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CONTENIDO
INTRODUCCIÓN
FACTORES DE RIESGO
DIAGNOSTICO
CLÍNICA
TRATAMIENTO
INTRODUCCIÓN
La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una condición
pulmonar heterogénea caracterizada por síntomas respiratorios crónicos
(disnea, tos, producción de esputo y/o exacerbaciones) debido a anomalías de
las vías aéreas (bronquitis, bronquiolitis) y/o alvéolos (enfisema) que provocan
una obstrucción persistente y progresiva del flujo aéreo. Actualmente una de
las principales causas de muerte en todo el mundo y el 90% de estas muertes
ocurren en países de bajo y mediano ingresos.
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica es un cuadro que afecta al individuo
tanto a nivel respiratorio como a nivel sistémico. Es una enfermedad de causa
multifactorial que se caracteriza por síntomas respiratorios persistentes y una
limitación al flujo aéreo. La EPOC se define en base a la limitación al flujo
aéreo demostrada mediante la espirometría (volumen espiratorio forzado en el
primer segundo/capacidad vital forzada —FEV1/FVC— menor del 70%). Una vez
diagnosticada la enfermedad se debe establecer el estadio de gravedad de la
misma, que nos permita elegir el tratamiento adecuado.
FACTORES DE RIESGO
La EPOC es una enfermedad común, prevenible y tratable, pero el subdiagnóstico
generalizado y el diagnóstico erróneo hacen que los pacientes no reciban
tratamiento o reciban un tratamiento incorrecto. El diagnóstico apropiado y más
temprano de la EPOC puede tener un impacto muy significativo. La EPOC resulta
de interacciones genéticas y ambientales que alteran los procesos respiratorios
normales. El tabaquismo es, sin duda, el factor etiológico principal. El factor de
riesgo genético más relevante (aunque raro) identificado hasta la fecha son las
mutaciones en el gen SERPINA1 que conducen a la deficiencia de -1 antitripsina.
Los mecanismos principales implicados en la patogenia de la EPOC son tres:
• Inflamación crónica de las vías respiratorias.
• Destrucción gradual de los alvéolos.
• Lesión vascular pulmonar.
DIAGNÓSTICO
Es clínico y espirométrico. Debe considerase el diagnóstico de EPOC en cualquier
paciente que presente disnea, tos crónica o producción de esputo y/o antecedentes
de exposición a factores de riesgo de la enfermedad. La espirometría forzada que
demuestra la presencia de un FEV1/FVC post broncodilatador <0,7 es obligatoria
para establecer el diagnóstico de EPOC.
CLÍNICA
La disnea crónica es el síntoma más característico de la EPOC. La tos con
producción de esputo está también presente en muchos pacientes. Estos síntomas
pueden variar de un día a otro y pueden preceder al desarrollo de la obstrucción
del flujo aéreo por muchos años. La obstrucción del flujo aéreo también puede
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estar presente sin disnea crónica y/o tos y producción de esputo. Otros síntomas
característicos son la limitación de la actividad y/o tos con o sin producción de
esputo, eventos respiratorios agudos caracterizados por un aumento de los
síntomas respiratorios, es decir, exacerbaciones.
La tos crónica puede ser el primer síntoma de la EPOC y el paciente suele
descartarla como una consecuencia esperada del tabaquismo y/o de la exposición
ambiental. Inicialmente, la tos puede ser intermitente, pero posteriormente
puede estar presente en forma permanente. La tos crónica en la EPOC puede ser
productiva o no. La producción regular de esputo durante tres o más meses en
dos años consecutivos (en ausencia de otras condiciones que puedan explicarlo)
es la definición clásica de bronquitis crónica. Las sibilancias inspiratorias y/o
espiratorias y la opresión torácica son síntomas que pueden presentarse en
pacientes con EPOC.
La fatiga, definida como la sensación subjetiva de cansancio o agotamiento, es
uno de los síntomas más comunes y angustiantes que experimentan los pacientes
con EPOC, dado que afecta la capacidad del paciente para realizar actividades
de la vida diaria y su calidad de vida. La pérdida de peso, de masa muscular y la
anorexia son también problemas comunes en estos pacientes. Tienen importancia
pronóstica y también pueden ser signo de otras enfermedades, como tuberculosis
o cáncer de pulmón, por lo tanto, siempre deben ser investigados.
