FLP3: RIMA XXIX ,DE GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER ( POESÍA ROMÁNTICA)
Sobre la falda tenía
el libro abierto;
en mi mejilla tocaban
sus rizos negros;
no veíamos las letras
ninguno creo;
mas guardábamos entrambos
hondo silencio.
¿Cuánto duró? Ni aun entonces
pude saberlo;
sólo sé que no se oía
más que el aliento,
que apresurado escapaba
del labio seco.
Sólo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo
y nuestros ojos se hallaron
y sonó un beso.
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Creación de Dante era el libro,
era su Infierno.
Cuando a él bajamos los ojos
yo dije trémulo:
-¿Comprendes ya que un poema
cabe en un verso?
Y ella respondió encendida
-¡Ya lo comprendo!
Rima XXIX. Gustavo Adolfo Bécquer
Tema central del poema El poema trata sobre el amor entre dos personas y de todo lo que se puede decir en un solo gesto. Es una
condensación de las emociones que despierta el amor matizado por la ineludible presencia de la poesía. El poema
presenta una situación concreta: el poeta y su amada están leyendo la Divina Comedia de Dante, pero parece que
ninguno de los dos presta mucha atención a la lectura del libro, sino que están pensando el uno en el otro. Con ello,
se crea una atmósfera de tensión, de silencio que hace que en un momento determinado se miren y surja ese beso.
Los protagonistas de este poema se asemejan al propio Bécquer y su amada, probablemente Julia Espín, a quien
Bécquer le dedica la mayor parte de las rimas (Bécquer se casó con una mujer, llamada Casta Esteban, pero su
matrimonio fue un completo fracaso.) Para Bécquer la poesía es la belleza, el amor a una mujer, a esa mujer que le
inspiraba los mejores sentimientos.
Estructura interna. Estructura Interna
Rasgos fónicos, El texto es un poema lírico, escrito en verso. Los versos son octosílabos y pentasílabos y riman en asonante (e-o) los
morfosintácticos y versos pares y quedan sueltos los impares. La estructura métrica es, pues, 8- 5a 8-5a 8- 5a … Bécquer no sigue la
léxicos métrica tradicional, sino que es un poeta renovador, ya que utiliza versos de diferente medida. El estilo de Bécquer
es romántico, intimista, sencillo y claro. El poema suele ser breve, pero intenso, con un ritmo suave, facilitado por
una rima asonante.
El poema se estructura en dos secciones de contenido. La primera narra una pequeña, pero intensa, acción. La
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segunda, en forma de diálogo, explica su sentido. Tenemos:
-Primer apartado (estrofas 1, vv. 1-18): en un ambiente de intimidad, una pareja lee un libro que representa la escena
de un beso entre dos enamorados furtivos. La pareja lectora, ardientes de amor, se miran y se besan a imitación de lo
que acaban de leer.
-Segundo apartado (estrofa 2, vv. 19-26): tras el beso el yo poético reseña el autor y la sección de la obra de donde
procede el texto leído. Luego le explica a ella que poesía, pasión y belleza (física y estética) son lo mismo y pueden
comprimirse en algo pequeño, como un verso, o un beso.
El hecho de que las dos secciones se separen por una doble raya discontinúa indica que el beso de los amantes corta
toda relación con lo que vendrá después. Es, en sí mismo, irrepetible y único.
Análisis métrico y de la rima
El poema está formado por dos estrofas. La primera contiene dieciocho versos; la segunda, ocho. En todo el poema,
los versos impares son octosílabos; los pares, pentasílabos. Riman en asonante los pares, en é-o; los versos impares
quedan libres.
En conjunto, podemos afirmar que estamos ante una rima romanceada. La originalidad becqueriana es total,
bellísima y cautivadora para el lector. Se crea una bella musicalidad, una cadencia suave y, al mismo tiempo, intensa
y vibrante.
Comentario estilístico
Este poema posee un ingrediente de intertextualidad, otro de metapoesía y otro más de sensualidad próxima al
erotismo. La primera estrofa narra, con toques descriptivos, una escena amorosa íntima y bastante familiar: una
pareja lee un pasaje de la Divina Comedia; la narración relata justo lo que va a ocurrir entre los lectores: un beso de
pasión que abre las puertas a un amor correspondido. Los detalles sensuales abundan: los “rizos negros” (v. 4) de
ella tocan la mejilla del yo poético.
El grado de aturdimiento pasional es tal que “no veíamos las letras / ninguno, creo” (v. 5-6). Esta hipérbole nos hace
visualizar muy bien la tormenta amorosa en ciernes. Sigue una interrogación retórica que nos indica la intensidad
amorosa. El “labio seco” (v. 14) de ella es símbolo de la carnalidad expectante. El poema aporta un detalle acústico,
típico de Bécquer: “Solo sé que no se oía / más que el aliento” (vv. 11-12). Esta detallismo sensitivo, nos hace
comprender totalmente y ver la situación emocional de la pareja.
La repetición anafórica de “Sólo sé que nos volvimos” (v 15) expresa la fuerza del amor y el aturdimiento de los
amantes. Una mirada y un beso es el remate. La prosopopeya de los ojos, que “se hallaron” (v. 17) y la de “sonó un
beso” (v. 18) nos permite completar una imagen de pasión. La economía lingüística acrecienta la intensidad de los
rasgos del cuadro pintado por las palabras del poeta.
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La segunda parte del poema es más breve (ocho versos, frente a los dieciocho de la primera). Posee un carácter
explicativo e intelectualizado. En primer lugar, el yo poético explica el texto que han leído. Luego, “trémulo” (v.
