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Sentencia T-1082/07
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Caso en que se negó al demandado en proceso de restitución de inmueble
arrendado posibilidad de ser oído por el no pago de los cánones de arrendamiento
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
En la sentencia C-590/05 la Corte Constitucional sistematizó y unificó los
requisitos de procedencia y motivos de procedibilidad
RESTITUCION DE INMUEBLE ARRENDADO-Pago de cánones de
arrendamiento para poder ser oído
Puede concluirse que, de acuerdo con la jurisprudencia de esta Corporación la
carga procesal impuesta al demandado para poder ser oído dentro de un proceso
de restitución de inmueble arrendado, contenida en los numerales 2º y 3º del
parágrafo 2º del artículo 424 del CPC, se ajusta a las normas constitucionales,
dicha carga comprende dos supuestos principalmente: 1) Los casos en que la
demanda se fundamenta en la mora en el pago de los cánones de arrendamiento:
aquí el demandado tiene que demostrar que canceló las prestaciones supues-
tamente adeudadas antes de la presentación de la demanda, mediante: a) los
recibos de pago expedidos por el arrendador o comprobantes de consignación a
favor de aquel, correspondiente a los tres últimos períodos; a falta de éstos b)
la consignación a órdenes del juzgado por el valor total que presuntamente se
adeuda. 2) Los supuestos en los que la demanda se presenta por cualquiera de
las causales establecidas en la ley, caso en el cual el demandado debe acreditar
que canceló los cánones de arrendamiento que se causen con posterioridad a la
presentación de la demanda por el tiempo que dure el proceso, mediante: a)
la presentación de la consignación realizada a órdenes del juzgado o títulos de
depósito respectivos o b) la exhibición de los recibos de pagos hechos directamente
al arrendador.
PROCESO DE RESTITUCION DE BIEN INMUEBLE ARREN-
DADO-Cuando haya serias dudas sobre la existencia del contrato de arren-
damiento no debe exigírsele al demandado la prueba del pago de los cánones
Para esta Corporación resulta claro que, la carga procesal contenida en los nu-
merales 2º y 3º del parágrafo 2º del artículo 424 del CPC es constitucional; en
ese sentido, esta sentencia no constituye un cambio jurisprudencial y tampoco
1
desconoce los efectos de cosa juzgada de los fallos que decidieron la constitucional-
idad de las normas aludidas. De acuerdo con lo anterior, en los supuestos en los
que se evidencia la presencia de serias dudas sobre la existencia del contrato de
arrendamiento, ya sea porque han sido alegadas razonablemente por las partes o,
porque el juez así lo constató de los hechos que se encuentran probados, no debe
exigírsele al demandado para poder ser oído dentro del proceso de restitución
de inmueble arrendado, la prueba del pago o la consignación de los cánones
supuestamente adeudados. Entender lo contrario, vulneraría los derechos funda-
mentales al debido proceso y acceso a la administración de justicia de demandado,
en la medida que las circunstancias fácticas en las que se desarrolla el caso con-
creto, no encajan dentro del supuesto de hecho de la norma cuyas consecuencias
jurídicas se pretenden aplicar. A partir de un análisis detallado de las pruebas,
la Sala constató que en este caso hay serias dudas sobre la existencia real del
contrato de arrendamiento celebrado, lo cual trae como resultado que, en esta
oportunidad por las particularidades del caso no deban aplicarse los numerales 2º
y 3º del parágrafo 2º del artículo 424 del CPC por cuanto no existe certeza sobre
la presencia de uno de los presupuestos fácticos de la norma cuyas consecuencias
jurídicas se pretenden atribuir. Para esta Sala, la existencia de un proceso de
pertenencia sobre el bien, igualmente conduce a que se susciten dudas respecto
de la propiedad del mismo y consecuentemente de la existencia del contrato de
arrendamiento que se pretende hacer valer dentro del proceso de restitución del
inmueble.
PROCESO DE RESTITUCION DE BIEN INMUEBLE ARREN-
DADO-Procedencia de tutela por cuanto decisión se apoyó en una prueba que
no permitía demostrar existencia del contrato
RESTITUCION DE BIEN INMUEBLE ARRENDADO-Carga de la
prueba en causal de no pago del arrendamiento
No es posible que los jueces extiendan consecuencias jurídicas a supuesto de
hecho que no están contenidos en la norma que pretenden aplicar pues están
desbordando de manera flagrante sus facultades constitucionales y legales. De tal
suerte que, entender que la carga procesal establecida en los numerales 2º y 3º del
parágrafo 2º del artículo 424 del CPC debe extenderse a los supuesto en los que
se presentan serias dudas sobre la existencia del contrato de arrendamiento, ya
sea porque han sido alegadas razonablemente por las partes o, porque el juez así
lo constató de los hechos que se encuentran probados, violaría las disposiciones
constitucionales, en especial, aquellas que consagran el derecho fundamental
al debido proceso y al acceso a la administración de justicia entre otros. De
ahí que sea posible afirmar que en éstas circunstancias no puede exigírsele al
demandado, para poder ser oído, prueba del pago o la consignación de los cánones
supuestamente adeudados, toda vez que no se encuentra plenamente demostrado
la existencia del presupuesto básico para la aplicación de la norma, esto es, el
respectivo contrato de arrendamiento. Por lo anterior, para esta Sala de Revisión
resulta claro que en aquellos casos en los que, a pesar de las serias dudas sobre
la existencia del contrato de arrendamiento, se le impida al demandado ser
2
oído dentro del proceso por no haber cumplido las exigencia consagradas en los
numerales 2º y 3º del parágrafo 2º del artículo 424 del CPC, la decisión del juez
constituye un defecto sustantivo “porque el contenido de la disposición no tiene
conexidad material con los presupuestos del caso”.
CARGA DE LA PRUEBA EN PROCESO DE RESTITUCION DE
BIEN INMUEBLE ARRENDADO-Análisis de sentencias de constitucional-
idad y tutela
RESTITUCION DE BIEN INMUEBLE ARRENDADO-Excepción a la
presentación de recibos de pago o consignación de los cánones para ser oído en
juicio
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIA JUDICIAL EN
PROCESO DE RESTITUCION DE BIEN INMUEBLE ARREN-
DADO-Se incurrió en un defecto fáctico por cuanto decisión se apoyó en una
prueba que no permitía demostrar existencia del contrato
Es indiscutible que, dadas las especiales condiciones del proceso, el Juzgado in-
currió en un defecto fáctico en la medida que apoyó su decisión en una prueba que
no permitía demostrar con certeza la existencia del contrato de arrendamiento,
circunstancia que impedía la aplicación del supuesto legal que sirvió de funda-
mento a su providencia. Lo anterior, conllevó igualmente a que se verificara
la presencia de un defecto sustantivo toda vez que, su decisión de no oír al
demandado se basó en una norma inaplicable al caso concreto, puesto que el
contenido de los numerales 2º y 3º del parágrafo 2º del artículo 424 del CPC no
encuentran conexión material con los presupuesto fácticos del proceso, dado que
no hay certeza de existencia real de un contrato de arrendamiento.
Referencia: expediente T-1683610
Acción de tutela instaurada por Álvaro Sanmiguel contra el Juzgado Décimo
Civil Municipal de Bogotá.
Magistrado Ponente:
Dr. HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO.
Bogotá D.C., trece (13) de diciembre de dos mil siete (2007).
La Sala Séptima de Revisión de la Corte Constitucional integrada por los Mag-
istrados Clara Inés Vargas Hernández, Mauricio González Cuervo y Humberto
Antonio Sierra Porto, quien la preside, en ejercicio de sus competencias constitu-
cionales y legales, específicamente las previstas en los artículos 86 y 241 numeral
9º de la Constitución Política y en los artículos 33 y siguientes del Decreto 2591
de 1991, ha proferido la siguiente
SENTENCIA
Dentro del proceso de revisión de los fallos de tutela dictados por el Juzgado
Veintiséis Civil del Circuito de Bogotá el catorce (14) de junio de 2007 y el
3
Tribunal Superior de Distrito Judicial de Bogotá – Sala Civil el dieciocho (18)
de julio de 2007.
I. ANTECEDENTES
1.- El veinticuatro (24) de junio de dos mil tres (2003) el señor Gil María
Fontecha instauró demanda de restitución de inmueble arrendado en contra de
Álvaro Sanmiguel, con base en la causal de mora en el pago de los cánones de
arrendamiento correspondiente al período comprendido entre noviembre de 1999
y junio de 20031 .
2.- Como fundamento de su pretensión el señor Gil María Fontecha aseguró ser
titular de los derechos derivados del contrato de arrendamiento en virtud de
la cesión que, según él, tuvo lugar en el momento en que Ovidio Ramírez le
transfirió la propiedad del inmueble.
3.- Mediante auto del cuatro (4) de octubre de dos mil seis (2006), se admitió
la referida demanda y se ordenó correr traslado a la parte demandada por el
término de diez (10) días.
4.- El veinticuatro (24) de octubre de dos mil seis (2006), el señor Álvaro
Sanmiguel mediante apoderado judicial, contestó la demanda asegurando no
tener la calidad de arrendatario sino de poseedor del inmueble. Concretamente,
propuso las excepciones de:
a) Falta de legitimación en la causa por parte del demandante toda vez que no
es el titular del derecho que reclama.
b) Inexistencia del contrato de arrendamiento.
c) Ejercicio de una posesión quieta, pacífica, pública e ininterrumpida respecto
del bien. De lo anterior aporta como prueba:
“. . . Certificado de Tradición y Libertad del inmueble, identificado con folio de
matrícula inmobiliaria No. 50 C – 70728 expedido recientemente ubicado en
la Calle 7 No. 31 – 63 interior 10 Urbanización AL EGIDO que corresponde
al predio urbano que se pretende restituir, en donde la anotación No. 9 consta
la inscripción de la demanda de proceso de pertenencia por posesión que cursa
ante el Juzgado Octavo Civil del Circuito de Bogotá, donde es demandante mi
representado ALVARO SAN MIGUEL y demandados GIL MARÍA FONTECHA
TIRADO y personas indeterminadas” 2 (Subrayado fuera del texto).
De igual forma, afirma que:
“(. . . ) [a]l no existir contrato de arrendamiento alguno entre las partes y estando
frente a una posesión sobre el bien del cual se solicita restitución, lo que quiere
decir que el demandante es POSEEDOR y no ARRENDATARIO y por sustrac-
ción de materia, las pretensiones incoadas en la demanda no están llamadas a
1 Folios
37 a 39 del cuaderno 1, del expediente de tutela T-1683610.
2 Folio
82 del cuaderno principal del expediente de restitución de inmueble arrendado No.
2003-0928 del señor Gil María Fonteche contra Álvaro Sanmiguel.
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prosperar pues si no existe contrato de arrendamiento, menos se puede declarar
su terminación y menos (sic) se puede pregonar que tampoco existió CESIÓN
DEL CONTRATO (. . . )” 3
d) Carencia de los requisitos esenciales del contrato de arrendamiento. A
juicio del demandado, la declaración extrajuicio del señor PEDRO ANTONIO
FERNÁNDEZ CONTRERAS, no reúne los requisitos suficiente para demostrar
claramente la existencia del contrato de arrendamiento, pues falta la indicación
de los elementos constitutivos del negocio jurídico que se pretende probar, como
son: el valor del canon de arrendamiento (el precio), periodicidad en la que se
debía cancelar el canon, término de duración del contrato, el consentimiento de
las partes y la especificación de los linderos del bien inmueble
7.- Por medio de auto del quince (15) de noviembre de dos mil seis (2006) el
Juzgado Décimo Civil Municipal de Bogotá se abstuvo de dar trámite a la
contestación de la demanda, en razón que el demandado no cumplió con la carga
procesal establecida en el numeral 2º, parágrafo 2º del artículo 424 del CPC4 .
8.- Posteriormente, mediante escrito presentado el veinticuatro (24) de noviembre
de dos mil seis (2006) el apoderado judicial del señor Álvaro Sanmiguel interpuso
recurso de reposición contra la decisión anterior, en el cual indicó que la demanda
había sido contestada en calidad de poseedor y no de arrendatario, por tanto no
existía obligación de pagar ningún canon de arrendamiento.
