El nuevo periodismo en la prensa hispana contempornea Dra.
Maricarmen Fernndez Chapou Directora de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicacin ITESM, Campus Puebla Los medios de comunicacin tienen el poder de educar al pblico ms all de lo que lo hacen ahora, y el Nuevo Periodismo, en sus mltiples formas, utiliza este poder como nunca lo hiciera el periodismo tradicional y, esperanzadamente, lo hace para el bien de la humanidad. Michael L. Jonson, 1970 Hace casi cuatro dcadas que los ideales contraculturales y revolucionarios de los aos sesenta quedaron atrs. Pero aquellos mticos aos del rock y el amor libre, de los grandes movimientos sociales y culturales, quienes militaban bajo esa consigna representaban a toda una generacin, una postura poltica, social y cultural que revolucion en gran medida el siglo XX. La Norteamrica de los aos sesenta fue uno de los escenarios principales de la profunda tensin entre fuerzas opuestas que ocasion el surgimiento de importantes movimientos y nuevas tendencias. Lo contrario se puso de moda: contra el Estado, contra la poltica exterior, contra el capitalismo a ultranza, contra la represin, contra la censura, contra la cultura oficial y elitista. Lo convencional y lo progresista eran dos anttesis que se oponan desde casi todos los frentes. La batalla entre lo nuevo y lo conservador se vio reflejado tanto en lo social y poltico como en los vehculos de expresin cultural como la msica, el arte, la literatura. Y el periodismo no fue la excepcin. La contracultura se erigi como un escenario para nuevos actores y nuevos argumentos que demandaban un cambio en los medios de informacin. De modo que los jvenes, los estudiantes, los intelectuales y los periodistas protagonizaron esfuerzos innovadores dirigidos a romper con tabes y normas estancadas as como hacer efectiva una postura ideolgica que defendiera los ideales de una juventud que se revelaba ante la opresin, la desigualdad y las injusticias del sistema establecido. Los literatos, lejos de reflejar todo aquello, se replegaron en el academicismo y en la vuelta al clasicismo que poco deca a los jvenes de la poca. Esto dej el campo abierto para un gnero hasta entonces considerado menor en el campo de las letras: el
periodismo. Y fue desde esta tribuna que numerosos escritores dieron voz a toda una generacin y su trabajo se convirti en el espejo de la contracultura. Naci as el nuevo periodismo. Desde que Truman Capote escribiera su legendaria A sangre fra, que rompa las fronteras entre la ficcin y la realidad, entre el reportaje y la novela, un grupo de jvenes periodistas estadounidenses comenzaron a aplicar en sus trabajos recursos narrativos asimilados tradicionalmente a la literatura de ficcin. Con esto, otorgaban a los textos periodsticos una calidad estilstica y narrativa que estaban perdiendo, ante el predominio del modelo objetivo del periodismo norteamericano. Era una novedosa forma de acercarse al rico material que el contexto de la contracultura les ofreca. Pero, adems, esta nueva tendencia, denominada nuevo periodismo en las antpodas del periodismo convencional, recuperaba los viejos preceptos del buen periodismo de siempre: investigacin, denuncia, compromiso tico, pluralidad de voces y de contenidos. El periodismo de investigacin y denuncia, heredero de los trabajos que los periodistas crticos muckrakers realizaron a principios del siglo XX; la prensa underground, que atenda las necesidades de los marginados del sistema que la prensa convencional ignoraba, al igual que la novela de no-ficcin, que llevaba la realidad al campo de la ficcin, fueron las semillas de este nuevo movimiento que se gestaba desde el periodismo y para el periodismo. Una corriente que se funda con la literatura pero que iba mucho ms all, hacia una actitud renovadora, creativa y comprometida que, al menos por aquellos das, revolucion la profesin de los literatos menores: los periodistas. Numerosos reportajes, con sus revelaciones y denuncias, hicieron temblar al Poder. Los periodistas se convirtieron en actores sociales que participaban de los mismos hechos que narraban, involucrndose en las profundidades de los mundos y los personajes que daban vida a sus textos. Era un periodismo arriesgado y comprometido que, gracias a su valor literario, gener numerosas obras que trascendieron como libros que hoy en da an tienen actualidad. Muchas veces, la historia de cmo fueron concebidas son tan excitantes como las propias narraciones, y la forma en que muchas de ellas cambiaron el curso de los acontecimientos, tan sorprendentes como stos mismos.
