Comunicación, medios y...
Comunicación, medios y...
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Jorge Saavedra
Universidad Diego Portales, Santiago, Chile
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Resumen Abstract
El presente artículo presenta un pormenorizado This article presents a detailed summary of me-
resumen de la investigación que desde los medios dia and communications research on social move-
y las comunicaciones se ha hecho sobre movi- ments in Chile during the 21st century. In recent
mientos sociales en Chile durante el siglo XXI. En decades, this field has received significant inter-
las últimas décadas, dicho campo ha recibido un est in areas that this paper groups around the re-
gran interés en áreas que este estudio agrupa en presentation of causes, subjects, and the future
torno a la representación de causas, sujetos y el of movements by the media; their performative
futuro de movimientos por parte de medios de co- character in urban space; the counter-informati-
municación; al carácter performativo en el espacio ve and participatory/organizational role of social
urbano; al rol contra informativo y participativo/ networks; and, finally, the ontological character of
organizacional de las redes sociales; y, finalmen- media and communication in contexts of demons-
te, al carácter ontológico de lo medial y comuni- tration and protest. After reviewing 70 works from
cacional en contextos de manifestación y protesta. academic articles, book chapters, and books, the
Tras revisar 70 trabajos provenientes de artículos article provides a detailed look at the main paths
académicos, capítulos de libros y libros, el artículo that shape the field of communication and media
propone una lectura a los principales caminos que studies on social movements and invites us to ob-
configuran el campo de los estudios en comunica- serve the gaps and challenges it presents for the
ción y medios sobre movimiento social e invita a coming years.
observar los vacíos y desafíos que presenta para
los próximos años.
Palabras clave: Comunicación de movimientos so- Keywords: Social movement communication, poli-
ciales, participación política, contra información, tical participation, counter information, social net-
activismo en redes sociales. work activism.
de un asunto individual, lejos de los postulados de movilizado es retratado como una persona violen-
los sujetos movilizados y su crítica sistémica. ta, radical, encapuchada y ligada a la delincuencia,
siendo esto un camino que permite referirse a la
La búsqueda por comprender la manera en que movilización en tanto conflicto policial. En la mis-
los medios describieron la cuestión fundante se ma línea, Cárdenas y Pérez (2017), a través de un
expresa también en el trabajo de Cabello, Torres y estudio discursivo/visual enfocado en el reportaje
Mellado (2018) en torno al conflicto socioambiental de Canal 13 titulado “Radiografía a los colectivos
de la marea roja en la isla de Chiloé, sur de Chi- estudiantiles”, emitido en 2014, explicita la articu-
le. Tomando dos de los principales medios online lación que vincula al sujeto estudiante y a la pro-
del país, La Tercera Online y El Mercurio Online, testa, con la idea y la visualidad de encapuchados
el equipo autoral encuentra una similitud con es- que destruyen el mobiliario urbano. En este esce-
tudios previos, en específico con aquellos ligados nario de afectación de la paz ciudadana, aparece la
a desterrar la validez del reclamo social y político policía retratada como garante del orden público
de la movilización. Para ambos medios, la crisis de frente a la identidad del sujeto movilizado.
la marea roja se debía a causas puramente natu-
rales, por ende, a eventos inevitables, lejos de res- Otros estudios (Browne, Romero y Monsalve, 2015)
ponsabilidad política alguna. son coincidentes respecto de la representación
identitaria ligada al vandalismo y a situar el con-
Menos documentada por los estudios en el área ha flicto como un asunto de seguridad pública antes
sido la representación de la cuestión fundante en que social o político. Incluso en investigaciones
medios cercanos a las posiciones de movimientos donde se incluye a medios cuyos enfoques edito-
sociales, probablemente por ser, a priori, coinci- riales se han asociado a posiciones progresistas,
dentes con sus peticiones. Esto se desprende del como The Clinic, la cobertura —una vez iniciada la
estudio de Pérez-Arredondo (2019), el cual com- movilización— se centra en una narrativa de cho-
para tres mil artículos de cuatro periódicos consi- que entre activistas y policía. Si bien en estos casos
derados conservadores y de tres medios alterna- (Pérez-Arredondo, 2017) la figura de víctima-victi-
tivos, en el contexto del movimiento estudiantil de mario cambia a la trazada por medios hegemóni-
2011. Los hallazgos de la investigación evidencian cos y se entiende al estudiante como la víctima, el
motivos dicotómicos en un eje pro y contra movi- conflicto sigue estando en esa relación.
