Cuentos con Metáforas Morales
Cuentos con Metáforas Morales
Haba un campesino que tena un caballo muy querido. Un da el caballo cay a un hueco profundo. l intent sacarlo, con todos sus recursos, pero el hueco era demasiado hondo. Despus de algunos das de fallidos intentos, el campesino decidi sacrificar al caballo para terminar con su sufrimiento. Empez a arrojar tierra al pozo para enterrar al caballo y sofocarlo. Pero a medida que el hombre echaba la tierra, el caballo se la sacuda del cuerpo, negndose a morir y postrndose sobre esa misma tierra. Poco a poco el pozo se iba llenando y el caballo lograba mantenerse encima. Finalmente estuvo a una altura desde la cual, con un gran salto, logr escapar.
tabln para evitar que saliera la sustancia. As estuvieron varios das, sin comer ni dormir, pero despus de una semana ya no podan ms. Entonces decidieron soltar el tabln y sali un gran chorro negro. Pero despus de unos minutos, ese chorro se convirti en agua limpia y transparente que el campesino y su familia canalizaron con rapidez haca un reservorio. Finalmente, el agua les ayud a crecer pues expandieron sus tierras cultivables.
EL JOVEN Y EL GENIO Cuentan que un joven encontr una lmpara maravillosa, la frot y sali un genio que le ofreci darle lo que le pidiera. Sin embargo, puso como condicin que si dejaba de pedir deseos lo matara. El joven pidi casas, carrozas, joyas, pero despus de un tiempo ya no saba qu pedir y tena terror de que el genio lo matara. Luego, se le ocurri pedirle un poste. Una vez que lo tuvo, le pidi al genio que se dedicara a subir y bajar hasta que l lo decidiera. As, el joven se liber de la amenaza del genio y pudo disfrutar su vida.
EL CHORRO DE AGUA NEGRA Cuentan que un campesino que tena su campo recin sembrado, escuch un fuerte ruido en su terreno. Cuando corri a ver qu suceda, se dio con el hecho inslito de que del suelo manaba un chorro de cierta sustancia negra. Preocupado porque esta sustancia poda malograr sus cultivos, llam a sus familiares para que le ayudaran a tapar el hueco. La presin era tan fuerte que toda la familia tena que empujar un
LA VENTANA SUCIA
Cuentan que una seora muy criticona observ por su ventana que nuevos vecinos se haban mudado frente a su casa. Los mir y los vio muy sucios. Al da siguiente volvi a mirarlos y se dijo a s misma: "Qu horror! Qu sucios estos vecinos! Seguro que no se baan". Llam a todas sus amigas para contarles sobre sus mugrosos vecinos, pero no encontr a nadie. Estaba desesperada por contrselo a alguien, cuando una amiga pas a visitarla. Ni siquiera la salud; la llev a la ventana y le dijo: "Mira a estos asquerosos, hace das que no se baan, puedes creerlo?". La amiga mir la ventana y le dijo: No, amiga, mira bien; lo que pasa es que tu ventana est sucia." La amiga limpi la ventana y los vecinos se vieron total-mente limpios.
reventaron y se fundieron en el mar. Dentro del mar se dieron cuenta de que ambas eran slo una ilusin temporal y que toda el agua era una sola unidad: el mar. Lo mismo le ocurre al ser humano. Cada uno se siente una ola diferente. La mayora no quiere soltar ni entregar ni una gota de sus recursos. Pero lo que no saben es que despus, cuando dejemos este plano material, cuando tengamos que morir, nos encontraremos con que todos somos un solo mar de energa divina.
LA MONEDA PERDIDA
LA OLA PEQUEA
Una ola pequea le peda ayuda a otra ola grande en una playa. Le deca que era muy pequeita y quera que la ola grande le diera un poco de su agua. Pero la ola grande no quera darle ni una gota. La chiquita le sigui rogando por un tiempo, pero la grande nunca cedi. Despus de unos minutos, ambas olas
Cuentan que una persona perdi la llave de un tesoro y la estaba buscando afuera de su casa, bajo un poste de luz. Como no la encontraba, pidi ayuda. Ofreci inclusive repartir parte del tesoro. Pronto, muchas personas estaban buscando la llave. Al cabo de dos horas alguien le pregunt al dueo del tesoro dnde haba perdido la llave. El dueo respondi: "All en mi casa. Pero la estoy buscando ac, porque en mi casa no hay luz".
