0% encontró este documento útil (0 votos)
0 vistas14 páginas

Marx

Karl Marx, nacido en 1818 en Alemania, fue un filósofo y economista que analizó críticamente el capitalismo y abogó por la revolución proletaria hacia una sociedad comunista. Su obra, influenciada por el idealismo hegeliano y el materialismo de Feuerbach, se centra en conceptos como la dialéctica material, la alienación y la praxis, proponiendo que la religión es una ideología que aliena al ser humano. Marx argumenta que la transformación de la realidad es esencial y que el conocimiento debe ser práctico, buscando superar la religión y la alienación a través de cambios en las condiciones económicas y sociales.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
0 vistas14 páginas

Marx

Karl Marx, nacido en 1818 en Alemania, fue un filósofo y economista que analizó críticamente el capitalismo y abogó por la revolución proletaria hacia una sociedad comunista. Su obra, influenciada por el idealismo hegeliano y el materialismo de Feuerbach, se centra en conceptos como la dialéctica material, la alienación y la praxis, proponiendo que la religión es una ideología que aliena al ser humano. Marx argumenta que la transformación de la realidad es esencial y que el conocimiento debe ser práctico, buscando superar la religión y la alienación a través de cambios en las condiciones económicas y sociales.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

​ ​ ​ ​ ​ Departamento de filosofía (J. L.

Latorre)

KARL MARX
(1818-1883)

La vida de Karl Marx transcurre durante el siglo XIX,


época en la que se desarrollan las consecuencias de
dos grandes Revoluciones: la industrial y la francesa.

Judío de ascendencia, nació en Tréveris (Alemania),


en el seno de una familia acomodada. Estudió
Derecho, Filosofía, Historia y se dedicó al periodismo
como redactor jefe en la Gaceta del Rhin.

En 1842 conoció a Engels, quien le hizo consciente de


la importancia del estudio de la economía.

Un año después, en 1843, marchó a París, donde entró


en contacto con los socialistas franceses y con los
ideólogos anarquistas Proudhon y Bakunin.

En 1849 se instaló en Londres, donde moriría enfermo.

La parte más importante de su amplísima obra lo conforma, sin duda, su análisis crítico
del modelo económico y social capitalista. Marx considera que la lamentable situación
del proletariado solo podrá superarse mediante una revolución que conduzca a una
sociedad comunista sin clases, donde triunfarán la libertad, la igualdad y la fraternidad.

El propio Marx, que tanto insistió en la necesidad del carácter práctico de la filosofía, fue
partícipe de varios acontecimientos de carácter revolucionario, como la Revolución
Francesa de 1848, la experiencia de la Comuna de París en 1871 (de carácter socialista) o
la formación de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT o Primera Internacional).

Entre sus principales obras destacamos el Manifiesto Comunista (en colaboración con F.
Engels), y los tres volúmenes de El capital.

1
​ ​ ​ ​ ​ Departamento de filosofía (J. L. Latorre)

1.​ Epistemología y conocimiento → Dialéctica, materialismo y praxis

1)​ Influencias de su pensamiento. 4)​ Tipos de materialismo filosófico.


2)​ Dialéctica material. 5)​ Praxis.
3)​ Materialismo vs. Idealismo dialéctico.

Vocabulario filosófico:
- Dialéctica material.​​ ​ ​ - Materialismo histórico.
- Materialismo dialéctico.​ ​ ​ - Praxis.

Exposición

1) Influencias de su pensamiento. En la obra de Marx apreciamos influencias tanto de la


filosofía alemana clásica (especialmente del idealismo Hegel y del materialismo de
Feuerbach), como de la economía política inglesa (Adam Smith, Malthus, David Ricardo…)
y del socialismo utópico francés (Proudhon, Fourier, Saint-Simon, Owen…).

Si bien es cierto que su filosofía se interpreta esencialmente desde el punto de vista


económico y social, también puede realizarse una lectura epistemológica del marxismo.
Algunos de los puntos más importantes de esta teoría girarían en torno a los conceptos
dialéctica, materialismo y praxis.

