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ORATORIA

La oratoria es el arte de hablar en público con elegancia para persuadir, convencer, educar o informar. El documento presenta principios básicos de comunicación y pedagogía, abordando aspectos como la preparación del discurso, el estilo de la intervención y la importancia de conocer al público. Se enfatiza la necesidad de dominar el tema y las técnicas de comunicación para lograr una conexión efectiva con la audiencia.

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ORATORIA

La oratoria es el arte de hablar en público con elegancia para persuadir, convencer, educar o informar. El documento presenta principios básicos de comunicación y pedagogía, abordando aspectos como la preparación del discurso, el estilo de la intervención y la importancia de conocer al público. Se enfatiza la necesidad de dominar el tema y las técnicas de comunicación para lograr una conexión efectiva con la audiencia.

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ORATORIA

El arte de hablar en público con elegancia para persuadir,


convencer, educar o informar a un auditorio.
1
Oratoria es el arte de hablar en público con elegancia
para persuadir, convencer, educar o informar a un
auditorio. A continuación, se presentarán principios
básicos de la comunicación, la pedagogía y la
homilética para presentar discursos, conferencias,
seminarios y sermones.

2
CONTENIDO

1. Hablar en público.
2. Estilo
3. Discurso
4. Desarrollo
5. Presentación
6. Lenguaje
7. Imagen
8. Apoyo
9. Flexibilidad
10. Preguntas
11. Enseñanza
[Link]
13. Grupos
14. Recursos
15. Actividades
16. Técnicas
17. Homilética
18. Mensaje
19. Material

3
20. Divisiones
21. Métodos
22. Presentación.
23. Advertencias finales

4
CAPITULO 1

HABLAR EN PÚBLICO.

Cuando uno va a hablar en público es fundamental


tener claro el objetivo de la intervención:

Se quiere transmitir una información (por ejemplo,


resultados de la empresa).

Se quiere manifestar una opinión sobre un tema


determinado.

Simplemente se quiere entretener, etc.

Y a la consecución de dicho objetivo debe orientarse la


intervención.

Hablar en público no se limita a tomar a palabra y


"soltar" un discurso; hablar en público consiste en
lograr establecer una comunicación efectiva con el
mismo, en la que uno sea capaz de transmitir sus ideas.

Hablar en público es una oportunidad que hay que


saber aprovechar.

Un grupo más o menos numeroso de personas estará


escuchando al orador, quien tiene una ocasión única
para transmitir sus ideas, para tratar de convencerlos.

5
Por ello, las intervenciones hay que prepararlas a
conciencia, lo que implica no limitarse a elaborar el
discurso, sino que hay que ensayar la forma en la que
se va a exponer:

El orador tiene que conseguir que el público se interese


por lo que les va a decir y esto exige dominar las
técnicas de la comunicación.

Una cosa es conocer una materia y otra muy distinta es


saber hablar de la misma.

Conocer el tema es una condición necesaria pero no


suficiente: hay que saber exponerlo de una manera
atractiva, conseguir captar la atención del público y no
aburrirles.

El orador tiene que resultar interesante, sugerente,


convincente, etc.

Cuando se va a hablar sobre un tema lo primero que el


orador tendrá que hacer es dominarlo. En el momento
en el que tome la palabra deberá tener un conocimiento
sobre el mismo muy superior del que tiene el público.
El orador tiene que tener algo interesante que
transmitir.

Uno debe evitar a toda costa hablar sobre un tema que


apenas domine ya que correría el riego de hacer el
ridículo.

Escribir el discurso es sólo una parte del trabajo y


probablemente no la más difícil, ni tampoco
probablemente la más determinante a la hora de
alcanzar el éxito.
6
El cómo se expongan esas ideas juega un papel
fundamental.

Un mismo discurso puede resultar u tremendo éxito o


un rotundo fracaso en función de la habilidad del orador
en su exposición.

Aunque resulta natural estar algo nervioso cuando se


va a hablar en público, hay que tener muy claro que el
público no es el enemigo, que se encuentra acechando
a la espera del más mínimo fallo para saltar sobre el
orador.

Muy al contrario, cuando el público acude al acto es


porque en principio le interesa el tema que se va a
tratar y entiende que el orador tiene la valía suficiente
para poder aportarle algo.

Cuando se habla en público hay que estar pendiente no


sólo de lo que se dice, sino de cómo se dice, del
vocabulario que se emplea, de los gestos, de los
movimientos, de la forma de vestir, etc. Todo ello será
valorado por el público y determinará el mayor o menor
éxito de la intervención.

2. Miedo a hablar en público

Como se ha comentado en la lección anterior, el público


no es el enemigo, sino que, bien al contrario, son
personas que consideran que el orador puede
aportarles algo, que no van a perder el tiempo
escuchándole.

7
Por ello, no se debería tener un miedo
desproporcionado a hablar en público, algo que, sin
embargo, suele ser bastante habitual.

Tener miedo antes de una intervención pública es algo


natural, por lo que uno no debería ser excesivamente
autocrítico consigo mismo por que le ocurra esto, y no
por ello ha de considerarse una persona débil e
insegura.

Hay que analizar este miedo que a uno le atenaza y


tratar de descubrir las causas que lo originan.

Uno se dará cuenta de que gran parte de este miedo es


irracional, no obedece a motivos lógicos (miedo de
hacer un ridículo espantoso, de que se rían de uno, de
tartamudear, de caer en desgracia, de hundir el
prestigio profesional, de que le abucheen…).

Son situaciones que no van a ocurrir y por lo tanto este


miedo hay que rechazarlo por absurdo.

Otro tipo de miedo sí puede ser racional: obedece a


situaciones adversas que pueden presentarse
(quedarse en blanco, no saber contestar a una
pregunta, que no funcione el proyector, etc.).

Frente a este miedo racional lo que hay que hacer es


tomar todas las medidas posibles para reducir al
mínimo las posibilidades de que estas situaciones se
produzcan (por ejemplo, llevando fichas de apoyo,
preparando el discurso a conciencia, verificando
previamente de que el proyector funciona
correctamente, etc.).

8
A veces también preocupa el pensar que el público
pueda darse cuenta del miedo que uno tiene (sudores,
temblor en el habla o en las piernas, cara demacrada,
etc.), pero es muy difícil que esto ocurra:

Son reacciones físicas que uno percibe intensamente


pero que apenas son percibidas por terceros. Además,
en el caso hipotético de que así fuera, el público
pensaría que son reacciones muy naturales, que a
cualquiera le podría ocurrir.

La mejor forma de combatir el miedo es con una


adecuada preparación: hay que trabajar y ensayar la
intervención con rigurosidad.

Cuando se domina la presentación se reducen


drásticamente las posibilidades de cometer errores;
esto genera confianza y disminuye el nivel de ansiedad.

También resulta muy útil pensar en positivo, es decir,


en la satisfacción tan enorme que a uno le produciría
obtener un gran éxito.

El orador debe auto convencerse de que con una buena


preparación este éxito está al alcance de la mano.

Otro modo de combatir el nerviosismo es realizar, unas


horas antes de la intervención, algún ejercicio físico
intenso (un partido de tenis, salir a correr, etc.).

Esto contribuye a quemar energías y genera un


cansancio físico que contribuye a calmar los nervios.

9
Cuando llega el momento de la intervención uno debe
autoimponerse tranquilidad, especialmente en los
momentos iniciales de misma.

Si uno consigue sentirse cómodo al principio, es posible


que mantenga esta línea durante el resto de la
intervención.

Subir al estrado con tranquilidad, sin prisas, mirar al


público unos instantes mientras se le saluda, ajustar el
micrófono, organizar las notas... y comenzar a hablar
despacio.

A lo que nunca se debe recurrir es a tomar pastillas o


un par de "copitas", ya que podrían generar un estado
de aturdimiento que dificultase la exposición.

En todo caso, un cierto grado de nerviosismo puede que


no venga mal, ya que permite iniciar la intervención en
un estado de cierta agitación, de mayor energía.

3. Preparación de la intervención

A la hora de preparar el discurso hay que tener en


cuenta:

a) Público asistente: el discurso tiene que ser


apropiado para el público que va a asistir. Hay
que ver qué temas le pueden interesar, cual
puede ser su nivel de conocimiento sobre el
mismo, hay que utilizar un lenguaje adecuado,
tener en cuenta si conoce o no términos técnicos,
etc.

10
No es lo mismo explicar los resultados del ejercicio a la
junta general de accionistas, que a los empleados de la
sociedad. En el primer caso será un discurso mucho
más formal.

Tampoco es lo mismo hablar sobre el cambio climático


ante una comisión de científicos, que en un colegio
mayor. El nivel de precisión y el lenguaje técnico que
se pueden utilizar son muy diferentes en ambos casos.

Tampoco es lo mismo hablar ante 10 personas que ante


1.000. En el primer caso hay más posibilidades de
interacción con el público, más cercanía; en el segundo
caso el discurso tenderá a ser mucho más formal.

b) Objeto de la intervención. Hay que tener muy


claro el motivo de la intervención.

Felicitar a los empleados por los buenos resultados,


comunicar un recorte de plantillas, felicitar a un
empleado por sus 25 años en la empresa, convencer al
público para que vote por un determinado partido
político, etc.

El discurso puede tener por objeto informar, motivar,


entretener, advertir, amonestar etc., y en función de
ello habrá que adaptar el estilo del mismo: formal o
informar, serio o entretenido, cercano o distante,
monólogo o participativo, etc.

c) Tema a tratar: según el tema que se vaya a


tratar el estilo del discurso puede ser
radicalmente diferente.

11
No es lo mismo hablar en el Pleno del Ayuntamiento
sobre los presupuestos del año, que sobre la
organización de las fiestas patronales.

No es lo mismo dirigirse a los empleados para


explicarles los resultados del año, que presentarles los
nuevos objetivos. En el primer caso se busca comunicar
(lenguaje preciso) y en el segundo motivar (discurso
más apasionado y entusiasta).

d) Lugar de la intervención. El lugar del acto


imprime también carácter.

No es lo mismo hablar en un auditorio, en la sala de


reuniones de la empresa, en una fiesta de cumpleaños,
en un banquete de boda, etc.

e) Tiempo de la intervención: el tipo de discurso


será completamente diferente dependiendo de si
va a durar 5 minutos o si va a durar una hora y
media. Las posibilidades de improvisar, de
profundizar en la materia, de estructurar el
discurso (introducción, desarrollo y conclusión),
de utilizar fichas de apoyo, de utilizar
transparencias, etc.), varían en uno y otro caso.

Todos estos aspectos habrá que tenerlos en cuenta a la


hora de definir el tipo de intervención que se quiera
presentar.

12
CAPITULO 2

ESTILO DE LA INTERVENCIÓN

Cuando se habla en público, el estilo de la intervención


va a depender de diversos factores, entre ellos los que
se señalaron en la lección anterior.

Es decir, en función del motivo de la intervención, del


objetivo que se pretende conseguir, del público
asistente, etc., el discurso tendrá un estilo
determinado.

Un mismo tema se puede presentar de maneras muy


diferente (por ejemplo, la presentación de los
resultados de una empresa variará según se trate de
rendir cuentas ante los accionistas o de felicitar a los
empleados por los objetivos conseguidos).

No se puede pretender hablar en público siempre de la


misma manera: hay que ajustar el estilo de la
intervención a las características de cada ocasión, ya
que si no se hiciera la actuación podría resultar en un
enorme fracaso (con independencia de que uno sea un
experto en la materia).

Las características que definen el estilo de una


intervención son numerosas:

 Formal o informal
 Serio o desenfadado

13
 Sobrio o entusiasta
 Cercano o distante
 Riguroso o generalista
 Monólogo o participativo
 Con apoyo visual (proyector) o no
 Etc.

Ejemplos:

Discurso en un acto oficial: será un discurso formal,


sobrio y riguroso.

Presentación de un proyecto técnico: será un discurso


muy técnico y preciso, el estilo puede ser más informal
y cercano, se utilizará apoyo visual, posibilidad de
preguntar, etc.

Discurso de inauguración de las fiestas locales:


informal (aunque no por ello menos preparado),
entusiasta, divertido (con anécdotas, toques de humor,
ironía, etc.), cercano, etc.

Palabras improvisadas en un banquete de boda:


informal, familiar, entrañable, breve, etc.

El orador buscará darle a su intervención aquella


orientación con la que pueda lograr el mayor impacto
posible con el público.

Si no se tiene claro cuál es el enfoque apropiado, habría


que hablar con los organizadores del acto o con alguna
persona experta para conocer su opinión.

En caso de duda es preferible adoptar la opción más


conservadora: resulta menos llamativo hablar de

14
manera formal en un acto informal, que hablar de
manera informal en un acto formal.

La forma de vestir también puede venir determinada


por el tipo de acto (no es lo mismo intervenir en el
Congreso de los Diputados que en un meeting político).

Si no se cuidan todos estos detalles, puede suceder que


el orador no consiga captar la atención del público,
quien se irá con la impresión de que el discurso ha
estado completamente fuera de lugar.

Una última observación:

Un toque de humor, sabiamente administrado, no está


reñido con la seriedad ni con el rigor (además, ayuda a
acercarse a la audiencia).

5. Público

Cuando se habla en público lo primero que hay que


buscar es captar su interés y atención, con vistas a que
la comunicación resulte efectiva.

Hablar a un público que no muestra interés es perder


el tiempo.

Si el público asiste al acto es porque le interesa, porque


espera obtener algo (aprender, conocer otros puntos
de vista, pasar un rato agradable, etc.), por lo que hay
que intentar no defraudarle.

No hay que ver al público como al enemigo.

Hay que preparar el discurso en función del público que


se espera que asista:
15
Tratando un tema que le interese (si el orador tiene la
opción de poder elegir).

Utilizando un lenguaje apropiado, comprensible; no se


deben utilizar términos que le resulten extraños (no es
lo mismo dirigirse a universitarios que a un grupo de
jubilados).

Un mismo tema se puede abordar de manera diferente


en función del público objetivo.

Una presentación sobre el buen comportamiento del


paro en España será diferente si se realiza en el
Congreso de los Diputados o si tiene lugar en un
meeting político (en el primer caso será una
presentación más formal, distante y sobria, mientras
que en el segundo caso puede ser más informal y
apasionada).

Aunque hasta el momento de la intervención no se


tendrá una idea exacta del público asistente, habría que
hablar previamente con los organizadores del acto para
que indiquen qué tipo de público se espera que asista.

Un aspecto que conviene tener en cuenta es si se trata


de un grupo homogéneo (por ejemplo, alumnos de la
facultad de derecho) o no (por ejemplo, el público de
las fiestas locales), ya que el discurso deberá ir dirigido
a todos ellos.

No se deben utilizar términos o expresiones que parte


del público no conozca, ni entrar en unos niveles de
detalle que a una parte del público pueda no
interesarle, o que sencillamente no sea capaz de
entender.
16
También hay que informarse del número previsto de
asistentes:

No es lo mismo dirigirse a 10 que a 300 personas. Esto


influirá en la capacidad de interactuar (preguntar,
debatir, etc.), en la necesidad o no de utilizar
micrófono, en los posibles medios de apoyo (pizarra,
proyectores, etc.).

Si el público es numeroso habrá que hablar más alto


(con independencia de que se utilice micrófono),
aspecto que se tendrá en cuenta en los ensayos. Con
pocos asistentes el estilo puede ser más informal, más
cercano, frente a un estilo más formal cuando la
audiencia es numerosa.

Hay que tener en cuenta el posible conocimiento que


pueda tener el público sobre el tema que se va a
abordar, ya que esto determinará hasta que nivel se
podrá profundizar, o que vocabulario, más o menos
técnico, se podrá utilizar.

Un aspecto que también influirá en el discurso es si el


orador conoce ya al público (ha participado en
ocasiones anteriores, trabaja en la empresa, vive en el
pueblo, etc.) ya qué esto podría permitirle darle a su
discurso un toque de mayor cercanía, más informal.

Hay que tratar de anticipar si el público va a estar de


acuerdo o no con la tesis que se va a exponer y en el
caso de que se prevean discrepancias, intentar conocer
las razones de las mismas.

17
En la exposición de puede hacer referencia a otros
posibles puntos de vista, tratarlos con rigurosidad y
respeto, aunque indicando que no se coincide con ellos.

También hay que considerar las preguntas más


probables que el público pueda plantear, lo que
permitirá llevar preparadas las respuestas.

6. Lugar de la intervención

El lugar de la intervención también determina en gran


medida el tipo de discurso:

El lugar imprime al acto su propia identidad, dándole


una nota de mayor o menor formalidad:

No es lo mismo intervenir en una pequeña sala de


junta, en un auditorio, o desde el balcón del
ayuntamiento.

El orador debe conocer el lugar en el que va a hablar y


tenerlo en cuenta a la hora de ensayar.

Conocer sus dimensiones, si podrá contar con


proyectores, pizarras, etc.; si el estrado tiene una
dimensión suficiente para poder moverse por él; si
tendrá también la posibilidad de moverse entre el
público (por ejemplo, en un aula universitaria), etc.

Lo ideal sería, además de conocerlo, realizar allí el


último ensayo general, el día previo al acto.

Esto le permitiría familiarizarse con el sitio, lo que


también contribuye en cierta medida a calmar un poco
los nervios.

18
Si uno no tiene posibilidad de visitar el local, al menos
debería ponerse en contacto con los organizadores del
acto para que le informen sobre sus características.

Lo que no se debe hacer es no conocer el lugar donde


se va a hablar hasta el momento de la intervención, no
vaya a haber sorpresas de última hora de difícil
solución:

No dispone de proyector para mostrar las


transparencias que se habían preparado, no hay un atril
donde colocar las fichas de apoyo, el estrado es
demasiado pequeño, etc.

Se trata, en definitiva, de evitar cualquier imprevisto


que pueda perjudicar la intervención.

19
CAPITULO 3

DISCURSO E IDEA CLAVE

La duración de la intervención condiciona la


preparación del discurso.

No es lo mismo preparar una intervención de 5 minutos


que una de hora y media.

Cuando se prepara un discurso hay que intentar


ajustarse a un tiempo algo inferior al que uno tiene
previsto, ya que durante el mismo es frecuente que uno
tienda a extenderse (saludos, agradecimientos, alguna
anécdota improvisada, etc.)

Siempre es preferible quedarse corto que sobrepasar el


tiempo asignado. El público agradece la brevedad.

Hay que tener presente la posibilidad de que en el


último momento los organizadores del acto modifiquen
la duración de la intervención, bien ampliándola
(porque un conferenciante no haya podido asistir), bien
recortándola (porque el acto marche con retraso).

El orador debería llevar preparado material adicional


(otros argumentos, anécdotas, ejemplos,
transparencias, etc.) por si tuviera que hablar más
tiempo del previsto.

20
También debe tener identificadas partes del discurso
que se puedan omitir, para el caso contrario en el que
se recorte el tiempo de la intervención.

Durante el discurso hay que controlar el tiempo (tener


un reloj a la vista que se pueda mirar discretamente),
tratando de que la intervención se vaya desarrollando
según lo previsto, evitando agotar el tiempo con el
discurso todavía por la mitad.

No hay que olvidar que una de las partes principales


del mismo es la conclusión, a la que hay que dedicar el
tiempo necesario para poder desarrollarla
convenientemente.

Si el discurso es extenso el orador no debería confiar


únicamente en su memoria ya que corre el riesgo de
olvidar algún punto fundamental o, peor aún, de
quedarse en blanco.

Es conveniente en este caso llevar preparadas fichas de


apoyo que le pueden servir de guía a lo largo de su
exposición.

Por último, una idea que hay que tener siempre


presente:

El orador sólo se extenderá en la medida en la que


tenga algo interesante que decir, lo que no debe hacer
bajo ningún concepto es tratar de "rellenar" el tiempo
con información carente de interés (al público no se le
puede aburrir).

21
En este caso es preferible hablar con los organizadores
del acto y comunicarles que el tiempo asignado es
demasiado extenso para el tema que se va a tratar.

8. Discurso

La elaboración del discurso, aun siendo determinante,


constituye tan sólo una primera etapa de la preparación
del acto (y puede que no la más complicada).

Cuando se prepara un discurso hay que tener muy claro


cuál es su objetivo, qué es lo que se pretende conseguir
(informar, motivar, divertir, advertir, etc.).

En primer lugar, hay que definir el tema de la


exposición. Esto puede venir ya indicado por los
organizadores del acto (aunque uno siempre podrá
darle su propia orientación) o puede que uno tenga
libertad para elegirlo.

Definido el tema, hay que determinar la idea clave que


se quiere transmitir y sobre la que va a girar toda la
argumentación.

Por ejemplo, se va a hablar sobre el sector del vino en


España y se quiere transmitir la idea de su falta de
proyección internacional.

Una vez seleccionada la idea clave, hay que buscar


argumentos en los que apoyarla. Para ello lo mejor es
dar rienda suelta a la imaginación ("lluvia de ideas") e
irlas anotando a medida que vayan surgiendo.

22
Este proceso puede durar algunos días (hay que dar
tiempo a la imaginación; las ideas surgen
inesperadamente).

Una vez que se dispone de una lista de posibles


argumentos hay que seleccionar los 4 o 5 más
relevantes (y no más).

Hay que tener presente que en un discurso la capacidad


de retención que tiene el público es limitada y que
difícilmente va a ser capaz de asimilar más de 4 o 5
conceptos.

Tratar de apoyar la idea clave con muchos argumentos


a lo único que lleva es a que el público termine sin
captar lo esencial (los árboles no dejarían ver el
bosque).

Una vez que se han seleccionado esos pocos


argumentos que se van a utilizar hay que desarrollarlos
en profundidad. Se utilizarán conceptos, datos,
ejemplos, citas, anécdotas, notas de humor (se pueden
incluir, aunque el tema tratado sea muy serio).

El discurso se estructura en tres partes muy definidas:

Introducción (plantea el tema que se va a abordar y la


idea que se quiere transmitir).

Desarrollo (se presentan los distintos argumentos que


sustentan la idea).

Conclusión (se resalta nuevamente la idea y se


enumeran someramente los argumentos utilizados).

23
El discurso no tiene por qué ser una pieza literaria, lo
que sí debe primar es la claridad.

Al ser escuchado (y no leído) el público no tiene tiempo


de analizar detenidamente el lenguaje utilizado, la
estructura de las frases, etc.

Además, en el supuesto de no entender una frase no


va a tener la posibilidad de volver sobre ella.

Todo ello lleva a que en el discurso deba emplearse un


lenguaje claro y directo, frases sencillas y cortas. Hay
que facilitarle al público su comprensión.

Para terminar, señalar algunos aspectos importantes:

Independientemente del tema que se vaya a tratar, hay


que procurar que el discurso resulte atractivo,
novedoso, ágil, con gancho, bien fundamentado,
interesante (aunque el tema abordado sea tan árido
como, por ejemplo, "La reforma fiscal durante la II
República).

Debe primar siempre la idea de la brevedad (el público


lo agradece). La brevedad no implica que el discurso
tenga que ser necesariamente corto, sino que no debe
extenderse más allá de lo estrictamente necesario (ir
"al grano", evitar rodeos que tan sólo dificultan la
comprensión y terminan aburriendo).

Siempre es preferible quedarse corto que pasarse.

24
9. Idea clave

Como se ha comentado en la lección anterior, el


discurso girará sobre una idea principal (idea clave),
que resume el punto de vista del orador sobre el tema
tratado.

Hablar en público constituye una oportunidad que no


se puede desaprovechar:

Un grupo de personas, más o menos numeroso, está


pendiente de lo que uno les va a decir, por ello hay que
ser enormemente selectivo en la idea que se quiere
transmitir.

No se puede perder esta oportunidad tratando temas


marginales o menos relevantes.

El orador tiene que ser capaz de ir al núcleo del asunto.

Es preferible centrarse en un solo mensaje que quede


claro que abordar distintas ideas que al final sólo
produzcan confusión.

Cuando se habla en público hay que ser muy conciso,


evitar la dispersión, ya que la capacidad de retención
del público es limitada.

Para definir la idea clave uno debe tomarse un periodo


de reflexión y hasta que no esté convencido de la
misma no comenzará a desarrollar su discurso.

Esta idea principal se expresa en la introducción (para


que el público sepa cuál es la posición que se va a

25
defender), se argumentará durante el desarrollo y se
destacará nuevamente en la conclusión.

El objetivo del orador es que cuando termine su


intervención el público conozca perfectamente cuál es
su opinión y los argumentos en los que se basa.

26
CAPITULO 4

INTRODUCCIÓN Y CONCLUSIÓN

La introducción es una parte fundamental del discurso.

Al iniciar la intervención el orador se "juega" el


conseguir o no la atención del público.

