No
No (hebreo: Noa, griego: Ne, latn: Noe) fue, junto con su esposa, sus tres hijos Sem, Cam y Jafet y sus esposas, uno de los ocho supervivientes del gran diluvio creado por Dios para destruir a los descendientes pecaminosos de Adn y Eva, de acuerdo con el Tanaj y la Biblia. Dios tambin le dio instrucciones para que construyera un arca grande hecha de madera de gofer que sirvi para albergar a l y a su familia, as como para todas las especies de animales, durante el diluvio. Tambin es considerado por algunas religiones como el padre de la humanidad a travs de los descendientes de sus tres hijos.
Antecedentes del relato de No
Aunque este es el relato ms conocido en Occidente, existen otras antiguas narraciones anteriores a la bblica con historias de diluvios: En la mitologa mesopotmica, Gilgamesh, antiguo rey sumerio, se encuentra con Utnapishtim, una persona que sobrevive al diluvio. No sera una especie de Utnapishtim. Adems, relatos similares de un gran diluvio en las creencias de los antiguos sumerios, chinos y babilonios. Como sucede con el relato de Gilgamesh, es posible que ambas historias narren un hecho comn real. La similitud entre ambos relatos demuestra que los judos conocan el mito de Utnapishtim o de Ziusudra cuando escribieron la Biblia.
Origen
Segn el relato del Gnesis -la principal fuente de referencia sobre este personaje- No fue el nico varn hallado justo de toda la generacin contempornea a l, puesto que los dems, estaban sumidos en el pecado y por su culpa la tierra "se hallaba llena de violencia". No fue hijo de Lamec, pero no hay que confundir a este Lamec, descendiente del tercer hijo de Adn, Set, con el Lamec descendiente de Can el cual por un asesinato tendra que ser vengado "setenta veces siete". Lmec le llam No ('descanso' en hebreo). Este Lamec, a su vez, fue hijo de Matusaln, conocido por ser el ser humano que muere con ms edad de los citados en toda la Biblia (969 aos); el cual es hijo a su vez de Enoc, quien, segn una tradicin posterior, profetiz sobre la llegada del Mesas y escribi sus visiones. (vase Libro de Enoc) No fue padre, as mismo, de Sem, Cam y Jafet, de los cuales, segn la Biblia y el Corn, se repobl toda la tierra4 .
El Diluvio Universal
Y se arrepinti Jehov de haber hecho hombre en la tierra, y le doli en su corazn. Y dijo Jehov: "Raer de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho."5 Dios, hastiado de la perversin humana, le dijo a No: "Voy a arrojar sobre la Tierra un diluvio [...] contigo har yo mi alianza, construye un arca y mete en ella a tu familia y a una pareja deanimales de cada especie. Segn una interpretacin posterior, adems, No pas 120 aos advirtiendo a sus contemporneos del peligro que los amenazaba, pero no le hicieron caso [cita requerida]. "Y dijo Jehov: No contender mi espritu con el hombre para siempre, porque ciertamente l es carne; ms sern sus das ciento veinte aos ". Mientras No y su familia construan el arca, los vecinos y habitantes se mofaban de su empresa de construir un navo en pleno desierto, de Ararat. El diluvio comenz en el ao 600 de la vida de No, y tuvo una duracin de cuarenta das con sus noches respectivas, durante los cuales toda la Tierra lleg a estar bajo las aguas, destruyendo todo rastro de vida humana y animal, excepto los animales que, junto con No y su familia subieron, al arca. No envi solt un cuervo, para saber si las aguas se estaban retirando, el cual estuvo yendo y volviendo. Tambin envi una paloma s que envi una paloma pero esta, al ver que no tena donde posarse, regres al arca. 6
Siete das despus el patriarca volvi a enviar la paloma, la cual regres trayendo una rama de olivo en el pico, dando a entender a No que la inundacin ces. No entonces esper otros siete das y volvi a soltal a la paloma, la cual ya no regres. 7 En el ao 601 de la vida de No la Tierra se sec y, no obstante, su deseo por abandonar el arca, No y su familia esperaron un mes ms, hasta que el Seor les orden salir.