2) Dialéctica material. En cuanto a la dialéctica, este concepto, fundamental en Hegel,


será retomado y transformado en la filosofía marxista, dotándolo de un carácter material
frente al carácter idealista que poseía en la filosofía hegeliana. Recordaremos ahora,
pues, que el concepto dialéctica en Hegel se define como el proceso en que a una tesis
(acontecimiento A) se opone una antítesis (acontecimiento B, contrario a A), quedando
ambas superadas en una síntesis (acontecimiento C, situación de equilibrio por la
contraposición de A y B; o sea, A + B = C).

Podríamos resumir la compleja teoría marxista de la dialéctica afirmando que mediante


ella se manifiesta la creencia en que la realidad es un proceso, una totalidad dinámica.
Unida a la visión materialista del marxismo hablaríamos entonces de una dialéctica
material. ¿Qué significa esto?

3) Materialismo vs. Idealismo dialéctico. Frente al idealismo, Marx propone un estricto


materialismo. Esto lo aleja de abstracciones hegelianas como el “Espíritu Absoluto” (la
realidad es un compendio Dios-Mundo-Hombre), o de creencias como la de que “todo lo
real es racional”, frase de Hegel cuya falsedad podía, según Marx, demostrarse fácilmente
constatando la existencia en la sociedad de una clase como el proletariado, negación
misma de lo racional.

Así, en oposición a cualquier interpretación idealista de la realidad, el marxismo


sostendrá una teoría materialista de lo real. En palabras de Engels: “lo único real es la
naturaleza […] es la base sobre la que crecieron y se desarrollaron los hombres, que son
también, de suyo, productos naturales; fuera de la naturaleza y de los hombres, no existe
nada”.

2
​ ​ ​ ​ ​ Departamento de filosofía (J. L. Latorre)

4) Tipos de Materialismo filosófico: Feuerbach, Marx y Engels. Los pensadores


materialistas (la llamada izquierda hegeliana) se nutren del idealismo hegeliano. Hegel
había propuesto una visión metafísica de la epistemología, al erigir su sistema dialéctico.

Con su método, los materialistas van a proponer lo contrario, pero desde posturas
distintas:

−​ Frente a Hegel, que defendía la esencia espiritual del ser humano, el materialismo
mecanicista de Ludwig Feuerbach sostuvo que la naturaleza (el cuerpo, las pasiones
como el amor) era prioritaria al espíritu, lo que lo llevó a concluir que Dios no era el
creador del mundo, sino que el hombre había creado a Dios.

Para Marx, su filosofía resulta insuficiente por ser incapaz de dar cuenta del mundo
como un proceso, como una materia sujeta a un desarrollo histórico. El error de
Feuerbach puede apreciarse también en su visión del ser humano, que queda reducido
a un objeto sensible, considerado exclusivamente como un ser contemplativo; esa
perspectiva, dice Marx, olvida totalmente su característica fundamental: la actividad,
la praxis.

−​ Por otra parte, cabe destacar el materialismo dialéctico de Engels, que otorgaba a lo
material la posición más importante de la realidad, como principio sustentador de
todo.

−​ La dialéctica idealista de Hegel se transformó en la dialéctica materialista de Marx,


por cuanto este se sirvió de ella para comprender la sociedad e historia humanas. El
materialismo marxista es, por tanto, un materialismo histórico y dialéctico. Histórico
porque tiene en cuenta como fundamentales la historia y las relaciones sociales del
hombre. Dialéctico porque ese hombre, que se define fundamentalmente como
actividad, genera mediante su trabajo en y con la naturaleza un proceso dialéctico de
producción.

5) Praxis. Por último, debemos mencionar el carácter práctico de toda la filosofía


marxista. El conocimiento para Marx no es puramente contemplativo, sino que tiene un
sentido práctico dirigido a la transformación de la realidad, uniendo teoría y práctica:
“los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo
que se trata es de transformarlo”.

En Marx, todo conocimiento es siempre derivado de la actividad del sujeto. No es una


mera recepción pasiva, sino una actividad crítica que separa elige y selecciona. Esa praxis
sigue nuevamente un proceso dialéctico: por un lado, requiere utilizar el entendimiento
(actividad teórica) para transformar racionalmente la realidad en la mente. Por otro,
utiliza la sensibilidad activa (actividad práctica) para transformar empíricamente la
realidad en algo racional de forma concreta.