9.- Sin embargo, el treinta y uno (31) de enero de dos mil siete (2007), el Juzgado
Décimo Civil Municipal de Bogotá ordenó NO dar trámite al mencionado
recurso, por cuanto el demandado no consignó el valor total de los cánones de
arrendamiento adeudados, y mucho menos presentó los correspondientes recibos
de pago a fin de poder ser escuchado dentro del proceso.
10.- Así las cosas, mediante sentencia del nueve (9) de marzo de dos mil siete
(2007), el Juez Décimo Civil Municipal de Bogotá dando aplicación al artículo
424 de CPC resolvió:
“PRIMERO: DAR POR TERMINADO EL CONTRATO DE ARREN-
DAMIENTO DEL QUE SE DIERA CUENTA EN LA PARTE MOTIVA DE
LA SENTENCIA.
3 Folio 82 del cuaderno principal del expediente de restitución de inmueble arrendado No.
5
SEGUNDO: ORDENAR a ALVARO SANMIGUEL, RESTITUIR A FAVOR
DEL DEMANDANTE, EL BIEN INMUEBLE OBJETO DEL PROCESO.
TERCERO: CONDENAR EN COSTAS A LA PARTE DEMANDADA.
TÁSENSE
CUARTO: PARA QUE TENGA LUGAR LA DILIGENCIA DE RESTITUCIÓN
DE INMUEBLE ARRENDADO SE COMISIONA CON AMPLIAS FACUL-
TADES AL SEÑOR INSPECTOR DE POLICÍA DE LA RESPECTIVA ZONA.
LÍBRESE EL CORRESPONDIENTE DESPACHO COMISORIO CON LOS
INSERTOS DEL CASO” 5 .
11.- Adicionalmente, el diecisiete (17) de abril de dos mil siete (2007) el apoderado
de la parte demandada solicitó la nulidad del anterior proceso a partir del auto
admisorio de la demanda de restitución por “haberse librado con posterioridad a
la muerte del demandante Gil María Fontecha Tirado” 6 .
Manifestó el abogado del señor Sanmiguel que:
“SEGUNDO: El apoderado del demandante de manera irregular no informó
al despacho de la muerte de su poderdante a pesar de que con la muerte de
FONTECHA TIRADO el día 12 de septiembre de 2005 el poder que había recibido
quedaba sin vigencia, es decir, que en términos legales la demanda no podía
admitirse, ni tampoco queda (sic) saneada con el poder posterior otorgado por los
herederos, pues repito la demanda debía haberse retirado y ser presentado (sic)
posteriormente por sus herederos, pero jamás habiendo notificado al demandado
del auto admisorio sin que legalmente hubiera poder para ello.
TERCERO: de lo anterior se colige de derecho que todo lo actuado a partir del
auto admisorio de la demanda de restitución es NULO y así debe declararlo
incluso de manera oficiosa el despacho, pues se están violando normas no solo
de derecho procedimental, sino constitucional” 7
12.- El día treinta (30) de mayo de dos mil siete (2007), el señor Álvaro Sanmiguel
mediante apoderado judicial interpuso acción de tutela contra el Juzgado Décimo
Civil Municipal de Bogotá, con el propósito que se amparara sus derechos fun-
damentales al debido proceso y a la igualdad. Lo anterior por cuanto el Juzgado
accionado no dio trámite a la contestación de la demanda ni al incidente de
nulidad propuesto, al considerar que debía dársele cumplimiento a los numerales
2º y 3º del parágrafo 2º del artículo 424 del CPC.8
5 Folio 125 del cuaderno 1del expediente T-1.683.610.
6 Folios 144 y 145 del cuaderno 1 del expediente T-1.683.610.
7 Ver Folios 144 y 145 del cuaderno 1 del expediente T-1.683.610. Entre los documentos
que se anexaron al incidente de nulidad propuesto se encuentra fotocopia del registro civil de
defunción del señor Gil María Fontecha Tirado, donde consta que su muerte se produjo el día
doce (12) de septiembre de dos mil cinco (2005) en la ciudad de Bogotá (Folio 2 del cuaderno
del incidente de nulidad del expediente de restitución de inmueble arrendado No. 2003-0928
del señor Gil María Fonteche contra Álvaro Sanmiguel.)
8 "Artículo . Restitución del inmueble arrendado. Cuando se trate de demanda para que el
6
En la mencionada tutela se reiteran básicamente los argumentos expuestos en la
contestación de la demanda de restitución, entre los que pueden resaltarse:
a) No existe prueba del supuesto contrato de arrendamiento dado que las
afirmaciones contenidas en declaración extrajuicio de PEDRO ANTONIO FER-
NÁNDEZ CONTRERAS9 son falsas.
b) La mencionada declaración no puede ser tenida en cuenta como prueba sumaria
y mucho menos darle la calidad de prueba testimonial a la luz del numeral 1º
del artículo 424 del CPC no solo por la falta de veracidad de su contenido, sino
porque carece de los elementos constitutivos del contrato de arrendamiento dado
que no indica el valor del canon de arrendamiento supuestamente pactado entre
las partes, ni las especificaciones del bien arrendado y tampoco la fecha de pago.
De igual forma, manifiesta que el juez accionado de manera irregular e incurriendo
incluso en un posible prevaricato admitió la demanda y ordenó su notificación al
no tener en cuenta que para la fecha del auto admisorio el demandante había
fallecido y eran sus herederos quienes tenían que otorgar poder para tramitar el
proceso.
Acorde con lo anterior, considera el tutelante que el despacho accionado violó
el principio fundamental del debido proceso dado que de manera altamente
apresurada dictó sentencia y ordenó la restitución del respectivo inmueble sin
darle trámite a la contestación de la demanda ni al incidente de nulidad propuesto.
En suma, indica que los motivos que sustenta la tutela pueden enumerarse de la
siguiente manera:
“A) se ADMITIÓ UNA DEMANDA CON POSTERIORIDAD A LA MUERTE
DEL DEMANDANTE. B) Se ADMITIÓ UNA DEMANDA QUE REUNE LOS
REQUISITOS DE LEY PARA SER ADMITIDA DADO QUE NO OBRA EN
EL PROCESO PRUEBA SUMARIA. C) Se están desconociendo reiterados
fallos doctrinales y jurisprudenciales de algunos jueces de la República (. . . ) D)
Igualmente no se puede desalojar del inmueble al señor ALVARO SANMIGUEL,
pues sobre el predio se encuentra en curso una DEMANDA DE PERTENENCIA
instaurada por él, en contra de GIL MARÍA FONTECHA TIRADO y sus
herederos, pues como ya se dijo el demandado falleció y sus causahabientes ya
PARÁGRAFO 2o. Contestación, derecho de retención y consignación.
(. . . )
2. Si la demanda se fundamenta en falta de pago, el demandado no será oído en el proceso
sino hasta tanto demuestre que ha consignado a órdenes del juzgado el valor total que de
acuerdo con la prueba allegada con la demanda, tienen los cánones adeudados, o en defecto de
lo anterior, cuando presente los recibos de pago expedidos por el arrendador correspondientes
a los tres últimos períodos, o si fuere el caso los correspondientes de las consignaciones
efectuadas de acuerdo con la ley y por los mismos períodos, en favor de aquel.
3. Cualquiera que fuere la causal invocada, el demandado también deberá consignar
oportunamente a órdenes del juzgado, en la cuenta de depósitos judiciales, los cánones que
se causen durante el proceso en ambas instancias, y si no lo hiciere dejará de ser oído hasta
cuando presente el título de depósito respectivo, el recibo de pago hecho directamente al
arrendador, o el de la consignación efectuada en proceso ejecutivo”.
9 Folio 147 del cuaderno 1 del expediente T-1.683.610.
7
se hicieron parte en el proceso que cursa ante el juzgado 8º Civil del Circuito de
Bogotá (. . . )” 10
13.- En virtud de lo anterior, solicita al juez de tutela decretar como medida
provisional la suspensión de cualquier actuación dentro del proceso de restitución
del inmueble a fin de evitar un perjuicio irremediable.
14.- Finalmente, pide la protección de sus derechos fundamentales a la igualdad,
el debido proceso y a la vivienda digna, los cuales están siendo vulnerados por el
Juzgado Décimo Civil Municipal de Bogotá por las razones antes expuestas.
Respuesta del Juzgado Décimo Civil Municipal de Bogotá
15.- El Juzgado accionado no se pronunció de forma alguna sobre el contenido
de la acción de tutela que se revisa.
Pruebas que obran en el expediente
16.- Las pruebas son las siguientes:
- El Juzgado Décimo Civil Municipal del Bogotá remitió a la Corte Constitucional,
mediante oficio No. 2791de treinta y uno (31) de octubre de 2007, el Expediente
de restitución de inmueble arrendado No. 2003 – 0928 del Señor Gil María
Fontecha contra Álvaro Sanmiguel, en tres (3) cuadernos de 120, 8 y 6 folios, de
acuerdo con la solicitud que le fue formulada por el Magistrado Ponente.
- Copia de la demanda de restitución de inmueble arrendado, presentada por
el señor Gil María Fontecha contra Álvaro Sanmiguel, ante el Juzgado Décimo
Civil Municipal de Bogotá el día veinticuatro (24) de junio de dos mil tres (2003).
(Folios 37 a 39 del cuaderno 1, del expediente de tutela T-1683610)
- Copia de la declaración extrajuicio de PEDRO ANTONIO FERNÁNDEZ
CONTRERAS, realizada ante el Despacho del Notario Catorce (14) de Bogotá,
el día diez (10) de abril de dos mil tres (2003). (Folios 40 y 41del cuaderno 1,
del expediente de tutela T-1683610)
-Copia la Escritura Pública número 1394, otorgada en la Notaria Cincuenta y
Siete (57) de Bogotá, el cinco (5) de junio de dos mil dos (2002), mediante la
cual el señor Ovidio Ramírez vendió al señor Gil María Fontecha Tirado el bien
inmueble ubicado en la Calle 7 No. 31-67 interior 10, Urbanización El Ejido,
Barrio Ricaurte de la ciudad de Bogotá, con número inmobiliario 50C.170778 y
cédula catastral 63122, cuyos linderos son: por el norte con propiedad de Santos
Rodríguez; por el sur con propiedad de Juan A. Rodríguez pared mediante de por
medio (sic); por el oriente con callejón que sale a la calle séptima; por el occidente
con propiedades de herederos de Nemesio Camacho. (Folios 45 (reverso), 46
(reverso), 47 (reverso), 48 (reverso) y 49 (reverso) del cuaderno 1 del expediente
de tutela T-1683610).
- Copia del escrito de subsanación de la demanda de restitución de inmueble
arrendado, con fecha de diez (10) de julio de dos mil tres (2003). (Folios 61 y 62
10 Folio 149 del cuaderno 1.
8
del cuaderno 1 del expediente de tutela T-1683610).
- Copia del escrito presentado por el señor Álvaro Sanmiguel ante el Juzgado
Décimo Civil Municipal de Bogotá, el catorce (14) de septiembre de dos mil seis
(2006), en el que manifiesta:
“(. . . ) se trata de una avivatada de Gil María Tirado para poderse apoderar de
la casa, cuyo cuidado me dejó encargado el señor Ovidio, cuando el cambió de
habitación con el compromiso de mi parte de pagar arriendo pues en cambio
quedó bajo mi responsabilidad el cuidado de la casa y el pago de tales servicios”
(Ver Folios 93 y 94 del cuaderno 1 del expediente de tutela T-1683610).
• Certificado de tradición y libertad de matrícula inmobiliaria, expedido por
la Oficina de Instrumentos Públicos de Bogota Zona Centro con fecha de:
diecinueve (19) octubre de dos mil seis (2006) en el que existe un
numero de nueve (9) anotaciones en total. Específicamente en la anotación
9 se establece:
Fecha: diecisiete (17) de febrero de 2004. Radicación: 2004 – 15173.