Maldicin de Canan
Despus del Diluvio, el Gnesis dice que No comenz a labrar la tierra y nos lo muestra plantando una via, de cuyo vino se embriaga, Cam ve "la desnudez" de su padre y se re de l (algunos sabios del Talmud piensan que no solo se ro de l, tambin abuso de l), el cual al saberlo pronuncia una maldicin en contra del hijo de ste, Canan, del cual profetiza que llegar a ser esclavo de Sem y Jafet, maldicin que, segn algunos traductores, se cumple cuando Israel (de origen Semtico) somete a los Cananeos, si bien permite que algunos, como los habitantes de Gaban, continen con vida a cambio de ser siervos. Posteriormente, el propio Israel, incluyendo a los descendientes de los cananeos supervivientes, llegan a ser siervos de pueblos que nacieron de Jafet, cumpliendo as la profeca de No. Junto con eso, su piel se torn ms scura. Despus de esto, se nos informa que muri No trecientos cincuenta aos despus del diluvio, a la edad de novecientos cincuenta aos. No se informa ni del lugar ni de su tumba.
El personaje No
La figura de No, sea lo que fuere de sus remotos orgenes, representa en los diversos niveles de la Escritura el tipo del hombre justo que se libra del castigo y se beneficia de la salvacin. En medio de la iniquidad que destruye al mundo, emerge como principio de una humanidad nueva y viene a ser as una prefiguracin de Cristo. En la Tor y en el Tanaj, incluso en los Sidurim, nunca mencionan a Noaj como un patriarca (como Iaakov, Abraham o Itzjak) ya que estos ltimos tuvieron la valenta de enfrentarse a Dios discutiendo con l, Noah solamente obedeci las rdenes, dejando que millones de personas mueran.
1.
Las tradiciones del Gnesis. Si la explicacin popular relaciona el nombre de No (Noah) con el verbo Naham (consolar), es quiz por
alusin al viador No (Gn 9,20), cuyo vino consuela a los hombres de su penoso trabajo (5, 29). En realidad, la consolacin de No viene de las palabras por las que Dios, despus del diluvio, se compromete a no maldecir ya a la tierra (Gn 8, 21). A pesar de la benevolencia divina, el hombre puede todava fallar, como un No embriagado, padre de un Cam de malas costumbres (Gen 9, 20-25). A travs de Cam se condena a Canan: sus cultos licenciosos, asociados a la embriaguez, se oponan a la vigilancia, cuyo modelo deba ser No. No en tanto que hroe del diluvio, aparece como el justo por excelencia. Gracias a su justicia logra escapar de la ruina de un mundo condenado, y reconciliar con Dios a la tierra y a sus habitantes. La tradicin sacerdotal vio en esta reconciliacin una alianza de amplitud universal (Gen 9), extendida al conjunto de los descendientes de No (cf Gen 9,1; 10,32).
2.
Los profetas y los sabios acentan diversamente el valor ejemplar de los rasgos de No. Si bien ste aparece como un testigo
de una responsabilidad estrictamente personal delante del juicio (Ez 14, 14), sin embargo, su alianza con Dios, es la prenda de una misericordia paciente (Is 54, 9s). Ms all de los juicios temporarios, habr siempre un resto, al que se preservar para garantizar la continuacin del designio de salvacin. No es el tipo de este resto (Eclo 44,17), que constituye el pueblo justo y estar finalmente representado en la sola persona del Mesas. El justo salvar al mundo como No en tiempos del diluvio cuando la esperanza del universo se refugi en un frgil esquife y dej en el mundo el germen de una generacin nueva (Sab 14, 6; cf 10, 4s).
3.
En el Nuevo Testamento es No, segn el evangelio, un modelo de vigilancia ; contrariamente a sus compaeros
despreocupados, vivi en la espera de un juicio de Dios (Mt 24, 37ss p). Todava ms claramente, la Carta a los hebreos lo presenta como el testigo de la fe frente a la incredulidad; el justo que crey con la sola garanta de la palabra de Dios (Heb 11,7). En las cartas de Pedro aparece No bajo aspectos nuevos. No slo es justo en s mismo, sino tambin heraldo de la justicia divina que anuncia a los hombres la inminencia del juicio (2Pe 2,5; cf. 3,5). Este juicio slo pesa sobre el mundo malo. No emerge de l como el tipo del hombre salvado en Cristo, puesto que la salvacin que le es otorgada prefigura la salvacin por las aguas del bautismo (1Pe 3,20s).