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El cambio ambiental global está intrínsecamente vinculado a sistemas sociales y económicos que generan un uso excesivo de recursos y energía, lo que sugiere que la crisis ecológica es en realidad una crisis socioambiental. Factores como el crecimiento poblacional, la producción económica y la tecnología son impulsores clave del impacto ambiental, y es crucial entender las interacciones entre estos elementos a diferentes niveles. Aunque el crecimiento poblacional ha sido significativo, el consumo desmedido en países desarrollados también juega un papel crucial en la crisis ambiental.

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El cambio ambiental global está intrínsecamente vinculado a sistemas sociales y económicos que generan un uso excesivo de recursos y energía, lo que sugiere que la crisis ecológica es en realidad una crisis socioambiental. Factores como el crecimiento poblacional, la producción económica y la tecnología son impulsores clave del impacto ambiental, y es crucial entender las interacciones entre estos elementos a diferentes niveles. Aunque el crecimiento poblacional ha sido significativo, el consumo desmedido en países desarrollados también juega un papel crucial en la crisis ambiental.

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Tema 2

EL FACTOR HUMANO EN EL CAMBIO


AMBIENTAL GLOBAL

Asignatura: Sociedad y Medio ambiente (69022133)

Marta Moreno González


Departamento de Sociología II
UNED
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE

2. E L F A C T O R H U M A N O E N E L C A M B I O A M B I E N T A L G L O B A L

El factor más importante que subyace al cambio ambiental global es su vinculación intrínseca a sistemas
sociales con actividades económicas que generan necesidades y estilos de vida basados en la utilización
ingente de recursos y energía. Dados los factores antrópicos subyacentes, la crisis ecológica debería
denominarse crisis socioambiental para ajustarse al verdadero carácter del problema y para visibilizar que las
causas generadoras de los problemas ambientales son sociales, y que las consecuencias de los mismos
también recaen sobre la sociedad, además de sobre el medio ambiente.
Los impulsores del cambio ambiental, particularmente relevantes para las ciencias sociales, incluyen el
tamaño y la tasa de crecimiento de la población, la escala y la estructura de la producción económica y la
tecnología, proponiéndose varios modelos que los integran para dar cuenta del impacto ambiental que
generan. Si bien la agricultura y la ganadería industrial, junto con la creciente urbanización, son dos de las
fuerzas motrices más importantes del cambio ambiental, otros desarrollos recientes como la comunicación
electrónica, están teniendo un impacto igualmente significativo.

1
2. El factor humano en el cambio ambiental global

Contenidos
2.1 POBLACIÓN, RIQUEZA Y TECNOLOGÍA

2.2 CRECIMIENTO ECONÓMICO, MODERNIZACIÓN Y GLOBALIZACIÓN

2.3 ACTIVIDADES GENERADORAS (MÁS Y MENOS EVIDENTES) DE IMPACTO AMBIENTAL

Resultados de aprendizaje
- Contrastar la hipótesis malthusiana con los datos de la tasa de crecimiento poblacional actual, y la
hipótesis neomalthusiana como causa del deterioro ambiental.

- Distinguir los modelos propuestos sobre los impulsores contribuyentes al impacto ambiental.
- Aplicar los conceptos de “capacidad de carga” y “modernización ecológica” al análisis del impacto
comparado de las poblaciones humanas.
- Entender las implicaciones ocultas del crecimiento económico que comprometen la sostenibilidad
ambiental y social.
- Identificar los obstáculos y las oportunidades en la reducción del impacto de la agricultura industrial, la
construcción, y la comunicación digital.

2
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE

2.1 P O B L A C I Ó N, R I Q U E Z A Y T E C N O L O G Í A

Los impulsores del cambio ambiental particularmente importantes para la investigación social son el tamaño y la
tasa de crecimiento de la población, la escala y la estructura de la producción económica y la tecnología
desarrollada. Y una contribución valiosa de la sociología es la comprensión de lo que subyace a estos impulsores:
estructuras organizativas, instituciones y factores culturales. Las ciencias naturales, por su parte, aportan el
contexto en el que debe enmarcarse el análisis.

Una consideración que afecta al análisis es que el sistema socioambiental existe en múltiples niveles
simultáneamente. Los individuos se agrupan en hogares, comunidades, economías y políticas locales, regionales,
nacionales y transnacionales. Análogamente, las poblaciones y comunidades naturales conforman paisajes locales
y biomas regionales que se engloban en la biosfera. De ahí que uno de los grandes desafíos para la comprensión
de los impulsores del cambio ambiental global es integrar, en los diferentes niveles, las interacciones agregadas
que dan lugar a estructuras y procesos emergentes.

Las fuerzas motrices que generan presiones ambientales pueden ser visualizadas y jerarquizadas en un sistema de
factores anidados de acuerdo con su nivel de agregación por unidad de análisis. De este modo, las decisiones
individuales, el nivel básico de acción, están condicionadas por las instituciones y los contextos políticos,
económicos y culturales que, a su vez, están condicionados por procesos y tendencias históricas. Actualmente, la
mayor parte de la investigación social y económica sobre impulsores se ha realizado en dos niveles de análisis: el
estado-nación y el individual.

Tamaño y tasa de crecimiento poblacional

A finales del siglo XVIII, el economista inglés Thomas Robert Malthus fue uno de los primeros en interesarse por la
relación entre ambiente y población. En su Ensayo sobre el primer principio de la población (1798), sostuvo que el
crecimiento exponencial de la población frente al crecimiento lineal de los recursos provocaría un desequilibrio
que actuaría como “freno positivo de la mortalidad” (o lo que llamaría “frenos naturales”) por la mayor incidencia
de hambrunas, pestes y guerras. Esta situación podría prevenirse mediante el “freno preventivo de la natalidad”
(o "frenos morales") con el control de los nacimientos, sobre todo por parte de los estratos más bajos de la
sociedad al ser éstos los más proclives a una numerosa descendencia. Lo interesante de la teoría del maltusianismo
es que, a pesar de las limitaciones de su enfoque, sus ideas adquirieron relevancia en el pensamiento social.

La corriente neomaltusiana recuperó, en parte, las ideas de Malthus y las aplicó al análisis de la crisis ambiental.
Así, el crecimiento de la población se considera la causa principal de la crisis, tanto por el consumo de recursos
como por la contaminación generada. Los trabajos del matrimonio Ehrlich, La bomba demográfica (1968) y La
explosión demográfica (1993) causaron un importante impacto en la opinión pública.

Veamos algunos datos sobre cómo ha cambiado el crecimiento de la población mundial a lo largo del tiempo. En
el largo período desde la aparición del Homo sapiens hasta el punto de partida de la figura 2.1 en el año 10.000 a.
C., se estima que la población mundial total era, a menudo, bastante inferior al millón. Se calcula que han vivido
en nuestro planeta alrededor de 108 mil millones de personas. Esto significa que el tamaño de la población actual

3
2. El factor humano en el cambio ambiental global

representa el 7% del número total de personas nacidas en toda la historia de la humanidad. Dado que existimos
en la Tierra desde hace aproximadamente 300.000 años, se trata de un porcentaje bastante elevado. La población
mundial actual es casi 2.000 veces más grande que hace 12.000 cuando rondaba los 4 millones, la mitad de la
población actual de Londres o Nueva York. Lo sorprendente del gráfico es que casi todo el crecimiento ocurrió
recientemente. Los demógrafos históricos estiman que en 1800 la población mundial era solo de unos mil millones
de personas. Esto implica que la población creció muy lentamente desde el 10.000 aC hasta el 1800 y desde
entonces las cifras se han multiplicado por ocho.

Figura 2.1 Tamaño de la población muncial desde hace 12.000 años. Fuente: History Database of the Global
Environment (HYDE) y Naciones Unidas.

El crecimiento exponencial de una población lo describió Paul Ralph Ehrlich de la siguiente manera: “Una
característica clave del crecimiento exponencial es que suele iniciarse con lentitud y concluir rápidamente.
Tomemos, a modo de ejemplo, las algas de un estanque que hacen que cada día se duplique la superficie cubierta
del estanque. Al cabo de treinta días lo habrán cubierto por completo. La pregunta es ¿qué proporción del
estanque se hallará cubierta al cabo de veintinueve días? La respuesta es que al cabo de veintinueve días solo
estará cubierta la mitad del estanque. Luego, las algas volverán a duplicarse y al día siguiente habrán cubierto la
totalidad del estanque. En ese momento las algas absorberán todo el oxígeno y nutrientes del agua y se producirá
la extinción de las mismas”.

