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EL COSMOS INTERNO

El documento explora la anatomía y fisiología según la medicina china, destacando la importancia de la energía vital que se obtiene de los alimentos y se distribuye a través de los órganos. Se enfatiza la interrelación entre los conceptos de 'energía de gloria' y 'energía de defensa', así como la visión holística de los órganos, que incluye sus funciones y conexiones. Además, se menciona la comprensión avanzada de los antiguos médicos chinos sobre el cuerpo humano, a pesar de la falta de ilustraciones detalladas en sus textos.

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EL COSMOS INTERNO

El documento explora la anatomía y fisiología según la medicina china, destacando la importancia de la energía vital que se obtiene de los alimentos y se distribuye a través de los órganos. Se enfatiza la interrelación entre los conceptos de 'energía de gloria' y 'energía de defensa', así como la visión holística de los órganos, que incluye sus funciones y conexiones. Además, se menciona la comprensión avanzada de los antiguos médicos chinos sobre el cuerpo humano, a pesar de la falta de ilustraciones detalladas en sus textos.

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EL COSMOS INTERNO, LA ANATOMÍA Y LA FISIOLOGÍA CHINA

Dicen los clásicos que el hombre obtiene energía de los cereales. Los cereales
llegan al estómago, y la energía se transmite a los cinco órganos de
almacenamiento y a los seis órganos de transformación. Lo puro se conoce como
gloria; lo que no está filtrado, como defensa. La gloria se transporta dentro de los
vasos; la defensa, fuera. La circulación es infinita. Se encuentran cincuenta veces.
El yin y el yang son complementarios en ciclos sin fin. Por eso, la gloria y la
defensa trabajan juntas. BIAN QUE (SIGLO V AEC) Los órganos de
almacenamiento y de transformación Es probable que esta cita de Bian Que, uno
de los médicos chinos más importantes de todos los tiempos, deje asombrados a
muchos lectores. Deliberadamente, he hecho una traducción literal de esta cita
para hacer hincapié en dos problemas habituales en el estudio de estos textos. En
primer lugar, que está escrita en chino clásico, muchos siglos antes que nosotros.
Por lo tanto, incluso los estudiosos del chino moderno pueden tropezar con
dificultades lingüísticas. En segundo lugar, la información se transmite en términos
médicos muy concisos, que a veces no entienden ni los propios estudiosos de
chino clásico, a no ser que también sean expertos en la filosofía médica china. Por
fortuna, disponemos de su comentario, que explica la cita de la forma siguiente:
Dicen los clásicos médicos que la energía vital del hombre surge de diversos tipos
de comidas y bebidas. La comida y la bebida llegan al estómago, donde el
proceso de la digestión, con ayuda del sistema del bazo, transforma la comida y la
bebida en energía vital. Esta energía vital a su vez se transmite a los cinco
órganos de almacenamiento, que son el corazón, el hígado, el bazo, los pulmones
y los riñones, y los seis órganos de transformación, que son el intestino delgado, la
vesícula, el estómago, el intestino grueso, la vejiga y el triple calentador. La
energía más ligera, purificada, formada por nutrientes microscópicos, se conoce
como «energía de gloria» y la transporta la sangre por los vasos sanguíneos. La
energía más pesada, sin purificar, se conoce como «energía de defensa» y circula
