paradigma de la salvacin, y su significado teolgico se celebra en
las grandes [Ver=] FIESTAS de los israelitas (por ejemplo, la [Ver=] PASCUA).
La esperanza y doctrina de la salvacin se desarrolla progresivamente. En un principio son
los desvalidos y los pobres los que tienen particular motivo para esperar la salvacin de Dios.
El libro de los Salmos es elocuente en este sentido. Y en varias partes del Antiguo
Testamento hay destellos de una salvacin ms all de lo finito (por ejemplo, Job 19.26s).

Pero, puesto que personal y nacionalmente el hombre trata de escapar de manos de sus
enemigos, la salvacin generalmente adquiere un concepto poltico y religioso que llega a su
cenit en la presentacin del sufrimiento del Siervo en Is 53. En este aspecto el Antiguo
Testamento prepara la escena de la salvacin en el Nuevo Testamento.
El Nuevo Testamento toma el amplio concepto del Antiguo Testamento y lo liga a la persona
de Jesucristo, el [Ver=] SALVADOR que trae salvacin a todos los hombres (1 Ti 1.15; 2.4ss).
Jess es la respuesta definitiva a las esperanzas de salvacin del Antiguo Testamento, como
se ilustra en la profeca de Simen en Lc 2.29-32, y en la explicacin del significado del
nombre de Jess (Mt 1.21).
Jess enfoca la salvacin desde la perspectiva del deber del hombre (Mt 10.22; Mc 8.35; Lc
7.50) y el significado del ministerio del [Ver=] HIJO DEL HOMBRE. Proclam que su tarea
era servir y dar su vida para la salvacin de muchos (Mt 18.11; 20.28; Mc 10.45; Lc 4.18).
El concepto de la salvacin en el Evangelio de Juan tiene aspectos aun ms significativos.
Aqu se pone nfasis en el nuevo nacimiento como requisito esencial para entrar al Reino (Jn
3.5), pero a la vez la vida no es posible sin poner la confianza definitivamente en Cristo (Jn
3.14, 16). El hombre que no cree "ya ha sido condenado" (Jn 3.18; [Ver=] JUICIO;
INFIERNO). La salvacin se presenta en un plano cristolgico y Jesucristo es el agente de la
misma. Para ser salvo es necesario volverse a l, por la fe, en esperanza y confesin.
Pablo da al tema su mximo desarrollo en sus cartas, haciendo destacar que la salvacin es
gratuita y no la puede merecer ningn hombre por sus buenas [Ver=] OBRAS ni por el
cumplimiento de la Ley (Gl 2.21; 3.11), sino que estos ms bien son la manifestacin externa
de una salvacin interna (Ef 2.10). Todo es de [Ver=] GRACIA (2.5); la [Ver=]
CONVERSIN que produce la salvacin en el individuo la opera el [Ver=] ESPRITU
SANTO de Dios (Ro 8.1ss); y es un cambio de vida tan radical como de la noche al da (2 Ti
1.10; 1 P 2.9; [Ver=] RENACIMIENTO). El hombre pecador puede valerse de la salvacin
nicamente identificndose por la [Ver=] FE con Cristo, el [Ver=] CORDERO DE DIOS,
quien expi la culpa del mundo ([Ver=] EXPIACIN; SACRIFICIO) y quien por su muerte y
[Ver=] RESURRECCIN se califica como nico salvador y mediador del [Ver=] PACTO
entre Dios y la humanidad (1 Ti 2.5).
Un elemento enteramente especfico de la salvacin neotestamentaria es su carcter
escatolgico. La salvacin constituye el objeto de la herencia cristiana, la posesin de la
gloria divina (2 Ti 2.10), sin que esto quiera decir que esa vida no sea ya posesin actual
nuestra (escatologa anticipada, Ef 2.5-8) porque no estamos plenamente salvados ms que
en esperanza (Mt 10.22; Mc 13.13; Ro 8.24). ([Ver=] ELECCIN; JUSTIFICACIN;
SANTIFICACIN.)

LA OBRA MEDIANERA DE CRISTO


I.

Explicacin

Las Escrituras nos ensean claramente que la obra de nuestro Seor no termin con Su
ascensin al Cielo, sino que prosigue a favor de los suyos a la diestra de Dios. Nos maravilla
pensar que, ensalzado a lo sumo, nuestro bendito Redentor se ha puesto a la disposicin de
Su pueblo hasta el da de la consumacin de Sus propsitos en orden a los redimidos. Su obra
all es de preparacin y de mediacin. Podemos sealar de paso la hermosa declaracin del
Seor: Yo voy, pues, a preparar lugar para vosotros (Jn. 14:1 y 2). Su presencia en el Cielo
garantiza para nosotros un ambiente y un servicio perfectamente amoldados a las necesidades
de nuestras personalidades redimidas. Refirindonos a lo que es propiamente la obra
medianera, habremos de estudiar este tema bajo los siguientes epgrafes: Cristo como
mediador; Cristo como abogado; Cristo como sumo sacerdote, y El fin de la obra.

II. Cristo como mediador


A. La necesidad de un mediador. El patriarca Job, sintindose tan alejado de Dios en su
necesidad y en su afliccin, gema diciendo: [Dios] no es hombre como yo, para que yo le
responda, y vengamos juntamente a juicio. No hay entre nosotros rbitro que ponga su mano
sobre nosotros dos (Job 9:32 y 33). El pecado haba labrado un abismo entre el Dios tres
veces santo y el hombre rebelde y enemigo que se revolcaba en el fango del pecado (Job 23:3;
Ro. 5:10; Co. 1:21). Quin poda ponerse en medio para restaurar el contacto y la comunin?
B. La solucin divina. La respuesta al problema de Job, que es el problema de todo
pecador, se halla en la encarnacin del Hijo de Dios (He. 2:918), en Su obra expiatoria y en
Su estancia como Redentor a la diestra del Padre. Ahora ya hay una mano sobre el hombre
y otra sobre el Trono. No existe solamente un Dios en Su excelsa gloria y en la perfeccin de
Su justicia y de Su santidad, sino que tambin hay un mediador entre Dios y los hombres,
Jesucristo Hombre (1 Ti. 2:5).
C. La obra del mediador. El apstol Pablo, despus de declarar la existencia de un
mediador, aade las siguientes palabras: El cual se dio a s mismo en rescate por todos (1
Ti. 2:6). Con Su muerte en la Cruz, Cristo consigui la liberacin del hombre y las bendiciones
que por su cada y rebelin haba perdido. l es el camino que lleva a los hombres a Dios, y el
puente que se ha colocado sobre el abismo (en contraste con el puente que Satans puso desde
este mundo al infierno), y nadie llega a Dios Padre si no es por Jesucristo (Jn. 14:6 con Hch.
4:12). El apstol Pedro escribe de l: Cristo padeci una vez por los pecados, el justo por
los injustos, para llevarnos a Dios (1 P. 3:18).
D. El pacto. Cristo es mediador de un pacto de gracia que anula el pacto de las obras de la
Ley. Este se llev a cabo por la intervencin de mediadores: los ngeles por parte de Dios
(Dt. 33:2, Versin Moderna; Hch. 7:38 y 53; He. 2:2) y Moiss de parte de los hombres (G.
3:19 y 20). Ni Moiss, por no ser divino, poda representar a Dios, ni los ngeles al hombre,
ya que ellos no eran humanos. Sin embargo, Cristo, quien es totalmente Dios y que mediante
el misterio de la encarnacin vino a ser perfectamente Hombre, pudo mediar entre Dios y los
hombres para el establecimiento del pacto de gracia, que es nuevo y mejor (He. 7:22; 8:6;
9:15; 12:24).

III. Cristo como abogado


El concepto general de la obra mediadora de Cristo se detalla y se aclara ms en los
escritos de Juan y en la Epstola a los Hebreos. Juan le da el precioso ttulo de parakletos, o
sea, abogado, que es el mismo trmino que aplica al Espritu Santo al poner por escrito el
discurso del cenculo. La palabra griega parakletos indica: Uno que llamamos a nuestro lado
para auxiliarnos, y este trmino se aplicaba a la labor de un abogado defensor. Ya hemos
visto la manera en que el Espritu Santo cumple este cometido dentro del creyente, y Juan nos
hace ver que el Seor es tambin un abogado a quien llamamos en auxilio nuestro en el
Cielo: Y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el padre, a Jesucristo el
justo (1 Jn. 2:1). Es importante examinar el contexto de este versculo (1 Jn. 1:1; 2:2), pues
vemos que el apstol tiene por tema la comunin con el Padre y con el Hijo, y la forma en que
sta puede mantenerse a pesar de la naturaleza pecaminosa del hombre y las cadas del
creyente en el pecado. Para andar en luz hemos de reconocer nuestra condicin humana;
hemos de comprender el valor de la sangre expiatoria del Seor Jesucristo, cuyos efectos

pueden aplicarse constantemente a nuestra necesidad, y hemos de contemplar al parakletos a


la diestra de Dios, quien acude a nuestro favor con la demostracin de la obra perfecta del
Calvario.

IV. Cristo como sumo sacerdote


Propiamente dicho esta obra empieza despus de Su ascensin, que no excluye el hecho de
que era al mismo tiempo sacerdote y vctima cuando se ofreci a s mismo en la Cruz. El tema
de este epgrafe es el de la Epstola a los Hebreos, escrita para hacer ver a un grupo de
creyentes hebreos que no haban de volver a las ceremonias del judasmo, ya que en Cristo y
en la nueva dispensacin tenan el cumplimiento de todas las sombras del Antiguo Testamento
en un grado superlativo. Todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a
favor de los hombres en lo que a Dios se refiere (He. 5:1).
El ministerio de Aarn a favor de los hombres fue fcil, porque l era un hombre rodeado
de flaquezas, as que poda compadecerse de los ignorantes y extraviados. Ahora bien, su
contacto con Dios fue dificilsimo a causa del pecado, como se puede deducir del complicado
ritual del Da de las Expiaciones. En el caso de Cristo, quien es el cumplimiento de la figura, el
contacto con Dios era siempre perfecto, pero el contacto con los hombres, que hiciera posible
su compasin hacia ellos y que les pudiera representar ante Dios, fue dificilsimo, y slo pudo
efectuarse mediante los grandes misterios de: 1) la encarnacin, por la que tom sobre s
nuestra humanidad (He. 2:14); 2) las tentaciones que se dign padecer (He. 2:18; 4:15), por
las que experiment como hombre todo el poder del diablo aunque sin pecado, y 3) los
sufrimientos, por los que aprendi la obediencia y lleg a poder adentrase en todas las
experiencias de Su pueblo: porque convena a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por
quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase
por aflicciones al autor de la salvacin de ellos (He. 2:10). Y Cristo, en los das de su carne,
ofreciendo ruegos y splicas con gran clamor y lgrimas al que le poda librar de la muerte, fue
odo a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeci aprendi la
obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvacin para todos los
que le obedecen (He. 5:79). Esto no tiene nada que ver con Su naturaleza esencial, que
siempre fue perfecta, sino que se refiere a Su obra sacerdotal, que slo se hizo posible por la
maravillosa disciplina que hemos sealado y a la que voluntariamente se sujet. Su sacerdocio
es potente y eterno, y por eso el simbolismo incluye no solamente a Aarn, sino tambin a
Melquisedec el sacerdote-rey (He. 5 y 7).
La obra sacerdotal de Cristo comprende:
A. La simpata (He. 4:15).
B. El oportuno socorro (He. 4:1416).
C. La intercesin (Ro. 8:34; He. 7:25).
El conjunto de esta obra garantiza el desarrollo de los propsitos de Dios en orden al
creyente, y provee para la consumacin de Su obra en cada uno de ellos. Desde la diestra,
Cristo suministra la ayuda necesaria para la continuidad de la comunin (como hemos visto en
Juan) y conduce al creyente por el camino de la madurez espiritual en que tanto insista el
autor de la Epstola a los Hebreos. Puede salvar perpetuamente a los que por l se acercan a
Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Tenemos un ejemplo claro de la intercesin
del Seor Jess a favor de Su pueblo en Juan.

