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Sentencia T-067/10
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Procedencia excepcional
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Requisitos generales y especiales de procedibilidad
CARGA DE LA PRUEBA EN EL PAGO DE CANONES DE
ARRENDAMIENTO-Corresponde al arrendatario demandado
PROCESO DE RESTITUCION DE INMUEBLE ARRENDADO-Pago
de cánones de arrendamiento para poder ser oído
PROCESO DE RESTITUCION DE BIEN INMUEBLE ARREN-
DADO-Cuando haya serias dudas sobre la existencia del contrato de arren-
damiento no debe exigírsele al demandado para poder ser oído, la prueba del
pago de los cánones
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Procedencia debido a que no se pudo demostrar la existencia de un contrato de
arrendamiento/ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS
JUDICIALES-Se ordenará al juzgado oír al demandado para garantizarle sus
derechos fundamentales
Referencia: expediente T- 2.353.575
Acción de Tutela instaurada por José Everardo Devia contra el Juzgado Octavo
Civil Municipal de Ibagué
Magistrado Ponente:
JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB
Bogotá D.C., cuatro (4) de febrero de dos mil diez (2010)
La Sala Séptima de Revisión de Tutelas de la Corte Constitucional,
conformada por los Magistrados Jorge Ignacio Pretelt Chaljub -quien la preside-,
Humberto Antonio Sierra Porto y Luis Ernesto Vargas Silva, en ejercicio de sus
competencias constitucionales y legales, y específicamente de las previstas en los
artículos 86 y 241, numeral 9°, de la Constitución Política, ha pronunciado la
siguiente
1
SENTENCIA
En el proceso de revisión del fallo de tutela proferido por la Sala Civil Familia
del Tribunal Superior de Ibagué, dentro del proceso de tutela instaurado por
José Everardo Devia contra el Juzgado Octavo Civil Municipal de Ibagué.
1. ANTECEDENTES
De acuerdo con lo dispuesto en los artículos 86 de la Constitución Política y
33 del Decreto 2591 de 1991, la Sala de Selección Número Diez de la Corte
Constitucional escogió, para efectos de su revisión, la acción de tutela de la
referencia.
De conformidad con el artículo 34 del Decreto 2591 de 1991, esta Sala de Revisión
procede a dictar la sentencia correspondiente.
1. SOLICITUD
Por medio de apoderado judicial, el peticionario solicita al juez de tutela la pro-
tección de sus derechos fundamentales a la igualdad procesal, al debido proceso,
al acceso a la justicia, a los derechos de defensa y contradicción, presuntamente
vulnerados por el Juez Octavo Civil Municipal de Ibagué, durante el trámite
del proceso de restitución de inmueble arrendado instaurado en su contra. Los
hechos que, sostiene, constituyen el alegado desconocimiento de derechos son los
siguientes:
1. HECHOS Y ARGUMENTOS DE DERECHO
1. Los señores Dionisio Devia y José Everardo Devia conformaron, en el
año 1985, una sociedad de hecho mediante la cual comercializaban
cereales. Luego de unos años de haberla liquidado, decidieron asociarse
nuevamente, por lo que adquirieron en octubre de 1989, en la ciudad
de Ibagué, un inmueble que demolieron para construir en el primer
piso una bodega, y en el 2° y 3° un apartamento por piso. Convinieron
así mismo que dicho inmueble figuraría a nombre de Dionisio Devia.
1. Afirma el accionante que se trató de una sociedad de hecho fundada en
la confianza, amistad y familiaridad. Una vez finalizó la obra, acordaron
dividirla de hecho, y concertaron que el primer piso con la bodega sería de
propiedad de Dionisio Devia, quien obtendría por el arriendo de la misma
un canon equivalente al valor del arrendamiento de los apartamentos del
2° y 3° piso, que serían de propiedad del accionante.
2. La división en tal sentido fue amigable y sin testigos. Así, el señor José
Everardo Devia pasó a ocupar la segunda planta por considerarla de su
propiedad y esperó a que se concluyera la construcción del tercer piso,
también de su propiedad de acuerdo a lo pactado.
3. El señor Dionisio Devia falleció el día 1° de junio de 1998. La señora Fabiola
Lasso Sánchez, como esposa sobreviviente, se encargó del manejo de la
bodega, una vez el accionante rindió las cuentas correspondientes, puesto
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que era el encargado de administrarla. En ese momento le hizo saber tanto
a ella como a los demás familiares de su condición de propietario de los
apartamentos del 2° y 3° piso de la edificación, quienes no se opusieron.
4. No obstante lo anterior, en la sucesión de Dionisio Devia, fue adjudicada
la totalidad del edificio a sus herederos. El peticionario por medio de
apoderado promovió proceso ordinario de mayor cuantía, en contra de
los herederos determinados e indeterminados de Dionisio Devia. En su
demanda solicitó, entre otras pretensiones, que la inclusión del inmueble
en la diligencia de Inventario y Avalúo como un bien de la sucesión en
mención se declarara nula absolutamente por ausencia de causa, y que
se declarara la ineficacia de la partición y adjudicación, por cuanto a la
sucesión le correspondería únicamente el 50% del inmueble.
5. El apoderado de los demandados, en la contestación de la demanda, mani-
festó desconocer la existencia de dicha sociedad; no obstante, indicó que
cualquier acción entre los pretendidos socios está prescrita a partir de la
fecha de disolución de la sociedad, esto es, a partir del 1° de junio de 1998,
fecha en la cual falleció el pretendido socio Dionicio Devia. Además, el
apoderado señaló que el señor Everardo Devía intenta, sin acreditar la
prueba ad substantiam actus -escritura pública debidamente registrada-,
que se le reconozcan derechos reales de dominio en un 50% sobre el inmueble
aludido.
6. En la audiencia de conciliación, saneamiento, decisión de excepciones
previas1 y fijación del litigio ordenada dentro del proceso ordinario de mayor
cuantía promovido por José Everardo Devia contra los herederos de Dionisio
Devia, el apoderado de los demandados propuso como excepciones previas:
falta de competencia e ineptitud de la demanda por falta de requisitos
formales y por indebida acumulación de pretensiones. El despacho declaró
probadas las excepciones y ordenó la consecuente terminación del proceso.
7. En junio de 2008, la señora Fabiola Lasso en representación de sus menores
hijos, herederos del fallecido Dionicio Devia, interpuso demanda de resti-
tución de inmueble arrendado contra el peticionario, señor José Everardo
Devia, en orden a que por los trámites pertinentes se declarará terminado
el contrato verbal de arrendamiento celebrado entre el causante Dionicio
Devia como arrendador y José Everardo Devia como arrendatario, por
incumplimiento de la obligación de pagar las rentas de arrendamiento
causadas por los meses de agosto a diciembre de 1998, y de enero de
1999 a enero de 2008. La demandante acreditó la presunta existencia de
contrato de arrendamiento verbal mediante testimonios rendidos por las
señoras Blanca Cecilia Torres Guerrero y Arnobia Sánchez de Lasso, ante
1 Las excepciones previas que pueden proponer las partes son las taxativamente señaladas
en el art.97 del C.P.C: Son el medio dado por el legislador, el cual se dirige expresamente a
mejorar el procedimiento para que se adelante sobre bases que aseguren la ausencia de causales
de nulidad y llegando incluso a ponerle fin a la actuación, si no se corrigieron las irregularidades
procesales advertidas o si estas no admiten saneamiento.
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las notarías únicas de Rioblanco y Chaparral, respectivamente.
8. Por auto del 5 de agosto de 2008, el juzgado le concedió un término de cinco
(5) días al señor José Everardo Devia para que demostrara que se encontraba
al día en el pago de los cánones de arrendamiento alegados. El apoderado
del peticionario allegó escrito de reposición y en subsidio apelación contra
el auto mencionado, alegando la inexistencia de contrato de arrendamiento,
y el desconocimiento de la calidad de arrendador del señor Dionicio Devia.
Además, manifestó que no se le puede exigir la consignación de una cifra
superior a los veinte millones ($20.000.000) de pesos a su defendido para
que pueda acceder a la justicia, pues esta exigencia lo privaría del derecho
de defensa y, en consecuencia, del derecho al debido proceso y del derecho
a la propiedad. Ratificó así mismo que el señor José Everardo Devia reside
en el apartamento materia de la restitución en calidad de propietario y
nunca como arrendatario.
9. El Juzgado Octavo Civil Municipal de Ibagué decidió no reponer el auto y
dejarlo incólume en todos sus apartes, de manera que el demandado no
sería escuchado hasta tanto no acreditara la cancelación de los cánones
adeudados. También negó por improcedente la apelación en virtud de
lo normado en el artículo 39 de la Ley 820 de 2003 que expresa en el
inciso segundo Cuando la causal de restitución sea exclusivamente mora
en el pago del canon de arrendamiento, el proceso se tramitará en única
instancia.
10. El 30 de enero de 2009, el Juzgado Octavo Civil Municipal de Ibagué
profirió fallo en el que resolvió declarar terminado el contrato verbal de
arrendamiento celebrado por Dionicio Devia representado en el proceso por
Fabiola Lasso Sánchez, quien a su vez representa a los menores herederos
de aquél, y José Everardo Devia, respecto del inmueble objeto de la litis.
En consecuencia, ordenó la restitución del bien.
11. Considera el peticionario que el fallo proferido por el demandado vulneró
su derecho a la defensa y al debido proceso, toda vez que el trámite surtido
se basó en un error de apreciación probatoria. El error consistió en dar
por cierto un hecho desconocido, partiendo de una prueba indiciaria que
no fue debidamente probada ni controvertida, por cuanto a las declarantes
no les constaba la existencia desde el año 1998, del contrato verbal de
arrendamiento mencionado y mucho menos el no pago de los cánones de
arrendamiento.
