0% encontró este documento útil (0 votos)
43 vistas16 páginas

La Apuesta de Pascal en la Vida

En 3 oraciones: El documento resume la teoría de la apuesta de Blaise Pascal, donde argumenta que es racional apostar a favor de la existencia de Dios dado que si Dios existe y se cree en él se ganan recompensas eternas, mientras que si no existe no se pierde nada apostando por él; también examina las probabilidades de que Dios exista y los beneficios de apostar por un Dios personal y salvador.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
43 vistas16 páginas

La Apuesta de Pascal en la Vida

En 3 oraciones: El documento resume la teoría de la apuesta de Blaise Pascal, donde argumenta que es racional apostar a favor de la existencia de Dios dado que si Dios existe y se cree en él se ganan recompensas eternas, mientras que si no existe no se pierde nada apostando por él; también examina las probabilidades de que Dios exista y los beneficios de apostar por un Dios personal y salvador.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

III.

LA VIDA COMO APUESTA


Las tres estelas vitales que hemos tratado de descifrar podran quedar sintetizadas,
en estos rasgos:
1. El empeo de lograr la excelencia en la vida hacindola valer hasta el mximo.
La muerte se encargar de dejar sellados los actos, mientras el pueblo cantar, acuar
y honrar el mrito para siempre. El pueblo har eterno el esfuerzo convirtindolo en
molde indeleble .de valor, el cual prevalecer en el intento de aquellas vidas que sigan
aspirando a alcanzarlo y superarlo, haciendo valer en ello la herencia, la educacin o
ambas cosas conjuntadas.
2. El empeo por lograr .el triunfo en la vida individual. Ser el que ms por uno
mismo y por encima de todos, conseguir poder para que todo dependa de m y no de
pender de ndie, lograr vivir en la mxima saturacin que slo es aportada por el
triunfo. La muerte se encargar de finiquitar pero no podr borrar. No anular la gra
tificacin mxima conseguida en una vida de triunfo, sa que por ms qe se empeen
romper moldes y nunca podr ser participada ms que por quien la hizo efectiva.
3. El empeo en ser fiel a la estela socrtica de la llamada a lo bien hecho. Ese
empeo en dar vida y mxima salud a esa chispa divina que es el alma de cada hom
bre. Empeo en alimentar y en desarrollar en cada uno la .nobleza de nuestra razn,
reflejo del nomos de la polis y de la divinidad que hay en cada uno de nosotros. Avan
zar en la razn y en la virtud para llegar a hacer real en cada cual el bien que es lo
abarcante y donde todo est en permanente vida divina.
Esa subjetividad que surge en Scrates y que tanto abrumla Nietzsche, supuso
una nueva actitud vital. Va a ser la que vamos a analizar, desde la peculiaridad de una
figura sin duda paradigmtiea5que perfil una. nueva salida vital en la que todava
muchos humanos se encuentran enraizados. Esa figura es la de Blas Pascal.
FILOSOFA DE LA VIDA
I
47
No slo la Geometra, no slo las Matemticas en relacin con la vida cotidiana,
sino la propia realidad parece intfefectiblernent entrar en razn.
Todo es razn. Saber usarlaT sabercOngMa con esfuerzo nos descubrir lentamente
todos los secretos, porque a fin de cuentas nada escapa a su razn: he ah-el secreto.
Incluso la razn est tan introducida en la vida, que hasta los negocios se doblegan a
ella. Pascal lo comprob con su invento de os transportes de carros colectivos urba
nos al precio de cinco soles el pasajero. Ello supona inteligentemente ahorro, des
congestin de las vas, y ayuda a los menos pudientes que carecan de carruaje, al
mismo tiempo queC^ngeF^anancias para quien razonadamente supieran explotarlo.
La razn todo lo ajustaTETmundo mismo puede subsistir porque est ajustado a razn.
Slo hace falta calcular pacientemente y dar con los mecanismos.
Pero esto es la vida?, se pregunta Pascal. Su respuesta nos la va dando a lo largo
de esas anotaciones que, al parecer de sus bigrafos, tomaba sobre la marcha, y que a
su muerte fueron encontrados en desorden, en papeles doblados y pegados unos a
otros. Su ordenacin y su publicacin dieron como resultado la obra PENSEES, con
sideraba como patrimonio de la humanidad, libro universal donde se recogen refle
xiones eternas sobre la vida y sobre el hombre.
Precisamente el pasaje conocido como La apuesta de Pascal, se. encuentra lo
calizado en la seccin segunda de los Papeles no clasificados, en el folio nmero
tres de los manuscritos de Pascal, los cuales se hallan depositados en la Biblioteca
Nacional de Pars en la Seccin, de Fondos Franceses, reseado con el nmero 9202.
El hasto al que le condujeron la investigacin y la ciencia, le llevaron a Pascal a
buscar algo fuera de lo que se declaraba dueo absoluto de todo: la razn.
Pascal terminar por renegar de ella. Esos valores eternos, esos anhelos supremos
en la ruina de carne que movemos, le exigirn apostar por algo diferente. La razn di-
seca todo; con lo que no puede- es con ese deseo supremo que surge del corazn. Esa
otra va que conduce por senderos que la razn ignora y no comprende. Sus mecanis
mos escapan a toda seduccin.
\ En Pascal confluyen dos concepciones del mundo: la cristiana, que exige una vida
ven la fe, y la racionalista, que impone una vida en a razn y en la matematizacin de
la ciencia.
El desgarramiento que Pascal sufre entre su razn, que le aleja del misterio de la
gracia y de su fe, y el corazn, que necesita imperiosamente a Dios, hace de su vida
una tragedia, la cual es maravillosamente descrita por Goldmann en su libro titulado
Le Dicu cache1. ^ r flj:. t
La figura polmica de Pascal, que algunos ven como irracionalista, puede ser in
terpretada desde una perspectiva diferente y que, desde luego, le coloca fuera de ese
irracionalismo. Para algunos de sus investigadores es el pasaje de la apuesta el que
encierra el secreto de su posicionamiento no irracionalista, porque apostar no tiene
que ser siempre algo irracional, aunque en ello juegue un papel fundamental el cora-
1Cfr. L. Goldmann, El hombre y lo absoluto (Le dieu cache), Pennsula, Barcelona 1955,
FILOSOFA DE LA VIDA
49
En el argumento de la apuesta nos dice Pascal que con las solas fuerzas naturales
los hombres somos incapaces de conocer ni lo que es Dios, 111 si existe. Esa es preci
samente la excusa a la que se agarran los que no tienen fe. Son recalcitrantes en su
postura porque no tienen asideras para esa hipottica realidad infinita y trascendente.