miento. Así, mientras El Mostrador, The Clinic y El
Ciudadano plasmaban el origen del movimiento Una segunda variante respecto a la identidad de
de 2011 en la búsqueda de justicia social y dere- quienes protestan aborda la especificidad de los
chos en una lógica de David (estudiantes) contra sujetos más salientes. Precisamente uno de los
Goliat (el modelo), el de Pérez-Arredondo conclu- rasgos distintivos en las movilizaciones estudian-
ye —al igual que el trabajo de Cabalin citado— que tiles de 2006 y 2011 en Chile fue la presencia me-
El Mercurio, La Tercera, La Cuarta y Las Últimas diática de algunos de sus representantes (Donoso,
Noticias no les daban énfasis a los motivos del es- 2014). Tal emergencia medial no es irrelevante en
tudiantado para movilizarse y desfondaban la vali- contextos de protesta, en tanto permite la anhe-
dez de sus razones. lada presencia en espacios mediáticos hegemó-
nicos. En este contexto, Romero (2013) estudió
Un segundo elemento que emana de los estudios el tratamiento del periódico Las Últimas Noticias
en comunicación alrededor de la representación sobre la movilización estudiantil de 2011 desde la
proviene del interés por reconocer la manera en representación de Camila Vallejo, en ese año pre-
que quienes tomaron parte de él, así como las ac- sidenta de la Federación de Estudiantes de la Uni-
ciones que desplegaron, fueron retratados. Esto versidad de Chile (FECh). Mediante el análisis crí-
tiene dos variantes, una general y otra específica. tico del discurso, la investigación establece que el
La general se pregunta quiénes son las personas medio brindó cobertura a la líder estudiantil, pero
que protestan. Estudios como el de Basulto et al. la trivializó a través del énfasis en su apariencia
(2020) ahondan en los imaginarios presentes en física y alusiones sexistas, banalizando “el movi-
artículos informativos y columnas de opinión de los miento a través de sus líderes, restándole seriedad
periódicos El Mercurio y El Sur durante la movili- y profundidad al análisis de la contingencia nacio-
zación estudiantil de 2011. Allí, el sujeto estudiantil nal y a los problemas sociales” (p. 885).
Comunicación, medios y movimientos sociales en Chile: balance de (un cuarto de) siglo
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El tercer elemento que observan los estudios li- que se observan en las frecuentes marchas desa-
gados a la representación refiere al qué hacer, rrolladas desde abril del 2011 en las principales
como sociedad, frente a un movimiento que ya ha ciudades del país. En estos casos son los sujetos y
emergido. En este caso hay una concatenación colectivos sociales los actores directos de la puesta
entre los elementos descritos más arriba con una en escena comunicativa (p. 2)
prescripción mediático-política. Lo que explici-
tan dichos análisis es que los medios dan salidas El texto de Avendaño (2012) es la experiencia de al-
ideológicamente distintas al conflicto a partir de la guien que, a modo de quien accede a un paisaje por
naturaleza del problema: uno político, por un lado; primera vez, se introduce en un mundo conocido,
uno policial, por el otro (Pérez-Arredondo, 2019). el de marchas y protestas, pero con aspectos nove-
Esta última salida es preeminente en la prensa dosos, al punto de ver los contrastes entre el ayer y
nacional. Enfocadas en reportajes emitidos por el hoy. Enfocado en las manifestaciones estudian-
los canales nacionales de televisión abierta Chile- tiles, su trabajo encuentra patrones comunes en el
visión, Canal 13 y TVN, entre 2011 y 2017, Pérez- despliegue de cuerpos, lienzos y cantos. Observa
Arredondo y Cárdenas-Neira (2019) concluyen que que la calle es un lugar para lo colectivo, pero no
al sujeto activista se le sindica como un sujeto can- ya desde grandes relatos, sino más bien de lo sub-
cerígeno, una manzana podrida que contamina los jetivo, lo individual, lo intergrupal, lo heterogéneo
espacios donde se instala, ya sea un colegio o una y el goce de estar bajo una demanda común en un
plaza. En este caso, la identidad del activista no ambiente con elementos de humor, más propios
es complejizada políticamente, sino comprendida de un carnaval que de una procesión gris. La pre-
desde su ilegitimidad, desde narrativas biopolíti- sencia de lo performativo —a través de marchas y
cas y soluciones urgentes que puedan erradicar flashmobs, entre otros— son para Avendaño (2012)
el problema, habida cuenta de su peligro para la la muestra de cómo la calle posibilitó la diversidad
existencia colectiva. bajo un objetivo común, en un encuentro comuni-
cativo entre diversas personas que ejecutan accio-
nes, otras que se detienen y observan, y algunas
que simplemente transitan su día a día.
