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La guerra en Argentina según Lucano

Este documento analiza el poema "César en Dyrrachium" de Aldo Oliva. El poema combina una traducción parcial del libro VI de la "Farsalia" de Lucano con comentarios. Aunque trata sobre el poder, realmente explora la lucha interna en el imperio de Augusto entre facciones rivales. La fecha de 1977 en el poema sugiere que Oliva buscaba establecer conexiones entre la época de Lucano y la dictadura militar en Argentina. El poema destaca la batalla de Dyrrachium como un momento crucial

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Este documento analiza el poema "César en Dyrrachium" de Aldo Oliva. El poema combina una traducción parcial del libro VI de la "Farsalia" de Lucano con comentarios. Aunque trata sobre el poder, realmente explora la lucha interna en el imperio de Augusto entre facciones rivales. La fecha de 1977 en el poema sugiere que Oliva buscaba establecer conexiones entre la época de Lucano y la dictadura militar en Argentina. El poema destaca la batalla de Dyrrachium como un momento crucial

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Cuadernos LIRICO

3 (2007) Movimiento y nominacin poticos


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Sergio Raimondi

La guerra en la Argentina de los setenta segn Marco Anneo Lucano (sobre Csar en Dyrrachium de Aldo Oliva)
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Referencia electrnica Sergio Raimondi, La guerra en la Argentina de los setenta segn Marco Anneo Lucano (sobre Csar en Dyrrachium de Aldo Oliva), Cahiers de [Link] [En lnea], 3|2007, Puesto en lnea el 01 julio 2012, consultado el 12 octubre 2012. URL: [Link] Editor : Rseau interuniversitaire d'tude des littratures contemporaines du Ro de la Plata [Link] [Link] Documento accesible en lnea desde la siguiente direccin : [Link] Ce document PDF a t gnr par la revue. Tous droits rservs

La guerra en la Argentina de los setenta segn Marco Anneo Lucano (sobre Csar en Dyrrachium de Aldo Oliva)
Poeta, Universidad Nacional del Sur, Baha Blanca, Argentina

Sergio Raimondi

i la Sibila de Cumas existiera an hoy y tuviera adems de curiosidad o deseo tiempo para dedicarse a estudiar la reciente poesa argentina, al leer Una batalla ttulo del libro pstumo de poemas de Aldo Oliva profetizara la verdadera batalla por venir: la interpretativa que se ha de dar sobre el cuerpo mismo de los poemas de Oliva. No es difcil imaginar, por ejemplo, cmo esa poesa se utilizar a modo de bandera inequvoca para hacerle frente a los cultores de la palabra desacralizada, a los incrdulos de la tendencia trascendental, a los ignaros e ignorantes de una poesa que es (qu, si no?) vehculo nico para atisbar lo inefable. La emergencia, en los versos de Oliva, de una figura de poeta cado en la desgracia del mundo corrupto del capital, balbuceante y oracular, dedicado a instilar para un par de iniciados, desde la incomunicacin, la tradicin y el anacronismo, esos vocablos rtmicamente articulados y aparentemente refractarios al uso vulgar de la lengua (sbelo, mi voz, soterrnea, / siempre estar ausente / de tu escarceo de sombras..., Mercado de poesa27), ondear sin duda sobre el campo de batalla. Pero lo que importa es considerar si esas caracterizaciones reconocen los alcances de esta potica, o si en todo caso no retacean en buena medida la complejidad de una operacin que, as como ofrece, aqu y all, metafsica, aura e infinito, tambin presenta historia, marxismo y estricta coyuntura. A propsito, Csar en Dyrrachium, el primer poema de la primera publicacin de Oliva y cuyo nombre da ttulo al libro, culmina con un rasgo no habitual en sus futuros trabajos: aparece fechado; el ao,
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De Ese General Belgrano y otros poemas (2000) incluido en A. Oliva, Poesa completa, Rosario, Editorial Municipal de Rosario, 2003, p. 243.

