RESPIRATORIO
RESPIRATORIO
Especialidades médicas:
Otorrinolaringología: estudia enfermedades de oído, nariz y garganta.
Neumología: se encarga del diagnóstico y tratamiento de enfermedades
pulmonares.
👃 La nariz: estructura y función
División anatómica:
Porción externa: parte visible, formada por huesos (frontal, nasales y maxilar) y
cartílagos (nasal septal, laterales, alares).
Porción interna (cavidad nasal): conecta con la faringe y se comunica con los
senos paranasales y los conductos nasolagrimales.
Funciones principales:
Filtrar, calentar y humedecer el aire inspirado.
Detectar olores mediante el epitelio olfatorio.
Modular el sonido (resonancia) en el habla y el canto.
Detalles importantes de la cavidad nasal
EL APARATO RESPIRATORIO
Está tapizada por músculo y mucosa, y dividida por el tabique nasal (cartílago,
vómer, etmoides).
Los cornetes nasales (superior, medio e inferior) y los meatos (conductos)
aumentan la superficie de contacto con el aire.
Los cilios y el moco atrapan partículas y las transportan hacia la faringe para su
eliminación.
La región respiratoria contiene epitelio ciliado y células caliciformes (moco).
La región olfatoria (en el techo de la cavidad nasal) contiene receptores
olfatorios, pero no células caliciformes.
EL APARATO RESPIRATORIO
🫁 La Faringe
¿Qué es la faringe? También conocida como garganta, es un conducto en forma de
embudo de aproximadamente 13 cm de largo, que conecta la cavidad nasal y oral
con la laringe y el esófago.
Está ubicada detrás de las cavidades nasal y oral, encima de la laringe y
delante de la columna cervical.
Compuesta por músculo esquelético (que ayuda en la deglución y mantiene la
vía aérea abierta) y revestida por mucosa.
Funciones de la faringe:
EL APARATO RESPIRATORIO
1. Vía de paso para aire, alimentos y líquidos.
2. Caja de resonancia para la voz.
3. Defensa inmunológica, ya que alberga amígdalas que combaten
microorganismos.
División anatómica de la faringe:
Función
Región Ubicación Revestimiento
principal
Detrás de la cavidad
Nasofarin
nasal, hasta el paladar Respiratoria Epitelio cilíndrico ciliado
ge
blando
Epitelio plano
Bucofarin Desde el paladar blando Digestiva y
estratificado no
ge hasta el hueso hioides respiratoria
queratinizado
Epitelio plano
Laringofar Desde el hioides hasta Vía común para
estratificado no
inge el esófago y laringe aire y alimentos
queratinizado
Nasofaringe:
Contiene 5 aberturas: 2 narinas internas, 2 trompas auditivas (Eustaquio), y la
abertura hacia la bucofaringe.
Contiene la amígdala faríngea o adenoides.
Participa en el equilibrio de la presión con el oído medio.
Bucofaringe:
Comunica con la boca a través de las fauces.
Contiene las amígdalas palatinas y linguales.
Comparte funciones respiratorias y digestivas.
Laringofaringe:
Conecta con la laringe (anterior) y el esófago (posterior).
También tiene función compartida (respiratoria y digestiva).
Aquí tenés un resumen completo y claro sobre la laringe, según el texto que
compartiste:
La Laringe
¿Qué es la laringe? Laringe o "caja de resonancia" es un conducto corto que conecta
la laringofaringe con la tráquea. Se sitúa en la línea media del cuello, frente al
esófago, entre las vértebras cervicales C4 y C6.
Estructura cartilaginosa: La pared de la laringe está formada por nueve cartílagos:
Tres cartílagos impares:
1. Tiroides: forma la "nuez de Adán", de cartílago hialino, más prominente en
hombres.
2. Epiglotis: cartílago elástico en forma de hoja; cierra la laringe durante la
deglución.
3. Cricoides: en forma de anillo, delimita la base de la laringe y se une a la
tráquea.
Tres pares de cartílagos:
1. Aritenoides: fundamentales para mover las cuerdas vocales.
2. Corniculados: en el vértice de las aritenoides, ayudan al soporte vocal.
3. Cuneiformes: sostienen pliegues vocales y epiglotis.
EL APARATO RESPIRATORIO
De los cartílagos pares, las aritenoides son los más importantes porque influyen en
los cambios de posición y tensión de los pliegues vocales (cuerdas vocales
verdaderas, que participan en el habla).
Los músculos extrínsecos de la laringe conectan los cartílagos con otras estructuras
en la garganta, mientras que los músculos intrínsecos unen los cartílagos entre sí. La
cavidad de la laringe es el espacio que se extiende desde la entrada a la laringe
(comunicación con la faringe) hasta el borde inferior del cartílago cricoides (se
describirá en breve). La porción de la cavidad de la laringe ubicada por encima de las
cuerdas vocales verdades se denomina vestíbulo de la laringe. El cartílago tiroides
(nuez de Adán) consta de dos láminas fusionadas de cartílago hialino, que forman la
pared anterior de la laringe y le confieren una forma triangular. Está presente tanto
en los hombres como en las mujeres, pero suele ser más grande en los hombres por
la influencia de las hormonas sexuales masculinas, durante la pubertad. El ligamento
que une el cartílago tiroides con el hueso hioides se denomina membrana tirohioidea.
La epiglotis (-ep[í], sobre, y -glott, lengua) es un fragmento grande de cartílago
elástico en forma de hoja, cubierto de epitelio (véase también Figura 23.2b). El “tallo”
epiglótico es un adelgazamiento de la porción inferior, que se conecta con el borde
anterior del cartílago tiroides y con el hueso hioides. La parte superior u “hoja” de la
epiglotis puede moverse con libertad hacia arriba y abajo, como una puerta trampa.
Durante la deglución, la faringe y la laringe ascienden. La elevación de la faringe la
ensancha para recibir el alimento o la bebida, y la elevación de la laringe desciende la
epiglotis, que cubre a la glotis como una tapa y la cierra. La glotis consiste en un par
de pliegues de mucosa, los pliegues vocales (cuerdas vocales verdaderas) en la
laringe, y el espacio entre ellos se denomina rima glótica. El cierre de la laringe,
durante la deglución, dirige los líquidos y el alimento
hacia el esófago y los mantiene fuera de la laringe y de las vías aére as. Cuando
pequeñas partículas de polvo, humo, comida o líquidos pasan a la laringe, se
desencadena un reflejo tusígeno, que en general logra expulsar el material.