1. TRASLADO DE LA DEMANDA
Admitida la acción de tutela por el Juzgado Tercero Civil del Circuito de Ibagué,
y vinculada la señora Fabiola Lasso Sánchez en representación de los menores
herederos de Dionicio Devia, se ofició al señor Juez Octavo Civil Municipal de
Ibagué para que en el menor tiempo posible remitiera copia de las minutas del
30 de enero y 2 de marzo de 2009. En respuesta al oficio, el juzgado en mención
puso a disposición del despacho el expediente contentivo de la restitución de
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inmueble arrendado para que llevara a cabo una inspección del mismo, debido
a su volumen. El juzgado demandado también manifestó que el proceso fue
tramitado de acuerdo a la ritualidad legal establecida para el caso.
2. DECISIONES JUDICIALES
1. PRIMERA INSTANCIA. JUZGADO TERCERO CIVIL DEL
CIRCUITO DE IBAGUÉ
El Juzgado Tercero Civil del Circuito de Ibagué, mediante sentencia de abril 15
de 2009, tuteló los derechos fundamentales invocados por el demandante.
A juicio del juzgador, se presentaron dudas con relación a la existencia del
contrato, ya que no es normal que el supuesto arrendador tolere que el supuesto
arrendatario deje de pagar el canon de arrendamiento por un tiempo continuo
de más de diez años. Además, la prueba aportada por la accionante para
demostrar el contrato de arrendamiento que aduce y la mora en el pago de los
arrendamientos, está constituida por prueba testimonial sumaria que el juez
accionado en la sentencia no analizó, siendo su deber hacerle una crítica a fin de
establecer la validez y eficacia de los testimonios.
En su fallo, el juez de instancia señaló que no procedía aplicar la norma que exige
al arrendatario demandado cancelar la totalidad de los cánones que se le endilgan
en mora, como requisito para ser oído en el proceso, por existir dudas con relación
a la existencia del contrato de arrendamiento. Indicó que presentándose una
duda sobre la existencia del contrato y ante el pronunciamiento del demandado
y su desconocimiento del mismo, el juez de conocimiento debió haber tenido por
contestada la demanda y darle trámite a las excepciones formuladas.
Por lo tanto, ordenó dejar sin efecto la actuación surtida en el proceso de
restitución de inmueble arrendado, a partir del auto de fecha agosto 5 de 2008.
También ordenó tener en cuenta la contestación de la demanda y escuchar al
demandado José Everardo Devia, dentro del proceso adelantado en su contra en
el Juzgado Octavo Civil Municipal de Ibagué.
1. Impugnación
El apoderado judicial de la señora Fabiola Lasso Sánchez impugnó la anterior
sentencia.
Sustentó su inconformidad en el hecho de que el régimen procesal colombiano
autoriza expresamente como medio de prueba idóneo para demostrar la exis-
tencia de un contrato de arrendamiento y la falta de los cánones adeudados, la
prueba sumaria testimonial, en este caso constituida por los testimonios rendidos
extrajuicio por las señoras Blanca Cecilia Torres y Arnobia Sánchez de Lasso.
Igualmente, manifestó que la acción de tutela fue una tentativa de fraude procesal,
que se consumó con la sentencia impugnada, pues con ello se logró derribar una
sentencia ajustada absolutamente a derecho.
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1. SEGUNDA INSTANCIA. SALA CIVIL FAMILIA, TRIBUNAL
SUPERIOR DE DISTRITO JUDICIAL DE IBAGUÉ
El Tribunal Superior de Distrito Judicial de Ibagué, en sentencia del 3 de junio
de 2009, revocó el fallo de primera instancia.
El Ad quem, contrario a lo manifestado por el juez de primera instancia, consideró
que si bien es cierto los alegatos y afirmaciones efectuadas por la parte demandada
dentro del proceso de restitución de inmueble arrendado, entran en contradicción
con lo anunciado en la demanda de restitución, definitivamente no alcanzan por
sí solas a desvirtuar suficientemente la credibilidad de la existencia del contrato
verbal de arrendamiento.
Concluyó indicando que, independientemente de que la Sala compartiera o no
los argumentos soporte de la providencia atacada en vía de tutela, ellos no se
muestran a primera vista caprichosos, irrazonables, arbitrarios, ni groseramente
apartados del ordenamiento jurídico, de manera que configuren una vía de hecho.
3. PRUEBAS DOCUMENTALES
En el trámite de la acción de amparo se aportaron como pruebas:
1. Fotocopia del registro de defunción del señor Dionicio Devia Devia.2
2. Copia del escrito de partición dentro de la sucesión del señor Dionicio Devia,
donde aparece referenciado el inmueble objeto de controversia (partida
sexta) .3
3. Copia del proceso ordinario de mayor cuantía instaurado por el señor José
Everardo Devia contra los herederos determinados e indeterminados del
señor Dionicio Devia. 4
4. Copia del acta de la audiencia de conciliación, saneamiento, decisión
de excepciones previas y fijación de litigio, ordenada dentro del proceso
promovido por José Everardo Devia contra los herederos determinados e
indeterminados de Dionicio Devia, para obtener la declaración de existencia
de una sociedad de hecho. En la audiencia se declaró probada la excepción
previa de ineptitud de demanda por falta de requisitos formales y por
indebida acumulación de pretensiones, por lo cual se declaró terminado el
proceso. 5
5. Copia de la demanda de restitución de inmueble arrendado promovida por
la señora Fabiola Lasso Sánchez, en representación de sus menores hijos,
herederos del señor Dionicio Devia, contra José Everardo Devia.6
2 Folio 12 cuaderno 1.
3 Folios 51 a 54 cuaderno 1.
4 Folios 60 a 70 cuaderno 1.
5 Folios 162 a 165 cuaderno 1.
6 Folio 1 y 2 cuaderno 4.
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6. Copia de las declaraciones juramentadas para fines extraprocesales rendidas
por las señoras Arnobia Sánchez de Lasso y Blanca Cecilia Torres, ante
la notaria única del circulo de Chaparral (Tolima) y Rioblanco (Tolima),
respectivamente, para ser tenidas como prueba sumaria dentro del proceso
de restitución de inmueble arrendado. 7
7. Copia del auto de 5 de agosto de dos mil ocho (2008), en el que se concede
un término de cinco días para que el señor José Everardo Devia demuestre
el pagó de los cánones de arrendamiento adeudados.8
8. Copia del recurso de reposición y en subsidio de apelación interpuesto por
el señor José Everardo Devia contra el auto de 5 de agosto de 2008, en el
que manifiesta desconocer como arrendador al señor Dionicio Devia o sus
herederos, por inexistencia de contrato de arrendamiento. 9
9. Copia de la providencia de 26 de agosto de 2008 del Juzgado Octavo Civil
Municipal, en la que resuelve negativamente los recursos interpuestos por
el accionante.10
10. Copia del fallo proferido por el Juzgado Octavo Civil Municipal, el 30 de
enero de 2009, en el que resuelve declarar terminado el contrato verbal de
arrendamiento y ordena la restitución del inmueble. 11
4. CONSIDERACIONES DE LA CORTE CONSTITUCIONAL
1. COMPETENCIA
Esta Corte es competente, de conformidad con los artículos 86 y 241 de la
Constitución Política, y con el Decreto 2591 de 1991, para revisar el presente
fallo de tutela.
2. CONSIDERACIONES JURÍDICAS
1. El problema jurídico
El señor José Everardo Devia, mediante apoderado judicial, interpuso acción de
tutela contra el Juzgado Octavo Civil Municipal de Ibagué, con el propósito de
que se ampararan sus derechos fundamentales a la defensa y al debido proceso.
Sostiene que el trámite de la demanda de restitución de inmueble arrendado
adelantado por el juzgado se fundamentó en testimonios falsos presentados por la
parte demandante, sobre la celebración de un contrato verbal de arrendamiento
entre Dionicio Devia y el accionante. Señala que a las declarantes no les constaba
la existencia desde el año 1998, del contrato verbal de arrendamiento mencionado
y mucho menos el no pago de los cánones de arrendamiento alegados. Indica
que el juez incurrió en un error fáctico por una indebida apreciación probatoria
7 Folios 6 y 7 cuaderno4.
8 Folio 186 cuaderno 1.
9 Folio 187 cuaderno 1.
10 Folios 230 y 231 cuaderno 1.
11 Folios 233 a 235 cuaderno 1.
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que consistió en dar por cierto un hecho desconocido, partiendo de una prueba
indiciaria que no fue debidamente probada ni controvertida. Además le negó
la posibilidad de ser oído, por no demostrar el pago ni aportar los recibos de
consignación de los cánones supuestamente adeudados, lo que derivó finalmente
en la emisión de un fallo vulneratorio de sus derechos fundamentales.
De acuerdo con los antecedentes planteados, corresponde a esta Sala Séptima
de Revisión determinar si la decisión de no oír al demandado dentro del proceso
de restitución de inmueble arrendado, adoptada por el juzgado accionado, se
erige, en las particulares circunstancias del caso, en una vulneración de sus
derechos fundamentales a la administración de justicia y al debido proceso,
específicamente de las garantías de defensa y contradicción probatoria.
Para resolver la situación planteada, la Sala adoptará la siguiente metodología:
Primero, recapitulará el precedente jurisprudencial sobre los requisitos y causales
de procedencia de la acción de tutela contra decisiones judiciales. Segundo,
recordará lo dicho por la Corte respecto de la constitucionalidad de la carga
procesal del demandado de consignar el valor total de los cánones de arren-
damiento adeudados, o presentar los correspondientes recibos de pago o de
consignación, a fin de que pueda ser oído dentro de un proceso de restitución
de inmueble arrendado. Tercero, la Sala también reiterará lo expuesto por la
Corte en aquellos casos en los que a pesar de presentarse serias dudas sobre
la existencia de contrato de arrendamiento como presupuesto fáctico para la
aplicación de los numerales 2º y 3º del parágrafo 2º del artículo 424 del CPC., al
demandado se le niega la posibilidad de ser oído dentro del proceso de restitución.