Nos echan en caa algo innegable: sobre Dios nuestra razn se vuelve muda.
Ante la pregunta de si Dios existe o no existe, la postura que habra que adoptar
sera muy similar a la de predecir si va a salir cara o va a salir cruz al lanzar una mo-
. neda al aire. En ello la razn ha de inhibirse. No obstante pueden esgrimirse razones
para la apuesta. A saber: Uno puede optar por abstenerse, pasando del asunto. Puede
hacerse un clculo de probabilidades. Puede hacerse un anlisis de lo qiie conviene o
no conviene, de acuerdo a lo que va en la prdida o en la ganancia. Puede uno ser re
calcitrante y decir que apostar supone una traicin a la razn, etc.
Pascal a lo primero nos responde que todos estamos embarcados al estar vivos y al
estar cuerdos. Sobre el tema de Dios no cabe inhibirse, pues no apostar o pasar del
tema ya es tomar partido. Por qu? Pues sencillamente porque no es con las palabras
con lo que se sabe la actitud adoptada, sino con los hechos: dme cmo te comportas y
te dir cmo has apostado. ' _--------.
" No estara de ms, haciendo un inciso, recordar ahora la frase de Raskolnikoff en
Crimen y castigo de Dostoevski, cuando dijo: Si Dios no existe, todo est permiti
do. Creo que la situacin del protagonista de la novela ilumina perfectamente lo que
Pascal quiso decirnos, sobre todo si tenemos presente que Dios , era la nica y ltima
razn que a Raskolnikoff le quedaba para no asesinar a la vieja usurera y apoderarse
de un dinero que a ella ninguna falta le haca y que, sin embargo, a l le solucionara
todos los problemas.
Es decir, que est muy claro que el apostar por Dios, ponerle dentro de nuestras vi
das, lleva consigo consecuencias directas para nuestro vivir y para nuestro compor
tamiento. Y el apostar por su inexistencia supone, seguramente, tener permiso para
muchas cosas; para todas esas que escapen a los ojos de la ley, por ejemplo, y de esa
forma poder, por razn de mis intereses o por razn de estado, comportarme como
si el fin justificase los medios, etc...' De ah, la postura pragmtica, si Dios no existe
hay que inventarlo, como trataremos de ver ms adelante.
2. Apostar por un Dios personal
Hacer del tema de la existencia de Dios una verdad estocstica, ha sido una de las
lecturas a la que se ha sometido el argumento de la apuesta de Pascal. El clculo de
probabilidades sobre una u otra posibilidad nos deja bastante indecisos. Laplace, en
su obra Ensayo filosfico sobre ,las probabilidades, se ocupa del argumento de Pascal.
El concepto de probabilidad que le aplica est determinado por la correspondiente
teora del azar, es decir, reducir todos los acontecimientos del mismo tipo a un cierto
nmero de casos igualmente posibles y determinar despus el nmero de casos favo
rables al acontecimiento cuya probabilidad no es ms que una fraccin cuyo numera
dor es el nmero de. casos favorables y cuy o denominador es el de todos los posibles.
FILOSOFA DE LA VIDA
51
3. Apostar por un Dios salvador
Pascal nos propone un ensayo (teora de ios juegos) de dividir o colocar a los
hombres en dos bandos: el de aquellos a los que Ies conviene que exista Dios y el de
aquellos a los que no les conviene.
Es importante caer en la cuenta de que ambos esperan. Pero, mientras los primeros
se colocan en lo positivo de la esperanza, los segundos, conscientes o no de ello, lo
hacen en lo negativo.
Esperar siempre supone un acontecer futuro y un grado de incertidumbre. Pero vi
vir humanamente es estar inmerso en l incertidumbre; en las. batallas, en los mares,
en los viajes, en los negocios, en las relaciones con los otros, en la ciencia, en la sa
lud, y cmo no, tambin en la religin. La incertidumbre slo la aminora la esperanza
y es por ella por lo que Pascal apuesta, porque sin Dios no hay esperanza de sentido
para lo que hay, ni para la propia existencia.
Pero si m esperanza es fatua, si mi esperanza conduce slo a una quimera, porque
su tren no lleva a ninguna parte, entonces he perdido m apuesta. Los del otro bando
tenan razn y nada ganan; slo su razn y sus vidas sin un nomos por encima que
dndose en el sinsentido y en la contingencia ms absolutas.
. Pero los que apostaron por la conveniencia de Dios lo pierden todo.- En qu con
siste ese todo? Pascal a lo largo de su obra Pernees hace un anlisis de los bienes de
este mundo a los que termina por reducir prcticamente a la nada, sobre todo al com
pararlos con aquellos que ganaramos con Dios y con los de la otra vida.
No obstante, l tuvo una etapa en la que vivi apegado a los asuntos crematsticos
y de los negocios. Fundamentalmente en sus tres ltimos aos renuncia amargamente
a ese apego, haciendo hincapi sobre todo en el hasto al que conducen los placeres
sensibles y los relacionados con la comodidad y la riqueza. Incluso, como ya hemos
visto, los placeres que se derivan del propio saber y de la resolucin de problemas
cientficos y matemticos y de la investigacin.
Reniega de todo ello y lo considera pecaminoso ya que sirve de distraccin y aleja
de la autntica preocupacin que todo ha de ocuparlo: Dios y la propia salvacin.
Hasta el ltimo momento vive Pascal en un constante conflicto interior, nunca re
suelto, entre conciencia y religin, espritu investigador y amor a Dios.
Su postura es la contraria a la que adopt Laplace y que se refleja perfectamente
en la frase que cita Hans Kng cuando nos describe cmo Laplace entreg a Napolen
ef primer volumen de su obra Tratado de mecnica. Napolen le pregunt: Y. de Dios
qu? Contestndole Laplace: Seor, no [Link] falta tal hiptesis7.
