Programa Revolucionario y Clase Obrera
Programa Revolucionario y Clase Obrera
- Puede la clase obrera liberarse sin un programa revolucionario? - La caracterizacin del Gobierno del M.A.S. - Conclusiones - El Instrumento Poltico de los Trabajadores I.P.T. - El Partido Revolucionario y la tctica parlamentaria - El Instrumento Poltico de los Trabajadores: Un bolson electoral - P.O.R. Huanuni: A nuestros compaeros trabajadores - La experiencia del Bloque Minero Parlamentario de 1947 - Algunas consideraciones acerca de cierta tctica recomendada por los centristas y revisionistas del trotskismo con referencia al I.P.T.
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proyecto de declaracin poltica del Instrumento Poltico de los Trabajadores. En efecto, la primera parte del proyecto de Declaracin de Principios es un recuento de descripciones aisladas unas de otras de algunas de las manifestaciones de la crisis capitalista, sin encontrar nunca el nexo entre ellas, mostrndonos el cuadro oscuro de la situacin mundial en base a ejemplos y asumiendo una postura catastrosta, donde, segn el texto, las causas de la crisis son tan integrales que en realidad nunca se dice cul aspecto de la realidad es el que juega un papel determinante o fundamental: Si bien nos encontramos ante una crisis general capitalista que ha arrastrado al planeta a un estado de zozobra generalizado, la actual crisis es ms que eso, es una crisis integral, civilizacional, multidimensional y existencial (pg. 1) Estas palabras son las lneas maestras de la comprensin de los redactores del Proyecto de Declaracin sobre lo que ellos entienden por crisis capitalista. Como no se ha asumido el mtodo marxista como herramienta de anlisis, el planteamiento est ms cerca del indigenismo posmodernista que de la poltica revolucionaria. Y los errores en relacin al balance internacional son errores graves, fatales para la clase trabajadora. Sin una evaluacin adecuada de la naturaleza de la crisis capitalista los trabajadores no tienen oportunidad de salir con xito de ella, no tienen las armas ideolgicas para vencer por lo que sern conducidos, inevitablemente, a la derrota. Ni duda cabe que las manifestaciones de la actual crisis del sistema capitalista abarca muchas ms dimensiones que la econmica y social. No cabe duda que una de las peores muestras es el problema de la catstrofe ambiental. No obstante, esto no signica, ni mucho menos, que el calentamiento global sea el mayor de los problemas de la decadencia capitalista, como as parecen creer los redactores del Proyecto (pg. 1). La ausencia de un mtodo cientco y con ello el abandono de las tradiciones tericas del movimiento obrero boliviano, hace que el proyecto de Declaracin no haga ni mencin a la condicin estructural de la crisis capitalista, pese a que ste es el eje central para realizar un anlisis riguroso sobre el tema. Los enormes recursos que la economa mundial moviliza que depredan el medio ambiente, en industria militarista y tambin en recursos parasitarios como el capital cticio en bancos, aseguradoras, bolsas, etc., son manifestaciones de la sobreproduccin de capitales que se ha desarrollado. Despus de la 2da Guerra Mundial el capitalismo repuso en exceso las fuerzas productivas destruidas, as acumul grandes masas de capital que fueron destinadas al capital nanciero especulativo. El rgimen de la propiedad privada de los medios de produccin impide el crecimiento continuo de esta acumulacin y fuerza a la burguesa a tomar medidas rapaces y de destruccin contra la humanidad y el planeta. Creer, como lo hace el proyecto de Declaracin poltica del IPT, que el capitalismo en crisis sufre una crisis civilizacional y existencial es ignorar las causas estructurales y bloquear, al mismo tiempo, una salida estratgica para los explotados del planeta. Hay que decir claramente a los trabajadores que la acumulacin de riquezas en manos de la burguesa imperialista, signica una alta concentracin del capital nanciero, industrial y comercial y son los obstculos actuales para el crecimiento de las fuerzas productivas, encarnadas por la fuerza de trabajo y por los medios de produccin extraordinariamente desarrollados. Los estados imperialistas siguen las leyes histricas de las relaciones capitalistas de produccin y distribucin que llevan hasta las ltimas consecuencias la centralizacin mundial de la economa, de manera que la manifestacin de la crisis de sobre produccin en sus fronteras expresa el agotamiento mundial de las posibilidades del desarrollo amplio de las