Si la introducción resulta interesante, atractiva,


novedosa, sugerente, y si el orador parece preparado,
agradable, entusiasta, entretenido, es posible captar la
atención del público, y una vez que se ha conseguido
es más fácil mantenerla a lo largo de todo el discurso.

Si, por el contrario, el orador no consigue en la


introducción "enganchar" al público, a medida que
avance el discurso le va a resultar cada vez más difícil
lograrlo (si el público no ha prestado atención al
principio, es muy complicado que luego pueda captar
la línea argumental, aunque lo intente).

Si la introducción suena a rollo, la voz resulta


monótona, no se oye bien, no queda claro de que se va
a hablar, la imagen del orador resulta indiferente, etc.,
es muy fácil que la mente del público empiece a viajar
en diferentes direcciones.

Hay mil cosas en las que el público puede entretenerse


(este orador se parece a mi vecino; que mal le queda
el traje, que corbata más rara, como sesea, que calor

27
hace aquí, ya está el de delante estornudando, etc.,
etc.).

La presentación tiene que ser breve, se trata


simplemente de introducir el tema que se va a tratar;
ya habrá tiempo más adelante para desarrollarlo.

En la introducción tiene que quedar muy claro el asunto


que se va a abordar y la opinión del orador sobre el
mismo.

Si el discurso va a ser extenso, en la introducción se


debe presentar un pequeño guion indicando las
distintas partes de la exposición.

La introducción se tiene que preparar a conciencia.

Hay que ser capaz de exponerla sin recurrir a fichas de


apoyo (aunque se lleven preparadas) ya que gana en
espontaneidad.

Además, es al comienzo de la intervención cuando los


nervios están más a flor de piel, por lo que una buena
preparación ayuda también a dominarlos.

La introducción debe empezar con entusiasmo, con


energía. Marca la línea que debe seguir el resto de la
intervención.

Por último, indicar que la introducción debe comenzar


con un saludo a los asistentes, agradeciéndoles su
presencia; también se dará las gracias a los
organizadores del acto por la invitación.

28
Si alguien ha intervenido antes se le dedicarán unas
palabras de reconocimiento (aunque haya sido un
auténtico petardo).

11. Desarrollo

Durante el desarrollo del discurso se expondrán


aquellos argumentos principales que sustenten la idea
defendida por el orador.

Hay que ser muy selectivo en la utilización de


argumentos de apoyo (no más de 4 o 5).

En este desarrollo no hay que extenderse más allá de


lo necesario. Ya se ha repetido anteriormente que debe
primar siempre el principio de brevedad.

No hay que abusar de los datos, de los detalles (ocultan


los aspectos fundamentales).

Hay que dar exclusivamente aquella información que


sea realmente relevante.

El desarrollo debe ser ágil, combinando conceptos


teóricos, ejemplos, datos estadísticos, citas,
comparaciones, anécdotas e incluso incluyendo algún
toque de humor (permite acercar el discurso al
público).

Es conveniente que estos ejemplos, anécdotas, citas


etc., sean relevantes, vengan al caso, y no se utilicen
simplemente para tratar de impresionar al público con
los conocimientos que uno posee (el público rechaza la
pedantería).

29
El desarrollo debe ser equilibrado, repartiendo el
tiempo entre las distintas partes que se van a exponer,
evitando extenderse en demasía en un punto
determinado y pasar "de puntillas" por otro igualmente
importante.

Se utilizarán, si es posible, medios de apoyo (pizarra,


transparencia, etc.), con idea de ir alternando la
palabra con la imagen, dando movimiento a la
presentación y evitando la monotonía.

12. Conclusión

La conclusión es un recordatorio del tema tratado, del


punto de vista defendido y de los principales
argumentos presentados.

La conclusión debe ser breve, destacando únicamente


los puntos básicos que se han expuesto.

Mientras más se diga, menos resaltarán los aspectos


claves.

La conclusión, al igual que la introducción, es una parte


fundamental del discurso que debe ser preparada a
conciencia.

Probablemente, cuando el público abandone la sala tan


sólo recuerde de la presentación lo que se haya dicho
en la conclusión.

Es conveniente tener la conclusión aprendida de


memoria, de modo que se pueda desarrollar sin tener
que recurrir a fichas de apoyo (aunque se lleven por si
acaso).

30
Así gana en espontaneidad, en frescura, pudiendo el
orador centrar todo su esfuerzo en enfatizar sus
palabras, sus gestos, mirando al público, sin tener que
estar consultando sus notas.

En la conclusión el orador debe emplearse a fondo,


utilizando un lenguaje enfático, hablando con
determinación, con entusiasmo.

Es el momento de recalcarle al público el punto central


de la exposición.

A lo largo del discurso hay que controlar el tiempo con


vistas a disponer al final de los minutos necesarios para
poder desarrollar adecuadamente la conclusión (es el
momento del lucimiento).

Es frecuente que el orador tienda a alargarse más de la


cuenta y al final tenga que cerrar su discurso de forma
atropellada, sin la oportunidad de poder rematarlo con
una buena conclusión.

Como cierre de la intervención, se agradecerá


nuevamente al público su asistencia y el interés
mostrado, y uno se retirará lentamente del estrado
mientras se oyen los aplausos.

Lo correcto es abandonar el mismo antes de que los


aplausos finalicen, y por supuesto nada de volver al
estrado con los brazos en alto haciendo el signo de la
victoria, ni tampoco invitar a la familia a que suba para
compartir con ellos estos breves momentos de gloria.

31
CAPITULO 5

ENSAYO Y PRESENTACIÓN

Toda intervención pública exige una preparación


adecuada, no se puede dejar nada al azar.

La diferencia puede ser entre un discurso discreto y un


gran discurso.

La regla fundamental es ensayar, ensayar y ensayar.

Ensayar con seriedad permite llegar a dominar la


actuación que se va a realizar, lo que contribuye a
aumentar la autoconfianza y a reducir la tensión típica
de los días previos a la intervención.

Ensayar no significa simplemente repasar mentalmente


el texto dos horas antes de la intervención.

Ensayar implica:

Leer el discurso en voz alta, cuantas veces sean


necesarias, hasta llegar a familiarizarse con él.

Exponer el discurso, recreando en todo lo posible las


condiciones en las que se va a desarrollar la
intervención (de memoria, con apoyo de notas,
utilizando pizarra, con proyección de transparencia, con
micrófono...).

32
Practicar la voz, los silencios, las miradas, los
movimientos, las manos, los gestos de la cara, etc.

Ser capaz de mostrar serenidad, transmitir entusiasmo,


saber enfatizar, mostrarse convincente, etc.

En definitiva, se ensaya no sólo para dominar el texto


(evitar poder quedarse con la mente en blanco), sino
con vista a sacarle todo su jugo, de conseguir conectar
con el público, de motivarlo, de entusiasmarlo, etc.

Hay que ensayar incluso aunque se pretenda


improvisar el discurso.

Tan sólo el dominio del mismo permitirá realizar una


buena improvisación.

Resulta muy útil grabarse en video y analizar con


sentido crítico la actuación:

Permite detectar fallos y poder corregirlos.

También resulta interesante ensayar con público:

Convencer a algún familiar o amigo para que esté


presente en algún ensayo y que realice un análisis
crítico, señalando aquello que haya ido bien y aquello
otro que necesite ser mejorado.

Se debería realizar un último ensayo (el ensayo


general) en el lugar en el que se va a celebrar el acto,
y si es posible con participación del equipo técnico de
luz y sonido.

El objetivo es familiarizarse con el entorno y coordinar


todos los aspectos de la intervención.
33
Se ensayará hasta el día anterior al acto.

El día de la actuación es preferible descansar, ya que


un ensayo de última hora, sin tiempo para corregir
fallos, tan sólo sirve para aumentar el estado de
nerviosismo.

14. Día del acto

El día del acto el orador debe procurar encontrarse en


plena forma.

La noche anterior debe dormir las horas necesarias.


Hay que llegar al discurso fresco, con la mente
despejada, al 100% de capacidad.

Debe ser un día relajado.

Hay que evitar actividades que resulten cansadas o que


puedan generar nerviosismo.

Hay que procurar tener una agenda despejada: nada


de numerosas reuniones, comités, presentación de
resultados, comida de trabajo, etc. Uno llegaría al acto
prácticamente "deshecho".

Se comentó en la lección anterior que el día de la


intervención no se debe ensayar.

En las horas previas al discurso es conveniente estar


relajado, como mucho se puede echar un vistazo rápido
al guion o a las notas de apoyo.

Es conveniente comer varias horas antes de la


intervención, con el fin de realizar tranquilamente la
digestión.
34
La comida debe ser ligera, que no produzca pesadez.

Se debe evitar abusar del café (aumenta el


nerviosismo) o del alcohol (aturde), ni tampoco se
tomarán pastillas tranquilizantes (adormecen).
Cualquiera de estas sustancias puede provocar
reacciones inesperadas una vez en el escenario.

También se deben evitar, si es posible,


desplazamientos fuera de la ciudad, no vaya a ser que
atascos de última hora, averías del coche..., puedan
dar lugar a situaciones de infarto.

Si la intervención tiene lugar en una localidad distante


es preferible desplazarse el día anterior con el fin de
amanecer ya en dicho lugar y poder descansar hasta el
momento de la intervención.

Si se viaja el mismo día pueden surgir imprevistos de


difícil solución (el avión se retrasa, se pierde el tren, el
coche no funciona, etc.).

Si no hay más remedio, se viajará con tiempo suficiente


(nada de apurar hasta el último momento) y si se
puede, se evitará conducir (produce cansancio).

Es conveniente acercarse al lugar del acto con tiempo


de sobra, evitando prisas de última hora (no se
encuentra taxi, la calle está atascada, etc.).

Uno puede emplear estos minutos en comprobar que


todo está en orden (atril, proyector, micrófono, luces,
etc.).

35
Por último, señalar que puede resultar muy beneficioso
realizar unas horas antes de la intervención alguna
actividad física (correr, jugar al tenis, etc.), ya que
contribuye a quemar energías y a calmar los nervios.

15. Presentación

Lo oportuno es que la persona responsable de conducir


el acto sea quien se encargue de presentar al orador,
aportando algunos datos básicos de su biografía.

Dicha presentación, siendo, como es de esperar,


halagadora, no debe caer en exageraciones que le
resten credibilidad.

"Tengo el gusto de presentarles a D. Gumersindo


Bisoñez, auténtico experto en la materia, una
eminencia mundial de reconocido prestigio, un faro que
ilumina la senda del progreso, ejemplo preclaro del
saber hacer, un profesional como la copa de un pino,
amigo de sus amigos, defensor de las causas justas...y
bla, bla, bla".

En la presentación se debe facilitar únicamente aquella


información sobre el orador que tenga relación con el
tema que se va a tratar, lo que ayudará al público a
situarse.

Por ejemplo, si se va a hablar sobre trasplantes de


órganos resulta oportuno comentar la posible
experiencia que tenga el orador en este terreno, y no
limitarse simplemente a decir que es médico.

Si el orador ha recibido premios significativos,


reconocimientos, etc. que tengan relación con la
36
materia a abordar, es conveniente ofrecer esta
información para que el público pueda tener una
valoración más exacta de la persona que les va a
hablar.

Una vez que el orador toma la palabra, empezará


agradeciendo al presentador de forma sencilla sus
palabras de elogio, dirigiéndole la mirada.

Por ejemplo: "muchas gracias, D. Roberto, por esas


palabras tan cordiales de bienvenida".

Se debe evitar la falsa modestia: "gracias por esas


palabras tan inmerecidas".

A continuación, se saludará al público, tratando de


abarcar con la mirada toda la sala (si se saluda sin
dirigir la mirada, mientras se ordenan las notas de
apoyo, resultará un saludo muy frío y meramente
protocolario).

Hay que evitar un comportamiento muy típico que


consiste en subir al estrado y tomarse un tiempo (que
resulta una eternidad) en organizar las notas, el
micrófono, beber agua, etc., sin haber previamente
saludado (resulta poco elegante).

Si nadie introduce al orador, él mismo tendrá que


hacerlo.

Tras saludar al público, uno se presentará aportando


algunos datos básicos de su biografía (no se trata de
leer el Curriculum Vitae).

37
Por ejemplo, si uno va a hablar de política
internacional, resulta oportuno decir que es profesor de
dicha materia en tal universidad, o que es miembro del
comité de asuntos exteriores de tal partido político,
etc., lo que no vendría al caso, es decir, por ejemplo,
que es socio fundador de la peña sevillista "Biri-Biri".

Lo que uno no hará es mencionar los posibles diplomas,


condecoraciones o títulos que haya recibido, ya que
puede resultar pretencioso (disponiendo al público en
contra).

"Soy profesor emérito del Real e Ilustre Colegio de


Arquitectos de Málaga, premio extraordinario fin de
carrera, número uno de mi promoción, condecorado
con la Gran Cruz de Segismundo, distintivo azul, por
mis valiosas contribuciones científicas, y bla, bla, bla".

No hay que olvidar que el público premia la humildad y


aborrece la ostentación.

38
CAPITULO 6

VOZ Y LENGUAJE

El discurso no consiste simplemente en leer un texto


(para eso sería más fácil repartir fotocopias a los
asistentes), sino en exponer de manera convincente
unas ideas.

El discurso hay que interpretarlo, hay que sacarle todo


su "jugo", hay que enfatizar, entusiasmar, motivar,
convencer, persuadir, etc.

La intervención tiene que ir encaminada a captar (y


mantener) la atención del público y a facilitar la
comprensión del mensaje.

No se trata de asombrar al público con lo que uno sabe,


con la riqueza del vocabulario que emplea, con la
originalidad del estilo que utiliza.

Lo que hay que tratar es de llegar al público de la


manera más directa, más fácil y, a la vez, más
sugerente.

El orador tiene que cuidar el ritmo de su intervención,


tratando de mantener la emoción y la atención del
público durante toda la intervención, evitando
atravesar por momentos de gran intensidad, seguidos
por momentos de escaso intereses (se arriesgaría a
perder la atención de la audiencia).

39
La persona que interviene tiene que ser muy consciente
de que además de utilizar un lenguaje verbal (lo que
dice, cómo lo dice, vocabulario empleado, entonación,
volumen de voz, énfasis, etc.), utiliza también un
lenguaje corporal que el público capta con igual
claridad (gestos, movimientos, expresiones, posturas,
posición en el estrado, etc.).

La mayoría de las veces uno no es consciente de este


lenguaje corporal por lo que resulta muy difícil
controlarlo. No obstante, dada su importancia es un
aspecto que hay que trabajar en los ensayos.

Desde el momento en el que el orador sube al estrado


el público comienza a fijarse y a analizar multitud de
factores (como se mueve, su grado de nerviosismo,
como va vestido, su tono y volumen de voz, sus gestos,
seriedad o sonrisa, etc.) y con todo ello se va formando
una imagen del orador que puede considerar
interesante, aburrida, sugerente, intrascendente,
atractiva, patética, ridícula, etc.

Esta imagen que el público se forma influye


decisivamente en el interés que va a prestar a la
intervención, así como en su predisposición a aceptar o
no las ideas presentadas.

Si esta imagen es positiva, el público será mucho más


proclive a aceptar los argumentos presentados,
mientras que si es negativa tenderá a rechazarlos o a
no prestarles atención.

40
El orador debe proyectar una imagen de
profesionalidad, de desenvoltura, de dominio de la
materia, etc.

El orador debe mostrar entusiasmo: es una manera de


reforzar sus ideas, además el entusiasmo es contagioso
y dispone al público a favor.

Hay que mostrar un rostro amable, una sonrisa (ayuda


a ganarse al público) y evitar gestos antipáticos
(provocan rechazos).

En la valoración global del discurso el público no sólo


tendrá en cuenta las ideas expuestas y la solidez de los
argumentos, sino también la imagen del orador.

Por ello, no resulta lógico trabajar intensamente en el


texto del discurso y al mismo tiempo descuidar otros
detalles igualmente importantes.

Dentro de la comunicación verbal hay que destacar la


importancia de los silencios:

El silencio juega un papel fundamental en toda


comunicación verbal, por lo que hay que saber utilizarlo
de forma adecuada.

El silencio se debe utilizar de forma consciente (para


establecer pausas, destacar ideas, dar tiempo a la
audiencia a asimilar un concepto, romper la monotonía
de la exposición, etc.).

El silencio no se puede utilizar aleatoriamente, sin un


fin determinado, ya que lo único que haría sería
interferir en la comunicación, dificultándola.

41
Hay que vencer el miedo que sienten muchos oradores
que evitan el silencio a toda costa (piensan que rompen
la comunicación).

Una regla que debe presidir toda intervención es la de


la naturalidad.

Al público le gusta ver en el orador a una persona


normal, cercana.

El público se suele mostrar muy tolerante con los


errores normales que se puedan cometer (los atribuirá
a los nervios típicos del momento), pero si hay algo que
rechaza es la artificialidad, la pomposidad, la antipatía
y el aburrimiento.

Por último, señalar algunas cosas que el orador debe


tener disponible cuando sube al escenario:

Vaso de agua (para aclarar la voz)

Reloj (para controlar el tiempo; lo situará en un sitio


visible donde pueda consultarlo de forma discreta).

Pañuelo (para secarse los labios después de beber o


por si se estornuda -imagínese un ataque de tos, una
nariz que comienza a gotear... y el orador sin pañuelo-
).

17. Voz

Durante la intervención hay que cuidar la voz:

Una voz monótona, desagradable, un volumen bajo,


etc. lleva a la audiencia a desconectar.

42
Normalmente uno no conoce su propia voz, de ahí que
se sorprenda cuando se escucha en una grabación.

Oírse en una grabación es muy útil ya que permite


familiarizarse con la voz, oírla como la oyen los demás.
Es la manera de conocer cómo suena, como resulta,
que defectos hay que corregir.

Dominar la voz sólo se consigue con ensayo:

Grabando el discurso y oyéndolo, lo que permite


detectar fallos (se habla muy rápido, no se vocaliza
suficientemente, se habla muy bajo, se tiende a unir
palabras, etc.) y poder tratar de corregirlos.

También es interesante preguntarle a alguien su


opinión.

Una vez detectados los fallos se trabajará sobre ellos


con vistas a mejorar la calidad de la voz.

Aunque la voz sea difícil de cambiar, si se pueden


mejorar algunos defectos que dificultan su
comprensión o que la hacen poco atractiva (una voz
nasal, una voz excesivamente fina o ronca, etc.).

Hay que saber modular la voz: subir y bajar el volumen,


cambiar el ritmo, acentuar las palabras; todo ello ayuda
a captar la atención del público.

Hay que jugar con la voz para enfatizar los puntos


importantes del discurso, destacar ideas, introducir
nuevos argumentos, contar anécdotas, resaltar las
conclusiones, etc.

43
Por ejemplo, si se realiza una afirmación hay que hablar
con determinación (voz firme, alta, sin titubeos); en
otras partes del discurso (una explicación, una
anécdota, etc.) se puede utilizar un tono más
distendido, más relajado.

Hay que hablar claro, esforzarse en vocalizar con


mayor precisión que de costumbre, remarcar los finales
de palabra, etc.

Un aspecto que hay que cuidar especialmente es el


volumen:

En la vida ordinaria uno suele hablar con personas muy


próximas, lo que determina que uno se acostumbre a
hablar bajo.

Cuando se habla en público hay que hacer un esfuerzo


por hablar más alto (aspecto que hay que cuidar en los
ensayos).

Hay que conseguir que la voz llegue con claridad a toda


la sala.

Un fallo que se suele cometer es empezar las frases con


un volumen elevado e ir disminuyéndolo a medida que
se avanza, de modo que el final de la frase parece como
si careciese de importancia.

En los ensayos hay que vigilar este problema y tratar


de corregirlo.

También es muy frecuente hablar demasiado rápido,


tendencia que se intensifica cuando se habla en público
(debido a los nervios).

44
Dificulta la comprensión y proyecta una imagen de
nerviosismo.

En los ensayos hay que vigilar este aspecto. Hablar


lento facilita la comprensión, proyecta una imagen de
seguridad y ayuda a calmar los nervios.

Hay que estar muy atento al comienzo de la


intervención: si se empieza hablando pausadamente es
posible que se consiga mantener esta línea a lo largo
de toda la intervención.

Cuando la audiencia es medianamente numerosa (más


de 50 personas) es conveniente utilizar micrófono, lo
que exige una cierta práctica:

El micrófono hay que mantenerlo siempre a la misma


distancia de la boca (si se acerca y se aleja el volumen
presentará oscilaciones).

Hay que cerciorase de que el volumen del micrófono es


el adecuado y que la voz llega con claridad a toda la
sala (lo mejor es preguntarle al público al comienzo de
la intervención si se oye con claridad).

Si uno habla bajo no debe recurrir a elevar el volumen


del micrófono, sino que tendrá que esforzarse en hablar
más alto.

Una regla de oro cuando se habla en público es la


naturalidad:

El público agradece la naturalidad y aborrece la


afectación.

45
Si uno tiene acento no tiene por qué ocultarlo
(espontaneidad), pero tampoco exagerarlo (dificultaría
la comprensión).

18. Lenguaje

Hay que utilizar un lenguaje apropiado para el público


al que uno se dirige, ya que lo primero que uno debe
procurar es ser entendido. De ahí la importancia de
tener una cierta idea del tipo de público que se espera
que asista al acto.

Por ello, no se deben utilizar términos y expresiones


que parte del público pueda no entender.

Únicamente se emplearán términos técnicos si la


audiencia conoce su significado.

Si se utilizan abreviaturas o acrónimos hay que estar


seguro de que el público sabe lo que significan, si no
habrá que explicarlos.

No se deben utilizar palabras extranjeras salvo que no


hubiera un equivalente en castellano, en cuyo caso hay
que saber pronunciarlas correctamente.

Hay que evitar a toda costa resultar pedante (molesta


al público).

El objetivo del discurso es ganarse al público con las


ideas, no tratar de asombrarlo con nuestro vasto
dominio del idioma. Hay que huir de un lenguaje
rebuscado o frases complicadas.

46
Hay que evitar emplear "coletillas" que a veces se
intercalan continuamente en la conversación sin que
uno sea consciente (ya ves, entiendes, me sigues,
etc.).

El efecto que producen es terrible (bastaría que uno se


oyese en una grabación para darse cuenta de esto).

La regla que debe presidir todo discurso es la de la


sencillez.

Mientras que en un texto escrito el lector puede volver


sobre un párrafo que no haya entendido, en un discurso
no existe tal posibilidad, por lo que hay que facilitarle a
la audiencia su comprensión.

El lenguaje debe ser preciso y directo, con frases


sencillas y cortas, utilizando tiempos verbales simples.

En definitiva, el público aprecia la sencillez y aborrece


la pedantería.

47
CAPITULO 7

LENGUAJE CORPORAL

Cuando se habla en público la mirada juega un papel


fundamental.

Es un excelente medio de conexión entre la persona


que habla y la audiencia.

Al público le gusta que la persona que le habla le dirija


la mirada.

El orador que no mira al público da la impresión de


tener miedo o de falta de interés.

Cuando se mira al público hay que intentar presentar


una imagen abierta, agradable, optimista, sonriente.

La simpatía conquista el corazón del público.

Al subir al estrado lo primero que hay que hacer es


saludar al público, mirándole a los ojos.

Hay que tratar de abarcar con la mirada toda la sala,


enfocando las distintas zonas (pero evitando hacer un
efecto "barrido" como si de un faro se tratase).

En lugar de mirar difusamente a la masa, hay que


tratar de individualizar rostros concretos, moviendo la
mirada entre el público y fijándola en personas

48
determinadas, tratando de dar cobertura a toda la
audiencia.

A veces, de manera inconsciente, se comete el fallo de


dirigir la mirada preferentemente a una zona
determinada de la sala (por ejemplo, al público que
está sentado en las primeras filas, o a la parte derecha
del auditorio).

El resto del público puede llegar a pensar que no se le


está prestando la debida atención.

La ventaja de improvisar el discurso, utilizando notas


de apoyo, en lugar de leerlo, es que resulta mucho más
fácil mirar al público.

En todo caso, aunque el discurso sea leído hay que


tratar de mantener un contacto visual con la audiencia
(uno no puede enfrascarse en la lectura y no levantar
la vista del papel; resulta poco elegante y el público
terminaría desconectando).

En los momentos de silencio hay que mirar al público.

Permite intensificar la conexión "orador-audiencia".

Mientras alguien formule una pregunta se le dirigirá la


mirada, pero cuando se responda se mirará a toda la
audiencia (todos pueden estar interesados en conocer
la respuesta).

20. Lenguaje corporal

Ya se ha comentado en una lección anterior que


además del lenguaje verbal, existe un lenguaje

49
corporal (movimientos, gestos, actitudes, etc.) del que
muchas veces uno no es consciente, ni sabe muy bien
cómo funciona.