V. El fin de la obra
El importante pasaje de 1.a Corintios 15:2328 nos hace ver que la obra de la
redencin y la restauracin de los hombres, conjuntamente con la derrota de las
fuerzas del mal, se ha encomendado al Hijo, quien ha de reinar hasta poner a todos
Sus enemigos debajo de Sus pies. Cumplida la grandiosa y sublime misin, el Hijo
pondr todas las cosas a los pies de Dios Padre, quien ser todo en todos, sin
que haya ningn elemento discorde en Su universo. Entonces la obra medianera
habr tocado a su fin. En lo que se refiere a la Iglesia, el fin de la obra tendr lugar
en las bodas del Cordero, cuando Cristo se presentar a s mismo la Esposa,
gloriosa y sin mancha ni arruga, gracias a Su propia obra de santificacin a favor de
ella (Ap. 19:7 y 8; Ef. 2:7; 5:2527).

LA SANTIFICACIN
I.

Definicin

Leemos muchas veces en el Antiguo Testamento de personas o cosas que fueron


santificadas, o sea: apartadas para el servicio de Dios, como, por ejemplo, los sacerdotes
de la familia de Aarn con todos lo utensilios del Tabernculo. Pasando al Nuevo Testamento,
encontramos el verbo hagiazo (santifico) con idntico sentido en cuanto al oro que adornaba
el Templo, y los dones que se colocaban sobre el altar (Mt. 23:17 y 19). A nosotros nos
interesa el tema de la santificacin del creyente, y, en relacin con l, hemos de distinguir
cuidadosamente dos aspectos:
A. La santificacin que es comn a todos los creyentes en virtud de su unin con Cristo,
de donde se deriva su nombre de santos (vase Hch. 9:13 y 32; 26:10; Ro. 1:7; Fil. 1:1).
B. La santificacin prctica, que es la separacin progresiva del creyente del pecado para
vivir a Dios, en la medida en que aqul se vale de los medios que Dios ha provisto para tal fin.

II. La santificacin posicional del creyente


A. Es un propsito divino. El apartamiento de los creyentes para Dios en Cristo es una
parte esencial del gran plan divino: En esta voluntad somos santificados mediante la ofrenda
del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre (He. 10:10 con 13:12; Jn. 10:36; 17:19;
1 Co. 1:30; 6:11; 2 Ts. 2:13; 1 P. 1:2).
B. Su base es la Cruz y la resurreccin. El pasaje central sobre la santificacin se halla en
Romanos 6 a 8. Ante la pregunta tendenciosa de Perseveraremos en el pecado para que la
gracia abunde?, el apstol Pablo contesta: En ninguna manera, porque los que hemos
muerto al pecado [en Cristo], cmo viviremos an en l?. Apela luego a la figura del
bautismo cristiano (por inmersin, desde luego, segn su significado etimolgico y de acuerdo
con la prctica apostlica) para demostrar que todos los creyentes a quienes se diriga, en el
acto inicial de su profesin cristiana, haban expresado su identificacin con la muerte y la
resurreccin de Cristo, y, por consiguiente, su separacin del pecado para vivir para Dios. La
misma verdad se ensea en Colosenses 2:1113; 3:14.

III. La santificacin prctica del creyente


Nuestra santificacin prctica es tambin la voluntad de Dios (1 Ts. 4:3 y 4), quien quiere
que seamos lo que somos. El apstol Pedro recuerda a los creyentes lo que est escrito en
la Palabra de Dios: Sed santos, Porque yo soy santo (1 P. 1:15 y 16; vase Ef. 4:24; 1 Ts.
5:23).
A. Esta santificacin prctica se efecta por la apropiacin por la fe de lo que Dios ya ha
realizado en Cristo mediante la Cruz y la resurrecin. Un versculo muy importante, a este
respecto, se halla en Romanos 6:11: Consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en
Cristo Jess, Seor nuestro. El hecho depende de la obra de Cristo, pero nosotros hemos de
tomar en cuenta (considerar) este hecho cuando surgen las solicitaciones de nuestra carne
al mal, diciendo para nosotros mismos: Estoy muerto a aquello que reconozco como cosa del
viejo hombre; por lo tanto, he de escoger el camino de la voluntad de Dios en el poder de la
vida de resurreccin.
B. El poder para la santificacin prctica se halla en la persona del Espritu Santo, quien
nos libra de la ley del pecado y de la muerte (vase Ro. 8:2; G. 5:2225; Ef. 3:1421). El
creyente carnal es aquel que no ha sabido contemplar la perfeccin de la obra de la Cruz y
de la resurreccin relacionada con la victoria sobre el pecado, y, por lo tanto, no ha apropiado
por la fe su posicin como muerto para el pecado y vivo para Dios. El Espritu Santo,
entristecido, no puede efectuar toda su obra en el tal creyente, quien anda conforme a la carne
y no conforme al Espritu.
C. Los medios para seguir la santificacin prctica. Adems de los que anteceden,
podemos notar los siguientes:
1. La contemplacin de la gloria del Seor en el poder del Espritu Santo (2 Co. 3:18).
2. La Palabra de verdad. En Su oracin intercesora, dijo el Seor Jess: Santifcalos en la
verdad: tu palabra es la verdad (Jn. 17:17). (Vase Sal. 119:911.)
3. La separacin prctica del mundo (2 Co. 6:1418; 2 Ti. 2:1921; 1 Jn. 2:1517).
4. La diligencia por parte del creyente (2 Co. 7:1; 2 P. 1:110).
5. La oracin en el Espritu Santo (Jud. 20).

IV. La santificacin en los escritos del apstol Juan


Pablo deduce la doctrina de la santificacin del hecho de nuestra unin con Cristo en Su
muerte y en Su resurreccin, mientras que el apstol Juan se fija en la nueva naturaleza del
hijo de Dios que ha sido engendrada en el creyente por el Padre mediante la vivificacin de
la semilla de la Palabra por el Espritu Santo. Esta nueva naturaleza, por ser de Dios, no
peca. Nuestra dignidad de hijos exige la justicia prctica y el amor hacia los hermanos (1
Jn. 3:69; 2:29; 4:7; 5:4 y 18).

V. La meta de la santificacin: el tribunal de Cristo


El Nuevo Testamento nos revela que todos los creyentes tendremos que dar cuenta de los
actos de nuestra vida como cristianos delante del tribunal de Cristo en aquel da. En virtud,
pues, de esta verdad solemne, el apstol Pablo exhorta a los creyentes a que sean
confirmados sus corazones, de modo que sean irreprensibles en santidad (1 Ts. 3:13).
(Vase Fil. 1:610; 2 Co. 5:10; 1 Ts. 5:23; 1 Jn. 4:16 y 17.) La cita de 2.a Corintios 5:10 debe

leerse: Es menester que todos nosotros seamos manifiestos ante el tribunal de Cristo, para
que cada uno reciba segn lo que hubiera hecho por medio del cuerpo, ora sea bueno o malo.
Todo disfraz se quitar, y el fingimiento ser imposible en aquel da, ya que estaremos bajo
el ojo escrutador del Maestro de nuestro servicio. El santo temor que engendra este
pensamiento es, en s, un poderoso aliciente hacia la vida de santidad prctica, como lo es
tambin la promesa de la venida del Seor, pues todo aquel que tiene esta esperanza en l [la
de ver al Seor y ser semejante a l] se purifica a s mismo, as como l es puro (1 Jn.
3:3).SALVACION. Termino utilizado en el cristianismo para expresar el beneficio
supremo que es otorgado a la humanidad a travs de la vida y la muerte de Jesucristo, el
Salvador, enviado por Dios con el propsito de redimir al ser humano y restaurar con l la
relacin rota por el pecado. Indica la meta de la evangelizacin. Es la obra de Jesucristo, el
Hijo de Dios hecho hombre, que muri y resucit de los muertos. En consecuencia, es tanto
una liberacin integral de todo el ser humano del pecado, la esclavitud, la alienacin y la
opresin, como la promocin humana integral. La s tiene su origen en esta vida y se alcanza
plenamente en la eternidad.
Salvacin
A.

Describe:
Liberacin nacional
x 14.13
Liberacin de los enemigos
2 Cr 20.17
Mesas Mt 1.21

B.

Fuente de, en:


Gracia de Dios Ef 2.5,8
Amor de Dios Ro 5.8
Misericordia de Dios Tit 3.5
Solo Cristo
Hch 4.12
Cruz
1 Co 1.18

C.

Historia de:
Prometida a Adn
Gn 3.15
Anunciada a Abram
Gn 12.13
Revelada a los profetas 1 P 1.1012
Anhelada por los santos
Sal 119.81,174
Prometida a los gentiles Is 45.21,22
Ser cumplida por el Mesas
Is 59.16,17
Vista en el nacimiento de Cristo
Lc 1.69,77
Cristo, el autor He 5.9
Apareci a todos los seres humanos
Tit 2.11
Proclamada a Israel
Zac 9.9
Alcanzada en la cruz
Jn 3.14,15
Predicada mediante el Evangelio
Ef 1.13
Israel la rechaz Hch 13.2646
Extendida a los gentiles Hch 28.28
Esta era, da de 2 Co 6.2
Paciencia de Dios en
2 P 3.9
Final, cada da ms cercana
Ro 13.11
Consumada en la segunda venida
He 9.28

Alabanza de, en el cielo Ap 7.10


D.

Requisitos:
Confesin
Hch 2.21
Arrepentimiento
Mr 1.15
Fe
Jn 3.1418
Regeneracin Jn 3.38
Santa Escritura 2 Ti 3.15

E.

