ACTIVIDADES FISCAL
ACTIVIDADES FISCAL
La obligación tributaria
La obligación tributaria es el deber jurídico que tiene el contribuyente de aportar al
gasto público una cantidad de dinero o cumplir con una prestación determinada,
cuando se actualiza el hecho generador previsto en la ley. Surge de manera
automática al realizarse el supuesto normativo y no depende de la voluntad del
particular. Su fuente inmediata es la ley, no un contrato. Puede ser principal,
cuando consiste en el pago de la contribución, o accesoria, cuando implica
deberes formales como inscribirse en el registro federal de contribuyentes o
presentar avisos. La obligación tributaria tiene elementos esenciales: sujeto activo,
sujeto pasivo, objeto y base gravable. Es exigible en el momento y plazo que
determine la disposición fiscal correspondiente. En caso de incumplimiento,
genera accesorios como recargos, actualizaciones y multas. Tiene naturaleza
patrimonial, ya que afecta el patrimonio del contribuyente. Su cumplimiento
oportuno extingue la relación obligacional en su aspecto principal.
El crédito tributario
El crédito tributario es la cantidad líquida que el Estado tiene derecho a exigir a un
contribuyente como consecuencia del incumplimiento o determinación de una
obligación fiscal. Se integra no solo por la contribución omitida, sino también por
accesorios legales como recargos, actualizaciones, multas y gastos de ejecución.
Surge cuando la autoridad determina formalmente la existencia de una obligación
incumplida o cuando el propio contribuyente la autodetermina y no la paga. El
crédito fiscal debe estar debidamente fundado y motivado para ser exigible. Una
vez determinado, puede hacerse efectivo mediante el procedimiento administrativo
de ejecución. El crédito tiene carácter de preferente frente a otros créditos en
ciertos supuestos establecidos por la ley. Puede ser impugnado por el
contribuyente a través de medios de defensa como el recurso de revocación o el
juicio contencioso administrativo. Si no se paga, puede generar embargo de
bienes. Representa la concreción cuantificada de la obligación tributaria
incumplida.
Sujeto pagador
El sujeto pagador es la persona que materialmente realiza el pago del impuesto
ante la autoridad fiscal. En algunos casos coincide con el sujeto del impuesto, pero
en otros no. Por ejemplo, en impuestos indirectos como el IVA, el comerciante
actúa como retenedor y enterador del impuesto trasladado al consumidor final. El
sujeto pagador puede actuar por cuenta propia o en representación de otro. Su
función es cumplir con la obligación pecuniaria en tiempo y forma. La ley puede
imponerle responsabilidades adicionales, como retener contribuciones a terceros.
El incumplimiento puede generar sanciones. Aunque no siempre soporta la carga
económica definitiva, sí asume la responsabilidad jurídica de enterar el tributo. Es
una figura relevante en la mecánica recaudatoria del sistema fiscal.
Condonación y cancelación
La condonación es el perdón total o parcial del crédito fiscal otorgado por el
Estado mediante disposición expresa. Generalmente responde a políticas
económicas o sociales. Requiere fundamento legal. No es un derecho automático
del contribuyente. Extingue la obligación en la parte condonada. La cancelación,
en cambio, es un acto administrativo mediante el cual la autoridad elimina un
crédito fiscal incobrable o de bajo monto de sus registros contables. No implica
necesariamente perdón, sino imposibilidad práctica de cobro. Ambas figuras
extinguen el crédito en términos administrativos. Son mecanismos excepcionales
dentro del sistema tributario.
TEMA 3. “CONCEPTO DE DERECHO FISCAL Y SUS RAMAS”
El derecho fiscal (o tributario) es la rama del derecho público financiero que regula cómo el Estado
obtiene ingresos mediante tributos (impuestos, derechos, aportaciones y contribuciones de
mejora) y cómo se relaciona jurídicamente con los contribuyentes al crearlos, administrarlos,
cobrarlos y controlarlos. En otras palabras, estudia el ejercicio del poder tributario del Estado y fija
tanto las obligaciones de los particulares como los límites y procedimientos que la autoridad debe
respetar al exigir el pago de contribuciones.
Es un conjunto de normas de derecho público que forman parte del derecho financiero y que se
ocupan específicamente de los ingresos tributarios (no de todos los ingresos del Estado).
Regula la creación del tributo (quién puede crearlo, qué elementos debe contener), su aplicación
(hecho imponible, base, tasa o tarifa, sujetos) y su extinción (pago, prescripción, condonación,
etc.).
Su finalidad es garantizar que el Estado cuente con recursos para financiar el gasto público sin
vulnerar principios constitucionales como legalidad, equidad, proporcionalidad, certeza y no
confiscatoriedad. Se caracteriza por ser imperativo (no negociable entre partes), obligatorio y
general; el contribuyente no puede disponer libremente de si paga o no, sino que está
jurídicamente compelido a hacerlo bajo sanción.
Un ejemplo sencillo: cuando una persona obtiene ingresos por salario, la ley del impuesto sobre la
renta establece que ese ingreso es un hecho imponible, determina una base gravable, una tarifa y
fija el momento y modo de pago; todo ese esquema forma parte del derecho fiscal.
Elementos básicos de la relación fiscal
Sujeto pasivo: el contribuyente u obligado solidario, es decir, quien por ley debe pagar el tributo o
cumplir deberes formales como declarar, informar o retener.
Objeto del tributo: el hecho, acto o situación económica que la ley decide gravar (obtener ingresos,
ser propietario de un inmueble, consumir bienes o servicios, importar mercancías, etc.).
Base gravable y tasa: la cuantificación económica del hecho imponible (por ejemplo, el monto de
ingresos) y el porcentaje o cuota aplicable para calcular la cantidad a pagar.
El derecho fiscal se rige por principios que funcionan como límites al poder tributario y como
garantías para los contribuyentes.
Legalidad tributaria (nullum tributum sine lege): no hay tributo sin ley; solo el órgano competente,
mediante una norma formalmente válida, puede crear o modificar contribuciones.
Certeza y seguridad jurídica: el contribuyente debe poder conocer con claridad cuánto, cómo,
cuándo y a quién debe pagar, evitando la arbitrariedad.
Publicidad: las normas y decisiones en materia tributaria deben ser accesibles y transparentes,
para facilitar el control ciudadano y jurisdiccional.
Aunque la clasificación puede variar entre autores, doctrinalmente se suelen distinguir varias
ramas dentro del derecho fiscal.
Estudia las normas que crean y estructuran los tributos: define los elementos esenciales de cada
impuesto, derecho o contribución (hecho imponible, sujeto, base, tasa, exenciones, infracciones).
En esta rama se ubican, por ejemplo, las leyes del impuesto sobre la renta, al valor agregado, sobre
nóminas, predial, etc., en la parte donde fijan qué se grava y cuánto se paga.
Se ocupa de los procedimientos que la autoridad y los contribuyentes deben seguir para aplicar las
normas materiales: declaraciones, determinación de créditos fiscales, facultades de comprobación,
auditorías y visitas, requerimientos y multas.
