Fuera de lo que es propiamente humano, no hay nada cómico.
Un paisaje podrá ser bello, sublime,
insignificante o feo, pero nunca ridículo. Si reímos a la vista de un animal, será por haber
sorprendido en él una actitud o una expresión humana
La insensibilidad: No hay mayor enemigo de la risa que la emoción. En una sociedad de
inteligencias puras, sin mezcla de sensibilidad, quizá no se llorase, pero probablemente se reiría. Si
cerramos las ventanas de nuestra sensibilidad, aparece la risa. Por ejemplo, basta que cerremos
nuestros oídos a los acordes de la música en un salón de baile, para que al punto nos parezcan
ridículos los danzarines. Lo cómico es una actividad de la inteligencia pura, y para producir todo su
efecto, exige como una anestesia momentánea del corazón.
Pero esta inteligencia ha de estar en contacto con las inteligencias. Y he aquí el tercer hecho sobre el
cual deseaba llamar la atención. No saborearíamos lo cómico si nos sintiésemos aislados. Diríase
que la risa necesita de un eco. Nuestra risa es siempre la risa de un grupo. Nos reímos más, si
viendo una película, la vemos con amigos. ¿No se ha dicho muchas veces que en un teatro es más
frecuente la risa del espectador cuando más llena está la sala?
Ejemplos:
Un hombre que va corriendo por la calle, tropieza y cae; los transeúntes ríen. Se ríen porque se ha
sentado contra su voluntad. La costumbre le había comunicado un impulso y hubiera sido preciso
detener el movimiento o desviarlo en otra dirección. Pero no se ha hecho así, y aquél ha continuado
en línea recta. Lo ridículo es la rigidez mecánica que se observa allí donde hubiéramos querido ver
la agilidad despierta y la flexibilidad viva de un ser humano.
Otro fenómeno cómico eson los vicios. Un vicio es un defecto del alma.
Marionetas: Pero el vicio que nos convierte en personajes cómicos es aquel que nos viene de fuera
como un traje que nos ponen encima, aquel que nos impone su rigidez en lugar de amoldarse a
nuestra flexibilidad. Es el vicio que somete a nuestra personalidad. La persona se convierte en una
marioneta bajo el control del vicio. Cuando Esta es la diferencia esencial entre la comedia y el
drama. Las comedias llevan el nombre del vicio: El avaro, El celoso, etc. Los dramas llevan el
nombre del protagonista: Otelo, Don Quijote, porque no son marionetas, son personas con
problemas, que luchan con su vicio.
La vida y la sociedad exigen de cada uno de nosotros una atención constantemente despierta, y
también cierta elasticidad del cuerpo y del espíritu que nos capacite para adaptarnos a las
situaciones. Tensión y elasticidad, he ahí dos fuerzas complementarias que hacen actuar la vida.
¿Llegan a faltarle en gran medida al cuerpo? Entonces surgen los accidentes de toda índole, los
achaques, la enfermedad. ¿Es el espíritu el que carece de ellas? Entonces sobrevendrán todos los
grados de la pobreza psicológica, todas las variedades de la locura. ¿Es el carácter el que está falto
de ellas? Pues entonces se seguirán las inadaptaciones a la vida social, fuentes de miseria, y a veces
de actos criminales. Una vez descartadas estas inferioridades que afectan intensamente a la
existencia, el individuo puede vivir y hacer vida en común con sus semejantes. Pero la sociedad
exige más. No le basta vivir; aspira a vivir bien. Lo temible para ella es que cada uno de nosotros se
limite a atender a lo que constituye lo esencial de la vida, y se abandone para todo lo demás al fácil
automatismo de las costumbres adquiridas. Desea un esfuerzo constante de adaptación recíproca.
Toda rigidez del carácter, toda rigidez del espíritu y aun del cuerpo será, pues, sospechosa para la
sociedad, porque puede ser indicio de una actividad que se adormece y de una actividad que se
aísla, apartándose del centro común, en torno del cual gravita la sociedad entera.
La risa es una especie de gesto de toda la sociedad. El temor que inspira reprime las
excentricidades, tiene en constante alerta ciertas actividades que correrían el riesgo de aislarse y
dormirse, da flexibilidad a cuanto quede de rigidez mecánica en la superficie del cuerpo social.
FISONOMÍA
Comencemos por lo más sencillo. ¿Qué es una fisonomía cómica? ¿Qué diferencia tiene una cara
cómica con una fea?
Una cara es tanto más cómica cuanto con mayor fuerza nos sugiera la idea de alguna acción
sencilla, mecánica, que hubiera absorbido para siempre la personalidad. Hay caras que parecen
ocupadas en llorar sin descanso, otras en reír o silbar, otras también en soplar eternamente en una
trompeta imaginaria. Estos son los semblantes más cómicos. Y es más cómico si podemos
explicarnos la causa.
Entonces comprendemos lo cómico de la caricatura. Por regular que sea una fisonomía, por
armoniosas que supongamos sus líneas, nunca se encuentra en perfecto equilibrio. El arte del
caricaturista consiste en coger este defecto, imperceptible a veces, y agrandándolo, hacerlo visible a
todos los ojos. La caricatura es como el dibujo de cómo quedaría la cara si la dejáramos suelta, sin
las fuerzas armónicas que tienen sujetos y equilibrados sus rasgos.
Es como si el espíritu descendiera sobre el cuerpo y le diera una forma armoniosa a la materia, pero
que ésta se resistiera y quisiera dejar la huella e imprimir al gesto las exageraciones que pueda,
ciertos defectos. Donde la materia consigue vencer al espíritu e imprimir una fijeza, una inercia, un
defecto, ahí surge lo cómico.
GESTOS Y MOVIMIENTOS
Los gestos y movimientos del cuerpo humano son cómicos en la medida en que este cuerpo nos
hace pensar en un simple mecanismo.
Las imitaciones hacen reír porque copian lo que hay de mecánico en otra persona.
Las modas, los disfraces
La Naturaleza disfrazada: