SYMA3
SYMA3
3. B A S E S Y M O D E L I Z A C I Ó N D E L O S S I S T E M A S S O C I O A M B I E N T A L E S
Dada la necesidad de un marco conceptual integrador que facilite la comprensión de las relaciones entre los
sistemas sociales entre sí y de éstos con los sistemas naturales, la teoría de sistemas ofrece lecciones que
pueden ser útiles para examinar la relación entre la crisis ecológica y algunos fenómenos sociales como la
globalización. Por otro lado, la termodinámica proporciona a la sociología un modelo adecuado para describir
la única forma posible en la que operan los procesos. Parte del sistema podrá aumentar su complejidad y
organización solo a costa de aumentar la degradación de otra parte del sistema, la que le abastece de energía
y recursos, y a largo plazo, la del conjunto.
El metabolismo social es una característica fundamental de las sociedades que Marina Fisher Kowalski ha
descrito como una serie de flujos de materia y energía que varían mucho en magnitud y diversidad de una
cultura a otra. Su análisis, junto con el enfoque del complejo ecológico de Duncan y el enfoque de la
coevolución de Norgard, representan un conjunto de propuestas que intentan dar cuenta de la complejidad
de los sistemas socioecológicos mediante la caracterización de los elementos que los constituyen y de las
relaciones entre las sociedades y el ambiente.
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3. Bases y modelización de los sistemas socioambientales
Contenidos
3.1 TEORÍA DE SISTEMAS Y TEMODINÁMICA APLICADAS A LOS SOCIOECOSISTEMAS
Resultados de aprendizaje
- Justificar la idoneidad de aplicación de la teoría y la dinámica de sistemas al estudio de las relaciones
sociedad-ambiente y en particular al deterioro ambiental.
- Conocer las propiedades de los sistemas sociales como sistemas abiertos y comprender las limitaciones
que la segunda ley de la termodinámica impone a la sostenibilidad en el uso de la energía.
- Distinguir las principales aportaciones y restricciones de los modelos propuestos por la sociología para
el modelado de la relación entre variables sociales y ambientales.
- Reconocer los fundamentos de la coevolución en casos de estudio reales y cómo los factores
ambientales pueden modiificar los procesos de “dependencia de trayectoria y bloqueo”.
- Comparar “huella ecológica” y “productividad biológica” en la valoración de los límites ecológicos del
metabolismo social.
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SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE
Los desafíos de las sociedades modernas y los cambios ambientales globales pueden abordarse desde la
perspectiva sistémica, introducida a finales de los años 20 del siglo pasado por el biólogo alemán Ludwig von
Bertalanffy con su obra “Teoría General de Sistemas”. La teoría de sistemas define “sistema” o “complejidad
organizada” no solo como un conjunto de elementos, sino también como las relaciones que existen entre ellos, ya
que de esas interacciones surge un comportamiento como un todo. Esta disciplina atraviesa otras materias, que
gobernadas por leyes fundamentales aparentemente muy diferentes como la gravedad, la química, la biología, la
psicología social o la economía, responden igual a las propiedades emergentes y en última instancia producen
resultados que pueden considerarse similares.
1. Cada elemento es parte integrante del sistema aunque puede constituir un sistema por sí mismo. Por ejemplo,
un individuo puede verse como parte de un sistema mayor, como un grupo de personas, y a su vez puede ser
considerado un sistema formado por un conjunto de órganos. Cada nivel contiene a los sistemas del nivel
inferior por lo que, dependiendo del objetivo del observador, sobre una misma realidad pueden definirse
distintos sistemas.
2. La teoría de sistemas se ocupa no solo de los atributos constantes, sino también de la complejidad que surge
de las relaciones de interdependencia entre los elementos del sistema y con otros sistemas externos, ya que
éste es el rasgo distintivo de los sistemas abiertos aplicable a los organismos vivos y a los grupos sociales.
3. Las interacciones entre los elementos de un sistema conducen a propiedades emergentes que no pueden
derivarse separadamente de sus elementos constituyentes. La variabilidad genética, la densidad, la estructura
o el crecimiento demográfico son características emergentes de la población no aplicables a los individuos por
separado. El analísis de la física newtoniana depende de que no existan interacciones entre las partes, solo
bajo esta condición es posible su estudio por separado; o, de existir interacciones, éstas deben sean lineales,
pues de esta manera se garantiza la condición aditiva por la cual la suma de los procesos parciales da lugar al
proceso global. Sin embargo, los sistemas socioecológicos son interdependientes, no siempre tienen
relaciones lineales y experimentan constantes retroalimentaciones entre diferentes niveles, lo que permite
que el sistema se autoorganice, se adapte constantemente y cambie de forma impredecible.
4. Las propiedades emergentes pueden acabar influyendo en los elementos del sistema. La cohesión como
fenómeno grupal no es reducible al comportamiento de los miembros del sistema por separado, pero puede
influir en el comportamiento individual futuro.
5. No todos los aspectos o puntos de influencia en el sistema tienen el mismo peso. Ante una intervención, es
importante identificar aquellos capaces de ejercer mayor presión como “palanca” para lograr cambios más
significativos o duraderos.
1 Este apartado se basa en el trabajo de Navarro “Teoría General de Sistemas y Dinámica de Sistemas” de 2001.
3
3. Bases y modelización de los sistemas socioambientales
Hay tres tipos de sistemas: cerrados, abiertos y aislados, en función de cómo interactúan con su entorno (figura
3.1). Un ejemplo de sistema cerrado, aquel que intercambia energía con el ambiente pero no materia, es el planeta
Tierra, que intercambia radiación con el exterior pero no materia, salvo la aportación de meteoritos o los restos
de los lanzamientos espaciales. Un organismo vivo, una ciudad o un sistema social son sistemas abiertos, pues
intercambian energía y materia con el exterior, lo que permite su funcionamiento. En los sistemas aislados ningún
intercambio tiene lugar. El Universo considerado en su totalidad sería un ejemplo de sistema aislado.
a) Sistemas cerrados
b) Sistemas abiertos
c) Sistemas aislados
Figura 3.1 Esquema de los sistemas cerrados, abiertos y aislados. Fuente: Navarro 2001.
Los sistemas abiertos tienen la capacidad de mantener condiciones internas estables a través de dispositivos que
reconocen las condiciones del entorno y mecanismos de retroalimentación que les permiten autorregularse (como
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SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE
los procesos homeostáticos de los seres vivos). El mantenimiento del orden interno es únicamente posible por el
tipo de relación que los sistemas establecen permanentemente con el entorno, utlizando la expresión
termodinámica “elevando la entropía del entorno”. La entropía es una propiedad física medible de la inevitable
pérdida de calor durante el uso de energía para realizar un trabajo útil. El término “entropía” proviene del griego
y significa transformación. Esta falta de disponibildad de energía es también interpretada como el grado de
desorden del sistema (si bien esta interpretación es estrictamente correcta únicamente a nivel molecular). Los
sistemas autoorganizados2 que importan energía y recursos de otros sistemas, crean orden a expensas del orden
de los sistemas circundantes a los que exportan energía no utilizable y residuos. La necesidad de incorporar la
relación sociedad-naturaleza al análisis sociológico surge precisamente del hecho de que las sociedades son
sistemas abiertos y complejos en interacción constante con el entorno. Esta conexión solo podría ignorarse si los
suministros del entorno y los servicios ambientales fueran inagotables.
