SOFONÍAS
SOFONÍAS
Exposición
Roy Wyatt
Ayudas Prácticas
Jesse Bryan
INTRODUCCIÓN
En la colección de oráculos proféticos que los hebreos llamaron “El libro de los
doce” se hallan los mensajes de Sofonías. Son apenas tres capítulos de un tal “Sofonías,
hijo de Cusi”. Su genealogía se extiende a cuatro generaciones atrás hasta un tal
Ezequías. Después nos informa que su ministerio ocurrió durante el reinado del rey
Josías de Judá (640–609 a. de J.C.). Algunos piensan que la genealogía incluía hasta
Ezequías porque las credenciales del profeta tendrían más valor al afirmar que era
descendiente del gran rey Ezequías que también entabló reformas religiosas y cívicas
durante su reinado que duró desde el 715 hasta el 686 a. de J.C.
Lo que más nos llama la atención es su nombre. En hebreo “Cusi” significa
“africano” y el prefijo dice “hijo de”. Merece consideración de la posibilidad que el
profeta fuera hijo de un africano ciudadano/residente de Jerusalén. Sabemos que desde
la visita de la reina de Saba a Salomón, y tal vez antes, hubo relaciones con pueblos de
África, especialmente los de Etiopía (1 Rey. 10:1–13). De todos modos se sabe que si
fuera descendiente de la familia del rey Ezequías, sería pariente del rey Josías.
Su nombre significa en Hebreo “Jehovah esconde” o “El que Jehovah ha
escondido”. Quizás nació durante el reinado de Manasés, el peor rey que jamás se sentó
sobre el trono de Judá y quien reinó por 55 largos años. Posiblemente los padres de
Sofonías eran verdaderos creyentes y tuvieron que esconder a su hijo para protegerlo
contra el rey idólatra.
Es evidente, por las citas en el libro, que Sofonías era residente de Jerusalén y que
predicó antes de las reformas del rey Josías. Incluso hay base para suponer que su
influencia estimuló al joven rey a hacer la reforma tan necesitada. Si fuera así, Sofonías
comenzó a predicar alrededor del 626 a. de J.C., al mismo tiempo que Jeremías y la
profetisa Hulda sirvieron (2 Rey. 22:14–20). Hay una tradición judaica que dice que
Jeremías predicó en el atrio de los hombres en el templo y también en las calles de
Jerusalén, mientras Hulda enseñó a las mujeres en el atrio de las mujeres. Sofonías, por
su parte, enseñó en las sinagogas y en las academias de la ciudad. Claro, esto es
únicamente una tradición antigua.
Lo que sí se sabe con certeza es que el profeta predicó durante una época
sumamente difícil en la vida del pequeño reino de Judá. El país había sido una pequeña
colonia de Asiria por más de 75 años, pero la época del poder de Asiria ya llegaba a su
fin. Hubo intriga para ocupar el trono y luchas internas entre miembros de la realeza. Es
más, sobre el horizonte Babilonia crecía en fuerza para amenazar a todo el Medio
Oriente con su ejército. Egipto era débil y se esforzó para ayudar a Asiria a mantener su
posición en el mundo. Desde el año 663 a. de J.C. hubo un “convenio” entre los dos
países que fue impuesto a Egipto por Asiria, y la dinastía en poder en Egipto no pudo
librarse del yugo del país más poderoso.
Durante los largos años de ocupación de Judá, Asiria impuso su religión y cultura.
Cuando Josías llegó al trono la fe antigua de Israel casi había desaparecido, substituida
por un paganismo importado. En esa sociedad decadente, sin independencia política y
con una religión corrupta, Dios llamó a Sofonías a servir. Como de vela vieja la llama
de la fe de Israel estaba a punto de apagarse. No era el momento para un profeta tímido.
Sofonías era fuerte, igual que la tarea que tenía por delante. Después de setenta años de
silencio, en el 626 la voz de profecía resonó de nuevo en Jerusalén y era una voz de
fuerza y claridad. No tenemos evidencia concreta pero hay razón para creer que
Sofonías fue responsable en gran parte por la reforma religiosa que el rey Josías llevó a
cabo cinco años más tarde.