Cuarto, resolverá el caso concreto.
4.2.2. La procedencia de la acción de tutela contra providencias
judiciales. Reiteración de jurisprudencia.
La procedencia excepcional de la acción de tutela contra providencias judiciales
es un tema que ha sido abordado por esta Corporación en múltiples ocasiones,
por lo que la Sala repasará las premisas en que se fundamenta esta posibilidad,
y las reglas establecidas para el examen de procedibilidad en un caso concreto.
Mediante sentencia C-543 de 199212 , la Corte declaró inexequibles los artículos
11 y 40 del Decreto 2591 de 1991, los cuales regulaban la procedencia de la
tutela contra sentencias, por considerar que esas disposiciones desconocían los
principios de separación de jurisdicciones y de seguridad jurídica que consagra
la Constitución. No obstante, esa misma providencia determinó que ésta acción
constitucional procede contra decisiones judiciales de forma excepcional, cuando
constituyen vías de hecho13 y, por ende, resultan contrarias a la Constitución.
12 Sentencia del 1 de octubre de 1992, M.P. José Gregorio Hernández Galindo.
13Así, por ejemplo, nada obsta para que por la vía de la tutela se ordene al juez que ha
incurrido en dilación injustificada en la adopción de decisiones a su cargo que proceda a resolver
o que observe con diligencia los términos judiciales, ni riñe con los preceptos constitucionales
la utilización de esta figura ante actuaciones de hecho imputables al funcionario por medio
de las cuales se desconozcan o amenacen los derechos fundamentales, ni tampoco cuando
la decisión pueda causar un perjuicio irremediable, para lo cual sí está constitucionalmente
8
La tesis anterior surgió de la aplicación directa de los artículos 2º, 4º, 5º y 86
de la Constitución, por cuatro razones principalmente: La primera, porque en
el Estado Social de Derecho la salvaguarda de los derechos fundamentales es
prevalente y obliga a todas las autoridades públicas -incluidos los jueces-, toda
vez que uno de los pilares fundantes de esta forma de Estado es la eficacia de
los derechos y deberes fundamentales. La segunda, porque los principios de
seguridad jurídica y cosa juzgada no justifican la violación de la Constitución
ni pueden amparar decisiones que resulten contrarias a esos mismos principios.
Es evidente que una vía de hecho constituye una clara amenaza a la seguridad
jurídica y a la estabilidad del derecho, por lo que, la defensa en abstracto de
ese principio, implica el rompimiento del mismo en el caso concreto. La tercera,
porque la autonomía judicial no puede confundirse con la arbitrariedad judicial,
es decir, el juez al adoptar sus decisiones debe hacerlo dentro de los parámetros
legales y constitucionales; la autonomía judicial no lo autoriza para violar la
Constitución. Por último, porque el principio de separación de jurisdicciones
no implica el distanciamiento de la legalidad y la constitucionalidad. Por el
contrario, el artículo 4º de la Carta es claro en señalar que la Constitución es
norma de normas y, por consiguiente, ésta debe informar todo el ordenamiento
jurídico; en especial, es exigible en la aplicación e interpretación de la ley.
De acuerdo a lo anterior, esta Corporación desarrolló el concepto de vía de
hecho. En principio, fue entendido como la decisión “arbitraria y caprichosa” 14
del juez que resuelve un asunto sometido a su consideración, por lo que la
providencia resulta manifiesta y evidentemente contraria a las normas que rigen
el caso concreto. La Corte en la sentencia T-231 de 199415 señaló cuatro defectos
protuberantes que, analizado el caso concreto, permitirían estimar que en una
providencia judicial se configuró una vía de hecho, a saber: i) defecto sustantivo,
cuando la decisión se adopta en consideración a una norma indiscutiblemente
inaplicable; ii) defecto fáctico, cuando el juez falla sin el sustento probatorio
suficiente para aplicar las normas en que funda su decisión; iii) defecto orgánico,
cuando el juez profiere su decisión con total incompetencia para ello; y, iv)
defecto procedimental que se presenta en aquellos eventos en los que se actúa
desconociendo el procedimiento o el proceso debido para cada actuación.
Por un amplio periodo de tiempo la Corte Constitucional decantó de tal manera
el concepto de vía de hecho. No obstante, con el fin de orientar a los jueces
autorizada la tutela pero como mecanismo transitorio cuyo efecto, por expreso mandato de
la Carta es puramente temporal y queda supeditado a lo que se resuelva de fondo por el juez
ordinario competente (artículos 86 de la Constitución Política y 8º del Decreto 2591 de 1991).
En hipótesis como estas no puede hablarse de atentado alguno contra la seguridad jurídica de
los asociados, sino que se trata de hacer realidad los fines que persigue la justicia.
14 Sentencia T-079 del 26 de febrero de 1993, M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz: Una actuación
de la autoridad pública se torna en una vía de hecho susceptible del control constitucional de la
acción de tutela cuando la conducta del agente carece de fundamento objetivo, obedece a su sola
voluntad o capricho y tiene como consecuencia la vulneración de los derechos fundamentales
de la persona. En el mismo sentido, sentencia T-158 del 26 de abril de 1993, M.P. Vladimiro
Naranjo Mesa.
15 Sentencia del 13 de mayo de 1994, M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz.
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constitucionales y determinar unos parámetros uniformes que permitieran es-
tablecer en qué eventos es procedente la acción de tutela contra providencias
judiciales, la Sala Plena de la Corte Constitucional, en la Sentencia C-590 de
200516 , sistematizó y unificó los requisitos de procedencia y las razones o motivos
de procedibilidad de la tutela contra sentencia. La Corte distinguió, en primer
lugar, los requisitos de carácter general orientados a asegurar el principio de
subsidiariedad de la tutela -requisitos de procedencia- y, en segundo lugar, los
de carácter específico, centrados en los defectos de las actuaciones judiciales en
sí mismas consideradas -requisitos de procedibilidad-.
Los requisitos generales de procedencia de la acción de tutela contra sentencias,
según lo expuso la sentencia C-590 de 200517 , son los siguientes:
a. Que la cuestión que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional.
Como ya se mencionó, el juez constitucional no puede entrar a estudiar cues-
tiones que no tienen una clara y marcada importancia constitucional so pena
de involucrarse en asuntos que corresponde definir a otras jurisdicciones. En
consecuencia, el juez de tutela debe indicar con toda claridad y de forma ex-
presa porqué la cuestión que entra a resolver es genuinamente una cuestión de
relevancia constitucional que afecta los derechos fundamentales de las partes.
b. Que se hayan agotado todos los medios -ordinarios y extraordinarios- de
defensa judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se trate de evitar
la consumación de un perjuicio iusfundamental irremediable 18 . De allí que sea
un deber del actor desplegar todos los mecanismos judiciales ordinarios que el
sistema jurídico le otorga para la defensa de sus derechos. De no ser así, esto es,
de asumirse la acción de tutela como un mecanismo de protección alternativo,
se correría el riesgo de vaciar las competencias de las distintas autoridades
judiciales, de concentrar en la jurisdicción constitucional todas las decisiones
inherentes a ellas y de propiciar un desborde institucional en el cumplimiento de
las funciones de esta última.
c. Que se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela se hubiere
interpuesto en un término razonable y proporcionado a partir del hecho que
originó la vulneración 19 . De lo contrario, esto es, de permitir que la acción de
tutela proceda meses o aún años después de proferida la decisión, se sacrificarían
los principios de cosa juzgada y seguridad jurídica ya que sobre todas las decisiones
judiciales se cerniría una absoluta incertidumbre que las desdibujaría como
mecanismos institucionales legítimos de resolución de conflictos.
d. Cuando se trate de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma
tiene un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y que
afecta los derechos fundamentales de la parte actora. No obstante, de acuerdo
con la doctrina fijada en la Sentencia C-591-05 (sic), si la irregularidad comporta
16 Sentencia del 8 de junio de 2005, M.P. Jaime Córdoba Triviño.
17 Idem.
18Sentencia T-504/00
19Ver entre otras la reciente Sentencia T-315/05
10
una grave lesión de derechos fundamentales, tal como ocurre con los casos de
pruebas ilícitas susceptibles de imputarse como crímenes de lesa humanidad, la
protección de tales derechos se genera independientemente de la incidencia que
tengan en el litigio y por ello hay lugar a la anulación del juicio.
e. Que la parte actora identifique de manera razonable tanto los hechos que
generaron la vulneración como los derechos vulnerados y que hubiere alegado
tal vulneración en el proceso judicial siempre que esto hubiere sido posible 20 .
Esta exigencia es comprensible pues, sin que la acción de tutela llegue a rodearse
de unas exigencias formales contrarias a su naturaleza y no previstas por el
constituyente, sí es menester que el actor tenga claridad en cuanto al fundamento
de la afectación de derechos que imputa a la decisión judicial, que la haya
planteado al interior del proceso y que dé cuenta de todo ello al momento de
pretender la protección constitucional de sus derechos.
Sangrí
f. Que no se trate de sentencias de tutela 21 . Esto por cuanto los debates sobre
la protección de los derechos fundamentales no pueden prolongarse de manera
indefinida, mucho más si todas las sentencias proferidas son sometidas a un
riguroso proceso de selección ante esta Corporación, proceso en virtud del cual
las sentencias no seleccionadas para revisión, por decisión de la sala respectiva,
se tornan definitivas.