A través de este lenguaje corporal, el orador transmite


también mensajes: nervios, timidez, seguridad,
confianza, dominio, entusiasmo, dudas, etc.

Desde el momento en el que uno accede al escenario,


el movimiento de las manos, la expresión de la cara, la
postura, los movimientos en el estrado, la mirada, etc.
todo ello está transmitiendo mensajes diversos.

El público los capta con total nitidez.

A veces puede suceder que estos mensajes sean


contrarios a lo que el orador está tratando de
comunicar con el lenguaje verbal.

Por ejemplo, el presidente de la compañía les está


diciendo a sus empleados que lo que más le preocupa
es el bienestar de ellos, pero en ningún momento se
toma la molestia de mirarlos a la cara.

La mejor forma de percibir este lenguaje corporal es


grabándose en vídeo.

Muchos se sorprenderían: tics nerviosos, manos


inquietas que no paran de moverse, gesto contrariado,
mirada al techo, inmovilismo, etc.

Por tanto, dada la importancia que tiene en la


comunicación, es un aspecto que hay que trabajar
convenientemente en los ensayos.

50
Desde que uno sube al estrado debe ser capaz de
utilizar este lenguaje corporal en sentido positivo,
facilitando la conexión con el público, reforzando su
imagen.

Hay que transmitir serenidad y naturalidad, evitando


gestos, actitudes o movimientos que resulten
afectados.

Hay que subir al estrado con seguridad, con


tranquilidad (las prisas denotan nerviosismo e
inseguridad).

Durante la intervención es conveniente moverse por el


escenario, no quedarse inmóvil, pero controlando los
movimientos, evitando deambular sin ton ni son. La
movilidad rompe la monotonía y ayuda a captar la
atención del público.

Si el discurso es leído no cabe la posibilidad de


movimiento, pero sí se debe mantener una postura
cómoda, erguida, aunque natural, no forzada, sin
aferrarse al atril (sensación de inseguridad).

Si el orador está sentado tratará de incorporarse a fin


de realzar su figura y no quedar perdido tras la mesa
(para establecer una comunicación con el público es
fundamental el contacto visual).

Si es posible (por ejemplo, en un aula) es aconsejable


moverse entre el público, ayuda a romper las
distancias, transmitiendo una imagen de cercanía.

Hay que tratar de superar la timidez, transmite


inseguridad y dificulta la conexión con el público.
51
Los gestos de la cara deben ser relajados: una sonrisa
sirve para ganarse al público, mientras que una
expresión crispada provoca rechazo.

El movimiento de las manos debe estar ensayado. Tan


mala impresión produce unas manos que no paran de
moverse, como unas manos inmóviles.

Los movimientos deben ser sobrios. Las manos se


utilizarán para enfatizar aquello que se está diciendo,
de manera que voz y gestos actúen coordinadamente,
remarcando los puntos cruciales del discurso.

La propia situación del orador en el escenario transmite


también mensajes subliminales:

De pie, en el centro del escenario: autoridad.

Sentado, en un lateral del escenario: actitud más


relajada, menos solemne.

21. Imagen

Además del lenguaje verbal y corporal, el orador


también transmite una imagen personal que será
valorada positiva o negativamente por el público.

Hay que tratar de proyectar una imagen positiva.

Una imagen agradable, abierta (aunque uno sea un


tímido empedernido), atractiva, etc., es valorada
favorablemente por el público y ayuda a ganarse su
estima.

52
Una imagen descuidada, hosca, antipática, pone al
público en contra (aunque comparta las ideas
expuestas).

El orador debe vestir de forma apropiada para la


ocasión:

Si se trata de un acto formal, vestirá con traje.

Si se trata de acto informal, podrá vestir de manera


cómoda, deportiva, etc.

Hay que tratar de no desentonar con el público


asistente.

Tan llamativo resulta vestir de manera desenfadada en


un acto formal, como ir de chaqueta y corbata cuando
el público viste de forma casual.

El orador tiene que informarse de cómo debe ir vestido.


En caso de duda es preferible adoptar la opción más
conservadora.

Una vez definido el estilo (formal o casual), el orador


tratará de vestir algo mejor que la media del público
asistente (no en balde es el protagonista).

Tiene que sentirse cómodo, a gusto con su apariencia.


Esto acrecienta su autoconfianza y le permite luchar
contra la inseguridad.

No obstante, debe evitar todo exceso (no se trata de ir


hecho un figurín). La imagen debe realzar su figura,
pero sin llegar a eclipsarla (el público tiene que prestar

53
atención al discurso y no distraerse con un atuendo
espectacular).

La imagen también debe estar en consonancia con el


mensaje que se quiere transmitir:

Si se trata de una reunión festiva, por ejemplo, para


celebrar los estupendos resultados del ejercicio, el
orador puede vestir con cierto exceso (aunque dentro
de un orden).

Si, por el contrario, el director de la compañía va a


comunicar un recorte de plantilla debería vestir de
manera más sobria.

Detalles que uno cuida en su vida ordinaria, deben


recibir una especial atención cuando se va a hablar en
público:

Bien peinado, bien afeitado, dentadura reluciente,


zapatos limpios, los botones abrochados, corbata bien
colocada, etc.

Antes de subir al estrado es conveniente realizar una


última revisión, por si acaso (¿cremallera del pantalón
bajada?).

Hay que evitar cualquier detalle que pueda afectar


negativamente a la imagen.

Por ejemplo, si el orador es de baja estatura debe


cuidar que el atril que utilice sea el apropiado (que no
quede oculto detrás).

54
Si intervienen dos personas al mismo tiempo con
diferencias de estatura considerables, es conveniente
que se sitúen algo separado para evitar resaltar el
contraste.

55
CAPITULO 8

APOYO VISUAL

El orador puede apoyar el discurso utilizando distintos


medios visuales: pizarra, transparencia, pantalla del
ordenador, etc.

Sirven para captar la atención del público (rompen la


monotonía).

 Facilitan la comprensión.
 Enriquecen la presentación.
 Ayudan a transmitir una imagen de
profesionalidad.
 Dan seguridad al orador (cuenta con material de
apoyo).

El orador tiene que saber cuándo y cómo emplear estos


medios visuales.

Pueden servir de apoyo al discurso (ayudan a captar la


atención del público) o pueden suponer un obstáculo
(distraen).

En su uso debe primar la simplicidad:

Se utilizan para clarificar y hacer más comprensible la


exposición; esto sólo se consigue con imágenes
sencillas (si son complejas y difíciles de interpretar, en
lugar de aclarar confunden más).

56
Se deben utilizar imágenes con colores: permiten
resaltar los más relevante, remarcar las diferencias y
hacen que la imagen resulte más atractiva.

Este material de apoyo debe ser eso, un apoyo al


discurso, y no convertirse en la base de la presentación.

No pueden restar protagonismo al orador.

Si se va a utilizar material de apoyo, hay que emplearlo


ya en los ensayos.

En los ensayos hay que recrear las condiciones en las


que se va a desarrollar la intervención.

El uso de este material de apoyo requiere una práctica


que sólo con el ensayo se consigue.

Puede ocurrir que al contar el orador con material de


apoyo se sienta más tranquilo y le lleve a desatender
el ensayo: no se puede caer en este error.

Hay que tener prevista la posibilidad de que en el


momento de la intervención no funcione el proyector.

Para evitar una situación tan difícil como ésta (por


remota que parezca) el orador, además de preparar el
discurso contando con estos elementos de apoyo, debe
ensayarlo también sin la ayuda de los mismos.

Es decir, tiene que estar preparado para, si es


necesario, desarrollar su discurso sin emplear estos
apoyos visuales.

57
La pantalla o pizarra se situará en el centro del
escenario para facilitar su visión desde todos los
ángulos.

Mientras explica la imagen, el orador se situará al lado


de la pantalla para que el público pueda verle al tiempo
que sigue la explicación, sin tener que ir mirando de un
sitio a otro (podría llegar a perder la atención en el
orador).

El orador, mientras explica la imagen, estará mirando


al público y no de espalda contemplando la pizarra o la
pantalla.

Si se van a proyectar transparencias o se van a realizar


demostraciones en la pizarra, se debería indicar al
público al comienzo de la intervención que a la salida
van a recibir copia de este material.

Se trata de evitar que se pasen toda la sesión tomando


apuntes, ya que le impediría presta la atención debida.

Veamos algunos elementos de apoyo.

a) Pizarra

Permite desarrollar una explicación paso a paso.

Sólo se empleará con grupos reducidos (no más de 40


personas).

Cuando se utiliza hay que tener en cuenta:

Escribir con letra clara y grande, que sea fácil de


entender.

58
Es conveniente utilizar varios colores: por ejemplo azul
y rojo (uno para escribir y otro para subrayar).

Mientras se escribe, hay que situarse en un lateral para


tapar lo menos posible.

Ir leyendo lo que se vaya escribiendo (facilita su


seguimiento).

Una vez que se termine de escribir, uno se volverá


rápidamente hacia la audiencia, colocándose al lado de
la pizarra.

b) Transparencias

Entre sus ventajas se pueden señalar:

Se pueden utilizar con audiencias más numerosas (70-


100 personas).

A diferencia de la pizarra permite tener el material ya


preparado.

Al servir de apoyo al orador, le ayuda a eliminar una de


sus principales preocupaciones (la posibilidad de
quedarse con la mente en blanco).

En la preparación de transparencias debe primar la


sencillez, hay que ir "al grano".

Tan sólo se recogerán las ideas principales (máximo 3


/ 4 líneas por transparencias), que el orador se
encargará de desarrollar.

59
La transparencia no es un resumen del discurso. Hay
que evitar las transparencias abigarradas que no
comunican nada y que resultan difíciles de seguir.

Letra clara y grande, que su lectura sea fácil.

Utilizar colores para destacar las ideas principales.

No se puede dejar de comentar ninguna idea que


aparezca en la transparencia, ya que si no
automáticamente la atención del público se dirigiría a
ella (si hay un punto que no es importante es mejor
eliminarlo de la transparencia).

Si se proyecta un gráfico hay que explicarle a la


audiencia que significa, cómo se interpreta (a veces son
difíciles de seguir).

En los gráficos hay que jugar con las escalas para


resaltar el mensaje que se quiere transmitir.

Antes de comenzar la sesión hay que conocer cómo


funciona el proyector, comprobar que está bien
enfocado y que las transparencias se pueden ver desde
toda la sala.

El proyector se colocará de manera que no dificulte la


visión a nadie del público.

Sólo se encenderá en el momento en el que se vayan a


proyectar transparencias y se apagará cada vez que se
produzca una pausa (un proyector encendido produce
un ruido molesto y su luz resulta incómoda).

60
Las transparencias estarán perfectamente ordenadas
para que el orador pueda localizar fácilmente aquella
que necesite.

A medida que se vayan proyectando se irán apilando


con cuidado por si más tarde se quisiera volver a
proyectar alguna de ellas.

Cada vez que se proyecta una nueva transparencia se


darán unos segundos al público para que le pueda dar
una primera lectura, antes de comenzar a comentarla.

Mientras se proyectan las transparencias, el orador se


situará al lado de la pantalla, señalando y comentando
los puntos que en ellas se recogen.

El orador no debe limitarse a leer la transparencia.

No hay que olvidar que la transparencia es tan sólo un


material de apoyo. Se utilizará exclusivamente cuando
sea conveniente, sin abusar de su número.

c) Proyección de la pantalla del ordenador

Ofrece un enorme potencial de comunicación.

Transmite una imagen muy profesional.

Se puede utilizar con un número indeterminado de


personas, ya que la imagen se puede proyectar en
diferentes monitores o pantallas repartidos por la sala.

La capacidad de jugar con las formas, los fondos, los


colores, la animación, etc., es formidable.

61
Debe primar la sencillez: proyectar imágenes fáciles de
entender (evitar imágenes recargadas).

El orador debe conocer perfectamente su uso, con


vistas a que durante la intervención no encuentre
dificultades y pueda concentrarse en el discurso.

La explicación debe desarrollarse a una velocidad que


permita al público su fácil seguimiento.

Con este sistema se corre el riesgo de ir proyectando


pantalla tras pantalla, sin que al público le dé tiempo a
situarse.

También se corre el riesgo de preparar una


intervención muy profesional, pero al mismo tiempo
muy fría y distante.

23. Fichas de apoyo

Cuando uno habla en público, si se limita a leer el


discurso resultará muy aburrido (falta de
espontaneidad y de improvisación).

Es recomendable improvisar, aunque en este caso se


corre el riesgo de quedarse en blanco (situación temida
por cualquier orador).

Esto se puede evitar llevando fichas de apoyo.

Por una parte, se dispone de un guion que recoge los


puntos que uno quiere tratar, reduciendo al mínimo la
posibilidad de olvidos. Da seguridad al orador y le
ayuda a calmar los nervios.

62
Por otra parte, le permite desarrollar el discurso sobre
la marcha (improvisar). Esto le facilita introducir
nuevas ideas, resultar más espontáneo.

El uso de fichas de apoyo es especialmente aconsejable


en intervenciones de cierta duración (más de 30
minutos).

Confiar únicamente en la memoria implica correr un


riesgo excesivo (quedarse en blanco, perder la línea
argumental, olvidar tratar algunos de los puntos
principales, etc.).

En la preparación de las fichas de apoyo conviene tener


en cuenta:

Utilizar letra grande, clara, que sea fácil de leer con un


simple vistazo.

Deben ser muy escuetas, recogiendo palabras claves,


ideas básicas, etc., que sirvan de guía al orador. Hay
que evitar fichas muy recargadas que dificulten su
rápida consulta.

Se escribirán por una sola cara, para no tener que


darles la vuelta (resulta más discreto).

Es conveniente utilizar papel duro, de tamaño cuartilla


o menor, ya que son más fáciles de manejar y se
arrugan menos.

Las fichas se dispondrán de manera ordenada e irán


numeradas, para evitar que se puedan desordenar y no
sepa el orador cual es la que viene a continuación.

63
En los ensayos se deben utilizar las fichas de apoyo que
más adelante se van a emplear en la intervención
(permite familiarizarse con su uso).

No hay que esconder las fichas de apoyo, fingiendo que


no se utilizan.

El público entiende perfectamente que es natural que


el orador se sirva de un pequeño guion para desarrollar
su discurso.

Se irán pasando discretamente y se irán amontonando


en un lateral (sin darles la vuelta).

Aunque se preparen fichas de apoyo para la


introducción y la conclusión, habría que tratar de no
tener que recurrir a ellas.

Son las dos partes más importantes del discurso y es


preferible desarrollarlas de memoria, para poder poner
todo el énfasis en su exposición (mirar una nota,
aunque sea un instante, resta espontaneidad).

24. Captar la atención del público

El orador debe tratar de acercar el discurso a la


audiencia, de romper distancias.

Tiene que intentar ganarse al público, con


independencia de que éste coincida o no con las tesis
defendidas.

Esto ayuda a captar su atención y a predisponerle


favorablemente hacia los puntos de vista del orador.

Al público se le gana con amabilidad y simpatía.


64
Saludar al público tan sólo subir al estrado, mirándole,
agradeciéndole sinceramente su presencia.

Agradecer públicamente la presencia de alguna


persona o grupo que se haya desplazado desde lejos.

Mostrar una imagen amable (en la expresión, en la


voz).

Mirar al público (permite fortalecer la comunicación).

Contar anécdotas que resulten cercanas (que afecten a


gente que el público conoce, que hayan tenido lugar en
dicha localidad, etc.).

Introducir en el discurso toques finos de humor


(humaniza el discurso, lo acerca al público); tienen
cabida, aunque se esté tratando un tema serio (ayuda
a quitarle dramatismo).

Si hay un intermedio aprovecharlo para departir con el


público asistente.

Al final de la intervención volver a dar las gracias por


la atención prestada.

También uno se puede ganar al público dándole


participación, evitando que el discurso sea un mero
monólogo.

Planteando preguntas o dándoles a ellos la posibilidad


de preguntar.

El orador deberá estar permanentemente vigilante de


la reacción del público, tratando de detectar

65
inmediatamente cualquier señal de pérdida de atención
(mirar al reloj, leer un papel, hablar con el vecino, etc.).

Si la desconexión se mantiene, será cada vez más difícil


volver a captar su atención (al público le resultaría muy
difícil retomar el hilo del discurso, aunque quisiera), de
ahí la necesidad de reaccionar inmediatamente.

Cambiando el tono, enfatizando, contando una


anécdota, proyectando una transparencia, formulando
una pregunta o incluso haciendo una pausa (si la
intervención va a ser larga).

66
CAPITULO 9

FLEXIBILIDAD E IMPROVISIÓN

En lecciones anteriores se ha comentado la importancia


de ensayar para poder llevar el discurso perfectamente
preparado y no dejar nada al azar.

No obstante, ello no significa que el orador no pueda


improvisar, apartarse un poco del guion (el discurso
gana en frescura).

Se le pueden ocurrir ideas nuevas, acordarse de


anécdotas curiosas, etc.

Puede tratar de conectar su discurso con las ideas


expuestas por otro orador que le haya precedido.

A veces las cosas no resultan tal cómo estaban


previstas y el orador tiene que ser capaz de reaccionar
con agilidad.

Hay situaciones que uno puede anticipar y para las que


debería ir ya preparado.

Preparando material adicional por si en el último


momento le comunican que se amplía el tiempo de su
intervención.

Identificando partes del discurso que se podrían


suprimir si, al contrario, acortan el tiempo de su
intervención.
67
Preparando anécdotas, ejemplos alternativos, etc., por
si algún orador anterior le "pisa" aquellas que pensaba
utilizar.

En el caso de que vaya a emplear material visual de


apoyo (transparencias, ordenador, etc.), además de
preparar el discurso contando con ellos, debería
ensayarlo también sin ningún tipo de apoyo, por si
llegado el momento el proyector no funciona, no hay
disponible un ordenador, etc.

En otras ocasiones, surgen imprevistos que hay que


solucionar sobre la marcha (un ataque de tos, un hipo
persistente, un vaso de agua que se derrama sobre las
notas, etc.).

El orador debe reaccionar con naturalidad; el público es


comprensivo y se hace cargo de la situación.

Puede resultar muy útil recurrir al sentido del humor


para quitar importancia a lo sucedido.

Lo importante sobre todo es no perder la calma y no


alterarse (la crispación es contagiosa).

Puede ocurrir que durante la intervención surja un


imprevisto que obligue a interrumpirla
momentáneamente (el micrófono se estropea, salta
una alarma, etc.).

El orador interrumpirá su exposición hasta que las


condiciones le permitan proseguir.

No debe continuar contra viento y marea como si nada


pasase, ya que llevaría a que la audiencia se perdiese

68
una parte del discurso (además, la imagen del orador
luchando contra los elementos resulta un tanto
patética).

En estas situaciones el orador debe reaccionar con


naturalidad, interrumpiendo su exposición, pero sin
mostrar contrariedad.

Mientras la situación se mantenga, tratará de llenar el


tiempo con algunos comentarios, quitándole
importancia a lo sucedido, contando alguna anécdota
sobre alguna situación parecida que hubiera vivido, etc.

Si no lo hace se irá llenado con los comentarios del


público, con lo que el orador iría perdiendo su papel de
protagonista y con ello la atención de la audiencia.

Si la situación se prolonga más allá de lo razonable, lo


adecuado es interrumpir el acto, abandonando el
estrado hasta que las circunstancias permitan
continuar.

Por último, si a uno le invitan a hablar sin tener nada


preparado puede salir del paso con espontaneidad,
dirigiendo unas breves palabras (saludar a los
presentes, dar las gracias por la oportunidad de dirigir
unas palabras, hacer un par de comentarios sobre el
tema de la reunión y volver a dar las gracias; el público
no esperará nada más).

26. Reacción del público

A lo largo de toda la intervención el orador tiene que


estar atento a cómo reacciona el público (con interés,

69
con aburrimiento, con simpatía, con aprobación, con
rechazo, etc.).

Lo peor que puede ocurrir es no conseguir captar su


atención (es peor incluso a que el público manifieste su
desacuerdo con la opinión presentada).

Si el público no muestra interés, no es posible la


comunicación.

Hay que captar la atención del público en el primer


momento de la intervención. Si no se consigue
entonces, difícilmente se va a lograr más tarde.

Por tanto, hay que emplearse a fondo: saludar


amablemente, preparar una introducción sugerente,
jugar con la voz, con los gestos, mirada, anécdotas,
etc.

Al primer indicio de que el público pierde atención hay


que reaccionar con prontitud.

Si el público desconecta definitivamente va a ser muy


difícil volver a conquistarle (aunque quisiera, le
resultaría difícil captar el hilo argumental).

Al público que está más alejado resulta más difícil


ganárselo, de ahí la conveniencia, si es posible, de
moverse entre el público, acercando su presencia a la
audiencia.

La extensión del discurso juega en contra de la atención


del público.

Importancia de la brevedad.

70
Esto no quiere decir que el discurso tenga que ser
necesariamente corto; durará lo que tenga que durar,
pero no debe extenderse innecesariamente.

Es posible que el público manifieste discrepancia con la


tesis del discurso.

Cuando el orador prepara su intervención debería


anticipar su posible reacción (normalmente uno sabe
cuándo sus ideas pueden resultar polémicas), y en el
caso previsible de que haya desacuerdo tratar de
conocer los motivos.

Esto permite al orador llevar preparadas las respuestas


a las posibles críticas.

Si la reacción contraria del público hubiera sido


totalmente imprevista y el orador ignorase sus razones,
lo mejor es preguntarle directamente el porqué de su
rechazo.

Hay que darle al público la oportunidad de que exponga


sus planteamientos; escucharle con atención,
comentando a continuación que se trata de un
razonamiento respetable, aunque diferente al punto de
vista que uno sostiene.

Lo que no se puede hacer es aceptar las críticas tal cual,


ya que debilitaría la posición del orador (perdería
autoridad).

Tampoco éste debe atrincherarse en sus posiciones,


criticando duramente los argumentos expuestos por el
público e iniciando una discusión que termine crispando
aún más los ánimos.
71
Un acto público no es el lugar más oportuno para una
discusión acalorada. Muchas veces con prestar al
público la atención debida es más que suficiente para
ganarse su simpatía y respeto, aunque siga
discrepando de los argumentos expuestos.

En todo caso, el orador no debe confundir la reacción


contraria de una persona concreta con una opinión
contraria generalizada.

Cuando finaliza la intervención el público suele


aplaudir. El orador dará las gracias sinceramente,
mirando al público, y se retirará discretamente.

Nada de esperar hasta que finalicen los aplausos, ni de


volver al estrado a recibir una nueva ovación como si
de un artista se tratase.

Hay que evitar gestos del tipo levantar las manos en


señal de victoria, llevarse las dos manos al corazón,
etc., ni se deben hacer comentarios del tipo "que
exagerados sois", "no es para tanto", "cuanto os
quiero".

Una vez finalizada la intervención resulta interesante


pedirle a alguien que haya asistido que de su opinión
sincera de cómo ha resultado (puntos fuertes y puntos
a mejorar).

Cada intervención es un ensayo general de la siguiente.

72
27. Situaciones difíciles

Aunque no es normal que ocurra, en ocasiones podría


suceder que una persona del público increpe con
dureza al orador.

Si este ataque se produce en mitad del discurso,


interrumpiendo, lo apropiado es rogarle que espere al
turno de preguntas para exponer su punto de vista.

Si esta persona mantiene su actitud, habrá que


indicarle educadamente que tenga la amabilidad de
abandonar la sala, disculpándose uno ante el público
por la interrupción.

Si el ataque se produce una vez finalizada la


intervención, en el turno de preguntas, habrá que
indicarle educadamente que el estilo empleado no es
admisible y que por tanto no se le responderá hasta
que no utilice un tono correcto.

Si se mantiene en su actitud se le puede ofrecer la


posibilidad de discutir el tema personalmente una vez
concluida la sesión, y si insiste habrá que pedirle que
abandone la sala.

El orador debe estar dispuesto a aceptar críticas, lo que


no tiene que admitir bajo ningún concepto, y menos en
público, es que se le falte al respecto.

Ante el público quedaría en una situación muy


desairada, perdiendo totalmente su autoridad.

Lo importante, en momentos tan delicados y


desagradables, es mantener la calma y la educación,

73
evitando responder con ironía o desprecio. No hay que
darle al ofensor la más mínima excusa para que
persista en su actitud.

Hay que tratar de no alterarse y menos aún de iniciar


una trifulca en público (aunque se tenga razón).

En situaciones de este tipo el público suele reaccionar


a favor del orador (quien ha sido verbalmente
agredido), aun cuando discrepe de sus argumentos.

Si en la sala se produce una situación tumultuosa hay


que apelar a la audiencia a que se tranquilice.

Si persiste la situación se suspenderá la intervención


unos minutos, a la espera de que las aguas vuelvan a
su cauce (durante este tiempo el orador abandonará el
estrado).

