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Sol

El Sol es una estrella de tipo G2V y la principal fuente de radiación del sistema solar, formada hace aproximadamente 4600 millones de años. Con un diámetro de 1,391,016 km y una masa que representa el 99.86% del sistema solar, su energía es vital para la vida en la Tierra y determina el clima del planeta. Se estima que permanecerá en su fase actual durante otros 5000 millones de años antes de convertirse en una gigante roja.
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Sol

El Sol es una estrella de tipo G2V y la principal fuente de radiación del sistema solar, formada hace aproximadamente 4600 millones de años. Con un diámetro de 1,391,016 km y una masa que representa el 99.86% del sistema solar, su energía es vital para la vida en la Tierra y determina el clima del planeta. Se estima que permanecerá en su fase actual durante otros 5000 millones de años antes de convertirse en una gigante roja.
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Para otros usos de este término, véanse Sol (desambiguación) y Disco solar
(desambiguación).

Sol

Primera imagen: fotografía de la luz visible del Sol


con un filtro solar en 2013
Segunda imagen: fotografía ultravioleta retocada
de la NASA en 2020

Datos derivados de la observación terrestre

Distancia media desde la 149 597 870 700


Tierra m (~1.5 × 1011 m)

Brillo visual (V) −26.8

Diám. angular en
32′35.64″
el perihelio
Diám. angular en
31′31.34″
el afelio

Índice color (U-B) +0.10

Índice color (B-V) +0.63

Características físicas

1 391 016 km
Diámetro
(~1.4 × 109 m)

Diámetro relativo (dS/dT) 109

Superficie 6.0877 × 1012 km²

Volumen 1.4123 × 1018 km³

Masa relativa a la de la
332 946
Tierra

Masa 1.9891 × 1030 kg

Densidad 1411 kg/m³

Densidad relativa a la de
0.255
la Tierra

Densidad relativa al agua 1.41


Gravedad en la
274 m/s² (27.96 g)
superficie

Velocidad de escape 617.8 km/s

Temperatura efectiva de
5778 K (5505 °C)
la superficie

Temperatura máxima de
1-2 ×105 K 1
la corona
[ ]

Temperatura del núcleo ~1.36 × 107 K

Luminosidad (LS) 3.827 × 1026 W

Período de rotación

En el ecuador: 27 d 6 h 36 min

A 30° de latitud: 28 d 4 h 48min

A 60° de latitud: 30 d 19 h 12 min

A 75° de latitud: 31 d 19 h 12 min

Características orbitales

Distancia máxima al ~2.5 × 1017 km


centro de la Galaxia ~26 000 años luz
Período orbital alrededor
del 2.25-2.50 × 108 años 2
[ ]

centro galáctico

Velocidad orbital
~251 km/s 3
máxima
[ ]

Inclinación axial con la


7.25°
eclíptica

Inclinación axial con el


67.23°
plano de la galaxia

Composición de la fotosfera

Hidrógeno 73.46 %

Helio 24.85 %

Oxígeno 0.78 %

Carbono 0.30 %

Hierro 0.16 %

Neón 0.12 %

Nitrógeno 0.09 %

Silicio 0.07 %
Magnesio 0.06 %

Azufre 0.05 %

El Sol (del latín sol, solis, ‘dios Sol invictus’ o ‘sol’, a su vez de la
raíz protoindoeuropea sauel, ‘luz’) 4 es una estrella de tipo-G de la secuencia
[ ]

principal y clase de luminosidad V que se encuentra en el centro del sistema solar y


constituye la mayor fuente de radiación electromagnética de este sistema
planetario.5 Es una esfera casi perfecta de plasma, con un
[ ]

movimiento convectivo interno que genera un campo magnético a través de un


proceso de dinamo. Cerca de tres cuartas partes de la masa del Sol lo
forman gases como el hidrógeno; el resto es principalmente helio, con cantidades
mucho más pequeñas de elementos como oxígeno, carbono, neón y hierro.

Se formó hace aproximadamente 4600 millones de años a partir del colapso


gravitacional de la materia dentro de una región de una gran nube molecular. La
mayor parte de esta materia se acumuló en el centro, mientras que el resto se
aplanó en un disco en órbita que se convirtió en el sistema solar. La masa central se
volvió cada vez más densa y caliente, dando lugar con el tiempo al comienzo de
la fusión nuclear en su núcleo. Se cree que casi todas las estrellas se forman por
este proceso. El Sol es más o menos de edad intermedia y no ha cambiado
drásticamente desde hace más de cuatro mil millones de años, y seguirá siendo
bastante estable durante otros 5000 millones de años más. Sin embargo, después
de que la fusión del hidrógeno en su núcleo se haya detenido, el Sol sufrirá cambios
importantes y se convertirá en una gigante roja. Se estima que el Sol se volverá
entonces lo suficientemente grande como para engullir las órbitas actuales
de Mercurio, Venus y posiblemente la Tierra.67 [ ][ ]

La Tierra y otros cuerpos (incluidos


otros planetas, asteroides, meteoroides, cometas y polvo) orbitan alrededor del
Sol.5 Por sí solo, representa alrededor del 99.86 % de la masa del sistema
[ ]

solar.8 La distancia media del Sol a la Tierra fue definida exactamente por la Unión
[ ]

Astronómica Internacional en 149 597 870 700 metros9 (aproximadamente


[ ]

150 millones de kilómetros). Su luz recorre esta distancia en 8 minutos y


20 segundos.

La energía del Sol, en forma de luz solar, sustenta a casi todas las formas de vida en
la Tierra a través de la fotosíntesis y determina el clima de la Tierra y
la meteorología.

Es la estrella del sistema planetario en el que se encuentra la Tierra; por lo tanto, es


el astro con mayor brillo aparente. Su visibilidad en el cielo local determina,
respectivamente, el día y la noche en diferentes regiones de diferentes planetas. En
la Tierra, la energía radiada por el Sol es aprovechada por los
seres fotosintéticos que constituyen la base de la cadena trófica, por lo que es la
principal fuente de energía de la vida. También aporta la energía que mantiene en
funcionamiento los procesos climáticos.10 [ ]
El Sol es una estrella que se encuentra en la fase denominada secuencia principal,
con un tipo espectral G2 y clase de luminosidad V, por tanto, también es
denominada como enana amarilla. Se formó hace entre 4567.9 y 4570.1 millones de
años y permanecerá en la secuencia principal aproximadamente 5000 millones de
años más. El Sol, junto con todos los cuerpos celestes que orbitan a su alrededor,
incluida la Tierra, forman el sistema solar.

A pesar de ser una estrella enana, es la única cuya forma se puede apreciar a
simple vista, con un diámetro angular de 32′35″ de arco en el perihelio y 31′31″ en
el afelio, lo que da un diámetro medio de 32′03″ . La combinación de tamaños y
distancias del Sol y la Luna son tales que se ven, aproximadamente, con el mismo
tamaño aparente en el cielo. Esto permite una amplia gama de eclipses
solares distintos (totales, anulares o parciales).11
[ ]

El vasto efecto del Sol sobre la Tierra ha sido reconocido desde tiempos
prehistóricos y el astro ha sido considerado por algunas culturas como una deidad.
El movimiento de la Tierra alrededor del Sol es la base del calendario solar, de uso
predominante hoy en día.

La disciplina científica que se encarga del estudio del Sol en su totalidad es la física
solar.