Regula la recaudación y el cobro coactivo (embargos, remates), así como los procedimientos de
revisión y los recursos administrativos frente a actos de la autoridad fiscal.
Por ejemplo, las reglas sobre cómo presentar una declaración anual, cómo se notifica una
liquidación o cómo se lleva a cabo un procedimiento de ejecución forman parte del derecho fiscal
formal.
Estudia las normas constitucionales que encuadran la potestad tributaria: quién puede legislar en
materia fiscal, cuáles son los límites materiales al tributo y cómo se distribuyen competencias
entre los distintos niveles de gobierno.
Se refiere a la parte del ordenamiento que tipifica infracciones y delitos en materia fiscal (evasión,
fraude, omisión de entero de retenciones, uso de comprobantes falsos, entre otros) y establece las
sanciones correspondientes.
Conecta el derecho fiscal con el derecho penal y el administrativo sancionador, fijando garantías
como tipicidad, debido proceso y proporcionalidad de las penas.
Así, la falta de presentación de declaraciones puede ser una infracción sancionada con multa,
mientras que conductas más graves, como simular operaciones, pueden configurar delitos fiscales.
Estudia los problemas que surgen cuando operaciones económicas conectan dos o más
ordenamientos fiscales: doble imposición, residencia fiscal, fuente de la renta, establecimiento
permanente.
Analiza y sistematiza los convenios para evitar la doble imposición, las normas anti-elusión
internacionales y la coordinación entre administraciones tributarias de distintos Estados.
Un ejemplo es la aplicación de tratados para evitar que una misma renta sea gravada íntegramente
tanto en el país de residencia del contribuyente como en el país donde se generó.
Regula los medios de defensa que pueden utilizar los contribuyentes frente a actos de la autoridad
fiscal: recursos administrativos, reclamaciones, juicios ante tribunales administrativos o fiscal-
administrativos. Fija las reglas sobre competencia de los órganos jurisdiccionales, plazos, pruebas,
efectos de las resoluciones y ejecución de las sentencias en materia tributaria.
Cuando un contribuyente impugna una liquidación de impuestos o una multa ante un tribunal
especializado, el procedimiento que sigue se rige por esta rama.
Parte general del derecho fiscal: principios, fuentes, interpretación, clasificación de tributos,
estructura de la relación jurídico-tributaria, órganos de la administración fiscal.
Parte especial: estudio detallado de cada figura tributaria concreta (impuesto sobre la renta, sobre
el consumo, contribuciones a la seguridad social, impuestos patrimoniales, etc.).
Derecho financiero y presupuestario: que acompaña al derecho fiscal al ocuparse del gasto público
y del presupuesto, completando el ciclo de la actividad financiera del Estado.
1. Derecho Constitucional
2. Derecho Civil
El Derecho Fiscal se relaciona con el Derecho Civil porque muchos actos civiles generan
obligaciones fiscales.
Ejemplo: Cuando una persona realiza un contrato de compraventa de una casa, debe pagar
impuestos como el Impuesto Sobre Adquisición de Inmuebles (ISAI), lo cual muestra cómo un acto
civil genera una obligación fiscal.
3. Derecho Mercantil
Se relaciona porque las actividades comerciales realizadas por empresas generan obligaciones
fiscales.
Ejemplo: Una empresa que vende productos debe pagar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y
declarar sus ingresos para el pago del Impuesto Sobre la Renta, conforme a lo establecido en la Ley
del Impuesto al Valor Agregado.
4. Derecho Procesal
Se vincula porque regula los procedimientos para resolver conflictos entre contribuyentes y
autoridades fiscales.
Ejemplo: Si un contribuyente no está de acuerdo con un crédito fiscal determinado por el Servicio
de Administración Tributaria, puede impugnarlo mediante un juicio de nulidad ante el Tribunal
Federal de Justicia Administrativa.
5. Derecho Penal
Se relaciona porque algunas conductas relacionadas con los impuestos constituyen delitos.
Ejemplo: La defraudación fiscal, que consiste en engañar al fisco para no pagar impuestos, es un
delito previsto en el Código Fiscal de la Federación y puede ser sancionado con pena de prisión.
6. Derecho Internacional
Ejemplo: México firma tratados internacionales para evitar que una persona pague impuestos dos
veces por el mismo ingreso, como los convenios para evitar la doble tributación firmados por el
México con otros países.
7. Derecho Administrativo
El Derecho Fiscal forma parte del Derecho Administrativo porque regula la actuación de las
autoridades fiscales.
Ejemplo: El Servicio de Administración Tributaria tiene la facultad administrativa de revisar
declaraciones, realizar auditorías y determinar créditos fiscales a los contribuyentes.
8. Derecho Financiero
El Derecho Fiscal es una rama del Derecho Financiero, ya que regula la obtención de ingresos del
Estado.
Ejemplo: Los impuestos recaudados por el gobierno se integran al presupuesto público establecido
en la Ley de Ingresos de la Federación, que determina cuánto dinero obtendrá el Estado para
financiar el gasto público.
1. La facultad sancionadora
La facultad sancionadora en materia tributaria es la potestad que tiene el Estado para imponer
sanciones a los contribuyentes que incumplen las obligaciones fiscales establecidas en la ley. Esta
facultad deriva del ius puniendi del Estado, es decir, del poder jurídico para castigar conductas que
afectan el orden público y, en este caso, el patrimonio del Estado mediante la evasión o
incumplimiento de obligaciones tributarias. En México, esta facultad se fundamenta en diversas
disposiciones constitucionales, principalmente en el artículo 31 fracción IV de la Constitución, que
establece la obligación de los mexicanos de contribuir al gasto público, y en el artículo 73, que
otorga al Congreso la facultad de legislar en materia fiscal.
La facultad sancionadora se ejerce a través de las autoridades fiscales, quienes tienen la atribución
de verificar el cumplimiento de las obligaciones tributarias y, en su caso, imponer sanciones
cuando detectan irregularidades. Este poder se materializa mediante procedimientos
administrativos que pueden culminar en la imposición de multas, recargos, clausuras o incluso la
denuncia penal cuando la conducta constituye un delito fiscal.
El Código Fiscal de la Federación establece las bases jurídicas para el ejercicio de esta facultad. En
su Título IV regula las infracciones y delitos fiscales, señalando las conductas que constituyen
incumplimientos y las consecuencias jurídicas correspondientes. La autoridad fiscal puede ejercer
su facultad sancionadora a través de actos administrativos como auditorías, revisiones de gabinete
o visitas domiciliarias, mediante las cuales se determina si el contribuyente ha incumplido con sus
obligaciones fiscales.
Las infracciones fiscales son aquellas conductas u omisiones realizadas por los contribuyentes que
contravienen las disposiciones fiscales, sin llegar necesariamente a constituir un delito. En
términos generales, una infracción se produce cuando el contribuyente incumple con las
obligaciones formales o sustantivas que establece la legislación tributaria, tales como presentar
declaraciones, llevar contabilidad, emitir comprobantes fiscales o pagar contribuciones en tiempo
y forma.