La vida de Pascal, lo mismo que la de tantos millones y millones de seres huma
nos, sin tal hiptesis, quedaran volatilizadas, humanamente hablando. El papel de la
trascendencia ha sido y sigue siendo bsico para muchas existencias y muchos desti
nos humanos. Especialmente para todos aquellos cuya seguridad existencial no es ai-'
canzada por la razn o por el conocimiento claro y distinto. Por esa va podr uno
aproximarse a una certeza intelectual. Pero lo humano que es contradictorio, lbil y en
' Cfc H. Kng, Dios?, Cristiandad, Madrid 1979, p 379.
FILOSOFA DE LA VIDA
53
entre hospitales y pobres y renunci a la propia comodidad de sentirse vivo, con la es
peranza de que la razn y su fe se hicieran en l una misma cosa.
El tedio a la vida, la eleccin de la abnegacin y el camino de la humillacin, le
condujeron por un torrente cuyo sentido no nos es posible vislumbrar.
Pascal, a pesar de su decaimiento fsico vio cmo se le negaba repetidamente la
comunin. Tuvo que renegar del jansenismo -aunque sus bigrafos discuten si en con
creto abdic o no-, para que al fin pudiera recibir el vitico y los ltimos sacramentos.
Parece que muri con el convencimiento de ser ,un gran catlico, siendo sus ltimas
palabras la cumbre de la apuesta de su vida: "Que Dios no me abandone jams!. Fin
del juego, comenta Gabriel Albiac y aade:
Todo suicidio es apasionante. Tanto ms cuanto ms atroz y rigurosa es su forma.
La vida de Pascal no es sino la trabajosa historia de un suicidio. Se hizo merecedor
de aquello que Borges sentenci; He cometido el peor de los pecados, no he sido fe
liz. Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdn despiadados9.
Los existencialistas, ese tedio a la vida y a la toma de decisiones, lo asumen como
el anlisis del desconcierto del tener que vivir arrojados a un mundo que encontramos
sin haber tomado parte en l
Nos conduce a una existencia en s misma absurda .y que a su vez nos exige sen
tido. Pascal fue un extranjero en esta tierra que le hastiaba y cuyos abismos e inmen
sidades estrelladas le causaban pavori0.
Como el personaje de Camus, Pascal, ms que extranjero se comport como un
extraterrestre, ya que todo su empeo lo puso en recuperar y aorar el otro mundo del
que proceda. Ese mundo al que el propio Cristo se refera cuando mencionaba al Pa
dre. El mundo al que hay que volver siguiendo a Cristo. Pero, para seguir a Cristo, se
hace imprescindible imponerse sacrificios tan extraordinarios? Es necesario concebir
la perfeccin y la humillacin de s mismo como autodestruccin? Hay que odiar ne
cesariamente al propio yo y al mundo para amar a Dios de corazn?
Si el mundo es excesivamente limitado, excesivamente ambiguo para que el hom
bre se consagre a l enteramente, para que emplee en l toda su energa, no por ello
deja de ser cierto que es el nico lugar donde debe y puede hacerse efectiva. De este
modo el s o el no al mundo sigue siendo a nica actitud vlida para la conciencia
trgica, hasta ios ltimos rincones de la vida y el pensamiento.
El desengao del mundo le condujo a Pascal al ms absoluto de los radicalismos: o
contra el mundo o contra Dios. Quiz sea la herencia jansenista, esa herencia que po
dramos sintetizar en la mxima 263 del jansenista Saint-Cyran: De la separacin y
la ausencia del mundo nace la presencia y el sentimiento de Dios.
9Idem, p., 10.
10Cfr, B. Pascal, op. cit, fr. 201. En este fragmento Pascal, entre otras cosas, nos dice: "El silencio de estos espacios
infinitos me causan horror". Parece imponerse la reflexin comparativa que nos lleva a preguntamos por la razn de la
diferencia de reaccin ante el mismo espectculo que observaban Pasca) y Kant. Mientras aquel se sobrecoge, ste
aboga por las contemplacin piadosa de cielo estrellado sobre l y la ley moral dentro de l'...'
FILOSOFIA DE LA VIDA
55
Tragedia radical de contar con nuestras aspiraciones y el mundo que se contrapone
a ellas y que se resiste a ser transformado en aquello que asumimos como definitiva
mente autntico, una vez que ya se ha apostado por la trascendencia.
Sin embargo, conviene recordar lo triste que es reconocer en la hermana de Pascal
una imagen viva de l mismo. Entra en el campo del tremendismo hasta dnde podan
llegar las posiciones jansenistas. Jacqueline Pascal nos sorprende dando gracias a
Dios de haber salvado su vida y no morir del grave ataque de viruela, pero al mismo
tiempo agradeca a Dios el haber perdido su belleza aLquedar su cara completamente
sealada, porque as nunca ms sera causa de tentacin para nadie.
Este patetismo desgarrador es papel calco del drama de Pascal. Sabemos de sus
profundas depresiones, de su mal de vrtigo, de sus neuralgias y de que desde sus
dieciocho aos no. dej de sufrir. La bsqueda de la felicidad, lo placentero de la dul
zura en el vivir, a la familia de los Pascal, segn sus bigrafos, se Ies neg. No supie
ron orientarse y entraron en el camino de la amargura. Engranaron despus, o, como
dira Freud, sublimaron el dolor a lo trascendente.
Engrandecieron el sufrir para llegar a merecer la paz y la felicidad eternas. Dra
mtica contradiccin que se encierra a su vez en el misterio del cristianismo, cuya re
dencin humana se realiza a travs del sufrimiento, el escarnio, la crucifixin y la
muerte.
Ser el fin de la desesperacin, de esa implacable sed de no ser lo que se es, con
miras a encontrar lo que se desea ser. Aquello para lo que desde las profundidades soy
llamado, pero que la inercia de este cuerpo y de esta vida no me permiten.
Descanso de la feroz huida de los seuelos vanos de esta existencia hecha insopor
table.
Qu es esta brevedad de la vida que entronca entre la eternidad del antes y la del
despus? Qu decir del. pequeo espacio que lleno en esa inmensidad de infinitud de
espacios que no conozco y que no me conocen? Siento miedo, confiesa Pascal.
Quin ha dispuesto que yo corresponda a este lugar y a este tiempo?