Características
El Sol es una estrella de tipo-G de la secuencia principal que abarca
aproximadamente el 99.86 % de la masa del sistema solar. Éste tiene una magnitud
absoluta de +4.83, estimada como más brillante que el 85 % de las estrellas de
la Vía Láctea, la mayoría de las cuales son enanas rojas. Pertenece a la Población I,
o a las estrellas ricas en elementos pesados. La formación del Sol pudo haber sido
provocada por ondas de choque de una o más supernovas próximas. Esto fue
planteado debido a la gran abundancia de elementos pesados en el sistema solar,
como el oro y el uranio, en relación con las abundancias de estos elementos en la
llamada Población II de estrellas, las cuales son pobres en elementos pesados.
Estos elementos podrían haberse producido por reacciones
nucleares endotérmicas durante una supernova, o por transmutación a través de
la absorción neutrónica dentro de una estrella masiva de segunda generación.12 [ ]

GIF, hecho por la NASA, abril 2008.

El Sol es, con diferencia, el objeto más brillante en el cielo, con magnitud
aparente de −26.74. Es unos 13 000 millones de veces más brillante que la segunda
estrella más luminosa, Sirio, que tiene una magnitud aparente de −1.46. La distancia
media del centro del Sol al centro de la Tierra es de aproximadamente 1 unidad
astronómica (alrededor de 150 millones de kilómetros), aunque la distancia varía a
medida que la Tierra se mueve desde el perihelio en enero hasta el afelio en julio.
En esta distancia media, la luz viaja desde el horizonte del Sol hasta el horizonte de
la Tierra en unos 8 minutos y 19 segundos, mientras que la luz desde los puntos
más cercanos del Sol y de la Tierra tarda aproximadamente dos segundos menos.

El Sol no tiene un límite definido y en sus partes externas su densidad disminuye


exponencialmente al aumentar la distancia a su centro. No obstante, a efectos de
medición, se considera el radio solar como la distancia que engloba desde su centro
hasta el borde de la fotosfera, la superficie visible aparente del Sol. Con base en
esta medida, el Sol es una esfera casi perfecta con un achatamiento estimado de
9 millonésimas, lo que significa que su diámetro polar difiere de su diámetro
ecuatorial por tan solo 10 kilómetros. El efecto mareal de los planetas es débil y no
afecta significativamente a la forma del Sol. El Sol rota más deprisa por
su ecuador que por sus polos. Esta rotación diferencial está causada por el
movimiento de convección debido al transporte de calor y al efecto
Coriolis producido por la rotación del Sol. En un marco de referencia definido por las
estrellas, el período de rotación es de aproximadamente 25.6 días en el ecuador y
de 33.5 días en los polos. Visto desde la Tierra en su órbita alrededor del Sol, el
período de rotación aparente del Sol en su ecuador es de unos 28 días.

Luz solar
Artículo principal: Luz solar

Amanecer desde el mirador del Garbí


en Valencia (España)

La constante solar es la cantidad de energía que el Sol deposita por unidad de


tiempo y superficie y que es directamente expuesta como luz solar. La constante
solar es igual a aproximadamente a 1361 W/m² (vatios por metro cuadrado) a una
distancia de una unidad astronómica (ua) del Sol (es decir, en la Tierra o a la misma
distancia del Sol que ella).13 La luz del Sol en la superficie de la Tierra es atenuada
[ ]

por la atmósfera terrestre, de modo que, llega menos energía a la superficie (cerca
de 1000 W/m²) en condiciones claras cuando el Sol está cerca del cenit. La luz del
Sol en la parte superior de la atmósfera terrestre está compuesta (por energía total)
de aproximadamente un 50 % de luz infrarroja, un 40 % por luz visible y un 10 %
de luz ultravioleta. La atmósfera terrestre filtra más del 70 % de la radiación
ultravioleta solar, especialmente en las longitudes de onda más cortas. La radiación
ultravioleta solar ioniza la parte superior de la atmósfera en el lado diurno de la
Tierra, volviendo a la ionosfera conductora de electricidad.
El Sol es una estrella G2V, con G2 se indica que su temperatura superficial es de
aproximadamente 5778 K (5505 °C), y V que, como la mayoría de las estrellas, es
una estrella enana de la secuencia principal. La luminancia media del Sol es de
aproximadamente 1.88 Gcd/m² (gigacandelas por metro cuadrado), pero como se ve
a través de la atmósfera de la Tierra, esto se reduce a aproximadamente
1.44 Gcd/m². Sin embargo, la luminancia no es constante a través del disco del Sol
debido al "oscurecimiento del limbo".14 [ ]

Color
En ausencia de atmósfera el Sol presenta un color blanco. Se puede comprobar en
imágenes desde la alta montaña con un cielo completamente despejado y limpio,
desde la Estación Espacial Internacional 15 o en las fotos de los astronautas
[ ]

del Apolo 12 desde la superficie lunar. El color blanco tiene la explicación teórica en
el espectro solar, que emite en un amplio rango del longitudes de onda con
una temperatura de color en torno a 5780 K y un índice de color-espacio (CIE)
cercano al (0.3; 0.3)16
[ ]

En la cultura occidental se suele representar al Sol de color amarillo; en Japón, en


cambio, se suele representar de color rojo. Al observar al Sol, a baja altura sobre el
horizonte, la atmósfera influye en su color y brillo. El Sol se ve menos brillante, pero
con una tonalidad alterada.

Esto seguramente haya influido en que algunos autores hayan argumentado17 que el [ ]

color del Sol viene dado por su máximo de emisión. 18 Pero hay dos problemas
[ ]

interesantes aquí.

En primer lugar, el espectro de emisión presenta su máximo en unos 500 nm, que se
asocia habitualmente al color verde cercano al azul.19 Esta asociación es incluso
[ ]

discutible, puesto que sólo existe una correspondencia longitud de onda/color visible
en una emisión monocromática lo más pura posible. Por ejemplo, se pueden ver
colores verdes en la aurora boreal debido a la emisión monocromática a 500.7 nm
del oxígeno atómico doblemente ionizado (esto está provocado por el choque entre
los átomos de oxígeno con electrones de menor energía liberados por moléculas de
nitrógeno excitadas por la radiación solar en las capas altas de la atmósfera20).
[ ]

El segundo error es más sutil y viene de no considerar que el máximo de


la distribución de Planck depende de la variable elegida, que pueden ser la longitud
de onda, frecuencia y número de ondas como las más frecuentes. El máximo de la
distribución dependerá de dicha variable. Si elegimos la frecuencia, el máximo se
correspondería a 880 nm, ya en el infrarrojo cercano. Por tanto, el máximo no tiene
un sentido físico tan claro como el interpretado según la ley de desplazamiento de
Wien, donde se utiliza la representación de la función de Planck exclusivamente en
función de la longitud de onda.18
[ ]

El Sol también puede verse de muy diferentes colores según las condiciones
atmosféricas. Desde el rojizo de las salidas y puestas debido a la dispersión de la
atmósfera (que se puede ver aumentados por la presencia de pequeñas partículas
contaminantes), hasta, en raras ocasiones, el azulado (provocado por partículas de
mayor diámetro, como parece haber ocurrido durante la erupción del Krakatoa o por
la contaminación del humo de grandes incendios).21 22
[ ][ ]

Véase también: Ley_de_desplazamiento_de_Wien#Interpretaciones

Composición

Capas internas del sol

El Sol está compuesto principalmente por los elementos químicos hidrógeno y helio;
que representan el 74.9 % y el 23.8 % de la masa del Sol en la fotosfera,
respectivamente. Todos los elementos más pesados, llamados metales en
astronomía, representan menos del 2 % de la masa, con el oxígeno (más o menos el
1 % de la masa del Sol), carbono (0.3 %), neón (0.2 %), y el hierro (0.2 %), que es el
más abundante.