Y es que el periodismo, segn sus rebeldes hacedores, no era slo un oficio al servicio de otros, generalmente los dueos de los medios o las instituciones oficiales, sino una profesin al servicio de la sociedad que, sin tapujos, llegaba hasta donde tuviera que llegar en honor a la verdad. Escribir bien, tan extenso como fuera necesario, tan vvido como el hecho lo ameritara, tan profundo y tan honesto, comprometido con las causas de sus lectores y ameno, era la regla de oro de los nuevos periodistas. Pasados los aos y bien entrados los setenta, las agitadas aguas de la contracultura se calmaron, y los mejores das del nuevo periodismo quedaron atrs. No obstante, ste sembr las semillas de nuevos esfuerzos, propuestas y tendencias que trascendieron dicho contexto, permaneciendo como prototipo de un mejor periodismo. Pero comencemos por el principio. A sangre fra, publicada de forma seriada en The New Yorker en 1965, fue iniciadora del gnero de no-ficcin, pues el autor, haciendo uso de su mirada periodstica a la vez que de sus dotes literarias, llevara a cabo la reconstruccin minuciosa de un caso real, aparecido entre las notas diarias de la seccin policaca del peridico, utilizando recursos de la ficcin, para darlos a conocer como si se tratase de la trama de una novela. Subtitulado como Relato verdadero de un asesinato mltiple y de sus consecuencias, el reportaje, de tema ms que nada periodstico, se centra en el asesinato sin mvil aparente de la familia Clutter, unos granjeros de Kansas, cometido en 1959 por Eugene Hickock y Perry Smith. El caso fue cuidadosamente cronicado por Capote, luego de una profunda investigacin de campo, un anlisis detallado de los registros oficiales y largas entrevistas con los involucrados. Para tal fin, el autor se traslad a vivir una larga temporada a Kansas y no slo visit el lugar y recogi el material ambiental necesario, sino que adems sigui la vida en prisin de los asesinos hasta que fueron ejecutados, al cabo de cinco aos. La obra fue, ante todo, ejemplo de un periodismo de investigacin profundo. Y logr, como sostiene el norteamericano Michael L. Johnson, "conferir verdad profunda y misterio a un hecho real que sin l hubiera llegado al pblico fragmentado y parcializado". Una verdad que, como dira Weber, si bien permanece fiel a los hechos documentados, "es la verdad de la literatura, aquella conciencia de ser transportado a un mundo dotado de significado y coherencia interna".
De hecho, Capote asegur que no escogi este tema porque le interesara mucho: Fue deca porque quera escribir lo que yo denominaba una novela real, un libro que se leyera exactamente igual que una novela, slo que cada palabra de l fuera rigurosamente cierta. An ms: el autor ha asegurado que con A sangre fra "quera realizar una novela periodstica, algo a gran escala que tuviera la credibilidad de los hechos, la inmediatez del cine, la hondura y libertad de la prosa, y la precisin de la poesa". Pero ms all de las expectativas, lo cierto es que logr transformar literariamente un suceso al grado de convertirlo en una historia que, a pesar del paso de los aos y la distancia con los hechos, sigue siendo considerada ms que nada una obra literaria. Pero para los novelistas result preocupante que a partir de A sangre fra los integrantes del mundo literario empezaran a hablar de la no-ficcin como una forma literaria seria. El propio Capote, previndolo, no calific su obra de periodstica, sino que afirm que haba inventado un nuevo gnero literario. A pesar de eso, su xito dio al nuevo periodismo un gran impulso, pues como dira uno de sus principales representantes, Tom Wolfe: Si un estilo literario nuevo poda nacer del periodismo, resultaba entonces razonable que el periodismo pudiese aspirar a algo ms que una simple emulacin de esos envejecidos gigantes: los novelistas. Los periodistas comenzaron a aplicar en su trabajo las tcnicas y procedimientos de la ficcin. El nuevo periodismo creci como una epidemia: fue adoptado por la mayora de los peridicos underground que proliferaron en aquella poca, por grandes escritores, por algunos periodistas y medios tradicionales que poco a poco se fueron abriendo a estas nuevas posibilidades. Hacia 1969, como apunta Wolfe, prcticamente no exista nadie en el mundo literario que se permitiese desechar llanamente al nuevo periodismo como un gnero literario inferior. En realidad, la tendencia novoperiodstica se creaba no tanto a travs de la novela, ni del cuento, ni de la poesa, como a travs del propio periodismo. Naca como una especie de anti-estilo que se opona cada vez con mayor fuerza al status quo informativo del momento.