El Código Fiscal de la Federación, en su Título IV, Capítulo I, establece diversas infracciones fiscales
y su correspondiente sanción. Entre las principales se encuentran las relacionadas con el Registro
Federal de Contribuyentes (RFC), como no solicitar la inscripción en el registro o no presentar
avisos de actualización; las infracciones relacionadas con la obligación de presentar declaraciones,
solicitudes o avisos; y aquellas vinculadas con la contabilidad, como no llevarla adecuadamente o
no conservar la documentación fiscal.
En cualquier caso, las infracciones fiscales tienen como consecuencia la imposición de sanciones
administrativas, principalmente multas económicas, cuyo objetivo es corregir el incumplimiento y
evitar que el contribuyente continúe realizando conductas contrarias a la legislación tributaria.
Las sanciones fiscales son las consecuencias jurídicas que establece la ley para castigar las
infracciones tributarias cometidas por los contribuyentes. Estas sanciones constituyen un
mecanismo de control mediante el cual el Estado busca asegurar el cumplimiento de las
obligaciones fiscales y proteger el interés público. En términos generales, una sanción es la
reacción del orden jurídico frente a una conducta que contraviene las normas tributarias.
Dentro del sistema fiscal mexicano, las sanciones se encuentran reguladas principalmente en el
Código Fiscal de la Federación, el cual establece que las infracciones fiscales serán castigadas
mediante la imposición de multas u otras medidas administrativas. Estas sanciones pueden variar
dependiendo de la gravedad de la infracción y de la conducta del contribuyente.
La sanción más común en materia fiscal es la multa económica, que consiste en el pago de una
cantidad de dinero determinada por la ley o calculada en función del monto de las contribuciones
omitidas. Por ejemplo, cuando un contribuyente omite el pago de impuestos, la multa puede ser
un porcentaje del impuesto no pagado. En otros casos, las multas se establecen en cantidades fijas
cuando se trata de incumplimientos formales, como no presentar declaraciones o no proporcionar
información requerida por la autoridad fiscal.
Además de las multas, existen otras sanciones administrativas como la clausura temporal de
establecimientos, el embargo de bienes o la cancelación de certificados de sello digital, lo que
impide al contribuyente emitir facturas electrónicas. Estas medidas tienen un carácter correctivo y
buscan obligar al contribuyente a regularizar su situación fiscal.
En términos generales, las sanciones fiscales tienen una doble finalidad: por un lado, castigar al
infractor, y por otro, disuadir a otros contribuyentes de cometer conductas similares, garantizando
así el correcto funcionamiento del sistema tributario.
Los delitos fiscales son aquellas conductas ilícitas previstas por la ley que afectan de manera grave
el sistema tributario y el patrimonio del Estado. A diferencia de las infracciones fiscales, los delitos
implican una mayor gravedad y, por lo tanto, son sancionados mediante penas establecidas en la
legislación penal.
El contrabando consiste en introducir o extraer mercancías del territorio nacional sin cumplir con
las disposiciones legales aplicables, especialmente sin pagar las contribuciones correspondientes.
Este delito afecta directamente la recaudación fiscal y el comercio exterior, por lo que se considera
una conducta grave.
Por su parte, la defraudación fiscal ocurre cuando una persona, mediante engaños o
aprovechamiento de errores, omite total o parcialmente el pago de contribuciones o obtiene un
beneficio indebido en perjuicio del fisco. Un ejemplo de este delito es declarar ingresos menores a
los realmente obtenidos para pagar menos impuestos.
También existen otros delitos fiscales, como la expedición o utilización de comprobantes fiscales
que amparan operaciones inexistentes, simuladas o ilícitas, práctica conocida comúnmente como
“facturación falsa”.
En general, los delitos fiscales representan una amenaza significativa para la recaudación tributaria
y el funcionamiento del sistema económico, por lo que el Estado ha establecido mecanismos
legales para investigarlos y sancionarlos mediante procesos penales.
Las penas en materia fiscal son las consecuencias jurídicas que se imponen a quienes cometen
delitos fiscales. A diferencia de las sanciones administrativas, las penas tienen naturaleza penal y
son determinadas por un juez después de un proceso judicial.
El Código Fiscal de la Federación establece diversas penas para los delitos fiscales, las cuales
pueden incluir penas de prisión, multas económicas y otras medidas complementarias. La duración
de la pena de prisión depende del tipo de delito cometido y del monto del perjuicio causado al
fisco federal.
Por ejemplo, en el caso de la defraudación fiscal, la ley establece penas de prisión que pueden
aumentar dependiendo del monto de las contribuciones omitidas. De igual forma, en los casos de
contrabando, las penas pueden ser más severas cuando se trata de mercancías prohibidas o
cuando el delito se comete de manera reiterada o mediante la participación de varias personas.
Además de la pena de prisión, los responsables de delitos fiscales también pueden ser sancionados
con multas económicas equivalentes al monto del daño causado al erario. En algunos casos, se
pueden imponer sanciones adicionales, como el decomiso de mercancías o la inhabilitación para
ejercer determinadas actividades comerciales.
Las penas tienen como finalidad reprimir las conductas ilícitas, castigar al responsable y servir
como ejemplo para prevenir la comisión de delitos similares. De esta manera, el derecho penal
fiscal busca proteger el patrimonio público y garantizar que los contribuyentes cumplan con sus
obligaciones tributarias.
Una vez detectada la irregularidad, la autoridad fiscal determina si la conducta constituye una
infracción y, en su caso, emite una resolución administrativa en la que se establece la sanción
correspondiente. Dicha resolución debe estar debidamente fundada y motivada, es decir, debe
señalar las disposiciones legales aplicables y las razones por las cuales se considera que el
contribuyente incurrió en una infracción.
En el caso de los delitos fiscales, el procedimiento es distinto, ya que se trata de un proceso penal.
En estos casos, la autoridad fiscal presenta una denuncia ante el Ministerio Público, quien inicia
una investigación y, si existen elementos suficientes, ejerce acción penal ante un juez.
Posteriormente se desarrolla el proceso penal correspondiente, en el cual se determina la
responsabilidad del acusado y, en su caso, se impone la pena correspondiente.
Estos procedimientos buscan garantizar el respeto al debido proceso y el derecho de defensa del
contribuyente, al mismo tiempo que permiten al Estado sancionar las conductas que afectan el
sistema tributario.
7. Autoridades sancionadoras
Las autoridades sancionadoras en materia tributaria son aquellas instituciones del Estado
encargadas de vigilar el cumplimiento de las disposiciones fiscales y de imponer sanciones cuando
se detectan irregularidades. En México, la principal autoridad fiscal es el Servicio de Administración
Tributaria (SAT), órgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
El SAT tiene diversas facultades, entre ellas la de fiscalizar a los contribuyentes, verificar el
cumplimiento de las obligaciones fiscales y determinar créditos fiscales cuando se detecta la
omisión de contribuciones. Asimismo, tiene la facultad de imponer sanciones administrativas por
infracciones fiscales, como multas o clausuras de establecimientos.