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que cabra evaluar como datacin de la escritura, est ubicado entre parntesis: 197728. El poema se conforma a partir de la articulacin entre una traduccin y un comentario a ella: en primer lugar, la Digesis a Lucano, una versin, as dice una nota inicial, fragmentaria y relativamente libre del libro VI de la Pharsalia (De belle civile) de M. A. Lucanus, frecuentemente apoyada en la traduccin francesa de A. Bourgery; en segundo lugar, Aliter (esto es: de otro modo), una alocucin dirigida al propio Lucano que, si se tiene en cuenta el digesis del subttulo anterior, funcionara como su contraparte exegtica bajo la recomendacin autoral de tener presente las luminosidades de la Egloga IV de Virgilio. Pero, de qu modos pensar la vinculacin entre un poema escrito en torno al ao 60 y 1977? Se trata entonces de establecer relaciones entre ese Virgilio ureo y oracular y el ministerio de Martnez de Hoz? Es posible trasladarse de la mirra al napalm? La pregunta por la relevancia de estos interrogantes y, sobre todo, la posibilidad de que la fecha acte como un elemento funcional y no secundario, implica un relevamiento de los varios niveles con los que este poema conjuga, niega y potencia sentido. Se ha dicho (y repetido, incluso por el propio Oliva) que Csar en Dyrrachium es un poema sobre el poder. Pero es una caracterizacin equvoca, porque en todo caso se trata de un poema sobre el poder en trminos de lucha y conflicto. Hay que destacar que esa lucha no se da entre naciones y no es, tampoco, un episodio del avance territorial de una forma imperial; tiene el carcter de una disputa intestina e inclusive familiar dentro del imperio de Augusto que ser (y que, para cuando Lucano escribe, ya fue): se trata de una batalla entre facciones, de segn uno de los dos ttulos del poema de Lucano29 una guerra civil. Pero la traduccin es un recorte preciso, y hay, en la seleccin del fragmento, una carga deliberada y notable de informacin. Sera errado
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La primera edicin de Csar en Dyrrachium fue publicada en 1986 por la Subsecretara de Cultura de la Municipalidad de Rosario. Todas las referencias al poema hechas en este trabajo corresponden a la edicin de Poesa completa mencionada en la nota anterior (Csar en Dyrrachium, pp. 59-84). Belli ciuilis libri, tal es el ttulo que lleva la epopeya de Lucano tanto en la biografa de Vacca como en los manuscritos antiguos. El ttulo Pharsalia, preferido desde entonces en todas las ediciones y en algunos manuscritos muy recientes, proviene de un pasaje del libro IX (versos 985 y s.), mal interpretado. As entiende la situacin A. Bourgery en la introduccin de la edicin que sigue Oliva: Lucain, La guerre civile, (I I-V), Les Belles Lettres, Paris, 1926, p. VIII. Tambin se han propuesto Bellum civile o De bello ciuili, que de todos modos se han usado a la par de Pharsalia, nombre de la batalla clave del libro.

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afirmar que se trata simplemente de una traduccin de la Pharsalia. De hecho, Oliva no narra la batalla final que tiene lugar en Farsalia. Narra detalladamente la contienda previa, esa que sucede en Dyrrachium y que, segn el poema de Lucano, lo tuvo no al Csar del ttulo sino a Pompeyo como ambiguo vencedor. Csar en Dyrrachium es Csar a punto de ser vencido30. El poema repone entonces una ocasin que podra haber trocado el rumbo de la historia; da cuenta del enfrentamiento que podra haber evitado lo que vino despus. En los versos finales de esos primeros trescientos hexmetros del libro VI traducidos por Oliva, se lee: Roma, para ti pudo ser el ltimo da / malfico y Farsalia pudo haberse zafado / de la red del destino. No parece del todo curioso que la importancia que Lucano le concede a la contienda de Dyrrachium sea desestimada por la historiografa como una exageracin propia del poeta, y que sea precisamente a partir de esa exageracin desde donde Oliva proponga su reelaboracin31. La eleccin de este episodio en particular, y sobre todo su recuperacin exacta en el ttulo del poema, implica sealar para Occidente el inicio de una decadencia que contina an en el presente de la escritura. As, cuando en Aliter el poeta se dirija fantasmalmente a Lucano para comunicarle las noticias de los ltimos veinte siglos (Et cetera, Marco Anneo Lucano: / has de saber que las auroras / vieron sobrevolar a las Harpas / durante dos milenios), no parece haber en principio ms novedad que la de la repeticin agravada de lo mismo. Con entonacin vtica, el verso incluir en esa deriva de lo semejante inclusive sucesos estrictamente actuales: la temprana / fiebre de Cumas / ilustr con el fuego, / en las lindes del mundo, / las cuevas vietnamitas.... O sea: la voz del poema seala continuidad entre la temprana Cumas y la ms reciente Vietnam, y ya con ese enlace
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El ttulo Csar en Dyrrachium funciona a partir de la misma idea que Ese General Belgrano: el complemento de lugar en el primer caso, el dectico en el segundo, sealan que el objeto histrico de ambos se construye a partir de una especificidad. No cualquier Csar, ni todo Csar: se, el de Dyrrachium. La historia aparece as, ya desde los ttulos, como una serie discreta. No es curioso porque as como Lucano tens la pica con la historiografa de su poca a un extremo hasta entonces no conocido, al punto de que Servio lleg a comentar que no mereca ser contado entre los poetas, dado que haba escrito una historia, no un poema (Servio sobre Aen. I, 382); tambin tens sin duda la historiografa desde las necesidades propias del artificio de los versos. Desde la poesa la historia comporta aspectos que no son meramente los historiogrficos. Esto tambin es evidente en los dos proyectos histricos de Oliva. La historia es el material crudo de la Pharsalia, no su objetivo plantea con algo de simpleza F. Ahl, Lucan, Cornell University Press, Ithaca-London, 1976, p. 71.

