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DO
1
14g P.26
.
ANTONIO RAIMONDI .
534 A26
EL PERÚ
ΤΟΜΟ Ι.
PARTE PRELIMINAR .
Koninklijke
Bibliothuk
2
te's age.
LIMA .
IMPRENTA DEL ESTADO, CALLE DE LA RIFA, NUM. 58
POR J. ENRIQUE DEL CAMPO .
1874 .
CONGRESO PERUANO,
نو
LIMA, ENERO 28 DE 1869 .
Excelentísimo Señor Presidente de la República .
EL CONGRESO HA RESUELTO :
1 ? Se autoriza al Poder Ejecutivo para que entendiéndose con
D. Antonio Raimondi, proceda á la publicacion de los trabajos de este
sobre la Geografia, Geología é Historia Natural del Perú. Los gastos
que la impresion demande se harán de cuenta del Estado.
2º Se autoriza igualmente al Ejecutivo para que, prévios los
informes que crea oportunos, invierta la cantidad necesaria para com-
prar las colecciones científicas que el Señor Raimondi ha reunido en
sus viajes por el territorio de la República ; esas colecciones, clasifica-
das debidamente, se reunirán en un museo que llevará el nombre de
Museo Raimondi.
Lo comunicamos á VE. para su inteligencia y cumplimiento.
Dios guarde á VE.
JOSÉ RUFINO ECHENIQUE , JUAN OVIEDO ,
Presidente del Senado . Presidente de la Cámara de Diputados.
FRANCISCO CHÁVEZ , MODESTO BASADRE ,
Secretario del Senado . Diputado Secretario.
Á LA JUVENTUD PERUANA.
CON la mas dulce complacencia por haber sembrado en esta
hospitalaria tierra el gérmen de los estudios de las ciencias natu-
rales , que han constituido las delicias de toda mi vida; os dedico
ahora , oh jóvenes peruanos , el fruto de diez y nueve años de con-
tinuos trabajos.
Digo mal. Para mí han sido de continuos placeres; pues á pesar
de los grandes obstáculos que ofrecen los viajes en el interior del
Perú ; la satisfaccion moral , mucho mas duradera que la física , me
ha alimentado constantemente , infundiéndome sobrado valor para
arrostrar todo género de penalidades.
Las agradables sensaciones que se sucedian casi sin interrupcion
en el curso de mis largas correrias , entre tantos objetos nuevos ,
ora descubriendo una verdad , ora presenciando los admirables fe-
nómenos físicos , ó contemplando los magestuosos y sublimes cua-
dros que ofrece la naturaleza en este inexplorado país, han pagado
con usura todas las molestias , amarguras , peligros y privaciones
que he tenido que experimentar.
EL PERÚ--Tomo I. 1
II. DEDICATORIA.
Diez y nueve años he gastado tan sólo en la primera parte de
mi proyecto , ó sea , en el acopio de materiales. Si acaso me es da-
do prolongar mi existencia otros tantos años , los emplearé agra-
dablemente en dar cima á mi trabajo , con el estudio y publica-
cion de todos los objetos y datos recogidos en mis excursiones por
la República entera.
Aunque no he desperdiciado el tiempo, ni siquiera un instante, no
creais que haya agotado la materia : la vida de un solo individuo
es muy corta para el estudio de tan grande extension de territorio.
Os dejo todavia un vasto campo en que ejercitar la investiga-
cion. Yo , por mi parte , me consideraré ampliamente recompensado
de mis afanes , con tener la dicha de haber dado á conocer al mun-
do , la geografia y muchos veneros de riqueza de un país que he
adoptado por segunda patria , y de haberos abierto la senda para
que vosotros , continuando los estudios , saqueis á luz los inmen-
sos caudales que yacen aun ocultos en vuestro suelo nativo.
PROTECCION DADA Á LA PRESENTE OBRA.
Antes de dar principio á mi tarea , séame permitido llenar un sa-
grado deber , cual es el de declarar el generoso patrocinio que se ha
dispensado á la presente obra , sin el cual hubieran sido inútiles todos
mis esfuerzos para llevarla á cabo.
Todos los Gobiernos que se han sucedido desde 1858 , ocho años
despues que comencé mis estudios en el Perú , me han prestado di-
recta ó indirectamente su eficaz apoyo , facilitándome el desempeño
de la ardua mision que voluntariamente me habia impuesto de dar
á conocer el país y sus proverbiales riquezas naturales ; y lo que es
mas , tres Soberanos Congresos me han honrado con resoluciones á
mi favor , votándose en 1858 la suma de dos mil pesos y en 1860
la de tres mil , para auxiliarme en los crecidos gastos que hacia en
mis dilatados viajes por el interior de la República , y resolviendo
el Congreso de 1869 , que la publicacion se hiciese á expensas del
Estado.
Pero estaba reservado al ilustrado gobierno del Excmo. Señor D.
Manuel Pardo , el dar la mas decidida proteccion á esta obra , cum-
pliendo con munificencia la resolucion del Soberano Congreso de 1869 ,
por medio del espléndido Decreto del 20 de Junio de 1873.
IV. PROTECCION DADA A LA PRESENTE OBRA .
Cuando dirijo una mirada al pasado , y veo un gran número de
sabios naturalistas que , despues de sufrir mil infortunios en los vír-
genes bosques de América , han muerto sin el consuelo de publicar
el precioso material que habian reunido á costa de tantos padeci-
mientos ; me lleno de gratitud hacia el inteligente é ilustrado man-
datario que ha dado tan grandiosa interpretacion á la ya citada reso-
lucion legislativa.
Con efecto : ¿ Qué se han hecho todos los trabajos emprendidos en
la Nueva Granada por el infatigable y célebre Mutis , y por el már-
tir de la libertad de su patria , el inmortal Caldas? ¿Dónde estan los
herbarios y la bella y numerosa coleccion de dibujos de plantas de
Méjico hecha por Sessé y Mociño? ¿No yace todavia inédito en el
Jardin de plantas de Madrid, la mayor parte del material recogido en
el Perú y Chile por los célebres botánicos Ruiz y Pavon?
No basta , pues, que haya hombres que dediquen su existencia al
estudio de un país : es preciso tambien que haya un gobierno que
sepa apreciar esta clase de trabajos, y les conceda su poderoso vali-
miento , para que estos no permanezcan estériles.
Reciban aquí esta muestra de profunda gratitud todos los que de
algun modo han protegido esta obra , y especialmente el ilustre man-
datario que , ordenando su publicacion , ha dado movimiento y vida á
mi inerte trabajo.
A LOS LECTORES .
J
Al publicar hoy el resultado de diez y nueve años de un trabajo
emprendido con el exclusivo objeto de estudiar este rico cuanto poco
conocido país , bajo el punto de vista geográfico y de sus variadas
producciones naturales ; seria necesario presentar una larguisima in-
troduccion , donde se tratase de una multitud de cuestiones que no
pueden hallar cabida en el cuerpo de la obra. Tales son , por ejemplo ,
el móvil que me impulsó á emprender este trabajo , cómo he practi-
cado los estudios y con qué intrumentos , las dificultades que ofrece
el país , el modo de viajar en el interior, etc. , etc.
Mas , como muchos de los lectores , cuando ven una introduccion
demasiado extensa , no se toman la molestia de leerla ; y como por
otra parte , es de suma importancia , porque da mucha luz sobre el
contenido del libro , y proporciona datos útiles á los que quieren de-
dicarse á estudios especiales ; he creido conveniente reunir todos aque-
llos datos en una Parte preliminar , la cual vendrá á ser la clave de
toda la obra. Ademas , para que se tenga desde ahora una idea ge-
neral del Perú , he incluido en dicha Parte preliminar una descripcion
de los viajes que he emprendido en todo el territorio de la Repú-
blica , lo que formará como la parte histórica de la obra.
Debiéndose publicar mi trabajo por partes separadas, segun los di-
ferentes ramos que abraza (geografia , geologia , mineralogia, botánica ,
etc., etc.), acompañaré cada Parte , siempre que sea preciso , de una
breve introduccion relativa a la materia.
:
EL PERÚ.
LIBRO I.
ORÍGEN DE MIS ESTUDIOS EN EL PERÚ,
BREVE RELACION DE LOS ANTERIORES ,
MODO COMO SE HAN HECHO PARA LA PRESENTE OBRA ,
Y GUIA PARA LOS QUE DESEEN CONTINUARLOS .
PARTE PRELIMINAR .
CAPÍTULO I.
Origen é historia de mis estudios sobre el Perú.
Para manifestar la causa ó móvil que me hizo emprender los estu-
diós que van ahora á publicarse , séame permitido entrar en algunos
rasgos biográficos de mi persona. La historia de mi trabajo está tan
intimamente ligada con la de mi vida , que bien pudiera decir que am-
bas empiezan juntas.
Nacido con una decidida inclinacion á los viajes y al estudio de las
ciencias naturales , soñé desde mi infancia con las espléndidas regio-
nes de la zona tórrida. Mas tarde , la lectura de varias obras de viajes,
tales como las de Colon , Cook , Bougainville , Humboldt , Dumont
d'Urville etc. , despertaron en mí el mas vivo deseo de conocer aque-
llas comarcas privilegiadas. En mi lectura seguia sobre el mapa el iti-
nerario recorrido por esos ilustres viajeros , y me parecia visitar con ellos
las numerosas islas de la Oceanía y los dilatados bosques de la Amé-
rica tropical , presentándoseme á los ojos como en un espejo los pa-
noramas mas hermosos y llenos de vida , que sólo ofrece la faja de nues-
tro globo encerrada entre los trópicos. La exuberante y lujosa vegeta-
cion , la infinita variedad de animales , las tribus de salvajes que
vagan errantes por aquellas sombrias florestas ; todo aparecia en mi
imaginacion bajo la forma de variadas escenas , y acrecentaban en mí
el deseo de presenciarlas personalmente.
Todas las producciones de los trópicos tenian para mí el mas vivo
interes : así , visitaba con gran placer las colecciones de animales vi-
vos que existen en las distintas capitales de Europa ; y si no me era
dado entónces verlos en el estado de libertad en las selvas de su pa-
trio suelo , me entretenia en estudiar sus costumbres en el estado de
esclavitud , encerrados en una estrecha jaula de fierro.
EL PERÚ--Tomo I. 2
2 PARTE PRELIMINAR.
Al ver los animales disecados de nuestros museos , daba vida con
mi fantasia á todos esos seres inanimados , me trasladaba como en un
sueño á las regiones donde habitan , y asistia á sus sangrientas luchas.
Veia con horror al feroz tigre brincar á la garganta del humilde vena-
do , y destrozarlo en un momento con sus aceradas garras. Veia al
cóndor dominar con su magestuoso vuelo las cimas nevadas de la gi-
gantesca Cordillera de los Andes. Me parecia ver al asqueroso boa arras-
trarse pesadamente sobre el suelo ; apostarse en la orilla de algun rio ,
esperando en prolongado ayuno la llegada de algun inocente animal
que viniese á apagar allí su sed ; lo veia atacar á su víctima envol-
viendo su cuerpo en numerosos pliegues ; me parecia sentir el cruji-
do del esqueleto que se rompia bajo la presion ejercida por la cons-
triccion del monstruoso reptil ; oia sus tristes gemidos ; y creia ver al
dócil y gracioso animal perder poco a poco sus esbeltas formas , esti-
rándose y alargándose su delicado cuerpo , hasta quedar reducido á una
informe masa de carne y huesos quebrantados.
¡ Qué de cuadros se me presentaban interiormente , al hallarme entre
tantos y tan variados animales reunidos en las espaciosas salas de los
museos !
Inclinado por mi naturaleza al estudio de las ciencias de observa-
cion , he tenido siempre la tendencia de dar cuerpo y forma á todas
las ideas que cruzan por mi mente ; por eso , relacionando las nocio-
nes de geografia é historia natural que habia adquirido , con los ob-
jetos que tenia delante de mis ojos , recorria , si no con el cuerpo al
ménos con el alma , los mas recónditos lugares del globo , y pasaba
horas enteras en delicioso desvario , dejando libre vuelo á mi exaltada
imaginacion.
Lo mismo me sucedia con las plantas : soñando continuamente con
las regiones tropicales , donde la vegetacion se desarrolla con la misma
actividad en todas las épocas del año , me llenaba de tristeza viendo
los árboles de mi patria perder poco a poco sus hojas al acercarse la
estacion de invierno ; y una profunda melancolia se apoderaba de mí
cuando , avanzada ya la cruda estacion , veia todos los campos cubier-
tos de una blanca sábana de nieve , y los árboles con sus ramas des-
carnadas y desnudas que parecian pedir al cielo los cálidos y vivifican-
tes rayos del sol.
En esta estacion no tenia otro consuelo que refugiarme en el in-
CAPÍTULO I. 3
vernáculo ó conservatorio del Jardin botánico. Allí , en medio de una
verde y variada vegetacion , que hacia un verdadero contraste con la
blanca nieve que cubria el terreno por fuera , donde no se levantaba
ni un solo verde arbusto para interrumpir la monotonia , á no ser al-
gunos sombrios pinos y lúgubres cipreses , cuyo obscuro y triste fo-
llaje despierta la idea de la muerte y aumenta la melancolia ; allí ,
digo , en presencia de esa verde y activa vegetacion , casi toda indí-
gena de las regiones tropicales , á la vista de brillantes y caprichosas flo-
res , respirando un aire perfumado con delicados aromas , rodeado de
una atmósfera calentada artificialmente , que simulaba el ardiente cli-
ma de la zona tórrida ; mi ánimo se despertaba , mi imaginacion salia
de la especie de letargo que me habia producido el espectáculo de aque-
la naturaleza muerta y sepultada debajo de una gruesa capa de fria
nieve ; y remontado en las alas de mi espíritu , volaba hacia aquellas
deseadas regiones , y recorria las espesas y solitarias florestas , buscan-
do por todos lados el sitio donde moraban y crecian en plena libertad
los parientes de todos los cautivos vegetales que estaba contemplando.
Entre esa multitud de plantas reunidas en un limitado espacio , don-
de figuraban los representantes del reino vegetal de los puntos mas
apartados del globo , merecian mi particular atencion , y casi diria
una especie de cariño , las plantas indígenas de la América Meridional.
Un dia, estando , como de costumbre , en el conservatorio del Jardin
botánico de Milan, presencié por una rara casualidad el corte de un
gigantesco Cactus peruvianus , el que habiéndose levantado como un mons-
truoso candelabro hasta el techo del conservatorio , recorria una gran
parte de este , sostenido por medio de cordeles. La mutilacion de este
patriarca de los cactus , que era una de las plantas de mi predileccion ,
me produjo un vago pesar , como si hubiera sido un ser animado y sen-
sible , y esa extraña circunstancia hizo nacer en mí la primera sim-
patia hacia el Perú , su patria : presagio sin duda de mi futuro viaje
á este país .
Mas tarde , habiendo formado mi determinacion de venir á América ,
y realizar los ensueños de mi infancia , empecé á pensar á qué region
del Nuevo Mundo dirigiria mis pasos.
Como el objeto que me hacia abandonar mi patria y emprender un
viaje tan dilatado , no era la simple curiosidad de conocer las regio-
nes tropicales , sino el deseo de estudiar sus producciones naturales
4 PARTE PRELIMINAR.
en el propio suelo , pasé luego revista á todas las partes de la Amé-
rica , para escoger la ménos conocida , y que me proporcionase , por
consiguiente , mas abundante cosecha.
El Brasil fué el primer país que pasó por mi mente ; y con efecto ,
este Imperio por su grande extension , es la parte de Sur-América que
tiene las producciones naturales mas variadas. Pero el Brasil ha sido
ya estudiado por eminentes naturalistas , tales como Aug. Saint-Hilaire ,
Martius , que publicó una importante obra sobre las Palmeras, y Ve-
llozo de Miranda , autor de la voluminosa Flora fluminensis. 1 Ade-
mas , en el Brasil se hace un activo comercio de objetos de historia
natural ; de manera que los museos públicos y particulares de Euro-
pa , se hallan , por decirlo así , repletos de las producciones naturales
de este vasto Imperio. Por estas razones abandoné la idea de visitarlo.
No me fijé en la República Argentina , por estar situada en gran
parte fuera de la region inter-tropical , que era la de mis afecciones , y
por la uniformidad de su territorio , compuesto casi todo de grandes
llanuras , llamadas pampas , donde las producciones naturales son po-
co variadas .
El Uruguay no merecia mi atencion , por su pequeñez y su situacion
fuera de los trópicos.
El Paraguay , por las mismas razones , y por haber sido estudiado
ya por el célebre Azara que , sin ser naturalista , tenia un talento excep-
cional para las ciencias de observacion , como lo prueban sus impor-
tantes obras sobre los Mamíferos y Aves del Paraguay. Ademas , en
aquella época vivia todavia allí el ilustre Bompland , compañero de Hum-
boldt en los viajes á las regiones ecuatoriales .
Chile tampoco me llamaba la atencion , por no estar comprendido
en la zona tropical , y por haberse encargado de su exploracion el cé-
lebre naturalista D. Claudio I. Gay , quien, protegido por el gobierno
de aquella República , ha dado á luz la importante obra que lleva por
título Historia fisica y política de Chile , que fué publicada en Paris á
expensas del gobierno chileno.
Desde muchos años , otro esclarecido naturalista , el Dr. A. Phi-
lippi , se halla á cargo de la direccion del Museo de la capital de Chile
y continúa los estudios en ese país , habiendo publicado ya intere-
1 Recientemente el Dr. Wavra , que acompañó al príncipe Maximiliano en su viaje al Bra-
sil , ha descrito y publicado muchas plantas de esta region.
CAPITULO I. 5
santes memorias , tanto en los anales de la Universidad de Santiago
como en varios periódicos científicos europeos , y una excelente obra
sobre el desierto de Atacama , que fué publicada en Alemania igual-
mente á expensas del gobierno de Chile.
Esta República es la parte de Sur-América cuyas producciones na-
turales han sido mejor estudiadas ; pues ademas de los citados na-
turalistas que han dado á conocer la Fauna y la Flora , tiene al afa-
mado químico Domeyko que ha estudiado los minerales , y el inte-
ligente ingeniero Pissis que se ocupó de geografia y geologia .
En cuanto á Bolivia , no despertaba mi interes , porque tambien ha-
bia tenido su explorador en el entusiasta naturalista Alcides d'Or-
bigny.
Respecto al Ecuador , Nueva Granada , Venezuela y Méjico , llena-
ban algo mis deseos por la variedad de sus producciones ; pero ha-
bian sido estudiados á fines del siglo pasado por Hernandez , Mutis ,
Caldas , Mociño y Sessé , cuyos preciosos materiales desgraciadamente
no fueron publicados , existiendo en gran parte inéditos en el Jardin
botánico de Madrid. No obstante , esta region fué despues teatro de
los estudios del inmortal Humboldt, cuyos importantes trabajos se hallan
publicados en numerosas obras bien conocidas de los naturalistas . 1
Pasando ahora al Perú , diré que ha sido explorado á fines del si-
glo pasado por los célebres botánicos españoles Ruiz y Pavon , en union
de otro botánico frances , M. Dombey ; pero la publicacion de los in-
mensos materiales que habian recogido quedó incompleta por escasez
de fondos , habiendo visto la luz tan sólo una parte de los trabajos
de estos valerosos botánicos , en la importante obra que lleva por tí-
tulo Flora Peruviana et Chilensis .
Esta obra de muchisimo mérito cuando se publicó , aunque es toda-
via de grande importancia para el estudio de las plantas peruanas ,
tiene , como he dicho , el defecto de ser incompleta , y ademas no se ha-
lla á la altura de la ciencia actual , por los grandes adelantos que ha
hecho la botánica desde aquella época.
1 Recientemente otros distinguidos botánicos han emprendido nuevos estudios en esos países, y se
han publicado ya algunos de sus trabajos. Así , Karsten se ha ocupado en general de la Flora de Co-
lombia; Triana y Planchon estan publicando la de Nueva Granada.
Tambien el Ecuador ha seguido el movimiento científico , habiéndose publicado últimamente dos pe-
queños volúmenes sobre la Flora de aquella República por el laborioso botánico Jameson , y una
memoria ó informe del inteligente botánico viajero D. Ricardo Spruce, que encierra preciosos datos so-
bre la Flora de la region de las cascarillas .
6 PARTE PRELIMINAR.
En cuanto á la zoologia , el Perú ha sido estudiado por un inteligente
naturalista aleman , el Dr. Tschudi , quien ha dado á luz sus trabajos
en la obra denominada Fauna Peruviana : sólo es de sentirse que sea po-
co conocida aquí por hallarse escrita en idioma aleman. En esta obra
se hallan descritos únicamente los animales vertebrados , y aun de estos
faltan muchisimos , porque el autor no visitó sino una pequeña parte
del Perú .
Respecto á las inmensas riquezas minerales de esta República , sólo
se han publicado algunas descripciones generales de los asientos mi-
nerales mas importantes , por el Señor D. Mariano E. de Rivero.
Despues de haber pasado revista á todas las partes de Sur-América ,
me pareció que el Perú era el país ménos conocido hasta hoy. Ademas ,
su proverbial riqueza, su variado territorio que parece reunir en sí, en los
arenales de la Costa , los áridos desiertos del Africa ; en las dilatadas
Punas , las monótonas estepas del Asia ; en las elevadas cumbres de la
Cordillera , las frígidas regiones polares ; y en los espesos bosques de
la Montaña , 1 la activa y lujosa vegetacion tropical , me decidieron
á preferir el Perú como mi campo de exploracion y de estudio .
Hecha esta determinacion , pensé prepararme de antemano por dos
años para emprender con provecho mi campaña . En este tiempo era
mi propósito ver todo lo que se habia hecho y publicado sobre el país
que habia escogido como blanco de mis trabajos , proveerme de los li-
bros é instrumentos necesarios , recoger cuantos datos me fuera posible
sobre la region que iba á visitar , y formar un proyecto ó plan de es-
tudios , á fin de facilitar el trabajo , economizar el tiempo , y hacer un
estudio mas completo.
Desgraciadamente los acontecimientos políticos de mi patria , en
los que tomé parte activa , decidieron de mi suerte de otro modo : pa-
saron los dos años en continuas agitaciones y peligros , viéndome des-
pues obligado á salir de mi patria sin hacer los preparativos que ha-
bia deseado .
Dejé pues las playas de Italia al principio del año 1850 , y llegué en
Julio del mismo año al puerto del Callao.
Desde esta época datan mis estudios en esta bella y rica porcion
1 En el Perú la palabra Montaña no indica una elevacion del terreno, sino la parte cálida y cubier-
ta de bosques vírgenes , situada al otro lado de la Cordillera , dándose comunmente en el país el nom-
bre de monte á cualquier lugar , cubierto de vegetacion indígena sin cultivo .
CAPÍTULO I. 7
de la América tropical , que tanto deseaba ver y habia recorrido con
la imaginacion en mi tierna edad.
Séame ahora permitido dar á conocer las sensaciones que experi-
menté despues de mi llegada al Perú .
Apenas habia puesto el pié sobre esta tierra de augustos recuerdos ,
cuna del antiguo y floreciente Imperio de los Incas , y aun no habia
visto sino una muy pequeña parte de la célebre ciudad de los Reyes ,
cuando se apoderó de mí un deseo vehemente de recorrer el campo pa-
ra conocer las plantas de los alrededores. No habia andado sino algunas
cuadras fuera de la poblacion , cuando me llamó la atencion un elevado
arbusto de hojas palmadas ; me acerco , era una Higuerilla (Ricinus com-
munis ). No puedo describir la agradable sensacion que experimenté al
ver , en su patrio suelo , una planta que habia visto muchas veces en los
jardines de Europa ; me parecia haber encontrado á un antiguo amigo ;
pero este amigo aquí ofrecia una elevada talla y un grueso tronco ,
y al no mirarlo de cerca lo hubiera desconocido. Sin duda pisaba otra
tierra que no era mi patria ; pisaba el suelo de una region donde los ra-
yos del sol caen mas verticalmente ; pisaba el terreno de la ardiente zo-
na tropical.
Siguiendo mi paseo , vi algunas Passifloras , la Lantana camara y
muchas otras plantas que habia conocido en los conservatorios de los
jardines de Europa , donde crecen raquíticamente tan sólo estimuladas
por el calor artificial ; aquí las veia vivir libremente en el campo , desar-
rollarse con vigor y lozania sin trabas de ninguna clase y sin cuidado
alguno. Á medida que adelantaba , se me presentaban una multitud de
plantas de fisonomia mas ó ménos extraña , muchas de las cuales eran
para mí completamente desconocidas y , por consiguiente , me propor-
cionaban desde luego materia para el estudio.
Pero aunque las plantas que veia eran distintas de las de Italia , no
descubria en la vegetacion de Lima aquel aspecto característico de la ve-
getacion de las regiones tropicales, de la que me habia formado una idea
por la lectura de las obras de viajes y la vista de algunos cuadros.
Con efecto , en los alrededores de Lima no hay aquellos bosques primi-
tivos , donde la vegetacion crece como amontonada á la sombra de cor-
pulentos y añejos árboles cubiertos de parásitas y enredaderas ; no
se ven aquellas elegantes y variadas palmeras que caracterizan , por de-
cirlo así , los hermosos y animados paisajes de los trópicos ; no se res-
8 PARTE PRELIMINAR.
pira aquella atmósfera tibia y cargada de humedad , que hace germinar
las infinitas esporas de criptógamas diseminadas en el aire , y hace que
se cubran todos los cuerpos de una verde alfombra.
Vínome pues el deseo de visitar el interior y recorrer la parte del Perú
situada al oriente de la gran cadena de montañas , llamada Cordillera
de los Andes que, á manera de un enorme espinazo, divide á lo largo el
cuerpo del Perú en dos regiones muy distintas.
Empero pasó mas de un año antes que realizase mis deseos , haciendo
el primer viaje á la montaña de Chanchamayo situada á unas 56 leguas al
oriente de Lima.- En este viaje ví por la primera vez , en su lugar
natal , en medio de un terreno pedregoso el Cactus peruvianus (Giganton),
y como un relámpago se despertó en mí el recuerdo del elevado cac-
tus que habia visto cortar en el conservatorio del Jardin botánico de
Milan , cuya desgraciada suerte me habia inspirado la primera simpa-
tia hácia el Perú , y sin duda tuvo alguna influencia en mi ánimo al
preferirlo como campo de mis estudios. Fué tambien la primera vez
de mi vida que me hallé á una altura de 15,000 piés sobre el nivel
del mar , al atravesar la elevada Cordillera , y en que experimenté
los extraños efectos del aire enrarecido.
Al bajar al otro lado , una continua variedad de escenas se suce-
den unas á otras sin interrupcion , desde la nieve eterna que coro-
na los culminantes picos de la Cordillera , hasta la cálida y húmeda
region de la Montaña , cubierta de espesa vegetacion. - Los líquenes
que cubren como manchas las áridas peñas son reemplazados por
secas gramíneas ; en seguida aparecen pequeñas matas ; luego arbus-
tos , arbolillos y por último árboles. Llegado ya á los ansiados bosques ,
ví con gran placer las soñadas palmeras , y contemplé con admiracion
algunos gigantescos y vetustos árboles , verdaderos colosos del reino
vegetal.
Estimulado por la curiosidad , me interné hasta lo mas espeso del
bosque , como huyendo de las huellas del hombre , para colocarme
frente á frente de ese mundo maravilloso. Allí , rodeado de elegantes
arbustos y á la sombra de coposos árboles , que obscurecian la luz
del sol , me parecia hallarme en el laboratorio de la vida vegetal , y
creia descubrir en medio de la espesura del follaje á la vírgen Natu-
raleza , bajo forma humana , afanada en modelar y producir las deli-
cadas y hermosas plantas que tenia á mi rededor.
CAPÍTULO II. 9
Largo tiempo quedé absorto , contemplando ese enjambre de varia-
dos vegetales ; me parecia no tener ojos suficientes para verlo todo y
abrazar de un solo golpe su admirable conjunto ; al mismo tiempo pa-
saban por mi mente los sueños de mi niñez , y tan viva era la sen-
sacion que experimentaba , que todas las descripciones de la vegeta-
cion tropical que habia leido en Europa , me parecian un débil reflejo
comparado con la realidad.
Por fin salí de aquel estado extático , y girando la vista por todos la-
dos,vi una multitud de plantas raras y poco conocidas, que me prome-
tian una abundante cosecha y ancho campo á mis estudios .
CAPÍTULO II.
Ligera revista histórica sobre los estudios hechos en el Perú en las ciencias naturales, y de los
escritores que se han ocupado de la historia natural del mismo. I
Conocido el origen de mis estudios sobre el Perú, ántes de pasar ade-
lante , me parece necesario presentar una breve reseña de lo que se ha
hecho anteriormente , dando á conocer á los escritores que se han ocu-
pado de la historia natural del Perú .
Apesar de ser el Perú una de las partes del Nuevo Mundo mas rica en
producciones naturales , ha sido la ménos explorada por los naturalistas ;
y lo que mas sorprende es ver que , habiendo progresado tanto las cien-
cias en el siglo actual, los principales trabajos sobre el Perú pertenecen
casi todos al siglo pasado.
Para tener una idea exacta de todos los que han contribuido á dar á
conocer las producciones naturales del Perú, empezaremos por los histo-
riadores y luego , antes de tratar de los trabajos nacionales , haremos una
ligera revista de todas las expediciones científicas que han sido enviadas
por diferentes gobiernos de Europa y Estados Unidos , y de las principa-
les obras que sé han publicado sobre esta materia.
Los historiadores Cieza, Gomara, Zárate, Calancha, Garcilaso y An-
tonio de Leon Pinelo , han sido los primeros que se han ocupado de las
producciones naturales del Perú. Aunque estos escritores no hayan tra-
I Esta revista histórica fué escrita en 1862, y publicada en el mismo año en el tomo I de los
Anales universitarios del Perú. La reproduzco aquí con algunas adiciones.
EL PERÚ---Tomo I. 8
10 PARTE PRELIMINAR.
tado la materia como podia haberlo hecho un naturalista , nos han pro-
porcionado , sin embargo , datos muy preciosos sobre las plantas cultiva-
das por los Indios antes de la conquista, y las introducidas despues por
los españoles.
Pasando ahora á los hombres que contribuyeron mas directamente á
hacer conocer las producciones naturales del país , citaremos al padre
José de Acosta, que vino al Perú hácia el año 1572 , y que nos ha dejado
algunas descripciones de plantas peruanas en su obra que lleva por título
Historia natural y moral de las Indias. Los botánicos españoles Ruiz y
Pavon inmortalizaron su nombre dedicándole una planta , la Acosta
aculeata , que descubrieron en las montañas de Huánuco.
Mas como en aquel tiempo las ciencias naturales se hallaban todavia
en su infancia , las publicaciones que hemos citado no tienen aquel ca-
rácter científico que requieren trabajos de esta naturaleza ; de manera
que sólo nos interesan para la historia del progreso de estas ciencias.
No obstante , si investigamos quién realmente fué el primero que se
ocupó de la historia natural del Perú, hallamos que sin duda fué un sol-
dado español llamado Pedro de Osma , que vino á América poco despues
de la conquista. Este sin ser naturalista , pero con dotes para ello , en
una carta fechada en Lima á 26 de Diciembre de 1568 , hizo con bas-
tante talento la descripcion de varias plantas indígenas del Perú .
Solamente al principio del siglo pasado (1707-12) un sabio frances,
el padre Luis Feuillée, hizo conocer de un modo un poco mas científi-
co muchas plantas de la costa del Perú , clasificándolas segun el méto-
do del célebre Tournefort, usado entónces. El padre Feuillée dió á luz en
1714 una preciosa obra en 3 tomos, cuyo título es Journal des observations
physiques, mathématiques et botaniques , etc., en la que estan descritas y figu-
radas un gran número de plantas peruanas y chilenas. El nombre de
este sabio se halla presente siempre en la memoria de los botánicos ,
habiendo sido aplicado á varias plantas , sea como nombre genérico ó
específico , tales como la Feuillea hederacea , el Baccaris Feuillei , etc.
Casi en la misma época , esto es , en los años 1712-14 , otro frances ,
el ingeniero M. Frézier , recorria el Mar del Sur y principalmente las cos-
tas de Chile y el Perú , ocupándose tambien de algunas producciones
animales y vegetales , cuyas descripciones publicó mas tarde en su obra
titulada Rélation du voyage de la Mer du Sud aux côtes du Chili et du Pérou.
Aunque el trabajo de Frézier haya sido criticado con demasiada seve
CAPITULO II. 11
ridad , y á veces injustamente , por el Padre Feuillée , no deja de tener
datos importantes sobre las producciones naturales del Perú; y en prueba
de ello, la nomenclatura botánica recuerda su nombre en el género Fre-
ziera , que comprende algunas plantas americanas.
En 1736 se organizó la célebre expedicion encargada de medir los
grados del meridiano terrestre bajo el ecuador . Esta expedicion se
componia de los sabios franceses Godin, Bouguer y La Condamine, y de
los sabios españoles D. Jorge Juan y D. Antonio de Ulloa . Como adjun-
tos á la expedicion , iban D. José Jussieu , con encargo especial de estu-
diar la historia natural del país , y Moranville como dibujante.
Jussieu trabajó activamente, estudiando y recogiendo varias plantas
del Perú y del Ecuador ; pero segun se cree , le robaron todos sus ma-
nuscritos en Buenos Aires, ya en vísperas de embarcarse para Europa ;
de manera que á su regreso no mudo publicar obra alguna, y sólo nos
quedan de él muchas plantas del Perú que se han aclimatado admira-
blemente en losjardines de Europa, tales como diferentes especies de
Heliotropium , de Tropaelum , etc.
El sabio Ulloa, por su parte, hizo varios estudios sobre las produccio-
nes naturales del Perú , y las memorias que nos ha dejado contienen
interesantes datos , especialmente sobre las riquezas minerales .
Como se ve de lo que precede , el padre Feuillée enriqueció notable-
mente las ciencias naturales con sus descubrimientos ; pero habiendo re-
corrido solamente la Costa, toda la parte interior quedaba todavia vírgen.
José Jussieu , como acabamos de decirlo , no dejó obra alguna , y Ulloa
estudió con especialidad las producciones naturales del interior.
Hácia fines del siglo pasado empieza en el Perú el mas brillante perío-
do para las ciencias naturales, al que debemos los trabajos mas nota-
bles que se han publicado hasta el dia sobre las riquezas vegetales de
esta República.
Carlos III , rey de España , conociendo la gran importancia de tener
una exacta idea de las producciones naturales de todas sus colonias de
América, envió varias expediciones, una de las cuales tenia por objeto la
exploracion del Perú y Chile .
Esta expedicion vino al Perú en 1778 , y se componia de los botánicos
D. Hipólito Ruiz y D. José Pavon, enviados por el gobierno español y de
D. José Dombey , mandado por la corte de Francia. A ella venian agre-
gados dos inteligentes dibujantes , D. José Brunete y D. Isidro Gálvez .
12 PARTE PRELIMINAR.
En aquella época, las ciencias naturales habian dado pasos gigantes-
cos en la senda del progreso ; la botánica habia adquirido el carácter de
una verdadera ciencia; y , gracias al sublime genio del inmortal Linneo,
una nomenclatura clara, elegante y concisa, habia reemplazado á la inde-
finida y vaga de los anteriores botánicos. El gran Linneo, regenerador
y legislador de la botánica , con la publicacion de su célebre obra que
lleva por título Systema naturæ , acababa de dar el verdadero código que
debia servir de guia á los botánicos de todas las naciones.
Con estos nuevos elementos que le presentaba la ciencia , la expedi-
cion compuesta de los botánicos arriba citados , pudo emprender un tra-
bajo verdaderamente científico y de gran mérito. Los trabajos de explo-
racion duraron once años, visitando los alrededores de Lima, el valle de
Chancay, las cercanias de Tarma y los valles inmediatos, Huánuco y sus
montañas, las lomas de Atiquipa, Chile, etc. Dos graves desgracias cau-
saron la pérdida de una gran parte de los trabajos de estos botánicos : el
naufragio del navio San Pedro de Alcántara , en el que se hallaban em-
barcados para enviar á Europa 53 cajones llenos de riquezas natura-
les, y el incendio de la hacienda de Macora , cerca de Huánuco , donde
habian acopiado plantas y animales disecados, dibujos y manuscritos.
Estas desgracias obligaron á los botánicos á hacer nuevas exploracio-
nes , para reparar de algun modo la pérdida que habian sufrido.
A la comision se agregaron por órden del rey de España , como dis-
cípulos y ayudantes , D. Juan Tafalla en calidad de botánico y D. Fran-
cisco Pulgar como dibujante.
En 1788 regresaron á Europa los botánicos españoles , á excepcion
del dibujante Brunete que murió en el Cerro de Pasco en 1787 , y poco
tiempo despues se empezó á dar á luz el fruto de tantos trabajos y pri-
vaciones , en una grande obra acompañada de buenas láminas y que lleva
por título Flora Peruviana et Chilensis .
Esta importante labor , que honra á sus autores y al gobierno espa-
ñol de aquella época , ha quedado desgraciadamente incompleta, pues
de tan copiosos materiales no han visto la luz pública mas que cuatro
I
volúmenes.
I
En el ano 1794 se imprimió el Prodromus en un volúmen. En 1798 empezó la publicacion de
la Flora, la que se continuó hasta 1802, durante cuyo tiempo quedaron terminados 3 tomos, los úni-
cos que conoce el público.
Viendo el gobierno español las dificultades con que tropezaba el erario para subvenir á los inmen-
sos gastes que ocasionaba la publicacion de esta importante obra, hizo dirigir una carta circular á los
CAPITULO II. 13
En cuanto al botánico Dombey, regresó con sus trabajos á Francia ,
no sin haber experimentado algunas dificultades en su tránsito por
España , en donde querian retener el fruto de sus investigaciones.
Dombey murió ántes de la publicacion de la Flora Peruviana y su her-
bario, que contiene 1,500 plantas del Perú y Chile , se halla depositado
en el Museo de Paris. Una gran parte de los trabajos de Dombey han
sido publicados por el botánico L'Héritier. Al sabio Dombey se debe la
primera noticia sobre el salitre de Tarapacá, que en el dia es una de las
principales riquezas del Perú.
El célebre botánico Cavanilles inmortalizó los nombres de estos labo-
riosos naturalistas , aplicándolos á tres nuevos géneros de plantas : Dom-
beya , Ruizia y Pavonia.
Al regreso de la expedicion , Tafalla y Pulgar quedaron en el Perú
colectando materiales para la Flora Peruana. Muchas plantas estudia-
das por Tafalla fueron publicadas por Ruiz y Pavon , los que trasmi-
tieron á la posteridad el nombre de su discípulo , creando para algunas
plantas del Perú el género Tafalla.
Aun no habia regresado la citada expedicion , cuando el rey de Es-
paña Carlos III , decidido protector de las ciencias naturales , habia en-
viado otras comisiones científicas , dirigidas á varios puntos ; y entre
ellas una encargada de dar la vuelta al mundo , con el objeto de estudiar
las producciones naturales de las diferentes regiones.
Esta expedicion, formada de los sabios D. Luis Nees , D. Antonio
Pineda y D. Tadeo Haenke , despues de haber visitado las costas de
Chile en la corbeta Descubierta , al mando de D. Alejandro Malaspina ,
vino al Perú en el mes de Mayo del año 1790. Los que la compo-
nian hicieron algunos viajes al interior y principalmente á las montañas
de Huánuco , en donde Haenke recogió un gran número de plantas nue-
vas , estudió varias clases de cascarilla , y acopió preciosos datos geográ-
ficos sobre el curso del rio Huallaga.
En Setiembre del mismo año , la comision científica se embarcó nue-
vamente para seguir sus exploraciones por las costas del Perú , Méjico y
Arzobispos , Obispos , Deanes , Vireyes , Cabildos eclesiásticos y regulares , y á las Universidades de
América, para que todos contribuyesen con un auxilio voluntario. Esta carta entusiasmó á los vasallos,
que remitieron luego mas de cincuenta mil ducados para los gastos de la Flora.
Apesar de todo esto, la obra quedó imcompleta , y es una verdadera desgracia para la ciencia que no
sehaya llevado á cabo, existiendo todavia enel Jardinbotánico de Madrid todos los materiales para la
continuacion.
14 PARTE PRELIMINAR.
California ; y despues de haber regresado á Mójico , atravesó el Pacífico y
marchó á Manila , capital de las Islas Filipinas. En esta nueva region
Haenke hizo una excursion de 120 millas al interior, y regresó á Manila
á principios de Julio de 1792 enfermo de calor ; Pineda se dedicó á in-
vestigaciones zoológicas y botánicas cerca de Bulacan , y el 6 de Julio
de 1792 pereció víctima de sus fatigas en Illoc , provincia de Luzon , en
dichas Islas .
El comandante de la corbeta D. Alejandro Malaspina , erigió al sabio
Pineda un monumento en el Jardin botánico de Manila ; y Ruiz y Pavon,
autores de la Flora Peruviana , perpetuaron su memoria creando para al-
gunas plantas el género Pineda.
Despues de la muerte de Pineda , el célebre Haenke regresó á la Amé-
rica Meridional , desembarcando en Enero de 1794 en el puerto de la
Concepcion de Chile.
Tadeo Haenke , de orígen aleman , naturalista lleno de entusiasmo ,
seguia su innata inclinacion con desinteres , y con aquella fuerza de alma
de que sólo son capaces los hombres que se consagran á la investigacion
de la verdad ; en una palabra , verdadero misionero de la ciencia , pronto
á sacrificar su vida cuando se trataba de arrancar un secreto á la natu-
raleza , arribó por segunda vez á las playas de América, con el firme y
audaz propósito de continuar sus investigaciones en las partes mas re-
cónditas de Bolivia y el Perú.
Este impertérrito naturalista pasó , por tierra, de Chile á Bolivia y al
Perú , visitó el país de los Araucanos , Potosí , la Paz , Mojos , Santa
Cruz de la Sierra , Puno , Arequipa , y Cuzco y sus montañas ; desafió
en sus viajes el crudo clima de las gigantescas y heladas cordilleras , las
peligrosas corrientes de los rios , la perversidad de los salvajes , la fero-
cidad de los animales , el veneno de los ponzoñosos reptiles , las picadu-
ras de los insectos , las copiosas y molestas lluvias ; y siguiendo por todas
partes, con el mismo entusiasmo, sus investigaciones de física , botánica,
química , geografia , etnografia , etc., etc. , llegó hasta predicar en los
pueblos el modo de preparar el salitre , el ácido sulfúrico y la pólvora.
Este ilustre sabio murió en 1817 en Cochabamba , ciudad de Boli-
via , donde se habia establecido , dejando un tesoro de materiales en sus
manuscritos , diarios, observaciones y productos naturales de toda clase ,
que desgraciadamente no se sabe la suerte que hayan tenido. A Bohe-
mia , su patria , no llegaron sino algunos paquetes de plantas disecadas ,
CAPITULO II. 15
cuya descripcion y dibujo se publicaron escrupulosamente por la direc-
cion del Museo de Praga , en una obra que lleva el título de Reliquiae
Haenkeanae .
A este laborioso é infatigable naturalista se debe un gran número
de descubrimientos en las ciencias naturales y los primeros análisis de
las aguas minerales de Yura , en las inmediaciones de Arequipa. Ade-
mas , nos ha dejado una memoria sobre los rios navegables que afluyen
al Marañon de las cordilleras del Perú y Bolivia.
Los autores de la Flora Peruana trasmitieron á la posteridad el re-
cuerdo de este célebre naturalista , dando su nombre á una planta que
descubrieron en los montes de Muña , la Haenkea multiflora . El botánico
Preslin , que se encargó de la clasificacion de las plantas descritas en
las Reliquiae Haenkeanae , y otros naturalistas dedicaron á Haenke un
gran número de plantas , entre las cuales se pueden citar el Aspidium
Haenkei , la Pteris Haenkeana , el Adianthum Haenkeanum , etc.
A principios de este siglo , viajaba por la América otro sabio aleman ,
cuyo nombre mas tarde resonaba en todo el mundo científico. Este
sabio es el célebre Alejandro Humboldt , cuyos vastos conocimientos y
dilatados trabajos han producido una verdadera revolucion en las cien-
cias naturales .
Humboldt no tuvo al Perú por objeto especial de sus estudios ; pero
en sus grandes é inmortales obras dejó huellas imborrables de su paso
por él ; y ademas , sus observaciones sobre Méjico y Nueva Granada
son relativas en gran parte tambien al Perú , por la analogia que exis-
te entre estos países .
Lo que admira en Humboldt no son sus observaciones , sino aque-
llas vastas miradas de conjunto , aquellas rectas deducciones sacadas de
las observaciones , en fin , aquel grande espíritu de generalizacion que
constituye la verdadera ciencia.
A pesar de haber visto solamente la capital del Perú y las altas pla-
nicies entre Cajamarca y el Marañon , nos ha trazado , valiéndose de da-
tos suministrados por otros observadores , el mas bello y exacto cuadro
sobre la disposicion general de la colosal cadena de los Andes peruanos.
Muy numerosas son las obras que ha dejado , y su conjunto hace
conocer , bajo todas sus faces , la historia , el clima , la geografia y las
producciones de las regiones tropicales de la América Meridional. Las
16 PARTE PRELIMINAR .
obras tituladas Cuadros de la Naturaleza y Vistas de las Cordilleras, dan
una idea de su genio y profunda erudicion.
Mas , lo que hizo dar pasos gigantescos á las ciencias naturales ,
fué la enorme cantidad de materiales que recogió Humboldt en
cada una de sus largas peregrinaciones . El rico herbario de Hum-
boldt , Bompland y Kunt contiene 4,600 especies de plantas , de las
que mas de 3,000 eran hasta entónces desconocidas. Estos precio-
sos materiales , muchos de ellos colectados en el Perú , fueron publi-
cados en varias obras , siendo las principales las que llevan por título
Plantas equinocciales , y Nova genera et species plantarum , etc.
A esta vasta inteligencia, que todo lo abarcaba , ningun ramo de las
ciencias físico-naturales le era desconocido , y la astronomia , meteorolo-
gia , geologia, mineralogia, botánica, zoologia , etc. , todas le deben algun
adelanto .
En el dia , es imposible dar un paso en cualquier ramo de las
ciencias naturales sin encontrarse con algun monumento erigido
en memoria de este hombre célebre , cuyo nombre han perpetuado
muchos sabios , dedicándole seres de los tres reinos de la natura-
leza. Así , sólo para hacer conocer algunos , citaremos entre los mi-
nerales la Humboldtita y la Humboldtilita ; entre las plantas el género
Humboldtia y el Macrocistis Humboldtii ; y en fin entre los animales el
Lagothrix Humboldtii y el Spheniscus Humboldtii.
En el año 1822 salia del puerto de Tolon , por órden del gobierno
de Francia , la corbeta Coquille , al mando de Duperrey , á un viaje
científico al rededor del globo ; y en el largo itinerario seguido por
esta expedicion , visitó la costa del Perú , recogiendo muchas de sus
producciones naturales , las que fueron en gran parte descritas por
M. Lesson al regreso de la expedicion , que se verificó en 1825.
En 1826 el naturalista Alcides d'Orbigny fué encargado por el
gobierno frances de una mision científica á la América Meridional. El
principal objeto de ella era el estudio de las razas humanas que
pueblan esta region del globo , no descuidando tampoco los demas
ramos de la historia natural.
Este naturalista desembarcó en Rio Janeiro para hacer sus primeros
estudios ; luego pasó á Montevideo y á Buenos Aires , despues al Para-
guay y á Patagonia. De este último punto regresó á Buenos Aires
y Montevideo y luego , doblando el Cabo de Hornos , vino á Cobija
CAPITULO II. 17
y Arica. De Arica subió á Bolivia , para estudiar las naciones Aimará y
Quechua , en donde permaneció largo tiempo , visitando todos los valles
y las orillas del gran lago Titicaca. De Bolivia pasó á Islay y á Lima,
recogiendo numerosos materiales por toda la costa del Perú ; y despues
de ocho años de fatigosos viajes , regresó á Europa para publicar todos
sus trabajos.
Este infatigable naturalista nos ha dejado una excelente obra sobre
las razas humanas de Sur-América , que lleva por título el Hombre
Americano , y ademas un gran número de otros trabajos sobre todos los
ramos de la historia natural , los que han sido publicados en siete gran-
des volúmenes de texto y dos de atlas , bajo el modesto título de Viaje
por la América Meridional.
Muchos naturalistas , para recordar á la posteridad el nombre de Or-
bigny , le dedicaron varios animales ; entre ellos citaremos un ave de
Chile , que Isidro Geoffroy Saint-Hilaire bautizó con el nombre de
Tinochorus Orbignyanus .
En el año 1827 , el teniente de la marina de S. M. B. Henrique
Lister Maw , hizo un viaje científico al interior del Perú , visitando la
provincia de Maynas. Pasó á Moyobamba por el camino de Chachapo-
yas , y de allí bajó al rio Huallaga , pasando por el fragoso camino de
Balsapuerto. Llegado á este rio , navegó en él hasta su confluencia con
el Marañon , y continuó despues por este último su navegacion al Brasil.
El viaje de Maw no tiene mucho interes para las ciencias naturales ,
pero es precioso en cuanto á los datos geográficos , habiendo este via-
jero determinado la latitud de Chachapoyas y Moyobamba , y la latitud
y longitud del pueblo de Omaguas , situado á orillas del rio Amazonas.
Entre 1827 y 1832 , Eduardo Pöppig , botánico aleman , recorrió
Chile y el Perú , y bajó al Oceano Atlántico por el rio Amazonas , reco-
giendo un gran número de plantas nuevas que describió en compañia
de otro célebre botánico aleman , Estéban Endlicher.
Todos los materiales han sido publicados en una obra de mucho
mérito , en tres volúmenes , que lleva por título Nova genera et speciem
plantarum quas in regno Chilensis , Peruviensis et in terra Amazonica , etc.
De 1829 á 1842 , otro laborioso naturalista frances , Claudio Isidro
Gay , estudió con mucha prolijidad la República de Chile , y recien-
• Este viajero ha cometido un error en el cálculo de la latitud de Moyobamba.
EL PERÚ--Tomo I. 4
18 PARTE PRELIMINAR.
temente se ha publicado , á costa del gobierno chileno , el fruto de tan-
tos años de estudios en una voluminosa y muy importante obra , in-
titulada Historia física y política de Chile.
A pesar de que este inteligente naturalista se ocupó especialmente
de Chile , merece citarse entre los que han contribuido al estudio del
Perú , tanto porque visitó tambien una parte de esta República , viajando
por el Cuzco y sus valles , cuanto porque muchas de las producciones
naturales descritas en su obra , son comunes á Chile y al Perú .
Varias plantas y animales recuerdan con su nombre el de este sabio ,
y entre ellos citaremos el Attagis Gayi , pájaro de Chile , que ha sido
dedicado á Gay por Isidro Geoffroy Saint-Hilaire.
Por los años de 1834 y 1835 , dos viajeros ingleses , los tenientes
de la marina británica Smith y Low , visitaron las montañas de Huánu-
co y navegaron por los rios Huallaga , Ucayali y Amazonas ; pero no se
ocuparon mucho de ciencias naturales , y sólo les debemos buenos datos
geográficos .
Durante el año 1835 , el Beagle , navio de S. M. B. á las órdenes del
capitan Fitz Roy , recorria la costa del Perú , siguiendo su largo viaje
de circumnavegacion. Un ilustre naturalista hacia parte de la expe-
dicion ; este era el célebre Darwin , cuyo nombre ya muy conocido en
la ciencia , se ha generalizado últimamente muchisimo por la publica-
cion de su obra sobre el origen de las especies , en la que funda una
nueva teoria llamada de la Seleccion natural : obra que ha dado lugar á
largos debates y á un verdadero partido entre los naturalistas.
Darwin , grande y profundo observador , y al mismo tiempo filósofo ,
aunque no haya escrito una obra especial sobre el Perú, ha hecho im-
portantes estudios sobre la geologia de la Costa; y sus observaciones
acerca de la edad y naturaleza de los terrenos de la isla de S. Lorenzo ,
enfrente del puerto del Callao , se hallan consignadas hasta en las obras
mas elementales de geologia.
Un poco mas tarde (1837-1842), un naturalista aleman, el Dr. Juan
Diego Tschudi , emprendió (y ha sido el primero que lo ha hecho) un
estudio especial sobre las producciones animales del Perú; y despues de
cinco años de fatigas y trabajos , pasados la mayor parte en medio de los
bosques vírgenes de la parte trasandina del Perú , regresó á Europa, don-
de dió á luz una importante obra escrita en aleman que lleva por título
Fauna Peruana. Aparte de la obra citada , el Perú es deudor á este dis
CAPÍTULO II. 19
tinguido naturalista de una Gramática y Diccionario de la lengua Quechua,
que tuvieron grande aceptacion en Alemania , y de algunos trabajos so-
bre las Antigüedades del Perú , que publicó asociado con el sabio peruano
D. Mariano Eduardo de Rivero.
El naturalista aleman Heckel , ha perpetuado el nombre del Dr.
Tschudi , aplicándolo á un pez que habita los mares del Perú , el Disco-
pyge Tschudi.
En 1840 una expedicion científica , enviada por el gobierno de los
Estados Unidos de América, al mando de Carlos Wilkes, recorria las cos-
tas del Perú y el Mar Pacífico , estudiando sus variadas producciones
naturales,y haciendo interesantes observaciones físicas y meteorológicas .
Un célebre naturalista que acompañaba la expedicion , J. Dana , estu-
dió las producciones de la costa del Perú , dedicándose de un modo es-
pecial á la mineralogia y á la geologia. A él se debe la primera descrip-
cion del borato de cal y soda de la provincia de Tarapacá. Los ricos
materiales que recogió la expedicion, han sido publicados en una gran-
de y lujosa obra , que comprende muchos volúmenes de texto y varios
de atlas , impresos y dibujados con el mas grande esmero ; su título es
Narrative of the United States exploring Expedition , during the years 1838 ,
1839, 1840 , 1841 , 1842 , by Charles Wilkes , etc.
Otra expedicion científica , enviada por el gobierno de Francia , tuvo
lugar en los años 1843 y 1847. Esta comision se componia del conde
de Castelnau , encargado de la direccion; del vizconde d'Osery , del na-
turalista Deville y del botánico Weddel. El itinerario seguido por ella fué
desde Rio Janeiro á Lima , atravesando todo el Imperio del Brasil y la
República de Bolivia; y de Lima al Cerro de Pasco , Tarma , Jauja ,
Huancavelica , Ayacucho , Cuzco y valle de Santa Ana , en donde se em-
barcó parte de la expedicion para bajar al Amazonas por el Ucayali y
seguir su marcha al Pará. El vizconde d'Osery regresó del Cuzco á Are-
quipa, y vino por tierra á Lima , haciendo estudios geológicos en el cami-
no. De Lima pasó al Norte , entró en la provincia de Jaen, y se em-
barcó en Bellavista para bajar el Marañon y juntarse mas tarde con el
resto de la expedicion; pero desgraciadamente no pudo cumplir sus
deseos , porque fué asesinado en Yusamaro por los mismos balseros que
lo conducian.
En cuanto al botánico Weddel , se separó de la comision desde Bolivia,
para recorrer los bosques en donde se recoge la Cascarilla (Chinchona).
20 PARTE PRELIMINAR.
Este infatigable botánico emprendió sus excursiones por las sendas mas
escabrosas ; visitó los mas apartados lugares, en donde crece este pre-
cioso vegetal ; estudió las diferentes especies en el mismo terreno y re-
gresó á Europa, un año despues que el resto de la comision (1848) ,
dando á luz el fruto de sus trabajos en una magnífica y concienzuda
monografia de las cascarillas , que lleva por título Histoire naturelle des
Quinquinas .
Este sabio botánico hizo un segundo viaje á Bolivia en 1852 ,
visitando la parte Norte de esta República , y de regreso á Europa , reu-
niendo los materiales recogidos por la expedicion de Castelnau , los
propios y los de otros botánicos , emprendió la muy importante publica-
cion de la Flora de las Cordilleras de la América Meridional. Esta
interesante obra , que lleva el título de Cloris Andina , está aun en
via de publicacion.
Las heladas é inhospitalarias regiones de la Cordillera , con su
atmósfera casi siempre borrascosa , en donde la naturaleza parece que
se niega á mostrar su inagotable fuerza creadora , son ciertamente
las ménos estudiadas por los naturalistas. La obra del Dr. Weddel
tiene , por consiguiente , un doble interes , habiendo escogido por ma-
teriales para su Flora de las Cordilleras , todas las plantas que cre-
cen mas arriba de 10,000 piés sobre el nivel del mar. Sin embar-
go de haber limitado su obra solamente á esta region , las plantas
descritas en ella son bastante numerosas , y nos dan á conocer , que
á pesar de que la vegetacion de la Cordillera presenta á nuestra vis-
ta una monótona uniformidad ; examinada con atencion , se advierten
formas muy variadas y se ve que la uniformidad no es sino aparente,
siendo debida en gran parte á la pequeña talla y á los colores gene-
ralmente sombrios , propios de los vegetales de los lugares muy frios.
Los animales recogidos por la expedicion de Castelnau , han sido
clasificados por los naturalistas Isidro Geoffroy Saint-Hilaire , Deville
y Gervais. Las rocas y los minerales han sido estudiados por Cordier.
Varias especies de animales y plantas han sido dedicadas por dis-
tintos naturalistas á los miembros de esta expedicion ; entre los cua-
les citaré los Lagothrix Castelnaui , Nyctipithecus Osery , Hapale Devillei
y Hapale Weddellii.
En 1851 tuvo lugar otra expedicion científica , de parte del go-
bierno de los Estados Unidos , compuesta de los tenientes de la marina
CAPÍTULO II. 21
L. Herndon , y L. Gibbon. Pero el objeto principal de esta expedicion
era la navegacion de los afluentes del Amazonas , de manera que
poco se ocuparon de ciencias naturales , y sus trabajos sólo son muy
importantes bajo el punto de vista geográfico y de la meteorologia.
Durante los años 1850-51 , Leon Crosnier fué encargado por el
gobierno del Perú de una exploracion mineralógica en los departa-
mentos de Huancavelica y Ayacucho , con el objeto de estudiar bajo
el punto de vista industrial la exploracion de las minas abandona-
das ó en actividad , é indicar á los mineros del país el mejor méto-
do para sacar partido de las variadas riquezas minerales que poseen.
Este inteligente mineralogista , ademas de cumplir debidamente su
comision , suministrando al gobierno y á los mineros datos indus-
triales y prácticos , se ocupó tambien de cuestiones puramente cien-
tíficas é hizo dar un paso á la geologia del Perú , publicando en 1852 ,
en los Anales de minas de Francia , una interesante memoria sobre la
geologia de toda la region que habia visitado.
Pocos años mas tarde , un geólogo frances , bien conocido en la cien-
cia por los importantes trabajos de geodesia y geologia hechos en la
República de Chile , el ingeniero M. Pissis , recorria en el Sur del
Perú la quebrada de Tacna , extendiendo sus investigaciones geológi-
cas hasta la parte interior de Bolivia , para ligar de este modo sus
trabajos , los mismos que sigue con imperturbable constancia sobre
uno de los mas grandes fenómenos geológicos , el solevantamiento de
las elevadas cordilleras de Sur-América.
Los Anales de minas de Francia del año 1856 , registran una me-
moria del Sr. Pissis relativa á la materia , la que se halla acompañada
de figuras que representan un corte geológico desde Tacna , en el Perú,
hasta Coroico en las montañas de La Paz , pertenecientes á Bolivia.
Este sabio acaba de publicar el mapa de Chile.
En 1860 otro intrépido geólogo ingles , el Señor David Forbes , recor-
ria la misma region visitada antes por d'Orbigny y Pissis , siguien-
do la misma ruta desde Tacna hasta la gran cadena Nevada de Bo-
livia , donde levanta su cabeza el colosal Illimani , haciendo un estudio
mas minucioso de todos los terrenos , basado ya en los trabajos de
los sabios citados.
Pasó en seguida á estudiar con el mismo objeto la quebrada de
Sama , extendiendo su itinerario hasta el elevado Illampo , otro gigan-
22 PARTE PRELIMINAR.
te de la Cordillera Nevada de Bolivia , comprendiendo en el corte
geológico la importante hoya del lago Titicaca .
Este inteligente geólogo publicó sus trabajos en un precioso opúsculo
que lleva por título Report on the Geology of South America , acompa-
ñado de los cortes geológicos desde Tacna al Illimani , y desde Sama
al Illampo ó Sorata. Ademas , para facilitar la comparacion de sus
estudios personales con los hechos por sus antecesores , publicó , reduci-
do á la misma escala , el corte geológico de la quebrada de Tacna
hasta el Illimani hecho por d'Orbigny en 1842 , el de Pissis de 1856 ,
y el suyo de 1860.
El trabajo de Forbes , ademas de ser de grande interes bajo el pun-
to de vista científico , es muy recomendable por la claridad y el mé-
todo con que ha sido tratada esta difícil materia.
Despues de esta ligera revista de los principales sabios y viaje-
ros que han recorrido en diferentes épocas el Perú , superando obs-
táculos de toda clase , sufriendo las mas fuertes privaciones y sacri-
ficando algunos de ellos hasta su propia vida , como verdaderos mártires
de la ciencia , para dar á conocer las variadas producciones naturales
de esta rica porcion de América , pasemos ahora á otra pequeña revista
de los trabajos nacionales que se han hecho con el mismo objeto.
Si echamos una mirada retrospectiva para conocer a todos los que
han contribuido al progreso de las ciencias naturales en el Perú , nos
veremos obligados á considerar á los Indios como los primeros natu-
ralistas. En efecto , los Indios del Perú tienen una inclinacion par-
ticular hacia el estudio de la naturaleza ; y aunque ellos no se va-
len de los medios científicos que emplea el verdadero naturalista, se
ve que desde la mas remota antigüedad los objetos naturales , y prin-
cipalmente las plantas , han llamado la atencion del Indio ; el que
investigando sus propiedades , ha sacado partido de un gran número de
ellas , empleándolas en la economia doméstica , en la tintoreria , en
las construcciones , y sobre todo en la curacion de las diferentes en-
fermedades que afligen á la humanidad.
Pero lo que hace ver que los Indios del Perú tenian , mas que otros
pueblos , una inclinacion particular al estudio de las plantas , son los
nombres etimológicos y objetivos que les aplicaban. La nomenclatura
índica tiene cierta analogia con nuestra nomenclatura científica : los
nombres quechuas de las plantas estan por la mayor parte forma
CAPITULO II. 23
dos de dos radicales tomados de la misma lengua y que expresan
siempre alguna calidad del objeto que quieren indicar , así como los
nombres científicos estan formados de radicales tomados del latin ó
del griego. Para dar un ejemplo , citaré el Baccaris genistelloides de
los botánicos , que se conoce por la forma particular de sus ramas , que
tienen tres esquinas : los Indios llaman á esta planta Quimsa-cucho , que
es la traduccion literal de tres esquinas , de quimsa , tres , y cucho , esqui-
na ó rincon. El Culcitium discolor , cuyo nombre específico latino quiere
decir que tiene dos colores , por sus hojas que son verdes en su parte su-
perior y de color morado en la cara inferior , es conocido por los Indios
con el nombre de Ticlla-huasa , que quiere decir espalda pintada , de
ticlla , pintado , y huasa , espalda. Este nombre expresa mejor que el
latino discolor , la particularidad que ofrecen en su color las hojas de
dicha planta.
Si ahora nos fijamos en su aplicacion , vemos que los Indios del
Perú han sacado de algunas plantas alimenticias mejor partido que
los europeos. Compárense las infinitas preparaciones de las papas y
del maíz que hacen los Indios , con las que se hacen en Europa ,
y se tendrá una prueba mas que evidente de lo que acabo de decir.
En cuanto a la aplicacion de las plantas á la curacion de las en-
fermedades , es bastante extendida , y todavia hoy algunos Indios ,
conocidos en el Perú con los distintos nombres de Camiles , Camatas ,
ó Collaguayas , viajan por casi toda la América , llevando consigo una
coleccion de diferentes productos de las montañas , los que emplean
en la curacion de varias enfermedades y venden á los indígenas de
los pueblos que van recorriendo.
Estos médicos indígenas son casi todos oriundos de algunos valles
de Bolivia , y pasan dos ó tres años en la Montaña haciendo un
aprendizaje del modo de aplicar sus drogas , recogiendo al mismo
tiempo todos los productos que constituyen su botiquin ambulante.
Despues de la conquista del Perú , hecha por los españoles , D.
Blas Valera , jesuita , natural de Cajamarca é hijo de uno de los
conquistadores , escribió una obra en latin sobre los tres reinos de
la naturaleza. El historiador Garcilaso , en sus Comentarios , habla
de él con elogio , y dice que vió algunos fragmentos de la obra del
padre Valera. Esta no ha visto la luz pública , y se perdió en un
saqueo que hicieron los ingleses en Cádiz. :
24 PARTE PRELIMINAR .
Pinelo y Garcilaso , aunque los he citado ya entre los historiado-
res ; por ser de orígen peruano , debemos considerarlos tambien en-
tre los nacionales que se han ocupado de dar á conocer las pro-
ducciones naturales del Perú. Pinelo escribió la historia natural de
las Indias Occidentales , y Garcilaso nos dejó preciosos datos , tanto
sobre las producciones indígenas , cuanto sobre las plantas y anima-
les que han sido introducidos por los españoles , lo que permite
buscar el origen de las plantas que se cultivan en el dia. Los valio-
sos documentos que nos ha trasmitido Garcilaso, hacen considerar
al célebre historiador entre los hombres que contribuyeron al pro-
greso de las ciencias naturales , y en recompensa los botánicos ale-
manes , Pöppig y Endlicher recordaron á la memoria de los naturalis-
tas el nombre del autor de los Comentarios Reales , aplicándolo á una
planta que se halla en las montañas de Huánuco , la Garcilassa rivularis.
Hácia la mitad del siglo pasado , D. José Eusebio Llano Zapata ,
natural de Lima , escribió sobre los reinos de la naturaleza varias
memorias interesantes , y sobre la medicina, física y literatura.
Casi en el mismo tiempo , el peruano D. Francisco Dávila , hallá-
base en Francia , colectando las mas raras producciones naturales de
todas las partes del globo. Despues de veinte años de trabajos , llegó á
poseer el mas rico gabinete particular que se conocia en aquella época.
El peruano Dávila , no era un simple colector : dedicado desde temprano
al estudio de las ciencias naturales , habia clasificado y dispuesto me-
tódicamente las innumerables preciosidades que poseia , por cuyo tra-
bajo recibió grandes elogios de los sabios. Asociado con Romé de l'Isle,
pensaba publicar una obra sobre las esponjas y corales , de los que
poseia una rica coleccion; pero el estado de su salud no le permitió
llevar á cabo su proyecto.
En 1767 publicó en Paris el catálogo de todos los objetos conteni-
dos en su rico gabinete , cuyo título es Catalogue systématique et raisonné
des curiosités de la nature et de l'art qui composent le Cabinet de M. Davila .
Cuando se publicó este catálogo , Dávila se hallaba muy enfermo y
con deseo de regresar al Perú , su patria ; de manera que en la primera
foja del catálogo, hace notar esta circunstancia , y con sumo pesar suyo
ofrece en venta sus ricas colecciones , que tanto trabajo le habian costado.
Se sabe que Dávila no volvió al Perú , habiendo sido llamado por
CAPITULO II. 25
el rey de España Carlos III, para dirigir el Museo de historia natural
de Madrid , en donde murió á fines del siglo pasado.
A mediados de aquel mismo siglo , se levanta en el Perú un gran nú-
mero de hombres célebres , los que directa ó indirectamente han con-
tribuido del modo mas eficaz al progreso de las ciencias naturales .
En este número debemos citar al célebre Dr. D. Cosme Bueno , socio
de la Academia médico-matritense y cosmógrafo mayor del Perú , el que
nos ha dejado varias memorias sobre la geografia é historia natural
del Perú.
En recuerdo de este sabio , los botánicos Ruiz y Pavon crearon para
algunas plantas el género Cosmi-buena , de las que se conocen dos espe-
cies : la Cosmi-buena acuminata y la Cosmi-buena obtusifolia . El botánico
Cavanilles quiso tambien perpetuar la memoria del Dr. D. Cosme
Bueno , creando para otras plantas el género Cosmea .
El Dr. D. Gabriel Moreno sucedió al anterior en el cosmografiato.
Nació en Huamantanga en el año 1735 ; fué discípulo del Dr. D. Cosme
Bueno y á mas de ser eximio médico , se aplicó con especialidad al estu-
dio de la botánica en que llegó á sobresalir.
Tuvo la feliz ocasion de ejercitarse en la botánica práctica , aprove-
chando de la venida á Lima de D. José Jussieu , naturalista que
formaba parte de la expedicion encargada de medir el meridiano.
El Dr. Moreno acompañaba á dicho naturalista en sus herboriza-
ciones en los alrededores de Lima , y de este modo pudo perfeccio-
narse en tan importante ramo de la historia natural.
Despues de esta época , recogia continuamente nuevas riquezas vege-
tales , y pasaba el tiempo en estudiarlas , clasificarlas y ensayar sus
propiedades , para aplicarlas á la medicina. Así , se puede decir que el
célebre médico Moreno tiene la primacia entre sus compatriotas , por
lo que toca al estudio de la botánica.
Antes de terminar la laboriosa carrera de su vida , habia llegado á
ocupar un rango bastante elevado , siendo socio de la Academia médico-
matritense , catedrático de prima de matemáticas y cosmógrafo ma-
yor del Perú. Este sabio murió en Lima el 9 de Mayo de 1809.
Los botánicos Ruiz y Pavon , para recordar á la memoria de los
naturalistas el nombre del ilustre botánico peruano , dieron su nombre
á algunas nuevas plantas de la familia de las palmeras , formando el
género Morenia. 5
EL PERÚ,--Tomo I,
26 PARTE PRELIMINAR.
Su discípulo el célebre Dr. Unanue , en memoria del Dr. Moreno ,
mandó hacer su retrato , el que se conserva en la biblioteca de la Es-
cuela de medicina de Lima , y en señal de estimacion dedicó á su pre-
ceptor la interesante obra que publicó sobre el clima de Lima.
Pasemos ahora á una de las mas grandes celebridades peruanas y
á la que se debe en gran parte el brillante período para las ciencias
naturales , que se hizo notar en el Perú en los últimos años del pasado
siglo : esta es el ilustrado Dr.. D. Hipólito Unanue.
Este célebre médico nació en Arica , de padres no muy acomodados ,
en el año 1755 ; pero los eminentes dotes de su inteligencia , cuyo
valor es muy superior á las efímeras riquezas , debian muy pronto ele-
varlo á los mas encumbrados puestos de nuestra sociedad.
Hizo su carrera médica bajo la direccion de su célebre preceptor el
Dr. D. Gabriel Moreno, y pocos años despues de haber acabado sus es-
tudios, dejaba ya con la plantificacion del Anfiteatro anatómico , un
monumento que recordará para siempre el nombre de este ilustre mé-
dico á todos los peruanos que se dedican á la noble carrera de la
medicina.
Unanue era una de aquellas privilegiadas inteligencias que nacen
para todo , y á cuantos ramos del saber humano llevaba su espíritu
de investigacion , en todos llegaba á ser sobresaliente.
A Unanue se debe en gran parte el desarrollo de las ciencias na-
turales en el Perú , habiendo despertado el gusto por ellas con los
numerosos artículos sobre esta materia que publicó en el Mercurio
Peruano .
Y no sólo se distinguió como médico y literato , sino que fué tam-
bien muy buen matemático , desempeñando por algunos años el cargo
de cosmógrafo mayor del Perú , en cuya época publicó preciosos datos
en la Guia política , eclesiástica y militar del Perú.
Pero lo que hizo resonar el nombre de Unanue mas allá del Atlán-
tico , fué la publicacion de un libro que lleva por título Observaciones
sobre el clima de Lima y sus influencias en los seres organizados , en especial
el hombre. Esta obra eminente , atendiendo á los tiempos en que fué
I No es mi ánimo hacer aquí la biografia de este insigne peruano, laque ha sido 'ya escrita de un
modo muy brillante por uno de los mejores escritores de Sur-América , el Sr. D. B. Vicuña Mackenna.
Yo me limitaré á dar algunos apuntes sobre Unanue, para que se conozca lo que ha heche en pro de
las ciencias naturales.
CAPITULO II. 27
escrita , da una idea de la vasta capacidad de su autor. En ella se
encierran importantes datos topográficos y meteorológicos sobre el
Perú , y recibió tan buena acogida en el mundo científico , que le valió
á Unanue el ser inscripto como miembro en las sociedades científicas
de Baviera, Filadelfia , Madrid y New York.
Por último , elevado al rango de proto-médico del Perú , conoció
desde luego que la enseñanza médica en el país era muy limitada y
que ademas se necesitaba un local apropiado. Por sus elevadas rela-
ciones y poderoso influjo , fundó bajo el vireinato de Abascal el Colegio
de medicina de San Fernando ; y luego el mismo Unanue redactó un
plan de estudios tan vasto , que comprendia tambien las ciencias na-
turales y otras materias , tales como la geografia médica , que todavia
no se enseñaba en las mas cultas capitales de Europa. Así , aunque
no se llevó á debido efecto el gigantesco plan de enseñanza médica
concebido por el Dr. Unanue , sin embargo no deja por esto de ser
el que tomó la iniciativa para establecer las cátedras de ciencias
naturales .
Los botánicos Ruiz y Pavon , tributando un homenaje al colabo-
rador , y mas que todo , protector de las ciencias naturales en el
Perú , le dedicaron una planta , la Unanuea febrifuga , que no aparece
en la Flora Peruana que publicaron dichos botánicos , habiendo quedado
inédita. Mas , como últimamente se han estudiado los caractéres que
Ruiz y Pavon dieron á su nuevo género Unanuea , se vió que eran los
mismos que habian sido dados anteriormente por Linneo á su género
Stemodia ; de manera que el nuevo género creado en honor de Unanue no
podia subsistir. Por otra parte , Humboldt , Bompland y Kunt, habian
encontrado la misma planta en Nueva Granada , y por sus caractéres la
clasificaron en el género Stemodia , dándole el nombre de Stemodia suf-
fruticosa , con el que se conoce en el dia por todos los botánicos. Ha-
biendo por este incidente desaparecido el nombre de Unanue de la
nomenclatura vegetal , no es justo que los botánicos pierdan el re-
cuerdo de uno de sus mas importantes protectores ; por consiguiente ,
hago á la memoria de este ilustre peruano mi humilde ofrenda , dedi-
cándole la única especie de Ranunculus , que crece espontánea en las
inmediaciones de Lima y que todavia no es conocida en la ciencia , la
que llevará el nombre de Ranunculus Unanuei.
Hácia fines del siglo pasado , época de progreso para las ciencias na
28 PARTE PRELIMINAR.
turales en el Perú , se pensó tambien en establecer un Jardin botánico,
cuya direccion se confió al R. P. Francisco Gonzales Laguna , hombre
bastante instruido en la botánica. El padre Gonzales Laguna desplegó
gran zelo en procurarse plantas extrañas para enriquecer dicho jardin ,
y publicó en 1794 una lista de todas las plantas que se habian in-
troducido.
Los botánicos Ruiz y Pavon en premio de sus trabajos le dedicaron
la Gonza-lagunia dependens , que crece cerca de Chinchao en las monta-
ñas de Huánuco.
En este siglo , ademas de los botánicos y sabios citados, las ciencias
naturales han estado representadas en el Perú por dos modestos na-
turalistas , que varias veces se habian asociado con el único objeto de
cultivar las ciencias naturales , iniciadas por sus antecesores los doc-
tores Moreno y Unanue. Estos dos hombres son D. Nicolas de Piérola
y D. Mariano Eduardo de Rivero.
El primero , esto es , D. Nicolas de Piérola , era natural de Camaná,
en el departamento de Arequipa. Hizo sus estudios preparatorios en
el Seminario de esta última ciudad , bajo la direccion del Señor Luna
Pizarro. En Lima estudió jurisprudencia , y en 1814 pasó á España,
donde el 11 de Marzo de 1817 se incorporó en la Audiencia de Sevilla
y luego en las Reales Cortesde Madrid. Allí ejerció su profesion hasta
el año 1820, en que fué elegido diputado á Cortes , cuyo cargo desem-
peñó hasta principios de 1822.
En esta época , habiéndose renovado la legislatura , fué nombrado
profesor de los principios de legislacion universal en la Universidad
central de Madrid, donde enseñó hasta mediados de 1823 , en que des-
truido el sistema constitucional y atrozmente perseguido por su amor
y esfuerzos por la independencia de su patria , abandonó todo lo que
poseia y huyó , llegando despues de mil penalidades al Perú en 1826.
Aficionado desde la mas tierna edad al estudio de la historia na-
tural , habia seguido los cursos de esta ciencia en Madrid , de los que
obtuvo honrosos certificados.
Restituido al Perú, fué elegido diputado al Congreso de 1827 , en
el cual desempeñó el cargo de secretario. En 9 de Mayo de 1826 fué
nombrado sub-director general de mineria , plaza que sirvió hasta el 2
de Julio de 1829 , en que fué suprimida. En 1827 , deseando esparcir
en su patria las luces que habia adquirido en Europa, se asoció con
CAPITULO II. 29
el sabio D. Mariano Eduardo de Rivero , que era director general del
ramo de mineria, y emprendieron juntos la publicacion de un diario cien-
tífico, cuyo título es Memorial de ciencias naturales y de industria nacio-
nal y extranjera.
Mas entónces las ciencias naturales en el Perú, se podian compa-
rar á plantas exóticas , recientemente introducidas por los sabios Moreno
y Unanue , y que no se hallaban aun bien aclimatadas para crecer con
lozania y dar buenos frutos. Así , el citado Memorial de ciencias natu-
rales , verdadero sucesor del Mercurio Peruano , por los interesantes ar-
tículos sobre producciones del país que registraba en sus columnas ,
poco protegido por el gobierno y mucho ménos por el público , se sos-
tuvo vacilante diez y ocho meses , al cabo de los cuales cesó de exis-
tir , por ser demasiado gravoso á sus redactores .
En 1828 la Sociedad de horticultura de Bruselas , nombró junta-
mente á los dos naturalistas peruanos , Piérola y Rivero , socios cor-
responsales .
No ménos honoríficos fueron los cargos que recibió en el Perú en
la misma época , habiendo sido nombrado D. Nicolas de Piérola quí-
mico de la Junta de sanidad , y por otra parte encargado de la for-
macion del Almanaque y Guia de forasteros y de la fundacion del Museo
de historia natural.
En 1833 fundó y sostuvo un diario, llamado el Telégrafo , en el que
dió á luz varios datos sobre ciencias naturales é interesantes obser-
vaciones meteorológicas.
Mas tarde dirigió las empresas mineras de Montesclaros , en la pro-
vincia de Condesuyos y de Huayllura, en la provincia de la Union. En
1847 se le nombró miembro de la Junta de instruccion pública , y se
le encomendó despues la reunion de los productos naturales y de in-
dustria nacional para la Exposicion de Londres.
A pesar de todos estos cargos, la pasion dominante del sabio Piérola ,
eran las ciencias naturales , y para dedicarse del todo á ellas , vivia
muy modestamente , un poco retirado de la sociedad, rodeado de nu-
merosos libros , los cuales eran sus verdaderos amigos. Familiarizado
con la lectura de las lenguas extranjeras , pasaba tranquilamente sus
dias en acumular nuevos conocimientos , siguiendo de este modo el
rápido progreso que hacian las ciencias naturales en el mundo científico.
30 PARTE PRELIMINAR.
En 1845 se le encomendó la direccion del Museo de historia na-
tural, cargo que desempeñó hasta 21 de Junio de 1851.
En 1847 salió á la luz pública otro periódico literario y científico ,
cuyo título era Ateneo Americano , y su objeto la instruccion popular.
El sabio Piérola , verdadero apóstol de la ciencia , siempre pronto á
derramar sus luces para el adelanto de su país , se asoció con otros ,
como uno de los redactores. Mas desgraciadamente todavia no habia
llegado la época en el Perú para poder sostener un periódico cientí-
fico , y el Ateneo corrió la misma suerte que el Memorial de ciencias
naturales , muriendo de inanicion por falta de suscriptores. Los pocos
números de este periódico que vieron la luz , contienen artículos de bas-
tante interes sobre agricultura, botánica , mineralogia, historia, etc.
En 27 de Junio de 1853 , fué nombrado socio corresponsal de la
Universidadde Chile , en la facultad de ciencias naturales. Por último ,
despues de haber obtenido un gran número de cargos, cuya lista seria
demasiado larga, llegó á ocupar uno de los mas elevados puestos en
la sociedad.
Este ilustre peruano terminó su tranquila existencia en Lima , el
dia 24 de Enero de 1857. Su carácter principal era la excesiva mo-
destia. En efecto , D. Nicolas de Piérola desconfiaba de sí mismo , no
conocia sus propias fuerzas , no se creia capaz de acometer la mas
pequeña empresa; sin embargo, este hombre tenia mucha erudicion ,
y sólo los que lo han tratado muy de cerca han podido valorizar sus
extendidos conocimientos .
Como un diamante no trabajado, cubierto de rugosa costra y pi-
sado por el ignorante que no lo conoce ; así pasó su vida el sabio
Piérola , desconocido de sí mismo y de una gran parte de sus com-
patriotas.
Siendo casi general que los hombres aparenten mas de lo que son,
nos acostumbramos á mirar á todos del mismo modo ; sin embargo ,
D. Nicolas de Piérola era una excepcion , pues aparentaba ménos de lo
que era realmente. Así como un rio cuya corriente suave y apacible
se desliza sin ruido alguno , llevando , no obstante , una gran can-
tidad de agua , la vida del modesto sabio se deslizó mansamente sin
bullicio de ninguna clase , llevando consigo un caudal de conocimientos.
En homenaje de esta gloria peruana olvidada , dedico a su memoria
una nueva especie de modesta violeta, que crece en los lugares algo frios
CAPITULO II. 31
del departamento de Loreto , la que llevará el nombre de Viola Pierolana .
D. Mariano Eduardo de Rivero es el otro naturalista peruano de es-
te siglo. Mas conocido que Piérola, pero no ménos modesto , nuestro sa-
bio Rivero , ha sido la antorcha que ha esparcido las mas vivas luces so-
bre las ciencias naturales en el Perú .
Rivero nació en Arequipa hacia fines del siglo pasado , de padres
bastante acomodados , y mostró desde niño aquella actividad y avidez de
saber que es característica de todos los hijos de su heroica patria.
Hizo sus estudios en Europa, y desde temprano se dedicó de pre-
ferencia á la física y á la química. Pasó cinco años en Inglaterra ,
en donde enseñaba una de las mas grandes celebridades de aquella
nacion , el inmortal Davy. Se trasladó despues á Paris , donde tra-
bajó en la Escuela de minas , bajo la direccion del célebre Berthier.
De allí pasó á Alemania , visitando sus mas importantes distritos metalí-
feros , conociendo el interes que podrian tener estos estudios para su país.
En 1821 resonó por primera vez su nombre en el seno de la Aca-
demia de ciencias de Paris , á propósito del oxalato de fierro que habia
descubierto en Alemania y que dedicó a la memoria del célebre Hum-
boldt , bautizándolo con el nombre de Humboldtita.
Desde entonces , el nombre de Rivero empieza á hacerse familiar
entre los sabios de Europa ; hace conocer el nitrato de soda de Tara-
pacá, y en un viaje que emprende á España , descubre la magnesita
en Vallecas , y una cantera de piedra litográfica.
En 1822, á instancias del señor Zea , ministro de la República de
Colombia , sale de Francia para esta region , en compañía de otros sa-
bios , entre ellos los célebres Boussingault y Roulin; y siguiendo las hon-
rosas huellas de Humboldt y Bompland, recorre en todos sentidos el
terreno de Colombia , haciendo importantes descubrimientos , numero-
sas observaciones meteorológicas , análisis de aguas minerales y de pro-
ductos vegetales , etc., y sembrando por doquiera los importantes cono-
cimientos que , á fuerza de tanto trabajo , habia adquirido.
En 1825 el sabio Rivero regresa al Perú , y animado del mas vivo
entusiasmo , anhelando contribuir al progreso de su patria , que acaba-
ba de hacerse independiente , recorre una gran parte del Perú , con el
cargo de director general de mineria , tomando numerosos datos sobre
el estado de este ramo de industria. Mas tarde , se asocia con el modes
32 PARTE PRELIMINAR .
to Piérola para publicar el Memorial de ciencias naturales , en donde re-
gistra las importantes investigaciones hechas en sus viajes.
En 1831 fué encargado de la direccion del Museo de historia na-
tural y de antigüedades que se acababa de fundar en Lima. Desempe-
ñando este cargo , el continuo manejo de algunos objetos de la antigüe-
dad , despierta en Rivero el deseo de hacer un estudio prolijo de las
antigüedades del Perú. Concebido este proyecto , visita las principales
ruinas de los gentílicos monumentos que el tiempo ha respetado , remue-
ve sus escombros, y recoge toda clase de objetos .
En 1841 da á luz una memoria sobre las antigüedades peruanas , y
diez años mas tarde , asociado con el Dr. Tschudi , autor de la Fauna
Peruana , publica la importante obra que lleva el mismo título de Anti-
güedades Peruanas , acompañada de un grande y hermoso atlas. Este in-
teresante trabajo ha sido traducido últimamente al ingles en New York ,
y al frances en la Revista de las Razas Latinas.
Por último , antes de terminar su laboriosa vida , reune todos los nu-
merosos trabajos que habia publicado en diferentes periódicos , tanto na-
cionales como extranjeros , y da á luz una preciosa obra , en dos volú-
menes , que lleva por título Memorias Científicas.
Este célebre peruano , despues de haber llenado debidamente su vi-
da , murió en Europa en el año 1858 , miéntras desempeñaba un hon-
roso cargo que le habia confiado el gobierno de su patria.
Los rasgos característicos del sabio Rivero , son modestia , actividad
y vivo entusiasmo por nuestro progreso físico é intelectual. Como
hombre científico , fué mas conocido y apreciado en Europa que en
su mismo país. ¡ Extraño fenómeno ! Miéntras en todos los pueblos reina
un exagerado espíritu de nacionalismo que juzga á sus hombres supe-
riores á todos los de las demas naciones ; en el Perú , al contrario , no
se tiene fe en sus compatriotas , se desconoce su mérito , no se aprecian
sus trabajos y pasan inapercibidos. Sólo un hombre como él, dotado
de una alma fuerte y cuya única ambicion era el saber y el progreso ,
ha podido continuar trabajando siempre con el mismo entusiasmo , sin
desalentarse un solo instante , á pesar de los amargos desengaños que ha
debido experimentar en medio de los trastornos políticos de que ha si-
do teatro su patria.
Rivero recibió numerosas muestras de aprecio de las principales cor-
poraciones científicas de Europa , que le nombraron miembro suyo ó so
CAPITULO II. 33
cio corresponsal ; entre ellas , podremos citar la Sociedad de ciencias
naturales y la Sociedad filomática de Paris ; las de geologia de Paris ,
Lóndres y Estados Unidos ; las de agricultura de Francia , Bélgica y
Chile; la de anticuarios de Dinamarca , etc. , etc.
El sabio naturalista Dr. Weddel , dedicó á la memoria de Rivero una
especie del nuevo género Cascarilla , denominándolo Cascarilla Riveroana .
Aquí termina la lista de todos los peruanos que nos dejaron algunos
trabajos importantes sobre las ciencias naturales. Pero seriamos muy
injustos si dejásemos pasar en silencio un hombre que , á pesar de no
haberse dedicado de un modo directo al estudio de las ciencias natu-
rales , es acreedor á los mas grandes elogios , por la generosa protec-
cion que prestó á estas ciencias , y al que se debe su estado actual en
el Perú. Este hombre es el eminente Dr. D. Cayetano Heredia.
El Dr. Heredia , nació en Catacaos de la provincia de Piura , en
1797 , de padres pobres pero honrados. Despues de haber cursado en
Lima las primeras letras , entró en 1813 en el Colegio de San Fernan-
do , que se acababa de fundar por el virey Abascal y el Dr. Unanue. Si-
guiendo el impulso de su pasion , se dedicó mas tarde en el mismo co-
legio al estudio de la medicina , y venciendo toda clase de obstáculos ,
por la escasez de medios , llegó por su gran inteligencia y dedicacion
á recibirse de pasante el 19 de Diciembre del año 1822. En Se-
tiembre de 1823 , fué condecorado con el título de doctor. En
Junio de 1826, fué nombrado catedrático de clínica externa , y mas tar-
de llegó sucesivamente á tener los cargos de cirujano del Hospital
militar , inspector de los hospitales , y por fin , rector del Colegio de
San Fernando.
He aquí cómo la aplicacion al estudio y el escrupuloso zelo y ab-
negacion en el cumplimiento de sus deberes , llegaron á elevar á Heredia
hasta ponerlo al frente de la direccion del establecimiento dedicado á la
enseñanza médica.
Hombre desinteresado y eminentemente progresista , desde 1845
abandona enteramente su numerosa clientela , y todos sus cuidados tu-
vieron por único fin la reforma y perfeccionamiento de los estudios
médicos en el Perú .
Para llevar á cabo tan noble pensamiento , ve desde luego la necesi-
dad del estudio de las ciencias naturales , para formar un buen médico,
y con este objeto funda un gabinete de historia natural y física , crea
EL PERU.--Tomo I. 6
34 PARTE PRELIMINAR.
nuevas cátedras , y haciendo abstraccion de la nacionalidad, busca á los
hombres que le parecen mas á propósito para desempeñarlas. Mas co-
mo estas ciencias hacen rápidos progresos , para seguir paso á paso su
marcha , aumenta considerablemente la biblioteca del Colegio de medi-
cina , haciendo venir de Europa costosas obras y los mas interesantes
periódicos , emprendiendo todos estos crecidos gastos con los fondos del
establecimiento y el fruto de sus economias particulares.
Pero lo que inmortaliza el nombre del Dr. Heredia , es su desinte-
res , abnegacion y decidida proteccion á la juventud. No contento con
haber puesto en un rango elevado y brillante el Colegio de medicina , ob-
jeto de sus tiernas afecciones , sacrifica toda su fortuna , y envia á Eu-
ropa , á su costa , á varios jóvenes para que se dediquen á ramos espe-
ciales de la medicina , y vengan mas tarde al Perú á difundir las luces
que hubiesen adquirido en las principales capitales del antiguo mundo.
Este generoso protector de las ciencias naturales , no deja un solo mo-
mento de pensar en la creacion de nuevas cátedras y en el engrandeci-
miento del museo de la Escuela de medicina que él habia fundado. Do-
tado de grande y esclarecida inteligencia , ve la importancia que va ad-
quiriendo cada dia mas la química en los estudios médicos ; desea luego
ensanchar la enseñanza de esta ciencia , y con este fin crea á expensas
suyas una nueva cátedra de química analítica. Por fin , atacado ya por
la terrible enfermedad que debia muy pronto terminar sus preciosos
dias ; conociendo la gravedad é incurabilidad de su mal , no pierde un
solo instante en disponer de los pocos recursos que todavia le quedaban ;
hace el último sacrificio , y el 11 de Mayo de 1861 , un mes antes de su
muerte , sintiendo acercarse mas y mas el fin de su existencia , escribe
de Chorrillos al autor de estos renglones la última carta , precioso docu-
mento , en el que le manifiesta su último legado a su querida Escuela
de medicina , y le indica algunas disposiciones relativas al gabinete de
historia natural y á la clase de química analítica.
He aquí como terminaba su noble existencia este grande hombre , es-
te padre de la juventud peruana. El estado actual de las ciencias natu-
rales en el Perú , se debe casi todo á su benéfico protector , al Dr. Here-
dia. Con la reforma de los estudios médicos y la fundacion del gabinete
de fisica é historia natural , ha podido establecerse de un modo metó-
dico la enseñanza de las ciencias naturales , y despertarse mas y mas el
gusto por ellas , llamadas mas tarde á cambiar la suerte de este rico país .
CAPITULO II. 35
Las riquezas del Perú consisten en las producciones naturales , y sin
el conocimiento de estas ciencias ¡ cuántos nuevos elementos de riqueza
se pisan todos los dias ó pasan inapercibidos ! El estudio de estas cien-
cias , ademas de su aplicacion á la medicina , es de grande importancia
para el Perú ; y nadie es capaz de prever los grandes resultados á que
pueden conducir los nobles esfuerzos del Dr. Heredia en favor de las
ciencias naturales .
El Dr. Heredia fué querido y respetado por todos , recibiendo cada
dia , durante su vida , las mas inequívocas pruebas de aprecio de todos
los profesores y estudiantes de la Escuela de medicina. En 1860 los
alumnos de dicha escuela dieron una solemne prueba de veneracion há-
cia el reformador de la medicina en el Perú , colocando en el salon de
sesiones el retrato del Dr. Heredia. Despues de su muerte , todos los
que le habian conocido se prestaban entusiastas á una suscripcion ,
para elevar un mausoleo al ilustre peruano que tantos bienes habia
hecho al país.
Para recordar á la memoria de todos los que se consagran al estudio
de las ciencias naturales , el nombre de uno de sus mas decididos pro-
tectores , he dedicado al Dr. Heredia la mas bella especie de genciana
que he encontrado en todas mis peregrinaciones en el interior del Perú,
la que lleva el nombre de Gentiana Herediana.
Así , miéntras todos los médicos , estudiantes y amigos ofrecian su
óbolo para levantar un monumento al gran regenerador de la medicina
peruana , yo por mi parte , para perpetuar la memoria del noble y gene-
roso protector de las ciencias naturales en el Perú , le erigí mi débil
monumento en el humilde reino de las plantas.
Ultimamente el Señor Dr. D. Miguel de los Rios , actual decano de la
Escuela de medicina , sigue dispensando á las ciencias naturales la mis-
ma proteccion que su ilustre predecesor el Dr. Heredia ; pues no sólo ha
logrado plantificar el Jardin botánico ideado por este , sino que ha procu-
rado dar cada dia á la enseñanza la amplitud que demandan los adelan-
tamientos del siglo. Con tal objeto , ha presentado al gobierno un pro-
yecto para la construccion de un nuevo Anfiteatro anatómico y de un La-
boratorio de química ; ademas , han venido de Europa , á propuesta suya ,
dos profesores , uno de botánica y otro de química analítica , los cuales
darán sus lecciones en dicho Jardin botánico.
CAPÍTULO III .
Móvil de la obra y grado de confianza que puede merecer.
Al dar á luz una obra , rara vez indica el autor el móvil que lo
ha impulsado á emprender su trabajo , y de allí nace muchas veces la
dificultad de saber el grado de confianza que aquella pueda merecer.
Comunmente , antes de leer una obra , no conociendo al individuo
que la ha escrito , y careciendo de datos para juzgarla , nos guiamos
por el juicio que se han formado y han emitido otros que la han
leido , y esto parece lo mas lógico. Sin embargo , como cada cual ve
las cosas al traves de su prisma , sucede frecuentemente que el juicio
que han hecho algunos es enteramente opuesto al que han emiti-
do otros.
Sucede tambien que un hombre de algun crédito ó de posicion
un poco elevada , recomiende una obra , tal vez sin haberla leido , y
basta esto para que muchos la crean , con fe ciega , una obra de
mucho mérito. Pero lo que es mas extraño , falsean á veces su buen
criterio y bajo la autoridad del hombre de crédito que la ha recomen-
dado , hasta los errores , si no son garrafales , pasan por verdades , y
el lector llega á creer de buena fe que la obra es la expresion de la
verdad. Es una tendencia tan general la de dejarse llevar mas por
la apariencia que por la realidad , que comunmente se cree mas
una mentira dicha por un hombre que tiene una posicion eleva-
da en la escala social , que una verdad salida de la boca de un hom-
bre del pueblo. Así se juzga que una prenda llevada por un hombre
vestido de caballero sea fina , aunque realmente es falsa ; y viceversa ,
se reputa por falso el oro fino que lleva un individuo de escasas pro-
porciones .
Como yo juzgo de suma importancia en una obra , que cada lector
sepa apreciar por sí mismo el grado de confianza que pueda merecer ,
creo de absoluta necesidad dar á conocer el móvil principal de todos
mis trabajos .
Vulgarmente se piensa que casi todas las acciones humanas tienen
por móvil el interes ó la emulacion ; sin embargo , hay un tercer estí-
CAPITULO III. 37
mulo para mí todavia mas poderoso : tal es el deseo de investigar
la verdad , y sin él no hay ciencia posible. El deseo de la verdad es
innato y enteramente independiente del interes y de la emulacion. Es
un aguijon tan vehemente , que conduce á ciegas hasta el sacrificio de
la vida misma. Para los que nacen con este estímulo , la duda es el ma-
yor de los tormentos , y no gozan de tranquilidad miéntras no llegan
á alcanzar la verdad.
Un eminente fisiólogo , M. Claudio Bernard , en un artículo sobre el
progreso en las ciencias fisiológicas , se expresa de este modo : « Aquel
« que no conoce los tormentos de lo desconocido debe ignorar los
« goces del descubrimiento , que son ciertamente los mas vivos que
« el espíritu del hombre puede jamas sentir. Mas por un capricho de
« nuestra naturaleza , este goce del descubrimiento tan buscado y tan
« esperado , se desvanece desde que está hecho. No es sino un relám-
« pago cuya luz nos ha descubierto otros horizontes , hácia los cuales
« nuestra curiosidad nunca saciada se lanza con mas ardor todavia. »
No hay palabras para describir la inquietud, el desasosiego y la desa-
gradable sensacion que experimenta el hombre que ha nacido con este
estímulo , cuando no puede descubrir la causa de un fenómeno ó resol-
ver una duda que se presenta á su espíritu: el sueño se turba , se olvida
de las necesidades corporales , desprecia las riquezas , desafia las intem-
peries y ni los peligros lo arredran hasta conseguir su objeto.
Desgraciadamente muy pocos comprenden que uno pueda gastar toda
su vida en la contemplacion de la naturaleza y en la investigacion de sus
secretos , estimando en nada el interes y la gloria.
¡ Cuántas veces el naturalista arriesga su vida por un objeto de histo-
ria natural , que á los ojos del vulgo no tiene valor alguno !
Una insignificante planta se presenta á su vista en un escarpado
barranco ; por la distancia que media no puede distinguir claramente
sus formas , y le parece que es del todo desconocida en la ciencia ; la
intranquilizadora duda ha entrado en su espíritu , y se establece luego
en su interior una lucha entre el deseo de examinarla de cerca y el
peligro de rodar hasta el profundo abismo. Se acerca al borde , para
probar la resistencia del terreno ; pero ¡ oh desgracia! el terreno cede ,
y rueda la tierra con las piedras hasta el rio que corre al pié del
barranco. El instinto de conservacion le hace abandonar su temera-
ria empresa y continuar su camino ; pero apenas ha andado unos pocos
38 PARTE PRELIMINAR.
pasos , vuelve la duda y el deseo de conseguir la desconocida planta ;
detiene su marcha , vacila un momento , el anhelo de descubrir la
verdad se hace mas intenso , y retrocede al lugar que habia dejado
poco antes. La vista del objeto aumenta su entusiasmo ; ya no ve
el peligro , y agarrándose de los pequeños arbustos y de las piedras
salientes , se descuelga por el barranco con riesgo de rodar hasta el
fondo del precipicio. Llega por fin al objeto apetecido , lo mira de cerca ,
y si realmente ha descubierto una nueva planta , los tormentos de la du-
da se transforman en goces , y trepa ligeramente por donde habia ba-
jado , llevando en triunfo la preciosa prenda , causa de tantos afanes.
Ahora preguntaré: ¿ Cuál es el móvil que ha impelido al naturalista ,
en un lugar solitario , sin ser visto de nadie , á descolgarse por un bar-
ranco , con peligro de su vida , para recoger una miserable plantita que
no habia visto en otra parte ? No es por cierto el interes pecuniario ,
puesto que el naturalista arriesgará su vida por la mas humilde yerba ,
desprovista de vistosas flores , y que nada valdria en el comercio. ¿ Es
tal vez la ambicion de gloria ? Pero ¿ qué gloria reporta de una accion
que es ignorada de todos , desde que nadie presenciaba sus angustias ,
sus peligros y sus victorias ? Si es verdad que indirectamente puede re-
portar gloria con hacer adelantar la ciencia, la gloria no es el móvil de
sus acciones ; pudiendo decir que el hombre organizado para la investi-
gacion de la verdad , obedece casi ciegamente á un deseo innato ; y aun-
que se hallase enteramente segregado del mundo , y no le fuese posible
trasmitir á la posteridad el resultado de sus estudios , trabajaria y
arriesgaria cien veces su existencia para arrancar un secreto á la natu-
raleza y descubrir la verdad donde se halle .
Pero , como dice el célebre Bernard , hecho el descubrimiento , luego
desaparece el goce , abriéndonos otros horizontes , esto es , nuevas
incógnitas que resolver. Así , descubierta la planta y entibiado el goce
que ha experimentado el naturalista , desearia luego conocer sus con-
diciones de vida , organizacion , propiedades , etc. , ó lo que es lo
mismo , descubrir otras verdades , y llegar si le fuera posible hasta
la verdad primera.
He aquí cómo se expresa á este respecto el célebre fisiólogo que
acabamos de citar : « El sabio se eleva continuamente buscando la
« verdad , y si no la encuentra jamas entera, descubre sin embargo
CAPÍTULO III. 39
« fragmentos muy importantes , y son precisamente estas partes de la
<<verdad general las que constituyen la ciencia . »
La investigacion de la verdad sin ninguna mira de interes ni de
gloria , he aquí el móvil de todos mis trabajos , he aquí el blanco
de todos mis estudios. Si este poderoso estímulo ha sido causa de
algunos tormentos , lo ha sido tambien de inefables goces. Pero si hay
verdades absolutas como las matemáticas , hay otras que podriamos
llamar relativas , porque varian segun el carácter y distinto modo de
pensar de los individuos. En este caso lo que es verdad para uno
no lo es para otro , y aunque el escritor , obrando con toda la buena
fe posible , cree no haberse apartado de la estricta verdad , es tachado
de mentiroso por el que ve las cosas de distinto modo.
Supongamos que en la parte geográfica se trate de la descripcion
de un camino. Se comprende fácilmente cuán variada será la impre-
sion que puede hacer un camino en el ánimo de un viajero , depen-
diendo esta de una multitud de circunstancias , tales como el carácter
de las personas , la costumbre de viajar , la comparacion con otros
países y , por último , el estado del alma en el momento de recorrerlo.
¡ Cuán diferente será pues la descripcion hecha por distintos individuos !
Así , por ejemplo , supongamos que se trate de un camino de la
Sierra , que por lo general son un poco fragosos. Si el hombre que lo
recorre es de carácter arriesgado , pasará sin ver los peligros que pre-
senta , ni se apeará de la bestia en un mal paso , y preguntado sobre el
estado del camino que ha recorrido , dirá que es bueno. Otro , de ca-
rácter apocado y miedoso , recorriendo el mismo camino , verá peli-
gros por todas partes , bajará de la bestia cuando encuentre un cor-
to escalon , y será capaz donde hay un pequeño mal paso , de hacerse
conducir de la mano ; en las laderas , tendrá miedo de desbarrancarse ,
y cerrará los ojos para no ver el peligro. Si se preguntase á este indi-
viduo el estado del camino , contestará que es infernal , muy peli-
groso , que le faltó muy poco para rodar á un precipicio , etc.; y si leye-
se la descripcion hecha por el primero , diria con toda seriedad y con
la mayor buena fe , que es un mentiroso .
Aparte del carácter distinto , la costumbre de viajar influye muchi-
simo. Así , es muy natural que al que ha salido muy pocas veces de su
casa y , por consiguiente , está poco acostumbrado á montar á caballo ,
le hará mas sensacion un piso algo quebrado , que á otro que viaja con-
40 PARTE PRELIMINAR.
tinuamente y que ha recorrido caminos mucho mas escabrosos, llenos de
escalones .
Pero lo que hace ver patentemente cuán dificil es decir la verdad en
estos casos , á pesar de tener todo el deseo posible de no apartarse un
solo punto de ella, es el distinto juicio que puede uno formar de la mis-
ma cosa en diferentes épocas.
Hablando por experiencia propia, diré que en el primer viaje que
hice de Lima á las montañas de Chanchamayo , hallándome todavia
bajo la impresion de las cómodas vias de comunicacion de mi patria , el
camino que recorria en el Perú me parecia pésimo , y escribiendo mis
notas bajo la impresion que recibia , pinté el trayecto de Lima á Tar-
ma con los mas horribles colores.
Mas tarde en mis numerosos viajes por el interior del Perú , tuve oca-
sion de pasar varias veces por él , y en cada viaje escribia en mis apun-
tes las distintas sensaciones que experimentaba.
La segunda vez fué en 1855 , pero ya habia visitado otras partes del
Perú ; ya habia recorrido caminos peores que el de Lima á Tarma ; ade-
mas , ya se habia debilitado en algo el recuerdo de los buenos caminos
de Europa ; de manera que no establecia la comparacion del camino que
veia con aquellos , sino con los que habia recorrido en el Perú ; por con-
siguiente , la impresion que produjo en mi ánimo esta segunda vez , fué
ménos mala que la primera.
En 1858 , en mi viaje de Lima al Cuzco , lo pasé por tercera vez ;
pero despues de haber recorrido las intransitables trochas de las mon-
tañas y despues de haber marchado muchisimas leguas á pié , por ter-
renos fangosos , en las montañas de Moyobamba , Uchubamba y Co-
mas en 1855 , y en las montañas de Chinchao y Tingo Maria del depar-
tamento de Huánuco en 1857.
En esta ocasion recordando las privaciones y los sufrimientos experi-
mentados en los bosques de la region que llaman en el Perú Montaña ,
el camino ya no me pareció malo , y escribiendo bajo la impresion del
momento decia en mis apuntes de viaje , que era regular.
En 1866 y 67 tuve que pasarlo nuevamente , pero en aquellas épo-
cas habia ya visto todo lo que hay de peor en clase de caminos : habia
recorrido á bestia la célebre ruta de Chachapoyas á Moyobamba con su
barro resbaloso, con sus fangales y atolladeros , con sus escalones de ca- ,
si una vara de alto , con sus trechos empalizados , donde las bestias res-
CAPITULO III. 41
balan ó tropiezan á cada rato , y se caen con continuo riesgo de que el gi-
nete se rompa una pierna. Entónces habia ya marchado centenares de
leguas á pié , tanto en el departamento de Loreto como en la provincia
de Carabaya del departamento de Puno , por las sendas mas escabrosas ,
agarrándome como mono de las ramas y raices de los árboles ; caminando
horas enteras por terrenos inundados ; vadeando á cada paso impetuosos
torrentes , continuando en seguida la marcha con toda la ropa mojada
sobre el cuerpo ; construyendo escaleras con palos amarrados para subir
por los barrancos; con las carnes muy á menudo laceradas por ganchosas
espinas , y continuamente acribillado de picaduras por nubes de insectos.
Despues de haber experimentado toda clase de penalidades , pregunto :
¿ Qué me pareceria á mí un camino que podia recorrer descansado y
cómodamente sobre una bestia ? Es muy natural que debia parecer-
me bueno , y así lo escribia en aquella época en mi cartera.
He aquí pues , que haciendo mis apuntes de viaje, con la íntima con-
viccion de escribir la verdad , en distintas épocas he emitido sobre la
misma cosa un juicio enteramente contrario , puesto que el camino
primero me pareció horrible , y acabé despues por declararlo bueno.
Pero no solamente puede uno formar un distinto juicio de un cami-
no recorriéndolo en diferentes épocas , sino que á veces se llega á juz-
gar de distinto modo una cosa en el mismo dia. ¿ Quién , por poco que
haya viajado , no ha notado la diferente sensacion que produce en no-
sotros la misma ruta ó paisaje en distintas horas del dia ? Por la
mañana, con el cuerpo descansado y el ánimo tranquilo , el campo
parece risueño , el camino agradable y los obstáculos no se perciben.
Al contrario , por la tarde , con el cuerpo cansado por la marcha del
dia, con los sentidos , principalmente los ojos , fatigados por el con-
tinuo ejercicio y, por último , con el deseo de llegar al lugar del des-
canso ; nuestra alma se halla como abatida , y el mismo paisaje que
por la mañana nos parecia tan risueño y lleno de vida , se nos pinta por
la tarde con colores mas sombrios , el menor obstáculo que se presenta
en el camino se abulta , y hasta el tiempo que se emplea para recorrer
el mismo trecho , parece que se dilata y se hace interminable.
Se concibe pues cómo un solo hombre puede describir de distinto
modo el mismo camino , si lo recorre por la mañana ó por la tarde.
Ahora , si esto sucede en un mismo individuo ¿ qué podrá decirse de la
descripcion que hagan personas de diferente carácter, atrevido ó cobar-
EL PERÚ--Tomo I. 7
42 PARTE PRELIMINAR.
de , sufrido ó impaciente , que tengan ó no la costumbre de viajar y, por
último , que á las unas les haya sucedido alguna desgracia y para las
otras haya sido todo felicidad ?
Lo que hemos dicho de los caminos se puede aplicar á la descripcion
de un paisaje , ciudad , etc.; y se verá cuán dificil es decir la verdad
para todos , siendo esta relativa segun las circunstancias ; verificándose
en cierto modo el viejo refran « cada cual habla de la feria segun le ha
ido en ella.>>>
CAPÍTULO IV.
Modo de escribir sobre ciencias naturales y diferencia entre estas últimas
y los trabajos de pura imaginacion.
Una de las grandes dificultades para el escritor científico , es la de po-
der escribir para todos ; puesto que , como hemos dicho ya , el modo de
ver las cosas varia en los hombres como su carácter y , por consiguiente ,
es absolutamente imposible contentar á todos los lectores .
A algunos de estos inclinados de un modo especial á las ciencias filosó-
ficas , como águilas que dominan de lo alto , les gustan tan sólo las vis-
tas generales , las leyes de la naturaleza y el porqué de las cosas ; en
general aborrecen los detalles , y se quejan de todo escritor difuso , pesado.
Otros , al contrario , organizados simplemente para las ciencias de
observacion , y nacidos tal vez para los estudios microscópicos , gustan
de lo mas minucioso , y con su modo de ver tachan de superficiales á
los primeros.
Si el lector tiene viveza de imaginacion y tendencia á la poesia , no
aprecia los escritos que carecen de formas elegantes , lenguaje figurado ,
etc.; mas si es de carácter prosaico y frio , quiere puro grano , des-
precia el lenguaje animado y poético , el estilo metafórico , y quisie-
ra ver las cosas , aun las imponderables , como si fueran pesadas en ba-
lanza y medidas con compás.
Pero lo sensible es ver que cada cual no puede admitir que otros vean
las cosas de distinto modo , y quisieran á viva fuerza amoldar á los
hombres á sus ideas.
En las ciencias hay cosas que realmente deben ser descritas con pre-
cision matemática; pero hay otras en las que se puede dejar un poco de
CAPITULO IV . 43
vuelo á la imaginacion , y emplear un lenguaje mas animado. ¿No se de-
be tal vez , la gran generalizacion del estudio de las ciencias naturales
en el dia á la pluma de un célebre naturalista, Buffon , que ha sabido pin-
tar la naturaleza con un lenguaje tan elegante, pintoresco y agradable,
que ha hecho despertar el gusto para estas ciencias aun en los mas
refractarios ?
El que trata de cosas científicas no debe escribir para sí , ni solamen-
te para los muy adeptos á aquella clase de estudios : tiene otra mision
todavia mas importante que llenar , que es la de despertar la aficion á
dichas ciencias en aquellos individuos que tienen gran disposicion para
ellas , y que tan sólo por ignorarlas , poseen esa predisposicion , por de-
cirlo así , en estado latente. ¡ Cuántos genios se pierden diariamente
para tal ó cual ramo de ciencia , quedando su gran talento en estado
de embrion , por no haber quien encienda aquella chispa , que se haria
mas tarde una antorcha de fulgente luz ! Pero no se obtienen tales re-
sultados con los escritos que presentan los datos científicos con un len-
guaje árido , frio y desnudo ; es preciso que estos datos revistan en cuan-
to sea posible formas agradables ; es preciso que estas saludables píldo-
ras , bastante amargas para algunos , vayan envueltas en un poco de
azúcar ; es preciso que el escritor de materias científicas no conduzca
á su lector por muy largo trecho al traves de un árido desierto , sin pre-
sentarle de tiempo en tiempo un oásis donde descansar su atencion y
recrear su espíritu fatigado.
No quiero decir con esto que pequen por el lado opuesto , como suce-
de con algunos escritores que se fijan mas en la forma que en el fondo ,
y que para lucir su florido lenguaje pierden de vista el objeto principal :
ni tampoco quiero decir que desfiguren el hecho ú objeto que describen
para hacerlo aparecer bajo formas mas risueñas. En todo escrito cientí-
fico la verdad debe ser el blanco ó meta , y no se debe apartar de ella ni
un solo punto. Donde no hay verdad no hay ciencia. Pero se puede de-
cir la verdad de distintos modos : se puede decirla de un modo seco y
desnudo , y entónces no se fija la atencion en ella y pasa inapercibida ;
y se puede decirla tambien de un modo mas ameno y que despierte la
atencion. En este caso la verdad se graba en la memoria , y muchas ve-
ces sirve de aliciente para buscar otras.
Desgraciadamente hay escritores que no sólo desfiguran la verdad pa-
ra hacer mas atractivos sus escritos , sino que se apartan completamen
44 PARTE PRELIMINAR.
te de ella ; ó lo que es peor todavia, hacen un verdadero tejido de verda-
des y mentiras , dando así mas verosimilitud á lo que dicen , haciendo pa-
sar las últimas cobijadas bajo el manto de las primeras. Estos escrito-
res son los mas peligrosos , puesto que bajo la apariencia de la verdad
introducen errores en la ciencia, errores que se trasmiten y se arraigan
con mucha fuerza , porque se hace mas difícil reconocerlos. Pero al fin
se llega á descubrir la falsedad; entónces el lector pierde toda la con-
fianza , y aun las verdades le parecen mentiras .
Las obras científicas difieren mucho de las de pura imaginacion , y ne-
cesitan en los escritores dotes muy diversos. En primer lugar el que se
dedica á trabajos científicos , debe ser muy concienzudo , para no apar-
tarse de la verdad intencionalmente ; en seguida debe tener un juicio
recto , esto es , un buen criterio para distinguir con facilidad la verdad del
error , poder sacar las deducciones exactas de las observaciones y expe-
riencias hechas , evitar que lo conduzcan al error las ideas preconcebidas
y aplicar con ventaja los conocimientos adquiridos .
No es raro hallar personas que poseen bastante talento para cierta
lase de estudios , y que cometen sin embargo graves errores , por falta
de buen criterio. Así, hay muchos que tienen un verdadero talento pa-
ra las ciencias de observacion , pero parecen organizados solamente para
mirar hacia el suelo; puesto que si se desprenden del terreno para re-
montarse hácia las causas , caen de bruces en el absurdo.
Hay otros que despues de haber adquirido algunos conocimientos en
ciencias naturales , al querer darles aplicacion les falta el criterio para
discernir lo posible de lo imposible.
En el curso de mi carrera científica, despues de haber explicado en
una leccion de química la propiedad que tiene el ácido fluorhídrico de
atacar la sílice, he visto presentarse un individuo á la direccion de obras
públicas , ofreciendo emplear el ácido fluorhídrico para atacar y perforar
las rocas silíceas en algunos trabajos para la apertura de un camino, cre-
yendo posible emplear con ventaja en grande escala una pequeña expe-
riencia de laboratorio.
Tambien ha habido alguno que al saber que en la fermentacion de los
vinos y en la respiracion de los animales, se desprende ácido carbónico,
escribió é imprimió en un folleto que el carbonato de cal de los cerros que
se hallan en la cabecera de los valles de Locumba y Moquegua , deben
CAPITULO IV . 45
su ácido carbónico á la fermentacion del vino que se fabrica en dichos
valles y á la respiracion de los habitantes de las citadas poblaciones.
Realmente da pena ver la absurda aplicacion de los mas elementales
conocimientos químicos .
Otro escollo en que tropiezan muchos de los que se dan á estudios
científicos , es debido á las ideas preconcebidas , que les hacen ver las co-
sas como si tuviesen un vidrio de color delante de los ojos. Los hombres
de ciencia que en cualquiera cuestion tienen una idea preconcebida , no
ven sino los caractéres ó signos que favorecen la idea que han acariciado;
para estos hombres no tienen valor alguno , ó por mejor decir pasan
inapercibidos todos los caractéres que se oponen á su teoria.
Es verdad que en todas las ciencias en las que se busca una cosa des-
conocida, suele haber una especie de intuicion que hace sospechar ó pre-
ver lo que es. Esta idea á priori ó especie de profecia , es debida á
cierta perspicacia natural que se ha dado en llamar tino para tal ó cual
ciencia. Otras veces es el resultado de la experiencia y de un juego rá-
pido de la inteligencia , que hace una pronta eliminacion de todo lo que
no puede ser , y limita las probabilidades á unos pocos casos y quizas á
uno solo , haciendo descubrir luego lo que es. Pero de todos modos , no
hay que abandonarse ciegamente á esta especie de intuicion ó idea pre-
concebida , y en vez de buscar en la experiencia los caractéres que la
apoyan , se deberan examinar con calma todos los que sean contrarios.
En ciencias naturales , es mejor ser un poco escéptico que dema-
siado crédulo. Se cometen ménos errores desconfiando , que confiando
demasiado , y para esto se deben buscar todos los caminos posibles para
llegar á la verdad .
Sólo aquel que ha hecho un estudio un poco profundo en ciencias na-
turales , ve la facilidad que hay de cometer errores , y desconfia de todo.
Los que apenas han puesto el pié en el templo de las ciencias, tienen
de ellas una idea muy limitada , y muchos al salir de los bancos de las
escuelas creen haber llegado al limite , al Nec plus ultra de una ciencia ,
y se admiran al encontrar algo que no estaba comprendido en el libro
elemental que les sirvió de texto .
Los que nunca se han ocupado de las ciencias naturales , tienen toda-
via una idea mas falsa de ellas , y creen que se puede escribir una obra
de ciencias naturales como escribir una novela.
Para estas últimas basta tener instruccion , imaginacion viva y encer-
46 PARTE PRELIMINAR.
rarse en un gabinete sin otros útiles que papel, pluma y tintero. Para
las obras de ciencias naturales el trabajo es doble , puesto que primero
hay necesidad de la observacion ó de la experiencia , y en seguida viene
la descripcion. Sólo el que se haya dedicado á estas ciencias , puede cal-
cular el tiempo que hay que consumir en las observaciones y experien-
cias. Así , es muy fácil escribir en seis ú ocho renglones la composicion
de un mineral , diciendo que tiene tanto de sílice , alumina , cal , mag-
nesia , soda , potasa , etc.; ó dar la descripcion de una planta haciendo
conocer la forma de la corola, cáliz , estambres , pístilos , semillas y em-
brion ; pero para escribir con conciencia hay necesidad de algunas horas
y aun algunos dias de trabajo en el laboratorio ó en el gabinete , exi-
giendo el estudio de los minerales largas y complicadas operaciones quí-
micas , y los trabajos de botánica mucha paciencia y el uso continuo del
microscopio.
Lo mismo sucede respecto á los estudios de geografia y meteorolo-
gia , los cuales demandan dilatado tiempo para el trazo de los mapas,
cálculos de las observaciones , etc.
CAPÍTULO V.
Dificultades que presenta el Perú para el naturalista que desea estudiar sus producciones.
Tanto los europeos como los peruanos que no hayan visitado el inte-
rior del Perú , no tienen la menor idea del gran número de dificultades
y obstáculos que se presentan al naturalista en el curso de sus explo-
raciones .
Si desea viajar por la Costa, se encuentra luego con largos y despobla-
dos arenales , donde no encuentra agua ni alimento para sus bestias , y
por consiguiente no puede demorar su marcha , aunque deseara hacer
un estudio especial de los extraños y movedizos médanos de arena , de la
constitucion geológica del terreno, de la raquítica Flora del desierto y
de los escasos animales que viven en esta árida region. ¡ Desgraciado del
naturalista que, llevado de su entusiasmo científico , se aparte del cami-
no , atraido por la vista de algun objeto lejano , y que absorto en sus es-
tudios se deje sorprender por la noche , ó por una de aquellas densas ne-
blinas que invaden á veces la Costa en la estacion de invierno! Su cabal
CAPITULO V. 47
gadura extenuada por la larga marcha, por la falta de alimentos y por la
sed , no podria tal vez seguir caminando al otro dia ; y si continúa la ne-
blina , ó un fuerte viento ha levantado la arena y borrado el camino , no
sabrá adonde dirigir sus pasos y, vagando por aquellas desoladas llanu-
ras , se hallará expuesto á morir de sed ó de hambre , antes de hallar un
lugar poblado.
Si deja la Costa para subir por alguna quebrada á la elevada region
llamada Sierra , y se aleja de los caminos mas trillados para explorar las
partes ménos conocidas , tendrá primero que luchar con la lengua que-
chua, puesto que casi todos los pueblecitos y estancias situados fuera del
camino, estan habitados por indígenas que raras veces saben hablar cas-
tellano. En segundo lugar , tanto por ignorar la lengua quechua cuanto
por el carácter desconfiado del Indio , hallará difícilmente hospitalidad y
los recursos que necesita.
Si recoge muchos objetos de historia natural, encontrará embarazos
para el transporte , no prestándose de buena gana los Indios á dar bes-
tias si no son obligados por las autoridades ; si se halla en lugares un
poco apartados , no encontrará tampoco una persona cuidadosa para de-
jarle encargados los objetos recogidos con tantas dificultades y trabajo ;
y si obligado por la imposibilidad de llevarlos consigo , los deja encar-
gados á alguno , correrá riesgo de perderlos , como me ha sucedido
varias veces , no porque estos objetos despierten algun interes , sino por
incuria del encargado y completo abandono á todas las intemperies , no
pudiendo comprender el interes que tienen para el estudio.
Si el naturalista se ocupa de etnologia , y desea recoger algunos crá-
neos para estudiar las razas antiguas del Perú , hallará embarazos de
otro género , porque tendrá que luchar con las preocupaciones de los
Indios ; y no será extraño que corra algun peligro , porque no faltará al-
guno que lo tache de brujo , ó de que tiene pactos con el diablo , si por
casualidad descubriera que lleva algunas calaveras en sus baules.
Los Indios , como todos los pueblos ignorantes , son muy supersticio-
sos y tienen por los muertos , principalmente por los cadáveres de los
antiguos , mil preocupaciones ; de modo que el naturalista que desea vi-
sitar algunos monumentos , ruinas , ó cuevas donde hay restos huma-
nos pertenecientes á los antiguos habitantes del Perú , dificilmente en-
cuentra un Indio que quiera servirle de guia y ayudarle á hacer alguna
escavacion. Generalmente creen que removiendo estos restos , van á pa
48 PARTE PRELIMINAR.
decer por toda su vida de dolores en el cuerpo ; y es tanta la fuerza de
su creencia , que muchos por codicia de hallar algun tesoro escondido ,
van á escavar , pero se enferman moralmente de tristeza , y se ven luego
atacados fisicamente por una falta de apetito y una demacracion lenta
que los conduce á la muerte. En el lenguaje vulgar del pais expresan
este enflaquecimiento con decir que «poco a poco se van secando.» Casos
de esta naturaleza han ocurrido en algunos indígenas de Tarma , que
han ido á buscar tesoros en las ruinas antiguas de Tarmatambo.
Los Indios atribuyen esta enfermedad , que es puramente moral , á
ciertos vapores que se desprenden de los cadáveres , ó momias de los an-
tigos habitantes del Perú , y en algunos puntos los llaman vapores ó aires
de los difuntos , y en otras partes aires de los gentiles .
Visitando yo en 1857 , en compañia del Dr. D. Cleomedes Blanco , la
gruta llamada de Sanson- machay , en las cercanias del Cerro de Pasco ,
no pudimos obtener que los Indios que nos servian de guia , entrasen á
la gruta para ayudarnos á escavar algunos huesos de animales antidilu-
vianos que se encuentran en el terreno que forma el piso de la cueva ;
y á pesar de todo mi deseo , tuve que desistir de mi proyecto por falta
de brazos , que me ayudasen , habiendo sólo recogido algunos huesos de
poca importancia , que pude sacar por mis propios esfuerzos .
Los Indios que nos acompañaban permanecian á la entrada de la cue-
va , y como no podian vernos por algunos recodos y desigualdades del
piso , nos gritaban continuamente desde afuera para que saliésemos
diciéndonos que padeceriamos de dolores por toda la vida, y como no
contestábamos á sus ridiculeces nos creian muertos , pero ninguno se
atrevió á entrar. ¿Qué hubieran dicho estos Indios si me hubieran visto
un mes despues en los bosques de Tingo Maria , en la montaña de Hua-
nuco , padecer de dolores reumáticos en una pierna? Sin duda alguna
hubieran atribuido á los vapores de los difuntos , un mal que era debido á
la excesiva humedad , durante mis marchas á pié en terrenos pantanosos
y con la ropa mojada sobre el cuerpo , por las continuas lluvias .
Pero no solamente los Indios tienen esta clase de preocupaciones: mu-
chas veces aun la gente decente tiene rezelo de entrar á las cuevas donde
I
Esta cueva es la misma que fué visitada por el conde de Castelnau en su viaje al Perú , de la
cual sacaron varios huesos de animales fósiles, que fueron estudiados por M. Gervais, quien halló entre
ellos los de una nueva especie de Scelidotherium, que llamó Scelidotherium leptocephalum.
CAPITULO V. 49
se encuentran restos humanos, hallándose con dificultad una persona que
preste ayuda al naturalista que se ocupa de estudios etnológicos .
Viajando en 1860 por la provincia de Pataz , en compañia de un ingles,
D. Luis Davison, aficionado á ciencias naturales , varias personas prin-
cipales del pueblo de Tayabamba , excitaron nuestra curiosidad contándo-
nos que cerca del pueblo de Buldibuyo habia una gran cueva , en la que
se hallaban muchos cadáveres de los antiguos peruanos y varios objetos
pertenecientes á estos últimos. Habiendo yo manifestado el deseo de vi-
sitar dicha cueva , tuvieron la bondad de ofrecerse para acompañarnos.
Salímos pues de Tayabamba con varias personas y un guia para mos-
trarnos el camino ; pero al llegar á la entrada de la gruta , ya perdieron
el valor , y ninguno quiso penetrar en el interior con nosotros . Nos ví-
mos pues obligados á entrar solos , y como por dentro presenta un sin
número de cavidades formando un verdadero laberinto , ambos nos perdí-
mos vagando por diversos caminos sin hallar salida; y creo que hubié-
ramos encontrado allí nuestra tumba , si por casualidad en una de las
vueltas , despues de haber andado mas de tres horas en este subterráneo,
no divisamos de léjos la luz del dia, que nos guió para salir. Los acom-
pañantes permanecian afuera inquietos sobre nuestra suerte , pero sin
tener valor de entrar á buscarnos.
En otra gruta cerca de Llacta , capital de la provincia de Huamalíes ,
quedé sorprendido al ver que todas las calaveras tenian hojas de Coca
(Erythroxylon Coca) en la boca; y lo que mas me admiraba era ver que las
hojas de esta planta tan estimada por los Indios , estaban bien conserva-
das , y no parecian tan antiguas como los restos humanos que se halla-
ban en gran abundancia en todo el piso de la cueva. Movido por la cu-
riosidad , me puse á escavar , para ver tambien si los cráneos que no es-
taban removidos tenian sus hojas de coca; y habiendo desenterrado
tres esqueletos , pude convencerme por la ausencia de la coca, que las
hojas de esta planta habian sido introducidas en la boca en una época
reciente.
De regreso á la poblacion , averigüé la causa de este fenómeno : entón-
ces me dijeron que los que iban á esta gruta á buscar entierros ó tesoros
ocultos , acostumbraban poner algunas hojas de su tan apreciada coca en
la boca de todos los cadáveres que removian , para apaciguar la cólera
de los difuntos , y evitar de este modo que les sobreviniese algun mal.
Si es difícil en el interior del Perú hallar personas que ayuden á des-
EL PERÚ---Tomo I. 8
50 PARTE PRELIMINAR.
cubrir y recoger algunos cráneos y otros objetos de etnologia , las dificul-
tades se aumentan para transportarlas ; y el naturalista tiene á veces
que pasar un verdadero suplicio de Tántalo viendo escaparse de sus ma-
nos preciosos objetos de estudio, por la imposibilidad de llevarlos consi-
go , sea por falta de los medios de transporte , sea por las preocupaciones
de los Indios ó de alguna persona ignorante , que puede poner en peligro
la vida del naturalista, aprovechándose de la credulidad de los Indios pa-
ra hacerles creer los mayores absurdos relativamente al objeto que tie-
ne el viajero científico para recoger calaveras. La desconfianza es el
carácter principal del Indio , y cualquiera accion que vea practicar , cree
siempre que es para hacerle algun perjuicio. Así , si el naturalista ó
viajero científico se ocupa de meteorologia , y tiene por consiguiente que
anotar sus observaciones , el Indio al ver apuntar números , cree luego
que es para imponerle algun tributo ó contribucion , ó tambien para sa-
ber el número de reclutas que para el servicio militar puede dar el pue-
blo. Pero si esta desconfianza es impotente cuando los Indios son en
pequeño número , ó se hallan cerca de alguna capital donde hay autori-
dades , se hace peligrosa en los pueblos apartados , y cuando la indiada se
halla en estado de embriaguez celebrando alguna de las infinitas fiestas
que tienen.
Con el licor no solamente aumenta su característica desconfianza ,
sino que adquieren tambien el valor que les falta cuando estan en su
buen sentido , y hallándose reunidos entre muchos , el valor toma ma-
yores proporciones y se transforma en osadia.
En este estado , el Indio es peligroso , porque es capaz de cometer
las mayores brutalidades y hasta asesinatos.
En una de estas borracheras , en el pueblo de Pichigua de la pro-
vincia de Canas en el departamento del Cuzco , viéndome los Indios
apuntar mis observaciones barométricas y termométricas , interpretaron
mis inocentes números á su modo , y me robaron mi libro de apuntes ,
que contenia las notas recogidas en cinco provincias del mismo depar-
tamento. Felizmente , mediante la activa cooperacion del Señor Prefec-
to , pude recuperar el libro perdido , sin el cual hubiera quedado un
gran vacio en todos mis trabajos.
I Seis meses despues de este percance , habiendo ya regresado á Lima , recibí con el mayor
júbilo el libro que creia perdido , gracias al vivo interes que tomó el Señor Dr. D. Celestino Torres,
entónces prefecto del departamento del Cuzco.
CAPITULO V. 51
Si el naturalista abandona la region de la Sierra , y atraviesa la Cor-
dillera Oriental para bajar á la region de los bosques ó Montaña , las
dificultades se multiplican , pues á las que ofrecen los hombres se aña-
den las que presenta la naturaleza. Con efecto , una gran parte de esta
region carece de caminos por donde puedan transitar las bestias ; y por
consiguiente el viajero científico tiene que hacer fatigosas marchas á pié
por sendas muy escabrosas , atravesando á vado nna multitud de rios
que carecen de puente , en continuo peligro de perder el fruto de todos
sus trabajos y tambien la vida. Si viaja por los rios afluentes del Ama-
zonas , tiene que hacer su marcha en débiles embarcaciones escavadas
en un solo tronco de árbol , y atravesar un sin número de rápidas en
donde la canoa está expuesta á volcarse á cada instante , perdiendo en
un solo momento todas sus preciosas colecciones , si tiene la felicidad
de salvar su vida.
El deseo vehemente de descubrir algo nuevo , alienta al naturalista
á internarse siempre mas y visitar regiones enteramente desconocidas ,
en cuyo caso tiene que arrostrar los peligros que le ofrecen las tribus
salvajes que pueblan aquellos vírgenes bosques.
Aparte de todos estos peligros , otra clase de obstáculos tiene que
superar el naturalista que recoge plantas y animales en la region de la
Montaña. Uno de estos obstáculos consiste en la excesiva humedad de
la atmósfera , la que ayudada por el calor , lo mohosea y lo pierde todo ,
principalmente en la estacion de las lluvias , y cuando se viaja por lu-
gares despoblados sin una sola casa en donde abrigarse de las intemperies .
En esta estacion es casi imposible secar tanto las plantas para el her-
bario cuanto los animales que se disecan.
Otra clase de plaga propia de la region de la Montaña y que causa la
desesperacion del naturalista , son los insectos , algunos de los cuales
hacen sufrir un continuo martirio con sus picaduras , y otros atacan ,
devoran , destruyen su principal tesoro , esto es , sus colecciones.
Ninguno puede formarse una idea de este verdadero azote , si no ha
viajado por algunas partes de la Montaña , ocupándose de colectar ob-
jetos de historia natural. Legiones de hormigas de distintas clases, en
Este ilustrado funcionario , comprendiendo la inmensa falta que me hacia este libro de apuntes ,
practicó todas las diligencias posibles hasta conseguirlo , y haciendo estricta justicia , castigó á los
culpables , á fin de que no se repitieran hechos de esta naturaleza. Reciba pues aquí el Señor Dr.
Torres este pequeño testimonio de agradecimiento.
52 PARTE PRELIMINAR .
el campo y un número prodigioso de cucarachas en las casas , sitian por
todas partes al pobre naturalista , el que tiene que poner en obra va-
rios medios de defensa , para no ver destruidas en una sola noche las la-
bores de mucho tiempo.
Asombra ver el trabajo que pueden hacer en pocas horas las hormigas ,
y principalmente una especie de cabeza muy gruesa y que es conocida
en las montañas del Perú con distintos nombres , segun los lugares ,
tales como , Runahuinsi , Ronguera , Cutaca , etc. Esta hormiga se nutre
de materias vegetales , y causa grandes daños en los plantios de coca.
En las montañas de Carabaya , una noche invadieron estas hormigas
el cajon de mis provisiones , y antes que aclarara el dia , habian robado
muchas libras de café crudo , cargando cada una con un grano.
En las montañas de Huánuco , una mañana al despertarme , vi en
el suelo al rededor de mi cama unas como banderitas que se movian ;
impulsado por la curiosidad , paré algunas para examinar lo que era , y
vi luego que eran las hormigas de cabeza gruesa que llevaban en sus
mandíbulas un pedacito de tela encerada ; pero no podia comprender de
donde traian esta materia , cuando al levantar mi cama para marchar ,
quedé asombrado al ver que todas las banderillas movibles habian sido
cortadas de la tela encerada con que envolvia la cama para abrigarla de
la lluvia , apareciendo como una criba con agujeros del tamaño de un real.
Como esta clase de hormigas se nutre de materias vegetales , no ataca
las colecciones de animales ; pero ocasiona á veces graves daños al natu-
ralista , cortando y llevándose las plantas del herbario.
Otras hormigas mas pequeñas atacan las colecciones de insectos ,
principalmente las mariposas , de las que comen el cuerpo y dejan so-
lamente las alas.
Un insecto todavia mas voraz que la hormiga y que pulula de un
modo espantoso en muchas casas de la Montaña , principalmente del
valle de Santa Ana del Cuzco , es la Cucaracha ( Blatta ) .
Durante la noche es cuando las cucarachas hacen sus correrias de-
vastadoras , y es tal su voracidad , que nada se escapa de las mandíbulas
de este asqueroso insecto : toda clase de materia animal y vegetal es roi-
da y devorada en breves instantes.
En la hacienda de Santa Ana , nada podia dejar sobre la mesa sin
que fuese buena presa para ellas ; así , hasta los limones agrios cortados
CAPITULO V. 58
por mitad , amanecian enteramente esqueletizados , quedando tan sólo
la cáscara y los tabiques blancos dispuestos como radios , no quedando
una sola partícula de la sustancia jugosa.
Pero lo que mas me asombraba era ver tomar toda la tinta de mi tin-
tero , y despues excretar la tinta no digerida sobre mis papeles , dejando
rastros en todas direcciones , haciendo cuadros gráficos de sus marchas
y contramarchas.
Parece que las cucarachas gozan de inmunidad para ciertos venenos ,
teniendo en este caso ménos sensibilidad que las plantas.
Para librar las colecciones de objetos de historia natural de todos es-
tos enemigos , es preciso suspender todas las cosas del techo con hilos
delgados y fuertes , porque si se hace uso de cordel un poco grueso,
tanto las hormigas como las cucarachas , llevadas por sus instintos ,
hallan luego el modo de superar el obstáculo, y suben hasta el techo para
bajar en seguida por el cordel hasta los objetos de sus deseos , dejando
al naturalista burlado de su medio de defensa .
Iria demasiado léjos , si quisiera dar á conocer todos los obstáculos
que tiene que superar el naturalista que desea estudiar concienzuda-
mente esta rica porcion de la América Meridional; terminaré pues con
apuntar las distintas opiniones que se forman los habitantes del inte-
rior respecto del viajero científico.
Muy pocos se convencen de que se pueda viajar y sufrir tantas pri-
vaciones por el adelanto de las ciencias , y aun entre estos pocos , la
mayor parte cree que el móvil principal del que emprende un trabajo
de esta naturaleza , sea la esperanza de sacar alguna riqueza de la ven-
ta de la obra que piensa publicar sobre el país. Si el interes fuera el
móvil de su empresa, seria un mal modo de especular , puesto que sem-
braria para recoger el fruto á los 20 ó 25 años , y pasaria por consi-
guiente todos los años mas útiles de su vida en esperar el producto
de su trabajo. Se asemejaria á aquel agricultor que deseando improvi-
sar una fortuna , sembrara olivos , cuyo árbol crece con tanta lentitud
que para dar una cosecha regular se pasan muchisimos años.
Pero , en fin , aunque estos individuos juzguen que el objeto de la
obra sea el interes , no desconocen su importancia y la utilidad para
el país de esta clase de trabajo , y de consiguiente saben apreciar al
viajero que transita por su pueblo con este objeto.
Otros , al contrario , ménos ilustrados , no pueden absolutamente com-
54 PARTE PRELIMINAR.
prender estas ocupaciones , y creen firmemente que el objeto de su
viaje sea el comercio ; y cuando ménos , no pudiendo descubrir en su
equipaje algunos fardos de telas , toman al viajero científico por un
joyero. Por fin , algunos viendo al naturalista partir con el martillo un
pedazo de roca para estudiar la formacion geológica del lugar , creen
que su objeto principal sea buscar los metales preciosos.