El crecimiento exponencial lleva las demandas humanas más allá de la capacidad de carga del planeta; llegado a
un punto no solo acabaría con los recursos sino que la contaminación producida por los desechos haría inviable la
vida en el planeta. Ehrlich admitía la participación de otros factores en la crisis ambiental como el elevado consumo
de los países ricos y la excesiva dependencia de las tecnologías para abastecer dicho consumo. Sin embargo, a
pesar de estas consideraciones, el factor decisivo continuaba siendo el crecimiento de la población.

4
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE

El término “capacidad de carga”, acuñado por primera vez por el ecólogo estadounidense Wayne E. Oates en 1966,
hace referencia al tamaño máximo de población que el ambiente puede sostener indefinidamente (o a largo plazo)
teniendo en cuenta los recursos disponibles sin que se produzcan efectos adversos para esa población ni para el
ambiente. Aplicado a los seres humanos, el cálculo de la capacidad de carga requiere una formulación más
compleja. Un cálculo que solo tenga en cuenta el número de personas no tiene sentido ya que el impacto causado
por un grupo humano es resultado de no solo del número de personas, sino también del índice de riqueza como
medida de los recursos que consumen y del grado de destrucción ambiental causado por la tecnología.

La tasa anual de crecimiento de la población mundial, la diferencia entre nacimientos y defunciones, alcanzó su
punto máximo entre 1962 y 1963; desde entonces, se ha reducido a la mitad. Esto significa que desde hace
décadas, la población mundial no está creciendo exponencialmente, sino que ha seguido más bien una tendencia
lineal y las proyecciones indican que este declive continuará (figura 2.2).

En el pasado, la población creció lentamente. Se necesitaron casi siete siglos para que la población se duplicara de
250 millones, a principios del siglo IX, a 500 millones a mediados del siglo XVI. A medida que la tasa de crecimiento
aumentaba, el tiempo de duplicación de la población disminuía, aún manteniéndose en el orden de siglos hasta la
primera mitad del siglo XX, cuando el crecimiento se aceleró considerablemente. La duplicación de la población
mundial más rápida ocurrió entre 1950 y 1987, poco más de una generación, pasando de 2.500 millones a 5.000
millones. Pero tras 1962, el crecimiento de la población se fue desacelerando y con él, el tiempo de duplicación de
la población.

Tasa anual de crecimiento de la población mundial

Población mundial

Proyección según
la fertilidad media

Figura 2.2 Crecimiento de la población muncial 1700-2100. Se proyecta que la población mundial sea de 11
mil millones en 2100 a medida que la tasa de crecimiento se acerque a cero. Fuente: Basado en las
estimaciones de History Database of the Global Environment (HYDE) y las Naciones Unidas 2019.

5
2. El factor humano en el cambio ambiental global

Una de las lecciones de la historia es que las explosiones demográficas son temporales. Muchos países han
completado sus transiciones demográficas y con las tasas de fecundidad reduciéndose a la mitad, el mundo en su
conjunto se acerca al final del rápido crecimiento demográfico, si bien la población mundial alcanzará proporciones
extraordinarias en la historia humana. Si las proyecciones de las Naciones Unidas son correctas, la población
mundial aumentará más de 10 veces en 250 años. El nuevo equilibrio será diferente al del pasado, cuando una
mortalidad muy alta controlaba el crecimiento de la población; el nuevo equilibrio dependerá de las tasas de
fecundidad.

Si bien gran parte del crecimiento de la población se ha producido en los países menos desarrollados, otra cuestión
es demostrar que la causa fundamental de la crisis ambiental es el crecimiento demográfico, como afirman los
neomaltusianos. Si atendemos a los datos de uso de energía y emisiones de CO2, el principal gas de efecto
invernadero, China es ahora el mayor emisor del mundo con cerca del doble de las emisiones de Estados Unidos,
el segundo mayor emisor. Sin embargo, si ajustamos por población y observamos las emisiones per cápita; Estados
Unidos, Canadá y Australia superan en más del doble las emisiones de China, el país más poblado del mundo; y
Qatar, con una población tres órdenes de magnitud menor que China, no se encuentra entre los diez principales
emisores a nivel regional pero tiene las emisiones per cápita más altas del mundo, casi el triple que Estados Unidos.

Al analizar el problema demográfico y su relación con la degradación ambiental, resultan particularmente


llamativos los grandes desequilibrios en el uso y consumo de los recursos naturales. Se estima que el 20% de la
población mundial consume cerca del 80% de los recursos energéticos del planeta. En los años 90, Ehrlich calculó
que un niño nacido en Estados Unidos representaba un impacto destructivo en los ecosistemas de la Tierra y en
los servicios suministrados por éstos 2 veces superior al de uno nacido en Suecia; 3 veces superior en Italia; 13
veces en Brasil, 35 veces en la India, 140 veces en Bangla Desh o Kenia y 280 veces si ese niño naciera en Chad,
Rwanda, Haití o Nepal.

La variabilidad interindividual en el gasto energético de la población humana es tan grande que implica una
diferencia radical con respecto a los cálculos para otras especies. Los cazadores-recolectores necesitaban de 2.500
a 3.000 kilocalorías diarias y los norteamericanos actuales unas 200.000. En términos de consumo e impacto
asociado, habría que concluir que pertenecen a especies distintas. Debido a estas grandes disparidades, hacer
preguntas sobre la capacidad de carga del planeta conduce inevitablemente a respuestas de esta naturaleza: la
misma cantidad de recursos podría sostener a 40 millones de europeos o a 2.800 millones de nepalíes.

Las estimaciones publicadas de la capacidad de sustentación de la Tierra varían tanto que la hacen poco
determinable. Si se la variable población analiza de forma aislada no se llega demasiado lejos. Y en caso de
introducir solo una parte de las conexiones relevantes, las ventajas empíricas del concepto de capacidad de carga
se reducen sensiblemente. Por ello, los expertos argumentan que los problemas ecológicos están indirectamente
relacionados con el crecimiento de la población humana al actuar a través de una variedad de factores intermedios
de tipo social, económico y político. No obstante, a pesar del elevado grado de indeterminación, los límites sin
duda existen (los límites planetarios, un marco conceptual de evaluación de 9 procesos fundamentales para la
estabilidad del planeta se aborda en el tema 4). Por esta razón, enfoques mejor orientados a esta pregunta
consideran una clase específica de recursos como la biodiversidad, que son tanto básicos como no sustituibles por
la innovación tecnológica.

6
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE

En este sentido, el ecólogo estadounidense Peter Morrison Vitousek propuso la producción primaria o energía
fijada por la fotosíntesis de las plantas. Los seres humanos somos tan dependientes de la energía solar captada
por la fotosíntesis como cualquier otra especie. La producción fotosintética primaria neta es la cantidad de energía
que queda disponible después de restar la respiración de los organismos autótrofos o productores primarios
(principalmente plantas) a la cantidad total de energía (principalmente solar) fijada biológicamente. Esta energía
proporciona la base para el mantenimiento, crecimiento y reproducción de los organismos heterótrofos restantes
incluídos los seres humanos. Esto implica la existencia no solo de un límite al número de personas sino también de
límites relativos a la reducción de la biodiversidad y otros servicios ecosistémicos esenciales que preceden a la
capacidad de carga humana calculada. Las afirmaciones de que la Tierra podría albergar a cuarenta o cincuenta
mil millones de personas contradicen estos datos ecológicos básicos. Una conclusión que, en esencia, no se
modifica mediante la explotación de recursos renovables.

Población, riqueza, tecnología y otros factores para el análisis del impacto ambiental

A finales de 1969, el biólogo Barry Commoner comenzó a afirmar que había resuelto la responsabilidad de la crisis
ambiental. Según él, ni el crecimiento de la población ni el aumento de la riqueza tenían mucho que ver; las
culpables eran las elecciones ambientalmente inadecuadas de las tecnologías productivas en las sociedades
industriales posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, para Paul R. Ehrlich y John P. Holdren,
cuestionar el crecimiento demográfico como causa principal de la crisis ambiental no significaba eliminar este
factor del análisis. Ese mismo año sugirieron que era improbable que las "soluciones" tecnológicas por sí solas
pudieran hacer frente a las presiones ambientales. En 1971 propusieron el modelo IPAT, un marco analítico que
considera tres factores multiplicativos: el crecimiento de la población (p), la riqueza medida como producción per
cápita (A) y la tecnología (T), como factores explicativos del impacto ambiental (i). El modelo IPAT resulta útil para
plantear preguntas del tipo: "Si la población y la riqueza continúan creciendo al ritmo actual, ¿cuánto tendría que
mejorar la tecnología para mantener el impacto ambiental en los niveles actuales?"