Los dos principios básicos de la termodinámica, la ciencia de los procesos de transformación de la energía, fueron
revelados en 1850 por el físico alemán Rudolf Clausius. El primero establece que “la energía del Universo se
mantiene constante” o en su formulación más conocida: “la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma”.
Sin embargo, la experiencia empírica indicaba que las pérdidas de calor son inevitables con cada intercambio
térmico (en la naturaleza los cuerpos calientes se enfrían y no al revés), y aunque la energía solo se transformara
permaneciendo constante, la energía no era la misma tras el proceso de transformación ya que dejaba de ser
aprovechable. El carbón que se usaba para propulsar las locomotoras se reducía a cenizas, por lo que la energía
pasaba de una forma a otra que ya no era aprovechable y esta conversión era irreversible. De ahí que Clausius
formulase un segundo principio enunciado como “la entropía del Universo aumenta hasta su valor máximo”. Dado
que en todo intercambio térmico se producen pérdidas de energía, llega un momento en el cual ya no se dispondría
de ninguna cantidad de energía utilizable.
El físico inglés James Clerk Maxwell, reinterpretó el segundo principio en forma de probablidad estadística.
Considerando los diferentes estados que puede experimentar un sistema formado por un recipiente cerrado que
contiene moléculas de un gas, nada impide que todas ellas se acumulen en una determinada zona del recipiente
(lo que equivaldría a un estado del sistema altamente ordenado), sin embargo tal situación es extremadamente
improbable. La interpretación probabilista de Maxwell tiene una ventaja sobre la de Clausius basada en pérdidas
de calor, ya que permite extender el concepto de entropía a sistemas que nada tienen que ver con intercambios
térmicos.
La dinámica de sistemas ayuda a comprender el comportamiento no lineal de los sistemas complejos a lo largo del
tiempo. Esta disciplina fue desarrollada a mediados del siglo pasado por el ingeniero Jay W. Forrester a raíz de un
trabajo solicitado por una compañía eléctrica para estudiar las oscilaciones que presentaban sus pedidos. La
dinámica de sistemas permite construir modelos matemáticos para simular las relaciones entre los componentes
2 Los principios de los sistemas autoorganizados tienen su origen en la teoría de los sistemas abiertos, pero la trascienden claramente.
La autoorganización se basa en la interconexión de todas las cosas en capas cada vez más amplias de unidades anidadas. Los sistemas
adaptativos complejos como el cuerpo humano, los ecosistemas o las sociedades, son sistemas interconectados que se caracterizan
por este principio.
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3. Bases y modelización de los sistemas socioambientales
del sistema y su comportamiento a través de bucles de retroalimentación que introducen los resultados de una
actividad o proceso nuevamente en el sistema con el fin de controlar y optimizar su comportamiento.
Sucede que, para reducir el impacto negativo del desarrrollo sobre el medio ambiente, se propone aumentar la
eficiencia del uso de los recursos y la energía, pero es un hecho que la energía no se puede reciclar. Al reducir la
mano de obra y los recursos necesarios para la producción, las ganancias en eficiencia reducen el costo de los
bienes, lo que a su vez estimula la demanda y alimenta el crecimiento económico. Sin duda, la eficiencia de los
procesos productivos en el mundo está mejorando al utilizar menos cantidad de energía y materiales por unidad
de PIB, pero los avances tecnológicos no reducen el flujo de bienes y servicios sino que generan un aumento de la
producción. De este modo, al contrario de lo esperado, la eficiencia impulsa el crecimiento económico.
Éste ejemplo ilustra cómo las relaciones causales unidireccionales no suelen explicar adecuadamente el
funcionamiento de los sistemas complejos. En esencia, el concepto de retroalimentación enfatiza el hecho de que
separar causa y efecto elimina parte de la complejidad de la relación. En términos dinámicos un bucle de
retroalimentación negativo hace que la variación en un elemento se transmita a lo largo del bucle de forma que
provoca una variación de signo contrario en ese mismo elemento, es decir; cualquier variación que se produzca en
uno de los elementos del bucle tiende a anularse. Los bucles de retroalimentación negativos tienden a estabilizar
el sistema manteniéndolo en un valor o estado determinado (equivaldría al modo de funcionamiento de un
termostato), por ello constituyen mecanismos de contención de las desviaciones o compensadores. Los circuitos
de retroalimentación positiva, en lugar de amortiguar los efectos, los amplifican. En este tipo de retroalimentación
la variación inicial de un elemento se propaga a lo largo del bucle reforzándola (como cuando el sonido se acopla
a un micrófono), por ello tienden a no mantener el equilibrio transportando al sistema hacia nuevos estados de
refuerzo de las desviaciones. Los bucles de retroalimentación positiva suponen una revisión del concepto de
causalidad ya que no siempre causas similares producen efectos similares debido a la posibilidad de amplificación
de los efectos.
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SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE
Al igual que sucede en los sistemas naturales, el comportamiento dinámico de los sistemas sociales surge de las
interacciones entre sus componentes a partir de bucles de retroalimentación que determinan su desarrollo y
posterior funcionamiento. Pero a diferencia de ellos, los sistemas sociales son sistemas reflexivos e intencionales,
por lo que es posible decidir qué objetivos perseguir y qué estrategias diseñar e implementar. La aplicación de la
dinámica de sistemas al comportamiento de los sistemas sociales, permite simular cómo las distintas decisiones
políticas afectan el desarrollo y la estabilidad de su estructura. La adaptabilidad, entendida como la capacidad de
generar alternativas y escoger la mejor para interactuar proactivamente con el entorno y compensar los impactos,
puede facilitar en mayor medida el proceso de autoorganización y transformación de las estructuras del sistema
social.
3.2 C OM P L E J O E C O L Ó G I C O Y C O E V O L U C I Ó N
Complejo ecológico
Las causas del cambio demográfico y económico son temas centrales en las ciencias sociales y existe una
importante bibliografía sobre la relación entre ambas. Emile Durkheim, uno de los fundadores de la sociología,
sugirió que los saltos en el crecimiento de la población conducen a una mayor presión de los recursos del medio
ambiente, lo que a su vez conduce a la división del trabajo en la sociedad. Pero, ¿cómo comprender mejor las
relaciones entre población, recursos e impacto ambiental?
Un primer intento de organizar estos factores en una conceptualización coherente, fue el propuesto por el
sociólogo Otis Dudley Duncan. Su modelo del Complejo Ecológico (POET de sus siglas en inglés Population,
Organization, Environment, Technology) incluye cuatro variables básicas sociales, propiedades clave de los
sistemas sociales, que están estrechamente interrelacionadas.
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3. Bases y modelización de los sistemas socioambientales
POBLACIÓN
ORGANIZACIÓN AMBIENTE
TECNOLOGÍA
Duncan trató de alertar a la sociología de la importancia de la ecología argumentando que un marco ecológico
podría enriquecer el análisis de las sociedades, en particular, porque los cuatro componentes son constituyentes
del funcionamiento de todas ellas, y un examen de sus interacciones podría ser el fundacional para una teoría
social más completa. Si bien esta perspectiva es útil como base para la teoría, el modelo generó poca investigación
empírica y fue criticado por su simplificación excesiva, pero estimuló una cantidad considerable de investigaciones
y resultó de utilidad en la configuración de la sociología ambiental. Principalmente aportaba que la adaptación de
las poblaciones humanas a los cambios medioambientales puede producirse de muchas maneras, sin implicar
necesariamente una reducción de la población, sino cambios en otros componentes como tecnologías u
organizaciones, y que las transformaciones en cualquiera de los componentes P, O y T tienen efectos en el entorno
natural.
