ANTIGUA GRECIA
La Antigua Grecia fue una civilización de la antigüedad que se asentó en el sur de la península
balcánica y desde allí se expandió hacia otras áreas del mar Mediterráneo, a partir de los siglos X y
IX a. C.
La cultura griega ejerció una extraordinaria influencia sobre otras civilizaciones que entraron en
contacto con ella, especialmente la civilización romana. Su estructura de razonamiento lógico
junto con su desarrollo filosófico constituye la base de la cultura occidental hasta la actualidad.
El conocido nombre de «griegos» fue puesto por los romanos; a sí mismos ellos se llamaban
helenos, y a su territorio, Hélade.
Ubicación de la Antigua Grecia
Las ciudades griegas se ubicaron en el sur de la península balcánica y en los archipiélagos e islas
que la rodean. Además, a través de sucesivas oleadas migratorias establecieron colonias en la
costa de Asia Menor y en el sur de Italia, conocido como la magna Grecia.
Períodos históricos y origen de la Antigua Grecia
La oleada migratoria de grupos que conformaron las poblaciones griegas, propiamente dichas,
llegaron probablemente desde el norte y se asentaron en el territorio balcánico, alrededor del
1800 a. C. En dicho territorio, tanto peninsular como insular, se desarrollaron distintas
civilizaciones que dejaron su impronta en la cultura griega, entre ellas la minoica, en la isla de
Creta, y la micénica, en el continente. Durante el auge de la civilización micénica se produjo la
guerra de Troya.
Se suele dividir la historia griega en los siguientes períodos:
Edad oscura (1200 a. C. a 776 a. C.): por motivos que no se conocen con certeza hasta la actualidad
(podrían ser invasiones de los pueblos dorios con armas de hierro, desastres naturales, aumento
del nivel del mar, entre otros), se produjo la desarticulación de los pueblos griegos que habitaban
la región y se perdió la escritura.
Época arcaica (776 a. C. al 499 a. C.): nuevos grupos de griegos, como jónicos, dóricos, eolios,
aqueos y arcadios, se expandieron por el territorio continental y por las islas. Con el tiempo se
asentaron también en las costas de Asia Menor y luego en Sicilia y el sur de la península itálica.
Época clásica (499 a. C. a 323 a. C.): durante este período se produjeron las guerras médicas contra
el Imperio persa, en las que triunfaron los griegos, y la guerra del Peloponeso, entre la ciudad de
Esparta y sus aliados contra la ciudad de Atenas y los suyos. A pesar de estos grandes conflictos,
este fue el momento de mayor expansión cultural griega a través del desarrollo de la filosofía, el
teatro y las artes de distinto tipo.
Época helenística (323 a. C. al 30 a. C.): si bien esta época no corresponde exclusivamente a la
historia de Grecia, fue el momento en el que la cultura griega se expandió hacia Oriente y toda
Europa.
Aprovechando el debilitamiento de las ciudades griegas a causa de la guerra del Peloponeso, el rey
Filipo II de Macedonia las conquistó. Así, pasaron a formar parte del reino macedónico. Alejandro
Magno, hijo de Filipo, extendió el territorio al conquistar el Imperio persa y Egipto. A partir del año
200 a. C., Roma comenzó la conquista del Imperio macedónico. El último de estos reinos, Egipto,
cayó en el 31 a. C.
Características de la Antigua Grecia
Las principales características de la Antigua Grecia son las siguientes:
La civilización griega no constituyó un Estado unificado, sino que era una serie de ciudades-Estado
independientes, llamadas polis, que compartían lengua, creencias religiosas, cultura, ciertas
celebraciones y una conciencia de pertenecer a una misma nación.
Las polis estaban integradas por la ciudad y el espacio que las rodeaba, donde se practicaba la
agricultura y la ganadería. Cada ciudad tenía un ágora, un espacio público que era el centro de la
actividad económica, política y social; y la acrópolis, un recinto amurallado donde estaban los
templos y donde se refugiaba la población durante los ataques.