Bendiciones negativas de, liberacin de:


Pecado Mt 1.21
Poder de Satans
He 2.14,15
Ira
Ro 5.9
Muerte eterna Jn 3.16,17

F.

Bendiciones positivas de:


Elegidos para 2 Ts 2.13
Sealados para 1 Ts 5.9
Guardados para 1 P 1.5
Regocijados en 1 P 4.13
Ha de resolverse
Fil 2.12

G.

Aspectos temporales de:


Pasado Ef 2.8
Presente 1 Co 1.18
Futuro He 9.28

Salvacin de los infantes


Sugerida por la Escritura
Mt 19.14

Mt 18.35,10

SALVACION, SALVAR
El trmino salvacin se refiere a la liberacin del peligro, la ruina, destruccin o pecado a la
integridad y seguridad. El Seor solo da salvacin espiritual (Jon 2:9; Mt 19:2526; Tit 3:5),
mientras que el hombre a veces realiza salvacin fsica (De 22:27; Jue 10:1; Je 48:6). El N.T.
presenta la salvacin principalmente como liberacin espiritual del pecado y de la muerte y la
posesin de vida eterna (Mt 1:21; Jn 5:24; Ro 6:23; Col 1:1214). Por toda la historia
humana, la gente slo se salva por la gracia mediante la fe, basada en la obra redentora de
Cristo (Ge 15:6; Ro 3:2226; 4:125; Ef 2:89). La salvacin verdadera resulta en santidad
personal y en obras buenas en la tierra y termina en una vida glorificada con Dios en el cielo
para siempre

origen de

en amor divino: Sal 6:4; 31:16; 109:26; Jn 3:16; Ro 5:8; Ap 1:56

en gracia

misericordiosa: Is 33:2; Hch 15:11; Ro 3:24; 4:125; 11:6; 2 Co 8:9; Ga 2:21; Ef 2:5, 8; Tit 2:11
en misericordia divina: Lc 18:13; Tit 3:5

realizacin de

por Dios: Ge 15:6; 49:18; Ex 14:13; 15:2; De 32:15; 33:29; 1 S 2:1; 14:6; 2 S 3:18;
22:3; 2 Cr 20:17; 32:22; Job 13:16; Sal 3:8; 51:12; 106:21; Is 12:23; 25:9; 45:22; 63:5; Je 3:23;
14:8; La 3:26; Hos 13:4; Jon 2:9; Mi 7:7; Hab 3:13, 18; Zec 9:16; Mt 19:26; Lc 1:47; 2:30; 3:6; Jn

17:3; Hch 28:28; Ro 1:16; 1 Ti 2:3; 4:10; Tit 2:10; Heb 11:440; Jud 25

el Padre: Jn 12:27; Ef

1:36; Heb 5:7; 1 Pe 1:12 el Hijo: Ge 3:15; Sal 22; Is 52:1353:12; 63:9; Je 23:67; Da 9:24, 26;
Zec 9:9; 13:7; Mt 1:21; 14:30; Mr 8:35; Lc 2:11; 9:56; Jn 4:42; 10:9; Hch 2:21; 4:12; 5:31; 1 Co 5:7;
Ef 5:23; Flp 3:20; 1 Tes 5:9; 1 Ti 1:15; 2 Ti 1:10; Tit 1:4; 2:1314; Heb 2:10; 5:9; 7:25; 9:28; 1 Pe

3:18; 2 Pe 1:1; 3:15; 1 Jo 4:14; Ap 1:5

(vase tambin CRISTO)

el Espritu: Jn 3:5; Ef

por el hombre como instrumento de Dios: Ge 47:25;

1:1314; 2 Tes 2:13; Tit 3:5; 1 Pe 1:2

Jue 3:31; 2 S 19:5, 9; Pr 14:25; Mr 3:4; Ro 10:1; 11:14; 1 Co 7:16; 9:22; 10:33; Stg 5:20; Jud 23
no del hombre ni de dioses falsos: Sal 33:16; 146:3; Is 45:20; Je 2:28; La 4:17; Hos 14:3; Am
2:1415; Hab 3:8; Mt 19:26; Ro 5:610
necesidad del hombre para: Ge 3:124; Sal 49:78; 51:5; Pr 20:9; Is 64:6; Je 17:9; Eze 18:4; Jon
2:19; Jn 3:3, 1821, 36; Hch 13:3839; Ro 1:183:20; 5:1221; 6:23; Ef 2:13; Tit 3:35; 1 Pe
3:18; 1 Jo 4:10

promesas de

en general: Sal 119:41; Is 56:12; Mt 10:22; Jn 5:39; 1 Ti 4:16; 2 Ti 3:15; Tit 1:2; 1

Pe 1:10; Ap 12:10 para Israel: Is 33:22; 62:1112; Je 31:7; Eze 36:29; Da 12:12; Zec 8:7, 13;
9:16; 12:10; 13:1, 9; Ro 11:5, 2632; Ap 7:18

por fe (vase tambin FE)


afirmacin de: Ge 15:6; Sal 78:22; 86:2; Is 30:15; Mr 1:15; Lc 7:50; Jn 1:12; 3:1618, 36;
20:3031; Hch 16:31; Ro 10:910; 1 Co 1:21; 15:2; Col 2:12; 2 Tes 2:13; Stg 2:14; 1 Pe 1:5, 9; 1 Jo
5:13

componentes de

humildad: Job 22:29; Sal 76:9; Mt 18:34; Stg 4:6

reverencia: Sal 85:9

arrepentimiento (vase tambin ARREPENTIMIENTO): Is 30:15; Eze 18:32; Mt


12:41; Mr 1:15; Lc 15:10; 24:47; Hch 2:38; 20:21; 26:20; Ro 2:4; 2 Co 7:10; 2 Pe 3:9

resultados de
aspectos de

obediencia: Jon 3:5; Heb 11:78

buenas obras: Ef 2:810; Stg 2:1426

pasado

redencin (vase tambin REDENCION): Ro 3:24; Ef 1:7

propiciacin

(vase tambin PROPICIACION): Ro 3:25; 1 Jo 2:2

justificacin (vase tambin

JUSTIFICACION): Ro 3:26; 2 Co 5:21

regeneracin (vase tambin

REGENERACION): Jn 1:1213; 3:3, 58; Tit 3:5


RECONCILIACION): Ro 5:1011

reconciliacin (vase tambin

presente

santificacin progresiva (vase tambin SANTIFICACION): Jn 17:17; Heb

12:14

futuro

glorificacin (vase tambin GLORIFICACION): Ro 8:2930; 1 Jo 3:2

caractersticas de

segura: Sal 37:28; Jn 5:24; 10:2728; Ro 8:3139; 1 Co 3:15; 1 Pe 1:5

eterna: Is 45:17; 51:6; Heb 5:9; 7:25

universal: Is 45:22; 49:6; Jn 3:16; Ro 10:13; 1 Ti 2:4; 4:10;

1 Jo 2:2

consistente con la justicia divina: Is 63:1; Ro 3:2526

experimentada por

pocos: Lc 13:2324

de los judos (i.e., por medio de su Mesas): Jn 4:22

1:16; 1 Co 1:18

tiempo propicio: 2 Co 6:2

poderosa: Ro

tan grande: Heb 2:3

comn: 2 Pe 1:1; Jud 3

pertenece a Dios: Ap 7:10; 19:1


resultados de: Sal 9:14; 27:1; Is 45:8; 53:11; Mt 1:21; Lc 1:71; 15:10; 19:19; Hch 2:4247; Ro 8:24;
12:12; 2 Co 5:1415; Ef 2:10; 4:1; Tit 2:14; 3:8; Heb 6:9; Stg 2:1416; 1 Pe 1:22; 2:2; 1 Jo 4:19

proclamacin de (vase tambin EVANGELIO)

referencias generales: 1 Cr 16:23; Sal

40:10; 96:2; 98:2; 107:2; Is 52:7; Hch 11:14; 13:26; 16:17; 1 Co 1:21; 1 Tes 2:16; Tit 1:3; Heb 2:3

como buenas nuevas: Is 52:7; Ro 1:16; 1 Co 15:34 de verdad: Ef 1:13


smbolos y tipos de: Ge 3:21 (cp. Is 61:10); Is 59:17 (cp. Ef 6:17; 1 Tes 5:8); Heb 11:7; 1 Pe 3:20

negada a

los rebeldes: Jos 22:22 los impos: Sal 119:155


8:12; Jn 3:36; 2 Tes 2:10; Ap 21:8 (cp. Heb 11:6)
otro ser humano: Sal 49:78
s mismo: Mt 16:25; 27:40, 42; Lc 23:39

los incrdulos: Mr 16:16; Lc

de
de
SALVACIN. SALVADOR Diversos trminos hebreos se traducen como s. Uno de ellos
es yasha. Esta palabra encierra las ideas de estar a sus anchas o hacer que algo sea
suficiente, en contraste con el concepto de tener limitaciones y restricciones que causan
angustia o afliccin. El que est en anchura tiene la posibilidad de hacer lo que quiere, lo que
no sucede con aquel que est restringido o limitado. El paso de un estado de restriccin o
afliccin a uno de anchura y libertad requiere de un acto de liberacin. Al que lo realiza se le
llama salvador. Esa liberacin puede ser tanto nacional como personal, de enemigos,
catstrofes, enfermedad, esclavitud, etctera. Es mayormente con ese sentido como se utiliza
el trmino en el AT. As, se dice de el Dios de nuestra s.... Dios, nuestro Dios ha de
salvarnos (Sal 68:1920). Por eso David, frente a Goliat, dijo: Y sabr toda esta
congregacin que Jehov no salva con espada y con lanza; porque de Jehov es la batalla,
y l os entregar en nuestras manos (1 S. 17:47). En la memoria de Israel estaba siempre
presente la victoria de Dios en el xodo (As salv Jehov aquel da a Israel de mano de
los egipcios [x. 14:30]). De esta manera Israel vino a ser un pueblo salvo por Jehov
(Dt. 33:29).
En las experiencias narradas en el libro de los Jueces, cuando el pueblo se vio oprimido
por extraos en diversas ocasiones, si se arrepentan y clamaban a Dios, ste les enviaba un
lder que como instrumento divino salvaba a Israel. Se nos dice esto en los casos de
Samgar (Jue. 3:31), y Geden (Jue. 6:14, 15, 3637). Era importante, sin embargo, que se
entendiera que el acto salvador era de Dios. Por eso Jehov dijo a Geden: El pueblo que
est contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se
alabe Israel contra m, diciendo: Mi mano me ha salvado (Jue. 7:2). Por eso se lee en un
salmo: El rey no se salva por la multitud del ejrcito, ni escapa el valiente por la mucha
fuerza. Vano para salvarse es el caballo.... He aqu el ojo de Jehov sobre los que le
temen, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus almas de la muerte...
(Sal. 33:1619). Se proclama varias veces en las Escrituras que Dios es el Salvador (Yo, yo
Jehov, y fuera de m no hay quien salve [Is. 43:11]; Y no hay ms Dios que yo; Dios
justo y Salvador [Is. 45:21]). Esto se contrasta con la s. de los hombres, que es vana (...