El modelo POET tiene algunas limitaciones como la falta de consideraciones de escala, la forma en que aborda los
efectos del crecimiento sobre el medio ambiente y el papel que desempeñan la cultura, el poder y las agencias
individuales. Además formaba parte de la visión dualista del entorno natural (ambiente) y los componentes del
entorno humano (población, organización y tecnología), por lo que se le calificó como antropocentrista. Todo ello
dificultó el tratamiento eficaz de cuestiones como el papel que desempeñan en la sostenibilidad los flujos de
recursos, la biodiversidad o la contaminación en las diferentes escalas de la acción humana. Por ejemplo, la
pérdida de biodiversidad no es solo una pérdida de un recurso natural, sino también una pérdida de información
que afecta al modo en que los sistemas humano-naturales se organizan, desarrollan resiliencia, crean instituciones
coadaptativas y construyen asociaciones híbridas.
Coevolución
Dos sistemas coevolucionan cuando ambos tienen una influencia causal en la evolución del otro. El término
coevolución apareció por primera vez en el artículo de Ehrlich y Raven de 1964 sobre la evolución de las
poblaciones: “Mariposas y plantas: un estudio de coevolución”, que engloba las ideas de interdependencia y
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SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE
adaptación mutua. Este concepto se ha extendido a varias disciplinas como la genética, la modelización
informática o la economía ecológica3 como marco clave para comprender el cambio en los sistemas complejos.
Si la evolución incluye los tres procesos darwinianos de variación, herencia y selección; el análisis coevolutivo
explica cómo se crea o renueva la variedad, cómo se conservan y transmiten los rasgos ventajosos, y por qué las
entidades difieren en la forma en que se reproducen. Las unidades en evolución pueden ser organismos del mundo
biológico, organizaciones, instituciones o tecnologías del mundo social. Las unidades de selección pueden ser
genes, hábitos, normas, estrategias o comportamientos.
Aunque la evolución de los sistemas biológicos y sociales comparta los tres procesos darwinianos, también difieren
significativativamente. En los sistemas sociales, la generación de la variación es a veces parcialmente guiada,
mientras que en los sistemas biológicos es accidental y aleatoria (mutaciones). Por otro lado, la coevolución no es
un concepto normativo; no se trata de que los sistemas sociales cambien necesariamente en armonía con la
naturaleza. Las relaciones coevolutivas pueden ser mutuamente cooperativas, pero también competitivas,
parasitarias, depredadoras o dominantes.
Mecanismos de coevolución
En el caso de la “coevolucion biológica”, se considera útil desde el punto de vista metodológico la distinción entre
coevolución "directa", que se refiere a la evolución mutua entre dos o más especies que interactúan (por ejemplo,
los picos de los colibríes y la forma de las flores de las que se alimentan, el comportamiento de las abejas y la
distribución de las plantas o las defensas bioquímicas de las plantas y la inmunidad los insectos), y la coevolución
"difusa", más generalizada entre todos los elementos del ecosistema donde las interacciones coevolutivas, las
intensidades y los ritmos entre especies varían en función del entorno. Los modelos ecológico-económicos que se
ocupan de la biodiversidad tienen en cuenta la coevolución biológica. De hecho, el interés por la coevolución
biológica ha aumentado debido a su importancia para las políticas de conservación, ya que la coevolución arroja
luz sobre las especies clave o los impactos de la reintroducción o invasión de nuevas especies en los ecosistemas.
Los sistemas sociales y naturales evolucionan de forma difusa afectando a la evolución de unos y otros. Como
observó Norgaard en los años 90, una lógica coevolutiva generalizada de interdependencia evolutiva difusa ofrece
una buena base para una nueva epistemología o cosmología. Si bien para la teorización formal y el desarrollo de
un programa de investigación empírica, la atención debe centrarse en los mecanismos coevolutivos directos. La
comprensión de que todo está coevolucionando a la vez debe complementarse con la identificación de qué está
coevolucionando con qué y cómo, en condiciones o contextos específicos y según sea pertinente para fines
analíticos y políticos concretos.
Por “coevolución social” se entiende la evolución mutua de dos o más sistemas sociales. Una vez más, las
posibilidades son muchas e incluyen, entre otras, la coevolución de la industria y la ciencia, la tecnología y las
instituciones, el comportamiento y las instituciones, los productores y los consumidores, la coevolución de la
3La economía ecológica aparece como disciplina en los años 80 y aborda la interdependencia y evolución conjunta de las economías
humanas y los ecosistemas naturales, tanto en la escala temporal como espacial. Trata a la economía como un subsistema del
ecosistema más grande de la Tierra y enfatiza la preservación del capital natural.
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3. Bases y modelización de los sistemas socioambientales
oferta y la demanda, o de las organizaciones y sus entornos. La coevolución social arroja luz sobre el surgimiento
y el desempeño de las instituciones ambientales, los obstáculos para el desarrollo de políticas que incorporen
tecnologías ambientales o la posible evolución de las empresas más verdes.
La “coevolución biosocial” trata las influencias recíprocas entre la evolución social y la evolución biológica no
humana. Algunos ejemplos son la coevolución entre las poblaciones de plagas y las estrategias económicas o las
políticas reguladoras de la industria de los plaguicidas, las prácticas de pesca y las poblaciones de peces o los virus
y las prácticas médicas. Estos ejemplos deben distinguirse de la coevolución biosocial inducida por el ser humano,
en la que éste manipula genéticamente de forma intencionada las poblaciones biológicas mediante la selección
artificial a través de la cría selectiva o la ingeniería genética. Un ejemplo de coevolución inducida por el ser humano
es la domesticación de animales por ejemplo, de lobos a perros, o de cultivos alimentarios que a su vez han ejercido
una influencia selectiva en las prácticas culturales y las instituciones sociales. Los avances en la comprensión y la
manipulación del genoma humano y de otras especies trasladan la influencia humana en la evolución a otra
dimensión.
Finalmente, la “coevolución socioecológica” se refiere a los casos en los que la evolución del sistema social afecta
al entorno biofísico, que a su vez afecta a la evolución del sistema social. Por ejemplo, los cambios en la tecnología
del agua y de las prácticas de consumo favorecieron la conversión de los ríos en embalses. La disponibilidad de
abundantes suministros de agua procedentes de las presas seleccionó nuevas tecnologías de suministro de agua y
comportamientos y prácticas de uso más intensivo del agua. Una coevolución similar ocurre entre el uso de
combustibles fósiles, los sistemas de generación de energía y los hábitos culturales de alto consumo energético.
En esta conceptualización, el sistema biofísico no evoluciona literalmente como en la coevolución biosocial, sino
que se manipula a través de cambios evolutivos en el sistema social. A su vez, la retroalimentación positiva del
sistema biofísico transformado afecta a la evolución de los subsistemas sociales. Esto es en cierto modo análogo
al proceso descrito en biología como “construcción de nichos”, el proceso por el cual los organismos modifican sus
propios nichos y/o los de los demás a través de su metabolismo y sus actividades. Un ejemplo en el campo de la
biología son los castores, que alteran el hábitat al construir presas y modifican el patrón y la fuerza de la selección
que actúa sobre una serie de rasgos genéticos de los castores y sobre otras especies. La coevolución socioecológica
4 La cultura puede considerarse un subconjunto del mundo social y la evolución cultural un caso particular de la evolución social.