Con ese espritu contestatario, el anti-estilo pretenda derrocar las frmulas gastadas del periodismo convencional anterior e imponer una nueva forma de hacer periodismo, ms creativa, pero tambin ms profunda, comprometida e independiente. Probablemente, el hecho de dotar al periodismo de personalidad, ms que el utilizar tcnicas y artificios literarios en un estilo novelstico, fue lo que impuls el desarrollo de un periodismo nuevo. Ante todo, el nuevo periodismo buscaba traspasar los lmites convencionales del diarismo. Por primera vez, se pretenda mostrar en la prensa algo que hasta entonces slo se encontraba en las novelas o cuentos: la vida ntima o emocional de los personajes. Un reporte se poda leer igual que una novela; un artculo se poda transformar en cuento fcilmente, o una nota tener una dimensin esttica y novelada. Se poda recurrir a cualquier artificio literario. Pero, sobre todo, era un periodismo involucrado, inteligente, emotivo y personal. El nuevo periodismo se convirti, tambin, en una actitud, una postura ante la labor del informador. La crtica, tanto del lado de literatos como de periodistas convencionales, lo ha descalificado en ocasiones debido a que, primero, su nombre resulta demasiado pretencioso y ambiguo. Y, segundo, por ser un concepto demasiado genrico, lo que ha dado lugar a confusiones y excesos. Frecuentemente, en los aos sesenta, cualquiera que tuviera menos de 35 aos y una mquina de escribir era considerado un nuevo periodista. Para 1970, ya cualquier variante del tono periodstico tradicional reciba dicho nombre, y, si no era menospreciada o incluso ignorada este tipo de literatura, se cobijaba bajo su epgrafe todas aquellas novelas, artculos, reportajes, biografas, autobiografas, memorias, etctera, que no se lograban encuadrar en ninguna otra parte. Y a pesar de que la etiqueta de nuevo periodismo result un tanto genrica y ambigua, pues ha sido utilizada para designar a un conjunto muy heterogneo de obras y autores, stos presentan, en su mayora, un denominador comn: Su ms o menos drstica distincin con respecto al periodismo escrito convencional de Estados Unidos hasta los primeros aos de la dcada de los sesenta. Aunque nadie sabe con precisin su origen, parece ser que se oy hablar por primera vez de nuevo periodismo en 1965, de boca de Peter Hamill, quien recomend a Seymur Krim, jefe de redaccin de la revista Nugget, escribir un artculo titulado, precisamente,
The new journalism, donde describiera el trabajo de reporteros como James Breslin y Gay Talese, que comenzaban a aplicar en su trabajo nuevos procedimientos, as como a escribir en un estilo periodstico no convencional. Peter Hamill atribuye el nacimiento del nuevo periodismo a Norman Mailer, hasta entonces escritor de novelas y ensayos, que con su reportaje sobre Kennedy, Superman comes to the supermarket, publicado en la revista Esquire en 1960, abriera nuevos caminos para el periodismo. Pero, por otra parte, James E. Murphy, Tom Wolfe y Richard A. Kallan sealan como iniciadora de la nueva tendencia la obra de Gay Talese titulada Joe Louis: The king as a middleage man, publicada en 1962. A su vez, Joe David Bellamy prefiere marcar el inicio en el ao 1963, con Tom Wolfe y su reportaje titulado extravagantemente There goes (varoom! Varoom!) that kandy-kolored (thphhhhh!) tangerine-flake stream-line baby (rahghh!) around the bend (brummmmmmmmmm), posteriormente publicado como libro con el ttulo simplificado de The kandy-kolored tangerine flake streamline baby. Y, finalmente, John Hellman y Terris Morris apuntan que fue en 1965, con Truman Capote y Tom Wolfe. Lo cierto es que los nuevos periodistas comenzaban a distinguirse, adems de por sus innovaciones estilsticas, por concordar con una serie de actitudes profesionales y prcticas periodsticas. Se caracterizaban no slo por desarrollar un nuevo estilo, como Tom Wolfe, o por llegar al periodismo con un sentido de urgencia acerca de su importancia como escritores de otros gneros u otros campos de inters, como Norman Mailer y Capote; sino que haba tambin un grupo de jvenes, no escritores profesionales, que se sentan atrados por el periodismo como un medio de articular su experiencia y dar voz a aquellos que compartan su visin del mundo y su estilo de vida, y que crean en un periodismo mucho ms imaginativo y pertinente del que podemos hallar en la mayora de los peridicos. En todos los casos, los requisitos ms importantes para llegar al nuevo periodismo era la apertura creativa, que sumada a las cualidades de honestidad, visin y estilo, tena que ver ms que nada con un fuerte compromiso con la comunicacin eficaz de la informacin y con conceptos ticos acerca de la realidad social que se viva. Michael L. Johnson sostiene que los nuevos periodistas eran aquellos autores que planteaban:
La necesidad de una nueva forma tcnica para la informacin y para quienes una nueva conciencia de los hechos de la realidad humana no es slo la razn para el nuevo periodismo sino un producto de l. Existen, pues, dos grandes criterios para la clasificacin de los nuevos periodistas: el que se refiere a las caractersticas del material que el escritor maneja, y el de la actitud e intenciones que el periodista adopta a la hora de enfrentarse y asimilar dicho material. As, los nuevos periodistas son aqullos que crean un tipo de literatura, un arte periodstico que tiene significacin inmediata, al mismo tiempo que posee significacin histrica; los New Muckrakers, que escriben animados por un claro propsito moral, y estn renovando y puliendo un nuevo instrumento periodstico para emprender enseguida una nueva tarea. Y los que estn transformando el periodismo en un arte creativo, personal, basado en una exposicin bien investigada y objetiva. Asimismo, su trabajo est basado en la idea de que el nuevo periodismo debe realzar la verdad profunda de lo narrado. No es ficcin. Los personajes, hechos, paisajes, etctera, son reales. Y el hecho, la injusticia que se denuncia, el personaje, no pueden ser en ningn momento eclipsados por el estilo del autor. Aunque una transmisin meramente objetiva de lo hechos sera tan imposible como falsa, de modo que en el nuevo periodismo el yo se convierte en la nica forma de garantizar la honestidad de la obra. Ms all de algunos criterios, clasificaciones y premisas, lo cierto es que es difcil enunciar una sola definicin, un concepto nico, referente a la nueva corriente periodstica. Existen numerosos trminos periodsticos que pueden ser confundidos con ste: periodismo de denuncia, nueva no-ficcin, periodismo personal, periodismo civil, periodismo existencial, periodismo inspirado, nuevo periodismo involucrado, periodismo literario, art journalism, essay-fiction, factual fiction, journalit (de la mezcla de journalism y literature), parajournalism, y un largo etctera. Aunque cabe apuntar que, si bien estos trminos no son sinnimo de nuevo periodismo, generalmente s tienen que ver con alguna de sus manifestaciones y, en todo caso, pueden ser considerados como caractersticas de la corriente. Para algunos, el nuevo periodismo supone simplemente una forma de escribir literatura ajena a los condicionamientos de la ficcin o la no-ficcin, o las etiquetas de periodismo o novela. Otros consideran vlido el trmino para todas las innovaciones que se dieron en este mbito en los aos sesenta. Sin embargo, quiz la definicin ms clara y acertada
sea la que ofrece Michael L. Johnson, y que refuerza la idea de que es necesario tomar en cuenta dos criterios clave e inseparables: la esttica y la tica. El nuevo periodismo, dice, es: Una forma de arte literaria y personal con el poder de percibir, analizar y comunicar el significado del proceso cultural en un nuevo modo no oficial y de contracorriente que pudiera reeducar un pblico hipnotizado por los lemas retricos del periodismo convencional. En otras palabras: la nueva tendencia no slo se define por la novedosa utilizacin por parte de algunos periodistas de unos recursos tcnicos tradicionalmente asimilados a la novela, gracias a la cual se le confiere al periodismo una categora artstica y una fuerza narrativa hasta entonces desconocida, sino que adems pretende revitalizar el periodismo de denuncia, constituyendo un medio comprometido con las causas sociales y crtico con las deficiencias del sistema y de los medios de comunicacin, y que lleva a cabo una labor de concientizacin y educacin de un pblico considerado no como receptor pasivo, sino como lector inteligente. En los aos en que comenzaron a circular, los trabajos novoperiodsticos causaron una verdadera conmocin porque su escritura tena poco o nada que ver con las pautas de composicin y estilo propias del periodismo convencional, caracterizado por el uso de procedimientos diseados institucionalmente para satisfacer las pretensiones de objetividad en las que se apoyaba y todava se apoya hoy el discurso periodstico hegemnico. Pero adems, los nuevos periodistas, a travs de la funcin que desempeaban, se convertiran en personajes clave dentro de los procesos sociales y polticos. Como dijera Naomi Feigelson: Los representantes del nuevo periodismo se ven a s mismos como reeducadores de la juventud norteamericana y como unificadores y solidificadores del movimiento revolucionario. En definitiva, la nueva tendencia no se limita a informar, sino que est haciendo una revolucin. Ambas innovaciones intrnsecas al nuevo periodismo, por un lado como nueva tendencia en el estilo y las formas y, por otro, como nueva toma de postura en la labor informativa, hacen de este modelo el ejemplo ms representativo y ms acertado de interaccin entre literatura y periodismo que ha registrado la historia de las letras
