Desarrollo caso 1
¿El Estado colombiano vulneró principios del Derecho Internacional al respaldar la captura de Nicolás Maduro por
narcotráfico?
Sí, el Estado colombiano podría vulnerar principios del Derecho Internacional al respaldar la captura de Nicolás
Maduro por narcotráfico, porque aun cuando el narcotráfico constituye un delito transnacional grave, las
actuaciones internacionales deben respetar la soberanía de los Estados, el principio de no intervención y la
prohibición del uso de la fuerza establecidos en el Derecho Internacional.
En este caso, fuerzas militares de los Estados Unidos realizaron una operación en territorio venezolano que
culminó con la captura de Nicolás Maduro para enfrentar cargos por narcotráfico (actividad ilícita consistente en
la producción, distribución y comercialización ilegal de sustancias estupefacientes). Aunque el narcotráfico es
considerado un delito transnacional (conducta criminal que afecta a varios Estados y requiere cooperación
internacional para su persecución), ello no autoriza automáticamente intervenciones militares extranjeras dentro
del territorio de otro Estado sin consentimiento o autorización internacional.
El Derecho Internacional Público (conjunto de normas que regulan las relaciones entre Estados y organismos
internacionales) establece límites claros frente al uso de la fuerza y a las actuaciones unilaterales entre Estados.
La Carta de las Naciones Unidas (tratado internacional fundacional de la ONU encargado de regular las relaciones
pacíficas entre los Estados) establece en su artículo 2 numeral 4 la prohibición del uso de la fuerza contra la
integridad territorial o independencia política de cualquier Estado. Asimismo, el artículo 2 numeral 7 consagra el
principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados.
Por esta razón, varios Estados y organizaciones internacionales como la ONU, la OEA y la Unión Europea
cuestionaron la legalidad internacional de la operación realizada por Estados Unidos en Venezuela.
Colombia, como Estado social de derecho, adoptó una posición oficial mediante actos administrativos expedidos
por el Ministerio de Relaciones Exteriores, respaldando diplomáticamente la situación como un asunto de interés
geopolítico y cooperación internacional contra el narcotráfico transnacional.
Sin embargo, estas decisiones fueron cuestionadas judicialmente porque algunos ciudadanos consideraron que el
Gobierno colombiano podía estar legitimando una actuación internacional posiblemente contraria a principios
fundamentales del Derecho Internacional.
El artículo 9 de la Constitución Política de Colombia establece que las relaciones internacionales del Estado se
fundamentan en:
• la soberanía nacional,
• la autodeterminación de los pueblos,
• y el reconocimiento de los principios del Derecho Internacional aceptados por Colombia.
Asimismo, el artículo 93 de la Constitución reconoce el bloque de constitucionalidad (conjunto de tratados
internacionales sobre derechos humanos que prevalecen en el orden interno y sirven como parámetro de
interpretación constitucional).
De igual manera, el artículo 113 de la Constitución desarrolla el principio de separación de poderes (distribución
funcional del poder público entre ramas independientes para evitar arbitrariedades y garantizar controles
recíprocos entre autoridades).
Aunque el presidente dirige las relaciones internacionales conforme al artículo 189 numeral 2 de la Constitución
Política, sus decisiones no son absolutas ni ilimitadas.
La discrecionalidad administrativa (facultad de decisión otorgada a la administración dentro de ciertos límites
legales) no puede convertirse en arbitrariedad.
Además, la Ley 1437 de 2011 — Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo
(CPACA)— establece mecanismos de control judicial sobre los actos administrativos expedidos por las
autoridades públicas.
El artículo 137 del CPACA regula el medio de control de nulidad contra actos administrativos cuando estos
vulneren normas superiores o principios constitucionales.
Igualmente, el artículo 44 del CPACA exige que los actos administrativos estén debidamente motivados y
fundamentados jurídicamente.
Desde el Derecho Internacional también resulta importante la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico
Ilícito de Estupefacientes de 1988 (tratado internacional que promueve la cooperación entre Estados para
combatir el narcotráfico internacional). Sin embargo, esta cooperación no elimina la obligación de respetar:
• la soberanía estatal,
• el debido proceso internacional,
• y las normas internacionales sobre uso de la fuerza.
La jurisprudencia colombiana ha reiterado que incluso los actos políticos o de gobierno pueden ser objeto de control
judicial.
La Sentencia C-400 de 1998 señaló que Colombia debe respetar los principios del Derecho Internacional,
especialmente:
• la soberanía estatal,
• la solución pacífica de controversias,
• y la prohibición del uso arbitrario de la fuerza.
La Sentencia C-251 de 2002 reconoció que el Presidente posee amplias facultades en política exterior, pero
sometidas a la Constitución y al control judicial.
Asimismo, la Sentencia C-269 de 2014 reiteró la importancia del bloque de constitucionalidad y del respeto por
los tratados internacionales ratificados por Colombia.
El Consejo de Estado también ha reconocido que los actos relacionados con política exterior pueden ser sometidos
a control jurisdiccional cuando:
• vulneren principios constitucionales,
• excedan competencias legales,
• o desconozcan derechos fundamentales.
En este caso, Colombia adopta una posición diplomática frente a la captura internacional de Nicolás Maduro por
presuntos delitos de narcotráfico. Aunque el narcotráfico constituye una amenaza internacional que justifica
mecanismos de cooperación entre Estados, ello no elimina las obligaciones constitucionales e internacionales del
Estado colombiano.
El debate jurídico principal consiste en determinar si el respaldo diplomático otorgado por Colombia frente a la
captura de Nicolás Maduro respetó:
• el bloque de constitucionalidad,
• el Derecho Internacional,
• y los principios de soberanía y no intervención.
Además, algunos sectores sostienen que combatir el narcotráfico no puede justificar cualquier tipo de actuación
internacional, especialmente cuando existe una posible intervención militar extranjera en territorio soberano sin
autorización internacional expresa.
Por ello, aunque el narcotráfico representa una amenaza grave para la comunidad internacional y exige
cooperación entre Estados, dicha cooperación debe desarrollarse dentro de los límites establecidos por:
• la Constitución Política,
• el Derecho Internacional,
• los derechos humanos,
• y el principio de legalidad.
Conclusión
En conclusión, el Estado colombiano podría vulnerar principios del Derecho Internacional si respalda actuaciones
internacionales que desconozcan:
• la soberanía estatal,
• la no intervención,
• la prohibición del uso de la fuerza,
• y las normas internacionales aplicables,
incluso cuando dichas actuaciones tengan como finalidad combatir delitos transnacionales como el narcotráfico.
Aunque el presidente y el Ministerio de Relaciones Exteriores poseen facultades amplias en política exterior y
cooperación internacional, dichas competencias no son absolutas. En un Estado social de derecho, toda actuación
administrativa debe respetar:
• la Constitución,
• el bloque de constitucionalidad,
• los tratados internacionales,
• los derechos humanos,
• y el principio de legalidad.
Por tanto, los actos administrativos expedidos por el Estado colombiano en materia de política internacional sí
pueden ser revisados por la jurisdicción contencioso-administrativa y constitucional cuando exista una posible
vulneración de principios constitucionales o compromisos internacionales asumidos por Colombia.
Desarrollo Caso 2
Problema jurídico
¿El Estado está obligado a garantizar protección reforzada a Luciana por ser una niña con discapacidad múltiple
y sujeto de especial protección constitucional?
El Estado colombiano sí está obligado constitucional e internacionalmente a garantizar protección reforzada a
Luciana y a su madre Mariana Suárez, pese a su condición de extranjeras. La calidad de migrantes no elimina la
titularidad de sus derechos fundamentales, especialmente cuando se trata de una niña con discapacidad múltiple,
en situación de pobreza y exclusión social. Por tanto, las autoridades deben garantizar acceso efectivo a salud,
continuidad de tratamientos, vivienda digna, educación inclusiva y medidas especiales de protección, conforme al
principio del interés superior del menor y a los compromisos internacionales asumidos por Colombia.
Luciana es una niña de 8 años diagnosticada con parálisis cerebral y epilepsia refractaria, condiciones médicas
que le generan discapacidad múltiple, movilidad reducida y dependencia permanente de tratamientos médicos y
cuidado integral continuo. Además, vive junto a su madre Mariana Suárez en el asentamiento informal “Nueva
Esperanza”, en condiciones de vulnerabilidad social y económica.
La situación de Luciana merece una protección reforzada por parte del Estado colombiano debido a que reúne
varias condiciones de especial protección constitucional:
• es menor de edad,
• es persona con discapacidad,
• pertenece a una familia en situación de pobreza,
• y hace parte de un contexto de vulnerabilidad social derivado del asentamiento informal.
El artículo 13 de la Constitución Política establece que el Estado protegerá especialmente a aquellas personas que,
por su condición económica, física o mental, se encuentren en circunstancias de debilidad manifiesta (condición
de vulnerabilidad física o mental originada por problemas de salud que impide o dificulta sustancialmente a una
persona el normal desempeño de sus actividades cotidianas y laborales).
Quienes declaran la debilidad manifiesta son los jueces y la Corte Constitucional (autoridades encargadas de
amparar esta condición a través de fallos judiciales, verificando que la enfermedad o limitación afecte
sustancialmente el desempeño de la persona).
Luciana cumple claramente esta condición debido a:
• su discapacidad,
• su edad,
• y su situación migratoria vulnerable.