Durham limita su definición de cultura a los fenómenos ideológicos e incluye en su definición solo los valores, las ideas y las creencias
que guían el comportamiento humano, no el comportamiento en sí. Los antropólogos culturales y los ecologistas se centran a menudo
en las sociedades de subsistencia no occidentales. Por defecto, la evolución cultural a veces se utiliza para referirse a la evolución de
los hábitos o los artefactos en esas sociedades "primitivas", en comparación con la "evolución social" de las tecnologías, las leyes o
las formas de organización en las sociedades contemporáneas "avanzadas".
10
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE
implica una construcción de nicho social; con este enfoque, no existiría una diferencia fundamental entre los
castores y los humanos que construyen presas de agua que a su vez afectan a la evolución de varios subsistemas
sociales como las tecnologías, las instituciones o los hábitos de consumo del agua.
Norgaard, biólogo de formación, estudió la interacción entre plaga y plaguicidas, la regulación institucional del uso
de plaguicidas y la evaluación cultural del uso de plaguicidas como un sistema coevolutivo, argumentando que los
cinco subsistemas de conocimiento, valores, organización, tecnología y naturaleza, aunque evolucionan, están
constantemente influenciados por las condiciones de selección de otros (figura 3.4). Con este trabajo, Norgaard
introdujo en la literatura la idea de que las organizaciones cambian en relación con su entorno y, al mismo tiempo,
el entorno cambia en relación con las organizaciones.
VALORES
CONOCIMIENTO ORGANIZACIÓN
AMBIENTE TECNOLOGÍA
Desde una perspectiva epistemológica, esta lógica ofrece ideas para superar los debates dicotómicos de la
naturaleza vs. cultura o de los límites al crecimiento en cuanto a que el entorno biofísico restringe y condiciona de
forma decisiva a las sociedades humanas, o si éstas pueden superar los límites y moldear los entornos a voluntad.
La sociología ambiental también se divide entre los que atribuyen la primacía de la realidad material y las causas
de los problemas ambientales y los que sostienen que la naturaleza es una construcción social y que nuestra
percepción determina lo que cuenta como un problema ambiental y lo que no, tal como describieron Woodgate y
Redcclift a finales de los 90. En teoría, la coevolución podría trascender estos dualismos al proponer que los genes
coevolucionen con la cultura, las sociedades con los ecosistemas y las percepciones con las acciones.
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3. Bases y modelización de los sistemas socioambientales
El pensamiento evolutivo y coevolutivo ofrece una salida conceptual a una cuestión clave en las ciencias sociales,
la de la agencia frente a la estructura, es decir, qué margen tienen las personas para la independencia y la
creatividad frente a las estructurales sociales que restringen su comportamiento. La perspectiva evolutiva aborda
la cuestión de las condiciones en las que se producen las variaciones en función de las que se conservan
selectivamente resultado de las interacciones previas. Así, la prevalencia de un comportamiento o práctica en
particular está determinada por sus consecuencias, que bien pueden ser imprevistas o incluso desconocidas antes
de que la práctica tuviera lugar.
Es difícil, si no imposible, aplicar esta amplia lógica coevolutiva a casos empíricos concretos. Una estrategia de
investigación más viable es derivar hipótesis específicas para un problema dado a partir de este marco combinando
uno o más mecanismos coevolutivos con otras teorías. Por ejemplo, Norgaard combinó la coevolución con otras
teorías para desarrollar una explicación más amplia que mostrara cómo y por qué fracasaron los programas de
desarrollo en la Amazonia brasileña.
El crecimiento a través de la entrada en los mercados de exportación globales es un tema bien documentado de
la ecología cultural y política, que ocupa un lugar destacado en los primeros trabajos de Norgaard sobre la
Amazonía. La tesis central es que las instituciones, las tecnologías y las prácticas de muchas comunidades locales
al margen de la economía de mercado suelen estar bien adaptadas a sus entornos ecológicos, produciendo
excedentes básicos de subsistencia. Es el resultado de la adaptación evolutiva histórica a las características del
ecosistema a través de la experimentación de ensayo y error, el aprendizaje cultural y un legado de innovación
exitosa.
Como se describió en el tema anterior con el caso de la soja y la carne de res en Brasil, la llegada del desarrollo con
infraestructuras y políticas estatales, y actividades orientadas a la exportación y el comercio en los mercados
globales, amplió los procesos coevolutivos, bien adaptados de las interacciones locales, a las influencias regionales
y globales, reduciendo la autonomía local y aumentando su vulnerabilidad. A menudo, en nombre del desarrollo
se han introducido prácticas productivas que no se adaptaban a las particularidades de los ecosistemas locales.
Cuando el sociosistema no logra reemplazar los mecanismos de regulación y los servicios de los ecosistemas, el
medio ambiente local se deteriora y el desarrollo fracasa. Norgaard analizó los procesos coevolutivos en el
contexto de la agricultura argumentando que la sostenibilidad rural requiere reducir la interacción y la
interconexión con los niveles superiores, especialmente en lo que respecta a los flujos materiales, restableciendo
las retroalimentaciones coevolutivas locales.
Moreno-Peñaranda y Kallis añaden un matiz a esta narrativa. Siguiendo la historia de una comunidad rural aislada
en el sur de Brasil, muestran que las introducciones externas no son desadaptativas per se, sino que, por el
contrario, reconfiguran y transforman el entorno local para bien o para mal, creando a su vez nuevas posibilidades
evolutivas. En lugar de una distinción normativa rígida entre prácticas globales mal adaptadas y prácticas locales
bien adaptadas, estos autores argumentan que el rasgo más importante es la diferenciación de la producción,
tanto a nivel doméstico como comunitario en su conjunto. Los hogares rurales estudiados se apropiaron de ciertas
12
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE
oportunidades de producción exógenas manteniendo una estructura agrícola diversa que heredaron de los grupos
indígenas. Sin embargo, con el tiempo, la disminución del aislamiento de la comunidad y su creciente integración
a los mercados regionales y globales en los últimos años intensificó las presiones selectivas y redujo la diversidad.
Otra cuestión clave en la investigación es la falta de adopción de tecnologías más ecológicas, como la energía
renovable, los electrodomésticos de bajo consumo o la producción sin pesticidas, cuando dichas tecnologías están
disponibles y son mejores que las existentes. De acuerdo con la tesis de la “dependencia de trayectoria y bloqueo”
(en inglés path dependence and lock-in), una variante tecnológica que por alguna razón, histórica o de mera suerte,
se adelanta a la competencia y capta una masa crítica del mercado, puede convertirse en el estándar de facto y
dominar la producción de mercado, bloqueando otras alternativas a medida que los rendimientos crecientes
amplifican la ventaja inicial. Mahoney observó una pauta similar en la evolución institucional de bloqueo histórico
a partir del aumento de rendimiento en la política del agua. La investigación sobre la dinámica del bloqueo
tecnológico con modelos de simulación multiagente de la coevolución de poblaciones heterogéneas de
productores y consumidores está aumentando. La conclusión común se refiere a la importancia de las políticas y
las regulaciones que permiten que las tecnologías y productos respetuosa con el medio ambiente maduren en
nichos de mercado protegidos antes de ingresar en los mercados masivos.
