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Psicosis (R. Ponte)

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PSICOSIS: LA CUESTIN PRELIMINAR...

Y OTRAS CUESTIONES

Ricardo E. Rodrguez Ponte Clase Nro 2. Sbado 6 de Junio de 1998

EL MURO Hoy vamos a poner en marcha el dispositivo que habamos convenido para estas reuniones, me refiero a su divisin en tres partes. Vamos a ver cmo sale. Supongo que, de todos modos, eso mejorar con la experiencia. Comenzar retomando brevemente lo que haba planteado la vez pasada. En resumidas cuentas, de qu les habl la vez pasada? Les habl apoyndome en ese texto de Lacan de 1967, su Breve discurso a los psiquiatras les habl de lo que, con una imagen que el primero en forjarla fue Freud, denomin el muro. El muro, la barrera interpuesta por la posicin psiquitrica, entre el psiquiatra y el loco, en tanto el psiquiatra, o la posicin del psiquiatra les dije que esto no es una cuestin de humanismo, ni de buena voluntad, ni de derechos humanos, sino que es una posicin estructural, la posicin del psiquiatra se define por un no querer saber nada que, por el hecho de la locura, l tambin est absolutamente concernido. 1) Les estaba diciendo que la posicin del psiquiatra, por estructura, se define por un no querer saber nada de la locura por la cual l tambin, el psiquiatra, est radicalmente concernido. De este concernimiento, se defiende por un mecanismo segregativo que todos conocemos: expulsando eso xtimo, como dice Lacan, esa exterioridad ntima de la que no se quiere saber, sobre alguna figura del otro, ms bien de lo Otro, que se vuelve as Otro, alter, no alter en el sentido desemejante, no alter en el sentido de aqul a quien

me identifico, no alter en el sentido de otro-yo, sino alter en el sentido de otro-que-yo, en el sentido de otro-Otro, merced a cuya exclusin, precisamente, puedo identificarme con los que, as, quedan "del lado de ac". Es el mecanismo de los campos de concentracin, del ghetto, del racismo en todas sus formas... Merced a esta "barrera protectora" instaurada por el psiquiatra, por la posicin del psiquiatra, la posicin psiquitrica puede sostener determinadas ilusiones. Por ejemplo... Ilusiones que son las que compartimos todos, por eso es tan fcil recaer en la posicin del psiquiatra, y no importa que se haya pasado por un psicoanlisis cuya experiencia, la que un psicoanlisis instaura, deca Lacan, es precaria, precisamente porque est la posicin del psiquiatra, la ilusin, por ejemplo, de que "yo soy yo", la ilusin de que "s lo que digo", de que "soy dueo de los significantes que emito", de que soy "lo que me creo", el desconocimiento de que, antes de hablar, soy hablado... Esta posicin implica que la palabra del loco, entonces, al quedar l en posicin de "otra cosa" de "extrao coleptero", deca Lacan en su Breve discurso a los psiquiatras, queda por eso mismo completamente devaluada, queda, el loco, verdaderamente enajenado en virtud misma de esta posicin con la que es acogido su discurso. O, para decirlo en trminos del escrito sobre las Variantes de la cura-tipo, queda el loco reducido, por ese "poder discrecional del oyente" con el que el psiquiatra, como cualquier oyente, se inviste, queda reducido a la condicin de "objeto constituido".(2) En relacin a este punto, vale la pena insistir sobre que, si bien la posicin del analista no va a ser definida por Lacan de la misma manera antes y despus del Seminario sobre La angustia para poner un corte no demasiado arbitrario entre dos momentos distinguibles, es decir, en Variantes de la cura-tipo, un escrito de 1955, como A mayscula, en posicin y posesin del "poder discrecional del oyente" que la regla fundamental, en tanto coloca al hablante en la posicin de ya no saber lo que dice, "eleva a la potencia segunda", dice Lacan... sea entonces como Otro con mayscula, o en la posicin del a minscula posicin que tiene sus diferencias con la anterior, y, obviamente, estas diferencias comportan consecuencias en la clnica pero de todas maneras algo se mantiene como comn a ambas posiciones, en la medida en que, desde una o desde otra posicin, la posicin del analista consiste siempre en ceder la posicin de sujeto al

hablante. Dar la palabra es someter al sujeto a la posicin de ya no saber lo que dice, pero, al mismo tiempo, al mismo tiempo, establecer para ambos, para el hablante tanto como para el oyente, la suposicin de que hay verdad en lo que el hablante dice, as como una lgica en el encadenamiento de los dichos que es invitado a sostener, de cuyos efectos no podra ahorrrsele la responsabilidad sin renegar en el mismo paso del don de palabra que se le ha hecho. En este sentido, la posicin del psiquiatra reniega de esta suposicin, situando al loco en la posicin de objeto constituido, lo que en la reunin pasada denominamosla roca de la alienacin. No hay verdad en la palabra del loco, no hay nada para escuchar. No importa cmo definamos esta locura, si como un "proceso orgnico" o como un "proceso psquico", resultado de un "mecanismo" del que est excluida toda posicin subjetiva Freud empleaba la palabra "proceso" en la expresin "proceso psquico", e incluso la palabra "mecanismo" en la expresin "mecanismo de defensa", y su ideologa de positivismo naturalista, propia de los finales del siglo XIX, se hubiera complacido, tal vez, en llevar el "mecanismo" a su consumacin "mecanicista", pero su posicin en la clnica no era sta, su objeto se le resista todo el tiempo a amoldarse a esta ideologa... En fin, volver sobre esto ms adelante. En la distribucin de los cuatro discursos, lo que corresponde al discurso del analista establece que en el piso superior, si ustedes recuerdan, vamos a tener el a en posicin de semblante, de agente, y en el lugar del otro, justamente, al sujeto: a$

Bien. Una de mis preocupaciones de la vez pasada, que no s si logr transmitir, era la de que... Bueno, evidentemente, nos vamos a ocupar, de una manera o de otra, de derribar este "muro", porque es la nica posibilidad que tenemos de construir un acceso posible que nos permita acoger la palabra del loco en su valor de testimonio. Es la nica posibilidad de que

haya en ese encuentro con el loco un lugar para el analista. Pero les deca tambin la vez pasada, creo que se los dije, que aunque no estemos interesados en la psicosis propiamente dicha creo que se los dije bajo la forma de que abordar la psicosis no es abordar un captulo especial del psicoanlisis, abordar la psicosis, para qu puede servirnos?, quiero decir, en la medida en que podamos derribar este "muro" que nos separa del loco, lo cual implica... lo cual implica que la posicin del analista es correlativa de una posicin segn la cual no hay no loco.(3) Este es el concernimiento, el aceptarse concernidos por la locura. Pero les deca que en la medida en que podamos mantener esta posicin, y aunque nuestro inters inmediato no fuera el de la psicosis, interrogar la psicosis podra tener para nosotros el valor heurstico de llevarnos a revisar las nociones de la teora cuyos impases, sea en la teora, sea en nuestra manera de entender la teora creo que hay mucho de esto ltimo, favorece que, con vocabulario psicoanaltico, y hasta lacaniano, sostengamos finalmente este muro bajo la forma de plantear la psicosis como una clnica del defecto. Lo voy a decir de vuelta, porque me parece que estuve un poco enrevesado. Digamos, qu hay de mal conceptualizado para decirlo de una manera que mucho no me gusta, qu hay de poco reflexionado en la manera en que entendemos no la manera en que podemos repetir la definicin, que eso es fcil la manera en que entendemos en serio, en nuestra prctica cotidiana, o en nuestras charlas de pasillo, cuando uno no se preocupa tanto por ser riguroso en las definiciones y deja transparentarse entonces la manera en que verdaderamente se plantea para s mismo las cosas, qu hay de poco acabado, de trabado, de impase en la manera en que entendemos, por ejemplo, el deseo, que promueve, que facilita que podamos afirmar que no hay deseo en la psicosis? Qu hay de poco acabado en nuestra nocin del sujeto, en la manera en que la entendemos, que favorece la afirmacin de que no habra sujeto en la psicosis? Qu hay de resto freudiano en nuestra nocin de la transferencia, que nos permite afirmar la ausencia de transferencia en la psicosis? Se entiende el planteo? Es decir, que aunque nuestro inters inmediato no est puesto en la cuestin de la psicosis, abordar la psicosis, para interrogarla y para dejarse interrogar por ella, tiene consecuencias directas para la clnica, cualquiera sea, aun para la clnica de la neurosis.

Poco a poco, voy como... cmo lo puedo decir? A partir del intercambio que hemos tenido, las preguntas que me han hecho llegar despus de la ltima reunin, los comentarios, se me va perfilando, poco a poco, el estilo que me gustara darle a este espacio, a este seminario, o lo que sea... Me doy cuenta de que, en un primer momento, no es muy conveniente una mayor acumulacin de saber, porque correramos el riesgo de engrosar las paredes del "muro". Entonces, me gustara que en este primer movimiento para eso nos va a servir especialmente la segunda parte de las reuniones, la singularidad del caso, que siempre nos pone como un tope al saber generalizable me gustara que en estos primeros movimientos de la partida que hemos decidido emprender juntos, tratemos de revisar los prejuicios que nos habitan, que nos llevan a pasar por encima de frases como las del Seminario de La identificacin, que les le la vez pasada porque supongo que una buena parte de ustedes habr ledo el Seminario de La identificacin, como supongo que una buena parte de ustedes habr ledo el escrito sobre La significacin del falo... Justamente, entre esta reunin y la anterior tuve una experiencia, que se me repiti... Hubo un par de experiencias que se me repitieron, en estas dos semanas, en diferentes mbitos. A ver, cmo lo puedo decir? La vez pasada les mencion la roca de la alienacin. Creo que en el psicoanlisis hay otra roca muy importante, que tiene que ver con eso que tambin les mencion: que cuando se empieza a confundir a Lacan con Freud, se termina confundiendo a Freud con la psicologa. La otra roca importante la podramos denominar la roca de la psicognesis que en nuestro caso probablemente tenga bastante que ver con el origen del lacanismo en la Argentina, con el modo en que se empez a transmitir a Lacan aqu, me refiero a algunas afirmaciones que solan repetirse: "hay que acceder a lo simblico", "hay que pasar de lo imaginario a lo simblico", "el sujeto no accedi al Edipo", etc... Bueno, esta idea del "acceso", o del "no acceso", este retorno de la nocin abrahamiana del desarrollo de las etapas libidinales disfrazada con los registros lacanianos o con la jerga freudolacaniana, la idea de definir tal fenmeno de la clnica o tal "estructura psicopatolgica" por el registro lacaniano o la nocin doctrinal a la que el sujeto habra accedido o, al revs, en la que se habra quedado detenido, tambin va creando, con jerga psicoanaltica, incluso lacaniana, una clnica del defecto. La experiencia que les quera comentar, la de una frase que escuch repetida en dos ocasiones, en dos mbitos diferentes no importa ahora cules, no es mi intencin escrachar a nadie, y por otra parte se trata de

algo que circula en el discurso corriente, en el disco-corriente que nuestra comunidad se esfuerza en que siga girando, fue: "el psictico no ha accedido a la castracin", aserto del que pareca poderse deducir, con el fro e impersonal encadenamiento de la lgica, una serie de consecuencias clnicas y doctrinales... Bueno, pongamos un poquito en juego la pasin de la ignorancia que debera definirnos, construyamos por retazos, aunque ms no fuera, el marco necesario del no saber donde podramos recibir o inventar algn saber indito. En esa frase del discurso corriente, me parece, hay varios supuestos problemticos. Tendramos que pensar si, aun manteniendo la tesis de 1958, me refiero a la tesis de "la forclusin del Nombre-del-Padre en el lugar del Otro", y con ella la del "fracaso de la metfora paterna, donde designamos el efecto que da a la psicosis su condicin esencial, con la estructura que la separa de la neurosis",(4) tendramos que pensar si es verdaderamente lo mismo metfora paterna y castracin. Ya llegaremos a eso. Ahora, y simplemente para seguir con este ejercicio de limpieza, digamos, que consiste en contraponer la manera en que se entiende habitualmente la teora con algunos dichos de Lacan no crean que este procedimiento me parezca inobjetable, como les deca, es un ejercicio de limpieza, es abrir las ventanas para que entre aire fresco, les digo que cuando escuch esta frase referida a la falta de acceso a la castracin en el psictico, a ambos interlocutores les record la primera frase del escrito La significacin del falo, que es un texto del mismo ao que el de De una cuestin preliminar..., es unos meses posterior. Esta primera frase, que guardaba en mi memoria con su pgina, 665, en ocasin de un grupo de estudio que coordino actualmente sobre ese escrito, dice, con tan poco lugar para el equvoco: Es sabido que el complejo de castracin inconsciente tiene una funcin de nudo. 1. en la estructuracin dinmica de los sntomas en el sentido analtico del trmino, queremos decir de lo que es analizable en las neurosis, las perversiones y las psicosis;(5) Las psicosis, lo analizable de las psicosis, sus sntomas en el sentido analtico del trmino, no estn por fuera de la funcin estructurante del nudo constituido por el complejo de

castracin inconsciente.(6) A ustedes les parece que esta frase puede darse vuelta de tantas maneras como para que en alguna parezca decir algo distinto que lo que dice?

EL TOPICO DE LA PSICOSIS

Segundo punto. Un obstculo que se nos presenta, ms all de la experiencia que podamos tener con pacientes psicticos, es la funcin en el discurso, no s si analtico, no, digamos: de los psicoanalistas, del psictico como tpico. Se va a entender mejor si lo digo de otra manera. Cuando queremos poner el acento en determinada cosa, por ejemplo en qu es el deseo, solemos valernos del tpico del "animal", y decimos as que "el animal vive en armona con su medio", que "su instinto es un saber suficiente del objeto", y cosas por el estilo pero, qu sabemos nosotros del animal? No sabemos ni medio! Acaso alguien analiz un animal, alguna vez? Para qu nos sirve, en la didctica, digamos, hablar del animal? Para ir destacando, por contraste, las cosas que s podemos saber: que el deseo es el deseo del Otro, que el deseo no es la demanda ni es la necesidad, que la pulsin no es el instinto, que el lenguaje desbarata cualquier armona que se pueda imaginar entre el hombre y su medio, entre el microcosmos y el macrocosmos, y aun la armona entre el hombre y l mismo... lo que es la definicin bsica del sujeto: que uno nunca hace uno consigo mismo. Bueno, de la misma manera, muchas veces "el psictico", al igual que el animal, es empleado como tpico, para destacar algunos rasgos de la estructura de la neurosis... con el precio que se paga inevitablemente, el de congelar "el psictico" en una imagen... y esto independientemente de que, por suerte, no siempre se procede con l de acuerdo a esta imagen en el encuentro diario. Lo que trato de decir es que este empleo del psictico como tpico nos traba la reflexin respecto de la prctica diaria, la reflexin sobre lo que efectivamente hacemos, no sobre lo que creemos hacer, o sobre lo que creemos que deberamos hacer cuando no lo hacemos,

sino la reflexin sobre lo que efectivamente hacemos en ese encuentro diario. Nos encontramos con un paciente que nos dice "Me siento observado, mirado, creo que me dicen puto, no estoy muy seguro", y ah, en lugar de detenernos en ese "no estoy muy seguro", aplicamos el "clis" del tpico y declaramos: "es la certeza psictica", puesto que, segn parece, el psictico no duda. El psictico no podra ser cartesiano. Y adems, como no duda, no duda nunca... hace siempre uno consigo mismo... a lo mejor es por eso que no se lo dice sujeto. En relacin a este punto me parece importante, aparte de lo que pueda decir en este primer momento, insistir en el valor que otorgo al sistema que hemos instaurado, es decir que, luego, va a haber una presentacin clnica. No para ejemplificar lo que pude haber dicho en la primera parte, porque en principio no estn coordinadas las dos cosas. S, yo le doy una primera leda al material que se presenta, pero este material no est seleccionado en funcin de lo que hablo en la primera parte de la reunin... lo que por otra parte me sera imposible planificar, porque en general no s de qu voy a hablar hasta unos pocos minutos antes de la misma. Lo resuelvo mientras tomo mi mate de la maana. Esa segunda parte de la reunin viene para que la clnica, que es siempre del caso, no de la generalidad, nos saque de esta tendencia, tanto mayor cuanto menos conocemos de qu se trata, a generalizar.

"CLINICA" Y "TEORIA"

Y a propsito, otra cosa que se repiti. Me lo pregunt un grupo de gente, y me lo volvieron a preguntar el lunes pasado, en el seminario que estoy dictando sobre la transferencia,(7) en la Escuela. Me preguntaban: "qu Seminario de Lacan nos conviene leer a nosotros, que queremos leer algo que tenga que ver con la clnica?". Y en el seminario sobre la transferencia una persona me deca: "bueno, estos textos de Freud que estamos viendo, me gustara ver cmo aplicarlos a la clnica".

Como si hubiera la idea, que me parece tambin importante revisar, de que la teora es una cosa, que la clnica es otra, y que, en todo caso, la dificultad estara en cmo aplicar la teora a la clnica, cmo encajar el caso en la teora, cmo valerse de los elementos conceptuales, nocionales, que proporciona la teora, para la prctica de todos los das. Les quiero decir a ustedes lo que respond a estas personas, porque pienso que esta preocupacin no es exclusiva de estas personas, es una preocupacin bastante compartida. Se los voy a decir as. Hace muchos aos haba un psicoanalista, un didacta de la APA, creo que Liberman, que escribi un libro bastante lamentable no obstante algunos hallazgos que evidenciaban una buena dosis de experiencia, pero lamentable por su intento de articular el psicoanlisis con la teora de la comunicacin, como si este autor no se hubiera dado cuenta que los fundamentos respectivos son absolutamente incompatibles. Pero no quera hablarles de esto. Lo que quera contarles era una observacin bastante interesante de este autor. Deca as: si alguien que no formara parte de la escena transferencial escuchara por medio de algn dispositivo las palabras y los silencios que se intercambian entre analista y paciente, no entendera absolutamente nada de lo que all ocurre, dira "esto es un dilogo de locos". Es decir, al no formar parte de la escena transferencial, se carece del acceso necesario para poder entender qu es lo que se dice, o lo que se calla. Ahora bien, les digo lo siguiente. La teora psicoanaltica, los textos de Freud y de Lacan, incluso los ms abstactos, los que parecen ms abstractos, no tienen pies ni cabeza si no hablan de lo que hacemos cada da en nuestros consultorios, son una prdida de tiempo. Si se trata de leer, hay novelistas, ensayistas, mucho ms interesantes. Como cosmovisin, el psicoanlisis es muy pequeo, muy chiquito, incluso delirante. Fuera de la experiencia, el aporte de saber de la teora psicoanaltica no s si tiene ms valor que cualquier delirio, salvo en su capacidad de hacer lazo social entre, entonces, esos delirantes que seran los psicoanalistas y sus pacientes, no s si tiene ms valor que cualquier doctrina de secta, digamos. Entonces, me parece que la manera correcta no es ir a ver... a ver qu dice Freud de la represin primaria, que es una fijacin del Vorstellungsreprsentanz de la pulsin, y luego ver cmo articular eso con lo que escuchamos y decimos en la prctica con el paciente.

