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UNIDADES CONTRATOS

El contrato es una convención que regula derechos y genera obligaciones, siendo la fuente principal de las mismas la ley. Se distingue entre convenciones que producen efectos jurídicos y aquellas que no, y su naturaleza es bilateral y patrimonial. La evolución histórica del contrato ha llevado a una crisis en la que la voluntad ya no es el único factor determinante, lo que ha llevado a la intervención del Estado para proteger a las partes más vulnerables en las relaciones contractuales.

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UNIDADES CONTRATOS

El contrato es una convención que regula derechos y genera obligaciones, siendo la fuente principal de las mismas la ley. Se distingue entre convenciones que producen efectos jurídicos y aquellas que no, y su naturaleza es bilateral y patrimonial. La evolución histórica del contrato ha llevado a una crisis en la que la voluntad ya no es el único factor determinante, lo que ha llevado a la intervención del Estado para proteger a las partes más vulnerables en las relaciones contractuales.

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DERECHO CIVIL CONTRATOS

UNIDAD I: EL CONTRATO

CONTRATO COMO FUENTE DE LAS OBLIGACIONES.

Las llamadas "fuentes de las obligaciones" son aquellos hechos y actos jurídicos, que en cuanto tales
generan obligaciones. Desde el Derecho Romano se distinguen como tales "los delitos, cuasidelitos, contratos,
cuasicontratos y la Ley" aunque en último término podemos afirmar que la fuente por excelencia de las
obligaciones es "la Ley" pues de ella emana, tanto el carácter de delito de ciertas acciones, como
la fuerza obligatoria de los contratos.

Nuestro Código Civil al referirse al contrato en su Art. 669 establece cuánto sigue: "Los interesados
pueden reglar libremente sus derechos mediante contratos, observando las normas imperativas de la ley y en
particular, las contenidas en este título y en lo relativo a los actos jurídicos".

CONCEPTO DEL CONTRATO.

CONTRATOS

"Hay contrato cuando varias personas se ponen de acuerdo sobre una declaración de voluntad común, destinada
a reglar sus derechos"

El contrato es una convención o acuerdo de voluntades, pero es necesario distinguir entre:

* simples convenciones: son acuerdos que no producen efectos jurídicos.

* convenciones jurídicas: son acuerdos que producen efectos jurídicos, tal el caso de un matrimonio, un tratado
internacional, un contrato, etc. Entre convención jurídica y contrato hay una relación de género a especie.

*contrato: es una especie de convención jurídica, pero no todas las convenciones jurídicas son contratos. Para
que sea un contrato debe producir efectos jurídicos determinados:

a) debe reglar derechos de carácter patrimonial, tal el caso de una compraventa, una locación, etc.

b) debe estar destinado: según la opinión clásica, sólo a crear obligaciones; según otra opinión más amplia, a
crear, modificar, transferir o extinguir obligaciones.

Naturaleza jurídica del contrato:

El contrato es un acto jurídico

Y como acto jurídico, reviste los siguientes caracteres:

1) es un acto entre vivos;

2) es bilateral

3) es de carácter patrimonial.

Función Social De Los Contratos.

El contrato constituye indudablemente el instrumento principal de que se valen los hombres para reglar
entre ellos sus relaciones jurídicas, puesto que el hombre vive contratando o cumpliendo contratos, desde las más
simples operaciones o contratos cotidianos que se realizan muchas veces sin siquiera advertir que se está
contratando, tal como ocurre cuando trabaja en relación de dependencia (contrato de trabajo), o cuando aborda
un ómnibus (contrato de transporte), o cuando compra golosinas o cigarrillos (compraventa manual), o cuando
adquiere boletos para asistir a un espectáculo cinematográfico o para un partido de fútbol (contrato de espectáculo
público) hasta contratos de gran envergadura como ser la compraventa de
inmuebles, constitución de sociedades, etc.

Papel que desempeña la contratación en los diversos campos del derecho La intervención del Estado
a través de sus órganos jurisdiccionales en la vida de los contratos deviene de la importancia inusitada de la misma
en el campo del derecho, puesto que regula el quehacer económico de los sujetos de derecho y de
la economía pública. El estado con su intervención no hace otra cosa que precautelar los intereses de sí mismo
y de los individuos que lo conforman.

EVOLUCIÓN HISTÓRICA.
En el derecho romano primitivo, lo que hoy nosotros conocemos como contrato era el "Pactum o
Conventio". "Contractus" por el contrario derivaba de "contrahere" y se aplicaba a toda obligación contraída
como consecuencia de la conducta humana, fuera ésta lícita o ilícita (pactum o delictum). Sin embargo, el uso
fue limitando la palabra contractus a los acuerdos de voluntades y es ése el significado que tiene en el derecho
clásico

El Contrato en el Derecho Romano

En Roma se señala que, la voluntad nunca tuvo el papel soberano que más tarde adquiriría, ella no bastaba
por sí misma y por lo tanto era indispensable el cumplimiento de las formas legales, donde la más importante y
difundida de las mismas era la "Stipulatio". No era esto sólo una cuestión de prueba, pues primaba el concepto de
que la mera voluntad no bastaba para crear obligaciones mientras no recibía el apoyo de la ley, y para que ello
sea posible debían ser cumplidas las formalidades establecidas.

Fuera de los contratos formales, eran reconocidas la validez de los siguientes contratos: los contratos reales, que
eran cuatro (depósito, mutuo, comodato, prenda) y los consensuales (venta, arrendamiento, mandato
y sociedad)

El Código de Napoleón, Código Argentino, el Código Civil Paraguay.

El contrato en la legislación comprada, en el Código de Napoleón y en el Código Civil Argentino El


contrato ha sido definido en la legislación comprada con menor o mayor rigor jurídico. Así el Código de Napoleón
dice: "El contrato es la convención por la cual una o más personas se obligan, con otra u otras, a dar, hacer o no
hacer alguna cosa" En esta definición, el contrato se refiere a cualquier derecho, sea o no patrimonial, sin embargo
el Código italiano lo define así " El contrato es el acuerdo de dos o más personas para constituir, regular o extinguir
entre sí una relación jurídica patrimonial", como puede verse este código limita el concepto de contrato al campo
patrimonial, los acuerdos sobre derechos no patrimoniales son meras convenciones. En el código Civil Argentino
contrato es "Habrá contrato cuando varias personas se ponen de acuerdo sobre una declaración de voluntad común
destinada a reglar sus derechos".

El Código Civil Paraguay.

La solución que ha logrado nuestro innovado Código Civil, es el de la unificación de las obligaciones y
de los contratos en solo libro, de tal forma de que con la conjunción de jurisdicciones, donde se tiene de modo
muy primordial el respeto por la voluntad del hombre, pero también considera otros factores no menos
importantes; la obligatoriedad de los contratos es una exigencia ineludible del comercio y de la vida social,
mediando en ella inclusive una razón de orden moral en el cumplimiento de la palabra empeñada, resultando así
evidente que la formación de los contratos en general, no puede surgir sino de la exacta coincidencia de las
voluntades declaradas, únicas que pueden conocer y apreciar las partes.

FUNDAMENTO DE LA FUERZA OBLIGATORIA DEL CONTRATO. LA CONVENCIÓN, EL


CONTRATO, Y LOS PACTOS EN EL DERECHO ROMANO, Y EN EL DERECHO MODERNO.

La convención, el contrato y los pactos en el Derecho Romano En el derecho romano, la convención


constituía el género, integrado por las especies pacto y contrato. El pacto constituía la convención sólo de
obligaciones naturales y el contrato era la convención que engendraba obligaciones civiles. Tal distinción venía
de raíces del derecho antiguo, por el cual el simple acuerdo de voluntades no era suficiente para generar
obligaciones dotadas de eficacia civil. Se entendía que el principio, de que la voluntad de las partes como
elemento fundamental de las convenciones era del derecho natural y para que ese elemento subjetivo produjese
obligaciones civiles, se exigía que fuese aliada a alguna causa civil. En el derecho Justinianeo era ya nítida la
tendencia en el sentido de eliminar la vieja distinción, para acentuarse que el contrato sería siempre fuente de las
obligaciones. Más tarde se fueron reconociendo otros pactos, que se trataban siempre de pactos de contenido
típico, es decir que se atendía más bien al interés económico-social de ciertos negocios, y se les prestaba
protección legal, no por que fueran solamente el fruto de un acuerdo de voluntades, sino porque esencialmente
eran socialmente útiles.
EN EL DERECHO MODERNO
Evolución de la técnica contractual Cuando decimos que el contrato es un acuerdo de voluntades
destinados a reglar derechos patrimoniales, se entiende que el mismo tiene la capacidad de crear, modificar o
extinguir derechos. El problema que se plantea es, cuáles son los alcances y límites de la voluntad
como poder jurígeno, o sea dicho de otra manera como fuente de derechos y obligaciones, delicado problema que
ha recibido diversas soluciones a lo largo del transcurso de la civilización humana en primer lugar y en segundo
lugar en la evolución del Derecho.

El siglo XIX fue testigo de la máxima exaltación de la voluntad como poder jurígeno. Así, el nuevo orden
instaurado por la revolución francesa hizo concebir a sus teóricos la ilusión de una sociedad compuesta por
hombres libres, fuertes y justos. Para ese nuevo orden, el ideal era que esos hombres libres, fuertes y justos
regularan espontáneamente sus relaciones recíprocas, y que toda intervención estatal que no fuera para
salvaguardar los principios esenciales del orden público, aparecía altamente dañosa, tanto desde el punto de vista
individual como del social. Entonces, los contratos valían porque eran queridos, y lo que es libre y
espontáneamente querido, es siempre justo.

Uno de los fenómenos del derecho contemporáneo es la llamada crisis del contrato, donde la voluntad ya
no impera soberanamente como otrora, y muchas otras causas han contribuido a desencadenar esta crisis, siendo
ante todo, causas de orden económicas.

El reinado del contractualismo parte del supuesto de la libertad y la igualdad de las partes, donde el
contrato para que sea justo y merezca respeto, debe ser el resultado de una negociación libre, y espontánea, pero
la evolución del capitalismo concentrado cada vez mayores fuerzas en manos de pocos, haciendo que el principio
de igualdad y libertad de consentimiento subsistan hasta hoy en el plano jurídico, pero que tienden a desaparecer
en el plano económico.

Quién compra en estos días una máquina valiosa, (televisor, automóvil) no discute con el industrial las
condiciones del contrato, como tampoco puede hacerlo el adquiriente de cualquier cosa en los grandes almacenes,
o quién toma un medio de transporte, no tiene sino una opción, tomarla o dejarla.

Si lo necesita, lo toma, por más inconvenientes que sean las condiciones del contrato. No existe igualdad
entre el industrial y el obrero que suscribe con él un contrato de trabajo. Esta desigualdad obligó la intervención
del Estado en los contratos, buscando evitar el aprovechamiento de una parte hacia la otra, estableciendo para
ello límites y sanciones según el caso.

Razones de filosofía jurídica también contribuyeron en la crisis del contrato, pues han puesto en duda el
poder jurígeno de la voluntad. Si la misma fuera la justificación exclusiva de la obligación contractual, no se
explicaría que los contratos siguieran obligando cuando ya no se desea continuar ligado a ellas. Nada es más
variable que la voluntad y el deseo, pues mañana necesariamente tendré más experiencia y sin embargo será mi
voluntad de hoy la que me dirigirá y así estaré obligado a obedecer un pasado del que me arrepiento y que tal vez
encuentre absurdo.

Tres fenómenos son las manifestaciones principales de la crisis del contrato, a) Dirigismo contractual; b)
Nuevas formas contractuales y c) La intervención de los jueces en la vida de los contratos. "Dirigismo
contractual" La experiencia social nos dice que no es posible dejar librados ciertos contratos al libre juego de la
voluntad de las partes, sin que ello perturbe la pacífica convivencia social. Este motivo de interés público ha
motivado al Estado a dictar leyes que reglamenten minuciosamente el contrato de trabajo, las locaciones urbanas
e incluso la compraventa. En los contratos de trabajo fija entre otras cosas, horario de trabajo, descanso
obligatorio, condiciones de salubridad de los locales de trabajo, como también en los llamados contratos
colectivos de trabajo, a cuyos contenidos la ley confiere fuerza obligatoria, sean tanto para los obreros como
también para los empleadores.

"Nuevas formas contractuales" La típica forma de contrato es aquella que supone surgida de una
deliberación y discusión de sus cláusulas, hecha por personas que gozan de plena libertad para consentir o disentir,
aparece desvirtuado por nuevas modalidades, como ser: a) El Contrato de adhesión: que es aquel contrato donde
sólo una de las partes fija todas las condiciones, en tanto que la otra no tiene otra opción que tomarla o dejarla, b)
Los Contratos Colectivos, que en nuestros días constituye el instrumento jurídico de regulación de las relaciones
entre patrones y obreros, c) Los Contratos Forzosos, expresión extrema del dirigismo contractual, pues no es
posible hablar de consentimiento cuando es la propia ley la que obliga a vincularse jurídicamente con otras
personas en contra de la voluntad del interesado, como también los contratos colectivos de trabajo que obligan a
patrones y obreros hayan o no sido representados en las negociaciones, y c) "La intervención de los jueces en la
vida de los contratos" donde el Magistrado, cumpliendo el papel de guardián de la equidad en los contratos,
oscurecido temporariamente bajo la influencia de la concepción puramente voluntarista del derecho, es el juez el
llamado a poner las cosas en su lugar, a utilizando los siguientes recursos, 1) "La teoría de la lesión enorme", que
le permite reducir las prestaciones excesivas y, a veces hasta a anular los contratos en los que las
contraprestaciones resultan groseramente desproporcionadas, y 2) "La teoría de la imprevisión", que le permite
restablecer la equidad gravemente alterada por acontecimientos extraordinarios e imprevisibles que han
transformado las bases económicas tenidas en cuenta al contratar. La crisis del contrato es más bien un reclamo
de toda relación jurídica que se revela contra toda injusticia.

Sistema de la autonomía de la voluntad. Restricciones y limitaciones

La teoría clásica sostenía la vigencia del imperio absoluto de la voluntad interna. Según ella, el origen íntimo y
verdadero de toda vinculación contractual, es la voluntad "interna" de las partes. En el concurso de dos voluntades
internas, lo que hay que interpretar son esas voluntades, todo lo que las acompaña, gestos, palabras, escritos, etc.,
no son más que despreciables vestigios de los procesos por los cuales se han dado a conocer, por lo que la
declaración sólo sería una cuestión formal, accidental, y la noble tarea judicial consiste en desentrañar la verdadera
voluntad de las partes y hacerle producir los efectos deseados.

Esta teoría imperó sin contradicción hasta principios del siglo XIX, en que los juristas alemanes la hicieron objeto
de duros ataques, sosteniendo lo interno es solo de cada individuo y por lo tanto imposible de ser conocido por
otro, sustentando una doctrina objetiva en la declaración de la voluntad.

Teoría de la declaración Dejando de lado algunas exageraciones que condujeron a negar todo papel de la
voluntad en la formación de los actos jurídicos, es preciso destacar cuál fue el mérito principal de la doctrina
alemana: "Ponen en relieve la importancia principalísima de la declaración en la formación de los actos jurídicos.
La declaración de la voluntad propiamente dicha, y la voluntad interna, forman con ésta un todo indisoluble, a tal
punto que no puede concebirse la una sin la otra. Para que la intención se transforme de fenómeno
de conciencia en fenómeno volitivo es indispensable su exteriorización, de ahí que ésta sea necesaria para la
existencia misma de la voluntad y que, por consiguiente, es falso e impropio hablar de voluntad interna. La buena
fe, la seguridad de los negocios, la confianza que debe presidir las relaciones humanas, están interesadas en que
los actos jurídicos reposen sobre una base cierta y segura, y ello no puede ser otra cosa, sino la voluntad declarada.

UNIDAD II:
DE LOS ELEMENTOS DEL CONTRATO

Los elementos del Contrato La doctrina clásica distinguía tres clases de elementos de los contratos:

esenciales,

naturales y

accidentales:

[Link] esenciales Son aquellos sin los cuáles los contratos no pueden existir, y ellos son; la
capacidad de los contratantes, el consentimiento, la causa, y el objeto.

Hay que decir, sin embargo, que algunos autores excluyen la capacidad como elemento del contrato, sosteniendo
que se trata sólo de un presupuesto del consentimiento; en otras palabras, que la capacidad no es otra cosa que
un requisito del consentimiento válido y se subsume por tanto, en este elemento.

Dicho estos excluimos este elemento por estar incluido en el consentimiento

a)"Consentimiento" Puede ser expreso o tácito y debe manifestarse por oferta y aceptación. Se lo presume por
el recibo voluntario de la cosa ofrecida o pedida.

b)"Causa" Es el fin esencial que se proponen los contratantes al celebrar el contrato, es decir, la razón o motivo
principal por el que se celebra el contrato

c)"Objeto" Las cosas sobre las cuáles se contrata deben estar en el comercio, no deben ser contrarios a la ley, no
deben reñir con las buenas costumbres ni con la moral, deben ser reducibles a un valor exigible, determinada o
determinable.

2. Elementos naturales Son aquellas consecuencias que se siguen del negocio, aún ante el silencio de las
partes, son aquellos que normalmente acompañan a todo contrato y siendo así, la gratuidad es un elemento natural
de la donación, y las garantías por la evicción y por los vicios redhibitorios constituyen elementos naturales de
todo contrato a título oneroso.
3. Elementos accidentales Son las consecuencias nacidas de la voluntad de las partes, no previstas por el
legislador, por ejemplo, la condición, el plazo, el cargo. La doctrina moderna ha preferido prescindir de esta
clasificación. En verdad, los llamados elementos naturales y accidentales no son otra cosa que algunos efectos
del contrato, pero no son requisitos de la validez del contrato. Por ello se prefiere hoy limitar el concepto de
elementos de los actos jurídicos a aquellos que la doctrina clásica llamaban elementos esenciales.

Los elementos accidentales están presentes en los contratos siempre y cuando lo decidan las partes de
mutuo acuerdo, pero su existencia no es determinante para su validez

Concluimos diciendo que se distingue entre los elementos esenciales los siguientes: sujeto, objeto y
causa.

Estos tres elementos nos permiten dirimir la mayoría de las controversias que el cumplimiento o incumplimiento
de un contrato puede generar

El contrato y la voluntad; valor que se asigna a este elemento

El contrato es la forma, solemne en algunos casos, a través de la cual las personas desarrollan sus capacidades de
intercambio de bienes o servicios.

El contrato es todo aquel acuerdo de voluntades entre particulares que les obliga jurídicamente

De acuerdo con lo establecido en el Código Civil: “las obligaciones que nacen de los contratos tienen fuerza de
ley entre las partes contratantes” dicho todo estos el principio que rige entre los particulares a la hora de contratar
es el principio de autonomía de la voluntad.

Sistema de la autonomía de la voluntad. Restricciones y limitaciones

La teoría clásica sostenía la vigencia del imperio absoluto de la voluntad interna. Según ella, el origen íntimo y
verdadero de toda vinculación contractual, es la voluntad "interna" de las partes. En el concurso de dos voluntades
internas, lo que hay que interpretar son esas voluntades, todo lo que las acompaña, gestos, palabras, escritos, etc.,
no son más que despreciables vestigios de los procesos por los cuales se han dado a conocer, por lo que la
declaración sólo sería una cuestión formal, accidental, y la noble tarea judicial consiste en desentrañar la verdadera
voluntad de las partes y hacerle producir los efectos deseados.

Esta teoría imperó sin contradicción hasta principios del siglo XIX, en que los juristas alemanes la hicieron objeto
de duros ataques, sosteniendo lo interno es solo de cada individuo y por lo tanto imposible de ser conocido por
otro, sustentando una doctrina objetiva en la declaración de la voluntad.

Teoría de la declaración Dejando de lado algunas exageraciones que condujeron a negar todo papel de la
voluntad en la formación de los actos jurídicos, es preciso destacar cuál fue el mérito principal de la doctrina
alemana: "Ponen en relieve la importancia principalísima de la declaración en la formación de los actos jurídicos.
La declaración de la voluntad propiamente dicha, y la voluntad interna, forman con ésta un todo indisoluble, a tal
punto que no puede concebirse la una sin la otra. Para que la intención se transforme de fenómeno
de conciencia en fenómeno volitivo es indispensable su exteriorización, de ahí que ésta sea necesaria para la
existencia misma de la voluntad y que, por consiguiente, es falso e impropio hablar de voluntad interna. La buena
fe, la seguridad de los negocios, la confianza que debe presidir las relaciones humanas, están interesadas en que
los actos jurídicos reposen sobre una base cierta y segura, y ello no puede ser otra cosa, sino la voluntad declarada.

CODIGO CIVIL PARAGUAYO

Art.715.- Las convenciones hechas en los contratos forman para las partes una regla a la cual deben someterse
como a la ley misma, y deben ser cumplidas de buena fe. Ellas obligan a lo que esté expresado, y a todas las
consecuencias virtualmente comprendidas.

Art.689.- En el desarrollo de las negociaciones y en la formación del contrato, deben las partes comportarse de
acuerdo con la buena fe.

Art.690.- La parte que conociendo, o debiendo conocer, la existencia de una causa de invalidez del contrato, no
hubiere dado noticia de ella a la otra parte, será obligada a resarcir a ésta el daño que sufriese por haber
confiado, sin su culpa, en la validez del contrato.
DERECHO CIVIL- CONTRATOS

DEL CONSENTIMIENTO

Del Consentimiento. Generalidades La palabra consentimiento, en una acepción amplia hace referencia al
acuerdo mutuo de voluntades, sobre un hecho o acto que las partes aprueban con conocimiento de su eficacia y
alcance, en tanto que en sentido restringido, representa la adhesión de una parte a la voluntad manifestada por la
otra parte.

EL CONCENTIMIENTO - Concepto: El consentimiento es el acuerdo de voluntades de las partes tendientes


a la celebración de un contrato.

Es un elemento esencia del contrato, ya que no puede faltar, es decir no hay contrato si no hay consentimiento.
Es el primer elemento o requisito que se debe cumplir para celebrar un contrato, al cual luego se le irán agregando
los demás (forma, entrega de la cosa, etc.)

Requisito: El acuerdo de voluntades (consentimiento), para tener importancia jurídica debe ser exteriorizado,
manifestado (Conforme: El Art. 674 de nuestro Código Civil dispone "El consentimiento debe manifestarse por
oferta y aceptación)

Nuestro Código Civil, en el Art. 674 determina: "El consentimiento debe manifestarse por oferta y
aceptación…" De esta manera, no basta la mera oferta hecha unilateralmente por una de las partes, sino que
requiere que esta sea aceptada en la forma prescrita por las leyes para que exista consentimiento y por ende tenga
existencia y efectividad el contrato.

Actualmente impera como principio el de la "libertad de formas", pues basta el acuerdo de voluntades para que
el acto celebrado produzca los efectos previstos por las partes y a su vez tenga fuerza obligatoria. Tal lo que se
desprende del Art. 302 de nuestro Código Civil: "En la celebración de los actos jurídicos deberán observarse las
solemnidades prescritas por la ley" A falta de regla especial, las partes podrán emplear las formas que estimen
convenientes" Es el triunfo del consensualismo, pues solo para casos especiales y determinados taxativamente
por la ley requiere el cumplimiento de formalidades para la eficacia de los actos contractuales.

Proceso de formación del consentimiento-Oferta-Requisitos y Valor de la oferta El Art. 674 de nuestro


Código Civil dispone "El consentimiento debe manifestarse por oferta y aceptación. Se lo presume por el recibo
voluntario de la cosa ofrecida o pedida, o porque quién haya de manifestar su aceptación hiciere lo que en caso
contrario no hubiere hecho, o dejare de hacer lo que habría hecho si su intención fuere la de rechazar la
oferta" Como vemos, el consentimiento puede ser expreso o tácito. Es expreso cuando se lo manifiesta
verbalmente o por escrito o por signos inequívocos. Es tácito cuando resulta de hechos o actos que presupongan
o autoricen a presumirlo, excepto en los casos en que la ley determine una manifestación expresa de la voluntad,
o cuando las partes hayan estipulado que sus convenciones no tendrá fuerza obligatoria sino después de llenadas
ciertas formalidades.

Ahora bien, la oferta es la proposición hecha por una de las partes a la otra para celebrar un contrato, basta que
la otra parte lo acepte para que haya consentimiento y quede perfeccionado el contrato. Esto lo prescribe el Art.
675 del Código Civil, que dice "Para que exista consentimiento, la oferta hecha a una persona deberá ser
inmediatamente aceptada. Esta regla se aplicará especialmente a la oferta hecha por teléfono u otro medio que
permita a cada uno de los contratantes conocer inmediatamente la voluntad del otro" Como se ve, en los
contratos entre presentes, que es la regla, para que haya aceptación, ésta debe ser en tiempo oportuno, es decir
inmediatamente y sin ninguna modificación a la propuesta original in extenso, pues de lo contrario, equivaldría a
una nueva propuesta de contrato. Con respecto a los requisitos de la Oferta, ella para que sea válida, necesita la
reunión de los siguientes elementos; Que sea dirigida a "Persona o personas determinadas" En este caso no
habría oferta en el caso de mercaderías expuestas en vidrieras o avisos, pues ellas no estarán dirigidas a personas
determinadas como lo exige este requisito, y Que la oferta "Tenga por objeto llegar a un contrato determinado"
Es decir, la propuesta debe contener todos los elementos necesarios como para que una aceptación lisa y llana
permita tener por concluido el contrato. Así, por ejemplo, si se trata de una compraventa, será necesario que la
oferta contenga determinación de la cosa y el precio, faltando cualquiera de los elementos, no habrá oferta válida,
pues ellos son esenciales en dicho contrato.

Valor de la Oferta El texto del Art. 675 del C. Civil es claro al disponer que para que se verifique un
consentimiento válido debe existir aceptación de la oferta realizada por el oferente. Entonces, mientras no se
acepte, no hay contrato ni obligación para el que hace la oferta. En el caso de los contratos perfeccionados
verbalmente, como ocurren por aquellos efectuados telefónicamente, lógico sería que como considera la parte
final del Art. 675, que ellos deben ser contestados inmediatamente, aunque las partes no se encuentren en el
mismo lugar, claro está, que en el supuesto de que no hubiere respuesta inmediata a la propuesta del contrato, esta
quedará sin efecto. Incluso si se pide plazo para contestar, esto significa que hay una nueva propuesta. Cuando
las operaciones fueren efectuadas por representantes o mandatarios, bastará que estos tengan poder suficiente
para obligar a sus mandantes para que el acto tenga validez plena.

El contrato entre ausentes. Teorías que rigen el momento de su perfeccionamiento. Sistema del C. Civil –
Situaciones especiales

El Código Civil, en su Art. 676 establece que, el consentimiento entre ausentes se podrá manifestar por medio de
agentes o representantes, por correspondencia epistolar o telegráfica, u otro medio idóneo.

El contrato entre ausentes siempre ha causado dificultades para determinar el momento preciso en que el vínculo
jurídico se perfecciona, cuando el contrato surtirá todos sus efectos y se podrá determinar el derecho aplicable.

En los contratos entre ausentes, la pregunta es; cuándo debe reputarse concluido el acuerdo de voluntades. A este
respecto se han dado diversas teorías que la explican, y son:

Teoría de la declaración Según esta teoría, el contrato entre ausentes queda plenamente perfeccionado desde el
momento en que el aceptante ha manifestado de alguna forma su voluntad de aceptar, aunque esa declaración no
haya sido remitida al oferente, como ocurriría si hace anotación en ese sentido en sus libros de comercio o en
otros documentos dirigidos a terceros.

Esta declaración, aunque no dirigida al ofertante, prueba que el aceptante tuvo la intención de aceptar, con lo cual
el acuerdo de voluntades quedó concluido.

Teoría de la expedición Para esta teoría es indispensable que la declaración de la aceptación haya sido remitida
al ofertante.

Teoría de la recepción En este caso sería necesario que el ofertante haya recibido la aceptación.

Nuestro Código Civil al respecto, en su Art. 688 adopta la teoría de la expedición como momento de
perfeccionamiento de los contratos entre ausentes, al establecer que "Los contratos entre ausentes se perfeccionan
desde que la aceptación sea expedida, salvo que haya sido retractada oportunamente, o no llegase en el plazo
convenido"

Con relación a las situaciones especiales en que no rige la teoría de la expedición como regla del
perfeccionamiento de los contratos entre ausentes, podemos citar; a) Cuando ha sido retractada oportunamente,
es decir la oferta deja de ser obligatoria, si el oferente la retira y el aceptante recibe la retractación antes de expedir
la aceptación del contrato. Igualmente, pero a la inversa, el aceptante de la oferta puede retractar su aceptación,
siempre y cuando la misma llegue a poder del oferente antes del aviso de aceptación o conjuntamente con él. (Art.
680 CCP) y b) Cuando la aceptación no llegase en el plazo convenido. En este caso, la oferta deja de ser válida,
cuando habiendo el oferente fijado un plazo para la aceptación por parte del aceptante, esta fuese expedida vencido
el plazo fijado. (Art. 679 CCP)

Envío de precios y tarifas:

Contratos preliminares Son aquellos en los cuales las partes manifiestan su acuerdo sobre las bases esenciales
del negocio, pero sin cerrar todavía el acuerdo, sea por falta de conformidad sobre las cláusulas secundarias, o
porque se necesita un estudio mas profundo para dar el consentimiento definitivo. Este contrato preliminar,
llamado también minuta o carta intención, brinda a las partes bases serias y seguras para seguir estudiando el
negocio, pero no obliga a las partes, salvo la responsabilidad de la parte que desista de continuar las
negociaciones de pagar los gastos realizados durante las negociaciones.

Casos en que puede celebrarse auto contrato Apreciación de sus elementos con relación al tiempo Una
persona puede contratar consigo mismo, es decir celebrar un auto-contrato. Debemos recordar que la esencia de
todo contrato, la existencia de dos o más voluntades sobre un mismo acto. Sin embargo, el contrato consigo mismo
es posible en algunos casos excepcionales; Puede ocurrir que se realice un acto jurídico, en que una persona actúe
por derecho propio y al mismo tiempo en representación ajena. Ej. El mandatario que acepta para sí la venta que
le encargó hacer su mandante. En este caso, el mandatario estaría contratando consigo mismo, pues en
su calidad de mandatario, actúa como apoderado de su mandante y al mismo tiempo lo hace por derecho propio.
Otras veces, la persona a quién se encarga la ejecución de un negocio, puede tener una doble representación, y en
el ejercicio simultáneo de ellas, contrata consigo mismo. Ej. Un comisionista recibe la orden de A de comprar, y
de B de vender una mercadería al precio de plaza. El comisionista, en presencia de ambas coincidencias, puede
celebrar el contrato de compraventa, por reunir en su persona la calidad de vendedor y comprador
respectivamente.

El auto-contrato o contrato consigo mismo no es una novedad jurídica, pues ya los romanos consignaban algunos
casos similares, como en el caso del heredero beneficiario que se le permitía contratar con la sucesión,
cuyo patrimonio estaba separado del suyo.

DEL OBJETO DEL CONTRATO


Objeto concepto: El objeto de los contratos es la prestación prometida por las partes, la cosa o el hecho sobre los
que recae la obligación contraída, y dicha prestación puede consistir en la entrega de una cosa en uso, goce
o propiedad, o en el cumplimiento de un hecho positivo o negativo susceptible de una apreciación pecuniaria.

En cuanto al objeto de los contratos, el Art. 299 del CCP establece; "No podrá ser objeto de los actos jurídicos:
a) Aquello que no esté dentro del comercio, b) Lo comprendido en una prohibición de la ley, y c) Los hechos
imposibles, ilícitos, contrarios a la moral y a las buenas costumbres o que perjudiquen los derechos de terceros.
La inobservancia de estas reglas causa la nulidad del acto, y de igual modo, las cláusulas accesorias que, bajo
la apariencia de condiciones, contravengan lo dispuesto por este artículo"

De esta disposición se colige que no puede formalizarse ningún acto jurídico sin objeto, y este objeto debe recaer
sobre cosas que estén en el comercio o en hechos posibles lícitos y en consonancia con las buenas costumbres.
De esta manera, los parques públicos, los cementerios, están fuera del comercio. El hecho ilícito de
transportar contrabando, no podrá ser objeto de acto jurídico. Firmar contrato para excavar un canal en predio
ajeno tampoco es posible porque afecta derechos de terceros, como tampoco podrá ser objeto de contratos
la prostitución, por ser un medio de incitar la inmoralidad y la corrupción.

Requisitos que debe reunir el objeto del contrato

Indeterminación de cantidad. Contrato de prestación imposible. Las cosas fuera del comercio. Las cosas
inexistentes y las cosas futuras. Herencias futuras. Las cosas ajenas. Cosas litigiosas, gravadas o embargadas

Conforme al criterio del artículo anteriormente mencionado, podemos decir que el objeto de los contratos debe
reunir los siguientes requisitos:

1.-Debe ser determinado: Para que el contrato sea válido y brinde seguridad a las partes, es fundamental
preestablecer las prestaciones a ser cumplidas, de lo contrario no sería posible constreñir al deudor al pago de una
cosa o de un hecho si no se puede precisar cuál es la cosa o hecho debido.