Los síntomas de depresión y/o ansiedad merecen una indagación específica a
la hora de obtener la historia clínica, ya que son f recuentes y se asocian a peor
estado de salud, mayor riesgo de exacerbaciones e ingreso hospitalario.
Una historia clínica detallada de un paciente del que se sabe o se sospecha EPOC
debe incluir:
• Exposición del paciente a factores de riesgo, como el tabaquismo y la exposición
ambiental.
• Antecedentes médicos, incluyendo asma, alergia, sinusitis o pólipos nasales;
infecciones respiratorias; VIH; tuberculosis.
• Antecedentes familiares de EPOC u otra enfermedad respiratoria crónica.
• Patrón de desarrollo de los síntomas.
• Antecedentes de exacerbaciones u hospitalizaciones previas por síntomas
respiratorios.
• Presencia de comorbilidades como cardiopatías, osteoporosis, trastornos
musculoesqueléticos, ansiedad y depresión, neoplasias malignas, entre otros.
• Impacto de la enfermedad en la vida del paciente, incluyendo la limitación de la
actividad diaria, impacto económico, depresión o ansiedad y la actividad sexual.
• Apoyo social y familiar a disposición del paciente.
• Posibilidades de reducción de los factores de riesgo, especialmente el abandono
del hábito tabáquico.
La hipertensión pulmonar se puede desarrollar en las fases f inales de la
enfermedad y se debe principalmente a la vasoconstricción de las arteriolas
pulmonares. En la EPOC existe una respuesta inflamatoria vascular similar
a la que se produce en la vía aérea, a expensas de una disfunción de las
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células endoteliales. La pérdida del lecho capilar pulmonar en el enfisema puede
contribuir al aumento de la presión en la circulación pulmonar. La hipertensión
pulmonar progresiva acaba derivando en hipertrofia ventricular derecha, así
como en insuficiencia cardíaca derecha (cor pulmonale).
ESPIROMETRÍA
La espirometría es la medida más reproducible y objetiva de la obstrucción del flujo
aéreo. Es el gold standard para el diagnóstico de EPOC. Es una prueba no invasiva,
reproducible, económica y fácilmente disponible. El criterio espirométrico para
la obstrucción del flujo aéreo seleccionado por GOLD sigue siendo una relación
post broncodilatador de FEV1/FVC <0,7.
Clasificación GOLD de la gravedad de la obstrucción del flujo aéreo en EPOC
(Basada en FEV1 postbroncodilatador; pacientes con FEV1/FVC < 0,7)
Grado GOLD Gravedad FEV1 (% del valor esperado)
GOLD 1 Leve ≥ 80%
GOLD 2 Moderada ≥ 50% y < 80%
GOLD 3 Grave ≥ 30% y < 50%
GOLD 4 Muy grave < 30%
Evaluación combinada inicial de la EPOC
En 2011, GOLD propuso pasar del sistema de clasificación espirométrico simple para
la evaluación y el tratamiento de la gravedad de la enfermedad a una estrategia
de evaluación combinada basada en el nivel de los síntomas, la gravedad de la
limitación del flujo aéreo (grados GOLD 1-4) y la frecuencia de exacerbaciones
previas. Esta clasificación se propuso para orientar el tratamiento farmacológico
inicial. En esta estrategia de evaluación combinada se incorporan los resultados
informados por los pacientes y resalta la importancia de la prevención de las
exacerbaciones en el tratamiento de la EPOC. En la guía GOLD 2026, se propone
una nueva evolución de la herramienta de evaluación combinada ABE (dejando
obsoletos lo propuesto en guías anteriores) que reconoce la relevancia clínica
de las exacerbaciones, independientemente del nivel de síntomas del paciente.
Los grupos A y B no han cambiado con respecto a las guías previas, pero los
grupos C y D ahora se fusionan en un solo grupo denominado “E” para resaltar
la relevancia clínica de las exacerbaciones.
Una vez realizado el diagnóstico, se debe evaluar el nivel de riesgo. Como tal
se entiende la probabilidad de que el paciente pueda presentar agudizaciones,
progresión de la enfermedad, futuras complicaciones, consumo de recursos
sanitarios o mayor mortalidad.