Durante la época arcaica, el aumento de la población, la necesidad de encontrar nuevas tierras y
los conflictos sociales y políticos provocaron que grupos de griegos se desprendieran de las
ciudades y establecieran colonias en otras regiones. Entre las ciudades griegas y estas colonias se
generó una intensa red comercial.
Los santuarios eran recintos panhelénicos, es decir, lugares de culto de todos los griegos. En
algunos había oráculos donde los dioses se manifestaban a través de una sacerdotisa llamada
pitonisa. En el santuario de Zeus en Olimpia se realizaban cada 4 años los juegos olímpicos, en los
que los griegos libres competían en distintas disciplinas.
Los griegos fueron grandes navegantes, tanto comerciales como militares. Sus naves de guerra
eran los trirremes, unos navíos rápidos y maniobrables con 3 filas de remos.
Inventaron la democracia como forma de gobierno; sin embargo, esta era muy limitada, ya que
solo los ciudadanos (es decir los varones libres de padres griegos) participaban en la toma de
decisiones.
Su moneda, la dracma, estaba acuñada en plata y favoreció el comercio por todo el Mediterráneo.
Economía de la Antigua Grecia
En las áreas rurales en torno a las ciudades se cultivaban especialmente trigo, olivos y vides, y se
criaban lanares. La pesca también era importante para el consumo de la población.
Sin embargo, la economía griega se organizaba en torno de la producción artesanal y el comercio.
Los barcos griegos recorrían el mar Mediterráneo realizando intercambios comerciales de todo
tipo. Desde las costas de España hasta Asia Menor y África al sur, intercambiaban cerámicas,
textiles, cereales, vinos, aceite de oliva, metales, etc.
Organización política y social de la Antigua Grecia
Organización política
En las ciudades griegas convivieron distintos modelos de gobierno. Los 2 más influyentes fueron:
Esparta: tenía un gobierno integrado por dos reyes, la Diarquía. Además, formaban parte del
gobierno los éforos, que eran 5 magistrados; un consejo de ancianos; la Gerusía, que redactaba las
leyes y una Asamblea popular que las aceptaba o rechazaba.
Atenas: tuvo reyes en sus orígenes, pero a partir del siglo V se instauró la democracia. El gobierno
estaba en manos de funcionarios elegidos por los ciudadanos. Estos eran los estrategas, que se
ocupaba del ejército; los arcontes, administración y la religión; el Consejo de los 500, que
elaboraban las leyes, y el Tribunal de los Heliastas que se ocupaba de la justicia. Además, la
Ecclesia o Asamblea del Pueblo era una reunión donde todos los ciudadanos discutían y votaban
las leyes propuestas por los Heliastas.
Organización social
La sociedad griega, la cual era jerarquizada, estaba integrada por:
Ciudadanos: una minoría de hombres griegos libres. Las mujeres, aunque fueran esposas e
hijas de los ciudadanos, no lo eran y estaban sometidas a la autoridad de los hombres.
Hombres libres: llamados metecos en Atenas y periecos en Esparta, eran personas que se
dedicaban a distintas actividades, tales como la explotación rural, la artesanía y el
comercio. No tenían derechos políticos.
Personas no libres: eran el grupo más bajo de la sociedad. Tenían distintas categorías; los
ilotas, por ejemplo, eran siervos del Estado espartano. Además, existían los esclavos,
quienes eran propiedad de sus dueños y se consideraban una mercancía.
Educación
Los niños atenienses recibían la enseñanza que pudiéramos llamar primaria, desde los siete a los
dieciséis años; iban a la escuela acompañados por un pedagogo, nombre con que se designaba a
un esclavo de confianza que vigilaba y cuidaba al niño fuera de su casa y era ajeno a su enseñanza.
El maestro se llamaba grammatistés, o profesor de grammatiké, esto es, de gramática.
La enseñanza primaria consistía en gramática (la griega, porque las demás lenguas no merecían su
estudio, según estimaban los griegos), la aritmética y la escritura; después se estudiaban de
memoria pasajes de los poetas griegos, seleccionados con arreglo a las lecciones morales que
conviniera deducir de ellos.