El libro de Sofonías forma parte de ocho libros proféticos que se pueden llamar “El
eclipse de la profecía y la aurora de la apocalíptica”. El pueblo había perdido toda
ilusión de poder vivir como nación independiente de una superpotencia. Sofonías y sus
sucesores comenzaron a enfocar su mensaje sobre el juicio universal que ya se
aproximaba. No obstante, nunca pensaron en la destrucción total de la tierra. Sus
visiones eran de una tierra purificada de toda maldad y de toda potencia opresora. ¡La
edad de oro iba a amanecer! Jerusalén con su monte Sion sería la capital religiosa del
mundo. Habría un solo reino: el reino de Dios; y todos los pueblos según su fe serían
sus ciudadanos. El libro de Sofonías representa el primer paso en esta dirección. Más
tarde la idea aparece con claridad en Ezequiel 38–39; Zacarías 9–14; Joel y en toda su
claridad en el libro apocalíptico de Daniel. Al estudiar Sofonías tenemos el privilegio de
estar presentes al nacimiento del pensamiento apocalíptico en la fe de Israel.
Es muy importante entender que al leer el libro de Sofonías no estamos estudiando
composiciones completas ni organizadas en orden cronológico. Lo que tenemos es un
número de fragmentos de mensajes proféticos que procedieron de distintas épocas en la
vida de Sofonías. Parece que él o sus discípulos los organizaron según ciertos temas
generales. Como existe en otros libros proféticos, hay un tema central que aparece vez
tras vez: el castigo de los malos y la vindicación de los buenos, o sea el Día de Jehovah.
La organización general del libro se ve en tres unidades de oráculos que se hallan en
la siguiente forma:
1. Oráculos del juicio divino que vendrá sobre Judá y Jerusalén (1:2–2:4).
2. Oráculos del juicio divino que estallará sobre las naciones (2:5–3:8).
3. Oráculos de promesas divinas a las naciones y a Judá y Jerusalén (3:9–20).
Es importante discernir el significado de la palabra “oráculo” en hebreo. Jeremías
18:18 nos ayuda. Él dice que el sacerdote tiene “instrucción” (torah8451), “Ley” para dar
al pueblo. El sabio ofrece “el consejo” que son palabras de admonición, indicaciones
sobre la mejor decisión que se debe tomar en el momento dado. Todo esto procede de su
gran conocimiento adquirido por experiencia y su estudio de las distintas maneras de
vivir en la sociedad. El profeta dio la palabra (dabar1696) de Dios, un oráculo que fue
obligado a dar al pueblo porque era un mensaje de Dios que él o ella había sido
comisionado para entregar.
Los oráculos de juicio sobre los israelitas o hebreos son basados en el Pacto del
Sinaí entregado por Moisés que promete bendición por la obediencia a Dios y maldición
y ruina por la desobediencia (Deut. 28). Así, cuando Sofonías dio su mensaje del juicio
terrible que se aproximaba a la nación, sus oyentes sabían que tenía base concreta para
todo lo que decía. También, el remanente pobre y fiel que mencionó sabía que más allá
del juicio y la destrucción purificadora llegaría una época de paz y bendición para ellos.
Como Amós, y más tarde Joel, Sofonías emplea con mucha fuerza la metáfora del
“Día de Jehovah”, un día de juicio universal que llegará con fuerza enorme sobre los
pecadores de Judá y los de toda la tierra. Sofonías no tiene la elocuencia de Amós,
Isaías, Oseas y otros que hablan del mismo tema. No obstante, es asombrosa su
descripción del diluvio de fuego y sangre que destruirá al mundo. Ningún otro profeta
ha descrito la escena con tanto realismo. Pero también Sofonías hace mucho énfasis
sobre los deberes religiosos y éticos del pueblo: sinceridad, integridad, humildad y
lealtad incondicional a Dios.