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fuerzas productivas. Si bien el documento programtico del IPT menciona la necesidad de corregir el desequilibrio de la realidad material existente (pg. 2) a travs de modicar el rgimen de propiedad privada de las empresas monoplicas y oligoplicas, lo hace de pasada sin detenerse en la importancia de dicha medida para el proletariado del mundo entero. Como no se ha adoptado el mtodo adecuado para el anlisis y se ha descuidado de subrayar las causas estructurales de la crisis, el documento no realiza, ni mucho menos, un balance preciso del estado de la lucha de clases a nivel mundial. Est ausente la demarcacin de las posiciones polticas asumidas por la burguesa a nivel mundial, que ha iniciado un ataque brutal contra las conquistas sociales y econmicas de la clase trabajadora, empezando por los pases ms desarrollados. Las venenosas polticas antiobreras, tanto de neoliberales como de los antineoliberales, estn siendo aplicadas en dosis ms elevadas aumentando el estado de putrefaccin del capitalismo que destruye la calidad de vida de los trabajadores. Todas esas medidas son utilizadas por los capitalistas para contraponerse a la cada de la ganancia, a la desvalorizacin de los capitales y las quiebras de sus empresas. De este escenario emerge un mayor antagonismo entre la burguesa y la clase obrera. Por ello, resulta incomprensible que los redactores del Proyecto, no digan ni una palabra sobre la necesidad de que la clase obrera, la nica clase revolucionaria por excelencia, se ponga con su programa- a la cabeza de los movimientos populares que a nivel mundial estn oponiendo una valerosa resistencia a los planes de recortes y ajustes sociales y econmicos de la burguesa y sus Estados. Si el proyecto de Declaracin de principios no aborda ni tangencialmente el problema de qu clase debe liderar los procesos polticos de resistencia de las masas contra la debacle capitalista, menos dice de la necesidad del partido poltico revolucionario mundial. Siendo que el elemento clave para que la actual etapa de resistencia popular, donde la clase obrera est presente como fuerza social, pase a una etapa de ofensiva estratgica del proletariado y las masas contra los Estados capitalistas es la presencia del partido mundial de la revolucin socialista. La consecuencia natural de un anlisis desprovisto de contenido poltico revolucionario y altamente descriptivo, es la ausencia de la demarcacin estratgica para la clase obrera. Si el IPT nace como una organizacin poltica vaciada de este aspecto fundamental, est condenado a ser la repeticin de un partido de presin contra tal o cual medida de la burguesa imperialista pero sin una propia perspectiva, hecho que lo convierte en un partido reformista que coadyuva con el sostenimiento del sistema capitalista. A nivel mundial, el choque entre las fuerzas productivas extremamente desarrolladas y las relaciones capitalistas de produccin, as como entre aquellas y las fronteras nacionales, y la incapacidad de la burguesa en resolver esa contradiccin, salvo a partir de dar curso a la barbarie social, colocan la necesidad histrica del comunismo. Se trata de expropiar la burguesa por medio de la revolucin proletaria y transformar la propiedad privada de los medios de produccin en propiedad colectiva, socialista. Slo con la destruccin del poder burgus, se comenzar a compatibilizar el modo de produccin, de apropiacin y de distribucin con la produccin social. Todos estos elementos esenciales para un Partido Poltico de la clase obrera, estn lamentablemente ausentes del Proyecto redactado por la Comisin Poltica de la COB.