En los estudios de coevolución se suele sesgar el proceso humano como factor externo para realizar el análisis de
escenarios de sistemas complejos, como los de oferta y demanda que tratan las políticas como algo exógeno.
También hay estudios que se centran en la coevolución de las políticas entre los distintos componentes del sistema
político como los de Kerr o Ward, o la dependencia y el bloqueo institucional de Mahoney o Pierson. Tratando la
política como un factor interno, la dinámica sociopolítica y las cambiantes condiciones ambientales ofrecen a los
movimientos sociales la oportunidad de apoyar alternativas políticas de conservación y de detener la expansión
de la oferta. Estos estudios tratan la coevolución social, pero en ellos no suele abordarse explícitamente el papel
de los sistemas biofísicos en la coevolución tecno-institucional. Sin embargo, los factores ambientales pueden
afectar a la competencia tecnológica. Una dinámica distinta puede surgir del aumento de los rendimientos del
mercado o de las instituciones y la caída de los rendimientos de los recursos o la degradación del medio ambiente
creando entornos favorables para la evolución de tecnologías e instituciones alternativas.
Otros estudios coevolutivos abordan la interacción entre los sistemas sociales y la evolución genética de virus,
bacterias y plagas, fundamentales en los problemas de salud pública primero, pero que pueden tener impactos en
muchos otros aspectos de la sociedad. La propagación de virus con la transmisión de enfermedades de los animales
a humanos o la contaminación química de los alimentos son algunos ejemplos que narran un patrón de ciclos
viciosos y carreras de intervención-resistencia entre plagas y pesticidas o virus y medicamentos.
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3. Bases y modelización de los sistemas socioambientales
surgirá con el tiempo porque la selección cultural dentro de un grupo favorece los rasgos beneficiosos para el
grupo sobre los rasgos beneficiosos para el individuo, pero inadecuados para el grupo.
TIPO DE COEVOLUCIÓN
TEMA DISCIPLINAS RELACIONADAS RELEVANCIA POLÍTICA
IMPLICADO
Ecología cultural
Social Degradación ambiental regional/local
Desarrollo Ecología política
Socioecológica Diseño de políticas de desarrollo
Estudios de desarrollo
Estudios tecnológicos - Obstáculos a la adopción de tecnologías más
Social economía evolutiva ecológicas
Insostenibilidad
Socioecológica Sociología histórica - Obstáculos a la reforma institucional
economía institucional Diseño de políticas de transición
Biosocial Biología
Porblemas Enfermedades y salud pública
Social Microbiología - inmunología
bioambientales Seguridad alimentaria
Socioecológica Estudios agrícolas/animales
Biología teórica
Biológica Evolución de las normas e instituciones
Sociobiología
Cooperación Social cooperativas para gestionar los bienes
Antropología
Gen-cultura comunes
Teoría de juegos
Tabla 3.1 Cuatro temas de investigación en coevolución. Fuente: Kallis y Norgaard 2010.
Debido a la gran complejidad de los sistemas ambientales y sociales, los cambios mutuos que experimentan
pueden ser muy diversos, multidireccionales y con tasas de cambio de sus componentes que pueden no coincidir.
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La hipótesis de Gaia propone que los organismos vivos de la Tierra interactúan con su entorno inorgánico formando un sistema
autorregulador que mantiene y perpetúa las condiciones para la vida.
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SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE
Algunas de estas variaciones se han documentado, en la evolución política en el tiempo, que siguen una forma de
“U”, con largos periodos de inactividad seguidos de crisis, intensas búsquedas de innovación y luchas entre ideas
en competencia. La incertidumbre acerca de cómo el clima se verá afectado por los desarrollos humanos derivados
de los cambios demográficos, económicos, tecnológicos y políticos explica el rango de escenarios climáticos
planteados. Por otro lado, ambos sistemas experimentan puntos de inflexión debido a efectos no lineales que
llevan al sistema a umbrales más allá de los cuales el cambio se acelera irreversiblemente. Siguiendo con el ejemplo
del cambio climático, la existencia de estos peligrosos umbrales se ha planteado para los mecanismos que regulan
la circulación oceánica o el deshielo polar.
En la década de 1970, el biólogo Stephen Jay Gould llamó la atención sobre la importancia de los cambios
ambientales sistémicos a gran escala en la evolución. Si bien la acumulación a largo plazo de adaptaciones
favorables es necesaria para la formación de estructuras complejas, grandes eventos pueden cambiar el curso de
la evolución. Las crisis estructurales juegan un papel importante en los sistemas sociales, ya sea porque el sistema
se desestabiliza y evoluciona hacia la crisis o debido a un acontecimiento “externo”. En sentido estricto, lo externo
es el resultado acumulado de acciones en los niveles inferiores. El ritmo desigual de los cambios estructurales y las
crisis coevolutivas dan respuesta a una de las principales críticas contra el pensamiento evolucionista por parte de
científicos sociales como Giddens, quien afirma que la evolución hace demasiado hincapié en la adaptación lenta,
cuando el cambio social es a menudo un proceso fuera del equilibrio, impulsado por la crisis y la inestabilidad.
Paralelamente a la definición de desarrollo coevolutivo de Norgaard como cambio beneficioso para los seres
humanos, algunos estudios sobre políticas innovadoras se basan a menudo en la suposición implícita de que la
coevolución en sí misma es un estado deseable. Sin embargo, el resultado coevolutivo de la innovación puede no
ser necesariamente beneficioso, sino más bien perjudicial para algunos objetivos. Es preferible pensar en la
coevolución como un concepto analítico que arroja luz sobre posibles estados futuros cuya conveniencia puede
evaluarse según un marco de valores externo (aunque éste no suela explicitarse). Sin embargo, los estudios
evolutivos carecen de una teoría normativa. Si el utilitarismo es la filosofía normativa de la economía neoclásica,
¿cuál debería ser el fundamento de la economía ecológica coevolucionista?
Esta pregunta ha sido resuelta en la práctica en forma de enfoques comunitarios consensuados y deliberativos
para resolver las reivindicaciones de valor que compiten entre sí y negociar el desarrollo coevolutivo. En la práctica
son deseables el intercambio de ideas, el aprendizaje continuo, y la experimentación a través del ensayo y error.
Sin embargo, este enfoque pragmático se acaba encontrando con las limitaciones ambientales que conducen
necesariamente a la precaución como prudencia hacia un futuro incierto. En términos de producción y consumo,
las comunidades coevolucionan a través de la retroalimentación directa con el ecosistema local, experimentando,
aprendiendo y negociando continuamente los cursos de acción deseables. De ahí que el crecimiento sostenible se
sustente en los cimientos del desarrollo coevolutivo basado en la reducción de escala, el mantenimiento de la
diversidad, la profundización de la democratización y la participación comunitaria.