De otro lado, los requisitos específicos de procedibilidad aluden a la concurrencia
de defectos en el fallo atacado que, en virtud de su gravedad, hacen que el
mismo sea incompatible con los preceptos constitucionales. En el evento de
presentarse al menos uno de ellos en el caso en examen, la solicitud de amparo
debe considerarse procedente. Estos defectos son los siguientes, haciéndose
énfasis en las implicaciones del defecto fáctico, puesto que resulta especialmente
relevante para la resolución del problema jurídico de esta decisión:
a. Defecto orgánico, que se presenta cuando el funcionario judicial que profirió
la providencia impugnada, carece, absolutamente, de competencia para ello.
La disposición de esta causal tiene un carácter calificado, pues no es suficiente
con que la competencia del funcionario judicial sea un asunto sometido a debate,
sino además debe desenvolverse en un escenario donde a la luz de las normas
jurídicas aplicables debe resultar manifiestamente irrazonable considerar que el
juez estaba investido de la potestad de administrar justicia en el evento objeto
de análisis. Al respecto, la Corte ha resaltado que:
. . . sólo en aquellos casos en los cuales el acto que adscribe la competencia
resulte ostensiblemente contrario a derecho, -bien por la notoria y evidente
falta de idoneidad del funcionario que lo expidió, ora porque su contenido sea
abiertamente antijurídico-, el juez constitucional puede trasladar el vicio del
acto habilitante al acto que se produce en ejercicio de la atribución ilegalmente
20Sentencia T-658-98
21Sentencias T-088-99 y SU-1219-01
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otorgada. Sólo en las condiciones descritas puede el juez constitucional afirmar
que la facultad para proferir la decisión judicial cuestionada no entra dentro de
la órbita de competencia del funcionario que la profirió y, por lo tanto, constituye
una vía de hecho por defecto orgánico. 22
b. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actúa comple-
tamente al margen del procedimiento establecido.
De igual manera, la concurrencia del defecto procedimental absoluto tiene
naturaleza cualificada; la jurisprudencia constitucional exige que se esté ante un
trámite judicial surtido con plena inobservancia de las reglas de procedimiento
que le eran aplicables, lo que permite establecer que la decisión adoptada
responde únicamente al capricho y la arbitrariedad del funcionario judicial, lo
que desconoce consecuentemente el derecho fundamental al debido proceso. En
este sentido, la Corte ha insistido en que el defecto procedimental se acredita
cuando:
. . . el juez se desvía por completo del procedimiento fijado por la ley para dar
trámite a determinadas cuestiones y actúa de forma arbitraria y caprichosa,
con fundamento en su sola voluntad, se configura el defecto procedimental. El
defecto procedimental se erige en una violación al debido proceso cuando el juez
da un cauce que no corresponde al asunto sometido a su competencia, o cuando
pretermite las etapas propias del juicio, como por ejemplo, omite la notificación
de un acto que requiera de esta formalidad según la ley, o cuando pasa por
alto realizar el debate probatorio, natural a todo proceso, vulnerando el derecho
de defensa y contradicción de los sujetos procesales al no permitirles sustentar
o comprobar los hechos de la demanda o su contestación, con la consecuente
negación de sus pretensiones en la decisión de fondo y la violación a los derechos
fundamentales. 23
c. Defecto fáctico, que surge cuando el juez carece del apoyo probatorio que
permite la aplicación del supuesto legal en el que se sustenta la decisión.
Esta causal se erige en uno de los supuestos más exigentes para su comprobación,
debido a que la valoración de las pruebas en el proceso es uno de los campos en
que se expresa, en mayor medida, el ejercicio de la autonomía e independencia
judicial. El ejercicio epistemológico que antecede al fallo es una labor que implica,
no solo la consideración de las consecuencias jurídicas que, en materia probatoria,
impone el ordenamiento jurídico positivo, sino también la valoración de los
hechos del caso, a partir de la propia experiencia del funcionario judicial y de
su conocimiento sobre el área del Derecho correspondiente, tópicos que suelen
reunirse bajo el concepto de la sana crítica.
En esta medida, la labor del juez de tutela en relación con el defecto fáctico
se encuentra estrictamente limitada a aquellos eventos en que, en su actividad
probatoria, el funcionario judicial incurre en errores de tal magnitud que, por su
22 Sentencia T-324 del 24 de julio de 1996, M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz.
23 Sentencia T-996 del 24 de octubre de 2003, M.P. Clara Inés Vargas Hernández.
12
evidencia, tornan la decisión judicial en arbitraria e irrazonable. Esto supone que
la acción de tutela carece de alcance para realizar un juicio de corrección sobre
la valoración probatoria; en cambio, como lo expone la doctrina nacional, es un
juicio de evidencia, en el que el juez ordinario incurrió en un error indiscutible
en el decreto o apreciación de la prueba.24 Este error debe guardar una relación
intrínseca con el sentido de la decisión judicial, de modo que, de no concurrir
ese error manifiesto, la sentencia hubiera adoptado un sentido distinto.
Según la línea jurisprudencial trazada por la Corte,25 este defecto se produce
cuando el juez toma una decisión sin que se halle plenamente comprobado el
supuesto de hecho que legalmente la determina, como consecuencia de una
omisión en el decreto o valoración de las pruebas, de una valoración irrazonable
de las mismas, de la suposición de una prueba, o del otorgamiento de un alcance
contra evidente a los medios probatorios.
Para la Corte, el defecto fáctico puede darse en una dimensión positiva, que
comprende los supuestos de una valoración por completo equivocada, o en la
fundamentación de una decisión en una prueba no apta para ello 26 , así como en
una dimensión negativa, es decir, por la omisión en la valoración de una prueba
determinante, o en el decreto de pruebas de carácter esencial. 27
En relación con la posible ocurrencia de un defecto fáctico, los criterios sentados
por la Corte con respecto a los fundamentos y el marco de intervención que
compete al juez de tutela, radican principalmente en la actuación surtida por el
juez, quien debe actuar de acuerdo a los principios de la sana crítica, es decir,
con base en criterios objetivos y racionales:
La negación o valoración arbitraria, irracional y caprichosa de la prueba, que
se presenta cuando el juez simplemente ignora la prueba u omite su valoración
o sin razón valedera alguna no da por probado el hecho o la circunstancia que
de la misma emerge clara y objetivamente. Se aprecia más la arbitrariedad
judicial en el juicio de evaluación de la prueba, cuando precisamente ignora la
presencia de una situación de hecho que permite la actuación y la efectividad de
24 BOTERO, Catalina. (2007). “La acción de tutela contra providencias judiciales”. En:
Teoría Constitucional y Políticas Públicas. Bases críticas para una discusión. Manuel José
Cepeda. Eduardo Montealegre (Directores del proyecto). Universidad Externado de Colombia,
p. 240.
25 Ver, entre otras, las sentencias T-231 del 31 de mayo de 1994, M.P. Eduardo Cifuentes
Muñoz, T-442 del 11 de octubre de 1994, M.P. Antonio Barrera Carbonell, T-567 del 7 de
octubre de 1998, M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz, T-008 del 22 de enero de 1998, M.P. Eduardo
Cifuentes Muñoz, SU-159 del 6 de marzo de 2002, M.P. Manuel José Cepeda Espinosa, T-025
del 18 de enero de 2001, M.P. Eduardo Montealegre Lynett, T-109 del 10 de febrero de 2005,
M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra, y T-639 del 4 de agosto de 2006, M.P. Jaime Córdoba
Triviño.
26 Sentencias SU-159 del 6 de marzo de 2002, M.P. Manuel José Cepeda Espinosa, T-538 del
29 de noviembre de 1994, M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz y T-061 del 1 de febrero de 2007,
M.P. Humberto Antonio Sierra Porto.
27 Ver sentencias T-442 del 11 de octubre de 1994, M.P. Antonio Barrera Carbonell, T-567
del 7 de octubre de 1998, M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz, SU–159 del 6 de marzo de 2002,
M.P. Manuel José Cepeda Espinosa, T-244 del 20 de mayo de 1997, M.P. Humberto Antonio
Sierra Porto.
13
los preceptos constitucionales consagratorios de derechos fundamentales, porque
de esta manera se atenta contra la justicia que materialmente debe realizar y
efectivizar la sentencia, mediante la aplicación de los principios, derechos y
valores constitucionales.28
De igual manera y como ya se ha indicado, la intervención del juez de tutela en
relación con el manejo dado por el juez de conocimiento debe ser extremadamente
reducido. Primero, por respeto al principio de autonomía judicial y al principio
del juez natural, los cuales impiden al juez de tutela realizar un examen exhaustivo
del material probatorio.29 Segundo, por cuanto se ha destacado que las simples
diferencias de valoración en la apreciación de una prueba no constituyen errores
fácticos. El juez de conocimiento, frente a interpretaciones diversas y razonables,
debe determinar cuál es la que mejor se ajusta al caso concreto. En su labor,
el juez no solo es autónomo30 , sino que sus actuaciones se presumen de buena
fe. En consecuencia, el juez de tutela debe partir de la corrección de la decisión
judicial, así como de la valoración de las pruebas realizadas por el juez natural.31
Finalmente, para que la tutela resulte procedente ante un error fáctico, el error
en el juicio valorativo de la prueba debe ser de tal entidad que sea ostensible,
flagrante y manifiesto, y el mismo debe tener una incidencia directa en la
decisión, pues el juez de tutela no puede convertirse en una instancia revisora de
la actividad de evaluación probatoria del juez que ordinariamente conoce de un
asunto.32
d. Defecto material o sustantivo, como son los casos en que se decide con base
en normas inexistentes o inconstitucionales,33 o en que se presenta una evidente
y grosera contradicción entre los fundamentos y la decisión.