El profesor Peter Craigie, de Canadá, dice que la causa de un juicio tan terrible y tan
extenso se halla en la acciones y actitudes de la gente de Jerusalén y Judá: (1) La
religión corrupta se ve en las prácticas del pueblo. Los sacerdotes participaban en el
culto repugnante a Baal, dios de los cananeos; el pueblo de la ciudad subía a las terrazas
para adorar a las estrellas y practicar la astrología (1:4, 5). Juraban no solamente por
Jehovah sino también por Moloc, dios asirio de las estrellas. Después de 55 años de
religión mezclada y degenerada no eran capaces de distinguir entre la religión verdadera
y la falsa. No es que habían abandonado por completo su religión; aún peor, la habían
torcido para acomodar elementos de muchas otras religiones paganas. (2) Hubo un
fracaso total del gobierno civil. Los oficiales no cumplieron sus deberes según la Ley
del Sinaí. Al contrario, se vistieron como oficiales de la corte asiria para participar en
los rituales del gobierno de Nínive. Si los líderes obran según los criterios del
paganismo, la gente seguramente va a imitarlos. (3) La apatía y la indiferencia
predominaban en todos los sectores de la sociedad (1:12). Dios mismo buscaba por los
rincones de la ciudad oscura a los perezosos e indiferentes. Una causa del juicio
venidero no eran los hechos de herejía u horror cometidos por la población, sino el
hecho que no hicieron nada para impedir la decadencia e inmoralidad que avanzaban
por todos lados. A veces no son los gobernantes típicamente malos como un Hitler o un
Stalin los que causan la ruina de una nación, sino los indiferentes y los apáticos que no
cumplen con sus deberes civiles.
Esa gente no es atea sino “neutral” en cuanto a la religión y la moralidad; dicen:
“Jehovah no hará bien ni hará mal” (1:12). Está convencida de que no se puede hacer
nada para cambiar al mundo; por lo tanto no hay que molestarse sobre las cosas. No se
da cuenta de que las cosas son tal como son porque ellos mismos habían permitido que
llegaran a tal extremo. Hoy en día también podemos relajarnos, confiados e indiferentes
en un mundo que se acerca a la ruina, pero nunca podemos absolvernos de la
responsabilidad, y seguramente un día esta generación va a caer en la trampa de nuestra
propia fabricación.
En 3:11–13 se describe con elocuencia a un Israel purificado y humillado que
sobrevivirá la catástrofe para adorar en paz al Dios de sus padres, sin la amenaza de
peligros de ninguna clase. Sofonías era un nacionalista que comprendió que la nación
bien mereció el castigo, pero al mismo tiempo tuvo una visión de un mundo gobernado
por la verdad y la justicia.
BOSQUEJO DE SOFONÍAS
AYUDAS SUPLEMENTARIAS
SOFONÍAS
TEXTO, EXPOSICIÓN Y AYUDAS
PRÁCTICAS
Semillero homilético
¿Cómo escapar al juicio de Dios?
1:1–2:3
Introducción: Hay necesidad de buscar a Dios teniendo en mente la venida del “día
del Señor”, que será tiempo de juicio sobre la tierra. En estos versículos es un tiempo de
conflicto militar. Entender el concepto del “día del Señor” es importante para
comprender la escatología bíblica.
[Link] escapar del juicio de Dios si buscamos su justicia (1:4–7).
1. Debemos abandonar la justicia de un corazón dividido (vv. 4, 5).
(1) Es el corazón que está entregado sólo parcialmente a Dios, y sigue
sirviendo a los ídolos.
(2) Jesús indicó el peligro de un corazón dividido (Mat. 6:24).
2. Debemos abandonar la injusticia de un corazón frío (1:6).
(1) Este es un corazón que no ama ni honra a Dios.
(2) Este es un corazón que trata la indiferencia como si fuera piedad.
(3) Este es un corazón que confía solamente en sí mismo.
II. Podemos escapar del juicio de Dios si buscamos la humildad (1:8–12).
1. Debemos abandonar el orgullo de los placeres pecaminosos (1:8).
(1) Todo el mundo está buscando la última moda.
(2) Tal actitud nos conduce a adicciones y a una vida descarriada.
(3) La humildad nos ayuda a mantener la perspectiva correcta.
2. Debemos abandonar el orgullo de la avaricia (1:9–11).
(1) Esta actitud nos conduce a la codicia.