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gobernado por las mayoras. En primer lugar, este postulado es ambiguo, si trata de decir defender las garantas democrticas individuales y sociales no es necesario declararlo como principios revolucionarios ya que no lo son, necesariamente. La segunda parte de la redaccin (unidad en torno al Estado) est en agrante contradiccin con el punto 7 que menciona el derecho a la libre autodeterminacin de las naciones indgenas, si los redactores del texto creen realmente en este ltimo derecho deben abandonar sus posturas nacionalistas de unidad en torno al Estado, no importando de qu tipo de Estado se trate. 3. Casi al nal, y dentro de las propuestas de programa de gobierno, se menciona como frmula un gobierno de excluidos, explotados y oprimidos. Como ya dijimos, la banalidad terica en la naturaleza de las contradicciones del capitalismo dan lugar a frmulas vacas como esta. Pero el vaco es un lugar peligroso, pues ofrece la posibilidad de llenarse con cualquier contenido ajeno a los intereses de los trabajadores. Eso es el MAS de Evo Morales. Eso mismo se quiere repetir con este proyecto de Declaracin poltica.
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El programa poltico es el aspecto fundamental de una organizacin. Ah se delimitan cuestiones muy importantes pero subordinadas a ste- como las formas organizativas, las tcticas a emplearse en cada coyuntura, etc. Sobre la base de lo redactado en el Proyecto de Declaracin poltica del IPT, es imposible dotar a la clase trabajadora de un Instrumento revolucionario que oriente sus acciones en la actual coyuntura de crisis capitalista y de una acelerada derechizacin del gobierno del MAS, que golpea da que pasa a las mayoras nacionales. Un Instrumento Poltico de los Trabajadores que adopte un documento como ste, indenido respecto a los problemas trascendentales del pas y las mayoras nacionales, terminar convirtiendo las organizaciones sindicales en escaleras para que los oportunistas aspiren a un silln en la Cmara de diputados, pero no como herramienta de lucha y emancipacin del pueblo boliviano. Este documento, no ofrece un balance serio de las experiencias de lucha de los trabajadores en el plano internacional, tampoco una caracterizacin adecuada del pas y menos una posicin respecto al rol conductor de la clase obrera en el proceso de liberacin nacional, por lo tanto, no ofrece faros que iluminen el camino para que los explotados del pas puedan dirigirse hacia su emancipacin. El Partido Obrero Revolucionario (POR) ha elaborado a lo largo de su historia un programa que est vinculado con muchos hilos a los hitos en la lucha ideolgica y poltica del movimiento obrero y popular. A lo largo de ese recorrido, han sido diversas las ocasiones en las que hemos ofrecido generosamente nuestros mejores cuadros polticos y nuestras mejores armas tericas a la lucha por la liberacin de la clase obrera. Nuestra conducta, ahora, no es distinta. A la resolucin del XV Congreso de la COB proponemos la necesidad de constituir un Frente Poltico de la clase obrera y la nacin oprimida con el n de organizar a las bases de los sectores populares desde un programa revolucionario que luche por una alternativa socialista a la actual barbarie del capitalismo. Por ello, ofrecemos como base de discusin un Documento histrico de los trabajadores de este pas y que corresponde ser retomado en la actual coyuntura: LAS BASES CONSTITUTIVAS DEL FRENTE REVOLUCIONARIO ANTI-IMPERIALISTA de 1971.
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EL INSTRUMENTO POLTICO DE LOS TRABAJADORES (IPT), NOS ACERCA A LA REVOLUCIN O NOS ALEJA DE ELLA?