22), le hace ver a ella que lo que han vivido es un hecho extraordinario, hermoso y peligroso (los protagonistas de lo
que han leído, y de lo que antes habían leído los previos) acaban liquidados por el hombre despechado.
El yo poético le explica a ella que la poesía, su propia belleza y la vivencia del beso es lo mismo: se identifican en
sus rasgos esenciales compartidos. Ella lo ha entendido porque, simplemente, lo ha vivido. Su intervención final
“─¡Ya lo comprendo!” (v.26) recoge en un epifonema todo el sentido del poema.
Como podemos ver, el ingrediente metapoético y de intertextualidad es evidente. Bécquer desea poner en relación el
tema de su poema con el hilo conductor o marco literario europeo a propósito del mismo asunto: la consumación de
una relación amorosa furtiva que acaba con la muerte de los dos amantes. En nuestro poema no sabemos cómo
finaliza, ni al yo poético le interesa tal asunto. Su núcleo de significación es la identificación entre belleza (de ella y
de la poesía), verdad (de la historia contada, o vivida) y autenticidad, de ambos y de la historia leída.
Estamos ante un bellísimo poema con tres ingredientes perfectamente conjuntados: metapoesía, intertextualidad y
pasión amorosa. Sin duda, uno de los textos más hermosos en la literatura española sobre este asunto.
6. Contextualización autorial
Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla, 1836 ─ Madrid, 1870) es, sin duda, el gran poeta romántico español. Lo más
paradójico y llamativo es que inicia su producción poética cuando se apagaban los últimos rescoldos románticos. Se
le ha llamado poeta “tardorromántico” (junto con la insigne Rosalía de Castro), y con mucha propiedad. En un
momento en que el realismo, con su observación minuciosa de la realidad, sobre todo la sórdida, y el triunfo de los
valores burgueses, Bécquer presenta una poesía subjetiva, lírica y vibrante. Acaso por eso pasó sin pena ni gloria
entre sus contemporáneos.
Se ha destacado como influencias destacadas en Bécquer la de la poesía popular tradicional andaluza y la romántica
alemana (especialmente, la del poeta H. Heine). Ambos componentes son importantes y contribuyeron a la
concentración expresiva, la relativa sencillez compositiva y el sesgo intimista y dramático de sus composiciones.
Resumimos brevemente los rasgos de la poesía romántica, bien verificables en este
-Subjetividad: el yo prima por encima de toda otra consideración. La contemplación del mundo y sus circunstancias
gira en torno a la persona del poeta, que se interesa sobre todo por expresar su individualidad, en general, en choque
con el mundo. Se aprecia muy bien en el empleo de los verbos en primera persona.
-Intimismo: frente a la exterioridad y el grupo, al poeta le interesa su interioridad y el modo de encajar su persona en
una sociedad, en general, hostil.
-Sentimentalidad: el mundo de las emociones es más interesante que el de las observaciones o de las acciones. El
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poeta se centra principalmente en escuchar, ordenar y transmitir poéticamente sus sentimientos.
-Empleo cómplice de la naturaleza: distintos elementos naturales sirven para expresar un estado de ánimo, sea el que
fuere. Aquí, hemos visto cómo un ave, la golondrina, y una planta, la madreselva, sirven para expresar la amargura
del abandono amoroso.
-Cierta rebeldía y exaltación de la libertad: en este poema apenas se manifiesta en cuanto al fondo. En la forma,
podemos apreciar cómo Bécquer combina versos y rimas de distinto ámbito, rompiendo con los moldes clásicos,
para crear poemas brillantes y vibrantes.
Su desgraciada vida personal, llena de sinsabores amorosos y golpes emocionales inesperados, explican una poesía
cargada de emoción contenida y de una contemplación amarga de la existencia.
La faceta prosística de Bécquer no se debe olvidar. Sus Leyendas forman un conjunto de relatos cortos de impecable
factura literaria. El manejo de la prosa castellana es feliz y acertadísimo. Misterios, intrigas, pasiones, secretos
inconfesables, etc. conforman unos cuentos de alta calidad.
Interpretación y valoración
El poema “Sobre la falda tenía” es un buen ejemplo de excelente poesía romántica: intimismo, subjetividad y
sentimentalidad al servicio de la belleza poética en grado sublime. El yo poético expresa su amor incondicional a
una dama dechado de belleza y perfección.
Se crea un marco de intimidad propiciado por la literatura. La pareja lee el pasaje de un beso ardiente, pero furtivo.
No resisten su propia pasión y repiten el acto que acaban de leer. Pero es que los personajes del texto dantesco ya
habían repetido la historia de El rey Arturo, protagonizada por Lanzarote y Ginebra. El yo poético le hace ver a ella
que poesía, belleza, amor y verdad es lo mismo; y se puede encontrar realizado en algo muy pequeño: un verso, un
beso, etc. La elaboración metaliteraria es bellísima.
Por cierto, que sepamos, es el único poema de Bécquer donde la dama habla en estilo directo, estableciendo una
interlocución explícita con el yo poético. Es una breve intervención, pero comprime el sentido de todo el poema con
un epifonema muy hermoso y profundo.
La poesía de Bécquer no ha perdido nada de actualidad, a pesar del siglo y medio transcurrido desde su escritura
porque posee tres raras y, por ello, preciosas cualidades, propias de la buena literatura: la autenticidad, la
transparencia y la belleza formal.
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