3
​ ​ ​ ​ ​ Departamento de filosofía (J. L. Latorre)

Materialismo, dialéctica y práctica, interrelacionados, conforman, como puede verse, las


principales claves del complejo y abstracto sistema de conocimiento que podemos
encontrar en el marxismo.

4
​ ​ ​ ​ ​ Departamento de filosofía (J. L. Latorre)

2.​ Teología y Dios → La religión es el opio del pueblo

1)​ No existe Dios: Feuerbach. 3)​ La religión como alienación.


2)​ La religión como ideología. 4)​ La superación de la religión.

Vocabulario filosófico:
- Ideología.​ ​ ​ ​ ​ - Alienación.
- Estructura (modo de producción) / Superestructura (ideología).

Exposición

1) No existe Dios: Feuerbach. Respecto a la cuestión de Dios, Marx parte de un punto de


vista ateo: no existe Dios ni ninguna dimensión humana que tienda hacia lo trascendente
(como, por ejemplo, un alma), por lo que la experiencia religiosa carece de sentido.

Sin embargo, conviene señalar que Marx no realiza una búsqueda de los argumentos que
muestren la verdad del ateísmo, pues considera que la izquierda hegeliana y Feuerbach ya
habían puesto de manifiesto la inconsistencia de la idea de Dios. Recordemos la crítica de
Feuerbach: no es Dios quien crea al hombre, sino el hombre quien crea a Dios; el ser
humano duplica o desdobla el único universo que existe, el natural y sensible, creando un
mundo paralelo, eterno, ideal, que en definitiva no es sino un mundo en que se hayan ya
realizados todos nuestros sueños. Además, al tomar el hombre lo mejor de sí mismo y
proyectarlo fuera de sí, volcándolo en ese otro mundo y en la figura de Dios, convierte esa
nueva creación en una realidad ajena, que se enfrenta a él mismo. Dicho en otras
palabras: al suponer la existencia de Dios como algo infinito, este mundo humano, finito,
pierde, por comparación, todo su valor.

Dando por cierta esta crítica, Marx estudiará la religión de manera objetiva, como
cualquier otra manifestación cultural humana, buscando su relación con otros ámbitos de
la vida donde se ha desarrollado, especialmente el económico y el social.

2) La religión como ideología. Marx considera la sociedad como una formación económica
social dividida en:

−​ Infraestructura económica: es la síntesis resultante entre fuerzas productivas (aire,


agua, electricidad, energía atómica…) y relaciones de producción (relación entre
patrones y proletarios).

−​ Superestructura: se compone del resto de elementos no económicos (política,


derecho, moral, religión…) que se concretan en ideas e instituciones y conforman la
“conciencia social”.

La infraestructura condiciona la superestructura, que no es sino el reflejo y justificación


de aquella. Aparece de este modo el concepto de ideología. La ideología es una falsa
conciencia, un conjunto de ideas que justifica y busca mantener la realidad tal y como es,
haciendo que los individuos formen teorías falsas sobre sí mismos y sobre el mundo. Una

5
​ ​ ​ ​ ​ Departamento de filosofía (J. L. Latorre)

parte importante, aunque no única, de esa ideología la conforma la religión, entendida


entonces como representación falseada y falsificadora de la realidad.

3) La religión como alienación. Marx entiende así la religión como una alienación más del
ser humano. Este concepto, “alienación” (del latín alienus, “ajeno”), heredado de Hegel
y Feuerbach, se refiere al proceso por el cual el hombre se convierte en algo distinto,
ajeno o extraño a lo que debería ser o lo que le corresponde.

El mecanismo de alienación religiosa es el siguiente: la religión proyecta al hombre fuera


del mundo real, llevándolo a un mundo ficticio. De hecho, el hombre deja en manos de
Dios (un ser inventado) la salvación y responsabilidad finales de su vida, eludiendo así la
tarea concreta de intentar solucionar los problemas de la vida real, terrena.