Si la situación se prolonga se suspenderá


definitivamente la intervención.

74
CAPITULO 10

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

El público agradece la posibilidad de poder formular


preguntas sobre aquellos aspectos que no le hayan
quedado claro o sobre los que discrepe.

La opción de preguntar enriquece la intervención,


consigue involucrar más a la audiencia y transmite una
imagen de seguridad, de dominio de la materia.

Si no se domina suficientemente el tema tratado, habrá


que evitar a toda costa el turno de preguntas, ya que
se corre el riego de no salir airoso del trance.

Al principio de la intervención se indicará si se puede


interrumpir cuando surja alguna duda o si habrá al final
un turno de preguntas.

La posibilidad de interrumpir puede ser preferible


cuando se esté tratando un tema técnico, complejo,
resolviendo las dudas tan pronto se presenten, lo que
permite al público seguir con mayor facilidad el
razonamiento expuesto.

Esta opción presenta como inconvenientes que las


interrupciones pueden impedir que el razonamiento se
desarrolle con fluidez, lo que puede perjudicar a parte
del público; además, las interrupciones dificultan

75
controlar el tiempo de la intervención, con el peligro de
llegar a agotarlo sin haber finalizado la intervención.

Un turno de preguntas al finalizar la presentación


permite que ésta se desarrolle con continuidad, sin
interferencia, y facilita al orador a controlar mejor su
tiempo.

Si se opta por un turno de preguntas al final de la


sesión:

Se indicará el tiempo disponible.

Se invitará a la audiencia a que plantee sus dudas. Si


nadie interviene, y tras una espera prudencial, el
orador puede realizar alguna pregunta general (por
ejemplo, si tal o cual punto ha quedado claro, o si la
exposición ha sido fácil de seguir) con vistas a animar
a la audiencia a que participe.

Hay que evitar que unas pocas personas monopolicen


el turno de preguntas, tratando de que intervenga el
mayor número posible de personas.

Mientras se formula la pregunta el orador mirará a la


persona que la plantea, pero cuando responda mirará
a toda la audiencia.

Las preguntas se deben contestar con claridad, con


precisión, evitando divagar (permite aprovechar mejor
el tiempo y que se puedan formular más preguntas).

Cuando se responde una pregunta, se puede preguntar


al público si alguien quiere añadir algo (de esta manera
se le da más participación, más protagonismo).

76
El orador debe contestar siempre con educación,
aunque la pregunta formulada carezca totalmente de
interés o haya sido ya planteada.

Si alguien formula una pregunta que nada tiene que ver


con el tema tratado, se le indicará amablemente que la
pregunta planteada no es pertinente.

Cuando se responde una pregunta, se dará la


oportunidad a la persona que la planteó a insistir sobre
el tema (por si algo no le ha quedado claro o por si no
está conforme con la respuesta).

Si este intercambio de puntos de vista comienza a


prolongarse, habría que tratar de cortar, ofreciendo la
posibilidad a dicha persona de continuar analizando el
tema una vez finalizada la sesión (se trata de evitar
agotar el turno de preguntas discutiendo un solo
punto).

Si el orador no sabe cómo contestar una pregunta debe


evitar mostrar nerviosismo o contrariedad.

Indicará con total naturalidad que desconoce la


respuesta y solicitará al público asistente si alguien
puede responder.

Si nadie contesta, el orador se comprometerá a analizar


el tema planteado y a dar una respuesta a la mayor
brevedad posible.

Lo que no puede hacer bajo ningún concepto es


inventarse la respuesta (podría ser desenmascarado).

77
El público valora la sinceridad y comprende que el
orador puede desconocer algún aspecto determinado
del tema tratado.

Cuando el tiempo disponible se esté agotando, el


orador señalará que tan sólo queda tiempo para dos
preguntas más.

Una vez finalizado el turno de preguntas se agradecerá


nuevamente al público su asistencia y se dará por
concluido el acto.

Si por falta de tiempo no es posible un turno de


preguntas, el orador puede ofrecerse a, una vez
finalizado el acto, quedar a disposición del público para
contestar cualquier pregunta que pueda tener.

29. Debate

Una vez finalizada la intervención se puede organizar


un debate entre el público asistente para analizar el
tema tratado.

Mientras que en el turno de preguntas el público


pregunta y el orador contesta, en el debate todos
pueden participar exponiendo sus puntos de vista.

Para que el debate se desarrolle de forma eficaz es


necesario que el número de asistentes sea reducido (no
más de 20/25 personas).

El público debe estar situado de forma que facilite la


participación de todos ellos.

78
En torno a una mesa (si su número es reducido) o en
semicírculo (si su número es mayor).

Antes de iniciar el debate, el moderador introducirá a


las personas asistentes o les pedirá que ellos mismos
lo hagan.

De cada uno de ellos se facilitará aquella información


que resulte relevante (formación académica,
experiencia, etc.) y que permita al resto de asistentes
tener una idea sobre los demás participantes.

El moderador puede iniciar el debate planteando alguna


pregunta genérica o pidiéndoles a los asistentes que
den su opinión sobre el tema tratado.

El moderador debe controlar la marcha del debate con


vistas a que en el tiempo previsto puedan abordar la
mayoría de los aspectos relevantes (de ahí la
importancia de tener un guion elaborado con los puntos
que se quieren tratar).

También debe preocuparse por mantener su


intensidad, interviniendo si fuera necesario (lanzando
nuevos temas, realizando preguntas, etc.).

En su papel de moderador, el orador debe mostrar


máxima corrección y educación, pero actuando con
firmeza si fuera necesario (reconduciendo el debate si
comenzara a desviarse del tema tratado, corrigiendo a
algún asistente que utilizara un tono inadecuado,
solicitando moderación si el debate fuera subiendo de
tono, etc.).

79
Tratará de repartir el tiempo entre todos los presentes
de forma equitativa, evitando que unos pocos puedan
monopolizarlo.

Cuándo queden 5 minutos para su conclusión se


avisará a los participantes.

Se pedirá a cada uno de ellos que brevemente resuma


su punto de vista.

El moderador concluirá haciendo un breve resumen de


los temas tratados y de los puntos de vista expuestos.

Se finalizará dando por concluida la sesión y


agradeciendo al público su asistencia.

30. Críticas

Después de hablar en público, resulta muy útil pedir la


opinión a algunos de los asistentes sobre cómo ha
resultado la intervención.

Hay que tratar de buscar opiniones sinceras, objetivas,


en las que se destaquen los puntos fuertes y aquellos
otros que necesiten ser mejorados.

También resulta muy útil grabar en video la


intervención.

Permitirá analizar con detenimiento todos los aspectos


de la misma: voz, lenguaje, gestos, movimientos,
entusiasmo mostrado, seguridad, etc.

Hay que ser riguroso en el análisis (aunque sin llegar a


ser autodestructivo) y detectar los fallos cometidos, sus
posibles causas (falta de ensayo, imprevistos, nervios,
80
escaso dominio de la materia, etc.) y ver las posibles
medidas a adoptar para evitar que se vuelvan a repetir.

Hay que analizar la naturalidad y la soltura mostradas


ya que son aspectos claves para captar el interés del
público.

Si se han empleado medios de apoyo visuales hay que


valorar como han resultado (si han enriquecido la
intervención, si han ayudado a captar la atención del
público, si se han utilizado con soltura, etc.).

También resulta muy útil hablar con gente experta con


vistas a buscar consejos.

Cada participación en público viene a ser un ensayo


general de la siguiente, y en cada una de ellas hay que
tratar de evitar cometer los mismos errores que en la
anterior.

Sólo se pueden corregir estos errores si se conocen


cuáles han sido.

81
CAPITULO 11

CÓMO ENSEÑAR UNA CLASE

1. La capacitación

La preocupación por el quehacer de la formación de


recursos humanos es una situación generalizada en
todos los países, los cambios mundiales han
generalizado la necesidad de realizar estudios que
permitan establecer nuevas y mejores opciones para
capacitar al capital humano en sus diferentes niveles
de especialización.

Las empresas en la actualidad reconocen que solo en la


medida en que promuevan el crecimiento de los
individuos que trabajan en ellas, impulsarán el
desarrollo de la organización en su conjunto.

La formación permanente de recursos humanos es una


tarea que se realiza en los centros de trabajo e
instituciones educativas mediante la utilización de
medios y/o programas de cooperación y asistencia
técnica de las instituciones que han desarrollado
sistemas de aprendizaje avanzados.

Con el propósito de que los centros de trabajo cuenten


con personal preparado para cubrir
satisfactoriamente las funciones laborales que les
competen, es indispensable capacitarlos de forma
continua sobre los cambios que se presentan en la
82
práctica diaria, en los procesos productivos,
administrativos y de innovación tecnológica.

En este contexto, la capacitación es entendida


como:

El proceso de formación continua e integral mediante


el cual se adquieren, actualizan y desarrollan,
conocimientos, habilidades y actitudes de los
trabajadores para su mejor desempeño laboral.

OBJETIVOS Y ALCANCES DE LA CAPACITACIÓN

Promover el desarrollo integral del capital


humano, y como consecuencia el desarrollo y
crecimiento de la organización.
Servir de herramienta para enseñar, desarrollar
y colocar en circunstancias de competencia a
cualquier persona.
Completar la educación formal del
individuo ante un ambiente de orden laboral e
inclusive en algunos casos sustituirla.
Propiciar y fortalecer el conocimiento
técnico necesario para el mejor desempeño de las
actividades laborales.
Ser un medio para propiciar mejoras en los
procesos de trabajo.
Prevenir riesgos laborales.

Las empresas requieren preparar personas que apoyen


la realización de los eventos de capacitación, que
posean amplios conocimientos teóricos y prácticos, que
tengan una experiencia laboral sólida en las técnicas o
funciones para las cuales son competentes y muestren

83
habilidad e interés para conducir procesos de
aprendizaje.

2. ¿Qué significa ser instructor?

Propósito de la Unidad: Al término de la unidad el


participante será capaz de reconocer la importancia de
ser instructor, el significado que para sí debe tener y
valorar el grado de responsabilidades y compromisos
que implica dicho rol.

RESPONSABILIDADES

Todos los cursos de capacitación son, en su mayoría,


generados por los resultados del Diagnóstico o
Detección de Necesidades de Capacitación (DNC),
investigación que justifica el proceso de capacitación de
una organización en razón del análisis de las funciones
de puestos, del desempeño y de los problemas de la
misma.

El instructor, al asumir la responsabilidad de preparar


un curso, se le asignan o desarrolla los temas que
habrá de exponer durante su curso.

Si es un especialista en la materia, probablemente


presente un plan de trabajo aceptable, pero existe
la necesidad de informarse sobre los detalles de la
problemática que originó el curso de capacitación,
entonces habrá que recurrir a documentos como la
(DNC), estudios estadísticos, entrevistas con
superiores y jefes de departamentos y sobre todo

84
observar las condiciones del lugar de trabajo, los
procesos de trabajo y las relaciones interpersonales.

Esta información le servirá para precisar los objetivos,


delimitar los contenidos, seleccionar las técnicas y
recursos didácticos y, sobre todo, las maneras
de evaluar el aprendizaje. Si previamente se le ha
sugerido un Programa Específico, es momento
entonces de realizar ajustes o adecuaciones al curso,
en función de la realidad de los hechos.

Cuando se está frente a un grupo por primera vez, y no


se tiene ninguna referencia del mismo, lo más probable
es que el instructor no les otorgue el trato adecuado a
los participantes. Sería un grave error el ignorar que se
está trabajando con adultos y que como tales, trae
consigo una serie de experiencias y de conocimientos
aprendidos con anterioridad.

Es importante detectar que personas tienen mayor


conocimiento y experiencia; y en un momento dado,
ofrecerles la oportunidad de que
participen intercambiando sus experiencias.

Nunca faltan los imprevistos en un curso. Estos pueden


ser generados por el instructor, por los participantes o
por causas ajenas a ambos; por lo que se debe estar
preparado para que en cualquier momento se decida
por cambiar alguna técnica, los tiempos, e incluso el
orden de los contenidos temáticos.

85
3. El Instructor

Propósito de la Unidad: Al término de la unidad los


participantes serán capaces de describir el perfil del
instructor profesional y distinguir los comportamientos
acertados así como aquellos que deben evitar en su rol
de instructores.

EL PERFIL DEL INSTRUCTOR PROFESIONAL

El desempeño de un instructor profesional, como


cualquier otra actividad humana, está sujeta a una
serie de circunstancias y requerimientos. El grado de
éxito dependerá de que el instructor reúna ciertos
requisitos siendo los siguientes:

Que Quiera: es condición vital que el instructor


tenga deseos de compartir con otros sus conocimientos
y sus experiencias, que goce con el desempeño de esta
actividad.

Que sepa: es condición sabida, nadie podrá enseñar lo


que no sabe. “ Nadie puede brindar lo que no tiene”
Pero el grado de dominio del tema debe ser mayor que
lo que se espera que enseñe.

Que sepa cómo: el solo dominio de un tema no da a


una persona la garantía de saber comunicarlo en
términos pedagógicos. Un individuo puede ser un sabio
en un tema y puede ser pésimo expositor. El instructor
deberá estar pendiente en todo momento de
los mensajes no verbales del grupo, los cuales le
brindan información sobre el grado en que se está
realizando la comunicación.

86
El “saber cómo” permitirá al instructor ser ágil en el uso
y variación de las técnicas más eficaces para un
objetivo determinado.

Que sepa cómo aprenden los adultos: existen muchos


estudios relativos a la manera como aprende la gente,
sobre todo en lo relativo al aprendizaje para el
trabajo. El conocimiento y la habilidad en el manejo de
las técnicas y ayudas audiovisuales auxilian al
instructor a reducir barreras y hacer que sea óptimo el
aprendizaje de los participantes.

Que sepa comunicarse: es importante recalcar que un


instructor necesita saber comunicarse hábilmente con
el grupo. Y lo que es más importante: “Trasmitir
imágenes, más que conceptos“. A las personas les
resulta difícil retener y comprender los conceptos en
términos abstractos, en cambio las imágenes son
contenidos que fácilmente retenemos, memorizamos y
significamos.

Elementos para comunicarse con los grupos:

Escuchar
Preguntar
Contestar
Traducir ideas complejas
Analizar para encontrar lo sustancial de un mensaje
Sintetizar
Sembrar inquietudes
Ponerse a la altura del grupo
Empatía
Dar y recibir información
Conciliar enfoques diversos

87
Callar

Que sea flexible: recordemos que un instructor


profesional siempre se prepara para sus sesiones, de
ninguna forma es alguien que improvisa. Un instructor
profesional siempre planea sus sesiones, sus tiempos
didácticos, sus ejercicios, etc.

Sin embargo, en ocasiones el instructor debe realizar


ajustes a su programa y plan de sesión. Ello puede
obedecer al nivel del grupo, a un interés auténtico del
mismo en un determinado tema, etc. Debe ser
consecuente y flexible para realizar dichos ajustes y así
orientarse de manera más atinada y apegada a los
requerimientos del grupo. Si ante una situación fuera
de orden, alguien debe reaccionar con mesura se
espera que sea el instructor. Ser flexible no significa
“Cambiar por Cambiar”.

LA VOZ COMO RECURSO VITAL DEL INSTRUCTOR

Uno de los recursos más importantes con los que debe


contar un instructor es la voz, sin ella sería difícil que
el instructor expresara sus ideas. La voz es para el
instructor tan importante como para un cantante, razón
por la cual debe cultivarla y educarla basado en técnica
y entrenamiento, cuidando los siguientes aspectos:

Dicción: claridad y precisión en sus conceptos. Es


necesario que el instructor procure hablar con claridad,
soltura y firmeza. Debe hablar a un ritmo que la
pronunciación de las palabras que emite sea clara.

Volumen: control de altibajos para hacer énfasis en


algunas situaciones o conceptos. El instructor debe
88
realizar estos cambios en su volumen de voz con
el objeto de mantener la atención de los participantes y
no cansarlos. El volumen debe guardar la justa
proporción al tamaño del grupo.

Modulación: dar la entonación adecuada a las


exposiciones; la modulación debe de ser acorde a sus
ideas y conceptos que se estén expresando. De esta
manera dará mayor énfasis a sus mensajes.

COMPORTAMIENTO QUE DEBE DESARROLLAR

Todo instructor tiene la responsabilidad ante el grupo


de utilizar todos los medios a su alcance, así como su
capacidad para conducir, estimular y ayudar al grupo a
lograr los objetivos, favoreciendo el aprendizaje en sus
tareas.

El entusiasmo que muestre al cumplir con sus tareas,


la seguridad en sí mismo y sus conocimientos,
la confianza que inspire, el interés por ayudar a los
participantes, su personalidad, sus ademanes y
postura, su voz y sus gestos, el uso que haga de
su autoridad y, en general, de su estado de ánimo y
disposición serán factores determinantes para conducir
un curso con éxito.

Sabemos que el desempeño que cada instructor tiene


es diferente. Sin embargo, en todos los casos se deben
cuidar ciertos aspectos que favorecen el buen
desarrollo del curso.

A continuación, se presentan
algunas recomendaciones que pueden ayudar en la
conducción de la enseñanza:
89
1. Iniciar puntualmente las sesiones.
2. Cuidar que su presentación personal sea correcta y
sin exageración, además debe poner especial
atención en la limpieza de su pulcritud personal.
3. Mantener una actitud de respeto y autenticidad con
el grupo.
4. Evitar actitudes de superioridad.
5. Orientar y convencer, nunca imponer, ya que su
papel principalmente debe ser el de conductor,
moderador o facilitador del aprendizaje.
6. Dirigir la atención y la mirada a todos los miembros
del grupo.
7. Brindar a todos los participantes la misma
oportunidad de intervenir y motivar a los más
introvertidos.
8. Conservar el dominio de la situación, no permitiendo
que dificultades imprevistas (fallos de un aparato,
interrupciones de personas extrañas, etc. le hagan
perder seguridad en sí mismo.
9. No alterarse. Cuando una situación irrita o
impacienta es más difícil resolverla, hay que afrontar
todo con calma y serenidad.
10. Colocarse siempre en un lugar visible para todos y
emplear adecuadamente el territorio.
11. Procurar mantenerse de pie, en posición natural.
12. Evitar los extremos en el uso de ademanes y
gestos, no abusar de ellos, pero tampoco
permanecer inmóvil y rígido.
13. Emplear un tono de voz que todos puedan oír
claramente.
14. Usar oportuna y correctamente los materiales
didácticos y apoyos de instrucción, tal como fue
señalado en el plan de sesión.
90
15. Preocuparse por su auto-evaluación y auto-
superación; por cuestionar constantemente sus
materiales, su actuación y hacer ajustes,
actualizando siempre el contenido de su curso y su
propia actuación, adecuándose al grupo.

91
CAPITULO 12

CÓMO APRENDEN LOS ADULTOS

Propósito de la Unidad: al término de la unidad los


participantes serán capaces de reconocer los principios
de aprendizaje para adultos y los elementos de la
comunicación que intervienen en el proceso de
enseñanza-aprendizaje

PROCESO DE INSTRUCCIÓN-APRENDIZAJE

En el ámbito de la capacitación el proceso de


instrucción-aprendizaje se lleva a cabo para
perfeccionar o actualizar a los individuos en su campo
laboral y se dirige concretamente a personas adultas
que desempeñan un puesto de trabajo.

Este proceso se conforma a partir de la interacción de


tres elementos principales:

1) El participante, que es el sujeto que aprende.


2) El instructor, que es el sujeto que enseña.
3) El contenido del curso, que es el objeto de
conocimiento.

Además de estos elementos, no debe olvidarse


el medio ambiente que circunscribe la práctica del
instructor y el aprendizaje de los participantes en
donde influyen toda clase de problemas de los
capacitandos, del instructor y de la institución donde se

92
realice el evento y que se reflejan en el proceso
formativo.

EL APRENDIZAJE ES ENTENDIDO COMO...

Un proceso dinámico y permanente mediante el cual el


individuo adquiere y/o modifica habilidades,
conocimientos y actitudes.

Se puede decir que toda conducta humana es resultado


de un proceso de aprendizaje, el cual se manifiesta
como una modificación de conducta al comparar las
actitudes, habilidades y conocimientos que tenían las
personas antes de ponerlas en una situación de
aprendizaje y la que pueden mostrar después de ella.

Es importante que el instructor guíe a los participantes


para que relacionen los conocimientos adquiridos con
las experiencias previas con el objeto de dar un sentido
al aprendizaje.

PRINCIPIOS DEL APRENDIZAJE

Rubén Ardila, pedagogo que ha desarrollado Sistemas


de Capacitación, resume los fundamentos de los
principios del aprendizaje, como sigue:

 Primer principio: el refuerzo más efectivo en el


proceso del aprendizaje es aquel que sigue a la
acción con una mínima demora. La efectividad del

93
esfuerzo disminuye con el paso del tiempo y muy
pronto no tiene casi ninguna efectividad.
 Segundo Principio: la máxima motivación para el
aprendizaje se logra cuando la tarea no es
demasiado fácil ni demasiado difícil para el
individuo, pues así logra satisfacción.
 Tercer Principio: el aprendizaje no es proceso
simplemente intelectual, sino que también
emocional. El individuo tiene metas en el proceso
de aprender que deben ser claras y precisas para
que sean motivantes.
 Cuarto Principio: aprendemos a través de los
sentidos, especialmente del sentido de la vista y
del oído, por lo que se deben considerar como
recursos para el desarrollo de este proceso.
 Quinto Principio: generalmente lo que
aprendemos lo vinculamos con lo que sabemos, es
decir, partimos de encuadres particulares para
darle valor a la enseñanza.
 Sexto Principio: regularmente aprendemos una
cosa a la vez. Por ello, se trata de delimitar lo más
claramente posible, las distintas unidades de
aprendizaje.
 Séptimo Principio: cada persona aprende en
grados distintos o a velocidades diferentes
dependiendo de sus conocimientos, habilidades y
desde luego del nivel de inteligencia que posea.

CARACTERÍSTICAS DE LOS ADULTOS

En el proceso instrucción-aprendizaje es esencial que


los adultos tengan la oportunidad de
participar activamente a fin de que sientan el
aprendizaje parte de sus propias experiencias; sin
94
embargo, en necesario que el instructor considere
tanto las características positivas como negativas del
adulto ante el aprendizaje, dado que estas pueden
favorecer u obstaculizar el proceso de instrucción-
aprendizaje. Los adultos por estar inmersos en muchas
ocasiones en organizaciones o instituciones, al frente
de una familia o sociedad, tienen una serie
de características como:

 Experiencias en diferentes campos.


 Costumbres / hábitos determinados.
 Opciones y preferencias.
 Actitudes conformadas por su propio contexto.
 Intereses y necesidades específicas: les interesa
aprender lo que les satisface una necesidad
determinada
 No le gusta ser tratado como escolar.
 Justifica el tiempo y el esfuerzo en los procesos de
Capacitación.

5. La comunicación en el proceso enseñanza-


aprendizaje

El instructor debe recordar que la comunicación oral


está integrada por palabras, voz y acción, y su fin es
trasmitir ideas y sentimientos a los participantes. La
comunicación es inevitable; no existe posibilidad de no
comunicarse.

Nuestra sola presencia en el aula, nuestra forma de


vestir, de hablar o cualquier otro detalle, comunica a

95
los capacitandos algo, y ellos lo perciben y lo
interpretan de acuerdo a su marco de referencia.

El instructor, por lo general, invierte mucho tiempo en


hablar, mostrar, explicar, escuchar y en general en
comunicarse con sus participantes. De tal manera,
que, si no se expresa y no escucha de manera más
efectiva, cualquier estrategia de enseñanza-
aprendizaje que utilice, estará condenada al fracaso.

En lo que se refiere a la dinámica del aprendizaje, una


de las principales habilidades que el instructor debe
desarrollar es la de comunicarse con efectividad. Ser
sensible a los sentimientos de su grupo, empático con
sus intereses y temores, atento para solucionar las
dudas y sobre todo inspirar confianza para que el grupo
pueda plantear todas sus dudas y expectativas y con
ello el aprendizaje se dará lo mejor posible.

ELEMENTOS DEL PROCESO DE COMUNICACIÓN

Hablar siempre implica pensar; por eso, el instructor


siempre debe:

 Tener conocimiento sobre el tema.


 Tener conciencia de lo que dice.
 Utilizar el lenguaje adecuado.
 Demostrar una personalidad congruente con lo que
dice.

Para que la comunicación exista, se necesita otro


ingrediente; un receptor. El grado de éxito que se
alcanza al transmitir al oyente sus ideas y sentimientos
es una manera de medir la efectividad de la
comunicación oral.
96
La comunicación tiene que ser bilateral para que
sea efectiva.