fuera de los vasos sanguíneos, bañando y protegiendo todas las células. La
circulación de esta energía vital (que comprende tanto la «energía de gloria» como
la «energía de defensa») es incesante en todas las partes del cuerpo. Después de
dar cincuenta vueltas completas en un día, la energía vital se acumula en el
«meridiano yin de la mano que corresponde al pulmón». La función de la «energía
de gloria» es nutrir el cuerpo. Por lo tanto, es interna y su símbolo es el yin. La
función de la «energía de defensa» es defender el cuerpo contra los agentes
patógenos externos. Por lo tanto, es externa y su símbolo es el yang. El yin y el
yang son complementarios en su flujo incesante, lo cual significa que la «energía
de gloria» y la «energía de defensa» no tienen por qué estar situadas,
necesariamente, dentro o fuera de los vasos sanguíneos, sino que son dos
aspectos de la energía vital: donde hay «energía de gloria» también hay «energía
de defensa», y viceversa. La mención del interior o el exterior de los vasos es
relativa, y se refiere a la función interna de la nutrición y a la función externa de la
defensa.7 Después de esta larga explicación, podemos comprobar los profundos
conocimientos de fisiología humana que tenían los antiguos médicos chinos. Lo
más impresionante es que ya sabían todo esto en el siglo V AEC. Y lo más
significativo es que demuestra lo fácil que resulta que muchos estudiosos
modernos, tanto occidentales como chinos, malinterpreten dicho conocimiento y
piensen, equivocadamente, que la medicina china apenas presta atención a la
fisiología. Es fácil que se dé un error de concepción similar en el estudio de la
anatomía china. La mayoría de los libros de medicina china no contienen
ilustraciones sobre la forma ni la estructura de los órganos humanos, y los pocos
diagramas que aparecen tienen un aspecto tan elemental que incluso parecen
deformes, en comparación con las ilustraciones detalladas de la anatomía
occidental. Pero, en realidad, los chinos tenían conocimientos avanzados de
anatomía incluso en la Antigüedad. Por ejemplo, el Clásico de los ochenta y un
tópicos difíciles de Bian Que, del cual está tomada la cita anterior, ofrecía una
descripción precisa del tamaño, el peso y el volumen de los órganos internos.
Asimismo, los chinos diseccionaban cadáveres humanos para estudiarlos con
detenimiento, mientras que los anatomistas occidentales tenían que sacar
conclusiones a partir de las disecciones de animales, porque la disección humana
estuvo prohibida en Occidente durante mucho tiempo. Entonces, ¿por qué rara
vez aparecen ilustraciones detalladas de los órganos internos en los libros de
medicina china? Probablemente, porque a los médicos chinos les interesaban más
sus funciones que su estructura, como revela el estudio realizado en este capítulo
sobre la manera en que los médicos chinos conciben el funcionamiento interno del
hombre, que resulta completamente diferente del conocimiento anatómico y
fisiológico occidental. La anatomía y la fisiología desde otra perspectiva Resulta
útil tener en cuenta los siguientes puntos al estudiar la anatomía y la fisiología
chinas. Cuando los médicos chinos aluden a un órgano, no se refieren sólo a su
estructura, sino a todo el sistema relacionado con él, que incluye sus funciones y
otros órganos que tienen que ver con él. Por lo tanto, palabras como «corazón»,
«bazo» y «riñón» tienen distintos significados en chino y en español.
Técnicamente, tal vez resulta más apropiado utilizar los respectivos términos