3. Performatividad y
resignificación urbana Este elemento performativo y de autorepresenta-
ción recibió especial atención desde un flashmob
en particular: la “Genkidama por la educación”.
Un segundo aspecto donde los estudios en comu- Inspirado en los dibujos animados japoneses Dra-
nicación y medios han abordado a los movimientos gon Ball, la intervención urbana organizada por
sociales es en la producción de actos performa- estudiantes en julio de 2011 es reconocida en dos
tivos en el espacio urbano y sus simbolizaciones. aspectos: por el valor de la cultura popular en su
Esta aproximación ha notado la continua utiliza- despliegue y por la imbricación del cara a cara con
ción de tales zonas para una auto-expresividad lo virtual. En el primer caso, el estudio de Díaz
mediada por cuerpos y formas de significación. (2019) enfatiza que una matriz cultural propia del
Claudio Avendaño (2012), en su etnografía sobre animé, la música y la televisión sea capaz de reso-
las marchas de 2011, plantea la necesidad de mi- nar en la cosmovisión social y política de un sujeto
rar a la calle: no sólo no compelido hasta entonces de sumarse a
lo político, sino que motivado a hacerlo en lugares
Desde el punto de vista comunicativo un primer neurálgicos de la urbe. Este paso hacia la ocupa-
acercamiento se enfoca en los medios masivos ción de un espacio es ampliado por García y Agui-
estableciendo convergencias y divergencias entre, rre (2014), en términos de plantear que un flash-
por una parte, la cobertura mediática del mismo mob es tanto la ocupación de un espacio, como la
y, por otra, el uso de recursos infocomunicativos, creación de un nuevo espacio/tiempo. El flashmob
especialmente las redes sociales online. Sin em- sirve, en esta mirada, como una narración adapta-
bargo, más allá de estas visiones mediocéntricas da de su sentido original y como sitio de enuncia-
e inevitablemente relevantes para la comprensión ción que configura una dimensión comunicacional
simbólico/masiva del movimiento, ha surgido otro y política nueva desde una subjetividad no legiti-
aspecto relacionado a los continentes y contenidos mada antes como política.
16 Comunicación y Medios N°48 (2023) J. Saavedra
Esta ruptura creativa se convierte en tal ante las plataformas como Facebook y YouTube. El alcan-
retóricas y lenguajes habituales de lo político, en ce, su multidimensionalidad y las condiciones de
actos puntuales que tienen un correlato importan- generar, curar y emitir contenido propio, así como
te en lo virtual —como veremos luego— y que en el replicar información de múltiples orígenes y hacia
trabajo de Saavedra Utman (2016), también enfo- diversos destinos en red, aparece en tres ámbitos:
cado en el movimiento estudiantil de 2011, es clave en la simbolización de un yo social, político y anta-
para la “puesta en común” de una voz emergente gónico; en la producción de plataformas que asu-
que interpela los cierres de lo político. Tal interpe- men el rol de crítica a medios; y en la generación
lación, sin embargo, no es solamente performa- de contenido informativo extendido en el tiempo.
tiva ni representacional, sino también semiótica y
descorporeizada. En esta línea se sitúan aportes El paso de la Internet 1.0 a la 2.0, para el grueso de
como los de Manzi (2020), quien, desde una apro- los usuarios de la red, implicó la capacidad no sólo
ximación ligada a la arquitectura, vislumbra la de informarse en línea sino de producir y dar forma
ciudad como un dispositivo comunicacional que, al a significaciones online, incluyendo la propia iden-
ser intervenida con tags, graffitis, posters, stencils tidad. Esta constatación se observa en Valderrama
e instalaciones de luz proyectadas en grandes edi- (2013) donde el activista que no estaba mayormente
ficios, se va nutriendo de “tatuajes” que le hablan organizado pasa de acceder a Internet para buscar
al transeúnte. Lo que ocurre, finalmente, con ese información, a hacerlo con la posibilidad de decir
espacio urbano es, de acuerdo con Cárdenas-Nei- algo, expresar una identidad social y política con el
ra Pérez-Arredondo (2021), que se desterritoriali- potencial de vincularse y organizarse de una mane-
zan plazas y calles de su función habitual de flu- ra distinta a tiempos pasados, tal como lo veremos
jo, para reterritorializarlas como lugares con las en el siguiente punto. Este elemento opera, en pri-
“identidades y significados que proponen los(as) mer lugar, como una puesta en escena del yo, del
manifestantes en virtud de sus necesidades de re- nosotros en construcción y, también, de un o unos
presentación y expresión colectiva” (p.1188-1189). antagonistas. En este sentido, lo informativo tiene
el alcance de dar forma a un yo comunicante en los
términos gruesos de un conflicto de nosotros/ellos
(Sola-Morales Gallardo, 2015) y de una definición
4. Redes sociales más fina y diversa donde caben matices, como en
el caso de los tipos de feminismos observados por
Solá-Morales y Quiroz (2021) en el Mayo feminista
Desde la movilización estudiantil de 2006 ha existi- chileno de 2018, en el que múltiples identidades de
do un notorio interés por la relevancia de las redes género se despliegan en la web.