La retroalimentación es de gran importancia en el


funcionamiento de la comunicación y
existen elementos psicológicos que ejercen influencia
en la interpretación del mensaje, los cuales son:

La percepción: la forma de percibir un suceso depende


en gran medida de las experiencias pasadas, por ello,
el hecho de que el instructor hable y destaque un punto
en particular en su exposición, no significa
necesariamente que el participante lo reciba y lo
comprenda; para comprobarlo es necesaria la
retroalimentación

El conocimiento: el conocimiento del presente,


proviene de percepciones pasadas. El instructor
buscará ejercer un mayor control sobre el presente del
participante más que sobre su pasado, y, sin embargo,
mientras más enterado esté de los antecedentes y de
las experiencias de los participantes mejor capacitado
estará para comunicarse en forma efectiva.

Los sentimientos: el estado emocional de una persona


puede influenciar también su percepción o su
pensamiento. El instructor debe tener la suficiente
sensibilidad para captar de qué humor está el
participante.

La conciencia de posición y estatus: cuando las


personas establecen comunicación y una de ellas
piensa que tiene derecho a una consideración especial,

97
no estando la otra de acuerdo, el proceso de
comunicación se ve seriamente afectado.

Los rasgos de personalidad: el instructor debe estar lo


más enterado posible de la personalidad de los
participantes para poder comunicarse mejor con ellos.

TIPOS DE COMUNICACIÓN

Existen muchas formas de estímulo mediante los cuales


pueden comunicarse los individuos; no obstante, de
modo general pueden distinguirse los siguientes tipos
de comunicación:

a) Comunicación verbal

Es el proceso a través del cual se transmite información


oralmente, los mensajes son captados por los oídos.
Este tipo de comunicación le permite al instructor y a

98
los participantes tener una comunicación directa, por lo
que se recomienda que esta comunicación sea:

 Clara: con un lenguaje simple y uso constante de


ejemplos.
 Directa: reducir al mínimo el tiempo que va de la
emisión del mensaje a su recepción.
 Precisa: enfatizar las ideas principales del evento.
 Concisa: evitar la excesiva longitud de los
mensajes.

b) Comunicación no verbal de un instructor

Este tipo de comunicación expresa mucho más de lo


que tradicionalmente pensamos o aceptamos. Muchas
de las respuestas que obtenemos por parte de nuestros
interlocutores están determinadas por nuestra
comunicación no verbal.

Los parámetros que hoy en día son aceptados en


término de nuestra comunicación, nos indican lo
siguiente:

70% del tiempo lo utiliza comunicándose en


forma verbal.

100% del tiempo lo utiliza comunicándose de


manera no verbal. Lo que más importa en mi
comunicación, es “cómo” me comunico.

Mi comunicación no verbal debe de ser congruente con


mi comunicación verbal. Mis actitudes y sentimientos
los transmito silenciosamente y de manera
inconsciente.

99
b.1.- Postura y movimiento corporal: la postura y
movimiento corporal de un instructor es símbolo
de: fuerza, dinamismo, agresividad adecuada.

 En la comunicación no verbal de un instructor se


recomienda:
 Hablar de pie: genera control sobre el grupo.
 El cuerpo debe de permanecer confortablemente
derecho.
 Evitar apoyarse en la pared o en el escritorio.
 Caminar seguro por el aula.

b.2.- En relación con la manera de vestir del


instructor y con el propósito de causar buen
impacto en los participantes, se recomienda lo
siguiente:

 Proyectar una personalidad propia, formal y seria.


 Evitar vestuarios llamativos o vistosos.
 Vestir con pulcritud y acorde a la hora, clima y
ambiente de la reunión.

b.3.- Vista: la vista es el elemento de mayor


control y de autoevaluación de una sesión de
Capacitación. Valoramos lo que vemos con base a
nuestros patrones de pensamiento.

Durante la instrucción:

 Evitar la mirada hacia el techo o piso.


 Evitar la mirada a los equipos o materiales de
apoyo.
 Establecer contacto visual con todo el grupo. Evitar
dirigir la mirada solo a un grupo de los
participantes.
100
b.4.- Ademanes: con los ademanes las cosas se
dicen dos veces.

Debemos de cuidar que nuestros ademanes sean


acordes a lo que deseamos expresar.

Evitar introducir nuestras manos en los bolsillos o


cruzados al frente que impidan surgir los ademanes en
forma natural.

El ademán debe ser natural. Un ademán brusco o


forzado distrae, denota inseguridad o nerviosismo.

Debemos evitar columpiarnos cuando hablamos.

Debemos evitar manías que distraigan a los


participantes como jugar con objetos.

101
CAPITULO 13

CONDUCCIÓN DE GRUPOS

Propósito de la Unidad.

Al término de la unidad el participante será capaz de


ubicar la tipología de los capacitandos y las
características que los distinguen, asimismo habrá
experimentado como mantener la atención de estos.

CARACTERÍSTICAS.

El trabajo con grupos es realmente apasionante, dado


que existe un intercambio de experiencias, se propician
discusiones enriquecedoras y se retroalimenta la
información que cada uno posee.

Un grupo es un conjunto de personas que se reúnen


con un objetivo común. En el caso de la capacitación
en las empresas, se trabaja con grupos cuyo número
de participantes varía según las necesidades que se
detectan.

Cada participante tiene especiales características, por


lo que el manejo de grupos resulta una compleja tarea
para el instructor, quien ha de ser el responsable de la
conducción del aprendizaje, el cual no se logrará sin
una integración grupal. La integración grupal puede

102
lograrse mediante la utilización de técnicas o dinámicas
grupales.

TIPOS DE GRUPOS.

Ruidoso: murmuraciones y conversaciones en voz


baja, provocan que el instructor y el resto de los
compañeros se distraigan.

Recomendaciones: el instructor debe estar muy


atento a este tipo de interrupciones. Dirija la mirada a
los participantes que conversan. Lanzarles alguna
pregunta o pararse muy cerca de ellos. Si el ruido es
generalizado quizá lo más conveniente sea cambiar a
una técnica mucho más participativa o hacer un receso.

Silencioso: si el grupo muestra un total


silencio, investigue las causas. Puede haber fallado el
proceso de ruptura de la tensión, no existe confianza
para participar o bien no les interesa suficientemente
el tema. Es recurrente también que la presencia de
algún directivo inhiba al resto de los participantes.

Recomendaciones: el uso de técnicas más


participativas reforzará la integración. Investigar las
causas; actúe.

Indiferente: no les interesa el seminario ni sus


contenidos. Los temas tratados fueron simples y son
conocidos por el grupo. No hubo nada nuevo. Se tiene
la certeza de estar perdiendo el tiempo.

Recomendaciones: Previo al curso, investigue el nivel


y experiencia de los participantes. Manifieste su
disposición por incorporar temas de interés de los
103
participantes con el contenido del curso. Cambie de
técnica para motivar la participación. Maneje
ejemplos adecuados a las necesidades de la empresa y
puestos.

Agresivo: la actitud autoritaria y prepotente del


instructor, provoca una reacción agresiva y hostil del
grupo hacia el mismo instructor y la sesión se convierte
en una lucha de fuerzas que no conducen sino al
fracaso del curso. Algunas veces se combina la agresión
con la ironía y provoca la deserción de participantes.

Recomendaciones: Actuar con sencillez, modestia y


humildad, pues habrá que recordar que no es el
poseedor total de la verdad y que también está
aprendiendo con el grupo.

Participativo: este es el grupo ideal que desearía el


instructor para desarrollar un curso. Si se señala lo que
realmente interesa al grupo, si se conocen sus
motivaciones, si se utilizan las técnicas adecuadas y se
evalúan constantemente, se garantiza el interés y
participación de cada uno de los componentes del
grupo.

Recomendaciones: Aproveche al máximo la


participación, manteniendo el interés de los asistentes.

MANEJO DE GRUPOS DIFÍCILES; ¿QUÉ HACER?

Cuando un instructor se encuentra frente a un grupo y


tiene que captar la atención y despertar al
aprendizaje, no solamente tiene que ser motivador y
conocer las características que cada participante
adopta y como tratarlos individual y gradualmente,
104
también debe adquirir las habilidades para sobreponer
las distintas situaciones que se presentan en la
conducción de un evento.

Las situaciones que se experimentan en el proceso de


capacitación son múltiples; ya que la gama de
experiencias, expectativas, resistencias, prejuicios y de
conocimientos en un grupo de adultos es muy diversa.

A) ¿Qué hacer cuando se pierde el control de la


sesión?

Si el control se pierde cuando el instructor es quien está


en uso de la palabra puede hacer una pausa
prolongada para que con el silencio que se hace queden
en evidencia los causantes de esta situación para
inmediatamente poder continuar la sesión.

También puede dirigir la mirada en forma directa y


prolongada a los mismos desatentos, procurando
hacerlo con cordialidad y en cierta forma que los haga
volver a la temática tratada.

Dirigir una pregunta al participante más influyente;


Esto puede traer al orden nuevamente. Hacer una
pregunta directa al causante del desvío o control
grupal.

Introducir una variante en la metodología; cambiando


de técnica, empleando el portafolio, hacer un resumen
o utilizar la ayuda visual que capte nuevamente la
atención.

Llamar al orden con certeza, pero con tacto.

105
Si el desorden es muy grande, hacer un receso.

B) Cuando los asistentes se salen del tema

Emplear las preguntas directas, cuestionando de qué


manera lo discutido se relaciona con el tema a tratar y
dirigir nuevamente la conversación sobre la temática
central.

Realizar un resumen y volver a centrar el tema


principal, procurando destacar algún punto en
particular.

Hacer un planteamiento de la sesión destacando el plan


a seguir en el tiempo que resta para concluir el tema
buscando la adhesión del grupo, volviendo nuevamente
al camino.

C) Cuando el grupo no habla

Centrar el tema, estimular el intercambio de puntos de


vista y dirigir una pregunta directa a un miembro del
grupo que conozca la respuesta o haya tenido
experiencia en el tema cuestionado.

Separarse ligeramente del tópico principal y sutilmente


introducir otro de interés actual con el cual están
relacionados los asistentes y paulatinamente volverlos
al tema.

Dirigir una pregunta abierta de carácter general,


preferentemente alguna que despierte al grupo.
Demostrar verdadero interés cuando surja alguna
inquietud o sugerencia por parte de algún participante.

106
D) Cuando no aceptan conclusiones del instructor

Guiar de nuevo la discusión proponiendo el mismo


planteamiento, pero con diferentes palabras.

E) Cuando alguien se opone

Utilizar preguntas directas que comprometan al


participante oponente a que fundamente su punto de
vista y proponga alternativas de solución.

Invitar al experto a que cuestione los puntos de vista


de quien se opone y que son fundamente las
propuestas dadas por el instructor (cuando el experto
es además aliado).

F) Cuando alguien objeta habitualmente

Buscar cuales son las posibles razones que lo hacen


actuar de esa manera. Esto puede hacerse con
preguntas de sondeo en forma abierta frente al grupo,
o bien en forma personal aprovechando los recesos. Si
sus objeciones son dirigidas al grupo, rebotar su
inconformidad al mismo grupo, dejando que este lo
presione.

Usar preguntas de rebote, solicitándole que nos diga


sus soluciones concretas a la problemática analizada.

Hacer más evidente sus argumentos, resaltándolos con


otras palabras y luego seguir adelante (no
engancharse).

107
G) Cuando la presencia de un supervisor
jerárquico se impone al grupo

Atenderlo de manera cordial, pero tratarlo al mismo


tiempo como un miembro más del grupo.

Procurar no poner a los participantes en alguna


situación embarazosa frente a su supervisor.

Recordarle que no tome notas frente al grupo, pues los


asistentes pueden interpretarlo como que está
registrando y evaluando sus intervenciones y esto
puede provocar que traten de lucirse o que guarden
silencio.

6. Conducción de grupos (cont)

Tipologías de los participantes y como tratarlos

El instructor debe adoptar un papel diferente al


maestro, quien se desenvuelve en situaciones más
formales y frente a auditorios distintos. En el caso del
instructor las motivaciones de este auditorio obedecen
a la obtención de conocimientos generales para
aplicaciones a largo plazo. El instructor por lo tanto
debe centrar sus actividades al logro del aprendizaje
grupal, si el instructor sabe cómo descubrir, enfrentar
y aprovechar esas tipologías que son entre otras las
siguientes:

El que participa demasiado: esta conducta en un


participante se considera positiva, pues generalmente
aporta información productiva y útil para el desarrollo
del tema y bien canalizada puede enriquecer el
aprendizaje del grupo.
108
El contreras abierto: es aquella persona que desde el
inicio de la sesión se manifiesta en desacuerdo con el
instructor y/o con los miembros del grupo.

Cerrado o silencioso: esa conducta es más delicada


que la del contreras abierto, pues no externaliza la
causa de su desacuerdo. Es más problemático, usa la
comunicación no verbal para manifestar su
inconformidad.

El contreras silencioso: puede también contagiar al


grupo con sus actitudes o causarles malestar. Y muchas
veces contagiar al grupo con más facilidad que el
abierto. Se manifiesta en la forma de sentarse y sobre
todo con los movimientos de desacuerdo.

El experto: es el personaje que sabe tanto o más que


el instructor sobre la materia objeto de estudio. Puede
ser muy valioso para el desarrollo del curso si el
instructor lo pone de su lado y lo sabe aprovechar.

El platicador: es la persona que constantemente


interrumpe ya sea charlando con sus vecinos o por
medio de expresiones o ruidos que distraen la atención
del grupo.

El distraído: para ubicar al distraído hay que estar


muy atento en todos los detalles, ya que esta conducta
se puede esconder cuando aparentemente una persona
está atenta tomando notas, pero su atención está en
otro asunto distinto al tema tratado.

El dormido: este es un caso grave pues es indicio de


que el participante está agotado o que como instructor
no estamos haciendo lo correcto.
109
El ignorante: esta tipología se refiere al participante
que no reúne los requisitos en cuanto a conocimientos
y experiencia para asistir al curso, fue mal seleccionado
o muchas veces se encuentra presente porque no tiene
otra cosa que hacer o está en sustitución del titular
quien por estar ocupado no pudo asistir al evento. Este
personaje interviene torpemente o contesta
inadecuadamente cuando se le pregunta y en general
se encuentra desubicado, puede ser pasivo o activo.

El ignorante pasivo: generalmente es el


novato quien no conoce el tema o el trabajador de
nuevo ingreso que no tiene experiencia en el puesto.
Puede ser también que no se sienta parte del grupo o
que el grupo lo rechace por lo que su participación es
muy limitada.

El ignorante activo: se encuentra con más peligro de


caer en el ridículo pues interviene torpemente.

El “sabanitas”: es aquel participante que siempre


llega tarde o que en los recesos se incorpora al grupo
después de que la sesión se ha iniciado.

El palero: es aquel participante que es afín con


nuestra manera de pensar y que desde el inicio se
manifiesta de forma directa o indirecta de acuerdo con
el instructor.

El zorro: este es el personaje más peligroso pues es


una combinación de experto y contreras.

Sugerencias para su manejo: Identificarlo lo antes


posible y estar prevenido sobre cómo actuar con él.
Ubicarlo cerca de nosotros y procurar seguir con la
110
exposición y procurar colocarnos frecuentemente
detrás de él. Asignarle alguna tarea específica como
observador o como vocero del grupo en algún ejercicio.

111
CAPITULO 14

RECURSOS DIDÁCTICOS

7. Recursos didácticos

Propósito de la Unidad: al término de la unidad los


participantes serán capaces de manejar
adecuadamente el equipo de apoyo didáctico y emplear
los materiales didácticos en el ejercicio de
demostración.

Los medios y apoyos didácticos son canales que


facilitan el aprendizaje. Por ello deben planearse y
definirse tomando en cuenta las características del
curso, tema y duración del curso.

El objetivo de todo instructor es lograr que aquella


persona a la que está capacitando aprenda lo más
posible. Con esta finalidad, la enseñanza a utilizado
durante muchos años distintos medios auxiliares como
mapas, diagramas, películas, transparencias,
pizarrones, entre otros, que le han permitido hacer más
claros y accesibles sus temas.

IMPORTANCIA DE LOS MEDIOS AUDIOVISUALES

Los medios audiovisuales son un conjunto de técnicas


visuales y auditivas que apoyan la enseñanza,
facilitando una mayor y más rápida comprensión e
interpretación de las ideas. La eficiencia de los medios

112
audiovisuales en la enseñanza se basa en la percepción
a través de los sentidos.

Los medios audiovisuales, de acuerdo a la forma que


son utilizados se pueden considerar como apoyos
directos de proyección. Asimismo, los medios
audiovisuales directos incluyen todos los medios que
pueden usarse en demostraciones de forma directa, y
son entre otros: el pizarrón magnético, el franelógrafo,
el retroproyector y el rotafolio.

Llamamos material didáctico aquellos medios o


recursos concretos que auxilian la labor de instrucción
y sirven para facilitar la comprensión de conceptos
durante el proceso de enseñanza-
aprendizaje. Permiten:

 Presentar los temas o conceptos de un tema de


una manera objetiva, clara y accesible.
 Proporcionar al aprendiz medios variados de
aprendizaje.
 Estimulan el interés y la motivación del grupo.
 Acercan a los participantes a la realidad y a darle
significado a lo aprendido.
 Permiten facilitar la comunicación. Complementan
las técnicas didácticas y economizan tiempo.

Los materiales didácticos se dividen en:

1.- Materiales para el instructor.

2.- Materiales para el participante.

113
APOYOS DE INSTRUCCIÓN

Son los recursos que el instructor emplea para


presentar un tema y que apoyan o ilustran la exposición
de este.

Sus requisitos son:

1.- Que tenga un propósito definido.

2.- Que realmente sirva para apoyar este propósito.

MATERIALES PARA EL PARTICIPANTE

Son aquellos que se entregan al participante para que


este los emplee a lo largo del evento. Este material
también es elegido, diseñado y elaborado por el
instructor o diseñador del curso.
Pueden clasificarse en:

1.-Material de lectura y consulta.

2.-Material de trabajo.
114
Este material está constituido por todos los textos que
el participante usará para la lectura de síntesis o
discusión practicada durante las sesiones de estudio.

TIPOS DE AYUDAS VISUALES DIRECTAS

PIZARRÓN: El pizarrón es un elemento tradicional de


ayuda de la enseñanza. El instructor puede escribir
dibujos, preguntas, síntesis, gráficas y todas aquellas
líneas o figuras que quiera representar.

Ventajas: Es de bajo costo, pues no requiere una gran


inversión ni para su adquisición ni de sus materiales
complementarios. Es de fácil uso.

Limitaciones: No obstante, el pizarrón tiene algunas


limitaciones, como el limitado poder visual.

Es muy importante tener en cuenta que:

 El borde inferior debe quedar a la altura de los ojos


de los participantes.
 No debe presentar brillos que reflejen y obstruyan
la visibilidad.
 Debe localizarse a una distancia no menor a dos
veces su altura, con relación al alumno más
cercano.
 Obtener todo el material necesario para su empleo
(tiza, borrador y regla).
 Verificar que haya buena visibilidad.
 El instructor debe estar seguro de que lo que
escriba sea visible para todo el grupo.
 Conservar limpio: frases anotadas o conceptos que
no se relacionen con el tema tratado presentarán
una imagen de desorden y falta de preparación.
115
 Escribir frases claras y breves.
 Dibujar y escribir en forma legible. Se debe escribir
siempre con letra de imprenta. La letra debe ser lo
suficientemente grande para que todos los
participantes puedan leerla desde sus asientos (2
pulgadas). Para escribir letras: Negro, Morado,
Azul Marino y Claro, Café (usar a la vez tres, pero
bien combinados); Negro-Morado, Morado- Azul
Claro, Café- Morado. Para subrayar: Rojo,
Amarillo, Azul Claro ( este último siempre y cuando
no se haya utilizado en las letras.

ROTAFOLIOS: el rotafolios es una superficie de


tamaño suficiente para que aquello que se anote en él
pueda ser leído por todo el grupo. Por lo general, es
una especie de caballete portátil, en el que se
introducen grandes hojas de papel o láminas que se
suceden.

Ventajas: Su uso representa bajo costo. Si es


necesario, permite regresar las láminas para
analizarlas nuevamente. Cuando se usa el rotafolios
con hojas previamente elaboradas, estas deben ser
preparadas y ordenadas con cuidado. Cada una de ellas
debe llevar el mensaje en forma precisa, resaltando los
puntos clave. Cuando una lámina no se adapte a la idea
que se busca expresar, debe ser eliminada.

El uso del rotafolios con hojas en blanco es muy común


cuando se busca la participación del grupo, ya que los
comentarios que surjan se irán anotando para llegar a
una conclusión.

116
ACETATOS: el acetato es un recurso utilizado en
forma frecuente en la presentación de información en
cursos, eventos o actividades relacionadas a la
negociación. Es conveniente seguir las
siguientes instrucciones en la elaboración de acetatos:

No abuse de ellos, ya que usar demasiados cansará al


auditorio. Si maneja información y estadísticas, es
recomendable usar gráficas. Como máximo debe
colocar 8 renglones.

La información debe presentarse en forma sintetizada.


Para su elaboración es recomendable guardar un
margen de seguridad de 3 cm.

El acetato es un apoyo y no debe de ser leído


íntegramente, sino debe ser explicado por el expositor.

Cuando haya terminado de explicar el acetato apague


el retroproyector.

Debe ser elaborado en forma vertical, ya que no


siempre los retroproyectores pueden captar una
imagen horizontal.

En la combinación de colores, utilice colores fuertes


(negro, morado, rojo) para la elaboración de letras. Los
colores como verde, naranja y rojo son para subrayar.
El tamaño de las letras debe ser de 1.0 a 1.5 cm
elaboradas exclusivamente en letra de molde.

117
8. Evaluación de la instrucción

La evaluación en la instrucción debe concebirse como


un proceso sistemático, continuo e integral, que
permite constatar al instructor y al que aprende hasta
qué grado y de qué manera se logran los objetivos del
programa.

Existen dos términos que involucran al proceso de


evaluación; sin embargo, se emplean de manera
análoga, es el caso de la medición y la calificación.

La medición se define como la descripción cuantitativa


de aptitudes, habilidades y destrezas, siendo el
resultado un número que expresa en el grado en que
el participante posee dicha característica lo cual no
constituye un fin en sí mismo, hasta que forma parte
del proceso evaluativo.

Por su parte, la calificación representa la asignación


numérica que tiene el participante, resultado de un
conjunto de puntuaciones a través de la desviación
típica o de otros procedimientos estadísticos, con el
propósito de establecer una norma común.

La evaluación implica un proceso en que la medición y


la calificación participa, por complementar información.
Es importante señalar que la evaluación no se reduce a
una medición o a una calificación.

En el siguiente cuadro se especifica, que aspectos se


evalúan de cada elemento constitutivo del proceso
instruccional:

118
119
CAPITULO 15

LA CAPACITACIÓN DE ACTIVIDADES

9. La capacitación de actividades por sesión

Es la etapa en la que se estructura de principio a fin


todo aquello que implica la ejecución del proceso
instruccional.

Exige la toma de decisiones, la organización, el control


y la evaluación total de la labor llevada a cabo. Indica
a su vez, los propósitos de la instrucción, por lo
tanto, la planificación consiste en la determinación de
los procedimientos más adecuados para llevar a cabo
los programas.

Las razones por las cuales la planificación se hace


necesaria son:

 Hacer que la labor formativa sea más conciente y


mejor percibida y comprendida en sus detalles y
en su totalidad.
 Determinar los objetivos que se desean alcanzar.
 Precisar los recursos materiales y humanos que se
hacen necesarios.

120
Plan de sesión.

Es el proyecto de actividades convenientemente


estructuradas y distribuidas que deben desarrollarse en
un determinado tiempo y en función de los objetivos
instruccionales.

121
10. Técnicas didácticas

En capacitación los objetivos se clasifican de la


siguiente manera:

 Objetivos generales: son los que se formulan para


todo el plan de capacitación y de ellos se
desprenden los programas de capacitación.
 Objetivos particulares: son los que se diseñan para
los programas de capacitación, los cuales pueden
elaborarse por área, nivel, problema, territorio.
 Objetivos terminales: son los que se diseñan para
cada uno de los cursos de capacitación, donde se
indican desde luego las conductas a lograr por los
participantes.
 Objetivos específicos: son los que se diseñan para
cada uno de los temas que están contenidos en los
cursos.

TECNICAS DE ENSEÑANZA

Propósito de la Unidad: al término de la unidad los


participantes analizarán las características, usos y
aplicaciones de la técnica de enseñanza.

La didáctica, en términos muy simples pero eficaz, es


el “arte de enseñar”.