La coevolución organizacional difiere de la coevolución biológica en que se ha adaptado a los procesos humanos
de creación de significado que involucran interacciones con el conocimiento, el aprendizaje, el comportamiento
de los actores o la estrategia. Dado que los procesos de aprendizaje humano se producen con mayor rapidez que
los cambios genéticos en contextos biológicos, la aparición de las nuevas formas organizativas es más frecuente y
15
3. Bases y modelización de los sistemas socioambientales
variada que la especiación en biología. La generación de conocimiento o las políticas son también procesos sociales
endógenos a la dinámica coevolutiva, de ahí que la lógica de la coevolución se aleje epistemológicamente de la
noción positivista del “científico social objetivo” cuyo papel normalmente se percibe como una contribución
externa a las políticas que a su vez intervienen para cambiar los asuntos sociales. Desde la perspectiva coevolutiva,
el analista sería un actor político participante en el proceso que genera información y contribuye a imaginar futuros
en función de sus consecuencias.
El metabolismo es un término biológico que hace referencia a los procesos internos de un organismo que se
sustentan en el constante intercambio de materia y energía con su ambiente, sin el cual no sería posible su
funcionamiento, crecimiento y reproducción. El metabolismo social, como equivalente funcional del metabolismo
biológico, se refiere a los flujos para producir y reproducir la población, sus artefactos e infraestructuras
necesarios. La estructura y las funciones del sistema social se mantienen gracias a este flujo constante de materia
y energía para su conversión en productos manufacturados y servicios, y al flujo constante de residuos liberados
al entorno (una idea muy cercana al concepto de huella ecológica que apareció en el tema 1 y que se retoma más
adelante en este apartado). Este metabolismo incluye dos tipos de metabolismo: el “metabolismo endosomático”
o “metabolismo básico”, consistente en la energía de los alimentos necesaria para los procesos fisiológicos
(“endosomático” significa dentro del cuerpo), y el “metabolismo exosomático” o “metabolismo ampliado”,
proveniente de fuentes de energía externas al cuerpo humano como, por ejemplo, los combustibles fósiles
(“exosomático” significa fuera del cuerpo)6.
El metabolismo básico es viable mientras pueda mantenerse la reproducción natural de los recursos: agua, aire y
biomasa vegetal o animal. Para cada uno de estos recursos existe un mecanismo de reciclaje en la biosfera de
capacidad limitada que convierte los productos de desecho del metabolismo social en recursos nuevamente
utilizables. La mayoría de las sociedades a lo largo de la historia humana han funcionado con este metabolismo
básico. Podían agotar los recursos de su entorno si la tasa de consumo superaba la de reproducción natural, por
lo que su principal problema de sostenibilidad era la escasez de recursos. El patrón del flujo de materia y energía
resultado de los procesos tecnológicos ha conducido a una diferenciación particularmente importante entre
sociedades.
6 Este modelo conceptual fue la base de análisis de la ecología urbana que el investigador Stephen Boyden utilizó en los años 70 en
el marco del programa interdisciplinario en ciencias naturales y sociales “El Hombre y la Biosfera” (MAB de sus siglas en inglés Man
and Biosphere) de la UNESCO. Los términos “metabolismo básico” y “metabolismo ampliado” son similares los de “biometabolismo”
y “tecnometabolismo” de Boyden.
16
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE
en 2017. El uso de materiales en la economía mundial se ha cuadruplicado desde 1970, un ritmo mucho más rápido
que el crecimiento de la población, que se ha duplicado. Los recursos no renovables pueden ser explotados a un
ritmo muy superior al de su tasa de reposición natural, pero la ampliación del metabolismo en combinación con la
innovación tecnológica retrasa los problemas de escasez. No obstante, surgen problemas significativos como el
tratamiento de los desechos y la contaminación ambiental.
Para mantener su metabolismo, las sociedades transforman los sistemas naturales de forma que tienden a
optimizar su utilidad, sin embargo, esto ocurre a costa de degradar los entornos de diversas formas. Los
ecosistemas naturales son reemplazados por ecosistemas agrícolas menos diversos como los pastizales destinados
a producir la mayor cantidad posible de biomasa utilizable, y por ecosistemas urbanizados que sellan el suelo
debido a la edificación. Consecuencia de un metabolismo social ampliado a escala planetaria, la extracción de
materiales de estratos almacenados durante períodos geológicos dan lugar nuevos procesos que interfieren los
ciclos biogeoquímicos y sobrepasan la capacidad de los sistemas naturales para reciclarlos provocando
contaminación local, regional y global a largo plazo como el cambio climático o el agujero de la capa de ozono.
La manipulación del código genético mediante técnicas biotecnológicas y de ingeniería genética o el uso de
químicos sintéticos no biodegradables como los pesticidas reflejan interacciones entre los sistemas sociales y los
naturales que no pueden entenderse únicamente en términos de intercambio matabólico de materia y energía, ya
a que cambian radicalmente parámetros importantes de los sistemas naturales. La socióloga Marina Fischer-
Kowalski llamó a este tipo de intervención “colonización”, un término más amplio que el normalmente adoptado
parra referirse a la apropiación y transformación de los espacios naturales.
Contabilizar el flujo de materiales o energía como kilos o Julios al año permite conocer la escala del metabolismo
de una sociedad. Un mismo material puede formar parte de ambos flujos (por ejemplo, combustible mineral),
otros solo serán relevantes como flujo de materiales (por ejemplo, grava) y otros, como la electricidad, son
materialmente irrelevantes pero suponen una importante fuente de energía. Los regímenes metabólicos sociales
responden a la necesidad de convertir los recursos en formas útiles consumibles y son la base del proceso de
acumulación de riqueza, ya sea capital natural, tecnológico o monetario.
El perfil metabólico de las sociedades industriales se puede comparar con sociedades cazadoras-recolectoras o
agrícolas utilizando datos históricos y antropológicos de sus modos de producción. En las sociedades industriales,
el insumo energético exosomático per cápita es muchas veces mayor que el requerimiento de energía biológica
endosomática de los individuos, de ahí que la escala metabólica total esté definida por el metabolismo energético
del modo de producción y el estilo de vida. Éste sería el “perfil metabólico característico” de una sociedad. La
energía primaria por persona aumenta en un orden de magnitud de un régimen sociometabólico al siguiente. Las
diferencias de las medias en el gasto energético entre modos de subsistencia eclipsan las diferencias internas. Un
habitante de una sociedad industrial moderna utiliza, al menos, trescientas veces más energía al año de la que
requeriría su metabolismo endosomático, y unas doscientas veces más que una sociedad agraria media (figura
3.5).
17
3. Bases y modelización de los sistemas socioambientales
Cada habitante de la sociedad industrial ejerce una cantidad de presión sobre el medio ambiente muchas veces
superior a la de sus predecesores. El aumento de la escala metabólica desde los cazadores-recolectores a la
sociedad agrícola es básicamente consecuencia de las diferentes cantidades de biomasa requerida. Para los
cazadores, los alimentos, incluidos los animales que cazan, provienen de los ciclos naturales, pero para los
agricultores los animales eran una propiedad socioeconómica, había que alimentarlos, proporcionarles altas
cantidades de agua con el fin de utilizar sus productos para fabricar alimentos y su fuerza para llevar a cabo trabajo
físico. A partirr de entonces, todos los materiales requeridos para estas labores se consideran parte del
metabolismo socioeconómico. La sociedad agrícola también utilizaba minerales y otros materiales aunque en
pequeña cantidad. Mientras que la proporción de biomasa arroja solo un pequeño aumento en la escala
metabólica entre la sociedad agrícola y la industrial, el principal aumento se debe a dos componentes utilizados
en cantidad considerable: energía fósil, minerales y metales por un lado, y aire y agua por otro, lo que marca la
transición de un metabolismo básico a un metabolismo ampliado.