La Constitución Política de Colombia establece en su artículo 44 que los derechos de los niños prevalecen sobre
los derechos de los demás. Entre esos derechos se encuentran:
• la vida,
• la salud,
• la seguridad social,
• la protección contra toda forma de abandono,
• y el cuidado integral.
Asimismo, la Ley 2136 de 2021 establece la Política Integral Migratoria (política pública mediante la cual el Estado
promueve la inclusión social y la protección de los derechos humanos de las personas migrantes, especialmente de
grupos vulnerables como niños, niñas, adolescentes y personas en situación de discapacidad).
De igual manera, el artículo 47 de la Constitución obliga al Estado a adelantar políticas de protección, rehabilitación
e integración social para las personas con discapacidad.
En este caso, Luciana requiere:
• atención médica permanente,
• terapias continuas,
• acceso a medicamentos,
• educación inclusiva,
• y condiciones dignas de vivienda y cuidado.
El artículo 100 de la Constitución Política de Colombia determina que los extranjeros disfrutan en Colombia de
los mismos derechos que los colombianos, estando también obligados a cumplir la ley y la Constitución.
Derecho Internacional
El artículo 93 de la Constitución Política establece que los tratados y convenios internacionales ratificados por
el Congreso, que reconocen derechos humanos y prohíben su limitación en estados de excepción, prevalecen en el
orden interno. Asimismo, señala que los derechos y deberes consagrados en la Constitución deben interpretarse
conforme a los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por Colombia.
El caso también involucra obligaciones internacionales asumidas por Colombia mediante la Convención sobre los
Derechos del Niño (tratado internacional de derechos humanos adoptado por las Naciones Unidas en 1989, el cual
reconoce que los niños, niñas y adolescentes son titulares de derechos y obliga a los Estados a garantizar su
protección y desarrollo integral).
Esta Convención reconoce:
• el interés superior del menor,
• el derecho a la salud,
• y la protección integral de niños en situación de vulnerabilidad.
Igualmente, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (tratado internacional adoptado
por la ONU en 2006, cuyo objetivo es proteger, promover y asegurar que las personas con discapacidad gocen
plenamente de todos los derechos humanos y libertades fundamentales en igualdad de condiciones) obliga a los
Estados a garantizar:
• igualdad,
• accesibilidad,
• inclusión,
• y protección reforzada.
También se aplica la Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José (tratado internacional
más importante del continente americano en materia de derechos humanos, adoptado en 1969 y encargado de
garantizar la protección de derechos fundamentales de todas las personas bajo jurisdicción del Estado, incluidos
extranjeros y migrantes).
Jurisprudencia Colombiana
La Sentencia T-210 de 2018 reconoció que los migrantes venezolanos tienen derecho a recibir atención en salud
cuando se encuentren en situación de vulnerabilidad, especialmente si son menores de edad.
La Sentencia SU-677 de 2017 reiteró que los niños con discapacidad son sujetos de especial protección
constitucional y requieren medidas reforzadas de garantía y cuidado.
La Sentencia T-298 de 2019 protegió los derechos fundamentales de población migrante venezolana y señaló
que la nacionalidad no puede convertirse en un obstáculo para acceder a derechos fundamentales.
Además, en la Sentencia SU-016 de 2021, la Corte Constitucional estudió un caso de desalojo de población
vulnerable que incluía migrantes venezolanos ocupantes de un predio irregular. La Corte señaló que, aunque el
Estado puede recuperar el espacio público, debe garantizar medidas de protección para sujetos de especial
protección constitucional, especialmente niños, personas vulnerables y migrantes.
Análisis del caso
En este caso, el posible desalojo del asentamiento podría afectar gravemente:
• la continuidad de los tratamientos médicos de Luciana,
• su estabilidad física y emocional,
• su acceso a servicios básicos,
• y sus condiciones mínimas de vida digna.
Por ello, antes de cualquier actuación estatal, las autoridades deben aplicar:
• enfoque diferencial,
• interés superior del menor,
• protección reforzada,
• y enfoque de derechos humanos.
El Estado no solo tiene obligaciones frente a Luciana por ser menor y persona con discapacidad, sino también
por tratarse de una niña migrante en condición de extrema vulnerabilidad.
Conclusión
El Estado colombiano sí está obligado constitucional e internacionalmente a garantizar protección reforzada a
Luciana y a su madre Mariana Suárez, pese a su condición de extranjeras.
La calidad de migrantes no elimina la titularidad de sus derechos fundamentales, especialmente cuando se trata
de una niña con discapacidad múltiple, en situación de pobreza y exclusión social. Por tanto, las autoridades deben
garantizar:
• acceso efectivo a salud,
• continuidad de tratamientos,
• vivienda digna,
• educación inclusiva,
• y medidas especiales de protección,
todo ello conforme al principio del interés superior del menor y a los compromisos internacionales asumidos por
Colombia.