El cartílago cricoides es un anillo compuesto por cartílago hialino que forma la pared
inferior de la laringe. Está unido al primer anillo cartilaginoso de la tráquea por medio
del ligamento cricotraqueal. El cartílago tiroides está unido al cartílago cricoides por
el ligamento cricotiroideo. El cartílago cricoides es el reparo anatómico para crear una
vía aérea de emergencia llamada traqueotomía (véase Correlación clínica:
Traqueotomía e intubación).
Los cartílagos aritenoides pares (el nombre significa semejante a una cuchara) son
piezas triangulares compuestas, sobre todo, por cartílago hialino y localizadas en el
borde posterosuperior del cartílago cricoides. Forman articulaciones sinoviales con el
cartílago cricoides, lo que les confiere una gran amplitud de movimiento.
Los cartílagos corniculados son dos piezas cuneiformes de cartílago elástico, situados
en el vértice de cada cartílago aritenoides. Los cartílagos cuneiformes (en forma de
cuña), también pares, son cartílagos elásticos en forma de maza, localizados delante
de los cartílagos corniculados, que sostienen los pliegues vocales y las paredes
laterales de la epiglotis. El revestimiento de la laringe, superior a los pliegues vocales,
consiste en epitelio pavimentoso estratificado no queratinizado, y el revestimiento
inferior a los pliegues vocales está formado por epitelio cilíndrico seudoestratificado
ciliado, que presenta células cilíndricas ciliadas, células caliciformes y células basales.
El moco que producen las células caliciformes ayuda a atrapar el polvo no eliminado
EL APARATO RESPIRATORIO
en las vías aéreas superiores. Los cilios, en estas vías, transportan el moco y las
partículas atrapadas hacia abajo, en dirección a la faringe, mientras que los cilios en
las vías respiratorias inferiores lo desplazan hacia arriba, en dirección a la faringe.
Funciones de la laringe
Conducción del aire hacia la tráquea.
Producción de la voz: mediante los pliegues vocales (cuerdas vocales
verdaderas).
Protección de la vía aérea: la epiglotis evita que alimentos o líquidos entren en
la tráquea durante la deglución.
Reflejo tusígeno: se activa si entran partículas irritantes (como polvo o líquido).
Glotis y cavidad laríngea
La glotis está formada por las cuerdas vocales verdaderas y el espacio entre
ellas (rima glótica).
La cavidad laríngea va desde la entrada de la laringe hasta el borde inferior del
cartílago cricoides.
La parte superior (vestíbulo de la laringe) se encuentra por encima de las
cuerdas vocales.
Epitelio de la laringe
Por encima de los pliegues vocales: epitelio pavimentoso estratificado no
queratinizado.
Por debajo de los pliegues vocales: epitelio cilíndrico seudoestratificado ciliado
con células caliciformes (producen moco), cilíndricas ciliadas y basales.
Los cilios ayudan a transportar el moco con partículas atrapadas hacia la faringe para
su eliminación.
✅ Su compleja organización cartilaginosa y muscular permite controlar el paso del
aire, generar la voz y evitar la entrada de alimentos o líquidos durante la deglución.
Estructuras que Producen la Voz
Pliegues de la laringe:
La mucosa de la laringe forma dos pares de pliegues:
1. Pliegues vestibulares (cuerdas vocales falsas): no producen sonido, pero ayudan
a contener la respiración al cerrarse, por ejemplo, al levantar objetos pesados.
2. Pliegues vocales (cuerdas vocales verdaderas): producen la voz al vibrar con el
paso del aire.
Producción del sonido (fonación)
Los pliegues vocales están formados por ligamentos elásticos que vibran como
cuerdas cuando el aire pasa a través de ellos.
Los músculos intrínsecos de la laringe ajustan la tensión y la posición de estos
pliegues, lo que modifica:
o El tono (más tensión = tono más alto)
o El volumen (mayor presión del aire = sonido más fuerte)
Movimiento de los pliegues:
Abducción (apertura): los músculos cricoaritenoideos posteriores separan los
pliegues → se abre la glotis.
Aducción (cierre): los músculos cricoaritenoideos laterales juntan los pliegues →
se cierra la glotis.
Otros músculos pueden tensar o relajar los pliegues y controlar el tono.
Diferencias entre hombres y mujeres:
EL APARATO RESPIRATORIO
Por acción de los andrógenos, los hombres tienen pliegues vocales más gruesos
y largos, lo que produce tonos más graves.
Resonancia y articulación:
El sonido básico producido en la laringe se modifica en:
o Faringe, boca, cavidad nasal y senos paranasales → le dan calidad y
timbre a la voz.
o Músculos de la lengua, labios y cara → permiten formar palabras y
articular el lenguaje.
El susurro:
Se produce al cerrar casi totalmente la rima glótica, dejando un espacio
posterior.
Como no hay vibración de los pliegues vocales, no tiene tono, pero puede ser
inteligible si se articula bien con boca y lengua.
La voz humana es el resultado de una compleja coordinación entre estructuras
respiratorias, musculares y resonantes. La laringe produce el sonido, pero es la acción
conjunta de otras partes (faringe, cavidad nasal, boca y músculos faciales) la que
permite modular, dar tono, timbre y transformar esos sonidos en lenguaje.
🫁 Tráquea
¿Qué es? Es un conducto aéreo tubular de unos 12 cm de largo y 2,5 cm de diámetro.
Se encuentra delante del esófago.
Se extiende desde la laringe hasta la vértebra T5, donde se divide en los
bronquios principales derecho e izquierdo.
Estructura de la pared traqueal (de adentro hacia afuera):
1. Mucosa:
o Epitelio cilíndrico seudoestratificado ciliado.
o Contiene células caliciformes que atrapan polvo y partículas.
o Tiene una lámina propia con fibras elásticas y reticulares.
2. Submucosa:
o Tejido conectivo areolar con glándulas seromucosas.
3. Cartílago hialino:
o De 16 a 20 anillos en forma de C (abiertos hacia atrás).
o Brindan soporte semirrígido para evitar el colapso de la tráquea.
o Unidos por tejido conectivo denso.
4. Adventicia:
o Tejido conectivo areolar que conecta la tráquea con estructuras vecinas.
Características funcionales:
La parte posterior de los anillos está cerrada por una membrana fibromuscular
con:
o Músculo traqueal (liso) y tejido elástico.
Esta estructura permite:
o Cambios leves de diámetro durante la respiración.
o Permitir el paso del bolo alimenticio en el esófago (ya que los anillos no
son cerrados).
El cartílago en C evita el colapso de la tráquea, sobre todo en la inspiración.
La tráquea es un conducto esencial para la conducción del aire hacia los pulmones.
Su estructura, reforzada por anillos cartilaginosos abiertos, permite mantenerla
EL APARATO RESPIRATORIO
permeable y flexible, adaptándose a los movimientos respiratorios y al paso del
alimento por el esófago.
Bronquios
En el borde superior de la quinta vértebra torácica, la tráquea se bifurca en un
bronquio principal derecho, que se dirige hacia el pulmón derecho, y un bronquio
principal izquierdo, que va hacia el pulmón izquierdo. El bronquio principal derecho es
más vertical, más corto y ancho que el izquierdo. Como resultado, un objeto aspirado
tiene más probabilidades de aspirarse y alojarse en el bronquio principal derecho que
en el izquierdo. Al igual que la tráquea, los bronquios principales tienen anillos
cartilaginosos
incompletos y están cubiertos por epitelio cilíndrico seudoestratificado ciliado.
En el punto donde la tráquea se divide en los bronquios principales derecho e
izquierdo, se identifica una cresta interna llamada carina (quilla), formada por una
proyección posterior e inferior del último cartílago traqueal. La mucosa de la carina es
una de las áreas más sensibles de la laringe y la tráquea para desencadenar el reflejo
tusígeno. El ensanchamiento y la distorsión de la carina es un signo grave porque, en
general, indica la existencia de un carcinoma de los ganglios linfáticos que rodean la
bifurcación de la tráquea.
Al ingresar en los pulmones, los bronquios principales se dividen para formar
bronquios más pequeños, los bronquios lobares (secundarios), uno para cada lóbulo
del pulmón. (El pulmón derecho tiene tres lóbulos, y el pulmón izquierdo, dos.) Los
bronquios lobares siguen ramificándose y originan bronquios aún más pequeños, los
bronquios segmentarios (terciarios), que se dividen en bronquiolos. Los bronquiolos
se ramifican varias veces y los más pequeños se dividen en conductos aún más
pequeños, denominados bronquiolos terminales. Los bronquiolos contienen células de
Clara, que son
células cilíndricas no ciliadas entremezcladas con las células epiteliales. Las células
de Clara podrían proteger de los efectos nocivos de las
toxinas inhaladas y los carcinógenos; producen surfactante (se describirá en breve) y
funcionan como células madre (células de reserva), que originan varios tipos de
células del epitelio. Los bronquiolos terminales representan el final de la zona de
conducción del aparato respiratorio. Esta ramificación extensa a partir de la tráquea,
a través de los bronquiolos respiratorios, se asemeja a un árbol invertido y suele
denominarse árbol bronquial. A medida que la ramificación se hace más extensa en el
árbol bronquial, pueden advertirse diversos cambios estructurales:
1. En la mucosa del árbol bronquial, el epitelio cilíndrico seudoestratificado ciliado de
los bronquios principales, los lobares y los segmentarios se transforma en epitelio
cilíndrico simple ciliado con algunas células caliciformes, en los bronquiolos más
grandes, con predominio de epitelio cúbico simple ciliado sin células caliciformes en
los bronquiolos más pequeños y epitelio cúbico simple no ciliado en los bronquiolos
terminales. (Se debe recordar que el epitelio ciliado de la membrana respiratoria
elimina las partículas inhaladas de dos maneras.) El moco producido por el epitelio
ciliado de la membrana respiratoria atrapa las partículas, y los cilios desplazan el
moco con las partículas atrapadas hacia la faringe para su expulsión. En las regiones
con epitelio cúbico simple no ciliado, las partículas inhaladas se eliminan por la acción
de los macrófagos.
EL APARATO RESPIRATORIO
2. Placas de cartílago remplazan gradualmente a los anillos cartilaginosos
incompletos en los bronquios principales y, por último, desaparecen en los
bronquiolos distales.
3. A medida que disminuye la cantidad de cartílago, aumenta la cantidad de músculo
liso. El músculo liso rodea la luz en bandas helicoidales y ayuda a mantener la
permeabilidad. No obstante, como no existe cartílago de sostén, los espasmos
musculares pueden obstruir las vías aéreas, como durante una crisis asmática,
situación que puede poner en riesgo la vida.
Durante el ejercicio, se incrementa la actividad de la división simpática del sistema
nervioso autónomo (SNA), y la médula suprarrenal libera las hormonas adrenalina y
noradrenalina; ambas acciones inducen la relajación del músculo liso de los
bronquiolos, lo que a su vez dilata las vías aéreas. Dado que el aire llega a los
alvéolos con mayor rapidez, la ventilación pulmonar mejora. La división parasimpática
del SNA y los mediadores de las reacciones alérgicas, como la histamina, producen el
efecto opuesto: contraen el músculo liso bronquiolar, con constricción subsiguiente de
los
bronquiolos distales.
- Pulmones
Los pulmones (de pulmón, liviano, porque flotan) son órganos pares, de forma cónica,
situados en la cavidad torácica, están separados entre sí por el corazón y otros
órganos del mediastino, estructura que divide la cavidad torácica en dos
compartimientos anatómicos distintos. Por esta razón, si un traumatismo provoca el
colapso de un pulmón, el otro puede permanecer expandido. Dos capas de serosa,
que constituyen la membrana pleural (pleura-, lado), encierran y protegen a cada
pulmón. La capa superficial, denominada pleura parietal, tapiza la pared de la cavidad
torácica; la capa profunda o pleura visceral reviste a los pulmones. Entre la pleura
visceral y la parietal hay un pequeño espacio, la cavidad pleural, que
contiene un escaso volumen de líquido lubricante secretado por las membranas. El
líquido pleural reduce el rozamiento entre las membranas y permite que se deslicen
con suavidad una contra la otra, durante la respiración. Este líquido también hace que
las dos pleuras se adhieran entre sí, de la misma manera en que lo haría una gota de
agua entre dos portaobjetos de vidrio, fenómeno llamado tensión superficial. Los
pulmones derecho e izquierdo están rodeados por cavidades pleurales separadas. La
inflamación de la membrana pleural (pleuritis) puede producir dolor en sus estadios
iniciales a causa del rozamiento entre las capas parietal y visceral de la pleura. Si la
inflamación persiste, el exceso de líquido se acumula en el espacio pleural y provoca
un derrame pleural a través del cual el bronquio, los vasos sanguíneos pulmonares,
los vasos linfáticos y los nervios entran y salen del órgano.
