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SC4785

El caso SC4785-2020 involucra un recurso de casación interpuesto por Víctor Hugo Carillo García tras una sentencia que lo declaró civilmente responsable por la muerte de Rita Cuello Duran tras una liposucción. El tribunal determinó que existió una obligación de resultado en la cirugía estética, lo que llevó a la condena por daños materiales y morales, mientras que otros demandados fueron exonerados. La apelación se centra en la interpretación de la responsabilidad médica y la distinción entre obligaciones de medio y de resultado.

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SC4785

El caso SC4785-2020 involucra un recurso de casación interpuesto por Víctor Hugo Carillo García tras una sentencia que lo declaró civilmente responsable por la muerte de Rita Cuello Duran tras una liposucción. El tribunal determinó que existió una obligación de resultado en la cirugía estética, lo que llevó a la condena por daños materiales y morales, mientras que otros demandados fueron exonerados. La apelación se centra en la interpretación de la responsabilidad médica y la distinción entre obligaciones de medio y de resultado.

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SC4785-2020

Radicación n.° 20001-31-03-003-2001-00942-01

Recurso interpuesto de casación por Víctor Hugo Carillo García contra la


sentencia del 26 de junio de 2013.

dentro del proceso que en su contra promovieron Wilson Enrique Molina


Jiménez, Wilson Enrique, Yosmira Ibeth y Jorge Luis Molina Cuello, al
cual se acumuló la acción que éstos propusieron frente a Arnoldo José
Suárez Cuello, Meira Rosa Carrillo García, Roberto Quiroz Simanca y la
Sociedad Clínica Valledupar Ltda.

Antecedentes:
1. Los demandantes solicitarón que se condenara a Victor Hugo al
pago de los perjuicios por la presunta implicación en la muerte de
Rita Cuello Duran, actuando en nombre de la fallecida por
“menoscabo moral” como en el propio por “daño emergente, lucro
cesante y moral” por un valor total de 274,623,783 millones de
pesos, en relación con el efectivo cumplimiento del contrato
medico.
2. Las reclamaciones se sustentan en que Victor actuando en calidad
de medico estetico, reliza una liposucción de abdomen a Rita,
cirugia realizada el 11 de enero del 2000, despues del proceso la
paciente empezo a presentar dolor adbominal, palidez y otras
afecciones las cuales tres dias mas tarde determinaron multiples
perforaciones intestinales, que finalmente el 11 de febreo del 2000
condujeron al fallecimiento de la paciente.
3. Es imperaivo precisar que Rita trabjaba en la gobernación del
departamento del cesar y con sus ingresos se hacia cargo de sus
tres hijos.
4. En otro prodeso se demando a Arnoldo José Suarez Cuello, Meira
Rosa Carillo García, Roberto Quiroz Simanca y a la sociedad Clinica
Valledupar Ltda. Por la deficiente atención sanitaria brindada a
Rita derivados de errores terapeuticos y diagnosticos que
impedieron la oportuna internvención hacia las perforaciones
intestinales.
5. Como consecuencia los familiares piden que sean declarados
civilmente responsables (solidarios) por al pago de 200 millones o
por la suma que establezca un perito.
6. Se pide que los anteriormente mencionados sean condenados a
cumplir pues no fue hasta el 14 de enero del 2000 (3 dias) que se
realizo la laparotomía exploratoria habiendo sido ya muy tarde
para un intervención eficaz.
7. En la contestación de la demanda Victor Hugo nego algunos de los
hechos expuestos, otros dijo que no le contastaban y aclaro que se
procedio con todas las medidas necesarias terapeuticas
correspondientes al cuadro de la paciente y en base a esto alego
“ausencia de culpa”.
8. Roberto Quiroz Simancas, Arnoldo José Suárez Cuello y Meira Rosa
Carrillo García, en documentos separados, clarificaron algunos
hechos y propusieron las excepciones de “error de diagnóstico
justificado, presentación de patología oculta e infrecuente,
complicación imprevisible, prueba de la diligencia y cuidado,
ausencia de culpa, enriquecimiento sin justa causa en base a las
pretensiones de la demanda y venire contra fractum propio.”
9. Por medio de un auto el 21 de abril de 2008 el juzgado tercero civil
del circuito de Valledupar accedió a la acumulación, pues
determino la conexidad entre los procesos.
10. El 3 de diciembre de 2009 este mismo tribunal declaro
civilmente responsable a todos los demandados y los condeno a
pagar 200,589,828 millones de pesos por perjuicios materiales y
50 salarios mínimos legales vigentes por perjuicios morales.
11. Luego con la apelación interpuesta por los demandados, el
tribunal de segunda instancia modifico la decisión el 26 de junio de
2013, y desestimo la responsabilidad de Arnoldo José Suarez
Cuello, Meira Rosa Carillo García y Roberto Quiroz Simancas;
adicionalmente ajusto el valor de la condena respecto al demás
demandado (Víctor Hugo y Sociedad Clínica Valledupar) con base a
los argumentos que se compendian a lo sucesivo.