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presenta la no positiva concepcin temporal que sostiene la estrategia de traduccin. El poema pregunta: qu es lo actual, hoy por hoy, en 1977? Y responde: Lucano. La percepcin de esa continuidad no slo enfatiza la importancia de la batalla de Dyrrachium; justifica tambin la pertinencia de que en el fragmento traducido por Oliva el conflicto por el dominio del orbe sea al mismo tiempo un conflicto subjetivo y moral. De hecho, el poema culmina con la justificacin, en parlamento del propio Pompeyo, de su retirada del campo de batalla cuando el triunfo estaba ms prximo. Los soldados bajo el mando de Csar haban sido ganados por el terror; el poema seala: As, toda esa sangre / pudo haberse vertido con las armas civiles / hasta lograr la paz: pero el mismo Pompeyo / retuvo las furiosas espadas. Lucano y Oliva justifican a tan reverente yerno, incapaz de profanar los templos de la patria y desatar la lucha en el centro del Foro. Pero al mismo tiempo se permiten fantasear con una Roma libre y feliz, liberada de Csar, si en el sitio, triunfante, se hubiera hallado Sila!. Subrepticiamente, los alejandrinos llaman la atencin sobre una paradoja: es la tendencia pacfica de la conducta de Pompeyo la que impide que se logre la paz. Esa ambigedad o, mejor, esa tensin con respecto a la accin de Pompeyo ser caracterizada, en Aliter, como insigne deyeccin. Porque Pompeyo no pierde una batalla; pierde la posibilidad de mostrar su voluntad y autodeterminacin contra la red del destino; para Oliva (ya no para Lucano) retira, con su retirada, una ltima posibilidad de que ese mundo de 1977 sea otro32. Has nacido, Occidente: as inicia la ltima estrofa de la exgesis de Oliva. Es Occidente lo que ha nacido con la retirada de Dyrrachium. Hesperiam potui motu surgente tenere, le hace decir Lucano a Pompeyo (VI, 322) para referirse a la ocasin perdida de detener la revuelta de Csar apenas sta se iniciaba. Oliva evita el cultista Hesperia (preferido en la mayora de las traducciones) y mueve de forma distinta la lengua de Pompeyo: Desde su movimiento / surgente habra podido retener a Occidente, balanceando el alejandrino entre dos participios
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La idea de que en cada ocasin puntual se dirime el porvenir aparece constante en Lucano. Oliva traduce as los versos VI, 60-63: Se ha unificado el campo / del juego de la guerra. Se nutre aqu la sangre / que va a ser derramada sobre todas las tierras; / aqu estn contenidos los futuros desastres / de Tesalia y de Livia. Hay que tener en cuenta, por supuesto, que Lucano relata desde una posterioridad prxima desde la que, en efecto, poda verificar lo sucedido. Oliva, sin duda, pudo verificar una extensin ms amplia desde su propia actualidad.

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activos y rimados pero, sobre todo, recuperando a Occidente a partir de sus valencias etimolgicas: el recorrido del sol en el cielo hacia su ocaso; la idea de una cultura fundada, desde su insurgencia, como lo que indefinidamente cae. Sucede que el Pompeyo de Oliva, a diferencia del de Lucano, ya puede vislumbrar que lo que dej pasar fue la exacta ocasin inicial en la que el mundo comenzaba a tramarse segn una dialctica sin remisin entre guerra y moneda. Porque si Occidente era y es una fronda / de metales perennes, era y es tambin en referencia a las cuevas vietnamitas el aire, millonario de napalm. Esto tambin forma parte de las noticias de los ltimos veinte siglos que Oliva se detiene a informarle a la sombra de Lucano: has de saber... / que, acuada en los dones / del Evo de Saturno, / una incierta moneda / congreg al oro cndido / que alumbraba el espacio, / legisl entre las sombras / los bienes de la tierra, / rol en ros de sangre, / troc en precio la muerte / y restall en los signos que rigieron la vida. Este es el modo que Oliva elige para notificarlo a Lucano de la aparicin y consolidacin de un capitalismo que el latino no conoci, aunque haya conocido, sin duda, aquellas formas antiguas y romanas que persisten en el magma del capital: por ejemplo, las del derecho con respecto a la propiedad privada33. Csar est en el ttulo y su rostro en la moneda elegida como ilustracin de la primera edicin, pero en el poema de Oliva (salvo para injuriarlo, cuando en Aliter recupera al Dante del Purgatorio que le llama Regina Bitinae) aparece siempre en un segundo plano. Es coherente: para qu destacar a Csar si, en cierto sentido, es hoy omnipresente? Porque Csar es desde el poema tambin la figura que concentra, ya menos como personaje histrico que como signo, las formas primarias de un modelo imperial que, an en sus variantes y desarrollo, persiste. Esa es de hecho la dinmica de expansin pasible de ser vislumbrada en el fuego de las cuevas vietnamitas y en ese aire millonario de napalm en el que es imposible distinguir la valencia qumica fatal de las operaciones financieras. Es desde este presente tramado en un pasado del que no se desprende definitivamente, desde este presente
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Entonces me pareci que s Csar: si pensamos en La guerra de las Galias, en la marcha del ejrcito conquistador, en que adems escribi una gramtica (que se perdi pero de la cual hay noticias), si pensamos que aunque l no fue el que legisl, en el sentido de desarrollar totalmente un orden jurdico, el derecho romano sobrevive, sobre todo en los aspectos que tienen que ver con la preservacin de la propiedad privada, comenta Oliva en Un poema es un continuo levantamiento de sentidos, reportaje hecho por Osvaldo Aguirre en 1996, publicado en Diario de poesa, n 73, Buenos Aires, septiembre-noviembre 2006, p. 15.