Muchas veces yo mismo ocupado en estos estudios , he oido gritar-
me con una sonrisa burlona en los labios : «¡Señor! esa piedra no
tiene oro ni plata , es inútil que busque usted , es peña bruta. » Tra-
tar de convencer á estos individuos del objeto del viaje , es predicar
en desierto , porque ellos no ven mas que el interes pecuniario , no en-
trando en su mente que se puedan abandonar las comodidades de su
casa para ir á pasar trabajos por la investigacion de la verdad.
Estas personas en su interior consideran al hombre de ciencia como
un imbécil ó un tonto , si no le hacen el gran favor de creerlo un loco
ó visionario.
Pero si esto pasa en los pueblos pequeños y aislados que se hallan
fuera de los caminos transitados , no sucede lo mismo en las grandes
poblaciones, donde hay mas ilustracion , y se encuentran casi siempre
personas que comprenden el objeto de estos estudios y toman aun in-
teres en proporcionar datos sobre el lugar.
El viajero que se propone recorrer un país nuevo , para hacer prolijos
estudios en los diversos ramos de las ciencias naturales y de la geogra-
fia, debe antes de todo , armarse de mucha paciencia y resignacion ,
estar dispuesto a tratar con toda clase de personas , á sufrir las maja-
derias de los curiosos , las impertinencias de los malcriados , las pre-
guntas socarronas de los desconfiados y la brutalidad de los borrachos.
Si necesita datos sobre el país , es preciso que deje á un lado las
reglas de etiqueta y busque á las personas sin esperar á ser buscado ;
porque de otro modo , pasará por muchos pueblos sin ver una sola per-
sona que le proporcione lo que necesita.
¡Cuántas veces al asomarme á una de estas desdichadas poblaciones
situadas en lugares apartados , he visto cerrarse todas las puertas de las
casas desde el momento en que notaban mi llegada !
¡Cuántas otras veces , ya por la larga distancia ó lo quebrado del ca-
mino , ya por las lluvias , al llegar con el cuerpo cansado y de noche á
alguna estancia , veia como por encanto apagarse todas las luces de las
CAPITULO V. 55
casas , desde que sus habitantes oian el tropel de las bestias, negándo-
me la hospitalidad de este modo tácito pero elocuente !
Sólo en estas tristes circunstancias el entusiasmo científico se debili-
ta , pero basta el descanso de la noche para que vuelva à despertarse
con mayor fuerza.
CAPÍTULO VI.
Ventajas del estudio de un país por comisiones y dificultades que presenta en el Perú.
Ninguno negará las ventajas de las comisiones compuestas de mu-
chos individuos para el estudio prolijo de un país , desde que es muy
natural que la division del trabajo traiga consigo la perfeccion en los
resultados. Sin embargo , en las regiones que , como el Perú , tienen
grandes despoblados , sucede muchas veces que una comision numero-
sa hace ménos que una sola persona entusiasta y resuelta. La razon de
esto es muy sencilla. En un lugar despoblado es difícil hallar recursos
y movilidad para muchos individuos ; y al contrario , una sola persona
resignada á sufrir toda clase de privaciones , se contenta con muy poco,
y animada tan sólo por su entusiasmo , se introduce y penetra en par-
tes que serian casi inaccesibles á una comision compuesta de muchos
individuos , los que ademas , son naturalmente de carácter muy distinto.
Para dar una idea de lo que acabo de decir , no será necesario que
tome por ejemplo la region de la Montaña, donde hay que hacer la mar-
cha â pié , y donde se sufren privaciones de todo género que pocas per-
sonas pueden resistir. Tomaré como ejemplo una capital de provincia :
la poblacion de Caylloma.
En mi viaje por el Sur de la República en los años 1862-65 , de
regreso del departamento del Cuzco , pasé por Cailloma con la inten-
cion de parar algunos dias para visitar las minas que se hallan á poca
distancia de la poblacion , y á pesar de todos mis deseos , no pude pa-
rar sino dos dias , por falta de alimento para mis bestias.
La poblacion de Caylloma se halla situada á mucha elevacion sobre el
nivel del mar , y tanto por la baja temperatura del lugar , como por ser
el terreno muy mineralizado , no produce ninguna especie de pasto. El
primer dia , compré todo el poco forraje seco que traen de distancia y
56 PARTE PRELIMINAR.
que habia de venta en el pueblo. Al segundo dia ya no podia obtener
forraje á ningun precio , y viendo aniquilarse mis animales que tenian
que andar todavia muchisimo , por lugares despoblados , tuve á pesar
mio que abandonar mi propósito y salir de esta frígida é inhospitalaria
tierra , y aun así no pude llegar á Arequipa sin perder dos de mis mulas
Muchas personas que no conocen el interior del Perú , creen inge-
nuamente que por medio de notas oficiales se puede conseguir todo. Pe-
ro es preciso saber que sólo en las capitales de departamento y de pro-
vincia, donde residen las autoridades, y en varios pueblos que tienen por
gobernador una persona ilustrada , se puede obtener auxilio con las no-
tas oficiales ; pero en la mayor parte de los pueblos un poco retira-
dos de las capitales de departamento ó provincia , y aun en las mis-
mas capitales de provincia , donde la autoridad no vive en la pobla-
cion , las notas oficiales tienen muy poco valor ; yá veces no son res-
petadas , principalmente en aquellos pueblos cuyos habitantes se en-
tregan de continuo á la embriaguez , como sucede , por ejemplo , en las
poblaciones de las provincias de Canas , Aymaraes , Chumbivilcas y
Cotabambas del departamento del Cuzco , en las que la raza indígena
pasa desgraciadamente su vida en continuos bacanales. Con efecto,
los habitantes de las citadas provincias , consumen ellos solos toda la
inmensa cantidad de aguardiente que se fabrica en la vecina provincia
de Abancay.
Al llegar en mi viaje citado á la capital de la provincia de Cotabam-
bas , encontréla poblacion como si estuviese desierta , esto es , no vi
una sola alma y supe un momento despues , por un viejo que se halla-
ba de tránsito , que las dos autoridades , el subprefecto y el juez de
derecho , estaban ausentes y que todos los habitantes se hallaban beo-
dos en sus casas ; de modo que no pude hallar quien me diese alo-
jamiento , y tuve que continuar mi marcha un cuarto de legua fuera de
la poblacion , para ir donde vivia el vicario.
Pero lo mas sensible es que esta borrachera no era un caso extraor-
dinario , sino , como me dijo el mismo vicario , era la costumbre de
todos los dias , y que despues de las once ó las doce ya no se podia
contar con nadie en la poblacion .
He aquí pues un impedimento inesperado ; de suerte que para hacer
algunos estudios en la capital de la provincia de Cotabambas , tuve que
regresar al dia siguiente con mis instrumentos.
CAPITULO VI. 57
Frecuentemente sucede que á pesar de que el gobernador de un pue-
blo sea una persona ilustrada , que tome el mayor interes en querer
auxiliar al viajero científico y cumplir escrupulosamente con lo ordenado
en las notas oficiales , no encuentra apoyo alguno en los habitantes ,
principalmente si son indígenas , los que se niegan á servir aunque sean
bien remunerados de su trabajo.
¡ Cuántas veces se ha debido emplear la fuerza tan sólo para conse-
guirme un guia ! y ¡ cuántas veces tambien estos guias me han abando-
nado en el camino !
Ahora , si viajando yo con bestias propias , costaba trabajo en muchos
lugares de la República el hallar un solo guia ¡ cuántas dificultades ,
cuántos obstáculos habria que superar en muchos puntos , para conseguir
guias , forraje y bestias para una comision compuesta de varios in-
dividuos !
En los lugares apartados seria preciso ir siempre acompañado de
fuerza armada , y todavia con peligro de que se sublevasen los pueblos
de indigenas y cometieran atrocidades. Un ejemplo reciente de amoti-
namiento de pueblo lo tenemos en Acobamba , donde se sublevaron los
habitantes contra los ingenieros encargados de los estudios para el fer-
rocarril de Chanchamayo.
Aparte de las dificultades que presenta el país para ser estudiado por
comisiones compuestas de muchos individuos , hay otros inconvenien-
tes que resultan de dividir el trabajo , para que cada comision se encar-
gue del estudio de una porcion limitada del territorio , como por ejem-
plo , un departamento. En este caso no hay unidad en el trabajo ,
porque diferentes individuos ven las cosas de distinto modo , y ademas
las divisiones políticas no van de acuerdo con las divisiones naturales ;
y tomando por ejemplo , un rio ó una cadena de montañas que atraviesa
varios departamentos , sucederia que este mismo rio ó cadena seria
estudiado por varios individuos , y de consiguiente resultaria dividido en
varios trozos sin hilacion , lo cual aumenta las causas de errores en las
observaciones .
Pero donde son mas fáciles los errores y se siente mas la falta de
unidad en el trabajo es en los estudios geológicos , en los que hay nece-
sidad de una vista general , para ligar las distintas observaciones hechas
en las diferentes partes del territorio. En esta clase de estudios es ab-
solutamente indispensable que todas las observaciones esten hechas por
EL PERÚ--Tomo I. 9
58 PARTE PRELIMINAR.
una misma persona ; á fin de que esta pueda comparar las formaciones
geológicas que ha observado en los puntos mas distantes , ver las relacio-
nes que pueden tener los terrenos y, ligando todas las observaciones,
resolver por estas vistas generales los mas grandes problemas geológi-
cos , tales como la edad relativa del solevantamiento de las distintas
cordilleras .
Cuando se estudia geológicamente tan sólo una parte limitada de un
país , muchas veces no hay datos suficientes para ver con claridad el con-
junto ; pero cuando se examina el país en una grande extension de ter-
reno , se descubre patentemente en algunos puntos la relacion y edad
de algunos de estos que habian pasado inapercibidos en otra parte ; y esta
observacion da mucha luz para explicar la formacion de los terrenos que
se hallan diseminados á gran distancia , como eslabones de una misma
cadena , permitiendo al geólogo construir el edificio con estos materia-
les desgranados , que no se habrian podido ligar, si cada trozo de terre-
no hubiera sido examinado por distintos individuos.
He aquí un ejemplo de lo que acabo de decir. Habiendo visto con
mis ojos toda la extension del Perú , he podido descubrir que en otra
época ha existido una colosal cadena volcánica que , principiando á poca
distancia del mar en la parte central del Perú , se dirigia hácia la par-
te Sur acercándose poco a poco á la Cordillera, cortándola en ángulo
agudo, casi en el origen de las quebradas de Locumba , Sama y Tacna.
Esta gran cadena ha sido posteriormente cortada por los rios que
bajan á la Costa , quedando , como testigos de su remota existencia, una
gran serie de nevados aislados , que se conocen con los nombres de Sa-
rasara, Solimana, Coropuna , Sahuanqqueya , Chacchani , Misti , Pichu-
pichu , Ubina , Tutupaca, Chipicani , Tacora , etc. , y que á manera de
elevados postes indican todavia su direccion.
Al haber hecho conocer la ventaja que en ciertos casos resulta para el
estudio de un país , de que una sola persona lo recorra de un extremo á
otro y vea el conjunto , para deducir de las observaciones las leyes
generales , no se crea por esto que un solo individuo pueda verlo todo
minuciosamente .
Muchos que no tienen una exacta idea de las ciencias naturales, juzgan
á la naturaleza mas limitada de lo que es en realidad, y creen que un solo
hombre que se dedique al estudio de un país tan extenso como el Perú ,
pueda en unos cuantos años haberlo visto todo. Generalmente estos indi
CAPÍTULO VI. 59
viduos son críticos muy severos; y á cada paso se admiran de no encontrar
la mas humilde planta en la obra escrita sobre su país. Pero si aun
en las mas grandes capitales de Europa , centros donde viven legiones de
naturalistas , que recorren continuamente los campos , que visitan todos
los rincones , que observan con atencion la superficie y grietas de las
peñas , que someten á su exámen hasta los microscópicos vegetales que
crecen sobre las paredes de las casas , sobre las frutas marchitadas , y
las que se desarrollan sobre nuestra cabeza , entre los dientes ó en par-
tes las mas internas de nuestro organismo; si en estos centros de cien-
cia , digo , se descubren de cuando en cuando algunos nuevos vegetales
¿cómo creer que una sola persona que recorre un país tan extenso pueda
conocerlo todo ?
Para conocer bien una region , es necesario visitarla mas de una vez ,
porque nuestra atencion no puede fijarse al mismo tiempo en muchas
cosas distintas. Así , cuando el naturalista viajero estudia la forma-
cion geológica del camino que va recorriendo , toda su atencion es como
absorvida por esta clase de estudios, para no dejar escapar el menor
fenómeno que pueda decifrar la intrincada cuestion de que se ocupa ;
mientras tanto adelanta en su camino , y pasan inapercibidas nuevas
plantas ó algunos animales , á ménos que por su extraña forma ó bri-
llantes colores no lo saquen de su concentracion mental.
Otra causa todavia mas poderosa puede contribuir á que el naturalista
viajero no llegue á conocer muchas de las producciones naturales del país
objeto de sus estudios. Muchos animales para buscar su alimento se
ven obligados á cambiar de lugar; otros como los insectos , despues de
haber pasado parte de su vida en el estado de larva debajo de la tierra , en
el interior de la madera, ó como parásito interno ó externo de algun ani-
mal, pasan al estado perfecto , y adquiriendo alas de que antes estaban
desprovistos se muestras á nosotros , pero no en todo el curso del año
sino en épocas determinadas ; por consiguiente , si el viajero no pasa
en aquella época, es seguro que no podrá conocer esas especies de ani-
males propios del lugar que ha visto de tránsito .
Lo que se ha dicho de los animales , sucede con mas justa razon
con las plantas que , desprovistas de órganos locomotores , no tienen
la facilidad de trasladarse de un punto á otro , y estan condenadas
á veces á vivir y morir en un lugar muy limitado. Pero , como to-
dos saben , cada planta da sus flores en plazos señalados , de modo
60 PARTE PRELIMINAR.
que á un botánico , al recorrer un país , le llamaran la atencion
todas las plantas que se hallan en flor y unas pocas que se haran
notar por la caprichosa forma ó grandes dimensiones de sus hojas ;
pero pasaran inapercibidas una multitud de mas humilde aspecto ,
tanto mas , cuanto que muchos vegetales en ciertos meses del año
no dan ni muestras de existencia , conservándose tan sólo la raiz
debajo de tierra , ó las diminutas semillas que germinan en la estacion
del año en que se reunen las condiciones favorables á su desarrollo .
Así , el viajero que de paso por Lima visitara los cerros inmediatos,
en los meses de Enero , Febrero y Marzo , no podria conocer la gran
variedad de plantas que á manera de una verde alfombra esmaltada
de flores , cubre estos mismos cerros en los meses de Junio , Julio ,
Agosto y Setiembre. Lo mismo sucederá con el botánico que no visite
la region de la Sierra en Abril y Mayo , meses que suceden á la
estacion de las aguas , y en los que , por consiguiente , la vegetacion
se halla en toda su fuerza. Supongamos ahora que el viajero esté de
tránsito precisamente en la estacion mas propicia ; es verdad que en-
contrará muchisimas plantas en flor , pero no podrá hacer la Flora
completa de aquella region ; porque hay unas pocas plantas que por
su naturaleza especial dan flor en la estacion contraria , lo cual será
causa de que no las pueda conocer. De modo que para conocer to-
das las plantas que crecen en un país , seria preciso que el botánico
pasase un año entero en cada lugar , á fin de que pudiera conocer
todas las plantas que se suceden en las diferentes estaciones del año;
y aun así , podria darse el caso que llegase á ignorar varias especies
de plantas que sólo se desarrollan en condiciones excepcionales. ¿Quién
no ha visto despues de haber quemado un bosque , desarrollarse algu-
nas especies de plantas enteramente desconocidas ántes en el lugar?
En los mismos cerros de los alrededores de Lima , se ven en ciertos
años algunas plantas que no habian aparecido desde muchos años atras.
Basta á veces que se modifique un poco la naturaleza del terreno y
que varien algo las condiciones climatéricas del lugar, para que algu-
nas semillas que habian quedado por muchos años en el terreno sin
poder germinar , se desarrollen con fuerza cuando se reunen las con-
diciones mas favorables.-En el primer caso , del bosque quemado , la
cantidad de ceniza formada por la combustion del bosque , ha cambiado
la naturaleza del terreno introduciendo en él una fuerte proporcion de
CAPÍTULO VI. 61
sales alcalinas , que se hallaban acumuladas en los troncos y ramas
de los árboles quemados , las que ofreciendo un alimento mas apro-
piado á ciertas plantas , han favorecido la germinacion de las semillas
que habian quedado estériles en el terreno quién sabe cuánto tiempo.
En el segundo caso , de la vegetacion en los cerros inmediatos á Lima,
habiendo durado mas tiempo la estacion de las finas lluvias ó garúas,
han podido germinar semillas mas rebeldes á la accion de la hume-
dad , ó que se hallaban á mayor profundidad en el terreno , ó tambien
plantas que en los otros años habian germinado , pero que no habian
llegado á dar flor al terminar las lluvias , por ser mas lentas en su
desarrollo ; pero en el año que se prolonguen de un modo excepcional
las finas lluvias de la Costa , continuando por mas tiempo las condi-
ciones favorables para dichas plantas , no sólo podran germinar las
semillas , sino que podran tambien dar flor y tal vez sazonados frutos .
Por lo que acabamos de decir , se ve cuántas circunstancias pueden
influir para que pasen inapercibidos al naturalista un gran número
de plantas y animales. Léjos pues de mí la vana pretension de haberlo
visto todo y descrito todo : un país de 600 leguas de largo y 200 de
ancho , interrumpido por despoblados , presta materia de estudio no
sólo á un hombre , sino á una generacion entera. Mis deseos quedan
completamente satisfechos con haber puesto la primera piedra del edi-
ficio , pudiendo asegurar que si no he hecho mas , no ha sido por
falta de voluntad , sino porque no me ha sido posible.
CAPÍTULO VII.
Modo cómo ha sido recogido el material para la obra " El Perú" y datos para los que quieran
continuar los estudios en este país.
Comprendiendo mis estudios en el Perú varios ramos , tales como
la geografia , geologia , mineralogia , botánica , zoologia y etnologia ,
para proceder con método y claridad , dividiré este trabajo en secciones
separadas , siguiendo el órden de las materias que acabo de citar
GEOGRAFIA .
Al empezar los estudios en el Perú , no habia comprendido en mi
plan la geografia ; pero , desde el primer viaje por el interior , tuve
62 PARTE PRELIMINAR.
luego ocasion de conocer el gran número de errores de que se hallaban
plagados los mapas hasta entónces publicados sobre esta importante
region de Sur-América ; y aprovechando la ocasion de visitar varias
partes muy poco conocidas , fuí tomando notas de lo que observaba ,
con el objeto de hacer algunas correcciones á los mapas existentes .
En mi segundo viaje me proveí de pequeños instrumentos , con los
cuales pude hacer algunas observaciones y aumentar mi caudal de
datos geográficos .
Ocupándome de geologia , conocí prontamente la necesidad de hacer
estudios mas serios de geografia , para que despues me pudiesen servir
tambien para trazar los planos y cortes geológicos. De este modo fuí
poco a poco comprendiendo en mis estudios la geografia , hasta que
se hizo para mí una parte tan esencial , que mas tarde emprendí viajes
con el único objeto de completar mis estudios en este ramo.
Desde los primeros viajes formé un itinerario muy detallado , llevan-
do constantemente en la mano una buena brújula , y tomando nota
del modo mas minucioso de todas las variaciones de direccion del ca-
mino , apuntando al mismo tiempo la hora y minutos , para apreciar
aproximadamente la distancia. En este itinerario iba anotando todas
las quebradas , subidas , bajadas y descansos , haciendo tambien nu-
merosas observaciones barométricas , para conocer el relieve del ter-
reno y corregir las distancias en el momento de trazar mi cróquis.
Para disminuir en cuanto fuese posible los errores , he procurado
siempre , despues de haber recorrido un camino , volver por otro al
mismo punto , formando una especie de círculo para poder cerrarlo en
el trazo sobre el papel.
Mas tarde adquirí unas excelentes brújulas de reflexion , un buen
teodolito y algunos otros instrumentos de precision , y tomando con
ellos direcciones y ángulos entre puntos conocidos , logré hacer trian-
gulaciones , y ligar así mis itinerarios con bases mas seguras.
Ademas no desperdicié ocasion , siempre que me hallaba en algun
punto elevado , de tomar cuantas direcciones podia , hácia cerros de
forma determinada , á las torres de las iglesias de los pueblos ú otro
objeto , formando como radios alrededor de un punto.
Durante los viajes hice tambien muchas observaciones sobre la des-
viacion de la aguja imantada , para reducir el meridiano magnético de
mis planos al meridiano astronómico.
CAPITULO VI. 63
En todos mis viajes á pié en la region de los bosques de la parte tras-
andina del Perú , donde no se puede divisar el cielo ni distinguir el
camino sino á pocos pasos de distancia , casi todos los instrumentos
se hacian inútiles ; y no he tenido otro recurso que contar mis pasos ,
tomando al mismo tiempo nota de todas las variaciones de direccion ,
por medio de una brújula , siempre con el especial cuidado de cerrar
círculos , ligando los trabajos con otros anteriores.
En diez y nueve años de viajes he adquirido tanta costumbre en esta
clase de trabajo , que al trazar sobre el papel el camino recorrido , que-
daba yo mismo sorprendido al ver que podia cerrar con muy corta di-
ferencia un círculo de 50,000 hasta 200,000 pasos . Cuando no podia
cerrar el círculo con aquella exactitud que yo habria deseado , para dis-
minuir en cuanto fuese posible el error , repartia la diferencia sobre
toda la periferia.
En cuanto a las observaciones astronómicas , diré que en mis últi-
mos viajes he tomado algunas latitudes ; pero por lo que toca á longi-
tudes , confieso ingenuamente que no tengo mucha confianza en mi
trabajo , porque he llegado á perder completamente la fe en todas las
observaciones de longitud que no sean hechas por astrónomos emi-
nentes que hayan permanecido algun tiempo en el lugar .
Con efecto : ¿ Qué confianza podran merecer unas observaciones de
longitud tomadas de paso , cuando vemos las enormes diferencias que
dan distintos y hábiles observadores en la longitud de un mismo pun-
to ? Así , tomando por ejemplo la longitud de la ciudad de Arequipa ,
determinada por tres observadores , los Señores Curson , Pentland , que
la observó en dos ocasiones , en 1827 y 1837 , y D. Mateo Paz- Soldan ,
tenemos los siguientes resultados :
Longitudde Arequipa al O. de Paris.
Curson (1812).......... 73° 0′ 13"
Pentland (1827). 74° 14′ 12″
Id. (1837). ..
73° 55' 36"
Paz- Soldan ..
74° 21′ 00
He aquí pues que entre las longitudes tomadas por los citados ob-
servadores , hay una diferencia de 1° 20' 47" que equivale á 80 millas
marinas ó casi 27 leguas . Ahora pregunto yo : ¿ Será posible , salien-
:
64 PARTE PRELIMINAR.
do de un punto conocido de la costa , de Islay por ejemplo , llevando
un itinerario con un poco de cuidado , cometer tamaño error en 30
leguas de camino ?
Aun haciendo abstraccion de las observaciones de los Señores Cur-
son y Paz-Soldan , que son los dos extremos , y comparando las dos
hechas por el Señor Pentland , vemos una diferencia de 18′36″ , esto
es , un poco mas de 6 leguas geográficas ; error que será imposible co-
meter llevando un itinerario desde la orilla del mar hasta Arequipa ;
puesto que para recorrer al paso llano de una bestia la distancia de 6
leguas geográficas , se necesitan unas cuatro horas ; y bastaria observar
un reloj al momento de salir y á la llegada para percibir el equívoco .
Si se tiene el cuidado de medir ántes el camino que recorre una bestia
al paso llano en un tiempo dado , como he hecho yo con todas las que
he empleado , y anotar así mismo todas las variaciones de direccion
del camino , es casi imposible en una distancia como la que media en-
1
tre Islay y Arequipa , cometer el error de una legua.
Pero si mas arriba he dicho que he perdido la fe en las observacio-
nes de longitud , si no son hechas por astrónomos eminentes y que
hayan permanecido algun tiempo en el lugar , es porque aun la po-
sicion geográfica del primer puerto de la República , esto es , la longi-
tud del Callao, es discutible , á pesar de haber sido determinada por cé-
lebres observadores.
Los principales fueron : el ilustre Humboldt , que basó su observacion
sobre el paso de Mercurio por el disco del sol ; M. Duperrey , en su viaje
de circumnavegacion á bordo de la corbeta Coquille; el capitan Fitz-Roy,
autor de las cartas de la costa del Perú , que sirven actualmente en la
marina , y que determinó las longitudes por medio 'de veinte y dos cro-
nómetros ; el sábio astrónomo Moesta , director del Observatorio de
Santiago de Chile , que vino al Perú para aprovechar la feliz ocasion
del eclipse solar acaecido en 1853 ; por último , M. Fleuriais , teniente
de navio de la marina de Francia , que estuvo un mes en el puerto de
Pisco para determinar con precision la posicion geográfica de aquel
puerto , y por telégrafo se calculó despues la del Callao.
I Me es muy grato , sin embargo ,decir que la última observacion del Señor Pentland me parece la
mas exacta de todas , por coincidir con mis trabajos y con las medidas tomadas para el trazo del
ferrocarril .
CAPITULO VII. 65
Longitud del Callao al O. de Paris.
Humboldt (calculada por Oltmanns). 79° 34′ 30″
Duperrey 79° 33′ 45"
Fitz-Roy 79° 33′ 54″
Moesta . 79° 29′ 35"
Por la observacion de Fleuriais hecha en Pisco ,
calculada por telégrafo (Asta de bandera del
Fuerte de San Felipe) 79° 29′ 46″
Como se ve , las dos últimas y mas recientes observaciones difieren
casi 5' , ó millas geográficas de la de Humboldt , y un poco mas de 4 de
las que dan Duperrey y Fitz-Roy. ¿Cuál será la mas exacta ?
Si esto sucede en la posicion geográfica de un puerto de mar , adon-
de se pueden llevar cronómetros sin peligro de que se descompongan
por los sacudimientos que sufren en los caminos á bestia ; si esto
sucede empleando los métodos mas seguros basados sobre la observa-
cion de un eclipse ó del pasaje de un planeta por el disco del sol; si
esto en fin sucede con sabios astrónomos que tienen la práctica cons-
tante de las observaciones de esta clase , ¿ qué se podrá esperar de una
observacion hecha de tránsito , por un viajero que tiene que hacer su
marcha á bestia ó á pié por un terreno quebrado y lleno de escalones ,
donde cualquiera cronómetro se echa á perder á los pocos dias?
Al ver mi escepticismo en la exactitud de las observaciones astro-
nómicas relativas á la longitud , no se crea por eso que desconozca su
importancia. Unos puntos astronómicos determinados con exactitud ,
son para mí los verdaderos postes para el trazo del mapa de un país ;
pero desgraciadamente se tiene demasiada confianza en las engañado-
ras cifras que llevan el signo de grados , minutos y segundos ( ° ' " )
que se ven sembradas con profusion en varios libros .
Todos los métodos para la determinacion de la longitud astronómica
de un lugar , presentan escollos que son causa de error mas ó ménos
grande , segun la mayor ó menor habilidad del observador, la precision
de los instrumentos empleados y las condiciones locales ; y lo que ha-
ce conocer del modo mas patente la dificultad de hallar la exacta lon-
gitud de un lugar , es ver el error de 15 " que existia entre la po-
sicion relativa de los dos principales observatorios astronómicos , los de
Paris y Greenwich: error que habia pasado inapercibido hasta el año
1857 , en cuya época se ha podido reconocer por medio del telégrafo.
EL PERÚ.--Tomo I. 10
66 PARTE PRELIMINAR.
Felizmente es de esperarse que dentro de poco tiempo tengamos
en todas las distintas regiones del Perú este poderoso auxiliar , para
determinar la longitud relativa de muchos lugares de la República ,
como se ha verificado ya últimamente para hallar la longitud entre
Pisco y el Callao .
Mapa de la República.-La geografia del Perú quedaria incompleta
si no fuese acompañada del mapa de toda la República ; y desde el
momento que añadí á mi plan primitivo la parte geográfica , empecé á
reunir tambien el material para el mapa , del modo arriba indicado.
Al empezar mis viajes en el Perú , puedo decir que casi no existia
mapa de esta region ; puesto que todos los que se habian publicado
hasta entónces eran tan generales y tan erróneos , que para nada ser-
vian ; y los continuos engaños que sufria en mis viajes , fueron el prin-
cipal motivo que me decidió á emprender este trabajo.
Luego salió á luz el mapa que acompaña á la relacion del viaje por
la América Meridional del conde de Castelnau, que si no tiene el mérito
de la exactitud , es al ménos mucho mas detallado que los que habia
hasta entónces , y podia de consiguiente prestar algunos servicios.
Mas tarde el laborioso é inteligente Dr. D. Mariano Felipe Paz-
Soldan , reuniendo todos los datos y observaciones que se habian pu-
blicado sobre el Perú , y muchos trabajos inéditos hechos en el país ,
publicó un gran mapa de la República acompañado de un lujoso atlas ,
en el que , ademas de numerosas vistas y planos , se hallan los mapas
particulares de cada departamento.
Con esta extensa publicacion se ha hecho dar un gran paso á la
geografia del Perú , pues se ha reunido en una sola obra mucho ma-
terial que se hallaba diseminado .
Pero desde la época de la publicacion del mapa del Señor Paz- Soldan,
ademas de todo mi trabajo original , acumulado durante tantos años
de viajes , tenemos un nuevo y precioso contingente para la ciencia
geográfica , suministrado por los importantes trabajos de la Comision
Hidrográfica que , bajo la direccion del inteligente contra-almirante
Tucker , ha explorado los rios Amazonas , Ucayali , Pachitea y Picchis,
haciendo numerosas observaciones astronómicas , y levantando los pla-
nos de los citados rios.
Otro precioso material debemos al intrépido ingeniero Wertheman ,
quien , ademas de haber formado parte de la Comision Hidrográfica ,
CAPITULO VII. 67
exploró solo una parte del rio Huallaga , y arrostró los peligros que
presenta la navegacion del Marañon al traves de los pongos , desde la
confluencia del rio de Utcubamba ó Chachapoyas hasta mas abajo del
mentado Pongo de Manseriche.
Tambien debemos á este entusiasta explorador , un gran número
de posiciones astronómicas hechas en los departamentos de Loreto y
Amazonas .
Por último , los numerosos planos de los ferrocarriles en construccion
y proyectados , levantados con mucha precision por hábiles ingenieros ,
nos proporcionan una base bastante exacta para el plano de la Repú-
blica , pudiendo reemplazar con ventaja las posiciones astronómicas ,
muchas veces erróneas ó dudosas .
A esto debo añadir que algunos de los ingenieros encargados de los
trazos de los ferrocarriles , han tenido la bondad de hacer algunas ope-
raciones trigonométricas para proporcionarme datos sobre la altura y
exacta posicion de algunos cerros nevados. Entre ellos me es grato ci-
tar aquí al Señor Hindle , que ha determinado la altura de varios picos
de la pintoresca y magestuosa Cordillera Nevada del departamento de
Ancachs. Todos estos nuevos elementos y las observaciones hechas por
los autores de mas nota y que merecen mas confianza , constituiran el
material para la formacion del Mapa que acompañará á mi obra.
Demarcacion territorial. Pocos países habrá en el globo cuya de-
marcacion territoral esté tan sujeta á variar como en el Perú : parece
que la instabilidad fuese la ley de la division política. No hay Congreso
que no cree algun nuevo departamento , provincia ó distrito ; y este con-
tinuo cambio trae consigo la confusion , de manera que los mismos ha-
bitantes no pueden retener las frecuentes divisiones y subdivisiones de
la República.
Fácil es comprender que en un país donde la poblacion aumenta con-
siderablemente en muy corto tiempo , se haga necesario de cuando en
cuando alguna subdivision ; pero en el Perú raras veces se siente esta
necesidad , y el móvil principal de estos continuos cambios es frecuen-
temente el interes particular de algun diputado.
La inutilidad de tales cambios se hace patente por las leyes contra-
dictorias que á poco suelen salir anulando las anteriores modificaciones.
Para dar mas estabilidad á la demarcacion , seria pues conveniente que
se nombrase una comision formada de las personas mas inteligentes en
68 PARTE PRELIMINAR.
la materia y en la que se hallasen representados todos los departamen-
tos , á fin de discutir un plan general de demarcacion territorial de la
República , que sin introducir grandes variaciones en la division actual ,
quitase al ménos todas las anomalias é irregularidades , y llenase las
necesidades para facilitar la administracion y el comercio.
Al ver los repetidos cambios en la division territorial , muchas veces
he quedado perplejo si debia seguir en mi trabajo la division política ó
la natural ; porque realmente seria de sentirse que el gobierno haga
fuertes gastos en la publicacion del Mapa general de la República , y que
al cabo de uno ó dos años quedase dicho mapa inutilizado por los cam-
bios sobrevenidos en la demarcacion del territorio.
Medidas itinerarias. Para indicar las distancias en casi todo el Perú ,
se hace uso de la legua ; pero es preciso confesar que no hay palabra
mas elástica que esta entre nosotros , pues en cada lugar varia de lon-
gitud. Sin embargo , diré que la legua mas generalmente usada corres-
ponde poco mas ó ménos á 5 kilómetros (varas 5,983) y es la que adop-
taremos todas las veces que hablemos de distancias.
En muchos lugares del interior donde el terreno es muy quebrado , la
legua comunmente es mas corta , y se podria decir que no pasa de 4 ki-
lómetros (varas 4,786). No será demas notar que en el Perú , la legua es
mas bien una medida de tiempo que itineraria ; y así , varia su longitud
segun se cuente en terreno llano donde se puede marchar prontamente ,
ó en terreno quebrado donde la marcha es penosa. Por ejemplo , se
puede calcular que en buena bestia se andan cada hora 2 leguas de 5 ki-
lómetros en la Costa , y 2 leguas de 4 kilómetros en el interior. En
bestia mular al paso llano de camino , para recorrer la misma distancia
se emplea comunmente hora y media , esto es , se marcha poco mas ó
ménos tres cuartos de legua por hora ; y en una mala bestia ó marchan-
do con carga , se necesita una hora para cada legua de 5 ó de 4 kilóme-
tros , segun sea en la Costa ó en el interior.
A varios departamentos se han enviado individuos encargados de me-
dir los lugares y hacer los itinerarios , y segun parece algunos han medido
leguas geográficas de 5,555 metros (6,666 varas), que comparadas con
las que usan comunmente en el país son muy largas. Como los encar-
gados han sido enviados por el gobierno , muchos de los habitan-
tes del lugar creen que esto se ha hecho expresamente para pagar
ménos leguajes .
CAPITULO VII. 69
Generalmente en el país no hacen uso de dichos itinerarios , y cuan-
do quieren hablar de las distancias medidas por los encargados del go-
bierno, en vez de usar simplemente la palabra legua , dicen leguas del
Estado. Tambien añaden á las leguas el nombre del individuo que las
ha medido ; así por ejemplo, en el departamento de Amazonas las lla-
man leguas de Aguilar , en el de Ancachs las conocen con el nombre de
leguas de Cañas , y en el departamento de Puno las indican con el nom-
bre de leguas de Castañon , llegando hasta formar un adjetivo del nombre
del ingeniero encargado de medirlas llamándolas leguas Castañonas.
He aquí pues que la palabra legua tiene en el Perú una acepcion va-
ga, pudiendo indicar una distancia de 4,000 , de 5,000 y hasta de
5,555 metros.
Otro método muy original de medir las distancias y que se usa por
los Indios de algunas partes del Perú , como en la provincia de Pataz
por ejemplo , es el de las cocadas.
Es muy sabido que la mayor parte de los Indios del Perú acostum-
bran mascarlas hojas de Coca (Erythroxylon Coca,) la que estimulando de
un modo general su sistema nervioso , los hace aptos para soportar las
fatigas corporales sin necesidad de mucho alimento. Ahora , es preciso
tambien saber que la excitacion producida por la masticacion de algu-
nas hojas de coca , produce su efecto por un tiempo limitado ; y si el
bollo de coca (acullico) que tienen en la boca no es reemplazado por nue-
vas hojas , la excitacion pasa y al mismo tiempo decaen las fuerzas fí-
sicas. A este período de tiempo que dura la excitacion , ó mejor dicho ,
á la distancia que puede recorrer durante este período , es á lo que el
Indio carguero de la provincia de Pataz da el nombre de cocada.
Por lo expuesto se ve que la cocada es una medida de tiempo y no
itineraria , como hemos dicho que sucede en muchos casos con la legua ;
por consiguiente, el espacio recorrido será muydistinto , si es en terreno
llano sin obstáculos , ó en terreno quebrado con subidas y bajadas .
De todas las observaciones que he podido hacer durante mis viajes ,
resulta que , despues de algunos minutos (8 ó 10) de haber introducido
las hojas de coca en la boca , empieza la excitacion , la que dura, si no
introducen nuevas hojas , de 35 á 40 minutos. La cocada pues , es una
medida de tiempo que varia de 35 á 40 minutos , durante la cual , al
paso que marcha el Indio con carga , anda como 3 kilómetros en terre-
no llano y á lo mas 2 kilómetros de subida .
70 PARTE PRELIMINAR .
En mis viajes á pié entre la poblacion de Tayabamba y el rio Hua-
llaga , he tenido ocasion de estudiar detenidamente lo que acabo de de-
cir. Y añadiré que los Indios tienen sus lugares fijos y determinados
para hacer sus descansos , y reemplazar la coca agotada con otra nueva ;
y como para esto escogen siempre un lugar algo abierto ó la cumbre de
una cuesta , sucede que unas cocadas son mas largas que otras ; en cu-
yo caso los he visto llegar sumamente fatigados al lugar del descanso ,
y muchas veces hacer un supremo esfuerzo apurando el paso para al-
canzar dicho lugar , donde se dejaban caer con la pesada carga que
llevaban , quedando unos pocos minutos casi sin movimiento antes de
empezar á mascar su predilecta yerba. Pero lo que me admiraba era ver
que , 8 ó 10 minutos despues de haber repuesto su coca , se hallasen nue-
vamente animados ó , como ellos decian , armados , y pudiesen continuar
el camino con una carga de cuatro arrobas hasta la otra cocada , andan-
do en el dia de 6 á 8 cocadas.
METEOROLOGIA.
El viajero que se ocupa de ciencias naturales y de geografia , debe
necesariamente ocuparse tambien de meteorologia , pues este estudio se
halla íntimamente ligado con los demas. En efecto, al dar á conocer las
producciones animales y vegetales de un país , es preciso saber tambien
las condiciones climatéricas del lugar donde crecen espontáneas , cono-
cimiento muy indispensable cuando se trata de aclimatar dichas pro-
ducciones en otras partes. Lo mismo sucede con la geografia: no basta
conocer los distintos lugares ó poblaciones, sino que es necesario cono-
cer igualmente su clima ; y con mucha mas razon en un país tan varia-
do como el Perú , donde este conocimiento puede tener una aplicacion
práctica , para la inmigracion y colonizacion.
Desde mis primeros viajes llevé pues conmigo algunos termómetros
y un buen barómetro de mercurio , para hacer observaciones sobre la
temperatura y la presion atmosférica , y poder calcular la altura sobre el
nivel del mar de los lugares que iba recorriendo.
Desgraciadamente , sin brazos auxiliares , y teniendo á mi cargo todos
los trabajos de los demas ramos , no he podido ensanchar el campo de
mis estudios en la meteorologia , como yo habria deseado , introduciendo
CAPITULO VII. 71
en mi plan las observaciones sobre el magnetismo terrestre. He debido
pues limitarme á los tres elementos principales de todo clima , cuales
son la temperatura , la presion atmosférica y la humedad.
Temperatura. Con un buen termómetro , se dirá , no hay cosa mas
sencilla que observar la temperatura de un lugar. Es verdad , puesto
que basta tener ojos y conocer los números para ver hasta donde se
eleva la columna de mercurio ó del alcohol coloreado en el tubo del ter-
mómetro ; pero añadiré , que no hay cosa mas difícil que hacer una
buena observacion, que dé á conocer la verdadera temperatura de la
atmósfera; y si no , adviértase la gran diferencia que existe á veces en la
temperatura observada por distintas personas situadas en una misma
ciudad.
No basta pues tener buenos termómetros , sino que es necesario ade-
mas hacer buen uso de ellos. No se puede formar una idea de la grande
influencia que tienen sobre la temperatura de un lugar las condiciones
locales ; y yo mismo que estaba como en guardia para no falsear mis
cálculos por dichas condiciones , he quedado á veces verdaderamente
asombrado al ver los erróneos resultados que pueden producir. Para
evitar en lo posible las influencias de la localidad , tales como las pare-
des , piso , etc. , se debe siempre usar el termómetro en honda ; esto es ,
un termómetro atado á un cordel , de manera que se pueda hacerle dar
vueltas con cierta velocidad , como la honda que usan los pastores en el
Perú para lanzar piedras , y que en lengua del país llaman Huaraca.
Un ejemplo tomado de las observaciones hechas durante mis viajes ,
dará una idea mas clara de lo que acabo de decir.
Estando en el pueblo de San Anton de la provincia de Azángaro, del
departamento de Puno, habia colocado un termómetro de precision ,
suspendido al trípode del barómetro en un ancho pasadizo, donde á mas
de estar en la sombra , habia una corriente de aire tan fuerte , que creí
inútil hacer girar el termómetro en honda. Hacia observaciones de
hora en hora , para ver los cambios que experimentaba la temperatura
en las distintas horas del dia. Hasta las dos de la tarde habia ido pau-
latinamente subiendo la temperatura , marcando el termómetro en dicha
hora 12° 6 centígrados ; y en seguida iba bajando con regularidad , seña-
lando á las cuatro 11°. Pero cuál fué mi sorpresa al observar el termó-
metro una hora despues (á las 5), y ver que daba una temperatura de
15° 1. Miré por todas partes para conocer la causa de tan extraño fenó
72 PARTE PRELIMINAR.
meno, y vi á unos 20 metros de distancia una pared blanqueada , que
se hallaba iluminada por el sol que iba bajando hacia el horizonte
detras de la casa. Esta pared producia el efecto de un verdadero espejo
reflector. Si no lo hubiera visto con mis ojos , nunca hubiera creido
que una pared pudiese reflejar los rayos caloríficos á tanta distancia ,
para hacer subir el termómetro 4º 5; puesto que sólo en un pasadizo
estrecho donde casi no penetraba luz , obtuve una temperatura de 10° 6.
Segun he dicho , no es tan fácil como se cree el hacer buenas obser-
vaciones de temperatura ; y hay casos en los que , aun usando el ter-
mómetro en honda , no se le puede librar de la influencia de las paredes.
Así , por ejemplo , estando yo en la poblacion de Palpa de la provincia
de Ica , el dia 23 de Agosto de 1863 , á las dos de la tarde , un sol abra-
sador habia calentado de tal modo todas las paredes , que las pequeñas
calles , patios y corrales se habian convertido en unos verdaderos hor-
nos de reverbero , donde se concentraban los rayos caloríficos despedidos
por las paredes , el piso y el sol; y aun empleando el termómetro en
honda , se hallaba en esta atmósfera , encerrada entre paredes de fuego ,
una temperatura 2º superior a la que daba la atmósfera libre , subiendo
sobre una de las paredes de un patio.
En todos mis viajes , como no podia permanecer mucho tiempo en
un mismo lugar para hacer largas series de observaciones , he tenido al
ménos el cuidado de hacer observaciones horarias , todas las veces que
me ha sido posible ; porque estas , tienen el interes de dar á conocer la
marcha de la temperatura durante las distintas horas del dia , en las
variadas regiones del Perú ; y ademas evitan hasta cierto punto el come-
ter errores debidos á la influencia de las condiciones locales , notándo-
se fácilmente una irregularidad en la marcha de la temperatura , como
en el ejemplo mas arriba citado.
En todas mis observaciones he empleado termómetros de precision
divididos en y de grado , con la escala centígrada grabada sobre el
mismo vidrio , y construidos por los mejores fabricantes.
Cuando se hace uso del termómetro en honda , para evitar un poco
su fragilidad , es mejor asegurarlo sobre una pequeña tabla de madera ,
dejando libre solamente la bola , para que tome con facilidad la tem-
peratura.
Si se hacen observaciones repetidas , como las horarias , cualquiera
cordel con que se amarre el termómetro es pronto roido por el roce de la
CAPITULO VII. 73
tabla ó de la argolla de metal; y cuando ménos se piensa , se rompe
4
y bajo la accion de la fuerza centrífuga por el movimiento giratorio,
brinca léjos y se hace pedazos. Como en los viajes por el interior no se
puede reemplazar un termómetro , es prudente asegurarlo bien , hacien-
do uso de una correa de cuero.
Todos los termómetros de precision estan provistos de una cámara ó
cavidad vacia en la parte superior del tubo, para evitar que se rompa el
termómetro por la dilatacion del mercurio bajo una temperatura eleva-
da. Sucede muchas veces que por los sacudimientos de las bestias ,
parte del mercurio pasa á esta cavidad , siendo despues dificil hacerlo
bajar á la bola. En la mayor parte de los casos , basta el movimiento
giratorio en honda para que el mercurio baje á la bola , por el mismo mo-
vimiento centrífugo; sin embargo , me ha sucedido varias veces que á
pesar del movimiento giratorio , el mercurio no ha salido de la cavidad.
En este caso , si el termómetro es graduado sobre el vidrio , basta calen-
tar la extremidad del termómetro á la llama de una lámpara de alcohol
para que el mercurio sea desalojado de la cavidad superior y baje á la
bola. Pero téngase entendido que para practicar esta operacion, es
menester que el termómetro esté completamente libre de la tablilla y
del cordel que sirve para suspenderlo.
Practicando la operacion con un poco de cuidado , no hay peligro de
que se rompa el termómetro ; pues durante mis viajes he empleado mas
de veinte veces este método y nunca se me ha roto ninguno.
Temperatura máxima y mínima.-En los primeros viajes llevé con-
migo algunos termómetros de máxima y mínima ; pero verificándose la
temperatura máxima durante el dia, y haciendo observaciones horarias,
vi la inutilidad de cargar termómetros de máxima; puesto que yo mis-
mo podia observar directamente , casi sin pérdida de tiempo, y obtener
la temperatura máxima con mas exactitud , mediante un buen termóme-
tro , cuyo mercurio no tiene obstáculo alguno en su marcha. Por otra
parte , los termómetros de máxima , siempre mas complicados que los
ordinarios , son mas frágiles y mas dificiles de reemplazarse.
No sucede lo mismo con la temperatura mínima , la que se experi-
menta durante la noche ó en la madrugada; y por consiguiente , seria
muy molesto en los lugares muy frios , como en la Cordillera , ver á cada
rato un termómetro para saber hasta qué grado baja la temperatura.
Para esto , los termómetros de mínima prestan un gran servicio ; porque
EL PERÚ Tomo L. 11
74 PARTE PRELIMINAR.
es muy cómodo tener un termómetro que deje señalada la temperatura
mínima ó el máximo grado de frio que ha habido durante la noche.
Así, en mis viajes, en los últimos principalmente , llevé conmigo
varios termómetros de mínima muy sencillos , pero construidos con
cuidado .
Las observaciones de temperatura mínima presentan , como es natu-
ral, las mismas dificultades que hemos señalado mas arriba , esto es ,
las que resultan de las influencias locales ; y por consiguiente , pueden
variar muchisimo , segun el lugar donde se coloque el termómetro .
Algunos , se contentan con suspender el instrumento en posicion hori-
zontal en la parte exterior de una ventana; otros , lo colocan en un corre-
dor del patio. Pero en estos casos nunca puede dar la temperatura del
aire libre , por hallarse pegado á la pared ; y ademas, se encuentra siem-
pre abrigado por la parte saliente del techo, y no está sujeto á la irra-
diacion de la tierra hacia la bóveda celeste.
Como la principal aplicacion de las observaciones termométricas es
á la agricultura , interesa por tanto conocer la temperatura mínima
á que estan expuestas las plantas ; y esto no se logra poniendo el termó-
metro debajo del techo , sino exponiéndolo al aire libre , donde no hay
obstáculos que puedan modificar la temperatura.
Así , todas mis observaciones de temperatura mínima han sido hechas
colocando el termómetro en posicion horizontal á cielo libre , sea sobre
el suelo seco , ó sobre una pared poco elevada.
Observando de este modo , es como he podido saber con grande sor-
presa , que en la costa del Perú , en el mes de Agosto , baja la tempera-
tura en la noche hasta 6º centígrados , y explicarme por qué sufrian
tanto los sembrios de algodon con el frio de la noche.¹
Conozco muy bien que aun haciendo las observaciones de esta mane-
ra , es imposible evitar las influencias locales producidas , ya por la
cercania de una pared que no deja circular libremente el aire , ya por la
distinta naturaleza del terreno y muchas otras circunstancias ; pero de
todos modos las observaciones hechas á cielo libre daran siempre resul-
tados mas aplicables á la agricultura, que las que se hacen suspendiendo
el termómetro á la pared.
I
Estas observaciones han sido hechas en 1862 en la hacienda de San Javier , perteneciente al
Sr. Elias y situada en el valle de Palpa.
CAPITULO VII. 75
El grave inconveniente que hay en las observaciones de temperatura
mínima á cielo libre , es el de estar uno continuamente expuesto á perder
el instrumento , siendo muy fácil que se lo roben durante la noche ,
como me ha sucedido muchisimas veces , habiéndome visto obligado á
tener conmigo , en los viajes un poco largos , seis de estos termómetros
por lo ménos , para poder reemplazar los que perdia.
Temperatura del terreno expuesto al sol.-En muchos casos he he-
cho varias observaciones , para saber la temperatura de la superficie
del terreno expuesto á la accion del sol, y conocer la diferencia de esta
temperatura , en las regiones del Perú situadas á distinta elevacion
sobre el nivel del mar.
En esta clase de observaciones no creí necesario ennegrecer la bola
del termómetro , á fin de absorber mayor cantidad de rayos caloríficos ;
pues deseando tener una idea relativa de la temperatura de la super-
ficie del terreno á distinta elevacion, procuré solamente hacer las obser-
vaciones en iguales condiciones , y poder así comparar los resultados.
Para esto , cubria la bola del termómetro con algunas pinceladas de
barro desleido , y colocaba el termómetro sobre tierra seca , la cual era
siempre de la misma naturaleza , y muchas veces la llevaba conmigo con
este solo intento.
Sin estas precauciones , los resultados no tendrian. valor alguno ,
puesto que es casi increible la diferente temperatura que dan dos ter-
mómetros expuestos al sol á un paso de distancia , colocando uno sobre
la tierra y otro sobre una piedra. Estas diferencias son naturalmente
mucho mayores , si la tierra es seca ó húmeda , desnuda ó cubierta de
vegetacion.
Presion atmosférica.- Toda persona que tenga las nociones mas ele-
mentales de física, sabe que la presion atmosférica se mide por medio
de los instrumentos llamados barómetros , los cuales se pueden conside-
rar como unas balanzas que miden el peso del aire que gravita sobre
cualquiera parte del globo. Si es útil conocer la temperatura de un
lugar, no lo es ménos saber su presion atmosférica ; de modo que el
barómetro como el termómetro , deberian ser los fieles compañeros de
todo viajero científico. Con efecto , aparte de ser uno de los elementos
principales del clima de un lugar, atendida la grande influencia que
ejerce sobre los organismos animales y vegetales, por medio de la presion
atmosférica , podemos conocer la altura sobre el nivel del mar , y de
76 PARTE PRELIMINAR.
consiguiente suministrar importantes datos á la geografia , dando una
idea exacta del relieve del terreno.
En un país poco conocido como el Perú , estos datos son todavia de ma-
yor importancia; puesto que sirven de una nivelacion preliminar, y dan á
conocer luego la posibilidad , ó la mayor ó menor dificultad que presenta
el suelo para la abertura de un camino ó la construccion de un ferrocarril.
Como saben todos los que se ocupan de meteorologia , hay distintas
clases de barómetros : unos en los cuales la presion atmosférica se mide
por una columna de mercurio, y otros en los que el aire atmosférico
comprime una caja metálica en la que se ha hecho el vacio. Los prime-
ros se llaman barómetros de mercurio y los últimos aneroides. Entre los
barómetros de mercurio dos son los principales , conocidos con los nom-
bres de sus inventores , y son el barómetro de Fortin y el de Gay Lussac.
No entraré aquí á hacer una descripcion de estos barómetros , que son
conocidos de todos los que han hecho algun estudio de física ; pero
habiendo empleado estos instrumentos durante mis viajes , daré á cono-
cer las ventajas y dificultades que presentan los distintos barómetros , y
algunas modificaciones que se podrian introducir en su construccion, para
hacer mas fácil y mas seguro su manejo.
Barómetro Fortin.-Este barómetro que , bien construido, es el mas
seguro y exacto para un gabinete , no es muy cómodo para viajes , por
su demasiado peso , debido á la considerable cantidad de mercurio que
contiene la cubeta; ademas en caminos fragosos , donde recibe frecuen-
tes sacudimientos , pierde continuamente mercurio ; y si no se reempla-
za , al cabo de poco tiempo no queda lo suficiente , y al momento de
invertirlo para hacer la observacion , penetra el aire en el tubo y se
malogra.
Antes de entrar en detalles sobre las modificaciones que creo necesa-
rias en este barómetro , es preciso hablar de otro defecto comun tanto
al barómetro Fortin como al Gay Lussac , y que ofrecen casi todos los
barómetros , si no son mandados construir expresamente para hacer
observaciones en lugares muy elevados.
Cuando principié mis viajes en el interior del Perú , no se podia con-
seguir en Lima un barómetro , si no se encargaba á Europa ; hice pues
venir expresamente para mi próximo viaje , un barómetro de Fortin y
un aneroide. Salí satisfecho de Lima con mis instrumentos ; pero ¿ cuál
fué mi sorpresa al verlos inutilizados , tan luego como hube escalado
CAPITULO VII. 77
los primeros baluartes de la gigantesca Cordillera! El aneroide habia
paralizado su marcha , puesto que el puntero habia llegado á su límite ,
para medir solamente pequeñas alturas para las cuales habia sido cons-
truido. En cuanto al barómetro Fortin, habiendo bajado la columna de
mercurio por la disminucion de la presion atmosférica , debida á la altu-
ra en que me hallaba , se habia ocultado dentro del tubo de metal sobre
el que se halla grabada la escala , y de consiguiente era imposible medir
su altura.
Como en Europa no hay montañas tan elevadas que igualen á los
picos de la Cordillera del Perú , los constructores de barómetros fabrican
sus instrumentos con una escala limitada , que basta para medir las al-
tas montañas de aquella region; de manera que si no se mandan cons-
truir expresamente con una escala que baje al ménos hasta Om 400 , no
pueden servir para hacer observaciones en las regiones elevadas de la
Cordillera .
Vamos ahora á ver las otras modificaciones que se pueden hacer al
barómetro de Fortin, para impedir que pierda mercurio, por los conti-
nuos sacudimientos que recibe con el movimiento de la bestia en el
camino. Como es sabido , el tubo de vidrio que contiene el mercurio se
halla asegurado á la cubeta por medio de una piel ó badana permeable
al aire ; y al traves de esta pasa el aire atmosférico , para ejercer su pre-
sion sobre la superficie del mercurio contenido en la cubeta y hacer
subir este último en el tubo vacio de aire. Ahora , cuando se lleva el
barómetro en viaje , para evitar que éntre el aire en el tubo , se invierte
el instrumento , de manera que la cubeta se halle en la parte superior.
Entonces sucede que el mercurio contenido en esta última , ejerce una
presion sobre la piel ó badana que liga el tubo á la cubeta ; y siendo esta
piel , como he dicho , permeable, por los sacudimientos de la bestia el
mercurio filtra al traves y sale ; de modo que poco a poco el barómetro
va perdiendo mercurio , y hay en seguida el peligro, si no se reemplaza ,
desarmando el barómetro , de que entre aire en el tubo y se inutilice
para las observaciones.
Habiendo experimentado este inconveniente durante mis primeros
viajes , he tratado de reemplazar la piel permeable por otra que lo fuera
ménos ó por un tubo de jebe ; pero en este caso era muy natural que no
pudiendo entrar libremente el aire atmosférico para ejercer su presion
sobre la superficie del mercurio, al invertir el instrumento para hacer
78 PARTE PRELIMINAR.
la observacion , sucedia que el tubo quedaba lleno de mercurio y la
columna de este iba bajando lentamente , para ponerse en equilibrio con
la presion exterior , filtrando el aire al traves de la piel poco permeable
que habia puesto , ó al traves de la que forma el fondo de la cubeta ,
cuando habia reemplazado la del tubo por medio del jebe que es im-
permeable al aire.
Habia pues necesidad de abrir un acceso al aire durante la observa-
cion , para que la presion exterior de la atmósfera obrase pronto y libre-
mente sobre la superficie del mercurio. Me vino la idea de hacer poner
una pequeña llave (robinet) en la parte superior de la cubeta , de mane-
ra que se pudiese abrir durante la observacion, y cerrar cuando se guar-
da el barómetro , para continuar el viaje; pero no hallando fácilmente
quien me hiciese una pequeña llave como yo deseaba , me contenté con
hacer abrir un pequeño agujero en la parte superior de la cubeta , el que
se cerraba por medio de un tornillo de acero .
Con esta simple modificacion , podia ajustar perfectamente el tubo
de vidrio á la cubeta , por medio de un pequeño trozo de tubo de jebe ,
é impedir que el mercurio se saliese durante el viaje , por los continuos
sacudimientos de la bestia .
Si se pusiera una llave en vez de un tornillo , el manejo seria mas
simple , puesto que es mas fácil y pronto abrir una llave que aflojar un
tornillo que , ademas , puede caer y perderse. Pero sustituyendo el tor-
nillo con una llave , seria necesario hacer de modo que esta no pudiese
abrirse fácilmente por el movimiento de la bestia, lo que ocasionaria la
pérdida de todo el mercurio contenido en la cubeta.
Esta modificacion á los barómetros de Fortin, permite tambien intro-
ducir nuevas cantidades de mercurio en la cubeta, sin tener necesidad
de desarmar el barómetro , porque es muy fácil, estando abierta la llave
ó el tornillo , introducir el mercurio en la cubeta por medio de un peque-
ño embudo hecho con un pedazo de papel enroscado.
Empleando un barómetro con llave ó tornillo en la parte superior
de la cubeta , hay que tener una precaucion , yes , que al enderezar el
barómetro para hacer una observacion , antes de abrir la llave adap-
tada á la parte superior de la cubeta, es preciso hacer bajar el nivel del
mercurio , por medio del grande tornillo situado en la parte inferior de
esta última ; porque estando lleno todo el tubo de mercurio , hay una pre-
sion al interior del barómetro mas grande que la exterior , y si se abrie
CAPITULO VII. 79
se la llave en este estado , el mercurio saldria con fuerza por la abertura ,
lo que no sucede si se tiene cuidado de disminuir la presion interna
haciendo bajar el nivel del mercurio .
Barómetro Gay Lussac.-El barómetro Gay Lussac para el viajero
tiene la ventaja sobre el de Fortin de ser mucho mas liviano , y ademas
la de no dejar salir fácilmente el mercurio; pero siendo su tubo mas
delgado y mas complicado que el de Fortin , es mucho mas frágil , y si se
rompe el tubo de vidrio , es mucho mas difícil de reemplazar ; cuando
al contrario el del barómetro Fortin se puede en caso necesario susti-
tuir con un tubo comun, cerrando á la llama de una eolípila una extre-
midad y afilando la otra. Aun llevando tubos vacios, ya preparados para
reponer los que se rompen, es mucho mas fácil llenar de mercurio un
tubo de barómetro Fortin que uno de Gay Lussac.
Por todas estas consideraciones , los viajeros científicos comunmente
prefieren el barómetro Fortin al Gay Lussac. Pero yo creo que se pu-
dieran evitar muchos de los inconvenientes que presenta el Gay Lussac ,
mediante alguna modificacion, como he tenido ocasion de experimen-
tarlo una vez , obligado, digámoslo así , por la necesidad.
Hallándome muy al interior en un lugar donde las comunicaciones
eran muy difíciles , y desprovisto de tubos vacios de reemplazo que
siempre llevaba conmigo , se rompió el único barómetro Gay Lussac que
tenia. Como la ruptura se habia efectuado en la parte capilar de la cur-
vatura que sirve de comunicacion á los dos brazos , me vino la idea de
reunir las partes separadas de mi barómetro , por medio de un pequeño
tubo de jebe. Para esto , llené de mercurio la rama grande Fig. 1. A. ha-
ciéndolo hervir en el mismo tubo para expulsar el aire; en seguida amar-
ré un pequeño tubo de jebe á su extremidad angosta , y adapté la rama
mas corta, Fig. 1. B. á la otra extremidad del tubo dejebe , sujetando am-
bas por medio de ataduras, para mantenerlas firmes en la posicion que
deben tener , Fig. 2 ; en seguida , calenté un poco la grande rama llena
de mercurio , para que se dilatase y llenase toda la parte capilar , y luego
enderecé el tubo y le añadí por la abertura del pequeño brazo una corta
cantidad de mercurio , para que llenase toda la parte capilar que pudie-
se quedar vacia al enfriarse el mercurio .
El barómetro así acomodado , me sirvió perfectamente para continuar
mis observaciones , y debo añadir que este tubo formado de dos partes
80 PARTE PRELIMINAR.
distintas , me duró mucho mas tiempo que los de una sola pieza , ha-
biéndose roto cuando me hallaba provisto de nuevos tubos.
Esta casualidad me ha hecho concebir que
seria tal vez conveniente fabricar expresamen-
te barómetros Gay Lussacde dos piezas , del
modo que demuestran las Figuras. Estos ba-
rómetros ademas de ser ménos frágiles , ten-
drian la ventaja de poderse llenar de mer-
curio con la misma facilidad que los baró-
metros Fortin , puesto que el tubo seria rec-
to , y bastaria adaptarle un tubo de jebe para
hacer entrar fácilmente el mercurio por me-
dio de un embudo .
Cualquiera que sea la forma que se adopte ,
los barómetros de mercurio serán siempre
instrumentos muy frágiles , y de consiguiente
es muy dificil evitar su ruptura cuando se
viaja por los escabrosos caminos del interior ,
aunque el viajero se resigne á llevar su ins-
trumento á la espalda , como he hecho yo en
B
todos mis viajes. Una infinidad de acciden-
tes imprevistos amenazan continuamente á
este importante instrumento ; si es en cami-
no , un tropezon de la bestia , una peña sa-
liente , una rama de árbol , pueden causar su
ruptura ; si es en los pueblos , los niños , los
perros , los curiosos importunos y los beodos
Fig.1 Fig.2 son otros tantos enemigos del barómetro. Ni
aun teniendo el cuidado de guardarlo en su
estuche de viaje , se libra de daño este desgraciado instrumento ; pues
bajo esta forma lo creen alguna arma de nueva invencion , y al menor
descuido del viajero lo toman en la mano , lo voltean bruscamente y si
no lo rompen , hacen entrar el aire en el tubo y lo inutilizan.
Sin embargo , si el barómetro es una perpetua causa de zozobras pa-
ra el viajero , no deja de proporcionar indirectamente alguna ventaja al
que lo lleva á la espalda. Por aquella natural tendencia que tiene el
CAPITULO VII . 81
hombre á desconfiar de todo lo que no conoce , la mayor parte de la gen-
te ignorante , á la vista de este inofensivo instrumento , se forma la
idea de una arma muy terrible que puede arrojar muchos tiros sin rui-
do ; y esta errónea creencia le sirve en cierto modo de salvaguardia al
viajero , librándolo á veces de algunos peligros.
Cuando se trata de estudiar un país tan poco conocido como el Perú ,
en el que hay varios despoblados , escabrosos caminos y pueblos escasos
de recursos , donde es imposible reemplazar cualquier instrumento que
se rompa , es preciso que el viajero sea industrioso y conozca á fondo los
instrumentos que maneja , para que en caso necesario pueda arreglar-
los, componerlos y sustituir una pieza con otra ; en fin , es preciso que
sea casi fabricante de instrumentos , y para todo esto se hace indispen-
sable que lleve consigo algunos útiles. Así , el que se ocupa de obser-
vaciones barométricas exactas , es menester que sepa desarmar y armar
un barómetro , llenar de mercurio los tubos , haciéndolo hervir dentro de
ellos , á fin de expeler el aire atmosférico , cerrar y soldar los tubos de
vidrio , etc. , etc.
Estas operaciones requieren en primer lugar , que lleve un repuesto
de tubos ya preparados para el barómetro que usa , pero estos deben es-
tar vacios , puesto que ningun tubo lleno de mercurio , por bien acon-
dicionado que sea , puede resistir los sacudimientos de las bestias de
carga. Ademas de los tubos , es indispensable llevar una botella de al-
cohol y un pequeño recipiente de metal que se pueda llenar de alcohol y
encenderlo para producir una fuerte llama , con la que podrá hacer her-
vir el mercurio en los tubos cuando se llenan.
Deberá llevar tambien una porcion de mercurio destilado ; una buena
eolípila , con cuya llama se puedan cerrar y soldar los tubos de vidrio ,
ó doblar los del barómetro Gay Lussac , despues de haberlos llenado de
mercurio ; por último , se deberan tener consigo algunos tubos de jebe ,
una piel de ante para filtrar el mercurio , algunas limas , un desentor-
nillador y un poco de pita ó hilo muy fuerte.
Cuando se hace uso del barómetro Gay Lussac , los tubos que se lle-
van de repuesto se deben mandar construir expresamente y encargar que
los manden derechos , sin doblarlos , porque en este estado es mucho
mas fácil llenarlos de mercurio. Una vez que se haya llenado el tubo
hasta la parte capilar que corresponde á la curvatura , es fácil doblarlo
á la llama de la eolípila.
ELPERÚ.
-Tomo 1, 18
82 PARTE PRELIMINAR .
Gracias á todas estas precauciones , que son el resultado de la ex-
periencia adquirida durante muchos años de viaje , es como he podido
llevar un barómetro de mercurio á todos los rincones del Perú , y hasta
entre los salvajes ; pues en cualquiera lugar , sea alojado en una cómo-
da casa , sea en una choza de pastores de la Cordillera , ó acampado ba-
jo de toldo , he llenado de mercurio mas de 30 tubos de barómetro
Fortin ó Gay Lussac ; y en algunos casos , cuando me han faltado tubos
vacios , he soldado los pedazos que me quedaban de algun barómetro roto.
Barómetro aneroide -
La excesiva fragilidad de los barómetros de
mercurio, ha hecho estudiar el modo de reemplazar estos delicados ins-
trumentos con otro que no ofreciese este inconveniente. La invencion
del barómetro aneroide no sólo ha llenado este vacio , sino que su forma
y volúmen mas manual , y la facilidad de la observacion lo ha hecho
adoptar por un gran número de viajeros. Con efecto , el aneroide puede
ser llevado á bestia ó á pié con gran facilidad , y no hay necesidad de
armar un trípode para sostenerlo como los barómetros de mercurio , pu-
diéndose hacer la observacion sin bajar de la bestia. Desgraciadamente
el barómetro aneroide no es tan exacto como los de mercurio , de modo
que no puede servir para las observaciones que exigen grande precision.
Durante mis viajes he ensayado todas las clases de aneroides , tanto
los de caja vacia aplastada , como los de caja cilíndrica ; así los de gran-
des dimensiones como los de bolsillo ; y siempre he encontrado diferen-
cias mas ó ménos grandes con las observaciones obtenidas por medio
de los barómetros de mercurio. Sin embargo , es preciso confesar que
desde pocos años á esta parte se ha mejorado mucho su construccion , y
actualmente se encuentran barómetros aneroides que pueden prestar
útiles servicios todas las ocasiones en que no hay necesidad de gran-
de precision.
El barómetro aneroide , por todos los estudios que yo he podido ha-
cer , da mejores indicaciones cuando no se varia bruscamente de un lu-
gar bajo á otro elevado y viceversa .
Cuando se marcha rápidamente desde el nivel del mar á la Cordillera ,
y despues de haber permanecido algunos dias en una region elevada , se
vuelve a bajar bruscamente hasta el nivel del mar , muy pocos baróme-
tros aneroides , con este rápido cambio de nivel , vuelven á señalar luego
la presion de 760 mm. correspondiente al nivel del mar ; y mas bien su-
CAPITULO VII. 83
cede que poco a poco con el reposo llegan á ponerse en equilibrio , á ve-
ces al cabo de algunos dias.
En algunas regiones del Perú me ha sucedido ver el barómetro ane-
roide marchar de un modo muy irregular. Un aneroide , cuyas indica-
ciones iban en bastante acuerdo con las de un barómetro de mercurio ,
al acercarse á Arequipa empezó á funcionar de un modo muy capricho-
so , paralizándose la marcha del puntero aun cuando cambiaba de nivel ,
y variando en seguida bruscamente de 10 , 15 hasta 20mm. Esta mar-
cha irregular del aneroide duró todo el tiempo que permanecí en Are-
quipa y sus contornos , volviendo en seguida á dar indicaciones exactas
al cambiar de region.
No he podido descubrir la causa de este fenómeno. Y como el clima
de Arequipa es excepcional , por su gran sequedad y á veces por el estado
eléctrico de su atmósfera , pregunto: ¿Tendrá alguna influencia sobre la
marcha del aneroide una atmósfera muy seca ó cargada de electricidad ?
Si bien el barómetro aneroide no da indicaciones muy exactas , puede
sin embargo ser un precioso auxiliar del barómetro de mercurio , para
estudiar el relieve de un país. Con efecto , como el barómetro aneroide
tiene en su parte inferior un tornillo , por medio del cual se le puede
arreglar como un reloj con un buen barómetro de mercurio , teniendo
cuidado al momento de salir de un lugar , cuando se hace una obser-
vacion con el barómetro de mercurio , de poner el aneroide de acuerdo
con este último , haciendo lo mismo en el punto de llegada , el error
del aneroide entre estos dos puntos será muy pequeño. Entonces se
puede hacer un gran número de observaciones con el aneroide en to-
dos los puntos intermedios , y se obtiene de este modo , para un corte geo-
gráfico ó geológico, una nivelacion aproximada de todo el camino com-
prendido entre las dos observaciones del barómetro de mercurio.
Por otra parte , el barómetro aneroide puede ser un instrumento uti-
lisimo en muchos otros casos , en los cuales se desee saber la elevacion
aproximada sobre el nivel del mar, por ejemplo , en el estudio de la geo-
grafia, botánica y zoologia , para saber hasta qué altura sobre el nivel
del mar crecen ciertas plantas ó viven algunos animales.
Para esta clase de estudios es muy cómodo un aneroide de bolsillo ,
el que ocupa casi el mismo espacio que un reloj y, teniendo las alturas
ya calculadas , es tan fácil de observar como este último.
Si es permitido hacer una comparacion de los instrumentos que sir
84 PARTE PRELIMINAR.
ven para medir la presion atmosférica , con los que sirven para la medi-
da del tiempo , á fin de dar una idea relativa de su exactitud , diria que
un barómetro de mercurio podia compararse á un cronómetro , y un
aneroide á un reloj comun, entre los cuales hay algunos muy buenos y
otros inferiores .
Hipsómetro . Como a pesar de todos los cuidados y precauciones que
se tomen , puede suceder muy bien el encontrarse con los barómetros
completamente inutilizados , es prudente llevar consigo un hipsómetro,
para poder en caso necesario calcular la altura sobre el nivel del mar.
Todos los que se ocupan de fisica saben que este instrumento consiste
en un termómetro de precision , que sirve para medir la temperatura de
la ebullicion del agua , la cual como se sabe , varia segun la mayor ó
menor presion que ejerce el aire sobre la superficie del líquido , y dicha
temperatura varia tambien por consiguiente , segun la mayor ó menor
elevacion sobre el nivel del mar ; siendo muy natural que á medida que
se eleva , la presion atmosférica disminuye y el agua entra en ebulli-
cion con mas facilidad , esto es , á una temperatura mas baja.
Conocido el grado de temperatura en que el agua entra en ebullicion
en un lugar dado , es fácil saber la correspondiente presion atmosférica
en milímetros del barómetro , mediante las tablas de la tension del va-
por á diferente presion , calculadas por M. Regnault.
Los aparatos hipsométricos que se construyen , prescindiendo de su
diferente disposicion , estan formados de tres partes principales : un ter-
mómetro de precision cuya escala mide pocos grados , un pequeño reci-
piente para el agua destilada y una lámpara de alcohol para hacer her-
vir esta última .
Desgraciadamente estos aparatos, si no se mandan construir expresa-
mente , adolecen del mismo defecto que los barómetros ; esto es , la
mayor parte estan dispuestos para medir pequeñas alturas , y sucede fre-
cuentemente que en los viajes en el interior del Perú , quedan inutiliza-
dos , como me sucedió con el primero que encargué á Europa. Para
esta clase de operaciones, lo mejor es mandar construir por un hábil fa-
bricante una série de termómetros , cada uno de los cuales mida pocos
grados , 5 grados por ejemplo , á fin de que los décimos sean todavia
bastante grandes para poder apreciar con la simple vista ó por medio de
un nonius los centésimos de grado. Estos termómetros deben sucederse
en su escala uno á otro , de modo que cuando se haga una observacion
CAPITULO VII . 85
en un lugar muy elevado , si no alcanza el primero se emplee el segun-
do , el tercero , etc.
La escala de los termómetros es mejor que esté grabada sobre el mis-
mo vidrio , el nonius dispuesto en anillo como el del barómetro Fortin ,
para que pueda subir y bajar con un frotamiento suave , y que tenga un
boton solo para moverlo con mas facilidad , como lo indica la Fig. 3 .
Para reemplazar fácilmente los termómetros , en vez de es-
tar ajustado el recipiente por medio de tornillos , deben pasar
simplemente al traves de un corcho , el que se adapta cómo-
damente á la abertura del recipiente que contiene el agua quə
100
se hace hervir. De este modo , no ajustando mucho el ter-
mómetro en el corcho , se puede hacer subir ó bajar á volun-
tad y adaptarlo á cualquiera recipiente. Si la bola del termó-
metro es prolongada y del mismo diámetro exterior que el
tubo , se hace pasar el termómetro por este lado , por la aber-
tura del corcho ; si tiene diámetro mayor que el tubo , se sa-
ca el nonius de este último y se hace pasar el termómetro a1
traves del corcho por la extremidad superior y despues se
coloca nuevamente el nonius.
Teniendo una série de termómetros como llevo indicado,
dispuestos en un buen estuche y su corcho preparado , se pue-
98 den hacer observaciones á cualquiera altura ; y en caso nece-
sario se puede emplear un anafe comun que sirva para ca-
lentar el agua , adaptando el corcho con un termómetro á una
abertura de la tapa, como he hecho yo en distintas ocasiones
Cuando los termómetros son construidos con mucho cuida-
do , y se emplea agua destilada se pueden hacer observaciones
Fig.3 bastante exactas , como he tenido ocasion de verificarlas, com-
parándolas con las hechas con barómetros de mercurio.
Observaciones barométricas.-No pudiendo hacer una larga serie de
observaciones barométricas para cada lugar , á causa de hallarme con-
tinuamente en camino , he tenido que valerme del mismo método que
seguí para conocer la temperatura , haciendo observaciones horarias
todas las veces que me ha sido posible , con el objeto de obtener las
variaciones que experimenta la presion atmosférica en las distintas
horas del dia.
86 PARTE PRELIMINAR.
Todas mis numerosas observaciones barométricas hechas en las va-
riadas regiones del Perú , han confirmado lo que hizo conocer por pri-
mera vez el sabio Humboldt ; esto es , que en la zona tropical el baró-
metro tiene una marcha regular , á pesar de los bruscos cambios atmos-
féricos ; de manera que no indica de antemano , como en Europa , las
lluvias ni las tempestades. A lo cual puedo añadir que , en la misma
Cordillera , donde los cambios atmosféricos son mas frecuentes y repen-
tinos , la presion atmosférica marcha con grande regularidad , señalan-
do el barómetro el maximum de presion de dia á las nueve y media ó
diez de la mañana , y el minimum á las tres y media ó cuatro de la tar-
de. Lo mismo sucede durante la noche : la presion máxima correspon-
de poco mas ó ménos á las nueve y media de la noche , y la mínima á
las tres y media de la mañana ; pero es de advertir que la diferencia en-
tre el maximum y minimum de presion durante la noche , es menor que
la que existe entre estos dos extremos durante el dia.
En cuanto á la amplitud de esta diferencia entre el maximum y mini-
mum de presion durante un mismo dia , si es verdad que en el mayor
número de casos no pasa de 3 milímetros , oscilando entre 2 y 3 milíme-
tros , como lo ha dado á conocer el célebre Humboldt , diré sin embar-
go que hay en el Perú regiones excepcionales , donde la diferencia entre
la presion máxima y mínima señalada por el barómetro en un mismo
dia es mucho mayor , llegando á veces hasta el doble de la indi-
cada por Humboldt.
Pero lo que interesa saber es , que esta grande diferencia en la pre-
sion atmosférica durante un mismo dia , se observa en dos regiones en-
teramente distintas por su climatologia : tales son los lugares de tem-
peramento templado del interior , donde la presion atmosférica se acerca
á 600 milímetros , citando por ejemplo , las ciudades de Huánuco y
Caraz ; y las regiones muy cálidas y bajas cerca de los grandes rios si-
tuados al oriente del Perú , como la playa del Apurimac en el interior de
las montañas de Huanta y la confluencia del rio Sangaban con el Inam-
bari en la provincia de Carabaya. Así lo demuestra el siguiente cuadro :
CAPITULO VII. 87
Diferencia en milímetros de la columna
Lugar. Fecha.
barométrica, entre la presion máxima
ymínima en un mismo dia.
Huánuco Diciembre 1860. Milímetros...... 4. 6
Agosto ....
1867 . 4. 7
Caraz Febrero .... 1868 . 4.72
Playa del Apurimac. Setiembre 1866. -
6. 15
Playa del Inambari. Setiembre 1864. 5.0
Medida de las alturas por medio del barómetro.---Muchos creen de
muy buena fe que se puede obtener la altura exacta de un lugar con
una observacion barométrica. Bastaria tener presente lo que acabamos
de decir , para ver la enorme diferencia que obtendrian dos observado-
res que visitasen de paso la ciudad de Huánuco é hiciesen su observa-
cion barométrica uno por la mañana y otro por la tarde. Es muy natu-
ral que á pesar de que hiciesen su observacion con mucho cuidado,
usando muy buenos barométros de mercurio, podian obtener una dife-
rencia de cuatro y medio milímetros en la altura de la columna baromé-
trica. Ahora , si dichos observadores , para calcular la altura de la ciu-
dad de Huánuco, toman por base de sus cálculos , para la estacion supe-
rior la altura de la columna barométrica que cada cual ha observado ,
y para la estacion inferior la presion de 760mm que corresponde al nivel
del mar; resultará en la altura calculada por los dos observadores , una
diferencia mayor de 50 metros. Así , no es de extrañar que se note á
veces alguna diferencia entre las alturas tomadas por distintas perso-
nas , cuando acabamos de ver la grande diferencia que puede dar , la altu-
ra de un mismo lugar , basada sobre observaciones hechas en el mismo
dia pero en distintas horas.
Es sabido que para obtener por medio del barómetro una altura que
se acerque mas á la verdadera, es preciso que dos observadores , uno
colocado en la estacion inferior y otro en la superior, hagan simultá-
neamente su observacion con dos buenos barómetros comparados de an-
temano. Pero estas condiciones son muy difíciles de realizar para un
viajero , y principalmente en el Perú , donde todavia no existen obser-
vatorios de meteorologia.
No se crea por lo dicho que se deban despreciar las observaciones ba-
rométricas , para calcular las alturas de los distintos lugares. Ya que no
es posible obtener alturas muy exactas, debemos propender á que se
88 PARTE PRELIMINAR.
disminuyan los errores ; y creo que, conociendo la marcha horaria del
barómetro , ademas de todas las correcciones que se hacen por la tempe-
ratura , latitud y elevacion , se puede introducir en el cálculo otra por la
hora en que se hace la observacion.
Para esto , seria necesario saber si la verdadera altura de un lugar cor-
responde mas á la calculada por la observacion hecha en la mañana ,
que da la presion máxima; ó á la observacion de la tarde , que da la pre-
sion mas pequeña; ó por último, á la observacion hecha entre el medio
dia y la una de la tarde , que da el término medio.
Por los estudios que he hecho comparando la altura de algunos luga-
res , calculada por medio de observaciones barométricas , con la que da
la nivelacion , he podido ver que la altura barométrica que se acerca mas
á la altura dada por la nivelacion , es aquella que resulta de las observa-
ciones hechas á las once antemeridianas ; ó lo que es lo mismo , aquella
que se acerca mas al maximum de presion que al minimum. Sin embar-
go , pienso hacer nuevos estudios sobre esta cuestion , cuando tenga las
nivelaciones de todos los ferrocarriles que actualmente se construyen.
Con este nuevo dato , sabiendo que la columna barométrica baja casi
con regularidad medio milímetro por hora, desde las diez de la mañana
hasta las cuatro de la tarde , será fácil hacer una correccion añadiendo ó
quitando algun milímetro , segun la hora en que se hace la observacion
para calcular la altura. Así , supongamos que la verdadera altura de un
lugar corresponda con la calculada por la observacion de un barómetro
hecha á las once antemeridianas ; y que un viajero pase por aquel lugar á
las tres de la tarde, y haga una observacion de barómetro para calcular
la elevacion sobre el nivel del mar; es claro que hallándose en dicha ho-
ra la columna barométrica muy baja, la altura calculada será mucho
mayor que la verdadera. Si, al contrario, hace á su observacion baromé-
trica una correccion por la hora , añadiendo á la presion barométrica ob-
servada otros dos milímetros , por lo que ha bajado el barómetro en las
cuatro horas transcurridas desde las once antemeridianas (que corres-
ponde á la altura verdadera) hasta las tres de la tarde , la altura que cal-
culará con esta correccion se aproximará mas á la verdadera.
Humedad La humedad es otro de los elementos mas importantes
que caracterizan el clima de un lugar. Pocos países habrá como el Pe-
rú , y tal vez ninguno , donde se presenten en sus distintas regiones los
dos extremos opuestos: tal sucede en la provincia de Carabaya, donde por
CAPITULO VII . 89
la excesiva humedad, todos los cuerpos se cubren de moho , y no sólo la
sal , sino hasta el azúcar se licúa; y en la ciudad de Arequipa , donde por
el contrario , á causa de la suma sequedad , se rajan los muebles; ó en la
provincia de Tarapacá , donde en algunos puntos se construyen las pare-
des con trozos de materias salinas , delicuescentes en la atmósfera de Li-
ma en la estacion de invierno.
Como se sabe , los instrumentos que sirven para medir la humedad se
llaman higrómetros. Los hay de distintas clases ; pero la mayor parte no
sirven para viaje , sea por la facilidad con que se desarreglan , sea por
su volúmen , ó por la dificultad de encontrar en el interior ciertos ingre-
dientes que se necesitan para su uso.
De todos los higrómetros fundados en la dilatacion de ciertas mate-
rias de orígen animal , por la humedad , sólo el de Saussure merece ci-
tarse. Este instrumento , llamado tambien higrómetro de pelo, cuando se
halla bien construido y arreglado, da indicaciones de alguna utilidad; pero
no puede servir en viaje , porque es muy fácil que el pelo se rompa ó se
descomponga el instrumento , en cuyo caso sus indicaciones son de nin-
gun valor , puesto que perdiéndose los puntos de partida que han servido
para arreglar el instrumento , sus indicaciones no serian sino relativas.
En un gabinete seria fácil arreglarlo, porque se pueden hallar artifi-
cialmente con poco trabajo los dos puntos extremos de sequedad y hu-
medad, que sirven de base á la division del instrumento; pero no suce-
de lo mismo en viaje y, por consiguiente , es preciso renunciar á su uso.
Entre los higrómetros fundados en la condensacion de los vapores
acuosos diseminados en la atmósfera , tenemos el de Daniel , y el mas re-
ciente de Regnault. Este último , aunque mas exacto que el primero ,
no es instrumento para viaje por su volúmen , principalmente por el as-
pirador; y ademas la observacion demanda demasiado tiempo. El de
Daniel por su sencillez , puede prestar alguna utilidad ; pero en el
interior es muy difícil conseguir el éter que se necesita para su uso; lí-
quido que , por otra parte , es dificil llevar en viaje por su gran vo-
latilidad. Tambien diré que hay regiones en el Perú donde este higró-
metro se hace inservible. Así , por ejemplo , en Arequipa me ha suce-
dido muchisimas veces , usando este instrumento no poder llegar á con-
densar los vapores acuosos , esto es, llegar al punto llamado de rocio , por
la gran sequedad de la atmósfera.
En cuanto á medir directamente el agua contenida en la atmósfera ,
EL PERÚ.
-Tomo 1. 18
90 PARTE PRELIMINAR
haciendo pasar una cantidad dada de aire al traves de cuerpos higromé-
tricos , tales como el cloruro de calcio ó la piedra pómez embebida en
ácido sulfúrico, y deducir del aumento de peso el agua absorbida , tampo-
co es operacion que se puede hacer en viaje , porque hay necesidad de un
aspirador y de una balanza de precision de grandes dimensiones.
No queda pues sino el psicrómetro de August , fundado sobre el mayor
enfriamiento producido por la evaporacion del agua en una atmósfera se-
ca; cuyo enfriamiento es indicado por un termómetro que tiene la bola
cubierta de una muselina continuamente mojada, sirviendo de punto de
comparacion , la temperatura que da otro termómetro igual , pero seco.
Este instrumento tan sencillo es el mas apropiado para viajes , puesto
que basta tener dos buenos termómetros iguales, y cubrir uno de ellos
con muselina , la que se mantiene constantemente mojada por imbibi-
cion, mediante una mecha sumergida en parte en el agua de un reci-
piente situado debajo del termómetro.
En viaje se puede aun suprimir esta última disposicion , bastando
mojar con un poco de agua la muselina que cubre la bola del termóme-
tro , dos ó tres minutos antes de la observacion , y anotar la diferencia
entre la temperatura de los dos termómetros , mojado y seco.
Como la mayor ó menor presion atmosférica tiene una grande influen-
cia en la evaporacion del agua , es preciso acompañar las observaciones
psicrométricas con las barométricas , pues la presion atmosférica entra
como factor en el cálculo para apreciar el estado higrométrico de la
atmósfera .
Durante mis últimos viajes he hecho muchisimas observaciones psi-
crométricas , y he quedado sorprendido al ver la extremada sequedad de
la atmósfera de muchos lugares del Perú. Muy á menudo he tenido oca-
sion de observar que el termómetro mojado señalaba una temperatura
que no llegaba á la mitad de la del termómetro seco ; lo que me sugirió
la idea de que en ciertos lugares cálidos de la Costa, se podria aprove-
char de este fenómeno para obtener agua fria en tiempo de verano.
Muy conocidos son de todos , los recipientes de barro llamados en el
Perú porongos , y las célebres alcarrazas de España , que se emplean para
tener agua fresca durante la estacion del calor , y que deben su propie-
dad al mismo fenómeno; porque siendo muy porosos, el agua que resu-
da en su superficie exterior , evaporándose , quita una parte de calor al
agua contenida en el recipiente y la enfria un poco. Pero este enfria
CAPITULO VII. 91
miento no es igual en todas partes , siendo tanto mayor, cuanto mas
pronto se verifica la evaporacion del agua que bañaba la superficie del
recipiente. Ahora, fundándose en el mismo principio del psicrómetro ,
la evaporacion es tanto mas rápida cuanto mas seca es la atmósfera ; por
consiguiente , en ciertos lugares del Perú , donde la atmósfera es muy
seca , se podrá obtener no solamente agua fresca sino fria.
Hallándome en el pueblo de Omas , de la provincia de Yauyos , del
departamento de Lima , y notado una gran sequedad en su atmós-
fera , quise verificar por la experiencia hasta qué grado bajaria la tem-
peratura del agua contenida en un recipiente. Pero como el barro de
que estan hechos los porongos es muy mal conductor del calórico , por
cuya razon el enfriamiento se hace lentamente , hice una experiencia
con un recipiente de metal, el que , como se sabe , es muy buen conduc-
tor del calórico; y para reemplazar la porosidad del porongo y de consi-
guiente el resudamiento del agua en la superficie , envolví el recipiente
de lata en un paño mojado, y lo suspendí al aire libre , sumergiendo un
termómetro en el agua , para ver la disminucion de la temperatura de es-
ta última. Mojando de cuando en cuando el paño que cubria la superfi-
cie del vaso , al cabo de poco tiempo he podido bajar la temperatura
del agua hasta 12.º centígrados , miéntras que el termómetro suspendi-
do al aire libre señalaba una temperatura de 25.°
Las observaciones psicrométricas son muy importantes , puesto que no
sólo dan á conocer el estado de humedad de la atmósfera de un lugar,
sino que explican muchos fenómenos de la vegetacion ; de manera que
pueden tener una aplicacion directa á la agricultura. Como se verá mas
tarde en el curso de la obra , el desastroso fenómeno de las heladas que,
en muchos puntos del Perú , principalmente en la Sierra, destruye en
una sola noche toda la cosecha , es debido á la misma causa.
GEOLOGIA .
Si el estudio geológico de una region presenta algunas dificultades ,
estas se aumentan muchisimo cuando se trata de un país nuevo , poco
poblado , con vias de comunicacion dificiles y de terreno muy quebra-
do. El geólogo que recorra por primera vez el interior del Perú , ha-
llará á cada paso fenómenos muy importantes , y hará numerosas obser
92 PARTE PRELIMINAR.
vaciones ; pero la escasez de fósiles , la dificultad de encontrar un
terreno bien caracterizado que pueda servir de horizonte geológico , y
la completa revolucion operada en las capas de los terrenos sedimen-
tarios por la multiplicidad de las rocas eruptivas y especialmente por
los fenómenos volcánicos , son otros tantos obstáculos para hallar la re-
lacion entre los fenómenos observados y establecer la cronologia de
los distintos terrenos , que forma la parte principal de la geologia.
Así , á mí mismo me sucedió en los primeros viajes , observar he-
chos aislados sin poderlos relacionar , faltándome muchos eslabones
para construir la cadena.
En mi primera visita al célebre mineral del Cerro de Pasco , recogí
muchos datos importantes ; pero no podia ver con claridad á cuál de
las formaciones geológicas pertenecen todos los terrenos que forman
aquella rica hoya.
Sólo despues de haber recorrido una gran parte del Perú , de haber
visitado los principales puntos minerales y penetrado en una infinidad
de minas , es cuando he conseguido hallar las relaciones entre los fe-
nómenos geológicos que habia observado. En cada viaje que empren-
dia hallaba un nuevo eslabon de la gran cadena ; las lagunas se iban
llenando ; lo que antes era obscuro aparecia luego muy claro , hasta que
en los últimos viajes , al visitar un lugar desconocido , me bastaba ver
una pequeña parte de él , para predecir ó adivinar lo que hallaria en las
inmediaciones .
Por ahora me limitaré á decir, que si es verdad que las formaciones
geológicas en el Perú se hallan muy revueltas , de manera que á pri-
mera vista aparecen como un caos ; no lo es ménos que la geologia
del Perú es muy sencilla , habiéndose verificado por todas partes los
mismos fenómenos .
Pasando á las rocas del Perú , diré , que su estudio no es muy fácil ,
pues una multitud de ellas no presentan caractéres bien definidos . Si
son las eruptivas , comunmente ofrecen una cristalizacion confusa , co-
mo si se hubiesen enfriado rápidamente, no dejando tiempo á los elemen-
tos minerales para separarse con su forma cristalina característica ,
presentando en muchos casos puntos ó pequeños cristales de distinta
naturaleza , diseminados en una masa que no es enteramente homogé-
nea , de modo que ofrecen á la vez algunos de los caractéres de las ro-
cas cristalinas y otros de las rocas porfíricas. En cuanto á las rocas
CAPITULO VII. 93
sedimentarias , hay muchisimas cuya verdadera naturaleza es muy di-
fícil determinar , á causa de las profundas modificaciones que han su-
frido por el contacto ó inmediacion de las rocas eruptivas.
El fenómeno del metamorfismo se ha verificado en el Perú en grande
escala , notándose una infinidad de variedades que establecen un trán-
sito casi insensible entre las rocas sedimentarias y las rocas eruptivas.
En fin , en el Perú hay un gran número de rocas que son casi indefi-
nibles , y el geólogo se encuentra muy embarazado para aplicarles un
nombre. Me bastará citar, como ejemplo de esto , la clasificacion hecha
por el célebre Cordier , de las rocas recogidas en el Perú por el conde
de Castelnau en su viaje por la América Meridional. En el catálogo
de dichas rocas hay muchas que llevan el epíteto de anómalas , por ca-
recer de caractéres bien definidos.
Para el estudio de la geologia del Perú he empleado los mismos ins-
trumentos que servian para los trabajos geográficos , y en muchos ca-
sos hice uso del soplete y de algunos reactivos químicos.
Para determinar la inclinacion de las vetas y de las capas del ter-
reno , he usado una brújula de minero. Pero cuando se trata solamen-
te de determinar la inclinacion , es mucho mas cómodo emplear un
semi-círculo graduado , grabado sobre vidrio y provisto de un pequeño
péndulo , como lo demuestra la Fig. 4.
Con este simple instrumen-
to se puede medir la inclina-
cion de las capas de los ter-
50
88
78 00
90
90
8
6
renos situados á distancia ; y
540
763000
30
20
10
0
como por su transparencia se
ven todos los objetos , se pue-
4
0
de al mismo tiempo medir la
10 20 30
inclinacion de los cerros ó de
cualquiera otra línea.
Los demas instrumentos in-
dispensables para los estudios
Fig.4 geológicos , en viaje , son un
buen martillo y un cincel de
acero para recoger muestras de rocas , un soplete para probar la fu-
sibilidad , algunos reactivos y una lente.
94 PARTE PRELIMINAR.
Al estudiar geológicamente un país , hay muchos individuos que se
pierden en los detalles y descuidan la parte principal , de manera que
en sus trabajos faltan aquellas vistas generales que permiten abrazar
de golpe todo el conjunto. En geologia hay que ver como águila des-
de lo alto , para abarcar de una sola mirada toda la armazon del país
objeto del estudio , y poder definir su constitucion geológica en pocas
palabras.
Así , deseando dar aquí una síntesis de la geologia del Perú , diré , que
su relieve es formado por dos elevadas cadenas de montañas ó cordille-
ras , que lo dividen longitudinalmente de un extremo á otro. La Oriental
es mas antigua , hallándose formada en su mayor parte de pizarra so-
levantada por rocas graníticas , que han introducido en la primera al-
gunas vetas de cuarzo con oro .
La Cordillera Occidental es la mas moderna , y se halla constituida
por rocas de distinta naturaleza , entre las cuales predominan la are-
nisca y el calcáreo de las formaciones yurásica y cretácea , cuyas capas
han sido solevantadas en diferentes épocas por rocas porfiricas , diorí-
ticas y volcánicas. La erupcion de las rocas dioríticas ha introducido
en las capas de las formaciones mas arriba indicadas , particularmente
en las yurásicas , numerosas vetas metálicas , que constituyen las prin-
cipales riquezas minerales del país.
En la Costa , esto es , á poca distancia del Pacífico , son mas comunes
las rocas cristalinas , granitos y sienitas , y la erupcion de las rocas
dioríticas se ha efectuado cuando el terreno se hallaba cubierto por el
agua del mar. Todo induce á creer que se han verificado reacciones
entre los minerales metálicos de las vetas y los elementos del agua del
mar , dando orígen al oxicloruro de cobre ó atacamita , que se nota en
casi toda la extension de la Costa ; y al cloruro , yoduro y bromuro de
plata , que se observa en los minerales de la Costa y principalmente en
Huantajaya , donde se encuentra tambien el cloruro doble de sodio y
plata , al que he dado el nombre de Huantajayita.
MINERALOGIA.
La riqueza del Perú , proverbial hace tiempo , consiste casi exclusi-
vamente en sus producciones minerales. En efecto , pocas partes del
globo seran comparables al Perú bajo este punto de vista ; puesto que
CAPITULO VII. 95
se puede decir que no hay lugar de la República que no encierre alguna
valiosa materia mineral.
Si es en la Costa , aun haciendo abstraccion del guano que forma la
principal renta del país , y que por su orígen orgánico no podria rigu-
rosamente considerarse como materia mineral , hallamos por todas
partes tierras salitrosas , cuyo nitrato de potasa se puede beneficiar
con grandes ventajas ; abundantes salinas desde el despoblado de Piu-
ra hacia el Norte hasta el límite Sur de la República ; inmensos depó-
sitos de nitrato de soda en la provincia de Tarapacá , cuya exportacion ,
como se sabe , pasa actualmente de cuatro millones de quintales al
año ; borato de cal y soda en la misma provincia ; por último , ricos
minerales de cobre y plata en diferentes lugares .
Si nos alejamos del mar para subir á la Cordillera , las materias sa-
linas tan abundantes en la Costa , son reemplazadas por valiosos mine-
rales metálicos , siendo fácil asegurar que no hay parte en la Cordillera
donde no se encuentre alguna materia metalífera.
En esta elevada region del Perú , la naturaleza no solamente ha sido
pródiga en vetas metálicas , sino que se ha mostrado generosa en pro-
porcionarle tambien abundantes capas de carbon de piedra , minas de
sal gema y saludables aguas minerales .
Si se pasa en seguida á la Cordillera Oriental , se van haciendo esca-
sos los minerales de plata y , al contrario , mas comunes las vetas y la-
vaderos de oro ; pudiéndose decir que , en mayor ó menor cantidad , se
encuentra este precioso y codiciado metal desde la provincia de Caraba-
ya , que cierra la República del Perú por el lado del Sur , hasta el rio
Marañon , al pié del Pongo de Manseriche , situado en el Norte.
Siendo uno de los objetos principales de esta obra , dar á conocer
las riquezas naturales del Perú , en la parte dedicada á la mineralogia
se tratará con preferencia de todas las materias minerales que tienen
algun valor en el comercio y puedan ser explotadas con ventaja.
Con este objeto he recogido durante mis viajes innumerables mues-
tras de minerales metálicos , sales y combustibles , no descuidando
tampoco las variadas aguas minerales que , si no pueden ser objeto de
comercio , tienen en ciertos casos un incalculable valor por sus pro-
piedades medicinales , restituyendo un gran tesoro perdido , cual es
la salud.
El estudio de los minerales del Perú , por las mismas circunstancias
96 PARTE PRELIMINAR.
que hemos indicado al hablar de las rocas , ofrece grandes dificultades
para todos los que no tengan suficientes conocimientos en química
analítica .
Los minerales del Perú , lo mismo que las rocas , en el mayor número
de casos , parece que hubiesen sufrido un brusco enfriamiento , que no
les ha permitido tomar su forma cristalina. Así , los minerales crista-
lizados son muy raros ; y faltando la forma cristalina característica , que
muchisimas veces hace conocer á primera vista un mineral , su deter-
minacion no es tan fácil ; porque es preciso recurrir á los caractéres
químicos , que demandan conocimientos especiales .
Pero la falta de forma cristalina no es la única que dificulta la de-
terminacion del mineral. En el mayor número de los minerales metá-
licos del Perú , hay otras circunstancias que hacen dificil su conocimien-
to : tales son la reunion de muchos minerales distintos en una sola pie-
dra , y la multiplicidad de los metales que entran en la composicion
de un solo mineral.
En el primer caso , hay necesidad de un ojo muy ejercitado , para
reconocer en una sola piedra tres , cuatro y aun mas minerales , que ,
no presentando forma cristalina , es preciso reconocerlos en el estado
amorfo por su color , brillo , color del polvo , dureza , etc.
En el segundo caso , muchos metales se hallan como fundidos en
una sola masa , combinados con azufre , arsénico , antimonio , etc. ,
formando mezclas y no verdaderas combinaciones químicas. Entónces
aun los pocos caractéres físicos que , á falta de la forma cristalina , ha-
brian podido servir para reconocer el mineral , quedan destruidos ó tan
modificados , que no pueden servir de guia ; y es absolutamente indis-
pensable recurrir al análisis químico , para reconocer la naturaleza del
mineral que se estudia.
Instrumentos necesarios para los minerales.-Como en viaje raras
veces hay necesidad de estudiar los minerales que se recogen , no
hay tampoco necesidad de llevar todos los útiles que se emplean en
mineralogia. Así , los instrumentos mas indispensables son , como
para las rocas , un martillo y un cincel de acero para partir las mues-
tras , y un soplete , con algunos reactivos para reconocer sus principa-
les caractéres. Si se desea hacer pequeños ensayes , entónces se pue-
de llevar un aparato completo de Plattner , que es el mas á propósito
para viajes.
CAPITULO VII. 97
Una precaucion necesaria que debe tener el viajero que colecta mine-
rales ó rocas, es la de llevar consigo un gran número de papeletas engo-
madas , para pegarlas inmediatamente á las muestras , escribiendo el
lugar donde fueron recogidas , ó números correspondientes á los de un
libro en que se indiquen, en general, todos los datos relativos á dichas
muestras .
Nunca se debe confiar nada á la memoria , por feliz que sea', aun con
la intencion de hacer los apuntes despues de llegar al punto de descan-
so. Sucede muy a menudo que se recogen varias muestras , en viaje ,
durante el dia , y cuando uno quiere hacer los apuntes en la noche, se
confunde fácilmente una muestra con otra , y entra luego la duda sobre
su verdadero orígen , causando errores de graves consecuencias.
Aguas minerales. Si el viajero científico se ocupa tambien del es-
tudio de las aguas minerales , en las que es muy rico el Perú , será
preciso que lleve un pequeño laboratorio de viaje para hacer el aná-
lisis químico en el lugar. Esto es mejor que transportar el agua en
botellas , porque en el manantial se puede disponer de la cantidad
de agua que se quiera , para buscar los cuerpos que se encuentran á
veces en muy pequeña proporcion. Ademas , cuando se transporta el
agua á largas distancias , muchas de las sustancias contenidas sufren
alguna modificacion ; sucediendo frecuentemente que aguas cargadas
de sulfatos , que no tienen olor alguno cuando se toman del manan-
tial , hieden á gas sulfhídrico cuando se destapa la botella en el lugar
donde se practica el análisis : fenómeno debido á la descomposicion
de los sulfatos contenidos en el agua , operada por la materia orgá-
nica del corcho. En caso de no poder hacer el análisis del agua cer-
ca del mismo manantial , seria bueno transportar el agua en frascos
de tapa de cristal esmerilada.
Para el análisis de las aguas minerales mas importantes y de mas
nombradia , he llevado expresamente mi pequeño laboratorio bastante
completo , hasta muy al interior de la República. De este modo he he-
cho el análisis en el mismo lugar , de las aguas termales situadas en las
inmediaciones de Cajamarca ; de las de Cachicadan en el departamento
de la Libertad ; de las de Chancos y del baño de Brioso en el departa-
mento de Ancachs ; de las de Yura y de Jesus , cerca de Arequipa ; de
las de Lares , hacia el interior del departamento del Cuzco ; de las del
lago Titicaca , en el departamento de Puno , etc., etc.
EL PERÚ.-Tomo I. 14
98 PARTE PRELIMINAR.
Para el estudio de muchas aguas minerales situadas fuera del ca-
mino , he llevado solamente los útiles necesarios para el análisis de
las materias gaseosas , y evaporar cierta cantidad de agua , para es-
tudiar mas tarde en Lima su composicion , llevando al mismo tiem-
po conmigo unas botellas de agua.
Creo inútil dar aquí la lista de todos los útiles y reactivos necesarios
para el estudio de las aguas minerales , desde que son bien conocidos
de los que deben y saben emplearlos. Solamente diré algunas palabras
sobre el modo cómo deben transportarse ; pues teniendo que viajar por
caminos muy escabrosos y llevarlos cargados sobre mulas , es preciso
evitar su ruptura ó que se malogren los instrumentos muy delicados.
La primera precaucion que ha de tomarse , es que la balanza de
precision , que es el instrumento mas delicado y necesario , no vaya en
en el cajon donde van los ácidos , porque bastaria la ruptura de un pe-
queño frasco de estos , para perderla completamente ; y aun cuando
esten bien acomodados, es casi imposible evitar que emitan vapores , cu-
ya accion oxidante es suficiente para malograr dicho instrumento.
Otra precaucion indispensable que se debe tener , es la de evitar la
presion que ejercen unos sobre otros los pomos ó frascos de reactivos,
sea dividiendo los cajones donde van colocados , en distintos comparti-
mentos , ó mejor todavia repartiéndolos en varios cajoncitos de made-
ra , como los de cigarros , despues de haber envuelto cada pomo en pa-
pel de estraza y en un pedazo de jerga ó de gruesa tela elástica. Esta
disposicion permite escribir exteriormente sobre cada cajoncito los reac-
tivos que contiene , y sacarlos con facilidad á medida que se necesitan.
Del mismo modo se deben repartir todos los instrumentos frágiles ,
tales como los tubos de vidrio , buretas , pipetas , cápsulas y crisoles
de porcelana , embudos , etc., acomodándolos con un poco de algodon
en diferentes cajoncitos , los cuales se disponen despues en filas dentro
de los grandes cajones que van cargados sobre las mulas .
Mi laboratorio de viaje estaba formado de dos grandes cajones igua-
les , dispuestos para ser cargados con facilidad sobre una bestia y pro-
vistos de una chapa con llave para poder abrirlos con prontitud. Co-
mo en algunos lugares del interior no es fácil conseguir una mesa ,
los dos cajones vacios , colocados uno sobre otro , servian en caso nece-
sario de mesa para el trabajo.
Con una disposicion análoga á la indicada , he podido llevar hasta el
CAPITULO VII. 99
interior del departamento del Cuzco , casi en el límite de lo poblado ,
sin la menor ruptura , una balanza de análisis con sus lunas ; muchisi-
mos instrumentos de vidrio muy frágiles , mas de cincuenta pomos de
reactivos , tanto sólidos como líquidos , cápsulas de porcelana , crisoles
de platina , lámparas de alcohol , un hornillo y hasta un pequeño alambi-
que de la capacidad de un solo litro , para proporcionarme el agua desti-
lada necesaria para las operaciones analíticas.
Llevando este último aparato y , por consiguiente , teniendo la segu-
ridad de no carecer de agua destilada , se puede disminuir el riesgo de
las rupturas , cargando la mayor parte de los reactivos en estado sólido,
pudiendo disolverlos en agua destilada cuando se necesita emplearlos.
Agua potable.- Si el estudio de las aguas minerales de un país
tiene su importancia , haciéndonos conocer su composicion y por tanto
la aplicacion que pueden tener en la curacion de varias enfermedades,
no es ménos importante el de las aguas potables de que hace uso dia-
riamente una poblacion ; puesto que muchas veces nos hace descubrir
la causa de ciertas enfermedades locales.
Así , todas las veces que me ha sido posible , al ménos en las princi-
pales poblaciones , he practicado el análisis de sus aguas potables ; y
cuando no he podido hacer un análisis cuantitativo completo , me he
limitado á hacer un estudio mas ligero , para conocer siquiera la natu-
raleza de las materias contenidas y su proporcion total.
BOTANICA.
Si las producciones vegetales indígenas no son tan valiosas como las
minerales , son en cambio mucho mas variadas. Con efecto , el dilatado
territorio de la República ofrece zonas de clima muy distinto ; de mane-
ra que los vegetales que crecen en condiciones tan diferentes , deben ne-
cesariamente tambien ofrecer grandes diferencias. Así , si el viajero
recorre la desierta y arenosa region de la Costa , observará plantas
que tienen una fisonomia que se acerca á la que tienen los vegetales de
los desiertos del Africa. Si se aleja de la Costa para subir á la region
de la Sierra , verá aparecer las plantas de la zona templada , que tienen
alguna analogia con las de Chile. Si se eleva á la helada region de la
Cordillera , no mirará sino pequeños arbustos , los que á mayor altura
100 PARTE PRELIMINAR.
seran reemplazados por diminutas plantas casi desprovistas de tallo y cu-
yas flores se abren en la rasa superficie del terreno. Por último , bajando
al otro lado de la Cordillera Oriental , aparece poco a poco la vegetacion,
la que va continuamente cambiando de aspecto hasta llegar á los es-
pesos y vírgenes bosques de la Montaña , donde se presenta con todo
su esplendor la lujosa vegetacion de los trópicos , casi desconocida en
la Costa , si se exceptúa la parte situada muy al Norte del Perú.
Sólo en la estacion de invierno los áridos cerros de la Costa se cubren
con un tapiz de verdura y se esmaltan de flores , apareciendo plantas
que no son visibles en las demas estaciones del año. Así pues , sólo
en esta estacion , en la época que en el Perú llaman de lomas , puede
el botánico hallar una regular cosecha para su herbario.
En el verano , si no recorre las quebradas bañadas por algun rio ,
el viajero no podrá recoger mas que unas escasas y raquíticas plantas
del desierto.
En cuanto á la Flora de la Cordillera , á primera vista parece osten-
tar muy poca variedad ; pero si se tiene cuidado de examinar el ter-
reno con mas atencion , queda uno sorprendido al ver la multiplicidad
de formas que presentan las pequeñas plantas de aquella elevada y
fria region , las que pasan inapercibidas por su reducida talla, que no
alcanza á veces á una pulgada.
Pero la parte del Perú donde el botánico puede saciar sus deseos y
repletar su herbario , es la region situada hacia el oriente , que comun-
mente llaman la Montaña , donde la Flora peruana tiene mucho paren-
tesco con la del Brasil.
A pesar de que el Perú ha sido explorado á fines del siglo pasado
por los dos ilustres botánicos españoles Ruiz y Pavon y su compañero
M. Dombey , que el gobierno de Francia asoció á los primeros ; y visi-
tado en seguida por otros célebres viajeros que ya hemos citado, pre-
senta todavia un inmenso caudal para la ciencia , juzgando por las nu-
merosas plantas nuevas que he podido recoger en mis viajes.
Si es verdad que el Perú es bastante rico en producciones vegeta-
les , no es muy fácil hacer colecciones completas ; porque , como se sabe,
cada planta tiene su época en que se desarrolla y da flor , y seria nece-
sario pasar un año entero en cada region , para recoger todas las plan-
tas que se suceden en las distintas estaciones del año.
Ademas , en muchos casos se presentan otros obstáculos al viajero
CAPITULO VII. 101
botánico que se ocupa en colectar las plantas de un país. Uno de ellos
consiste en la dificultad de secar las plantas que recoge , para conser-
varlas en su herbario.
El viajero que se ocupa solamente de botánica , puede llevar consigo
una gran cantidad de papel secante para herbarios , y todos los útiles
necesarios para el objeto que se propone ; pero , el que abarca en sus es-
tudios los demas ramos de las ciencias naturales , tiene que economizar
espacio para llevar los instrumentos necesarios para los otros trabajos .
Ahora , hay regiones en el Perú , tales como la Montaña, cuya atmósfera
se halla continuamente saturada de humedad , lo que impide la evapo-
racion del agua contenida en los tejidos de las plantas y dificulta mucho
su desecacion.
Esta region , como hemos dicho , es la que ofrece un abundante ma-
terial al botánico y, por consiguiente , recoge á veces en un solo dia un
número de plantas suficientes para llenar todo el papel secante que lleva.
Pero la excesiva humedad de la atmósfera , principalmente en tiempo de
lluvia , que impide la desecacion , la falta de papel para remudar el que
se ha humedecido , y el fuerte calor que reina constantemente en esta
parte del Perú y que facilita sobremanera la descomposicion de todas las
materias orgánicas húmedas ; hacen que las plantas que se desean secar,
se vuelvan de color negruzco, que las hojas se desprendan fácilmente ,
que los brillantes colores de las flores desaparezcan y que los delicados
tejidos de las corolas pierdan sus formas , se ablanden y se peguen como
cola al papel. Si el botánico permanece algunos dias en el mismo lugar,
puede , ayudándose del calor artificial , salvar algunas plantas , aunque en
mal estado ; pero si tiene que viajar continuamente , experimentará el
grande pesar de perder el tesoro que habia recogido con tanto cuidado.
En mis penosas marchas á pié en la region de la Montaña, sin ver un
solo rayo de sol durante muchos dias y constantemente mojado por in-
cesantes lluvias , deseando conservar algunas raras plantas que habia
recogido , he hecho todos los esfuerzos posibles para evitar su descom-
posicion , secando durante la noche los paquetes en la candela que servia
para preparar nuestro rancho.
En los lugares poblados , cuando faltaba la accion del sol para secar
el papel del herbario , me he valido hasta de las planchas calientes que
se usan para la ropa.
Si en el Perú hay regiones donde es muy dificil secar_las plantas , las
102 PARTE PRELIMINAR.
hay tambien , como en ninguna otra parte , donde se reunen todas las
condiciones adecuadas para secarlas con la mayor prontitud y de un mo-
do inmejorable , conservando á las flores casi sus colores naturales. Es-
ta privilegiada region para el botánico es la de la Cordillera. Con efecto,
en esta elevada region se reunen todas las circunstancias favorables
para la evaporacion : una atmósfera bastantemente seca que roba , por
decirlo así , la humedad á los cuerpos ; y una presion atmosférica muy
poco elevada , que favorece la evaporacion de los líquidos. Estas dos cau-
sas obran de consuno , extrayendo el agua de los tejidos vegetales con
tanta prontitud , que ademas de secar rápidamente la planta , impiden la
descomposicion de la materia colorante por las reacciones que se veri-
fican cuando la planta se marchita lentamente.
Esta facilidad de secar y conservar los colores de las plantas en una
atmósfera enrarecida , cual es la de la Cordillera , me dió la idea de que se
podria aplicar este principio á la preparacion de los herbarios en los jar-
dines botánicos , secando las plantas en el vacio producido por una má-
quina pneumática. Para esto , se podia construir expresamente una sóli-
da máquina pneumática de fierro fundido , cuyos pistones fuesen puestos
en movimiento por una rueda dentada provista de un volante. Esta má-
quina estaria en comunicacion con un recipiente de fierro en forma de
pequeño cajon , en el que se pondrian los paquetes de papel con plantas
para secar. El recipiente podia cerrarse con una tapa del mismo metal
apoyada sobre caucho , para que por medio de la presion atmosférica se
cerrase herméticamente. Los paquetes de plantas deberian ser coloca-
dos entre dos tablas amarradas, á fin de que las hojas y demas partes de
las plantas no se deformasen por la desecacion.
Este sistema serviria admirablemente en Lima , donde en la estacion
de invierno , que es la época en que los cerros se visten de flores , la at-
mósfera de la ciudad está tan cargada de humedad , que hace muy difi-
cil el secar las plantas .
Utiles mas indispensables para la botánica -Como en viaje no se pue-
den tener todas las comodidades que se desean , los útiles é instrumen-
tos indispensables para la botánica deben ser los mas sencillos y ménos
voluminosos. Así, si se trata de recoger plantas para el herbario , lo mas
indispensable es el papel secante : todo lo demas se puede suplir con fa-
cilidad. La prensa mas sencilla para las plantas y que he usado en todos
mis viajes , consiste en dos tablas de madera hechas de modo que no se
CAPITULO VII. 103
tuercen por la humedad y del tamaño del papel , las que se aprietan por
medio de una correa de cuero amarrada en cruz. Se acomodan las plan-
tas entre pliegos de papel secante ; en seguida se disponen estos pliegos
entre las dos tablas alternándolos con cuadernos del mismo papel secan-
te , para absorver la humedad ; y por último , se aprietan bien las tablas
por medio de la correa de cuero. En los lugares de descanso se mudan
los cuadernos húmedos con otros secos , sin remover las plantas de sus
pliegos.
Dibujo de las plantas.- Si es cierto que se puede estudiar la organi-
zacion de los vegetales, aun en las plantas secas conservadas en los her-
barios , el estudio es mas fácil y perfecto cuando se hace en las plantas
frescas. Así , el botánico que estudia un país nuevo , si encuentra alguna
planta que cree desconocida en la ciencia , ó que sea mal descrita , debe
estudiarla miéntras esté fresca , de manera que sus órganos no se hallen
deformados por la desecacion ; y mejor todavia , si posible fuese , es
hacer un dibujo exacto con detalles de las diferentes partes de la flor.
Segun mi modo de ver , un naturalista no es com-
pleto , si no sabe dibujar con exactitud los objetos que
somete al estudio ; porque en ciencias naturales , en el
mayor número de casos , vale mas un dibujo de pocas
líneas pero exacto, que una larga descripcion. Ademas,
el dibujo de una planta hecho por un botánico es mu-
cho mejor que el que pueda hacer otro que no conoce
la ciencia , puesto que el botánico al hacer el dibujo
de una planta, se fija en los caractéres que sirven para
distinguirla de las demas , los que pasan inapercibidos
Fig.5 á un dibujante cualquiera.
Para el dibujo de los detalles de la flor, se hace in-
dispensable llevar consigo , ademas de lápiz , colores , etc. , los princi-
pales útiles para el estudio de las plantas, tales como navajas , pinzas ,
pinceles , lentes y un microscopio. Como los útiles de viaje deben ser los
mas sencillos , se puede sustituir el microscopio con una lente de mucho
poder amplificante , como la que lleva el nombre de Stenhope , Fig. 5 ,
la que sabiéndola manejar sirve perfectamente; sólo sí debe ser construi-
da de modo que la parte que sirve de objetivo, esto es, aquella donde se
aplican los objetos para observarlos , debe ser plana y no convexa , como
se nota en un gran número de dichas lentes.
104 PARTE PRELIMINAR.
Este instrumento , por sus reducidas dimensiones, se puede llevar en
el bolsillo , teniendo la precaucion de guardarlo en un pequeño estuche.
Durante mis viajes he podido hacer centenares de dibujos de plantas
con colores y detalles de la flor engrandecidos por el microscopio , lle-
vando los útiles indispensables , tanto para el dibujo cuanto para la di-
seccion , en un cajoncito muy pequeño. Muchas de las láminas que
acompañaran mas tarde á esta obra , han sido hechas bajo de toldo en
medio de los bosques y lejos de todo lugar habitado .
ZOOLOGIA .
Lo que hemos dicho respecto de las plantas , se puede aplicar tam-
bien á los animales. La gran variedad de clima que se observa en las
distintas regiones del Perú , trae necesariamente consigo una igual va-
riedad en los animales. Así , la Fauna de la Costa es muy distinta de
la de la Sierra ; varia algo en la elevada region de la Cordillera , y cam-
bia totalmente en la region de la Montaña donde , como hemos dicho ,
la Flora tiene cierta analogia con la del Brasil. Pero cuando se trata de
colectar para el estudio las producciones naturales de un país , los ani-
males presentan mayores dificultades que las plantas ; puesto que si es-
tas últimas se presentan á la mano del viajero en todas partes , no suce-
de lo mismo con los animales que , estando dotados de movimiento y del
instinto de conservacion , huyen de la vista del hombre ó se ocultan en
sus guaridas , burlando muchas veces al ávido naturalista, á pesar de las
armas y de las trampas que pone en juego para procurárselos. Ademas ,
los animales presentan mayores dificultades para su conservacion , pues
es mucho mas fácil que sus despojos se corrompan ó sean atacados por
varios pequeños insectos , enemigos declarados del naturalista , los cua-
les en muy poco tiempo destruyen las mas preciosas colecciones.
El viajero que se ocupa de otros estudios , es pues imposible que for-
me colecciones completas de los animales de un territorio tan dilatado
como el de la República del Perú , y tiene que limitarse á recoger los que
se le presentan á la vista , ó puede procurarse en los alrededores de los
puntos donde demora algunos dias.
No entraré aquí en la descripcion del modo de cazar las distintas cla-
ses de animales ni de los variados métodos de conservacion , lo que pue-
CAPITULO VII. 105
de hallarse con mas detalles en los manuales de taxidermia ó del natu-
ralista preparador : sólo daré algunos ligeros datos, que son el resultado
de mi experiencia.
Así , dejaré á un lado la conservacion de los mamíferos y de las aves ,
cuya piel preparé casi siempre por medio de la pomada arsenical , ó
tambien conservando el animal entero en alcohol , si era de pequeña ta-
lla , teniendo la precaucion de hacerle antes una incision en la barriga
para que el alcohol pudiese penetrar con mas facilidad, como se practica
para la conservacion de los reptiles y pescados .
Limitándome tan sólo á los insectos , de los que he hecho una abun-
dante coleccion , diré que los agentes conservadores que me han produ-
cido los mejores resultados , son la esencia de Mirban y el ácido fénico.
Una prueba patente de la eficacia de estos preservativos , es la perfecta
conservacion de los primeros insectos que recogí en el Perú hace 20 años.
Para esto , basta impregnar un papel secante de esencia de Mirban ,
ó mejor de ácido fénico , y extenderlo en el fondo de un cajoncito de
lata ; llenarlo en seguida de insectos , los que se cubren con otro papel
impregnado de líquido conservador ; y despues se cierra herméticamente
el cajoncito soldando la tapa , ó simplemente pegando sobre sus jun-
turas una fuerte tira de papel.
Otra indicacion que me parece oportuna hacer , es relativa al modo de
acomodar los insectos en los cajoncitos. Algunos colectores acostum-
bran atravesar los insectos con alfileres y plantarlos en seguida en el cor-
cho ó madera muy blanda de que está forrada la parte interna de los
cajoncitos que sirven para transportar los insectos. Este método , si es
bueno para las colecciones que no deben moverse , no lo es para las que
se deben transportar en viaje ; principalmente en el interior del Perú ,
donde es preciso cargarlo todo sobre mulas , cuyo movimiento brusco
puede hacer desprender algunos alfileres del corcho ; y moviéndose en el
interior de los cajoncitos por las sacudidas de la bestia, podrian malo-
grarse todos los insectos.
Otros acostumbran acomodar los insectos muertos por asfixia ó cual-
quier otro método sobre capas alternadas de algodon , rellenando así los
cajoncitos de lata , de modo que los insectos no puedan moverse y de
consiguiente malograrse. Este método es mucho mejor que el preceden-
te , porque los insectos pueden transportarse en largos viajes con mucha
seguridad , y ademas las colecciones ocupan menor espacio. Sin embar-
EL PERU.-Tomo I, 15
106 PARTE PRELIMINAR .
go, si este método por su simplicidad es bueno para el colector de oficio,
esto es , para el que lo hace con objeto de especulacion , creo que para el
naturalista que colecta con un fin puramente científico, es preferible otro
que , á pesar de ser mas trabajoso , ofrece en cambio alguna ventaja.
Este método consiste en colocar cada insecto en papelitos separados ,
de manera que si en viaje se rompe alguna pata ó las antenas , quedan
encerradas en el papel y se sabe á qué insecto pertenecen ; mientras que
de otro modo queda siempre la duda de cometer un error al tiempo de
hacer el estudio detallado de los insectos recogidos. Ademas , envol-
viendo cada uno en un papel , se puede escribir sobre este último algun
dato sobre la localidad , tal como el nombre del lugar , la altura sobre el
nivel del mar , si vive sobre ciertas plantas determinadas , sobre las ho-
jas ó el tronco , etc. , etc. , ó tambien un simple número que correspon-
da á otro inscrito en un libro donde se apuntan todos los datos que se
juzgan necesarios .
Para todas mis colecciones de insectos he preferido este método ,
obrando del siguiente modo :
Para los lepidópteros (ma-
riposas) , que son los mas de-
licados , he empleado papeles
cuadrados doblados diago-
nalmente. Despues de colo-
car la mariposa ya muerta y
con sus alas plegadas , como
lo demuestra la Fig. 6 , se
Fig.6 doblan los bordes de los pa-
pelitos por dos veces , y en
seguida las dos esquinas
opuestas, para darles mas so-
lidez é impedir que se abran,
como en la Fig. 7. Estos pa-
00 pelitos con las mariposas, se
acomodan en los cajoncitos
Fig.7
de lata sobre el papel embe-
bido en ácido fénico , del modo que hemos indicado arriba.
En cuanto á los demas insectos , se colocan despues de muertos en pe-
queños cartuchos que se hacen con retazos de papel algo doble, cortados
CAPITULO VII. 107
en forma rectangular y enroscados, como en la Fig. 8, cuya boca se cier-
ra en seguida doblando la parte superior del cartucho , como eu la Fig. 9 .
Cuando los insectos son de pequeña talla y de la misma especie , se pue-
den poner varios en cada cartucho.
Como en el interior del Perú es difícil
conseguir cajoncitos de lata , puede uno
llevar las hojalatas para fabricarse por
sí mismo los recipientes que se necesi-
tan ; ó aprovechar , como he hecho yo en
muchas ocasiones , de los cajoncitos y
tarros que se llevan con galletas ó con-
servas á los lugares despoblados , relle-
nándolos con insectos despues de haber
disfrutado de su contenido.
El naturalista que colecta animales
en la region de la Montaña , debe tomar
todos los cuidados posibles para preca-
ver sus colecciones de algunos otros
Fig. 8 Fig.9 enemigos , que podrian en una sola no-
che causar daños irreparables. Estos son
las ratas , cucarachas y hormigas que infestan las casas , chozas y tam-
bos , y que destruyen cuantas materias pueden alcanzar.
Es fácil librarse de las ratas y cucarachas con tener los insectos en
sus cajoncitos de hojalata cerrados ; pero no sucede lo mismo con las
hormigas , de las que hay especies tan diminutas , que entran por las jun-
turas de la tapa y realizan en silencio su obra de destruccion, comién-
dose el cuerpo de las mariposas y dejando tan sólo las alas.
Para resguardarse de los ataques de estos pequeños y perjudiciales
huéspedes , miéntras no se llene el cajoncito de insectos y se suelde la
tapa , no hay sino suspenderlo con un fuerte hilo , bien del techo ó bien
de un palo plantado horizontalmente en la pared. El hilo debe ser del-
gado , porque si se emplea uno algo grueso , puede servir de camino no
sólo á las hormigas sino tambien á las cucarachas , como lo he presen-
ciado varias veces; y entonces hay que impregnar una parte del hilo de
ácido fénico ó de una sustancia venenosa , para impedir que dichos ani-
males lleguen hasta el cajoncito.
108 PARTE PRELIMINAR.
Sin embargo , si se tiene la precaucion de poner dentro del cajon de
lata, tanto en el fondo como en la parte superior , un papel secante im-
pregnado de ácido fénico , es casi suficiente el solo olor de este preserva-
tivo para impedir la entrada de los voraces destructores de las coleccio-
nes. Diré mas , pequeños cajones de lata llenos de insectos preparados
en viaje del modo que he dicho , fueron abiertos en Lima y abando-
nados en seguida al contacto del aire por cerca de ocho años, sin cui-
dado de ninguna clase, y se conservaron en sus papelitos del modo
mas admirable.
ETNOLOGIA .
El estudio de la etnologia presenta en el Perú un doble interes : pri-
meramente , porque los preciosos y abundantes restos de los antiguos
habitantes del Perú , que se hallan diseminados en todas las distintas
regiones de la República , pueden dar mucha luz para la historia y orí-
gen de las pasadas generaciones que poblaban este país ántes de la con-
quista ; y en segundo lugar, porque el estudio de las numerosas razas ,
tanto las sometidas al gobierno como las que viven en estado salvaje ,
pueden guiarnos al traves de los tiempos para aclarar la obscura cuestion
que versa sobre el origen de los pueblos americanos .
El viajero científico que se ocupa de estudios etnológicos en el Perú,
y principalmente de colectar objetos en los lugares un poco apartados de
la capital , tiene que luchar con un nuevo género de dificultades. Si se
dedica á la investigacion de las razas antiguas buscando momias ó crá-
neos , tiene que vencer las supersticiones de los Indios , quienes desco-
nociendo enteramente la importancia de esta clase de estudios , dan una
falsa interpretacion á los trabajos del explorador que puede á veces acar-
rearle algun peligro. Si, al contrario , quiere estudiar las razas que viven
actualmente , tiene que introducirse entre los salvajes , vivir algun tiem-
po con ellos , y arrostrar todos los riesgos que corre continuamente el
viajero cuando se halla solo en medio de tantos enemigos.
Sin embargo , el Perú ofrece el mas vasto campo á las investigaciones
del etnólogo , y aun limitando sus estudios á las antigüedades , esto es ,
á la arqueologia, que ofrece ménos peligros , se pueden hacer trabajos
de la mas alta importancia.
CAPITULO VII 109
En efecto , hay regiones en el Perú donde no se da un paso sin hallar
algun interesante resto de una antigua civilizacion; y aunque comun-
mente se indican estas ruinas como pertenecientes á edificios construi-
dos bajo la dominacion de los Incas, no hay la menor duda de que un
gran número de ellas son anteriores y pertenecen á una generacion mu-
cho mas antigua.
En el curso de mis largos viajes , al hallarme en presencia de tantos
preciosos monumentos históricos , experimentaba un verdadero senti-
miento de no tener conmigo un aparato completo de fotografia , para sa-
car un dibujo exacto de todo lo que veia ; y aunque hice de la mayor
parte de ellos dibujos con lápiz para mi álbum , sin embargo , ya por la
escasez de tiempo que no me permitia dibujar todo lo que deseaba , ya
por el temor de falsear alguna línea , nunca me hallaba satisfecho, y sen-
tia un pesar tan intenso al dejar aquellas ruinas , que no podia alejarme
sin voltear la cara algunas veces , como para darles el postrer adios .
Para mi último viaje , viendo la ventaja que me proporcionaria un
aparato fotográfico , á pesar de hallarme solo y recargado de instru-
mentos para los diversos ramos de las ciencias naturales de que me ocu-
paba , encargué á Europa que me construyesen uno expresamente para
viaje; pero cupo la desgracia de que no vino como yo deseaba; porque
no se podia hacer cargar á hombro en los viajes á pié y, ademas , todos
los útiles no estaban dispuestos de modo que se sacasen con facilidad á
medida que se necesitaban. Por todos estos inconvenientes , tuve que
renunciar á llevarlo conmigo , pues me habria sido mas bien de estorbo
que de utilidad.
Por fortuna actualmente se encuentran fotógrafos establecidos ó de
tránsito aun en los lugares mas apartados del Perú, como en el Ama-
zonas , y aproveché de ellos , si no para tener dibujos de ruinas , al
ménos para tener retratos de Indios, tanto civilizados como salvajes ,
que pueden servir como tipos para la parte etnológica.
Para el estudio de las razas antiguas , he recogido cráneos en distin-
tas regiones del Perú , á despecho de todas las preocupaciones de los
Indios , teniendo en muchos casos que llevarlos ocultos en medio de
mi cama de viaje. La mayor parte de estos cráneos han sido sacados
por mí de cuevas ó antiguos sepulcros , y algunos de ellos son de mu-
cha importancia.
En cuanto a los antiguos vasos de barro, que en el país llaman huacos,
110 PARTE PRELIMINAR.
hay en el Perú muchas personas aficionadas que los reunen en gran nú
mero , y entre ellos se ve cuanta variedad de formas pueda crear la ma
fecunda imaginacion. Por este motivo , yo no he hecho sino recoger unos
pocos , cuya forma encierra una idea , ó un dato que nos dé á conocer ,
ejemplo, alguna costumbre de aquella época, algun fruto que poseian, etc.
No será demas advertir aquí que actualmente hay algunos individuos
que , viendo lo buscados que son estos vasos de barro, han tomado por
industria su fabricacion , vendiéndolos despues á un precio elevado como
si fuesen antiguos. Sin embargo , un ojo ejercitado puede distinguir fá-
cilmente esta falsificacion, tanto por la finura de la pasta, que no es igual
á la de los antiguos, cuanto por su peso , que en volúmen igual es siem-
pre mayor en los falsificados; y ademas por la forma y los dibujos , cu-
ya diferencia es mas dificil apreciar y casi imposible describir.
Lo mismo sucede con los pequeños ídolos de plata y otros objetos ,
no siendo difícil hallar formas idénticas , que parecen vaciadas en el
mismo molde.
Entre los objetos antiguos he recogido de preferencia los tejidos de
lana y algodon , porque son ménos estudiados, y puedo decir que tanto
por lo fino y lo complicado del tejido, cuanto por la variedad y fijeza de
los colores , esta industria se hallaba bastante adelantada.
Para el estudio de las razas actuales , con muchisimas dificultades he
podido recoger unos pocos cráneos de salvajes; pero mas fácilmente ar-
mas , adornos , vestidos y muchos útiles , cambiándolos con hachas , cu-
chillos , machetes y granos de vidrio. Tambien he podido conseguir
varias fotografias , que representan tipos de las distintas tribus que habi-
tan las orillas de los rios Amazonas , Ucayali y Napo , las que me han
sido proporcionadas en gran parte por el sargento mayor D. Ramon Her-
rera que residia en Iquitos.
CAPÍTULO VIII .
Modo de viajar en el Perú para los que se ocupan de estudios cientificos.
Movilidad. El viajero científico y en particular el naturalista que de-
sea estudiar un país , tiene indispensablemente que salir de los caminos
principales y trillados para visitar tambien las regiones apartadas ; tiene
muchas veces que dejar lo poblado para internarse en lugares enteramen
CAPITULO VIII. 111
te solitarios ; tiene por fin, si viaja en el Perú, que plantar su toldo de
campaña , ya en la helada region de la Cordillera , ya en los espesos bos-
ques de la cálida Montaña. Pero si es verdad que mientras visite las
principales poblaciones y no se aparte de los caminos que ponen en co-
municacion á estos últimos , no le es difícil conseguir la movilidad , esto
es , los animales necesarios para trasladarse de un punto á otro y trans-
portar libros , instrumentos y los objetos recogidos ; no sucede lo mismo
cuando quiere dirigirse á las pequeñas poblaciones comunmente habita-
das por indígenas y situadas fuera de los caminos mas trajinados , ó
cuando quiere visitar lugares enteramente despoblados. En estos últimos
no hallará recursos de ninguna clase; y en los pequeños pueblos de in-
dígenas le será muy difícil procurarse bestias , y aun supuesta la felici-
dad de conseguir una , será en el mayor número de casos algun caballejo
raquítico , que por su mala alimentacion no puede resistir las fatigas del
viaje , y muy a menudo por cansancio deja al viajero en el camino.
Desde mis primeros viajes experimenté esta dificultad y vi la necesi-
dad de tener bestias propias , para poder seguir mis estudios en los lu-
gares poco frecuentados ó enteramente desconocidos.
Pero al tener animales de mi propiedad , era tambien forzoso ver el
modo de conservarlos en buen estado , para evitar que se inutilizasen en
los lugares donde es imposible conseguir otros; y de aquí vino la nece-
sidad de hacer un estudio particular de las monturas que ménos mal-
tratan á las bestias de silla y de los mejores aparejos para las de carga.
En cuanto á la montura ó silla , la mas apropiada para los caminos
quebrados del interior, es sin duda la del país que se conoce con el nom-
bre de silla ó montura de cajon ; porque , cuando es bien construida , no se
apoya sobre el lomo , que es la parte mas delicada de la bestia , sino sobre
las costillas , como lo ha observado tambien M. Herndon en su obra so-
bre el valle del Amazonas. Apoyándose dicha montura , como hemos di-
cho, sobre las costillas , la presion ejercida por el ginete se halla repar-
tida sobre una mayor superficie del cuerpo , y de consiguiente maltrata
ménos al animal.
Otra ventaja de la silla del país , es la de tener estribos que abrigan
los piés tanto de las lluvias como de los golpes en los estrechos caminos
por la falda de los cerros. Sólo diré que en los viajes al interior los estri-
bos de metal en forma de zapatos , son preferibles á los anchos y cuadra-
dos estribos de madera que se usan generalmente en la Costa.
112 PARTE PRELIMINAR.
Respecto á las bestias de carga, he tenido que vencer mayores dificul-
tades, á causa de que ninguna de las clases de aparejos que se usan en
las distintas partes del Perú , evita que las bestias se maltraten, princi-
palmente cuando tienen que trajinar por regiones de terreno muy quebra-
do, donde los caminos forman una serie constante de subidas y bajadas.
Da verdadera lástima ver ciertas recuas cuyos animales ofrecen á la
vista numerosas y sangrientas llagas , que cubren á veces toda la super-
ficie del lomo. No niego que hay arrieros cuidadosos é inteligentes que
se esmeran mucho para evitar que sus animales se maltraten; pero con
la clase de aparejos que se usan, es casi imposible mantener en buen
estado los animales que se hallan en un ejercicio casi continuo.
Así , mi primer cuidado , cuando me decidí á tener bestias propias , fué
imaginar un aparejo que evitase en cuanto fuese posible la presion sobre
el lomo del animal; y tomando idea de los que sirven en la artilleria y
de las sillas de cajon que acabo de citar, hice construir expresamente uno
que me dió excelentes resultados : estaba provisto en su parte interior
de grandes cojines ó almohadas bien embutidas de lana , y no apoyando-
se, como la silla de cajon , sobre el lomo del animal , evitaba que el peso
de la carga gravitase sobre un solo punto de su cuerpo.
Hecho este adelanto, era preciso completar la obra ideando el modo
de simplificar la operacion de cargar y descargar el animal, á fin de que
pudiese ejecutarla una sola persona ; porque aunque en todos mis viajes
tomaba un guia para acompañar de un punto á otro á mi criado que cui-
daba de las bestias , sucedia á menudo que estos guias, aunque pagados ,
iban contra su voluntad y al menor descuido desaparecian , quedando
mi criado sin ayuda, bien para arreglar la carga en el camino , ó bien
para trasladarla de una bestia á otra que llevaba siempre de repuesto.
Hice poner con tal objeto unos ganchos al aparejo y unos anillos de
fierro á los baules ó petacas ; de manera que una sola persona podia to-
mar un baul ó cajon y suspenderlo de los ganchos del aparejo , tomar en
seguida el otro para hacer la misma operacion y sujetar despues la car-
ga por medio de correas , ó lazos y reatas.
Con la disposicion indicada, si bien adelanté algo , no habia superado
otro obstáculo , cual era el de cargar sobre este aparejo otros bultos que
no fuesen las petacas ó baules provistos de los anillos de fierro , tales
como los cajones de objetos recogidos durante el viaje , el toldo de cam-
paña , el saco de provisiones , etc. Imaginé pues una nueva disposicion
CAPITULO VIII. 113
que se prestase á toda clase de bultos y cajones , procurando solamente
que el peso fuese mas ó ménos igual en ambos lados. Para esto , en vez
de adaptar los anillos de fierro á los baules , petacas ó cajones , los hice
asegurar á dos grandes y anchas correas de cuero , las que servian para
amarrar cualquier bulto , y de consiguiente podian remudarse aplicán-
dolos á un cajon, baul , saco ó fardo cualquiera , sin tener necesidad de
clavar ó asegurar los anillos á los mismos bultos.
