Artículo: State of the Evidence Traffic Lights 2019: Systematic Review of Interventions for Preventing
and Treating Children with Cerebral Palsy
Autores: Novak, I., Morgan, C., Fahey, M., et al.
Año: 2020
Tema principal: evidencia científica disponible sobre las intervenciones para prevenir y tratar
la parálisis cerebral (PC) en niños.
El artículo de Novak et al. reúne la mejor evidencia disponible hasta 2019 sobre las
intervenciones utilizadas para prevenir y tratar la parálisis cerebral infantil. Para valorar cada
intervención utilizaron el sistema GRADE y el Sistema de Semáforos de la Evidencia:
Verde: intervención recomendada.
Amarillo: evidencia prometedora, limitada o contradictoria; se deben medir los resultados.
Rojo: intervención no recomendada por falta de efectividad o posibles efectos negativos.
La revisión incluyó 247 artículos, identificó 182 intervenciones y evaluó 398 resultados. Una
de las principales conclusiones fue que no todas las intervenciones utilizadas en parálisis
cerebral tienen el mismo nivel de evidencia.
PREVENCION
Entre las intervenciones con mejor evidencia para prevenir la PC se encuentran:
Sulfato de magnesio prenatal en partos prematuros.
Corticosteroides prenatales.
Cafeína en recién nacidos prematuros que requieren ventilación.
Hipotermia terapéutica en recién nacidos con encefalopatía neonatal o asfixia.
Estas medidas han contribuido a disminuir la incidencia y gravedad de la parálisis cerebral.
INTERVENCIONES MOTORAS
La evidencia favorece principalmente los tratamientos activos, funcionales y orientados a
objetivos, como:
entrenamiento dirigido a objetivos
entrenamiento de tareas específicas
entrenamiento bimanual
CIMT ( terapia de movimiento inducido por restricción )
entrenamiento de movilidad
cinta de correr
fortalecimiento
programas en casa
enriquecimiento ambiental.
Estas intervenciones tienen en común que el niño participa activamente, practica tareas de la
vida real, realiza muchas repeticiones y trabaja sobre objetivos importantes para él y su familia.
El fundamento principal es la neuroplasticidad dependiente de la experiencia: para aprender
una habilidad motora, el niño necesita practicarla activamente y de forma repetida. La
motivación y la atención también favorecen este aprendizaje.
INTERVENCIONES PASIVAS
Las intervenciones predominantemente pasivas presentan menor evidencia para mejorar
directamente la función motora. El artículo menciona especialmente la Terapia de
Neurodesarrollo/Bobath en su forma pasiva original y la integración sensorial con objetivos
motores.
Esto se debe a que el movimiento realizado de manera pasiva genera menos oportunidades
para que el niño participe, resuelva problemas y produzca activamente el movimiento.
TERAPIAS COMPLEMENTARIAS
Intervenciones como:
estimulación eléctrica;
hidroterapia;
kinesiotape;
realidad virtual;
videojuegos activos;
estimulación transcraneal;
pueden utilizarse como complemento, pero no sustituyen el entrenamiento motor activo y
funcional.
CONTRACTURAS
Para prevenir contracturas se recomienda favorecer desde etapas tempranas:
movimiento activo
actividad física
manejo de la espasticidad
posicionamiento adecuado.
Cuando ya existe una contractura leve o moderada pueden utilizarse yesos seriados, seguidos
de fortalecimiento activo y entrenamiento dirigido a objetivos. En contracturas severas y de larga
evolución puede ser necesaria cirugía.
ACTIVIDAD FISICA Y PARTICIPACION
El ejercicio puede mejorar la fuerza, resistencia, condición física, movilidad y calidad de
vida, pero no necesariamente enseña por sí solo una habilidad motora específica.
Además, el tratamiento no debe enfocarse únicamente en el movimiento corporal, sino en que
el niño pueda participar en actividades reales de su hogar, escuela, juego y comunidad.
INTERVENCION TEMPRANA
La identificación temprana de la PC permite comenzar tratamiento desde los primeros meses de
vida. Los programas actuales favorecen el aprendizaje motor activo, mediante intervenciones
como GAME, Baby-CIMT, entrenamiento bimanual y Small Step.