Requiere para su configuración, que la sentencia judicial tenga un soporte racional
argumentativo mínimo:
. . . opera cuando la decisión que toma el juez desborda el marco de acción que
la Constitución y la ley le reconocen al apoyarse en una norma evidentemente
inaplicable al caso concreto, bien sea, por ejemplo (i.) porque ha sido derogada
y ya no produce ningún efecto en el ordenamiento jurídico, (ii.) porque ella
28 Sentencia T-442 del 11 de octubre de 1994, M.P. Antonio Barrera Carbonell.
29 En la sentencia T-055 del 6 de febrero de 1997, M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz. La Corte
determinó que, en tratándose del análisis del material probatorio, la independencia judicial
cobra mayor valor y trascendencia.
30“En el plano de lo que constituye la valoración de una prueba, el juez tiene autonomía,
la cual va amparada también por la presunción de buena fe” Sentencia T-336 del 31 de julio
de 1995, M.P. Vladimiro Naranjo Mesa, reiterada por la T-008 del 22 de enero de 1998, M.P.
Eduardo Cifuentes Muñoz.
31 Sobre el particular, ha señalado la Corte:“(. . . ) al paso que el juez ordinario debe partir
14
es claramente inconstitucional y el funcionario se abstuvo de aplicar la excep-
ción de inconstitucionalidad, (iii.) porque su aplicación al caso concreto es
inconstitucional, (iv.) porque ha sido declarada inexequible por la propia Corte
Constitucional o, (v.) porque, a pesar de estar vigente y ser constitucional, no se
adecua a la circunstancia fáctica a la cual se aplicó, porque a la norma aplicada,
por ejemplo, se le reconocen efectos distintos a los expresamente señalados por
el legislador.34
Esto es, cuando pese al amplio margen interpretativo que la Constitución re-
conoce a las autoridades judiciales, la aplicación final de la regla es inaceptable
por tratarse de una interpretación contraevidente, contra legem o claramente
perjudicial para los intereses legítimos de una de las partes -irrazonable o
desproporcionada-.
f. Error inducido, que se presenta cuando el juez o tribunal fue víctima de un
engaño por parte de terceros y ese engaño lo condujo a la toma de una decisión
que afecta derechos fundamentales.
La jurisprudencia ha identificado los dos presupuestos que deben cumplirse para
que exista el error inducido:
Es posible distinguir la sentencia violatoria de derechos fundamentales por defec-
tos propios del aparato judicial - presupuesto de la vía de hecho -, de aquellas prov-
idencias judiciales que aunque no desconocen de manera directa la Constitución,
comportan un perjuicio iusfundamental como consecuencia del incumplimiento
por parte de distintos órganos estatales de la orden constitucional de colaborar
armónicamente con la administración de justicia con el objeto de garantizar la
plena eficacia de los derechos constitucionales. Se trata de una suerte de vía de
hecho por consecuencia, en la que el juez, a pesar de haber desplegado los medios
a su alcance para ubicar al procesado, actuó confiado en la recta actuación estatal,
cuando en realidad ésta se ha realizado con vulneración de derechos constitu-
cionales, al inducirlo en error. En tales casos - vía de hecho por consecuencia -
se presenta una violación del debido proceso, no atribuible al funcionario judicial,
en la medida en que no lo puede apreciar, como consecuencia de la actuación
inconstitucional de otros órganos estatales.35
g. Decisión sin motivación, que implica el incumplimiento del deber de los
servidores judiciales de dar cuenta de los fundamentos fácticos y jurídicos de
sus decisiones, en el entendido de que precisamente en esa motivación reposa la
legitimidad de su órbita funcional.
Esta causal se estructura a partir de la divergencia entre la motivación de la
sentencia y su parte resolutiva. Una exigencia de racionalidad mínima de toda
actuación judicial es que exprese los argumentos que hacen deducir la decisión
correspondiente. Cuando este ineludible presupuesto no puede verificarse, la
sentencia contradice aspectos que hacen parte del núcleo esencial del derecho
34 Sentencia SU-159 del 6 de marzo de 2002, M.P. Manuel José Cepeda Espinosa.
35 Sentencia SU-014 del 17 de enero de 2001, M.P. Martha Victoria Sáchica Méndez.
15
fundamental al debido proceso.
h. Desconocimiento del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo,
cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho fundamental y
el juez ordinario aplica una ley limitando sustancialmente dicho alcance. En estos
casos la tutela procede como mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del
contenido constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado36 .
Se presenta, por ejemplo, cuando la Corte Constitucional establece el alcance
de un derecho fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando sustan-
cialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como mecanismo para
garantizar la eficacia jurídica del contenido constitucionalmente vinculante del
derecho fundamental vulnerado.37
i. Violación directa de la Constitución.
Se presenta cuando el juez ordinario adopta una decisión que desconoce, de
forma específica, postulados de la Carta Política. A este respecto, debe insistirse
en que el actual modelo de ordenamiento constitucional reconoce valor normativo
a los preceptos superiores, de modo tal que contienen mandatos y previsiones
de aplicación directa por las distintas autoridades y, en determinados eventos,
por los particulares.38 Por ende, resulta plenamente factible que una decisión
judicial pueda cuestionarse a través de la acción de tutela cuando desconoce o
aplica indebida e irrazonablemente tales postulados.
El estudio jurisprudencial permite advertir que el asunto de la procedencia de
la acción de tutela contra sentencias judiciales se muestra complejo, puesto que
la adecuada protección de los principios y valores constitucionales implica un
ejercicio de ponderación entre la eficacia de la mencionada acción -presupuesto
del Estado Social y Democrático de Derecho-, y la vigencia de la autonomía e
independencia judicial, el principio de cosa juzgada y la seguridad jurídica.39
En resumen, como ha sido señalado en reciente jurisprudencia la acción de tutela
contra sentencias judiciales es un instrumento excepcional, dirigido a enfrentar
aquellas situaciones en que la decisión del juez incurre en graves falencias,
de relevancia constitucional, las cuales tornan la decisión incompatible con la
Constitución. En este sentido, la acción de tutela contra decisión judicial es
concebida como un “juicio de validez” y no como un “juicio de corrección” del
fallo cuestionado, lo que se opone a que se use indebidamente como una nueva
instancia para la discusión de los asuntos de índole probatoria o de interpretación
36 Sentencias T-462 del 5 de junio de 2003, M.P. Eduardo Montealegre Lynett, SU-1184 del
13 de noviembre de 2001, M.P. Eduardo Montealegre Lynett, T-1625 del 23 de noviembre de
2000, M.P. Martha Victoria Sáchica, y T-1031 del 27 de septiembre de 2001, M.P. Eduardo
Montealegre Lynett.
37 Sobre una exposición acerca del valor jurídico del precedente constitucional y su conforma-
ción como causal de tutela contra sentencias, en los casos en que es desconocido por el juez
ordinario, Sentencia T-292 del 6 de abril de 2006, M.P. Manuel José Cepeda Espinosa.
38 Idem.
39 Sentencia T-310 del 30 abril de 2009, M.P. Luis Ernesto Vargas.
16
del derecho legislado, que dieron origen a la controversia.40
3. Reiteración de jurisprudencia. Carga procesal del demandado
de consignar el valor total de los cánones de arrendamiento
adeudados, o presentar los correspondientes recibos de pago o de
consignación a fin de que pueda ser oído dentro de un proceso
de restitución de inmueble arrendado.
Uno de los primeros pronunciamientos al respecto se encuentra en la sentencia
C-070 de 199341 , en la que la Corte Constitucional determinó que el numeral 2°
del parágrafo 2° del artículo 424 del CPC se ajusta a las normas constitucionales.
La Corte dispuso:
Si la demanda se fundamenta en falta de pago, el demandado no será oído en
el proceso sino hasta tanto demuestre que ha consignado a órdenes del juzgado
el valor total que de acuerdo con la prueba allegada con la demanda, tienen los
cánones adeudados, o en defecto de lo anterior, cuando presente los recibos de
pago expedidos por el arrendador correspondientes a los tres últimos períodos, o
si fuere el caso los correspondientes de las consignaciones efectuadas de acuerdo
con la ley y por los mismos períodos, en favor de aquel.
De tal suerte que, la carga probatoria del pago de los cánones de arrendamiento
adeudados se erige en cabeza del demandado, por cuanto resultaría despropor-
cionado exigirla al demandante. En efecto, ha dicho la Corte en los procesos de
restitución de inmueble arrendado, cuando se inician por la causal de mora en el
pago de los cánones, exigir que el demandante – arrendador demuestre el hecho
del no pago, resulta ser excesivo pues se trata de un hecho indefinido, por tal
motivo lo mas lógico es que el demandado – arrendatario sea quien pruebe que
sí pagó, dado que se encuentra en mejores condiciones para hacerlo.42 De esta
manera, no resulta afectado el núcleo esencial de los derechos al debido proceso y
acceso a la justicia, toda vez que el arrendatario podrá defenderse demostrando
que ha sido diligente al exigir y conservar los recibos de pago o ha cumplido con
las cargas procesales que en sí mismas no son desproporcionadas o irracionales
en la medida que la finalidad clara es brindar celeridad y eficacia a un proceso
de naturaleza abreviada.
Así se ha referido la Corte al respecto:
Para esta Corte es de meridiana claridad que la exigencia hecha al demandado de
presentar una prueba que solamente él puede aportar con el fin de dar continuidad
y eficacia al proceso, en nada desconoce el núcleo esencial de su derecho al debido
proceso, pudiendo éste fácilmente cumplir con la carga respectiva para de esa
forma poder hacer efectivos sus derechos a ser oído, presentar y controvertir
pruebas. La inversión de la carga de la prueba, cuando se trata de la causal de no
pago del arrendamiento, no implica la negación de los derechos del demandado.
