LAS DROGAS
QUE SON
Desde simpre el ser humano ha utilizado drogas bien para curarse o solo por placer además del
alcohol hay una gran variedad de productos ilegales que afectan gravemente nuestra
capacidad
Las drogas son sustancias naturales o sintéticas que al ser ingeridas por una persona, pueden
producir cambios psicológicos, físicos (orgánicos) y emocionale s. Aunque algunas son
utilizadas con fines médicos, para el tratamiento, prevención y diagnóstico de algunas
enfermedades, gran parte de estas sustancias son utilizadas de maneras que causan daño a la
integridad de la persona que las utiliza y de quienes están a su alrededor.
Las sustancias que alteran nuestro pensamiento tienen una clasificación en tres grupos
DEPRESORAS
estas drogas se unen al receptor y bloquean o inhiben las funciones del mismo. Se le llaman
sustancias depresoras del sistema nervioso, pues causan efectos tales como disminuir el
estado de alerta hacia el ambiente, reducir la respuesta a la estimulación sensorial, reducir el
funcionamiento cognitivo, disminuir la espontaneidad y reducir la actividad física. Entre estas
se encuentran sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, y opiáceos como opio, morfina, heroína, entre
otros.
ESTIMULANTES
las drogas de este tipo al unirse al receptor, producen acciones que simulan o potencian las
funciones del transmisor. Además actúan bloqueando la inhibición o produciendo excitación
directa en las neuronas. Se les llaman sustancias estimulantes del sistema nervioso, pues
cambian el humor, produciendo euforia, incrementa el estado de alerta, reducen la fatiga,
producen un sentimiento de mucha energía, disminuyen el apetito y quitan el aburrimiento.
Algunos de sus efectos secundarios pueden ser ansiedad, insomnio e irritabilidad. Entre las
drogas estimulantes se puede mencionar la cocaína y anfetaminas
PERTURBADORAS O ALUCINOGENOS
Estas son sustancias naturales o fabricadas químicamente, que alteran la percepción, el
pensamiento, la orientación y la memoria y en algunos casos producen comportamientos
similares a los que se observan en los pacientes psicóticos. Los efectos de los alucinógenos,
suelen notarse unos veinte o treinta minutos después de haber sido ingeridos. Anteriormente
se les llamaba psicodélicos. Algunas de estas drogas son: LSD y el grupo de cannabinoides
(como la marihuana).
OPIO
El opio extraído de la savia de la adormidera es una de las drogas mas antiguas del mundo la
mencionan como un medicamento contra el dolor la tos y el insomnio en la actualidad mas ce
16 millones de personas consumen drogas derivadas del opio. Consiguen calmar todas las
sensaciones tanto internas como externas yanto físicas como psicológicas
Del opio derivan los opiacios y estasson ciertas drogas como la heroína, la morfina o la
codeína. Éstas son ejemplos de opiáceos.
Los opiáceos pueden producir una sensación rápida e intensa de placer, seguida por una
sensación de bienestar y calma adormecedora. Pero también se pueden convertir en una
adicción. Si alguien usa opiáceos una y otra vez, es probable que su cerebro comience a
depender de estas drogas.
vcHay lugares en ciertas células nerviosas del sistema límbico, el tallo cerebral y la espina
dorsal, que reconocen a los opiáceos. Cuando estos sitios, llamados receptores de opiáceos,
son estimulados por dicha droga, provocan una respuesta tanto en el cerebro como en el resto
del cuerpo.
Los científicos han identificado tres tipos de receptores de opiáceos: delta, kappa y mu
(denominados así por las letras griegas del mismo nombre). Cada uno de estos tipos de
receptores está involucrado en diferentes funciones cerebrales. Por ejemplo, los receptores mu
son los responsables por los efectos analgésicos (que alivian el dolor) de la droga opiácea
llamada morfina
El tallo cerebral controla las cosas que tu cuerpo hace automáticamente, como respirar y toser.
Los opiáceos actúan sobre el tallo cerebral para detener la tos y disminuir la respiración.
El sistema límbico controla las emociones. Los opiáceos cambian al sistema límbico para
producir sensaciones más intensas de placer, relajamiento y felicidad
La espina dorsal transmite las señales de dolor del cuerpo. Al actuar en la espina dorsal, los
opiáceos bloquean los mensajes de dolor y permiten que las personas soporten el dolor aún
de lesiones graves.
HEROÍNA
L a heroína generalmente se inyecta, se inhala o aspira, o se fuma. Típicamente el adicto se
puede inyectar hasta cuatro veces al día. La inyección intravenosa proporciona la mayor
intensidad y causa la oleada de euforia más rápida (de 7 a 8 segundos), mientras que la
inyección intramuscular produce un inicio relativamente lento de la euforia (de 5 a 8 minutos).
Cuando la heroína se inhala o se fuma, generalmente se sienten sus efectos máximos después
de unos 10 a 15 minutos 9
Poco después de inyectársela (o inhalarla), la heroína cruza la barrera de la sangre al cerebro.
En el cerebro, la heroína se convierte en morfina y rápidamente se adhiere a los receptores de
opioides. Las personas que abusan de la heroína típicamente informan que sienten un grado
profundo de tolerancia y dependencia física, los que también son factores poderosos que
motivan su uso compulsivo y abuso. Al igual que con las personas que abusan de otras drogas
adictivas, los abusadores de heroína gradualmente gastan cada vez más tiempo y energía
obteniendo y usando la droga. Una vez ya adictos, el propósito primordial en la vida del
abusador de heroína se convierte en la búsqueda y el uso de la droga. Las drogas literalmente
cambian sus cerebros y comportamiento
Algunos de los aditivos encontrados en la heroína que se vende en la calle pueden contener
sustancias que no se disuelven fácilmente y que obstruyen los vasos sanguíneos que van a los
pulmones, el hígado, los riñones o el cerebro. Esto puede causar una infección y hasta la
muerte de pequeños grupos de células en los órganos vitales. Las reacciones inmunes a estos y
otros contaminantes pueden causar artritis u otros problemas reumatológicos. Por supuesto
que compartir los equipos de inyección o fluidos puede resultar en las consecuencias más
severas del abuso de la heroína como la infección con hepatitis B y C, VIH o una variedad de
otros virus transmitidos por la sangre, que los drogadictos a su vez pueden después pasar a sus
parejas sexuales y a sus hijos.
E l abuso de heroína durante el embarazo, conjuntamente con los muchos factores
ambientales asociados (por ejemplo, la falta de cuidados prenatales), ha sido vinculado a
complicaciones adversas, incluyendo un bajo peso del bebé al nacer, lo que constituye un
factor de riesgo importante para retrasos futuros en su desarrollo. El mantenimiento con
metadona, en combinación con cuidados prenatales y un programa de tratamiento integral
para el abuso de drogas, puede aminorar muchas de las consecuencias negativas, tanto en la
madre como en el recién nacido, que suelen estar asociadas con el abuso de la heroína en las
mujeres que no reciben tratamiento. No obstante, los bebés expuestos a la metadona en el
embarazo generalmente requieren tratamiento para los síntomas del síndrome de abstinencia.
La heroína es una droga sintetizada a partir de la morfina, derivada a su vez del opio que se
obtiene de la planta Papaver somniferum. Se incluye en el grupo de los opiáceos. Fue
sintetizada en 1874, tratando de buscar un fármaco con la potencia analgésica de la morfina,
pero sin su capacidad adictiva, aunque pronto se comprobó que sus riesgos y efectos negativos
eran superiores a los de la morfina y la mayoría de los países occidentales suspendió su uso
médico. Se presenta originariamente como un polvo blanco, inodoro y fino que, dependiendo
del proceso de producción, puede presentarse con otro color y textura. La heroína puede ser
adulterada con quinina, lactosa, bórax, azúcar, almidón, etc., incluso se ha utilizado estricnina y
otros depresores del sistema nervioso central como barbitúricos y sedantes. Las adulteraciones
son las causantes de una parte de los problemas médicos derivados de su consumo, a lo que
hay que añadir la “contaminación” con bacterias, virus, hongos o partículas tóxicas. La heroína
puede fumarse, inyectarse o inhalarse por la nariz. Las dos primeras vías de administración son
las de acceso más rápido al cerebro y, por tanto, las que producen efectos de forma más
rápida. Muchos usuarios jóvenes se inician aspirándola por la nariz o fumándola, pensando,
erróneamente, que de esta manera no se llega a la adicción. Sin embargo, a medida que el
organismo se acostumbra a la droga y los efectos que produce se hacen menos evidentes,
recurren a la inyección para obtener resultados más intensos, como los que experimentaban
cuando comenzaron a consumir
¿QUÉ RIESGOS Y CONSECUENCIAS TIENE EL CONSUMO DE HEROÍNA? La heroína es una droga
altamente adictiva. Al principio, sus efectos son muy placenteros, lo que propicia una conducta
de consumo continuado y repetido. Este consumo continuado de heroína provoca,
rápidamente, un fenómeno de tolerancia. Es decir para conseguir el mismo efecto o evitar los
síntomas de abstinencia, el adicto necesita cada vez dosis más altas, siendo necesarias hasta
10 veces más al cabo de un cierto tiempo de consumo. Con el tiempo, la heroína pierde la
capacidad para producir el bienestar inicial que producía, lo que provoca un malestar cada vez
mayor. Si al principio la obtención de placer era la causa del consumo, con el paso del tiempo,
lo que el heroinómano busca es aliviar el malestar que le produce la ausencia de la heroína. La
supresión del consumo de heroína ocasiona la aparición del síndrome de abstinencia (conocido
popularmente como “mono”). Se trata de un conjunto de signos y síntomas entre los que
destacan: ansiedad, agresividad, midriasis (dilatación pupilar), lagrimeo, sudoración
abundante, escalofríos, temblores, “piel de gallina”, diarrea, náusea, vómitos, embotamiento
mental, hiperactividad locomotora y dolores articulares. El “mono” aparece aproximadamente
a las 8 horas de la última dosis, generando un profundo malestar entre las 36 y 72 horas y
pudiendo durar hasta 10 días. Aunque el síndrome de abstinencia no supone un grave riesgo
para la salud, es una experiencia muy temida por el heroinómano. Llega un momento en que
toda la vida del adicto gira alrededor de la búsqueda, obtención y consumo de la heroína. Los
heroinómanos dejan de mostrar interés por su entorno, por su familia y por sus amigos. Todo
su pensamiento gira constantemente alrededor del consumo de la droga. Pierden el sentido de
responsabilidad respecto a si mismos y a los que le rodean y, a menudo, no cumplen con las
exigencias de la vida de estudio o profesional. Se aíslan y se limitan a un contacto superficial
con el medio ambiente en el que viven. 52 Es frecuente el abandono del grupo de amigos
habituales, la disminución de la capacidad para ejercer la profesión aprendida, la pérdida de la
actividad laboral y, finalmente, la marginación social. Además de la adicción, el consumo de
heroína conlleva importantes riesgos y consecuencias negativas para la salud. Es necesario
tener en cuenta no sólo la sustancia en sí misma, sino también los adulterantes utilizados en su
manipulación, los hábitos higiénicos precarios y las conductas y prácticas de riesgo a las que se
asocia su consumo. El uso crónico de la heroína mediante inyección provoca la aparición de
venas cicatrizadas o colapsadas, infecciones bacterianas de vasos sanguíneos, abscesos y otras
infecciones de la piel y tejidos blandos, y enfermedades hepáticas, cardíacas y renales. Las
complicaciones pulmonares pueden ser el resultado tanto de los efectos depresores de la
heroína como de la mala salud del consumidor, que por sus hábitos higiénicos o estilo de vida
codicionado por su adicción, es más susceptible de adquirir enfermedades respiratorias
(bronquitis, tuberculosis, etc...). Algunos de los aditivos con los que se mezcla la heroína
pueden obstruir los vasos sanguíneos de pulmones, hígado, riñones o cerebro, y causar
infecciones y lesiones muy graves en estos órganos. Compartir las jeringuillas u otros útiles de
inyección, así como mantener relaciones sexuales sin protección, provoca infecciones por virus
como el de la inmunodeficiencia humana (VIH), los de la hepatitis B y C, et
HIPNOTICOS Y ANSIOLÍTICOS
Se incluyen en este grupo las benzodiacepinas y los barbitúricos, que actúan como depresores
de Sistema Nervioso Central. Las benzodiacepinas generalmente se consumen por vía oral, y
producen un efecto ansiolítico y de relajación muscular en las personas. Entre las más
comunes se encuentran: diazepan, flunitrazepan y valium. El consumo prolongado y frecuente
de este tipo de drogas puede generar dependencia física y psicológica, promoviéndose la
adicción. Por su parte, los barbitúricos se presentan en cápsulas que se ingieren oralmente.
Pueden producir alucinaciones y trastornos en la percepción, en la coordinación motora y
pérdida de control en los impulsos sexuales y agresivos. En dosis altas, o combinadas con otras
drogas como el alcohol, estas sustancias pueden llegar a ser letales. Al ser consumidos por
períodos prolongados, pueden producir fallos serios en la memoria.
Algunos de los nombres que se le dan popularmente a los barbitúricos son: pastas, barbas,
cacahuates, alivianadores, chaquetas amarillas, muñecas amarillas, seconal, pájaros rojos,
muñecas rojas, arco iris, entre otros.
COCAINA
La cocaína es un potente estimulante del sistema nervioso central y una de las drogas más
adictivas y peligrosas. Se trata de una droga que se obtiene a partir del procesamiento químico
de las hojas del arbusto de coca Erythroxylum coca. A finales del siglo XIX, se consiguió aislar el
principio activo contenido en estas hojas y surgieron diversas formas de consumo de la cocaína
(esnifada, fumada, inyectada, etc.) que producen efectos más rápidos e intensos que la hoja
mascada y por tanto aumentan el riesgo de desarrollar adicción y dependencia. Existen
diferentes preparados a partir de esta droga:
• Cocaína en polvo o clorhidrato de cocaína. Es la forma habitual de presentación de esta
sustancia en España. Se suele consumir esnifada (aspirada por la nariz) y tiene unos efectos
casi inmediatos que duran entre 2 y 3 horas. Aunque menos frecuentemente, también se usa
por vía inyectada, en ocasiones mezclándola con heroína, lo que da lugar a un producto que los
consumidores denominan speed-ball (pelotazo).
• Basuko o pasta de coca: Es sulfato de cocaína y se fuma mezclado con tabaco o marihuana.
Su consumo en España es minoritario.
• Crack o cocaína base: Se consume fumada y su efecto es rápido, intenso y breve
EFECTOS EN EL ORGANISMO
Aumenta la actividad del sistema de neurotransmisión dopaminérgico que modula
importantes procesos en nuestro organismo, y produce los siguientes efectos: • Estado de
excitación motora y aumento del nivel de actividad de la persona. • Cambios emocionales
variados que pueden llegar a provocar crisis de ansiedad u otras alteraciones. • Aumento
inicial de la capacidad de atención y de la concentración, que permiten un aparente mayor
rendimiento intelectual, aunque este efecto es pasajero. • Aumento de las frecuencias
cardiaca y respiratorias así como de la tensión arterial, lo que favorece la aparición de
enfermedades cardiacas y respiratorias.