Las respuestas que buscamos y que pretendemos se nos den a estas preguntas nada
tienen que ver con las ciencias. Surgen del hondo pretender saber personalmente a qu
atenemos. Buscamos consolacin que sustituya al miedo que surge ante la incert-
dumbre del vaivn de esta pequea chispa de nuestras vidas, ante la infinita inmensi
dad que nos rodea y de la que la propia naturaleza nos ha hecho capaces de ser
conscientes14.
Acude a la memoria el consejo de Wittgenstein de someternos a la terapia del len
guaje estricto y no preguntarnos sobre lo que de antemano ya sabemos que no tiene
respuesta. El consejo es prctico, pero no creo que suprima la inquietud, salvo ha
ciendo lo que Wittgenstein hizo al fin con su vida.
Tampoco Ayer satura ninguna ansiedad cuando nos ordena dejar de lado las pro
posiciones que nada tienen que ver con la lgica de los hechos, sobre todo si de lo que
14Cfr. B! Pascal, op. ct., Frs. 140 y 650.
FILOSOFA DE LA VIDA
57
Es lgico que nuestros ingentes problemas econmicos surjan dentro del siste
ma; no son objetivos a priori. Lo son a posteriori, porque sin ese sistema econmico
desaparecen. Lo hemos visto en el primer captulo al tratar de la vida como excelen
cia, la entrada de la moneda en la Grecia primitiva trastoc todo.
Si nos fijamos en la vida como triunfo, habr que hablar del dinero y comenzar a
medir, a cuantificar, porque ya habr que pensar en el que tanto tienes tanto vales.
Lo cualitativo en s mismo se vio desplazado por lo que-en s mismo encerraba de ilu
sorio. Difcilmente un pobre, por muy noble o aristocrtico que sea, se contar entxe
los triunfadores.
Y las apuestas continan sin importar tanto sobre qu sea, cuanto el diseo de vi
das que de ellas han de seguirse. Nietzsche apuesta por el superhombre, despus de
que ya Feuerbach quisiera poner al hombre en el lugar de ese gran usurpador que para
l era Dios. Ambos se quedan en un tipo de redencin que no suprime la idea de esa
enorme desazn de bsqueda de sentido.
Es tambin esa idea de que el hombre es un error del mundo material, incapaz de
comprender su posicin y su finalidad y con una necesidad caracterstica de salva
cin; existe la idea, ntimamente relacionada con la mencionada, de que el hombre es
una chispa divina encerrada en una vasija terrena, una huella de oro implantada en el
barro, como solan decir los gnsticos, pero con una caracterstica muy especial, el
empeo inusitado de salvacin. Salvarse no se sabe muy bien de qu, pero salvarse.
Por eso la fe fue tambin un gran invento: es la gran puerta que nos conduce a la sal
vacin. Y estas no son ideas msticas o abstractas, sino que se han convertido en for
mas de vida que estn estructuradas desde ah. Eso no puede ignorarse, por ms que
se intente ridiculizarlo16,
No s si Feyerabend en algn lugar cita a Pascal, pero muchas de sus sentencias
parecen notas a pie de pgina de los Penses, porque Pascal fue ese hombre que tantas
veces dijo adis a la razn, que tantas veces reneg del sistematismo de la ciencia,
yendo tambin contra el mtodo que tambin para l todo lo diseca. Sin duda que las
intenciones no son extrapolables, pero porque pertenecen a formas de vida que se es
tructuraron en pocas muy diferentes.
Como ejemplo de ello vamos a citar estos pensamientos de Pascal:
1. Dos excesos, excluir la razn, no admitir ms que la razn.
2. El ltimo paso de la razn consiste en reconocer que hay una infinidad de co
sas que la sobrepasan. Es dbil si no alcanza a reconocer esto. Y si las cosas naturales
la sobrepasan, qu diremos de las sobrenaturales?.
3. Vanidad de las ciencias. Burlarse de la Filosofa es verdaderamente filosofar.
4. La ciencia de las cosas exteriores no me consolar de la ignorancia de la moral
en tiempos de afliccin, pero la ciencia de las costumbres me consolar siempre de las
cosas exteriores.
5. Las pretensiones de lo humano y de la razn. Nuestra inteligencia es a lo inte
ligible como nuestro cuerpo es a la extensin. Limitados en todos los rdenes, somos
16Cfr, P. Feyerabend, op. ciL, p., 64.
FILOSOFA DE LA VIDA
59
No habr necesidad de exigir pruebas y falsaciones ni presencialidades, sino que
tendremos que saber saltar desde nuestras limitaciones superarando los dinteles de
nuestra percepcin. Aceptar que es en nosotros donde se dan los defectos. Ese inmen
so defecto humano de necesitar imperiosamente presencialidades empricas. Como
muy grficamente lo expresa Pascal con estas palabras que parecen escritas por un
psicofisilogo:
Demasiado ruido ensordece, demasiada luz deslumbra. Demasiada distancia o exr
cesiva proximidad impiden la visin. Demasiada longitud-y demasiada brevedad en el
discurso lo oscurece. Demasiada verdad nos asombra19.
Es solamente el corazn quien se atreve a saltar esas barreras: el entendimiento
pone lmites que el corazn sobrepasa.
As es como Pascal dirime la dialctica entre la grandeza y la flaqueza del hombre.
Hay que seducir a la razn. Qu cosa hay ms humana que dejarse seducir? Es el se
uelo de lo esperado, de lo ansiado, de lo intuido. La fuerza de la adhesin camina
ms por el deseo que por el convencimiento.
Como dice el adagio latino: fcilmente creemos lo que mucho deseamos sea ver
dad. Por quin decidirse pues, por aquel que obra por entusiasmo, o por aquel que
obra por conviccin? El primero pone corazn, el segundo pone razones.
Se ha dicho en psicologa que el desequilibrio en el desarrollo orgnico del cerebro
en cuanto a su funcionalidad, entre el paleoencfalo y el mesoencfalo, comparndolo
con el superdesarrollo del neoencfalo, puede ser una de las causas por las que la hu
manidad ha alcanzado cotas increbles d progreso en lo intelectual, pero haya queda
do estancado en el terreno de lo emocional, a'poca distancia, por ejemplo, de un perro.