La determinación a que nos referimos en este punto se refiere a la especie sobre lo que se contrata. Tal lo que se
desprende de lo preceptuado por el Art. 692 del CCP, que en su primera parte dice; "Las cosas para ser objeto de
los contratos deben estar determinados en cuanto a su especie". La segunda parte establece "La indeterminación
de su cantidad no será obstáculo siempre que ella pudiere ser fijada sin nuevo acuerdo entre las partes"

Por su parte al Art. 693 del CCP establece "La cantidad se reputa determinable cuando su fijación se deja al
arbitrio de un tercero, cuya decisión será definitiva. Si éste no cumpliere por cualquier causa su cometido dentro
del plazo fijado, o del que razonablemente sería suficiente para hacerlo, el contrato quedará sin efecto"

En su segunda parte dice "Cuando se señalaren al tercero designado pautas para proceder a dicha determinación,
su decisión será recurrible ante el juez si se apartare de las directivas impuestas por los contratantes. Si no
procediere a la determinación en el plazo fijado, ella se hará por el juez, atendiendo a la intención común de
aquellos".

Ejemplificando, la primera parte del artículo podemos mencionar: Pedro entrega la suma de un millón de
guaraníes a Juan, propietario de vacunos, y se deja al arbitrio de Luis que es el tercero para precisar cuántos
vacunos debe entregar en venta Juan a Pedro. Referente a la cantidad, la decisión de Luis será definitiva. Pero si
no determina la cuantía dentro del plazo fijado, o del que razonablemente sería suficiente para hacerlo, el contrato
quedará disuelto. Referente al segundo párrafo del artículo, y, apoyándonos en el ejemplo anterior, pueden Juan
y Pedro fijar pautas a Luis para determinar la cantidad de animales que Juan debe entregar a Pedro.

Si con las pautas establecidas y con fijación de términos para la determinación de la cantidad no lo hiciere, las
partes podrán recurrir al juez para ese efecto.

Debe ser posible: En efecto, ninguna persona puede ser compelida a pagar o hacer algo imposible. Pero esta
imposibilidad, la que anula el contrato debe ser absoluta. No basta que sea solo para un deudor determinado, por
falta de aptitudes o capacidad personales o por otras razones circunstanciales, es necesario una total imposibilidad,
sea física -tocar el cielo con las manos o jurídica -hipotecar una cosa mueble. Es diferente, sin embargo, cuando
una persona que carece de condiciones artísticas, se obliga a realizar un retrato o una escultura. No podrá alegar
más tarde la ineficacia de la obligación por su imposibilidad de cumplir la tarea que ha prometido, porque en
términos absolutos, hacer un retrato y una escultura es perfectamente posible, la obligación no será nula, sino que
se resolverá con el pago da daños y perjuicios.

Nuestro código establece en qué casos la imposibilidad de la prestación no produce la invalidez del contrato al
preceptuar en el Art. 694 "La imposibilidad de la prestación no impedirá la validez del contrato, si dicha
imposibilidad pudiera ser suprimida y el contrato hubiere sido concluido para el caso de que la prestación fuere
posible. Si una prestación imposible fuere subordinada a una condición suspensiva o a un plazo suspensivo, el
contrato será válido si la imposibilidad es suprimida antes del cumplimiento de la condición o
del vencimiento del plazo" Es decir, si las partes conocieron la existencia de la hipotética imposibilidad quisieron
celebrar el contrato, debe admitirse que lo ajustaron bajo la condición de que dicha imposibilidad llegue a
desaparecer -Condición Suspensiva. El segundo supuesto del artículo se explica por aplicación de las reglas que
disciplinan la condición suspensiva o el plazo suspensivo. Si, pues, la imposibilidad desapareciese antes de
acontecer el hecho futuro e incierto al cual fue subordinada la relación de derecho, o antes de vencer el plazo
suspensivo, el contrato será válido.

4.-Debe ser lícito: Todo objeto contrario a la ley anula la obligación, como el caso de un contrato que obligara a
permanecer soltero, o casarse con determinada persona o a no cambiar de domicilio. Es decir, el contrato debe
recaer sobre cosas que no estén expresamente prohibidas por la ley.

5.-No debe ser contrario a la moral y a las buenas costumbres: En realidad, este requisito bien podría ser
considerado en el punto anterior, pues no cabe duda que los contratos inmorales son ilícitos, pero dada la
extraordinaria importancia de este punto, hace aconsejable tratarlo separadamente. Todo el orden jurídico está
dominado por la idea moral, puesto que el derecho no es en definitiva, otra cosa que un orden justo, y es natural
por lo tanto, que también los actos jurídicos se ajusten a principios éticos. Así, no se concebiría que el
estado volcase el peso de su imperium en apoyo de una pretensión inmoral.

Según opiniones generalizadas sobre el punto, los actos se reputaran contrarios a las buenas costumbres cuando
estos contrarían la moral media de un pueblo en un momento determinado, por lo tanto, el juez no debe aplicar
un criterio muy riguroso al juzgar la moralidad de un acto, solo cuando éste choca abiertamente contra la moral
debe declarar su invalidez. Además, debe de tenerse en cuenta que desgraciadamente, la perfección no es
patrimonio del ser humano, y el juez debe apreciarlo con el criterio de un hombre honorable Distinción entre
objeto y finalidad El objeto de los contratos constituye la prestación a la que se obligaron las partes al celebrarlo,
la cosa o el hecho sobre la que recae la obligación contraída. La finalidad de los contratos constituye la razón
directa y concreta de la celebración de un acto. Este fin inmediato y determinante de la conducta de las partes
constituye para muchos tratadistas la causa del contrato.

Cosas fuera del comercio La disposición del CCP en su Art. 299, inc. a) es determinante al establecer que no
podrá ser objeto de los actos jurídicos aquello que no esté dentro del comercio, por ello es fundamental que, para
que una cosa pueda ser objeto de contrato esté en el comercio.

Dicho de otra manera, que el objeto o cosa sea real y disponible, estar en libre circulación y cambio, y tratándose
de hechos, el mismo debe ser posible y no debe contrariar las leyes y las buenas costumbres.

Las cosas inexistentes y las cosas futuras A este respecto el Art. 695 del CCP hace clara mención de estas
situaciones y a ella nos remitimos; "La prestación de cosas futuras puede ser objeto de los contratos. Si la
existencia de ellas dependiere de la industria del promitente, la obligación se considera pura y simple. Si la
existencia de ellas dependiere en todo o en parte de fuerzas naturales, se considerará subordinada la eficacia del
contrato al hecho de que llegasen a existir, a menos que la convención fuere aleatoria"

Esta disposición, presenta tres situaciones; 1) Las cosas futuras pueden ser objeto de los contratos. Si Pedro
contrata la adquisición de un ternero a nacer de toro puro, esta prestación puede ser objeto de contrato. 2) Cuando
dependiere de la industria del promitente la obligación, esta será considerada pura y simple. Un contrato celebrado
por una mueblería, comprometiéndose en el plazo de un mes entregar un juego de muebles al comprador y 3) Si
la existencia de la obligación dependiere en todo o en parte de fuerzas naturales, se considerará subordinada la
eficacia del contrato al hecho de que las mismas existan, a menos que la convención fuere aleatoria. El propietario
de un arroyo se compromete ceder el curso de agua que le pertenece, al fundo colindante dedicado a cultivos que
dependen de dicha agua. Pero llegado el momento de siembra el arroyo queda sin agua por una sequía excepcional,
el contrato quedará inexistente, a menos que una de las partes hubiese tomado el riesgo a su cargo.

Herencias futuras El Art. 697 del CCP dispone que "No puede ser objeto de contrato la herencia futura". Los
fundamentos de esta norma tienen principios éticos. Razones morales, fundamentos jurídicos y la paz social del
núcleo familiar abonan la vigencia de este artículo. Si se aceptara la comercialización de herencia futura, podría
provocar situaciones controvertidas en el seno de la familia, se iría contra el principio de seguridad jurídica y
sería una forma de amenguar el patrimonio familiar.

Las cosas ajenas Como principio general, las cosas ajenas pueden ser objeto de los contratos. Está legislado en
el contrato de compraventa siempre y cuando no versen sobre cosas fuera del comercio. El Art. 743 del CCP
dispone "Los bienes ajenos pueden ser objeto de la compraventa. Si en el momento del contrato la cosa vendida
no era de propiedad del vendedor, éste está obligado a procurar la adquisición al comprador. El comprador
adquirirá el dominio de la cosa cuando el vendedor obtenga la ratificación del propietario, o venga a ser su
sucesor universal o singular en la cosa vendida".

Nuestro artículo supone que el comprador sabía que el vendedor no era el titular de la cosa que le vendía, no
obstante lo cuál, reputa válida la venta, por que estando el vendedor obligado a transferirle la propiedad y posesión
de la cosa, debe cumplirla procurando la ratificación del propietario, bajo pena de que en el caso de no cumplirlas,
podrá el comprador demandar la resolución del contrato con resarcimiento de los daños y perjuicios. Esta
disposición sólo se aplicará a la venta de cosas ciertas y determinadas.

Cosas litigiosas – Gravadas o embargadas – Estelionato El Art. 696 del CCP consagra "Son anulables los
contratos que tuviesen por objeto la entrega de cosas litigiosas, gravadas o embargadas, si se hubiese ocultado
su condición al adquirente"

Esta disposición remarca la vigencia del principio de la buena fe. No es jurídico ni ético proteger las cargas ocultas
esgrimidas por una de las partes. La malicia, la intención dolosa, deben ser penada. Las cosas litigiosas, gravadas
o embargadas pueden ser objeto de contrato, siempre que todas las partes estén en conocimiento de ese gravamen.

Aquellos que ocultan tales condiciones sobre lo contratado, o contratan de mala fe sobre cosas ajenas como si
fueran propias, incurren en el delito conocido como Estelionato, una modalidad de la estafa.

UNIDAD 3:

VICIOS DE LA VOLUNTAD

Sucede en ocasiones en el Derecho Civil, que en un contrato, generalmente de compraventa, se establecen


prestaciones que, por desproporción una de ellas con respecto a la otra, originan un daño evidente para la parte
que resulta perjudicada.

VICIOS DE LA VOLUNTAD:
Los vicios de la voluntad son situaciones en las que la manifestación de voluntad de un agente se encuentra
perjudicada por eventos externos, de forma tal que dicha manifestación no puede considerarse como idónea para
generar los efectos del acto jurídico celebrado.
La declaración para que sea valida no debe tener perturbaciones, pues debe ser libre y espontanea y para que la
manifestación de voluntad sea valida debe existir concordancia entre la voluntad interna y la declaración debiendo
además ser seria.

1. El Error
Es el falso conocimiento o la ignorancia de la realidad. El sujeto cree que algo es de una manera, cuando en
realidad es de otra.

En el Derecho: Para que anule el acto, debe ser un error esencial (que recaiga sobre la naturaleza del acto, el
objeto o la persona).

Ejemplo: Compro un anillo pensando que es de oro macizo (realidad), pero es de cobre bañado (falsa creencia).
Mi voluntad estaba viciada porque si sabía la verdad, no compraba.

2. El Dolo
Es toda aserción de lo que es falso o disimulación de lo que es verdadero. Es el engaño provocado. A diferencia
del error (donde uno se equivoca solo), en el dolo alguien te hace equivocar.
Requisito: Debe ser grave y determinante (que sin ese engaño, la persona no hubiera firmado).

Ejemplo: El vendedor de un auto usado le baja el kilometraje y le pone aserrín a la caja de cambios para que no
haga ruido, ocultando los defectos para que yo lo compre.
3. La Violencia (Fuerza e Intimidación)
Es la coerción ejercida sobre una persona para obligarla a ejecutar un acto que no desea. Puede ser:
Fuerza física: Te llevan la mano para firmar.
Intimidación (Violencia Moral): Amenazas injustas de sufrir un mal grave e inminente en tu persona, bienes o
familiares.
Ejemplo: "Firmame la transferencia de tu terreno o mañana tu hijo no llega al colegio". Aquí hay voluntad, pero
no hay libertad.

4. La Lesión
Es el vicio que ocurre cuando una de las partes, explotando la necesidad, ligereza o inexperiencia de la otra,
obtiene una ventaja patrimonial evidentemente desproporcionada y sin justificación.
Ejemplo: Una persona con una urgencia médica extrema vende su casa de 500 millones por solo 50 millones
porque necesita el dinero ya. El comprador se aprovecha de esa desesperación para obtener una ventaja usuraria.

F a c t o r e s p e r t u r b a d o r e s :
•Error
Voluntad interna
•D o l o

•V i o l e n c i a
Voluntad declarada
•I n t i m i d a c i ó n

CUADRO RESUMEN:

Vicio ¿Qué afecta? Definición Corta

Error La Intención | Creer algo falso. |

Dolo La Intención | Me engañan apropósito. |

Violencia La Libertad | Me obligan con fuerza o miedo. |

Lesión La Equidad | Se aprovechan de mi necesidad. |

Lesión – Concepto: "constituye el perjuicio que una parte sufre al celebrar un negocio jurídico a raíz de la
desproporción entre las prestaciones.."

Naturaleza jurídica A la Lesión se lo puede calificar como un acto ilícito por reunir los elementos
característicos que son: imputabilidad del agente (acto violatorio) y al mismo tiempo el daño causado por el
aprovechamiento.

Disposición Penal sobre Lesión de confianza:

Artículo 192.- Lesión de confianza 1º El que en base a una ley, a una resolución administrativa o a un contrato,
haya asumido la responsabilidad de proteger un interés patrimonial relevante para un tercero y causara o no
evitara, dentro del ámbito de protección que le fue confiado, un perjuicio patrimonial, será castigado con pena
privativa de libertad de hasta cinco años o con multa. 2º En los casos especialmente graves la pena privativa de
libertad podrá ser aumentada hasta diez años. No se aplicará el párrafo anterior cuando el hecho se refiera a
un valor menor de diez jornales. 3º Se aplicarán los incisos anteriores aun cuando careciera de validez la base
jurídica que debía fundamentar la responsabilidad por el patrimonio. 4º En lo pertinente, se aplicará también
lo dispuesto en los artículos 171 y 172.

Contratos a los que puede aplicarse Pueden estar "viciados" por Lesión sólo los contratos onerosos, puesto
que en los contratos gratuitos, las obligaciones pesan sobre una sola de las partes, y por lo tanto, no se
materializa la "desigualdad en las prestaciones" En este caso, el contrato no reposa en la idea de equidad y
equivalencia, sino en el propósito de hacer una liberalidad. Así mismo, en los contratos aleatorios no pueden
entrañarse Lesión, por más que las obligaciones a cargo de una las partes resulten, en definitiva,
considerablemente más gravosas que las otras, porque ella es propia de la naturaleza de estos contratos, en que
los hechos que escapan a la voluntad de las partes, aunque previstos, pueden favorecer notablemente a una de
ellas.
Legislación Nuestro Código Civil en cuanto a la Lesión, expresa en su Art. 671 cuanto sigue: "Si uno de los
contratantes obtiene una ventaja manifiestamente injustificada, desproporcionada con la que recibe el otro,
explotando la necesidad, la ligereza o la inexperiencia de éste, podrá el lesionado, dentro de dos años demandar
la nulidad del contrato o su modificación equitativa. La notable desproporción entre las prestaciones hace
presumir la explotación, salvo prueba en contrario. El demandado podrá evitar la nulidad ofreciendo esa
modificación, que será judicialmente establecida, tomando en cuenta las circunstancias al tiempo del contrato y
de su modificación" Con ello, se consagra la Teoría de la Lesión del Derecho, recogiendo los fundamentos de la
doctrina y de la legislación comparada, que fuera perfeccionada por el Código Alemán y adoptada por la mayoría
de los códigos modernos, en consideración del principio de justicia que debe proteger al más débil y estimular la
vigencia de la buena fe.

Como se puede observar, al realizar un análisis de lo que el citado artículo se tiene que, entre otras cosas
establece "…explotando la necesidad, ligereza o inexperiencia de éste…" En efecto, esas condiciones de
inferioridad a la que se refiere el artículo en estudio, las mismas deben preexistir al acto, para que esta
circunstancia pudiera conducirla a la realización de un acto ruinoso o dañino para sus intereses, y debe ser
conocida por la otra parte, de tal forma que pueda existir un aprovechamiento de tal circunstancia con el propósito
de obtener mediante el mismo una ventaja injustificada. La necesidad siempre es considerada como sinónimo
de pobreza, carencia, falta de cosas, bienes o servicios que son menester para la vida, riesgo que por general
exige pronto auxilio. La gran diferencia existente entre Lesión y el Estado de necesidad son que, en este último
no se sufre daño alguno, sino que se causa, en cambio en la lesión, la persona necesitada es quién sufre las
consecuencias. El derecho contempla los casos en que una de las partes realiza un acto por influjo de una
circunstancia que constituye un riesgo o peligro que afectan a la salud, la libertad de las personas.

Al referirse la ley a la ligereza, le otorga un significado de "inferioridad mental" por lo que en el campo del
derecho nos encontramos que, quienes actúan con ligereza en los negocios jurídicos, caen dentro de la órbita de
su propia culpa y, en consecuencia, no tendrían acción para demandar la nulidad o la modificación del acto, en
virtud del principio de que nadie puede invocar su propia torpeza como fundamento de defensa de sus derechos.

En cuanto a la "inexperiencia", ella es entendida como la falta de conocimiento, que se adquiere gracias a la
práctica y a la observación, o sea como "carencia de práctica, destreza o conocimiento" Así, al hablar de
inexperiencia, esta figura mantiene un límite muy estrecho con el error como vicio de la voluntad, y bien puede
decirse que esta falta de experiencia puede ser aprovechada por la otra parte, que obra con sagacidad y astucia, y
que se vale de la situación de inferioridad del inexperto para obtener para él una ventaja patrimonial excesiva.

Prueba de la explotación El citado art. 671 del Código Civil, crea una "presunción" que parte de la "notable
desproporción entre las prestaciones" De esta manera, en el negocio jurídico lesivo, el elemento objetivo se
materializa mediante la desproporción grosera e injustificable entre las prestaciones, mientras que, el elemento
subjetivo se materializa mediante las condiciones de inferioridad, es más, ante estos dos elementos, se requiere
una relación causal que sin lugar a dudas, debe ser el aprovechamiento de aquellas condiciones en que una de las
partes aprovecha para obtener es ventaja desproporcionada.

Efectos de la Lesión- prescripción: En cuanto a los efectos que puede producir la Lesión, es precisamente la
nulidad del acto y en tal sentido la segunda parte del mismo art. 671 citado establece: "… podrá el lesionado,
dentro de los dos años, demandar la nulidad del contrato o su modificación equitativa. El demandado podrá
evitar la nulidad ofreciendo esa modificación, que será judicialmente establecida, tomando en cuenta las
circunstancias al tiempo del contrato y su modificación", con lo que se confirma el reparo sobre si el efecto de la
lesión es la "rescisión o la nulidad" del acto.

IMPREVISIÓN Es la "ausencia o falta de previsión" En los contratos de cumplimiento a plazo, o de ejecución


continuada o periódica, pueden fácilmente producirse riesgos imposibles de ser previstos en el momento de ser
celebrados y que por lo tanto traen como consecuencia inmediata el excesivo gravamen en su cumplimiento para
una de las partes, en razón de que, la base económica general tenida en cuenta al contratar, resulta modificada en
el momento de la ejecución, creando para la parte afectada graves dificultades para cumplir con su prestación,
pues ello implica tener que someterse a un gran sacrificio económico, no previsible en el momento de celebrar el
contrato. Esa circunstancia hace posible la revisión del convenio, si bien algunas legislaciones no admiten la
revisibilidad de lo pactado y mantienen el principio "rebus sic stantibus" La Teoría de la Imprevisión ha sido
vivamente impugnada por los autores de tendencia liberal, siendo la crítica esencial de que "el contrato es, por
sobre todas las cosas un acto de previsión, y así, quién celebra un contrato de tracto sucesivo o de cumplimiento
diferido, se propone precisamente asegurarse contra todo cambio" Si se quiere, hasta parecería lógico, pues, la
"previsión" que ha estado plasmado en el alma del contrato y en la intención de las partes, quedaría desvirtuada
por la aplicación de esta teoría, pues, siempre se ha señalado que los pactos son realizados para ser cumplidos, y
que toda solución legal que permita apartarse de este principio jurídico y moral, se traducirá en un deterioro del
contrato como instrumento de las relaciones jurídicas económicas de los hombres.
Sin embargo, con la concepción liberal del derecho cuya rigidez es incompatible con el espíritu del derecho
moderno, estas observaciones hasta si se quiere, no son muy coherentes, pues una cosa es el respeto de los pactos,
principios cuya bondad nadie discute, pero otra cosa es hacer de esos mismos pactos, instrumentos de opresión e
injusticia.

Ya en la Edad Media, los juristas encontraron una salida a la eventualidad planteada, sosteniendo que en los
contratos existe sobreentendida la cláusula rebus sic stantibus, según el cual, el contrato se resuelve cuando al
llegar el momento de la ejecución se ha modificado la situación de recíproco sacrificio y ventajas tenidas presente
por las partes en el momento de la convención.

Nadie duda tampoco de que el contrato es un formidable instrumento de previsión y más aún, es muy probable
que las partes hayan querido asegurarse contra un cambio de circunstancias. Mientras todo se mantenga dentro
de los límites razonables, el contrato debe ser cumplido a pesar de que se haya hecho más oneroso para una de
las partes de lo que era en el momento de su formalización.

Pero, cuando la alteración es razonablemente imprevisible, y ha agravado tan sustancialmente las obligaciones
del deudor, que éste no podría ser obligado a cumplirlas sino a costa de su ruina o de sacrificios excesivos, es
también lógico y moral que no pueda ser mantenida con todo su rigor la letra del contrato sin contrariar su espíritu,
que en principio era el de imponer a ambas partes contratantes, condiciones y obligaciones equitativas.

Legislación Nuestro Código Civil, trata la imprevisión en su art. 672 con los siguientes términos: "En los
contratos de ejecución diferida, si sobrevinieren circunstancias imprevisibles y extraordinarias que hicieren la
prestación excesivamente onerosa, el deudor podrá pedir la resolución de los efectos del contrato pendientes de
cumplimiento. La resolución no procederá cuando la onerosidad sobrevenida estuviera dentro del alea normal
del contrato, o si el deudor fuera culpable. El demandado podrá evitar la resolución del contrato ofreciendo su
modificación equitativa. Si el contrato fuera unilateral, el deudor podrá demandar la reducción equitativa de la
manera de ejecutarlo" Condiciones de aplicación Para que sea posible aplicar la Teoría de la Imprevisión es
necesario la reunión de los siguientes elementos:

• Que se trate de contratos conmutativos, sean unilaterales o bilaterales;

• Que se trate de contratos de ejecución diferida;

• Que la prestación a cargo de una de las partes se haya tornado excesivamente onerosa, debido a
circunstancias extraordinarias e imprevisibles; y,

• Que el perjudicado no hubiese obrado con culpa.

Efectos Los efectos son los siguientes: La parte perjudicada por la excesiva onerosidad puede demandar la
resolución de los efectos del contrato pendientes de cumplimiento, es decir, los efectos son para el futuro. Una
vez demandada la resolución por la parte interesada, quien haya sido demandada puede impedir la resolución del
contrato ofreciendo mejorar equitativamente los efectos del contrato. Aquí, la resolución del contrato se
transforma en un juicio de reajuste de las condiciones del contrato, que queda librado al criterio judicial, que
deberá proceder sobre las bases de la equidad.

Diferencias con el caso fortuito Son notorios los puntos de contacto de la imprevisión con el caso fortuito; así:

• Ambas suponen hechos sobrevivientes al contrato, de carácter imprevisible y extraordinario;

• El deudor culpable pierde el derecho de acogerse a los beneficios de una u otra institución, pero con
diferencias conceptuales netas: el caso fortuito implica imposibilidad de cumplir, la imprevisión supone una
dificultad grave pero no una imposibilidad. En el primer caso, el obligado queda totalmente exento de
responsabilidad, en el segundo esta obligado a cumplir no ya lo prometido en el contrato, sino lo que en
equidad corresponde según criterio judicial.

En la práctica sin embargo, hay una zona en que ambas situaciones jurídicas se confunden, muchas veces
será cuestión de criterio decidir si la modificación de las circunstancias es tan profunda que ha originado una
verdadera imposibilidad de cumplir, o si por el contrario, solo hay una dificultad grave para cumplirlas.

La Teoría de la Imprevisión

Concepto: Es la facultad que tiene una de las partes de solicitar la revisión o resolución de un contrato cuando,
por acontecimientos extraordinarios e imprevisibles, la prestación a su cargo se ha vuelto excesivamente
onerosa (muy difícil o cara de cumplir), rompiendo el equilibrio económico del acuerdo.
Fundamento: La equidad y la buena fe. No es justo que una parte se arruine por algo que nadie pudo prever.

Requisitos para que se dé:

1. Contrato de ejecución diferida o continuada: (Ej: Alquileres, préstamos a cuotas). No se aplica a lo que ya
se pagó y entregó.

2. Acontecimiento extraordinario e imprevisible: Algo que sale totalmente de lo común (una guerra, una
pandemia, una devaluación monetaria catastrófica).

3. Excesiva onerosidad: No es una simple molestia; es que cumplir el contrato ahora es "ruinoso" para el
deudor.

4. Ausencia de mora o culpa: El que pide la imprevisión debe estar al día con sus obligaciones.

La Cláusula Rebus Sic Stantibus

Concepto: según el cual, el contrato se resuelve cuando al llegar el momento de la ejecución se ha modificado
la situación de recíproco sacrificio y ventajas tenidas presente por las partes en el momento de la convención.

Es una locución latina que significa "estando así las cosas". Es la base jurídica de la Teoría de la Imprevisión.

La lógica: Se entiende que todo contrato tiene una cláusula implícita que dice: "Yo te voy a cumplir mientras las
condiciones generales del país y la economía se mantengan como están hoy".

Diferencia con el Pacta Sunt Servanda: Mientras que este dice que el contrato es ley para las partes, la cláusula
Rebus Sic Stantibus actúa como una válvula de escape cuando esa "ley" se vuelve injusta por causas externas.

Ejemplo: El caso del Ganadero: Un productor firma un contrato para entregar 1.000 kilos de carne mensuales a
un precio fijo durante 2 años. A los 6 meses, cae una plaga mundial que mata al 80% del ganado y el precio del
forraje sube un 500%. Cumplir el contrato hoy le costaría al ganadero 10 veces más de lo que va a recibir. Aquí
aplica la Imprevisión: El ganadero puede ir al Juez y pedir que se ajuste el precio o se rescinda el contrato porque
las condiciones cambiaron radicalmente (Rebus Sic Stantibus).

La Nulidad (Nulidad Absoluta)

Es la sanción legal más severa. El acto tiene un vicio tan grave que afecta al orden público, a la moral o a la ley
misma. Para el derecho, ese acto nunca existió.

Causalidad (¿Por qué ocurre?):

Objeto ilícito o prohibido: (Ej: Vender una plaza pública).

Causa ilícita: (Ej: Contratar a alguien para cometer un delito).

Falta de formas solemnes: (Ej: Vender un inmueble por contrato privado y no por Escritura Pública).

Incapacidad absoluta: (Ej: Un niño de 5 años firmando un contrato solo).

Características:

* Puede ser declarada de oficio por el Juez.

* No se puede confirmar (no tiene arreglo).

* La acción no prescribe (es imprescriptible).

La Anulabilidad (Nulidad Relativa)

Aquí el acto no afecta al orden público, sino al interés particular de una de las partes. El acto produce efectos,
pero tiene una "mancha" que permite a la víctima pedir que se deje sin efecto.

Causalidad (¿Por qué ocurre?):


*Vicios de la voluntad: (Error, Dolo, Violencia).

*Incapacidad relativa: (Ej: Un menor de 17 años que contrata sin su tutor).

* Lesión: (Cuando hay aprovechamiento de la necesidad).

Características:

* Solo puede ser pedida por la parte perjudicada (el Juez no puede declararla de oficio).

* Es confirmable: Las partes pueden arreglar el vicio y hacer que el acto sea válido.

* La acción prescribe (tiene un plazo para demandar).

Cuadro Comparativo:

Característica: Nulidad (Absoluta) | Anulabilidad (Relativa)

Interés afectado: Orden Público / Sociedad. | Interés Privado / Particular. |

Gravedad: Acto inexistente (muerto). | Acto viciado (enfermo). |

Confirmación: No se puede arreglar. | Sí se puede confirmar. |

Prescripción: No prescribe nunca. | Prescribe en los plazos de ley. |

Declaración: El Juez puede de oficio. | Solo a petición de parte. |

Las Sanciones Legales

En Derecho Civil, la sanción no es la cárcel, sino la nulidad. La ley "castiga" al acto viciado quitándole su razón
de ser.

La Nulidad como Sanción: Es la respuesta del ordenamiento jurídico ante la violación de las formas o la falta
de voluntad sana.

La Inoponibilidad: A veces, el acto es válido entre las partes, pero no produce efectos contra terceros (ej. una
venta que no se inscribió en el Registro).

Indemnización de Daños y Perjuicios: Esta es la sanción "extra". Si el vicio (Dolo o Violencia) causó un daño
económico a la víctima, el culpable no solo pierde el contrato, sino que debe pagar una suma de dinero para
reparar el daño.

Efectos de la Nulidad (El "Volver Atrás")

El principio general es que las cosas deben volver al estado en que estaban antes de que se firme el acto nulo. Es
como si usáramos una "máquina del tiempo" jurídica.

Restitución de las Prestaciones: Si yo te vendí un auto por “Dolo” (me engañaste) y el Juez anula el contrato:

1. Vos me devolvés el auto.


2. Yo te devuelvo el dinero.

Efectos frente a Terceros: Si el acto es Nulo (Absoluto): La nulidad alcanza a todos. Si vos le vendiste el auto a
un tercero, yo puedo ir a sacárselo a ese tercero (con ciertas excepciones de buena fe).

Si el acto es Anulable (Relativo): Los derechos de terceros de buena fe y a título oneroso suelen estar protegidos.

La Confirmación (El Efecto de "Sanación")

Solo para los casos de Anulabilidad. Es el acto por el cual la víctima del vicio decide "perdonar" el defecto y
hacer que el acto sea plenamente válido.

Efecto: Desaparece la mancha del vicio y el contrato queda firme como si nunca hubiera estado enfermo.

Ejemplo: Me vendiste una casa con Dolo (me ocultaste que se inundaba). Yo me entero, pero igual me gusta la
casa y decido firmar un documento diciendo que acepto la situación. Ahí estoy Confirmando el acto.

Resumen: "El efecto principal de la nulidad es la aniquilación del acto jurídico, obligando a las partes a restituirse
mutuamente lo que han recibido, con el fin de restablecer el equilibrio roto por el vicio."

UNIDAD IV

Clasificación de los contratos

Modernamente se admiten numerosas divisiones sobre cuya exactitud y utilidad no existe acuerdo en los autores,
teniendo entre los más importantes a:

Contratos Unilaterales y Bilaterales

Contratos unilaterales La doctrina enseña que son aquellos en que solo una de las partes resulta obligada a
consecuencia de la relación contractual, como ocurre en las donaciones, que solo significa obligaciones para el
donante. Ahora bien, todo contrato presupone un acuerdo de voluntades, es decir siempre depende de dos
declaraciones, la propuesta y la aceptación.

Tenemos entonces que el contrato en cuanto a su formación -acto bilateral se contrapone a las declaraciones
unilaterales de la voluntad. Así, siendo bilateral sobre este aspecto, debemos entender que la unilateralidad en
este caso se refiere a sus efectos, es decir en cuanto a las obligaciones que generan. Así tenemos que la
unilateralidad implica la idea de obligaciones de una sola parte hacia la otra -ex uno latere-.

Contratos bilaterales Son aquellos que engendran obligaciones recíprocas, es decir, para cada contratante, la una
hacia la otra, como ocurre en la compraventa, la permuta, la locación, etc. También se lo conoce como obligatorio.

No hay duda que desde el punto de vista etimológico, la bilateralidad -implica la idea de obligaciones recíprocas.

Contratos bilaterales perfectos e imperfectos

Los primeros serían aquellos contratos que generan obligaciones principales y correlativas, y los segundos,
aquellos que, siendo originariamente unilaterales, crean eventualmente por accidente obligaciones para con el
acreedor principal.

Ejemplo, en el depósito, la obligación principal sería la de restituir la cosa depositada, pero accidentalmente el
depositario puede realizar gastos para la conservación de la cosa en depósito, constituyéndose de esta manera en
acreedor del depositante.

La Exceptio non adimpleti contractus

Se considera que, respecto de las apariencias o semejanzas, los contratos bilaterales imperfectos son en realidad
unilaterales, porque lo que importa es la esencia de lo convenido, fijado en el momento mismo de la formación
del acuerdo de voluntades, y la misma es inalterable por efecto de hechos ulteriores

Contrato a título oneroso y a título gratuito. Noción. Interés de esta clasificación

Contratos a título oneroso y a título gratuito La doctrina y los textos distinguen los contratos en onerosos y
gratuitos, llamados también contratos interesados y contratos desinteresados.
En cuanto a este último, es también conocido como benéficos o de beneficencia.

De esta manera tenemos que los contratos onerosos son aquellos en los cuales las partes asumen obligaciones
recíprocas, de modo que se promete una prestación para recibir otra; tales como la compraventa -cosa por dinero,
en la permuta -cosa por cosa, en el contrato de trabajo -servicio por dinero, en la locación -goce de la cosa
por dinero,

Los contratos gratuitos sin embargo son aquellos en que solo una de las partes se obliga con relación a la otra,
llamados también contratos benéficos o de beneficencia porque son realizados únicamente buscando otorgar un
beneficio o una utilidad para uno solo de los contratantes.