(2) Luego nos conduce a robar y buscar ganancias deshonestas.
(3) Finalmente, nuestra vida se abre a toda violencia y engaño.
3. Es inútil tratar de esconder tales actitudes de Dios porque él conoce nuestro
corazón (1:12).
(1) Dios ve el corazón del pueblo.
(2) Dios no tolerará nuestra complacencia.
III. Podemos escapar del juicio de Dios si le buscamos, antes de que sea tarde
(1:13–2:3).
1. El “día del juicio” se acerca (1:14–18).
(1) No es tiempo para el cinismo ni la complacencia.
(2) Debemos tener una actitud de espera porque el evento es seguro.
(3) Este día está sobre el horizonte.
2. La situación será fatal para el que no está preparado (1:17; 2:1, 2).
(1) No debemos temer los poderes de este mundo si nos rendimos al poder
de Dios.
(2) La palabra de Dios es segura.
(3) Los días de nuestra vida se pasan con mucha rapidez.
Conclusión: El versículo 2:3 puede considerarse un sumario del libro de Sofonías. Se
puede ver que la única manera en que se puede escapar del juicio de Dios es buscando su
justicia con humildad. Además la única manera en que se puede agradecer a Dios y tener
su justicia es buscándole con humildad diariamente. Los humildes de la tierra son los que
siguen la justicia de Dios.
Joya bíblica
Buscad a Jehovah, todos los mansos de la tierra que ejecutáis su decreto. Buscad
justicia, buscad mansedumbre; quizás seréis protegidos en el día del furor de
Jehovah (3:3).
No se sabe a ciencia cierta el origen del concepto “día de Jehovah”; pero uno de los
elementos que incluye este concepto es que la soberanía de Dios no se extiende
solamente sobre el pueblo hebreo sino sobre todas las naciones de la tierra. Por lo tanto
este concepto es el trasfondo de los oráculos contra Judá y las naciones y también los
oráculos de salvación que Sofonías más tarde proclama.
Los vv. 14–16 anuncian que el día se aproxima con rapidez y el gran guerrero es
nadie menos que Jehovah mismo. Estos versículos dan detalles asombrosos sobre el
ataque: “día de angustia y aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tinieblas y
oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento”. Lo peor de todo será un día cuando
los soldados valientes van a dar gritos de amargura porque no son capaces de enfrentar a
un enemigo tan poderoso. Después de un ataque relámpago la trompeta del enemigo
anunciará la conquista de la ciudad.
Los vv. 17, 18 describen la situación humana de los habitantes. Dios dice “Voy a
enviar desesperación sobre la gente… porque ha pecado contra el Señor”. Van a ser
víctimas de una masacre. Habrá sangre y cuerpos humanos regados por todas partes.
El pueblo desobediente no puede sobornar al guerrero con sus riquezas; tampoco
habrá algún sitio de refugio, puesto que toda la tierra será consumida con fuego. La
Biblia menciona el juicio universal con mucha frecuencia. Lo que comenzó como un
juicio sobre el pueblo del Pacto del Sinaí va a abarcar a todos los habitantes de la tierra
con consecuencias fatales.
Detrás del mensaje de Sofonías está la idea que lo opuesto del amor a Dios no es
odiarlo, ni tampoco el ateísmo sino la apatía y la indiferencia.
Semillero homilético
El llamamiento de Dios
2:4–3:7
Introducción: Dios llama a todo el mundo. Él llama al arrepentimiento y a creer en él.
[Link] nos llama al arrepentimiento.
1. Por medio del castigo de los malhechores (3:6).
(1) Los caminos de castigo de Dios son, a la vez, caminos de su gracia.
(2) Nuestra esperanza para el futuro reposa solamente en la gracia de Dios.
(3) No debe extrañarnos que su misericordia pasa, a veces, por medio del
castigo, por razónde nuestros pecados.
2. Por medio de su poder al despoblar las grandes ciudades (2:4–6).
(1) Una ciudad grande puede llegar a ser una ciudad deshabitada.
(2) Una ciudad poderosa puede llegar a ser un lugar para cuidar animales.
3. Por medio de la humillación de los soberbios (2:8–10).
4. Por medio de un recordatorio de que las naciones poderosas, con sus dioses,
no son más poderosas que él (2:11, 12).
(1) Él destruirá a los dioses de la tierra.
(2) Él pueblo caerá por la espada.
5. Por medio de una demostración de que nadie está demasiado lejos para que
Dios no lealcance (2:13).
(1) Dios destruirá su arrogancia.
(2) Dios despreciará a los que pisotean a los demás.
6. Por medio de acciones que son claras para los que buscan a Dios.
II. Dios nos llama a tener fe en él por medio de sus promesas.
1. Las promesas que ha hecho Dios en el pasado no son destruidas por medio
de su juicio sino solamente confirmadas (2:7, 9).
2. No hay nada que Dios ha hecho que está en violación a sus promesas (3:5).
3. No hay nadie que tenga excusa o que pueda decir que no ha sido advertido
(3:7).
4. No hay nadie que pueda decir que Dios no tiene interés en él (2:11).
III. Dios nos llama a la salvación por medio de una demostración de lo que es
perdición.
1. Es triste que tanta gente no preste atención a la advertencia de Dios.
2. La advertencia de Dios a Jerusalén fue muy clara (3:1–3).
(1) Las palabras de Dios dirigidas a su pueblo fueron muy severas.
(2) Las acciones del pueblo son invitaciones a la destrucción.
3. La advertencia de Dios a nosotros es muy clara.
(1) Es prudente escuchar la voz de Dios.
(2) Es prudente acercarnos a la presencia de Dios. Por medio de la fe. Por
medio de la obediencia.
(3) Es necio ser desobediente, pero es fatal no tener fe.
Conclusión: Es importante nuestra respuesta al llamado al arrepentimiento que hace
Dios. Es sabio responder en fe este llamado. Es urgente aceptar la salvación ofrecida por
Dios.
Este oráculo nos enseña que Dios considera a toda nación y pueblo responsable por
sus hechos. Hay una justicia elemental que todo ser humano debe entender. Si el
creyente actual no se enoja por las injusticias en nuestro mundo, le falta algo muy
importante en cuanto a entender la santidad y la justicia de Dios. Sofonías vivió en una
época de cambios enormes. El equilibrio de poder iba pasando de un imperio a otro; su
misión era advertir a los hebreos de la importancia de eso y enseñarles que no debían
esperar la utopía de ningún sistema de gobierno o poder militar. No iban a continuar
bajo la administración de Asiria; una potencia muy inteligente con costumbres y metas
muy distintas de los de Asiria se asomará sobre el horizonte de la historia. Nadie, ni rey
ni profeta, ni comerciante rico sabía qué futuro esperaba a las naciones del Medio
Oriente. Nínive, la gran ciudad que era el símbolo de lo permanente en un mundo sujeto
a grandes cambios, iba a desaparecer. Las grandes ciudades siempre prometen seguridad
eterna a sus habitantes. Ser dueño de propiedad en una ciudad grande es una garantía de
patrimonio para sus descendientes. ¡Falso! El sitio de la gran ciudad de Nínive es
apenas un lugar para turistas y arqueólogos en la actualidad. Como Abraham, debemos
buscar “la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Heb.
11:10).
Joya bíblica
Entonces daré a los pueblos un lenguaje puro para que todos invoquen el
nombre de Jehovah y le sirvan de común acuerdo (3:9).
Semillero homilético
Los hechos gloriosos de nuestro Dios
3:8–20
Introducción: Estos versículos del libro nos dicen mucho acerca de la gracia de Dios.
Nos hablan de cómo Dios ha trabajado en el pasado y cómo va a trabajar en el futuro. Su
pueblo puede encontrar muchas esperanzas en sus promesas.
[Link] restauración de su pueblo (v. 8).
1. ¿Cuándo será esta restauración del pueblo de Dios?
(1) Cuando Dios se levante para ser testigo.
(2) Cuando Dios reúna a las naciones para sacar un remanente de Israel.