Doc: OFICIO 0240 del: 09-02-2004 JUZGADO 8 DEL CTO de BOGOTA D.C.
Especificaciones: 0412 DEMANDA EN PROCESO DE PERTENENCIA (ME-
DIDA CAUTELAR)
Personas que intervienen en el acto:
De: Sanmiguel Alvaro.
A: Fontecha Tirado Gil María.
A: Personas Indeterminadas.
(Folios 78 (reverso) y 79 (reverso) del cuaderno principal del expediente del
expediente de restitución de inmueble arrendado No. 2003-0928 del señor Gil
María Fonteche contra Álvaro Sanmiguel).
- Copia del registro civil de defunción del señor Gil María Fontecha Tirado, donde
consta que su muerte se produjo el día doce (12) de septiembre de dos mil cinco
(2005) en la ciudad de Bogotá. (Folio 2 del cuaderno del incidente de nulidad
del expediente de restitución de inmueble arrendado No. 2003-0928 del señor
Gil María Fonteche contra Álvaro Sanmiguel)
- Copia del registro civil de defunción del señor Ovidio Ramírez, donde consta que
su muerte se produjo el día veintinueve (29) de junio de dos mil dos (2002) en la
ciudad de Bogotá. (Folio 55 del cuaderno 1 del expediente de tutela T-1683610).
Decisiones judiciales objeto de revisión
Fallo de Primera Instancia.
17.- El Juzgado Veintiséis (26) Civil del Circuito de Bogotá, que obró como Juez
de conocimiento de la acción de tutela de primera instancia, negó el amparo
constitucional de los derechos invocados.
9
En sus consideraciones señaló que a partir de la revisión del expediente puede
verificarse que todas las etapas se cumplieron a cabalidad, siendo atendido y
resuelto en cada una de ellas todo lo planteado o solicitado por las partes,
por tanto su trámite se surtió con apego a la ley sin desconocimiento de las
oportunidades y los recursos que ésta brinda a las partes para su defensa.
De acuerdo con esto, estimó que el Juzgado accionado no incurrió en vía de hecho
y mucho menos vulneró algún derecho fundamental pues su actuar fue legítimo.
De igual forma, señaló que el accionante tuvo la oportunidad de presentar recurso
contra el auto que rechazó de plano el incidente de nulidad y no hizo uso de ello.
En conclusión, indicó que el Juzgado Décimo Civil Municipal de Bogotá además
de velar y proteger la garantía del accionante al debido proceso, preservó también
sus derechos fundamentales a la defensa e igualdad ante la ley al atender todas
las peticiones conforme a Derecho y brindar las facilidades para tal efecto. En
virtud de lo anterior, decidió no tutelar los derechos del señor Álvaro Sanmiguel
puesto que no se verificó vulneración alguna por parte del Juzgado accionado.
Impugnación del señor Álvaro Sanmiguel.
18.- Mediante escrito del veintiocho (28) de junio de 2007, el señor Álvaro
Sanmiguel por intermedio de apoderado judicial impugnó el fallo aludido en el
punto anterior con base en los fundamentos que se expondrán a continuación.
Manifestó el impugnante que no le asiste razón legal o lógica al Juez de primera
instancia para negar las pretensiones de amparo constitucional, toda vez que el
Juzgado Décimo Civil Municipal de Bogotá con su actuación violó su derecho al
debido proceso y a la igualdad, no sólo porque nunca debió admitir la demanda,
dado que la declaración existente no tiene la calidad de prueba sumaria de
contrato de arrendamiento; sino también por negarse a tramitar la contestación
de la demanda y el incidente de nulidad alegado, bajo el argumento de dar
cumplimiento a los numerales 2º y 3º del artículo 424 del C. P. C.
Finalmente, pidió la revisión de la sentencia de primera instancia a fin de que
sea revocada, en su lugar se protejan sus derechos fundamentales y se ordene
al Juzgado Décimo Civil Municipal de Bogotá escucharlo dentro del proceso de
restitución de inmueble arrendado.
Fallo de Segunda Instancia.
19.- Mediante providencia del dieciocho (18) de julio de dos mil siete (2007)
el Tribunal Superior de Distrito de Bogotá – Sala Civil confirmó el fallo de
tutela del catorce (14) de junio de dos mil siete (2007) proferido por el Juzgado
Veintiséis (26) Civil del Circuito de Bogotá, en virtud del cual se negó el amparo
de los derechos fundamentales del accionante.
El Juez de Segunda Instancia enfatizó en que la acción de tutela no procede contra
providencias judiciales, salvo en aquellos casos en que dichos fallos contengan
decisiones ostensiblemente contrarias a las normas procesales, absolutamente
arbitrarias fruto del capricho del juzgador, las cuales constituyen una vía de
10
hecho que no guarda armonía y coherencia con las formas propias de cada
proceso.
Indicó que la presente acción de tutela se dirige en forma expresa a atacar las
decisiones del Juzgado accionado, por no escuchar al extremo pasivo, dado que
no se encontraba al día en los cánones de arrendamiento del bien inmueble objeto
del proceso de restitución, lo anterior fundamentado en los numerales 2º y 3º
del parágrafo 2º del artículo 424 del CPC
A la luz de los anteriores argumentos, precisó que la actuación del Despacho
accionado se encuentra ajustada a Derecho toda vez que el accionante, quien
dentro del proceso de restitución es el demandado, no podía ser escuchado pues
no demostró haber cumplido con la carga procesal impuesta por el artículo
424 del CPC, en virtud de la cual debía demostrar la consignación de cánones
adeudados para ejercer su derecho de defensa.
Por otro lado, en relación con el ataque efectuado en contra del contrato de
arrendamiento manifestó que, lo pertinente era que dentro del proceso de resti-
tución el demandado hubiese interpuesto las excepciones de rigor e incidente de
tacha de falsedad, sin embargo, al no haberse acreditado el pago de los cánones
no pudo ser escuchado.
Finalmente, con base en la anterior argumentación el Tribunal Superior de
Distrito Judicial Bogotá – Sala Civil confirmó el fallo de primera instancia
proferido por el Juzgado Veintiséis (26) Civil del Circuito de Bogotá.
Actuación surtida ante la Corte Constitucional
20.- Mediante auto con fecha de treinta (30) de octubre de dos mil siete (2007), la
Sala Séptima de la Corte Constitucional, en uso de sus facultades constitucionales
y legales, y para un mejor proveer de la decisión, solicitó al Juzgado Décimo
Civil Municipal de Bogotá que enviara el expediente del proceso de restitución
de inmueble arrendado No. 2003 -0928 de Gil María Fontecha contra Alvaro
Sanmiguel, asimismo informara sobre el estado actual en que se encontrara el
proceso.
En respuesta de la anterior solicitud, el treinta y uno (31) de octubre de dos
mil siete (2007) se recibió en la secretaría de la Corte constitucional el oficio No.
2781, firmado por la doctora Patricia Monroy Esguerra, Secretaria del Juzgado
Décimo Civil Municipal de Bogotá, mediante el cual remitió el expediente de
Restitución de inmueble No. 2003-0928 del señor Gil María Fonteche contra
Álvaro Sanmiguel, en tres (3) cuadernos de 120, 8 y 6 folios.
II. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS
Competencia
1.- Esta Corte es competente para revisar los presentes fallos de tutela de
conformidad con lo previsto en los artículos 86 y 241 de la Constitución Política,
el Decreto 2591 de 1991 y las demás disposiciones pertinentes.
11
Presentación del caso y problema jurídico a resolver
2.- El señor Álvaro Sanmiguel mediante apoderado judicial interpuso acción de
tutela contra el Juzgado Décimo Civil Municipal de Bogotá, con el propósito
que se ampararan sus derechos fundamentales al debido proceso y a la igualdad.
Lo anterior, por cuanto el Juzgado accionado no dio trámite a la contestación
de la demanda ni al incidente de nulidad propuesto, al considerar que debía
dársele cumplimiento a los numerales 2º y 3º del parágrafo 2º del artículo 424
del CPC11 .
3.- Corresponde en esta oportunidad a la Sala resolver si un Juez Civil Municipal
incurrió en una causal de procedencia de la acción de tutela contra providencias
judiciales, por haberle negado al demandado, dentro de un proceso de restitución
de inmueble arrendado, la posibilidad de ser oído, dado que no demostró el pago ni
aportó los recibos de consignación de los cánones supuestamente adeudados. Lo
anterior, a pesar que, de acuerdo con el material probatorio se presentaban serias
dudas respecto de la existencia real del contrato de arrendamiento, presupuesto
fáctico para la aplicación de los numerales 2º y 3º del parágrafo 2º del artículo
424 del CPC.
4.- Con el fin de resolver el problema jurídico planteado, la Sala (i) exami-
nará la procedencia de la acción de tutela contra providencias judiciales; (ii)
hará referencia a la constitucionalidad de la carga procesal del demandado de
consignar el valor total de los cánones de arrendamiento adeudados, o presentar
los correspondientes recibos de pago o de consignación a fin de que pueda ser
oído dentro de un proceso de restitución de inmueble arrendado; (iii) estudiará
y desarrollará la subregla planteada para resolver el caso objeto de revisión,
consistente en que, cuando hay serias dudas sobre la existencia del contrato de
arrendamiento, ya sea porque han sido alegadas razonablemente por las partes o,
porque el juez así lo constató de los hechos que se encuentran probados, no debe
exigírsele al demandado para poder ser oído dentro del proceso de restitución
de inmueble arrendado, la prueba del pago o la consignación de los cánones
supuestamente adeudados y finalmente (iv) resolverá el caso concreto.
11 "Artículo . Restitución del inmueble arrendado. Cuando se trate de demanda para que el
12
Procedencia de la acción de tutela contra providencias judiciales
5.- De manera reiterada, esta Corporación ha sostenido en varias oportunidades12
que la acción de tutela es un mecanismo de origen constitucional, cuya finalidad
es proteger los derechos constitucionales fundamentales amenazados o vulnerados
por la acción u omisión de cualquier autoridad pública o por un particular (Art.
86 C.P).
6.- De igual forma, la Corte Constitucional ha precisado que la acción de tutela
procede contra providencias judiciales de manera excepcional y subsidiaria,
cuando el afectado no disponga de otro medio judicial idóneo para proteger un
derecho fundamental vulnerado o amenazado, o cuando existiendo otro medio de
defensa judicial, éste no sea igualmente eficaz que la tutela para la protección de
sus derechos, o que el afectado la utilice para evitar un perjuicio irremediable13 .
Acorde con lo anterior, mediante sentencia C-590 de 2005, la Sala Plena de esta
Corporación sistematizó y unificó los requisitos de procedencia y las razones o
motivos de procedibilidad de la tutela contra sentencia.
7.- En aquella oportunidad, la Corte Constitucional señaló que los requisitos de
procedencia de la tutela contra providencias judiciales hacían referencia a aquellas
circunstancias que tienen que estar presente para que el juez constitucional pueda
entrar a estudiar y decidir este tipo de pretensiones, concretamente estableció
que:
“24. Los requisitos generales de procedencia de la acción de tutela contra deci-
siones judiciales son los siguientes:
a. Que la cuestión que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional.
(. . . )
b. Que se hayan agotado todos los medios -ordinarios y extraordinarios- de
defensa judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se trate de evitar la
consumación de un perjuicio iusfundamental irremediable. (. . . )
c. Que se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela se hubiere
interpuesto en un término razonable y proporcionado a partir del hecho que
originó la vulneración. (. . . )
d. Cuando se trate de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma
tiene un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y que
afecta los derechos fundamentales de la parte actora. (. . . )
e. Que la parte actora identifique de manera razonable tanto los hechos que
generaron la vulneración como los derechos vulnerados y que hubiere alegado tal
12 CorteConstitucional, sentencias T-179 de 2003, T-620 de 2002, T-999 de 2001, T-968 de
2001, T-875 de 2001, T-037 de 1997, entre otras.
