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PERDÓN

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EL PERDN VERSICULOS A MEMORIZAR SALMO 32:2 Bienaventurado el hombre a quien Jehov no culpa de iniquidad, Y en cuyo espritu no hay engao.

32:3 Mientras call, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el da. Debemos recalcar la gran importancia del perdn para la vida del creyente, tanto en su crecimiento y formacin espiritual, como para su salud fsica. No es desconocida la relacin de la falta de perdn, el odio, rencor y dolor que se guarda con algunas enfermedades del cuerpo como artritis, tumores, cncer, dolores musculares, entre otras. El perdn de Dios debe ser integral. En el texto a memorizar vemos las tres reas del ser humano involucrado en el proceso: 1. Bienaventurado el hombre a quien Jehov no culpa de iniquidad. Esto nos lleva a pensar en el perdn de pecados establecidos en el alma del hombre. El alma que pecare, esa morir. 2. en cuyo espritu no hay engao. Un espritu humano que fcilmente puede escuchar la voz de Cristo (solo la verdad) y entiende que el perdn es el mejor camino. 3. Mientras call, se envejecieron mis huesos. Muchos aos antes del desarrollo de la ciencia ya Dios saba que la falta de perdn puede llegar a afectar rganos del cuerpo y producir enfermedades. Y aunque el espritu del hijo de Dios fcilmente puede escuchar la voz de su Padre que le muestra y ensea el poder del perdn, muchas veces se enfrenta a los argumentos y razones de su alma que le intenta salir al paso para hacerle ver que tiene toda la razn al guardar rencor, y deseos de venganza. En cierta ocasin escuch a una mujer cristiana decir que el abandono y maltrato de su padre era su motivacin para salir adelante, prosperar, tener sus propias cosas a pesar de no haber recibido su apoyo y casi que poder un da restregarle en cara su xito. El prosperar es un muy buen deseo y totalmente bblico pero una motivacin como esa es impura y basada en obras de la carne como el odio, rencor, ira, y no en el amor de Dios. Por ende, el perdn, siendo adems el camino trazado por Cristo en la cruz, es el camino real o verdadero que debemos seguir de las siguientes formas: Pedir y aceptar el perdn de Dios . Un creyente suele ofender a Dios varias veces al da, sea de pensamiento, obra o palabra, pero a pesar de eso Dios siempre est dispuesto a perdonarnos, y aquel pecado confesado ante l es enviado a lo profundo de la mar. Pedir perdn y perdonar al prjimo . Recibir el perdn de Dios, pero no estar dispuesto a ofrecrselo a los que nos rodean no tiene mucho sentido, de hecho, estamos llamados a dar lo que por gracia hemos recibido, y tambin ensea la Palabra que si no perdonamos a los que nos ofenden, nosotros tampoco seremos perdonados. Perdonarme a m mismo. Quizs esta pueda ser la parte ms difcil, pues no solo interviene el alma y sus emociones o sentimientos de culpa, sino que muchas veces podemos confundir cierta docilidad espiritual con el sentimiento de culpa, pero igual de daino es no perdonar a otros como no perdonarse a s mismo. Nuestro espritu puede recibir fcilmente como hijos de Dios la conviccin de haber hecho lo malo, y nos quiere llevar al arrepentimiento, pero cuando en este proceso interviene el almatismo y por supuesto, dardos del enemigo a nuestra mente, podemos llegar a pensar que no somos dignos del perdn, y esto es igualmente daino. Podemos decir que estas tres aplicaciones del perdn tiene su sustento en el gran mandamiento del Seor: amar a Dios sobre todas las cosas y al prjimo como a ti mismo. Aqu intervienen los tres: Dios, el prjimo y yo mismo. De la misma forma como el amor es una decisin, as lo es el perdn. El perdn no es un sentimiento. Antes de subir a la cruz Jess le dijo al Padre (nica vez que lo hace) que si es posible pase de l ese momento o semejante dolor, pero que no se haga su voluntad. Es fcil entonces pensar que Jess no siente como tal alegra ni dichas fsicas en el Glgota, pero l nos traz ese camino como el camino que nos lleva a experimentar la vida en abundancia que dise para nosotros. Estando en la cruz, adems de llevar todos nuestros pecados y ser sin culpa o pecado, tuvo que sufrir nuestros insultos y burlas, y a pesar de todo ese dolor decide perdonar y clama: perdnalos porque no saben lo que hacen!