Consecuencias e interés de esta clasificación La distinción entre contratos gratuitos y onerosos tiene una enorme
repercusión jurídica. Las principales consecuencias son:

A) Los adquirentes por título oneroso están mejor protegidos por la ley que los adquirentes por título gratuito, por
consiguiente:

a) Las acciones de reivindicación y de petición de herencia, tienen mayores exigencias cuando se dirigen contra
quién adquirió la cosa a título gratuito;

b) La acción revocatoria no exige la prueba del (conocimiento del fraude por el tercero adquirente) cuando el
mismo adquirió la cosa por título gratuito, pero es indispensable si la hubo a título oneroso;

c) La acción de reducción (tendiente a proteger la legítima de los herederos forzosos) procede contra las
enajenaciones hechas por el causante a título gratuito pero no contra las enajenaciones onerosas y

d) La garantía de evicción y contra los vicios redhibitorios, solo procede en principio, en los contratos onerosos;
a caballo regalado no se le miran los dientes

B) La acción de colación (tendientes a que se consideren las transmisiones de dominio hechas por el causante a
favor de uno de su futuros herederos como adelanto de herencia) solo funcionan respecto de los actos gratuitos;

C) La aplicación de la lesión enorme no se concibe en los contratos gratuitos y

D) Las cláusulas dudosas en los contratos onerosos deben ser interpretadas en el sentido que más favorezca
el equilibrio de las contraprestaciones, en los contratos gratuitos, en el sentido más favorable al deudor.

Contratos Consensuales y reales. Noción.

Todo contrato, como acuerdo de voluntades es necesariamente consensual, en algunos basta el consentimiento,
en otros se exige para su formación algún otro elemento, como ser la solemnidad o la formalidad especial y otra
en que es necesaria la sola entrega o tradición de la cosa que constituye su objeto.

Se admite entonces la clasificación de los contratos, en cuanto a su modo de formación en consensuales, formales
y reales.

Son contratos consensuales: aquellos que quedan concluidos por el mero consentimiento, sea o no formal, y
son contratos reales aquellos que quedan concluidos solo con la entrega de la cosa sobre el cuál versa. De
acuerdo con el concepto expresado, los contratos reales requieren como una condición de su existencia la entrega
de la cosa.

Contratos Solemnes y no solemnes. Noción.

Los contratos formales: por el contrario, solo pueden ser celebrados mediando la forma establecida por la ley.
La ausencia de la forma lo torna inexistente por que impide que se perfeccione. La forma o solemnidad se presenta
por lo tanto como una condición para la formación del contrato, y por último,

los contratos no formales son aquellos que para su perfeccionamiento no requieren de formalidad alguna y son
válidas siempre que no alteren el orden público o no afecten al Derecho Positivo Nacional.

Contratos Nominados e innominados

Son contratos nominados o típicos, aquellos que están previstos y legislados en el Código. Son los más
importantes y frecuentes, y por ello han merecido una atención especial del legislador.
Su regulación legal, salvo disposiciones excepcionales, solo tiene carácter supletorio, se aplica en caso de silencio
del contrato, pero las partes tienen la libertad de prescindir de la solución legal y regular de una manera distinta
sus relaciones, por lo tanto, el propósito del legislador no es sustituir la voluntad de las partes por la de la ley,
simplemente desea evitar conflictos para el caso de que las partes no hayan previsto cierto evento, lo que es muy
frecuente. Lo que los configura jurídicamente como nominados es la circunstancia de que están legislados.

Para ello dicta normas inspiradas en lo que es costumbre convenir, o fundadas en una larga experiencia y a través
de ella, en ideas conciliadoras acerca de cómo puede ser hallado un equilibrio tolerable entre ambas partes y
exigible en justicia a cada una de ellas.

Los contratos innominados o atípicos, son aquellos que no están legislados en el Código y resultan de la libre
creación de las partes. No pierden su carácter de nominados por la circunstancia de que en la vida de los negocios
se los llame de alguna manera, tal como ocurre por ejemplo, con el contrato de garaje, el de espectáculo público,
de excursión turística, etc.

Muchas veces ocurre que nuevas necesidades van creando formas contractuales que tienden a tipificarse
espontáneamente y a llevar una denominación común, y cuando esa forma contractual adquiere importancia
suficiente como para merecer la muy especial atención del legislador, este lo reglamenta; y el contrato queda de
esta manera transformado en nominado.

Interés de esta clasificación La importancia de la distinción reside hoy en que si el acuerdo celebrado entre las
partes configura una de las variedades previstas en la ley, le es aplicable el conjunto de normas que lo regulan, en
tanto que no hay leyes supletorias para los contratos atípicos.

Contratos conmutativos y aleatorios

Son contratos conmutativos aquellos en los cuales las obligaciones mutuas están determinadas de una manera
precisa, esas contraprestaciones se suponen equivalentes desde el punto de vista económico. De ahí la calificación
de conmutativos con la que se quiere expresar que las partes truecan o conmutan valores análogos. Ej. La permuta,
el contrato de trabajo, la locación de obra, etc.

Son contratos aleatorios aquellos en que, el monto de una de las prestaciones o de ambas, no están determinadas
de manera fija, sino depende de un acontecimiento futuro y casi siempre incierto. Ej. La renta vitalicia, en la cuál
una de las partes entrega un capital a cambio de una renta que durará toda la vida de quién la recibe.

Aquí el alcance económico de la promesa hecha por el deudor de la renta es impreciso, depende de la duración
de la vida de la otra parte. El contrato será mas o menos ventajoso, según ésta viva poco o mucho tiempo. Los
contratos conmutativos y aleatorios son una subespecie de los onerosos.

EJEMPLO: lotería, telebingo,

Otras clasificaciones Contratos principales y accesorios Existen contratos de distintas prestaciones que tiene
entre ellas una relación de subordinación y donde uno de ellos es principal, es decir, puede existir por sí sólo; el
otro es accesorio y su existencia no se concibe sin el principal, de tal modo que si éste fuera nulo o quedara
rescindido o resuelto, también quedaría privado de efectos el accesorio, conforme al principio de que lo accesorio
sigue la naturaleza de lo principal, es decir, los principales tienen existencia aislada, por sí mismos, en tanto que
los accesorios sólo pueden existir vinculados o sea subordinados a otros. Ej. La fianza es el típico
de contrato accesorio,

Contratos de ejecución instantánea, sucesiva o escalonada

Los Contratos Instantáneos son aquellos en que las prestaciones se realizan de una sola vez y en el momento
de la conclusión del contrato o en otro establecido por las partes. Los Contratos sucesivos son aquellos contratos
en que las prestaciones son de cumplimiento reiterado o continuo, es aquel que tiene por objeto una cantidad
global, a ser entregada en cuotas o en partes, como las publicaciones de obras en fascículos.

Contratos Ad líbitum y por adhesión

Los Contratos Ad líbitum (a la mera voluntad o como se quiera) se refiere a aquellos celebrados a voluntad, a
gusto o a elección de las partes, y cuyo cumplimiento queda librado a la voluntad de las partes.

Los de adhesión constituye una típica y cada vez mas frecuente modalidad de contratación, caracterizada por la
circunstancia de que solo una de las partes es quién fija todas las cláusulas, sin que quienes quieran participar en
ella tengan otra alternativa que aceptarlo o rechazarlo. Ej.: Tigo
Contratos individuales y colectivos Ambos son de utilización especiales en los contratos laborales,
entendiéndose a los primeros a aquellos en que el trabajador pacta directamente con el empleador a
título personal y los segundos a aquellos acuerdos firmados entre un empleador, un grupo de empleadores, o una
o varias organizaciones de empleadores por una parte, y, por otra una o varias organizaciones representativas de
trabajadores.

Resumen de la clasificación de contratos


-Unilaterales: crean obligaciones sólo para una de las partes (Ej: donación, depósito, comodato, fianza, mutuo, etc.).
1.- -Bilaterales: crean obligaciones recíprocas para todas las partes intervinientes (Ej: la compraventa, la permuta, la locación de cosas, de servicios
o de obra, la sociedad, etc).

-Onerosos: cuando hay prestaciones reciprocas. La prestación de una de las partes tiene su razón de ser en la contraprestación de la otra (Ejs:
compraventa, permuta, locación, etc).
2.- -Gratuitos: cuando una de las partes debe una prestación sin recibir nada a cambio. No hay contraprestación de quien recibe la ventaja (Ejs: la
donación, el comodato, etc).

-Consensuales; cuando se perfeccionan por el mero consentimiento de las partes (Ejs: compraventa, locación, mandato, fianza, etc).
3.- -Reales: para perfeccionarse requieren -aparte del consentimiento de las partes- la entrega de la cosa (Ejs: depósito, mutuo, comodato, etc).

-Aleatorios: cuando las ventajas o las perdidas dependen de un acontecimiento incierto. (Ejs: juego, apuesta y suerte, seguro; renta vitalicia).
4.- -Conmutativos: cuando las ventajas están determinadas al celebrarse el contrato y no dependen de un acontecimiento incierto. (Ej: la compraventa,
la locación, etc).

-Formales: la ley les exige una forma determinada (Ej: escritura pública)
pueden ser: a) Solemnes' (ad solermnitatem), la forma se exige como requisito de validez, si no se celebra en esa forma es nulo (Ej: donación de inmuebles,
donación de prestaciones periódicas o de rentas vitalicias, cesión de derechos hereditarios, etc).

5.- b) No solemnes', (ad probationem) la forma se exige al sólo efecto de poder probarlo en juicio (Ej: compraventa de inmueble).

-No formales: la ley no les exige una forma determinada; pueden celebrarse en cualquier forma (Ejs: compraventa o permuta de muebles, locaciones,
comodato, depósito, etc).

6.- -de ejecución instantánea: los que se ejecutan o cumplen de una sola vez (Ej: compraventa).
-de tracto sucesivo: los que tienen prestaciones periódicas (Ej: pago del alquiler en la locación de cosas; renta vitalicia; etc).

7.- -de ejecución inmediata: los efectos del contrato se producen de inmediato, desde su celebración.
-de ejecución diferida: los efectos comienzan a cumplirse después de cierto plazo.

8.- -Principales: tienen existencia y validez propia, sin depender de otro contrato (Ej: compraventa, locación, etc).
-Accesorios: dependen de otro contrato al cual acompañan (Ej: contrato de fianza).

9.- -Entre presentes: cuando las partes están en contacto directo (personalmente o por medio de representante).
-Entre ausentes: cuando las partes no están en contacto directo, y para contratar se valen de mensajeros o intermediarios, que no tienen
representación.

10.- -Típicos (o nominados): los que están regulados especialmente por el Código (Ejs: compraventa, donación, etc) o por leyes especiales (Ej: seguro,
edición, maquila, tarjeta de crédito).
-Atípicos (o inominados): los que no tienen una regulación legal (Ejs: garaje; medicina prepaga; tiempo compartido).
Pueden ser: a) Unión de contratos: se combinan o unen varios contratos. (Distintos contratos unidos por un solo documento) (Distintos
contratos considerados un todo)
b) Contrato mixtos: contrato que contienen uno o varios elementos de otros Contratos.

11.- - Según la función que cumplen

a) de administración (Ej: locación de un inmueble).


b) de disposición (Ej: venta de una casa).
c) de cambio (Ej: compraventa, permuta, etc).
d) de crédito (Ej: mutuo o préstamo de consumo).
e) de garantía (Ej: fianza).
f) de previsión (Ej: enta vitalicia, seguro).
g) de custodia (Ej: depósito, garage).
h) de colaboración (Ej: sociedad).
UNIDAD 5:

FORMAS DE LOS CONTRATOS

De las Formas – Generalidades La forma, constituye el conjunto de prescripciones de la ley respecto de las
solemnidades que deben ser observadas al tiempo de la formación de un acto jurídico, y actúa como instrumento
de prueba, para constatar la existencia del acto, sirve para revelar la voluntad de los contratantes haciéndola más
visible, como también sirve como medio de publicidad, a través de los cuáles los terceros alcanzan a tener
conocimiento sobre el acto.

Antiguamente, los pueblos se singularizaban por un formalismo estrecho y rígido, característica principal del
derecho romano en su primera época, donde los actos estaban inseparablemente ligados a sus formas, de manera
que, la menor desviación en el cumplimiento de las prescripciones legales, el más pequeño olvido de dichas
solemnidades, traía aparejada la nulidad del acto, aun cuando el consentimiento de los otorgantes estuviera
probado inequívocamente.

Con el advenimiento del Derecho Canónico, esas asfixiantes solemnidades paulatinamente fueron siendo
eliminadas, conforme aparecía la llamada libertad de formas en la celebración de los contratos. Igualmente, el
principio de la buena fe en todo acto contractual impone, el cumplimiento de la palabra empeñada, y a no eludir
las consecuencias de dichos actos, so pretexto de la omisión de tal o cuál detalle formal. El Derecho Canónico
eliminó en gran medida las solemnidades de los actos, y muy especialmente ayudó la creciente comercialización
de cosas, que cada vez más requirieron una mayor dinámica para aligerar las transacciones en los actos típicos
comerciales, representada por los contratos mercantiles.

Actualmente impera como principio fundamental el de la libertad de formas, basta el consentimiento para que el
contrato tenga plena vigencia y fuerza obligatoria. Sólo en casos especiales la ley exige el cumplimiento de
requisitos formales.

Formas ad solemnitatem: Son aquéllos requisitos, que constituyen base especial para la validez del contrato o
del acto. La omisión de estas formalidades, priva al acto de todos sus efectos, aunque el consentimiento pueda
verificarse inequívocamente. Ej. Contrato de constitución de Sociedad, Matrimonio, etc.

Formas ad probationem: Son aquéllos requisitos exigidos por la ley, al solo efecto de la prueba y como
protección de los derechos de terceros, de tal manera que el acto en sí no es nulo, sino anulable. Ej. La
compraventa de inmuebles, que debe ser instrumentada por escritura pública, pero si las partes la efectuaron en
instrumento privado, cualquiera de las partes puede obligar a la otra el reencause del acto por la vía que la ley
asigna.

La formalidad en nuestro derecho positivo Nuestro Código Civil prescribe en su Art. 302 "En la celebración
de los actos jurídicos deberán observarse las solemnidades prescritas por la ley. A falta de regla especial, las
partes podrán emplear las formas que estimen conveniente"

Conforme a esta regla, podemos determinar que los contratos pueden ser formales y no formales. Son Contratos
formales aquellos que necesariamente deben cumplir con las formalidades establecidas por la ley, y contratos no
formales son aquellos que conceden a las partes libertad para redactar en la forma que más estimen conveniente
sus convenciones, generalmente se refiere a los actos de pura consensualidad.

Nuestro código vuelve a consagrar como regla, el principio de libertad en la elección de las formas, respetando la
tendencia consagrada en el derecho contemporáneo. La excepción a la regla viene a constituir los actos jurídicos
formales, como son los testamentos, el matrimonio y los contratos que exigen ciertos requisitos. Por su parte el
Art. 303 determina "Cuando una determinada forma instrumental fuere exclusivamente prescrita por la ley, no se
la podrá suplir por otra, aunque las partes se hubiesen comprometido por escrito a su otorgamiento en un tiempo
determinado, e impuesto cualquier pena. Esta cláusula y el acto mismo serán nulos"

Significa de esta manera, que la característica principal de todo acto jurídico consiste en ser escrito. Los actos
jurídicos revisten diferentes normas de instrumentación. Se sienta como regla absoluta la prohibición de sustituir
una especie por otra diferente. Ej. El testador que redacta su testamento a máquina de escribir y no de puño y
letra, como manda las solemnidades del testamento ológrafo.

Análisis de los Artículos 699/707 del C.C

Con respecto a los contratos, el Art. 699 dictamina "La forma de los contratos será juzgada: a) entre presentes,
por las leyes o costumbres del lugar en que hubiesen sido concluidos; b) entre ausentes, cuando constare en
instrumento privado suscripto por alguna de las partes, por las leyes del lugar en que haya sido firmado; y c) si el
acuerdo resultó de correspondencia, de la intervención de agentes, o de instrumentos firmados en distintos
lugares, se aplicará las leyes más favorables a la validez del acto"

El inciso a) da a la costumbre valor jurídico y es una excepción a la regla. Como se han unificado los contratos y
las obligaciones en materia civil y comercial, la costumbre es un indicador valioso para juzgar la forma y prueba
de los contratos.

El inciso b) es muy claro, entre ausentes, si el contrato se halla estipulado en un instrumento privado y estar
suscripto por una de las partes. En este caso se aplicarán las leyes del lugar en que haya sido firmado por quién
suscribió el contrato y, El inciso c) estipula la validez del acto jurídico, aplicando las leyes más favorables para
la vigencia del contrato.

Contratos que deben hacerse por escritura pública El Art. 700 del CCP preceptúa "Deben ser hechos en
escritura pública:

• Los contratos que tengan por objeto la constitución, modificación, transmisión, renuncia o extinción
de derechos reales sobre bienes, que deben ser registrados;

• Las particiones extrajudiciales de bienes, salvo que mediare convenio por instrumento privado presentado
al juez;

• Los contratos de sociedad, sus prórrogas y modificaciones, cuando el aporte de cada socio sea mayor de cien
jornales mínimos establecidos para la capital, o cuando consista en la transferencia de bienes inmuebles, o
de un bien que debe ser registrado;

• La cesión, repudiación o renuncia de derechos hereditarios, en las condiciones del inciso anterior, salvo que
sean hechas en juicio;

• Todo acto constitutivo de renta vitalicia;

• Los poderes generales o especiales para representar en juicio voluntario o contencioso, o ante
la administración pública o el Poder Legislativo, los conferidos para administrar bienes, contraer
matrimonio, reconocer o adoptar hijos y cualquier otro que tenga por objeto un acto otorgado o que deba
otorgarse por escritura pública;

• Las transacciones sobre inmuebles, y los compromisos arbitrales relativos a éstos;

• Todos los contratos que tengan por objeto modificar, transferir o extinguir relaciones jurídicas nacidas de
actos celebrados mediante escritura pública, o los derechos procedentes de ellos;

• Todos los actos que sean accesorios de contratos redactados en escritura pública; y

• Los pagos de obligaciones consignadas en escritura pública, con excepción de los parciales y de los relativos
a intereses, canon o alquileres.

Como se puede ver, el inc. A) sigue las pautas de los códigos modernos, la publicidad de los derechos reales por
su importancia que requiere de esta formalidad para preservar derechos de terceros de buena fe; el inc. B) exige
la escritura pública para su formalización; el inc. C) es clara la exigencia para los casos que plantea; el inc. D) Lo
mismo, con una salvedad; el inc. E) exige su constitución por escritura pública, por tratarse de una obligación
muy onerosa para el deudor y de suma importancia para el beneficiario; el inc.

F) la exigencia se justifica por la publicidad que deben avalar la formulación de los poderes; el inc. G) al igual
que el inc. A) y los incisos H), I) y J) exigen esta formalidad los actos celebrados por escritura pública, porque
debe ser espetado el principio de que lo accesorio sigue a lo principal.

Efectos de la omisión de esta formalidad Al Art. 701 del CCP sobre el punto establece "Los contratos que,
debiendo llenar el requisito de la escritura pública, fueren otorgados por instrumento privado o verbalmente, no
quedarán concluidos como tales, mientras no estuviere firmada aquella escritura.

Valdrán, sin embargo, como contratos en que las partes se hubieren obligado a cumplir esa formalidad. Estos
actos, como aquellos en que las partes se comprometieren a escriturar, quedan sometidos a las reglas sobre
obligaciones de hacer.

El presente artículo no tendrá efecto cuando las partes hubieren convenido que el acto no valdría sin la escritura
pública"
La primera parte del artículo de referencia es clara al establecer que, en los contratos que deben reunir el requisito
de la escritura pública y los otorgados por instrumento privado o verbales, no quedaran concluidos mientras no
cumplan con la exigencia legal.

La segunda parte así mismo lo hace valer siempre y cuando las partes se obliguen a cumplir esa formalidad, y si
así no lo hicieren quedan sometido a la decisión del juez, conforme a las reglas sobre las obligaciones de hacer.
Es decir, en aquellos actos en que las partes se comprometieron a escriturarlo por escritura pública, y si la obligada
a ello rehúsa, podrá ser compelida a hacerlo judicialmente.

Prueba – Generalidades – De los medios de prueba en el Derecho Civil y en el Derecho Procesal Al Art. 703
del CCP establece " Los contratos se probarán de acuerdo a los establecido en las leyes procesales, si no tuvieren
una forma prescrita por este código" Ahora bien, la prueba es materia del Código Procesal, de modo que su
regulación ha de establecerse en ese cuerpo de leyes, salvo la excepción expresa contenida en este código. De
esta manera nuestro código remite la prueba de los contratos al código de forma. Técnicamente es lo más
aconsejable, por ser la prueba materia propia del Derecho Procesal.

Contratos que deben probarse por escrito – Reglas y excepciones El Art. 706 de nuestro Código Civil
establece " Los contratos que tengan por objeto una cantidad de más de diez jornales mínimos establecidos para
la capital deben hacerse por escrito y no pueden ser probados por testigos" Con buen criterio, la norma no expresa
la cantidad en guaraníes, sino en jornales mínimos establecidos, de modo así a evitar las consecuencias negativas
de los procesos inflacionarios, muy frecuentes hoy en día, en los ciclos económicos. Así mismo establece la
norma, que los contratos que reúnan estas condiciones solo admite la prueba instrumental y no la testifical. La
exigencia de la prueba de los contratos, tiene como fin la salvaguarda de la certeza y seguridad en las
transacciones.

El Art. 704 dice "Los contratos que tengan una forma determinada por las leyes no se juzgarán probados si no
revistieren la forma prescrita, a no ser que hubiese habido imposibilidad de obtener la prueba designada por la
ley, o que hubiese un principio de prueba por escrito en los contratos que pueden hacerse por instrumento privado,
o cuando una de las partes hubiese recibido alguna prestación y se negare a cumplir el contrato. En este caso son
admisibles todos los medios de prueba"

Esta norma, sienta como regla que los contratos formales, deben ser probados con sus respectivos instrumentos
conforme lo determina la ley. Pero pueden darse algunos casos, en que sea imposible a las partes obtener la prueba
designada por la ley, entonces todas son admisibles.

El principio de prueba por escrito no es más que un indicio que surge accidentalmente de cualquier escrito del
adversario al que le falta la intrínseca eficacia probatoria de la plena prueba, pero que sin embargo contribuye a
hacer verosímil el contrato cuya existencia se pretende demostrar. Por lo tanto, sería injusto exigir una prueba
escrita donde no es posible obtenerla.

El Art. 705 del CCP establece "Se juzgará que hay imposibilidad de obtener o de presentar prueba escrita del
contrato, cuando hubiese sido celebrado en circunstancias imprevistas en que hubiese sido imposible formularlo
por escrito. Se considerará principio de prueba por escrito cualquier documento público o privado que emane del
adversario, de su causante o de parte interesada en el asunto, o que tendría interés si viviera y que haga verosímil
el hecho litigioso"

Como ejemplo podemos citar, al pasajero que se hospeda en un Hotel, por su equipaje corriente. De tener joyas,
dinero u otros objetos de valor tendrá que comunicar a los responsables del hotel para que éstos lo guarden en
cajas habilitadas para el efecto. Ante tal circunstancia, es de uso corriente que el gerente o encargado del hotel
firme recibos por lo guardado en tales lugares por los huéspedes. Ante el robo de los valores guardados, sirve
como principio de prueba por escrito el recibo en poder del huésped.

Art.707 del CCP establece: “El instrumento privado que alterase lo que se hubiere convenidos en un instrumento
público, no producirá efecto contra tercero”.

UNIDAD 6:

EFECTOS:

Efectos Obligatoriedad de los contratos

Principio General. Nuestro Código Civil, en su Art. 715, referente a los efectos de los contratos dice "Las
convenciones hechas en el contrato forman para las partes una regla a la cual deben someterse como a la ley
misma, y deben ser cumplidas de buena fe. Ellas obligan a lo que está expresado, y a todas las consecuencias
virtualmente comprendidas"

Sabemos, que, en el derecho privado, rige como regla general que, lo que no está prohibido está permitido. Por
lo tanto, y conforme a lo preceptuado en nuestro código, lo estipulado en un contrato por las partes, obligan a
ellas, como si se tratara de la ley misma, siempre que no afecten el orden público, la moral y las buenas
costumbres. En principio, el efecto de los contratos está limitado a las partes. Pero, cuando se habla de partes, no
son consideradas éstas en forma restrictiva, es decir, entre las personas involucradas en un contrato, sino que así
mismo abarcan a los herederos, y a los sucesores universales, los primeros por representar la persona de su
causante, y los segundos, porque la ley los asimila como titulares de parte alícuota del patrimonio del causante.

Además, se desprende de nuestro artículo que, a las obligaciones contraídas por las partes expresamente en el
acto, también las obligan las consecuencias que virtualmente estuvieran comprendidas en el contrato. Esto nos
indica que, aparte de las estipulaciones consignadas expresamente en el texto del contrato, también forman parte
de ellas las estipulaciones implícitas, es decir, las que surgen de la intención de las partes.

Momento de producirse los efectos Es tema importante, determinar el momento en que esos efectos se producen.
Al respecto, el Código Civil establece lo siguiente; "Salvo estipulación contraria, los contratos que tengan por
finalidad la creación, modificación, transferencia o extinción de derechos reales sobre cosas presentes
determinadas, o cualquier otro derecho perteneciente al enajenante, producirá esos efectos entre las partes
desde que el consentimiento se haya manifestado legítimamente" (Art. 716 CCP)

En la compraventa de un inmueble, por el cual se está creando un derecho real de dominio a favor del comprador
y extinguiendo el del vendedor, hecho en instrumento privado, en el cual las partes se obligan a la brevedad
posible formalizar el acto por escritura pública, la pregunta es, si desde cuando produce efectos el contrato. De
acuerdo a la clara disposición del Art. 700, inc. I y Art. 701 del CCP, debe entenderse que la manifestación
legítima del consentimiento se producirá una vez concluido el instrumento público, y con respecto a terceros,
desde su inscripción en el registro respectivo.

Relatividad de sus efectos – Excepciones El Art. 717 del CCP nos dice; "Los efectos de los contratos se
extienden activa y pasivamente a los sucesores universales, a no ser que las obligaciones que nacieron de ellos
fueren inherentes a la persona, o resultare lo contrario de una disposición expresa de la ley, de una cláusula del
contrato, o de su naturaleza misma. Los contratos no pueden oponerse a terceros ni ser invocados por ellos, salvo
los casos previstos en la ley" Realizando una interpretación literal del texto de la disposición, parecería que los
contratos sólo limitan sus efectos entre las partes y los sucesores universales.

Si bien no pueden perjudicar ni beneficiar a terceros las cláusulas de los contratos, puede observarse que, en
determinados casos, indirectamente, causan consecuencias jurídicas a terceros, pues la regla es que el patrimonio
es la prenda común de los acreedores, por consiguiente, el aumento, la disminución o el gravamen que pueda
perjudicar a estos acreedores, estará en íntima relación con respecto a sus consecuencias. En cuanto a las
excepciones de la relatividad de los efectos de los contratos a los sucesores universales podemos señalar; Cuando
las obligaciones nacidas de dicho contrato fueren inherentes a la persona de una de las partes; Cuando dicha
extensión resultare contraria a la disposición expresa de la ley; y Cuando tal extensión fuere prohibida por una
cláusula del contrato o por la naturaleza misma del acto contractual.

Sucesores y terceros interesados Dentro de un concepto amplio, puede decirse que tercero es toda persona que
no es parte en el acto. Esta definición permite comprender los distintos casos a estudiar; Sucesores a título
singular: No se trata aquí de la sucesión universal, sino de la sucesión en un derecho o cosas singulares. Ocurre
a veces que la cosa transmitida está íntimamente ligada a un derecho u obligación de un tercero, por la cuál el
sucesor quedará ligado a los efectos de ese contrato;

• Así ocurre en las llamadas obligaciones reales, que son aquellas que pesan sobre el titular de la posesión o
el dominio de una cosa, de tal modo que el deudor cambia en cada transmisión de la cosa, por el cual se les
ha llamado también obligaciones ambulatorias. Ej. La obligación de pagar los gastos comunes que pesan
sobre los dueños de una propiedad horizontal;

• El comprador de un inmueble debe respetar el contrato de locación convenido por su antecesor con un
tercero, a su vez el inquilino estará obligado a pagar los alquileres al nuevo propietario, a pesar de que nunca
se obligó con él;

• Los derechos reales constituidos sobre la cosa por contrato celebrado por el anterior propietario, producen
efectos respecto del sucesor en el dominio.
Por último, existen otros casos en que la obligación o el derecho no están ligados ni son accesorios de la cosa
transmitida y, sin embargo el contrato produce efecto respecto de los sucesores. Así ocurre a) En la Cesión de
derechos, que obliga al deudor a pagar una obligación al cesionario a pesar de que no contrató con él; b) En el
pago con subrogación , en el cual quien hace el pago pasa a ocupar el lugar del acreedor y puede accionar contra
quién no ha contratado; c) En el supuesto de legado de una cosa particular, que obliga al legatario a responder
frente a terceros por las obligaciones del causante hasta el límite del legado.

Acreedores: Sean estos quirografarios o privilegiados, son en principio ajenos a los actos celebrados por su
deudor. Pero todos ellos se ven afectados por los actos del deudor, que importen un ingreso o un egreso de bienes
de su patrimonio, en el primer caso aumenta su garantía, y en el segundo disminuye esa garantía. Es sabido, que
la existencia de una deuda no priva al deudor la libre administración de sus bienes, el acreedor por lo tanto,
deberá respetar todos los actos celebrados por él, salvo las siguientes excepciones; a) Si el acto ha sido realizado
en fraude de los acreedores, estos pueden revocarlos; b) Si el contrato es simulado, el tercero puede o bien atenerse
al acto aparente, o bien impugnarlo y obtener su anulación. Con buen criterio, la ley de Quiebras confiere a los
acreedores durante el llamado periodo de sospecha, éstos pueden demandar la ineficacia o revocación de los actos
perjudiciales a la masa acreedora por parte del deudor insolvente. Por último, los acreedores tienen a disposición
la acción subrogatoria, que les permite accionar contra quienes nunca se han vinculado jurídicamente con
ellos. Los terceros propiamente dichos: Finalmente, los llamados "penitus extra rei" son aquellos que no tienen
con las personas que han celebrado el contrato ninguna relación obligatoria. Como los anteriores, ellos
permanecen intocados por los efectos del acto, pero también aquí hay que señalar excepciones; a) Los contratos
constitutivos de derechos reales producen efecto con relación a todos, en el sentido de que toda
la comunidad debe respetar los derechos adquiridos por el nuevo titular; b) Los contratos colectivos
de trabajo crean derechos y obligaciones a personas ajenas al acto, tanto patrones u obreros que estén o no
afiliados al sindicato que suscribió el acto; c) A veces, los efectos de un contrato recaen sobre quién no lo celebró,
en virtud del principio de la apariencia jurídica y d) Un contrato puede crear derechos a favor de terceros. Ej. La
indemnización pactada en caso de seguro de vida, no es debida por la compañía al contratante de la póliza, sino
a la persona indicada por el asegurado.

Acción Oblicua: Ocurre con mucha frecuencia en nuestro medio, que una persona no hace valer los derechos que
tiene contra un tercero, sea por espíritu liberal, por generosidad, por negligencia o por que en verdad no tiene
interés. Estudiando esta última hipótesis, supongamos una persona cargada de deudas y que, a su vez, tiene
un crédito contra un tercero. Carece de interés en gestionar su cobro, porque ese bien que ingresará a su
patrimonio será inmediatamente aprehendido por sus propios acreedores. Mientras el deudor es solvente, sus
acreedores no tienen interés en que ejecute los derechos que tiene contra terceros, pero cuando no lo es, ese interés
es evidente. La ley les reconoce el derecho de subrogarse en los derechos del deudor y de intentar en nombre de
éste las acciones que posee contra terceros. Esta es la acción llamada subrogatoria, oblicua o indirecta.

El fundamento de esta acción, es el derecho que tienen los acreedores de defender, la garantía del pago de
sus créditos que es el patrimonio del deudor, tendiente a incorporar a ese patrimonio bienes que aumentaran su
garantía y que, eventualmente le permitirán hacer efectivo sus derechos.

Interpretación de los contratos - Reglas doctrinarias y de derecho Positivo Ocurre con frecuencia, que las
partes que ha celebrado un contrato, estén en desacuerdo sobre el significado de sus términos. Se presenta aquí el
problema de interpretar sus cláusulas.

Deben distinguirse dos problemas diferentes;

• la interpretación propiamente dicha, problema que se presenta cuando lo que se discute ha sido previsto
por una cláusula del contrato a la cuál las partes atribuyen distinto significado; y,

• la integración del contrato, que se presenta cuando una determinada consecuencia o situación no ha sido
prevista expresamente.

Está claro, que si la situación no prevista en el contrato, lo está en las leyes supletorias que reglamentan cada
contrato, el juez hará la integración aplicando dichas leyes. Pero si tampoco éstas hubieran previsto ese supuesto,
el juez hará la integración de conformidad con la voluntad presunta de las partes. El criterio de la voluntad
presunta de las partes rige tanto para decidir la interpretación del contrato, como su integración. Por lo tanto, se
aplican reglas y principios interpretativos a ambas situaciones.

Principios doctrinarios que rigen la interpretación de los contratos Sentado que la interpretación de los
contratos consiste en desentrañar la voluntad de las partes, a través del prisma de su declaración, veremos que
principios deben presidir aquella tarea; La buena fe: El principio fundamental en esta materia es que las
declaraciones de voluntad deben interpretarse de buena fe. Significa esto que, el hombre cree y confía que una
declaración de voluntad sufrirá en un caso concreto sus efectos usuales, los mismos que ordinaria y normalmente
ha producido en casos iguales.

El juez, al dirimir una controversia, debe preguntarse cuál es el significado que hubiera atribuido a su declaración,
una persona honorable y correcta, obrando con cuidado y previsión.