contemporneas, as como un conjunto de frmulas inteligentes, creativas y en muchos casos comprometidas que, aunque matizado y ceido a cierto tipo de publicaciones y contextos, ha trascendido hasta la actualidad. Incluso es posible que el nuevo periodismo sea una alternativa a la tendencia uniformadora del periodismo de hoy. Es cierto que, en sus inicios, el nuevo periodismo pec de optimismo. Las expectativas eran muy grandes: se esperaba que esta frmula sustituyera al periodismo convencional. Sin embargo, en el futuro, que es hoy el presente, el nuevo periodismo se ira cooptando y difuminando como tal, a pesar de que ha prevalecido exitosamente como una opcin estilstica por la que an optan algunos medios y periodistas. Durante los aos ochenta y noventa, una vez acabados sus mejores das, el nuevo periodismo ha pervivido con dignidad. Muchos de los periodistas que formaron parte de la corriente, como Wolfe, Thompson o Didion, han continuado la tradicin en sus trabajos recientes. En su relevo ha aparecido una nueva generacin de periodistas influidos en menor o mayor medida por aquellos, a la que Norman Sims ha denominado literary journalist; no piensan necesariamente en s mismos como nuevos periodistas, pero han encontrado en la inmersin, la voz, la exactitud y el simbolismo las seas de identidad de su trabajo. Aunque ha desaparecido el contexto histrico del nuevo periodismo, tanto los veteranos, como los ms noveles periodistasescritores han seguido cultivando los ingredientes clsicos de la tendencia. Aun en nuestro contexto, las novelas de Tom Wolfe, por ejemplo La hoguera de las vanidades que fue publicada por entregas en Rolling Stone, han suscitado una fuerte polmica en torno a los nexos y lmites entre el periodismo y la literatura, al ser calificadas de periodismo disfrazado de novela. Al parecer este tipo de novelas ha sobrevivido tercamente gracias a su intrnseca capacidad de regeneracin y adaptacin. Si bien fuera de Estados unidos la constante interrelacin entre periodismo y literatura no ha generado durante las ltimas dcadas ningn fenmeno de magnitud y cohesin comparables al nuevo periodismo, s han surgido algunas tendencias relevantes e innovadoras que tambin se podran considerar novoperiodsticas. En conjunto, estas tendencias integran un panorama bastante heterogneo. En Estados Unidos, los periodistas literarios actuales escriben obras que presentan rasgos
novoperiodsticos y que editan como libros; incluso, en las mismas publicaciones que los nuevos periodistas: Esquire, The New Yorker, The Village Voice, entre otros. En Europa, el nuevo periodismo ha llegado a los lectores antes que nada en forma de libro, soporte idneo, por razones de espacio, legibilidad y mercado editorial, para la publicacin del tipo de obras que los escritores-periodistas suelen cultivar. As han visto luz los trabajos ms importantes de este tipo, como los reportajes poticos del recientemente fallecido Ryszard Kapuscinski (El emperador, El sha, La guerra del futbol, Imperio, bano); el periodismo indeseable de Gnter Wallraff, quien sola disfrazarse de personajes marginales para vivir experiencias que luego denunciaba en novelas documentales, la ms clebre, Cabeza de turco; la romanzo-verit de Oriana Fallaci, excelente cultivadora de la entrevista literaria y reportera comprometida (Entrevista con la historia, Un hombre). Precisamente, Kapucinski manifestaba que, como corresponsal de una agencia de noticias del Tercer Mundo, lleg a la conviccin de que no le bastaba el periodismo para reflejar la realidad, por lo que se avoc a la escritura de sus experiencias en libros. En el mundo hispano, durante el ltimo tercio del siglo XX, han surgido algunos autores y publicaciones que han aportado importantes innovaciones al periodismo, como los espaoles Antonio Muoz Molina, Juan Goytisolo, Arturo Prez Reverte, Rosa Montero, Juan