Arreglado el aparejo á mi satisfaccion , vi el modo de superar otras di-
ficultades que se presentan cuando se viaja por terrenos muy quebrados
y caminos pedregosos , pues no basta cuidar el lomo de los animales si-
no tambien los piés.
Cualquiera que haya viajado en la Sierra por caminos cortados en la
peña, ó llenos de pequeñas piedras angulosas , habrá visto la imposi-
bilidad de seguir un largo viaje con la misma bestia, si no se tiene la
precaucion de mantenerla continuamente herrada. Pero en el interior
del Perú , si se exceptúan las principales poblaciones , no es fácil conse-
guir herraduras ni una persona práctica en el arte del herrador; de con-
siguiente , aun teniendo bestias propias , frecuentemente sucede que en
los largos viajes por caminos algo extraviados y malos , las bestias llegan
á despearse y á maltratarse tanto , hasta no poder seguir la marcha aun
sin carga alguna; y el viajero , sea porque se halle en lugar desprovisto
de recursos , sea porque no quiere interrumpir sus trabajos , se ve en la
dura necesidad de abandonar alguna mula en el camino.
Por experiencia propia me vi obligado á salvar tambien esta dificultad,
haciendo que mi criado aprendiese á herrar las bestias , y llevando en
viaje un surtido de herraduras y todos los útiles para aplicarlas .
Mucho tendria que escribir si quisiera dar á conocer todas las pre-
cauciones que hay que tomar con las bestias en los largos viajes por el
interior del Perú ; pero no es mi ánimo escribir un tratado de arrieria ,
sino facilitar el viaje a otros naturalistas, que quieran aprovechar de la
experiencia que he adquirido á fuerza de trabajos .
Me he limitado pues á lo principal ; pero añadiré , que es muy con-
veniente que el viajero científico lleve consigo una provision de tela
de caucho bien ancha , la cual sirve para cubrir las cargas durante la
marcha y , cuando se acampa á cielo raso , para abrigar todas las co-
sas de la accion de las fuertes lluvias en la estacion de las aguas. Tam-
bien es de necesidad tener siempre un buen surtido de sogas , que
EL PERÚ.-Tomo I. 16
114 PARTE PRELIMINAR.
son de suma utilidad en un gran número de casos , principalmente
cuando se viaja por lugares deshabitados. Estas sogas sirven , ya para
amarrar las bestias durante la noche ; ya para improvisar un toldo con
la tela de caucho , á fin de abrigarse de una fuerte lluvia ; ya para sus-
pender las petacas y las provisiones , con el objeto de defenderlas de
las invasiones de las hormigas , etc.
No será demas hacer una advertencia relativa á las sogas con que
se amarran las bestias de noche , para evitar un caso desagradable que,
por extraordinario que parezca , sucede muy a menudo en ciertas re-
giones del Perú.
Aunque es muy bueno que cada bestia tenga su cabestro de cuero
que sirve para amarrarla , cuando durante el dia se pára la marcha
para descansar ó hacer alguna observacion ; es bueno tambien tener
para cada bestia una fuerte soga de cáñamo , de cabuya ó de crin , que
fabrican en muchisimos puntos del interior , y sustituirla al cabestro
durante la noche , principalmente cuando se acampa en lugar abierto
ó en regiones algo frias.
Esta precaucion , ademas de evitar que se roben el cabestro en alta
noche , por ser este una verdadera tentacion para el Indio , evita tam-
bien otro percance que ocasiona no sólo la pérdida del cabestro sino
la de la bestia misma.
Muchas de las regiones frias del Perú son habitadas por innumerables
zorros , los que no hallando alimento á su satisfaccion , recorren ham-
brientos el campo en todas direcciones , atacando cuantas materiasde
orígen animal pueden encontrar ; y ¡ cosa particular ! parecen tener
una especie de predileccion por todos los objetos de cuero. Es tanta
la audacia de estos animales , que se acercan á las bestias amarradas
en el suelo , y cortan con sus afilados dientes el cabestro , sucediendo
que la bestia al encontrarse libre , y asustada por la presencia del zorro ,
parte á escape , y muchas veces se pierde.
En mis primeros viajes , me sucedió tres veces este extraño percan-
ce. La primera vez no creí que el corte de mi cabestro fuese obra de
un zorro , y lo atribuí á algun mal intencionado. La segunda vez lle-
gué casi á convencerme de lo que me decian los Indios ; pues exami-
nando con mucha atencion la extremidad del cabestro cortado , al que
todavia estaba amarrada la bestia , y la extremidad de un pequeño pe-
dazo que habia quedado amarrado en el suelo , reconocí que no estaba
CAPITULO VIII . 115
cortado limpiamente , como lo podria hacer un cuchillo , sino que di-
chas extremidades se hallaban como mascadas. Por último , la tercera
vez , en una noche de luna , pude descubrir al zorro en su dañosa ope-
racion , y entonces ya no dudé del hecho que me habia parecido extra-
ordinario .
Ahora diré que en muchos puntos del Perú no sólo los zorros sino
tambien los mal alimentados perros de los Indios , causan este perjui-
cio , y el dueño del perro salva á su fiel compañero , atribuyendo el da-
ño á los zorros .
El naturalista que quiera estudiar con algun provecho el país , tiene
que llevar consigo al ménos seis bestias ; cuatro en ejercicio y dos de
reserva , distribuidas del modo que sigue : una bestia de silla para él ,
otra para el criado y la tercera vacia para reemplazo en cualquier ac-
cidente. Respecto á las bestias de carga , tambien conviene tener una
de reserva , para poder remudar en caso de que se canse ó se malogre
una de las dos que estan en ejercicio.
Para la reparticion de las cargas , el viajero debe procurar cuidado-
samente que todas las cosas que lleva esten bien acomodadas y ocu-
pen el menor volúmen posible. Por la experiencia adquirida en tantos
años de viajes , diré que sobre una bestia se pueden cargar la cama y
dos grandes petacas , un catrecito de campo ; y sobre la otra bestia se
puede acomodar un toldo de campaña no muy pesado , provisiones de
boca y los instrumentos ó útiles para el trabajo.
Con este número de animales y una disposicion análoga , he viajado
por todas partes los últimos diez años , acompañado de un criado
diestro en el manejo de los animales , herrar las bestias y arreglar to-
dos los arneses y demas cosas necesarias .
Cuando necesitaba llevar mi laboratorio de viaje y transportar los ob-
jetos recogidos , entonces me procuraba otras bestias ; porque si es
cómodo llevar un número mayor de bestias de carga , para tener con-
sigo todo lo que se necesita para el estudio ; en muchas regiones del
Perú es casi imposible hacerlo , por la dificultad de hallar forraje para
alimentarlas . En varias ocasiones me ha sucedido no poder perma-
necer en un lugar que deseaba estudiar , tan sólo por la falta de ali-
mento para los animales.
En cuanto a la clase de bestias mas apropiadas para los largos via-
jes por el interior , son sin duda alguna preferibles las mulas á los ca
116 PARTE PRELIMINAR.
ballos. La pisada segura , tanto por la pequeñez de su casco que se
adapta mejor á las desigualdades del terreno , cuanto por su instintiva
prudencia ; la mayor resistencia á las fatigas y el convenirse mas fá-
cilmente con toda clase de alimentos , hacen de la mula el animal in-
dispensable para los largos viajes en los quebrados caminos del interior.
Sin embargo , como el viajero científico tiene que recorrer tambien
la Costa , que es llana y está en su mayor parte cubierta de una espesa
capa de arena , es muy conveniente tener para esta region un caballo.
Este animal , por su casco mas ancho que no se hunde demasiado en
la arena, marcha en la Costa con mas facilidad y mas prontamente
que la mula , y de consiguiente puede atravesar en poco tiempo dila-
tadisimos arenales.
Un caballo no sólo presta útiles servicios en la region de la Costa ,
sino que sirve tambien en el interior en todos los caminos no muy
quebrados ; y ademas , marchando acompañado con bestias mulares ,
por un particular instinto de esta clase de animales , sirve , como se
dice en el país , de madrina á las mulas, las cuales cobran tanta afec-
cion por el caballo , que no se alejan de él un solo instante , y esta
instintiva afeccion evita que se pierdan las mulas durante la noche. Así ,
en la mayor parte de los casos , basta cuidar el caballo para que las
bestias mulares de ambos sexos puedan comer enteramente sueltas ,
sin peligro de que se pierdan.
Yo mismo en mis últimos viajes he adoptado el sistema de tener
siempre un caballo , y he podido notar del modo mas patente la inten-
sidad de esta afeccion instintiva de las bestias mulares hacia el caba-
llo ; pues aun cansadas hacian todos los esfuerzos posibles para seguir-
lo ; y las he visto tambien , cuando estaban hambrientas , dejar la
comida para seguir al caballo , si se retiraba este del potrero donde pas-
taban juntos .
Viajando del modo indicado , es como he podido apartarme de los
caminos principales , visitar regiones enteramente desconocidas , re-
correr todo el territorio de la República , siendo siempre árbitro de mis
movimientos , y regresar á Lima con mis bestias en buen estado ,
despues de haber recorrido en un solo viaje 2,250 leguas.
Para esto es preciso ante todo escoger buenas bestias , sometiéndo-
las á las mas duras pruebas , para conocer su resistencia á las fatigas ,
y cambiándolas hasta hallarlas á su gusto ; en segundo lugar , hay que
CAPITULO VIII . 117
cuidar muchisimo del lomo y los piés ; y por último no escatimarles
la comida.
Viajes en la Costa.-Los viajes en la Costa no presentan otra difi-
cultad que los largos y despoblados arenales , donde falta el agua y el
forraje. Los arrieros y todas las personas que por necesidad tienen que
andar por esta region , prefieren hacer su marcha de noche , para evi-
tar el sofocante calor que se experimenta durante el dia, por la accion
del sol sobre la árida arena , lo que maltrata tambien muchisimo á las
bestias. Pero el viajero científico no saca provecho alguno viajando de
noche , porque no puede hacer sus observaciones ; y en tal caso , mas
valdria viajar á bordo de los vapores , desembarcando en cada puerto,
para estudiar la parte poblada.
Con todo , en los caminos de la Costa que pasan á canto de playa,
no se siente excesivo calor , sea por la proximidad del Oceano , sea por
la ligera brisa que sopla constantemente ; y los animales no se fatigan
mucho , tanto por el aire húmedo del mar que no provoca la sed , cuan-
to porque hallan en la ribera un piso mas duro , debido á la arena mo-
jada siempre por las olas.
En cuanto al tiempo , el mejor para viajar en la Costa del Perú , es
desde Junio hasta Octubre , meses que corresponden á la estacion de
invierno. Entónces hace fresco , por hallarse el cielo casi continuamen-
te cubierto ; y luego , como una gran parte de los terrenos , particular-
mente las colinas situadas á una ó dos leguas del mar , se cubren de
vegetacion , desviándose un poco del camino , se encuentra pasto para
las bestias.
Cuando el despoblado es grande y no se puede marchar por la orilla
del mar , es indispensable proveerse de un guia práctico ; porque el
viento que sopla todas las tardes , mueve la arena y borra el camino ;
en cuyo trance el viajero sin guia puede extraviarse fácilmente , expo-
niéndose á morir de hambre y sed en medio de ese piélago de arena.
Viajes en el interior. Cuando se viaja por los caminos mas trillados
para visitar las principales poblaciones , no se toca con otras dificulta-
des que las que presenta el desnivel del terreno , y el viajero halla en
todas partes una generosa hospitalidad y los recursos que necesita ;
pero no acontece lo mismo si quiere apartarse de aquellos caminos , para
visitar pueblos habitados puramente por indígenas. En primer lugar ,
será preciso que sepa la lengua quechua , ó vaya acompañado de una
118 PARTE PRELIMINAR.
persona que le sirva de intérprete ; porque sin hacerse entender , es cla-
ro que no podrá proporcionarse el mas pequeño recurso. Ademas de la
dificultad de la lengua , tiene que luchar con la apatia y el carácter
desconfiado de los Indios. Sea que este carácter resulte , segun algunos ,
del maltrato que han sufrido durante la larga dominacion española ,
sea debido , como yo creo , á su especial organizacion ; lo cierto es que
el Indio siempre desconfia del blanco , y raras veces presta voluntaria-
mente sus servicios. ¿ Quién , por poco que haya viajado entre los indí-
genas , no ha oido contestar las fatales palabras manam canchu (no
hay) , al pedir la cosa mas insignificante? A decir verdad , muchos han
abusado de la debilidad de estos infelices , para exigir recursos sin re-
muneracion alguna ; pero estos casos aislados no pueden haber produ-
cido aquel carácter de desconfianza , peculiar á toda la raza , y que se
nota hasta en los Indios que habitan las chozas situadas en los parajes
mas retirados , afuera de todo camino , pasando tal vez muchisimos
años sin ver otros seres vivientes que sus pocos animales domésticos.
El viajero que desea visitar lugares apartados , debe indispensable-
mente llevar consigo algunos víveres , pues llegará el caso en que , aun
suponiendo que los Indios se presten á darle cuanto tienen , no puedan
estos proporcionarle sino papas ó cebada.
Conociendo por experiencia el carácter sumamente desconfiado y po-
cohospitalario de los Indios , habia adoptado la costumbre , en todos
los lugares donde se podia conseguir algo , de no preguntar nunca si
tenian tal ó cual cosa , sino entregarles antes la plata en su propia ma-
no , para quitarles el rezelo , y en seguida decirles lo que queria.
Otras veces conseguia lo que deseaba tan sólo con darpan ó alguna go-
losina, como un pedazo de azúcar , un dulce , etc., á la mujer de la casa.
Puedo asegurar que nunca he necesitado de amenazas ni pasar á las
vias de hecho tomando por la fuerza lo que queria ; y cuando regresaba
á algun punto que habia visitado una vez , ya tenian confianza en mí ,
y me proporcionaban lo que podian.
Cuando se viaja por las pequeñas poblaciones de indígenas , afuera
de camino , lo mejor es dirigirse al gobernador ó teniente gobernador ,
dándole la plata para que haga comprar cualquiera cosa que se nece-
site ; pero entónces es preciso llevar consigo una nota de la autoridad
superior , ó por lo menos , un simple pasaporte , para acallar la propen-
sion que tienen los Indios á desconfiar del forastero.
CAPITULO VIII. 119
No es raro llegar á uno de estos desdichados pueblos y encontrar to-
das las casas cerradas , por hallarse los moradores en el trabajo de sus
chacras que á veces estan muy distantes de la poblacion. En tal cir-
cunstancia , si el viajero no se decide á ir en persona ó mandar á su
criado á participar su llegada á la autoridad , se verá obligado á esperar
en el pueblo hasta la noche , para tener el mínimo auxilio.
Pero el accidente mas terrible para el viajero científico de carác-
ter sério , que recorre el interior del Perú , es el de llegar á una po-
blacion un tanto retirada el dia en que los Indios celebran alguna fies-
ta ; porque es muy difícil que encuentre ni á una sola persona en su
sano juicio. En estas ocasiones , que no son raras en el interior , es
forzoso que el viajero se resigne á sufrir toda clase de majaderias , y á
perder quizá todo el dia sin poder hacer nada , considerándose por feliz
si logra un poco de forraje para sus animales.
En primer lugar , los indígenas no pueden ver con buenos ojos al fo-
rastero que viene á turbar su orgia ; en seguida , el viajero no consigue
un individuo que vaya á buscar forraje ó quiera dejar la diversion para
servir de guia ; por último , el Indio , ya desconfiado por su misma or-
ganizacion , se vuelve intratable cuando se halla excitado por el licor :
de todo sospecha , todo lo ve al reves é interpreta por agravios las ac-
ciones mas inofensivas. Lo peor es que , bajo la influencia alcohólica ,
pierde aquel carácter humilde propio de su raza , y se hace insolente; y
como desde la autoridad hasta el último campesino se hallan todos en
idéntica condicion , se unen , se amotinan y cometen barbaridades.
En estos críticos momentos se necesita mucha calma , circunspec-
cion y energia ; se necesita un tino especial que no es comun en mu-
chos hombres ; se necesita , valiéndome de una expresion vulgar , « un
tira y afloja » enteramente particular, que debe modificarse segun los
casos. El viajero científico que no quiera comprometer su trabajo y su
misma vida, no debe irritarse por nada. Conviene que reflexione que
las palabras salidas de la boca de Indios en estado de embriaguez , no
tienen valor ninguno, y que aunque llegara á castigar á tres ó cuatro
insolentes , tendria en contra suya á todo el pueblo que lo podria des-
trozar instantáneamente. Es preciso , en fin, recordar que « contra la
fuerza , la razon no vale. »
En semejantes conflictos, lo mejor es ser retraido y dejar que pase
la borrachera, ó si es posible seguir la marcha hasta el lugar inmediato.
120 PARTE PRELIMINAR.
Visitando pueblecillos muy apartados , sucede á veces que las peque-
ñas autoridades locales se resisten á prestar todo recurso, aunque el
viajero lleve notas del subprefecto ó prefecto, ó aun del supremo go-
bierno. En este caso , la mayor amenaza que se puede hacer á un in-
dígena, es la de decirle que se le hace responsable de los resultados.
Por su mismo carácter desconfiado, no pudiendo medir el grado de res-
ponsabilidad que se le echa encima ; se figura que tal vez le confisca-
ran sus bienes; le quitaran su ganado y causaran su completa ruina ; y
esta sospecha ó duda va tomando mayores proporciones en su cavilosa
imaginacion , hasta transformarse en una verdadera fantasma.
El temor á un mal desconocido es comun á todos los hombres; pero
es mucho mayor en el Indio , bien sea como he dicho ya por su carác-
ter peculiar , ó bien por hallarse acostumbrado á sufrir vejámenes de los
pudientes. Mas para que la amenaza de la responsabilidad tenga toda
su fuerza , es preciso no abusar de ella , y usarla solamente en los casos
extremos , solicitando que reciban una leve correccion por haber deso-
bedecido las órdenes de la autoridad superior.
Epoca del año mas favorable para los viajes en el interior.-Como en
toda la region tropical , hay en el interior del Perú una época del año
en que llueve casi todos los dias , y otra en que , por el contrario, las
lluvias son muy raras. Es natural pues que esta última sea la mas favo-
rable para viajar por el interior; puesto que en la estacion de las aguas ,
sobre la molestia que causa la lluvia, los caminos se ponen muy malos ,
y los rios se hallan tan cargados , que algunos se hacen invadeables , y
no se pueden atravesar sin peligro si carecen de puentes.
La estacion de las lluvias empieza en el interior del Perú , hácia fines
de Octubre , y dura con algun intervalo de buen tiempo, hasta todo el
mes de Marzo ; por cuya razon , la época favorable para los viajes es
desde Abril hasta Octubre. Pero como en el mes de Abril caen todavia
pequeños aguaceros y los caminos se hallan malos , lo mejor es esperar
hasta el mes de Mayo.
Sin embargo , cuando se emprende un viaje largo, que no se puede
llevar á término en pocos meses , se hace á veces necesario seguir via-
jando en la estacion de las aguas. Para evitar en gran parte la molestia
de la lluvia, se adopta entónces el sistema de ponerse en marcha muy
temprano , y seguir viajando hasta el medio dia , desde cuya hora em-
pieza á llover ordinariamente en la referida estacion. Es muy conve
CAPITULO VIII. 121
niente suspender la marcha antes que empiece la lluvia, para tener
tiempo de conseguir forraje , principalmente en los lugares donde hay
que cortarlo.
Viajes á la region de los bosques ó Montaña.-El viajero que , despues
de haber recorrido la Costa y la Sierra , quiere penetrar á la region de
los bosques ó Montaña , tiene que superar mayores obstáculos que los
ya indicados. Miéntras se limite á visitar las partes de la Montaña don-
de hay cultivos de caña , coca , cacao , etc. , si es verdad que marcha por
malos caminos , puede sin embargo casi siempre andar á bestia , porque
donde hay haciendas con cultivos , hay tambien algun camino ó senda
para extraer los productos. Pero si desea penetrar mas al interior , para
visitar , por ejemplo , las minas de oro de la provincia de Carabaya , es-
tudiar el curso de algun rio ó recorrer regiones enteramente desconoci-
das , para pagar algun tributo á la ciencia geográfica ; entónces tendrá
que vencer un sin número de dificultades, tales como la marcha á pié ,
la falta de toda clase de recursos y el peligro que ofrecen los salvajes.
Marcha á pié -Para los viajes á pié en la Montaña , se necesita ante
todo , que el viajero posea una fuerte constitucion y goce de buena sa-
lud, y en segundo lugar que esté algo acostumbrado á este ejercicio.
Reuniendo el naturalista viajero estas cualidades , podrá introducirse
con ménos dificultad, no solamente en la parte poblada , sino tambien
en la region de los bosques vírgenes y en las partes habitadas por los
salvajes.
Calzado. Veamos ahora cuál es el modo de facilitar la marcha á
pié. Lo primero que se requiere para esto es tener un calzado apropiado .
Los viajeros que nunca han penetrado en el interior de la Montaña,
no pueden formarse la mas pequeña idea de la dificultad que presenta
el terreno en muchas partes del Perú ; y creen que un par de grandes
botas impermeables sea el mejor calzado para esta clase de viajes , pues
les parece que con este calzado pueden viajar tambien por los terrenos
inundados , y estar libres de las picaduras de las víboras , sobre cuyo
peligro tienen las ideas mas exageradas.
Yo mismo recien llegado de Europa pensé de idéntica manera , y em-
prendí mis primeros viajes con botas de buen cuero de Rusia. Pero aun-
que en dichos viajes pude caminar con esta clase de calzado , porque el
terreno era algo llano y no tenia que atravesar rios á vado ; no sucedió
lo mismo cuando me interné mas y recorrí regiones cruzadas por nume-
EL PERÚ.-Tomo 1. 17
122 PARTE PRELIMINAR.
rosos rios sin puentes , que me obligaban á cada paso á entrar en el
agua hasta la cintura. En estas circunstancias , las botas necesariamen-
te se llenaron de agua , y se hicieron por lo tanto muy pesadas.
Ademas el cuero con la continua inmersion se fué ablandando poco á
poco , convirtiéndose en una masa que se pegaba á la pierna como una
ventosa , de manera que costaba muchisimo trabajo ponérselas ; y en
una ocasion tuve que cortarlas á lo largo para poder sacármelas.
Por otra parte , en muchos puntos de la Montaña es preciso marchar
leguas enteras por el cauce de rios llenos de grandes piedras redondas
muy resbalosas; y como con las botas la pisada no es segura , está uno
expuesto á continuas caidas con peligro de fracturarse un hueso.
Habiendo probado por experiencia propia los inconvenientes que pre-
sentan las botas para la marcha á pié , y visto tambien que el peligro
que ofrecen las víboras no es tan grande como se cree generalmente ,
me decidí á variar de calzado , y adopté otro enteramente opuesto ; esto
es , lo mas liviano posible. Dicho calzado consiste en un zapato ó botin
formado de una tela fuerte y con una sola suela algo doble. Esta espe-
cie de zapato de baño es mucho mas cómodo que las botas. Si se entra
con él en el agua , se marcha en seguida sin molestia; y la pisada es
muy segura , porque el pié queda mas flexible y se adapta á la forma de
los objetos , como piedras , palos, etc. De consiguiente, se puede , sin
riesgo de caer , marchar sobre las piedras en el cauce de los rios y tre-
par por los despeñaderos agarrándose de las raices y ramas de los ár-
boles , como sucede muy á menudo cuando se viaja por un terreno en-
teramente vírgen. Por último , este calzado tiene la ventaja de secarse
prontamente y de poderse llevar varios pares bajo un pequeño volúmen.
En la provincia de Carabaya , para entrar desde los pueblos situados
en la region templada hasta los ricos lavaderos de oro que se hallan
muy al interior , al otro lado del rio Inambari , se hace toda la marcha
á pié por un camino muy quebrado y en el que hay que pasar , en
una corta distancia , treinta ó cuarenta veces un mismo rio. Para re-
correr este camino se ha imaginado un calzado de lana , del todo parti-
cular , que llaman polcos. Este calzado , á pesar de ser permeable al
agua , aun por la planta , ofrece mucha comodidad, porque es blando , y
cuando se halla mojado se pone muy flexible , siendo entónces la pisada
mas firme y segura.
CAPITULO VIII. 123
En la construccion del polco no entra cuero : la suela es reemplazada
por numerosas plantillas de tela de lana , cosidas y colchadas unas con
otras ; y á pesar de que la planta del polco está hecha con material mu-
cho ménos resistente que la suela , cuando está bien cosida , dura mu-
chisimo tiempo.
Vestido. Aunque la region de los bosques empieza en ciertos puntos
donde la temperatura es todavia algo baja, el calor que reina general-
mente es tan extremado, que no se necesita abrigo. El vestido debe
ser , pues , muy ligero y holgado , para hacer la marcha mas libre .
Como hay que andar por terreno muy escarpado , y á veces en el bos-
que vírgen abriéndose paso con machete , en medio de una tupida ve-
getacion , se necesita que el vestido sea de tela muy resistente ; y lo
mejor es usar pantalon y saco hecho de tela de hilo algo doble , tenien-
do este la ventaja de lavarse y secarse con facilidad. Sin embargo , en
cuanto á las camisas , son preferibles las de lana á las de hilo ó algo-
don , principalmente cuando hay que entrar con frecuencia en el agua;
porque si al salir de ella el aire está un poco agitado , con las camisas
de tela de hilo ó algodon se experimenta una molesta sensacion de frio
que no se padece con las de lana , y hay ménos peligro de enfermarse
con estas últimas que con las primeras.
Abrigo contra las lluvias.-No pocas veces acontecerá que el natura-
lista que estudia el país se vea obligado á viajar por la region de la
Montaña en la estacion de las aguas. En esta época se puede decir que
casi todos los dias llueve á torrentes ; y como muy al interior no hay
casas donde refugiarse , es indispensable llevar un buen toldo de cam-
paña resistente á las lluvias y dispuesto de modo que cuando esté do-
blado ocupe poco volúmen , porque en los viajes á pié todas las cosas
tienen que ir cargadas á espaldas de los Indios ; y si los bultos son vo-
luminosos no podrian marchar por las sendas angostas , pasar debajo de
gigantescos troncos caidos , atravesar á vado rios torrentosos , ó trepar
por peñascos agarrándose con piés y manos.
Una precaucion muy necesaria y que recomiendo á todos los que tie-
nen que hacer largos viajes en esta region, es la de envolver tanto la
cama como la ropa que sirve para cambiarse , en grandes telas de jebe,
doblando con mucho cuidado todas las esquinas , de manera que no
pueda penetrar el agua de las lluvias durante la marcha ó cuando hay
que atravesar rios algo profundos.
124 PARTE PRELIMINAR.
Así mismo , si se quiere conservar la salud en esta clase de penosos
viajes , es indispensable tener siempre al ménos un terno de ropa
seca con sus respectivas medias y zapatos , los que por mayor comodi-
dad deben ir envueltos dentro de la cama, á fin de mudarse inmediata-
mente despues que termina la marcha y se haya armado el toldo ; por
que si no hace daño el conservar la ropa mojada sobre el cuerpo mién-
tras se halla este agitado por la marcha , no sucede lo mismo cuando se
descansa .
Téngase presente que en ciertas regiones las lluvias continúan á veces
varios dias sin descanso, el sol no aparece y el agua que cae no permite
ni encender candela para secar la ropa mojada. En esta situacion , es
de grande alivio tener su cama seca y un terno de ropa listo para cam-
biarse , debiendo hacerse cualquiera sacrificio para no mojarlo. Así ,
dado el caso de que toda la demas ropa estuviese mojada , y que por las
continuas lluvias no se hubiera podido secar en la noche ; vale mas re-
signarse á ponerse la ropa mojada al empezar la marcha , que no expo-
nerse á que se moje la de reserva , que siempre debe conservarse seca
para usarla cuando se descansa .
No se puede dar una idea de los grandes servicios que prestan la te-
la de jebe y algunas sogas en los viajes por la region de la Monta-
ña ; pues basta tender una soga entre dos árboles y montar sobre ella
una gran tela de jebe , cuyos extremos se amarran en el suelo á cierta
distancia , para improvisar en dos minutos un abrigo contra la lluvia.
Cuando se viaja sin toldo , la gran tela de jebe debe servir para cubrir
exteriormente el techo de la ramada provisional que construyen los In-
dios cargueros en pocos instantes , haciéndola así impenetrable á las
mas fuertes lluvias.
Cuando se tiene toldo , la tela de jebe sirve para tenderla en el suelo
á manera de petate en el interior , para abrigarse de la humedad del
terreno empapado de agua por las continuas lluvias , ó para cubrir las
cargas si son numerosas y no caben debajo del toldo.
Abrigo contra los insectos. Cuando se viaja cerca de grandes rios ,
como el Ucayali y el Amazonas , ó se navega en ellos , se hace indis-
pensable el uso del mosquitero , para defenderse de la picadura de los
zancudos durante la noche. Es casi increible la cantidad de zancudos
que en algunos puntos aparecen de improviso al ponerse el sol , anun-
ciando su invasion con un agudo zumbido en toda la atmósfera , como si
CAPITULO VIII. 125
las moléculas de esta última se pusieran repentinamente en activa vi-
bracion. Por todas partes , sea en la playa de los rios , sea en las pobla-
ciones situadas cerca de la orilla de aquellos , ó en las embarcaciones que
sirven para la navegacion , se experimentan los desagradables efectos de
esta plaga; por lo cual, en muchas partes , hasta los Indios cargueros y
remeros se ven obligados á llevar su pequeño mosquitero , para librarse
del continuo martirio producido por la picadura de los zancudos.
Es tal la muchedumbre de estos diminutos chupadores , y tal su ins-
tinto para buscar alimento , que basta la mas pequeña abertura del mos-
quitero para que entren en gran número á satisfacer su voraz apetito
con la sangre del desgraciado viajero.
Comunmente se hacen los mosquiteros con gasa ó tela muy rala y li-
viana; no obstante , por la experiencia que tengo adquirida , cuando se
trata de largos viajes, es mejor hacerlos con tela mas resistente ; pues
ademas de servir de abrigo contra los zancudos , son muy cómodos para
evitar la desagradable visita en la cama de muchos otros molestos y peli-
grosos huéspedes , tales como hormigas , arañas , cucarachas y víboras .
El mosquitero ha de ser un poco grande y , si es posible , debe acomo-
darse en la cama ántes de la noche , cuando todavia no han aparecido
los zancudos , doblando los cuatro lados debajo del colchon, sin dejar nin-
guna abertura. Sólo en el acto de acostarse se levanta una esquina del
mosquitero para entrar á la cama , y se vuelve á asegurar debajo del col-
chon. Con esta disposicion puede el viajero descansar tranquilo , oyendo
bajo de su mosquitero la monótona música de los zancudos , la que no
es molesta , cuando está uno á cubierto de sus agudas picaduras .
Un mosquitero de esta clase es muy útil en todos los viajes por la
Montaña, aun en las partes donde no hay zancudos ; porque evita el
ser molestado durante el sueño por alguna invasion de ponzoñosas hor-
migas , tan abundantes en los bosques del Perú , ó por las destructoras
cucarachas y mil otros bichos y sabandijas , como arañas , ciento-piés ,
vampiros y víboras , que pululan en las vírgenes selvas de la fecunda re-
gion de la Montaña .
Indios cargueros.-Como hacia el interior de la region de los bosques,
no hay caminos por donde puedan penetrar bestias de carga , es absolu-
tamente indispensable valerse de los Indios para cargar el equipaje , tol-
do , cama y víveres. Da pena ver á los pobres Indios reemplazar á los
animales en este oficio ; pero es un mal necesario, y sin su auxilio el
126 PARTE PRELIMINAR.
viajero científico no podria alejarse de lo poblado , para recorrer regiones
desconocidas.
Asombra la resistencia de estos hombres á las fatigas , y si no se vie-
ra , pareceria imposible cómo pueden marchar á veces cinco ó seis leguas
en un dia con una carga de un quintal, por veredas tan escabrosas que
con dificultad se andan sin carga alguna.
Aunque la carga que se da á un Indio no debe pasar de tres arrobas,
ellos llevan siempre mas de un quintal; pues aparte de la carga del via-
jero, tienen que llevar su cama , su machete y sus víveres.
La cuestion de víveres es el obstáculo principal que se opone á los
largos viajes en terreno despoblado , porque es casi imposible que los In-
dios, ademas de la carga, puedan llevar viveres suficientes para mas de
quince ó veinte dias. Así , cuando se quiere penetrar muy adentro re-
corriendo comarcas enteramente despobladas , se hace forzoso llevar otros
Indios puramente cargados de víveres. Pero en las exploraciones de esta
clase , los Indios van casi siempre contra su voluntad , y no tienen otra
mira que regresarse cuanto antes ; para esto consumen en muy pocos dias
todos los víveres que tienen, y sitian despues al viajero diciéndole que
no pueden seguir adelante porque no tienen ya viveres , obligando de es-
te modo al naturalista á retroceder sin haber llenado su deseo.
Este es el pretexto que toman siempre los Indios para regresar , y es-
ta la dificultad con que han tenido que tropezar todos los viajeros que
han emprendido la exploracion de la parte despoblada de las montañas
del Perú .
Esta dificultad es casi invencible , puesto que el viajero tiene que lu-
char con la voluntad de muchos ; de tal suerte que el éxito de su viaje
depende en gran parte de su acierto para tratar con los Indios , emplean-
do á su tiempo las buenas maneras , las amenazas , las promesas y á ve-
ces la reparticion de un poco de licor. En cuanto al entusiasmo, dificil-
mente se puede trasmitir al Indio, por su carácter enteramente apático.
El viajero científico que desea prolongar su exploracion, debe pues
tener un tacto particular para tratar con los Indios cargueros ; y proveer-
se de abundantes provisiones , independientemente de la que lleva cada
carguero para su uso ; pero será necesario que lleve tambien un hombre
de su confianza , que reparta con equidad los víveres evitando que se
malgasten.
Cuando se viaja en medio de los bosques vírgenes en regiones total
CAPITULO VIII. 127
mente desconocidas , conviene cuidar de que los Indios mas diestros
abran la marcha , yendo en la delantera con machete en mano , á fin de
cortar las ramas donde la vegetacion se presenta tan tupida que no per-
mite el paso. Si el mismo viajero no dirige la marcha, es necesario que
nunca pierda de vista á los Indios , pues cuando el bosque no presenta
grandes obstáculos , los cargueros andan con bastante prontitud , y como
no hay camino trazado, al menor descuido , si los Indios se adelantan y
se pierden de vista, el viajero podrá desviarse con la mayor facilidad y
perderse en aquellas soledades. El Indio tiene un instinto especial para
dirigirse en medio de los bosques ; y basta que otro haya pasado antes ,
para que siga al primero como si marchase por un camino abierto. El
Indio acostumbrado á la vida silvestre , se fija sin esfuerzo alguno en to-
dos los mas pequeños detalles , y aunque la pisada de un hombre no de-
ja en el terreno del bosque traza visible para nosotros , por los numero-
sos detritus de ramas y hojas que cubren el piso , aparece al contrario
muy clara á la vista ejercitada y perspicaz del Indio.
Si el europeo necesita examinar con atencion para descubrir alguna
rama rota ó torcida , para conocer si ha pasado alguien adelante , el Indio
ve á un solo tiempo el piso , las ramas y las hojas removidas ; y todos es-
tos pequeños indicios hacen aparecer á sus ojos , como una senda lumi-
nosa, el lugar por donde ha marchado otro hombre ; y aun descubre á
primera vista en el terreno, si las trazas que observa son debidas al pa-
saje de un hombre ó de un animal.
Es verdad que con las continuas marchas en los bosques , se va ad-
quiriendo poco a poco y sin saberlo mucha práctica para descubrir los
rastros de los hombres y de los animales; pero nunca llega á poseer el eu-
ropeo aquel golpe de vista seguro que es casi instintivo en el Indio.
Así, para evitar el peligro de desviarse y quedar abandonado en medio de
aquellas dilatadas y solitarias selvas, es prudente que el viajero poco prác-
tico en esta clase de ejercicio , no vaya solo adelante, ni se quede detras de
todos. Como los Indios cuando van cargados no marchanjuntos, es bueno
que el viajero se reuna con los diestros que van por delante , ó que deje
adelantarse á algunos y se quede de por medio; de manera que si se dis-
trae para hacer alguna observacion ó recoger alguna planta , y no distin-
gue en seguida con claridad el camino , en vez de titubear y tomar una
falsa direccion , puede esperar á alguno de los cargueros que vienen de-
tras , quien le enseñará la direccion que deberá tomar, porque el Indio
128 PARTE PRELIMINAR.
verá mas claro el terreno por donde han pasado los que van adelante.
En cuanto al número de los cargueros necesarios para esta clase de
exploraciones , es inútil fijarlo , porque varia segun la comodidad que
quiere tener el viajero; sin embargo, como en estas peligrosas expedi-
ciones se debe llevar sólo lo estrictamente necesario, dejando todo lo de-
mas en la poblacion ó hacienda donde quedan las bestias , en el mayor
número de casos cuatro ó seis cargueros robustos son suficientes.
Viajes en las regiones habitadas por los salvajes. - Si los viajes á pié
en la region de la Montaña presentan algunas dificultades , estas se mul-
tiplican cuando se penetra en los lugares habitados por los salvajes ; pues
á todos los obstáculos que ofrece el terreno, se agregan los continuos
peligros que rodean al viajero entre aquellos Indios.
Mucho se ha escrito y hablado sobre los salvajes, conocidos en las di-
ferentes partes del Perú con los nombres de Infieles , Bárbaros y Chunchos,
y mucho tambien se ha exagerado su ferocidad. En toda sociedad hu-
mana hay buenos y malos : muchisimos son los salvajes que tienen ín-
dole benévola y que podian ser excelentes amigos.
Los salvajes que nunca han tratado con gente culta son como unos
niños malcriados , entre los cuales naturalmente unos son de buen carác-
ter y otros de malo. Pero los salvajes verdaderamente peligrosos son
los que han tenido contacto con los hombres que se llaman civilizados ;
pues estos con el pretexto de civilizarlos tambien, han invadido sus ca- .
sas y destruido sus cultivos ; los han despojado de sus terrenos y cazado
á veces como animales feroces. Estos infelices no han recibido de la ci-
vilizacion sino agravios. Si nosotros les damos el nombre de salvajes,
porque no estan bautizados y viven independientes en sus bosques , ellos
á su vez , nos consideran como hombres pérfidos y de corazon depravado.
Dichos Indios nos tienen odio profundo, por los perjuicios que han
recibido , y nunca pierden la ocasion de vengarse.
Intérpretes. Tambien se ha visto que la causa indirecta de muchos
actos de barbarie y asesinatos cometidos por los salvajes en la persona
de un viajero ó misionero , ha sido el interes particular de los intérpre-
tes , quienes conociendo un poco el idioma de los salvajes , se han valido
de él para instigarlos al crímen.
Deseando precaver á los viajeros de semejante peligro , diré sobre esto
algunas palabras. En muchos puntos del Perú al llegar al límite de los
terrenos cultivados con los habitados por los salvajes , se encuentran cier-
CAPITULO VIII. 129
tos individuos que , tratando frecuentemente con ellos , han aprendido
su idioma y pueden servir de intérpretes al viajero que llega allí por
primera vez .
Los intérpretes hacen su pequeño pero lucrativo comercio con los sal-
vajes , recibiendo en cambio de fruslerias, como granos de vidrio , un cu-
chillo , machete ó hacha , grandes cantidades de cacao silvestre , zarza-
parrilla , jebe , vainilla ó cualquiera otro valioso producto de la Montaña.
Esta especie de trujamanes , por su ignorancia ó por su carácter inte-
resado , son muy celosos de su comercio , y ven con malos ojos á toda
persona que entra en el lugar donde hacen sus especulaciones , de miedo
que vaya á quitarles sus ganancias , dando á los salvajes mayores venta-
jas. Como viven casi independientes en lugares tan remotos , separa-
dos de las poblaciones por desiertos y pésimos caminos de á pié y , por
consiguiente , léjos de las autoridades y aun , pudiera decirse , fuera del
alcance de la administracionjudicial, estos hombres hacen cuanto se les
antoja. Cuando quieren deshacerse del curioso viajero que ha osado pe-
netrar hasta allá, aprovechan de que este último ignora la lengua , y ha-
cen creer á los infieles mil patrañas , diciéndoles verbigracia , que el fo-
rastero ha venido para hacerlos esclavos , ó para quitarles sus mujeres y
sus hijos , por lo cual , justamente encolerizados los salvajes , se lanzan
sobre él y le dan muerte.
Para evitar este peligro , importa que ante todo quite el viajero la des-
confianza al intérprete , haciéndole entender que el objeto de su viaje no
es el comercio; y para darle una prueba patente de ello , lo mejor es en-
tregar al mismo intérprete todos los objetos que se llevan para los sal-
vajes , indicándole lo que se desea en cambio. Este modo de obrar, léjos
de ser perjudicial al viajero, le será favorable , pues el intérprete, aun sa-
cando su ganancia, verificará con facilidad y economia la permuta que se
solicita .
Modo de tratar con los salvajes.-El viajar entre los salvajes siempre
es peligroso , porque basta que haya uno de mal carácter para que incite
á los demas á matar al forastero. Algunos creen que es mejor entrar
con fuerza armada; pero , segun mi modo de ver , á ménos de organizar
una expedicion en toda regla, la fuerza armada no sirve sino para des-
pertar la desconfianza y aumentar el peligro. Los que así piensan
no toman en consideracion las condiciones locales de la Montaña : tales
son la espesura de los bosques , que no permite ver sino á pocos pasos de
EL PERÚ.-Tomo L. 18
130 PARTE PRELIMINAR.
distancia ; la excesiva humedad de la atmósfera que echa á perder las ar-
mas y municiones ; la escasez de víveres , porque los salvajes nunca tie-
nen grandes sembrios ; la facilidad de ser sorprendido por emboscadas;
y, aparte de todo esto , el pánico que tiene la tropa á los salvajes. En su
terreno tienen ellos mil ventajas sobre nosotros , y hasta sus armas los
favorecen .
En general se tiene una idea muy falsa de los salvajes, creyéndolos
mas torpes de lo que son realmente. Nunca me olvidaré de las reflexio-
nes que me hacia un salvaje, hablando de las ventajas de sus armas¹
sobre las nuestras , despues de haberme visto cazar algunas aves con es-
copeta. Me hacia notar que la escopeta hacia ruido , y de consiguiente
si habia muchas aves sobre un árbol, mataba una ó dos y las demas vo-
laban; mientras que con la cerbatana , que no hace ruido alguno , podia
matar una á una casi todas las aves sin espantarlas. Ademas , me decia
que la escopeta hacia mucho humo , el cual hacia conocer de donde ve-
nia el tiro , cosa que no sucedia con la cerbatana , pues con ella podia
matar á su enemigo en una emboscada , sin ser descubierto .
No dejaba de tener razon al hablar de este modo. No debe negarse
que en los bosques vírgenes de la region que habitan, sus armas , bien
manejadas , tienen ventajas sobre las de fuego. En efecto: ¿De qué sirve
que nuestras armas tengan gran alcance, cuando en el bosque por la es-
pesa é intrincada vegetacion no se puede ver sino a pocos pasos de
distancia ?
Como he dicho ya, segun mi modo de ver , nunca se debe entrar entre
los salvajes con una pequeña fuerza armada; y si no se puede hacer una
expedicion en forma , es ménos peligroso el entrar como amigos. El via-
jero que penetra entre los salvajes , aun cuando en toda su expedicion
no viera uno solo, no crea por esto que no es visto; si realmente viaja
por los lugares donde ellos habitan, puede estar casi seguro de que es
espiado en todos los pasos que da. Se puede decir que el forastero se
halla en sus manos ; y que si por el momento no lo atacan, es porque
no lo juzgan conveniente ; pero lo podran hacer mas tarde , cuando se
hayan reunido en mayor número y cuando , despues de haberlo seguido
paso á paso sin ser vistos , conozcan minuciosamente el número de sus
adversarios y sus medios de defensa. Así que lo consideran buena presa,
I Este salvaje usaba la Cerbatana 6 Pucuna , que es un largo tubo de madera , por medio del cual
soplan unos virotes ó pequeñas flechas envenenadas.
CAPITULO VIII. 131
les será muy fácil atacarlo y flecharlo en emboscada con toda la fuerza
que lleva , matando siempre de preferencia al jefe de la expedicion.
Como el viajero científico casi nunca dispone de fuerza armada, lo me-
jor será que éntre como amigo , del modo que yo lo he hecho en todos
mis viajes.
El que penetre por la primera vez entre los salvajes , será bueno que
sea introducido por algun individuo que conozca un poco su lengua ; pe-
ro para esto , es preciso evitar el peligro de ser mal recomendado , como
he dicho mas arriba , al hablar de los intérpretes. Así , será primero ne-
cesario , que el forastero se capte la buena voluntad del intérprete , á fin
de que lo ponga en relacion con los salvajes con buenas recomendacio-
nes , haciéndoles entender que el objeto de su viaje no es hacer mal á
nadie , sino el de buscar plantas y animales para remedio , pues seria
inútil hablarles de ciencia , palabra que para ellos carece enteramente
de sentido.
Una vez introducido y en buenas relaciones , toca al viajero saberse
manejar con tino, á fin de no arriesgar su vida tontamente; porque , se-
gun dejo dicho en otro lugar, el salvaje es un niño malcriado que se enoja
fácilmente , en especial si se le toca algun objeto de su propiedad.
Antes de todo diré que seria imprudente entrar solo; el viajero debe
ir acompañado al ménos con una ó dos personas de su confianza , las que
nunca deben separarse á larga distancia. En segundo lugar , aunque de-
be usar de mucha prudencia , no debe por esto manifestar á los salvajes
la menor desconfianza ; pues siendo ellos algo recelosos , lo verian luego
con malos ojos y su vida estaria en continuo peligro. Por el contrario,
debe hacer todo lo posible para manifestarles la mas grande confianza,
esto es , debe jugar, comer y cazar con ellos ; cuando marche en su com-
pañia, debe ir indistintamente delante , detras ó en medio de ellos ; en
fin , es preciso que el viajero se vuelva casi salvaje , poniéndose á veces,
aunque sea por chanza , su simple vestido ó adorno y pintándose alguna
raya colorada en la cara con su pasta de achote , para hacerlos reir y
tenerlos contentos .
Cuando el viajero pasa de un lugar á otro y se encuentra con otros
salvajes que nunca ha tratado , si va acompañado de los primeros , estos
le serviran de una viva carta de recomendacion. Si , al contrario , entrase
solo , lo primero que debe hacer es granjearse el afecto de los niños , re-
partiéndoles azúcar ó galleta , ó bien unos pequeños anzuelos para pescar.
132 PARTE PRELIMINAR .
Los animales mas feroces experimentan satisfaccion al ver acariciar
á sus cachorros; y los hombres , pero principalmente las madres , aun-
que sean salvajes , ven con ternura los cariños que se prodigan á sus hijos.
Este solo hecho puede bastar á veces para salvar la vida al viajero, pues
en caso de una conspiracion de los salvajes , la madre agradecida , parti-
cipa al forastero el peligro que lo amenaza , para que se ponga en salvo.
Durante mis viajes, me he procurado por este medio no sólo la amis-
tad de los padres , sino muchos y activos pequeños colaboradores en mis
tareas de naturalista ; pues los niños viéndome recoger plantas y anima-
les , por el interes de que les diese golosinas , me traian de todas partes
las flores y los insectos que podian atrapar.
He dicho ya que para tratar con los salvajes se necesita mucho tino , y
que con ellos mas vale la prudencia que la fuerza. Es de sentirse que al-
gunos viajeros ó expedicionarios hayan perdido su vida por alguna im-
prudencia , como la de excitar la codicia de los salvajes haciéndoles ver
objetos que ellos aprecian en el mas alto grado .
Como entre los salvajes las monedas no tienen valor alguno , para
cambiar con ellos y obtener viveres , adornos , productos de la Montaña,
canoas , etc., se llevan anzuelos , cuchillos , machetes y hachas ; pero
nunca se deben abrir en presencia de los salvajes los cajones que contie-
nen dichos objetos, porque á su vista se despertaria en ellos el deseo de po-
seerlos , y podrian cometer algun acto de barbarie , asesinando al viajero .
Y no se ven solamente entre salvajes casos de esta naturaleza: el abrir
en medio del bosque en presencia de ellos un cajon lleno de cuchillos,
machetes y hachas , es lo mismo que abrir en un camino solitario , en
presencia de algunos individuos de mala conciencia , un cajon lleno de
onzas de oro ; pues para el salvaje las herramientas tienen tanto ó mas
valor que el dinero para el hombre civilizado.
Cuando se quiere regalar ó dar en cambio de alguna cosa , un cuchi-
llo , machete ú otro objeto cualquiera , se deberá sacar de los cajones á
solas , y darlo en seguida , como si se tuviese únicamente aquel que se
ofrece. De esta manera , se da mas importancia al objeto y no se des-
pierta la codicia , que puede poner en riesgo la vida del viajero.
No tendria cuando acabar , si quisiera entrar en todos los detalles del
modo de tratar con los salvajes. Baste pues lo dicho , porque todas estas
minuciosidades serian inútiles para el viajero prudente y de buen juicio;
CAPITULO VIII. 133
y, por el contrario , nunca serian suficientes para los individuos que ca-
recen de tacto para tratar con aquellos desgraciados.
Conservacion de la salud .- Terminaré estos datos sobre el modo
de viajar en el Perú , con unos pocos renglones sobre la conservacion
de la salud.
Cuando se viaja por regiones despobladas , como son las montañas, don-
de no se encuentra auxilio alguno , no hay cosa de mas importancia que
la de conservarse sano. Si es una desgracia la pérdida de la salud estando
en su casa , lo es mucho mayor en viaje y en lugares despoblados. ¡Des-
graciado y muy desgraciado aquel que cae enfermo en una de esas sole-
dades ! Sin un pariente , ni una mano amiga que le preste el mas leve
socorro; sin alimentos frescos y sin poder encender candela , por las
continuas lluvias ; sin un buen abrigo contra las intemperies , se encuen-
tra en completo desamparo , y perece ignorado de todo el mundo.
Si el viajero tiene constitucion sana y robusta, bastará un poco de
higiene y algunos medicamentos para conservarse en buen estado.
Aunque se haya hablado desfavorablemente del clima de la Montaña,
puedo por el contrario asegurar , que es uno de los mejores ; y aun las
fiebres intermitentes, tan comunes en los valles de la Costa y en las pro-
fundas quebradas de la Sierra , son muy raras en la region de los bos-
ques. En todos mis viajes he quedado admirado , al ver que á pesar de
viajar siempre mojado , tanto por el sudor , cuanto por los continuos y
forzosos baños que hay que tomar vadeando á cada rato algun rio , nin-
guno de los que me acompañaban se enfermaba, si tenia cuidado de
cambiarse ropa al momento de descansar.
Podria decir que hasta las enfermedades del estómago son bastante ra-
ras ; pues el calor y el continuo movimiento por la marcha á pié , facilita
de un modo extraordinario la digestion , y nada hace mal. Siempre re-
cordaré á los Indios que me acompañaron en mi viaje por el rio Ucayali,
los que comian todos los dias una cantidad asombrosa de una pasta in-
digesta hecha de huevos de tortuga cocidos , y nunca sufrieron el menor
mal , regresando á Jeberos , su tierra, muy gordos. Así, cuidando de
conservar la cama siempre seca y de quitarse la ropa y calzado mojados,
tan luego como se llega al lugar de descanso, se pueden evitar aun los reu-
matismos que se sufren cuando no se tienen las precauciones indicadas.
Como en los viajes á pié es preciso economizar las cargas , para ser
mas libre en los movimientos , no se pueden tampoco llevar muchos me
134 PARTE PRELIMINAR.
dicamentos que , por otra parte, son casi innecesarios. Sin embargo , es
prudente tener una cierta cantidad de quinina, la que es mejor llevarla
ya preparada en píldoras , para usarlas de cuando en cuando como pre-
servativo de todas las fiebres miasmáticas. Ademas , se deberá llevar ta-
fetan ó colodion, para las lastimaduras causadas por las ramas ó por algu-
na caida , evitando en cuanto sea posible el contacto del aire en los lugares
muy húmedos , puesto que la irritacion de las heridas parece producida
en estas regiones , por los corpúsculos ó gérmenes diseminados en el aire
que sirven como de fermento , descomponiendo los tejidos.
En los viajes por los bosques se deberá tener siempre un pequeño
frasco de amoniaco líquido ó álcali volátil , el que se deberá llevar en un
pequeño estuche suspendido al cuerpo , á fin de tenerlo á la mano y em-
plearlo en caso de picadura de víboras , alacranes , arañas , avispas , es-
colopendras ó ciento-piés.
Por último , será indispensable llevar tambien alcanfor y ácido fénico,
que ademas de servir para la conservacion de los insectos , pueden ser
muy útiles como remedios por sus propiedades antisépticas.
La única enfermedad que sufren á veces los que habitan largo tiempo
enla region de la Montaña , es una especie de anemia con hinchazon del
cuerpo (anasarca), debida á la accion enervante del clima cálido y húme-
do , y á la mala alimentacion. Pero esta enfermedad la padecen princi-
palmente los peones de las haciendas , y la causa primordial de ella es la
falta de alimentos de naturaleza animal.
El viajero superará fácilmente esta dificultad , llevando consigo una
escopeta ó rifle para cazar , y anzuelos ó redes para pescar. Es bueno
Hevar tambien algunas conservas, para tener mas seguro el alimento ; pe-
ro estas deben reservarse para los casos desesperados.
CAPÍTULO IX.
Plan de la obra EL PERU .
Desde el momento en que escogi el Perú como campo de mis estudios,
fué mi propósito dedicar siquiera unos diez años á recoger objetos de
historia natural y notas en el mismo lugar, para pasar en seguida á
Europa con este material , y publicar allá el resultado de mis estudios ,
en una obra general que comprendiera los distintos ramos de las
ciencias naturales .
CAPITULO IX. 135
En mi primer proyecto , como he dichoya, no se hallaba comprendi-
da la geografia ni la meteorologia; pero habiendo visto mas tarde la ne-
cesidad de ocuparme tambien de esta clase de estudios , tuve que ensan-
char mi plan primitivo , y vi luego que diez años no eran suficientes
para explorar un territorio tan extenso como el Perú .
A medida que avanzaba en mis viajes , nacia en mí el deseo de ver
otros lugares completamente desconocidos , y desviándome del camino,
hacia á veces expediciones de veinte y treinta leguas que no estaban com-
prendidas en mi primer plan. Pero sucedia á menudo que llegado á uno
de estos lugares , me daban noticia de algunas cosas interesantes ,
por ejemplo , un monumento antiguo , un manantial de agua mineral,
una mina, etc. , que se hallaba á poca distancia, lo que despertaba en mí
un nuevo deseo que tenia necesariamente que satisfacer, so pena de su-
frir una especie de remordimiento.
Sin embargo de haber empleado casi doble tiempo (19 años) del que
habia fijado , y á pesar de haber hecho mucho mas de lo que me habia
trazado en el itinerario que formé al empezar los viajes , mi avidez de
ver nuevos lugares y nuevas cosas , no quedó completamente satisfecha;
y si no hubiera sido por la duda de que me alcanzase la vida para coor-
dinar y publicar todo el resultado de mis trabajos , estoy seguro de que
no habria dejado de visitar el mas pequeño rincon del Perú.
Al verme con tan copioso material , abandoné la idea de reunir en una
sola obra todos mis estudios , y conservando tan sólo el nombre general
de EL PERU, me he decidido á dividir la publicacion en tantas obras dis-
tintas cuantos ramos abraza el conjunto; de modo que si por acaso me
sorprende la muerte antes de tener la satisfaccion de dar cima á mi atre-
vida empresa, no habrá el temor de que todo el trabajo quede incomple-
to , siendo mas probable que me alcance la vida para publicar algu-
nos de estos ramos , los cuales forman separadamente una obra completa
en su género .
Otra consideracion que me ha hecho adoptar este plan, es que habien-
do aumentado considerablemente el material , la obra saldrá bastante
voluminosa; por consiguiente, publicando todos los ramos enuna sola,
seria obligar á comprar una obra costosa á ciertas personas á quienes in-
teresa solamente una parte, la geografia, por ejemplo.
La publicacion de todos los estudios se hará pues en distintas obras,
que todas llevaran el nombre general de EL PERÚ , y mas abajo el de
la parte que cada una comprenda.
136 PARTE PRELIMINAR.
El órden de publicacion de las distintas partes , será el siguiente:
Primeramente , la Geografia , por ser esta ciencia la de mayor utilidad ,
y la que se halla mas al alcance de todos ; como tambien porque á ella se
refieren todos los otros ramos , cuando se trata del lugar ó patria de las
diversas producciones naturales. En esta parte habrá un resúmen crono-
lógico é histórico de la geografia del Perú y se ventilaran muchas cues-
tiones de meteorologia , para explicar un gran número de fenómenos espe-
ciales á las diferentes zonas en que se divide el territorio de la República,
á fin de que se pueda formar una exacta idea de sus variados climas.
Algunas de estas cuestiones meteorológicas , son ademas de gran impor-
tancia por su íntima relacion con la agricultura.
En la parte geográfica , aunque no se trata de la etnologia de un modo
especial , se haran sin embargo conocer la mayor parte de los monu-
mentos antiguos y sus ruinas. Igualmente se indicaran los lugares don-
de hay minas y la clase de minerales que suministran, sin entrar en
detalles científicos , los que se trataran en la parte reservada á la mine-
ralogia. Se indicaran tambien todos los puntos donde hay aguas minera-
les , manifestando la composicion química de las principales . Por último,
se daran á conocer los productos agrícolas y las principales industrias de
cada lugar. Esta parte tendrá por apéndice un pequeño volúmen de ob-
servaciones meteorológicas , hechas en las distintas partes del Perú , é irá
acompañada de un Mapa general de la República , vistas de monumentos
antiguos y modernos , costumbres , etc.
La segunda parte será la Geologia , en la que se tratará de la constitu-
cion geológica del Perú , las principales cuestiones relativas al solevanta-
miento de la gran Cordillera de los Andes y otras cadenas de montañas ,
el origen de las profundas quebradas, etc. Se dará la descripcion de los
principales asientos minerales, direccion de sus vetas , fenómenos de me-
tamorfismo de minerales y rocas y, por último, la descripcion de un gran
número de rocas y fósiles del Perú. Esta parte irá acompañada de ma-
pas y cortes geológicos , planos de minas , etc.
La tercera parte estará dedicada á la Mineralogia. Siendo las produc-
ciones minerales una de las principales riquezas del Perú , en su estudio
se tendrá á la vista principalmente su utilidad práctica , dando á conocer
de preferencia la proporcion de los metales de algun valor. En esta par-
te se tratará de un modo especial del nitrato de soda ó salitre de Tara-
pacá , y del guano , por constituir estas producciones las dos mayores
fuentes de riqueza del Perú.
CAPITULO IX. 137
A la mineralogia seguirá la Botánica , parte que será mas voluminosa ,
atendida la mayor variedad que existe en las producciones vegetales. El
Perú suministrará en este ramo un buen contingente á la ciencia , exis-
tiendo en sus distintas regiones un crecido número de plantas entera-
mente desconocidas. La parte botánica irá acompañada de numero-
sas láminas .
La quinta parte será la Zoologia , la que tambien saldrá algo volumino-
sa por la abundancia del material , recogido principalmente en la region
trasandina ó Montaña. Tambien en este ramo puede el Perú dar mues-
tra de su proverbial riqueza , tanto por la variedad de producciones,
cuanto por la importancia comercial de ciertos productos especiales , co-
mo por ejemplo , la lana de alpaca. El texto irá igualmente ilustrado con
multitud de láminas.
La sexta y última parte , estará dedicada al hombre, constituyendo la
Etnologia. En esta parte se tratará tanto de las razas antiguas como de
las modernas , indagando su orígen , usos , costumbres, objetos de indus-
tria , etc. Irá acompañada de grabados que representan tipos de las dife-
rentes sub-razas que pueblan el Perú , vistas de sus habitaciones , trajes,
utensilios domésticos , etc. , etc.
Como se ve , la publicacion de las distintas partes , sigue el órden di-
recto del mayor interes que pueden tener para el país , empezando por
la geografia , que es la base de todo , y siguiendo con las producciones
mas abundantes y valiosas.
En todas las partes, sin descuidar la ciencia , se tendrá siempre como
fin particular , todo aquello que pueda reportar alguna utilidad al Perú.
FIN DEL LIBRO PRIMERO.
EL PERÚ. Tomo I. 19
1
LIBRO II .
VIAJES EMPRENDIDOS EN TODO EL TERRITORIO DE LA REPÚBLICA
PARA RECOGER EL MATERIAL Y DATOS
PARA LA OBRA " EL PERÚ. "
PARTE PRELIMINAR.
CAPÍTULO I.
Noticia de mis primeros Viajes.
1851-1858 .
Sucede muy a menudo que un viajero visita una pequeña parte de
un país, y escribe despues de un modo general, como si lo hubiera recor-
rido de un extremo á otro , deduciendo de este modo consecuencias fal-
sas sobre la climatologia , etnologia , distribucion geográfica de las plan-
tas y animales , etc., etc., por la tendencia á generalizar unos pocos he-
chos particulares .
Estos errores se hacen mucho mas notables cuando se trata de un
país tan extenso como el Perú, que abraza 21º de latitud, y está divi-
dido por elevadas Cordilleras , que cortan longitudinalmente el territorio
endistintas zonas, de clima lo mas variado.
Para evitar semejantes errores , emprendí numerosos viajes en todas
direcciones , recorriendo toda la costa del Perú , desde el rio Túmbes
hasta el rio Loa; subiendo y bajando por todas las quebradas que to-
man su orígen en la Cordillera y van á terminar en el Pacífico; viajando
por toda la region elevada, comprendida entre las Cordilleras; y, por úl-
timo , explorando la region de los bosques, llamada Montaña, desde la
parte Sur, limítrofe con Bolivia , hasta el valle del Amazonas , en los
límites con el Brasil.
Para que se tenga una idea del modo como he recorrido el territo-
rio del Perú , he aqui un resúmen de mis viajes siguiendo el órden cro-
nológico.
Exploraciones cortas y primer viaje a Chanchamayo.-En 1851 hice
excursiones por los alrededores de Lima y pequeños viajes por la Costa,
visitando, hacia el Norte , Chancay y Huacho ; y hacia el Sur, Lurin
y Chilca.
142 PARTE PRELIMINAR.
El año siguiente emprendí un viaje á las montañas de Chanchamayo
y Vítoc, en el que me acompañaron los doctores D. Joaquin Andueza y
D. José Arnáes , entónces estudiantes de medicina.
Visité la quebrada del Rimac , que baña Lima, hasta su orígen ; atra-
vesé por primera vez la gran Cordillera, que sirve de linea divisoria de
las aguas que bajan al Pacífico , de las que se dirigen al Atlántico; y
bajé en seguida al triste pueblo de la Oroya , cuyo nombre se ha hecho
célebre hoy por estar ligado á la mas grandiosa obra del Perú , el fer-
rocarril trasandino. Atravesé despues la Cordillera Oriental , para bajar
á la ciudad de Tarma , cuya hermosa y verde campiña me hizo recordar
mi patria ; y de allí me dirigí á las montañas de Vítoc y Chanchamayo.
En este viaje fué cuando ví por primera vez , esos espesos y vírgenes
bosques de las regiones tropicales, con los que tanto habia soñado des-
de mi infancia.
Islas de Chincha.-Visité en 1853 las afamadas Islas de Chincha , for-
mando parte de una comision enviada por el supremo gobierno con el
objeto de medir la cantidad de guano que existia. Vi con asombro ese
inmenso depósito de amoniaco , de mas de cuarenta metros de espesor ,
que desgraciadamente ha concluido con poco provecho del Perú. Pude
en aquella ocasion convencerme con mis ojos , por los restos de las aves,
y por los huevos transformados en guano , hallados á distintas profundi-
dades , de que toda aquella montaña de materia orgánica , era realmente
formada de excrementos de aves marinas , acumulados lentamente du-
rante muchisimos siglos y, por consiguiente, que no tiene el origen
misterioso é hipotético que ha querido darle recientemente un viajero
aleman.
Tarapacá.-A fines del mismo año 1853 , habiéndome ocupado de
estudiar el borato de soda y cal (Boronatrocalcita) , que se acababa de
descubrir en la provincia de Tarapacá , donde se conocia á la sazon con
el nombre de Tiza y hoy con el de Bórax, fuí nombrado en comision con
el ingeniero D. Luis Mariani para reconocer los terrenos donde se en-
contraba esta sustancia.
Cumpliendo dicha comision, visité toda la provincia de Tarapacá,
que podria llamarse la region de las sales , puesto que se encuentran en
ella grandes extensiones cubiertas de distintas sales , y los inmensos y
ricos depósitos de salitre (Nitrato de soda), que es hoy un auxiliar y al
mismo tiempo rival del guano.
CAPITULO I. 143
En mi exploracion desde el rio Pisagua hasta el Loa, reconocí los
distintos lugares donde se cria el bórax , los gruesos bancos de salitre ; la
grande extension de terreno enteramente herizado de puntas de sal, que
aparecen á la vista como las olas de un mar agitado que se hubiese re-
pentinamente congelado; despertaron mi curiosidad las extrañas costras
salinas , formadas de una mezcla de sal comun, sulfato de soda y arena,
que se emplean á veces como material en la construccion de las casu-
chas; visité unos grandes depósitos de alumbre (Sulfato de alumina ó alu-
mógeno), que se presenta á veces con estructura sedosa , ofreciendo el as-
pecto de una madeja de brillante seda; vi terrenos cubiertos de una capa
de sulfato de soda hidratado (Mirabilita); en un lugar cerca de Matilla ,
reconocí la sal que llaman de San Sebastian, que es sulfato de soda
anhidro (Thenardita); encontré en otro lugar el sulfato de magnesia
(Epsonita), grandes depósitos de sulfato de cal (Yeso), de sulfato de cal y
soda (Glauberita), y una multitud de mezclas de cloruro de sodio , clo-
ruro de potasio , sulfato de soda , sulfato de magnesia , yodato de soda y
por último hasta cromato de soda, que descubrí recientemente.
De regreso de mi comision, empezado ya el año 1854 , visité en
compañia del Señor Bollaert el célebre mineral de Huantajaya, en donde
se encuentran ricos minerales de plata, tales como el sulfuro de plata
(Argirosio) , llamado vulgarmente Plomo ronco; el sulfuro de plata y cobre
(Stromeyerina) , conocido en el país con el nombre de Cochizo; el cloruro
de plata (Cerargyrita), al que distinguen con el nombre de Plata córnea;
el clorobromuro de plata (Embolita); el yoduro de plata (Yodargirita); y,
finalmente, un nuevo mineral que descubrí , formado de cloruro de sodio
y plata , llamado en Huantajaya Lechedor , y al que he dado el nombre
de Huantajayita en recuerdo del lugar.
Segundo viaje a Chanchamayo.-A principios del año 1855 , emprendí
un nuevo viaje á la montaña de Chanchamayo, en compañia del Dr. D.
Juan Esquivel, que era entónces estudiante de medicina , y de D. Carlos
Klug , actual jefe de cultivo del Jardin botánico de Lima.
• El Dr. D. Juan Esquivel , natural del Cuzco , jóven lleno de entusiasmo y de alma fuerte, tenia
una verdadera pasion por los viajes ; para lo cual habia sido dotado por la naturaleza de una organiza-
cion especial. De carácter jovial, no perdia su buen humor aun en medio de las mas duras privaciones.
En las fatigosas marchas á pié , al traves de terrenos pantanosos , casi descalzo y empapado el cuerpo
de agua , por las incesantes lluvias , lejos de desalentarse , infundia el mas vivo entusiasmo, viendo el
placer que experimentaba al contemplar los fenómenos de la naturaleza , ó al descubrir cualquier ob-
jetocurioso.
144 PARTE PRELIMINAR.
En este viaje pasamos directamente de Tarma á Chanchamayo, y de allí
á la montaña de Vítoc. En seguida me interné con Esquivel á pié en las
montañas de Monobamba y Uchubamba , en cuyo pueblecito vi por la
primera vez en el Perú la enfermedad del coto de un modo endémico.
Montañas de Chinchao y Tingo Maria.-En 1856 no hice sino peque-
ñas excursiones á poca distancia de Lima , por hallarme en aquella época
ocupado en escribir la obra elemental de botánica que debia servir de
texto á mis discípulos , y que publiqué el año siguiente.
Terminada la publicacion , emprendí un viaje á las montañas de Huá-
nuco , llamadas de Chinchao y Tingo Maria.
Salí pues de Lima en 1857 , acompañado del Dr. D. Cleomedes Blanco,
el dia 4 de Febrero , y subiendo por la quebrada del rio Chillon , atrave-
samos la elevada Cordillera por el paso llamado de la Viuda , para entrar
en la rica hoyada mineral del Cerro de Pasco.
Despues de haber recorrido las tortuosas calles de la frígida poblacion ,
bajé á visitar sus entrañas , de las que se han extraido fabulosas cantida-
des de plata.
Del Cerro de Pasco nos dirigimos á la mentada gruta ó cueva de San-
son-machay , para descubrir algunos restos de animales que hoy dia no
existen; y bajando en seguida por Chacayan, tomé por la quebrada de
Michivilca la ruta hácia la poblacion de Huánuco.
Despues de haber gozado del delicioso temperamento de esta pobla-
cion , y de haber visto las hermosas haciendas de sus alrededores , nos
internamos hácia las montañas de Chinchao , por un camino muy fra-
goso. Allí pude ver los sembrios de la planta mas estimada por los indí-
genas, la célebre coca , con la que olvidan sus pesares y adquieren nue-
vo vigor para los mas fatigosos trabajos; y al lado de este poderoso exci-
tante de la raza indígena , vi tambien el no ménos famoso excitante de
los europeos , el café .
Al salir de la hacienda de Chihuangala para dirigirse á Tingo Maria ,
empieza la parte mas penosa del viaje, pues en aquella época no habia
camino para bestia , y tuvimos que hacer toda la marcha á pié , en medio
Apenas recibió el diploma de médico , siguiendo su innata pasion por los viajes , aceptó el cargo de
físico de la fragata nacional Amazonas , que debia zarpar luego del Callao para Calcuta. Salió pues de
su patria , lleno de vida y de las mas gratas ilusiones; pero desgraciadamente poco despues de su llega-
da á Calcuta , fué víctima del mortífero cólera , dejando con su muerte un gran vacio en el ánimo de
todos sus amigos. Sirvan estos pocos renglones para recuerdo de un óptimo amigo y excelente compa-
ñero deviaje.
CAPITULO I. 145
del bosque y en la estacion de lluvias, las que no nos dejaban un solo
momento de descanso.
Llegué por fin á Tingo Maria , pero sufriendo atrozmente de un reu-
matismo en una rodilla, por la continua humedad de la ropa y de mi
cama. En este lugar pude conocer por experiencia propia la asombrosa
propiedad medicinal de algunas plantas que usan los indígenas , pues al
dia siguiente de mi llegada , no pudiendo sostenerme derecho sobre mis
piés, una India fué al bosque inmediato y trajo luego algunas hojas que
soasó en las brasas , y me las aplicó calientes á la parte dolorida. Con
este simple remedio pude al otro dia marchar libremente, habiendo de-
saparecido por completo el dolor que me atormentaba.
Mi primer cuidado fué hacerme conducir al bosque , para conocer la
admirable planta que me habia sanado casi por encanto ; y reconocí que
era la planta conocida en la ciencia con el nombre de Tabermontana
sananho .
De regreso á Huánuco , nos dirigimos por distinto camino á la pro-
vincia de Huamalíes , y al llegar á un gran llano elevado y frio, que en el
país llaman Puna , llamaron mi atencion unas hermosas ruinas en las que
se descubren varias puertas con piedras labradas con toda perfeccion , y
cuya arquitectura parece enteramente egipcia. Teniamos delante las cé-
lebres ruinas de Huánuco Viejo , precioso monumento histórico que la
accion destructora del tiempo ha respetado.
De allí pasamos á Aguamiro , y despues de haber examinado el agua
termal situada á poca distancia, continuamos nuestro camino á Huallan-
ca y Queropalca , notables por sus ricos minerales de plata y abundantes
minas de carbon de piedra. Desde este punto nos dirigimos á la provin-
cia de Cajatambo atravesando la Cordillera , y bajamos á la Costa por la
quebrada de Oyon, que termina en el Pacífico cerca de Huacho , exami-
nando en el camino el célebre baño termal de Churin .
Cuzco y Valle de Santa Ana.-El 8 de Enero de 1858 , me puse nueva-
mente en marcha dirigiendo mis pasos hácia el Cuzco , capital del Impe-
rio de los Incas , en compañia de otro estudiante de medicina , el malo-
grado jóven D. Juan Sanchez .
I
Este jóven , lleno de inteligencia y entusiasmo, tenia un talento natural para la poesia ; dotado,
como todo verdadero poeta, de viva imaginacion , anhelaba contemplar de cerca la vírgen naturaleza,
fuente inagotable de inspiraciones. Presentándose la ocasion de mi viaje al Cuzco , se ofreció á acom-
pañarme , dividiendo conmigo todas las fatigas y privaciones inherentes á esta clase de viajes , y su-
pliendo con su enérgica voluntad el poco desarrollo de sus fuerzas físicas.
EL PERÚ. Tomo I. 20
146 PARTE PRELIMINAR.
Para este viaje salí de Lima, subiendo por tercera vez á la Cordillera
por la quebrada del rio Rimac , y dejando antes de la Oroya el camino
de Tarma , me dirigí por Huari y Chacapalca á la mentada poblacion de
Jauja , frecuentada por los enfermos del pulmon , que van de Lima á bus-
car su salud , respirando el aire enrarecido de aquel elevado lugar. Conti-
nuando el camino por el hermoso valle de Huancayo, pasé por Iscuchaca
y Huambo , y me fuí á Huancavelica , donde me detuve algunos dias
para visitar la gran mina de Santa Bárbara , que ha dado ingentes can-
tidades de azogue. Pasé en seguida á Ayacucho , célebre por la batalla
dada en sus inmediaciones , la que selló la independencia del Perú. Por
fin entré á la Roma de la América , á esa gran ciudad de recuerdos que
se llama Cuzco , y en la que no se puede dar un paso sin descubrir al-
gun vestigio de su antigua civilizacion.
Satisfecha la curiosidad histórica, era preciso satisfacer tambien la
curiosidad del naturalista : vistas las sorprendentes obras del hombre,
era necesario ver las sublimes obras de la naturaleza. Dejé pues la in-
signe ciudad del Cuzco, para penetrar en sus montañas , y me dirigí al
valle de Santa Ana. Despues de haber visto sus grandes sembrios de co-
ca y de cacao , la mision de Cocabambilla y el pequeño pueblo de Echa-
rati , punto donde se embarcó el conde de Castelnau para bajar por el rio
Ucayali al Amazonas , continué mi camino al traves de los bosques para
conocer los salvajes Antis ó Campas , que habitan aquella region. Cono-
cí tres rancherias de estos Indios , y habiéndome alojado en sus casas,
pude notar su sencillo género de vida. Regresé nuevamente al Cuzco , y
de allí á Ayacucho y á Huancavelica. De esta última ciudad pasé á Ica y
Pisco , continuando por tierra hasta Lima.
En el mismo año 1858 , hice otro viaje al Norte de la República, lle-
nando una comision del gobierno, para reconocer una mina de carbon
que se habia descubierto al Sur de Payta.
En esta ocasion no sólo visité , en compañia del ingeniero D. Mario
Alleon, el sobredicho lugar , sino que recorrí la Costa, desde la punta
de Agujas hasta Túmbes.
Este desgraciado jóven tuvo el mas trágico fin. De regreso de Méjico , á donde habia ido con el cargo
de secretario de la legacion peruana , en vísperas de regresar al seno de su familia , halló su tumba
en el Oceano , en el incendio del vapor donde venia.
CAPÍTULO II.
Primer Viaje al Norte y á la region del Amazonas.
1859-1861 .
En esta época empiezan los mas largos viajes que hice en el territorio
de la República del Perú ; viajes que duraron mas de dos años , recor-
riendo en cada uno mas de dos mil leguas, como se podrá juzgar por
los itinerarios .
Viaje por tierra desde Lima al rio Huallaga.
-Salí de Lima el dia 26
de Marzo de 1859 y recorrí toda la Costa á muy poca distancia del mar,
hasta la poblacion de Trujillo, teniendo que pasar á vado , por falta de
puentes , todos los rios , los que en esta estacion son muy crecidos , por
las continuas lluvias en la region de la Sierra. De todos ellos , el mas
peligroso es el rio de Santa , por el grueso caudal de agua que lleva al mar.
Habiendo visitado la graciosa ciudad de Trujillo , continué mi viaje
hácia Cajamarca , célebre en la historia de la conquista del Perú , por ser
el lugar donde un puñado de españoles acabaron con las numerosas
huestes del Inca Atahualpa, haciendo prisionero á este último.
Permanecí en Cajamarca algunos dias , para levantar el plano de la po-
blacion y hacer el análisis de sus mentadas aguas termales , conocidas
con el nombre de Baño del Inca.
De Cajamarca pasé al célebre mineral de Hualgayoc; visité sus prin-
cipales minas , su hermoso socavon real ó de Espinachi , y el de Pozos-
Rios , y luego reconocí varios puntos minerales de los alrededores. Me
dirigi en seguida hacia la ciudad de Chota , capital de la provincia del
mismo nombre ; siguiendo el curso del rio de Chota , bajé á Tacabamba,
y despues pasé á Pion. Desde este pueblecito bajé á la profunda hoya del
Marañon, el que atravesé sobre una balsa , para pasar al vecino depar-
tamento de Amazonas.
Visité de paso los pueblos de Cocochó , Ocalli , Colcamar, etc. , y llegué
á la ciudad de Chachapoyas , que es la capital del departamento.
Despues de un pequeño descanso de pocos dias , alisté mi marcha y
salí para Moyobamba. Las primeras ocho leguas de Chachapoyas á Tau-
148 PARTE PRELIMINAR.
lias son de regular camino; pero desde este último pueblo hasta Rioja,
es pésimo y despoblado , hallándose solamente de trecho en trecho un
miserable sotechado , que con el ostentoso nombre de tambo , no presta
al desgraciado viajero sino un mal abrigo contra la intemperie.
Mas allá de Moyobamba , todos los caminos son malisimos y la mayor
parte de á pié.
En aquella época , aun el camino que conduce á Tarapoto , que hoy
con alguna dificultad se puede recorrer á bestia , fué necesario andarlo á
pié, haciendo cargar equipaje y víveres sobre el dorso de los Indios.
De Tarapoto emprendí mi marcha á pié hasta Chasuta , pueblo situa-
do en la orilla del Huallaga y que sirve de puerto ó embarcadero á los
que transitan por este último rio.
Los Indios de Chasuta, son unos semisalvajes que pasan la mayor
parte de su vida en estado de embriaguez , cultivando caña de azúcar y
yuca, tan sólo para preparar sus apetecidos brebajes: el Huarapo y el
Masato . El viajero que desea continuar su marcha por el rio Huallaga,
tiene siempre que demorar algunos dias en este desdichado pueblo , para
hallar los bogas que deben manejar la canoa , en cuyo trabajo son muy
diestros ; y una vez hallados , es menester darles tiempo de preparar su
provision de masato , sin el cual es imposible hacerlos marchar.
Navegacion por los rios Huallaga, Marañon y Ucayali.-Me embarqué
solo , en una canoa hecha de un tronco , entregado enteramente en ma-
nos de siete Indios beodos , con las caras pintadas de achote.
Pasé felizmente todos los malos pasos y el mentado Pongo de Aguirre,
que no ofrece peligro alguno , y llegué al pueblo de Yurimaguas. De ešte
punto continué en otra canoa y con otros Indios , bajando el rio Hualla-
ga para entrar en el Marañon. No habian trascurrido dos horas , cuando
descubrí otra canoa que venia remontando el rio : era un antiguo discí-
pulo mio , D. Remigio Saenz , entónces gobernador del pueblo de Jebe-
ros , que venia para acompañarme en mi expedicion por los rios. Sólo
aquel que se ha hallado en circunstancias semejantes , puede compren-
der el placer que se siente al encontrar de improviso á un amigo en
aquellas apartadas regiones .
Continuamos juntos la navegacion , y visitando los pueblecitos de San-
ta Cruz y la Laguna , entramos en el gran rio Marañon. ¡ Qué de gratas
• Se da el nombre de Masato á la masa formada de yuca cocida y que hacen fermentar despues de mas-
car una parte para introducir el fermento , el que consiste en la diástasis animal contenida en la saliva.
CAPITULO II. 149
impresiones experimenté al bajar por la tranquila corriente de este cau-
daloso rio! Las estrechas orillas del Huallaga habian desaparecido , y
me parecia que mi ánimo se dilataba cuanto se ensanchaba el rio .
En Nauta paré algunos dias , para hacer los preparativos de mi mar-
cha por el rio Ucayali ; y mientras tanto, hicimos una excursion rio aba-
jo para visitar el pueblo de Omaguas , donde vi los restos del vapor
Tirado que se habia varado delante de este pueblo.
Listos los víveres y el surtido de hachas , machetes , cuchillos , gra-
nos de vidrio colorado, anzuelos y otras fruslerias , que debian servirnos
de moneda con los salvajes del Ucayali , emprendimos nuestro viaje , en-
trando en este grande y tortuoso rio una hora despues de nuestra sa-
lida de Nauta.
Muylargo seria dar aquí la descripcionde esta interesante travesia: sola-
mente diré que remontamos este émulo del Marañon durante un mes, ha-
ciendo undescanso de pocos dias en la mision de Sarayaco, y visitando de
pasada un gran número de caserios de salvajes Setevos , Conivos y Piros .
Con el objeto de conocer la extensa y llana region que media entre
el Ucayali y el Huallaga , y que se conoce con el nombre de Pampa del
Sacramento , nos fuimos á pié desde Sarayaco hasta Yanayaco , donde
nos embarcamos en una canoa y bajamos por el rio Chipurana, sin su-
frir mas percance que volteársenos la canoa y caernos al rio con todos
los equipajes.
Entrados nuevamente en el rio Huallaga , volvimos á bajar casi hasta
su reunion con el Marañon , para entrar en el rio Aypena , que corre en
el ángulo formado por el Huallaga y el Marañon. Subimos por este rio
de agua negra y casi sin corriente , sondeándolo de trecho en trecho has-
ta el punto en donde entra el riachuelo Rumiyaco. Siguiendo nuestra
marcha por este último , llegamos cerca de la poblacion de Jeberos , en la
que entramos caminando á pié el espacio que nos separaba.
Marcha a pié de Jeberos á Moyobamba.-De Jeberos nos dirigimos á
pié á Balsapuerto , atravesando bosques y pantanos hasta el lugar llama-
do Varadero , situado en la orilla del rio Paranapuras. Allí nos embarca-
mos en una canoa , remontando la corriente del rio hasta la confluencia
del Cachiyaco , en el que entramos para subir á la poblacion de Balsa-
puerto , situada en su orilla derecha; habiendo sufrido en una noche de
descanso en la orilla del Cachiyaco una terrible inundacion , causada
por una imprevista creciente del rio.
150 PARTE PRELIMINAR.
De Balsapuerto emprendimos nuestra marchahácia Moyobamba , tam-
bien á pié y por uno de los mas perversos caminos. Tuvimos que trepar
cerros , internarnos en bosques despoblados , vadear muchisimas veces
torrentosos rios , y subir un trecho del camino por una escalera.
El viajero geógrafo que pretende hacer un plano del camino por donde
va , no puede usar instrumentos. Como la espesura del bosque no per-
mite divisar los objetos sino á pocos pasos de distancia , y raras veces el
cielo, no me quedaba otro recurso que contar todos los pasos , y anotar
por medio de la brújula todos los cambios de direccion.
En todas mis marchas á pié tuve el cuidado de contar los pasos. Con
la costumbre se llega á adquirir tanta práctica en esto, que se pueden
recorrer los mas escabrosos caminos y observar los distintos objetos que
se presentan á la vista , sin distraerse del trabajo casi mecánico de me-
dir el camino á pasos.
En prueba de ello, podria citar un hecho relativo precisamente al ca-
mino de Balsapuerto á Moyobamba. Despues que hube recorrido y con-
tado todos los pasos de este infernal camino , el ingeniero Wertheman
tuvo ocasion de medirlo exactamente, y en una carta que me escribió
de Chachapoyas , me decia que comparada su medida con la mia , ha-
bia salido idéntica.
Regreso de Moyobamba á Trujillo.-De Moyobamba regresé por el mis
mo camino á Chachapoyas , de cuya ciudad emprendí mi marcha hácia
Cuelap, donde existen las ruinas de una antigua fortaleza, cuya cons-
truccion se remonta sin duda á una época anterior á la dominacion de
los Incas. En seguida pasé al pueblo de Santo Tomas , para visitar el
mineral de oro situado á dos leguas de la poblacion; vi en dicho lugar las
principales minas y el mezquino modo como las trabajan, pudiendo ase-
gurar que con algunos capitales y hombres inteligentes , el mineral de
Santo Tomas podria dar muchas riquezas.
De aquí tomé el camino de Leymebamba para pasar á Balsas , donde
atravesé el Marañon , y continué hasta Cajamarca.
De esta ciudad hice otro viaje al mineral de Hualgayoc , con el objeto
de levantar el plano de unas minas ; volví á Cajamarca , para emprender
mi marcha hácia la Costa , hallándose ya muy adelantada la estacion de
las lluvias y los rios bastante crecidos .
De Cajamarca , no tomé el camino que va directamente á Trujillo,
sino fuí al pueblo de San Pablo , recorrí la quebrada del rio Jequete-
CAPITULO II . 151
peque y bajé á la hacienda de Talambo; regresando á Trujillo por la
Costa, al cabo de un año de continuos viajes.
Despues de un mes de residencia en Trujillo y Huanchaco, tanto para
dar un poco de descanso al cuerpo fatigado por las penosas marchas,
cuanto para dejar pasar la época de las mas fuertes lluvias en la Sierra ,
empecé de nuevo mi errante vida .
Salida de Trujillo para la provincia de Pataz.-Salí de Trujillo para el
mineral de Salpo , donde se encuentran ricas vetas de plata y oro ; recorrí
la provincia de Otuzco , y atravesando la Cordillera, pasé en seguida á la
de Cajabamba , visitando el importante mineral de Araqueda , cuyas mi-
nas situadas en el cerro de Algamarca , son muy abundantes en cobre
gris argentífero (Pavonado). Visité la poblacion de Cajabamba y los ele-
vados cerros que la dominan; seguí despues á la provincia de Huama-
chuco , reconociendo los cerros minerales que hay cerca de la capital y
las célebres ruinas de Marca-Huamachuco . Volví á pasar á la parte oc-
cidental de la Cordillera , llevando mi laboratorio portátil á los baños ter-
males de Cachicadan, para hacer un prolijo análisis de su medicinal
agua ferruginosa.
De los baños regresé á Huamachuco , pasando por el pueblo de San-
tiago de Chuco y la hacienda de Llaray. Habiendo recorrido toda la pro-
vincia de Huamachuco , me dirigí á la de Pataz , pasando el rio Mara-
ñon , que sirve de línea divisoria entre ambas provincias.
La provincia de Fataz despertaba mi curiosidad, por ser poco conoci-
da y hallarse en cierto modo aislada de las demas , entre la profunda ho-
ya del Marañon y la cumbre de la cadena que separa las aguas de este
último rio de las que bajan al Huallaga. Yo esperaba pues cosechar allí
algo de nuevo. Con efecto , mis previsiones no fueron erróneas : en un
solo pequeño trecho de terreno encontré varias plantas enteramente des-
conocidas en la ciencia.
Recorrí esta provincia de un extremo á otro , desde la parte Norte,
donde ostenta su canosa sien el nevado de Cajamarquilla,hasta el pueblo
de Huancaspata , que cierra la rica provincia de Pataz por el Sur; ha-
biendo pasado por los pueblos de Parcoy , Pataz y Tayabamba , cons-
truidos sobre un terreno aurífero , donde basta un fuerte aguacero que
lave la tierra, para descubrir partículas de oro en la misma plaza de
la poblacion.
152 PARTE PRELIMINAR.
Excursion al rio Huallaga.-Estando en Tayabamba, me nació el de-
seo de hacer una excursion al rio Huallaga , con el objeto de ver si se
podia abrir un camino para pasar á bestia , pues no existen sino unas
escabrosas sendas , por donde con mucha dificultad pasa un hombre á pié.
Alisté mi marcha haciendo preparar víveres para un mes y buscando
peones para que llevasen la cama y provisiones sobre las espaldas. Un
vecino del lugar, D. Ramon Belevan, se convidó á acompañarme , lo
que hizo mas agradable mi viaje.
Salimos de Tayabamba el 19 de Junio , y despues de una marcha á
pié por terreno muy áspero lleno de malezas , al traves de espesos bos-
ques , cruzando una infinidad de arroyos y rios á vado, llegamos al pue-
blecito de Tocache , situado á poca distancia del Huallaga, y habitado
por Indios que llaman Cholones y pasan su perezosa vida en perpetua
beodez , como los de Chasuta , situados mas abajo.
Luego nos dirigimos hácia la orilla del Huallaga , y embarcados en
una pequeña canoa, bajamos el rio hasta el lugar llamado puerto de Pi-
zana , de donde volvimos á emprender nuestra marcha á pié, para re-
gresar á Tayabamba por otra quebrada. En esta , pasamos los mismos
trabajos que en la primera , pero con la ventaja de hallar gente de tre-
cho en trecho , la cual nos proporcionó algun auxilio y techo para abri-
garnos de las intemperies .
Viaje al departamento de Ancachs.-De regreso á Tayabamba, me en-
contré con el Señor D. Luis Davison, quien viajó conmigo hasta Huaraz .
Atravesé el rio Marañon sobre una balsa en el lugar llamado puerto
de Puruay , célebre por las mortíferas fiebres intermitentes que grasan
allí en todas las épocas del año ; y penetré en el departamento de An-
cachs por la antigua provincia de Conchucos , hoy dia de Pallasca. Si-
guiendo la quebrada de Actuy ó de Chingampo hasta su orígen , subí á
la Cordillera por el alto de Yanabamba , para bajar en seguida al pue-
blo de Conchucos. Los numerosos cerros minerales de las cercanias lla-
maron mi atencion , y me detuve para visitar algunas minas.
En Pallasca reconocí tambien los lavaderos de oro de su rio Tablachaca,
el cual pasa al pié del cerro en cuya cumbre esta fundada la poblacion.
Continué mi marcha hácia Corongo , capital de la provincia de Pa-
llasca , pasando despues á la hacienda de Urcon ; y atravesando la Cor-
dillera , bajé á la hacienda de Andaymayo perteneciente á la vecina pro-
vincia de Pomabamba.
CAPITULO II. 153
En Andaymayo el Señor D. Pedro Ignacio Cisneros se ofreció á
acompañarme hasta mi regreso á Lima , como lo verificó viajando con-
migo , ayudándome en mis estudios y haciendo dibujos de muchos edi-
ficios levantados por los antiguos habitantes del Perú.
En las inmediaciones de Andaymayo vi las importantes ruinas de
Parara , situadas casi en la cima de la Cordillera ; pero lo que despertó
mas mi curiosidad fueron unos sepulcros antiguos , que se encuentran
cerca del mineral de Pasacancha , y que podrian llamarse monumenta-
les , tanto por el tamaño de las piedras con que estan construidos ,
cuanto por la perfeccion del trabajo. Estos sepulcros son unas preciosas
fuentes históricas , porque dan á conocer del modo mas patente la exis-
tencia de una civilizacion bastante adelantada , anterior á la dominacion
de los Incas.
Despues de numerosas exploraciones entodas las cercanias de Anday-
mayo y en la villa de Sihuas , me restituí á Corongo para ir á la capital
del departamento , pasando por las principales poblaciones.
Bajamos al hermoso callejon de Huaylas , una de las mas bellas y
pintorescas partes del Perú. Recorrimos en toda su longitud esta privi-
legiada quebrada , en la cual aparecen sucesivamente : Huaylas, con sus
abundantes sembrios ; Caraz , con su extensa campiña de Yanahuara,
donde al lado de las plantas de los países templados , se cultiva la caña
dulce , propia de la zona tórrida ; Yungay, con su agradable clima y la
sublime vista de los elevados picos de la Cordillera Nevada , que domi-
nan de cerca á la poblacion ; Carhuaz , con sus saludables baños terma-
les de Chancos ; Huaraz , capital del departamento y los agradables ba-
ños de Brioso ; por último , Recuay y sus inmensos depósitos de ricos
minerales .
Despues de haber hecho el análisis de las aguas termales de Chancos
cerca de Carhuaz y las de Brioso inmediatas á Huaraz , y de haber en-
trado en las principales minas del distrito de Recuay , dirigí mis pasos
hácia la provincia de Huari , situada al oriente de la gran Cordillera Ne-
vada. Subí pues por esa elevada cadena hasta el nivel de las nieves per-
petuas ; bajé al otro lado , visitando el mineral de Tambillo ; llegué al
pueblo de Chavin , para ver las importantes ruinas llamadas el Castillo;
penetré en sus obscuros subterráneos ; recorrí en todos sentidos , hasta
donde me fué posible , ese intrincado laberinto ; vi la piedra esculpida
con simbólicos dibujos , que á manera de columna sostiene las grandes
EL PERU.-Tomo L. 21
154 PARTE PRELIMINAR.
piedras que forman el techo , en el punto donde cruzan las galerias , y
levanté un pequeño plano de la parte en que habia logrado penetrar.
En el pueblo vi otra gran piedra pulida de granito , de casi dos me-
tros de largo y setenta centímetros de ancho , primorosamente esculpi-
da. El dibujo representa una caricatura de hombre tridáctilo , esto es ,
con tres dedos en cada mano. La cara tiene una boca con cuatro colmi-
llos muy desarrollados , y de los lados de la cabeza salen numerosas cu-
lebras. Sobre la cabeza ostenta una serie de adornos , en los que se al-
ternan ojos , mandibulas y culebras , terminando en su parte superior en
dos culebras enroscadas , como las que figuran en el caduceo de Mercu-
rio. En cada mano tiene un haz de culebras , á manera de cetro.
Pareciéndome este dibujo de gran importancia y no teniendo á mi
disposicion una máquina fotográfica , hice una copia de tamaño natu-
ral ; y para no desviarme una sola línea del original , tendí sobre la pie-
dra unos pliegos de papel y seguí escrupulosamente con lápiz todos los
contornos del relieve , en cuyo trabajo me ayudaron D. Pedro Ignacio
Cisneros y D. Ricardo Dürfeldt.
De Chavin pasé al pueblo de San Marcos y , remontando la quebrada,
visité varias minas metalíferas y de carbon de piedra.
Seguí despues á Huari , capital de la provincia , y recorriendo las
principales poblaciones y minas , entré por otro lado en la provincia de
Pomabamba. Visité la capital que lleva el mismo nombre y sus aguas
termales situadas á pocos pasos ; y fuí nuevamente á la hacienda de An-
daymayo para cerrar el círculo , habiendo dado una vuelta completa á
la parte de la Cordillera Nevada que flanquea el callejon de Huaylas.
De Andaymayo regresé á Pomabamba , y siguiendo el camino de Pis-
cobamba y Llama , pasé el rio Yanamayo , para recorrer la parte que me
faltaba de la provincia de Huari. Continué mi marcha por toda la parte
elevada que domina al Marañon ; llegué á Llamellin , y de este pueblo
bajé á dicho rio , tan sólo para tomar la altura barométrica en el puente
de Chocchan y fijar su curso por ese punto. En vano busqué en la
otra banda del rio la piedra venenosa y la otra que sirve de contravene-
no de que habla en su obra el padre Calancha , pues en el lugar se ha
perdido hasta la tradicion de ello.
1 Crónica moralizada del órden de San Agustin en el Perú por el P. M. Fray Antonio de la Calancha.
Barcelona 1639. Libro II cap. XXXII.
CAPÍTULO II. 155
Departamento de Huánuco y regreso á Lima.-Volví á subir á la po-
blacion de Llamellin , para seguir mi ruta al pueblo de Uco , á fin de vi-
sitar las minas de oro y plata de sus inmediaciones ; y despues me dirigí
hácia la provincia de Huamalíes , perteneciente entónces al departamen-
to de Junin y actualmente al de Huánuco.
Al llegar al pueblo de Singa , vi desde léjos las cumbres de los cerros
herizadas de puntas , lo que despertó mi curiosidad para examinarlas
mas de cerca y descubrir lo que era. Al dia siguiente salí de Singa con
este objeto , y¡ cuál fué mi asombro al contemplar de cerca en la cuchi-
lla de un cerro que divide dos quebradas , unas hermosas ruinas de for-
tificaciones , con unas torres de piedra de forma casi rectangular y muy
bien conservadas !
De Singa bajé al pueblo de Chuquibamba , situado en la orilla del
Marañon y célebre por sus lavaderos de oro. Vi los trabajos hechos en
otra época para desviar el curso del rio , con el objeto de recoger con
mas facilidad el precioso y codiciado metal reunido en su cauce. De
allí tomé el camino que conduce á las montañas de Monzon , y pasé por
Chavin de Pariarca y Tantamayo , visitando otras importantes ruinas
situadas en los cerros inmediatos á este último pueblo .
Regresé despues á Chuquibamba para seguir el curso del Marañon has-
ta su orígen. Para esto , de Chuquibamba subí á Llacta , miserable ca-
pital de la provincia de Huamalíes , y en sus inmediaciones visité una cue-
va con momias de los antiguos habitantes del Perú. Bajé en seguida
nuevamente al Marañon , el que un poco mas allá se pasa sobre un puen-
te de palos ; y avanzando por su orilla , vi , antes de llegar al pueblo de
Chupan, en la cumbre de un peñasco cortado á pique, los restos de una
torre de forma elíptica, construida por los antiguos Indios y conocida
con el nombre de Castillo de Chupan.
De este triste pueblo pasé al de Chavinillo , que no lo es ménos, cuyos
habitantes son indígenas de pura raza que no hablan una sola palabra
de castellano y donde el viajero no halla recurso de ningun género.
Allí cansado de tantas penosas marchas por pueblos que carecen de toda
sociedad , yhallándome solamente á diez leguas de distancia de Huánuco ,
me decidí á visitar esta última ciudad, para satisfacer una necesidad á la
vez física y moral. Emprendí pues mi marcha á Huánuco por la quebra-
da de Higueras , y despues de unos pocos dias de descanso, regresé á Cha-
vinillo en los primeros dias del año 1861 para proseguir mi penosa tarea.
156 PARTE PRELIMINAR .
De Chavinillo , pasé el Marañon y subí al pueblo de Ovas; luego, atra-
vesando una elevada cadena, bajé al otro lado y continué hácia Aguami-
ro , pasando por el puente de Paccha.
En Aguamiro , me nació el deseo de hacer un estudio esmerado de las
importantes ruinas de Huánuco Viejo que habia visitado de paso en 1857,
y acto continuo emprendí la marcha, y fuí á establecer mi campo entre
las paredes medio derrumbadas de esta antiquisima poblacion.
Pasé unos pocos dias en esta elevada llanura (metros 3,736) , осира-
do en estudiar y levantar el plano de aquellos interesantes restos de la
antigua civilizacion; y bajando en seguida otra vez á Aguamiro , visité
nuevamente los ricos minerales de Huallanca y Queropalca , pasando
por el pueblo mineral de Chonta, uno de los puntos habitados mas ele-
vados (metros 4,552) de todo el globo .
Estando en Queropalca , el Señor D. Manuel Elguero me dijo que el
orígen mas lejano del Marañon no era el rio que sale de la laguna de
Lauricocha , sino el rio de Nupe , que tiene su orígen mucho mas léjos
en la Cordillera de Huayhuash. Queriendo averiguar el hecho personal-
mente , hice centro de mis exploraciones á Queropalca , y me dirigí des-
de allí en diferentes sentidos. Antes de todo , seguí el curso del riachue-
lo de Queropalca, el cual á poca distancia recibe el de Chonta y juntos
entran , un poco mas allá, en el rio de Nupe. Seguí pues este último rio
hasta su encuentro con el que sale de la laguna de Lauricocha, que se
considera como el origen del Marañon , y examinado los dos rios en el
punto de su reunion, resulta que el de Nupe tiene una cantidad de agua
un poco mayor que el otro.
Despues salí nuevamente de Queropalca con direccion á la laguna de
Lauricocha ; vi el antiguo Puente del Inca , situado en el punto donde el
rio sale de la laguna ; en seguida fuí dando la vuelta á pié por la orilla
de la laguna hasta donde me fué posible , y regresé á Queropalca.
Salí definitivamente de Queropalca siguiendo el curso del rio de Nupe
hasta su orígen en la Cordillera de Huayhuash , y pude averiguar que
efectivamente el rio de Nupe tiene un orígen mucho mas lejano que el
que sale de la laguna de Lauricocha; y ademas , que el rio de Nupe en
el punto donde se encuentra con el que sale de la laguna , tiene mayor
cantidad de agua; de donde resulta que el origen del Marañon es el rio
de Nupe , y no el que sale de la laguna de Lauricocha.
Conocido el orígen mas lejano del rio Marañon, continué mi camino
CAPITULO II. 157
por la elevada region de la Cordillera, en medio de gigantescos cerros cu-
biertos de nieve perpetua , cuyas cumbres, ocultas muy a menudo por
densos vapores , parecen establecer el contacto entre la tierra y el cielo.
Desde el punto culminante del camino bajé á una quebrada ; y si-
guiendo su curso, me dirigí á la hacienda mineral de Quichas , pertene-
ciente á la provincia de Cajatambo del departamento de Ancachs. Des-
pues de visitar las ricas minas de plata de las cercanias, continué bajando
por la quebrada hasta Churin, cuyos baños termales habia visto en 1857.
En este punto dejé la quebrada por la cual se baja á Huacho, que ya
habia recorrido ; y atravesando el rio , subí al pueblo de Andajes , pasan-
do en seguida á Caujul y á las minas situadas en la rama de la Cordi-
llera que da orígen al rio de Supe. Visité la mina llamada del Portu-
gues, situada en el límite de la nieve perpetua, bajando en seguida por
la quebrada de Ambar y Supe , de la que pasé á la de Huacho , y conti-
nué mi marcha por tierra hasta Lima , regresando á la capital de la
República veinte y tres meses despues de mi salida.
Excursion de Lima á la Cordillera.-Despues de un corto descanso de
quince dias para reposar el fatigado cuerpo , salí de Lima , en compañia
de D. Ricardo Dürfeldt y D. Manuel Garcia, dirigiéndome á la hacienda
mineral de Morococha, situada en la Cordillera al Este de Lima , con el
objeto de hacer algunos estudios geológicos y meteorológicos en esta ele-
vada region , y recoger al mismo tiempo los humildes y raquíticos vege-
tales que crecen en aquellos glaciales lugares.
Establecí mi centro de operaciones en la misma hacienda de Moroco-
cha, gracias á la generosidad de su dueño , el Señor D. Carlos Pflücker,
cuya casa situada á 4,528 metros de elevacion sobre el nivel del mar, ofre-
ce todas las comodidades apetecibles para soportar la rigidez de aquel
crudo clima. En seguida visitamos las principales minas, haciendo nume-
rosas excursiones en los alrededores ; levantamos el plano de las inmedia-
ciones de Morococha ; subimos á pié los elevados picos que dominan la
hacienda llevando el barómetro hasta su cumbre, é hice en la misma casa
una serie de observaciones meteorológicas , para conocer la marcha hora-
ria de la temperatura y presion atmosférica, en un lugar donde los
cambios atmosféricos se suceden rápidamente y casi sin interrupcion
en las distintas horas de un mismo dia. ¹
I Estas observaciones fueron hechas en el mes de Marzo , que corresponde a la estacion de las llu-
vias en el interior.
158 PARTE PRELIMINAR.
Despues de un mes y medio empleados en esta clase de estudios , mi-
diendo y reconociendo minuciosamente la naturaleza del terreno , bajo
la accion incesante de las lluvias, granizos y nevadas, regresé á Lima
para coordinar mi trabajo.
CAPÍTULO III.
Viaje de Lima á Ayacucho visitando las quebradas intermediarias.
Despues de haber recorrido el Perú del modo indicado , vi que que-
daban todavia muchos vacios , y deseando completar mis estudios en
todo el territorio de la República, formé el proyecto de emprender otros
tres viajes generales : uno por el Sur , otro por el centro y el tercero
por el Norte.
Medité con calma mi plan ántes de emprender mis nuevas campañas ,
me proveí de nuevos elementos para extender el campo de mis estudios
y viajar con mas comodidad, aprovechando de la experiencia adquirida
á costa de tantas fatigas y privaciones , y armado de nueva paciencia y
resignacion , empecé mis tres últimos viajes.
Quebradas de Lurin, del rio Rimac y Huarochiri.-El 15 de Mayo de
1862 salia de Lima para mi viaje general por el Sur de la República, con
la intencion de visitar tanto las quebradas de la Costa, cuanto las partes
I
del interior que no conocia personalmente.
De Lima me dirigí á Lurin, y entrando por la quebrada bañada por el
rio de este nombre , subí hácia el orígen visitando todos los pueblos,
desviándome á derecha é izquierda para examinar lo que habia de nota-
ble , y las pequeñas poblaciones situadas en las quebradas secundarias.-
Llegado al origen del rio de Lurin , reconocí unas minas en la Cordillera
de Tuctucocha y atravesando en seguida una alta lomada , entré en la
quebrada de Parac, cuyo riachuelo afluye al Rimac un poco mas abajo
del pueblo de San Mateo.
Reconocí las minas de Parac, abundantes en galena argentífera , y con-
tinuando despues el curso de la quebrada , entré á la del rio Rimac , que
• Desgraciadamente este viaje fué interrumpido algunos meses por una enfermedad, la única que
tuvedurante los diez y nueve años de mis viajes.
CAPITULO III. 159
pasa por Lima, descansando en el pueblo de San Mateo. Continué mi
marcha , subiendo por la quebrada y pasando por la cuarta vez el bello y
pintoresco punto llamado el Infiernillo , donde el Rimac viene pricipitán-
dose con grande estruendo , de cascada en cascada , sobre enormes peñas
sembradas en su cauce , por una estrecha garganta en medio de elevados
cerros cortados á pique.
Llegué á la hacienda mineral de Bellavista , y de allí emprendí un pe-
queño viaje á la Cordillera de la Asuncion , para ver las numerosas la-
gunas que se intenta represar con el objeto de aumentar las aguas del
rio Rimac, y unas minas de plomo y cobre con plata.
Bajé de la helada region de la Cordillera , por la quebrada que toma su
orígen cerca de las lagunas , y visité el pueblo de la Asuncion, que da
nombre á la Cordillera y el de Carampoma , situado enfrente ; en se-
guida volví á Bellavista .
De este lugar , tomé el camino de la Cordillera de Piedra parada , para
reconocer varias minas de plata ; y atravesando la cumbre , bajé al pue-
blo mineral de Yauli , donde vi con placer sus ingeniosos y primitivos
hornos para fundir y copelar los minerales de plomo con plata , usando
por combustible los excrementos de las llamas , vicuñas y carneros , que
en lengua quechua llaman Tacclla.
Continué mi marcha por Pachachaca hácia Huari , y dejando un poco
mas allá de Chacapalca el camino de Jauja , me fuí á las haciendas de
Pachacayo y Cochas , para pasar en seguida la Cordillera y bajar ladean-
do un brazo del rio de Mala , con el objeto de ver los pueblos de Car-
huapampa , San Pedro , San Pablo , San Lorenzo y Huarochirí , perte-
necientes á la provincia de este nombre.
Orígen del rio de Cañete y provincia de Yauyos.-Regresé al pueblo de
Carhuapampa , para subir otra vez á la Cordillera , que en este lugar ofre-
ce el mas imponente panorama de cerros nevados , y pasar luego al orígen
del rio de Cañete. En este camino pasé una noche en la estancia de Pa-
riacaca , situada en la misma Cordillera, y en este lugar fué donde expe-
rimenté la mas baja temperatura que he podido observar en todos mis
viajes, habiendo marcado el termómetro expuesto al aire libre fuera de la
choza , durante la noche , 15° centígrados debajo de cero. Una taza de
• En muchos puntos del Perú, han modificado la palabra quechua Tacclla en Taquia, suavizando de
estemodo la pronunciacion.
160 PARTE PRELIMINAR.
agua puesta en el interior de la choza, en la cabecera de mi cama, se con-
geló completamente , sin dejar una sola gota de líquido.
De Pariacaca , seguí el curso de la quebrada, orígen del rio de Ca-
ñete, y pasando por el pintoresco pueblo de Vilca , me dirigí á la pobla-
cion de Tómas.
Los cerros calcáreos dispuestos en capas verticales al rededor del pue-
blo , dan á Tómas el aspecto de una poblacion encerrada en una torre.
De Tómas hice varias excursiones , para reconocer numerosas minas
situadas á poca distancia , y deseando ligar mis trabajos geográficos con
otros hechos anteriormente , y ver ademas el mayor número posible de
pasajes de la Cordillera , emprendí un viaje á Huancayo , que dista de
Tómas unas diez y seis leguas , pasando la Cordillera por el portachuelo
de Calanche .
De regreso á Tómas , continué mi itinerario , visitando los numerosos
pueblos de la provincia de Yauyos , situados en todas las quebradas
que afluyen á la del rio de Cañete , marchando por caminos muy que-
brados y pedregosos , que fatigan tanto al viajero como á las bestias ;
puesto que para pasar de un pueblo á otro , que en línea recta no distan
dos leguas , es preciso recorrer á veces seis ó siete , subiendo intermina-
bles cuestas y bajando despues á grande profundidad, para pasar los ele-
vados cerros que separan una quebrada de otra.
A medida que iba acercándome á la Costa , veia desaparecer las obscu-
ras casas de la Sierra , con sus gruesas paredes de piedras ó adobes y
sus techos inclinados , siendo estas reemplazadas por endebles ranchos
de caña de techo llano , signo inequívoco de la falta de lluvia.
Valle de Cañete.-Despues de haber pasado revista á un gran número
de poblaciones, la mayor parte monótonas y sin vida , llegué al rico valle
de Cañete, poblado de grandes y cómodas haciendas , algunas de las cua-
les estan provistas de poderosas máquinas de vapor para la molienda de
la caña, que es su principal cultivo.
Al ver la actividad y continuo movimiento que reina en estas ha-
ciendas , en contraposicion con la inercia de las poblaciones que acababa
de recorrer , me parecia haber pasado , como en sueños , de un mundo
á otro .
Quebrada de Mala.-De Cañete , seguí por la Costa á Asia y Mala , con
el objeto de subir por esta última quebrada y ver la parte que no cono-
cia. Pasé pues de Mala á Calango , pueblo escaso de recursos , donde
CAPITULO III. 161
hasta el pan se trae de fuera. Continué mi marcha por un mal camino
á un lugar llamado Checa , cuyos pocos habitantes estaban ocupados en
la construccion de una capilla , con la intencion de fundar un pueblo,
para reemplazar el de Tanqui , que habia sido destruido por el rio cuatro
años antes. Seguí por una angosta y peligrosa ladera al pueblo de Vis-
cas , notable tan sólo por unos sembrios de coca, siendo este el único
punto de la Costa donde se cultiva tan importante vegetal.
Quebrada de Asia.-De Viscas bajé al rio de Mala , lo atravesé sobre
un puente de sogas, y subí por la orilla opuesta, yendo por decirlo así á
caza de pueblos escondidos en las diferentes quebradas tributarias de la
de Mala , como Quinucay , Huampará , Ayaviri , Quinches y Huañec. En
seguida tomé el origen de la quebrada de Asia , y vine recorriendo los
pueblos de Tamará , Pilas y Omas. En esta última poblacion tuve que
demorar algunos dias , esperando á un propio que habia enviado á Lima
para traerme algunos tubos de barómetro, por habérseme roto el úl-
timo que tenia.
Desgraciadamente en estos dias de espera , sembré en mi cuerpo el
gérmen de una terrible enfermedad , que debia mas tarde interrumpir
mi marcha algunos meses. Esta enfermedad , enteramente especial del
Perú , es la que se conoce con el nombre de Verrugas, y es endémica en
la mayor parte de las quebradas de la Costa , en una zona comprendida
entre 1,000 y 2,500 metros de elevacion sobre el nivel del mar.
En Omas es mas comun que en otras partes , y ataca tanto á los ex-
traños como á los del lugar ; siendo muy difícil encontrar un individuo
del pueblo que , por lo menos , no haya tenido la de cáracter benigno.
De Omas bajé á Coayllo , que es el primer pueblo de la quebrada de
Asia , y regresé al dia siguiente para continuar mi marcha por la que-
brada de Tauripampa , y entrar de nuevo á la del rio de Cañete pasando
por los pueblos de Allauca , Aucampi y Auco.
Siguiendo mi penosa tarea de ver los numerosos pueblos de la provin-
cia de Yauyos , pasé nuevamente por Capillucas y Cotahuasi , para en-
trar mas abajo en la quebrada y pueblo de Chocos , pasando en seguida
al de Huangascar , que por una anomalia inexplicable pertenece á la pro-
vincia de Castro-vireina. Continué subiendo hasta el origen de la que-
brada , viendo de paso el pueblo de Viñac ; y atravesando una elevada
ramificacion de la Cordillera , casi sin camino , bajé al pueblo de Chupa-
marca , situado en la parte derecha del rio de Chincha.
EL PERÚ-Tomo I. 92
162 PARTE PRELIMINAR.
Cordillera de Turpo y Cotay.-De Chupamarca hice una excursion al
pueblo de Armas , y de regreso continué mi marcha subiendo por la que-
brada hacia la Cordillera de Turpo y Cotay.
A mi llegada al Tambo de Turpo , situado en la misma Cordillera
á 4,515 metros de elevacion, encontré este lugar enteramente despobla-
do , y entre varias casuchas arruinadas , una sola me prestó un techo
protector contra la nevada que cayó toda la noche.
El lugar de Turpo es bastante alegre y pintoresco cuando el sol alum-
bra los cerros y calienta la atmósfera. Pero se convierte en un lugar de
desolacion y horror , al empezar una noche obscura con viento y nevada;
pues esta cubre todos los cerros , las casas arruinadas y el poco pasto,
que sirve de alimento á las bestias ; las que , acosadas por el hambre,
regresan por el camino y dejan al desdichado viajero enteramente aban-
donado en esa inhospitalaria region.
De Turpo seguí mi camino al traves de frígidas punas , por terreno
poco quebrado , á la vista de cerros cubiertos de nieve. Pasé la cumbre
de la Cordillera , y continuando todavia por elevadas mesetas , alcancé
la estancia de Cotay , en la que el viajero no puede hallar ningun auxi-
lio , aunque es lugar habitado.
Huancavelica y mina de azogue. -Salí de Cotay para la ciudad de Huan-
cavelica, distante nueve leguas. El camino no es malo en la estacion se-
ca ; pero se hace pésimo en la época de lluvias , porque su terreno dema-
siado arcilloso, se vuelve muy resbaladizo cuando está mojado , y forma
un barro ligoso que dificulta la marcha de las bestias. Observé en el ca-
mino numerosas manadas de alpacas , que producen preciosa lana , uno
de los ramos de riqueza de aquel departamento .
En Huancavelica visité nuevamente la célebre mina de azogue de
Santa Bárbara , que habia visto en 1858 en mi viaje al Cuzco ; pero esta
vez hice de ella un estudio mas detenido. Despues de haber visto los
pueblecitos de Sacsamarca , Chaclatacana y Santa Bárbara, que da nom-
bre á la mina , entré por el socavon real , en el que anduve mas de
600 varas , estudiando la naturaleza del terreno que atraviesa , para reco-
nocer su formacion geológica ; seguí mi marcha subterránea por la gale-
ria que llaman calle real hasta mas de 70 varas , en donde hallé un der-
rumbe que obstruia enteramente el camino. Bajé entónces por otras labo-
res ; en algunas de ellas tuve que arrastrarme en el suelo , no permitiendo
la poca elevacion de la galeria ni marchar en cuatro piés. Penetré por
CAPITULO III. 163
todas las partes donde es posible , hasta que habiendo llegado á la labor
llamada calle, que va al fronton de San Francisco de Paula , hallé el aire
viciado , faltando la ventilacion por haberse obstruido casi todas las co-
municaciones. Viendo que las velas que nos servian para alumbrarnos
se apagaban á cada rato , juzgué prudente retroceder , pues adelantando
algunos pasos mas , habria corrido peligro de quedar asfixiado.
La mina de Santa Bárbara puede dar todavia ingentes riquezas , pero
necesita ser trabajada en grande escala ; y por eso , sólo una compañia
con fuertes capitales podria explotarla con provecho; pues hay necesi-
dad de limpiar muchas labores , fortificar algunas galerias , abrir otras
nuevas , y beneficiar el mineral de un modo económico , introduciendo
los adelantos que ha hecho la ciencia en este ramo de industria.
Pasé otros pocos dias en Huancavelica , ocupándome en levantar el
plano de la poblacion, recoger algunas plantas y estudiar el agua del
baño termal .
Minas de Lircay y de Vizcachas.-En seguida dispuse mi marcha para
las minas de Lircay.
Hallábase en aquella época de prefecto del departamento de Huanca-
velica , el coronel D. Juan Bustamante , quien, dotado de una verdadera
pasion para los viajes , se habia hecho notable por sus largas peregrina-
ciones en distintas regiones del globo. Viéndome hacer los preparativos
para continuar mi viaje , no pudo resistir á su innata inclinacion , y tuvo
la bondad de ofrecerme su compañia hasta el límite de su departamento
con el inmediato de Ayacucho.
Salimos pues juntos de Huancavelica con direccion á Lircay , visitan-
do en el punto mas elevado del camino el mineral de Julcani , donde se
notan muchisimas bocaminas , algunas de las cuales son trabajadas á ta-
jo abierto. Estas minas han dado mucha plata , pero actualmente estan
casi abandonadas.
En el mismo cerro de Julcani , en la parte superior , hay un punto
llamado Corihuacta , donde las minas son de oro.
Llegados á Lircay, pasamos á ver las minas llamadas de Vizcachas,
las que en aquella época se hallaban aguadas , á excepcion de una que
se estaba trabajando con algun provecho.
Vi un socavon que se habia empezado para desaguar las minas, y que
se habia abandonado por falta de fondos. Tomé algunas medidas para
164 PARTE PRELIMINAR.
saber cuánto faltaba para encontrar la veta , y resultó que faltan todavia
ciento once varas.
Las minas de Vizcachas distan ménos de dos leguas del pueblo de
Lircay; tienen plata nativa, pero las vetas son algo inconstantes. Por
último , pasamos á las minas llamadas de la Mejorada, las que son nu-
merosas y muy trabajadas , pero ya un tanto pobres.
En Julcamarca , último pueblo del departamento de Huancavelica , me
separé del coronel Bustamante para continuar mi marcha á Ayacucho.
Ayacucho. Despues de unos pocos dias de descanso en esta ciudad ,
visité nuevamente Huanta y su bella campiña, y me dirigí por el pue-
blo de Huayllay al rico mineral de Huanta-Huayllay, conocido tambien
con el nombre de Minas del Dr. Plata , que recuerda á su antiguo pro-
pietario el Dr. D. Javier Marques de la Plata; quien no supo aprove-
char oportunamente de las riquezas que le brindaban sus minas, mu-
riendo pobre , despues de haber sacado trozos de plata nativa del peso
de dos arrobas .
Estas ricas minas son mal trabajadas , y en la actualidad sólo una em-
presa con grandes capitales podria explotarlas con provecho.
Minas de Castrc-vireina.-De las minas regresé á Ayacucho , siguien-
do mi itinerario hacia Castro-vireina , viendo de paso el mineral y las
aguas termales de Ninabamba y los pueblos de Incahuasi , Llillinta y
Pilpichaca. De este último pueblo me dirigí al mineral de Quispisiza , si-
tuado en las inmediaciones de la hermosa laguna de Orcococha.
En este lugar, situado casi en la cumbre de la Cordillera á 4,951 me-
tros (5,933 varas) sobre el nivel del mar , rodeado de picos nevados , fué
donde estalló la enfermedad que llevaba en mi cuerpo , desde mes y me-
dio, en estado latente. ¡ Pobre de mí si en medio del mal no hubiera ha-
llado en este apartado lugar una mano amiga en D. Ricardo Dürfeldt,
que hizo por mí lo que hubiera hecho un hermano ! Acometido por va
1 D. Ricardo Dürfeldt, antiguo é inteligente director de las minas de Morococha, que me ayudó
en mis estudios mineralógicos y geológicos en aquel mineral , hallábase á la fecha de mi llegada á Quis-
pisiza dirigiendo los trabajos de las minas de este último lugar , pertenecientes al mismo Señor D.
Carlos Pflücker , dueño de las de Morococha. Este óptimo amigo, conociendo mi propósito de visitar
en el curso de mis viajes las principales minas , me habia convidado de antemano para que fuese á
Quispisiza, á fin de poder estudiar juntos aquel importante mineral y sus alrededores. Yo cumplia mi
promesa, pero al dia siguiente de mi llegada, unos fuertes dolores en todos los músculos del cuello, me
impedianmover la cabeza ; estos dolores fueron bajando poco a poco hacia la espalda, en seguida al dor-
so y la cintura hasta llegar á las pantorrillas , tomando la forma de fuertes y continuos calambres , aca-
bando por hinchárseme las piernas, hasta impedirme todo movimiento. En tan crítica circunstancia, D.
Ricardo Dürfeldt fué mi salvacion , y sin él , habria hallado mi tumba en la inhospitalaria region de
CAPITULO III. 165
rios dolores en todos los músculos , mi cuerpo se hallaba sin accion; no
obstante , en mi ánimo ardia el mismo entusiasmo , y cabalgando sobre
la bestia con la ayuda de dos personas , hice varias excursiones en los
alrededores de Quispisiza. Visité las minas de Astohuarca , un manan-
tial de agua salada en las inmediaciones de la gran laguna de Chocloco-
cha y una mina de carbon cerca de Santa Ana. Bajé tambien á la mina
de Quispisiza y reconocí todo su interior , sostenido por una persona en
cada lado. Por último , viendo adelantar rápidamente la enfermedad, hi-
ce el último esfuerzo y pasé á la casa de la hacienda mineral de San
José , que dista cinco leguas , tiene clima mas templado y presta mas co-
modidad que el mineral.
Pasé mas de un mes en este lugar , tendido en cama , de donde salí el
22 de Enero de 1863, haciéndome transportar en camilla á espalda de
hombres , atravesando de este modo cerros y quebradas hasta bajar al
pueblo de Huaytará, en cuyo lugar pude con mucha dificultad montar á
caballo , y seguí haciendo pequeñas marchas hasta Ica.
No pudiendo todavia sostenerme en pié , tuve que pasar mas de un
mes en esta ciudad, y apénas pude marchar, pasé á Lima, á donde lle-
gué el 23 de Marzo.
Todo lo que habia sufrido no era sino la introduccion á la enferme-
dad, pues á los pocos dias de mi llegada á Lima salió la erupcion carac-
terística de esta extraña enfermedad particular del Perú.
laCordillera. Este buen amigo, despues de una esmerada asistencia durante mas de un mes, aban-
donó sus numerosas ocupaciones y salió de la hacienda de San José , perdiendo muchisimos dias en
acompañarmehasta Ica; haciendo ademas, en lugar mio durante el camino, las observaciones termo.
métricas y barométricas para calcular la altura , algunas operaciones geodésicas para mis trabajos
geográficos , observando la formacion geológica de los terrenos , recogiendo algunas plantas para mi
herbarioy dibujando aun algunos restos de los antiguos habitantes del Perú. Pocos amigos por cier-
to, yquizá ni el mas amoroso pariente , hubieran hecho por mí lo que el Señor Dürfeldt.
Tantaes mi gratitudhácia este modelo de amigos, que no puedo abrir mi libro de apuntes sobre aque-
lla region , observar una planta de mi herbario recogida por él , 6 pronunciar el nombre de Morococha 6
Quispisiza, sin recordar al amigo Dürfeldt y verlo delante de mis ojos con su afable sonrisa, como si tu-
viera estampado en su cara el sello de la bondad. Pero , oh desgracia! el amigo que hizo tantos sacrifi-
cios por mí, ya no existe : una cruda enfermedad le arrebató la vida estando en Sajonia , su patria.
Mas, si la severa naturaleza ha recogido el cuerpo del incomparable amigo , persista al ménos su
nombre, elque aplico á un nuevo mineral de la provincia de Cajatambo: un sulfuro múltiple de plata,
antimónio, plomo , zinc , fierro y manganeso, que se llamará Dürfeldtita , en recuerdo de un inteli-
gentey entusiasta metalurgista , que contribuyó al progreso de las ciencias naturales , llevando á Euro-
pa muchos minerales que habia recogido en el Perú , varios de los cuales eran completamente desco-
nocidos en la ciencia , y fueron descritos por el célebre mineralogista Breithault.
En Ica, mediante la asidua asistencia de los Señores doctores Ocampo , padre e hijo , y los bonda-
dosos cuidados de su estimada familia, en cuya casa me hallaba alojado, pude rehacerme de los estia-
gos que me habia causado tan grave enfermedad y hallarme en estado de continuar mi marcha á Lima.
Reciban pues, en estos pocos renglones, tanto dichos doctores como su apreciada familia , una pe-
queñamuestra de gratitudpor los finos cuidados que me prodigaron para el restablecimiento de mi
salud, contribuyendo de un modo indirecto á la realizacion de_mis trabajos.
CAPÍTULO IV.
Quebradas entre Ica y Tacna.-Viaje al Departamento de Puno.
Navegacion por el Lago de Titicaca.
1863-1864.
Ica y Arequipa,-El 10 de Agosto del mismo año 1863 , hallándome
apénas restablecido , salí de Lima para continuar mi interrumpido viaje ,
con el firme propósito de trabajar con doble teson para recobrar el tiem-
po perdido por la enfermedad de verrugas , la que felizmente fué la única
que padeci durante los diez y nueve años de mis excursiones en el in-
terior del Perú .
De Lima pasé á Ica , último punto que habia visitado, y despues de
algunos paseos para conocer las haciendas de las cercanias , me dirigí
hácia Ocucaje , hacienda situada en la márgen izquierda del mismo rio
de Ica. Continué en seguida mi itinerario por la Costa , pasando por la
gran pampa de Huayuri , y viendo las haciendas de algodon y viña de
San Javier y Lacre. Pasé despues á los pueblos de Palpa y Nasca, y en
este último lugar vi con admiracion los importantes trabajos hidráulicos
hechos por los antiguos Indios , que consisten en largos socavones sub-
terráneos , con el objeto de buscar el agua de infiltracion en el cauce del
rio y traerla sobre los terrenos cultivados.
Quebrada de Acari.-Despues de haber visitado las dos quebradas en-
tre las cuales se halla el pueblo de Nasca , salí para la hacienda de Cho-
covento , situada en la quebrada de Acari , pasando el despoblado de vein-
tiseis leguas que media entre estos dos puntos. Allí vi la mina de cobre
de San Pedro de Pampa-colorada , que se halla á unas cuatro leguas de
la hacienda ; reconocí restos de ballenas fósiles en un terreno á tres le-
guas del puerto de Lomas , y visité el pueblo de Acari y la hacienda
de Sahuacari .
Luego seguí mi viaje hacia el mineral de San Juan de Lucanas,
subiendo por la quebrada y viendo en el camino los pueblos de Saiza y
San Cristóbal. Entré á las minas de Macho-cruz y de Reglas , que hoy
dia son pobres , lo que explica el estado de decadencia en que se halla
la poblacion de San Juan, capital de la provincia de Lucanas.
CAPITULO IV. 167
Salí de San Juan de Lucanas para el pueblo de Puquio , y de este al
de Sancos, donde vi el manantial de agua sulfurosa. Continué mi mar-
cha á Chaviña, y en seguida á Coracora, capital de la provincia de
Parinacochas.
Cerro de la Brea y quebrada de Caji.-De Coracora di un paseo á la la-
guna de Angascocha , orígen del rio que pasa entre esta poblacion y la de
Chaviña , y despues pasé al pueblo de Chumpi, para ir á reconocer el
cerro de la Brea, que dista tres leguas.
Vi en el mismo lugar, las pequeñas oficinas para separar la brea de
las materias terrosas , y la brea purificada que exportan á Caravelí para
la fabricacion de los odres .
Continué mi camino á los pueblos de Pullo y de Incahuasi , siendo
notable este último , tanto por una pared del tiempo de los Incas , muy
bien conservada, como por la feria que se celebra todos los años el
15 de Agosto .
Pasé luego á Chaypi, de cuyo pueblo me fuí á ver la mina de cobre
llamada la Esperanza. En seguida me dirigí á Caji, situado en la region
de la Costa y de allí , para cerrar el círculo , regresé á Chocavento.
Lomas de Atiquipa. De esta hacienda pasé á conocer las mentadas
lomas de Atiquipa, viendo de paso el ruinoso pueblo de Yauca.
Pasé con gran placer nueve dias en el pueblecito de Atiquipa , hacien-
do numerosas excursiones en sus cercanias, marchando sobre un terreno
cubierto de un tapiz de verdura , esmaltado de las mas brillantes y va-
riadas flores ; recorrí por todos lados aquel laberinto de quebraditas ba-
ñadas en aquella época por cristalinos arroyos; subí hasta la cumbre de
aquellos cerros envueltos en densas neblinas , cuya humedad hace bro-
tar la vida donde poco antes aparecia la mas desolante aridez ; recogien-
do por todas partes copiosa mies para mi herbario , hasta que las con-
2
tinuas garúas de aquel año hicieron del suelo arcilloso de Atiquipa un
profundo fangal, y minaron hasta los cimientos de la pequeña iglesia,
cuyas paredes cayeron al suelo.
Salí de aquel delicioso lugar , continuando mi marcha hacia el puerto
de Chala , y pasé de allí al pueblo del mismo nombre , que no tiene de
I
En el Perú , comunmente no se usa la palabra Loma para indicar una eminencia de terreno 6 un
cerropoco elevado , sino para mostrar con ella la vegetacion que se desarrolla en tiempo de invierno en
los cerrosde la Costa, siendo comun oir decir , este año hay buenas lomas , 6 tambien no hay lomas .
2 Se da este nombre en el Perú á la fina lluvia que cae en la Costa durante la estacion del invierno.
168 PARTE PRELIMINAR .
notable sino seis añejos olivos , que pasan de ciento cincuenta años de
edad , y sus variadas guayabas.
Quebradas de Chapara, Caravelí y Ocoña -De Chala me dirigí á la ha-
cienda de Caramba y pueblo de Chapara, cuyo cultivo principal es la par-
ra , fabricandose con su uva un vino bastante estimado. Continué por la
quebrada al pueblo de Quicacha, y de allí pasé á Sóndor y á la grande
poblacion de Caravelí , cuyos habitantes se dedican á la fabricacion de los
odres para transportar el aguardiente , y para esta extraña industria de-
suellan vivos , enteras manadas de inocentes cabritos , que llenan el aire
con sus tristes gemidos.
De Caravelí bajé hasta el mar tan sólo para ver á Atico , lugar donde
pasan la estacion de baños las familias mas acomodadas de Caravelí.
Reconocí una mina de cobre situada en la orilla del mar á tres leguas
de Atico hacia el Sur , y la caleta de Punta-blanca tres leguas hácia el
Norte. En seguida regresé al pueblo de Caravelí para seguir mi itinera-
rio hacia Ocoña , desviándome del camino para ver el mineral de oro de
Posco , que ha dado en otra época grandes riquezas y actualmente se
halla en un abandono casi completo.
En Ocoña vi sus industrias principales , que consisten en la fabrica-
cion del aceite de olivo y la pesca de camarones y mariscos que hacen
secar para llevarlos á Arequipa , y atravesando á vado el torrentoso rio,
continué marchando á poca distancia del mar hasta el pueblo de Cama-
ná , cuyos habitantes tienen casi las mismas industrias que los de Oco-
ña. Seguí á Quilca y al puerto de Islay , que sirve para la introduccion
de las mercaderias que se consumen en los departamentos de Arequi-
pa y Cuzco.
Valle de Tambo.-Dejé á Islay y sus áridos cerros , pasando al rico y
fértil valle de Tambo , verdadera despensa de la ciudad de Arequipa. Allí
visité el pueblo de Cocachacra , que por su nombre recuerda que en otro
tiempo se cultivaba en este lugar la preciosa coca; recorrí los numerosos
caserios diseminados como islotes en este lago de verdura ; vi sus sem-
brios de arroz , ají y caña; subí á sus verdes lomas, donde hallé algunas
familias del valle de Tambo que habian venido á vivir bajo de toldos para
gozar de su agradable temperamento.
Despues de haber recorrido el valle en todos sentidos, subí por la
quebrada de Cahuíntala para tomar el camino de Arequipa, dirigiéndo-
me al Tambo de la Joya. Desde este hospicio , en medio del desierto,
CAPITULO IV. 169
se ve á lo lejos en el horizonte levantar su cabeza cinco elevados cerros
cubiertos de nieve : Solimana, Ampato , Chachani , Misti y Pichu-pichu,
cuya naturaleza volcánica pude reconocer mas tarde contemplándolos de
cerca. Seguí mi marcha al traves del desierto admirando y estudiando
los movedizos cerrillos de arena que llaman médanos , y atravesando la
cadena de cerros de la Caldera , bajé al risueño valle de Arequipa.
Arequipa y baños de Yura.-Heme aquí llegado á la bella ciudad de Are-
quipa , con sus sólidas casas de piedra y sus techos de bóveda , que dan
á la poblacion un sello especial. Las cómodas casas , la verde y bien cul-
tivada campiña , los numerosos baños situados en las inmediaciones de
la ciudad, y la pintoresca vista de su cónico volcan llamado Misti , hacen
de Arequipa una agradable mansion para el viajero.
En Arequipa se abria para mí un ancho campo de estudio, en la for-
macion geológica de sus terrenos , en su especial climatologia , debida â
la suma sequedad de la atmósfera , y en el exámen y análisis de sus nu-
merosas aguas , tanto potables como minerales.
Empecé por recorrer los variados pueblecillos que rodean la capital, con
el Señor D. Eugenio Boech , que tuvo la bondad de acompañarme y ha-
cer al mismo tiempo numerosas observaciones meteorológicas. Ocupado
en esta agradable tarea, me sorprendió el fin del año 1863 ; de manera
que el último dia de dicho año , me dirigia á los baños de Yura , con el
objeto de hacer el análisis de aquellas saludables aguas minerales.
De regreso á Arequipa y analizadas las aguas minerales de Jesus y
las potables de la ciudad , me fuí al tambo de Corralones en el camino de
Vítor , para ver unos grabados sobre piedra situados en el alto de la Cal-
dera é inmediatos al Tambo. Hechos algunos dibujos de esos antiguos
jeroglíficos , continué mi marcha hácia Vítor para conocer el valle del
mismo nombre , y luego regresé á Arequipa para continuar mi ruta
hácia el Sur.
De Arequipa me trasladé al pequeño pueblo de Chacahuayo , y de allí
á Omate , viendo de paso algunos pueblecitos. A poco mas de tres leguas
de Omate vi los baños termales , y llamó mi atencion un chorro de agua
termal que, saliendo con mucha fuerza en la orilla del rio, como si fuese
impelido por una bomba de incendio, forma un arco que atraviesa el rio
y cae en la otra banda, depositando en el suelo una materia rojiza for-
mada en su mayor parte de óxido de hierro.
Volcanes de Ubina y Huayna-Putina.-De Omate hice un pequeño via-
EL PERU.-Tomo I. 28
170 PARTE PRELIMINAR.
je al pueblo de Ubina , situado á catorce leguas de distancia, para ver de
cerca el volcan del mismo nombre que tiene su cráter destrozado. De re-
greso á Omate , emprendí mi marcha al pueblo de Quinistaquilla sobre
terrenos cubiertos de una espesa capa de piedra pómez. En este pueblo
ninguno me dió razon del volcan Huayna-Putina que se cita en muchas
obras ; sin embargo, tomé guias y recorrí toda la region elevada en bus-
ca del volcan , y despues de algunas horas de fatigosa marcha , parte á
bestia y parte á pié , sobre un terreno movedizo , me encontré de repente
con un gran cráter, que en el país conocen con el nombre de Morro-Putina.
Este volcan es sin duda el que hizo su erupcion en 1,600 y que arrui-
nó los pueblos de Omate , Quinistaca y Quinistaquilla.
De este último seguí mi camino hacia Carumas. A tres leguas y me-
dia de este pueblo hay unos manantiales de agua termal que, á pesar de
llamarse agua termal de Carumas ; se conocen en el lugar con el nom-
bre de Baños de Putina, por hallarse cerca de la poblacion que lleva el
mismo nombre. Esta agua termal sale á la superficie tanto en la orilla
como en el mismo cauce del rio que pasa al pié de Putina.
Un ruido casi igual al que produce la salida del vapor cuando se abre
la llave del caldero de alguna máquina , anuncia la cercania del agua
termal ; existiendo casi en el mismo nivel del agua del rio un pequeño
cono provisto de una angosta abertura , de donde sale con ruido el agua
casi reducida á vapor , y á la temperatura de 91° del termómetro centí-
grado. La superficie del terreno es tan caliente , que casi no se puede
pisar el suelo cerca del punto de donde sale el agua.
Moquegua. De Carumas me dirigí hácia Moquegua, y en la parte
mas elevada del camino presencié una de las mas fuertes tempestades ,
cayendo en rededor mio numerosos rayos , experimentando al mismo
tiempo un fenómeno eléctrico que no me habia sucedido en ninguna otra
parte del Perú. Este extraño fenómeno consistia en numerosas descar-
gas de chispas eléctricas sobre mi frente, todas las veces que levantaba
la cabeza para mirar la nube tempestuosa.