En definitiva, la religión, al proponer otro mundo donde el hombre hallará la salvación, la


justicia y la felicidad plena, desvía al individuo de su lucha para cambiar las situaciones
sociales, políticas y económicas reales, que son las realmente culpables de su sufrimiento.
La religión es entonces un instrumento de la clase dominadora para oprimir a los
dominados; en palabras de Marx, es “el opio del pueblo”, pues adormece el espíritu
revolucionario que de otro modo tendría el ser humano.

4) La superación de la religión. Por todo lo expuesto, queda claro que Marx considera que
debemos superar la religión. ¿Cómo haremos esto? Dado que como ideología forma parte
de la superestructura, dado que la ideología, la conciencia, se hallan determinadas por la
sociedad y el modelo económico que la sustenta, lo que deberemos hacer es modificar las
condiciones económicas que han hecho posible la religión, haciendo desaparecer la
alienación y el orden social que le dio origen. En la futura sociedad comunista no existirá
la alienación ni, por tanto, religión alguna, lo cual permitirá la existencia del ser humano
como un ser realmente libre, dueño de sí mismo.

6
​ ​ ​ ​ ​ Departamento de filosofía (J. L. Latorre)

3.​ Antropología y ser humano → Naturaleza humana y humanismo marxista

1)​ Un ser natural, productivo y social. 4)​ Dimensiones de la alienación.


2)​ Pensamiento vs. Actividad. 5)​ La revolución comunista.
3)​ Un hombre alienado laboral.

Vocabulario filosófico:
- Alienación: mecanización, cosificación, deshumanización, explotación.
- Plusvalía. ​ ​ ​ ​ ​ - Dictadura del proletariado.
- Humanismo.

Exposición

1) Un ser natural, productivo y social. Toda la filosofía de Marx (materialismo,


alienación, comunismo...) se encuentra construida en torno a un concepto muy definido
de naturaleza humana, que podemos representar en tres elementos básicos:

−​ En primer lugar, el ser humano es un ser natural: como tal, tiene unas necesidades y
podría considerarse un objeto real más. Sin embargo, el ser humano no es mera
naturaleza fija, ya dada, sino que tiene que hacerse, que desarrollar su ser, lo que
nos lleva al segundo elemento de dicha naturaleza.

−​ El ser humano es trabajo (actividad productiva): se hace a sí mismo, sin ningún


modelo previo, en sus propias acciones y decisiones. Para conformar su esencia debe
trabajar. Por ello tiene historia, una historia fundamentalmente social, lo cual
conforma el tercer elemento.

−​ El ser humano se constituye solo en sociedad: “La esencia humana […] es, en su
realidad, el conjunto de las relaciones sociales”, dice Marx. Es decir, que, en
conjunto, el ser humano se hace a sí mismo, transforma su naturaleza y ocupa un
puesto determinado en la sociedad.

2) Pensamiento vs. Actividad. Podemos observar un fuerte contraste entre la visión del
ser humano de Marx y la de los pensadores anteriores. Piénsese en Aristóteles, por
ejemplo. Estos tendieron a considerar las características intelectuales, el pensamiento, la
racionalidad, como las esenciales a la hora de hablar del ser humano.

Marx, por su parte, considera que lo fundamental al analizarlo es considerándolo como un


ser natural más, inmerso en un mundo material y enfrentado, por tanto, a una serie de
necesidades que supera a través del trabajo.

3) Un hombre alienado laboral. Por otro lado, el análisis de Marx de la situación del ser
humano en la sociedad capitalista revela una situación de alienación.

El capitalismo supone una transformación socioeconómica radical: la burguesía sustituye


a la nobleza y se convierte en la clase dirigente. Asimismo, nace el proletariado, que
genera producción para la burguesía y miseria para sí mismo.

7
​ ​ ​ ​ ​ Departamento de filosofía (J. L. Latorre)

La alienación, concepto heredado de Hegel y Feuerbach, es el proceso por el cual el


hombre se convierte en algo distinto, ajeno o extraño a lo que debería ser o lo que le
corresponde. Existen varios tipos de alienaciones (religiosa, económica, filosófica,
social…), si bien Marx entiende que principalmente el hombre sufre una alienación en su
trabajo. Y es que precisamente la capacidad productiva, aquello que debería servir para
que el hombre se realizara como ser humano, para que expresara su dignidad, es lo que lo
termina cosificando y esclavizando, convirtiéndolo en algo inhumano.