Además del SAT, existen otras autoridades que participan en la aplicación de sanciones en materia
fiscal. Por ejemplo, el Tribunal Federal de Justicia Administrativa es el órgano encargado de
resolver las controversias entre los contribuyentes y la autoridad fiscal cuando se impugnan
sanciones o créditos fiscales.
En el caso de los delitos fiscales, intervienen autoridades del ámbito penal, como el Ministerio
Público Federal, que investiga los delitos, y los jueces federales, quienes son responsables de juzgar
a los acusados y determinar las penas correspondientes.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) establece los principios
generales que rigen la imposición de sanciones en el sistema jurídico mexicano, incluyendo el
ámbito tributario. Aunque la Constitución no detalla todas las sanciones fiscales, sí establece las
bases para que el legislador determine las consecuencias jurídicas de las conductas ilícitas.
Uno de los principios fundamentales es el establecido en el artículo 31 fracción IV, que señala la
obligación de los mexicanos de contribuir al gasto público de manera proporcional y equitativa.
Cuando esta obligación no se cumple, el Estado tiene la facultad de imponer sanciones para
garantizar el cumplimiento de las contribuciones.
Asimismo, el artículo 22 constitucional establece límites a las sanciones y prohíbe penas excesivas,
confiscaciones y otras medidas que violen los derechos fundamentales. Esto significa que las
sanciones fiscales deben ser proporcionales a la gravedad de la infracción o del delito cometido.
Por otra parte, el artículo 14 constitucional garantiza que nadie puede ser sancionado sin un
proceso previo en el que se respeten las formalidades esenciales del procedimiento, mientras que
el artículo 16 exige que todo acto de autoridad esté debidamente fundado y motivado.
En el derecho fiscal mexicano existen diversas figuras jurídicas que determinan cuándo surge o no
la obligación tributaria, así como los mecanismos mediante los cuales el Estado puede reducir o
extinguir el pago de contribuciones. Entre estas figuras destacan la no sujeción, la no causación, la
condonación y los estímulos fiscales, las cuales se relacionan directamente con la estructura de la
obligación tributaria y con las políticas fiscales del Estado.
No sujeción
La no sujeción es una figura jurídica mediante la cual determinadas personas, actos o situaciones
quedan fuera del ámbito de aplicación de una contribución. En este caso, el supuesto de hecho
previsto por la ley tributaria no incluye al sujeto o situación, por lo que no se configura la
obligación fiscal. En otras palabras, la persona no está sujeta al tributo porque la ley no la
contempla dentro del hecho imponible.
La doctrina fiscal señala que la no sujeción se refiere a supuestos que no forman parte del hecho
generador del impuesto, por lo que no surge la relación jurídico-tributaria entre el Estado y el
contribuyente.
Por lo tanto, la no sujeción también tiene su base jurídica en la ley, ya que es el legislador quien
define los límites del hecho imponible y determina qué sujetos o actos quedan fuera de él.
No causación
La no causación se refiere a aquellos casos en los que no se actualiza el hecho generador del
impuesto, por lo que la obligación tributaria nunca llega a nacer. Esto significa que el acto o
actividad realizada no se encuentra contemplado dentro del supuesto que genera el tributo, y por
ello no existe obligación de pago.
En la no causación no existe un crédito fiscal ni una obligación tributaria previa, pues simplemente
no se actualiza el hecho imponible previsto por la ley. Esta figura se diferencia de la exención o
condonación porque en estas sí existe un impuesto que, por alguna razón legal o administrativa, se
deja de pagar.
La base jurídica de la no causación se encuentra en la propia ley que establece el impuesto, ya que
es ahí donde se define el hecho imponible y los supuestos en los que se genera la obligación
tributaria. Si una actividad no se ubica dentro de ese supuesto, la contribución no se causa.
Condonación
La condonación es una figura jurídica mediante la cual el Estado perdona total o parcialmente el
pago de un crédito fiscal ya existente, es decir, una deuda tributaria previamente determinada. En
este caso sí existe una obligación fiscal, pero la autoridad decide extinguirla por razones de política
económica o social.
La Suprema Corte ha señalado que la condonación consiste en la renuncia del acreedor (el Estado)
a exigir el pago de la deuda fiscal al contribuyente.
La base jurídica principal se encuentra en el artículo 39, fracción I del Código Fiscal de la
Federación, el cual establece que el Ejecutivo Federal, mediante resoluciones de carácter general,
puede condonar total o parcialmente el pago de contribuciones y sus accesorios en situaciones
extraordinarias, como desastres naturales o afectaciones económicas en determinadas regiones o
actividades productivas.
Sin embargo, en años recientes la política fiscal mexicana ha limitado considerablemente el uso de
la condonación, debido a reformas constitucionales que buscan evitar el perdón generalizado de
impuestos.
Estímulos fiscales
Los estímulos fiscales son beneficios o incentivos otorgados por el Estado a ciertos contribuyentes
con el objetivo de fomentar determinadas actividades económicas, sociales o tecnológicas. Estos
estímulos pueden consistir en reducciones, acreditamientos, deducciones o facilidades en el pago
de impuestos.
Diversos autores los definen como beneficios económicos concedidos por la ley fiscal al sujeto
pasivo de un impuesto para incentivar conductas o actividades de interés público, como la
inversión, la investigación o el desarrollo regional.
A diferencia de la condonación, los estímulos fiscales no eliminan la obligación tributaria, sino que
reducen o compensan el impuesto a pagar con el propósito de incentivar el desarrollo económico
o social.
El caso Salinas Pliego es uno de los litigios fiscales más importantes en México en los últimos años
y se refiere a la disputa entre el empresario Ricardo Salinas Pliego, propietario de Grupo Salinas, y
el Servicio de Administración Tributaria (SAT) por el pago de impuestos que el gobierno considera
adeudados.
El conflicto se originó cuando el SAT determinó, entre 2013 y 2018, que varias empresas de Grupo
Salinas habían aplicado pérdidas fiscales de manera indebida para reducir el pago del Impuesto
Sobre la Renta (ISR) correspondiente a ejercicios fiscales entre 2008 y 2013. Como resultado, la
autoridad fiscal emitió créditos fiscales contra estas empresas, es decir, determinó formalmente
que existía una deuda con el fisco.
Según la autoridad, dichas pérdidas fiscales utilizadas por las empresas no eran procedentes
conforme a la legislación fiscal mexicana, por lo que el SAT recalculó el impuesto que debía
pagarse.
Las empresas relacionadas con Salinas Pliego impugnaron las resoluciones del SAT mediante
diversos medios de defensa previstos en la legislación fiscal mexicana. El proceso judicial siguió
varias etapas:
Posteriormente se promovieron juicios de amparo, los cuales también fueron negados en diversas
resoluciones.
El asunto llegó finalmente a la Suprema Corte, la cual resolvió en noviembre de 2025 desechar las
impugnaciones presentadas, dejando firme la obligación de pago.