13 Consultar, entre otras, las sentencias C-543 de 1992, T-079 de 1993, T-231 de 1994, T-329
de 1996, T-483 de 1997, T-008 de 1998, T-567 de 1998, T-458 de 1998, SU-047 de 1999, T-1031
de 2001, SU-622 de 2001, SU-1299 de 2001, SU-159 de 2002, T-108 de 2003, T-088 de 2003,
T-116 de 2003, T-201 de 2003, T-382 de 2003 , T-441 de 2003 y T-086 de 2007.
13
vulneración en el proceso judicial siempre que esto hubiere sido posible 14 . (. . . )
f. Que no se trate de sentencias de tutela. (. . . )” 15
8.- De igual forma, esta Corporación ha señalado que, la procedencia del amparo
constitucional contra providencia judiciales, exige no sólo la verificación de
los requisitos generales anteriormente mencionados, sino que adicionalmente es
necesario que esté plenamente probado dentro del proceso la existencia de por lo
menos alguna de las causales especiales de procedibilidad, las cuales han sido
identificadas como posibles vicios o defectos que al estar presentes en la decisión
judicial, permiten que el juez constitucional revise el fallo cuestionado.16
En efecto, la Corte Constitucional ha desarrollado toda una extensa línea ju-
risprudencial acerca de este tema, la cual ha ido precisando con el propósito de
definir el concepto y campo de acción de cada uno de los vicios o defectos que
pueden presentarse en las providencias judiciales, cuya enunciación no pretende
ser exhaustiva, pero si registra los principales casos en los que este Tribunal ha
encontrado “una manifiesta desconexión entre la voluntad del ordenamiento y
la del funcionario judicial”.17 A continuación se hará un breve explicación de
algunos de estos defectos, no sin antes mencionar que, en esta oportunidad se
hará referencia especial al llamado “defecto sustantivo” por su importancia en la
solución del caso que hoy nos ocupa.
9.- En lo que atañe al denominado (i) defecto orgánico, se ha establecido que
se presenta “cuando el funcionario judicial que profirió la providencia impugnada
carece, absolutamente, de competencia para ello” 18 . Respecto del (ii) defecto
procedimental absoluto, se ha expresado que surge “cuando el juez actúa
completamente al margen del procedimiento establecido” 19 , es decir, se desvía
ostensiblemente de su deber de cumplir con las “formas propias de cada juicio” 20 ,
con la consiguiente perturbación o amenaza a los derechos fundamentales de las
partes. En estos casos, el error procesal debe ser manifiesto, debe extenderse a
la decisión final, y no puede ser en modo alguno atribuible al afectado21 .
10.- Por su parte, el llamado (iii) defecto fáctico, ha sido definido por la
jurisprudencia constitucional como aquel que surge “cuando el juez carece del
14 Sentencia T-658 de 1998
15 Ver entre otras, sentencia T-793 de 2007
16 Ver entre otras sentencias C- 590 de 2005 y T-086 de 2007
17 Sentencia T-231 de 1994.
18 Sentencia C- 590 de 2005
19 Sentencia C-590 de 2005
20 Sentencia SU-1185 de 2001.
21 En la sentencia SU-158 de 2002 se consideran que este tipo de defecto puede producirse, a
título de ejemplo, cuando se pretermiten eventos o etapas señaladas en la ley para asegurar
el ejercicio de todas las garantías que se le reconocen a los sujetos procesales de forma tal
que, por ejemplo, no: (i.) puedan ejercer el derecho a una defensa técnica, que supone la
posibilidad de contar con la asesoría de un abogado –en los eventos en los que sea necesario -,
ejercer el derecho de contradicción y presentar y solicitar las pruebas que considere pertinentes
para sustentar su posición; (ii.) se les comunique de la iniciación del proceso y se permita su
participación en el mismo y (iii.) se les notifiquen todas las providencias proferidas por el
juez, que de acuerdo con la ley, deben serles notificadas.
14
apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal en el que se sustenta
la decisión” 22 .
11.- De igual forma, esta Corporación ha establecido otros tipos de defectos, entre
los cuales encontramos (iv) el error inducido “Error inducido, que se presenta
cuando el juez o tribunal fue víctima de un engaño por parte de terceros y ese
engaño lo condujo a la toma de una decisión que afecta derechos fundamentales”;
(v) decisión sin motivación, “que implica el incumplimiento de los servidores
judiciales de dar cuenta de los fundamentos fácticos y jurídicos de sus decisiones
en el entendido que precisamente en esa motivación reposa la legitimidad de su
órbita funcional”; (vi) desconocimiento del precedente, hipótesis que se
presenta, por ejemplo, cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un
derecho fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando sustancialmente
dicho alcance. En estos casos la tutela procede como mecanismo para garantizar
la eficacia jurídica del contenido constitucionalmente vinculante del derecho
fundamental vulnerado23 ”; (vii) Violación directa a la Constitución24 .
12.- Finalmente, debe mencionarse otro tipo de vicio que ha sido denominado
por la jurisprudencia constitucional como (viii) defecto sustantivo, el cual
en términos generales, se presenta “cuando la actuación controvertida se funda
en una norma indiscutiblemente inaplicable”. En relación con este defecto,
recientemente en sentencia T-087 de 2007 precisó que:
(i) Existe un defecto sustantivo en la decisión judicial, cuando la actuación
controvertida se funda en una norma indiscutiblemente inaplicable 25 , ya sea
porque 26 (a) la norma perdió vigencia por cualquiera de las razones de ley 27 , (b)
es inconstitucional 28 , (c) o porque el contenido de la disposición no tiene
22 Sentencia C-590 de 2005. Adicionalmente, encontramos que el concepto de defecto fàctico
fue explicado en la sentencia T-087 de 2007 de la siguiente manera: “(ii) Se produce un defecto
fáctico en una providencia, cuando de la actividad probatoria ejercida por el juez se desprende,
- en una dimensión negativa -, que se omitió la “valoración de pruebas determinantes para
identificar la veracidad de los hechos analizados por el juez. En esta situación se incurre
cuando se produce “la negación o valoración arbitraria, irracional y caprichosa de la prueba
que se presenta cuando el juez simplemente ignora la prueba u omite su valoración, o cuando
sin razón valedera da por no probado el hecho o la circunstancia que de la misma emerge
clara y objetivamente”. En una dimensión positiva, el defecto fáctico tiene lugar, cuando
“la valoración de pruebas igualmente esenciales que el juzgador no se puede apreciar, sin
desconocer la Constitución”. Ello ocurre generalmente cuando el juez “aprecia pruebas que no
ha debido admitir ni valorar porque, por ejemplo, fueron indebidamente recaudadas (artículo
29 C.P.). En estos casos, sin embargo, sólo es factible fundar una acción de tutela por vía
de hecho cuando se “observa que de una manera manifiesta, aparece arbitraria la valoración
probatoria hecha por el juez en la correspondiente providencia. El error en el juicio valorativo
de la prueba “debe ser de tal entidad que sea ostensible, flagrante y manifiesto, y el mismo
debe tener una incidencia directa en la decisión, pues el juez de tutela no puede convertirse en
una instancia revisora de la actividad de evaluación probatoria del juez que ordinariamente
conoce de un asunto, según las reglas generales de competencia”.
23 Cfr. Sentencias T-462 de 2003; SU-1184 de 2001; T-1625 de 2000 y T-1031 de 2001.
24 Al respecto ver sentencia C-590 de 2001.
25 Sentencia T-774 de 2004.
26 Sentencia SU-120 de 2003.
27 Vgr. ha sido derogada o declarada inexequible.
28 Sentencia T-292 de 2006.
15
conexidad material con los presupuestos del caso 29 . También puede darse
en circunstancias en las que a pesar del amplio margen interpretativo que la
Constitución le reconoce a las autoridades judiciales, se produce (d) un grave
error en la interpretación de la norma 30 , el cual puede darse por desconocimiento
de sentencias con efectos erga omnes, o cuando la decisión judicial se apoya en
una interpretación contraria a la Constitución 31 . (Subrayado fuera del texto).
Se considera igualmente defecto sustantivo el hecho de que la providencia ju-
dicial tenga problemas determinantes relacionados, (e) con una insuficiente
sustentación o justificación de la actuación 32 que afecte derechos fundamentales;
(f) cuando se desconoce el precedente judicial 33 sin ofrecer un mínimo razonable
de argumentación, que hubiese permitido una decisión diferente si se hubiese
acogido la jurisprudencia 34 ; o (g) cuando el juez se abstiene de aplicar la excep-
ción de inconstitucionalidad ante una violación manifiesta de la Constitución
siempre que se solicite su declaración por alguna de las partes en el proceso35 .
Constitucionalidad de la carga procesal del demandado de consignar el
valor total de los cánones de arrendamiento adeudados, o presentar los
correspondientes recibos de pago o de consignación a fin de que pueda
ser oído dentro de un proceso de restitución de inmueble arrendado.
13.- Esta Corporación ha tenido la oportunidad de pronunciarse sobre la consti-
tucionalidad de la norma que exige a los demandados, dentro de un proceso de
restitución de inmueble arrendado originado por la falta de pago en los cánones
de arrendamiento, demostrar el pago los cánones acordados no sólo antes de la
29 .Sentencia SU-1185 de 2001.
30 En la sentencia T-1031 de 2001 la Corte decidió que la acción de tutela procede contra una
providencia judicial que omite, sin razón alguna, los precedentes aplicables al caso o cuando
“su discrecionalidad interpretativa se desborda en perjuicio de los derechos fundamentales de
los asociados”. Puede verse además la sentencia T-1285 de 2005. y la sentencia T-567 de 1998.
31 Corte Constitucional. Sentencias SU-1184 de 2001; T-1625 de 2000 y T-1031 de 2001.
También la T-047 de 2005. En estos casos, si bien el juez de la causa es quien le fija el alcance
a la norma que aplica, no puede hacerlo en oposición a los valores, principios y derechos
constitucionales, de manera que, debiendo seleccionar entre dos o más entendimientos posibles,
debe forzosamente acoger aquél que se ajuste a la Carta política.
32 Sentencia T-114 de 2002, T- 1285 de 2005.
33 Ver la sentencias T-292 de 2006, SU-640 de 1998 y T-462 de 2003.
34 Ver Sentencia T-1285 de 2005. Además, en la sentencia T-193 de 1995, esta Corporación
señaló: "Es razonable exigir, en aras del principio de igualdad en la aplicación de la ley,
que los jueces y funcionarios que consideren autónomamente que deben apartarse de la línea
jurisprudencial trazada por las altas cortes, que lo hagan, pero siempre que justifiquen de
manera suficiente y adecuada su decisión, pues, de lo contrario, estarían infringiendo el
principio de igualdad (CP art.13). A través de los recursos que se contemplan en cada
jurisdicción, normalmente puede ventilarse este evento de infracción a la Constitución”. Sobre
este tema, también puede consultarse la sentencia T-949 de 2003.
35 Sobre el tema pueden consultarse además, las sentencias SU-1184 de 2001; T-1625 de 2000;
T-522 de 2001; T-047 de 2005. En la sentencia T-522 de 2001, la Corte señaló que: “es evidente
que se desconocería y contravendría abiertamente la Carta Política si se aplica una disposición
cuyo contenido normativo es precisamente, y solamente, impedir que se otorguen medidas de
aseguramiento a los sindicados porque los procesos se adelantan ante jueces especializados”,
razón por la cual el juez, al constatar su existencia, tendría que haber aplicado la excepción
de inconstitucionalidad.
16
demanda sino durante el transcurso de ella, a fin de que puedan ser escuchados
dentro del proceso.
A partir de la sentencia C-070 de 1993, la cual constituye uno de los primeros
pronunciamientos sobre este tema, la Corte Constitucional estableció que el
numeral 2° del parágrafo 2° del artículo 424 del CPC se ajusta a las normas
constitucionales al disponer que:
2. Si la demanda se fundamenta en falta de pago, el demandado no será oído en
el proceso sino hasta tanto demuestre que ha consignado a órdenes del juzgado
el valor total que de acuerdo con la prueba allegada con la demanda, tienen los
cánones adeudados, o en defecto de lo anterior, cuando presente los recibos de
pago expedidos por el arrendador correspondientes a los tres últimos períodos, o
si fuere el caso los correspondientes de las consignaciones efectuadas de acuerdo
con la ley y por los mismos períodos, en favor de aquel.
