CH105.RTF
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La mayoría de los cascos de seguridad, mejor llamados cascos protectores, están hechos de plástico moldeado bajo presión intensa. Este material se utiliza debido a que es resistente al impacto, al agua, al aceite y a
la electricidad. Se prefiere la utilización de material hecho de fibra de vidrio impregnado con resina a causa de su alta relación fuerza - peso, alta resistencia dieléctrica y resistencia a la humedad.
Se pueden conseguir cascos con un ala reflectora, los cuales protegen contra accidentes por golpes, especialmente si se tiene que trabajar por la noche o en áreas oscuras.
La copa exterior de un casco es mantenida por la suspensión. La suspensión es un dispositivo o armazón de correas adherido a una correa para la cabeza que mantiene la copa del casco alejado de ésta, y ofrece una
protección limitada contra objetos que caen. La suspensión de un casco hay que ajustarla para cada cabeza que lo vaya a utilizar.
Como las suspensiones se pueden reemplazar, siempre que observen que una suspensión tiene un defecto, háganmelo saber para que yo les pueda dar una en perfectas condiciones.
Hay dos estilos básicos de protección para la cabeza: el casco protector con un ala que lo rodea completamente -el casco y una gorra o el casco con una visera en el frente.
Aquellos de ustedes que son electricistas o trabajan con electricidad, tienen que asegurarse que sus cascos se ajustan a los requisitos establecidos para el aislamiento y la impermeabilidad a la humedad -además de
que deben ser resistentes a los impactos- para que les puedan proteger de una descarga eléctrica.
Los cascos protectores también les pueden proteger su cara, cuero cabelludo y cuello, de salpicaduras de líquidos calientes o de ácidos que caigan de arriba; y los cascos también les pueden ayudar a prevenir que el
polvo se acumule en el pelo.
La copa de un casco resiste y debilita golpes al distribuir el impacto sobre una extensa área. El sistema de suspensión actúa como un absorbedor del golpe, el cual lo suaviza. Un casco protector también necesita recibir
un cuidado adecuado; por ejemplo, hay que limpiar las partes en que está dividido el casco regularmente. Generalmente se lo suele limpiar con agua jabonosa templada; también es muy efectivo limpiarlo con vapor.
Se recomienda no dejar más de 30 días sin limpiar el casco; y cuando se lo limpia, hay que observar si tiene algún defecto. La suspensión, aunque parezca que está en buenas condiciones, hay que remplazarla por lo
menos una vez al año.
No se debe intentar reparar la copa de un casco si ha sido rota o está agujereada. Si su casco está roto o agujereado, se lo deben comunicar a su supervisor inmediato para que se lo remplace.
Hay una tercera clase de protección para la cabeza para situaciones bastante limitadas: se la llama gorra contra golpes. Esta gorra es un protector sin ala, que está diseñada para ajustarse a la cabeza perfectamente.
Las gorras contra golpes se llevan casi exclusivamente en áreas de trabajo reducidas. Una gorra contra golpes le protege a una persona exactamente de eso: golpes.
Creo que es importante que mencione que las gorras contra golpes no se deben llevar en lugares de construcción o en otros lugares donde la exposición a lesiones de la cabeza es mayor que lo que implica el golpear la
cabeza contra un objeto.
De vez en cuando un trabajador se me aproxima quejándose de que el casco le produce dolores de cabeza. Estos dolores los sufren principalmente los trabajadores nuevos que nunca antes habían utilizado un casco.
Generalmente, los dolores desaparecen con el tiempo. Es muy raro que un trabajador veterano se queje de dolores debido al casco. Un casco que está bien ajustado no tiene por qué producir dolor. De todas formas,
siempre que sientan una molestia se lo deben de comunicar a su supervisor inmediato.
Podríamos resumir esta charla en estas breves frases: Los cascos son protecciones para la cabeza que no sólo son recomendables, sino que hay que llevarlos puestos en todos los lugares donde esté establecido su uso.
En todas las plantas hay casos de trabajadores que están vivos porque un día en que un objeto les pudo haber roto la cabeza, les rompió afortunadamente su casco. Y también hay casos de trabajadores que murieron o
sufrieron lesiones graves por no llevar el casco protector.
CHARLA 105