El Sol heredó su composición química del medio interestelar a través del cual se
formó. El hidrógeno y el helio en el Sol fueron producidos por nucleosíntesis del Big
Bang, y los elementos más pesados se crearon por nucleosíntesis estelar en
generaciones de estrellas que completaron su evolución estelar y devolvieron su
material al medio interestelar antes de la formación del Sol. La composición química
de la fotosfera se considera normalmente como representativa de la composición del
sistema solar primordial. Sin embargo, desde que se formó el Sol, parte del helio y
de elementos pesados se han asentado gravitacionalmente desde la fotosfera. Por
lo tanto, en la fotosfera de hoy en día, la fracción de helio es reducida, y la
metalicidad es solamente el 84 % de lo que era en la fase protoestelar (antes de que
la fusión nuclear comenzara en el núcleo). Se cree que la composición protoestelar
del Sol ha sido de un 71.1 % de hidrógeno, 27.4 % de helio, y de un 1.5 % de
elementos más pesados.

Hoy en día, la fusión nuclear en el núcleo del Sol ha modificado la composición


mediante la conversión del hidrógeno en helio, por lo que ahora la parte más interna
del Sol es más o menos un 60 % de helio, junto con la abundancia de elementos
más pesados que no han sido alterados. Debido a que el calor se transfiere desde el
centro del Sol por radiación en vez de por convección, ninguno de los productos de
fusión del núcleo ha llegado a la fotosfera.

La zona reactiva del núcleo de «combustión del hidrógeno», donde el hidrógeno se


convierte en helio, está empezando a ser circundado por un núcleo interno de
«cenizas de helio». Este desarrollo continuará y posteriormente tendrá lugar la salida
del Sol de la secuencia principal para llegar a convertirse así en una gigante roja.

La abundancia de elementos pesados solares descritos anteriormente son medidos


usando tanto espectroscopia de la fotosfera del Sol como midiendo las abundancias
en los meteoritos que nunca han sido calentados a temperaturas de fusión. Se cree
que estos meteoritos retienen la composición del Sol protoestelar y, por lo tanto, no
se ven afectados por la sedimentación de elementos pesados. Por lo general, los
dos métodos concuerdan bien.23 [ ]

Estructura del Sol


Artículo principal: Estructura estelar

Imagen detallada de un conjunto de


manchas solares observadas en el espectro de luz visible. La umbra y la penumbra son
claramente discernibles, así como la granulación solar.

Como toda estrella, el Sol posee una forma esférica, y a causa de su lento
movimiento de rotación, tiene también un leve achatamiento polar. Como en
cualquier cuerpo masivo, toda la materia que lo constituye es atraída hacia el centro
del objeto por su propia fuerza gravitatoria. Sin embargo, el plasma que forma el Sol
se encuentra en equilibrio, ya que la creciente presión en el interior solar compensa
la atracción gravitatoria, lo que genera un equilibrio hidrostático. Estas enormes
presiones se producen debido a la densidad del material en su núcleo y a las
enormes temperaturas que se dan en él gracias a las reacciones
termonucleares que allí acontecen. Existe, además de la contribución puramente
térmica, una de origen fotónico. Se trata de la presión de radiación, nada
despreciable, que es causada por el ingente flujo de fotones emitidos en el centro
del Sol.

Casi todos los elementos químicos terrestres


(aluminio, azufre, bario, cadmio, calcio, carbono, cerio, cobalto, cobre, cromo, estaño
, estroncio, galio, germanio, helio, hidrógeno, hierro, indio, magnesio, manganeso, ní
quel, nitrógeno, oro, oxígeno, paladio, plata, platino, plomo, potasio, rodio, silicio, sod
io, talio, titanio, tungsteno, vanadio, circonio y cinc) y diversos compuestos (como
el cianógeno, el óxido de carbono y el amoniaco) han sido identificados en la
constitución del astro rey, por lo que se ha concluido que, si nuestro planeta se
calentara hasta la temperatura solar, tendría un espectro luminoso casi idéntico al
Sol. Incluso el helio fue descubierto primero en el Sol y luego se constató su
presencia en nuestro planeta.24 [ ]

El Sol presenta una estructura en capas esféricas o en «capas de cebolla». La


frontera física y las diferencias químicas entre las distintas capas son difíciles de
establecer. Sin embargo, se puede determinar una función física que es diferente
para cada una de las capas. En la actualidad, la astrofísica dispone de un modelo de
estructura solar que explica satisfactoriamente la mayor parte de los fenómenos
observados. Según este modelo, el Sol está formado por: 1) núcleo solar, 2) zona
radiante, 3) zona convectiva, 4) fotosfera, 5) cromosfera, 6) corona, 7) manchas
solares, 8) granulación y 9) viento solar.

Núcleo
Artículos principales: Nucleosíntesis estelar, Cadena protón-protón y Ciclo CNO.

Imagen que muestra las capas del interior del


Sol

Ocupa unos 139 000 km del radio solar, 1⁄5 del mismo, y es en esta zona donde se
verifican las reacciones termonucleares que proporcionan toda la energía que el Sol
produce. Esta energía generada en el núcleo del Sol tarda un millón de años en
alcanzar la superficie solar.25 En su centro se calcula que existe un 49 % de
[ ]

hidrógeno, 49 % de helio y un 2 % que se distribuye en otros elementos que sirven


como catalizadores en las reacciones termonucleares. A comienzos de la década de
los años 30 del siglo XX, el físico austriaco Fritz Houtermans (1903-1966) y el
astrónomo inglés Robert d'Escourt Atkinson (1898-1982) unieron sus esfuerzos para
averiguar si la producción de energía en el interior del Sol y en las estrellas se podía
explicar por las transformaciones nucleares. En 1938, Hans Albrecht Bethe (1906-
2005), en los Estados Unidos, y Carl Friedrich von Weizsäcker (1912-2007), en
Alemania, simultánea e independientemente, encontraron el hecho notable de que
un grupo de reacciones en las que intervienen el carbono y el nitrógeno como
catalizadores constituyen un ciclo, que se repite una y otra vez, mientras dura el
hidrógeno. A este grupo de reacciones se le conoce como ciclo de Bethe o del
carbono, y es equivalente a la fusión de cuatro protones en un núcleo de helio. En
estas reacciones de fusión hay una pérdida de masa, esto es, el hidrógeno
consumido pesa más que el helio producido. Esa diferencia de masa se transforma
en energía, según la ecuación de Einstein (E = mc²), donde E es la energía, m
la masa y c la velocidad de la luz. Estas reacciones nucleares transforman el 0.7 %
de la masa afectada en fotones, con una longitud de onda cortísima y, por lo tanto,
muy energéticos y penetrantes. La energía producida mantiene el equilibrio térmico
del núcleo solar a temperaturas aproximadamente de 15 millones de kelvins.

El ciclo ocurre en las siguientes etapas:

1H + 6C12 → 7N13
1

7N → 6C13 + e+ + neutrino
13

1
1H + 6C
13
→ 7N14
1
1H + 7N
14
→ 8O15
8O
15
→ 7N15 + e+ + neutrino
1
1H + 7N
15
→ 6C12 + 2He4.
Sumando todas las reacciones y cancelando los términos
comunes, se tiene
4 1H → 2He + 2e+ + 2 neutrinos = 26.7 MeV.
1 4

La energía neta liberada en el proceso es 26.7 MeV, o sea


cerca de6.7 × 1014 J por kg de protones consumidos. El
carbono actúa como catalizador, pues se regenera al final
del ciclo.