Sentencia del tribunal

1. El tribunal estableció la legitimación de la parte demandante para


intentar la acción contractual por los padecimientos de su madre,
el tribunal estableció que la cirugía estética es una obligación de
resultado.
2. Pronuncio que Victo Hugo al celebrar un contrato con Rita para su
cirugía estética contrallo una obligación de resultado que
desatendió como se prueba por medio de las perforaciones
intestinales, pues el medico realizo este daño al momento de
realizar la liposucción con la cánula sin existir ningún tipo de
eximente (fuerza mayor, caso fortuito o culpa exclusiva de la
víctima), por ende, debe reconocer su responsabilidad.
3. En punto a las pretensiones extracontractuales, clarificó que el
incumplimiento de las prestaciones de resultado genera una
presunción de culpa, que no fue
desvirtuada por el demandado, ya que causó un daño a las
vísceras huecas de la paciente que produjeron su deceso; por esta
razón desestimó la excepción de “actuación diligente” y “ausencia
de culpa”.
4. Respecto a Arnoldo José Suarez Cuello al haber contraído una
obligación de medio las pruebas brindadas en el proceso no
permiten demostrar imprudencia, negligencia o impericia pues
este actuando en calidad de internista y cardiólogo brindo a Rita
un tratamiento acorde con los síntomas y patología presentadas
pues la hernia de “Spiegel” no fue detectada por el cirujano en un
principio.
5. En relación con Meira Rosa Carillo García, el tribunal alego que
ella participo en la Mamopexia, lo cual no atribuyo daño alguno a
la paciente y frente a la laparotomía exploratoria que ayudo a
detectar el problema el tribunal determinó que su actuación fue
prudente y diligente de acuerdo con la “lex artis”.
6. Frente a Roberto Quiroz Simancas el tribunal alega que no hubo
error en su actuar, pues su labor solo se limitó a hacer
seguimiento a Rita Cuello en la unidad de cuidados intensivos,
momento para el cual ya presentaba varias complicaciones en sus
órganos, lo que implica que pueda imputársele un genera miento
de algún daño.
7. Finalmente estableció el lucro cesante en 75% de los ingresos de
la fallecida, bajo la idea de que el gasto propio no podía ser solo
del 50%, considerando el número de hijo de Rita además le
reconoció al esposo el lucro cesante futuro, porque este debía
asumir todos los gastos del hogar a futuro de manera individual,
por último, estableció el daño moral por los dolores que sufrió Rita
mientras estuvo hospitalizada en 90 salarios mínimos legales
vigentes.

Demanda de Casación: El escrito de sustentación presentado por Víctor


Hugo Carrillo García tiene dos (2) reproches (folios 29 a 40 del cuaderno
Corte), los cuales fueron admitidos por auto AC3675 de 15 de junio de
2016 y ahora serán resueltos de consuno al valerse de argumentos
comunes.

Cargo Primero
Se denuncio que no se aplicaron el articulo 2341 del código civil y el 26
de la ley 1164 de 2007, pues el tribunal califico la conducta del
accionado como culpa presunta, con la errónea creencia que este tipo de
obligaciones son de resultado.