Conseguir bloquear el desarrollo del neoencfalo y tratar de que las zonas ms anti
guas alcancen niveles parecidos a ste, sera una hazaa que se escapa a nuestras po
sibilidades. Pero ah estn los hechos: una humanidad superdesarrollada a niveles
cientficos y tcnicos, junto a esa misma humanidad que se mueve en lo emotivo con
la mxima crueldad. Es la imagen del cientfico investigando mtodos de destruccin
y de guerra. O la de los pueblos que han de destruir alimentos o dejar de cosecharlos,
mientras millones de nios y adultos mueren de inanicin.
Sin duda que esas leyes del mercado las imponen las razones. La frialdad cerebral
ha de imponerse al sentimentalismo, pero tambin al sentimiento de solidaridad?
Esa razn sigue siendo la brjula de nuestra poca, como veremos ms adelante.
Quiz sea la brjula montada por el nivel evolutivo cerebral, la cual sin la idea de
trascendencia nunca podr ser destronada. Recordemos que a veces es ms sorpren
dente la fidelidad de un perro en base al agradecimiento del propio estmago, que la
de un hombre con respecto a otro hombre y bajo la misma base. Sin duda que algo fa
lla.
FILOSOFA DE LA VIDA
61
Vienen a mi memoria las palabras que Vntila Horia pone en boca de Ovidio al re
ferirse a Augusto:
Le adoran como a un Dios, pero nadie le quiere, porque si es autor de la paz,
tambin es autor del miedo20.
Pascal es posible que viviera cegado por el propio miedo. Miedo en primer lugar a
la razn, que le alejaba de Dios. Miedo en segundo lugar al mundo, por sus seuelos
que le atraan. Miedo en tercer lugar hacia l mismo, por no saber si era merecedor
ante los ojos de Dios y se contara entre los elegidos o entre los rprobos.
El miedo no anima a apostar con la alegra de] que juega. Recordemos a Hume, de
quien sabemos no apost por Dios, pero que desde su inclume tolerancia defendi
que:
Un infierno eterno en castigo de una falta pasajera de un ser tan limitado como el
hombre, repugna a todo lo que entendemos por justicia. Mejor hubiera sido que Dios
no creara en absoluto el mundo, que no que un slo hombre fuera tan terriblemente
atormentado por toda la eternidad. Todos los hombres oscilamos entre a virtud y el
vicio: ninguno es del todo bueno, ninguno del todo malo21.
A veces la inmolacin suprema puede convertirse en la mxima crueldad. Dios no
puede recordarnos a un pedazo de mrmol que nunca ha bruido una caricia. Vintila
Horia tambin nos dice estas palabras:
Cmo va a poder un Dios llenar con su persona todo un cielo? Si el cielo est va
co ese Dios debe ser muy pequeito y se encontrar muy aislado en medio de un si
lencio y una soledad insoportables. Nunca me pesar ese momento, en el que he
podido asomarme libremente a mi alma, sin aseo, sin miedo y sin humillacin .
El Dios de la apuesta no puede ser el que ejemplific Augusto, que engrandeca al
imperio a base de achicar o destruir a los otros pueblos del mundo. El hombre no pue
de ser juguete de los dioses, que le impulsan a cometer actos odiosos para luego po
derlos castigar mejor.
Pascal fue un hombre incapaz de ajustarse a la vida. Nietzsche enferm con tanto
pensar en la grandeza del hombre. Pascal enferm a fuerza de pensar en su debilidad.
Como ya hemos indicado, cay en la gran contradiccin de apostar por el Ordenador
de la naturaleza, tenindole que admitir al mismo tiempo como el gran alterador de
este mundo y del propio yo, para justificar el ensaamiento que contra ellos mostr.
Nos recuerda el mito de Heracles, quien sembraba el terror entre las sombras, po
na la flecha en el arco y con feroz mirada buscaba un blanco, mientras los muertos
huan despavoridos ante la idea de poder morir por segunda vez. Porque a fm de
cuentas la idea jansenista de huir del mundo y despreciarlo en vida supone morir dos
veces.
20 Vintila Horia, Dios ha nacido en el exilio, Destino, Madrid 1972, p., 15.
21D. Hume. E)i!ogos sobre religin naturai, Sgueme. Salamanca 1974, p., 157.
22 Vintila Horia, op. cit., p., 18.
FILOSOFA DE LA VIDA
63
Los nicos cristianos de entonces que se atrevieron a dudar de la vida futura fue
ron los averroistas latinos del siglo XEDLSabemos que esta duda era slo filosfica,
que no teolgica, como nos confirma la teora de la doble verdad.
Dentro de los catlicos, la autoridad del Papa compensaba las dudas de la fe. Pero
esto no ocurra en el seno del Islam, donde se daba una especie de rebelda contra el
criterio de la autoridad religiosa. Asn Palacios pone en esta lnea la aparicin de gru
pos de pensadores independientes llamados dahries o zendies, es decir, materialis
tas o descredos, ya que en su pensamiento .reducan toda la naturaleza y la realidad al
orden de lo sensible. Contra ellos se levant la figura de Algacel, a quien Asn Pala
cios coloca entre los que l denomina como escpticos msticos, incluyendo tam
bin entre ellos a Pascal.
Asn Palacios encuentra en Algacel en su Ihia, y en los opsculos rbain y e/ Mi~
zan, la misma frmula dialctica y apologtica de la apuesta de Pascal, Los textos ms
significativos que cita al respecto quiz sean estos:
Pretenden el astrnomo y el mdico, ambos a dos, que los muertos no resucitarn;
mas yo os digo a vosotros: si lo que ambos decs fuere lo cierto, yo nada he de per
der. En cambio, si lo que digo yo es lo verdadero, vosotros perderis...Los incrdulos
son aquellos que dicen: lo contante y lo sonante es mejor que lo fiado. La vida de
ac abajo es cosa contante y sonante, mientras que la vida futura es cosa en que se
fa. Por consiguiente esta debe ser preferida, la de aqu. Lo cierto es mejor que lo
dudoso. Los placeres de este mundo son ciertos, mientras que los de la otra vida son
dudosos. No dejemos, por tanto, lo cierto, a cambio de lo dudoso... Lo caduco y pe
recedero de las cosas de aqu abajo, bien patente ha quedado ante mi vsta; y tambin
la tranquila seguridad con que mi corazn en ella reposa, pero en cambio, la vida
futura yo no la he visto, ni tampoco siento que mi corazn sienta una inclinacin real
y verdadera a creer en su existencia. Y por eso experimento tanta flojedad y tibieza,
cuando me propongo abandonar las cosas de este mundo, contantes y sonantes, a
cambio de una cosa que se me ha prometido a largo plazo, sin que yo tenga confian
za alguna de que exista25.