porque vana es la ayuda de los hombres [Sal. 60:11; 108:12]) y la de los dolos, que no
pueden salvar (No tienen conocimiento aquellos que erigen el madero de su dolo, y los
que ruegan a un dios que no salva [Is. 45:20]).
La promesa escatolgica a Israel. Cuando el pueblo se corrompi, los profetas, aunque
tuvieron que anunciarle grandes calamidades, siempre mantenan la esperanza de que llegara
un da en que Jehov volvera a salvarle (Y se dir en aquel da: He aqu, ste es nuestro
Dios, le hemos esperado, y nos salvar; ste es Jehov a quien hemos esperado, nos
gozaremos y nos alegraremos en su s. [Is. 25:9]; Dios mismo vendr, y os salvar [Is.
35:4]; Israel ser salvo en Jehov con s. eterna [Is. 45:17]). Jeremas dice: En aquellos
das Jud ser salvo, y Jerusaln habitar segura (Jer. 33:16). Sofonas profetiza:
Jehov ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos.... Jehov est en medio de
ti, poderoso, l salvar (Sof. 3:1517).
S. en el NT. El verbo griego salvar es sz, que muchas veces traduce en la
Septuaginta al hebreo yasha y sus derivados. El sustantivo soter significa salvador (por
eso se llama soteriologa al pensamiento de los telogos sobre la s.). Las ideas que se
transmiten con estas palabras son las de asegurar, sanar, preservar. Hablando de personas de
manera ms especfica, equivale a librar de la muerte o a mantenerles con vida. En la poca
intertestamentaria se conoca ya el concepto de ser salvo, asociado a la idea de participacin
en la resurreccin y el siglo venidero. Por eso los discpulos dijeron al Seor en cierta
ocasin: Quin, pues, podr ser salvo? (Mt. 19:25). En otro momento preguntaron: ...
son pocos los que se salvan? (Lc. 13:23). Igualmente se hablaba de s. con el sentido de
tener paz. Pero tambin se retiene el significado de una s. de una desgracia o de una
enfermedad. En medio de una tempestad, los discpulos le dijeron al Seor Jess: Seor,
slvanos, que perecemos! (Mt. 8:25). Una mujer enferma toc el borde del manto del
Seor, porque deca dentro de s: Si tocare solamente su manto, ser salva.
Precisamente, Cristo le dijo: Ten nimo, hija, tu fe te ha salvado (Mt. 9:2022).
Pero desde el principio de la historia del evangelio se enfatiza una idea que no estaba en
la mente del pueblo. Como se ha dicho, los israelitas tenan ya el concepto de s.
relacionndolo con la participacin en el siglo venidero. Para ello, pensaban que el guardar
la ley les abrira la puerta a esa s. Pero cuando un ngel del Seor le revela en sueos a Jos
el misterio de la gravidez de Mara, le dice: Y dar a luz un hijo, y llamars su nombre
JESS, porque l salvar a su pueblo de sus pecados (Mt. 1:21). Es decir, que la s. que
traera el Seor Jess estaba primeramente relacionada con el interior de los corazones de
los israelitas. l vena a resolver el problema de los pecados. Esta verdad no era
completamente nueva, porque Pedro dijo que los profetas que profetizaron de la gracia
destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta s.,
escudriando qu persona y qu tiempo indicaba el Espritu de Cristo que estaba en ellos,
el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo... (1 P. 1:1011). El Seor
mismo defini su misin diciendo: Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo
que se haba perdido (Lc. 19:10). Porque no envi Dios a su Hijo al mundo para
condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por l (Jn. 3:17).
El Salvador. Es as como el ttulo de Salvador, aplicado a Jehov en el AT, viene
tambin a ser usado con respecto al Seor Jess. Mara dijo: Mi espritu se regocija en
Dios mi Salvador (Lc. 1:47). Los ngeles anunciaron: ... os ha nacido hoy, en la ciudad
de David, un Salvador, que es CRISTO el Seor (Lc. 2:11). Los samaritanos que creyeron,
decan: ... verdaderamente ste es el Salvador del mundo, el Cristo (Jn. 4:42). Y en todo
el mensaje apostlico se repite que Jesucristo es el Salvador (Hch. 5:31; 13:23; Fil. 3:20).
En Tito, por ejemplo, se usa el apelativo con referencia a Dios y a Jesucristo (... la

predicacin que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador, a Tito,
verdadero hijo en la comn fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios el Padre y del Seor
Jesucristo nuestro Salvador [Tit. 1:34]).
Descripciones de la s. En el NT se usa una gran cantidad de expresiones para ilustrar en
qu consiste la s. Mencionaremos solamente algunas. Implica el ser librados de la
condenacin que merecemos por nuestros pecados (Ahora, pues, ninguna condenacin
hay para los que estn en Cristo Jess [Ro. 8:1]). Es el paso de un estado de muerte a la
vida de Dios (Y l os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y
pecados [Ef. 2:1]). Es ser sustrados del poder de Satans y colocados bajo el seoro de
Cristo (... el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de
su amado Hijo [Col. 1:1213]). Es ser extrados de las tinieblas y puestos en la luz
(Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Seor [Ef. 5:8]). Es
entrar en el reino de los cielos (... nos hizo renacer ... para una herencia incorruptible ...
reservada en los cielos [1 P. 1:4]). Es obtener, por un nuevo nacimiento, la naturaleza de
Dios (... el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios [Jn. 3:3]). Es entrar a
formar parte de la familia de Dios (Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su
nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios [Jn. 1:12]). Es obtener el perdn de
pecados (... en quien tenemos redencin por su sangre, el perdn de pecados [Col.
1:14]), la paz con Dios (Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios [Ro.
5:1]) y la vida eterna (El que cree en el Hijo tiene vida eterna [Jn. 3:36]).
La s. se obtiene por la accin de Dios, que impulsa al hombre al arrepentimiento y le
concede el don de la fe, para que crea en Jesucristo (... y para que creyendo, tengis vida
en su nombre [Jn. 20:31]). Es absolutamente una obra de la gracia de Dios (Porque por
gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por
obras, para que nadie se glore [Ef. 2:8]).
I. EL ALCANCE DEL TEMA
La soteriologa, la doctrina de la salvacin, tiene que ser el tema mayor en las Escrituras.
Abarca todas las edades como tambin la eternidad pasada y futura. Se relaciona en una forma
u otra con toda la humanidad, sin excepcin. Aun tiene repercusiones en la esfera de los
ngeles. Es el tema tanto del Antiguo como del Nuevo Testamentos. Es personal, nacional y
csmica. Y se centra en la persona ms importante, nuestro Seor Jesucristo.
Desde la perspectiva de Dios, la salvacin incluye la obra completa de Dios en traer a las
personas de la condenacin a la justificacin, de la muerte a la vida eterna; y de alienacin a la
filiacin. Desde la perspectiva humana, incorpora todas las bendiciones que estar en Cristo
trae tanto en esta vida como en la vida venidera. El alcance inclusivo de la salvacin se
subraya por observar los tres tiempos de la salvacin. (1) Al momento de creer uno fue salvo
de la condenacin del pecado (Efesios 2:8; Tito 3:5). (2) Ese creyente tambin est siendo
salvado del dominio del pecado y santificado y preservado (Hebreos 7:25). (3) Y ser salvado
de la misma presencia del pecado para siempre en el cielo (Romanos 5:910).
II. LOS MOTIVOS PARA LA SALVACION
Por qu Dios haba de desear salvar a los pecadores? Por qu deba soportar el dolor de
entregar a Su nico Hijo a morir por personas que se rebelaron contra Su benevolencia? Qu
le reportara a Dios el tener una familia de seres humanos?
La Biblia indica por lo menos tres razones por las que Dios quiso salvar a los pecadores.

(1) Fue la demostracin ms grande y concreta del amor de Dios. Sus buenos dones en la
naturaleza y por Su cuidado providencial (con todo lo grandes que son) no pueden
compararse con la ddiva de Su Hijo para ser nuestro Salvador. Juan 3:16 nos recuerda que
Su amor se mostr en Su ddiva, y Romanos 5:8 dice que Dios definitivamente demostr que
El nos amaba por la muerte de Cristo. (2) La salvacin tambin hace posible que Dios
manifieste Su gracia por toda la eternidad (Efesios 2:7). Cada persona salva ser para siempre
un trofeo especial de la gracia de Dios. Slo los seres humanos redimidos pueden proveer esta
demostracin, (3) Dios quera un pueblo que hiciera buenas obras en esta vida y que de este
modo proporcionara al mundo un vistazo, aunque imperfecto, del Dios que es bueno (v. 10).
Sin la salvacin que Cristo provey estas cosas no seran posibles.
III. LA IMPORTANCIA DE LA SALVACION
El Nuevo Testamento solamente en dos ocasiones pronuncia maldicin sobre los
cristianos por dejar de hacer algo. Una es por no amar al Seor (1 Corintios 16:22),
y la otra por no predicar el Evangelio de la gracia (Glatas 1:69). No comprender
claramente la doctrina de la salvacin puede resultar en la proclamacin de un
evangelio falso o pervertido, y hoy en da muchas de las declaraciones del Evangelio
que se oyen, bien pudieran caer bajo esta maldicin. Gracias a Dios, Su gracia supera
nuestras presentaciones imprecisas y las personas se salvan a pesar de, no por razn
de, un evangelio impreciso o incorrectamente proclamado. Decididamente, esta
doctrina es esencial, simplemente porque es responsabilidad de todo creyente
testificar del Evangelio. Es aun ms importante para el predicador, porque l es la
conexin entre Dios y la persona no regenerada, y su mensaje tiene que ser claro
(Romanos 10:1415). Chafer, cuyo ministerio comenz con la evangelizacin,
todava casi al final de su vida pensaba que en un ministerio bien balanceado la
predicacin del Evangelio debe ocupar no menos de setenta y cinco por ciento del
testimonio del plpito. El resto puede ser para la edificacin de aquellos que son
salvos. (Lewis Sperry Chafer, Teologa sistemtica [Publicaciones Espaolas,
1986], 3:9). Esto ciertamente subraya la importancia de estudiar y comprender este
gran tema de la soteriologa.