De este principio fundamental de la buena fe, se desprenden las siguientes reglas interpretativas. El juez no debe
ceñirse estricta y ciegamente al significado técnico jurídico de las palabras usadas. Muchas veces se emplean
impropiamente ciertos términos por ignorancia a veces común, de su significado jurídico.

Los usos y costumbres sociales tienen una importancia fundamental en la interpretación de la declaración de
voluntad, porque al emitir una declaración de voluntad se entiende darle el significado que normalmente tiene en
ese medio y en ese momento.

Las cláusulas de una declaración de voluntad no deben interpretarse aisladamente, sino de acuerdo con su contexto
general.

La buena fe en los negocios jurídicos impone la obligación de hablar claro. Habiendo ambigüedad, debe buscarse
la intención común.

Las circunstancias del caso: Las circunstancias de hecho que formaron el clima en el que se emitió la
declaración de voluntad, tienen importancia decisiva en su interpretación. Las mismas palabras,
idéntica conducta, tienen un significado totalmente distinto, si las circunstancias difieren.

El fin práctico: Todo acto jurídico se realiza con un fin práctico. En las controversias llevadas ante un tribunal,
el fin práctico es casi siempre de orden económico.

La conducta posterior de las partes: Abundante jurisprudencia sobre la materia, ha llevado a establecer que la
conducta posterior de las partes es de vital importancia en la interpretación de los contratos. En efecto, con ellas
las partes han revelado inequívocamente cuál es el resultado y alcance del contrato.

La naturaleza del contrato: Es también importante considerar la naturaleza jurídica del contrato celebrado. En
los casos dudosos ella permite decidir el sentido de la interpretación y, por consiguiente,

Los efectos jurídicos del acto Nuestro código, resume el tema de interpretación de los contratos en los
siguientes artículos;

Art. 708 "Al interpretar el contrato se deberá indagar cuál ha sido la intención común de las partes y no limitarse
al sentido literal de las palabras. Para determinar la intención común de las partes se deberá apreciar
su comportamiento total, aún posterior a la conclusión del contrato". Esta norma reproduce algunas reglas de
la hermenéutica jurídica, es decir, se debe respetar la intención de las partes respecto de la finalidad del contrato.

Art. 709 "Las cláusulas del contrato se interpretan las unas por medio de las otras, atribuyendo a las dudosas el
sentido que resulte del contexto general". Es otra regla de interpretación jurídica. La equidad debe primar en los
casos dudosos.

Art. 710 "Por generales que fueren las expresiones usadas en el contrato, éste no comprende sino los objetos
sobre los que las partes han propuesto contratar" Bien sabemos que uno de los requisitos esenciales del contrato
es el objeto. Por lo tanto, ha de estar determinado. No corresponde por una interpretación ampliativa extender a
otros bienes los objetos del contrato.

Art. 712 "Las cláusulas susceptibles de dos sentidos, del uno de los cuales resultaría la validez, y del otro la
nulidad del acto, deben entenderse en el primero. Si ambos dieren igualmente validez al acto, deben tomarse en
el sentido que más convenga a la naturaleza de los contratos y a las reglas de la equidad".

Art. 713 "Las cláusulas insertas en las condiciones generales del contrato así como en formularios dispuestos
por uno de los contratantes, se interpretarán, en caso de duda, a favor del otro". En las cosas dudosas es justo
atenerse a la interpretación más benigna.

Art. 714 " Sí a pesar de la aplicación de las normas precedentes, subsistiere la oscuridad del contrato, deberá éste
ser entendido en el sentido menos gravoso para el obligado, si fuere a título gratuito; y en el sentido que realice
la armonización equitativa de los intereses de las partes, si fuere a título oneroso. El contrato debe ser interpretado
de acuerdo con la buena fe".-
CONTRATO DE TERCEROS

Contratos por terceros – Prenociones Conforme al principio general sustentado por la doctrina y la legislación
contractual, nadie puede contratar a nombre de un tercero sin estar autorizado por él, o sin tener por ley su
representación, salvo, que el tercero ratifique el contrato. Estaríamos ante una autorización si existiera
representación convencional o un mandato, y estaríamos ante una representación legal en el caso de representantes
necesarios, como el caso del tutor o curador.

Promesa del hecho por un tercero

El Art. 730 del CCP establece "El contrato celebrado a nombre propio, por el que se promete la prestación de
un tercero, será obligatorio si el promitente hubiere garantizado la ratificación o el cumplimiento por parte de
aquel. En la duda se entenderá que solo fue garantizada la ratificación. Prestada ésta, las relaciones entre el
estipulante y el tercero serán juzgadas como si el contrato se hubiera ajustado directamente entre ellos"

Los Sujetos en el Art. 730 (Promesa de hecho ajeno)

Promitente: Es quien dice: "Yo te prometo que mi hermano te va a vender su auto". Él es quien se obliga a que
el otro cumpla.

Estipulante: Es quien recibe la promesa. El que espera que el tercero cumpla.

El Tercero: Es el dueño del auto, que no estuvo en la reunión y no firmó nada todavía.

¿Cómo funciona?

Imagina que un representante artístico (Promitente) firma un contrato con un club (Estipulante) prometiendo que
un cantante famoso (Tercero) actuará en el aniversario de la ciudad.

El Código Civil plantea dos niveles de responsabilidad para el Promitente:

1. Garantizar la Ratificación (Lo más suave): El Promitente solo se compromete a que el cantante diga que "sí"
(que firme el contrato). Si el cantante firma, el Promitente ya cumplió su parte.

2. Garantizar el Cumplimiento (Lo más pesado): El Promitente se compromete a que el cantante no solo firme,
sino que se suba al escenario y cante. Si el cantante no va, el Promitente debe pagar los daños.

La regla de duda: Si el contrato no es claro, el Juez debe entender que solo se garantizó que el tercero iba a
aceptar (ratificación), no que iba a cumplir efectivamente.

Para los casos en que no se cumpliere lo que haya sido asumido como obligación, el Art. 731 nos dice "Si en
el caso del artículo anterior (730), no se ratifica la promesa o no se cumple la prestación ofrecida, el estipulante
podrá exigir daños e intereses al promitente. Si éste no hubiere garantizado la ratificación o el cumplimiento, solo
será responsable si no se ha ocupado de obtenerlos, o si no se los obtuvo por su culpa"

Situación legal del contratante en nombre de tercero Producida la ratificación del contrato, el promitente queda
equiparado a la categoría de un gestor de negocios y por ende, sometido al régimen legal de dicha institución.

Relaciones jurídicas creadas por la estipulación en provecho de tercero Existen contratos, en que la
obligación asumida por una de las partes, no es establecida a favor de la otra, sino de un tercero. Así, la
indemnización pactada en los casos de seguros de vida, no es debida por la compañía de Seguros al contratante
que paga las primas de la póliza, ni a sus herederos, sino a la persona indicada por el asegurado.

Seguro sobre la vida – Legislación Comprada Sobre el seguro sobre la vida, en beneficio de terceros, nuestro
Código Civil, en su Art. 1.678 estipula "Se puede pactar que el capital o renta que debe pagarse en caso
de muerte, se abone a un tercero sobreviviente, determinado o determinable al momento del evento.

El tercero adquiere un derecho propio al tiempo de producirse el evento (muerte del contratante) Cuando su
designación sea a título oneroso, podrá fijarse un momento anterior.

Excepto en caso en que la designación sea a título oneroso, el contratante puede revocarla libremente, aunque se
haya hecho en el contrato"

El primer párrafo de este artículo es bien claro, un seguro de vida puede constituirse a favor de un tercero, el
segundo párrafo lo repite, sea que el tercero sea determinado o determinable al tiempo de producirse la muerte del
asegurado, el tercer párrafo establece que el beneficiario adquiere su derecho al producirse el siniestro, y el último
párrafo estipula que la designación del beneficio no está sujeta a forma determinada, aún cuando la póliza exija
la forma que deba hacerse.

Así, la adquisición directa del derecho al capital asegurado es regla ya establecida, razón por la cual el beneficio
así instituido no tiene por que ser incluido en el inventario de los bienes relictos dejados por el fallecimiento del
asegurado.

El derecho al beneficio no pasa por la sucesión del estipulante, emana directamente del contrato de seguro.

Si los terceros beneficiarios fueren varios, sin que se determinen cuotas parte, se entenderán que son por partes
iguales, tal es lo preceptuado por el Art. 1.679 y el Art. 1.681 establece que "La designación de beneficiario se
hará por escrito sin formalidad determinada, aun cuando la póliza indique o exija una forma especial. Es válida,
aunque se notifique al asegurador después del evento previsto"

Estipulación en provecho de personas futuras Nuestro Código Civil, considera la existencia de las personas
físicas, desde el mismo momento en que son concebidos, y de las personas jurídicas desde su reconocimiento por
la autoridad respectiva, o desde que sean registradas conforme a los requisitos exigidos por la ley.

En consecuencia, es posible estipular en provecho de las personas físicas, desde el momento en que sean
concebidos y se encuentren en pleno proceso de gestación, y en provecho de las personas jurídicas, desde que las
mismas sean reconocidas, salvo las estipulaciones efectuadas con miras a la constitución de las asociaciones, en
cuyo caso, son también válidos.

UNIDAD VII:

DISOLUCIÓN DE LOS CONTRATOS

Disolución de los Contratos – Causales de disolución y nulidad Los contratos se extinguen naturalmente, por
el cumplimiento de las obligaciones que los contratantes han asumido en el momento de contratar, como, por
ejemplo, en la compraventa, el contrato se extingue con la entrega de la cosa, por una parte, y el pago del precio
por la otra. Sin embargo, esta regla no es absoluta, pues en los contratos onerosos, el que entregó o trasmitió la
cosa, debe todavía la garantía de evicción y por los vicios redhibitorios.

Pero, fuera de este medio regular y normal de disolución contractual, existen otras causales que pueden operar la
extinción del contrato o su nulidad. Estas causales son:

o La Rescisión;

o La Revocación; y,

o La Resolución.

La Rescisión – Prenociones – Consentimiento – Efectos Es un acuerdo de voluntades por el cual se deja sin
efecto un contrato, pero también se lo denomina "Distracto", y puesto que el acuerdo de voluntades ha creado un
vínculo, por contrario imperio puede ser extinguido el acuerdo o el contrato.

Régimen establecido en el Código Civil.

El Art. 718 de nuestro Código Civil establece "Las partes pueden extinguir por un nuevo acuerdo los efectos de
un contrato anterior, pero la rescisión acordada no perjudicará en ningún caso los derechos adquiridos por
terceros, a consecuencia del contrato rescindido"

Norma bastante clara, pues es perfectamente posible para las partes dejar sin efecto lo contratado con anterioridad,
pero esa decisión de rescindir el contrato, en ningún momento puede perjudicar los derechos adquiridos por
terceros a esa relación.

Los efectos de la rescisión dependen de la voluntad de las partes, quienes pueden:

o Acordar que el contrato originario quede sin efecto retroactivamente, con obligación de las partes a restituirse
mutuamente todo lo que hubieran recibido la una de la otra; o,

o Acordar que el contrato deje de producir sus efectos en adelante, es decir para el futuro, quedando firme los
efectos ya producidos, aquí no existe retroactividad, salvo la excepción de perjudicar derechos de terceros,
expresadas por la norma.
Por más que la rescisión contractual comporte un acuerdo de voluntades, también existen casos excepcionales
llamada "rescisión unilateral" en que la rescisión se puede operar por la simple voluntad de una de las partes,
como ocurre en los contratos laborales, que pueden ser rescindido por la simple decisión del trabajador o del
empleador en su caso, como también el mandato puede ser dejado sin efecto por el mandante, o ser renunciado
por el mandatario en cualquier momento, en la locación de obra, el dueño puede desistir de la misma por su sola
voluntad, etc.

Lo que es más importante destacar en este tipo de rescisión excepcional es que, la terminación de las relaciones
se opera desde que el interesado exprese su voluntad de hacerlo, pero con efectos para el futuro, por lo que todos
los actos anteriores quedan firmes sin excepción alguna.

Revocación – Prenociones – Causales – Efectos En su significado estricto, la idea "revocación" significa dejar
sin efecto un acto, que se encuentra unida estrictamente a la liberalidad, pues a través de ella se deja sin efecto
una decisión, e importa, por lo tanto, un acto unilateral de voluntad por el cual se deja sin efecto una liberalidad.

En materia de contratos, exige una justificación jurídica, es decir, sólo puede tener lugar por los motivos que la
ley autoriza. Así por ejemplo, en la donación, ella podrá ser revocada sólo en los siguientes casos: a) Sí media
ingratitud del donatario, b) Si éste no hubiere cumplido con los cargos; c) Si atentare contra la vida del donante,
etc.

Esta revocación sólo se opera a instancia de parte interesada y no ipso jure, o sea, debe ser fundada en las causales
enunciadas para que se opere legalmente.

Los efectos que la revocación produce son:

Entre "las partes" deja sin efecto el contrato retroactivamente; Con "los terceros" que adquirieron derechos sobre
la cosa donada, varías según las circunstancias, así: Si la revocación es por ingratitud del donatario, la ley protege
al tercero restándole carácter retroactivo; y, si la revocación es por incumplimiento de cargos, los terceros son
afectados por la retroactividad de la revocación.

Resolución Prenociones - Efectos

La Resolución no es el resultado de un nuevo contrato, como ocurre en la rescisión, sino que supone la extinción
del contrato por virtud de un hecho posterior a la celebración, hecho que a veces es imputable a la otra parte,
como el incumplimiento, o, puede resultar de un hecho extraño a la voluntad de ambos, como en los casos de
ciertas condiciones resolutorias.

La Resolución de un contrato se opera ipso jure en los casos de condiciones resolutorias, pero si su fundamento
es el incumplimiento de una de las partes, es necesario la manifestación expresa de la parte interesada en
resolverla. La resolución del contrato deja sin efecto el contrato retroactivamente, y su consecuencia es volver las
cosas a su estado anterior, es decir, al estado en que se encontraban antes de la celebración del contrato.

Los efectos que produce son similares a los de la nulidad, con la diferencia clara de ésta, es que el hecho que
provoca la resolución es siempre posterior al contrato, en tanto que el de la nulidad, debe ser anterior o
concomitante con la celebración del contrato.

Tienen fundamental importancia como causa o justificación de resolución de un contrato, el pacto comisorio, la
señal o arras y la cláusula penal.

EVICCIÓN Y REDHIBICIÓN:

Evicción – concepto: Entiéndase por evicción a la pérdida o turbación que sufre el adquirente de un bien, o de
un derecho real sobre el mismo, por vicios de derecho, anteriores a la adquisición, siempre que ésta fuere onerosa.

Quién transmite una cosa por título oneroso, vendedor, cedente, etc., está obligado a garantizar la legitimidad del
derecho que transmite, debe asegurar al adquirente que su título es bueno y que nadie podrá perturbarlo alegando
un mejor derecho. Esta es la llamada garantía de evicción.

Nuestro Código Civil, en su Art. 1.759 dispone: "Habrá evicción cuando quien adquirió bienes a título oneroso,
o los dividió con otro, fuere en virtud de fallo judicial y por causa ignorada, anterior o con contemporánea a la
transferencia o división, privado total o parcialmente del derecho adquirido"

Por tanto, son caracteres para que funcione la garantía de evicción:

• Que se trate de una turbación de derecho, del cuál resulte una pérdida total o parcial de la propiedad o posesión;
• Que el tercero invoque un título anterior o contemporáneo a la adquisición; y,

• La sentencia que cause ejecutoria.

Saneamiento: Esta figura representa el remedio que puede ejercitar el adquirente de la cosa, frente a los vicios
ocultos o a la desposeción judicialmente establecida y referida al mejor derecho que sobre ella tenga un tercero.
Dicho de otra manera, consistiría en aquéllos actos conducentes a liberar de gravámenes y cargas que pesan sobre
los títulos traslativos de dominio o similares de tal forma que en adelante, dichos títulos puedan estar exentos de
cualquier defecto o vicio que puedan erigirse en obstáculos para una ulterior transmisión o una dificultad en el
ejercicio del derecho adjudicado al adquirente de la cosa.

Requisitos: Para que se pueda operar la garantía de evicción se deben cumplir los siguientes requisitos:

• Deben provenir de una cosa adquirida a título oneroso, o de una división de bienes con otro;

• Debe darse una turbación total o parcial de la cosa;

• El adquirente que reclama la garantía debió haber adquirido la cosa de buena fe, es decir ignorar la causa que
produce la evicción al tiempo de la adquisición;

• La causa que produce la evicción debe ser anterior o concomitante a la transferencia o división.

Evicción Total o Parcial La disposición del Art. 1.759 habla de evicción, o turbación o privación total o parcial
del derecho adquirido. Así, se entenderá que la misma es Total cuando la persona es íntegramente desposeída de
la cosa adquirida.

De la misma manera será la evicción Parcial cuándo, la persona fuere privado de una parte de la cosa adquirida,
o de sus accesorios o dependencias, o cuando fuere exento de una de las cosas que adquirió colectivamente, o
cuando fuere privado de alguna servidumbre activa del inmueble o cuando se declare que ese inmueble estaba
sujeto a alguna servidumbre pasiva o una obligación inherente a dicho bien.

Indivisibilidad de la obligación emergente de la evicción

El Art. 1.771 de nuestro Código Civil dispone: "La responsabilidad por la evicción es indivisible, y podrá
demandarse u oponerse a cualquiera de los herederos del enajenante o copartícipe, pero será divisible la obligación
de restituir lo recibido en el acto de la transmisión, como la de abonar los daños y perjuicios"

La evicción produce los efectos de una obligación indivisible en los herederos del enajenante hasta la condenación
y sólo será divisible después de la sentencia definitiva. Es decir que la obligación de restituir lo recibido en el
acto de la transmisión, como la de abonar los daños y perjuicios se vuelve divisible entre los herederos del
enajenante o copartícipes después de la sentencia condenatoria.

El precio: La restitución del precio es una medida mínima de indemnización con la que puede contar el
comprador, aunque la cosa se haya deteriorado sea por caso fortuito o aún por culpa del mismo comprador.

Compensación El Art. 1.775 de nuestro Código dispone: "El vendedor tendrá derecho a retener lo que el
adquirente hubiere recibido en pago de mejoras antes de la venta, y lo obtenido por las destrucciones en la cosa
comprada"

Puede presentarse el siguiente caso; Que el vendedor antes de la venta haya introducido mejoras en la cosa
aumentándola de valor y que tenga derecho a reclamar del verdadero dueño. Si este verdadero dueño paga al
adquirente, corresponderá que el vendedor descuente su importe de la indemnización, por tener derecho a
repetirlo.

Evicción Parcial Nuestro Código Civil, en su Art. 1.776 dispone: "Si la evicción fuere parcial, el comprador
podrá optar entre que se le indemnice proporcionalmente a la pérdida sufrida, o rescindir el contrato, cuando la
parte que se le ha quitado, o la carga o servidumbre que resultare, fueren de tal importancia que, de haberlo sabido
no habría comprado la cosa. Le asistirá igual derecho, si versando el contrato sobre varios objetos comprados
conjuntamente, se demostrare que no se habría adquirido el uno sin el otro"

La norma es clara, en la evicción parcial, el comprador puede elegir que se le indemnice en proporción a la pérdida
sufrida o rescindir el contrato cuando la parte afectada por la evicción fuere de tal importancia para él, que si lo
hubiera conocido no lo hubiere comprado, como también si hubiere adquirido varias cosas y pueda demostrar que
no habría adquirido el uno sin lo otro.
Por su parte el Art. 1.777 dispone: "En caso de evicción parcial, si el contrato no se rescindiere, el resarcimiento
se determinará por el valor que al tiempo de aquélla tuvo la parte que se privó al comprador. Pero si no cubriere
a la que correspondería proporcionalmente al precio total de la operación, se fijará con referencia a éste" Así, si
se compró un campo en 10 millones de guaraníes y el eviccionado pierde una cuarta parte de la cosa equivalente
a 2,5 millones, pero que al tiempo de la evicción tiene un valor real de 3 millones de, la indemnización debe ser
por 3 millones.

Redhibición– Concepto Se llaman vicios redhibitorios, los defectos ocultos de la cosa y que no se ven a simple
vista y que existen al tiempo de la adquisición y cuya importancia es tal que de haberlos conocido el comprador
no la habría adquirido o si lo habría adquirido, habría dado menos por ella.

Todo el que transfiere el dominio de una cosa a otra persona por título oneroso debe garantía por ellos. Es lógico
que así sea, pues cuando dos personas contratan sobre una cosa, debe entenderse que lo hacen teniendo en
consideración su estado aparente y las cualidades que normalmente tienen las cosas de esa especie y calidad.

Si luego resulta que tenían un vicio o defecto oculto, la lealtad que debe presidir las relaciones contractuales
obliga al enajenante a apresurarse a ofrecer al adquirente la rescisión del contrato o la indemnización del perjuicio,
y si no lo hace, la ley le da al adquirente las acciones tendientes a lograr ese resultado.

Se trata de una garantía que la ley reconoce a todo adquirente a título oneroso para ponerlo a cubierto de sorpresas
desagradables y para brindar una mayor seguridad en los negocios jurídicos, por lo que es debida incluso por el
enajenante de buena fe, que desconocía los vicios.

Es un caso de responsabilidad contractual sin culpa. Mientras que la evicción compromete el derecho mismo
que se ha transmitido, aquí sólo está en juego la integridad económica y práctica de la cosa.

La palabra redhibitoria proviene de redhibiere, que significa hacer retomar. Con ella se expresa la idea de que el
adquirente tiene el derecho de hacer retomar la cosa al enajenante y de exigirle que éste le devuelva el precio,
siempre que el vicio sea mayormente importante.

Nuestro Código Civil, en su Art. 1.789 sobre los vicios redhibitorios dispone: "Si el dominio, uso o goce de una
cosa se transmitió a título oneroso, y al tiempo de la transferencia existieron vicios ocultos que la tornaban
impropia para su destino, éstos se juzgarán redhibitorios cuando disminuyan de tal modo el uso de la misma que
el adquirente, de haberlos conocido, no hubiere tenido interés en adquirirla, o habría dado menor precio por ella"

Entre sus requisitos podemos citar los siguientes:

• Que se trate de una transmisión a título oneroso;

• Que los vicios existan en el momento de la transmisión;

• Que los vicios sean ocultos;

• Que deben ser de tal gravedad que tornen impropia para el destino para el cuál fue la cosa adquirida;

• Que la ignorancia de estos vicios haya sido la causa determinante del contrato.

Su fundamento radica principalmente en la teoría del error, en razón de que dicho defecto sobre la cosa debería
ser preexistente o concomitante al contrato y, de tal gravedad, que tornen imposible el uso de la cosa por el
adquirente para el fin que lo adquirió.

Es menester, además que exista desconocimiento del adquirente, en razón de que sabiendo la prevalencia del
defecto al momento de la adquisición, falta el requisito fundamental de la ignorancia del vicio, y por ende, no
puede alegar la nulidad del acto por estos argumentos.

Adquirente a título gratuito Dentro de las disposiciones del Art. 1.789 se colige en forma clara de que la
adquisición debe provenir de un título oneroso para que pueda aplicarse la acción redhibitoria.

Solución lógica, pues en los casos de títulos gratuitos, el beneficiario de la liberalidad no tendría en verdad de
que quejarse, pues, aunque menos valiosa la cosa de lo que esperaba, de cualquier modo él ha experimentado un
acrecentamiento en su patrimonio.

Facultad de las partes El Art. 1.792 dispone: "Las partes podrán renunciar, restringir o ampliar su
responsabilidad por los vicios redhibitorios, siempre que no mediare dolo en el enajenante. La exoneración en
términos generales, no eximirá a éste, respecto de los que hubiere conocido, y no los declaró al adquirente"
De conformidad a la disposición de esta norma, se impide la exoneración de la responsabilidad del enajenante por
dolo de éste. Así mismo, la exoneración genérica de estos vicios pactada, no eximirá al enajenante acerca de los
que hubiera conocido y no los declaró al adquirente.

Por su parte el Art. 1.793 dispone: "Será permitido a las partes crear por el contrato, vicios redhibitorios que
naturalmente no lo fueren, siempre que el enajenante garantice la no existencia de ellos, o la calidad de la cosa,
supuesta por el adquirente. Esta garantía tendrá lugar, aunque no se exprese en el acto, que la cosa estaba exenta
de defectos, o que tenía ciertas calidades, aunque al segundo le hubiere sido fácil conocer dichas circunstancias.
En las ventas sobre muestra o modelo, se entenderá que las calidades respectivas han sido garantizadas"

Los vicios redhibitorios generan una responsabilidad que se puede tener por contrato, o vicios que no sean
redhibitorios si existe garantía del enajenante. Será tácita cuando sostiene que la cosa no tenía defectos o que tenía
ciertas cualidades, aunque fuese fácil descubrir la verdad.

Obligación del actor El Art. 1.791 dispone: "Incumbe al adquirente probar que el vicio existía al tiempo de la
transmisión. No acreditándolo, se juzgará que sobrevino después"

Esta norma es una simple consecuencia del principio de que la carga de la prueba corresponde a quién alega el
hecho. En la decisión judicial sobre el punto, la prueba pericial tendrá extraordinaria importancia y valor decisivo
para determinar si el vicio existió como lo requiere la ley.

Efectos – Acciones redhibitorias y quanti minoris Los vicios redhibitorios dan lugar a dos acciones distintas,
la redhibitoria que produce la rescisión del contrato, y la quanti minoris que consiste en reducir el precio original
de la cosa vendida. La primera es extensible a todos los contratos, en tanto que las segundas sólo se da para los
casos de compraventa.

La acción redhibitoria está destinada a dejar sin efecto el contrato. Así, el comprador pondrá a disposición del
vendedor la cosa y reclamará la restitución del precio. Da lugar cuando los vicios son de tal envergadura que
desnaturaliza la cosa, haciéndola inútil para los fines previstos, o cuando la habilidad de la cosa hubiere sido causa
fundamental para la celebración del contrato.

La acción quanti minoris da derecho a reclamar la devolución de una parte del precio equivalente a la
desvalorización de la cosa. Si el vendedor es de buena fe, sólo se deberá la restitución de la parte del precio. Para
estimarla, habrá que tomar en cuenta el costo de los trabajos que deben realizarse para subsanar el vicio o defecto,
o bien el importe de la desvalorización, si aquel no fuera subsanable, en función del precio pagado y no del valor
real de la cosa. Así, si la cosa vale 120 y fue vendida en 100, tiene un vicio que lo disminuye en un tercio, el
comprador tiene derecho a reclamar 33 y no 40. Si el vendedor es de mala fe, debe además daños y perjuicios.

Nuestro Código, en su Art. 1.794 dispone: "Entre adquirente y enajenante que no sean comprador y vendedor, el
vicio redhibitorio de la cosa, solo dará derecho a la acción redhibitoria, pero no a la que tienda a obtener que se
rebaje de lo entregado, el menor valor de aquélla".

Cosas adquiridas conjuntamente El Art. 1.796 dispone: "Si se vendieren dos o mas cosas a la vez, sea por un
solo precio, sea asignando un valor a cada una de ellas, el vicio de una, sólo dará lugar a su redhibición, salvo
prueba de que el comprador no habría adquirido la sana sin la dañada, o si la venta fuere de un rebaño y se tratare
de una enfermedad contagiosa"

Así, el vendedor de dos o mas cosas por un precio único o distinto, sólo puede ser demandado por la redhibición
de la cosa viciada, salvo que el adquirente no habría comprado la una sin la otra, o, cuando se trate de rebaño con
vicio contagioso, (rabia en los vacunos)

Si la venta comprende cosas principales y accesorias, los vicios ocultos de las primeras permiten reclamar la
redhibición de las segundas, pero los vicios ocultos de las accesorias no afectan a las principales.

Pérdida de la cosa vendida El Art. 1.797 dispone: "Si la cosa perece por los vicios redhibitorios, el vendedor
deberá restituir el precio. Cuando la pérdida fuere parcial, el comprador estará obligado a devolver la cosa en el
estado en que se hallare, para que se le reintegre lo que abonó. Cuando se perdiere por caso fortuito, o por culpa
del adquirente, podrá éste, sin embargo, reclamar el menor valor ocasionado por el vicio redhibitorio"

Así, si la cosa enajenada se perdiere por los vicios ocultos, se aplicaran las reglas siguientes: a) al perderse la cosa
por los vicios redhibitorios, el vendedor sufrirá la pérdida y deberá restituir el precio. El comprador corre con la
carga de la prueba, b) por pérdida parcial, el comprador debe devolverla en el estado en que se hallare para ser
pagado del precio que dio, o tiene la opción de deducir la acción quanti minoris para que disminuya el precio de
la parte que ha perecido, manteniendo la restante.
Indivisibilidad El Art. 1.799 dispone: "La acción redhibitoria es indivisible. Ninguno de los herederos del
adquirente podrá ejercerla sólo por su parte, pero será permitido demandar a cada uno de los herederos del
enajenante, por la cuota que le corresponda"

La acción redhibitoria es indivisible respecto de los compradores y sus sucesores, ninguno de ellos puede ejercerla
por sólo su parte. Pero si los vendedores son varios, o el vendedor único ha tenido varios herederos, el comprador
puede demandar a cada uno de ellos, por la cuota que le corresponda.

Prescripción: Nuestro Código, en su Art. 668 dispone: "Se prescribe por tres meses la acción redhibitoria para
dejar sin efecto el contrato de compraventa y la acción para que se reduzca el precio por vicio redhibitorio"

UNIDAD VIII:

Compraventa Concepto En los llamados "Contratos en Particular" hallamos que la "compraventa" constituye
una especie de modelo, o denominador común de casi todos los demás contratos que carecen de un régimen
especial. Hurgando en la legislación comparada encontramos que, habrá compraventa cuando "una de las
partes se obligue a transferir a la otra la propiedad de una cosa y ésta se obligue a recibirla y a pagar por
ella un precio cierto en dinero".-

Conviene, sin embargo destacar ab initio, que este contrato no siempre supone la transferencia de la propiedad ni
la entrega efectiva del precio, sino la obligación de hacerlo, obligación válida aún en la llamada
compraventa manual o al contado, que se consume y concluye instantáneamente con la entrega simultánea de
cosa y precio, pues bien las partes pueden consensualmente pactar la entrega de la cosa y precio para un momento
posterior a la de la celebración del contrato.

A primera vista parecería que en tal hipótesis, las partes no contraen obligación alguna y que todo se reduce a un
trueque o a dos tradiciones simultáneas. Pero no es tal, porque en ese trueque no se agotan las obligaciones de las
partes, porque el vendedor aún tiene que responder por la evicción, por ejemplo, si la moneda es falsa, podrá ser
demandado el comprador por cobro del precio.

La compraventa tiene una inmensa importancia en las relaciones económicas de los hombres. La circulación de
bienes obedece casi en su totalidad a este dispositivo legal. Frecuentemente traspasa las fronteras y adquiere
así interés internacional, haciendo más compleja su régimen legal. Nuestro Código Civil, innova el objeto de este
contrato, al no limitarlo solamente a la transferencia de una cosa, por una parte, incluyendo a ella a cualquier otro
bien patrimonial susceptible de ser transmitido por vía de la tradición, es lo que estatuye en su Art. 737 "La
compraventa tiene por objeto la transferencia de la propiedad de una cosa u otro derecho patrimonial, por un
precio en dinero que debe pagar el comprador"

Conforme a esta regla, en nuestro derecho, la compraventa es consensual, formal pero no solemne. Puede
formalizarse la transferencia en un instrumento privado, en ese caso surtirá efectos entre las partes. Para que el
contrato tenga efectos jurídicos contra terceros, deberá asentarse en escritura pública e inscribirse en
el registro respectivo. Las partes contratantes están obligadas a suscribir dicha escritura. Es igualmente oportuno
aclarar que, si la cosa vendida se paga parte en dinero y parte con el valor de otra cosa, se regirá por el contrato
de compraventa siempre que el pago en dinero representa el 50 % o más del precio, caso contrario será regulado
por las normas de la permuta.

La definición de nuestro código nos obliga a establecer que existen tres elementos en el perfeccionamiento de la
compraventa y que son: a) Obligación de transferir: el contrato no produce la transferencia del dominio, sino la
mera obligación de hacerlo; b) La tradición de la cosa; este elemento incluye la obligación de entregar la cosa por
medio de la tradición; y c) El pago del precio: necesario para el perfeccionamiento del contrato, que debe hacerse
con dinero, medio normal e idóneo de conclusión de contratos.

Caracteres La compraventa nos muestra los siguientes caracteres a saber;

a)Es bilateral, por que implica obligaciones para ambas partes; b) Es consensual, porque produce todos sus
efectos por el solo hecho del consentimiento y sin necesidad de la entrega de la cosa o del precio; c) No es formal;
aún en el caso de que tenga por objeto la transmisión de inmuebles, pues, la escritura pública exigida es un
requisito de la transferencia del dominio, pero no del contrato en sí, que puede ser válidamente celebrado en
instrumento privado y aun verbalmente; d) Es oneroso; porque la prestación de una de las partes tiene su
contraprestación en la actividad o el pago que debe efectuar la otra parte; y, e) Es conmutativo; porque es de su
naturaleza que los valores intercambiados (cosa y precio) sea aproximadamente equivalentes y sólo por
excepción puede ser aleatorio, lo que ocurre cuando se compra una cosa que puede no existir.
Enajenaciones forzosas Es sabido que, en la compraventa como en todo contrato, quién vende debe hacerlo
libremente, es decir, mediando consentimiento, circunstancia que presupone como debe ser, libertad de contratar.
Pero, ¿qué sucede cuando se lo hace porque medio una expropiación, subasta judicial, etc.?