Rafael En Huanuni, Congreso Fundacional del Instrumento Poltico de los Trabajadores, criatura propia de la burocracia de la COB y de la FSTMB, a ttulo de que los trabajadores buscamos nuevos y democrticos escenarios de lucha poltica, estamos a punto de presenciar una nueva y vergonzante aventura electoralista en la historia poltica sindical del movimiento obrero boliviano. Sin ruborizarse en lo ms mnimo sus progenitores conesan que el objetivo central de este instrumento es el de terciar en las elecciones presidenciales del 2014 y as poder hacer actividad poltica inmersos en las instituciones del Estado y del gobierno central, dizque, en provecho de los trabajadores en su conjunto. Sus inspiradores conciben el IPT como un instrumento fundamentalmente electoralista y no como un instrumento de vanguardia revolucionaria que gue al proletariado y pueblo en general a la victoria del proceso revolucionario; borrando de plano el objetivo estratgico de la lucha por la toma del poder, por el socialismo, como ha sido programa y tradicin en la historia del sindicalismo boliviano y como sealan los principales documentos polticos congresales aprobados. Reproduciendo el clsico planteamiento estalinista de separar la lucha tctica (ahora electoralista) para el 2014 de la lucha estratgica por la revolucin; priorizan en los hechos el objetivo tctico y relegan para un futuro incierto el objetivo estratgico. As lo conesa Remberto Crdenas cuando seala que los trabajadores y el pueblo s necesitan un partido para las reformas de este tiempo y sobre todo para una verdadera revolucin, que se advierte distante en tierras bolivianas. Ahora el objetivo prioritario del proletariado haba sido conquistar curules parlamentarios. Denitivamente los inquilinos de la COB y la FSTMB han abandonado la poltica revolucionaria del proletariado para embarrarse en el charco del reformismo y el colaboracionismo clasista. Esto tambin se demuestra cuando modelan el tipo de organizacin del IPT. Para ellos deber albergar todo tipo de ideologas y tendencias, desde los ms radicales pasando por los moderados hasta permitir nacionalistas burgueses, cobijando a todos los que estn de acuerdo con consignas como la nacionalizacin de los recursos naturales y el cumplimiento de la agenda de octubre del 2003, sin sealar, obligatoriamente, bajo la direccin de qu clase, de qu poltica y bajo qu mtodos se consumaran estas, precisin terica que de seguro desnudara la demagogia de la mayora. Crdenas contina El IPT tendra que asumir ideas marxistas, leninistas, trotskistas, maostas, guevaristas, bolivarianas, martianas, castristas e indigenistas, en lo que sean complementarias. Conrmando que es una bolsa de gatos, hecha para las elecciones y de ninguna manera para estructurar un partido poltico del proletariado que ante todo es programa poltico clasista. Tambin confunden lo que es partido con lo que es sindicato: el primero expresa los intereses histricos de la clase obrera y no puede permitirse ideologas diferentes u opuestas, el segundo, el sindicato, es un frente amplio donde pueden coexistir diferentes formas de pensamiento. El primero busca en el segundo arrastrar a la mayora para llevar la lucha sindical por el rumbo de la estrategia socialista comunista. De lejos se observa que el IPT no se lo concibe con rigidez programtica y organizativa revolucionarias condiciones necesarias para la victoria del proceso revolucionario, puesto que su objetivo es otro: el electoralista burgus.
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En verdad estos burcratas despistados no crean un nuevo partido, lo que quieren dar a luz es un frente electoral. Respondiendo a la vieja tctica estalinista del Frente Popular conocida en Bolivia y el mundo entre otros como la UDP de 1982 y el ahora PT brasilero, unidad realizada incluso con sectores burgueses nacionalistas y pequeoburgueses democratizantes, quienes al nal han tomado la conduccin poltica real de estos. Otra cosa fue la experiencia del Frente Revolucionario Antiimperialista (FRA) de 1971, poltica frentista revolucionaria, unidad de la nacin oprimida por el imperialismo pero bajo una