I. EL USO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO


La raz de la palabra hebrea ms importante relacionada con la salvacin en el Antiguo
Testamento es yasha. Originalmente significaba el ser espacioso o amplio en contraste con la
estrechez o la opresin. As que, significa la libertad de lo que amarra o restringe, y llega a
significar rescate, liberacin, o el darle a algo amplitud o anchura. Algunas veces esta
liberacin vino a travs de la agencia del hombre (e.g. por los jueces, Jueces 2:18; 6:14; 8:22;
12:2; o reyes, 1 Samuel 23:2), y algunas veces por la agencia de Yahveh (Salmos 20:6; 34:6;
Isaas 61:10; Ezequiel 37:23; Zacaras 3:4). A veces la salvacin es individual (Salmo 86:12)
y a veces colectiva, es decir, de la nacin (Isaas 12:2, aunque la tierra entera participar de
ella, 45:22; 49:6). En el Antiguo Testamento la salvacin no era solamente el ser librado de
algn problema, sino tambin una liberacin hacia el Seor para Su propsito especial
(43:1112; 49:6).
La fe era la condicin necesaria para la salvacin en el Antiguo Testamento como tambin
en el Nuevo. Abraham crey a Dios y el Seor se lo cont por justicia (Gnesis 15:6). El
prefijo hebreo beth indica que Abraham confiadamente asent su fe en Dios (cf. Exodo 14:31;

Jons 3:5). La relacin de pacto establecida por la ley mosaica tambin implicaba que un
israelita deba tener fe en el Dios de ese pacto si haba de agradarle a El y no ser cortado.
El objeto de la fe siempre fue el Dios verdadero (Nmeros 14:11; 20:12; 2 Reyes 17:14;
Salmo 78:22, Jons 3:5). Este Dios Salvador era el nico origen de la salvacin (Salmo 3:8;
Jons 2:9). El confiar en dolos no slo era inefectivo sino tambin ridculo, puesto que la
salvacin provena del Seor.
II. EL USO EN EL NUEVO TESTAMENTO
Tanto en la Septuaginta como en el Nuevo Testamento el verbo griego sozo y sus afines soter
y soteria normalmente son traducciones de yasha y sus sustantivos respectivos. Sin embargo,
varias veces los del grupo sozo son traducciones de shalom, paz o integridad, y sus afines. As
pues, la salvacin puede significar cura, recuperacin, remedio, rescate, redencin, o
bienestar. Esto se puede relacionar con la preservacin del peligro, de la enfermedad o de la
muerte (Mateo 9:22; Hechos 27:20, 31, 34; Hebreos 5:7). Pero en el uso netamente cristiano
significa salvar de la muerte eterna y dotar a una persona con la vida sempiterna (Romanos
5:9; Hebreos 7:25).
Como en el Antiguo Testamento, la iniciativa de la salvacin est enteramente con Dios
(Juan 3:16). La muerte del Seor Jesucristo en la cruz es la nica base para esa salvacin
(Hechos 4:12; Hebreos 5:9). Como ya se ha dicho, esta salvacin tiene un aspecto pasado, que
ocurri cuando cremos, un aspecto presente, y una consumacin futura.
Pero las palabras que se emplean no alcanzan a sondear todo lo que la revelacin bblica
declara tocante a la salvacin. Otros conceptos como sacrificio, redencin, reconciliacin,
propiciacin, y justificacin son esenciales para un entendimiento completo de esta doctrina.
Estos se considerarn despus, pero los menciono ahora no sea que alguien piense que la
doctrina se basa slo sobre las palabras relacionadas con el salvar.
La salvacin afecta a la persona en su totalidad. Aun as, la eliminacin de la
naturaleza cada del hombre y la recepcin de un cuerpo resucitado esperan a un da
futuro. Pero esto tambin es parte de nuestra salvacin (Romanos 8:23). Adems, la
maldicin que ha estado sobre este mundo ser quitada (vv. 1823) y el universo
entero sentir los efectos de la obra reconciliatoria de Cristo (Colosenses 1:20).

SALVACIN
JESS RESCATA A
LOS SUYOS DEL PECADO
Y en ningn otro hay salvacin; porque no hay otro nombre bajo el cielo,
dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
Hechos 4:12
La salvacin es el tema maestro del Evangelio cristiano. Salvacin es una palabra-imagen de
amplia aplicacin, usada para expresar la idea de rescatar del peligro y la angustia para llevar a
una situacin de seguridad. El Evangelio proclama que el Dios que salv a Israel de Egipto, a
Jons del vientre del pez, al salmista de la muerte y a los soldados de ahogarse (xodo 15:2;
Jons 2:9; Salmo 116:6; Hechos 27:31), es el mismo que salva del pecado y sus consecuencias

a todos aquellos que confan en Cristo.


As como estos sucesos terrenales liberadores fueron obra de Dios en su totalidad, y no
circunstancias en las cuales los humanos se salvaron a s mismos con la ayuda divina, lo mismo
sucede con la salvacin con respecto al pecado y la muerte. Porque por gracia sois salvos por
medio de la fe; y esto no de vosotros, pues [tanto la fe como tal, como la salvacin unida a la
fe] es don de Dios (Efesios 2:8). La salvacin es de Jehov (Jons 2:9).
De qu son salvados los creyentes? De su posicin anterior bajo la ira de Dios, del
dominio del pecado y del poder de la muerte (Romanos 1:18; 3:9; 5:21); desu condicin
natural en la cual los dominan el mundo, la carne y el diablo (Juan 8:2324; Romanos 8:78; 1
Juan 5:19); de los temores que crea una vida de pecado (Romanos 8:15; 2 Timoteo 1:7;
Hebreos 2:1415), y de los numerosos vicios que formaban parte de ella (Efesios 4:1724; 1
Tesalonicenses 4:38; Tito 2:113:6).
Cmo son salvados de estas cosas los creyentes? A travs de Cristo, y en Cristo. El Padre
est tan interesado en exaltar al Hijo, como en rescatar a los perdidos (Juan 5:1923;
Filipenses 2:911; Colosenses 1:1518; Hebreos 1:414), y es tan cierto decir que los elegidos
fueron nombrados para Cristo, el Hijo amado, como decir que Cristo fue nombrado para los
elegidos amados (Mateo 3:17; 17:5; Colosenses 1:13; 3:12; 1 Pedro 1:20; 1 Juan 4:910).
Nuestra salvacin comprende en primer lugar la muerte de Cristo por nosotros, y en
segundo, el que Cristo viva en nosotros (Juan 15:4; 17:26; Colosenses 1:27) y nosotros
vivamos en Cristo, unidos con l en su muerte y vida de resurreccin (Romanos 6:310;
Colosenses 2:12, 20; 3:1). Esta vital unin, que es sostenida por el Espritu desde el lado
divino, y por la fe desde nuestro lado, y que se forma en el nuevo nacimiento y por medio de
l, presupone una unin pactada en el sentido de nuestra eleccin eterna en Cristo (Efesios
1:46). Jess fue predestinado para ser nuestro cabeza representativo y el sustituto que carga
con nuestro pecado (1 Pedro 1:1820; cf. Mateo 1:21), y nosotros fuimos escogidos para ser
eficazmente Hamados, conformados a su imagen y glorificados por el poder del Espritu
(Romanos 8:11, 2930).
Los creyentes son salvados del pecado y de la muerte, pero para qu han sido salvados?
Para vivir en el tiempo y la eternidad en el amor a DiosPadre, Hijo y Esprituy a sus
prjimos. La fuente del amor a Dios es el conocimiento de su amor redentor por nosotros, y la
evidencia de que se ama a Dios es el amor al prjimo (1 Juan 4:1921). El propsito de Dios,
tanto ahora como en la otra vida, es seguir expresndonos su amor en Cristo, y nuestra meta
debe consistir en seguirles expresando nuestro amos a las tres personas del Dios nico por
medio de nuestra adoracin y nuestro servicio en Cristo. La vida de amor y adoracin es
nuestra esperanza de gloria, nuestra salvacin ahora y nuestra felicidad para siempre.

ELECCIN
DIOS ESCOGE A LOS SUYOS
Pues [Dios] a Moiss dice: Tendr misericordia del que yo tenga
misericordia, y me compadecer del que yo me compadezca. As que no
depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.
Romanos 9:15, 16
El verbo elegir significa seleccionar, escoger. La doctrina bblica de la eleccin afirma que
antes de la Creacin, Dios escogi de entre la raza humana, que l prevea que iba a caer, a

aqullos a quienes redimira, traera a la fe, justificara y glorificara en Jesucristo y por medio
de l (Romanos 8:2839; Efesios 1:314; 2 Tesalonicenses 2:1314; 2 Timoteo 1:910). Esta
seleccin divina es una expresin de gracia libre y soberana, porque no es forzada ni
condicional, ni merecida por nada que haya en los que son sujetos de ella. Dios no les debe a
los pecadores misericordia alguna, sino slo condenacin; por consiguiente es maravilloso, y
motivo de alabanza sin fin, el que decidiera salvar a alguno de nosotros; doblemente, cuando
su decisin involucr el entregarnos a su propio Hijo para que sufriera, cargando los pecados
de los elegidos (Romanos 8:32).
La doctrina de la eleccin, como todas las verdades acerca de Dios, contiene misterio, y
algunas veces provoca controversias. Sin embargo, en las Escrituras es una doctrina pastoral,
presentada para ayudar a los cristianos a ver lo grande que es la gracia que los salva, y
moverlos como respuesta a la humildad, la confianza, el gozo, la alabanza, la fidelidad y la
santidad. Es el secreto de familia de los hijos de Dios. No sabemos quin ms l ha escogido
entre aquellos que an no creen, ni por qu le complaci escogernos a nosotros en particular.
Lo que s sabemos es que, en primer lugar, si no nos hubiera escogido para la vida, ahora no
seramos creyentes (porque slo los creyentes son trados a la fe); y, en segundo lugar, que
por ser creyentes elegidos, podemos confiar en que Dios termine en nosotros la buena obra
que comenz (1 Corintios 1:89; Filipenses 1:6; 1 Tesalonicenses 5:2324; 2 Timoteo 1:12;
4:18). As es cmo nos proporciona consuelo y gozo el conocer nuestra propia eleccin.
Pedro nos dice que deberamos hacer firme nuestra vocacin y eleccin (2 Pedro 1:10);
esto es, segura para nosotros. La eleccin se conoce por sus frutos. Pablo conoci la eleccin
de los tesalonicenses por su fe, esperanza y amor; por la transformacin interna y externa de
sus vidas que haba producido el Evangelio (1 Tesalonicenses 1:36). Mientras ms aparezcan
en nuestra vida las cualidades sobre las cuales Pedro ha estado exhortando a sus lectores
(bondad, conocimiento, dominio de s, perseverancia, santidad, bondad fraternal, amor: 2
Pedro 1:57), ms seguros de nuestra propia eleccin tenemos derecho a estar.
Desde un punto de vista, los elegidos son el don del Padre al Hijo (Juan 6:39; 10:29; 17:2,
24). Jess testifica que l ha venido a este mundo con la misin concreta de salvarlos (Juan
6:3740; 10:1416, 2629; 15:16; 17:626; Efesios 5:2527), y todo relato sobre su misin
debe destacar esto.
La decisin eterna de Dios con respecto a aquellos pecadores a quienes no ha escogido
para la vida, recibe el nombre de reprobacin. Esencialmente, la decisin de Dios consiste en
no transformarlos, puesto que son los elegidos los destinados a ser transformados, sino dejar
que pequen como ya desean hacerlo en su corazn, y por ltimo, juzgarlos como se merecen
por lo que han hecho.
Cuando Dios los entrega a sus pecados en ciertos casos particulares (esto es, quita todas
las limitaciones, para que realicen los actos de desobediencia que quieren realizar), esto es en
s mismo el comienzo del juicio. Recibe el nombre de endurecimiento (Romanos 9:18;
11:25; cf. Salmo 81:12; Romanos 1:24, 26, 28), y conduce de manera inevitable a una culpa
mayor.
La reprobacin es una realidad bblica (Romanos 9:1424; 1 Pedro 2:8), pero no debe
incidir de manera directa en la conducta del cristiano. Los reprobos no tienen rostro, en lo que
a los cristianos respecta, y no somos nosotros los que tenemos que intentar identificarlos. Ms
bien debemos vivir a la luz de la certeza de que cualquiera puede ser salvo, con slo
arrepentirse y poner su fe en Cristo.
Debemos ver a todas las personas con las que nos encontramos como personas que
es posible que se hallen en el nmero de los elegidos.