sociales digitales y la tecnología en los procesos
de movilización. Esto configura, junto a investiga- El potencial informativo aparece, a su vez, en ini-
ciones sobre representación, el grueso de los tex- ciativas que buscan revertir el poder de medios
tos que abordan la relación entre comunicación y tradicionales (Millaleo, 2011). Un caso destacado
movimientos sociales en lo que va de siglo. Este es la página de Facebook “Estudiantes Informa-
interés se ha acercado al fenómeno desde una dos”. La página fue creada durante la movilización
pregunta amplia por el rol de las redes sociales estudiantil de 2011 con el fin de contrarrestar lo
e internet en el nacimiento y auge de movimien- que sus creadores observaban como un bloque de
tos sociales. La respuesta, profusa en esfuerzos medios poderosos, contrarios a la protesta y a la
investigativos, ha tenido dos variantes: la de los movilización social, en general, y a las demandas
usos ligados a la información y contrainformación estudiantiles por contar con educación pública,
y la de la participación y organización. gratuita y de calidad, en particular (Cárdenas Nei-
ra y Cárcamo Ulloa, 2017). La contra-información
de “Estudiantes Informados” se basaba en dos ac-
4.1. Información y contrainformación ciones: publicar noticias de medios tradicionales y
criticarlas en su propia plataforma, cuestionando,
Una primera variante aborda el aspecto informa- así, el lugar privilegiado de medios tradicionales
tivo del uso de internet y de redes sociales digi- de dibujar los límites de la discusión pública (Cár-
tales vinculado a las posibilidades difusoras de denas-Neira, 2016).
Comunicación, medios y movimientos sociales en Chile: balance de (un cuarto de) siglo
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Dicho trabajo contrainformativo se aproxima a evaluación el rendimiento participativo de las re-
prácticas contemporáneas como la creación de des en distintos contextos de movilización. Se ha
memes que enjuician o ridiculizan contenidos pe- establecido una relación entre usar redes sociales
riodísticos, antes que generar algo parecido a una e involucrarse en actos de protesta. Valenzuela,
agencia noticiosa del movimiento. Más cerca de Arriagada y Scherman (2014), estudiando a jóvenes
esto último se encuentran experiencias como la de las regiones del Bío Bío, Valparaíso y Metropo-
desarrollada en el contexto de la crisis de la Marea litana durante 2011 y 2013, concluyen que hay una
Roja, en la isla sureña de Chiloé (2016). Broitman correlación entre el uso de Facebook y Twitter con
y Jara (2020), en su estudio de tres fan page de Fa- involucrarse en actos de protesta, aunque dicha
cebook sobre el problema insular, descubren cómo participación ocurre de distintas maneras. Mien-
estas plataformas no sólo brindaron una cobertu- tras los vínculos en Facebook son más fuertes (al
ra periodística desde una vereda política distinta a basarse en “amistad”), en Twitter el lazo resulta
la de los medios tradicionales, sino que, también, más débil. Instagram, en tanto, asoma como una
otorgaron contenidos especializados ligados a las red social importante en el estallido social chileno
razones de la crisis, haciendo un seguimiento per- al permitir una profusa interacción con publicacio-
manente al tema, no coyuntural, como lo realiza el nes de videos denuncia y testimoniales de alto im-
periodismo tradicional enfocado en noticias ema- pacto (Scherman et al., 2021).
nadas de hitos particulares y usualmente provistas
por instituciones formales. Los hallazgos en esta línea de investigación surgen
ligados al tipo de plataforma y al contexto social y
cultural, y a los usos que de esa relación emanan.