RIESGOS Y CONSECUENCIAS
La cocaína actúa en el cerebro modificando los circuitos responsables de la gratificación y del
placer. Su consumo continuado reduce la capacidad de los consumidores de experimentar
placer de forma natural (a través del sexo, la comida…) y les hace menos sensibles a las
gratificaciones y emociones. Por esto, la cocaína resulta tan adictiva. La adicción se produce
tras periodos de consumo más o menos largos que no tienen por qué ser diarios, y se ha
comprobado que, incluso pequeñas cantidades de cocaína, pueden producir tolerancia y
cambios cerebrales relacionados con la adicción. Esto hace que los consumidores,
especialmente los de fin de semana, tengan en muchas ocasiones una falsa sensación de
control y no perciban el problema. A MEDIO Y LARGO PLAZO, el consumo de cocaína puede
producir problemas físicos y psicológicos además de adicción. El consumo habitual afecta al
funcionamiento cerebral y puede provocar trastornos psíquicos como ideas paranoides (de
persecución, de grandeza…) o depresión, y desencadenar cuadros de psicosis y esquizofrenia.
También provoca daños muy importantes en en los sistemas circulatorio y respiratorio y
complicaciones neurológicas y gastrointestinales. A estos daños hay que añadir los propios de
la vía de administración. Si la vía es nasal puede provocar pérdida del olfato, hemorragias
nasales, ronquera o incluso la perforación del tabique nasal; en el caso de inyectarse puede
provocar reacciones alérgicas a la propia droga o a algunos de los componentes con los que se
adultera, así como enfermedades infecciosas asociadas a la vía endovenosa (VIH, hepatitis,
etc.)
ANFETAMINAS
Las anfetaminas se presentan en cápsulas, píldoras o tabletas. Algunas se ingieren oralmente,
otras se inyectan o se inhalan por las fosas nasales. Al consumirse, además de la agitación, la
sudoración y el aumento de la presión arterial, pueden producir inquietud, ansiedad, euforia,
hiperactividad, insomnio, pérdida de la realidad, del control, del apetito y mal humor. Las
personas que consumen anfetaminas por períodos prolongados pueden contraer una psicosis
que produce alucinaciones, delirios y paranoia, síntomas que desaparecen generalmente si se
suspende el uso de la droga. Algunos de los nombres populares utilizados para llamar a las
anfetaminas son: acelete, azote, ruedas, alegradoras, abejorros, desoxyn, bencedrina,
dexedrina, 402 bifetamina, camioneras, dentroanfetamina, entre otros.
Entre las drogas derivadas de las anfetaminas, se encuentran las metanfetaminas (presentadas
en polvo blanco, píldoras o en una pieza parecida a un trozo de parafina). Algunas veces son
llamadas popularmente acelere, metacristal, conecte, dados, crank, o cristal.
METANFETAMINA
La metanfetamina es una droga poderosa. Actúa cambiando la manera en que funciona el
cerebro. También acelera muchas de las funciones del cuerpo. La metanfetamina tiene una
estructura química similar a otra droga llamada anfetamina, la cual investigo en mi boletín
informativo sobre los estimulantes. La metanfetamina puede causar muchos efectos dañinos
como problemas para dormir, paranoia, agresividad y alucinaciones. Después les cuento más
sobre estas cosas.
No importa la manera como se usa, la metanfetamina eventualmente termina en el torrente
sanguíneo en donde circula por todo el cerebro. La metanfetamina afecta a muchas de las
estructuras del cerebro, pero a las que más afectan son a las que contienen una sustancia
química llamada dopamina. Esto se debe a que la forma, tamaño y estructura química de la
metanfetamina y los de la dopamina son similares. Antes de contarles más sobre la dopamina
y la metanfetamina, es mejor que les explique cómo funcionan las células nerviosas. El cerebro
está compuesto por miles de millones de células nerviosas llamadas neuronas. Las neuronas
vienen en muchas diferentes formas y tamaños, pero la mayoría tienen tres partes
importantes: un cuerpo celular, que contiene el núcleo y dirige las actividades de la neurona;
las dendritas, que son fibras cortas que reciben los mensajes de otras neuronas y las
retransmiten al cuerpo celular; y un axón, que es una fibra larga solitaria que transporta el
mensaje del cuerpo celular a las dendritas de otras neuronas. Los axones de una neurona y las
dendritas de la neurona vecina se encuentran localizados muy cerca el uno del otro, pero no se
tocan. Por lo tanto, para comunicarse entre sí utilizan mensajeros químicos conocidos como
neurotransmisores. Cuando una neurona desea enviarle un mensaje a otra, libera de su axón
un neurotransmisor dentro del pequeño espacio que separa a las dos neuronas. Este espacio
se llama sinapsis. El neurotransmisor cruza la sinapsis y se adhiere a lugares específicos de las
dendritas de la neurona vecina, que se llaman receptores. Una vez que el neurotransmisor ha
retransmitido su mensaje, es destruido o regresa a la neurona inicial que lo recicla para que
sea usado de nuevo. Hay muchos neurotransmisores diferentes, pero el más afectado por la
metanfetamina es la dopamina. La dopamina a veces se llama el neurotransmisor del placer
porque te ayuda a sentir satisfacción de cosas como jugar al fútbol, comer un gran pedazo de
torta de chocolate o montarte en una montaña rusa. Cuando algo placentero ocurre, ciertos
axones liberan una gran cantidad de dopamina. La dopamina se adhiere a los receptores en las
dendritas de las neuronas vecinas, pasándoles el mensaje placentero. Este proceso se detiene
cuando los receptores sueltan la dopamina, y la neurona que originalmente la liberó la vuelve
a capturar y la guarda para usarla de nuevo más adelante.
Ya que es muy parecida a la dopamina, la metanfetamina puede cambiar la función de
cualquier neurona que contenga dopamina. Y si eso no fuera poco, la metanfetamina también
puede afectar las neuronas que contienen otros dos neurotransmisores: la serotonina y la
norepinefrina. Todo esto significa que la metanfetamina puede cambiar cómo funcionan
muchas cosas en el cerebro y en el cuerpo. Aún en pequeñas cantidades, la metanfetamina
puede hacer que la persona esté más despierta y activa, pierda el apetito o se vuelva irritable y
agresiva. La metanfetamina también puede hacer que aumente la presión arterial y que el
corazón lata más rápido.
Generalmente las neuronas reciclan la dopamina. Sin embargo, la metanfetamina puede
engañar a las neuronas para que la capturen de igual manera que lo harían con la dopamina.
Una vez dentro de la neurona, la metanfetamina hace que dicha neurona libere un montón de
dopamina. Toda esta dopamina hace que el usuario sienta una sensación de placer mayor que
puede durar todo el día. Pero eventualmente estos efectos placenteros se detienen. A menudo
son seguidos por sensaciones desagradables, lo que se llama un “crash” o “caída” que a
menudo le lleva a la persona a usar más de la droga. Si la persona continúa usando
metanfetamina, tendrá dificultad para encontrar placer en cualquier otra cosa. Imagínate que
ya no te guste tu comida favorita o pasar la tarde con tus amigos
La metanfetamina es un estimulante tan fuerte que produce tensiones perjudiciales en cada
parte del cuerpo. Algunos órganos pueden sufrir daños que nunca podrán ser reparados. La
mente también sufre un estrés intenso y los daños causados por la droga en sí y por las toxinas
que contiene. Aparte de la probabilidad de adicción, el abuso de la metanfetamina puede ser una
pesadilla de que la persona nunca va a despertar ya que los dañinos efectos físicos de la droga
estarán presentes por el resto de su vida.
El corazón y los vasos sanguíneos: El corazón es afectado severamente por el enorme estrés
causado por el uso de la metanfetamina. Este estimulante fuerte acelera el corazón, mientras
que contrae los vasos sanguíneos. El corazón está tratando de bombear la sangre rápidamente a
través del cuerpo, pero la constricción de las arterias y las venas produce una presión intolerable
en el corazón y en los vasos sanguíneos por todo el cuerpo. Esta tensión increíble puede
provocar ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y la destrucción de las arterias. La
aorta, la mayor arteria que sale del corazón, puede desintegrarse por el estrés, dando lugar a
una hemorragia mortal en el pericardio, el saco que encierra el corazón.
Los riñones: Hay otra manera en que el abuso de la metanfetamina destruye a los
riñones, y es a causa de la hipertermia que es el aumento anormal de la temperatura
corporal. El uso de cualquier droga estimulante tiende a aumentar la temperatura
corporal – no sólo la metanfetamina, sino también la cocaína, el éxtasis y el grupo de
drogas conocidas como “sales de baño”.
Si se abusa de una cantidad de metanfetamina que el cuerpo no puede manejar, el
sobrecalentamiento del cuerpo (hipertermia) puede hacer que los riñones se cierran. El
daño puede ser irreparable resultando en la muerte. Si se puede evitar que la persona
muera va a necesitar diálisis constante hasta que se puede hacer un trasplante.
Es probable que un consumidor de drogas que destruye su hígado o sus riñones y
después necesita un trasplante sea eliminado de la lista de espera de trasplantes si se
detecta un uso de drogas adicional.
Pulmones: Hay una tendencia en los consumidores de metanfetamina a acumular fluido
en sus pulmones debido a la constricción de los vasos sanguíneos. El uso de
metanfetamina también sube la presión sanguínea en las arterias pulmonares. Los que
sufren de este problema pueden experimentar falta de aire, dolor en el pecho, cansancio
y desmayos. Si no se trata a tiempo, se convierte en incurable con una tasa de
supervivencia baja.
CANNABIS
El cannabis es una droga que se extrae de la planta Cannabis sativa, con cuya resina, hojas,
tallos y flores se elaboran las drogas ilegales más consumidas en España: el hachís y la
marihuana. Sus efectos sobre el cerebro son debidos principalmente a uno de sus principios
activos, el Tetrahidrocannabinol o THC, que se encuentra en diferentes proporciones según el
preparado utilizado: • Marihuana: obtenida de la trituración de flores, hojas y tallos secos,
posee una concentración de THC entre el 1 y el 5%. • Hachis: elaborado a partir de la resina
almacenada en las flores de la planta hembra, tiene una concentración de THC entre el 15 y el
50%. • Aceite de hachis: resina de hachis disuelta y concentrada, con una concentración de
THC entre el 25 y 50%.
¿QUÉ EFECTOS INMEDIATOS PRODUCE EN EL ORGANISMO? El sistema cannabinoide endógeno
es un sistema propio de nuestro organismo que realiza funciones relacionadas con el
comportamiento, el aprendizaje, la gratificación, la ingesta de comida, el dolor y las
emociones, entre otros. Cuando se consume cannabis, se activa este sistema endógeno de
forma externa y artificial y se alteran muchas de las funciones que desarrolla. A dosis pequeñas
el efecto es placentero, mientras que a dosis altas puede producir cuadros de gran ansiedad.
Inmediatamente tras el consumo se produce lo que se llama “borrachera cannábica”, con
sequedad de boca, enrojecimiento ocular, taquicardia, descoordinación de movimientos, risa
incontrolada, somnolencia, alteración de la memoria, de la atención y de la concentración
El sistema cannabinoide desempeña un papel fundamental en el área de la memoria y hace
que, de forma natural, nos acordemos más de lo agradable que de lo desagradable, ayudando
a eliminar aquellos recuerdos que produjeron un impacto negativo en nuestras emociones.
Cuando se sobreactiva por el consumo de cannabis se olvida todo, y es más difícil recordar
cualquier acontecimiento ocurrido. Por otro lado, el sistema cannabinoide controla la atención
y la percepción. También se encuentra implicado en la regulación de la actividad motora, lo
que explica que el consumo de cannabis produzca una disminución del nivel de actividad y
mayor difi cultad en la coordinación de movimientos. El potencial terapéutico del cannabis ha
sido revisado ampliamente en numerosas publicaciones científi cas. Existe evidencia científi ca
para su uso terapéutico en el caso de las náuseas y vómitos secundarios al tratamiento con
antineoplásicos, la pérdida de apetito en Sida y cáncer terminal y el tratamiento del dolor
neuropático en la esclerosis múltiple.
¿QUÉ RIESGOS Y CONSECUENCIAS TIENE EL CONSUMO DE CANNABIS? El consumo habitual
provoca una serie de daños orgánicos y psicológicos: • El hecho de fumarse sin filtro, aspirando
profundamente el humo, reteniéndolo en los pulmones y apurándolo hasta el final, favorece
enfermedades como la bronquitis crónica, el enfisema pulmonar o el cáncer de pulmón.
Además, su efecto broncodilatador potencia la absorción de sustancias tóxicas. • Altera el
sistema cardio-circulatorio, provocando taquicardia, por lo que las personas con hipertensión o
insuficiencia cardiaca pueden sufrir un empeoramiento de su sintomatología. • Existen datos
que indican que podría haber un aumento de la incidencia de depresiones y psicosis por el
consumo crónico de esta sustancia. El impacto psicológico del consumo de cannabis tiene una
especial relevancia, dado que quienes lo utilizan principalmente son los jóvenes. Provoca
dificultades para estudiar, al disminuir las funciones de atención, concentración, abstracción y
memoria, obstaculizando, por tanto, el aprendizaje. Puede causar reacciones agudas de
ansiedad y, en personas con predisposición a padecer trastornos mentales, puede provocar la
aparición de estos trastornos o agravar los que ya se padecen. Cada vez hay más datos que
demuestran el efecto perjudicial del consumo de cannabis asociado a la conducción de
vehículos, especialmente si se combina con alcohol, lo que hace que aumente el riesgo de
accidentes.
El cannabis actúa sobre el sistema de gratificación y recompensa cerebral de la misma forma
que lo hacen otras drogas, a través del estímulo de la liberación de dopamina. Por eso, el
consumo continuado de cannabis produce adicción. La adicción aparece entre el 7 y el 10 % de
las personas que lo han probado y en 1 de cada 3 de los que lo consumen habitualmente. Hay
algunos síntomas que pueden hacer sospechar la existencia de un trastorno por dependencia
del cannabis.