chinos, como xin, pi y shen. Por ejemplo, cuando los chinos hablan de xin, que por
lo general se traduce como «corazón», no se refieren tan sólo a ese órgano tan
resistente que tenemos en el pecho y que bombea sangre, sino también a todo el
aparato circulatorio y aun al sistema nervioso, ya que xin también significa
«mente». No obstante, para evitar la dificultad de tener que recordar estos
términos chinos, en este libro usaremos su traducción al español. Es erróneo
pensar que esta variación semántica causaría muchos problemas en chino. Para
los que comprenden el idioma, resulta tan fácil distinguir el uso de xin con el
significado de «corazón» o con el de «mente», como para los lectores españoles
distinguir el uso de «hombre» como «ser humano adulto de sexo masculino» o
como «ser humano de sexo masculino o femenino, de cualquier edad». Resulta
útil considerar la siguiente descripción del cosmos interno del hombre desde el
punto de vista de la medicina china, sin imponer, ya sea consciente o
inconscientemente, los puntos de vista médicos occidentales, al menos de
momento. Como el objeto de este capítulo es hacernos una idea del concepto
chino de la anatomía y la fisiología humanas para apreciar mejor la medicina
china, con la esperanza de obtener de ello alguna ventaja, será útil que
estudiemos esta explicación como si no tuviéramos ningún conocimiento previo de
anatomía ni de fisiología. De este modo, después de dejar de lado, de momento,
los conceptos occidentales como, por ejemplo, que los riñones y la vejiga de la
orina no son más que filtros, no nos quedaremos perplejos al descubrir que los
médicos chinos hace mucho que consideran (y así lo aplican con éxito) que los
riñones son órganos fundamentales para la vitalidad sexual y que la vejiga puede
tener consecuencias directas en el funcionamiento de los músculos. Cuando
estemos dispuestos a dejar de lado nuestras anteojeras culturales y nuestra
arrogancia de que el punto de vista occidental sobre la salud y la enfermedad es el
único acertado, veremos que muchas de las explicaciones que ofrecía la filosofía
médica china para unas curas increíbles son lógicas y razonables, después de
todo. Los médicos chinos clasificaban las vísceras en dos grandes grupos: cinco
zang y seis fu. Según la bibliografía médica clásica, zang son los órganos que
almacenan la energía y fu los que transforman en energía la comida y la bebida.
Los cinco órganos zang o de almacenamiento son el corazón, el hígado, el bazo,
los pulmones y los riñones. Los seis órganos fu o de transformación son el
intestino delgado, la vesícula, el estómago, el intestino grueso, la vejiga y el triple
calentador. El triple calentador, que para los chinos es un órgano fu o de
transformación, hace referencia a los tres niveles de cavidades del cuerpo que son
el pecho y la parte superior y la inferior del abdomen, donde se llevan a cabo la
respiración y las funciones de la digestión y la urogenital. El triple calentador es
una de las principales fuentes de energía para la mayor parte del cuerpo humano.
Si nos resulta extraño que los chinos lo consideren un órgano, es probable que se
deba a que estamos condicionados por nuestra concepción occidental de la
medicina. De hecho, tanto desde el punto de vista anatómico como desde el
fisiológico, el triple calentador tiene más derecho a ser un órgano que muchas
otras partes del cuerpo que la medicina occidental tradicionalmente considera
órganos, como la piel y el apéndice.