40 Sentencia T-555 del 19 de agosto de 2009, [Link] Ernesto Vargas.
41 Sentencia del 25 de febrero de 1993, M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz.
42 Sentencia T-1082 del 13 de diciembre de 2007, M.P. Humberto Antonio Sierra.
17
Este podrá ser oído y actuar eficazmente en el proceso, en el momento que
cumpla con los requisitos legales, objetivos y razonables, que permiten conciliar
los derechos subjetivos de las partes con la finalidad última del derecho procesal:
permitir la resolución oportuna, en condiciones de igualdad, de los conflictos que
se presentan en la sociedad. Le asiste en este sentido razón al señor Procurador
General de la Nación cuando sostiene que el demandado será oído en cualquier
etapa del proceso si consigna los cánones adeudados.43
Posteriormente y siguiendo la línea argumentativa anterior, esta Corporación,
en sentencia C-056 de 200644 , declaró la constitucionalidad del numeral 3° del
parágrafo 2° del artículo 424 de CPC45 , y precisó que la disposición acusada no
es contraria a la Constitución, por cuanto:
(. . . ) No tendría sentido exigir la consignación de los cánones adeudados, según
la demanda, o, en su defecto, la prueba del pago de los correspondientes a los
tres últimos períodos, y permitir que luego el arrendador demandado dejara de
pagar mientras el proceso se tramitara. La presentación de la demanda no tiene
por qué modificar las obligaciones que el contrato de arrendamiento crea para las
partes: el arrendador sigue obligado a conceder el goce de una cosa y a cumplir
concretamente las obligaciones a que se refiere el artículo 1982 del Código Civil,
y todo lo que de ellas se deriva; y el arrendatario, a pagar por este goce.46
Puede concluirse entonces, de acuerdo con la jurisprudencia de la Corte, que la
carga procesal impuesta al demandado para poder ser oído dentro de un proceso
de restitución de inmueble arrendado, contenida en los numerales 2º y 3º del
parágrafo 2º del artículo 424 del CPC, se ajusta a las normas constitucionales, y
que dicha carga comprende dos supuestos principalmente:
1. Los casos en que la demanda se fundamenta en la mora en el pago de los
cánones de arrendamiento: aquí el demandado tiene que demostrar que
canceló las prestaciones supuestamente adeudadas antes de la presentación
de la demanda, mediante: a) los recibos de pago expedidos por el arrendador
o comprobantes de consignación a favor de aquel, correspondiente a los tres
últimos períodos; a falta de éstos b) la consignación a órdenes del juzgado
por el valor total que presuntamente se adeuda.
43 Sentencia C-070 de 25 de febrero de 1993, M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz.
44 Sentencia de 15 de febrero de 1996, M.P. Jorge Arango Mejía.
45“PARÁGRAFO 2o. Contestación, derecho de retención y consignación.
(. . . )
3. Cualquiera que fuere la causal invocada, el demandado también deberá consignar
oportunamente a órdenes del juzgado, en la cuenta de depósitos judiciales, los cánones que
se causen durante el proceso en ambas instancias, y si no lo hiciere dejará de ser oído hasta
cuando presente el título de depósito respectivo, el recibo de pago hecho directamente al
arrendador, o el de la consignación efectuada en proceso ejecutivo.
46 En igual sentido se pronunció la Corte Constitucional en la sentencia C-122 de 17 de
febrero de 2004, M.P. Alfredo Beltrán, en la que reiteró la constitucionalidad de los numerales
2° y 3° del parágrafo 2° del artículo 424 del CPC, normas que ya habían sido demandas y
estudiadas anteriormente, por lo que en su parte resolutiva declaró estarse a lo resuelto en las
sentencias C-070 de 1993 y C-056 de 1996, mencionadas en las presentes consideraciones.
18
2. Los supuestos en los que la demanda se presenta por cualquiera de las
causales establecidas en la ley, caso en el cual el demandado debe acreditar
que canceló los cánones de arrendamiento que se causen con posterioridad a
la presentación de la demanda por el tiempo que dure el proceso, mediante:
a) la presentación de la consignación realizada a órdenes del juzgado o
títulos de depósito respectivos o b) la exhibición de los recibos de pagos
hechos directamente al arrendador.47
3. Subregla aplicable cuando hay serias dudas sobre la existen-
cia de contrato de arrendamiento como presupuesto fáctico
para la aplicación de los numerales 2º y 3º del parágrafo
2º del artículo 424 del CPC, y al demandado se le niega la
posibilidad de ser oído dentro del proceso de restitución.
Para absolver el tipo de pretensiones que hoy se ponen a consideración de
esta Sala, la jurisprudencia constitucional ha precisado una subregla que ha
de ser empleada cuando existen serias dudas sobre la existencia del contrato
de arrendamiento48 . Según esta subregla, no debe exigírsele al demandado,
para poder ser oído dentro del proceso de restitución de inmueble arrendado,
la prueba del pago o la consignación de los cánones supuestamente adeudados.
Lo anterior en razón de no existir certeza sobre la concurrencia de uno de los
presupuestos fácticos de aplicación de la norma, para el caso, el contrato de
arrendamiento. Al respecto, la Corte ha indicado: la razón que en este asunto
impone inaplicar la disposición, deriva en que el material probatorio obrante en
el proceso de tutela, arroja una duda respecto de la existencia real de un contrato
de arrendamiento entre el demandante y el demandado, es decir, que está en
entredicho la presencia del supuesto hecho que regula la norma que se pretende
aplicar.49
Aceptar un proceder diferente conduciría a que la decisión carezca de un verdadero
sustento jurídico y, por ende, a la vulneración de los derechos constitucionales
(. . . )[e]l caso de la ostensible aplicación indebida de una norma, en cuya virtud
se pretende lograr que los hechos quepan en ella, aun contra toda evidencia. Allí
puede darse la vía de hecho, como lo ha admitido esta Corte, si por haberse forzado
arbitrariamente el ordenamiento jurídico se han quebrantado o se amenazan
derechos constitucionales fundamentales.50
Para el caso que nos ocupa interesa precisar que los numerales 2º y 3º del
47 Sentencia T-1082 del 13 de diciembre de 2007, M.P. Humberto Antonio Sierra
48 Ya sea porque éstas han sido alegadas razonablemente por las partes o, porque el juez así
lo constató dentro del proceso a partir de los hechos probados.
49 Sentencia T- 613 del 3 de agosto de 2006, M.P. Nilson Pinilla. Se falló una tutela en la que
19
parágrafo 2º del artículo 424 del CPC de manera general contienen una regla
según la cual los demandados dentro de un proceso de restitución de inmueble
arrendado, para ser oídos, tienen que consignar los cánones que supuestamente
adeudan o en su defecto, demostrar que ya los cancelaron. Ahora bien, esa
misma disposición en su parágrafo 1º establece que a la demanda de esta clase de
procesos deberá acompañarse, como anexo obligatorio, prueba siquiera sumaria
del contrato de arrendamiento, de lo cual se desprende que si no se ha probado
la existencia del respectivo negocio jurídico, no es posible la continuación del
trámite procesal.51
Se deduce, por tanto, que la aplicación de la regla que establece la carga procesal
en cabeza de los demandados presupone la verificación de la existencia real del
contrato de arrendamiento, prueba que se torna fundamental para otorgar las
consecuencias jurídicas que contiene la norma que se pretende aplicar, esto es,
limitar el derecho de defensa del demandado hasta tanto no cumpla con las
cargas establecidas en la respectiva disposición.
Entender que la carga procesal prevista en los numerales 2º y 3º del parágrafo 2º
del artículo 424 del CPC debe extenderse a los supuestos en los que se presentan
serias dudas sobre la existencia del contrato de arrendamiento, ya sea porque han
sido alegadas razonablemente por las partes o porque el juez así lo constató en
los hechos que se encuentran probados, violaría las disposiciones constitucionales,
en especial, aquellas que consagran el derecho fundamental al debido proceso
y al acceso a la administración de justicia, entre otros. Por tanto, es posible
afirmar que en éstas circunstancias no puede exigírsele al demandado, para
poder ser oído, prueba del pago o la consignación de los cánones supuestamente
adeudados, toda vez que no se encuentra plenamente demostrado la existencia
del presupuesto básico para la aplicación de la norma, esto es, el respectivo
contrato de arrendamiento. Al respecto, ha indicado la Corte:
resulta claro que en aquellos casos en los que, a pesar de las serias dudas sobre
51"Artículo . Restitución del inmueble arrendado. Cuando se trate de demanda para que el
20
la existencia del contrato de arrendamiento, se le impida al demandado ser
oído dentro del proceso por no haber cumplido las exigencias consagradas en los
numerales 2º y 3º del parágrafo 2º del artículo 424 del CPC, la decisión del juez
constituye un defecto sustantivo porque el contenido de la disposición no tiene
conexidad material con los presupuestos del caso.52
La Corte, a partir de la sentencia T-150 de 200753 , reitera su jurisprudencia,
específicamente en cuanto a que la inaplicación de las mencionadas disposiciones
no es el resultado de la utilización de la figura de la excepción de inconstitu-
cionalidad. Su inaplicación es el producto de la aplicación de los principios de
justicia y equidad en atención a las especificidades de cada caso con el fin de
impedir los posibles excesos que se podría derivar de la aplicación mecánica de los
preceptos a circunstancias cuya especificidad no fue prevista por el legislador.54
Adicionalmente, esta Corporación en el mencionado fallo recordó:
En las sentencias se ha afirmado que los numerales 2° y 3° del parágrafo 2
del artículo 424 del Código de Procedimiento Civil comportan una importante
limitación de los derechos de defensa y contradicción de los arrendatarios de-
mandados, que solamente es aceptable cuando no existen dudas serias
sobre la situación descrita por el arrendador en la demanda. Por eso,
se ha definido que el juez debe analizar las características de cada caso para
determinar si no existen razones de peso que ameritarían la inaplicación de las
normas en estas circunstancias específicas y excepcionales. Así, se ha establecido
que las aludidas normas no pueden ser aplicadas de manera irreflexiva por el juez
y que la carga procesal que ellas imponen a los arrendatarios demandados debe
ser interpretada de manera restrictiva para no generar cargas excesivas sobre el
demandado, todo de acuerdo con las circunstancias específicas del caso que se
juzga.