Llegué á la ciudad de Moquegua , que por su especial disposicion to-
pográfica , tiene dias calurosos y noches frias ; recorrí su valle con sus
hermosos viñedos; bajé por la quebrada al pueblo de Ilo , situado casi
en la playa del mar y donde se producen inmejorables aceitunas ; vi á
los diestros pescadores salir en alta mar sobre sus débiles balsas forma-
das de dos grandes odres de pieles de lobo marino hinchadas de aire ; y
CAPÍTULO IV. 171
en seguida regresé á Moquegua , de donde salí para el inmediato valle
de Locumba, que tiene como el de Moquegua muchas haciendas de viña,
la mayor parte de ellas situadas en la quebrada de Sinto y regadas por
la grande acequia de Tacalaya , cuya toma dista siete leguas de la ha-
cienda de Sinto .
Quebradas de Locumba y Sama.-En los altos de la hacienda de San
Antonio , cerca de Locumba , vi un panteon de los antiguos habitantes del
Perú; y en una quebradita situada al pié , hay varias piedras con dibujos
esculpidos , análogos á los del alto de la Caldera , en el camino de Are-
quipa á Vítor. Seguí mi ruta subiendo por la quebrada de Locumba al
pueblo de Candarave , pasando por los de Ilabaya y Curibaya.
De Candarave seguí el curso de la quebrada hacia su orígen, visitan-
do unos baños termales de agua salobre situados al pié del volcan Yuca-
mani. Continuando mi marcha mas arriba , vi la acequia llamada de
Totora , cuya agua se queria llevar hasta Tacna para el regadio de los
terrenos ; y despues de una hora de marcha , llegué al lugar llamado Ca-
liente, situado en la misma Cordillera , donde observé varios manantiales
de agua termal , uno de los cuales se puede considerar como un verda-
dero volcan de agua hirviente. Imaginese un pozo de doce varas de diá-
metro , cuyo fondo no se alcanza á descubrir , apareciendo el agua de
color azul verdoso como la del mar, y hacia un lado en el mismo pozo,
se ve reventar con mucha fuerza el agua , la que se eleva á borbollones,
produciendo el mismo ruido que un gran caldero en ebullicion .
Seguí mi marcha por la Cordillera hasta ver el volcan Tutupaca , y en
seguida regresé á Candarave , de cuyo lugar me dirigí al pueblo de Tica-
co para llegar al origen de la quebrada de Sama , situada al Sur de la
de Locumba.
Entré de paso al pueblo de Challahuaya sin ver un solo habitante,
por hallarse todos en sus chacras; lo que sucede muy á menudo en los
pueblos de indígenas, donde el desgraciado viajero no halla á veces recur-
sos de ninguna clase .
En las inmediaciones de Ticaco vi otro baño termal encerrado entre
cuatro paredes. De Ticaco pasé á Tarata, en donde con dificultad hallé
guias para bajar á la Costa, teniendo los Indios de Tarata un pánico á
las tercianas que grasan en el valle de Sama.
De Tarata á Sama no se encuentra ninguna poblacion sino pequeños
caserios que llaman pagos,
172 PARTE PRELIMINAR.
Salí del valle de Sama , célebre únicamente por sus tercianas de ca-
rácter maligno , y pasé á Tacna.
Miéntras descansaba en esta bella ciudad mi fatigado cuerpo , hice el
análisis del agua potable de que se hace uso , siendo con justa razon re-
putada de muy mala calidad. Visité en seguida los pequeños trechos de
terrenos cultivados de las inmediaciones , los que son deliciosos oásis en
medio del desierto.
Viaje de Tacna á Puno.-De Tacna emprendí mi marcha por la quebra-
da con direccion á Puno , pasando por los pequeños pueblos de Pachia y
Palca y el establecimiento mineral de la Portada , en donde se deposita
y tambien se compra el mineral de cobre , que viene cargado sobre lla-
mas , de las minas de Corocoro en Bolivia , y se transporta á Tacna so-
bre mulas.
De la Portada seguí mi marcha hacia la Cordillera de Tacora , pasando
en el camino el rio llamado del Azufre , cuya agua cargada de alumbre,
sulfato de hierro y ácido sulfúrico libre , es un mortífero veneno para las
bestias que tienen la desgracia de apaciguar con ella su sed.
Poco despues de haber dejado este perjudicial rio , gocé de la vista del
cónico volcan de Sajama , y pasando un poco mas allá , al pié del nevado
Chipicani , llegué al pueblecito de Tacora situado en la Cordillera , á la
cual presta su nombre .
Continuando el camino , á ménos de una legua despues de Tacora , se
encuentra el tambo de Ancara, donde se puede hallar un poco de alfalfa
seca para las bestias; lo que no deja de ser una ventaja para los tran-
seuntes , aunque este forraje se pague en dicho lugar al precio exorbi-
tante de ocho pesos el quintal.
Pasé la noche en una casucha de piedra sin puerta , situada en la ori-
lla de un rio y en la misma Cordillera. Esta pascana deshabitada se lla-
ma Uchusuma , nombre que se ha hecho notable por el canal que con-
duce el agua de este lugar á la poblacion de Tacna.
El 10 de Mayo á las cinco de la tarde , el termómetro marcaba en la
pascana de Uchusuma la temperatura de 3º centigrados sobre cero ;
pero en la noche el termómetro de mínima expuesto al aire libre , afuera
de la choza , bajó hasta 16° centígrados bajo cero.
Desde Uchusuma seguí el camino siempre sobre mesetas elevadas,
recorriendo por pequeños trechos la orilla del rio Mauri , pasando por el
caserio abandonado de Ancomarca , las haciendas de Tres ojos de agua
CAPITULO IV . 173
y de Chilligua, y descansando á veces en la noche en miserables tugurios
habitados por Indios sucios , andrajosos y de lúgubre aspecto , hasta lle-
gar á la frígida ciudad de Puno .
Puno. Por fin llegué á la orilla del gran lago de Titicaca; de ese mar
de agua dulce, levantado á mas de 4,000 metros de altura , de cuyas
islas salieron , segun la tradicion, los fundadores del floreciente y dila-
tado Imperio de los Incas. Vi sus tranquilas aguas surcadas por las pri-
mitivas balsas , movidas al impulso de la suave brisa que hinchaba sus
velas de totora; las vi tambien, agitadas por la tempestad, formar eleva-
das olas que , como las de un mar embravecido , amenazaban de naufra-
gio á la goleta en que yo iba embarcado; y oí, por último, silbar el hura-
can entre las jarcias y palos de la débil nave que, impulsada por fuerte
viento , marchaba con la velocidad de un vapor á buscar asilo en se-
guro puerto.
En este departamento fué donde vi en su mayor escala aquellos ex-
tensos llanos elevados y frios que se conocen en el Perú con el nombre
de punas; en las que ni un solo árbol, ni el mas raquítico arbusto se ele-
va en la superficie del suelo para romper la monotonia y dar reposó á la
fatigada vista.
De Puno pasé al pueblo de Vilque que dista seis leguas , para ver la
renombrada feria que tiene lugar todos los años en el mes de Mayo.
Para el viajero que recorre un país , no hay mejor ocasion para sus es-
tudios sobre las razas , que la que ofrece una feria. Allí tiene la facilidad
de ver reunida en un solo punto una infinidad de tipos distintos , que di-
fícilmente podria conocer viajando ; y en una reunion semejante hay la
ventaja de poder comparar los distintos tipos y apreciar sus diferencias.
El triste pueblo de Vilque , que en los demas dias del año escasea de todo
recurso , no hallando el viajero con qué satisfacer sus mas urgentes nece-
sidades , en la época de la feria cambia totalmente de condicion, siendo el
lugar de cita de los comerciantes de Arequipa, Tacna, Moquegua y Lima.
Entonces se improvisan en el pueblo de Vilque varias fondas , cafés ,
heladerias , tiendas de comercio , etc. , y la poblacion que poco antes era
casi solitaria y desierta , se convierte en un centro de actividad y vida.
De Vilque hice una pequeña excursion á la hacienda de Umayo , con
el objeto de ver las importantes ruinas llamadas de Silustani , las que
consisten en unas torres de forma casi cilíndrica, con la parte superior
un poco mas ancha, y construidas con piedras muy bien labradas. Estos
174 PARTE PRELIMINAR.
monumentos son conocidos en el país con el nombre de Chulpas ; y todas
las de Silustani tienen la particularidad de que su pequeña puerta se
halla dirigida hacia el oriente.
De Puno á Arequipa y regreso. Aunque ya conocia la ciudad de Are-
quipa, no habia visto el camino que media entre esta ciudad y Puno ,
por cuyo motivo emprendí un viaje de Puno á Arequipa tan sólo con este
fin , pasando por las postas de Maravillas, La Compuerta, Cachipascana,
Cuevillas , Pati y Apo , en las que el viajero encuentra algun recurso y
una habitacion donde pasar la noche.
De Apo á Arequipa , se pasa por el mentado lugar llamado Alto de los
huesos , cuyo nombre trae su origen de los numerosos restos de los anı-
males que han sucumbido víctimas del cansancio , al subir á este lugar
por un camino muy inclinado y sobre un terreno movedizo , formado de
arena y escoria volcánica.
El Alto de los huesos no es sino la continuacion de la cadena volcá-
nica que liga el Misti con el Pichu-pichu.
Hallándome otra vez en Arequipa y en una estacion enteramente
opuesta á la de mi primer visita, me pareció de grande interes hacer una
nueva serie de observaciones meteorológicas , lo que me dió á conocer que
existe una diferencia muy sensible en la presion atmosférica de Arequipa
observada en el mes de Diciembre , comparada con la del mes de Junio.
De Arequipa regresé á Puno por el mismo camino.
Excursion por el Lago de Titicaca.-Restituido á Puno , me encontré
con el Señor Squier , inteligente arqueólogo , conocido en el mundo cien-
tífico por sus interesantes publicaciones sobre los monumentos antiguos
del Estado de New York , Valle de Mississipi , etc. , y que viajaba en el
Perú con el objeto de estudiar los importantes restos de la antigua civi-
lizacion anterior á la conquista.
Nos vimos , nos conocimos, y pocos dias despues nos hallábamos jun-
tos á bordo de una pequeña goleta recorriendo el hermoso lago de Titi-
caca en busca de antigüedades.
Pasamos por las islas de Soto , Apinguela y Campanario, y nos fui-
mos á la mayor de todas , la isla de Titicaca que da nombre al lago y la
única que tiene manantiales de agua. Vimos en esta isla el edificio an-
tiguo llamado Palacio del Inca , donde existen todavia cuatro cuartos
con sus techos de piedra. En seguida , recorriendo la isla de un extremo
á otro , vimos la Pila del Inca ; otras ruinas conocidas en el país con el
CAPITULO IV. 175
nombre de Chingana ó Despensa del Inca , á poca distancia del lugar lla-
mado la Peña donde , segun el historiador Calancha, habia un altar dedi-
cado al Sol , sobre el cual se hacian las ofrendas. Esta peña es la que lleva
el nombre de Titicaca , que fué dado á la isla y á la laguna.
Pasando del lugar llamado la Peña á la hacienda de Challa , un poco
ántes de llegar á la bahía de Jentipuncu , se observan en la arenisca fer-
ruginosa de color amarillento rojizo que forma el terreno , dos impresio-
nes casuales debidas á la accion de las lluvias ó á la descomposicion de
la arenisca por otra causa cualquiera. Estas impresiones por un capri-
cho de la naturaleza tienen la forma de los rastros de dos piés humanos
y los Indios creen ciegamente que son debidas al pasaje del Inca por es-
te lugar , que designan con el nombre de lugar donde puso pié el Inca.
En la isla de Coati situada á dos leguas de distancia de la de Titicaca,
vimos las mas bellas ruinas, conocidas con el nombre de Templo de la
Luna. Este hermoso é importante monumento histórico , tiene la forma
de un atrio rectangular con numerosas puertas que corresponden á cuar-
tos internos de diferentes formas y dimensiones. Todo el edificio está
construido de piedra arenisca, y se halla todavia en buen estado de
conservacion. En el dia sirve de abrigo á pastores de carneros .
En nuestras correrias sobre el lago , hice importantes observaciones
sobre su climatologia , y recogí el agua en el punto mas distante de tier-
ra, con el objeto de practicar el análisis químico, trabajo que verifiqué á
mi regreso á Puno.
Viaje de Puno á la provincia de Carabaya.-Visité en seguida los mi-
nerales inmediatos á la ciudad ; reconocí é hice el análisis del agua mi-
neral de Tangolaya; vi las salinas de Tiquillaca , y una veta de hierro
magnético á poca distancia de Paucarcolla ; y despues de haber hecho
algunos estudios sobre las alpacas que producen la preciosa lana que
forma la principal riqueza de todo el departamento, salí de Puno en di-
recion hácia el pueblo de Pusi, pasando en el camino por el pueblo de
Paucarcolla y el rio de Cabanillas , el cual se atraviesa en balsas de to-
tora , yendo sobre estas las mulas cargadas.
A una legua del pueblo de Pusi, vi un pequeño manantial de petróleo,
otro de agua sulfurosa y una capa de alabastro calcáreo , que se conoce
en el lugar con el nombre de piedra Berenguela.
Continué mi marcha por los pueblos de Taraco y Saman; pasé á va-
do el ancho rio Ramis y me fuí al pueblo de Arapa, situado en la orilla
176 PARTE PRELIMINAR.
de la laguna que lleva el mismo nombre , el que no tiene de importante
sino una hermosa piedra con dibujos esculpidos por los antiguos Indios,
y que actualmente sirve de umbral á la puerta de la iglesia.
De Arapa, seguí el camino á la poblacion de Azángaro , capital de la
provincia de este nombre, fundada sobre los restos de una poblacion an-
tigua ; pues existe todavia en la parte mas central una casa de aquella
época , que se conoce con el nombre de Sondorhuasi. Siguiendo de Azán-
garo hacia el pueblo de Asillo , desviándome del camino unas pocas cua-
dras , llegué á los baños termales de Fray-lima, donde hay un ranchito
con dos pozas para bañarse.
Salí de Asillo para regresar á Azángaro, marchando en parte por
otro camino .
De Azángaro me dirigí al pueblo de San Anton , subiendo diez leguas
por la quebrada principal, observando en el camino muchas llamas y
grandes manadas de carneros que pacen en aquellos extensos llanos,
donde faltando enteramente los árboles y arbustos , sus habitantes em-
plean por combustible el excremento de vaca , no haciendo uso de la
turba , que es muy abundante.
Vi en las inmediaciones de San Anton varios minerales , y pasé al
frígido pueblo de Potoni, donde el viajero se sorprende al ver al lado de
miserables chozas , una buena casa con algunas viviendas empapeladas
y con ventanas provistas de vidrios. Al ver los reducidos sembrios de
cebada y papas de los contornos , no pude comprender desde luego el
objeto de una buena casa de hacienda en esta glacial region.
Sin embargo , aunque en la mayor parte del departamento de Puno se
cultiva apénas lo suficiente para la alimentacion , existe un gran ramo
de riqueza en las lanas de carneros y alpacas , que dan lugar á un activo
comercio y hace circular en todo el departamento de Puno grandes ca-
pitales. La hacienda de Potoni , pues , tiene por objeto la recaudacion
de las lanas de carnero de las cercanias, y de la mucho mas valiosa la-
na de alpaca que produce la inmediata provincia de Carabaya.
De Potoni pasé á la poblacion del Crucero , que dista solamente dos
leguas y es la capital de la provincia de Carabaya.
CAPÍTULO V.
Provincia de Carabaya.-Exploracion del rio Sangaban.-Viaje á las minas de oro.
Expedicion á las quebradas de Sandia y Tambopata.
1864.
Esta apartada provincia, célebre por sus ricas minas de oro , siendo
muy poco conocida, tanto por hallarse muy arrinconada en el extremo
Sur de la República, cuanto por la falta de caminos para entrar en sus
fértiles valles , llamaba mi atencion de un modo particular , y desde mi
salida de Lima habia hecho el propósito de recorrerla , aunque fuese á
pié, de un extremo á otro , visitando todas las quebradas que tributan
sus aguas al rio Inambari ; propósito que realicé empezando por la parte
occidental , que linda con el departamento del Cuzco , y acabando por la
quebrada de Tambopata , que sirve de límite con la República de Bolivia.
Emplée en esta penosa tarea , andando continuamente , cerca de cua-
tro meses y medio , habiendo entrado á la poblacion del Crucero el 15
de Agosto , y salido de la provincia el 24 de Diciembre.
Sólo por su posicion central y ser , por decirlo así , la puerta de entra-
da á los fértiles valles de la provincia de Carabaya , puede ser capital
la ruinosa poblacion del Crucero; porque es casi incomprensible cómo se
haya fundado este pueblo en una pampa que nada produce y donde en
la estacion de invierno los habitantes llevan á sus casas , en estado
de hielo , el agua que necesitan para los usos domésticos.
Del Crucero me dirigí al pueblo de Macusani pasando por el caserio
de Acoyani , donde logré ver un pequeño número de graciosos paco-
vicuñas , resto de la manada debida á los cuidados del presbítero Cabre-
ra , el que queriendo reunir en un solo individuo la fina lana de la vicu-
ña y la abundante de la alpaca , cruzó estos dos animales y obtuvo los
mestizos llamados paco-vicuñas , alcanzando en gran parte su objeto.
Macusani es poblacion mas elevada que el Crucero , pero su clima
es ménos frio , hallándose en el fondo de una quebrada que , a causa de
esta disposicion topográfica , produce cebada, papas y quinua.
EL PERÚ-Tomo IL. 24
178 PARTE PRELIMINAR.
Continué mi camino hacia Ayapata situada en la vertiente oriental de
la gran Cordillera Nevada , continuacion de la de Bolivia que tiene los
elevados picos Illampo é Illimani.
Cordillera Nevada.-A una legua de Ayapata, en un punto elevado, se
presenta á la vista un grandioso panorama de cerros cubiertos de nieve;
formidable barrera que divide la region selvática de la provincia de Ca-
rabaya , de la frígida hoya del Titicaca; barrera que sirve de límite entre
la Flora y Fauna andinas con la Flora y Fauna del Brasil; barrera, en fin,
que separa la region de los llanos, del terreno mas quebrado , y pasada la
cual toda la naturaleza varia , como si se entrara en un nuevo mundo.
Subí pues poco a poco la gran cadena , cuyo aspecto se hacia cada vez
mas imponente , hasta que pasada la primera cumbre y pisando el cuer-
po de estos gigantes , halléme en una glacial region, en medio de nume-
rosas lagunas , dominadas por elevados barrancos de cristalino y azulejo
hielo; abriéndose á mis piés unas angostas gargantas cortadas entre cer-
ros de roca negra salpicados acá y allá de blanca nieve, y el todo envuel-
to por una espesa neblina que cubria como de un misterioso velo la pro-
funda y obscura hoya del valle. No hay palabras para describir las sensa-
ciones que experimenta el viajero en presencia de estos cuadros de la ruda
naturaleza , sensacion que se modifica de un momento á otro con los cam-
bios atmosféricos tan frecuentes en la Cordillera. Este paisaje iluminado
por el sol nos ofrece una escena aunque muerta , al ménos tranquila y
agradable ; pero basta que se levante una tempestad para que la misma
escena se presente luego con un aspecto tétrico , terrible y amenazador.
La Cordillera Nevada de Carabaya tiene la vertiente occidental mucho
ménos inclinada que la oriental, de modo que la subida se hace insensi-
blemente ; al contrario, la bajada presenta casi siempre escalones.
Exploracion del rio Sangaban .- La bajada á Ayapata no es tan abrup-
ta como la de otras quebradas; sin embargo , no deja de tener largos tre-
chos con escalones de piedra.
Llegué en fin á Ayapata , pueblo situado en la region de las neblinas;
por lo cual su atmósfera es muy húmeda y el interior de las casas muy
obscuro , siendo á veces necesario tener luz artificial durante el dia.
De Ayapata pasé á la quebrada de Ollachea , atravesando la ramifica-
cion de la Cordillera que separa las dos quebradas , la que es bastante
elevada y tiene varias lagunas. Bajé á Ollachea, pueblo de clima templado
CAPITULO V. 179
y agradable , por estar situado mucho mas abajo que Ayapata. Reconocí .
su agua termal , que se halla cerca de la poblacion.
Pasé en seguida al pueblecito de Chia, subiendo por otra quebrada que
desemboca mas abajo de lade Ollachea. Vi poco mas allá de Chia las
extensas ruinas de un pueblo anterior á la conquista , con las faldas
del cerro dispuestas en andenes para el cultivo , sostenidos por paredes
de piedra muy bien construidas.
De Chia fuí á visitar la quebrada de Palca, situada mas al Oeste , y la
última de Carabaya , estando dividida por un ramal de la Cordillera , de
la quebrada de Marcapata del departamento del Cuzco , á la que parece
reunirse mas abajo.
Despues de haber descendido por la quebrada de Palca y visto el pue-
blecito de Ivipata , emprendí mi marcha al elevado pueblo de Corani , y
de allí pasé nuevamente á Ollachea marchando por camino muy fragoso
donde hay que subir hasta casi el nivel de la nieve perpetua para poder
bajar á la profunda quebrada.
El rio que pasa por el pueblo de Ollachea es el mismo que despues se
llama Sangaban; pero como no se puede seguir, ni á pié, el curso del rio
por los cerros muy inclinados y casi cortados á pique, bajé por la quebra-
da hasta donde me fué posible ; y regresé á Ayapata para entrar nueva-
mente á la quebrada de Sangaban por otro camino.
Salí de Ayapata con el propósito de seguir el rio de Sangaban hasta
su desembocadura en otro mayor que, segun mi modo de ver, debia ser
el Inambari y no el de Marcapata , como se observa en varios mapas,
y como lo ha hecho creer un viajero que no ha visto siquiera esta region.
De Ayapata , marchando por un camino muy escabroso , en el que se
atraviesan varios rios y arroyos que tributan sus aguas al rio de Esqui-
laya (nombre que se da mas bajo al rio que pasa por Ayapata), llegué al
punto mas elevado del camino; y una legua mas adelante pisaba un ter-
reno , cuyas aguas bajan al rio Ollachea ó de Sangaban, y poco despues
descansaba en el tambo de Quiton-quiton. Este consiste en una techum-
bre sostenida por cuatro paredes de rústicas piedras y sin puerta , y sir-
ve tambien de abrigo á las vacas que pacen en aquellos elevados cerros ;
lo que , a pesar de esto , no deja de ser un gran consuelo para el viajero
que recorre aquellos lugares deshabitados y que ha tenido que sufrir la
accion de la lluvia durante todo el dia.
Desde este lugar elevado se domina toda la region de los bosques que
180 PARTE PRELIMINAR.
se extiende abajo hasta perderse en el horizonte ; pero esta region ama-
nece casi siempre cubierta de densos vapores , y mirada desde el tambo
se presenta á los piés del espectador en un verdadero oceano vaporoso ,
en el que se descubren unos raros islotes , formados por la cumbre de los
cerros cubiertos de bosques .
Dejando el tambo de Quiton-quiton, alumbrado por el sol, bajé por un
camino muy inclinado, hundiéndome , por decirlo asi, en el terreno, el que
se halla cortado en barranco á los dos lados; y bajando, como en casi to-
das las quebradas de la provincia de Carabaya, por una serie de saltos
sobre elevados escalones , se entra en una húmeda region que favorece de
un modo asombroso la vida de las diminutas plantas criptógamas , las
que cubren de un verde tapiz la superficie inclinada del terreno , y hasta
las ramas de los arbustos y arbolillos .
Siguiendo el camino en constante descenso , y descansando en varios
tambos , llegué á la hacienda de San José de Bellavista, situada en el lí-
mite de los terrenos habitados por los salvajes , que en varias ocasiones
la han invadido causando algunas desgracias.
En San José , queriendo llevar á cabo mi propósito de ver la desem-
bocadura del mentado rio de Sangaban , pude con no poca dificultad
proporcionarme cuatro peones para cargar la camay víveres , y acompa-
ñarme en mi peligrosa expedicion.
Muy largo seria describir aquí los trabajos y penalidades de esta mar-
cha á pié por un terreno sin camino de ninguna clase; teniendo á veces
que fabricar escaleras de palos para subir á elevados barrancos cortados
á pique ; haciendo marchas casi aéreas por terrenos de rápida pendiente ;
pasando á vado una infinidad de arroyos y rios ; atravesando tupidos
bosques de plantas espinosas por donde teniamos que adelantar lenta-
mente , abriéndonos el paso á golpe de machete ; pernoctando en la pla-
ya del rio en continuo peligro de ser sorprendidos por los salvajes , y
careciendo en una ocasion hasta del diario alimento.
Pero al fin alcanzamos la victoria : llegamos á la desembocadura del
rio Sangaban en el caudaloso Inambari, y en sus playas descansamos un
dia para saborear la satisfaccion moral de haber logrado nuestro objeto
despues de tantas fatigas .
Quebrada de Ayapata ó de Esquilaya.-De las playas del rio Inambari,
en vez de regresar por el mismo camino , seguí este rio aguas arriba
CAPITULO V. 181
hasta encontrar la desembocadura del rio de Ayapata ó Esquilaya y subí
ladeando este rio.
Al tomar este nuevo camino tenia la conviccion de que pasaria ménos
trabajos que por la quebrada de Sangaban. Sin embargo, no mejoré de
condicion , puesto que tuve que superar obstáculos de distinta naturale-
za , llegando á un lugar donde no habia posibilidad de seguir la marcha
en la márgen izquierda por lo escarpado del terreno ; y para pasar á la
otra banda , tuvimos que hacer un puente con un gran tronco de árbol,
lo cual nos costó muchas fatigas y mucho riesgo .
En este camino nos faltaron tambien los víveres , añadiéndose al can-
sancio el hambre , y hubo veces que no hallamos ni un metro de ter-
reno llano para tender la cama , viéndonos obligados á dormir casi sobre
los árboles y en continuo peligro de rodar hasta el rio.
Siguiendo por esta quebrada, hallamos algunos pequeños plantios de
coca pertenecientes á Indios de Ayapata , pero solitarios, porque sus due-
ños los ocupan solamente en la época de la cosecha. Llegué por fin á un
puente que lleva el mismo nombre de Esquilaya , pasado el cual, subí
una media legua para llegar al tambo , que es el único lugar poblado y
donde residen constantemente un alcalde y un alguacil. Este tambo no
está libre de las correrias de los salvajes; pero la visita mas desastrosa
es la que se verificó el 4 de Mayo de 1859, en la que mataron al alcalde
y se llevaron ochocientos machetes , y trescientas hachas que habian
depositado en el Tambo los Indios, que van temporalmente á sus cocales
situados en la quebrada.
Del Tambo de Esquilaya me dirigí á Ayapata , donde llegué al si-
guiente dia , pasando la noche en el Tambo de Ichucalla.
Regreso al Crucero.-Terminada esta primera expedicion con toda
felicidad y con el placer de haber aclarado algun tanto la hidrografia de
esta desconocida parte del Perú , cobré nuevo valor para emprender
otras campañas , y sali de Ayapata para ir al pueblo de Ituata, que en
línea recta dista muy poco , pero por lo quebrado del terreno se andan
tres leguas.
Ituata se podria llamar el país de la neblina. Casi todo el año está
envuelto en una espesa capa de vapor acuoso ; y si acaso se halla despe-
jado el cielo en el pueblo , no lo está por cierto en la quebrada que pasa
al pié , la cual aparece como un mar de densos vapores, que se mueven á
manera de olas , no dejando distinguir objeto alguno situado en el plan de
182 PARTE PRELIMINAR.
la'quebrada. El rio que pasa al pié de Ituata , lleva sus aguas al de Esqui-
laya. Mas abajo , dos leguas antes del Tambo de este nombre , entra por
la derecha en el rio Esquilaya , el de Caxili , que tiene lavaderos de oro.
De Ituata me fuí á Tambillo, caserio situado á mucha elevacion en la
márgen izquierda del rio que mas abajo se llama Caxili. Sus habitantes
siembran papas , con las que preparan chuño que les sirve de alimento
en sus viajes.
Pasé el rio de Tambillo sobre un sólido y sencillo puente , formado
por dos grandes piedras atravesadas , una de las cuales tiene siete me-
tros de largo. La construccion de este puente es anterior á la con-
quista del Perú ; notándose á poca distancia paredes arruinadas de edi-
ficios de aquella época. Se sube en seguida casi hasta la nieve , pa-
sando cerca de varias lagunas ; se atraviesan varios riachuelos y ar-
royos , bajando y subiendo continuamente hasta llegar al pueblo de
Coasa , el que se halla en la cuchilla de una lomada entre dos rios. El
principal se llama de Chuiquiña , nombre que conserva aun mas abajo.
Despues de haber visto la disposicion hidrográfica de la quebrada de
Coasa, pasé al pueblo de Usicayos, viendo en el camino algunos antiguos
sepulcros ó Chulpas , que tienen la forma de pequeñas casitas cuadran-
gulares , con techo de piedras de forma piramidal. En seguida regresé á
la capital de la provincia , esto es , á la poblacion del Crucero.
Viaje á las minas de oro.-Despues de un descanso de cinco dias, salí
nuevamente del Crucero para visitar otras quebradas que tributan sus
aguas al Inambari y ver el célebre mineral de oro de Challumas.
El camino ladea el rio que baña la poblacion del Crucero por un poco
mas de una legua, y despues se dirige hacia la Cordillera Nevada, que
ofrece en este lugar una vista imponente. Seguí mi marcha á orillas de
la bella laguna de Aricoma , gozando del espectáculo de un enorme alud
ó caida de nieve desde lo alto , con ruido atronador.
-
Al terminar la laguna , los inmensos cerros nevados parecen formar
una barrera insuperable , no distinguiéndose el lugar por donde pasa el
camino. Este sigue tortuoso , y subiendo poco a poco, dando varias
vueltas , llega insensiblemente al nivel de la nieve perpetua , la cual apa-
rece dispuesta en capas horizontales, formando barrancos de mas de
treinta metros de espesor.
De la cumbre de esta gigantesca barrera bajé al otro lado , pasando la
noche en el tambo de Huancarani , el que a pesar de ser despoblado co-
CAPITULO V. 188
mo todos los demas , es al ménos bastante espacioso. En seguida , mar-
chando por un camino muy quebrado , me dirigí al pueblo de Phara,
situado en condiciones análogas al de Coasa , esto es , fundado sobre una
lomada en medio de dos riachuelos que se reunen al pié del pueblo.
De Phara seguí marchando por una fragosisima senda hasta llegar al
tambo de Huaturo, pasando en el camino la estancia de Palca y el tam-
bo de Uco.
El tambo de Huaturo se puede considerar como la puerta para entrar
á la Montaña , pues un poco mas allá empieza la vegetacion con mas
vigor , sucediendo los árboles á las pequeñas matas y apareciendo en se-
guida las elegantes palmeras.
A poco mas de una legua de este tambo , se halla el de Patalayuni.
Desde este punto , el camino va haciéndose cada vez peor y casi imposi-
ble la marcha á bestia , de manera que continué á pié, bajando largos
trechos por elevados escalones , en un verdadero ejercicio gimnástico.
Entre el tambo de Mamanta y el de Cotani , se pasa un trecho de ca-
mino muy angosto con precipicios en ambos lados. Este lugar se llama
el Puente , y está sostenido por una elevada calzada artificial, que no se
sabe cuando ha sido construida.
Despues de otra serie de saltos , llegué por fin al lugar poblado llama-
do la Mina , situado en la confluencia de los rios Machicamani y Capac-
mayo , entre los cuales baja el camino. Este lugar debe su nombre á
algunos lavaderos y minas de oro que se hallan en sus inmediaciones.
Existen en este punto unas tres casas y un tambo donde vive un alcalde.
De la Mina en vez de seguir por el camino derecho que conduce á los
minerales de oro de Challuma, di unas largas vueltas , continuando la
marcha á pié para ver el rio Pulipuli , el antiguo mineral de oro de Apo-
roma, el rio Pacchani y el lugar llamado Palcabamba, situado en la ori-
lla del rio Huari-huari, que mas abajo toma el nombre de Inambari.
De Palcabamba seguí mi marcha por una pésima senda , siguiendo á
poca distancia el curso del rio Huari-huari , subiendo y bajando conti-
nuamente , pasando por la inclinada falda de cerros con derrumbaderos
á cada paso , y atravesando arroyos llenos de piedras y palizadas traidas
por las avenidas , hasta encontrar el camino que conduce rectamente de
la Mina á Challuma , y de allí al tambo que lleva el mismo nombre de
Huari-huari que se da al rio.
A poca distancia de este tambo atravesé el rio Huari-huari sobre una
184 PARTE PRELIMINAR .
pequeña balsa y entré al lugar llamado Versalles , situado cerca de la
desembocadura del rico rio de Challuma en el Huari-huari.
El lector quedará sorprendido al ver un lugar que se llama Versalles,
en una comarca tan apartada , á la que no se puede entrar sino por fati-
gosas marchas á pié ; pero desaparecerá su sorpresa al saber que este
nuevo Versalles recibió su bautismo de un entusiasta frances , el Señor
D. Gabriel Larrieu , el 9 de Diciembre de 1849 , poco despues del descu-
brimiento de los ricos minerales de oro de Challuma .
Actualmente la efímera poblacion de Versalles , se halla completamen-
te arruinada , puesto que ademas de la decadencia del mineral de Cha-
lluma , sufrió dos inundaciones : una por el rio Huari-huari en Marzo
de 1862 , y otra por el rio Challuma el 30 de Setiembre de 1863 , casi un
mes y medio antes de mi llegada á este lugar, en cuya fecha quedaban
solamente tres casas .
Los que no han viajado por las montañas del Perú , difícilmente po-
dran formarse una idea del camino que conduce desde Versalles á las
minas de oro de Challuma, el que se hace en gran parte por el cauce del
mismo rio , entrando á cada rato en el agua para pasarlo y repasarlo to-
das las veces que se presenta algun obstáculo.
A pesar de que en 1851 se abrió un camino con los soldados del bata-
llon Yungay , esto no duró sino pocos meses , y actualmente está en
completo abandono.
Poco despues se abrió otro que , por las numerosas vueltas que da , se
llama de la Moyoca , que en lengua quechua quiere decir vuelta. Este ca-
mino es tan malo , que cuando el rio no está crecido se prefiere marchar
por largos trechos en el cauce y pasarlo á vado á cada rato .
En el camino que yo he recorrido , para ir de Versalles al último pun-
to donde se trabajó oro en esta quebrada, y que se llama el Carrizal , he
pasado á vado diez veces el rio Challuma y treinta y cinco veces el ria-
chuelo Pucamayo.
En este trabajoso camino vi todos los lugares que han dado grandes
cantidades del tan codiciado metal , y la mayor parte de los cuales se
hallan hoy dia completamente despoblados , tales son: Pusupunco, don-
de no se ve ni vestigio de casa; San Simon; San José , cerca del ria-
chuelo del mismo nombre, donde hubo una casa; Cangali , que ha sido
lugar habitado , dió unos tres quintales de oro; Cementerio; Alta-gracia,
en cuyo lugar una sola batea de tierra del peso de unas quince libras ,
CAPITULO V.
dió al Señor D. José Poblete 43 onzas de oro. En Alta-gracia hubo mu-
chas casas , de las cuales cuando yo pasé habia una sola.
En Quimsamayo , lugar donde se reunen tres rios, hallé al Señor D.
I
Félix Rodriguez que estaba trabajando un gran rebosadero, cuya capa
aurífera (venero) se hallaba cubierta por un depósito de piedras y tierra
estéril (carga) del espesor de mas de cuarenta metros. Desde este punto,
subiendo por el cauce del riachuelo Pucamayo, fuí visitando el lugar lla-
mado Mercedes , donde el Señor Rodríguez sacó una pepita de oro de
cuarenta y cinco onzas , y Puerta-libre , donde habia una máquina para
beneficiar el oro de las vetas , mandada construir por el Señor D. Manuel
Cóstas. Subiendo en seguida una cuesta parada , llegué á las minas de
Capac Orcco ( que en lengua quechua , quiere decir Cerro-rico ) ; mas
allá vi las vetas del Sacramento y de la Recompensadora; y mas abajo de
Capac Orcco ó Montebello , hácia el rio, vi la veta Mercedes .
Por último , fuí recorriendo todos los puntos auríferos del rio Puca-
mayo hasta llegar al Carrizal, que es el último y dió bastante oro. En
este lugar han existido muchas casas , pero actualmente está desierto.
Dejé esta apartada é inhospitalaria region aurífera con sus infernales
caminos , que sólo el mas vivo entusiasmo por la ciencia ó la sed del
oro puede hacer recorrer y pasando , nuevamente por treinta y cinco ve-
ces el torrentoso Pucayaco y otras diez veces el rio Challuma , llegué al
desdichado Versalles , donde atravesé el caudaloso Huari-huari para ir á
descansar al tambo del mismo nombre.
Curso del rio Huari-huari. Despues de haber visto esta rica porcion
de la provincia de Carabaya , tan concurrida y animada en los años 1849
y 1850 y hoy casi desierta , quise hacer algo tambien para el adelanto
de la geografia, siguiendo el curso del rio Huari-huari hasta el punto
donde toma el nombre de Inambari , rio que reune casi todas las aguas
que bajan por la vertiente oriental de la Cordillera Nevada.
Antes de emprender esta arriesgada marcha, sabia por experiencia
propia todas las dificultades que tenia que superar al marchar por las
vírgenes quebradas de esta provincia, formada por un enjambre de tor-
rentosos rios que corren entre escarpados y puntiagudos cerros , donde
el terreno llano es casi enteramente desconocido.
I
En Carabaya se da el nombre de rebosadero á un depósito aurífero formado de tierra y piedra
sueltas de espesor variable , situado á diferente altura sobre el nivel actual del rio; pero el oro se halla
en la parte inferior del depósito y casi en contacto con la peña ; dándose el nombre de carga á toda la
parte superior formada de tierra y piedra estéril.
EL PERÚ.
-Tomo L. 25
186 PARTE PRELIMINAR.
Sin embargo , yo fundaba mis cálculos sobre lo que habia visto y pa-
decido en las quebradas de Sangaban y Esquilaya , no teniendo en cuen-
ta dos circunstancias posteriores , que agregaron otras dificultades y
peligros á los que ofrece ya por sí este quebrado terreno.
El 5 de Setiembre hubo en esta parte de la provincia de Carabaya,
un fuerte temblor que conmovió la tierra en muchos puntos y causó va-
rios derrumbes. Este temblor fué precursor de nuevas desgracias , pues
todo el mes de Setiembre llovió con mucha fuerza y principalmente el
30 , en cuyo dia hubo un verdadero diluvio.
Las excesivas lluvias fueron causa de la inundacion del citado pueblo
de Versalles y de muchos otros puntos. Hallándose crecidos todos los
rios , inundaban os terrenos ; minaban la tierra que sostenia grandes ár-
boles , y ésta derrumbándose se llevaba consigo toda la vegetacion, la
que era luego arrastrada por la impetuosa corriente del rio. La capa de
tierra vegetal con sus sembrios de coca , situados en la inclinada falda de
los cerros , habiendo sido removida por el temblor , si no habia caido en-
tónces , resbalaba bajo la accion de los continuos aguaceros dejando
desnuda la roca.
Con estas circunstancias agravantes fué como emprendí mi marcha,
siguiendo á pié el rio Huari-huari en su márgen izquierda. Salí pues,
subiendo primero y marchando en seguida por una ladera inclinada has-
ta llegar á una casita con un pequeño sembrio de coca, el cual se habia
en parte derrumbado hasta el rio ; pasé el riachuelo de Mama-huata, don-
de vi mas arriba otro cocal derrumbado ; luego atravesé otro riachuelo
llamado Cajatira y un arroyo , llegando despues á un pequeño llano con
algunas casuchas y sembrios de coca , lugar que se conoce con el nom-
bre de Chicali.
Siguiendo el camino , me hallé en la orilla del rio Huma-Apachecta ,
que tiene bastante agua , y cuando está un poco crecido se hace muy
peligroso vadearlo.
A poca distancia de este rio me encontré en un mal paso , teniendo
que atravesar un fuerte derrumbe ; lo superé con felicidad y bajé en se-
guida á la orilla del rio Huari-huari. Con grande sorpresa hallé la playa
del rio empedrada artificialmente; pero supe luego que se habia hecho
este empedrado con el objeto de recoger el oro que arrastra el rio. Sien-
do costumbre de los Indios hacer en la estacion seca , en las playas que
deja el Huari-huari , este piso de piedra que llaman Tocclla , y bajar des
CAPITULO V. 187
pues de la estacion de las aguas á deshacerlo para recoger el oro que ha
dejado el rio entre las piedras. Estas playas son unas verdaderas cha-
cras auríferas , puesto que se siembran piedras en una estacion, para re-
coger oro en otra.
Continué mi marcha atravesando varios derrumbes , hallando de tre-
cho en trecho algun pequeño sembrio de coca y varios empedrados en
la playa. Vi la desembocadura en el Huari-huari de los rios Macho-ta-
cuma y Huayna-tacuma, que entran por la otra banda y que tienen de-
pósitos de tierra aurífera todavia vírgenes.
Subí en seguida una larga cuesta , y desde el punto culminante divisé
abajo en una profunda quebrada el rio Pullani, el cual por su reunion
con el Huari-huari, forma el caudaloso Inambari.
Bajé hácia dicho rio, pasando uno tras otro varios peligrosos derrum-
bes , hasta llegar á una casita deshabitada , situada á dos ó tres cuadras
mas arriba del rio , donde busqué un asilo contra una terrible tempestad
que nos amenazaba .
La atmósfera se iba continuamente obscureciendo , un viento húmedo
y frio soplaba con fuerza , y poco despues la lluvia caia á torrentes. En-
tónces por las faldas inclinadisimas de los cerros que flanquean la que-
brada , se veian derrumbarse grandes trechos de terreno con sus plan-
tios de coca, los que cayendo hasta el rio desde una altura de mas de
cuatrocientros metros , producian un ruido aterrador , el cual se aumen-
taba por el eco repercutido en los elevados cerros de la profunda que-
brada. Parecia que todos los elementos de la naturaleza se hubiesen
desencadenado y reunido para producir una escena de horror y destruc-
cion. Las piedras que rodaban de lo alto , venian dando repetidos y gi-
gantescos saltos sobre la escarpada peña hasta hallar su tumba en el
rio; el agua de este último aparecia con un color sanguinolento por la
tierra rojiza que iba continuamente cayendo, y aumentada con los nume-
rosos afluentes que se habian improvisado por la lluvia diluvial que con-
tinuaba con fuerza , iba creciendo con extremada rapidez. Las orillas
roidas por la impetuosa corriente del rio , se derrumbaban por grandes
trechos y caian al agua levantando fuertes oleadas. El miserable rancho
donde me hallaba asilado, fué luego invadido por el agua, la que bajan-
do á manera de rio por la pendiente del cerro, entraba por un lado y
salia por el otro , tomando su curso hacia el rio. Nada era estable en
aquel momento , y hasta la tierra me parecia moverse bajo mis piés ; te
188 PARTE PRELIMINAR.
miendo ademas de un instante á otro algun derrumbe del cerro inme-
diato que me enterrase vivo. Por último , los fuertes relámpagos , los
estruendosos truenos y la densa y brumosa atmósfera que abulta los ob-
jetos , junto con la soledad del lugar, obraban sobre el alma , producien-
do un estado de tristeza y desasosiego indescriptible.
Pasé una tenebrosa é interminable noche en aquel sepulcro , hasta
que una radiante aurora disipó todos mis temores al ver que habia sa-
lido ileso de aquella larga lucha con la formidable naturaleza .
Proseguí mi marcha pasando tres derrumbes , viendo en la otra ban-
da del rio varios cocales completamente destruidos , y llegué al lugar
donde existia el puente que se habia llevado el rio en la avenida del 30
de Setiembre ; y á pocas cuadras de este punto hallé las ruinas del tam-
bo de Pullani , el que habia caido la víspera por un derrumbe de la ori-
lla , llevándose el rio una gran parte del mismo tambo.
Entonces me consideré feliz con haber pasado la noche en el endeble
ranchito , puesto que si hubiera descansado en el tambo habria sido
talvez tragado por el rio , ó aplastado por la caida del techo , que debia
haberme servido de proteccion contra la fuerte lluvia.
A pocas cuadras de este punto el rio Pullani se reune con el Huari-
huari y juntos forman el Inambari , que habia visto en mi viaje por el
rio de Sangaban.
Regreso á Phara y al Crucero.-De este lugar emprendí mi marcha,
siguiendo el rio Pullani hácia su orígen por el mas horrible camino; pues
no pudiendo marchar cerca del rio fuimos obligados á trepar una cuesta
y seguir por una falda muy inclinada llena de derrumbes , en muchos
de los cuales no quedaba sino la viva peña.
Acababa apenas de salvar un mal paso, cuando se me presentó delan-
te otro trecho de camino destruido , habiendo rodado la tierra hasta el
rio por la rápida pendiente del cerro , dejando una desnuda é inclinada
laja de pizarra.
Sólo unas manchas de tierra apoyadas sobre alguna aspereza de la ro-
ca habian permanecido en este resbaladero. En la imposibilidad de mar-
char sobre la lustrosa é inclinada pizarra para pasar este peligroso tre-
cho, tuve que aprovechar de estos diminutos oasis de tierra , apoyando
sobre ellos cautelosamente los piés. Mas la poca tierra que me servia
de sosten , habiendo sido removida por la accion de las fuertes lluvias , y
colocado sobre un declive bajo el peso del cuerpo empieza á resbalar y con
CAPITULO V. 189
ella adquiere mi cuerpo una lenta traslacion hácia abajo. Al sentir mo-
verse la tierra bajo de mí, las manos involuntariamente buscan un apoyo,
y unas raquíticas plantas que crecen en las grietas de la peña presentan
sus tortuósas ramas , como un amigo que presta el auxilio de su mano
para salvar un dificil paso. Pero el movimiento del cuerpo se habia ace-
lerado , y bajo su peso la rama se desgaja , ó la mata se desarraiga y los
piés van resbalando porla lisa peña con mas velocidad aun. Como el náu-
frago en el acto de ahogarse busca una tabla de salvacion , así yo mién-
tras iba rodando eché á mi alrededor una rápida mirada y, abriendo ins-
tintivamente los brazos, buscaba alguna desigualdad de la peña de donde
asirme y parar mi rápida traslacion hácia el precipicio que se abria ba-
jo mis piés ; una pequeña piedra saliente se presenta á mis manos é in-
mediatamente me agarro de ella , mas ¡ oh desgracia ! la piedra no está
fija, se desprende y resbala conmigo. Entonces un torbellino de ideas si-
nietras atraviesan como un relámpago por mi imaginacion. Con el cuer-
po y los miembros enteramente extendidos en el suelo , como para abar-
car mas superficie , hago los mayores esfuerzos para contener mi involun-
taria caida; introduzco los dedos en todas las grietas y resquicios de la
peña , pero en vano ; los músculos pierden su contractilidad y rozando co-
mo cuerpo muerto sobre la resbalosa pizarra , continué el descenso por
el declive del cerro. Viéndome inevitablemente perdido, prorrumpi en un
grito de desesperacion , al cual uno de mis Indios cargueros que habia
hallado un paso ménos peligroso algunas varas mas abajo , alzó la cabe-
za y mirándome rodar hácia él , levantó al instante las manos y agarrán-
dome por las plantas de los piés , me sostuvo casi en el aire. Con este
punto de apoyo , aunque ya se habia agotado la fuerza de mis manos , que
se hallaban todas ensangrentadas , pude arrastrarme penosamente y pa-
sar al otro lado de este peligrosisimo resbaladero.
Despues de un descanso de algunas horas para recobrar las fuerzas per-
didas, me puse nuevamente en camino. Los derrumbes se sucedian uno
á otro sin interrupcion , y hubo ocasiones en que viéndonos detenidos por
elevados barrancos , teniamos que dar infinitos rodeos , subiendo mucho
mas arriba , asiéndonos con piés y manos de las ramas y raices de los
árboles .
Despues de haber pasado treinta y dos derrumbes mas ó ménos peli-
grosos , llegué al rio de Torrebamba , llamado tambien del Sagrario ; lo
190 PARTE PRELIMINAR.
pasé á vado , y subí por una cuchilla entre este rio y el de Pullani para
llegar al tambo que lleva el mismo nombre de Sagrario.
De este tambo continuamos la subida por la misma cuchilla que divi-
de los rios para llegar al de Chivini , el que , careciendo de agua , hace
necesario salir del camino unas ocho cuadras para abastecerse de este
indispensable elemento .
Seguimos subiendo en direccion al tambo de Humabamba , pasando
por los de Ramo y Sachapata y dejando á un lado el caserio de Quiton-
quiton, lugar que se ha hecho célebre en toda la provincía de Carabaya
por los perfumados y muy apetitosos ajíes que produce.
El tambo de Humabamba se halla en un lugar bastante elevado , afue-
ra de la region de los bosques y en una fria pampa con atolladeros. De
Humabamba continué subiendo para llegar á la apachecta de Buena-
I
vista , cerca de la cual se observan varias vetas de cuarzo que han sido
trabajadas para extraer oro. En seguida continué mi marcha hácia Phara,
á cuya poblacion llegué despues de continuas bajadas y subidas. De Phara
regresé al Crucero , que fué el centro de todas mis exploraciones en las
distintas quebradas de Carabaya.
Expedicion á la quebrada de Sandia, Tambopata , Sina y Quiaca. En
el Crucero descansé siete dias y el 30 de Octubre hubo un eclipse de sol,
durante el cual hice varias observaciones sobre la marcha de la tempera-
tura. El 2 de Noviembre salí de la poblacion del Crucero , dirigiéndome
al mineral de Poto. Para esto seguí el rio del Crucero hácia su orígen y
pasando por el caserio de Acco-kunka , donde los Indios extraen un poco
de oro lavando la tierra de las inmediaciones, llegué al elevado pueblo de
Poto , que pertenece á la provincia de Azángaro .
Sólo el deseo del oro puede convidar á vivir en este desdichado pue-
blo , donde la helada tierra se opone á toda clase de cultivo.
Segun tradicion recogida de boca de sus habitantes, el descubrimieuto
del oro en Poto se debe á algunos individuos condenados á muerte , que
se escaparon de la cárcel de Azángaro y refugiados en este frígido lugar,
descubrieron por una rara casualidad algunas pepitas de oro , y en poco
tiempo reunieron lo suficiente para llenar dos pequeñas ollas. Con este
tesoro volvieron á Azángaro donde, merced á la influencia que ejerce este
* En el Sur del Perú se da el nombre de Apachecta a los puntos mas culminantes de los caminos,
donde acaba una cuesta para empezar una bajada.
CAPITULO V. 191
precioso metal, obtuvieron el perdon y rescataron su vida. ¡ Portentoso
poder del oro que borra los mas graves delitos !
Si llama la atencion el ver que se puede vivir en un pueblo como el de
Poto, situado á 4,717 metros de elevacion sobre el nivel del mar, ¿ qué se
dirá de la poblacion de Ananea , situada en medio de la nieve pérpetua ?
Visité esta poblacion, hoy dia desierta, fundada en la falda de un gran-
de nevado á tres leguas de Poto. Vi las ruinas de su iglesia, recorrí sus es-
trechas callejuelas, y observé muchas bocaminas llenas de agua y de gran-
des y transparentes estaláctitas de hielo. Ananea situada á 5,210 me-
tros de altura sobre el nivel del mar, ha sido sin duda la poblacion mas
elevada del globo, y puede decirse que se halla todavia mas arriba del ni-
vel inferior de la nieve pérpetua , puesto que á un lado de la poblacion
se ve la nieve extenderse á unas dos cuadras mas abajo .
Salí de estos ricos cerros cruzados por vetas de cuarzo aurífero , don-
de la vida se halla enteramente apagada por falta de calor , y me dirigí á
otras quebradas de la provincia de Carabaya , donde por el contrario reu-
niéndose las dos condiciones favorables , calor y humedad , se manifiesta
la vida en toda su munificencia.
De Poto continué mi marcha por un terreno poco quebrado hasta lle-
gar al punto donde empieza la bajada al pueblo de Cuyo-cuyo , por unos
escalones hechos de grandes lajas de pizarra , apareciendo luego algunos
pequeños arbustos que hacen mas agradable el camino. Seguí bajando
y ví las faldas de los cerros dispuestos en andenes , sostenidos por anti-
guas paredes de piedra mny bien conservadas ; dando á conocer que es-
tos lugares han sido en otra época muy poblados. Pero lo que no habia
visto en otras partes son unas aberturas cuadradas, á manera de nichos,
hechas en las mismas paredas que sostienen los andenes y en los cuales
viven algunos Indios en tiempo de cosecha para cuidar de que no roben.
Llegué á Cuyo -cuyo , antigua poblacion dividida por un pequeño rio ,
y despues de haber visto sus cultivos de cebolla , papas , cebada , etc. , y
reconocido su agua termal, pasé á Patambuco.
Estando situado este pueblo en otra quebrada , he tenido que subir á
una grande elevacion y bajar en seguida por escalones muy malos ; vien-
do en el camino muchisimos sepulcros cuadrados ó Chulpas , pertenecien-
tes á los antiguos habitantes del Perú. Vi tambien una pequeña casucha
con techo de piedra de la misma época.
Dejé el ruinoso pueblo de Patambuco , casi siempre envuelto en densa
192 PARTE PRELIMINAR .
neblina , la que favoreciendo la vegetacion, hace que se cubran de plan-
tas hasta las paredes y techos de las casas. Despues de visitar sus cerca-
nias regresé á Cuyo-cuyo para continuar mi camino quebrada abajo há-
cia la poblacion de Sandia. En la bajada de Cuyo-cuyo á Sandia la vege-
tacion va aunmentando poco a poco , haciéndose notar unos elegantes ar-
bustos de Vallea .
En Sandia pasé unos cuatro dias en dibujar varias plantas interesan-
tes y hacer los preparativos para visitar el Valle Grande llamado de
Atunyunca ó Huasayunca, donde tienen sus cocales y cultivo de café varios
vecinos de dicha poblacion.
Una terrible enfermedad de la coca , llamada muña y que se ha exten-
dido quebrada abajo en el valle que llaman de Iparo , fué la causa de que
los habitantes de Sandia buscasen otra quebrada para sus cultivos , hu-
yendo de la epidemia que se habia propagado en todos sus cocales.
Despues de haber atravesado la elevada cadena de cerros que ladea
la quebrada por el lado izquierdo , bajaron por otra y habiendo ha-
llado un valle espacioso , le dieron el nombre de Valle Grande ó Atun-
yunca (palabra quechua que tiene el mismo significado) , y allá empe-
zaron sus sembrios de café y coca ; pero desgraciadamente la esterilizado-
ra muña se propagó tambien en los nuevos cocales del Valle grande , y
tiende á destruir casi todos los cocales del valle de Sandia y hacer desa-
parecer uno de sus principales ramos de riqueza.
Segui pues mi camino bajando por la quebrada de Sandia unas seis
leguas , y dejando el camino de Iparo que sigue el curso del rio , subi una
larga cuesta para atravesar la cadena de montañas que cierra la que-
brada de Sandia por el lado izquierdo , pasando por el tambo de Ichu-
bamba y la punta de Ramos-pata. Bajé al otro lado sobre una angosta
cuchilla , la que en muchos puntos tiene ménos de una vara de ancho y
llegué al tambo de Yuncacoya. Despues de una nueva subida y bajada
por el mas horrible camino , pasando largos trechos sobre palos atrave-
sados en un barro profundo y ligoso , en donde se resbala á cada paso
para hundirse en el fango , llegué al último tambo llamado de Isilluma.
En este lugar fui desalojado del tambo por una invasion de hormigas
del género Eciton , las que entraron en grandes falanges y tomando por
asalto las puertas , palos y techo del tambo , acabaron en un momento
con las cucarachas , arañas y otros bichos que habian fijado en él su
mansion , y hubieran esqueletizado mi cuerpo si hubiese permanecido allí .
CAPITULO V. 193
Del tambo de Isilluma continué mi camino siguiendo el mismo Huari-
huari quebrada arriba, deseando ver este rio en cuantos puntos me fuera
posible , para poder trazar su curso ; y visité los lugares con cultivos de
coca y café , llamados San José , Ccaclluni , Vilcabamba y Cuchini. Entre
estos dos últimos lugares hay una oroya para pasar á la otra banda del
Huari-huari , donde tambien existen muchos cocales.
Contramarché á la poblacion de Sandia , para seguir el curso del rio
que baña esta poblacion. Dejé esta poblacion con su agradable clima , y
pasé á Carasamani , donde se cultivan muchos árboles frutales y el Ama-
ranthus caudatus , cuyas semillas comen con el nombre de Coimi. Seguí al
tambo de Iparo , viendo en el camino unas pintorescas cascadas donde
el agua viene cayendo como blanca espuma sobre peña viva.
Con el mismo nombre de Iparo se conoce tambien todo este valle , que
en otra época tenia muchisimos cocales , destruidos ya por la devastadora
muña , observándose actualmente tan sólo los desnudos andenes que cu-
bren la falda de los cerros.
En este camino vi por la primera vez en su lugar natal , la pequeña
variedad de la preciosa y febrífuga Calisaya , que en el país llaman Ichu
cascarilla ó cascarilla del pajonal.
De Iparo continué mi marcha por la quebrada , pasando el rio de San-
dia sobre un puente ; subí á la otra banda y siguiendo por la falda de los
cerros cubiertos de pajonales , llegué al punto donde el rio de Sandia en-
tra en el Huari-huari, que viene de Quiaca y Sina. Pasé este rio sobre un
extraño y rústico puente de palos , en un punto donde tiene diez y ocho
varas de ancho , y dejando un poco mas allá el camino que conduce á la
quebrada de Tambopata , seguí hasta el lugar llamado Paraiso, donde hay
un regular plantio de esquisito café .
Allí vi tambien varias matas de la verdadera cascarilla Calisaya , la ma-
yor parte jóvenes , proveniente de semillas de tres plantas que habia
cuando se rozó el monte para el sembrio del café.
Continué mi exploracion quebrada abajo , donde han existido en otra
época los célebres lavaderos de San Juan del Oro , para conocer el curso
del Huari-huari , y despues de haber visto distintos lugares y varios rios,
retrocedí casi hasta la reunion del rio de Sandia con el Huari-huari , para
pasar á la quebrada de Tambo-pata , situada casi en el límite del Perú
con Bolivia. El camino sigue por una cuchilla cubierta de pajonal , en
medio del cual se notan á veces unas manchas de monte , formando gra-
EL PERU.-Tomo I. 26
194 PARTE PRELIMINAR.
ciosos y pintorescos bosquecillos de plantas variadas , que producen el
mas bello contraste con el monótono pajonal , casi únicamente cubierto
de gramíneas , con uno que otro arbusto de pequeña talla.
Continué la marcha por la cuchilla que divide la quebrada de Laccani
ó Tiquira de la de San Lorenzo , que ambas bajan al Huari-huari , obser-
vando en el camino varias matas de cascarilla (Cinchona calisaya y cara-
bayensis ) ; una especie de Clusia que conocen en el país con el nombre
de Huaturo y de la que sacan el incienso ; una bella Thibaudia que lla-
man Huilunto , cuyos frutos comen, y unas bellas y caprichosas orquídeas.
Llegado á la parte elevada de este camino , que separa la quebrada de
Sandia de la de Tambo-pata , y que llaman Marun-kunka , marché lar-
gos trechos por callejones con muchisimo barro y bajé en seguida por la
quebrada de Llami-llami , tributaria de la de Tambo-pata , dirigiéndome
á un lugar habitado , llamado Huacaychuro. Aquí desde 1860 se ha ro-
zado el monte para cultivar un poco de caña , con cuyo caldo fermentado
se fabrica por medio de un alambique muy sencillo, un aguardiente , que
es oro en polvo para los Indios de aquellas regiones.
En Huacaychuro me alisté , para emprender una campaña en los bos-
ques vírgenes de la quebrada de Tambo-pata , la que habia sido visi-
tada en parte por el botánico Weddell en 1846 y por D. Clemente Mark-
ham en 1860 ; el primero con el objeto de estudiar las cascarillas en su
lugar natal , y el último con el de recoger un gran número de estas
plantas para introducir su cultivo en la India.
Busqué algunos Indios para cargar todo lo necesario para esta expedi-
cion y un guia práctico acostumbrado á la vida de los bosques. Tuve
la felicidad de hallar al mismo Mariano Martinez, que habia acompañado
al Doctor Weddell en 1846 y al Señor Markham en 1860 ; hombre que
por su mismo oficio de cascarillero , ha recorrido todos aquellos lugares
y tiene conocimientos prácticos de un gran número de plantas útiles .
El 6 de Diciembre salí de Huacaychuro marchando sobre un terreno
arcilloso y muy resbaladizo cuando está mojado ; pasé por un lugar ha-
bitado llamado Ichupata , y llegué á Llinqui-huayccu donde hay un caña-
veral con su trapiche , y un aparato para destilar aguardiente , de forma
primitiva.
Casi en frente de Llinqui-huayccu , en la otra banda del rio , hay un
cerro elevado llamado Chunchocabana , porque en 1835 bajaron por este
CAPITULO V. 195
cerro algunos salvajes ( Chunchos), y mataron una mujer y un Indio ,
que fueron los primeros habitantes de Tambopata.
Despues de cuatro ó cinco años de este suceso , empezaron á entrar á
esta quebrada en busca de cascarilla , y parece que desde aquella fecha
los salvajes se han retirado mas allá del lugar llamado Putina-punco,
cerca de un rio que los cascarilleros bautizaron con el nombre de Chun-
chos-mayo .
De Llinqui-huayccu me fuí al lugar de San Juan-pata , donde hay el
mejor y mas antiguo cañaveral , pues fué plantado en 1856 ; y de allí,
bajando por un pésimo camino, llegué un poco mas allá del rio de Cha-
lluma, que tiene dos brazos ; el primero se pasa á vado, y el segundo que
es el principal , sobre un puentecito formado de dos palos , á pocas va-
ras de su desembocadura en el rio principal de Tambopata.
Hasta este punto llegó el Doctor Weddell en 1846 , cuando la quebra-
da de Tambopata se hallaba casi despoblada , existiendo solamente un
tambo cerca de Llami-llami , que era el lugar de cita de los cascarille-
ros, y que hoy se halla completamente destruido .
Continué mi marcha hasta el lugar llamado Santa Rosa , donde exis-
ten sembrios de coca , maiz y una casa , en la que vivia el guia Marti-
nez. En Santa Rosa vi en abundancia, unas gruesas cañas (Guadua) que
llaman Tocoro , y que emplean en varios usos ; y á la salida descubrí al-
gunas matas de cascarilla (Cinchona micrantha) y de palo santo (Trip-
laris), con sus huecas ramas donde anidan unas ponzoñosas hormigas .
A media legua escasa de Santa Rosa hay un pequeño cocal, y este era
entónces el último punto poblado de la quebrada de Tambopata desde
cuyo lugar el camino se hace mucho mas penoso y ofrece varios pasos
peligrosos .
Pasé el riachuelo de Huaynapata y seguí por la orilla del rio princi-
pal , marchando en gran parte sobre peñascos , donde era preciso agar-
rarse tambien con las manos , y poco despues llegué á la cueva de Ccasa-
sani , la que consiste en un gran hueco en la peña , situada en la misma
orilla del rio y que sirve de abrigo para pasar la noche.
Aquí empieza la subida al temible mal paso que lleva el mismo nom-
bre de la cueva, donde se trepa sobre la peña cortada á pique , apoyan-
do los piés sobre algunos palitos tendidos y amarrados con bejuco¡ Des-
graciado del viajero que dé una falsa pisada ó al que se le rompa un palo
196 PARTE PRELIMINAR.
bajo el peso de su cuerpo ! pues caeria irremediablemente desde lo alto
de la peña hasta un profundo precipicio.
En la cumbre del morro de Ccasa- sani vi varias jóvenes matas de Ca-
lisaya que habian brotado de los árboles que se cortaron en este lugar ; y
entre ellas crecia tambien la Lasionema rosea que vista de léjos se con-
funde fácilmente con la Cinchona Calisaya y engaña á veces al cascari-
llero , que anda inútilmente largos trechos de penoso camino , para al-
canzar los árboles que habia divisado de lejos , hallando despues de tan-
ta fatiga el mas amargo desengaño.
Habiendo bajado al otro lado del peligroso Ccasa-sani continué la
marcha por ladera hallando en el camino varias especies de Ficus cono-
cidas por los Indios con los nombres de Layo y de Chilina ; usando co-
mo sogas la fibrosa corteza del primero y las tenaces raices adventicias
de la última.
A medida que iba adelantando , la vegetacion se hacia siempre mas
soberbia y variada , apareciendo varias especies de elegantes palmeras
que caracterizan los bosques de las regiones tropicales .
Absorto en la contemplacion de tantas bellezas naturales , llegué in-
sensiblemente á la desembocadura del rio Yanamayo , donde en 1860
estableció su campo el Señor Markham , con el objeto de explorar todas
las inmediaciones para recoger las plantas de cascarillas que llevó á la
India, donde hoy dia se hallan completamente aclimatadas,
Como mi objeto era distinto del que habia tenido este ilustre viajero ,
teniendo yo en mira el progreso de la geografia y el descubrimiento de
nuevas riquezas naturales, quise pasar mas allá que mis predecesores, los
Señores Weddeil y Markham , y continuar en terreno vírgen mi penosa
marcha; teniendo para esto que vencer graves dificultades, no solamente
por los obstáculos que me oponia el terreno , sino tambien por la oposi-
cion de los Indios que me acompañaban , los que tomaban por pretexto ,
el peligro de encontrarse con los salvajes , y la escasez de alimentos
para continuar la marcha ; pretextos con que sitian al entusiasta via-
jero y le obligan á veces á contramarchar , frustrando de este modo la
realizacion de su proyecto.
A pesar de hallarme solo , con cinco individuos enteramente descono-
cidos , valiéndome unas veces de la persuasion y otras de la fuerza ,
logré continuar mi viaje al interior de la quebrada de Tambopata .
Salí pues de la confluencia del rio Yanamayo subiendo por un terreno
CAPITULO V. 197
poco inclinado , á la sombra de bellas y coposas palmeras , cuyo vírgen
suelo , quién sabe desde cuanto tiempo , no recibia un solo rayo del sol.
En medio de este bosque observé algunas escasas matas de cascarilla
que el práctico Martinez distinguia con el nombre de Calisaya blanca; y á
poca distancia se elevaba un arbolillo de Gonphosia clorantha á la que co-
nocen en el lugar con el nombre de Compadre de Calisaya , porque acom-
paña casi siempre á la cascarilla de este nombre.
Llegado á la cumbre ó parte mas elevada , bajé por un terreno cubierto
de las gruesas cañas que llaman Tocoro ó Chuquis , las que armadas de
ganchosas espinas me desgarraban á cada paso la ropa y aun el cútis.
Pero si es verdad que esta planta es muy molesta por sus espinas , es en
cambio muy útil al fatigado y sediento viajero , proporcionándole una
agua fresca y transparente que le sirve de grande refrigerio.
¡ Cuantas veces el pobre cascarillero engolfado en aquellos solitarios
bosques , lejos de todo rio , y acabadas sus provisiones , ha salvado su
vida solamente alimentándose de los cogollos de los palmitos , y apagan-
do su sed con la cristalina agua que llena el interior de esta útil caña !
Acabando la bajada llegué á un riachuelo de poca consideracion lla-
mado Pacchani , y en seguida continué mi marcha por una ladera á la
sombra de elegantes quitasoles formados por las recortadas hojas de nu-
merosos helechos arbóreos , que en el país conocen con el nombre de Sa-
no-sano y emplean la materia mucilaginosa que sale cuando se corta el
tronco , para la curacion de las llagas y heridas.
Alcancé la cumbre de una lomada en la que se elevaba un árbol de
Beno-beno , para cuyo vegetal el Doctor Weddell creó el genero Pimentelia
en recuerdo de D. Carlos Pimentel , antiguo sub-prefecto de la provincia
de Carabaya , quien prestó auxilios á dicho botánico en su exploracion
de aquella parte del Perú.
De este punto seguí por la ladera ; pasé por un pequeño sotechado
donde habian tendido á secar un poco de cascarilla, y bajé hasta la playa
del rio principal en el lugar llamado Cruzplaya , donde hallé otro sote-
chado con cascarilla.
En este lugar mis cargueros de comun acuerdo me dijeron que no
querian pasar adelante, porque nos hallábamos en terreno habitado por
los chunchos ó salvajes. Pero yo estaba resuelto á continuar mas ade-
lante , aunque hubiese tenido necesidad de vivir de cogollos de palmito ,
198 PARTE PRELIMINAR.
y agua de tocoro ; y con un poco de energia , y prometiéndoles una bue-
na gratificacion, pude conseguir que continuasen la marcha .
En Cruzplaya se encuentra cascarilla calisaya y morada (Cinchona
Boliviana) en mas abundancia.
Desde este punto subimos por una ladera muy inclinada , haciendo
una marcha mas arbórea que terrestre , sufriendo caidas, golpes y rasgu-
ños á cada paso. Despues de un largo trecho de tan penoso camino , ba-
jé á un rio que lleva el mismo nombre de Cruzplaya , el cual tiene poco
mas ó ménos el mismo caudal de agua que el Yanamayo. Pasé este rio
á pocos pasos de su desembocadura en el rio grande de Tambopata , y
seguí la marcha por un terreno mas llano , pasando algunos arroyos y
luego otro largo trecho de continuas subidas y bajadas , para volver en
seguida á marchar por grandes pampas ó llanuras donde se podrian for-
mar magnificas haciendas.
En una pampa llamada de Santo Tomas hice plantar mi toldo , ha-
llando en este lugar una buena cosecha de plantas.
Al dia siguiente tomando el camino que está cerca del rio vi aparecer
la caña brava (Ginerium sagittale) , la que indica ya un terreno muy ba-
jo; luego anduve por una ladera muy mala y bajé nuevamente á la ori-
lla del rio para pasar el riachuelo de Santo Tomas. Despues de un tre-
cho llano en la orilla del rio , tuvimos que trepar por una ladera casi
cortada en barranco , hasta llegar al rio Charuyo, el que pasé con una
cantidad de agua un poco menor que la del Yanamayo.
En este lugar la vegetacion se presenta en todo su esplendor , obser-
vándose gigantescos y añosos árboles (Ficus) de extraordinario grosor ,
de palo de balsa (Ochroma piscatoria), y matas de Zarzaparrilla , Maran-
ta , Costus , Piper, etc.
Seguí mi viaje de exploracion por un terreno muy quebrado , á veces
en el monte y otras en la orilla del rio , pasando por trechos de ladera y
por un derrumbe muy peligroso hasta llegar á la pampa que llamaron
de Moyobamba , en donde planté mi campo.
Allí los cargueros echaron al suelo su carga y me dijeron todos á la
vez que no darian un paso mas adelante. Viendo su resolucion y desean-
do muchisimo conocer el lugar de Putinapunco, que se halla á poco dis-
tancia de la confluencia con el Tambopata de otro gran rio llamado de
Pablobamba ó de San Cristóbal , que juzgaba estar muy cerca , me de-
cidí á dejar en este sitio á los Indios con las cargas y continuar sólo con
CAPITULO V. 199
el guia Martinez hasta Putinapunco , á lo que accedieron los cargueros.
Salimos los dos , como se dice de escoteros , marchando por un ter-
reno arcilloso muy resbaladizo , por algunas cuadras ; en seguida conti-
nuamos por la playa , y luego por el mismo cauce de un brazo del rio , y
por último en la orilla izquierda del rio grande , llegamos impensada-
mente al encuentro del rio de Tambopata con el de San Cristóbal. Satis-
fecho de haber alcanzado este punto , hice una observacion barométrica
para calcular la altura , que es de metros 690, y seguî luego á Putina-
punco para tener tiempo de regresar antes de principiar la noche al lu-
gar donde habia dejado á los peones.
En muy poco tiempo llegamos á un punto donde el rio pasa encajo-
nado entre peña viva como por una puerta. A este lugar es al que los
cascarilleros han dado el nombre de Putinapunco , por tener alguna se-
mejanza con otro lugar de las inmediaciones de Putina de la provincia
de Azángaro , cuyo rio pasa como aqui por una estrecha garganta entre
las peñas.
No puedo describir el gozo que experimenté al haber realizado mi pro-
yecto, á pesar de todas las dificultades y obstáculos que se me presenta-
ron , y de la obstinada oposicion de los Indios , sin la cual me hubiera
tal vez animado á seguir el rio hasta su desembocadura en uno mas
grande. Sin embargo , yo me contaba por feliz al haber podido vencer
por tres veces su tenaz oposicion, que llegó á rayar en motin, habiéndome
amenazado con abandonarme de noche si yo insistia en hacerlos avanzar.
Ahora diré de paso , que por la direccion que lleva el rio Tambopata,
y por los datos que he podido adquirir , creo casi con seguridad , que se
reune con el Madidi , el cual desemboca en el rio Beni cerca de Cavinas.
Terminada esta penosa expedicion , regresé prontamente á Huacay-
churo para seguir mi ruta á Sina y Quiaca , afin de conocer el origen del
Huari-huari y completar mis estudios sobre la hoya del rio Inambari.
De Huacaychuro pasé al rio Llami-llami y subí á la otra banda á un
lugar llamado Tambopata , existiendo en otra época un tambo , donde se
reunian los cascarilleros ; y este es el lugar que ha dado nombre á toda
la quebrada.
En Tambopata dejé á la derecha el camino de Sandiay continué subien-
do por la quebrada. Bajé luego al riachuelo de Llenqueni , donde existen
unas casitas que llevan el mismo nombre ; en seguida continué á Raqui-
raqui y á Chinihuaya , donde existe una casa con sembrio de coca.
200 PARTE PRELIMINAR.
De Chinahuaya seguí la marcha hacia el rio Yanahuaya , tributario
del Tambopata , viendo en la otra banda de este último rio el riachuelo
de Limpacuna , que baja á la pampa del trapiche , así llamada por haber
existido alli un trapiche donde se beneficiaban unos minerales de oro.
Despues de haber atravesado el rio de Yanahuaya, empecé á subir una
cuesta , pasando un trecho de camino muy malo formado de elevados
escalones cortados en la viva peña. El camino continúa parte en el mon-
te y parte en el pajonal y despues de mas de media legua de subida , se
descubren en el monte que sigue á la derecha las ruinas de una capilla y
de algunas casas , conociéndose este lugar con el nombre de la Villa , y
hay tradicion , confirmada por las ruinas , de la existencia de una gran
poblacion.
Continué subiendo por una cuchilla que divide el rio de Yanahuaya
del de Tambopata y alcancé el tambo de Huichullumi, que consiste en
un simple sotechado abierto por todos lados. Siguiendo la subida divisé
por la otra banda del Tambopata , la quebrada de Charubamba y un poco
mas arriba la de San Blas , cuyo rio baja á reunirse con el que viene de
Saqui , para formar el rio de Tambopata.
Seguí todavia subiendo y pasé un trecho pantanoso y casi enteramen-
te inundado, llamado la Calzada, porque se marcha realmente sobre una
malisima calzada para evitar el atollarse en el fango. Por último , acabé
la subida con la horrible cuesta de Quequenota formada de elevados es-
calones , á los que suceden unos estrechos y profundos callejones .
Llegué al fin al punto culminante de este penoso camino , donde el
viajero en compensacion de la fatigosa marcha goza de la mas hermosa
vista , divisando á sus piés las numerosas quebradas que tributan sus
aguas al rio de Tambopata , y dominando con la vista hácia lo lejos re-
giones enteramente desconocidas .
Bajé al otro lado por un camino indescriptible formado por una su-
cesion de hoyos ó cavidades de distinta profundidad , en un terreno ar-
cilloso muy resbaladizo cuando está mojado. Este trecho tan perverso
se llama Escalera de Yanay , pasada la cual continué la bajada hasta el
tambo de Congata que estaba entonces recien construido .
El Tambo de Congata se halla en una quebrada que lleva el mismo
nombre y desemboca en la del Huari-huari.
Seguí la bajada por escalones llegando al rio Cahuanaco , el que á
pocos pasos del vado se precipita en el Huari-huari por un elevado bar
CAPITULO V. 201
ranco formando una hermosa cascada ; en seguida subí á la otra banda
al tambo que lleva el mismo nombre del rio.
De Cahuanaco continué ladeando el rio Huari-huari ; pasé por algunas
bocaminas en las que se trabajó antiguamente una veta de oro ; luego
atravesé á vado el rio Chullumayo , en cuya cabecera hay un cerro aurí-
fero ; y despues de algunos trechos por una ladera elevada y peligrosa ,
bajé un poco mas arriba de la confluencia de los rios de Quiaca y Sina,
los cuales por su reunion forman el Huari-huari , llegando al tambo de
Chimbata y luego al puente sobre el rio de Sina.
Pasado el rio de Sina sobre el puente , continué mi marcha subiendo
por la cuchilla de cerros que divide las quebradas de Sina y Quiaca ; y
llegado á la cumbre de la cuesta , seguí faldeando los cerros hasta el
tambo de Pucarumi , que consiste en un sotechado situado en una lade-
ra, donde no hay ni pasto para las bestias.
De este último lugar proseguí mi viaje por un terreno bastante que-
brado , y pasando por varias casuchas y pequeños caserios entré con
placer á la poblacion de Quiaca , no habiendo visto ningun pueblo desde
mi salida de Sandia.
Un solo dia gocé del benigno clima de Quiaca , emprendiendo luego
mi marcha hácia Sina que dista seis leguas. Salí pues de Quiaca por
una ladera esmaltada de vistosas flores , bajando insensiblemente al rio ,
el cual pasé para subir caracoleando hasta la cumbre de los cerros que
dividen la quebrada de Quiaca de la de Sina , y bajando por el otro lado
entré en la ancha quebrada donde se halla situada esta última poblacion.
Llegué á Sina , que no tiene de importante sino sus sabrosas papas ,
y su pequeño comercio de tablas de aliso , para obtener las cuales des-
truyen un entero tronco , sacando á golpe de hachuela una sola tabla.
Estando en Sina me faltaba ver el último rincon de la provincia de
Carabaya , esto es , la hacienda de Saqui , situada casi en el origen del
rio de Tambopata que habia recorrido hacia el interior. Este lugar me
llamaba ademas la atencion porhallarse casi en el límite entre el Perú y
Bolivia , y deseaba por consiguiente ver el término del Perú por este lado.
Hice pues esta excursion de cinco leguas y me fui á Saqui , hacienda
de ganado vacuno y sembrio de papas , regresando el dia siguiente á Sina .
De esta última poblacion seguí subiendo por la quebrada , para ver el
orígen mas lejano del rio Huari-huari , que es al mismo tiempo el del
caudaloso Inambari , y despues de haber pasado numerosos arroyos que
EL PERU.-Tomo I. 87
202 PARTE PRELIMINAR.
bajan por ambos lados llevando su pequeño tributo de agua , apareció
ante mi vista un gigantesco nevado ( Vizcachani ) , anunciándome la
proximidad de la colosal barrera que cierra por este lado la entrada á la
aurífera provincia de Carabaya.
Poco despues llegaba á la Apachecta, ó línea divisoria de las aguas que
van al Amazonas, de las que bajan al pequeño mar de agua dulce, inter-
andino , que llaman lago Titicaca.
Algunos pasos mas y ya habia salido de la silvestre provincia de Ca-
rabaya ; de aquella sin par region , donde parece atropellarse la vida ani-
mal con la vida vegetal ; donde la Naturaleza es reina absoluta y el
hombre un ser débil é impotente..
Si es verdad que mucho habia sufrido , recorriendo aquel mundo pri-
mitivo , puedo tambien decir que mucho habia gozado ; puesto que allí
se habian verificado del modo mas completo , los sueños de mi infancia,
de ver aquellos empinados cerros , torrentosos rios é impenetrables bos-
ques , en su estado mas vírgen , sin huella alguna de la civilizacion del
hombre.
A pesar de que salia muy fatigado de tantas correrias y marchas á
pié , mi ánimo experimentaba un vago sentimiento de tristeza , al dejar
tras de mí aquel emporio de vida , para subir á la helada region de la
Cordillera , y recorrer nuevamente los elevados y desnudos llanos del
departamento de Puno.
CAPÍTULO VI.
Provincia de Huancané y vuelta al rededor del Lago de Titicaca.
1865.
Despues de algunas horas de marcha pasando cerca de cerros neva-
dos y de tres lagunas , llegué á la hacienda del Trapiche, fundada el si-
glo pasado para trabajar los minerales de oro de las inmediaciones , y
actualmente transformada en hacienda de ganado lanar y vacuno .
Continué mi marcha por extensos llanos, fondos , sin duda alguna , de
un grande y antiguo lago , cuya agua se halla actualmente reemplazada
por un verde y tupido tapiz vegetal, que sirve de pasto á numerosas ma-
nadas de alpacas.
CAPITULO VI 203
Sorprendióme en este dilatado llano una terrible tempestad. Vi las al-
pacas que pacian tranquilamente , diseminadas en la frígida pampa , ce-
sar de comer á la primera amenaza , levantar la cabeza sostenida por su
largo cuello para observar el estado de la atmósfera , y conociendo por
su admirable instinto que se acercaba un peligro , las vi súbitamente mo-
verse y reunirse en grupos , como si buscasen la fuerza en la union. Em-
pezaron las descargas eléctricas , las que luego se sucedian á cortos in-
tervalos ; y quedé entónces sorprendido al ver todas las alpacas echarse
en el suelo , y tender su largo cuello sobre el terreno para evitar , sin
duda, de un modo instintivo , que sirviesen de para-rayo en este desnu-
do llano , donde ningun objeto se elevaba de la superficie del suelo.
Llegué al pueblo de Cojata sin otra novedad que la de haber sufrido
una fuerte granizada, y lo dejé para pasar á Soraycho marchando por un
terreno enteramente llano.
Hace pocos años que Soraycho era una simple estancia con su capilla,
pero siendo este un punto muy ventajoso para el rescate de la cascarilla
que sale de los valles de Bolivia y de Carabaya , y la compra de la lana
de alpaca de las inmediaciones , se fundó allí una grande casa con al-
macenes de cascarilla , lana y efectos de comercio , la que hace buenos
negocios.
En Soraycho gocé por última vez de la vista de la importante Cordi-
llera Nevada de Apolobamba y Carabaya, y desde este punto atravesando
con mi imaginacion la elevada cadena , di mi último adios á aquella pri-
vilegiada comarca.
Seguí mi itinerario á Vilque Chico situado casi en la orilla del lago de
Titicaca , que forma delante del pueblo una hermosa ensenada , la que
podria servir de seguro puerto , estando abrigado por una prolongacion
de los cerros en cada lado.
Continué despues hácia Huancané que es la capital de provincia á la
que pertenecen Cojata , Soraycho y Vilque Chico , y cuyos habitantes,
como los de los citados pueblos , hablan el idioma aymará , siendo la
lengua quechua casi enteramente desconocida en esta provincia.
De Huancané regresé á Vilque Chico con el objeto de dar la vuelta
completa al lago de Titicaca , á fin de resolver varias cuestiones de fisica
y meteorologia.
Muchas veces habia oido decir y tambien habia visto impresa la falsa
creencia de que la laguna de Titicaca , no teniendo mas salida visible
204 PARTE PRELIMINAR .
que el rio llamado Desaguadero , el que como se sabe va á la laguna Au-
llaga , tuviese algun tragadero y se comunicase subterráneamente con el
mar ; y en apoyo de esta opinion se decia haber visto en el mar que ba-
ña la costa de la parte Sur del Perú unos trozos de totora igual á la que
emplean para construir las balsas con que navegan en aquel inmen-
so lago.
Para mí era un gran absurdo el pensar de este modo , puesto que se-
ria absolutamente imposible que cuerpos tan livianos como la totora
pudiesen entrar en una abertura situada en el fondo de la laguna , bajar
mas de 4,000 metros , y viajar subterráneamente unas cuarenta ó cin-
cuenta leguas para salir en seguida al mar que baña la Costa.
Ademas era preciso desconocer totalmente la formacion geológica de
todos los terrenos , comprendidos entre el mar y la hoya del Titi-
caca, para creer posible una comunicacion entre esta elevada region y el
Pacífico.
Sin embargo , deseando ver personalmente tanto los rios que alimen-
tan al lago de Titicaca , cuanto el que le sirve de desagüe , para explicar
el fenómeno de un modo mas racional , emprendí mi viaje por todo el
contorno de esta grande y elevada laguna.
Salí con tal objeto de la poblacion de Vilque Chico dirigiéndome há-
cia Moho , pueblo cuya principal produccion es la cebada , la que llevan
hasta la capital de la provincia que , como se ha dicho , es Huancané.
Seguí mi marcha al pueblo de Conima situado casi en la orilla de la la-
guna ; y un poco mas allá , despues de haber pasado dos cerros , salí del
territorio peruano para llegar á la poblacion de Huaycho que pertenece
á Bolivia.
De Huaycho pasé á Escoma, en cuyas inmediaciones se hallan impor-
tantes ruinas de los antiguos Indios , y que ya conocia por haber llega-
do impensadamente , en el viaje de navegacion por el lago que hice con
el Señor Squier.
Antes de entrar á la poblacion se pasa á vado el rio que lleva el mis-
mo nombre de Escoma , el que tiene mucha agua y en la época de lluvia
se pasa en balsa. Este es el primer rio de consideracion que entra en la
laguna despues de Vilque Chico , siendo los demas pequeños arroyos ó
riachuelos.
Seguí mi camino de circunvalacion , y pasando por los pueblos de Ca-
rabuco y Ancoraimi , llegué á la grande poblacion de Achacache , pasan
CAPITULO VI. 205
do el rio de este nombre que despues del de Escoma es el que tiene mas
agua , en toda esta ribera. Dejé Achacache que es la capital de la pro-
vincia de Omasuyo , y por el pueblo de Huata me fuí á Tiquina , lugar
delicioso , situado en el estrecho que forma la laguna de Titicaca , el que
tiene apenas unas ocho cuadras de anchura. Sin embargo , en este mis-
mo estrecho hay partes donde la laguna tiene doscientas varas de pro-
fundidad.
Tiquina es un lugar de mucho tráfico pasando continuamente de una
banda á otra del estrecho , por medio de lanchones , pasajeros , cargas,
caballos , mulas , borricos y llamas , evitando de este modo el gran ro-
deo que habria que hacer marchando por tierra á orillas de la laguna.
De Tiquina pasé á Huarina y de allí seguí mi marcha al desdichado
pueblo de Aygachi , siendo tal vez la mas triste de todas las poblaciones
situadas en el contorno de la laguna.
Hallándose Aygachi solamente á doce leguas de la Paz , se pensó ha-
cer de este lugar el puerto donde tocasen los vapores peruanos, construi-
dos para la navegacion del lago ; pero no teniendo este último fondo
suficiente , seria preciso construir un muelle muy largo y costoso ; de
manera que para este objeto se habia escogido un lugar mas apropósito,
situado á una legua de distancia , debiéndose abrir un camino hacia
aquel punto.
Estando en Aygachi me vino el deseo de conocer la importante po-
blacion de la Paz ; lo que realicé tomando el camino que conduce á
Pucarani. Marché por aquellas grandes llanuras , cubiertas en otra época
por el agua que formaba con la del Titicaca , un inmenso lago que cubria
la mayor parte del territorio del departamento de Puno y una buena por-
cion del de Bolivia ; extendiéndose por un lado hacia la Cordillera Occi-
dental , por el Este hasta la gran Cordillera Nevada , y al Sur , reunién- 1
dose con las aguas del actual lago de Aullaga , cubria todos los llanos
hasta Oruro.
Mas allá de Pucarani continué la marcha por el antiguo fondo del
lago , sirviéndome como de un inmenso faro , el nevado Illimani , que
aparece de frente en el camino .
Al ver aquel canoso y elevado pico, recordé luego la magestuosa Cor-
dillera Nevada de Carabaya que acababa de dejar , y de la que los colo-
sales Illampo é Illimani no son sino la continuacion , formando por de-
cirlo así la retaguardia de este ejército de gigantes.
206 PARTE PRELIMINAR.
Despues de algunas horas de marcha desde mi salida de Pucarani, lle-
gué á un punto donde de improviso se presentó á mis piés , en el fondo
de una hoyada , la bella y populosa ciudad de la Paz .
En este momento no me llamó tanto la atencion la ciudad , cuanto la
topografia del terreno ; al ver terminar de golpe la pampa ligeramente
inclinada por donde marchaba , presentándoseme por delante este in-
menso hueco. Eché una mirada sobre la naturaleza del terreno , que
presentaba un corte natural en los elevados barrancos que ladean la ho-
yada de la Paz ; y al ver que eran formados de capas horizontales de ter-
reno de aluvion , conocí luego que este gran hueco era debido á un fe-
nómeno de denudacion , producido por el agua que se habia abierto
paso por otro lado.
Con efecto , el rio de la Paz atraviesa la gran Cordillera Nevada por
un estrecho pasadizo , escavado por la accion lenta del agua ; y por esta
misma garganta es por donde ha debido desaguar el inmenso lago ,
que como he dicho, cubria una grande extension de terreno , quedando
actualmente tan sólo , como testigos de su existencia , los lagos de
Titicaca y Aullaga y un gran número de pequeñas lagunas.
Contemplé largo tiempo este bello conjunto de fenómenos geológicos
que tenia delante , y en seguida bajé á la gran hoyada para entrar á la
ciudad de la Paz.
Despues de haber visto todo lo que hay de notable en esta activa é
importante ciudad de Bolivia , me puse nuevamente en camino para con-
tinuar mi viaje al rededor del lago de Titicaca , dirigiéndome hacia el
pueblo de Lajas , el que encontré silencioso como si fuese deshabitado.
Ruinas de Tiahuanaco.-De Lajas continué mi marcha hacia el pueblo
de Tiahuanaco , célebre por sus ruinas, que datan de una época anterior
á la dominacion de los Incas. Allí pasé tres dias ocupado en estudiar y
hacer varios dibujos de estos preciosos monumentos históricos. Ví la
hermosa puerta monolítica que se halla figurada en muchisimas obras,
y quedé sorprendido al descubrir cierta analogia , tanto en el modo como
ha sido trabajada cuanto en algunos dibujos grabados , con la piedra
de granito que se ha extraido del castillo de Chavin de la provincia de
Huari en el Perú ; puesto que ambas piedras son llanas y casi pulidas,
con grabados en relieve , no redondeados sino cortados en ángulo recto,
manteniendo intactas, con admirable perfeccion, todas las esquinas de los
ángulos , como si hubiesen sido cortados con cuchillo en una masa blan
CAPITULO VI. 207
da ; de manera que no lo podria hacer mejor el escultor mas ejercitado.
Los dibujos son distintos en las dos piedras ; sin embargo en la par-
te central de la puerta monolítica de Tiahuanaco se ve , como en la pie-
dra de Chavin , la imágen de una figura humana muy deforme en sus
proporciones , la que en ambas manos tiene una especie de cetro de cuya
extremidad salen algunas cabezas de culebras.
En los dibujos grabados sobre la puerta de Tiahuanaco, las figuras de
las culebras se hallan entremezcladas con otras de buitres ; y si en los
dibujos de la piedra de Chavin , todo induce á creer que el símbolo princi-
pal es la maldad ; en los de Tiahuanaco , al ver repetidas ademas de las
culebras , muchas figuras con cabeza de buitre y cetro en la mano , se diria
que se ha querido simbolizar á la vez la superioridad ó el mando , y la
maldad ó el castigo, estando representado lo primero por el buitre ó cón-
dor , que se eleva en los aires á mayor elevacion que todos los demas ani-
males , y lo segundo por un ponzoñoso reptil que se arrastra en el suelo.
Si las ruinas de Tiahuanaco , como por la misma historia aparece ,
son anteriores á la dominacion de los Incas y debidas á otra raza civili-
zada mas antigua ; esta misma raza, por lo que acabo de decir , debió
existir diseminada en varios puntos del Perú , tales como la provincia
de Huari del departamento de Ancachs , y tal vez la de la Union del
departamento de Arequipa , donde se halló en un sepulcro antiguo una
lámina de oro , con un dibujo grabado , idéntico á una figura monstruo-
sa que se halla en la puerta de Tiahuanaco .
A poca distancia de la puerta monolítica , en un lugar llamado Puma-
punco , vi otras importantes ruinas , las que llaman la atencion del ar-
queólogo , no tanto por la finura del trabajo , cuanto por el enorme ta-
maño de las piedras que forman el piso de tres edificios no concluidos.
En estas ciclópeas construcciones , he medido una piedra , que por sí sola
forma el piso del edificio, la que tiene metros 7, 85 de largo , lo que cor-
responde casi á diez varas , y parece casi imposible cómo los Indios de
aquella época , hayan podido trasladar á este lugar tan enorme mole sin
el auxilio de máquinas.
No acabaria tan pronto si quisiera decir , aun someramente , todo lo
que vi en las inmediaciones de Tiahuanaco , pues por doquiera se dirija
la vista, se presentan preciosos restos dignos de ser conservados en un
museo ; y basta escavar el terreno inmediato para hallar á diferente
profundidad , piedras trabajadas de distintos tamaños.
208 PARTE PRELIMINAR.
Los habitantes del pueblo de Tiahuanaco tienen en estas ruinas una
inagotable cantera de piedras labradas , pudiendo decir que no hay casa
que no tenga siquiera el umbral ó el dintel de la puerta hechos con es-
tas piedras. La misma iglesia , varios arcos , puertas, paredes , etc., se
han construido con piedras labradas extraidas de estas importantes rui-
nas ; y es de sentirse que el gobierno boliviano no tome interes en la
conservacion de unos monumentos históricos de tan alta importancia , y
deje reducir á escombros un trabajo que tal vez ha costado la vida á
una generacion entera. :
Dejé con sentimiento este lugar donde , para llenar mis deseos , ha-
bria tenido trabajo para mas de un mes , y pasé al pueblo del Desagua-
dero , tocando de paso en el miserable pueblo de Guaqui.
Desaguadero. Héme aquí en el pueblecito del Desaguadero , notable
por hallarse en el límite del Perú con Bolivia , y por estar situado en el
punto por donde desagua el gran lago Titicaca , que era para mí de mu-
cha importancia para la cuestion que me habia propuesto resolver.
En la época de mi tránsito por este lugar, el rio del Desaguadero tenia
poca agua , viéndose el fondo en varios puntos , y no ofrecia corriente vi-
sible , apareciendo el agua completamente estancada ; por consiguiente,
el agua que salia de la laguna debia ser muy poca , comparada con la
de todos los rios que le tributan.
Esta observacion me probaba ya que hay épocas en que la laguna no
tiene agua sobrante , y se pone completamente de nivel con la del rio
del Desaguadero.
Despues de haber examinado el extraño y útil puente de balsas de to-
tora sobre el rio del Desaguadero , cuya primera construccion data del
tiempo de los Incas , continué mis viajes hacia el pueblo de Yunguyo,
para seguir el rodeo de la laguna , apartándome del camino que va á
Puno , un poco mas allá del pueblo de Zepita.-De Yungugo me dirigí á
Copacabana , entrando nuevamente en territorio boliviano. Vi su men-
tado Santuario , y unas minas de carbon de piedra situadas á unas dos
leguas de distancia. Este combustible es bastante abundante y puede
servir para los vapores que navegan en el lago , hallándose las minas á
un cuarto de legua de la laguna , la que en este punto tiene una caleta
apropiada para el embarque.
De este punto regresé á Copacabana , para continuar á Pomata , po-
blacion hoy decaida y habitada por Indios desidiosos , que cultivan tan
CAPITULO VI. 209
sólo lo suficiente para satisfacer sus mas apremiantes necesidades ; pero
por sus dos suntuosas iglesias y por algunas casas bien construidas , se
ve claramente que Pomata ha sido en otro tiempo un pueblo de mas im-
portancia de la que actualmente tiene.
Dejé á Pomata y pasé á Juli , otra poblacion de recuerdos , por haber
sido la que tuvo la primera imprenta en el Perú , quedando como monu-
mento de su existencia , el Vocabulario de la lengua Aymará que fué im-
preso allí .
Juli ha sido el pueblo de predileccion para los Jesuitas sus fundadores,
y lo prueban sus cuatro ricos templos , cuya vista produce hoy el mas
grande contraste con las miserables y obscuras casitas de los Indios.
Al salir de Juli continué mi camino hacia Acora , viendo de paso al
pueblo de Ilave , y atravesando en balsa el rio de este nombre que tie-
ne mucha agua y es uno de los mayores afluentes de la laguna ; luego
pasé otro con mucha menos cantidad de agua que el de Ilave.
En Acora no vi otra cosa notable que un manantial de agua mineral,
y seguí mi derrotero al pueblo de Chucuito , que da nombre á la provin-
cia, aunque Juli es la capital. El nombre de Chucuito se aplica tambien
al lago de Titicaca , que muchos llaman laguna de Chucuito .
Por último, de la poblacion de Chucuito me pasé á la ciudad de Puno,
completando de este modo mi viaje alrededor del gran lago de Titicaca.
A pesar de haber recorrido la parte que media entre Puno y Vilque
Chico, en mi viaje á la provincia de Carabaya , y habia por consiguiente
atravesado todos los rios que dan agua á la laguna por este lado ; como
en aquella ocasion anduve por un camino un poco léjos del lago , mas
tarde , como se verá en adelante , volví al pueblo de Vilque Chico por un
camino mas inmediato á la orilla.
Habiendo pues visto toda el agua que entra á la laguna por los distin-
tos rios , riachuelos y arroyos , y habiendo visto al mismo tiempo la pe-
queña cantidad de agua que salia de dicho lago por el rio del Desagua-
dero, en la época de mi tránsito por este lugar , me faltaba solamente ex-
plicar la causa de esta diferencia entre la gran cantidad de agua que en-
tra al lago y la poca que sale del mismo.
Algunas experiencias hechas sobre la evaporacion del agua en aquella
region , me fueron mas que suficientes para explicar el fenómeno, sin re-
currir á la absurda idea del tragadero y de la comunicacion de los lagos
Titicaca y Aullaga con el mar Pacífico.
EL PERU.-Tomo I. 28
210 PARTE PRELIMINAR .
Parece ser una tendencia de muchos hombres el correr tras de lo ma-
ravilloso y lo sobrenatural , para explicar los mas sencillos fenómenos de
la naturaleza. Como todos saben , el Atlántico y el Pacífico , reciben una
infinidad de rios y sin embargo no varian de nivel. ¿ Habrá necesidad
para explicar este fenómeno de imaginar un gran tragadero en el fondo
del mar ? Cualquiera que tenga las mas elementales nociones de meteo-
rologia , sabe que de la superficie del mar se elevan constantemente va-
pores acuosos , los cuales forman las nubes , y condensándose dan orígen
á las lluvias , cuya agua reuniéndose en la superficie ó debajo de la tierra
y bajando por la pendiente de los cerros forma los arroyos , los que á su
vez dan orígen á los rios que llevan su agua nuevamente al mar de
donde ha salido ; verificándose el admirable movimiento circulatorio , que
constituye una de las mas bellas armonias de la naturaleza.
Ahora bien , lo que se verifica en gran escala en el mar , sucede mas
en pequeño en la grande hoya del Titicaca , donde la evaporacion se ha-
ce todavia con mas fuerza que en la superficie del mar , reuniéndose en
la region del Titicaca las condiciones mas favorables para este fenómeno;
cuales son : la poca presion atmosférica , señalando por término medio
el barómetro 486mm ; la extremada sequedad del aire ; un sol que hiere
verticalmente la superficie del agua sin perder su calorífico por la diater-
manidad del aire seco ; y por último unas constantes brisas que arras-
tran los vapores formados en la superficie del agua.
Lo que acabo de decir del gran lago de Titicaca se aplica naturalmen-
te tambien al lago de Aullaga , que recibe el rio del Desaguadero y no
tiene salida , sino en casos excepcionales , en los cuales desagua á otro la-
go mas pequeño en medio de un terreno pantanoso ; siendo mas que su-
ficiente la evaporacion que se verifica en su gran superficie, para equili-
brar toda el agua que recibe por el rio del Desaguadero. Así , estos la-
gos se pueden comparar á unos gigantescos y continuos aparatos desti-
latorios , cuya caldera es el mismo lago , y el refrigerante que condensa
los vapores , las elevadas Cordilleras que circuyen la extensa hoya del
Titicaca.
Ejemplos análogos tenemos en Asia , en los mares interiores , tales
como el mar Muerto y el mar Caspio , los que no tienen salida y para
los cuales no ha habido necesidad de explicar el fenómeno imaginando
un tragadero en su fondo.
Despues de seis meses de ausencia de la ciudad de Puno , hallé sus
CAPITULO VI . 211
inmediaciones enteramente cambiadas. Habia pasado la estacion seca
con sus fuertes heladas que impiden el desarrollo de la vegetacion , y la
estacion de las aguas mucho mas templada habia producido una mudan-
za total; los terrenos que habia dejado á mi salida enteramente desnu-
dos , ofreciendo á la vista una aridez desoladora , se habian cubierto de
un vistoso manto de verdura, matizado de variados colores, debidos á los
cultivos de papas , cebada , quinua (Chenopodium quinua), ocas ( Oxalis tu-
berosa), isaño (Tropaeolum tuberosum) ; en los llanos sin cultivo habian cre-
cido abundantes gramíneas que servian de nutritivo pasto para el gana-
do ; y los pedregales se hallaban esmaltados de flores , entre las cuales
se notaba una graciosa verbena de delicado perfume.
Reanimado el cuerpo con algunos dias de descanso , me puse nueva-
mente en marcha para continuar mi larga peregrinacion , dirigiendo mis
pasos hácia Lampa , yendo en busca de los pueblos esparcidos en aque-
llos dilatados llanos. Vi Atuncolla , situada al pié de una lomada en una
gran pampa , los pueblos de Cabana y Cabanilla separados por un fuerte
rio , y entré á Lampa pasando el rio que baña la poblacion , sobre un
hermoso puente de cal y piedra .
Habiendo ya recorrido esta importante villa que, despues de la capital,
es la mejor poblacion del departamento , hice algunos estudios sobre sus
aguas potables , y recogí un buen contingente de las plantas que crecen
en sus inmediaciones.
De Lampa me dirigí á Palca y á Carpaque , lugares donde se benefi-
cian los minerales de plata del rico cerro de Pomasi , y pasé en seguida
al pueblo de Ocuviri, en cuyas cercanias ví muchas bocaminas y un ma-
nantial de agua termal.
De Ocuviri continué mi viaje de exploracion por los pueblos de Llalli,
Cupi , Macari, Umachiri y Ayaviri. Entre estos dos últimos pueblos me
llamó la atencion ver en medio de una pampa una larga cresta de piedra
calcárea que se eleva de la superficie del terreno á una media vara de al-
tura , y que está escavada en canal en su parte superior.
Esta extraña calzada con pequeño canal, que algunos creen ser traba-
jada artificialmente , no es mas que una obra de la naturaleza, siendo de-
bida su formacion á la materia calcárea depositada por una agua mine-
ral; pues , aunque este canal está hoy completamente seco , basta obser-
var en la extremidad que mira hacia el S. O. O. para ver , todavia , un
manantial de agua mineral , conocido en el país con el nombre de veneno,
212 PARTE PRELIMINAR.
porque esta agua causa la muerte á todas las bestias que tienen la des-
gracia de beberla.
A pocas cuadras de la poblacion de Ayaviri vi otro manantial de agua
mineral ferruginosa muy cargada de ácido carbónico. En este lugar hay
una poza para bañarse , encerrada entre paredes ; y en la parte exterior
se observa una profunda hoya de unas seis varas de profundidad por dos
de diámetro ; llena de la misma agua termal , verdadero tragadero del
que no saldria fácilmente el que tuviese la mala suerte de caer en él.
Dejé á Ayaviri y me dirigí á Pucará, notable por el grande y elevado
peñasco que se levanta perpendicularmente á pocas cuadras del pueblo y
sobre el cual corren las mas extrañas tradiciones. En seguida pasé otra
vez al pueblo de Azángaro , de donde tomé el camino que conduce á
Chupa , pasando por el pueblo de Salinas , cuyos habitantes tienen por
industria la extraccion de la sal del agua de una laguna inmediata.
Al pintoresco pueblo de Chupa, fundado al pié de unos cerritos y cerca
de la bella laguna de Arapa, concurren todos los domingos , las Indias de
Salinas á vender el fruto de su trabajo de la semana , esto es, la sal que
han extraido de la laguna ; y entre los montoncitos de sal de distinto co-
lor vi tambien con sorpresa , en venta , una arcilla blanquizca llamada
Cchaco , que los habitantes geófagos comen con las papas, sirviéndoles de
condimento, como sostituto de la leche y mantequilla.
Continué de Chupa hacia Huancané y Vilque Chico , lugar de donde
habia salido para emprender mi viaje alrededor del lago de Titicaca ; y
luego regresé á Huancané para ir recorriendo todos los demas pueblos del
departamento .
De Huancané seguí mi marcha al ventoso y frígido pueblo de Inchu-
palla , cuyos habitantes se ocupan en la cria de ganado , no prestándose
su helado clima para la agricultura. Pasé luego á la poblacion de Putina
notable por sus aguas termales, que salen en la superficie del terreno en
varios puntos y sirven á los habitantes del lugar para abatanar sus teji-
dos de lana.
Salí de Putina para el pueblecito de Muñani , y continué en seguida á
San José , donde reconocí unos cerros minerales , abundantes en mine-
rales de fierro , plomo , cobre y plata ; y recorriendo los pueblos de Asillo,
Orurillo y Nuñoa , llegué á Santa Rosa , que es la última poblacion del
departamento de Puno , en el camino que va al Cuzco.
CAPÍTULO VII.
Viaje al departamento del Cuzco.-Valles de Lares , Santa Ana , Paucartambo y Marcapata.
1865 .
Al dia siguiente despues de pocas horas de marcha , me hallaba en el
lugar llamado la Raya, que es el punto mas elevado del camino entre
Puno y Cuzco , y que sirve de límite entre estos dos departamentos ; me
encontraba pues en la línea divisoria de las aguas que bajan á la gran
laguna de Titicaca , de la que por medio del rio Vilcanota entran en el
Ucayali y el Amazonas. Salia de esta grande y elevada hoya, donde habia
pasado algunos meses , estudiando sus escasas pero ricas producciones ,
y su especial climatologia. Dejaba por fin este célebre lago, de donde la
tradicion hace salir á Manco Ccapac , tronco de la dinastia de los Incas,
para dirigirme por segunda vez hácia la capital del opulento y antiguo
Imperio.
Apocas cuadras de la Raya, vi hacia el Norte el colosal nevado que
llaman Vilcanota y cuyo verdadero nombre es Inchurusi. En este punto
toma su orígen el rio que lleva el mismo nombre de Vilcanota y que se
puede considerar como el mas lejano orígen del Ucayaliy del Amazonas.
Continuando la marcha llegué al lugar llamado Agua Caliente , deri-
vándose su nombre de algunos manantiales de agua termal ferruginosa,
situados á cuatro ó cinco cuadras mas abajo.
Continué mi camino , siguiendo el curso del rio Vilcanota , viendo de
paso los pueblos de Marangani , Sicuani , que es la capital de la provin-
cia de Canchis , San Pablo de Cacha , San Pedro y Tinta , en otro tiem-
po capital del partido de este nombre y hoy simple cabeza de distrito de
la citada provincia de Canchis .
En esta extensa y descuidada poblacion, donde á cada paso se tropieza
con cochinos revolcándose en plena libertad en los fangales de las calles
y de los patios , vi sobre casi todas las paredes que sirven de division
entre las pequeñas propiedades , numerosas matas de una especie de tu-
na (Opuntia) que llaman Ayrampo, cuyas semillas dan un hermoso color
rojo, que desgraciadamente es muy fugaz.
214 PARTE PRELIMINAR.
De Tinta , siguiendo mi ruta hacia el Cuzco, visité los pueblos de Com-
bapata, Checacupe, Cusipata, Quiquijana, Urcos, Huaroc, Andahuaylillas
y Oropesa , que forman como una cadena , cuyos eslabones se hallan li-
gados por numerosas haciendas. Este camino es muy poblado y los In-
dios que transitan , encuentran á cada paso en venta , sea en las casu-
chas ó en el mismo camino su predilecta bebida , llamada Chicha ; siendo
costumbre en estos lugares , dar al mismo tiempo que la chicha, un ata-
dito de forraje para las bestias ; de modo que los transeuntes de la raza
indígena , á costa de medio real , no sólo encuentran su apetecido licor ,
sino que tambien sus borriquitos , hallan un consuelo en el bocadito de
Chala , con el que adquieren nuevas fuerzas para continuar el camino.
En Quiquijana me llamó la atencion su puente bicolor , de cal y pie-
dra, construido con piedras de dos colores, que hacen un agradable con-
junto. Pero es de sentirse , que tan hermoso puente, tenga cimientos tan
poco profundos , de manera que el agua lo va minando continuamente
y acabará por destruirlo.
Cerca de Urcos vi la pequeña laguna, que ha hecho célebre á este pue-
blo , por la tradicion que existe todavia , de haberse arrojado á ella la
grande y valiosa cadena de oro del Inca Huascar.
En las inmediaciones del mismo pueblo de Urcos , observé un hecho
notable de geografia botánica , esto es la invasion de una planta del gé-
nero Nicotiana , enteramente desconocida en este lugar, seis años antes
de mi tránsito y hoy tan propagada , llegando á cubrir trechos enteros de
terrenos entre la hacienda de Ninabamba y el pueblo de Oropesa.
No se sabe á punto fijo su orígen y solamente se supone que hayan
traido por casualidad algunas semillas, los arrieros que vienen de Cocha-
bamba ( Bolivia ) .
Entre Urcos y la ciudad del Cuzco , vi á un lado y otro del camino ,
varias hermosas haciendas , que presentan toda clase de comodidades , y
que pertenecen á las familias mas acaudaladas de esta última ciudad.
En el Cuzco permanecí unos pocos dias , para hacer algunas observa-
ciones meteorológicas , y en seguida hice mis preparativos para trasla-
darme á Lares , con el objeto de practicar el análisis de su saludable
agua termal .
Agua mineral de Lares.-Salí con tal fin, en compañia de los Señores
D. Adeodato Nadal , Doctor D. Luis Castillo y Doctor D. Anselmo Al-
varez , los que tuvieron la bondad de acompañarme y ayudarme en este
CAPITULO VII. 215
trabajo. Del Cuzco pasamos á Calca , capital de la provincia del mismo
nombre ; y subiendo por una quebrada hasta su orígen , llegamos á la
cumbre de la Cordillera Oriental, continuacion de la gran cadena neva-
da de Carabaya , de donde bajamos por la otra vertiente al pueblo de
Lares , y despues de otra media legua, llegamos á los baños termales.
Instalado mi laboratorio en una pequeña vivienda , procedí al análisis
de esta medicinal agua , la que ademas de ser ferruginosa , contiene una
pequeñisima cantidad de arsénico que se descubre fácilmente en el depó-
sito ocráceo que se forma por donde pasa el líquido.
Siete dias despues , me separé de los compañeros , y continué mi via-
je quebrada abajo para entrar á la region cálida , situada al oriente del
Perú , que como hemos dicho se conoce con el nombre de Montaña. Fui
pasando de hacienda en hacienda , siguiendo el curso del rio Yanatili y
viendo por todas partes sembrios de caña y de la preciosa coca , hasta
que llegué sin pensarlo á la reunion del Yanatili con el rio de Santa Ana,
que es el mismo cuyo orígen habia visto en Vilcanota y habia seguido
en el camino hasta poca distancia del Cuzco.
La reunion de estos dos rios se halla mucho mas hacia el interior,
del punto de Echarati , donde se embarcó el Conde de Castelnau en su
viaje de exploracion del rio Ucayali ; dista solamente tres leguas del pri-
mer caserio de salvajes que visité en 1858.
Valle de Santa Ana.-De la confluencia del Yanatili con el rio de San-
ta Ana seguí á este último en direccion contraria á su curso , visitando
las hermosas y productivas haciendas de este valle sembradas de caña ,
café , coca y cacao , algunas de las cuales tienen pocos años de existen-
cia, habiendo sido antes bosques inhabitados.
Despues de haber visto muchas haciendas , llegué á la de Santa Ana,
que da nombre á todo el valle y es al mismo tiempo la capital de la pro-
vincia de la Convencion.
El valle de Santa Ana aunque se halla como la provincia de Carabaya
al oriente de la gran Cordillera Nevada , tiene un clima muy distinto ;
siendo su atmósfera mucho mas seca , y las lluvias menos abundantes, la
diferencia climatológica de ambas regiones depende en gran parte, de que
el valle de Santa Ana está desmontado , por haberse extendido los culti-
vos ; sucediendo lo contrario en Carabaya donde los terrenos cultivados
son muy reducidos. Ademas el valle de Santa Ana es mucho mas abier-
to y el terreno mucho mas llano que el de la rugosa provincia de Carabaya.
216 PARTE PRELIMINAR .
No obstante esta diferencia de clima , pude observar en Santa Ana la
misma enfermedad de la coca tan comun en el valle de Sandia de la pro-
vincia de Carabaya , donde se conoce con el nombre de Muña. En el va-
lle de Santa Ana esta misma enfermedad se llama Copa; pero no es tan
comun, ni tan perjudicial, pudiéndose á veces curar , sólo con quitar las
ramas enfermas .
En las inmediaciones de la hacienda de Santa Ana , vi crecer expon-
táneo y en gran abundancia , el precioso Matico , conocido en el lugar
con el nombre de Moho -moho , donde se usa con mucha ventaja como
vulnerario .
De la hacienda de Santa Ana hice una excursion al pueblo de Vilca-
bamba que dista unas veinte leguas , con el objeto principal de ver sus
minerales , los que consisten en galenas y cobre gris argentífero.
Apoca distancia de Vilcabamba descubrí tambien minerales de cobal-
to y de níquel , despreciados en el país porque no tienen plata. Sin em-
bargo , se les ha dado una extraña aplicacion , empleándolos á veces para
matar los murciélagos , aprovechando de los abundantes vapores arseni-
cales que despiden cuando se les quema en un brasero .
Los puntos minerales de esta region son , Vilcabamba , Arma , y
Yanama .
Regresé en seguida á Santa Anay pocos dias despues salí para Huad-
quiña , gran hacienda de caña situada en la márgen izquierda del rio
de Santa Ana , once leguas mas arriba. A una media legua de Huadquiña
vi en la misma orilla del rio de Santa Ana , unos manantiales de agua
termal ferruginosa , y á una legua de la casa de la hacienda , en la que-
brada llamada de Andiguela , reconocí otra agua termal ligeramente
salobre.
En la hacienda de Huadquiña vi una enfermedad , bastante comun
en aquel lugar , donde se conoce con el nombre de Tiacaraña y que con-
siste en una llaga de aspecto y carácter canceroso , que se desarrolla en
varias partes del cuerpo y principalmente en las partes blandas de la
cara , como en el tabique ó las ternillas de la nariz y en los labios. Dicha
llaga , muchas veces refractaria á toda curacion , invade y destruye la
carne , produciendo los mas horribles resultados .
Esta enfermedad es comun á muchos otros puntos del Perú y Bolivia,
donde se le conoce con distintos nombres, entre los cuales el mas gene-
ral es el de Huta. En las montañas de Andamarca de la provincia de
CAPITULO VIÍ. 217
Huancayo se le llama la Llaga ; en la quebrada de Abancay del departa-
mento del Cuzco es designada con el nombre de Qquepo ; y en los valles
de Bolivia es conocida con el nombre de Espondia .
Todavia no se sabe positivamente la causa que produce esta clase de
llaga , y comunmente se atribuye á la picadura de un insecto venenoso;
pero ninguno ha visto de un modo patente ese insecto .
Regreso al Cuzco.-De Huadquiña emprendí mi marcha por la que-
brada de Salcantay , cuyo rio desemboca en el de Santa Ana cerca de la
misma casa de la hacienda. Desde la salida fui continuamente subiendo
por un camino muy inclinado hasta llegar á la cumbre de la Cordillera
Nevada , la que atravesé en el punto llamado puerto de Salcantay , así
llamado por ser el nombre de unos inmensos nevados que se elevan en
ambos lados ; llamándose simplemente Salcantay el cerro de la izquierda,
y China Salcantay , ó Salcantay hembra , el de la derecha.
2
A la izquierda del puerto de Salcantay se observa un gran banco de
nieve sólida ó hielo , que se continúa mas abajo del mismo nivel del ca-
mino ; de manera que el punto por donde se pasa la Cordillera , se halla
al mismo nivel de la nieve perpetua.
Tres son los puertos ó pasos de la Cordillera que sirven de entrada al
valle de Santa Ana , el de Salcantay , para los que van de Mollepata; el
de Panticalla , del camino de Ollantaytambo ; y el de Yanahuara , por
donde pasa el camino de Lares. Con frecuencia sucede que dichos puer-
tos se cierran completamente con la nieve , como el año de 1864 , y en-
tónces se hacen muy peligrosos , costando muchas veces la vida á los
transeuntes. En dicho año 1864 se contaron nueve víctimas (siete hom-
bres y dos mujeres) en el solo puerto de Yanahuara.
Desde la cumbre de la Cordillera continué por un camino bastante
quebrado hasta bajar al pueblo de Mollepata ; de donde salí con direccion
á Limatambo , pasando en el camino por la hacienda de Sauceda, célebre
por sus intermitentes de carácter maligno , las que muchos individuos
adquieren tan sólo con descansar una noche ó simplemente con pasar
despues de una pequeña lluvia. En Limatambo vi algunos interesantes
restos de monumentos antiguos , y pasé enseguida á la poblacion de Zu-
I No siéndome posible tratar aquí de las causas probables de esta enfermedad , me reservo para mas
tarde el dar á conocer , en el curso de la obra , los resultados de mis estudios sobre el particular.
2 En el departamento del Cuzco y en otros puntos del Perú , se da el nombre de Puerto , Portachuelo
6Abra , á los puntos por donde se pasa la Cordillera.
ELPERU--Tomo I, 29
218 PARTE PRELIMINAR.
rite , de donde continué mi camino hacia el Cuzco marchando sobre una
larga calzada en medio de terrenos cenagosos , y pasando por la pobla-
cion de Anta , capital de la provincia.
Valles ó montañas de Paucartambo.-Pasados algunos dias en el Cuz-
co, para dar un breve descanso al fatigado cuerpo , me puse nuevamente
en camino , tomando esta vez la direccion de los fértiles valles de Pau-
cartambo.
Visité á mi salida la hacienda de Quispicanchi , hermosa finca de la
antigua nobleza española ; vi en seguida la hacienda de Lucre y la cos-
tosa maquinaria hecha venir de Europa para la fabricacion de paños.
De Lucre pasé á Pisac , y en la parte elevada de los cerros que dominan
este pueblo vi las bellas ruinas del tiempo de los Incas , conocidas en el
lugar con el nombre de Intihuactana. Continué mi camino subiendo has-
ta la cumbre de la cadena que sirve de línea divisoria de las aguas que
bajan al rio Vilcanota de las que van al rio Paucartambo ; y pasando
por el pueblo de Colquepata bajé á la poblacion de Paucartambo , atra-
vesando el rio que la baña sobre un sólido puente de cal y piedra.
Paucartambo , en otra época floreciente poblacion y centro de un acti-
vo comercio , se halla actualmente en un estado de notable decadencia.
Contaba con numerosos y acomodados vecinos , pero estos viendo des-
truidas por los salvajes las productivas haciendas de coca que poseian
en los valles , algunos se retiraron y otros murieron , no quedando en el
dia sino unos cuantos .
Dejé Paucartambo siguiendo el curso del rio , y despues de haber vis-
to algunas haciendas cuyo cultivo principal es el maiz, subí á la Cordille-
ra Oriental que en esta parte es baja y carece de nieve perpetua.
Algunas horas de continua subida me bastaron para llegar á la cumbre
6 alto de Cusilluyoc , plantando mi barómetro en el punto llamado Tres
cruces. No hay palabras para describir el sublime paisaje que se presenta
al viajero en este lugar , viendo á sus piés una serie de escalonados cer-
ros , que van gradualmente disminuyendo de elevacion hasta perderse
en una inmensa é ilimitada llanura cubierta de bosques , que se confun-
de á lo lejos con el horizonte.
En esta extensa y verde sabana , se ven serpentear unos tortuosos rios,
cuya agua reflejando los luminosos rayos del sol , aparece desde lo alto
como una brillante y plateada faja. Por último , un aire tibio y oloroso
se eleva de esta cálida region , envolviendo el cuerpo en un suave y abri
CAPITULO VII.
gado manto ; y atónito el viajero pero lleno de una delicia incomparable,
quisiera no apartarse de aquel paraiso encantador.
Desde el lugar de Tres cruces , donde habia experimentado tan agra-
dable sensacion , principié á bajar por un terreno muy inclinado. A tre-
chos el camino se hallaba profundamente escavado en el terreno , y las
ramas de los árboles cruzándose en su parte superior , formaban una
verde y espesa bóveda que no dejaba pasar un solo rayo de luz ; de mo-
do que marchaba casi en la obscuridad , apareciendo el camino como un
socavon subterráneo.
Llegué por fin , al dia siguiente , á la region de los llanos , desapare-
ciendo los cerros y marchando por un terreno abierto , radiante de luz y
frecuentemente visitado por los salvajes.
Me hallaba en los ricos valles de Paucartambo , poblados hácia fines
del siglo pasado de numerosas y florecientes haciendas , donde se produ-
cia una ingente cantidad de valiosa coca y esquisito cacao , que daban
pingües rentas á sus propietarios; region que ha sido mas tarde teatro
de sangrientas luchas , por la invasion de los salvajes Huachipairis y Tu-
yeneris , quienes dieron lugar á horrorosas escenas y destruyeron en pocos
dias el trabajo de muchisimos años , por no decir de dos ó tres siglos.
Admira ver que en este siglo de tanto adelanto , en el que la civiliza-
cion se abre paso entre los pueblos mas refractarios , sucede lo contrario
en esta parte del Perú , donde la barbarie ha invadido á la civilizacion,
recobrando la naturaleza su antiguo dominio.
Planté mi campo de exploracion en la hacienda de Cosnipata , la úni-
ca que ha escapado de la accion devastadora de los salvajes , no cierta-
mente por consideraciones humanitarias , sino por el mismo interes de
los salvajes ó Chunchos , porque sin ella no tendrian cómo proporcio-
narse los cuchillos y hachas que necesitan.
Recorrí esta hacienda viendo sus cultivos , donde los operarios que tra-
bajan en los cocales estan siempre acompañados de hombres armados ,
para defenderse de alguna impensada agresion de los salvajes ; vi sus mi-
radores llamados Castillos , de cuya elevacion se puede descubrir desde
léjos el menor movimiento de los Chunchos y prever un asalto á la casa
de la hacienda , la que se halla rodeada á poca distancia por estos im-
portunos huéspedes.
Despues de haber examinado el territorio y los rios que forman el
caudaloso Madre de Dios ó Jantiguo Amarumayo , que hasta estos últimos
220 PARTE PRELIMINAR.
tiempos se creia ser el origen del Purus , y ahora se sabe con certeza ,
que entra en el Beni tributario del Madera , reunido ya con el Inambari
que baña la provincia de Carabaya ; y despues de haber hecho numero-
sas observaciones meteorológicas en esta bella region del departamento
del Cuzco , emprendí mi marcha regresando á Paucartambo , para seguir
de allí al pueblo de Cactcca , con direccion á Ocongate , con el objeto de
reconocer el origen del rio Mapacho , que baña la poblacion de Pau-
cartambo.
Valle de Marcapata.-En las cercanías de Ocongate reconocí varios
cerros auríferos , los que forman una larga série que se continúa casi
hasta el pueblo de Paucartambo ; hallándose en esta cadena los minera-
les de oro de Pantipata, Cocha-cocha , Alcumbrera , etc. Continué por la
misma quebrada , á la antigua hacienda de ganado de Lauramarca , cuya
fundacion es anterior al año 1591; y dejando á la derecha los inmensos
cerros nevados de Ausangate y Callangati , me dirigí hácia el valle de
Marcapata, que termina el departamento del Cuzco y es limítrofe con la
provincia de Carabaya.
Atravesé otra vez la grande y elevada barrera que separa las aguas del
rio Ucayali de las del Madera , pasando por un abra situada á 4,788 me-
tros sobre el nivel del mar, y cerca de pintorescos nevados , que ofrecen
el aspecto de un mar borrascoso instantáneamente congelado.
Al bajar por el otro lado, noté como en las quebradas de Carabaya,
varios cerros con sus faldas dispuestas en andenes , prueba inequívoca
de que en otra época fueron cultivados. Llegué á Marcapata , pueblo si-
tuado sobre una meseta elevada , en el ángulo formado por la confluen-
cia de dos rios. La constante neblina que envuelve á esta poblacion hace
que su atmósfera sea muy húmeda , y que todo se marchite y pudra en
brevisimo tiempo. Pan , carne , cueros , etc., todo se pone verde en muy
pocos dias; la sal se licía y el chocolate resuda el azúcar bajo la forma
de pequeñas gotas , y se vuelve amargo. En las mismas casas , princi-
palmente en el interior , las paredes se cubren de un tapiz de verdura y
no es raro ver levantarse pequeñas plantas.
A pocas cuadras del pueblo , vi en la orilla del rio Cachi algunos ma-
nantiales de agua termal calcáreo-ferruginosa , con una poza para baños.
Bajé algo mas por la quebrada que se ha hecho célebre , á causa de su
cerro aurífero llamado Camanti , sobre cuya riqueza se tienen las mas
exageradas noticias ; pero no permitiéndome el tiempo , internarme hasta
CAPITULO VII. 221
ese punto , despues de haber visto varios lugares con pequeños cultivos,
dejé á pesar mio los valles de Marcapata , los cuales se conocian en
otra época con el nombre de Valle de Cuchoa , por ser este el nombre
de una grande hacienda de coca que existia mucho mas abajo en la
quebrada. Este mismo nombre se daba tambien á la rama de la Cordi-
llera Nevada , que separa la quebrada de Marcapata , de la provincia de
Carabaya , llamándose Andes de Cuchoa .
Lo que atrae la atencion , es ver que desde pocos años despues de la
conquista del Perú , los españoles se habian ya introducido en esta apar-
tada region y habian fundado grandes haciendas de coca cerca del céle-
bre cerro Camanti , aun en terrenos que actualmente se hallan poblados
por salvajes ; habiendo yo visto los títulos de posesion de la hacienda de
Vitobamba, que existia cerca del Camanti y que se hallan hoy en poder
de los Señores Saldivar, dueños de la hacienda de Lauramarca. Estos tí-
tulos , han sido dados en el año 1595, y desde aquella fecha la hacienda
de Vitobamba producia mil cestos de coca por cada mita ó cosecha , lo
que corresponde á cuatro mil cestos de coca al año .
Regreso al Cuzco por las provincias de Ganas y Acomayo. De regreso
á Lauramarca , salí de esta frígida hacienda tomando el camino que con-
duce á Checacupe , á cuya poblacion llegué atravesando elevadas mese-
tas y pasando por el pueblecito de Pitumarca.
Desde un punto elevado del camino divisé las dos ramas de la Cor-
dillera Nevada que se internan hácia los vallesde Marcapata , flanquean-
do la quebrada en ambos lados. Hácia la derecha de la quebrada , conti-
núa la cadena que se desprende de los gigantescos cerros de Ausangate
y Callangati. Por el lado izquierdo se interna hácia el valle la elevada
Cordillerade Colquipuncu , la que se continúa hasta en los altos del lu-
gar llamado Chile-chile. La primera sigue mas al interior y parece ter-
minar en el aurífero Cerro Camanti.
En Checacupe pasé á vado el rio Vilcanota y subí en la otra banda á
la gran meseta de Yanaoca ; pasé por los pueblecitos de Tactabamba y
Chacamayo y seguí el camino hacia el pueblo de Pampamarca , situado
en la orilla de una laguna , restos de un gran lago que cubria en tiempos
remotos toda la gran pampa de Yanaoca.
Dejé á un lado el pueblo de Tungasuca fundado en la orilla de la mis-
ma laguna de Pampamarca , y notable por ser la patria del cacique Con-
dorcanqui , que con el nombre de Tupac Amaru sublevó á fines del siglo
222 PARTE PRELIMINAR.
pasado á toda la raza indígena ; dando lugar á sangrientas y encarniza-
das luchas , en una gran parte del interior del Perú y Bolivia.
Continuando por un camino enteramente llano , llegué á la poblacion
de Yanaoca , que es la capital de la provincia de Canas. Situado el pue-
blo de Yanaoca á bastante elevacion sobre el nivel del mar, tiene un cli-
ma muy frio , el que se hace todavia mas desagradable por la extrema
sequedad de la atmósfera.
De Yanaoca , seguí mi marcha con direccion á Acomayo que es otra
capital de provincia del dilatado departamento del Cuzco , regresando con
este fin á Pampamarca y Chacamayo , para seguir por la orilla de otra
pequeña laguna llamada de Mosocllacta , la que está dividida de la de
Pampamarca por una pequeña lomada , donde se halla la poblacion que
le da nombre.
Un poco mas adelante vi la laguna y poblacion de Acopia, y siguien-
do mi camino por los pueblos de Yanapampa , Pomacanchi , Marcaconga
y Sangarará , llegué á la poblacion de Acomayo , que da nombre á la
nueva provincia , creada en 1861 á expensas de la de Quispicanchi.
Estando en Acomayo bajé al Apurimac para medir la altura de este
rio , que en este lugar llaman Vilcamayo , y ver los pueblos de Acos y
Pilpinto.
Habia visto tres distritos de la provincia de Acomayo , me faltaba ver
el último , cuya cabeza es Rondocan ; me dirigí hácia esta poblacion ,
viendo de paso los tristes pueblos de Corma , Papres y Pirque.
Acabada mi peregrinacion por la provincia de Acomayo , dejé la hoya
del Apurimac para pasar nuevamente á la del Vilcanota , haciendo algu-
nos estudios sobre la geologia de estas dos grandes quebradas , que de-
ben su orígen á la lenta pero incesante accion erosiva del agua.
De Rondocan subí por un pésimo camino en escalones hasta la cum-
bre de la cadena de cerros que divide los dos rios , y que se conoce con
el nombre de Cordillera de Yanacocha , la que sirve tambien de línea di-
visoria entre las provincias de Acomayo y Quispicanchi.
En la parte elevada de este camino vi crecer con mucha abundancia,
la perjudicial planta que llaman Garbancillo (Astragalus garbancillo), la
que produce la ceguera y aun la muerte de los caballos, y hace amarga y
muy desagradable la carne del ganado lanar que la come.
CAPITULO VII. 223
De la cumbre de la cadena de Yanacocha bajé caracoleando por un ca-
mino muy inclinado hasta el plan de la quebrada , y seguí por terreno
mas llano á Andahuaylillas , de cuyo lugar pasé á la hermosa hacienda
de Pucuto , y continuando por Lucre y Quispicanchi volví á entrar á la
ciudad del Cuzco.
CAPÍTULO VIII.
Viaje a las otras provincias del departamento del Cuzco
y al nuevo departamento del Apurimac.
1865.
Habiendo hecho el propósito de visitar todas las catorce provincias
que formaban en aquella época el gran departamento del Cuzco , despues
de una semana de reposo empleada en coordinar mis apuntes , empecé
de nuevo mi errante vida , saliendo de la capital para entrar en la pro-
vincia de Anta por otro camino , tomando la direccion de la hacienda de
Ichubamba para continuar al pueblo de Pívil.
En la parte mas elevada del camino entre Ichubamba y Pívil , se pre-
sentó otra vez á mi vista el imponente nevado de Salcantay , que habia
dejado á mi salida del valle de Santa Ana.
Despues de unas tres leguas de bajada , desde este último punto , entré
á Pívil , pequeño pueblo de poco tránsito , situado sobre un terreno en
declive , y bastante elevado sobre el nivel del rio Apurimac , que pasa á
sus piés en una profunda quebrada.
En esta parte del Perú es absolutamente imposible formarse una idea
de la distancia entre dos lugares , por medio de los mapas ; puesto que si
en línea recta parecen muy cerca , distan sin embargo á veces muchas
leguas por el camino muy quebrado. Así desde el pueblo de Pívil , veia en
la otra banda del rio Apurimac la hacienda de Huaranca , que parece
muy cerca y lo es realmente á vuelo de ave ; pero mediando entre estos
dos lugares la profunda quebrada del rio Apurimac , me fué preciso an-
dar cinco leguas para pasar de un lugar á otro .
Desde Pívil bajé tres leguas para llegar al Apurimac; pasé este rio
sobre el puente de soga llamado de Ccopa , el que se halla suspendido
entre peñas á unos cuarenta metros sobre el nivel del agua , y cuando
224 PARTE PRELIMINAR
sopla viento se bambolea muchisimo y se hace peligrosa su travesia.
La subida á la hacienda de Huaranca no puede ser peor , siendo el ca-
: mino una angosta senda , cortada en zig-zag en la viva peña , que se le-
vanta casi perpendicularmente sobre el rio.
Provincia de Abancay.-Con el paso del rio Apurimac entré en la pro-
vincia de Abancay , que hace parte del nuevo departamento que lleva el
nombre de este rio , y á la que pertenece la hacienda de Huaranca. Dejé
este lugar muy escaso de agua , siguiendo mi marcha al pequeño y rui-
noso pueblo de Antilla , que padece del mismo mal ; teniendo solamente
unos pequeños manantiales que apenas dan el agua suficiente , para apa-
gar la sed de sus habitantes.
De Antilla pasé á Curahuasi y luego á la poblacion de Abancay , que
actualmente es la capital del nuevo departamento del Apurimac.
Vi nuevamente sus bellas y productivas haciendas de cañas , y en se-
guida continué recorriendo los pueblos de esta rica provincia , dando in-
finitas vueltas y haciendo grandes rodeos para ver muchas poblaciones y
haciendas situadas afuera de los principales caminos.-En estas corre-
rias vi el miserable pueblo de Caypi que tiene por casas unas madrigue-
ras ; Lambrama, que es la capital del distrito; la poblacion de Circa , ro-
deada de cerros á manera de anfiteatro ; la hacienda de Yaca, notable por
ser la primera donde se introdujo el cultivo de la caña en el departamen-
to del Cuzco ; la pintoresca poblacion de Pichirhua ; los pueblecitos de
Cotarma y Challhuani ; la hacienda de Casinchihua ; etc., etc.
En esta última hacienda tuve ocasion de ver el gran consumo de licor
alcohólico que se hace entre los Indios. A pesar de que en esta hacienda
se destilan veinte quintales diarios de aguardiente, esta cantidad no bas-
ta para satisfacer la demanda , puesto que vi algunos Indios , esperando
varios dias para ser despachados , llevándose el aguardiente casi caliente,
á medida que salia del alambique.
Provincia de Aymaraes-Salí en seguida de la activa provincia de
Abancay para entrar en la de Aymaraes ' , pasando del pueblo de Pichir-
hua á la hacienda de Pampatama , la que tambien es de caña y produce
de doce á quince quintales diarios de aguardiente , que se vende en el
I Por una ley del Congreso , dada el 27 de Abril de 1873 , se han separado del departamento del Cuzco
las provincias de Abancay , Antabamba , Aymaraes y Cotabambas , creándose con estas cuatro provin-
cias y la de Andahuaylas del departamento de Ayacucho , un nuevo departamento que lleva el nombre
de Apurimac.
CAPITULO VIII . 225
acto , pagando muchas veces los Indios su plata adelantada , para obte-
ner la preferencia y ser despachados primero .
Recorrí en todas direcciones esta extensa provincia , formada de nu-
merosas poblaciones , la mayor parte situadas en ambas márgenes del
rio de Pachachaca , que pasa cerca de Abancay, y es uno de los mas
grandes tributarios del Apurimac.
Los caminos muy quebrados , las poblaciones arruinadas y escasas de
recursos y los indígenas entregados á la embriaguez , son otros tantos
obstáculos que presenta la provincia de Aymaraes al viajero científico
y hace muy trabajoso su estudio.
Empecé mi penosa tarea con el distrito de Colcabamba al que perte-
nece la hacienda de Pampatama , y cuya capital , la poblacion que le da
nombre , tiene la mas triste fisonomia , viéndose por todos lados paredes
sin techo y unas casuchas diseminadas. Seguí con Soraya , que es la ca-
pital de otro distrito y parece vaciada en el mismo molde que Colcabam-
ba , puesto que hasta su iglesia no tenia techo y varias plantas crecian
en su interior. Pasé en seguida al distrito de Challuanca, cuya poblacion
es al mismo tiempo la capital de la provincia. No vi sino un grande pue-
blo de agradable clima , situado en la orilla del rio ; pero escaso de recur-
sos , faltando hasta el pan.
Salí de Challuanca y pasando una cadena de cerros bajé á la poblacion
de Sarayca , situada en la márgen izquierda de otro brazo del rio de Pa-
chachaca , y que pertenece al distrito de Tapayrihua ; pasé luego á la po-
blacion de este nombre , la que tiene una iglesia un poco mas cuidada
que las anteriores y por torre un grueso árbol de cedro situado en medio
de la plaza.
Continué mi marcha hacia los pueblos de Ayahuaya y Pachaconas que
pertenecen al distrito de Chapimarca , cuya capital por una singular ano-
malia se halla muy distante en el límite con la provincia de Abancay.
Siguiendo el rio hacia su orígen pasé al sexto distrito de la provincia
de Aymaraes , llamado de Antabamba , cuya capital es bastante grande ,
pero escasa de recursos , hallándose con dificultad pan y forraje para
las bestias.
Por fin , me dirigí al séptimo y último distrito de esta extensa pro-
vincia , y que por otra anomalia , se halla situado muy distante y en la
1 Hoy constituye una provincia del nuevo departamento de Apurimac.
EL PERU.-Tomo L, 80
226 PARTE PRELIMINAR .
orilla de otro rio enteramente distinto , el que atravesando la provincia
de Cotabambas baja al Apurimac casi enfrente del pueblo de Pívil , ci-
tado mas arriba .
En este camino pasé por un lugar llamado Quelcata , donde vi un agua
termal cuya temperatura es de 75° centígrados, y en el manantial princi-
pal , el agua sale con fuerza y se levanta en el medio como en un gran
perol que hierve á borbotones.
En las pampas elevadas observé varias manadas de alpacas ó paco-
chas , animales que se crian en abundancia , tanto en este distrito como
en el de Challuanca , siendo su lana uno de los principales ramos de ri-
queza de la provincia , donde se compra á cincuenta pesos el quintal
para venderlo en Arequipa de sesenta y cinco á sesenta y siete.
Entré á la poblacion de Totora, capital del distrito de este nombre, el
que comprende tambien el pueblo de Oropesa , situado enfrente en la
otra orilla del rio , hallándose separados solamente por el ancho de este
último .
El distrito de Totora , es en todos sentidos el remate de la desdichada
provincia de Aymaraes , puesto que ambas poblaciones se hallan en el
estado de mayor abandono.