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en el que veinte siglos son percibidos como un instante simultneo, desde este presente en el que Occidente acaba de nacer, que es atendible la sugerencia de considerar los versos de Lucano traducidos por Oliva como la negacin de la fuerza simblica de esa Egloga IV de Virgilio, montada ya no sobre una voz que recapitula la historia, sino sobre la voz que profetiza mesinicamente su ausencia: el renacimiento ntegro del gran orden de los siglos, el retorno de la edad de oro que evidentemente no fue. La omnipresencia del signo cesarista amerita no slo que Csar, como personaje histrico, aparezca en un segundo plano sino que, inclusive, llegue tarde a la batalla misma de Dyrrachium, cuando la contienda est casi definida en su contra. Pero su ausencia agiganta en desmesura la figura de uno de sus viejos soldados, quien devendr el protagonista mayor de la pequea guerra civil seleccionada para la traduccin. No es un elemento irrelevante el hecho de que Oliva traduzca literalmente el nombre del centurin que decide enfrentar, por s solo, el avance de las huestes de Pompeyo. La mayora de las versiones propone Esceva, castellanizando el nombre latino34. Oliva escribe, exactamente: Llaman Zurdo a este bravo. Es obvio que su decisin extiende el alcance semntico del poema a partir de las connotaciones sociales y polticas que tal denominacin tena en 1977 y an ahora en el espaol de nuestro pas e inclusive de Latinoamrica. Pero, quin es Scaeva, para Oliva el Zurdo? En principio, aquel a quien se alude en los dos alejandrinos tal vez ms antologables del poema: Y as ve la Fortuna trabarse en la batalla / a una pareja inslita: un hombre y un ejrcito. Tampoco cabra desmerecer las resonancias contemporneas y locales de la asimetra de ese enfrentamiento, desigual no slo en trminos de nmero sino sobre todo de legitimacin militar35. Zurdo es una mquina de matar: arroja cadveres a modo de proyectiles, cercena las manos que se aferran a las empalizadas, lanza bloques de piedra que aplastan y quiebran cabezas y disuelven la masa cerebral de
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As Bourgery y Ponchont en Lucain, La guerre civile (La Pharsale), tomo II livres VI-X, Paris, Les Belles Lettres, 1929. Holgado Redondo, en Farsalia, Gredos, Madrid, 1984, p. 256: Esceva era el nombre del hroe. Esceva, el nombre del varn, vierten Bonifaz Nuo y Gaos Schmidt en Farsalia: de la guerra civil, Universidad Nacional Autnoma de Mxico, Mxico, 2004, p. 142. Lucano usa la primera clusula del hexmetro: Scaeva viro nomen (VI, 144). Lucano es adrede ambiguo en su verso: parque novum Fortuna videt concurrere, bellum / atque virum, VI, 191-192). Oliva elige dentro de esa amplitud, lo que constituye un valor suplementario para su ejrcito.