4) Dimensiones de la alienación. La alienación en el ámbito laboral tiene al menos cuatro


dimensiones, igualmente negativas y deshumanizadoras:

1.​ Respecto a la naturaleza: con la aparición de la propiedad privada, la naturaleza


deja de ser un patrimonio común sobre el que cualquier ser humano puede disponer
para trabajar y pasa a enfrentar a unos contra otros.

2.​ Respecto al propio trabajo: este limita la creatividad del ser humano, mecanizándolo
y cosificándolo. El proletariado se ve obligado a venderse a sí mismo, siendo
deshumanizado y explotado.

3.​ Respecto al producto de su trabajo: este no pertenece a su creador original, al


obrero, sino que de hecho lo esclaviza y pasa a convertirse en la mercancía cuya
venta beneficiará exclusivamente al burgués, aumentando al tiempo la desigualdad
existente entre este y el proletariado. Toda mercancía vale para algo (valor de uso) y
cuesta algo (valor de cambio). Según Marx, el único valor debería ser el trabajo (el
tiempo de producción), no el consumo. El trabajador vende su fuerza de trabajo, es
decir, pone precio a su trabajo con un sueldo, lo cual lo deshumaniza. Pero aún hay
más: en el transcurso de producción, existen un tiempo de trabajo (producción en sí) y
un “plustrabajo” o plusvalía (el valor demás o beneficio que el trabajador está
creando al terminar el producto final, el cual fija el patrón).

4.​ Respecto a la sociedad: esta se encuentra dividida en clases sociales en función del
trabajo, lo cual genera competencia y desigualdad, de forma que el otro no es visto
como un compañero, sino como un rival.

5) La revolución comunista. Para acabar con el estado de alienación, el marxismo, con su


intención liberadora, ve necesaria una revolución que suprima el capital y la propiedad
privada, consideradas estas como las principales fuentes de desigualdad. Sólo si se
establece una sociedad comunista sin clases, ella podrá basarse en sentimientos como el
amor o la confianza.

A la sociedad resultante, a la sociedad comunista se accederá a través de tres pasos:

1.​ Etapa democrática: conquista del poder, obligatoriamente violenta, mediante la que
el pueblo expropiará el poder político y el capital a la burguesía. Esto es lo que Marx
llamó la dictadura del proletariado.

2.​ Etapa socialista: una vez en el poder, se pasará al control económico de los medios
de producción y el fomento y desarrollo de la riqueza social.

8
​ ​ ​ ​ ​ Departamento de filosofía (J. L. Latorre)

3.​ Etapa comunista: una vez alcanzado ese objetivo, el Estado proletario abandonará el
gobierno dictatorial para convertirse en un Estado comunista, administrador de los
bienes de la sociedad, y eliminador de la propiedad privada y las clases sociales. Todo
bajo la máxima “de cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus
necesidades”.

El marxismo se descubre así como un movimiento intelectual fuertemente humanista,


volcado, mediante su intención revolucionaria, en devolverle al hombre su libertad, su
igualdad y su dignidad.

9
​ ​ ​ ​ ​ Departamento de filosofía (J. L. Latorre)

4.​ Ética o moral → Un humanismo revolucionario

1)​ La ética como ideología. 3)​ El humanismo marxista.


2)​ ¿Una ética marxista? 4)​ La revolución comunista.
Vocabulario filosófico:
- Ética como ocultación de una ideología.​ ​ - Humanismo marxista.