Con esta resolución se consideró concluido el litigio principal, ya que las sentencias se volvieron
definitivas.
Tras las resoluciones judiciales, el SAT informó que las empresas vinculadas al empresario deben
pagar aproximadamente 51 mil millones de pesos, cifra que incluye el impuesto original,
actualizaciones, recargos y multas acumuladas durante años de litigio.
Este monto convierte el caso en uno de los adeudos fiscales más grandes reclamados a un
empresario en México.
Ricardo Salinas Pliego ha sostenido que el cobro es injustificado y ha argumentado que existe una
persecución política en su contra. También ha señalado que sus empresas han cumplido con sus
obligaciones fiscales y que las resoluciones del SAT y de algunos tribunales son incorrectas.
1. La facultad sancionadora
La facultad sancionadora en materia tributaria es la potestad que tiene el Estado para imponer
sanciones a los contribuyentes que incumplen las obligaciones fiscales establecidas en la ley. Esta
facultad deriva del ius puniendi del Estado, es decir, del poder jurídico para castigar conductas que
afectan el orden público y, en este caso, el patrimonio del Estado mediante la evasión o
incumplimiento de obligaciones tributarias. En México, esta facultad se fundamenta en diversas
disposiciones constitucionales, principalmente en el artículo 31 fracción IV de la Constitución, que
establece la obligación de los mexicanos de contribuir al gasto público, y en el artículo 73, que
otorga al Congreso la facultad de legislar en materia fiscal.
La facultad sancionadora se ejerce a través de las autoridades fiscales, quienes tienen la atribución
de verificar el cumplimiento de las obligaciones tributarias y, en su caso, imponer sanciones
cuando detectan irregularidades. Este poder se materializa mediante procedimientos
administrativos que pueden culminar en la imposición de multas, recargos, clausuras o incluso la
denuncia penal cuando la conducta constituye un delito fiscal.
El Código Fiscal de la Federación establece las bases jurídicas para el ejercicio de esta facultad. En
su Título IV regula las infracciones y delitos fiscales, señalando las conductas que constituyen
incumplimientos y las consecuencias jurídicas correspondientes. La autoridad fiscal puede ejercer
su facultad sancionadora a través de actos administrativos como auditorías, revisiones de gabinete
o visitas domiciliarias, mediante las cuales se determina si el contribuyente ha incumplido con sus
obligaciones fiscales.
Las infracciones fiscales son aquellas conductas u omisiones realizadas por los contribuyentes que
contravienen las disposiciones fiscales, sin llegar necesariamente a constituir un delito. En
términos generales, una infracción se produce cuando el contribuyente incumple con las
obligaciones formales o sustantivas que establece la legislación tributaria, tales como presentar
declaraciones, llevar contabilidad, emitir comprobantes fiscales o pagar contribuciones en tiempo
y forma.
El Código Fiscal de la Federación, en su Título IV, Capítulo I, establece diversas infracciones fiscales
y su correspondiente sanción. Entre las principales se encuentran las relacionadas con el Registro
Federal de Contribuyentes (RFC), como no solicitar la inscripción en el registro o no presentar
avisos de actualización; las infracciones relacionadas con la obligación de presentar declaraciones,
solicitudes o avisos; y aquellas vinculadas con la contabilidad, como no llevarla adecuadamente o
no conservar la documentación fiscal.
En cualquier caso, las infracciones fiscales tienen como consecuencia la imposición de sanciones
administrativas, principalmente multas económicas, cuyo objetivo es corregir el incumplimiento y
evitar que el contribuyente continúe realizando conductas contrarias a la legislación tributaria.
Las sanciones fiscales son las consecuencias jurídicas que establece la ley para castigar las
infracciones tributarias cometidas por los contribuyentes. Estas sanciones constituyen un
mecanismo de control mediante el cual el Estado busca asegurar el cumplimiento de las
obligaciones fiscales y proteger el interés público. En términos generales, una sanción es la
reacción del orden jurídico frente a una conducta que contraviene las normas tributarias.
Dentro del sistema fiscal mexicano, las sanciones se encuentran reguladas principalmente en el
Código Fiscal de la Federación, el cual establece que las infracciones fiscales serán castigadas
mediante la imposición de multas u otras medidas administrativas. Estas sanciones pueden variar
dependiendo de la gravedad de la infracción y de la conducta del contribuyente.
La sanción más común en materia fiscal es la multa económica, que consiste en el pago de una
cantidad de dinero determinada por la ley o calculada en función del monto de las contribuciones
omitidas. Por ejemplo, cuando un contribuyente omite el pago de impuestos, la multa puede ser
un porcentaje del impuesto no pagado. En otros casos, las multas se establecen en cantidades fijas
cuando se trata de incumplimientos formales, como no presentar declaraciones o no proporcionar
información requerida por la autoridad fiscal.
Además de las multas, existen otras sanciones administrativas como la clausura temporal de
establecimientos, el embargo de bienes o la cancelación de certificados de sello digital, lo que
impide al contribuyente emitir facturas electrónicas. Estas medidas tienen un carácter correctivo y
buscan obligar al contribuyente a regularizar su situación fiscal.
En términos generales, las sanciones fiscales tienen una doble finalidad: por un lado, castigar al
infractor, y por otro, disuadir a otros contribuyentes de cometer conductas similares, garantizando
así el correcto funcionamiento del sistema tributario.
Los delitos fiscales son aquellas conductas ilícitas previstas por la ley que afectan de manera grave
el sistema tributario y el patrimonio del Estado. A diferencia de las infracciones fiscales, los delitos
implican una mayor gravedad y, por lo tanto, son sancionados mediante penas establecidas en la
legislación penal.
En México, los delitos fiscales se encuentran regulados en el Código Fiscal de la Federación,
particularmente en el Título IV, donde se establecen las conductas que constituyen ilícitos penales
en materia tributaria. Entre los delitos fiscales más relevantes se encuentran el contrabando, la
defraudación fiscal y los delitos relacionados con la expedición de comprobantes fiscales falsos.
El contrabando consiste en introducir o extraer mercancías del territorio nacional sin cumplir con
las disposiciones legales aplicables, especialmente sin pagar las contribuciones correspondientes.
Este delito afecta directamente la recaudación fiscal y el comercio exterior, por lo que se considera
una conducta grave.
Por su parte, la defraudación fiscal ocurre cuando una persona, mediante engaños o
aprovechamiento de errores, omite total o parcialmente el pago de contribuciones o obtiene un
beneficio indebido en perjuicio del fisco. Un ejemplo de este delito es declarar ingresos menores a
los realmente obtenidos para pagar menos impuestos.
También existen otros delitos fiscales, como la expedición o utilización de comprobantes fiscales
que amparan operaciones inexistentes, simuladas o ilícitas, práctica conocida comúnmente como
“facturación falsa”.
En general, los delitos fiscales representan una amenaza significativa para la recaudación tributaria
y el funcionamiento del sistema económico, por lo que el Estado ha establecido mecanismos
legales para investigarlos y sancionarlos mediante procesos penales.