LSD
La dietilamida de ácido lisérgico (LSD) es una droga que se encuentra en la clasificación de
“droga alucinógena”, Es dado que altera el estado de ánimo y la percepción de la persona que
la ingiere, asi como su comportamiento y la manera en que percibe su entorno. Además, se
puede catalogar como una droga psicoactiva, es decir, que actúa sobre el sistema nervioso
central, afectando la manera de actuar de la serotonina; sus efectos comienzan entre 30 a 90
minutos después de ser ingerida y pueden durar hasta 12 horas. Recientemente, se descubrió
que el LSD tiene beneficios en el tratamiento de algunas adicciones. Sin embargo, el uso
indiscriminado generalizado y los informes de efectos adversos dieron como resultado la
clasificación del LSD como una droga ilícita sin uso médico aceptado. Los efectos que dicha
droga causan en el usuario varían según la dosis ingerida, el estado de ánimo en el que se
encuentre, el ambiente en donde este y hasta la personalidad del consumidor. Los usuarios del
LSD pueden experimentar uno o varios de los siguientes efectos fisiológicos: aumento en la
presión arterial y del ritmo cardiaco, mareo, inapetencia, sequedad bucal, sudoración, nausea,
entumecimiento, y temblores, pero los principales efectos de la droga son emocionales y
sensoriales. Los daños que ocasiona el LSD están dirigidos hacia ciertas áreas específicas del
encéfalo, una de ellas es el tálamo, centro integrador de información del sistema nervioso
central, donde se lleva a cabo la recopilación y procesamiento de información. En el núcleo del
modelo CSTC de Geyer y Vollenweider se muestra la hipótesis de que los psicodélicos alteran la
capacidad del tálamo para controlar el flujo de información hacia la corteza. Así mismo, juega
un papel clave en varias teorías neurobiológicas de la conciencia, lo que sugiere que la
actividad neuronal en los bucles tálamo-corticales da lugar a la experiencia consciente
Este neurotransmisor ayuda a controlar el estado de ánimo, el pensamiento, los sentidos y el
comportamiento. Se descubrió que el LSD tiene beneficios en el tratamiento de las adicciones;
sin embargo, su uso indiscriminado generalizado y los informes de efectos adversos dieron
como resultado la clasificación del LSD como una droga ilícita sin uso médico aceptado. Los
efectos que dicha droga causa en el usuario varían según sea la dosis ingerida, el estado de
ánimo del individuo, el ambiente y hasta la personalidad. 1 Los usuarios del LSD pueden
experimentar uno o varios de los siguientes efectos fisiológicos: aumento en la presión arterial
y el ritmo cardiaco, mareo, inapetencia, sequedad bucal, sudoración, nausea, entumecimiento,
y temblores, aunque los principales efectos de la droga son emocionales y sensoriales 2 Debido
a su notable potencial para alterar estados neuronales y sus posibles aplicaciones clínicas el
interés en los compuestos psicodélicos está creciendo. Sin embargo, existen importantes
lagunas de conocimiento con respecto a la neurofarmacología del LSD. Los daños que ocasiona
el LSD se dirigen a ciertas áreas específicas del encéfalo. Una de ellas es el tálamo, centro
integrador de información del sistema nervioso central, donde ocurre la recolección y el
procesamiento de información.
EXTASIS
A nivel del sistema nervioso ccntral. la acciíln de la MDMA eleva artificialmente los niveles de
serotonina. neurotrasmisor relacionado con los est¿idos de ánirno y que a la vez, altera la
producción de dopamina y noradrenalina (implicados en la regulación de funciones corporales
como el dolor y la telnperatura). Una vez la MDMA entra al flujo sanguíneo. se dirige a las
neuronas que liberan serotonina (serotoninérgicas), las obliga a vaciar su contenido y a inundar
el cerebro con el neurotransmisor. Cuando se habla de la posible neurotoxicidad de la MDMA,
se hace referencia a la posibilidad de que un uso compulsivo genere cambios pennanentes en
dichas neuronas, tras verse obligadas a alterar repetidamente el mecanismo normal de
liberación del neurotrasmisor.
A nivel del sistema nervioso ccntral. la acciíln de la MDMA eleva artificialmente los niveles de
serotonina. neurotrasmisor relacionado con los est¿idos de ánirno y que a la vez, altera la
producción de dopamina y noradrenalina (implicados en la regulación de funciones corporales
como el dolor y la telnperatura). Una vez la MDMA entra al flujo sanguíneo. se dirige a las
neuronas que liberan serotonina (serotoninérgicas), las obliga a vaciar su contenido y a inundar
el cerebro con el neurotransmisor. Cuando se habla de la posible neurotoxicidad de la MDMA,
se hace referencia a la posibilidad de que un uso compulsivo genere cambios pennanentes en
dichas neuronas, tras verse obligadas a alterar repetidamente el mecanismo normal de
liberación del neurotrasmiso
Su acción se produce aproximadamente media hora después de su ingesta, tiene un pico a las
2 horas y dura hasta 3 o 4 hrtras. El efecto es rnás rápido si la sustancia es inhalada, fumada o
inyectada. No se producen exactamente los r¡islnos síntomas en todo el mundo, ya que éstos
dependen de la pureza de la sustancia y de las características individuales de cada consumidor.