El progreso de la civilización se basa no solo en el conocimiento y el ingenio humano, sino también en la creciente
necesidad de suministro de energía de la naturaleza. El desarrollo social y las diferencias de desarrollo entre
sociedades pueden explicarse en términos energéticos: cuanta más energía puede utilizar una sociedad, más
avanzada está. De hecho, es el excedente de energía lo que deja espacio para otras actividades, más allá de las
habituales para satisfacer las necesidades básicas, posibilita el desarrollo social y la diversificación y permite el
progreso. El movimiento de Gran Bretaña hacia la industrialización y la hegemonía política se produjo después de
obtener acceso al carbón subterráneo, una energía mayor de la que hubiera estado disponible aunque toda la
superficie de Gran Bretaña hubiera estado cubierta de bosques.
El cálculo de insumos de producción en función de la producción material de una sociedad es el “producto nacional
material”, una medida de la actividad productiva material total de una economía, donde en lugar del dinero como
18
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE
unidad contable figuran kilos o toneladas. Es también un indicador cuyos movimientos en el tiempo reflejan el
grado de éxito alcanzado por una sociedad en su esfuerzo por satisfacer sus necesidades a partir de unos recursos
materiales limitados. Esta cifra, dividida por la población, proporciona una medida del “metabolismo per cápita”
del ciudadano medio de esta sociedad frente al cual se pueden comparar diferentes modos de producción desde
una amplia perspectiva histórica (cazadores-recolectores, sociedades agrícolas o urbanas).
El metabolismo industrial implica un consumo de recursos anual extremadamente alto, biomasa y sobre todo
combustibles fósiles como carbón, petróleo, gas natural y minerales. Pese a una mayor eficiencia en el uso de los
recursos, incluyendo la economía circular, el uso de materias primas minerales se prevé que se duplique en 2060
(figura 3.6). Este aumento refleja un incremento del 28% en la población mundial y un aumento del 72% en el uso
de recursos per cápita. Según estas proyecciones, para las materias primas minerales no energéticas, la extracción
de minerales metálicos crecerá en un 96% y la de rocas y minerales no metálicos un 168%.
histórico proyectado
mil millones de toneladas
biomasa
combustibles fósiles
minerales metálicos
minerales no metálicos
Figura 3.6 Extracción global por tipo de recurso histórico mundial (1990-2017) y proyectado (2018-2060). Fuente:
Raw Materials Scoreboard 2021.
La producción material se puede utilizar como una evaluación de la presión sobre el medioambiente para
comprender las interrelaciones de los procesos naturales, sociales y económicos relevantes para la sostenibilidad
de los sistemas. El agua dulce es un recurso muy escaso en diferentes partes del mundo y cada vez lo es más.
Extralda de fuentes subterráneas o del agua salada, requiere mucha energía y conlleva impactos negativos en el
medio ambiente. No obstante, la presión que una sociedad ejerce sobre el medio ambiente va más allá de la que
se deriva de los requerimientos materiales. Por ejemplo, el alto consumo de oxígeno para la combustión
característico del metabolismo industrial es mucho mayor de lo que se requiere para los procesos humanos y del
ganado. En términos materiales, el requerimiento de aire parece insignificante desde el punto de vista productivo,
no tiene sentido preocuparse por una posible escasez de oxígeno. Sin embargo, las emisiones metabólicas en
forma de contaminantes y CO2 son sumamente relevantes. Gran parte de la energía se consume y procesa muy
rápidamente y los desechos se liberan en el medio ambiente. Algunos materiales se agregan al stock de
infraestructura socioeconómica existente, como carreteras o edificios, y existen, además, “flujos materiales
ocultos” en los insumos materiales que no se convierten económicamente en productos, como los suelos
19
3. Bases y modelización de los sistemas socioambientales
erosionados, el material de dragado para la construcción de infraestructuras o los estériles mineros. Dependiendo
de su definición y de los métodos de estimación aplicados, estos flujos ocultos pueden añadir hasta el doble de los
insumos materiales directos.
Está ampliamente aceptado que el ritmo actual de extracción y consumo de los recursos mundiales finitos es
insostenible y está asociado al calentamiento global, al agotamiento de los combustibles fósiles y a daños al
entorno natural. Por supuesto el crecimiento económico, que suele correlacionarse positivamente con una mayor
extracción y utilización de recursos, también se asocia con un aumento del empleo, un mayor acceso de la sociedad
a bienes y servicios y un mayor nivel de vida. Un reto clave es desvincular el consumo de recursos del crecimiento
económico y una estrategia para cerrar esta brecha puede ser la implantación de modelos y comportamientos de
producción y consumo más sostenibles. Las políticas medioambientales nacionales se centran cada vez más en el
doble objetivo de mejorar la productividad de los recursos y la ecoeficiencia. Mientras que la primera relaciona los
insumos materiales y energéticos de la producción con la producción industrial final, la segunda relaciona la
producción industrial con los impactos ecológicos inmediatos.
El análisis de los flujos de materiales en la economía ha sido uno de los medios para fundamentar estas políticas.
Las herramientas de análisis del flujo de materiales se han desarrollado a partir de técnicas para vincular el uso de
los recursos con los impactos ambientales. Por ejemplo, el análisis del ciclo de vida (ECV) es una forma de
monitorear el uso de los recursos “de la cuna a la tumba". La ECV suele limitarse a un único proceso de producción,
es compleja y requiere muchos datos para múltiples productos o toda una economía, por lo que se ha utilizado la
“huella ecológica” (el área de tierra y océano biológicamente productiva que se requiere para proporcionar los
recursos consumidos por un grupo de personas y para procesar sus desechos) en un intento de agrupar múltiples
impactos ambientales en un único indicador de sostenibilidad. Este marco de la huella ecológica también permitió
el análisis de tendencias temporales y la descomposición de la huellas ecológica en componentes como alimentos,
materias primas, suelo o energía. Estas comparaciones ilustraron tendencias temporales y geográficas, sin
embargo contienen debilidades conceptuales e imprecisiones científicas.
Para una mejor comprensión de los límites ecológicos del uso de la biomasa, la “producción primaria bruta” (PPB)
tiene gran relevancia. La PPB es la cantidad total de energía solar que las plantas pueden incorporar anualmente
al sistema como biomasa, la base nutricional de todos los organismos heterotrópicos (humanos, resto de animales
y todos los microorganismos no capacitados para la fotosíntesis). La cantidad de PPB de las plantas depende
fundamentalmente del clima (temperatura y disponibilidad de agua) y de la calidad de los suelos, y a escala
planetaria la tecnología solo puede aumentar marginalmente la PPB total. Es más fácil y, de hecho sucede que
disminuya debido a la sobreexplotación de la tierra y el consiguiente deterioro. Si bien es técnicamente posible
aumentar la PPB de las tierras de cultivo en comparación con los sistemas naturales existentes anteriormente,
principalmente mediante la irrigación en regiones áridas, los ecosistemas antrópicos generalmente son menos
productivos que los naturales que antes dominaban la misma región. La transformación de los ecosistemas
naturales en ecosistemas humanizados contribuye a la apropiación de la PPB para satisfacer las necesidades de la
sociedad: alimentos, pienso para el ganado, madera como combustible, materiales de construcción, etc., y
disminuye la cantidad de PPB producida por las plantas talando bosques y reemplazándolos con sistemas agrícolas
menos productivos como los pastizales, o impidiendo su crecimiento con la construcción de edificios o caminos.