EL ASIENTO DEL JUDIO Un seor judo muy rico compr el mejor asiento en la primera fila de la sinagoga. El seor le dijo al rabino que donaba aquel sitio para que una persona que no pudiera pagar se sentara en un buen lugar; l se sentara atrs. El hombre rico se ubic en la parte posterior de la sinagoga, de tal forma que se haca ver por todas las personas que pasaban a sentarse. Buscaba a toda costa ser reconocido por su generosidad. Finalmente el rabino le dijo: "Sera mejor que te sientes adelante pensando en que te gustara sentarte atrs, en vez de que te sientes atrs pensando y demostrando con tus actitudes que te gustara sentarte adelante". SOY CIEGO Haba un hombre sentado en la esquina de una calle, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera que, escrito con tiza blanca, deca: Por favor, aydame, soy ciego. Un creativo de publicidad que iba de camino al trabajo se detuvo frente a l, ley el letrero y se qued pensativo. El ejecutivo observ que slo haba unas cuantas monedas en la gorra. Sin pedirle permiso, cogi el cartel, le dio la vuelta, tom una tiza y escribi otra frase en la parte de detrs. A continuacin volvi a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego, y se march sin decir una palabra.
Por la tarde, el creativo volvi a pasar frente al ciego que peda limosna. Su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconoci sus pasos y le pregunt si haba sido l quien haba cogido su cartel y haba garabateado en l. Qu es lo que usted ha escrito o pintado en mi tabla?, le pregunt con curiosidad el invidente. El publicista le contest: Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, aunque est expresado con otras palabras. El publicista sonri y continu su camino. El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel rezaba: Hoy es primavera, y no puedo verla.
EL VENDEDOR DE GLOBOS Una vez haba una gran fiesta en un pueblo. Toda la gente haba dejado sus trabajos y ocupaciones de cada da para reunirse en la plaza principal, en donde estaban los juegos y los puestitos de venta de cuanta cosa linda una pudiera imaginarse. Los nios eran quienes gozaban con aquellos festejos populares. Haba venido de lejos todo un circo, con payasos y equilibristas, con animales amaestrados y domadores que les hacan hacer pruebas y cabriolas. Tambin se haban acercado hasta el pueblo toda clase de vendedores, que ofrecan golosinas, alimentos y
juguetes para que los chicos gastaran all los pesos que sus padres o padrinos les haban regalado con objeto de sus cumpleaos, o pagndoles trabajitos extras. Entre todas estas personas haba un vendedor de globos. Los tena de todos los colores y formas. Haba algunos que se distinguan por su tamao. Otros eran bonitos porque imitaban a algn animal conocido, o extrao. Grandes, chicos, vistosos o raros, todos los globos eran originales y ninguno se pareca al otro. Sin embargo, eran pocas las personas que se acercaban a mirarlos, y menos an los que pedan para comprar algunos. Pero se trataba de un gran vendedor. Por eso, en un momento en que toda la gente estaba ocupada en curiosear y detenerse, hizo algo extrao. Tom uno de sus mejores globos y lo solt. Como estaba lleno de aire muy liviano, el globo comenz a elevarse rpidamente y pronto estuvo por encima de todo lo que haba en la plaza. El cielo estaba clarito, y el sol radiante de la maana iluminaba aquel globo que trepaba y trepaba, rumbo hacia el cielo, empujado lentamente hacia el oeste por el viento quieto de aquella hora. El primer nio grit: -Mira mam un globo! Inmediatamente fueron varios ms que lo vieron y lo sealaron a sus chicos o a sus ms cercanos. Para entonces, el vendedor ya haba soltado un nuevo globo de otro color y tamao mucho ms grande. Esto hizo que prcticamente todo el mundo dejara de mirar lo que estaba haciendo, y se pusiera a contemplar aquel sencillo y
magnfico espectculo de ver como un globo persegua al otro en su subida al cielo. Para completar la cosa, el vendedor solt dos globos con los mejores colores que tena, pero atados juntos. Con esto consigui que una tropilla de nios pequeos lo rodeara, y pidiera a gritos que su pap o su mam le comprara un globo como aquellos que estaban subiendo y subiendo. Al gastar gratuitamente algunos de sus mejores globos, consigui que la gente le valorara todos los que an le quedaban, y que eran muchos. Porque realmente tena globos de todas formas, tamaos y colores. En poco tiempo ya eran muchsimos los nios que se paseaban con ellos, y hasta haba alguno que imitando lo que viera, haba dejado que el suyo trepara en libertad por el aire. Haba all cerca un nio negro, que con dos lagrimones en los ojos, miraba con tristeza todo aquello. Pareca como si una honda angustia se hubiera apoderado de l. El vendedor, que era un buen hombre, se dio cuenta de ello y llamndole le ofreci un globo. El pequeo movi la cabeza negativamente, y se rehus a tomarlo. -Te lo regalo, pequeo-le dijo el hombre con cario, insistindole para que lo tomara. Pero el nio negro, de pelo corto y ensortijado, con dos grandes ojos tristes, hizo nuevamente un ademn negativo rehusando aceptar lo que se le estaba ofreciendo. Extraado el buen hombre le pregunt al pequeo que era entonces lo que lo entristeca. Y el
negrito le contest, en forma de pregunta: -Seor, si usted suelta ese globo negro que tiene ah Ser que sube tan alto como los otros globos de colores? Entonces el vendedor entendi. Tom un hermoso globo negro, que nadie haba comprado, y desatndolo se lo entreg al pequeo, mientras le deca:-Hace vos mismo la prueba. Soltalo y vers como tambin tu globo sube igual que todos los dems. Con ansiedad y esperanza, el negrito solt lo que haba recibido, y su alegra fue inmensa al ver que tambin el suyo trepaba velozmente lo mismo que haban hecho los dems globos. Se puso a bailar, a palmotear, a rerse de puro contento y felicidad. Entonces el vendedor, mirndolo a los ojos y acariciando su cabecita enrulada, le dijo con cario: -Mira pequeo, lo que hace subir a los globos no es la forma ni el color, sino lo que tiene adentro.