Factores esenciales de la didáctica:

Análisis del participante

 Edad
 Sexo
 Escolaridad

122
 Aptitudes
 Experiencias en la materia
 Motivaciones

Análisis de la materia:

 Contenido temático
 Unidades de instrucción
 Puntos clave (para ilustrarlos, para definir
tiempo de la enseñanza)

TÉCNICA EXPOSITIVA

Descripción: es la técnica bañista en la comunicación


verbal de un tema ante un grupo de personas.

Principales usos:

 Para exponer temas de contenido teórico o


informativo
 Proporcionar información amplia en poco tiempo
 Aplicable a grupos grandes y pequeños.

Desarrollo: el desarrollo de esta técnica se efectúa en


tres fases:

 Inducción: en donde el instructor presenta la


información básica que será motivo de su
exposición.
 Cuerpo: en donde el instructor presenta la
información detallada. Esta fase es en si misma el
motivo de su intervención.

123
 Síntesis: en donde el instructor realiza el cierre de
su exposición haciendo especial énfasis en los
aspectos sobresalientes de su mensaje e
intervención.

Recomendaciones:

 No abusar de esta técnica.


 Enfatizar y resumir periódicamente, lo que
facilitará la comprensión de su exposición por
parte de los participantes.
 Mantenerse en un lugar visible, dirigir la vista y la
voz hacia todo el grupo.
 Utilizar un lenguaje claro y con un volumen
adecuado.
 Utilizar ejemplos conocidos y significativos para los
participantes.

DISCUSIÓN EN PEQUEÑOS GRUPOS

Descripción: consiste en la formación de grupos de 4


a 10 personas con el fin de intercambiar experiencias,
ideas, opiniones y conocimientos con el objeto de
resolver un problema o situación conflictiva, tomar
decisiones, buscar datos o simplemente adquirir
conocimientos aprovechando los aportes de los
participantes.

Principales usos:

 Propiciar la creatividad y participación del grupo.

124
 Aprovecha los conocimientos y la experiencia del
grupo.
 Estimula la reflexión y análisis.

Desarrollo:

 Presentación por parte del instructor del tema o


problema a discutir e integración de los grupos.
 Discusión y análisis de los participantes del tema
en cuestión.
 Presentación de los aportes de cada uno de los
grupos ante el resto de los participantes.
 Resumen y conclusiones por parte del instructor.

Recomendaciones:

 Habilidad para moderar la discusión, estimularla y


no permitir que se desvíe.
 Verificar que el tema a discutir sea de interés.
 Procurar el análisis de todos los aspectos del tema.
 Evitar que un participante monopolice la discusión.
 Tener tacto y paciencia para comprender y
encausar las opiniones de los participantes.
 No permitir que la discusión se extienda demasiado
tiempo sobre el mismo tópico.
 Orientar hacia el logro de objetivos.

EL MÉTODO DEL CASO

Descripción: consiste en que el instructor otorga a los


participantes un documento que contiene toda la
información relativa a un caso, con el objeto de realizar

125
un minucioso análisis y conclusiones significativas del
mismo.

Principales usos:

 Esta técnica se utiliza cuando los participantes


tienen información y un cierto grado de dominio
sobre la materia.
 Estimula el análisis y la reflexión de los
participantes.
 Permite conocer cierto grado de predicción del
comportamiento de los participantes en una
situación determinada.

Desarrollo:

 Presentación del caso de estudio a fondo por parte


del instructor con base en los objetivos, nivel de
participantes y tiempo que se dispone.
 Distribución del caso entre los participantes.
 Análisis del caso en sesión plenaria.
 Anotar hechos en el pizarrón.

Análisis de hechos:

 El instructor orienta la discusión del caso hacia el


objetivo de aprendizaje.
 Se presentan soluciones.
 El grupo obtiene conclusiones significativas del
análisis y resolución del caso.

126
Recomendaciones:

 Es importante que el instructor no exprese sus


opiniones personales de manera adelantada del
caso.
 Considerar que en algunos casos no existe una
solución única.
 Señalar puntos débiles del análisis de los grupos.
 Propiciar un ambiente adecuado para la discusión.
 Registrar comentarios y discusiones.
 Guiar el proceso de enseñanza con discusiones y
preguntas hacia el objetivo.
 Evitar casos ficticios, muy simplificados o en su
defecto, muy extensos.

127
CAPITULO 16

TÉCNICAS DIDÁCTICAS

10. Técnicas dicácticas

LECTURA DIRIGIDA

Descripción: consiste en la lectura de un documento


de manera total, párrafo por párrafo, por parte de los
participantes, bajo la conducción del instructor. Al
mismo tiempo, se realizan pausas con el objeto de
profundizar en las partes relevantes del documento en
las que el instructor hace comentarios al respecto.

Principales usos:

 Útil en la lectura de algún material extenso que es


necesario revisar de manera profunda y detenida.
 Proporciona mucha información en un tiempo
relativamente corto.

Desarrollo:

 Introducción del material a leer por parte del


instructor.
 Lectura del documento por parte de los
participantes.
 Comentarios y síntesis a cargo del instructor.

128
Recomendaciones:

 Seleccionar cuidadosamente la lectura de acuerdo


al tema.
 Calcular el tiempo y preparar el material didáctico
según el número de participantes.
 Procurar que lean diferentes miembros del grupo y
que el material sea claro.
 Hacer preguntas para verificar el aprendizaje y
hacer que participe la mayoría.

LLUVIA DE IDEAS

Descripción: la lluvia de ideas es una técnica en la


que un grupo de personas, en conjunto, crean ideas.
Esto es casi siempre más productivo que cada persona
pensando por sí sola.

Principales usos:

 Cuando deseamos o necesitamos obtener una


conclusión grupal en relación a un problema que
involucra a todo un grupo.
 Cuando es importante motivar al grupo, tomando
en cuenta las participaciones de todos, bajo reglas
determinadas.

Desarrollo:

 Seleccione un problema o tema, definiéndolo de tal


forma que todos lo entiendan.
 Pida ideas por turno, sugiriendo una idea por
persona, dando como norma de que no existen

129
ideas buenas ni malas, sino que es importante la
aportación de las mismas.
 Dele confianza al grupo, aunque en algunos
momentos puede creerse que son ideas
disparatadas.
 Las aportaciones deben anotarse en el rotafolio o
pizarrón.

Si existiera alguna dificultad para que el grupo


proporcione ideas, el conductor debe de propiciar con
preguntas claves como:

¿Qué?, ¿Quién?, ¿Donde?, ¿Cómo?, ¿Cuando?


¿Por qué?

Identificar las ideas pertinentes. Una vez que se ha


generado un buen número de ideas, éstas deben de ser
evaluadas una por una. Luego se marcan para hacer
fácil su identificación.

Priorizar las mejores ideas. Los participantes evalúan la


importancia de cada aportación de acuerdo a los
comentarios del grupo, pero tomando en cuenta el
problema definido al inicio de la sesión.

Hacer un plan de acción. Una vez que se han definido


las soluciones, es necesario diseñar un plan de acción
y así proceder a la implementación de las soluciones.

Recomendaciones:

 Es recomendable usarla al inicio del planteamiento


de alguna sesión de trabajo.
 Se puede integrar a otras técnicas como la
expositiva, discusión en pequeños grupos.
130
 La persona que coordine la actividad, debe de
tener un amplio control del grupo y de alguna
manera familiarizado con el problema, aunque no
necesariamente.

DINÁMICAS DE GRUPO

Con el propósito de lograr un ambiente agradable para


el aprendizaje, se han desarrollado una serie de
técnicas con el nombre genérico de “Técnicas de
Rompimiento de Tensión “que tienen como finalidad:

 Romper la tensión que lógicamente experimentan


los participantes al inicio de un curso.
 Facilitar la comunicación entre los participantes en
sí y con el instructor. Que el instructor conozca a
los participantes y se sienta más seguro de sí
mismo ante ellos.
 Disminuir la agresividad o apatía que pudiera
haber entre el grupo.
 Lograr generar más confianza entre los
participantes para que puedan manifestar
abiertamente sus ideas y sus dudas. Lograr un
nivel de confianza adecuado para el desarrollo de
cursos que requieren comunicación franca de
problemas y sentimientos.

Las técnicas consisten en que los participantes y el


instructor se presenten entre sí, o den a conocer
algunos aspectos de su vida desconocidos para los
demás. En el caso de que ya se tenga un conocimiento
previo, las técnicas pueden servir para profundizar en
esta relación y otros fines específicos. Entre las

131
técnicas más comúnmente podemos citar las
siguientes:

a) Fiesta de presentación: consiste en que todos los


participantes se pongan de pie y circulen libremente
por el salón, presentándose a todos y cada uno,
estrechando la mano, diciendo su nombre,
preguntando y respondiendo sobre temas de interés
mutuo y terminando con alguna frase de cortesía
como: “Mucho gusto en conocerte”, “Me da gusto que
estemos juntos en este evento”, “ Espero que tengas
éxito en el curso”, etc. Y eso es todo.

Esto no consume más de 10 minutos, por lo que es


aconsejable en el caso de que no se conozcan los
participantes, el grupo sea superior a 30 personas y no
se trate de un curso en que se requiera lograr un alto
nivel de confianza inicial.

b) Presentación cruzada: en este caso, el instructor


forma parejas de personas que de preferencia no se
conozcan entre sí.

Cada integrante de la pareja le comunica a su


compañero los datos que el instructor haya
indicado previamente, relativo a su persona, gustos,
familia, aficiones, trabajo, profesión, etc., en un tiempo
que puede fluctuar entre 2 y 10 minutos.

Después que esta fase se ha cumplido, cada miembro


de la pareja presenta a su compañero ante todo el
grupo, ya sea como invitado o tomando su lugar, esto
es, presentándose como si fuera su compañero,
haciéndolo en primera persona; lo mismo harán todas

132
las parejas constituidas. Para ello no debe emplear más
de 2 o 3 minutos, esta técnica termina con un aplauso
para los que se presentan, porque genera emociones
que deben ser recompensadas por presentarse como
otra persona o al oír nuestros propios datos en boca de
otros.

c) Binas y cuartetas: es muy semejante al anterior,


pero tiene un paso más que constituyen parejas y se
dan información uno a otro durante 2 o 3 minutos por
persona.

Al finalizar esta fase cada persona selecciona a otra


pareja cualquiera, formando así cuartetas. En estas
condiciones cada miembro presenta a su compañero
ante la pareja seleccionada, poniéndose en su lugar.

Al finalizar la presentación de los cuatro integrantes, se


lleva a cabo lo mismo que ya se señaló en la técnica
Presentación Cruzada, presentándose como si fuera su
compañero ante todo el grupo.

d) Interrogatorio grupal: consiste en la formación


de pequeños grupos integrados entre cuatro o seis
personas, donde cada uno de sus miembros será objeto
de preguntas por parte de los demás, acerca de
cualquier tópico relacionado con él mismo ya sea al
azar o definidos con autoridad por el instructor.

El interrogatorio para cada uno de los miembros de


estos pequeños grupos puede variar entre 5 y 15
minutos, dependiendo de qué tanta integración se
quiera lograr, del tiempo disponible y del número de
integrantes del grupo.

133
En consecuencia, la duración del ejercicio fluctúa entre
20 minutos y hora y media. Se puede completar el
ejercicio por una segunda etapa, donde se dé a conocer
a todos los participantes las impresiones generales del
ejercicio.

Una característica importante de este ejercicio es


que cada participante está en libertad de contestar o
no a las preguntas que se formulen. En caso de que el
entrevistado se niegue a contestar una pregunta lo
hará con cortesía para no herir susceptibilidades y los
demás integrantes del grupo deberán aceptar sin
protestar.

e) Reglas del juego: con esta técnica se pretende


que los participantes fijen un decálogo de
reglas (aunque no necesariamente deben de ser 10),
que regirá el desarrollo del curso durante las sesiones
y para los fines que mantengan reunido al grupo.

Estas reglas pueden ser las siguientes:

1) Los integrantes del grupo se comprometen a


participar activamente.
2) Se deberán respetar los horarios señalados para el
curso con puntualidad y oportunidad.
3) Deberá haber absoluto respeto a la persona.
4) Se discutirá abiertamente las ideas.
5) Se comprometen los participantes a preguntar
todo aquello que no se entienda.
6) Informalidad en el trato y en el vestir.
7) Hablar con honestidad y franqueza en todo
momento.
8) Respetar el turno de la persona que esta hablando.

134
9) Aceptar la retroalimentación del grupo y del
instructor.

El instructor basa su juicio sobre


los medios verificando cuál de ellos le permitirá realizar
las tareas de capacitación de modo más efectivo y
económico.

Hace la mezcla más exacta de medios y métodos para


darle interés, llevar un ritmo adecuado y brindar una
experiencia satisfactoria a los capacitandos, a la vez
que se logran los objetivos del programa.

El instructor hábil planea con anticipación, sabiendo


que del uso efectivo y selección de medios resultará un
óptimo aprovechamiento del tiempo.

135
CAPITULO 17

LA HOMILÉTICA Y LA PREDICACIÓN

1. LA HOMILÉTICA Y LA PREDICACIÓN

La Homilética es el arte y la ciencia de la


predicación. La predicación es la comunicación de la
verdad de las buenas nuevas por un hombre a los
hombres. En la predicación hay dos elementos: la
verdad o el mensaje, y la personalidad o carácter del
predicador. No se puede prescindir de ninguno de
estos dos factores y ser todavía predicación. Para que
el hombre pueda entender el mensaje de verdad, éste
tiene que ser revestido de la personalidad humana del
predicador. Sin la personalidad humana llegaría a ser
una cosa teórica y abstracta. Por el otro lado, un
discurso que se pronuncia con elocuencia, que no
contenga el elemento de la verdad tampoco es
predicación.

Esta verdad no ha de ser expresada mecánicamente,


no simplemente por la boca y el intelecto, sino también
por el carácter y la personalidad del predicador. Es
preciso que la verdad domine la naturaleza moral y
espiritual del predicador. Él no ha de ser una máquina,
sino un verdadero hombre lleno del Espíritu Santo y de
fe, y el efecto de tal vida y tal predicación será que las
almas de muchas personas serán conmovidas.

136
Esto nos lleva al propósito de la predicación, que
siempre debe ser el de persuadir y conmover a las
almas de los oyentes. El mensaje puede ser dirigido a
los creyentes o a los incrédulos, pero el propósito no
debe cambiar. Siempre debemos persuadir y
conmover a las personas que nos oyen.

2. EL PREDICADOR Y SU PERSONALIDAD

La personalidad del predicador tiene mucho que ver


con el efecto de su mensaje. Un pintor puede ser un
canalla, y, sin embargo, hace una pintura que será
admirada en gran manera; un escritor puede ser
inmoral y no obstante producir un libro que le traiga
mucha fama.

No es así con el predicador y su sermón. Son


íntimamente unidos los dos; en verdad el sermón ha de
ser la expresión de una misma vida y experiencia. Si
no es así, lo que se llama su sermón no será sino “metal
que resuena o címbalo que retiñe” (1a. Corintios 13:1).

La verdad tiene que llenar al predicador antes que él


pueda proclamarla con poder que convenza. Aunque
es cierto que un predicador desconocido puede engañar
a la gente y aun puede haber almas convertidas a
Cristo, sin embargo, si ese mismo predicador
permanece en el mismo lugar hasta que le conozcan,
sus predicaciones llegarán a ser inútiles y aun
perniciosas. Por tanto, se ve que la preparación para
el ministerio del evangelio no consiste en ciertas reglas

137
para hacer sermones o la manera de darlos, sino en el
desarrollo del mismo predicador.

3. LA PERSONALIDAD DEL PREDICADOR

¿Qué clase de hombre debe ser el predicador? ¿Qué


elementos de su carácter necesitan ser cultivados en el
desarrollo de su personalidad? Veamos algunos puntos
importantes:

1. NO HA DE SER IMITADOR

Cada sermón que predica debe ser marcado con su


propia personalidad, y expresado en su propia
manera. Cada hombre tiene su individualismo que
debe marcar la obra que el Señor le ha dado para
hacer. Muchos hombres han fracasado en su ministerio
porque no estaban listos a ser como Dios lo había
hecho. Querían imitar a otros.
Se debe notar que los hombres que copian las maneras
de otros predicadores que han tenido buen éxito, casi
siempre copian sus faltas y no sus virtudes, y haciendo
esto se hacen ridículos al extremo. El predicador debe
expresar su propia personalidad lo mejor que pueda,
consagrándose al Señor y siendo lleno del Espíritu
Santo. De esta manera satisfará su sinceridad, honrará
a Dios, y será la mejor bendición al pueblo.

2. DEBE SER HOMBRE DE PROFUNDA PIEDAD

En las cartas del Apóstol Pablo ya anciano, al joven


Timoteo, aquel le exhorta muchas veces a la pureza y
a la piedad de vida. Lo que somos habla más recio que
138
lo que decimos, y ciertamente de una manera
efectiva. “Purificaos los que lleváis los utensilios de
Jehová” (Isaías 52:12).

El predicador tiene que ser limpio en los hábitos de


su vida. No ha de tener ningún hábito de su vida. No
ha de tener ningún hábito impuro ni vicio secreto. Al
que peca secretamente, Dios lo avergonzará
públicamente. La vida de David es una ilustración de
esa verdad. Le faltará poder en el púlpito al predicador
que no es limpio en su vida privada. Él no puede
presentarse con confianza si sabe que su vida no es
pura como debe ser. “Así que, si alguno se limpia de
estas cosas, será instrumento para honra, santificado,
útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra”
(2a. Timoteo 2:21).

3. DEBE SER HOMBRE QUE HABLA VERDAD

La exageración es una forma de mentir. Cambiar la


verdad es mentira. El predicador no ha de mentir aun
para hacer una ilustración. La vida del predicador es
una mentira si pretende ser lo que no es. La piedad en
el hogar debe acompañar la piedad en el
púlpito. Tenemos que decir la verdad a Dios y ante los
hombres. Si hemos hecho votos a Él paguemos los
votos. Si hemos prometido cumplir cierta obligación
ante los hombres en tal día, cumplamos es
obligación. Si no lo podemos cumplir, seamos hombres
y confesemos que no lo podemos hacer.

139
4. DEBE SER HOMBRE FORMAL

El predicador debe recordar de quien es siervo y que


corte representa. Algunos predicadores entristecen al
Espíritu Santo más por las palabras torpes y chanzas
que de cualquier otro modo. No debe llegar al púlpito
con espíritu de levedad—presentar el mensaje de Dios
es asunto serio.

5. DEBE CUIDAR SU SALUD FÍSICA

El Predicador debe ser lo mejor que pueda


físicamente. Un cuerpo sano es atractivo en el púlpito
y es una ayuda en la vida espiritual. Por tanto, es de
importancia tener suficiente descanso, tomar ejercicio
y observar una buena dieta.

6. EL BUEN ÉXITO EN LA PREDICACIÓN

EL BUEN ÉXITO EN LA PREDICACIÓN DEPENDE DE


VARIAS COSAS

1. El predicador debe tener un conocimiento amplio


de la Palabra. De conocerla y saber aplicarla a la
vida diaria.
2. El Predicador debe estudiar la naturaleza
humana. Si nos estudiamos a nosotros mismos
conoceremos a otros al bien.
3. El Predicador debe tener interés verdadero en
bienestar del pueblo que está sirviendo.
4. El Predicador debe ser bondadoso y cortés con
todas las personas.

140
5. El Predicador debe ser inteligente y dirigido por la
razón en sus decisiones.
6. El Predicador debe hacer uso del sentido común,
ya sea en el púlpito o fuera de él.
7. El Predicador debe predicar de un corazón lleno,
directamente a los corazones y las conciencias del
pueblo, con devoción santa.
8. El Predicador debe saber terminar antes de cansar
al auditorio.
9. El Predicador debe recordar que es mejor agradar
que ofender más fácil atraer con miel que con
vinagre – p ero no es bueno procurar agradar sólo
para tener el favor del pueblo.
10. El Predicador debe vivir de tal manera que
todos sepan que práctica lo que predica.
11. El Predicador debe dedicar todo su ser,
espíritu, alma y cuerpo al trabajo sagrado.

7. LOS INSTRUMENTOS DEL PREDICADOR

Como todo buen artesano, el predicador debe tener


ciertos instrumentos a su alcance. Estos instrumentos
le ayudarán a ser un mejor predicador y preparar
mejores mensajes. Los instrumentos que presentamos
en esta lección son básicos, y el predicador debe
aprender a usarlos bien.

1. LA BIBLIA

Este es el instrumento más importante de todos, y


es por eso que el predicador debe tener un buen
conocimiento de la Palabra. Debe comprender el

141
manejo correcto de la Biblia, debe estudiarla con
cuidado y con un corazón abierto para exponer el
mensaje de la Biblia con claridad.

Recomendamos que use para la predicación la


versión Reina Valera revisión 1960, por ser la más
común en las iglesias evangélicas. Pero el predicador
debe también tener todas las otras versiones
disponibles para su estudio, ya que muchas veces otras
versiones nos dan alguna aclaración de algunos pasajes
bíblicos. Algunas versiones son: La Versión Moderna
(1893), La Versión Hispánica (1962), La Versión
Popular (1966), El Nuevo Testamento Viviente (1972),
La Biblia de las Américas (1973).

2. UNA CONCORDANCIA

La concordancia es como un diccionario que contiene


las palabras de la Biblia en orden alfabético. Por medio
de la concordancia, el predicador puede buscar alguna
palabra de un texto y hallar la cita donde se encuentra
en la Biblia. Es una gran ayuda en la preparación de
sermones.

Hay varias concordancias que uno puede


conseguir. Algunas concordancias, como las que
vienen adjuntas a la Biblia, no son completas y
contienen solamente las palabras más importantes.

Pero el predicador puede conseguir una


concordancia completa de las Sagradas Escrituras que
contienen todas las palabras de la Biblia.

142
3. EL DICCIONARIO BÍBLICO

El diccionario bíblico es un libro que contiene muchos


datos históricos, la definición de términos, y datos
biográficos que ayudan al predicador a tener un mejor
trasfondo para la predicación.

4. COMENTARIOS

Los comentarios ayudan al predicador en la


interpretación de La Biblia. El predicador debe tener
por lo menos un comentario, y si es posible, varios
comentarios para poder comparar las diferencias
interpretaciones de la Biblia. Sin embargo, los
comentarios no son inspirados y deben ser usados sólo
como una fuente de referencia.

5. LIBROS DE ESTUDIOS BÍBLICOS

Hay muchos otros libros sobre ciertos temas de la


Biblia, o sobre alguna epístola. Estos libros también
son de ayuda al predica

143
CAPITULO 18

PREPARANDO EL MENSAJE

9. PREPARANDO EL MENSAJE

¿Cómo comienza uno a preparar un mensaje? ¿De


dónde viene el mensaje? Estas son preguntas
importantes, y a la vez difíciles de contestar, porque
hay muchos métodos que se pueden usar para el inicio
de un mensaje. Casi cada predicador tiene su propio
sistema de preparar mensajes y el estudiante debe
desarrollar su propio método.

En esta lección veremos algunas ideas y sugerencias


que pueden ayudar al predicador en preparar sus
mensajes.

1. Tenga un objetivo. Cada mensaje debe tener un


propósito. Sin una meta, el predicador no puede
empezar la preparación de un mensaje. Conocer
bien las necesidades de su congregación le
ayudará al predicador en establecer el objetivo de
su mensaje.
2. Busque una porción bíblica que corresponda al
objetivo que quiere lograr. La Biblia es una fuente
inagotable de recursos para mensajes que hablen
a las necesidades de los hombres.
3. Tenga un corazón abierto a la dirección del Espíritu
Santo. Este es el factor más importante en la
preparación de un mensaje. El Espíritu Santo nos
144
ayuda a descubrir las verdades eternas de la Biblia
y nos enseña cómo aplicarlas a las vidas de
nuestros oyentes.

10. PREPARANDO EL MENSAJE (CONCLUSIÓN)

En esta lección estaremos viendo otras sugerencias


para la preparación de mensajes.

1. LA ORACIÓN

Debemos recordar que somos representantes de


Dios ante el pueblo. Ellos esperan oír un mensaje de
Dios. No podemos presentar este mensaje sin la
unción del Espíritu Santo, y solamente por la oración
podemos tener esa unción.

2. EL ESTUDIO

Juntamente con la oración viene el estudio. Las dos


cosas se completan entre sí. El que sólo ora y no
estudia no podrá presentar un mensaje claro y
entendible, y el que sólo estudia y no ora dará un
mensaje vacío y sin poder.

3. EL BOSQUEJO

Para recordar los pensamientos y para poder


presentar el mensaje en forma más fácil de entender,
es necesario hacer un bosquejo. El bosquejo es como
el esqueleto del mensaje. Será responsabilidad del
predicador revestirlo con la “carne” que dará alimento
espiritual a sus oyentes.