Arguyó, con fundamento en el artículo 1604 del estatuto civil, que el


régimen general de responsabilidad contractual es de culpa presunta,
salvo que haya una norma especial que consagre culpa probada, sin
que exista una disposición que establezca que en asuntos estéticos las
obligaciones son de resultado.
En el campo extracontractual trajo a coalición el art 2341 CC que ordena
al demandante probar la culpa del que causo el daño, otra razón para
excluir una obligación de resultado en este ambito, pues se valora esta
responsabilidad como un encuentro social ocasional y no de un negocio
jurídico, la sala en 2001 establecio un ejercicio defensivo a la labor
medica.

Por último, se critica al tribunal por la clara limitación a las eximentes al


no poder alegar diligencia en su actuar para oponerse y alejarse de las
pretensiones reclamadas, concluyendo que el erro es transcendente
porque de haberse exigido que se probara la culpa médica, el fallo sería
diferente.

Cargo Segundo
Por violación indirecta de los artículos 1604, 2341 del Código Civil, 16 de
la ley 23 de 1981 y 13 del decreto 3380de 1981, achacó al Tribunal
múltiples errores de hecho en la contemplación objetiva de los medios
suasorios que se listan continuación;
1. Dictámenes periciales de José Manuel Romero Churio y la Sociedad
Colombiana de Cirugía Estética Maxilofacial y de la Mano indico
que la paciente tenía una hernia “Spiegel” que derivo a un riesgo
inherente o complicación infrecuente conduciendo a una causa
extraña.
2. Solo se dieron cuenta de esta condición cuando se hizo la
laparotomía exploratoria que indico que dejo observar que los
intestinos no se encontraban en posición correcta y gracias a esto
se perforo varios órganos en la liposucción, con esto se descarta el
incumplimiento contractual y la inexistencia de eximentes, al
haber una causa extraña en el proceso.
3. Todos los testimonios apuntan que el condenado actuó conforme a
la lex artis, por ser la hernia de Spiegel una condición extraña y de
hallazgo dificultoso, Así, Cecilia Moreno señaló que la paciente
presentó una complicación rara en este tipo de cirugías; y Luis
Zabaleta aseguró que Rita Cuello tuvo una evolución atípica en el
proceso de peritonitis. Con estos insumos reiteró que se configuró
un hecho irresistible, no sólo al momento de realizar la cirugía
estética, sino para el diagnóstico post-operatorio, como lo
corrobora Meira Rosa Castillo
4. Se insiste que al tratarse de un riesgo inherente y de difícil
ocurrencia en la liposucción, no es posible deducir responsabilidad
por las perforaciones como se establece en el art 16 de la ley 23
de 1981 y 13 del decreto 3380 de 1981.
5. Se critica que se afirmara que el demandado adquirió una
obligación de resultado, pues no hay una prueba que lo certifique
ante la falta de un compromiso expreso en el contrato.
6. Se establece que hubo un claro desconocimiento referentes de los
cánones 1616 del CC, 26 de la ley 23 de 1981 y 13 del decreto
3380 del mismo año, que establecen un límite a la responsabilidad
del profesional médico, en relación con el riesgo imprevisible.
Consideraciones
1. Los recursos interpuestos deben emplear las leyes vigentes
cuando se interpusieron, esto derivado en el numeral 5 del art 625
del Código general del proceso, entonces actuando en base al
principio de ultraactividad este proceso será regido por lo
dispuesto Código de procedimiento civil.
Responsabilidad Medica
2. Esta responsabilidad se regula en base a la transversalidad, pues
no son necesarios relaciones puntuales según el tipo de labor o
personas involucradas, más allá de algunas reglas específicas para
los hechos de terceros, de las cosas, la imputación en casos de
malicia o negligencia y las aplicaciones concretas para algunos
contratos.
3. En un principio se podía distinguir la responsabilidad contractual y
extracontractual de la responsabilidad medica ponderando la lex
artis.
4. Luego se añadieron más elementos como la responsabilidad
profesional, la tipología de la obligación “medio o resultado”, la
carga de la prueba y el dinamismo probatorio, las acciones para
reclamar los perjuicios, entre otros temas.
5. Finalmente, el legislador en 1981 por medio de la ley 23 decreto
que “La responsabilidad del médico por reacciones adversas,
inmediatas o tardías, producidas por efecto del tratamiento, no ira
más allá del riesgo previsto.” Disposición que se relaciona con lo
dispuesto en el artículo 13 del decreto 3380 del mismo año.
6. Por otra parte, en el art 26 de la ley 1164 de 2007 se dispuso que
“la asistencia en salud genera una obligación de medios, basada
en la competencia profesional.” Norma ratificada nuevamente en
la ley 1438 de 2011 en el art 104, lo cual marca un reflejo
jurisprudencial decantado.
7. Por ende, se fijan los parámetros para poder establecer un posible
deber resarcitorio ocasionado por una falla médica, en el cual
tiene especial relevancia la distinción entre deberes de medios y
resultado.