El modelo IPAT se expresa como: I=P×A×T

Con esta ecuación es fácil ver que la magnitud real de la degradación ambiental causada por cambios tecnológicos
adversos depende, en gran medida, tanto de los niveles iniciales de población y riqueza como de los cambios, en
estos niveles, que pueden ocurrir simultáneamente con el cambio tecnológico. De ello se deduce que la población
y la riqueza serían factores importantes en la degradación ambiental incluso si no aumentaran, y que un cambio a
peor en la tecnología de producción sería más perjudicial para el medio ambiente si tiene lugar en una sociedad
rica y poblada que en una pobre y pequeña. El modelo IPAT vino a demostrar que Commoner había amenazado la
lógica y la aritmética incluso para el caso hipotético de que las variables P, A y T fueran independientes.
Resumiendo su crítica, los autores declararon: “Al culpar únicamente a la tecnología defectuosa del deterioro
ambiental, la posición de Commoner resulta sencilla, socialmente cómoda y, por lo tanto, atractiva. Pero no tiene

7
2. El factor humano en el cambio ambiental global

mucho sentido engañar al público sobre estos temas; la verdad es que debemos lidiar simultáneamente con la
sobrepoblación, la riqueza excesiva y la tecnología defectuosa”.

El vínculo entre población, consumo y tecnología es más complejo de lo que sugiere esta fórmula porque los
factores que la componen están causalmente relacionados e influenciados por otros factores contextuales, lo que
llevó a algunas reformulaciones. Las más conocidas (desarrolladas a comienzos de la década de 2000) son el
modelo IPBAT de Schulze, que incluye el comportamiento de las personas (B de behavior), y el modelo ImPACT de
Waggoner y Ausubel, que lo que hace es desagregar el factor tecnología en dos: el consumo energético (C de
comsumption) y la mejora tecnológica.

El modelo STIRPAT desarrollado por Thomas Dietz y Eugene Rosa en la década de 1990, es un modelo posterior
que estima la intensidad de los factores de forma más precisa. El subíndice i representa los cambios de las variables
P, A, T y e (un coeficiente de error) durante los períodos de observación; a es una constante de proporcionalidad
del modelo; b, c y d son los exponentes de los factores P, A y T respectivamente. En los estudios empíricos, todas
las variables de la ecuación se transfieren normalmente a la forma logarítmica, lo que posibilita interpretar los
resultados como cambios porcentuales. Al aplicar una regresión matemática a la fórmula también es posible una
estimación de los parámetros como medida de la “elasticidad ecológica” o resiliencia, esto es, la capacidad de
recuperación del sistema después de que haya cambiado por efecto del impulsor.

El modelo STIRPAT se expresa como: Ii = aPb i × Ac i × Td i × e


i

Si b, c y d son iguales a 1, entonces existe una relación proporcional positiva entre el impacto ambiental y P, A y T.
Cuando los coeficientes son mayores que 1, el impacto ambiental aumenta más rápidamente que P, A y T. Cuando
el impacto ambiental es menor que 1 pero no negativo, el impacto ambiental responde menos a los cambios en P,
A y T. Los coeficientes también pueden interpretarse cuando son negativos. Cuando son exactamente −1, el
impacto ambiental disminuye proporcionalmente por cada aumento porcentual en P y A. Para coeficientes
inferiores a −1, el impacto ambiental disminuye más rápidamente que P y A. Si los coeficientes son superiores a −1
pero no positivos, una disminución en el impacto ambiental responde menos a un aumento positivo en P y A.

Entre las variables dependientes que se han utilizado para medir el impacto ambiental, una de las más comunes
han sido las emisiones de dióxido de carbono. La literatura del cambio climático a menudo se refiere a la “identidad
de Kaya”, propuesta a finales de la década de 1990 por el economista japonés Yoichi Kaya, como una función del
impacto en el clima medido en emisiones anuales de dióxido de carbono de un país expresado mediante el
producto de cuatro factores: la población, el PIB per cápita, la intensidad energética (cantidad de energía
consumida por unidad de PIB), y la intensidad de carbono (emisiones por unidad de energía consumida).

La identidad de Kaya se expresa como: Emisiones de CO2 = P × PIB/P × I energética × I carbono

8
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE

Aplicado a los datos mundiales lo que se observa es que la mayoría de los países ha visto un gran aumento en el
PIB durante el período considerado (1965-2021) resultando éste un importante impulsor de las emisiones más
fuerte que el aumento de la población (figura 2.3). Lo que diferencia si las emisiones de CO2 aumentan, se
estabilizan o disminuyen considerablemente es si los países pueden reducir su intensidad energética y de carbono
lo suficientemente rápido como para compensar este gran aumento en el PIB junto con el aumento en la población.
Si las mejoras en la intensidad energética o de carbono eran lentas, o inexistentes en algunos casos, las emisiones
de CO2 crecían rápidamente.

emisiones de CO2

PIB per cápita


población

intensidad de carbono

intensidad energética
intensidad de carbono/precio

Figura 2.3 Cambio porcentual en los parámetros de la identidad de Kaya que determinan las emisiones de CO2
total (combustibles fósiles e industria, no se incluye el cambio de uso del suelo). Fuente: Our world in data. Estas
cifras muestran el cambio porcentual en cada factor desde el primer año que se muestra en la línea de tiempo
relativo al año 1960. Por ejemplo: Si el valor de 'población' para 2016 fuera +25%, esto significaría que la población
había aumentado un 25% entre 1960 y 2018. Si el valor de la 'intensidad de carbono' en 2016 fue del –30 %, esto
significaría que su intensidad de carbono fue un 30 % menor en 2016 que en 1960.

Una lección importante de la aplicación de todos estos modelos es que el tamaño y el crecimiento de la población
solo tienen un efecto significativo si se consideran la riqueza y el consumo. Un modesto crecimiento de la población
con los niveles más altos de consumo puede conllevar presiones sustanciales presiones en el ambiente, mientras
que el crecimiento sustancial de la parte de población con muy bajo consumo aumenta ligeramente la presión
ambiental.

9
2. El factor humano en el cambio ambiental global

2.2 C R E C I M I E N T O E C O N Ó M I C O, M O D E R N I Z A C I Ö N Y G L O B A L I Z A C I Ó N

El Producto Interno Bruto (PIB) de una economía es una medida de la producción total, el valor monetario de todos
los bienes y servicios finales producidos por un país en un período de tiempo. El crecimiento económico describe
un aumento de los bienes y servicios producidos y consumidos por la sociedad que suele medirse como un
aumento en los ingresos de los hogares o el PIB ajustado por inflación. Debe tenerse en cuenta que ésta no es una
definición, al igual que la esperanza de vida es una medida de la salud de la población, pero no constituye la
definición de salud de una población. Los ingresos son una forma de entender la desigualdad económica entre
países y la prosperidad cambiante a lo largo del tiempo.

Un ejemplo particularmente interesante de la historia del crecimiento económico es Inglaterra, que fue el primero
en lograr un crecimiento económico sostenido y un nivel de bienestar antes inimaginable para la mayoría de la
población. La figura 2.4 muestra el PIB per cápita reconstruido en Inglaterra durante los últimos 7 siglos. La primera
parte es el extenso periodo en el que la persona promedio era muy pobre y las sociedades no lograban un
crecimiento económico suficiente para cambiar esta situación. Los ingresos se mantuvieron relativamente estables
durante varios siglos en comparación con el aumento de los ingresos de los dos últimos siglos, sobre todo en el
siglo XX. La vida tampoco cambió mucho, lo que la gente usaba para vivienda, comida, ropa y suministro de energía
se mantuvo muy similar durante mucho tiempo. Casi todo lo que la gente común usaba y consumía en el siglo XVII
habría sido muy familiar para las personas que vivían mil o incluso un par de miles de años antes. La renta media
anual (medida por el PIB per cápita) en Inglaterra entre los años 1270 y 1650 habrían sido unas 1.000 libras
esterlinas en precios actuales.