Las penas en materia fiscal son las consecuencias jurídicas que se imponen a quienes cometen
delitos fiscales. A diferencia de las sanciones administrativas, las penas tienen naturaleza penal y
son determinadas por un juez después de un proceso judicial.
El Código Fiscal de la Federación establece diversas penas para los delitos fiscales, las cuales
pueden incluir penas de prisión, multas económicas y otras medidas complementarias. La duración
de la pena de prisión depende del tipo de delito cometido y del monto del perjuicio causado al
fisco federal.
Por ejemplo, en el caso de la defraudación fiscal, la ley establece penas de prisión que pueden
aumentar dependiendo del monto de las contribuciones omitidas. De igual forma, en los casos de
contrabando, las penas pueden ser más severas cuando se trata de mercancías prohibidas o
cuando el delito se comete de manera reiterada o mediante la participación de varias personas.
Además de la pena de prisión, los responsables de delitos fiscales también pueden ser sancionados
con multas económicas equivalentes al monto del daño causado al erario. En algunos casos, se
pueden imponer sanciones adicionales, como el decomiso de mercancías o la inhabilitación para
ejercer determinadas actividades comerciales.
Las penas tienen como finalidad reprimir las conductas ilícitas, castigar al responsable y servir
como ejemplo para prevenir la comisión de delitos similares. De esta manera, el derecho penal
fiscal busca proteger el patrimonio público y garantizar que los contribuyentes cumplan con sus
obligaciones tributarias.
Una vez detectada la irregularidad, la autoridad fiscal determina si la conducta constituye una
infracción y, en su caso, emite una resolución administrativa en la que se establece la sanción
correspondiente. Dicha resolución debe estar debidamente fundada y motivada, es decir, debe
señalar las disposiciones legales aplicables y las razones por las cuales se considera que el
contribuyente incurrió en una infracción.
En el caso de los delitos fiscales, el procedimiento es distinto, ya que se trata de un proceso penal.
En estos casos, la autoridad fiscal presenta una denuncia ante el Ministerio Público, quien inicia
una investigación y, si existen elementos suficientes, ejerce acción penal ante un juez.
Posteriormente se desarrolla el proceso penal correspondiente, en el cual se determina la
responsabilidad del acusado y, en su caso, se impone la pena correspondiente.
Estos procedimientos buscan garantizar el respeto al debido proceso y el derecho de defensa del
contribuyente, al mismo tiempo que permiten al Estado sancionar las conductas que afectan el
sistema tributario.
7. Autoridades sancionadoras
Las autoridades sancionadoras en materia tributaria son aquellas instituciones del Estado
encargadas de vigilar el cumplimiento de las disposiciones fiscales y de imponer sanciones cuando
se detectan irregularidades. En México, la principal autoridad fiscal es el Servicio de Administración
Tributaria (SAT), órgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
El SAT tiene diversas facultades, entre ellas la de fiscalizar a los contribuyentes, verificar el
cumplimiento de las obligaciones fiscales y determinar créditos fiscales cuando se detecta la
omisión de contribuciones. Asimismo, tiene la facultad de imponer sanciones administrativas por
infracciones fiscales, como multas o clausuras de establecimientos.
Además del SAT, existen otras autoridades que participan en la aplicación de sanciones en materia
fiscal. Por ejemplo, el Tribunal Federal de Justicia Administrativa es el órgano encargado de
resolver las controversias entre los contribuyentes y la autoridad fiscal cuando se impugnan
sanciones o créditos fiscales.
En el caso de los delitos fiscales, intervienen autoridades del ámbito penal, como el Ministerio
Público Federal, que investiga los delitos, y los jueces federales, quienes son responsables de juzgar
a los acusados y determinar las penas correspondientes.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) establece los principios
generales que rigen la imposición de sanciones en el sistema jurídico mexicano, incluyendo el
ámbito tributario. Aunque la Constitución no detalla todas las sanciones fiscales, sí establece las
bases para que el legislador determine las consecuencias jurídicas de las conductas ilícitas.
Uno de los principios fundamentales es el establecido en el artículo 31 fracción IV, que señala la
obligación de los mexicanos de contribuir al gasto público de manera proporcional y equitativa.
Cuando esta obligación no se cumple, el Estado tiene la facultad de imponer sanciones para
garantizar el cumplimiento de las contribuciones.
Asimismo, el artículo 22 constitucional establece límites a las sanciones y prohíbe penas excesivas,
confiscaciones y otras medidas que violen los derechos fundamentales. Esto significa que las
sanciones fiscales deben ser proporcionales a la gravedad de la infracción o del delito cometido.
Por otra parte, el artículo 14 constitucional garantiza que nadie puede ser sancionado sin un
proceso previo en el que se respeten las formalidades esenciales del procedimiento, mientras que
el artículo 16 exige que todo acto de autoridad esté debidamente fundado y motivado.
La administración fiscal
De acuerdo con la doctrina fiscal, la administración tributaria es la actividad que realiza el Estado
para aplicar las leyes fiscales, recaudar impuestos y vigilar su cumplimiento. El jurista Giuliani
Fonrouge define la administración tributaria como el conjunto de actividades administrativas
destinadas a la determinación, recaudación y fiscalización de los tributos.
Según el autor Héctor Villegas , la administración tributaria tiene tres funciones esenciales:
En consecuencia, la administración fiscal no solo se limita a cobrar impuestos, sino que también
debe garantizar el respeto de los derechos de los contribuyentes y asegurar la legalidad en el
ejercicio de sus facultades.
Los derechos de los contribuyentes son el conjunto de prerrogativas reconocidas por la ley a las
personas físicas y morales que tienen obligaciones fiscales frente al Estado.
Estos derechos tienen como finalidad equilibrar la relación entre el contribuyente y la autoridad
fiscal, evitando abusos por parte de la administración tributaria.
Además, existen disposiciones en la Ley Federal de los Derechos del Contribuyente que establecen
garantías adicionales.
Derecho a la información
Los contribuyentes tienen derecho a recibir información clara sobre sus obligaciones fiscales, así
como sobre los procedimientos administrativos que les afectan.
El artículo 33 del Código Fiscal de la Federación establece que las autoridades fiscales deben
proporcionar asistencia gratuita a los contribuyentes para el cumplimiento de sus obligaciones.
Los contribuyentes tienen derecho a que los actos de la autoridad fiscal se encuentren
debidamente fundados y motivados.
Derecho a la confidencialidad
El artículo 69 del Código Fiscal de la Federación establece que las autoridades fiscales deben
guardar absoluta reserva respecto de la información proporcionada por los contribuyentes.
Esto implica que los datos fiscales solo pueden utilizarse para multas relacionadas con la aplicación
de las leyes fiscales.
Derecho de defensa
Los contribuyentes pueden impugnar los actos de las autoridades fiscales mediante recursos
administrativos o juicios ante tribunales fiscales.
Las obligaciones fiscales son los deberes jurídicos que la ley impone a los contribuyentes para
contribuir al gasto público.