Deberes de medio o resultado


La calificación entre deberes de diligencia y de resultado ha servido para
cualificar la culpa exigida para configurar la responsabilidad médica.

Siendo la regla general la culpa probada, es decir que los médicos solo
responderán cuando contra ellos se demuestre en el proceso su
impericia, imprudencia, negligencia o dolo, mientras que la presunta
solo se configura a ciertas materias ya establecidas en las leyes.

Obligación de resultado: La obligación puede tener por objeto un hecho


o un resultado determinado y entonces obliga al deudor a realizar ese
hecho o a obtener ese resultado deseado por el acreedor.

Obligación de medio: En cambio, en las obligaciones de medios, el


deudor únicamente consiente en aportar toda la diligencia posible a fin
de procurar obtener el resultado que pretende el acreedor. (No hay
certeza que el resultado se alcance.)

si tal resultado también depende de factores cuyo control es ajeno al


comportamiento del deudor, [Link]. elementos aleatorios o contingentes,
la obligación, en dichos eventos, es de medio o de medios, y el deudor
cumple su compromiso si obra con la diligencia que corresponda,
aunque no se produzca la satisfacción del interés primario del acreedor.

Por su parte, en otras obligaciones, las de resultado, el interés primario


del titular del derecho crediticio sí se puede obtener con el
comportamiento o conducta debida, toda vez que en ellas la presencia
del componente aleatorio o de azar es exigua, y por ende, el deudor sí
puede garantizar que el acreedor obtenga el resultado o logro concreto
que constituye dicho interés primario.

Cabe aclarar que esta distinción tiene aplicación en asuntos


contractuales y extra-contractuales, pues nace de ese interés o control
sobre los medios y condiciones para la ejecución de la prestación.

en el campo negocial es pacífico que el mandatario en la ejecución del


encargo adquiere un compromiso de medios (art 2155,2158 y 2160.)
mientras que el artífice de la obra un deber de resultado (art 2053 y
2059).

A su vez, en materia abstracta, el deber de cuidado del animal


domesticado que
presta un servicio es de medios (artículo 2353), en tanto que las cargas
de la medianería propter rem (artículo 916) o el reembolso de expensas
en la agencia oficiosa (artículo 2307), son de resultado.

Diferenciaciones a tener en cuenta para comprobar si la


prestación está en cabeza del deudor o del acreedor;

(i) La literalidad, en tanto el continente de la obligación permite


dilucidar si el deudor se encuentra constreñido a alcanzar una
consecuencia precisa, o únicamente a realizar las actividades que
permitan su satisfacción. Expresiones como mejor esfuerzo, actuación
diligente o gestión profesional, son indicadoras del grupo inicial,
mientras que cuando se exija un estado de cosas material se estará
frente a una prestación de resultado.

(ii) El contexto de la obligación, valga decirlo, la interrelación de las


distintas prestaciones entre sí ilustrará sobre el comportamiento que
razonablemente se espera del deudor. Por ejemplo, un precio
inusualmente alto u otras obligaciones correlativas particulares pueden
indicar el deber de alcanzar un resultado específico, aún en aquellos
casos en que lo normal fuera una obligación de medios.