La segunda parte es mucho más breve, abarca solo las últimas generaciones y difiere radicalmente de la primera.
En este momento el ingreso promedio aumentó enormemente. De un promedio de 1.051 libras por persona y año
a más de 30.000, lo que supone un aumento de la renta de 29 veces. Esto significa que la persona promedio en
Inglaterra hoy tiene ingresos más altos en dos semanas que en el pasado durante un año. Dado que la suma total
de los ingresos es la suma total de la producción, también significa que la producción de una persona promedio
en dos semanas hoy es equivalente a la producción de una persona promedio en todo un año en el pasado. En la
historia económica del mundo, el inicio del crecimiento económico es un evento verdaderamente significativo,
una transformación que lo cambió todo.

El aumento del PIB total de la economía británica siguió acelerándose porque no solo aumentaron los ingresos
medios desde el inicio de la Revolución Industrial, sino que también creció la población del país. No fue hasta
después de 1650 que el nivel de vida en Inglaterra comenzó a elevarse durante un período sostenido. Antes de la
era moderna de crecimiento económico, la economía funcionaba de manera muy diferente: el tamaño de la
población, y no el progreso tecnológico, determinaba el nivel de vida, puesto que la mayoría de las tareas se
realizaban de forma manual, con menos herramientas y sin maquinaria. A principios del siglo XIV, los ingresos
aumentaron sustancialmente, alrededor de un tercio en unos pocos años. La peste negra mató a casi la mitad de
la población inglesa (cayó de 8 a 4,3 millones en los tres años posteriores a 1348), pero aquellos que sobrevivieron
a la epidemia estaban materialmente mucho mejor después. La economía era un juego de suma cero y la muerte
de un vecino beneficiaba a los que sobrevivían debido principalmente a que los agricultores habían logrado una
mayor producción. Antes de la plaga, los agricultores tenían tierras menos adecuadas para la agricultura, pero

10
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE

después de la disminución de la población pudieron cultivar en las áreas más productivas de la isla. Durante mucho
tiempo, mientras la humanidad estuvo atrapada en la economía maltusiana, los nacimientos y las muertes
determinaban los ingresos: a más nacimientos, menos ingresos y a más muertes, mayores ingresos.

Figura 2.4: PIB per cápita en Inglaterra. Fuente: Broadberry et al. 2015 y Banco de Inglaterra 2020.

Podemos ver este acoplamiento entre ingresos y población en la figura 2.5, que muestra el tamaño de la población
(en el eje horizontal) en función de la producción total de la economía inglesa (panel superior) y en función de los
ingresos por persona (panel inferior). En el panel inferior aparece el aumento en los ingresos asociado con la
muerte de la mitad de la población por la peste negra. Después de esto, la población y el ingreso por persona se
estancan hasta alrededor de 1500. En el período siguiente, la economía crece (el PIB total aumenta en más del
280% de 1500 a 1650), pero este aumento en la producción no está asociado con un aumento en los ingresos por
persona, sino solo con un aumento en la población total de Inglaterra. Fue solo después de 1650 cuando la
economía inglesa salió de la trampa maltusiana y los ingresos ya no estaban determinados por el tamaño de la
población. Para el período posterior a 1650 vemos crecer tanto la población como el ingreso per cápita.

Cuando Malthus expresó su preocupación por el crecimiento de la población, se equivocó en cuanto a su tiempo
y al futuro, pero acertó en cuanto a la dinámica del pasado. El mundo anterior a Malthus era maltusiano, y el
crecimiento de población estaba asociado con una nutrición, salud e ingresos en declive. El mundo post maltusiano
se volvió cada vez menos maltusiano con un desacoplamiento entre ingresos y población. En cualquier caso, el
crecimiento ilimitado no es posible, a la postre, en un mundo con recursos limitados. Cuando la tecnología no es
capaz de mitigar los efectos del crecimiento poblacional, es decir, de mantener tasas de crecimiento de la
producción superiores a las tasas de crecimiento de la población, volveríamos al escenario descrito por Malthus
que daría lugar a tres escenarios posibles (o una combinación) en función de cómo se manifieste el desajuste
población-recursos y de las estrategias adoptadas para solucionarlo:

11
2. El factor humano en el cambio ambiental global

- Una primera situación sería aquella en la que el crecimiento de la población sea superior al crecimiento de la
producción a escala global y se genere una polarización entre los países con más y menos ingresos y recursos
naturales. También puede darse el caso de que el PIB per cápita global disminuya y el PIB per cápita aumente
en los países desarrollados, lo que también aumentaría la desigualdad global.
- La segunda posibilidad sería una catástrofe que reduzca radicalmente la población mundial, lo que ha sucedido
en muchas ocasiones a lo largo de la historia (es de hecho lo que Malthus mantuvo en su teoría). Esta
catástrofe podría tomar la forma de un desastre natural, guerra, epidemia o como consecuencia del
agotamiento o escasez extrema de un recurso esencial.
- La tercera opción sería aquella en la que la riqueza crece más lentamente que la población y se implementan
políticas de control de la natalidad en aquellas zonas del planeta donde se concentra el crecimiento
demográfico o el mayor índice de consumo per cápita.

Población
PIB total
PIB per cápita

Figura 2.5 La economía maltusiana: PIB total, PIB per cápita y tamaño de la población de Inglaterra. Fuente:
Broadberry et al. 2015 y Banco de Inglaterra 2020.

Las implicaciones ocultas del crecimiento económico: rueda de la producción y modernización ecológica

Hay dos orientaciones teóricas clásicas sobre la influencia de las fuerzas sociales en el medio ambiente. La primera
de ellas, la teoría de la “rueda de la producción” (TOP del inglés Treadmill Of Production) desarrollada por Allan
Schnaiberg. Su argumento es que, al menos desde la Segunda Guerra Mundial, las industrias y los líderes
empresariales habrían expandido la producción y el consumo aumentando sus beneficios lo más rápido posible.
Dado que la producción requiere recursos como energía y materiales y provoca contaminación, el aumento de la
producción intensifica los problemas ambientales. La producción también tiene el potencial de desplazar a los

12
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE

trabajadores a menos que la escala de la producción crezca lo suficientemente rápido como para generar nuevos
empleos. Los gobiernos apoyan el crecimiento porque genera ingresos fiscales, los cuales permiten implementar
políticas y programas que legitiman su papel. Debido a esta dinámica, el trabajo organizado también aporta un
rápido crecimiento independientemente de los daños que causa. Irónicamente, estas políticas señalan los
problemas que el crecimiento económico ha generado como la contaminación y el desempleo. Así pues, el
crecimiento económico genera problemas ambientales y sociales, y los que están en el poder buscan un mayor
crecimiento para resolver estos problemas en una rueda interminable.

Estos procesos también han dado forma a los cambios que se han producido en los paisajes. Las coaliciones de
banqueros, propietarios de terrenos y constructores han transformado los paisajes y se han beneficiado de estas
transformaciones. El sistema capitalista ha contribuido, a través del crecimiento, a transformar no solo el aspecto
sino también las funciones de los ecosistemas al reestructurar los procesos de producción para maximizar el
beneficio. Esta reestructuración a menudo interrumpe los ciclos naturales amenazando la sostenibilidad de los
paisajes. La rápida urbanización y la industrialización cambiaron para siempre los flujos de materia y energía
mediante el secuestro de los productos generados que no regresan al ecosistema del que provienen, tal como se
hacía en las sociedades tradicionales. Un ejemplo de la interrupción de los ciclos biogeoquímicos y el metabolismo
natural es el aclaramiento de bosques que altera el ciclo del carbono.

Otras consecuencias del crecimiento económico son las desarrolladas por O'Connor en su trabajo sobre "la
segunda contradicción del capitalismo1" referida al freno que la acumulación de capital encuentra en los costes
crecientes requeridos para mantener las condiciones de la producción, y por Wallerstein, que argumenta que la
tendencia a la desruralización que caracteriza el desarrollo capitalista, y que extiende la globalización, modifica las
condiciones laborales elevando los salarios, y también refuerza la tendencia a externalizar los costes sociales y
ambientales para no ralentizar el crecimiento y que no reduzca la tasa de ganancia.