les arroj trozos de queso. Las personas estaban intrigadas con el emperador, pensaban que se haba vuelto loco. Al ver el queso, los ratones lo cogieron y cada uno huy a su hueco. Al da siguiente volvi a juntar a todas las autoridades en el coliseo, volvi a poner ratones en el medio de la arena, pero esta vez bloque la entrada a los huecos de los ratones. Los ratones cogieron el queso, pero como no podan entrar a sus huecos a consumirlo, dejaron el queso en su lugar y escaparon. El rey demostr que si no existen los consumidores de los bienes robados, tampoco habr ladrones.
EL AGUILA QUE NO PODIA VOLAR Es Una antigua leyenda india cuenta que uno de sus valientes Encontr un da un huevo de guila y lo deposit En el nido de una "gallina en un gallinero". El aguilucho nace y vive da a da en medio De los polluelos as va creciendo con ellos. Toda su vida el guila hizo lo que una gallina de gallinero hace normalmente. Busc en la tierra insectos y comida. Aprendi a cantar de la misma forma que una gallina.
LA DECISION DEL EMPERADOR Cuentan que un emperador orden que aquellas personas que compraban o aceptaban mercadera robada fueran condenadas a muerte, pero no dio ninguna condena para los ladrones. Todo su pueblo lo critic por actuar de forma irracional. Entonces el emperador llev a todas las autoridades de su pueblo al coliseo. Puso unos ratones en el medio de la arena y
Y cuando volaba, lo haca en una nube de plumas y slo algunos metros. Despus de todo, es as como se supone que las gallinas vuelan. Los aos pasaron. Y el guila llega a la vejez. Un da, ve un pjaro esplndido planear en un esplndido cielo, sin nubes. Que se elevaba con gracia, aprovechando las corrientes ascendentes, Volaba con libertad apenas mova sus esplndidas alas doradas. "Qu pjaro esplndido!" dijo nuestra guila a sus vecinos. "Qu es" "Es un guila, el rey de los pjaros," responde su vecino. "Pero de nada sirve pensarlo dos veces, nunca sers un guila." As el guila lo hizo, nunca pens dos veces. Se muri pensando que era una gallina de gallinero. Para lograr tus sueos, busca en el cielo, insprate en quienes ya han volado, recuerda cuando tu haz realizado tus propios vuelos, cuando no miramos hacia arriba a veces terminamos pensando que somos gallinas Penselo dos veces...
EL AGUILA CRIADO COMO POLLO rase una vez un hombre, que mientras caminaba por el bosque, encontr un aguilucho. Se lo llev a su casa y lo puso en un corral, donde pronto aprendi a comer la misma comida que los pollos y a conducirse como estos. Un da un naturalista que pasaba por all le pregunt al propietario porqu razn un guila, el rey de todas las aves y los pjaros, tena que permanecer encerradas en el corral con los pollos. -Como le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseado a ser pollo, nunca ha aprendido a volarrespondi el propietario-. Se conduce como los pollos, y por tanto, ya no es un -Sin embargo- insisti el naturalista- tiene corazn de guila y, con toda seguridad, se le puede ensear a volar. Despus de discutir un poco ms, los dos hombres convinieron en averiguar si era posible que el guila volara. El naturalista la tom en sus brazos suavemente y le dijo: T perteneces al cielo, no a la tierra. Abre las alas y vuela. El guila, sin embargo, estaba confusa; no saba qu era y, al ver a los pollos comiendo, salt y se reuni con ellos de nuevo. Sin desanimarse, al da siguiente, el naturalista llev al guila al tejado de la casa y le anim dicindole: Eres
un guila. Abre las alas y vuela. Pero el guila tena miedo de su yo y del mundo desconocido y salt una vez ms en busca de la comida de los pollos. El naturalista se levant temprano al tercer da, sac al guila del corral y la llev a una montaa. Una vez all, alz al rey de las aves y le anim diciendo: Eres un guila. Eres un guila y perteneces tanto al cielo como a la tierra. Ahora, abre las alas y vuela. El guila mir alrededor, hacia el corral, y arriba, hacia el cielo. Pero sigui sin volar. Entonces, el naturalista la levant directamente hacia el sol; el guila empez a temblar, a abrir lentamente las alas y finalmente, con un grito triunfante, se vol alejndose en el cielo. Es posible que el guila recuerde todava a los pollos con nostalgia; hasta es posible que, de cuando en cuando, vuelva a visitar el corral. Que nadie sepa, el guila nunca ha vuelto a vivir vida de pollo. Sin embargo, fue un guila, pese a que fue mantenida y domesticada como un pollo.