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los enemigos, prende fuego cabellos y mejillas, gasta el filo de su espada al triturar miles de huesos, etc. Es ms, hay en Zurdo una vocacin que no es exagerado denominar suicida36. Propone a sus compaeros: Que se quiebren los dardos en la dura / propulsin de los pechos; que se melle la espada / en vuestros cuellos. El poema releva su valenta y fidelidad a Csar, pero sobre todo lamenta que semejante despliegue de herosmo no haya servido sino para masacrar conciudadanos: Qu dicha para la mencin de tu fama / si el que te dio la espalda, corriendo, hubiese sido / ya el bero esforzado, ya el teutn de arma larga, / ya el cntabro.... Csar aparece en el poema metonmicamente: a travs de su brazo armado. Pero la bravura criminal de Zurdo ha de ser contrapuesta a la reserva reverente de Pompeyo: de este modo, el poema incorpora una disquisicin sin solucin definitiva sobre la pertinencia de los usos de la violencia. Si Pompeyo, por buscar la paz, la pierde definitivamente, lo nico que consigue Zurdo con su enorme / despliegue de bravura, segn una de las paradojas habituales en Lucano, es forjarse un amo. Ya debera ser evidente que si Lucano es actual, la propia actualidad informa los versos elegidos de la Pharsalia. Sera ingenuo no leer en relacin a la fecha de escritura la sucesin de imgenes de la matanza realizada por Zurdo: cuerpos partidos, quebrados, apaleados, quemados, atravesados, molidos, aplastados. Sera impropio no relevar el hecho puntual de que Oliva traduzca caedes (muerte, matanza, carnicera) por un trmino marcado en la literatura argentina: masacre. Tambin hay que ejercer un estado preciso de atencin al considerar la descripcin de la peste que afecta al ejrcito de Pompeyo antes de la estricta contienda. Ese fluido / contagio vuelve literal la nocin de guerra intestina porque lleva la batalla por el orbe a las entraas de cada cuerpo: El agua, ms dispuesta que el cielo / a padecer la carga de todas las ponzoas, / al instilar sus heces endurece las vsceras. La interrupcin del metabolismo singular se expande en una visin general de un estado de cosas: Ya el morbo no intermedia la muerte con la vida, dice el Lucano de Oliva, y luego seala su ininterrumpido avance en la turba de aquellos que cayeron, / en tanto los cadveres yazgan insepultos / mezclados con los cuerpos de los sobrevivientes. Los hexmetros de Lucano dan cuenta, una y otra vez, del hic et nunc de la escritura. No hay un afn meramente arqueolgico cuando se versiona Hoc iter... praecepit Magnus (El Magno ocup antes este camino) por Pom36

Lucano le hace decir a Scaeva que el amor a Pompeyo y a la causa del senado de sus enemigos es menor que su propio amor a la muerte (mortis amor, VI, 245-246). En su versin, Oliva se pierde semejante par.

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peyo ha copado, forma verbal en la que cabe distinguir la jerga de los informes militares o, en fin, cuando se le hace decir al mismo Zurdo, al arengar a sus compaeros, Vencimos, camaradas37. Sin embargo corresponde advertir cmo la fuerza del poema consiste en negar la posibilidad de establecer alguna correspondencia directa entre los sucesos narrados por Lucano y los de la Argentina en los 70. Su potencia de sentido se despliega con respecto a la totalidad del poema en sus operaciones (traduccin y comentario), y no a partir de identificaciones especficas con este o aquel protagonista, con esta o aquella perspectiva del suceso. Por otro lado, si se tratara de que la densidad poltica del planteo de Oliva se cumpliera en el nivel bsico del argumento, toda la nota previa al poema, que tiene efectivamente una entidad programtica, estara de ms. Esa nota es primordial y excesivamente tcnica: disidencias sintcticas y semnticas, intento de formalizacin mtrica, versificaciones posibles, transferir al hexmetro latino o trueque poemtico son algunos de los sintagmas que, repuestos a partir de un vocabulario instrumental, configuran una recepcin que no deja dudas acerca de los presupuestos de lectura exigidos. Pero esa misma aclaracin se cuida de alternar en un segundo prrafo, destinado a explicitar las caractersticas del segundo segmento del poema (Aliter), aquellas referencias de procedimiento con sugerencias interpretativas como la ya aludida de tener presente los resplandores inverosmiles de la Egloga IV de Virgilio. Esos dos movimientos dan cuenta de la poesa como una prctica a considerar desde la techne y, simultneamente, como un objeto que amerita la pertinencia de una perspectiva histrica. En la poesa de Oliva la historia no es nunca la historia propiamente dicha, porque la-historia-desdela-poesa no se concibe sin tener en cuenta que tambin el repertorio de las tcnicas poticas ha participado y participa de una historia. La potica como dominio de un bagaje procedimental y como reposicin e intervencin en el mundo histrico pretende entonces un lector que mantenga el ida y vuelta entre los dos niveles. Si Oliva no especifica en la nota el modo de su relacin es porque da por descontado que una operacin formal ya es una operacin interpretativa, y que una operacin interpretativa tramada en la forma implica una posicin no slo con respecto a la historia en s, sino tambin con respecto a la historia de las tcnicas literarias.
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Lucano: Vicimus, o socii (VI, 164). Bourgery y Ponchont: La victoire est nous, camarades (p. 10).