Otra reacción de fusión que ocurre en el Sol y en las


estrellas es el ciclo de Critchfield, más comúnmente
conocido como cadena protón-protón. Charles
Critchfield (1910-1994) era en 1938 un joven físico, alumno
de George Gamow, (1904-1968) en la Universidad George
Washington, y tuvo una idea completamente diferente, al
darse cuenta de que en el choque entre dos protones a
velocidades próximas a la de la luz, puede ocurrir que uno
de ellos pierda su carga positiva (e+), se fusionen y se
convierta en un neutrón, que permanece unido al otro
protón y forma un núcleo de deuterio, es decir, un núcleo
pesado formado por un isótopo estable del hidrógeno.
El positrón (e+) al ser liberado tiende a aniquilarse con
bastante rapidez, fusionándose con un electrón (e−),
produciendo en el proceso radiación fotónica. Al mismo
tiempo, en esta segunda fase, se libera
un neutrino electrónico de baja energía, que no interactúa
con ningún átomo y se libera al espacio a velocidades
próximas a la de la luz sin colisionar con la materia.

Más tarde, la fusión de un protón (p+), o lo que es lo mismo,


un núcleo H1, con un núcleo de deuterio da lugar a un
isótopo del helio He³ y a la emisión de fotones gamma (γ).
Finalmente, con un 97 % de probabilidad
aproximadamente, dos núcleos del isótopo He³ dan lugar,
al ser fusionados, en un núcleo estable de He4 más dos
nuevos protones (p+), con lo que el ciclo se retroalimenta
hasta la primera fase inicial, al tiempo que pierde energía a
razón de 26.7 MeV netos.

La reacción puede producirse de dos maneras algo


distintas:

1H
1
+ 1H1 → 1H² + e+ + neutrino electrónico
1H + 1H² → 2He³ + fotones gamma
1

2He³ + 2He³ → 2He + 2 1H


4 1

...también expresada con la notación:


p+ + p+ → H² + e + νe
H² + p+ → He³ + γ
He³ + He³ → He4 + p+ + p+
El primer ciclo se da en
estrellas más calientes y de
mayor masa que el Sol,
mientras que la cadena
protón-protón predomina en
las estrellas similares al Sol.
En cuanto a este, hasta el año
1953 se creía que su energía
era producida casi
exclusivamente por el ciclo de
Bethe; sin embargo,
posteriormente se demostró
que el calor solar proviene en
su mayor parte (~75 %) de la
cadena protón-protón.

En los últimos estadios de su


evolución, el Sol fusionará
también el helio producto de
estos procesos para producir
carbono y oxígeno
(véase proceso triple-alfa).

Zona radiante
En la zona exterior al núcleo el
transporte de la energía
generada en el interior se
produce por radiación hasta el
límite exterior de la zona
radiante. Esta zona está
compuesta de plasma, es
decir, grandes cantidades de
hidrógeno y helio ionizado.
Como la temperatura del Sol
decrece desde el centro
(15 MK en el núcleo) hacia la
periferia (6000 K en la
fotosfera), es más fácil que un
fotón cualquiera se mueva del
centro a la periferia que al
revés. Sin embargo, los
fotones deben avanzar por un
medio ionizado
tremendamente denso y son
absorbidos y reemitidos
infinidad de veces en su
camino. Se calcula que un
fotón cualquiera puede tardar
un millón de años en alcanzar
la superficie y manifestarse
como luz visible. 26
[ ]

Zona convectiva
Esta región se extiende por
encima de la zona radiante y
en ella los gases solares dejan
de estar ionizados y los
fotones son absorbidos con
facilidad y se convierten en un
material opaco al transporte de
radiación. Por lo tanto, el
transporte de energía se
realiza por convección, de
modo que el calor se
transporta de manera no
homogénea y turbulenta por el
propio fluido. Los fluidos se
dilatan al ser calentados y
disminuyen su densidad.27 Por [ ]

lo cual se forman corrientes


ascendentes de material
desde la zona caliente hasta la
zona superior, y
simultáneamente se producen
movimientos descendentes de
material desde las zonas
exteriores menos calientes.
Así, a unos 200 000 km bajo la
fotosfera del Sol, el gas se
vuelve opaco por efecto de la
disminución de la temperatura;
en consecuencia, absorbe los
fotones procedentes de las
zonas inferiores y se calienta a
expensas de su energía. Se
forman así secciones
convectivas turbulentas, en las
que las parcelas de gas
caliente y ligero suben hasta la
fotosfera, donde nuevamente
la atmósfera solar se vuelve
transparente a la radiación y el
gas caliente cede su energía
en forma de luz visible, y se
enfría antes de volver a
descender a las
profundidades. El análisis de
las oscilaciones solares ha
permitido establecer que esta
zona se extiende hasta
estratos de gas situados a la
profundidad indicada
anteriormente. La observación
y el estudio de estas
oscilaciones solares
constituyen el campo de
trabajo de la heliosismología. 28 [ ]

Fotosfera
Artículo principal: Fotosfera

La fotosfera es la zona visible


donde se emite luz visible del
Sol. La fotosfera se considera
como la «superficie» solar y,
vista a través de un telescopio,
se presenta formada por
gránulos brillantes que se
proyectan sobre un fondo más
oscuro. A causa de la
agitación de nuestra
atmósfera, estos gránulos
parecen estar siempre en
agitación. Puesto que el Sol es
gaseoso, su fotosfera es algo
transparente: puede ser
observada hasta una
profundidad de unos cientos
de kilómetros antes de
volverse completamente
opaca. Normalmente, se
considera que la fotosfera
solar tiene unos 100 o 200 km
de profundidad. 29
[ ]

Esquema de la estructura de
anillo de una llamarada solar y su
origen causado por la
deformación de las líneas del
campo electromagnético

Aunque el borde o limbo del


Sol aparece bastante nítido en
una fotografía o en la imagen
solar proyectada con
un telescopio, se aprecia
fácilmente que el brillo del
disco solar disminuye hacia el
borde. Este fenómeno de
oscurecimiento del centro al
limbo es consecuencia de que
el Sol es un cuerpo gaseoso
con una temperatura que
disminuye con la distancia al
centro. La luz que se ve en el
centro procede en la mayor
parte de las capas inferiores
de la fotosfera, más caliente y
por tanto más luminosa. Al
mirar hacia el limbo, la
dirección visual del observador
es casi tangente al borde del
disco solar por lo que llega
radiación procedente sobre
todo de las capas superiores
de la fotosfera, menos
calientes y emitiendo con
menor intensidad que las
capas profundas en la base de
la fotosfera.

Un fotón tarda un promedio de


diez días desde que surge de
la fusión de dos átomos de
hidrógeno, en atravesar la
zona radiante y un mes en
recorrer los 200 000 km de la
zona convectiva, empleando
tan solo unos 8 minutos y
medio en cruzar la distancia
que separa la Tierra del Sol.
No se trata de que los fotones
viajen más rápidamente ahora,
sino que en el exterior del Sol
el camino de los fotones no se
ve obstaculizado por los
continuos cambios, choques,
quiebros y turbulencias que
experimentaban en el interior
del Sol.

Los gránulos brillantes de la


fotosfera tienen muchas veces
forma hexagonal y están
separados por finas líneas
oscuras.30 Los gránulos son la
[ ]

evidencia del movimiento


convectivo y burbujeante de
los gases calientes en la parte
exterior del Sol. En efecto, la
fotosfera es una masa en
continua ebullición en el que
las células convectivas se
aprecian como gránulos en
movimiento cuya vida media
es tan solo de unos nueve
minutos. El diámetro medio de
los gránulos individuales es de
unos 700 a 1000 km y resultan
particularmente notorios en los
períodos de mínima actividad
solar. Hay también
movimientos turbulentos a una
escala mayor, la
llamada «supergranulación»,
con diámetros típicos de
unos 35 000 km. Cada
supergranulación contiene
cientos de gránulos
individuales y sobrevive entre
12 a 20 horas. Fue Richard
Christopher Carrington (1826-
1875), cervecero y astrónomo
aficionado, el primero en
observar la granulación
fotosférica en el siglo XIX. En
1896 el francés Pierre Jules
César Janssen (1824-1907)
consiguió fotografiar por
primera vez la granulación
fotosférica.

El Sol con algunas manchas


solares visibles. Las dos
manchas en el medio tienen casi
el mismo diámetro que la Tierra.
El signo más evidente de
actividad en la fotosfera son
las manchas solares.31 En los
[ ]

tiempos antiguos se
consideraba al Sol como un
fuego divino y, por
consiguiente, perfecto e
infalible. Del mismo modo se
sabía que la brillante cara del
Sol estaba a veces nublada
con unas manchas oscuras,
pero se imaginaba que era
debido a objetos que pasaban
en el espacio entre el Sol y la
Tierra. Cuando Galileo (1564-
1642) construyó el
primer telescopio astronómico,
dando origen a una nueva
etapa en el estudio
del Universo, hizo la siguiente
afirmación: «Repetidas
observaciones me han
convencido, de que estas
manchas son sustancias en la
superficie del Sol, en la que se
producen continuamente y en
la que también se disuelven,
unas más pronto y otras más
tarde». Una mancha solar
típica consiste en una región
central oscura, llamada
«umbra», rodeada por una
«penumbra» más clara. Una
sola mancha puede llegar a
medir hasta 12 000 km (casi
tan grande como el diámetro
de la Tierra), pero un grupo de
manchas puede alcanzar 120
000 km de extensión e incluso
algunas veces más. La
penumbra está constituida por
una estructura de filamentos
claros y oscuros que se
extienden más o menos
radialmente desde la umbra.
Imagen detallada de un conjunto
de manchas solares observadas
en el visible. La umbra y la
penumbra son claramente
discernibles así como la
granulación solar.

Ambas (umbra y penumbra)


parecen oscuras por contraste
con la fotosfera, simplemente
porque están menos calientes
que la temperatura media de
la fotosfera. Así, la umbra
tiene una temperatura de
4000 K, mientras que la
penumbra alcanza los 5600 K,
inferiores en ambos casos a
los 6000 K que tienen los
gránulos de la fotosfera. Por
la ley de Stefan-Boltzmann, en
que la energía total radiada
por un cuerpo negro (como
una estrella) es proporcional a
la cuarta potencia de su
temperatura efectiva (E = σT4,
donde σ =
5.67051 × 10−8 W/m²·K4), la
umbra emite
aproximadamente un 32 % de
la luz emitida por un área igual
de la fotosfera y análogamente
la penumbra tiene un brillo de
un 71 % de la fotosfera. La
oscuridad de una mancha
solar está causada
únicamente por un efecto de
contraste; si pudiéramos ver a
una mancha tipo, con una
umbra del tamaño de la Tierra,
aislada y a la misma distancia
que el Sol, brillaría una
50 veces más que
la Luna llena. Las manchas
están relativamente inmóviles
con respecto a la fotosfera y
participan de la rotación solar.
El área de la superficie solar
cubierta por las manchas se
mide en términos de
millonésima del disco visible.

Cromosfera
Artículo principal: Cromosfera

Eclipse
solar del 3 de octubre de 2005.

La cromosfera es una capa


exterior a la fotosfera
visualmente mucho más
transparente. Su tamaño es de
aproximadamente 10 000 km,
y es imposible observarla sin
filtros especiales, pues es
eclipsada por el mayor brillo
de la fotosfera. La cromosfera
puede observarse durante
un eclipse solar en un tono
rojizo característico y en
longitudes de onda
específicas, notablemente
en Hα, una longitud de onda
característica de la emisión
por hidrógeno a muy alta
temperatura. 32
[ ]

Las prominencias solares


ascienden ocasionalmente
desde la fotosfera, alcanzan
alturas de hasta 150 000 km y
producen erupciones solares
espectaculares.

Corona solar
Artículo principal: Corona solar

Manifestación de la naturaleza
filamentaria del plasma al
conectar dos regiones con
diferente polaridad magnética.
Imagen tomada por el Telescopio
Óptico Solar Hinode, el 12 de
enero de 2007.

La corona solar está formada


por las capas más tenues de
la atmósfera superior solar. Su
temperatura alcanza los
millones de kelvin, una cifra
muy superior a la de la capa
que le sigue, la fotosfera, y
esta inversión térmica es uno
de los principales enigmas de
la ciencia solar reciente. Estas
elevadísimas temperaturas
son un dato engañoso y
consecuencia de la alta
velocidad de las pocas
partículas que componen la
atmósfera solar. Sus grandes
velocidades son debidas a la
baja densidad del material
coronal, a los intensos campos
magnéticos emitidos por el Sol
y a las ondas de choque que
rompen en la superficie solar
estimuladas por las células
convectivas. Como resultado
de su elevada temperatura,
desde la corona se emite gran
cantidad de energía en rayos
X. En realidad, estas
temperaturas no son más que
un indicador de las altas
velocidades que alcanza el
material coronal que se
acelera en las líneas de
campo magnético y en
dramáticas eyecciones de
material coronal (EMCs). Lo
cierto es que esa capa es
demasiado poco densa como
para poder hablar de
temperatura en el sentido
usual de agitación térmica.

Vídeo de cámara rápida de una


región activa en la superficie del
Sol capturado con un refractor de
152 mm y un filtro de cromosfera
Daystar Quark.

Todos estos fenómenos


combinados ocasionan
extrañas rayas en el espectro
luminoso que hicieron pensar
en la existencia de un
elemento desconocido en la
Tierra al que incluso
denominaron coronium hasta
que investigaciones
posteriores en 1942
concluyeron que se trataban
de radiaciones producidas por
átomos neutros de oxígeno de
la parte externa de la misma
corona, así como de hierro,
níquel, calcio y argón
altamente ionizados (fenómen
os imposibles de obtener en
laboratorios).33 [ ]

La corona solar solamente es


observable desde el espacio
con instrumentos adecuados
que anteponen un disco opaco
para eclipsar artificialmente al
Sol o durante un eclipse solar
natural desde la Tierra. El
material tenue de la corona es
continuamente expulsado por
la fuerte radiación solar dando
lugar a un viento solar. Así
pues, se cree que las
estructuras observadas en la
corona están modeladas en
gran medida por el campo
magnético solar y las células
de transporte convectivo.

En 1970 el físico
sueco Hannes Alfvén obtuvo el
premio Nobel. Él estimó que
había ondas que
transportaban energía por
líneas del campo
magnético que recorre
el plasma de la corona solar.
Pero hasta hoy no se había
podido detectar la cantidad de
ondas que eran necesarias
para producir dicha energía.