Sus iglesias sin techo , amenazan desplomarse de un dia á otro, y en su
interior cae la lluvia , anidan aves y crecen plantas. Si se recorren las
calles , no se ve sino charcos de agua, casas sin techos y paredes der-
rumbadas. Al ver estos dos pueblos , se diria que actualmente se hallan
completamente abandonados , porque poblaciones que han sido bombar-
deadas y saqueadas se hallan todavia mejor conservadas que los pueblos
de Oropesa y Totora.
Los Indios de este distrito son , como todos los de la provincia de Ay-
maraes , insubordinados y altaneros , en sumo grado supersticiosos y su
religion es un conjunto de idolatria y fetiquismo ; tienen costumbres se-
mi-barbaras y creen á ojos cerrados en brujerias. En general aborrecen á
los blancos y mueven guerra á las autoridades que no son de su raza.
Dejé la provincia de Aymaraes para entrar luego á la provincia de Co-
tabambas , cuyas principales poblaciones se hallan situadas en ambas ban-
das del rio que pasa entre Totora y Oropesa , y en otras quebraditas que
bajan directamente al Apurimac.
Mamara fué la primera poblacion de la provincia de Cotabambas que
ví , y á pesar de hallarse en la misma quebrada y solamente á legua y
CAPITULO VIII. 227
media de distancia de Totora , la diferencia era inmensa. Su iglesia de
piedras labradas y bien cuidada , sus casas de aspecto decente , algunas
tiendas de comercio , sus habitantes industriosos y trabajadores , enfin
todo habia cambiado como por encanto.
Seguí mi ruta al pueblo de Ayrihuanca , que se halla como cabalgado
sobre una lomada y luego pasé al de Vilcabamba, que pertenece al dis-
trito de Chuquibambillas , donde hay algunas minas de oro ; y conti-
nuando por los pueblos de Huayllati , algo escaso de agua y Collorqui de
agradable aspecto , llegué á Cotabambas , triste y miserable poblacion de
indígenas , que no tiene de notable sino su nombre , que es el de la pro-
vincia . De Cotabambas pasé al desdichado pueblo de San Juan , para
continuar al de Colca , que pertenece al mismo distrito de Cotabambas y
situado como este último en una quebradita que baja al Apurimac.
Siguiendo el camino sobre terrenos elevados que dominan la hoya del
Apurimac , llegué á la poblacion de Tambobamba , que es la capital de la
provincia de Cotabambas.-Entré por sus tortuosas calles hasta la plaza
sin ver una sola persona , hallándose todos encerrados en sus casas , en
una completa borrachera. Esperé algunos minutos en medio de la plaza,
montado y con mis bestias cargadas , sin saber adonde dirigirme ; al cabo
de un momento apareció un anciano que se hallaba de tránsito , y me in-
formó del lamentable estado en que se encontraba la poblacion , aconse-
jándome ir al pueblo inmediato de Palcaro , para poder hallar alojamiento.
Salí pues de la capital de la provincia de Cotabambas , sin haber visto la
cara de sus habitantes , y atravesando el rio sobre un puente de palos ,
entré al pueblo de Palcaro , situado en la otra banda del rio. El dia si-
guiente regresé á Tambobamba tan sólo para hacer algunas observacio-
nes meteorológicas y tomar la altura de la poblacion.
De Tambobamba me dirigí al pueblo de Churoc , para seguir de allí
mi itinerario á la provincia de Paruro. Entré al mezquino pueblo de Chu-
roc , situado sobre una cuchilla de cerros á mucha elevacion sobre el ni-
vel del Apurimac.-Churoc se halla como suspendido sobre el borde de
un abismo , abriéndose á sus piés la profunda quebrada del Apurimac ,
flanqueada por encumbrados cerros , donde parece imposible que se pue-
da bajar por un camino hasta el fondo de este precipicio.
Seguí mi marcha por una tortuosa senda , desde aquel miserable pue-
blo hasta la orilla del Apurimac , el que corre por una quebrada que tie-
ne mas de mil metros de profundidad.
228 PARTE PRELIMINAR
Pasé este gran rio sobre un puente suspendido , formado de sogas de
Cabulla apoyadas sobre dos sólidos estribos de cal y piedra ; y luego
subí en la otra banda al pequeño pueblo de Coror, perteneciente á la pro-
vincia de Paruro , en el que es digno de citarse el vetusto y corpulento
árbol de Pisonay (Erytrina), que adorna su plaza y cuyo tronco de tres
varas de diámetro , se divide en dos gruesas ramas , que sostienen las
campanas haciendo el oficio de torre.
Continué mi camino hacia Huanca-huanca y despues á Huanoquite,
poblacion mucho mejor que la anterior; y seguí á Yaurisque para recono-
cer su agua termo-mineral. Me fui en seguida á Paruro que es la capital
de la provincia y dista solamente ocho leguas del Cuzco.
La provincia de Paruro tiene poblacion en ambas partes del rio Apu-
rimac , de modo que despues de haber visto los dos distritos de Huano-
quite y Paruro situados en la banda derecha , volví á pasar el rio Apuri-
mac para visitar los cuatro distritos de esta provincia situados en la ban-
da izquierda.
De Paruro pasé con este objeto á la hacienda de Cusibamba , la que
por sus numerosas casas tiene la apariencia de un pequeño pueblo , y dis-
ta unas pocas cuadras del Apurimac , siendo este camino uno de los po-
cos que bajan á dicho rio sin mucho declive.
Pasé el Apurimac sobre un largo é inseguro puente de mimbres y subí
en la banda opuesta al pueblo de Araypalpa que pertenece al distrito de
Colcca , y continué mi camino á la poblacion de Accha , que es la capital
de otro distrito , situado en un lugar muy elevado y frio con una grande
llanura pantanosa que llaman la Laguna.
De Accha tomé el camino que conduce á Pocoray pasando el rio que
baja de Velille sobre otro largo puente de mimbres bastante peligroso ; y
siguiendo por Virona , antiguo mineral de oro, y Coyabamba me fui á la
poblacion de Capi, que es la capital de otro distrito de la provincia de Pa-
ruro , el que produce una gran cantidad de buen trigo que se exporta á
la provincia de Canas , y á veces hasta el departamento de Puno .
En el pueblo de Capi acabé mi largo rodeo por la provincia de Paruro,
la que algunos mapas hacen muy limitada. Faltándome ver los distritos
de Mara y Haquira de la vecina provincia de Cotabambas , bajé al rio de
Haquira , que no tiene puente y se atraviesa por medio de nna oroya
I Se da este nombre á la fibra que se saca de las carnosas hojas del Maguey (Agave americana) .
CAPITULO VIII. 229
formada de algunas sogas de cuero, á la que se halla suspendida una ca-
nasta. El pasajero entra en esta canasta y por medio de sogas lo halan
de la otra banda.
Este modo de pasar el rio es muy peligroso , habiendo sucedido mu-
chas veces romperse las sogas ó la canasta y caer al rio.
Pasado el rio , subí por un camino tortuoso al pueblo de Apumarca ,
habitado por indígenas que no entienden el idioma castellano. A pesar
de que el trigo es su principal produccion , en Apumarca no se fabrica
pan. De Apumarca pasando por el pueblo de Pitic , seguí mi camino á
Mara , que es la capital del distrito , y hallándose á mucha elevacion ,
tiene un temperamento bastante frio. En seguida pasé al pueblo de Ha-
quira , fundado sobre un depósito de piedra sillar (Conglomerato traquítico),
cuya roca forma un morro inmediato á la poblacion , que tiene el aspecto
de un fortin.
En Haquira sucede muy á menudo , como en Tambobamba , hallar la
poblacion sin gente , porque todos los habitantes pasan el dia en sus
chacras ó en sus casas en estado de embriaguez ; y el desgraciado via-
jero que transita por este pueblo , con dificultad puede obtener algun
recurso , ni el menor alivio.
Dejé esta inhospitalaria tierra y atravesando el rio que pasa al pié de
la poblacion , entré en la provincia de Chumbivilcas , pasando al misera-
ble pueblo de Quinota , cuyos habitantes son indígenas de pura raza. Un
enjambre de obscuras casuchas entremezcladas con corrales , sin órden
alguno, forma este primitivo pueblo , en el que no ha penetrado aun un
solo rayo de la moderna civilizacion.
Una gran parte de las casas, que mas parecen hornos ó madrigueras de
conejos que habitaciones de seres racionales , tienen una pared por de-
lante para disimular la entrada, lo que manifiesta el carácter desconfiado
del Indio hasta en la construccion de sus casas.
En vano el pobre viajero busca un poco de forraje para sus bestias en
este desgraciado pueblo , y se ve obligado á continuar pronto su camino,
porque el pequeño y desabrigado pasto que crece un poco distante del
pueblo apenas basta para que no se mueran de hambre los raquíticos
caballitos de los Indios .
De Quinota me dirigí á la poblacion de Santo Tomas , viendo de paso
el pueblo de Llusco que no presenta sino unas elevadas y espinosas ma-
tas de Opuntia , y la estancia de Colca de agradable temperamento.
230 PARTE PRELIMINAR.
Entré á Santo Tomas , capital de la provincia de Chumbivilcas ; redu-
cido pueblo , notable tan sólo por su hermoso templo construido de pie-
dra labrada , pero que no guarda armonia con el resto de la poblacion ,
pues se levanta suntuoso sobre los miserables techos de paja que cubren
todas las casas .
Un cura del siglo pasado hizo todos los gastos de esta hermosa obra,
pero desgraciadamente no es imitado por los curas de la época actual,
los que no se toman la molestia de reparar siquiera las partes deteriora-
das por la accion destructora del tiempo , y dejan que se malogren bellas
iglesias.
Seguí mi viaje á Velille , capital en otro tiempo del partido de Chum-
bivilcas , actualmente pueblo medio arruinado , y donde reina en todo su
apogeo el vicio de la borrachera. A pocas cuadras de la poblacion vi un
cerro de conglomerato traquítico cuya caprichosa forma simula una for-
taleza. Dejé esta frígida poblacion y continué la marcha al pueblo de
Chamaca , el que como Velille, es capital de un distrito de la provincia
de Chumbivilcas .
Al ver la poblacion de Chamaca , me parecia que iba de mal en peor.
La iglesia caida ; la torre de piedra destrozada por un rayo , quedando
parado un solo trozo que amenaza caer de un momento á otro ; y por to-
das partes, las ruinas de paredes y casas sin techo , dan á Chamaca el as-
pecto de un pueblo abandonado. Una de las causas que han contribuido
á la decadencia de esta poblacion , fué la epidemia de tífus que en 1856
atacó tan cruelmente á sus habitantes , que muchas casas quedaron
sin moradores .
Continué mi camino sobre terrenos volcánicos , dirigiéndome al pue-
blo de Livitaca, que es capital de otro distrito de la misma provincia de
Chumbivilcas ; y que por su estado ruinoso y abandonado no le va en
zaga al de Chamaca ; pues se pasan á veces horas enteras , sin ver una
sola persona transitar por las calles .
Pero si el pueblo no tiene nada de notable , vése á pocas cuadras de
distancia una hermosa obra de la naturaleza , muy digna de ser citada ;
esta curiosidad es la célebre cueva de Huarari , que se halla en un cerro
calcáreo á un cuarto de legua al S. O. de la poblacion. El interior de esta
cueva ofrece espaciosos salones , donde se presentan las formas mas va-
riadas y caprichosas que la mas fecunda imaginacion nunca podria idear.
Mil decoraciones á manera de un teatro se van sucediendo á medida
CAPITULO VIII. 231
que se adelanta en esta inmensa cavidad. Aquí se presenta á la vista del
espectador una soberbia cascada á la que sólo falta el ruido del agua para
que la ilusion sea completa , no faltando tampoco el brillo del líquido ele-
mento , por las numerosas facetas del carbonato de cal , que reflejan la
luz de las velas como en un espejo. Mas allá un antro obscuro con infi-
nitas cavidades forma un verdadero laberinto. Por un lado otra cavidad ,
en cuya parte anterior numerosas estaláctitas , como flecos , simulan un
hermoso pabellon.-Por otro , unas largas estalactitas se prolongan des-
de la bóveda hasta el suelo á manera de columnas, y ofrecen al viajero un
caprichoso corredor ; y así á medida que se adelanta en las entrañas del
cerro se notan capillas , puentes , pilas , estátuas y cuantas figuras puede
uno desear.
Salí de esta bella caverna y atravesando el rio Apurimac , visité los
pueblos de Quehue y Checa , pertenecientes á la provincia de Canas ,
cuya capital es actualmente la poblacion de Yanaoca , habiéndolo sido en
otro tiempo Coporaque. Pasé en seguida al pueblo de Pichihua donde
hallé á todos sus habitantes en una espantosa borrachera.
En este desgraciado pueblo sufrí el percance mas desagradable de
cuantos he experimentado en todos mis viajes.
Los Indios desconfiados por naturaleza , se vuelven mucho mas , bajo
la accion de los licores alcohólicos , y en este estado todo lo interpretan
mal. Hallándome yo en el pueblo de Pichihua ocupado en mis estudios,
al apuntar en mi libro las observaciones meteorológicas , los desconfia-
dos y cavilosos Indios , interpretaron mis cifras á su modo , creyendo
que era para imponerles algun tributo ó contribucion y esperando un
momento de descuido, me robaron mi libro de apuntes , que contenia los
datos recogidos en las provincias de Abancay, Aymaraes , Cotabambas ,
Chumbivilcas y Canas.
En ese fatal dia , rodeado de Indios de mal carácter y exaltados por el
licor , peligró muchas veces mi vida y sólo por mi energia y prudencia al
mismo tiempo , pude evitar el ser victima.
A pesar de todas mis indagaciones , no pude obtener entónces mi
libro , y tal fué el pesar que experimenté por esta pérdida , que se me
quitó todo el entusiasmo , y apoderándose de mí el desaliento , estuve á
punto de interrumpir mis viajes y regresar á Lima.
• Este libro , como he dicho mas arriba , llegó á mis manos seis meses despues , gracias al interes
que tomó el Señor Dr. D. Celestino Torres , entonces Prefecto del Departamento.
232 PARTE PRELIMINAR.
La desagradable idea que atormentaba á cada rato mi espíritu al pen-
sar en el vacio que dejaba en toda mi obra esta pérdida; por otra parte
la repugnancia y la falta de valor para recorrer otra vez tantos pue-
blos continuamente entregados á la embriaguez , donde habia sufrido
mucho mas que en todas mis expediciones entre los salvajes , me quitaba
el placer que tenia antes en seguir mis viajes; despertándose en mí un
vivo deseo de descansar tranquilamente en la capital , en vez de seguir
pasando tantos trabajos y privaciones.
La tristeza se apoderó de mi alma , y hasta veia de mala gana mis que-
ridos instrumentos, y tenia que hacer un grande esfuerzo de voluntad
para hacer cualquiera observacion.
Este estado de abatimiento moral duró mes y medio , esto es , desde
el 29 de Setiembre , dia del desagradable acontecimiento hasta la mitad
de Noviembre , durante cuyo tiempo escribia mis notas simplemente con
lápiz , no teniendo la fuerza suficiente para ponerlas en limpio en la no-
che , como tenia de costumbre.
Despues de dos dias de esperar inútilmente la aparicion de mi libro,
en aquel malhadado pueblo , continué mi marcha hácia Coporaque , la
antigua capital de la provincia de Canas , y en seguida me dirigí á la po-
blacion de Caylloma , saliendo por fin del departamento del Cuzco cuya
exploracion me habia costado tanto trabajo.
CAPÍTULO IX.
Viaje á los departamentos de Arequipa y Ayacucho.-Regreso á Lima.
1865-1866.
De Coporaque á Caylloma seguí mi camino por mesetas elevadas y
frias , marchando por grandes trechos en la orilla del rio Apurimac , el
que en esta parte corre entre barrancos de conglomerato traquítico , ca-
prichosamente recortados en trozos de forma variada que simulan á ve-
ces castillos , fortines , torreones , pirámides y obeliscos , adornados con
matas y arbolillos de Queñua (Polylepis) , que crecen en las grietas de la
roca , ofreciendo á la vista el mas pintoresco paisaje.
En una estancia de aquella despoblada y glacial region , donde pasé
una noche , sorprendí á los supersticiosos é idólatras Indios en una de
CAPITULO IX. 233
sus ceremonias religiosas , hallando en una casucha á varios ancianos ,
mascando en silencio su predilecta coca , sentados alrededor de una baja
mesa , sobre la que se veian todos los arneses y adornos de una llama , con
un poco de pasto , rodeados de varios montoncitos de coca. Era una espe-
cie de ofrenda que hacian, con el objeto de favorecer la multiplicacion de
sus llamas y el aumento de los pastos.
El dia siguiente llegué á Caylloma , capital de la provincia del mismo
nombre , perteneciente al departamento de Arequipa.
Esta poblacion ha sido célebre en otro tiempo por sus minas , pero
ha ido poco a poco en decadencia á medida que iba disminuyendo la ri-
queza de sus minerales.
Era mi deseo demorar algunos dias en esta poblacion , con el objeto
de visitar todas sus minas ; pero la falta de alimento para mis bestias ,
me hizo apresurar mi marcha ; pues ya por la naturaleza mineral del
terreno y ya por la baja temperatura , debida á la grande elevacion sobre
el nivel del mar , no crece cerca de Caylloma ninguna clase de pasto.
Con todo , en la poblacion se encuentra á veces de venta á precio muy
elevado un poco de forraje seco ; mas , en tan pequeña cantidad , que
apenas fué suficiente para alimentar mis cabalgaduras el primer dia.
Dejé pues á pesar mio , al cabo de dos dias , la poblacion de Caylloma,
y siguiendo la marcha sobre terrenos volcánicos sin otra vegetacion que
unas manchas de yareta , llegué al punto mas elevado del camino (metros
4,648), que divide las aguas que bajan al Apurimac y van al Atlántico,
de las que afluyen al rio de Mages y desembocan en el Pacífico cerca de
Camaná.
Seguí mi camino hacia la poblacion de Yanque , pasando la noche
en un lugar despoblado y muy frio , donde el termómetro señaló en la
madrugada 15° centígrados bajo cero.
De Yanque continué mi marcha hacia la ciudad de Arequipa , por un
terreno muy poco poblado y desprovisto de recursos ; pasando por Anta-
sora , Rayo y el pueblo de Yura , entré á Arequipa.
Valle de Vítor.-Despues de algunos dias pasados en Arequipa , salí
en direccion á Camaná ; bajé al profundo valle de Vítor, cuyos habitan-
tes por lo general de color amarillento , parecen llevar en sus caras el
sello de las fiebres intermitentes que grasan en aquel lugar. Atravesé á
vado el rio que baña la quebrada , el que cuando está crecido se pasa por
medio de una oroya. Subí á la otra banda por un barranco de terreno
ELPERÚ-Tomo I, 81
234 PARTE PRELIMINAR.
de aluvion de color rosado; y llegado á la meseta gocé de la hermosa vis-
ta de los cuatro elevados cerros volcánicos , que levantan su blanca ca-
beza en distintos puntos del horizonte , el Misti , el Chachani , el Sa-
huanqqueya y el Coropuna.
Desde este punto seguí mi marcha por llanos completamente áridos y
cubiertos de arena , verdadero desierto sin la menor traza de vegetacion,
y en el que se levanta de trecho en trecho , algun palo para señalar el
camino al viandante , y evitar que se desvie y se pierda , lo que es muy
fácil cuando sopla el viento que levanta la arena y borra toda huella de
camino.
Valles de Siguas y Camaná -Despues de pocas horas llegué al estrecho
valle de Siguas , donde se cultiva maíz , alfalfa , trigo y parra , y atrave-
sando el rio subí nuevamente a la pampa árida , viajando por un terreno
en su mayor parte llano hasta bajar al fértil valle de Camaná.
Vi sus antiguos olivares ; recorrí los bosquecillos interpolados con
casitas y sembrios ; visité algunas haciendas donde se cultiva caña,
arroz , algodon y ají , y en seguida , continué mi itinerario hacia el valle
de Mages , situado mas arriba en la misma quebrada del rio de Camaná.
Poco despues de haber salido de la poblacion , pasé á vado el rio, el que
tiene bastante agua; subí en la otra banda á una meseta casi llana ; y
continuando el camino por un terreno ligeramente onduloso , llegué á la
profunda quebradita del Jaguey.
Valle de Mages.-Al dia siguiente despues de unas tres horas de mar-
cha sobre terrenos secos y áridos , entré al hermoso y productivo valle
de Mages , célebre por sus viñedos , con cuya uva se fabrica una ingen-
te cantidad de vino y apreciado aguardiente , que se exporta á distintos
puntos de la República y tambien á Bolivia.
No se puede describir la grata impresion que recibe el viajero fatiga-
do al descubrir este ancho y hermoso valle, despues de haber recorrido
el árido camino de la Costa.
El valle de Mages se ha hecho notable tambien por una enfermedad
cutánea particular llamada Ccara , que consiste en manchas de diferen-
tes formas y matices que salen en el cuerpo , pero principalmente en el
rostro. Lo digno de atencion es que en el lugar se cree, que esta enfer-
medad se produce artificialmente por medio de bebidas, como la chicha
preparada de cierto modo.
Tambien la parra, en el valle de Mages , está sugeta á una enferme
CAPITULO IX . 235
dad que llaman Caracha ó Chimorra , y que se desarrolla comunmente en
los años demasiado secos. Esta enfermedad consiste en una especie de
moho que no deja desarrollar el grano cuando es todavia pequeño , y lo
hace reventar cuando está algo crecido. Por su causa y efectos se ase-
meja mucho á la producida por el Erysiphe ú Oidium , especie de moho
que invadió las parras en Europa desde 1848 á 1854, y que causó tan-
tos daños en todos los viñedos .
Felizmente en el Perú esta enfermedad es ménos persistente , pues
bastan á veces algunas lluvias para que desaparezca.
Provincias de Castilla y Condesuyos. Despues de haber visitado al-
gunas haciendas y los pueblos de Uraca, Aplao y Huancarqui de la pro-
vincia de Castilla, dejé el cálido valle de Mages y pasé á Chuquibamba,
que es la capital de la provincia de Condesuyos , poblacion de clima
templado, y cuyos habitantes se dedican en general á la arrieria , trans-
portando el aguardiente de Mages á los lugares de consumo , cuales son
los departamentos del Cuzco y Puno.
De Chuquibamba me dirigí á Pampacolca , que es cabeza de otro dis-
trito de la provincia de Castilla, y que por su posicion central y su tem-
peramento sano debia ser la capital de la provincia, en vez del pueblo de
Aplao situado á un extremo , y donde grasan terribles intermitentes que
diezman á los indígenas que tienen necesidad de bajar á Aplao.
En los altos de la poblacion de Pampacolca cerca del nevado Coropu-
na , viven varios Indios que se hallan como segregados del mundo civi-
lizado , y si alguna vez frecuentan lo poblado es para traer un poco de
leña. Conservan todavia sus hábitos primitivos y no hace muchos años
que se les encontraron unos ídolos de barro , de los que uno figuraba un
animal semejante á un becerro, y otro una mujer de abdómen muy abul-
tado. Estos Indios llevaban dichos ídolos á las faldas del gran nevado
Coropuna y allí les tributaban una especie de culto.
De Pampacolca seguí mi marcha hácia Viraco , capital de otro distrito
de la misma provincia de Castilla. No puede darse peor camino que el
que conduce de una á otra poblacion; basta decir que Viraco en línea
recta dista cuando mas una legua , pero el terreno es tan quebrado que
en subidas y bajadas , entradas y salidas , vueltas y revueltas, se an-
dan cinco leguas .
En este camino me llamó mucho la atencion ver numerosisimas ma-
tas de Cactus ó giganton, de forma cilíndrica , rematar en su parte su
236 PARTE PRELIMINAR.
perior en un arbusto ramoso con hojas algo carnosas y flores coloradas,
muy distintas del cactus ó giganton que le sirve de base. Pero acercán-
dome á estos extraños y diformes vegetales , vi que el pequeño arbusto
ramoso era una especie de Loranthus , que vive como parásito sobre los
cactus. Explícase fácilmente este fenómeno sabiendo que las aves comen
los frutos de los Loranthus , y no hallándose en las inmediaciones otros
arbustos , se apoyan en la extremidad de estos cactus, donde depositan las
semillas de Loranthus con los excrementos. Estas semillas germinan y
se desarrollan introduciendo sus raices en la parte carnosa de los cac-
tus , sobre los cuales las matas de Loranthus viven como parásitas.
Al dia siguiente de mi llegada al pueblo de Viraco , salí para ir á re-
conocer las aguas termales sulfurosas de Taparza á dos leguas de dis-
tancia , y el agua ferruginosa de Viques que dista tres cuartos de legua
por otro camino. Pasé á la hacienda de Antaura , en cuyas inmediacio-
nes vi otra agua sulfurosa , y despues continué mi camino á Salamanca.
La poblacion de Salamanca pertenece á la provincia de Condesuyos ;
es muy ventosa , principalmente de noche , en la que viene con tanta
fuerza una corriente de aire de arriba para abajo , que se oye un ruido
muy fuerte , como el producido por una grande máquina soplante.
Provincia de la Union.-Dejé el pueblo de Salamanca, que no tiene de
notable sino su nombre , y pasando por un punto muy elevado me fuí á
Cotahuasi , capital de la provincia de la Union, con la que termina el
departamento de Arequipa por el lado N. O.
Estando en Cotahuasi di un paseo á Tomepampa y á los baños ter-
males de Lucha, que distan tres leguas de la primera poblacion y cuya
agua es ligeramente ferruginosa. Vi el pueblo de Alca, capital del distrito
del mismo nombre, situado á una legua mas arriba de los baños .
Regresé á Cotahuasi para continuar mi camino al pueblo de Mungui,
que pertenece al distrito de Pampamarca y tiene por industria la cria de
la cochinilla , con la que preparan una pasta que lleva el nombre de
Magno y sirve para teñir de carmesí.
Salí de Mungui para visitar el distrito de Charcana , que tiene por ca-
pital la desdichada poblacion que le da nombre , situada sobre una me-
seta elevada de donde se divisa la profunda hoya que forma la quebrada
principal , en cuyo fondo corre el gran rio que desemboca en el mar cer-
ca del pueblo de Ocoña.
Dejé la frígida poblacion de Charcana para pasar al célebre mineral
CAPITULO IX. 237
de oro de Huayllura , descubierto solamente en 1827 , y que fué pocos
años despues centro de un activo comercio y teatro de discordias y es-
cenas trágicas , debidas á la codicia de los explotadores ; escenas que se
observan muy á menudo en todos los minerales muy ricos, donde la avi-
dez del oro y el deseo de enriquecerse rápidamente hace que se destru-
yan los vínculos de amistad y parentesco , convirtiéndose en implacables
enemigos los que poco antes habian vivido en la mas perfecta armonia.
Visité sus minas actualmente algo pobres; vi los antiguos y primiti-
vos quimbaletes que emplean todavia para moler el mineral , por medio
de los cuales un hombre , trabajando todo el dia, llega apénas á moler
seis arrobas de mineral.
Es indudable que si las minas de Huayllura costean su trabajo en tan
pequeña escala , se podrian obtener grandes ventajas reemplazando este
imperfecto y mezquino método de beneficio con el uso de fuertes máqui-
nas que podrian hacer en un dia el trabajo de mil hombres.
Desde Huayllura se divisa en la otra banda del rio el grande nevado
de Solimana , el cual formaba en otra época con el Coropuna, el Sahuan-
qqueya, el Chachani y el Misti, una elevada cadena volcánica que ha
sido cortada por los rios de Ocoña , Mages y Chile.
Provincias de Parinacochas y Lucanas.-De Huayllura seguí mi viaje
hácia la poblacion de Sayla , situada sobre una meseta elevada y fria, y
escasa de toda clase de recursos. Luego bajé á Sayna , pueblo muy es-
caso de agua, pero de buen temperamento y continué mi marcha á Nau-
quipa y Cahuacho , anexos del pueblo de Caravelí de la provincia de
Camaná , divisando desde el punto culminante del camino , ademas de
los nevados Coropuna y Solimana, un tercer coloso, el Sara-sara , perte-
neciente á la provincia de Parinacochas ; otro resto de la gran cadena
volcánica que acabo de citar.
En las partes elevadas vi tambien numerosas tropas de graciosas vi-
cuñas y algunos huanacos .
Seguí hacia el caserio de Ayroca , que por intereses particulares ha
sido separado de Caravelí para agregarlo al distrito de Pauza de la pro-
vincia de Parinacochas , cometiendo una verdadera anomalia y fomen-
tando continuos pleitos entre los habitantcs de este lugar con los de Ca-
huacho. Pasé al pié del Sara-sara , marchando sobre un terreno cubierto
de piedra pómez y traquita , que me indicaba del modo mas patente la
naturaleza volcánica del gran nevado. Continué caminando por la vasta
238 PARTE PRELIMINAR.
pampa de Parinacochas cerca de la bella laguna que lleva el mismo
nombre, que es una abreviatura de Parihuana-cocha ó laguna de los fla-
mencos (Phænicopterus andinus), derivándose dicho nombre de dos pa-
labras quechuas , Parihuana , flamenco, y Cocha , laguna. Con efecto , es
muy comun ver en la orilla de aquel tranquilo lago un gran número de
estas extrañas aves , con su largo pescuezo rosado y parte de sus alas
color de fuego.
Dejando el pueblo de Incahuasi á la izquierda y el mineral de la Brea
á la derecha , que ya habia visto en otro viaje, llegué á la poblacion
de Chumpi.
Volví á recorrer una gran parte de las provincias de Parinacochas y
Lucanas para ver muchos lugares que no conocia, en cuya ocasion tuve
que pasar otra vez por las poblaciones de Coracora, Chaviña y Puquio.
De este último pueblo me dirigí al de Aucará, viendo la poblacion de
Chipao, y en seguida pasé á las de Qquecca , Huayca-huacho y Chacra-
lla , todas las cuales pertenecen á la provincia de Lucanas.
Provincia de Cangallo.-Dejé esta última provincia para pasar á la de
Cangallo, recorriendo varias poblaciones de poca importancia y que no
tienen cosa notable, hallándose casi toda la provincia de Cangallo como
apartada de los principales caminos.
Entré á la ciudad de Cangallo , atravesando el gran rio que pasa al
pié de la poblacion sobre un inseguro puente de mimbres, suspendido,
de ochenta varas de largo, el que á mi pasaje se rompió en su parte cen-
tral cayendo dos de mis bestias al agua. Despues de haber gozado dos
dias de su delicioso temperamento , me puse en marcha hacia la ciu-
dad de Ayacucho.
Indios Morochucos.-En el tránsito se encuentra la pampa de los Mo-
rochucos , Indios semibárbaros que se han hecho célebres por sus cruel-
dades cometidas en distintas ocasiones.
Los Morochucos son pastores que se ocupan en la cria del ganado
vacuno, lanar y caballar; por lo general son buenos ginetes ; manejan
con mucha destreza el lazo y tienen por arma unas bolas de bronce ó de
plomo aseguradas á la extremidad de unas riendas muy largas; tienen
caballos de pequeña talla y al parecer raquíticos , pero muy resistentes
á la fatiga.
En las épocas de trastornos políticos, los Morochucos, instigados por
algun partido , dejan sus costumbres pastoriles y muestran su carácter
CAPITULO IX . 239
belicoso , tomando parte activa en la política. Entonces es cuando reu-
nidos entre muchos acometen al débil y se entregan á los actos de ma-
yor barbarie y crueldad , laceando y arrastrando al enemigo , acribillan-
do su cuerpo á rejonazos y saciando su venganza del modo mas brutal.
Ayacucho. Llegué por la cuarta vez á Ayacucho á fines del año
1865, de manera que me sorprendió el primer dia de 1866 descansan-
do en esta ciudad.
A los pocos dias salí con direccion al pueblo de Quinua , subiendo una
larga cuesta despues de haber recorrido una parte de la pintoresca que-
brada de las Huatatas , con sus numerosas fincas á donde van de paseo
los ayacuchanos.
Quinua es una poblacion pequeña , notable tan sólo por el recuerdo de
la batalla que tuvo lugar en sus inmediaciones. Era la segunda vez que
pasaba por este lugar; pero en esta época las inmediaciones del pueblo
ofrecian un aspecto mas risueño por los sembrios de cebada , maíz , tri-
go , papas , habas , etc., que formaban una bella alfombra de verdura,
interrumpida por numerosas casitas y graciosos grupos de alisos que
daban vida y variedad al paisaje.
Provincia de La Mar.-Se aproximaba el término de mi largo viaje.
Sólo me faltaba para completar el itinerario que me habia trazado , visi-
tar una parte de la provincia de La Mar; me dirigí pues del pueblo de
la Quinua á San Miguel, que es la capital de dicha provincia. En el ca-
mino vi de paso el pueblo de Tambo que tiene agradable apariencia , y
aunque no es muy grande tiene mas extension que San Miguel. De
Tambo á San Miguel á pesar de que el camino es bastante malo , me pa-
reció delicioso por la abundante vegetacion que me proporcionaba un
buen contingente para mi herbario.
Entré en San Miguel , poblacion muy reducida que sólo por su posi-
cion central puede ser capital de la provincia. Esta poblacion se halla
en el camino que conduce á la Montaña , por cuya razon tiene un peque-
ño comercio. Posée un temperamento inmejorable que convida á vivir
en ella; pero desgraciadamente muchos de sus habitantes no gozan de
moralidad , habiendo una pandilla que se ha entregado al robo como por
expeculacion , de manera que roban bestias en San Miguel para vender-
las en otras partes , y así mismo las que toman en otros lugares las ven-
den en San Miguel.
Segun datos adquiridos , hace pocos años que no se conocia el robo,
240 PARTE PRELIMINAR.
habiéndose verificado este cambio en las costumbres de sus habitantes
desde la época de la creacion de la provincia de La Mar y elevacion de
San Miguel al rango de capital .
Vi en esta provincia varias minas , entre ellas algunas de Níquel y
Cobalto, y en seguida salí de San Miguel con direccion á Huanta.
Regreso á Lima.-Despues de unas diez leguas de camino bastante
fragoso , llegué á la bella poblacion de Huanta, situada en medio de su
risueña y verde campiña. Pocas poblaciones reúnen tantas condiciones
favorables como la villa de Huanta : terrenos cultivables muy fértiles y
extensos ; regular cantidad de agua; clima delicioso y un cerro nevado
en sus inmediaciones, donde los habitantes, en la estacion de calor , pue-
den procurarse la nieve en ménos de tres horas.
De Huanta puede decirse que empieza mi regreso á Lima , porque no
hice mas rodeos y seguí el camino principal que conduce de Lima al
Cuzco. Salí pues de Huanta para la posta de Marcas , pasando casi en
la mitad del camino el rio de Huarpa sobre un largo puente suspendido,
construido con sogas de cabulla.
En el lugar llamado Marcas hay unas pocas casitas diseminadas , y
aunque tiene el nombre de posta es muy difícil hallar recursos , de modo
que el viajero tiene que pasar la noche en una casucha sin puertas.
De la posta de Marcas continué mi camino hacia Acobamba , que es
la capital de la provincia de Angaraes del departamento de Huancaveli-
ca , y está fundada sobre una elevada planicie en la banda izquierda del
rio de Lircay. La poblacion es bonita, pero muy descuidada. Su único
comercio consiste en un poco de trigo.
Dejé á Acobamba y pasé á Paucará, miserable pueblecito falto de todo
recurso y de crudo temperamento , donde apénas se cultivan algunas
papas y un poco de cebada.
Pirámides de Paucará. Las inmediaciones de Paucará llaman la aten-
cion del viajero científico de un modo particular. Con efecto , numerosas
y grandes peñas de conglomerato traquítico de forma cónica ó pirami-
dal , se elevan sobre la superficie del terreno por todas partes , y vistas
á cierta distancia ofrecen el aspecto de un campamento militar con sus
toldos tendidos. Muchos viajeros han creido que estas singulares pirá-
mides fuesen obras del hombre, cuando por lo contrario no son sino mo-
numentos históricos de la naturaleza. Imaginese que todo este terreno
haya estado en otra época cubierto con una espesa capa de conglomera
CAPITULO IX. 241
to traquítico hasta la altura que tienen las mas elevadas de las citadas
masas; y que en seguida el agua de las lluvias haya escavado pequeños
surcos en esta roca que ofrece tan poca resistencia á la accion del
agua. Continúese ahora con la imaginacion el mismo fenómeno durante
el periodo de algunos siglos, y se comprenderá cómo los surcos se fueron
haciendo tan profundos hasta partir en todo su espesor las capas de con-
glomerato traquítico en numerosas masas aisladas .
Si despues de haberse dividido el terreno en tantas masas , continúa
todavia la accion erosiva del agua; se concebirá fácilmente que poco á
poco dichas masas deben ir tomando la forma cónica ó piramidal que
ofrecen las de Paucará, y que sólo las mas grandes pueden conservar
una especie de meseta en su parte superior.
Ejemplos de esta naturaleza tenemos en varios puntos del Perú , y po-
dria decir en todos los lugares donde existe algun depósito de conglome-
rato traquítico en terreno un poco inclinado ; allí se observa una disposi-
cion análoga á la que se presenta en las inmediaciones de Paucará , ó
formas todavia mas caprichosas que simulan torres , fortalezas , antiguos
castillos , etc.
A poca distancia de Paucará vi algunos minerales de plata , cobre y
oro bastante ricos , pero no muy abundantes.
Sigůiendo de Paucará por unas diez leguas de camino no muy que-
brado , llegué por tercera vez á la ciudad de Huancavelica , la que va
continuamente en decadencia por la casi completa paralizacion del tra-
bajo, en la mentada mina de azogue llamada de Santa Bárbara.
Segun mi modo de ver , Huancavelica puede abrirse un brillante por-
venir con la cria de las alpacas ó pacochas en grande escala, poseyendo
dilatadas punas y terrenos cenagosos que son los mas apropiados para
la cria de estos animales.
La cria de alpacas en grande escala, daria con la venta de su precio-
sa lana , una pingüe renta al departamento, que lo sacaria del estado de
postracion en que se halla actualmente.
De Huancavelica seguí por el camino de Lima al pueblo de Huando ;
de allí bajé á Iscuchaca y pasando el rio principal sobre un sólido puen-
te de cal y piedra , continué á Huancayo , viendo de paso los pueblos de
Acostambo , Nahuinpuquio y Huayucachi.
Vi otra vez el hermoso y poblado valle de Huancayo , donde se suce-
den los pueblos sin interrupcion, como los eslabones de una cadena, al-
EL PERÚ-Tomo L. 88
242 PARTE PRELIMINAR.
ternando con verdes y alegres sembrios de maíz, trigo , cebada y alfalfa.
Entré nuevamente á la bella ciudad de Huancayo por su ancha y lar-
ga calle que recorre la poblacion de un extremo á otro. Pero esta vez
hallaba á Huancayo ocupando un rango mas elevado ; puesto que duran-
te mi ausencia se habia creado la nueva provincia que lleva su nombre,
separándola de la provincia de Jauja, de la cual antes hacia parte .
De Huancayo continué mi ruta hácia Jauja, cuyo camino casi Ilano y
muy poblado puede recorrerse por paseo presentándose continuamente
á la vista hermosos y variados paisajes.
Pasé en el camino por los pueblos de San Gerónimo , Concepcion,
Matahuasi , San Lorenzo , Huamali y Ataura , y llegué á Jauja, cuya
poblacion si no tiene una campiña tan bella y variada como Huancayo,
tiene en cambio un clima mas saludable.
Deseoso de llegar á Lima, dejé Jauja al siguiente dia , y atrave-
sando las elevadas y frias punas de Cachi-cachi, me vine al triste pueble-
cito de la Oroya , cuyo nombre , antes de proyectarse el ferrocarril tra-
sandino , era casi desconocido. Atravesé sobre un puente de cadenas el
rio que mas abajo baña el valle de Jauja y subiendo por la vertiente orien-
tal de la Cordillera llegué á la hacienda mineral de Morococha , donde
pasé la noche.
De Morococha pasé la cumbre de la elevada Cordillera para bajar has-
ta la poblacion de San Mateo , y tocando en los pueblos de Matucana y
Surco llegué á Cocachacra. Por último salí de esta última poblacion pa-
ra dirigirme á la capital de la República , entrando á Lima el 31 de
Enero de 1866 , dos años y medio despues de mi salida ; habiendo re-
corrido durante este larguisimo viaje , parte á bestia y parte á pié ,
2,250 leguas .
CAPÍTULO X.
Viaje por la parte central de la República.-Montañas de Huancayo y Huanta.
1866 .
Seis meses de descanso en Lima , empleados en arreglar un poco el
rico material que habia recogido , fueron suficientes para rehacer tanto
el cuerpo como el ánimo de las fatigas pasadas en el largo viaje que ha-
bia hecho por el Sur de la República y despertar otra vez en mí el de-
seo de viajar.
CAPITULO X. 243
Habia visto á mi satisfaccion toda la parte Sur del Perú ; me falta-
ba para completar mis estudios , hacer un viaje á la parte central y otro
al Norte. Me decidí pues á empezar el primero, y como habia visitado
en otras ocasiones las montañas de Chanchamayo , Vitoc , Monobamba
y Uchubamba , que pertenecen á las provincias de Tarma y Jauja , me
faltaba reconocer las de Huancayo y Huanta.
Pero no era sólo el deseo de reconocer las producciones naturales
lo que me decidia á emprender este viaje por regiones desconocidas ; otro
móvil me impulsaba: el de hacer dar algun paso tambien á la geogra-
fia. Existia hacia el interior de estas montañas un punto muy intere-
sante que determinar y que desde largo tiempo despertaba mi curiosi-
dad: era el lugar donde hacen su confluencia dos importantes rios , el
Mantaro que tiene su origen en la laguna de Junin y baña las poblacio-
nes de Jauja , Huancayo é Iscuchaca, y el Apurimac que atraviesa una
gran parte del departamento del Cuzco y que habia recorrido hasta su
orígen á poca distancia de Caylloma en el departamento de Arequipa.
Escogí pues este punto como blanco de mi viaje , a pesar de las difi-
cultades que ofrecia , hallándose en terreno poblado por los salvajes
Campas ó Catongos, que son los mismos que habitan las montañas de
Chanchamayo .
Decidido mi viaje, hice luego mis preparativos , y el 23 de Agosto de
1866 salí de Lima para llevar á cabo mi proyecto.
Montaña de Huanta.-De Lima me trasladé á Huancayo por el cami-
no que tantas veces habia recorrido; y en esta poblacion resolví marchar
directamente á Huanta , empezando por la parte Sur mi exploracion.
En vez de seguir el camino del Cuzco por el que habia ya andado dos
veces , tracé mi itinerario por la provincia de Tayacaja, la que forma
como una península encerrada por una gran curva que describe el rio
Angoyaco ó Mantaro , el cual despues de haber bañado Jauja , Huanca-
yo é Iscuchacha , dirigiéndose hacia el Sur , da la vuelta hacia el Oeste
pasando por Anco y cerca de Huanta ; en seguida vuelve al Norte,
corriendo al pié de Coris y Colcabamba hasta llegar al puente de Chi-
quiac , donde tuerce al Este internándose hacia la Montaña por estre-
chas gargantas cortadas casi perpendicularmente entre elevados cerros.
De Huancayo seguí mi camino á la poblacion de Pampas que habia
ya visitado en 1858, en mi primer viaje al Cuzco, y que no tiene otra co-
sa notable que su bella y extensa campiña.
244 PARTE PRELIMINAR.
Dejé luego á Pampas continuando mi camino hacia Colcabamba,
viendo de tránsito el triste y desabrigado pueblecito de Tacllacuri, situa-
do en la cumbre de una lomada expuesta á todo viento, y que se hace
notar por la esquisita calidad de sus papas , las cuales tienen mucha ana-
logia con las de Carabaya. Los terrenos cultivables de Tacllacuri cu-
bren como en Carabaya una formacion de pizarra; y habiendo notado en
otras partes que se producen papas de superior calidad donde hay la
misma formacion geológica , he pensado que los terrenos formados por
la descomposicion de la pizarra, sean muy favorables al desarrollo y á
la buena calidad del producto .
Llegué á Colcabamba, pueblo de delicioso temperamento y de recur-
sos , siendo favorecido por la naturaleza con hermosos terrenos y abun-
dancia de agua para el regadio. Esta agua no es potable , conteniendo
cal y óxido de fierro en fuerte proporcion; sin embargo , no es dañina
para los sembrios. Para los usos domésticos hay algunos manantiales
cerca del pueblo.
De Colcabamba seguí á Paucarbamba, poblacion desdichada y falta de
recursos , donde escasea hasta el pasto para las bestias. Luego pasé á
Coris fundado sobre un cerro. Su temperamento es frio , no permitiendo
otro cultivo que la cebada y las papas .
En las inmediaciones de Coris hay minerales de plata, cobre y plomo .
El cobre se encuentra en abundancia tambien en el estado de sulfato y
podria dar lugar á una explotacion ventajosa.
Estando en Coris bajé hasta el rio Mantaro que corre en una profun-
da quebrada al pié de la poblacion, y en cuya orilla se halla un manan-
tial de agua termal algo salobre , que deposita carbonato de cal y óxido
de fierro. Cerca del manantial vi seis pequeños pozos para bañarse .
Ál salir de Coris tomé el camino que conduce á Churcampa , pueblo
escaso de agua, donde no se ven sino piedras amontonadas sin argama-
sa alguna , las que forman los cercos de los corrales y las paredes de las
casas , pudiéndose definir la poblacion de Churcampa con decir que es
una aglomeracion de piedras con algunos techos de paja.
A poca distancia de Churcampa hay una mina de carbon de piedra y
no faltan tampoco en sus inmediaciones algunos minerales metálicos.
De la poblacion de Churcampa pasé al pueblo de Mayoc, con el cual
termina por este lado la provincia de Tayacaja. Esta poblacion es toda
CAPITULO X. 245
via mas escasa de agua que Churcampa, viéndose por todos lados la mas
desoladora aridez ; de modo que , hasta las autoridades que son el gober-
nador y el juez de paz , prefieren vivir en el triste pueblo de Churcampa.
Bajando una media legua llegué al rio Mantaro casi al punto por don-
de da la vuelta para dirigirse hacia el Norte. Un puente de cables sus-
pendido entre dos peñascos, sirve para atravesarlo y pasar de la provin-
cia de Tayacaja á la de Huanta.
Continué mi camino por la otra banda del rio con direccion á Huanta,
pasando á vado el rio de Huarpa ántes de llegar á esta poblacion.
En Huanta demoré unos pocos dias en hacer los preparativos para
mi marcha á la Montaña , proveyéndome de los víveres necesarios para
un mes ; y el 13 de Setiembre dejé la poblacion y su bella campiña , su-
biendo luego por escarpados cerros ; y despues de tres leguas de mal ca-
mino entré á Culluchaca , hacienda mineral donde se benefician algunas
galenas ó sulfuro de plomo argentífero.
Seguí subiendo hasta la cumbre de los cerros que dominan la hacien-
da de Culluchaca y pasando por un abra situada á 4,415 metros sobre
el nivel del mar , bajé al otro lado á la hacienda de Chacas , donde se cul-
tiva cebada , trigo , maíz y alfalfa.
De Chacas se sube hasta otro punto culminante ó abra que divide las
aguas que afluyen al rio Mantaro de las que se dirigen al Apurimac , y
separa tambien dos regiones muy distintas por su climatologia y produc-
ciones naturales. Con efecto , bajando al otro lado se entra en una zona
muy húmeda , donde son muy frecuentes las densas neblinas , principal-
mente por la tarde.
Despues de mas de dos leguas de bajada entré al caserio de Carhua-
ranhabitado por los semi-salvajes Iquichanos, los cuales por su carácter
independiente tienen mucha analogia con los Indios Morochucos de la
provincia de Cangallo .
El riachuelo de Carhuaran tributa sus aguas al Apurimac ; pero co-
mo mi deseo era acercarme al punto de reunion del rio Mantaro, que ha-
bia dejado á la izquierda, con el Apurimac que debia bajar bastante le-
jos á mi derecha, no seguí el curso del citado riachuelo, que dirigiéndose
hácia el Este iba al Apurimac, mucho mas arriba del punto que yo bus-
caba , y me fui subiendo en direccion á su orígen al N. E. para bajar al
otro lado, á fin de seguir mi camino por la quebrada llamada Choymacota.
Pasé la noche en una choza de pastor en un lugar muy frio llamado
446 PARTE PRELIMINAR.
Cangrao, y al siguiente dia continué subiendo hasta la cumbre de los
cerros , situada á 4,185 metros sobre el nivel del mar, y luego bajé cara-
coleando para entrar á la quebrada de Quelluacocha , donde hay una pe-
queña hacienda de ganado que lleva el mismo nombre .
La hacienda de Quelluacocha se halla todavia á bastante elevacion so-
bre el nivel del mar y tiene por consiguiente un temperamento frio , es-
tando reducida la vegetacion á pequeños arbustos. Sin embargo , se no-
tan ya algunas ericáceas que caracterizan la Flora de la vertiente oriental
de la Cordillera , cuyas aguas bajan á la region de los bosques , llama-
da en el Perú Montaña .
Un poco mas allá de Quelluacocha empieza una bajada muy inclina-
da hasta la cueva de Puytac , que consiste en una gran peña saliente ,
donde se puede pasar la noche al abrigo de las lluvias.
De la cueva de Puytac continué la bajada por una senda muy para-
da , apareciendo poco a poco , al mismo tiempo , la robusta y variada ve-
getacion de la Montaña. Pero á medida que se va bajando , el camino se
va haciendo mas quebrado , y despues de pasar un rio llamado Apuli-
ma , empiezan elevados escalones que hacen imposible la marcha á bes-
tia y es preciso seguir á pié. No obstante , el naturalista encuentra en
compensacion de sus trabajos, una exuberante vegetacion que le propor-
ciona abundante material para sus estudios.
Pasé el rio Pulperia que es el que baña la quebrada que se sigue , y
despues de una legua llegué á Yurac-yaco donde se halla la primera
casa de la Montaña , á la que se suceden otras á pequeñas distancias.
Algunas llevan el nombre de Tambo y sirven de posada al viajero,
hallándose aun un poco de forraje para los animales.
Pasado el tambo de Aguayunca , la quebrada se estrecha y deja apé-
nas un angosto pasaje al rio , de modo que se hace imposible seguir por
la orilla. Subí pues una larga cuesta que tiene mas de seiscientos me-
tros verticales , en cuyo trecho el camino ha sido profundamente esca-
vado por el agua de las lluvias y forma una verdadera zanja flanquea-
da por elevados barrancos , en cuya parte superior se cruzan las ramas
de los árboles interceptando la luz de tal modo , que se marcha en la
obscuridad como por una galeria subterránea. Desdichado el viajero si
le sorprende en este trecho de camino alguno de esos aguaceros diluvia-
les tan comunes en la region de la Montaña , pues reuniéndose toda el
agua caida sobre una gran extension de terreno, en esta profunda zan
CAPITULO X. 447
ja que sirve de camino , se encuentra de improviso en el cauce de un
impetuoso torrente , sin poder salir á los lados por los barrancos de tres
á cuatro metros de alto que flanquean este extraño camino.
De la cumbre del cerro bajé al otro lado una legua y media , por una
série de saltos sobre elevados escalones, para llegar al tambo de Huayra-
pata , el que lleva el mismo nombre de una hacienda situada un poco
mas abajo y donde se observa el primer cultivo de coca.
Seguí bajando sobre un terreno tan resbaloso que con dificultad podia
pararme sin caer, y pasando un rio llamado Jesus Maria, continué por
una senda obstruida por la vegetacion para llegar á la hacienda de San-
ta Catalina , en cuyos terrenos hay sembrios de caña y coca ; en seguida
pasé á la hacienda de Monterico que dista solamente una legua.
Monterico es la última hacienda de las montañas de Huanta , hallán-
dose en el límite de los terrenos habitados por los salvajes , que en mu-
chas partes del Perú llaman Infieles ó Chunchos. La hacienda de Monte-
rico es la mejor de todas las de la quebrada ý tiene extensos terrenos
cultivados de coca.
Hasta la hacienda de Monterico entran bestias , pero sirven solamen-
te para el transporte de las cargas de coca , y el camino es tan malo
que es absolutamente imposible servirse de las bestias como cabalgadu-
ras , á ménos de considerarse como una carga y estar expuesto á los con-
tinuos golpes contra los palos y las piedras, y á las repetidas caidas en
los elevados escalones que tiene este perverso camino.
Sin embargo, hasta la hacienda de Monterico hay la ventaja de
poder marchar , aunque sea á pié , por una senda abierta; pero desde
Monterico para adelante las dificultades se aumentan, puesto que hay que
marchar grandes trechos sin camino y por terrenos poblados por salvajes .
En Monterico tuve la felicidad de hallar á un viejo Indio bastante
práctico de aquellos bosques , y que entendia ademas algunas palabras
del idioma de los salvajes Campas , los cuales se conocen aquí con el
nombre de Catongos , nombre tambien que se aplica en esta parte del
Perú al rio Apurimac en cuyas orillas habitan.
Contraté pues á este Indio para que me sirviese de guia é intérprete,
y á otros cuatro para cargar los víveres y lo necesario para una expedi-
cion de algunos dias. Salimos de Monterico y bajamos , sin camino , bus-
cando por donde podiamos pasar para llegar al rio que baña la quebra-
da y que dista media legua de la hacienda. Este rio conocido en el
248 PARTE PRELIMINAR .
lugar con el nombre de Lloquehua ó San Miguel tiene bastante agua, y
en el punto donde llegamos tiene una impetuosa corriente , bajando pre-
cipitadamente entre grandes peñas que lo dividen en dos brazos. Con
bastante dificultad y peligro pasamos los dos brazos y continuamos la
marcha por la otra banda á traves de sombrios bosques.
Despues de media legua dejamos la orilla para acercarnos á un punto
donde, segun el guia, vivia una familia de salvajes. Con efecto , habia-
mos marchado poco mas de una legua cuando descubrimos una huma-
reda, y un cuarto de legua mas allá al salir de la espesura del bosque nos
hallamos delante de una casa ó mas bien sotechado donde vivian algu-
nos salvajes , de los cuales tuvimos buena acogida; habiendo sido obse-
quiados con grandes piñas , y mis cargueros con su favorecida bebida,
preparada con yuca fermentada , que aquí llaman Istia y en el Norte del
Perú , Masato.
Salimos de este lugar que en su lengua llaman Chibuquiro , marchan-
do por una senda abierta por los mismos salvajes , y subiendo un cerro
á la sombra de frondosos árboles , cuyas ramas entrelazadas formaban
una espesa bóveda de verdura. Despues de media legua el camino re-
pentinamente se estrecha , y abriéndose un precipicio por ambos lados,
se marcha por corto trecho sobre la cuchilla ó filo del cerro por una sen-
da que no tiene un metro de ancho.
A la derecha se oye el sordo ruido del agua del rio Lloquehua que cor-
re en el fondo del abismo á una media legua de distancia. A la izquier-
da se abre otra profunda quebrada bañada por un riachuelo llamado
Huayapo. Pasado este peligroso trecho se sigue por la misma cuchilla
un poco mas ancha, hasta llegar á la cumbre del cerro, marchando siem-
pre á la sombra de una espesa vegetacion donde no se divisa sino a cor-
ta distancia.
Pocos pasos despues el sombrio bosque acaba de improviso ; una viva
luz hiere los ojos del viajero , que de golpe abarca con su vista una gran-
de extension de terreno , distinguiendo á lo léjos pequeños cerros cu-
biertos de bosque, entre los cuales se desliza el deseado Apurimac. Pero
despues de algunos minutos de marcha empieza la bajada. La luminosa
escena desaparece cual mágico cuadro y el viajero vuelve á hundirse en
el silencioso y obscuro bosque, bajando por un terreno tan inclinado
donde á duras penas puede tenerse en pié , siendo continuamente necesa-
rio asirse de las ramas para guardar el equilibrio.
249 CAPITULO Χ.
Despues de una legua de penosa bajada llegué al cauce del riachuelo
Huayapo , el que corre entre inclinadas faldas de cerros donde no se pue-
de seguir el camino sino en el agua por el mismo caucę del riachuelo.
Seguí pues mi marcha acuática por mas de una legua, pisando sobre un
cascajo anguloso y movedizo que acabó con mi calzado y me maltrató
muchisimo los piés.
Como á la mitad de esta marcha por el cauce del riachuelo , en un lu-
gar llamado Rapitariaco , hallamos otra casa de salvajes , en la que tu-
vimos buena acogida.
Al fin terminó la molesta marcha en el agua , abriéndose de súbito la
quebradita de Huayapo y presentándose delante el caudaloso Apurimac,
cuyas aguas corrian tranquilamente sin ruido alguno, convidándonos
á la navegacion.
Despues de haber contemplado por algunos minutos este bello cuadro,
me dirigí hácia la orilla del deseado rio, donde habia una chocita con dos
salvajes , de los cuales supe , por medio del intérprete , que la confluen-
cia del rio Mantaro con el Apurimac distaba pocas leguas.
Confluencia del Mantaro con el Apurimac.-Busqué si tenian alguna ca-
noa, para poder bajar por el Apurimac y reconocer el punto que era el ob-
jeto principal de mi viaje ; pero habiéndome mostrado una demasiado pe-
queña , que no me inspiraba confianza , porque hacia agua , por una ra-
jadura , obsequié algunos cuchillos á los salvajes , y estos me prome-
tieron construir una balsa.
Aunque yo no habia visto sino una sola chocita; sin embargo, como
si se hubiesen dado la voz , aparecieron luego otros salvajes y en poco
tiempo se reunieron diez y seis , los que mediante algunos cuchillos , se
convidaron á procurarme todo lo que necesitaba; varios ayudaron á
los primeros á construir la balsa , otros recogieron leña para encender
candela , otros se ocuparon en construir una pequeña choza , y por últi-
mo dos se encargaron de proveerme de pescado.
Como tenia que esperar la construccion de la balsa para poder reali-
zar mi proyecto , hice armar el toldo y planté mi campo en la playa del
Apurimac , pasando el tiempo en hacer algunas observaciones meteoro-
lógicas y en recoger plantas y animales en el bosque inmediato.
Jamas habia visto gente prestarse de tan buena voluntad , como estos
salvajes , para todos los diferentes trabajos que les encomendaba , ofre-
ciéndome llenos de alegria , plátanos, yucas y pescado. Nunca tampoco
ELPERÚ-Tomo I, 88
250 PARTE PRELIMINAR.
olvidaré las agradables noches que pasé en la playa de aquel hermoso
rio , alumbrado por la pálida luz de la luna , sentado cerca de una gran-
de hoguera , rodeado de un círculo de salvajes con su cara grotescamen-
te pintada , que se apresuraban á decirme en su lengua el nombre de
todos los objetos que yo les presentaba , y reian ingenuamente á carcaja-
das, cuando yo , deseando repetir el nombre que me habian dicho , lo pro-
nunciaba mal.
Al tercer dia la balsa estaba concluida , y experimenté una verdadera
sorpresa al ver su forma elegante y su buena construccion. Con efecto,
todos los palos eran muy blancos , habiendo sido despojados de su cor-
teza , y se hallaban clavados entre sí con largas estacas de madera negra
muy dura que sacaron del tronco de una palmera ; ademas estaban
asegurados por amarraduras muy bien hechas con tiras de una corteza
muy tenaz. La parte anterior remataba en punta , como la proa de una
embarcacion para cortar el agua con facilidad; por último, tenia en todo
el contorno un borde saliente , á semejanza de una canoa.
Los Indios y Mestizos que se llaman civilizados y que construyen sus
toscas y cuadradas balsas con que se atraviesa el Marañon en los depar-
tamentos de Cajamarca y de la Libertad , podian seguramente tomar
una buena leccion de estos salvajes .
Lista la balsa , me embarqué sólo con el intérprete y dos salvajes para
dirigirla ; y por precaucion hice calafatear bien la pequeña canoa , para
que en ella entrase el mas formal de mis cargueros con otro salvaje , de-
jando á los demas en la playa para que nos esperasen. Así , si se hu-
biese dado el caso de alguna mala intencion por parte de los salvajes,
nos hallábamos en número igual á ellos para poder luchar.
Dispuestas las cosas del modo indicado , nos echamos á la corriente,
bajando el Apurimac en busca del rio Mantaro. El Apurimac en mu-
chos puntos presentaba remansos , de modo que sus aguas parecian es-
tancadas como en una laguna; pero un poco mas allá se precipitaban con
grande velocidad y ruido sobre un lecho de piedras ; mi débil embar-
cacion se zambullia , las fuertes oleadas por instantes la cubrian del
todo y frecuentemente nos hallábamos como en un baño .
Sin embargo , siendo hecha la balsa de un material muy liviano , vol-
via á la superficie como un corcho, siendo imposible que se fuese á pique.
No habiamos navegado dos horas cuando uno de los salvajes gritó en
su idioma: «¡ hé aquí el Mantaro ! » y con la mano nos mostraba á la iz
CAPITULO X. 251
quierda un rio de agua fangosa que entraba con fuerza al Apurimac.
Como en toda esta region los rios son muy pequeños y llevan agua
clara , no habia duda alguna que el grande rio que teniamos á la vista
era el Mantaro. A pocos pasos mas abajo vimos entrar otro brazo y mas
allá un tercero , de manera que el Mantaro entraba al Apurimac dividido
en tres brazos . Pero segun me dijeron los salvajes , varia mucho redu-
ciéndose á veces á dos brazos ó aumentando su número , segun la menor
ó mayor creciente del rio.
Despues de la reunion de los dos rios en uno solo , sus aguas corren
por largo trecho como separadas, viéndose por la derecha el agua del Apu-
rimac casi transparente y por la izquierda el agua fangosa del Mantaro .
Este último rio cerca de su desembocadura tiene una corriente mu-
cho mas fuerte que el Apurimac , pero mas arriba tiene sus remansos
como este último. Sin embargo , por los datos que tomé de los salvajes,
se puede navegar en canoa solamente por seis ó siete leguas mas arriba
de su desembocadura , hasta un punto que los salvajes llaman Masangaro .
Mas arriba de este lugar el rio Mantaro corre encajonado entre peñas.
El rio Apurimac en la época que yo lo visité , que es la mas seca del
año, tenia suficiente agua para ser navegado por grandes canoas ; y á pesar
de lo torrentoso que es en algunos parajes , no ofrece graves peligros en
la navegacion, y los salvajes que habitan sus orillas desde mas arriba de
Simariba lo navegan diariamente con sus canoas hechas de un solo
tronco de árbol .
El rio formado por la reunion del Mantaro y del Catongo ó Apurimac
se llama Ene , y aun en la estacion seca tiene suficiente agua para que
pnedan navegar pequeños vapores. Pocas leguas mas abajo se le reúne
otro rio bastante grande llamado Perené , el que está formado por los rios
Chanchamayo, Tulumayo y Pangoa. Despues de esta reunion, el rio toma
el nombre de Tambo , que conserva hasta su confluencia con el rio de
Santa Ana ó Urubamba para formar el caudaloso Ucayali.
Enfrente de la desembocadura del rio Mantaro en el Apurimac , se
extiende un llano de cerca de una legua de ancho donde vive una familia
de salvajes , en cuya casa hice algunas observaciones barométricas para
calcular la altura sobre el nivel del mar de este punto tan interesante , las
que me dieron por resultado una elevacion de 449 metros .
El jefe de esta familia, llamado Subiri , posée una grande canoa y hace
sus viajes rio abajo hasta el rio Tambo; entra á veces en el Perené y
252 PARTE PRELIMINAR.
sube hasta las inmediaciones de Chanchamayo. Por él mismo he podido
saber que el rio Tambo no presenta obstáculo alguno para la navegacion,
y al hablar de Chanchamayo me dijo que los Blancos de por allá eran
muy malos .
Hé aquí pues el juicio que se forman de nosotros , y se debe confesar
que en parte tienen razon; puesto que los salvajes de Chanchamayo han
recibido de los civilizados mas perjuicios que favores.
Regreso á Huanta y Huancayo-Llenado felizmente el objeto de mi via-
je , regresamos subiendo contra la corriente del rio Apurimac , empleando
en el regreso triple tiempo que en la bajada.-Nos hallábamos casi en la
mitad del camino , cuando encontramos una canoa con cuatro salvajes que
venia bajando velozmente en medio del rio. A una señal que les hicieron
los que me acompañaban vinieron luego. No dejó de inquietarme la lle-
gada de estos desconocidos ; pero mis dudas se desvanecieron , cuando vi
la buena voluntad con que ayudaron á los mios para hacer adelantar la
balsa en los malos pasos y vencer la corriente del rio.
Llegamos á la playa donde habia dejado á los cargueros , y al dia si-
guiente levanté el campo para regresar á la hacienda de Monterico, acom-
pañado de varios salvajes. En el camino tuve ocasion de asistir á la caza
de los Pecari (Dycotiles torcuatus) que llaman Huangana , lo que me pro-
porcionó un poco de carne fresca.
De regreso á la hacienda de Monterico , me separé de estos buenos sal-
vajes y regresé por el mismo camino á Huanta, de donde pasé á Ayacucho
para descansar unos pocos dias .
De Ayacucho emprendí mi marcha por el camino que conduce á
Huancavelica , pero al llegar á Paucará dejé el camino que pasa por
Huancavelica y me dirigí hácia Pichicna , para seguir hasta Iscuchaca
cerca del rio Grande , que es el mismo Mantaro que habia visto reunirse
con el Apurimac.
De Iscuchaca pasé á Huancayo por el mismo camino que tantas veces
habia recorrido .
Montañas de Huancayo.-Estando en Huancayo , me vino el deseo de
ver si habia posibilidad de dirigirse al mismo punto de la confluencia
del rio Mantaro con el Apurimac , siguiendo el curso del primer rio desde
el punto donde tuerce al Este , despues de haber dado su gran vuelta al
rededor de la provincia de Tayacaja.
Desde mi primer viaje al Cuzco , emprendido el año 1858, habia entrado
CAPITULO X. 253
por Pampas hasta el puente de Chiquiac , donde el rio Mantaro cambia
su rumbo de Sur á Norte, para dirigirse al Este ; y habiendo medido
entónces su elevacion sobre el nivel del mar , hallé que era solamente de
metros 1,225. Esta observacion me hizo desde entónces nacer el deseo de
ver si se podia hallar un punto donde este rio fuese navegable ; pero no
permitiéndome el tiempo verificar en aquella ocasion mi proyecto , lo dejé
para mas tarde.
Teniendo ya mayores datos , puesto que habia visto y medido la al-
tura sobre el nivel del mar del lugar donde el Mantaro se reúne con el
Apurimac , habia llegado la época de realizar mi antiguo plan.
Hice mis preparativos para esta expedicion , á la que tuvieron la bon-
dad de acompañarme el Señor D. Rafael Hostas , que desde mi primer
viaje me habia hablado con mucho interes en favor de este camino , y el
Señor D. Benjamin Merino , aficionado á viajes y á las ciencias naturales.
El 29 de Octubre salí pues de Huancayo , en compañia de los citados
Señores , con direccion á la Montaña que llaman de Pariahuanca. Despues
de una marcha de cinco leguas llegamos á la cumbre de la Cordillera de
Huaritanga , cuyo paso se halla á 4,655 metros sobre el nivel del mar,
casi en el límite de la nieve perpetua , y bajamos en seguida á la estancia
de Paltarumi donde pasamos la noche.
De la estancia de Paltarumi seguimos subiendo por ménos de una legua
para empezar una larga bajada sobre un terreno muy inclinado hasta el
rio llamado Huanacabra , el que pasamos sobre un puente y continua-
mos por la otra banda á Alcotanga , que es la primera hacienda de caña de
la Montaña de Pariahuanca.
Alcotanga á pesar de que produce la caña, se halla todavia á 2,292 me-
tros de elevacion sobre el nivel del mar, de manera que la caña emplea
tres años para madurar.
Dejamos á Alcotanga con su agradable temperamento , y seguimos el
camino para Pariahuanca que dista media legua. Varias casas disemi-
nadas entre deliciosos bosquecillos de chirimoyos forman esta pintoresca
poblacion, que es la capital del distrito á que pertenecen todos los pue-
blecitos de esta Montaña .
Continuando por la quebrada, llegamos á la grande hacienda de Hua-
ribamba , cuyos terrenos se extienden hasta el pueblo de Panti. En
Huaribamba, se cultiva la caña , la que madura á los dos años , hallándose
esta hacienda á 1,687 metros sobre el nivel del mar.
254 PARTE PRELIMINAR .
En Huaribamba dejamos el rio principal, y subiendo una larga cuesta,
entramos al pueblo de Panti , formado de casuchas diseminadas sobre una
meseta y una falda muy abierta , siendo todo el terreno de las cercanias
de la poblacion enteramente desmontado. El principal sembrio de Panti
es el maíz , el que se produce de muy buena calidad.-Desde la poblacion
se goza de una hermosa vista , viéndose los elevados terrenos situados en
la otra banda del rio Mantaro , y distinguiéndose claramente el pueblo de
Surcobamba .
De Panti , marchando por un terreno muy quebrado , nos fuimos á
Huachicna , viendo en el camino el caserio de Rochac , en cuyas inmedia-
cianes descubrí una hermosa especie de Podocarpus , la única planta de la
familia de las Coníferas que he encontrado en todos mis viajes en el Perú.
Huachicna es un triste pueblo como Panti , formado por unas pocas
casitas diseminadas al rededor de una pequeña iglesia.-Sus habitantes
siembran maíz y se ocupan en extraer del monte inmediato unos tablo-
nes de cedro que llevan hasta Huancayo.
Desde Huachicna el terreno se va haciendo siempre mas quebrado,
estando formado de cerros elevados cortados por profundas quebraditas
bañadas por riachuelos que tributan al Mantaro , de manera que es pre-
ciso subir y bajar continuamente por sendas muy inclinadas , alargándose
inmensamente el camino.-Tampoco es posible seguir por la orilla del rio
Mantaro, elevándose los cerros casi perpendicularmente , y la apertura de
un camino seria costosisima .
Salimos de Huachicna bajando el riachuelo que pasa al pié de la po-
blacion; en seguida subimos á la otra banda sobre terreno muy incli-
nado , para llegar á un lugar habitado llamado el Potrero. De este pun-
to volvimos á bajar por mas de una legua á un lugar llamado San Fer-
nando , donde hay un pequeño cañaveral ; y despues de haber pasado
el rio que lleva el mismo nombre , tuvimos que trepar nuevamente , por
una senda en zetas , una interminable cuesta de dos leguas para llegar á
la pequeña hacienda de Huancamayo , donde hay muy buenos pastos para
el ganado , pero escasea muchisimo el agua.
Con la jornada de Huachicna á Huancamayo me convencí que era casi
imposible abrir un buen camino siguiendo el curso del rio Mantaro,
puesto que en esta parte del Perú el terreno llano era casi desconocido,
habiendo marchado seis leguas de camino, subiendo y bajando casi
verticalmente , sin adelantar mucho en línea horizontal.
CAPITULO X. 255
Desde Huancamayo para adelante el terreno se hace todavia mas que-
brado , y siendo imposible continuar la marcha á bestia es preciso
andar á pié.
Aunque me habia ya formado una idea del terreno , quise, sin embargo,
convencerme completamente , para poder abandonar del todo el pensa-
miento que me habia dominado , sobre la practicabilidad de un camino
por esta parte. Me decidí pues á continuar la marcha á pié para ver
cómo seguia el terreno.
Salimos de Huancamayo á bestia para aprovechar de las cabalgaduras
hasta donde nos fuese posible , haciendo cargar lo necesario para nuestra
expedicion á dorso de hombre. Bajamos una legua por una pequeña senda
á una hermosa hoyada de terrenos cultivados , situada al pié de la casa,
y despues de haber pasado el riachuelo de donde sale la acequia que sirve
para regarlos , subimos á la otra banda por media legua , llegando á una
lomada cubierta de pasto , donde ya no es posible continuar montado.
En este punto nos separamos del Señor Hostas , quien regresó á Huan-
camayo , para auxiliarnos desde allí con víveres en caso necesario ; y
seguimos la marcha á pié por una ladera muy inclinada. Despues de
haber pasado la quebradita de Cerapallana y la pampa del mismo nombre,
cubierta de buen pasto pero sin agua , empezamos á bajar al rio de San
Gregorio , adonde llegamos al acabar el dia, pasando la noche en su ori-
lla , á tres cuadras de distancia de su desembocadura en el rio Grande
ó Mantaro.
En este punto situado á 1,039 metros sobre el nivel del mar , el rio
Mantaro presenta algunos remansos ; pero en otros corre entre piedras
con mucho ruido , de modo que se hace absolutamente imposible su na-
vegacion , y los Chunchos ó salvajes mismos , tan diestros y atrevidos en
recorrer los rios del interior , no se atreverian á entrar , con sus frágiles
embarcaciones , en este rio.
Salimos del lugar donde habiamos pasado la noche, y despues de atra-
vesar el riachuelo de San Gregorio , trepamos á una lomada que se levanta
bruscamente en la orilla izquierda , para continuar en seguida por una
falda inclinada y llena de grandes piedras, donde la marcha era molesta y
fatigosa por la desigualdad del terreno.
A medida que adelantábamos los obstáculos se multiplicaban y el ca-
mino iba haciéndose siempre peor; siendo el terreno tan escarpado , que
256 PARTE PRELIMINAR.
en algunos trechos ni aun las cabras , acostumbradas á saltar de peña en
peña , podrian pasar.
Un poco mas adelante vimos casi paralizada nuestra marcha por un
elevado barranco cortado á pique sobre el rio; pero con la esperanza de
que pasado este obstáculo encontrariamos mejor terreno , nos animamos
á trepar por este despeñadero , donde una falsa pisada ó un pequeño
resbalon podia precipitarnos en un abismo. Subimos pues agarrándonos
con piés y manos para llegar á la cumbre , de donde tuvimos que bajar
al otro lado hasta el nivel del rio Mantaro para atravesar un riachuelo
llamado Tinco .
Casi en la confluencia con el rio Mantaro hay una pequeña huerta con
yucas , plátanos y papayas , pero no hallamos habitantes. Extrañé el ver
en este lugar algunos terrenos cultivados , porque me parecia imposible
que pudiesen entrar allí por el infernal camino que habiamos andado , tan
sólo para obtener unos escasos plátanos y algunas yucas ; pero despues
supe que un poco mas abajo habia una oroya por la que pasaban el rio
los Indios que viven en la otra banda.
Pasado el riachuelo de Tinco , tuvimos que subir nuevamente , marchar
por angostas laderas , salvar algunos malos pasos y seguir bajando para
pasar otra quebradita con agua. Tambien en este lugar vimos en la playa
algunos plátanos y pequeños sembrios de caña , pero sin habitantes .
Por último despues de haber andado por otra ladera muy pedregosa,
subiendo otra cuesta llegamos al cañaveral de Patipampa , y luego á la
oficina de la hacienda del mismo nombre.
Patipampa es una pequeña hacienda de caña , situada en una meseta
Ilana en la banda izquierda del rio Mantaro. En este lugar vive constan-
temente un hombre que cuida de la casa cuando no hay molienda de caña.
En Patipampa hay algunas bestias que sirven en el trapiche para
moler la caña; pero no habiendo camino por este lado, ha sido necesario
traerlas por la otra banda , por el camino de Surcobamba y Huachucolpa,
de la provincia de Tayacaja, y hacerlas pasar el rio Mantaro á nado al
pié de Patipampa.
El rio Mantaro en este lugar corre mas tranquilo, no hallándose su
cauce lleno de grandes piedras como en San Gregorio , pero tiene todavia
mucha corriente para ser navegado.
Al llegar á este sitio acabé de perder las últimas ilusiones , que todavia
habia conservado sobre la practicabilidad de un camino desde Huancayo
CAPÍTULO Χ. 257
hasta un punto donde el rio Mantaro pudiese ser navegable. Habiendo
medido la altura del rio Mantaro al pié de Patipampa , hallé que era de
996 metros . Ahora bien , hallándose la confluencia del rio Mantaro con
el Apurimac á 449 metros de elevacion sobre el nivel del mar, el rio
Mantaro para llegar á este punto tendrá que bajar desde Patipampa 547
metros. De consiguiente , si el rio mas abajo de Patipampa tiene poca
corriente tendrá que recorrer un largo trecho y el camino entre Patipampa
y la confluencia de los dos rios será todavia mas largo , atendido á lo
quebrado del terreno , puesto que entre Huancamayo y San Gregorio y
entre San Gregorio y Patipampa , el rio recorre una distancia muy corta , y
sin embargo por camino hay de Huancamayo á Patipampa ocho leguas.
Si por lo contrario el trecho entre Patipampa y la confluencia del
Mantaro con el Apurimac es corto , el rio para ganar el desnivel de 547
metros deberá precipitarse de modo que la navegacion en este rio seria
imposible. De lo expuesto resulta que no convendria la apertura de un
costoso camino por la orilla del rio Mantaro; y si los habitantes de
Huancayo quieren abrirse una puerta al rio Amazonas , no deberan por
cierto buscarla por el rio Mantaro , el que como hemos dicho no se puede
navegar , y ademas los terrenos situados en su banda izquierda son muy
quebrados y escasos de agua para formar buenas haciendas ; sino que
deberan dirigirse hacia las montañas de Pangoa , cuyos bosques vírgenes
y abundantes de agua les proporcionaran feraces terrenos para haciendas
de caña , café , coca y cacao ; y cuyo rio de tranquila corriente les prestará
una fácil y segura navegacion ; puesto que á pocas leguas de los cocales
que se cultivan hoy dia, se halla el antiguo embarcadero de Jesus Maria,
por donde salió el padre Plaza en los viajes que hizo viniendo de Sarayaco.
Convencidos de la impracticabilidad del camino era inútil continuar
mas adelante ; regresamos pues á Huancamayo , por el mismo camino , si
tal nombre puede recibir la peligrosa senda por la que habiamos entrado
á Patipampa.
En Huancamayo terminó la penosa marcha á pié y salimos en compañia
del Señor Hostas para ir á la hacienda de Coyllorbamba. Para esto , re-
gresamos por el camino de Huachicna hasta el rio de San Fernando ,
y seguimos subiendo por la quebrada por donde baja este rio , para ir al
caserio de Chaquicocha. De este lugar continuamos hácia Pasla , marchan-
do por largos trechos en medio del monte á la sombra de una exuberante
vegetacion. En algunas partes de este camino el paisaje varia á cada
EL PERU-Tome I. 84
258 PARTE PRELIMINAR.
instante : aquí bellas laderas cubiertas de verdes alfombras de licopodios
y musgos esmaltados de humildes violetas , y matizados de vistosas flores
rosadas de begonias ; mas allá unas flexibles chusqueas suben y bajan á
manera de guirnaldas , formando á veces caprichosos y elegantes pilares,
arcos y portadas de verdura ; por otro lado unas bellas orquídeas engalanan
los troncos de los árboles , ostentando sus hermosas flores sobre la rugosa
corteza de estos añejos habitantes del bosque; y el viajero recorre esta
parte del camino gozando continuamente por la belleza de las escenas , la
frescura del aire y el suave aroma que despiden las flores.
Pasla es otro caserio , cuyos habitantes se dedican á los sembrios de
maíz , trigo , cebada , papas y yucas. Pero quedé sorprendido al ver al
lado de verdes y abundantes cultivos , miserables casuchas con andrajosos
moradores . Al contemplar varias criaturas con el cuerpo semi-desnudo
y el pelo desgreñado que le caia sobre las espaldas , me parecia tener
delante un pequeño grupo de salvajes de las montañas de Huanta.
De Pasla pasamos á la pequeña poblacion de Acobamba y en seguida
á Coyllorbamba , que dista solamente legua y media de este último pueblo.
Coyllorbamba es hacienda de caña que tiene hermosos terrenos , pero
escasos de agua. Si se invirtiera algun capital para sacar una acequia,
esta hacienda podria producir muchisimo.
En Coyllorbamba paré unos pocos dias para estudiar sus inmediaciones,
en cuyo tiempo me fui á ver la poblacion de Andamarca , que de todos los
lugares visitados despues de haber salido de Huancayo es el único que
tiene aspecto de pueblo.
A los ocho dias de nuestra llegada á Coyllorbamba, salimos hacia la
hacienda de Punto , la que es de ganado. Situada en una hoyada , rodeada
á manera de anfiteatro por escarpados cerros , tras de los cuales se le-
vantan otros cubiertos de perpetua nieve , la hacienda de Punto ofrece
una vista extremosamente pintoresca.
A pesar de su gran elevacion sobre el nivel del mar (3,881 metros) , el
clima no es muy frio , estando abrigado por la elevada barrera que la
cerca por tres lados , quedando abierta tan sólo la parte dirigida hacia la
Montaña , de donde suben vientos tibios que templan la atmósfera que
rodea la casa.
De Punto subimos , pasando cerca de la nieve , y marchando nueve
leguas de camino muy quebrado llegamos á la estancia de Yurac-yaco. En
CAPITULO X. 259
este camino recogí varias plantas raras y entre ellas una hermosa y nueva
especie de Gentiana.
Al dia siguiente pasamos de Yurac-yaco á Huancayo por el mismo ca-
mino que habiamos tomado al salir de esta última poblacion; y aunque
no tenia el placer de haber realizado el objeto principal de mi viaje , cual
era la practicabilidad de un camino que condujese de Huancayo al punto
de la confluencia del Mantaro con el Apurimac , que habia visitado en-
trando por Huanta , estaba al ménos satisfecho de haber visto lugares
enteramente desconocidos , y haber recogido preciosas plantas y algunos
raros animales .
Regreso á Lima.-Me hallaba nuevamente en Huancayo y dispuesto
para regresar á Lima; pero habiendo andado ya tantas veces este camino
y deseando ver algo nuevo , aproveché de la ocasion , y en vez de regresar
por Jauja y la Oroya determiné dirigirme á la hacienda de Cónsac.
Salí pues de Huancayo por el camino que conduce á la provincia de
Yauyos , pasando el rio principal , que es el mismo que mas abajo llaman
Mantaro , sobre el puente llamado de la Mejorada , el que es suspendido
y formado de cadenas de fierro y maromas de cabulla.
,
Seguí la orilla del rio de Chupaca , dejando la poblacion de este nombre
en la otra banda , y pasando cerca de algunos pueblecitos y varios caserios
continué el camino hasta la hacienda de Alpacata , que fué destruida por
un incendio ahora pocos años. En este punto dejé el camino que lleva á
la provincia de Yauyos , y siguiendo siempre el brazo principal del rio de
Chupaca , llegué á la hacienda de Cónsac que dista de Huancayo unas
diez leguas.
La hacienda de Consac es de ganado y tiene un temperamento muy
frio , hallándose casi á 4,000 metros de elevacion sobre el nivel del mar.
Los pastos de esta hacienda son muy buenos , lo que se debe en parte á
la naturaleza del terreno , formado de tierras arcillosas de color variado
que pertenecen á la formacion del Trias ; y contiene una cierta proporcion
de sal , la que tiene la propiedad de engordar mucho al ganado.
El propietario de esta hacienda, el Señor D. Demetrio Olavegoya,
hombre inteligente y progresista , con el objeto de mejorar la cria del
ganado lanar , hizo venir de Europa (en 1866) , con grandes gastos , un
pequeño número de carneros merinos de la célebre cria Rambouillet.
Mediante el cruzamiento de estos carneros con las ovejas del país,
ha conseguido mejorar la lana tanto en calidad como en cantidad , y
260 PARTE PRELIMINAR.
obtener ademas mestizos de talla mas elevada que las ovejas de las razas
ordinarias del país.
Ojalá sea imitado este ejemplo por todos los propietarios de haciendas
de ganado , lo que á mas de ser ventajoso para ellos mismos , seria un
bien general para el país ; puesto que se aumentaria muchisimo la expor-
tacion de la lana y su valor , por ser de mejor calidad.
La casa de la hacienda de Cónsac se halla situada en el ángulo formado
por la reunion de dos riachuelitos; uno de los cuales es el brazo principal
del rio de Chupaca , y toma su orígen de los nevados de Pariacaca que por
la vertiente occidental suministran agua al rio de Cañete. El otro tiene
su origen de los altos del camino que va á Canchallo, y es el que seguí al
salir de la hacienda de Cónsac.
El camino entre Cónsac y el pueblo de Canchallo es muy malo , y mas
bien se podia decir que entre estos dos lugares no lo hay; porque mate-
rialmente en grandes trechos no se descubre ni trazas de camino; y el
viajero que no quiera perderse en estas elevadas punas es preciso que
tome un guia muy práctico del lugar.
Salí de Cónsac , subiendo hasta la parte mas elevada del camino , que
aquí llaman Punta , y en seguida bajé al otro lado hasta el pueblo de Can-
challo y luego á la hacienda de Pachacayo que dista un cuarto de legua.
Al dia siguiente salí de Pachacayo por el camino de Jauja con direccion
á Lima , adonde llegué el 2 de Diciembre del mismo año 1866.
CAPÍTULO XI.
Último viaje por la parte central y Norte de la República. Montañas del Pangoa.
1867.
Con este viaje iba á completar la primera parte de mi atrevida empresa,
la de reconocer el Perú en toda su extension; con el objeto de reunir el
material para los posteriores trabajos de gabinete.
Ya habia sobrepasado muchisimo á lo que me habia propuesto en mi
primer plan ; sin embargo, no se habia menguado el entusiasmo y el deseo
de viajar ; y si no hubiera tenido el temor de que me faltase la vida para
llevar á cabo la segunda parte de mi trabajo, esto es, la publicacion de todos
CAPITULO XI. 261
mis estudios sobre el Perú, no habria dejado de visitar la menor aldea.
Con todo esto, ya que habia gastado tantos años , si no podia satisfacer
por completo mis deseos , queria al ménos completar del mejor modo po-
sible mis estudios , dedicando otros dos años á los viajes.
Para dar mas unidad aun á los trabajos geográficos , me decidí á em-
pezar este último viaje por la misma region que acababa de visitar , diri-
giéndome nuevamente á las montañas de Huancayo , y ligando ası esta
parte con las montañas de Tarma y Jauja que habia visitado en otra época.
Esta region tenia ademas para mí una grande importancia , puesto
que deseaba conseguir lo que no habia podido en el viaje anterior , esto
es , un lugar por donde la ciudad de Huancayo pudiera abrirse un fácil
camino hacia los rios navegables , lo que creia muy posible entrando por
la Montaña llamada del Pangoa.
Montañas del Pangoa.-El 3 de Junio de 1867 salí de Lima con direc-
cion á Huancayo , para hacer mi viaje de exploracion á las montañas del
Pangoa. Héme aquí pues nuevamente en camino , subiendo por la que-
brada del rio Rimac , que tantas veces habia recorrido ; la que dejaremos
para trasladarnos de golpe á la ciudad de Huancayo , donde demoré ocho
dias , para hacer algunos estudios y prepararme para la expedicion
á la Montaña .
El Señor D. Benjamin Merino , entusiasta aficionado á las ciencias
naturales, que habia sido mi compañero de viaje en las montañas de Pa-
riahuanca , tuvo la bondad de acompañarme tambien en esta nueva pere-
grinacion , en la que ademas tomó parte el Señor D. Hilario Guerra,
gobernador entónces del pueblo de Andamarca , prestándome al mismo
tiempo , como autoridad , la mas activa cooperacion.
De Huancayo nos dirigimos al pueblo de Andamarca que dista diez y
siete leguas, pasando por la estancia de Yurac-yaco y la frígida hacienda de
Punto ; allí nos proveimos de los peones y víveres necesarios para nuestra
expedicion , y nos pusimos en marcha siguiendo hacia su origen el ria-
chuelo que pasa al pié de la poblacion de Andamarca. Amas de dos leguas
de distancia atravesamos dicho riachuelo , el que un poco mas allá se deja
para continuar subiendo por otra quebradita. El camino aunque escar-
pado es bastante agradable , marchándose entre arbustos de Berberis,
Lasiandra , Gardoquia , Oreocallis , etc. cubiertos de vistosas flores de va-
riadísimos matices .
La vegetacion va continuamente cambiando á medida que se sube,
262 PARTE PRELIMINAR.
apareciendo poco a poco las plantas de las regiones elevadas , hasta quedar
reducido á pequeñas matas de Chatogastra y Lupinus.
Llegado al origen de la quebrada que se seguia , continuamos el cami-
no por escalones de piedra hasta alcanzar el portachuelo ú abra, que es
el punto culminante entre la poblacion de Andamarca y las montañas
del Pangoa.
Despues de una hora de bajada , se llega á la estancia de San Miguel,
donde se encuentra una casucha para pasar la noche y pasto para los
animales. El lugar es muy frio, señalando el termómetro durante la
noche en la época de mi tránsito , 6º bajo cero.
Al salir de San Miguel se pasa luego por un abra , de donde se domina
como de una ventana, todos los bosques y el rio Pangoa, hasta perderse
la vista en el horizonte ; pero raras veces se puede gozar de tan bello pa-
norama , porque una densa neblina cubre con un espeso manto la baja y
cálida region de la Montaña , presentándose á los piés del viajero un in-
menso mar de nubes.
A media legua de San Miguel se encuentra, al otro lado del arroyo que
baña la quebrada , una gran peña saliente , la cual forma una especie de
cueva conocida en el lugar con el nombre de Alala-machay (cueva fria),
y sirve de pascana á los Indios que transitan por este camino, hallándose
en este punto abundante pasto para las bestias .
Una hora despues nos hallábamos en un pequeño llano pantanoso,
donde existe un sotechado ó tambo llamado de San José. Salvo algunas
peñas salientes como las que acabamos de citar , San José es el único abri-
go que se encuentra desde San Miguel hasta el interior de las montañas
del Pangoa ; no existiendo en este camino ningun lugar donde ponerse á
cubierto de las lluvias durante la noche.
A pocas cuadras mas allá del tambo de San José el terreno se hace muy
escabroso y la marcha á bestia casi imposible , á ménos de que el ginete
se resuelva á considerarse como una carga , y sufrir continuos porrazos
por las frecuentes caidas de los animales. Desde este punto en adelante
las bestias de silla sirven mas bien de embarazo que de auxilio ; por cuya
razon nos decidimos á continuar la marcha á pié , y hacer regresar las
cabalgaduras á la poblacion de Andamarca , llevando con nosotros sola-
mente las bestias de carga.
Demasiado me extenderia si quisiese describir todos los trabajos que
se pasan en este áspero camino , donde sólo el naturalista encuentra una
:
CAPITULO XI . 263
compensacion á las penalidades de la marcha , en los variados y raros
vegetales que se le presentan á cada paso , proporcionándole una rica mies
para su herbario.
Una agradable satisfaccion experimenté en las inmediaciones del tambo
de San José , al descubrir una hermosa onagrácea , perteneciente al nuevo
género Hemifucsia , que habia creado para otras plantas de la provincia
de Carabaya. Bauticé en el acto á esta neófita , con el nombre de Hemi-
fucsia yodostoma , por presentar una mancha de color morado en la boca de
su corola, la que es de un bello color rosado.
Continuamos nuestra marcha á pié , distraidos á cada instante por pin-
torescas cascadas , numerosos arroyos y variados arbustos engalanados
de hermosas flores , al rededor de las cuales revoloteaban sin cesar unos
diminutos picaflores , alimentándose del perfumado néctar que extraian
con admirable destreza con su afilado pico, desde el fondo de las corolas.
Despues de haber pasado varias cuevas donde hacen su pascana los
Indios , llegamos al rio principal que baña la quebrada , y que en los ma-
pas antiguos lleva el nombre de Masameric ; lo pasamos sobre un puente
formado de grandes vigas con palitos atravesados. Este puente es cono-
cido con el nombre de Llacllac ó de Usacucho , y aunque se halla bastante
elevado sobre el nivel comun del rio, no está libre de que se lo lleve el
agua en la época de creciente , causando grandes perjuicios á los que
trafican por esta region, pues sin este puente queda interceptado el ca-
mino á la Montaña del Pangoa; siendo la corriente del rio tan rápida que
lo hace invadeable aun en la estacion seca.
No habiamos andado una legua cuando nuestro guia nos mostró á tres
ó cuatro cuadras á la derecha del camino , entre el monte, las ruinas del
fuerte de Chavini, construido por los padres misioneros con el objeto de
impedir la invasion de los salvajes , que en tiempos antiguos hacian sus
correrias hasta el pueblo de Andamarca.
En este lugar el terreno es llano y se conoce con el nombre de pampa
de Chavini , terminada la cual se baja por un trecho de camino formado
de profundos hoyos llenos de barro , donde las bestias de carga se fatigan
muchisimo y los que marchan á pié estan continuamente expuestos á
resbalar y tomar un baño de lodo.
En seguida el terreno se hace ménos quebrado y se marcha por largos
trechos en medio del bosque por camino casi llano, á la sombra de cor-
pulentos y coposos árboles .
264 PARTE PRELIMINAR.
La vegetacion ha cambiado enteramente apareciendo las plantas de las
regiones calidas , tales como numerosas palmeras, la Carludovica palmata,
el Phytelephas macrocarpa , llamado Humiro , la Vainilla y una hermosa
especie de Calycophyllum , el que por sus bellas brácteas de color rojo
carmin aparece de léjos como un árbol empavesado. En estos bosques
descubrí una nueva especie de Annona de color rojo, á la que dí el nombre
de Annona purpurea.
Un lejano ruido se oye por la derecha ; es el rio de Tinguria que baja
precipitadamente á reunirse con el Masameric. Tres largos palos tendi-
dos sirven de puente para atravesarlo antes que mezcle sus aguas con las
de este último .
Una media legua despues de haber pasado el rio Tinguria vimos los
primeros cultivos de coca ; en seguida marchamos entre sembrios de yuca,
arroz , piñas y plátanos ; y pocas cuadras despues bajamos á la hacienda
de Santa Rita, la que se halla cerca del rio principal ó Masameric.
Santa Rita es el principal lugar de las montañas del Pangoa ; su cul-
tivo principal es la coca, y aun este se hace en muy pequeña escala;
puesto que en estas montañas , como en las de Carabaya , existen muchos
pequeños cocales , pero sus dueños no viven allí constantemente sino que
entran sólo en tiempo de cosecha. Unas quince ó veinte personas á
lo mas , habitan esta fértil region y aun estos llevan una vida muy mez-
qu'na , comiendo raras veces carne fresca; de modo que al poco tiempo
de habitar allí se debilitan y se vuelven casi anémicos.
Por otro lado las montañas del Pangoa se han hecho temibles por la
enfermedad de la Uta que en esta region se conoce con el nombre de la
Llaga; y que , como hemos ya dicho , consiste en una llaga de carácter
canceroide , que ataca de preferencia las partes blandas de la cara , tales
como los labios ó el tabique nasal, y destruyendo lentamente la carne, pro-
duce los mas horribles efectos .
Otra causa de que esta hermosa Montaña sea poco habitada , es debi-
da al pánico que tienen los Indios de la Sierra á los salvajes que habitan
á poca distancia y que hacen sus invasiones de tarde en tarde. Así,
cuando yo entré , hacia casi un año que los salvajes habian hecho una
correria á la misma hacienda de Santa Rita , llevándose todas las herra-
mientas y desparramando la coca y el maíz que hallaron en la casa .
En las montañas del Pangoa ademas de la coca se cultiva un poco de
arroz , el que acostumbran sembrar en terreno nuevo antes de sembrar
CAPITULO XI . 265
la coca. Admira ver los sembrios de arroz sin otra agua que la de lluvia,
no habiendo necesidad de anegar el terreno como en los arrozales de la
Costa , y dar sin embargo muy buenas cosechas en sólo cinco meses .
La coca del Pangoa se exporta en sacos de treinta libras cada uno ;
una mula carga solamente de dos á tres sacos , por el pésimo camino y la
escasez de alimento para las bestias que entran , las que se debilitan tanto
que les falta fuerza para llevar mayor carga.-Es preciso ver el camino
para quedar sorprendido de cómo pueden las bestias salir cargadas des-
pues de varios dias de mala alimentacion , y tener fuerzas para subir
escalones tan elevados , pasando por algunos trechos muy peligrosos
sin desbarrancarse .
La única alimentacion que tienen las bestias que entran al Pangoa,
son algunas hojas de una grande gramínea llamada Carisillo ( Chusquea);
y llegadas á la parte baja y cálida donde se cultiva la coca , tienen por único
forraje un pequeño y desabrido pasto que crece en los mismos cocales.
No se comprende cómo en el Pangoa no hayan seguido el ejemplo de
las montañas de Huanta , introduciendo el cultivo de algun forraje para
las bestias. Cuando salen del Pangoa con los animales cargados de coca,
los Indios procuran sostener las fuerzas de sus mulas , principalmente
cuando llegan á algun mal paso con elevados escalones. Entónces se apar-
tan del camino , cortan algunas hojas de Chusquea , corren delante de las
bestias y les dan un puñado. Estos animales estan tan acostumbrados
que reciben su bocado, y sin parar la marcha van mascando aquellas po-
cas hojas , cobrando de este modo aliento para trepar á saltos las eleva-
das gradas que presenta á cada paso el escabroso camino.
Ninguna bestia , que no sea del lugar y acostumbrada desde tierna á
andar por esta clase de caminos , resistiria á tan penosa marcha , y sor-
prende ver un animal con cascos , pasar sobre algunos palitos tendidos
sobre el borde de un precipicio sin rodar hasta el fondo.
Despues de un dia de descanso en Santa Rita , emprendimos nueva-
mente la marcha mas allá de lo poblado , con direccion al rio llamado
Pangoa que da nombre á estas montañas. A un cuarto de legua de Santa
Rita dejamos la última casa con cultivos y nos internamos en un bosque
sombrio marchando por terreno llano sin trazas de camino , pues la senda
abierta en otra época por los misioneros se habia completamente remon-
tado. A una media legua de la hacienda pasamos un arroyo fangoso , ha-
llándose el terreno de sus orillas enteramente removido , sin duda por los
EL PERU.--Tomo I. 85
266 PARTE PRELIMINAR.
cerdos del monte (Pecari) y la gran bestia (Tapiro) , que abundan en
aquellas selvas .
Despues de unas dos leguas , los Indios que guiaban nuestra marcha,
habian completamente perdido la direccion buscando los rastros del an-
tiguo camino , y tuvimos que andar por largo trecho casi á tientas , guia-
dos tan sólo por su instinto.
El europeo , que tiene ocasion de viajar con brújula en mano á traves
de aquellos seculares bosques , queda asombrado al ver el admirable ins-
tinto que tienen los Indios para guiarse y marchar en una direccion
constante , sin instrumento de ninguna clase. Tambien admira ver la
seguridad con que siguen el rastro de algun hombre ó animal que haya
pasado poco antes , á pesar de que en el bosque los piés no dejan trazas
visibles en el terreno .
Lo cierto es que aun sin senda , y sin oir el ruido del rio Masameric
ó Llacllac , que se hallaba algo léjos , llegamos despues de seis horas de
marcha á la orilla del rio Pangoa , á poca distancia de su confluencia
con aquel.
El rio Pangoa tiene una cantidad de agua mucho mayor que el Masa-
meric y baja con corriente mas apacible. En el punto de reunion de los
dos rios, el Pangoa corre de S. S. E. á N. N. O., y el de Llacllac de S. S. 0 ·
á N. N. E. El rio formado por la reunion de los dos marcha al N. E. y
luego al N. 50° Е.
Cerca de la confluencia de los dos rios , en la orilla del Pangoa , se ob-
servan en ambas bandas unas grandes piedras , y en la parte media del
Masameric , una gran masa de Conglomerato .
Casi en la misma orilla del rio Pangoa hallamos restos de paredes , que
segun algunos pertenecian á otro fuerte que hicieron construir los mi-
sioneros para defenderse de los ataques de los salvajes .
Un anciano que vivia en el pueblo de Andamarca en la época que yo
visité estos lugares , y que habia hecho un viaje por esta ruta hasta Sa-
rayaco en compañia del padre Plaza , me dijo que los misioneros se em-
barcaban en canoas en la confluencia del Masameric con el Pangoa ; pero
comunmente para evitar las correntadas que todavia existen en este pun-
to , atravesaban el rio en una balsa y continuaban por el monte , en la
otra banda , hasta un punto situado á unas dos ó tres leguas mas abajo
donde la corriente es muy mansa.
Desde la confluencia del rio Masameric con el Pangoa , se continúa por
CAPITULO XI . 267
un terreno casi enteramente llano hasta el punto llamado de Jesus Maria,
donde se reúne el rio Perené ó de Chanchamayo , el que dista ménos de
quince leguas ; y á unas tres leguas mas abajo de Jesus Maria , el rio Pe-
rené , engrosado con el Pangoa , se incorpora con el caudaloso Apurimac
para formar el rio Tambo , que es el principal brazo del Ucayali.
De lo expuesto se deduce que la provincia de Huancayo puede abrirse
con mas facilidad su salida al Ucayali por las montañas del Pangoa , que
por las de Pariahuanca y rio Mantaro; puesto que por este último lado
la apertura de un camino es impracticable , mientras que por la ruta del
Pangoa, aunque el terreno es bastante quebrado , no es difícil abrir un
camino de herradura hasta un punto donde el rio es navegable , pudién-
dose establecer él puerto en Jesus Maria , esto es , en la confluencia del
rio Pangoa con el Chanchamayo ó Perené , en cuyo punto el rio tiene
bastante agua y no mucha corriente.
Las montañas del Pangoa ofrecen grandes llanos , donde se podria cul-
tivar en grande escala la coca , el café , la caña , el cacao y el añil , y ver-
daderamente da lástima ver que tan hermosos terrenos en la proximidad
de un rio navegable , estan improductivos sólo por falta de un buen camino.
A parte de la falta de camino , una fantasma que desalienta á la mayor
parte de los habitantes de Andamarca y de la provincia de Huancayo á
entrar en las montañas del Pangoa, es como hemos ya dicho , la enfer-
medad de la Llaga; pero es preciso saber que se ha exagerado mucho el
número de las personas que han sido atacadas por esta terrible enferme-
dad, la que no solamente es comun á las montañas del Pangoa sino que
se conoce con diferentes nombres, y principalmente con el de Uta, en mu-
chisimas otras quebradas del Perú, donde no se le teme tanto como en
las provincias de Jauja y Huancayo.
Regreso á Huancayo por el camino de Cómas.-Realizado el objeto de
mi viaje, de reconocer la practicabilidad de la apertura de un buen ca-
mino, que ponga en relacion las provincias de Jauja y Huancayo con los
rios navegables , contramarché al pueblo de Andamarca , donde pasé dos
dias para dar un poco de descanso al cuerpo, algo fatigado por las peno-
sas marchas á pié .
Habia recorrido ya dos veces el camino entre Huancayo y Andamar-
ca, me faltaba reconocer el que de Andamarca conduce á Cómas, y al con-
vento de Ocopa, que es el que frecuentaban en otra época los misioneros.
Me decidí pues á regresar á Huancayo por esta ruta.
268 PARTE PRELIMINAR.
El camino que habia escogido es ademas mucho mejor que el de An-
damarca á Huancayo , pasando por la hacienda de Punto ; y si no fuera
por lo quebrado del terreno y por algunos trechos demasiado inclinados,
se podria considerar como un regular camino.
Al salir de Andamarca se marcha mas de una legua por el mismo
camino que conduce á las montañas del Pangoa; en seguida dejamos el
rio que pasa al pié de esta poblacion para trepar una larga cuesta , á fin
de pasar la elevada cadena de cerros que divide las aguas que bajan al
rio Mantaro , de las que van al Chanchamayo. El camino aunque un po-
co inclinado no es malo , si se exceptúa un pequeño trecho con balconci-
llos de piedra. La vegetacion es bastante variada y se notan muchas plan-
tas que no habia visto en otra parte. Tambien de trecho en trecho se
encuentran algunas casuchas de pastores donde hallar un abrigo con-
tra las intemperies en caso necesario.
Llegado á la cumbre de esta elevada barrera y á poca distancia de
unos grandes cerros nevados , pasamos por un abra ó portachuelo , y ba-
jando luego á otra quebrada cuyas aguas van al rio de Cómas , pasamos
la noche en la estancia de Chucucancha .
De este lugar seguimos por laderas , y despues por otra subida para lle-
gar á la parte mas elevada del camino , donde se presenta delante de la
vista una larga serie de picos nevados que abrazan la cuarta parte del
horizonte , extendiéndose desde S. E. hasta S. O. Permaneci largo
rato contemplando tan sublime cuadro , y vi desprenderse de cuando en
cuando , enormes trozos de hielo que venian rodando hasta cerca de
unas lagunitas.
Seguimos la marcha por esta elevada y frígida region , donde la vida
vegetal se hallaba representada solamente por unas escasas matas de
Culcitium , enteramente cubiertas de una materia algodonosa , como si la
naturaleza hubiese querido darle un vestido de abrigo para poder resis-
tir la crudeza del clima.
El camino continúa por un terreno bastante quebrado , pasando por
varias quebradas , subiendo y bajando continuamente hasta llegar á la
poblacion de Cómas .
Cómas se podria llamar el pueblo de las neblinas , puesto que no hay
dia del año , al ménos por la tarde , en que esta poblacion no se halle
envuelta en una atmósfera nebulosa que no deja distinguir los objetos.
Situado Cómas en medio de un enjambre de quebradas que se reú
CAPITULO XI . 269
nen para formar otra muy profunda , recibe todos los vapores acuosos
que se elevan de las partes bajas y cálidas , y se condensan en las inme-
diaciones del pueblo , haciéndose visibles en forma de neblina , por la
baja temperatura del lugar , principalmente por la tarde.
Las aguas de Cómas reunidas con las de Uchubamba , Monobamba y
Vítoc , forman el rio Tulumayo , que se reúne con el de Chanchamayo
cerca del fuerte de San Ramon.
De Cómas nos dirigimos al pueblo de Concepcion, que dista unas nue-
ve leguas. El camino , aunque no ofrece peligros , es muy escabroso por
la misma naturaleza del terreno. De Cómas se sigue subiendo por una
quebrada hasta su orígen , pasando en el camino numerosos arroyos .
Despues de unas cinco leguas , se llega á la cumbre de la Cordillera que
divide las aguas que van al rio Chanchamayo , de las que bajan al rio de
Huancayo . Desde este punto se baja continuamente hasta llegar al pue-
blo de Santa Rosa de Ocopa, donde empieza el terreno casi llano y muy
poblado ; y de allí se marcha todavia una legua para llegar al pueblo
de Concepcion.
Despues de un dia de reposo en esta bella y floreciente poblacion,
continuamos por el animado y divertido camino de Huancayo , regresan-
do á esta última ciudad , de donde habiamos salido para empezar el via-
je á las montañas de Pangoa.
CAPÍTULO XII.
Viaje á Tarma, Cerro de Pasco y Huánuco.-Montañas del Pozuzo y Mayro.
1867 .
Concluida mi exploracion en la parte central del Perú, y habiendo re-
lacionado mis trabajos geográficos con los anteriores , continué mi itine
rario dirigiéndome hacia el Norte , pasando de Huancayo á Tarma , para
seguir despues al Cerro de Pasco.
El 18 de Julio salí de Huancayo para Jauja , donde demoré un dia para
hacer algunas observaciones ; en seguida pasé á Tarma.
El camino que en otro viaje (1855) me habia parecido muy malo
esta vez lo encontré muy mejorado , principalmente en la bajada y en-
trada á la ciudad de Tarma,
270 PARTE PRELIMINAR.
La misma poblacion habia cambiado muchisimo. ¡ Qué contraste con
Jauja ! La tan mentada Jauja se halla en un estado de decadencia ; no
tiene vida ; no se nota en ella adelanto alguno , y parece que hasta las
principales familias se fueran extinguiendo. Al contrario, Tarma va pro-
gresando cada dia; en ella todo es movimiento , el comercio muy activo ,
y el viajero que deja esta poblacion por algunos años , á su regreso no
la reconoce .
A una buena legua de Tarma , en el camino de Jauja , existen unas
extensas ruinas de edificios pertenecientes á los antiguos habitantes del
Perú . El lugar se conoce con el nombre de Tarmatambo , y las ruinas se
hallan situadas sobre una bella lomada , en el ángulo formado por la reu-
nion de dos quebraditas.
El Dr. D. José M. Aza tuvo la bondad de acompañarme á este lugar,
donde hice un pequeño dibujo de dichas ruinas y recogí algunos crá-
neos antiguos.
De Tarma continué mi marcha hacia el Cerro de Pasco , desviándome
sin embargo muchas veces del camino para ver todo lo que habia de no-
table. Así , de Tarma me fui al pueblo mineral de Huaypacha , situado
en la orilla izquierda del rio de la Oroya, que, como he dicho, es el mis-
mo que mas abajo pasa cerca de las ciudades de Jauja y Huancayo.
Despues de haber visitado el mineral , que actualmente se halla en
muy mal estado , por la escasa cantidad de plata que dan sus minas , me
puse en camino para el pueblo de Junin.
No existiendo tráfico entre Huaypacha y Junin, el camino que con-
duce de un lugar á otro es muy poco transitado, y hay trechos donde no
se descubre ni traza de camino , de manera que el viajero necesita pro-
porcionarse un guia práctico si no quiere perderse.
Salí de Huaypacha y despues de cuatro leguas de marcha , llegué á
un punto elevado , de donde pude divisar la gran pampa de Junin con la
laguna del mismo nombre , la que es conocida tambien con el de Re-
yes y de Chinchaycocha ; y antiguamente con el nombre de laguna
de Bombon.
Esta gran laguna que da orígen al rio de Jauja y Huancayo , sin du-
da alguna cubria en otra época toda la extensa pampa de Junin , la
que ha ido desaguando á medida que el rio se ha escavado un cauce
mas profundo.
La vista de esta elevada pampa enteramente desnuda de árboles y ar
CAPITULO XII. 271
bustos y con su gran laguna , despertó en mi ánimo el recuerdo del
lago de Titicaca con sus extensos llanos ; sólo sí que hallándose la lagu-
na de Junin á mayor elevacion que la de Titicaca , el clima de la pampa
de Junin es mas frio, y en tal grado que no puede producir ni aun la
cebada , que es un vegetal que crece á gran elevacion sobre el nivel del
mar. Continuando el camino por la pampa , vi cerca del caserio de Cha-
camarca la pirámide de piedra que ha sido erigida en conmemoracion de
la célebre batalla dada en este lugar.
De la pirámide á la poblacion de Junin hay poco ménos de una legua
de camino enteramente llano. La poblacion no tiene de notable mas que
su nombre , el cual se aplicó á todo el departamento, creado en recuerdo
de la victoria que alcanzó el ejército libertador sobre los españoles el 6
de Agosto de 1824.
Al dia siguiente salí de Junin para pasar al pueblo de Ondores. Mar-
chando por la pampa , se encuentran á cada paso pequeñas y obscuras
chozas sin ventanas , donde viven como anidados algunos Indios con nu-
merosa familia , haciendo vida comun con sus animales domésticos, per-
ros y cuyes. Cada choza tiene su depósito de Champa que le sirve de
combustible : especie de turba que se forma actualmente en la misma
pampa y que cortan en pequeños panes rectangulares en la estacion seca
y amontonan en seguida , construyendo como pilares ó mojones , que
cubren de un pequeño techo de la misma materia para abrigarla de
las lluvias .
Despues de haber visto el pueblo de Junin, me dirigí al de Ondores,
situado en una rinconada de cerros y á una media legua de la laguna ;
del que salí luego , alejándome un poco de la laguna, con el objeto de
visitar la mina de sal llamada San Blas , que dista de la poblacion de
Ondores poco mas de una legua.
En San Blas vi la oficina donde se evapora el agua salada que sumi-
nistra un manantial , extrayéndose diariamente por este procedimiento
unas 100 arrobas de sal. Visité tambien la mina de sal gemma , bajando
al pozo que tenia unos 32 metros de profundidad, y vi el grande depó-
sito de sal de mas de 16 metros de espesor.
Antes del descubrimiento de este rico depósito de sal, que es muy re-
ciente , existia solamente el pequeño manantial de agua salada , donde
acudian los Indios de las inmediaciones á proveerse de sal, evaporando
el agua en ollas de barro.
272 PARTE PRELIMINAR.
Esta pequeña industria parece ser muy antigua, y se puede casi asegu-
rar que era practicada por los Indios desde una época anterior á la con-
quista; puesto que existe cerca del pozo un monumento histórico que
puede dar una pequeña idea sobre el particular. Este monumento es un
inmenso depósito enteramente formado de tierra y fragmentos de ollas,
debido á la ruptura de los recipientes de barro que empleaban los anti-
guos Indios para evaporar el agua.
Para la escavacion del pozo que he citado , se ha debido cortar el ter-
reno, quedando á la vista un barranco de muchos metros , formado
por los sobredichos escombros , que se presentan dispuestos en capas
horizontales.
Ahora , es fácil comprender que esta inmensa cantidad de ollas rotas
no puede reunirse en corto tiempo ; y es muy probable que para formar-
se un depósito tan grande de fragmentos de ollas , se necesita el trascur-
so de algunos centenares de años .
Dejé este rico emporio de sal , trasladándome á Pary, pequeño pueblo
de indígenas situado en la gran pampa de Junin, á poca distancia del
punto donde desagua la laguna para dar orígen al rio de la Oroya ; el
mismo que dirigiéndose al Sur, en sentido contrario del Marañon , pasa
al pié de Jauja y Huancayo , y que con el nombre de Mantaro , desem-
boca en el Apurimac en el interior de las montañas de Huanta .
A una legua de Pary atravesé el citado rio casi en su orígen , sobre un
puente , y continué mi camino al Cerro de Pasco , viendo de paso los
pueblos de Vico y Pasco.
Hallándome en el célebre asiento mineral del Cerro de Pasco , supe
que la comision hidrográfica presidida por el Señor contra-almirante Tuc-
ker estaba en Huánuco ; y aunque deseaba hacer algunos estudios
sobre la constitucion geológica de esta importante hoya mineral , dejé
este trabajo para mi regreso y apresuré mi marcha á Huánuco , con el
objeto de alcanzar á la comision y entrar juntos á las montañas del Po-
zuzo y Mayro .
El 30 de Julio salí del Cerro de Pasco , y media hora despues veia el
primer arroyo que se puede considerar como el orígen del rio Huallaga.
El agua de este arroyo, uniéndose con la de otros y la que sale de un pu-
quio , suministra la fuerza necesaria para hacer marchar las ruedas
hidráulicas de los ingenios , para moler el mineral que se extrae de mu-
chas minas del Cerro de Pasco.
CAPITULO XII. 273
En ninguna parte del Perú se ha aprovechado tanto de la fuerza que
puede dar el agua corriente como en el Cerro de Pasco, sirviendo la mis-
ma agua para un gran número de haciendas , que se suceden una á otra,
á pocos pasos de distancia. Sólo falta reemplazar las antiguas ruedas
horizontales , que utilizan solamente una pequeña cantidad de la fuerza
que puede dar el agua , con otros motores hidráulicos mas perfecciona-
dos ; tales como las turbinas, con las cuales se puede obtener con la mis-
ma cantidad de agua , una fuerza doble .
Despues de un poco mas de dos leguas de camino , llegué á la hacien-
da de la Quinua, en la que existe la antigua casa de Moneda actualmen-
te paralizada , donde se han acuñado todas las piezas de plata que llevan
la inscripcion " Cerro de Pasco."
Seguí mi marcha por la quebrada y pasando por los caserios de Che-
crin y Cajamarquilla , llegué á la poblacion de Huariaca y en seguida á
la de San Rafael.
El dia siguiente pasé al pueblo de Ambo , viendo en el camino el pin-
toresco lugar llamado Huaracalla.
De Ambo á Huánuco el camino es casi enteramente llano y muy agra-
dable , pudiéndose considerar como un paseo entre hermosas haciendas
cultivadas de caña .
Héme aquí otra vez en la apacible ciudad de Huánuco gozando de su
delicioso clima , despues de casi siete años desde mi segunda visita. Re-
corrí sus calles ; nada habia cambiado en el interior de la poblacion; pe-
ro, si esta habia quedado estacionaria , no habia sucedido lo mismo
en las haciendas situadas en las inmediaciones de la ciudad , las que
van progresando cada dia , extendiendo sus cultivos de caña é introdu-
ciendo mejoras en las industrias que tienen por base el cultivo de esta
preciosa planta.
A mi llegada á Huánuco hallé todavia en la ciudad á la comision hi-
drográfica que habia nombrado el Supremo Gobierno , con el objeto de
estudiar los rios del interior , bajo el punto de vista de la navegacion. Me
vi con el respetable contra-almirante Tucker presidente de dicha comi-
sion, y tuve el placer de conocer personalmente á los demas miembros.
La comision hidrográfica desde algun tiempo permanecia en Huánu-
co por la dificultad de hallar las bestias y hombres necesarios para el
transporte de los instrumentos , útiles y viveres hasta el puerto del May-
ro donde tenia que embarcarse .
EL PERÚ--Tomo I. 36
274 PARTE PRELIMINAR.
A pesar de todo mi deseo de aprovechar de la salida de la comision,
para hacer mi viaje hasta el Mayro con tan buena compañia; viendo la
dificultad que tenia para conseguir la movilidad , me decidí á continuar
el camino solo , necesitando yo únicamente de un guia, pues llevaba bes-
tias de mi propiedad con las que podia ser mas libre en mis movimientos.
Como mi intencion no era ir directamente al Mayro , sino ver todos
los caminos y pueblos que no conocia , en vez de tomar el camino mas
corto que conduce de Huánuco á Muña, tomé la direccion del pueblo de
Panao que dista casi diez leguas.
Montañas del Pozuzo y Mayro.-Salí de Huánuco el dia 6 de Agosto,
y despues de haber pasado el rio Huallaga á vado á pocas cuadras de la
poblacion , por hallarse roto el puente , continué mi camino por la ban-
da derecha del rio y casi siempre á la orilla.
La variada vegetacion, las numerosas haciendas y casitas disemina-
das , hacen el camino bastante agradable y divertido, hasta llegar al pue-
blo de Santa Maria del Valle , que dista poco mas de dos leguas de Huá-
nuco. Desde este pueblo continúa todavia el camino casi la orilla del
rio hasta la hacienda de Yanamayo , que dista del Valle cerca de legua
y media. Un poco mas allá de esta hacienda, se deja la quebrada del
rio Huallaga para entrar en otra secundaria, subiendo hasta llegar al
punto culminante del camino que aquí llaman Punta.
De la Punta se baja continuamente mas de una legua , sobre un
terreno arcilloso hasta llegar á un rio que se pasa sobre un puente de
tabla , y subiendo unas pocas cuadras por la otra banda, se entra en el
pueblo de Panao .
Panao es una antigua poblacion de indígenas situada en un escarpa
y rodeada de cerros por todas partes. Su temperamento es muy agrada-
ble ; sus habitantes se dedican al cultivo de las papas y maíz , y á la
cria de ganado.
De Panao emprendí mi marcha hacia el pueblo de Chaclla , que dista
solamente tres leguas. El camino es quebrado y no muy malo en la es-
tacion seca , pero se hace pésimo en la época de lluvia por los fangales
que se forman , siendo el terreno muy arcilloso.
La vegetacion es variada pero no muy abundante , notándose arbustos
de Hesperomeles , Oreocallis , Weimannia , Myrica , etc.
En el camino se pasan varios arroyos y riachuelos por sus respectivos
puentes , notándose la particularidad que todos los puentes tienen puer
CAPITULO XII . 275
ta , y hasta para entrar á la poblacion de Chaclla , es preciso pasar por
una puerta , lo que le da el aspecto de un lugar fortificado.
Chaclla es un pueblo mas pequeño y de temperamento mas frio
que Panao.
Dejé este desdichado pueblo donde no se encuentra recurso alguno , y
me dirigí á Muña , marchando por un camino malisimo , tanto por ser
el terreno muy fragoso , cuanto por su pésima construccion. Este cami-
no se podria mejorar muchisimo y evitar unas largas subidas y bajadas
que maltratan en extremo , así al ginete como á las bestias.
En este camino hay trechos con escalones de piedra tan elevados y
desiguales , que toda bestia que no sea del lugar , da continuos tropezo-
nes y caidas. Tambien hay partes en que el camino es muy inclinado , y
trazado sobre una arcilla , la cual cuando se halla mojada por alguna llu-
via , se vuelve tan resbaladiza que las bestias casi no pueden sostenerse.
De Chaclla se sube y faldea por una legua , para empezar una larga y
fatigosa bajada de casi tres leguas que termina en la orilla de un rio
llamado de Santo Domingo , el que se pasa sobre un puente.
Las arenas de este rio tienen un poco de oro , pero no en bastante
abundancia para una explotacion provechosa .
Pasado el rio de Santo Domingo y otro riachuelito , se vuelve a subir
por un camino en zetas sobre un cerro muy inclinado , hasta la cumbre
de una lomada , para bajar en seguida por un resbaladero , divisando
muy abajo el punto donde el rio Huallaga varia bruscamente de direc-
cion hacia el N. N. O. , siendo antes de O. á E.
Despues de otro trecho de camino bastante quebrado , se sube la úl-
tima cuesta para llegar al miserable pueblecito de Muña , falto de gente
y de todo recurso.
En este lugar hallé una parte de la comision hidrográfica que se ha-
bia adelantado para hacer un estudio del camino ; pero que experimenta-
ba dificultades de todo género hasta para proporcionarse algunos víveres.
De Muña en adelante hay un trecho despoblado , de manera que el
viajero debe llevar consigo los víveres necesarios si no quiere quedarse
en ayunas.
Un pequeño camino en un llano cubierto de arbustos y arbolillos , con-
duce al pié de una inclinada cuesta cubierta de tierra arcillosa , donde
basta la mas pequeña lluvia para casi imposibilitar la marcha de las
bestias , las que por lo resbaloso del piso no encuentran punto de apoyo
276 PARTE PRELIMINAR.
para sus cascos. Aparte de las peligrosas caidas á que el viajero está
expuesto incesantemente , los animales se fatigan muchisimo , pues alar-
gan y hacen pesado el camino , dando un paso hácia adelante y un res-
balon hácia atras .
Un poco mas arriba el camino tiene algunos palos atravesados donde
las mulas tienen un punto de apoyo y pueden marchar con mas seguri-
dad. En la última parte de la cuesta los palos se hallan colocados uno
cerca de otro , de modo que todo el camino tiene un piso de madera y
constituye una verdadera escalera por donde suben las bestias hasta lle-
gar á la cumbre.
Diré sin embargo que la fatiga que experimenté al subir este pésimo
camino , quedó para mí en gran parte resarcida , contemplando la varia-
da y lozana vegetacion que iba sucesivamente desarrollándose delante
de mis ojos en ámbos lados del camino. Diré mas : era tanto el deseo
que tenia de visitar esta region donde los botánicos Ruiz y Pavon , á
fines del siglo pasado, hallaron un buen contingente de plantas nuevas,
que sólo advertí que el camino era muy malo por dos caidas de mi bestia.
La cuesta acaba de improviso y con ella la lujosa vegetacion , conti-
nuando el camino por una meseta cubierta de pasto. Luego otra subida
de un cuarto de legua conduce al Tambo de las vacas.
Una casucha de rústicas paredes con techo de paja , sin puerta , y si-
tuada en una pequeña pampa elevada y fria , es el alojamiento que en-
cuentra el viajero en este lugar , y que se conoce con el nombre de Tam-
bo de las vacas ; nombre bien merecido porque sirve tambien de abrigo
al ganado vacuno que pasta en las inmediaciones.
Del Tambo de las vacas , con otra pequeña subida se llega al punto
mas elevado del camino , donde se presentan á la vista grandes peñas-
cos , en cuyas grietas crecen numerosas matas de Ranunculus . Aquí
empieza una bajada en caracol , sobre terreno inclinado y cascajoso , y
luego se continúa por un trecho de mal camino con palos atravesados,
al que sigue una serie de bajadas alternadas con pequeñas subidas, has-
ta llegar á un lugar llamado Saria , donde hay una pequeña ramada que
sirve de tambo ó lugar de descanso.
Aunque Saria se halla á una elevacion mucho menor que el Tam-
bo de las vacas , es sin embargo bastante frio , por hallarse en un lugar
escampado y abierto , sin abrigo de ninguna clase contra el viento que
sopla todas las tardes .
CAPITULO XII . 277
De Saria continué bajando sobre una cuchilla muy inclinada , por un
camino tortuoso. La vegetacion iba aumentando poco a poco , y al lle-
gar á Playapampa , donde se reúnen los dos arroyos que bañan las que-
bradas divididas por la cuchilla , el camino continúa con monte espeso
en ambos lados.
A medida que se va bajando , la temperatura aumenta y la vegetacion
toma un carácter enteramente tropical , apareciendo algunas elegantes
palmeras , hermosas matas de Heliconia , unas elevadas Cecropias , gran.
des y corpulentos Ficus , etc.
El camino siempre muy escabroso , está cortado por numerosos arro-
yos y riachuelos que hacen la marcha penosa en demasia. Sin embargo,
ya aparecen algunas pequeñas chacras y una que otra casita , que aun
que á veces deshabitadas sirven de asilo durante la noche : tales son los
lugares llamados Maracniyoc , Cuschi y Trama.
En esta parte del camino no faltan tampoco algunas cuevas conocidas
con los nombres de Cueva-grande y Cueva-blanca , las que sirven de
pascana á los Indios que entran en estas montañas á sacar coca y café.
Algunas cuadras antes de llegar á la Cueva-grande se goza de la vista
de una bonita cascada producida por un grande arroyo llamado Paccha,
que se precipita desde lo alto sobre la desnuda roca ; y pulverizándose el
agua , por decirlo así, por el choque , da lugar á una atmósfera vaporosa
que envuelve al viajero que pasa al pié.
Despues del lugar llamado Trama , donde se observa el primer culti-
vo de coca , se llega á un punto donde el camino es tan estrecho que las
bestias cargadas tienen dificultad de pasar sin peligro de rodar hasta el
rio. A este mal paso sigue un trecho de camino con mucho barro , que
hace la marcha lenta y fatigosa .
Unas pocas cuadras antes de llegar al rio Chancanizo , vi á la derecha
del camino un manantial de agua salada. Pasé el citado rio y á un cuar-
to de legua mas allá , quedé sorprendido á la vista de un hermoso cam-
po sembrado de maíz , rodeado de un elegante cerco de madera , que no
habia hallado igual en todos mis viajes en el Perú. No era ciertamente
aquel bonito cerco obra de los desidiosos Indios. Se veia claramente en
aquel trabajo , la mano de una raza trabajadora y habituada al órden.
Mis dudas se desvanecieron luego, al ver asomar á la puerta de una
modesta casa un hombre de pelo rubio, que llevaba en su rostro el sello
de la pacífica raza alemana. Era, puede decirse, la vanguardia de la colo-
278 PARTE PRELIMINAR.
nia alemana, establecida en las orillas de los rios Pozuzo y Huancabamba.
Continué mi marcha con mas aliento , viendo que me hallaba en los
terrenos poblados por la colonia alemana , que tanto deseaba conocer.
Llegué luego al lugar llamado Cocapampa , donde el rio Pozuzo se es-
trecha y pasa encajonado entre peñas. Este lugar es el mas aparente
para la construccion de un sólido puente sobre el rio ; pero en la épo-
ca que yo pasé no pude atravesarlo en este punto , hallándose roto
el puente.
Seguí mi camino por la orilla izquierda; vi otras casas con terrenos
cultivados , y despues de leguay media, llegué á la hacienda de Cutagno .
Sobre una bella loma en la banda izquierda del rio Pozuzo , casi en el
punto donde este rio se reúne al de Huancabamba , se halla situada la
hacienda que lleva este nombre. Su posicion es una de las mejores, por-
que hallándose en un lugar elevado , ademas de gozar de una hermosa
vista , tiene bastante ventilacion, lo que es una gran ventaja en una re-
gion tan cálida.
En Cutagno se cultiva café , coca y arroz , productos que se dan en
abundancia y con poco trabajo.
Colonia alemana.-De la hacienda de Cutagno salí á pié para visitar
la colonia alemana , la que se compone de tiroleses y prusianos. Los pri-
meros se hallan establecidos en las orillas del rio Huancabamba , que
tiene su origen al E. del Cerro de Pasco , y los prusianos se hallan si-
tuados la mayor parte, en la quebrada del rio Pozuzo , que está formado
de varios rios , y es el que se sigue en el camino de Huánuco á Cutagno.
Recorrí todo el terreno ocupado por estos pacíficos colonos ; visité al
muy estimable cura M. Egge que habita en la parte central de la colo-
nia , en una hermosa casita construida de piedra labrada por los mismos
colonos ; vi la bonita y pintoresca casa de dos pisos del Señor Walzer y
varias otras de mas humilde aspecto ; con la mas agradable sorpresa ob-
servé en la mayor parte de las casas algunas hermosas vacas amarradas
a un pesebre construido á la europea, las que proveen á sus moradores
de leche , queso , mantequilla y carne ; en fin , vi sus cultivos de pláta-
nos , yucas , caña y arroz, marchando por sendas sombreadas por verdes
y floridos arbustos de café.
Viaje á pié al puerto del Mayro.-Vista la colonia, regresé á Cutagno y
el dia siguiente me puse en camino para emprender mi marcha á pié
hasta el puerto del Mayro .
CAPITULO XII . 279
Al salir de Cutagno se baja al rio Pozuzo , el que pasé sobre un puen-
te provisorio que sirve solamente en la estacion seca , puesto que care-
ciendo de estribos y estando apoyado por un lado sobre las mismas pie-
dras que se hallan en el cauce , basta la mas pequeña avenida para que
sea arrastrado por la corriente, dejando así incomunicada la colonia con
la ciudad de Huánuco.
El rio Pozuzo tiene en este punto una corriente muy fuerte , de modo
que no se puede pasar en canoas ni en balsas , y hallándose roto el puen-
te situado mas arriba , en tiempo de agua acostumbran poner una soga
tendida llamada huaro , y amarrándose un pedazo de madera encorvada
en arco á la cintura , se suspenden á la cuerda tendida y hacen adelan-
tar el cuerpo con piés y manos hasta pasar á la otra banda.
Una legua mas abajo , hay un lugar donde el rio Pozuzo tiene poca
corriente y permite pasarlo en canoas. A causa de la tranquilidad de la
corriente , se dió el nombre de Sereno á este punto.
A pocos pasos despues del puente , se divide el camino que va á la co-
lonia del que continúa al puerto del Mayro.
Dejado el camino que conduce á la colonia alemana á la derecha, se
llega luego á la hacienda de Tilingo , que se puede considerar como la
primera que se ha fundado en las montañas del Pozuzo .
Un hermoso llano situado en el ángulo que forman por su reunion los
rios Pozuzo y Huancabamba , constituye el terreno de la hacienda de Ti-
lingo. Su cultivo principal es el café. Hay ademas un extenso platanal
y cultivos de yuca , arroz , frijoles , etc. , que sirven para el consumo de
los mismos cultivadores .
Al salir de la sencilla casa de la hacienda , que no presta comodidad
alguna , seguí la marcha al traves de cafetales y despues por otro trecho
en el bosque para llegar á la playa del rio Huancabamba , el cual tiene
mayor cantidad de agua que el Pozuzo y mucho menor corriente , de
modo que se puede pasar en canoa.
Cuando hice mi viaje habia una casa en la orilla derecha de este rio,
donde habitaba una familia de un tal Cartagena que pasaba en su canoa
á los transeuntes .
Pasado á la otra banda del rio Huancabamba, seguí casi media legua
á poca distancia del rio , para llegar á un punto donde el Huancabamba
no es muy ancho y sus orillas bastante elevadas y sólidas para permitir
la construccion de un puente.
280 PARTE PRELIMINAR.
Hecha una observacion barométrica en este lugar , resultó ser su al-
tura sobre el nivel del mar , solamente de metros 679. 5.
Continué mi marcha subiendo por una senda que se acababa de abrir
en la falda de los cerros enteramente cubiertos de bosques , y despues de
una buena legua de camino con algunos malos pasos , llegué á un sote-
chado donde me encontré con el R. P. Calvo , que se habia encargado de
dirigir la apertura de un trecho de camino .
Pasé algunas horas con este excelente amigo, que habia conocido ocho
años ántes en las misiones de Sarayaco , en mi viaje por el rio Ucayali,
y en seguida continué mi peregrinacion llegando á la orilla del rio Sexo,
donde planté mi campo para pasar la noche.
Del rio Sexo , una larga subida conduce á la cumbre de un cerro , sien-
do este el punto mas elevado del camino y que se conoce con el nombre
de El Mirador , porque se dominan con la vista, por un lado, los terrenos
del Pozuzo , donde existe la colonia alemana, y por el otro , se divi-
san á lo léjos las pampas del Mayro.
El Mirador se halla á 1,648 metros de elevacion sobre el nivel del
mar , esto es, casi 1,000 metros sobre el nivel del rio Huancabamba.
Aquí empieza la bajada por un caminito abierto en un terreno arcillo-
so , que se hace muy resbaladizo cuando llueve.
La bajada es muy larga, y en el camino se encuentran unos techados
ó tambos recientemente construidos , y se pasan numerosos arroyos,
muchos de los cuales tienen puentes.
Llegué por fin al pié de la cuesta y continuando la marcha , parte cer-
ca del rio y parte en pequeñas pampas cruzadas de arroyos , me encon-
tré de improviso en medio de los bosques con otros dos amigos, los Seño-
res D. Juan Ferreyros y D. Manuel Ugarteche, encargados de la aper-
tura del camino hacia el Mayro , á fin de que pudiese entrar la comision
hidrográfica que habia dejado en Huánuco.
Estos dos jóvenes , llenos de entusiasmo en su trabajo, vivian desde
algun tiempo como segregados del mundo , pasando mil privaciones para
llenar debidamente su fatigosa tarea. Me recibieron con la mayor cordia-
lidad en su agreste habitacion , que consistia en un gran sotechado divi-
vido en dos pisos y construido en un llano , cubierto de espesa y robusta
vegetacion.
Dificilmente se comprende el delicioso placer que se experimenta al
hallar un amigo en aquella apartada y solitaria region ; placer recíproco
CAPITULO XII . 281
tanto para el que viaje , cuanto para el que recibe esa inesperada visita.
Pasé un dia de descanso en tan agradable compañia , haciendo algu-
nas observaciones y habiendo calculado la altura sobre el nivel del mar,
obtuve una elevacion de 351 metros .
Desde este punto hasta el puerto del Mayro , situado en la confluencia
del rio de este nombre con el Palcazo , ya no hay cerros , siendo el ter-
reno completamente llano.
El camino abierto terminaba á pocos pasos mas allá del lugar donde
estaba el tambo, y para llegar al puerto del Mayro faltaban todavia algu-
nas leguas. Allí supe por un hombre muy práctico de aquellos lugares ,
que en la otra banda del rio , á no mucha distancia , se hallaba el antiguo
camino, por el que transitaban los misioneros. Preferí pues atravesar el
rio y abrirme paso hacia el antiguo camino, que seguir por el bosque cer-
rado en la direccion que debia llevar el camino nuevo.
Dejé á los dos amigos continuando su trabajo y despues de haber bus-
cado un punto por donde el rio Mayro no tenia mucha corriente y era
poco profundo , lo pasé á vado.-Seguí por el bosque marchando por un
terreno ligeramente ondulado , con varios arroyos , haciendo abrir con
machete un pasaje donde la tupida vegetacion formaba una barrera im-
penetrable , y al cabo de casi dos leguas de penosa y lentamarcha, tuvi-
mos la felicidad de hallar el camino antiguo , el cual á pesar de hallarse
un poco remontado, no ofrecia grandes obstáculos y permitia andar mu-
cho mas de prisa.
No habia marchado media legua cuando llegué al rio llamado de los
Lorenzos , y en su orilla hallé algunas chocitas construidas ocho meses
ántes en la época que salió el Señor Arana , viniendo con los vapores
de Iquitos al Mayro.
El camino sigue á muy poca distanciay á veces por la orilla del rio
Mayro , atravesando numerosos arroyos que afluyen á este último. A una
legua y media despues de haber pasado el rio de los Lorenzos, se pasa á
vado el rio Mayro , el que en este punto tiene bastante agua. Desde este
lugar se andan todavia cerca de tres leguas para llegar al puerto del
Mayro. Ungozo indescriptible se apoderó de mí al alcanzar , despues de
tan fatigosa marcha á pié , el deseado puerto del Mayro, desapareciendo
como por encanto todas las penas del viaje , al contemplar la apacible
union de los rios Mayro y Palcazo , cuyas aguas van deslizándose juntas
sin ruido alguno por varias cuadras ; recibiendo en seguida las del tor-
EL PERU.-Tomo I. 87
282 PARTE PRELIMINAR .
rentoso Pozuzo , que aparece aquí despues de su tortuosa y larga vuelta
hácia el Norte .
Planté mi campo en un terreno elevado , casi en el mismo punto de la
confluencia de los dos rios , para hacer algunas observaciones y recoger
las plantas de los bosques inmediatos .
Las vírgenes florestas de esta encantadora region ofrecen las mas be-
llas y variadas formas vegetales. Un gran número de distintas y elegan-
tes palmeras forman su principal adorno, y dan á la vegetacion aquel sello
especial que caracteriza á los bosques de las regiones tropicales .
Me hallaba enteramente ocupado en mis observaciones , cuando de im-
proviso veo aparecer una canoa con gente, que venia surcando las tranqui-
las aguas del rio Palcazo. Creyéndome solo con mis Indios cargueros , en
aquel lugar, me causó mucha sorpresa la aparicion de dicha canoa , y no
podia atinar quienes serian los individuos que , como en un sueño , veia
delante de mis ojos. La canoa se acerca , un individuo salta á tierra , se
dirige hácia mí, me saluda por mi nombre. Al fin reconozco al que me
hacia una visita tan inesperada ; era un amigo mio , el capitan D. Ramon
Herrera , que habia venido surcando el rio Pachitea con algunas canoas,
para recibir á la Comision hidrográfica, y que desde algunos dias se ha-
llaba en este lugar esperándola .
Aproveché de esta oportunidad para explorar con él las inmediaciones,
navegando por el Palcazo y por el Pozuzo. En el Palcazo vi un poco
mas arriba de su confluencia con el rio Mayro , y en su orilla izquierda,
la cascada llamada del Triunfo , la que consiste en un grande arroyo que
viene resbalando sobre un lecho inclinado formado de arcilla endurecida
de color amarillento rojizo. A una media cuadra mas arriba de su de-
sembocadura en el Palcazo, el cauce del arroyo forma una hermosa taza
llena de agua cristalina que convida á bañarse. El agua que viene cayen-
do de mas arriba sobre el plano inclinado, despues de llenar la taza , sale
derramándose formando otra pintoresca cascada hasta el Palcazo .