direccin ideolgica, poltica y organizativa del proletariado y de su partido, no para ir a elecciones burguesas sino para hacer la revolucin. Lo que le permiti a los obreros dirigir y acaudillar al conjunto de los explotados por la senda revolucionaria hacia la conquista del poder poltico. Ahora se deenden acusndonos de que los trotskistas no tomamos en cuenta la experiencia electoralista de la FSTMB-POR de 1947; no comprenden que para los revolucionarios la posibilidad de utilizar el parlamento burgus como tribuna revolucionaria de denuncia depende de dos factores: primero si las masas estn ilusionadas con que la democracia burguesa pueda solucionar sus problemas y sean arrastradas inevitablemente al juego electoral, y segundo, lo que la misma Tesis de Pulacayo seala, en los momentos de reujo, cuando las masas abandonan la lucha y la burguesa se apropia de los puestos que aquellas han dejado, puede el parlamentarismo colocarse en primer plano. Ninguna de estas dos premisas se cumplen hoy en da. Despus de siete aos de haber vivido la experiencia de un gobierno campesino surgido de las urnas y despus de haber conado en la va democrtica para superar el atraso y la miseria, volvi la desilusin y la frustracin en las bondades del sistema democrtico burgus. Estar en la silla presidencial y tener la mayora en el Parlamento no haba signicado nada, todo sigue igual que antes, los capitalistas siguen siendo dueos del pas y siguen chupando la sangre a los bolivianos. Los explotados bolivianos no solamente se separan velozmente de Evo Morales denuncindolo como traidor y vendido a los intereses de las transnacionales y potentados nacionales, sino que retornan a los mtodos tradicionales de lucha del proletariado: la accin directa y la movilizacin, echando al basurero las vas legales y paccas. Esto qued demostrado en las tres ltimas grandes movilizaciones nacionales emprendidas. Entonces ir a las elecciones en este escenario de radicalizacin de la lucha de clases y de un proceso ascendente de diferenciacin con el MAS, es confundir a los explotados. Es ir contra la corriente y de ello deberan estar conscientes estos aventureros, recibirn el rechazo de los de abajo al no diferenciarse en nada de toda la mugre de partidos polticos que buscan asaltar el Palacio Quemado. Y lo que es ms grave: la burocracia sindical ha abandonado en los hechos la lucha callejera por el pliego nico nacional del 2013 por estar embriagados en su proyecto electoralista. Todo hace prever que de ahora en adelante estos nuestros candidatos estarn ms preocupados en conseguir votos que en organizar a sus bases para luchar frontalmente contra el gobierno. El mejor regalo para el gobierno del impostor Evo Morales y el imperialismo es que la COB este bien metida en la carrera electoral y no lo enfrente en las calles en estos prximos dos aos que falta para los comicios electorales.
O CIRCO ELECTORAL O REVOLUCIN SOCIAL HASTA ACABAR CON EL CAPITALISMO Y SUS SIRVIENTES NEOLIBERALES O INDIGENISTAS PROBURGUESES DE TURNO
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estrategia, la tctica concluye convirtindose en nalidad estratgica y el partido acaba como reformista ([Link], Diccionario Poltico). En la actualidad la burocracia sindical electorera a qu buen puerto puede dirigir la nave de los explotados si estos han sido ganados al discurso posmodernista e indigenista proburgus de la inviabilidad del socialismo, de la lucha de clases y del sindicalismo revolucionario?. En realidad no es cierto que creen que no existan condiciones, por ahora, para la revolucin; la verdad, estos ya no creen que la revolucin y el socialismo mismos sean una salida real y viable para Bolivia, lo que explica el acercamiento y alianzas de las distintas dirigencias cobistas al gobierno masista. De qu revolucin pueden discursear si no creen en sta?; aprobaron la estrategia poltica de la tesis revolucionaria de la Tesis del IV Congreso de la COB en el ltimo congreso, sin conviccin. Paso seguido, por inercia, estos despistados terminaron ciegos de conveniencia negndose a ver el grado de radicalizacin de la lucha y de la emancipacin poltica de los