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SAMAI PATA

El Fuerte de Samaipata, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, es un sitio arqueológico crucial en Sudamérica que funcionó como un centro ceremonial y administrativo desde el 300 d.C. hasta la ocupación española. Su morfología bipartita incluye un sector ceremonial con tallados en roca y un sector administrativo con arquitectura inca, reflejando un palimpsesto de interacciones culturales. Actualmente, enfrenta desafíos de conservación debido a la erosión y vandalismo, habiendo perdido aproximadamente el 65% de su iconografía original.

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El Fuerte de Samaipata, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, es un sitio arqueológico crucial en Sudamérica que funcionó como un centro ceremonial y administrativo desde el 300 d.C. hasta la ocupación española. Su morfología bipartita incluye un sector ceremonial con tallados en roca y un sector administrativo con arquitectura inca, reflejando un palimpsesto de interacciones culturales. Actualmente, enfrenta desafíos de conservación debido a la erosión y vandalismo, habiendo perdido aproximadamente el 65% de su iconografía original.

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UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA

Facultad Ciencias de la Comunicacion , turismo y arqueología


Escuela profesional de arqueología

Arqueología Americana III

EL FUERTE DE SAMAIPATA

DOCENTE : ECHEVARRIA LOPEZ GORI TUMI

ALUMNO : BERROCAL RAMOS FERMIN

Ica – Perú
2026
INTRODUCCCION
El Fuerte de Samaipata, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, constituye
uno de los sitios arqueológicos más excepcionales de Sudamérica, no por tratarse de una fortaleza
militar como su nombre colonial sugiere, sino por ser un centro ceremonial y administrativo que
funcionó como punto de encuentro entre los Andes, la Amazonía y el Chaco. Su origen se remonta
aproximadamente al año 300 d.C., cuando los Chané del período Mojocoyas comenzaron a tallar la
enorme roca de arenisca que domina el paisaje, convirtiéndola en el núcleo ritual del lugar.
Posteriormente, hacia finales del siglo XV, los incas liderados por Túpac Yupanqui incorporaron
Samaipata a su imperio, superponiendo su propia arquitectura ceremonial y administrativa—como la
gran kallanka y los templos de nichos—sobre el antiguo santuario, en un claro acto de
reinterpretación del espacio sagrado. Las investigaciones arqueológicas sistemáticas realizadas por el
Proyecto de Investigaciones Arqueológicas en Samaipata (PIAS) han revelado además evidencias de
conflictos con los chiriguanos y una breve ocupación española, demostrando que el sitio es un
palimpsesto de ocupaciones que refleja complejos procesos de interacción cultural, imposición
religiosa y resistencia en la frontera oriental de los Andes.Y
ANTECEDENTES
Las primeras referencias documentales sobre Samaipata se remontan a 1569, cuando una probanza
del Capaq Ayllu la menciona como una de las fortalezas incas en territorio chiriguano, y
posteriormente a la crónica de Diego Felipe de Alcaya (1636), que relata la conquista inca de la
región liderada por Guacane. Durante los siglos XIX y XX, el sitio fue visitado por numerosos
naturalistas y arqueólogos como Tadeo Haenke (1795), quien realizó el primer croquis de la roca
esculpida; Alcide d'Orbigny (1830-1832), que levantó un plano esquemático; Erland Nordenskiöld
(1908), que proporcionó las primeras fotografías; y Hermann Trimborn (1955 y 1960), quien elaboró
una detallada descripción del monumento. Sin embargo, no fue sino hasta 1992 cuando el Proyecto
de Investigaciones Arqueológicas en Samaipata (PIAS), dirigido por Albert Meyers de la Universidad
de Bonn, inició excavaciones sistemáticas que revelaron la verdadera magnitud y complejidad del
sitio, documentando ocupaciones preincaicas, dos fases constructivas incas y una casa colonial, lo que
permitió su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998.
UBICACION
El Fuerte de Samaipata se encuentra ubicado en el centro-este
de Bolivia, en las primeras estribaciones de la cordillera de los
Andes, específicamente en el departamento de Santa Cruz,
provincia Florida, municipio de Samaipata, a aproximadamente
7 kilómetros del pueblo homónimo. Sus coordenadas
geográficas son 63° 49' 10" de longitud oeste y 18° 10' 30" de
latitud sur, a una altitud de 1,920 metros sobre el nivel del mar.
El sitio se asienta en un pequeño valle de altura orientado
norte-sur, enclavado en un punto de encuentro excepcional
entre tres grandes regiones ecológicas: los Andes, la Amazonía
y el Chaco, colindando además con el sector austral del Parque
Nacional Amboró. Esta posición estratégica, dominando la ruta
entre la sierra y los llanos orientales, le permitía funcionar como
punto de control y comunicación, mientras que su nombre
quechua, Samaipata, que significa "descansa en las alturas",
refleja precisamente su carácter de lugar de reposo y
contemplación en medio del paisaje montañoso.
MORFOLOGIA
El Fuerte de Samaipata presenta una morfología bipartita claramente definida. El sector ceremonial, ubicado en la parte norte, consiste en una
inmensa roca de arenisca rojiza de aproximadamente 220 metros de largo por 60 metros de ancho, cuya superficie se encuentra
completamente tallada con canales, receptáculos, nichos y figuras zoomorfas como felinos y serpientes, destacando el "Coro de los
Sacerdotes", un círculo con dieciocho nichos. El sector administrativo y residencial se despliega al sur sobre tres plataformas artificiales, donde
se encuentran una gran plaza trapezoidal, una imponente kallanka de 68 metros de largo con ocho accesos, y numerosos recintos agrupados
en kanchas. El conjunto abarca unas 40 hectáreas e incluye además terrazas de cultivo escalonadas, un complejo sistema de canales de drenaje
y la enigmática Chinkana, evidenciando una planificación integral que integraba lo ceremonial, administrativo y productivo en un mismo paisaje
sagrado.
Dorso de serpiente coro de los sacerdotes templo de las 5 hornacinas