Estas obligaciones surgen cuando una persona se ubica en el supuesto previsto por la ley tributaria.
El Código Fiscal de la Federación establece diversas obligaciones que deben cumplir los
contribuyentes para garantizar el correcto funcionamiento del sistema fiscal.
Los contribuyentes deben registrarse ante la autoridad fiscal para poder cumplir con sus
obligaciones tributarias.
Contabilidad de Llevar
Los contribuyentes deben llevar registros contables que permitan verificar el cumplimiento de sus
obligaciones fiscales.
Presentar declaraciones
Los contribuyentes deben emitir comprobantes fiscales digitales por las operaciones que realicen.
Permitir la fiscalización
Los contribuyentes deben permitir que las autoridades fiscales revisen su contabilidad y
documentación cuando ejerzan sus facultades de comprobación.
5. La negativa ficta
La negativa ficta es una figura jurídica del derecho administrativo que se actualiza cuando una
autoridad no responde a una solicitud presentada por un particular dentro del plazo legal
establecido.
En materia fiscal, el artículo 37 del Código Fiscal de la Federación establece que cuando las
autoridades fiscales no resuelvan una solicitud dentro del plazo correspondiente, se entenderá que
la resolución es negativa.
Esta figura permite que el contribuyente pueda impugnar la falta de respuesta de la autoridad
mediante los medios de defensa correspondientes.
El jurista Ignacio Burgoa señala que la negativa ficta es una garantía contra la inactividad
administrativa, ya que permite considerar que existe una resolución negativa cuando la autoridad
guarda silencio.
Además, dentro de las facultades de asistencia, la autoridad puede realizar invitaciones, recorridos
o censos con la finalidad de informar a los contribuyentes sobre el cumplimiento correcto de sus
obligaciones y promover su inscripción o actualización en el Registro Federal de Contribuyentes.
Estas acciones no constituyen actos de fiscalización, sino mecanismos preventivos que buscan
facilitar el cumplimiento voluntario de las obligaciones tributarias.
La facultad económica coactiva es la potestad que tiene el Estado, a través de las autoridades
fiscales, para exigir de manera forzosa el cumplimiento de las obligaciones fiscales cuando los
contribuyentes no las han cumplido voluntariamente. Esta facultad se ejerce principalmente
mediante el Procedimiento Administrativo de Ejecución (PAE), el cual permite a la autoridad cobrar
los créditos fiscales sin necesidad de acudir previamente ante un órgano jurisdiccional.
8. Secuestro administrativo
El secuestro administrativo es una medida que forma parte del procedimiento administrativo de
ejecución y consiste en el aseguramiento o retención de bienes del contribuyente deudor con el fin
de garantizar el pago de un crédito fiscal. Esta medida se presenta cuando el contribuyente no
cubre el adeudo dentro del plazo señalado por la ley y la autoridad procede a asegurar bienes
suficientes para cubrir la deuda.
En términos prácticos, el secuestro administrativo implica que la autoridad fiscal puede retener
bienes muebles, inmuebles o incluso negocios del contribuyente, quedando estos bajo la custodia
de un depositario designado por la autoridad. El objetivo de esta medida es evitar que los bienes
sean ocultados, vendidos o transferidos antes de que se cubra el adeudo fiscal.
Este aseguramiento constituye una etapa previa al remate de bienes, ya que mediante el secuestro
administrativo se garantiza que existan bienes disponibles para responder por el crédito fiscal. En
caso de que el contribuyente no pague la deuda después de esta medida, los bienes asegurados
podrán ser enajenados para cubrir el adeudo correspondiente, junto con sus accesorios como
recargos, multas y gastos de ejecución.
El remate en materia fiscal es una etapa del procedimiento administrativo de ejecución mediante
la cual los bienes embargados o asegurados al contribuyente son vendidos, generalmente a través
de una subasta pública, con el objetivo de obtener recursos que permitan cubrir el crédito fiscal
adeudado.
Cuando la autoridad fiscal embarga bienes del contribuyente, estos deben ser valuados para
determinar su valor comercial. Posteriormente, se publica una convocatoria para el remate, en la
cual se invita a los interesados a presentar posturas para adquirir los bienes. La adjudicación se
realiza normalmente al mejor postor, es decir, a quien ofrezca el precio más alto dentro de las
condiciones establecidas.
El producto obtenido del remate se destina a cubrir el crédito fiscal, incluyendo impuestos
omitidos, recargos, multas y gastos derivados del procedimiento de ejecución. Si después del
remate existe un excedente, este deberá devolverse al contribuyente. En caso contrario, si el
monto obtenido no cubre la totalidad del adeudo, la autoridad puede continuar el procedimiento
para recuperar la cantidad restante mediante otros bienes del contribuyente.
Uno de los supuestos más comunes de suspensión ocurre cuando el contribuyente garantiza el
interés fiscal, es decir, cuando ofrece una garantía suficiente para asegurar el pago del crédito fiscal
mientras se resuelve el medio de defensa correspondiente. Dicha garantía puede consistir en
depósitos, fianzas, hipotecas, prenda o cualquier otro mecanismo aceptado por la autoridad fiscal.
Los recursos administrativos son medios de defensa ordinarios que la ley concede al particular para
impugnar actos definitivos o resoluciones emitidas por autoridades administrativas, antes de
acudir a la vía jurisdiccional. Su naturaleza es esencialmente de control interno de legalidad y
autotutela administrativa, ya que permiten a la propia administración revisar la validez, legalidad,
oportunidad o fundamentación de sus actos. Su finalidad es corregir errores, evitar litigios
innecesarios y garantizar el derecho de audiencia y defensa del gobernado. En México, su sustento
deriva de los principios de legalidad, debido proceso y acceso a la justicia. Además, constituyen
una etapa previa importante para agotar el principio de definitividad cuando la ley lo exige. En
materia fiscal y administrativa, estos recursos tienen relevancia porque pueden modificar, revocar,
nulificar o confirmar actos de autoridad sin necesidad de acudir inmediatamente al Tribunal
Federal de Justicia Administrativa.
Entre los recursos administrativos más comunes en el sistema mexicano destacan el recurso de
revocación, el recurso de inconformidad, el recurso de revisión y, en algunas materias especiales, la
reconsideración administrativa. El recurso de revocación es frecuente en materia fiscal y se
interpone ante la propia autoridad emisora o su superior para que revise la legalidad del acto. El
recurso de revisión suele existir en leyes administrativas especiales y se promueve contra
resoluciones dictadas en procedimientos específicos. La inconformidad aparece en materias como
seguridad social, adquisiciones o responsabilidad administrativa. Su clasificación depende de la
autoridad que resuelve, el acto impugnable y los efectos que produce. Todos buscan que la
administración reexamine sus propias determinaciones, pudiendo confirmar, modificar, revocar o
dejar sin efectos el acto combatido.