EL VUELO DEL HALCON Un rey recibi como obsequio, dos pequeos halcones, y los entreg al maestro de cetrera, para que los entrenara. Pasados unos meses, el maestro le inform al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no saba qu le suceda: no se haba movido de la rama donde lo dej desde el da que lleg. El rey mand llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcn, pero nadie pudo hacer volar el ave. Encarg, entonces, la misin a miembros de la corte, pero nada sucedi. Al da siguiente, por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave an continuaba inmvil. Entonces, decidi comunicar a su pueblo que ofrecera una recompensa a la persona que hiciera volar al halcn. A la maana siguiente, vio al halcn volando gilmente por los jardines. El rey le dijo a su corte, Traedme al autor de ese milagro. Su corte rpidamente le present a un campesino.
El rey le pregunt: - T hiciste volar al halcn? Cmo lo hiciste? Eres mago? Intimidado el campesino le dijo al rey: - Fue fcil mi rey. Slo corte la rama, y el halcn vol. - Se dio cuenta que tena alas y se larg a volar.
EL VERDADERO VALOR DEL ANILLO Hay una vieja historia de un joven que concurri a un sabio En busca de ayuda. Su problema me hace acordar al tuyo. Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. Cmo puedo mejorar? Qu puedo hacer para que me valoren ms? El maestro, sin mirarlo, le dijo: Cunto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizs despus... y haciendo una pausa agreg Si quisieras ayudarme t a m, yo podra resolver este tema con ms rapidez y despus tal vez te pueda ayudar. E... encantado, maestro titube el joven pero sinti que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
Bien asinti el maestro. Se quit un anillo que llevaba en el dedo pequeo de la mano izquierda y dndoselo al muchacho, agreg toma el caballo que est all afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por l la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete antes y regresa con esa moneda lo ms rpido que puedas. El joven tom el anillo y parti. Apenas lleg, empez a ofrecer al anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algn inters, hasta que el joven deca lo que pretenda por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos rean, otros le daban vuelta la cara y slo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afn de ayudar, alguien le ofreci una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tena instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechaz la oferta. Despus de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado ms de cien personas y abatido por su fracaso, mont su caballo y regres. Cunto hubiera deseado el joven tener l mismo esa moneda de oro. Podra entonces habrsela entregado al maestro para
liberarlo de su preocupacin y recibir entonces su consejo y ayuda. Entr en la habitacin. Maestro dijo lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizs pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engaar a nadie respecto del verdadero valor del anillo. Qu importante lo que dijiste, joven amigo contest sonriente el maestro. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. Quin mejor que l, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregntale cunto te da por l. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aqu con mi anillo. El joven volvi a cabalgar. El joyero examin el anillo a la luz del candil, lo mir con su lupa, lo pes y luego le dijo: Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle ms que 58 monedas de oro por su anillo. 58 monedas?! exclam el joven. S replic el joyero Yo s que con tiempo podramos obtener por l cerca de 70 monedas, pero no s... Si la venta es urgente... El joven corri emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido. Sintate dijo el maestro despus de escucharlo. T eres como este anillo: una joya, valiosa y nica. Y como tal, slo puede evaluarte verdaderamente un experto. Qu haces por la vida
pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor? Y diciendo esto, volvi a ponerse el anillo en el dedo pequeo de su mano izquierda
LA HISTORIA INTERMINABLE Hace mucho tiempo, haba una grulla y un flamenco que vivan en los extremos opuestos de cierto lago. Coincidan a veces, pero cada uno llevaba su vida, y se ignoraban mutuamente. Hasta que un da el flamenco se dijo a s mismo: Estoy muy solo, y esta vida es aburrida... Ir a ver a la grulla y le pedir que se case conmigo. Y eso fue lo que hizo. Al or su peticin, la grulla la rechaz de plano: Eres feo, tienes las patas muy delgadas y, adems, estoy muy tranquila viviendo sola, as que vete ahora mismo. Compungido y triste, el flamenco se march. Transcurridos unos das, la grulla empez a arrepentirse de haber rechazado tan groseramente al flamenco: Despus de todo, creo que sera buena idea casarme con l... Mejor eso, que pasarme todo el da buscando peces en el lago y soportando a mis compaeras. Con esta determinacin, acudi a ver al flamenco.
Cul no sera su sorpresa cuando el flamenco rechaz su peticin: Pues ahora soy yo el que no se quiere casar contigo! Lo he pensado mejor, y estoy mejor solo que aguantando a una grulla maleducada como t! As que la grulla regres a su lado del lago. Pocos das pasaron hasta que el flamenco se recrimin a s mismo el trato que le haba dado a su vecina: No lo entiendo, se dijo, yo me quiero casar con ella, viene a pedrmelo, y la rechazo... no s en qu estara pensando... voy corriendo a decirle que s. Mas la grulla, herida en su orgullo, volvi a rechazar la peticin del flamenco: Pues ahora yo no me quiero casar contigo! Te di tu oportunidad y la desaprovechaste Pero al cabo de varios das la grulla volvi a arrepentirse de haber despreciado al flamenco, y volvi a acudir a l, aceptando su peticin... la cual, por supuesto, fue rechazada por el flamenco... Dice la historia que todava siguen as la grulla y el flamenco.
