Excmo.
Ayuntamiento de Cartagena
GRUPO MUNICIPAL MOVIMIENTO CIUDADANO
GRACIAS IVAN
Mas allá del texto escrito en “Murcia por una Mitra”, subyacen en la obra las
causas sociales y políticas de la situación que Cartagena ha atravesado a lo largo
de 7 siglos, y que demuestran que las peticiones de muchos cartageneros en el
actual contexto social y territorial no son extemporáneas. Por supuesto que en la
actualidad, el asunto de la ubicación del obispado de Cartagena, no reviste la
relevante importancia social, económica y política que lo tuvo en siglos anteriores,
en donde era decisivo para el desarrollo y la riqueza económica y patrimonial de la
ciudad en donde se asentaba, y sobre todo para su devenir histórico; pero si es un
elemento clave para entender las consecuencias históricas en esta región y la lucha
social que en ella siempre han mantenido los cartageneros.
El libro ahonda en la raíz del asunto que la inmensa mayoría de los historiadores
contemporáneos, ignoran, pasan de puntillas o en el peor de los casos reinterpretan
para intentar justificar una historicidad sesgada al servicio del poder dominante
establecido, y de la que muchos cartageneros recelábamos. Iván, aunque su
objetivo haya sido meramente histórico, aclara la base del problema del
desequilibrio territorial en esta región, que perdura hasta nuestros días.
Todos los cartageneros (y ojalá que también todos los murcianos) debemos
agradecer a Iván sus aportaciones para desvelar la injusticia más grande de la
historia de los episcopados españoles. Su trabajo avala con pruebas documentales
y contundentes, y con argumentos incontestables, la justificación de nuestra
reclamación contra la injusticia y la ilegalidad histórica que desde hace muchos
siglos se viene cometiendo sistemáticamente con Cartagena.
La historia frecuentemente se ha escrito con las luchas de poder, con en el
desequilibrio entre los territorios, con los privilegios para unos y en el agravio para
los otros; personajes venerados en unas ciudades han sido los verdaderos artífices
del hundimiento de otras. En la región tenemos ejemplos claros ello, -Magáz,
Sancho IV, Floridablanca o Javier de Burgos-, personajes claves en el ostracismo
Cartagena.
En un estado social y democrático de derecho como es hoy nuestro país, no cabe
mantener falacias ni injusticias históricas, y el asunto del ilegal traslado del
obispado de Cartagena a Murcia en 1291, y por ende, los privilegios, el patrimonio
y el núcleo de todo el poder político y económico regional, refrendado en 1833,
debe enmendarse. Ahora tiene la región una ocasión única para cerrar viejas
heridas –y no tan viejas- para la reconciliación de sus territorios, para aplicar el
equilibrio social que impera en la Constitución, y sobre todo, para hacer justicia
histórica con una ciudad castigada paradójicamente por personajes que en la
capital adoran.
La modificación del Estatuto de Autonomía le da al poder de Murcia la
oportunidad de llevarlo a cabo, de corregir injusticias, de corroborar los
argumentos económicos y representativos -de incuestionables beneficios
económicos, sociales y políticos, refrendados por recientes estudios de prestigiosos
profesores universitarios- que traería la biprovincialidad no solo para Cartagena
sino también para toda la región. Cartagena, una vez más, tiende su mano a
Murcia para que podamos caminar unidos, ¿Volverá Murcia a rechazarla como
lleva haciendo 7 siglos?
Ignorar esta petición de los cartageneros del siglo XXI, supondría un error político
de enorme magnitud para la cohesión y el fututo regional, agudizaría los
enfrentamientos y radicalizaría posturas, excluiría el sentimiento regional en
muchas zonas, y sobre todo se mantendría, una vez mas, la ilegalidad histórica que
se cometió con Cartagena.
Luis Carlos García Conesa
Concejal y Portavoz de Movimiento Ciudadano de Cartagena