(iii) Por último, la forma en que se distribuyen y asumen los riesgos entre
los sujetos de la relación obligatoria permitirá dilucidar a quién fueron
adjudicados, pues de haberlo sido al sujeto pasivo, deberá entenderse
que éste se comprometió a controlarlos y asumirá las consecuencias
negativas de su materialización; por el contrario, cuando el acreedor
asume las resultas de los hechos negativos,convoca al deudor a actuar
diligentemente para mitigarlos,sin asumir los efectos de su
materialización salvo que le sean imputables.

Categorizada una obligación como de medios o de resultado se generan


consecuencias jurídicas concretas, por ejemplo, frente al tipo de culpa
por el cual responde el sujeto pasivo, los eximentes de responsabilidad
que podrá alegar en
su favor y la carga de la prueba de la diligencia.

En este caso el para comprobar la responsabilidad se debe probar la


culpa, esto implica que el deudor pueda exonerarse del débito
indemnizatorio con la demostración de que actuó con la diligencia que le
era exigible “ausencia de culpa”, así como por la existencia de una
causa extraña “fuerza mayor, caso fortuito, hecho de un tercero o culpa
exclusiva de la víctima” o de un motivo de justificación de su conducta
“legítima defensa, estado de necesidad, cumplimiento de una orden de
autoridad competente, entre otros”.

Corresponderá al perjudicado demostrar el actuar imprudente, imperito


o negligente del accionado, último sobre quien pesa la demostración del
factor de exculpación.

En las obligaciones de resultado si es posible admitir la tesis de culpa


presunta, pues no llegar al efecto pretendido por el acreedor ya
demuestra la falta de diligencia.
Así, tratándose de obligaciones de medio, es al demandante a quien le
incumbe acreditar la negligencia o impericia del médico, mientras que
en las de resultado, ese elemento subjetivo se presume.

Deberes Médicos de Medios y Resultado

Las obligaciones de diagnóstico, tratamiento y curación, propios de la


actividad médica, por estar en juego variables exógenas al personal
profesional, son de medios.

El talento humano en salud, en puridad, únicamente asegura que tiene


“el conocimiento y arte como el promedio de sus colegas y que lo
aplicará cuidadosamente”.

La doctrina jurisprudencial de manera clara adopta lo dispuesto


anteriormente, pues al haber “mala práctica o un acto médico
defectuoso” se debe probar y este no debe de presumirse, pues el
medico debe usar todo su conocimiento a disposición y actuar
diligentemente con todas las herramientas que tenga a la mano para
sanar o realizar la intervención médica efectiva, por lo tanto, la
presunción de la culpa no debe de aplicar en este tipo de actividades.
(como la que se recoge en el 2356 del CC.)

Directriz que con posterioridad se positivizó en el artículo 26 de la ley


1164 de 2007, modificado por el canon 104 de la ley 1438 de 2011, en
el cual se consagró como
estándar de conducta para el personal de salud la competencia
profesional, con la precisión de que sus cargas son de medios.

El interesado al reclamar responsabilidad medica contractual deberá


probar el daño, el nexo causal y que el medico carecía de la capacitación
idónea para realizar el acto, que omitió las verificaciones necesarias
según la sintomatología, actuó de forma descuidada o temeraria al
realizar el procedimiento o en general que desatendió los preceptos de
la lex artis. (DEMANDANTE DEBE PROBAR) (SIN PERJUICIO DINANISMO)
Cuando las variables que puedan conducir a una recuperación negativa
del paciente estén a cargo del personal médico, ya no será una
obligación de medio sino una obligación de resultado.

se trate de resultados de exámenes de laboratorio, recaiga sobre


equipos ortopédicos
o anticonceptivos de uso común, y todas las demás situaciones que
puedan equipararse. (la colocación de un aparato ortopédico, la
inmovilización de una extremidad, el implante de un mecanismo
anticonceptivo, las labores médicas de certificación o los análisis de
laboratorio, entre otros)
En los casos de cirugía estética el médico por decisión propia y
consciente puede adquirir el compromiso de lograr u obtener un
resultado especifico, obligarse con el paciente para obtener un fin
determinado.

Asuntos Estéticos

En asuntos de medicina estética, las convenciones celebradas entre


médico y paciente, así como las demás circunstancias que rodean la
actividad, puede determinar si la obligación es de medio o resultado.