trabajadores frente al gobierno de Evo y al sistema democrtico como tal. Muy dentro consideran que las masas estn derrotadas, estn sumisas y dciles frente al gobierno. Que escupan pues estos oportunistas el verdadero balance que est en sus cabezas: de un supuesto fracaso del socialismo y de una supuesta situacin de derrota y reujo de los combatientes. Los derrotados son ellos y no las masas que caminan hacia la revolucin social! Los revolucionarios nos oponemos a participar de las elecciones nacionales porque partimos de un balance objetivo del estado de nimo de las masas despus de haber vivido la experiencia de un gobierno indigenista en realidad dominado por izquierdistas pequeoburgueses y de las posibilidades del rgimen democrtico a la cabeza de un campesino cocalero indgena en la silla presidencial. Caracterizamos la situacin poltica actual como una situacin prerrevolucionaria dentro del proceso de desarrollo de la situacin revolucionaria (Documento Poltico del XLV Congreso del P.O.R. Julio-2012). en donde la etapa de las ilusiones en las bondades de la democracia burguesa ha pasado. En donde la actitud de las masas frente al gobierno ha cambiado, las esperanzas en el proceso de cambio se han desvanecido. Evo ha quedado al desnudo frente a las masas como un vulgar sirviente incondicional de las transnacionales, la oligarqua terrateniente oriental y los dueos de sistema nanciero y productivo nacional. Si todava existe control en varios sectores sociales es por la gran plata destinada a comprar dirigentes y dividir sindicatos. Y si todava va a lograr votacin es porque su campaa se centra en comprar votos: a los campesinos con pequeas obras, a los cooperativistas con nuevos parajes, a los cocaleros con el TIPNIS, a los choferes con buses nuevos, etc., etc.; y no porque sigan creyendo en este gobierno y en el rgimen democrtico. Denitivamente los trabajadores bolivianos no estn derrotados, por el contrario saltan a la palestra incesantemente como ya hemos evidenciado en estos dos ltimos aos. Por diferentes motivos y de manera sectorial y a veces unitaria, se enfrentan al dictador y megalmano presidente indgena. Por ejemplo, la clase obrera no debe olvidar la importancia de la imponente arremetida de los mineros de Colquiri a la poltica vendepatria de Evo. Esta es la tendencia fundamental de desarrollo de la conciencia de los explotados bolivianos en la actualidad y por lo tanto corresponde oponernos a la tctica electoralista y potenciar los mtodos de lucha insurgentes del proletariado en el escenario de la lucha de clases que se radicaliza da que pasa en nuestro pas. HONREMOS A LOS MRTIRES OBREROS QUE DIERON SU VIDA POR LA CAUSA HISTRICA DEL PROLETARIADO, EVITANDO UNA VERGONZOSA AVENTURA FRENTISTA DE ENORMES PROPORCIONES
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por el POR en constante debate con las expresiones de la derecha reaccionaria, con el nacionalismo de contenido burgus, con el indigenismo, con el foquismo, con el estalinismo y con las diversas expresiones del reformismo. Estando este programa obrero presente, que digan en qu no estn de acuerdo y que planteen una otra perspectiva estratgica. Un debate de esta naturaleza esclarecera mejor el panorama poltico en el campo obrero. Los planteamientos de los militantes revolucionarios, muy rpidamente, han encontrado eco en los sectores ms radicalizados del encuentro, especialmente en el sector minero. No podemos dejar de denunciar que detrs de las aventuras electoreras de los dirigentes sindicales estn los oportunistas de todo pelaje que consideran que les ha llegado la hora de treparse al aparato estatal burgus. Algunos manosean el nombre del trotskismo para barnizar como revolucionarias las ideas cavernarias y reformistas de los burcratas sindicales. A estos ltimos aventureros impostores les recomendamos revisar la concepcin leninista del partido. No se puede organizar un partido revolucionario a partir de la burocracia sindical. Eso es puro oportunismo reformista.
P.O.R. Huanuni
A nuestros compaeros trabajadores
PORQU EL P.O.R. NO PARTICIPA DE LA CREACIN DEL INSTRUMENTO POLTICO DE LOS TRABAJADORES (IPT)?