En términos generales, los efectos físicos son calor, dilatación de la pupila, resequedad en boca
y garganta, taquicardia y aumento de la presión sanguínea, temblores, bruxismo (castañeteo
de dientes), rigidez mandibular (con frecuencia, los consumidores mastican chicle para
contrarestarla), sudoración profusa, supresión del apetito, desorientación ya veces, angustia e
intranquilidad Además, altera el mecanismo corporal que regula la temperatura, la que puede
elevarse en exceso; así mismo, promueve la producción de la hormona ADH antidiurética con
lo cual, se disminuye la necesidad corporal de eliminar la orina. De esta manera, personas con
predisposición pueden presentar insuficiencia real o fallo renal agudo}
FACTORES DE RIESGO
Uno de los primeros elementos de riesgo es la propia presencia de las drogas en el entorno, es
decir, su accesibilidad, su visibilidad y su disponibilidad. Se sabe que cuanto más fácil resulta
conseguir las drogas más aumenta su consumo, lo que explica que el consumo de las drogas
legales sea mayor que el de las ilegales. 70 aspectos importantes que debemos conocer Parte
de las iniciativas en prevención se dirigen precisamente a limitar la presencia de las drogas en
el entorno. Para el caso del alcohol y el tabaco, se reducen los espacios para su consumo, se
limita su publicidad, se aumenta el precio y se eleva el límite de edad mínimo para poder
adquirirlos. En el caso de las drogas ilegales es la acción policial la que trata de influir en estos
aspectos, tanto a través de Planes Operativos específicos dirigidos al tráfico minorista (los
llamados “camellos”), como mediante Grandes Operaciones contra el narcotráfico
internacional. En este ámbito, España desempeña un papel destacado. De hecho, en 2006
ocupó el tercer lugar en incautaciones de cocaína en el mundo, por detrás de Colombia y
Estados Unidos y el primer lugar en incautaciones de cannabis en la Unión Europea. La
existencia de un entorno social donde el tráfico de sustancias sea visible, facilita el acceso de
los menores al consumo. La puesta en marcha de los planes operativos desarrollados por la
Secretaría de Estado de Seguridad, en colaboración con los directores y profesores de centros
educativos, con las asociaciones de madres y padres de alumnos, y con los empresarios del
ocio, han conseguido reducir el tráfico minorista y el consumo de drogas en centros educativos
y su entorno, al igual que en locales y zonas de ocio y diversión. Por otro lado, la actitud de la
sociedad hacia las drogas es también determinante, ya que la aceptación social del consumo es
un importante factor de riesgo y el rechazo social una de las barreras más eficaces. A veces, la
aceptación se ve favorecida por una falsa imagen de inocuidad de las drogas que no coincide
con la realidad. Algunos valores como vivir al día y la búsqueda de placer a toda costa,
prevalentes en la sociedad actual, suponen un factor de riesgo y fomentan la idea de vivir el
presente y la necesidad de recibir gratificaciones inmediatas, y restan valor al esfuerzo y las
metas en el medio y largo plazo. El consumo de drogas por parte de los padres, o situaciones
de conflictividad familiar, donde la ausencia de habilidades educativas están presentes, pueden
ser elementos predictores del consumo de drogas en los hijos. Además, aún cuando no existan
circunstancias que favorezcan el consumo, la adolescencia es en sí una etapa de especial
vulnerabilidad frente a las drogas. La búsqueda de uno mismo, las ganas de construir la propia
personalidad y de experimentar cosas nuevas, el sentimiento de invulnerabilidad, la necesidad
de sentirse integrado en el grupo (¡la presión del grupo es uno de los más importantes factores
de riesgo!) y la falta de habilidades para resistir a las presiones de los amigos, son algunos de
los elementos que favorecen la experimentación con este tipo de sustancias. La disponibilidad
económica y la ausencia de normas se han mostrado también como factores de riesgo.
Si alguien tiene un problema con las drogas ¿existe tratamiento? En la actualidad, todas las
drogodependencias, sin distinción de la sustancia que las ocasiona, son consideradas como una
enfermedad que requiere un tratamiento multidisciplinar y personalizado. Ante cualquier
problema relacionado con el consumo de drogas o sospecha de consumo en adolescentes, se
aconseja acudir a un centro de tratamiento especifico directamente, o bien solicitar ayuda a los
profesionales de atención primaria que evaluarán cada caso y derivarán al centro que proceda.
España posee una amplia red pública de centros ambulatorios de tratamiento, distribuidos por
todas las Comunidades Autónomas, que a su vez se complementan con recursos socio
sanitarios de inserción social y laboral. En la página 84 y siguientes, se detallan los teléfonos y
las direcciones electrónicas de los organismos de los que dependen en cada Comunidad
Autónoma los centros de tratamiento.
¿Como se realiza el tratamiento? Cuando se aborda el tratamiento de una drogodependencia
se trata de resolver tres problemas. El primero es el síndrome de abstinencia. A continuación
se tratará la adicción a la droga utilizando fármacos y terapias psicológicas que, junto al apoyo
de la familia, buscarán la deshabituación del consumidor. También se ha de resolver el
conjunto de enfermedades y complicaciones médicas que surgen por efecto directo del
consumo de la droga, o están derivadas de la forma de consumo (vía intravenosa), de la
contaminación con otras sustancias (adulterantes) o de la transmisión de enfermedades
infecciosas (sida, hepatitis, tuberculosis, etc...). Los tratamientos farmacológicos y psicológicos,
solos o combinados, son aspectos de un proceso terapéutico global que comienza con la
desintoxicación seguida por la deshabituación y la prevención de las recaídas. Las recaídas
deben considerarse parte del proceso terapéutico, y no un fracaso del mismo