Pero imágenes de alta


definición ultravioleta, tomadas
cada ocho segundos por el
satélite de la NASA Solar
Dynamics Observatory (SDO),
han permitido a científicos
como Scott McIntosh y a sus
colegas del Centro Nacional
Estadounidense de
Investigación Atmosférica,
detectar gran cantidad de
estas ondas.34 Las mismas se
[ ]

propagan a gran velocidad


(entre 200 y 250 km/s) en el
plasma en movimiento. Ondas
cuyo flujo energético se sitúa
entre 100 y 200 W/km² (vatios
por kilómetro cuadrado) «son
capaces de proveer la energía
necesaria para propulsar a los
rápidos vientos solares y así
compensar las pérdidas de
calor de las regiones menos
agitadas de la corona solar»,
estiman los investigadores.

Sin embargo, para McIntosh


esto no es suficiente para
generar los 2000 W/m² (vatios
por metro cuadrado) que se
necesitan para abastecer a las
zonas activas de la corona. Es
por esto que se requiere de
instrumentos con mayor
capacidad temporal y espacial
para estudiar todo el espectro
de energía irradiada en las
regiones activas de nuestra
estrella.

Heliosfera

Vista de la heliosfera
protegiéndonos de las
radiaciones provenientes del
centro de la galaxia
Artículo principal: Heliosfera

La heliosfera sería la región


que se extiende desde el Sol
hasta más allá de Plutón y que
se encuentra bajo la influencia
del viento solar. Es en esta
región donde se extienden los
efectos de las tormentas
geomagnéticas y también
donde se extiende el influjo del
campo magnético solar.
La heliosfera protege al
sistema solar de las
radiaciones provenientes
del medio interestelar y su
límite se extiende a más de
100 UA del Sol, límite
solamente superado por los
cometas.

Véase también: Viento solar

Actividad solar
Eyección de masa coronal

Filamento solar fotografiado el 31


de agosto de 2012 (NASA). La
eyección de masa solar viajó a
1500 kilómetros por segundo.
Artículo principal: Tormenta
geomagnética
Los puntos brillantes y los arcos
iluminados de material solar que
flotan en la atmósfera del sol
resaltan lo que se conoce como
regiones activas en el sol, en
esta imagen del Observatorio de
Dinámica Solar de la NASA,
capturada el 20 de abril de 2015.
Estas son áreas de actividad
magnética intensa y compleja
que a veces pueden dar lugar a
erupciones solares y eyecciones
de masa coronal.

La eyección de masa
coronal (CME) es una onda
formada por radiación y viento
solar que se desprende del Sol
en el período llamado
Actividad Máxima Solar. Esta
onda es muy peligrosa ya que
daña los circuitos eléctricos,
los transformadores y los
sistemas de comunicación.
Cuando esto ocurre, se dice
que hay una tormenta solar.

 Cada 11 años el Sol entra en


un turbulento ciclo (Actividad
Máxima Solar) que
representa la época más
propicia para que el planeta
sufra una tormenta solar.
Dicho proceso acaba con el
cambio de polaridad solar (no
confundir con el cambio de
polaridad terrestre).
 Nos encontramos en el Ciclo
Solar 25, que comenzó en
diciembre de 2019.35 [ ]

 Una potente tormenta solar


es capaz de paralizar por
completo la red eléctrica de
las grandes ciudades, una
situación que podría durar
semanas, meses o incluso
años.
 Las tormentas solares
pueden causar interferencias
en las señales de radio,
afectar a los sistemas de
navegación aéreos, dañar las
señales telefónicas e inutilizar
satélites por completo.
 El 13 de marzo de 1989 la
ciudad de Quebec,
en Canadá, fue azotada por
una fuerte tormenta solar.
Como resultado de ello, seis
millones de personas se
vieron afectadas por un gran
apagón que duró
90 segundos. La red eléctrica
de Montreal estuvo
paralizada durante más de
nueve horas. Los daños que
provocó el apagón, junto con
las pérdidas originadas por la
falta de energía, alcanzaron
los cientos de millones de
dólares.
 Entre los días 1 y 2 de
septiembre de 1859
una intensa tormenta
solar afectó a la mayor parte
del planeta. Las líneas
telegráficas de los Estados
Unidos y el norte
de Europa quedaron
inutilizadas y se provocaron
varios incendios. Además,
una impresionante aurora
boreal, fenómeno que
normalmente solo puede
observarse desde las
regiones árticas, pudo verse
en lugares tan alejados de los
polos como el sur de Europa,
el Caribe, Hawái., 36 e incluso
[ ]
en Colombia, cerca del
ecuador terrestre.37
[ ]

Cambio de polaridad solar


El campo magnético del Sol se
forma como sigue: En el
núcleo las presiones del
hidrógeno provocan que sus
átomos únicamente queden
excluidos por las fuerzas de
polaridad de los protones,
dejando una nube de
electrones en torno a dicho
núcleo (los electrones se han
desprendido de las órbitas
tradicionales, formando una
capa de radiación electrónica
común). La fusión de los
átomos de hidrógeno en helio
se produce en la parte más
interna del núcleo, en donde el
helio queda restringido por ser
un material más pesado. Dicho
«ordenamiento» induce que
los propios electrones
compartan estados de energía
y en consecuencia sus
campos magnéticos adquieran
aún más densidad y potencia.
Las enormes fuerzas de
gravedad, impiden que los
fotones (portadores de esas
fuerzas) escapen de forma
libre. De esta forma se genera
en su interior un potente
campo magnético que influye
en la dinámica del plasma en
las capas siguientes. 32[ ]

Los campos magnéticos, tal


como si se tratase de un
material fluido, encuentran su
dinámica por las
fuerzas magnetohidrodinámica
s en constante interacción con
las gravitatorias y rotacionales
de la estrella, llegando a la
superficie de manera que, los
materiales más externos
quedan ordenados conforme a
las líneas de fuerza Gauss. La
rotación solar produce que las
capas más externas no giren
todas a la misma velocidad,
por lo que el ordenamiento de
estas líneas de fuerza se va
descompensando a medida
que los materiales distribuidos
entre los polos y el ecuador
van perdiendo sincronismo en
el giro rotacional de la estrella.
Por cada ruptura en la
integridad del campo
magnético, se produce un
escape de líneas de fuerza
Gauss (produciendo las típicas
manchas negras), en las que
un aumento de estas, puede
tener como consecuencia una
erupción solar consecuente
por la desintegración local del
campo gauss. Cuando el Sol
se acerca a su máximo
desorden, las tormentas
solares son máximas. Estos
periodos se dan cada 11 años.
El Sol no posee un campo
electromagnético como el de
la Tierra, sino que posee lo
que se denomina viento solar,
producido por esas
inestabilidades rotacionales
del Sol. Si no fuera por eso,
los campos magnéticos del Sol
quedarían restringidos a la
dinámica del plasma.

Por esa misma razón, una


reacción de fusión entre dos
átomos de hidrógeno en el
interior del Sol, tarda 11 años
en llegar a escapar de las
enormes fuerzas gravitatorias
y magnéticas.

Nacimiento y
muerte del Sol
Artículos principales: Evolución
estelar y Nebulosa protosolar.

La diferencia de tamaños entre el


Sol y la Tierra queda patente en
esta imagen comparativa de
ambos, con la Tierra en el lado
izquierdo, y una porción del Sol a
la derecha.