EL APARATO RESPIRATORIO
🫁 Ventilación Pulmonar
Tres etapas básicas de la respiración
1. Ventilación pulmonar
o Es el movimiento del aire entre la atmósfera y los alvéolos pulmonares.
o Involucra:
Inspiración: aire entra a los pulmones.
Espiración: aire sale de los pulmones.
2. Respiración externa (pulmonar)
o Intercambio de gases entre los alvéolos y los capilares pulmonares.
o La sangre capilar toma O₂ y libera CO₂.
3. Respiración interna (tisular)
o Intercambio de gases entre la sangre de los capilares sistémicos y las
células del cuerpo.
o La sangre libera O₂ a los tejidos y recoge CO₂.
o Dentro de las células, este O₂ se usa en la respiración celular para
generar ATP y liberar CO₂.
Factores que influyen en la ventilación pulmonar
Diferencias de presión generadas por la contracción y relajación de los
músculos respiratorios.
Velocidad del flujo de aire y esfuerzo de respiración dependen de:
o Tensión superficial alveolar
o Distensibilidad (flexibilidad) de los pulmones
o Resistencia en las vías aéreas
EL APARATO RESPIRATORIO
Durante la ventilación pulmonar, el aire fluye entre la atmósfera y los alvéolos,
gracias a diferencias de presión alternantes creadas por la contracción y la relajación
de los músculos respiratorios. La velocidad de flujo aéreo y el esfuerzo necesario para
la ventilación también dependen de la tensión superficial alveolar, la distensibilidad
de los pulmones y la resistencia de las vías aéreas.
Cambios de presión durante la ventilación pulmonar
El aire ingresa en los pulmones cuando la presión del aire que se encuentra en su
interior es menor que la presión atmosférica. El aire sale de los pulmones cuando la
presión dentro de ellos es mayor que la presión atmosférica.
Inspiración
El ingreso del aire en los pulmones se llama inspiración (inhalación). Antes de cada
inspiración, la presión del aire dentro de los pulmones es igual a la presión
atmosférica, que en el nivel del mar es de alrededor de 760 milímetros de mercurio
(mm Hg) o 1 atmósfera (atm). Para que el aire ingrese en los pulmones, la presión
dentro de los alvéolos debe ser menor que la presión atmosférica. Esta condición se
logra a través del aumento del tamaño de los pulmones.
La presión de un gas en un compartimiento cerrado es inversamente proporcional al
volumen del recipiente que lo contiene, lo que significa que, si el tamaño de un
recipiente cerrado aumenta, la presión del gas en su interior disminuye, y que si el
tamaño del recipiente disminuye la presión en su interior aumenta. Esta relación
inversa entre el volumen y la presión, llamada ley de Boyle puede demostrarse de la
siguiente manera (Figura 23.12). Se coloca un gas en un cilindro que tiene un pistón
móvil y un manómetro; la presión inicial creada por las moléculas del gas que chocan
contra las paredes del recipiente es 1 atm. Si el pistón desciende, el gas se comprime
a un volumen menor, de manera que las moléculas de gas golpean contra una menor
superficie de la pared. El manómetro muestra que la presión se duplica cuando el gas
se comprime a la mitad de su volumen original. En otras palabras, el mismo número
de moléculas en la mitad del volumen provoca el doble de presión. De manera
inversa, si el pistón se eleva para incrementar el volumen, la presión disminuye. Por
consiguiente, la presión de un gas varía en forma inversamente proporcional al
volumen.
Las diferencias de presión provocadas por los cambios en el volumen de los pulmones
obligan al aire a entrar en ellos durante la inspiración y a salir durante la espiración.
Para poder inspirar, los pulmones deben expandirse, lo que aumenta su volumen y
disminuye su presión por debajo de la presión atmosférica. El primer paso para la
expansión de los pulmones durante la inspiración normal requiere la contracción de
los músculos inspiratorios principales, es decir, el diafragma y los intercostales
externos.
El músculo inspiratorio más importante es el diafragma, un músculo esquelético
cupuliforme que forma el piso de la cavidad torácica Está inervado por fibras de los
nervios frénicos, que se originan en la médula espinal, en los niveles cervicales 3, 4 y
5. La contracción del diafragma aplana y desciende su cúpula, lo que aumenta el
diámetro vertical de la cavidad torácica. Durante la inspiración normal, el diafragma
desciende alrededor de 1 cm (0,4 pulgadas), lo que genera una diferencia de presión
de entre 1 y 3 mm Hg y una inspiración de alrededor de 500 mL de aire. Durante la
ventilación forzada, el diafragma puede descender 10 cm (4 pulgadas), lo que
produce una diferencia de presión de 100 mm Hg y la inspiración de 2-3 litros de aire.
EL APARATO RESPIRATORIO
La contracción del diafragma es responsable de alrededor del 75% del aire que
ingresa en los pulmones durante la respiración normal. El embarazo avanzado, la
obesidad mórbida o la ropa ceñida en la zona del abdomen pueden impedir el
descenso completo del diafragma.
Los músculos inspiratorios, segundos en orden de importancia, son los intercostales
externos. Cuando estos músculos se contraen, elevan las costillas. Como
consecuencia, aumentan los diámetros anteroposterior y lateral de la cavidad
torácica. La contracción de los intercostales externos es responsable de alrededor del
25% del aire que entra en los pulmones durante la ventilación normal.
Durante la inspiración normal, la presión entre las dos capas de la pleura, llamada
presión intrapleural (intratorácica), siempre es subatmosférica (más baja que la
presión atmosférica). Antes de la inspiración, esta presión es unos 4 mm Hg menor
que la presión atmosférica, es decir, cercana a 756 mm Hg, con una presión
atmosférica de 760 mm Hg. Cuando el diafragma y los músculos intercostales
externos se contraen y el tamaño total de la cavidad torácica aumenta, el volumen de
la cavidad pleural también se incrementa, lo que hace que descienda la presión
intrapleural hasta alrededor de 754 mm Hg. Durante la expansión del tórax, las capas
pleurales parietal y visceral suelen adherirse estrechamente por la presión
subatmosférica que existe entre ellas y por la tensión superficial generada debido al
contacto entre sus superficies húmedas. A medida que la cavidad
torácica se expande, la pleura parietal que tapiza la cavidad se desplaza hacia afuera
en todas las direcciones, y la pleura visceral y los pulmones se desplazan con ella.
Al aumentar el volumen de los pulmones de esta manera, la presión en su interior,
llamada presión alveolar (intrapulmonar), desciende desde 760 hasta 758 mm Hg. De
este modo se establece una diferencia de presión entre la atmósfera y los alvéolos.