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Los factores considerados para la evaluación del riesgo son:
• El grado de obstrucción medido por el FEV1 (%) post broncodilatador.
• El nivel de disnea medido por la escala modificada del Medical Research Council
(mMRC).
• El riesgo de exacerbaciones.
• La presencia de comorbilidades.
A mayor nivel de riesgo, mayor necesidad de intervenciones terapéuticas. La
disnea medida mediante una escala simple como es la mMRC presenta una
adecuada correlación con el estado de salud del paciente y predice el riesgo de
mortalidad.
TRATAMIENTO
Los objetivos generales del tratamiento de la EPOC se resumen en reducir
los síntomas de la enfermedad, disminuir la f recuencia y gravedad de las
agudizaciones y mejorar la calidad de vida y la supervivencia. Se deben alcanzar
tanto los beneficios a corto plazo (control de la enfermedad) como los objetivos
a medio y largo plazo (reducción del riesgo). El tratamiento de la EPOC consta
de dos pilares: farmacológico y no farmacológico. Dentro del tratamiento
no farmacológico: abandono tabáquico, correcta vacunación, rehabilitación,
educación y autocuidado, cuidados paliativos y en algunos casos, la cirugía. El
tratamiento farmacológico dispone de varias opciones que se combinan entre sí
en función del fenotipo de la EPOC de cada paciente y de su clase de riesgo. El
tratamiento farmacológico de la EPOC se emplea para reducir los síntomas, reducir
la f recuencia y gravedad de las exacerbaciones, mejorar la tolerancia al ejercicio y
el estado de salud en general. La elección del tratamiento farmacológico depende
de la disponibilidad, costo y de la respuesta clínica favorable en contraposición
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con los efectos adversos. Cada régimen de tratamiento debe individualizarse, ya
que la relación entre la gravedad de los síntomas, la limitación del flujo aéreo y
la gravedad de las exacerbaciones puede diferir entre pacientes.
Broncodilatadores
Los broncodilatadores son fármacos que mejoran el FEV1 y/o modifican otras
variables espirométricas. Actúan alterando el tono del músculo liso de las vías
aéreas y las mejoras en el flujo espiratorio reflejan el ensanchamiento de las
vías aéreas. Mejoran la tolerancia al ejercicio. El aumento de la dosis de un
agonista beta2 o un anticolinérgico, especialmente cuando se administra con un
nebulizador, parece proporcionar un beneficio subjetivo en los episodios agudos,
pero no son necesariamente útiles en la enfermedad estable. La toxicidad también
está relacionada con la dosis. Por lo general, no se recomienda el uso regular de
broncodilatadores de acción corta.
Agonistas beta 2
La acción principal de los agonistas beta2 consiste en relajar el músculo liso de
las vías aéreas mediante la estimulación de los receptores adrenérgicos beta2
aumentando el AMP cíclico y produciendo un antagonismo funcional f rente a la
broncoconstricción. Existen agonistas beta2 de acción corta (SABA) y agonistas
beta2 de acción prolongada (LABA). El efecto de los SABA normalmente
desaparece en 4 a 6 horas. El uso regular y según sea necesario de SABA mejora
el FEV1 y los síntomas. Los LABA tienen una duración de acción de 12 horas o
más. El formoterol y el salmeterol son LABA administrados dos veces al día que
proporcionan una mejoría significativa del FEV1 y los volúmenes pulmonares,
la disnea, el estado de salud, la frecuencia de exacerbaciones y el número de
hospitalizaciones, pero carecen de efecto sobre la mortalidad o la caída de la función
pulmonar. El indacaterol es un LABA administrado una vez al día que mejora
la dificultad respiratoria, el estado de salud y la f recuencia de exacerbaciones.
Algunos pacientes experimentan tos después de la inhalación de indacaterol. El
oladaterol y el vilanterol son otros LABA administrados una vez al día que mejoran
la función pulmonar y los síntomas respiratorios. La estimulación de los receptores
adrenérgicos beta2 puede producir como efecto adverso: taquicardia sinusal
en reposo y existe la posibilidad de que desencadene alteraciones del ritmo en
pacientes susceptibles. El temblor somático exagerado resulta preocupante en
algunos pacientes de edad avanzada tratados con dosis altas de agonistas beta2,
independientemente de la vía de administración. Puede ocurrir hipopotasemia,
especialmente cuando el tratamiento se combina con diuréticos tiazídicos.
