GASES
¿Qué son los gases?
Con el término gas nos referimos a uno de los tres principales
estados de agregación de la materia (junto a los líquidos y los sólidos).
Se caracteriza por la dispersión, fluidez y poca atracción entre sus
partículas constitutivas.
Los gases son la forma más volátil de la materia en la naturaleza y
son sumamente comunes en la vida cotidiana.
Cuando una sustancia se encuentra en estado gaseoso solemos
llamarla gas o vapor y sabemos que sus propiedades físicas han
cambiado. Sin embargo, no cambian las propiedades químicas: la
sustancia sigue estando compuesta por los mismos átomos.
Para que cambien las propiedades químicas es necesario que se trate
de una mezcla, ya que forzar a uno de sus ingredientes a volverse un
gas es una forma útil de separarlo de los otros.
Los gases se encuentran en todas partes: desde la masa heterogénea
de gases que llamamos atmósfera y que respiramos como aire, hasta
los gases que se generan dentro del intestino, producto de la digestión y
descomposición, hasta los gases inflamables con que alimentamos
nuestras cocinas y hornos.
Historia de los gases
La palabra gas fue inventada en el siglo XVII por el científico flamenco Jan
Baptista van Helmont, a partir del término latino chaos (“caos”).
Eligió el nombre por el aparente grado de desorden que exhiben las moléculas de
un gas. También se le conocía en la fecha como “estado aeriforme”, término
que entró en desuso.
Las primeras leyes sobre el comportamiento de los gases fueron consecuencia de
su estudio intensivo a finales del mismo siglo, en especial de sus relaciones entre
presión, temperatura y volumen.
Esto condujo a Émile Clapeyron a formular la ley ideal para todos los
gases (“Ley de los gases ideales”) en 1834.
Leyes de los gases
El volumen de un gas varía de forma inversamente proporcional a la presión.
El comportamiento de los gases es descripta por la Ley de los gases ideales, que a
su vez puede comprenderse como la unión de otras leyes:
Ley de Boyle. “El volumen de un gas varía de forma inversamente proporcional a
la presión si la temperatura permanece constante.” Se expresa según la fórmula:
P1xV1 = P2xV2.
Ley de Gay-Lussac. Explica que la presión de una masa de gas cuyo volumen se
mantiene constante es directamente proporcional a la temperatura que posea. Esto
se formula de la siguiente manera: P1/T1 = P2/T2.
Ley de Charles. Expresa la relación constante entre la temperatura y el volumen
de un gas, cuando la presión es constante. Su fórmula es: V1 / T1 = V2 /T2.
Ley de Avogadro. “En iguales condiciones de presión y temperatura, las
densidades relativas de los cuerpos gaseosos son proporcionales a sus números
atómicos”.
Tipos de gases
Los gases pueden clasificarse según su naturaleza química en:
Combustibles o inflamables. Aquellos que pueden arder, esto es, generar
reacciones explosivas o exotérmicas en presencia del oxígeno u otros oxidantes.
Corrosivos. Aquellos que al entrar en contacto con otras sustancias las someten a
procesos de reducción u oxidación intensos, generando daños en su superficie o
heridas en caso de ser materia orgánica.
Comburentes. Aquellos que permiten mantener viva una llama o una reacción
inflamable, ya que inducen la combustión en otras sustancias.
Tóxicos. Aquellos que representan un peligro para la salud por las reacciones que
introducen en el cuerpo de los seres vivos, como los gases radiactivos.
Inertes o nobles. Aquellos que presentan poca o nula reactiv idad, excepto en
situaciones y condiciones determinadas.
Ideales. No son realmente gases sino un concepto ideal y de trabajo respecto a
cómo tendrían que comportarse los gases. Una abstracción.
Propiedades de los gases
Los gases presentan las siguientes propiedades:
Intangibles, incoloros, insaboros. La mayoría de los gases son transparentes,
imposibles de tocar, y además carecen de color y sabor. Esto últ imo varía
enormemente, sin embargo, y muchos gases poseen un olor característico e
incluso un color típico observable.
Carecen de volumen propio. Por el contrario, ocupan el volumen del
contenedor en el que se encuentren.
No poseen forma propia. También asumen la de su contenedor.
Pueden dilatarse y contraerse. Tal y como los sólidos y los líquidos, en
presencia de calor o de frío.
Son fluidos. Mucho más que los líquidos, los gases carecen prácticamente de
fuerzas de unión entre sus partículas, pudiendo perder su forma y desplazarse de
un recipiente a otro ocupando todo el espacio disponible.
Tienen alta difusión. Los gases pueden mezclarse fácilmente entre sí debido al
espacio entre partículas que poseen.
Son solubles. Así como los sólidos, los gases pueden disolverse en agua u otros
líquidos.
Son muy compresibles. Puede obligarse a un gas a ocupar un volumen más
pequeño, forzando las moléculas a estrecharse entre sí. Así es como se obtiene el
gas licuado (líquido).
Sublimación de gases
La sublimación es un proceso físico de cambio de fase, que permite convertir
un sólido en un gas directamente, sin pasar primero por una etapa líquida.
Este proceso es menos común y suele involucrar condiciones puntuales de
presión y de temperatura, pero podemos observarlo en el hielo seco (o hielo
de CO 2) a temperatura ambiente: el bloque sólido desprende un leve vapor que no
es otra cosa que la sustancia recuperando su estado gaseoso original.
Evaporación de los gases
La evaporación es un proceso de cambio de fase sumamente común, que
conduce a un líquido a convertirse en gas, mediante la añadidura
de energía (calor).
La ponemos en práctica a diario en la cocina, cada vez que hervimos agua,
por ejemplo, o en la ducha cuando el agua muy caliente se convierte en vapor
observable como una nube blanquecina.
Condensación de los gases
La condensación es el proceso opuesto a la evaporación, esto es, un proceso
de cambio de fase que conduce del estado gaseoso al líquido, debido a la
pérdida de energía calórica.
Esta energía perdida hace que las partículas del gas vibren más despacio,
permitiéndoles aproximarse y enlazarse más estrechamente, como ocurre sobre
un vidrio frío en día lluvioso, o sobre las plantas y otras superficies con el rocío.
Sublimación inversa de los gases
La sublimación inversa, como su nombre lo indica, es el camino opuesto de la
sublimación, o sea, el paso del estado gaseoso al estado sólido sin pasar
primero por un momento de liquidez.
Este proceso requiere de condiciones de presión y temperatura muy específicas.
Cuando las sustancias puras en estado gaseoso se solidifican en forma de
cristales, se denomina cristalización. Es el caso de los cristales de hielo que caen
durante las nevadas.
Plasma
El estado plasmático de la materia es considerado un cuarto estado de
agregación, pero presenta enormes semejanzas con los gases, ya que
básicamente se trata de un gas ionizado.
Esto significa que es un gas cuyas partículas han perdido electrones y han
adquirido una carga electromagnética determinada. Existen plasmas fríos,
como el empleado en las lámparas de “lava”, o plasmas calientes, como
el fuego que rodea al Sol.
Ejemplos de gases
Algunos ejemplos de gases son:
Hidrógeno (H2). El gas diatómico más común del universo entero.
Helio (He). Insípido, incoloro e inerte. Es el menos soluble en agua de todos los
gases.
Metano (CH4). Hidrocarburo gaseoso de olor desagradable que se obtiene como
producto de la descomposición orgánica.
Aire. Una mezcla heterogénea de hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, argón y otros
gases, que respiramos los seres vivos.