Este arroyo tiene su orígen en el cerro de San Matias , única eminen-
cia que se nota en esta region , extendiendo sus faldas desde el puerto
del Mayro hasta el rio Picchis.
El rio del Pozuzo tiene mucha mas corriente que el Palcazo , y el dia
que lo visité estaba de creciente , reuniéndose sus aguas con las del Pal-
cazo con mucho ruido é impidiendo á las aguas de este último su libre
CAPITULO XII . 283
curso , de manera que las aguas del Palcazo refluian hacia arriba y cu-
brian todas las playas .
A unas cuatro horas de navegacion rio abajo, se encuentra el rio Pic-
chis , el que tiene poca corriente. ¹
De las observaciones barométricas hechas en el puerto del Mayro , re-
sulta que este punto se halla solamente á 234 metros sobre el nivel del
mar , y sorprende ver que un lugar que se halla á tan inmensa distancia
de la desembocadura del rio Amazonas en el oceano Atlántico , tenga tan
poca elevacion sobre el nivel del mar.
Hechos los estudios que deseaba, me dispuse á regresar, y como el ami-
go Herrera deseaba participar su llegada al Mayro á la Comision hidro-
gráfica , se decidió á hacer el viaje conmigo hasta el Pozuzo.
De Muña tomé el camino recto que conduce á Huánuco sin pasar por
los pueblos de Chaclla y Panao , el que hacia poco tiempo que se habia
abierto. Para seguir este camino se baja de Muña al rio Huallaga en el
punto donde este rio varia su curso dirigiéndose al N. N. O ; se pasa el
rio sobre un puente de madera , el que se conoce con el nombre de
Puente de Cormilla, y tiene casi 25 metros de largo, hallándose colocado
á otros tantos metros sobre el nivel del agua.
Desde el puente de Cormilla se continua la marcha por el camino nue-
vo , el que sigue faldeando los cerros por la banda izquierda del rio Hua-
llaga. La parte del camino abierta recientemente, tiene casi cinco leguas
de largo y llega hasta el puente llamado de Acochin.
De este último punto seguí á la hacienda de Cocha, donde pasé la no-
che , y el dia siguiente continué mi marcha hasta Huánuco que dista so-
lamente cinco leguas .
CAPÍTULO XIII.
Regreso al Cerro de Pasco.-Quebrada de Chancay. Provincia de Cajatambo.
1867 .
Regreso de Huánuco al Cerro de Pasco.-Despues de cinco dias de des-
canso en Huánuco, empleados en poner en algun órden mis notas de viaje
y en hacer algunas observaciones, salí de la ciudad con direccion al Cerro
de Pasco; pero en vez de tomar el camino recto por el que habia ido á Huá
1 Este rio acaba de ser explorado por la Comision hidrográfica presidida por el contra-almirante Tucker.
284 PARTE PRELIMINAR.
nuco , tomé otro pasando por la poblacion de Huacar , que dista siete le-
guas. Vi este pueblo muy abundante de agua , notándose por todos la-
dos , aun en la misma poblacion , circular en numerosos arroyos este
elemento vivificador , al cual deben su verdor y lozania los variados árbo-
les frutales que pueblan las pequeñas huertas interpoladas entre las casas.
Dejé este delicioso lugar para pasar á Antapilca , miserable pueblecito
situado en una ladera muy escasa de agua , verdadera antítesis de Huácar.
El camino entre Antapilca y el Cerro de Pasco , exceptuando algunos
pequeños trechos con escalones sobre piedra , es bastante regular. Este
camino pasa por la hacienda de Pucabamba , la estancia de Viscas y la
laguna de Alcacocha , de la que sale un arroyo , orígen del rio de San Juan.
Siguiendo desde la laguna unas dos leguas, se llega á la poblacion mine-
ral del Cerro de Pasco. Por la tercera vez entraba á esta grande hoyada
de la que han salido inmensas riquezas ; pero en esta ocasion venia con
el proyecto de hacer algunos estudios sobre las diferentes formacio-
nes geológicas que constituyen el terreno de este rico y célebre asiento
mineral .
Un amigo mio , D. Alfredo Bignon , que se hallaba establecido desde
tres años en el Cerro de Pasco , tuvo la bondad de acompañarme en mis
excursiones en toda la circunferencia de la hoya metalífera.
Con la experiencia que habia adquirido durante largos años de viajes
y el estudio de un gran número de distritos metalíferos del Perú , la for-
macion geológica de la hoya del Cerro de Pasco que en mi primer viaje
me habia parecido obscura y difícil de estudiar, esta vez la vi muy clara
y sencilla. El hallazgo de unos escasos fósiles me proporcionó ademas un
horizonte geológico , para conocer la edad relativa de los otros terrenos.
Al recorrer con el amigo Bignon este importante lugar, le comunicaba
mi opinion sobre la naturaleza de unas rocas ferruginosas anómalas , las
que segun mi modo de ver eran rocas de sedimento modificadas por el
metamorfismo ; y que el mineral argentífero , que con el nombre de Cas-
cajo forma el inmenso depósito que se explota desde mucho tiempo , tenia
el mismo orígen, esto es , era una arenisca metamórfica impregnada
de plata.
Poco tiempo despues, dicho amigo me trajo á Lima una concha fósil
hallada en el cascajo, que tenia la misma naturaleza que este último , y
era por consiguiente argentífera como él.
Con este nuevo hallazgo no me quedó duda alguna sobre el extraño
CAPITULO XIII. 285
origen del mineral argentífero llamado cascajo en el Cerro de Pasco; el
que puede considerarse como una arenisca Yurásica profundamente mo-
dificada por metamorfismo é impregnada de plata.
Despues de haber estudiado la formacion geológica de la rica hoya mi-
neral , visité algunos minas, y me fui á Rancas, que dista dos leguas, para
ver las minas de carbon , á cuyo lugar tuvo la bondad de acompañarme
el Señor D. Genaro Maguela.
Bajada á Chancay.-Llenados mis deseos , aunque no completamente,
por la escasez de tiempo , me decidí á emprender mi marcha hácia la
Costa , bajando por la quebrada de Chancay que todavia no conocia.
El dia 16 de Setiembre salí del Cerro de Pasco dirigiéndome á la ha-
cienda de Conoc , que dista seis leguas. El camino es casi enteramente
llano, sobre planicies elevadas y frias donde la vegetacion está reducida
á un tapiz verde , formado de diminutas plantas , que no se levantan dos
pulgadas de la superficie del suelo.
El camino por el que se va á Conoc es el mismo de Rancas , dividién-
dose el de Conoc á media legua de distancia del Cerro de Pasco.
La hacienda de Conoc es de ganado lanar , y bastante productiva, por
tener un mercado seguro en la cercana poblacion del Cerro de Pasco , don-
de se consume bastante carne.
Inmediata á la hacienda hay una laguna donde viven numerosas aves.
De la hacienda de Conoc seguí el camino al pueblo de Huichaycocha,
pasando en este trayecto la Cordillera , á la que se llega casi insensible-
mente , siendo el terreno muy poco inclinado .
No sucede lo mismo en la vertiente occidental para llegar al pueblo de
Huichaycocha, adonde se baja por un terreno muy quebrado y con mucho
declive. En esta parte del camino por todos lados se ven las capas de
arenisca y de calcáreo muy inclinadas , y á veces completamente vertica-
les ; en otros puntos aparecen estas rocas enteramente trastornadas y
despedazadas por un gran cataclismo.
Pasado el triste y frígido pueblecito de Huichaycocha, se continúa la
bajada siempre por un camino con mucha gradiente , siguiendo un ria-
chuelo , cuya agua va cayendo con mucha precipitacion por una estrecha
garganta , cortada al traves de las capas de calcáreo , arcilla y arenisca,
que se levantan verticalmente, como gigantescas paredes .
Despues de una buena legua de haber salido de Huichaycocha , pasé el
riachuelo que baña la quebrada y subí á la otra banda al pueblo de Paca
286 PARTE PRELIMINAR .
raos , de rústicas paredes y techos de paja.-Seguí luego mi marcha , y
media hora despues pasaba por unas pocas casas agrupadas sin órden
alguno , que constituyen el desdichado pueblo de Ravira.
Como en Pacaraos , no demoré sino unos pocos minutos para hacer una
observacion barométrica , con el objeto de calcular la altura sobre el nivel
del mar, é inmediatamente continué mi marcha con direccion á la mez-
quina poblacion de Acos , vaciada casi en el mismo molde que la anterior,
pero de mucho mejor temperamento , siendo su clima el de una perpé-
tua primavera.
Un poco mas abajo de Acos empieza la region de la Costa con sus cer-
ros áridos y calcinados por los rayos de un sol abrasador ; los techos in-
clinados de la region de la Sierra desaparecen , y las casas de rústicas
paredes de adobes son reemplazadas por los endebles ranchos de caña,
signo inequívoco de la falta de fuertes lluvias.
Siguiendo el camino, se ven sucederse numerosas haciendas con gran-
des alfalfares y maizales , que producen la mas agradable sensacion por
el contraste con la aridez de los cerros .
Llegué á la hacienda de Cuyo , donde vi un representante de la zona
tropical ; era una bella palmera de dátiles.
De la hacienda de Cuyo pasé á la de Retes , cuya principal industria
es la cria de cerdos ; en seguida á la de Torre-blanca , en la que tam-
bien se crian cerdos y se cultiva mucho maíz.
En esta hacienda pasé dos dias , en los que visité la poblacion de
Chancay, que dista media legua; el puerto del mismo nombre situado á
otra media legua de la poblacion; y por último las Lomas , que en aquella
época se hallaban cubiertas de una florida vegetacion; acompañándome
en estas excursiones , los Señores Dulanto , dueños de la hacienda de
Torre -blanca .
Habian pasado casi cuatro meses desde mi salida de Lima , y me
hallaba solamente á catorce leguas de esta capital; pero habia ya andado
centenares de leguas y llenado todos los vacios dejados en mis anteriores
viajes en la parte central del Perú.
Desde Chancay podria decirse que empieza mi último viaje al Norte,
para completar el que habia hecho en los años 1859 y 60. Así , si en
aquella época pasé directamente por la Costa desde Lima á Trujillo , esta
vez me habia propuesto recorrer las quebradas que no habia visitado , des-
de Lima hasta el límite con la República del Ecuador.
CAPITULO XIII. 287
De Chancay á Huacho , Supe y Pativilca -El dia 24 de Setiembre salí de
Chancay con direccion á Huacho. Aunque habia ya recorrido este camino
en otras ocasiones (en 1857 , 59 y 61) , esta vez lo encontré muy distinto
y mucho mas agradable , porque era la estacion de invierno y de consi-
guiente , ademas de no sufrir el sofocante calor producido por la accion
del sol sobre la arena , viajando continuamente con cielo cubierto, gozaba
al recorrer algunos trechos donde se extendia una sábana de verdura sal-
picada de flores .
Llegué pues á Huacho sin experimentar aquel cansancio físico y moral
que producen los viajes á traves de los áridos arenales de la Costa.
En la estacion de invierno hay otra ventaja, y es que con las neblinas
y las finas lluvias , el piso se mantiene húmedo, y, por consiguiente la
arena no queda muy suelta , de manera que el terreno es mas duro y las
bestias pueden marchar libremente sin fatigarse mucho.
Habian pasado seis años cuando volvia á ver esta activa poblacion , y
al cabo de tan poco tiempo la hallé completamente cambiada. Se habian
fabricado bellas y cómodas casas ; se habia construido un camino para
bajar al puerto , un muelle para el embarque y desembarque de los pa-
sajeros y mercaderias , una buena plaza de mercado y se estaba erigiendo
un teatro .
Hallándome en Huacho hice una excursion á las Salinas , que distan
cinco leguas , adonde tuvo la bondad de acompañarme el Dr. D. Lo-
renzo Arce .
Despues de un estudio detenido de este rico depósito de sal , mandé un
informe al Supremo Gobierno.
Concluido el trabajo sobre las Salinas , y despues de haber recorrido en
distintos sentidos la hermosa y pintoresca campiña ; de haber visitado
los cerros , examinando los restos de los antiguos peruanos ; y de haber
recorrido la playa desde una ensenada al Sur del puerto hasta la rancheria
de pescadores llamada de Carquin situada al Norte, dejé este bello y sa-
ludable lugar para continuar mi marcha hácia Supe , pues ya conocia
la quebrada de Huacho desde mi viaje del año 1857.
Despues de una mediahora de camino entraba á lapoblacion de Huaura,
antigua capital de la provincia de Chancay , hoy reducida al simple ran-
go de capital de distrito.
Hice una observacion barométrica y seguí mi camino. Aménos de una
legua de distancia termina la vegetacion y empieza el árido desierto que
288 PARTE PRELIMINAR.
continúa hasta la entrada al valle de Supe. Atravesé la quebrada pasando
el cauce del rio casi seco , y me dirigí á la hacienda llamada el Convento,
por un callejon flanqueado por hermosos y extensos cañaverales.
Visité su grande y costosa oficina con toda la maquinaria para la pro-
duccion del azúcar , chancaca y ron , y al dia siguiente me puse nueva-
mente en marcha.
Dejé la quebrada de Supe , que habia visitado en 1861 , y continué por
la Costa hacia el valle de Pativilca.-En una hora y pocos minutos llegué
al- pueblo de la Barranca , donde no permanecí mas que el momento de ha-
cer una observacion. Seguí hácia el rio bajando el barranco que da nombre
al pueblo , y lo pasé á vado dividido en varios brazos y con poca agua.
Despues de otra legua larga de camino entré al pueblo de Pativilca , y
luego pasé á la hacienda de Hupacá , que dista legua y media de este
último pueblo .
Otra vez , en 1859 , habia llegado á esta hacienda , pero no conocia la
quebrada mas arriba de este punto ; por consiguiente , despues de visitar
los alrededores de Hupacá , estudiando la vegetacion de sus lomas , y ha-
ciendo una excursion á la bella fortaleza del tiempo de los Incas llamada
de Paramonga , me decidí á seguir quebrada arriba , para conocer el ori-
gen del rio de la Barranca ó de Pativilca y sus principales afluentes .
En la misma hacienda de Hupacá me alcanzó el Dr. D. Lorenzo Arce,
quien desde nuestra entrevista en Huacho se habia convidado á acompa-
ñarme hasta la poblacion de Ocros .
Provincia de Cajatambo.-El 21 de Octubre salimos de la hacienda de
Hupacá siguiendo el rio de Pativilca hácia su orígen. Despues de pasar
por algunas haciendas , llegamos á Cocha , pueblecito en miniatura , ca-
pital de un reducido distrito de la escabrosa provincia de Cajatambo,
perteneciente al departamento de Ancachs.
El camino sigue en la orilla del rio por un terreno algo sinuoso hasta
llegar á un lugar llamado Huaylillas , situado á poca distancia de la de-
sembocadura del riachuelo de Ocros . No hallando forraje para las bestias
pasamos el riachuelo de Ocros y continuamos por otra media legua hasta
un lugar llamado Llama-chupan, donde se cultiva alfalfa para la ceba del
ganado vacuno. El dia siguiente regresamos á Huaylillas para subir por
la quebrada de Ocros. Un camino sembrado de casuchas conduce despues
de legua y media al triste y miserable pueblecito de Huanchay , anexo de
CAPITULO XIII . 289
Cocha , donde el desdichado viajero no halla recurso de ninguna clase.
El camino continúa con poca inclinacion hasta la Rinconada , lugar ha-
bitado donde se producen todavia los frutos de la Costa , notándose en
este punto varias matas de granadilla.-Desde la Rinconada el terreno
se hace muy quebrado , continuando el camino por cerros muy parados,
por cuyas faldas se sube describiendo continuas zetas.
Llegamos á Ocros , poblacion capital de distrito , situada en una meseta
elevada y por consiguiente de clima algo frio. De Ocros seguí , solo , mi iti-
nerario hácia Cajatambo , que es la capital de la provincia de este nombre.
Despues de una larga subida en gran parte por una senda que parece
trazada por el trajin de los animales que pacen en aquellos cerros , me
hallé de improviso en el pueblecito de Chilcas , que se halla como cabal-
gado sobre la cuchilla de una lomada. Luego continué subiendo un pe-
queño trecho para llegar á la cumbre de otra lomada un poco mas elevada
que la de Chilcas , viendo en el camino unos depósitos donde se reúne
la poca agua que suministra un arroyito que sirve para satisfacer las
necesidades de la poblacion.
Desde esta cumbre empieza una bajada hasta un riachuelo que se pasa
sobre un puente , para volver á subir al pueblo de Acas , que es capital de
otro distrito de la provincia de Cajatambo.
Acas es poblacion casi de puros indígenas , que salen por la mañana
para sus chacras y vuelven por la noche , de manera que de dia es ente-
ramente desamparada y el desgraciado viajero no encuentra quien le
preste el menor auxilio.
Salí de Acas para continuar mi visita á los demas pueblos de esta fra-
gosa cuanto dilatada provincia. No se puede dar una idea de lo quebrado
que es el terreno de la provincia de Cajatambo. Una infinidad de profun-
das quebradas , que tributan sus aguas á los rios de Pativilca , Supe y
Huacho , separadas entre sí por elevadas cadenas de cerros , multiplican
de un modo prodigioso las distancias entre un pueblo y otro , haciendo
ademas muy fatigosa la marcha, por las continuas subidas y bajadas. Su-
cede muchas veces divisar un pueblo á muy corta distancia, que se podria
alcanzar fácilmente con un tiro de fusil ; pero cuando se intenta salvar á
bestia este corto trecho , se experimenta un verdadero suplicio de Tántalo,
puesto que el camino se dilata tanto , por lo quebrado del terreno , que el
deseado pueblo parece huir del viajero .
Por lo que toca á los pueblos de la provincia de Cajatambo , no se puede
ELPERÚ---Tomo I. 88
290 PARTE PRELIMINAR.
formar una idea de la distancia que media entre uno y otro con la simple
inspeccion de un mapa. ¡ Desgraciado del viajero que se pusiera ciega-
mente en marcha , confiado en la pequeña distancia que se observa entre
dos lugares en un mapa ! correria muchas veces riesgo de ser sorprendido
por una noche obscura, en la cumbre de elevados cerros enteramente des-
poblados y expuestos á un frio glacial.
Continué pues mi camino de Acas á Huanri , pueblo anexo de este últi-
mo , que dista siete leguas , en cuyo trayecto , se sube , se baja ó se marcha
por laderas angostas con trechos peligrosos.
Entré á Huanri habiendo visto de tránsito el pueblecito de Carhua-
pampa , que por su posicion elevada y su tristeza forma terno con Acas
yChilcas.
Huanri , al contrario , goza de clima mas templado y es abundante de
agua , lo que permite á sus habitantes extender sus cultivos en los alre-
dedores del pueblo .
Despues de una marcha de casi seis leguas , entré al pueblo de Canis,
situado en un terreno inclinado cubierto de arboleda que produce una
agradable vista. No hice alto en este lugar sino que continué la marcha
hasta Llaclla , que dista de esta última poblacion solamente legua y media.
En un hermoso llano cerca del rio principal, se levanta un grupo de
blancas casas con una sencilla y aseada iglesia , cuyo conjunto de edificios
forma la diminuta pero bonita poblacion de Llaclla.- Su templado clima,
un manantial de agua termal en sus inmediaciones , y una mina de car-
bon de piedra á la salida del pueblo , hacen de Llaclla un lugar muy favo-
recido por la generosa naturaleza.
Recorrí las cercanias de este regalado pueblo , estudié su agua termal,
visité su mina de carbon de piedra , y en seguida salí para Cajatambo,
que dista de Llaclla unas ocho leguas .
El camino entre Llaclla y Cajatambo no puede ser mas escabroso,
pues es un continuo subir y bajar. Saliendo de Llaclla se atraviesa el rio
principal sobre un puente de madera para empezar luego una larga subi-
da , en la que se encuentran los pueblos de Gorgorillo y de Mangas. Lle-
gado al punto culminante , se baja casi otro tanto pasando el camino por
dos pueblos , que son Copa y Puquian. La bajada termina en la orilla
del rio de Rapaychaca , el que tambien se pasa sobre un puente. En
seguida se entra á otra quebrada y se va subiendo cerca de dos leguas
CAPITULO XII1 . 291
para llegar á la triste poblacion de Cajatambo , capital de la provincia del
mismo nombre .
Pasé un dia en este pueblo tan sólo para hacer algunas observaciones
puesto que nada hay digno de citarse , y regresé en seguida á Llaclla, de
donde salí para ir á Ticllos , que es la capital del distrito á que pertenece
Llaclla. Una larga subida de dos leguas me condujo á dicho pueblo , el
que me hizo el efecto de una poblacion fortificada , porque para entrar á
Ticllos tuve que pasar por tres puertas .
Este pueblo no tiene de notable sino la salubridad de su clima y la her-
mosa vista de grandes nevados , de la cual se goza desde la misma plaza.
Volví á bajar á Llaclla , de donde salí definitivamente con direccion al
pueblo de Chiquian, que dista cinco leguas largas .
Es inútil decir que el camino entre Llaclla y Chiquian no tiene nada
de llano : basta que pertenezca á la provincia de Cajatambo para que todo
sea subir y bajar.
Chiquian , bajo todos los puntos de vista, es mejor que la misma capital
de la provincia , y su clima, como el de la renombrada poblacion de Jauja,
tiene fama de ser muy saludable para los enfermos del pulmon.
Establecí mi campo en Chiquian para visitar sus alrededores , hacien-
do una excursion á los pueblos de Huasta y Aquia situados , el primero,
sobre una meseta en la otra banda del rio , enfrente de Chiquian , y el
segundo en la orilla del mismo rio que pasa al pié de Chiquian , pero
unas dos leguas mas arriba.
Vi la imponente Cordillera cubierta de nieve que parece cerrar comple-
tamente la quebrada , formando una insuperable barrera.-Estos inmen-
sos nevados merecen la atencion del geógrafo por ser el origen de tres
rios: el de Pativilca, que baja hacia el Sur; el rio que baña la mayor
parte de la provincia de Huari y que baja con direccion contraria al prime-
ro , esto es , hácia el Norte ; y por último el rio que baña las poblaciones de
Huallanca y Aguamiro de la provincia Dos de Mayo , y que baja al Este.
Otra excursion emprendí á las lagunas de Aguach y Conococha que
dan orígen al rio que baña á Huaraz y el Callejon de Huaylas. Medí la
altura de estos lugares , y la que sirve de límite á la nieve pérpetua ; vi
en esta region elevados barrancos de hielo que venian continuamente
derrumbándose , prueba inequívoca del movimiento lento de traslacion á
que estan sugetas aquellas inmensas moles de hielo , verificándose el
mismo fenómeno de los neveros (Glaciers) de los Alpes en Europa; con
292 PARTE PRELIMINAR.
la diferencia que aquí la nieve no viene bajando por la quebrada como un
rio solidificado , sino que , siendo los cerros nevados mucho mas inclina-
dos , las masas de hielo se derrumban y caen al pié .
De Chiquian salí con direccion al pueblo de Cajacay. El camino pasa
cerca de la laguna de Conococha ; pero antes de llegar á esta última , en
el punto mas elevado entre el rio de Chiquian y la hoya de la laguna , se
presenta á la vista el mas grandioso panorama de cerros nevados que se
puede imaginar , abrazando esta gran cadena la mitad del horizonte,
desde S. E. á N. O.
Desde este punto se baja á la llanura llamada Pampa de Lampa , donde
se encuentra la laguna de Conococha , la que no es sino un resto del gran
lago que cubria en otra época toda aquella pampa.
Pasé el riachuelo que sirve de desagüe á la laguna de Conococha , que,
como he dicho , es el origen del rio que recorre longitudinalmente el
Callejon de Huaylas , y luego subí una larga cuesta para atravesar la
Cordillera Negra casi en su orígen, pasando á la vertiente occidental de
esta cadena.
En esta region la atmósfera está sugeta á continuos cambios. Se podrá
formar una idea de ello por lo que experimenté en esta ruta. La subi-
da es bastante fatigosa por lo quebrado del camino , que se halla trazado
sobre las capas de arenisca que se levantan casi verticalmente. Un bri-
llante sol iluminaba aquellos áridos y elevados cerros y sus ardientes
rayos, atravesando libremente aquella atmósfera seca y enrarecida , herian
directamente el cuerpo produciendo una molesta sensacion de calor. Pero
un momento despues , al llegar á un punto culminante donde habian de-
saparecido todos los obstáculos á la libre circulacion del aire , sopló de
improviso un viento muy frio del Oeste , esto es , del mar , que trajo una
gran cantidad de vapores acuosos , formando una densa neblina que no
dejaba distinguir los objetos á cuatro ó cinco pasos de distancia , la at-
mósfera se enfrió rápidamente y la temperatura bajó á 3º centigrados.
Casi á una legua ántes de llegar al pueblecito de Huando , se pasa por
un lugar muy pintoresco : unos enormes peñascos de traquito de color
rojizo , se levantan por todos lados en fantástico desórden , formando
elevadas paredes y columnas verticales, roidas y despedazadas por la ac-
cion destructiva del tiempo , llenas de grietas y acanaladuras producidas
por las lluvias , y afectando la mayor parte las formas mas caprichosas.
Aquí un gran pedron coronado por una pequeña cruz ; mas allá un pe
CAPITULO XIII . 293
queño corral al pié de una colosal peña y por otro lado, entre estas rús-
ticas decoraciones , unos tiernos indígenas arreando un pequeño re-
baño de dóciles carneros , ayudados en su tarea por un fiel y chusco
perro , forman un conjunto sencillo y poético que despierta en el ánimo
las mas suaves emociones .
Pasé por el pueblecito de Huando , fundado en el declive de un cerro ,
en medio de un árido peñascal y continué mi marcha á Cajacay , pueblo
de regular apariencia , escaso de agua , pero de inmejorable temperamento.
El riachuelo que pasa al pié de la poblacion de Cajacay, es el que de-
semboca en el Pacífico con el nombre de rio de la Fortaleza , unas tres
leguas al Norte de Pativilca.
CAPÍTULO XIV.
Provincia de Huaraz.-Quebrada de Culebras.
1867 .
Pueblos de vertiente.-Dejé la poblacion de Cajacay y con ella la es-
cabrosa provincia de Cajatambo para entrar á la de Huaraz , recorriendo
una serie de pueblos que llaman de vertiente , por hallarse situados en la
vertiente occidental de la Cordillera Negra , en la cabecera de todas las
quebradas que bajan á la Costa.
A pesar de haber salido de los malos caminos de la provincia de Caja-
tambo , el que iba á recorrer no era mejor , tanto por la naturaleza del
terreno cuanto por el estado de abandono en que se encuentran los cami-
nos en esta parte del departamento de Ancachs.
Hallándose todos los pueblos de vertiente, como he dicho ya, en la ca-
becera de las quebradas que toman su orígen en la Cordillera Negra y se
dirigen á la Costa, es fácil concebir que el camino que liga todos estos
pueblos debe ser muy quebrado , puesto que tiene que atravesar una
larga serie de cadenas de cerros que , á manera de contrafuertes , se des-
prenden del cuerpo de la Cordillera Negra y dividen las profundas que-
bradas con todas sus numerosas ramificaciones. Por esta disposicion
especial , el camino tiene necesariamente que subir y bajar, ó describir
largos rodeos por estrechas laderas para seguir todas las sinuosidades
del terreno .
Aparte de esta disposicion del piso, que hace el camino muy es-
cabroso , el poco cuidado que se tiene en mejorarlo , ó siquiera tenerlo
limpio , contribuye á que los caminos de esta parte del departamento de
294 PARTE PRELIMINAR.
Ancachs , sean casi intransitables por lo muy pedregoso de ellos , lo cual
maltrata é imposibilita á los pocos dias cualquiera bestia , si no se tiene
el cuidado de mantenerla constantemente herrada.
Al salir de Cajacay bajé al pueblecito de Colca de delicioso tempera-
mento , y luego seguí al pueblo de Marcas , situado en una quebrada se-
cundaria que tributa sus aguas al rio de Cajacay. Pasé de Marcas á
Cotaparaco , viendo de paso el desamparado pueblo de San Gregorio y
la poblacion de indígenas de Tapacocha.
Cotaparaco se halla sobre un brazo del rio que baja á Huarmey ; tiene
clima templado y abundantes sembrios de alfalfa.
Visité en seguida los pueblos de Cochapeti y Malvas , cuyas aguas tam-
bien van al rio de Huarmey. De Malvas seguí á Succha , poblacion si-
tuada en un llano abundante de agua , y el siguiente dia continué hácia
Aija , que es la capital del distrito y dista de Succha tres leguas y media.
Habiendo hecho el propósito de regresar mas tarde á esta poblacion
para estudiar los cerros minerales de sus inmediaciones , no demoré en
Aija sino un dia y seguí mi marcha á la capital del departamento , que
es la ciudad de Huaraz.
Cordillera Nevada del Callejon de Huaylas.-Dejé pues Aija , subiendo
á la Cordillera Negra, desde cuya cumbre se presentó á mi vista el su-
blime cuadro formado por la colosal Cordillera Nevada , que en el país
llaman Cordillera Blanca , para distinguirla de la otra situada mas há-
cia la Costa y que designan con el nombre de Cordillera Negra.
En muy pocos lugares del Perú se presentan vistas de la Cordillera
Nevada tan bellas como desde las cumbres de la Cordillera Negra: la va-
riedad de formas de los enormes picos cubiertos de blanca nieve ; las
obscuras y estrechas gargantas trabajadas en aquella inmensa mole, por
la continua accion del agua , y el realce que da á los cerros la profunda
quebrada del pintoresco Callejon de Huaylas , abierto á los piés del via-
jero , forma un conjunto tan grandioso, que no hay palabras para des-
cribirlo.
Una larga bajada de tres leguas me condujo al plan de la quebrada ; á
pocas cuadras pasé el rio principal, cuyo orígen habia visto en mi excur-
sion á la laguna de Conococha , y siguiendo por una legua la orilla de-
recha de este rio , llegué á la ciudad de Huaraz , siete años despues de
mi primer viaje.
Establecí allí mi centro de operaciones, con el objeto de visitar los lu
CAPITULO XIV . 295
gares comarcanos y algunas de las quebradas que empiezan en la Cor-
dillera Negra y se dirigen á la Costa.
Origen del rio de Huaraz.-Mi primera tarea fué ir desde Huaraz á la
laguna de Conococha , tanto para seguir y conocer todo el curso del rio ,
cuanto para ligar mis trabajos con los anteriores. Salí de la ciudad por
el camino de Recuay , que ya habia recorrido en 1860; y despues de un
pequeño descanso en la poblacion de este nombre , seguí hasta la ha-
cienda de Utcuyaco , la que es de ganado y abraza una grande extension
de terrenos de muy buenos pastos .
Al dia siguiente salí muy de madrugada de la casa de la hacienda y
siguiendo el rio hácia su orígen , llegué despues de seis horas de marcha
á la orilla de la laguna , plantando mi barómetro en el mismo punto don-
de habia hecho la observacion veintey un dias ántes, viniendo de Chiquian .
Una hora despues volvia á montar á bestia y recorria de nuevo el mis-
mo camino , para regresar á la hacienda de Utcuyaco , adonde llegué al
ponerse el sol ; no habiendo visto en todo el dia sino llanos cubiertos de
pastos y uno que otro arbusto de Chuquiragua.
Excursion botánica.-Estandode paso en Utcuyaco, el Señor San Martin ,
arrendatario de la hacienda , me habló de una extraña planta que crece
en la quebrada de Cashapampa y que los habitantes del lugar llaman
Junco . Por la descripcion que me hacian en la hacienda , vi luego que
no podia ser lo que realmente se llama junco. Pero al saber que tenia
hojas espinosas y una talla de mas de ocho ú diez varas (metros 7 á 8),
no podia atinar qué planta fuese , lo que despertó mi curiosidad y me
decidió á ir al lugar para verla.
Salí de Utcuyaco con un guia , y despues de haber pasado á vado el
rio principal , entramos en la quebrada de Cashapampa, siguiendo el ca-
mino que conduce á Huallanca. Casi á unas tres leguas distante de Ut-
cuyaco , cerca de unas chozas de pastores que forman la estancia de Ca-
shapampa , atravesamos el rio que baña la quebrada y llegamos alpunto
deseado .
En la falda de los cerros , en la banda izquierda de la quebrada , se ob-
servan, en un terreno casi desnudo de vegetacion , unas grandes matas
con hojas espinosas en los bordes , en medio de las cuales se levanta un
gigantesco tallo cubierto en casi toda su longitud de apiñadas espigas
de flores .
Difícil es dar una idea de la sensacion que causa la presencia de esta
296 PARTE PRELIMINAR .
planta en un lugar tan elevado y frio (metros 3,800 sobre el nivel del mar)
Allí la naturaleza se presenta monótona y muerta; el suelo se halla apé-
nas cubierto de unas raquíticas y secas gramas ; las peñas se muestran
áridas y descarnadas ; y la vida , esa fuerza que anima todas las escenas
de la naturaleza , parece sofocada por la baja temperatura. Sin embargo, ,
allí se levantan estas vigorosas y robustas plantas , ostentando á la vista
en un solo tallo millares de vistosas flores que ofrecen , segun su estado
de madurez , todos los matices desde el blanco al rosado y morado , pro-
duciendo esta exuberancia de vida y variedad de colores el mas sorpren-
dente contraste con la tristeza y aridez de los alrededores.
El viajero botánico que tiene la felicidad de sorprender estas extra-
ñas y admirables plantas en la época de su florescencia , no puede ménos
que detener su marcha , y contemplar extático por algun tiempo tan bello
espectáculo. Una infinidad de ideas se agolpan en su imaginacion , no
pudiendo explicar cómo esta planta crece con tanta fuerza y lozania en
un lugar donde otras no pueden levantar su humilde tallo algunas pul-
gadas sobre la superficie del suelo , sin peligro de que la baja tempera-
tura desorganice en pocas horas sus delicados tejidos. Uno se pregunta
á sí mismo : ¿No tiene esta planta el mismo tejido celular que las otras ?
¿Porqué esta resiste los fuertes hielos de tan frigida region y las demas
quedan destruidas en una sola noche? Mas un poco de atencion hará ver
que la naturaleza siempre solícita en proveer á las necesidades de sus
producciones , ha cubierto las hojas de esta admirable planta de un velo
resinoso poco conductor del calórico , que impide la accion del hielo ; y
ha revestido todo el tallo y espigas de flores de una materia algodonosa
que le sirve de abrigo contra la crudeza del clima.
La vista del lugar pedregoso donde nace esta planta aumenta to-
davia la admiracion , pareciendo imposible cómo esta gigantesca reina
I
de la Puna pueda absorber suficientes jugos del terreno para alimen-
tar tan elevado tallo , cuyo diámetro llega á veces á ser mayor de un
pié , y poder desarrollar tal multitud de flores , que en un solo indivi-
duo pasan á veces de ocho mil ; fenómeno que sólo se comprende al sa-
ber que el tallo que lleva tan numerosas flores , empieza á desarrollarse
en los meses de Abril y Mayo , despues de la estacion de aguas , época
En el Perú se da el nombre de Puna á las frias planicies situadas & mas de 3,500 metros de eleva-
cion sobre el nivel del mar.
CAPITULO XIV . 297
en que el terreno se halla bien remojado y la circulacion de la savia en
las plantas es muy activa.
Pero lo que mas sorprende en el estudio de tan admirable vegetal , es
el infinito número de semillas que puede producir un solo pié , y del
que cada mata lleva un tallo que sostiene unas doscientas espigas par-
ciales ; cada una de las cuales tiene poco mas ó ménos unas cuarenta
flores , lo que da un total de ocho mil flores ó frutos. Ahora bien , los
frutos tienen tres celdillas , y en cada una dos placentas , que sostienen
una série de pequeñas semillas , cuyo número contado en un ejemplar
ha sido de ciento treinta y cinco , y que multiplicado por seis (número
de las placentas) , da el de ochocientos diez , que será el de las cantida-
des de semillas contenidas en un solo fruto. Y multiplicando ochocien-
tos diez por ocho mil (número de frutos que lleva el tallo), dará seis mi-
llones cuatrocientos ochenta mil , cifra asombrosa que representa el total
de semillas que puede suministrar un solo pié.
A pesar de tan elevado número de semillas , este vegetal es muy es-
caso, contándose á lo mas en el lugar unos quinientos individuos. La
próvida naturaleza que tiende continuamente á la perpetuacion de la es-
pecie en todos los seres , tanto animales cuanto vegetales, queriendo evi-
tar la destruccion ó desaparicion de algunas de ellas , cuya existencia
está sugeta á mil eventualidades , ha multiplicado el número de las se-
millas en proporcion con las probabilidades que tienen estas últimas de
no desarrollarse. Teniendo que germinar las diminutas semillas de esta
planta en un clima muy frio , cuya accion, aunque no es tan enérgica so-
bre la planta ya desarrollada , puede con mucha facilidad destruir los
tiernos tejidos de las plantas en germinacion ; era indispensable que se
aumentase considerablemente el número de las semillas , para aumentar
tambien las probabilidades de que algunas escapen á la accion destruc-
tora de la baja temperatura: de este modo la naturaleza llena su fin prin-
cipal , cual es la perpetuacion de la especie.
Del exámen de esta admirable planta hecha en el mismo lugar deduje
luego que era una nueva especie de Pourretia; y atendiendo á su elevada
talla , que llega hasta nueve metros , le di su bautismo científico , llamán-
dola Pourretia gigantea , con cuyo nombre será conocida.
Hecha esta pequeña excursion botánica , volví á Utcuyaco y de allí á
Huaraz .
Quebrada de Culebras.-A los pocos dias emprendí un viaje á la Costa
EL PERU-Tomo I. $9
298 PARTE PRELIMINAR.
para conocer la quebrada de Culebras, pero no por el camino recto, sino
dando un largo rodeo, con el objeto de ver los otros pueblos de vertiente;
y para ligar mis trabajos geográficos me decidí á dirigirme á Aija, siendo
este el último pueblo llamado de vertiente que habia visto.
Pero como conocia ya el camino entre Aija y Huaraz , me resolví á
ir antes á Recuay , pasando la noche en la hacienda mineral de Santa
Rosa , que dista de Huaraz unas cuatro y media leguas. Al dia siguiente,
despues de casi tres horas de continua subida , pasando cerca de algunas
minas , llegué á la cumbre de la Cordillera Negra , de donde empieza la
bajada á Aija , cuya distancia se salva en dos horas.
Dejando para mi regreso el estudio de las minas situadas en las cerca-
nias de esta poblacion , salí al otro dia de Aija para Pampas , que es otro
pueblo de vertiente y capital de distrito.
El camino es muy sinuoso y quebrado , pasando por una ramificacion
de la Cordillera Negra tan elevada como esta última.-En la subida hallé
con agradable sorpresa varias matas de mi Pourretia gigantea , que se ele-
vaban como elegantes macetas en las faldas de los cerros. En el punto
culminante del camino hice una observacion barométrica, la que me
dió una altura casi igual á la del paso de la Cordillera Negra entre Re-
cuay y Aija (metros 4,543) .
Despues de ocho leguas de penosa marcha , desde la salida de Aija,
llegué á la sedienta poblacion de Pampas , la que á pesar de poseer muy
buenos terrenos , tiene escasos sembrios , faltándole el elemento princi-
pal , cual es el agua.
Esta poblacion , aunque en línea recta dista poco del mar , se halla si-
tuada á bastante elevacion sobre el nivel de este último; y muy mal le
viene el nombre de Pampas , que indica llanuras , cuando este lugar na-
da tiene de llano , pues hasta el piso del pueblo se halla inclinado. Su
verdadero nombre deberia ser Buenavista , porque cuando el cielo esta
despejado , se goza de una hermosa vista , divisándose el mar desde lá
poblacion , y aun se pueden distinguir los vapores que pasan.
Una interminable bajada de mas de cuatro leguas , sobre un terreno
árido , muy inclinado , y por una senda que describe multiplicadas vuel-
tas , lleva al viajero al pié de los elevados cerros que sirven de sosten á
la poblacion de Pampas.
A una media legua del punto donde termina la bajada , en una que-
bradita con vegetacion, se encuentra un poco de agua que sale del ter
CAPITULO XIV . 299
reno á manera de manantial. Este lugar se llama Acray , y allí acuden
los animales á apagar su sed y á disfrutar de un poco de sombra , des-
pues de la larga bajada sobre un terreno estéril y calentado por los ar-
dientes rayos de un sol tropical.
Desde este punto continúa el camino casi enteramente llano , y des-
pues de tres largas leguas , se encuentra el lugar llamado Cusmo , per-
teneciente á la hacienda del Molino, cuya casa se halla situada á unas
dos leguas y media mas adelante y actualmente en un estado muy ruinoso.
De Cusmo á la Caleta de Culebras , el camino es todo llano ; se recor-
re en ménos de cuatro horas y está en gran parte sombreado por una
robusta vegetacion.
A mi llegada á Culebras , quedé sorprendido al ver el cambio que ha-
bia sufrido este lugar. En 1859 , año en que hice mi viaje por la Costa
desde Lima á Trujillo , Culebras era un desierto , puesto que no habia
siquiera una choza para sombrearse. En esta ocasion todo habia cam-
biado : una hermosa casa de madera de dos pisos se elevaba en la playa,
y á poca distancia una máquina para despepitar algodon , un molino de
trigo y una sierra circular, eran puestos en movimiento por la poderosa
fuerza del vapor. Por otro lado un pequeño muelle con rieles de fierro ,
un laboratorio para ensayos de minerales y fotografia , varias carretas,
útiles de agricultura, etc., hacian conocer patentemente la presencia en
este lugar de un hombre emprendedor. Este hombre era el ahora finado
D. Tomas Going , que desgraciadamente no pudo ver realizados sus en-
sueños , por la suma escasez de agua de la quebrada , que no le permitió
extender los sembrios de algodon como habia proyectado .
Pasé tres dias con este excelente amigo , empleados en visitar las cer-
canias, estudiando las producciones vegetales , la formacion geológica y
los numerosos restos de los antiguos habitantes del lugar ; observándose
en la cumbre de los cerros que ladean en ambos lados la quebrada , rui-
nas de paredes , fortificaciones , etc.
Hechos estos estudios y verificada la altura de la columna barométri-
ca al nivel del mar, emprendí nuevamente la marcha regresando á Cus-
mo; y luego hice una excursion para ver las minas de oro de Janca y
unas piedras grabadas por los Indios antiguos , que se hallan en los cer-
ros inmediatos á este lugar, y que tienen mucha analogia con las que se
notan en el alto de la Caldera , á poca distancia de Arequipa.
Habiendo visto todo lo que habia de notable , me alisté para regresar
800 PARTE PRELIMINAR.
á Aija, con el objeto de estudiar los numerosos minerales que se ha-
llan en las cercanias de este pueblo; pero habiendo ya recorrido el ca-
mino de Pampas , me decidí á regresar por otro que pasa por el pueblo
de Huanchay.
El Señor Going , que habia tenido la amabilidad de acompañarme en
todas mis excursiones cerca de Culebras , tuvo tambien la bondad de se-
guir el camino conmigo hasta el pueblo de Huanchay , que dista seis
leguas de Cusmo.
Despues de haber marchado una buena legua , dejamos á la izquierda
el camino que va á Pampas y entramos á la quebrada de Huanchay. A
otra legua y media mas adelante se halla la rancheria de Janca , en cu-
yas inmediaciones hay minas de oro. Seguimos nuestra marcha á otro
lugar habitado , llamado Raypa , y despues de un pequeño descanso pa-
samos el rio sobre un puente para subir una larga cuesta que se conti-
núa hasta Huanchay , triste pueblo de indígenas , escaso de agua y por
consiguiente de toda clase de recursos.
De Huanchay al pueblo de Aija, hay casi nueve leguas de camino
bastante malo y muy quebrado. A unas tres leguas antes de llegar á
Aija , en un punto muy elevado donde hay una cruz , este camino se jun-
ta con el que va de Aija á Pampas.
Excursion á las minas.-Estando en Aija espiró el año 1867 , y dedi-
qué los primeros dias del 1868 , á recorrer las principales minas del dis-
trito. El Señor D. Angel Antunes , vecino de Aija , se dignó acompañar-
me , y con él vi las minas de Huancarama , Yanahuanca y Maray. En
otra excursion visitamos la mina de Alpaquitas , situada en los altos del
pueblo de Succha y á unas tres leguas distante de Aija. Por último, al
salir para ir á Cajamarquilla , reconocí las minas de Huiñac , cuyos mi-
nerales, á pesar de tener una regular ley de plata , no se trabajan.
En este camino encontré muchas matas de la extraña planta que ha-
bia visto por la primera vez en la quebrada de Cashapampa , y pude co-
nocer que este vegetal no era tan raro como se creia. En el camino de
Cajamarquilla casi todas las matas de Pourretia gigantea tienen la parte
inferior de su tronco desnudo de hojas ; pero esto es debido á que los In-
dios queman expresamente las hojas inferiores , para evitar que los car-
neros que pastan en aquellos cerros , no queden enganchados en las es-
pinas encorvadas de las hojas inferiores que bajan hasta el suelo.
Regreso á Huaraz.-Despues de haber examinado las minas del cerro
CAPITULO XIV . 801
de Huiñac , continué la marcha hácia el pueblo de Cajamarquilla viendo
en el camino un lugar donde las plantas de Pourretia gigantea eran tan
numerosas, que formaban un pequeño y pintoresco bosque ; pero todas las
matas tenian quemada , como he dicho , la parte inferior del tronco.
En la falda de un cerro situado en la banda izquierda de una quebra-
da , cuyas aguas tributan al rio de Casma , se halla fundado el silencioso
pueblo de Cajamarquilla , de pocos recursos y escasos vecinos.
Un camino de tres leguas , aunque quebrado , ménos malo que los
anteriores , pone en comunicacion á Cajamarquilla con el pueblo de Pira.
Casi en la mitad de este camino se observan unas ruinas de paredes que
rodean un morro , formando una especie de fortaleza , perteneciente á
los antiguos pobladores de este lugar. Siguiendo otra legua, se pasa por
la hacienda de Raguar , donde empieza una subida para llegar al punto
mas elevado del camino , desde el cual se baja al pueblo de Pira.
Mas pequeño que Cajamarquilla , el pueblo de Pira tiene , sin embargo,
mejor apariencia y mas vecinos. En sus cercanias hay minerales de co-
bre y de plomo con plata.
Cajamarquilla y Pira , hallándose en la Cordillera Negra , pertenecen
á los pueblos que llaman de vertiente.
En Pira no demoré mas que el tiempo necesario para hacer una ob-
servacion barométrica , y continué mi viaje hácia Huaraz , ciudad que
dista solamente seis leguas escasas.
CAPÍTULO XV.
Quebradas de Casma y Nepeña.-Mineral de Macate.-Paso de la Cordillera Nevada.
1868.
Quebrada de Casma.-Habiendo determinado bajar á la Costa por la
quebrada de Casma y subir en seguida nuevamente por la de Nepeña, sa-
lí de Huaraz el 10 de Enero de 1868 para la hacienda de Chacchan. Des-
pues de casi tres leguas de continua subida para llegar á la cumbre de
la Cordillera Negra , y un poco mas de cuatro de bajada al otro lado , lle
gué á la pintoresca hacienda de Chacchan. Escondida en una quebra-
dita , se presenta de golpe al viajero que viene caminando por un árido
camino que faldea los cerros , produciendo la mas agradable impresion,
la inesperada vista de su cómoda casa con la capilla , y los verdes y ale-
gres sembrios de alfalfa .
302 PARTE PRELIMINAR.
A mi llegada á la hacienda de Chacchan hallé tropa; era un batallon
de Celadores que regresaba de Huaraz á Lima y que se hallaba descan-
sando para continuar su marcha por la tarde , como lo verificó en efecto.
Al siguiente dia salí de la hacienda para continuar mi marcha al pue-
blo de Yautan , que dista unas seis leguas largas , viendo de paso la pe-
queña poblacion de Pariacoto, que se encuentra en la mitad del camino.
En el pueblo de Yautan hallé nuevamente á la tropa que habia encon-
trado la víspera en Chacchan , lo que no dejó de causarme una mala
impresion , puesto que para mis estudios científicos necesitaba la tran-
quilidad y no deseaba estar tan acompañado; tanto mas que en la casa
donde fui á apearme estaban ya alojados los jefes .
Pero como dicha tropa esperaba que bajase el sol para ponerse en
marcha , por el momento me arreglé como pude , muy lejos de pensar lo
que me iba á suceder.
Eran las cinco ó cinco y media de la tarde cuando llegó el correo de
Casma anunciando un brusco cambio de gobierno en la capital; esta
inesperada noticia alarmó á todos y en breves momentos se excitaron
los ánimos ; el batallon se sublevó contra sus jefes. Como sucede en es-
tas ocasiones , se despertaron entre la tropa todas las malas pasiones,
tales como la codicia , los rencores , el deseo de venganza , etc.; empeza-
ron á exigir la division de la plata que habia en la caja del batallon; en
seguida unos proclamaban nuevos jefes y regresaban al pueblo de Paria-
coto para ir á su encuentro ; otros pedian la cabeza de algunos de sus je-
fes , y el resto iba dispersándose por todos lados.
Aquello era un alboroto , una confusion en que nadie se entendia ; los
peligros amenazaban por doquiera y se hacian á cada instante mayores,
porque habiendo recibido la tropa su plata , se entregó á la embriaguez;
de manera que, estando ya removidas todas las bajas pasiones , cometia
los actos brutales propios de una gente insurrecta , armada y excitada por
el abuso de bebidas alcohólicas.
Sin embargo , el tumulto fué poco a poco apaciguándose ; muchos se
hallaban diseminados en las casuchas y entregados á la bebida; los de-
mas iban abandonando el pueblo , unos tomando el camino de Casma y
otros el de la Sierra ; pero si hasta entónces habian marchado á pié , al
hallarse libres de sus movimientos, querian andar con mas comodidad y
buscaban bestias por todas partes no respetando á nadie.
Yo mismo tuve grandes dificultades para evitar que se llevasen mis
CAPITULO XV, 303
propias bestias; y si en parte con cariño y en parte con cierta energia,
pude salvar las mulas, no me escapé de que se llevasen un caballo.
A media noche, cuando todos se habian desbandado y el pueblo habia
entrado en silencio , me felicitaba á mí mismo de haber salido de tantos
peligros, y hallándome solo en la habitacion, que poco antes estaba reple-
ta de una turba desenfrenada é insolente , pensé en acostarme para to-
mar un poco de reposo , haciendo alistar mi cama en un catre que habia
dejado libre el comandante de la tropa.
No habia pasado una hora y apénas empezaba á conciliar el sueño,
cuando oigo gritos descompasados en la calle ; crece la griteria, y entre la
bulla distingo claramente las palabras de muera el comandante .
Pocos segundos despues, unos tremendos golpes á la puerta de la ha-
bitacion donde yo me hallaba , me hicieron comprender que esa gente
buscaba al comandante con malas intenciones , y queria entrar en la ha-
bitacion , creyendo encontrar á dicho jefe en el catre donde yo me habia
acostado. No contesté para ver si, cansados de golpear , desistian de su
propósito ; pero redoblaron los golpes , abrieron la puerta á culatazos y
entraron con furia con las armas en la mano , dirigiéndose á la cama
donde me hallaba. Entonces, antes que cometiesen un acto bárbaro , les
hablé para que reconociesen que yo no era la persona á quien buscaban.
diciéndoles que el comandante habia salido del pueblo muy temprano,
Debo aqui confesar en honor suyo , que oyeron lo que les decia , res-
petaron, retirándose sin haberme dirigido la menor palabra ofensiva.
Así terminó una escena que habria podido , de un modo casual, costar-
me la vida.
El dia siguiente permanecí en Yautan para componer mi barómetro,
habiéndose roto el tubo , sin duda por algun duro golpe sufrido en me-
dio del barullo.
Arreglado mi instrumento , continué la marcha hácia Casma. El
camino no es malo , siendo llano , exceptuando unas pequeñas subi-
das y bajadas en medio de cerritos en el lugar que llaman los Callejones.
Lo que mas molesta en este camino es el sol , principalmente en la parte
1 Si he entrado en algunos pormenores que parecen ajenos de una obra como esta , por ser ente-
ramente personales , no ha sido con ánimo de describir un trastorno político que puede suceder en
cualquieraparte ; lo hago, al contrario , con el objeto de hacer conocer que aun en casos de esta na-
turalezahe sido respetado; siendo este incidente y el de la pérdida temporal de mi libro de apuntes en
el departamento del Cuzco , los dos únicos percances , algo serios , que he sufrido en 19 años de via.
jes enelPerú.
304 PARTE PRELIMINAR.
descubierta y árida que se llama Pampa colorada; pero se puede evitar
este inconveniente saliendo de Yautan muy de madrugada.
A unas dos leguas antes de Casma , se halla el lugar llamado Buena-
vista , donde hay varios ranchos y un poco de vegetacion.
Una pequeña alameda me indicó que habia llegado á Casma , y al re-
correr sus calles , quedé luego sorprendido al ver el cambio que se habia
efectuado en esta poblacion despues de mi primera visita, nueve años án-
tes. Hallé esta vez mejores casas, algunos hermosos almacenes y tien-
das de efectos que no existian en la época de mi primer viaje. En las in-
mediaciones del pueblo observé algunas máquinas de despepitar algodon
movidas por vapor, cuando en 1859 no existia sino una pequeña má-
quina movida por animales. En fin , por todas partes veia mas anima-
cion y adelanto.
De la poblacion de Casma pasé al puerto del mismo nombre , que dis-
ta solamente legua y media , y aun en este puerto pude observar gran-
des mejoras , tales como el muelle , un hotel y una hermosa casa, cons-
trucciones todas verificadas despues de mi primer viaje por la Costa.
Así que hube visto la poblacion y el puerto , busqué lo que habia
de notable en los alrededores , y los Señores Buccelli no sólo me dijeron
existir á tres leguas de distancia , las ruinas de una fortaleza de los an-
tiguos peruanos , sino que se ofrecieron á acompañarme al lugar.
Visité en su compañia aquellos importantes restos de la antigua civi-
lizacion , situados en la banda izquierda del rio de Casma y á una media
legua mas allá de la bella hacienda de San Rafael.
Llamóme mucho la atencion , en esta fortaleza , el ingenioso sistema
de defensa de las puertas, que sirven de comunicacion entre las cuatro
murallas de piedra que circuyen á unos fortines centrales.
Despues de haber hecho algunos dibujos de tan precioso monumento
histórico, regresamos á Casma.
Quebrada de Nepeña.-Al siguiente dia seguí mi viaje á la quebrada
de Nepeña , dirigiéndome á la hacienda de Huacatambo en compañia del
Señor Buccelli. Despues de un poco mas de media legua de distancia de
Casma , salimos de la alegre vegetacion del valle , para continuar la mar-
cha por el árido arenal. Dejamos la caleta de Tortugas á la izquierda y
siguiendo el camino cerca de unos cerritos , llegamos á un punto donde
se divisa el valle de Nepeña. A la vista de la vegetacion que aparece á
los piés como una verde sábana , desaparece la tristeza y el cansancio
CAPITULO XV . 305
que produce la marcha sobre la muerta arena , y hasta las bestias cobran
aliento , como si supiesen que pronto van á descansar.
A los pocos minutos de nuestra entrada al valle de Nepeña , pasamos
por la rancheria de la hacienda de Huambacho, y en ménos de una hora
llegamos á la hacienda de Huacatambo, que tiene extensos terrenos,
pero escasos de agua.
De esta hacienda fui de paseo al puerto de Samanco, donde existe un
pueblo en miniatura , al que le sirve de adorno una elegante y cómoda
casa perteneciente á M. Soin. Pero lo que se ve de mas notable en Sa-
manco , es su hermosa y grande bahia , la que se halla cerrada hácia el
Norte por una estrecha lengua de tierra que la divide de otra extensa
bahia llamada del Ferroló de Chimbote.
De regreso á Huacatambo, seguí mi camino quebrada arriba en direc-
cion hácia el pueblo de Moro. Vi de tránsito el ruinoso pueblo de Nepe-
ña ; la hacienda de San José , donde se cultiva la caña y el algodon; la
hermosa hacienda de San Jacinto, cuyo principal cultivo es el algodon;
y la de Motucachi , donde ademas del algodon se cultiva la parra.
Llegué á Moro , poblacion llena de vida , abundante de recursos y que
va progresando todos los dias , sucediendo lo contrario que en el pueblo
de Nepeña , el cual se halla en decadencia .
De Moro me puse en marcha en direccion hácia el pueblo de Pampa-
romas, que dista ocho leguas. Un camino muy quebrado con numerosas
cuestas y angostas laderas, sembrado de trecho en trecho de pequeñas
casas , conduce de Moro á este desdichado é inhospitalario pueblo . Pam-
paromas es pueblo de indígenas , que parecen huir de la civilizacion,
y donde es difícil obtener el mas pequeño recurso.
Mineral de Colquipocro.-De Pamparomas pasé al rico mineral de Col-
quipocro , verdadero Pozo de plata , como lo indica su nombre quechua,
Recorrí este importante asiento mineral ; reconocí sus principales vetas,
y entré en la célebre mina de Pozos-ricos , donde se reúnen las vetas co-
mo radios en un centro.
Este mineral, malamente explotado , no necesita mas que capitales y
buena direccion para volver á dar fabulosas riquezas .
De Colquipocro regresé al ingenio de Cajabamba, que dista una legua,
y allí pasé la noche para continuar al dia siguiente mi viaje á la ciu-
dad de Caraz .
Una subida de poco mas de una legua, me llevó á la cumbre de la
EL PERÚ.-Tomo I. 40
306 PARTE PRELIMINAR.
Cordillera Negra , desde la cual , cuando el cielo se halla limpio de nubes ,
la vista domina hasta la lejana bahia de Samanco ; y marchando unos
pocos pasos hacia el Este , se pueden distinguir abajo en la profunda ho-
ya del Callejon de Huaylas , los cañaverales de la hacienda de Cañipampa.
Despues de haber hecho una observacion barométrica en este paso de
la Cordillera Negra , empecé á bajar por aquellos empinados cerros, for-
mados de capas casi verticales de arenisca, que se apoyan hácia la Cor-
dillera Nevada.
Al empezar la bajada á esta profunda hoya , parece casi imposible que
haya un camino por el cual puedan andar las bestias á este abismo. Pero
á medida que se va descendiendo , el camino aparece por la falda muy
inclinada de los cerros , describiendo innumerables vueltas.
Despues de dos leguas y media de continua bajada , llegué al rio que
baña el Callejon de Huaylas , el que pasé sobre un puente para entrar á
la ciudad de Caraz , viendo en la orilla izquierda del rio unos mantos de
carbon de piedra de buena calidad.
No demoré en Caraz , saliendo el dia siguiente para la capital del de-
partamento , que era mi centro de operaciones.
Mineral de Macate.-El 5 de Febrero salí definitivamente de Huaraz ,
para continuar el viaje por todo el Callejon de Huaylas y ver el mineral
de Macate, que no conocia todavia. Pasé pues de Huaraz á Carhuaz y
en seguida á Caraz por el mismo camino que habia recorrido pocos dias
ántes ; continué hácia Huaylas , que es la poblacion que da nombre á la
provincia cuya capital es Caraz ; y que seguramente por ser la mas anti-
gua , dió su nombre tambien á toda esta bella y pintoresca quebrada que
se conoce con el nombre de Callejon de Huaylas.
Visité la hermosa campiña que rodea la poblacion de Huaylas , y re-
corrí en parte esas innumerables sendas que la cruzan en todas direccio-
nes , formando en su conjunto un incomprensible laberinto.
En seguida , subí hasta la cumbre de la ramificacion principal de la
Cordillera Negra , donde se halla el cerro mineral de Patara con nume-
rosas y ricas minas de plomo y plata.
El mineral se llama tambien de Macate, por la poblacion de este nom-
bre situada á dos leguas de distancia.
Vi esta poblacion de mineros y agricultores , pues sus habitantes, ade-
mas de ocuparse en el trabajo de las minas , tienen sembrios de alfalfa,
CAPITULO XV. 307
que cultivan tan sólo para beneficiar la semilla, que es muy estimada y
constituye su principal ramo de comercio.
Para completar siempre mas mis estudios geográficos , emprendí una
excursion hácia la Costa para conocer los pequeños pueblos de Santa
Ana y Lacramarca.
De Macate á Santa Ana hay diez leguas, y el camino en general es
muy malo ; habiendo trechos en que se marcha por laderas angostas
y otros sobre peña viva; sin contar lo peligroso de algunas partes y lo
inclinado y quebrado de todo el resto.
Llegué á Santa Ana, fatigado por el largo y escabroso camino y ente-
ramente mojado por una lluvia excepcional. Pero mis penas fueron lar-
gamente compensadas al conocer este apartado y pintoresco pueblecito,
cuyos habitantes viven todavia como en la edad de oro ; puesto que no
se conoce entre ellos el robo , y dejan sus casas enteramente abiertas,
habiendo algunas que no tienen puertas.
De Santa Ana di un paseo á Lacramarca , que dista solamente dos le-
guas y se halla situado en un punto donde terminan los elevados cerros
y empiezan los llanos de la Costa.
Regreso á Caraz y Yungay.-Desde Lacramarca regresé por el mismo
camino hasta la poblacion de Caraz , donde demoré varios dias para co-
nocer sus alrededores .
Visité en compañia del Señor D. Ambrosio Alegre un morro artificial
que llaman Tumshucayco , que se remonta á una época anterior á la con-
quista del Perú , y en el que se observan restos de paredes y de un soca-
von; sirviendo actualmente como de cantera para la extraccion de pie-
dras labradas, que emplean en la construccion de las casas.
Reconocí una agua termal, llamada de Shangor, situada en una que-
bradita á poco mas de legua y media de la poblacion , y por último hice
algunos estudios sobre las aguas potables de Caraz y sobre la Flora y
geologia de las inmediaciones de la poblacion.
De Caraz pasé á Yungay, bella poblacion que dista solamente dos le-
guas y media de Caraz , fundada sobre una lomada de terreno de trans-
porte con grandes masas erráticas. La ciudad de Yungay goza del mas
delicioso clima : situada entre Huaraz y Caraz , no tiene las frias noches
de la primera , y durante el dia no se experimenta el fuerte calor que en
la segunda. Pero lo que tiene de mas importante Yungay es la hermosa
vistade la Cordillera Nevada, cuyos elevados picos dominan tan de cer
308 PARTE PRELIMINAR.
ca á la poblacion , que parecen querer desplomarse sobre ella ; y al ver
en sus inmediaciones sembrios de caña , se diria que en esta privilegia-
da tierra las zonas tropical y glacial se dan la mano.
Paso de la Cordillera Nevada.-La vista de la Cordillera de Yungay me
hizo tan agradable impresion , que me decidí á examinarla mas de cer-
ca tocando , por decirlo así , la nieve con la mano , esto es , subir por la
quebrada hasta su orígen , atravesar la Cordillera Nevada y pasar por allí
á la provincia de Pomabamba.
Dejé pues el agradable clima de Yungay para dirigirme á la frigida
region de la Cordillera. A los pocos minutos de haber empezado á subir,
llegué al punto llamado Chatacaca , que quiere decir Piedra partida, exis-
tiendo en el lugar una gran piedra rajada. Luego , despues de haber pa-
sado un arroyo llamado Compina , vi un terreno que se está sentando
poco a poco , resbalando lentamente hasta el rio ; y á pocas cuadras
mas allá , llegué al pintoresco y bonito lugar llamado Ayra , que consis-
te en una bella meseta cultivada de maíz con varias casitas diseminadas .
A una legua de Yungay se llega al puente sobre el rio que baja de la
Cordillera Nevada ; se pasa por este puente y se continúa la marcha su-
biendo por la orilla izquierda. Los cerros que estan á los lados de la que-
brada son todos de terrenos de transporte, y parecen haber sido acar-
reados por la accion de algunos antiguos neveros ( Glaciers).
Una media legua mas arriba del puente, se presenta de frente y á muy
poca distancia el enorme nevado con dos picos, que se ve de la poblacion
de Yungay , el que ofrece un elevado barranco de hielo , del cual se
derrumban de cuando en cuando algunos trozos, que caen con estruendo
en unas quebraditas situadas al pié y escavadas en el terreno de
transporte .
Luego se deja el gran nevado hacia la derecha y se entra á otra que-
brada mas angosta, bañada por un riachuelo que viene de una laguna
llamada de Yanganuco. El camino sigue en la orilla izquierda de este
riachuelo subiendo hácia su orígen.
Mas arriba la quebrada se hace todavia mas estrecha, y el riachuelo
viene corriendo entre barrancos de peña lisa, que se levantan á manera
de murallas en ambos lados. Despues de un largo trecho, se sale de esta
cañada para marchar por la orilla de una de las lagunas llamadas de Yan-
ganuco , cuya agua aparece de color verdoso. Un poco mas adelante, in-
mediatamente despues de haber pasado un arroyo que cae como lluvia
CAPITULO XV . 309
sobre la desnuda peña , llegué á un punto donde el cerro es cortado casi
verticalmente sobre la laguna , no dejando terreno llano para el camino.
Unos atrevidos y peligrosos balconcillos de palos que en el país llaman
Barbacoas, aseguradas en la misma peña , á treinta ó cuarenta varas so-
bre el nivel de la laguna, sirven de camino.
Salvados estos peligrosos pasos , donde el mas leve tropezon de la bes-
tia puede precipitar al desgraciado viajero y sepultarlo en la glacial agua
del lago , se llega pronto á la segunda laguna, pasada la cual se sigue
subiendo para llegar á la cumbre de la Cordillera.
Lo que sorprende al viajero en esta parte del camino, es el hallar á
casi una legua despues de la segunda laguna , numerosos restos de pa-
redes formando pequeños andenes en la falda del cerro, y luego una me-
seta con pequeñas divisiones hechas con paredes , lo que manifiesta cla-
ramente que los antiguos peruanos han habitado ó al ménos cultivado
aquel terreno situado á tan grande elevacion sobre el nivel del mar.
Llegué á un punto en que el camino se hallaba cubierto por la nieve,
y continuando todavia la marcha mas de media legua , alcancé por fin
la cumbre de la Cordillera Nevada ; de esa inmensa barrera que á prime-
ra vista parece insuperable y decir al hombre : Nec plus ultra.
El nivel de la nieve perpetua se halla aquí mas bajo que en otras par-
tes del Perú , lo que se comprende fácilmente por la disposicion particu-
lar del terreno ; puesto que existiendo en toda la longitud del Callejon de
Huaylas otra Cordillera (la Negra ), y hallándose esta última situada
mas hacia la Costa , sirve de parapeto á la Nevada , defendiéndola de
los vientos cálidos que se levantan de los áridos y calcinados arenales ,
que derriten con mas facilidad la nieve.
Planté mi barómetro en el portachuelo ó paso de la Cordillera y luego ,
despues de haber hecho una observacion, empecé á bajar al otro lado.
Se pasa cerca de varias lagunitas, bajando por un caminito flanquea-
do de gigantescos cerros nevados que dan al paisaje algo de sublime é
imponente que subyuga nuestro ánimo, haciéndonos palpar nuestra fi-
sica debilidad y pequeñez .
Seguí bajando por la orilla de un arroyo que tomaba orígen en la
derecha del camino y que iba engrosando poco a poco con los numerosos
tributarios que recibia en su curso. Despues de casi tres leguas de con-
tinua bajada , llegué al lugar llamado Tingo, que en lengua quechua sig-
nifica Encuentro , y se aplica especialmente al lugar de reunion ó de
310 PARTE PRELIMINAR.
encuentro de dos rios. En este punto hacen su confluencia el rio Pampa-
machay , que es el formado por la reunion de los numerosos arroyos que
se pasan en el camino , con otro llamado de Huaripampa, que tambien
toma orígen en la Cordillera Nevada y pasa por la hacienda mineral de
Huaripampa , situada á una legua mas arriba del Tingo.
CAPÍTULO XVI.
Provincias de Pomabamba y Pallasca.
1868 .
Con el paso de la Cordillera entré á la rugosa provincia de Pomabam-
ba que habia visto , en parte , el año 1860. -Al siguiente dia em-
prendí mi marcha hacia la hacienda de Seccha, que dista seis leguas. El
camino entre el Tingo , donde habia pasado la noche , y la hacienda de
Yurma es regular, porque sigue el curso del rio de Tingo ; pero desde
Yurma hasta Seccha es muy malo , porque á mas de ser muy quebra-
do en muchos trechos , se pierde completamente en medio de los sem-
brios de papas ; no desperdiciando para sus cultivos , los habitantes del
lugar , ni siquiera el terreno del camino.
De la hacienda de Seccha continué hacia la de Huayaupuquio, que
ya habia visto en mi viaje de 1860. El camino es bastante quebrado,
puesto que no consiste sino en bajadas y subidas. Así, una bajada con-
duce al rio que lleva el mismo nombre de Seccha, el cual se pasa á vado ,
para subir en la otra banda hasta la cumbre de una pequeña cadena que
separa este rio del de Pomabamba, que pasa por Huayaupuquio. De la
cumbre de esta gran lomada parten dos caminos , de los cuales el mas
corto baja directamente al rio, el que se pasa á vado para entrar á la ha-
cienda. Cuando el rio se halla muy cargado , y de consiguiente invadea-
ble , entónces se toma el otro , que es legua y media mas largo , puesto
que se pasa el rio sobre un puente al pié de la poblacion de Pomabam-
ba , y en seguida se regresa una buena legua , por la orilla izquierda
para llegar á Huayaupuquio.
En la hacienda hallé á mi amigo el Señor D. Pedro Ignacio Cisneros,
y en su compañia pasé tres dias en este pintoresco lugar, gozando de su
agradable clima y dando un poco de descanso á mis animales , á fin de
CAPITULO XVI . 311
que adquiriesen las fuerzas necesarias para recorrer el quebrado distrito
de Parobamba.
Antes de salir de Huayaupuquio , calculé el tiempo que emplearia en
recorrer los distritos de Parobamba y Siguas , y llegar á la hacienda de
Andaymayo , de propiedad de los Señores Cisneros , para aprovechar del
ofrecimiento que me hacia el amigo , de hallarse en su hacienda cuando
yo estuviese de paso por Andaymayo.
El 3 de Abril salí de Huayaupuquio para ir á Quinuabamba, que dista
seis leguas. El camino mas corto que conduce de Huayaupuquio á este
lugar, es el que pasa por la hacienda de Vilcabamba ; me dirigí pues á
esta hacienda, que dista una legua; y en seguida subí siguiendo el ria-
chuelo que pasa por Vilcabamba hasta casi su orígen , andando la últi-
ma parte , para llegar al punto mas elevado , por un pésimo camino muy
poco transitado y que se pierde á cada rato.
Desde la cumbre bajé por una inclinada y tortuosa senda al caserio de
Piscos , y siguiendo por una media legua el riachuelo que baña este lu-
gar , llegué á la estancia de Quinuabamba , que presenta una agradable
vista, por sus casitas diseminadas entre los verdes sembrios de alfalfa ,
maíz y cebada.
Al siguiente dia dejé este bonito lugar para continuar mi marcha á
la hacienda de Santa Clara , situada en el distrito de Siguas , y á diez
leguas de distancia de Quinuabamba. El camino que conduce de un lu-
gar á otro , aunque no es tan malo como el anterior , es sin embargo
muy escabroso, por la naturaleza misma del terreno , siendo este último
tan arrugado , que todo el camino consiste en largas subidas y bajadas .
Despues de haber atravesado sobre un puente el riachuelo que pasa
al pié de Quinuabamba , y haber marchado una media legua por regular
camino , llegué á otro riachuelo que baja á reunirse con el anterior. Pasé
tambien este sobre un puente y subiendo en la otra banda unas pocas
cuadras, entré al caserio de Parobamba, que es la capital del distrito del
mismo nombre. Sus casitas blanqueadas y su plazuela con capilla dan á
Parobamba el aspecto de un pueblo .
Teniendo la provincia de Pomabamba un terreno tan quebrado como
ningun otro del Perú , admirará sin duda ver que los nombres de
sus lugares terminen casi todos en bamba ; como Pomabamba, Pisco-
bamba , Quinuabamba, Parobamba, etc., cuya palabra es una corrupcion
de Pampa , que quiere decir llanura. Parece que se hubieran aplicado
312 PARTE PRELIMINAR.
estos nombres por ironia; sin embargo, esta denominacion está en per-
fecto acuerdo con el carácter etimológico de la nomenclatura indígena.
Todos los nombres de orígen quechua expresan siempre una calidad del
objeto ó lugar que indican ; y así precisamente la falta de llanuras en
esta provincia , es lo que ha dado lugar á que se aplicase la terminacion
de bamba , á todos los lugares donde se encuentra la mas pequeña
meseta .
Al salir de Parobamba empieza una penosa y larga cuesta de dos le-
guas , la que conduce á un punto elevado que domina todas las inmedia-
ciones ; y en el que se observan las ruinas de un gran edificio antiguo
de forma casi cuadrada , existiendo todavia una pared bien conservada
y formada de piedras de distintos tamaños acomodadas con mucha
maestria .
Despues de haber admirado, medido y hecho un ligero croquis de esta
pared , seguí mi marcha llegando al cabo de media hora á la estancia de
Ucupon , formada de muchas casitas con su capilla. Desde este lugar
principia una série de subidas y bajadas hasta llegar á la tercera cum-
bre ó punto mas elevado del camino , situado sobre una gran lomada,
que divide las aguas que van á la quebrada de Quinuabamba , de las que
bajan al rio Rupac , formado por la reunion de los rios de Siguas y de
Andaymayo.
Entré pues en la hoya del rio Rupac, al que tributan sus aguas nume-
rosas quebraditas , en las cuales se hallan como ocultas las casas de va-
rias haciendas , que abrazan una gran extension de terrenos, donde pas-
tan numerosas manadas de ganado lanar y vacuno. Estas haciendas
tienen numeroso caserio con capilla , que le da la apariencia de peque-
ñas poblaciones.
La mayor parte son bastante antiguas y tienen por su principal in-
dustria la fabricacion de distintos tejidos de lana que se conocen con los
nombres de jergas , bayėtas , bayetones, alfombras, etc. Casi todas estas
haciendas , llamadas de obraje , tienen sus telares y útiles montados á
lo antiguo , siendo casi los mismos introducidos por los españoles poco
despues de la conquista. A pesar de esto , como tienen la materia prima,
cual es la lana , y en los Indios, brazos baratos , esta industria es todavia
lucrativa .
En la bajada al rio Rupac pasé varias quebraditas y vi de tránsito el
caserio de Cuzca y las haciendas de Shulluplay y Changas. Llegado al
CAPITULO XVI . 313
plan de la profunda quebrada bañada por el rio Rupac , atravesé este
último á vado , y luego empecé nuevamente á subir otra larga cuesta de
mas de dos leguas, para alcanzar la hacienda de Santa Clara , que es la
mas importante entre todas las de la provincia.
Bajada al Marañon. En la hacienda de Santa Clara, me hallaba á
cinco leguas del pueblo de Quiches , que dista tres leguas del puerto
del Puruay en el rio Marañon. Como conocia este último lugar, habiendo
atravesado el rio Marañon en este punto á mi regreso de la provincia de
Pataz en el año 1860 , creí útil hacer una excursion á Puruay, con el
único objeto de ligar mis trabajos geográficos de la provincia de Poma-
bamba con los anteriores .
Salí pues de Santa Clara para Quiches , marchando sobre un terreno
arcilloso bastante resbaladizo cuando se halla mojado; y despues de tres
cuartos de legua dejé el camino principal para seguir el de Quiches , que
es muy poco transitado y bastante malo ; principalmente el último tre-
cho para llegar á la cumbre de una escarpada cadena de cerros calcá-
reos , donde se observan grandes crestones que se levantan de la super-
ficie del terreno , como otras tantas paredes inclinadas con un ángulo de
45°. Despues de haber llegado con alguna dificultad á la parte culminan-
te de esta natural barrera , tuve que salvar algunos malos pasos en la
bajada al otro lado .
De la cumbre , seguí por un poco mas de una legua , pasando varias
quebraditas , para llegar á una lomada con una cruz , donde á la dere-
cha del camino se ven las ruinas de un casaron de los antiguos Indios
que en el país llaman Gentiles. Desde este punto se abre á los piés del
viajero la profunda hoya del Marañon, y el camino entra faldeando los
cerros muy arriba.
Un poco mas adelante se divisan los cultivos del pueblo de Quiches, y
desde este punto se baja caracoleando una legua para llegar á la po-
blacion.
Quiches es un pequeño y sediento pueblo situado sobre una meseta
en la banda izquierda del Marañon ; de este gran rio que á pesar de lle-
var un abundante caudal de agua , no sirve aquí sino de estorbo , dificul-
tando la comunicacion entre los departamentos. ¡ Extraña condicion la
de un pueblo que se muere de sed á la vista de un gran rio !
¿De qué sirven sus magnificos terrenos, si notienen agua para regarlos?
De Quiches hice una excursion al puerto del Puruay , punto donde se
EL PERÚ. Tomo I. 41
214 PARTE PRELIMINAR.
pasa el Marañon en balsas para entrar á la provincia de Pataz, del de-
partamento de la Libertad.
Tres leguas de continuas bajadas me condujeron á este lugar tan cé-
lebre por las tercianas que grasan en todas las épocas del año. No hay
necesidad de preguntar á sus habitantes si en el lugar hay fiebres inter-
mitentes ; basta ver sus rostros descarnados y amarillentos, para decir
que llevan en su cara el sello de esta enfermedad , la que se halla en su
cuerpo como en estado latente.
Relacionados mis estudios geográficos en el departamento de Ancachs
con los hechos en otra época en el departamento de la Libertad , me re-
gresé por el mismo camino á Quiches y á la hacienda de Santa Clara,
para salir al dia siguiente en direccion hácia la poblacion de Siguas,
que tambien conocia ya , pero no el camino que iba á recorrer.
El camino entre Santa Clara y Siguas es como los de toda esta pro-
vincia muy quebrado, no consistiendo mas que en subidas y bajadas.
Al salir de Santa Clara se baja á un rio que viene ladeando el camino
de Quiches , el que se pasa sobre un puente para subir luego una cuesta
no muy larga. En seguida se continúa la marcha faldeando los cerros
por un terreno ondulado , siguiendo muy arriba la quebrada del rio Ru-
pac en sentido contrario á la direccion del rio .
Dejando mas abajo el pequeño pueblo de Cutamayo y la estancia de
Huallabamba , subí á un alto para bajar en seguida por una falda muy
inclinada al pueblo de Siguas.
Hallé esta poblacion algo decaida , desde mi primera visita en 1860,
y experimenté una agradable sorpresa al encontrarme con el amigo D.
Pedro Ignacio Cisneros, con el que nos habiamos dado cita en la hacien-
da de Andaymayo.
Seguí en su compañia á esta última hacienda, que dista de Siguas
un poco mas de cuatro leguas , y donde descansé algunos dias para es-
tudiar la Flora de las cercanias y las importantes ruinas de una anti-
gua civilizacion , que se observan en varios puntos en los cerros de las
inmediaciones .
El Señor Cisneros tuvo la bondad de acompañarme en las excursio-
nes , y mostrarme lo que habia de mas notable , principalmente los mo-
numentales sepulcros antiguos situados en los altos de la hacienda de
Pasacancha .
Provincia de Pallasca.-El dia 16 de Abril dejaba la provincia de Po
CAPITULO XVI . 315
mabamba, saliendo de la hacienda de Andaymayo, y atravesaba la Cordi-
llera para bajar á la hacienda de Urcon, situada en la provincia de Pa-
llasca. Aquí, como en muchas otras partes del departamento de Ancachs,
se observa el extraño fenómeno de que la línea divisoria de las aguas
que bajan al Pacífico , de las que van al Atlántico por el Amazonas , no es
la cumbre de la Cordillera Nevada , sino queda mas al Este ; de modo
que la Cordillera Nevada , ha sido cortada por varios riachuelos cuyo orí-
gen se halla al otro lado.
Entré por la segunda vez á la hacienda de Urcon, pero en esta ocasion
hallé funcionando la fábrica de paños establecida por los Señores Terry,
que en mi tránsito por este lugar en 1860, se estaba construyendo.
Seguí mi marcha de Urcon á Corongo , que es la capital de la provin-
cia de Pallasca y dista seis leguas , siguiendo el mismo camino que ha-
bia recorrido en mi primer viaje á esta provincia , y que volvia á andar
tan sólo para dirigirme en seguida hácia tres pueblos que no conocia,
que son Llapo , Tauca y Cabana .
El camino entre Corongo y Llapo es perverso, consistiendo en su ma-
yor parte en una larga cuesta con escalones desiguales, en una roca gra-
nítica en descomposicion.
Llegado al punto culminante del camino , que es muy elevado , se ba-
ja legua y media para llegar al pueblo de Llapo .
La poblacion de Llapo, como un nido de águilas, se halla situada en la
cumbre de un cerro de faldas muy inclinadas , y entrando por el lado de
Corongo, se pasa por una angosta senda , á manera de puente, con preci-
picios en ambos lados, de manera que el viajero al entrar á Llapo cree lle-
gar á una poblacion fortificada , ó á uno de aquellos castillos feudales de
la edad media .
Desde Llapo se ve la poblacion de Tauca , no distando en línea recta
un tiro de rifle; pero una profunda quebrada separa estos dos pueblos,
de modo que se andan dos leguas para ir de uno á otro ; puesto que se
baja una legua para llegar al riachuelo y se sube despues otra legua
para alcanzar la poblacion de Tauca, la que se halla cabalgada sobre
una loma.
Salí de Tauca, para dirigirme hácia Cabana, que dista unas tres leguas,
y volviendo involuntariamente la cara hacia la poblacion que iba dejando,
quedé sorprendido de la hermosa vista que ofrece Tauca por ese lado,
316 PARTE PRELIMINAR.
apareciendo las casas de la poblacion escalonadas en la falda del cerro,
y presentando el aspecto de un hermoso anfiteatro .
El camino es poco mas ó ménos lo mismo que el de Llapo á Tau-
ca , consistiendo en una larga bajada para llegar á un rio llamado Su-
cuvis , y otra subida en la banda opuesta hasta el mismo pueblo de Ca-
bana ; de manera que la provincia de Pallasca presenta en esta parte
un terreno todavia mas quebrado que el de la provincia de Pomabamba.
Cerca de la poblacion de Cabana vi unas ruinas de los antiguos habi-
tantes de este lugar , que consisten en unas dobles paredes , en forma de
fortines cuadrangulares y que son conocidos en el pueblo con el nombre
de Paredones de los Gentiles .
Dejé Cabana poniéndome en marcha hácia Pallasca , cuyo camino
por lo quebrado del terreno , no difiere mucho de los anteriores ; puesto
que todo se compone de subidas y bajadas. Así , se sube una legua y se
baja otra para entrar al pueblo de Huandoval , anexo de Cabana. En se-
guida se sigue bajando para pasar un rio sobre un puente y empezar en
la otra banda una larga cuesta de dos leguas , para llegar á un punto
elevado de donde se divisa la antigua poblacion de Pallasca en la cum-
bre de una lomada , á la que se llega marchando otra legua por la falda
de los cerros .
En Pallasca terminaban mis estudios en el departamento de Ancachs,
pues ya habia completado los trabajos empezados en el viaje de 1860.
Iba á pasar al departamento de la Libertad , del que lo divide la profun-
da quebrada de Tablachaca , cuyo aurífero rio , llamado tambien de Chu-
quicara , pasa al pié de Pallasca , Cabana , Tauca y Llapo , suminis-
trando el codiciado metal á varios habitantes de estos pueblos , que con
el nombre de Playeros benefician sus ricas arenas.
Agua termal de Tablachaca.-Sin embargo , ántes de tocar el suelo del
departamento de la Libertad , tenia que ver algo todavia , y era el agua
termo-mineral de Tablachaca , situada en la misma orilla del rio de este
nombre.
Dejé pues la aérea poblacion de Pallasca , para hundirme en la pro-
funda hoya del Tablachaca ; y al cabo de casi dos horas de continua ba-
jada , llegué á un punto donde dejé las bestias para seguir pocos pasos
á pié por una senda , á fin de llegar á la orilla del rio donde se halla el
manantial.
Vi el agua termal , medí su temperatura ; y despues de haber hecho
CAPITULO XVI . 317
algunos estudios en el lugar y haber llenado algunas botellas para el
análisis químico , seguí mi marcha al puente que se llama de Tablachaca,
lo mismo que el rio ; cosa natural , pues el nombre está formado de dos
palabras , una española tabla , y otra quechua chaca , puente , y por lo
tanto significan Puente de tabla.
CAPÍTULO XVII
Departamento de la Libertad.-Quebrada de Virú.-Valles de Chicama ,
Pacasmayo y Lambayeque.
1868.
Entrada al departamento de la Libertad.-Atravesando el rio de Tabla-
chaca sobre el puente , pasé al departamento de la Libertad , del que co-
nocia una gran parte , por haberlo recorrido en los años 1859 у 1860 .
Ahora entraba en él por la segunda vez , con ánimo de dar numerosas
vueltas en su territorio , buscando los lugares que no conocia.
Despues de pasar el rio de Tablachaca , me dirigí al pueblo de Molle-
pata , el que dista una legua , toda de subida ; marchando en gran parte
sobre un terreno formado de detritus de pizarra y completamente remo-
vido ; pues se halla rajado y minado por todas partes , y presenta el
aspecto de una gran avalancha que , resbalando de lo alto , acabará al-
gun dia por derrumbarse hácia el rio.
El pueblo de Mollepata , desde el cementerio ofrece una vista muy
pintoresca apareciendo las casas , por la desigualdad del piso , como so-
bre-puestas unas á otras.
Seguí mi camino á la hacienda de Angasmarca , cuya distancia es de
cuatro leguas ; y aunque se sube casi continuamente , el camino no es
muy malo y pasa por varios lugares poblados , con sembrios y arboleda,
como son Mollebamba , Tulpo , y Pampamarca.
Este último lugar pertenece á Angasmarca y consiste en una gran
casa con hermosos alfalfares y muchos árboles de sauce. A una legua
mas allá se encuentra la antigua y grande hacienda que lleva este nom-
bre , la que por su numeroso caserio y bonita capilla tiene toda la apa-
riencia de un pueblo.
318 PARTE PRELIMINAR.
La casa de esta hermosa hacienda , presenta toda clase de comodi-
dades , y es un verdadero hospicio para los transeuntes , que tienen allí
posada y cuantos recursos necesitan.
La hacienda de Angasmarca ademas de ser de ganado es tambien mi-
neral , pues cuenta con una oficina de beneficio de minerales á un cuar-
to de legua mas abajo.
Agua termal de Cachicadan.-Un mal camino , que se hace mucho
peor en tiempo de aguas , por la naturaleza arcillosa del terreno , que da
lugar á fangales y atolladeros bastantes molestosos , conduce de la ha-
cienda de Angasmarca á la de Llaray. En este camino, á dos leguas cor-
tas antes de Llaray , se encuentra el manantial de agua termal ferrugi-
nosa, llamado Cachicadan.
Aunque ya lo habia visitado en 1860 , practicando el análisis químico
de sus aguas , entré de paso y hallé estos baños muy concurridos ; no-
tando ademas importantes mejoras , entre ellas , la construccion de una
hermosa casa en la que podrian alojarse cómodamente tres familias , y
provista en su interior de pozos para bañarse.
La vista de este pintoresco lugar despertó en mí los mas gratos re-
cuerdos , los que fueron todavia mas vivos , cuando reconocí la habita-
cion donde ocho años antes habia armado mi pequeño laboratorio ; re-
cordé una multitud de ligeros incidentes , por ejemplo , el de haberme
sorprendido allí el temblor del 30de Abril de 1860 , que causó tantos
estragos en la capital de la República , pero que en mi humilde celda no
hizo mas que sacudir los instrumentos y mover la balanza.
Despues de una sola hora de descanso , salí de Cachicadan para la ha-
cienda de Llaray que , como he dicho , no dista dos leguas.
Hacienda de Llaray.-En la hacienda de Llaray tuve la felicidad de
hallar á su dueño , el Señor D. Bernardino Calonge , que conocia desde
mi primer viaje y que habia tenido la bondad de acompañarme á los
baños de Cachicadan cuando hice el análisis del agua.
En Llaray vi la oficina de beneficiar los minerales , y en los altos de
la hacienda reconocí poderosos mantos de carbon de piedra.
Bajada á la Costa.-Partí enseguida para Santiago de Chuco , regular
poblacion situada á un poco mas de dos leguas de distancia , y rodeada
de una hermosa campiña donde se cultiva mucho trigo.
No demoré sino un dia en Santiago de Chuco para hacer algunas ob-
servaciones , deseando bajar á la Costa por la quebrada de Virú, y tomé
CAPITULO XVII. 319
la direccion hacia la hacienda de Sangual , adonde llegué despues de ha-
ber andado siete largas leguas , saliendo , para esto , de la quebrada de
Santiago de Chuco , cuyo rio es tributario del de Chuquicara ó Tabla-
chaca , el que á su vez va al rio de Santa , para entrar á la hoya del rio
de Virú, que desemboca en el Pacífico entre Santa y Trujillo .
La hacienda de Sangual, de muy extensos terrenos, que abrazan toda
clase de climas , desde el ardiente de la Costa , hasta el frígido de la re-
gion de la Puna , que en esta parte del Perú llaman Jalca , tiene su casa
situada en un pequeño llano entre dos quebradas.
Un pequeño rio , llamado de Acapalca , separa la hacienda de Sangual
de la de Unigambal , distando las casas de las dos haciendas ménos de
media legua. Pasé este riachuelo á mi salida de Sangual , y despues de
haber visto de paso la hacienda de Unigambal, seguí mi marcha para la
de Palmabal .
A unas cuatro leguas de Sangual se halla el lugar llamado Oyon, ane-
xo de la hacienda de Unigambal , y donde se observan casas con sem-
brios de maíz y alfalfa.
Para entrar á Oyon se pasa un riachuelo, que mas abajo se engolfa en
una estrecha y profunda garganta para precipitarse hacia la Costa y
formar, reunido con otro brazo , el pequeño rio de Chao , seco casi siem-
pre cerca de su desembocadura en el mar.
Camino del Peñon.-No habia andado una legua desde Oyon cuando
de golpe pareció que desaparecia el terreno que pisaba , llegando como á
un elevado balcon , desde el cual se divisaba á lo léjos el mar y todo el
valle de Chao , cuya vegetacion semejaba una negruzca mancha. Un
profundo abismo de mas de 6,000 piés de profundidad se abre á los
piés del atónito viajero , quien á primera vista cree ver allí el efecto de
un gran cataclismo y no un terreno en su estado natural , con un cami-
no por el cual puede bajar cómodamente montado en su bestia. Pero
luego descubre hallarse en la cumbre de un cerro de roca diorítica , cor-
tado casi á pique por el lado de la Costa , por cuyos escarpados flancos
da vuelta un camino que conduce hasta los llanos de la Costa.
Este es el célebre camino llamado del Peñon ; obra maestra por su
trabajo, que ofrece la imágen de una inmensa culebra , de tres leguas de
largo , que describe infinitas sinuosidades , en un pequeño trecho de ter-
reno , bajando conpoca y regular gradiente un desnivel de mas de 6,000
piés, especie de lazo entre la region de la Sierra y la de la Costa.
320 PARTE PRELIMINAR.
Una gran parte de este camino se halla sostenido por calzadas y tiene
un borde ó pequeño parapeto de piedras , para evitar el peligro de que
se desbarranquen las bestias.
Cuando se mira desde la hacienda de Palmabal , situada al pié , el la-
do por donde baja el camino que viene de Unigambal , se ve un inmenso
barranco formado por los cerros dioríticos , al cual parece imposible que
se pudiera subir por medio de un camino , y asombra realmente lo gi-
gantesco de la obra , y el atrevido pensamiento que tuvo el que imaginó
escalar á bestia tan elevada barrera .
No se sabe positivamente quien hizo este grandioso trabajo. Unos me
han dicho que fué hecho por los Señores Linch , cuando poseian la ha-
cienda de Unigambal ; otros me han asegurado que dichos Señores no
hicieron mas que componerlo , existiendo de antemano dicho camino,
aunque muy destruido.
Llegado por fin , despues de tantas vueltas y multiplicados giros á la
hacienda de Palmabal , situada al pié de este admirable camino , conti-
nué mi marcha hacia el lugar llamado Chorobal , rancheria con capilla,
anexa de Pamabal , donde pasé la noche.
Quebrada de Virú.-Al dia siguiente tomó la direccion del pueblo de
Virú. El camino hasta la hacienda de Bellavista que dista cuatro leguas
es enteramente llano , y el paisaje ofrece todo el carácter de la region de
la Costa; los cerros están desnudos de vegetacion , el suelo seco y árido;
y sólo unas pocas matas de Ginoxis y de Capparis, algunos Cactus y unas
raquíticas Acacias, distraen un poco lavista en medio de esta naturaleza
muerta y abrasada .
De Bellavista en adelante el camino sigue por el arenal , atravesando,
á una legua de esta hacienda , una cadena de cerritos no muy elevados,
que divide, la hoya del valle de Chao de la del rio de Virú.
Llegué á Virú el 2 de Mayo, en cuya época grasaba la fiebre amarilla,
mas ya empezaba á declinar. Esta terrible enfermedad hacia estragos en
todos los pueblos inmediatos al mar , pero no se internaba. Así, en Cho-
robal murieron sólo dos individuos que habian contraido la enfermedad
en Trujillo. En Palmabal no hubo ningun caso.
De Virú pasé á la hacienda de Santa Elena, cuyo cultivo principal es
el algodon. Como esta hacienda se halla dos leguas mas hacia el mar
que Virú, la fiebre amarilla habia hecho allí proporcionalmente mas estra-
gos que en el pueblo. Pero lo que es digno de estudio es la diferente
CAPITULO XVII. 321
propension que se nota en las distintas razas para adquirir esta enfer-
medad. Así , en dicho fundo mientras los Negros gozaban de completa
inmunidad , los Indios de la Sierra todos enfermaron y la mayor parte
murieron. De los mestizos de Negro y Blanco, llamados en el país Mula-
tos , muchos se enfermaron , pero ninguno murió. Los Chinos fueron
casi todos atacados por la epidemia y murieron doce , á pesar de todos
los cuidados que se tomaban.
Un trabajo de mucha importancia , que honraria al que lo emprendie-
se y arrojaria mucha luz sobre esta terrible enfermedad, seria un estudio
comparativo , anatómico y fisiológico , del sistema hepático en las distin-
tas razas. Al ver la coloracion de los ojos , de las uñas y de la piel de
los Negros , se diria que el hígado , en esta raza , funciona imperfecta-
mente no segregando la bílis , repartida en la masa de la sangre. Casi
me atreveria á decir que los Negros , tienen en el estado normal una es-
pecie de fiebre amarilla , ó en otras palabras , que si en las demas razas
la fiebre amarilla constituye un estado patológico , en la raza negra es su
estado fisiológico.
Estando en Santa Elena hice un paseo de legua y media al puerto de
Guañape , pequeña caleta abrigada por el lado del Sur por un morro que
se prolonga hácia el mar.
Habitada esta caleta desde largo tiempo por pescadores , de veinte
años á esta parte ha mejorado mucho, fabricándose algunas casas , entre
las cuales la principal es la del Señor D. Felix Ganoza , dueño de la ha-
cienda de Santa Elena .
Camino á Trujillo.-De regreso de Guañape á Santa Elena , me puse
en camino hacia Trujillo, que es la capital del departamento de la Liber-
tad , y que dista diez leguas de esta última hacienda.
El camino entre Santa Elena y Trujillo , es en gran parte por el árido
arenal , pero uno puede acercarse al mar y marchar por la misma playa;
lo cual es mucho mejor , porque ademas de hallar un piso mas firme
en la arena continuamente mojada , se tiene tambien la ventaja de go-
zar de la brisa y de una atmósfera mas fresca.
La primera media legua al salir de la hacienda de Santa Elena se pasa
por callejones entre los terrenos cultivados , en seguida desaparece toda
la vegetacion y se continúa una legua sobre la árida arena antes de po-
der bajar á la playa. Se sigue por la orilla del mar cuatro leguas para
llegar á un cerro llamado la Garita de Moche , al pié del cual vienen
EL PERÚ.-Tomo I. 42
822 PARTE PRELIMINAR.
chocando las olas. Esto obliga al viajero á dejar la playa para subir
una pequeña cuesta cubierta de arena , desde cuya cumbre puede bajar
nuevamente á la playa y continuar gozando la fresca brisa otra legua.
Atravesando en seguida un terreno sembrado de pequeñas eminencias,
cubiertas de vegetacion y charcos de agua estancada con totora , se entra
al pueblo de Moche , desde el cual un buen camino de legua y media
conduce á la bella y apacible ciudad de Trujillo.
Pasé una semana en esta capital para recorrer la poblacion , hacer un
ligero estudio de sus aguas potables , visitar unos terrenos con depósi-
tos de sal situados en las inmediaciones , entre Huaman y Mansiche, y
hacer una serie de observaciones meteorológicas.
Valle de Chicama.-Terminados estos pequeños trabajos , me decidí á
recorrer el rico y fértil valle de Chicama , visitando sus hermosas y ricas
haciendas situadas en ambas riberas.
Salí pues de Trujillo en direccion á la hacienda de Chiclin, que dista
siete leguas , por el camino que pasa por el pueblecito de Chicama , el
que no tiene otra importancia que la de dar su nombre á todo el flore-
ciente valle que se dilata desde el portachuelo de Ascope hasta el mar ,
atravesando una extension de terreno de diez leguas de largo por siete de
ancho .
Despues de haber visitado en la banda izquierda del rio el pueblo de
Chicama , y las haciendas de Chiclin y Chicamita, que distan pocas
cuadras y donde se cultiva caña , algodon y arroz , continué mi marcha
á la de Gasñape , que tiene sembrios de arroz y caña ; en seguida pasan-
do por la rancheria llamada Quemazon , vi la hacienda de arroz de Sau-
zal , de humilde casa y la de Pampas , donde se cultiva maíz y caña.
Una media legua mas allá de Pampas pasé el rio para ir á la hacienda
del Jaguey , situada en la banda derecha , á un extremo , por decirlo así,
afuera del valle , perteneciendo este lugar al distritode Cascas delde-
partamento de Cajamarca.
Esta hacienda es escasa de agua y en la época de mi tránsito se cul-
tivaba en ella arroz .
Regresé por la banda derecha del rio , entrando despues de seis le-
guas de marcha á la poblacion de Ascope , la que por su situacion á la
salida del valle de Chicama , se puede considerar como la puerta que
sirve de comunicacion entre la Costa y la region de la Sierra , pasando
CAPITULO XVII. 323
por allí el camino principal que se dirige á Cajamarca , Chachapoyas y
Moyobamba.
Por estas favorables condiciones locales , el pueblo de Ascope va me-
jorando todos los dias , y si sigue esta marcha progresiva , en pocos
años será una de las mas importantes poblaciones del Perú.
Continuando el camino una legua pasé á la hacienda de Facalá , céle-
bre entre todas las del valle de Chicama.
Un hombre inteligente , activo y emprendedor , el Señor D. Luis
Albrecht , hizo surgir como por encanto esta hacienda , del estado de
decadencia en que se hallaba , introduciendo las mas útiles mejoras ; de
manera que actualmente puede considerarse como la hacienda modelo
de todo el valle de Chicama , y la que representa el progreso en todos
sus ramos .
En Facalá se cultiva la caña, el arroz y el algodon , y para el beneficio
de estas distintas producciones hay un surtido de máquinas , puestas en
movimiento por la poderosa fuerza del vapor.
Dejé esta hermosa hacienda para continuar la marcha hácia el pueblo
de la Magdalena de Cao , que dista de Facalá unas buenas cinco leguas .
En el trayecto vi la hacienda de arroz de Basan ; en seguida, dejando á
la derecha el camino que va á Chócope, situado á un poco mas de media
legua de este punto , entré á la hacienda de Moncollope, que tambien es
de arroz.
Al salir de esta última hacienda atravesé el camino de Chócope á
Trujillo, y pasando por las haciendas de arroz de Sintuco y Sonolipe, lle-
gué á la Magdalena de Cao .
En esta poblacion me encontré con los Señores D. Pedro Sagardia,
D. Rodulfo Vasquez y D. Buenaventura Quevedo , amigos mios, que tu-
vieron la bondad de acompañarme y hacerme conocer los alrededores y
otras importantes haciendas del valle de Chicama.
Empezamos nuestras excursiones con ir á la caleta llamada del Brujo,
visitando de paso una lagunita situada una media legua al S.O. de la
poblacion , y que se conoce en el lugar con el novelesco nombre de Pozo
encantado , aunque su formacion es muy natural , siendo debida á los de-
sagües y filtraciones de los terrenos cultivados de la Magdalena, que vie-
nen á salir á la superficie del terreno en ese lugar tan bajo.
La caleta del Brujo ha sido habilitada , pero se ha vuelto á cerrar por
falta de exportacion. Este lugar es concurrido solamente en la esta
324 PARTE PRELIMINAR.
cion de baños por los habitantes de la Magdalena y de las haciendas
inmediatas .
De regreso , tomamos otro camino para ver las ruinas del antiguo pue-
blo de Cao , habitado tambien bajo la dominacion española ; lo cual se
puede deducir por los restos de una iglesia que se observan entre las rui-
nas de las casas. El lugar se llama actualmente Pueblo-viejo , el que pa-
I
rece ser el mismo de que habla Feyjóo y que dice haber sido poblado
por tres ő cuatro mil habitantes .
Otras excursiones emprendimos á las haciendas de Cartabio y Chiqui-
toy , situadas en la banda izquierda del rio de Chicama. En la primera,
cuando la visité , se estaba plantificando una buena maquinaria movida
por vapor y que debia servir para el beneficio del azúcar , para pilar ar-
roz y moler trigo. La otra , esto es la de Chiquitoy, es notable por su
hermosa casa lujosamente amueblada.
Por último , para terminar mi visita al rico y productivo vallede Chi-
cama , hicimos otro largo paseo al pueblo de Chócope y haciendas de
Mongollope , Jajanleje y Salamanca. Con la mayor satisfaccion vi por
todos lados actividad y progreso , y es de sentirse que no sólo las nacio-
nes de ultramar sino aun los mismos peruanos residentes en la capital
de la República , no tengan una idea exacta del rápido adelanto que se
está verificando desde pocos años en esta bella parte del Perú.
El valle de Chicama visto desde un punto un poco elevado presenta
el aspecto de un mar de verdura , y los cerros aislados que se ven de tre-
cho en trecho son sus islotes , los que forman el mas bello contraste por
su desnudez .
Este extenso valle es regado por ocho acequias sacadas del rio , algu-
nas de las cuales por su gran caudal de agua parecen rios. Un gran nú-
mero de haciendas de caña , arroz y algodon se hallan diseminadas en
ambas bandas del rio ; casi todas ellas han experimentado últimamente
una gran reforma , plantificándose costosas maquinarias segun los siste-
mas mas adelantados, y por todos lados se han introducido fuertes mo-
tores de vapor , cuya poderosa fuerza economiza los costosos brazos y
aumenta la produccion.
Camino á San Pedro -Despues de haber recorrido en todos sentidos
los alrededores de la Magdalena de Cao , sali para continuar mi marcha
I
Descripcion de la provincia de Trujillo por D. Miguel Feyjбо .
CAPITULO XVII . 325
al Norte dirigiéndome al pueblo de San Pedro, que dista diez leguas. El
camino es casi enteramente llano , y aunque el terreno es en gran parte
arenoso , no falta la vegetacion , la que consiste en árboles de algarrobo
y un arbusto espinoso llamado Pial (Ramnus arenarius).
A un poco mas de dos leguas de la Magdalena, se entra á una umbrosa
alameda de sauces que conduce al pueblo de Payjan.
A media legua mas allá de esta poblacion, la vegetacion va disminu-
yendo poco a poco , marchando por una gran pampa árida y arenosa, no-
tándose solamente de trecho en trecho unas pequeñas eminencias del
terreno con algunas raquíticas matas de Capparis , de tronco rastrero
y ramas tortuosas .
Continuando el camino , aun estas débiles muestras de vida se hacen
sucesivamente mas raras y acaban por desaparecer completamente , pa-
ra dar lugar al árido desierto. Ya no se ven los frondosos algarrobos que
prestaban al cansado viajero su deliciosa sombra ; no mas verdes arbus-
tos para recrear la vista , ni las raquíticas matas de Capparis que inter-
rumpen la monotonia del arenal ; una gran sabana de ardiente arena
cubre todo el terreno, y sólo se descubren de distancia en distancia palos
parados para señalar el camino , y evitar que el pobre viandante se
desvie y se pierda en este mar de arena.
Mas adelante aparecen numerosos morritos de arena de forma semi-
circular , llamados Médanos , los que cortan á cada paso el camino y lo
borran completamente.
Acercándose á San Pedro el piso se hace un poco desigual , observán-
dose pequeñas mesetas aisladas de unos dos metros de alto formadas de
una tierra arcillosa amarillenta, las que son restos de un terreno deposi-
tado por un tranquilo lago que cubria en otra época toda la pampa.
Por fin casi de golpe se pasa de la muerte á la vida , viéndose á la iz-
quierda del camino una hoyada con verdes sembrios , y entrando de im-
proviso á la alameda de San Pedro.
La poblacion de San Pedro , situada á un poco mas de legua y media
del puerto de Pacasmayo , es notable por la regularidad de sus casas y
lo aseado de sus calles. Allí no se ven aquellos tristes y miserables ran-
chos de caña que se observan en muchos pueblos de la Costa. Su in-
dustria especial es la fabricacion de pellones que son muy estimados.
Estando en San Pedro hice un paseo á Pacasmayo , puerto poco abri-
gado como todos los del Norte , á excepcion de Payta. La poblacion aun
326 PARTE PRELIMINAR.
que reducida es bonita y tiene algunas casas de regular aspecto , no fal-
tando tampoco un establecimiento industrial , donde hay una máquina
á vapor para despepitar y prensar algodon , para moler trigo y aserrar
madera .
Guadalupe y excursiones por los alrededores. Dejé la tranquila po-
blacion de San Pedro para continuar mi marcha hácia Guadalupe , bello
pueblo situado cinco leguas mas al interior. En el camino se pasa el rio
de Jequetepeque y algunas haciendas.
El pueblo de Guadalupe es célebre por la feria que se celebra todos
los años en los últimos dias del mes de Noviembre y principios de Di-
ciembre ; feria muy concurrida y en la que se verifican importantes
transacciones.
Entre las producciones de Guadalupe es digna de citarse el café , cuyo
cultivo introducido desde pocos años por los Señores Plaza y Goybu-
ru , promete mucho para el porvenir. El café de Guadalupe es notable
por su grano pequeño , pero muy aromático.
Demoré tres dias tambien aquí con el objeto de visitar las cercanias,
haciendo excursiones á manera de radios alrededor de un centro. Una
persona entusiasta é inteligente , el Señor D. Pedro Högsgaard, que re-
sidia á la sazon en Guadalupe y que conocia la provincia de Pacas-
mayo á palmos , por haberla estudiado de un modo particular con el ob-
jeto de levantar un mapa, tuvo la amabilidad de acompañarme en todos
mis paseos. Con él visité la hacienda de Talambo , que conocia ya des-
de mi viaje de 1860, pero que me interesaba ver nuevamente tan sólo
para poder enlazar este lugar con todos los que acababa de recorrer.
-En el camino de Guadalupe á Talambo vi el pueblo de Chepen , é hi-
ce en compañia del amigo algunos estudios sobre un panteon ó cemen-
terio de los antiguos Indios , situado á pocas cuadras de este último
pueblo.
En otro paseo nos dirigimos en compañia del Señor Goyburu y otro
amigo á una pequeña hacienda llamada de la Calera , donde ademas de
cultivarse arroz y algodon , se fabrica cal, de donde se deriva su nombre.
De la Calera seguí la marcha para visitar algunos cerros inmediatos,
viendo de paso el lugar llamado Casa-blanca, donde hay una máquina
para despepitar algodon puesta en movimiento por un motor hidráulico.
En otra excursion nos dirigimos al lugar llamado Portachuelo del
camino de Pacasmayo, y á un cerro aislado que domina toda la cam
CAPITULO XVII . 327
piña de Guadalupe y que se conoce con el nombre de Cerro de la Vír-
gen , desde cuya cumbre tomé un gran número de direcciones hácia di-
ferentes puntos conocidos , para ligar mis trabajos geográficos hechos en
esta parte del Perú .
Marcha para la hacienda de Ucupe.-El 6 de Junio salí definitiva-
mente del bonito pueblo de Guadalupe , continuando mi marcha hácia
la hacienda de Ucupe. A ménos de media legua , me encontré con un ca-
mino llano, recto y limpio con una pequeña pared en ambos lados : era
un camino antiguo , anterior á la conquista de los españoles y que en el
lugar llaman el Camino del Inca. Seguí pocas cuadras por este hermoso
camino, que se conserva limpio y bueno , á pesar del largo tiempo trans-
currido , y lo dejé con dolor para dirigirme hacia el Pueblo-nuevo , que
dista un poco mas de una legua de Guadalupe.
Una miserable rancheria de caña brava con algunas casuchas de ado-
bes , y una pequeña iglesia con torre no acabada , situada en una pla-
zuela : hé aquí lo que recibe el nombre de Pueblo-nuevo. Me llené de tris-
teza al ver el mezquino aspecto de una poblacion que se está constru-
yendo en este siglo de luces y progreso , y cuyo nombre no prueba sino
la desidia de sus fundadores.
Casi á una legua mas allá de Pueblo-nuevo llegué á un lugar donde el
terreno se halla cubierto de numerosos árboles de algarrobos sin vida,
los que levantando en el aire sus desnudas ramas , enteramente privadas
de hojas , producen la mas extraña sensacion ; pues sorprende ver en
una region tan cálida , un paisaje igual al que ofrece un bosque de Eu-
ropa en la estacion de invierno. ¿ Cuál será la causa de la muerte de
tantos hermosos árboles ?
No se puede atribuir sino á la disminucion del agua subterránea que
mantiene la humedad necesaria para el desarrollo de este útil árbol, que
crece en los terrenos escasos de agua en una gran parte de la Costa.
El camino sigue por terrenos áridos, pero siempre con algunas matas
de varias especies de Capparis, conocidas en el lugar con los nombres vul-
gares de Zapote de perro , Zapotillo ó Yunto y Bichayo, y con algarrobos
muertos que permanecen parados en su posicion natural, como ya se ha
dicho , hasta llegar á los algodonales de la hacienda de Ucupe , regados
con el agua del rio de Saña .
Por fin , despues de siete largas leguas de camino , llegué á la casa de
la hacienda de Ucupe , situada en la orilla del rio de Saña á dos leguas
328 PARTE PRELIMINAR.
de esta última poblacion. Los principales cultivos de la hacienda son el
arroz y la caña .
Tambien Ucupe seguia el movimiento de reforma y progreso que se
habia despertado en el valle de Chicama ; tambien aquí se iba sustitu-
yendo á los motores de sangre la poderosa y económica fuerza del va-
por , que da movimiento á los grandes cilindros de fierro que sirven para
moler la caña , y á los ruidosos pilones para el beneficio del arroz. Aun-
que habia determinado en mi itinerario recorrer toda la quebrada de Sa-
ña para conocer el curso de su rio , como me interesaba ver ántes Eten
y Lambayeque , dejé para despues mi viaje por esta quebrada y seguí
directamente mi marcha hácia la poblacion de Eten, que dista de Ucupe
solamente cinco leguas .
A media legua de la hacienda de Ucupe desaparece la vegetacion
y empieza el desierto , apareciendo despues de pocas cuadras algunos
pequeños médanos , los que á pesar de su aridez sirven de alguna dis-
traccion ; pues el viajero tiene en ellos un objeto donde fijar su vista,
mirando siquiera su caprichosa forma semi-circular, cuya convexidad in-
dica el lado por donde sopla el viento dominante que se levanta todos
los dias por la tarde en la desierta costa del Perú .
Eten y lengua de sus habitantes. Andando una larga legua desde la
salida de Ucupe , aparece de léjos en el horizonte el cerro llamado Mor-
ro de Eten , el que desde este punto puede servir de faro al viajero que
se dirige á la poblacion de este nombre para no desviarse del camino.
Antes de llegar á la poblacion , se deja el morro hácia la izquierda ; el
desierto acaba , y se marcha casi media legua por terrenos cultivados.
Eten , es una poblacion que se ha hecho célebre en el Perú por el mis-
terioso orígen de sus habitantes , los que hablan un idioma distinto de
los demas Indios del Perú , tienen costumbres especiales , no se mez-
clan con las demas razas y se mantienen desde tiempo inmemorial como
aislados .
Mil hipótesis se han forjado sobre el origen de los habitantes de Eten,
pero la mayor parte de las personas que han tratado esta cuestion atri-
buyen á los Indios de Eten un orígen Chino ; y lo que es extraño, se ha
hablado y repetido por muchisimos individuos , sin darse el cuidado de
verificarlo personalmente , que algunos Chinos traidos al pueblo enten-
dian su idioma y viceversa los Etanos podian conversar con los Chinos.
Habiendo tenido ocasion de viajar varias veces con Indios de Eten y
CAPITULO XVII . 329
hallándome entónces en su mismo pueblo , busqué de todos modos si
podia aclarar algo el origen de estos mentados Indios.
Desgraciadamente habia llegado en muy mala época : la fiebre amari-
lla grasaba con mucha fuerza en el pueblo , y arrebataba por lo ménos
la tercera parte de sus habitantes .
El cura , hombre inteligente y desde muchos años establecido en
Eten y que habria podido proporcionarme muchos datos , se hallaba dia
y noche ocupado en asistir á los moribundos , en las funciones de Igle-
sia y en los entierros ; no podia por cierto tener el ánimo tranquilo para
tratar esta cuestion , y no deseando malograr mi intento , omití dirigir-
me á él , dejándolo para mas tarde .
Acostumbrado ya á ver ciertos errores pasar como por tradicion de
boca en boca sin que nadie se tome el cuidado de discutirlos é indagar
por sí mismo la verdad ; habiendo aun personas que por una errónea
observacion ó falsa interpretacion de un hecho , se forjan en su cabeza
una idea y de buena fe la emiten en algun círculo , de donde se va pro-
pagando y extendiendo como las olas que se forman cuando cae una
piedra en el agua ; y deseoso , por último , de hallar la verdad , que es el
blanco de todos mis trabajos , deseché cuanto me habian dicho y pro-
curé por todos los medios posibles aclarar este asunto.
De todas mis investigaciones resulta, que es absolutamente falso que
los Chinos hablan en su lengua con los habitantes de Eten , y que se
comprendan mutuamente Chinos y Etanos.
Dejando por ahora esto , que será tratado mas á fondo en la parte res-
pectiva de mi obra , diré solamente que para tener un testimonio mas
de lo erróneo de esta asercion, dirigí expresamente mas tarde una carta
al Señor cura D. Manuel R. Farfan , quien, como he dicho, hace muchos
años que vive en el pueblo , á cuya carta me contestó que era falso lo
que se aseveraba y que habiendo interrogado á muchos individuos del
pueblo , le habian respondido que no entienden una sola palabra de lo
que hablan los Chinos .
A media legua de Eten , en las faldas del morro se hallan unas
grandes piedras dioríticas muy sonoras, que en la poblacion son conoci-
das con el nombre de Campanas del milagro, en contraposicion al que lle-
van otras de igual naturaleza situadas en los altos de la Caldera en el
camino de Arequipa á Vítor , que se conocen con el de Campanas del
Diablo .
EL PERÚ. Tomo I. 43
330 PARTE PRELIMINAR .
Chiclayo. Salí de Eten para la poblacion de Chiclayo , que dista
ménos de tres leguas , viendo de paso el pueblo de Monsefú á media le-
gua de Eten.
Entré á la poblacion de Chiclayo , capital de la provincia del mismo
nombre y una de las mas importantes poblaciones de la Costa. Chiclayo
acababa de salir de los dos peores azotes que afligen á la humanidad, la
guerra y la epidemia de fiebre amarilla ; principalmente la última habia
causado una gran baja en su poblacion , pues sobre diez mil habitantes
que cuenta Chiclayo , la sola fiebre amarilla habia hecho unas mil
víctimas.
Lambayeque. Demoré en Chiclayo sólo un dia para hacer algunas
observaciones y con un paseo de dos leguas largas llegué á Lambayeque,
que es la capital de la provincia , á la que hace muy poco tiempo pertene-
cia tambien Chiclayo.
Lambayeque parece haber sido la residencia de gente acomodada,
viéndose en varias partes restos de una antigua opulencia. Pero si ac-
tualmente Chiclayo progrésa todos los dias , Lambayeque va al contra-
rio , decayendo un poco ; se diria que la primera poblacion le absorbe
toda su vida. Aun su principal industria , la fabricacion del jabon , tan
floreciente á fines del siglo pasado , está actualmente muy abatida.
La poblacion de Lambayeque tiene en el rio que la baña su ruina y
su sentencia de muerte , hallándose amenazada casi todos los años con
inundaciones ; y se cuentan casos en que el agua ha invadido una gran
parte de la ciudad.
Lambayeque, por decirlo así, nada sobre agua: por todas partes se ven
charcos y pequeñas lagunas de agua estancada , las que dando lugar al
desarrollo de miasmas palúdicos , hacen la poblacion algo mal sana y
sugeta á las fiebres intermitentes ; así en general sus habitantes tienen
rostro pálido y aspecto enfermizo. Pero lo que es digno de atencion y
merece ser estudiado de un modo especial, es que Lambayeque con estas
malas condiciones sanitarias no fué atacada por la fiebre amarilla que
grasaba en todas las poblaciones situadas en sus alrededores ; y si hubo
algunos enfermos , fueron personas que trajeron el mal de fuera .
Parece pues que los habitantes de Lambayeque , acostumbrados á
esta atmósfera cargada de miasmas , estan como inoculados , y gozan de
una especie de inmunidad como los Negros ; inmunidad que tal vez no
se trasmite por herencia , como en esta última raza , pero que puede te
CAPITULO XVII. 331
ner lugar en los habitantes de Lambayeque que viven en la ciudad.
En Lambayeque me encontré con el Señor D. Manuel Izaga , antiguo
y excelente amigo , que tuvo la bondad de acompañarme en todas las
excursiones hechas en los alrededores de la poblacion.
Antes de todo deseaba ver el mar para hacer una observacion baro-
métrica en la orilla , la que debia servirme de base para calcular la al-
tura de los lugares que tenia que visitar.
Nos dirigimos pues hacia el mar y aprovechando la ocasion visité el
puerto de San José , pasando en seguida al de Pimentel , que es un poco
mas abrigado que el primero ; y regresamos por otro camino para visi-
I
tar la elevada Huaca de Chotuna, en la que hace muchos años , se
abrió un socavon y se sacaron varios importantes objetos de la indus-
tria de los antiguos habitantes .
En Lambayeque hay tradicion de que el pueblo existia en otro lu-
gar y que una inundacion , que se cree contemporánea con la que des-
truyó la poblacion de Saña , hubo de obligar á los habitantes á estable-
cerse y fundar la poblacion donde se halla actualmente. Este hecho me
llamó la atencion , y fui á ver el lugar que llaman Lambayeque-viejo.
En efecto , hallé las ruinas de una pequeña iglesia y de algunas paredes
situadas mas allá ; pero bien por falsedad de la tradicion , ó por que el
pueblo fué muy reducido , lo cierto es, que no se notan sino unas pocas
paredes , que parecen haber pertenecido á una sola casa.
De Lambayeque hicimos tambien una pequeña excursion al pueblo
de Mórrope , que dista unas cuatro leguas largas. Esta poblacion de
puros indígenas , que conservan todavia casi todas las costumbres de
sus antepasados , se halla en el límite con el desierto que llaman de Se-
chura, y la principal industria de sus habitantes es el comercio de la sal.
De regreso á Lambayeque , salimos el dia siguiente en direccion á
la hacienda de Pátapo , desviándonos luego del camino para visitar la
hacienda de caña llamada de Capoto , y pasar despues al pueblo de
Picsi. De este último pueblo fuimos á Tuman , otra hacienda de caña
y arroz, la que tiene buena maquinaria para las dos industrias. Por últi-
mo, despues de una corta legua , marchando en parte por callejones con
cañaverales en ambos lados, llegamos á la grande y hermosa hacienda
1 Se da el nombre de Huaca , en el Perú , á unos pequeños morros artificiales que servian de panteon
6 cementerio á los antiguos peruanos.
332 PARTE PRELIMINAR.
de Pátapo , que es la reina de las haciendas del valle de Lambayeque,
como la de Facalá lo es del vallede Chicama.
La hacienda de Pátapo es de caña , fabricándose con el jugo ó caldo
de esta preciosa planta , azúcar en panes , azúcar moscabada y alcohol,
para cuya industria tiene una hermosa maquinaria con todos los ade-
lantos del dia, para la economia de los brazos , y facilitar al mismo tiem-
po el manejo interior de todo el establecimiento.
De Pátapo pasamos á Pucalá , hacienda de arroz perteneciente al Se-
ñor Izaga , que me servia de compañero en todas las excursiones por el
dilatado valle de Lambayeque.
Aunque la hacienda de Pucalá no dista en línea recta sino legua y
media , por los rios que no tienen vado y la falta de camino , es preciso
marchar mas de cinco leguas para ir de un punto á otro .
El camino sigue entre el rio de Lambayeque y el rio Taime ; este úl-
timo, á pesar de que se le da el nombre de rio, no es mas que un canal
artificial ó grande acequia que sale del rio de Lambayeque , y sirve para
el riego de varias haciendas y del pueblo de Ferreñafe.
La hacienda de Pucalá es de sembrios de arroz; se halla situada en el
ángulo formado por la division del rio principal en dos brazos , uno de
los cuales va á Lambayeque y se conoce con el nombre de rio de Lam-
bayeque , y el otro lleva el nombre de rio de Eten. Este último tiene el
aspecto de un verdadero rio ; sin embargo, es probable que tambien sea
artificial , ó al ménos que sea debido á algun trabajo antiguo emprendido
con el objeto de desviar parte del agua del rio principal, haciéndola cor-
rer por otra quebrada para regar todos los terrenos situados entre Lam-
bayeque y Eten , así como la grande acequia llamada Taime riega toda la
extension de terrenos entre el rio de Lambayeque y Ferreñafe .
De este modo el rio principal llamado de Chancay se parte en tres, que
son: el rio de Eten , rio de Lambayeque y Taime , los que divergen casi
de un solo punto , y alejándose , abrazan una gran superficie de terreno
que forma el ancho y fértil valle de Lambayeque.
Hallándose la hacienda de Pucalá en el vértice del Delta , se halla la-
deada por dos rios, y de consiguiente no está sugeta como otras á la es
casez de agua.
CAPÍTULO XVIII.
Viaje al Departamento de Cajamarca , subiendo por la quebrada del rio de Chancay ,
y regreso á Lambayeque por la quebrada de Saña.
1868
Despues de haber visto toda la parte de la Costa del departamento de
la Libertad , antes de pasar al de Piura , me faltaba todavia recorrer
las últimas quebradas , reconociendo el curso de sus rios desde su orí-
gen hasta su desembocadura en el Pacífico. Empecé pues por la quebra-
da de Lambayeque , cuyo rio , como he dicho ya , se llama de Chancay.
Salí de la hacienda de Pucalá para dirigirme al pueblo de Chongollape,
que dista unas ocho leguas. Despues de una legua de camino en los ter-
renos de la hacienda de Pucalá , atravesé el rio de Eten á vado y seguí
mi camino á poca distancia del rio. El valle desde este punto va conti-
nuamente estrechándose , de manera que á poco mas de dos leguas des-
pues de la salida de la hacienda no tenia sino una legua de ancho.
En este camino vi de paso la hacienda de Pampa-grande , donde se
cultiva arroz y maíz.
La vegetacion , aunque no muy abundante , es enteramente distinta
de la de la parte Sur y central del Perú ; notándose ademas de numero-
sos arbustos de Capparis , algunos de los cuales forman coposos arbolillos
que ofrecen una protectora sombra, unas hermosas matas de Bougainvil-
lea peruviana , engalanadas con muchisimas flores de color rosado , que
en el país llaman Papelillo , y unos espinosos arbustos de Parkinsonia
con su tronco revestido de un velo de materia cerosa de color verde,
que impidiendo la evaporacion, hace que puedan crecer con lozania en
un terreno muy escaso de agua .
A una legua antes del pueblo de Chongollape , los cerros se prolongan
en ambos lados hasta la misma orilla del rio , estrechándose repentina-
mente la quebrada ; de manera que el camino pasa por una cadena de
cerritos .
Pasada esta angostura la quebrada se vuelve á ensanchar , y luego se
atraviesa el rio á vado para entrar á Chongollape.
334 PARTE PRELIMINAR .
El estar rodeada la poblacion por un semi-círculo de cerros áridos,
que á manera de un espejo cóncavo reverberan los rayos caloríficos con-
centrándolos en su foco , hace que tenga una temperatura muy elevada,
é insoportable cuando los desnudos cerros se hallan calentados por el sol.
Siete leguas de camino pedregoso separan Chongollape de un misera-
ble lugar llamado Izco, formado de unos pocos ranchitos de caña adonde
se llega pasando siete veces el rio. En tiempo de aguas , cuando el rio
está crecido , se evita el paso de este último siguiendo por una ladera
estrecha y peligrosa .
En este camino se deja el departamento de la Libertad para entrar al
de Cajamarca.
A tres leguas mas allá de Izco se encuentra la poblacion de Llamas,
situada en una meseta elevada, donde reinan constantemente, desde Di-
ciembre hasta fines de Abril, unas espesas neblinas que obscurecen la at-
mósfera, sintiéndose á veces necesidad de luz artificial aun durante el dia.
Salí de Llamas con direccion á Huambos , pequeña poblacion pertene-
ciente, como Llamas, á la provincia de Chota del departamento de Caja-
marca , situada casi en la misma cumbre de la Cordillera , la que en esta
parte no es muy elevada.
El camino es malo , pero se hace peor en tiempo de aguas , principal-
mente en la parte cubierta de bosques, donde se forman muchos fangales.
A poco mas de legua y media de Llamas hay un punto donde se pasa
sobre un gran peñon cortado á pique sobre un abismo. Este lugar es co-
nocido con el nombre de Paso del Credo , porque los que no estan acos-
tumbrados á marchar por caminos peligrosos pasan este punto con mu-
cho miedo , como se dice , con el Credo en la boca.
Al llegar al pueblo de Huambos , involuntariamente recordé á Hum-
boldt , habiendo pasado por él este ilustre sabio en su viaje á la provin-
cia de Jaen.
Dejé Huambos para seguir mi marcha hacia la hacienda de Montan,
distante siete leguas , de camino trazado en su mayor parte sobre el
mismo filo de la Cordillera ó línea de separacion de las aguas que van á
los dos mares. Esta parte de la Cordillera casi enteramente formada de
rocas cretáceas, me proporcionó una rica cosecha de fósiles. Aunque se
marcha sobre la parte culminante de la Cordillera , no se experimenta
mucho frio , puesto que se notan en ambos lados, á pocas cuadras mas
abajo, sembrios de maíz.
CAPITULO XVIII. 335
En este camino se presentan hermosos y variados paisajes , observán-
dose abajo hacia la derecha el rio de Chota , que viene serpenteando
en un llano ; hacia la izquierda varios terrenos cultivados y entre ellos
los de la estancia de Putuchaca , donde se cultiva la caña , y en la misma
cumbre manchas de vegetacion que forman agradables bosquecillos. A de-
cir verdad , el que no conoce la topografia del país y no sabe adonde ba-
jan las aguas , no creeria hallarse en la cumbre de la gran cadena que
todos conocen con el nombre de Cordillera de los Andes y que divide las
dos mayores hoyas del mundo , constituidas por los Oceanos Pacífico
yAtlántico.
Despues de haber recorrido un camino sinuoso y pasado por muchas
abras de la Cordillera , marchando unas veces por la vertiente occidental
y otras por el lado oriental , llegué á la hacienda de Montan , situada á
pocas cuadras mas abajo de la cumbre.
Al siguiente dia salí de la hacienda para la poblacion de Chota , que
es la capital de la provincia del mismo nombre , á la que llegué despues
de una marcha de seis leguas , habiendo visto de paso el pintoresco pue-
blo de Lajas con su hermosa campiña .
Chota es una poblacion de regular aspecto y numerosos vecinos. Su
industria principal es la agricultura , dedicándose sus habitantes de un
modo especial á la cria de ganado vacuno y á los sembrios de granos.
En los alrededores de Chota recogí numerosos vegetales haciendo al-
gunos estudios sobre las plantas tintoriales indígenas , con las que las
mujeres del lugar obtienen hermosos y firmes tintes para sus tejidos.
Excursion á Uscupisko.-Hallándome en Chota , supe que á ocho le-
guas de distancia habia una cueva en la que entra el rio de Chancay
que baja á Lambayeque.
Deseando visitar este curioso lugar , me decidí á hacer una excursion á
la hacienda de Ninabamba , la que se halla á ménos de una legua de la
citada cueva .
A dos leguas de Chota se deja en la otra banda del rio la hacienda de
Tingayoc , y desviándose del camino otras dos leguas se encuentra
un pueblecito llamado Jayhua , en el que se observan muchisimos In-
dios albinos , que se ocupan en tejer medias de lana.
Hallándose la poblacion de Chota en la vertiente oriental de la Cordi-
llera , para ir á Ninabamba es preciso atravesar esta cadena pasando al
lado de la Costa. En la misma cumbre de la Cordillera se notan las rui
336 PARTE PRELIMINAR.
nas de una antigua poblacion. Tambien en este camino se marcha lar-
gos trechos sobre la misma cúspide de la Cordillera , la que se presenta
aquí en muchas partes enteramente cubierta de bosques , como en la re-
gion de la Montaña ; notándose entre la variada vegetacion algunas
palmeras (Ceroxilon) y hermosos helechos arbóreos.
A una legua corta antes de Ninabamba se halla la hacienda de Utiya-
co en un estado casi completo de abandono , pues todos sus terrenos se
hallan remontados y las casas invadidas por legiones de garrapatas que
las hacen inhabitables .
Saliendo de Utiyaco , se pasa á pocas cuadras de distancia el rio del
mismo nombre , que baja de los altos de Chugur , y se entra á los ter-
renos de la hacienda de Ninabamba , cuya casa dista pocas cuadras.
La hacienda de Ninabamba se halla situada en medio de dos brazos
del rio de Chancay , que son : el rio Utiyaco ó de Chugur , que aca-
bo de citar , y el de Quilcate , que es el brazo principal. Antes de la
confluencia de estos dos rios , el de Quilcate recibe , cerca de la casa de
la hacienda , otro riachuelo que viene de un lugar cubierto de bosques,
que llaman montaña de Santa Rosa , situada en los terrenos de la mis-
ma hacienda y de donde se saca mucha madera.
El rio de Quilcate , junto con el de Santa Rosa , se precipita á poca
distancia de la hacienda, en una abertura de la roca calcárea , dejando
casi á seco el pequeño cauce por donde corria , para continuar su mar-
cha subterránea , recorriendo por las entrañas de la tierra un trayecto de
mas de una legua , saliendo en seguida de golpe de la peña al pié de un
cañaveral de la hacienda de Samana , donde se reúne con el rio de Uti-
yaco , para formar el de Chancay , cuyas aguas llevan y derraman la vi-
da en el extenso y rico valle de Lambayeque.
Caverna de Uscupisko.-El Steatornis.-Continuando la marcha por
el cauce del riachuelo , que lleva un arroyito de agua sobrante de la que
ha desaparecido en el tragadero , llegué despues de media legua , á una
gran cueva donde termina el cauce del rio , entrando el pequeño arro-
yo en este espacioso hueco , donde parece que se reúne á cierta profun-
didad con el agua del rio que entra en la abertura situada mas arriba.
La gran caverna que tenia delante , media al ménos cuarenta metros
de ancho por ocho ó diez de alto y su techo presentaba una superficie
casi llana , siendo formado por las capas calcáreas en posicion horizon-
tal , que constituyen la masa de los cerros sobrepuestos.
CAPITULO XVIII. 337
Esta gran cavidad se conoce en el país con el nombre de Uscupisko,
palabra quechua que traducida al español indica Agujero de pájaros , pues
tienen allí su mansion unas extrañas aves nocturnas pertenecientes al
género Steatornis.
Acababa de hallar impensadamente al célebre Guacharo (Steatornis ca-
ripensis) que el sabio Humboldt habia descubierto por primera vez , en
condiciones análogas , en la inmensa cueva de Caripe , de la provincia
de Cumaná en Colombia , y que yo habia encontrado en otra cueva del
Perú en las inmediaciones de Tingo Maria , casi en la orilla del rio
Huallaga .
Contento con tal hallazgo , penetré en este gran hueco del cerro , si-
guiendo el arroyo, cuya agua resbalando sobre el piso muy inclinado de la
cueva en medio de grandes peñascos que se han desprendido de lo alto,
se precipita á pocos pasos de distancia , en forma de cascada á una se-
gunda cavidad subterránea. Bajé con dificultad á un lado del arroyo , so-
bre un depósito de tierra y grandes piedras , y al llegar al piso de la se-
gunda cavidad , mi fatiga fué muy bien recompensada por la vista de la
graciosa cascada formada por el arroyo , el que venia cayendo con agra-
dable ruido de la altura de siete á ocho metros á una pequeña taza que se
habia escavado en el piso.
Seguí bajando , como pude , entre piedras y escombros por un terreno
muy inclinado , hasta que no recibiendo ningun rayo , ni aun reflejado,
de la luz del dia , la débil luz artificial de nuestras velas , era completa-
mente absorbida por las negras paredes de aquel obscuro antro ; ya no
podia distinguir donde pisaba y haciéndose el piso siempre mas inclina-
do, detuve mi marcha para evitar caer á algun abismo , oyendo tan sólo,
el estruendo del agua que iba cayendo entre una infinidad de piedras,
perdiéndose en la lobreguez de la eterna noche que reina en las entra-
ñas de aquellos cerros .
Vista esta tétrica habitacion formada por la naturaleza , pasé á reco-
nocer sus habitantes , los Steatornis. Estos extraños hijos de las ti-
nieblas se hallaban refugiados en algunas cavidades que presenta la
parte mas elevada de la caverna , y al acercarnos se pusieron todos en
movimiento volando por todas partes y gritando con voz estentórea,
cuyo eco se repercutia en la bóveda y paredes de la cueva , producién-
dose un gran ruido que en algo se asemejaba al de los gatos en reñida
pelea.
EL PERÚ.-Tomo 1. 44
338 PARTE PRELIMINAR.
Sabido es que el nombre de Steatornis , formado de dos radicales
griegos que significan Aves de grasa, les ha sido dado por la enorme can-
tidad que de ella tienen estas aves , principalmente los pollos , en cierta
época del año ; de manera que su cuerpo se podria casi considerar como
una talega llena de grasa. Pero lo que sorprende es ver que tanto los
habitantes de las cercanias de este lugar , como los de Tingo Maria,
tengan la misma costumbre que los que viven cerca de la caverna de
Caripe en Colombia de ir á caza de estas aves en la época del año que se
hallan gordas , para extraer manteca , la que conservan para sus usos
domésticos .
Por lo que he podido averiguar , tanto los habitantes de Tingo Maria,
como los de la hacienda de Ninabamba, ignoran absolutamente que exis-
ten estas aves en otra parte. ¿ Cómo pudieron los habitantes de tres
puntos tan alejados uno de otro , sin relacion de ninguna clase , tener la
misma idea de sacar ventaja de la grasa de unas extrañas y casi desco-
nocidas aves , que habitan cual trogloditas , en obscuras cavernas ?
Otro punto muy interesante de la historia de estas particulares aves
es su alimentacion. Humboldt , el descubridor de ellas en la caverna de
Caripe, fué tambien el primero que hizo conocer que los Steatornis se
alimentaban de materias vegetales y principalmente de semillas , y dice
que los habitantes del lugar sacan estas semillas del estómago de las aves
que matan y las venden bajo el nombre de semillas del Guacharo , siendo
muy estimadas entre ellos para la curacion de las tercianas , enviándolas
á los enfermos de muchas regiones.
El mismo sabio dice haber visto germinar muchas de estas semillas
en el interior de la caverna ; pero por la falta de luz los tallos eran blan-
quizcos y casi desprovistos de hojas , de manera que no pudo reconocer
á qué plantas pertenecian.
Hallándome en el lugar donde viven estas interesantes aves , deseaba
pues aclarar este punto todavia obscuro , y conocer qué clase de ali-
mento puede producir la extraordinaria gordura de los pollos de los
Steatornis .
Busqué primero en la cueva si podia hallar restos de su comida , y no
tardé en descubrir en el fondo de la primera cavidad , en una rinconada
á la derecha del arroyo que va precipitándose hácia la segunda , un mon-
ton de semillas que cubria el suelo de una espesa capa , al pié de unas
grandes grietas situadas en la parte mas alta de la cueva , donde se veian
CAPITULO XVIII . 339
numerosos Steatornis. No me quedaba duda alguna de que todas esas
semillas habian sido traidas por dichas aves.
Observando con un poco de atencion esa gran cantidad de semillas,
algunas de las cuales estaban enteras y otras roidas solamente en su
parte carnosa , vi luego que se podian reconocer por su forma y dimen-
siones tres clases distintas. Dos tenian la forma ovalada , pero una de
pulgada y media de largo y otra de ménos de una pulgada; la última era
de forma casi esférica. Pero á pesar de ser muy distintas en sus dimen-
siones , las tres tenian un olor muy aromático, principalmente cuando se
rascaba un poco la superficie, y todas tenian la misma estructura; de mo-
do que luego pude conocer que estas semillas eran de tres especies dis-
tintas de Nectandra , género que pertenece á la familia de las Lauráceas,
y del que hay muchas especies en el Perú , algunas de las cuales produ-
cen las semillas aromáticas que se conocen en el país con el nombre
vulgar de Pucherí.
Hé aquí pues que las semillas de que se alimentan los Steatornis,
aunque de forma y dimensiones bastante distintas , pertenecen á un sólo
género , y que los Steatornis , sin saber botánica , por el admirable
instinto que tienen la mayor parte de los animales , saben distinguir
perfectamente.
