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Nilo Texto.

La gestión del agua del Nilo ha generado tensiones entre Egipto, Sudán y Etiopía, especialmente tras la construcción de la Gran Presa del Renacimiento Etíope, que afecta el flujo de agua y la agricultura en la región. La represa de Asuán, construida en los años 60, alteró el ciclo natural del río, reduciendo la fertilidad de las tierras y provocando desplazamientos humanos. La cooperación internacional es esencial para resolver estos conflictos y asegurar un uso sostenible del recurso hídrico.
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La gestión del agua del Nilo ha generado tensiones entre Egipto, Sudán y Etiopía, especialmente tras la construcción de la Gran Presa del Renacimiento Etíope, que afecta el flujo de agua y la agricultura en la región. La represa de Asuán, construida en los años 60, alteró el ciclo natural del río, reduciendo la fertilidad de las tierras y provocando desplazamientos humanos. La cooperación internacional es esencial para resolver estos conflictos y asegurar un uso sostenible del recurso hídrico.
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¿De quién es el agua del Nilo?

Fundación We Are
Water, 2 NOVIEMBRE, 2023

Hay guerra fría por el agua del Nilo. La tensión por gestionar el caudal, lleva
décadas enrareciendo las relaciones entre Egipto, Sudán y Etiopía, los principales
países que ocupan la mayor parte de su enorme cuenca hidrográfica, de unos 3,254
millones de km2, en la que habitan unos 450 millones de personas.

Desde los tiempos de Heródoto (484 – 425 a. e.c.), las cíclicas crecidas del Nilo fueron
un misterio. Este no se desveló hasta que, a mediados del siglo XIX, los naturalistas
británicos observaron que se debían a los periodos de lluvias en las montañas etíopes
y en las selvas ugandesas y de Sudán del Sur. El limo sedimentado en las orillas era un
fertilizante natural que permitía la agricultura en una tierra que, de otro modo, sería
desértica.

La primera intervención que alteró este ciclo fue la construcción de la represa de


Asuán, que comenzó en 1959 impulsada por el presidente Gamal Abdel Nasser y se
completó en 1970. Ubicada unos 850 kilómetros al sur de El Cairo, uno de los
motivos de su construcción fue la generación de energía eléctrica y la disposición de
agua para impulsar el regadío más allá de las riberas del río.
Su construcción obligó al desplazamiento forzoso de alrededor de 120.000 personas
como resultado de la creación del gran embalse (el lago Nasser), sin contar con el
daño a la economía de los ribereños y el coste de alterar los ecosistemas aguas
abajo.

Pero lo más significativo fue la disminución de los sedimentos (limos)


transportados por el río . La presa supone una barrera física para el paso de los
sedimentos. Aproximadamente el 90 por ciento de los sedimentos que transporta el
Nilo quedan retenidos en Asuán. La fertilidad de las tierras se ha visto afectada, pues
al no llevar prácticamente limos las aguas río abajo no fertilizan los cultivos como
ocurría en el Antiguo Egipto .La agricultura tuvo que adaptarse a la planificación del
regadío; se construyeron canales e instalaciones de bombeo para irrigar los cultivos
y muchos agricultores tuvieron que recurrir a los fertilizantes químicos para suplir
los que proporcionaba el limo. El delta está en retroceso El aporte de sedimentos
del río mantenía viva esta área, pero tras la construcción de la presa la erosión del
delta se ha acelerado ante la falta de sedimentos y está retrocediendo unos 3 metros
al año

La independencia de Egipto y Sudán vino acompañada por los problemas de gestión


del agua. A finales de la década de 1950, ambos países entraron en disputas por el
Nilo. En un primer acuerdo se repartieron el caudal: 55.500 millones de metros
cúbicos para Egipto y 18.500 para Sudán; las cifras se basaron en el uso histórico del
agua del río según el pasado colonial británico y no incluyó a Etiopía. Según este
criterio, Egipto era el que más necesitaba garantizar el control del caudal: para su
clima principalmente desértico, el agua del Nilo representa hasta el 98% de sus
recursos hídricos.

El agua del Nilo que recibe Egipto proviene en un 85 por ciento del Nilo Azul. Teniendo en
cuenta que el Nilo Azul surge del lago Tana en Etiopía, gran parte de las tensiones por el
agua a las que debe hacer frente Egipto tienen lugar con este país. En 2011, la situación
dio un giro radical al anunciar Etiopía la construcción de la Gran Presa del
Renacimiento Etíope (GERD). La esencia del proyecto era generar electricidad, que
el Gobierno etíope considera imprescindibles para arrancar su proyecto de
industrialización del país y vender energía a sus países vecinos.
El proyecto de la GERD alteró el equilibrio político que mantenían más o menos
estable Egipto y Sudán. Se declaró una auténtica “guerra fría del agua” .A Egipto le
preocupaba el mantenimiento del flujo de agua en la presa de Asuán y a Sudán el
control de las inundaciones que venía sufriendo desde que el cambio climático alteró
la intensidad de las lluvias estacionales. La presa GERD está situada a unos escasos
45 km de la frontera con Sudán, por lo que las alteraciones del caudal tienen una
incidencia inmediata en el país.