EL AGUILA QUE TENIA MIEDO A VOLAR Naci en las alturas, en un amplio nido construido en un risco. Inmediatamente despus que rompi el cascarn sus padres observaron que ella sera un guila especial; ya manifestaba desde polluela su futuro podero y gran belleza. Aprendi a volar como todas las guilas, observando a sus padres, atendiendo sus instrucciones y dndose sus propios porrazos y desarrollando todos sus sentidos. A su tiempo obtuvo su gran tamao y fuerza, alas poderosas, constitucin firme, cabeza y pico balanceados. Aunque muy chaval ya le era posible alzar el vuelo obtener presas para s misma y en una de esas oportunidades que la vida pone encontr a su pareja macho. En ella se simbolizaba la majestad y la victoria cuando juntos trajeron al mundo una nueva y hermosa polluela. Sin embargo el orden de la naturaleza cambi pronto la historia de esta guila. Una terrible tormenta, de las que suelen darse en las grandes montaas, le quit en un instante para siempre a su compaero. Ella deba continuar su vida sola, an muy joven y proveer en todo a su pequea aguilucha. Nuestra guila disfrutaba mucho volar; no haba lmites, los cielos infinitos eran para ella. A veces en
inacabable azul intenso o en medio de poderosas nubes. A distancia vea a otras guilas y se senta bien muy bien. Hasta que una maana empez a sentir miedo, un intenso miedo a morir; y esa sensacin desapareca del mismo modo que haba llegado. Sin embargo y sin saber exactamente cmo ni cundo, empez a sufrir mientras volaba. Todo su pensamiento era que ese da iba a morir Su imaginacin infinita haca que su vida fuera un suplicio angustioso. De pronto aquellos cielos azules e infinitos se convirtieron en un panorama muy negro. Para esta etapa de su vida nuestra guila haba encontrado un nuevo compaero y con l lleg un gran regalo del cielo en forma de hermoso aguilucho. Como sea las dems guilas se burlaban de la poca atencin que pona a lo que suceda cotidianamente, no comprendan qu le estaba pasando, no entendan que estaba metida en sus propios pensamientos aterradores. Ella no poda concentrarse ms que en su miedo, ya no poda volar. Descubri con mucha dificultad que se encontraba sumida en una depresin profunda. Saba que haba un mundo all afuera. El sonido del viento, los colores de los atardeceres, el vaivn del mar y las fases de la luna, pero no tena la concentracin y todo se haba convertido en algo insignificante.
Para las guilas deprimidas no hay nuevos amaneceres; la noche contina por das meses y hasta aos. Estn tan absortas en ese dolor y miedo, que les duele profundamente el alma, el cuerpo y hasta las mismas lgrimas. Con todo el sufrimiento a cuestas nuestra guila con miedo a volar necesit de todo el apoyo, paciencia y empata de las guilas que la rodeaban para poder superar tan terrible dolor.
LA BOTELLA Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Por suerte, lleg a una cabaa vieja, desmoronada sin ventanas, sin techo. El hombre anduvo por ah y se encontr con una pequea sombra donde acomodarse para protegerse del calor y el sol del desierto. Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada. Se arrastr hacia all, tom la manivela y comenz a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada suceda. Desilusionado, cay postrado hacia atrs, y entonces not que a su lado haba una botella vieja. La mir, la limpi de todo el polvo que la cubra, y pudo leer que deca: "Usted necesita primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo, despus, por favor
tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar". El hombre desenrosc la tapa de la botella, y vio que estaba llena de agua... llena de agua! De pronto, se vio en un dilema: si beba aquella agua, l podra sobrevivir, pero si la verta en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendra agua fresca, bien fra, del fondo del pozo, y podra tomar toda el agua que quisiese, o tal vez no, tal vez, la bomba no funcionara y el agua de la botella sera desperdiciada. Qu debiera hacer? Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca... o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje? Deba perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables escritas no se cunto tiempo atrs? Al final, derram toda el agua en la bomba, agarr la manivela y comenz a bombear, y la bomba comenz a rechinar, pero nada pasaba! La bomba continuaba con sus ruidos y entonces de pronto surgi un hilo de agua, despus un pequeo flujo y finalmente, el agua corri con abundancia... Agua fresca, cristalina. Llen la botella y bebi ansiosamente, la llen otra vez y tom an ms de su contenido refrescante. Enseguida, la llen de nuevo para el prximo viajante, la llen hasta arriba, tom la pequea nota y aadi otra frase: "Crame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes de obtenerla nuevamente".