Antimuscarínicos
Los antimuscarínicos de acción corta (SAMA), como ipratropio y los antagonistas
antimuscarínicos de acción prolongada (LAMA), como tiotropio, bloquean el efecto
broncoconstrictor de la acetilcolina sobre los receptores muscarínicos que se
expresan en el músculo liso de las vías aéreas. Una revisión sistemática de ensayos
controlados aleatorizados concluyó que el ipratropio, por sí solo proporcionaba
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pequeños beneficios por encima de los producidos por los agonistas beta2 de
acción corta en términos de función pulmonar, estado de salud y necesidad de
esteroides orales. Los tratamientos con LAMA (tiotropio) mejoran los síntomas,
incluyendo tos y expectoración, la efectividad de la rehabilitación pulmonar y
reducen la frecuencia de exacerbaciones y hospitalizaciones. Los ensayos clínicos
han mostrado un mayor efecto sobre la f recuencia de exacerbaciones con el
tratamiento con LAMA (tiotropio) en comparación con el tratamiento con LABA.
El uso amplio de esta clase de fármacos en una gran variedad de dosis y contextos
clínicos ha demostrado que son muy seguros. El principal efecto secundario es
la sequedad de boca. Aunque se han informado síntomas urinarios ocasionales,
no hay datos que demuestren una relación causal verdadera. Algunos pacientes
que usan ipratropio informan un sabor metálico amargo. Se ha informado un
pequeño aumento inesperado en los eventos cardiovasculares en pacientes con
EPOC tratados regularmente con bromuro de ipratropio. En un amplio ensayo
clínico a largo plazo en pacientes con EPOC, el tiotropio asociado a otras terapias
estándar no tuvo ningún efecto sobre el riesgo cardiovascular.
Metilxantinas
La guía GOLD 2026 para el manejo de la EPOC desaconseja totalmente el uso de
xantinas (como la teofilina). Se advierte su uso debido a la falta de evidencia sólida
en comparación con otros broncodilatadores y a su estrecho margen terapéutico
que aumenta significativamente el riesgo de efectos adversos y complicaciones
en los pacientes.
Terapia broncodilatadora combinada
Combinar broncodilatadores de distintos mecanismos y duración aumenta la
broncodilatación con menos efectos adversos que subir la dosis de uno solo. Las
combinaciones LABA + LAMA en un solo inhalador mejoran la función pulmonar
más que placebo y más que la monoterapia prolongada. Además, mejoran la
calidad de vida y previenen mejor las exacerbaciones, sobre todo en pacientes
sintomáticos o con antecedentes de exacerbaciones. Frente a LABA + GCI,
muestran eficacia similar, pero con menor riesgo de neumonía.
Corticoides orales
La guía GOLD 2026 establece diferencias claras sobre el uso de corticoides
orales dependiendo de si se trata de un episodio agudo o de un tratamiento de
mantenimiento. En exacerbaciones se recomienda el uso de un ciclo corto de
corticoides orales (ej. prednisona oral de 30 a 40 mg diarios). Estos acortan el
tiempo de recuperación, mejoran la función pulmonar y reducen el riesgo de
recaída o fracaso del tratamiento. La duración habitual es de 5 días (sin necesidad
de reducción gradual). La guía desaconseja totalmente el tratamiento de
mantenimiento, es decir, el uso crónico o a largo plazo de corticosteroides orales,
debido al alto riesgo de efectos adversos graves (como miopatía, osteoporosis y
neumonía).
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Corticoides inhalados
Tanto los fumadores actuales como los exfumadores con EPOC se benefician
del uso de GCI en términos de función pulmonar y frecuencia de exacerbación,
aunque la magnitud del efecto es menor en los fumadores habituales o crónicos
en comparación con los fumadores leves o exfumadores. La mayoría de los
estudios han encontrado que el tratamiento regular con GCI solos no modifica
la disminución a largo plazo del FEV1 ni la mortalidad en pacientes con EPOC.