En aquella oportunidad, esta Corporación precisó que efectivamente esta disposi-
ción consagraba una carga procesal36 válida en cabeza del demandado dentro
de un proceso de restitución de inmueble arrendado, consistente en que para
poder ser oído debía consignar el valor total de los cánones de arrendamiento
adeudados a órdenes del juzgado, o presentar los correspondientes recibos de
pago o de consignación.
Al respecto señaló que en los procesos de restitución de inmueble arrendado,
cuando se inician por la causal de mora en el pago de los cánones, exigir que el
demandante – arrendador demuestre el hecho del no pago, resulta ser excesivo
pues se trata de un hecho indefinido, por tal motivo lo mas lógico es que el
demandado – arrendatario sea quien pruebe que sí pago, dado que se encuentra
en mejores condiciones para hacerlo. Desde esta perspectiva, para la Corte
resulta claro que esta clase de condicionamiento no afecta el núcleo esencial de
los derechos al debido proceso y acceso a la justicia, puesto que el arrendador
podrá defenderse demostrando que ha sido diligente al exigir y conservar los
recibos de pago o ha cumplido con las cargas procesales que en si misma no son
desproporcionadas o irracionales en la medida que tienen una finalidad clara
como es la de brindar celeridad y eficacia a un proceso de naturaleza abreviada.
En el caso concreto, la Corte Constitucional manifestó:
El desplazamiento de la carga probatoria hacia el demandado cuando la causal
es la falta de pago del canon de arrendamiento es razonable atendida la finalidad
36 Entiéndase por carga procesal: “aquellas situaciones instituidas por la ley que comportan
o demandan una conducta de realización facultativa, normalmente establecida en interés del
propio sujeto y cuya omisión trae aparejadas para él consecuencias desfavorables, como la
preclusión de una oportunidad o un derecho procesal e inclusive hasta la pérdida del derecho
sustancial debatido en el proceso.// Como se ve, las cargas procesales se caracterizan porque
el sujeto a quien se las impone la ley conserva la facultad de cumplirlas o no, sin que el Juez
o persona alguna pueda compelerlo coercitivamente a ello, todo lo contrario de lo que sucede
con las obligaciones; de no, tal omisión le puede acarrear consecuencias desfavorables. Así,
por ejemplo probar los supuestos de hecho para no recibir una sentencia adversa”. (Sentencia
C-1512 de 2000. M.P. Álvaro Tafur Galvis).
17
buscada por el legislador. En efecto, la norma acusada impone un requisito a
una de las partes para darle celeridad y eficacia al proceso, el cual es de
fácil cumplimiento para el obligado de conformidad con la costumbre y la razón
práctica. Según la costumbre más extendida, el arrendatario al realizar el pago
del canon de arrendamiento exige del arrendador el recibo correspondiente. Esto
responde a la necesidad práctica de contar con pruebas que le permitan demostrar
en caso de duda o conflicto el cumplimiento de sus obligaciones.
(. . . )
Para esta Corte es de meridiana claridad que la exigencia hecha al demandado de
presentar una prueba que solamente él puede aportar con el fin de dar continuidad
y eficacia al proceso, en nada desconoce el núcleo esencial de su derecho al debido
proceso, pudiendo éste fácilmente cumplir con la carga respectiva para de esa
forma poder hacer efectivos sus derechos a ser oído, presentar y controvertir
pruebas. La inversión de la carga de la prueba, cuando se trata de la causal de no
pago del arrendamiento, no implica la negación de los derechos del demandado.
Este podrá ser oído y actuar eficazmente en el proceso, en el momento que
cumpla con los requisitos legales, objetivos y razonables, que permiten conciliar
los derechos subjetivos de las partes con la finalidad última del derecho procesal:
permitir la resolución oportuna, en condiciones de igualdad, de los conflictos que
se presentan en la sociedad. Le asiste en este sentido razón al señor Procurador
General de la Nación cuando sostiene que el demandado será oído en cualquier
etapa del proceso si consigna los cánones adeudados.
14.- En un momento posterior, a partir de la sentencia C-056 de 1996, esta
Corporación declaró la constitucionalidad del numeral 3° del parágrafo 2° del
artículo 424 de CPC que establece:
PARÁGRAFO 2o. Contestación, derecho de retención y consignación.
(. . . )
3. Cualquiera que fuere la causal invocada, el demandado también deberá
consignar oportunamente a órdenes del juzgado, en la cuenta de depósitos judi-
ciales, los cánones que se causen durante el proceso en ambas instancias, y si no
lo hiciere dejará de ser oído hasta cuando presente el título de depósito respectivo,
el recibo de pago hecho directamente al arrendador, o el de la consignación
efectuada en proceso ejecutivo.
En esta oportunidad, la Sala Plena, siguiendo la línea argumentativa trazada en
la sentencia C-070 de 1993, precisó que la disposición acusada no es contraria a
la Constitución, concretamente expresó:
“(. . . ) No tendría sentido exigir la consignación de los cánones adeudados,
según la demanda, o, en su defecto, la prueba del pago de los correspondientes a
los tres últimos períodos, y permitir que luego el arrendador demandado dejara
de pagar mientras el proceso se tramitara. La presentación de la demanda no
tiene por qué modificar las obligaciones que el contrato de arrendamiento crea
para las partes: el arrendador sigue obligado a "conceder el goce de una cosa"
18
y a cumplir concretamente las obligaciones a que se refiere el artículo 1982 del
Código Civil, y todo lo que de ellas se deriva; y el arrendatario, "a pagar por
este goce".
En la sentencia se decidirá si las causales de la demanda eran fundadas, o no.
Pero lo que no parece aceptable es determinar que el arrendatario demandado
pueda suspender el cumplimiento de sus obligaciones mientras se opone a las
pretensiones de la demanda, como si ésta tuviera un efecto liberatorio no previsto
en la ley ni en el contrato”.
15.- En igual sentido se pronunció la Corte Constitucional en la sentencia C-122
de 2004, en la que reiteró la constitucionalidad de los numerales 2° y 3° del
parágrafo 2° del artículo 424 del CPC, normas que ya habían sido demandas y
estudiadas anteriormente, por lo que en su parte resolutiva declaró estarse a lo
resuelto en las sentencias C-070 de 1993 y C-056 de 1996.
16.- Finalmente, puede concluirse que, de acuerdo con la jurisprudencia de esta
Corporación la carga procesal impuesta al demandado para poder ser oído
dentro de un proceso de restitución de inmueble arrendado, contenida en los
numerales 2º y 3º del parágrafo 2º del artículo 424 del CPC, se ajusta a las
normas constitucionales, dicha carga comprende dos supuestos principalmente:
1. Los casos en que la demanda se fundamenta en la mora en el pago de los
cánones de arrendamiento: aquí el demandado tiene que demostrar que
canceló las prestaciones supuestamente adeudadas antes de la presentación
de la demanda, mediante: a) los recibos de pago expedidos por el arrendador
o comprobantes de consignación a favor de aquel, correspondiente a los
tres últimos períodos; a falta de éstos b) la consignación a órdenes del
juzgado por el valor total que presuntamente se adeuda.
2. Los supuestos en los que la demanda se presenta por cualquiera de las
causales establecidas en la ley, caso en el cual el demandado debe acreditar
que canceló los cánones de arrendamiento que se causen con posterioridad a
la presentación de la demanda por el tiempo que dure el proceso, mediante:
a) la presentación de la consignación realizada a órdenes del juzgado o
títulos de depósito respectivos o b) la exhibición de los recibos de pagos
hechos directamente al arrendador.
Cuando hayan serias dudas sobre la existencia del contrato de arren-
damiento, ya sea porque han sido alegadas razonablemente por las
partes o, porque el juez así lo constató de los hechos que se encuentran
probados, no debe exigírsele al demandado para poder ser oído dentro
del proceso de restitución de inmueble arrendado, la prueba del pago
o la consignación de los cánones supuestamente adeudados.
17.- A partir de un detenido análisis de la jurisprudencia constitucional es posible
precisar la subregla que ha de ser empleada para absolver el tipo de pretensiones
que hoy se ponen a consideración de esta Sala, según la cual cuando hay serias
dudas sobre la existencia del contrato de arrendamiento, ya sea porque éstas
19
han sido alegadas razonablemente por las partes o, porque el juez así lo constató
de los hechos que se encuentran probados, no debe exigírsele al demandado para
poder ser oído dentro del proceso de restitución de inmueble arrendado, la prueba
del pago o la consignación de los cánones supuestamente adeudados. Lo anterior
por cuanto no existe certeza sobre la existencia de uno de los presupuestos
fácticos de aplicación de la norma, en este caso el contrato de arrendamiento37 .
18.- Lo anterior, encuentra a juicio de esta Sala pleno significado si se tiene en
cuenta que, los jueces en desarrollo de su actividad están llamados a justificar
racionalmente la toma de decisiones, para tal fin pueden hacer uso de diversos
tipos de argumentaciones jurídicas, entre los que encontramos el modelo de la
subsunción, según el cual en los supuestos en los que la disposición no ofrece
mayores dificultades interpretativas el operador jurídico realiza un análisis de la
realidad que se encuentra probada en el proceso y la compara con el supuesto de
hecho de la norma, a fin de determinar si ella encaja en el enunciado normativo
que otorga una consecuencia jurídica y sirve para la resolución del caso concreto.
Tal y como lo ha explicado la doctrina, la justificación deductiva de una decisión
judicial comporta la verificación de ciertos supuestos que permiten al juez aplicar
la norma y otorgar las consecuencias que ésta establece38
Así pues, el operador jurídico en el curso de la actuación procesal debe decidir
la controversia planteada según los hechos que se hayan presentado y que se
encuentren debidamente probados en el proceso, los cuales tienen que encajar
en los supuestos normativos de las disposiciones con las cuales se pretende
solucionar el caso concreto; aceptar un proceder diferente conllevaría a que la
decisión carezca de un verdadero sustento jurídico.
19.- Dentro de este contexto, conviene recordar que los jueces en el proceso de
toma de decisiones no necesariamente tienen que utilizar un modelo específico
de argumentación jurídica; lo importante es que otorguen racionalidad a sus
decisiones, que en todos los casos, tienen que estar acorde con los postulados
constitucionales a fin de garantizar la libertad, la igualdad, la justicia y la paz a
37 Así lo ha manifestado esta Corporación en sentencia T- 613 de 2006: “la razón que en
este asunto impone inaplicar la disposición, deriva en que el material probatorio obrante
en el proceso de tutela, arroja una duda respecto de la existencia real de un contrato de
arrendamiento entre el demandante y el demandado, es decir, que está en entredicho la
presencia del supuesto hecho que regula la norma que se pretende aplicar”.
38“Según MacCormick, la existencia de reglas de derecho adjetivo que regulan la carga de
la prueba (como la que el juez tiene en cuenta aquí) pone de manifiesto la relevancia que
tiene la lógica deductiva para la justificación de las decisiones jurídicas. La razón de ello es
que de una norma de forma p-q (si se da el supuesto de hecho p, entonces deben seguirse
las consecuencias jurídicas q) y de un enunciado de la forma p (no es el caso, o no ha sido
probado, p), no se sigue lógicamente nada. Para poder inferir q, esto es, que no deben seguirse
las consecuencias jurídicas q, que, por lo tanto, el fabricante debe ser absuelto, es necesario
añadir una nueva premisa de la forma p – q (si no se da el supuestp de p, entonces no deben
seguirse las consecuencias jurídicas q), que, justamente, no es otra cosa que la regla de carga
de la prueba que el juez tomó en consideración en el fallo comentado”. Manuel Atienza. Las
razones del derecho. Teoría de la argumentación jurídica. Universidad nacional Autónoma de
México, p 111.
20
los coasociados para asegurar un orden político, económico y social justo.