Las llamadas ventas forzosas, pertenecen a la categoría de los contratos necesarios, y es el caso en que, la
necesidad jurídica de vender existe cuando hay derecho en el comprador, de adquirir la cosa por causa de utilidad
pública, donde el propietario de la cosa es requerido por el comprador, que puede ser el Estado, los Municipios
o una compañía que disfruta de una concesión para explotar un servicio, para que le venda una parte o la totalidad
o parte de su terreno.

Otro caso de enajenación forzosa se presenta cuando proviene de una convención o de un testamento, en el cuál
se impone al propietario de un bien, la venta obligada de ese bien a persona o personas determinada o
determinadas.

Por mas que los efectos jurídicos sean exactamente iguales que los de la compraventa celebrada con pleno
consentimiento, no sería posible calificar de contrato a situaciones como las mencionadas, porque falta el
elemento fundamental del contrato, que es el consentimiento de las partes.

Nuestro CCP dispone en su Art. 738 "Las reglas de la compraventa se aplicarán subsidiariamente: a) A la
expropiación por causa de utilidad pública o interés social; b) A la realización de bienes por efecto de sentencia
o concurso, y, c) A la dación en pago. Quién la efectuare quedará obligado como vendedor. En cuanto a la deuda,
regirán las disposiciones relativas al pago. Se aplicarán asimismo, en su caso, las normas del enriquecimiento sin
causa. Estas reglas de la compraventa se aplican a estos tres incisos por que en tales actos se formaliza la
transferencia dominial.

Capacidad – Principio General – Excepciones La regla general de los contratos determina que pueden vender,
todas las personas capaces de disponer de sus bienes, y que pueden comprar todas aquellas personas capaces de
obligarse por sí mismos o por medio de representantes. Ahora bien, esta regla reconoce las siguientes excepciones
insertas en las disposiciones del Art. 739 del CCP. Que establece: "Se prohíbe la compraventa, aunque sea en
remate, por sí o por interpósita persona:

a)A los esposos entre sí, aún separados de bienes; b)A los representantes legales o convencionales, de los bienes
comprendidos en su representación; c)A los albaceas, de los bienes correspondientes a la testamentaria en que
desempeñan su cargo; d)Al Presidente de la República y a sus Ministros, de los bienes del Estado, de las
Municipalidades, o de los entes descentralizados de la Administración Pública; e)A los funcionarios y
empleados públicos, de los bienes del Estado, o de las Municipalidades, o de los entes descentralizados de
cuya administración estuviesen encargados. f) A los Magistrados, Fiscales, Defensores de incapaces y ausentes,
y otros funcionarios, Abogados, Procuradores, Escribanos, Peritos, respecto de los bienes en los juicios en que
intervengan o hayan intervenido.

OBJETO DE COMPRA-VENTA Cosa Vendida – Caracteres El objeto de la obligación del vendedor es la


cosa vendida, como el precio de la prestación que toma a su cargo el comprador. Al propio tiempo, cada una de
estas obligaciones, constituye la causa de la correlatividad de tal suerte que no se concibe el pago del precio sin
la entrega de la cosa, y recíprocamente la entrega de la cosa sin la prestación monetaria correspondiente.

El Art. 746 del CCP dispone "El objeto de la compraventa debe ser determinado, conforme a las reglas de este
Código. No habrá determinación cuando se vendiesen todos los bienes presentes o futuros, o una parte alícuota
de ellos. Será, sin embargo, válida la venta de una especie de bienes designados, aunque en la venta se comprendan
todos los que el vendedor posea"

Del análisis que surge de este artículo de nuestro Código podemos determinar que para que la venta sea
determinada en su objeto requiere:

▪ Debe ser susceptible de apreciación: Es decir, debe tratarse de un objeto material susceptible de apreciación
económica, incluso aquellos elementos que por la doctrina son apreciables y medibles para su pago como
la energía eléctrica, nuclear, gas, etc.

▪ Debe ser admitida legalmente: La venta de la cosa no debe estar prohibida por la ley, y por lo tanto, no pueden
ser objetos de compraventa conforme a lo establecido en el Art. 742 del Código Civil: a) las acciones fundadas
en derechos inherentes a la persona o que comprenden hechos de igual naturaleza; b) los derechos que en caso de
ser ejercidos por otro alterarían su contenido en daño del deudor; c) Los bienes inembargables, en su totalidad, o
en la parte en que lo sean; d) las cuotas alimentarias, devengadas o no; e) las pensiones, y otras asignaciones
declaradas inembargables por la ley, salvo en la parte embargable; f) el usufructo, aunque sí el ejercicio del
mismo; g) los derechos de uso y habitación; h) aquellos derechos cuya transferencia esté prohibida por la ley, por
el título constitutivo, o por un acto posterior; e i) los bienes que no pueden ser objeto de contratos.

La cosa vendida y el precio de la misma, constituyen el objeto de la obligación. La palabra "Cosa" abraza todo lo
que puede ser parte de un patrimonio: cosas corporales o derechos, con tal que sean susceptibles de enajenación
y de ser cedidos. Lo que caracteriza la cosa objeto de la compraventa es, la posibilidad de su apropiación con
carácter de dueño.

Podemos decir que, de conformidad al texto de la norma del Art. precedente de nuestro Código, pueden ser
objetos de la compraventa tanto la transferencia de la propiedad de una cosa, como también otro derecho
patrimonial. Por último, no pueden ser objeto de los contratos la herencia futura, así como los bienes del dominio
público del Estado y los citados por la ley.

El Precio – Concepto – Requisitos – Precio Mixto El precio, constituye la suma de dinero (medio por excelencia
para el perfeccionamiento de los contratos del tipo oneroso) que el comprador debe entregar al vendedor en
concepto de pago de la cosa adquirida por él.

El precio debe reunir las siguientes condiciones; a) Debe ser en dinero; b) Debe ser determinado o determinable
y c) Debe ser serio. Sobre el primer requisito, el Art. 754 el CCP dispone "El precio será cierto, cuando las partes
lo determinan en una suma que el comprador debe pagar, o fuere fijado con referencia a una cosa determinada, o
su determinación se encomendare a un tercero, conforme lo establecido en este Código"

El precio debe ser en dinero, de lo contrario no habrá compraventa. Si lo que se da a cambio de una cosa es un
servicio o trabajo, habrá dación en pago, si se cambia una cosa por otra, será permuta, que tiene una consideración
especial. Siendo el pago en dinero, no importa que sea en moneda nacional o extranjera, que se pague al contado
o quede un saldo pendiente.

Sobre el segundo y tercer requisito el Art. 755 aclara "Si la cosa mueble se hubiera entregado al comprador sin
determinación del precio, o hubiera duda sobre el precio determinado, se presume que las partes se sujetaron al
precio corriente del día, en el lugar de la entrega de la cosa"

El precio debe ser determinado o determinable, es decir cierto, no basta estipular que se pagará el justo precio. Es
de uso corriente que el mismo sea fijado por las mismas partes, pero también puede serlo fijado por un tercero,
como la establece nuestra norma. Sobre la seriedad podemos decir que ésta no debe ser simulado, vil o irrisorio.
Estos actos no anulan ni alteran la naturaleza del acto. Si es irrisorio, es donación y no otra cosa.

Sobre el precio mixto, nuestro Código dispone en su Art. 756 "Si el precio consistiere, parte en dinero y parte en
otro bien, el contrato será permuta, si es igual o mayor en especie, y de venta en el caso contrario"

La norma es muy clara, así, si el bien que se entrega en concepto de precio consiste por una parte en dinero y otra
parte en otro bien, será permuta si lo que se entrega es mitad o más de la mitad en otro bien que no sea dinero, y
será venta si fuere lo contrario.

Nuestro Código dispone en su Art. 671 "Si uno de los contratantes obtiene una ventaja manifiestamente
injustificada, desproporcionada con la que recibe el otro, explotando la necesidad, la ligereza o la inexperiencia
de éste, podrá el lesionado, dentro de dos años, demandar la nulidad del contrato o su modificación equitativa. La
notable desproporción entre las prestaciones hace presumir la explotación, salvo prueba en contrario. El
demandado podrá evitar la nulidad ofreciendo esa modificación, que será judicialmente establecida, tomando en
cuenta las circunstancias al tiempo del contrato y de su modificación"

Como se puede apreciar, el Código Civil Paraguayo, siguiendo las prédicas de los tratadistas y las pautas de los
Códigos modernos, regula en forma expresa la figura de la lesión del derecho como causa de disolución y rescisión
de los contratos, estableciendo un plazo de prescripción de la acción en dos años de la celebración del contrato.

Obligaciones del vendedor – Conservación de la cosa vendida Las principales obligaciones del vendedor son
dos, entregar la cosa vendida y garantizarla para el caso de evicción y de vicios ocultos. Implícita en la primera
se encuentra las obligaciones de conservar la cosa sin cambiar su estado hasta el momento en que haga efectiva
la tradición.

Esto representa, más que una obligación en sí misma, un cargo inherente a la obligación de entrega. Forma parte
de la actividad preparatoria que pondrá el vendedor en condiciones de cumplir su promesa. Constituye, por lo
tanto, la carga propia de todo deudor de preparar y hacer posible el cumplimiento de la prestación.

Nuestro Código, en su Art. 759 enumera las obligaciones del vendedor de la siguiente manera; Son
obligaciones del vendedor:
▪ Hacer adquirir al comprador el derecho vendido, si su adquisición no es efecto inmediato del contrato;

▪ Entregar al comprador la cosa vendida o el título que instrumente el derecho enajenado, si no surge lo contrario
de lo estipulado, o de las circunstancias del negocio;

▪ Recibir el precio en el lugar y tiempo pactados; y

▪ Garantizar al comprador, conforme a las reglas de este Código, por la evicción y los vicios de la cosa.

Sobre el primer inciso, si el vendedor ha transferido cosas futuras, como la aparición de su ganado vacuno del
año 85, debe transferir ese lote de terneros al comprador.

Sobre el segundo inciso, siempre sobre el primero ejemplo, el vendedor debe posesionar al comprador los
terneros, y respecto de títulos valores, bastará que el vendedor entregue dicho instrumento al comprador.

Sobre el tercer inciso, el vendedor tiene la obligación de percibir el precio convenido y por último, el vendedor
tiene la obligación de garantizar al comprador de la evicción y de los vicios redhibitorios.

Obligaciones del Comprador – Pago del Precio – Lugar y Época El comprador debe pagar el precio de la cosa
en el lugar y fecha convenidos. En defecto de estipulación, debe pagarlo en el lugar y acto de entrega, dispone el
Art. 763 de nuestro Código.

Esta disposición guarda relación a lo dispuesto por el Art. 759, Inc. c) de nuestro Código.

Sobre el punto, el jurista Borda dice: Para que el contrato de compraventa quede legalmente configurado, es
preciso que el precio reúna las condiciones siguientes: a) Debe ser en dinero; b) Debe ser determinado o
determinable y c) Debe ser serio.

Debe ser en dinero, de lo contrario no será compraventa, debe ser en guaraníes, o en Dólares o en otra moneda.
Debe ser determinado o determinable y por último debe ser serio, de lo contrario pude tratarse de una donación y
no una compraventa.

UNIDAD 9:
PERMUTA y DONACION

Permuta Prenociones – Caracteres – Requisitos- Analogía y diferencia con la compraventa

La permuta es el trueque de una cosa por otra. Es un contrato por el cual las dos partes se transfieren
recíprocamente una cosa por otra. Desde el punto de vista jurídico, el contrato queda configurado desde que las
partes se han prometido transferirse recíprocamente la propiedad de dos cosas.

Es la forma primitiva del intercambio entre los hombres, e históricamente es conocido como el inmediato
antecedente de la compraventa, con quién presenta analogías y diferencias muy sensibles, en ambos, existe el
desplazamiento de bienes del patrimonio, en la compraventa una de las partes debe pagar en dinero su
obligación, en cambio en la permuta la otra parte paga con cosas.

La compraventa, que supone la existencia de la moneda, por consiguiente, presenta un grado


de organización social más avanzado. La diferencia más representativa es que en la compraventa aparecen el
objeto y el precio y en la permuta sólo existen dos bienes, que se identifican con el precio, al igual que los
contratantes presentan la doble calidad de comprador y vendedor respectivamente.

Actualmente el papel económico de este contrato es muy modesto, aunque no ha desaparecido, todavía subsisten
algunas permutas manuales y también se dan casos de trueque de inmuebles, sobre todo entre coherederos, pero
desde luego, el gran instrumento moderno de intercambio es la compraventa.

El Código, al hablar de la permuta dispone en su Art. 799 "Por el contrato de permuta las partes se transfieren
recíprocamente la propiedad de cosas u otro derecho patrimonial"

Como puede observarse, nuestro Código, siguiendo el criterio de la autonomía de la voluntad, extiende el trueque
a más de las cosas, también a otros derechos patrimoniales.

Podemos citar como los caracteres del contrato de permuta, a los siguientes:

• Es consensual, pues se perfecciona por el sólo consentimiento de las partes;

• Es bilateral, porque genera obligaciones recíprocas;


• Es oneroso, porque se estipulan provecho y gravámenes para las partes;

• Es conmutativo; por que las partes conocen desde el momento en que prestan su consentimiento, la
existencia de sus prestaciones;

• No es formal, porque no están sometidos a solemnidades, salvo los casos de permuta de inmuebles u otro
bien registrable.

Capacidad. Objeto.

En la permuta, se exige como requisito fundamental para celebrar el contrato, que las partes deben tener: a)
Capacidad para contratar, por aquello que para ella rige las reglas de la compraventa, por lo tanto, no pueden
permutar aquellos que no pueden comprar y vender, los menores, los sordomudos que no pueden darse a entender
por escrito, los tutores, curadores y los padres con las personas a quienes representan necesariamente; y, b) Objeto:
No pueden permutarse cosas que no pueden ser vendidas. El Código Civil en su Art. 799 dispone que: "Las partes
se trasfieren recíprocamente la propiedad de cosas u otro derecho patrimonial.

Nuestro Código Civil dispone en su Art. 802 "En todo lo que no se haya determinado especialmente en este
capítulo, la permuta se regirá por las disposiciones concernientes a la compraventa"

Clara disposición, la capacidad para permutar es la misma que rige para la compraventa. Esta norma es
consecuencia de la afinidad entre los contratos de compraventa y de permuta. La capacidad, de conformidad a lo
establecido es la aptitud para disposición de los bienes, y para enajenarlos y contraer obligaciones.

En cuanto al objeto de la permuta, vemos que nuestro Código amplía el campo, no sólo a las cosas sino también
a los demás derechos patrimoniales, es decir pueden ser objetos de permuta las cosas que pueden ser objeto de
compraventa, con las excepciones dispuestas por la ley para algunos casos.

Obligaciones que nacen de la permuta Dispone el Art. 801 del Código Civil en lo relativo a las obligaciones
que nacen de la permuta lo siguiente: "Los gastos de la permuta y los otros accesorios son a cargo de ambos
contratantes, por partes iguales, salvo pacto en contrario"

Por lo general en la permuta se producen por efecto de la operación gastos, pago de tributos, traslado de la cosa,
honorarios profesionales, etc. Con buen criterio, nuestra norma ha previsto la proporción que corresponde a cada
contratante, sin la limitación de poder estipular pacto en contrario.

Contrato de Donación:

Donación Concepto y Caracteres La donación es uno de esos conceptos tan fáciles de comprender en su
esencia, como difíciles de delinear en sus contornos precisos. La dificultad radica principalmente en la
circunstancia de que no todo acto a título gratuito es donación. No lo son los actos de última voluntad, ni tampoco
numerosas liberalidades realizadas entre vivos, que quedan excluidas del concepto jurídico de donación. La ley
ha circunscrito el régimen legal de las donaciones a ciertos actos respecto de los cuales considera particularmente
importante proteger al donante.

Decimos que hay donación cuando una persona por acto entre vivos transfiere de su libre y espontánea voluntad,
gratuitamente a otra, la propiedad de una cosa. (Borda)

La Donación es un contrato y no un simple acto jurídico como en algunos Códigos como el Italiano, el Francés,
el Chileno, el Boliviano. Este contrato es a título gratuito y unilateral hasta tanto no sea aceptado por el donatario.

Se ha discutido bastante si la donación es todo un acto jurídico o un contrato. Los que sostienen la
primera tesis coinciden en afirmar que al no existir bilateralidad no puede hablarse de un contrato siguiendo a los
clásicos del derecho.

Por su parte, gran número de tratadistas y otros tantos Códigos han reconocido la validez de esos actos de voluntad
confiriéndole la categoría de contrato.

Para Guillermo Borda, la donación en su esencia es un acto unilateral de disposición gratuita de bienes, más
próximo a la disposición testamentaria que al contrato. Sólo así concedida se explica que pueda ser revocada por
ingratitud del donatario.

Sin embargo hay que tener en cuenta que la doctrina contractualista predomina notoriamente en el derecho
comparado, pero resulta sintomático que algunos Códigos, no obstante reconocer la naturaleza contractual, la
haya ubicado sistemáticamente no entre los contratos sino juntamente con las disposiciones de última voluntad.
Nuestro Código, en su Art. 1.202 dispone: "Habrá donación cuando una persona, por acto entre vivos, transfiere
gratuitamente el dominio de una cosa, o un derecho patrimonial, a favor de otra, que la acepta"

Partiendo de esta disposición, podemos inferir que el contrato de donación tiene los siguientes caracteres:

• Es a título gratuito, pues no existe contraprestación de la otra parte (donatario). En las donaciones con
cargo no existe contraprestación sino obligación accesoria.

• Es formal, por que debe someterse a ciertos requisitos;

• Es irrevocable por la sola voluntad del donante. Quienes tengan capacidad para contratar pueden donar y
aceptar donaciones. La donación no puede concertarse sobre bienes futuros. La donación puede ser pura,
condicional, con cargo remuneratoria. La donación sólo puede formalizarse entre personas vivas, y no puede ser
revocada, salvo en los casos previstos en la ley.

Revocación – Formas El Art. 1.203 de nuestro Código dispone: "Antes que la donación sea aceptada, el donante
puede revocarla expresa o tácitamente. Importará aceptación el recibo de lo donado y, en general, el
aprovechamiento del beneficio que el contrato represente"

El donante tiene la facultad de revocar el acto antes de que el mismo esté aceptado por el donatario. Es una
facultad que la ley confiere a quien por acto unilateral pudiera comprometer parte de su patrimonio y que con
posterioridad recapacite y comprenda que el beneficiario no ha hecho méritos para ello o que el sacrificio es
gravoso para él.

De esta manera, la decisión del donante es un acto unilateral hasta la aceptación del donatario.

Capacidad – Principios Generales – Limitaciones a la capacidad para donar y a la facultad de recibir por
donación Como principio general, tiene capacidad para hacer y recibir donaciones todos aquellos que pueden
contratar, salvo el caso que expresamente las leyes dispongan lo contrario.

El Art. 1.207 dispone que el padre o la madre o ambos conjuntamente, podrán hacer donaciones a favor de sus
hijos, siempre que a la parte de liberalidad que se haga se exprese que se trata de una donación, por que de lo
contrario, la ley lo reputará como un simple adelanto de la legítima.

El Art. 1.210 dispone: "La capacidad del donante y del donatario será juzgada con referencia a la fecha en que la
donación fuere comprometida o aceptada, respectivamente, o al día del cumplimiento, cuando el acto estuviese
sujeto a condición suspensiva"

Como sabemos, la capacidad es un elemento esencial del contrato, por lo que, si al momento de la disposición el
donante no era capaz, el acto estará viciado por falta de capacidad en el disponente.

Limitaciones El Art. 1.208 determina las limitaciones en la donación, al disponer: "No pueden hacer donaciones:

o Los esposos entre sí, durante el matrimonio, ni uno u otro, a los hijos que tuviere el consorte, o a
las personas de quién éste fuere presunto heredero al tiempo de la donación;

o El marido o la mujer, a favor de tercero, salvo en los límites autorizados por este Código;

o Los representantes legales, salvo poder especial que designe aquellos bienes que se les permita
donar, y

o Los menores adultos, sin licencia de los padres, a menos de haber adquirido los bienes en el
ejercicio de alguna profesión o industria.

El Art. 1.209 dispone: "No pueden aceptar donaciones:

o La mujer casada, sin la conformidad del marido, o la venia del juez, en su defecto; (Modif. Por la
CN, Art. 48)

o Los tutores y curadores, a nombre de sus representados, sin autorización judicial;

o Los tutores y curadores, en cuanto a los bienes de las personas que hubieren tenido a su cargo,
antes de rendir cuentas y de pagar el saldo que contra ellos resultare, y

o Los mandatarios, sin poder especial para el caso, o general para aceptar donaciones.
Objeto y modalidades – Cosas que pueden ser donadas La donación es un acto de disposición, y así, los bienes
que están en el comercio pueden ser enajenados, por lo tanto los que están fuera del comercio no podrán ser
objeto de donación.

Así lo dispone el Art. 1.211 de nuestro Código Civil: "Pueden ser donados los bienes que pueden ser vendidos"
Los órganos del cuerpo humano están fuera del comercio, por lo tanto no pueden ser donados ni vendidos, salvo
después de la muerte del donante, si pudieran estos órganos tener aplicación útil por transplantes.

Donaciones por causa de muerte – Donaciones condicionales Por expresa disposición de nuestro Código, que
en su Art. 1.206 primera parte determina que, si la liberalidad va a surtir sus efectos para después de la muerte
del donante, se lo tendrá como un testamento y se la deberá someter a las solemnidades y formalidades requeridos
para dichos actos.

El Art. 1.212 del mismo cuerpo legal dispone: "La donación será nula:

o Cuando incluya todos los bienes del donante, sin reservar parte o renta suficiente para su
subsistencia;

o Si estuviere sujeta a condición suspensiva o resolutoria que dejare al donante el poder directo de
revocarla o modificarla, y

o Cuando verse sobre bienes futuros.

Forma y prueba – Necesidad de la escritura pública La donación es un contrato formal, en virtud del cuál
deben observarse ciertos requisitos y solemnidades, como el caso de su instrumentación en escritura pública para
que surta los efectos queridos.

Nuestro propio Código en su Art. 1.213 dispone: "Deben ser otorgadas por escritura pública, bajo pena de nulidad;

o Las donaciones de inmuebles;

o Las donaciones con cargo, y

o Las que tuvieren por objeto prestaciones periódicas o vitalicias. Estas donaciones, para ser
válidas, deben aceptarse en la misma escritura, o bien por otra, notificándose al donante, pero el acto

quedará concluido desde el momento de la aceptación.

Donaciones no formales – Prueba El Código, en su Art. 1.214 dispone: "En los demás casos, si se demandare
en juicio la entrega de los bienes, sea cual fuere su valor, el contrato sólo se probará por instrumento público o
privado, o por confesión judicial del donante"

El texto de este artículo nos está indicando que, por regla, la donación es un contrato formal y que debe ser
probado por instrumento público o privado, salvo confesión judicial del donante, única excepción a la formalidad
prevista para la prueba.

Especie Manuales – Concepto – Carácter y presunción legal El Art. 1.215 2da. parte dispone: "La simple
entrega será suficiente en cuanto a las cosas muebles y títulos al portador"

Esta regla es aplicable a las cosas muebles, cuya posesión de buena fe, hace presumir la titularidad de quién la
detenta. Por ende, la presunción legal que se forma es que la posesión de la cosa (mueble y título al portador)
originada por la simple entrega, será suficiente para perfeccionar el contrato.

La donación manual constituye el aspecto más simple con que este contrato se manifiesta y al mismo tiempo es
una supervivencia del régimen primitivo en el que era menester la entrega de la cosa como factor esencial para la
validez de la donación.

Donaciones remuneratorias – Concepto – Naturaleza Jurídica – Forma El Art. 1.222 dispone: "Serán
donaciones remuneratorias, aquéllas que se realizaren en recompensa de servicios prestados al donante por el
donatario, apreciables en dinero y por los cuales hubiese podido exigir el pago. Si el instrumento de la donación
no constare con claridad lo que se tiene en mira remunerar, aquélla se tendrá como gratuita"

No es frecuente pero puede ocurrir en la vida profesional. Así, un afamado médico que salva la existencia de un
amigo, resuelve no percibir sus honorarios. El beneficiario de ese servicio que ha vuelto a recuperar su salud, no
teniendo otra forma de testimoniar su gratitud al galeno, le dona un automóvil. El instrumento en el cual consta
la donación debe aclarar a que servicios se desea remunerar, por que si no constare se tendrá la donación como
gratuita.

Por su parte, el Art. 1.223 dispone: "Las donaciones remuneratorias deben considerarse como actos a título
oneroso, mientras se limiten a una equitativa retribución de los servicios recibidos. Por el excedente, habrá simple
donación"

La donación remuneratoria es formal y debe asentarse en escritura pública en virtud del Art. 706 del Código Civil.

La disposición de la norma establece una equivalencia entre los servicios prestados y el bien transmitido a favor
del donatario. Si los servicios profesionales del médico, utilizando el ejemplo anterior, según el arancel médico
respectivo se deben estimar en 500 mil guaraníes, y el vehículo donado tiene un valor de 700 mil guaraníes, hasta
los 500 mil guaraníes será un acto a título oneroso y el excedente, es decir 200 mil guaraníes será considerado
como una simple donación.

Además, es importante destacar que, no pueden hacerse donaciones verbales, sino solo sobre bienes muebles no
registrables.

Del mismo modo, no podrá ser objeto de donación verbal un inmueble, una aeronave, un buque, un automóvil,
por ser estos bienes registrables.

Con cargo – Noción – Acciones a que dan lugar El Art. 1.224 de nuestro Código Civil, dispone: "La donación
podrá imponer cargos a favor del donante o de un tercero, sean relativos al empleo o al destino de lo donado, o
consistente en una prestación"

Aquí, el cargo impone una obligación que pesa sobre el donatario. Así, cuando se le dona un inmueble que produce
renta y se le impone que el cincuenta por ciento de los alquileres destine a obras de caridad en tal hospital de tal
ciudad, o la obligación de ceder gratuitamente la planta baja del edificio donado para el funcionamiento de una
academia literaria, pero reservándose el donatario la segunda y tercera planta.

Esta donación con cargo, también llamada donación onerosa, por la imposición de algunos gravámenes que
condicionan el acto de liberalidad, es conocida en la legislación comparada.

Por su parte el Art. 1.225 dispone: "Cuando los cargos consistieren en prestaciones apreciables en dinero, regirán
las reglas de los actos a título oneroso, en cuanto a la parte de bienes cuyo valor sea representado o absorbido por
aquéllos, y con respecto a los demás, las normas que gobiernan las disposiciones a título gratuito"

Los cargos que obliguen al donatario a prestaciones apreciables en dinero, han de regirse por las disposiciones de
los actos a título oneroso, en la parte de bienes que representen el valor de la donación.

Con respecto a las partes de bienes cuyo valor sea representado o absorbido por aquéllos acerca de los demás, se
regirá por las normas que gobiernan las disposiciones gratuitas.

Resumiendo, en la donación con cargo se considera donado el exceso que hubiere en el precio de la cosa,
deducidas de él las cargas. Cuando el donatario fuere constituido en mora para el cumplimiento de los cargos, y
este aún así, no los ejecutare, el donante o sus herederos podrán ejercitar la acción revocatoria, que revoca la
donación efectuada al donatario. Igualmente, el donatario sólo deberá responder con los cargos hasta el monto de
lo donado, y en el caso de excesiva onerosidad podrá liberarse de ella a través de la acción de restitución que la
ley le confiere, restituyendo la cosa donada o su valor.

Inoficiosas –Defensa de la legítima – Acción de reducción El Art. 1.226 dispone: "Se reputará inoficiosa la
donación cuyo valor excediere de la parte disponible del donante en la fecha de su liberalidad. A este respecto se
aplicarán los preceptos sobre la legítima"

Esta disposición guarda íntima relación con lo que prescribe la institución de la legítima referida a los herederos
forzosos. Así, si el donante dispuso más del 20 % de su patrimonio teniendo descendientes, éstos, al fallecer el
donante, podrán incoar la acción de colación si el beneficiario fuere otro heredero forzoso, o la acción de
reducción si el beneficiario fuere un extraño.

Por su parte el Art. 1.227 dispone: "Si por el avalúo de los bienes del causante resultaren inoficiosas las donaciones
realizadas, los herederos necesarios existentes a la fecha de ellas, podrán exigir la reducción hasta quedar cubiertas
sus legítimas"

La expresión herederos necesarios que nos trae esta norma, debe entenderse referida a los herederos forzosos, es
decir, para los que tengan legítima. Los afectados en su derecho de legítima pueden incoar la acción contra sus
herederos beneficiarios, o la acción de reducción contra los terceros hasta que se cubran las partes reservadas por
la legítima a favor de los herederos forzosos.

Donaciones de prestaciones periódicas y vitalicias – Noción y Caracteres Nuestro Código no legisla de una
manera particular sobre este punto, pero aparecen en el Art. 1.213, "Deben ser otorgadas por escritura pública…."
inc. c) Las que tuvieren por objeto prestaciones periódicas o vitalicias. Es decir, con carácter solemne bajo pena
de nulidad de que debe ser instrumentado por escritura pública.

En las relaciones del que constituye la renta con el tercero favorecido no existe pues, una donación sino una
verdadera estipulación por otro, cuando el primero directamente constituyera la renta con interés del segundo.
Sólo habrá donación, cuando la transferencia se lo haya efectuado para beneficiar al tercero con una renta vitalicia
o de una prestación periódica.

Derechos y obligaciones del donante y donatario – Tradición El Art. 1.216 dispone: "El donante está obligado
a entregar la cosa al donatario. En caso de mora, no deberá resarcir los frutos ni intereses. El donante sólo responde
por su dolo o culpa"

El donante, al ser aceptada la donación, tiene la obligación de entregar la cosa al donatario. A partir de ese
momento responderá por su dolo o culpa. Si pereciere la cosa, el donatario puede exigir el valor del bien donado.
No está obligado a restituir los frutos ni intereses en caso de mora.

La obligación del donante de entregar la cosa donada, se inicia desde el momento en que el donatario acepta la
donación. Las donaciones que obliguen a prestaciones periódicas se extinguirán con la muerte del donante, salvo
que el mismo dispusiere lo contrario.

Ingratitud del donatario – Casos en que precede la revocación El Art. 1.236 dispone: "Las donaciones pueden
ser también revocadas por causa de ingratitud en los casos siguientes:

▪ Cuando el donatario ha atentado contra la vida del donante, su cónyuge, o sus


descendientes o ascendientes;

▪ Cuando ha inferido injurias graves a las mismas personas, agraviándolas en su honro, o las
hizo víctimas de sevicia;

▪ Cuando ha rehusado alimentos al donante que los pidió para sí y las personas con derecho
a exigirlos de él;

▪ Cuando ha cometido delitos graves contra los bienes del donante.

Puede considerarse que existe atentado contra la vida del donante, su cónyuge, sus descendientes o ascendientes
cuándo, aunque no haya sentencia condenatoria, la conducta del donatario revela de una manera indudable la
intención de cometer delitos"

Por su parte, la última parte del Art. 1.237 dispone: "..Incurrirá, no obstante en ingratitud, cuando se negare
aprestar alimentos de urgencia, so pretexto de existir otros responsables"..

La enumeración de esta norma debe considerarse taxativa, pues son sanciones que amenguan la capacidad de
derecho de una persona.

Fuera de estos casos, no procederá la revocación por causa de ingratitud.

Es importante destacar dos situaciones; antes de ser aceptada la donación, el donante tiene todo el derecho de
revocar su decisión, pues el contrato no ha sido perfeccionado.

Luego de aceptada la donación, y el donante quisiera revocarla, deberá haber causa como la enumerada en este
artículo.

Quienes pueden promover la acción y contra quienes La acción puede ser promovida por el donante y sus
herederos. La demanda por revocación de donación solo puede intentarse contra el donatario y no contra sus
herederos o sucesores, pero instaurada contra el donatario, puede continuar contra herederos o sucesores.

UNIDAD 10: LOCACION EN GENERAL


Locación de Cosas La locación es un contrato consensual en cuya virtud una de las partes (locador o arrendador)
se obliga a conceder el uso y goce de una cosa a la otra parte (locatario o arrendatario) quien se obliga por eso, a
pagar un precio determinado en dinero. Si la prestación consiste en un servicio o en la ejecución de una obra, la
locación será respectivamente, de servicios o de obras.

Por ello se dice que: "Habrá locación, cuando dos partes se obliguen recíprocamente, la una a conceder el uso y
goce de una cosa, o a ejecutar una obra, o prestar un servicio; y la otra a pagar por este uso, goce, obra o servicio
un precio determinado en dinero".

Como puede verse, el concepto general de la locación comprende la de cosas, de servicios y de obra. La
disposición de nuestro Código Civil trae una novedad, ya que no se limita tan sólo a la cesión del use y goce de
una cosa, estableciendo la extensión del objeto de la locación a un derecho patrimonial. El texto del Art. 803
dispone "La locación tiene por objeto la cesión del uso y goce de una cosa o de un derecho patrimonial, por un
precio cierto en dinero.

Se aplicarán a este contrato, en lo pertinente, las disposiciones de la compraventa"

Importancia

Este contrato, ya en la antigüedad tenía una gran aplicación, y en el derecho civil contemporáneo, es uno de los
temas más vivos. Las sociedades modernas tienen una sensibilidad muy aguda en todo cuanto se refiere a la
vivienda y el trabajo.

Las personas cuyos bienes de fortuna no les han permitido el acceso a la propiedad de su vivienda, forman la
parte más numerosa y necesitada de la población urbana, con motivos de la escasez de viviendas, originadas en
procesos económicos complejos, principalmente por el encarecimiento de la construcción y el éxodo de la
población campesina a las ciudades.