Como el aire siempre fluye desde una región con mayor presión a otra con menor
presión, se produce la inspiración. El aire fluye hacia los pulmones siempre que exista
una diferencia de presión. Durante las inspiraciones vigorosas y profundas también
participan los músculos inspiratorios accesorios para aumentar el tamaño de la
cavidad torácica. Dichos músculos reciben este nombre porque su contribución es
escasa o nula durante la inspiración normal, pero durante el ejercicio o la ventilación
forzada pueden contraerse en forma vigorosa. Los músculos inspiratorios accesorios
son los esternocleidomastoideos, que elevan el esternón, los músculos escalenos, que
elevan las dos primeras costillas, y los pectorales menores, que ascienden de la
tercera a la quinta costilla. Puesto que tanto la inspiración normal como la inspiración
durante el ejercicio o la ventilación forzada involucran la contracción muscular, se
dice que el proceso de inspiración es activo.
Espiración
La expulsión del aire (espiración) también depende del gradiente de presión, pero en
este caso, en la dirección opuesta: la presión en los pulmones es mayor que la
presión atmosférica. A diferencia de la inspiración, la espiración normal es un proceso
pasivo porque no involucra contracciones musculares, sino que es el resultado del
retroceso elástico de la pared del tórax y los pulmones, que tienen una tendencia
natural a recuperar su forma original después de expandirse. Dos fuerzas dirigidas
hacia adentro contribuyen el retroceso elástico: 1) el retroceso de las fibras elásticas
estiradas durante la inspiración y 2) la tracción hacia adentro generada por la tensión
superficial, que es el resultado de la presencia de la capa de líquido alveolar.
EL APARATO RESPIRATORIO
La espiración comienza cuando los músculos inspiratorios se relajan. Cuando el
diafragma se relaja, su cúpula asciende, a causa de su elasticidad. Cuando los
músculos intercostales externos se relajan, las costillas descienden. Estos
movimientos disminuyen los diámetros vertical, lateral y anteroposterior de la
cavidad torácica, lo que a su vez reduce el volumen pulmonar. Luego, la presión
alveolar aumenta hasta alrededor de 762 mm Hg. En ese momento, el aire fluye
desde el área con mayor presión, en los alvéolos, hasta el área con menor presión, en
la atmósfera.
La espiración sólo se vuelve activa durante la ventilación forzada, cuando se toca un
instrumento de viento o durante el ejercicio. En esta oportunidad, se contraen los
músculos espiratorios, esto es los abdominales y los intercostales internos, lo que
aumenta la presión en la región abdominal y el tórax. La contracción de los músculos
abdominales desciende las costillas inferiores y comprime las vísceras abdominales,
con el consiguiente ascenso del diafragma. La contracción de los músculos
intercostales internos, que se extienden en dirección posteinferior entre las costillas
adyacentes, desciende las costillas. Aunque la presión intrapleural siempre es menor
que la presión alveolar, puede exceder un poco la presión atmosférica durante la
espiración forzada, como durante la tos.
Reacciones:
EL APARATO RESPIRATORIO
1. CO₂ (de las células) → entra al eritrocito
2. CO₂ + Hb → Hb–CO₂ (carbaminohemoglobina)
Parte del CO₂ se une a la hemoglobina.
3. Hb–O₂ + H⁺ → Hb–H + O₂
La presencia de H⁺ (producto del metabolismo celular y del CO₂) favorece la
liberación de O₂ de la hemoglobina.
Esto es el efecto Bohr.
4. CO₂ + H₂O → H₂CO₃ → H⁺ + HCO₃⁻
Otra parte del CO₂ se convierte en bicarbonato, liberando H⁺.
5. HCO₃⁻ sale al plasma, Cl⁻ entra (desviación de cloruro)
Por cada HCO₃⁻ que sale, un Cl⁻ entra al eritrocito.
🧠 Claves fisiológicas
Desviación de cloruro: mantiene el equilibrio eléctrico durante el transporte de
bicarbonato.
Efecto Bohr: ↑ H⁺ → ↓ afinidad de Hb por O₂ → facilita liberación de oxígeno.
Oxihemoglobina (Hb–O₂): forma en los pulmones.
Carbaminohemoglobina (Hb–CO₂): forma en los tejidos.
Anhidrasa carbónica: enzima clave en la formación de ácido carbónico.
CONTROL DE LA RESPIRACIÓN
Las células corporales en reposo consumen alrededor de 200 mL de O2 por minuto.
Sin embargo, durante el ejercicio extremo, el consumo de O2 aumenta entre 15 y 20
veces en los adultos sanos normales y hasta 30 veces en deportistas de alto
rendimiento sometidos a entrenamiento de fuerza. Diversos mecanismos ayudan a
que el esfuerzo respiratorio cubra las demandas metabólicas.
Centro respiratorio
El tamaño del tórax se modifica por la acción de los músculos respiratorios, que se
contraen como resultado de impulsos nerviosos transmitidos hacia ellos desde
centros encefálicos y se relajan en la ausencia de impulsos. Estos impulsos nerviosos
se originan en grupos de neuronas, localizadas en ambos lados del bulbo raquídeo y
la protuberancia del tronco encefálico. Estos conglomerados de neuronas distribuidos
en estas 2 estructuras, que en conjunto reciben el nombre de centro respiratorio,
pueden dividirse en 3 áreas, según sus funciones: 1) área del ritmo bulbar; 2) área
neumotáxica pontina y 3) área apnéustica, también en la protuberancia.
Área del ritmo bulbar
La función del área del ritmo bulbar es controlar el ritmo básico de la respiración. Hay
áreas inspiratorias y espiratorias dentro de esta región. En la Figura 23-26 se
muestran las relaciones entre las áreas inspiratoria y espiratoria durante la
respiración normal y la respiración forzada.
Durante la respiración normal, la inspiración dura alrededor de 2 segundos y la
espiración alrededor de 3 segundos. Los impulsos nerviosos que se generan en el
área inspiratoria establecen el ritmo básico de la respiración. Mientras que el área
inspiratoria permanece activa, genera impulsos nerviosos durante alrededor de 2
segundos. Los impulsos se propagan hacia los músculos intercostales externos por los
nervios intercostales y al diafragma por los nervios frénicos. Cuando los impulsos
nerviosos llegan al diafragma y a los músculos intercostales externos, éstos se
EL APARATO RESPIRATORIO
contraen y se produce la inspiración. Incluso aunque se seccionen o se bloqueen
todas las
conexiones nerviosas aferentes que llegan al área inspiratoria, sus neuronas siguen
descargando impulsos en forma rítmica e inducen la inspiración. Al cabo de 2
segundos, el área inspiratoria se inactiva y cesan los impulsos nerviosos. Sin impulsos
aferentes, el diafragma y los músculos intercostales externos se relajan durante
alrededor de 3 segundos, lo que permite la retracción elástica pasiva de los pulmones
y la pared torácica. Luego, el ciclo se repite. Las neuronas del área espiratoria se
mantienen inactivas durante la respiración normal. Sin embargo, en la respiración
forzada, los impulsos nerviosos del área inspiratoria activan el área espiratoria, cuyos
impulsos promueven la contracción de los músculos intercostales internos y los
abdominales, lo que a su vez disminuye el tamaño de la cavidad torácica y produce la
espiración forzada.