Los trabajadores sabemos por propia experiencia, regada con sangre obrera, en ms de 80 aos de lucha contra toda clase de gobiernos burgueses y pequeo-burgueses, que el Estado es un instrumento de defensa de los intereses econmicos de la clase dominante, en nuestro caso de la burguesa incapaz y vende-patria que sobrevive bajo la proteccin y al servicio del imperialismo. En nuestra larga y rica historia de lucha, el proletariado boliviano, particularmente el minero, junto a su partido, el POR, hemos sealado (Tesis de Pulacayo, Tesis Socialista del IV Congreso de la COB, etc.) que el nico camino posible para que Bolivia supere las condiciones de atraso en la que se encuentra --consecuencia de que la economa mundial (controlada por los pases imperialistas) de la que somos parte, nos impone el papel de simples productores de materia prima para el mercado mundial (minerales, gas, soya) --, es la va de la revolucin protagonizada por el conjunto de todos los explotados bajo la direccin poltica del proletariado para instaurar una sociedad nueva en la que la propiedad de los grandes medios de produccin sea social (socialismo) y no privada (capitalismo). Esto implica la necesaria expulsin de las transnacionales del pas y estatizacin de la propiedad burguesa (industrias, banca, gran comercio, etc.) por el gobierno obrero-campesino. Es claro que una revolucin (signica destruccin de la actual sociedad burguesa y nacimiento de una sociedad distinta, la socialista) no puede darse por la va legal, es decir, mediante el Parlamento, la reforma constitucional, el ministerialismo, en n la colaboracin con los gobiernos de nuestros explotadores, como ensea la historia y, si no, recordemos la experiencia de Allende en Chile. La revolucin slo puede darse por la va insurreccional. Ahora bien, es necesaria la constitucin de un frente poltico-sindical de unidad de todos los explotados pero bajo la direccin de los obreros (el Frente Revolucionario
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Antiimperialista), es decir, bajo la estrategia del programa revolucionario. Las clases medias empobrecidas de las ciudades y la masa campesina son la fuerza material de la revolucin, son la mayora y sin su concurso no ser posible la revolucin; pero la clase obrera minoritaria por el poco desarrollo industrial del pas- es la direccin revolucionaria. La razn: es la nica clase que no es propietaria de medios de produccin y por tanto la nica que puede ser consecuentemente socialista, revolucionaria. El planteamiento estratgico de la lucha por la toma del poder y la estructuracin del socialismo es algo que naturalmente la burguesa y sus partidos polticos aborrecen y que los izquierdistas pequeo burgueses temen con horror. Para ellos de lo que se trata es de reformar y maquillar el sistema burgus pero en ningn caso acabar con l. Por eso es que segn ellos nunca hay condiciones para la lucha revolucionaria insurreccional. Esto pese a que a lo largo de nuestra historia se han dado varias insurrecciones populares. La ms importante la del 52 y la ltima la de octubre de 2003. En todos los casos los izquierdistas pequeo-burgueses hicieron cuanto estuvo a su alcance para traicionar la lucha de las masas e impedir que se consume la revolucin proletaria. Hoy, como siempre, burcratas sindicales e izquierdistas pequeo-burgueses aventureros pretenden alejar a la clase obrera de su tradicin de lucha revolucionaria y engancharla al colaboracionismo parlamentario con la creacin del llamado IPT, una bolsa de gatos sin rigor programtico revolucionario con nes puramente electoreros. Esto en condiciones polticas en que amplios sectores de los explotados superan las ilusiones que en su momento despert el gobierno del MAS y se abre una nueva situacin revolucionaria caracterizada por movilizaciones y otras acciones de lucha. Movilizaciones, sin embargo, en las que la presencia fsica y poltica de la clase obrera es todava muy dbil cuando no denitivamente ausente. Justamente, para evitar la incorporacin de la vanguardia proletaria en las movilizaciones sociales es que la burocracia sindical y los izquierdistas malentretenidos quieren embridarnos al aparato estatal burgus, es la forma de garantizar que la lucha social no adquiera un contenido revolucionario y aislarlos del resto de los explotados.