EL RBOL DE LAS MANZANAS Hace mucho tiempo exista un enorme rbol de manzanas. Un pequeo nio lo apreciaba mucho y todos los das jugaba a su alrededor. Trepaba por el rbol, y le daba sombra. El nio amaba al rbol y el rbol amaba al nio. Pas el tiempo y el pequeo nio creci y el nunca ms volvi a jugar alrededor del enorme rbol. Un da el muchacho regres al rbol y escuch que el rbol le dijo triste: "Vienes a jugar conmigo?". Pero el muchacho contest: "Ya no soy el nio de antes que jugaba alrededor de enormes rboles. Lo que ahora quiero son juguetes y necesito dinero para comprarlos". "Lo siento, dijo el rbol, pero no tengo dinero... pero puedes tomar todas mis manzanas y venderlas. As obtendrs el dinero para tus juguetes". El muchacho se sinti muy feliz. Tom todas las manzanas y obtuvo el dinero y el rbol volvi a ser feliz. Pero el muchacho nunca volvi despus de obtener el dinero y el rbol volvi a estar triste. Tiempo despus, el muchacho regres y el rbol se puso feliz y le pregunt: "Vienes a jugar conmigo?". "No tengo tiempo para jugar. Debo trabajar para mi familia. Necesito una casa para compartir con mi esposa e hijos. Puedes ayudarme?". "Lo siento, no tengo una casa, pero... puedes cortar mis ramas y construir tu casa". El joven cort todas las ramas del rbol y esto hizo feliz nuevamente al rbol, pero el joven nunca ms volvi desde esa vez y el rbol volvi a estar triste y solitario. Cierto da de un clido verano,
el hombre regres y el rbol estaba encantado. "Vienes a jugar conmigo?", le pregunt el rbol. El hombre contest: "Estoy triste y volvindome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar. Puedes darme uno?". El rbol contest: "Usa mi tronco para que puedas construir uno y as puedas navegar y ser feliz". El hombre cort el tronco y construy su bote. Luego se fue a navegar por un largo tiempo. Finalmente regres despus de muchos aos y el rbol le dijo: "Lo siento mucho, pero ya no tenga nada que darte, ni siquiera manzanas". El hombre replic: "No tengo dientes para morder, ni fuerza para escalar... ahora ya estoy viejo. Yo no necesito mucho ahora, solo un lugar para descansar. Estoy tan cansado despus de tantos aos...". Entonces el rbol, con lgrimas en sus ojos, le dijo: "Realmente no puedo darte nada... lo nico que me queda son mis races muertas, pero las viejas races de un rbol son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, sintate conmigo y descansa". El hombre se sent junto al rbol y ste, feliz y contento, sonri con lgrimas.
MAL CARACTER! Esta es la historia de un muchachito que tena muy mal carcter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debera clavar un clavo detrs de la puerta. El primer da, el muchacho clav 37 clavos detrs de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que l aprenda a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrs de la puerta. Descubri que era ms fcil controlar su carcter durante todo el da. Despus de informar a su padre, ste le sugiri que retirara un clavo cada da que lograra controlar su carcter. Los das pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban ms clavos para retirar de la puerta. Su padre lo tom de la mano y lo llev hasta la puerta. Le dijo: "Has trabajado duro, hijo mo, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca ms ser la misma. Cada vez que t pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aqu ves".
TODOS TENEMOS GRIETAS Un cargador de agua de la India tena dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tena varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrn, pero cuando llegaba, la vasija rota slo tena la mitad del agua. Durante dos aos completos esto fue as diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se saba perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfeccin y se senta miserable porque slo poda hacer la mitad de todo lo que se supona que era su obligacin. Despus de dos aos, la tinaja quebrada le habl al aguador dicindole: "Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas slo puedes entregar la mitad de mi carga y slo obtienes la mitad del valor que deberas recibir. El aguador, apesadumbrado, le dijo compasivamente: "Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellsimas flores que crecen a lo largo del camino." As lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchas flores hermosas a lo largo del camino, pero de todos modos se sinti apenada porque al final, slo quedaba dentro de s la mitad del agua que deba llevar. El aguador le dijo entonces
"Te diste cuenta de que las flores slo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembr semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los das las has regado y por dos aos yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Maestro. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza." Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.
LA LTIMA PREGUNTA Durante mi ltimo curso en la escuela, nuestro profesor nos puso un examen. Le rpidamente todas las preguntas, hasta que llegu a la ltima, que deca as: Cul es el nombre de la mujer que limpia la escuela? Seguramente era una broma. Yo haba visto muchas veces a la mujer que limpiaba la escuela. Era alta, cabello oscuro, como de cincuenta aos, pero... cmo iba yo a saber su nombre? Entregu mi examen, dejando la ltima pregunta en blanco. Antes de que terminara la clase, alguien le pregunt al profesor si la ltima pregunta contara para la nota del examen. Por supuesto, dijo el profesor. En sus vidas ustedes
conocern muchas personas. Todas son importantes. Todas merecen su atencin y cuidado, aunque solo les sonran y digan: !Hola! Yo nunca olvid esa leccin. Tambin aprend que su nombre era Dorothy.