Sino, al revs, se trata de ir a leer el texto con la suposicin de que el texto est hablando, a su manera, de la experiencia diaria, porque fue as que fue escrito. Que no es que hay que entender lo que escribi Freud o dijo Lacan para ver despus cmo lo aplico, cmo lo aplico en la prctica, sino que, en verdad, si no lo pienso desde la prctica, por ms abstracto que parezca, en verdad no he entendido nada. Los planteos aparentemente ms abstractos obedecen a modos de reflexionar sobre un problema diario. Se entiende la idea? Bien. Aunque trato de evitarlo, siempre termino yndome por las ramas... a lo mejor porque en este seminario estoy de una manera ms deliberada en posicin analizante.

LA

TRI-PARTICION

NEUROSIS-PSICOSIS-PERVERSION

LOS

MECANISMOS DE DEFENSA FREUDIANOS Hoy quera abordar, a partir de las preguntas que he recibido, una de estas "pequeas ideas" que erigimos los psicoanalistas como "barreras protectoras". Lamentablemente, me detuve demasiado en lo anterior, y no vamos a terminar hoy con eso... No importa, tenemos tiempo. Tenemos tiempo porque lo importante, al menos para m... Ya se los dije, no les quiero desarrollar ninguna doctrina. Simplemente, me ofrezco me ofezco y adems demando, por eso les agradezco que hayan venido nuevamente me ofrezco a sostener este espacio para que podamos mantener la interrogacin en un campo donde, por no saber nada, lo cubrimos con elucubraciones de saber. Entonces, una de las "pequeas ideas" que los psicoanalistas levantamos como muro, y que nos dejan en una posicin psiquitrica, no importa la jerga que empleemos, es la cuestin del mecanismo, los mecanismos de defensa. Sobre todo en la medida en que son entendidos con una perspectiva mecanicista. La vez pasada yo les le una frase un poco larga de Lacan, que tena el valor, simplemente, de una especie de bomba para derribar el muro no la desarroll, pero no se las haba trado para eso, al menos no todava, sino simplemente para la funcin erstica que le d: por lo menos sabamos que, a partir de esta frase, que esta frase era de Lacan, que no es de... Bien, yo les dije la vez pasada: "identifiqumonos al psictico", hoy les estoy diciendo "seamos un poquito psicticos" en este espacio, salgamos del discurso corriente,

permitmonos, aunque sea por esta hora y media, ser psicticos, poner en suspenso la significacin corriente... Pero les deca, no es que me "brot", sino que es una frase de Lacan. En todo caso, luego se ver si Lacan tiene razn, lo discutiremos, pero ese dicho no viene de la estratsfera. Y lo que pudimos leer en esa frase era que Lacan, si bien retomaba la famosa y clsica tri-particin entre neurosis, psicosis y perversin, en esa frase planteaba l estas tres "estructuras", como se dice, como "caras" de una estructura normal... que es una, y que cuenta, entre sus componentes estructurales, todas estas cosas que suelen aparecer en el discurso corriente en defecto cuando se habla de la psicosis: el rasgo unario, el significante de una falta en el Otro, el fantasma, el deseo, el sujeto, la transferencia... Hoy les quiero leer otra frasecita, una parfrasis, en verdad, del Seminario 12, sobre los Problemas cruciales para el psicoanlisis. Poco a poco voy acotando el margen, alrededor del tema donde creo que voy a tratar de centrarme, que es el escrito De una cuestin preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis. Es decir, estoy poniendo en suspenso algunas cosas, que he trabajado en otro momento, que me sirven a m de marco. Por ejemplo, la necesidad de revisar la nocin de forclusin, la necesidad de revisar la psicosis como resultado de una forclusin del Nombre-del-Padre (8)... Las dejo un poco en el margen, para tratar de abordar, incluso con la nocin de forclusin del Nombre-delPadre, que aun as podemos construir una clnica que no sea una clnica del defecto. En el Seminario sobre los Problemas cruciales para el psicoanlisis, Lacan propone definir al sntoma, darle su estatuto al sntoma, como "definiendo el campo de lo analizable".(9) En ese punto, eso est en continuidad con la frase que les record recin, del comienzo de La significacin del falo, no es cierto? El sntoma, o sea: "en el sentido analtico del trmino, queremos decir de lo que es analizable". Dice entonces Lacan que darle su estatuto al sntoma como definiendo el campo de lo analizable, esto diferencia al sntoma tal como es aislado en el campo psiquitrico, el cual da al sntoma un "estatuto ontolgico". Ontolgico quiere decir: es lo que es. En ese sentido, la nosografa comporta una ontologa ac no quiero derivar, pero alguna vez haremos un repaso por lo que plantea Lacan, en el Seminario 20, respecto de la relacin entre el discurso del amo y el discurso metafsico, ontologizante, en la medida en que ambos se basan en el uso del verbo ser(10) y esto es lo que hacemos, ontologa, metafsica, cada vez que hacemos nosografa, cada vez que

decimos "Fulano es... un psictico, un obsesivo, un histrico, etc." perdemos la singularidad del caso, y perdemos, fundamentalmente, el tiempo, porque la metafsica est fuera del tiempo, y perder el tiempo es perder "perder el tiempo" no en el sentido en que solemos usar esta expresin es perder la dimensin transferencial, porque la transferencia es el tiempo del caso. Cuando revisemos la frmula de la transferencia que Lacan proporciona en la Proposicin del 9 de octubre de 1967..., vamos a ver que la transferencia es el tiempo de espera del significante cualquiera por venir... Bien, darle su estatuto al sntoma como aquello que define el campo de lo analizable, implica, para Lacan, que "en el sntoma mismo hay la indicacin de que ah es cuestin de saber". El sntoma transporta algo consigo, que es la indicacin de que ah hay algo para saber. Ustedes me dirn: "no todos". Es cierto, no todos. No todos los sntomas. Estn los sntomas de los neurticos que no nos consultan. Veremos que hacemos con ellos... O mejor dicho, con ellos no hacemos nada, justamente porque no nos consultan. Esta indicacin de la que es portador el sntoma, de que ah es cuestin de saber, explica lo que va a decir Lacan en esa poca: que "el psicoanalista completa el sntoma"... paso ineludible para asertar que la clnica psicoanaltica es una clnica transferencial.(11) Ahora bien, en relacin a esta posicin del sntoma como portador de una indicacin de que ah es cuestin de saber, Lacan vuelve sobre los tres tipos clnicos consagrados por el uso. Yo me preocupo por sealar estos prrafos porque muchas veces, cuando yo me pongo a cuestionar los "mecanismos", siempre me sale al paso la rplica: "Pero entonces vos cres que la neurosis es lo mismo que la psicosis?". No, no es eso lo que estoy diciendo. No es que estoy en contra de la "clnica diferencial", como se dice. Lo que me parece es que esas diferencias no pasan por los lugares por donde se dice. Entonces, fjense, lo que nos plantea ese Seminario sobre los Problemas cruciales... En cuanto a la paranoia, Lacan afirma que lo que recibe el paranoico es el signo de que en alguna parte se sabe lo que quieren decir esos signos, que l no conoce. As, la psicosis sabe que existe un significado, pero en la medida en que no est segura de l en nada...

No importa, ahora, qu quiere decir exactamente esta frase para acercarnos a eso deberamos restituirla a su contexto, lo que me interesa es su poder evocativo: "lo que recibe el paranoico es el signo de que en alguna parte se sabe lo que quieren decir esos signos, que l no conoce". "La psicosis", insiste Lacan, "sabe que existe el significado, pero en la medida en que no est segura de l en nada"... No s si se dan cuenta de que esa suposicin de "que en alguna parte se sabe lo que quieren decir esos signos, que l no conoce"... se dan cuenta de que esa suposicin es muy parecida a la suposicin freudiana que lo lleva a instaurar la regla fundamental del psicoanlisis?(12). Cuando Freud en el captulo final de losEstudios sobre la histeria, el captulo titulado Sobre la psicoterapia de la histeria, deca: "cuando el paciente dice que no sabe, yo supongo, e insisto, que l, en alguna parte, sabe" a lo mejor, esta similitud entre el discurso paranoico y el discurso psicoanaltico explique algo de la dificultad que tienen para encontrarse, a lo mejor parecen incompatibles precisamente porque, en cierto sentido, y hasta cierto lmite, operan en la misma lnea... Bueno, dejo esto para otro da. En cuanto a la neurosis, dice Lacan, "est implicado, en el sntoma original, que el sujeto no llega a saber"; "no se tiene la llave o la clave, la palabra francesa es la misma sino la cifra". En cuanto a la perversin, "su estatuto est estrechamente ligado a algo all que se sabe, pero no se puede hacer saber. El deseo se situara para el perverso en la dimensin de un secreto posedo". Insisto. No importa ahora establecer qu quieren decir exactamente estas frases. Lo que me interesa ahora es poner de relieve lo siguiente. Al definir al sntoma, al darle su estatuto al sntoma, como definiendo el campo de lo analizable, en tanto portador de la indicacin de que ah es cuestin de saber... la tri-particin de marras, la clnica diferencial, que parece desvelar a los practicantes ms que la cuestin de poner de relieve su lugar en el discurso que les es dirigido, Lacan la establece en funcin de las distintas posiciones del sujeto en relacin al saber, dicho de otro modo, por una repartitoria segn la cual: "en algn lugar se sabe"

"no se llega a saber" "se sabe pero no se puede hacer saber" O, si quieren, y con los riesgos de hacer imagen: en la psicosis el Otro sabe, hay saber, pero el paranoico no sabe en qu consiste en la neurosis el sujeto no llega a saber, pudindose extremar la cosa hasta decir que no quiere saber en la perversin hay saber, pero no se puede hacer saber.(13) Se dan cuenta de que plantear la clnica diferencial en estos trminos de la relacin del sujeto con el saber, es decir, transferencialmente, es muy distinto a plantear la clnica en trminos de "mecanismos"? Y ms cuando, con estos mecanismos, se pretende establecer una relacin bi-unvoca, y entonces, lo clsico: represin neurosis renegacin perversin rechazo psicosis. Mi objetivo, hoy, era indicarles que esta tri-particin, en estos trminos, no se sostiene para nada, ni en Freud, ni en Lacan. Les voy a decir algo que... no s si es cierto... en todo caso tmenlo como un testimonio de mi parte, como mi manera, a partir de unos pocos elementos, de explicarme cmo entr en nuestro medio, y de una manera tal que ya forma parte del saber adquirido en el sentido de que lo que funciona como saber adquirido ya no es ms cuestionado, sino que funciona como piso para formular otras cuestiones, esta idea de que habra una relacin bi-unvoca entre tres "mecanismos" y tres "estructuras clnicas". Traje conmigo hoy, porque ya me haba servido de l en otra ocasin,(14) el testimonio de un psicoanalista porteo, David Kreszes, quien escribi un artculo sobre la Verwerfung con unas tesis y una argumentacin

de las que no podra decir que yo comparto en todos sus trminos,(15) pero que contiene no obstante un par de afirmaciones que s comparto, que me parece interesante transmitirles, porque tienen, digamos, un valor histrico. Nada ms comenzar su texto, David Kreszes escribe lo siguiente: Es conocida la afirmacin que atribuye a Lacan el haber delimitado con precisin una teora y una clnica de las estructuras subjetivas. Esta conceptualizacin de Lacan habra surgido de la lectura atenta de los textos freudianos y del encuentro en ellos de tres estructuras abarcativas de la clnica freudiana: neurosis, psicosis y perversin. Lacan le habra dado de esta manera nueva consistencia a una clnica devastada por las teorizaciones de los posfreudianos quienes, al no disponer de las coordenas simblicas indispensables que les hubieran permitido reconocer dichas estructuras, navegaron y navegan en un continuum clnico a partir del cual se describi la cura de la psicosis, la psicotizacin de pacientes obsesivos, la esquizofrenizacin de la histeria, etc. La teora lacaniana, entonces, habra puesto las cosas en su lugar... Salteo un poquito, hasta donde este autor escribe: Llegadas las cosas a este punto no extra que se afirmara que el psicoanlisis produjo la culminacin de la psiquiatra clsica. Por un lado, en el sentido de la liquidacin del movimiento psiquitrico que tuvo como principal exponente a Kraepelin, pero adems, en el sentido de que el psicoanlisis habra realizado el ideal psiquitrico de cuadros

perfectamente establecidos sobre bases cientficas, como as tambin la implementacin de una tcnica teraputica de la que careca la psiquiatra.

El acuerdo implcito o explcito con estas tesis produjo una nueva psiquiatrizacin del psicoanlisis, esta vez bajo el amparo de los significantes lacanianos... Es decir, en este artculo, David Kreszes describe una situacin de hecho, que, efectivamente, hace veinticinco, treinta aos, era efectivamente as, tal cual la describe. En el auge del kleinismo, un poco antes de la introduccin fuerte del lacanismo en la Argentina, todo era todo y cualquier cosa: debajo de una histeria haba una neurosis obsesiva, debajo una fobia, debajo una paranoia, y debajo de la paranoia algo peor, porque estaban los ncleos simbiticos, glishcocricos, aglutinados, en fin, cosas que no s si todava se siguen estudiando en la Facultad de Psicologa. Pero donde todo era todo y cualquier cosa. Bueno, yo lo que puedo decir como testimonio no s si es cierto esto que digo, es mi manera de explicarlo, porque si no, no entiendo como entr esta tri-particin fundada en una relacin bi-unvoca entre "mecanismo" y "estructura". Ustedes saben que el psicoanlisis lacaniano entr en la Argentina por la va de Oscar Masotta, de quien fui alumno por eso digo que, aunque no s si las cosas ocurrieron como las voy a decir, al menos fueron para m tal como puedo testimoniar de ello, y Masotta, recuerdo, para poner una especie de "parate" a esto que David Kreszes califica de "continuum", y al final de exponer sus comentarios referidos a una serie de artculos de Freud dedicados al complejo de Edipo, en su programa del que por cierto no fui el nico en valerme, con mis primeros alumnos, salvo que yo sola decir que ese era "el programa de Masotta", cosa que no todos confesaban, al final de esa serie de textos sobre el complejo de Edipo, l intercalaba una suerte de parntesis destinado a definir lo que l denominaba modos de defensa constitutivos. Lo que estaba en cuestin, insisto, era introducir algn criterio "estructural" palabra ms prestigiosa entonces que ahora en la clnica que circulaba en ese momento. As, lo que no s hasta qu punto fue su invento, pero que seguramente l difundi entre nosotros, y que tiene todava su vigencia incluso entre quienes no lo conocieron, consista en relacionar bi-

unvocamente las tres estructuras clnicas clsicas neurosis, psicosis y perversin con tres mecanismos de defensa especficos. A estos mecanismos, los introduca luego de una serie de consideraciones que funcionaban como supuestos de dicha introduccin, y voy a repetirlos tal como los recuerdo tengan en cuenta que esto fu hace veinticinco aos, aunque es cierto que esto lo he repetido a menudo. Estos supuestos eran, palabras ms, palabras menos, los siguientes: 1) En el libro de Anna Freud, El yo y los mecanismos de defensa, y ms all de las intenciones de esta autora, se ve claramente que no todos los mecanismos de defensa tienen el mismo estatuto, algunos son ms fundamentales. As, no podemos legtimamente colocar, en el mismo rango, la represin, que tiene un lugar central en la obra de Freud, y la as llamada "identificacin con el agresor". Es decir, que haba que establecer como una suerte de jerarqua entre estos mecanismos de defensa, y l propona que haba algunos no lo propona en el aire, obviamente, algo hay, en Freud y en Lacan, que se presta a eso propona que haba algunos que tenan un valor singular, que no eran un mecanismo ms, un mecanismo entre otros, como los otros, sino que a estos, destacados del resto por su presunta funcin estructural, estructurante, por el papel especial que desempeaban, l propona llamarlos modos de defensa constitutivos. Es decir, no slamente desempeaban su papel como un mecanismo de defensa, sino que, ms que "mecanismos", y por eso "modos", "modos de defensa", eran "constitutivos", en la medida en que constituan una estructura clnica. Y a partir de ah estableca esta correlacin entre un modo de defensa constitutivo y una estructura: represin para la neurosis, renegacin para la perversin, rechazo o forclusin para la psicosis. 2) En cuanto al segundo supuesto del que l se vala, era el de recordemos la poca: como tantas otras cosas, algunas seguan llegando tarde la primaca de lo simblico (por supuesto, no se tenan noticias del nudo borromeo, que Lacan estaba desplegando en esos momentos, en su Seminario), y, dada la primaca de lo simblico, la importancia del significante... y dentro del significante hay uno, muy especial, dado que es ese "significante destinado a designar en su conjunto los efectos de significado, en cuanto el significante los condiciona por su presencia de significante",(16) es decir, el significante flico. Entonces,