3 6 7

Muro inca en L

Distribución 9

1 Representacion de
felinos Plataforma escalonada

10

templo de la sacristia nichos inca pozos geometricos


Muros inca

2 4 5 8
CRONOLOGIA
1. Período Preincaico (300 d.C. - 1400 d.C.): Ocupación
Chané/Mojocoyas, inicio del tallado de la roca y primeras PERIODO PREINCAICO
viviendas de material perecedero.
2. Período Inca (1400 - 1530 d.C.): Se subdivide en dos
fases constructivas (Inca I e Inca II), con la construcción PERIODO INCA
de la arquitectura monumental como la kallanka, los
templos de nichos y las kanchas.
3. Período Chiriguano (1530 - 1574 d.C.): Invasión y
PERIOD CHIGUANO
ocupación breve, destrucción de edificios incas
(evidencias de incendios).
4. Período Colonial (1574 - 1630 d.C.): Ocupación española
PERIODO COLONIAL
como base militar, construcción de la casa andaluza y
búsqueda de tesoros.
5. Período Republicano (Siglo XIX - Actualidad): Visitas de
naturalistas, excavaciones arqueológicas sistemáticas
(PIAS), declaración UNESCO (1998) y proyectos de
conservación.
EVIDENCIA PREINCAICA
Antes de la llegada de los incas, Samaipata ya era
un importante centro ceremonial ocupado por
grupos de filiación amazónica, probablemente los
Chané del período Mojocoyas entre el 300 y 1400
d.C. Las excavaciones del Proyecto PIAS
descubrieron, debajo de las estructuras incas,
restos de viviendas construidas con materiales
perecederos como madera y barro, evidenciadas
por manchas oscuras de forma rectangular y
hileras de huecos de poste en el Sector 2. Asociada
a estas viviendas se encontró una cerámica gruesa
de factura tosca, muy diferente a la alfarería inca,
destacando una vasija zoomorfa con forma de
animal y ojos de grano de café que tiene paralelos
con culturas del noroeste argentino. Estos
hallazgos son fundamentales porque demuestran
que los incas no fundaron Samaipata, sino que se
apropiaron de un lugar que ya era considerado
sagrado desde hacía más de mil años, imponiendo
su arquitectura y su religión sobre un paisaje ritual
preexistente.
OCUPACION INCA
Los incas llegaron a Samaipata hacia finales del siglo XV, durante
el reinado de Túpac Yupanqui, y transformaron radicalmente el
sitio imponiendo su arquitectura y religión sobre el antiguo centro
ceremonial Chané, en un claro acto de apropiación simbólica. Esta
ocupación se desarrolló en dos fases constructivas claramente
diferenciadas: en el sector ceremonial construyeron muros con
nichos trapezoidales que se superpusieron a los tallados más
antiguos de la roca, como las galerías de nichos de los sectores 9 y
16, cambiando la orientación del culto de la veneración directa a
la tierra hacia un culto mediado por momias o estatuas colocadas
en los nichos. En el sector administrativo, construido sobre tres
grandes plataformas al sur de la roca, levantaron una imponente
kallanka de 68 metros de largo con ocho puertas hacia la plaza
principal —la segunda más grande de Bolivia—, numerosas
kanchas o conjuntos de casas rectangulares, terrazas de cultivo y
un posible acllahuasi, todo ello con un sofisticado sistema de
canales de drenaje. Sin embargo, este esplendor tuvo un final
violento: los estratos de ceniza y carbón encontrados en las
excavaciones, junto con la cerámica chiriguana, confirman las
crónicas que relatan la invasión de estos grupos guaraníes,
quienes destruyeron parcialmente el sitio y expulsaron a los
incas, que regresaron en una segunda fase constructiva pero sin
recuperar su antiguo esplendor.
CULTURA MATERIAL