Este país acogió la disposición parcial que las cirugías estéticas


exceptuando las reparadoras, son obligaciones de resultado, pues el
paciente acude al médico para mejorar su apariencia física, solo será de
medio si se estipula lo contrario en el contrato. (1940)

(1986) Empero, esta posición cambió con el paso del tiempo, para
asentir en que las obligaciones estéticas son de medios, salvo que se
infiera otra conclusión del conjunto de la relación o de los riesgos ínsitos
a la misma.

Cuando en el contrato hubiere asegurado un determinado resultado, si


no lo obtiene será culpable y tendrá que indemnizar a la víctima, salvo
que se den los casos de exoneración “fuerza mayor, caso fortuito o culpa
de la perjudicada.” Pero, si tal resultado no se ha asegurado
expresamente, cuando no se alcanza, el médico quedará sujeto a las
reglas generales sobre la culpa o ausencia de ésta.

Consentimiento Informado

El articulo 15 de la ley 23 de 1981 hable del consentimiento informado,


esto es un documento donde el paciente le da su consentimiento al
médico, después de que el medico le haya informado al paciente sobre
todos los riesgos e intervenciones que serán realizadas o que podrían
darse, esto siempre aplicando todos los conceptos lógicos y prudentes
de un profesional médico. (Art 12 decreto 3380 de 1981)

deberá exponerle de forma sencilla los riesgos previsibles a que se


expondrá, las alternativas de tratamiento y su opinión profesional sobre
el mejor curso de acción, dejándose una constancia escrita en la historia
clínica de la información suministrada y la decisión que adoptó el
paciente o su acudiente (responsable).
no puede llegarse al extremo de exigir que se consignen en el
consentimiento
informado situaciones extraordinarias que, a pesar de ser previsibles,
tengan un margen muy bajo de probabilidad que ocurran.

ha de enterársele sobre la enfermedad de su cuerpo (diagnóstico), el


procedimiento o
tratamiento por seguir, con objetivos claros (beneficios), y los riesgos
involucrados.

El medico es el encargado de documentar toda la información


proporcionada al paciente, esta obligación es de resultado y en el caso
de que se produzca un daño la omisión de alguna información pertinente
será responsabilidad del medico y deberá indemnizar por no ser
diligente al proporcionar esta información. (La institución médica debe
vigilar que se tomen los consentimientos)

Este consentimiento puede ser una exoneración clara del médico si se


llegara a presentar uno de esos daños que el medico informo,
independientemente que la obligación sea de resultado o de medio,
salvo a que se haya faltado al deber de diligencia.

Eximentes de responsabilidad

La responsabilidad puede desvirtuarse por excepciones de exoneración


como lo son la fuerza mayor o el caso fortuito, que en responsabilidad
medica se transforma como el riesgo imprevisto que genera reacciones
adversas, inmediatas o tardías producto del tratamiento.

Es bien sabido que la actividad de los galenos no es una ciencia exacta,


pues restricciones físicas y sociales, así como condicionamientos
biológicos, pueden desencadenar consecuencias de difícil o imposible
anticipación.

Caso Concreto
Descendiendo a los cuestionamientos en casación orientados a criticar
que el Tribunal concluyera que la obligación nuclear de Víctor Hugo
Carrillo García, en la liposucción que efectuó a Rita Cuello, estaba
gobernada por la culpa presunta amén de conexión con un resultado, y
que no reconociera los eximentes de responsabilidad, proceden
las dilucidaciones siguientes.

Naturaleza de la obligación de Victo Carillo


El tribunal de segunda instancia estableció que Víctor Hugo al
comprometerse con Rita a realizar una liposucción siendo esta una
cirugía estética, encaminada a que esta sea una obligación de resultado.

Sin embargo, este hecho de que todas las obligaciones medicas son de
medio, se contraviene en este caso pues El cirujano estético Víctor Hugo
se comprometió con la paciente a un resultado, mutando su obligación
de medio a una de resultado. (Para
satisfacer las expectativas del paciente)

Conclusiones requeridas en este caso en materia contractual -


pretensiones promovidas por los herederos en nombre de la sucesión de
la causante-, como para la extracontractual -pedimentos de los
sucesores a nombre propio.