145
11. EL TEMA DEL MENSAJE

1. Es de mucha importancia tener un tema que uno


conoce bien. El predicador que procura predicar
sobre un tema que él mismo no entiende tendrá
un fracaso.
2. Se debe escoger un tema que la congregación
entenderá. Siempre debemos procurar predicar al
nivel de nuestros oyentes, usando palabras que
ellos entienden, y sobre un tema que ellos podrán
apreciar.
3. El tema debe ser de valor espiritual. Se puede
desarrollar otros temas interesantes como de la
historia, la ciencia u otros asuntos. Pero eso no es
predicar a Cristo ni la Biblia. Debemos predicar
sobre las cosas que edifiquen a nuestros oyentes
en su vida espiritual, tal como las grandes
doctrinas y la aplicación práctica de éstas a la vida
diaria.
4. El tema debe coincidir con el blanco u objetivo del
mensaje. No debemos predicar sólo por
predicar. Toda predicación debe tener como fin
conmover a los oyentes y estimularle a alguna
acción espiritual.
5. No escoja un tema que no esté de acuerdo con su
propia experiencia. Si uno no está viviendo
santamente, no debe predicar de la santidad. No
se puede predicar de la victoria completa si uno
mismo vive en derrota.
6. El tema debe ser apropiado al tiempo, al lugar y a
los oyentes. No es apropiado predicar mensaje
evangelístico a un grupo de creyentes, ni es

146
aconsejable predicar sobre el crecimiento en la
vida cristiana a un auditorio de inconversos.

12. LAS VENTAJAS DE TENER UN TEXTO

El texto es la porción o parte de la Palabra de Dios


en que se basa el mensaje. Hay varias ventajas de
tener un texto.

1. Guarda al predicador cerca de la Biblia. No hay


mucho peligro de olvidar o despreciar la palabra si
se acostumbra explicar pasajes o porciones de ella
con cuidado.
2. Ayuda al predicador a evitar que su mente se
distraiga y que vague por otros rumbos. El
predicador debe seguir el hilo del texto y
preguntarse si no está divagando.
3. Despierta interés en la congregación. Si se escoge
bien el texto sirve de estímulo a los oyentes.
4. Gana la confianza de la congregación. Los oyentes
saben que el predicador va a proclamar la Palabra
de Dios y no sus propias opiniones.
5. Da autoridad y valor al predicador en proclamar su
mensaje. Ya sabe que “así dice Jehová” no tiene
por qué temer. A la vez, el pueblo está deseoso
de oír un mensaje con autoridad divina.

13. CÓMO ESCOGER TEXTOS

En esta lección queremos dar algunas indicaciones


sobre el texto y cómo escogerlo.
147
1. Busque la dirección del Espíritu Santo. Si vivimos
continuamente bajo la influencia y el poder del
Espíritu Santo no será difícil obtener esta dirección.
2. Lea la Biblia con constancia. La Biblia es la mina
del predicador. Cuando algún pensamiento,
ilustración o argumento le impresiona, debe
apuntarlo en un cuaderno. A veces al leer las
Escrituras, un cierto texto o pasaje le llama la
atención y aun un bosquejo se presenta. Hay que
apuntar tales pensamientos y algún día le servirán.
3. Esté al tanto de las necesidades de su
congregación; sus necesidades físicas, mentales,
morales y espirituales. El predicador que toma en
cuenta las necesidades de su congregación les
ayudará con sus mensajes.
4. Lea otros libros buenos. Hay que leerlos, no para
copiar, sino para recibir inspiración. Estos libros
sirven como tónico para la mente y el corazón. El
estudio de las biografías de grandes predicadores,
misioneros y reformadores es una grande
inspiración al predicador.

14. PRECAUCIONES ACERCA DE ESCOGER UN


TEXTO

Hay ciertas precauciones que el predicador debe


tomar al escoger el texto para su mensaje.

1. No debe escoger textos demasiado difíciles. Hay


algunos textos que son oscuros, profundos y
difíciles de interpretar. El predicador no debe
meterse a las aguas profundas si no está seguro

148
que sabe nadar bien. Es preferible usar textos que
son claros y entendibles.
2. Se debe evitar la controversia. No es aconsejable
usar el púlpito para la polémica. Nunca debemos
usarlo como un fuerte de donde atacar a los
enemigos. Debe evitar usar textos
controvertibles, porque será fácil caer en el error
de estar predicando nuestras propias opiniones.
3. Hay que tener cuidado si se usa textos del libro de
Job, Cantares o Eclesiastés. Se debe considerar el
objeto del libro y el carácter de la persona que
habla.
4. Nunca debe usarse como texto una parte de un
pasaje que solo expresa una parte de la
verdad. Ejemplo: “No hay Dios”, Salmo
14:1 “Todo hombre es mentiroso”, Salmo 116:11

15. INTERPRETANDO EL TEXTO

Queremos ahora considerar algunas reglas para la


interpretación correcta del texto.

1. Hay que averiguar si el lenguaje del texto es literal


o figurativo. Vea Juan 2:19, 21, 22. En este
pasaje las palabras “templo” y “cuerpo” se referían
literalmente al cuerpo físico de Cristo. Vea Mateo
26:26. En este pasaje la palabra “cuerpo” se usa
no en forma literal sino figurativa. Las palabras
“lavando” y “lavar” son usadas literalmente. En la
historia de Naamán (2°. Reyes 5) se usa en el
sentido literal, mientras en 1a. Corintios 6:11 la
palabra “lavados” se usa figurativamente.

149
Siempre debemos tomar la Biblia en sentido literal
a menos que el contexto, los pasajes paralelos o el
mismo texto muestren que el lenguaje es
figurativo. Creemos que la Biblia dice lo que
quiere decir. Averiguar lo que la Biblia dice
requiere estudio esmerado.
2. Hay que averiguar el sentido de las palabras dado
por lo diferentes escritores de la Biblia. Todos no
dan el mismo sentido a la misma palabra.
Ejemplo: La palabra “fe” –en Gálatas 1:23; 1a.
Timoteo 3:9; 4:1 y Hechos 24:24 quiere decir el
Evangelio de lo cual fe en Cristo es la gran
doctrina. En Hechos 17:31 y Hebreos 11:1 quiere
decir prueba o evidencia.
3. Hay que considerar las circunstancias del escritor
y de las personas a quienes fue escrito. ¿Bajo qué
condiciones fueron escritas las palabras? ¿Qué era
el carácter del pueblo a quien fue escrito?
4. Ejemplo: En 1a. Corintios 3:1-3, Pablo se dirige a
la situación que existía en la Iglesia de Corinto. No
podemos aplicar estos versículos universalmente a
todas las iglesias ni a todas las personas en este
tiempo. Por cierto, se aplican a ciertos casos hoy,
pero reconocemos que también hay iglesias
espirituales.
5. Hay que considerar la enseñanza de toda la
Escritura en conjunto. Ningún texto debe ser
interpretado aparte de lo que toda la Biblia
enseña. Se entiende mejor la Escritura
comparándola consigo misma. Los hombres
piadosos de todas las edades han sentido la
necesidad de leer reverentemente la palabra de

150
Dios comparando Escritura con Escritura.
Ejemplo: Si en base de Romanos 5:1-11 uno
enseña que la justificación por la fe nos libra de la
necesidad de la santidad, no es bien interpretado,
porque contradice las otras enseñanzas de la
Biblia, tales como 1a. Tesalonicenses 4:3 y
Hebreos 12:14.
6. Un conocimiento de las costumbres del pueblo a
quien la Biblia fue escrita es una gran ayuda en
interpretarla correctamente. Ejemplo: En Juan
13:14 Jesús dijo a sus discípulos, “vosotros
también debéis lavaros los pies los unos a los
otros”. Para entender este versículo tenemos que
saber algo de las circunstancias y de la cultura de
los judíos. Los judíos siempre mandaban a sus
siervos a lavar los pies de sus huéspedes. Era
trabajo de mozo. Jesús lo hizo y mandó a sus
discípulos que lo hicieran. Aquí la interpretación
importante es la lección de humildad y servicio.

16. LAS FUENTES DE INTERPRETACIÓN DEL


TEXTO

Existen fuentes de interpretación que pueden ayudar


al predicador en la preparación de su mensaje. En esta
lección vamos a ver algunas de éstas.

1. El contexto del pasaje: El contexto, es,


sencillamente, lo que va con el texto; lo que viene
antes y lo sigue después. Por eso es muy
importante estudiar todo el pasaje para ver en qué

151
circunstancias se dijo las palabras del texto, y que
es su verdadero sentido.
2. El uso de pasajes paralelos. Se debe usar
diligencia en comparar textos paralelos, pasajes en
que el asunto es el mismo, equivalente o
semejante. Compárense Marcos 8:36 con Lucas
9:25 y Mateo 21:1-11 con Marcos 11:1-
11. Muchas veces descubrimos nuevos detalles en
el relato al leer la misma historia en los diferentes
evangelios.
3. El texto mismo. Hay que averiguar exactamente
lo que quiere decir la Biblia en el texto. Para esto
hay que leer cuidadosamente varias veces,
observando la puntuación, las tildes, etc.
4. Otros libros de estudios tales como los medios
disponibles para la buena interpretación del texto,
pero no olvidemos que la Biblia misma es su mejor
comentario.

152
CAPITULO 19

EL MATERIAL PARA EL MENSAJE

17. EL MATERIAL PARA EL MENSAJE

Habiendo escogido el texto y el tema uno necesita


recoger el material para la preparación del
mensaje. Aquí uno debe insistir en pensar por sí
mismo, y no predicar los pensamientos y sermones de
otros. Aunque cuete mucho al principio, hay que
hacerlo, y al fin tendrá éxito, porque haciéndolo, uno
aprende a hacerlo. Predicando el sermón de otros
como si fuera propio es una forma de robar.

Al comenzar a pensar en el texto y el tema, ¿qué


preguntas se hacen?

1. ¿QUÉ HE LEÍDO SOBRE ESTE TEMA

Recoja sus pensamientos. Escríbalas mientras esté


pensando, no procurando ponerlos en orden,
primeramente. La primera cosa es pensar. Algunos no
tienen muchos pensamientos porque no leen
mucho. La lectura hace sabio al hombre. Es como un
tónico a la mente. Al hombre que lee no le faltarán los
pensamientos. Si uno no lee mucho, tiene muy poco
que dar. Sobre todo, debe leer la Biblia, no de vez en
cuando, sino de una manera sistemática y
regular. Tendrá fracaso el predicador que lee la Biblia
solamente para sacar sus textos, y no se llena de sus
153
verdades y pensamientos. Nunca descuide del estudio
de la Palabra. Entonces lea buenos libros: historia,
geografía, ciencia y sermones.

2. ¿QUÉ HE OBSERVADO QUE DARÁ LUZ SOBRE


ESTE ASUNTO?

El predicador debe tener siempre ojos que vean en


las circunstancias ordinarias, lecciones útiles. Cristo
observaba, y sus sermones abundan con ilustraciones
tomadas de lo que Él veía y oía: “El sembrador salió a
sembrar”, “considerad los lirios”, “Diez vírgenes …
salieron a recibir al esposo”. Jesús veía, oía y usaba
tales cosas en sus sermones. Es bueno tener un
cuadernito siempre a mano para apuntar lo que se ve
y se oye que impresiona. Tales ilustraciones serán más
interesantes y a propósito que las que se toman de un
libro.

3. ¿QUÉ HE PENSADO SOBRE ESTE ASUNTO

El Predicador debe estar escribiendo los


pensamientos sobre varios temas cuando le vienen y
luego añadir a ellos mientras vayan
desarrollándose. Muchos pensamientos buenos se
pierden porque no los escribimos.

4. ¿QUÉ MATERIAL TENGO YA SOBRE ESTE


ASUNTO?

Uno no debe procurar recordar todo, sino guardar su


material donde pueda hallarlo. El peligro de recoger
material solamente al tiempo de predicar, es que los
pensamientos no serán bien digeridos. Necesitas uno

154
estar recogiendo siempre verdades que le ayudarán o
le servirán.

18. EL ARREGLO DEL MATERIAL

El predicador debe arreglar el material de tal manera


que todo converja al propósito del mensaje. Para
algunos es fácil el arreglo; pero para la mayor parte es
verdadero trabajo. De todos modos, el predicador
debe aprender a hacerlo.

LAS VENTAJAS EN EL ARREGLO DEL MATERIAL

1. Para el predicador. Es de gran ventaja para el


predicador porque para el buen arreglo se
necesitan pensamientos claros y ordenados,
además de un conocimiento del asunto. Una vez
bien arreglado, es mucho más fácil que el
predicador siga el hilo de su mensaje.
2. Para los oyentes. Mucho del efecto del mensaje
depende del arreglo de los pensamientos. Si el
mensaje está bien arreglado es más fácil para la
congregación entenderlo y retenerlo. Si está
desordenado e indistinto, aunque sea elocuente,
no retendrá mucho la congregación. Y este es el
propósito en predicar: que la congregación saque
provecho.

LAS CARACTERÍSTICAS Y CUALIDADES DEL BUEN


ARREGLO

1. Un solo Tema. Una de las lecciones que el


predicador debe aprender primero es concentrarse
155
en un solo tema. No debe tener varios en el
mismo mensaje.
2. Las divisiones del sermón deben tener una
conexión lógica. No debe exhortar antes de
instruir, o dar la aplicación antes de la
explicación. El argumento para el intelecto debe
preceder a la apelación de las emociones. De las
emociones se llega a la voluntad. El lado negativo
precede al positivo, las generalidades a las
particularidades. Generalmente el plan del
mensaje debe ser fácil de seguir, pero no debe ser
siempre lo mismo.

19. LA INTRODUCCIÓN

Cada mensaje debe empezar con una


introducción. El propósito de la introducción es:

1. Para despertar interés. Si no se logra el interés en


el principio, es probable que no se logrará durante
todo el mensaje. La congregación no tendrá
interés simplemente porque se le ha suplicado
escuchar. El que habla tiene que despertar
interés.
2. Para introducir lo que sigue en el
mensaje. Recordando esto, no es bueno poner
todo el mensaje en la introducción. No debemos
presentar todo de una vez.

Seguidamente veamos algunas fuentes de una


buena introducción.

156
1. EL TEXTO

a. El contenido del texto. Ejemplo: 1 Timoteo


3:16. Se ve que es un himno de la iglesia primitiva
que confesaba la encarnación y explicaba el
misterio de la piedad. Es interesante esto como
introducción.
b. De la familiaridad del texto. Ejemplo: Salmo
23:1. Aquí se puede hablar de los miles que han
sido bendecidos por este texto. Esto da interés al
principio.
c. Corrigiendo ideas falsas acerca del
texto. Ejemplo: 1a. Timoteo 6:10. No dice que el
dinero es raíz de todos los males como muchos
suelen pensar, sino el amor al dinero.

2. EL CONTEXTO

Es un mensaje sobre Juan 3:3, el contexto haría una


introducción interesante.

3. LA HISTORIA ACERCA DEL TEXTO

En un sermón sobre Isaías 6, sería interesante


hablar del tiempo de Isaías, el reinado glorioso de
Uzías, su pecado, castigo y muerte, y luego después de
la muerte del rey, la visión de Isaías.

4. UNA DESCRIPCIÓN DEL LUGAR

Muchas veces el lugar donde se hablaron las


palabras del texto añade unos detalles de interés para
una introducción.

157
5. LAS COSTUMBRES Y CULTURA DE LA BIBLIA

Una congregación siempre tiene interés en los


hábitos y costumbres de las personas mencionadas en
la Biblia.

6. LAS CIRCUNSTANCIAS

Saber bajo qué circunstancias fue escrita la porción


es de interés. En un sermón sobre Filemón, el relato
de las circunstancias de Pablo es de interés. Su amigo
Filemón, era dueño de esclavos. Un esclavo, Onésimo,
se fugó a Roma. Allí fue convertido y Pablo le iba a
volver a su amo y escribió la carta para mandarla con
Onésimo a Filemón.

7. LA OCASIÓN

En un sermón predicado al aire libre se puede hacer


referencia a que Cristo predicó al aire libre. Un
predicador dio mensaje a unos trabajadores. Él
introdujo su mensaje con contar que Cristo trabajó
como carpintero.

8. EL TEMA ILUSTRADO POR UN SUCESO


RECIENTE

Algún terremoto, inundación o tragedia puede servir


como una introducción a un mensaje sobre la
inseguridad de la vida, bienes y posesiones.

158
20. LAS CARACTERÍSTICAS DE UNA BUENA
INTRODUCCIÓN

Siendo que la introducción es tan importante,


queremos ver algunas de las características de una
buena introducción:

1. No debe prometer demasiado. Es bueno preparar


la introducción después de preparar el mensaje.
2. No debe ser muy recia y demasiado llena de
emoción. Mejor es comenzar con un todo ordinario
y tratar el mensaje gradualmente.
3. No debe ser demasiado larga. Una anciana dijo
una vez que su pastor ocupaba tanto tiempo en
poner la mesa y arreglar las cosas, que ella ya
había perdido el apetito cuando la comida llegaba,
o antes que llegara.
4. Debe tener relación vital con el tema. La
introducción no debe referir un asunto y el
mensaje a otro.
5. Debe contener solamente un tema. Así como no
se debe tratar más de un tema en el mensaje,
tampoco se debe tratar dos asuntos en la
introducción.
6. Debe tener una transición natural. Debe ser fácil
salir de la introducción al cuerpo del mensaje. La
introducción debe servir de embudo para canalizar
los pensamientos hacia el hilo del mensaje.
7. Debe ser preparada con cuidado. Recuerde que el
éxito de su mensaje depende de la primera
impresión que tenga la congregación. La
introducción puede preparar el ambiente para el
mensaje, o destruir el interés de los oyentes.

159
21. EL MENSAJE MISMO

El desarrollo del mensaje mismo ha sido llamado el


plan o argumento. Uno puede hacer el número de
divisiones o puntos principales como sean
necesarios. Pero es aconsejable tener por lo menos
dos, pero no más de cinco divisiones. Por lo general se
hacen tres divisiones principales. Algunas sugerencias
en cuanto a las divisiones son:

1. No deben ser demasiado marcadas o


diferentes. Debe haber una conexión lógica entre
las divisiones.
2. Las divisiones deben presentar el tema a la
congregación en una manera clara, definida y
completa. Se debe tener cuidado especialmente
cuando el tema no es muy claro en el texto.
3. Las divisiones deben ser naturales y lógicas
referente al orden y transición de una a otra.
4. Las divisiones negativas deben preceder a las
positivas. Hay algunos que creen que las
divisiones deben ser anunciados en el principio;
otros, que deben ser dadas al llegar el punto, y aún
otros que creen que nunca deben ser mencionadas
en el púlpito. Cada uno tendrá que decidir por sí
mismo.

22. LA PRIMERA DIVISIÓN

La primera división de un mensaje debe tratar de


aclarar el asunto y la doctrina o deber que el sermón
160
quiere enseñar. Debe contestar la pregunta, ¿Qué
es? No debe haber ninguna equivocación o parte mal
entendida del tema cuando la primera división está
concluida. En un sentido especial, esta división apela
al intelecto en vez de las emociones o la voluntad.
¿Cómo podemos contestar la pregunta "¿Qué
es?" en el mensaje?

1. Por definición del Tema y sus términos. Si el tema


del sermón es la santificación, la primera división
puede dar la definición de la palabra, otros
términos que quieren decir la misma cosa, errores
en cuanto a la santificación y lo que no es. Puede
ser aclarado el tema, dando su relación a la
justificación.
2. Por comparación. Podemos comparar, relacionar
y hacer contraste entre el tema y otros
asuntos. Cristo usó este método muchas veces,
comparando el reino de los cielos a alguna cosa
bien conocida. “El reino de los cielos es semejante
a un mercader que busca buenas perlas”, “El reino
de los cielos es semejante a una red”. Jesús
vendrá “como ladrón en la noche”. Las escrituras
usan el método de definición por contraste. Por
ejemplo, las ovejas y las cabras; el trigo y la
cizaña; la luz y la oscuridad.
3. Por ilustración. Una ilustración es al sermón lo
que una ventana es a una casa. Una casa no debe
ser toda ventana, ni un sermón toda
ilustración. Uno debe estar muy seguro que la
ilustración verdaderamente ilustra el tema. En
resumen, diremos que el propósito de la primera
división del mensaje es exponer el tema en una

161
manera clara, por definición, explicación, relación,
comparación, contraste o ilustración.

162
CAPITULO 20

LAS DIVISIONS

23. LA SEGUNDA DIVISIÓN

La segunda división de un mensaje debe contestar


la pregunta ¿Por qué? Debe exponer la necesidad, la
razón y el por qué uno debe creer y aceptar lo dicho.

No es suficiente decir que una cosa es cierta. Hay


que probarlo. Cristo dio muchas pruebas infalibles de
su resurrección. Por supuesto no es necesario probar
todas las cosas, pues hay unas que son muy
evidentes. No es necesario probar que existe el sol. Se
puede ver. Tampoco necesitamos probar que hay Dios.

Comencemos con un hecho ya conocido por el


oyente. Procedamos de lo conocido a lo
desconocido. Usemos argumentos comunes. Cuando
Pablo hablaba a los agricultores hablaba de “tiempos
fructíferos”, pero cuando hablaba a los atenienses
hablaba de “sus poetas”. Los pobres escuchaban a
Jesús con gusto porque les hablaba de una manera que
podían entender. Es bueno en tanto que sea posible,
usar argumentos de las Escrituras porque convencen
mejor.

163
¿De qué podremos hacer argumentos?

1. De la Causa y Efecto. Esto quiere decir que cada


efecto tiene una causa. Nada es sin causa. Si uno
quiere probrar la resurrección de Jesucristo, puede
usar argumentos tales como la tumba vacía, la
Iglesia Cristiana, etc. Estos son efectos. ¿Qué son
las causas? ¿Cómo sucedió que la tumba quedó
vacía? Era por el poder divino de Cristo.
2. Del Testimonio. El testimonio puede tener mucho
uso en un mensaje. ¿Qué piensan de
Cristo? ¿Qué era el testimonio de los que le
conocieron bien? ¿Qué dijeron de Él sus
enemigos? Mucho del efecto del testimonio
depende del carácter del testigo, el número de
testigos, y el hecho a que testifican. Lo primero
con respecto al testimonio es la autoridad de las
Escrituras. En cuestiones de la fe y de la práctica
cristiana, la Biblia es la última autoridad. Uno
debe tener mucho cuidado en citar a otros autores.
3. De la Analogía. Esta forma de raciocinio está
basada en la semejanza de dos o más cosas en
ciertos puntos, y su semejanza inferida en otros
puntos. Si los hombres dicen que la doctrina del
pecado original es incompatible con la bondad
divina, podemos señalar, como prueba por
analogía, la enfermedad heredada, la deshonra
heredada y las tendencias al vicio heredadas.
4. De la Refutación. Refutar es más fácil que probar,
como más fácil es deshacer que hacer. En la
refutación, dígase claramente la cosa que va a
refutar, y entonces contéstese.

164
5. La experiencia. El argumento de más valor de la
existencia de Dios y de la deidad de Cristo, es la
experiencia cristiana. Pablo usó este modo en 1a.
Corintios 15:17. “Y si Cristo no resucitó, vuestra
fe es vana; aún estáis en vuestros pecados”. Los
corintios sabían que fueron librados de su vida
pecaminosa por un poder sobrenatural que había
venido del Cristo, resucitado. En la experiencia de
la oración, la oración contestada es la mejor
prueba de la realidad de la oración.

24. LA TERCERA DIVISIÓN

El Propósito de la tercera división es presentar la


manera por la cual el tema del mensaje puede ser
efectuado. Contesta la pregunta ¿cómo? Si el tema ha
sido la regeneración, la primera división explicará qué
es; la segunda, por qué se necesita; y la tercera
división cómo recibimos la regeneración.

Los dos pensamientos en la presentación de esta


división son: la agencia divina o lo que Dios hace, y la
agencia humana o lo que le corresponde al hombre
hacer.

El predicador debe explicar claramente qué debe


hacer el hombre para lograr lo que el mensaje le ha
presentado. Esto lo debe presentar en forma
específica, y no en sólo generalidades. Si no se logra
presentar bien el ¿Cómo? Todo lo que se hay
presentado en las divisiones anteriores del mensaje se
echará a perder.

165
Es también importante hacer énfasis en que es
posible que el oyente logre lo que hemos presentado
en el mensaje. Debemos predicar lo práctico y no sólo
lo ideal, y por lo tanto es necesario hacer sentir que
cada oyente puede obtener la experiencia, la victoria o
la gracia que hemos presentado en nuestro mensaje.

