Informe de incidencias laborales y afectación profesional en el servicio MQ2
Durante mi desempeño en el servicio MQ 2, bloque B, se han presentado diversas
situaciones en las que me he visto involucrada, las cuales considero necesario exponer, ya
que en reiteradas ocasiones he percibido un trato que ha vulnerado mi integridad laboral y
personal, no siendo todas estas situaciones de mi responsabilidad.
En relación con mis funciones, estas contemplan la recepción de turno junto a mis colegas a
las 08:00 horas en la unidad de Medicina Física y Rehabilitación, instancia en la cual se
realiza la entrega y discusión de pacientes tanto de mi servicio como de otros.
Posteriormente, nos trasladamos a los respectivos servicios clínicos. Dado que somos una
unidad de apoyo, el horario de llegada al servicio es variable, generalmente entre las 08:30
y 09:00 horas. En ese momento se cuantifica el número de atenciones diarias mediante los
registros (tarjetones) con indicaciones del día anterior en kinesiología, incluyendo pacientes
nuevos e ingresos previos.
Cabe señalar que no existe un horario fijo por paciente, por lo que las atenciones deben
distribuirse entre las 08:00 y 17:00 horas, de acuerdo con criterios de categorización clínica,
priorizando siempre las necesidades de cada usuario.
En este contexto, expongo las siguientes situaciones:
1. Primera situación: Una funcionaria TENS se acercó a solicitar la evaluación de un
paciente. Le informé que el día anterior el paciente ya había sido movilizado, por lo que no
existía inconveniente en que fuese llevado al baño. Posteriormente, la funcionaria realizó
comparaciones con otro paciente en ventilación mecánica, señalando que “si fuera ese
paciente, se atendería varias veces en el día”. Le expliqué que el trabajo kinésico se
organiza mediante criterios de categorización.
Posteriormente, tomé conocimiento de que la misma funcionaria consultó respecto de mi
tipo de contrato y manifestó intenciones de comunicarse con jefatura para solicitar cambios,
refiriéndose a mi persona en términos descalificadores, señalando que “no les sirve una
persona floja”. Esta situación constituye un acto de descalificación que afecta mi dignidad
como trabajadora.
2. Segunda situación: En otra ocasión, mientras ingresaba a una sala de aislamiento y me
encontraba colocando los elementos de protección personal (EPP), la misma funcionaria
ingresó de forma abrupta, alzando la voz frente al paciente para indicarme que este ya no
se encontraba en aislamiento. Respondí que no había sido informada de dicha
actualización, ante lo cual recibí una respuesta en tono despectivo. Al retirarse, la
funcionaria cerró la puerta de forma violenta, lo que generó incomodidad tanto en mí como
en el paciente, quien consultó si ocurría algún problema.
3. Falta de comunicación y exclusión laboral: Durante el desarrollo de los turnos, se
evidenció una reiterada falta de comunicación y cooperación por parte del equipo, situación
que se manifestó en la omisión de información relevante sobre pacientes. Esto derivó en un
ambiente laboral tenso, generando en mí intranquilidad y afectación a mi salud mental.
En particular, destaco un episodio relacionado con la coordinación para el cambio de cánula
de un paciente traqueostomizado con cuff disfuncional. Desde temprano solicité
coordinación con el equipo correspondiente, sin obtener respuesta ni apoyo, pese a reiterar
Quillota, 25 de Marzo del 2026
la solicitud a distintos funcionarios. Finalmente, la coordinación fue gestionada por una
fonoaudióloga, realizándose el procedimiento de manera inmediata tras su intervención.
Esta situación me generó sentimientos de menoscabo y desvalorización profesional.
Además, el procedimiento se efectuó fuera del horario habitual, debiendo la profesional
involucrada extender su jornada laboral.
4. Comunicación con jefatura: Informé estas situaciones a mi jefatura directa, quien acogió
adecuadamente mi relato y gestionó la comunicación con instancias superiores.
5. Nueva situación de posible hostigamiento: Posteriormente, recibí información de un
correo emitido por la supervisora del servicio 5B, en el cual se señalaba que una paciente
no había sido atendida el día lunes 23 de febrero de 2026, atribuyendo dicha
responsabilidad a mi persona. Al respecto, es fundamental precisar que ese día me
encontraba con permiso administrativo de jornada completa, siendo reemplazada por otro
profesional.
Considero grave que se me haya responsabilizado directamente, mencionando mi nombre,
por hechos ocurridos en una fecha en la que no me encontraba presente, lo que constituye
una acusación injustificada.
El día martes 24 de febrero, la supervisora se contactó conmigo vía WhatsApp a mi número
personal y posteriormente sostuve una conversación presencial con ella. En dicha instancia,
consultó por la atención de la paciente, indicándome que procediera a evaluarla.
Posteriormente, tomé conocimiento de reclamos de familiares por diversas situaciones
clínicas y administrativas.
En el mismo correo, se me atribuyen dichos que no corresponden a la realidad,
específicamente una frase que nunca emití. Esta situación constituye una imputación falsa
que afecta mi honra y reputación profesional.
6. Situaciones posteriores: Asimismo, tomé conocimiento de que la supervisora consultaba
a otros funcionarios respecto de mi desempeño y relaciones laborales, lo que ha contribuido
a generar un ambiente de cuestionamiento constante hacia mi persona.
7. Afectación personal: Todas estas situaciones han generado un impacto significativo en mi
bienestar, afectando tanto mi salud mental como física, así como mi desempeño laboral y
vida personal. He percibido un trato reiterado de hostigamiento, descalificación y exclusión,
lo que me ha llevado a sentirme vulnerada en mi entorno de trabajo.
En virtud de lo anterior, y con el fin de resguardar mi salud y bienestar, solicité un cambio de
servicio.
Andrea Briones Pimentel
Kinesióloga Medicina Fisica y Rehabilitacion
HBQP
Quillota, 25 de Marzo del 2026