Sin embargo, la combinación de GC con terapia broncodilatadora de acción
prolongada (LABA) en pacientes con EPOC de moderada a muy grave es más
eficaz que cualquiera de los componentes por sí solos para mejorar la función
pulmonar, el estado de salud y reducir las exacerbaciones.
Recuento de eosinófilos en sangre
En la guía GOLD 2026, el recuento de eosinófilos en sangre (BEC) es un
biomarcador clave para personalizar el tratamiento, especialmente para predecir
si el paciente responderá bien a los corticosteroides inhalados (ICS) y evaluar el
riesgo de exacerbaciones.
Existe una relación continua entre el recuento de eosinófilos en sangre y los
efectos del GCI; se observan pequeños y/o ningún efecto con recuentos de
eosinófilos más bajos, con efectos incrementales observados con recuentos
de eosinófilos más altos. Los niveles bajos de eosinófilos en sangre y esputo
se asocian a mayor presencia de Haemophilus y aumento de las infecciones
bacterianas y neumonias. Por lo tanto, los recuentos más bajos de eosinófilos en
sangre pueden identificar a las personas con perfiles de microbioma asociados a
mayor riesgo de empeoramiento clínico debido a especies bacterianas patógenas.
Existe evidencia de que, en promedio, los recuentos de eosinófilos en sangre
son más altos en pacientes con EPOC, asociado a un aumento en el número de
eosinófilos pulmonares y en vías respiratorias y en consecuencia a niveles más
altos de marcadores inflamatorios, lo que puede explicar la respuesta diferencial
al tratamiento con GCI según el recuento de eosinófilos en sangre. Por lo tanto, el
uso de los recuentos de eosinófilos en sangre para predecir los efectos de los GCI
y el uso de triple terapia: LABA + LAMA + GCI en pacientes que tengan indicación.
En individuos más jóvenes sin EPOC, los recuentos más altos de eosinófilos en
sangre se asocian a un mayor riesgo de desarrollo posterior de EPOC.
Inicio de triple terapia en EPOC (Guía GOLD 2026)
Recomendación Criterios
Favorece fuertemente • ≥ 2 exacerbaciones moderadas o ≥ 1 hospitalización
el uso por EPOC al año.
• Eosinófilos en sangre ≥ 300 células/µL.
• Antecedente o coexistencia de asma.
Favorece el uso • 1 exacerbación moderada de EPOC por año.
• Eosinófilos en sangre entre 100 y < 300 células/µL.
• Episodios repetidos de neumonía.
Desaconseja el uso • Eosinófilos en sangre < 100 células/µL.
• Antecedente de infección por micobacterias.
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El aumento en el tratamiento inhalado a LABA más LAMA más GCI (triple terapia)
puede ocurrir mediante varias estrategias y se ha demostrado que mejora
la función pulmonar, los resultados informados por el paciente y reduce las
exacerbaciones en comparación con LAMA solo, LABA + LAMA y LABA + GCI.
Inhibidores de la fosfodiesterasa-4 (PDE4)
Las guías GOLD 2026 posicionan a los inhibidores de la fosfodiesterasa-4 (PDE4)
como terapias antiinflamatorias de segunda línea. Su acción principal es reducir la
inflamación inhibiendo la degradación del AMP cíclico intracelular. El roflumilast
es un medicamento oral sin actividad broncodilatadora directa que se administra
una vez al día, reduciendo las exacerbaciones moderadas y graves tratadas con
corticosteroides sistémicos en pacientes con bronquitis crónica, EPOC grave
o muy grave y antecedentes de exacerbaciones. Los efectos sobre la función
pulmonar también se observan cuando se añade roflumilast a broncodilatadores
de acción prolongada y en pacientes que no están controlados con combinaciones
de dosis fija de LABA + GCI. Se ha informado que los efectos beneficiosos de
roflumilast son mayores en pacientes con antecedentes de hospitalización debido
a exacerbación aguda.
Los efectos adversos más f recuentes son: diarrea, náuseas, anorexia,
adelgazamiento, dolor abdominal, trastornos del sueño y cefalea. Los efectos
adversos parecen ocurrir temprano durante el tratamiento, son reversibles y
disminuyen con el tiempo con la continuación del tratamiento. Debe usarse con
precaución en pacientes con bajo peso y pacientes con depresión.