La perspectiva teórica de Mol de la “modernización ecológica” se enfoca en las técnicas de producción como
mecanismo que podría compensar en cierta medida el incremento de la actividad económica reduciendo la presión
ambiental. El aumento de la racionalidad ecológica conduciría a una transformación interna de las instituciones,
incluidos los sectores público y privado. Norman Borlaug, pionero de la revolución verde, aprovechó este tipo de
dinámica aplicado a la agricultura argumentando que el incremento de la productividad agrícola concentraría la
producción en áreas más pequeñas y permitiría que otras tierras proporcionaran los servicios ecológicos. Tales
transformaciones podrían facilitar un relativo desacoplamiento del daño ambiental y la modernización. En algunos
aspectos, la teoría de la modernización ecológica se acerca a las predicciones de los economistas neoclásicos,
quienes argumentaban que las primeras etapas del desarrollo económico acompañadas de incrementos de la
contaminación continuarían aumentándola hasta desarrollar eventualmente una protección ambiental mayor.

Esta perspectiva nació a partir de la década de 1980, marcada por un desarrollo significativo del continuo
debilitamiento de las bases de sustento de las sociedades industriales occidentales. El informe Brundtland de 1987

1La primera contradicción del capitalismo es interna y se refiere a una crisis de la demanda por la tendencia inherente del capitalismo
a la sobreproducción de capital. El intento de aumentar las ganancias incrementando la productividad del trabajo y la rapidez de los
procesos productivos, al tiempo que disminuye el número de trabajadores y sus salarios termina por producir, como efecto no
deseado, una reducción en la demanda final de bienes de consumo.

13
2. El factor humano en el cambio ambiental global

y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992 contribuyeron a este
entendimiento común, desarrollando interpretaciones divergentes sobre la naturaleza de las transformaciones,
sobre los actores y las acciones que desencadenan innovaciones, y la medida en que tales mejoras reflejaban un
cambio de ideologías y de discursos. Muchos científicos sociales analizaron aspectos de este giro observando, por
ejemplo, el papel cambiante del Estado-nación en la protección del medio ambiente y el papel de los movimientos
sociales en la representación de los intereses ambientales frente a los agentes económicos.

La teoría de la modernización ecológica se originó en un pequeño grupo de países de Europa occidental: Alemania,
los Países Bajos y el Reino Unido. Sus primeras aportaciones se caracterizaron por un fuerte énfasis en el papel de
las innovaciones tecnológicas en la reforma ambiental, particularmente en la esfera de la producción industrial;
una actitud crítica hacia el estado burocrático; una actitud favorable hacia el papel de los actores y la dinámica del
mercado en las reformas ambientales; una perspectiva de la teoría de sistemas (aspecto en el que se profundiza
en el tema 3), una noción limitada de agencia humana y luchas sociales, y una orientación hacia los análisis a nivel
del Estado-nación.

El segundo periodo de finales de los 80 hasta mediados de los 90, se caracterizó por un menor énfasis en la
innovación tecnológica como motor clave de la modernización, una visión más equilibrada de los roles de los
estados y el mercado, y una mayor atención a la dinámica institucional y cultural, si bien los estudios continuaron
enfatizando los marcos nacionales y comparados de la producción industrial en los países de la Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). A partir de entones, la frontera de la teoría de la modernización
ecológica se amplió geográficamente a países no europeos recientemente industrializados, menos desarrollados,
economías en transición en Europa Central y Oriental, y también se incluyeron los procesos globales.

Estos estudios comparten tres principios: van más allá del sesgo apocalíptico y ven los problemas ambientales
como desafíos a la reforma social, técnica y económica en lugar de como consecuencias inevitables de la
industrialización; enfatizan la transformación, aunque no sea más allá del mero reconocimiento, de las
instituciones sociales centrales de la modernidad: ciencia y tecnología, producción y consumo, política y
gobernanza, y mercado; y crean un nuevo posicionamiento en el campo académico en los temas centrales de la
sociología.

Desde el principio, la teoría de la modernización ecológica tuvo como objetivo analizar cómo las sociedades
industriales contemporáneas enfrentan las crisis ambientales. La esencia de la investigación en la tradición de la
modernización ecológica se centraba en las reformas ambientales, en las prácticas sociales, los diseños
institucionales y los discursos sociales y políticos que representan los medios de vida de las sociedades, lo cual es
importante porque estas transformaciones sociales en prácticas, instituciones, y discursos van acompañadas de
cambios en los patrones de las perturbaciones ambientales.

A partir de mediados de la década de 1980, surgió un proceso de desacoplamiento de los flujos materiales y
económicos en naciones ambientalmente pioneras como Alemania, Japón, Países Bajos, Suecia o Dinamarca. En
algunos casos, las reformas ambientales resultaron en una disminución de recursos naturales utilizados y de
emisiones producidas independientes del crecimiento económico en términos monetarios o materiales. Sin
embargo, fue objeto de considerable debate si estas mejoras se habían producido realmente y en qué medida
dichas mejoras eran estructurales o incidentales:

14
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE

1. En cuanto a papel cambiante de la ciencia y la tecnología en la resolución y prevención de los problemas


ambientales. Por un lado, el enfoque sociotecnológico preventivo incorpora consideraciones ambientales
desde la etapa de diseño en las innovaciones tecnológicas. Por otro, la ciencia y la tecnología no están exentas
de incertidumbre sobre las definiciones, las causas y las soluciones de los problemas ambientales.
2. Sobre la creciente importancia de la dinámica del mercado y de los actores económicos: productores,
consumidores, instituciones de crédito, compañías de seguros, etc. como portadores de reestructuración y
reforma ecológica, además de categorías más convencionales de agencia estatal y nuevos movimientos
sociales que prevalecen en casi todas las teorías sociales sobre el medio ambiente.
3. Sobre el cambio en el papel del Estado-nación con estilos de gobernanza más descentralizados, flexibles y
consensuados, con una regulación medioambiental menos de arriba hacia abajo conocida como
modernización política. Las instituciones supranacionales emergentes también socavan el papel tradicional
del Estado-nación en la reforma medioambiental.
4. Sobre los cambios en la posición, papel e ideología de los movimientos sociales, quienes cada vez más se
involucran en las instituciones públicas y privadas para la toma de decisiones en relación con las reformas
ambientales. Con ello coexisten ideologías antisistema y antimodernistas.
5. Sobre las prácticas discursivas cambiantes o la contraposición de los intereses económicos y ambientales que
ya no se aceptan como posiciones legítimas. En su lugar, la solidaridad intergeneracional con la base de
sustento se convierte en un principio fundamental indiscutible.

La visión dominante en sociología del cambio social incluye afirmaciones como: la modernización es un proceso
global generalizable a todas las sociedades; es un proceso homogéneo por lo que es posible clasificar las
sociedades en un continuo; las sociedades más "atrasadas" pasarán en el futuro por el estado actual de las más
"avanzadas" o; es un proceso sin final en el que no hay un límite superior al desarrollo. Cada una de estas
proposiciones resultan afectadas por una crítica ecológicamente informada. Las formas actuales de consumo de
recursos no renovables, de distribución de la población activa y, seguramente, muchas otras estructuras propias
de las sociedades más industrializadas no parecen generalizables a todas las sociedades contemporáneas por las
presiones tan grandes que podrían resultar insostenibles para la disponibilidad de recursos y para los equilibrios
ecológicos que mantienen la vida, unos problemas que han dado lugar a una revisión de la sociología de la
modernización.

Esta “segunda modernización” incorpora la conciencia del impacto ambiental y la necesidad de controlarlo. El
desarrollo se presenta a la vez como causa y como solución de la crisis ecológica. En este marco, la posibilidad de
un cambio cultural que favorezca la protección del medio ambiente es efecto de la riqueza. La aparición de la
sensibilidad ecologista, la introducción de políticas por parte de gobiernos y empresas, y la dedicación de una parte
del presupuesto social a protegerlo, serían consecuencia del elevado bienestar material.

Esta tesis constituye un aspecto particular de la doctrina más general según la cual, en los países más desarrollados,
el grado de satisfacción alcanzado de las necesidades materiales y la seguridad de su mantenimiento, permiten la
aparición de nuevas necesidades y valores inmateriales. En este contexto, no hay contradicción entre riqueza
material y medio ambiente. La protección del medio ambiente sería un fenómeno propio de las clases medias de
los países más industrializados, en especial de las nuevas clases medias con alta instrucción escolar. Un elemento

15
2. El factor humano en el cambio ambiental global

más del nuevo conjunto de necesidades y valores que incluirían el deseo de que las ciudades sean hermosas o la
aspiración a una sociedad menos impersonal. Este conjunto de necesidades "post-materialistas" chocaría con la
posición de sectores sociales que atribuyen prioridad a las necesidades "materialistas" como el crecimiento
económico o lucha contra la inflación. Como señaló Inglehart, los valores post-materialistas "se desarrollan a partir
de una sensación de seguridad física y económica", dando lugar a prioridades que "están menos dominadas por
imperativos que eran centrales para la naciente sociedad industrial".