Exposición

1) La ética como ideología. Para Marx, la ética es ideología pura con la única visión de
legitimar el statu quo. En efecto, como toda alienación, las éticas son simples apariencias
o imaginaciones, sin sustancia propia, que ocultan la alineación existente de forma que
no sea posible percibirla. Al mismo tiempo, garantizan la estabilidad de la sociedad,
proclamando que cada ser humano debe cumplir sus tareas encomendadas o, de lo
contrario, sobrevendría el caos y el desorden social. Por ello, todas las instituciones, tanto
religiosas como jurídicas y estatales, en la medida en que vigilan el mantenimiento de la
organización socioeconómica y la paz social existente, juegan un papel ideológico. De aquí
surge la crítica de Marx, entre otros, a la ética cristiana, que no llama al levantamiento
revolucionario, sino a la aceptación de las injusticias, en espera de otra vida en la que
los oprimidos serán recompensados. Marx considera así al cristianismo “el opio del
pueblo”.

2) ¿Una ética marxista? Para Marx, los seres humanos no necesitan de ninguna moral
concreta para transformar el mundo; lo que necesitan más bien es que se transformen las
condiciones sociales y económicas bajo las que una minoría oprime a la mayoría. Sin
embargo, muchas incertidumbres rodean a la ética marxista, ya que, fuera de unos
principios abstractos (materialismo, dialéctica, importancia absoluta de la práctica), no
queda del todo claro cómo sería exactamente la ética de una sociedad sin clases. Los
marxistas tienen así básicamente libertad para abandonar los estándares morales
generalmente aceptados, dirigiendo su acción hacia la búsqueda de un bienestar mayor,
reflejado en la consecución de la sociedad sin clases.

3) El humanismo marxista. Dicho lo anterior, podemos hablar del concepto de


“humanismo marxista”, esto es, del marxismo entendido como una filosofía centrada en
liberar al ser humano. Cabe aquí reconocer tres apartados principalmente:

−​ En primer lugar, el marxismo promueve una crítica y una lucha contra la alienación
del ser humano. Su finalidad es acabar con esa explotación del hombre por el
hombre, con esa cosificación del trabajador que se convierte en mercancía, y
liberarlo. Libertad, dignidad humana e igualdad son, por lo tanto, valores
fundamentales en el marxismo.

−​ En segundo lugar, la ética marxista va en contra de toda religión, pues presupone que
esta ejerce un dominio de las clases más altas sobre las más bajas. Sin embargo, el
marxismo es un humanismo, precisamente, en la medida en que niega la existencia de
Dios, esto es, de un ser distinto y superior a la naturaleza del ser humano. Mediante su

10
​ ​ ​ ​ ​ Departamento de filosofía (J. L. Latorre)

carácter ateo, el marxismo afirma la primacía y autonomía del ser humano. El


hombre, y nadie más, es el centro de la filosofía marxista.

−​ En último lugar, Marx considera, en oposición a Hegel y su teoría idealista, que el ser
humano concreto y material, miembro de una sociedad determinada, es el auténtico
motor de cambio. Ante la injusticia y la expropiación de la libertad que se lleva a cabo
mediante las ideologías y la alienación, Marx propone una praxis revolucionaria, por
la que el hombre deberá luchar para poner en marcha un cambio en la sociedad. Por
este motivo, porque la preocupación principal de Marx es el ser humano concreto, en
sociedad, podemos igualmente hablar del marxismo como de un movimiento
fuertemente humanista.

4) La revolución comunista. Por último, debemos mencionar en el apartado ético de Marx


que, dada la situación de alienación y explotación del ser humano en sociedad, el
marxismo, con su intención liberadora antes descrita, ve necesaria una revolución que
suprima el capital y la propiedad privada, consideradas estas como las principales
fuentes de desigualdad. Sólo si se establece una sociedad comunista sin clases, podrá
esta basarse en sentimientos como el amor o la confianza.

A tal sociedad se accederá a través de una conquista del poder, obligatoriamente violenta,
mediante la que el proletariado expropiará el capital de la burguesía. Una vez en el poder,
la dictadura del proletariado eliminará cualquier elemento restante (leyes,
organizaciones de producción...) que corresponda a la anterior etapa capitalista, dando
origen a una nueva organización de la vida. Tras alcanzar dicho objetivo, el Estado
proletario abandonará el gobierno dictatorial para convertirse en un Estado comunista, un
estado administrador de los bienes de la sociedad bajo la máxima “de cada uno según sus
capacidades, a cada uno según sus necesidades”.