Jos Mills, Manuel Vzquez Montalbn, Manuel Rivas, por nombrar unos cuantos. En Latinoamrica, estn los ejemplos de Gabriel Garca Mrquez, Mario Vargas Llosa, Jorge Luis Borges, Alfredo Bryce Echenique, Carlos Fuentes, Fernando Bentez. Si bien los escritores hispanoamericanos contemporneos se han vuelto menos preocupados con las demandas de verdad del periodismo, y ms interesados en el creciente poder e influencia de los mass media electrnicos los cuales parecen amenazar la relevancia de la literatura y el periodismo escrito, desde el boom novelstico de los sesenta han tendido a inscribir al periodismo dentro de sus trabajos como metfora tica y como medio de desarrollar una tica de escritura. Asimismo, en Espaa diferentes publicaciones, influidas por las norteamericanas The New Yorker, Ramparts, Esquire o Rolling Stone, han desarrollado formas acarterizadas por la incorporacin de gneros, recursos y actitudes inscritos en la composicin del nuevo periodismo. Del mismo modo, y aunque en menor grado, el nuevo periodismo se ha proyectado en diarios de referencia como El Pas, incluidos sus suplementos de
cultura y sociedad como los dominicales o de verano. Tambin ha llegado a los lectores en forma de libro. Y otros esfuerzos, como el de la Fundacin Nuevo Periodismo, de Garca Mrquez, han tratado de esforzarse por impulsar un periodismo de calidad. En Mxico, pese algunos esfuerzos individuales, no existe un medio que conciba, de manera global y determinante, su labor dentro de los preceptos de independencia, calidad y crtica propios del nuevo periodismo. Los contados periodistas que llegan a apostar por una forma propositiva y creativa de hacer periodismo se encuentran dispersos, y muchas veces son aislados y marginados del mbito periodstico, vctimas de la frrea y absurda competencia no slo entre las publicaciones, sino entre los propios colegas, as como de la falta de apertura de los dueos de la comunicacin. En nuestro pas, los periodistas suelen carecer de iniciativa (y cuando la tienen generalmente son domesticados o expulsados de la empresa) y de visin. Claramente en Mxico, el nuevo periodismo quiz ha tardado en manifestarse y no cuenta con demostraciones numerosas. Pero los autores saben que propuestas como sta integran una nueva y prometedora posibilidad que se les ofrece, y la acogida de los lectores ha sido generosa. Por ello no es arriesgado pronosticar que en el futuro nos encontraremos con muchas ms obras en esta lnea, lo que permitir desarrollar sus posibilidades y conocer todo lo que puede dar de s esta forma de colaboracin entre la literatura y el periodismo. Ante todo, el nuevo periodismo ha dejado un sello de creatividad en el periodismo, y no dejar de dar ejemplo de que una prensa amena, profunda, comprometida, crtica e independiente ha sido posible. El nuevo periodismo es posible por que ya fue posible. Tom Wolfe escriba en 1973 las siguientes palabras: La posicin del nuevo periodismo no est asegurada por ningn concepto. En algunos terrenos, el desprecio que inspira carece de lmites Si no hay suerte, el nuevo gnero jams ser santificado, jams ser exaltado, jams tendr una teologa Pero el nuevo periodismo no deber ser ignorado en un sentido artstico. A fin de cuentas, por qu habra que ignorarlo hoy? Las manifestaciones del nuevo periodismo mantienen su vigencia ms all del momento y el lugar de su irrupcin, como una oportunidad abierta a quienes deseen hacer uso de su potencial. Si bien la corriente est integrada por propuestas que son viejas al retomar
las fuentes prstinas de la tradicin periodstica (pues no hay originalidad posible sin retorno a los orgenes), son siempre novedosas porque plantean un desafo al anquilosado discurso periodstico hegemnico. Es una provechosa frmula basada no slo en la recuperacin de las formas literarias sino en los principios del buen periodismo de siempre, multidisciplinario, comprometido y justo, de la que slo se obtienen ventajas. Por ms que algunos lectores queden desconcertados y, ms que nadie, aqullos que pretenden atrapar las infinitas posibilidades y combinaciones para clasificarlas y encuadrarlas. Quiz sea el momento de abrir los odos hacia aquellas voces que desde hace ms de medio siglo han pugnado por un periodismo de calidad, multidisciplinario, independiente y propositivo. Volver al viejo nuevo periodismo es una forma de prestar atencin a lo que pedan y an piden los profesionales de la informacin que optan por otra va que no sea el contagio de los vicios del diarismo moderno.