Su vasta experiencia al realizar este tipo de proceso con más de 20 años


le ha proporcionado mucha notoriedad en este tipo de intervenciones,
haciendo que adquiriera un deber de resultado, no sólo frente a los
intervenidos, sino también respecto a sus familiares.

su responsabilidad debe analizarse desde el punto de vista de la culpa


presunta,
tanto en el campo contractual o como extracontractual.

Fuerza Mayor Como Eximente de


Responsabilidad

la fuerza mayor es “el imprevisto o que no es posible resistir, como un


naufragio, un terremoto, el apresamiento de enemigos, los actos de
autoridad ejercidos por un funcionario público”. Art 64 CC.

Si ello se acredita se produce una ruptura del nexo causal o relación de


causalidad entre el hecho y el daño acaecido, lo que lleva a exonerar de
responsabilidad a
la parte demandada.

El tribunal distinguió la pretensión contractual de la extracontractual.


Frente a la primera, arguyó que el medico “no alegó en su defensa caso
fortuito, fuerza mayor o culpa exclusiva de la víctima para exonerarse de
responsabilidad”, mientras que para la segunda estimó que “el nexo
causal está debidamente acreditado... lo que permite
concluir que le cabe responsabilidad civil extracontractual al demandado
frente a los perjuicios padecidos por los demandantes a razón del
fallecimiento de su esposa y madre”.
El casacionista, con el fin de desvirtuar las conclusiones plasmadas en la
sentencia de segundo grado, y sin distinguir la fuente de
responsabilidad, alegó múltiples
errores de hecho que condujeron a inobservar que la paciente tenía una
complicación infrecuente que equivalía a una causa extraña, lo que
condujo a la errónea conclusión de que el demandado “incumplió sus
obligaciones contractuales y no probó el eximente de responsabilidad,
cuando, en realidad, se logró acreditar la existencia de una causa
extraña”

Con referencia a lo anterior el tribunal se excusó en base de que no


hubo una alegación de este tema por la parte demandada; por ende, no
se determinó al momento de fijar sentencia. (¿Debió analizarse de
manera oficiosa?)

El tribunal pudo haber incurrido en un error de hecho, entiéndase el


error de hecho se presenta, según la jurisprudencia de este órgano de
cierre, cuando hay una pifia en la percepción objetiva de las pruebas por
pretermisión, suposición o cercenamiento, siempre que sea
“protuberante y trascedente”

El casacionista expone que se dejó de lado el perito y los testimonios


que atestiguaban la patología presentada por la paciente.

el defecto en la pared abdominal provocó que el intestino saliera de su


oquedad,
por lo que al pasar la cánula por encima originó múltiples perforaciones;
como esta patología es inusual, y ante la ausencia de síntomas sobre su
existencia, dable es colegir que pudo ser confundida con el material
graso de la zona ventral que pretendía ser removido en el procedimiento
estético.

Así las cosas, por ser las hernias de Spiegel un padecimiento oculto debe
darse aplicación al canon 13 del decreto 3380 de 1981, según el cual,
los médicos no son
responsables por los “riesgos, reacciones o resultados desfavorables,
inmediatos o tardíos de imposible o difícil previsión dentro del campo de
la práctica médica al prescribir o efectuar un tratamiento o
procedimiento médico”

El óbito de Rita Cuello por falla multisistémica, entonces, fue producto


de un padecimiento de dificultosa previsión, que rompió el nexo causal
entre el acto médico y el daño, razón para eximir de responsabilidad al
galeno tratante, punto en el que erró el Tribunal, por abstenerse de
evaluar las pruebas que desvelaban dicha ruptura.
la decisión del Tribunal vulneró el ordenamiento sustancial invocado en
la demanda de casación, al desconocer las pruebas demostrativas de la
causal eximente de la responsabilidad extracontractual pretendida, que
debió ser declarada, por lo que procede su casación parcial con el fin de
eximir del débito indemnizatorio a Víctor Hugo Carrillo García.