25. LA APLICACIÓN

Esta parte del mensaje es muy importante, porque


debemos hacer el sermón práctico. Hay unos que
hacen la aplicación práctica después de cada punto,
pero parece natural que hay una aplicación práctica al
fin del mensaje. Por tanto, si uno hace aplicación
práctica después de cada punto, sería bueno siempre
dejar algo que decir al fin del sermón.
La aplicación puede ser una de varias clases:

1. Instrucción.

Si el tema es la necesidad del estudio de la Biblia,


en la aplicación sería bueno decir cómo pueden
estudiarla con provecho. A veces el predicador despide
a su congregación convencida y deseosa, pero
ignorando la manera de satisfacer su deseo.

2. Persuasión.

No es suficiente que los hombres sean convencidos,


sino es necesario que lo sientan. Los hombres, por lo
general, no dejan el pecado porque lo deben
dejar. Tienen que sentir la culpabilidad del pecado

166
antes que lo dejen. En otras palabras, tienen que ser
persuadidos de que es a su propio interés eterno
dejarlo.
Tenemos que persuadir a los hombres. Por tanto,
necesitamos considerar las emociones y los hechos. La
voluntad no obra independiente de las emociones; obra
movida por ellas. La razón no gobierna a muchos
hombres. Sus hechos dependen de sus
emociones. Necesitamos estudiar este punto para
conocer cómo las emociones pueden impulsar acción.
Necesitamos dar atención especial a los motivos que
guían a los hombres a accionar. Podemos definir estos
motivos como las necesidades espirituales,
intelectuales, morales y materiales. El predicador
tratará especialmente de las fases espirituales y
eternas en estos motivos para guiar a los hombres a
acción.

26. ORGANIZANDO EL MATERIAL EN UN MENSAJE

En esta lección presentamos las divisiones


principales de un mensaje sobre el tema “El
Arrepentimiento”. También están nueve incisos para
aclarar las tres divisiones principales.
El alumno debe estudiar el material cuidadosamente
y luego organizar el mensaje.

EL ARREPENTIMIENTO

 ¿QUÉ ES EL ARREPENTIMIENTO?
 ¿POR QUÉ DEBEMOS ARREPENTIRNOS?
 ¿CÓMO SE ARREPIENTE?

167
1. Porque todos hemos pecado.
2. No es sólo remordimiento.
3. Es tristeza por el pecado con la determinación
de abandonarlo
4. Oyendo la predicación del evangelio.
5. Porque habrá un juicio.
6. Es odio al pecado.
7. Porque Dios lo requiere.
8. Considerando que Cristo murió por nuestros
pecados.
9. Confesando y abandonando nuestros pecados.

27. UN BOSQUEJO EJEMPLAR

En esta lección presentamos a continuación un


bosquejo sobre el tema “El Nuevo Nacimiento”. El
alumno debe estudiar este bosquejo cuidadosamente.

“EL NUEVO NACIMIENTO”

INTRODUCCIÓN

Tratar la historia de Nicodemo y cómo llegó a Jesús


de noche.

I. ¿QUÉ ES EL NUEVO NACIMIENTO?

1. No es sólo una reformación (Juan 3:3)


2. Es un nacimiento espiritual. (Juan 3:6; 2a. Cor.
5:17)

168
3. Es participar de la naturaleza divina. (2a. Pedro
1:4)

II. ¿POR QUÉ NECESITAMOS NACER DE NUEVO?

1. Porque el hombre es pecador. ( Rom 3:23)


2. Porque Jesús dijo que era necesario (Juan 3.5)
3. Porque la santidad de Dios lo demanda (1a. Pedro
1:16)

III. ¿CÓMO PUEDE UNO NACER DE NUEVO?

1. Por la obra del Espíritu Santo. (Tito 3:5)


2. Por aceptar a Cristo (Juan 1:12)
3. Por el arrepentimiento y la fe (1a. Juan 1:9; Gal.
3.26)

APLICACIÓN

Los resultados del nuevo nacimiento:

1. Dejar de pecar y vivir vidas justas (Gal. 5:16)


2. Amar a los hermanos (1a. Juan 4:7)
3. Andar en la luz (1a. Juan 1:7)

¿Ha renacido usted?

169
CAPITULO 21

MÉTODOS DE PREDICACIÓN

28. LAS ILUSTRACIONES

1. Su importancia

Casi no se puede medir la gran importancia de las


ilustraciones. Los mejores predicadores han sido
hábiles en el uso de ilustraciones. A los niños les
gustan las historias, y casi no hay persona demasiada
anciana para que goce en una historia.
Más que ningún otro, Jesús ha demostrado por su
ejemplo el valor de las ilustraciones. No es extraño que
el pueblo le escuchara con interés por horas y aún
días. El trabajo del predicador es, al igual que Jesús,
despertar en los oyentes interés en oír, y luego hacerles
sentir, y entonces hacer. Si no entienden, tampoco
sentirán ni harán.

La ilustración ayuda mucho a la congregación a


llevar la verdad del sermón consigo. Muchas veces
olvidan el texto y el argumento o explicación, pero
recuerdan la ilustración, y por supuesto, con la
ilustración, la verdad que ésta enseñó.

2. El propósito de las Ilustraciones.

a. Para dar luz sobre el asunto. Como uno no quiere


vivir en una casi sin ventanas, tampoco le gusta

170
oír un mensaje sin ilustraciones. Uno dijo a cierto
predicador, “Usted nos dice lo que son las cosas,
pero no nos dice a qué son semejantes”.
b. Para explicar. Jesús dio muchas explicaciones por
medio de parábolas o historias. Él enseñó el valor
de la humildad cuando habló del fariseo y el
publicano; de la perseverancia en la oración
cuando habló del juez y la viuda, del amigo que
pidió pan a media noche.
c. Para traer convicción. Se ve esto en la parábola
que usó el profeta Natán cuando habló a David de
su pecado.
d. Para probar. Se pueden usar ilustraciones para
probar un punto. Jesús hablaba del cuidado que
Dios tiene de las aves y de las flores para probar
que Él tiene cuidado de nosotros.

29. LAS FUENTES DE ILUSTRACIONES

Las mejores ilustraciones son las que uno mismo ha


recogido de su propia experiencia. No es aconsejable
usar ilustraciones de “libros de ilustraciones” porque
muchas veces son cosas viejas que no dan al caso
presente.

¿Cómo puede uno recoger ilustraciones? A


continuación, damos algunas sugerencias.

1. Tenga los ojos abierto para observar. Se dice de


Jesús que Él vio como los fariseos escogían los
mejores asientos. Él observaba. Hallaba las
ilustraciones en los lirios, el cuervo, la sal, la

171
candela, el almud, el hipócrita, las puertas anchas
y angostas, los deudores, etc. Teniendo ojos,
miremos; teniendo oídos, oigamos.
2. Use lo que está disponible. El reino de la
naturaleza contiene muchos ejemplos para
ilustraciones. Jesús lo hizo. Habló de la fe que
mueve las montañas, de ríos de agua viva, de la
vid y los pámpanos. También hay mucho material
para ilustraciones en la historia, la poesía y las
biografías. Se pueden tomar muchas ilustraciones
de los niños.
3. Use la imaginación. Está bien inventar una
ilustración o añadir detalles de la imaginación a las
historias bíblicas. La congregación debe saber que
es sólo lo que imaginamos. No es bueno pretender
que la ilustración es cierta.

Ahora queremos dar algunas sugerencias en cuanto


a las ilustraciones.

a. Deben ser frescas y nuevas.


b. Deben ser sencillas. Ilustraciones complicadas no
dan buenos resultados.
c. Deben ser comprensibles para la congregación.
d. Deben ser veraces, a menos que digamos que
estamos usando la imaginación.
e. Deben ser usadas sólo para aclarar o ilustrar un
punto del mensaje. No debemos contar una
ilustración sólo por es bonita e interesante, ni
debemos añadir un punto al sermón sólo para
poder usar una ilustración.
f. No debemos usar demasiadas ilustraciones. La
casa necesita ventanas, pero no toda la casa debe
ser ventana.
172
g. Esté seguro de saber bien la ilustración, y saber
contarla bien. Una buena ilustración mal contada
pierde su efecto.
h. Es bueno guardar un libro con apuntes de
ilustraciones para el archivo.

30. PRÁCTICA SOBRE ILUSTRACIONES

Para esta lección, escriba una breve ilustración para


cada uno de los siguientes temas. Procure que sean
ilustraciones de algo que usted ha observado.

1. Fe en las promesas de Dios.


2. La Salvación en Cristo.
3. El alcance del pecado.
4. La carnalidad.
5. El crecimiento en la vida cristiana.

31. MÉTODOS DE PREDICACIÓN

La presentación de un mensaje puede hacerse en


varias maneras. Algunas de éstas son:

1. Improvisadamente o sin notas o bosquejo.

Cuando decimos que un mensaje es improvisado, no


significamos que improvisa la preparación, puesto que
ésta debe hacerse tan completa como si fuera
presentado usando otro método. Lo único que se
improvisa es el lenguaje empleado en el momento de
predicar, ya que no se usan apuntes, bosquejo, o

173
notas. Este método de presentar el mensaje es muy
bueno, pero requiere gran capacidad de expresión y
mucha experiencia. Además, requiere mucha
autodisciplina para no extraviarse del hilo del
sermón. No es aconsejable que los principiantes lo
usen o procuren usarlo.

2. Memorizar el mensaje.

Uno de los más distinguidos predicadores ha usado


con mucho éxito este método, que consiste en escribir
y luego memorizar todo el mensaje para predicarlo de
memoria. Muchos lo prefieren por temor al método de
improvisación. No cabe duda que éste es el método
que mejor garantiza la buena presentación en cuanto
al lenguaje se refiere. Tiene sin embargo algunas
desventajas, siendo una de ellas la gran cantidad de
tiempo que se emplea en escribir y después memorizar
todo el mensaje. Otra es que naturalmente divide la
atención del predicador hacia sí mismo y hacia la
congregación. La más grande desventaja es el peligro
de fracasar si llega a olvidar una sección del
discurso. Por lo tanto, no son muchos los que pueden
emplear este método de manera satisfactoria. A veces
dan la impresión de que lo que están hablando no es
original, sino discurso de alguna otra persona.

3. EL SERMÓN LEÍDO

Este método consiste en leer a la congregación el


discurso que se ha preparado ya de manera completa
y se ha escrito con esmero. Leyendo su discurso, el
predicador llevar la mayor seguridad del éxito en
cuanto a lo correcto en la presentación, especialmente

174
si ha dedicado tiempo a leer varias veces la
composición antes de hacerlo en público. Tiene
algunas desventajas este método:

a. Requiere mucho tiempo para escribirlo como es


debido y luego practicar la lectura en varios
ensayos.
b. Disminuye en gran manera el contacto del
predicador con su auditorio, ya que apenas puede
levantar la cabeza de vez en cuando para mirarles
por estar pendiente de su manuscrito.
c. Como consecuencia de lo anterior, se disminuye la
atención de sus oyentes de manera sensible, lo
cual afecta mucho el éxito del sermón.

Sin embargo, este método es recomendable para los


principiantes en el ministerio, especialmente si tienen
facilidad y habilidad para escribir.

PARA PROGRAMAS RADIALES

Para los programas radiales es indispensable este


método, ya que el tiempo está muy limitado, y el
predicador no debe echar a perder los minutos con
palabrerías que no llegan a tocar lo esencial del
mensaje.

4. PREDICACIÓN CON BOSQUEJO

Este método parece ser el más usado por los


predicadores. Consiste en llevar las ideas del mensaje
y la ordenación de las mismas debidamente anotadas
en un papel o tarjeta. Esos apuntes aseguran la
presentación íntegra de los conceptos o del contenido
del sermón de la manera premeditada y
175
planeada. Facilita al predicador mayor comodidad y
libertad para conservar el contacto de la vista con sus
oyentes sin el temor de apartarse del hilo de su
disertación. Las notas deben usarse sin mostrar
dependencia de ellas. El bosquejo es a manera de un
esqueleto al que sólo falta añadirle la carne y la
vida. Por lo tanto, no debe ser un sermón escrito.

En el bosquejo puede hacerse uso de palabras o


frases cortas o claves que sugieran los
pensamientos. La expresión cabal del pensamiento
sugerido por esas “claves” debe improvisarse. El
bosquejo facilita la simetría del mensaje y el cálculo
aproximado del tiempo que durará la disertación.

33. EVITANDO LAS MULETILLAS

“Muletillas” es el nombre que el Rev. Samuel Vila da


en su libro Manual de Homilética, a las palabras o frases
interruptoras que el predicador intercala en su
discurso, y las cuales tienen el objeto de dar tiempo a
su mente para pensar lo que a continuación va a
decir. Dichas “muletillas” no serían necesarias ni
hallarían cabida en un sermón escrito, ya leído o
memorizado. Pero casi siempre resultan necesarias
para cualquiera que se atreva a hablar
improvisadamente, bien que por ningún motivo su uso
puede justificarse, pues son del todo inconvenientes y
de muy mal sabor. El mismo autor citado nos da una
lista de “muletillas” de las más corrientes, de las cuales
les damos algunas: “precisamente”,
“verdaderamente”, “sencillamente”, “de cierto”, “en
176
verdad”, “oportunamente”, “amigos míos”, “amados
hermanos” “en vista de que” etc. Sin faltar a la
reverencia, nosotros podríamos añadir las
siguientes: “amén, ¿hermanos?”, “aleluya”, “gloria a
Dios”, etc.

También son “muletillas” las frecuentes e


innecesarias citas de alguna porción bíblica,
como: “todas nuestras obras son como trapos de
inmundicia”, etc. El uso demasiado frecuente de tales
cosas llega a constituir un abuso de algo que usado
oportunamente y sólo de vez en cuando, sería bueno y
añadiría interés al mensaje. En vez de esto se vuelven
fastidiosos y casi insoportables.

34. LA MÍMICA EN LA PREDICACIÓN

La mímica o sea el arte de la expresión por medio de


los ademanes y gestos, es muy importante en la
presentación del discurso, ya que contribuye a expresar
con más facilidad las ideas, sentimientos y el énfasis
que el predicador desea imprimir a su
mensaje. Podríamos decir que la mímica hace que la
gente “vea” lo que está oyendo.

Sin embargo, en la práctica de este auxiliar se debe


procurar que los ademanes, acciones o gestos sean
naturales, y espontáneos y que se adapten a la
expresión hablada.

1. Que sean naturales. Esto quiere decir que los


ademanes, acciones y gestos nazcan de los

177
pensamientos y emociones propios del
predicador. No deben ser prestados,
premeditados o estudiados.
2. Que sean espontáneos. Como cuando
conversamos, las manos, los brazos, los ojos y aun
todo el cuerpo a veces se mueven de acuerdo con
lo que hablamos sin haber previsto dichos
movimientos, y sin pensar aun en lo que estamos
haciendo. Por ejemplo, si mencionamos el cielo,
instintivamente señalamos con el dedo índice hacia
arriba.
3. Que se adapten. Que los ademanes correspondan
con la idea expresada, como se sugiere en el punto
anterior. Si, por ejemplo, usted dice que le duele
el corazón, nunca debe tocar la frente, sino, como
es obvio, el lado izquierdo de su pecho.

178
CAPITULO 22

LA PRESENTACIÓN

35. LA PRESENTACIÓN PERSONAL

De mucha importancia en la presentación del


mensaje es la presentación y aspecto físico del
predicador. Una apariencia y postura incorrectas
pueden causar tan mala impresión en los oyentes que
les haga perder la atención, el interés y aun el provecho
del sermón. Por lo tanto bueno será tomar en cuenta
algunas indicaciones al respecto.

1. Aspecto Físico:

Antes de todo, preséntese lo más decente que sea


posible en lo que se refiere al vestuario. Debe haberse
bañado, puesto ropa limpia y arreglada. Evite estar
despeinado, la solapa de su saco al revés, su cuello
desdoblado, la corbata por un lado, sus botones
descuidados. Procure también que su calzado esté
limpio.

2. Posición en el púlpito

Al predicar, adopte una posición natural, procurando


dominarse de tal modo que no este tieso, por una
parte, ni excesivamente movible por la otra. No esté
paseándose constantemente de un extremo al otro de

179
la plataforma, y al estar firme, evite estar doblando una
o ambas piernas a la vez o canteando los pies como
que no quisiera pararse en las plantas. Jamás mueva
el cuerpo sobre los pies firmes, balanceándose hacia
adelante, atrás o hacia los lados como que fuera
péndulo de un reloj de pared.

Aparte de los ademanes necesarios, procure cultivar


el reposo. No se truene los dedos, se limpie las uñas,
ni acaricie uno de los botones de su saco como
procurando arrancarlo. Tampoco se ajuste
frecuentemente sus lentes (si los usa). No juegue con
su pañuelo, ni meta sus manos en los bolsillos, ni
mucho menos juegue con objetos que en ellos lleve,
como llaves, dinero, etc.

También evite recostarse sobre el púlpito, y nunca


ponga sus manos sobre la cintura dejando sus brazos
en forma de orejas de jarro. No se abroche y
desabroche el saco, ni esté constantemente subiéndose
los pantalones, dando la impresión de que los tiene
flojos.

Con un poco de atención a estas cosas, usted


logrará una apariencia y posición correctas y decentes.

36. LA VOZ EN LA PREDICACIÓN

Es muy claro que sin la voz es materialmente


imposible predicar. Es necesario, pues, utilizar este
precioso instrumento de la mejor manera posible

180
cuando predicamos el mensaje del Señor. En forma
muy sencilla daremos aquí algunas indicaciones.

1. La voz debe ser audible, es decir, que se pueda oír


en todos los ámbitos del local. Siendo que
predicamos para que la gente oiga, debemos evitar
hablar tan suave que muchos se queden
adivinando lo que dijimos.
2. La pronunciación de las palabras debe ser
clara. Esto se logra poniendo especial cuidado en
ello, para que no haya palabras dichas a
medias. Muchas veces la mala pronunciación
resulta de una excesiva velocidad al hablar.
3. Aunque la voz debe ser flexible según la expresión
que tengamos que imprimirle a lo que decimos, no
permitamos un deslizamiento de volumen de
manera que se vaya extinguiendo a medida que va
finalizando el párrafo o período hasta que ya la
última palabra no se oiga.
4. Deben evitarse los gritos, especialmente si el
auditorio es pequeño, puesto que ello es
desagradable a los oyentes, y además se maltrata
la garganta de tal modo que, al terminar, casi
siempre, estará uno afónico.
5. No hay que afectar el tono de voz, como que está
llorando o declamando. El predicador que siempre
declama su mensaje hace que éste pierda
fuerza. El que parece llorar denota
debilidad. Ante todo, debemos demostrar la
naturalidad.

181
37. LA ACTITUD DEL PREDICADOR EN EL PÚLPITO

Mucho del éxito del mensaje depende de la actitud


que el predicador presente al estar frente a su
auditorio. Hay algunas actitudes incorrectas e
inconvenientes que será bueno apuntar para evitarlas.

1. Una actitud pretenciosa. Se puede manifestar


por gestos y por expresiones o palabras con los
cuales se dé la impresión de que uno es demasiado
capaz para el oficio que está ejerciendo. Si usa un
lenguaje o expresiones que bien sabe son
incomprensibles a su auditorio, muestra con ello
una actitud pretenciosa.
2. Una actitud de superioridad. Si usted comienza
diciendo que espera que sus oyentes puedan
entender el “difícil” asunto que va a tratar, les hará
sentirse inferiores a usted y seguramente no le
oirán con gusto.
3. Una actitud indiferente. Esta se muestra
muchas veces por no levantar jamás su rostro para
mirar a su auditorio, como si sólo predicara para sí
mismo.
4. Una actitud egoísta. Se puede ver cuando el
predicador hace demasiadas alusiones a propia
persona, a sus éxitos, a su educación, etc.
5. Una actitud descuidada. No comience pidiendo
disculpas por la pobreza de su sermón que va a
predicar, o comenzando a hablar de generalidades
de poca importancia. El descuido en su

182
preparación saltará a la vista y el auditorio nunca
excusa al predicador descuidado.

38. LA VARIEDAD EN LA PREDICACIÓN

Un aspecto muy importante del ministerio de la


predicación es de proveer a nuestro oyente una
variedad en la predicación. La monotonía en la
predicación es algo que tenemos que evitar si vamos a
tener éxito en el ministerio cristiano. Esta variedad
deseada se puede obtener si observamos las siguientes
sugerencias.

1. Mantener un énfasis equilibrado sobre todas las


doctrinas. Hay muchas doctrinas bíblicas que
deben ser predicadas. El predicador debe tener
cuidado de no predicar todos sus sermones sobre
“El Arrepentimiento” o “La Necesidad de ser
Salvo”. Hay mucho más en la Biblia que sólo estas
doctrinas. Procure balancear sus mensajes de
modo que, al cabo de un año, habrá predicado
sobre todas las doctrinas básicas de la fe cristiana.
2. Usar de toda clase de textos bíblicos. El predicador
debe predicar de toda la Biblia, no solamente de
los Salmos o de los Evangelios. Si queremos tener
un ministerio fructífero debemos estar buscando
los “tesoros escondidos” de toda la Biblia y
prepararlos para presentarlos a nuestra
congregación.
3. Predicar diferentes tipos de mensajes. Hay tres
tipos principales de sermones: de texto, de asunto
183
o tópico, y de exposición. El mensaje basado en
un éxito es el sermón textual. Cuando se decide
tratar un tema o tópico como “La Santificación”, el
sermón es topical. El sermón expositivo es el que
se basa en una porción bíblica y lo explica a fondo,
sacando del mismo pasaje los puntos principales
del mensaje.

El Predicador debe usar todos estos tipos de


mensajes, pero el más provechoso es el sermón
expositivo. Cuesta más la preparación, pero es de
mayor beneficio tanto al predicador como a los
oyentes.

39. PLANEANDO LA PREDICACIÓN

Una de las principales razones porque hay tanta


monotonía y falta de cualidad en muchos púlpitos es
por falta de tener un plan. Uno de los pasos más
saludables que un predicador puede tomar es dedicarse
a la proyección de un plan definido para su ministerio
desde el púlpito.

Una de las grandes tragedias del púlpito es que


muchos predican sin tener un plan, y esperan que en
el momento el Señor les dará lo que deben decir. Pero
ni el Señor, ni el Espíritu Santo puede honrar la
pereza. Algunos alegan que un plan estorba la
dirección del Espíritu Santo. Pero esto es lejos de la
verdad. El Espíritu Santo no está limitado a dirigir al
predicador sólo está haciendo su plan de predicación.

184
CÓMO HACER UN PLAN DE PREDICACIÓN

1. Orar, pidiendo la voluntad y dirección de


Dios. Recordemos que el propósito principal de
tener un plan de predicación es servir mejor a las
necesidades espirituales de nuestra
congregación. Pero sólo Dios sabe en realidad
cuáles son estas necesidades. Por eso tenemos
que buscar la dirección divina.
2. Escriba una proyección de mensajes: Al principio
será mejor limitarse a un plazo corto, como de un
mes. Después de tener un poco de experiencia
puede proyectar el plan para dos meses o para el
trimestre. No está fuera de orden pensar al fin en
una proyección anual. Al escribir su proyección
tenga presente los siguientes puntos:
a. Revise los sermones que ha predicado durante
los últimos tres meses. Esto evitará que siga
una rutina o que predique del mismo tema.
b. Tenga presente que los mensajes deben
abarcar todas las doctrinas y los propósitos de
la predicación cristiana.
c. Tome en cuentas los eventos especiales en el
calendario, como “Día de la Madre”, “Día de la
Biblia”, “Día del Haber”. Así podrá incluir en
su plan algo apropiado para ese día.
d. Considere la posibilidad de una serie de
mensajes sobre algún libro de la Biblia, o
sobre algún tema de importancia. La serie
basada en un libro o epístola es de muy
grande beneficio.

185
CAPITULO 23

ADVERTENCIAS FINALES
Después de los asuntos tratados en las últimas
lecciones, algún estudiante podría sentirse
amedrentado o cohibido, pensando que es demasiado
difícil predicar bien. Recuerde, sin embargo, que esas
recomendaciones sirven únicamente para MEJORAR lo
bueno que ya tiene en el llamamiento que ha recibido
del Señor a predicar su Palabra.

Las cosas que recomendamos procurar, son muy


útiles y por ello es bueno tomarlas muy en cuenta para
mayor eficacia de nuestro ministerio y para lo gloria del
Señor. Pero lo más esencial es la preparación
espiritual, como lo expresa el Gran Predicador cuando
dice: “la vida es más que el alimento y el cuerpo que el
vestido”. Del mismo modo, la parte espiritual del
mensaje es más que esos detalles. Predicadores
correctos en sus maneras pueden ser muy pobres
espiritualmente en el contenido del sermón; y
predicadores con muchos defectos de expresión han
sido grandes profetas del Señor. Pero si es posible,
procuremos lograr lo mejor uniendo a lo esencial lo que
es auxiliar.

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