JUSTIFICACIN
LA SALVACIN ES POR GRACIA,
POR MEDIO DE LA FE
Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El
justo por la fe vivir.
Glatas 3:11
La doctrina de la justificacin, el centro de la tormenta durante la Reforma, fue una de las
grandes preocupaciones del apstol Pablo. La consideraba el corazn del Evangelio (Romanos
1:17; 3:215:21; Glatas 2:155:1), y les daba forma tanto a su mensaje (Hechos 13:3839)
como a su consagracin y su vida espiritual (2 Corintios 5:1321; Filipenses 3:414). Aunque
hay otros escritores del Nuevo Testamento que afirman sustancialmente la misma doctrina, los
trminos en los cuales los protestantes la han proclamado y defendido durante casi cinco siglos
son tomados sobre todo de Pablo.
La justificacin es un acto judicial de Dios por medio del cual indulta a los pecadores (las
personas malvadas e impas, Romanos 4:5; 3:924), aceptndolos como justos, y enderezando
de manera permanente su relacin con l, de quien antes se hallaban alejados. Esta sentencia
justificante es el don divino de la justicia (Romanos 5:1517), la concesin por parte de Dios
de una categora de aceptacin, en atencin a Jess (2 Corintios 5:21).
El juicio justificante de Dios parece extrao, puesto que declarar justos a los pecadores
dara la impresin de ser exactamente la accin injusta por parte del juez que la propia ley de
Dios prohibe (Deuteronomio 25:1; Proverbios 17:15). No obstante, se trata en realidad de
unjuicio justo, puesto que se basa en la justicia de Jesucristo, el cual como el postrer Adn
(1 Corintios 15:45), nuestro cabeza representante que actuaba a nombre nuestro, obedeci la
ley que nos ataba y soport la retribucin que debamos haber sufrido nosotros por nuestra
impiedad; de esta forma (para usar un trmino tcnico medieval), mereci nuestra
justificacin. Por consiguiente, somos justamente justificados, a partir de la justicia hecha
(Romanos 3:2526) y la justicia de Cristo, que nos es atribuida (Romanos 5:1819).
La decisin justificante de Dios es el juicio del ltimo Da, en el cual declarar dnde
pasaremos la eternidad, pasado al presente y pronunciado aqu y ahora. Es el ltimo juicio que
se har jams sobre nuestro destino; Dios nunca se echar atrs en l, por mucho que Satans
apele contra su veredicto (Zacaras 3:1; Apocalipsis 12:10; Romanos 8:3334). Ser justificado
es estar seguro para toda la eternidad (Romanos 5:15; 8:30).
El medio necesario, o causa instrumental de la justificacin, es la fe personal en Jesucristo
como Salvador crucificado y Seor resucitado (Romanos 4:2325; 10:813). Esto se debe a
que el mrito en el que se apoya nuestra justificacin se halla totalmente en Cristo. Cuando
nos entregamos a Jess en fe, l nos da su don de justicia, de tal manera que en el acto mismo
de apegarnos a Cristo, como lo expresaban los maestros reformados ms antiguos,
recibimos el perdn y la aceptacin divinos que no podramos obtener de ninguna otra forma
(Glatas 2:1516; 3:24).
La teologa oficial catlica romana incluye la santificacin dentro de la definicin de la
justificacin, a la cual considera ms un proceso que un solo acontecimiento decisivo, y afirma
que, mientras que la fe contribuye a que seamos aceptados por Dios, tambin contribuyen a
ello nuestras obras satisfactorias y meritorias. Roma ve el bautismo, considerado como canal

de la gracia santificante, como la causa instrumental primaria de la justificacin, y el


sacramento de la penitencia, por medio del cual se logra un mrito congruente a travs de las
obras de satisfaccin, como la causa restauradora complementaria cada vez que se pierde la
gracia de la aceptacin divina inicial por medio de un pecado mortal. Mrito congruente, a
diferencia de mrito condigno, significa un mrito que es adecuado, aunque no absolutamente
necesario, que sea recompensado por Dios con un nuevo fluir de gracia santificante. Por
consiguiente, segn el punto de vista catlico romano, los creyentes se salvan a s mismos con
la ayuda de la gracia que fluye de Cristo a travs del sistema sacramental de la iglesia, y en
esta vida, de ordinario, no se puede tener sentido alguno de seguridad en cuanto a la gracia de
Dios. Una enseanza as se halla muy lejana de las enseanzas de Pablo.

ADOPCIN
DIOS HACE HIJOS SUYOS DE
LOS QUE FORMAN SU PUEBLO
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envi a su Hijo, nacido de
mujer y nacido bajo la ley a fin de que recibisemos la adopcin de hijos.
Glatas 4:45
Pablo ensea que el don de la justificacin (esto es, el ser aceptados en el presente por Dios,
como Juez del mundo) trae consigo la categora de filiacin por adopcin (es decir, una
intimidad permanente con Dios, como Padre celestial nuestro, Glatas 3:26; 4:47). En el
mundo de Pablo, la adopcin se sola realizar de ordinario a favor de varones adultos jvenes
de buena personalidad, que se convertan en herederos y mantenan el nombre familiar de la
persona rica que no haba tenido hijos. En cambio, Pablo proclama aqu la misericordiosa
adopcin por parte de Dios, de personajes de mala catadura, para que se conviertan en
herederos de Dios y coherederos con Cristo (Romanos 8:17).
La justificacin es la bendicin bsica, y en ella se apoya la adopcin; la adopcin es la
bendicin coronante, hacia la cual la justificacin limpia el camino. La categora de adoptados
les pertenece a todos los que reciben a Cristo (Juan 1:12). La categora de adoptados que
poseen los creyentes significa que en Cristo y por medio de l, Dios los ama como ama a su
Hijo unignito, y compartir con ellos toda la gloria que le pertenece ahora a Cristo (Romanos
8:17, 3839). Aqu y ahora, los creyentes se hallan bajo el cuidado y la disciplina paternales de
Dios (Mateo 6:26; Hebreos 12:511) y son dirigidos, en especial por Jess, a vivir su vida
entera a la luz del conocimiento de que Dios es su Padre de los cielos. As deben dirigirse a l
cuando oren (Mateo 6:513), imitarlo (Mateo 5:4448; 6:12, 1415; 18:2135; Efesios
4:325:2), y confiar en l (Mateo 6:2534), expresando de esta forma el instinto filial que el
Espritu Santo ha implantado en ellos (Romanos 8:1517; Glatas 4:6).
La adopcin y la regeneracin se acompaan entre s como dos aspectos de la salvacin
que proporciona Cristo (Juan 1:1213), pero se las debe distinguir. La adopcin consiste en
otorgarnos una relacin, mientras que la regeneracin es la transformacin de nuestra
naturaleza moral. Con todo, el vnculo es evidente; Dios quiere que sus hijos, a quienes ama,
reflejen su personalidad, y acta en consonancia con ese deseo.

SANTIFICACIN
EL CRISTIANO CRECE EN LA GRACIA
No sabis que los injustos no heredarn el reino de Dios? Y esto erais
algunos; mas ya habis sido lavados, ya habis sido santificados, ya habis
sido justificados en el nombre del Seor Jess, y por el Espritu de nuestro
Dios.
1 Corintios 6:9, 11
La santificacin, afirma el Catecismo Breve de Westminster (P.35), es la obra de la gracia
inmerecida de Dios, por medio de la cual somos renovados en todo el hombre segn la imagen
de Dios, y se nos capacita cada vez ms a morir al pecado y vivir para la justicia. El concepto
no consiste en que el pecado quede totalmente erradicado (eso sera afirmar demasiado), o
slo contrarrestado (eso sera afirmar demasiado poco), sino en que se produce un cambio de
personalidad de origen divino que nos libera de los hbitos de pecado y forma en nosotros
afectos, disposiciones y virtudes que nos asemejan a Cristo.
La santificacin es una transformacin constante dentro de una consagracin mantenida, y
engendra una justicia real dentro del marco de una santidad de relacin. La santificacin de
relacin, el estado de hallarse permanentemente apartado para Dios, fluye desde la cruz,
donde Dios nos compr y reclam para s por medio de Cristo (Hechos 20:28; 26:18; Hebreos
10:10). La renovacin moral, por medio de la cual somos transformados de una manera
creciente a partir de lo que ramos en el pasado, fluye de la agencia del Espritu Santo que
habita en nosotros (Romanos 8:13; 12:12; 1 Corintios 6:11, 1920; 2 Corintios 3:18; Efesios
4:2224; 1 Tesalonicenses 5:23; 2 Tesalonicenses 2:13; Hebreos 13:2021). Dios llama a sus
hijos a la santidad y les da bondadosamente lo que les ordena (1 Tesalonicenses 4:4; 5:23).
La regeneracin es nacimiento; la santificacin es crecimiento. En la regeneracin, Dios
imparte deseos que no existan antes: el deseo de Dios, de la santidad, y de santificar y
glorificar el nombre de Dios en este mundo; el deseo de orar y de adorar, amar, servir, honrar
y agradar a Dios; el deseo de manifestarles amor a los dems y beneficiarlos. En la
santificacin, el Espritu Santo produce as el querer como el hacer de acuerdo al propsito
de Dios; lo que hace es impulsarnos a ocuparnos en nuestra salvacin (esto es, expresarla en
accin) por medio de la realizacin de estos nuevos deseos (Filipenses 2:113). Los cristianos
se van volviendo cada vez ms semejantes a Cristo, a medida que se va formando el perfil
moral de Jess (el fruto del Espritu) en ellos de manera progresiva (2 Corintios 3:18;
Glatas 4:19; 5:2225). El uso que hace Pablo de la palabra gloria en 2 Corintios 3:18
demuestra que para l, la santificacin de la persona es la glorificacin ya comenzada.
Entonces, la transformacin fsica que nos da un cuerpo como el de Cristo, y que estar en
consonancia con nuestra personalidad totalmente transformada, convirtindose en un medio
perfecto para expresarla, ser la glorificacin terminada (Filipenses 3:2021; 1 Corintios
15:4953).
La regeneracin fue un acto monrgico de un momento, en el cual lo espiritualmente
muerto recibi vida. Como tal, slo fue obra de Dios. En cambio, la santificacin es en cierto
sentido sinrgica: es un proceso constante de colaboracin en el cual se les exige a las
personas regeneradas, vivas para Dios y liberadas del dominio del pecado (Romanos 6:11,
1418) que se ejerciten en una obediencia sostenida. El mtodo de santificacin usado por