No obstante, a título de repetición, se remarca que la causal de


exoneración demostrada únicamente permite la ruptura de la causalidad
en materia extracontractual, en atención a que el cargo propuesto por el
enjuiciado sólo tiene
la aptitud de derribar los argumentos del Tribunal en esta materia, por
resultar desenfocado frente a la condena por responsabilidad
contractual, de allí que la casación sea parcial.

Sentencia Sustitutiva

1. Cumplidos los presupuestos procesales y ante la ausencia de


irregularidades que puedan invalidar lo actuado, la providencia
sustitutiva se limitará a los aspectos tocantes a la materia objeto
de casación, esto es, la configuración de una causa extraña frente
a la responsabilidad aquiliana, conservándose las determinaciones
adoptadas en la alzada sobre el incumplimiento contractual.

2. Los argumentos expuestos al resolver la impugnación


extraordinaria son suficientes para concluir que: (i) la obligación
aquiliana adquirida por Víctor Hugo Carrillo García fue de
resultado, por lo que su desconocimiento permite presumir la
culpa en su actuación galénica, y (ii) se rompió el nexo de
causalidad entre el actuar médico y el daño, por la ocurrencia de
una situación imprevista no imputable al personal de salud, como
era la hernia de Spiegel que padecía silenciosamente Rita Cuello,
riesgo de difícil previsión dentro del campo de la práctica médica
al efectuar un tratamiento médico (artículo 13 del decreto 3380 de
1981).

3. Es cierto que, ante la innegable conexión entre los elementos para


la configuración de la responsabilidad contractual y la
extracontractual, la existencia de un factor de exculpación, como
la fuerza mayor, tiene la aptitud de incidir en ambos regímenes,
empero de lo comentado, como la casación tuvo una prosperidad
parcial, amén de la insuficiencia del cargo propuesto para derruir
los fundamentos del fallo del ad quem en punto a la condena por
responsabilidad contractual, las reflexiones precedentes sobre el
rompimiento de la causalidad en el ámbito extracontractual
carecen de incidencia en aquéllos.

4. La única razón por la que el médico siguió condenado en el


régimen contractual fue porque esa parte del fallo del Tribunal ya
era inamovible procesalmente, creando esa curiosa situación
donde un mismo hecho se juzgó como negligencia en un contrato
y como fuerza mayor fuera de él. (COSA JUZGADA) (NO SE CASO
EN LA SENTENCIA)

Decisión

Se casa parcialmente de la siguiente manera:

Primero. Modificar el numeral segundo del resuelve, el cual quedará


así:
Declarar civil y contractualmente responsable al doctor Víctor Hugo
Carrillo García por los daños causados a la señora Rita Rafaela Cuello
Duran, que le ocasionaron la muerte el día 11 de febrero de 2000, y
excluir de toda responsabilidad a los demandados Amoldo José Suárez
Cuello, Meira Rosa Carrillo García y Roberto Quiroz Simanca.

Segundo. Revocar el numeral cuarto del resuelve y, en su lugar,


rehusar la responsabilidad extracontractual pretendida, por la
configuración de una situación de fuerza mayor eximente de
responsabilidad.

Tercero. Modificar el numeral quinto del resuelve, el cual quedará así:


Condenar al doctor Víctor Hugo Carrillo García a pagar la suma
equivalente de 90 salarios mínimos mensuales legales por concepto de
daños morales sufridos por la señora Rita Rafaela Cuello Duran
(q.e.p.d.), los cuales deberán ser repartido por partes
iguales entre Wilson Enrique Molina Jiménez, Yosmira lbeth, Wilson
Enrique y Jorge Luis Molina Cuello.

Cuarto. Modificar el numeral séptimo del resuelve, el cual quedará así:


Condenar en costas a Víctor Hugo García Carrillo en favor de Rita
Rafaela Cuello Duran (q.e.p.d.); el magistrado ponente fija como
agencias en derecho la suma de $6.000.000. Asimismo, condenar en
costas a Wilson Enrique Molina Jiménez, Yosmira lbeth, Wilson
Enrique y Jorge Luis Molina Cuello en favor de Víctor Hugo García
Carrillo, el magistrado ponente fija como agencias en derecho la suma
de $6.000.000.

[Link] costas en casación.

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