11
​ ​ ​ ​ ​ Departamento de filosofía (J. L. Latorre)

5)​ Política y sociedad → Análisis del capitalismo

1)​ Estructura y superestructura. 4)​ La sociedad capitalista: mercancía y


2)​ La dinámica social. plusvalía.
3)​ Conciencia de clase y lucha de clases. 5)​ La revolución comunista.

Vocabulario filosófico:
- Materialismo histórico.​ ​ ​ ​ - (Infra)estructura/Superestructura.
- Fuerzas de producción/Relaciones de producción. - Ideología/Alienación.
- Dialéctica.​ ​ ​ ​ ​ ​ - Burguesía/Proletariado.
- Conciencia de clase / Lucha de clases.​ ​ - Mercancía.
- Valor de uso / Valor de cambio.​ ​ ​ - Plusvalía.

Exposición

1) Estructura y superestructura. La doctrina política de Marx se basa en el materialismo


histórico que, sosteniendo que la materia es el principio fundamental de toda realidad,
revela en su análisis la siguiente composición:

−​ En primer lugar, encontramos la estructura económica de la sociedad o


infraestructura. La estructura se encuentra formada por las fuerzas de producción,
que son los elementos humanos o materiales que intervienen en el proceso de
producción, y las relaciones de producción o condiciones económicas que establecen
los hombres en el proceso de producción.

−​ Sobre la estructura se levanta la superestructura, compuesta por el resto de


elementos no económicos que se dan en cualquier formación social (política, derecho,
moral, religión, filosofía, arte...) Toda la superestructura ideológica conforma la
conciencia social. Siendo esto así, es fundamental destacar aquí que, dado que la
estructura condiciona la superestructura, en realidad la conciencia social es, en último
término, dependiente de la estructura, de las fuerzas y relaciones de producción.

El análisis de Marx de estos niveles sostiene que sobre la base económica del sistema de
producción se montan, para justificarla, las ideologías, que no son sino ideas falsas o
falsificaciones que favorecen a nivel económico a la clase dominante. Se forma así una
superestructura ideológica a base de leyes, normas morales, costumbres, argumentos,
obras de arte, etc., que oculta la alienación del hombre para garantizar el statu quo.

2) La dinámica social. En la infraestructura, las relaciones de producción (condiciones


económicas) tienden a ser estáticas, mientras que las fuerzas de producción (proletariado)
son dinámicas, por lo que las primeras se convierten en obstáculos para las segundas a
medida que estas se desarrollan. Esto explica la dinámica y el cambio social: en un
determinado momento, las antiguas relaciones de producción dejan de ser útiles, por lo
que se produce un desajuste que motiva los cambios sociales mediante una
revolución.

12
​ ​ ​ ​ ​ Departamento de filosofía (J. L. Latorre)

En otras palabras: Las fuerzas de producción son el conjunto de los medios de


producción (Los recursos naturales, fábricas, maquinaria, tierras) y la capacidad humana
para utilizarlos (Fuerza de trabajo humano y tecnología). Los burgueses son los que
poseen los medios de producción y en la revolución, los proletarios deberán hacerse con
estos; según Marx, debemos socializar los medios de producción.

Las relaciones de producción se establecen entre las personas que constituyen el sistema
económico (patrones y proletarios). Este modelo intenta perpetuarse en el capitalismo (en
realidad es una jerarquía normal y corriente entre jefes y empleados, aunque en tiempos
de Marx la cosa está chunga, dado que los jefes son pocos y muy poderosos, y el
proletariado es la mayoría del cuerpo social que vive en condiciones de vida lamentables).

En el análisis de Marx, las fuerzas de producción son estáticas (siempre producimos de la


misma manera), lo cual puede deshumanizar y alienar las relaciones de producción (los
entes sensibles, inteligentes, racionales y pasionales del sistema, o sea, las personas). En
un sistema perfecto, el patrón o jefe no quiere problemas y desea sacar el mayor
beneficio al menor coste; y los proletarios desean lo contrario, trabajar menos y cobrar
más.