En 2022, Etiopía inició el llenado definitivo de la GERD, en una decisión unilateral


que provocó las protestas de Egipto y Sudán. Delegaciones de los tres países se
reunieron, en El Cairo para negociar un “acuerdo legal” respecto a la gestión de la
cuenca; sin embargo el gobierno etíope sigue mostrando resistencia a los
requerimientos de sus países vecinos.

La gestión de la cuenca del Nilo es el mayor reto de cooperación internacional sobre


recursos hídricos que existe actualmente. La solución debe llegar: “Para que un
programa de desarrollo se cumpla satisfactoriamente, es necesario establecer
asociaciones inclusivas (a nivel mundial, regional, nacional y local) sobre principios y
valores, así como sobre una visión y unos objetivos compartidos que se centren
primero en las personas y el planeta”. Necesitamos más que nunca que esto sea una
realidad. El agua debe unir, no dividir.
Un traslado de dimensiones
faraónicas
Abu Simbel es un complejo formado por dos templos excavados en la roca, construidos por
voluntad del faraón Ramsés II durante su reinado (1279-1213 a.C). El templo de Ramsés II,
o templo mayor, es el más grande que este faraón ordenó construir en Nubia mientras que el
templo menor está dedicado a Nefertari, su primera esposa .

Desde la antigüedad el Nilo se desbordaba anualmente. Estas crecidas, al dejar un


sedimento de nutrientes en el suelo, convirtieron las tierras próximas al río en una fértil
planicie ideal para la agricultura. Sin embargo, la impredecible alternancia del nivel de las
crecidas conllevaba la pérdida de cosechas enteras por anegamiento o sequía y la
consiguiente hambruna en la población, por lo que se consideró necesaria la construcción
de una presa ( la de Assuan) que regulara el nivel de las inundaciones para proteger
las tierras de labor y los campos de algodón. Además de ayudar a controlar las crecidas,
suministraría energía eléctrica a buena parte del país. El problema era que esa construcción
crearía un enorme lago (lago Nasser) que sumergiría bajo sus aguas una gran cantidad
de tesoros del antiguo Egipto, entre ellos los fabulosos templos de Abu Simbel.

Para salvar los principales monumentos localizados al sur de la presa, una coalición
de arqueólogos, técnicos y expertos de 22 países abanderados por la Unesco,
comenzó a idear los planes para el rescate.

En junio de 1963 se tomó la decisión definitiva: cortar los templos en grandes


bloques, de una veintena de toneladas cada uno, elevarlos hasta un nivel que los
resguardase de las aguas del lago formado por la presa y reconstruirlos con todo
cuidado, de manera que tuviesen una situación lo más idéntica posible a la original.
Así, después de treinta y tres siglos, se volvía a trabajar por la gloria de Ramsés. Su
salvamento se inició en 1964 y costó la suma de 36 millones de dólares. Entre 1964 y
1968, los templos se desmantelaron para volver a ser reconstruidos en una zona
próxima, 65 metros más alta y unos 200 metros más alejada.

Los distintos bloques fueron numerados para que en la reconstrucción ocuparan el


mismo lugar que antaño tenían. El periodo de almacenaje de los mismos ofreció la
oportunidad de que pudieran ser sometidos a una preparación y
restauración antes de ser colocados en su emplazamiento definitivo. Para colocar
cada pieza en el nuevo emplazamiento se elaboró un mortero de unión y relleno
para las mismas compuesto de polvo de piedra arenisca y un colorante cuya
tonalidad era similar al de los bloques, así como cal viva y cemento blanco empleado
como agente compactante.
En la ubicación original, la perfecta orientación de Abu Simbel hacía que dos veces al
año, y con una precisión matemática, los rayos del sol penetraran en el
templo hasta el santuario, situado en lo más profundo, iluminando las estatuas
de Amón, Ra, y Ramsés. Las fechas en las que este fenómeno tenían lugar eran el
21 de febrero, fecha del nacimiento de Ramsés II, y el 21 octubre, fecha de su
coronación.

Este fenómeno fue tenido en cuenta por los ingenieros en su traslado aunque debido
a un error en el emplazamiento del templo se han desplazado un día , por lo que el
fenómeno sucede el 22 de octubre y el 20 de febrero

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