Antibióticos
La guía GOLD 2026 establece que el uso de antibióticos en las exacerbaciones
de EPOC debe reservarse para pacientes con síntomas agudos graves o criterios
específicos, recomendando un ciclo de tratamiento corto.
Manejo farmacológico inicial
Se deben prescribir broncodilatadores de rescate de acción corta a todos los
pacientes para el alivio inmediato de los síntomas. A todos los pacientes del Grupo
A se les debe ofrecer un tratamiento broncodilatador en función de su efecto
sobre la disnea. La opción preferida es un broncodilatador de acción prolongada,
excepto en pacientes con disnea muy ocasional. Esto debe continuarse si se
documenta el beneficio. En los pacientes del grupo B, el tratamiento debe iniciarse
con una combinación LABA + LAMA. Se ha demostrado que en pacientes con ≤ 1
exacerbación moderada en el año y un CAT™ ≥10, LABA + LAMA es superior a un
LAMA. En el grupo E, la combinación LABA + LAMA se considera el tratamiento
más apropiado para reducir las exacerbaciones de la EPOC. Considerar LABA +
LAMA + GCI en el grupo E si eosinófilos ≥ 300 células/μl, sabiendo que efecto de
los GCI en la prevención de las exacerbaciones se correlaciona con el recuento
de eosinófilos en sangre. Dado que no hay datos directos en la literatura sobre
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el inicio del tratamiento de triple terapia en pacientes recién diagnosticados,
creemos que existe una justificación para reservar este tratamiento para pacientes
con un recuento elevado de eosinófilos (≥ 300 células/μl).
Manejo farmacológico de seguimiento
El algoritmo de tratamiento farmacológico de seguimiento se puede
aplicar a cualquier paciente que ya esté en tratamiento de mantenimiento,
independientemente del grupo GOLD asignado al inicio del tratamiento. Se debe
evaluar la necesidad de tratar principalmente la disnea/limitación al ejercicio o
prevenir las exacerbaciones. Si se considera necesario un cambio de tratamiento,
seleccione el algoritmo correspondiente para disnea (columna izquierda de
la Figura) o exacerbaciones (columna derecha de la Figura). El tratamiento
farmacológico de seguimiento debe guiarse por los principios de la primera
revisión y evaluación.
• Revalorar los síntomas (disnea) y el riesgo de exacerbación (antecedentes,
recuento de eosinófilos en sangre).
• Evaluar la técnica, la adherencia al inhalador y el papel de las estrategias no
farmacológicas.
• Ajustar el tratamiento farmacológico, incluida la escalada o la desescalada. Se
puede considerar apropiado cambiar el dispositivo inhalador o los principios
activos de la misma clase. Cualquier cambio en el tratamiento requiere una
revisión posterior de la respuesta clínica, incluyendo los efectos secundarios.
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Disnea
Para pacientes con disnea persistente o limitación al ejercicio estando tratados con
un broncodilatador en monoterapia, se recomienda el uso de dos broncodilatadores.
Si la adición de un segundo broncodilatador de acción prolongada no mejora los
síntomas, sugerimos considerar cambiar el dispositivo inhalador o los principios
activos. En todos los estadios, la disnea debida a otras causas (no EPOC) debe
investigarse y tratarse adecuadamente. Deben considerarse la técnica de inhalación
y la adherencia como causas de una respuesta inadecuada al tratamiento.
Exacerbaciones
Para pacientes con exacerbaciones persistentes en monoterapia con
broncodilatadores, se recomienda escalar a LABA + LAMA. Los recuentos
de eosinófilos en sangre pueden identificar a los pacientes con una mayor
probabilidad de una respuesta beneficiosa a los GCI. En pacientes que desarrollan
más exacerbaciones con la terapia con LABA + LAMA, sugerimos dos vías
alternativas. Se pueden usar recuentos de eosinófilos en sangre <100 células/μl
para predecir una baja probabilidad de una respuesta beneficiosa de los GCI. En
pacientes tratados con LABA + LAMA + GCI (o aquellos con eosinófilos en sangre
<100 células/μl) que todavía tienen exacerbaciones, se pueden considerar las
siguientes opciones:
• Añadir roflumilast.