3) Conciencia de clase y lucha de clases. La infraestructura evoluciona, por tanto, de


forma dialéctica, generando el desarrollo histórico de la sociedad. Así, a lo largo de la
historia se han dado cuatro modelos de sociedad asociados a un modo determinado de
producción:

1.​ Esclavista: basado en la relación amo-esclavo.


2.​ Feudal: basado en la relación señor-campesino.
3.​ Gremial: basado en la relación maestro-oficial.
4.​ Capitalista: basado en la relación empresario-obrero.

En todos ellos, pero especialmente en el modelo de producción capitalista, el ser humano


establece relaciones de producción con grupos con intereses comunes entre sí y
antagónicos con los demás. Esto genera las clases sociales, agrupaciones humanas que
terminan por compartir no solo una posición de poder o política, sino también una
situación económica, profesional, ideológica y moral similar. En particular, en la época
capitalista, la explotación de unos por otros acabará conformando una aguda conciencia
de clase, polarizando la sociedad en burgueses (dueños de los medios de producción) y
proletarios, que solo poseen su fuerza de trabajo.

Cada modo de producción contiene una escisión interna entre clases sociales antagónicas,
cuyo enfrentamiento da lugar a las revoluciones y los cambios de forma social. La Historia
será entonces concebida como el desarrollo de los diversos modos de producción, cuyo
motor es la lucha de clases: amo-esclavo en el mundo antiguo, campesino-señor en la
Edad Media, oficial-maestro en el Renacimiento y obrero-empresario en la sociedad
capitalista.

4) La sociedad capitalista: mercancía y plusvalía. En su obra El capital, Marx estudia a


fondo el sistema económico capitalista, concluyendo que este se caracteriza porque los

13
​ ​ ​ ​ ​ Departamento de filosofía (J. L. Latorre)

burgueses, dueños de los medios de producción, convierten la capacidad de trabajo de los


proletarios en mercancía. Toda mercancía tiene un valor económico doble: valor de uso y
valor de cambio. El primero viene determinado por sus cualidades para satisfacer
necesidades humanas, mientras que el valor de cambio es el valor de la mercancía
expresado en dinero, sujeto a la ley de la oferta y la demanda. Este último valor, el de
cambio, que incluye la fuerza del trabajador, será el que permita al burgués obtener sus
beneficios a través de la plusvalía, que es la diferencia entre el valor de lo que produce el
trabajador y el salario que cobra. Dicho de otro modo: el burgués se enriquece porque,
vendiendo la mercancía, está vendiendo la fuerza de trabajo del proletario por mayor
dinero del que le costó.

Sin embargo, las mismas leyes inmanentes a la producción capitalista terminarán por
conducirla a su propia desaparición. La “ley de la miseria creciente” y la “ley de
acumulación de capital”, básicamente afirman que, dado que la producción en el sistema
capitalista no se realiza para satisfacer necesidades sino para obtener ganancias, el
capitalista tratará de conseguir más beneficios siempre a costa del proletario. De esta
forma, el sistema capitalista impulsa un empobrecimiento cada vez mayor de un número
de proletarios, lo que a su vez genera una progresiva superproducción, dado que se
produce demasiado en comparación con lo que los obreros, cuyos sueldos son cada vez
más bajos, pueden comprar.

5) La revolución comunista. Frente a esta injusticia institucionalizada y justificada por la


ideología, Marx propone la praxis revolucionaria. Sólo si se establece una sociedad
comunista sin clases, podrá esta basarse en la libertad y la igualdad de los seres humanos.

A tal sociedad se accederá a través de una conquista del poder, obligatoriamente violenta,
mediante la que el proletariado expropiará el capital de la burguesía. Una vez en el poder,
la dictadura del proletariado eliminará cualquier elemento restante (leyes,
organizaciones de producción...) que corresponda a la anterior etapa capitalista, dando
origen a una nueva organización de la vida. Tras alcanzar ese objetivo, el Estado
proletario abandonará el gobierno dictatorial para convertirse en un Estado comunista,
un estado administrador de los bienes de la sociedad bajo la máxima “de cada uno según
sus capacidades, a cada uno según sus necesidades”.

14

También podría gustarte