Así lo ha entendido la jurisprudencia de esta Corporación cuando ha afirmado
que:
“[a]l juez de la causa le corresponde fijarle el alcance a la norma que aplica, pero
no puede hacerlo en oposición a los valores, principios y derechos constitucionales,
de manera que debiendo seleccionar entre dos o mas entendimientos posibles, debe
forzosamente acoger aquel que en todo se ajuste a la Carta política. La autonomía
y libertad que se les reconoce a las autoridades judiciales para interpretar y aplicar
los textos jurídicos, no puede entonces comprender, en ningún caso, aquellas
manifestaciones de autoridad que supongan un desconocimiento de los derechos
fundamentales de las personas. Según lo ha expresado la propia jurisprudencia,
toda trasgresión a esta regla Superior en el curso de un proceso constituye una
vía de hecho judicial, la cual debe ser declarada por el juez constitucional cuando
no existan otros medios de impugnación para reparar esta clase de actuaciones
ilegítimas, contrarias a los postulados que orientan la Constitución Política”.
En concordancia con lo anterior, la Corte Constitucional sostuvo en una oportu-
nidad anterior que:
“(. . . )[e]l caso de la ostensible aplicación indebida de una norma, en
cuya virtud se pretende lograr que los hechos quepan en ella, aun con-
tra toda evidencia. Allí puede darse la vía de hecho, como lo ha admitido esta
Corte, si por haberse forzado arbitrariamente el ordenamiento jurídico se han
quebrantado o se amenazan derechos constitucionales fundamentales (Cfr., por
ejemplo, la Sentencia T-765 del 9 de diciembre de 1998). (Sentencia T-001/99,
M.P. José Gregorio Hernández Galindo). (Subrayado fuera del texto)
20.- En ese sentido, esta Corporación ha precisado que si bien el operador jurídico
tiene la facultad de interpretar las normas, no puede ampliar los supuestos que
regula en contra de los derechos fundamentales y mucho menos seleccionar, entre
dos o más entendimientos posibles, aquel que sea más desfavorable a los intereses
de los ciudadanos39 .
21.- Ahora bien, para el caso que nos ocupa interesa precisar que los numerales
2º y 3º del parágrafo 2º del artículo 424 del CPC de manera general contienen
una regla según la cual los demandados dentro de un proceso de restitución
de inmueble arrendado, para ser oídos tienen que consignar los cánones que
supuestamente adeudan o en su defecto demostrar que ya los cancelaron. De
igual forma, esa misma disposición en su parágrafo 1º establece que a la demanda
de esta clase de proceso deberá acompañarse, como anexo obligatorio, prueba si
quiera sumaria del contrato de arrendamiento, de lo cual se desprende que, si
no se ha probado la existencia del respectivo negocio jurídico no es posible la
continuación del trámite procesal40 .
39 Al respecto ver sentencia SU1182 de 2001 en la que se estudió este tema respecto a la
21
22.- Lo anterior permite deducir que la aplicación de la regla que establece la carga
procesal en cabeza de los demandados presupone de entrada la verificación de la
existencia real del contrato de arrendamiento, prueba que se torna fundamental
para otorgar las consecuencias jurídicas que contiene la norma que se pretende
aplicar, esto es, limitar el derecho de defensa del demandado hasta tanto no
cumpla con las cargas establecidas en la respectiva disposición.
23.- Acorde con los anteriores planteamientos, no es posible que los jueces
extiendan consecuencias jurídicas a supuesto de hecho que no están contenidos
en la norma que pretenden aplicar pues están desbordando de manera flagrante
sus facultades constitucionales y legales. De tal suerte que, entender que la carga
procesal establecida en los numerales 2º y 3º del parágrafo 2º del artículo 424 del
CPC debe extenderse a los supuesto en los que se presentan serias dudas sobre
la existencia del contrato de arrendamiento, ya sea porque han sido alegadas
razonablemente por las partes o, porque el juez así lo constató de los hechos que
se encuentran probados, violaría las disposiciones constitucionales, en especial,
aquellas que consagran el derecho fundamental al debido proceso y al acceso a la
administración de justicia entre otros. De ahí que sea posible afirmar que en éstas
circunstancias no puede exigírsele al demandado, para poder ser oído, prueba
del pago o la consignación de los cánones supuestamente adeudados, toda vez
que no se encuentra plenamente demostrado la existencia del presupuesto básico
para la aplicación de la norma, esto es, el respectivo contrato de arrendamiento.
24.- Por lo anterior, para esta Sala de Revisión resulta claro que en aquellos
casos en los que, a pesar de las serias dudas sobre la existencia del contrato de
arrendamiento, se le impida al demandado ser oído dentro del proceso por no
haber cumplido las exigencia consagradas en los numerales 2º y 3º del parágrafo
2º del artículo 424 del CPC, la decisión del juez constituye un defecto sustantivo
“porque el contenido de la disposición no tiene conexidad material con
los presupuestos del caso” 41 en los términos que se explicaron anteriormente.
25.- Ahora bien, para este Tribunal resulta de gran importancia precisar que
PARÁGRAFO 1o. Demanda y traslado.
1. A la demanda deberá acompañarse prueba documental del contrato de arrendamiento
suscrito por el arrendatario, o la confesión de éste prevista en el artículo , o prueba testimonial
siquiera sumaria.
(. . . )
PARÁGRAFO 2o. Contestación, derecho de retención y consignación.(. . . )
2. Si la demanda se fundamenta en falta de pago, el demandado no será oído en el proceso
sino hasta tanto demuestre que ha consignado a órdenes del juzgado el valor total que de
acuerdo con la prueba allegada con la demanda, tienen los cánones adeudados, o en defecto de
lo anterior, cuando presente los recibos de pago expedidos por el arrendador correspondientes a
los tres últimos períodos, o si fuere el caso los correspondientes de las consignaciones efectuadas
de acuerdo con la ley y por los mismos períodos, en favor de aquel.
3. Cualquiera que fuere la causal invocada, el demandado también deberá consignar
oportunamente a órdenes del juzgado, en la cuenta de depósitos judiciales, los cánones que se
causen durante el proceso en ambas instancias, y si no lo hiciere dejará de ser oído hasta cuando
presente el título de depósito respectivo, el recibo de pago hecho directamente al arrendador, o
el de la consignación efectuada en proceso ejecutivo.
41 Ver sentencias T-086 de 2007 y SU-1185 de 2001.
22
la deducción de esta subregla constitucional ha sido realizada mediante un
análisis sistemático de la jurisprudencia de tutela existente sobre esta materia,
el cual permite concluir que existe un alto grado de consenso a propósito de la
posibilidad que el demandado dentro de un proceso de restitución de inmueble
arrendado pueda ser oído a pesar de que no haya consignado o demostrado el
pago de los cánones que supuestamente adeuda, no sólo antes de la demanda
sino durante el transcurso de ella, siempre y cuando se verifiquen serias dudas
sobre la existencia real del contrato de arrendamiento.
26.- Así, en uno de los primeros fallos de tutela sobre este asunto, la Corte
Constitucional en sentencia T-838 de 2004 decidió tutelar los derechos de una
madre cabeza de familia que había sido demandada por el padre de su niña
menor por encontrarse en mora de pagar los cánones surgidos de la supuesta
existencia de un contrato de arrendamiento. Dentro del proceso de tutela, la
Sala de Revisión encontró que de acuerdo con los argumentos de la actora y a
pesar que en el expediente estaba anexo el presunto contrato de arrendamiento,
el inmueble había sido entregado a la madre por un acuerdo con el dueño, padre
de la menor, en virtud del cual éste le permitía permanecer en el inmueble sin
cancelar arriendo como forma de pago de la cuota alimentaria que le debía dar a
su hija.
En esta sentencia, el juez de tutela precisó que si lo pretendido por el padre
de la menor era la revisión de la cuota alimentaria, debía acudir al respectivo
proceso pues no podía pretender la restitución del inmueble para desalojar a la
actora y a la niña, en detrimento de los derechos fundamentales de ésta última,
no sólo porque la madre no era verdaderamente arrendataria del padre de su
hija; sino también porque el respectivo trámite defraudaba los intereses de una
menor. Manifestó la Sala que si bien, en virtud de lo prescrito en el artículo
424 del CPC no se podía escuchar a la demandada dentro del proceso toda vez
que no había cumplido con su carga procesal, en el caso concreto, la accionante
debía ser oída como representante y encargada de la custodia y cuidado personal
de su hija menor, en aplicación de lo dispuesto en el artículo 58 del CPC. Con el
fin de proteger a la niña de un inminente peligro42 .
42 Concretamente la Corte Constitucional en la sentencia T838 de 2004 manifestó: “Ahora
bien, es cierto que la Jueza accionada no podía tramitar la defensa esgrimida por la señora
Martínez, dentro del asunto, en aplicación del artículo 424 del Código de Procedimiento Civil,
pero sí tenía que advertir el posible fraude denunciado por la madre y persona encargada de
la custodia y cuidado personal de la menor Johanna Alejandra, establecido en el expediente
–como lo está- que el padre pretende hacer nugatorio el derecho de la menor y de su madre a
mantenerse en el inmueble, hasta que el juez de familia disponga lo contrario.
Es que el artículo 58 del Código de Procedimiento Civil dota a los jueces de una facultad que
debe ser utilizada cuando adviertan colusión o fraude, y consiste en convocar a las personas
que puedan resultar perjudicadas, para que hagan valer sus derechos, en cualquier etapa del
proceso, sin que para el efecto requieran consignar suma alguna a órdenes del Juzgado, como
tampoco mostrar recibos de ninguna clase.
De modo que la Jueza accionada, si bien no podía oír a la señora Martínez como demandada,
tenía que hacerlo como representante y encargada de la custodia y cuidado personal de Johanna
Alejandra. Entonces al omitir ese deber incurrió en vía de hecho y deberá enmendar la
actuación.
23
27.- Posteriormente, en sentencia T-162 de 2005, la Sala de Revisión resolvió
la pretensión de amparo en la que el actor había sido demandado por uno de
sus hermanos mediante proceso de restitución de inmueble arrendado. Por las
circunstancias concretas del caso, la Sala estimó que la carga procesal que exige
al demandado la consignación de los cánones para poder ejercer su derecho de
defensa resultaba excesiva en la medida que el material probatorio allegado al
proceso de restitución ponía en grave entredicho la existencia de la deuda y del
contrato mismo que le daría su origen. En consecuencia, procedió a inaplicar
la respectiva norma en el caso concreto, con la precisión que tal actuación no
obedecía a la utilización de la figura de excepción de inconstitucionalidad toda
vez que no existe una contradicción objetiva entre dicha regla y la Constitución,
sino por la presencia de serias dudas sobre la existencia real de un contrato de
arrendamiento entre el demandante y el demandado.
28.- En sentencia T-494 de 2005 la Sala Quinta de Revisión protegió los derechos
fundamentales de tres menores, quienes por intermedio del Defensor de Familia
del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar presentaron acción de tutela
contra el Juzgado Segundo Civil Municipal de Florencia que había fallado en
contra de sus intereses en un proceso de restitución de inmueble arrendado al
ordenar la desocupación y entrega del bien que ellos habitaban, con fundamento
en el supuesto incumplimiento de un contrato de arrendamiento suscrito entre
sus padres, cuya existencia era dudosa, toda vez que, de acuerdo con el material
probatorio, podía deducirse que el inmueble había sido entregado a la madre de
los menores para cumplir con las obligaciones alimentarias del padre propietario
del bien.
En esta oportunidad precisó la Corte que, la exigencia consagrada en el numeral 2°
del parágrafo 2° del artículo 424 del CPC por “su contenido altamente limitativo
del derecho de defensa debe ser interpretada restrictivamente, esto es, que bajo
ninguna circunstancia puede resultar exigible para otras personas distintas del
demandado que gocen de legitimación para intervenir en dicho proceso” 43 . Como
consecuencia de ello, el juzgado accionado no podía desconocer la legítima
intervención del Defensor del Familia que buscaba proteger los derechos de los
niños bajo el argumento de no haberse cancelado los cánones adeudados por
la supuesta arrendataria, dado que la mencionada carga procesal únicamente
puede exigírsele al demandado.