• Añadir un macrólido. La mejor evidencia disponible que existe es para el uso de
azitromicina, especialmente en aquellos que no son fumadores actuales.
• La guía GOLD 2026 incorpora formalmente el dupilumab. Se sugiere agregarlo
en pacientes con EPOC no controlada, con bronquitis crónica y un recuento
de eosinófilos en sangre ≥ 300 células/μl. Está abalado su uso como terapia
complementaria en pacientes que ya están bajo tratamiento de mantenimiento
optimizado (como la triple terapia inhalada LABA/LAMA/ICS) pero que siguen
sufriendo exacerbaciones.
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El tratamiento no farmacológico es complementario al tratamiento
farmacológico y debe formar parte del manejo integral de la EPOC. Después
de recibir un diagnóstico de EPOC, el paciente debe recibir más información
sobre la afección. Los médicos deben enfatizar la importancia de un ambiente libre
de humo, potenciar el cumplimiento de la medicación prescrita, garantizar una
técnica de inhalación adecuada, promover la actividad f ísica, prescribir vacunas
y derivar a los pacientes a rehabilitación pulmonar. El cese del hábito tabáquico
es la medida que más impacta sobre la historia natural de la EPOC. El 40% de
pacientes con EPOC continúa fumando a pesar de conocer el diagnóstico y el
impacto negativo que esto genera en el pronóstico y progresión de la enfermedad.
Si se dedican recursos eficaces como es el abordaje individual, las prohibiciones
legislativas al tabaquismo, el reemplazo de la nicotina y la farmacoterapia,
aumentan de manera confiable las tasas de abstinencia a largo plazo, las tasas
de abandono y se reduce el daño causado por la exposición pasiva.
Vacuna Frecuencia / Esquema
Influenza Anual
COVID-19 Según guías OMS/CDC vigentes
Neumococo
Dosis única (o secuencia según recomendaciones CDC)
(PCV20 o PCV21)
VRS (Virus sinci- Una dosis en ≥ 60 años o en pacientes con EPOC
tial respiratorio) moderada-grave
Tdap (Tétanos, dif-
teria, tos ferina) Cada 10 años o si no recibió vacunación en la adolescencia
Herpes zóster 2 dosis (0 y 2–6 meses) en personas ≥ 50 años
(Shingrix®)
La rehabilitación pulmonar con sus componentes básicos, incluyendo el
entrenamiento físico combinado con la educación específica de la enfermedad,
mejora la capacidad de ejercicio, los síntomas y la calidad de vida en todos los
estratos de gravedad de la EPOC. En pacientes con hipoxemia crónica grave
en reposo (PaO2 ≤55 mmHg o <60 mmHg si hay cor pulmonale o policitemia
secundaria), la oxigenoterapia a largo plazo mejora la supervivencia. Los cuidados
paliativos son eficaces para controlar los síntomas en la EPOC avanzada.
Oxigenoterapia
La oxigenoterapia a largo plazo (LTOT) está indicada para pacientes estables que
tienen:
• PaO2 igual o inferior a 55 mmHg o SaO2 igual o inferior al 88%, con o sin
hipercapnia confirmada dos veces durante un período de tres semanas.
• PaO2 entre 55 mmHg y 60 mmHg, o SaO2 del 88%, si hay evidencia de hipertensión
pulmonar, edema periférico que sugiera insuficiencia cardiaca congestiva o
policitemia (hematocrito >55%).
Una vez colocada la LTOT, el paciente debe ser reevaluado después de 60 a 90
días con mediciones repetidas de gasometría arterial, saturación de oxígeno
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Referencias Bibliograficas
• Guía de práctica clínica de EPOC - Cátedra de Neumología [Internet]. Cátedra de Neumología.
2022 [citado el 23 de diciembre de 2024]. Disponible en: [Link]
de-practica-clinica-de-epoc/
• Alonso JLI, Paredes CM. Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Medicine
[Internet]. 2018;12(63):3699–709. Disponible en: [Link]
S0304541218302105
• [Link]. [citado el 23 de diciembre de 2024]. Disponible en: [Link]
content/uploads/2023/02/GuiasGOLD2023_16235v2.1_ES-Pocket_WMV.pdf
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