4.2. Participación No está en cuestión que exista participación políti-
ca en redes sociales. Lo que sí es materia irresuel-
El concepto de participación ha sufrido una muta- ta es qué implica dicha participación en términos
ción de la mano de redes sociales, en tanto proble- organizacionales. Al introducir la idea de organiza-
mática y definición, recibiendo abundante atención ción, en el sentido de vínculos, estructuras y lógi-
respecto de su potencial (Jenkins, Ito Boyd, 2016). cas de poder, la cuestión por la participación cobra
En el caso chileno, la investigación sobre uso de mayor claridad y entrega un panorama respecto de
redes sociales y participación en movilización cómo se entiende el rol de las redes sociales en
se puede resumir, en un primer momento, en la los movimientos sociales contemporáneos. Este
pregunta respecto de cómo se participa y cuáles panorama se desglosa en cuatro aspectos.
son sus implicancias. Esta es la aproximación de
Valenzuela (2013) al señalar tres vías en que las Un primer aspecto ligado a lo organizacional es
redes sociales promueven la participación en la que rehúye de miradas tecno céntricas donde la
movilización: información, mediante la búsqueda, movilización se explica sólo a partir de ellas. Mi-
lectura o consumo incidental de material que nos llaleo (2013), tomando los casos de 2006 y 2011,
involucre en la discusión; opinión, donde se pro- así lo plantea, al igual que Cabalin (2013) al obser-
duce un discurso que manifiesta la posición propia var los usos de Facebook en 2011. Lo que señalan
como sujeto social y político, y adhesión a una cau- ambos autores es que la importancia de las redes
sa, ya sea política o social. Analizando plataformas sociales es contextual y ligada a la sociabilidad del
como Facebook, Twitter, YouTube y Google Plus, territorio donde se emplaza. Esta perspectiva es
esta línea investigativa (Valenzuela, 2013; Scher- plausible, también, en el trabajo de Durston, Gaete
man et al., 2015) concluye que el uso frecuente de y Pérez (2016), quienes observaron que la radio —y
redes sociales sí tiene una incidencia positiva en no Internet— era el medio más usado para la mo-
adscribir y pertenecer a un grupo social, en alentar vilización en el marco de las protestas en la región
distintos tipos de manifestaciones sociales, como de Aysén, en 2012, que criticaban el centralismo y
cierto nivel de discusión política, y en movilizar la sus desiguales condiciones de vida respecto de la
adhesión a causas. capital de Chile.
Este foco, de la mano de los mismos investigado- Un segundo aspecto que resalta es el uso de las
res, ha ido a terrenos más específicos, principal- redes sociales como facilitadoras para que, per-
mente vía métodos cuantitativos, sometiendo a sonas comunes y corrientes, se involucren, desde
18 Comunicación y Medios N°48 (2023) J. Saavedra
Allí, por ejemplo, se pueden considerar trabajos anti-represas en Patagonia, en 2011; protestas re-
respecto a educación y formación para el activis- gionales en Punta Arenas en 2011 y en Aysén, en
mo mediático (Peña et al., 2016), el factor comu- 2012; las manifestaciones feministas que alcanzan
nicacional en cabildos ciudadanos emanados en un punto cúlmine en 2018; más el llamado “estalli-
contextos de levantamiento social, la generación do social” de 2019.
de plataformas mediáticas a partir de alzamientos
2. La pesquisa de textos sobre la materia se basó en
populares a escala micro, meso y macro, el rol de
tres mecanismos: a partir del trabajo previo del au-
medios comunitarios en procesos de activación de tor en materias afines y del asistente de investiga-
ciudadanía, el valor de la confianza en el manejo ción, doctor Jorge Valdebenito; en base a una bús-
de redes como WhatsApp, por mencionar algunas. queda web que usó los términos “movimiento social
Las futuras décadas dirán cómo y cuánto se amplía Chile”; “comunicación y movilización social Chile”;
el espectro y cuánto se aventura la investigación “movimiento social e Internet Chile” en los bus-
en reconocer y desvelar los diversos contornos y cadores Redalyc, Scielo, Elsevier, Web of Science,
los terrenos menos sondeados que nos lleven a Google Scholar y Scopus, tanto en castellano como
tener una mejor comprensión del rol de la comuni- en inglés; y gracias a un ejercicio de “bola de nieve”
cación y los medios en la movilización social. que hurgó en la bibliografía de cada texto pesqui-
sado algún material no observado previamente. A
partir de este ejercicio se llegó a un punto de satu-
ración en que ya no aparecieron nuevos textos. De
Notas ese total, finalmente, se analizaron aquellos textos
cuyo foco era total o principalmente el aspecto co-
1. Entre estas se pueden enumerar las movilizaciones municacional y mediático de y en movimientos so-
estudiantiles de 2001, 2006 y 2011; la movilización ciales en Chile.
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