LA JOYA Un monje andariego se encontr, en uno de sus viajes, una piedra preciosa, y la guard en su talega. Un da se encontr con un viajero y, al abrir su talega para compartir con l sus provisiones, el viajero vio la joya y se la pidi. El monje se la dio sin ms. El viajero le dio las gracias y march lleno de gozo con aquel regalo inesperado de la piedra preciosa que bastara para darle riqueza y seguridad todo el resto de sus das. Sin embargo, pocos das despus volvi en busca del monje mendicante, lo encontr, le devolvi la joya y le suplic: "Ahora te ruego que me des algo de mucho ms valor que esta joya.
LAS DOS RANITAS Resulta que haba dos ranitas que aprovechando su da libre salieron a pasear por una hermosa mansin. Cuando llegaron a la cocina en busca de algo de comer, se resbalaron en unas gotas de aceite para caer en una gran olla de crema. Ambas desesperadas comenzaron a defenderse de la masa movediza que las iba devorando, hasta que una de ella dijo: -Querida amiga ha llegado mi hora, por ms que me esfuerce nunca podr salir con vida de esta situacin, no tengo opcin yo me entrego, mi vida ha terminado... Y dejando de patalear, lenta mente fue desapareciendo de la superficie. La amiga, por su parte pens: Yo no s si hoy es mi da, as que no me entregar, en todo caso seguir luchando hasta que Dios me llam, pero que antes observe que hice todo lo imposible para conservar mi vida. La ranita sigui sin descanso moviendo sus patas, y lo hizo con tanta decisin y con tanta voluntad, que sin darse cuenta la crema se convirti en manteca, pudiendo pisar firme y escapar tranquilamente.
PAP , CUNTO GANAS? La noche haba cado ya. Sin embargo, un pequeo haca grandes esfuerzos por no quedarse dormido; el motivo bien vala la pena: estaba esperando a su pap. Los traviesos ojos iban cayendo pesadamente, cuando se abri la puerta; el nio se incorpor como impulsado por un resorte, y solt la pregunta que lo tena tan inquieto: -Papi, cunto ganas por hora? dijo con ojos muy abiertos. El padre, molesto y cansado, fue tajante en su respuesta:
-Mira hijo, eso ni siquiera tu madre lo sabe, no me molestes y vuelve a dormir, que ya es muy tarde. -Si papi, slo dime, cunto te pagan por una hora de trabajo? reiter suplicante el nio. Contrariado, el padre apenas abri la boca para decir: -Ochocientos pesos. -Papi, me podras prestar cuatrocientos pesos? pregunt el pequeo. El padre se enfureci, tom al pequeo del brazo y en tono brusco le dijo: -As es que para eso queras saber cunto gano, no?. Vete a dormir y no sigas fastidiando, muchacho.... El nio se alej tmidamente y el padre, al meditar lo sucedido, comenz a sentirse culpable: "Tal vez necesita algo", pens, y queriendo descargar su conciencia se asom al cuarto de su hijo y con voz suave le pregunt: -Duermes hijo? -Dime papi, respondi l entre sueos. -Aqu tienes el dinero que me pediste. -Gracias papi susurr el nio mientras meta su manita debajo de la almohada, de donde sac unos billetes arrugados-. Ya complet! grit jubiloso-. Tengo, ochocientos pesos..., ahora pap: ME PODRAS VENDER UNA HORA DE TU TIEMPO?
EL ELEFANTE DEL CIRCO Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que ms me gustaba de los circos eran los animales. Tambin a m como a otros, despus me enter, me llamaba la atencin el elefante. Durante la funcin, la enorme bestia haca despliegue de peso, tamao y fuerza descomunal... pero despus de su actuacin y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequea estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era slo un minsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centmetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me pareca obvio que ese animal capaz de arrancar un rbol de tajo con su propia fuerza, podra, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: Qu lo mantiene entonces? Por qu no huye? Cuando tena cinco o seis aos, pregunt a algn maestro, a mi padre o a algn to por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explic que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: Si est amaestrado, por qu lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvid del misterio del elefante y la estaca... y slo lo recordaba cuando me encontraba con otros que tambin se haban hecho la misma pregunta. Hace algunos aos descubr que por suerte para m alguien haba sido lo bastante sabio como para
encontrar la respuesta: "El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeo". Cerr los ojos y me imagin al pequeo recin nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empuj, tir y sud tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para l. Jurara que se durmi agotado y que al da siguiente volva a probar, y tambin al otro y al que segua... hasta que un da, un terrible da para su historia, el animal acept su impotencia y se resign a su destino. Este elefante enorme y poderoso no escapa porque cree que no puede. l tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aqulla impotencia que se siente poco despus de nacer. Y lo peor es que jams se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jams... Jams... intent poner a prueba su fuerza otra vez... Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montn de cosas "no podemos hacer" simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Grabamos en nuestro recuerdo "no puedo... no puedo y nunca podr", perdiendo una de las mayores bendiciones con que puede contar un ser humano: la fe.
LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO. Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida ser mejor despus de casarnos, despus de tener un hijo, y entonces despus de tener otro. Entonces nos sentimos frustrados de que los hijos no son lo suficientemente grandes y que seremos felices cuando lo sean. Despus de eso nos frustramos porque son adolescentes (difciles de tratar). Ciertamente seremos ms felices cuando salgan de esa etapa. Nos decimos que nuestra vida estar completa cuando a nuestro esposo o esposa le vaya mejor, cuando tengamos un mejor auto o una mejor casa, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados... La verdad es que no hay mejor momento para ser felices que AHORA. Si no es ahora? , Cuando? Tu vida siempre estar llena de retos. Es mejor admitirlos y decidir ser felices de todas formas. Una de mis frases favorita es de Souza, dijo: "Por largo tiempo pareca para m que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre haba un obstculo en el camino, algo que resolver primero, algn asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar, entonces la vida comenzara. Hasta que me di cuenta que esos obstculos eran mi vida. Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay
un camino a la felicidad. La felicidad es el camino. As que atesora cada momento que tienes, y atesralo ms cuando lo compartiste con "alguien especial", lo suficientemente especial para compartir tu tiempo, y recuerda que el tiempo no espera por nadie... As que deja de esperar hasta que termines la escuela, hasta que vuelvas a la escuela, hasta que bajes 10 kilos, hasta que tus hijos se vayan de casa, hasta que te cases, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la maana, hasta la primavera, hasta el verano, o hasta que mueras, para decidir que no hay mejor momento que este para ser feliz... La felicidad es un trayecto, no un destino. Pensamiento para la vida: Trabaja como si NO necesitaras dinero, Ama como si nunca te hubieran herido, y baila como si NADIE te estuviera viendo...
EL BUSCADOR Esta es la historia de un hombre al que yo lo definira como un buscador Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra. Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qu es lo que est buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una bsqueda. Un da, el buscador sinti que deba ir hacia la ciudad de Kammir. l haba aprendido a hacer caso riguroso a
estas sensaciones que venan de un lugar desconocido de s mismo, as que dej todo y parti. Despus de dos das de marcha por los polvorientos caminos divis, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llam mucho la atencin. Estaba tapizada de un verde maravilloso y haba un montn de rboles, pjaros y flores encantadores; la rodeaba por completo una especie de valla pequea de madera lustradauna portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto, sinti que olvidaba el pueblo y sucumbi ante la tentacin de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspas el portal y empez a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los rboles. Dej que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraso multicolor. Sus ojos eran los de un buscador, y quizs por eso descubri, sobre una de las piedras, aquella inscripcin Abdul Tareg, vivi 8 aos, 6 meses, 2 semanas y 3 das Se sobrecogi un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lpida. Sinti pena al pensar que un nio de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar. Mirando a su alrededor el hombre se dio cuenta de que la piedra de la lado tambin tena una inscripcin. Se acerc a leerla, deca: Yamir Kalib, vivi 5 aos, 8 meses, y 3 semanas.
El buscador se sinti terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba. Una por una, empez a leer las lpidas. Todas tenan inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto. Pero lo que lo conect con el espanto, fue comprobar que el que ms tiempo haba vivido sobrepasaba apenas los 11 aos Embargado por un dolor terrible se sent y se puso a llorar. El cuidador del cementerio, pasaba por ah y se acerc. Lo mir llorar por un rato en silencio y luego le pregunt si lloraba por algn familiar. No, ningn familiar dijo el buscador - qu pasa con este pueblo?, qu cosa tan terrible hay en este ciudad?. Por qu tantos nios muertos enterrados en este lugar?, cul es la horrible maldicin que pesa sobre este gente, que los ha obligado a construir un cementerio de chicos?!! El anciano se sonri y dijo: - Puede Ud. Serenarse. No hay tal maldicin. Lo que pasa es que aqu tenemos una vieja costumbre. Le contar Cuando un joven cumple quince aos sus padres le regalan una libreta, cmo sta que tengo aqu, colgando del cuello. Y es tradicin entre nosotros que a partir de all, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la
libreta y anota en ella: ala izquierda, qu fue lo disfrutado.a la derecha, cunto tiempo dur el gozo. Conoci a su novia, y se enamor de ella. Cunto tiempo dur esa pasin enorme y el placer de conocerla?, una semana?, dos?, tres semanas y media?... Y despusla emocin del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, Cunto dur?, el minuto y medio del beso?, dos das?, una semana?... Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? y el casamiento de los amigos? y el viaje ms deseado? y el encuentro con el hermano que vuelve de un pas lejano? Cunto tiempo dur el disfrutar de estas situaciones?... horas?, das?... As vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamoscada momento. Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque ESE es, para nosotros, el nico y verdadero tiempo VIVIDO.