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As hay que pensar, por ejemplo, la disquisicin en torno a habilitar un modelo de versificacin que funcione como respaldo clsico para la versin en espaol. No se trata de que no exista, en la tradicin de la poesa espaola, una forma mtrica que soporte el peso pico de la historia. La decisin de apropiarse del alejandrino de Rubn Daro va ms all de hallar ese respaldo institucionalizado: implica por un lado una actualizacin radical de los materiales y, por otro, una actualizacin localizada. La sola operacin de trasvasar los hexmetros de Lucano a los alejandrinos rubendarianos ya informa a los versos de la Pharsalia de los casi veinte siglos que vinieron despus, antes inclusive de que esa deriva temporal sea decodificada por la voz de la segunda parte del poema; al mismo tiempo, marca los sucesos con una pertenencia geogrfica y cultural. Pero si los alejandrinos tensionan la Pharsalia, tambin la Pharsalia acta sobre el saber de los alejandrinos al enfrentarlos a un material que, casi soberanamente, desconocan. Se trata de una disposicin tctica altamente relevante para el nivel poltico del poema (y hasta de la potica de Oliva): Csar en Dyrrachium reorganiza la percepcin del modernismo latinoamericano, mostrando por un lado su valencia de actualidad y, por otro, alterando y extendiendo su capacidad semntica con respecto a su intervencin en la historia. La referencia explcita a Daro referencia sin embargo menos al propio nicaragense que a la figura, velada y enorme tras cada verso, de otro poeta argentino: Leopoldo Lugones. La nota aclaratoria de Oliva entronca con disquisiciones semejantes hechas por este ltimo; por ejemplo, con respecto a sus traducciones fragmentarias de la Ilada: he seguido el movimiento de la clusula homrica, segn puede cotejarlo el lector... As se comprueba una vez ms mi afirmacin de que el alejandrino es el hexmetro romanceado... 38. Pero si la Pharsalia fue considerada alguna vez, con exagerado nfasis, la anti-Eneida39 y Lucano el anti-Virgilio, tambin podra decirse, con igual e exa38

L. Lugones, Un paladn de la Ilada (Estudios helnicos II), Babel, Buenos Aires, 1923, p. 113. Toda la nota que precede la traduccin del canto V de la Ilada, la Diomeda, es plena en consideraciones tcnicas: disculpas por los muy contados versos que deja sin rima, justificacin de eptetos suprimidos y aadidos, comentario en torno a la sustitucin de adjetivos y complementos, mencin a tres expletivos especficos. Cierra as su presentacin: o sea diecisis pongamos veinte por escrpulo veinte licencias sobre un total de novecientos cincuenta versos (p. 112). La caracterizacin fue usada por primera vez por A. Thierfelder en un artculo publicado por el Archiv fur Kulturgeschichte, n 25, 1935, titulado Der Dichter Lucan. Una revisin rpida de los debates en torno, en M. Von Albrecht, Roman epic. An interpretative introduction, Brill (Mnemosyne), Leiden-Boston-Kln, 1999, pp. 236-247.

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gerado nfasis, que Csar en Dyrrachium funciona como reverso de esas traducciones inacabadas de la Ilada e inclusive las del libro III de Gergicas de Virgilio, hechas por Lugones. El carcter contrastivo es til para distinguir la notable significacin que implica la eleccin del libro de Lucano, un poema que fuera considerado en general de modo lateral y extemporneo frente a los monumentos consagrados del orbe grecolatino. De hecho, la Pharsalia es ejemplar en su falta de ejemplaridad con respecto a los ideales asociados a los clsicos de la Antigedad y que, bsicamente, responden a la poca del clasicismo augsteo: esos valores de equilibrio, moderacin y, bsicamente, decorum relevados puntualmente por el uso del alejandrino en la traduccin lugoniana del Virgilio gergico. Porque cuando Lugones publica en La Nacin, en 193140, su versin de los ms de setenta hexmetros virgilianos, sabe con inteligencia no slo que el elogio de una vida campesina alejada del foro es en extremo pertinente para ese modelo agroexportador que pregonaba en La grande Argentina, sino tambin que los valores de equilibrio, moderacin y decorum no funcionaban slo como meros ideales literarios, sino que haban de ser decodificados en tanto ideales polticos bajo la gida inobjetable de un ms o menos delirante proyecto de imperium. Con Csar en Dyrrachium Oliva le disputa el padronazgo sobre la herencia grecolatina a ese Lugones dueo de las abejas clsicas (as dice Martnez Estrada41) y, sobre todo, reorganiza la capacidad simblica de tal herencia al incorporar, por un lado, un modelo clsico que no haba sido tenido en cuenta y, por otro y en particular, al transformar de forma decidida la tendencia de sus usos. La lectura que hacen de la historia es fundamental para distinguir la diferencia de sus intervenciones. Porque si en Lugones tambin estn presentes la decisin y la voluntad de leer la literatura grecolatina en relacin a la situacin contempornea argentina, es porque se encuentra en los modelos clsicos un patrn a replicar bsicamente moral: as, por ejemplo, su concepcin de que la formacin de la milicia griega constituy, desde la palestra, una escuela a la vez tica y esttica a la que hay que volver, y de ah que no slo traduzca los versos homricos
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L. Lugones, Canto tercero de las Gergicas (II, 458-531), en L. Z. D. Galtier, La Traduccin Literaria con una Antologa del Poema Traducido, tomo II, Buenos Aires, Ediciones Culturales Argentinas, 1965, pp. 17-19. La traduccin se public por primera vez en la revista semanal de La Nacin, n 87, Buenos Aires, 1 marzo de 1931. E. Martnez Estrada, In memoriam, Leopoldo Lugones. Retrato sin retocar, Buenos Aires, Emec, 1968, pp. 11-14.