Área neumotáxica
Aunque el área del ritmo en el bulbo raquídeo controla el ritmo básico de la
respiración, otros sitios en el tronco encefálico ayudan a coordinar la transición entre
la inspiración y la espiración. Uno de ellos lo constituyen el área neumotáxica
(pneûma-, aire o respiración; y -tag, orden) en la parte superior de la protuberancia,
encargada del transmitir impulsos inhibidores al área inspiratoria, que ayudan a
desactivarla antes de que los pulmones se insuflen en forma excesiva. En otras
palabras, los impulsos acortan la duración de la inspiración. Mientras el área
neumotáxica permanece más activa, la frecuencia respiratoria es mayor.
Área apnéustica
Otra zona del tronco encefálico que coordina la transición entre la inspiración y la
espiración es el área apnéustica en la parte inferior de la protuberancia. Esta área
envía impulsos estimuladores al área inspiratoria, que la activan y prolongan la
inspiración. El resultado es una inspiración larga y profunda. Cuando el área
neumotáxica está activa, contrarresta las señales del área apnéustica.
Regulación del centro respiratorio
El ritmo básico de la respiración, establecido y coordinado por el área inspiratoria,
puede modificarse en respuesta a estímulos de otras regiones encefálicas, receptores
en el sistema nervioso periférico y otros factores.
Influencias corticales sobre la respiración Como la corteza cerebral tiene conexiones
con el centro respiratorio, es posible alterar voluntariamente el patrón respiratorio.
Incluso es posible no respirar durante un período breve. El control voluntario es
protector porque permite evitar que el agua o los gases irritantes ingresen en los
pulmones. No obstante, la capacidad de contener la respiración está limitada por la
acumulación de CO2 y H+ en el cuerpo. Cuando las concentraciones de CO2 y H+
alcanzan un cierto nivel,
el área inspiratoria recibe estímulos intensos, que transcurren a lo
largo de los nervios frénicos e intercostales hasta los músculos inspiratorios, que son
obligados a reiniciar la respiración, independientemente del deseo consciente del
individuo. Los niños pequeños no pueden morir conteniendo voluntariamente la
respiración, aunque lo intenten. Si se contiene la respiración lo suficiente como para
provocar un desmayo, la respiración se reanuda cuando se pierde la conciencia. Los
impulsos nerviosos provenientes del hipotálamo y el sistema límbico también
EL APARATO RESPIRATORIO
estimulan el centro respiratorio y permiten que los estímulos emocionales alteren la
respiración, como en la risa o el llanto.
Regulación de la respiración por medio de quimiorreceptores
Ciertos estímulos químicos modulan la rapidez y la profundidad de la respiración. El
aparato respiratorio mantiene niveles adecuados de CO2 y O2 y es muy sensible a los
cambios de los niveles de estos gases en los líquidos corporales. En el Capítulo 21 se
describieron los quimiorreceptores, que son neuronas sensitivas capaces de
responder a responden a cambios en la concentración de H+ , en la PCO2 o en
ambos, en el líquido cefalorraquídeo. Los quimiorreceptores periféricos están
localizados en los cuerpos aórticos, que son agregados de quimiorreceptores situados
en la pared del arco aórtico, y en los cuerpos carotídeos, que son nódulos ovalados en
la pared de las arterias carótidas comunes izquierda y derecha, donde se dividen en
las arterias carótidas interna y externa. (Los quimiorreceptores de los cuerpos
aórticos se localizan cerca de los barorreceptores aórticos, y los cuerpos carotídeos se
encuentran cerca de los barorreceptores del seno carotídeo. En el Capítulo 17 se
analizó que los barorreceptores son receptores sensitivos que controlan la tensión
arterial.) Estos quimiorreceptores forman parte del sistema nervioso periférico y son
sensibles a los cambios de la PO2 , el pH y la PCO2 de la sangre. Los axones de las
neuronas sensitivas de los cuerpos aórticos forman parte de los nervios vagos (X), y
los de los cuerpos carotídeos integran los nervios glosofaríngeos (IX) derecho e
izquierdo. En el Capítulo 17 vimos que los receptores olfatorios del sentido del olfato y
las células receptoras del gusto también son quimiorreceptores, y ambos responden a
estímulos externos. Como el CO2 es liposoluble, difunde fácilmente en las células
donde, en presencia de anhidrasa carbónica, se combina con agua (H2O) para formar
ácido carbónico (H2CO3). El ácido carbónico se desdobla rápidamente en H+ y HCO3
– . En consecuencia, un aumento en la concentración sanguínea de CO2 incrementa la
concentración intracelular de H+ , y una disminución en la concentración de CO2
desciende la concentración de H+ . En condiciones normales, la PCO2 de la sangre
arterial es de 40 mm Hg. Incluso aunque se produzca un pequeño aumento de la
PCO2 , situación llamada hipercapnia, los quimiorreceptores centrales reciben un
estímulo y responden con mayor intensidad al mayor nivel de H+ resultante. Los
quimiorreceptores periféricos también responden ante el aumento de la PCO2 y de la
concentración de H+ . Dichos quimiorreceptores, además, responden a la deficiencia
de O2, no así los quimiorreceptores centrales. Cuando la PO2 en la sangre arterial
desciende por debajo del nivel normal de 100 mm Hg, pero aún es superior a 50 mm
Hg, se estimulan los quimiorreceptores periféricos. Una deficiencia pronunciada de O2
deprime la actividad de los quimiorreceptores centrales y el área inspiratoria que, en
esa situación, no responden bien a los estímulos aferentes y envían menos impulsos a
los músculos responsables de la inspiración. Cuando la frecuencia respiratoria
disminuye o cesa la respiración, la PO2 se reduce cada vez más y se establece un
ciclo de retroalimentación positiva con un resultado que puede ser fatal. Los
quimiorreceptores participan de un sistema de retroalimentación negativa que regula
los niveles de CO2, O2 y H+ en la sangre. Como resultado del aumento de la PCO2 ,
la reducción del pH (aumento de la concentración de H+ ) o de la PO2 , los impulsos
provenientes de los quimiorreceptores centrales y periféricos activan con intensidad
el área inspiratoria, y la frecuencia y la profundidad de la respiración aumentan. La
respiración rápida y profunda (hiperventilación) permite inspirar más O2 y espirar
EL APARATO RESPIRATORIO
más CO2 hasta que la PCO2 y la concentración de H+ desciendan hasta sus valores
normales. Si la PCO2 arterial es menor de 40 mm Hg, trastorno llamado hipocapnia,
los quimiorreceptores centrales o periféricos no reciben estímulos, y el área
inspiratoria no recibe impulsos estimuladores. Como consecuencia, el área establece
su propio ritmo moderado hasta que se acumula CO2 y la PCO2 asciende hasta 40
mm Hg. El centro inspiratorio recibe un estímulo más intenso cuando la PCO2 se
eleva por encima del valor normal que cuando disminuye por debajo del valor normal.