Me faltaba averiguar el hecho de ver si realmente los Steatornis se ali-
mentaban de las semillas que veia en tan grande cantidad amontonadas
en el suelo , lo que era fácil matando á algunas de estas aves y abriendo
su estómago. Pero lo que creí muy fácil nos costó mucho trabajo, porque
la poca luz no nos dejaba distinguir con facilidad las aves ; y aunque es-
tas , á nuestro ataque se movian y volaban por todas partes , no las po-
diamos alcanzar , pasando como sombras sobre nuestras cabezas . Por
fin , despues de mas de media hora de continuo movimiento , corriendo
de uno á otro lado , pudimos acertar un golpe mortal á un individuo ; el
que disecado me dió el convencimiento de que realmente se alimentaban
de las semillas de la Nectandra , habiendo encontrado en su estómago
dos semillas de las mas pequeñas y trozos de la parte carnosa de las
grandes.
Al ver esta predileccion de los Steatornis por las semillas de las plan-
tas pertenecientes al género Nectandra , me vino luego á la idea la nar-
racion de Humboldt , del hecho de que los habitantes del lugar recogen
las semillas y las usan en la curacion de las fiebres intermitentes. Des-
340 PARTE PRELIMINAR .
cubrí allí que el uso que hacian como remedio para las tercianas, no era
una de esas vulgares preocupaciones fundadas sobre el extraño orígen
de estas semillas que extraen del estómago de los Steatornis , como
aquellas concreciones que se forman en los intestinos de varios rumian-
tes , y que con el nombre de piedra bézar , usan como panacea varios ig-
norantes ; yo veia en este hecho algo que tenia su razon de ser ; puesto
que en varias partes del Perú habia visto usar con regular eficacia en la
curacion de las fiebres intermitentes , las semillas de la Nectandra lla-
mada Pucherí .
Otro hecho que apoya lo que acabo de decir , es el uso que se hace en
Inglaterra de la Bebeerina , como sucedáneo , aunque mas débil , de la
Quinina , en la curacion de las intermitentes ; y , como se sabe, la Bebe-
erina es un alcaloide extraido de las semillas de otra Nectandra .
Hé aquí pues una costumbre que habrá aparecido como original y su-
persticiosa á los ojos del sabio Humboldt , siendo al contrario racional y
debida sin duda al resultado de la experiencia de muchos.
Al salir de esta interesante caverna , busqué en las inmediaciones las
plantas que producian las semillas que habia reconocido , y con sorpresa
no hallé sino una especie , la que produce las semillas ovaladas mas pe-
queñas , no pudiendo descubrir un solo pié de las otras especies de Nec-
tandra. La primera es muy abundante en las cercanias de la hacienda
de Ninabamba , donde se conoce con el nombre de Roble , sin duda por
la forma de sus frutos que se asemejan á las bellotas del roble de Europa .
-La semilla es conocida aquí con el nombre de Ispingo , con el cual se
designan en varias partes del Perú muchas semillas olorosas de distinta
naturaleza .
Las otras especies, ó las traen las aves de alguna distancia ó se hallan
en lo mas espeso del bosque , en algun punto afuera de todo camino y
donde los Steatornis pueden penetrar con facilidad.
Mineral de Hualgayoc.-Salí de este interesante lugar , donde si no hu-
biera sido por la escasez de tiempo , habria demorado algunos dias para
hacer un estudio mas detenido , y regresé á la ciudad de Chota para con-
tinuar mi marcha hácia el pueblo mineral de Hualgayoc .
Conociendo ya el camino mas recto que conduce de Chota á Hualga-
yoc , habiéndolo recorrido en mi viaje del año 1859 , me decidí á mar-
char por el otro que , aunque mas largo , era para mí mucho mas inte-
resante , puesto que sigue el curso del rio de Chota hasta su orígen , y
CAPITULO XVIII . 341
baja en seguida al pueblo de Bambamarca , situado en la quebrada de
Hualgayoc , por la que se sube tres leguas para llegar á esta última
poblacion.
Por segunda vez veia el célebre cerro mineral de Hualgayoc , y aquí
me sucedia lo mismo que en mi última visita al Cerro de Pasco , esto es ,
ver ya bien claro su formacion geológica , que me habia parecido tan di-
fícil conocer en la primera ocasion.-Esto se concibe fácilmente , pues
con el estudio de los numerosos puntos minerales de la República , habia
adquirido la llave para descifrar estos complicados jeroglíficos de la na-
turaleza, y habia aprendido el nuevo alfabeto para leer en las despedaza-
das hojas del gran libro , formado por las revueltas capas del terreno , la
remota y antiquisima historia del Perú , donde los continuos transtornos
producidos por los repetidos solevantamientos de las rocas de fusion y
erupciones volcánicas , lo han roto y reducido todo á fragmentos , des-
truyendo aquella regular sucesion de los terrenos que se nota mas á me-
nudo en diferentes partes de Europa , y donde por fin , son muy escasos
hasta los fósilcs , verdaderas medallas acuñadas por la Naturaleza , que
sirven al geólogo para establecer la cronologia de los terrenos.
En Hualgayoc encontré al Señor Santa Olaya , el mas constante mi-
nero de aquel lugar, el que , á nombre de una compañia , cuyas acciones
posee en su mayor parte , hacia continuar el trabajo en el gran socavon
llamado real ó de Espinache .
Entré con él á dicho socavon , vi los trabajos que habia emprendido ,
y no dudo que esta obra , bien dirigida, dará algun dia grandes riquezas,
porque es absolutamente imposible que las numerosas vetas que cruzan
este poderoso cerro , se hayan vuelto todas estériles.
De Hualgayoc hice un paseo á la Cordillera de Coymolache , así para
ligar mis trabajos geográficos , como para estudiarla bajo el punto de
vista geológico ; y al siguiente dia emprendí la marcha hacia la hacienda
de Yanacancha , situada en el camino que conduce á Cajamarca y que
dista de Hualgayoc solamente cuatro leguas.
Antiguos sepulcros-Habiendo llegado temprano á la hacienda , apro-
veché de la tarde para visitar unos colosales sepulcros monolíticos , si-
tuados sobre un cerro elevado y de dificil subida , formando en gran par-
te barrancos casi verticales .
Alcanzada con alguna dificultad la cumbre del cerro , de donde se do-
minan todas las cercanias , me quedé asombrado al ver levantarse acá y
342 PARTE PRELIMINAR.
allá unos enormes peñascos de forma hemisférica algunos , y otros algo
cónicos á manera de monstruosos panes de azúcar muy achatados . Al
ver sus enormes proporciones quedé algo perplejo , pensando si tales ma-
sas de peña debian su forma á algun capricho de la Naturaleza ó si eran
restos de la humana industria : esta sospecha que cruzaba por mi men-
te nacia desde luego de considerar los escasos medios mecánicos de que
podian disponer los antiguos habitantes del Perú. Pero mi duda fué
pronto desvanecida al ver una de aquellas moles con un canal circular,
que como adorno recorre en la base toda la circunferencia , y al ver lue-
go otras piedras completamente enterradas y con una profunda escava-
cion de forma cuadrada para colocar el cadáver ; de manera que la masa
monolítica sirve solamente de tapadera á la otra piedra enterrada.-En
los alrededores del punto donde me hallaba , conté trece de esos rústicos
monumentos , algunos de los cuales habian sido partidos por medio de
la pólvora , y de este modo es como se pudo descubrir la piedra con la
cavidad que se hallaba por debajo .
Las dimensiones de estas gigantescas semi-esferas varian algun tanto,
habiendo medido algunas que tienen mas de cuatro metros de diámetro
por cinco de altura.
Estos sepulcros despertaron en mí el recuerdo de los que habia visto
en la hacienda de Andaymayo de la provincia de Pomabamba , que tam-
bien tenian la piedra con la escavacion cuadrada idéntica á la que veia
aquí , lo que me hace concebir que unos y otros han sido construidos
por una misma raza , la que parece haber habitado el Perú en una época
anterior á la dominacion de los Incas.
Cajamarca y sus inmediaciones.-Seguí mi camino de Yanacancha á
Cajamarca , á cuya ciudad llegué despues de una marcha de diez leguas
por terrenos bastante elevados y casi desnudos de vegetacion, y que cons-
tituyen aquella especial region que en el Perú designan con el nombre
general de Puna.
En Cajamarca demoré cuatro dias tan sólo para hacer observaciones,
pues conocia ya esta poblacion. Sin embargo , habia á siete leguas de
distancia un lugar desconocido para mí , que deseaba visitar; era este el
mineral llamado del Punre.-Me decidí á hacer una excursion á dicho
lugar , para lo cual un amigo mio , el finado Doctor Fusconi , se ofreció
afectuosamente á servirme de compañero .
Llegado á este rico depósito metalífero , no perdí un momento , entran-
CAPITULO XVIII . 343
do luego á la mina llamada de Boya, de la que ahora años, sacó bastante
plata el Señor Santa Olaya. Pasamos en seguida al pueblecito del
Punre y fuimos al Ingenio , situado algunas cuadras mas abajo. Otro
dia visitamos las minas de Mercedes y San Francisco , y de regreso subi-
mos á la del Lago , en cuyo cerro hay vetas todavia vírgenes.
Cumplidos mis deseos , volvimos á Cajamarca por otro camino , con
el objeto de aprovechar del viaje para adelantar tambien los trabajos
geográficos.
De vuelta á Cajamarca me preparé á ir en busca de los lugares que no
habia aun visitado. Me dirigí , pues , hacia el pueblo de la Ascension;
pero deseando conocer el origen del rio que pasa por este pueblo y el de
la Magdalena , aproveché del generoso ofrecimiento del Señor D. Mariano
Castro , propietario de la hacienda de Huacrarucro , y pasé en su compa-
ñia á este último punto , atravesando la Cordillera que divide el pueblo
de Jesus de la hoya del rio de la Magdalena.
Despues de seis leguas de regular camino llegamos á Huacrarucro,
hacienda situada en la banda derecha del rio de la Magdalena á unas
tres leguas largas mas arriba del pueblo de la Asuncion. Al siguiente dia
hicimos un paseo al cerro Ayapiti , que se halla en el mismo orígen del
citado rio y á unas tres leguas todavia mas arriba de la hacienda de
Huacrarucro .
Con esta pequeña excursion y los trabajos emprendidos en mi viaje
de 1859-1860 habia completado el estudio del curso de este rio desde
su orígen hasta su desembocadura en el Pacífico , donde se conoce con
el nombre de rio de Jequetepeque.
Dejamos la hacienda de Huacrarucro para pasar al pueblo de la Asun-
cion , descansando en la pintoresca hacienda de Pacachar, perteneciente
al mismo Señor D. Mariano Castro , en cuya agradable compañia me ha-
llaba. Una cómoda casa con jardin y su inmejorable temperamento
hacen de Pacachar un delicioso lugar de campo.
No habiamos andado media legua desde nuestra salida de Pacachar,
cuando vi asomar á lo léjos , en el camino , á varios Señores que venian
hácia nosotros ; pocos minutos despues tuve la grata sorpresa de reco- .
nocer entre ellos á mi antiguo y estimado amigo el Señor Malinowski,
quien venia á mi encuentro con el Señor Cura del pueblo de la Asuncion
y otra persona del lugar.
El Señor Malinowski , como ingeniero en jefe de los ferrocarriles con
344 PARTE PRELIMINAR.
tratados por el Señor Meiggs , se hallaba entónces ocupado en estudiar
el trazo preliminar del ferrocarril de Pacasmayo á Cajamarca , y sabien-
do que yo pensaba visitar aquellos lugares nos habiamos dado cita en el
pueblo de la Asuncion.
Seguimos pues juntos á dicho pueblo , donde el Señor Malinowski,
habia establecido su campamento , y para gozar de su compañia dejé las
habitaciones para instalarme bajo su toldo de campaña .
El pueblo de la Asuncion nada tiene que merezca citarse , si se excep-
túa su agradable clima , y el mineral de oro situado á unas tres leguas
de distancia , y que visité el siguiente dia.
Estas minas estan muy mal trabajadas, habiéndose hecho agujeros tan
sólo para extraer el mineral aurífero, el que no es muy rico.
El 21 de Julio dejamos el pueblo de la Asuncion para ir á la hacienda
de Catuden , llenando con esta excursion dos objetos : el de visitar á un
amigo , el Señor D. Juan Miguel Gálvez , y de conocer esta parte que
me interesaba .
Dos caminos conducen desde el pueblo de la Asuncion á la hacienda de
Catuden: uno baja por la quebrada de la Magdalena hasta la desembo-
cadura de la quebrada de Catuden , cuyo rio es tributario del principal,
que baña la primera y sube en seguida por la quebradita hasta la mis-
ma hacienda ; el otro , desde el pueblo de la Asuncion sube á los altos y
se dirige en línea mas recta hácia la hacienda de Catuden.
A primera vista se creeria que este camino fuera mas corto , porque
es lógico pensar que la hipotenusa de un triángulo rectángulo es mas
corta que la suma de los dos catetos ; pero si este es un corolario en una
superficie plana , no lo es en los caminos del interior del Perú ; porque
cuando ménos se piensa , en esta línea recta que se creia la mas corta se
presenta una ó dos quebradas muy profundas , que por bajar hasta su
plan y subir en seguida en la otra banda hasta el mismo nivel hacen
perder algunas horas , y el camino de consiguiente se hace mas largo de
lo que se habia creido.
Esto es lo que sucede en el trayecto de la Asuncion á Catuden , en
donde el camino que á primera vista se juzgaria mas corto , se hace mu-
cho mas largo , por las profundas quebradas que lo atraviesan.
Por experiencia propia pudimos juzgar de lo que acabo de decir,
puesto que llegamos á la hacienda de Catuden por el camino de los altos,
CAPITULO XVIII . 345
marchando ocho buenas leguas, en las que subimos dos largas cuestas
seguidas de sus respectivas bajadas.
La hacienda de Catuden es de ganado y al mismo tiempo de sembrios
de trigo , cebada y maíz. El lugar es algo triste , por hallarse encerrado
entre cerros ; sin embargo , su temperamento es bastante agradable por
ser templado .
El dia siguiente nos hallábamos en marcha bajando por la quebradita
de Catuden hacia el rio de la Magdalena , y tuvimos ocasion de experi-
mentar la única desventaja que presenta este camino comparado con el
anterior. Esta consiste en el piso algo pedregoso y el tener que pasar
muchisimas veces el riachuelo que baña la quebrada de Catuden.
Despues de legua y media, que parece muy larga por el tiempo que se
pierde en el continuo paso del riachuelo , llegamos al punto de su con-
fluencia con el rio de la Magdalena , el que pasamos luego llegando des-
pues de pocas cuadras á la poblacion del mismo nombre.
De la Magdalena fuí al mineral de Yucud , cuya mina la explotaba en
aquella fecha mi amigo el Doctor Fusconi.
Despues de tres leguas largas de continua subida á los cerros situados
en la banda derecha del riode la Magdalena , llegué á Yucud , lugar si-
tuado en una falda inclinada , en los terrenos de la hacienda de Casaden
y á poca distancia del pueblo de Chetilla.
En Yucud hallé al citado amigo , visité la mina , vi los trabajos , reco-
gí algunas bellas muestras del mineral que trabajaba (Panabasita), y el
dia siguiente nos marchamos juntos á la hacienda de la Chonta , que dis-
ta unas cuatro leguas, viendo en el camino el triste y reducido pueblo de
Chetilla .
Chonta , como Catuden , es hacienda de ganado y tiene ademas sem-
brios de granos. Situada en un terreno abierto , su hermosa y cómoda
casa con largo y espacioso corredor y bello jardin , dan á este lugar una
vista muy pintoresca.
Por un camino poco transitado á traves de un terreno algo escabroso,
fuimos de la hacienda de Chonta al pueblo de San Pablo , que dista cin-
co leguas.
En San Pablo me encontré de nuevo con el Señor Malinowski , que
seguia sus estudios sobre el trazo del ferrocarril , habiéndonos separado
en la Magdalena , para ir al mineral de Yucud.
Mineral de Chilete.-Estando en San Pablo , realicé el deseo que te-
EL PERÚ Tomo L. 45
346 PARTE PRELIMINAR .
nia desde la primera vez que pasé por este lugar de visitar el mineral
de Chilete , situado á dos leguas de distancia .
Me dirigí á este lugar en compañia del Doctor Fusconi y su sócio de
minas , bajando hacia San Bernardino , pequeño pueblo situado sobre
una meseta seca , y formado por un reducido número de ranchos dis-
puestos sin órden al rededor de una capilla. Seguimos bajando otra me-
dia legua , y vadeando el riachuelo que pasa al pié de la poblacion , su-
bimos al Cerro de Chilete .
No habia visto sino unas pocas minas cuando quedé asombrado de la
prodigiosa cantidad de materia metalífera que pueden suministrar las po-
derosas vetas que cruzan por todos lados aquel rico cerro . Seguí entónces
con mas entusiasmo , y despues de haber visto unas masas enormes de
sulfato de plomo argentífero ( Anglesita con plata), bajé á la mina llamada
Murciélago , por un pozo abierto verticalmente , sin otro apoyo que unos
débiles palos parados , apoyados sobre otros transversales , descendiendo
de este modo tan inseguro hasta el fondo del pozo , que tiene como cua-
renta metros de profundidad. Allí , en el plan , pude ver una hermosa
veta de galena antimonial argentífera con blenda.
Salí satisfecho de mi trabajo , habiendo visto por todas partes una
gran abundancia de minerales de plomo con plata , suficiente para abas-
tecer una explotacion en muy grande escala.¹
De regreso á San Pablo emprendimos la marcha al pueblo de San Mi-
guel. El camino , aunque no muy malo , es bastante quebrado , siendo
cortado por la profunda quebrada del rio Poclux. Así , de la poblacion de
San Pablo se va bajando continuamente dos leguas largas para llegar al
citado rio , pasando á un poco mas de la mitad del camino por la ha-
cienda de la Capellania , cuyo temperamento es bastante cálido para pro-
ducirse toda clase de frutos .
Pasado el rio Poclux sobre un pequeño puente , se sube en la otra
banda otro tanto de lo que se habia bajado , y se continúa despues por
la falda de los cerros hasta el mismo pueblo de San Miguel.
A un lado de esta última parte del camino se estaba construyendo
una oficina para beneficiar por fundicion los minerales del Cerro de Chi-
• Este rico depósito mineral , presenta hoy dia la mas halagüeña esperanza; puesto que hallándose
construido en su mayor parte el ferrocarril cuyo trazo estudiaba entónces el Señor Malinowski, pronto
pasará á ménos de una legua de distancia del Cerro de Chilete ; de manera que podrá transportarse por
él con gran ventaja el mineral en bruto , habiéndose ya formado una compañia con este objeto.
CAPITULO XVIII . 347
lete. Deseando visitar este lugar , llamado el Refugio , á unas dos le-
guas antes de llegar á San Miguel y cerca de un riachuelo llamado Niti-
suyo , dejé el camino principal , y despues de pocas cuadras llegué al in-
genio del Refugio , llamado tambien de Nitisuyo , por el riachuelo de es-
te nombre que pasa cerca.
El Señor D. Ramon Babié, inteligente fundidor de minerales , asocia-
do con el Señor Albadie , valiéndose de la excelente tierra refractaria y
otros materiales de las inmediaciones , construian en aquella época un
horno de reverbero para la calcinacion de los minerales ; otro de manga
para la fundicion, provisto de una tromba para suministrarle el aire ne-
cesario ; y , por último , un horno de copelacion para la separacion de la
plata del plomo .
Vi con placer en aquel apartado lugar una oficina metalúrgica cuya
construccion era dirigida con inteligencia , y deseándole el mas feliz éxi-
to continué mi camino hacia la poblacion de San Miguel , que no dista
legua y media.
Estando en San Miguel acompañé al Señor Malinowski en una pe-
queña excursion, bajando por la quebrada hácia el rio Poclux; la que me
sirvió para tomar algunas direcciones hácia puntos conocidos para mis
trabajos geográficos .
Mineral de Cushuro.-El 28 de Julio me separé de este estimado ami-
go y salí de la poblacion de San Miguel en compañia del Señor D. Be-
nigno Villanueva para visitar la mina Cushuro , situada á seis leguas de
distancia.
El camino en parte es regular, en parte malo. Al salir de San Miguel
se sigue subiendo continuamente hasta los altos , donde por un lado to-
ma orígen el riachuelo que baña la poblacion y por el otro bajan las
aguas al rio de Saña. Desde el punto culminante , situado poco mas ó
ménos en la mitad del camino , se baja por la vertiente occidental , y
pasando algunos arroyos y pequeños riachuelos se llega al mineral de
Cushuro.
En este lugar hay abundantes vetas de mineral de fierro , pero lo que
ha llamado la atencion hácia este punto , no es por cierto el fierro sino
Estos hornos funcionaron mas tarde con buen suceso , fundiéndose muchisimos quintales de mine-
ral; pero la falta de los medios de transporte hizo suspender el trabajo .
El ferrocarril era el que estaba llamado á dar vida á tan importante como descuidado Mineral de
Chilete.
348 PARTE PRELIMINAR.
una vetilla muy delgada, ó hilo de un mineral de cobre muy rico en plata.
Varias personas alucinadas por la fuerte proporcion de plata que
contiene este mineral (0,03á 0,04 , ó de 360 á 480 marcos por cajon
de 60 quintales), han puesto trabajo en esta mina llamada del Arco,
con el objeto de ver si se ensanchaba un poco ; pero han tenido que sus-
penderlo nuevamente por la inconstancia de la vetilla , la que á veces se
adelgaza tanto que casi desaparece .
Sin embargo , esta mina ha sido trabajada en otra época , y por las
labores profundas , actualmente llenas de agua , parece que ha dado mu-
chisimo mineral.
Bajada á la Costa.-En Cushuro me separé del Señor Villanueva para
continuar yo solo mi viaje hacia la Costa , dirigiéndome al pueblo de
Niepos , que dista ocho leguas de camino bastante quebrado.
Situada sobre una meseta que forman los cerros levantados casi per-
pendicularmente sobre los llanos de la Costa , la poblacion de Niepos se
halla en una verdadera azotea , desde la cual se divisa á los piés una
grande extension de la Costa , limitada á lo léjos por el vasto Oceano;
pudiéndose presenciar desde la plaza el sublime cuadro de la caida del
sol , que parece sumergir su luminoso disco en las tranquilas aguas
del Pacífico.
Una interminable bajada de mas de tres leguas , en medio de una
exuberante vegetacion , por un camino en gran parte fangoso y lleno de
hoyos y en parte muy pedregoso , conduce de la poblacion de Niepos á
la hacienda de Nanchó, la que ademas de sus sembrios, tiene una Monta-
ña inmediata, de donde se saca madera.
La hacienda de Nanchó se halla situada en la region de la Costa , de
manera que desde aquí en adelante ya no se marcha por los escabrosos
caminos de la Sierra , siendo el terreno casi completamente llano.
De Nanchó me dirigí hácia la hacienda de Culpon , marchando un po-
co mas de media legua, por un llano seco con árboles de palo santo (Gua-
iacum), y zapote (Capparis), para llegar al pueblo de Tingues , pasando á
su entrada el riachuelo que baña los terrenos de la hacienda de Nan-
chó , el cual se reúne al de Niepos unas dos leguas mas abajo.
De Tingues continué mi camino por terreno enteramente llano hasta
la hacienda de Culpon , situada en la quebrada de Saña , á cuatro leguas
y media de Nanchó.
La hacienda de Culpon es de sembrios de maíz y forraje para la in
CAPITULO XVIII. 349
verna del ganado ; tiene para esto terrenos muy profundos y fértiles,
como casi todos los del valle de Saña .
Saña y sus ruinas.
-Dejé Culpon para pasar á la mentada poblacion
de Saña , no por cierto célebre por su estado actual , que no puede ser
mas deplorable , sino por el recuerdo de lo que fué en el pasado siglo .
Cinco leguas de buen camino separan á Saña de Culpon , dejando de
por medio la gran hacienda de Cayaltin. Llegué á Saña , esa poblacion
memorable , centro importante en tiempo de los Incas , como lo manifies-
tan los numerosos caminos que á ella se dirigen , construidos por aque-
llos monarcas ; grande y opulenta bajo la dominacion española , á juz-
gar por los restos de numerosos templos erigidos en aquella época ; y
hoy dia miserable villorrio que no presenta ni la sombra de su antiguo
esplendor .
¿ Qué es lo que ha causado tamaña ruina ? ¿ Cuál fuerza hizo de la flo-
reciente ciudad un monton de escombros ?
El viajero que recorre ahora aquel lugar y que ignora la suerte de la
desgraciada poblacion de Saña , al mirar atónito los restos de los gran-
des templos que se levantan acá y allá aisladamente sobre las mezquinas
casuchas del actual pueblo, que casi por ironia conserva el título de ciu-
dad , se pregunta á sí mismo: ¿ Qué cataclismo ha acaecido aquí ? Pero si
está dotado de genio observador , no tardará en descubrir que todos los
cimientos de cal y ladrillo del ruinoso templo de San Agustin y la peana
que sostiene una cruz cerca de la plaza estan gastados y corroidos ; y al
ver que esta corrosion de los ladrillos aparece á un nivel constante , for-
mando una línea horizontal, si dicho viajero es algo perspicaz , compren-
derá luego que esta accion destructora es debida á aquel devastador é
incontenible elemento , el agua , que da la vida y la muerte al mismo
tiempo , transformando un desierto en un lugar habitable y de delicias,
con su accion lenta , benéfica y vivificadora ; y causando la desolacion,
la ruina y la muerte , cuando se arroja de improviso sobre un lugar lle-
no de actividad y de vida.
La opulenta ciudad de Saña fué invadida por una grande inundacion
producida por una excepcional creciente del rio , que en pocas horas
causó su completa ruina.
Las casas no siendo tan sólidamente construidas como los templos,
se cayeron y desaparecieron casi enteramente ; y en el dia , no queda ni
una sola pared que nos dé siquiera una idea de las construcciones de
350 PARTE PRELIMINAR.
aquella época , á no ser algun raro cimiento de cal y ladrillo , que no se
levanta de la superficie del terreno unas tres pulgadas.
Los templos , construidos con mas solidez , no han caido por comple-
to , quedando de algunos solamente las paredes ; otros aunque muy
desquiciados, han resistido á la accion destructora del agua.
La poblacion actual es de casitas la mayor parte con paredes de caña
brava enlucidas de barro , y un poco de cal para blanquear la cara
exterior.
Regreso a Lambayeque.-Salí apesadumbrado de estas ruinas para
continuar mi viaje á Lambayeque, que se halla á doce leguas de distan-
cia. Dos caminos conducen de Saña á Lambayeque: uno pasa por el
pueblo de Reque , y el otro deja esta poblacion á la izquierda y toca en
las haciendas la Calera , la Punta , Calupe , Pomalca , etc. Aunque el
camino que pasa por Reque es un poco mas largo , lo preferí para cono-
cer este pueblo , que á decir verdad no merecia este pequeño sacrificio,
pues no vi sino ruinosos ranchos , y sólo en su parte central descubrí
una habitacion regular.
Los indígenas de Reque han sido atacados del modo mas desastroso
por la terrible epidemia de la fiebre amarilla , que pasó por esta region
asolando los pueblos y sembrando la muerte por do quiera que tocaba.-
En Reque , este cruel azote hizo víctima á mas de la tercera parte de
sus habitantes .
El 3 de Agosto llegué por fin de nuevo á Lambayeque, cerrando el cír-
culo de mi larga excursion hácia el interior , visitando al mismo tiempo
en toda su extension dos quebradas que no conocia.
A mi regreso á Lambayeque , despues de mes y medio , hallé su clima
enteramente cambiado , tanto las mañanas como las tardes el cielo se
hallaba cubierto y se experimentaba una sensacion de frio. Al caer el sol
se levantaba un viento frio del Sur que duraba toda la noche.
Pero lo que me causó mas admiracion fué, desde el dia 10 hasta el 13,
ver el barómetro subir poco a poco, aumentando la presion atmosférica
cuatro milímetros mas que de costumbre, llegando á su maximum el dia
13 á las diez de la mañana .
En una carta que dirigí de Lambayeque á mi amigo el Señor Mali-
nowski , hacia presente estas anomalias en la marcha barométrica tan
regular en la Costa del Perú , ignorando el gran cataclismo que habia
tenido lugar en el Sur de la República , quiero hablar del terrible terre
CAPITULO XVIII. 351
moto del 13 deAgosto que causó tan inmensos daños , arrasando la des-
graciada Arequipa y produciendo aquella desastrosa invasion de las
aguas del Pacífico , que precipitándose sobre la tierra barrieron en pocos
segundos un gran número de poblaciones de la Costa, trasladando hácia
el interior algunos buques fondeados en el puerto de Arica.
En Lambayeque no pude notar otro fenómeno que el indicado , esto
es , el aumento en la presion atmósférica , y en el vecino puerto de San
José hubo un pequeño movimiento de mar que hizo entrar un poco de
agua en algunas bodegas.
Si alguna relacion existe , como lo creo , entre el aumento de la pre-
sion barométrica y el destructor fenómeno que acaeció en el Sur de la
República , el mismo dia que el barómetro señalaba en Lambayeque el
maximum de presion , podrá decirse que el gran terremoto venia prepa-
rándose desde algunos dias antes , puesto que, como he dicho , la presion
atmosférica empezó á aumentar desde el dia 10 y llegó á su maximum el
13 , que es el mismo dia del temblor.
CAPÍTULO XIX.
Salida de Lambayeque.-Rio de la Leche.-Camino al Departamento de Piura.
1869.
Continuacion del viaje al Norte.-El 18 del mismo mes de Agosto , salí
definitivamente de Lambayeque para continuar mi viaje al Norte , to-
mando el camino de Ferreñafe , poblacion situada a tres leguas de dis-
tancia , y cuyos habitantes en gran parte indígenas no tienen otra indus-
tria que la agricultura.
De Ferreñafe pasé á Olmos , viendo en el tránsito una cadena de pe-
queños y tristes pueblos , la mayor parte escasos de agua , tales son :
Muchumi , Túcume , Illimo , Pacora , Jayanca y Motupe.
Llegué á Olmos , que es el último pueblo del departamento de la Li-
bertad ; situada casi en el límite del desierto de Sechura , participa algo
de su sequedad , escaseando muchisimo el agua.
El rio que pasa cerca de la poblacion se halla casi siempre seco, corrien-
do un poco de agua solamente en los meses de Marzo y Abril , y aun
esto no sucede todos los años , pues ha habido época de pasar dos ó tres
352 PARTE PRELIMINAR
y mas años , sin verse una sola gota de agua bajar por el cauce del rio
hasta el pueblo.
La poblacion de Olmos , se surte de agua de un abundante manantial
llamado de Filoque , situado á una legua de distancia. Sin embargo,
los habitantes mas acomodados , desde pocos años , tienen su pozo en la
misma poblacion , lo que les evita la molestia de mandar traer el agua
de tan léjos.
De Olmos regresé á Motupe para dirigirme á Salas ; otro pueblo que
sufre por la suma escasez de agua , lo que le impide extender sus culti-
vos de tabaco y maíz. Un pequeño manantial llamado Pozo del pato , si-
tuado á media legua de Salas , alimenta dos depósitos que se conocen
con el nombre de Lagunas y que se hallan en la misma poblacion. Pero
la cantidad de agua que suministra el manantial es apenas suficiente
para los usos domésticos. Para el riego de los terrenos tiene el pueblo
una acequia de catorce leguas de curso , que viene desde la hacienda
de Canchachalá , de modo que depende del dueño de la hacienda , para
este elemento de vital importancia; y basta un desacuerdo entre el ha-
cendado y los habitantes del pueblo , para que el primero suspenda el
curso del agua por la acequia , con grave daño de los cultivos. Un caso
de esta naturaleza se habia verificado en la época que visité aquella des.
dichada poblacion.
Al salir de Salas , continué mi marcha á la hacienda de Mayascon , si-
tuada en la orilla izquierda del rio llamado de la Leche y donde se cultiva
arroz , algodon y caña.-En seguida , marchando un poco mas de tres
leguas por un camino llano y bueno , pasé á la hacienda de Batan-grande .
Hacienda de Batan-grande. Este hermoso y floreciente fundo, acababa
de ser destruido por un voraz incendio , pero incendio que no era debido
á la casualidad , sino á un bárbaro acto de venganza de los habitantes
de Motupe y Jayanca , los que en la creencia de que los hacendados les
habian quitado unos terrenos , y ademas retenian el agua en sus ha-
ciendas , aprovechando del transtorno político , en que se hallaba enton-
ces el país , se dirigieron en masa á dicho punto , incendiando los cer-
cos y las casas de las Haciendas de Batan-grande y la Viña , dispersan-
do á los Chinos , quemando las pacas de algodon y llevando por todas par-
tes la devastacion y la ruina.
En la hacienda de Batan-grande me encontré con un amigo , el inge-
niero D. Eulogio Delgado , quien deseando conocer las lagunas de la
CAPITULO XIX . 353
Cordillera que dan agua al rio de la Leche , para ver si era posible au-
mentar el agua de este último , mediante alguna obra hidráulica , con-
vino en hacer este viaje conmigo , pues yo tambien iba á recorrer la
quebrada hasta su orígen en la Cordillera.
Salimos pues de Batan-grande y pasando nuevamente por Mayascon,
seguimos, el siguiente dia, hasta el pueblo de Tocmoche, el que no tiene
otra importancia que su agradable temperamento y las grandes y esqui-
sitas chirimoyas que produce.
De Tocmoche pasamos á Cachen , otro pueblo como el anterior , per-
teneciente á la provincia de Chota ; pero de clima mucho mas frio , ha-
llándose situado en la cumbre de una lomada que sirve de línea diviso-
ria entre las aguas que bajan al rio de la Leche y las que tributan al de
Lambayeque .
Lagunas de Mishacocha.-Una excursion de tres leguas , subiendo
suavemente por la lomada , nos condujo á las lagunas de Mishacocha,
situadas en la misma Cordillera. Estas lagunas son en número de tres :
la primera es muy pequeña y no tiene agua en la mayor parte del año; la
segunda , un poco mas grande , desagua por una especie de canal bas-
tante angosto , que podria cerrarse con mucha facilidad por medio de un
dique; la tercera y última es la mayor y se halla resguardada hacia el
Este y Norte por unas enormes paredes de peña casi cortadas á pique.
Construyendo un dique , en el desagüe de la segunda , se cerraria la hoya
en que se hallan las dos mayores lagunas y se formaria una sola de mas
de media legua de circunferencia , que , segun la elevacion del dique ,
podria contener una gran cantidad de agua para repartir en tiempo de
escasez á las haciendas y pueblos situados mas abajo.
Lo que me llamó la atencion en esta visita á las lagunas de Mishaco-
cha , era ver la poca resistencia con que sufren los habitantes de aque-
llos lugares la baja temperatura de la Cordillera , poseyendo ademas la
absurda preocupacion , que la Cordillera y las lagunas se embravecen
tan sólo con ir á ver estas últimas .
En la excursion que hicimos de Cachen á las lagunas , un vecino del
lugar se convidó á acompañarnos. Llegados á la orilla de la tercera lagu-
na , mientras el Señor Delgado y yo nos entreteniamos , haciendo una
observacion y tomando la temperatura y altura barométrica del lugar,
nuestro compañero se hallaba acurrucado al abrigo de una peña tiritan-
EL PERÚ-Tomo I. 46
354 PARTE PRELIMINAR.
do de frio , lo que me pareció muy extraño en un individuo de Cachen,
y de consiguiente habituado á vivir en un lugar frio.
De regreso al pueblo de Cachen , nos pusimos en marcha , el dia si-
guiente , hacia la hacienda de Sangana , que dista cinco leguas , y está
situada cerca del orígen de otro brazo del rio de la Leche. Esta hacien-
da es de ganado vacuno y tiene pastos poco abundantes , siendo sus ter-
renos algo escasos de agua.
Dejamos á Sangana , y siguiendo la marcha por un terreno quebrado
y montuoso , llegamos al miserable pueblo de Ingahuasi que dista cua-
tro leguas.
Aunque no pude notar ningun resto de edificio que justifique el nom-
bre de Ingahuasi (Casa del Inca) dado á esta poblacion , no hay duda de
que este lugar ha sido habitado bajo la dominacion de los Incas , exis-
tiendo una acequia , construida en aquella época y que servia para con-
ducir el agua desde la laguna de Yanahuanga , situada en la Cordillera,
hasta los terrenos de la poblacion.-Esta acequia se halla actualmente
abandonada , habiéndose destruido y rellenado en muchas partes , yes
conocida en el lugar con el nombre de Acequia de los Gentiles.
Ingahuasi está habitado puramente por indígenas , y aunque muchos
de ellos hablan el castellano, se puede decir que es todavia una poblacion
primitiva , cuyos moradores han perdido todas las buenas cualidades que
tenian los Indios bajo la dominacion imperial , y con ellas la aficion al
trabajo , conservando tan sólo sus vicios , á los que han agregado la
borrachera de aguardiente.
Hallándose ausente el cura , no hay en este pueblo una sola persona
con quien tratar y se hace muy dificil conseguir el mas pequeño recur-
so ; porque todos sus habitantes , inclusive el alcalde , se van á sus cha-
cras , dejando el pueblo completamente desierto .
Los Indios de Ingahuasi son muy supersticiosos y podria decirse que
tienen una especie de temor á las lagunas de la Cordillera , habiendo su-
frido las mayores dificultades para conseguir un guia que nos llevase á
la laguna de Yanahuanga. Las preocupaciones de los Indios en este lu-
gar llegan á tal punto, que creen que no se puede traer el agua de la lagu-
na por medio de la acequia antigua, solo porque está hecha por los gen-
tiles . En verdad, el agua no podria actualmente bajar al pueblo sin hacer
ántes algunas reparaciones ; pero estos Indios son tan supersticiosos que
atribuyen este obstáculo tan sencillo á una causa sobrenatural, que cierra
CAPITULO XIX . 355
su razon y les impide ver el verdadero motivo de no correr el agua por
el cauce de la antigua acequia.
Otros Indios del pueblo nos decian , que no se puede sacar agua de la
laguna , sin que esta se embravezca y toda la naturaleza entre en revo-
lucion , desencadenándose fuertes vientos en la Cordillera y cayendo de
ella enormes témpanos de hielo , para castigar el atrevimiento de los
hombres de querer sacar agua.
Por fin , despues de muchas dificultades , conseguimos un Indio en
estado de completa embriaguez, que nos debia servir de guia para ir á la
laguna , porque no fué posible conseguir un individuo que en su sentido,
quisiera conducirnos. Pero lo digno de notarse , es que , en nuestra ex-
cursion á la laguna , tuvimos que sufrir la molestia de una especie de
huracan ó viento tan fuerte , que nos quitaba la respiracion y que hizo
rodar algunos pasos el caballo de mi compañero , el Señor Delgado .
Muchas veces simples coincidencias ó casualidades dan orígen á cier-
tas creencias que se arraigan de tal modo entre la gente supersticiosa,
que se hace absolutamente imposible el convencerlas de su error. Así
por ejemplo , si los Indios que me contaban tantos hechos maravillosos
y querian impedir que fuésemos á la laguna , hubieran sufrido el violen-
to ventarron que experimentamos en el camino, se habrian confirmado
todavia mas en su preocupacion.
Despues de dos horas llegamos á la laguna de Yanahuanga. Como en
las de Cachen , tambien aquí hay tres lagunas , las dos superiores con
agua y la inferior solamente con algunos charcos. La superior es la
mayor de todas y la que recibe el nombre de Yanahuanga. Su forma
es casi la de una herradura , y está rodeada por todas partes de cerros
elevados y muy inclinados.-Esta laguna se podria represar con mucha
facilidad , porque presenta en su desagüe un callejon de peña viva
bastante angosto , que se presta admirablemente para la construccion de
un dique. Pero el mas grave inconveniente para esta obra serian los
supersticiosos Indios de Ingahuasi , que no sólo se negarian á trabajar
sino que serian capaces de cometer algun acto de barbarie con los que
fuesen á tocar su sagrada laguna.
Satisfecho nuestro deseo de haber visto una cosa sobre la cual habia-
mos oido contar tantos absurdos , nos regresamos á Ingahuasi ; y el
siguiente dia salimos de este nido de ignorancia y supersticion , bajando
á la hacienda de Moyan, siguiendo el curso de la quebrada de Ingahua
356 PARTE PRELIMINAR.
si, la cual está bañada por el brazo principal del rio de la Leche .
En la hacienda de Moyan se cultiva caña, con la que se beneficia
chancaca y aguardiente. Tambien hay sembrios de gramalote que sir-
ven para la inverna del ganado .
En Moyan me separé del Señor Delgado y continué mi camino hacia
el departamento de Piura , pasando por la hacienda de Canchachalá, el
pueblo de Penachi y las haciendas de Chinama , Succha , Porculla y
*Congoña.
Esta última hacienda es de ganado vacuno y sembrios de trigo , ceba-
da y maíz ; pertenece al distrito de Huarmaca del departamento de
Piura. Entre Porculla y Congoña se marcha muchas veces por la cres-
ta de la Cordillera ó línea divisoria de las aguas que bajan á la Costa de las
que van al Amazonas ; pero la Cordillera es tan baja en esta parte del
Perú, que el viajero no percibe hallarse en la misma cumbre.
Origen y curso del rio de Piura.-De la hacienda de Congoña pasé á
la poblacion de Huarmaca , que dista solamente cuatro leguas.-Huar-
maca se halla situada en el origen del rio de Piura y en la misma cús-
pide de la Cordillera ; pero lo que hay de notable , es que hallándose la
iglesia en la parte mas elevada del pueblo , el filo de su techo divide las
aguas que van á los dos mares. Así cuando cae un aguacero en Huar-
maca , el agua que baja por un lado de la iglesia va al Pacífico y el que
baja por el otro se dirige al Atlántico.
Aunque el pueblo de Huarmaca se halla fundado sobre la Cordillera ,
goza sin embargo de un clima muy templado , hallándose este lugar á
menor elevacion que la ciudad de Arequipa , y de consiguiente se produ-
ce perfectamente en las cercanias del pueblo , trigo , cebada , maíz , pa-
pas y alfalfa.
De Huarmaca salí bajando, dirigiéndome hácia el lugar llamado Hual-
ca , donde se observan muchas casitas diseminadas entre la vegetacion
con sus pequeñas chacras de maíz , arroz , yucas y camotes. Su clima
es malsano , reinando casi continuamente fiebres malignas.
A medida que se adelanta la temperatura va subiendo , y aparecen ár-
boles que no se notan mas al Sur.- Los monstruosos árboles de Ceiba
con sus troncos y sus ramas hinchadas , cubiertos de una materia cero-
sa de color verde y completamente desprovistos de hojas, dan al paisaje
un aspecto particular , que se asemeja algo al que presentan los bosques
de Europa en tiempo de invierno.
CAPITULO XIX. 357
En el departamento de Piura en la estacion seca sucede con muchos
árboles lo que en invierno en Europa : la vegetacion se suspende y pier-
den sus hojas , quedando con las ramas enteramente desnudas ; pero la
causa es muy distinta , puesto que en Europa se produce este fenómeno
por la baja temperatura , y aquí al contrario por la temperatura muy
elevada acompañada de la falta de agua.
Seguí mi marcha por el camino que conduce á Piura , pasando de
Hualca á Salitral y Morropon , que forman dos distritos de la provincia
del Cercado de Piura .
Estos dos lugares tienen su capilla , y las casas en general no son
sino ranchos de caña .
En Morropon se cultiva maíz en abundancia , caña , arroz , yucas ,
camotes , calabazas y un poco de alfalfa , siendo uno de los pocos luga-
res de la provincia que no escasean de agua.
De Morropon pasé á la hacienda de Pabur, situada en la orilla iz-
quierda del rio de Piura y cuyo cultivo principal es el algodon.-Pabur
es una de las mejores haciendas que se encuentran en este camino,
habiéndose construido recientemente para el riego de los terrenos , una
acequia de dos leguas de largo .
Al salir de la hacienda de Pabur , volví á pasar el rio y continué por
la banda derecha hacia el caserio de Alitas , viendo de paso las hacien-
das de Campanas y Chapica , cuyas casas se hallan divididas tan sólo
por el camino.-En seguida continué la marcha al pueblo de Tambo-
grande que dista seis leguas y que es la capital de uno de los grandes
distritos , pues sus terrenos se extienden hasta el rio llamado Quiros .
De Tambo-grande hay dos caminos que conducen á la ciudad de Piu-
ra que es la capital del departamento : uno es mas corto y pasa por el
despoblado ; otro , llamado del Rodeo , no se aleja mucho del rio , y de
consiguiente pasa por lugares habitados. Como mi objeto era conocer el
curso del rio y los lugares habitados situados en sus orillas , tomé este
último y pasé de Tambo-grande al lugar llamado Punta de Arena , viendo
en el camino los lugares del Pedregal , el Seren y el Bebedero de la Peñita.
En esta parte del departamento de Piura el rio que pasa por la capital
se seca durante varios meses del año , pero en muchos puntos deja unos
charcos ó pozas de agua, á los que se da el nombre de Bebederos ; tales
son por ejemplo , el Bebedero del Pedregal y el de la Peñita , porque
358 PARTE PRELIMINAR.
sirven para dar de beber á las bestias del lugar y á las de los arrieros
que trafican por estos caminos.
De Punta Arena continué marchando seis leguas sobre terreno en
gran parte cubierto de arena y á pocas cuadras del rio , hasta las in-
mediaciones de Piura, pasando el cauce del rio para entrar á la ciudad.
Ciudad de Piura.-Llegué por fin , despues de mucho andar , á una
poblacion algo grande , pues desde mi salida de Lambayeque y las po-
blaciones inmediatas , no habia visto sino reducidos pueblos , y ranche-
rias , donde se encuentran con dificultad los recursos necesarios .
Permaneci nueve dias en esta capital, tanto para descansar un poco de
las fatigas del viaje , como para ver lo que habia de notable , y poner en
órden mis notas y los objetos recogidos en la marcha.
Durante las horas de sol las calles de Piura son verdaderos hornos de
reverbero y se hacen casi intransitables. La proximidad al ecuador , la
falta de agua , en el terreno y en la atmósfera , las calles no muy anchas
y todas las paredes de las casas blanqueadas , que reflejan los ardientes
rayos de un sol tropical, elevan la temperatura y producen una atmósfe-
ra abrasadora y casi irrespirable .
Pero si es verdad que todas estas paredes blancas elevan la tempera-
tura de la atmósfera de las calles, porque reflejan todos los rayos lumi-
nosos y caloríficos , mantienen , comparativamente el interior de las ca-
sas bastante fresco , á lo que contribuyen tambien el espesor de las pa-
redes que en general son algo dobles.
El rio de Piura , como he dicho , se seca durante cuatro ó cinco meses
del año , y en esta época los habitantes de la ciudad se proveen de agua
de un pozo situado cerca del Tajamar. Es realmente de sentirse que en
una ciudad donde se experimenta mas que en ninguna parte el deseo de
bañarse escasee tanto el agua, que se hace difícil satisfacer esta necesidad.
Piura con agua en abundancia progresaria muchisimo y cambiaria
como por encanto ; pero desgraciadamente parece condenada al suplicio
de Tántalo , puesto que se muere de sequedad pasando á pocas leguas al
Norte de la ciudad un caudaloso rio , el de la Chira, que derrama inútil-
mente su exceso de agua en el mar.
Desde muchos años á esta parte se han hecho varios proyectos para
dar agua á la ciudad de Piura y aun actualmente estan haciendo estu-
dios con este fin. Es de desearse que algun dia se vea realizada tan im-
portante obra.
CAPITULO XIX. 359
Pueblo de Catacaos.-A fines del mes de Setiembre ( el dia 27 ) salí
de Piura con direccion al pueblo de Catacaos que dista solamente dos le-
guas , viendo á la salida de la ciudad el caserio de Tacalá llamado tam-
bien Castilla, el que se halla separado de Piura solamente por el rio.
Catacaos es un pueblo muy antiguo , existiendo antes de la fundacion
de Piura. En otra época era habitado puramente por indígenas, pero en
la actualidad hay establecidos en la poblacion varios vecinos.
Los habitantes de Catacaos son agricultores , pero tienen ademas una
industria que va prosperando cada dia mas. Esta consiste en la fabrica-
cion de los sombreros de paja llamados de Guayaquil.
Debido á esta industria se puede decir que todos los domingos se nota
en Catacaos una gran concurrencia de gente , verificándose una especie
de feria á la que acuden de todas partes los Indios para vender los som-
breros que han fabricado en la semana, y los comerciantes de la capital
que traen géneros y la paja ya preparada que viene de Guayaquil. En
estos dias no se puede dar un paso en la poblacion sin ver pequeñas mesas
con grandes mazos de paja , y los Indios con los sombreros en la mano
buscando quien los compre .
Es casi imposible saber la cantidad de sombreros que se fabrican
anualmente en todo el distrito de Catacaos , pero si debemos tan sólo
juzgar por los exportados por el puerto de Payta , segun la Aduana , el
valor de dichos sombreros pasa en un sólo año de quinientos mil pesos .
Puerto de Payta.-Demoré dos dias en este laborioso pueblo y des-
pues seguí mi marcha hacia el puerto de Payta que dista cerca de doce
leguas. El camino , si se exceptúa el tambo de Congorá , es enteramente
despoblado y llano. La vegetacion en algunos trechos , desaparece com-
pletamente , pero luego aparece alguna escasa mata de Bichayo ( Cappa-
ris) que es arbusto del desierto , pues vive en lugares enteramente pri-
vados de agua , al ménos en la superficie.
El tambo de Congorá se halla situado como en la mitad del camino y
sirve para los que trafican entre Payta y Piura , hallándose en este lugar
algunos recursos para los pasajeros y algarroba para las bestias.
Ojalá que en todos los lugares despoblados del Perú se hallase un hos-
picio de esta naturaleza; pero desgraciadamente estos establecimientos no
pueden sostenerse por el poco tránsito , y aun el de Congorá apenas puede
cubrir sus gastos; puesto que si es verdad que no faltan transeuntes dia-
riamente , estos son casi todos arrieros que no gastan nada en el tam
360 PARTE PRELIMINAR .
bo. Sólo en los dias de vapor tocan allí algunos pasajeros , los que con di-
ficultad pueden pagar los gastos que tiene el tambo para traer el agua
desde el rio de la Chira y las demas provisiones de Piura.
Para evitar el gasto de traer el agua se ha escavado un pozo , y en
efecto se encontró agua á la profundidad de veinte y cinco varas , pero
tan salobre que era completamente inservible. Se profundizó el pozo,
para ver de encontrar otra capa de agua mejor , entablando todo el inte-
rior para aislar el agua salobre ; pero aun á la profundidad de sesenta y
cinco varas no se halló agua potable , pues el agua del pozo es tan car-
gada de sales que no puede servir ni para los animales .
Despues de tres horas de descanso en el tambo de Congorá continué
la marcha hacia Payta. Ya en la cercania de este puerto termina de gol-
pe la meseta llana sobre la que se marcha , que se conoce con el nombre
de Tablazo , y se presenta á los piés , al nivel del mar , la poblacion de
Payta , á la cual se baja por un camino sinuoso .
Entré á Payta , puerto notable por su hermosa y segura bahia , abri-
gada por el lado del Sur, de donde soplan los vientos mas constantes.
Pero si Piura escasea de agua , Payta carece totalmente de este indis-
pensable elemento. Faltando el agua , falta de consiguiente tambien la
vegetacion que da vida al paisaje.
La poblacion tiene sus calles lonjitudinales de regular anchura , pero
las trasversales son tan angostas que parecen corredores ó pasadizos y
no calles.
La Aduana es el edificio mas notable, pues es toda de fierro , tiene dos
pisos y un mirador que domina toda la poblacion. Esta Aduana y el al-
macen han sido construidos en Europa. El agua que sirve para el con-
sumo de la poblacion se trae desde el rio de la Chira y se vende en
Payta á dos reales la carga , formada de dos barrilitos que contendran
una arroba y media de agua cada uno.
Ya muchas veces se ha pensado en dar agua al puerto de Payta , tra-
yéndola desde el rio de la Chira, pero solamente ahora se ha venido á
realizar el proyecto , hallándose esta obra en actual construccion.
Es fácil imaginar cuanto ganará el puerto de Payta con tener agua
constante , pues con ella podrá tener tambien cultivos y de consiguiente
forraje para las bestias , el que se trae actualmente desde las orillas del
rio de la Chira que dista de seis á siete leguas.
CAPÍTULO XX.
Rio la Chira y parte elevada ó Sierra del departamento de Piura.
1868.
Hechas las observaciones necesarias , en el puerto de Payta emprendí
mi marcha hacia el pueblo de Amotape, viendo de paso la poblacion de
Colan, la que es enteramente de indígenas, que se dedican á la pesca.
El pueblo de Colan dista de Payta dos leguas y media , de camino
casi enteramente llano. En cuanto al agua potable , Colan es mas favo-
recido que Payta , puesto que ademas de hallarse mas cerca del rio de la
Chira , en los años que este último tiene bastante agua , sale un brazo
que pasa inmediato al pueblo y entonces , aun la poblacion de Payta se
provee de esta agua que se halla mucho mas cerca .
Continuando la marcha de Colan á Amotape , despues de dos leguas,
llegué al pueblecito del Arenal, cuyo nombre basta para indicar que la
arena no escasea en este lugar. ¡ Qué aspecto tan triste el de este pueblo !
Miserables casuchas que se levantan en medio de un desierto donde no
se ve sino árida arena , sin una sóla yerba que rompa la monotonia , y
de al ménos una señal de vida , ofrecen el cuadro mas desolador. Pero
basta dirigir la mirada á la parte baja , bañada por el rio la Chira
para ver la escena mas opuesta y gozar de una vista encantadora. Por
este lado , las aguas del manso rio se deslizan suavemente entre verdes
chacritas de distintos sembrios ; unos tupidos platanales cubren las
orillas ; y mas léjos se levantan una esbeltas y elegantes palmeras sir-
viendo como de adorno al paisaje. ¡ Qué contraste. entre el estéril arenal
y esta escena llena de vida !
Rio la Chira. Siguiendo el camino hacia Amotape , se pasa el rio de la
Chira , al pié del pueblecito del Arenal. El rio de la Chira tiene agua toda
el año y raras veces es vadeable. En la misma época que el rio de Piura
está completamente seco , el rio de la Chira es preciso pasarlo en canoa.
Esta cantidad de agua que lleva dicho rio es debida á su lejano orígen. En
efecto , las dos ramas principales que forman el rio de la Chira nacen á
EL PERÚ.-Tomo I. 47
362 PARTE PRELIMINAR.
mucha distancia en la parte central de la República del Ecuador , y de
las tres ramas que afluyen á este rio , y cuyo origen se halla en territo-
rio peruano , una de ellas , el rio Quiros , tiene un curso bastante largo
naciendo de la Cordillera que pasa entre Huarmaca y Huancabamba.
Una legua mas allá del paso del rio la Chira se halla la poblacion de
Amotape , la que es bastante antigua y tiene varios vecinos respetables.
La poblacion está fundada sobre el terreno elevado de la banda derecha
del rio , notándose aquí el mismo contraste que en el Arenal , entre la
aridez del terreno donde se halla establecido el pueblo y la fecundidad
de los situados en la hoya del rio , donde se obtienen en abundancia y
casi sin trabajo , todos los productos de las regiones tropicales. Asombra
el ver maíz , yucas , camotes , frijoles , caña , algodon, mangos , mameyes,
parras , anacardios , cocos , etc. , reunidos en un pequeño trecho de estos
fértiles terrenos .
El nombre de Amotape es conocido por la brea que se saca á poca
distancia. Esta materia se encuentra en unos cerros á siete leguas de
la poblacion. El beneficio se hace cocinando dicha sustancia en agua,
para separar el asfalto de las impurezas y de los aceites volátiles que se
desprenden en vapores .
Esta materia se vende por cajones que tienen el peso de siete arrobas,
y se puede decir que casi toda se consume en Pisco é Ica para la fabri-
cacion de las botijas que sirven para transportar el aguardiente.
En la época que yo pasé por aquellos lugares se estaba escavando un
pozo para buscar el petroleo , el que sale á la superficie del terreno bajo
la forma de copé , dándose este nombre al petroleo que contiene asfalto.
El rio la Chira corre por terrenos muy bajos que no permiten sacar el
agua por medio de acequias y regar los hermosos terrenos situados á
pocas varas de elevacion. Para esto se han establecido cerca de Amotape
algunas máquinas de vapor con el objeto de elevar por medio de bombas,
el agua del rio y conducir las acequias sobre los terrenos cultivables .
La primera máquina , empezando de la desembocadura del rio , es la
del Señor Woodhouse establecida en la hacienda de Paderones en la que
se cultiva la cochinilla.
A pocas cuadras de Amotape se halla la segunda máquina plantada
por el Señor Sterling, con la que se eleva el agua hasta un depósito , y
por medio de otra bomba se le hace subir desde este último hasta los
terrenos. En frente de esta en la otra banda , el Señor Blacker tiene
CAPÍTULO XX. 363
otra bomba de vapor en la hacienda de la Rinconada, para el riego de
unos terrenos sembrados de algodon.
De Amotape no seguí mas al Norte hacia Tumbes porque habia ya
visitado esta region en 1858. Seguí pues mi itinerario por la orilla del
rio la Chira , con el objeto de reconocer su curso y el de sus afluentes ,
que bañan el territorio peruano.
Hacienda de Tangarará. - Pasé de Amotape á Monte-abierto lugar
que forma parte de la hacienda de Tangarará , y sin duda el puesto mas
importante de toda aquella ribera por la poderosa máquina que se esta-
bleció con el mismo objeto que las anteriores , pero en mucho mayor
escala.
La máquina de Monte-abierto es de vapor y de la fuerza de 150 caba-
llos . Tres largos calderos calentados con leña de algarrobo , que es allí
muy abundante, producen el vapor necesario para poner en movimiento
dos grandes bombas circulares; una de las cuales da litros 13,629 (3,000
galones ) de agua por minuto y la otra litros 22,715 ( 5,000 galones) en
el mismo espacio de tiempo. El agua levantada por estas gigantescas
bombas se reparte sobre el terreno por medio de tres acequias principa-
les. Dos de estas acequias tienen agua á 8 métros , 30 centímetros (27
piés ingleses) sobre el nivel mas bajo del rio y la otra á 6 métros 76
centímetros ( 22 piés ingleses) .
El agua así elevada riega 450 cuadras de 91 métros y casi medio de
lado ( 100 yardas ).
Desgraciadamente el año pasado , el rio la Chira por una fuerte cre-
ciente , varió de curso , dejando en seco la parte donde funcionaban
las bombas , las cuales han quedado á algunas cuadras de distancia del
nuevo cauce. Este incidente paralizó la marcha de las bombas, y causa-
rá crecidos gastos á los empresarios el ponerlas nuevamente en ejercicio.
Estando en Monte-abierto di un paseo para conocer el pueblo de la
Huaca situado en la orilla izquierda del rio. Pocos lugares gozan de una
vista mas pintoresca que este pueblo , formado de casas sencillamente
construidas, pero de agradable aspecto por el aseo y blancura de sus pa-
redes ; las que hacen el mas bello contraste con la lozana vegetacion que
las rodea , y las tranquilas aguas del rio que pasa por delante.
De regreso ví la hacienda de Viviate , donde se cultiva algodon en
terrenos muy bajos que el rio inunda de cuando en cuando ; y muy
cerca de Viviate se observa sobre un morrito , la casa de la hacienda de
364 PARTE PRELIMINAR.
la Chira la que debe ser de las mas antiguas, puesto que ha dado su
nombre al rio.
De Monte- abierto , seguí adelante dirigiéndome á la casa de la hacien-
da de Tangarará que dista tres largas leguas. Esta hacienda es la mas
grande entre todas las del valle de la Chira ; comprende como he dicho
en sus terrenos , á Monte-abierto , y linda por un lado con Amotape, por
el otro con el pueblo de Querocotillo , y por el Norte con la hacienda de
Mancora .
La casa de la hacienda de Tangarará es cómoda y espaciosa ; se halla
sobre un terreno un poco elevado á una cuadra de distancia del rio ; pero
cuando este último está de creciente , el agua se acerca hasta pocos
pasos de distancia .
En los terrenos de la hacienda se siembra algodon é higuerilla, de cuyas
semillas se extrae el aceite que sirve á la gente pobre para alumbrarse.
Salí de Tangarará con direccion hácia la hacienda de Huangalá, situa-
da á seis leguas de distancia. El camino es bastante molesto , porque se
marcha gran parte por un árido arenal bajo la accion de un sol abrasador.
Al salir de la casa de la hacienda se atraviesa luego el rio por medio
de canoa , y las bestias se hacen pasar á nado. En seguida se marcha
por la banda izquierda , y dejando á un lado la pequeña hacienda del
Prado , se pasa por la rancheria de Jivito para llegar á otra mas grande
llamada la Capilla.
Esta rancheria se halla en medio de un arenal y casi todas las casas
estan medio enterradas en la arena , la que tiende por todas partes á in-
vadirlas y sepultarlas con sus habitantes. En vano estos la botan y le
ponen obstáculos plantando pequeñas palizadas , pero el viento y la mo-
vilidad de la invasora arena vence la barrera y amontonándose contra
las paredes de las débiles chozas las aplasta con su peso y las derriba
al suelo .
No pasaré aquí en silencio la costumbre casi general en todo el depar-
tamento de Piura , de poner delante de las casas , que se quieren abrigar
de la invasion de la arena , una cantidad de pequeños trozos de carbon.
Aunque esta costumbre parece ridícula , porque choca al buen sentido
que algunos pedazos de carbon puedan contener á la arena soplada por el
viento , sin embargo esta costumbre encierra un hecho verdadero , y del
que falta buscar la causa ; habiendo visto personalmente en muchos lu-
gares , casas rodeadas de médanos de arena , sin que esta última haya
CAPITULO XX. 365
llegado á tocar las paredes de la casa , hallándose separada por una can-
tidad de pequeños trozos de carbon.
No se crea por esto que en todas partes se pueda detener, por dicho
medio la accion invasora de la arena ; pues el fenómeno se verifica so-
lamente en ciertas condiciones especiales.
Los límites de esta parte preliminar no me per miten entrar aquí en
muchos detalles ; me reservo pues tratar mas en extenso esta importan-
te cuestion ; en el curso de la obra , limitándome por ahora á decir que
en la rancheria de la Capilla de que tratamos , cualquiera podrá ver un
ejemplo de la costumbre de poner carbon al rededor de las casas que se
quieran defender de la invasion de la arena , y podran tambien ver va-
rias casas rodeadas por tres lados de un médano de arena , el que se
halla separado de las paredes por una especie de callejon , de un medio
metro de ancho ; cuyo piso se halla enteramente cubierto de pedacitos
de carbon , y asombra realmente ver la pertinaz arena detener su curso
destructor delante de unos trocitos de carbon , cual fogoso corcel que
cesa instantáneamente su impetuosa carrera , bajo la accion de unos
delgados cordeles que le sirven de riendas.
Siguiendo adelante una legua larga , alcancé la poblacion de la Sullana,
fundada como la anterior rancheria en un arenal , pero la arena es aquí
menos abundante que en la Capilla.-Sullana es pueblo de regular ex-
tension ; sus casas son de muy variado aspecto , notándose todas las gra-
daciones desde la miserable choza del Indio , enteramente construida de
caña , hasta la de paredes sólidas , blanqueadas , con buenas puertas y
ventanas de reja á la calle , y con bastante comodidad interior.
La poblacion de Sullana , como casi todas las de esta region , parece
servir de anillo entre el desierto y la lujosa vegetacion de las regiones
tropicales , entre la absoluta falta de agua y la abundancia , entre la vida
y la muerte ; puesto que si se mira por un lado , no se ve sino árido y mo-
nótono arenal y por el otro se presenta la hermosa vista del rio de la
Chira , que pasa á una cuadra mas abajo , con sus orillas cubiertas de
una bella y variada vegetacion.
En este punto , los rios de la Chira y de Piura por su sinuoso curso
se acercan muchisimo, de manera que la poblacion de Sullana dista so-
lamente siete leguas de este último rio , y se halla á ocho leguas de dis-
tancia de la ciudad de Piura. Así la poblacion de la Sullana tiene una
posicion muy ventajosa , hallándose á tan poca distancia de la ca
366 PARTE PRELIMINAR .
pital del departamento , y el camino que conduce de una poblacion á otra,
aunque es á través del desierto, tiene la ventaja de ser casi enteramente
llano. Dos horas despues de mi salida de la poblacion de Sullana , me
hallaba descansando en la hermosa hacienda de Huangalá.
Los propietarios de la hacienda de Huangala , han seguido la huella
de Monte-abierto , habiendo plantado como en esta última hacienda una
máquina de vapor , pero de ménos poder , que pone en movimiento dos
grandes bombas circulares , las que levantan del rio de la Chira una fuerte
cantidad de agua , con la que alimentan una acequia , que sirve para el
riego de una grande extension de terreno.
La máquina de la hacienda de Huangalá es de la fuerza de 80 caballos,
y levanta litros 27,258 (6,000 galones) de agua á metros 12.60 cent. (41
piés ingleses) sobre el nivel mas bajo del rio.
Desde el corredor de la hermosa casa de la hacienda se domina toda
la hoyada del rio, viéndose la gran pampa con sus cultivos , y la activa
máquina en contínuo movimiento , para elevar el indispensable elemen-
to que lleva la vida y la riqueza á todos los terrenos por donde pasa.
Tanto el establecimento de Monte-abierto como el de Huangala , ha-
cen honor á sus dueños y dan á conocer que tambien en el Perú hay
hombres amantes del progreso , y capaces de acometer las mas atrevidas
empresas. Ojalá que otros imiten tan bello ejemplo y que en poco tiem-
po toda la exuberante cantidad de agua del rio la Chira , que se derrama
inútilmente en el mar , sirva para vivificar aquellos fértiles terrenos y
hacerles producir abundantes cosechas ; que á mas de remunerar á los
empresarios de los capitales que han invertido , sirvan de estímulo á otros
para que fomenten el desarrollo de la agricultura del país.
Afluentes del rio la Chira.-De la hacienda de Huangalá seguí todavia
el rio la Chira hasta la hacienda de Somate que dista tres leguas , y
desde este punto me separé para seguir el curso de un afluente que se
conoce con el nombre de rio de Suipirá , que es el de una hacienda si-
tuada en su orilla .
El rio de Suipirá nace en los altos de la hacienda de Pillo ; en tiempo
de aguas carga mucho , pero en la estacion seca tiene muy poca , la que
toda se consume en los cultivos situados en ambas bandas.
Desde que se deja el caudaloso rio la Chira , para seguir el rio de Sui-
pirá , se deja tambien el terreno llano para marchar sobre otro mas ó mé-
nos ondulado, A siete leguas de este punto se encuentra la hacienda de
CAPITULO XX . 367
Pelingará , situada á pocas cuadras del rio y en su banda izquierda.
Continuando el curso de este rio hacia su origen , se llega despues de
dos leguas de camino á la hacienda de Suipirá , que dá nombre al rio y
en la que hay cria de ganado vacuno. Siguiendo todavia el rio Suipirá
otras tres leguas , llegué á la hacienda de Chipillico , situada en la banda
derecha y á unas tres cuadras del rio.
En esta parte las orillas del rio Suipirá se hallan enteramente cubier-
tas de cultivos de maíz , yucas , camotes , zapallos. Tambien se cultiva
grama para inverna del ganado vacuno.
Al salir de Chipillico me separé del rio Suipirá para dirigirme hácia
otro mayor afluente del rio la Chira , que se conoce con el nombre de
rio Quiros .
Para ir de Chipillico al rio Quiros, hay que pasar una cadena de cerros
que divide las hoyas de los dos rios ; todo lo demas del camino es llano
ybueno.
Despues de una legua de marcha , empieza la subida por un terreno
muy inclinado ; pero un poco mas allá aumenta la gradiente hasta llegar
á la cumbre de la cadena , que es muy poco elevada.-La vegetacion es
bastante variada , pero no muy abundante , siendo el terreno escaso
de agua. Algunos Bombax , con sus ramas enteramente cubiertas de
una pequeña Tillandsia una Erythrina y otras leguminosas , comple-
,
tamente invadidas por una Usnea , dan al paisaje un aspecto particular.
pero una planta que sirve de adorno á estos cerros es la Bougainvillaea,
peruviana , que se conoce en el Norte del Perú , con el nombre de Papelillo,
y la que ofrece algunas variedades , ostentando en sus vistosas brácteas
todos los matices , desde el rosado hasta el rojo mas encendido.
En ménos de dos horas bajé de la cumbre de los cerros hasta la orilla
del rio Quiros. Este rio tiene un curso muy largo , tomando su orí-
gen de la laguna de Huaringa , situada en la Cordillera , que divide la
provincia de Ayavaca de la de Huancabamba. En su largo curso recibe
muchos afluentes , de manera que tributa al rio la Chira un fuerte cau-
dal de agua.
El rio Quiros recibe su nombre de una hacienda situada en su orilla
y que no tiene nada de particular , sino es su antigüedad , como lo ates-
tigua el estado ruinoso de la casa.
Despues de haber pasado la noche en una casa situada á media legua
de la hacienda de Quiros , el dia siguiente bajé dos leguas por la orilla
368 PARTE PRELIMINAR.
izquierda del rio ; en seguida pasé este último á vado en un lugar
donde se esplaya muchisimo , y marchando tres leguas por la otra banda
me fuí á Suyo.
Suyo es pueblo y hacienda , pero todo es miserable ; puesto que unos
ranchitos diseminados constituyen el pueblo , y una casa de mezquina
apariencia es la de la hacienda. El lugar ademas de su pobreza es
enfermizo .
No hice sino algunas observaciones barométricas y me regresé por el
mismo camino , pasando nuevamente el rio Quiros para descansar en
una casa situada sobre un morrito de donde se goza de la vista de un
gran trecho del rio y de los terrenos cultivados de arroz , yucas , camo-
tes , zapallos , maíz , plátanos , etc.
Aunque el lugar es muy pintoresco, tiene la desgracia de ser malsano
reinando á veces con bastante fuerza las fiebres intermitentes .
Al dia siguiente me puse nuevamente en marcha para seguir el curso
del rio Quiros hasta su desembocadura en el de la Chira. El camino es
bastante pesado por las numerosas quebraditas que lo atraviesan, las que
siendo á veces bastante profundas hacen el terreno muy fragoso, de ma-
nera que se anda mucho y se adelanta muy poco. En este camino se
halla la hacienda de San Sebastian que es de ganado vacuno , el que se
mantiene con los frutos de los algarrobos y los pastos naturales .
La hacienda de San Sebastian , tiene terrenos escasos de agua ; se
halla en la banda derecha del rio Quiros , que pasa aquí por un cauce
muy profundo , quedando los terrenos de la hacienda algo elevados sobre
el nivel del rio .
De San Sebastian en adelante el camino es mas quebrado, pues no se
hace sino subir y bajar continuamente hasta llegar frente á la hacienda
de Pampa-larga , para entrar á la cual se pasa el rio á vado.
Pampa-larga es otra hacienda de ganado , vacuno y cabrio ; como San
Sebastian no tiene terrenos de regadio , pero en la orilla del rio Quiros ,
tiene una buena chacra , donde se cultiva plátanos , yucas , camotes ,
maíz , naranjos , limones , grama para las bestias , etc.
De la hacienda de Pampa-larga á la desembocadura del rio Quiros en
el de la Chira no hay una legua. Casi enfrente de la desembocadura del
rio Quiros se halla en la otra banda del rio la Chira el pueblo de Sapo-
tillo que pertenece á la República del Ecuador.
Héme aquí por fin en el extremo de la República del Perú y en el lí
CAPITULO XX. 369
mite con el Ecuador , despues de un año y tres meses de mi salida de
Lima , habiendo dado infinitas vueltas , descrito en mi largo camino los
círculos mas viciosos , volviendo dos y tres veces al mismo lugar , tan
sólo para ir en busca de los pueblos escondidos entre los cerros , y lo que
es mas notable en este dilatado viaje , recorriendo mas de mil leguas con
las mismas bestias.
El 16 de Octubre salí de la hacienda de Pampa-larga con direccion á
la de la Tina distante once leguas , y situada en la orilla del rio Marcará
que tiene una direccion casi paralela con el Quiros , y sirve de límite
hácia el Norte entre las Repúblicas del Perú y el Ecuador.
La primera parte de este camino , esto es , desde la hacienda de Pam-
pa-larga hasta la quebrada de Suyo es bastante molesto por ser el terre-
no muy quebrado ; pero desde Suyo hasta la hacienda de la Tina es casi
enteramente llano .
La hacienda de la Tina es de caña , la que se beneficia para preparar
la chancaca ; tiene ademas cria de ganado vacuno. La casa de la hacien-
da dista tres ó cuatro cuadras del rio Marcará, así llamado por un pue-
blo ecuatoriano que lleva el mismo nombre y está situado á pocas cua-
dras de distancia en la otra banda del rio.
El rio de Marcará á seis leguas mas abajo de la hacienda de la Tina,
se junta con el Catamayo , que viene de la parte central del Ecuador , y
los dos rios reunidos forman el de la Chira.
Saliendo de la hacienda de la Tina seguí recorriendo el límite con el
Ecuador, siguiendo el rio Marcará hasta la hacienda de Anchalay situa-
da siete leguas mas arriba. El camino aunque tiene sus pequeñas subi-
das y bajadas no es muy malo. Hay trechos en que se marcha por el
bosque á la sombra de gigantescos árboles de Ceyba que afectan formas
muy caprichosas .
Estos corpulentos árboles son unos verdaderos monstruos del bos-
que , y cuando se hallan desprovistos de hojas , al ver aquellos tron-
cos barrigudos con ramas hinchadas , encorvadas , dirigidas en dis-
tintos sentidos , con pliegues debajo del punto de insercion con el tron-
co , como si tuvieran que mover aquellos enormes brazos ; y por último
al ver todo aquel conjunto revestido de una materia verde , como si fue-
ra una piel , se aleja la idea de que aquellos extraños seres pertenezcan
al reino vegetal ; y excitada la imaginacion del viajero á la vista de esas
raras formas, le parece ver unos monstruosos animales que tienen cierta
EL PERÚ.
-Tomo I. 48
370 PARTE PRELIMINAR.
analogia con los enormes reptiles , que poblaban la superficie de nuestro
globo en las épocas geológicas anteriores á las de nuestra Fauna actual.
La hacienda de Anchalay , como la de la Tina , es de caña y ganado;
pero Anchalay tiene mas abundancia de agua , por un rio que baja de la
Cordillera de Ayavaca , el que teniendo mucho mas declive que el rio
Marcará , permite sacar con facilidad el agua necesaria para el riego de
los terrenos .
Provincia de Ayavaca.-En Anchalá , terminaba mi viaje por la par-
te baja del departamento de Piura , y para completar mis estudios en
este importante departamento , me faltaba visitar la region elevada ó de
la Sierra. Salí pues de Anchalay con direccion á la poblacion de Aya-
vaca , que es la capital de la provincia del mismo nombre.
De la hacienda de Anchalay á la poblacion de Ayavaca , hay siete le-
guas; el camino ya no es llano , sino que se sube continuamente, y aun-
que no hay pasos peligrosos ni subidas muy inclinadas , si se excep-
túan algunos pequeños trechos , tiene el defecto de ser angosto y muy
fácil de confundirlo con las sendas y otros caminos que conducen á las
chacras ó á los pajonales de la Cordillera ; de modo que es de absoluta
necesidad , marchar con un guia , so pena de desviarse y dar muchos
rodeos durante el viaje.
A medida que se sube , la vegetacion va cambiando totalmente ; desa-
pareciendo los ceibas , algarrobos , acacias , y todos aquellos árboles tan
escasos de hojas en la estacion seca , los que son reemplazados , por una
vegetacion mas lozana , aunque no formada de grandes árboles ; y á ma-
yor altura aparece la tupida vegetacion de la Montaña , pasando muchas
veces el camino por una especie de callejon , formado por dos paredes
de verdura.
Despues de seis horas de fatigosa marcha , llegué por fin á la cumbre
de la cadena de cerros que separa la hoya del rio de Marcará de la de
Quiros ; cuyos rios , como he dicho ya , tienen una direccion casi pa-
ralela , bajando los dos de la verdadera Cordillera , para llevar sus aguas
al rio de la Chira , corriendo poco mas ó ménos en direccion de E. á O.
Descendiendo ménos de una legua de la cumbre de la cadena , por la
vertiente que mira hacia el rio Quiros , llegué á la poblacion de Ayavaca.
De todas las poblaciones del departamento de Piura , lade Ayavaca
es la que se halla á mayor elevacion sobre el nivel del mar , siendo su al-
tura segun Humboldt , de metros 27,42. Sin embargo , relativamente á
CAPITULO XX. 371
otros lugares situados á la misma elevacion , en Ayavaca hace mas frio.
El clima es muy sano , conociéndose en el lugar muy pocas enferme-
dades. En la estacion de lluvias la atmósfera es muy húmeda , por las
espesas neblinas qus reinan casi constantemente , en especial por las tar-
des , pero en la estacion que no llueve , es por lo general muy seca.
Relativamente á otros lugares , en Ayavaca llueve mucho , lo que se
comprende fácilmente, por ser uno de los puntos mas elevados del depar-
tamento , y de consiguiente , donde se condensan con mas facilidad los
vapores acuosos , que se levantan de las regiones bajas bañadas por los
rios Quiros , la Chira y Marcará , que rodean por tres lados , á manera
de una península , la cadena de cerros , donde se halla la poblacion de
Ayavaca.
La provincia de Ayavaca comprende cinco distritos, de los cuales , el
de Ayavaca y el de Suyo forman la faja de tierra que constituye la espe-
cie de península que acabo de citar , cuyo relieve principal es formado
por una cadena de cerros que se desprende de la Cordillera entre el orí-
gen del rio Quiros y el de Marcará. Los otros tres distritos son los de
Frias , Chalaco y Cumbicus , que se hallan situados entre el rio Quiros
y el de Fiura , en donde hay otra ramificacion ó contrafuerte de la Cor-
dillera que forma la parte elevada ó serrania de los citados distritos.
En el departamento de Piura , las poblaciones son escasas y la mayor
parte de los distritos comprenden una sola poblacion que es la capital , ó
cuando mas uno ó dos pueblos anexos. Así , aun el distrito de Ayavaca
que es el mas poblado , tiene una sola poblacion que es la capital , no
solamente del distrito , sino tambien de la provincia ; todo lo demas es
formado de haciendas pertenecientes á particulares y á caserios que lla-
man Haciendas de Comunidad ó Haciendas compuestas. Estas son muy
numerosas y tienen muchos habitantes , los que son todos indígenas de
pura raza que no se mezclan con blancos, ni consienten vender terrenos
á estos últimos .
Hechos algunos estudios y observaciones , dejé la poblacion de Ayava-
ca , para bajar al rio Quiros y seguir mi itinerario por los demas distri-
tos citados mas arriba.
El camino que baja al rio Quiros difiere muy poco del que por el otro
lado conduce al rio de Marcará. Un gran trecho está trazado sobre ter-
renos arcillosos , de manera que si es bueno en la estacion seca , se
372 PARTE PRELIMINAR.
vuelve muy malo , en la de lluvia , haciéndose resbaloso y formándose
mucho barro .
Muy cerca de Ayavaca hay puntos donde el camino es un verdadero
callejon cortado en el terreno , donde en tiempo de lluvias debe correr el
agua como en un rio.
Despues de cinco leguas de bajada , intercalada con trechos de camino
un poco llano , llegué al puente de Reipiti , sobre el rio Quiros , volvien-
do casi al mismo punto de donde habia salido algunos dias antes para
dar mi vuelta á los distritos de Suyo y Ayavaca .
Este puente tiene dos sólidos estribos de calicanto , atrevidamente cons-
truidos sobre la roca diorítica, que forma un barranco vertical en las dos
orillas del rio Quiros , cuyas aguas pasan precipitadamente y como com-
primidas en esta profunda cañada escavada en la viva peña .
La abertura entre los estribos es de un poco mas de diez metros ( 13
varas ) y la elevacion del puente sobre el nivel mas bajo del agua , es de
12 á 13 metros. En tiempo de creciente este rio llega á subir de nivel
hasta diez metros , habiendo llegado el agua en ciertos años á cubrir la
base de los estribos .
El siguiente dia salí del puente para subir á la hacienda de Lagunas,
que dista tres leguas y media. Esta hacienda es de ganado vacuno , la-
nar y yeguarizo , pero tiene poca agua y de consiguiente pocos terrenos
cultivados,
De la hacienda de Lagunas continué la marcha con direccion al pue-
blo de Frias , subiendo continuamente dos leguas para llegar á la cumbre
de la cadena que limita la hoya del rio Quiros. El punto mas elevado
del camino se llama el Portachuelo , y desde este lugar se extiende libre-
mente la vista , pudiéndose distinguir la poblacion de Ayavaca y varias
haciendas , situadas en la falda de los cerros de la otra banda del rio
Quiros. Bajando al otro lado, se marcha por terreno muy quebrado , ba-
jando continuamente para pasar numerosas quebraditas , bañadas por
continuos arroyos , tributarios del rio de Chipillico. A dos leguas del
portachuelo se pasa el brazo principal de este rio , que es el mismo que
mas abajo se llama de Suipirá. Sigue despues el camino por terrenos ele-
vados y desnudos de vegetacion , hasta llegar al punto donde empieza
una bajada de dos leguas para llegar á la poblacion de Frias.
Esta última parte del camino , aunque malo , tiene trechos muy pin-
torescos , siguiendo á veces la marcha por profundos callejones , corta
CAPITULO XX. 373
dos en una roca cristalina en descomposicion, que se deshace en arena
bajo la presion de los dedos. En algunos puntos estos pasadizos estan
cubiertos en su parte superior por la vegetacion que casi no deja pasar
la luz , simulando el camino una galeria subterránea ó socavon. Este
tránsito instantáneo , durante la marcha de la luz del dia á la obscuridad
de la noche , á la que sucede nuevamente la viva luz del sol , producen
en el ánimo del viajero , una multiplicidad de sensaciones , que a pesar
del mal camino , hacen la marcha agradable.
Frias , es la capital del mas reducido distrito de la provincia de Aya-
vaca y se halla situado en una hoyada , en la cabecera y entre dos bra-
zos del rio que baja á Yapatera. El pueblo 'no tiene plan regular ; cada
cual ha construido su casa , cómo y dónde le ha dado la gana , de mane-
ra que estas se hallan en distintos niveles y en direcciones variadas.
La industria principal de los habitantes de Frias , consiste en la cria
de ganado vacuno y sembrios de frijoles.
De Frias á Chalaco hay ocho leguas ; el camino en general es malo
por la misma naturaleza del terreno , y el poco cuidado que tienen los
del lugar , dejando entrar el agua que ha servido para el regadio de los
terrenos .
Entre Frias y Chalaco , á cinco leguas del primero , se encuentra , el
pueblo de Santo Domingo , que pertenece al distrito de Chalaco. Esta
pequeña poblacion se halla situada en una meseta entre dos quebra-
das , y es notable por su agradable temperamento y la hermosa vista
que presenta su campiña. Hácia arriba se presenta delante del espec-
tador un anfiteatro de verdura , formado por los sembrios de frijoles
y alverjas , interrumpidos por platanares y pequeños cañaverales que
cubren las faldas de los cerritos inmediatos á la poblacion. Dirijiendo la
mirada á la parte baja , la escena varia enteramente , pues la vista se ex-
tiende mas allá de los cañaverales situados al pié del pueblo , dominando
el encadenamiento de los cerros que van sucesivamente disminuyendo de
altura hasta perderse á lo léjos en el llano de Morropon , que dista cinco
leguas.
A tres leguas largas de Santo Domingo , se halla el pueblo de Chalaco,
que es la capital del distrito , el que no tiene otra ventaja sobre su ane-
xo , que el mayor número de habitantes. Construida la poblacion de Cha-
laco sobre un terreno desigual en las faldas de los cerros , no tiene plan
regular y las casas diseminadas sin órden.
374 PARTE PRELIMINAR.
Chalaco es mas falto de recursos que Santo Domingo , teniendo poca
agua en las inmediaciones del pueblo , de modo que las chacras se hallan
solamente en los bajios , distantes de las casas .
En la poblacion se nota un árbol , que llaman en el país Yumpe ó
Santo Tomé (Pircunia peruviana), por ser muy frondoso y de bella apa-
riencia.
Dejé Chalaco para continuar mi marcha al último distrito de la pro-
vincia de Ayavaca , que es el de Cumbicus , cuyas aguas no bajan al rio
de Piura , sino al de Quiros . Despues de haber pasado varias quebradi-
tas que enriquecen al rio que desemboca en el de Piura , con el nombre
de Corral de en medio , se sube continuamente hasta la cumbre de la ca-
dena que separa las aguas del rio de Piura de las del rio Quiros , para
bajar al otro lado al pueblo de Pacaypampa , anexo de Cumbicus.
Hace poco tiempo que Pacaypampa , no tenia sino la iglesia , la casa
cural , llamada Convento y una que otra casucha de Indios ; pero poco á
poco se han ido estableciendo algunos vecinos , de manera que actual-
mente se notan varias casas de tejas ; y aunque sea todavia una pobla-
cion bastante reducida , es sin embargo mejor que Cumbicus que co-
mo he dicho , es la capital del distrito. El pueblo de Pacaypampa es pre-
ferible á este último, tambien por su temperamento , que es mas templa-
do y mas abundante de agua.
Dos leguas de camino quebrado , separan Pacaypampa de Cumbicus,
en las que se marcha por trechos en las faldas de los cerros ó por an-
gostas cuchillas que separan las quebradas , ó subiendo por caminos si-
nuosos , para bajar en seguida culebreando y pasando en el tránsito nu-
merosos arroyos .
A medida que el viajero va alejándose de la capital del departamento,
ó de las principales poblaciones , y se aparta de los caminos trillados , va
tambien experimentando mayores dificultades para procurarse algun au-
xilio , y hasta la hospitalidad. En casi toda la serrania del departamento
de Piura , principalmente en el distrito de Cumbicus , las casitas de los in-
dígenas se hallan afuera del camino. Desde los puntos un poco elevados
por todas partes , se ven casas ó chozas y se cree llegar pronto á ellas ,
pero á medida que se va adelantando , pasan inapercibidas. A veces
se ven sendas , y si con la esperanza de hallar pronto una casa se si-
gue por uno de estos caminitos , despues de marchar por terreno muy
remontado y no hallar casa alguna , se pierde el ánimo y se regresa al
CAPITULO XX . 375
camino principal para no desviarse y perder mucho tiempo , con peligro
de ser sorprendido por la noche en lugares desamparados. De este modo
quedan casi siempre burladas las esperanzas del viajero , de tener algun
recurso ó hallar un techo donde abrigarse de las intemperies.
Esta tendencia á esconder sus moradas hace conocer claramente el
carácter desconfiado y poco sociable de los habitantes.
Estos indígenas no frecuentan los pueblos sino en los dias de fiesta;
viven casi independientes del gobierno y ven con malos ojos hasta al
mismo cura .
Llegué á Cumbicus , pequeña poblacion de indígenas , muy desampa-
rada , viviendo casi todos los habitantes en sus chacras ; de modo que á
veces no se encuentra un solo individuo con quien hablar ; puesto que
hasta el cura y el gobernador prefieren vivir en Pacaypampa.
Con la llegada á Cumbicus habia acabado de ver todas las poblaciones
pertenecientes á las provincias de Piura , Payta y Ayavaca ; me faltaba
para completar mis estudios en el departamento de Piura , ver solamen-
te la provincia de Huancabamba. Antes de pasar á esta provincia ,
hallándome en Cumbicus , sólo á tres leguas del rio principal , que mas
abajo se llama Quiros , quise aprovechar la ocasion para ver su orígen;
me dirigí para esto á la laguna de Huaringa , situada en la Cordillera y
de la cual sale el riachuelo , que forma el brazo principal de este rio.
Pero para hacer este viaje , yo habia contado tan sólo con mi deseo,
pues no habia pensado en las inumerables preocupaciones de los indíge-
nas , ni en todos los obstáculos que estos me pondrian para ocultarme
el lugar donde se hallaba esta misteriosa laguna.
Lo cierto es , que perdí dos dias en aquellas frígidas y desoladas regio-
nes , sufriendo toda clase de intemperies , lluvias , granizadas y violentos
ventarrones á manera de huracanes , sin poder conseguir que los Indios,
que habitan en miserables chozas , diseminadas en las quebraditas que
bajan de la Cordillera , se prestasen á conducirme á la dicha laguna : á
pesar de que en mis rodeos habia pasado á ménos de media legua de dis-
tancia. Ya cuando habia abandonado la esperanza de conocer la laguna
de Huaringa , hallándome en un punto muy elevado , distinguí por atras
y algo léjos la tan deseada laguna , pero el dia estaba demasiado avanza-
do , para tener tiempo de regresar , y así me contenté con saber su exis-
tencia y posicion.
En estas correrias , vi el rio de Tambillo , que sale de una lagunita
376 PARTE PRELIMINAR.
cerca de la de Huaringa , y forma otro brazo , que se reúne con el prin-
cipal ; tambien pasé por las haciendas de Talaneo y de Chulucanas.
Despues de haber llenado , aunque no completamente , mi deseo , atra-
vesé la Cordillera llamada de Huamaní , para entrar á la provincia de
Huancabamba. En la parte mas elevada del camino se descubre , una
pequeña eminencia del terreno , construida con piedras labradas , y tie-
ne la forma de un rectángulo de ocho metros de largo por cuatro de an-
cho , poco mas ó ménos. Un poco mas adelante , se vén otros escombros
que forman como hoyos. Este lugar se llama Baño del Inca.
Desde la cumbre de la Cordillera , que no es muy elevada , bsjé por
una quebradita llamada de la Angostura , nombre que se da á un lugar
donde dicha quebrada se estrecha mucho , pasando el rio que la baña,
por una angosta garganta de peña .
Despues de haber pasado la noche en un lugar llamado Jicate , donde
hay muchas casitas , y que pertenece á Huancabamba , seguí mi marcha
á esta poblacion , que dista solamente tres leguas. El camino entre Ji-
cate y Huancabamba no es malo , de Jicate se continúa bajando por la
quebradita de la Angostura por unas dos leguas , para llegar al punto
donde esta última desemboca en la quebrada principal , bañada por el
rio de Huancabamba ; en seguida se pasa este rio sobre un puente y se
continúa una legua por la banda izquierda para entrar en la poblacion.
Huancabamba es la capital de la provincia del mismo nombre y com-
prende los pueblos de Huancabamba , Sóndor , Sondorillo y Huarmaca,
ademas de varias haciendas y estancias.
La capital se halla edificada sobre una meseta de terreno algo inclina-
da en la banda izquierda del rio , es una regular poblacion , pero mal si-
tuada , pues el piso se está hundiendo en varios puntos y muchas casas
amenazan caerse .
Construida la poblacion de Huancabamba , sobre un depósito ó banco
de tierra suelta , y con muchos terrenos cultivados , situados en una me-
seta un poco mas elevada , el agua que sirve para el riego de las chacras,
infiltrándose á través del terreno, ha minado por debajo la poblacion, cu-
yo piso se está hundiendo enmuchos puntos, formándose ademas profun-
das zanjas , de manera que las casas construidas en estas partes , pier-
den su nivel , se rajan las paredes , y aunque se refaccionen , al poco
tiempo se vuelven á rajar y tienden á derrumbarse.
Los habitantes de Huancabamba , temerosos de que toda la poblacion
CAPITULO XX. 377
se arruine , tienen la idea de trasladar el pueblo á otra parte mas segura,
y ya se han fijado en una hermosa meseta , situada en la otra banda del
rio y llamada Quispampa.
Huancabamba goza de un clima templado y agradable ; su campiña
es bastante bonita y la alfalfa no escasea como en las demas poblaciones
del departamento , de modo que no falta el forraje para los animales.
Despues de haber hecho algunos estudios sobre la geologia y meteo-
logia y la vegetacion de los alrededores de Huancabamba , sali de la po-
blacion con direccion á Sondorillo , pueblo que dista de la capital de la
provincia tres leguas y media.
Para ir de Huancabamba á Sondorillo hay camino en las dos orillas
del rio , pero ambos son quebrados y muy sinuosos. Para conocer los
dos caminos , tomé á la ida el de la banda derecha y regresé por el de la
izquierda , con el objeto tambien de pasar por el pueblo de Sóndor , que
se halla á una legua larga de Sondorillo hacia Huancabamba.
Sondorillo es pueblo escaso de agua , situado en la banda derecha del
rio de Huancabamba , y hallándose mas bajo tiene un clima un poco mas
cálido que la capital.
En Sondorillo raras veces se ve gente y parece un pueblo abandonado,
porque los habitantes viven constantemente en sus chacras y sólo de
cuando en cuando van á la poblacion.
El pueblo de Sóndor es tan reducido como el de Sondorillo , consis-
tiendo como este último en la iglesia y unas pocas casas. La iglesia de
Sóndor es mejor, pero la vista de este pueblo es mas triste que la de
Sondorillo , á causa de hallarse muy encerrado , presentándose por todos
lados elevados cerros .
El 7 de Noviembre dejé la poblacion de Huancabamba y partí con di-
reccion á la estancia de Shucomaya , para seguir de allí mi itinerario á
la provincia de Jaen del departamento de Cajamarca.
Para ir de Huancabamba á Shucomaya se pasa por Sóndor ; ví pues
por segunda vez esta triste poblacion , y siguiendo otra legua llegué á la
estancia de Lagunas , donde hay unas cuatro casas diseminadas en un
llano , con un gran charco de agua , de donde se deriva su nombre. Vi-
ven en este lugar algunos arrieros que trafican por la provincia de Jaen,
sacando cargas de tabaco y zurrones de cascarilla.
A una legua mas allá de Lagunas se marcha por un terreno profunda-
mente surcado por las aguas de lluvia', presentándose por todas partes
EL PERÚ--Tomo I. 49
378 PARTE PRELIMINAR.
infinitas zanjas que alargan muchisimo el camino , el que sigue caraco-
leando, describiendo numerosas curvas para hallar paso para las bestias
y pasando la mas profunda de estas zanjas sobre un puentecito. Este lu-
gar se conoce con el nombre de Zanjones de Aупратра.
Dejando á un lado del camino unas hoyaditas cultivadas , llamadas
Patacani y Tacarpe , entré poco a poco en la quebrada de Shucomaya,
cuyo riachuelo vacia sus aguas en el rio de Huancabamba. Despues de
haber pasado repetidas veces de una á otra orilla este torrentoso ria-
chuelo , llegué á la estancia de Shucomaya que dista siete leguas de
Huancabamba.
CAPÍTULO XXI.
Provincia de Jaen del Departamento de Cajamarca.
1868.
En Shucomaya me hallaba casi en el límite del departamento de Piura,
que iba á dejar despues de una legua de marcha , para entrar en la re-
tirada provincia de Jaen , perteneciente al departamento de Cajamarca,
la cual presenta las mayores dificultades para el viajero , por sus horri-
bles caminos , largos despoblados , falta de toda clase de recursos y habi-
tantes poco hospitalarios .
Desde la salida de la estancia de Shucomaya empieza luego la vegeta-
cion de la region de la Montaña y con ella sus malos caminos. No habia
marchado sino pocas cuadras , cuando el camino se transformó en un
profundo callejon , el que terminó luego , haciéndose en seguida de malo
en peor , teniendo que atravesar á cada rato el arroyo y marchar á veces
en su cauce ; ó presentándose una senda tan inclinada , que las bestias
no podian subir sino con gran fatiga.
Sin embargo , estos obstáculos eran compensados por la vista de her-
mosos y variados paisajes , llenos de vida por la lozana y exuberante ve-
getacion de los trópicos , y los numerosos arroyos , cuya cristalina agua
venia cayendo con agradable murmullo entre el verde follaje. Una densa
neblina que , cual vaporoso mar , cubria la profunda hoyada , á un lado
del camino , subia velozmente de tiempo en tiempo , impulsada por una
ráfaga de viento , envolviendo en un espeso velo la falda del cerro
CAPITULO XXI . 379
cubierto de verdura , y disipándose por instantes , dejaba aparecer una
nueva escena en la que unos elegantes helechos de talla arbórea , mos-
traban su hermoso quitasol de hojas , finamente recortadas ; pero luego
una brisa arrastraba nuevamente unos densos vapores que , á manera de
telon levantado de abajo arriba , venia á ocultar otra vez tan bello cua-
dro. Entretanto las bestias seguian lentamente la penosa subida en me-
dio de la espesa neblina , que no dejaba distinguir los objetos distantes
pocos pasos ; y cuando volvia á despejarse la atmósfera , todo el paisaje
habia cambiado como por encanto , sucediéndose de este modo como
en un gran teatro nuevas transformaciones y nuevas escenas.
Llegué por fin á la cumbre de la cadena de cerros ó punto culminante
del camino , y límite entre el departamento de Piura y el de Cajamarca.
Demoré algunos minutos en este mirador para hacer una observacion
barométrica ; luego di el último adios al departamento de Piura, y hun-
diéndome en un profundo callejon, bajé culebreando como en una hélice
en el territorio de la provincia de Jaen.
Seguí la marcha en el fondo de una zanja , que en ciertos puntos tie-
ne mas de seis metros de profundidad , escavada por la accion del agua
de las lluvias y el contínuo trajin de las bestias en un terreno arcilloso .
La bajada por una legua es algo inclinada y ostenta mucha vegeta-
cion , notándose solamente de trecho en trecho unas plazuelas de terre-
no desmontado , que sirven á los arrieros para detener la marcha y aco-
modar sus cargas. Mas adelante aparece el terreno abierto , pero el
camino sigue malo , estando atravesado por un gran número de arroyos,
hasta llegar al lugar habitado llamado Tabaconas.
Unas ocho ó diez casas con una pequeña iglesia , construidas sobre
una meseta , forman el pueblecito de Tabaconas , que da su nombre al
rio que pasa al pié. Para entrar en Tabaconas se pasa el rio sobre un
puente de madera y se sube en seguida unos pocos metros para llegar á
la meseta donde se halla el reducido pueblo.
De Tabaconas á Tamborapa, habrá unas cuatro leguas de camino algo
molesto , por los contínuos arroyos y riachuelos que hay que atravesar;
pero en cambio se encuentra de cuando en cuando una que otra casa
con pequeños cultivos de caña , maíz , plátanos , yuca y tabaco .
Tamborapa es un lugar de bastante extension , en cuyos terrenos se
hallan diseminadas varias casitas , algunas de las cuales tienen su cul-
tivo de tabaco.
380 PARTE PRELIMINAR.
En la provincia de Jaen los caminos son tan malos , que se marcha
con mucha lentitud ; de manera que aun andando todo el dia se adelan-
ta muy poco. Ademas , aunque en esta provincia hay abundancia de
pastos , que sirven para la cria del ganado vacuno , estos no son tan
buenos para los caballos y las mulas , las que padecen muchisimo , debi-
litándose de tal modo que los animales no pueden resistir largas marchas.
De Tamborapa pasé á Charate que dista solamente dos leguas. El ca-
mino por trechos sigue pasable y por otros muy malo ; la vegetacion es
variada , y entre las bellas plantas que vi por primera vez , en esta re-
gion , descubrí una nueva y hermosa especie de Inga, la que llevará en
adelante el nombre de Inga bicolor, por sus flores de dos colores, siendo la
mitad blanca y la otra mitad de un color rosado subido.
Charate , como Tamborapa , comprende una cierta extension de terre-
no , en el que se hallan varias casitas aisladas. Cada punto ademas de
llevar el nombre general de Charate , lleva otro especial ; así el lugar
donde fuí á alojarme se llama Guabal. En este lugar vivia un indígena
que poseia su cultivo de caña , y un poco de ganado vacuno .
Siguiendo el curso del rio principal , que es el mismo de Tabaconas,
no faltan lugares poblados ; pero yo deseaba visitar la parte Norte de la
provincia que linda con el Ecuador , donde se halla el distrito de San
Ignacio , y para esto tenia que alejarme del rio citado y viajar por ter-
renos despoblados , donde no se halla el menor recurso , y donde los ca-
minos son casi intransitables .
El camino que conduce de Charape á San Ignacio , es uno de los peo-
res que haya recorrido. De un modo general se puede decir , que la
mayor parte del camino consiste en un profundo lodazal ; siendo el ter-
reno de naturaleza arcillosa , con el trajin de las bestias , se van es-
cavando poco a poco unos hoyos transversales , los que van profundizán-
dose siempre mas , mientras dura la estacion de las lluvias. Estos ho-
yos , á manera de camellones , se hallan rellenados de barro líquido , en
el que las bestias se hunden hasta la barriga y si estas son algo peque-
ñas y los hoyos muy profundos , los pobres animales quedan como aca-
balgados sobre los lomos de terrenos que separan estos pozos de barro, y
sus cascos no alcanzando el fondo , no hallan apoyo para poder salir de
esta especie de trampa ; mueven sus patas , intentan en vano dar un
brinco , se fatigan , hacen esfuerzos inauditos , levantando con sus mo-
vimientos mucho barro , y caen de bruces en el lodo. En varias ocasio
CAPITULO XXI . 381
nes mis arrieros han tenido que descargar las bestias, enteramente echa-
das en el barro , y hacer grandes esfuerzos para sacarlas y ayudarlas á
levantarse .
Al empezar y al terminar la estacion de lluvia , el barro en vez de ser
líquido , es muy espeso y ligoso ; entónces aunque los hoyos no son
muy profundos , los animales se fatigan en extremo , porque tienen mu-
cha dificultad para sacar sus patas.
Son tantos los tropezones , las caidas de las bestias y el barro que sal-
pican , que despues de una marcha de pocas leguas , bestias , arrieros y
ginetes se hallan embarrados de piés á cabeza , y tan desfigurados que se
hacen inconocibles .
Si el terreno en vez de ser llano es inclinado , entonces el camino se
va escavando poco a poco y se forma un callejon muy estrecho , que las
aguas de lluvia van profundizando continuamente ; y cuando cae algun
fuerte aguacero se forma un verdadero arroyo que viene bajando con fuer-
za por estos estrechos callejones ; sucediendo á veces que el agua corroe
el piso , y da orígen á elevados escalones , por los que las bestias , ya dé-
biles por la fatiga y mala alimentacion , no tienen la fuerza suficiente
para subir.
Estos callejones son tan angostos , que apenas puede pasar una bes-
tia con una carga poco voluminosa ; y sucede frecuentemente que por el
piso del terreno arcilloso , poco resistente , se forman pequeños hoyos al-
ternados , que tienen las dimensiones del casco de la bestia , y los ani-
males que trajinan por este camino , tienen necesariamente que medir su
paso y poner sus cascos en estos hoyos , so riesgo de tropezar y caer. Pero
como las bestias de los arrieros que trafican por esta provincia y que han
formado estos hoyos son muy pequeñas , sucede que si el viajero marcha
con una bestia de mayor talla , no pudiéndo esta sujetarse á los pasos
pequeños y medidos por la distancia de los hoyos , pone sus cascos sobre
los bordes , resbala y cae.
En la parte despoblada de este camino se encuentran de trecho en
trecho unos pequeños techados , que con el pomposo nombre de Tambos,
sirven aunque malamente para abrigarse de las lluvias durante la noche;
estos son los llamados Pacurillo , Botijas , Chimburique y Rumipita , todos
tan pequeños, débiles y mal hechos , que en ménos de dos horas se pue-
den construir mejores .
Amedia hora de camino despues del tambo de Chimburique , se mar-
182 PARTE PRELIMINAR.
cha subiendo por un callejon profundo y muy estrecho donde es absolu-
tamente imposible hacer voltear un caballo. Despues de haber entrado
con mis bestias llegué á un punto donde las aguas de las lluvias habian
escavado el piso y formado unos elevados escalones ; los animales se
hallaron imposibilitados para continuar adelante , sin poder tampoco re-
gresar ; y fué preciso perder mucho tiempo en componer el camino , á fin
de salir de esta trampa.
Me hallaba en la provincia de Jaen á principios del mes de Noviembre,
y la estacion de las aguas se habia adelantado con fuerza ; de modo
que ademas de los caminos pésimos , todos los rios se hallaban con
mucha agua.
El camino , mas allá del tambo de Rumipita se iba haciendo siempre
peor ; á los profundos hoyos llenos de barro sucedian unos trechos de
terreno arcilloso colorado , donde las bestias resbalaban á cada paso,
como si marchasen sobre jabon. Añádase que en muchos parajes este
horrible camino se halla casi obstruido por las ramas de los árboles,
cuyas grandes hojas llenas de agua , aun despues de cesar la lluvia , al
menor roce derraman su contenido é inundan el cuerpo del desgraciado
viajero ; mientras que de repente una planta espinosa destroza la cara
del caminante , que va preocupado en ver donde pisa la bestia , para sos-
tenerla en caso de un resbalon ó animarla con la voz para salir de al-
gun fangal.
En este perverso camino , el naturalista , por mas que lo desee , no
puede fijar su atencion en las plantas , so pena de hundirse en el barro,
ó de dar un resbalon y desbarrancarse , ó destrozarse la cara en alguna
rama , ó romperse una pierna contra algun tronco.
Si desea parar no puede , porque no hay abrigo contra las lluvias , y
suponiendo que lleve un gran toldo de campaña para poner á cubierto
todas las cargas , aparejos y hombres que lleva ; ni aun con eso puede
descansar donde desearia estudiar la vegetacion , porque en medio del
bosque no hay pastos para las bestias , y estas sin buen alimento no
tienen alientos para salir de los pantanos ó saltar las desigualdades del
terreno de los callejones, producidas por la accion del agua.
Por todas estas causas es muy difícil estudiar las producciones natu-
rales de esta fangosa region del Perú , principalmente en la estacion de
las aguas , en la que todos estos obstáculos se hacen mucho mayores y
casi insuperables .
CAPITULO XXI . 383
Llegado al lugar llamado el Limon , pude descansar en una casucha
y aun en esta no hallé habitantes. El camino recto no pasa por este lu-
gar sino por el tambo de la Raya ; pero hallándose este último en muy
mal estado , preferí alargar el camino , á fin de que los arrieros tuviesen
un techo para defenderse de las incesantes lluvias.
Ya desde el Limon en adelante , no es tan malo el camino y sólo en
algunos puntos situados en la parte elevada de una cadena de cerros , que
aquí llaman Cordillera , se encuentran algunos trechos con barro profun-
do y hoyos. Pero en cambio el camino es muy quebrado, consistiendo en
largas cuestas y bajadas , que maltratan y aniquilan las bestias.
Por fin , despues de muchos trabajos , llegué á la poblacion de San
Ignacio, que se halla en el extremo Norte de la provincia de Jaen , á poca
distancia del límite con el Ecuador.
San Ignacio está situado sobre una meseta casi llana , á dos leguas del
rio Chinchipe que nace en el Ecuador y desemboca en el Marañon , cerca
del lugar llamado Tomependa. El pueblo es muy reducido , pues no con-
siste sino en unas cuantas casas agrupadas alrededor de la iglesia ; pero
hay otras que se hallan diseminadas hasta una legua de distancia.
La industria principal de los habitantes , es el cultivo del tabaco , el
que es de buena calidad , como todo el de la provincia de Jaen. Ademas
hacen comercio de ganado vacuno. Pero lo que admira es que en la po-
blacion , sea dificil conseguir carne de vaca , á pesar de ser una de las
producciones del lugar.
Despues de haber hecho algunas excursiones cerca de San Ignacio y
haber bajado al rio Chinchipe para medir su altura sobre el nivel de
mar y estudiar la vegetacion , me puse nuevamente en marcha regresan-
do en parte por el mismo camino , y me dirigí en seguida al pueblo de
Chirinos , que es la capital de otro distrito de la provincia de Jaen.
La poblacion de Chirinos se halla situada sobre una lomada elevada,
que es la continuacion de la cadena de cerros que llaman en el lugar
Cordillera , y que dividiendo la hoya del rio Tabaconas del de Chinchipe,
va á terminar en la orilla de este último rio .
Como todas las poblaciones de la provincia de Jaen , las casas se ha-
llan diseminadas, siendo muy pocas las construidas cerca de la iglesia,
y como todos estos lugares. Chirinos es muy escaso de recursos ; pues
el mismo gobernador raras veces visita su pueblo , y los transeuntes , si
384 PARTE PRELIMINAR.
por casualidad no encuentran al cura , se ven en muchos apuros hasta
para conseguir lo mas indispensable á la vida.
Si algo tiene el pueblo de Chirinos no es por cierto obra del hombre:
me refiero al hermoso paisaje que ofrece la Naturaleza. Situado, como he
dicho , en la cumbre de una lomada , y como cabalgado sobre la misma
cuchilla , domina todos los terrenos inmediatos y la vista se extiende sin
obstáculo á larga distancia , viéndose por un lado la cadena de cerros
que atraviesa el camino de Huancabamba , cubierta de espesa vegetacion,
y por el otro el hermoso cuadro que ofrece á los piés del observador el
caudaloso rio Chinchipe , serpenteando como una monstruosa culebra , en
un gran llano entrecortado de cerros. Por último hacia el S. S. E. se ex-
tiende la vista á traves de cerros bajos , hasta los montes de Cujillo , que
distan de Chirinos cuatro dias de camino.
De Chirinos pasé al pueblo de Perico , que dista tres leguas , casi to-
das de bajada. La poblacion es muy pequeña , hallándose formada por
la reunion de unas pocas casas ó ranchos de caña brava y una pequeña
iglesia. Se halla situada en la misma orilla del rio Chinchipe , el que va
invadiendo los terrenos del pueblo , habiendo ya destruido casi la mitad;
y si continúa así , hasta la iglesia se halla en peligro, pues no dista mas
que veinte ó veinticinco metros del rio.
Los habitantes de Perico , cultivan y benefician tabaco.
Despues de una buena cosecha de plantas , recogidas en los bosques
inmediatos , dejé Perico , para seguir mi viaje á un lugar llamado la
Huaquilla. El camino se halla trazado parte en la orilla del rio Chin-
chipe , y parte en la quebrada del rio Tamborapa , pasando muy cerca
del punto de reunion de estos dos rios .
La Huaquilla es una hacienda de caña , situada en la quebrada de
Cunia , cuyo rio desemboca en el Tamborapa. Con la caña se fabrica
chancaca y aguardiente. Ademas se cultiva tabaco , un poco de cacao ,
algodon , piñas y maíz .
De la Huaquilla seguí mi itinerario hacia la poblacion de Jaen , que
es la capital de la provincia ; pero para pasar á esta ciudad era preciso
atravesar el rio Tamborapa , que se hallaba muy crecido , y cuyo vado
dista una buena legua.
Este rio en la estacion seca es muy bajo y se pasa á vado ; pero en la
esta on de lluvias crece muchisimo , y entonces es preciso pasarlo por
inecio de balsas. El pasaje del Tamborapa , cuando está así crecido , es
CAPITULO XXI. 385
bastante peligroso , tanto por la fuerza de su corriente , cuanto por la
débil y pésima balsa que emplean , bastando el choque contra un palo ó
una piedra para hacerla volcar.
Cinco palitos mal acomodados y amarrados con bejucos , hé allí toda
la embarcacion que se emplea para trasladar á los pasajeros y las car-
gas en este torrentoso rio.
El Tamborapa no sólo es peligroso para los hombres sino tambien
para los animales ; puesto que no siendo muy profundo , las bestias en-
cuentran piso y no nadan ; pero cuando el agua les llega casi al lomo,
no pueden resistir la fuerza de la corriente y muchas veces se dejan
arrastrar, golpeándose las piernas contra las piedras ó con los palos que
trae el rio.
En el vado se pierde mucho tiempo , pues la débil balsa no puede
cargar mucho peso sin riesgo de mojarse todas las cosas ó tambien de
volcarse con toda la carga.
Ademas de este inconveniente , los balseros no viven en la orilla , sino
algo distantes del vado , y el forastero que lo ignora , llega al lugar del
vado y se encuentra sin gente ; de modo que no sabe a quien dirigirse
para pasar sus bestias y equipajes. Sigrita , llamando al balsero , difícil-
mente es escuchado y viene si le da la gana ; mientras tanto el pobre
transeunte , se queda en la orilla del rio , esperando que el balsero esté
de buen humor para pasarlo.
Despues de haber atravesado con trabajo y no sin peligro , el rio Tam-
borapa , segui mi camino hacia la hacienda de Shumba , que dista del
vado unas tres leguas.
Al siguiente dia , continué la marcha hácia Jaen , por un camino llano
y bueno , pasando al salir de la hacienda de Shumba , el rio que lleva el
mismo nombre . 2
El terreno en general es desmontado ; sin embargo hay varios trechos
donde se marcha en el bosque por camino sombreado. Despues de un
camino de seis leguas , llegué á la poblacion de Jaen , que da el nombre
á esta apartada provincia.
Jaen de Bracamoros , célebre en otro tiempo , toca hoy á su ruina. La
poblacion de este nombre , ha cambiado muchas veces de lugar , ha-
llándose en otra época muy distante del punto donde existe ahora. En
seguida se trasladó á la banda izquierda del rio Chinchipe , á poca dis-
tancia del punto donde este rio se reúne con el Marañon , posicion que
EL PERÚ Tomo I. 50
386 PARTE PRELIMINAR.
se nota todavia en algunos mapas. Por último , cambió nuevamente de
lugar , fundándose donde se halla ahora.
La actual poblacion de Jaen está en una hoyada , cerrada por un lado
por los cerros , donde nace el riachuelo que la baña , y por los costados
tiene un barranco , en cuya parte superior se hallan las pampas. Esta
posicion es perjudicial á Jaen , pues no cambiándose fácilmente el aire,
se halla éste casi siempre impregnado de miasmas , lo que hace su clima
algo malsano .
Al oir mentar la ciudad de Jaen , capital de la provincia del mismo
nombre , se podria formar una idea muy falsa de esta poblacion. Sépase
pues , que la tal ciudad , no tiene siquiera la apariencia de un pequeño
pueblo , siendo constituida por la reunion de cincuenta casas , algunas
de las cuales no pasan de ser un miserable rancho de caña brava , sin
enlucido de ninguna clase.
La ciudadde Jaen es un verdadero desierto : muchas veces no se ve
una sola alma , ni se puede conseguir un hombre para cortar un poco
de forraje.
Jaen ha ido poco a poco degenerando , habiendo sido en otro tiem-
po una ciudad de gran nombradia , despues una poblacion de cierta im-
portancia , y hoy dia una desdicha completa ; de manera que si sigue
esta decadencia , dentro de poco tiempo , no quedará de Jaen sino el
recuerdo.
Conocida esta célebre poblacion y hechas algunas observaciones , salí
con direccion á Bellavista , situada á cuatro leguas de distancia. El ca-
mino es llano y muy bueno en la estacion seca. En tiempo de aguas, en
algunos trechos se forma barro .
Antes de entrar al pueblo de Bellavista , se pasa el mismo rio que ba-
ña á Jaen , ya engrosado con otros dos. Este rio en tiempo de avenida
se pone invadeable y casi todos los años causa algunas víctimas.
La poblacion se halla muy cerca del Marañon , y siendo el terreno
mas abierto , tiene un clima mas sano que Jaen.
Situado este pueblo en un llano , con cerros poco elevados , la vista se
extiende bastante léjos , y de allí le viene el nombre que tiene ; pero este
nombre de Bellavista no es muy apropiado , por que desde el pueblo
no se divisa el rio Marañon , el que presenta la mas hermosa vista , des-
de un punto llamado Tablarumi , situado á un poco mas de media legua.
En Bellavista no se cultiva tabaco , como en la mayor parte de la pro
CAPITULO XXI. 387
vincia de Jaen. Su cultivo principal es el cacao , abasteciendo de este
artículo , á una gran parte del departamento de Cajamarca.
El botánico , que despues de haber recorrido la region de la Costa y en
seguida la provincia de Jaen , al llegar á Bellavista , queda sorprendido
de encontrarse con un cambio brusco en la vegetacion , apareciendo nue-
vamente muchas plantas de la region de la Costa , tales como Prosopis ,
Capparis , Vallesia , Opuntia , Curcas , etc.
Estando en Bellavista hice un paseo al lugar llamado Tablarumi , tan
sólo para gozar del hermoso paisaje que presenta la vista del Marañon
en este punto. Unas capas de arcilla endurecidas y metamórficas forman
como una meseta ligeramente inclinada , la que ha recibido el nombre
de Tablarumi , que quiere decir Mesa de piedra. Este lugar es el que de-
beria llevar el nombre de Bellavista ; porque en esta meseta , á cuyo pié
pasa el Marañon , es donde se puede presenciar uno de los mas bellos
cuadros de la Naturaleza , pudiéndose seguir con la vista hasta muy lar-
ga distancia , el tan mentado rio Marañon , al que se le ve dividirse en
numerosos brazos, que mas adelante se juntan nuevamente en un solo
cuerpo , dejando como diseminadas en la superficie del agua , graciosas
islitas cubiertas de bella vegetacion. A lo léjos se descubre el punto de
reunion del manso rio Chinchipe , que viene desde el centro del Ecuador
á tributar sus aguas al rey de los rios ; y mas allá todavia hacia el hori-
zonte , se distingue vagamente una abertura entre los cerros , donde el
caudaloso Marañon deja los llanos , para engolfarse en una estrecha
garganta y desfilar en seguida por una série de angosturas llamadas Pon-
gos , empezando por el de Rentema y terminando con el célebre Pongo
de Manseriche. En este punto el gran rio se despide para siempre de
los cerros , entre los cuales corria comprimido , para dilatarse despues y
bajar suavemente por los numerosos llanos que forman la hoya del ma-
gestuoso Amazonas.
Al dejar Bellavista , bajé por la orilla del Marañon al lugar llamado el
Puerto , que se halla situado cerca de la desembocadura del rio que baña
la poblacion, á unas diez ó doce cuadras de distancia.
En este lugar es donde se vadea el Marañon para pasar al departa-
mento de Amazonas. El vado del Marañon en Bellavista es uno de los
mas molestos que presenta este rio en su largo curso ; y si el rio se ha-
lla crecido á mas de ser molesto es peligroso .
La principal dificultad que presenta este vado consiste en que el rio
388 PARTE PRELIMINAR.
cuando está crecido no corre en un solo cuerpo sino que se halla dividi-
do en brazos , y de consiguiente si no se quiere descargar la balsa y ha-
cer pasar carga y embarcacion al traves de alguna isla , es preciso hacer
subir la balsa largo trecho por la orilla , hasta la extremidad de la isla
para poder entrar en otro brazo y subir luego por el segundo para poder
atravesar el tercero .
En la época que yo pasé el Marañon tenia mucha agua , habia invadi-
do nuevos terrenos y se hallaba dividido en tres brazos. La corriente
era muy fuerte ; de manera que se hacia imposible hacer marchar la
balsa contra la direccion de esta última , y fué preciso que los balseros
entrasen en el agua hasta el pecho para hacer adelantar la balsa por la
orilla hasta llegar á la extremidad de las islas.
Cuando el rio no está crecido y se pasa en un solo cuerpo, se pagan
dos reales por cada balsada ; pero cuando se halla dividido en brazos y
está muy crecido , piden hasta dos pesos por balsada.
CAPÍTULO XXII.
Departamentos de Amazonas y de Loreto.
-Navegacion de los rios.
1868-1869.
El 30 de Noviembre de 1868 pasé el rio Marañon en Bellavista , de-
jando la trabajosa provincia de Jaen , para entrar á la de Luya, pertene-
ciente al departamento de Amazonas. Alcanzada no sin gran trabajo la
orilla derecha del rio , seguí mi camino á la hacienda de Jaguanca , la
que dista de Bellavista cuatro leguas y media y tiene sembrios de arroz
у сасао.
De Jaguanca continué á la poblacion de Bagua-grande , donde llegué
despues de una marcha de tres horas , caminando grandes trechos sobre
terrenos pertenecientes á la formacion cretácea con muchos fósiles.
Bagua-grande , aunque su nombre parece indicar una poblacion algo
extensa , es sin embargo muy reducida , consistiendo en una sola calle
ancha é irregular con un pequeño número de casas y una capilla.
Bagua se ha hecho célebre en el departamento , por lo ardiente de su
clima , subiendo el termómetro hasta 32º y 33° centígrados. Pero como
CAPITULO XXII. 389
este pueblo se halla en la orilla del rio de Utcubamba , que es un gran
tributario del Marañon , sus habitantes tienen la comodidad de bañarse
á todas horas del dia y mitigar de este modo el fuerte calor del clima.
Los habitantes de Bagua , tienen sus chacras en la orilla de este rio,
donde cultivan tabaco y arroz. Los comerciantes de la provincia de Cho-
ta , son los que compran el tabaco , cambiándolo con efectos que dan
adelantados , para recoger el tabaco al siguiente año.
A legua y media de Bagua-grande , en la otra banda del rio de Utcu-
bamba , se halla el pequeño pueblo de Copallin-nuevo , llamado asi , por
que fue fundado ahora pocos años por los habitantes del antiguo Copa-
llin , destruido en 1845 por los salvajes Aguarunas.
Este pueblo pertenece al distrito de la Peca , cuya capital , se halla á
otra legua de distancia ; la poblacion del mismo nombre , es tal vez in-
ferior al mismo Copallin en el número de habitantes , pues consta sola-
mente de quince ó diez y seis casas.
El distrito de la Peca , comprende ademas otro pueblo llamado Bagua-
chica , situada en la orilla derecha del rio Utcubamba , á unas tres leguas
de Bagua-grande.
Habiendo visto el punto donde el rio de Utcubamba desemboca en el
Marañon , y conociendo ya la parte de este rio mas arriba de Chachapo-
yas , me faltaba para completar mis estudios sobre el curso de este im-
portante rio , que es la arteria principal del departamento de Amazonas,
reconocer la parte del rio Utcubamba, que se extiende desde Chacha-
poyas hasta Bagua.
Al salir de Bagua-grande seguí mi camino por la quebrada de Ut-
cubamba con direccion á Chachapoyas , que es la capital del departa-
mento. El camino entre Bagua-grande y la hacienda de Cushillo , que
dista cuatro leguas , es bastante bueno , por estar trazado sobre terre-
no llano ; pero mas allá , entre la hacienda de Cushillo y la quebrada
Honda , hay que pasar una hoyada con bastante barro , que me hizo
recordar la vecina provincia de Jaen. Este lugar se llama la Laguna , y
si no se rellena , levantando el terreno ó formando una calzada , será
imposible tener buen camino ; puesto que , hallándose este lugar al
mismo nivel del rio , es imposible desaguarlo.
A pocas cuadras de la hacienda de la quebrada Honda , se pasa el rio
del mismo nombre sobre un puente y se sube en seguida por la otra ban
390 PARTE PRELIMINAR.
da hasta el caserio de Pururco , que dista casi siete leguas de Bagua-
grande.
Muchas casas diseminadas á pocos pasos de distancia una de otra , en
la falda de los cerros , forman el caserio de Pururco. Sus habitantes son
hospitalarios y tienen sus chacras de maíz , yucas , plátanos, etc. En los
lugares bajos cultivan tambien arroz .
Desde Pururco se distingue el pueblo de Jamalca , que se halla situa-
do sobre una lomada y goza de un clima muy sano.
Despues de una marcha de cuatro leguas por un terreno algo quebra-
do , con algunos trechos de camino en medio del monte , y pasando por
los lugares poblados de Chaupiyunga , Limoncillo y Limon , llegué á la
hacienda de Concharan .
Esta hacienda escasea un poco de agua y se halla colocada sobre una
elevada meseta en la banda derecha del rio Magunchal , tributario del
Utcubamba y que se pasa sobre un puente , viniendo de Pururco. En ella
se cultiva tabaco y caña , y hay tambien sembrios de yuca , plátanos,
maíz , etc.
Seguí de Concharan en direccion á la hacienda de la Coca , distante
tres largas leguas , viendo de paso la hacienda de Tambolic , situada so-
bre una meseta baja en la otra banda del rio Magunchal , y las hacien-
das de Dunia y del Ingenio.
El camino entre la hacienda de la Coca y el rio Lamud es bastante
pesado , y aunque no tiene mas de ocho leguas y media de largo , cuan-
do se marcha con carga es muy difícil hacerlo en un solo dia. Pero
siendo este camino despoblado , hay dos techados , uno llamado Tambo
de las minas y otro Tambo del laurel , donde no hay recursos , pero se
encuentra al ménos un abrigo contra las intemperies.
Una gran parte de este camino es como en la region de la Montaña ;
pero la vegetacion en general no es tan espesa y faltan los corpulentos
árboles de los terrenos bajos y cálidos.
En este camino hay una penosa cuesta , notable no tanto por lo larga,
cuanto por su nombre y por la naturaleza del terreno. Con efecto , es
conocida con el nombre de Gracias á Dios , y siendo todo el terreno ar-
cilloso , sucede que cuando se halla mojado por alguna lluvia , se vuel-
ve tan resbaloso , que las bestias no pueden adelantar , porque aun te-
niendo la felicidad de no caer , hacen la marcha interminable , pues dan
un paso para adelante y otro para atras.
CAPITULO XXII . 391
El nombre de Gracias á Dios , parece debido á la exclamacion de un
individuo al terminar la cuesta , despues de haber pasado en ella muchos
trabajos .
Llegué , con bastantes fatigas , á la poblacion de Lamud , que es la
capital de la provincia de Luya , y tiene título de ciudad.
No puedo describir el placer que experimenté al salir de tan penoso
camino , y llegar á la cumbre de un morrito , viendo á mis piés la her-
mosa quebrada de Lamud , con su llano cubierto de verdes sembrios de
alfalfa , maíz y papas , bañado por un riachuelo de cristalinas aguas ; y
cubierto de numerosas casitas diseminadas , sin órden en aquel tapiz de
verdura , adornado de graciosos grupos de árboles.
Pero no solamente yo experimentaba una agradable sensacion á la vis-
ta de la campiña de Lamud , que parecia respirar vida y abundancia :
hasta mis animales , al descubrir de léjos la apetecida alfalfa , que des-
de mucho tiempo no saboreaban , habian cobrado aliento , y se veia
notablemente en todos sus movimientos una sensacion de bienestar y
alegria ; paraban las orejas , daban relinchos y aceleraban el paso para
llegar mas pronto al lugar de descanso , donde esperaban con fundamen-
to una abundante y sabrosa comida , en compensacion de los ayunos y
fatigas del camino.
Despues de dos dias de descanso en Lamud continué la marcha hácia
la ciudad de Chachapoyas , que dista cinco leguas de buen camino ; pa-
sando por la poblacion de Luya que , como Lamud , goza del rango de
ciudad , atravesando el rio Utcubamba sobre un puente de madera , casi
dos leguas antes de llegar á la capital del departamento.
Héme aquí otra vez , despues de diez años, en la ciudad de Chachapo-
yas; ningun cambio sensible, se habia verificado en la poblacion, en este
largo trascurso de tiempo. Con la muerte del Ilustrisimo Obispo Ruiz se
habia aun entibiado el entusiasmo para las exploraciones de la region de
la Montaña , emprendidas con el objeto de abrir un camino que facilita-
ra la comunicacion entre la ciudad y un punto navegable del rio Mara-
ñon , en cuya peligrosa empresa varios vecinos de Chachapoyas habian
dado las mayores pruebas de patriotismo y abnegacion , sacrificando al-
gunos de ellos hasta su vida.
En Chachapoyas tuve el placer de encontrar á varios amigos que ha-
bia conocido en mi primer viaje , y entre ellos uno de los mas abnega-
dos expedicionarios , el Señor D. Baltazar Eguren , quien pasó largo
392 PARTE PRELIMINAR.
tiempo entre los salvajes Aguarunas , donde poco faltó para que perdiese
la vida por una grave enfermedad.
Camino de Chachapoyas á Moyobamba.-Dejé la ciudad de Chacha-
poyas para continuar mi viaje hácia Moyobamba , cuyo pésimo camino
habia recorrido ya , y que en esta ocasion hallé todavia peor , por estar
ya adelantada la estacion de lluvias.
Andadas la primeras siete leguas para llegar á los pueblos de arrieros,
de Taulia y Molinopampa , que distan pocas cuadras uno de otro , y que
todavia pertenecen al departamento de Amazonas , se sigue subiendo
hasta la cumbre de la cadena que separa este último departamento del
de Loreto ; empezando luego el mal camino de la Montaña , con sus
fangos , cuestas y bajadas , con palos atravesados á manera de escalones,
sendas inclinadas con muchas piedras que parecen el cauce de un torren-
te , ó escalones de peña tan elevados que los animales no pueden subir ni
bajar sino dando continuos saltos.
Varios trechos de este fragoso camino se han hecho célebres , por pa-
sar del límite de lo malo , pudiéndose llamar horribles. Tales son la
cuesta llamada de Salas , y la que se conoce con el nombre de la Ventana.
Estos trechos , es mucho mejor recorrerlos á pié , pues de otro modo
está uno continuamente expuesto á romperse una pierna , por la caida
de la bestia.
Recorrí uno tras otro los hospicios sin pobladores , llamados Tambos,
que sirven de refugio durante la noche. Los dos primeros llamados Ven-
tilla y Bagazan , hallándose en una region fria , son mas abrigados pues
tienen paredes de piedra y techo de paja, aunque carecen de puerta. Los
demas tambos , llamados Colencho , Pucatambo , Almirante , Yumbite y Visi-
tador , no son sino simples sotechados , expuestos á todo viento , y mu-
chas veces en un estado tan ruinoso que el desgraciado caminante no
encuentra un rincon siquiera donde ponerse al abrigo de las goteras.
Terminada la parte despoblada de este camino , llegué á la poblacion
de Rioja , de donde salí el siguiente dia para pasar á la ciudad de Moyo-
bamba , que dista cinco leguas ; y en cuyo trayecto se atraviesan los rios
Tonchiman é Indoche , pasando el primero en canoa y el último á vado.
En el camino de Rioja á Moyobamba , se pasa por el pueblo de la
Calzada , situado en una hermosa llanura y formado de un gran núme-
ro de casas muy separadas unas de otras , por lo cual ocupa grande ex-
tension de terreno.
CAPITULO XXII. 393
Moyobamba es la capital del departamento de Loreto , creado ahora
pocos años , pues en la época de mi primer viaje por esta region , no
tenia mas que el título de provincia litoral.
La industria de la fabricacion de sombreros de paja , ha enriquecido
y hecho progresar de un modo extraordinario á Moyobamba y pueblos
circunvecinos , contribuyendo á la comodidad y bienestar de sus ha-
bitantes.
Así , en la época que visité por primera vez á Moyobamba , era muy
dificil conseguir pan y carne de vaca fresca , constituyendo en aquella
fecha , el pescado salado , llamado Paichi y los plátanos , casi la única
alimentacion de los indígenas. Actualmente existe en Moyobamba un
camal donde se matan reses todos los dias , y no falta ya la carne
fresca. Lo mismo sucede con el pan , que raras veces escasea.
Descansé en Moyobamba una semana , para preparar mi marcha há-
cia el rio Amazonas , pues siendo este mi último viaje , habia deter-
minado conocer toda la parte de territorio peruano , que habia dejado
de ver en mi primer viaje , esto es , la parte del Amazonas , compren-
dida entre el pueblo de Omaguas y el de Tabatinga , que sirve de límite
entre el Perú y el Imperio del Brasil.
CAPÍTULO XXIII.
Departamento fluvial de Loreto.
1869.
De Moyobamba á Tarapoto.-No habia acabado de espirar el año 1868,
cuando salí de la ciudad de Moyobamba en direccion á Tarapoto. Era,
en efecto , el dia 29 de Diciembre , cuando dejé la capital del departa-
mento de Loreto , para seguir mi peregrinacion , calculando poder llegar
á Yurimaguas antes del 8 de Enero , para encontrar el vapor que hace
el viaje mensual entre Iquitos y este puerto.
El camino entre Moyobamba y Tarapoto , aunque de Montaña , no es
tan perverso como el de Chachapoyas á Moyobamba ; y con algunas pe-
queñas dificultades se puede actualmente recorrer casi todo á bestia , por
haber sido refaccionado recientemente ; pero en 1859 , cuando lo an-
duve por primera vez , habia muchos trechos en los que era preciso
EL PERÚ Tomo L. 51
394 PARTE PRELIMINAR.
marchar á pié. Una parte del camino es enteramente despoblado ; pues
desde el pueblo de Jepelacio , situado á dos leguas de Moyobamba , has-
ta el pueblecito de Tabalosos , que se halla á unas siete leguas antes de
Tarapoto , no se encuentra ninguna casa , pasándose la noche en so-
techados llamados Tambos , como los que he citado mas arriba.
Siguiendo el camino recto de Moyobamba á Tarapoto , sin pasar por
el pueblo de Jepelacio , se encuentran los tambos de Gera , Jilcarumi,
Ramirez , Laguarpia , Calavera , Roque y Potrero. Estos tambos se hallan
repartidos de trecho en trecho, distantes uno de otro dos leguas escasas.
Desde el pueblecito de Tabalosos , se pasa al de San Miguel , que dista
dos leguas y se halla situado á la orilla del rio Mayo , que es el mismo
que corre al pié de la ciudad de Moyobamba.
Despues de haber atravesado este rio en canoa , una larga subida con-
duce á la poblacion de Lamas , la que es bastante extensa y tiene título
de ciudad.
El viajero que entra á Lamas por el lado de Moyobamba , al recorrer
la poblacion , no deja de experimentar cierta sorpresa ; pues cuando cree
haber llegado á su extremo , se le presenta á la vista otra llanura con
un gran número de casas y la iglesia donde parece rematar el pueblo ;
pero un poco mas allá ve que ha sufrido un nuevo engaño y descubre
hácia la derecha otra planicie inferior con muchas casas diseminadas.
Podria decirse que Lamas es una poblacion de tres pisos.
De Lamas á Tarapoto hay unas cuatro leguas de camino bastante
bueno y poblado , hallándose en este trayecto el caserio de Cacatachi y el
pueblo de Morales.
La ciudad de Tarapoto se halla fundada en un hermoso llano , en la
orilla derecha de un riachuelo llamado Chilcayo y á ménos de dos leguas
del pueblo de Juan Guerra , situado en el rio Mayo , muy cerca de su
desembocadura en el Huallaga.
Desde que se estableció la navegacion por vapor en el rio Amazonas,
la poblacion de Tarapoto ha ido progresando á grandes pasos ; pues tiene
por medio de los rios una comunicacion fácil con el Brasil. Así , desde
aquella época se establecieron varias tiendas de comercio bien surtidas
de efectos , las que han ido aumentando en número , á medida que se
ha ido facilitando la comunicacion. Desgraciadamente todo el comercio
de Tarapoto con el Brasil se hace por la via del Huallaga. Este rio
presenta varios malos pasos peligrosos , para las canoas cargadas de
CAPITULO XXIII . 395
efectos , no siendo raro el caso de que zozobren y se pierda toda la carga.
Dichos malos pasos terminan en el punto llamado Pongo de Aguirre,
que es la última angostura que ofrece el rio Huallaga.
Tarapoto podria por su ventajosa posicion , engrandecerse y superar á
la misma capital del departamento , tan sólo con abrir un buen camino
de herradura desde la poblacion hasta un punto del rio Huallaga , situa-
do un poco mas abajo del Pongo de Aguirre , donde terminan todos los
obstáculos para la navegacion y , de consiguiente , podrian venir los va-
pores que hacen escala mas abajo en el punto de Yurimaguas.
Con la apertura de este camino , todas las cargas que vienen del Bra-
sil podrian conducirsé á Tarapoto por medio de animales , cuya alimen-
tacion seria facilisima en los hermosos pastos que crecen en las inme-
diaciones del pueblo .
El mayor obstáculo que se opone por ahora al desarrollo del comercio,
consiste en la falta de cargueros para transportar los efectos que vienen
por la via de Balsapuerto ; viéndose obligados muchas veces los comer-
ciantes á demorar largo tiempo en el camino , para hallar á los expresa-
dos cargueros y dejando casi siempre atras un gran número de bultos de
mercaderias , hasta que consiguen los hombres necesarios para su
traslacion á la capital.
Los fletes van cada dia encareciendo , y si esto continúa , en poco
tiempo los gastos que ocasione el transporte de la carga á dorso de
hombre , llegaran á ser tan elevados , que absorberan todas las ventajas
de la conduccion por agua desde el Brasil , y se preferirá entónces se-
guir trayendo los efectos del lado del Pacífico por el largo camino de
Cajamarca y Chachapoyas.
Abriendo el camino mas arriba indicado , el cual podrá ser recorrido
con mucha facilidad por las bestias de carga , no se tendria casi necesi-
dad de cargueros ; y ademas de facilitar el tráfico , se podria utilizar
esos brazos para la agricultura .
Tambien se podria mejorar muchisimo el camino de Tarapoto á Moyo-
bamba , para que todo el tráfico se hiciese por medio de animales , ha-
ciendo desaparecer aquella costumbre bárbara é inhumana de obligar á
los hombres á servir , casi por la fuerza, de bestias de carga.
De Tarapoto á Chasuta y navegacion del Huallaga en canoa.-Despues
de un solo dia de descanso en la ciudad de Tarapoto , seguí la marcha
hácia la poblacion de Chasuta , situada en la orilla del Huallaga , á
396 PARTE PRELIMINAR .
siete leguas de distancia. El camino entre Tarapoto y Chasuta se puede
considerar como bueno para la marcha á pié , pero malo para recorrerlo
á bestia. Sin embargo, con un poco de trabajo y bajando de la bestia,
para salvar uno que otro mal paso , se puede ir cabalgado hasta Chasuta .
Las partes mas molestas consisten en la cuesta y bajada del Huayra-
purina , que tiene trechos con escalones bastante elevados ; y varias que-
braditas que hay que atravesar. En este camino habia cuatro Tambos ó
sotechados , pero en la época que yo pasé , sólo el Tambo grande era ser-
vible , los demas se hallaban en ruina .
Chasuta , segun he dicho , es una poblacion situada en la orilla del
rio Huallaga , por cuya razon lleva el nombre de puerto , como todos
los puntos ribereños .
Los habitantes de Chasuta son unos semi-salvajes , muy diestros en la
navegacion del rio Huallaga , cuyo rio presenta un gran número de ma-
los pasos , que sólo estos Indios , acostumbrados desde su infancia á lu-
char con esta clase de obstáculos , pueden salvar con felicidad.
Desgraciadamente los Chasutinos se han entregado de tal modo á la
bebida , que es muy difícil hallar en el mismo dia los Indios necesarios
para manejar la canoa ; y es preciso que el viajero espere en la pobla-
I
cion , para darles tiempo , al ménos, de alistar su provision de Masato ,
sin la cual no emprenden ningun viaje.
Conseguida una larga canoa y los bogas necesarios , dejé la marcha
terrestre con todas sus fatigas , me embarqué en ella y continué el viaje
por agua , para bajar por el rio Huallaga.
