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Respuesta Rol

Oxy se encuentra en la habitación de Maggie, reflexionando sobre su relación y la reciente ausencia de ella, mientras observa el caótico mural en el techo. A medida que la angustia y la confusión lo invaden, Maggie regresa a casa a altas horas de la madrugada, lo que provoca un enfrentamiento entre ambos sobre su distancia emocional. A pesar de la tensión, Oxy anhela la conexión que solían tener, luchando con sus sentimientos de pérdida y frustración.
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Respuesta Rol

Oxy se encuentra en la habitación de Maggie, reflexionando sobre su relación y la reciente ausencia de ella, mientras observa el caótico mural en el techo. A medida que la angustia y la confusión lo invaden, Maggie regresa a casa a altas horas de la madrugada, lo que provoca un enfrentamiento entre ambos sobre su distancia emocional. A pesar de la tensión, Oxy anhela la conexión que solían tener, luchando con sus sentimientos de pérdida y frustración.
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«Hoy las estrellas brillan con gran resplandor, ¿A dónde estás mirando?

Vi que llegó el adiós vas a desaparecer…»

No sabía cómo ni cuándo había entrado al cuarto de Maggie para terminar tumbándose en su cama. Posiblemente llevaba varias horas ahí, aunque no
lo sabía con certeza. De hecho, se suponía que había ido a... No se acordaba. No era importante. En esos momentos solo existían él, Cuca —el
mapache que correteaba por ahí— y aquel techo que no podía presumir de que fuera de un color blanco, porque la ausente dueña de la habitación
había decidido que no era suficiente llenar las paredes de grafitis, pinturas, posters y fotos: también había decorado el techo. Así que no veía un lienzo
en blanco donde depositar sus pensamientos, sino un extraño mural donde estaban Jack Skellington, el Ghostface (por el cual Maggie había estado
obsesionada un tiempo), Kuromi y... una mancha naranja a medio pintar. Una extraña vista si le preguntaban.

Trató de encontrarle forma a esa mancha —alguna línea que revelara lo que Maggie había querido pintar—. Su mente vagó entre todos los personajes
que conocía (o al menos aquellos que recordaba le gustaban a la pelirosa), pero el resultado fue un vacío desconcertante, como si estuviera atrapado
en un laberinto sin salida.

Bueno en realidad así es como se sentía luego de las acciones tan... Impulsivas de Maggie, no lo entendía, no la entendía, ¿Por qué pasó esto si
estaban tan bien? ¿En qué momento ella dejo de sentirse feliz a su lado?. No. No quería seguir pensando en eso, no quería saber la respuesta, no
ganaba nada con ello. ¿O quizás si ?. No importaba. No en esos momentos donde únicamente quería ....

Un pesado suspiro lleno de cansancio se escapó de los labios de Oxy. Antes de acorrucarse en la cama a medio tender, el único lugar donde podría
encontrar su aroma ahora que había decidido irse.

«Mi corazon te pido encender,


Pues hoy me siento triste otra vez »

¿Que hora era ? ¿Cuánto tiempo lleva ahí ? Ya era muy tarde y ella aún no había regresado. ¿ Que estaba haciendo tan tarde como para no volver a
casa ? ¿ Si quiera iba a volver?.

— Mierda..... ¿Dónde estás?.

Y nuevamente se encontraba ahí en aquel rompecabezas de pensamientos, pensamientos sobre la chica, trataba de entender, de entenderla.

Entonces, una idea tonta se formó en cs cabeza: quizás si hacía mucho esfuerzo todas las áreas en su cerebro se encenderán y podría leer la mente
de la chica, saber dónde estaba con quién, si había dormido sola o se había quedado en la casa de alguien más. ¡Que maravillosa idea había tenido!,
entonces puso a trabajar si cerebro a todo lo que tenía, así como cuando tratas de recordar algo, osea Maggie era como su alma gemela o algo así,
debería ser tan fácil leer sus pensamientos.

Debería ser fácil. Pero tras dos, tres, cinco intentos —en los que confió ciegamente en su idea—, el sexto lo dejó rendido por el dolor de cabeza que
empezaba a surgir, sumado a un hilo de lágrimas que caían a sus costados.

¿Por qué no podía hacerlo? Maggie era SU alma gemela, y se suponía que el era el que más podría entenderla de todos el grupo, se suponía que
eran .... Un grupo.

«En mi mente estabas, Más en tu mente ya no me encontraba, ¿Cuando fue que te perdí? es mi duda»

Nuevamente la rabia y la tristeza lo estaban invadiendo. Así que nuevamente trato de centrarse en aquellos manchones naranjas hubicados en el
"mural de los grandes amores ficticios de Maggie" como había nombrado en su momento.

«todas las estrellas, brillar como mí amor ,no se que hacer la niebla ha cubrierto tus palabras, casi las logra ocultar y pienso en ti en la noche sin que
lo pueda evitar»

Parece que en algún punto se quedo dormido, por qué recuperó la conciencia en cuanto escucho la ventana abrirse, ante sus ojos estaba la dueña
de sus pensamientos.