En consecuencia, las personas que hiperventilan voluntariamente y provocan una
hipocapnia pueden mantener la respiración durante un período muy largo. En el
pasado se alentaba a los nadadores a hiperventilar justo antes de la apnea en una
competencia competir. Sin embargo, esta práctica es riesgosa porque el nivel de O2
puede descender hasta valores peligrosos y provocar un desmayo antes de que la
PCO2 ascienda lo suficiente para estimular la inspiración. Si un individuo se desmaya
en la tierra puede sufrir golpes y hematomas, pero si se desmaya en el agua puede
ahogarse.
Estimulación de la respiración por propioceptores
Apenas se inicia una actividad física, la frecuencia y la profundidad respiratorias
aumentan, aún antes de que se produzcan cambios en la PO2, la PCO2 o la
concentración de H+. El principal estímulo para estos cambios rápidos en el esfuerzo
respiratorio es el estímulo aferente de los propioceptores, que controlan los
movimientos de las articulaciones y los músculos. Los impulsos nerviosos de los
propioceptores estimulan el área inspiratoria del bulbo raquídeo. En forma
simultánea, las ramas colaterales de los axones de las neuronas motoras superiores
que se originan en la corteza motora primaria (giro precentral) también envían
estímulos excitadores hacia el área inspiratoria.
El reflejo de insuflación
Al igual que en los vasos sanguíneos, en las paredes de los bronquios y los
bronquiolos hay receptores sensibles al estiramiento llamados barorreceptores o
receptores de estiramiento. Cuando estos receptores se estiran durante la
hiperinsuflación de los pulmones, impulsos nerviosos se transmiten a lo largo de los
nervios vagos (X) hacia las áreas inspiratoria y apnéustica. En respuesta, el área
inspiratoria se inhibe directamente, mientras que el área apnéustica se inhibe por la
activación del área inspiratoria. Como resultado, comienza la espiración. Cuando el
aire sale de los pulmones durante la espiración, los pulmones se desinflan, su
volumen disminuye y los receptores de estiramiento dejan de recibir estímulos. En
ese momento, las áreas inspiratoria y apnéustica no están sujetas a estímulos, y se
inicia una nueva inspiración. Este reflejo, llamado reflejo de insuflación (de Hering-
Breuer), es un mecanismo de protección para impedir la insuflación excesiva de los
pulmones, más que un componente clave de la regulación normal de la respiración.
Otras influencias sobre la respiración.
Otros factores que contribuyen a la regulación de la respiración son los siguientes:
• Estimulación del sistema límbico. La anticipación de la actividad o la ansiedad
emocional puede estimular el sistema límbico, que luego envía estímulos excitadores
hacia el área inspiratoria, que aumentan la frecuencia y la profundidad respiratorias.
• Temperatura. El aumento en la temperatura corporal, como en la fiebre o el
ejercicio muscular vigoroso, eleva la frecuencia respiratoria. El descenso de la
temperatura corporal disminuye la frecuencia respiratoria. Un estímulo frío repentino
EL APARATO RESPIRATORIO
(como una zambullida en agua fría) produce apnea temporaria (a-, sin; y -pnoia,
respirar), es decir, el cese de la respiración.
• Dolor. Un dolor intenso y súbito ocasiona apnea breve, pero un dolor somático
prolongado aumenta la frecuencia respiratoria. El dolor visceral puede disminuir la
frecuencia respiratoria.
• Dilatación del músculo del esfínter anal. Esta acción aumenta la frecuencia
respiratoria y a veces se utiliza para estimular la respiración en el recién nacido o en
una persona que dejó de respirar.
• Irritación de las vías aéreas. La irritación física o química de la faringe o la laringe
ocasiona el cese inmediato de la respiración seguido de tos o estornudo.
• Tensión arterial. Los barorreceptores carotídeos y aórticos que detectan cambios en
la tensión arterial ejercen un pequeño efecto sobre la respiración. El ascenso
repentino en la tensión arterial disminuye la frecuencia respiratoria, y una caída en la
tensión arterial aumenta la frecuencia respiratoria.
EL EJERCICIO Y EL APARATO RESPIRATORIO
El aparato respiratorio y el aparato cardiovascular modifican sus respuestas en
función de la intensidad y la duración del ejercicio. Los efectos del ejercicio sobre el
corazón se analizaron en el Capítulo 20.
Esta sección se centrará en la influencia del ejercicio sobre el aparato respiratorio.
Cabe recordar que el corazón bombea la misma cantidad de sangre hacia los
pulmones que al resto del cuerpo. De este modo, cuando el
gasto cardíaco aumenta, el flujo sanguíneo hacia los pulmones, denominado perfusión
pulmonar, también aumenta. Asimismo, la capacidad de difusión del O2, que mide la
velocidad de difusión del O2 que difunde desde el aire alveolar hacia la sangre, puede
aumentar 3 veces durante el ejercicio máximo, dado que un mayor número de
capilares pulmonares recibe una perfusión máxima. Como consecuencia, aumenta la
superficie disponible para la difusión del O2 hacia los capilares sanguíneos
pulmonares.
Cuando los músculos se contraen durante el ejercicio, consumen grandes cantidades
de O2 y generan un gran volumen de CO2. Durante el ejercicio intenso, tanto el
consumo de O2 como la ventilación pulmonar aumentan en forma significativa. Al
comienzo del ejercicio, se produce un aumento súbito de la ventilación pulmonar
seguido por una elevación más gradual. Durante el ejercicio moderado, este aumento
se debe más al incremento de la profundidad de la ventilación que al de la frecuencia
respiratoria. Cuando el ejercicio es más intenso, la frecuencia respiratoria también se
eleva.