Esta situacin es la que asume Algacel y quiere superarla, animando, al que^as
est vitalment colocado, a que abandone su idea y cambie de vida apostando por
Dios y por su salvacin. Estos son algunos de los argumentos que dirige Algacel al
nimo de los que as estn:
La vida futura es mejor y mas duradera. La vida de ac .abajo no es ms que un bien
ilusorio. No os dejis extraviar por la vida presente. Acordaros de las palabras de los
Profetas. Esto equivale al asentimiento que presta el nio al padre, cuando le dice
que el asistir a la escuela es mejor que ir a jugar, a pesar de que el nio ignora cmo
y por qu es mejor... Es algo as como el negociante que gasta con gusto la moneda
contante y sonante contando con lo que ha de venir... Tambin es innegable que si al
incrdulo enfermo, el mdico le prohbe por precaucin que se abstenga de mltiples
placeres al utilizar cosas o consumir alimentos, se privar de ellos inmediatamente,
25 Cfr. M. Asn Palacios, Los precedentes musulmanes del "par" de Pascal, Boletn de la Biblioteca Menndez y
Pelayo, V. II, Santander 1920, pp., i 71 232,
FILOSOFA DE LA VIDA
65
Tierno Galvn no sera de aquellos que, contrariamente a lo que le ocurri a Pas
cal, se. olvid de que poda ser ngel, bajo el empeo empecinado de que era suficien
te con ser hombre? No otra cosa parecen significar estas frases suyas:
Ser agnstico es acomodarse perfectamente a la finitud y no necesitar ms. Las
paradojas pascalianas y kierkegaardianas carecen de valor si se las reduce a la finitud,
porque desprendidas del compromiso con lo trascendente quedan en meros estados de
nimos28. ;
El ateo creci como contradiccin lgica y vital del creyente; pero el agnstico
que ha superado la contradiccin, ha tardado muchos siglos en aparecer y surge ahora
como el primado de la finitud y comienzo de la recuperacin para la especie de lo que
se ha quitado a ella misma, incluyendo la conciencia de la finitud en tanto que inefa
ble29.
La definicin de fe que tanto le gustaba dar a Unamuno: Fe es crear lo que no
vemos, Tierno Galvn la traslada de esta manera: La fe no procede de Dios, sino
Dios de la fe30. .
Se admite que el hombre con Dios y en infinitud aceptada, se coloca en dimensin
diferente al hombre que hace su hogar de la finitud; ahora bien, Eso supone que el
hombre de la trascendencia asumida ha de ser superior en sus vidas que el que asume
la finitud?
Para Tierno Galvn no, y nos da esta razn: Aceptar lo imperfecto forma parte de
la instalacin perfecta en lo finito. El que posee la fe es su problema. Quin podra
decir que poseer un sentido ms aadira perfeccin al hombre? Para el creyente, el
agnstico carece de algo que l s tiene. Pero si ese algo es precisamente en lo que el
agnstico no cree, Cmo vamos a hablar de perfeccin aadida? La fe, en cuanto
apuesta vital, es un compromiso con la trascendencia que se considera una ganancia.
Ante esa ganacia uno puede colocarse como indiferente. El indiferente, como nos
dice Gmez Cambres, apuesta porque ninguna prueba es concluyente con respecto a
lo divino. Es una indiferencia por el trmino del proceso intelectivo. Solamente llama
la atencin la propia vida y aquello que con ella se relacione. Lo dems carece de im
portancia. La despreocupacin es el modo de apropiacin que corresponde a la indi
ferencia intelectual. En su indiferentismo no cabe la bsqueda, la cual s era posible
en el agnstico. El hombre indiferente, segn Zubiri, tiene tambin que probar o jus
tificar intelectivamente la indiferencia de la realidad. La actitud de indiferencia inte
lectiva es una positiva voluntad de no ocuparse de aquello que est ah indiferente,
es decir,'sea lo que fuere31.
El que apuesta vitalmente por la finitud y la contingencia slo se compromete con
la historia, con sus semejantes y con el propio mundo en su limitacin. ,.
Bajo otro aspecto, la vida como apuesta por la. objetividad de valores absolutos y
de la trascendencia supone un lenguage que exige la utilizacin de proposiciones y
28Idem, p 27. -
29E. Tierno Galvn, Qu es ser agnstico?, Tecnos, Madrid 1985, p.s 35.
30Idem, p.,. 139. . . . . .% . . ... .
G. Gmez Cambres, op. cit. p., 45
FILOSOFA DE LA VIDA
67
algo subjetivamente suficiente, pero que ha devenido en algo objetivamente insufi
ciente.
Con Kant sabemos que la Ilustracin hizo asumir al hombre su mayora de edad,
ya que la minora en aos estriba en la dependencia del otro. Tener, un libro que piensa
por m. Un pastor que reemplaza mi conciencia moral. Un mdico que juzga acerca de
mi dieta y as sucesivamente, sin acudir a mi propio esfiierzo. Otro tomar mi puesto
en cada ocasin en esta fastidiosa tarea. ;
Kant en Qu es a Ilustracin? (AK VIII p. 35), nos dice que a la razn siempre
le incumbe el derecho de hablar primero, pues de lo contrario se abren puertas para
cualquier delirio o supersticin. Hay que huir de esos que predican que nada de razo
nes, el oficial dice: Nada de razones, adistrate! El finaciero dice: Nada de razones y
paga! E cura dice: Nada de razones, ten fe! Un seor nico en el mundo: Razonar
todo lo que queris y sobre lo que queris, pero obedeced! Por todos los lados encon-.
tramos limitaciones de la libertad.