Domicilio fiscal
El domicilio fiscal es el lugar legalmente señalado para que las autoridades hacendarias practiquen
notificaciones, visitas, requerimientos y actos de comprobación al contribuyente. En términos del
Código Fiscal de la Federación, tratándose de personas físicas suele ser el local donde se encuentre
el principal asiento de sus negocios; en personas morales, la administración principal del negocio.
Tiene relevancia procesal porque determina competencia territorial, validez de notificaciones y
posibilidad de localizar al contribuyente. La omisión de actualizarlo puede generar consecuencias
como notificaciones por estrados, multas e incluso presunciones legales en perjuicio del
contribuyente. Además, constituye un elemento esencial para la seguridad jurídica, pues permite a
la autoridad y al gobernado tener un punto cierto de comunicación oficial.
Nulidad de notificaciones
La nulidad de notificaciones procede cuando la autoridad comunica un acto sin cumplir las
formalidades legales, vulnerando el derecho de audiencia y defensa. Esto ocurre, por ejemplo,
cuando no se practica en el domicilio correcto, se omiten datos esenciales del citatorio, no se
identifica al notificador o no se deja constancia de la diligencia. Si la notificación es nula, los plazos
procesales no pueden surtir efectos válidos, por lo que el particular puede solicitar su reposición.
En materia administrativa y fiscal, la nulidad puede hacerse valer mediante recurso administrativo,
incidente o juicio contencioso. Su trascendencia radica en que una notificación defectuosa puede
invalidar actuaciones posteriores por violación al debido proceso.
Emplazamiento
El emplazamiento es el acto procesal mediante el cual se hace del conocimiento formal del
demandado o interesado la existencia de un procedimiento, otorgándole plazo para comparecer y
defenderse. En el ámbito administrativo contencioso, equivale a la notificación inicial de la
demanda o del acto que requiere contestación. Su finalidad es garantizar el derecho humano de
audiencia, defensa adecuada y contradicción. Un emplazamiento válido fija la litis, abre el plazo
para contestar y permite ofrecer pruebas y excepciones. Si se practica incorrectamente, puede
provocar nulidad de actuaciones posteriores por violación procesal grave.
Los requisitos esenciales del emplazamiento incluyen: identificación de la autoridad o tribunal que
ordena la diligencia; nombre de la persona emplazada; copia íntegra de la demanda, resolución o
acto inicial; indicación clara del plazo para comparecer; apercibimiento de consecuencias en caso
de no hacerlo; fecha, hora, lugar y firma del funcionario actuante; y constancia de la persona con
quien se entendió la diligencia. Debe realizarse en el domicilio legalmente señalado y observar las
formalidades de la ley aplicable. Estos requisitos aseguran certeza jurídica y evitan indefensión.
Históricamente, el Tribunal Fiscal de la Federación fue el antecedente directo del actual Tribunal
Federal de Justicia Administrativa. Nació para resolver controversias tributarias entre
contribuyentes y Hacienda Pública, evolucionando posteriormente a competencia administrativa
más amplia. Hoy su función principal consiste en resolver juicios contra resoluciones definitivas de
autoridades fiscales y administrativas federales, garantizando control jurisdiccional de legalidad.
Aunque su denominación formal cambió, doctrinalmente sigue utilizándose el término para
referirse a su origen y función en materia tributaria. La LFPCA regula su procedimiento.
La demanda contenciosa administrativa debe contener, entre otros requisitos, nombre del actor,
domicilio para oír notificaciones, resolución impugnada, autoridad demandada, hechos, conceptos
de impugnación, pruebas y petición concreta. Debe presentarse dentro de treinta días, conforme a
la LFPCA. citeturn0search3turn0view0 La contestación de la autoridad debe responder
cada hecho, oponer causales de improcedencia, ofrecer pruebas y sostener la legalidad del acto.
Su finalidad es fijar la litis y delimitar los puntos controvertidos.
En el juicio contencioso administrativo son admisibles casi todas las pruebas: documentales,
periciales, testimonial, inspección y presuncional, excepto la confesional de autoridades mediante
absolución de posiciones. La LFPCA permite incluso pruebas supervenientes antes de sentencia.
citeturn0search1turn0view0 El actor debe acreditar los hechos constitutivos de su acción
y la autoridad los de sus excepciones. El magistrado instructor puede ordenar diligencias para
mejor proveer, requerir documentos o reabrir instrucción cuando sea necesario. El desahogo debe
respetar contradicción, oportunidad y pertinencia.
Sentencias
Las sentencias en el proceso contencioso administrativo pueden reconocer la validez del acto,
declarar su nulidad lisa y llana, nulidad para efectos o incluso reconocer un derecho subjetivo al
particular. Deben ser congruentes, exhaustivas, fundadas y motivadas. La nulidad lisa y llana
extingue totalmente el acto impugnado; la nulidad para efectos obliga a la autoridad a reponer
procedimiento o emitir nueva resolución respetando lineamientos jurisdiccionales. También
pueden condenar al cumplimiento de una obligación administrativa.
Una vez agotada la instancia ante el TFJA, ciertas resoluciones pueden revisarse por el Poder
Judicial de la Federación mediante amparo directo o revisión fiscal, según corresponda. Los
Tribunales Colegiados de Circuito analizan violaciones de legalidad y constitucionalidad cometidas
en la sentencia. Esta fase fortalece el control judicial de la administración y protege derechos
fundamentales del gobernado.
Amparo y requisitos
El amparo es el medio constitucional de control que protege a los particulares frente a actos de
autoridad que violen derechos humanos o invadan competencias. En materia contenciosa
administrativa suele promoverse amparo directo contra sentencias definitivas del TFJA. Sus
requisitos incluyen: nombre del quejoso, autoridad responsable, acto reclamado, conceptos de
violación, preceptos constitucionales infringidos, oportunidad y firma. También debe acreditarse
interés jurídico o legítimo y agotarse, cuando proceda, el principio de definitividad.
El recurso constitucional de revisión en esta materia se refiere al medio por el cual se revisan
determinadas resoluciones de amparo o sentencias administrativas cuando existe cuestión
constitucional relevante. Su finalidad es que un órgano superior, incluso la Suprema Corte en casos
excepcionales, determine la correcta interpretación constitucional. Es fundamental cuando el
litigio administrativo trasciende la mera legalidad y plantea control directo de normas o actos
frente a la SConstitución.
Empréstitos
Los empréstitos son operaciones financieras mediante las cuales el Estado obtiene recursos de
particulares, instituciones financieras, organismos internacionales o mercados bursátiles, con
obligación futura de restitución más intereses. Constituyen una forma clásica de financiamiento
público para cubrir gasto, inversión, infraestructura o contingencias económicas. Jurídicamente
generan deuda pública y deben sujetarse a autorización presupuestaria y principios de
sostenibilidad financiera.
Soberanía
La soberanía es la potestad suprema del Estado para decidir libremente su organización política,
económica, financiera y jurídica sin subordinación a otro poder. En materia de crédito público, la
soberanía permite al Estado decidir si contrae deuda, en qué términos y para qué fines, aunque
actualmente se encuentra limitada por controles constitucionales, presupuestarios y de disciplina
financiera.