Así, desde el punto de vista económico, la importancia de este contrato radica en que, resuelve una cuestión
palpitante, como lo es la de permitir el uso de los bienes que pertenecen a otros, y los nuevos tiempos están
golpeando sobre este contrato más vigorosamente que sobre ningún otro, exceptuando quizás el de trabajo. Lo
social ha hecho irrupción en los rígidos moldes individualistas de la locación romana.

Variedades – Rasgos comunes y diferencias Existen varias clases de locación. Está la llamada Locación de
Cosas, la Locación de Servicios que nuestro Código lo denomina Contrato de Servicios, y, la Locación de Obra,
que nuestra legislación la denomina Contrato de Obra.

Estos tipos de contratos presentan similitudes que pueden ser resumidas en los siguientes rasgos:

En ella se paga un precio en dinero y siempre se trata del uso con relación al trabajo, a la cosa o a la obra. También
presenta profundas diferencias que se verifican especialmente en cuanto al objeto mismo de cada uno de ellos. La
locación de cosas versa sobre bienes corporales, la Locación de Servicios, sobre la prestación la prestación de la
fuerza de trabajo, y La locación de Obra, es aquella que versa sobre determinada obra o hecho.

Caracteres: El contrato de locación tiene los siguientes caracteres:

• Es Bilateral: Desde que origina obligaciones recíprocas para el locador y el locatario;

• Es consensual: Porque se concluye por el mero consentimiento, sin necesidad de ninguna formalidad, pero
los contratos de alquiler de inmuebles urbanos y rurales son formales, pues deben hacerse por escrito;

• Es conmutativo y oneroso: Porque el contrato supone que las contraprestaciones guardan equivalencia;

• Es temporario y de tracto sucesivo: Es decir, su cumplimiento se prolonga necesariamente a través de un


tiempo más o menos dilatado.

LOCACION DE COSAS Concepto – Naturaleza Jurídica Se puede definir a la locación de cosas


o arrendamiento como el contrato en virtud del cual una de las partes cede a la otra, el uso y disfrute de una cosa
u otro derecho patrimonial mediante un precio cierto en dinero, que recibe la denominación de renta o alquiler.
Determinar su naturaleza jurídica representa un tema muy discutida, pues la cuestión es establecer si el derecho
del locatario es de carácter personal o real.

La teoría clásica, basada en la tradición romanista sostiene que se trata de un derecho personal, pues a través del
contrato se impone al locador mantener al locatario en el goce pacífico de la cosa. Frente a esta concepción
tradicional, Troplong sostuvo que el derecho del arrendatario es de carácter real, fundado en el texto del Código
de Napoleón, según el cual el contrato de locación subsiste en caso de venta de la propiedad, circunstancia que
probaría que el derecho del locatario no es personal.
Para Planiol y Ripert el derecho del arrendatario es uno de esos derechos cuyo actual contenido ha dislocado los
perfiles clásicos de la división entre derechos reales y personales.

Estos autores, sostienen que estamos en presencia de una categoría jurídica intermedia, si bien es notoria la
tendencia actual a aceptar el carácter real del derecho del locatario.

Así, nuestro Código dispone en su Art. 810 "En caso de ser enajenado el bien arrendado, la locación subsistirá
por el tiempo convenido, siempre que el contrato hubiere sido inscripto en el Registro respectivo"

Se reafirma por esta norma, que el derecho del locatario está hoy fuertemente impregnado de un carácter real. Así
mismo, esta norma tiene una finalidad social, la estabilidad en la vivienda familiar es un objetivo de
la seguridad familiar.

No sería justo que el inquilino esté a merced del vendedor y del comprador del bien arrendado, la ley debe
ampararlo ante una situación que él no pudo conocer.

Pero si el inquilino por negligencia no inscribe el contrato, no podrá invocar la vigencia del mismo, pues el
comprador no tiene por que ser perjudicado de una carga oculta.

El registro en que debe ser inscripto el contrato es en la Dirección General de Registros Públicos, Sección
Inmuebles.

Arrendamiento de predios rústicos Nuestro Código Civil en su Art. 807 dispone "El contrato de locación no
podrá celebrarse por un plazo mayor de cinco años. El estipulado por un plazo más largo, quedará reducido al
término indicado, a no ser que el inmueble urbano, objeto del contrato, se hubiese alquilado para levantar
construcciones en él, o se tratare de fundos rústicos arrendados con el objeto de realizar plantaciones que requieran
largo tiempo para alcanzar resultados productivos. En ambos supuestos el arrendamiento podrá estipularse hasta
veinte años"

Ante los efectos de la no-disolución del arrendamiento por la venta de la cosa, es razonable que la ley establezca
un límite de vigencia para ella, porque el contrato de locación desplaza el uso de la cosa del propietario a favor
de un tercero. Por ello, si la norma no estableciera esta restricción, habrá una gran incertidumbre en la venta de
bienes.

La restricción está dada, respecto de la ampliación del plazo cuando por la naturaleza de las prestaciones se
requiera extender el periodo del contrato. Como ejemplo citamos la plantación de eucaliptos en un predio
arrendado, que para que el locatario pueda usar de esas plantas, precisa de un tiempo mínimo de ocho años.

El Código, con buen sentido extiende el plazo hasta veinte años porque pudiera referirse a plantaciones de más
lento desarrollo.

Requisitos: Nuestro Código, en su Art. 803, segunda parte, nos clarifica que cualquier cuestión dudosa al referirse
que en lo pertinente, se aplicarán a éste capítulo las disposiciones de la compraventa. Por lo tanto, los requisitos
de la compraventa pasan a integrar lo concerniente a este tema. Así, los tres requisitos de este contrato son: 1) El
consentimiento; 2) El objeto del contrato y, 3) El precio.

Capacidad – Principio General El Código dispone en su Art. 806 "Las personas que tuvieren
la administración de bienes propios o ajenos podrán darlos en locación, y podrán tomarlos de terceros los que
tengan capacidad para obligarse, dentro de los límites señalados por la ley a sus respectivos derechos, en ambos
casos"

No puede haber consentimiento si el que contrató no tuviere capacidad para obligarse. Sin la capacidad no se
podrá formalizar este contrato. De conformidad a lo dispuesto por esta norma, quienes tengan
la administración de bienes propios o ajenos pueden concertar contratos de locación sea como locador o como
locatario. Es así que tenemos, que los elementos propios de este contrato son: 1) Capacidad para contratar, 2) El
objeto de la locación, que pueden ser cosas como inmuebles o muebles o derechos patrimoniales, y, 3) El precio,
si el mismo no aparece estipulado, el contrato será nulo. Sólo los bienes no fungibles pueden ser objeto del
contrato de locación.

Menores emancipados: Es importante acotar que nuestra legislación civil establece que una de las causales de
cesación de la incapacidad de hecho es el matrimonio del varón y la de la mujer de 16 años de edad
respectivamente, por lo que la emancipación de los menores de edad según la ley, les da pleno derecho para poder
entregar sus bienes en arrendamiento o a recibirlos. Las limitaciones a que la ley se refiere son referentes a los
actos gravosos que pueden producir consecuencias perniciosas a los bienes de estos menores.
Administradores de bienes ajenos: De conformidad a lo estatuido por el Art. 806 de nuestro Código Civil, todos
aquellos que tengan capacidad de hecho y que tuvieran la administración de bienes propios y ajenos, tendrán
facultad para recibir o darlos en locación.

Condóminos: El condómino o copropietario de una cosa indivisa no puede, por disposición expresa del Art.
2.085 de nuestro Código civil, arrendarla ni aún por la parte que le corresponda como su ideal o alícuota, sin
expreso consentimiento de todos los condóminos.

Incapacidades de derecho: Las personas que no pueden ser titulares de sus derechos no podrán otorgarlos en
locación, en razón de que falta el requisito fundamental del consentimiento válido, para que este contrato
produzca, los efectos normales.

Tampoco podrán recibir en locación, las personas que tienen prohibido la adjudicación de aquellos bienes que
pretenden tomar en locación ni aún con autorización judicial. Ej. El representante legal de su representado, porque
habría conflicto de intereses.

Objeto – Tiempo: Nuestro Código civil, en su Art. 805 dispone "Pueden darse en locación todos los bienes no
fungibles que estén en el comercio. Los que estuvieren fuera de él, o los que no deben ser enajenados por
prohibición legal o judicial, podrán ser objeto del contrato, si no fueren nocivos al bien público, o contrarios a
la moral y buenas costumbres"

Este artículo determina el objeto de la locación y la concreta a los bienes no fungibles que estén en el comercio.
La segunda parte se refiere a aquellos bienes, que estando fuera del comercio, o que no deben ser enajenados por
prohibición legal o judicial, podrán ser objetos de contrato de locación, siempre que no atenten contra el bien
público o no contraríen a los preceptos morales y a las buenas costumbres. Ej. Un mercado municipal no puede
arrendarse, pero sí las casillas individuales.

Tiempo: El tiempo de duración del contrato de locación está determinado en cinco años y hasta veinte años,
según la naturaleza del contrato, por el Art. 807 de nuestro Código Civil.

Por su parte, el Art. 808, establece que "Si las partes no han determinado el plazo de la locación, ésta se entenderá
convenida:

• Cuando se trata de una heredad cuyos frutos deben cosecharse anualmente, por la duración de dicho lapso;

• Si los frutos sólo pudieren cosecharse al cabo de algunos años, por todo el periodo necesario para
recogerlos;

• Si se trata de casas que no estén amuebladas, o de locales para el ejercicio de una profesión, de
una industria o de un comercio, por la duración de un año;

• Tratándose de habitaciones o departamentos amueblados, cuyo precio se hubiere convenido por años,
meses, semanas o días, por el tiempo señalado a dicho precio;

• Si la locación tuviere un objeto determinado, por el tiempo necesario para lograrlo;

• Si se trata de cosas muebles, por la duración correspondiente a la unidad de tiempo a la que se ajusta el
precio estipulado; y

• Cuando se tratare de muebles proporcionados por el locador para equipar un fundo urbano, por la duración
de la locación de dicho fundo.

Obligaciones del locador – Entrega de la cosa – Conservación de la misma Mantenimiento del inquilino en
el goce pacífico La enumeración de las obligaciones del locador está contenida en las disposiciones del Art. 812
de nuestro Código civil en los siguientes términos: "Son obligaciones del locador respecto de la cosa:

o Entregarla al locatario, y conservarla en buen estado, efectuando las reparaciones necesarias para ello;

o Mantener al locatario en el goce pacífico de la misma, realizando los actos conducentes a este fin y
absteniéndose de cuanto pueda crear embarazos al derecho de aquel;

o Conservarla tal como la arrendó, aunque los cambios que hiciere no causaren perjuicio alguno al locatario;

o Reembolsar las impensas necesarias, y

o Responder por los vicios o defectos graves que impidieren el uso de ella"
La destrucción o deterioro de la cosa arrendada por caso fortuito o fuerza mayor, es causa de rescisión si es total
sin derecho a indemnización. Si es parcial, el locatario puede optar por rescindir el contrato o pedir la disminución
proporcional del precio del alquiler y tratándose de simples deterioros, el locatario sólo podrá exigir la reparación
de la cosa.

Obligaciones del locatario – Uso y goce de la cosa – Conservación de la misma – Pago del precio –
Restitución de la cosa Así como el artículo anterior enumera las obligaciones del locador, el Art. 825 del mismo
cuerpo legal, enumera las del locatario en los siguientes términos: "Son obligaciones del locatario:

o Limitarse al uso y goce convenido o presunto, según la naturaleza de la cosa y las circunstancias, aunque el
diverso empleo no causare perjuicio al locador;

o Pagar el precio en los plazos convenidos y, a falta de ajuste, según la costumbre del lugar;

o Conservar la cosa en buen estado y responder del daño o deterioro que se causare por su culpa, o por el hecho
de las personas

de su familia que habitaren en él, de sus huéspedes, subordinados o subarrendatarios. En este último caso, puede
el locador exigir que se hagan los trabajos necesarios, o rescindir el contrato;

▪ Reparar aquellos deterioros menores, causados regularmente por las personas que habitan el edificio;

▪ Informar al locador, lo más pronto posible, si durante el contrato se manifestare el vicio de la cosa, que hiciere
necesario adoptar medidas para protegerla contra un peligro antes imprevistos, como también cuando un tercero
se arrogare un derecho sobre ella. La omisión del aviso le obligará por el daño producido, y si por dicha causa el
locador no tomó las medidas necesarias, el locatario no podrá pedir rebaja o suspensión del alquiler, ni tampoco
resarcimiento alguno, ni que se rescinda el contrato;

▪ Pagar los impuestos establecidos por razón del uso o explotación del bien, aunque las autoridades los cobraren
al propietario, y

▪ Restituir la cosa, una vez terminada la locación.

Cesión de la locación y sub-locación – Principios comunes El subarriendo y la cesión del contrato de


arrendamiento son dos operaciones distintas. En la sub-locación hay un nuevo contrato, que desenvuelve su
eficacia paralelamente al primero, las relaciones entre el locador y el locatario no sufren alteración y el locador
se mantiene extraño al nuevo contrato celebrado entre el locatario y el sub-locatario.

La sub-locación es un contrato en virtud del cual el arrendatario alquila a otra persona la totalidad o parte de la
cosa arrendada. Nuestra norma no subordina la validez del subarriendo inmobiliario al consentimiento del locador,
salvo pacto en contrario. De modo que, la sub-locación es la regla, y la prohibición sólo se opera bajo estipulación
expresa en el contrato principal.

Así se desprende de lo dispuesto por el Art. 830 de nuestro Código, al estipular: "El locatario, si no le fuere
prohibido por el contrato, podrá subarrendar en todo o en parte la cosa, como también darla en comodato o ceder
la locación. En este último caso se producirá la transferencia de los derechos y obligaciones del locatario,
aplicándose los principios sobre la cesión de derechos.

El subarriendo constituye una nueva locación, regida por las normas del presente capítulo"

Efectos respecto de las partes y con relación al locador Nuestro Código Civil, en su Art. 832, nos da las
directrices acerca de los efectos que produce este nuevo contrato, entre las partes y el locador con los siguientes
términos: "La sub-locación no modificará las relaciones entre el locador y locatario. Las de aquél con el
subarrendatario, serán regidas por las normas siguientes:

▪ El locador podrá exigir del subarrendatario el cumplimiento de las obligaciones resultantes de la sub-
locación, y el segundo reclamar del primero el de las que éste hubiere contraído con el locatario;

▪ El subarrendatario estará directamente obligado a satisfacer los alquileres o rentas que el locatario dejare
de abonar, y cuyo pago fuere demandado; pero sólo hasta la cantidad que estuviere adeudándole, y

▪ El sub-locatario deberá indemnizar el daño que causare al locador en el uso y goce de la cosa.

Acción Directa La norma se refiere a la acción directa que se confiere al locador y el subarrendatario. El primero
tiene la potestad de exigir los compromisos asumidos por el sub-locatario en virtud del contrato de subarriendo,
y el segundo, tiene la potestad de pedir al locador que éste cumpla las obligaciones asumidas con el primer
arrendatario. Finalmente el Art. 833 de nuestro Código dispone: "El subarriendo se juzgará siempre bajo la
cláusula de que el subarrendatario usará y gozará de la cosa conforme a su destino, según el contrato primitivo, y
el locador tendrá derecho para demandar que el sub-locador la entregue en buen estado"

Esta norma deviene de que lo principal debe prevalecer sobre lo accesorio. El contrato principal es el celebrado
entre el locador y el locatario, y de esta manera el contrato de sub-locación está subordinada al contrato de
locación Conclusión – Causales determinantes Nuestro Código, en su Art. 837, enumera las causales de la
conclusión de la locación, disponiendo: "La locación concluye:

▪ Si fuere contratada por tiempo determinado. Acabado ese tiempo, se entenderá que hay plazo determinado
en los casos contemplados en las disposiciones generales de la locación;

▪ Convenida sin plazo. Cuando cualquiera de las partes lo quisiere;

▪ Por imposibilidad de obtener de ella el destino para el cual fue arrendada;

▪ Por los vicios redhibitorios de la cosa, existentes al tiempo del contrato o que sobrevinieren después, salvo
si, en el primer caso, los hubiere conocido o debido conocer el locatario. Se juzgarán dentro de este inciso, los
supuestos de la finca que amenazare ruina, o que, con motivo de construcciones en inmuebles vecinos, se tornare
obscura;

▪ Por pérdida de la cosa arrendada;

▪ Por caso fortuito que hubiere imposibilitado principiar o continuar los efectos del contrato;

▪ Por culpa del locador o del locatario que autorice a uno u otro a rescindir el contrato, y

▪ Por falta de pago de dos mensualidades vencidas, si el locador demandare la terminación del contrato.

Analizando esta enumeración, nos preguntamos si la misma es taxativa o enunciativa. Entendemos que, al no
poder concluir los contratos de locación fuera de estas disposiciones, su enumeración es taxativa.

LOCACIÓN DE SERVICIOS
Locación de Servicios y Locación de Obras Prenociones

Los contratos de locación de servicios y de obras son relativamente nuevos dentro del contexto del derecho como
norma reguladora de las prestaciones a que se someten los hombres para regular los servicios a que se han
obligado. La locación de servicios es conocida como Contrato de Servicios en nuestra legislación civil vigente.

La expresión "Contrato de Servicios" que emplea nuestro Código, reviste un sentido genérico que comprende
todos los casos en que una obligación de hacer es retribuida por un precio determinado en dinero por una parte, y
por otra, una acepción específica peculiar que se refiere a cierta clase de prestación.

Nuestro Código Civil en su Art. 845 dispone: "Los derechos y obligaciones de los empleadores y trabajadores
derivados del contrato de trabajo, se regirán por la legislación laboral, y los derivados del ejercicio de las
profesiones liberales, por su legislación especial"

Nuestro Código, obvia toda definición como la otorgada por otros códigos. Este artículo trae a colación dos
situaciones simples, aquellas reguladas por la legislación laboral y aquellas de carácter liberal como Abogados,
Arquitectos, Deportistas, etc. que se regirán por leyes especiales al caso.

El contrato de locación de servicio es un contrato bilateral, porque establece obligaciones recíprocas a cargo de
las partes; es oneroso, porque las ventajas recíprocas de las partes se obtienen mediante una prestación de la otra;
el locador presta un servicio mediante el pago del precio que el locatario lo hace para obtener el servicio;
es conmutativo, pues las partes desde el principio saben que deben satisfacer, un precio determinado y la ejecución
de los servicios prometidos; es consensual porque queda concluido desde la prestación del consentimiento
recíproco, sin que la ley haya impuesto forma alguna para su celebración, por ello decimos finalmente que es un
contrato no formal ni solemne es decir, puede ser celebrado incluso sin documento escrito, y la falta de
determinación del precio estará ajustado a la retribución habitual a cada servicio que se presta.

La locación de servicios en el presente es objeto de estudio especializado a través de leyes particularísimas que
regulan materias propias de dicho contrato. Es de notar que, algunos tipos de contratos de servicios han llegado a
tal punto de desarrollo y prioridades que han tenido que desmembrarse de la faz totalizadora el Código Civil y
han pasado a formar una rama diferenciada de las demás.

Así, el contrato de trabajo actualmente se rige por una rama jurídica denominada Derecho Laboral o del Trabajo,
y a la vez, la figura contractual más utilizada dentro del género locación.

Afinidades Con la Locación de Obra, o Contrato de Obra. Existe similitud en el sentido de que en ambos
contratos se requiere la prestación del trabajo del obligado, a ejecutar un servicio o una obra. La diferencia radica
en que, el contrato de obra tiene por fin la ejecución de una obra determinada, en tanto que, el contrato de servicio
sólo busca la labor de la persona, sin detenerse a la obra determinada que sí es factor fundamental para el contrato
de obra, que es encomendada a personas idóneas o conocedoras de la obra que van a emprender. Con el contrato
de trabajo: La naturaleza de la locación de obra, tiene esfera ampliamente supletoria, puesto que el contrato de
trabajo se regula en forma absoluta y eficiente por una legislación de forma y fondo en materia laboral.

Con el contrato de transporte: Si bien, la realización de transporte de cosas y personas por el porteador reviste
de cualidades intrínsecamente similares al contrato de servicios, es importante acotar, que las legislaciones
modernas se han decidido en el sentido de que el fletamento aéreo, terrestre o marítimo revisten cualidades
diferentes y especiales que requieren una regulación jurídica especial, la cuál se ha dado en nuestro mismo cuerpo
legal, y ha dejado de pertenecer a la esfera del género del contrato de servicios.

Locación de Obras Concepto En nuestra legislación vigente, este contrato recibe la denominación de Contrato
de Obras, y consiste en el contrato en virtud del cuál una de las partes se compromete a realizar una obra y la otra
a pagar por la misma un precio en dinero.

Con la unificación de la parte civil con la comercial en nuestro derecho, no existe diferenciación entre obra civil
y mercantil, sin embargo, cabe destacar, que aún así, el locador o empresario, esté representado bajo una
corporación o empresa constructora, que a mas de obligarse por la obra, se obliga a proveer
los materiales necesarios, técnicos especializados, grúas, obreros y profesionales necesarios. En este caso, no
existe duda que nos encontramos ante un típico contrato de naturaleza mercantil o empresarial.

Nuestro Código Civil, en su Art. 852 dispone: "El contrato de obra tiene por finalidad la ejecución de determinado
trabajo que una de las partes se obliga a realizar, por sí o bajo su dirección, mediante un precio en dinero. El que
realiza la obra podrá también suministrar materiales para su ejecución"

Este contrato tiene la característica de ser; Consensual y no formal, porque se perfecciona por acuerdo de partes
y no requiere formalidad alguna; Bilateral y Oneroso, por que origina obligaciones de ambas partes; Es de tracto
sucesivo, porque sus efectos se prolongan en el tiempo y finalmente es; Conmutativo, pues supone que las
contraprestaciones recíprocas son aproximadamente equivalentes.

Obligaciones del locador Son señaladas como principales obligaciones del locador la: ejecución de la obra;
la responsabilidad por el trabajo de sus dependientes; y, el pago de salarios.

Nuestro Código civil al tener en cuenta este punto señala en su Art. 854 lo siguiente: "El que realiza la obra está
obligado a ejecutarla personalmente o hacerla ejecutar bajo su responsabilidad por otro, a menos que, por su
naturaleza o por cláusula expresa, esté incluida la posibilidad de ejecución por otro. Si la obra debiere ejecutarse
bajo la forma de empresa, el empresario, salvo pacto en contrario, deberá contar con los medios, máquinas y
útiles necesarios para su realización y deberá también suministrar los materiales"

Conforme a esta disposición, la primera obligación del locador es la de ejecutar la obra personalmente. Tiene la
posibilidad de hacerla hacer por otro, pero bajo su responsabilidad, salvo que por la naturaleza de la obra o por
cláusula expresa esté prohibida.

La norma también prevé la ejecución de la obra por empresa, en este caso, el empresario que asume la
responsabilidad de ejecutar la obra debe contar con los medios, máquinas y útiles necesarios para su realización
y con cargo de suministrar los materiales, salvo que se estipule pacto en contrario entre las partes.

En caso de que el locador también provea los materiales, y a tenor del Art. 853 del CCP, la transmisión de dominio
se verificará por la recepción de la obra terminada y una vez efectuada la misma, ésta se regirá por las
disposiciones de la compraventa.

En lo pertinente a los dependientes del que ejecuta la obra, es lógico, que el locatario es el responsable por los
actos de aquéllos, por lo tanto, también debe encargarse de la remuneración de los mismos de conformidad a las
leyes laborales vigentes.

Obligaciones del Locatario – contractuales y extracontractuales


Entre las obligaciones contractuales podemos citar:

▪ Pago del precio: Si el pago esta contenido en el contrato, en el término


convenido; si no está contenido en el contrato, al tiempo de recibir la obra. Este precio puede estipularse por
ajuste alzado o global y por coste y costos, es decir variaran según las mismas varíen;

▪ Recibir la obra: La obra puede ser recibida

a) Sin reservas, en este caso produce los efectos siguientes:

Si ha habido demoras en la terminación y entrega, implica que el dueño ya nada reclamará en dichos conceptos,
pierde el derecho de reclamar los vicios aparentes a menos que los mismos causen la ruina de la obra, pero no de
los vicios ocultos;

b) Provisoriamente, si el contrato primitivo lo prevé, el dueño podrá recibir la obra en forma provisional, y recién
de un tiempo recibirla definitivamente. Durante ese tiempo, el comitente tiene derecho a retener del precio
adeudado un depósito de garantía, que sirve para responder a las reparaciones que eventualmente sean necesarias
por vicios ocultos de la cosa. Es obligación del empresario el aviso al dueño de la terminación de la obra, para
que éste efectúe las verificaciones de si la misma ha sido ejecutada conforme a las condiciones exigidas en el
contrato. Esto constituye un derecho del dueño y no una obligación. La aceptación es la manifestación de la
conformidad del dueño con la obra realizada; y

c) Suministrar los materiales, si en el contrato no se previó lo contrario, y como consecuencia pagar a quienes a
su ves le suministraron a él.

Entre las obligaciones extracontractuales del locatario podemos citar:

▪ Poner al empresario en condiciones de cumplir la obra, es decir, ponerlo en


posesión del suelo, proporcionarle los planos, y los materiales si a la misma se comprometió; y,

▪ Gestionar la aprobación de los planos por la municipalidad, permiso de obra


otorgada por la municipalidad, el pago de las tasas de construcción, abstenerse de todo acto que obstaculice o
perturbe el normal desarrollo de los trabajos.

UNIDAD 11: MANDATO:

MANDATO Y CUASI CONTRATOS MANDATO Prenociones – La representación en general –


Especies El mandato es un contrato que tiene lugar cuando una parte da a la otra el poder, que éste la acepta, para
representarlo, al efecto de ejecutar en su nombre y de su cuenta un acto jurídico, o una serie de actos de esta
naturaleza.

Es oportuno aclarar conceptos. La representación, el mandato y el poder tienen caracteres propios. La


representación es definida como la institución en virtud del cuál una persona puede realizar un acto jurídico por
otra, ocupando su lugar.

A los efectos de distinguir los conceptos de "mandato" y "poder" podemos decir que, el poder que se da a una
persona, es independiente de toda relación de mandato que pueda existir entre las partes.

El poder por sí solo, creará obligaciones nacidas de la ley para el apoderado, que lo obligará al cumplimiento de
ciertos actos, y ello sin perjuicio de que aparte, se establezcan, mediante un contrato de mandato, las relaciones
entre las partes, como ser la fijación de la cuantía de honorarios, etc.

La ejecución válida de la representación requiere de las siguientes condiciones,

▪ Un acto de representación y

▪ Una actuación en nombre del representado.

La representación puede ser directa e indirecta. Es directa cuando el representante obra en nombre del
representado y con efectos respecto del representado. La representación indirecta se da cuando una persona
formaliza el acto jurídico para sí, pero actuando en interés de otra persona.

También está la referente a la representación legal o necesaria y la convencional.

Concepto moderno – Noción del mandato – Caracteres El Art. 880 del Código Civil nos da el concepto de
mandato en los siguientes términos: "Por el contrato de mandato una persona acepta de otra poder para
representarla en el manejo de sus intereses o en la ejecución de ciertos actos. El mandato tácito resultará de hechos
inequívocos del mandante, de su inacción o silencio, o cuando en conocimiento de que alguien gestiona sus
negocios o invoca su representación no lo impidiere, pudiendo hacerlo"

Este contrato suple la presencia del mandante en el lugar en el cual debe ser celebrado el contrato. En los en que
se requiera poder especial, el representante tiene poder restringido, en cuanto a lo que puede formalizar. Así, el
plazo máximo que un representante puede formalizar en una locación de inmuebles es de cinco años.

Se abandona la antigua concepción romanista de que el mandato es gratuito, pasando a ser oneroso, a menos que
las partes hayan estipulado expresamente su gratuidad.

El mandato presenta los siguientes caracteres; Es consensual, bilateral, onerosos y no solemne, salvo las prescritas
por la ley.

Aplicación extensiva de las disposiciones pertinentes En el contrato de mandato se encuentran insertas


disposiciones que hacen estricta referencia a la representación convencional, sin embargo, sus disposiciones son
también extensivas a otros tipos de representación que guarda relación y similitud en sus rasgos fundamentales
con el mandato, tales como las relativas a los factores, dependientes, apoderados, gestores, etc.

Capacidad – Objeto y forma La regla general para el ejercicio del mandato es la relativa a la facultad de
administrar los bienes ajenos, en tanto que para el mandante las reglas son las referentes a la posibilidad de
administrar bienes propios y poder delegarlas en otros.

Nuestro Código concede capacidad para ser mandatario a los menores que hayan cumplido 18 años de edad (Art.
882, 1ra. Parte) Esta regla según la cual los menores adultos pueden ser mandatario obra en representación
requerida por la ley; y además, el mandante se cuidará de elegir un mandatario que pueda cumplir
satisfactoriamente la gestión que le encomienda.

Cuando el poder ha sido otorgado a favor de un incapaz, dice el código que: "El otorgante estará obligado por su
ejecución, tanto respecto del mandatario, como de los terceros con quiénes éste hubiere contratado" (Art. 882,
1ra. Parte)

Si bien la ley autoriza a las personas capaces a valerse de mandatario incapaz, al mismo tiempo les establece las
siguientes limitaciones: no pueden demandarlo por daños y perjuicios, por incumplimiento del mandato ni
tampoco por rendición de cuentas, pero quedan a salvo las acciones del mandante derivadas del hecho de que, el
mandatario se hubiera enriquecido como consecuencia del ejercicio del mandato, o de los actos ilícitos que ha
cometido (Art. 882, 2da. Parte)

Deviene esta disposición, porque no sería justo que el incapaz amparado en una relativa incapacidad obtuviera un
enriquecimiento sin causa y tampoco se lo excuse de los actos ilícitos que cometiere por la ejecución del contrato.

El mandato puede tener por objeto toda clase de derechos y acciones que tengan fines lícitos y no requieran
poderes especiales como lo preceptúa el Art. 884 de nuestro Código.

En cuanto a la forma, el mandato no es un contrato solemne, pero bajo circunstancias particulares requieren de
una instrumentación pública para que surta efectos. Es el caso de los poderes especiales que se requieren para
poder efectuar actos facultativos por el mandatario y que estén expresamente consignados en el documento
especial.

Tales casos están estipulados en el Art. 884 del Código. Es necesario poder especial para: novación de
obligaciones, realización de cualquier acto oneroso sobre bienes inmuebles, hacer donaciones y poder revocarlos,
dar o recibir dinero en préstamo, constitución del mandante en depositario, formar sociedad, aceptar o repudiar
herencias, reconocer obligaciones, etc.

Extensión El Art. 883 dispone: "El mandato concebido en términos generales, sólo comprenderá los actos
de administración, aunque el mandatario declare que no se reserva ningún poder, o que el mandatario puede
hacer cuanto juzgue conveniente, o existiere cláusula de general y libre gestión"

Esta norma es una previsión del Código para evitar excesos en la representación por los actos de disposición.
Restringe los efectos del mandato general a sólo actos de administración.

Obligaciones del mandatario – Ejecución del Mandato Límites: El Art. 891 del Código, establece claramente
en su inc. a) que el mandatario deberá ejecutar fielmente el contrato de acuerdo a la naturaleza del negocio y
dentro de los límites del poder, ajustándose a las instrucciones recibidas. No se juzgará que se apartó de ellas si
lo hubiese cumplido en una forma más ventajosa que la indicada; Ejecución dañosa: El inc. d) dispone que el
mandatario deberá abstenerse de ejecutar el mandato cuando de ello resultare un daño manifiesto para el
poderdante, y en caso de haberlo ocasionado, el inc. d) prevé que el mandatario responda por los daños y perjuicios
derivados de la inejecución total o parcial del mandato si le fuere imputable; Conflicto de Intereses: El inc. h)
determina que el mandatario deberá posponer sus intereses en la ejecución del mandato, si mediare conflicto entre
los suyos y los del mandante; Rendición de Cuentas – Exoneración: El inc. e) nos dice que el mandatario deberá
dar cuenta de sus operaciones, sin que la previa relevación de ello por el mandante le libere de los cargos que
éste pueda justificar contra él.

Entrega de lo recibido: El inc. f) obliga al mandatario que restituya cuando recibió del poderdante y no hubiese
dispuesto por su orden, así como también lo que obtuvo de tercero, aunque fuere sin derecho, las ganancias
derivadas del negocio, los títulos, documentos y papeles que le hubieren sido confiados, salvo las cartas o
instrucciones entregadas con motivo de la ejecución del contrato.

Ganancias ilícitas: El Art. 892 dispone: "Si el mandante, violando lo dispuesto en el inc. g) del artículo anterior,
aun después de finalizar el encargo, un provecho secreto o ilícito del tercero con quién hubiese tratado por cuenta
del principal, podrá ser compelido a entregarlo y perderá todo derecho de retribución"

Aplicación de cantidades a usos propios: El Art. 893 dispone que el mandatario deberá intereses por las
cantidades que aplicó a uso propio desde el día en que lo hiciere, y por las que debiere a partir de la fecha en que
se hubiese constituido en mora de entregarlas. Será responsable asimismo, por los daños que el abuso de confianza
causará al mandante.

Mandatario imposibilitado de obrar o que se excusa de actuar en un negocio determinado: El inc. g) del
Art. 891 dispone que el mandatario a falta de autorización del mandante, deberá abstenerse de otro beneficio o
provecho en el ejercicio del mandato, salvo el provisto al efectuarse el contrato. Igualmente cualquier
imposibilidad o negativa a ejercitar alguna gestión o labor en virtud del mandato deberá justificarla sobre la base
de la fuerza mayor o caso fortuito en su cumplimiento a las órdenes del mandante.