deduccin: estos modos de defensa constitutivos, si son constitutivos, no es slo por su importancia, sino por aquello a lo que se dirigen: son modos de defensa constitutivos en relacin al falo y a la castracin. Bueno, ya les digo, no s si esto fue un invento de Masotta, y tampoco l lo ofreca como un invento, sino como lo que l lea en el texto de Freud, o como lo que l lea que Lacan lea en el texto de Freud de lo que estoy seguro es que las primeras camadas de lacanianos de la Argentina, en su inmensa mayora sus alumnos, se formaron con este esquema, a partir de esta transmisin, y como algo que nos permita salir de lo que David Kreszes llamaba "el continuum", y que tena un valor heurstico muy importante... y erstico tambin, puesto que serva para discutir con los kleinianos, que entonces dominaban el mercado. El problema es que esta tri-particin, tal como hoy funciona en el discurso corriente, como relacin bi-unvoca entre mecanismo y estructura clnica, no est as, ni en Freud, ni en Lacan, y que, precisamente por formar parte del saber adquirido, conviene que la cuestionamos, en la medida en que este saber adquirido nos deja ante un impase en relacin a la psicosis. En Freud, la represin est en todas las estructuras clnicas. Se entiende, esto? Digamos, les suena? Sin embargo, la pendiente natural parece ser la de la ecuacinrepresin = neurosis. Y cuando se lee un caso de psicosis, en Freud, se lee la palabra "represin"... pero all parece operar entonces algo anlogo a laVerwerfung, quiero decir: se procede como si esa palabra no hubiese sido leda jams. Pero si uno no lee a Freud de la manera que Lacan llama "sorda",(17) no puede menos que comprobarse que la represin est en las tres, as llamadas, "estructuras clnicas". Ms an, el primer tiempo de la represin, el que antecede al segundo de la represin propiamente dicha y al tercero del retorno de lo reprimido, el tiempo que Freud llama de fijacin, luego denominado represin primaria, aparece por primera vez en el transcurso del Caso Schreber.(18) En cuanto a la renegacin... Ac es conveniente poner en el pizarrn los trminos en alemn, porque hay distintas traducciones. Con la traduccin de Lpez Ballesteros en la edicin de Biblioteca Nueva es imposible saber a qu atenerse. Lpez Ballesteros tiene un

valor: nos recuerda que Freud era un buen escritor. Es un placer leer esa traduccin, pero cuando uno lee all la palabra "represin", nunca puede estar seguro de que en ese punto Freud haya escrito Verdrngung. O sea que habra que hacer el esfuerzo de leer las dos traducciones. La traduccin de Jos Luis Etcheverry es horrible desde el punto de vista estilstico, es un texto pesado, pero por lo menos uno sabe que cuando ah uno lee la palabra "represin", la palabra que Freud escribi en alemn es Verdrngung, que cuando ah se lee "desmentida", eso equivale a lo que los traductores al castellano del Diccionario de Psicoanlisis de Laplanche y Pontalis han vertido por "renegacin", es decir, la palabra alemana Verleugnung, y que cuando ah uno lee "desestimacin", la palabra alemana es Verwerfung, que tambin se suele traducir por "rechazo" o "repudio". Entonces: Verdrngung represin Verleugnung renegacin o desmentida Verwerfung forclusin? Bueno, como quiero dejar tiempo para el caso que hoy nos va a presentar Patricia Paoli, les dejo algo as como una idea sumaria, pendiente de que lo retome la vez que viene, sin irme tanto por las ramas. El mecanismo de la Verleugnung, Freud lo describe tambin en las tres estructuras clnicas. No solamente no lo reduce a su funcin en la perversin, sino que, por ejemplo, en La organizacin genital infantil, de 1923, la Verleugnung de la castracin es un momento normal de la fase flica. Lo mismo afirma en El problema econmico del masoquismo, de 1924, y en Algunas consecuencias psquicas de la diferencia anatmica entre los sexos, de 1925. Con el agregado, en este ltimo texto, de que este mecanismo de la renegacin, de la Verleugnung, no es raro ni peligroso en la infancia, pero llevara a una psicosis subrayo en el adulto. Freud emplea la palabra Verleugnung ms a menudo para referirse a la psicosis que para referirse a la perversin. Incluso, en el texto sobre Neurosis y psicosis, de 1924, Freud plantea que cierto grado de "spaltung del yo" rechazo, repudio o desestimacin

condicin asociada a la Verleugnung es uno de los recursos que posee el yo para no "enfermar". Donde la Verleugnung s aparece bien tramada con la perversin, en Freud, es en su artculo sobre el Fetichismo, de 1927 y por extensin puede ligarse este "mecanismo" a otras perversiones de corte fetichista, como el exhibicionismo, el voyeurismo, el travestismo, algunas formas de la homosexualidad masculina, los "cortadores de trenza" no s si siguen existiendo, ahora que las mujeres, en general, no usan trenzas , pero no es tan sencillo de articular con otras como el sadismo o el masoquismo. En cuanto a la Verwerfung y aqu termino por hoy, su empleo por parte de Freud merece que le sigamos un poco la pista. Digamos que la manera en que este trmino es retomado por los lacanianos encuentra su apoyo en slo dos textos de Freud: el temprano artculo sobre Las neuropsicosis de defensa, de 1894, cuando introduce este trmino para distinguir el destino de la representacin que implica, del destino que la misma sufre en la Verdrngung, sea en su modalidad histrica debilitamiento de la representacin, conversin del monto de afecto en inervacin somtica, sea en su modalidad obsesiva debilitamiento de la representacin, desplazamiento del monto de afecto a otra representacin, y luego en el texto sobre El Hombre de los Lobos, De la historia de una neurosis infantil, escrito en 1914 y publicado cuatro aos ms tarde, en relacin a la castracin. Esto lo dejo para la vez que viene. En cambio, no emplea la palabra Verwerfung cuando habla de Schreber. En el Caso Schreber aparece otra palabra alemana, Aufhebung, un trmino bastante importante en el hegelianismo y sobre el que hizo interesantes comentarios Jean Hyppolite en el Seminario de Lacan sobre Los escritos tcnicos de Freud.(19) Se suele traducir esta palabra por "superacin", aunque Etcheverry, en su traduccin del texto de Freud, la traduce por "cancelacin".

LA CLINICA EN SU SINGULARIDAD

Vamos a pasar ahora a lo que convinimos como segunda parte de cada reunin, la exposicin de un caso clnico de psicosis o que, al menos, plante una duda diagnstica en relacin a la psicosis. Luego charlaremos entre todos. Hoy me extend ms de lo que hubiera querido, pero es porque creo que perd un poco el tiempo al comienzo. Tambin yo voy a tratar de ajustar ms mi intervencin a esta divisin en tres secciones, dado que en anteriores seminarios sola dividir las reuniones en dos. Los dejo ahora con Patricia Paoli, pero antes, les repito: la funcin nuestra no es, con este caso, con este relato que ella nos va a hacer, ni ejemplificar lo que ya he dicho, ni lo que voy a decir; tampoco se trata de una supervisin pblica, ni lo que se suele denominar "ateneo clnico". Se trata simplemente, pero nada menos, de que el caso nos devuelva a la singularidad de la experiencia, de cada experiencia, a partir de lo cualpodamos retomar, con la mayor frescura posible, las preguntas que nos plantea la clnica a cada uno. No este caso, necesariamente, ni en primer lugar. Lo que espero de este caso, y de los que se presentarn en el futuro, es su poder evocador para la clnica de cada uno, de manera que en la tercera parte de cada reunin cada uno intervenga emitiendo sus opiniones, explicitando sus preguntas, las propias, dando testimonio de cmo se plantea cada uno sus cuestiones en el da a da de la experiencia. Ahora s, el relato de Patricia Paoli.

PATRICIA PAOLI

paciente Fabio, 22 aos. Tiempo de tratamiento: 2 aos, con una interrupcin de 4 meses.

de los inicios de un tratamiento Fabio es derivado a tratamiento psicolgico en Consultorios Externos del Hospital Esteves por un psiclogo de este servicio que atiende a su madre. Se encuentra en tratamiento psiquitrico desde un ao atrs con sucesivos abandonos durante ese tiempo. En la primera entrevista dice: "Yo vengo a ver a la Dra. una vez por mes. Empec porque haba tenido un problema en las vacaciones y me haba perdido... Me fui con mi novia a la costa, tuve un problema con ella, me puse mal. Me pasaron un par de cosas extraas, ni yo s si son extraas... Por el miedo las vi as. Fue en el 94, algo as... emocional, alguien me haca hacer cosas. No era yo. Alguien me haca caminar, como si fuera una marioneta. Era yo, como que caminaba, senta cosas en la cabeza y en las manos". "La primera vez la Dra. me vio por guardia. Estaba re-mal, pesaba 50 kg., estaba destrudo. Yo me acuerdo de todo, de cosas que no s por qu pasaron. Cosas personales, que las dejo como estn" Cosas personales? "Despus no entenda nada. Llegu a sentir un montn de cosas. Ahora ya pas, fue un choque emocional, ms lo emocional que lo otro, lo que me pasaba. Ya vena mal de antes. No era el de antes, era como que no me quera, tena bronca conmigo mismo" A qu te refers cuando decs "ms lo emocional que lo otro"? "A algo que no quiero contar, ya lo cont una vez en el hospital, l me dijo que intentara contarlo, que capaz que si hablaba con l me iba a sentir bien" El? "Haba empezado con un psiclogo dos aos antes por problemas, me senta mal, destrudo por un montn de cosas. Despus estuve bien, me fui de vacaciones y me pas esto". Le pregunto cmo se siente en ese momento y dice: "A veces me agarra... No, bien, dentro de todo. Mam sac el turno, capaz que me ve mal, cuando me pas eso cambi completamente. Yo siempre fui... tena mucha personalidad, ahora me est volviendo".

Refiere vivir con sus padres y dos hermanos menores, que en su casa el nico problema es que su padre no trabaja, "la nica que labura es mi vieja. Con mi viejo, no es que me tiene bronca, con todos se lleva mal. Con pap hay cosas que de repente no van, l est mal por lo del trabajo y todos estamos mal". Sobre la idea de empezar un nuevo tratamiento, dice: "para sacar cosas, para ver por qu me senta mal, yo s que era porque yo quera, no por culpa de los dems" Cmo es sto? "Me pongo mal por las peleas dentro de casa o por discusiones. Yo en esa poca (del tratamiento anterior) trabajaba, estaba bien, tranquilo, perd el trabajo porque me medicaron mal, se me dorma el mentn. Capaz que no fue por eso, capaz que trabajaba mal". Durante esta entrevista, al escuchar el relato de esas vacaciones, me doy cuenta que haba sido yo quien lo atendiera por guardia, junto con la mdica que lo atiende a partir de entonces. Recuerdo que lo traa su padre quien manifestara que su hijo se haba perdido en las vacaciones, encontrndolo la polica y que no saban qu le suceda, que lo llevaba a la guardia porque estaba muy preocu-pado. Fabio estaba en un estado de evidente perplejidad, no pudo ser entrevis-tado pues no poda decir nada, no responda ninguna pregunta. En el transcurso de las primeras entrevistas, a las que concurre muy irregularmente y casi siempre fuera de horario, se limita a hablar de sus estudios, quiere rendir las tres materias del secundario que le quedan para estudiar geografa, de su curso de computacin, de su necesidad de trabajo: "es lo que ms me preocupa, mi viejo se sinti mal, a l le gustaba trabajar". Durante ese tiempo deb limitarme slo a escucharlo y tomar nota, pues cualquier pregunta era respondida en trminos tales como: "Por qu me pregunta eso?" o con silencio, mirndome fijamente. En una entrevista concurre con la cara golpeada y dice: "Salt porque le pegaron a mi primo en un boliche, nosotros no queramos pelear, estaba ciego, enojado. Ellos

eran veinte, nosotros cinco. Uno tena un revlver, me met en el boliche. Eran de Lomas, nosotros de Temperley, siempre hay rivalidad entre los de Temperley y los de Lomas". Luego de ausentarse por varias entrevistas retoma el tratamiento, dice es-tar mejor que antes, "ms decidido, con confianza, ms fuerte, estuve pensando que tengo que hacer cosas. Si no cambio me voy a sentir mal. Se me pas el miedo que tena, por el miedo que tena no poda hacer cosas... Mis amigos me dicen el extrao, yo no s si soy extrao. Me pasaron cosas raras... Esto no te lo cont nunca, escuch: lo que te cont de la costa, me saludaban todos, me regalaban cosas, leche chocolatada, cigarrillos, no me conocan... Otra cosa extraa, escuch esto: haba chiquitos escuchando msica, se estaba abriendo el mar, todos se iban... Escuchaba mensajes, gente que deca cosas: andate, te estn buscando, tu ta. Andate que tu mam est llorando. Senta cosas por todo el cuerpo, alguien me manejaba, algo sobrenatural... no poda ser" Por qu decs "no poda ser"? "Porque yo no soy un video para que me manejen". Luego de esta entrevista concurre la madre solicitando hablar conmigo sin que su hijo se entere, pues est muy preocupada por l; accedo a este pedido por nica vez. Creo oportuno transcribir algunos pasajes de esa entrevista. Dice: "Despus del shock emocional en la Costa tena la idea de que se tena que ir a algn lado, que para qu quera la vida. No s si fue producto de la droga [Fabio haba empezado el tratamiento anterior por consumo de drogas]. En ese momen-to el padre le haba conseguido un trabajo que a l no le gustaba, empec a notar el cambio de actitud, se llev cuatro materias porque deca que no le daba la ca-beza. Empec a sospechar de drogas. No le digas a pap que fumo, me dijo. En ese depsito donde trabajaba se la daban. Ah empez con delirios, que se quera matar, no s si fue producto de la droga o al ser descubierto que se dro-gaba. Yo lo llev al psiclogo no exactamente por la droga sino porque se quera suicidar. Y ped un turno para m. Empec terapia para engancharlo a Fabio. Qu iba a hacer, dejar

que se lo tiren a los chanchos?". Con respecto a lo suce-dido en la Costa dice: "Haba decidido irse de vacaciones con la novia, lo llevaba mi cuado en el camin porque l iba a trabajar all. Le falt dinero y lo culp a Fabio. Se puso muy mal y se quiso bajar. Fueron a un camping y no hablaba, slo deca que quera volverse. En la terminal desapareci y la novia se volvi sola, quien cont lo sucedido y a partir de ah empezamos a buscarlo. Ahora veo que est mejor pero le quedaron secuelas" A qu se refiere cuando dice "se-cuelas"? "En los momentos en que hay enfrentamientos con el padre l se shockea, se queda mudo, dice que tiene una cosa en la garganta, que se le va la voz. Siempre le pasa con el padre, conmigo no. Lo de las drogas en las vaca-ciones de cuarto ao le agarr ese pedo, que Fabio tena que trabajar, le exiga que trabajara y estudiara, Fabio estaba como partido ". La relacin de su marido con Fabio la explica as: "Yo estaba embarazada cuando nos casamos, tena 17 aos. La madre de l le pregunt si estaba seguro si ese hijo era de l. La duda en la cabeza se la puso la madre. A los siete aos de Fabio le dijo: No s si sos hijo mo, tuve que hacerme cargo. A los dos aos de Fabio nos separamos porque me pegaba, a los 4 lo llev al mdico porque no escuchaba, la doctora me dijo que lo llevara al psiclogo porque era una sordera pasajera porque extraaba terriblemente al padre. Volv con l por sto...Tengo una conexin muy fuerte con Fabio a pesar de que lo rechac. En esta vida que hemos convivido juntos, tuve una sobreproteccin total con Fabio. No cort el cordn, si se muere l yo atrs con l. Los problemas de l me atan. Me olvido de Noelia y de Emanuel, s, son hijos mos, pero mi obsesin es con Fabio. Me cri con l, no saba cmo darle la teta". En sus entrevistas Fabio contina hablando de sus actividades, de sus salidas, de sus amigos. Comenta cmo le afectan las cosas que suceden: las peleas en la calle, en los boliches, las noticias del mundo, las reacciones de su padre y su abuelo para con l, "siento un nudo en la garganta, no soy de enojarme, me pongo mal, triste...siempre se las agarran conmigo". Contina:

"Mi mejor etapa fue entre los 15 y 17 aos, yo hablaba y no slo cosas coherentes, cosas copa-das, cosas terribles, ahora no quiero, no es que no quiera, hay que ver la opor-tunidad... Hay gente que sabe y no es feliz, mi ta estudi tanto y para qu, no es feliz... Aprends de la vida, aprends de estudiar. Ah est el problema, se es el tema, yo puedo saber ms que vos que estudiaste... No me entends, mi vieja tampoco". Luego de faltar a sucesivas entrevistas refiere haber presenciado el robo de una cartera a una anciana, hecho que le afect muchsimo, habla durante toda la entrevista de sto y de su "imposibilidad de hacer algo". Dice tener a partir de sto la sensacin de que algo va a pasar, "no s, algo malo... cuando siento sto despus pasa algo..." Algo? "Algo, que todo va a cambiar, no s, que van a pasar cosas". No puede precisar esto, su perplejidad es evidente. Decido aumen-tar la frecuencia de las entrevistas y a la siguiente dice: "Viste que te dije que algo iba a pasar, te cuento lo que me pas, no me persegu ni nada. Estbamos en el campo con mis amigos y aparecieron los del boliche, no pas nada. Ahora estoy bien, tranquilo, ya se me pas". En otra entrevista, a partir de comentar que un amigo suyo le pidi que vendiera un maletn con drogas que encontrara en el aeropuerto, comienza a hablar por primera vez de su consumo de drogas: "Yo consum dos veces, no conviene para nada, al principio ests como inmunizado. Las dos veces no me acord de nada de lo que haba pasado. Un tiempo des-pus lo sent, el olor se te impregna en el cuerpo, se te pega en el cuerpo" Cmo es sto, que se te pega en el cuerpo? "El olor a qumico, no s si fue por eso, por la droga, que senta cosas, no s, no me gusta hablarlo mucho... Te puede levantar el nimo. Probs para ver como te sents. En esa poca que te cont ("de lo de la costa") se me junt todo, yo ya vena mal de antes". De antes? "S, pero en otra dimensin, capaz que te res, no saba dnde estaba. Lo bueno que saco de todo esto es que ahora estoy bien. Capaz que tena miedo de perder cosas de m, perder la capacidad". Qu sera "perder la capacidad"? "Llega un momento que te queds como que no sabs quin sos. Estuve mal un montn de tiempo, en realidad cuando repet cuarto ao,

no quiero escarbar ms ah, escarbando volvs otra vez a lo mismo... Despus se complic, en la costa estuve tres das sin saber dnde estaba, pareca que no respiraba pero igual ca-minaba. Cuando me pas eso, capaz que yo estaba por palmar, me tena que morir... o no, tampoco". Ms adelante, comienza a desplegar cierta ideacin delirante y parece ha-ber un intento de construccin delirante que, luego de estabilizarlo, desaparece. Dice: "Te acords de lo que te cont del campo, de la carpa?" (Cabe recordar que de sto slo haba dicho en las primeras entrevistas: "aparecieron los de la pelea del boliche en el campo") Ahora agrega, con mucha dificultad: "Un flaco pas hablando con otro y le deca: si hubiera tenido balas hubiera disparado. Saba que era para m, me miraba. Junt las dos cosas, en el campo, cuando es-tbamos durmiendo en la carpa, escuch ruidos afuera, que gatillaban, alguien me llamaba, saba que si sala me disparaban. Por lo de los equipos de ftbol, Los Andes y Temperley, por la pelea del boliche. Yo s que algo va a pasar, ten-go la intuicin, cuando lo digo, pasa. Tengo un sexto sentido. Una vez me asust mucho porque escuchaba que hablaban... despus me d cuenta que vena de unos tipos que estaban hablando como a veinte metros. Me di cuenta que poda escuchar como a cien metros". Sobre esto que escuchaba dice: "hablaban pava-das". Con la vista le sucede algo similar, puede ver cosas que nadie puede ver. Dice sentirse perseguido, que lo miran, sabe qu hacer con respecto a sto pero no puede decirlo. Dada la temtica del delirio y su desesperacin, insisto para que pueda hacerlo, invocando sus propias palabras: que me tena confianza, que haba cosas que slo hablaba conmigo. Finalmente dice: "Para solucionar esto voy a irme a vivir a San Juan con mi abuela, no es que est todo el da pensando en esto, que est muy preocupado. Yo no me drogo ms, no es que me pase esto por las drogas... No podras entenderlo, vos no tens problemas". Desmiento esto y dice: "Pero no de stos problemas". Hablamos de la conveniencia de no salir el fin de semana pues podra encontrarlos, para evitar un mal momento. La vez si-guiente dice haber ido a un boliche donde saba que no iban pero que al regresar y entrar

a una estacin de servicio con sus amigos a comer "estaba ah y saba que tena que mirar para afuera, estaba seguro. Mir y pasaba un auto justo, me miraban, eran ellos, despus otro auto y me miraban tambin. Si les cuento a mis amigos no me creen, me dicen maricn. No se qu voy a hacer, denunciarlos no puedo, no me creeran. Quisiera hablar con ellos pero no me dejaran" Hablar con ellos, qu les diras? "Les dira que no soy de Temperley, que es una pava-da que se enojen por eso". Durante el primer tiempo del tratamiento, cuando era imposible intervenir sin que se sintiera perseguido, la direccin del tratamiento apuntaba a que pudie-ra historizar algo de lo que le pas, sin interrogarlo directamente sobre eso (de lo que no quiere, no puede? hablar). Se agregaba a la dificultad de sus reiteradas ausencias y tardanzas, el abandono del tratamiento psicofarmacolgico; en este sentido deb ser muy precavida, pues tema de los efectos de insistir en la conve-niencia de retomar ese tratamiento (mi impresin era que apenas si concurra a nuestras entrevistas e incluso no poda precisar por qu). Este primer modo de intervencin que implicaba un silencio de abstencin, supone al analista en el lugar de testigo, que, siguiendo a C. Soler, "es aquel al que se supone no saber, no gozar y presentar un vaco donde el sujeto podr colocar su testimonio". Slo cuando pudiera comenzar a hablar sobre lo que le suceda, momento a partir del cual empieza a desplegar su delirio en las entrevistas, y atendiendo al lugar otorgado al tratamiento ("ac puedo hablarlo, quizs puedas ayudarme, mis amigos me tomaran por loco") me autorizo a intervenir de otra manera, funda-mentalmente de forma ms activa. En sus momentos de mayor desesperacin en relacin a sus perseguidores, por ejemplo, trataba de tranquilizarlo utilizando sus propios recursos: l saba, gracias a su sexto sentido, cundo aparecan, tambin poda circunscribir su presencia: haba lugares donde poda encontrarlos y otros que no, aunque sto no siempre resultaba (San Juan apareca as como un lugar imposible de que estn).

Este esbozo de construccin delirante tiene como efecto la estabilizacin. La salida de esa persecucin mortfera no fue sin la significacin de que slo queran asustarlo, no hacerle algo, matarlo, porque "no es ms que una pavada lo de los equipos". Ms aun, vuelve a encontrarlos y lo miran, pero no se preo-cupa ms por sto. En el trabajo del delirio es el propio sujeto que toma a su car-go los retornos de lo real que lo abruman. Podra pensarse que el tratamiento pudo favorecer esta construccin delirante pero no puede descuidarse que Fabio ha podido oponerse a eso que le viene del Otro en otros momentos de su vida y aparentemente sin tratamiento. Vaisserman afirma que hay sujeto en la psicosis. En la secuencia automtica de la alucinacin no hay lugar para el sujeto, ste va a tener parte activa in-tentando dar una significacin a eso que le llega. Fabio dice: "Una vez escuch que hablaban y me asust, despus me di cuenta que era mi sexto sentido". "Sexto sentido" que da cuenta tambin de "sus visiones" y de "su intuicin" (cuan- do ciertas ideas se le imponen). Ms aun, puede servirse de su sexto sentido pa-ra defenderse de sus perseguidores. Mis intervenciones apuntaban a posibilitar la construccin de un delirio, fundamentalmente en relacin a poder defenderse de sus perseguidores. La ca-racterstica de stos, que sean de Los Andes, aparece posteriormente a que sean persecutorios. El problema es que l no es de ningn cuadro, no tiene ninguna identidad. El retorno en lo real "sos de Temperley" lo deja perplejo. El inventa una respuesta insuficiente: quisiera decirles que l no es de Temperley, pero no lo de-jaran. Ms tarde ser: slo queran asustarlo. Fabio dice: "por una pavada no se van a meter en problemas. Antes sala a la calle y crea que me miraban. Ahora no me pasa, ser que lo habl ac. Ahora estoy muy bien, me puedo concentrar para estudiar, antes no poda. Tambin consegu una changa para pintar una casa " (es el oficio del padre). Es en este momento de evidente estabilizacin, momento en el cual tambin Fabio concurre a sus entrevistas ms regularmente y a horario, cuando se

produce la interrupcin del tratamiento motivado por mi rotacin en el exterior.

del retorno al momento actual A mi regreso Fabio retoma el tratamiento, esta vez sostenido por l con la regula-ridad acordada. Demanda "recomenzar a full, por favor" pues necesita contarme lo que le sucedi, a nadie pudo contrselo pues lo tomaran por loco. Refiere ha-ber sufrido una "recada" un mes atrs: "escuchaba todos los ruidos, parecan voces, estaba despabilado, la doctora me dio pastillas para dormir". Sobre la re-cada dice "no fue por lo de la chica (con la cual haba iniciado una relacin amorosa) no s por qu, me senta mal. La mala onda de la gente la siento en el cuerpo, en la garganta, como que me ahorcan". Refiere "sensaciones en el cuer-po" que dependen de la buena o mala onda de la gente: "la mala onda siento con pap, con el abuelo que est enfermo, est siempre mal. La buena onda, con mam, es una sensacin no desagradable; con los nios siento sensaciones agradables en el cuerpo como cuando estoy enamorado, con vos tengo rebuena onda, me siento como cuando estoy de novio. No te pasa eso? Pero con esta chica que sala me pas diferente. Al principio brbaro, despus un bajn. No senta nada porque yo estaba mal. Con ella buena onda pero me senta perseguido por los dems, me miraban cuando estaba con ella.... me separ la sema-na pasada". Por qu decidste separarte? "Un hombre cuando est con una mujer la tiene que proteger. Yo estaba hecho un idiota. Si nos pasaba algo (que nos pegaran o golpearan) yo no reaccionaba. Salimos una semana, no pude saber que me pas". Fabio diferencia un antes y un despus de "lo de la costa", algunas de las cosas que le suceden en la actualidad se asemejan en parte en lo que le aconteci en esa oportunidad y eso le preocupa, y es como consecuencia de ese epi-sodio que hoy es lo que es. "Antes era feliz siempre, me quera, me

miraba en el espejo todo el da, me senta enamorado de todo: de los pajaritos, de los nios, de la gente. Quiero sentirme como antes, ser el que era. Me relacionaba mucho con la gente, eso me haca bien. Ahora me falta la parte espiritual, la perd. Me siento mal espiritualmente, estoy bajoneado, estoy enfermo, si ests enfermo tu espritu est mal. Sentirme bien espiritualmente es la alegra... no tengo pensa-mientos, no puedo concentrarme en m". Qu quiere decir que no pods con-centrarte en vos? "Escucho de lejos todo el tiempo y a distancia, a la gente que habla de sus cosas, primero pens que hablaban de m, pero no". Pods decir de qu hablaban? "Hablaban pavadas". El estar mal espiritualmente as como la mala onda de la gente conllevan para Fabio "sensaciones en el cuerpo": "algo que se me nota, se me hinchan las venas. La mala onda me entra y se va, siento un vaco despus. En la costa se me meti, no saba quin era, estaba ido. Ahora es diferente, me limito, si quiero se me mete, si no, no". Comienza con temores de salir a la calle, miedos a que alguien le haga al-go. Le pido que describa estos miedos y dice: "Son pensamientos que no son mos, los invento, no tengo motivos reales". Sita el inicio de sus miedos en un momento en que se encontraba trabajando con su padre: "no s por qu me aga-rr miedo, no s a qu, a pap no, sent cosas en el cuerpo, una presin". El mie-do se localiza luego en la persona de su abuelo "porque se me pega la mala onda de l". Intenta defenderse de sto evitando el contacto de su abuelo, as como del "escuchar de lejos" leyendo, durmiendo, rezando; pero estos recursos son in-suficientes. "Escuchar de lejos me deja sin fuerzas, me repercute as". Concurrir a sus entrevistas conmigo lo tranquiliza, pero esto slo se limita a mi presencia: "ac me siento bien, salgo bien, primero porque siento que soy escuchado, se-gundo por las cosas que salen afuera que me gusta hablar, puedo hablar con vos lo ms personal, lo ms ntimo. Hasta recin escuchaba de lejos, cuando hablo con vos no, porque me concentro en nuestra conversacin".

Intervenciones como las mencionadas al principio no parecen ser efecti-vas; actualmente persisten todos los fenmenos en el cuerpo antes mencionados y es sto junto con el "escuchar de lejos" y sus miedos a salir a la calle la tem-tica que se repite en las entrevistas. Siendo mi egreso del hospital inminente pero fundamentalmente teniendo en cuenta lo que se desprende del discurso de Fabio en relacin a la cuestin transferencial, se plantea como posibilidad la derivacin a un Hospital de Da. El hablar con una sola persona parece remitirlo inevita-blemente a su madre. Fabio parece no poder tener pensamientos propios, todo lo avasalla. Toma cada una de mis palabras en forma asertiva hacindolas propias. Esta derivacin posibilitara abrir la transferencia: "hablar con ms gente, rela-cionarme, hacer cosas". Asimismo podra ser una maniobra tendiente a evitar la siempre presente posibilidad de internacin, esto teniendo en cuenta la impor-tancia de la funcin de la presencia del analista ya mencionada (cabe mencionar que Fabio nunca fue internado aunque en algunas oportunidades probablemente hubiera sido lo indicado, pues esto hubiera repercutido negativamente en el trata-miento tan difcil de instaurar).

Bueno, a pesar de todo, nos quedan unos minutos para que podamos hablar entre todos... En fin, siempre pasa as la primera vez [risas]. Me gustara romper con esta timidez, este envaramiento que suele producirse en estas ocasiones, para que finalmente podamos dialogar. Por hoy, voy a decir algunas cositas, tanto como para romper el hielo y para que la espontaneidad llegue a equivaler a vuestro nmero. Este caso es muy interesante para ir extrayendo algunos datos, algunas lneas, algunos rasgos de estructura. Por ejemplo, es interesante el hecho de lo que no es forzado denominar aqu como la iniciativa del Otro. En el momento del aparente desencadenamiento l se ve intimado por una iniciativa que le

viene de afuera. Un segundo dato que me parece interesante para destacar es que l teme que lo tomen por loco, lo cual quiere decir que no se considera a s mismo loco... lo cual quiere decir que no hay manera de dialogar con l si uno lo trata de loco, porque el dilogo se transformara en una prueba de fuerza para ver quin tiene razn respecto de su locura. Se entiende? Un tercer rasgo interesante es la pregunta por la filiacin: "de quin soy hijo?", a partir de la duda del padre, que podra tener un desarrollo bajo la forma de "a qu equipo pertenezco?". Hay una relacin, lo habamos charlado previamente con Patricia, entre Los Andes y San Juan, donde vive la abuela paterna. Y qu ms?

RICARDO AUGMAN: Hay toda una cuestin, ah, geogrfica... Todo ese manejo de los espacios, Los Andes, Temperley.

Tambin podramos establecer que hay en el suyo un reconocimiento respecto de lo que es el discurso comn: "Usted se reir", le dice a la analista, "Si digo esto, mis amigos pensarn que soy maricn". Y luego encontramos una cosa interesante, que me hizo acordar de Schreber, me refiero a esto de que tiene que ponerse a estudiar o a rezar para poner una especie de barrera a esto que le viene de afuera. Ustedes recordarn que Schreber se vea obligado a gritar, a contar, a aullar, a tocar el piano, como distintas maneras de poner un corte a eso invasor.

PATRICIA PAOLI: Sobre todo insiste mucho con pedir una ayuda espiritual, cuando l dice que est mal espiritualmente, y con el tema de ir a la iglesia y de rezar, sobre todo cuando dice que escucha eso que lo deja sin fuerzas.

Yo, tanto como para ir adelantando algunas cosas que pienso introducir ms adelante, hara una pequea modificacin a la cita que toms de Colette Soler. Me parece que la posicin del analista no es la de testigo, sino la de acoger el testimonio. El que est en posicin de testigo es el psictico, l testimonia de lo que ocurre en el Otro, de los efectos que en su cuerpo, en este caso, son el resultado de esta iniciativa que viene del Otro. En ese sentido, me parece que... Porque poner al analista en el lugar del testigo... El testigo, de qu es testigo? de un acontecimiento. Me parece que precisar que el testigo es el sujeto, el paciente, digamos, es subrayar ms su condicin de sujeto, sujeto de un testimonio, y que, en todo caso, s, la posicin del analista sera, en primer lugar, la de acoger el testimonio para lo cual, obviamente, para acoger ese testimonio, debe derribar la barrera interpuesta, el muro de "la pequea idea". Y primero que nada, lo que hemos llamadola roca de la alienacin. Vamos a ver que esta posicin es freudiana... hasta por ah noms. Es una posicin freudiana en el sentido de que, por ejemplo, Freud termina su texto sobre el Presidente Schreber, diciendo: "bueno, verdaderamente, esta teora de la libido, les aseguro que ya la haba formulado antes de leer el libro Schreber, pero cmo se parece la teora de los rayos a mi teora de la libido! habr ms verdad en la teora de los rayos schreberiana? o mucho delirio en mi teora de la libido?". Una posicin exactamente inversa es la que Freud plantea en el historial del Caso Juanito. Ah dice: "no soy yo quien invent esto de la sexualidad infantil, yo la escuch en los chicos". Se entiende, el quiasma que se abre? Ante el testimonio neurtico, Freud dice: "yo, ni me lo esperaba, esto de la sexualidad infantil me sorprendi", "la transferencia?, yo no tena ni la menor idea, esto me vino en la experiencia, no hago ms que relatar lo que encontr all". Con Schreber, en cambio, es como si se viera obligado a aclarar: "esto, yo lo pens en otro lugar", y entonces el loco aparece, para Freud, como una especie de garante de la verdad de la teora psicoanaltica. Es muy interesante, porque esto nos muestra que Freud sita cierto sujeto supuesto saber del lado del psictico, hay una transferencia al psictico, en Freud. Y esto se va a volver a ver en las dos conferencias finales de Introduccin al psicoanlisis, donde el argumento es que, como los psicticos no son susceptibles de sugestin, al mostrarnos lo mismo que pasa en las neurosis, nos demuestran

que esto que encontramos en los neurticos no son inventos nuestros que metemos en los pacientes bajo sugestin. El loco es como nuestro garante, en ese sentido, garante de la verdad de la teora, de que la clnica que se deduce de ella no resulta de una proyeccin de la perversin del analista. Hay un problema con Freud, y dejo por hoy, que es ste: hay un punto en el que Freud no puede acoger plenamente el testimonio psictico, y es el lugar donde el psictico dice que lo que le pasa viene de una radical exterioridad. La nocin de realidad psquica, en Freud, en la medida que divide entre realidad psquica yrealidad material, no hace lugar a la radical exterioridad del Otro. Por eso una frmula como la del "discurso del Otro" para el inconsciente es una frmula que Lacan puede dar gracias a su ingreso al psicoanlisis de la mano de la paranoia, y no de la mano de la histeria. Les agradezco nuevamente, nos vemos en 15 das. NOTAS

(1) Jacques LACAN, Breve discurso a los psiquiatras, el 10 de Noviembre de 1967. Traduccin para circulacin interna de la E.F.B.A. de Ricardo E. Rodrguez Ponte. (2) Escritos 1, p. 318. (3) Jean ALLOUCH, Perturbacin en Pernepsi, artculo publicado en la revista Litoral, n 15, El saber de la locura, Crdoba, Octubre de 1993. (4) Escritos 2, p. 556. (5) Escritos 2, p. 665. (6) Ricardo E. RODRIGUEZ PONTE, La significacin del falo, seis reuniones en el ciclo Puntuacin de Escritos, convocado por el Cartel de Enseanza de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, 1997. Se encontrar su texto en la Biblioteca de la E.F.B.A.