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sino que, ya en 1908 y en el mismsimo Crculo Militar, al amparo de espadas argentinas, ante un auditorio de soldados republicanos, se esmere en motivar la lectura de ese libro de cabecera de Alejandro que representa el fundamento de la civilizacin a la cual pertenecemos42. Es decir: si Lugones colige en la antigedad un origen de civilidad venturoso y replicable, Oliva ver en ese mismo origen la rapia, la violencia y el destello de una perniciosa moneda primordial. De ah tambin la calidad del poema elegido, porque en Lucano la pica ya no es ni puede ser el monumento de la conformacin de un pueblo y la celebracin de la gloria heroica; no hay pueblo sino desmembracin en la Pharsalia, nada hay por celebrar en esa guerra fraticida43, nada hay por aprender ni emular44. Est claro que entre el proyecto de Lugones y el de Oliva media el perodo completo de las proclamas militares del siglo XX argentino: Lugones publica su versin gergica al amparo de la primera ruptura, amparada a su vez por su pluma broncnea, de las instituciones democrticas; Oliva elige y trabaja la distorsin del modelo clsico de la pica en el primer ao de la ltima y ms exasperadamente feroz. Sera errneo sin embargo tensar abusivamente las diferencias. La misma figura de poeta que emerge del comentario Aliter es deudora de esa figura de escritor que el propio Lugones se esforz en construir: es la del poeta como protagonista social pblico, cuya responsabilidad consiste en participar de los debates sobre el rumbo de la Nacin. Por eso hay que relevar no slo que la Pharsalia haya sido un poema poltico, sino tambin que ese libro como muchos de los de Lugones fue en su momento un hecho poltico en s mismo. El relevamiento es conveniente para demostrar que, para cuando Oliva escribe, esa segunda
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L. Lugones, El ejrcito de la Ilada, Buenos Aires, Otero & Co. Impresores, 1915, p. 16. Cfr. L. Lugones, Las industrias de Atenas, Buenos Aires, Talleres Grficos Atlntida, 1919, p. 15: El griego, que no conceba la belleza sin la utilidad, determinaba la esttica masculina por el tipo guerrero y la femenina por el tipo materno. A fin de construir una nueva imagen de la experiencia histrica de Roma, en la Eneida se reinterpreta la leyenda de los orgenes troyanos, mito tradicional de la fundacin. El anti-mito de la Pharsalia no se construye a travs de la elaboracin de leyendas antiguas sino mediante la exposicin bien documentada de los datos objetivos de una historia reciente, dice E. Narducci, Lucano: unepica contro limpero, Laterza, Roma-Bari, 2002, p. 84. Lucano, VII, 552-554: Huye, memoria, de esta parte de la batalla y djala en tinieblas, / que ninguna poca aprenda de m, cantor de tantos males, / cunto horror es permitido durante una guerra civil (Hanc fuge, mens, partem belli tenebrisque relinque; / nullaque tantorum discat me malorum, / quam multum liceat bellis civilibus, aetas).

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posibilidad est clausurada. No simplemente por las caractersticas de gobierno de la junta militar de turno, que sin duda obliga a leer no slo esa fecha de 1977 en particular sino tambin su distancia con 1986, fecha de la publicacin concreta en la recuperacin del orden democrtico. La clausura es menos coyuntural: al menos en la historia argentina, la conciencia de que ya no estn dadas las circunstancias para la existencia de ese poeta capaz de intervenir en los debates pblicos debe remontarse al mismo Lugones. Cuando Oliva lo recupera en silencio recupera efectivamente tambin la dosis de cianuro que ingiri en una habitacin en el Tigre; es decir, en el final de Lugones lee y hace suyos los sentidos del suicidio del poeta como figura pblica. El poeta ya no puede intervenir en un gora inexistente. Ya no hay la ms mnima confianza en una escucha pertinente, ni dilogo posible; el poeta est en la sociedad y simultneamente al margen; no simplemente relegado por ella; en un sentido hasta recluido por decisin propia, convencido en su tarea del deber de ser refractario frente a esa dinmica social y cotidiana. As, en Aliter el poeta no se dirige a sus contemporneos, ni siquiera aunque haya que darlos por supuestos exactamente a quienes han de venir. Habla consigo mismo. El nico interlocutor vlido es, precisamente, Marco Anneo Lucano, otro poeta, muerto, en otro sentido, como l. Es en relacin a ese dilogo especfico que conviene entender la diccin anacrnica; el poeta no dialoga simplemente con el poeta muerto: canta, entona. Hay una inflexin de voz que se articula en un fraseo sibilino, litrgico. Pero la distancia entre el poeta y su inverosmil recepcin social se patentiza en la decisin de mantener en la mayor parte de las ocasiones el orden sintctico latino: Cual la osa de Panonia, ms cruel despus del golpe, / cuando el libio ha lanzado su venablo, sujeto / a una pequea cuerda, y, a locas dentelladas, / intenta asir el arma que, al girar de la bestia, / girando huye con ella, la ira arras aquel rostro.... La demora en resolver el sentido, dada por la suspensin de la frase, es sintomtica de las demoras y los requiebres que ha de asumir la palabra para arribar a destino. Y si bien Lucano es una mscara, no habra que distraer su informacin histrica y ms secular. Porque el a su modo suicidado Oliva actualiza el suicidio de Lugones que actualiza, a su vez, el obligado de Lucano y la situacin histrica y concreta del poeta que se enfrenta al poder desquiciado y totalitario de Nern. Pregunta, retricamente, Oliva: Ergo, Anneo Lucano: / no es tu misma pasin la que soporta / la inscripcin de esta mano?.