Responsabilidad del mandatario El Art. 894 dispone: "El mandatario responde por el dinero que tuviere en su
poder por cuenta del mandante, aunque se pierda por caso fortuito o fuerza mayor. Si el dinero estuviere contenido
en cajas o sacos cerrados no responderá por el accidente, a no ser que hubiere incurrido en negligencia al no
depositarlo en los bancos locales"

Pluralidad de mandatarios El Art. 895 dispone: "Si hubiere solidaridad entre diversos mandatarios, esta cesará
cuando el daño naciere de actuar uno de ellos por separado, violando las reglas del contrato. Siempre que debieren
intervenir conjuntamente, el que se negare a cooperar será el único responsable de los daños y perjuicios derivados
de la inejecución"

Sustitución del mandato El Art. 904 dispone: "El mandatario podrá sustituir en otra persona la ejecución del
mandato. En este caso, sus relaciones con el substituto se regirán por las reglas que gobiernan el contrato principal.
Responderá de la persona que hubiere elegido, cuando no se le acordó aquella facultad. Si la tuvo, pero sin
designación de nombre, quedará obligado, siempre que hubiere escogido persona de insolvencia o incapacidad
notorias. Si sustituyere el poder en la persona que se le indicó, el mandatario quedará exento de responsabilidad."

Obligaciones del mandante Responsabilidad por los actos del mandatario – Principios – Ratificación El
mandante es responsable por los actos ejecutados por el mandatario dentro de los límites del poder conferido, e
incluso debe pagar todos los gastos atinentes a la representación. Sin embargo, no será responsable cuando el
mandatario ejecutare actos fuera de los términos del poder, o que sean ilícitos o ajenos a la naturaleza del negocio
para el cual ha sido contratado. La ratificación se presume hecha expresa o tácitamente. Es tácita cuando el
mandante no manifiesta conducta contraria a la aceptación o cuando ha consentido actos del mandatario sin
oponerse a ella.

Provisión de fondos: El Art. 898, en su inc. b) dispone que el mandante tiene el deber de entregar las cantidades
necesarias para la ejecución del mandato si el mandatario las pidiere. El inc. c) dispone que también el mandante
debe reembolsar los anticipos, no obstante que el negocio no le hubiese resultado favorable. La restitución
comprenderá los intereses desde que las sumas fueron adelantadas. Este deber subsistirá aunque los gastos
parecieren excesivos, con tal que no fueren desproporcionados, y siempre que el mandatario no hubiere incurrido
en falta alguna.

Retribución en el mandato oneroso: El inc. a) del mismo artículo dice que el mandante tiene el deber de pagarle
al mandatario la retribución convenida, o la que resulte de los aranceles profesionales de leyes especiales, o en
defecto de esto, la fijada por el juez.
Indemnización de las pérdidas: El inc. e) dispone que también el mandante debe indemnizarle cuando sin falta
imputable, hubiere sufrido pérdidas con motivo del mandato. Se consideran tales, aquéllas que no hubiese
experimentado el mandatario en caso de no aceptar el encargo.

Pluralidad de mandantes: El Art. 903 dispone: "Cuando dos o más personas nombraron mandatario para un
negocio común, quedarán obligados solidariamente por todos los efectos del contrato" Esta norma es necesaria
porque si no se expresa, se aplicaría el principio de que la solidaridad no se presume. El mandato debe constituirse
en un mismo acto, para que pueda ser configurada la solidaridad.

Liberación de compromisos personales: El Art. 898, en su inc.

▪ dispone que el mandante debe liberarle al mandatario de las obligaciones que hubiere contraído con terceros en
cumplimiento del mandato, y proveerle de las cosas o sumas necesarias para exonerarse de aquéllas.

Cesación El Art. dispone: "El mandato de extingue:

▪ Por cumplimiento del negocio para el que fuere constituido;

▪ Por vencimiento del plazo determinado o indeterminado impuesto a su duración,

▪ Por revocación del mandante,

▪ Por renuncia del mandatario,

▪ Por muerte de cualquiera de las partes;

▪ Por incapacidad sobreviniente a uno de los contratantes. El poder otorgado por la mujer antes de su matrimonio,
subsistirá en cuanto a los actos que le son permitidos realizar, y

▪ Cuando se tratare de un mandato sustituido, por la cesación de los poderes del sustituyente, aunque este fuere un
representante necesario.

El Art. 910 dispone: "Se extinguirá el mandato respecto del mandatario y de los terceros con quienes este hubiere
contratado, cuando supieren o hubieren podido saber la cesación de Aquel. Los actos que el mandatario ha
realizado antes de conocer la extinción del mandato son validos respecto del mandante o sus herederos"

Por su parte el Art. 911 dispone que será facultativo para los terceros, obligar o no al mandante por los contratos
que hubieren hecho con el apoderado, ignorando la cesación de éste, pero el primero no podrá prevalecerse de tal
circunstancia, para obligarles por lo realizado de la extinción del mandato.

No obstante la extinción del mandato, es deber del mandatario y de sus herederos o representantes de sus herederos
incapaces, continuar por sí o por otros, los negocios comenzados que no admiten demora, hasta que el mandante,
sus herederos o representantes dispongan sobre ellos, bajo pena de responder aquéllos por el perjuicio que de su
omisión resultaren.

Renuncia El Art. 918 dispone: "El mandatario que renuncia sin justa causa el mandato debe resarcir los daños al
mandante. Si el mandato es por tiempo indeterminado, el mandatario que renuncia sin justa causa está obligado
al resarcimiento, si no ha dado un oportuno preaviso. El mandatario, aunque renuncie con justa causa, debe
continuar sus gestiones, si no le es del todo imposible, hasta que el mandante pueda tomar las disposiciones para
ocurrir a esta falta"

Es justo, que si por la renuncia del mandatario sobreviene un perjuicio al mandante, se le resarza los daños
causados a consecuencia de la renuncia.

Aunque la renuncia sea con justa causa, el mandatario no puede abandonar sus gestiones, salvo impedimentos
involuntarios como una enfermedad, o privación de libertad, hasta que el mandante tome los recaudos necesarios
que la situación requiere. Si a pesar de la renuncia, y el preaviso, el mandante no toma las decisiones propias de
la situación, no debe abandonar su gestión sin encomendar a otro que lo sustituya, a condición de que el designado
sea capaz y responsable y solicite tal designación al juez.

GESTION DE NEGOCIOS Concepto – Requisitos

Decimos que hay gestión de negocios, cuando alguien no obligado por contrato ni por representación
legal realiza espontáneamente una gestión útil para otro.
La regulación legal de la institución está, pues, nutrida de una doble preocupación, necesidad de evitar una
intromisión molesta o dañosa en los negocios ajenos, y la necesidad de no perjudicar a quién ha realizado una
gestión útil para otra persona. De ahí que la gestión de negocios coloca al gestor en un plano inferior al
mandatario, pero le confiere mas derechos que los que surgirían del simple enriquecimiento sin causa.

Existe una gran analogía entre gestión de negocios y mandato, sólo que en un caso hay orden del dueño de
realizarla y en el otro no. La diferencia es sin duda muy importante y se traduce en consecuencias legales.

En el mandato existe un contrato, supone instrucciones del mandante, y debe tener siempre por objeto una acto
jurídico.

En la gestión no hay orden del dueño, el gestor actúa espontáneamente, y sus gestiones se refieren a actos
puramente materiales. El Art. 1.808 de nuestro Código, al hablar de la gestión de negocios, dispone: "El que sin
estar obligado a ello, asume a sabiendas la gestión de negocio ajeno, debe continuarla y conducirla a término,
conforme con el interés y la voluntad presumible de su dueño, mientras éste no esté en condiciones de hacerlo
por sí mismo" Son requisitos para la gestión de negocios:

o El gestor debe tener capacidad para contratar (Art. 1.809) La gestión de negocio tiene efecto jurídicos y, en
consecuencia, el gestor debe tener capacidad para la atención de intereses extraños o ajenos. La capacidad
requerida el la de hecho, capacidad de todo bien.

o Debe tratarse de un negocio ajeno. Así, no habrá gestión si creyendo el gestor hacer un negocio suyo, hiciere el
de otro. Lo que la ley protege en este caso, es que, quién no pensó en favorecer a un tercero no merece un
tratamiento tan considerado, y sólo podrá reclamar del dueño lo que resulte al tenor de los principios del
enriquecimiento sin causa. Los actos del gestor que ha obrado teniendo en miras un interés común con el dueño
del negocio, es considerado que existe gestión.

o El negocio debe preexistir a la gestión. Significa que el negocio no debe ser creado para que exista la actuación
del gestor.

o No debe existir mandato ni representación alguna, y que no haya oposición del dueño del negocio, y

o Una vez asumido el negocio debe concluirlo conforme al interés e intención presumible de su titular.

Pruebas Se admiten todo tipo de pruebas, aún aquellas que la ley le confiere un valor superior. El régimen de
pruebas no esta ajustada al aplicable a los contratos, por aquí no existe tal contrato.

Efectos Jurídicos – Obligaciones del Gestor y del dueño del negocio Efectos: El Art. 1.814 dispone: "La
ratificación del interesado produce los efectos del mandato conferido al tiempo de la iniciación de la gestión,
aunque el gestor hubiere creído ocuparse de un negocio propio"

La ratificación del acto por parte del interesado, por la cual aprueba un acto jurídico celebrado por otro, produce
los efectos del mandato, al tiempo de iniciado la gestión, es decir, tiene efecto retroactivo desde el día en que
comenzó a ejercerse la gestión.

Obligaciones del Gestor: El Art. 1.810 dispone: "El gestor debe comunicar al dueño del negocio la gestión que
asumió, aguardando respuesta para continuarla, si la demora no resultare perjudicial"

La obligación primaria del gestor es poner a conocimiento de su gestión al dueño y esperar su decisión, salvo
que haya peligro en la demora. Si no fuere posible comunicar, el gestor debe continuar su gestión, hasta que
concluya el negocio o asunto iniciado.

Obligaciones del dueño del negocio: El Art. 1.812 dispone: "Cuando la gestión ha sido conducida útilmente, el
interesado debe cumplir las obligaciones asumidas por el gestor en su nombre y reembolsarle los gastos necesario
o útiles que haya efectuado, más los intereses, desde el día en que se hicieron"

Mediante esta norma se resarce al gestor de los gastos que han irrogado su gestión en bien del tercero. Así, no
sería justo que para evitar un remate a un amigo, el gestor haya pagado los gastos de suspensión del citado remate
y no pueda ser reembolsado de esas erogaciones. Además, es justo que perciba intereses, pues no tiene derecho a
cobrar honorarios o retribuciones por el ejercicio de la gestión.

Por último, el Art. 1.815 dispone que el juez, inspirado en razones de equidad y circunstancias especiales de cada
caso, fijar una módica retribución al gestor, a cargo del interesado.
Gestión irregular Por disposición del Art. 1.813 del Código, las disposiciones del Art. 1.812, en cuanto al
reembolso de gastos y cobro de intereses, no serán aplicables cuando la gestión se cumplió contra prohibición
lícita o legítima del interesado.

Conclusión Concluye la gestión por el cumplimiento del negocio o por terminación del objeto de dicho negocio,
siempre y cuando tales disposiciones se cumplan mediante rendición final de cuentas.

UNIDAD 12: MUTUO

MUTUO Concepto – Caracteres – Requisitos El contrato de Mutuo o también conocido como préstamo
de consumo, consiste en el contrato por el cual se entrega dinero o cosas, que quién la recibe está autorizado a
usarlo o consumirlo, debiendo en tiempo oportuno restituir igual cantidad de la misma especie y calidad.

De esta manera, lo que constituye la médula del contrato de Mutuo es el préstamo, y como tal se entiende de uso
y consumo, sólo que al tratarse de uso de cosas consumibles, ello produce su perecimiento, por lo que el
prestatario, al cumplir su obligación de restituir, lo hace devolviendo otras cosas, pero de la misma especie,
cantidad y calidad.

Nuestro Código Civil, al tratar el contrato de Mutuo, en su Art.

1.292 dispone: "Por el contrato de mutuo, o préstamo de consumo una parte entrega en propiedad a la otra una
suma de dinero u otras cosas fungibles que esta última está autorizada a consumir, con la obligación de restituirlas
en igual cantidad, especie y calidad, al vencimiento de plazo estipulado"

El contrato de mutuo tiene las siguientes características:

▪ es bilateral; pues supone para el mutuante la obligación de entregar una cosa y no reclamar la devolución antes
del plazo pactado;

▪ es oneroso; e incluso gratuito, siempre que los contratantes estipulen en una cláusula expresa tal condición;

▪ es real; pues sólo se perfecciona después de ser entregada la cosa y recién ahí nace la obligación a cargo del
mutuario; y, d)

▪ debe tratarse de cosas fungibles.

El beneficiario, tiene el derecho no sólo de usar la cosa, sino que también adquiere la propiedad de la misma,
aunque posteriormente deba restituirla. En el mutuo, el mutuante se obliga a transferir la propiedad de una suma
de dinero o de otras cosas fungibles al mutuario, quién se obliga a restituir otro tanto de la misma especie y
calidad, esta restitución puede ser con interés o sin él.

Para que este contrato deje de ser oneroso y se convierta en gratuito, los contratantes deben estipular dicha cláusula
en forma expresa.

Para formalizar el contrato de mutuo, las partes deben tener capacidad de enajenar bienes, por lo que, para los
casos de representantes legales como los mandatarios, los mismos necesitaran poderes especiales.

Este contrato, conforme la disposición del artículo precedente, tiene por objeto cosas fungibles, por lo tanto
pueden ser consumidas o usadas cuando se trata de dinero.

Forma – Prueba Como se trata de un contrato real, la formalidad reside en la efectiva entrega de la cosa. Nuestro
Código civil al respecto de la prueba del contrato de mutuo, determina en su Art. 1294 lo siguiente: "El mutuo
puede convenirse verbalmente, pero, su prueba se regirá por las disposiciones generales relativas a los
contratos…" Con ello, el citado artículo, en cuanto a la prueba, remite a la regla general establecido en el Art.
706 del Código Civil que determina: "…Si el valor del contrato es mayor de diez jornales mínimos, el contrato
debe ser probado por escrito y no pueden ser probados por testigos"

Ahora bien, cuando se quiera establecer si un contrato de mutuo es oneroso o gratuito, entendemos que, en
principio, el contrato de mutuo se presume oneroso, por lo que para ser considerado gratuito, las partes deben
convenirlo de forma expresa en el contrato respectivo Promesa de mutuo El Art. 1.293 dispone: "La mera
promesa de mutuo será obligatoria para ambos contratantes cuando fuere a título oneroso, y solo para el
prometiente en caso de serlo a título gratuito. El autor de la oferta podrá revocarla y negarse a la entrega, si quien
debiere recibir la cosa experimentare una disminución de su responsabilidad patrimonial que pusiere en riesgo su
reintegro. Si tal situación ya existía al convenirse la promesa, tendrá el mismo derecho, siempre que entonces lo
hubiere ignorado"
La carta de crédito, constituye un ejemplo clásico de promesa de mutuo, ellas serán obligatorias para ambas
partes, sólo cuando la misma es descontada, y hasta el monto total utilizado.

Por disposición del Art. 1.294, el mutuo puede convenirse verbalmente, pero su prueba se regirá por las
disposiciones generales relativas a los contratos.

Obligaciones del mutuario – Restitución de la cosa prestada y pago de los intereses La segunda parte del Art.
1.294 del Código dispone que el mutuario deberá intereses, salvo convención en contrario.

Así mismo, la restitución de la cosa deberá hacerse en igual cantidad, especie y calidad de lo prestado al
vencimiento del plazo estipulado, es lo que dispone la última parte del Art. 1.292, y por disposición de la segunda
parte del Art. 1.295, cuando no se estipulado plazo, ésta deberá verificarse al reclamo del mutuante, pasados 15
días de celebrase el contrato.

Responsabilidad del mutuante por los vicios redhibitorios La primera y esencial obligación del mutuante es
entregar la cosa prometida, y ella se cumple simultáneamente con la celebración del acto en el contrato de mutuo,
y consecuentemente se debe respetar el derecho del mutuario de retener la cosa consigo y no requerirle su
restitución sino en el plazo establecido.

El mutuante es responsable de los perjuicios que sufra el mutuario por la mala calidad o vicios ocultos de la cosa
prestada, tales como si el dinero fuera falso o el vino estuviera agriado, o los granos en malas condiciones, si
conoció dichos defectos y no dio aviso en tiempo oportuno al mutuario.

Si el mutuario, tratándose de dinero, individualizó los billetes por serie y número y puede probar responsabilidad
del mutuante, éste deberá la indemnización de daños y perjuicios.

Conclusión El contrato de mutuo concluye por cumplimiento del término convenido a los efectos de su
restitución.

El Art. 1.295 de nuestro Código dispone: "El plazo de restitución se presume estipulado a favor de ambas partes,
y si el mutuo es a título gratuito, a favor del mutuario. Si no se ha fijado plazo para la restitución, ésta debe
verificarse cuando la reclamare el mutuante, pasados 15 días de la celebración del contrato, y en el domicilio del
mutuario"

UNIDAD 12- Segunda parte: COMODATO

COMODATO Concepto – Caracteres El Comodato, es una de las modalidades del contrato de préstamo, y
consiste en la entrega por parte de una persona a otra, una cosa no fungible ni consumible, sea mueble o inmueble,
para su uso, debiendo devolver posteriormente la misma cosa. Se diferencia fundamentalmente esta modalidad con
el contrato de mutuo, en que no existe transferencia de la propiedad de la cosa objeto del contrato, y por lo tanto, el
prestatario solo adquiere un derecho personal de uso de la cosa, además es gratuito, pues si se debe pagar algo,
dejará de ser comodato para convertirse en locación.

Nuestro Art. 1.272 consagra la figura del Comodato en los siguientes términos: "El contrato de préstamo será
comodato, cuando una de las partes entrega a la otra gratuitamente, con facultad de usarla, alguna cosa no fungible,
siempre que fuere individualizada a los efectos de su restitución"

De conformidad a lo estatuido por el citado artículo, vemos que el comodato presenta las siguientes características:

▪ es un contrato Real, pues se perfecciona con la entrega de la cosa;

▪ es Bilateral, pues obliga a ambas partes, una a la entrega y la otra a su devolución; y,

▪ es Gratuito, pues si es onerosa sería locación.

Capacidad Desde el momento que en el contrato de comodato una persona sólo, concede el uso de la cosa y no la
propiedad de la misma a favor de la segunda, constituye un acto de cortesía, que no empobrece al comodante o al
dueño de la cosa, quienes siempre conservan la propiedad de la cosa, es suficiente la capacidad de administración,
con las excepciones previstas por la ley.

Objeto Este contrato tiene por objeto cosas no fungibles, que sean factibles de individualización a los efectos de su
restitución en el plazo convenido. Por lo tanto, las cosas fungibles susceptibles de reemplazo por otras de la misma
especie, cantidad y calidad, no pueden ser objeto de este contrato, y esto es, conforme a lo dispuesto taxativamente
por el Art. 1.272 de nuestro Código Civil, que dice: "El contrato de préstamo será comodato, cuando una de las
partes entregare a la otra gratuitamente, con facultad de usarla, alguna cosa no fungible, siempre que fuere
individualizada a los efectos de su restitución"

Forma y prueba Este contrato no exige formalidades, pues, no se opera la tradición de la cosa. El comodato sobre
bienes raíces o bienes registrables tampoco admite formalidades inclusive escritas, pero si el propietario quiere
deslindar responsabilidades con respecto de la cosa en uso, sería oportuno que registre el contrato para que los
terceros estén en conocimiento del contrato celebrado. En cuanto a las pruebas, pueden ser ofrecidas por todos
los medios previstos en Código Procesal Civil. No se requiere su instrumentación por escrito, vasta la entrega
gratuita de la cosa al comodatario de parte del dueño para que lo use para que se ejecute el contrato, incluso el
contrato puede ser verbal, y está sometido a las disposiciones del Art. 704 in fine del Código Civil en cuanto a las
pruebas de su existencia.

Obligaciones del comodatario – Conservación – Uso y Restitución del objeto El Art. 1.274 del Código dispone:
"El derecho de servirse de la cosa y la obligación de restituirla al comodante, nacen para el comodatario desde que
adquiera la tenencia de ella"

Por tanto, mientras el comodatario no tenga la cosa para usarla no nace el derecho de él ni la obligación de restituirla
al comodante, por la naturaleza del contrato de comodato que es real.

Por lo dispuesto en el Art. 1.275, el comodatario está obligado a poner en la custodia y conservación de la cosa
objeto del contrato, la misma diligencia que el cuidado de la cosa propia, debe utilizarla sólo para el uso determinado
en el contrato o conforme a la naturaleza de la cosa, no pude ceder a un tercero el goce de ella sin antes obtener la
anuencia correspondiente, caso contrario, el comodante puede pedir la restitución de la cosa y demandar daños y
perjuicios por los deterioros.

Todo ello obedece a que, este contrato se celebra en consideración a una determinada persona por razones de afecto,
buena voluntad o de retribución por anteriores servicios. Si la cosa objeto del contrato, deja de ser útil al dueño por
culpa del comodatario, el mismo puede dejar la cosa en propiedad a favor del comodatario y que éste restituya al
propietario el valor que tuvo la cosa en el momento del préstamo, es lo que dispone el Art. 1.276, disposición desde
ya muy razonable, teniendo en cuanta que la cosa dejó de ser útil al propietario. En cuanto al valor de la cosa, es
considerado también justo que sea el valor real, al tiempo en que debe ser devuelto la cosa.

Ahora bien, si la cosa pereciere por caso fortuito, a tenor del Art. 1.278, el comodatario es igualmente responsable,
si pudiendo sustituirla por la cosa propia, con la alternativa de poder salvar una de las dos, y prefiere salvar la propia.
Igualmente es responsable el comodatario cuando emplea la cosa a un servicio distinto o por mas tiempo del
convenido, por la pérdida aún cuando cuándo sea por causa que no le fuese imputable sino probare que la cosa
hubiere perecido igualmente de no haberlo empleado para esos usos. Finalmente, el Art. 1.280 dispone que es
obligación del comodatario restituir la cosa al término del contrato, o en defecto de plazo cuando se haya servido de
ella conforme a las cláusulas del contrato, en el estado en que se halle, con todos sus frutos y accesorios, pues se
supone que el comodatario la recibió en buen estado.

El comodatario no puede retener la cosa prestada por lo que el comodante le deba, aunque sea por razón de expensas,
dispone el Art. 1.288.

Obedece lo dispuesto en este artículo, en razón de que el comodato es a título gratuito, por lo que el comodatario
beneficiado por un acto de liberalidad pudiera abusar de este derecho.

Tampoco el comodatario puede suspender la restitución de lo prestado bajo pretexto de que la cosa no pertenece al
comodante. De igual manera, es obligación del comodatario denunciar a las autoridades si tiene conocimiento de
que el objeto de comodato es robado.

Obligaciones del comodante en cuanto al uso de la cosa prestada El Art. 1.289 del Código dispone: "El
comodante debe dejar al comodatario o a sus herederos el uso de la cosa prestada durante el tiempo convenido, o
hasta que el servicio para el que se prestó fuere hecho. Esta obligación cesa con respecto de los herederos del
comodatario, si el préstamo se hizo en consideración a la persona de éste, o si sólo el comodatario, por su profesión,
podía usar la cosa prestada"

La norma es consecuente con el principio de que el contrato debe ser cumplido por las partes. Con referencia a la
última parte del artículo precedente, el comodante puede exigir la devolución del objeto del contrato si éste se
formalizó teniendo en consideración la persona del comodatario, o que por su profesión podía usar la cosa prestada.
Ej. Si el préstamo consistió en herramientas de carpintería por ser el comodatario carpintero de profesión. Aquí el
contrato no beneficia a los herederos del comodatario, por ser de carácter personalísimo.
Gastos de conservación El Art. 1.291 dispone: "El comodante debe pagar las expensas extraordinarias causadas
durante el contrato para la conservación de la cosa prestada, siempre que el comodatario lo ponga en su conocimiento
antes de hacerlas, salvo que fueren tan urgentes que no pueda demorarlas sin grave peligro"

Las referencias a expensas, significan gastos, de modo que conforme a lo dispuesto por la norma, los extraordinarios
que causan la conservación de la cosa prestada durante el contrato deben ser por cuenta del comodante, si el
comodatario puso a conocimiento del dueño, salvo que haya habido urgencia extrema y por tal causa no se puso en
conocimiento del dueño.

Conclusión El Art. 1.280, primera parte dispone: "El comodatario está obligado a restituir la cosa al vencimiento
del plazo convenido, o en defecto de plazo, cuando se haya servido de ella de conformidad con el contrato…." y por
su parte, el Art. 1.281 dispone: "Si no se hubiere pactado la duración del comodato ni el uso a que la cosa debía ser
destinada, el comodatario está obligado a restituirla tan pronto como el comodante lo reclame"

En el primer caso, concluye el contrato al término del plazo, o cuando concluya el fin para el cual fue cedida la cosa;
y en el segundo caso, cuando lo solicitare el comodante si no se pactó plazo ni el uso a que debía ser destinada la
cosa.

Depósito Concepto – Caracteres Muchos son los contratos que obligan a una de las partes a guardar y conservar la
cosa del otro. Así, el mandatario debe guardar las cosas cuya administración le ha sido confiada, el empresario las
cosas que se ha comprometido a reparar, el comodatario la que se le ha prestado, el transportador las que lleva de un
lugar a otro. En todos estos casos la obligación de guardar es accesoria de otra principal, que constituye el verdadero
objeto del contrato.

En el contrato de depósito, en cambio, la finalidad esencial es precisamente la guarda de la cosa, por lo que, habrá
depósito cuando una de las partes entrega a la otra una cosa con la sola finalidad de custodiarla hasta que aquélla la
reclame.

Nuestro Código, en su Art. 1.242 dispone: "El contrato de depósito obliga al depositario a guardar y restituir la cosa
que le hubiese sido entregada"

El depósito es un contrato que tiene las siguientes características:

▪ es real, pues se debe hacer entrega de la cosa;

▪ es gratuito, salvo que el depositario haga profesión habitual del contrato de depósito; y,

▪ es unilateral, pues las obligaciones afectan sólo al depositario debiendo preservar la cosa y restituir al depositante.

Respecto a la gratuidad del depósito, el Art. 1.243 dispone que el depósito se presume gratuito, salvo la calidad
profesional del depositario…"

De esta manera, en ningún caso se puede presumir la gratuidad cuando una persona contrata cajas de seguridad en
un banco, para la guarda de sus valores, por que el banco presta ese servicio en forma onerosa.

UNIDAD 13:

CONTRATO DE SOCIEDAD:

SOCIEDAD – Concepto – Caracteres – Elementos El hombre no podría satisfacer muchas de sus necesidades
y apetencias sin unir sus esfuerzos a otros hombres. El fenómeno de la asociación ha alcanzado en
las sociedades modernas difusión e importancia excepcionales, especialmente en la actividad comercial
contemporánea para fortalecer su capital y ampliar el campo de sus actividades.

De esta manera, el contrato de sociedad, es uno de los instrumentos jurídicos, quizás el más importante, de que
se valen los hombres para la consecución de sus fines comunes. Entendemos que existe "Sociedad", cuando dos
o más personas se obligan mutuamente cada una con una prestación, con el fin de obtener
alguna utilidad apreciable en dinero, que se dividirán entre sí.

La tendencia moderna en las grandes actividades mercantiles es sustituir la figura del comerciante unipersonal,
por la sociedad de empresas. Esta figura ya fue reglamentada en el derecho Helénico. En el derecho romano se
desarrollaron varias clases de sociedades, la constituida por los banqueros y sobre todo la constituida por los
Publicanos que eran arrendatarios de impuestos.
En la edad media las asociaciones se multiplicaron, es en este periodo histórico donde deben buscarse los
orígenes de los diversos tipos de las sociedades comerciales del derecho moderno. Las sociedades colectivas
aparecen en el siglo XII, con sus caracteres específicos.

Nace y se desarrolla el contrato denominado "commande", origen de la sociedad en comandita del derecho actual.
En la época moderna aparece una nueva forma de sociedad, la de las sociedades por acciones, que son de dos
clases, la anónima, y la en comandita por acciones.

Las sociedades por acciones son producto de la civilización moderna, caracterizada por la preponderancia del
capital mobiliario, las grandes empresas comerciales e industriales, por la concentración de enormes capitales y
por un régimen de amplia y conveniente publicidad. El contrato de sociedad presenta las siguientes características;
Es consensual, bilateral, oneroso y formal para algunos.

Nuestro Código Civil en su Art. 959 dispone: "Por el contrato de sociedad dos o más personas, creando un sujeto
de derecho, se obligan a realizar aportes para producir bienes o servicios, en forma organizada, participando de
los beneficios y soportando las pérdidas"

Efectuando un estudio más profundo de esta disposición tenemos que el contrato de sociedad tiene los siguientes
elementos; El objeto de la sociedad, determinante de las actividades de la entidad; El patrimonio o capital,
constituido mediante el aporte de sus socios; uno de los elementos fundamentales de la sociedad, pues la falta del
aporte de uno de los socios, es causal de disolución de la sociedad.

El órgano de dirección o conducción, que puede ser Gerencia, Presidencia, Directorio, Asamblea, Sindicatura,
etc.

La evaluación de los resultados, a fin de establecer las ganancias o las pérdidas en su caso. En el primer caso
los socios se repartirán los beneficios según lo estipulado, así como soportarán las pérdidas.

La ejecución del contrato, a los efectos de logra el propósito de la sociedad que es la obtener beneficios
pecuniarios, que se obtendrán con la aplicación de los aportes de los socios a la actividad para la cuál se formó la
sociedad.

El factor técnico de la organización de la sociedad hoy en día es fundamental, tanto en su parte administrativa
de organización como en la de explotación de la actividad. Toda empresa económica requiere productividad, es
decir gastos racionales y alto rendimiento productivo de la explotación. Sin esos factores, la empresa corre
el riesgo de perder su liquidez y caer en insolvencia con graves perjuicios para los socios y empleados que
encuentran en la entidad su medio de subsistencia, como así mismo al Estado, pues pierde a un contribuyente
regular y de buenos aportes.

La sociedad hoy en día, en que las complejas relaciones mercantiles y de otra índole exigen el vínculo de varias
personas para un objetivo común, es la forma más viable para llevar adelante los grandes emprendimientos
económicos, financieros e industriales de la época.

Sociedades civiles y comerciales Esta clasificación de las sociedades en civiles y mercantiles, tuvo importancia
antes de que entrara a regir nuestro Código Civil vigente, que unificó las materias referentes a Obligaciones y los
contratos civiles y comerciales.

Sociedad y Asociación Las asociaciones se las reconoce bajo dos formas, las que tengan por fin la utilidad pública
y las que tengan fines determinados debiendo ser instrumentados por escritura pública para su validez y el
reconocimiento del P.E. para las de utilidad pública, los fines de la sociedad es diferente en cuanto a las
asociaciones y su instrumentación en principio es formal, pero algunas se efectúan sin la observancia de
solemnidades.

Diferencia: Una asociación es una entidad en la que un grupo de individuos se unen para llevar a cabo una
finalidad no consistente en la obtención de un lucro. Este es el aspecto fundamental que la diferencia de una
sociedad. En las sociedades el carácter económico es predominante. Los socios persiguen conseguir un beneficio.

Requisitos Generales

1-Capacidad: Todas las personas que puedan contratar están en condiciones de celebrar el contrato de sociedad.
La constitución de la sociedad está equiparada a un acto de disposición.

2-Consentimiento: Es el acuerdo de voluntades requeridos para constituir la sociedad. Están determinados por
ciertos modos de conducta de las partes muy particulares como la voluntad de unión, participación en igualdad
de condiciones de las ganancias y cargar con las pérdidas en su caso.
3-Objeto: Debe recaer sobre bienes presentes, provenientes de negocios ciertos y determinados, lícitos, para que
la sociedad produzca los efectos requeridos por las partes. Los que tengan objetos o fines ilícitos son nulos, y en
la liquidación, los socios pueden retirar sus aportes, pero no las utilidades, que pasarán a manos del Estado, para
fomento de la educación pública.

4-Forma: Tal como lo preceptúa el Art. 965, los contratos deberán ser formalizados por escrito y por escritura
pública en los casos previstos por la ley.

Prueba: A falta de contrato, la existencia de la sociedad podrá justificarse por hechos de los cuales se puede
inferir su certeza, aunque se trate de un valor superior al asignado por la ley. La sentencia respectiva que declare
la existencia de la sociedad a favor de terceros, no facultará a los socios a demandarse entre sí.

La entidad y sus miembros La sociedad constituye una entidad de derecho, distinta de los miembros que la
componen. Los bienes aportados a la sociedad por los socios, ya no son de estos últimos, sino que pasan a
pertenecer en exclusiva propiedad de la entidad. Lógicamente, a la entidad la ley le otorga la categoría de persona
jurídica en virtud de la cual podrá efectuar una serie de actos, independientemente de la realizada por los socios.

Los socios son terceros para la sociedad en las relaciones con la misma o entre sí, cuando no derivasen de actos
propios de su calidad de socios. Por lo tanto, el contrato de sociedad reviste un doble valor jurídico, pues
determina las obligaciones de las partes entre sí, entidad y socios, además constituye un estatuto de la entidad y
fija las bases de su gobierno interno. Los socios, si bien se reputan terceros, no lo son para las relaciones que
derivan de actos efectuados en su calidad de tales o como administradores, porque forman parte integrante del
conjunto, y aquí más que en ningún otro caso, sería evidente que, faltando este factor humano, el contrato ni la
entidad podrían concebirse.