Si cada uno de nosotros logra ver a nuestros ofensores de forma similar (con los ojos de Jess) es muy probable que el camino del perdn sea ms fcil de recorrer. Jess pudo ver a los soldados romanos que le atacaban y maltrataban, a los judos y conocedores de la ley que pedan su muerte y a los discpulos que le negaron y abandonaron y an as decir: NO SABEN LO QUE HACEN. Si le preguntamos a un joven si el padre o madre que le abandon saba o no lo que haca, qu clase de respuesta encontraremos? Lo ms probable es que respondan con ms argumentos humanos que espirituales y digan que SI lo saban. No se trata de decidir sobre el juicio o consecuencias de los pecados y errores de los dems, porque NO somos Dios, pero si nos toca a nosotros como hijos de Dios perdonar an aquellos que ms dao nos han hecho.

EL PERDN Y LA SANIDAD
ISAAS 1:18 "Venid luego, dir Jehov, y estemos cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve sern emblanquecidos: si fueren rojos como el carmes, vendrn ser como blanca lana" RV1960 SALMO 32:5 "Mi pecado te declar, y no encubr mi iniquidad. Confesar, dije, contra m mis rebeliones Jehov; Y t perdonaste la maldad de mi pecado. "RV1960 EL PERDN ES LA PUERTA DE LA SANIDAD DE LAS EMOCIONES , sin sanidad la vida no puede ser plena; Sin embargo, es la voluntad individual la que permite un proceso de restauracin guiado por el Espritu Santo. Las diferentes experiencias de perdn siempre estn dirigidas a restaurar las relaciones; el perdn hacia otras personas genera un sentimiento de paz no slo con stas sino con Dios. No obstante, existe la posibilidad de haber realizado este proceso y no experimentar una total sanidad; esta sensacin puede generar frustracin o dolor, que puede alejar a la persona que lo experimenta de un proceso exitoso. Quizs las razones que bloquean la libertad total de los sentimientos, pueden ser mayores al hecho de perdonar a los dems; en determinados casos, la raz que impide la total manifestacin del perdn, es la propia culpabilidad por haber causado los hechos que generaron la ruptura de las relaciones. Cuando el perdn a s mismo no se experimenta profundamente, la restitucin de las relaciones quebrantadas no ser completa. SOLO CUANDO SE LOGRA INTERIORIZAR EL AMOR Y PERDN DE DIOS EN NUESTRA PROPIA VIDA, LA CULPABILIDAD SER REEMPLAZADA POR LA TOTAL SANIDAD DE LAS EMOCIONES. EL PERDN DE LAS FALTAS NOS GUIAR EN UN PROCESO DE RENOVACIN DE NUESTRA VIDA PERSONAL, no solo nos permitir conocer a Dios en otra faceta, sino que a travs de su presencia, misericordia y amor encontraremos el verdadero propsito de nuestra existencia LA CONFESIN DE NUESTROS PECADOS PERMITE LA LIBERACIN DE NUESTRA CULPA, nos libra del temor, del miedo, nos da paz interior y nos permite experimentar el verdadero Perdn del Seor. No obstante, primero debemos llevar a Dios el perdn de las personas que ofendimos para que espiritualmente se rompan cadenas y despus ir personalmente con la confianza de que Dios est guardando nuestro perdn. El nico que conoce la raz de los sentimientos que manifiestan el dolor causado por heridas es Nuestro Seor, realmente l es el nico que provee el blsamo que sana las llagas que tenemos en nuestro corazn. Las fortalezas y barreras, velos, mentiras, confusin, odio, resentimiento, depresin, soledad, inseguridad, rechazo, orgullo, conmiseracin, desnimo, religiosidad, dolos falsos, rebelda, dureza de corazn, insensibilidad, prevencin, que se levantan pueden ser vencidas a travs de la oracin. SANTIAGO 5:15-16 "Y la oracin de fe salvar al enfermo, y el Seor lo levantar; y si estuviere en pecados, le sern perdonados. Confesaos vuestras faltas unos otros, y rogad los unos por los otros, para que seis sanos; la oracin del justo, obrando eficazmente, puede mucho" RV1960