Como acabo de decir , los Indios de Chasuta tienen tanta práctica en la
navegacion de este rio , que conocen á fondo todos sus malos pasos , cor-
rientes , remolinos , peñascos , etc ; pero el buen éxito de la navegacion
consiste en la experiencia y destreza del popero (piloto ) el que , ademas
de evitar el peligro con el manejo del remo , que le sirve de timon , diri-
ge los movimientos de los demas bogas llamados punteros , hablándoles
continuamente y con precipitacion ; indicándoles todos los movimientos
que deben hacer , y sirviéndoles de estímulo , animándoles con su voz ,
como lo haria un tambor en un momento de combate .
Desde Chasuta á Yurimaguas hay varios malos pasos , pero el prin-
cipal es el conocido con el nombre de Yurac-yaco ( Agua blanca ).
I
El Masato es una pasta de yuca fermentada que deslien en el agua , al momento de tomarla, pre-
parando inmediatamente de este modo una bebida alcohólica.
CAPITULO XXIII . 397
Este mal paso varia completamente de aspecto en las diversas épocas
del año , segun tenga el rio poca agua ó esté muy crecido. En la esta-
cion que el rio está bajo , se observan en su cauce un gran número de
enormes piedras , algunas de las cuales son verdaderos peñascos ; y el
agua , chocando por todos lados , levanta una espuma blanca , que el rio
parece en ebullicion ; lo que le ha hecho dar á este trecho el nombre de
Yurac-yaco.
En esta época la dificultad que presenta el mal paso de Yurac-yaco,
consiste en evitar que la canoa choque y se estrelle contra una peña , lo
que consigue el popero dirigiendo diestramente la embarcacion.
Cuando el rio está de creciente , las piedras se hallan enteramente cu-
biertas por el agua , de modo que no hay peligro de choque ; pero , en
cambio , se levantan por todos lados unas elevadas olas , y la superficie
del rio Huallaga toma el aspecto de un mar agitado por la tempestad.
Sin embargo , en el mar , las olas se dirigen en un solo sentido , mién-
tras que en el mal paso del Yurac-yaco , como las olas son producidas
por peñas de todos tamaños , diseminadas sin órden alguno , resulta que
chocando el agua á cierta profundidad se levantan aquellas muy irregu-
larmente y con direcciones muy variadas , cruzándose en todos sentidos.
Aquí es donde se necesita toda la experiencia de los viejos Indios de
Chasuta para dirigir la canoa , evitando que se voltée ó que una grande
oleada la sepulte.
Siguiendo mi navegacion de Chasuta á Yurimaguas , despues de haber
pasado una correntada llamada Yaco Muyuna ( Vuelta del agua ) y el
mal paso de Yurac-yaco , que acabo de citar , llegué á la salina de Calla-
nayaco , donde existe un abundante depósito de sal gemma , casi en la
misma orilla del Huallaga , al que vienen los Indios de todas partes á
proveerse de dicha sustancia.
Un poco mas adelante de la salina , pasé otro mal paso , llamado del
Arpa , y luego llegué al mentado Pongo de Aguirre , que consiste en una
angostura por la que pasa el rio. En este punto acaban todos los malos
pasos y el rio Huallaga , al salir de esta especie de puerta , deja la re-
gion de los cerros para continuar su curso con mas suavidad por terre-
nos casi enteramente llanos.
Despues del Pongo de Aguirre , pasé por tres pueblecitos de reciente
fundacion , pues que no existian en la época que yo navegué por la pri-
mera vez en este rio (1859). La fundacion de los pueblos de Quillucaca,
398 PARTE PRELIMINAR.
Huimbayo y Shucushyaco , y la construccion de muchas casas que se no-
tan actualmente en ambas orillas del rio Huallaga , hace ver que la po-
blacion de estos lugares va continuamente aumentando.
Navegacion á vapor-Al siguiente dia de mi salida de la poblacion de
Chasuta , hacia el mediodia , nos hallabamos cerca del puerto de Yuri-
maguas , donde esperaba hallar el vapor. En efecto , al terminar una de
las numerosas vueltas que describe en su curso el Huallaga , divisé des-
de léjos con sumo gozo el vapor « Pastaza » , que se hallaba anclado en
el puerto.
No puedo dar una idea del placer que experimenté al ver ese mensa-
jero de la civilizacion , descansando en las tranquilas aguas del Hualla-
ga , ostentando su enorme mole , comparativamente con las diminutas
y frágiles canoas que de todas partes acudian con plátanos y otros co-
mestibles , vaciando sus cargas en las entrañas del gran coloso , como
el pequeño arroyo tributa sus aguas á un magestuoso rio.
Hacia nueve años que , situado sobre la meseta que domina el puerto
I
de Yurimaguas , escribia las siguientes palabras :
« Desde este punto la vista se extiende á lo léjos sobre el Huallaga sem-
« brado de numerosas islas cubiertas de la mas esplendida vegetacion,
« mientras que el agua de este caudaloso rio se desliza suavemente á los
« piés , siguiendo taciturna su solemne marcha en medio de esta rica
« pero despoblada region. Contemplando este bello cuadro de la natura-
« leza vírgen , el observador experimenta una sensacionde melancolia y
« quisiera cambiar esta muda escena en otra mas viva y animada , vien-
« do la tranquila corriente , surcada por numerosos vapores , llevando el
« comercio y la vida al seno de esta apartada comarca.>>>
Hé aquí , que al cabo de nueve años veia en parte realizado mi sueño;
la muda escena habia desaparecido. Un vapor de la fuerza de 150 caba-
llos se hallaba en el puerto ; un gran sotechado , que no existia en aque-
lla época , se elevaba en la orilla del rio, cubriendo de la intemperie un
gran número de bultos de mercaderias de toda clase que habia traido del
Brasil dicho vapor ; numerosas canoas iban y venian por todos lados , las
unas llevando víveres , las otras carga y pasajeros ; animados grupos de
personas vestidas á la europea , hacian un contraste con los casi desnu-
dos y salvajes Indios que , pocos años ha , eran los únicos habitantes de
• Este párrafo fué publicado por el autor en los Apuntes sobre la provincia litoral de Loreto .
CAPITULO XXIII . 399
esta region ; y por último en el pueblo inmediato , unas ruinosas y mise-
rables chozas habian sido reemplazadas con sencillas y decentes casas
de paredes blanqueadas.
¿Quién habia obrado tan grande transformacion?-El vapor ! Esa ad-
mirable invencion del hombre que acorta las distancias ; que lleva con
economia los productos de las mas apartadas regiones , que pone en
contacto los habitantes de las distintas naciones del globo ; y que atra-
viesa el solitario bosque y surca el silencioso rio , llevando la civilizacion
y las comodidades de la vida social á los mas recónditos lugares, don-
de poco antes no se veia sino la miserable cabaña del salvaje, y en vez
del pito de la animada locomotora , no se oia sino el aterrante mau-
llido del tigre , y el horrisono silbido de la serpiente .
Yurimaguas es uno de los puntos mas importantes de toda la ribera
del Huallaga , llegando las vapores una vez al mes y descargando allí
todas las mercaderias que se consumen en la capital del departamento
y poblaciones inmediatas ; pues en Yurimaguas se reparten varias vias
que conducen hácia el interior , sea siguiendo la navegacion del Huallaga,
por medio de canoas , desembarcando en Chasuta , Shapaca , Juan Guer-
ra , ó tambien en las poblaciones ribereñas del Huallaga , situadas mas
arriba ; sea surcando el rio Paranapura para ir á Moyobamba por la via
de Balsapuerto , ó surcando el rio de Shanusi que desemboca en el Hua-
llaga pocas cuadras mas arriba de Yurimaguas , ó tambien el Caynara-
che , por cuyos rios trafican los habitantes de las poblaciones de Tara-
poto y Lamas.
El 9 de Enero dejé el puerto de Yurimaguas , para seguir la navega-
cion á bordo del vapor « Pastaza. » Como en estos vapores se usa por
combustible la leña , hay que hacer paradas en distintos puntos , para
proveerse de la necesaria ; por consiguiente , el vapor detuvo su marcha
en un lugar llamado Santa Marta ; y enseguida en los pueblos de Santa
Cruz y Lagunas.
El siguiente dia salimos de Lagunas , y poco despues de haber pasa-
do delante de la desembocadura del apacible y teñido rio Aypena , en-
tramos en el gran Marañon , terminando en este punto la navegacion
del rio Huallaga.
Siguiendo la navegacion en el rio Marañon , el vapor hizo escala en
el pueblo de Urarinas , para hacer provision de leña y víveres ; ensegui-
da pasamos al nuevo pueblecito llamado Vacamarina , situado como Ura
400 PARTE PRELIMINAR.
rinas en la orilla izquierda. En este lugar se ha formado una pequeña
hacienda de caña , que tiene un trapiche con cilindros de fierro , puestos
en movimiento por medio de animales que se traen de arriba en balsas
ó en el vapor. El producto principal de esta haciendita , es el aguardiente
que se transporta á Nauta é Iquitos , donde se expende á buen precio.
De Vacamarina pasamos al pueblo de Parinari , el cual tiene mas ex-
tension que Urarinas y se halla en la orilla derecha del rio. Parinari ,
lo mismo que Urarinas , léjos de progresar va decayendo cada dia , mar-
chando á su ruina.
Tanto Urarinas como Parinari , son pueblos de indígenas ; y es un he-
cho reconocido que toda poblacion habitada puramente por indígenas se
halla en decadencia ; y al contrario los pueblos fundados recientemente,
y donde se han establecido algunas familias de Blancos ó Mestizos van
progresando con rapidez. No hay duda alguna que la civilizacion se es-
tablece á costa de la raza indígena , la que disminuye ó se retira mas al
interior.
El « Pastaza » no tocó en el pueblecito de San Regis , y siguió la na-
vegacion hasta Nauta. La poblacion de Nauta goza de cierta importan-
cia por su situacion. Fundada en la orilla izquierda del Marañon y muy
cerca de su confluencia con el caudaloso Ucayali , se halla , por decirlo
así , como en la puerta de este gran rio , y puede de consiguiente exten-
der el comercio en sus riberas , muy concurridas en algunas épocas del
año , por los pescadores que acuden de distintos puntos para preparar el
pescado que llaman Paichi , que es una de las primeras producciones de
aquella region.
Nauta tiene sus casas de comercio y almacenes bien surtidos de efec-
tos , habiendo empezado á levantarse desde 1853 en que por la primera
vez se estableció la navegacion del Amazonas.
Apostadero de Iquitos en la orilla del Amazonas.-De Nauta á Iquitos
hay ménos de un dia de navegacion , quedando de por medio Omaguas,
pueblo de indígenas , donde no hace escala el vapor.
Iquitos , miserable rancheria de indígenas pocos años ha , es ahora una
poblacion con buenas y sólidas casas , con almacenes surtidos de efectos,
y con pobladores de distinta nacionalidad. Hé aquí uno de los milagros
que hace el vapor. ¿ Quien al haber visto Iquitos en el año 1862 , lo co-
noceria hoy dia? Donde existian unos pocos ranchos , formados de sim-
ples palizadas , se observan actualmente casas cómodas y aseadas. Los
CAPITULO XXIII. 401
pocos enseres , tales como ollas , pucunas ó cerbatanas , flechas , arcos,
macanas y llanchamas , que constituyen todo el menaje del morador
I
de aquellas chozas , ha sido reemplazado con muebles á la europea , que
hacen la vida mas cómoda y agradable. Donde se veian amarradas unas
pequeñas y frágiles canoas , hoy dia se hallan anclados cuatro buques de
vapor y un ponton. El terreno cubierto pocos años ha por un espeso y
vírgen bosque , se halla transformado como por encanto en una factoria,
donde se ven funcionar admirables máquinas , dirigidas por hombres in-
teligentes venidos de ultramar ; de modo que á los débiles y repetidos
golpes de la industriosa ave llamada carpintero , que en el primitivo bos-
que , con admirable paciencia perfora la rugosa corteza de los árboles,
han sucedido los golpes mas ruidosos del martillo del obrero que la-
bra la madera , y de los herreros que forjan el útil fierro ; al graznido
del inmundo sapo , que vive en el pantanoso terreno del bosque , se ha
sustituido el ruido de unas hermosas sierras de vapor , que con admira-
ble prontitud dividen el añejo tronco en llanas y anchas tablas ; por últi-
mo el chillido de los grillos y chicharras , el canto de las aves , el silbido
de la serpiente y el zumbido de variados insectos, que forman por su con-
junto la ruidosa música de los obreros del gran taller de la Naturaleza,
está reemplazado hoy por el ruido confuso de ruedas , martillos , tornos,
sierras , cepillos , ventiladores y descargas de vapor.
La poblacion de Iquitos está fundada sobre una meseta que se halla á
unos diez metros de elevacion sobre el nivel del rio Amazonas . El terre-
no es en general arenoso , y en las inmediaciones de la poblacion no es
muy fértil , de manera que cerca del pueblo no hay chacras , y los víve-
res se traen de léjos.
Ademas del magestuoso Amazonas , que pasa al pié de la poblacion
otros dos rios , el Itaya y el Nanay , bajan á poca distancia de Iquitos,
hallándose el pueblo entre tres rios.
En Iquitos hallé una generosa hospitalidad en casa del Señor D. Ale-
jandro Rivera , y encontrándose en esta poblacion la Comision hidrográ-
fica, tuve el placer de ver nuevamente al Señor contra-almirante Tuc-
ker su digno presidente y á los demas miembros , con quienes me ha-
bia visto en Huánuco casi año y medio ántes. Tambien hallé á mi com-
1 Arma de madera dura y pesada de que hacen uso los salvajes.
2 Especie de lienzo hecho de corteza de árbol que sirve de cama á los salvajes.
EL PERÚ Tomo L. 58
402 PARTE PRELIMINAR .
pañero de viaje desde el puerto del Mayro al Pozuzo , el Señor Don Ra-
mon Herrera , quien tuvo la bondad de reiterar su ofrecimiento para
compañarme en la navegacion del Amazonas hasta Tabatinga.
Navegacion de Iquitos á Tabatinga , primer pueblo brasilero-El dia
16 continué la navegacion sobre el mismo vapor « Pastaza » , y despues
de una marcha de tres horas , pasábamos delante de la desembocadura
del caudaloso rio Napo , uno de los mas grandes tributarios del Amazo-
nas , que tiene su orígen en la parte mas central de la República del
Ecuador. En este punto el Amazonas se explaya muchisimo y presenta
una hermosa vista .
Luego tocamos en el pueblecito de Oran , formado de unas pocas
casas de palizadas , habitadas por los infieles Yaguas , que andan desnu-
dos y son los mas bien formados entre todos los Indios que habitan las
orillas del Amazonas.
De Oran pasamos á Pebas , donde tuve ocasion de ver algunos infieles
de la tribu de los Orejones , así llamados por la extraordinaria longitud
del lóbulo inferior de la oreja , que llega á veces á tocar la espalda , lo
cual es debido á la extraña costumbre que tienen de pasar por los aguje-
ros practicados en las orejas , trozos y rodeles de madera de dimensio-
nes cada vez mayores. Pero ya esto tiende á desaparecer , pues los niños y
jóvenes actuales han abandonado esta bárbara costumbre , notándose
hoy solamente en los individuos de cierta edad.
Siguiendo la navegacion , pasamos por los pueblos de Cochiquinas y
Maucallacta , cuyos Indios pertenecen á la tribu de los Marubos ; luego
á Peruaté y Moromote, y en seguida alcanzamos la pequeña poblacion de
Loreto , que da nombre á todo el departamento y que presenta , mirada
desde el rio, una regular vista.
Los habitantes de Loreto , son en gran parte brasileros que se han es-
tablecido en este lugar , haciendo su comercio de jebe y zarzaparrilla
que compran en cambio de mercaderias.
Los Indios de Loreto pertenecen á la tribu de los Ticunas , célebres
por el activo veneno que preparan , el que venden en pequeñas ollitas de
barro y sirve para cazar con la cerbatana.
Dos horas despues de haber salido de la poblacion de Loreto , fondeó
el vapor « Pastaza » delante del nuevo pueblo de San Antonio , situado
cerca de la quebrada del mismo nombre , que sirve de límite , al Norte
del Amazonas , entre el Perú y el Imperio del Brasil.
CAPITULO XXIII . 403
Un camino de 600 metros de largo , conduce desde la poblacion al
fuerte llamado del Mariscal Castilla , que se hallaba entónces en construc-
cion , dirigiendo la obra el Señor D. Manuel Charon , que habia sido
miembro de la Comision hidrográfica.
Héme aquí pues en el otro extremo de la República y en el límite con
el vasto Imperio del Brasil , cumpliendo lo que me habia propuesto de
recorrer el Perú de Sur á Norte , desde el rio Loa hasta el Tumbes ; y de
Occidente á Oriente , desde las playas del Pacífico hasta el límite con
elBrasil.
Desde San Antonio al pueblo brasilero de Tabatinga no hay sino doce
minutos de marcha , y un poco mas abajo entra en el Amazonas el rio
Yavari , que sirve de línea divisoria entre el Perú y el Brasil por el lado
del Sur.
Llegamos á Tabatinga el dia 19 , que es el de costumbre ; pues los
vapores peruanos que hacen el tráfico entre Yurimaguas y Tabatinga ,
salen de Iquitos el 16 de cada mes y llegan á Tabatinga el 19 , dia que
comunmente llega á este puerto el vapor de la línea brasilera. Allí de-
moró el vapor dos dias para trasbordar recíprocamente los pasajeros y
mercaderias .
Tabatinga es una plaza fortificada , pero mal situada ; pues su verda-
dera posicion deberia ser enfrente de la desembocadura del rio Yavari,
hasta cuyo rio se extiende el territorio peruano.
El 21 dejamos Tabatinga para regresar á Iquitos. Entre Loreto y Per-
naté , se halla un poco hacia el interior el pueblo y la laguna llamada de
Caballococha ; deseando visitar este lugar , el comandante del vapor
« Pastaza» , el Señor D. Federico Delgado , tuvo la amabilidad de parar
la marcha , y proporcionarme una pequeña embarcacion con seis hom-
bres para satisfacer mi deseo. Despues de pocos minutos de viaje dejé el
anchuroso Amazonas para entrar en un pequeño canal llamado el Caño
de Caballococha , cuya agua de color obscuro no tenia corriente sensible.
Una muralla de espesa vegetacion se levanta en ambos lados , desde la
superficie del agua , la que se extendia inundando aquellos bosques. Los
árboles cubiertos de enredaderas , ofrecian las formas mas caprichosas ,
figurando pirámides , arcos y obscuras cuevas , en donde el asqueroso y
voraz lagarto se hallaba continuamente en acecho esperando alguna víc-
tima. Variadas y silenciosas aves se hallaban escondidas en medio del
follaje , y unas blancas y macilentas garzas permanecian inmóviles en
404 PARTE PRELIMINAR .
las orillas , como seres inanimados. Por último , el profundo silencio que
reinaba en aquella soledad , agregado á todo aquello formaba un con-
junto que traía á mi imaginacion la idea de los bosques primitivos de
las épocas geológicas anteriores á la aparicion del hombre.
Despues de media hora de navegacion llegué á Caballococha. Este
pueblecito presenta una agradable vista , tanto por su situacion en la
orilla del tranquilo canal, cuanto por el aseo de su plazuela enteramente
limpia de yerbas , lo que es muy raro en los pueblos de aquella húmeda
y cálida region , donde la vida vegetal es tan activa , que se podria decir
que se ve crecer las plantas.
A pocas cuadras mas adelante se acabó el canal presentándoseme á la
vista la hermosa y extensa laguna que lleva el mismo nombre de la pо-
blacion. No hay palabras con qué describir la belleza del cuadro que ofre-
ce la laguna de Caballococha cuando uno ve abrirse de improviso la
vegetacion y aparecer como una gigantesca taza de tranquilas y azuladas
aguas , rodeada por todos lados de robustos árboles y frondosisimas
plantas .
Despues de haber admirado por largo rato tan sublime paisaje , regre-
sé á bordo del vapor , muy satisfecho de mi paseo , trayendo al mismo
tiempo un buen contingente de raros vegetales para el herbario .
Hallándome de regreso en Iquitos , y teniendo que demorar algunos
dias para esperar la salida del vapor para Yurimaguas , aproveché del
tiempo para hacer en compañia del Señor Werthemann una excursion
por el rio Nanay , con el objeto de conocer el lago llamado Morona ; y
otra por el rio Itaya para ver algunas chacras , donde se cultiva la caña
y se fabrica aguardiente.
Regreso á Yurimaguas. El 1.º de Febrero me separé de los amigos
y salí en el mismo vapor « Pastaza » para regresar á Yurimaguas. Una
vez embarcado , di el postrer adios á esta improvisada poblacion , la que
desde á bordo presenta una vista bastante agradable , a causa de unas
grandes casas provistas de numerosas y anchas ventanas , que no son
comunes en las poblaciones del interior.
En este viaje tuve por compañero á un excelente jóven , el alferez de
fragata D. Leoncio Prado , quien necesitando regresar á Lima se decidió
á acompañarme en todos mis largos rodeos , hasta llegar á la capital de
la República.
Navegacion en canoa por el rio Shanusi.-Llegados al puerto de Yu
CAPITULO XXIII . 405
rimaguas , dejamos el cómodo vapor para continuar la navegacion en
las angostas canoas hechas de un solo tronco de árbol. Como ya habia
recorrido en otras ocasiones la ruta del Huallaga á Chasutay Tarapoto,
y la de Balsapuerto , y deseando ver otras regiones , me decidí á nave-
gar por el rio Shanusi hasta la poblacion de este nombre , y de allí con-
tinuar á pié hasta Tarapoto.
El rio de Shanusi desemboca en el Huallaga media legua mas arriba
de Yurimaguas , y es frecuentado por los comerciantes de Lamas y Ta-
rapoto , que quieren evitar los malos pasos del Huallaga, que se hallan
mas arriba del Pongo de Aguirre.
El rio de Shanusi es mucho mas pequeño que el Paranapura , que
conduce á Balsapuerto ; y cuando está bajo , es casi intransitable por
canoas algo grandes , siendo preciso muchas veces arrastrarlas hasta
cierta distancia .
El Shanusi no presenta ningun mal paso. Su corriente es muy suave,
pero en la parte de arriba tiene muchos palos en el cauce , lo que hace
la marcha bastante trabajosa. Algunos de estos palos se hallan tendidos
debajo del agua , y son un obstáculo para la marcha de las canoas pesa-
das que calan mucho ; pero los mas molestos son los tendidos á flor de
agua en direccion transversal al rio , y á veces tan largos que se ex-
tienden de una orilla á otra formando una verdadera barrera sin inter-
rupcion , que no deja paso alguno á las canoas .
En esta circunstancia los Indios tienen que entrar en el agua y levan-
tar casi en peso la canoa , para hacerla pasar sobre el palo. Cuando las
canoas son muy pesadas y no pueden levantarlas , entónces los Indios
cortan algun árbol de Sética (Cecropia), le quitan la corteza , la que tien-
den sobre el palo atravesado y , entrando todos en el agua , empujan la
canoa y la hacen resbalar rápidamente sobre el palo , sirviendo la corteza
fresca de Sética como de jabon , pues siendo muy resbalañiza , facilita
admirablemente el paso de la canoa sobre el palo atravesado.
El rio Shanusi , como el Cachiyaco de Balsapuerto , crece prontamen-
te despues de una fuerte lluvia , pero con la misma prontitud baja y á
veces disminuye tanto de un dia á otro, que la canoa no halla agua sufi-
ciente para flotar. Así , el rio Shanusi es navegable solamente en tiempo
de agua.
En todo el curso de este rio no hay tambos , pero se encuentran de
trecho en trecho algunas chacras con casas.
406 PARTE PRELIMINAR.
Salimos pues de Yurimaguas navegando por el Huallaga aguas arriba
por media hora , dejando este rio para entrar en el pacífico Shanusi.
Despues de dos dias y medio de navegacion en canoa , llegamos al pe-
queño pueblo que lleva el mismo nombre del rio y que sirve de puerto.
La poblacionde Shanusi es pequeña , se halla situada en la orilla de-
recha del rio , y data solamente del año 1862. Antes de esta época ha-
bia solamente una ó dos casitas , conociéndose este lugar tan sólo por
ser el punto donde se embarcaban algunos comerciantes de Tarapoto.
Actualmente Shanusi tiene de 150 á 200 habitantes , que á mas de servir
də bogas en la navegacion del rio, ó de cargueros en el camino de Tara-
poto , cultivan sus chacras de plátanos y yucas .
Estas plantas son las mas indispensables para la vida del Indio ; pues
los frutos de la primera reemplazan el pan ; y las yucas sirven para pre-
parar su predilecta bebida que llaman Masato .
Marcha á pié de Shanusi á Tarapoto.-En Shanusi dejamos la canoa
para continuar el camino por tierra, el que se anda á pié, empleándose
comunmente tres dias para llegar á la poblacion de Tarapoto.
Este camino puede dividirse en tres partes. La primera de terreno
llano en medio de los bosques , tiene cerca de cinco leguas y pasa por el
caserio de San Juan Loma. La segunda es de terreno quebrado y muy
malo , con cuestas muy empinadas , en las que hay trechos donde es
preciso agarrarse con piés y manos para escalar unos elevados peñascos
de arenisca que forman pasos peligrosos. Felizmente toda la subida está
llena de raíces de árboles , que salen del terreno y presentan al caminante
admirables y sólidos pasamanos , de los que se puede asir con toda se-
guridad para facilitar la subida. Esta parte , la mas molesta del camino,
tendrá otras cinco leguas largas , y se extiende desde el rio Sitariaco
hasta el caserio de Cumbaza-huma. El tercer trecho tiene dos largas le-
guas y consiste en una larga subida , pero con poco declive , seguida de
una bajada hasta Tarapoto.
Comunmente cuentan de Shanusi á Tarapoto de diez y siete á diez y
ocho leguas , pero en realidad no hay sino once y media leguas geográfi-
cas , pues habiendo medido este camino á pasos , llegué á contar por
toda su longitud 77,200 pasos .
Esta falsa apreciacion resulta de lo malo que es el camino y , de con-
siguiente , del tiempo que se emplea en recorrerlo , como sucede en el de
Balsapuerto á Moyobamba.
CAPITULO XXIII . 407
Saliendo de Shanusi , despues de una legua corta , pasamos por un
lugar habitado , llamado Chanvira , donde hay un pequeño cañaveral y
un trapiche de mano para moler la caña , cuyo caldo fermentado llaman
huarapo y se toma en vez de masato.
Entre Shanusi y San Juan Loma hay dos grandes sotechados ó tam-
bos , llamados Mojaras-yaco y Atun-tambo . Mas adelante no hay sino co-
bertizos pequeños que llevan los nombres de Gobernador, Ponasa y Lejia.
Los lugares habitados de este camino son Chanvira , San Juan Loma
y Cumbaza-huma. Al pié de San Juan Loma se pasa el rio de Yurac-
yaco , que tiene unos 25 metros de ancho y muchas piedras diseminadas
en su cauce. En este punto el rio Yurac-yaco no es navegable , pero mas
abajo toma el nombre de Caynarach y es navegable por canoas. El punto
donde empieza á ser navegable se llama Huayruro , existiendo alli varias
casas , y dista de Lamas dos dias de camino .
El pueblode Cumbaza-huma se halla situado en la orilla del rio lla-
mado de Cumbaza , que es el mismo que se pasa al entrar al pueblo de
Morales , en el camino de Moyobamba á Tarapoto .
Como hay dos poblaciones que llevan el mismo nombre , para distin-
guirlas se llama á esta Cumbaza-huma de San Antonio , y á la otra
Cumbaza-huma de los Fanchos.
La posicion del pueblo es pintoresca , hallándose fundado en un llano
cerca del rio y sus casas diseminadas sin órden entre árboles de ciruela
ágria (Spondias) y guayabas.
A ménos de media legua de esta poblacion se pasa el rio y se entra
en su homónima, esto es , en el otro pueblo de Cumbaza-huma que lla-
man de los Fanchos. Despues de otras dos leguas se llega á la ciudad
de Tarapoto.
Excursion al puerto de Shapaca.-Antes de dejar definitivamente esta
poblacion , quise conocer el puerto de Shapaca , situado en la orilla del
rio Huallaga , media legua mas abajo de la desembocadura del rio Mayo,
que baña la ciudad de Moyobamba.
El camino entre Tarapoto y Shapaca , sin ser llano , no es tampoco
muy quebrado , y se puede recorrer á bestia cómodamente , no teniendo
otro obstáculo que el paso de algunos riachuelos , cuyo vado se hace mo-
lesto solamente cuando se hallan muy cargados.
Para ir á Shapaca se sale de Tarapoto por el mismo camino de Cha-
suta , que se deja á una legua de distancia. Algunas cuadras mas allá de
408 PARTE PRELIMINAR.
la separacion del camino , llegué á la hacienda de Pucayaco , donde se
cultiva caña , la cual se muele por medio de un trapiche movido por
bueyes.
Siguiendo la marcha , el terreno ya no es tan llano , y despues de al-
gunas ondulaciones se sube para pasar unos cerritos poco elevados , que
son la prolongacion de la cadena del Huayra-Purina , que se atraviesa
en el camino de Chasuta. La parte mas elevada entre Tarapoto y Sha-
paca se llama Punta de Estoraque , siguiendo á esta otros cerritos mas
bajos , los que se continúan casi hasta la misma orilla del rio Huallaga.
Con el nombre de Shapata se conoce tanto el puerto como una hacien-
da que dista de este último tres ó cuatro cuadras , y en la que se cultiva
la caña para fabricar aguardiente. Para su beneficio hay un trapiche de
fierro puesto en movimiento por mulas , y un buen alambique de cobre
construido en la factoria de Iquique y traido allí por el Huallaga.
El puerto de Shapaca es un pequeño caserio situado en la orilla iz-
quierda del Huallaga , á media legua de la desembocadura del rio Mayo,
en la orilla del cual se halla otro puerto llamado de Juan Guerra. Entre
este puerto y el de Shapaca , ni el rio Mayo ni el Huallaga , presentan
obstáculos á la navegacion; pero entre Shapaca y Chasuta , el rio Hua-
llaga se abre paso á traves de la cadena de cerros de Huayra-Purina , en
cuyo trecho corre encajonado y presenta varios pasos muy peligrosos ,
entre los cuales el mas terrible se llama Canoayaco .
Estos obstáculos que ofrece el rio Huallaga para la navegacion , son
una verdadera desgracia para la poblacion de Tarapoto , pues teniendo
un puerto en el Huallaga solamente á tres leguas de distancia , sus ha-
bitantes , para evitar los continuos peligros y pérdidas que sufren en la
navegacion del Huallaga entre Shapaca y el Pongo de Aguirre , prefie-
ren traficar por los pésimos caminos de tierra , transportando todas las
cargas á dorso de hombre , entre la poblacion y los rios Shanusi y
Caynarach .
Despues de una semana de descanso en Tarapoto , empleada en estu-
diar la vegetacion de sus cercanias , emprendí mi marcha hácia Moyo-
bamba , por el mismo camino de la ida , con la diferencia que no entré
al pueblo de Jepelacio , siguiendo el camino recto .
En Moyobamba tuve que esperar unos pocos dias para conseguir al-
gunas bestias de carga. Mientras tanto hice unas pequeñas excursiones,
para ver el manantial de agua sulfurosa , que se halla cerca del Cerro
CAPITULO XXIII . 409
Oromina , á legua y media de la ciudad ; y el riachuelo Rumiaco , del
cual se tenia el proyecto de traer el agua á la poblacion.
CAPÍTULO XXIV.
De Moyobamba á Chachapoyas.-Valle de Huayabamba.-Regreso á Lima.
1869 .
Alistadas las bestias y los arrieros , me puse en camino hacia Chacha-
poyas , dejando el departamento de Loreto , con sus caudalosos rios y
sus malos caminos de á pié.
El objeto principal de mi viaje estaba realizado , y no me quedaba sino
seguir mi marcha de regreso á la capital de la República. Sin embargo,
era el último viaje que hacia , y deseaba aprovechar de la ocasion para
conocer lo que habia dejado de ver en los anteriores.
Viaje al valle de Huayabamba. Llegado á Chachapoyas y listo para
continuar mi camino hacia Cajamarca , me vino á la mente el valle de
Huayabamba , donde se fabrica el azúcar que se consume en el departa-
mento de Amazonas .
Busqué en los mapas y vi que no existia ; quise tener datos exactos
sobre esta region y tampoco pude obtenerlos ; entónces me nació el de-
seo de visitar esta parte tan desconocida.
Hice un paréntesis á mi viaje de regreso , y me ocupé luego en prepa-
rar las provisiones y bestias necesarias para esta nueva expedicion á la
Montaña .
El 19 de Marzo salí de Chachapoyas con mi compañero de viaje des-
de Iquitos , D. Leoncio Prado , marchando por el mismo camino de Mo-
yobamba que habia recorrido pocos dias antes , de vuelta de mi viaje por
el departamento de Loreto .
Cerca del caserio de Pipos , unas tres leguas distante de Chachapoyas,
dejé el camino de Moyobamba , para subir por una quebrada cuyo rio de-
semboca en el de Chachapoyas ; y despues de otras dos leguas de marcha
por mal camino , entré en el reducido pueblo de Cheto , formado de unas
diez ó doce casas con una capilla. Los habitantes de Cheto se dedican al
cultivo de sus chacras y á la arrieria , entrando al valle de Huayabamba
á sacar azúcar, aguardiente y otros productos.
EL PERÚ Tomo I. 58
410 PARTE PRELIMINAR.
El siguiente dia salí de Cheto , continuando la quebrada hacia el orí-
gen del rio, el cual se pasa varias veces no sin peligro, por su fuerte cor-
riente. El camino sigue por largos trechos casi en la orilla del rio , pero
despues de unas dos leguas , hay que pasar un brazo de este rio sobre un
puente y alejarse subiendo algunas cuadras para llegar al tambo de Tio,
que , como los del camino de Moyobamba, es un sotechado sin habitantes.
Desde este punto el camino se hace mas quebrado ; se sube y baja con-
tinuamente; la vegetacion es la misma que en la parte templada de la
region de la Montaña , apareciendo unas palmeras que dan cera ,
(Ceroxilon).
Despues de haber pasado una hoyada con un riachuelo de aguas teñi-
das , que llaman lejia , volví á subir una larga cuesta para ir á pasar la
noche en el tambo de Hualama .
Este tambo , como el de Tio , es deshabitado ;pero es mejor construi-
do , pues ademas del techo tiene paredes de piedra por tres costados , de
modo que el transeunte encuentra un buen abrigo contra las intempe-
ries , lo que es muy necesario en el lugar , por hallarse este tambo casi
en la cumbre de un cerro elevado.
Pero si el viajero encuentra en este tambo un refugio donde pasar la
noche , no sucede lo mismo con los pobres animales , que no hallan pasto
con qué recobrar sus fuerzas perdidas en la fatigosa marcha. Ademas el
tambo de Hualama presenta el inconveniente de no tener el agua cerca,
siendo necesario ir á buscarla á mas de una cuadra de distancia.
Dejé el tambo , y despues de subir un pequeño trecho , llegué á la
cumbre del cerro , desde cuyo lugar empieza la bajada al valle de Hua-
yabamba. La vegetacion se hace mas variada , apareciendo luego algu-
nos arbolillos de cascarilla y unas bellas y vistosas Ericáceas. Un poco
mas abajo aparecen varias palmeras que dan al paisaje el carácter tropi-
cal. El camino por unos trechos es bastante pasable , y por otros malo,
estando en parte cubierto de palos transversales y en parte empedrado.
Terminada la porcion mas inclinada de la bajada , se marcha por un
terreno ondulado , pasando algunos arroyos , y por camino de Montaña ,
hasta llegar al caserio de Cochamal , que pertenece al valle de Hua-
yabamba.
Los habitantes del valle de Huayabamba , como los de la provincia de
Jaen , no viven en los pueblos sino en las casitas deseminadas á cierta
CAPITULO XXIV . 411
distancia una de otra , y donde tienen sus cultivos. Sólo en los dias fes-
tivos van á la poblacion.
Los habitantes difieren , sin embargo , de los de la provincia de Jaen,
por ser mas activos y trabajadores ; ellos procuran abrirse caminos por
todas partes sin esperar la ayuda del Gobierno , por que han compren-
dido que el mejor medio de facilitar su comercio de azúcar , aguardiente,
chancacas , frutas , etc., es el de tener buenas vias de comunicacion.
Así , el camino que conduce á Chachapoyas está mucho mejor cuidado
que el de Chachapoyas á Moyobamba. Ademas hace poco que estan
abriendo otro por el rio de Chontachaca á Leimebamba , para ir directa-
mente á Cajamarca sin pasar por Chachapoyas.
Tambien han hecho su exploracion , y abierto una trocha para ir di-
rectamente á Moyobamba.
De Cochamal seguí mi marcha por el valle, el cual se va poco a poco
ensanchando , y por todas partes se ven chacras ó cultivos con ranchos.
Entre Cochamal y Santa Rosa , en un lugar llamado Pahuana , tuve la
satisfaccion de ver una casa de agradable aspecto , pues tenia sus pare-
des blanqueadas , y la satisfaccion fué mayor cuando vi que este edificio
era una escuela bastante concurrida y con un inteligente preceptor.
A una legua de Pahuana se halla otro lugar , llamado Tintamoro,
donde hay una grande casa con oficina para fabricar azúcar. Mas allá de
Tintamoro las casas con terrenos cultivados se suceden casi sin inter-
rupcion hasta la poblacion de Santa Rosa , que es la capital del distrito
de Huayabamba.
Al ver este valle , tan arrinconado que no figura en ningun mapa , cier-
tamente no se sospecharia hallar allí una poblacion como Santa Rosa , la
que aunque no es muy grande, tiene una regular apariencia. Con efecto,
Santa Rosa tiene una iglesia de cal y piedra con su plaza provista de
una capilla en cada esquina. Las casas son de adobes con paredes blan-
queadas y dispuestas en calles , algunas de las cuales son bastante rectas.
Un conducto cubierto lleva el agua potable á la misma plaza , saliendo
en forma de chorro de una cabeza de animal esculpida en madera , para
caer á una pequeña taza de piedra.
En Santa Rosa hay una escuela de niñas y otra de varones , bastante
concurridas. Despues de haber visto la capital de este importante distri-
to de la provincia de Chachapoyas , continué mi marcha por el valle vi-
sitando los lugares de Calohuayco , Milpo , y Totora. En seguida pasé el
412 PARTE PRELIMINAR.
rio sobre el puente de Pindocucho , y seguí por terreno llano al lugar lla-
mado Naranjos , y luego á la hacienda del Corral , cuya casa se halla en
la orilla de una laguna. De allí pasé á Chirimote , y subiendo las cues-
tas de Chirimote y Paltayrumi , llegué á la cumbre de los cerros. En este
punto terminan los terrenos abiertos y desmontados , presentándose la
vírgen vegetacion de la Montaña. Bajé al otro lado por un camino un
poco estrecho y sombreado , hallándome una hora despues en un lugar
habitado , llamado Achamal , donde hay cultivos de caña.
Aqui puede decirse que termina la parte poblada del valle de Huaya-
bamba , pues en seguida hay solamente unos terrenos cultivados por
temporadas , sin habitantes permanentes. No teniendo interes alguno en
pasar mas adelante , hechas algunas observaciones y examinadas las
producciones del lugar, regresé á la poblacion de Santa Rosa. De allí me
dirigí á la quebrada de Omia , para ver el lugar llamado San Nicolas , el
que , constituido por una iglesia con unos ranchitos al rededor de una
plazuela , tiene el aspecto de un pueblo en miniatura.
De San Nicolas seguí á otro lugar , llamado el Callejon , donde tuve el
placer de visitar una escuela con setenta alumnos ; y continuando en se-
guida por terreno muy poblado , pasé por San Antonio , Dipa , Michina,
Cruz-yaco , Ayña y Aranjuez , saliendo del valle á pocas cuadras de dis-
tancia del pueblo de Cochamal por donde habia entrado.
El valle de Huayabamba produce azúcar , chancaca y aguardiente,
siendo notable el primer producto por su buena calidad.
En ningun otro valle del departamento de Amazonas, ni del fluvial de
Loreto fabrican un azúcar tan bueno como el de Huayabamba , y se pue-
de decir que este lugar abastece de dicho artículo á todo el departamento
de Amazonas , parte del de Cajamarca y parte del de Loreto. Parece que
la naturaleza del terreno tenga una influencia muy marcada sobre la ca-
lidad del azúcar , puesto que en las demas partes no tiene tan buen gra-
no como en Huayabamba.
Lo que mas me ha complacido al recorrer el valle de Huayabamba , es
ver que cada barrio tiene su buena escuela , con numerosos alumnos que
asisten con puntualidad y dirijidos por jóvenes inteligentes, Realmente
sorprende hallar en un lugar tan arrinconado y casi desconocido, tantos
establecimientos de instruccion que podrian envidiar las provincias mas
centrales .
CAPITULO XXIV . 413
En esta materia debo decir enjusticia, que es digno de elogio no sola-
mente el estado del valle de Huayabamba sino el de todo el departamen-
to y ojalá que en todos los demas se cuidara de la instruccion primaria
como en el departamento de Amazonas.
Al hablar de las escuelas del valle de Huayabamba , merece citarse la
singular sustitucion que han hecho al papel. Como este artículo es algo
escaso en el interior , los alumnos de la escuela de Cochamal , cortan
sus pliegos para escribir de las hojas del plátano, las que se prestan
admirablemente para este uso , habiendo visto hermosas muestras de
escritura , trazada con tinta sobre esta nueva clase de papel.
Terminada mi expedicion por el valle de Huayabamba , regresé á
Chachapoyas , variando un poco el camino para ver el pueblo de Sonche.
De Chachapoyas á Cajamarca. Despues de tres dias pasados en Cha-
chapoyas , emprendí la marcha en direccion á Cajamarca , por el camino
que ya habia andado á principios del año 1860. Vi nuevamente el peque-
ño y antiguo pueblo de Levanto , fundado sobre un terreno inclinado que
no tiene de llano sino el piso de la plaza ; Suta , reducida poblacion de
indígenas , infestada de garrapatas; y el pueblo de Leimebamba , de me-
jor fisonomia que el anterior , tanto por sus casas cuanto por un buen
local donde se halla la escuela de niños y niñas.
De Leimebamba seguí mi camino para llegar al tambo de Luy , donde
pasé una noche para hacer algunas observaciones. Continué subiendo
hácia la cumbre de la elevada cadena de cerros que separan las aguas
que bajan al rio de Utcubamba ó de Chachapoyas , de las que van al
Marañon , antes que este gran rio reciba el mismo Utcubamba.
Desde el punto culminante del camino , llamado Calla-calla , se baja á
a profunda hoya del Marañon por un camino sinuoso , trazado sobre
terrenos muy secos. En esta interminable bajada se hallan los tambos,
llamados Tambo-viejo y Carrizal , donde descansan los arrieros que vienen
subiendo ; siendo los únicos puntos en los que se encuentran unas gote-
ras, que le proporcionan un poco de agua á sus sedientos animales.
Llegué por fin al pueblo de Balsas , situado en la orilla derecha del
Marañon. Como á todos los puntos donde se atraviesa este último rio,
se da á Balsas el pomposo título de puerto; y es un lugar de mucho trán-
sito , por que sirve como de puente entre el departamento de Cajamarca
y el de Chachapoyas.
414 PARTE PRELIMINAR.
El nombre de Balsas le viene de la clase de embarcacion con que se
pasa el rio , efectuándose la travesia por medio de pequeñas balsas de
forma triangular y de construccion verdaderamente primitiva.
Atravesado el rio Marañon , continué mi viaje á Celendin subiendo la
larga cuesta de Guayabas. La ciudad de Celendin es la capital de la pro-
vincia que lleva el mismo nombre, y se halla fundado en un hermoso lla-
no que ha sido en otra época fondo de un lago. Esta poblacion , situada en
el camino de Cajamarca á Chachapoyas , es bastante frecuentada y por
su favorable posicion va extendiéndose cada dia mas.
Desde pocos años se ha introducido en Celendin una nueva industria,
que consiste en la fabricacion de los sombreros de paja, como los de Mo-
yobamba y Guayaquil. Pero la industria principal de los habitantes de
Celendin es la arrieria .
Salí de Celendin en direccion á la ciudad de Cajamarca , y marchando
todo el dia sobre mesetas elevadas y frias , interrumpidas por hoyadas
bañadas por varios rios y arroyos , llegué á la hacienda de Polloc.
Un regular camino de cuatro leguas de largo, me condujo á la ciudad
de Cajamarca , que es la capital del departamento.
Camino de Cajamarca a Huamachuco por la provincia de Cajabamba.-
De Cajamarca habria podido pasar á Trujillo y seguir por mar hasta el
Callao ; pero me quedaban todavia algunos puntos , que ver , y entre
ellos los distritos de San Marcos y de Ichocan. Preferí pues continuar
mi marcha por tierra dirigiéndome á los citados distritos.
El camino sigue por el llano y hermoso valle de Cajamarca hasta el
pueblo de Jesus ; pero deseando ver la pequeña poblacion de Llacanora,
que se halla escondida entre los cerros , dejé el camino recto á la derecha
y me dirijí hácia este lugar , pasando el rio que lleva el mismo nombre,
ántes de entrar á la poblacion. Satisfecha la curiosidad , continué el ca-
mino que conduce á Jesus , grande pueblo fundado en terreno llano en la
banda derecha del rio de Llacanora. Los habitantes de Jesus se dedican
á la agricultura sembrando maíz en las inmediaciones del pueblo, y trigo,
cebada y papas , en las alturas .
De Jesus me dirijí á San Marcos , que dista cerca de ocho leguas de
camino algo quebrado y en algunos trechos bastante molesto. Al sa-
lir de Jesus se pasa el rio , y luego se sube una legua para alcanzar la
cumbre de una cadena de cerros , de donde se divisa por un lado , hácia
abajo , el valle de Jesus , y por otro una laguna sin lesagie , encerrada
CAPITULO XXIV. 415
entre cerros y en cuya orilla opuesta se ve la hacienda , que por su par-
ticular posicion se llama de la laguna. Un morro rodeado de paredes
construidas por los antiguos peruanos , y situado á la izquierda del pa-
so ó portachuelo de la cadena de cerros , domina toda aquella region ; y
servia sin duda de atalaya á los desconfiados Indios de aquella época pa-
ra no ser sorprendidos por el enemigo.
Despues de algunas horas de marcha, atravesando varios rios y viendo
de paso el pueblo de Matora y la hacienda de Cochamarca , bajé de las
elevadas mesetas , sobre las cuales está trazado el camino , para llegar á
un rio que se pasa sobre un puente, un cuarto de legua antes de entrar á
la poblacion .
Situado San Marcos como en el fondo de una taza , por los cerros que
rodean muy de cerca al pueblo , no goza de libre ventilacion y , de consi-
guiente , su clima es mal sano ; basta ver el rostro pálido y amarillento
de sus habitantes , para conocer luego que en este lugar grasan con
fuerza las fiebres intermitentes. La poblacion de San Marcos goza á este
respecto de una triste celebridad en todo el departamento ; pues es bien
sabido por los mismos habitantes de Cajamarca , que tienen sus nego-
cios con este pueblo , que basta muchas veces que pasen una sola noche
en él para que regresen con terciana , la que si no se manifiesta luego
aparece á los pocos dias, precedida de un resfrio ó cualquiera otra indis-
posicion.
El pueblo de San Marcos pertenece al distrito de Ichocan , cuya pobla-
cion se halla á unas tres leguas de distancia y un poco mas elevada sobre
el nivel del mar. El terreno que media entre San Marcos é Ichocan es
un plano inclinado , cubierto de una hermosa sábana de verdura , forma-
da por los sembrios de trigo y maíz . En pocos lugares del Perú se ven
tan extensos cultivos de granos , y en pocos lugares tambien habrá ter-
renos que , sin abonos y sin descanso , produzcan cosechas tan abun-
dantes .
Un fenómeno geológico muy raro parece tener gran influencia sobre
la fecundidad de dichos terrenos. A un costado del camino que conduce
de un pueblo á otro , se encuentra un lugar llamado Azufre , donde deba-
jo de los mismos terrenos cultivados hay una capa de carbon de piedra
en combustion, la que se puede ver bajando algunos pasos por el barran-
co hacia el lado de la quebrada. En este punto basta remover un poco el
terreno para sentir un fuerte calor que impide poner la mano ; y en la
416 PARTE PRELIMINAR.
estacion que no llueve se puede encender yesca ó un cigarro tan sólo con
penetrar un poco mas adentro. Segun parece , hacia el interior hay una
fuerte temperatura ; mas la combustion no puede verificarse por la falta
del aire. Pero basta remover el terreno y dar libre acceso á este último
para que se verifique una verdadera combustion y se formen brasas. Así,
en la parte donde los habitantes del lugar remueven el terreno , se ven tro-
zos de residuos calcinados , formados de una ceniza arcillosa muy carga-
da de óxido de fierro , que no presenta ya ninguna parte de materia car-
bonífera .
En cuanto al combustible , se le ve aparecer en muchisimos puntos,
aun en las quebradas inmediatas, donde se presenta en capas sinuosas y
muy transtornadas , sea en arcilla, sea alternando arcilla y arenisca.
Es probable que las cenizas dejadas porla combustion del carbon , que
se notan aun en la superficie de algunos puntos , sean las que hacen este
terreno tan fecundo para granos. Alguna influencia pueden tener tam-
bien el calor y los gases que se desprenden del combustible , que se ha-
lla á metro y medio debajo de los cultivos.
Despues de haber visitado este importante lugar y examinado el sor-
prendente fenómeno que acabo de referir , salí de Ichocan con direccion
á Cajabamba , que dista ocho leguas. En este camino , por todos lados
se ve la accion del fuego y del agua , que ha revuelto , dislocado y re-
cortado las capas del terreno , formadas en general de arenisca y arcilla,
endurecidas .
A ménos de tres leguas de distancia del pueblo de Ichocan , atravesé
el rio de Cajamarca que baña Jesus , y luego me hallé en la orilla de otro
mayor llamado de Condebamba , el cual pasé dividido en dos brazos.
El camino sigue por mas de una legua á traves de terrenos bajos y
pantanosos , donde reinan en todas las épocas del año , temibles fiebres
intermitentes ; y subiendo en seguida una media legua, continué la mar-
cha sobre una meseta hasta la ciudad de Cajabamba.
Dos dias despues dejé la poblacion , con su agradable temperamento,
para seguir mi viaje hacia Huamachuco , saliendo del departamento de
Cajamarca para entrar al de la Libertad. El camino es algo molesto , por
hallarse cruzado de numerosas quebradas , que dan lugar á continuas
bajadas y subidas.
Una portada y un ancho camino con pared en ambos lados indican la
CAPITULO XXIV . 417
entrada á la poblacion de Huamachuco , la que aparece en medio de una
pequeña llanura , ofreciendo por este lado una agradable vista.
Esta poblacion es bastante grande , pero su temperamento es algo frio,
debido á la proximidad á la Cordillera.
La poblacion de Huamachuco es muy antigua ; pero en épocas ante-
riores á la conquista del Perú , no se hallaba en el lugar donde existe
actualmente sino sobre una elevada meseta situada á poca distancia,
cuyo lugar se conoce con el nombre de Marca-Huamachuco.
De Huamachuco al departamento de Ancachs y regreso á Lima por
Casma. De Huamachuco seguí subiendo hacia el origen del riachuelo
que baña la poblacion , y atravesé la Cordillera pasando la vertiente oc-
cidental que mira hacia la Costa. En la misma cumbre vi unas paredes
de piedra construida por los antiguos peruanos , que sin duda pertene-
cian a uno de aquellos miradores que tenian la costumbre de erigir en
los puntos mas culminantes , desde donde podian extender la vista por
todos lados .
Continuando la marcha sobre un terreno de arenisca y arcillas con
carbon , dispuestas en capas sinuosas , dobladas y dislocadas en todos
sentidos por el solevantamiento de una roca eruptiva, que se ha abierto
paso á la superficie en muchos puntos , llegué á la hacienda de Angas-
marca , que habia dejado un año y dos meses antes.
Seguí de Angasmarca al pueblo de Mollepata , por el mismo camino
que habia recorrido otras veces ; y desde esta poblacion se presentó otra
vez á mi vista el grandioso cuadro que ofrece la inmensa cadena de cer-
ros nevados que divide en toda su longitud el departamento de Ancachs.
Mi viaje podia considerarse terminado , al entrar al departamento de
Ancachs , que minuciosamente habia recorrido en distintas ocasiones , y
del que me hallaba separado tan sólo por la profunda quebrada del rio
Tablachaca. Saludé pues con emocion aquellos encumbrados picos , como
á luminosos faros que señalan al navegante un seguro puerto despues
de una penosa y larga navegacion ; y recobrando nuevo aliento , bajé rá-
pidamente por el tortuoso camino hasta la orilla del aurífero rio que di-
vide á los dos departamentos , la Libertad y Ancachs.
Pasado el puente de Tablachaca , que da nombre al rio , subí á la po-
blacion de Pallasca ; luego seguí á Huandoval ; y continuando la marcha
al traves de una elevada y frígida region, llegué á Corongo , capital de la
provincia de Pallasca.
EL PERÚ Tomo I. 54
418 PARTE PRELIMINAR.
A unas pocas cuadras de la poblacion de Corongo hay un lugar que,
con justa razon , llaman el Mirador ; pues al llegar á este punto de im-
proviso se abre á los pies del viajero la profunda y hermosa hoya forma-
da por el Callejon de Huaylas , en la que viene serpenteando el rio
que nace de la laguna de Conococha y baña las principales poblaciones
del departamento.
Una larga y sinuosa bajada me condujo al pintoresco pueblecito lla-
mado la Pampa , cuya hermosa campiña y delicioso temperamento atrae
de cuando en cuando á los vecinos de la frígida poblacion de Corongo.
De la Pampa pasé á Yuramarca , lugar cálido y abundante de frutos,
pero infestado por las fiebres intermitentes.
Un poco mas allá de Yuramarca pasé el rio principal sobre un puente,
para subir á la poblacion de Huaylas , de la que continué mi camino á la
ciudad de Caraz , y luego á la bella poblacion de Yungay.
En aquella fecha una comision de ingenieros estaba practicando los
estudios para el trazo del ferrocarril de Chimbote á Huaraz , y se espe-
raba de dia en dia en Yungay el regreso del ingeniero en jefe , Señor
Malinowski , con quien habia convenido ir juntos á Lima.
Mientras esperaba la llegada del amigo , aproveché del tiempo para vi-
sitar una mina de carbon de piedra que habia descubierto el Señor Vi-
natea en un lugar llamado Humamancos á legua y media de Yungay.
Desde muchos años se conocian los depósitos de carbon de piedra , in-
mediatos á la poblacion de Caraz ; pero con el proyecto del ferrocarril se
habia despertado el deseo de tener nuevas minas de carbon , y despues
de algunos cateos , se obtuvo la felicidad de hallar en muchos puntos,
abundantes depósitos del precioso combustible , el que mas tarde, no lo
dudo , llegará á ser una de las principales riquezas del departamento de
Ancachs.
Despues de unos pocos dias , llegó el Señor Malinowski y juntos em-
prendimos la marcha hácia Huaraz y en seguida atravesando la Cordille-
ra Negra bajamos al puerto de Casma ; allí nos embarcamos con direc-
cion al Callao y entré felizmente en Lima el 10 de Junio de 1869 , dos
años despues de mi salida.
CONCLUSION .
Hé aquí , al cabo de diez y nueve años , terminadas mis largas pere-
grinaciones , y cumplido con escrupulosidad el itinerario que me habia
trazado. Héme aquí , despues de infinitos peligros , llegado sano de cuer-
po y espíritu al puerto de salvacion. Héme aquí , por fin, rico de mate-
riales y conocimientos sobre el país , tesoro para mí de incalculable va-
4
lor , recogido , puedo decirlo así , á costa de mi sangre y de mi juventud.
Cuando pienso en todos los obstáculos superados para llevar á feliz
término mis largos viajes ; cuando reflexiono en los peligros que por to-
das partes me sitiaban , hallándome continuamente expuesto á desviar-
me y perecer de sed en los dilatados y áridos desiertos de la Costa , á
ser arrastrado por la impetuosa corriente en el vado de algun torrentoso
rio , á ser aniquilado por las tercianas ó víctima de las fiebres malignas
que reinan en muchas quebradas , á desbarrancarme ó rodar á un
precipicio en los malos pasos de los caminos de la Sierra , á morir en
pocos instantes por la mordedura de alguna serpiente venenosa , ó á ser
asesinado á flechazos por los salvajes ; cuando recuerdo todo esto y que
he realizado mis deseos de recorrer toda la República , sin tener que la-
mentar ninguna desgracia , me felicito á mí mismo , considerando que á
muy pocos viajeros les seria dado tener tan buena suerte.
Actualmente una sola idea me atormenta y es la continua duda de
que no me alcance la vida para dar cima á mi atrevida empresa. I
Sin
embargo , una dulce esperanza me alimenta , y es la de que no faltará
quien siga el camino que me cabe la satisfaccion de haber trazado,
puesto que veo con sumo agrado despertarse entre los jóvenes del país
el amor á las ciencias físicas y naturales.
Estaduda ha ejercido su influencia aun en la presente Parte Preliminar de la obra; pues en el
plan que me habia trazado al principio , pensaba tratar de los viajes del modo mas sucinto. Pero al es-
cribir , la duda de no poder acabar la publicacion de mi obra fué adquiriendo mas fuerza; y á fin de que
algo quedase publicado , di á la descripcion de los últimos viajes mayor extension , entrando en deta-
lles, sea sobre las producciones , sea sobre algunas cuestiones científicas , ajenas del plan que habia
concebido ántes.
420 CONCLUSION .
Sí , jóvenes peruanos! Mi esperanza está en vosotros ; y ya que os
he dedicado la primera página de esta obra que lleva el nombre de EL
PERÚ , vuestra patria , permitidme que os dedique tambien los últimos
renglones de esta Parte Preliminar.
Jóvenes peruanos! Confiado en mi entusiasmo he emprendido un ar-
duo trabajo muy superior á mis fuerzas. Os pido pues vuestro concurso.
Ayudadme. Dad tregua á la política , y consagraos á hacer conocer
vuestro país y los inmensos recursos que tiene.
Repartidos en todas las partes del Perú, os hallais cada uno en condi-
ciones especiales , y os será fácil estudiar el lugar donde habeis nacido y
pasado vuestra infancia. Segun vuestra inclinacion natural, podeis ocu-
paros de tal ó cual ciencia. Así , por ejemplo , si os gusta la geografia,
podeis dar una descripcion minuciosa del lugar de vuestro nacimiento,
y de sus inmediaciones. Si os sentis aficionados á la historia , podeis re-
coger preciosos datos para la etnologia , sea estudiando los preciosos
restos de los antiguos monumentos , sea investigando las tradiciones que
se han trasmitido por herencia entre los indígenas . Si os llaman la aten-
cion los fenómenos naturales , tendreis un campo vasto en el estudio de
los cambios atmosféricos , registrando en un libro todo lo que podeis ob-
servar en las distintas estaciones del año , anotando tambien los meteoros
luminosos , los temblores , fenómenos volcánicos , etc. Si no os gusta el
bullicio de la poblacion , y os sentis inclinados á la vida del campo , po-
deis dedicaros á recoger plantas, estudiando el uso que se hace de ellas,
sea como remedio , entre los indígenas , sea su aplicacion á la tintoreria,
á las artes, etc. Si teneis aficion á los minerales prestareis un gran servi-
cio al país , haciendo conocer todos los lugares donde hay minas , reco-
giendo muestras de los distintos minerales metálicos , carbon de piedra,
petróleo , etc. Si , por último, preferis la Naturaleza animada, encontra-
reis agradable ocupacion en el estudio de los variados animales , tanto
útiles como dañinos , investigando el modo de multiplicar aquellos y
destruir estos .
Sabed que los objetos , hechos y fenómenos mas vulgares , á los que
no dais importancia alguna , porque los observais todos los dias , tienen
siempre para la ciencia su lado útil; y aun los dichos , tradiciones , y
CONCLUSION . 421
hasta procupaciones de la raza indígena, que á primera vista parecen ab-
surdos, sometidos al crisol del criterio , se descubre casi siempre en ellos
alguna verdad , que ha sido solamente mal interpretada.
Cada uno de vosotros , oh jóvenes peruanos, distribuidos en todos los
ángulos de la República ,puede dar á la ciencia su pequeño contingente.
Y así como en la Naturaleza las pequeñas causas producen los mas gran-
des efectos , así la reunion de todos los trabajos parciales nos dará en
poco tiempo el conocimiento exacto del país y de sus variadas y ricas
producciones .
El estudio de la Naturaleza , á mas de ser provechoso para el país,
ofrece una fuente inagotable de agradables sensaciones.
La soledad , las privaciones , las desgracias, el peligro , todo desapare-
cia , cuando mi mente se hallaba ocupada en la interpretacion de algun
admirable fenómeno. ¡ Qué inmensa satisfaccion experimentaba al poder
levantar un canto de su misterioso velo y descubrir alguno de sus secretos!
¡ Jóvenes peruanos ! Feliz yo si pudiera infundir en vosotros el amor al
estudio de la Naturaleza y participaros los goces y delicias con que ha lle-
nado toda mi vida. El tema que ofrece la Naturaleza es tan grande , tan
vasto , tan inmenso , que mi lengua enmudece. Permitidme pues que to-
me prestadas las palabras á uno de sus mas entusiastas admiradores, con
las que voy á concluir este libro.
Es el naturalista Virey quien habla :
« ¡ Qué bella es esta Naturaleza activa y viviente ! ¡ Cómo brillan su
« opulencia y fecundidad ! ¡ Qué inagotable es en los tesoros de sus pro-
<< ducciones ! El universo es la sola barrera de su inmenso dominio
« desde el astro de la luz hasta el animálculo microscópico. Ella sola
<< puede satisfacer la ardiente energia del alma , y llenar todos los cora-
« zones . ¿ Qué es delante de sus inmortales obras la fútil palabreria de
« los mortales ? Qué alma ulcerada por el sentimiento de la injusticia;
« qué corazon desgarrado por la desgracia , oprimido bajo el peso de
« las miserias humanas , subyugado por la tirania , no puede hallar
422 CONCLUSION .
« un bálsamo consolador en su sublime estudio ?-¿ La Naturaleza
« no es , al mismo tiempo , una benefactora poderosa y sabia ? ¿ No
« colma ella de delicias toda la vida de aquel que escucha sus lecciones
« y sigue sus consejos ? ¿ No viene á ser tambien el encanto del corazon
« y la antorcha del pensamiento ? Ella es quien embellece todas las
« edades , adorna todos los sexos , dirige la conducta y regulariza to-
« das las acciones con sabiduria ; eleva un templo á la virtud , encadena
« los vicios y rechaza el error. Ah ! ¡ Desgraciado aquel que desprecia
« las leyes de la Naturaleza ! El no conocerá jamas la felicidad en el
« seno mismo de la opulencia y de la grandeza , y sólo por haberlas des-
« cuidado ó destruido por la corrupcion , han desaparecido de la super-
« ficie del mundo tantos pueblos , ó han caido en un dédalo inextricable
« de calamidades . >>>
FIN DE LA PARTE PRELIMINAR.
ÍNDICE DE LOS CAPÍTULOS .
Páginas.
DEDICATORIA I.
PROTECCION DADA A LA PRESENTE OBRA III .
A LOS LECTORES V.
LIBRO I.
Orígen de mis estudios en el Perú, breve relacion de los anteriores , modo como se
han hecho para la presente obra y guia para los que deseen continuarlos.
CAPITULO I.
Orígen é historia de mis estudios sobre el Perú .. 1
CAPITULO II.
Ligera revista histórica sobre los estudios hechos en el Perú en las ciencias naturales , y de
los escritores que se han ocupado de la historia natural del mismo... 9
CAPITULO III.
Móvil de la obra y grado de confianza que puede merecer . ............
36
..............
CAPITULO IV.
Modo de escribir sobre ciencias naturales y diferencia entre estas últimas y los trabajos de
pura imaginacion.... 42
CAPITULO V.
Dificultades que presenta el Perú para el naturalista que desea estudiar sus producciones ..... 46
CAPITULO VI.
Ventajas del estudio de un país por comisiones y dificultades que presenta en el Perú 55
CAPITULO VII.
Modo como ha sido recogido el material para la obra EL PERU y datos para los que quie-
ran continuar los estudios en este país . 61
GEOGRAFIA
Mapa de la República 66
Demarcacion territorial 67
Medidas itinerarias . 68
METEOROLOGIA . 70
Temperatura 71
Temperatura máxima y mínima 73
Temperatura del terreno expuesto al sol 75
Presion atmosférica
424 INDICE DE LOS CAPITULOS .
Páginas.
Barómetro de Fortin 76
Barometro Gay Lussac 79
Barómetro aneroide 82
Hipsómetro 84
Observaciones barométricas 85
Medida de las alturas por medio del barómetro 87
Humedad 88
GEOLOGIA 91
MINERALOGIA 94
Instrumentos necesarios para los minerales 96
Aguas minerales 97
Agua potable 99
BOTANICA
Utiles mas indispensables para la botánica 102
Dibujo de las plantas 103
ZOOLOGIA 104
ETNOLOGIA 108
CAPITULO VIII.
Modo de viajar en el Perú para los que se ocupan de estudios científicos . ... 110
Movilidad
Viajes en la Costa 117
Viajes en el interior
Epoca del año mas favorable para los viajes en el interior 120
Viajes á la region de los bosques ó Montaña 121
Marcha á pié -
Calzado
Vestido 123
Abrigo contra las lluvias
Abrigo contra los insectos 124
Indios cargueros 125
Viajes en las regiones habitadas por los salvajes 128
Intérpretes
Modo de tratar con los salvajes . 129
Conservacion de la salud 133
CAPITULO IX.
Plan de la obra "El Perú" 134
LIBRO II .
Viajes emprendidos en todo el territorio de la República para recoger el material
y datos para la obra "El Perú."
CAPITULO I.
141
Noticia de mis primeros viajes.—1851-1858
Exploraciones cortas y primer viaje a Chanchamayo
Islas de Chincha 142
Tarapacá
143
Segundo viaje a Chanchamayo
Montañas de Chinchao y Tingo Maria. 144
Cuzco y valle de Santa Ana 145
CAPITULO II.
147
Primer viaje al Norte y á la region del Amazonas.- 1859—1561
Viaje por tierra desde Lima al rio Huallaga
Navegacion por los rios Huallaga , Marañon y Ucayali ... 148
INDICE DE LOS CAPITULOS . 425
Páginas.
Marcha á pié de Jeberos á Moyobamba 149
Regreso de Moyobamba á Trujillo 150
Salida de Trujillo para la provincia de Pataz 151
Excursion al rio Huallaga 152
Viaje al departamento de Ancachs
Departamento de Huánuco y regreso á Lima 155
Excursion de Lima á la Cordillera 157
CAPITULO III .
Viaje de Lima á Ayacuchoļvisitando las quebradas, intermediarias 158
Quebradas de Lurin, del rio Rimac y Huarochirí
Orígen del rio de Cañete y provincia de Yauyos 159
Valle de Cañete 160
Quebradade Mala
Quebrada de Asia 161
Cordillerade Turpo y Cotay 162
Huancavelica y mina de azogue
Minas de Lircay y de Vizcachas 163
Ayacucho 164
Minas de Castro-vireina
CAPITULO IV.
Quebradas entre lea y Tacna. Viaje al departamento de Puno. -Navegacion por el
lago de Titicaca.-1863-1864 166
Ica
Quebradade Acari
Cerro de la Brea y quebrada de Caji 167
Lomas de Atiquipa
Quebradasde Chapara , Caravelí y Ocoña 168
Valle de Tambo
Arequipa y baños de Yura 169
Volcanes de Ubina y Huayna Putina
Moquegua 170
Quebradas de Locumba y Sama 171
Viaje de Tacna á Puno ...
172
Puno 173
De Puno á Arequipa y regreso 174
Excursion por el lago de Titicaca
Viaje de Puno á la provincia de Carabaya 175
CAPITULO V.
Provincia de Carabaya.-Exploracion del rio Sangaban.-Viaje á las minas de oro.-
Expedicion á las quebradas de Sandia y Tambopata.- 1864 177
Cordillera Nevada 178
Exploracion del rio Sangaban
Quebrada de Ayapata ó de Esquilaya 180
Regreso al Crucero 181
Viaje á las minas de oro 182
Curso del rio Huari-huari 185
Regreso á Phara y al Crucero 188
Expedicion á las quebradas de Sandia, Tambopata, Sina y Quiaca 190
CAPITULO VI.
Provincia de Huancané y vuelta al rededor del lago Titicaca.- 1865 202
Ruinas de Tiahuanaco 206
Desaguadero 208
EL PERU-Tomo I. 55
426 INDICE DE LOS CAPITULOS
CAPITULO VII.
Páginas.
Viaje al departamento del Cuzco .-Valles de Lares, Santa Ana, Paucartambo y Marca-
pata.-1865 213
Agua mineral de Lares 214
Valle de Santa Ana 215
Regreso al Cuzco 217
Valles 6 Montañas de Paucartambo 218
Valle de Marcapata 220
Regreso al Cuzco por las provincias de Canas y Acomayo 221
CAPITULO VIII
Viaje á las otras provincias del departamento del Cuzco y al nuevo departamento de
Apurimac.- 1865 223
Provincia de Abancay . 224
Provincia de Aymaraes
CAPITULO 1X .
Viaje á los departamentos de Arequipa y Ayacucho.-Regreso á Lima.- 1865-1866 ..
232
Vallede Vitor 233
Valles de Siguas y Camaná 234
Valle de Mages
Provincias de Castilla y Condesuyos 235
Provincia de la Union 236
Provincias de Parinacochas y Lucanas .. 237
Provincia de Cangallo 238
Indios Morochucos
Ayacucho 239
Provincia de La Mar
Regreso á Lima 240
Pirámides de Paucará
CAPITULO X.
Viaje por la parte central de la República.-Montañas de Huancayo y Huanta.- 1866 .. 242
Montaña de Huanta .... 243
Confluenciadel Mantaro con el Apurimac 249
Regreso á Huanta y Huancayo 252
Montañas de Huancayo
Regreso á Lima .. 259
CAPITULO XI .
Ultimo viaje por la parte central y Norte de la República. Montañas del Pangoa- 1867. 260
Montañas del Pangoa 261
Regreso á Huancayo por el camino de Cómas 267
CAPITULO XII .
Viaje a Tarma, Cerro de Pasco y Huánuco.-Montañas del Pozuzo.- 1867 269
Montañas del Pozuzo y Mayro 274
Colonia alemana
278
Viaje a pié al puerto del Mayro -
INDICE DE LOS CAPITULOS . 427
CAPITULO XIII.
Páginas
Regreso al Cerro de Pasco.-Quebrada de Chancay.-Provincia de Cajatambo.- 1867 .. 283
Regreso de Huánuco al Cerro de Pasco ....
Bajada á Chancay ... 285
De Chancay á Huacho , Supe y Pativilca. 287
Provincia de Cajatambo 288
CAPITULO XIV .
Provincia de Huaraz .-Quebrada de Culebras .- 1867 293
Pueblos de vertiente
Cordillera Nevada del Callejon de Huaylas 294
Orígen del rio de Huaraz .... 295
Excursion botánica 295
Quebradade Culebras 297
Excursion á las minas 300
Regreso á Huaraz
CAPITULO XV .
Quebradas de Casma y Nepeña-Mineral de Macate-Paso de la Cordillera Nevada-- 1868 301
Quebradade Casma
Quebrada de Nepeña 304
Mineralde Colquipocro 305
Mineralde Macate 306
Regreso á Caraz y Yungay 307
Paso de la Cordillera Nevada 308
CAPITULO XVI .
Provincias de Pomabamba y Pallasca- 1868 310
Bajada al Marañon 313
Provincia de Pallasca 314
Agua termal de Tablachaca 316
CAPITULO XVII .
Departamento de la Libertad.-Quebrada de Virú. Valles de Chicama, Pacasmayo y
Lambayeque.- 1868 317
Entrada al departamento de la Libertad
Agua termal de Cachicadan 318
Hacienda de Llaray
Bajada á la Costa
Camino del Peñon
319
Quebrada de Virú 320
Camino á Trujillo 321
Valle de Chicama
322
Camino á San Pedro
324
Guadalupe y excursiones por los alrededores 326
Marcha para la hacienda de Ucupe 327
Eten y lengua de sus habitantes 328
Chiclayo 330
Lambayeque
CAPITULO XVIII.
Viaje al departamento de Cajamarca, subiendo por la quebrada del rio de Chancay, y re-
greso á Lambayeque por la quebrada de Saña.- 1868 333
Excursion á Uscupisko .. 335
Caverna de Uscupisko.-El Steatornis ........ 336
428 INDICE DE LOS CAPITULOS .
Páginas.
Mineral de Hualgayoc 340
Antiguos sepulcros .. 341
Cajamarca y sus inmediaciones 342
Mineral de Chilete 345
Mineralde Cushuro 347
Bajada á la Costa 348
Saña y sus ruinas 349
Regreso á Lambayeque 350
CAPITULO XIX .
Salida de Lambayeque. Rio de la Leche.-Camino al departamento de Piura.-1869 .. 351
Continuacion del viaje al Norte
Hacienda de Batan-grande 352
Laguna de Mishacocha 353
Orígen y curso del rio de Piura 356
Ciudadde Piura 358
Pueblo de Catacaos 359
Puerto de Payta
CAPITULO XX.
Rio de la Chira y parte elevada ó Sierra del departamento de Piura.- 1868 .. 361
Rio de la Chira
Hacienda de Tangarará 363
Afluentes del rio la Chira 366
Provincia de Ayavaca 370
CAPITULO XXI.
Provincia de Jaen del departamento de Cajamarca .- 1868 378
CAPITULO XXII .
- 1868-1869 ......
Departamentos de Amazonas y de Loreto.--Navegacion de los rios . 388
Camino de Chachapoyas á Moyobamba 392
CAPITULO XXIII .
Departamento fluvial de Loreto .- 1869 393
De Moyobamba á Tarapoto
De Tarapoto á Chasuta y navegacion del Huallaga en canoa 395
Navegacion á vapor 398
Apostadero de Iquitos en la orilla del Amazonas 400
Navegacion de Iquitos á Tabatinga , primer pueblo brasilero 402
Regreso á Yurimaguas 404
Navegacion en canoa por el rio Shanusi
Marcha á pié de Shanusi á Tarapoto 406
Excursion al puerto de Shapaca 407
CAPITULO XXIV .
De Moyobamba á Chachapoyas, -Valle de Huayabamba. Regreso á Lima.- 1869 .... 409
Viaje al valle de Huayabamba
De Chachapoyas á Cajamarca 413
Camino de Cajamarca á Huamachuco por la provincia de Cajabamba 414
417
De Huamachuco al departamento de Ancachs y regreso á Lima por Casma
CONCLUSION . 419
FIN DEL INDICE,
ÍNDICE ALFABETICO .
Abancay, provincia, 224. Ambo, pueblo, 273.
Abrigo contra las lluvias, 123. Amotape, pueblo, 361, 362.
contra los insectos, 124. Ampato, cerro nevado, 169.
Acapalca, riachuelo, 319. Ananea, pueblo, 191.
Acari, quebrada, 166. Ancachs, departamento, 152, 314, 417.
Acas, pueblo, 289 . Ancara, tambo, 172.
Accha, pueblo, 228. Anchalay, hacienda, 369.
Achacache, pueblo, 204. Ancomarca, caserio, 172 .
Acco-kunka, caserio, 190. Ancoraimi, pueblo, 204.
Acobamba, pueblo, 240, Andahuaylas, provincia, 223.
Acochin, puente, 283. Andaymayo, hacienda, 152, 154, 311, 342.
Acomayo, provincia, 221, 222. Andahuaylillas, pueblo, 214, 223.
Acopia, pueblo y laguna, 222. Andajes, pueblo, 157.
Acora, pueblo, 209. Andamarca, montañas, 216, 258, 261, 266, 267.
Acos, pueblo, 286. Andes, de Cuchoa, 221.
Acosta, padre José de, 10. Andiguela, quebrada, 216.
Acoyani, caserio, 177. Andueza, D. Joaquin, 142.
Acray, lugar, 299. Angaraes , provincia, 240.
Actuy, quebrada, 152. Angascocha, laguna, 167.
Acullico, 69. Angasmarca, hacienda, 317, 417.
Agua-caliente, lugar, 213. Angostura, quebrada, 376.
Aguach, laguna, 291. Angoyaco, rio, 243.
Aguamiro, pueblo, 145, 156, 292.. Anta, provincia, 218, 223,
Aguarunas, Indios, 389, 391. Antabamba, distrito, 225.
Aguas minerales, 97. Antapilca, pueblo, 284.
potables, 99. Antasora, pueblo, 233.
Aguayunca, tambo, 246. Antaura, hacienda, 236.
Aguilar, leguas de, 69. Antiguos sepulcros, 341 .
Aguirre, pongo, 395. Antilla, pueblo, 224.
Agujas, punta, 146. Antis, Indios, 146.
Aija, pueblo, 294. Antúnes, D. Angel, 300.
Alala-machay, cueva, 262. Apachecta, 202.
Albadie, Señor, 347. Aparejo, 112.
Albrecht , D. Luis , 323. Apinguela, isla, 174.
Alca, pueblo, 236. Aplao, pueblo, 235.
Alcacocha, laguna, 284. Apo, posta, 174.
Alcotanga, hacienda, 253. Apolobamba, cordillera, 203.
Alcumbrera, mineral, 220. Aporoma, mineral, 183.
Alegre, D. Ambrosio, 307. Apulima, rio, 246.
Alitas, caserio, 357. Apumarca, pueblo, 229.
Almirante, tambo, 392. Apurimac, rio, 222, 223, 226, 227, 231, 233, 243 ,
Alpaquitas, mineral, 300. 245, 248, 251, 259, 267, 272 .
Alta-gracia, lavadero de oro, 184. Aquia, pueblo, 291.
Alumógeno, 143. Arana, Señor, 281 .
Alvarez, D. Anselmo, 214. Arapa, pueblo, 175.
Allauca, pueblo, 161. Arce, D. Lorenzo, 287.
Alleon, D. Mario, 146. Arco, mineral, 348.
Amarumayo, rio, 219. Arenal, pueblo, 361 .
Amazonas, rio, 356, 389 , 392, 393. Arequipa, 169, 173, 174, 233, 351.
Ambar, quebrada, 157. Argirosio, 142.
430 INDICE ALFABETICO.
Arica, puerto, 351. Bellavista, pueblo, 386.
Aricoma, laguna, 182. Beni, rio, 199, 220.
Arma, mineral, 216. Bernard, D. Claudio, 37.
Armas, pueblo, 162. Bestias de silla, 111.
Arnaes, D. José, 142. de carga, 112.
Ascope, poblacion, 322. Bignon, D. Alfredo, 284.
Asia, quebrada, 161. Blacker, Señor, 362.
Asillo, pueblo, 176, 212. Blanco, D. Cleomedes, 48, 144.
Astohuaraca, mineral, 165. Boech , D. Eugenio, 169.
Asuncion, pueblo, 343, 344. Bolivia, 5.
Atahualpa, Inca, 147. Bollaert, Señor, 143.
Atico, caleta, 168. Bombon, laguna, 270.
Atiquipa, lomas, 167. Borax, 142.
Atuncolla, pueblo, 211. Boronatro-calcita, 142.
Atun-tambo, tambo, 407. Botánica, 99, 137.
Atun-yunca, valle, 192. Botijas, tambo, 381.
Aucampi, pueblo, 161. Bouguer, 11.
Aucará, pueblo, 238. Boya, mineral, 343.
Auco, pueblo, 161. Bracamoros, Jaen de, 385.
August, psicrómetro de, 90. Brasil, 4.
Aullaga, lago, 204. Brioso, baños , 153.
Ausungate, cerro nevado, 220, 221. Brujo, caleta, 323.
Ayacucho, departamento , 146, 163, 164, 239, 252. Brunete, D. José, 11.
Ayahuaya, pueblo , 225. Buccelli, Señor, 304
Ayapata, pueblo , 178, 179, Buenavista, apachecta, 190.
Ayavaca, provincia, 367, 370. Bueno, D. Cosme, 25.
Ayaviri , pueblo, 211, 212. Buldibuyo , pueblo, 49.
Aygachi , pueblo, 205. Bustamante, D. Juan, 163.
Aymaraes, provincia, 224.
Aypena, rio , 149.
Ayra, lugar, 308.
Ayrihuanca, pueblo, 227.
Ayroca, caserio, 237. Caballococha, laguna y pueblo, 403.
Aza, D. José Manuel, 270. Cabana, pueblo, 211, 315.
Azángaro, provincia y poblacion, 176, 190, 212. Cabanillas, rio, 175.
Azara, naturalista, 4. pueblo, 211.
Azufre, rio, 172 . Cabestro , 114.
lugar del, 415. Cabrera, Presbítero, 177.
Cabulla, 228.
Cacha, pueblo, 213.
Cachen, pueblo, 353.
Cachi, rio, 220.
Babić , D. Ramon, 347. Cachi-cachi, punas, 242.
Bagua-grande, pueblo, 388. Cachicadan, baños , 151, 318.
Balsapuerto, pueblo, 149, 150. Cachipascana, posta, 174.
Balsas , pueblo, 150, 413. Cachi-yaco, rio, 149.
Bambamarca, pueblo, 341. Cactcca, pueblo, 220.
Baño del Inca, lugar, 376. Cahuanaco, rio, 200.
Barbacoas , 309.
Cajabamba, poblacion, 151.
Bárbaros, 128.
Cajacay, pueblo, 292, 294.
Barómetro, 75. Cajamarca, departamento, 147, 150, 250, 323, 334,
Fortin , 76. 341, 342 , 344, 377.
Gay-Lussac, 79. Cajamarquilla, caserio, 273.
Aneroide, 82.
Cajatira, riachuelo, 186.
Barranca, pueblo, 288.
Cajatambo, provincia y poblacion, 145, 288, 290.
Basan, hacienda, 327.
Caji, quebrada, 167, 168.
Batan- grande, hacienda, 352.
Calancha, padre, 9, 175.
Bebederos , 357.
Calanche, portachuelo, 160.
Belevan, D, Ramon, 152.
Calango, pueblo, 160.
Bellavista, hacienda mineral, 159, 320.
Calavera, tambo, 394.
INDICE ALFABETICO .
431
Calca, provincia, 215. Carrizal, tambo , 413.
Caldas, naturalista , 5. Cartabio, hacienda, 324.
Caldera, cerros, 169, 171. Cartagena, familia, 279.
Caleta, lugar, 299. Carumas, pueblo , 170.
Caliente, lugar, 171. Casa-blanca, lugar, 326.
Callangati, cerro nevado, 220, 221. Casaden, hacienda, 345.
Calupe, hacienda, 350. Cascas, distrito, 322.
Calzada, lugar, 200. Cashapampa, quebrada, 295.
pueblo, 392. Casinchihua, hacienda, 224.
Calzado, 121. Casma, quebrada y poblacion, 301, 304.
Camaná, provincia, 168, 233, 234, 237. Castañon, leguas de, 69.
Camanti, cerro, 220, 221 . Castelnau, conde de, 19, 66, 146, 215.
Camatas, Indios, 23. Castilla, provincia, 235.
Camiles, Indios, 23. fuerte del mariscal, 403.
Camino del Inca, 327. Castillo, D. Luis, 214.
Campanario, isla, 174. ruinas, 153.
Campanas, hacienda, 357. Castillos . miradores, 219.
del milagro, 329 . Castro, D. Mariano, 343.
-
del diablo , 329 .
Castro-vireina, provincia, 161, 164.
Campas, Indios, 146. Catacaos, pueblo, 359.
Campiña, arroyo, 308. Catamayo, rio, 369.
Canas, provincia, 221, 228, 232. Catongos, Indios, 243, 247, 251.
Canchachalá, hacienda, 352, 356. Catuden, quebrada y hacienda, 344, 345.
Canchallo, pueblo, 260. Caujul , pueblo , 157.
Canchis, provincia, 213. Cavanilles, naturalista, 13.
Candarave, pueblo, 171. Cavinas, lugar, 199.
Cangali, lavadero de oro, 184. Caxili , rio, 182.
Cangallo, provincia, 238. Cayaltin, hacienda, 349.
Cangrao, lugar, 246. Caylloma, poblacion, 55, 232.
Canis, pueblo, 290. Caynarachi, rio, 399.
Canoa-yaco, paso del Huallaga, 408. Caypi, pueblo, 224.
Cañas, leguas de, 69. Ccaclluni, lugar, 193.
Cañete, rio, 159, 160, 260. Ccara, enfermedad, 234.
Cañipampa, hacienda, 306. Ccasani, cueva, 195.
Cao, pueblo. 324. Ccopa, puente, 223 .
Capac, rio, 183. Ceiba, árbol, 356.
Capac-orco, mineral, 185. Celendin, ciudad, 414.
Capellania, hacienda, 346. Cementerio, mineral , 184.
Capi, pueblo, 228. Cerapallana, quebrada, 255.
Capilla, ranchería, 364. Ceragyrita, 143.
Capillucas, pueblo , 161. Cerbatana, arma, 130.
Capote, hacienda, 331. Cerro de la Vírgen, 327.
Carabaya, provincia, 175, 185, 186, 190, 203, 215, Cerro de Pasco, ciudad y mineral, 144, 269, 272,
220.
273 , 283 , 284.
Carabuco, pueblo, 204. Cieza, historiador, 9.
Caracha 6 Chimorra, enfermedad de la parra, 235. Chinchona, cascarilla, 103, 196.
Caramba, hacienda, 168. Circa, pueblo, 224.
Carampoma , pueblo , 159. Cisneros, D. Pedro Ignacio, 153. 310, 314.
Carasamani, lugar, 193. Coasa, pueblo, 182.
Caravelí, pueblo, 167, 168, 237. Coati, isla, 175.
Caraz, ciudad, 153, 307. Coayllo, pueblo, 161.
Cargas, 115.
Cobalto, 216.
Carhuapampa , pueblo, 159. Coca, yerba, 69 .
Carhuaz, pueblo, 153, 306. hacienda, 390 .
Caricillo, planta, 265. Cocabambilla, mision, 146.
Caripe, cueva, 337. Cocachacra, pueblo, 168, 242.
Cárlos, III. , 11. Cocadas, medida, 69.
Carpaque, asiento mineral, 211. Cocapampa, lugar, 278.
Carquin, rancheria, 287. Cocha, pueblo, 288.
Carrizal, quebrada, 184, 185. hacienda, 283.
432 INDICE ALFABETICO .
Cocha-cocha, mineral, 220. Cotani, tambo, 183.
Cochamal, caserio, 410. Cotaparaco, pueblo, 294.
Cochamarca, hacienda, 415. Cotarma, pueblo, 224.
Cochapeti, pueblo, 294. Cotay, Cordillera, 162.
Cochas, lugar, 159. Coyabamba, lugar, 228.
Cochiquinas, pueblo, 402. Coyllorbamba, hacienda, 257, 258 .
Cocochó, pueblo, 147. Coyllorqui, pueblo, 227.
Cojata, pueblo, 203 . Coymolache, cordillera, 341.
Colan, pueblo, 361. Crosnier, D. Luis, 21.
Colca, pueblo, 227, 229, 294, Crucero, pueblo, 176, 177, 181, 188, 190.
Colcabamba, distrito , 225, 243. Cruz-playa, rio, 197, 198.
Colcamar, pueblo, 147. Cucaracha, 52.
Colencho, tambo, 392. Cuchini, lugar, 193.
Colonia alemana, 278. Cuchoa, valle, 221.
Colquepata, pueblo, 218. Cuelap, ruinas, 150.
Colqnipocro, mineral, 305. Cueva-blanca, 277.
Colquipunco, nevado, 221. grande, 277.
Comas. 267, 268, 269 . Cuevillas, tambo, 174.
Combapata, pueblo, 214. Cujillos, montes, 384.
Compina, rio, 308. Culebras, quebrada y caleta, 293, 297, 299 .
Compuerta, posta, 174. Culluchaca, asiento mineral, 245.
Comunidad, haciendas, 171. Culpon, hacienda, 348.
Concepcion, pueblo, 242, 269 . Cumbaza-huma, caserio, 406.
Conclusion, 419. Cumbicus,distrito, 371, 375.
Condesuyos, provincia, 235. Cunia, quebrada, 384.
Condorcanqui, cacique, 221. Cupi, pueblo, 211.
Congata, tambo, 200. Curahuasi, pueblo, 224.
Congoña, hacienda, 356. Curcas, vegetal . 387.
Congorá, tambo, 359. Curibaya, pueblo, 171.
Conima, pueblo, 204. Curson, 63.
Conivos, Indios, 149. Cuschi, lugar, 277.
Conoc, hacienda, 285. Cushillo, hacienda, 389.
Conococha, lago, 291, 292, 295. Cushuro, mineral, 347.
Consac, hacienda, 259. Cusibamba, hacienda, 228.
Conservacion de los animales, 105. Cusilluyoc, alto, 218.
Convencion, provincia, 215. Cusipata, pueblo, 214.
Convento, hacienda, 288. Cusmo, lugar, 299.
Copa, enfermedad, 216. Cutaca. 52 .
pueblo, 290. Cutagno, hacienda, 278.
Copacabana, pueblo, 208. Cuyo, pueblo, 286.
Copallin-nuevo, pueblo, 389. Cuyo-cuyo, pueblo, 191, 192.
Coporaque, pueblo, 231. Cuzca, caserio, 312.
Coracora, pueblo, 167, 238. Cuzco, departamento, 146, 213, 214, 215, 217, 218,
Corani, pueblo. 179. 221, 223,
Cordier, geólogo, 20. Chacahuayo, pueblo, 169
Cordillera, 218, Chacamarca, caserio, 271.
Negra, 293, 294. Chacamayo, pueblo, 221.
Nevada, 308. Chacapalca, lugar. 146, 159.
Corihuacta, mineral de oro, 163. Chacas, hacienda, 245.
Coris, pueblo, 243. Chacayan, pueblo, 144.
Corma, pueblo, 222. Chacchan, hacienda, 302.
Cormilla, puente, 283. Chachani, cerro, 58, 169, 234.
Corongo, pueblo, 152, 153, 315. Chachapoyas, departamento, 147, 150, 389, 391,
Coropuna, nevado, 58, 234. 392409 .
Coror, pneblo, 228. Chaclatacana, pueblo, 162.
Corralones, tambo, 169. Chaclla, pueblo, 274, 275, 283.
Cosnipata, hacienda, 219. Chacralla, pueblo, 238.
Costa, region, 6, 46, 141, 146, 150, 160, 161, 348. Chala, puerto, 167, 168.
Costas, D. Manuel, 185. Chalaco,distrito y poblacion, 371, 373.
Cotahuasi, pueblo, 161, 236. Challa, hacienda, 175.
INDICE ALFABETICO . 433
Challahuaya, pueblo, 171. China Salcantay, cerro, 217.
Challuanca, pueblo, 225. Chincha, Islas de, 142.
Challhuani, pueblo, 224. rio, 161.
Challumas, mineral, 182 . Chinchao, montañas, 144.
Chamaca, pueblo, 230. Chinchaycocha, lago, 270.
Champa, combustible, 271. Chinchipe, rio, 383.
Chancanizo, rio, 277. Chingampo, quebrada, 152.
Chancay, pueblo, 141, 285, 286, 287. Chingana, 175.
quebrada, 285, 289. Chinhuaya, lugar, 199.
rio, 332. Chipicani, nevado, 58, 172 .
Chanchamayo, montañas, 8, 141, 142, 143, 213, Chipillico, hacienda, 367.
251, 252, 267, 269 . Chipurana, rio, 149.
Chancos, baño termal, 153 . Chiquiac, puente, 253.
Changas, hacienda, 312. Chiquian, pueblo, 291.
Chanvira, lugar, 407. Chiquitoy, hacienda, 324.
Chao, valle y rio, 319 . Chira, rio, 358, 361, 365, 366, 370.
Chapara, pueblo, 168. Chirimote, cuesta, 412 .
Chapica, hacienda, 357. Chirinos, pueblo, 383 .
Chapimarca, distrito, 225. Chivini, rio, 190.
Chaquicocha, caserio, 257. Chocavento, hacienda, 166, 167.
Charate, lugar, 380. Chocchan, puente, 154.
Charcana, pueblo, 236. Choclococha, lago, 165.
Charon, D. Manuel, 403. Chocope, pueblo, 323 .
Charubamba, quebrada, 200. Chocos, pueblo, 161.
Charuyo, lugar, 198. Cholones , Indios, 152.
*Chasuta, pueblo, 148, 152, 395. Chongollape, pueblo , 333 .
Chatacaca, lugar, 308, Chonta, mineral, 156, 345.
Chaupiyunca, pueblo, 390. hacienda, 345.
Chavin, pueblo, 153, 155, 206, 207. Chorobal, lugar, 320.
Chavini, pampa, 263. Chota, provincia y ciudad, 147, 334, 340, 353.
Chavinillo, pueblo, 155. Chotuna, huaca, 331.
Chaviña, pueblo, 167, 238. Choymacota, quebrada, 245.
Chaypi, pueblo, 167. Chucucancha, estancia, 268 .
Checa, lugar, 161, 231. Chucuito, provincia, 209.
Checacupe, pueblo, 214, 221. Chuiquiña, rio, 182.
Checrin, caserio, 273 . Chulpas, monumentos, 174, 182, 191.
Chepen, pueblo, 326, Chullumayo, rio, 201.
Chetilla, pueblo, 345. Chulucanas, hacienda, 376.
Cheto, pueblo, 409. Chumbivilcas, provincia, 229 .
Chia, pueblo, 179. Chumpi, pueblo, 167, 238.
Chibuquiro, lugar, 248. Chunchocabana, cerro, 194.
Chicali, caserio, 186. Chunchos -mayo, rio, 195.
Chicama, valle, 322. Chunchos, Indios, 128, 219.
Chicamita, hacienda, 322. Chupaca, rio, 259.
Chiclayo, pueblo, 330 . Chupamarca, pueblo, 161.
Chicrin, caserio, 273. Chupan, castillo, 155.
Chihuangala, hacienda, 144. pueblo, 155.
Chilca, pueblo, 141, Chuquibamba, pueblo, 155, 235.
Chilcas, pueblo, 289. Chuquibambilla, distrito, 227.
Chilcayo, riachuelo, 394. Chuquicara, rio, 316.
Chile, 4, 237. Chuquiragua, vegetal, 295.
Chile-chile, lugar, 221 . Chuquis, vegetal, 197.
Chilete, mineral, 345. Churcampa, pueblo, 245.
Chilina, vegetal, 196 . Churin, baño termal, 145.
Chilligua, hacienda, 173. quebrada, 157.
Chillon, rio, 144. Churoc, pueblo, 227.
Chimbata, tambo, 201. Chusquea, vegetal, 265.
Chimbote, bahia, 305.
Chimburique, tambo, 381..
Chinama, hacienda, 356.
ELPERU-Tomo I. 56
434 INDICE ALFABETICO.
Dana, naturalista, 19. Flora, fluminensis, 4.
Daniel, higrómetro de, 89. Peruviana et Chilensis, 5.
Darwin, naturalista, 18. Forbes , D. David, 21.
Dávila, D. Francisco, 24. Fray-lima, baño termal, 176.
Davison, D. Luis, 49, 152 . Frézier, ingeniero, 10.
Delgado, D. Eulogio, ingeniero, 352. Freziera, planta, 11.
D. Federico, marino, 403. Frias, distrito, 371.
Demarcacion territorial, 67. Fusconi, Doctor, 342, 345.
Desaguadero, rio, 204, 208 .
Deville, naturalista, 19, 20.
Dibujo de las plantas, 103. Galvez, D. Isidro, 11 .
Difuntos, vapores ó aires de los, 48. D. J. Miguel, 311.
Dombey, naturalista, 5, 11, 13. Ganoza, D. Félix, 321 .
Dombeya, planta, 13- Garcia, D. Manuel, 157.
Domeyko, químico, 5. Garcilaso, historiador, 9, 23, 24.
D' Orbigni, D. Alcides, 5, 16, 22. Garitade Moche, 321 .
Dulanto, Señores , 286. Gasñape, hacienda, 322.
Dunia, hacienda, 390. Gay, D. Claudio, 4, 17.
Duperrey, Comandante, 16, 64. Gentiles, Indios , 313.
Dürfeldt, D. Ricardo, 154, 157, 164. Geoffroy Saint- Hilaire, D. Isidro, 17, 20.
Dürfeldtita, mineral, 164. Geografia, 61, 136.
Geología, 91, 136.
Gera, tambo, 394.
Ecuador, 5. Gervais, naturalista, 20.
Echarati, hacienda, 146, 215. Gibbon, marino, 21.
Egge, M. , 278. Giganton, vegetal, 8.
Eguren, D. Baltazar, 391 . Glauberita, mineral, 143.
Elguero, D. Manuel, 156. Gobernador, tambo, 407 .
Embolita, mineral, 143. Going, D. Tomas, 299.
Endlicher, botánico, 17. Gonzalez Laguna, Padre, 28.
Ene, rio , 251. Gorgorillo, pueblo, 290.
Epoca favorable para los viajes, 120. Goyburu, Señor, 326.
Epsonita, mineral, 143. Gracias a Dios, cuesta, 390.
Escalera de Yanay, estrecho, 200. Guabal, lugar, 380 .
Escoma, pueblo, 204. Guacharo, ave, 337.
Esencia de Mirban, 105. Guadalupe, pueblo, 326.
Espinachi, socavon, 147. Guano, 142.
Espondia, enfermedad, 217. Guañape, puerto, 321.
Esquilaya, quebrada y rio, 180, 182, Guaqui, pueblo, 208.
Esquivel, D. Juan, 143. Guerra, D. Hilario, 261.
Estoraque, punta, 408.
Eten, caleta, 328.
Etnologia, 108, 136.
Haenke, naturalista, 13.
Haquira, pueblo, 228, 229.
Heckel, naturalista, 19.
Facalá, hacienda, 323. Herbario, 101.
Farfan, D. Manuel, 329. Heredia, D. Cayetano, 33.
Fauna Andina, 178. Hernandez, naturalista, 5.
Peruviana, 6. Herndon, L. , 21.
Ferreñafe, pueblo, 332, 351. Herraduras , 113.
Ferreyros, D. Juan, 280. Herrera, D. Ramon, 282, 402.
Feuillée, Padre, 10. Higrómetro, 89 .
Feuillea hederacea, planta, 10. Higueras, quebrada, 155.
Feyjóo, Padre, 324 . Hindle, ingeniero, 67.
Filoque, manantial, 352. Hipsómetro, 84.
Fitz-Roy, Capitan, 18. 64. Historia física y política de Chile, 4.
Fleuriais, marino, 64. Hogsgaard, D. Pedro , 326.
Flora, 100. Honda, quebrada, 389.
Andina, 178. Hormigas, 51.
INDICE ALFABETICO . 435
Hostas , D. Rafael, 253, 255. Huarapo, bebida, 148, 407.
Huaca, sepulcro, 331. Huarari, cueva, 230 .
pueblo, 363. Huaraz, ciudad, 152, 153, 291, 294, 300.
Huacar, pueblo, 284. Huari, poblacion, 146, 154, 159,
Huacatambo, hacienda, 309. Huariaca, pueblo , 273.
Huaccaychuro , lugar, 199. Huaribamba, hacienda, 253.
Huachiena, pueblo, 254. Huari-huari, rio, 183, 184, 185.
Huachipaires, Indios, 219. Huarina, lugar, 205.
Huacho, quebrada y rio, 141, 145, 157, 287. Huaringa, laguna, 367, 375.
Huachucolpa, caserio, 256. Huaripampa, minas, 310.
Huacos, cántaros, 109. Huaritanga , cordillera, 253 .
Huacraruco, hacienda, 343 . Huarmaca, distrito, 356, 362, 376.
Huadquiña, hacienda, 216. Huarmey, pueblo, 294.
Hualama, tambo, 110. Huaro, soga, 279 .
Hualca, pueblo, 357. Huaroc, pueblo, 214.
Hualgayoe, mineral, 147, 150, 340. Huarochirí, provincia, 158, 159.
Huallaga, rio, 147, 148, 152, 272, 274, 283, 394, 395. Huarpa, rio, 240.
Huallanca, mineral, 145, 156, 291. Huasayunca, valle, 192.
Huamachuco, provincia, 151. Huasta, pueblo, 291.
Huamalí, pueblo, 242. Huata, pueblo, 205.
Huamalíes, provincia, 145, 155. Huatatas, quebrada, 239.
Huaman, pueblo, 322 . Huaturo, tambo, 183.
Huamaní, cordillera, 376. vegetal, 194.
Huambacho, hacienda, 305. Huaura, pueblo, 287.
Huambos, pueblo, 334. Huayabamba, estancia, 314.
Huampará, quebrada, 161. valle, 409.
Huanacabra, rio, 253. Huayapo, rio, 248.
Huancabamba, rio, 278, 279, 362, 367, 376, 377, 388. Huayaupuquio, hacienda, 310.
Huanca-huanca, pueblo, 228. Huayca-huacho, mineral, 238.
Huancamayo , lugar, 254, 257. Huaycho, pueblo, 204.
Huancané, provincia, 203, 212 . Huaylas, Callejon de, 153, 291, 294, 306.
Huancarama, mineral, 300. Huaylillas, lugar, 288.
Huancarani, tambo, 182 . Huayllati, pueblo y mineral, 227.
Huancarqui, pueblo, 235. Huayllay, mineral, 164.
Huancaspata, pueblo, 151. Huayllura, mineral, 237.
Huancavelica, departamento, 146, 162, 241, 252. Huaynapata, rio, 195.
Huancaychuro , lugar, 194. Huayna-Putina, volcan, 169, 170.
Huancayo, ciudad, 146, 160, 241, 242, 243. Huayna-tacuma, rio, 187.
montañas, 252. Huaypacha, pueblo, 270.
Huanchaco, puerto, 151. Huayrapata, tambo, 247.
Huanchay, pueblo, 288, 300. Huayra-Purina, cerros , 408.
Huando, pueblo, 241, 292. Huayruro, lugar y rio, 407.
Huandoval, pueblo, 316. Huaytará, pueblo, 165.
Huangalá, hacienda, 366. Huayucachi, pueblo, 241.
Huangana, animal, 252. Huayuri, pampa, 166.
Huangascar, pueblo, 161. Huayhuash, cordillera, 156.
Huanoquite, pueblo, 228. Huichayococha, pueblo, 285.
Huanri, pueblo, 290. Huichullumi , tambo, 200.
Huanta , provincia y poblacion, 164, 240, 243, 252, Huilunto, vegetal, 194.
272. Huimbayo, pueblo, 398.
Huantajaya, minas, 143. Huiñac, mineral, 300.
Huantajayita, mineral, 94, 143. Huma- apachecta, rio, 186.
Huánuco, departamento, 144, 145, 155, 272, 273, Humabamba, tambo, 190,
283 . Humboldt, 5, 15, 64, 334, 338.
viejo, ruinas, 145. Humedad , 88 .
Huañec, quebrada, 161. Humiro, vegetal, 264 .
Huaquilla, lugar, 384. Hupacá, hacienda, 288.
Huaracalla, lugar, 273.
Huaranca, hacienda, 223.
436
p
I a, oblacion, 146, 166 . ALF
1cch ubamb tamb ha INDI ABE
TIC
o y cienda, 192 , 223 .
CE O.
Ichuca a,
lla, tambo , 181 .
Inchup
alla, pueblo, 212.
Ilabay pueb 17 Jivito rancheria, 364.
a, lo, 1 . ,
Ilave, pueblo , 209 . Joya, tambo, 168 .
Illam Juan, D. Jorge, 11 .
po, cerro, 178 .
Illiman
i, cerro, 178, 205 . Julca Guerrpa, puerto, 399, 408.
Illimo, pueblo, 351 marc uebl 164
. Julca asia,en minoe, ra .1
Ilo, pueblo, 170 . ni, to l, 63,
Inamb
ari, rio, 177, 180 , 185, 220 . Juli, pueblo, 209 .
Incahu pue Junco vegetal, 295
Inchur asi,ce blo, 64, 167, 238 .
1 , .
Junin, pueblo, 271
usi, rro , 213 . Jussie D Jos 1 . 2
Indios cargueros, 195 u, . é, 1, 5.
Indoc .
he, rio, 392 .
Infiel Indio 12 24
e
Infiern s, l s, 8, 7.
illo, ugar, 159. Kars b
Ingah ten, otánico, 5.
uasi, pueblo, 354.
Ingen m ha Klug, D. Carlos, 143 .
io, ineral y cienda, 343, 390 .
Insect conservaci
os, on de los, 105.
Ins In
Insttrinto de los dios,m1i27 .
ument pa l Labora
Intérp os ra os nerales, 96 . torio de viaje, 98.
retes, 128 . Lacca quebr
Intihu n
Condai, ada, 194.
atana, templo de los Incas, 218. mine , 11 .
La
Iparo, lugar, 192 . Lacre, hacienda, 166.
Iquic
hanos , Indios, 245. Laguar
pi tamb 39
o, 4.
Iquito ciuda 40
s, d, 0. Lagun pa,
Iscuch a uebl 14 22
ac pueblo, 146, 241, 252 . Lagun , puer o, 3 8 , 8 .
Isillu a, as , to, 99.
ma, tambo, 192. Lajas, pueblo, 206 335
Islay, puerto, 168 . p , .
Isping vegeta 34 La-Mar , rovincia, 239.
o, l, 0. Lamas puebl 39
Istia, bebida, 248 . Lambr , o, 4.
ama , pueblo, 224 .
Itaya, rio, 404. Lampa ciudad, 211
Ituata, pueblo, 181. , .
Lares, agua termal, 214, 217
Ivipat puebl 17 La ie D abrie 18G .
a, o, 9.
Izaga, D. Manuel, 331 . Laurrra u, . l, 4.
marca hacienda, 220
! Lauri , .
Izco, lugar, 334 . cocha, lago, 156
.
Lay vegetal, 196 .
Lecho, edor, mineral, 143 .
Jaen, provincia, 378 , 385 . Legua, 68
.
Jague quebrad 234 t
y, a, . LLeepjiida,ó ambo , 407 .
h pteros, 106
Jahua aciheancdiae, 322. Lesso M 1
.
nca, nda, 388. n, . , 6 .
Jajanlej h aciend 32 Lev pu
e, a, 4 . L anto, eblo, 413 .
eymeb
Jalc regio 31 amba, pueblo, 150, 413.
Jamala, puenb, 93. H b
ca, lo, 90. L' eritier, otánico, 13
James b
on, otánico, 5. Libert departamen .3
r a d
dep, art to, 17 .
a
Janca ncheria, 300 Li amento, 14 155, 15 240, 25
Jayan , puebl 35 . L ma,
imata pue
7, 7, 9.
2
ca,
Jayhu puebl 33
o, 1. Limpac mbo,riacbhlo , 17.
a, o, 5 . una, uelo, 200.
Jauja, ciudad, 146, 159, 242 26 267 26 27 Linne 1
o, 2.
Jebero puebl 14 14 , 1, , 9 , 0.
o, 8, 9 . Lircay, puebl 16 240
Jenti s , Livita pueb
o, 3, .
punco, bahia, 175 . ca, lo, 230 .
Jepe p
Jequelacio, ueblo, 394, 408 .
tepequ ri 15 32
Loa, rio, 143
Locum q .
e, o , 0, 6 . ba, uebrada, 171.
Jesus, baño , 169 . Lomas de Chanca 28
y, 6 .
pu
Jesus Mareibal, o, 41 . Lorenz puerrto, 166 . 2
rio, 244 7, 267 . odse,paio de los , 81.
Jicate, lugar, 376 Loreto rtamen 3
. , to, 93, 402 .
Jilcar m
umi, tambo, 394. Low, a r ino, 18.
Lucana provinc
s, ia y mineral, 166.
Lucre, hacienda, 218, 223 .
Lucha hacienda y agua termal, 236 .
,
Lurin, pueblo, 141, 158 .
INDICE ALFABETICO . 437
Llaclla, pueblo, 290. Marcas, posta, 240.
Llacllac, puente, 263, 266. pueblo, 294.
Llacta, pueblo, 155.. Marcha á pié, 121.
Llaga, enfermedad, 217, 264. Mariani, D. Luis, 142, 143.
Llama, pueblo, 154. Mariposas, 106.
Llama-chupan, 288. Mariscal Castilla, fuerte del, 403.
Llamas, pueblo, 334. Markham, D. Clemente, 194, 196.
Llamellin, pueblo, 154. Márques de la Plata, D. Javier, 164.
Llami-llami, quebrada, 194, 195. Martinez, D. Mariano, 194.
Llanchamas, 400 . Martius, naturalista, 4.
Llapo, pueblo, 315. Marubos , Indios, 402.
Llaray, hacienda, 151, 318. Marun-kunka, lugar, 194.
Llenqueni, riachuelo, 199. Masameric, rio, 263, 266.
Llillinta, pueblo, 164. Masangaro, lugar, 251.
Llinqui-huaycco, quebrada, 194, 195. Masato, bebida, 148, 395, 406.
Lloquehua, rio, 248. Matahuasi, pueblo, 242.
Llusco, pueblo, 229 . Matico, vegetal, 216.
Matilla, lugar, 143.
Matucana, pueblo, 242.
Macana, arma, 401. Maucallacta, pueblo, 402.
Macari, pueblo, 211 . Mauri , rio, 172 .
Macate, mineral, 306. Maw, Lister, 17.
Macusani, pueblo, 177. Maximiliano, príncipe, 4.
Machicamani , rio, 183. Mayascon, hacienda, 352.
Macho-tacuma, rio, 187. Mayo, rio, 394, 408.
Madera, rio, 220. Mayoc, pueblo, 244.
Madidi, rio, 199 . Mayro, rio, 272, 274, 278, 281 .
Madre de Dios, rio, 219 . Medidas itinerarias, 68.
Magdalena, pueblo, 343, 345. Meiggs, Señor, 344.
Magdalenade Cao, pueblo, 323. Méjico, 5.
rio, 343, 345 . Mejorada, mineral, 164.
Mages , valle, 233, 234. puente, 259 .
Magno, cochinilla, 236. Mercedes, lugar, 185.
Maguela, D. Genaro, 285. mineral, 343 .
Magunchal, rio, 390. Merino, D. Benjamin, 253, 261.
Mala, rio, 159, 160. Meteorologia, 70.
Malaspina, marino, 13. Michivilca, quebrada, 144.
Malinowski, ingeniero, 343, 345, 418. Microscopio, 103 .
Malvas, pueblo, 294. Mina, pueblo, 183 .
Mama-huata, rio, 186. Mineralogia, 94, 136.
Mamanta, tambo, 183. Mirabilita, mineral, 143.
Mamara, pueblo, 226. Mirador, cerro, 280, 417.
Mancora, hacienda, 364. Mishacocha, lagunas, 353.
Mangas, pueblo, 290. Misti, volcan, 58, 169, 174, 234.
Manseriche, pongo, 67, 387. Mociño, botánico, 5.
Mansiche, pueblo, 322. Moche, pueblo, 322.
Mantaro, rio, 243, 249, 250, 251, 254, 256, 257, 267, Moesta, astrónomo, 64.
272. Moho, pueblo, 204.
Мара, 66, 136. Mojaras-yaco, 407.
Mapacho, rio, 220. Molino, hacienda, 299.
Mara, distrito, 228, 229. Molinopampa, pueblo, 392.
Maracniyoc, lugar, 277. Mollebamba, pueblo, 317.
Marangani, pueblo, 213. Mollepata, pueblo, 217, 317.
Marañon, rio, 147, 148, 155, 156, 272, 313, 387, 388, Moncollope, hacienda, 323.
399. Monobamba, montañas, 144, 243, 269.
Maravillas, posta, 174. Monsefú , pueblo, 330.
Marcaconga, pueblo, 222. Monson, montañas, 155.
Marca-Huamachuco, ruinas, 151, 417. Montan, hacienda, 334.
Marcapata, quebrada, 179, 220, 221. Montaña , region, 6, 51.
Marcará, rio, 369. Monte-abierto, lugar, 363.
438 INDICE ALFABETICO .
Montebello, mineral, 185. Ocopa, convento, 267.
Monterico, hacienda, 247, 252. Ocros, pueblo, 288, 289.
Montura, 111. Ocucaje, hacienda, 166.
Moquegua, ciudad, 170, 173. Ocuviri, pueblo, 211.
Moranville, dibujante, 11. Olavegoya, D. Demetrio, 259 .
Moreno, D. Gabriel, 25, 26. Olmos, pueblo, 351.
Moro, pueblo, 305. Ollachea, quebrada, 178.
Morococha, mineral, 157, 242. Ollantaytambo, pueblo y camino, 217.
Morochucos, Indios, 238. Omaguas, pueblo, 149, 393.
Moromote, pueblo, 402. Omas, pueblo, 161.
Morona, laguna, 404. Omasuyo, provincia, 205.
Mórrope, pueblo, 331. Omate, pueblo, 169 .
Morropon, distrito, 357, 373. Ondores, pueblo, 271.
Morro-Putina, volcan, 170. Opuntia, vegetal, 229 .
Mosoc-llacta, laguna, 222. Oran, pueblo, 402.
Mosquitero, 124. Orcococha, laguna, 164.
Motupe, pueblo, 351. Orejones, Indios, 402.
Movilidad, 110. Oropesa, pueblo, 214, 226.
Moyan, hacienda, 355. Oroya, pueblo, 142, 242, 272.
Moyobamba, ciudad, 147, 148, 149, 150, 392, 393. Orurillo, pueblo, 212.
Moyoca, camino, 184. Oruro, llanos y pueblo, 205.
Muchumí, pueblo, 351. Osery, vizconde de, 19.
Mungui, pueblo, 236. Osma, Pedro de, 10.
Muña, enfermedad, 216. Otuzco, provincia, 151.
pueblo, 275. Ovas, pueblo, 156.
Muñani, pueblo , 212. Oyon, quebrada, 145, 319.
Murciélago, mina, 346. lugar, 319.
Mutis, naturalista, 5.
Pablobamba, rio, 198.
Nadal, D. Adeodato, 214. Pacaraos, pueblo, 286.
Nahuimpuquio, pueblo, 241. Pacasmayo, puerto, 325.
Nanay, rio, 404. Pacachar, hacienda, 343.
Nanchó, hacienda, 348. Pacaypampa, pueblo, 374.
Napo, rio, 402. Pacchani, rio, 183, 197.
Nasca, pueblo, 166. Paccha, puente, 156.
Nauquipa, pueblo, 237. arroyo, 277.
Nauta, pueblo, 149, 400. Pachachaca, pueblo, 159.
Nectandra, vegetal, 339. rio, 225.
Nees, D. Luis , 13, Pachacayo, hacienda, 159, 260.
Nepeña, pueblo, 301, 304. Pachia, pueblo, 172.
Nicotiana, vegetal, 214. Pachitea, rio, 282 .
Niepos, pueblo , 348. Pachaconas , pueblo, 225.
Ninabamba, agua termal, 164. Pacora, pueblo, 351 .
hacienda, 214, 335, 338. Pacurillo, tambo, 381.
Niquel, mineral, 240. Pahuana, lugar, 411.
Nitisuyo, riachuelo, 347. Paichi, pescado, 393, 400.
Nitrato de soda, 142. Paijan, pueblo, 325.
Norte de la República, 146, 351. Pabur, hacienda, 357.
Nueva Granada, 5. Palacio del Inca, edificio antiguo, 174.
Nuñoa, pueblo, 212. Palca, pueblo, 172, 211.
Nupe, rio , 156. estancia, 183 .
quebrada, 179 .
Palcabamba, lugar, 183.
Palcaro, pueblo, 227.
Observaciones barométricas, 85. Palcazo, rio, 281.
Ocalli, pueblo, 147. Palmabal, hacienda, 319.
Ocongate, pueblo, 220. Palpa, pueblo, 166.
Ocoña, quebrada y pueblo, 168. Paltarumi, estancia, 253.
INDICE ALFABETICO . 439
Pallasca, provincia, 152, 314. Paz -Soldan, D. Mateo, 63.
Pampacolca, pueblo, 235. Peca, distrito, 389.
Pampa del Sacramento, montañas, 149. Pecari, animal, 6.
Pampamarca, pueblo, 221, 317, 236. Pedregal, bebedero, 357 .
Pampamachay, rio, 310, 311 . Pelingará, hacienda, 367.
Pampa-grande, hacienda, 333. Penachi, pueblo, 356.
Pampa de Lampa, 292. Pentland, Señor, 63.
Pampa colorada, 304. Peña, lugar, 175.
Pamparomas, pueblo, 305. Peñita, bebedero, 357 .
Pampalarga, hacienda, 368, 369. Peñon, camino del, 319.
Pampatama, hacienda, 224. Perené, rio, 251.
Pampas, pueblo, 243, 298. Perico, pueblo, 384.
hacienda, 322. Pflücker, D. Cárlos, 157.
llanuras, 4. Phara, pueblo, 183, 188, 190.
Philippi, naturalista, 4.
Panao, pueblo, 274, 283. Pichicna, caserio, 252.
Pangoa, montaña y rio, 251, 261, 264, 265, 266 Pichirhua, pueblo, 224, 231 .
267, 268 .
Picchis, rio, 282 .
Panticalla, lugar, 217. Pichu-pichu, cerro , 58, 169, 174.
Panti, pueblo, 253, 254. Picsi, pueblo, 331.
Pantipata, hacienda y lavadero de oro, 220. Piedra parada, cordillera, 159.
Papelillo, vegetal, 367. Piérola, naturalista, 28.
Papres, pueblo, 222 . Pila del Inca, 174.
Parac, quebrada, 158. Pilas, pueblo, 161.
Paramonga, fortaleza del Inca, 288. Pilpichaca, pueblo, 164.
Paranapuras, rio, 149, 399 . Pilpinto, pueblo, 222.
Parara, ruinas, 153. Pillo, hacienda, 366.
Parcoy, pueblo, 151. Pimentel, puerto, 331.
Pariacaca, estancia y nevado, 159, 260. Pimentel, D. Carlos, 197 .
Pariacoto, pueblo , 302. Pinelo, D. Antonio de Leon, 9, 13, 24.
Pariahuanca, montaña, 253, 267. Pion, pueblo, 147.
Parinacochas, provincia, 167, 237. Pira, pueblo, 301.
Parinari, pueblo, 400. Pirámides , 240.
Parobamba, caserio, 311. Pirque, pueblo, 222.
Paruro, provincia, 227, 228. Písac, pueblo, 218.
Pary, pueblo, 272. Pisagua, rio, 143 .
Pasacancha, asiento mineral, 153. Pisco, poblacion, 146.
Pasco, pueblo , 272 . Piscobamba, pueblo, 154.
Pasla, lugar, 257, 258. Piscos, caserio, 311.
Paso del credo, lugar, 334. Pisonay, árbol, 228.
Pastaza, vapor, 398, 402. Pissis, ingeniero, 5, 21, 22.
Pataz, provincia, 151, 313. Pitic, pueblo, 229.
Patacani, hoyada, 378 . Pitumarca, pueblo, 221.
Patalayuni , tambo, 183 .
Piura, departamento y ciudad, 356, 358, 361, 365.
Patambuco, pueblo, 191. Planchon, naturalista, 5.
Pátapo, hacienda, 331. Plata córnea, mineral, 143.
Patara, cerro mineral, 306. Playapampa, lugar, 277 .
Pati, posta, 174. Playeros, Indios, 316.
Patipampa, hacienda, 256, 257.
Plaza, Padre, 257 .
Pativilca, valle, 287, 288 .
Señor, 326 .
Paucará, pueblo, 240, 252 .
Paucarbamba, pueblo, 244. Plomo ronco, mineral, 143.
Paucarcolla, pueblo, 175. Poblete, D. José, 185.
Paucartambo, valles y montañas, 218, 219 . Poclux, rio, 346.
Pauza, pueblo, 237. Pocoray, lugar, 228.
Pavon, botánico, 76. Podocarpus, vegetal, 254.
Pavonia, vegetal, 13. Polcos, calzado de lana, 122.
Payta, puerto, 146, 325, 359. Pomabamba, provincia y poblacion, 154, 308,
Paz, ciudad de la, 205, 206. Pomacanchi, pueblo, 222.
Paz-Soldan, D. Mariano Felipe, 66. Pomalca hacienda, 350.
440 INDICE ALFABETICO.
Pomasi, mineral, 211. Quequenota, cuesta, 200.
Pomata, pueblo, 208. Querocotillo, pueblo, 364.
Ponasa, tambo, 407. Queropalca, pueblo mineral, 145, 156.
Pongo de Aguirre, 148. Quiaca, quebrada y pueblo, 190, 193, 201.
de Manseriche, 67, 387 . Quicacha, pueblo, 168.
Poppig, naturalista, 17. Quichas, hacienda mineral, 157.
Porculla, hacienda, 356. Quiches, pueblo, 313.
Portada, lugar, 172 . Quilca, puerto, 168.
Potoni, pueblo, 176. Quilcate, rio, 336.
Potrero, lugar, 254. Quillucaca, pueblo, 397.
Pozo encantado, 323. Quimsamayo, rio, 185.
Pozo del pato, manantial, 352. Quinches, pueblo, 161.
Pozos ricos , mina, 305. Quinistaca, pueblo, 170.
Pozuzo, montaña, 274, 278, 279, 282. Quinistaquilla, pueblo, 170.
Prado, D. Leoncio, 404, 409. Quinota, pueblo, 229.
Presion atmosférica, 75. Quinua, hacienda, 273.
Pucalá, hacienda, 332. pueblo, 239.
Puca-mayo, rio, 184, 185. Quinuabamba, estancia, 311.
Pucará, pueblo, 212. Quinucay, pueblo, 161.
Pucarani, lugar, 205. Quiquijana, pueblo, 214.
Pucatambo, tambo, 392. Quiros, rio y hacienda, 362, 367, 370.
Pucayaco, hacienda, 408. Quispicanchi, hacienda y provincia, 218, 222, 223.
Pucherí, vegetal, 339. Quispisisa, mineral, 164, 165.
Pucuna, arma, 130. Quiton-quiton, tambo, 179.
Pucuto, hacienda, 223. caserio, 190.
Pueblo-nuevo, pueblo, 327.
Pueblo-viejo, vease Cao, 324.
Puente del Inca, 156. Raguar, hacienda, 301.
Puerta libre, lugar, 185. Ramis, rio, 175 .
Pulgar, D. Francisco, 12. Ramirez, tambo , 394 .
Puli-puli, rio, 183 . Ramo, tambo, 190.
Pulperia, rio, 246. Ramospata, punta, 192.
Pullani, rio, 187, 188, 189. Rancas, minas de carbon, 285.
Pullo, pueblo, 167. Rapaychaca, rio, 290.
Puma-punco, lugar, 207. Rapitariaco, lugar, 249.
Puna, region, 6, 145, 162. Raqui-raqui, lugar, 199 .
Puno, departamento y poblacion, 172, 173, 174. Ravira, pueblo, 286.
175, 176, 209. Raya, lugar, 213.
Punre, mineral, 342. tambo, 383.
Punta, hacienda, 350. Rayo, lugar, 233.
de arena, lugar, 358. Razas, 108.
Punto, hacienda, 258, 268. Real, socavon, 341.
Puquian, pueblo, 290. Recompensadora, mina, 185.
Puquio, pueblo, 167, 238. Recuay, pueblo, 153, 295.
Puruay, puerto del Marañon, 152, 313. Refugio, lugar, 347.
Pururco, caserio, 390. Regnault, higrómetro de, 89.
Purus , rio, 220. Reipiti, puente, 372.
Pusi, pueblo, 175. Republica Argentina, 4.
Putina, pueblo y agua termal, 212. Reque, pueblo, 350.
Putina-puncu, lugar, 195, 198. Retes, hacienda, 286.
Putuchaca, estancia, 335. Rimac, quebrada y rio, 142, 158, 261.
Rinconada, lugar, 289, 363.
Rioja, poblacion, 148, 392.
Rios , D. Miguel, 35.
Qquecca, pueblo, 238. Rochac, caserio, 254.
Qquepo, enfermedad, 217. Rodeo, lugar, 357.
Quelcata, lugar, 226. Rodriguez, D. Felix, 185.
Quelluacocha, quebrada, 246. Rondocan, pueblo, y distrito, 222.
Quemazon, rancheria, 322 Ronguera, hormiga, 52.
Queñua, vegetal, 232. Roque, tambo, 394,
INDICE ALFABETICO . 441
Ruiz, botánico, 11. San Marcos, 154, 415.
Ruiz, obispo, 391. San Martin, Señor, 295.
Ruiz y Pavon, botánicos, 13. San Mateo, pueblo, 158, 242.
Rumipita, tambo, 381. San Matias, cerro, 282.
Rumiyaco, rio, 149.. San Miguel, pueblo, 239, 394.
Runahuinsi, hormiga, 52. rio, 248.
Rupac, rio, 312 . estancia, 262.
San Nicolas, aldea, 412.
San Pablo , pueblo, 159, 213, 346.
San Pedro, pueblo, 159, 166, 213 , 324, 325.
Sachapata, tambo, 190. San Rafael, pueblo, 273.
Sacramento, pampa del, 149.
mineral, 185. hacienda, 304.
Sacsamarca, pueblo, 162. San Ramon, fuerte, 269.
Saens, D. Remigio, 148. San Sebastian, hacienda, 368.
Sahuacari, hacienda, 166. Sal de, 143.
Sahuanqqueya, cerro nevado, 58, 234, 237. San Simon, mineral, 184.
Saint-Hilaire, 4. Sanchez, D. Juan, 145.
Saiza, pueblo, 166. Sancos, pueblo, 167.
Sajama, volcan, 172. Sandía, quebrada y poblacion, 190, 192, 193, 199 .
Salamanca, pueblo, 236. Sangaban, rio, 178, 179.
hacienda, 324. Sangana, hacienda, 354.
Salas, pueblo, 352. Sangarará, pueblo, 222.
cuesta, 392. Sangual , hacienda, 319.
Salcantay, puerto y nevado, 217, 223. Sanson-machay, cueva, 48, 144.
Saldivar, Señores, 221. Santa, rio y poblacion, 147, 319.
Salinas, pueblo, 212. Santa Ana, valle y poblacion, 145, 146, 165, 251 .
de Huacho, 287. SantaBárbara, mina, 146, 162, 163.
Salitral, distrito y pueblo, 357- Santa Catalina, hacienda, 247 .
Salitre, 142. Santa Clara, hacienda, 311, 313, 314.
Salpo, mineral, 151. Santa Cruz . pueblo, 148, 399.
Salud, conservacion de la, 133. Santa Elena, hacienda, 320, 321 .
Salvajes, region de los, 128. Santa María, pueblo, 274.
modo de tratarlos, 129. Santa Marta, lugar, 399.
Sama, quebrada, 171. Santa Rita, hacienda, 264, 265.
Saman, pueblo, 175. Santa Rosa, pueblo, 411.
Samana, hacienda, 336. lugar, 212.
Samanco, puerto , 305. hacienda, 298.
San Anton, pueblo , 176. montaña, 336 .
San Antonio, hacienda, 171. Santiago de Chuco, pueblo, 151, 318.
San Bernardino, pueblo, 346. Santo Domingo, rio, 275.
San Blas, mineral, 271. pueblo, 373.
rio, 200. Santo Tomas, pueblo, 229 .
San Cristóbal, pueblo, 166. Saña, poblacion, 331, 349.
rio, 198. rio, 327.
San Fernando, lugar, 254. Sapotillo, pueblo, 368.
San Francisco, mineral , 343. Saqui, hacienda, 200, 201.
San Gerónimo, pueblo , 242. Sara- sara, nevado, 237.
San Gregorio, rio, 256, 257. Sarayaco, pueblo, 149, 257, 280.
pueblo, 294. Sarayca, pueblo, 225.
San Ignacio, distrito y pueblo, 383. Saria, lugar, 276.
San Javier, hacienda, 166. Sauceda, hacienda, 217.
San Juan, pueblo, 227. Saussure, higrómetro de, 89.
rio, 284. Sayla, pueblo, 237.
Loma, caserio, 406. Sayna, distrito, 237.
del Oro, pueblo, 193. Seccha, hacienda, 310.
de Lucanas, provincia, 166. Sechura, desierto, 351 .
-
pata, lugar, 195. Seren, lugar, 357 .
San José de Bellavista, hacienda, 180. Sereno, rio, 279.
San Lorenzo, pueblo, 159, 242. Setevos, Indios, 149.
EL PERÚ-Tomo I. 57
442 INDICE ALFABETICO .
Sética, árbol, 405 . Tacllacuri, pueblo, 244.
Sexo, rio, 280 . Tacna, ciudad, 172.
Shangor, agua termal, 307. Tacora, pueblo, 58, 172.
Shanusi, pueblo 406. Tactabamba, pueblo, 221.
rio, 399, 404. Tafalla, botánico, 12, 13.
Shapaca, puerto, 407. Tajamar, pozo, 358 .
Shucomaya, estancia, 337. Talambo, hacienda, 151, 326.
lugar, 339. Talaneo, hacienda, 376.
Shucusyaco, pueblo, 398. Tamará, pueblo, 161.
Shumba, hacienda, 385. Tambillo, mineral, 153.
Sicuani, pueblo, 213. rio, 182, 375 .
Sierra, region, 47. Tambo, pueblo, 239.
Siguas, valle y hacienda, 234. rio, 251, 267 .
distrito, 311, 314. valle, 168.
Silla, 111. de Turpo, 162.
Silustani, ruinas, 173. de las vacas, 276.
Sina, quebrada y poblacion, 190, 193, 201. viejo, 413.
Singa, pueblo, 155. Tambobamba, pueblo, 227.
Sinto, hacienda, 171. Tambolic, hacienda, 390.
Smith y Low, viajeros, 18. Tambopata, quebrada, 177, 190, 193, 195, 196.
Soin, D. M. , 305. rio, 198, 200.
Solimana, nevado, 58, 169, 237. Tamborapa, lugar y rio, 379, 384, 385.
Sóndor, pueblo, 168, 376, 377. Tangarará, hacienda, 364.
Sóndor-huasi, pueblo, 176. Tangolaya, agua mineral, 175.
Sondorillo, pueblo, 376, 377. Tanqui, pueblo, 161.
Soraya, pueblo, 225. Tantamayo, pueblo, 155.
Soraycho, lugar, 203. Tapacocha, pueblo, 294.
Soto, isla, 174. Tapayrihua, distrito, 225.
Spruce, botánico, 5. Taparza, baño termal, 236.
Squier, D. G., 174. Tapiro, animal, 266.
Steatornis , ave, 337. Taquia, combustible, 159.
Stenhope, lente, 103. Taraco, pueblo, 175.
Sterling, Señor, 362. Tarapacá, provincia, 142.
Subiri, Indio salvaje, 251. Tarapoto, pueblo, 148, 393, 394.
Succha, hacienda, 356. Tarata, pueblo, 171.
pueblo, 294. Tarma, ciudad, 48, 142, 144, 243, 261, 269.
Sucuvis, rio, 316. Tarmatambo, ruinas, 48, 270.
Suipirá, rio, 366. Tauca, pueblo, 315.
Sullana, pueblo, 365. Taulias, pueblo, 147, 148, 392.
Sulluplay, hacienda, 312. Tauripampa, quebrada, 161.
Supe, rio y pueblo, 157, 287. Tayabamba, pueblo, 49, 151, 152.
Surco, pueblo, 242. Tayacaja, provincia, 243.
Surcobamba, pueblo, 254, 256. Temperatura, 71.
Suta, pueblo, 413. máxima y mínima, 73.
Suyo, pueblo y hacienda, 368, 369. Templo de la Luna, ruinas, 175.
Termómetro, 71.
Terry, Señores, 315.
Thenardita, mineral, 143.
Tabaconas, pueblo, 379. Tiacaraña, enfermedad, 216.
Tabalosos, pueblo, 394. Ticaco, pueblo, 171.
Tablachaca, rio y lavadero de oro, 152. Ticllos, distrito y pueblo, 291.
puente, 317. Ticunas, Indios, 402.
-
aguamineral, 316. Tilingo, hacienda, 279 .
Tablarumi, lugar, 386. Tina, hacienda, 369.
Tablazo, meseta, 360. Tinco, rio, 256.
Tacabamba, pueblo, 147. Tingayoc, hacienda, 335.
Tacalá, caserio, 359. Tingo, lugar, 309.
Tacalaya, acequia, 171. Tingo Maria, montaña, 144, 145.
Tacarpe, hoyada, 378. Tingues, pueblo, 348.
Tacclla, combustible, 159. Tinguria, rio, 264.
INDICE ALFABETICO . 443
Tinta, distrito y pueblo, 213. Urcon, hacienda, 152, 315.
Tintamoro, lugar, 411. Urcos, pueblo, 214.
Tio, tambo, 410. Usacucho, puente, 263.
Tiquillaca, salinas, 175. Uscupisko, cueva, 335, 336.
Tiquina, lugar, 205. Usicayos, pueblo, 182.
Tiquira, quebrada, 194. Uta, enfermedad, 264, 267.
Titicaca, lago, 173, 174, 203, 204, 206. Utcubamba, rio, 389.
Tiza, 142. Utcuyaco, hacienda, 295.
Tocache, pueblo, 152. Utiles para las plantas, 102.
Tocclla, 186. Utiyaco, hacienda, 336.
Tocmoche, pueblo, 353.
Tocoro, caña, 195.
Tomas, pueblo, 160.
Tomepampa, pueblo, 236. Vaca marina, pueblo, 399.
Tonchiman, rio, 392. Valera, D. Blas, 23.
distrito y pueblo, 226. Valle grande, 192.
Torrebamba, rio, 189. Vapor, navegacion á, 398.
Torre-blanca, hacienda, 286. Varadero, lugar, 149.
Tortugas, caleta, 304. Vasquez, D. Rodulfo, 323 .
Trama, lugar, 277. Velille, pueblo, 228, 230.
Trapiche, hacienda, 202. Vellozo de Miranda, 4.
Ventana, cuesta, 392.
Tres cruces, lugar, 218.
Triana, 5. Ventilla, tambo, 392.
Triunfo, cascada, 282. Versalles, lugar, 184, 186.
Vertiente, pueblos de, 293.
Trujillo, ciudad, 147, 150, 319, 320, 321.
Tschudi, 5. Verrugas, enfermedad, 161.
Vestido, 123.
Tuctucocha, cordillera y minas, 158. Viajes, 140.
Tucume, pueblo, 351. Viaje en la Costa, 117.
Tucker, contra-almirante, 66, 273, 401. Viaje en el interior, 117.
Tulpo, lugar, 317. Viaje á la Montaña, 121.
Tulumayo, rio, 251, 269. Viaje entre los salvajes, 128.
Tuman, hacienda, 331. Vilca, pueblo, 160.
Tumbes, rio y puerto, 146, 363. Vilcabamba, lugar, 193, 216, 227, 311.
Tumshucayco, morro, 307. Vilcamayo, rio, 222.
Tungasuca, pueblo, 221. Vilcanota, rio y cordillera, 222.
Turpo, cordillera y tambo, 162. Vilque, pueblo, 173.
Tutupaca, volcan, 58, 171. Vilque-chico, pueblo, 203, 212.
Tuyeneris, Indios salvajes, 219. Villa, lugar, 200.
Villanueva, D. Benigno, 347.
Viñac, pueblo, 161.
Viraco, pueblo, 236.
Virona, mineral, 228.
Ubina, volcan y pueblo, 58, 170. Virú, quebrada, 320.
Ucayali, rio, 146, 148, 149, 213, 215, 251. Viscas, pueblo, 161.
Uchubamba, pueblo, 144, 243, 269. Visitador, tambo, 392.
Uchusuma, lugar, 172. Vitobamba, hacienda, 221.
Uco, pueblo, 155, 183. Vitoc, montaña, 142, 144.
Ucupe, hacienda, 327. Vitor, valle y hacienda, 169.
Ugarteche, D. Manuel, 280. Viuda, cordillera, 144.
Ulloa, D. Antonio de, 11. Viveres, 126.
Umachiri, pueblo, 211. Viviate, hacienda, 363.
Umayo, hacienda, 173. Vizcachas, minas, 163, 164.
Unanue, D. Hipólito, 26.
Unigambal, hacienda, 319.
Union, provincia, 236.
Uraca, pueblo y hacienda, 235. Walzer, Señor, 278 .
Urarinas, pueblo, 400. Wavra, botánico, 4.
Urubamba, provincia, 251. Weddell, botánico, 19, 194.
Uruguay, República, 4. Wertheman, ingeniero, 66, 150, 404.
444 INDICE ALFABETICO.
Wilkes , D. Cárlos, 19. Yauyos, provincia, 159, 160.
Woodhouse, Señor, 362 , Yeso, 143.
Yaca, hacienda, 224. Yodargirita, mineral, 143.
Yacu-Muyuna, 397. Yucamani, volcan, 171.
Yaguas, Indios, 402. Yucud, mineral, 345.
Yanacancha, hacienda, 341, 342. Yumbite, tambo, 392.
Yanacocha, cordillera, 222 . Yumpe, árbol, 374.
Yanahuanca, mineral, 300. Yuncacoya, tambo, 192.
Yanahuanga, laguna, 354. Yungay, poblacion, 153.
Yanahuara, campiña, 153. Yunguyo, pueblo, 208.
paso de la Cordillera, 217. Yura, baño termal, 169, 233.
Yanahuaya, rio, 200. Yurac-yaco, lugar y rio, 246, 258, 396, 407.
Yanama, mineral, 216. Yurimaguas, pueblo, 148, 397.
Yanamayo, rio, 154, 196. Yurma, hacienda, 310.
Yanaoca, pueblo, 221, 222, 231.
Yanapampa, pueblo, 222.
Yanatili , rio, 215. Zanjones, 378.
Yanayaco, lugar, 149. Zapata, D. José Eusebio Llano, 24.
Yanganuco, lagunas, 308. Zapote, vegetal, 317.
Yanque, pueblo, 233. Zapotillo , vegetal, 327.
Yapatera, hacienda, 373. Zárate, historiador, 9.
Yauca, pueblo, 167. Zepita, pueblo, 208.
Yauli, pueblo, 159. Zoologia, 104.
Yaurisque, agua termal, 228. Zorros, 114.
Yautan, pueblo, 302. Zurite, pueblo, 217.