Finalmente, el Tribunal Constitucional decidió, entre otras cosas, ordenar la
nulidad de la sentencia de restitución y permitir la participación del Defensor
del Pueblo dentro del mencionado proceso. En este fallo, la Sala manifestó:
En este punto cabe anotar que el Código del Menor dispone que toda persona que tenga
conocimiento de la situación de abandono o de peligro en que se encuentra un niño, deberá
poner al tanto de la situación al defensor de familia del lugar más cercano o, en su defecto,
a la autoridad de policía, para que se tomen de inmediato las medidas necesarias para su
protección –artículo 32 D. 2737 de 1989-, de modo que la Juez accionada estaba en el deber
de informar a Bienestar Familiar que Johanna Alejandra y su madre serían desalojadas del
inmueble en que habitan, a efecto de que un defensor adoptara los correctivos del caso”.
43 Sentencia T-494 de 2005
24
“Conforme a lo expuesto, se puede concluir que la omisión en el cumplimiento de
la obligación que les asiste a las autoridades judiciales de convocar al proceso de
restitución de inmueble arrendado a los representantes legales o al Defensor de
Familia, es constitutiva de vía de hecho, cuando de los elementos de juicio
que acompañan al proceso se vislumbra la posible configuración de un
fraude a la ley o la existencia de un vicio que comprometa la validez
del negocio jurí dico que soporta la pretensión de restitución, y que
por sus efectos puede llegar a comprometer las garantí as mí nimas
de los niños, pues dicha circunstancia implica la existencia de una
restricción excesiva de los derechos fundamentales de los citados
menores de edad, como lo son los derechos al debido proceso, a la
defensa y a la contradicció. (Negritas fuera del texto)
En el caso sub-judice, es innegable que en el trámite del proceso abreviado de
restitución de inmueble arrendado de Raúl Ortiz Fajardo contra Ana Elizabeth
Gamboa, se incurrió en una flagrante violación al debido proceso, pues se de-
sconoció el legítimo derecho que le asistía al Defensor de Familia, para velar por
la protección de los derechos fundamentales de los niños, los cuales estaban siendo
amenazados por la ejecución de un contrato de arrendamiento mediante el cual
se configuraba un supuesto fraude a la ley, al tratar de burlar el cumplimiento de
una obligación alimentaria frente a menores de edad.
29.- En época posterior, esta Corporación mediante sentencia T-035 de 2006
reiteró la tesis según la cual la exigencia establecida en el numeral 2° del parágrafo
2° artículo 424 del CPC presupone que el demandante haya probado, así sea de
manera sumaria, la existencia del contrato de arrendamiento que daría lugar a
la mora. De tal suerte que, si existen graves y serias dudas sobre este aspecto, el
supuesto práctico de aplicación de la regla contenido en la mencionada disposición
quedaría en entredicho y no podría ser aplicado al caso concreto.
Por medio de esta providencia la Sala Sexta de Revisión decidió tutelar los
derechos fundamentales de una sociedad que había sido demandada a fin de
obtener la restitución del inmueble que ocupaba como supuesto arrendador, a
pesar que dentro del respectivo proceso se verificaban dudas al respecto, razón
por la cual, en esta ocasión el Tribunal Constitucional concedió el amparo por
razones de justicia y equidad al encontrar que existían graves dudas respecto del
contrato de arriendo entre el demandante y el demandado.
30.- De igual forma, la tesis anterior fue reafirmada en la sentencia T-326 del
mismo año, en virtud de la cual se concedió el amparo constitucional a un
demandado que dentro de un proceso de restitución de inmueble arrendado
había tachado de falso el presunto contrato de arrendamiento que se pretendía
hacer valer como supuesta prueba de la referida relación negocial. De ahí que la
Corte Constitucional ante la duda de la existencia del supuesto de hecho que se
pretendía aplicar decidió ordenar al Juez tutelado dejar sin efecto lo actuado en
el proceso de restitución de inmueble arrendado a partir de la actuación siguiente
a la contestación de la demanda, darle trámite al incidente de tacha de falsedad,
y escuchar al demandado dentro del respectivo proceso.
25
31.- Adicionalmente, en sentencia T-601 de 2006 la Sala Quinta de Revisión
resolvió las pretensiones a favor de la tutelante que había sido demandada por
una sociedad inmobiliaria a fin de obtener la restitución del inmueble. En
este caso en particular, la duda recaía sobre la vigencia actual del contrato de
arrendamiento. Concretamente, la accionante argumentaba que a la fecha de
presentación de la demanda el contrato de arrendamiento ya se había dado por
terminado mediante la comunicación oportuna al arrendador de no prorrogarlo
a su vencimiento y además que el bien ya había sido puesto a disposición de la
arrendadora.
De manera puntual, la Corte llama la atención sobre el hecho que “la falta
de certeza en cuanto al título del arrendador impone que la controversia deba
plantearse en términos distintos, sin limitar las posibilidades de defensa del
arrendatario”. En otras palabras, “[la] duda afecta los presupuestos de aplicación
de la norma que exige al arrendatario probar que se han cancelado los cánones
que se denuncian en mora, de tal modo que si el juez, sin sopesar ese elemento
de convicción, aplica la norma, puede incurrir en grave violación de los derechos
constitucionales del demandado. (Subrayado fuera del texto)
Así mismo, se expreso que en este tipo de procesos “la violación de los derechos
fundamentales del demandado se materializa, cuando existiendo grave duda sobre
los presupuestos de aplicación de la norma que establece la aludida carga procesal,
la misma es aplicada y de ello resulta un gravamen desproporcionado para el
demandado, gravamen que consistiría en la necesidad de acreditar el pago de lo
que de acuerdo con el demandante estaría debiendo, como requisito previo para
que la prueba relativa a la inexistencia del contrato sea tenida en cuenta. Es
decir, el derecho de acceso a la justicia se condiciona al pago de una relevante
suma de dinero, a pesar de obrar en poder del juez una prueba grave relativa a la
inexistencia de tal deuda y de la causa jurídica de la misma, esto es el contrato
de arriendo.” 44
32.- De acuerdo con esta línea argumentativa, la Corte en sentencia T-613 de
2006 falló una tutela en la que la accionante argumentaba que fue demandada
en proceso abreviado de restitución a pesar de no ser arrendataria del inmueble
objeto de controversia, en la medida que ella y su hija habitaban el bien en su
calidad de compañera permanente del propietario. La Sala Segunda de Revisión
decidió conceder la tutela debido a las serias dudas que había respecto de la
existencia del contrato de arrendamiento, toda vez que las pruebas permitían
concluir que la demanda de restitución se debía a conflictos existentes entre
demandante y demandado.
33.- Recientemente esta Corporación en sentencia T- 150 de 2007 se refirió a
este tema con ocasión de una tutela presentada por un ciudadano que había sido
demandado en proceso de restitución de un local comercial. En esta oportunidad,
al analizar las particularidades del caso, la Sala encontró que el actor había
suscrito dos contratos de arrendamiento con personas distintas, circunstancia que
44 Ver sentencia T-601 de 2006 que a su vez remite a la sentencia T- 162 de 2005
26
impedía tener claridad respecto de cuál de ellos se encontraba vigente en relación
con el arrendatario. Por tal motivo, el Tribunal consideró que no era posible
aplicar en este caso la regla contenida en los numerales 2º y 3º del parágrafo 2º
del Artículo 424 del CPC, la cual establece que el arrendatario demandado no
será oído sino demuestra haber pagado los cánones reclamados. Para la Corte,
la aplicación mecánica tales disposiciones en este caso vulneraban el derecho
del demandado al debido proceso y a su derecho a la defensa, pues él si había
cumplido con sus obligaciones de pagar los cánones a uno de los arrendadores.
A partir de esta providencia. la Corte reitera una vez más lo establecido por
los fallos anteriormente referenciados. Específicamente volvió a precisar que la
inaplicación de las mencionadas disposiciones no eran el resultado de la utilización
de la figura de la excepción de inconstitucionalidad; sino que las decisiones habían
sido tomadas con fundamento en los “principios de justicia y equidad en atención
a las especificidades de cada caso” 45 con el fin de “impedir los posibles excesos
que se podría derivar de la aplicación mecánica de los preceptos a circunstancias
cuya especificidad no fue prevista por el legislador” 46
Adicionalmente, esta Corporación en el mencionado fallo recordó:
En las sentencias se ha afirmado que los numerales 2° y 3° del parágrafo 2
del artículo 424 del Código de Procedimiento Civil comportan una importante
limitación de los derechos de defensa y contradicción de los arrendatarios de-
mandados, que solamente es aceptable cuando no existen dudas serias
sobre la situación descrita por el arrendador en la demanda. Por eso,
se ha definido que el juez debe analizar las características de cada caso para
determinar si no existen razones de peso que ameritarían la inaplicación de las
normas en estas circunstancias específicas y excepcionales. Así, se ha establecido
que las aludidas normas no pueden ser aplicadas de manera irreflexiva por el juez
y que la carga procesal que ellas imponen a los arrendatarios demandados debe
ser interpretada de manera restrictiva para no generar cargas excesivas sobre el
demandado, todo de acuerdo con las circunstancias específicas del caso que se
juzga. (Subrayado fuera del texto).
Es así como, a partir de este fallo la Sala Segunda Revisión puso de presente
que:
i. No procede exigirle al demandado dentro de un proceso de restitución de
inmueble que demuestre el pago de los cánones reclamados para ser oído
dentro de aquel cuando se presenten serias dudas sobre la existencia del
contrato de arrendamiento.
ii. Las reglas contenidas en los numerales 2º y 3º del artículo 424 del CPC,
por su alto contenido restrictivo no se extienden a los terceros legitimados
dentro del proceso, como por ejemplo en el caso del Defensor de Familia
cuando actúa para defender los intereses y derecho de los niños.
45 Sentencia T-150 de 2007
46 Idem
27
iii. Las anteriores normas tampoco deben aplicarse en los casos en que el
juez constate que el proceso defrauda los intereses de algunas personas
especialmente protegidas, como sucede en el caso de los niños cuando se
ha acordado que los alimentos que les debe uno de los padres se pagarán
en especie, proporcionándoles un lugar para vivir47 .
34.- En conclusión, para esta Corporación resulta claro que, la carga procesal
contenida en los numerales 2º y 3º del parágrafo 2º del artículo 424 del CPC
es constitucional; en ese sentido, esta sentencia no constituye un cambio ju-
risprudencial y tampoco desconoce los efectos de cosa juzgada de los fallos que
decidieron la constitucionalidad de las normas aludidas. De acuerdo con lo ante-
rior, en los supuestos en los que se evidencia la presencia de serias dudas sobre
la existencia del contrato de arrendamiento, ya sea porque han sido alegadas
razonablemente por las partes o, porque el juez así lo constató de los hechos
que se encuentran probados, no debe exigírsele al demandado para poder ser
oído dentro del proceso de restitución de inmueble arrendado, la prueba del
pago o la consignación de los cánones supuestamente adeudados. Entender lo
contrario, vulneraría los derechos fundamentales al debido proceso y acceso a la
administración de justicia de demandado, en la medida que las circunstancias
fácticas en las que se desarrolla el caso concreto, no encajan dentro del supuesto
de hecho de la norma cuyas consecuencias jurídicas se pretenden aplicar.
De esta manera, una vez precisadas las anteriores consideraciones, esta Sala de
Revisión analizará el caso concreto objeto de la presente sentencia.
Análisis del caso concreto.
35.- Antes de analizar el asunto de fondo resulta necesario precisar que, el
presente caso cumple con los requisitos de procedencia de la acción de tutela
contra providencia judiciales de acuerdo con la línea jurisprudencial desarrollada
por esta Corporación, explicada anteriormente48 .