En conclusión, para esta Corporación resulta claro que la carga procesal con-
tenida en los numerales 2º y 3º del parágrafo 2º del artículo 424 del CPC es
constitucional; en ese sentido, esta sentencia no constituye un cambio jurispruden-
52 Sentencia T-1082 de 13 de diciembre de 2007, M.P. Humberto Antonio Sierra. La Corte
en este caso concedió los derechos al accionante al considerar que se presentaban serias dudas
respecto de la existencia de un contrato de arrendamiento, puesto que la persona que interpuso
la demanda de restitución del inmueble no era la misma con quien el peticionario realizó el
negocio jurídico. Es decir carecía de legitimación en la causa por activa.
53 Sentencia de 2 de marzo de 2007, M.P. Manuel José Cepeda. se refirió a este tema con
ocasión de una tutela presentada por un ciudadano que había sido demandado en proceso de
restitución de un local comercial. En esta oportunidad, al analizar las particularidades del
caso, la Sala encontró que el actor había suscrito dos contratos de arrendamiento con personas
distintas, circunstancia que impedía tener claridad respecto de cuál de ellos se encontraba
vigente en relación con el arrendatario. Por tal motivo, el Tribunal consideró que no era posible
aplicar en este caso la regla contenida en los numerales 2º y 3º del parágrafo 2º del Artículo 424
del CPC, la cual establece que el arrendatario demandado no será oído sino demuestra haber
pagado los cánones reclamados. Para la Corte, la aplicación mecánica de tales disposiciones en
este caso vulneraban el derecho del demandado al debido proceso y a su derecho a la defensa,
pues él si había cumplido con sus obligaciones de pagar los cánones a uno de los arrendadores.
54 Idem.
21
cial y tampoco desconoce los efectos de cosa juzgada de los fallos que decidieron
la constitucionalidad de las normas aludidas; empero, a partir de 2004, la Corte
ha dictado diferentes sentencias de tutela en las que ha ordenado inaplicar, en
casos como el que está bajo análisis, la norma que determina que no puede
ser oído en el proceso el demandado que no acredita el pago de los cánones de
arrendamiento, por razones de justicia y equidad que están presentes cuando
existen graves dudas respecto de la existencia del contrato de arriendo entre el
demandante y el demandado.55
55 En la sentencia T-838 del 1 de septiembre de 2004, M.P. Álvaro Tafur Galvis, la Corte
conoció de una tutela instaurada por una madre cabeza de familia que habitaba un inmueble
de propiedad del padre de su hija menor de edad. Ella acudió a esta acción luego de que,
dentro de un proceso de restitución de inmueble que había iniciado contra ella el padre de su
hija, el juzgado de conocimiento ordenara entregar el inmueble, sin haber sido oída dentro del
proceso, por cuanto no había demostrado estar al día en el pago de los cánones. Al proceso se
había anexado un contrato de arrendamiento escrito. La actora manifestaba que, a pesar de lo
anterior, la realidad era que ella no era arrendataria del inmueble y que, dentro de un proceso
penal por inasistencia alimentaria que ella había iniciado contra el padre de la niña, se había
oficializado el acuerdo de que ellas permanecieran en el inmueble sin pagar arriendo como
forma de pago de la cuota alimentaria que él debía cancelarle a su hija. Agregaba que por esos
hechos había denunciado a su ex compañero por el delito de fraude procesal.
En sentencia T-162 del 24 de febrero de 2005, M.P. Marco Gerardo Monroy, se resolvió
la pretensión de amparo de un actor que había sido demandado por uno de sus hermanos
mediante proceso de restitución de inmueble arrendado. Por las circunstancias concretas
del caso, la Sala estimó que la carga procesal que exige al demandado la consignación de
los cánones para poder ejercer su derecho de defensa resultaba excesiva en la medida que el
material probatorio allegado al proceso de restitución ponía en grave entredicho la existencia
de la deuda y del contrato mismo que le daría origen. En consecuencia, procedió a inaplicar la
respectiva norma en el caso concreto, con la precisión de que tal actuación no obedecía a la
utilización de la figura de la excepción de inconstitucionalidad, toda vez que no existe una
contradicción objetiva entre dicha regla y la Constitución, sino a la presencia de serias dudas
sobre la existencia real de un contrato de arrendamiento entre el demandante y el demandado.
En sentencia T-494 del 13 de mayo de 2005, M.P. Rodrigo Escobar, se protegieron los
derechos fundamentales de tres menores, quienes por intermedio del Defensor de Familia del
Instituto Colombiano de Bienestar Familiar presentaron acción de tutela contra el Juzgado
Segundo Civil Municipal de Florencia, que había fallado en contra de sus intereses en un
proceso de restitución de inmueble arrendado al ordenar la desocupación y entrega del bien que
habitaban, con fundamento en el supuesto incumplimiento de un contrato de arrendamiento
suscrito entre sus padres. La existencia del contrato era dudosa, toda vez que, de acuerdo con
el material probatorio, podía deducirse que el inmueble había sido entregado a la madre de los
menores para cumplir con las obligaciones alimentarias del padre propietario del bien.
Esta Corporación, mediante sentencia T-035 del 26 de enero de 2006, M.P. Marco Gerardo
Monroy, reiteró la tesis según la cual la exigencia establecida en el numeral 2° del parágrafo 2°
artículo 424 del CPC presupone que el demandante haya probado, así sea de manera sumaria,
la existencia del contrato de arrendamiento que daría lugar a la mora. De tal suerte que si
existen graves y serias dudas sobre este aspecto, el supuesto práctico de aplicación de la regla
contenido en la mencionada disposición quedaría en entredicho y no podría ser aplicado al
caso concreto.
La tesis anterior fue reafirmada en la sentencia T-326 del 27 de abril de 2006, M.P. Alfredo
Beltrán, en virtud de la cual se concedió el amparo constitucional a un demandado que dentro
de un proceso de restitución de inmueble arrendado había tachado de falso el presunto contrato
de arrendamiento que se pretendía hacer valer como supuesta prueba de la referida relación
negocial. De ahí que la Corte Constitucional ante la duda de la existencia del supuesto de
hecho que se pretendía aplicar decidió ordenar al Juez tutelado dejar sin efecto lo actuado
en el proceso de restitución de inmueble arrendado a partir de la actuación siguiente a la
contestación de la demanda, darle trámite al incidente de tacha de falsedad, y escuchar al
22
4. CASO CONCRETO
1. ANÁLISIS DE LOS REQUISITOS GENERALES DE
PROCEDENCIA DE LA ACCIÓN DE TUTELA CONTRA
SENTENCIAS JUDICIALES.
La Sala Séptima de Revisión encuentra que el asunto sub examine cumple todos
los requisitos generales de procedencia de la acción de tutela contra decisiones
judiciales. En primer lugar, no queda duda que se trata de un caso de relevancia
constitucional, en la medida que está de por medio la protección de los derechos
fundamentales al debido proceso, en particular a la defensa, y acceso a la
administración de justicia del accionado.
En segundo lugar, el tutelante no dispone de otro medio de defensa judicial. En
este caso particular, se trata de un proceso abreviado (art.408 CPC) de única
instancia, de acuerdo a lo previsto en el artículo 39 de la Ley 820 de 200356 ,
declarado exequible por la Corte en sentencia C-670 de 200457 . En esta sentencia
la Corte encontró plena justificación al trámite en única instancia, pues consideró
que se trata de una medida razonable y justificada, adoptada por el Congreso
de la República dentro de su margen de configuración normativa, por cuanto
si el arrendatario persiste en incumplir con su principal obligación contractual,
cual es cancelar oportunamente el monto del canon acordado, es evidente que
se le está causando un grave perjuicio al arrendador, ante lo cual el legislador
consideró necesario agilizar el curso de esta variedad de procesos suprimiendo el
trámite de la segunda instancia.
De igual manera, de acuerdo con el material probatorio que obra en el expediente,
puede verificarse que el señor José Everardo Devia agotó los mecanismos judiciales
demandado dentro del respectivo proceso.
En sentencia T-613 de 3 de agosto de 2006, M.P. Nilson Pinilla, se falló una tutela en la que
la accionante argumentaba que fue demandada en proceso abreviado de restitución a pesar
de no ser arrendataria del inmueble objeto de controversia, en la medida que ella y su hija
habitaban el bien en su calidad de compañera permanente del propietario. La Sala Segunda de
Revisión decidió conceder la tutela debido a las serias dudas que había respecto de la existencia
del contrato de arrendamiento, toda vez que las pruebas permitían concluir que la demanda de
restitución se debía a conflictos existentes entre demandante y demandado.
Recientemente esta Corporación en sentencia T- 150 de 2 de marzo de 2007, M.P. Manuel
José Cepeda, se refirió a este tema con ocasión de una tutela presentada por un ciudadano que
había sido demandado en proceso de restitución de un local comercial. En esta oportunidad, al
analizar las particularidades del caso, la Sala encontró que el actor había suscrito dos contratos
de arrendamiento con personas distintas, circunstancia que impedía tener claridad respecto de
cuál de ellos se encontraba vigente en relación con el arrendatario. Por tal motivo, el Tribunal
consideró que no era posible aplicar en este caso la regla contenida en los numerales 2º y 3º
del parágrafo 2º del Artículo 424 del CPC, la cual establece que el arrendatario demandado no
será oído sino demuestra haber pagado los cánones reclamados. Para la Corte, la aplicación
mecánica de tales disposiciones en este caso vulneraban el derecho del demandado al debido
proceso y a su derecho a la defensa, pues él si había cumplido con sus obligaciones de pagar
los cánones a uno de los arrendadores.