La modernización ecológica supone la existencia de un punto de inflexión más allá del cual el incremento de la
riqueza se volvería muy independiente del incremento de la economía, de modo que las sociedades más prósperas
tenderían a actividades económicas menos intensivas en recursos. Sin embargo, la terciarización no comporta
automáticamente una modificación sustancial en la trayectoria histórica de la civilización industrial por diversas
razones. En primer lugar, la satisfacción de las nuevas demandas exige con frecuencia la proliferación de servicios
costosos y sofisticados, que a su vez demandan una infraestructura material significativa. En segundo lugar, el
cambio de valores se produce solo marginalmente ya que las nuevas necesidades no surgen como una alternativa
a las viejas sino que se añaden a ellas. Con todo, la modernización ecológica llevaría al desacoplamiento pero no a
la desmaterialización.

Examinar la relación entre crecimiento y uso de energía y materiales en el proceso de modernización es relevante
para contrastar la hipótesis de la modernización ecológica y ver si ésta es una tendencia ya incluida, o al menos
apuntada, en la dinámica de las sociedades industriales maduras. En las últimas décadas, el crecimiento económico
ha sido muy considerable mientras el consumo de recursos ha descendido significativamente por unidad de
producto monetario. Este fenómeno se denomina "desacoplamiento" y los datos sobre el mismo constituyen un
apoyo empírico fundamental de quienes piensan que la expansión de la civilización industrial incluye dispositivos
correctores de su presión sobre los ecosistemas. La riqueza aparentemente se hace más ligera y eso permite
pensar que los límites impuestos por la naturaleza al crecimiento económico pueden eludirse.

Por tres razones, sin embargo, el desacoplamiento no puede ser visto como validación de la hipótesis de la
modernización ecológica. Primero, el consumo de recursos ha crecido más que el producto monetario per capita.
En segundo lugar, no se ha establecido ningún vínculo entre la modernidad estructural de las sociedades y el grado
de separación entre crecimiento económico y consumo de energía. Por último, no se ha producido una reducción
en términos absolutos del uso de recursos y la emisión de residuos, que es lo que importa desde el punto de vista
ecológico, por tanto ha habido desacoplamiento pero no desmaterialización. En cuanto a la evolución material, las
eventuales mejoras en la ecoeficiencia por unidad de producto (cuando realmente ocurrieron y no fueron un
espejismo inducido por la composición del valor monetario o por la deslocalización geográfica de la producción)
se han visto absorbidas por el efecto rebote del incremento en la productividad de los recursos que tiende a
disparar el consumo, y el efecto de adición de los nuevos productos menos intensivos en materiales que se añaden
a los viejos pero no los sustituyen.

En cuanto al cambio cultural, tampoco se ha establecido una conexión entre el grado de modernidad de las
sociedades (o grupos sociales) y sus convicciones ambientalistas, así como las posibles contradicciones entre el
consenso ambientalista que aparece en la opinión pública y el consenso productivista que se le superpone. ¿Cuál
sería la actitud dominante en caso de hacerse patente la incompatibilidad entre ambos extremos? El cambio

16
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE

cultural también se enfrenta a callejones conceptuales sin salida. La teoría afirma que solo las sociedades más
modernas generan la necesidad de proteger el medio ambiente y que la pobreza es la causa de degradación
ambiental. La generalización planetaria de los beneficiarios de la civilización industrial es requisito previo para la
responsabilidad ambiental, pero dado que no es posible que todas las sociedades se modernicen de manera
uniforme debido a los límites medioambientales, la teoría queda literalmente atrapada en un círculo vicioso.

El desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones está dando lugar a un nuevo debate sobre
la modernización ecológica. Se especula que estas tecnologías gestionadas adecuadamente abran la vía a una
"sociedad de la información sostenible" más eficiente materialmente, capaz de evitar el efecto rebote y de superar
el efecto adición mediante procesos de sustitución a gran escala con menos edificios y desplazamientos gracias al
teletrabajo y al comercio electrónico, menos sobreproducción y despilfarro mediante la organización en red de la
cadena de oferta, etc.

Todavía es pronto para elaborar el balance material de la fase de la información con claridad comparable a la fase
postindustrial. No sabemos aún si el ordenador sustituirá en buena medida al coche y al cemento o si, por el
contrario, se les sumará o, incluso, si potenciará su ulterior expansión. Los primeros estudios sobre los
requerimientos materiales de las tecnologías de la información invitan a la prudencia y la coincidencia con el inicio
de las tensiones por el agotamiento de los combustibles fósiles y la creciente escasez de metales tecnológicos
añade nuevas incógnitas al debate.

Mercado y globalización

La globalización es el proceso de creciente interdependencia del mundo. En el ámbito económico, la interconexión


es vista como una integración que requiere un intercambio global. Este proceso fue facilitado por la tecnología de
las comunicaciones, el transporte y la capacidad de producir diferentes partes del mismo producto en diferentes
lugares. La visión optimista es que la globalización es, en líneas generales, algo bueno que, en última instancia,
permite a todos disfrutar de los frutos del capitalismo de mercado. La visión pesimista argumenta que esta
integración refuerza las desigualdades y las relaciones de poder, estableciéndose un nuevo orden mundial tanto
en los países hasta ahora ricos como en los históricamente pobres.

Una de las formas en que la globalización contribuye al deterioro ambiental es a través de los “intercambios
desiguales ecológicamente” que representan el flujo vertical de materiales exportados de los países menos
desarrollados a países más desarrollados, lo que permite a estos últimos externalizar sus impactos ambientales.
Los estudios longitudinales muestran que el aumento en las emisiones de gases de efecto invernadero se
correlaciona positivamente con las mayores tasas de importación de los países desarrollados y tales desigualdades
ecológicas se han incrementado con el tiempo. Una mayor integración de las redes de producción y los mercados
puede proporcionar beneficios económicos y sociales, pero también puede implicar consecuencias ambientales
negativas como la conexión entre el gran volumen de exportaciones agrícolas y la deforestación tropical y la
pérdida de terreno agrícola para cubrir la demanda doméstica de alimentos que deben ser adquiridos en el
mercado internacional.

17
2. El factor humano en el cambio ambiental global

La característica esencial del capitalismo, según muchos la base de su primacía como forma de organización
económica, es su capacidad de construirse continuamente, de hacer aumentar la riqueza a través de un proceso
espontáneo desde dentro. Este proceso se denomina “desarrollo inmanente” y se basa en un mercado
autorregulado en el que los bienes y servicios se intercambian de acuerdo con la ley de la oferta y la demanda y
en el que lo viejo se destruye si es necesario para crear lo nuevo. Si se producen bienes y servicios similares, hay
competencia entre ellos y los clientes eligen en función de una combinación de precio y calidad, lo que a su vez
fomenta la innovación. En la “innovación de procesos” se adaptan o sustituyen los procesos de producción para
reducir el coste del producto, y la “Innovación de productos” puede implicar la mejora de la calidad o el desarrollo
de nuevos productos. Así pues, los incentivos proporcionados por los mercados y el motor de la innovación
impulsan el proceso inherente del crecimiento capitalista.

Quizás la razón más importante del estancamiento de las economías dirigidas como la del sistema soviético en las
que la producción se planifica de forma centralizada por el Estado, es que no lograron ofrecer los productos
demandados al carecer del sistema de mercado autorregulado que proporciona los incentivos para la innovación.
La economía neoclásica argumenta que los mercados se autorregulan de acuerdo con las leyes de la oferta y la
demanda. Por ejemplo, si nuestra vida se viera sustancialmente degradada por las emisiones de gases de efecto
invernadero de la producción industrial, demandaríamos productos más respetuosos que serían suministrados por
la "mano invisible" del mercado en palabras de Adam Smith.

Sin embargo, muy pocos economistas afirman que los mercados realmente se ajustan a este ideal abstracto,
aunque algunos lo hacen más que otros. El "fracaso del mercado" supone la desviación extrema, como sostiene
Stern para los mercados relacionados con el calentamiento global. Las grandes desviaciones del mercado
requieren un factor de corrección que implica un acuerdo internacional entre gobiernos como marco legal sólido
que proteja los derechos de propiedad individuales y permita intervenciones dirigidas por el gobierno (como
subsidios o aranceles). Según Giddens, solo los gobiernos nacionales y supranacionales como la Unión Europea
pueden disponer de recursos y medios para intervenir en la economía de mercado, promover resultados deseables
y abordar los fallos del mercado. Sin embargo, la legitimidad de la intervención dirigida en la economía, su alcance
y el momento en que se lleva a cabo es muy discutida en el debate estado frente a mercado.