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Guillermo Lora, principal impulsor del Bloque Minero Parlamentario, cuando hace un anlisis retrospectivo de la experiencia, seala que la tctica parlamentaria fue inoportunamente aplicada, pues contribuy, en alguna manera, con aletargar a la mayora nacional. La responsabilidad de este error corresponde casi ntegramente a Guillermo Lora. Sin embargo, la actuacin del Bloque Minero Parlamentario puede considerarse como un modelo de la conducta que deben observar los marxistas en este plano. Estas conclusiones no pueden aplicarse a los dirigentes sindicales que permanecan, abierta o solapadamente, eles al MNR, pues para ellos lo ms importante era poner a salvo el pellejo y permanecer agazapados momentneamente. ([Link], Historia del Movimiento Obrero, Tomo 4, Captulo VIII, El Bloque Minero Parlamentario, Editorial Los Amigos del Libro, 1980). El BMP estuvo lejos de ser un grupo homogneo, excepto los pocos militantes trotskystas, rpidamente los otros miembros cayeron en el carrerismo y en el colaboracionismo con el enemigo de clase. Dentro del BMP se conformaron dos corrientes: el bloque comandado por el POR, consecuente con los postulados de la Tesis de Pulacayo y que apareca como la voz ocial del BMP y la otra tendencia (Lechn-Torres), oportunista y agazapada, ligada al MNR, que se desplazaba de un lado a otro segn las circunstancias. A la represin desatada por el gobierno rosquero contra el movimiento obrero con la masacre de Siglo XX de mayo de 1949, la huelga general que sigui a la masacre y la muerte de los rehenes tomados por los trabajadores, sigui el enjuiciamiento criminal y el encarcelamiento de los miembros del BMP acusados de ser responsables de la agitacin social y de la muerte de los rehenes. Una de las enseanzas de esta experiencia del BMP es la inconsecuencia de aquellos miembros que no estn formados en el rigor de la conviccin revolucionaria del Partido Revolucionario. Todos nosotros conocemos la conducta de la actual burocracia sindical de la COB y la Federacin de Mineros, inconsecuentes con la lucha de las masas, conciliadores con los gobiernos burgueses, oportunistas que se visten de rojo cuando las bases se radicalizan para acto seguido traicionar la lucha echando por la borda las vitales demandas de los explotados. Son cualquier cosa menos revolucionarios. Quieren llegar al Parlamento para gozar las delicias del poder como hacen actualmente los representantes masistas de los movimientos sociales e indgenas. Hay que ser ingenuo hasta la estupidez para creer que convertiran al Parlamento en Tribuna Revolucionaria.
ALGUNAS CONSIDERACIONES ACERCA DE CIERTA TCTICA RECOMENDADA POR LOS CENTRISTAS Y REVISIONISTAS DEL TROTSKISMO CON REFERENCIA AL IPT
Todos los centristas y revisionistas del Trokismo, coinciden en una cosa: Creen que ha llegado su hora, que por n se les ha dado la posibilidad de reeditar en Bolivia todas la piruetas idiotas a las que estn acostumbrados sus pares en el exterior, empeados en poner en pie el Partido de los Trabajadores sin programa. Los burcratas de la COB han decidido llevar adelante la fundacin del IPT desconociendo la tradicin terica del proletariado boliviano, buscan poner en pie una organizacin sin fronteras, llena de ambigedades y con un programa reformista burgus a todas luces. Por su parte
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los centristas y revisionistas del trotskismo estn desesperados de agarrarse de la levita de algn burcrata sindical que los lleve como diputado al parlamento; estn seguros que, cuando lleguen all, deslumbraran al mundo con sus volteretas. Enfermos de cretinismo parlamentario, segn diagnstico de Lenin, no entienden que un frente revolucionario se hace teniendo como base un programa revolucionario, es decir un programa que desde el primer momento enarbole lo fundamental de la estrategia del proletariado que es la toma del poder por la va insurreccional para instaurar la dictadura del proletariado como camino hacia el socialismo que slo puede desarrollarse a escala mundial. Todo lo contrario a lo que fue el FIT en la Argentina por ejemplo. Cuando se tiene como punto de partida un programa reformista burgus, no es posible desarrollar poltica revolucionaria alguna, ni en el parlamento ni fuera de l. Es de ingenuos o de mamones profesionales, creer que a partir de la discusin al interior del frente y con las bases se podr transformar el programa burgus en programa proletario, antes que eso ocurra las masas ya habrn sobrepasado el instrumento, que por sus limitaciones poltica congnitas fue incapaz de dirigirlas hacia su emancipacin de la explotacin capitalista. La experiencia del PT en el Brasil es aleccionadora al respecto. Los desperdicios que se dicen nada menos que trotskistas, que reptan detrs de los burcratas sindicales estn condenados a hundirse junto con ellos en el asco de un mamarracho que pretende ser presentado como Instrumento poltico de los trabajadores.
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