Personalidad de las sociedades civiles Nuestro Código, en su Art. 967 dispone: "Las sociedades adquieren la
personalidad jurídica desde su inscripción en el registro correspondiente. Las sociedades
anónimas y cooperativas requieren, además, la autorización gubernativa previa…"

Por lo expuesto en la norma, se ratifica que la sociedad es formal, y el principal requisito para que
adquiera personalidad jurídica la entidad, es su inscripción en el registro correspondiente.

Así mismo la norma exige el cumplimiento de ciertos trámites administrativos a las sociedades anónimas y a las
cooperativas, en razón del número de socios y la importancia del capital que manejan, para obtener la autorización
de funcionamiento, una vez cumplidos los requisitos.

La falta de registro del contrato de sociedad no anulará el mismo, pero la entidad no podrá adquirir el dominio ni
los derechos reales sobre los bienes registrables aportados por los socios. (Inmuebles, Automotores, Buques,
Aeronaves, etc.)

Socios – Intransmisibilidad de esta calidad La calidad de socio es intransmisible, en razón de que


éste carácter que revisten los mismos es eminentemente personal. Se podrán transmitir los emolumentos,
beneficios o ventajas que el contrato social reporta al mismo, a favor de terceras personas, pero es regla general
de que la calidad de socios y los derechos de intervención en las deliberaciones no pueden ser cedidos por simple
voluntad del socio cedente, para el caso, es menester el acuerdo de todos los demás socios para que se opere la
transmisibilidad, bajo las causales que taxativamente expone el Código Civil.

Herederos y legatarios de un socio premuerto Nuestro Código, en su Art. 969 dispone: "No serán socios los
herederos o legatarios si los demás miembros no consintieren en la sustitución, o si convenida ésta con el socio
fallecido, no fuere aceptada por el sucesor. Tampoco tendrán calidad de socios los dependientes o empleados a
quienes se diere participación sobre las utilidades en pago de sus servicios"

Aquí la norma previene la situación jurídica de los herederos, para que éstos o los legatarios puedan ser socios de
la entidad sustituyendo al fallecido, se requiere además del consentimiento de los demás socios, el acuerdo de los
herederos o legatarios en sustituir al causante.

La segunda parte de la norma se refiere a que la simple participación en las utilidades a los dependientes en pago
por servicios prestados no les confiere la calidad de socios, pues les falta el elemento "animus" para serlo.

Cesión de la calidad de socio y de los derechos sociales El Art. 970 de nuestro Código al respecto dispone: "Las
personas a quienes algunos socios cedieron en todo o en parte sus derechos, no se reputarán tales, si los demás no
consintieran la sustitución"

Debemos destacar que, siendo la sociedad, en principio una conjunción de voluntades basadas en la confianza, se
justifica el enunciado de esta norma, pero con vigencia solo para las sociedades "intuiti persona", pero no en las
sociedades por acciones. Para que el socio pueda transferir sus derechos, debe estar autorizado por el contrato
social. En este caso, los otros socios tendrán derecho a ser preferidos a cualquier otro sobre la parte ofertada. Esto
se deduce de lo que establece el Art.971 del Código Civil, disposición justa, pues, quiénes afianzaron la sociedad
y corrieron los riesgos de su consolidación deben ser preferidos a los extraños.

Ahora bien, una vez que el cesionario es admitido como socio, sustituye en los derechos y obligaciones al socio
cedente con respecto a la sociedad, y surtirá efectos con relación a los miembros y acreedores, de la entidad, sea
cual sea las cláusulas de transferencia. Es la disposición del Art. 973 de nuestro Código Civil. La norma se
fundamenta en el principio de que el cesionario sustituye al cedente en sus derechos y obligaciones.

Gobierno de la entidad El acta constitutiva de una sociedad, lo constituye el contrato, consensuado en su


oportunidad por los socios. Por imperio de la ley, se establece como el estatuto de la misma, por lo que en ella se
establecen todo lo relacionado a la entidad, como ser la naturaleza de la sociedad, reparto de utilidades y cargas
de las pérdidas, fines y metas a corto y largo plazo, aportes de cada socio, etc. por lo que podemos afirmar que
por ella se asume el gobierno de la entidad.

Nombre Social El nombre comercial tiene una significativa importancia en las transacciones mercantiles. Así, la
designación comercial de una empresa con el nombre de uno de sus socios solventes respalda a la entidad en sus
negociaciones.

El Art. 980 de nuestro Código Civil dispone: " Salvo disposición especial referente a cada tipo de sociedad, los
negocios podrán girar bajo el nombre de uno o más de los componentes, con el aditamento "y compañía" o sin
él" acuerdo con las reglas que siguen:

• No podrá contener nombre de persona que no sea socio, pero a la sociedad constituida fuera del territorio
de la República, le será permitido en éste el empleo del usado en el extranjero, aunque no corresponda al
de ninguno de sus miembros;

• No podrá figurar el nombre del socio puramente industrial o comanditario; y,

• Los que hubieren sucedido en los negocios de una sociedad y los herederos de aquellos, podrán continuar
en el uso del nombre, con tal que mediare el consentimiento de las personas incluidas en él, si vivieren"

Administración de los intereses comunes Lo que respecta a la administración de los intereses comunes de la
sociedad, nuestro Código, en su Art. 974 dispone: "Salvo disposiciones especiales en contrario, cualquiera de los
socios podrá administrar la sociedad. La facultad de administrar podrá ser conferida a un extraño. A falta de
cláusula expresa, la amplitud de los poderes de administración se determina por la naturaleza y fin de la sociedad.
La administración de la sociedad se reputa un mandato general que comprende los negocios ordinarios de ella
con todas sus consecuencias. Son negocios ordinarios aquellos que no requieren poderes especiales. Los
administradores son solidariamente responsables ante la sociedad por el cumplimiento de las obligaciones que les
imponen la ley y el contrato social. Sin embargo, la responsabilidad no se extenderá a aquellos que demostraren
estar exentos de culpa"

La norma claramente dispone que, si el contrato de sociedad no establece el régimen de la administración,


cualquiera de los socios, siempre que sea capaz o inclusive un extraño, podrá administrar la sociedad. Es decir, a
la calidad de socio debe acompañar la capacidad, para que cualquiera de ellos pueda administrar la sociedad,
siempre que en el contrato no se establezcan taxativamente lo contrario. También, la administración de la sociedad
puede ser ejercida por un extraño.

Administrador designado en el acto constitutivo o por acto posterior Nuestro Código Civil en su Art. 978
dispone: "El poder para administrar será revocable, aunque resultare del contrato social, cuando el nombrado no
fuere socio. En este caso, la revocación no da derecho para disolver la sociedad. El administrador nombrado por
acto posterior al contrato, podrá renunciar, tuviere o no justa causa para hacerlos"

Por el contrato social se puede nombrar administrador a un tercero que no sea socio. La revocación de ese poder
no es causa de disolución de la sociedad. El administrador que fuese nombrado con posterioridad al contrato de
sociedad, puede renunciar libremente y sin ninguna responsabilidad, aun cuando no mediare justa causa para
hacerlo.

Esta última parte del articulo tiene su explicación en que la sociedad no tuvo en cuenta una determinada
administración de personas para constituir la entidad. De modo que no estando vinculado al administrador con el
contrato de constitución social, su participación no es requisito decisorio para la existencia de la entidad.

Poderes del administrador Sobre el punto, el Art. 974 del Código Civil dispone que si no existe cláusula expresa
sobre los poderes del administrador de la entidad, ésta se determina por la naturaleza y fin de la sociedad. Esta
disposición de la norma, guarda íntima relación con el capítulo del mandato, pues la administración de la sociedad
se reputa un mandato general, limitándose a los negocios ordinarios de la sociedad con todas sus consecuencias,
quedando entendido como negocios ordinarios de la entidad, a aquellos actos que no requieren poderes especiales.

Así mismo, los administradores, conforme a la disposición de nuestra norma, asumen la responsabilidad solidaria
ante la sociedad cuando; dejaren de cumplir con la ley y las cláusulas del contrato social, quedando eximidos de
tal responsabilidad cuando no son culpables de esos actos u omisiones.

Administradores conjuntos Nuestro Código regula este tema en su Art. 975 en los siguientes términos: "Si dos
o más socios son encargados de la administración, sin determinar facultades, o sin expresarse que obrarán
conjuntamente, cada uno podrá actuar por separado, pero cualquiera de ellos tendrá derecho de oponerse a los
actos de los otros mientras no hubieren producido efecto"

La hipótesis que nos presenta el Código es difícil que se produzca en la práctica, pues la administración de la
sociedad se encuentra en el interés de los socios y es por esa razón que se suele delimitar las atribuciones de los
administradores.

Por su parte el Art. 976 dispone: "Aun cuando se hubiera establecido que uno de los administradores no obrará
sin el otro, el principio no regirá en caso de peligro inminente de un daño grave o irreparable"

Los intereses de la sociedad deben prevalecer sobre el mero formalismo cuando, la actuación de uno de los
administradores redunde en beneficio de la entidad para afrontar graves riesgos o inminente perjuicio.

Así, si a causa de un temporal, parte del edificio se dañó seriamente y requiera de una urgente reparación para
evitar el derrumbe total del edificio y ante la ausencia de uno de los administradores, el otro puede asumir la
responsabilidad para evitar de esa manera el mayor y grave daño. De esta manera se previene y autoriza la
diligencia personal del administrador en beneficio de la sociedad.

Finalmente el Art. 977 del Código dispone: "En caso de administración conjunta, uno de los administradores
podrá asumir personalmente la representación de la sociedad cuando haya urgencia, para evitar un daño grave a
ésta"

Así, si la sociedad es requerida por el protesto de una letra por una suma importante, el administrador para evitar
el descrédito de la firma resuelve pagar en ese mismo acto.

Efectos jurídicos – Derechos y Deberes de los socios frente a la sociedad El Código Civil, en su Art. 989
dispone: "Los socios podrán, exigir de la sociedad el reembolso de lo anticipado con conocimiento de ella para
obligaciones sociales, así como el reintegro de las pérdidas por ellos sufridas, exigir que los demás permanezcan
en la sociedad mientras no tengan justa causa de separación, renunciar en cualquier tiempo cuando la sociedad
fuere por plazo indeterminado, a no ser que dicha renuncia sea de mala fe o intempestiva"

No siempre la sociedad en un determinado momento cuenta con suficiente capital operativo para afrontar los
gastos de explotación de la firma. Esta situación de momentánea iliquidez requiere del socio con capacidad
financiera el adelanto del dinero, o el pago de las deudas comunes con sumas que no integran el aporte. Aquí este
socio actúa como un prestamista y le corresponde por lo tanto, que le sea reintegrada la suma adelantada. Este
adelanto de dinero, necesita del consentimiento del órgano de gobierno de la entidad y debe ser aplicado al giro
del negocio de la sociedad, pues si así no fuera, se estaría alterando los fines de la sociedad.

El resarcimiento comprende a más de la utilidad o beneficio, el interés que genera el préstamo de ése capital.
También, los socios deben responder a la indemnización debida, a prorrata de su interés social, como
consecuencia de la regla que los socios deben cargar con su participación en las pérdidas.

Se le garantiza al socio el derecho de no ser excluido de la sociedad mientras no haya justa causa. Será considerada
justa causa de separación cuando el administrador renunciare o fuere removido, o si existiendo derecho para
excluir a un socio no se le permitiere hacer uso de ese derecho. Justa causa será la pérdida de confianza de los
socios por haber caído el socio cuestionado en insolvencia, fuga, mala conducta, etc.

Igualmente de la norma se desprende que los socios pueden renunciar en cualquier tiempo cuando la sociedad
fuere de plazo indeterminado, salvo que la separación fuese de mala fe o intempestiva, que se produciría cuando
uno de los socios, por perjudicar a los demás ante los compromisos ya contraídos se retira intempestivamente.

Nuestro Código, en cuanto a los deberes de los socios para con la sociedad dispone en diversos articulados, así,
el Art. 981 estatuye: "Cada socio debe a la sociedad lo que prometió aportar, y será responsable por los vicios
redhibitorios y por la evicción en su caso. Si debiere dinero, sin necesidad de requerimiento judicial, abonará los
intereses desde el día en que debió entregarlos"
El aporte al que se obliga el socio forma parte de los recursos de la entidad y, por lo tanto, ese aporte debe ser
real y sin gravámenes, es decir, responde por la evicción y los vicios redhibitorios.

El art. 985 por su parte dispone: "El socio no podrá servirse, sin consentimiento de los otros socios, de las cosas
pertenecientes al patrimonio social para fines extraños a los de la sociedad"

Oportuna disposición de la norma, pues, los bienes aportados a la sociedad deben ser destinados a su fin, de modo
que un socio para poder aplicarlo a su propio beneficio requerirá el consentimiento de los demás socios.

El art. 987 dispone en cuanto al socio industrial que éste deberá ingresar a la sociedad el monto de lo que se obligó
a aportar como socio de la misma y que será deducido de cuanto ganare con la actividad que se hasta el límite de
su aporte.

Finalmente, el art. 988 dispone: "Todo socio abonará intereses a la sociedad, por las sumas que hubiere extraído
de la caja, desde el día en que las tomó, sin perjuicio de responder por los daños"

Este supuesto es improbable si el socio no estuviere en la administración. Si a pesar de ello lo hiciere, surge su
responsabilidad. En este caso deberá pagar los intereses a la sociedad desde el día en que tomó el dinero, además
ha de responder por los daños causados a la sociedad.

Esta norma es oportuna, pues el abuso de confianza es una falta grave en las relaciones societarias o en cualquier
tipo de administración. Extraer dinero de la caja para otro destino que no fuere el social implica una
extralimitación en sus gestiones y deberá responder de esas gestiones irregulares tanto en el campo civil como en
el penal.

Terminación – Causales Sobre la extinción de la sociedad, el Código dispone en su Art.

1.003 como sigue: "La sociedad se extingue: a) Por vencimiento del plazo, o por cumplirse la condición a que
fue subordinada, en ambos casos, aunque no estén concluidos los negocios que tuvo por objeto; b) Por la
realización del fin social; c) Por la imposibilidad física o jurídica de alcanzar dicho fin, sea por la completa
pérdida del capital, de una parte del mismo que impida lograrlo, o por quiebra; d) Por el acuerdo unánime de los
socios; e) Si fuere de dos personas, por la muerte de una de ellas; y, f) Por las otras causas previstas en el contrato
social.

Para que exista sociedad se necesita del concurso de por lo menos dos personas, así al morir uno de ellos ya no
puede existir sociedad si la misma era de dos miembros. Subsistirá sin embargo si en el contrato social se pactare
la continuidad de la sociedad con los herederos del causante que fuera socio.

En cuanto a las otras causas estipuladas en el contrato social pueden ser diferentes las enumeraciones a la de éste
artículo, pues se puede pactar que, si la sociedad arroja pérdidas consecutivas por un cierto periodo de años, o
uno de los socios debe radicarse en el extranjero, la sociedad será disuelta.

Liquidación y Partición El Art. 1.006 de nuestro Código dispone: "Disuelta una sociedad se procederá a liquidar
su activo. La sociedad subsistirá en la medida que lo requiera la liquidación, para concluir los asuntos pendientes,
iniciar las operaciones nuevas que ella exija, y para administrar, conservar y realizar el patrimonio social"

Con la disolución de la sociedad termina su personalidad jurídica, pero subsiste esa personalidad hasta tanto
concluya la liquidación de los negocios pendientes y la partición del patrimonio social.

La liquidación exige continuar con los negocios inconclusos, con la determinación del activo y del pasivo social,
con el pago de las obligaciones y, por último, la distribución del remanente si existiere, entre los socios.

La disolución de la sociedad no altera las obligaciones contraídas con los terceros. La sociedad en liquidación
produce un cambio del objeto previsto en el estatuto y una restricción de su capacidad. Limita su actividad a la
realización de sus bienes para afrontar el pasivo y distribuir el saldo líquido resultante. Ya no puede seguir así,
con negocios lucrativos futuros.

Esta restricción de la capacidad prohíbe a los liquidadores realizar nuevas operaciones. Una de las características
de la entidad en liquidación, es el reemplazo del gobierno, que pasa en manos de los liquidadores. Limita la
potestad de las asambleas y las atribuciones de los síndicos.

La liquidación de la sociedad presenta los siguientes caracteres:

• no pierde su personalidad jurídica hasta que termine la liquidación;


• mantiene su denominación con el aditamento "en liquidación";

• los accionistas o socios siguen vinculados con la sociedad para asumir sus obligaciones o ejercer sus
derechos, percibir lo que les corresponda, a fiscalizar las operaciones de liquidación, a solicitar la
convocación de asambleas extraordinarias;

• los estatutos siguen vigentes respecto del modo de liquidar los bienes, nombrar liquidador o liquidadores,
revocar el mandato;

• tiene capacidad procesal para estar en juicio;

• puede solicitar la convocación de acreedores;

• los acreedores mantienen sus derechos sobre el capital social, con preferencia sobre los accionistas.

UNIDAD 14:
FIANZA

FIANZA Prenociones – Garantías personales –Concepto y caracteres jurídicos Celebrado un contrato, una de
las partes resulta acreedora de la otra y el cumplimiento de las obligaciones nacidas de ese contrato dependerá de
su solvencia. Sucede que, a veces no es suficiente garantía la solvencia actual, porque puede ocurrir que un deudor
originariamente solvente deje de serlo más adelante como consecuencia de negocios desafortunados, que no le
permite cumplir a tiempo con sus obligaciones.

Ante esté supuesto, el acreedor puede precaverse utilizando las siguientes garantías:

o Las Reales: que consisten en gravar un bien del deudor con un derecho real de hipoteca, prenda, anticresis,
Warrants, etc. y

o Las Personales: que consisten en extender la responsabilidad derivada del contrato a otras personas de tal manera
que, para que el acreedor quede en la imposibilidad real de cobrar su crédito, será necesario que tanto el deudor
originario como el garante, caigan en insolvencia. Por lo tanto, para que aumente notoriamente las probabilidades
de que el crédito sea satisfecho, el acreedor se encargará de exigir un garante de conocida fortuna y solvencia. Por
ello, la forma típica de garantía personal es la Fianza.

Nuestro Código, en su Art. 1.456 dispone: "Por el contrato de fianza una parte se obliga accesoriamente respecto
de la otra, a cumplir la obligación de un deudor de ésta. La promesa de fianza sólo produce efecto si es aceptada."

Así, son requisitos del contrato de fianza:

o El consentimiento de las partes, por oferta del que quiere caucionar la deuda de otro y la aceptación del acreedor.
No es necesario el concurso del deudor principal,

o La forma escrita ad solemnitatem,

o Una deuda válida y exigible en seguridad de la cual la fianza se constituye, salvo que la misma sea anulable por
incapacidad del deudor,

o La obligación personal asumida por el fiador de pagar la deuda de un tercero en el caso de que éste no lo pague,

o La limitación de la obligación asumida por el fiador para el caso de que el deudor principal no la pague, pues, dado
su carácter accesorio, no puede tener por objeto una prestación distinta de la que constituye el objeto de la
obligación principal, ni exceder el monto de ésta, ni ser subordinada a condiciones mas onerosas.

o Es accesorio, porque depende siempre de una obligación principal,

o Es subsidiaria, porque la obligación de fiador nace como consecuencia de la falta de cumplimiento por parte del
deudor principal,

o Es gratuita, pues, para que la misma revista la naturaleza de ser onerosa debe constar en forma expresa en el
instrumento obligacional.

Objeto Por regla general, en principio todas las obligaciones pueden ser afianzadas, sean estas obligaciones civiles
o naturales, accesorias o principales, deriven de un contrato, o de la ley, pero exige sin embargo algunas precisiones;
así:
o Obligaciones futuras o condicionales: A tenor del Art. 1.459, pueden ser afianzadas, teniendo objeto determinado,
aunque su monto sea indeterminado, siempre que la fianza se constituyere por una suma limitada, dentro de la cual
el fiador estará obligado por todo concepto.

o Obligaciones válidas: Dispone el Art. 1.460 de nuestro Código que: "La fianza no puede existir sin una obligación
válida. Si la obligación principal nunca existió, o está extinguida, o proviniere de un acto o contrato nulo o anulado,
será nula la fianza. Si la obligación principal deriva de un acto o contrato anulable, la fianza será también anulable.
Pero si la causa de la nulidad fuese alguna incapacidad relativa al deudor, el fiador, aunque ignorase, será
responsable como único deudor"

Esta norma es a consecuencia de la naturaleza jurídica del contrato de fianza, que es un contrato accesorio de uno
principal y mal podría existir el contrato accesorio si fuere nulo el principal. Es por ello que la fianza no puede
existir sin una obligación válida. Ej. Si el deudor compró un automóvil de contrabando y el fiador garantizó el
pago de la deuda, la obligación será nula por el objeto ilícito del pacto y el fiador quedará liberado de la garantía.

o Objeto de la fianza: Dice el Art. 1.461 de nuestro Código que: "La fianza no puede tener por objeto una prestación
distinta de la obligación principal" En consecuencia, el fiador no está obligado a otra prestación sino a la establecida
en el contrato. Siguiendo con lo establecido en el artículo mencionado, si la obligación principal no consiste en el
pago de una suma de dinero, una prestación apreciable en dinero, sino en la entrega de una cosa cierta, o un hecho
que debe ejecutar personalmente, el fiador sólo estará obligado a satisfacer los daños e intereses que se deban al
acreedor por inejecución de la obligación.

Extensión El Art. 1.462 de nuestro Código dispone: "El fiador puede obligarse a menos y no a más que el deudor
principal, pero puede, por garantía de su obligación constituir toda clase de seguridades. Si se hubiere obligado a
más, se reducirá su obligación a los límites de la del deudor. En caso de duda si se obligó por menos, o por otro
tanto de la obligación principal, entiéndese que se obligó por otro tanto"

Siendo la deuda del fiador accesoria, mal podría este asumir obligaciones mayores que el deudor principal, por lo
que la norma limita la obligación del fiador hasta lo que debe el obligado.

El fiador puede garantizar una deuda por menos de la obligación principal, la ley no lo prohíbe. Si existe duda que
el fiador se obligó por menos o se obligó por la deuda principal, se entiende que se obligó por el monto de la deuda
principal. Esta es una presunción de derecho y, por lo tanto no admite prueba en contrario.

El Art. 1.463 dispone: "Si la deuda afianzada era líquida y el fiador se obligó por cantidad determinada, sólo
responderá por la expresada, aunque por la liquidación de aquélla resultare que excedía del valor prometido por el
fiador"

En caso de que el fiador se haya obligado por cantidad determinada, y la liquidación de la deuda sobrepasase dicha
cantidad, sólo responderá el fiador hasta la suma que determinó.

Finalmente el Art. 1.464 dispone que si la fianza fuere por el importe de la deuda principal y esta se encuentra
expresada, la fianza no se limita sólo a ella sino también a intereses, estén estipulados o no, pero si la fianza no se
hubiere definido, también se deberán los gastos judiciales.

Forma y prueba Como ya lo habíamos afirmado con anterioridad, el contrato de fianza es formal y solemne, es
decir, debe celebrarse por escrito y en forma expresa, de lo contrario no tendrá validez el instrumento. Con
referencia a la prueba, ésta es fundamental que su existencia se manifieste por el instrumento público respectivo,
en su defecto, deberá ser probado por los principios de prueba por escrito, confesión judicial, etc.

Especies El Art. 1.457 dispone: "La fianza puede ser convencional, o legal. Cuando sea impuesta por la ley, el
fiador debe estar domiciliado en el lugar de cumplimiento de la obligación principal, y ser abonado por tener bienes
raíces conocidos, o por gozar en el lugar de un crédito indisputable de fortuna. Los jueces pueden admitir en vez
de ella prendas o hipotecas suficientes"

De esta manera, el juez, al admitir una garantía real, limita la responsabilidad del fiador judicial o legal hasta el
valor de la cosa gravada en prenda o hipoteca. Esos bienes deben estar exentos de embargos o de cualquier otra
restricción para que el acreedor pueda estar garantizado suficientemente respecto de la obligación del deudor. La
fianza legal es la impuesta directamente por la ley para asegurar el cumplimiento o la gestión de ciertos cargos o
encargos, por ello, a algunos administradores de entes financieros públicos se les exige la fianza legal.

Efectos entre el acreedor y el deudor principal En principio, la fianza no produce efectos entre deudor y acreedor,
puesto que se trata de un contrato celebrado entre éste y el fiador. Pero el deudor no es ajeno a la fianza, es
ordinariamente el principal interesado, por que ella suele ser la condición para que la otra parte preste su
consentimiento para la celebración del contrato principal.
Efectos entre el fiador y el acreedor En principio, el fiador está obligado en la misma forma que el deudor
principal, pues el fiador desempeña el papel de garante del deudor principal, si este no cumple, él deberá hacerlo,
pero su obligación tiene carácter accesorio, y por consiguiente, cuenta con recursos que la ley le ofrece antes de
cumplir con la fianza, entre ellos el derecho de exigir que previamente el acreedor dirija su acción contra el obligado
principal.

Si son varios los fiadores, llegado el caso, sólo estará obligado a pagar su parte; como también oponer todas las
excepciones del deudor principal.

Beneficios de excusión y de división Se llama derecho de excusión al derecho que tiene el fiador de oponerse a
hacer efectiva la fianza en tanto el acreedor no haya ejecutado todos los bienes del deudor. Este derecho encuentra
su justificación en la razón de ser de la fianza, que consiste en proporcionar al acreedor más firmes perspectivas de
satisfacción de su crédito contra el deudor principal, pero sin desplazar definitivamente a este último de su
obligación.

A tenor del Art. 1.471, el fiador que quiera invocar este beneficio, debe señalar los bienes del deudor principal a
ser sometidos a ejecución.

El beneficio de división se refiere a los casos en que haya mas de un fiador de una misma deuda. Esta se entenderá,
a tenor del Art. 1.473 como que cada fiador se obligó por la deuda entera, salvo pacto del beneficio de división.
Este beneficio no funciona de pleno derecho, el o los fiadores interesados debe oponerlos cuando se le reclame más
de lo que le corresponde, y puede ser opuesto en cualquier estado del pleito.

En el caso de que alguno de los fiadores se encontraban en insolvencia en el momento en que otro haya hecho valer
el beneficio de división, los demás fiadores serán obligados por dicha insolvencia en proporción de su cuota, pero
sin responder de las insolvencia que sobrevengan. Ej. En el caso de tres fiadores por un deudor de nueve millones
de guaraníes, y se haya establecido el beneficio de división por partes iguales, entonces cada uno de los fiadores
responderán por tres millones. Si en el momento en que el acreedor ejecute el crédito, uno de los fiadores es
insolvente, los dos restantes solventes, deberá responder por la parte que le corresponde, es decir un millón
quinientos mil, asumiendo la deuda del fiador insolvente.

Otras defensas que puede oponer el fiador El Art. 1.472 dispone: El fiador puede oponer a la acción de acreedor
todas las excepciones propias, y las que correspondan al deudor principal que no provengan de su incapacidad
personal"

Esta norma es consecuencia de la relación existente entre el deudor principal y el acreedor. El fiador,
subsidiariamente se ve obligado por la misma prestación debida por el deudor principal, y es la razón por la cual el
fiador puede también oponer todas las excepciones propias o personales, además de las que podría oponer el deudor
principal, salvo la referida a la incapacidad personal del deudor Defensas a oponerse entre el fiador y el deudor
– Naturaleza jurídica Aquel fiador que pagare la deuda, queda subrogado en todos los derechos, acciones,
privilegios y garantías del acreedor contra el deudor, sin necesidad de cesión alguna, dispone el Art. 1.476 de
nuestro Código.

La disposición de esta norma deviene del principio de la solidaridad que rige en el sistema de nuestro Código con
referencia a la fianza.

Al ser la obligación del fiador solidaria, es de justicia que esté subrogado en todos los derechos, acciones,
privilegios y garantías del acreedor contra el deudor.

Así mismo, a tenor del Art. 1.477, el fiador que pagó tiene acción de repetición contra el deudor principal. Esta
repetición comprende no sólo el capital, sino también los intereses legales desde el día del pago, e indemnización
de todo perjuicio que le sobrevenga por motivo de la fianza. Si el deudor es incapaz, la repetición será admitida
dentro de los límites de lo que haya redundado en su beneficio. Esta norma tiene por finalidad el principio de que
no procede el enriquecimiento injusto, y máxime como en el caso del fiador que ha prestado un
invalorable servicio al deudor para pagarle la deuda.

Finalmente, el Art. 1.478 dispone que aquel que ha afianzado a muchos deudores solidarios, tiene derecho a repetir
de cada uno de ellos la totalidad de lo que hubiere pagado, pero, si ha afianzado solo a uno de los deudores
solidarios, queda subrogado al acreedor en el todo, sin poder pedir contra los otros, solo lo que le correspondiese
repetir contra ellos al deudor afianzado.

Medidas de precaución Si el fiador fuere demandado judicialmente para el pago de la deuda, puede accionar
contra el deudor, aún antes de haberla pagado, para que lo exonere de la fianza. En este caso, el deudor debe
presentar otro fiador para sustituir al primero y que éste sea aceptado por el acreedor. Si no presenta otro fiador, o
el que presente no sea aceptado por el acreedor, la fianza del primer fiador seguirá vigente. Aquí el fiador puede
exigir del deudor garantías suficientes para responder de las obligaciones que deriven de la fianza, y si no los
obtiene, puede embargar bienes del deudor en cantidad suficiente para cubrir el importe de la deuda afianzada, es
lo dispone el Art. 1.481 de nuestro Código Civil.

Subrogación El Art. 1.476, claramente dispone que, siendo la obligación del fiador, solidaria, es justo que esté
subrogado en todos los derechos, acciones, privilegios y garantías del acreedor contra el deudor extendiéndose
inclusive a esos derechos anteriores y posteriores a la fianza, sin obligación de cesión alguna.

Exoneración Es una medida de elemental prudencia que el fiador ponga en conocimiento del deudor el pago de la
deuda que se propone realizar, ello evita el riesgo de que también el deudor la pague. Si no lo hace,
su conducta imprudente puede perjudicar al deudor. Por ello, la disposición del Art. 1.479 dispone que: "El fiador
no tendrá la acción de repetición contra el deudor principal, si por haber omitido hacerle saber el pago hecho, el
deudor pagare igualmente la deuda…"

El deudor principal, por este hecho del fiador queda exento de que el fiador le repita, pero, éste puede hacerlo en
contra del acreedor, por haber cobrado dos veces. De igual modo el Art. 1.480 dispone que tampoco el fiador podrá
exigir del deudor el reembolso de lo pagado, si dejó de oponer las excepciones que sabía tenía el deudor contra el
acreedor, o cuando no produzca las pruebas, o no interpuso los recursos que podía oponer a la acción del acreedor.

Entre cofiadores El Art. 1.483 dispone: "Si varias personas han prestado fianza por un mismo deudor y por una
misma deuda, el fiador que pagó la deuda tiene acción de repetición contra los otros fiadores por su parte alícuota.
Si uno de ellos es insolvente, la pérdida se distribuirá por contribución entre los fiadores, incluido aquel que hizo
el pago"

Para que proceda la acción de repetición contra los demás fiadores por su respectiva parte, uno de ellos debió pagar
la deuda, y en el caso de que uno de ellos esté insolvente, la parte del mismo será repartido proporcionalmente
entre todos, incluido el que pagó.

El Art. 1.484 dispone: "Al fiador que hubiere hecho el pago podrán los otros fiadores oponerle todas las excepciones
que el deudor principal podría oponer al acreedor, pero no las que fueren meramente personales de éste. Tampoco
podrán oponer al cofiador que ha pagado las excepciones puramente personales que correspondieren a él contra el
acreedor, y de las cuales no quiso valerse"

Finalmente, el Art. 1.485 dispone: "El fiador que fuere obligado a pagar más de lo que corresponde, queda
subrogado por el exceso en los derechos del acreedor contra los cofiadores, y puede exigir una parte proporcional
de todos ellos"

Extinción – Medidas directas e indirectas Medidas Indirectas: El Art. 1.486 dispone: "La fianza concluye por la
extinción de la obligación principal, y por las mismas causas que las obligaciones en general, y las accesorias en
particular. La fianza se extingue también, cuando la subrogación en los derechos del acreedor, como hipoteca o
privilegios, se ha hecho imposible por un hecho positivo o por negligencia del acreedor"

Medidas Directas: La fianza se extingue, de conformidad a lo estatuido por los artículos 1.488 al 1.494 de nuestro
Código:

o Aunque exista plazo, si el fiador falleciere antes del vencimiento de éste, pasando a cargo de los herederos las
obligaciones derivadas de ella hasta el día del fallecimiento;

o Cuando la subrogación en los derechos del acreedor sólo se ha hecho imposible en una parte, queda aquí libre
únicamente respecto de esa parte;

o Cuando la prórroga del plazo lo hiciere el acreedor sin consentimiento del fiador;

o Por novación de la obligación hecha entre acreedor y deudor principal, aunque el acreedor haya hecho reserva de
conservar derechos contra el fiador;

o La renuncia onerosa o gratuita del acreedor a favor del deudor principal;

o Por confusión, es decir la reunión en una misma persona la calidad de deudor y fiador, quedando firmes las
hipotecas y todas las seguridades especiales dadas por el fiador, la reunión en una misma persona la calidad de
acreedor y fiador, pero subsiste la obligación principal, la reunión en una misma persona la calidad de acreedor y
deudor, extingue la fianza y por ende la obligación principal, y

Si el acreedor acepta en pago de la deuda otra cosa que le era debida, aunque después la pierda por evicción.

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