(7) Ricardo E. RODRIGUEZ PONTE, La Transferencia. Clnica y fundamentos. Red de Seminarios de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, 1998. Publicado en fichas. (8) Ricardo E. RODRIGUEZ PONTE, El snthoma: sobre una lectura "de hecho" y una "de derecho", texto presentado en las Primeras Jornadas de Carteles de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, los das 24-26 de Noviembre de 1988, finalmente publicado en Cuadernos Sigmund Freud, n 15, E.F.B.A., octubre de 1992; El Padre: la falta en Freud, trabajo presentado en las Jornadas de la Escuela Freudiana de Buenos Aires El Padre en la Clnica Lacaniana, el 5 de Julio de 1991, publicado en el libro de AAVV, El Padre en la Clnica Lacaniana, Escuela Freudiana de Buenos Aires / Homo Sapiens Ediciones, Rosario, 1994; El Seminario El snthoma. Una introduccin, Seminario-taller en la Red de Seminarios de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, 1995, publicado en fichas; Estabilizacin y suplencia en la clnica de las neurosis y las psicosis. Hacia una clnica de la suplencia generalizada,intervenciones en el Curso de Actualizacin Clnica psicoanaltica Problemticas, Curso Anual Ao 1996 de la Escuela de Post-Grado de la Facultad de Psicologa de la Universidad Nacional de Rosario, los das 17 y 18 de Mayo de 1996. Se encontrarn estos textos en la Biblioteca de la E.F.B.A. (9) Jacques LACAN, Seminario 12, Problemas cruciales para el psicoanlisis, clase del 5 de Mayo de 1965. Indito. (10) "La ontologa es lo que ha valorizado en el lenguaje el uso de la cpula, aislndola como significante. Detenerse en el verbo ser [...] producirlo como tal, sa es una acentuacin llena de riesgos", dice Lacan, no sin sealar la relacin entre el discurso del amo [du matre] y el discurso ontologizante del ser [du mtre]. Cf. Jacques LACAN, Le Sminaire, livre XX,Encore, Seuil, p. 33. (11) Ricardo E. RODRIGUEZ PONTE, Transferencia y Clnica, intervencin en el Panel sobre Transferencia: motor y obstculo, en las Cuartas Jornadas de Carteles Encrucijadas de la Clnica, convocadas por la Escuela Freudiana de Buenos Aires, el 7 de Noviembre de 1997.

(12) Rolando H. KAROTHY, Ricardo E. RODRIGUEZ PONTE y David SUSEL, De la suppositio al sujeto-supuesto-saber, trabajo presentado en las Jornadas sobre La Transferencia organizadas por la Escuela Freudiana de Buenos Aires, el 11 de Noviembre de 1982. Posteriormente publicado en Suplemento de las Notas, N 3, La Transferencia, E.F.B.A., 1984. (13) Ricardo E. RODRIGUEZ PONTE, Clnica de la suplencia generalizada. Conferencia pronunciada en el Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero, La Plata, el 5 de Noviembre de 1994. Se encontrar su texto en la Biblioteca de la E.F.B.A. (14) cf. op. cit. en nota anterior. (15) David KRESZES, Algunas consideraciones sobre la "Verwerfung", publicado en la revista Redes de la Letra, N 3, Junio de 1994. (16) Escritos 2, pp. 669-670. (17) Jacques LACAN, Seminario 9, La identificacin. Clase 9, del 24 de Enero 1962: "Cuando se lee a Freud, se lo lee siempre de una cierta manera, que llamar la manera sorda!". Traduccin para circulacin interna de la E.F.B.A. de Ricardo E. Rodrguez Ponte. (18) Sigmund FREUD, Puntualizaciones psicoanalticas sobre un caso de paranoia (Dementia paranoides) descrito autobiogrficamente (1910), en Obras Completas, Volumen 12, Amorrortu editores, Buenos Aires, 1980. Cf. pp. 62-63. (19) Jean HIPPOLITE, Comentario hablado sobre la Verneinung de Freud, publicado como Apndice en los Escritos 2. PSICOSIS: LA CUESTIN PRELIMINAR... Y OTRAS CUESTIONES Ricardo E. Rodrguez Ponte Clase Nro 3. - Sbado 20 de Junio de 1998

Hay un dicho segn el cual "todo es segn el color del cristal con que se mira". Hoy a la maana, mientras me vesta para venir ac, escuch en la radio, una radio que estaba encendida en mi casa, que un periodista comentaba de una manera muy alegre, muy entusiasta, que la Argentina, como mercado emergente, se mostraba como un mercado muy atractivo para los inversores extranjeros, y que esto revelaba que, ms all de eventuales y circunstanciales dificultades en la economa actual, esto indicaba que la Argentina estaba en un muy buen camino. Poco despus, mientras estaba en la puerta del garage, esperando a que mi mujer sacara el auto, se me para delante un seor que pasaba por ah, y me pregunta, en referencia a una obra en construccin que hay en la vereda de enfrente, qu se estaba construyendo ah. Ante mi respuesta, "Un Ekono", es decir, otro de los megasupermercados que ahora proliferan, este seor, con un gesto de sarcasmo dolorido, de despecho, con un tono de voz que me sera difcil reproducir ante ustedes, exclama: "Meta vender el pas!". Bueno, obviamente este no es un lugar para hablar de poltica, y entonces no har ningn comentario al respecto. Pero, en todo caso, es interesante ver que la perspectiva del segundo interlocutor es ms bien una perspectiva paranoica, mientras que la del periodista era un poquito erotomanaca. A qu viene esto, aparte del transparente objetivo de romper el hielo de los primeros minutos, lo que siempre viene bien? Para volver a precisar uno de los objetivos de este espacio, que es el de esclarecer, precisamente, el cristal con que miramos la clnica... o esclarecer los cristales con los que miramos la clnica. A travs de algunos retornos que me llegan, me voy dando cuenta, cada vez ms, que hay aspectos, problemas, que dependen, no siempre y no tanto de las dificultades peculiares del estilo de Lacan, que es un poco barroco, es cierto, e incluso enrevesado, segn algunos, sino que obedecen muchas veces a algo que, propiamente hablando, se podra calificar de resistencias subjetivas. Me doy cuenta, por ejemplo, cuando una y otra vez retorna la pregunta volvi a aparecer la vez pasada, al final, luego de que levantramos la reunin "qu quiere decir que no hay no loco?". Yo me doy cuenta de que, no importa

la claridad con que uno pueda formularlo, que ah lo que est obrando es una dificultad, que no s hasta qu punto podremos levantar, en la medida precisamente de que se trata, segn creo entender, de esto que les deca, de una resistencia subjetiva, de algo que, por un lado, necesitara como de una especie de "ejercicio espiritual", puesto que no se trata slamente de comprender, sino de modificar, con todo lo que esto implica de esfuerzo y de ejercicio, nuestra perspectiva habitual, que en al menos algn punto nunca deja de ser por completo segregativa... Es posible que, en el lmite, tambin, lo que est en juego sean problemas que slo se puedan resolver en un anlisis... aunque ah est, contra esa expectativa, lo que lemos en nuestra primera reunin del Breve discurso de Lacan a los psiquiatras, en cuanto a que la experiencia psicoanaltica es por naturaleza precaria, y a que en cada vuelta de esquina aguarda para calzarse, como un traje a medida, la posicin del psiquiatra. Yo recuerdo, con mi amigo Piegari, con quien en los ltimos diez aos hemos ledo el Seminario El snthoma bastante ms de una vez, y con lupa, cuando veamos algunas propuestas, propuestas de algunos analistas que las pretendan como deducidas de ese Seminario, a veces nos preguntbamos, un poco perplejos: "de dnde sale esto? de dnde se saca esto? estamos locos? por qu nosotros, del abordaje que hace Lacan de Joyce, extraemos la posibilidad de pensar una nueva definicin del sntoma, un camino para pensar la identificacin al sntoma, que es una de las ltimas formulaciones de Lacan respecto de lo que podra ser el fin del anlisis, y estos autores sacan de eso un tratamiento para la paranoia, cuando no la posibilidad de reivindicar la clnica kraepeliniana inventando nuditos para la esquizofrenia, la paranoia y la parafrenia?". Una hiptesis que nos hemos hecho, cuando podamos reponernos del pasmo, de la perplejidad, es que a veces la urgencia teraputica lleva a hacerse ilusiones de que a lo mejor ah, o en algn otro lugar, finalmente Lacan habra proporcionado la clave de un tratamiento posible para la psicosis. Si esto fuera efectivamente as, otro sntoma de dicha urgencia teraputica aparecera tambin, a veces, con la idea de: bueno, "hay pacientes que no se ajustan al dispositivo analtico, y entonces hay que modificar el dispositivo". Bueno, es cierto que hay pacientes que no se ajustan al dispositivo analtico, es cierto que hay pacientes que requieren de nuestra parte alguna maniobra, algunas maniobras, para volverles ms posible, para crearles las condiciones ms propicias, para que finalmente

acepten la propuesta del dispositivo analtico... Pero, inversamente y sta es una cuestin de mtodo, no es tan seguro que los pacientes que no se ajustan al dispositivo analtico... sean pacientes. Voy a precisar un poco ms esta idea, para que no suene a terrorismo. El dispositivo analtico no es algo que se invent para abordar determinado tipo de pacientes. Ms bien, al revs, se podra decir que determinado tipo de pacientes existen a partir de que fu creado el dispositivo analtico. Eso nos hace diferenciar entre pacientes analizables, potencialmente analizables a los que me refera cuando deca que algunos requieren de nosotros algunas maniobras para crearles las condiciones para que acepten nuestra oferta, que es la del acto analtico, y una cantidad de personas... de las que no podemos decir nada, que no son de nuestra competencia... Como les deca, creo que en nuestra primera reunin: bueno, el cncer, no le ofrecemos el dispositivo analtico al cncer, en todo caso se lo ofreceremos a los efectos subjetivos de padecer tal o cual enfermedad. Por otra parte, y aunque los argumentos de autoridad no son los que yo prefiero, precisamente, que el dispositivo analtico es el que crea el tipo de pacientes se ve claro en Freud cuando hace su clivaje diagnstico, su clnica diferencial, como nos gusta decir ahora, con su famosa biparticin entre neurosis de transferencia y neurosis narcisistas. Lacan, cuando dice que el inconsciente est estructurado como un lenguaje, de dnde lo sac? Lo averigu por ah, por algn medio misterioso, y entonces se dijo "bueno, dado que el inconsciente est estructurado como un lenguaje, le vamos a dar la palabra al paciente?". No, es exactamente al revs: analiz las condiciones estructurales del dispositivo, y su definicin del inconsciente es una deduccin de esas condiciones estructurales. Se entiende lo que digo?

PARTICIPANTE: [no se escucha en la grabacin]

Deca que no es que Lacan averigu por ah, quin sabe por qu medios, que el inconsciente est estructurado como un lenguaje, y que entonces de ah dedujo que en consecuencia convena darles la palabra a los pacientes, sino, al revs, que analiz las condiciones de estructura del dispositivo analtico, inventado por Freud, y de ah dedujo que el inconsciente, el inconsciente del que hablamos los analistas que no es el inconsciente del bilogo, ni el inconsciente de Hartmann, el filsofo, ni ningn otro de los tantos inconscientes que fueron postulados en la historia de las ideas el inconsciente del que hablamos los analistas, no puede tener otra estructura que la estructura del lenguaje. Como es un ejemplo del que suelo valerme en distintas circunstancias, no recuerdo ahora si ya les habl del aplogo de la red y el epistemlogo. Bien, es algo que hace mucho tiempo le en cierto libro, ms o menos de divulgacin, que escribi un fsico, premio Nobel de fsica, si no recuerdo mal, llamado Eddington. En ese libro Eddington ofrece una ilustracin de lo que diferenciara la actividad del cientfico investigador de la de un epistemlogo. Pero por las dudas lo aclaro: no le vamos a sacar mucha moraleja a esto, no quisiera que despus piensen que yo creo que Lacan es el epistemlogo del psicoanlisis, ni nada por el estilo, es un ejemplo del que me valgo como imagen, y nada ms. Eddington comparaba al cientfico investigador con el epistemlogo, y deca: bueno, el cientfico es como un seor que est a la orilla de un ro, que lanza una red, la recoge, y luego anota en su bitcora: "en las profundidades de la corriente acutica hay animales de piel fra y de tamao variable, entre un centmetro y algunos metros"; mientras que el epistemlogo aada Eddington es un seor que est al lado del primero, y que le dice: "antes de que usted tire su red al agua, yo le puedo asegurar lo siguiente: no s si va a descubrir algo cuando saque nuevamente su red, no s si va a haber animales o no, no s si, en caso de que los haya, estos van a ser de piel fra o caliente, lo que s le puedo decir es que, seguramente, si finalmente saca algo del ro con su red, lo que saque va a medir por lo menos un centmetro". Cmo podra asegurar esto el epistemlogo, antes de toda experiencia? Midiendo los agujeros de la red. Se entiende la comparacin? Es decir, analizando el medio fue una de las primeras definiciones que da Lacan en lo que l llama el comienzo de su enseanza, en su Discurso de Roma de 1953, es decir, en Funcin y campo de la palabra y el lenguaje en

psicoanlisis analizando el medio, el medium, el nico medio que tiene el psicoanlisis,(1) porque deliberadamente, metodolgicamente, se priva a s mismo de cualquier otro medio,(2) analizando este medio que es condicin de la experiencia, la palabra, se deduce que, obviamente, todo lo que salga por medio de este medio, tendr necesariamente una estructura de lenguaje. Bien, entonces, no es tan seguro que habra que hacer modificaciones del dispositivo. En todo caso, habra que esclarecer previamente qu del dispositivo es esencial, y qu no lo es. Tal vez el divn no sea esencial, tal vez la frecuencia de las sesiones no sea esencial, tal vez el pago no sea esencial aunque no niego que estas cuestiones desempean su papel en la cura, pero hay algo que, indudablemente, s es esencial al dispositivo analtico y al acto que lo funda, y es que se le da la palabra a quien nos consulta. Se le da la palabra. El consultante aceptar o no aceptar este don de la palabra, estar en condiciones o no estar en condiciones de aceptarlo, estar potencialmente en condiciones o ni siquiera potencialmente... Es as que Lacan va definiendo la estructura, lo que llamamos lisa y llanamente la estructura, a partir de las condiciones de la experiencia. Por ejemplo: En qu consiste una experiencia de anlisis? Que alguien le habla a alguien. Anotemos, entonces. Primero: a a alguien le habla a alguien. Esta a no es todava el otro con minscula, no es tampoco el objeto a; aprovecho nuestro idioma para decir que es el a del alguien... que le habla a otro alguien, aqu a. Alguien le habla a alguien, y en ese hablarle de alguien a alguien, lo que encontramos es que, como en cualquier dilogo, una de sus dimensiones es la de "yo te entiendo y vos me entends", una dimensin tambin de "cmo me ves y cmo me hago ver", es una dimensin, entonces, una dit-mensin, podramos decir, pues estamos hablando de lo que ocurre en cualquier dilogo, una dit-mensin de identificaciones, de reciprocidad, de ese malentedido estructural que resulta de lo que Lacan denominaba el muro del lenguaje... Pero con estas consideraciones pasamos a otra manera de leer nuestras a y a. Ahora s podemos decir que a y a pueden ser ledas como el otro con minscula y el yo, el moi.

Se entiende? Pero esta estructura mnima puede complicarse un poquito ms, porque sta no es la dimensin esencial del dilogo analtico, sta es una dimensin esencial de cualquier dilogo. Hay algo particular, especfico, del anlisis, y es que no es solamente con lo que el sujeto cree ser que habla, sino que se le da la palabra de una manera muy singular. En primer lugar el analista, al contrario de lo que suele ocurrir en todo dilogo, no compite con su consultante por la posesin de la palabra, para decirlo ms llanamente: no lo interrumpe todo el tiempo para decir lo suyo examinen bajo esta ptica cualquier dilogo en el que en principio no participen, y vern que esto es as: todo el tiempo se lucha para tener la palabra, para hacerse or, y se escucha muy poco, pero adems, a ste se le da la palabra de una manera tal que hable sin saber lo que dice, y entonces, a partir de lo que se revela a partir de lo que este alguien dice, no siempre, casi nunca, sabiendo lo que dice, nos encontramos con que, este alguien, creyendo hacer uso de la palabra, se encuentra con que es la palabra la que lo usa, que l no es dueo de las palabras que usa, que l cree elegir lo que dice, mientras que en verdad lo que dice lo lleva de la punta de la nariz.(3) Para dar acogida a esta condicin que surge del tipo de oferta, de este modo particular de dilogo que no es el de todos los das, que es: "hable, sin saber lo que dice", entonces tenemos otro trmino, para sustituir o articular con nuestras a y a del principio: la S del sujeto. S Sujeto, qu quiere decir? En primer lugar, que el que habla no es uno consigo mismo, que no es uno con lo que cree decir, que est dividido entre lo que dice y lo que cree decir, entre lo que sabe que dice y lo que no sabe que dice. La nocin de sujeto es una deduccin de la experiencia eso es lo que quiero decir, no existe por ah, en el mundo. Qu ms? Bueno, resulta que este sujeto, que habla en esas condicio-nes, sin saber lo que dice, se encuentra, por esas mismas condiciones, con que el sentido de lo que dice depende del oyente al que se dirige, se encuentra con que el oyente al que se dirige tiene un poder que Lacan califica de discrecional de decisin sobre el sentido de lo que dice, y hasta dice Lacan en Variantes de la cura-tipo, hasta sobre la identidad misma del hablante, en el sentido de que el oyente lo puede escuchar como alguien, vamos a decirlo as, capaz de sorprenderlo, y a eso Lacan lo llama el sujeto constituyente, es decir, alguien que puede

decir algo inesperado, o alguien que no puede decir nada ms que lo esperado, y entonces Lacan lo llama objeto constituido.(4), (5). Bueno, en la vida cotidiana, muchas veces habremos escuchado, o dicho, referido al decir de alguien, que alguien diga: "bueno, y qu puede decir se?, si es un empresario!"... o "si es un peronista!". Qu puede decir? Es lo que es! Y all donde alguien es esperado en tanto es lo que es, no se espera que pueda ser de otro modo. Ese alguien verdaderamente deber esforzarse para sorprendernos, y en definitiva siempre quedar reservado al poder discrecional del oyente el poder, precisamente, de reducir esa sorpresa a lo-ya-sabido del que es-lo-que-es. Es decir, ese modo de escuchar, donde nada nuevo puede decirse, porque ese hablante ante nosotros es-lo-que-es, consiste en tomar al hablante como un objeto constituido, es decir, como, en verdad, no-hablante.(6) Bien, el interlocutor de este sujeto, el oyente de este sujeto, tiene entonces ese poder, el poder de decidir sobre el sentido de lo que le es dicho y sobre la identidad del que habla: lo ver como sujeto constituyente o como objeto constituido. Por otro lado, como les he dicho, en el anlisis este interlocutor no habla, no habla de l, responde con su silencio, o con su palabra, a lo dicho por este sujeto. Entonces, hay una disparidad: el dilogo del anlisis no es entre un sujeto y otro sujeto, hay una disparidad entre ambos. Y entonces, cmo va a llamar Lacan a este otro en posicin de oyente, en la medida en que ya no es el otro de la identificacin? Y bueno, lo llamar Otro, con mayscula, para subrayar que se trata de un Otro definitivamente, radicalmente Otro, es decir, un Otro del que no puedo saber nada, y entonces aparece la nocin de gran Otro, como partenaire imposible del sujeto: SA Este gran Otro es el que decide el sentido de lo que dice el sujeto, decide sobre la identidad, y hasta, en la medida en que cuando uno habla busca cierto acuerdo con el otro que escucha como yo ahora trato de buscar de qu manera dirigirme a ustedes, sobre todo en la medida que no los conozco a todos, y voy como seleccionando palabras en funcin de este dilogo que quiero mantener con ustedes, entonces Lacan dice: bueno, no slamente este Otro tiene este poder sobre lo que le es dicho, sino que es como el reservorio de todas las palabras que va a decir este hablante, este S, y que por todo esto hasta se podra decir que el

mismo discurso que el S sostiene, no slo en los elementos que lo componen sincrnicamente, sino incluso el sentido que desprenden como mensaje en su composicin diacrnica, le viene de este A, lo que justifica invertir la direccin del vector: SA Se entiende? Ven ustedes que, dividido en estos dos pisos, he dibujado el esquema Lambda:

S a

aA

Este esquema es una deduccin de los datos de la experiencia. Si a esto le agregamos una segunda posicin de Lacan respecto del lugar del analista, en el sentido de que, ms all de este poder de decisin sobre el sentido de lo que le es dicho, en esto que le es dicho aparecer invitablemente, justamente en la medida que no responde a ese sentido, una pregunta por qu desea? qu quiere?, entonces tendremos una segunda posicin del analista, ms all, diferente a la posicin del gran Otro que habamos escrito con la A mayscula, que es la posicin de a minscula, a minscula en tanto que es un punto de absoluta opacidad. De todas maneras me parece que esto lo dije la vez pasada, con una u otra posicin, siempre hay algo que se mantiene, y es que la posicin del analista, sea como gran Otro, sea como a minscula, consiste en ceder la posicin de sujeto al hablante, al que se suele llamar paciente. Cuando el paciente dice "me duele la pierna", uno no responde "a m tambin!"...

Hay pacientes de los que se dice que "vienen en posicin de objeto". Bueno, a veces no se sacan las consecuencias de la manera de hablar. Venir "en posicin de objeto" no es ser un objeto, es venir en posicin de objeto. Esto implica que esta posicin no se da de suyo, que hay algo a interrogar... No estoy hablando de una "eleccin", como se suele entender esta palabra que, por otra parte, no est ausente del vocabulario freudiano, ni tampoco del vocabulario lacaniano(7) una eleccin en la que alguien elegira, en lo indeterminado, ponerse en posicin de objeto. No es eso. En ese sentido, y por otra parte, nunca asistimos a un momento de "eleccin". Pero el mtodo analtico implica tomar al sujeto como siempre habiendo ya elegido. Cuando Freud dice y esto es Freud, no hace falta ir a Lacan para esto... Ms all de que Freud se vale de un lenguaje, un discurso de tipo determinista, incluso la tesis fuerte del determinismo psquico forma parte de lo que podramos llamar su axiomtica, usa palabras como "proceso", llega a decir alguna vez que el avance de la qumica nos permitir resolver la neurosis... Esas cosas, Freud las dice, pero su procedimiento, su mtodo, no es se. Su procedimiento es: "llenemos las lagunas mnmicas, que el sujeto recupere el momento en que reprimi" para qu? para que ahora, porque est ms maduro, porque tiene el yo ms fuerte, porque las circunstancias de su vida han variado, no importa por qu... para que ahora, en lugar de reprimir, no reprima, sea que le d curso a esa pulsin reprimida en otro tiempo, sea que la condene sin pagar el precio del sntoma. Es decir, el procedimiento analtico de Freud lleva hacia un momento de eleccin, de decisin respecto de lo que se efectu en el pasado lo cual implica que a sta hay que suponerla previamente. Por eso digo que el sujeto siempre se presenta como habiendo ya elegido. Esto comporta una posicin radicalmente diferente ustedes harn con ella lo que quieran radicalmente diferente de plantear la clnica como una clnica del defecto. Hay una clnica que es una clnica del defecto, es una clnica mecanicista: ocurrieron determinadas cosas en la historia de este seor, o al revs, no ocurrieron, y eso lo llev inevitablemente a que las cosas para l fueran as o as. La madre del sujeto era as, y no le daba su lugar al padre, y entonces, bueno: forclusin, si hasta hay quien sabe detectarla en el discurso mismo de la interesada, por referencias de su paciente cuando no logra entrevistarla! Y si resulta que en una familia hay un hijo psictico y otro que no lo es, bueno, est bien, siempre podremos argumentar que esta misma madre sobre la que hemos

gargarizado a ms no poder, sobre todo si en la anamnesis nos hemos procurado algunos datos sobre la madre de esta madre, no es la misma madre para cada uno de los hijos. La otra manera es pensar que algo anda mal en la estructura, lo que por otra parte es obvio. Es casi como una necesidad de principio postular que algo anda mal en la estructura. Por qu? Porque nosotros nos ocupamos de las cosas que no andan, no de las cosas que andan, es decir, del sntoma. Eso que anda mal en la estructura recibir, por parte de Freud y de Lacan, distintos nombres: "un desarreglo no contingente sino esencial en la sexualidad humana", "pulsin de muerte", "castracin", "no hay Otro del Otro", "no hay relacin sexual" no importa ahora el nombre que le pongamos, pero en relacin a eso que anda mal en la estructura habr distintos modos de responder a eso que anda mal. Entonces, una clnica de las posiciones subjetivas, no del dficit, implica que la clnica diferencial es la clnica de las diferentes maneras de responder a una falla en la estructura, falla radical, principial, no contingente, no debida a ninguna operacin o falta de operacin en la historia del sujeto. Se entiende, esto? Esto implica que no hay estructura no fallada, que el tratamiento no es llevarlo al sujeto a una estructura no fallada, o emparcharle, o suturarle las fallas de la estructura, sino que la cura es llevarlo a que pueda responder de otra manera, o de la misma manera pero ms econmicamente pues en principio no nos planteamos los pasajes de estructuras clnicas, como se dice de una manera ms econmica, que le cueste menos sufrimiento, menos trabajo, como dice Lacan en el Seminario sobre Los cuatro conceptos..., que responda de una manera ms econmica a esa falla radical de la estructura, por haber quedado advertido de que esa falla es de principio.(8) Entonces, darle a nuestro interlocutor, a nuestro demandante, cederle la posicin de sujeto, implica y vuelvo entonces a la primera pregunta, la primera de las que me hicieron llegar por distintas vas, y tengo anotadas ac, y que retorn tambin al final de la reunin pasada en off, lamentablemente, espero que no sigan siendo tan tmidos, al ver que yo me ofrezco... Para abrir otro de mis parntesis, a los que ya se irn acostumbrando: escuchen, donde yo me siento ms fuerte, porque es lo que he venido trabajando ms, durante ms tiempo, es en el Seminario El Snthoma; me encantara hablarles de Joyce,

ahora, sera para m sencillsimo, porque lo he trabajado mucho, y adems porque en los dos ltimos aos he avanzado mucho en eso, incluso en esta lista hay una pregunta sobre Joyce, pero, cranme, lo postergo, y lo postergo, por qu?, porque mi intento es, en un primer tiempo, revisar las cosas que no estn tan claras, porque si no revisamos estas cosas uno aumenta el malentendido. De qu sirve, por ejemplo, saber que Joyce dara el tratamiento posible de la psicosis, o, al revs, que dara una perspectiva para pensar el fin del anlisis, si todava no superamos el muro de la alienacin? Entonces, mi oferta, y mi demanda, al mismo tiempo, como les deca la vez pasada, es sostener un espacio donde... yo mismo no s muy bien qu terreno estoy pisando, donde mi terreno no es firme, por lo tanto digo, recprocamente: anmense a intervenir. No hace falta que sepamos qu piso pisamos, la funcin del caso clnico es sa, tambin, no es reinterrogar el caso, no es ejemplificar lo que aqu podamos desarrollar, sino que, a cada uno, para cada uno, ese caso tenga un poder de evocacin de sus propios problemas en la prctica, y los traiga ac, que cada uno presente su manera de pensar la clnica, de cmo enfrent tal dificultad, o de cmo hoy rectificara tal manera de enfrentarla. Cierro parntesis. Entonces, ceder la posicin de sujeto implica que el analista de ninguna manera podra ofrecerse como patrn de normalidad sa es la posicin del psiquiatra, de patrn de normalidad o de saber cul es el patrn de normalidad. Al fin y al cabo, los psiquiatras tambin piensan que estn medios locos, ellos mismos lo piensan, al menos a veces, al menos cuando se ren de los chistes de psiquiatras ms locos que sus pacientes, pero creen que saben lo que sera no estar loco. Entonces, el no hay no loco, el sentirse concernido por la locura eran las palabras de Lacan en su Breve discurso a los psiquiatras, es eso: que no voy a interponer un muro segregativo entre mi interlocutor y yo, de tal manera que lo que l dice ya se explica de antemano y no hace falta escucharlo, se sabe, porque "est loco". Lo que va a decir Lacan todo el tiempo es que la locura est completamente repartida, est mejor repartida que la riqueza, que, en todo caso, hay locuras ms compartidas y locuras menos compartidas... Pero no quiero que crean slo en mi palabra, les voy a leer unos parrafitos. En Acerca de la causalidad psquica, que es un texto de 1946, en la polmica que l tiene con Henri Ey a propsito de su teora organicista de la locura la "pequea idea" del

"rgano-dinamismo" como "barrera protectora" al servicio de separar al psiquiatra de este loco por el que "est, lo quiera o no, concernido", que vimos mencionada en el Breve discurso a los psiquiatras(9), y segn la cual "Las enfermedades son insultos y trabas a la libertad, no estn causadas por la actividad libre, es decir, puramente psicogentica", Lacan le responde: Porque el riesgo de la locura se mide por el atractivo mismo de las identificaciones en las que el hombre compromete a la vez su verdad y su ser. Lejos, pues, de ser la locura el hecho contingente de las fragilidades de su organismo, es la permanente virtualidad de una grieta abierta en su esencia. la locura no es "cosa de locos", es cosa de esta grieta abierta en la esencia misma del hombre, que introduce su proclividad a aceptar las "seducciones" de la "infatuacin", y que no deja de exigir "el inasible consentimiento de la libertad", en los trmi-nos de este texto, al que habremos de volver ms detenidamente as: Lejos de ser "un insulto" para la libertad, es su ms fiel compaera; sigue como una sombra su movimiento. Y al ser del hombre no slo no se lo puede comprender sin la locura, sino que ni aun sera el ser del hombre si no llevara en s la locura como lmite de su libertad.(10) Y un poco ms adelante en el texto, dice: Por ltimo, creo que con el desplazamiento de la causalidad de la locura hacia esa insondable decisin del ser en la que ste comprende o desconoce su liberacin, hacia esa trampa del destino que lo engaa respecto de una libertad que no ha conquistado, no formulo nada ms que la ley de nuestro devenir...(11)

Bueno, qu quera decir Lacan con esto, no s, pero s lo que dice. Entonces, y vuel-vo un poco ahora a la cuestin con la que habamos empezado ya la vez pasada, sobre los mecanismos... Si se trata de una insondable decisin del ser, y estos trminos son misteriosos, verdaderamente, es misterioso lo que est diciendo ac: "insondable decisin del ser", pero no obstante, por ms misterioso que sea, nos recuerda algo de lo que a veces, cuando empleamos mecnicamente los mecanismos en la explicacin de los fenmenos, nos olvidamos. Qu? Que en cada mecanismo hay una posicin subjetiva. Qu dice Freud de Schreber? Que l no quera... "l, Schreber", no est hablando de un mecanismo acfalo, l, Schreber, o el sujeto que encontraba ms o menos su precaria unidad bajo el amparo de ese nombre, rechazaba la posicin "yo, un hombre, lo amo a l, un hombre", que no quera saber nada de eso. Se entiende lo que digo? Siempre vamos a encontrar, en Freud y en Lacan, junto al uso explicativo del "mecanismo", que entonces yo pronuncio siempre entre comillas, del "mecanismo de defensa", digamos, algo donde se revela una posicin subjetiva supuesta, si quieren, pero que de todos modos est hablando de que no se trata ah de un mero automatismo, aunque esa "decisin", supuesta, y no tengo inconvenientes en darle este estatuto, sea "insondable". En el Post-Scriptum de su escrito De una cuestin preliminar..., y luego de plantear la cuestin de la forclusin, al que lamentablemente se ha reducido este texto y ya les dije que mi idea es reflotar este texto, Lacan termina diciendo: Por eso desde la misma atalaya adonde nos ha llevado la subjetividad delirante, nos volveremos tambin hacia la subjetividad cientfica: queremos decir la que el cientfico que ejerce la ciencia comparte con el hombre de la civilizacin que la sostiene. No negaremos que en el punto del mundo donde residimos, hemos visto bastante sobre esto para interrogarnos sobre los criterios por los que el hombre con un discurso sobre la libertad que no hay ms remedio que calificar de delirante (le hemos dedicado uno de nuestros seminarios), con un concepto de real donde el determinismo no es ms que una coartada, pronto angustiosa si se intenta

extender su campo al azar (se lo hicimos sentir a nuestro auditorio con una experiencia-test), con una creencia que lo rene en la mitad por lo menos del universo bajo el smbolo de Santa Claus o del Padre Noel (cosa que a nadie se le escapa), nos disuadira de situarlo, por una analoga legtima, en la categora de la psicosis social en la instauracin de la cual, si no nos engaamos, Pascal nos habra precedido. sta es una referencia a Pascal a la que Lacan vuelve en varias ocasiones: el loco, el llamado "loco", es el que no comparte la locura de todo el mundo, locura de todo el mundo que, como se desprende de este texto, es la locura propia de la significacin flica. El escrito contina as: Que semejante psicosis se muestre compatible con lo que llamamos el buen orden es cosa fuera de duda, pero no es tampoco lo que autoriza al psiquiatra, aunque fuese el psicoanalista, a confiar en su propia compatibilidad con ese orden para creerse en posesin de una idea adecuada de la realidad ante desigual.(12) Entonces, no s si queda claro, yo creo que s queda claro, pero es como que hay que repetirlo: no estoy diciendo que la neurosis es lo mismo que la psicosis, y me da como vergenza el tener que repetirlo, no estoy diciendo eso cuando digo que la posicin analtica es una posicin de principio segn la cual no hay no loco, no estoy diciendo que no hay diferencias clnicas, estoy diciendo que la posicin analtica se instaura a partir de que derribamos el muro de la alienacin, eso. Que el analista no podra considerarse, de ninguna manera, como poseedor, en persona o en idea, de un patrn de lo que sera "la normalidad", a la cual tendra que ajustarse su paciente presuntamente psictico. Bien, en funcin de esto, entonces, la vez pasada les deca que en el discocorriente, como deca Lacan en Encore, en el discurso corriente, circulan una serie de pretendidas la cual su paciente se mostrara

correspondencias bi-unvocas segn la cual las diferencias clnicas eleg este sesgo porque sta es otra manera de erigir un muro: la teora de los mecanismos de defensa, planteada en estos trminos, es otra manera de erigir el muro entre el analista y su paciente, es otra manera de reducir el sujeto constituyente a un objeto constituido, para retomar trminos de hoy segn la cual las diferencias clnicas dependeran de una correspondencia bi-unvoca entre tres mecanismos de defensa, a los cuales se otorga una categora muy fundamental "modos de defensa constitutivos", los llamaba Masotta y tres estructuras clnicas: de la neurosisresultara de la represin, Verdrngung, o renegacin, y

la perversin resultara

la Verleugnung o desmentida,

la psicosis resultara de la Verwerfung orechazo, repudio o forclusin. Entonces: Verdrngung neurosis Verleugnung perversin Verwerfung psicosis Este es el esquema ms circulante, se podra decir que ya forma parte del saber establecido, de lo que parece no merecer ya que le sea dirigida alguna pregunta, sino que, ms bien, funciona como la base a partir de la cual se pueden formular las preguntas. Mi proyecto, con la mira de derribar el muro que suelen erigir las "pequeas ideas" de las que hablaba Lacan en su Breve discurso a los psiquiatras, puedo sintetizarlo, en lo relativo a esta cuestin, en estos pocos puntos: Primero, cuestionar esta correspondencia bi-unvoca. Segundo, no solamente cuestionar esta correspondencia bi-unvoca creo que la vez pasada alcanc a darles algunos ejemplos referidos a que esta pretendida correspondencia no va de suyo en Freud, en quien encontramos que la represin est en todas las estructuras, y de hecho, una de las primeras emergencias de la nocin de represin primaria aparece en el Caso Schreber, que la Verleugnung es empleada por l ms para la psicosis que para la perversin, y adems la emplea para definir cierta normalidad, y que la Verwerfung es una nocin que casi no tiene empleo sistemtico en su clnica, puesto que la emplea slamente

en un caso de, tal vez, psicosis alucinatoria, y luego una segunda vez para hablar del Hombre de los Lobos, que hasta nuevo aviso es una neurosis no solamente, entonces, cuestionar esta correspondencia bi-unvoca, deca, entre el "mecanismo" y la "estructura", sino tambin poner la atencin en cuanto a que estos as llamados "mecanismos", por ms que los empleemos para racionalizar los datos de la experiencia bueno, primero esto: que, efectivamente, se trata de modos de racionalizar los datos de la experiencia, lo que equivale a decir que no existen por fuera de la experiencia... no es que Freud primero pens en la represin primaria y despus fue a ver cmo funciona en tal o cual paciente. No! Es al revs: l se preguntaba por qu tal paciente reprima la sexualidad y tal otro, aparentemente, no lo haca, o, dentro del campo de la sexualidad, por qu tal paciente reprima tal boludez mientras que tal otro paciente reprima tal otra boludez... lo que implicaba que, entonces, la represin no se poda explicar por el "contenido" de lo reprimido, pero si sta no se explica por el "contenido" de lo reprimido, ni tampoco por los mandatos culturales, lo que Freud exclua igualmente, entonces es ah que aparece la hiptesis de que esta representacin que se reprime no lleva en s misma los motivos de su represin, y que entonces es preciso postular que esa representacin a ser reprimida lo es porque debe conectar con alguna represin anterior a la cual, finalmente, en ese camino recursivo, es imposible tener acceso. La represin primaria es una necesidad de la deduccin freudiana, para explicar la represin por motivos no "contenidistas" que llevaran finalmente a subsumir la sexualidad en la genitalidad ni "culturalistas" que llevaran finalmente a relativizar como contingente lo que es del orden de lo imposible, en el sentido de que es imposible que no haya represin, sobre todo en la medida en que, para Freud, la represin funda el inconsciente. Adems, la clnica le muestra que hay cosas que aparecen como agujeros, que no se presentan con el mecanismo de la sustitucin, donde el retorno de lo reprimido es idntico a la represin: s, est el famillonario que reprime familia, y en famillonario, por la interpretacin que deshace la metfora, el analista podr leer familia, s, pero adems est el ombligo del sueo, y entonces? Ah hay agujero. O tambin: s, en Botticelli y Boltraffio puedo, merced a las "ruinas metonmicas", como dice Lacan, recuperar el Signor o el Sig de Sigmund reprimido, pero lo que queda claro es que, en el discurso de Freud, estos nombres sustitutivos sustituan mal, Freud se daba cuenta de que estos nombres sustitutivos no eran el nombre buscado, lo que equivale a decir

que estos nombres, ms bien que sustitutivos, estaban ah como construyendo los bordes de un agujero no tapado por ninguna sustitucin, un reprimido sin ningn retorno, o un lugar donde, al revs de la frmula de Lacan, que tiene sus lmites en fenmenos como ste, la represin no es lo mismo que el retorno de lo reprimido. Qu hay en ese agujero? Este tipo de cosas es lo que lo lleva a Freud hacia la nocin de una represin primaria que nunca podra ser sino conjetural. Se entiende, esto? No es algo que se pens por ah y que luego se fue a confirmar en la clnica, es algo que se lee en la clnica, o que la lectura clnica requiere postular precisamente para poder funcionar como lectura. En cuanto a la forclusin, lo mismo. Jams observamos una forclusin. Lo que encontramos es que algunos retornos no son del mismo orden que el retorno de lo reprimido, y entonces debemos postular un mecanismo diferente al de la represin... Bueno, he perdido un poco el hilo, y no s por qu empec a hablar de esto. As que vuelvo atrs, eventualmente me repito. Creo que haba empezado a decirles que me propongo cuestionar: Primero, la nocin de una correspondencia bi-unvoca entre "mecanismo" y "estructura clnica". Segundo, una manera de concebir el "mecanismo" que borrara la dimensin de la subjetividad, y con ella la posibilidad de un acceso de principio a la clnica diferencial por el sesgo de la transferencia. Tercero importante por lo que implica, como supuesto, de una revisin de la relacin Freud/Lacan: an aceptando, con todas estas reservas, la nocin de "mecanismo", esto no ahorra la necesidad de precisar el elemento sobre el cual se ejerce el mecanismo... y esto en dos sentidos. No es lo mismo rechazar una "representacin inconciliable" para ya empezar a introducir la cuestin de la Verwerfung, que, obviamente, es la que ms nos interesa en este espacio, no es lo mismo rechazar una "representacin inconciliable" del tipo "mi novio me abandon", como pode-mos leer en Las neuropsicosis de defensa, que rechazar "la castracin", como podemos leer en el caso del Hombre de los Lobos. Porque la castracin no es una representacin, a secas, la castracin no puede ser nunca el objeto de una percepcin, nadie percibe la castracin. Se entiende, esto? Si yo cuando percibo, antes

de representarme lo percibido, percibo la falta del genital masculino peor todava: la falta de genital masculino excluda la bolsa de los testculos, estoy percibiendo algo, digmoslo provisoriamente as, armado fantasmticamente. Lacan lo dir de una manera ms fina, ms sutil: sus tres categoras de la falta de objeto que discriminan en lo que Freud masivamente denominaba "castracin", es decir, la privacin, la frustracin y la castracin, siempre definen la falta en al menos dos registros, quedando reservado un tercero para el agente: agujero real de un objeto simblico para la privacin, dao imaginario por la falta de un objeto real para la frustracin, objeto imaginario relativo a una deuda simblica para la castracin. No s si queda claro. Pero de todos modos, les estaba hablando de la necesidad de precisar el elemento sobre el cual se ejerce el mecanismo, y que esta necesidad se jugaba en dos sentidos. Entonces, ste es el primer sentido: no es lo mismo la "representacin inconciliable" de 1894 que la "castracin" de 1914, afectada por laVerwerfung en el caso del Hombre de los Lobos lo que por otra parte no exclua en l la existencia de otras dos corrientes psquicas, como las denominaba Freud, surgidas de otras tantas maneras de responder a la misma: la de abominar de la castracin y la de aceptarla resignadamente en su identificacin a la madre. En cuanto al segundo sentido de esta pregunta por el elemento sobre el cual se ejerce el mecanismo, supongo que ustedes ya lo anticiparon: que no es lo mismo Freud que Lacan, para decirlo por nonagsima vez. En Freud, los mecanismos se ejercen

sobre representaciones, lo cual implica, por ejemplo, que Freud pueda decir que la represin es un mecanismo altamente individual, no es que se traza una gran raya que separa conciencia de inconsciente, como en los esquemas que a veces se proponen en la Facultad, no, no, la represin, en Freud, es el eventual destino de cada representacin. Mientras que en Lacan la represin, o el rechazo, la forclusin, es el destino de un significante, no de una representacin, y de un significante que, por definicin, jams puede existir en forma individual, porque el significante se define por su diferencia con los dems... y adems se define por el sujeto que representa... En fin!

Entonces, es por estos tres ngulos que voy a... que estoy abordando, porque ya empec, pero que voy a continuar la vez que viene, ms explcitamente en relacin a la Verwerfung y a la forclusin: la supuesta bi-univocidad entre "mecanismo" y "estructura clnica", el borramiento de la subjetividad y con ella la dimensin de la transferencia cuando el "mecanismo" desliza hacia el "mecanicismo", y sobre qu se ejerce el mecanismo. Bien, antes de pasar a nuestro segundo momento, el de la lectura de un fragmento de la clnica de la psicosis, podramos dedicar cinco minutos a algunas preguntas que podra retomar la vez que viene.

PARTICIPANTE: Hablaste de que las distintas estructuras tendran que ver con distintas modalidades de respuesta a la falla de la estructura. Mi pregunta sera si tambin se puede pensar en diferencias en la naturaleza de esa falla. Bueno, como poderse pensar... se puede pensar, obviamente, y de hecho se piensa. Pero... a ver, lo dir en un cortocircuito. Me parece que Lacan, en su escrito De una cuestin preliminar..., piensa que la falla es una falla contingente, no necesaria, a saber, la falta, contingente, de un significante que no es cualquiera. As, la psicosis resulta de la falta contingente de un significante que no es cualquiera, sino que tiene un lugar muy importante por su papel de capitonado del orden simblico, que es el significante del Nombre-delPadre. Esto es 1958, ao del escrito De una cuestin preliminar... y del Seminario sobre Las formaciones del inconsciente. Pero en el ao siguiente, en el Seminario siguiente, El deseo y su interpretacin, Lacan pronuncia lo que califica como el segundo "gran secreto del psicoanlisis". El primer "gran secreto del psicoanlisis" lo haba revelado, digamos, en el curso del Seminario sobre Las psicosis, y se formulaba as: no hay psicognesis. El segundo "gran secreto del psicoanlisis", revelado en el Seminario sobre El deseo y su interpretacin, se formula como: no hay Otro del Otro dejo el tercer "gran secreto del psicoanlisis" para ms adelante. Entonces, cuando no hay Otro del Otro, cuando falta siempre, necesariamente, o ms precisamente: cuando es imposible que no

falte un significante en el Otro, en la medida en que es slo en relacin a esta falta de un significante que el sujeto puede situarse como tal en la estructura... entonces la falla no es ms contingente, y esto obliga a replantear, retroactivamente, el papel que cumpla el Nombre-del-Padre. O sea, hay un primer momento en esta esquematizacin que estoy haciendo ante ustedes hoy en el que la falla es contingente, y esta falla contingente: la forclusin del Nombredel-Padre en el lugar del Otro, da la dimensin esencial, dice Lacan, que separa la neurosis de la psicosis. Cuando falta el significante del Nombre-del-Padre en el lugar del Otro, psicosis. Ese significante es muy importante, pero esta falta es contingente, podra no ocurrir. A continuacin, Lacan rectifica: no, no, siempre hay falla lo que va a llevar a una reformulacin del estatuto del Nombre-del-Padre. Se pasar del Nombre-del-Padre a los nombres del padre, se introducir en la teora la funcin del objeto a, que no estaba considerada como tal en el escrito de 1958... Bueno, no importa, ahora, esa historia. Lo que me importa destacar es que, una vez que planteamos que la falla de la estructura es principial, que no es contingente, es a partir de ah que podemos formular las posiciones subjetivas como modos de responder a esa falla... que Lacan seala como propia de la estructura, a secas, de la estructura, no de tal o cual "estructura clnica", falla que ser nominada como "inexistencia del Otro" o "no hay relacin sexual", en distintos tiempos de su enseanza...

LA CLINICA EN SU SINGULARIDAD

Entonces, si les parece, pasaremos a escuchar el relato de un fragmento de la clnica de la psicosis. Como les dije la ltima vez, este caso no est aqu para ejemplificar lo que yo haya dicho o pueda decir, ni para que lo supervisemos pblicamente, ni a la manera de "ateneo clnico", sino para que cada uno, en la medida en que se sienta tocado por algo de

este caso, pueda evocar algo de su propia experiencia que le parezca adecuado compartir con quienes, como l, deseamos dejarnos interrogar por la psicosis. Los dejo ahora con Paula Corradi.

PAULA CORRADI

"... me qued solita"

"Las psicosis. Enfatizamos el plural. Esto es subrayar las diferencias entre los distintos cuadros. Diferencias

diagnsticas que implican algo que en la neurosis no se plantea: el pronstico. La clnica diferencial nos importa en tanto hay una prctica diferencial " lida Fernndez

La motivacin para escribir este ateneo se ha articulado a las preguntas que hace un ao me acompaan en la clnica diaria con pacientes psicticos. Interrogantes en torno al diagnstico y la direccin de la cura en esta estructura, que si bien se discrimina de la neurosis nos permite captar descarnadamente la inevitable reali-dad humana: que somos hablados por Otro, que sin el lenguaje ni nuestro cuerpo ni nuestro lugar en el mundo podra constituirse.

El caso que a continuacin voy a relatar despert estas cuestiones siempre latentes e intentar delinear con el mismo alguna posicin respecto del diagnsti-co y el tratamiento.

Un problema de papeles Delia (52 aos) llega a la guardia sola y derivada por un Juzgado, y dice lo si-guiente: "Yo fui a pedir al Juzgado la escritura de mi domicilio que est all, llev todo para declarar (trae escritos de ella). Fui a hacer la denuncia de que me roba-ron los aportes de aos, me robaron el chalet de mi padre. Yo vengo a informar en nombre de Jesucristo... Mi corazn est con Dios, l me gua en toda mi vida. Una maana yo estaba durmiendo y le clam a Dios, le dije: Padre Santo, haz al-go conmigo. Entonces el Padre abri mi cabeza con una gran mano y a partir de ah mis problemas se terminaron. Puedo sentir el Espritu Santo ac (pecho). An-tes, lo que me pasaba en la cabeza era como un cncer que me carcoma todo. Antes me faltaba el intelecto, ahora tengo entendimiento. Desde el ao 84 pasan cosas raras en el mundo, yo me he dado cuenta. Fue despus que murieron mis padres y yo qued solita". Das ms tarde su esposo relata que la casa donde ellos viven (junto a los dos hijos del matrimonio, de 18 y 19 aos) ha sido heredada por Delia y est en sucesin. Es ella la nica que queda de su familia de origen, habiendo fallecido su hermana (oligofrnica), su madre y por ltimo su padre a fines del ao 83. Re-fiere este familiar que segn l sabe Delia ha tenido una infancia muy mala, que sus padres eran muy severos y que an luego de casada les peda permiso para todo (el primer tiempo vivan con ellos). Como antecedentes a la enfermedad de su mujer comenta que a los 22 aos estuvo por primera vez internada en una cl-nica psiquitrica y su trastorno comenz haciendo un estricto rgimen para adel-gazar. Con los partos tuvo tambin descompensaciones pero sin internacin (rea-liza tratamiento). Hace

15 aos aproximadamente es nuevamente internada, el brote coincide con una operacin de vescula. Por ltimo, del episodio actual re-fiere que hace unos meses Delia est mal (acelerada, habla sin parar, los ojos le brillan y no mira) y que fue operada de prolapso en la misma poca. Hace un tiempo quiere escriturar la casa, ya que vienen pagando los impuestos, pero el escribano que llevaba los papeles al padre de Delia tambin falleci, y le dijeron que consulte en Tribunales por ese tema. Si bien no queda claro, algo pas all que va Juzgado Delia es enviada al Hospital. "Con el tratamiento anda bien, pero ahora que se meti en la Iglesia no quiere tomar la medicacin, todo lo que dice la Iglesia ella lo capta diferente".

Metonimia sin amarre Durante las primeras entrevistas en la sala Delia habla a gran velocidad, incluso a veces movindose en el consultorio, siendo adems el discurso en su mayora incoherente, ya que es una deriva permanente de un tema a otro. Desplazamien-to que no se detiene salvo por alguna de mis preguntas, especie de asociacin libre pero sin el marco de una regla, metonimia significante sin punto de capiton que abroche ningn sentido. "Me bautic en el Ministerio Unidos en Jess, el agua me libr de todo pecado y qued libre del yugo de la esclavitud (?) Primero fui a la Alianza Cristiana Misionera, pero fui 5 jueves y el pastor me dijo que no me poda bautizar. El co-razn se me paraliz, pero no le pregunt por qu. Me agarr una gripe terrible y dije 'esto es del demonio', porque el Seor trae salud, dinero y amor". Entonces fui a Primero de Mayo 430, 30: Santa Rosa de Lima, lima limn, que le daban a mi mam, y dije 'ac es!' (?) A mi mam cuando estaba internada le daban 7 UP, era de pelo castao y de tez blanca... anote para asesorarse, doctora" ( tose) "no quieren que hable (?) los de las otras religiones, los dolos, espritus indignos. Yo me afirm en la roca de Jehov. La gente se cae al suelo cuando el Espritu San-to las toca, les

ponan unas mantas verde turquesa, como el vestido de mi casa-miento, 'ac est la verdad verdadera' pens para mis adentros (recita un salmo bblico)". "Yo nac en el 44. 15 aos adentro, 15 aos afuera, y ahora 15 adentro otra vez. Tengo un dolor en "T", anote, en forma de "T", desde mi huesito dulce hasta mi cuello. La medicacin me tiene como borracha, entre el fro y el calien-te, "E", ea pues Seora abogada nuestra... (comienza a rezar). El Seor me es-cucha y sabe, yo soy una sierva humilde y sencilla". "Mi padre es fro, mi madre es caliente, yo en el medio, tibia, y el Seor dijo 'a los tibios los vomitar de mi boca' y mi esposo vomitaba y vomitaba (?) hace mucho, cuando mis hijos eran bebs. Yo en el medio, como una pelotita de ping pong, a fuerza de golpes". "Desde el 84 me anot en 5 lugares y no consegu trabajo, algo pas ah, algn juego sucio, yo no juego nunca, ni a las barajas..." "Particip de la Santa Cena, el Seor dijo 'breme las puertas de tu cora-zn y cenar contigo', tena el corazn constricto, el Seor me quit todo ese veneno, la oracin sana todo. Yo ya pas la prueba del Seor, la prueba, comprue-ba, contraprueba, la esperanza y la f. As, 5 deditos (los cierra) ms vale un pu-o lleno que ambos con trabajo y afliccin de espritu, ms vale puo conocido que puo por conocer". "La vida es una bolsa de cal y otra de arena. A m me abri los ojos el programa de Larrea, radio Rivadavia, la conoce?, no la ancha, la angosta, yo siem-pre fui por la angosta por eso encontr crecimiento en ese programa."

Algo acerca del cuerpo

Llam mi atencin desde un comienzo la coincidencia de los brotes de D. con in-tervenciones quirrgicas y partos. Transcribo adems algunos decires de D. so-bre lo que le ocurre en su cuerpo. "Se me estaba deformando el cuerpo, entr el espritu del mal y me estaba triturando. Me estoy convirtiendo en una nueva criatura, algo en el cuello, tuve que sacarme la cadenita." "Cmo hago para mantener el peso de mi cuerpo? Para que mi cuerpo no se deforme? Estos kilos me resienten la columna. Necesito una dieta, que el doc-tor me diga qu puedo comer y qu no." "Tengo mucha contractura, probablemente una debilidad en mi cuerpo, como una bolita adentro, una piedra dura. Esta contractura me hace sufrir, como si tuviera los huesos desparramados. Necesito un masajista de manos bendecidas". "Ando con dolor de huesos, me duele el crneo, como si la cabeza no encajara bien en el cuerpo." Al preguntarle cmo comenz esta "contractura" ella cuenta "cuando vino el Ejrcito del mal y no me pude defender porque no estaba preparada, me puse tensa. (cmo se da cuenta cundo vienen?) Porque me contracturo, se me quie-bran las uas, me siento mal". Una manera de pensar el caso Desde la teora psicoanaltica es el discurso del paciente la nica herramienta que poseemos para diagnosticar. Escuchando a D. se percibe que en esa catara-ta de significantes falta un ordenador (sgte. del Nombre del Padre) que produzca metfora en algn punto para generar un sentido compartido (significacin flica). Siguiendo a Lacan en Cuestin

Preliminar, si esta operacin fundante (Metfora Paterna) no se produce, sucede que en alguna circunstancia de la vida del sujeto este significante

puede ser llamado, respondiendo en la cadena un "puro y simple agujero". Su discurso se disgrega se literaliza, se cosifica, se vuelve signo. La coyuntura en la que la estructura de D. se desbarranca es ante una figu-ra legal, los Tribunales, realizando un trmite: ha heredado la casa de su padre y debe apropiarse de ella, escriturarla a su nombre. Situacin que la convoca a po-sicionarse desde un lugar simblico: hija, en relacin a otro: padre; lo cual implica ocupar un sitio en la genealoga familiar y demanda adems de un tercero que nombra esa propiedad como pertenencia. All se produce la hecatombe, all D. di-ce "me qued solita". No dejan de tener inters los episodios anteriores, all donde lo que debe responder es la integridad de su cuerpo, que se ve totalmente arrasado cuando no puede recubrir con su bagaje simblico lo real del trauma (por ejemplo la inter-vencin quirrgica). Propongo que ambas series de fenmenos (a nivel del lenguaje y a nivel del cuerpo) se entrelazan en la lgica de un diagnstico que se acerca a la esquizofrenia, sin querer cerrar esta proposicin, y advirtiendo que los criterios psi-quitricos pueden no coincidir. Delia apela a su delirio para explicar estos fenmenos en su cuerpo y "to-ma prestado" del aplastante discurso religioso gran parte de su contenido. Sin embargo stas no dejan de ser ideas sueltas, ya que no organizan un sistema ni tampoco logran acotar este goce en el cuerpo (que permanece hasta el momento en que ella se va). Es decir, que no se perfila que esta paciente restituya su crisis por el lado de la Metfora Delirante. Podramos diferenciarla del paranoico, cuyo fuerte para hacer frente al goce del Otro es construir, con un modo lgico e in-quebrantable, un sentido que le devuelve un lugar en el mundo (conocido ejem-plo del caso Schreber). En Delia, por el contrario, la metonimia de su discurso va en detrimento del sentido, por lo cual lo imaginario (consolidado en la paranoia) aqu se debilita, quedando primordialmente dos registros en juego: lo real y lo simblico.

Parafraseando a Freud: las palabras se toman como cosas; en Delia lo ms visible son las asociaciones por homofona (avaricia-codicia-malicia; prueba- comprueba-contraprueba), o desplazamientos interminables. De la misma manera que se cristaliza un sentido en el delirio paranoico tambin se sostiene un cuerpo sin fracturas en el eje de su imagen (que en los momentos de conmocin se fragmenta). Ubicado desde el Otro como objeto ideal, logra configurar una coraza continua que mientras nada la afecte podra llamarse "personalidad". La esquizofrenia no logra llegar a esa instancia. Su lugar en el Otro sera ms bien el de un objeto de desecho, y en el registro imaginario no se cumple es-ta unificacin primordial del estado del espejo. Cuando este frgil equilibrio ima-ginario se rompe surgen los fenmenos de despersonalizacin, fragmentacin, extraeza, que Freud ya intent conceptualizar con la "regresin al autoero-tismo".

Una manera de pensar el tratamiento Varias fueron las entrevistas en las que escuch el errante hablar de Delia y mu-cha mi impotencia al ver que el mismo no se organizaba con el tiempo. All sur-ga mi pregunta sobre qu hacer con el delirio (que en realidad no eran ms que ideas delirantes); si serva a su estabilizacin dejarla hablar sin freno; cmo inter-pretar esos insistentes dolores en el cuerpo; etc. Aunque parezca elemental, mis primeras intervenciones intentaron ordenar esa catarata de ideas sueltas, discriminar una, de la cual partir para que ella pue-da dar alguna explicacin sobre el motivo de su internacin. Le explicitaba que no le entenda si hablaba con esa velocidad; tambin le sealaba que si ella que-ra que yo anote deba hablar ms claro y lento. Me confes ignorante de esas cuestiones religiosas solicitando entonces que ella

diera cuenta de las mismas. Dentro de este despliegue "bblico" aparecen personajes encontrados: por un lado los espritus indignos, del mal, los dolos; por el otro la comunidad, Jess, etc., como salvadores. Ms adelante encontrar como solucin hacer una plegaria contra los espritus malignos. "Yo fui a Tribunales a declarar, a mi esposo le mintieron, a mi padre le mintieron y falleci, y a m me siguen mintiendo. Dije 'Yo soy Delia Gonzlez, pri-mera de la maana, ltima de la noche. Fui al frente blanco, piso 11, asesora 141. Ah estn todas las carpetas desde el 79 hasta ahora." "Hay que ir a la raz del problema. Me amargaron, yo no era amarga. Me frenaron, me sacaron el trabajo. No me escucharon, me maltrataron, me lastima-ron (quienes?) los espritus indignos, que se meti en el primero que naci (de sus hijos) y ahora en el segundo. Los dolos siguen jodindome". Es un espritu carnal, tejen redes de cazadores para la maldad. Entran a golpes, se meten en los hombres, los malignos destruyen las familias, lo siento en mi corazn, en mi pecho". Un tiempo despus Delia empieza a venir a la entrevista con inquietudes ms puntuales. Una es el pedido de hacer dieta y que un nutricionista le delimite lo que puede y no puede comer (esto, a mi entender, est ligado a los fenmenos que aparecan en el cuerpo). Otra es el de concurrir a otros espacios del Hospital, por ejemplo el club, donde, si bien no mantiene ninguno de los talleres, dice que es un lugar ms ameno por "los colores de las paredes", "este gris me deprime, el gris de su pullover lo llevo en el corazn". Las salidas aportaron nuevos temas de conversacin donde Delia plantea que las tareas de la casa no le entusiasman y que quisiera trabajar "para ganarse el pan con el sudor de su frente". "Quisiera un trabajo con gente respetuosa, con-siderada, donde haya una organizacin, donde no tenga que empezar de abajo, por los pies".

Apunto a que vaya pensando qu actividades le gustan, pero estas elecciones apenas se sostienen entre un encuentro y otro. Se preocupa por cmo va a salir a pedir trabajo, a quin, dnde, etc. Surge una persona cercana a quien acudir: el pastor de su iglesia. Pasan los das y Delia no se anima a hablarle. Un da me comenta la idea de hacerle una carta solicitando trabajo y me pide que le ayude a redactarla. Durante la se-sin escribimos la esquela, es ella quien la escribe, apelando a mi correccin con algunos sinnimos o cuestiones formales. Delia se apoya en la transferencia y se vale de ella para poder tomar la palabra ante un tercero (pastor, patrn, etc), prestando yo en este caso la estructura simblica para que no quede sola en este pedido. Con esta intervencin intento ubicarme a su lado para hacer barrera al goce, me muestro en las mismas condiciones que quien solicita un empleo, perfi-lando que algo de su "deseo" (de trabajo) se pueda desplegar. Sin una mediacin de algn tipo, su lazo con la Iglesia se vuelve "deliran-te" y, tarde o temprano, la deja fuera de toda convencin. Quiz un trabajo (sea all o en otra parte) que se una a la particularidad del sujeto, pueda ser el engranaje que mantenga a Delia en el entramado del lazo social. Delia vive en un partido de la provincia bastante lejano al hospital, por lo que cuando estuvo ms tranquila su esposo solicit que se la derivara para trata-miento ambulatorio en una clnica de su obra social ms cercana. Su paso por la sala dur apenas tres meses y medio. Los permisos de paseo fueron satisfacto-rios desde el comienzo y su concurrencia al culto religioso se encauz en una frecuencia ms convencional. En la ltima entrevista le pregunto qu balance hace de este tiempo de internacin, cmo vino y cmo se va. Me responde "Vine acelerada, pasada de re-voluciones, porque no encontraba discernimiento en m, por tantas heridas en mi cabeza. Los chicos me pedan 'Ma, haceme esto, haceme lo otro', yo no saba decir que no, por eso estara as, por eso este dolor de

cabeza. Me voy bien, tran-quila, pero sigo con un poco de contractura en el cuello. No puedo recibir dis-gustos que ya me empieza a doler ". Estas son slo algunas reflexiones que surgieron al trabajar con esta paciente, que por su derivacin no pude continuar atendiendo.

Nos quedan cinco minutos, y trataremos de sacarles provecho. Los escucho... [algunas intervenciones de los participantes no se escuchan en la grabacin]

PAULA CORRADI: Es una plegaria que ella hace, pero no es que la inventa ella, ella dice que reza una oracin, no es que la inventa. No es una creacin, es simple-mente una salida que ella encuentra para alejar a los espritus. Pero es una oracin convencional de su religin. Ella tom prestadas ciertas cosas de la religin para darle alguna explicacin, y para encontrar una solucin ante... Me parece que el discurso de la religin le sirve para nominar de alguna manera al Otro ("son los espritus indignos quienes me hicieron esto") y por otro lado para combatirlo. En la religin encuentra las dos cosas. A travs de esta oracin, o a travs del rito del bautismo, cuando dice que ese pasaje por el aguna le sac el veneno, etc. De todos modos, son soluciones temporarias. El lazo con la iglesia se normaliz, en el curso del tratamiento. Sin embargo no desapareci el problema del cuerpo.

HILDA SCHVARZMAN: Y cuando vos mencions esto que ella registra como "dolor en forma de T", qu significa eso? PAULA CORRADI: Ella plantea la forma de T en la espalda. Deca: "desde el huesito dulce hasta ac y los hombros".

Voy a intervenir a partir de esto. Este caso fue expuesto con una serie de supuestos estructurales donde lo interesante del trabajo de Paula es que los formula explcitamente. Supuestos que, ella ya lo sabe, voy a cuestionar. Al menos, algunos de ellos. No importa, lo que me interesa no es usar el caso para cuestionar esos supuestos, sino ver qu podemos extraer del caso, en el que es posible detectar algunos rasgos, sin introducir demasiados supuestos, que conviene ir precisando, porque seguramente los vamos a volver a encontrar en otros casos. Veremos si es posible ir destacando algunas lneas estructurales. Por ejemplo, yo les deca al comienzo que la estructura de la comunicacin analtica podra ir del S al A mayscula y, eventualmente, un camino de retorno, donde hay una decisin, por parte del A mayscula, sobre el sentido de lo que le es dicho y sobre la identidad del hablante. Lo que encontramos en este caso y, creo, en parte del caso que fue expuesto en la reunin pasada, y que seguramente vamos a volver a encontrar, es un camino invertido: SA Al sujeto le llega algo que viene del Otro. Hay una inciativa que es tomada por el Otro. El sujeto est en posicin de estar recibiendo algo. En principio, no est comunicando, sino recibiendo, y eventualmente respondiendo a lo que recibe. En segundo lugar, es interesante destacar que algo ocurre a nivel del cuerpo, este "dolor en forma de T". Este "dolor en forma de T", me parece que se puede leer, por el contexto, y Paula nos dir si est de acuerdo o no, este "dolor en forma de T" me parece que se puede considerar como un sntoma puro. Puro, en qu sentido? En el sentido de que todava no se dirige al Otro buscando una interpretacin. Es lo que me evoc tu pregunta: "qu significa?". Me parece que sta es la pregunta que ella, la paciente, no se puede hacer... al

menos todava. No me parece algo especfico de la psicosis, por otro lado. Digamos, cualquier sntoma histrico que anda por el mundo, si me disculpan por esta manera impropia de hablar, es un sntoma puro, en el sentido de que no est a la espera, no se ha instalado el tiempo de la bsqueda del sentido: "qu sentido tiene esto?". Cuando un sntoma lleva a esta pregunta, o a alguna pregunta de este orden, eso implica que el sntoma ha logrado cierta mediacin: lo sufro, pero lo nombro de tal manera que pongo una distancia entre mi sntoma y yo, por la va de "qu significa?". Por eso digo que ese "dolor en forma de T" es un sntoma puro, no dirigido al Otro, en principio todava no pasible de recibir la oferta del acto analtico, en el sentido de que la oferta del acto analtico podramos formularla as, por ejemplo: "ponga este sntoma puro, es decir, este sntoma para usted solo, o ni siquiera sntoma para usted, quien lo sufre, dle un valor de signo, que eso significa algo". Una vez hecho signo, podremos volverlo significante en la transferencia, pero no sin eso. S podemos ver que, acompaando a este sntoma, aparecen algunas significaciones, que son difciles de encuadrar en el marco de la significacin compartida, cosas misteriosas, una especie de significacin privada. Y junto con ellas, una apelacin a significaciones compartidas, a un lenguaje compartido, ms bien. No slamente el lenguaje de la iglesia, puesto que en su discurso ella incorpora tambin los dichos ms banales del discurso corriente, que ella retoma como puede: "ms vale puo en mano que ciento volando", "una de cal y otra de arena", etc..., frmulas del lenguaje corriente que, aunque totalmente vacas, van como intentando restaurar o mantener lo que queda de cierto lazo social, discursivo... insuficientes por lo bizarras, por la forma bizarra en que se encadenan, pero que no obstante indican que, por ms delirante y loca que sea esta paciente, no est completamente loca. Esto es lo que me parece importante sealar, que Lacan, por su parte, dice de una manera mucho ms elegante, cuando recuerda que el delirio es siempre parcial. Digmoslo as, banal pero grficamente: el delirante que se crea un espritu incorpreo, aunque tenga certeza de ello, siempre saldr por la puerta del consultorio al despedirse de nosotros, no tratar de atravesar la pared.

Podra agregar pero esto s requerira introducir algunos supuestos que no hemos introducido todava que estos juegos homofnicos podran ser una manera de defenderse de la persecucin. Pero lo dejamos para otro da.

Espero que entonces se animen a ser ms participativos, porque... les voy a ser franco: no quiero ponerme a estudiar para este seminario. Ya que le he venido dando vueltas a este asunto desde hace bastante tiempo, quiero que ustedes, con sus preguntas, me lleven a que les ponga de manifiesto lo que voy pensando al respecto, y que no considero concluido. No quiero traerles un guiso ya cocinado, les dije en la primera reunin; si ya lo tengo cocinado, es para m. Por eso necesito la participacin de ustedes, no slamente como preguntas, tambin como comentarios, tambin como aporte de saber, porque he elegido deliberadamente una posicin de no saber... que no me cuesta mucho, porque adems no s. Bueno, les agradezco nuevamente vuestra presencia, y nos vemos entonces dentro de dos semanas, a las diez y media en punto, como convinimos la vez pasada, al final de la reunin. Hasta entonces. NOTAS (1)"Ya se d por agente de curacin, de formacin o de sondeo, el psicoanlisis no tiene sino un medium: la palabra del paciente. La evidencia del hecho no excusa que se le desatienda" cf. op. cit, en Escritos 1, p. 237. (2) "Porque si la originalidad del mtodo est hecha de los medios de que se priva, es que los medios que se reserva bastan para constituir un dominio cuyos lmites definen la relatividad de sus operaciones" idem, p. 247 (3) Ricardo E. RODRIGUEZ PONTE, Por el grafo, entre el chiste y el padre, Sobre la metfora paterna (I) y Sobre la metfora paterna (II), intervenciones en el Seminario de lectura Fundamentos de la prctica analtica: Temas Lacanianos, Escuela Freudiana de

Buenos Aires, el 19 de Julio, el 30 de Agosto y el 13 de Septiembre de 1988. Se encontrarn sus textos en la Biblioteca de la E.F.B.A. (4) Jacques LACAN, Variantes de la cura-tipo, en Escritos 1, Siglo Veintiuno Editores, Mxico, 1984. Cf. pp. 318-319. (5) Ricardo E. RODRIGUEZ PONTE, La comunidad de nuestra experiencia, intervencin en el Seminario de lectura Fundamentos de la prctica analtica: Temas Lacanianos, Escuela Freudiana de Buenos Aires, el 28 de Abril de 1987. Se encontrar su texto en la Biblioteca de la E.F.B.A. (6) Ricardo E. RODRIGUEZ PONTE, Lo que quiere decir hablar, intervencin en el Seminario Fundamentos de la Transferencia, dictado con Alba Flesler y Anala Meghdessian. Escuela Freudiana de Buenos Aires, el 2 de Septiembre de 1996. Se encontrar su texto en la Biblioteca de la E.F.B.A. (7) "eleccin de objeto" y "eleccin de neurosis" para el primero, "eleccin forzada" de la alienacin para el segundo, para mencionar las primeras que vienen a mi memoria y antes de emprender una bsqueda exhaustiva que alguna vez dar sus frutos. (8) Ricardo E. RODRIGUEZ PONTE, Sntoma, sinthome y goce, intervencin en la Mesa Redonda del mismo ttulo, Actividad Preparatoria de las Jornadas Aniversario 20 aos de Escuela: 1974-1994: en la prctica del Psicoanlisis. Escuela Freudiana de Buenos Aires, el 3 de Agosto de 1994. Se encontrar su texto en la Biblioteca de la E.F.B.A. (9) Jacques LACAN, Breve discurso a los psiquiatras, el 10 de Noviembre de 1967. Traduccin para circulacin interna de la E.F.B.A. de Ricardo E. Rodrguez Ponte. Cf. p. 7. (10) Escritos 1, p. 166. (11) Escritos 1, p. 168. El subrayado es mo. (12) Escritos 2, pp. 557-558.

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