(3) El propósito de Dios también incluyó un pueblo para sí sacado de entre
losgentiles.
2. ¿Cómo será esta restauración del pueblo de Dios?
(1) Dios la realizará a través de su juicio empezando con la destrucción de
Babilonia.
(2) Dios la concluirá con la segunda venida de Jesús para ejecutar juicio.
(3) Dios vindicará su justicia por medio de su juicio.
(4) El carácter justo de Dios y su reino será manifiesto.
3. ¿Por qué sucederá esta restauración del pueblo de Dios?
(1) Porque el remanente fiel debe esperar en Dios.
(2) A pesar del juicio, el pueblo de Dios debe mantenerse fiel.
(3) Hay la esperanza de misericordia a pesar de este momento oscuro.
II. El engrandecimiento del pueblo de Dios (vv. 9, 10).
1. Los gentiles serán añadidos a su pueblo.
(1) La ira de Dios será el instrumento externo por el cual las naciones se
añadirán.
(2) La gracia y la guía de Dios serán instrumentos para que las naciones se
vuelvan a Dios.
2. La reunión de los judíos de la dispersión.
(1) Estos son objetos del amor de Dios aún estando en exilio.
(2) Estos son el remanente fiel regresando a su servicio.
III. El establecimiento de su pueblo (vv. 11–13).
1. El pueblo de Dios tendrá paz espiritual.
2. El pueblo de Dios tendrá un corazón humilde.
3. El pueblo de Dios tendrá fe verdadera.
4. El pueblo de Dios estará en búsqueda de santidad genuina.
5. El pueblo de Dios tendrá todas las necesidades satisfechas.
IV. El ánimo del pueblo de Dios (vv. 14–20).
1. Imperativos para que el pueblo se anime (v. 14).
2. Declaraciones de ánimo porque Jehovah es el Rey (v. 15).
3. Certeza de la existencia de ánimo por la presencia de Dios (v. 16).
4. Afirmaciones de ánimo dadas por Dios (vv. 17–20).
Conclusión: Nuestro Dios es un Dios de gracia. Lo ha demostrado en el pasado antes
de Cristo, al enviar a su Hijo. Dios no quiere que nadie se pierda, y desea que la gente sea
salvada por medio de la fe.
El versículo 9 es muy importante. Después de la destrucción de la maldad y los
malos, Dios dará a los habitantes de toda la tierra una pureza de labios (Isa. 6:5–7) para
que puedan invocar a Dios. No los va a obligar a orar o a creer, sino que les dará la
posibilidad de hacerlo, si desean. Es más, el resultado de invocar al nombre de Jehovah
será la capacidad de vivir en “consentimiento” o “con un acuerdo” con otras personas y
naciones. El plan de Dios es de no abarcar la unidad política o comercial, sino la unidad
espiritual con cada pueblo conservando sus costumbres y tradiciones.
El versículo 10 nos sorprende. Desde los comienzos del río Nilo, o sea desde
Etiopía, los conversos van a viajar a Jerusalén. Dios los llama sus “suplicantes”, sus
“esparcidos” quienes van a traerle una ofrenda. Aquí no se hace referencia a los hebreos
esparcidos por la tierra sino a grupos étnicos y linguísticos que viven en los extremos de
la tierra. Toda la humanidad se va a unir para traer una ofrenda a Dios. Claro, al mismo
tiempo van a devolver cualquier cautivo israelita que permanezca en su poder al
momento de su conversión.
Sofonías, hijo de Cusi, tal vez está pensando en su linaje africano al dar esta
profecía. Cus era otro nombre para Etiopía y en el Salmo 87:4 se espera que la gente de
Etiopía esté entre los pueblos salvos por Dios. Los hebreos normalmente pensaban que
en realidad Etiopía y Egipto constituían un solo gran territorio.