20
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE
De este modo, la proporción de PPB que se ha apropiado la sociedad es un buen indicador de la escala del
metabolismo social frente al entorno natural. Si una sociedad se apropia de más del 100% de la PPB, consume más
de lo que está cultivando y no tarda en agotar su única y propia base alimentaria. En términos prácticos, el límite
de 100% es muy superior a lo que se puede explotar de forma sostenible porque no quedaría energía alimentaria
para los demás organismos heterotrópicos silvestres, animales, microorganismos y hongos. El límite a la
proporción de la apropiación de la PPB debe situarse muy por debajo del 100%. Para la sociedad agrícola que
depende casi exclusivamente de la energía proveniente de la biomasa, los límites a la apropiación de la PPB
constituyen un límite absoluto, independientemente de la inventiva y eficacia de sus tecnologías.
La colonización agrícola optimiza el uso de la energía solar disponible en forma de biomasa utilizable, si bien se
verá contenida dentro de ciertos límites determinados por el tamaño y la salud del territorio. En la medida en que
las sociedades intentan optimizar los sistemas naturales de acuerdo a sus decisiones, se producen cambios
profundos, intencionados o indirectos. Por ejemplo, al deforestar, arar regularmente los suelos, y escoger qué
especies crecerán, la agricultura mantiene los ecosistemas naturales en una etapa de sucesión temprana7 y, por lo
tanto, excluye no solo a las especies de árboles, sino que altera los patrones de competencia y selección del resto
de especies salvajes y muchas de éstas se extinguen. Casi todos los parámetros relevantes del sistema (el flujo
energético, las cadenas alimentarias, la composición y diversidad de las especies, etc.) se ven afectados por las
intervenciones de la colonización. Ciertas prácticas agrícolas poco intensivas pueden crear un nuevo tipo de hábitat
capaz de albergar niveles superiores de biodiversidad que el anterior. Pero si el territorio es explotado más allá de
su capacidad de producción, puede experimentar un deterioro irreversible.
El dramático aumento en la escala de metabolismo durante el proceso de la Revolución Industrial solo fue posible
debido al cambio que se produjo de la utilización de la biomasa a la de combustibles fósiles. Sin embargo, también
para las sociedades industriales, la PPB sigue siendo un límite importante. Con su excesivo metabolismo, los países
industrializados no dejan suficiente espacio medioambiental (ya sea en términos de materias primas o de
capacidad de absorción natural de las emisiones) para que otros países se desarrollen siguiendo el mismo modelo.
Los nuevos patrones de desconexión espacial entre los lugares de producción de biomasa y los puntos de consumo,
junto con el crecimiento de la población, el aumento de la demanda de agrocombustibles y el creciente consumo
de carne han modificado el metabolismo global y sus respectivos flujos de producción y comercio.
El análisis metabólico aborda los aspectos de las interacciones entre la sociedad y la naturaleza al monitorear los
flujos de materia y energía, y evaluar los cambios en los patrones y procesos de los ecosistemas asociados con
estos flujos. Modelar estas interrelaciones durante el proceso sociometabólico nos permite estudiar la cantidad
de flujo que se requerirá para mantener el inventario del sistema en el futuro. Cuando los procesos metabólicos
son demasiado rápidos y lineales (no circulares), se puede sobrepasar la estabilidad socioecológica y generar crisis
como la ruptura entre consumo y disponibilidad de recursos. El problema de la sostenibilidad que se observa a
7 La sucesión ecológica es el proceso de cambio en la estructura de especies de una comunidad ecológica a lo largo del tiempo. La
sucesión ecológica en condiciones naturales es un proceso largo que puede durar cientos de años y se caracteriza por un aumento de
varios parámetros: la biodiversidad (cada vez hay más especies distintas creando mayor número de nichos ecológicos); la biomasa (a
medida que avanza la sucesión, se sustituyen las especies por otras de mayor masa y volumen); la complejidad de ecosistemas (cada
vez hay más especies y mayor número de relaciones entre los organismos, creando complejas cadenas y redes tróficas y otras
relaciones interespecíficas); y la resistencia a los cambios (el ecosistema tiene mecanismos de autorregulación que le permiten resistir
mejor las alteraciones que se presenten).
21
3. Bases y modelización de los sistemas socioambientales
través del análisis del metabolismo social es que su escala supera la capacidad de los sistemas naturales tanto para
proporcionar recursos como para absorber residuos, y que también superan la capacidad productiva y organizativa
del sistema social.
El proceso de autoorganización de la sociedad puede verse, entonces, como la capacidad de estabilizar las redes
de flujos de materia y energía que constituyen lo que se produce y consume en el proceso económico. Para que
este proceso sea sostenible, debe: (1) ser compatible con las aspiraciones de las personas en la sociedad, (2)
compatible con la estabilidad de los ecosistemas naturales, (3) compatible con la estabilidad de las instituciones y
procesos sociales y políticos, (4) técnicamente viable y (5) económicamente viable. Cada una de estas condiciones
es crítica. Cuando se realiza un análisis biofísico de las comunidades humanas utilizando variables como kilos de
materiales, julios de energía fósil, horas de actividad humana; pueden apreciarse algunas de las características de
las sociedades. Para poder describir el conjunto de cualidades del sistema consideradas relevantes, los analistas
tendrán que utilizar variables de codificación y dominios descriptivos que no ignoren otras cualidades del sistema
consideradas relevantes por otras disciplinas, por ejemplo, no todo lo que es económicamente viable es
ecológicamente compatible. El análisis del metabolismo social es un verdadero esfuerzo interdisciplinario entre
las ciencias naturales y las ciencias sociales que hace visible limitaciones no accesibles desde otros puntos de vista
como el de los gastos monetarios y ofrece explicaciones que a veces socavan la importancia autoatribuida a la
agencia humana.
Los problemas actuales del cambio del medio ambiente global son consecuencia de la cantidad y calidad del
metabolismo de las sociedades industriales, y de la cantidad y calidad de las intervenciones de colonización de los
sistemas naturales para garantizar los recursos demandados por los estilos de vida actuales. La principal conclusión
que nace de este argumento es que la política, para enfrentarse a los mecanismos que subyacen a los problemas
globales del medio ambiente y para un desarrollo sostenible de las sociedades industriales, debería centrarse en
estrategias para disminuir el flujo material y energético. Esto implica una concentración de esfuerzos en un nivel
estratégico en lugar de enfoques sectoriales tradicionales de las políticas para el medio ambiente. Estos esfuerzos
estratégicos requieren cambios substanciales de las estructuras y dinámicas existentes. Solo se pueden implantar
si existe un amplio consenso sobre su necesidad y su conveniencia. Por lo tanto, otra cuestión clave es cómo la
sociedad industrial percibe sus problemas de sostenibilidad. Aunque muchas personas están convencidas de que
el cambio climático, por ejemplo, constituye un serio riesgo, los cambios fundamentales de las políticas actuales
siguen siendo un ejercicio intelectual en evidente contradicción con la mayoría de las experiencias cotidianas de
la sociedad actual.
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