Por supuesto, los estados tampoco son perfectos, lo que ha llevado al argumento de que los “fallos del gobierno”
pueden ser peores que los fallos del mercado que intentan corregir. Al someter al gobierno, a los políticos y a los
funcionarios del sector público a un análisis económico desde una perspectiva neoclásica, se parte de la premisa
de que los políticos y los funcionarios del sector público no son diferentes de otros individuos ya que se mueven
por el interés privado (es lo que hace que los burócratas del sector público intenten ampliar sus poderes,
presupuestos y privilegios, lo que conduce a un poder excesivo). Estos individuos también intentarán en privado
beneficiarse de las oportunidades creadas por las regulaciones estatales.

La tragedia de los comunes: Un ejemplo clásico de fallo del mercado

Los fallos del mercado representan las imperfecciones del mercado cuando los mecanismos existentes no cumplen
su función de autocorrección. El clásico ejemplo de los recursos naturales gratuitos (aquellos para los que no

18
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE

existen mercados) abocados a la ruina lo expuso el biólogo Garrett Hardin en su publicación de 1968 titulada La
tragedia de los comunes. Hardin utilizó, para su argumento, el ejemplo de los pastores que comparten un terreno
común. El interés racional de cada pastor le lleva a seguir añadiendo ganado a la tierra compartida ya que los
beneficios que obtiene con ello superan los costes del sobrepastoreo que son compartidos por todos, por lo que
concluyó: “Ahí está la tragedia. Cada hombre está encerrado en un sistema que le obliga a aumentar su rebaño sin
límite, en un mundo que es limitado. La ruina es el destino hacia el que todos los hombres se precipitan, cada uno
persiguiendo su propio interés en una sociedad que cree en la libertad de los comunes. La libertad en los bienes
comunes trae la ruina a todos".

Cambiando el escenario de Hardin por otro en el que cada pastor tiene derechos de propiedad privada (es decir,
es dueño de un terreno), el pastor que desee aumentar su ganado tiene dos opciones, permitir que otros animales
pasten en la tierra que posee. En este caso, corre el riesgo de degradar su propia tierra por el sobrepastoreo, y el
resultado puede ser que no haya ninguna ganancia neta e incluso una pérdida si el ganado muere prematuramente
por falta de alimento. O bien puede dirigirse a otro ganadero para comprar o alquilar sus tierras y poder mantener
su recurso de pastoreo en el nivel deseado. En esta situación, la asignación de derechos de propiedad privada
establece el mercado de tierras.

Los bienes comunes locales rara vez son libres en el sentido de Hardin de acceso no regulado ya que las normas
institucionales suelen gestionar y regular su uso, tal como ilustró Elinor Ostrom con múltiples ejemplos como el
riego en la huerta de Valencia o la zanjera de Filipinas. Sin embargo, para recursos globales como la atmosfera,
establecer derechos de propiedad privada es inviable, de ahí que Stern concluyera que el calentamiento global
representa un fallo del mercado. La intervención correctora del gobierno, o de una coalición global de gobiernos,
requeriría una base empírica que guiase las decisiones respondiendo a preguntas del tipo: ¿Cuáles son los costes
del fracaso del mercado del calentamiento global? ¿Cuáles son los costes y beneficios de los distintos tipos de
intervención según el momento de implantación? ¿El balance neto es positivo o negativo? ¿Quién soporta los
costes y quién reclama los beneficios?

2.3 A C T I V I D A D E S G E N E R A D O R A S (M Á S Y M E N O S E V I D E N T E S) D E I M P A C T O A M B I E N T A L

Los cambios ambientales globales plantean enormes desafíos para las políticas. Los retos a los que nos
enfrentamos tienen sus raíces en una evolución mundial que abarca décadas de actividad económica en rápida
aceleración, una trayectoria vinculada a nuestro sistema de producción y consumo inherentemente insostenible,
y un tiempo limitado para encontrar respuestas capaces de invertir estas tendencias.

Las dos fuerzas motrices más importantes con impactos particularmente severos sobre el medio ambiente son la
agricultura y la urbanización. La agricultura y la ganadería industrial impactan el medio ambiente a través de la
conversión de bosques a tierras cultivables, el uso y contaminación de cursos de agua, las emisiones de las
explotaciones industriales de ganado, etc. Si bien una parte de esta conversión está relacionada con la expansión

19
2. El factor humano en el cambio ambiental global

de la frontera agrícola para producir más alimentos, otra tiene sus causas en la expansión de la agricultura
comercial de monocultivo, intensiva en capital y en agroquímicos altamente contaminantes.

Las ciudades se han convertido en los principales motores del desarrollo económico y la urbanización,
especialmente en las economías emergentes y en desarrollo, se está expandiendo a un ritmo sin precedente. Se
prevé que para 2050 el porcentaje de población urbana mundial habrá aumentado al 66%. Y el 90% de ese
crecimiento ocurrirá en África y Asia. El proceso de migración del campo hacia las ciudades es un factor significativo
de la transformación del territorio, pero detrás de estos cambios existen fuerzas que tienen que ver poco con las
necesidades de crecimiento de la población sino con el capital financiero y la especulación inmobiliaria. La
urbanización conlleva un incrementado uso de energía y materiales, transporte y la necesidad de importar recursos
naturales y alimentos de zonas rurales.

La agricultura y ganadería industrial

La expansión de la agricultura comercial intensiva y el cambio en el uso del suelo que conlleva no está relacionado
con el crecimiento demográfico, sino con la expansión de los mercados y la rentabilidad del mundo de los
agronegocios. Esto significa que la mayor presión sobre el medio ambiente y la base de recursos naturales no
proviene de las regiones que todavía experimentan tasas de crecimiento demográfico superiores al promedio y se
caracterizan por niveles más altos de pobreza. La presión proviene del desarrollo de mercados de grupos de altos
ingresos en regiones donde la población tiene suficiente poder adquisitivo para mantener tasas altas de consumo,
lo cual era esperable dado que los mercados se desarrollan y profundizan ahí donde hay mayor poder de compra.

El caso de la soja y la carne de res en Brasil

En los años 90, las economías latinoamericanas se incorporaron al intenso proceso de reestructuración global de
las cadenas de producción, comercialización y consumo de productos agropecuarios, convirtiéndose en uno de los
principales centros de producción del planeta. En 2021 Brasil es el primer exportador mundial de soja con más de
86.000 millones de kilos, superando en más de 33 millones a los Estados Unidos, el segundo mayor. La expansión
industrial de la soja en América del Sur ejemplifica cómo la falta de regulación financiera y la reestructuración de
la industria impulsó la ampliación de la frontera agrícola y promovió la deforestación en la región amazónica.

La reestructuración basada en la expansión e intensificación de la explotación de recursos estuvo impulsada por


una combinación de mecanismos económicos y técnicos. La creciente concentración del poder de mercado vino
marcada por la emergencia de grandes empresas químicas de producción de insumos industriales (semillas,
plaguicidas y fertilizantes) y de un pequeño conjunto de empresas de comercialización, principalmente extranjeras,
pero con presencia sudamericana en algunos segmentos, capaces de controlar internamente los canales de
distribución, procesamiento y comercialización. La necesidad de inversión en maquinaria e insumos industriales
intensificó el capital, lo que actuó como incentivo para aumentar la escala de producción, al tiempo que favoreció
el desplazamiento de pequeños y medianos productores y estimuló la generalización de los arrendamientos a
grandes comercializadores que administraban la producción. La introducción de semilla transgénica supuso la

20
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE

innovación clave que permitió doblar la frontera agrícola al posibilitar la doble cosecha y expandir el área de cultivo
a suelos menos propicios, desplazando la explotación ganadera al bosque.