El aumento brusco de la ventilación al comienzo del ejercicio depende de cambios
neurales, que envían impulsos estimuladores al área inspiratoria del bulbo raquídeo.
Esos cambios consisten en:
1) anticipación de la actividad, que estimula el sistema límbico,
2) impulsos sensitivos de los propioceptores en los músculos, los tendones y las
articulaciones, y 3) impulsos motores desde la corteza motora primaria (giro
precentral). El aumento más gradual de la ventilación durante el ejercicio moderado
se debe a cambios químicos y físicos en la circulación sanguínea, como por ejemplo:
1) disminución leve de la PO2 por aumento del consumo de O2,
2) ligero incremento de la PCO2 debido a la mayor producción de CO2 por la
contracción de las fibras musculares, y
EL APARATO RESPIRATORIO
3) aumento de la temperatura, por la mayor liberación de calor que se produce a
medida que se utiliza más O2.
Durante el ejercicio intenso, el HCO3 – amortigua los H+ liberados por el ácido láctico
en una reacción que produce CO2, con elevación adicional de la PCO2 .
Al final de una sesión de ejercicio se produce un descenso súbito de la ventilación
pulmonar, seguido por un descenso más gradual hasta el nivel de reposo. La
reducción inicial es, sobre todo, secundaria a cambios en factores neurales cuando el
movimiento cesa o disminuye; la fase más gradual refleja la recuperación más lenta
de los niveles químicos sanguíneos y la temperatura en el estado de reposo.
_*Alrededor de las 4 semanas de gestación, el aparato respiratorio comienza como
una evaginación del intestino anterior (precursor de algunos de los órganos
digestivos), delante de la faringe. Esta evaginación se denomina divertículo
respiratorio o esbozo pulmonar. El endodermo que tapiza el divertículo respiratorio da
origen al epitelio y las glándulas de la tráquea, los bronquios y los alvéolos. El
mesodermo que rodea al divertículo respiratorio origina el tejido conectivo, el
cartílago y el músculo liso de estas estructuras. El revestimiento epitelial de la laringe
se desarrolla a partir del endodermo del divertículo respiratorio; los cartílagos y los
músculos se originan de los arcos faríngeos cuarto y sexto, que son prominencias
sobre la superficie del embrión.
A medida que el divertículo respiratorio se alarga, su extremo distal se agranda para
formar un esbozo traqueal globular, que origina la tráquea. Poco después, el esbozo
traqueal se divide en esbozos bronquiales, que se ramifican muchas veces y se
desarrollan con los bronquios. A las 24 semanas, ya se formaron 17 tipos de
ramificaciones y los bronquiolos respiratorios.
Entre la sexta y la decimosexta semana se forman todos los elementos principales de
los pulmones, excepto los encargados del intercambio gaseoso (bronquiolos
respiratorios, conductos alveolares y alvéolos). Como la respiración no es posible en
este estadio, los fetos que nacen durante esta etapa no pueden sobrevivir.
Entre la decimosexta y la vigesimosexta semanas, el tejido pulmonar adquiere una
abundante vascularización y se desarrollan los bronquiolos respiratorios, los
conductos alveolares y algunos alvéolos primitivos. Si bien un feto nacido al final de
esta etapa puede sobrevivir con cuidados intensivos, con frecuencia se produce la
muerte, a causa de la inmadurez del aparato espiratorio y otros sistemas.
Desde las 26 semanas hasta el nacimiento, se desarrollan muchos más alvéolos
primitivos, constituidos por células alveolares tipo I (sitios principales de intercambio
gaseoso) y tipo II, productoras de surfactante. Los capilares sanguíneos también
establecen un contacto estrecho con los alvéolos primitivos. Debe recordarse que el
surfactante es necesario para disminuir la tensión superficial del líquido alveolar y, de
esta manera, reducir la tendencia de los alvéolos a colapsar durante la espiración. A
pesar de que la producción de surfactante comienza alrededor de las 20 semanas,
está presente sólo en pequeñas cantidades. Entre las 26 y 28 semanas de edad
gestacional, no se producen cantidades suficientes para permitir la supervivencia del
niño prematuro (o pretérmino). Los niños nacidos antes de las 26 o 28 semanas
corren un riesgo elevado de desarrollar síndrome de dificultad respiratoria (SDR),
caracterizado por el colapso de los alvéolos durante la espiración, que deben
reinsuflarse durante la inspiración (véase Correlación clínica: Síndrome de dificultad
respiratoria en la Sección 23.2). Cerca de las 30 semanas se desarrollan alvéolos
EL APARATO RESPIRATORIO
maduros. Sin embargo, se estima que sólo una sexta parte del total de los alvéolos se
forma antes del nacimiento, y el resto surge durante los primeros 8 años.
A medida que se desarrollan los pulmones, adquieren sus sacos pleurales. La pleura
visceral y la pleura parietal se originan del mesodermo. El espacio entre las capas
pleurales es la cavidad pleural.
Durante el desarrollo, los movimientos respiratorios del feto producen la aspiración de
líquido hacia los pulmones. Este líquido es una mezcla de líquido amniótico, moco
producido por las glándulas bronquiales y surfactante. Al nacer, los pulmones están
llenos con este líquido en un 50%. Cuando comienza la respiración al nacer, la mayor
parte del líquido se reabsorbe a través de los capilares sanguíneos y linfáticos y una
pequeña cantidad se elimina por la nariz y la boca durante el parto.
EL ENVEJECIMIENTO Y EL APARATO RESPIRATORIO
EL APARATO RESPIRATORIO
Con el paso de los años, las vías aéreas y los tejidos del aparato respiratorio, como los
alvéolos, pierden elasticidad y aumenta su rigidez; la pared del tórax también se
torna más rígida. El resultado es una disminución de la capacidad pulmonar. En
efecto, la capacidad vital (la cantidad máxima de aire que se puede espirar después
de una inspiración máxima) puede disminuir hasta un 35%, a los 70 años. También se
produce una disminución de la concentración sanguínea de O2, de la actividad de los
macrófagos alveolares y de la actividad ciliar del revestimiento epitelial de las vías
respiratorias. Como consecuencia de todos estos factores relacionados con la edad,
las personas mayores son más susceptibles a la neumonía, la bronquitis, el enfisema