56TRÁMITE PREFERENTE Y ÚNICA INSTANCIA. Cuando la causal de restitución sea
23
que se encontraban a su alcance. El actor, dentro del proceso de restitución de
inmueble arrendado, presentó la contestación de la demanda y alegó la nulidad
del proceso en las oportunidades previstas por la ley. El Juez Octavo Civil
Municipal de Ibagué dictó un auto en el que dispuso “se concede un término
de CINCO DIAS al demandado siguientes a la ejecutoria de este auto, para
que la parte demandada demuestre que se encuentra al día frente al pago de los
cánones de arrendamiento de que trata el proceso”. El actor de la tutela mediante
apoderado interpuso recurso de reposición y en subsidio apelación contra el auto
anterior, pero el Juzgado se negó a reponer el auto y a conceder el recurso de
apelación, en virtud de lo normado en el artículo 39 de la Ley 820 de 2003.
Del mismo modo, no procedían los recursos de casación y revisión previstos en
los artículos 366 y 379 del Código de Procedimiento Civil.
Así las cosas, la Sala encuentra que el demandante agotó los mecanismos de
defensa judicial, tanto ordinarios como extraordinarios, dentro del proceso de
restitución de inmueble arrendado.58
En tercer lugar, en lo que respecta al requisito de inmediatez, esta Sala constató
que la acción de tutela fue interpuesta el día veinticinco (25) de marzo de dos mil
nueve (2009) contra la sentencia proferida por el Juzgado accionado, el treinta
(30) de enero de dos mil nueve (2009), lo cual indica que fue presentada dentro
de un término razonable -2 meses después-.
El defecto planteado por el accionante es relevante para la decisión del caso. A
este respecto, el apoderado del accionante sostiene que de no haber ocurrido el
defecto fáctico, consistente en la indebida apreciación de la prueba testimonial,
el sentido del fallo hubiera sido otro.
Finalmente, respecto al último requisito, se verificó de manera clara que la
decisión atacada no es un fallo de tutela.
Por lo tanto, la Corte encuentra acreditados los requisitos generales de proce-
dencia de la acción de tutela contra sentencias, por lo que asumirá el análisis
de los requisitos especiales de procedibilidad exigidos por la jurisprudencia
constitucional.
1. ANÁLISIS DE LOS REQUISITOS ESPECIALES DE PROCED-
IBILIDAD DE LA ACCIÓN DE TUTELA CONTRA PROVI-
DENCIAS JUDICIALES.
A partir de la lectura del expediente es posible concluir que el actor circunscribe
su tutela a un presunto defecto fáctico de la sentencia proferida por el Juzgado
Octavo Civil Municipal.
El proceso de restitución de inmueble arrendado promovido por la señora Fabiola
Lasso Sánchez en representación de sus menores hijos como herederos del señor
Dionicio Devia, contra José Everardo Devia, se fundamentó en el incumplimiento
58 Ciertamente, desde el momento en que el Juzgado decidió que el actor no podía ser oído
dentro del proceso de restitución, era claro que ningún recurso tendría acogida.
24
de la obligación de pagar las rentas de arrendamiento causadas desde agosto
de 1998, a la fecha de presentación de la demanda. La acción se basó en los
testimonios rendidos por las señoras Arnobia Sánchez de Lasso y Blanca Cecilia
Torres de Guerrero. El accionante, a pesar de haber contestado la demanda
oportunamente, no fue escuchado por el juez de conocimiento accionado, por no
haber cancelado dichos cánones conforme lo establece el artículo 424 num. 2 del
parágrafo 2° del C.P.C.
Diversas normas legales introducen limitaciones al derecho de defensa de los
arrendatarios demandados en procesos de restitución de tenencia por arren-
damiento, en la medida en que sujetan la posibilidad de que sean oídos dentro
del proceso, al cumplimiento de una carga procesal de tipo probatorio: presentar
ante el juez de conocimiento la prueba de que han pagado los cánones de arren-
damiento, o que han cancelado el valor de los costos de servicios, cosas o usos
conexos y adicionales que hayan asumido en virtud del contrato. Varias de estas
normas han sido avaladas por esta Corporación en sede de constitucionalidad.59
Sin embargo, al no existir certeza sobre la concurrencia de uno de los presupuestos
fácticos de aplicación de la norma, para el caso, el contrato de arrendamiento,
no debe exigírsele al demandado para poder ser oído dentro del proceso de
restitución de inmueble arrendado, la prueba del pago o la consignación de los
cánones supuestamente adeudados, como se explicó en apartes previos de esta
decisión.
Observa la Sala que el accionante intervino dentro del proceso de restitución
oportunamente, en defensa de sus derechos, y negó la existencia del contrato
y la deuda de cánones de arrendamiento, aduciendo que nunca hubo ánimo de
celebrar contrato de arrendamiento. Es decir, la tacha de falsedad del contrato
de arrendamiento la ha alegado en todo momento.
Ante el pronunciamiento y desconocimiento del contrato por parte del demandado,
y las dudas sobre los testimonios, que fundamentaron la acción de restitución
el juez de conocimiento debió haberlo oído en el proceso y haberle permitido
demostrar la inexistencia del contrato de arrendamiento de tipo verbal, mediante
la contradicción de los testimonios rendidos por las señoras Arnobia Sánchez de
Lasso ante la notaría única de Chaparral y Blanca Cecilia Torres de Guerrero
ante la notaría única de Rioblanco (Tolima).
Se tiene entonces que en el presente caso, no procedía aplicar la norma que exige
al arrendatario demandado cancelar la totalidad de los cánones en mora que se
le endilgan, como requisito para ser oído en el proceso, por existir dudas con
relación a la existencia del contrato de arrendamiento.
En virtud de lo anterior, es indiscutible que, dadas las especiales condiciones del
proceso, el Juzgado Octavo Civil Municipal de Ibagué incurrió en defecto fáctico
59 Sentencias C-070 del 25 de febrero de 1993, M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz. Salvamento
de voto de Ciro Angarita y Alejandro Martínez Caballero, sentencia C-056 del 15 de febrero
de 1996, M.P. Jorge Arango Mejía, sentencia C-1512 del 8 de noviembre de 2000, M.P. Álvaro
Tafur Gálvis, sentencia C-122 del 17 de febrero de 2004, M.P. Alfredo Beltrán, entre otras.
25
en la medida que apoyó su decisión en una prueba que no permitía demostrar
con certeza la existencia del mencionado contrato de arrendamiento. También
incurrió en defecto sustantivo, pues a pesar de las serias dudas sobre la existencia
del contrato de arrendamiento, le impidió al demandado ser oído dentro del
proceso de restitución por no haber cumplido las exigencias consagradas en
los numerales 2º y 3º del parágrafo 2º del artículo 424 del CPC, concluyendo
Como puede observarse, el Despacho le dió la oportunidad al demandado JOSE
EVERARDO DEVIA para que demostrara que se encontraba el día frente al
pago de los cánones de arrendamiento adeudados, sin que lo hubiera hecho,
al no haberlo demostrado lógicamente no queda otra alternativa que proferir
el correspondiente fallo y condenar en costas al demandado. Este contenido
normativo no tiene conexidad material con los presupuestos del caso, razón
que impedía la aplicación del supuesto legal que sirvió de fundamento a la
providencia.
Así las cosas, la Sala revocará el fallo del Tribunal Superior del Distrito Judicial
Sala Civil Familia de Ibagué que denegó el amparo constitucional invocado y,
en su lugar, concederá la protección de los derechos fundamentales invocados.
Para tutelar el acceso a la administración de justicia, el derecho al debido
proceso, y el derecho de defensa del señor José Everardo Devia, se ordenará
dejar sin efecto lo actuado en el proceso de restitución de inmueble arrendado
instaurado por la señora Fabiola Lasso Sánchez, contra el señor José Everardo
Devia, a partir del auto de fecha seis (6) de agosto de 2008, por medio del cual
se concedió el término de cinco días al demandado para acreditar el pago de los
cánones de arrendamiento. El Juzgado demandado deberá oír al demandante
José Everardo Devia, y garantizarle, en los términos de esta providencia, sus
derechos fundamentales.
5. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Sala Séptima de Revisión de Tutelas de la
Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo, y por
mandato de la Constitución Política,
RESUELVE
PRIMERO. REVOCAR el fallo del tres (3) de junio de 2009, proferido por el
Tribunal Superior del Distrito Judicial Sala Civil Familia de Ibagué, que denegó
el amparo constitucional invocado.
SEGUNDO. En su lugar, CONCEDER la tutela a los derechos fundamentales
invocados por el señor José Everardo Devia. En consecuencia, ORDENAR
dejar sin efecto lo actuado en el proceso de restitución de inmueble arrendado
instaurado por la señora Fabiola Lasso Sánchez, contra José Everardo Devia, a
partir del auto de fecha seis (6) de agosto de 2008, por medio del cual se concedió
el término de cinco días al demandado para acreditar el pago de los cánones
de arrendamiento. ORDENAR al Juzgado Octavo Civil Municipal de Ibagué,
oír al demandado José Everardo Devia y garantizarle, en los términos de esta
providencia, sus derechos fundamentales.
26
TERCERO. Por Secretaría LÍBRESE la comunicación prevista en el artículo
36 del Decreto 2591 de 1991, para los fines allí contemplados.
Cópiese, notifíquese, comuníquese, publíquese en la Gaceta de la Corte Constitu-
cional y cúmplase.
JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB
Magistrado
HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO
Magistrado
LUIS ERNESTO VARGAS SILVA
Magistrado
MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ
Secretaria General
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