En efecto, la Sala de Revisión encuentra que el asunto sub examine cumple todos
los requisitos generales de procedencia de la acción de tutela contra decisiones
judiciales. En primer lugar, no queda duda que se trata de un caso de relevancia
constitucional en la medida que está de por medio la protección de los derechos
fundamentales al debido proceso y acceso a la administración de justicia del
accionado. Así mismo, de acuerdo con el material probatorio que obra en el
expediente puede verificarse que el señor Álvaro Sanmiguel agotó los mecanismos
judiciales que se encontraban a su alcance para tratar de evitar la consumación
de un perjuicio irremediable, toda vez que, el actor, dentro del proceso de
restitución de inmueble arrendado, presentó la contestación de la demanda y
alegó la nulidad del proceso en las oportunidades previstas por la ley, sin recibir
respuesta favorable a sus peticiones por cuanto no podían ser tenidas en cuenta
a la luz del tenor literal del artículo 424 del CPC, pues es claro que, en esta
clase de trámites, cualquier actuación, recurso o petición del accionante no iba a
47 Cfr. Numeral 16 de la sentencia T-150 de 2007.
48 Ver fundamento número 7 de la presente providencia.
28
tener acogida hasta tanto no se consignara los cánones adeudados, circunstancia
que, precisamente, es objeto de debate en el presente proceso de revisión.
En tercer lugar, en lo que respecta al requisito de inmediatez, este Tribunal
constató que la acción de tutela fue interpuesta el día treinta (30) de mayo de
dos mil siete (2007) contra la sentencia proferida por el Juzgado accionado el
nueve (9) de marzo de dos mil siete (2007), lo cual indica que fue presentada
dentro de un término razonable.
Ahora bien, en relación con el cuarto requisito debe precisarse que, en el caso
concreto no se comprobó la existencia de alguna irregularidad procesal por tanto
no es necesaria su verificación. Por su parte, en lo que tiene que ver con el
quinto requisito, se reiteran las consideraciones hechas en torno a la actuación
procesal adelantada por el accionante, quien ha demostrado tener claridad sobre
la afectación de los derechos que imputa a la decisión judicial. Finalmente,
respecto al último requisito, se verificó de manera clara que la decisión atacada
no es un fallo de tutela.
36.- De la lectura del expediente de restitución de inmueble arrendado remitido
por el Juzgado Décimo Civil Municipal de Bogotá se desprende que el cinco (5) de
junio de dos mil dos (2002)49 , el señor Ovidio Ramírez vendió el inmueble objeto
de controversia50 al señor Gil María Fontecha Tirado, quien en la actualidad
figura como propietario del bien según el Certificado de tradición y libertad del
inmueble identificado con folio de matrícula inmobiliaria No. 50 C – 7072851 .
No obstante, la Sala debe precisar que, no existe dentro del expediente prueba
alguna de la supuesta cesión del presunto contrato de arrendamiento que alega
el demandante como fundamento de sus pretensiones.
37.- A partir de un análisis detallado de las pruebas, la Sala constató que en
este caso hay serias dudas sobre la existencia real del contrato de arrendamiento
celebrado entre Gil María Fontecha y Álvaro Sanmiguel, lo cual trae como
resultado que, en esta oportunidad por las particularidades del caso no deban
aplicarse los numerales 2º y 3º del parágrafo 2º del artículo 424 del CPC por
cuanto no existe certeza sobre la presencia de uno de los presupuestos fácticos
de la norma cuyas consecuencias jurídicas se pretenden atribuir.
38.- Ahora bien, en los supuestos en donde se pretenda demostrar la existencia
de un contrato de arrendamiento, es necesario tener en cuenta lo establecido
por el código civil en su artículo 1973: “El arrendamiento es un contrato en
que las dos partes se obligan recíprocamente, la una a conceder el goce de una
49 Por medio de escritura pública No. 1394, otorgada en la Notaría 57 de Bogotá (Folios del
Bogotá, posee una extensión superficiaria 70.18 m2, cuyo linderos son los siguientes: Por el
Norte con propiedad de Santos Rodríguez; por el Sur con propiedad de Juan A. Rodríguez
pared mediante de por medio (sic); por el Oriente con callejón que sale a la calle séptima; por el
Occidente con propiedades de herederos de Nemecio Camacho, a este inmueble le corresponde
folio de matrícula inmobiliaria No. 50C-70728, con cédula catastral 6 31 22
51 Folio XX
29
cosa, o a ejecutar una obra o prestar un servicio, y la otra a pagar por este
goce, obra o servicio un precio determinado”. De lo anterior puede deducirse
que, son elementos esenciales de este tipo de contratos la cosa, el precio y el
consentimiento de las partes, sin los cuales el contrato no produce efecto alguno
o degeneraría en otro52 .
Concretamente, de acuerdo con el numeral 1º del parágrafo 1º del artículo 424
del CPC53 en los procesos de restitución de inmueble arrendado la demanda
debe estar acompañada obligatoriamente de la prueba siquiera sumaria de la
existencia del contrato de arrendamiento, como por ejemplo, el contrato escrito
suscrito por las partes, la confesión prevista en el artículo 294 del CPC o un
testimonio, requisito sin el cual la demanda no puede ser tenida en cuenta.
39.- En el asunto que hoy se revisa, se encuentra que la demanda presentada
por el señor Fontecha estuvo acompañada de una prueba sumaria, consistente
en la declaración extrajuicio realizada por Pedro Antonio Fernández
Contreras, el diez (10) de abril de 2003 ante el Notario Catorce (14) de Bogotá,
la cual, a juicio de este Tribunal, plantea serias dudas sobre la existencia de
los elementos constitutivos del supuesto contrato de arrendamiento celebrado
entre Gil María Fotecha y Álvaro Sanmiguel.
Adicionalmente, en gracias de discusión, de haberse celebrado el contrato de
arrendamiento entre el antiguo dueño del inmueble –Ovidio Ramírez– y el señor
Álvaro Sanmiguel, dentro del expediente tampoco existe prueba alguna de que
éste haya sido cedido al momento de celebrarse la compraventa entre Gil María
Fontecha y Ovidio Ramírez, tal y como se afirma en la demanda de restitución.
Sumado a lo anterior, para esta Sala, la existencia de un proceso de pertenen-
cia sobre el bien54 , igualmente conduce a que se susciten dudas respecto de
52 El Artículo 1501 del Código Civil enuncia los elementos del contrato: “Se distinguen en
cada contrato las cosas que son de su esencia, las que son de su naturaleza, y las puramente
accidentales.
Son de la esencia de un contrato aquellas cosas, sin las cuales, o no producen efecto alguno o
degeneraría en otro diferente; son de la naturaleza de un contrato las que no siendo esenciales
en él, se entiende pertenecerle, sin necesidad de cláusula especial; y son accidentales a un
contrato aquellas que ni esencial ni naturalmente le pertenecen, y que se le agregan por medio
de cláusulas especiales”.
53“A la demanda deberá acompañarse prueba documental del contrato de arrendamiento
Instrumentos Públicos de Bogota Zona Centro con fecha de: diecinueve (19) octubre de dos
mil seis (2006) en el que existe un numero de nueve (9) anotaciones en total. Específicamente
en la anotación 9 se establece:
Fecha: diecisiete (17) de febrero de 2004. Radicación: 2004 – 15173.
Doc: OFICIO 0240 del: 09-02-2004 JUZGADO 8 DEL CTO de BOGOTA D.C.
Especificaciones: 0412 DEMANDA EN PROCESO DE PERTENENCIA (MEDIDA CAUTE-
LAR)
Personas que intervienen en el acto:
De: Sanmiguel Alvaro.
A: Fontecha Tirado Gil María.
A: Personas Indeterminadas.
30
la propiedad del mismo y consecuentemente de la existencia del contrato de
arrendamiento que se pretende hacer valer dentro del proceso de restitución del
inmueble.
En suma, este Tribunal considera que, en el caso concreto se presentan serias
dudas sobre la existencia del contrato de arrendamiento celebrado entre Gil
María Fontecha y Álvaro Sanmiguel, por tanto el juez no podía exigirle al de-
mandado dentro del proceso, la consignación de los supuestos cánones adeudados
para poder ser oído en el juicio de restitución por las razones expuestas.
40.- En virtud de lo anterior, es indiscutible que, dadas las especiales condi-
ciones del proceso, el Juzgado Décimo Civil Municipal de Bogotá incurrió en
un defecto fáctico en la medida que apoyó su decisión en una prueba que no
permitía demostrar con certeza la existencia del mencionado contrato de arren-
damiento, circunstancia que, tal y como quedó explicado anteriormente, impedía
la aplicación del supuesto legal que sirvió de fundamento a su providencia. Lo
anterior, conllevó igualmente a que se verificara la presencia de un defecto
sustantivo toda vez que, su decisión de no oír al demandado se basó en una
norma inaplicable al caso concreto, puesto que el contenido de los numerales 2º
y 3º del parágrafo 2º del artículo 424 del CPC no encuentran conexión material
con los presupuesto fácticos del proceso, dado que no hay certeza de existencia
real de un contrato de arrendamiento entre el señor Gil María Fontecha Tirado
y el señor Álvaro Sanmiguel.
41.- Así las cosas, la Sala habrá que revocar la sentencia proferida por Tribunal
Superior de Distrito Judicial – Sala Civil el dieciocho (18) de julio de dos mil
siete (2007) que a su vez confirmó el fallo del Juzgado Veintiséis (26) Civil
del Circuito de Bogotá de catorce (14) de junio de dos mil siete (2007), y en
su lugar se concederá el amparo de los derechos fundamentales al acceso a la
administración de justicia y al debido proceso, concretamente en lo que se refiere
a las garantías de defensa y contradicción probatoria del señor Álvaro Sanmiguel.
En consecuencia, se dejará sin efecto todo lo actuado, a partir del auto admisorio
de la demanda, proferido el cuatro (4) de octubre de dos mil seis (2006), dentro
del proceso de restitución de inmueble arrendado iniciado por el señor Gil María
Fontecha Tirado contra Álvaro Sanmiguel y se ordenará al Juez Décimo Civil
Municipal de Bogotá que inicie el trámite del mismo garantizando al demandado,
en los términos de esta providencia su derechos fundamentales.
III. DECISION
Con base en las expuestas consideraciones, la Sala Séptima de Revisión de
la Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por
mandato de la Constitución,
RESUELVE:
(Folios 78 (reverso) y 79 (reverso) del cuaderno principal del expediente del expediente de
restitución de inmueble arrendado No. 2003-0928 del señor Gil María Fonteche contra Álvaro
Sanmiguel).
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Primero.- REVOCAR por la razones expuestas los fallos proferidos por el
Tribunal Superior de Distrito Judicial – Sala Civil el dieciocho (18) de julio de
dos mil siete (2007) que a su vez confirmó el fallo del Juzgado Veintiséis (26)
Civil del Circuito de Bogotá de catorce (14) de junio de dos mil siete (2007). En
su lugar, CONCEDER el amparo de los derechos fundamentales al acceso a
la administración de justicia y al debido proceso, concretamente en lo que se
refiere a las garantías de defensa y contradicción probatoria del señor Álvaro
Sanmiguel.
Segundo.- DEJAR SIN EFECTO todo lo actuado, a partir del auto admisorio
de la demanda, proferido el cuatro (4) de octubre de dos mil seis (2006), dentro
del proceso de restitución de inmueble arrendado iniciado por el señor Gil María
Fontecha Tirado contra Álvaro Sanmiguel. ORDENAR al Juez Décimo Civil
Municipal de Bogotá que inicie el trámite del mismo garantizando al demandado,
en los términos de esta providencia sus derechos fundamentales.
Tercero.- Por Secretaría LÍBRESE la comunicación prevista en el artículo 36
del Decreto 2591 de 1991, para los fines allí contemplados.
Cópiese, notifíquese, comuníquese, publíquese en la Gaceta de la Corte Constitu-
cional y cúmplase.
HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO
Magistrado
CLARA INÉS VARGAS HERNÁNDEZ
Magistrada
MAURICIO GONZALEZ CUERVO
Magistrado
MARTHA VICTORIA SACHICA MENDEZ
Secretaria General
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