El Sol se formó hace 4650


millones de años y
tiene combustible para 7500
millones de años más. 38 nota
[ ][

1 Después, comenzará a
]

hacerse más y más grande,


hasta convertirse en
una gigante roja. Finalmente,
se hundirá por su propio peso
y se convertirá en una enana
blanca, que puede tardar unos
mil millones de años en
enfriarse. 39
[ ]

Se formó a partir de nubes de


gas y polvo que contenían
residuos de generaciones
anteriores de estrellas. Debido
a la metalicidad de dicho gas,
de su disco
circunestelar surgieron, más
tarde,
los planetas, asteroides y com
etas del sistema solar. En el
interior del Sol se producen
reacciones de fusión en las
que los átomos
de hidrógeno se transforman
en helio, produciéndose la
energía que irradia.
Actualmente, el Sol se
encuentra en plena secuencia
principal, fase en la que
seguirá unos 5000 millones de
años más fusionando
hidrógeno de manera estable.

El Sol rodeado por un arcoíris


(halo solar).

Cada segundo se transforman


700 millones
de toneladas de hidrógeno en
cenizas de helio, este proceso
transforma cinco millones de
toneladas de materia
en energía, lo que da como
resultado que el Sol cada vez
se vuelve más liviano. 25
[ ]

Sol rodeado por un halo solar,


fotografía tomada en la Ciudad
de Bogotá D.C Colombia.

Llegará un momento en que el


Sol agote todo el hidrógeno en
la región central al haberlo
transformado en helio. La
presión será incapaz de
sostener las capas superiores
y la región central tenderá a
contraerse gravitacionalmente,
calentando progresivamente
las capas adyacentes. El
exceso de energía producida
hará que las capas exteriores
del Sol tiendan a expandirse y
enfriarse y el Sol se convertirá
en una estrella gigante roja. El
diámetro puede llegar a
alcanzar y sobrepasar al de la
órbita de la Tierra, con lo cual,
cualquier forma de vida se
habrá extinguido. Cuando la
temperatura de la región
central alcance
aproximadamente
100 millones de kelvins,
comenzará a producirse la
fusión del helio en carbono
mientras alrededor del núcleo
se sigue fusionando hidrógeno
en helio. Ello producirá que la
estrella se contraiga y
disminuya su brillo a la vez
que aumenta su temperatura,
convirtiéndose el Sol en una
estrella de la rama horizontal.
Al agotarse el helio del núcleo,
se iniciará una nueva
expansión del Sol y el helio
empezará también a
fusionarse en una nueva capa
alrededor del núcleo inerte —
compuesto de carbono y
oxígeno y que por no tener
masa suficiente el Sol no
alcanzará las presiones y
temperaturas suficientes para
fusionar dichos elementos en
elementos más pesados— que
lo convertirá de nuevo en una
gigante roja, pero esta vez de
la rama asintótica gigante y
provocará que el astro expulse
gran parte de su masa en la
forma de una nebulosa
planetaria, quedando
únicamente el núcleo solar
que se transformará en
una enana blanca y, mucho
más tarde, al enfriarse
totalmente, en una enana
negra. El Sol no llegará a
estallar como
una supernova al no tener la
masa suficiente para ello.

Ciclo de vida del Sol

Si bien se creía en un principio


que el Sol acabaría por
absorber a Mercurio, a Venus
y a la Tierra al convertirse
en gigante roja, la gran
pérdida de masa que sufrirá
en el proceso hizo pensar por
un tiempo que la órbita
terrestre —al igual que la de
los demás planetas del
sistema solar— se expandiría
posiblemente y salvaría a
nuestro planeta de ese
destino. 40 Sin embargo, un
[ ]

artículo reciente postula que


ello no ocurrirá y que las
interacciones mareales, así
como el roce con la materia de
la cromosfera solar, harán que
nuestro planeta sea
absorbido.41 Otro artículo
[ ]

posterior apunta en la misma


dirección.42[ ]

En cuanto a la vida en la
Tierra durante ese proceso de
evolución del Sol, se sabe que
en la actualidad, el brillo del
Sol aumenta
aproximadamente un 1 %
cada 100 millones de años. Se
necesitarán por tanto al menos
mil millones de años para
agotar el agua líquida de la
Tierra debido a tal
aumento. 43 Después de eso,
[ ]

la Tierra dejará de poder


sustentar vida multicelular
compleja y los últimos
organismos multicelulares que
quedan en el planeta sufrirán
una extinción masiva final y
completa. 44 [ ]

Importancia de la
energía solar en
la Tierra
La mayor parte de la energía
utilizada por los seres vivos
procede del Sol, las plantas la
absorben directamente y
realizan la fotosíntesis, los
herbívoros absorben
indirectamente una pequeña
cantidad de esta energía
comiendo las plantas, y los
carnívoros absorben
indirectamente una cantidad
más pequeña comiendo a los
herbívoros.

La mayoría de las fuentes de


energía usadas por el hombre
derivan indirectamente del Sol.
Los combustibles
fósiles preservan energía solar
capturada hace millones de
años mediante fotosíntesis, la
energía hidroeléctrica usa la
energía potencial de agua que
se condensó en altura
después de haberse
evaporado por el calor del Sol.

Sin embargo, el uso directo


de energía solar para la
obtención de energía no está
aún muy extendido debido a
que los mecanismos actuales
no son suficientemente
eficaces.45
[ ]
Reacciones termonucleares e
incidencia sobre la superficie
terrestre
Una mínima cantidad de
materia puede convertirse en
una enorme manifestación de
energía. Esta relación entre la
materia y la energía explica la
potencia del Sol, que hace
posible la vida. ¿Cuál es la
equivalencia? En
1905, Einstein había predicho
una equivalencia entre la
materia y la energía mediante
su ecuación E=mc². Una vez
que Einstein formuló la
relación, los científicos
pudieron explicar por qué ha
brillado el Sol por miles de
millones de años. En el interior
del Sol se producen
continuas reacciones
termonucleares. De este
modo, el Sol convierte cada
segundo unos 564 millones
de toneladas de hidrógeno en
560 millones de toneladas
de helio, lo que significa que
unos cuatro millones de
toneladas de materia se
transforman en energía solar,
una pequeña parte de la cual
llega a la Tierra y sostiene la
vida.

Con la fórmula y los datos


anteriores se puede calcular la
producción de energía del Sol,
obteniéndose que
la potencia de nuestra estrella
es aproximadamente
3.8 × 1026 vatios, o
3.8 × 1023 kilovatios —o, dicho
de otra manera, el Sol produce
en un segundo 760 000 veces
la producción energética anual
a nivel mundial—.
Observación
astronómica del
Sol
Duración: 8
segundos.0:08Tránsito lunar
frente al Sol capturado durante la
calibración de las cámaras de
imagen ultravioleta de la
sonda STEREO B

Unas de las primeras


observaciones astronómicas
de la actividad solar fueron las
realizadas por Galileo
Galilei en el siglo XVII,
utilizando vidrios ahumados al
principio, y usando el método
de proyección después.
Galileo observó así las
manchas solares y pudo medir
la rotación solar así como
percibir la variabilidad de
estas.46 En la actualidad la
[ ]

actividad solar es monitoreada


constantemente por
observatorios astronómicos
terrestres y observatorios
espaciales. Entre los objetivos
de estas observaciones se
encuentra, no solo alcanzar
una mayor comprensión de la
actividad solar, sino también la
predicción de sucesos de
elevada emisión de partículas
potencialmente peligrosas
para las actividades en el
espacio y las
telecomunicaciones
terrestres.47 48
[ ][ ]

Exploración solar
Video con un mosaico de
imágenes captadas por
instrumentos de la sonda
espacial Solar Dynamics
Observatory que permite
observar la luz producida por el
Sol más allá de lo que el ojo
humano puede percibir

La luz solar que apreciamos a


simple vista es de color
amarillo, pero en realidad el
Sol la emite en todas
las longitudes de onda. 49 [ ]

Para obtener una visión


ininterrumpida del Sol en
longitudes de onda
inaccesibles desde la
superficie terrestre, la Agencia
Espacial Europea y
la NASA lanzaron
cooperativamente el
satélite SOHO (Solar and
Heliospheric Observatory) el 2
de diciembre de 1995.50 La [ ]

sonda europea Ulysses realizó


estudios de la actividad
solar,51 y la sonda
[ ]

estadounidense Génesis se
lanzó en un vuelo cercano a la
heliósfera para regresar a la
Tierra con una muestra directa
del material solar.52 Génesis
[ ]

regresó a la Tierra en el 2004,


pero su reentrada en la
atmósfera fue acompañada de
un fallo en su paracaídas
principal que hizo que se
estrellara sobre la
superficie.53 El análisis de las
[ ]

muestras obtenidas prosigue


en la actualidad.