Dios no es ni el activismo (una actividad que se apoya en la propia persona) ni la apata (una
pasividad que se apoya en Dios), sino un esfuerzo que depende de Dios (2 Corintios 7:1;
Filipenses 3:1014; Hebreos 12:14). Sabiendo que sin que Cristo nos capacite, no podemos
hacer nada en la forma debida, moralmente hablando, y que l est dispuesto a fortalecernos
para todo lo que tenemos que hacer (Filipenses 4:13), permanecemos en Cristo, pidindole
su ayuda continuamente, y la recibimos (Colosenses 1:11; 1 Timoteo 1:12; 2 Timoteo 1:7;
2:1).
La norma hacia la cual se dirige la obra de Dios en la santificacin de sus santos es tu
propia ley moral revelada, de la cual el mismo Cristo fue expositor y modelo. El amor, la
humildad y la paciencia de Cristo bajo presin deben ser imitados de manera consciente
(Efesios 5:2; Filipenses 2:511; 1 Pedro 2:21), puesto que un espritu y una actitud semejantes
a los de Cristo forman parte de lo que envuelve el cumplimiento de la ley.
Los creyentes encuentran dentro de ellos mismos impulsos contrarios. El Espritu sostiene
sus deseos y propsitos regenerados; sus instintos admicos cados (la carne) que, aunque
destronados, no han sido an destruidos, tratan de apartarlos constantemente del
cumplimiento de la voluntad divina y atraerlos hacia sendas que conducen a la muerte (Glatas
5:1617; Santiago 1:1415). A fin de aclarar la relacin entre la ley y el pecado, Pablo analiza
de una manera personal y dramtica la sensacin de impotencia para guardar la ley
completamente, y de esclavitud a una conducta que no nos gusta; sensacin que produce en
nosotros la tensin entre el Espritu y la carne (Romanos 7:1425). Este conflicto y esta
frustracin permanecern con el cristiano mientras se halle en su cuerpo. Con todo, a base de
velar y orar contra la tentacin, y cultivar las virtudes opuestas, puede ayudar con la ayuda del
Espritu a mortificar (esto es, a ir drenando la vida, a debilitar como medio de matar) los
malos hbitos particulares, y en ese sentido, morir cada vez ms al pecado (Romanos 8:13;
Colosenses 3:5). Experimentarn numerosas liberaciones y victorias particulares en su
inacabable batalla con el pecado, al mismo tiempo que no sern expuestos nunca a tentaciones
que les sea imposible resistir (1 Corintios 10:13).

LIBERTAD
LA SALVACIN TRAE CONSIGO LIBERTAD
Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estis
otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
Glatas 5:1
El Nuevo Testamento ve la salvacin en Cristo como liberacin, y la vida cristiana como una
vida de libertad: Cristo nos ha liberado para que sigamos libres (Glatas 5:1; Juan 8:32, 36).
La accin liberadora de Cristo no es cuestin de mejoras socio-poltico-econmicas, como se
sugiere hoy en ocasiones, sino que se relaciona con los tres puntos siguientes:
En primer lugar, los cristianos han sido liberados de la ley como sistema de salvacin. Al
haber sido justificados por la fe en Cristo, ya no se hallan bajo la ley de Dios, sino bajo su
gracia (Romanos 3:19; 6:1415; Glatas 3:2325). Esto significa que su posicin ante Dios (la
paz y el acceso de Romanos 5:12) descansa por completo en el hecho de que han sido
aceptados y adoptados en Cristo. No depende de lo que hagan, ni depender nunca; nunca
estar en peligro por lo que ellos dejen de hacer. Viven, y mientras estn en este mundo,
vivirn, no por ser perfectos, sino por haber sido perdonados.

Por consiguiente, queda rechazada toda religin natural, puesto que el instinto natural del
hombre cado, tal como se expresa en cuanta forma religiosa que el mundo haya ideado jams,
consiste en dar por supuesto que se gana y se mantiene una relacin correcta con la realidad
mxima (ya sea que se la conciba como un Dios personal, o de otra forma) a base de
disciplinas de la observancia de leyes, los ritos correctos y el ascetismo. sta es la forma en
que los sistemas de creencias del mundo prescriben la forma de establecer nuestra propia
justicia: lo mismo que vea Pablo que los judos incrdulos trataban de hacer (Romanos 10:3).
Su experiencia le haba enseado que aquello era una empresa intil. No hay actuacin
humana alguna que sea suficientemente buena, puesto que siempre hay apetitos errados en el
corazn, junto con la ausencia de buenos deseos, por muy correctas que sean las actuaciones
externas de la persona (Romanos 7:711; cf. Filipenses 3:6), y donde Dios mira primero, es en
el corazn.
Todo lo que puede hacer la ley es despertar, revelar y condenar el pecado que impregna
nuestra estructura moral, y de esta forma, hacernos conscientes de su realidad, profundidad y
culpabilidad (Romanos 3:19; 1 Corintios 15:56; Glatas 3:10). De esta forma se hace evidente
lo intil que es tratar la ley como un pacto de obras, y buscar la justicia por medio de ella
(Glatas 3:1012; 4:2131), e igualmente evidente se hace la triste situacin de no saber qu
ms hacer. sta es la atadura de la ley de la cual Cristo nos liber.
En segundo lugar, los cristianos han sido liberados del dominio del pecado (Juan
8:3436;Romanos 6:1423). Han sido regenerados sobrenaturalmente y viven para Dios por
medio de la unin con Cristo en su muerte y vida resucitada (Romanos 6:311), y esto
significa que el anhelo ms profundo de su corazn es ahora servir a Dios por medio de la
prctica de la justicia (Romanos 6:18, 22). El dominio del pecado no comprenda slo actos
de desobediencia, sino tambin una continua falta de celo por el cumplimiento de la ley, que
llegaba a veces a un verdadero resentimiento y odio a la ley. En cambio ahora, transformados
en su corazn, motivados por la gratitud a la aceptacin por medio de la gracia, y fortalecidos
por el Espritu Santo, sirven bajo el rgimen nuevo del Espritu y no bajo el rgimen viejo de
la letra (Romanos 7:6). Esto significa que sus intentos por obedecer son ahora gozosos e
integrados de una forma que nunca antes haba sido cierta. El pecado ya no los gobierna ms.
Tambin en este aspecto, han sido liberados de la esclavitud.
En tercer lugar, los cristianos han sido liberados de la supersticin que trata a la materia y
al placer fsico como intrnsecamente malos. Contra esta idea, Pablo insiste en que los
cristianos estamos libres para disfrutar como buenos dones de Dios todas las cosas creadas y
los placeres que stas proporcionan (1 Timoteo 4:15), con la nica condicin de que no
quebrantemos la ley moral en su disfrute, ni obstaculicemos nuestro propio bienestar espiritual
o el de otros (1 Corintios 6:1213; 8:713). Los reformadores renovaron esta insistencia, en
contra de diversas formas de legalismo medievales.

LEGALISMO
TRABAJAR POR EL FAVOR DIVINO
NOS QUITA EL DERECHO A L
No hagis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan
cargas pesadas y difciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los
hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus
obras para ser vistos por los hombres

Mateo 23:35
El Nuevo Testamento considera la obediencia cristiana como la prctica de buenas obras.
Los cristianos deben ser ricos en buenas obras (1 Timoteo 6:18; cf. Mateo 5:16; Efesios
2:10; 2 Timoteo 3:17: Tito 2:7, 14; 3:8, 14). Es buena obra toda aquella que es hecha (a) de
acuerdo con la norma correcta (la voluntad revelada de Dios; esto es, su ley moral): (b) a
partir de una motivacin correcta (el amor a Dios y a los dems que es seal distintiva de un
corazn regenerado); (c) con un propsito correcto (agradar y glorificar a Dios, honrar a
Cristo, extender su reino y beneficiar a nuestro prjimo).
El legalismo es una distorsin de la obediencia que no puede producir nunca obras que
sean verdaderamente buenas. Su primer fallo es que desva el motivo y el propsito, al
considerar las buenas obras como formas esenciales de adquirir un favor divino mayor que el
que se tiene en el momento. Su segundo fallo es la arrogancia. La creencia de que nuestras
obras nos ganan el favor de Dios engendra desprecio por aqullos que no se esfuerzan de la
misma forma. Su tercer fallo es la falta de amor, en el sentido de que su propsito de lograr
nuestro propio adelanto saca del corazn la bondad humilde y la compasin creativa.
En el Nuevo Testamento encontramos tanto el legalismo de los fariseos como el de los
judaizantes. Los fariseos pensaban que su categora como hijos de Abraham haca posible que
Dios se agradara en ellos, y que la manera formal en que guardaban la ley a diario hasta los
detalles ms mnimos, era la que haca real esta complacencia divina. Los judaizantes
contemplaban el evangelismo entre los gentiles como una forma de proselitismo judo; crean
que el gentil que creyera en Cristo deba seguir adelante hasta convertirse en judo por medio
de la circuncisin y la observancia del calendario de fiestas y las leyes rituales, y que de esta
manera obtendra un favor mayor ante Dios. Jess atac a los fariseos; Pablo, a los
judaizantes.
Los fariseos eran formalistas, y se centraban por completo en los aspectos externos de las
acciones, sin que les preocuparan los motivos y los propsitos, y reduciendo as la vida a un
cumplimiento mecnico de reglas. Se consideraban a s mismos como fieles cumplidores de la
ley, aunque (a) se especializaban en minucias, mientras descuidaban lo ms importante (Mateo
23:2324); (b) su casustica anulaba el espritu y la intencin de la ley (Mateo 15:39;
23:1624); (c) trataban las tradiciones sobre las prcticas como si formaran parte de la ley a la
que Dios le haba dado autoridad, con lo que ataban las conciencias en aspectos en los cuales
la ley las haba dejado libres (Marcos 2:163:6; 7:18); (d) eran hipcritas en su corazn, y
todo el tiempo andaban buscando la aprobacin de los hombres (Lucas 20:4547; Mateo
6:18; 23:27). Jess fue muy fuerte con ellos en estos puntos.
En la epstola a los Glatas, Pablo condena el mensaje de Cristo ms otras cosas tpico
de los judaizantes, como oscurecedor y que en realidad rechazaba el principio de que la gracia
revelada en Jess era totalmente suficiente (Glatas 3:13; 4:21; 5:26). En Colosenses,
sostiene una polmica similar contra una frmula parecida de Cristo ms otras cosas para
llegar a la plenitud (es decir, la perfeccin espiritual: Colosenses 2:823). Todas aquellas
otras cosas que nos exijan tomar accin para aadirle algo a lo que Cristo nos ha dado,
constituyen una vuelta al legalismo y, en realidad, un insulto a Cristo.
Por consiguiente, lejos de enriquecer nuestra relacin con Dios, como intenta hacerlo, el
legalismo en todas sus formas hace lo diametralmente opuesto. Pone en peligro esa relacin y,
al hacer que dejemos de centrarnos en Cristo, nos mata de hambre el alma al mismo tiempo
que nos alimenta el orgullo. Debemos huir de la religin legalista en todas sus formas como si
se tratara de una verdadera plaga.

