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En los años sesenta, un grupo de diseñadores italianos conocido como 'Radical Design' cuestionó el rol del diseñador en la industria, priorizando la creatividad y la comunicación sobre la funcionalidad. La exposición 'Un nuevo paisaje Doméstico' en el MoMA en 1972 destacó este movimiento, presentando propuestas innovadoras que desafiaban los esquemas tradicionales del diseño y la arquitectura. Este enfoque dio lugar a la corriente del 'Diseño Radical' o 'Antidiseño', que buscaba superar las limitaciones del funcionalismo y promover una relación más crítica entre la industria y la sociedad.

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En los años sesenta, un grupo de diseñadores italianos conocido como 'Radical Design' cuestionó el rol del diseñador en la industria, priorizando la creatividad y la comunicación sobre la funcionalidad. La exposición 'Un nuevo paisaje Doméstico' en el MoMA en 1972 destacó este movimiento, presentando propuestas innovadoras que desafiaban los esquemas tradicionales del diseño y la arquitectura. Este enfoque dio lugar a la corriente del 'Diseño Radical' o 'Antidiseño', que buscaba superar las limitaciones del funcionalismo y promover una relación más crítica entre la industria y la sociedad.

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En el campo del diseño industrial los años sesenta también significan un período de

cuestionamientos y de cambios. El escenario principal se ubica en Italia, donde un grupo de


jóvenes diseñadores y críticos -entre los que se
cuentan AlessandroMendini, Ettore Sottsass,Andrea Branzi, Ugo La Pietra, etc.- reclamaban la
necesidad de redefinir el rol que le competía a los diseñadores en el vínculo con la industria. La
situación de los empresarios resultaba cada vez más floreciente debido a que las buenas
condiciones económicas acrecentaban las posibilidades adquisitivas de la sociedad.
Este grupo, llamado “RadicalDesign,” reclamaba la necesidad de priorizar la creatividad,
enfatizando los aspectos comunicativos de los productos por sobre los funcionales, técnico-
productivos y económicos.
En 1972, en el MoMA “Museum of Moder Art” en Nueva York, se inauguró la exposición sobre
“Un nuevo paisaje Doméstico” (The new Domestic Landscape) donde se da fe de la
importación internacional de diseño italiano y ayuda a popularizar las ideas poco ortodoxas de
los diseñadores italianos. Para su director, Emilio Ambasz (conservador de diseño
para MoMA desde 1970 hasta 1976),los italianos poseen un alto nivel de conciencia crítica de
lo que significa la actividad de diseño en cuanto a la profesión del diseño y en términos de la
sociedad. En ningún otro lugar es este discurso tan explícito y tan bien articulado.

La exposición consistía en un compendio de proyectos de doce diseñadores y arquitectos


italianos que representaban una cumbre del movimiento del diseño italiano radical y utópico de
los años 1960 hasta principios de los años 1970.
El elenco de diseñadores estaba compuesto por: Archizoom,
Mario Bellini, Joe Colombo, Gae Aulenti, Ugo la Pietra, Gaetano Pesce ,9999,
Alberto Rosselli, Ettore Sottsass jr, Grupo Rasguea, Superstudio, Marco Zanuso/ a
Richard Sapper. Fue una de las mayores exposiciones jamas realizadas sobre diseño y
arquitectura utópica y daba cuenta de los estudios desarrollos en el diseño italiano hacia
nuevas fronteras en el espacio del hábitat, muy típico de la proyección visionaria del período en
que se llevó a cabo el proyecto.
Las propuestas de los diseñadores nos muestran soluciones radicales y novedosas, basadas
en un concepto de movimiento y fluidez, radicalismo y fuerza cambiante. Se desea romper con
los esquemas clásicos y la monotonía en cuanto a la arquitectura y el diseño de la época. La
exposición se convirtió en un hito mundial que todavía hoy sigue siendo objeto de recuerdo y
revisión. La relevancia del departamento de diseño y arquitectura del MoMA a lo largo
del [Link] es fundamental para un entendimiento orgánico de las artes durante el modernismo y
el pos-modernismo.
Hablamos de un futuro sin líneas rectas ni geométricas duras pero si retículas a base de
elipses, superficies blandas y esquinas redondeadas, color blanco, ergonómica aplicada al
cuerpo humano. Espacios utópicos, solo visionados en la mente del creador. Las teorías del
anti-diseño se entrecruzan con las de la creciente preocupación ecológica y el entorno
(enviroment). Es importante mencionar este termino “enviroment turn” que tuvo un convulso
precedente en la Internacional Design Conference de Aspen en 1970.
La exposición mostraba tanto el proceso de los proyectos como diferentes propuestas reales
llevadas a cabo a tamaño real que los espectadores podían tocar y experimentar en primera
persona. Se llevaron a cabo desde maquetas asta reproducciones reales, no resultados finales,
ya que no estaban contextualmente aplicados al hábitat sino como muestrario para
observación. Se observaban también los planos, dibujos, representaciones, montajes,
fotografías...Llevados a cabo por cada uno de los diseñadores y arquitectos. Nos dejaban ver
de este modo todo su proceso de trabajo, desde la idea básica, los primeros pasos y pruebas
hasta primeros bocetos y resultados finales. Para demostrar la mutabilidad de sus hábitats, se
pidió a los diseñadores que presentaran una película.
Un planteamiento muy bien organizado, ya que no se nos presentaba una idea final, sino todo
un proceso de trabajo y maduración de la idea.
De esta manera, los italianos impactaron en el mundo del diseño con productos que iban a ser
los primeros de un sinnúmero de propuestas en las que los objetos en su concepción, relegan
a un papel secundario su valor utilitario y los procesos de producción industrializados para
priorizar los aspectos estético-formales y simbólicos.
De este modo, se fue consolidando la corriente "Diseño Radical" o "Antidiseño", que buscaba
superar las limitaciones impuestas por la "doctrina funcionalista" y el concepto la "buena
forma", y se constituyó en una férrea oposición hacia quienes consideraban que el diseño
debía ser un medio para identificar una posición social - status symbol. Esta corriente surgió
como una alternativa de diseño sumamente influenciada por el arte pop (movimiento surgido
en la década del sesenta) y con el rescate de algunos aspectos de culturas sumergidas por el
mundo moderno.

Ettore Sottsass, Alessandro Mendini, Andrea Branzi, Gaetano Pesce, los


Grupos Archizoom y Superstudio, etc., se constituyeron en los principales referentes de un
accionar que pretendía poner en evidencia la necesidad de superación de los dogmas
funcionalistas y consumistas que regían la relación industria-sociedad y en la que consideraban
que el diseñador sólo era un instrumento del empresariado. De este modo lograron instaurar un
fructífero debate que abrió nuevos caminos en el ámbito del diseño y que por cierto fue el
aporte más importante de esta corriente.
Juego, contestación, ironia y rigor ético son las polaridades que orientan las transgresoras
provocativas de la vanguardias radicales Italianas. Tanto en el caso de las actitudes lúdicas
como en el de las propuestas operativas más pragmáticas, el objetivo es el de devolver a las
personas su libertad y el control de sus elecciones, gustos y comportamientos.

TEXTO COMPILADO POR ARQ. JOSE LUIS ESPERON

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