Jos Miguel Odero al comentar la posicin kantiana ante la fe piensa que es crucial
prestar atencin a la cualidad dinmica que es intrnseca a su argumentacin. Para l
toda argumentacin que culmina en el postulado de la existencia de Dios, es la demos
tracin implcita de su confianza en la racionalidad del universo. As adquiere sentido
la demanda de que virtud y felicidad debern racionalmente estar debidamente pro
porcionadas. Estar necesitado de felicidad y tambin ser digno de ella y no participar
la sera un inconveniente atroz que desecha todo^ orden. La fe moral hace su aparicin
como esperanza colocndose en una visin teleolgica del mundo que parece exigir
una completad arquitectnica. Ley moral y momento teleolgico son los andamiajes
de la esperanza. La profunda confianza en que el mundo tiene sentido es la eleccin
de una sobria esperanza frente a la desesperacin salvaje. Elegir la fe es poner a Dios
en el orden prctico como garante de la racionalidad del mundo32.
Nos recuerda Odero los tres modos de fe ilusoria a los que se refera Locke: 1. La
crencia de que se conoce por experiencia, algo sin embargo imposible de aceptar co
mo aconteciendo segn leyes objetivas. 2. La ilusin de que aquello de lo que no po
demos mediante la razn hacernos ningn concepto, sin embargo hemos de admitirlo
entre nuestros conceptos. 3. La ilusin de poder producir mediante simples medios de
la naturaleza un efecto que para nosotros es un misterio, a saber: la influencia de Dios.
sobre nuestra moralidad. Por eso Odero nos recuerda a Chesterton cuando deca que
un mito no es alegora abstracta, porque el hombre sensible experimenta con ms o
menos claridad, la sensacin de que tropieza con verdades o realidades trascendentes
y que sus imgenes son la sombra de realidades entrevistas a travs de un velo33.
Desde esta perspectiva tiene sentido el que haya muchos que defiendan que nunca
se hace ms grande el hombre que cuando est ante Dios de rodillas. Mientras que los
que no participan de esta apuesta por el sentido trascendente, ven esta situacin como
la ms vejatoria para el hombre, al que le ven arrojarse a los brazos de una ilusin
32Cfr- J. M. Odero, La je en Kan!, Eunsa, Pamplona 1992, - -.r ... .
J dem p,, 344.
68 GABRIEL GARCA MARTIN
para hacer creble una mentira. Otros, para no apostar, se fijan en los mensajeros y
no en el mensaje, hacindonos recordar la ancdota que nos cuenta Kierkegaard del
payaso de aquel circo que se quemaba y que fue enviado por el director para que avi
sase a los del pueblo ms cercano y les solicitase ayuda. Los vecinos se rean del pa
yaso al tomar su narracin y sus gestos de desesperacin como una actuacin bien
montada para llamar su atencin y as hacerles acudir al lugar del circo... Jerarquas,
sectas, iglesias, curas, obispos y dems, son simples pregoneros; no les tomemos por
excusa...
Hay para quienes este mundo slo es una pista de despegue, y para quienes, como
en e caso del mendigo, este mundo es el lugar del saco de sus mendrugos: se agota en
ellos y en observarlos en su zurrn. La imagen del mendigo puede ser retrotrada a
infinidad de vidas con slo cambiar los mendrugos por lo que sea en cada caso, que a
fin de cuentas no sern ms que mendrugos... Recordemos lo que decamos de la
caverna de Platn.
Naturalmente que Heidegger acude a nuestro recuerdo. El tambin preconizaba
otro tipo de existencia y denunciaba la ocultacin que supone la excesiva tecnifica-
cin, el consumismo, el ansia de diversiones que nos encierran en el se y nos dis
traen de la autenticidad. La denuncia de esos velos que ocultan el sentido. Esa
llamada suya, a asomarnos a la insondable sima del ser, donde se descubre el misterio.
En aras de la calculabildad, la utilidad, la curiosidad y el rendimiento, perdemos lo
genuinamente humano. Eso que se desdibuja y se desvirta en la preocupacin diaria'
y que se vierte en ese se-dce, se-hace, etc.34.
E somos cuando morimos sartriano equivaldra a dirimir lo apostado. El hombre
como ser vivo es proyecto, pero sin determinaciones esenciales. Para Pascal, desde su
fe, esas determinaciones las perdimos al ser naturalezas decadas en derecho.
Desde el pecado somos libres para determinarnos en asumimos en la realizacin de
valores absolutos, por los que se apuesta, o por el contrario, podemos elegir agotar
nuestras vidas en ser una cosa ms entre las cosas: ser un intelectual, un mendigo, un
deportista, un empresario, un artista, etc.
Lo contrario sera el hombre que hace de su vida el proyecto de volver a ser el que
fue, naturaleza pura. Apostar por la fe bblica de nuestro origen. La trascendencia se
ra el resultado ltimo por ser el primero.
La diferencia entre Sartre que no apuesta y Pascal que s i o hace, estara en que
mientras que para el primero el hombre se convierte en una pasin intil, para el se
gundo. se dara la perfecta coincidencia del en-s y el para-s, al poder pretender llegar
a ser en vida lo que en mi origen se determin.
Sartre nos dice que lo que el hombre quiere es ser aquello que ya Feuerbach desea
ra impulsivamente: ser Dios. Pascal con su apuesta lo que hace es no querer ser Dios,
sino llegar a ser lo que Dios quiere que se sea.
34Cfr. M. Heidegger, Ser y tiempo, Trd. J. Gaos, F.C.E., Mxico 1979.
70 GABRIEL GARCA MARTIN
En la obra La tarea del hroe, cita Savater esta frase de W. B. Yeats: Quiero que
me ame la cosa que fue antes de que el mundo fuera36Pascal dio su vida y apost
por ello. Tentara al destino, como nos dice Esquil en Las suplicantes que hizo el
rey Pelasgos cuando no saba qu hacer con su amargura? El propio Savater nos dice
que la enfermedad ocupacional del filsofo es la obsesin de ir al fondo. Pascal, para
muchos de sus comentaristas, a base de querer ir al fondo se fue a pique. Para otros
acert, y habr hecho suya la ganancia plena de su apuesta.
No obstante hay otras apuestas, como dice Savater:
El atesmo, fieramente vido de alcanzar sus ltimas consecuencias individuales y
colectivas y el reconocimiento jubiloso de lo sagrado, los afanes de la glora y de la
piedad, la fatalidad trgica y el perpetuo desafo a la necesidad de lo necesario, la
-- conjunta ceitez:. de que toda aventura es solidaria y que toda tarea es social, el re
pudio de la utopa y el mantenimiento de la tensin utpica. S que una trama secreta
conecta esas apuestas aparentemente irreconciliables37.