La cultura material recuperada en Samaipata refleja su


carácter multiétnico como punto de encuentro entre la
sierra y la selva. La cerámica es el hallazgo más
abundante, destacando tres tipos principales: la cerámica
inca provincial, fabricada localmente imitando formas
cusqueñas como el aríbalo y los platos con asa de pájaro;
la escasa cerámica inca imperial, importada directamente
del Cusco como piezas de lujo; y la cerámica de tierras
bajas, de factura gruesa con improntas de cestería o maíz,
asociada a grupos amazónicos y chiriguanos. La pieza más
emblemática es una vasija zoomorfa de estilo amazónico
con ojos de grano de café. Además se encontraron objetos
metálicos como tupus de bronce y plata, cuentas de
sodalita, boleadoras y restos de postes de madera
carbonizados que permitieron reconstruir el techado de la
kallanka.
INTERPRETACIÓN Y FUNCIÓN
A lo largo de su extensa historia, El Fuerte de Samaipata no cumplió una única función, sino que
fue un espacio reinterpretado por cada cultura que lo ocupó. Originalmente, durante el período
preincaico, funcionó como un centro ceremonial y lugar sagrado para los Chané, quienes
iniciaron el tallado de la roca como una huaca o wak'a vinculada al culto a la tierra y los
ancestros, con canales y receptáculos para rituales de libación. Con la llegada de los incas, el
sitio se transformó en una capital provincial y centro administrativo-ceremonial de frontera,
donde se impuso la arquitectura de poder estatal —kallanka, kanchas y templos de nichos—
sobre el santuario previo, funcionando como punto de control político, económico y militar
hacia las tierras bajas. Tras la invasión chiriguana, que dejó claras evidencias de destrucción e
incendio, el sitio tuvo un breve pero violento episodio como escenario de conflicto antes de ser
ocupado por los españoles, quienes lo convirtieron en un presidio militar y base de operaciones
durante la guerra contra los chiriguanos, bautizándolo como "El Fuerte" y desatando además la
búsqueda de tesoros que alimentaría su leyenda. En síntesis, Samaipata fue un palimpsesto
ritual y político, un punto de encuentro, conflicto e intercambio entre los Andes y la Amazonía
donde diferentes cosmovisiones se superpusieron sobre un mismo paisaje sagrado.
CONSERVACIÓN Y DESAFÍOS

El principal desafío que enfrenta El Fuerte de Samaipata es la extrema fragilidad de la


roca de arenisca donde están tallados los grabados ceremoniales, una piedra porosa y
deleznable que se erosiona fácilmente por la acción de la lluvia, el viento, los cambios de
temperatura y especialmente por los líquenes y plantas cuyas raíces penetran y
desintegran la superficie. A esto se suman los daños históricos causados por la
búsqueda de tesoros y el vandalismo. Se estima que la roca esculpida ha perdido
aproximadamente el 65% de su iconografía original, y un estudio de 1999 clasificó el 40%
de las figuras más importantes en nivel "muy urgente" de intervención. Aunque se han
realizado trabajos de conservación como la limpieza de sedimentos y el relleno de
grietas, y a pesar de su declaración como Patrimonio de la Humanidad en 1998, el sitio
aún carece de un plan integral de conservación a largo plazo que garantice la
supervivencia de este testimonio único del arte rupestre mundial.
Conclusiones
El Fuerte de Samaipata constituye uno de los sitios arqueológicos más excepcionales de Sudamérica,
no por tratarse de una fortaleza militar, sino por ser un palimpsesto ritual y político donde
diferentes culturas superpusieron sus creencias y su poder a lo largo de más de mil años de
ocupación. Las investigaciones del Proyecto PIAS han demostrado que su origen se remonta al
período preincaico (300-1400 d.C.), cuando los Chané iniciaron el tallado de la roca como un centro
ceremonial vinculado al culto a la tierra, evidenciado por viviendas de material perecedero y una
cerámica amazónica que incluye la emblemática vasija zoomorfa. Posteriormente, los incas
impusieron su dominio en dos fases constructivas, transformando el sitio en una capital provincial
con arquitectura monumental como la kallanka de 68 metros, las kanchas residenciales y los
templos de nichos superpuestos a los grabados más antiguos, en un claro acto de apropiación
simbólica del paisaje sagrado. La presencia de cerámica de tierras bajas y los estratos de incendio
confirman las crónicas sobre la invasión chiriguana, mientras que la casa colonial española da
testimonio de su último uso como presidio militar y origen del nombre "El Fuerte". En síntesis,
Samaipata fue un punto de encuentro, conflicto e intercambio entre los Andes y la Amazonía, cuya
frágil roca de arenisca —que ya ha perdido el 65% de su iconografía original— requiere
urgentemente de un plan integral de conservación que garantice la supervivencia de este Patrimonio
de la Humanidad para las futuras generaciones.
GRACIAS

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