La educación superior se llamaba mousiké (es decir, instrucción general de las disciplinas
presididas por las Musas), y comprendía los estudios literarios, así como la música.
La lira era el instrumento preferido, y como todas las poesías líricas tenían su música, era variado
el repertorio para practicar.
A estos estudios teóricos acompañaban los ejercicios físicos que constituían el tercer grupo de la
educación juvenil.
Desde los dieciséis a los dieciocho años, los jóvenes atenienses practicaban ejercicios gimnásticos
o atléticos, consistentes en carreras pedestres, luchas, pugilatos y ejercicios militares.
De este modo la juventud ateniense quedaba bien preparada para desempeñar en debida forma
durante la edad viril sus obligaciones de ciudadanos y de soldados.
Ámbito Jurídico
En principio, en Grecia, el poder para hacer justicia era un privilegio real. Fue mucho después, con
la aparición de la economía monetaria, el comercio y los artesanos, cuando aparecería la
legislación y cuando el ciudadano finalmente se emancipa y aspira a la igualdad.
A partir de esos momentos para los griegos el concepto de estado libre era aquel en el que la
soberanía recaía en la ley y no en el gobernante. Una fórmula que poco a poco sería la que el resto
de los países de Occidente iría adquiriendo.
Los principios en los que se asentaba esta democracia ateniense eran la libertad, la igualdad de
palabra y la igualdad ante la ley.
Asimismo, los instrumentos que empleaban para que esta ley fuera efectiva, y la democracia real,
fueran unas instituciones en las que los cargos iban rotando. Los magistrados se escogían por
sorteo con el objetivo de que todos los ciudadanos pudieran ir participando en la vida pública. A
pesar de ello los ciudadanos como tales no se consideraban todos, pues había distinción de sexos,
por ejemplo.
Además, también contaban con otras herramientas, una especie de órganos políticos que a pesar
de no ser exactamente iguales a los que hoy por hoy usamos se podría decir que tenían ciertas
similitudes.
Las polis griegas tenían las instituciones legislativas, como las Asambleas o Ekklesia y el Consejo o
Bulé. La primera era la principal asamblea de la democracia en la Antigua Grecia. Instaurada por
Solón en el año 594 a.C. se caracterizaba por contar con un carácter popular, así, todos los
ciudadanos mayores de 20 años podían acceder a ella. No había distinción de clases.
Entre algunas de las funciones de esta Ekklesia se encontraba la de designar a los magistrados por
votación, de los miembros de esta. También eran los encargados de elegir a los miembros de otros
tribunales como el de Areópago. Además, contaban con la última palabra a la hora de
declaraciones de guerra, firmas de paz y estrategias militares entre otros.
Mientras, el Boulé se encargaba de otros asuntos de la vida corriente de la ciudadanía.
También encontrábamos lo que hoy serían órganos judiciales. Por un lado, tendríamos el tribunal
de justicia civil, Heliea y el tribunal de justicia criminal Aerópago y Éfetas.
La Heliea era una asamblea que podía formarse con ciudadanos de más de 30 años. Se componía
por unos 6000 ciudadanos, y se repartían en diez clases de 500, quedando otros 1000 para la
reserva.
Por otro lado, encontraríamos el Aerópago como ejemplo de tribunal de justicia criminal. Es el
tribunal más antiguo de todos y en la antigüedad se ocupaba de los casos de asesinato. Así la
mayor pena que se instauró era la de muerte, pudiendo optar también por el exilio.
Este tribunal se componía de 50 miembros que se dividían en pequeños tribunales para juzgar
diversas causas tales como homicidio involuntario, instigación al asesinato, homicidio con
atenuantes, o un tribunal para juzgar a las personas que tras un exilio temporal volvían a delinquir,
es decir eran reincidentes.
Bibliografía
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Finnley, Moses. El mundo de Odiseo. México, FCE. 2008.
Graves, Robert. Dioses y héroes de la antigua Grecia. Barcelona, Tusquets. 2015