La tierra prometida por la que se apuesta, cuando se alcanza, deja de ser promesa;
la accin ya no procede. Sin embargo, la vida es reaccionar. Como dicen los qumi
cos, mientras hay captacin de entropa negativa hay vida, y ese desequilibrio, esa zo
zobra que es el vivir exige esperanza. Esperanza que no necesariamente tiene que ser
una pasin intil de agotamiento con la muerte como lo nico irrefutable. .
Unamuno, en su obra Del sentimiento trgico de la vida, tiene este prrafo que
abunda en lo expuesto:
Mi conducta ha de ser la mejor prueba, la prueba moral de mi anhelo supremo; y si
no acabo de convencerme de la ltima e irremediable incertidumbre, de la verdad de
lo que espero, es que mi conducta no es bastante pura. No se basa, pues, la virtud en
el dogma, sino ste en aquella, y es el mrtir que hace la fe, ms que la fe al mrtir.
No hay seguridad y descanso los que se pueden asegurar en esta vida, esencialmente
insegura y fatigosa sino en una conducta apasionadamente buena. Es la conducta, la
prctica, la que sirve de prueba a la doctrina, a la teora. El que quiera hacer la vo
luntad del que me envi, dice Jess, conocer si es la doctrina de Dios o si hablo por
m mismo1(Juan, VII, 17); y es conocido aquello de Pascal de Empieza por tomar
agua bendita y acabars creyendo38.
Quiz a la cita evanglica que hace Unamuno se le podra aadir esta otra ya cita
da: Dime dnde est tu tesoro y te dir dnde est tu corazn. Porque ese es el
asunto; cuando la posibilidad de tomar una vida desde Dios se nos pone por delante,
quiz la localizacin de nuestro tesoro sea lo que hace saltar las dudas. Aunque no
estemos de acuerdo con la postura pascaliana del modo suyo de vivir la apuesta, no
obstante, ello no ha. de ser bice para aceptar que entregarse al mundo y embriagarse
con su contingencia es quiz la mejor manera de hacerse sordo a la trascendencia.
3 F. Savater, La tarea del hroe., Taurus, Madrid 1983, p., 91.
37 Idem., p.,26.
M, Unamuno, Del sentimiento trgico de la vida, Losada, Buenos Xifea i964, p., 230."
FILOSOFA DE LA VIDA
73
por la oscuridad en la que sumi a los humanos impidindoles encontrar la esperanza
inmanente en la solidaridad y en la propia dignidad de la libertad humanas.
Bakunin cuestion incansablemente la existencia de cualquier principio unificador
extrnseco a la propia vida y donador de orden y sentido, que sea providencia y dote
de finalidad salvfca al hombre y a la razn. Podran citarse infinidad de textos, pero
quiz baste con estos dos:
Dios es un compaero terrible. Aplasta, absorve, afiiqula, devora, desnaturaliza, di
suelve o bien diseca todo lo que tiene lo desgracia al acercrsele de cerca o de lejos
... Dios exige el sacrificio de todo... mide el valor de sus fines por la magnitud de sus
sacrificios. El sacrificio es la base, a la vez cruel y mstica, de todo culto religioso
verdadero... Dios mismo no ha dado un ejemplo inmemorial a los hombres, al inmo
lar a su nico hijo y hacerlo asesinar por los judos, su pueblo elegido, para saciar su
mmisericorde venganza, llamada tambin justicia eterna? La divina justicia, como se
ve, se alimenta de sangre humana.42
El cristianismo nada tiene que ver con la humanidad, por la sencilla razn de que
tiene por objeto nico a la divinidad y la una excluye a la otra. La idea de humanidad
descansa en la idea fatal, natural, de la solidaridad de los hombres entre s... El cris
tianismo es el empobrecimiento, el sostenimiento, el aniquilamiento de la humanidad
en beneficio de la divinidad43.
Recordemos las palabras de Eurpides Quin sabe si a vida no es una muerte y
o que llamamos muerte se llama all vida? (Fr. 638)44.
Wilhelm Nestle termina su maravilloso libro Historia del espritu griego con estas
alabras sobre la filosofa:
Cuando ms acusadamente fue retirdose la filosofa, en obediencia a ese com
promiso, al silencioso ricn de estudio, fuera de la vida pblica, convirtindose en
meditacin individual, tanto ms se robustecieron en la masa de la poblacin la furia
milagrera y la supersticin; fue bajo los duros golpes que cayeron sobre el imperio -
guerra, pestes- los hombres buscaron en vano la salvacin por todas partes, y estaban
dispuestos a aceptar cualquier fe y cualquier supersticin con slo que stas les pro
metieran la salvacin43.
M. Bakunin, Obras completas de Bakunin, Jucar, Madrid 1977, pp.a38-39.
Idem, p., 98.
Recuerdo que hace tiempo le que por un "acuerdo entre planetas" se envi un rollo filmado desde la tierra al
aneta Ummo para que conociesen por imgenes lo que era la vida de un terrqueo. Los ummitas comenzaron la
oyeccin de la pelcula desde atrs hacia adelante, porque la cinta, por error, no haba sido rebobinada. Los ummitas
eron tan normal que caminramos hacia atrs, y vieron tambin normal que una vida humana comenzara extrayendo
ia caja de un foso de la tierra, de la que se extraa despus un bulto que era depositado en una cama. Vieron tan nor-
al que despus de un hondo suspiro aquello empezara a moverse. Vieron tan normal que despus de incorporarse y
andonar el lecho, su actividad se fuera haciendo ms intensa y que cada vez se haca ms capaz y ms fuerte, hasta
e poco a poco comenz a ocurrir a la inversa; se haca ms dbil y empequeeca. Cuando fue tan pequeo que se
mbaleaba y no poda mantenerse en pie, fue recogido en unos paales y se redujo tanto que al fin fue introducido por
i orificio en otro ser humano, donde desapareca... Parece ser que todava siguen en la "lgica idea" de que los born
es somos as... porque todo .encaja perfectamente. .
W. Nestle, Historia del espritu griego, op. cit., p., 355.

También podría gustarte