Este sistema agrario intensivo moviliza recursos financieros y materiales siguiendo la lógica de la rentabilidad a
corto plazo, pero con consecuencias negativas para los productores directos y el medio ambiente en forma de
erosión y contaminación agroquímica, reducción de la fertilidad del suelo y deforestación. La tierra amazónica es
de cinco a diez veces más valiosa una vez se deforesta, por lo que no talar árboles tendría un gran costo de
oportunidad en términos de producción de carne de res y soja perdida. Los especuladores, que a menudo operan
al margen de la ley, compran o se apoderan de la tierra, venden madera y pastan ganado durante varios años y
luego la venden a un productor de soja. El estado de Mato Grosso, en la franja sur del Amazonas, se ha visto
particularmente afectado, talándose grandes áreas para cultivar soja (figura 2.6).

Durante gran parte de la historia de Brasil, en particular durante la dictadura militar de 1964 a 1985, los sucesivos
gobiernos estuvieron obsesionados con poblar la Amazonía invirtiendo grandes sumas en la construcción de
carreteras para abrir el bosque y ofreciendo generosos subsidios para asentar a la población. Sin embargo, las
enormes extensiones de tierras forestales abandonadas muestran que gran parte de la región carece de suelo y
clima adecuados para la agricultura. Gobiernos recientes incorporan estrictas leyes de conservación e
innumerables proyectos para desarrollar la silvicultura sostenible, el ecoturismo y otros medios que proporcionen
sustento a los habitantes de la región sin dañar su medio ambiente. El estado de Mato Grosso ha sido pionero en
el uso de mapas por satélite para hacer cumplir una ley que obliga a los terratenientes de la Amazonía a dejar
intacto el 80% de las tierras boscosas. No obstante, la prioridad sigue siendo reducir la pobreza y la forma más
segura de lograrlo es a través del fuerte crecimiento económico. Con la dificultad añadida de la debilidad de las
instituciones propensas a la corrupción y al tráfico de influencias de los madereros ilegales y el lobby agrícola, la
selva amazónica ha perdido ya el 17% de su superficie.

Figura 2.6. Deforestación en Nova Xavantina, estado de Mato Grosso, Brasil. Fotografía: Amanda
Perobelli/Reuters. Fuente: The Guardian. Consultado el 10 de febrero de 2023.

21
2. El factor humano en el cambio ambiental global

La industria de la construcción

Las emisiones de los edificios (casas, bloques de oficinas y centros comerciales) debidas a la necesidad diaria de energía
para iluminar, calentar o enfriarlos, representan el 27% de las emisiones anuales de carbono “operacional” a nivel
mundial. El carbono “incorporado” se referiere a las emisiones vinculadas al proceso de construcción, mantenimiento y
demolición. En general, el carbono incorporado es responsable de alrededor del 10% de las emisiones anuales. En la UE,
donde casi dos tercios del parque inmobiliario depende de combustibles fósiles para calefacción y refrigeración, se ha
propuesto que casi la mitad de la energía de los edificios provenga de fuentes renovables para 2030. Nueva York apunta
a una electricidad libre de carbono para 2040 y Los Ángeles a edificios de cero emisiones para 2050.

Pero el avance hacia los nuevos estándares de eficiencia energética es lento en comparación con los objetivos de los
acuerdos climáticos. Uno de los obstáculos a la construcción sostenible es que la industria inmobiliaria se ha centrado
casi por completo en el funcionamiento más eficiente de los edificios a expensas de las emisiones de carbono
incorporadas que representan, en muchos edificios modernos, hasta la mitad de las emisiones totales de por vida. Por
este motivo, se están iniciando evaluaciones de carbono del ciclo de vida de algunos edificios en los Países Bajos o
California. Otro obstáculo es la demolición. El sector de la construcción prefiere derribar una estructura que reutilizarla,
lo que da lugar a una utilización más intensiva del carbono.

Este modelo de construcción costoso para el planeta consume casi todo el cemento del mundo, la mitad de toda la
producción de acero y cerca de una cuarta parte de la producción de aluminio y plásticos que producen grandes
cantidades de emisiones al año y generan alrededor de un tercio de los residuos de la UE medidos en peso. Por ello,
nuevos métodos como la construcción modular que reduce el desperdicio están ganando terreno. Casi la mitad de las
casas nuevas en Finlandia, Noruega y Suecia se construyen en fábrica (figura 2.7). Sin embargo, el ritmo general de la
innovación es irregular debido a un tercer obstáculo que es la productividad del sector de la construcción en su conjunto.
El crecimiento de la productividad global en la industria se ha quedado atrás durante mucho tiempo con respecto al de
la economía en general. Los métodos de construcción de viviendas nuevas apenas han evolucionado en más de un siglo
y el sector lucha para producir suficientes profesionales capacitados en la construcción sostenible.

El crecimiento de la población y la voraz demanda de viviendas significa que el tamaño del entorno construido se está
expandiendo a un ritmo más rápido que los esfuerzos para reducir el uso de energía. Una explosión de nuevos edificios
en China, el Sudeste Asiático y África seguirá impulsando la construcción. En estos lugares, más de la mitad de todos los
edificios que existirán dentro de 30 años aún no se han construido. Si el mundo quiere alcanzar emisiones netas cero, el
sector de la construcción deberá dar grandes pasos.

22
SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE

Figura 2.7 Construcción modular en Suecia. Fuente: [Link]


sweden-are-specially-designed-for-solar-panels/orebro-homes-1/ Consultado el 9 de abril de 2023.

Comunicación electrónica

Los buscadores de Internet brindan acceso instantáneo a millones de datos e información sin salir de casa. El
beneficio es evidente, pero detrás de esta aparente inocuidad se esconde una huella ecológica difícil de calcular.
Según datos de 2019 de la compañía estadounidense Cumulus Media, cada minuto se envían en el mundo 38
millones de mensajes de WhatsApp, se visualizan 266.000 horas de Netflix, 4,3 millones de vídeos en YouTube y
se realizan 3,7 millones de búsquedas en Google.

Se estima que la web ocupa el cuarto lugar en términos de emisiones anuales de CO2 después de China, Estados
Unidos e India. Según datos de Global Carbon Project para 2022 el impacto anual equivale a 1.850 millones de
toneladas. El físico de Harvard, Alex Wissner-Gross, afirma que cuando se escribe un término en un portal de
búsquedas, la consulta se dirige a varios servidores que se encuentran a miles de kilómetros y que compiten entre
ellos para mostrar el que responde más rápido. Este sistema, que reduce al mínimo los tiempos de búsqueda,
aumenta el consumo de energía de los servidores.

La investigadora Joana Moll puso en marcha en 2015 el proyecto CO2GLE


([Link] que monitorea, en tiempo real, cuántos kilos de CO2 se
emiten al ambiente al navegar por la web, según sus datos unos 500 kg de emisiones por segundo. Debido al
complejo conjunto de actores que intervienen en la configuración y funcionamiento de Internet, es imposible
determinar el número exacto de sus emisiones de CO2, por lo que estos datos son aproximados.

La miniaturización de los dispositivos y la invisibilidad de las infraestructuras utilizadas lleva a subestimar la huella
ambiental de las tecnologías digitales. Este fenómeno se amplifica con la disponibilidad generalizada de los
servicios en la “nube”, lo que hace que la realidad física del uso sea aún más imperceptible. Las tecnologías digitales

23
2. El factor humano en el cambio ambiental global

son parte de un sistema global de terminales (teléfonos, ordenadores, tabletas, etc.) conectadas entre sí a través
de infraestructuras de red (incluyendo cables terrestres y submarinos, antenas redes móviles o fibras ópticas, entre
otros), que permiten el intercambio de información almacenada y procesada en los centros de datos. Cada uno de
estos elementos requiere energía y recursos sustanciales, no solo para la fase de uso, sino también para la
fabricación y distribución a los consumidores.

La acción catalizadora de algunas empresas líderes contrasta, sin embargo, con la continua falta de transparencia
de otras en cuanto a su demanda de energía y a la fuente de suministro para sus centros de datos, una obstáculo
significativo para el desarrollo en la buena dirección del sector. Un internet plenamente alimentado por renovables
no aparecerá de la noche a la mañana, pero el creciente compromiso es un paso importante. El centro de datos
Kolos ubicado en Noruega (figura 2.8) será el centro más grande del mundo con 600 km2 de extensión y el primero
en abastecer el 100% de su demanda con energías renovables (hidroeléctrica y eólica) con una reducción del 60%
en los costos de energía aprovechando el clima fresco y estable del norte de Noruega y la proximidad al agua, lo
que proporcionará un enfriamiento natural de los servidores del centro.

Figura 2.8 Centro de datos Kolos, Noruega. Fuente: [Link] Consultado el 2 de noviembre de 2022.

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