LA CULPA ES UNA FALTA, DELITO O PECADO QUE SE COMETE VOLUNTARIAMENTE; sta nos fija en sucesos pasados, nos hace sentir abatidos y molestos por algo que dijimos o hicimos y nos lleva a estar en el presente afligidos por comportamientos pasados. El sentimiento de culpa es una raz que puede traer resultados a la vida de las personas como el temor, baja autoestima, conmiseracin, autocastigo, religiosidad, necesidad de confesar los pecados continuamente, sentir que Dios no nos ha perdonado, enfermedad, y miedo. La culpa 1 JUAN 1: 9 "SI CONFESAMOS NUESTROS PECADOS, L ES FIEL Y JUSTO PARA PERDONAR NUESTROS PECADOS, Y LIMPIARNOS DE TODA MALDAD" No es inevitable sentir culpa en un momento determinado, sin embargo, si no buscamos recibir la sanidad de esa raz y de cada resultado que proviene de ella, estaremos encadenados a personas o situaciones que no dejarn que disfrutemos del presente y seamos felices. Si buscamos cerrar esa etapa dolorosa de nuestro pasado mediante la sanidad, se podr seguir adelante con tranquilidad y alegra. LA CONFESIN Y EL VERDADERO ARREPENTIMIENTO SON EL PRIMER PASO PARA QUITAR TODA ACTA DE DECRETOS QUE FUE LEVANTADA POR EL ENEMIGO EN CONTRA NUESTRA. No obstante, el liberarnos del peso de nuestros pecados no nos permite una sanidad total; es necesario restaurar otras reas, y para esto debemos disponer nuestro corazn para ser confrontados, y para asumir el precio de nuestros actos. Los procesos guiados por El Espritu Santo para nuestra restauracin son la nica opcin que tenemos para resolver la tensin en nuestro interior, es el nico que puede despojarnos de sentimientos falsos que por sta causa hemos permitido en nuestra vida, es quien nos da el valor para actuar resolviendo la situacin que nos est afectando, es quien nos hace entender que somos humanos y por lo tanto nos equivocamos, y que no podemos llenar las expectativas de todas las personas y que as mismo sucede con nuestros semejantes. AS COMO LA CONFESIN DE NUESTROS PECADOS Y EL ARREPENTIMIENTO DE ELLOS NOS PERMITEN SER LIBERADOS, la sanidad interior del alma nos permite restaurar nuestro pasado y desarraigar el dolor. Desprendmonos del pasado, aceptemos nuestro presente, aceptemos a las personas, actividades y cosas que Dios nos ha dado en este momento, no nos desgastemos en situaciones y aoranzas del pasado, escribamos un nuevo captulo de nuestra vida de la mano de Dios, pidiendo perdn y aceptando su perdn MATEO 11:28-30"Venid a m, todos los que estis trabajados y cargados, y yo os har descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de m, que soy manso y humilde de corazn; y hallaris descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fcil, y ligera mi carga." RV1960 2 CORINTIOS 5:18-19 "Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcili consigo mismo por medio de Cristo y nos ha dado el ministerio de la reconciliacin: que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomndoles en cuenta sus transgresiones y encomendndonos a nosotros la palabra de la reconciliacin" RV1960 2 CORINTIOS 5:17 "De modo que si alguno est en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aqu todas son hechas nuevas" RV1960

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