Tantos judíos emigraron a Egipto-Etiopía que en el año 250 a. de J.C. se hizo la
primera traducción del AT del hebreo al griego en la ciudad de Alejandría: la
Septuaginta. Es más, los primeros cristianos vieron que la conversión del oficial etíope
(Hech. 8) que precedió a la conversión del oficial romano (Hech. 10) era un símbolo del
comienzo de la expansión del cristianismo a otras nacionalidades. La Biblia siempre
reconoce a Egipto y Etiopía como naciones muy importantes en la escena internacional,
y su política y cultura afectaron en gran manera la vida de Israel. (Compare Sal. 78:51;
Isa. 18 y 20; Jer. 13:23; Amós 9:7; Nah. 3:8, 9 con Sof. 1:1; 2:12 y 3:10.)
Los vv. 11–13 describen el futuro inmediato de Judá y Jerusalén. Dios va a eliminar
las causas principales de la degeneración moral y espiritual de su pueblo. Va a quitar a
los que se alegran en su “soberbia”, los arrogantes que piensan muy alto de sí mismos,
los que viven motivados por la “avaricia” que corrompe, que son una vergüenza para los
ciudadanos fieles a Dios. Dios va a “eliminarlos” y a dejar que los pobres que han sido
oprimidos por esos orgullosos sean los dirigentes encargados de los asuntos morales y
espirituales. Estos no van a poner su confianza en tratados comerciales o alianzas
militares con otras naciones, sino que van a hallar su refugio y su seguridad en Dios.
Para ellos el día de juicio será el umbral de una época nueva. El éxito será una
vindicación de la obra de Sofonías y otros, quienes se hayan esforzado para efectuar
cambios en la sociedad de Judá y Jerusalén durante los últimos años del siglo VII a. de
J.C.
El versículo 13 contiene una frase idéntica a una en el versículo 5. Dios es justo y no
hará iniquidad, y va a dejar en la tierra un remanente que tampoco hará iniquidad.
Sofonías destaca la suma importancia de no decir mentiras ni tener una “lengua
engañosa”. Es triste para el creyente tener que trabajar en un ambiente donde el negocio
se hace a base de la mentira y el engaño a terceros. Si se eliminan estas dos
inmoralidades o pecados, la sociedad mejorará rápidamente. Si se elimina a los
criminales de “guante blanco” todos podrán dormir mejor. El versículo concluye con un
texto paralelo al Salmo 23.
Joya bíblica
Jehovah tu Dios está en medio de ti:
¡Es poderoso; él salvará!
Con alegría se regocijará por causa de ti.
Te renovará en su amor;
por causa de ti se regocijará con cánticos (3:17).
No obstante, el versículo 16 les advierte que no deben debilitar sus manos. Hay que
trabajar arduamente y constantemente para conservar las libertades y los privilegios que
Dios les dará.
La segunda parte del versículo 17 se puede traducir así: “Él (Dios) se gozará sobre ti
con alegría, te renovará en su amor, se regocijará sobre ti con cánticos”. No solamente
la comunidad redimida tendrá motivos para regocijarse, sino que también los redimidos
darán mucho gozo a Dios. Lo ideal para los pensadores hebreos era que Dios fuese el
verdadero Rey utilizando hombres de carácter impecable para ser sus virreyes para la
administración diaria de Israel (Sal. 47:95).
Las últimas palabras del libro tratan de los temas de la restauración de la
infraestructura de la nación y del regreso de los últimos refugiados o cautivos a su
patria. Como Romanos 12, enseña que la venganza corresponde a Dios y él va a llevarla
a cabo. Los que han afligido a los humildes no se escaparán de la pena que merecen.
Los que no gozaban ni fortuna ni prestigio tendrán renombre en toda la tierra. Han
experimentado la vergüenza de ser esclavos y cautivos; ahora serán puestos “para
renombre y para alabanza entre todos los pueblos de la tierra”. Se ve en este versículo el
concepto de misiones que tuvieron los judíos. No pensaban que tenían que ir a otros
países y predicar las buenas nuevas a los pueblos de la tierra. Pensaban que su éxito
económico, su alta moralidad y la pureza de su religión servirán como imán para atraer
a la gente de otras naciones a seguir su religión y su conducta. Unos pocos extranjeros
lo hicieron pero nunca en gran número. Es importante notar que el profeta no tiene la
última palabra del libro. El sello de autoridad de su profecía es sencillamente: “dice
Jehovah”.