CONCLUSION
La principal enseñanza del artículo es que no existe un tratamiento único para todos los
niños con parálisis cerebral.
Primero se debe establecer qué necesita lograr el niño y su familia, después seleccionar la
intervención con mejor evidencia para ese objetivo y finalmente medir si realmente está
funcionando.
En general, Novak favorece una rehabilitación basada en:
actividad + intensidad + repetición + tareas funcionales + objetivos significativos +
participación activa del niño.
Referencia:
Novak, I., Morgan, C., Fahey, M., et al. (2020). State of the Evidence Traffic Lights 2019: Systematic
Review of Interventions for Preventing and Treating Children with Cerebral Palsy. Current Neurology
and Neuroscience Reports, 20, 3. [Link]
Artículo: Task-specific gross motor skills training for ambulant school-aged children with cerebral
palsy: a systematic review
Autores: Toovey, R., Bernie, C., Harvey, A. R., McGinley, J. L. y Spittle, A. J.
Año: 2017.
El artículo analiza si el entrenamiento específico de habilidades motoras gruesas es efectivo
en niños con parálisis cerebral que pueden caminar, principalmente niveles GMFCS I–III y en
edad escolar.
Este tipo de entrenamiento consiste en practicar directamente la actividad que el niño
necesita mejorar. Por ejemplo, si el objetivo es mejorar la marcha, se practica caminar; si se
busca mejorar levantarse de una silla, se entrena específicamente esa tarea.
El objetivo principal fue determinar si este entrenamiento podía mejorar:
el desempeño de habilidades motoras específicas;
la función motora gruesa;
las habilidades funcionales;
y la participación del niño en su vida diaria.
También estudiaron qué estrategias de aprendizaje motor se utilizaban, como la práctica
repetitiva, el feedback, la modificación de la tarea y el establecimiento de objetivos.
Se incluyeron 13 estudios con 405 participantes, entre ellos 8 ensayos clínicos aleatorizados.
Las intervenciones fueron muy variadas e incluyeron entrenamiento de:
marcha;
levantarse y sentarse;
natación;
lanzamiento;
habilidades motoras funcionales;
y programas dirigidos a objetivos.
La duración también fue muy diferente entre estudios, desde pocas horas de entrenamiento
hasta programas de varios meses.
En general, los niños que realizaron entrenamiento específico mejoraron respecto a su propio
nivel inicial en muchas de las actividades estudiadas.
Sin embargo, cuando se comparó este entrenamiento con otras formas de fisioterapia, los
resultados fueron variables. En algunas investigaciones fue mejor, mientras que en otras no
hubo diferencias importantes o incluso otras intervenciones obtuvieron mejores resultados.
Los mejores resultados parecieron observarse cuando el tratamiento:
tenía mayor cantidad de práctica;
utilizaba repetición;
estaba relacionado con objetivos funcionales del niño;
incorporaba estrategias de aprendizaje motor;
y practicaba actividades reales y significativas.
También hubo resultados favorables en participación, aunque pocos estudios evaluaron
directamente este aspecto.
La estrategia más utilizada fue la práctica repetitiva. También se emplearon feedback,
modificación de tareas y objetivos específicos.
Un dato interesante es que el feedback no necesariamente debe darse después de cada intento.
Algunos estudios encontraron mejores resultados de retención cuando el niño recibía
retroalimentación de manera más controlada o podía participar en decidir cuándo recibirla.
CONCLUSION
El entrenamiento específico de tareas puede ser útil para mejorar habilidades motoras y
funcionales en niños ambulantes con parálisis cerebral, especialmente cuando se practica de
manera repetitiva, intensiva y orientada hacia objetivos importantes para el niño.
Sin embargo, los autores aclaran que la evidencia disponible era de calidad baja a moderada,
por lo que todavía no podían afirmar que este entrenamiento fuera superior a todas las demás
intervenciones de fisioterapia. Además, faltaban estudios que demostraran si las mejoras se
mantienen a largo plazo.