Apresuradamente trato de limpiarse las lágrimas — si es que hubiera alguna— encontrándose totalmente listo para regañar a la joven de hebras rosas.

——¿Que son estas horas de llegar? — entonó un tono molesto, actuando como un padre cuando su hija regresa tarde de una fiesta — ¿ Me puedes
explicar dónde estabas? ¿Y que es esa mancha naranja en el techo? No, espera ¿ Desde cuándo te gusta el naranja?

Maggie quien apenas había terminado de entrar a su habitación únicamente se dedico a observar en silencio a Oxy que se encontraba de brazos
cruzados frente a ella.
——No tengo por qué responder a eso. — por fin dijo algo luego de un largo silencio donde seguramente se estuvo debatiendo que responder —
quítate de mi cama quiero dormir un rato.

——No— estaba ofendido, ¿ Desde cuándo, Ella, Específicamente ella, lo corría de la cama?— Respóndeme , ¿ Dónde estabas ?.

Sus ojos se dirigieron al reloj en la mesita de noche, 4:45 A.M.

Acorralada y a regañadientes respondió con tono seco.

—— Estaba con... — interrumpió sus palabras y suavizó un poco más su tono— no es algo que quiera decirte, y no le hagas mucho caso a esa
mancha, no es nada importante.

Se subió en la cama por el borde al lado de la ventana y gateo hacia el pelirrojo con quién normalmente hubiera compartido el espacio para tratar de
empujarlo buscando sacarlo del lugar. Oxy, se aferró, no dejaría que le quitarán el lugar donde únicamente podía encontrarla a ella, a la perfecta,
amargada, y cariñosa Maggie, a la que no le hubiera importado compartir las cobijas con él, y no a la chica frente a sus ojos, que se veía y actuaba
como ella ,pero que conforme los minutos pasaban la encontraba más compleja y llena de defectos.

——¡Bien, Bien! tu ganas— se tapo con las cobijas cubriéndose la cabeza acomodándose en un pequeño espacio en su cama — quédate si quieres.

—— Bien por qué me voy a quedar, ya me adueñe de este lugar.

Permanecieron por casi media hora en silencio dándose la espalda mutuamente, y mientras oxy quien para esos momentos parecía obsesionarse con
la aquellos manchones anaranjados en el techo de la chica como si entenderlos fuera entender la mente de aquella persona que , si su comprensión
estaba todavía ( aún que sea un poco) acertada , estaría entonces, con el seño fruncido, los brazos cruzados y el rostro medio enterado en la
almohada, como hacia cada que estaba enojada.

Sintió esa tentación de asegurarse de que así fuera, de que aún quedará una pequeña parte de la persona que solia conocer, pero el miedo ante la
idea de haberla perdido incluso en ese sentido fue más grande para el. Ugggh , vamos oxy, tu puedes. Si no quieres voltear, por lo menos trata de
pensar en que pasa después, ya han vivido está situación, —no la pelea — antes, tan solo predice su próximo movimiento.

Sus ojos por un momento se alejaron de aquella mancha que comenzaba a parecerle una nube o un rayón, pero su mente todavía le daba vueltas,
¿Pero por qué Maggie querría pintar una nube naranja y arruinar su perfecto mural de personajes que en su mayoría eran blancos y negro o gris,
bueno también había azul y rosa, ¿pero naranja?, el naranja era el complementario del azul, ella en alguna ocasión le había explicado, pero, solo había
un manchón deforme color naranja, así que Oxy no entendía la composición.

Unos delgados brazos interrumpieron su tren de pensamiento, pues la chica se había girado a abrazarlo, si, eso era algo que ella haría. Ese era la señal
que estaba esperando. Ese momento en que ella decide que quizás no está tan enojada y lo busca, busca su cariño, incluso una chica con el carácter
que tiene sus debilidades y puede llegar a ser tan frágil como una gota de agua, que en cualquier momento tocará el fondo y hará plop. Ahora solo
tenía que esperar a que decidiera hablar y el podría esperar hasta el fin del mundo si era necesario, incluso cuando se sentía tan herido y enojado por
culpa suya.

Y por aquellos sentimientos tan negativos en el es que busco huir de aquellos brazos que, después varios días ahora buscaban consuelo.

«Y ya no te seguiré esperando, ahora te dejaré. No lo puedo hacer, no aún, pues quiero que en mi alcoba sigas escondido
»

—— ¿Ahora sí soy necesario para ti ?—


Busco incitarla a hablar.

—— nunca dije que no lo fueras.— respondió — no se de donde sacas eso.

Oxy resoplo enfadado

——Acutuas como si no lo fuera, como si ninguno fuera lo suficiente importante para ti— volteo a verla quedando cara a cara, la chica estaba
demasiado cerca y podía sentir su aliento chocar contra su piel.— como si estuvieras bien estando lejos de nosotros. No puedes irte , prácticamente
abandonarnos y luego regrar esperabdo a que te reciba con lo abrazos abiertos.

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