El emperador y sus ministros Comencemos nuestro viaje por la anatomía y la


fisiología chinas por el que los chinos suelen considerar el órgano más importante:
xin, o el corazón. El corazón no sólo controla los vasos sanguíneos, sino también
el espíritu. Como sede del espíritu humano, el corazón es la fuente de la
conciencia y la inteligencia, además de ser la fuente que proporciona la energía
para la circulación de la sangre. Por su enorme importancia, a menudo se describe
al corazón, de forma figurada, como el «emperador» que controla los demás
órganos. Cuando el aspecto espiritual del corazón está enfermo, son habituales
este tipo de síntomas: taquicardia, temor, angustia, insomnio, pérdida de la
capacidad intelectual y pérdida del control emocional. Por otra parte, los síntomas
provocados por el aspecto «sangre-carne» del corazón (es decir, el corazón como
órgano físico) son, entre otros, el rostro verdoso u oscuro, la tez sin brillo, el
cabello opaco, la lengua pálida y el pulso débil y hundido. Estos dos aspectos del
corazón están interrelacionados. Es posible que el lector se haya preguntado
alguna vez por qué los médicos chinos no necesitan instrumentos complejos para
examinar los órganos internos de los pacientes. El motivo es que disponen de
métodos más sencillos y, sin embargo, mejores. Por ejemplo, observando el
rostro, la piel y la lengua de un paciente, el médico chino se hace una idea
aproximada del estado real de su corazón. Si el corazón y el aparato circulatorio
son normales, tendrá el rostro iluminado y sonrosado. Si el corazón o el aparato
circulatorio tiene deficiencia de yin (es decir, que tienen una enfermedad
estructural), el rostro se vuelve amarillento y sin brillo. Si tienen una deficiencia de
yang (una enfermedad funcional), el rostro se vuelve oscuro y opaco. Los
maestros clásicos dentro del cuerpo es el aparato circulatorio; su gloria se
manifiesta en el rostro». El estado del corazón se aprecia también en la lengua. Si
la energía del corazón (su función fisiológica) es excesiva, la lengua será de un
rojo brillante; si es insuficiente, la lengua será de un rojo pálido. Si el aspecto
espiritual del corazón está enfermo, la lengua será lenta y perezosa, y al paciente
no le gustará hablar. Los maestros clásicos describían esta relación de la siguiente
forma: «El corazón se manifiesta en la lengua». Alrededor del corazón y
protegiéndolo está el xin bao, o pericardio, que los antiguos maestros describían,
de forma figurada, como el «embajador», que representaba y servía al
«emperador». Como el corazón es el órgano más importante, no deben atacarlo
los «males externos» (los agentes patógenos externos); todo ataque será
interceptado por el pericardio, que soportará la enfermedad en lugar del corazón.
Cuando esto ocurre, es posible que el paciente esté semiconsciente, inconsciente
o que delire. El pericardio también se considera el sexto órgano zang o de
almacenamiento. El corazón está conectado directamente con el xiao chang, o
intestino delgado, en el sistema de los meridianos que describiremos en el
próximo capítulo. La función principal del intestino delgado es recibir del estómago
los alimentos y las bebidas digeridos, y separar lo «puro» de lo «impuro». Por lo
tanto, el intestino se describe, en sentido figurado, como el «ministro de
recepción». La «esencia pura» se absorbe y se envía a los cinco zang para que la
almacenen. Las impurezas líquidas se envían a la vejiga urinaria, mientras que las
sólidas se envían al intestino grueso. El exceso de «calor» (del cual hablaremos
en otro capítulo) en el intestino se manifiesta en forma de lengua gris y úlceras en
la boca, y a veces también por una expulsión breve o dolorosa de la orina. Este
exceso de calor puede tener origen en el corazón, ya que éste y el intestino
delgado están conectados directamente por sus meridianos correspondientes.
Interesa destacar que, mientras que la medicina occidental no tiene muy clara la
causa de las úlceras bucales y las trata de forma sintomática, la medicina china
comprende que su causa fundamental se encuentra en el sistema del intestino
delgado o el del corazón, de modo que, aparte del tratamiento localizado, los
médicos chinos también eliminan el exceso de calor en el origen. El pericardio se
relaciona directamente con el san jiao, o triple calentador, cuya existencia sin duda
será una novedad muy esclarecedora para los lectores occidentales y los dejará
perplejos. Así como el pericardio protege el corazón, el triple calentador protege
todas las vísceras. El triple calentador es un órgano amplio y muy influyente, que
se describe, en sentido figurado, como el «ministro de transporte». Su superficie
estructural abarca toda la zona que ocupan los zang y los fu, y su funcionamiento
afecta todas sus funciones fisiológicas. El triple calentador consta de tres niveles.
El primer nivel o calentador superior se extiende desde la lengua hasta la parte
superior del estómago y corresponde a la cavidad torácica. Sus funciones
principales son facilitar la transmisión de la energía vital y la esencia de los
nutrientes, mantener el calor corporal, nutrir la piel, nivelar la cantidad adecuada
de grasa y permitir la difusión armoniosa de la «energía de defensa». El
calentador intermedio se extiende desde el diafragma hasta la cintura y
corresponde a la parte superior de la región abdominal. Sus funciones principales
son digerir los alimentos y las bebidas, absorber su esencia, producir la sangre y
otros fluidos y facilitar el transporte de nutrientes a todo el cuerpo. El calentador
inferior se extiende desde la cintura hasta el ano y corresponde a la parte inferior
de la región abdominal. Sus principales funciones son separar lo puro de lo
impuro, excretar las impurezas y facilitar la orina y la defecación. Por eso decían
los antiguos maestros que «el calentador superior fundamentalmente recibe, el
calentador intermedio fundamentalmente procesa y el calentador inferior
fundamentalmente excreta».

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