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Esa pasin es romntica. Oliva no le informa a Lucano de forma explcita el surgimiento, hacia el siglo XVIII y bajo el sobrevuelo de las Harpas, de ese movimiento no exactamente literario; se lo comunica desde su capacidad para emular su diccin exasperada. La pasin que halla Oliva en Lucano es inconcebible sin la pasin romntica. Se trata de una pasin tan tortuosa como poltica: Quiero decir: no estamos condenados / a inventar el vaco / de posesin cuando se inscribe / la mano del poder sobre las cosas?. La condena no es, simplemente, la de trabajar en tiempos de guerra y moneda. Es la de trabajar con la plenitud vaca de la palabra: sibilino hexmetro, tiempo / de furia circular inseminado, topografa estupefacta, caligrfica hidrarqua, lgamo lujurioso, pstumo amaranto, radial rosa de fuego, etc. Ah, si se trata de escalar por el radio de la palabra rosa hasta las alturas de una palabra ardua no es porque importe quedarse en los dominios altos de una lengua slo autosuficiente; es porque se evala que el nico dominio que le queda al poeta es el de las transformaciones en la lengua. Y la lengua es una produccin, social, inscripta en la historia. Csar en Dyrrachium es ejemplar en este sentido, porque la indagacin de la historia se hace desde una indagacin simultnea sobre la frase y la palabra: si hay una continuidad desajustada entre Cumas y Vietnam ese desfase semejante ya est presente en el espaol de la versin, densificado desde el gesto consciente de la confrontacin con el latn. As, el dominio sintctico no es slo sintomtico de la relacin del poeta con la sociedad; tambin lo es de una palabra social sobre la que 1977 est operando en trminos de destruccin y homogeneidad. Oliva extrema el alcance de los niveles fnicos y semnticos ante una lengua que deviene da a da ms y ms instrumental. Hundido en el lgamo lujurioso de la historia, deja testimonio de la voluntad de liberarse de su condena. Lo que indica, simplemente?, el vaco / de posesin es que la liberacin o la transformacin en el orden del discurso no es trasladable de modo directo al orden de las cosas. Un poeta en un sentido suicidado que dialoga con otro poeta en otro sentido suicidado sobre una oportunidad perdida en la lucha desde entonces cada vez ms feroz por el poder sobre los terrenos que el Hado preparaba para extender la guerra. El mismo fragmento de la Pharsalia que Oliva traduce, en el que brilla la ferocidad guerrera de Zurdo, no es sino la sucesin discreta de una masacre. Pero en un poema que repone la autoconciencia de que es en la perspicacia tcnica donde ha de leerse la verdad de los versos, aludir al motivo blico del relato no sera sino un gran malentendido. Porque se trata menos de las muertes que del

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modo en que aparecen, y desde este ngulo cabe afirmar que Oliva no traduce tanto un poema como un estilo; esto es, una manera, plena de un pathos que satura el nivel retrico, de inscribir la lengua:
[...] ms certera que todo lo que deseara un ruego, penetra en la cabeza y desciende hasta el globo del ojo izquierdo. Entonces, desgarrando el guerrero las rmoras del hierro a la vez que la malla de las fibras nerviosas, arranca la incrustada flecha al ojo pendiente y sin temblar aplasta la flecha y la pupila.

Oliva logra concentrar entre las cesuras del hasta ayer dulce alejandrino la descripcin minuciosa de una herida atroz y un gesto no menos cruel. Lo que es capaz de sostener semejante pasin es en gran medida una figura particular: la hiprbole. Es este tropo de la hiprbole (Cuando el apilamiento / de cadveres hubo consolidado un suelo / a un nivel que rozaba las alturas el muro...), la figura adecuada a esa fecha de 1977 estampada al final del poema. Se trata del testimonio formal de una exageracin, de una desmesura que, contemporneamente a la escritura, suceda en el mundo social, poltico, econmico.

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