Cálculo histórico del tamaño del


Sol y su distancia
Aristarco de Samos fue el
primero en hacer estimaciones
sobre la distancia al Sol. No
llegó a distancias concretas,
sino que estableció distancias
relativas a la distancia entre la
Tierra y la Luna. Esperó a que
la fase de la Luna sea de un
cuarto exactamente, momento
en que el ángulo Tierra-Luna-
Sol debería ser un ángulo
recto. Entonces la hipotenusa
del rectángulo sería la
distancia de la Tierra al Sol.
Para esto era necesario medir
con exactitud el ángulo del Sol
respecto a la Luna, cosa que
no es nada fácil. 54 55 [ ][ ]

Entonces determinó la
distancia y el tamaño del Sol
(relativos). Sin embargo, al ser
necesario medir unos ángulos
demasiado pequeños, y sin los
instrumentos para ello, no
logró la suficiente exactitud.
Determinó que el Sol se
encuentra 20 veces más lejos
de lo que está la Luna, y
determinó que su diámetro era
al menos 7 veces el diámetro
de la Tierra.55 Según los
[ ]

cálculos actuales, el Sol se


encuentra 400 veces más
alejado que la Luna, y su
diámetro es 109 veces más
grande que el de la Tierra, por
lo que fue muy grande el error
de medición.

Para establecer la distancia


real de la Tierra a la Luna
sugirió un método utilizando
curvatura de la sombra de la
Tierra proyectada en la Luna,
durante los eclipses
lunares.56 (Este método fue
[ ]

utilizado por Hiparco de


Nicea posteriormente para
calcular esa distancia).

Aristarco, pensando que el Sol


era al menos 7 veces más
grande que la Tierra, sugirió
que no es el Sol el que gira
alrededor de la Tierra, sino al
contrario, por lo que fue el
primero en sugerir un modelo
heliocéntrico.57 Sin embargo,
[ ]
sus ideas no fueron aceptadas
por sus contemporáneos y
la teoría heliocéntrica no se
retomó hasta 1543, 17 siglos
después,
cuando Copérnico publicó su
libro Sobre las revoluciones de
los orbes celestes. 58 59
[ ][ ]

En 1650, Godefroy
Wendelin repitió las
mediciones de Aristarco
midiendo directamente la
distancia al Sol, esta vez con
mayores recursos técnicos
que 18 siglos atrás. Llegó a la
conclusión de que el Sol
estaba unas 240 veces más
alejado que la Luna.60 Esta [ ]

vez el error fue menor, pero el


valor todavía menor al que se
mide actualmente.61
[ ]

En 1609, Johannes
Kepler abrió el camino para
determinar las distancias
relativas de todos los cuerpos
del sistema solar, no
solamente de la Luna y el Sol,
por lo que, sabiendo la
distancia a cualquiera de los
planetas, se podría saber la
distancia al
Sol.62 Posteriormente, Giovan
[ ]

ni Cassini, en 1673, obtuvo el


paralaje de Marte, por lo que
logró determinar su distancia.
Entonces, sobre la base de los
cálculos de Kepler, determinó
la distancia al Sol en
136 millones de kilómetros
(esta vez, la distancia se
acercó bastante a los datos
actuales, y el error fue
solamente de 7 %). 63 [ ]

Etimología y
mitología
En los estudios lingüísticos se
ha comprobado que el
latín Sol proviene del proto-
indoeuropeo "*séh2-wl.",
siendo así un cognado de los
nombres dados al sol (tanto en
calidad de astro como de
figura divina) en otras lenguas
indo-europeas, como por
ejemplo
el griego Helios (Ἥλῖος),
el sánscrito Suria,
el báltico Saule y el nórdico
antiguo Sól. 64En un rango
[ ]

geográfico-lingüístico mucho
más próximo, otros autores
han examinado la relación del
latín Sol con el sabino Ausel y
el etrusco Usil.65 [ ]

El Sol latino es una


transformación del Helios
griego, que todos los días
conduce su carro por el cielo
desde el este hasta las
Hespérides, en el oeste; allí
embarca en una copa dorada
en la que cruza el océano que
circunda la tierra hasta la tierra
de los etíopes, donde
permanece durante la noche
antes de regresar al este.

Saule, diosa báltica de la vida,


la fertilidad, el calor y la luz, es
la esposa de Menuo, la Luna,
y madre de Žemyna, diosa de
la Tierra. Menuo se enamoró
de Ausrine (el lucero del alba,
Venus), hija y sirviente de
Saule y diosa de la belleza y la
juventud, que todas las
mañanas enciende el fuego y
prepara a su madre para su
viaje diurno por el cielo. Por su
infidelidad, Menuo fue
despedazado por Perkunas,
dios del trueno. Pero Menuo
no escarmentó, y el castigo se
repite todos los meses. Menuo
y Saule se divorciaron, y por
eso ahora Saule visita a su
hija durante el día, y Menuo
durante la noche.

En la mitología hindú, Suria es


un dios bienhechor que
alumbra, vivifica y alimenta.
Conduce un carro tirado por
siete caballos, que
representan los siete colores
del arcoíris.

La nórdica Sól también


conduce un carro a través del
cielo, tirado por dos caballos,
Arvak y Alsvid. Es hermana de
Mani, dios de la Luna.
Perseguida por un lobo, Sköll
o Fenrir, que quiere devorarla,
los eclipses se producen
cuando el lobo está a punto de
alcanzarla y la oculta con su
sombra. La luz y el calor del
Sol proceden de las crines de
los caballos, y son tan
intensos que un escudo,
Svalin, nos protege de ellos.

El mito del carro solar también


es de origen indoeuropeo,
relacionado con la expansión
de este pueblo tras la
invención del carro en el
segundo milenio a. C. Más
extendido, y más antiguo, es el
emparejamiento de la deidad
solar con la deidad lunar, que
casi siempre son esposos,
hermanos o enemigos; está
presente casi todas las
mitologías del mundo.
Generalmente, la deidad solar
es masculina, y la lunar
femenina, ya que su ciclo
mensual se relaciona desde
antiguo con el ciclo menstrual
de la mujer, pero puede ser al
contrario, como en el caso de
Saule y Menuo, y como ocurre
también en la mitología turca,
con el dios lunar Ay Ata y su
esposa, la diosa solar Gun
Ana; en la mitología japonesa,
en la que Tsukuyomi, dios de
la Luna, es hermano y esposo
de Amaterasu, diosa del Sol; y
en la mitología de los
aborígenes australianos,
donde Yhi, la diosa solar,
corteja sin éxito a Bahloo, el
hombre de la Luna. En otros
casos ambos son del mismo
sexo, como ocurre con Sin,
dios sumerio de la Luna, padre
de Utu, dios del Sol.

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