ANTINOMIANISMO
NO HEMOS SIDO LIBERADOS PARA PECAR
Hijitos, nadie os ensae; el que hace justicia es justo, como l [Cristo] es
justo.
1 Juan 3:7
Antinomianismo, palabra que significa que la persona es contraria a toda ley, es el nombre que
reciben varios puntos de vista que han negado que la ley de Dios contenida en las Escrituras
deba controlar de manera directa la vida del cristiano.
El antinomianismo dualista aparece entre los herejes gnsticos contra los cuales
escribieron Judas y Pedro (Judas 419; 2 Pedro 2). Este punto de vista considera que la
salvacin es slo para el alma, y que el comportamiento del cuerpo es irrelevante, tanto para
los intereses de Dios como para la salud del alma, de manera que la persona se puede
comportar de manera desenfrenada sin que esto tenga importancia alguna.
El antinomianismo centrado en el Espritu pone tal confianza en los impulsos internos del
Espritu, que niega el que haya necesidad de que la ley nos ensee cmo debemos vivir. Se da
por supuesto que la libertad de la ley como camino de salvacin trae consigo una libertad con
respecto a la ley como gua para la conducta. En los primeros ciento cincuenta aos de la era
de la Reforma, este tipo de antinomianismo constituy con frecuencia una amenaza, y la
insistencia de Pablo en que la persona verdaderamente espiritual reconoce la autoridad de la
Palabra de Dios a travs de los apstoles de Cristo (1 Corintios 14:37; cf. 7:40) sugiere que la
iglesia de Corinto, tan obsesionada con el Espritu, se hallaba cautiva de esta misma forma de
pensar.
El antinomianismo centrado en Cristo alega que Dios no ve pecado alguno en los
creyentes, porque stos estn en Cristo, quien cumpli por ellos la ley, y por consiguiente, lo
que ellos hagan en realidad no cambia nada, siempre que sigan creyendo. Sin embargo, 1 Juan
1:82:1 (como exposicin del 1:7) y 3:410 sealan en una direccin diferente, indicando que
no es posible estar en Cristo y al mismo tiempo abrazar el pecado como forma de vida.
El antinomianismo dispensacionalista sostiene que el cumplimiento de la ley moral no es
necesario para los cristianos en ningn momento, puesto que vivimos bajo una dispensacin de
gracia y no de ley. No obstante, Romanos 3:31 y 1 Corintios 6:911 sealan con claridad que
el cumplimiento de la ley sigue siendo obligatorio para los cristianos. No estando yo sin ley
de Dios, sino bajo la ley de Cristo, es lo que dice Pablo (1 Corintios 9:21).
El antinomianismo dialctico, como el sostenido por Barth y Brunner, niega que la ley
bblica constituya un mandato directo de Dios, y afirma que las declaraciones imperativas de la
Biblia hacen brotar la Palabra del Espritu, la cual, al aparecer, puede corresponder o no con
exactitud a lo que est escrito. Aqu se hace evidente la insuficiencia del concepto
neo-ortodoxo sobre la autoridad bblica, el cual explica la inspiracin de las Escrituras en
funcin de la instrumentalidad de la Biblia como canal para la comunicacin de Dios a su
pueblo en el da presente.
El antinomianismo de situacin dice que todo cuanto Dios exige de los cristianos en la
actualidad es una motivacin y una intencin de amor, y los mandatos del Declogo y otras
partes de la tica de las Escrituras, aunque se le atribuyan directamente a Dios, son slo reglas
para aplicar el amor; reglas que el cualquier momento ese amor puede echar a un lado. Sin

embargo, Romanos 13:810, texto al cual apela este punto de vista, ensea que sin el amor
como motivacin, no es posible cumplir estos mandatos concretos. Una vez ms sale a la
superficie un concepto inaceptablemente dbil de las Escrituras.
Se debe insistir en que la ley moral, tal como queda cristalizada en el Declogo y
presentada en las enseanzas ticas de ambos Testamentos, es una ley con cohesin interna,
promulgada para ser un cdigo prctico para el pueblo de Dios en todas las pocas. Adems
de esto, arrepentirse significa que se decide buscar desde ese mismo instante la ayuda de Dios
para poder cumplir esa ley. Recibimos el Espritu para que nos d poder a fin de cumplir la ley,
y nos haga cada vez ms semejantes a Cristo, el arquetipo de los cumplidores de la ley (Mateo
5:17). En realidad, este cumplimiento de la ley constituye la realizacin plena de nuestra
naturaleza humana, y las Escrituras no le ofrecen esperanza alguna de salvacin a nadie que,
cualquiera que sea su profesin de fe, no busque apartarse del pecado para vivir con rectitud
(1 Corintios 6:911; Apocalipsis 21:8).

AMOR
AMAR ES ALGO BSICO DENTRO
DELA CONDUCTA DEL CRISTIANO
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es
jactancioso, no se envanece; no es indecoroso, no busca lo suyo, no se irrita,
no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo
lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
1 Corintios 13:47
El cristianismo del Nuevo Testamento es en su esencia una respuesta a la revelacin del
Creador como un Dios de amor. Dios es un ser tripersonal que ama tanto a los impos
humanos, que el Padre ha dado al Hijo, el Hijo ha dado su vida, y Padre e Hijo juntos dan
ahora al Espritu para salvar a los pecadores de una situacin angustiosa hasta lo
incomprensible y llevarlos a una gloria tambin incomprensible. Creer en esta sorprendente
realidad del amor divino, y sentirse desbordado por ella, es lo que engendra y sostiene el amor
a Dios y al prjimo que exigen los dos grandes mandamientos de Cristo (Mateo 22:3540).
Nuestro amor debehacia nosotros, y tenerlo como modelo (Efesios 4:325:2; 1 Juan 3:16).
Por consiguiente, la marca distintiva de la vida cristiana es el amor cristiano. La medida y
prueba del amor a Dios es una obediencia profunda y sin condiciones (1 Juan 5:3; Juan 14:15,
21, 23); la medida y prueba del amor a nuestro prjimo es la entrega de nuestra vida por l (1
Juan 3:16; cf. Juan 15:1213). Este amor sacrificado comprende el darnos, gastarnos y
empobrecemos hasta el lmite por su bienestar. El relato de Jess sobre la bondad del
samaritano hacia el tan detestado judo se destaca como su definicin modelo de lo que es el
amor al prjimo (Lucas 10:2537).
En 1 Corintios 13:48 se perfila el amor al prjimo. Es impresionante su falta total de
preocupacin por s mismo. El amor al prjimo busca el bien de ese prjimo, y su verdadera
medida es lo mucho que d para alcanzar ese fin.
El amor es un principio de accin, ms que de emocin. Es la decisin de honrar y
beneficiar a la otra persona. Es cuestin he hacer las cosas para las personas, movidos por la
compasin ante su necesidad, tanto si sentimos afecto personal por ellas, como si no. Los
discpulos de Jess sern reconocidos por el amor activo que se tengan entre s (Juan

13:3435).

ESPERANZA
LA ESPERANZA ES BSICA EN
LA POSTURA CRISTIANA
Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseanza se
escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolacin de las Escrituras,
tengamos esperanza.
Romanos 15:4
Los cristianos, cuya vida se desarrolla entre las dos venidas de Cristo, deben mirar atrs y
adelante a un tiempo: atrs, al pesebre, la cruz y la tumba vaca, por medio de los cuales les
fue ganada la salvacin; adelante, a su reunin con Cristo ms all de este mundo, su
resurreccin personal y el gozo de estar con su Salvador en la gloria para siempre. La
consagracin del Nuevo Testamento es dirigida constantemente hacia esta esperanza; Cristo
es nuestra esperanza (1 Timoteo 1:1) y servimos al Dios de esperanza (Romanos 15:13).
La fe misma es definida como la certeza de lo que se espera (Hebreos 11:1), y la entrega del
cristiano ha sido definida como haber acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de
nosotros, la cual tenemos como segura y firme ancla del alma (Hebreos 6:1819). Cuando
Jess les indic a sus discpulos que se hicieran tesoros en el cielo, porque donde est vuestro
tesoro, all estar tambin vuestro corazn (Mateo 6:21), lo que les estaba diciendo era lo
mismo que dira ms tarde Pedro: Esperad por completo en la gracia que se os traer cuando
Jesucristo sea manifestado (1 Pedro 1:13).
El Nuevo Testamento est lleno de una tica de esperanza. Es una tica de peregrinaje:
nos debemos ver en este mundo como extranjeros de viaje rumbo al hogar (1 Pedro 2:11;
Hebreos 11:13). Es una tica de pureza: todo aqul que tenga realmente la esperanza de ser
como Jess cuando l aparezca, se purifica a s mismo, as como l es puro (1 Juan 3:3). Es
una tica que nos hace estar siempre preparados: debemos estar listos para dejar este mundo y
comenzar una relacin ms ntima con Cristo, Seor nuestro, en cualquier momento en que l
nos convoque (2 Corintios 5:68; Filipenses 1:2124; cf. Lucas 12:1521). Es una tica de
paciencia: Si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos (Romanos 8:25; cf.
5:15,donde la palabra griega traducida como paciencia tiene el sentido de perseverancia, el
matiz de una obstinada persistencia en medio de las presiones). Tambin es una tica de poder:
la esperanza da fortaleza y seguridad, un empeo lleno de energa para correr la carrera, pelear
la buena batalla y soportar esta leve tribulacin momentnea (2 Corintios 4:17) que an nos
queda por pasar antes de irnos a nuestro hogar (Romanos 8:18; 15:13; 2 Timoteo 4:78).
Aunque la vida cristiana suele estar ms marcada por el sufrimiento que por el
triunfo (1 Corintios 4:813; 2 Corintios 4:718; Hechos 14:22), nuestra esperanza es
firme y deberamos sentir siempre una seguridad inagotable: estamos del lado
vencedor.

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